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Facultad de Ciencias, Departamento de Química, Programa de Química Farmaceútica, Coordinación modalidad de trabajos de grado. Evaluación de automedicación en la localidad de Engativá, Bogotá D.C.: Implementación de herramientas para el monitoreo y análisis de tendencias.

Isabella Rodriguez 1* y Yuly Salazar 1 1 Universidad el Bosque, Facultad de Ciencias, Programa de Química Farmacéutica, Bogotá D.C, Colombia; imrodriguezv@unbosque.edu.co, ynsalazar@unbosque.edu.co

* Correspondencia: imrodriguezv@unbosque.edu.co

Resumen: La automedicación es una práctica de alta prevalencia en Colombia, con escasa evidencia sistemática a nivel local, particularmente en la localidad de Engativá, Bogotá. Este estudio evaluó la prevalencia, tendencias y factores asociados a la automedicación mediante un diseño cuantitativo descriptivo de corte transversal con muestreo no probabilístico por conveniencia desarrollado en dos fases: una encuesta comunitaria aplicada en puntos de alta afluencia (Fase 1, n = 275) y una encuesta en establecimientos farmacéuticos minoristas complementada con registro observacional mediante contadores manuales (Fase 2, n = 275 encuestas; 8.593 registros). El 94,5% de los participantes de la Fase 1 reportó haberse automedicado, cifra corroborada por el 78,5% de usuarios que adquirieron medicamentos sin prescripción en la Fase 2. Los grupos terapéuticos más frecuentes fueron analgésicos, antigripales y antibióticos en ambas fases. La experiencia previa con el medicamento constituyó el principal factor motivador, seguido de la dificultad para acceder al sistema de salud. El análisis estadístico mediante chi-cuadrado y ANOVA no evidenció diferencias significativas (p > 0,05) según sexo o grupo etario. Se concluye que la automedicación en Engativá es un fenómeno generalizado, culturalmente arraigado e independiente de variables sociodemográficas, que demanda intervenciones de salud pública orientadas al uso racional de medicamentos, con especial énfasis en el entorno ambulatorio.

Palabras clave: Automedicación; prevalencia; Engativá; uso racional de medicamentos; establecimientos farmacéuticos; farmacoepidemiología; factores asociados; Bogotá.

1. Introducción

La automedicación se define como el consumo de medicamentos, hierbas o remedios caseros por iniciativa propia o por recomendación de otra persona, sin la consulta previa a un profesional de la salud [1]. Este comportamiento ha acompañado históricamente a la humanidad como parte del autocuidado, entendido como la capacidad y voluntad de los individuos para participar de manera informada y autónoma en las decisiones relacionadas con su bienestar y en la gestión de actividades preventivas, diagnósticas y terapéuticas [1]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce formalmente la automedicación como un componente del autocuidado responsable, definiéndola como la libertad de cada persona para consumir medicamentos disponibles para la venta sin prescripción médica, con el propósito de tratar enfermedades o síntomas reconocidos por el propio paciente [2 - 4]. En su línea estratégica del año 2000, la OMS consideró los “autocuidados responsables” como uno de los principales ejes para la promoción de la salud, identificando a la automedicación como uno de sus componentes esenciales, junto con el autotratamiento y los primeros auxilios [2].

Desde el marco normativo colombiano, la automedicación se encuentra regulada y permitida únicamente con medicamentos de venta libre, los cuales están destinados a la prevención o alivio de síntomas leves que pueden ser identificados adecuadamente por el

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propio usuario [1]. Un medicamento se entiende como todo preparado farmacéutico obtenido a partir de principios activos, con o sin sustancias auxiliares, presentado bajo una forma farmacéutica, que se utiliza para la prevención, diagnóstico, tratamiento o rehabilitación de una enfermedad [5]. Por su parte, la prescripción médica constituye una orden escrita emitida por un médico o profesional autorizado, mediante la cual se autoriza la dispensación de uno o varios medicamentos a una persona específica [5]. En este contexto, es fundamental distinguir la automedicación de la autoprescripción, entendida esta última como la adquisición de medicamentos regulados cuyo uso y compra están condicionados a una fórmula médica autorizada [6]. Esta distinción resulta relevante tanto clínica como regulatoriamente, pues delimita los riesgos asociados a cada práctica y orienta las estrategias de intervención en salud pública. Los establecimientos farmacéuticos minoristas como farmacias-droguerías y droguerías, que operan conforme al Decreto 780 de 2016, constituyen el principal punto de acceso de la población a medicamentos en Colombia [7], y por ende, son escenarios clave para el estudio de este fenómeno.

La automedicación representa una práctica de alta prevalencia en Colombia. Un metaanálisis de estudios realizados entre los años 2000 y 2022 estima una frecuencia media del 64,2% en la población joven y adulta, con una notable variabilidad regional que oscila entre el 54,64% y el 89,7% según el contexto socioterritorial y los enfoques metodológicos empleados [8, 9]. Departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Atlántico y Santander han reportado cifras particularmente elevadas, evidenciando una distribución heterogénea pero consistente a lo largo del país. Desde una perspectiva farmacológica, el patrón de consumo se orienta principalmente al manejo sintomático, con predominio de analgésicos no opioides (37,7%) y antiinflamatorios no esteroideos (33,2%), lo que refleja una tendencia al alivio rápido de síntomas sin intervención profesional [8]. En Bogotá, la práctica afecta a distintos grupos de población y está influenciada por factores sociodemográficos y económicos [10, 11]; la falta de tiempo y las dificultades en la atención médica actúan como principales detonantes, especialmente en mujeres y personas con mayor nivel educativo, quienes frecuentemente se automedican por recomendación de familiares y amigos [8]. El uso de antibióticos sin prescripción representa un riesgo adicional de particular relevancia en salud pública, dado su potencial de generar resistencia bacteriana y complicar el tratamiento de infecciones [12]. A pesar del impacto documentado de la automedicación sobre la salud individual y colectiva, persiste una escasez de datos sistemáticos y actualizados que permitan comprender con precisión su dinámica a nivel local en Bogotá, dificultando la implementación de políticas efectivas para mitigar sus efectos negativos [10, 11]. Esta brecha es aún más pronunciada en la localidad de Engativá, una de las zonas con mayor número de droguerías en la ciudad, para la cual la literatura científica disponible es escasa [13]. Ello subraya la necesidad de investigaciones específicas que caractericen el fenómeno en este territorio y aporten evidencia para la toma de decisiones en salud pública. En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo evaluar la automedicación en la localidad de Engativá, Bogotá D.C., mediante el uso de herramientas que permitan identificar su prevalencia, tendencias y factores asociados en la población. Para ello, se diseñó una primera herramienta orientada a evaluar el nivel de conocimiento de los ciudadanos sobre los riesgos y consecuencias de la automedicación, posibilitando el análisis de su prevalencia en distintos grupos poblacionales de la localidad. Paralelamente, se implementó una segunda herramienta que facilita a los habitantes de Engativá el reporte anónimo de sus prácticas de automedicación, incluyendo los medicamentos utilizados, los síntomas tratados y las razones que motivaron dicha práctica. La información recopilada en droguerías minoristas de los sectores más representativos de la localidad permitió validar y complementar estos datos, con el propósito de determinar las tendencias de consumo de medicamentos en la zona. Finalmente, el conjunto de la información fue sometido a un análisis estadístico que permitió cuantificar la prevalencia, identificar patrones de consumo y evaluar los factores

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asociados a la automedicación en el área de estudio. Los resultados de este diagnóstico buscan contribuir a la formulación de estrategias que fomenten el uso racional de medicamentos y el diseño de políticas de salud pública orientadas a reducir los riesgos asociados a esta práctica en el ámbito local.

1.1 Objetivos

1.1.1 Objetivo general:

Evaluar la automedicación en la localidad de Engativá, Bogotá D.C., mediante el uso de herramientas que permitan identificar su prevalencia, tendencias y factores asociados en la población.

1.1.2 Objetivos específicos:

• Diseñar una herramienta para evaluar el nivel de conocimiento sobre los riesgos y consecuencias de la automedicación, permitiendo analizar su prevalencia en distintos grupos poblacionales de la localidad de Engativá.

• Implementar una segunda herramienta que facilite a los ciudadanos de la localidad de Engativá reportar de manera sencilla y anónima sus prácticas de automedicación, incluyendo los medicamentos utilizados, los síntomas tratados y las razones que motivaron esta práctica.

• Evaluar la información recopilada en las droguerías minoristas de la localidad de Engativá, para validar y complementar los datos recopilados y determinar las tendencias de consumo de medicamentos en esta zona.

• Analizar estadísticamente la información recopilada de las herramientas, con el fin de cuantificar la prevalencia, identificar patrones y evaluar factores asociados a la automedicación en la zona de estudio.

2. Materiales y métodos

2.1 Diseño del estudio

El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo con un diseño descriptivo de corte transversal con muestreo no probabilístico por conveniencia, orientado a evaluar el nivel de conocimiento sobre automedicación, caracterizar los patrones de consumo de medicamentos sin prescripción médica y analizar las tendencias asociadas en la población de la localidad de Engativá, Bogotá D.C., Colombia. El diseño transversal permitió la recolección de información en un único momento temporal, posibilitando la estimación de la prevalencia del fenómeno y la identificación de asociaciones entre variables, sin requerir seguimiento longitudinal de los participantes.

El estudio se estructuró en dos fases metodológicas complementarias, las cuales permitieron abordar el fenómeno de la automedicación tanto desde una perspectiva comunitaria como desde el contexto real de dispensación en establecimientos farmacéuticos. La integración de ambas fases facilitó la validación y triangulación de la información recopilada, contribuyendo a una caracterización más robusta de las tendencias de consumo de medicamentos en la zona de estudio.

2.2 Fase 1 — Encuesta comunitaria

2.2.1 Diseño del instrumento

Se realizó una revisión bibliográfica preliminar con el objetivo de identificar herramientas metodológicas adecuadas para evaluar el nivel de conocimiento sobre automedicación en la población objetivo. Con base en este análisis, se seleccionó la plataforma digital QuestionPro como herramienta principal para la recolección de datos mediante encuestas, debido a su accesibilidad, facilidad de uso, capacidad de personalización y adaptación a los requerimientos del estudio.

A continuación, se llevó a cabo una segunda revisión bibliográfica orientada a definir el tipo de instrumento más pertinente, así como la estructura y formulación de los ítems. A partir de este proceso, se diseñó un cuestionario organizado de autodiligenciamiento, compuesto por preguntas de opción cerrada y preguntas abiertas, que permitió obtener

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información cuantificable relacionada con variables sociodemográficas, nivel de conocimiento sobre automedicación, frecuencia de uso, prácticas asociadas y percepción del riesgo frente a esta conducta. La participación en la encuesta fue estrictamente voluntaria, de manera que cada persona decidía libremente, de acuerdo con su disposición y disponibilidad de tiempo, si aceptaba o no diligenciar el instrumento, sin que la negativa implicara ningún tipo de consecuencia para el potencial participante.

2.2.2 Recolección de datos

La aplicación de la encuesta se realizó mediante dispositivos móviles a través del escaneo de códigos QR generados por la plataforma QuestionPro, lo que facilitó su implementación en campo. La recolección de datos tuvo lugar en puntos estratégicos de alta afluencia, como centros comerciales y supermercados de la localidad de Engativá, con el fin de obtener una muestra heterogénea y representativa de la población.

2.3 Fase 2 — Encuesta en droguerías y registro observacional

2.3.1 Diseño del instrumento

Se realizó una revisión bibliográfica adicional con el objetivo de fundamentar el diseño de un instrumento complementario dirigido a usuarios de droguerías que solicitaban medicamentos sin prescripción médica. Esta revisión permitió estructurar un conjunto de preguntas de opción cerrada y abiertas, orientadas a la recolección de información clara, estructurada y susceptible de análisis estadístico.

2.3.2 Recolección de datos

La encuesta, también implementada a través de la plataforma QuestionPro, fue aplicada a personas que acudían a establecimientos farmacéuticos minoristas en la localidad de Engativá solicitando medicamentos sin prescripción médica. El instrumento estuvo disponible en dispositivos móviles o terminales ubicadas en los establecimientos participantes; su diligenciamiento fue voluntario y anónimo. Se recolectó información sociodemográfica básica, así como el nombre del medicamento solicitado sin fórmula médica. Los establecimientos incluidos fueron droguerías minoristas de barrio, seleccionadas según los siguientes criterios: participación voluntaria, mínimo cinco establecimientos por zona evaluada, pertenencia a distintas distribuidoras y una distancia mínima aproximada de cuatro cuadras entre cada punto, con el fin de reducir la probabilidad de compartir la misma población usuaria.

2.3.3 Registro observacional manual

De manera complementaria, se implementó un sistema de registro manual operado por el personal de las droguerías, con el propósito de cuantificar sistemáticamente el número de usuarios que solicitaban medicamentos sin prescripción durante la jornada laboral. Este registro se efectuó mediante dispositivos de conteo, con base en la observación directa realizada por los regentes o expendedores de los establecimientos. Para ello, se estableció coordinación con droguerías minoristas ubicadas en distintos sectores de la localidad de Engativá, cuya participación fue de carácter voluntario, por lo que la recolección de información estuvo condicionada a la disponibilidad y disposición de tiempo del personal de cada establecimiento. Para garantizar la uniformidad en la recolección de datos, se realizó un proceso de estandarización previo en cada establecimiento participante. El personal recibió capacitación sobre el uso correcto del contador manual, los momentos de conteo y los criterios para clasificar una solicitud como "compra sin fórmula médica", distinguiendo entre medicamentos de venta libre y aquellos sujetos a prescripción. La capacitación incluyó ejemplos prácticos que facilitaron la comprensión y minimizaron posibles errores de clasificación entre los diferentes puntos de observación. En consecuencia, el nivel de contribución varió entre las droguerías participantes según sus posibilidades operativas durante el período de estudio.

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Durante el período de recolección, el contador manual permaneció en cada establecimiento aproximadamente dos semanas, tiempo durante el cual se mantuvo comunicación constante con el personal mediante seguimientos periódicos para resolver dudas, reforzar criterios y verificar el uso correcto del instrumento. Al finalizar este período, los investigadores retornaban a cada droguería para recoger los datos registrados. Este acompañamiento continuo contribuyó a minimizar errores en el conteo y garantizar la consistencia de la información recolectada. La información obtenida a través de este sistema fue consolidada y analizada de forma periódica en conjunto con los datos provenientes de las encuestas autodiligenciadas por los usuarios en las droguerías participantes. La integración de ambas fuentes permitió validar la veracidad, coherencia y representatividad de la información reportada, así como identificar posibles variaciones en los patrones de automedicación entre diferentes establecimientos y zonas, contribuyendo a una caracterización más completa de las tendencias de consumo en la localidad.

2.4 Análisis estadístico

El análisis de la información se desarrolló de manera secuencial, iniciando con la organización, depuración y sistematización de los datos recolectados en ambas fases del estudio, junto con el mapeo de las zonas intervenidas en la localidad de Engativá. Posteriormente, la información fue tabulada en Microsoft Excel, software seleccionado por su amplia accesibilidad, facilidad de uso, versatilidad para el manejo de bases de datos y capacidad para ejecutar los procedimientos estadísticos requeridos en el presente estudio, incluyendo el cálculo de frecuencias, pruebas de chi-cuadrado y análisis de varianza, donde se estructuró de acuerdo con las variables definidas en cada uno de los instrumentos aplicados.

Una vez consolidada la base de datos, se procedió al análisis descriptivo mediante el cálculo de frecuencias absolutas y relativas para cada una de las preguntas incluidas en las encuestas, tanto en la Fase 1 como en la Fase 2. Este proceso se realizó de manera independiente para cada fase y para cada pregunta, lo que permitió caracterizar la población encuestada y obtener una primera aproximación a los patrones de automedicación presentes en la zona de estudio.

A partir de esta caracterización inicial, se avanzó hacia el análisis de asociación entre variables utilizando la prueba de chi-cuadrado (χ²). Mediante este método, se evaluó la relación entre variables sociodemográficas, específicamente la edad y el género, y diferentes componentes de la práctica de la automedicación. En particular, se analizaron variables como la frecuencia de consumo de medicamentos sin prescripción, los medicamentos más utilizados, las razones que motivan su uso y el nivel de conocimiento sobre los riesgos asociados a esta práctica. Este análisis permitió identificar de manera más precisa los factores que influyen en el comportamiento de automedicación en la población estudiada.

Posteriormente, se realizó una comparación entre los resultados obtenidos en ambas fases del estudio, con el fin de evaluar la coherencia, complementariedad y consistencia de la información recolectada en los dos contextos analizados: el comunitario y el de dispensación en droguerías. Esta integración permitió fortalecer la validez de los hallazgos y obtener una visión más completa de las tendencias de consumo de medicamentos sin prescripción en la localidad.

Finalmente, se aplicó un análisis de varianza de un factor (ANOVA) con el objetivo de determinar si variables como la edad y el género presentan diferencias estadísticamente significativas en relación con la práctica de la automedicación. Este análisis permitió profundizar en la identificación de posibles diferencias entre subgrupos poblacionales y consolidar la interpretación de los patrones observados. En todos los análisis realizados se estableció un nivel de significancia estadística de p < 0,05.

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Consideraciones Éticas El estudio fue conducido bajo los principios éticos establecidos en la Resolución 8430 de

1993 del Ministerio de Salud de Colombia [14], clasificándose como una investigación sin

riesgo al no implicar ningún tipo de intervención sobre los participantes. Los instrumentos aplicados en ambas fases únicamente recopilaron variables sociodemográficas básicas — edad y sexo—, prescindiendo de cualquier dato sensible o que permitiera la identificación de los encuestados, en cumplimiento de la Ley 1581 de 2012 [15] sobre protección de datos personales. Previo al diligenciamiento de cada encuesta, los participantes recibieron información clara sobre la naturaleza académica del estudio y la confidencialidad del manejo de sus datos, otorgando su consentimiento informado de manera verbal antes de la aplicación de la encuesta. Adicionalmente, el cuestionario, tanto en su versión física como virtual, incluyó en su primer apartado un formato de consentimiento informado, en el cual los participantes debían aceptar o rechazar su participación de manera explícita antes de continuar con el diligenciamiento. Todo el proceso garantizó en todo momento el carácter voluntario de la participación y el respeto por la autonomía y dignidad de los participantes.

3. Resultados

3.1 Fase 1: Encuesta poblacional

Se recolectaron 275 encuestas mediante aplicación presencial en diferentes zonas de la localidad de Engativá (Figura 1a). El 58,0% de los participantes correspondió al sexo femenino, el 40,5% al masculino y el 1,5% a otras identidades de género. El grupo etario más frecuente fue el de 18 a 25 años (27,0%), seguido por el de 46 a 55 años (19,0%) y el de 26 a 35 años (15,0%); los rangos extremos de edad presentaron las menores frecuencias como se observa en Anexo (Figura 9a, Figura 10a).

El 95,0% de los encuestados reportó haberse automedicado en algún momento de su vida, frente a un 5,0% que indicó no haberlo hecho. En cuanto a los grupos terapéuticos utilizados, los medicamentos para el dolor o la inflamación fueron los más frecuentes (29,3%), seguidos por los destinados al manejo del resfriado común (20,9%), los gastrointestinales (14,9%) y los antibióticos (13,5%). Los anticonceptivos y antihipertensivos presentaron frecuencias cercanas al 7,0% cada uno. Ver en anexos (Figura 11a).

Respecto a los factores motivadores de la automedicación, la experiencia previa con el medicamento fue la razón más reportada (19,4%), seguida del fácil acceso a medicamentos sin receta (15,4%), la percepción de que el problema de salud es leve (14,5%), la recomendación del personal de la droguería (14,1%), la dificultad para conseguir cita médica (11,8%) y la recomendación de familiares o amigos (11,0%). Ver en anexos (Figura 12a).

3.2 Fase 2: Observación en establecimientos farmacéuticos y encuesta en punto de

dispensación El registro observacional mediante contadores manuales incluyó un total de 8.593 personas que adquirieron medicamentos sin prescripción médica en droguerías de la localidad. La mayor concentración de registros se presentó en la zona de Minuto de Dios (33,0%), seguida por Jardín Botánico (20,0%), Álamos (15,0%), Boyacá Real (13,0%), Ferias (9,0%), Bolivia (5,0%), Garcés Navas (3,0%) y Santa Cecilia (1,0%). (Figura 2). De manera complementaria, se aplicaron 275 encuestas directamente en los establecimientos farmacéuticos. El 58,2% de los participantes correspondió al sexo femenino y el 40,7% al masculino. La distribución por grupo etario mostró una mayor concentración en los rangos de 36 a 45 años (19,3%), 26 a 35 años (19,0%) y 46 a 55 años (19,0%), mientras que los menores de 18 años (1,5%) y los mayores de 66 años (7,8%) presentaron la menor participación. Ver anexos (Figura 9b, Figura 10b).

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El 78,5% de los encuestados indicó no haber presentado prescripción médica al momento de adquirir el medicamento. En cuanto a los grupos terapéuticos adquiridos sin prescripción, los más frecuentes fueron los destinados al manejo del dolor o la inflamación (28,2%), seguidos por los medicamentos para el resfriado común (19,6%), los antibióticos (14,1%) y los antihistamínicos para alergias (12,8%). Los grupos gastrointestinales, anticonceptivos y antihipertensivos presentaron frecuencias entre el 8,0% y el 8,7%. Ver anexos (Figura 11b).

En cuanto a los factores motivadores registrados en esta fase, la experiencia previa con el medicamento constituyó la razón más frecuente (28,0%), seguida por la dificultad para conseguir cita médica o la falta de tiempo (22,5%), el fácil acceso a medicamentos sin receta (14,7%), la recomendación del personal de la droguería (10,7%), la recomendación de familiares o amigos (8,9%), la percepción de levedad del problema (8,4%), el costo de la consulta médica (3,5%) y la información obtenida a través de internet o redes sociales (3,5%). Ver anexos (Figura 12b).

(a) (b) Figura 1. Mapas de la localidad de Engativá. (a) Mapa de todas las droguerías que se visitaron en la localidad. (b). Mapa de las zonas delimitadas del estudio.

Figura 2. Distribución de personas que adquirieron medicamentos sin prescripción médica por zona en la localidad de Engativá.

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(a) (b) Figura 3. Distribución por sexo de las respuestas sobre consumo de medicamentos sin prescripción médica (a). Distribución respuestas por sexo en la Fase 1. (b). Distribución respuestas por sexo en la Fase 2.

(a) (b) Figura 4. Distribución por grupo etario de las respuestas sobre consumo de medicamentos sin prescripción médica (a). Distribución respuestas de grupo etario en la Fase 1. (b). Distribución respuestas de grupo etario en la Fase 2.

(a) (b) Figura 5. Distribución por sexo de las respuestas sobre medicamentos adquiridos sin prescripción médica (a). Distribución de respuestas por sexo en la Fase 1. (b). Distribución de respuestas por sexo en la Fase 2.

(a) (b) Figura 6. Distribución por grupo etario de las respuestas sobre medicamentos adquiridos sin prescripción médica (a). Distribución de respuestas por grupo etario en la Fase 1. (b). Distribución de respuestas por grupo etario en la Fase 2.

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(a) (b) Figura 7. Distribución por sexo de las respuestas sobre razones de adquirir medicamentos sin prescripción médica (a). Distribución de respuestas por sexo en la Fase 1. (b). Distribución de respuestas por sexo en la Fase 2.

(a) (b) Figura 8. Distribución por grupo etario de las respuestas sobre razones de adquirir medicamentos sin prescripción médica (a). Distribución de respuestas por grupo etario en la Fase 1. (b). Distribución de respuestas por grupo etario en la Fase 2.

Tabla 1. Análisis de varianza de un factor de la primera fase del estudio para sexo vs puntaje de automedicación.

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Tabla 2. Análisis de varianza de un factor de la primera fase del estudio para grupo etario vs puntaje de automedicación.

Tabla 3. Análisis de varianza de un factor de la segunda fase del estudio para sexo vs puntaje de automedicación.

Tabla 4. Análisis de varianza de un factor de la segunda fase del estudio para grupo etario vs puntaje de automedicación.

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4. Discusión

4.1 Fase 1: Encuesta de conocimiento sobre la automedicación en la localidad de

Engativá, Bogotá D.C La primera fase del estudio reunió 275 encuestas aplicadas a personas en distintos puntos de la localidad de Engativá. La muestra estuvo compuesta predominantemente por mujeres frente a hombres, con una representación marginal de otras identidades de género, como se observa en la Figura 9a en anexos. El grupo etario más frecuente fue el de 18 a 25 años, seguido por el de 46 a 55 años, con una distribución relativamente homogénea en los rangos intermedios (Figura 10a), lo que permitió capturar comportamientos de automedicación en un espectro amplio de la población. La prevalencia de automedicación identificada supera considerablemente el promedio nacional estimado del 64,2% y los valores regionales más altos documentados en Colombia, que alcanzan hasta el 89,7% [8, 9], lo que podría asociarse a la alta densidad de establecimientos farmacéuticos minoristas en la localidad y a las barreras de acceso al sistema de salud formal características de Engativá, donde a nivel internacional, estudios en países de América Latina han documentado que las farmacias comunitarias funcionan como primer punto de contacto para quienes buscan atención sobre síntomas, uso de medicamentos y autocuidado [16], lo que facilita la obtención de medicamentos sin necesidad de pasar por el sistema de salud formal. En este sentido, la proximidad de los establecimientos a las viviendas constituye uno de los principales motivos para que la población adquiera medicamentos por cuenta propia [17], patrón que resulta plenamente aplicable al contexto densamente urbanizado de Engativá. En segundo lugar, las barreras de acceso al sistema de salud formal representan otro factor determinante: la elevada proporción de medicamentos dispensados sin prescripción médica en países de la región es atribuible en buena medida a las dificultades de acceso a la atención médica [18]. Esta situación es coherente con lo reportado para otras localidades bogotanas, donde las personas recurren a la automedicación cuando consideran que el problema de salud no es grave, por falta de dinero, por falta de tiempo o por falta de credibilidad en el sistema de salud [19].

El perfil de medicamentos consumidos sin prescripción es consistente con los reportes nacionales, donde los analgésicos no opioides y los AINEs lideran el consumo por automedicación [8], y con tendencias documentadas a nivel latinoamericano, donde la prevalencia de automedicación identificada en América Latina osciló entre 42% y 88,3%, siendo los AINEs y los antibióticos los principales medicamentos implicados [20]. A nivel internacional, una revisión bibliográfica sobre automedicación con AINEs confirmó que entre los medicamentos más frecuentemente reportados como consumidos sin prescripción se encuentran el ibuprofeno, diclofenaco, aspirina y metamizol [21], lo que coincide con el perfil de consumo identificado en la población de Engativá. En cuanto a los medicamentos para el resfriado común como segundo grupo en frecuencia, estudios en México han señalado que el elevado consumo de formulaciones antigripales se debe principalmente a su fácil adquisición al ser medicamentos de venta libre y al reconocimiento de los síntomas por parte del individuo [22]. La presencia de antibióticos como cuarto grupo en frecuencia representa un hallazgo de relevancia en salud pública, dado su potencial para generar resistencia bacteriana [12]. Al respecto, investigaciones colombianas han evidenciado que cerca del 60% de las personas que adquieren medicamentos en droguerías desconoce el tiempo que deben tomarlos, lo cual constituye un factor relacionado con la resistencia microbiana [23]. Esta situación se enmarca en una problemática regional más amplia, pues la automedicación con antibióticos en América Latina presenta prevalencias que oscilan entre 46% y 65%, siendo sus principales determinantes el bajo nivel de conocimiento sobre estos fármacos, la dispensación sin receta y las barreras de acceso a la atención médica [24].

Los factores motivadores identificados son coherentes con los descritos en la literatura latinoamericana; estudios en Bolivia documentaron que las principales motivaciones para

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automedicarse fueron creer que no se necesita una consulta médica y la venta libre de los medicamentos, mientras que la urgencia y la falta de tiempo constituyeron motivos adicionales relevantes [25]. Por su parte, investigaciones en México reportaron que la automedicación por reutilización de una prescripción previa alcanzó el 25,56%, evidenciando que el consumidor busca nuevamente el medicamento sin consultar fuentes de apoyo que le brinden una mejor orientación [22], patrón que guarda estrecha correspondencia con la experiencia previa como principal motivador hallado en este estudio. En cuanto al papel del personal de droguería como fuente de recomendación, estudios colombianos han advertido que la influencia del vendedor de droguería sobre el consumidor es marcada, especialmente para antibióticos, lo que puede tener un impacto negativo en la salud de la población [23]. El predominio de la experiencia previa como principal motivador (por encima de las barreras de acceso) sugiere que en Engativá la automedicación responde más a una práctica cultural consolidada que a una limitación estructural del sistema de salud, lo cual coincide con tendencias reportadas para la población bogotana [8, 10].

Los resultados del presente estudio sugieren que el químico farmacéutico representa un actor clave en la reducción de los riesgos asociados a la automedicación, dado que tanto la experiencia previa con el medicamento como la recomendación del personal de droguería figuran entre los principales motivadores identificados. Su intervención activa en el momento de la dispensación, orientada a verificar el perfil farmacológico del usuario y educar sobre el uso correcto de los medicamentos, constituye una oportunidad concreta para incidir directamente sobre los factores que impulsan esta práctica en la localidad. En relación con el primer objetivo específico, la herramienta cumplió con su propósito de caracterizar el conocimiento y las prácticas de automedicación en la localidad de Engativá. Su estructura breve y dinámica favoreció la participación y permitió alcanzar una muestra representativa. No obstante, la pregunta sobre percepción de riesgos, al ser de tipo cerrado, pudo haber limitado la identificación de otros riesgos que los participantes reconocen pero que no estaban contemplados en las opciones, por lo que en futuras investigaciones se recomienda considerar un formato abierto o mixto para capturar este conocimiento con mayor profundidad.

4.2 Fase 2: Contadores manuales y encuesta sobre obtención de medicamentos de

establecimientos farmacéuticos minoristas El registro observacional mediante contadores manuales se implementó en droguerías distribuidas en ocho zonas de la localidad de Engativá, registrando en total 8.593 personas que adquirieron medicamentos sin prescripción médica durante el período de recolección. La zona de Minuto de Dios concentró la mayor proporción de registros (33,0%), seguida por Jardín Botánico (20%), Álamos (15%), Boyacá Real (13%), Ferias (9%), Bolivia (5%), Garcés Navas (3%) y Santa Cecilia (1%), como se observa en la Figura 2. Estos datos, obtenidos de forma objetiva e independiente del autorreporte, confirman que la adquisición de medicamentos sin prescripción es una práctica de alta frecuencia en la localidad y evidencian una distribución heterogénea entre sus zonas. La marcada concentración en Minuto de Dios y Jardín Botánico (juntas representan más de la mitad de los registros) sugiere que estas áreas deben ser priorizadas en el diseño e implementación de estrategias de intervención en salud pública, tales como campañas de uso racional de medicamentos, fortalecimiento de la vigilancia farmacéutica en establecimientos minoristas y mejora en la disponibilidad y accesibilidad a servicios de atención médica primaria.

La alta proporción de usuarios que confirmó no haber presentado prescripción médica valida de forma directa la práctica de automedicación en el contexto farmacéutico y es coherente con la prevalencia autorreportada en la Fase 1. El perfil de medicamentos adquiridos replica el observado en dicha fase, reforzando la consistencia de los hallazgos entre ambos instrumentos de recolección.

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En comparación con la Fase 1, destaca el mayor protagonismo de la dificultad de acceso al sistema de salud como motivador entre quienes acuden directamente a las droguerías sin fórmula médica, lo que sugiere que este grupo enfrenta barreras más concretas de atención que la población general encuestada en espacios comunitarios. Este hallazgo se enmarca en una problemática estructural ampliamente documentada tanto a nivel nacional como internacional. En Colombia, las primeras limitaciones que reportan los usuarios del sistema de salud son las autorizaciones, los múltiples desplazamientos para obtener citas médicas y los tiempos largos de espera, situaciones ante las cuales varios usuarios mencionaron que recurrían a métodos paliativos o farmacias [26], comportamiento que resulta plenamente coherente con los patrones observados en los usuarios de droguerías de Engativá. Esta situación se ha agudizado en años recientes: según datos del sistema de salud colombiano, los pacientes pueden esperar hasta 135 días para la entrega de medicamentos, 92 días en promedio para una consulta con un especialista y 36 días para una cita de medicina general [27], tiempos que resultan incompatibles con la atención oportuna de problemas de salud agudos y cotidianos. A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha documentado que alrededor de una tercera parte de las personas en los países de las Américas (29,3%) reportaron no buscar atención en salud cuando lo necesitaron, siendo las barreras organizativas (como largos tiempos de espera y requisitos administrativos) la causa más frecuente, reportada en el 17,2% de los casos [28]. A escala global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial han advertido que en 2023 aproximadamente 4.600 millones de personas no contaban con cobertura total de servicios de salud esenciales, y que 2.100 millones enfrentaban dificultades económicas derivadas de los gastos sanitarios directos [29], lo que consolida a las farmacias y droguerías como puntos de acceso alternativos a la atención en salud en contextos de baja cobertura. Frente al segundo objetivo específico, la encuesta aplicada en los establecimientos farmacéuticos minoristas cumplió su propósito de registrar de forma anónima y ágil las prácticas de automedicación en el momento real de compra, facilitado por sus dos modalidades de aplicación. Sin embargo, la pregunta sobre el tipo de medicamento adquirido, al estar limitada a grupos por su uso terapéutico, no permitió identificar el medicamento específico ni reconocer opciones por fuera de las categorías establecidas, aspecto que futuras investigaciones deberían considerar para un análisis más preciso.

4.3 Análisis Chi-Cuadrado

La prueba de chi-cuadrado (χ²), desarrollada por Karl Pearson como herramienta para el contraste de hipótesis, constituye uno de los procedimientos estadísticos más utilizados en ciencias de la salud para evaluar la existencia de asociaciones entre variables de tipo cualitativo como sexo, grupo etario o nivel socioeconómico, en dos o más grupos independientes. Su aplicación resulta especialmente pertinente en estudios descriptivos de corte transversal donde se busca identificar si determinadas características sociodemográficas influyen en comportamientos de salud como la automedicación [30]. En el presente estudio se empleó para determinar si el sexo y el grupo etario se asocian con la práctica de automedicación, el tipo de medicamento consumido y las razones que la motivaron en ambas fases de recolección.

4.3.1 Asociación entre sexo y práctica de automedicación

En ambas fases se evidenció una mayor frecuencia de automedicación en mujeres, tendencia consistente con lo reportado en la literatura nacional. Una revisión sistemática y metanálisis sobre automedicación en Colombia encontró que las mujeres universitarias presentaron mayor frecuencia de esta práctica (OR = 1,72; IC 95% 1,17–2,53) en comparación con los hombres [31]. De manera similar, un estudio realizado en Armenia, Colombia, documentó que la automedicación se presentó con mayor frecuencia en mujeres, con una prevalencia de 84,37% a lo largo de la vida entre los participantes [32]. No obstante, esta asociación no es universal; un estudio en estudiantes de ciencias de la salud en Pereira señala que en la asociación entre automedicación y sexo pueden existir

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fenómenos de confusión residual, dado que las mujeres tienden a demandar mayor atención en los servicios de salud, lo que podría influir en la percepción del riesgo y en los patrones de automedicación reportados [33].

La diferencia en el enfoque de la pregunta entre fases no refleja una reducción de la automedicación sino que reafirma que la práctica es generalizada e independiente del sexo, con una tendencia consistente hacia una mayor frecuencia en mujeres, en concordancia con los hallazgos de la evidencia colombiana disponible.

4.3.2 Asociación entre grupo etario y práctica de automedicación

La mayor frecuencia de automedicación en adultos jóvenes y su disminución progresiva hacia los extremos etarios es coherente con la estructura poblacional de Engativá, donde según el DANE el grupo de adultos entre 29 y 59 años representa aproximadamente el 46,4% de la población [34], segmento con mayor autonomía para la adquisición y consumo de medicamentos. En cuanto al patrón etario de la automedicación, la literatura respalda los resultados obtenidos. Un estudio realizado en Colombia reportó que el grupo etario de 25 a 29 años fue el que más se automedicó, seguido por el de 30 a 34 años, observándose además que la automedicación decreció a medida que avanzaba la edad [31]. En una línea similar, investigaciones en droguerías colombianas identificaron que el rango de edad más frecuente entre los automedicadores fue el de 31 a 45 años, con una representación mayoritaria frente a los demás grupos etarios [35].

4.3.3 Asociación entre sexo y tipo de medicamento consumido

El predominio de analgésicos y antigripales en ambos sexos y en ambas fases es consistente con lo reportado en la literatura nacional. Un estudio en estudiantes de medicina de la Universidad del Rosario en Bogotá identificó que los medicamentos más frecuentemente automedicados fueron acetaminofén e ibuprofeno, empleados principalmente para el manejo de cefalea y resfriado común, seguidos por antibióticos como ampicilina, amoxicilina, cefalexina y azitromicina [36]. De manera similar, la revisión sistemática y metanálisis sobre automedicación en Colombia reportó que los medicamentos más comunes fueron analgésicos (37,7%), antiinflamatorios (33,2%), antihistamínicos (14,8%) y antibióticos o antiparasitarios (12,1%) [31]. En el contexto específico de Bogotá, el estudio realizado en la localidad de Suba encontró que los medicamentos más consumidos por automedicación fueron analgésicos (59,3%), antigripales (13,5%) y vitaminas (6,8%), utilizados principalmente para tratar dolor, fiebre y gripa [19].

Respecto al mayor consumo en mujeres, López-Cabra et al. señalan que el uso de analgésicos fue más frecuente en mujeres, posiblemente a causa de la dismenorrea, la cual constituyó una indicación relevante de automedicación en su estudio [36]. Este hallazgo es coherente con la mayor frecuencia de analgésicos y anticonceptivos observada en el sexo femenino en la presente investigación. Por su parte, el consumo de antibióticos sin prescripción, evidenciado en ambas fases y en ambos sexos, representa un hallazgo de especial relevancia desde la perspectiva de salud pública, dado el riesgo de resistencia bacteriana asociado a su uso inadecuado.

4.3.4 Asociación entre grupo etario y tipo de medicamento consumido

La predominancia de analgésicos y antigripales en los grupos más jóvenes es coherente con lo documentado en la literatura. Un estudio en estudiantes de enfermería de la Universidad Santiago de Cali encontró que los síntomas que más motivaron la automedicación en población de 18 a 26 años fueron dolor de cabeza, gripa y cólicos menstruales, siendo los analgésicos y los AINES los medicamentos de elección [37]. Por su parte, la concentración del uso de medicamentos para la tensión en el grupo de 56 a 65 años responde a un patrón clínicamente esperado, dado que la hipertensión arterial aumenta su prevalencia con la edad, lo que lleva a este grupo a adquirir con mayor

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frecuencia medicamentos de prescripción directamente en la droguería, agravando el riesgo asociado a la automedicación en este segmento poblacional.

4.3.5 Asociación entre sexo y razones de automedicación

La experiencia previa con el medicamento como razón predominante en ambos sexos es un hallazgo consistente con la literatura. Un estudio en estudiantes de ciencias de la salud en Colombia encontró que la experiencia previa con el medicamento fue la razón principal de automedicación (55,6%), seguida de la percepción de síntomas leves [38]. Asimismo, un estudio en Pereira reportó que el 65,4% de los participantes que se automedicaban lo justificaron porque el médico había recetado el medicamento previamente con éxito, y el 45,5% por recomendación de un familiar, amigo o conocido. [33]. La mayor magnitud de estas razones en mujeres puede estar relacionada con su mayor frecuencia de consulta previa al sistema de salud, lo que genera un mayor repertorio de experiencias farmacológicas previas.

4.3.6 Asociación entre grupo etario y razones de automedicación

En la Fase 1, el rango de 18 a 25 años concentró las frecuencias más altas en casi todas las razones, con la experiencia previa, el fácil acceso y la percepción de levedad como las más relevantes, siendo además este grupo el que más reportó el uso de información en internet o redes sociales como motivador. En los grupos de 26 a 45 años las razones se mantuvieron con menor magnitud, predominando la experiencia previa y la recomendación del personal de la droguería. En la Fase 2, la experiencia previa fue dominante en los grupos de 26 a 65 años, destacando el grupo de 56 a 65 años con el valor más alto, mientras que la dificultad para conseguir cita médica predominó en los rangos de 26 a 45 años, y los menores de 18 años mostraron valores prácticamente nulos en todas las categorías (Figura

8).

El uso de internet como fuente de información para la automedicación en los grupos más jóvenes es coherente con lo descrito en la literatura. Un estudio en la Universidad del Magdalena señaló que la automedicación en jóvenes es inducida, entre otros factores, por el acceso a internet (60%), además de la influencia del círculo social y la publicidad de medicamentos [39]. Por su parte, la dificultad para conseguir cita médica como razón predominante en adultos de 26 a 45 años refleja una barrera estructural del sistema de salud. En Colombia, las PQR presentadas ante la Superintendencia de Salud en 2018 evidenciaron que el 12% correspondía a falta de oportunidad en la asignación de citas médicas, lo que impulsa directamente la automedicación como alternativa ante la demora en la atención [40].

4.3.7 Percepción de riesgos asociados a la automedicación según sexo y grupo etario

(Fase 1) La percepción de riesgos asociados a la automedicación fue ampliamente reconocida por ambos sexos, con una mayor frecuencia en mujeres en todas las categorías evaluadas (Figura 16). El hecho de que las mujeres sean quienes más reconocen los riesgos y a la vez quienes más se automedican sugiere que el conocimiento de las consecuencias no necesariamente disuade esta práctica, sino que puede coexistir con ella debido a factores como el acceso y la experiencia previa con los medicamentos.

Por grupo etario, los adultos jóvenes presentaron el mayor reconocimiento de riesgos en casi todas las categorías, mientras que en el grupo de 46 a 55 años se observó un mayor reconocimiento del riesgo de empeorar la enfermedad, hallazgo posiblemente asociado a su condición de salud. Los grupos de mayor edad mantuvieron niveles más bajos de reconocimiento general (Figura 17). En conjunto, estos resultados indican que la población de Engativá posee una percepción amplia de los riesgos de la automedicación; sin embargo, este conocimiento no necesariamente se traduce en cambios de comportamiento, lo que evidencia la necesidad de estrategias de intervención que superen la educación informativa y promuevan modificaciones conductuales en la comunidad.

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En conjunto, los resultados del análisis de chi-cuadrado indican que tanto el sexo como la edad se asocian con diferencias claras en los patrones de automedicación en la localidad de Engativá, siendo las mujeres y los adultos jóvenes los grupos con mayor frecuencia de práctica, en concordancia con lo reportado para la población bogotana.

Los resultados del presente estudio evidencian que la población reconoce los riesgos de la automedicación pero no modifica su comportamiento a partir de ese conocimiento, lo que indica que las estrategias informativas por sí solas resultan insuficientes. Esto refuerza la necesidad de que el químico farmacéutico implemente intervenciones prácticas desde las droguerías, como la consejería farmacéutica personalizada y el seguimiento del uso de medicamentos de riesgo como antibióticos y antihipertensivos.

4.4 Test ANOVA

Para el análisis de los datos se empleó un ANOVA de un factor, con el fin de comparar los promedios del puntaje de automedicación entre grupos definidos por variables como género y edad, y determinar la existencia de diferencias estadísticamente significativas. La interpretación de los resultados se basará en el valor p, considerando un nivel de significancia de 0,05 (p < 0,05).

El uso de esta prueba resulta pertinente al tratarse de una variable cuantitativa, y complementa otros análisis realizados, como las frecuencias descriptivas y la prueba de chi-cuadrado, permitiendo una evaluación más integral del fenómeno de la automedicación.

4.4.1 Fase 1: Nivel de conocimiento sobre automedicación

En la presente fase del estudio se evaluó el nivel de conocimiento de la población respecto a la automedicación, mediante la construcción de un sistema de puntuación basado en criterios de riesgo y relevancia clínica. Este enfoque permitió transformar variables cualitativas en cuantitativas, facilitando su análisis estadístico y la comparación entre diferentes grupos poblacionales.

La asignación de puntajes se realizó considerando el grado de riesgo asociado a cada respuesta. En la pregunta relacionada con el tipo de medicamento utilizado, se otorgaron valores más altos a aquellos fármacos que representan un mayor riesgo en automedicación, como antibióticos o medicamentos de control, debido a sus posibles efectos adversos, interacciones y la necesidad de supervisión médica. Por el contrario, los medicamentos de venta libre y menor riesgo recibieron puntajes más bajos. En la dimensión de razones de automedicación, se asignaron mayores puntajes a conductas que reflejan una toma de decisiones menos informada o potencialmente riesgosa, como la recomendación de personas no profesionales o la influencia de fuentes como internet. En contraste, se otorgaron puntajes menores a decisiones basadas en experiencias previas o indicaciones médicas anteriores, al considerarse conductas relativamente más seguras.

Por su parte, en la pregunta sobre riesgos percibidos, los puntajes más altos se asignaron a respuestas que evidencian un mayor conocimiento de efectos adversos graves, tales como interacciones medicamentosas, intoxicación o reacciones severas, mientras que los puntajes intermedios o bajos correspondieron a riesgos generales o menos específicos. No obstante, es importante señalar que esta dimensión no fue incluida en el cálculo final del análisis de varianza (ANOVA), debido a que evalúa principalmente el conocimiento teórico del individuo y no necesariamente su comportamiento o toma de decisiones frente a la automedicación. Por ello, el análisis estadístico se centró en las dimensiones más directamente relacionadas con la práctica, permitiendo una evaluación más precisa del comportamiento de riesgo.

A partir de este sistema de puntuación, se realizó un análisis de varianza (ANOVA) con el objetivo de determinar si existían diferencias significativas en los puntajes según variables sociodemográficas como el género y la edad.

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Los resultados del ANOVA indican que ni el género ni la edad constituyen factores determinantes estadísticamente significativos sobre el puntaje de automedicación en la población estudiada (Tabla 1 y Tabla 2), sugiriendo que, dentro de la población estudiada, tanto hombres como mujeres, así como los distintos grupos etarios, presentan comportamientos similares frente a la automedicación. Las diferencias observadas en frecuencias absolutas en análisis descriptivos pueden explicarse por la distribución desigual de la muestra, y no por un efecto real de estas variables. Respecto al sexo, se observó una mayor frecuencia de automedicación en mujeres, tendencia que ha sido ampliamente documentada. López, Dennis y Moscoso, en su estudio sobre automedicación en la localidad de Suba en Bogotá, encontraron que el 77,8% de las personas que se automedicaban correspondían al sexo femenino [19]. En una línea similar, la revisión sistemática y metanálisis sobre automedicación en Colombia reportó que las mujeres universitarias presentaron mayor frecuencia de esta práctica (OR = 1,72; IC 95% 1,17–2,53) en comparación con los hombres [31]. No obstante, otros estudios, como el realizado en la Universidad del Magdalena, no observaron diferencias significativas respecto al sexo, encontrando una distribución prácticamente igual entre hombres y mujeres, lo que sugiere que el sexo no es un factor determinante universal sino dependiente del contexto social y cultural [39].

La mayor proporción de mujeres encuestadas también puede explicarse por la estructura demográfica de la localidad. De acuerdo con proyecciones del DANE para 2024, Engativá cuenta con aproximadamente 819.441 habitantes, de los cuales el 52,5% corresponde a mujeres y el 47,5% a hombres, lo que respalda la representatividad de la muestra en términos poblacionales.

En cuanto a la edad, la mayor concentración de participantes entre los 26 y 65 años es coherente con la estructura poblacional de Engativá, donde el grupo adulto representa cerca del 46,4% de la población según el diagnóstico local del DANE. En consonancia con esto, un estudio realizado en Armenia, Colombia, documentó que la automedicación se presentó con mayor frecuencia en adultos entre los 45 y 54 años, grupo que además coincide con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas que motivan el consumo autónomo de medicamentos [32]. Asimismo, investigaciones realizadas en población bogotana han reportado una concentración de participantes en rangos entre 32 y 58 años, con promedios cercanos a los 47 años, y se ha documentado que el grupo de 25 a 29 años presenta la mayor frecuencia de automedicación (20,0%), con una disminución progresiva a medida que avanza la edad, patrón atribuido a la mayor autonomía de los adultos jóvenes en la toma de decisiones sobre el uso de medicamentos [19]. En este sentido, aunque la literatura reporta variaciones en la prevalencia de la automedicación según sexo y edad en distintos contextos, los resultados del presente estudio indican que el fenómeno se presenta de manera generalizada en la población de Engativá, sin que ninguna de estas variables constituya un factor determinante estadísticamente significativo

4.4.2. Fase 2:

En la segunda fase del estudio, en la cual la recolección de la información se realizó directamente en droguerías al momento en que los usuarios adquirían medicamentos sin prescripción médica, se aplicó nuevamente un análisis de varianza (ANOVA) con el fin de evaluar la posible influencia del género y la edad sobre el puntaje de automedicación. Los resultados del ANOVA en esta fase confirman lo observado en la Fase 1: ni el género ni la edad influyen de manera significativa sobre el puntaje de automedicación (Tabla 3 y Tabla 4), evidenciando un comportamiento consistente entre ambos contextos de recolección. Este hallazgo resulta especialmente relevante dado que la Fase 2 se desarrolló en un contexto real de compra de medicamentos, lo que permite inferir que incluso en situaciones prácticas, donde el individuo está tomando una decisión inmediata de consumo, estas variables no condicionan de manera significativa su comportamiento,

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reforzando la idea de que la automedicación es un fenómeno transversal a todos los grupos poblacionales estudiados.

No obstante, al contrastar estos resultados con la literatura existente, se identifican algunas diferencias en las tendencias reportadas. Estudios como el de López, Dennis y Moscoso han señalado una mayor proporción de automedicación en mujeres, alcanzando el 77,8 % de los casos evaluados [19]. De igual forma, otras investigaciones realizadas en Bogotá han reportado que aproximadamente el 60 % de las personas que se automedican son mujeres. Sin embargo, revisiones más amplias han evidenciado que esta tendencia puede variar según el contexto geográfico y social, encontrándose incluso una mayor prevalencia en hombres en algunos países de Latinoamérica. Esto sugiere que, aunque pueden existir tendencias descriptivas, estas no necesariamente implican diferencias significativas en el comportamiento o en el nivel de conocimiento evaluado [8-19]. En relación con la edad, algunos estudios han reportado una mayor frecuencia de automedicación en adultos jóvenes, particularmente entre los 25 y 34 años, con una disminución progresiva a medida que aumenta la edad [41]. Sin embargo, en el presente estudio no se evidenció una tendencia significativa en este sentido, lo que podría indicar que la automedicación se encuentra ampliamente distribuida entre los diferentes grupos etarios, especialmente en contextos urbanos donde el acceso a medicamentos es más amplio.

En conjunto, los resultados de la Fase 2 confirman lo observado en la Fase 1, evidenciando que la automedicación se presenta de manera generalizada en la población sin diferencias estadísticamente significativas según sexo o edad. No obstante, es importante señalar que la distribución de participantes entre los distintos grupos etarios y de género no fue homogénea en ninguna de las dos fases, lo que constituye una variable inherente al diseño del estudio que no fue posible controlar, dado que la participación dependió directamente de la disposición voluntaria de los habitantes al momento de la aplicación de la encuesta. Esta heterogeneidad muestral puede influir en la magnitud de las frecuencias observadas por subgrupo y debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados. En este sentido, se resalta la importancia de implementar estrategias de educación en salud dirigidas a la población en general, especialmente en espacios como las droguerías, donde se materializa la práctica de la automedicación, con el fin de promover un uso adecuado y seguro de los medicamentos.

5. Conclusiones

• El estudio permitió confirmar, a través de dos métodos complementarios, que la automedicación es una práctica ampliamente extendida y estructuralmente arraigada en la localidad de Engativá, con una prevalencia que supera los promedios nacionales documentados. Este hallazgo posiciona a la localidad como un territorio prioritario para la implementación de políticas y estrategias orientadas al uso racional de medicamentos.

• El consumo de analgésicos, antigripales y antibióticos fue consistente en ambas fases del estudio, manteniéndose como los grupos terapéuticos más frecuentes independientemente del sexo o grupo etario. De estos, el uso de antibióticos sin prescripción representa el hallazgo de mayor relevancia en salud pública, ya que su consumo inadecuado contribuye directamente al desarrollo de resistencia bacteriana, problemática que requiere atención prioritaria en el contexto farmacéutico minorista de la localidad.

• La experiencia previa con el medicamento fue el principal factor motivador de la automedicación, lo que sugiere que esta práctica responde predominantemente a una conducta cultural consolidada en la población, más que a limitaciones estructurales del sistema de salud, aunque la dificultad para conseguir cita médica también resultó relevante, especialmente en el contexto de compra directa en droguería.

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• El análisis estadístico mediante chi-cuadrado y ANOVA no evidenció diferencias significativas en la práctica de automedicación según sexo o grupo etario en ninguna de las dos fases, lo que indica que el fenómeno se distribuye de forma homogénea en la población estudiada, independientemente de estas variables sociodemográficas. • Pese al amplio reconocimiento de los riesgos asociados a la automedicación, este conocimiento no se traduce en cambios de comportamiento, lo que evidencia la necesidad de intervenciones que superen la educación informativa y promuevan modificaciones conductuales sostenidas. Las droguerías, particularmente en las zonas de Minuto de Dios y Jardín Botánico, representan espacios estratégicos para la implementación de acciones de vigilancia farmacéutica y promoción del uso racional de medicamentos.

6. Recomendaciones futuras:

1. Ampliar el tamaño y representatividad de la muestra: Este estudio trabajó con 275

participantes por fase. Se recomienda que investigaciones futuras amplíen el número de personas encuestadas y busquen abarcar de manera más equitativa las diferentes zonas y grupos poblacionales de la localidad, con el fin de obtener resultados más representativos de toda la población de Engativá y comparables con estudios de otras localidades bogotanas.

2. Ampliar la participación de establecimientos farmacéuticos: En este estudio, las

droguerías que participaron en el registro observacional y en la aplicación de encuestas lo hicieron de manera voluntaria, lo que limitó el número de establecimientos colaboradores. Se recomienda que investigaciones futuras diseñen estrategias de vinculación más estructuradas con las droguerías de la localidad, como socializaciones previas con los propietarios o regentes sobre la importancia del estudio, o el contacto previo con la Secretaría Distrital de Salud para que respalde y facilite la convocatoria de establecimientos farmacéuticos participantes.

Adicionalmente, en los casos donde la principal barrera sea la falta de tiempo del personal del establecimiento, se sugiere que los propios investigadores estén presentes en las droguerías durante jornadas definidas para tomar los datos directamente, reduciendo así la carga operativa sobre los empleados y aumentando la cantidad y calidad de la información recolectada.

3. Incorporar variables socioeconómicas: Los instrumentos diseñados en este estudio

no incluyeron preguntas sobre el nivel socioeconómico de los participantes. Investigaciones futuras podrían incorporar esta variable con el fin de determinar si existe una relación entre el estrato socioeconómico y la práctica de automedicación, lo que permitiría identificar los grupos poblacionales más vulnerables y orientar intervenciones de salud pública de manera más focalizada.

4. Especificación del medicamento adquirido en las herramientas de recolección: Las

encuestas aplicadas en ambas fases incluyeron una pregunta sobre el tipo de medicamento adquirido sin prescripción, cuyas opciones de respuesta estaban organizadas por grupos terapéuticos generales. Esto no permitió identificar el principio activo específico dentro de cada grupo, información relevante desde la salud pública dado que medicamentos de un mismo grupo pueden tener perfiles de riesgo distintos. Se recomienda que investigaciones futuras amplíen o replanteen esta pregunta para permitir al participante especificar el medicamento puntual adquirido, logrando así un análisis farmacológico más preciso.

7. Financiación: Esta investigación no recibió financiación externa. El estudio fue

desarrollado con recursos propios de los investigadores.

8. Declaración consentimiento informado: Se obtuvo el consentimiento informado de

todos los participantes dentro del estudio.

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9. Agradecimientos: En primer lugar, agradecemos a Dios por brindarnos la fortaleza, la

sabiduría y la constancia necesarias para llevar a cabo y culminar satisfactoriamente este trabajo de grado.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a los establecimientos farmacéuticos minoristas que participaron en esta investigación, por su disposición, compromiso y valiosa colaboración durante el proceso de recolección de información. De igual manera, agradecemos a los habitantes de la localidad de Engativá que contribuyeron con la toma de datos, por su tiempo, disposición y aporte voluntario, fundamentales para el desarrollo de este estudio.

De manera especial, extendemos nuestro reconocimiento a nuestro director de tesis y al cotutor por su guía constante, acompañamiento académico y valiosos aportes, los cuales fueron esenciales para la adecuada ejecución y culminación de este trabajo de grado. Así mismo, queremos expresar nuestra más profunda gratitud a nuestras familias, quienes con su amor, paciencia y apoyo incondicional fueron un pilar fundamental a lo largo de todo este proceso.

La participación y el apoyo de todos ellos hicieron posible el cumplimiento de los objetivos propuestos en esta investigación.

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p. 22

22 of 24

Anexos

(a) (b) Figura 9. Distribución porcentual del sexo de las personas que diligenciaron la encuesta. (a). Distribución porcentual de sexo de encuestas llenadas en la Fase 1. (b). Distribución porcentual de sexo de encuestas llenadas en la Fase 2.

(a) (b) Figura 10. Distribución porcentual del grupo etario de las personas que diligenciaron las encuestas. (a). Distribución porcentual del grupo etario de encuestas llenadas en la Fase 1. (b). Distribución porcentual del grupo etario de encuestas llenadas en la Fase 2.

(a) (b) Figura 11. Distribución porcentual de la práctica de automedicación. (a). Distribución de respuestas sobre la compra de medicamentos sin prescripción médica en Fase 1. (b). Distribución de respuestas sobre la compra de medicamentos sin prescripción médica en la Fase 2.

p. 23

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(a) (b) Figura 12. Distribución porcentual de medicamentos más usados. (a). Distribución de medicamentos adquiridos por los encuestados en la Fase 1. (b). Distribución de medicamentos adquiridos por los encuestados en la Fase 2.

Figura 13. Distribución de los factores asociados a la automedicación en los participantes en Fase 1.

Figura 14. Distribución de los factores asociados a la automedicación en los participantes en la Fase 2.

p. 24

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Figura 15. Distribución de la percepción de riesgos asociados a la automedicación en Fase 2.

Figura 16. Distribución de la percepción de riesgos asociados a la adquisición de medicamentos sin prescripción médica según sexo en Fase 1.

Figura 17. Distribución de la percepción de riesgos asociados a la adquisición de medicamentos sin prescripción médica según grupo etario en Fase 1.

Cita: Rodriguez Vizcaino, Isabella Maria, Salazar Heredia, Yuly Natalia (2026), Evaluación de la automedicación en la localidad de Engativá, Bogotá, D. C.: implementación de herramientas para el monitoreo y el análisis de tendencias, Universidad El Bosque, p. N. https://hdl.handle.net/20.500.12495/19811