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Hay un monstruo viviendo en mi casa

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Ángela Robledo Ilustración Juan Pablo Gómez Hay un monstruo viviendo en mi casa

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© Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano Hay un monstruo viviendo en mi casa Noviembre de 2021 Editorial Politécnico Grancolombiano Calle 57 No. 3-00 este Tel: 7455555 Ext. 1516 Bogotá, Colombia.

ISBN: 978-628-7534-33-9

ISBN Digital: 978-628-7534-31-5

AUTOR

Angela Rocío Robledo Pérez

DISEÑO E ILUSTRACIÓN

Juan Pablo Gómez Castaño

EDITORAS

Victoria Eugenia Peters Rada Marcela Fernanda Tellez Pedraza

DIRECTOR EDITORIAL

Eduardo Norman Acevedo

LÍDER DE PUBLICACIONES

Carlos Eduardo Daza Orozco

CORRECCIÓN DE ESTILO

Marcela Fernanda Tellez Pedraza Xpress Estudio Gráfico y Digital Creado en Colombia Todos los derechos reservados.

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La Editorial del Politécnico Grancolombiano pertenece a la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia (ASEUC)

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“Dedicado a cada una de las personas que lo leen, que lo analizan y lo disfrutan, a cada uno de quienes lo viven y se sienten identificados con este libro, está hecho para ustedes con amor y mucha pasión”

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—Novecientos once, ¿cuál es su emergencia? -Mmmm, ¡señorita, por favor, el monstruo está atacando a mi mamá en la sala! —Disculpa nena, no te estoy entendiendo. ¿Qué está pasando? Y ¿cómo empezaron los ataques?

—Señorita no hay tiempo, estoy asustada, solo puedo escuchar gritos.

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En ese momento fue cuando recordé todo, me devolví en el tiempo, creo que hay una palabra para eso, pero no logro acordarme. Hace dos meses que no salgo de casa, acostumbraba a ir todos los días al cole y salir los fines de semana al cine con mi mamá, pero ahora ya no lo hacemos. No tengo muy clara la razón, pero mi mamá y el hombre que sale en la tele dicen que es por mi salud. Un día, ella me explicó que ya no podría volver al colegio ni salir a pasear al señor salchicha, tampoco volvería a ver a mis amigos en un buen tiempo, eso me puso triste.

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Después me explicó que tendríamos un invitado que nos acompañaría durante un par de días, no me dijo quién era ni de dónde venía. En el momento en que escuché el timbre y fui a abrir la puerta sentí algo raro, al verlo por primera vez me recorrieron como cosquillas por todo el cuerpo, pero no de las que te hacen reír, me sudaron las manos y me sentí mal. Sus ojos saltones como los de una rana me decían que no vendría algo bueno y que su gran tamaño iba a romper algo.

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Desde ese entonces todo cambió, ya no se escuchaban risas sino gritos, mi mamá reemplazó las noches de cuentos y galletas por un grito de ¡vete a dormir ya! Mi hogar, mi lugar feliz, se había convertido en una pesadilla de la cual no podía despertar, todos los días ocurría algo diferente, por lo cual él se ponía agresivo. La mayor parte del tiempo me la pasaba sola en mi cuarto con el señor salchicha pues a mi mamá no le gustaba que saliera, hasta que un día, después de jugar con todos mis juguetes, me aburrí. Salí al pasillo y lo vi a él junto a mi mamá discutiendo. Con su mirada fue suficiente para entender que debía seguir en mi cuarto.

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Me sentía muy triste, extrañaba nuestra vida de antes, extrañaba a mi mamá, quería que él se fuera ¡ya!, pero eso no iba a ser ­posible. Pensándolo en detalle, me di cuenta de que el monstruo cambiaba mucho de humor, por eso decidí buscar mi cuaderno de matemáticas que no usaba hacía tiempo y empezar un diario de mi día a día al lado de un monstruo.

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“2 de marzo del 2020” Querido diario, desde hoy juro con el corazón escribirte, quiero intentar describir al monstruo que tanto nos atormenta para así poder ayudar a mi mamá y, si tenemos suerte, deshacernos de él.

Hasta ahora solo he podido notar que puede cambiar de forma, un día es tan pequeño como un hada en la palma de un oso, al día siguiente, es el oso. Hay días buenos en donde no sale de su habitación, mamá no me deja entrar, dice que puede ser peligroso, de vez en cuando va a la cocina para sacar unas gaseosas que no puedo tomar, son solo para él.

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Hay días malos y otros muy malos, no me gusta pensar en esos días, solo grita y me empuja, mamá no me presta atención, no tiene tiempo, pues debe trabajar y atender las “necesidades” del monstruo. En las noches todo empeora, él actúa raro, solo puedo escuchar gritos y portazos desde mi cuarto, el miedo que siento día a día se ha vuelto mi mejor amigo, pues no se quiere ir de mi habitación.

Han pasado un par de días y nada mejora, al contrario, con el transcurrir de las horas, incluso minutos, el monstruo se comporta peor, ya no hay días buenos, solo malos, mi mamá actúa diferente, quiere mantenerme en mi habitación, no tengo nada más que al señor salchicha y mi diario, en el que de vez en cuando escribo un par de páginas.

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“10 de marzo del 2020” Querido diario, anoche no pude dormir, escuché una pelea que parecía eterna. Como siempre, se escuchaban gritos, pero sucedió algo que cambió todo lo que sentía, escuché claramente un golpe, creo que le dicen cachetada, nunca había pasado esto, claramente las cosas ya no tienen retorno, el monstruo ha cruzado la línea.

Me sentí muy triste y nuevamente me pregunté por qué nos tiene que pasar esto a nosotras? qué hicimos mal? Fue cuando entendí que yo soy la única persona que puede cambiar todo lo que está pasando, mamá ya perdió todas sus fuerzas, ya no puede pelear por nosotras.

Así que diario manos a la obra!, ahora tendremos la responsabilidad de proteger a mamá, escribiré una guía rápida, como las instrucciones que venían para armar mi castillo de juguete. Debe de ser algo simple para que lo pueda comprender rápido.

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Guía rápida para proteger a mamá Primero: mamá debes saber que él no es una buena persona, lo sé porque puedo sentirlo, si te muestra una buena actitud no le creas!, está mintiendo, él es muy bueno haciendo eso, solo querrá hacerte algo malo.

Segundo: no lo mires, eso me ayuda a veces, pienso que en realidad no está aquí y que quizá todo esto solo es una pesadilla, aunque luego me despierto y descubro que sí es real. Tercero: mamá, esconde las botellas y sus gaseosas, sé que al inicio se pondrá molesto, pero es peor cuando las bebe, el tip que te doy es que las reemplaces por mis jugos, tranquila sé lo que estás pensando, no me molestaré.

Cuarto: no le levantes tanto la voz, se pone irritable cuando le gritas, y te hace daño. Como sé que en la noche es cuando ustedes más discuten, estaba pensando en que quizás podrías venir a dormir a mi cuarto, estoy segura de que al señor salchicha no le molestará.

Quinto: no me dejes encerrada todo el tiempo, sé que podría ayudarte a defenderte de él, aunque no lo creas soy muy fuerte, además el señor salchicha lo podría morder muy fuerte, y quizá así aprenda a respetar a los demás.

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Sexto: y la más sencilla de todas y creo que la solución a todo lo que nos está pasando, mamá, por favor, dile que se vaya. Sé que lo trajiste con buena intención, pero ya es tiempo de que su visita se acabe, quiero que volvamos a ser las mismas de antes, solo tú y yo, ah y el señor salchicha. Por último, mamá, y no menos importante, quiero que sepas que pase lo que pase siempre estaré a tu lado, eres lo único que tengo y no quiero verte triste porque si lo estás, yo también. Quiero verte brillar de alegría, quiero poder devolver el tiempo donde veíamos pelis hasta tarde y me dejabas dormir en tu cama. Aún tengo esperanza y puedo vernos claramente a nosotras disfrutando un rico desayuno, puedo vernos en el auto cantando y riendo, pero mamá todo esto depende ahora de ti, tienes nuestro futuro en tus manos.

Te amo con todas mis fuerzas, Emma.

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Tan pronto terminé de escribir salí corriendo a entregárselo, no podía parar de sonreír, solo podía pensar en nuestra vida sin aquel monstruo horrible, fui a su cuarto, pero no estaba. Al pasar al lado del baño escuché a alguien llorar, pensé obviamente que no era el monstruo, él no llora, de hecho, creo que ni sentimientos tiene.

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Entré y era ella, estaba muy triste, lo veía en sus ojos, ella cerró la puerta y me abrazó. Le entregué el diario y empezó a leer, no paraba de llorar, hice algo malo, pensé. Al terminar me dio un abrazo que no sabía que necesitaba. Nos quedamos inmóviles por minutos, todo era perfecto, me quería quedar en sus brazos para siempre.

De repente y sin avisar el monstruo abrió la puerta bruscamente, mi mamá reacciono rápido, me alzó y corrió hacia mi habitación, me entregó su teléfono y me pidió que llamara a emergencias.

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—Novecientos once, ¿cuál es su emergencia? —Mmmm, ¡señorita, por favor, el monstruo está atacando a mi mamá en la sala!

—Disculpa nena, no te estoy entendiendo. ¿Qué está pasando? Y ¿cómo empezaron los ataques?

—Señorita no hay tiempo, estoy asustada, solo puedo escuchar gritos.

—Cariño sigo sin entender, ¿es un animal salvaje o algo parecido?

—Señorita, por favor ayúdeme, no es ningún animal, ¡es un monstruo!

—Oooh ya entiendo, ¿nena es una persona la que está atacando a tu mamá?

—¡Si!, pero se convirtió en un monstruo. —Está bien, la patrulla estará allí en unos minutos.

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Cita: Robledo, Ángela, Gómez, Juan Pablo (2021), Hay un Monstruo viviendo en mi casa, Politécnico Grancolombiano, p. N. http://hdl.handle.net/10823/6493