D o m in g o febrero
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« u n h a i w del domingo U n c u r s o q u e a c e r c a l a m ú s i c a a l a g e n t e c o m ú n C o m p o sito res caseros: ¡A d is fr u ta r Ruido musical Leopoldo, el papá de Wolfgang Amadeus Mozart hizo conciertos para serrucho y para látigo Tchaikovski le puso cartones a su Obertura 1812. Beethoven, a una de sus piezas, fusiles y pólvora. La Nueva Era le ha mezclado, a las melodías, efectos de cascadas o de viento que choca contra las ramas.
El rudo se ha incorporado a la música en conceptos estructurados y organizados Y en estas sociedades saturadas de violencia -comenta el músico Luis Guillermo Quijano-, la creación artística brinda la oportunidad de confrontar y enfrentar miedos y afectos violentos, para transformarlos en notas musicales que expresan sentimientos, al tiempo que dan la opción de dejar liviano a quien se compromete con ese proceso. LA VIEJA imagen del músico como un ser raro, muy joven, con habilidades extraordinarias y aislado del mundo para poder crear, le da paso a la del ciudadano común, de cualquier oficio y edad, que se mete en el cuento de trabajar en una composición musical. Esto, en un programa experimental de la Universidad Pontificia Bolivariana lo coti diari
MARGAR1TAINÉS RESTREPO
SANTA MARÍA
V H rllii piladas en cursos dictados en el programa Arte en la Cultura (a estudiantes de diferentes carreras) han ido consolidando una metodo logía en la que están comprometi dos Gustavo Arango Soto (aboga do, con estudios de música y artes plásticas), Álvam Víolff Ida miga (in geniero industrial y músico) y Luis Guillermo Quijano Restrepo (filó sofo y músico >. Ésta se aplicaría en una Escuela de Artes que piensa crearla Universidad.
C a lle en so l m a yo r ¿Hacer y leer música yo? ¿Están locos? No. Se parte del concepto de que ésta es una estructura, un ordenamiento (con sonidos), pero también, esparcimiento y diver sión. Se pretende no sólo formar “profesionales y pequeños Mozart". en un paús limitado en la oferta de trabaje', sino acercar y estimular a ciudadanos comunes y silvestres, para que la disfruten y la compar tan, al tiempo que aprovechan su ingenio, las alternativas de las nuevas tecnologías y la mina de opciones que na cen de las experiencias co tidianas.
La música es un orden y tiene su ritmo, al igual que la ciudad. Con profesor a lx>rdo. los alumnos salen de "cacería". Y un día, la calle de barrio se transforma en fuente de ¡aspira ción para tralujar... Vía. aceras, zonas M e t e r s e en e l c u e n t o "¿Cómo hacer para que estudiantes de carreras diversas se entusias men. se sientan atrapados con gas to y se metan en ese cuento de hacer música una vez en su vida?" Ese interrogante -que recuerda Gustavo Arango- motivó una bús queda de respuestas hoy sintetiza das en una metodología en la que han participado estudiantes de ca rreras diferentes, y que ha dado pie a la confección de discretas piezas musicales ordenadas, claras, que comunican historias y sentimien tos. inspiradas en lo urbano, en las estructuras literarias y matemáticas y en el paisaje natural.
Es "música para no músicos". Un i;que en ningún momento desprecia los conocimientos tradicionales y mile narios de la composición, pero que tampoco se limita a la lectura-escri tura s< ilfeistica convencí« mal (si bien, puede conducir a ella, al final ). Los límites los dicta la creativi dad. Tienen cabida la búsqueda de nuevas maneras de ejecutar un iastrumento (por ejemplo, tocar un violín con un cepillo de dientes) o la transformación de objetos del entorno en nuevos iastrumentos (un tubo de pvc en flauta y una silla en tambor). Hay ejemplos de obras de alumnos en las que esquemas rítmicos han surgido de los latidos del corazón o del ruido de un taladro neumático. O que recoas- D e LEÑADORES
Y CLARINETES
¡Inténtelo! Juegue a ser composi tor. Siga buscando. En otra oportu nidad. la excusa sera el relato de Caperucita Roja... Érase una vez un niña que salió con unos pastelitos hechos por su mamá, a visitar a su abuelita. pasando por un bosque donde vivía un lobo feroz y por donde se movían unos leñadores. .. A los minicapítulos o momentos alegres, tristes o dramáticos de esa historia infantil, se le asignan tiem pos y ritmos. A cada personaje se le identifica con un instrumento. -Caperucita es el pícolo; los leña dores, el clarinete; la abuela, el oboe; la mamá, la flauta; el bosque, un xilófono-. Unos y otros se cruzan en truyen "un día en la vida de", con ruidos domésticos: despertador, noticiero radial, agua, licuadora. cafetera, carro, trafico y pitos, má quina de escribir, computador .. No ES AGUA T1BLA ;A la pesca de compositores case ros! ¡Que llegue la música a mayor número de personas, con nuevos métodos de enseñanza! Algunos observan el proceso con beneplá cito. Otros, más conservadores, le ponen su pequeña dosis de escep ticismo.
están comprometidos consideran que “no en su traliajo.
una alternativa talentos, cambiar ante la forma de oír la música, sensibilizar, integrar siste mas de lectura y escritura musical, abrir puertas en la docencia en comunidades con escasos recursos (que hagan música con lo que tengan a la mano y creen fórmulas e iastrumentos propios); e incluso, para aprender a escuchar el mundo de otra manera.
¿Hacer música yo? Escuche el taconeo de las señoras en un pasa je peatonal; los frenos prolongados de carros en un semáforo; el tri. tri de una carretilla; las campanas de una iglesia; lea un poema; observe a su alrededi >r ¡Dele rienda suelta a la creatividad!
Escuche "a qué suena" su calle, su Ixirrio. su ciudad o pueblo, su lugar detrahajo. un cuento, un poema. IX* pronto, descubrirá melodías, entreespacios urbanos o en páginas de libros. Porque asted no necesita ser un "genio raro y virtuoso intérprete de un instmmento, alejado del mun do". para acervarse a la creación musical. Ese concepto está en la esencia del taller de Composición Experimental, que tiene montado la I 'niversidad Pontificia Bolivariaai (próxinn > a iniciarse), y en el que la creatividad es la espina dorsal. Ingeniero, camixsino.ama decasa ejecutiv« >. abe igadi abuefc > < >.id< >!<.••>cente. ¡Piérdale temor a hacer o leer música! y descubra ese procesocomo algo lúdieo que no sólo se justifica proyectada en grandes conciertos y escenarios.
Diez años de ex periencias teco-
DE ANTIOOUIA
Para montar o fortalecer una empresa hay que inyectarle capital, llámenos, le damos crédito para su empresa. © S Í 2 2 9 S Í 111=
DC LOS ANTIOOUENOS
Cita: Restrepo Santamaría, Margaritainés, 1952-2008 (2000), Un curso que acerca la música a la gente común: compositores caseros: ¡a disfrutar lo cotidiano!, Universidad EAFIT, p. N. http://hdl.handle.net/10784/9453