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LA ENCANTADORA DE N ´UMEROS

Lis-Guti´errez, Jenny Paola * jenny.lis@konradlorenz.edu.co Me llamo Augusta Ada King, condesa de Lovelace, aunque muchos me conocen simplemente como Ada Byron. Perm´ıteme contarte, en primera persona, los episodios que dieron forma a mi breve y apasionada vida, donde los engranajes de la l´ogica se entrelazaron con la poes´ıa de los n´umeros. — Era una ma˜nana primaveral de 1833 cuando, con diecis´eis a˜nos reci´en cumplidos, sal´ı al jard´ın de Byron House. El canto de los gorriones me acompa˜naba mientras hojeaba mi cuaderno de notas: espirales, curvas c´onicas, s´ımbolos matem´aticos que danzaban en mi mente. Mi madre, Lady Annabella, hab´ıa ordenado podar los arbustos de boj en intrincados dise˜nos geom´etricos, y yo, me maravill´e pensando c´omo aquellas figuras podr´ıan traducirse en instrucciones precisas para una m´aquina.

Un par de a˜nos m´as tarde, cuando ten´ıa dieciocho a˜nos, conoc´ı a la se˜nora Mary Somerville en una tertulia de mujeres ilustradas. Mary era una c´elebre cient´ıfica escocesa, cuyos tratados de astronom´ıa hab´ıan encendido mi imaginaci´on. Am´e la descripci´on de las Leyes de Kepler y ella accedi´o a ser mi mentora: juntas estudi´abamos series infinitas, explor´abamos las curvas c´onicas y debat´ıamos sobre el poder de las integrales para describir el movimiento de los cuerpos celestes. Su voz pausada y sus explicaciones de astronom´ıa me cautivaron. “Ada”, me dijo un d´ıa, “la verdadera magia no est´a solo en calcular, sino en concebir sistemas de reglas que puedan repetir cualquier operaci´on. Imag´ınate, una m´aquina que no solo realice sumas, sino que siga instrucciones paso a paso como un escritor siguiendo un guion”.

En 1833, el destino me uni´o al doctor Charles Babbage. Entr´e en su despacho en la Universidad de Cambridge y me vi rodeada de engranajes de bronce, manivelas y columnas de tornillos. ´El me mostr´o su M´aquina Diferencial, una creaci´on majestuosa destinada a resolver tablas matem´aticas. Yo escuchaba con el coraz´on acelerado: “¿Y si...”, pensaba yo, “con otro conjunto de reglas estas ruedas pudieran componer m´usica, trazar mapas de estrellas o incluso tejer tapices con patrones infinitos?” Babbage percibi´o mi entusiasmo y me invit´o a *con ayuda de ChatGPT o4-mini y Deepseek Figura 1: Augusta Ada King a partir del cuento. Ada en el jard´ın victoriano: Una acuarela suave que muestra a Ada Lovelace inspirada por los arbustos geom´etricos mientras traza figuras en su cuaderno bajo la c´alida luz de la ma˜nana. Elaborado por ChatGPT o4-mini

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Matekuento colaborar en su proyecto m´as ambicioso: el Motor Anal´ıtico. Fue durante el invierno de 1842 cuando emprend´ı la traducci´on del informe de Luigi Menabrea, un memor´andum en franc´es sobre el Motor Anal´ıtico. Pero mi empe˜no fue mayor que la mera traducci´on: a˜nad´ı tres veces m´as contenido que el original. En mis “Notas” describ´ı las tarjetas perforadas que dirigir´ıan a la m´aquina, defin´ı las variables temporales y bosquej´e un algoritmo—el primero de la historia—para calcular los n´umeros de Bernoulli. Vislumbr´e aplicaciones m´as all´a del c´alculo puro: composici´on musical, dise˜no de tejidos complejos, incluso la posibilidad de que las m´aquinas pudieran “dar vida” a extensos cuerpos de datos. Figura 2: Elaborado por ChatGPT o4-mini Mientras tanto, la sociedad victoriana no siempre favoreci´o a una mujer de mente tan libre. Aunque Babbage me llamaba “la Encantadora de N´umeros”, muchos de sus contempor´aneos me consideraban una simple entusiasta y otros ve´ıan en m´ı a una joven exc´entrica, apasionada m´as por los enigmas num´ericos que por los asuntos de su rango. Sin embargo, mi matrimonio en 1835 con William King, futuro Vizconde de Ockham y luego Conde de Lovelace, me otorg´o un t´ıtulo y cierta libertad. Convert´ı mi hogar en un sal´on donde poetas y cient´ıficos intercambiaban versos y ecuaciones entre tazas de t´e humeante.

Mientras criaba a mis tres hijos (Byron, Anne Isabella y Ralph Gordon), lidi´e con una salud delicada —padec´ı frecuentes jaquecas y ataques de c´olera—, pero segu´ıa pensando en el Motor Anal´ıtico. En mis ´ultimos escritos, especul´e con la posibilidad de que, alg´un d´ıa, estos prodigios mec´anicos llegaran a componer sinfon´ıas o a generar obras de arte por s´ı mismos, y que las m´aquinas fueran capaces de “imaginar” y de asistir al ingenio humano, de esta manera sent´e las bases filos´oficas de la inteligencia artificial. El 27 de noviembre de 1852, con apenas treinta y seis a˜nos, fallec´ı v´ıctima de un c´ancer uterino. Mi tumba est´a en el cementerio de la iglesia de Santa Mar´ıa Magdalena en Hucknall, Nottinghamshire (Inglaterra), en donde tambi´en enterraron a mi padre. Al partir, dej´e atr´as apuntes y diagramas que, no lo sab´ıa entonces, inspirar´ıan a generaciones de pioneros de la inform´atica.

Hoy, mi figura ha resurgido. El D´ıa de Ada Lovelace (Ada Lovelace Day), es celebrado cada segundo martes de octubre desde 2009, y honra mi memoria con talleres de programaci´on para ni˜nas y charlas sobre igualdad de g´enero en la tecnolog´ıa. Instituciones como la Ada Lovelace Institute en Londres investigan el impacto ´etico de la inteligencia artificial, recordando mi visi´on temprana de m´aquinas inteligentes al servicio de la humanidad.

As´ı, cada vez que pulsas “Ejecutar” en un programa de ordenador, tu clic lleva el eco de aquella condesa que comprendi´o, antes que nadie, que detr´as de cada l´ınea de c´odigo se puede dar forma a los sue˜nos del esp´ıritu humano. Acerca del autor: Doctora en Industria y Organizaciones (Universidad Nacional). Magister en An´alisis de Problemas Pol´ıticos, Econ´omicos e Internacionales (Universidad Externado e Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo). Magister en Sociedades Contempor´aneas Comparadas, Especialidad en Geograf´ıa y Planeaci´on (Universidad de la Sorbona). Especialista en Estad´ıstica Aplicada, Especialista en Educaci´on Ambiental y Especialista en Formulaci´on y Evaluaci´on de proyectos. Economista (graduada con honores de la Universidad Nacional) y Psic´ologa. Dentro de su trayectoria de investigaci´on ha sido reconocida como investigadora en la m´as alta categor´ıa de Minciencias (investigadora Senior). Actualmente, es consultora, perito avaluadora de da˜nos y perjuicios, docente universitaria en pregrado, maestr´ıa y doctorado, editora de la revista acad´emica Suma de Negocios y Directora General de Investigaci´on en la Fundaci´on Universitaria Konrad Lorenz. En lo personal, ama conocer nuevos lugares, probar nuevos sabores, los buenos vinos, el caf´e y el chocolate. Quisiera poder dedicar m´as tiempo a la escritura creativa.

Cita: Lis Gutiérrez, Jenny Paola (2025), Matekuento: La encantadora de números, Fundación Universitaria Konrad Lorenz, p. N. https://repositorio.konradlorenz.edu.co/handle/001/6719