Sporala red del conocimiento
Página 1 de 78¿Limpieza Social? Asesinatos Selectivos en la Ciudad de Manizales en l…
p. 1

UNIVERSIDAD DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA Y SOCIOLOGÍA

PROGRAMA DE ANTROPOLOGÍA

TESIS

¿Limpieza Social? Asesinatos Selectivos en la Ciudad de Manizales en los Últimos 20 Años

Presentado por: Sebastián Ríos Osorio

Director de Tesis: Miguel Ángel Rivera Fellner

Junio de 2024 Manizales Colombia

p. 2

INDICE

¿Limpieza Social? Asesinatos Selectivos en la Ciudad de Manizales en los Últimos 20 Años……………………………………………………………………………….6 Introducción……………………………………………………………………………………….6 Capítulo 1. ¿Limpieza Social o Asesinato Selectivo? ………………………………………........9 Capítulo 2. Generalidades de la “Limpieza Social”……………………………………………...21 Violencia en Colombia………………………………………………………………….. 21 La mal llamada “limpieza social”………………………………………………………. 22 ¿Por qué se mantiene vigente la “limpieza social”?...........................................................29 Mediación Pasiva ……………..……………………………………...30 Mediación Activa……………………………………………………. 32 Capítulo 3. La prensa: Asesinatos selectivos en Manizales. ¿Cómo se definen y cómo son tratados?........................................................................................................................................ 34 Consideraciones Metodológicas………………………………………………………... 34 “La limpieza Social” en la Prensa. ………………………………………………………37 2002-2006………………………………………………………….. 42 2006-2010………………………………………………………….. 46 2010-2014………………………………………………………….. 48 2014-2018………………………………………………………….. 50 2018-2022………………………………………………………….. 52 Dos décadas de registro………………………………………………………………… 53 Capítulo 4. Víctimas, Victimarios y Territorios………………………………………………... 57 Víctimas y victimarios………………………………………………………………….. 57

p. 3

Perfiles de las víctimas…………………………………..……… ...57

Victimarios………………………………………………………... 65 Barrios y Comunas, territorios de conflicto…………………………………………….. 69 Conclusiones……………………………………………………………………………………. 75 Bibliografía……………………………………………………………………………………... 77

INDICE GRÁFICAS Y FOTOGRAFÍAS

Gráfico 1…………………………………………………………………………….…….……..29 Gráfica 2…………………………………………………………………………………………54 Gráfica 3…………………………………………………………………………………………55 Gráfica 4…………………………………………………………………………………………61 Gráfica 5…………………………………………………………………………………………61 Gráfico 6…………………………………………………………………………………………67 Gráfico 7…………………………………………………………………………………………67 Gráfico 8…………………………………………………………………………………………72 Gráfico 9…………………………………………………………………………………………73 Fotografía 1………………………………………………………………..……………………..25

p. 4

Agradecimientos Este trabajo no sería posible sin la ayuda de todas las personas que me rodearon y me llenaron de conocimiento y apoyo emocional para lograr finalizar esta investigación y durante todo mi recorrido académico por la Universidad de Caldas.

A Ana Sofía Londoño Gutiérrez, mi novia, le estoy infinitamente agradecido por la ayuda en la recolección de datos de los periódicos en el Banco de la República y con el desarrollo de la investigación en general, sin ella no hubiese sido posible seguir adelante con ello. Gracias a su presencia pude llenarme de fuerzas y finalizar este proyecto y no sucumbir ante las situaciones adversas que en algún momento tuve que pasar. A ella, un caluroso abrazo. A mi familia, quienes estuvieron presentes desde el inicio mismo de mis estudios, les estoy agradecido, sin la educación y el cuidado de ellos no hubiese podido mantener en pie la continuación de mis estudios, este logro es de ustedes.

A mis amigos, quienes se convirtieron en mi segunda familia y con quienes compartí tantos momentos irrepetibles, gracias por darme alegrías que hicieron de mi proceso académico una experiencia única, por las charlas entre risas y temas de estudio que nutrieron mi ser día a día. Les estoy totalmente agradecido.

A Miguel Ángel Rivera Fellner, quien ofició como asesor en el desarrollo de esta investigación y quien tuvo tanta paciencia conmigo, muchas gracias. Por los conocimientos compartidos y por ser de guía no solo en mi proceso de tesis si no en toda mi carrera universitaria le tengo profunda admiración y respeto. Sin usted tampoco hubiese sido posible. Finalmente, a la Universidad de Caldas, institución que me forjó como persona y como profesional, donde me nutrí de conocimientos y de momentos gratos, que marcaron y cambiaron

p. 5

mi vida y mis pensamientos por completo, les estoy agradecido y siempre la tendré como mi segunda casa.

A todos ustedes, muchas gracias. Este logro es de ustedes.

p. 6

¿Limpieza Social? Asesinatos Selectivos en la Ciudad de Manizales en los Últimos 20 Años

Introducción

Colombia ha atravesado diferentes procesos violentos que han dejado huella en todo el territorio, el conflicto armado resulta ser una de las principales causas de que las cifras de victimas por la violencia se inflen de tal manera que terminan por ser escandalosas. Este fenómeno ha generado que la violencia se diversifique en formas de ejecución y en elementos causales del fenómeno.

La “limpieza social” es un fenómeno violento que surgió en los años 60’s y que tomó fuerza por todo el territorio debido a las intenciones de los crímenes, pues con ello se pretendía solucionar las problemáticas sociales como la pobreza, la delincuencia y la prostitución que el gobierno no había podido controlar y erradicar.

Por su parte, Manizales se ha reconocido a nivel nacional por ser una de las ciudades con mejores índices en términos de inseguridad, pobreza y delincuencia, en parte se debe al tamaño reducido de la capital Caldense en comparación con las principales ciudades del país, y, por otro lado, se debe al carácter conservador y longevo de la población que habita en Manizales. Todo ello nos lleva a pensar si es posible que en Manizales se presente este fenómeno violento denominado “limpieza social” y con el fin de llegar a una respuesta a esta incógnita, se desarrolló este proyecto.

El periodo de tiempo que se estableció para realizar la búsqueda y revisión de los periódicos fueron desde el año 2002 al año 2022, es decir, veinte años en total, los cuales fueron considerados como un tiempo prudencial y capaz de arrojar los datos suficientes acerca de la presencia de la “limpieza social”

p. 7

El territorio establecido como objeto de estudio se compone de tres municipios que por su cercanía y conexiones comerciales y sociales facilitan los procesos investigativos de ellos, estos municipios son Manizales, Chinchiná y Villamaría. A su vez, a través de una revisión cuantitativa reflejada en gráficas, se determinaron los barrios y sitios en los que se hizo presente el fenómeno y en que magnitud para determinar las condiciones sociales.

Además de ello se realizó una entrevista con un ex Policía retirado para entender como se vive el fenómeno “limpieza social” desde una institución estatal, como son tratados los casos y cuáles eran los perfiles de las víctimas; también se realizó una entrevista con el editor de sucesos de La Patria para conocer la estructura del periódico, de las noticias y de los hechos violentos que se presentaron en la ciudad y el departamento.

En el primer capítulo se planteará la discusión acerca del concepto “limpieza social”, reconociendo de donde surge y cual es la intención de denominar a este tipo de violencia con este término, en contraposición con lo que se reconoce como asesinato selectivo, el cual no posee ningún tipo de carga moral frente a los hechos pero resulta ser ambiguo por la falta de delimitación propia del concepto.

En el capítulo segundo se hace un recorrido histórico del surgimiento de la “limpieza social” y como y porque se adoptó en gran parte del territorio, lo que se explica desde los grupos al margen de la ley implicados en el conflicto armado e impulsadores de la “limpieza social” como método de establecer un orden social. Se hace seguimiento a la llegada de este tipo de violencia en Caldas a través de la investigación del grupo paramilitar denominado como las Águilas Negras, quienes se convertirían en uno de los grupos abanderados de la “limpieza social”.

p. 8

En el tercer capítulo se hace el análisis de los datos encontrados en el periódico La Patria, todo ello dividido en periodos de 4 años, lo que permite evidenciar la evolución del fenómeno en el tiempo, también es necesario realizar un desarrollo contextual de cada periodo estudiado y así poder reconocer cuales fueron los factores que influyeron en la presencia o ausencia de la “limpieza social” en cada periodo presidencial.

En el cuarto y último capítulo se hace un seguimiento a las víctimas, victimarios y los territorios en los que se desarrollaron los hechos violentos atribuidos a la limpieza social. Las concepciones morales e higiénicas de la población, determinan los perfiles de los individuos potenciales para ser victimas de los grupos de “limpieza”. Los victimarios varían según el espacio en que se presenten los casos, pues en algunos sitios pueden ser los habitantes de un sector que acosados por las condiciones sociales del barrio toman la determinación de acabar con aquellos que están amenazando con el orden establecido. Por último, se hace un estudio de los casos según la comuna o el espacio en el que se presentaron, todo ello con el fin de conocer las condiciones socioeconómicas de estos territorios y como ello influye en la presencia misma de la “limpieza social”.

p. 9

Capítulo 1. ¿Limpieza Social o Asesinato Selectivo?

En la historia moderna de la humanidad, la violencia se ha manifestado y ha formado parte de nuestras culturas y nuestros imaginarios colectivos, pues la violencia se ha utilizado como medio de opresión de un grupo humano hacia otro, como método de disputa en pro de algunos intereses específicos, lo que, en resumidas cuentas, nos permite identificar a la violencia como una alternativa a la solución de diferentes problemas que se han presentado y que se presentan en nuestro entorno.

Los ideales políticos, las religiones y las diferencias entre los múltiples grupos sociales que habitan el planeta, han sido desencadenantes de hechos violentos que van desde un enfrentamiento verbal entre individuos, hasta guerras devastadoras que han acabado con miles de vidas que, de alguna u otra manera, se vieron envueltas en el conflicto. Ejemplos sobran de estos fenómenos, la colonización de América, la Alemania Nazi y el conflicto entre Israel y Palestina son algunos de los tantos que se podrían mencionar. Los anteriores ejemplos confirman que, a pesar de la idea creciente de que cada día somos más civilizados, la violencia, uno de los comportamientos más primitivos e instintivos de las especies animales, ha mutado y sigue y seguirá vigente en el mundo.

Teniendo en cuenta entonces, que los comportamientos violentos son parte de los instintos innatos en los animales y que los conflictos de intereses entre dos o mas adversarios siempre existirá, deberá entenderse que la violencia siempre se hará presente en esos contextos, independientemente de las formas en las que se ejecuten.

Colombia, por su parte, es considerado, tanto a nivel interno como a nivel externo, uno de los países más violentos de América y del mundo entero. Todo ello, claro está, se fundamenta en

p. 10

la guerra civil que se ha vivido por más de siete décadas, por la historia de los mafiosos y narcotraficantes colombianos y por una cantidad de sucesos violentos que han marcado nuestra historia. Otra de las causas principales para el desarrollo de la violencia en Colombia va ligada a la desigualdad, sin necesidad de que las anteriores se vean desligadas ya que incluso pueden tomarse como consecuencias mismas de la desigualdad.

Según un informe presentado por la Universidad del Rosario (Ramírez, A; 2022) Colombia para el 2022 ha presentado una reducción a 0,49 en los índices de desigualdad en comparación con el cierre de la década anterior en donde la desigualdad era de 0,55 (la escala se mide de 0 a 1, entre la cifra más cerca esté del cero menor es la desigualdad), sin embargo, a pesar de la reducción de la desigualdad, Colombia ocupa el segundo puesto en los países mas desiguales de América Latina solo detrás de Brasil, esto conlleva a que la pobreza se acentúe y que se presenten con mayor regularidad actividades económicas basadas en acciones ilícitas y que la condición de calle y de pobreza extrema se presente con mayor frecuencia en nuestro país, lo cual, consecuentemente, fomenta la reproducción de la violencia como parte de una alternativa a solucionar los problemas ligados a la desigualdad y la pobreza.

No en vano se ha manifestado por diferentes personalidades que, desde el día en que empezamos nuestra historia como nación constituida, nunca hemos estado en paz. Siempre, en algún lugar del país, por más recóndito que parezca, siempre ha existido alguna lucha de intereses que ha llevado a que la violencia se desarrolle y se siga presentando en nuestro país. También, vale aclararlo, se debe a que las entidades gubernamentales, cuya función se pensaría es evitar y acabar con la violencia, han sido de las instituciones con mayor participación en la perpetración de la misma; quizás en algunos momentos no de manera directa, sino como apoyo, ya sea financiero o de inteligencia, a grupos que son los encargados de ejecutarla.

p. 11

La llamada “Limpieza social”, refleja lo anteriormente mencionado. Sin embargo, el presente capítulo busca definir el fenómeno de manera clara a través de la contraposición de dos términos. Por una parte, la denominación popular “Limpieza social”, y, por otra, el concepto de asesinato selectivo. Para los términos de esta investigación, resulta importante reconocer de donde surgieron estos términos, cual debe aplicarse en esta investigación y cual se aplica en el contexto en el que se desarrolla este tipo de violencia.

Según Carlos Mario Perea (Perea, C M; 2015), Historiador de la Universidad Nacional de Colombia y doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el término “limpieza social” surge en la década de los 80’s en la ciudad de Pereira, en donde los ex convictos eran marcados con pintura roja al salir de la cárcel para reconocerlos y seguir el rastro y una vez hallados los individuos, procedían a asesinarlos. Todo ello, según se comentaba en la capital risaraldense de aquella época, se hacía con el propósito de evitar que los índices de violencia aumentaran y como método de “limpiar” la población de individuos considerados como una amenaza para el orden público y que, por tanto, eran indeseables. Fue en este momento en el que se popularizó el término limpieza social, por una parte como explicación misma de los objetivos que se tenían con este tipo de violencia y, por otra, el concepto de “limpieza social”, a simple vista, refleja la intención de legitimar la búsqueda de objetivos a través de una palabra como lo es limpieza, lo que, a priori, podría pensarse como algo positivo.

Si nos basamos en las definiciones más básicas y universales de la palabra limpieza, como por ejemplo la RAE, se podría definir el término limpieza como la acción de eliminar la suciedad de algo, buscando la pureza y eliminar las imperfecciones con el desarrollo de dicha actividad. Si trasladamos, entonces, el concepto limpieza al fenómeno que se está tratando en el

p. 12

momento, podemos observar que la intención de este tipo de violencia es eliminar a los individuos y poblaciones considerados como “suciedad”, o, como coloquialmente se denominan, indeseables y desechables.

En los años ochenta, esta modalidad de violencia tomó fuerza en el país y se desplegó por casi todo el territorio colombiano, de tal forma que el término se popularizó y es reconocido (e incluso apoyado) por gran parte de la sociedad colombiana.

Los conflictos urbanos, las percepciones de inseguridad y la guerra que atravesó nuestro país, hizo que la “limpieza social” se adoptara como un método de dar solución a algunos de los elementos de inseguridad y de violencia que se presentaban en las principales ciudades del país. Por su parte, según la definición empleada por Rocío Lorca Fereccio, licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile y Maestra en Derecho de la Universidad de Nueva York, en su artículo Asesinatos selectivos en la guerra contra el terrorismo (Lorca, R; 2016), el concepto de asesinato selectivo debe contener al menos tres elementos claves, los cuales corresponden a “1) se trata del uso intencional de fuerza letal contra un individuo, 2) el individuo contra el que se ejerce la fuerza letal está previa y precisamente identificado, y 3) el individuo contra el que se ejerce la fuerza letal no se encuentra bajo la custodia de su ejecutor.” Basados en los tres puntos que definen el asesinato selectivo, se puede deducir que son condiciones que se pueden aplicar en múltiples contextos en donde el asesinato se encuentra presente, sin embargo, y si bien la definición tomada para este caso no se encuentra enfocada totalmente en el objeto de estudio de este trabajo, define algunas de las características principales del fenómeno y se llega a la conclusión que todo caso reconocido como “limpieza social” es un asesinato selectivo, más un asesinato selectivo no implica que sea producto de la “limpieza social”.

p. 13

Sin embargo, resulta necesario agregar un componente importante para la definición y distinción del asesinato selectivo en el fenómeno de la “limpieza social”, este elemento/concepto es la marginalidad, que a su vez es producto de dos conceptos fundamentales que son la moralidad y la estética. La marginalidad se efectúa, en parte, por las concepciones morales que se tienen dentro de un grupo humano determinado. En el contexto de los asesinatos selectivos en Colombia, la capacidad de producción de capital de un individuo y la manera en que lo hace, determinan que es lo desechable, lo indeseable y “sucio”.

La marginalidad no se restringe a un concepto únicamente definido, sino que, por el contrario, constituye un término polisémico, pues tiene diferentes significados y definiciones según el enfoque que se le quiere dar. Es decir, si se ve desde el carácter económico, la marginalidad se basa en los ingresos y en la comparación de un estilo de vida considerado como básico y con los estándares socioeconómicos establecidos en un grupo social determinado, con las carencias que presentan los individuos en relación a ellos.

La marginalidad basada en la territorialidad, se refiere, según Andrea Delfino, maestra en Sociología y Antropología de la Universidad Federal de Río De Janeiro, a la lejanía de algunos lugares con los centros principales y con mayor población en un territorio determinado. Así, aquellos que se encuentran en la periferia, son tenidos en cuenta con menor frecuencia en el desarrollo de actividades sociales, culturales y económicas que normalmente se suelen desarrollar en el núcleo urbano y de allí que la marginalidad se efectúe con base a la ocupación territorial e importancia de la zona habitada por los individuos en cuestión. Finalmente, al unir ambas perspectivas y enfoques, Andrea Delfino define la marginalidad en el siguiente apartado como, “[…] son las prácticas económicas, sociales y culturales “tradicionales”, y la falta de integración a las instituciones y a los valores modernos

p. 14

los que permiten definir al sujeto “marginal”.” (Delfino, A; 2012: 5) Así, la marginalidad se constituye por una serie de elementos a los cuales el sujeto no tiene acceso por el funcionamiento mismo del sistema sociocultural y socioeconómico en el que vive.

Adicionalmente, la estética también forma parte de los puntos clave para la marginalización de las poblaciones víctimas de este tipo de violencia, de hecho, el término “limpieza social” ya da por hecho que se busca, en cierto punto, eliminar lo que no encaja en los estándares estéticos de la sociedad.

Los habitantes de calle, por ejemplo, son vistos en nuestro entorno social como individuos que cumplen con los dos parámetros anteriormente mencionados, pues, en cierto punto, son vistos como aquellos individuos que su productividad no va más allá de la mendicidad, actividad que en la actualidad no es vista con buenos ojos ya que no constituye lo que popularmente se denomina como un “trabajo digno”. Además, por los entornos y condiciones en los que estas poblaciones suelen habitar (la calle y ocasionalmente en residencias que no valen más de 5000 pesos), hacen que los individuos mantengan en circunstancias higiénicas precarias, lo cual también es rechazado en nuestro entorno social y acentúa el concepto de indeseable. En este punto, entonces, se puede observar la relación entre las condiciones estéticas e higiénicas como elementos que determinan la marginalización en una cultura como la Manizaleña en la que la higiene y la limpieza son parte fundamental en el desarrollo de las relaciones sociales y en el diario vivir de los habitantes de la capital caldense. Tomando como base los anteriores conceptos, se hace notoria la necesidad de añadir también las concepciones morales frente algunas actividades económicas que son sancionables desde las percepciones de los ciudadanos, pues, la prostitución y el reciclaje, por ejemplo, constituyen labores económicas que producen el dinero y las condiciones necesarias de mantener

p. 15

al sujeto dentro de los estándares básicos para el desarrollo de su vida, sin embargo, son mal vistas dentro de la sociedad colombiana por las características de dichos empleos, pues, el reciclaje resulta ser una actividad económica que se desarrolla casi de manera absoluta en las calles de las urbes y que es llevada a cabo, en muchos casos, por personas que se encuentran en extrema pobreza y que por tanto, algunos de ellos, se encuentran en situación de calle. Por ello, cada vez que se menciona el reciclaje como una forma de sustento, se le asocia con la habitabilidad de la calle y con la “suciedad” que dicha tarea exige. Por su parte, la prostitución, siendo uno de los empleos más antiguos en la historia de la humanidad, siempre ha constituido un tabú que hace que dicha actividad no sea vista de la mejor manera. Esto se debe a que históricamente, el cuerpo y la castidad han sido tomados como componentes esenciales dentro del desarrollo de muchas relaciones al interior de un grupo social humano y de allí que el cuidado del mismo tome relevancia y sea casi una obligación dentro de diferentes entornos sociales. El campo laboral, por ejemplo, exige en muchos casos que el cuerpo del individuo aspirante al cargo no presente ninguna modificación y a eso se le reconoce como “presentación personal”. El cuerpo es considerado en diversos contextos sociales como un elemento trascendental en el que se expresan las diferencias fenotípicas y culturales de los individuos. En el caso de nuestra cultura occidental, por la influencia de la moral católica implantada, el cuerpo es tomado como algo sagrado que debe ser cuidado y que por ello debe evitar cualquier tipo de degradación, por tanto, una actividad que se caracteriza por tener al cuerpo como algo que se puede vender, hace que no encaje con esas concepciones morales establecidas dentro de la sociedad; además, por el uso que se hace del cuerpo, no es una labor en la cual la castidad y la monogamia se vean reflejadas y estos son elementos característicos (ya sea por influencias religiosas u otras) de nuestra sociedad.

p. 16

De esta manera se empieza a determinar las condiciones y características que perfilan al sujeto como una víctima posible de la limpieza social, la prostitución y los habitantes de calle entran en esas poblaciones víctimas, adicionalmente se debe añadir a todos aquellos que también cumplen con esos conceptos de marginalidad, de estética y que no encajan dentro de los sistemas socioeconómicos y socioculturales ya establecidos, es decir, los consumidores de SPA (sustancias psicoactivas), expendedores de sustancias psicoactivas y la categoría de joven. Este último resulta ser arbitrario y en ocasiones es más el espacio que ocupa el joven el que le termina condenando, pues, aquellos jóvenes que viven en barrios y zonas marginales terminan sufriendo las consecuencias de la estigmatización del espacio y de las poblaciones jóvenes que habitan el mismo.

La percepción acerca de la inseguridad y la violencia suele asociarse con la juventud de aquellos individuos que hacen parte del entorno en el que se desarrollan algunas dinámicas “criminales” y, por tanto, el pertenecer a un sitio que ya está estigmatizado por la inseguridad y la pobreza en la que se vive, añadido al hecho de ser joven perteneciente a dicho entorno también lo perfila como una posible víctima de la “limpieza social” aunque no tenga relación alguna con dichas dinámicas.

Con las anteriores descripciones, ya se delimitan los perfiles de las víctimas de los asesinatos selectivos de esta índole, los cuales se confirmarán en las notas de prensa que se expondrán en el capítulo tres. Adicionalmente se hace un esclarecimiento de los términos “limpieza social” y asesinato selectivo, con todo lo que conlleva cada uno de estos términos. Agregando estos factores a la definición inicial de asesinato selectivo, se podrá enfocar el concepto en el fenómeno reconocido “limpieza social” evitando que la generalidad del término de cabida a las ambigüedades a la hora de exponer los casos en el presente estudio.

p. 17

Por su parte, los asesinatos selectivos, según los artículos de prensa revisados para el desarrollo del presente estudio, son aquellos crímenes cometidos en contra de individuos que han sido anteriormente identificados y que se realizan con un propósito e interés específico, de tal manera que también termina siendo una generalización y los asesinatos producto de la “limpieza social” son una de las tantas modalidades que caben dentro de lo que es un asesinato selectivo. El tratamiento de los asesinatos selectivos en las notas de prensa bajo esta perspectiva también concuerda con los expuestos por el Centro Nacional de Memoria Histórica en el portal del Observatorio de Memoria y Conflicto (2020), ya que se incluyen perfiles de víctimas que cumplen con las características del asesinato selectivo, pero no de la “limpieza social”. En la página web del Centro Nacional de Memoria Histórica se puede filtrar por asesinatos selectivos registrados en el país, de los casos se puede observar el perfil de las víctimas y las modalidades de violencia efectuadas en los asesinatos, y, a partir del análisis de los datos se puede concluir que en este registro están incluidos todos aquellos delitos que cumplen con las características del asesinato selectivo anteriormente expuestas y no se hace distinción de las causas o circunstancias de los hechos; por ejemplo, tanto un asesinato producto de “limpieza social” y un asesinato producto de alguna contradicción política son considerados como un asesinato selectivo ya que cumplen con las condiciones de reconocimiento previo de la víctima. Se confirma, entonces, que todo asesinato producto de la “limpieza social” se reconoce como un asesinato selectivo mas no todo asesinato selectivo se puede incluir en la “limpieza social”. Para el desarrollo de este documento se empleará el término “limpieza social”, ya que constituye un concepto reconocido al interior de nuestro entorno social y debido a que el término ya define el perfil de las víctimas y las modalidades de violencias aplicadas en estos casos. No se debe confundir, sin embargo, que por utilizar dicho término se esté ejerciendo una postura a

p. 18

favor de los hechos, sino que se hace con el propósito de reconocer el fenómeno tal cual se ha presentado y eso incluye su propia denominación. El asesinato selectivo, por su parte, será empleado con menor frecuencia debido a la ambigüedad propia del concepto, sin embargo, de ser necesario su uso estará presente.

Es evidente que el término de “limpieza social” denota una intencionalidad de demostrar lo que se busca con el desarrollo de esta violencia y, adicionalmente, busca la legitimación de su actuar a través, en un primer momento, de su nombre, y, en segundo lugar, a través de los asesinatos selectivos como solución a problemas sociales enfocados en la pobreza, la delincuencia y las percepciones de inseguridad, que, en gran parte, se debe al constante olvido de las instituciones estatales y a la falta de acceso a recursos que permitan aumentar la calidad de vida de los sujetos.

A su vez, es importante resaltar que siempre que se mencione el concepto “limpieza social” irá entre comillas debido al mal nombre que se le ha otorgado a este tipo de violencia en pro de justificar su mismo desarrollo.

La amenaza y el desplazamiento forzado también son modos de violencia que se han perpetrado en la ejecución de la “limpieza social”, por tanto, este tipo de violencia no debe solo entenderse como los homicidios cometidos en contra de estas poblaciones, sino que, por el contrario, existen otros elementos que tienen la misma finalidad y son enfocados hacia el mismo perfil de víctima, y, si bien dichos elementos se evidencian en menor proporción, vale la pena resaltarlos y mencionarlos bajo su mismo concepto y no encasillarlo dentro de lo que se ha denominado como asesinatos selectivos. La “limpieza social” no debe ser tomada en todos los casos como un asesinato ya que estos representan una sola de las formas violentas de ejecutarla, sino que debe comprenderse como aquellas acciones que buscan exterminar o desplazar a

p. 19

individuos de un espacio determinado por ser considerados como una amenaza para los valores morales y estéticos de una población específica, por ello, en el capítulo tres se especificarán los modos violentos presentados en los casos hallados en los periódicos. Para ejemplificar estos modos de violencia enfocados en la limpieza social se puede observar el caso ocurrido en la ciudad de Bogotá, con el desmantelamiento del antiguo Bronx: un sinnúmero de personas afectadas por este acontecimiento fueron desplazadas de este sitio y fueron llevadas por entes gubernamentales a otras ciudades del país, pues la indigencia, la venta de alucinógenos y la prostitución que había en aquel sitio era tal, que, para lograr “limpiar la ciudad” de aquellas problemáticas sociales, decidieron desplazarlas en contra de su voluntad hacia otras ciudades y así dar solución a la situación de orden público que atravesaba la capital del País.

En cuanto a la amenaza se refiere, los casos son innumerables, en gran parte de los municipios del país se han reconocido y encontrado panfletos y grafitis en los que se amenazan a las comunidades marginales para que abandonen el territorio o para que se “acoplen” a las “buenas conductas” establecidas en la sociedad. En algunos casos las amenazas resultan ser generales y no individualizadas, es decir, se mencionan poblaciones a las que va dirigida la amenaza sin mencionar al sujeto de manera directa, como el MAS, por ejemplo, que sus siglas significaban Muerte a Secuestradores y que sus amenazas iban dirigidas, por tanto, a lo que denominaban como secuestradores. Mientras que, por otro lado, también se encontraba la amenaza individualizada, en ella se identifican a los sujetos que se convertían en los objetivos de la amenaza y explicaban, a su vez, el motivo por el cual lo eran.

Si bien el asesinato, por su forma violenta de ejecución y la impunidad del delito, tenía mayor efecto en su propósito de “limpieza”, la amenaza y el desplazamiento también surtían

p. 20

efecto, pues habían sujetos e inclusos familias que huían de los lugares en los que vivían por miedo a que dichas amenazas se efectuaran por parte de quien las había hecho. Las amenazas y los desplazamientos forzados son importantes en el desarrollo de este estudio debido a que, en varios periodos de tiempo que se encuentran dentro de los años estudiados (2002 – 2022), se convierten en las modalidades de violencia con mayor recurrencia en pro de ejecutar la “limpieza social”, de igual forma también tienen un efecto similar a los asesinatos, pues el miedo hace que la ausencia de los individuos amenazados se acentúe en los lugares en los que se ejecuta.

En los casos encontrados en las notas de prensa estudiadas en este proyecto, se encontrarán casos de desplazamiento y secuestro que son importantes de considerar a la hora de realizar un análisis de la manera en que se ha vivido este fenómeno en la capital caldense y en que magnitud se ha manifestado realizando un análisis cuantitativo de los casos registrados durante los años 2002-2022.

Ahora bien, Caldas no ha sido ajeno a este tipo de violencia, si bien es uno de los departamentos a los cuales se les ha destacado por sus índices bajos en violencia, y, según la Alcaldía de Manizales, en el año 2022 la ciudad de Manizales fue la segunda ciudad con menor cantidad de homicidios (11 por cada cien mil habitantes) en todo el país, la violencia conocida como “limpieza social” ha hecho presencia; aun cuando puede pasar desapercibida por los índices favorables de la ciudad, se encuentra vigente, oculta e impune en la capital caldense.

p. 21

Capítulo 2. Generalidades de la “Limpieza Social”.

2.1 Violencia en Colombia

Colombia ha sido un país en el que la violencia se ha encontrado vigente desde el inicio mismo de su historia como Nación independiente, los conflictos políticos, religiosos y sociales han hecho que se perpetúe la violencia en todo el territorio colombiano.

Desde la violencia bipartidista hasta el conflicto armado interno han marcado nuestra historia y permiten observar las múltiples razones de los conflictos que han azotado a nuestro país, además podemos denotar la evolución misma de la ejecución de la violencia y de la presencia de la misma en los diferentes territorios.

Tanto en la ruralidad como en los centros urbanos la violencia se ha encontrado presente, y algunas de las razones resultan ser las mismas en ambos contextos, sin embargo la ejecución y las modalidades en las que se desarrollan varían y cambian dependiendo de los victimarios y los espacios que son escenarios de los hechos violentos.

A mediados del siglo XX, la violencia se presentaba con mayor regularidad e intensidad en las zonas rurales, pues los grupos revolucionarios, que posteriormente se denominarían como grupos armados ilegales por el cambio en su filosofía, tomaron la ruralidad como ruta de escape y refugio de los grupos políticos dominantes de la época; además, posteriormente, algunos de aquellos sitios favorecieron su fortalecimiento por las actividades ilícitas que pudieron llevar a cabo en estos contextos. Las fuerzas militares se desplazaron a aquellos lugares para hacer frente a aquellos grupos. A finales de la década de los 80’s, los grupos paramilitares tomaron fuerza por las políticas estatales que favorecían la creación de grupos que pudiesen combatir las guerrillas

p. 22

sin ningún tipo de impedimento y esto hizo que la violencia en la ruralidad creciera y se hiciese cada vez más cruda.

Los centros urbanos no fueron ajenos a la violencia que se presentaba en aquel momento, sin embargo, no se presentaban con la misma intensidad que en la ruralidad. Hay excepciones como El Bogotazo, pues el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (líder del partido Liberal) el 9 de abril de 1948 desató fuertes disturbios en la capital del país que dejó como saldo entre 500 y 3000 muertos (Radio Nacional de Colombia; 2023), además dio pie a que grupos revolucionarios tomaran las armas para hacer frente a los Conservadores que ostentaban el poder en aquel momento. Mas allá de algunos casos puntuales, fue en la década de los 80’s cuando la violencia urbana llegó a los picos más altos, pues los carteles del narcotráfico tenían muchos de sus centros de operaciones en las principales ciudades del país y desataron un periodo de terror a través de atentados y asesinatos que pusieron a Colombia en los ojos del mundo.

Todo ello dio inicio a múltiples conflictos urbanos como el microtráfico y la guerra entre bandas criminales por el control territorial que hicieron que la violencia estuviera presente también en las grandes ciudades, sin que ello implique que en la ruralidad dejara de existir la violencia.

Las heridas causadas por todos los fenómenos violentos que se presentaron en Colombia aún se encuentran en proceso de cicatrización, pues aún vivimos en una sociedad que ve en la violencia una alternativa capaz de solucionar problemáticas que se presentan cada día y que las autoridades no pueden/quieren controlar.

2.2. La mal llamada “limpieza social”

p. 23

La “limpieza social”, como se mencionó en el capítulo anterior, establecida y conocida como tal, con unos objetivos y modos de actuar claros, inició su historia en la ciudad de Pereira en la década de los años 70’s.

Podría pensarse igual que algunos modos de violencia similares pudieron ser efectuados antes de la época mencionada, sin embargo, en el contexto expuesto se hizo tan evidente el modus operandi y los objetivos que se tenían que por dicho motivo se rastrea el inicio de este tipo de violencia en la temporalidad y espacio mencionados. Adicional a lo anterior, el término coloquial de “limpieza social” surgió en aquellos acontecimientos y en el contexto risaraldense de los años 70’s.

Carlos Mario Perea expresa en su libro Limpieza social, una violencia mal nombrada, lo siguiente:

Sus primeras huellas se capturan hacia finales de los años setenta (Rojas, 1994), cuando la alcaldía de Pereira tuvo la macabra idea de marcar con tinta la cara y las manos de los atracadores apresados por la Policía; a los pocos días unos cadáveres comenzaron a aparecer tirados en las calles, todos con el signo de la tinta (El Tiempo, 1980, enero 12). De allí en adelante la práctica se regó; en varias ciudades —grandes y pequeñas— se comenzó a escuchar la noticia del asesinato de habitantes de calle, trabajadoras sexuales, ladrones.

Tomando como base el texto anterior se puede evidenciar el inicio mismo de los asesinatos selectivos en el departamento de Risaralda bajo la denominación de “limpieza social”, las características de los asesinatos y el perfil de las víctimas de dichos delitos empezaron a definir el concepto como tal.

p. 24

También se puede denotar cómo las instituciones públicas iniciaron con este tipo de violencia y por tanto se puede entender que se haya trasladado hacia otras regiones del país sin problema alguno por la impunidad misma de los delitos; incluso aún en la actualidad se encuentra vigente la participación de grupos estatales, de manera directa e indirecta, en el desarrollo mismo de la violencia selectiva.

De esta manera, en Colombia se han presentado diferentes situaciones que van más allá de uno o dos casos aislados de asesinatos selectivos, es decir que, por el contrario, se han magnificado y se han evidenciado a través de la sistematización de los mismos; las víctimas de Ciudad Bolívar y la masacre de Santa Viviana en el año 2001 (Ver El Tiempo; Marzo 24, 2001), barrio perteneciente también a la localidad de Ciudad Bolívar, son casos que desarrolla Carlos Mario Perea y que dejan en evidencia el hermetismo por parte de la comunidad y la participación activa de la misma y de algunas instituciones del Estado. Los casos presentados por Perea evidencian la sistematización de los asesinatos perpetrados en la comunidad, pues en las noches se veían camionetas blindadas y de alta gama recorriendo las calles en busca de las víctimas perfiladas como objetivos de limpieza, es decir, declaradas y reconocidas como delincuentes, habitantes de calle o prostitutas que estaban “entorpeciendo” el orden público de la zona en la que habitaban.

p. 25

Por ejemplo, La Operación Orión realizada en la Comuna 13 de la ciudad de Medellín constituye un claro ejemplo de la modalidad empleada por la “limpieza social”, si bien se hizo con la excusa de capturar y eliminar los grupos guerrilleros asentados en esta localidad, también se hizo con la intención de atacar y desaparecer la delincuencia que azotaba a la comuna ya mencionada. Por tanto, la estigmatización de jóvenes que habitaban las comunas hizo que fueran declarados como objetivos y que posteriormente fueran desaparecidos durante la ejecución de esta operación que tardó alrededor de dos días en su primera intervención y que posteriormente se extendería durante meses. En la Operación Orión participaron grupos al margen de la ley que iban en compañía de la fuerza pública, que una vez más, hacían parte del exterminio social en contra de poblaciones consideradas como conflictivas en el contexto urbano de la ciudad de Medellín. (Sánchez, G; Et al; 2011) [Fotografía] Abad Colorado, Jesús; (Comuna 13, 2002). El Testigo; Medellín, Colombia. Así, se pueden evidenciar múltiples casos de gran magnitud que se han presentado en muchas regiones de Colombia y la participación de grupos paramilitares, comunidades y

p. 26

entidades estatales que, apoyados en el discurso de la inseguridad y del orden, llevan a cabo este tipo de violencia selectiva.

Si bien los inicios del fenómeno “limpieza social” se dieron en un departamento aledaño al departamento de Caldas, rastrear los comienzos de dicha violencia en el departamento caldense resulta ser ambiguo y dificultoso debido a que constantemente se ha reconocido al departamento como un territorio de “paz”, lo cual evidentemente desconoce las dinámicas violentas que se han presentado en municipios como Samaná, Pensilvania y Marulanda. Aun así, Caldas, y puntualmente Manizales, ha presentado fenómenos de violencia que no han sido ajenos a los procesos violentos que se han desarrollado en el territorio nacional, claro está, se han presentado en menor cantidad y con menor frecuencia si se compara con poblaciones en las que los conflictos son a mayor escala. Aun con todo lo que implica la invisibilidad de la violencia en la ciudad se pudo obtener información que dé cuenta del inicio de la “limpieza social” en Caldas y Manizales. Tomando como base el libro Balas por encargo (Álvarez, J M; 2013) del comunicador social y periodista de la Universidad Javeriana, Juan Miguel Álvarez, se pueden visualizar algunos elementos que llevaron a que se presentasen los asesinatos selectivos en el departamento de Caldas.

Posteriormente de la perpetración de estos hechos en la ciudad de Pereira, la violencia selectiva tomó fuerza en diferentes regiones del país que, por el contexto violento y de inseguridad que atravesaba el territorio colombiano, se adoptaron como formas de combatir dichas problemáticas. Así, grupos al margen de la ley adoptaron la filosofía expuesta por la “limpieza social” y empezaron a desarrollarla en espacios que se encontraban dentro de las grandes ciudades y también, aunque en menor cantidad, en algunos contextos rurales.

p. 27

En Su libro, Álvarez explica que después del inicio de la limpieza social en los años 70’s, el narcotráfico se tomó la ciudad de Pereira y algunos de los sicarios más reconocidos de estas mafias empezaron a realizar lo que se reconoce como “limpieza social”, posteriormente, algunos de estos sicarios mutaron para convertirse en miembros de grupos paramilitares que adoptarían esta modalidad de violencia y la extenderían por todo el territorio nacional, todo ello conforme el poder de estos grupos iba aumentando y se desplegaban por múltiples municipios colombianos. Según lo expuesto por Álvarez, el jefe paramilitar conocido con el alias de Don Leo, se desplazó hacía los municipios de Viterbo (Caldas) y Belén de Umbría (Risaralda) después de que la banda criminal llamada La Cordillera, la cual operaba en la ciudad de Pereira, se desintegrara. Don Leo crearía en el departamento de Bolívar y Cesar el reconocido grupo paramilitar conocido como Las Águilas Negras, grupo creado para la extorsión, el transporte de la cocaína y las operaciones de “limpieza social” (Pág 47). De esta manera, Las Águilas Negras llegaron al departamento de Caldas y los asesinatos selectivos se empezaron a desplegar por todo el territorio hasta el punto de posicionar a dos municipios dentro de los diez municipios con mayor cantidad de casos en relación con la cantidad de habitantes del mismo. Los municipios caldenses que se encuentran en el listado son La Dorada y Chinchiná; el primero de ellos, el puerto caldense, es reconocido como uno de los municipios con mayor riqueza comercial por su ubicación estratégica para el desarrollo y transporte del comercio entre algunas regiones, por ello se ha convertido en un lugar estratégico para algunos grupos al margen de la ley y por tanto se acentuaron en esta región, el frente paramilitar Cacique Pinpintá y el Bloque Centauro son algunos de los grupos que desarrollaron sus actividades delictivas en esta región. Por tal motivo, los índices de violencia en este municipio incrementaron y la percepción de inseguridad aumentó, y, en búsqueda de solucionar estas problemáticas, se empezó a

p. 28

desplegar por el municipio la “limpieza social” y su impacto fue tal que le llevó a posicionarse como el décimo municipio con mayor afectación (15 homicidios registrados) por este tipo de violencia en un estudio realizado que abarca desde el año 1988 al 2013. Por su parte, el municipio de Chinchiná ocupa el primer lugar de los municipios con mayor número de casos por exterminio social (32 asesinatos registrados) según el estudio presentado por Carlos Mario Perea, en dicho municipio los índices de inseguridad son elevados, de tal manera que en Manizales, la capital caldense, se percibe a Chinchiná como uno de los municipios más inseguros del departamento superando incluso a la misma capital, añadiendo a esto la presencia de algunos grupos paramilitares y su cercanía a Pereira y Dosquebradas. También se transformó en el foco de los asesinatos selectivos de tal manera que le han posicionado en el deshonroso primer lugar de los municipios con mayor afectación bajo esta modalidad de violencia.

En cuanto a la ciudad de Manizales y el municipio de Villamaría son pocos los datos que se tienen de estos municipios en relación con el fenómeno trabajado en este proyecto, sin embargo, a través de un análisis exhaustivo de los reportes periodísticos se hará un rastreo de la presencia de este tipo de violencia en la ciudad en el periodo de tiempo que abarca desde el 2002 hasta el 2022.

p. 29

[Gráfico 1]. “Poblados con mayor número de homicidios por exterminio social. Colombia 1988-junio 2013” Tomado de Perea (2015).

2.3 ¿Por qué se mantiene vigente la “limpieza social”?

Si bien los índices de casos por limpieza social han disminuido con el pasar del tiempo, aún se mantiene vigente esta violencia al interior de nuestra sociedad y se debe a diferentes factores que permiten su reproducción en la actualidad, estos podrían dividirse en dos elementos claves, el primero de ellos se refiere a las autoridades y las instituciones estatales debido a que se encuentran implicados en el desarrollo mismo de los delitos y además en la falta de parámetros para juzgar los crímenes y por tanto prevenirlos, y por otra parte, a la población civil que ha tomado parte activa de los hechos delictivos o han hecho caso omiso de los mismos permitiendo que se reproduzcan sin mayor repercusión.

Como se pudo evidenciar en los casos expuestos en el primer capítulo, las instituciones estatales han sido partícipes en la ejecución y reproducción de los asesinatos selectivos y por ello

p. 30

el fenómeno se invisibiliza y se hacen pasar como casos producto de otras dinámicas violentas que se desarrollan en la ciudad. Resulta casi imposible, entonces, judicializar a una persona por dicho motivo; en parte, es cierto, se debe a que el sistema judicial no tiene una categoría o un marco en el que se pueda definir un crimen como “limpieza social”, es decir, termina siendo considerado como un asesinato común sin hacer énfasis en las condiciones en las que se produjeron y los motivos por los cuales se cometió el crimen.

En una entrevista realizada al ex Sargento Viceprimero de la Policía, Nelson Camargo Hernández, quien ofició en la institución desde el año de 1990 hasta junio del año 2013 cuando se retiró, en Bogotá, afirma que el motivo por el cual los crímenes cometidos bajo la modalidad de “limpieza social” no están tipificados en la justicia colombiana se debe a que a ninguna de las instituciones estatales ni a las fuerzas militares les convienen entregar cifras de crímenes en los que grupos armados y la misma población civil sean los victimarios bajos las excusas de “limpiar la ciudad” y “tomar justicia por mano propia”. La ineficacia de dichas instituciones se haría evidente y dejaría en claro las políticas públicas del gobierno de turno, por ello los asesinatos asociados a la “limpieza social” son tratados como crímenes comunes o bajo otras tipificaciones. Si bien las instituciones gubernamentales y la fuerza pública actualmente ya no se encuentran ligadas a este tipo de violencia como lo estaban antes, el hermetismo y la permisividad por parte de ellos para las personas que son capturadas por cometer delitos enmarcados en lo que se define como “limpieza social” sigue vigente. Otro de los factores fundamentales para la reproducción del fenómeno en el tiempo va ligado a la indiferencia y apoyo de la sociedad frente a la ejecución de dichos crímenes. Carlos Mario Perea divide la acción de la población civil de dos formas principales.

2.3.1. Mediación Pasiva

p. 31

La primera de ellas la define como mediación pasiva, la cual se refiere a aquellos comportamientos herméticos que por miedo o por indiferencia se reflejan en la ciudadanía y por tanto no interfieren en las acciones delictivas de “limpieza social”, estos comportamientos se explican en dos elementos claves: el primero de ellos es el temor, es decir, la ciudadanía no denuncia ni se opone a los asesinatos selectivos por miedo a las represalias que puedan tomar los victimarios en contra de ellos y de sus familias, pues, al hacer oposición a los crímenes pasarían a formar parte de los objetivos mismos de la limpieza.

El segundo elemento va enfocado al apoyo hacia los objetivos de la “limpieza social”, en este punto se incluye una visión a favor del fenómeno sin necesidad de tomar acciones para ejecutar dicha violencia, sino que, por el apoyo silencioso se hace omisión de los hechos y no se ven como una mala acción, por el contrario, se identifican con los hechos que se presentan y no lo ven como algo “indebido” sino como algo normal, pues son considerados como el accionar que busca un bien para el territorio en el que habitan. Este tipo de hermetismo hace que el exterminio social se normalice dentro de un territorio y no se oponga mayor resistencia a los hechos, de tal manera que los actores armados continúan con sus actos delictivos sin ningún tipo de problema con los habitantes del sector.

Durante los dos años (2022-2023) en los que desarrollaba esta investigación, tuve la oportunidad de hablar con diferentes personas que frente a alguna noticia presentada en algún periódico o en la televisión acerca de algún tipo de crimen cometido por un individuo, sentenciaban, cual si fuese la sentencia proferida por un juez, que ese delincuente debía morir o desaparecer. Lo que denota, aunque sea a través de una simple conversación de pasillo, que el apoyo e identificación con los asesinatos selectivos sigue vigente en la ciudad de Manizales, lo

p. 32

cual no se relaciona de manera directamente proporcional con la cantidad de casos presentados en la ciudad por ser una mediación pasiva.

2.3.2. Mediación Activa

Por último, contamos con lo que define Perea como mediación activa, en este punto se refiere a la participación del grupo social en el desarrollo de los asesinatos selectivos, la identificación con los objetivos de la violencia están inmersos y hacen que de manera directa e indirecta participen en la perpetración de los hechos, en este sentido se pueden distinguir dos tipos de acciones que repercuten en la reproducción del fenómeno, el primero de ellos se enfoca en el financiamiento de los hechos delictivos, allí los habitantes de un sector o barrio específico se ponen de acuerdo para recaudar fondos en pro de financiar grupos que ejecuten los asesinatos selectivos. En el caso expuesto de Ciudad Bolívar, por ejemplo, los comerciantes del sector recaudaban dinero para pagar a grupos al margen de la ley para acabar con la vida de individuos considerados problemáticos al interior del mismo sector. De esta manera se va más allá de una simple identificación pasiva con la “limpieza social” y se procede a tomar acción a través del apoyo financiero, lo que logra finalmente que se reproduzca y se aumente el número de casos presentados en la localidad.

Por otra parte, se encuentra la participación directa por parte de la población, se convierten en victimarios y salen a las calles a eliminar a los individuos que consideran como desechables y que representan la inseguridad del sector. Perea demuestra a través de una serie de ejemplos como los habitantes de un barrio en Bogotá se unen a los grupos ejecutores de limpieza para identificar a las víctimas y posteriormente atacarlos.

En un reporte periodístico realizado por Primer Impacto, titulado con el nombre de Matan como a ratas a indigentes en Colombia (Primer Impacto; 2016), se exponen los casos ocurridos

p. 33

en el barrio Veraguas de la ciudad de Bogotá, en la que después del desplazamiento de indigentes del Bronx hacia otros sectores de la ciudad, algunos ciudadanos de este barrio decidieron disminuir la presencia de los habitantes de calle a través del envenenamiento de estos individuos, aprovechándose de la necesidad y el descuido de ellos, les ofrecen porciones de comida que realmente se encuentran envenenadas; así, los habitantes de calle, después de comer, caían al piso y morían por los efectos propios del veneno. Al ser una población vulnerable y marginalizada, no se genera algún tipo de investigación seria a pesar de que todos en el sector afirman saber el motivo de dichos asesinatos.

Este corto reportaje muestra como algunos habitantes se encargan de cometer este tipo de crimen basados en la inseguridad que se vive en el sector y utilizando un método sutil como dar un plato de comida envenenada, como si fuese una trampa para ratas en las que se le expone un trozo de comida que finalmente los conducirá a la muerte, de allí que el título del reportaje haga precisamente una analogía a la muerte de estos animales.

Así, se evidencia que el apoyo activo de la comunidad se ha encontrado vigente durante el inicio mismo de la “limpieza social” como una modalidad de violencia establecida y en parte se debe a la incapacidad del gobierno de turno, tanto a nivel nacional como a nivel municipal, de crear políticas preventivas para evitar que este tipo de fenómeno se siga reproduciendo. Todos los factores expuestos anteriormente contribuyen a que el fenómeno reconocido como “limpieza social”, en donde se ha buscado erradicar y eliminar a los individuos identificados como problemáticos en pro de solucionar algunos fenómenos sociales, se haya reproducido durante décadas en diferentes territorios de nuestro país, lo cual, añadido a la falta de elementos judiciales y políticas preventivas, acentúan el problema y lo mantienen impune.

p. 34

Capítulo 3. La prensa: Asesinatos selectivos en Manizales. ¿Cómo se definen y cómo son tratados?

3.1. Consideraciones Metodológicas.

En este capítulo se tomarán los artículos de prensa investigados para el desarrollo de este trabajo, y para ello es importante realizar algunas aclaraciones en cuanto al empleo de esta metodología, decisiones tomadas al momento de realizar la investigación y por qué se tomaron. Lo primero a aclarar es que inicialmente se empezó la investigación acudiendo a dos periódicos populares de la ciudad, La Patria y El Q’hubo, sin embargo, al iniciar la búsqueda de los asesinatos selectivos en estos dos periódicos, se constató que los dos tenían las mismas noticias incluso con casi las mismas palabras, es decir, los editores aparentemente eran los mismos y solo cambiaban pequeñas cosas. Por esta razón se tomó la determinación de continuar solo con la revisión de las páginas del periódico La Patria por su mayor relevancia a nivel Departamental y al tener mayor formalidad en el cubrimiento y desarrollo de sus noticias. Se acudió al Banco de la República donde se encuentran los archivos de periódicos antiguos de manera ordenada, en un buen estado y casi que, de manera completa, lo cual evidentemente facilitó el acceso a su revisión. Se realizó la revisión ya análisis de los periódicos de todos los días desde el 1 de enero del año 2002 al 31 de diciembre del año 2022, con el fin de no dejar fecha alguna sin su respectiva revisión.

Resultó ser una ardua tarea el hecho de revisar 365 periódicos por año estudiado, lo que multiplicado por 20, que son los años que abarca la investigación, nos arroja un total de 7300 periódicos estudiados. Adicionalmente se presentaron diferentes inconvenientes que retrasaron la

p. 35

investigación, sin embargo, se pudo llegar a buen término y los resultados serán expuestos con la mayor claridad posible en las siguientes páginas.

Con la investigación de los periódicos se tomó la determinación de realizar el estudio de los datos a través de un análisis cuantitativo del número de casos presentados en periodos de tiempo de 4 años cada uno, con el fin de identificar la evolución del fenómeno en contraste con los cambios presidenciales correspondiente a cada periodo estudiado. También se podrá evidenciar qué tipo de violencia se efectuó con mayor recurrencia bajo un periodo de tiempo determinado.

Se hizo la lectura de los periódicos y se tomó el registro de cada uno de los casos que se encontraron en sus páginas, tomando fechas de la publicación de la noticia y de los hechos, posteriormente se hizo un análisis de los casos registrados para reconocer cuales de ellos encajaban dentro de la “limpieza social” y cuáles no. Una vez seleccionados los casos se empezaron a registrar en una tabla de Excel en los que estaban divididos por años y se le añadieron categorías como el papel de las instituciones, el perfil de la víctima, palabras claves, tipo de texto y lugar en el que ocurrieron los hechos, todos ellos basados en el texto estudiado en los periódicos. Estas categorías permitieron identificar las poblaciones afectadas, los territorios (barrios y comunas) con mayor número de casos y la manera en que fueron tratados estos casos tanto en la prensa como en la fuerza pública.

La revisión de los periódicos inició a principios del año 2022 y se extendió hasta junio del año 2023, posteriormente, desde julio hasta septiembre del mismo año se tabularon los casos encontrados y desde octubre hasta febrero de 2024, fecha en la que se concluyó con la entrevista al director de Sucesos de La Patria y en la que los datos, el análisis y los resultados de la investigación están siendo expuestos en estas páginas.

p. 36

Posteriormente se añadieron códigos de tabulación de los casos para identificar qué tipo de violencia (asesinato, desplazamiento forzado o amenaza), se presentaron con mayor frecuencia y en que barrios se ejecutaron con mayor regularidad. Todo ello permitió realizar análisis por periodos de tiempo establecidos de 4 años e identificar la evolución misma del fenómeno.

Todos los datos recolectados contribuyeron a reconocer cómo el fenómeno se ha visto reflejado en algunos sectores considerados como inseguros y en qué proporción se han presentado en la capital caldense.

Es importante resaltar que por la falta de reconocimiento de algunas víctimas y de los hechos y circunstancias del delito, algunos casos no fueron tomados en cuenta para la cifra oficial de casos presentados en este informe, sin embargo, no se descartaron totalmente y fueron catalogados como ambiguos y se registraron en la misma tabla de Excel. Por tanto, es necesario determinar algunas características propias de los delitos enmarcados dentro de la “limpieza social”.

Por ejemplo, en algunas páginas del periódico se registraron casos en los que una persona se acercaba a un grupo de individuos que se encontraban departiendo en alguna esquina del barrio o en alguna plaza o parque y empezaba a disparar en contra de alguno de ellos. Es decir, al parecer iba con el objetivo de atacar y asesinar a un solo individuo que por algún motivo (lucha de territorios, ajustes de cuentas, etc.) era considerado como una amenaza, y, a pesar de que en muchos casos algunos de los acompañantes de la víctima también se veían afectados por el ataque, no es considerado como un acto propio de la “limpieza social”. En contraposición a este ejemplo, los casos en los que los individuos eran atacados de manera indiscriminada, sin

p. 37

importar quienes estaban allí, si encajan con la modalidad del asesinato selectivo y en algunos casos, como masacre.

Evidentemente no es suficiente que se presenten estas características en los hechos, sino que hay otros factores que también lo determinan como actos propios de la “limpieza social”, estos factores son las horas en los que se registran los hechos, los lugares en los que se registran y las declaraciones de familiares y habitantes del sector que los determinan como tal. En escasos sucesos, las autoridades son quienes determinan el hecho como un asesinato selectivo, ya sea porque en el lugar del crimen se encuentran elementos muy dicientes, como, carteles que confirman el ataque como una acción de “limpieza” o por amenazas difundidas de “limpieza social” en días precedentes al hecho criminal; todo ello añadido a las declaraciones mismas de los habitantes del sector, que toman relevancia en cualquier caso para la determinación de algún delito criminal como violencia selectiva.

También se realizaron dos entrevistas, la primera de ellas a un Sargento jubilado de la Policía Nacional de Colombia para indagar acerca de la influencia por parte de esta institución en la ejecución de la “limpieza social” y como fue vista al interior de la Policía. La segunda entrevista fue al editor de la sección de Sucesos para identificar que noticias son las que allí se plasman y cuáles son los parámetros que deben seguir las noticias para que se ubiquen en dicha sección.

3.2 “La limpieza Social” en la Prensa.

Como es bien sabido, los periódicos tienen una división por secciones en sus páginas, la cantidad de ellas para una sección en específico varía según la importancia de las noticias que se presentan allí o la popularidad de las mismas, por ejemplo, la sección de política y economía

p. 38

suelen ocupar la mayor cantidad de páginas del periódico, sin embargo, la sesión deportiva también cuenta con un número importante ya que se constituyen de noticias que a nivel de popularidad son muy bien acogidas.

Ahora bien, las demás secciones cuentan con menor número de páginas y se debe a la relevancia misma de las noticias (puede ser poca en comparación con las expuestas arriba) o porque son pocas las novedades e información que se obtiene para el desarrollo de las mismas, así, sesiones como Local, Regional y Sucesos forman parte de las secciones que solo ocupan, en la gran mayoría de casos, una página.

Realizando el análisis pertinente de los hechos violentos correspondientes a la investigación realizada, se llega a la conclusión que todos los delitos enmarcados en lo que se considera como “limpieza social” se encuentran en la última página del periódico, en la sección denominada como Sucesos. En esta sección se informan los hechos violentos ocurridos en la ciudad y en los municipios del departamento cometidos en contra de la población civil, es decir, en contra de individuos considerados como población común y que no tienen mayor repercusión que el circulo de personas que rodean a las víctimas y a los victimarios. Además de estos sucesos, también se pueden encontrar allí algunos hechos como accidentes de tránsito, robos, capturas y desapariciones de algunas personas.

En la sección de Sucesos, además, se desarrollan las noticias sin mayor profundidad ya que normalmente las noticias ocupan un máximo de tres párrafos, lo cual complica el seguimiento de los hechos y la clasificación como “limpieza social” o como un delito propio de una tipología diferente, de allí que sea necesario encontrar palabras claves y hechos concretos que los determinen como tal.

p. 39

Realizando el rastreo de los asesinatos selectivos verificamos que en el periódico no se les da mayor profundidad ni se toman en cuenta para seguir un patrón de este tipo de violencia, ya sea realizando un seguimiento especial a los barrios o las comunas en las que se presentan los hechos o dando mayor profundidad y desarrollo a los hechos allí mencionados. Se deduce entonces que el periódico trata este tipo de violencia con cierta displicencia y por tanto se dificulta la investigación de los hechos por la falta de rigurosidad de las fuentes en el tratamiento de la “limpieza social”.

En una entrevista realizada a Diego Hidalgo, editor de la sección de sucesos de la Patria, nos informa que el motivo por el cual la sección se encuentra en la última página del periódico se debe a qué es la sección más leída del periódico y porque la última página, junto con la primera plana, son las más visibles a la hora de comercializar el periódico. Termina por ser una estrategia comercial más que un tema de relevancia de las noticias.

Hidalgo también nos informa que Caldas y en específico Manizales, resultan ser unos territorios en los que los hechos violentos no se presentan en gran cantidad y con regularidad, y la investigación y el seguimiento de los hechos violentos se dificulta debido a que los policías no informan a la prensa de los sucesos para no incrementar las cifras de violencia en la ciudad. Por otra parte, gran parte de la población no se atreve a atestiguar los hechos por miedo a las represalias. La sección de sucesos, a raíz de la pandemia, quedó conformado por solo dos integrantes, lo que también dificulta el acceso a la información de las noticias del departamento; por último, también menciona que deben ser cuidadosos en el cubrimiento y publicación de las noticias para evitar que algún individuo u organización implicada en los hechos investigados interponga una demanda al periódico por la exposición de las noticias, pues esta situación se ha presentado en repetidas ocasiones.

p. 40

Todos estos factores hacen que los hechos no se desarrollen a profundidad y solo se proporcionen los hechos propios del crimen según lo expuesto por Hidalgo. En la gran mayoría de los casos, la hipótesis de “limpieza social” que sostiene que (ya sea a través de amenazas previas o por las características de los hechos) los crímenes fueron cometidos en contra de una población específica para “limpiar” un territorio determinado, se ve reflejada por el reconocimiento mismo de la comunidad, que, a través de testimonios, afirman la presencia de grupos armados cometiendo los delitos y a través del conocimiento de amenazas previas a la presencia del delito; igual, es importante también resaltar, que, a pesar de dichos testimonios, las autoridades (Policía, Sijín, Medicina Legal, Ejercito y La Fiscalía) descartaban casi que de manera inmediata dichas hipótesis. Aun así, los testimonios de los habitantes del barrio son tomados como elementos claves para la determinación de los crímenes bajo la denominación de “limpieza social”.

Los artículos en los cuales se informan de los asesinatos selectivos, por tanto, carecen de un cubrimiento tal que permita dilucidar los detalles, las características y todo el contexto de dichos crímenes. Son tratados de manera superficial y no se les da tanta importancia, incluso no se reconocen como una problemática existente y presente en la ciudad. En aquellos momentos en los que en lugar de violencia física se impartieron amenazas a través de panfletos y grafitis se minimizó la situación y la policía negó la presencia de grupos de “limpieza social” en la zona, sin descartar, según ellos, el accionar de las autoridades para la prevención de alguna situación violenta provocada por dichas amenazas.

Para llegar a esta conclusión, se realizó un análisis de los artículos encontrados en el periódico para poderlos clasificar en dos categorías establecidas según nuestras propiedades informativas. La primera de ella es a) el texto descriptivo: en este tipo de escrito encontramos

p. 41

aquellos artículos en los que se describe el perfil de la víctima, parte de los hechos y la acción policial, es decir, no contiene contexto alguno y no se profundiza en el caso presentado y b) el texto narrativo: en este se describen los hechos dando voz a los testimonios de personas allegadas a las víctimas y dando contexto a los hechos ocurridos, evidentemente sin dejar de lado la parte descriptiva de lo sucedido en el lugar del crimen.

También resulta importante reconocer que en el periódico los casos fueron expuestos y denominados como “limpieza social”, ya que los términos conocidos como homicidios o asesinatos selectivos suelen utilizarse también en crímenes correspondientes a otro tipo de violencia, lo cual confirma que el concepto de asesinato selectivo resulta ser bastante ambiguo y de allí que sea necesario utilizar el concepto “limpieza social” para especificar el motivo y la característica del crimen.

Así, teniendo en cuenta que desde el año 2002 al año 2022 se encontraron veintiún (21) casos en las páginas del periódico La Patria confirmados como “limpieza social”, se obtuvo un total de doce artículos de carácter descriptivo mientras que los nueve restantes fueron enmarcados como textos narrativos. A pesar de la aparente paridad y de que los textos narrativos cubran otros elementos del caso, los escasos párrafos dedicados a este tipo de noticias permiten observar que sea cual sea la forma en la que se escribe el artículo, falta mayor cubrimiento y desarrollo de las noticias. Sin embargo, las de carácter narrativo permiten observar con mayor claridad las formas en las que se cometen los delitos y el cómo se reconocen en la misma población, dando mayor claridad a los hechos y reconociendo que la problemática existe y que se deben tomar acciones para prevenir que se siga reproduciendo el fenómeno. En la búsqueda de los casos en las páginas de La Patria se encontraron 21 casos confirmados como “limpieza social”. Adicional a estos 21 casos se encontraron 20 casos mas en

p. 42

los que la falta de información y la ambigüedad de las noticias no permiten determinarlos como tal, sin embargo, las características de los hechos se asemejan a los presentados en los casos confirmados.

Para el análisis estadístico realizados en los capítulos tres y cuatro serán tenidos en cuenta los 41 casos para reconocer cuales son los perfiles de las víctimas con mayor afectación tanto en los confirmados como en los ambiguos para así determinar si ambos se correlacionan, de igual manera se hará con los territorios en los cuales se presentaron los crímenes y los periodos temporales en que se desarrollaron, de esta manera también se tendrá una visión panorámica de las dinámicas violentas incluidas en lo que se conoce como “limpieza social”. Por último, es importante resaltar que el territorio abarcado en esta investigación no solo se limita a la ciudad de Manizales, sino que también se incluyen los casos ocurridos en los municipios de Villamaría y Chinchiná ya que estos constituyen la zona metropolitana de la capital caldense, además de que la cercanía y la relación estrecha entre estos municipios en diferentes factores así lo exige.

A continuación, se expondrán los resultados de los periodos de cuatro años con las cifras y análisis de las mismas según los casos recolectados

3.2.1. 2002-2006

Durante los primeros años que van desde el 2002 al 2006 la presidencia se encontraba bajo el mandato de Álvaro Uribe Vélez, quien se posicionaría por primera vez y que posteriormente sería reelegido en el siguiente periodo que va desde el 2006 al 2010. En aquellos años el conflicto interno en Colombia se encontraba en uno de sus puntos más críticos, pues la guerrilla y los grupos paramilitares tomaban fuerza en diferentes territorios

p. 43

y se ensañaban en la guerra para controlar territorios estratégicos para el transporte de la cocaína y de los cultivos ilícitos.

Por todo ello, la violencia en Colombia se mantenía con unos índices bastante elevados, según un informe presentado por la Comisión Colombiana de Juristas (Comisión Colombiana de Juristas; 2007), durante este periodo de tiempo se presentaron 11.292 personas asesinadas o desaparecidas por fuera del combate propio de autodefensas, ejercito y guerrilla, es decir, con un promedio de 7,8 personas por día, además de esto se menciona que los datos podrían ser incluso más elevados, ya que por el difícil acceso a algunas de las fuentes de información no se pueden tomar las cifras exactas.

La violencia se extendió por todos los rincones del país, tanto en la ruralidad como en las grandes urbes, se vivió este periodo violento que, evidentemente, cambiaba según los espacios y contextos en los que se desarrollaban, es decir, en la zona rural la violencia tenía su principal foco en los grupos armados al margen de la ley, pues sus refugios principales y los territorios que ocupaban eran aquellos lejanos de las autoridades y que permitiesen el desarrollo de sus actividades ilícitas, mientras que en la urbe la violencia tenía tintes políticos y otros tenían tintes sociales (como pandillas, microtráfico, etc.) sin que por ello sean totalmente excluyentes entre sí. Fue en este periodo en el que se presentó la intervención de paramilitares y ejército en la comuna 13 de Medellín denominada como la Operación Orión, en octubre del año 2002, intervención que refleja las políticas propuestas y ejecutadas durante este gobierno. La ciudad de Manizales no fue ajena al fenómeno que estaba atravesando el país y en las páginas de los diarios se veían constantemente noticias de sucesos violentos en las calles, cada una de ellas con un motivo particular pero que dejaba en claro que estaba inmersa ya en el vivir cotidiano de los manizaleños.

p. 44

Bajo esta lógica y teniendo en cuenta que las fuerzas paramilitares cada vez aumentaban su poderío en todo el territorio nacional, los asesinatos selectivos también se hicieron presentes en la región. En este periodo de tiempo el número de casos fue mayor al resto de los periodos de cuatro años estudiados en este proyecto. En parte se debe a los altos índices de violencia que había en aquel momento, es decir, el número de casos es directamente proporcional al nivel de violencia que atraviesa Colombia en el periodo de tiempo analizado.

Desde el año 2002 al año 2006 se presentaron once casos confirmados como “limpieza social”, es decir, más del 50% de los casos totales se presentaron en este periodo de tiempo, confirmando así que durante este periodo de tiempo los asesinatos selectivos se encontraban con mayor vigencia y en mayor número en la región.

Uno de estos casos, ocurrido en noviembre del año 2003 en el barrio Villa Café, corresponde a grafitis pintados en las fachadas de algunas casas del barrio en el que se leían amenazas en contra de jóvenes habitantes del sector, también se manifiestan horas en las que no pueden estar en las calles, pues, de lo contrario, serán asesinados. Estos grafitis tienen la firma propia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y permite observar que no sólo el asesinato se reconoce como “limpieza social”, sino que, a través de la amenaza y la intimidación también generaban que las personas tuviesen miedo de salir a la calle después de ciertas horas, logrando, a fin de cuentas, su objetivo de “limpiar” las calles.

Otro de los artículos encontrados se refiere a la captura de un líder paramilitar conocido con el alias de “Morocho” en Julio de 2006, al cual se le atribuyen diferentes casos de asesinatos selectivos en los municipios de Chinchiná y Villamaría. En el artículo no se especifican los detalles de los casos, pero se reconoce que hay organizaciones encargadas de llevar a cabo este tipo de violencia; tampoco se especifican en qué años o meses fueron cometidos los delitos, sin

p. 45

embargo, la captura fue efectuada durante el año 2006 y por tanto fue incluida como un caso relacionado de manera directa con la “limpieza social”.

Los demás casos son homicidios, o intentos de homicidios en los que las víctimas lograron sobrevivir, se encontraron cinco casos en los que los ataques fueron dirigidos en contra de un grupo de dos o más personas e incluso uno de estos ataques fue propiciado en contra de una familia, ya que un par de sus integrantes habían sido considerados como objetivos de los asesinatos selectivos.

Los ataques cometidos en contra de grupos numerosos tuvieron en común que todos tuvieron como víctimas a jóvenes que en el momento del ataque se encontraban departiendo en algún sitio del barrio; en la mayoría de los casos fueron los habitantes del sector quienes confirmaron los hechos como producto de la “limpieza social” y en uno de ellos se encontró un cartel que decía “Muerte a sicarios, secuestradores y expendedores de droga”, lo que no dejó lugar a ningún tipo de dudas por las pruebas contundentes del hecho. Los cuatro casos restantes se realizaron en contra de un solo individuo que se encontraba transitando las calles del barrio, sin embargo, los crímenes no sólo fueron cometidos en contra de jóvenes del sector, sino que, en uno de los casos, la víctima fue un discapacitado que era reconocido como una persona que siempre hacía mandados a los comerciantes de la zona y por su particular carisma mostrado con sus conciudadanos en un sector de Villamaría y el caso, según testimonios, se atribuye a grupos paramilitares que rodean la zona. Cinco de los casos analizados ocurrieron en barrios pertenecientes a la Ciudadela del Norte o también conocida como Comuna 5 (que está dividida en barrios como Peralonso, Bosques del Norte, Samaria, Comuneros, Solferino, Villa Hermosa, San Cayetano, El Caribe, Bengala, San Sebastián, etc.), la cual carga con el estigma de ser una de las comunas con mayor

p. 46

inseguridad de toda la ciudad; dos casos más se presentaron en el municipio vecino Villamaría y los restantes se reparten entre veredas y barrios de las comunas restantes. A modo general, este fue el periodo de tiempo de los aquí analizados en los que más casos se presentaron y dejando ver que el asesinato y la amenaza eran las principales maneras de actuar para llevar a cabo el cometido propuesto por los grupos de “limpieza social”, también se puede observar que los jóvenes habitantes de barrios vistos como inseguros y problemáticos, constituyen el principal foco de este tipo de violencia sin que ello implique que sean los únicos, pues los casos registrados en contra de una persona discapacitada y de una mujer transgénero así lo demuestran.

3.2.2. 2006-2010.

Desde el periodo que comprende los años 2006 a 2010 la presidencia quedó bajo las manos, por segunda vez, de Álvaro Uribe Vélez, en este período de tiempo los índices de violencia se redujeron a un poco menos de la mitad en relación con el anterior periodo presidencial, sin embargo, teniendo en cuenta la cantidad de casos violentos en Colombia, seguía constituyendo índices bastante elevados y seguía siendo un país violento. Durante el primer periodo presidencial de Uribe Vélez y parte del segundo se llevaron a cabo los reconocidos Falsos Positivos, en los que las Fuerzas Militares, apoyados en otras instituciones públicas, ejecutaron de manera extrajudicial a campesinos y personas del común para pasarlas como guerrilleros abatidos en combate, de esta manera se inflaron las cifras presentadas ante el gobierno y los medios de comunicación para argumentar la efectividad de las políticas de Seguridad expuestas durante dicho gobierno. La cifra de las víctimas de los Falsos Positivos asciende a 6402 según lo informado por la Comisión de la Verdad (Comisión de la

p. 47

Verdad; 2022). Realizando una breve comparación en la manera en que se ejecutaron dichos crímenes en relación con los casos de “limpieza social”, podemos encontrar algunas similitudes en la ejecución de los crímenes, la selección de las víctimas reconociéndolas como desprotegidas y sin algún tipo de relevancia en la sociedad como características necesarias para ser considerados como objetivo militar es uno de los puntos de encuentro entre las dos modalidades de violencia.

El conflicto interno seguía vigente, aunque con menor intensidad ya que los paramilitares se fortalecieron y tomaron el control de muchos territorios que anteriormente eran ocupados por grupos guerrilleros, sin embargo, en la ciudad de Manizales, los índices de violencia disminuyeron en comparación a la reducción promedio de violencia a nivel Nacional. (Cuartas, D; 2011) Aun así, Colombia seguía siendo un país considerado como violento debido a que, a pesar del cambio de periodo presidencial, las políticas desarrolladas en el plan de gobierno denominado como Política de Seguridad Democrática, las cuales proponían que la sociedad hiciese parte activa en la lucha en contra de algunos problemas propios del Estado y de los órganos de Seguridad, lo cual facilitó la creación de grupos al margen de la ley que tenían como propósito combatir la delincuencia y las guerrillas a través de la lucha armada y violenta, y si analizamos a profundidad estas políticas, podríamos encontrar principios similares a los expuestos por los grupos de “limpieza social”.

Para este periodo la reducción en los casos presentados de “limpieza social” se redujeron a más de la mitad ya que solo se presentaron cinco casos confirmados, entre ellos se encuentra el caso de desplazamiento forzado de indigentes a las afueras de la ciudad, es decir, los policías recorrían las calles de la ciudad en uno de los camiones pertenecientes a la institución y recogían

p. 48

los indigentes que encontraban en las calles, les hacían subir y después los desplazaban hacía veredas aledañas a la capital caldense y les obligaban a bajar, una vez se encontraban en tierra, los abandonaban y así conseguían “limpiar” la ciudad de los habitantes de calle al menos por unas horas, y, si bien se menciona que esto ocurrió en repetidas ocasiones, en el periódico solo se encuentra una noticia que describe el hecho.

De nuevo circula la amenaza, esta vez en los barrios pertenecientes a la ciudadela del norte y los tres casos restantes corresponde a asesinatos, dos de ellos cometidos en el municipio de Chinchiná y el restante en el barrio Solferino, el cual también hace parte de la ciudadela del Norte.

Basados en los datos tomados, podemos inferir que los índices de “limpieza social” redujeron bajo la misma proporción en la que se redujeron los hechos violentos en la ciudad de Manizales y en el departamento de Caldas, adicional a ello, podemos observar que se emplearon diferentes métodos violentos que tenían todos como objetivo eliminar a los individuos con identidades conflictivas del espacio urbano del municipio.

3.2.3. 2010-2014.

En el año 2010 se presenta el primer cambio presidencial, pues es Juan Manuel Santos quien se posesiona como el presidente de la República para el periodo correspondiente a los años 2010 a 2014, si bien su elección se debió al impulso y apoyo proporcionado por el expresidente anterior, Álvaro Uribe Vélez, hay cambios en algunas políticas que incluso generan la separación de Uribe Vélez y Santos como copartidarios.

Las políticas propuestas por Santos seguían manteniendo algunas bases de los anteriores gobiernos en cuanto a temas de seguridad, educación y economía, sin embargo, la forma de

p. 49

llevar el conflicto armado interno en Colombia fue el punto de quiebre de los anteriores gobiernos con el ejecutado por Santos, pues por primera vez se había planteado un proyecto de cese al fuego entre las Farc y las Fuerzas Militares de manera estructurada para asegurar que el proceso de paz pudiese llegar a buen término.

Fue el 26 de agosto del año 2012 (Revista Semana; 2015), en el primer periodo de gobierno de Juan Manuel Santos, que se dio inició a las conversaciones entre las Farc y las Fuerzas Militares para dar fin al conflicto armado que llevaba más de 50 años azotando a Colombia, buscando poder alcanzar la tan anhelada y, hasta ese momento, esquiva paz. A pesar de la reducción de la violencia producto del proceso de paz, los asesinatos en contra de lideres sociales y las masacres en contra de los mismos y la población civil se fueron agudizando y se extendieron durante los dos periodos de gobierno de Juan Manuel Santos, lo cual generó conmoción en la población colombiana y se demostró que había problemas sociales y políticos a resolver que iban más allá de las partes implicadas en el proceso de paz. En cuanto al fenómeno de “limpieza social” se siguió presentando a nivel nacional, aún así la cantidad de casos disminuyeron si se realiza la comparación con los años inmediatamente anteriores. En Manizales para el periodo correspondiente a los años 2010-2014 se hallaron en el periódico tres casos que se pudieron determinar como tal, solo uno de ellos llegó al asesinato mientras que los otros dos corresponden al desplazamiento forzado de un habitante de calle hacia las afueras de la ciudad y unos panfletos con amenazas en contra de unos sectores específicos de la población y anunciando operaciones de “limpieza” en el municipio de Villamaría. Si bien el número de casos resulta ser reducido, se pueden reflejar las diferentes modalidades violentas en las que se puede realizar la “limpieza social”. El desplazamiento forzado, la amenaza y el asesinato se ejecutaron en todos los casos con la intención de evitar que

p. 50

uno o varios individuos ocupen un espacio determinado por la “incomodidad” que generan en estos lugares.

Se puede evidenciar, también, una reducción considerable de los casos presentados como “limpieza social” en relación con los periodos anteriores, lo cual va acorde a la reducción en los índices de violencia a nivel nacional para este mismo periodo. Por los bajos índices de violencia en la ciudad de Manizales, fue creciendo el reconocimiento de los habitantes de la ciudad como territorio de paz, pues en comparación con las principales ciudades del país resultaba ser una de las ciudades más seguras.

3.2.4. 2014-2018

Para el periodo de 2014-2018 sería reelegido como presidente de la República Juan Manuel Santo y con ello se continuaría con las políticas ejecutadas en el periodo inmediatamente anterior.

Durante este periodo se dio por finalizado el proceso de paz entre el grupo guerrillero de las Farc y las Fuerzas Militares-Estado, fue el 24 de agosto de 2016, en la Habana, Cuba, tras largas reuniones entre lideres de ambas partes, que se pudo llegar a un acuerdo para el cese al fuego, que finalmente sería ratificado a través de la firma del documento final el 24 de septiembre del mismo año, en Cartagena. (Comisión de La Verdad; 2016)

Según los datos expuestos por la cadena DW, los índices de violencia en Colombia empezaron a disminuir constantemente desde el año 2014 hasta el año 2018, en el que volvieron a incrementar (DW; 2019). Durante este periodo de tiempo se siguieron reproduciendo las masacres y los asesinatos en contra de lideres sociales, pues a pesar de la paz firmada entre las

p. 51

Farc y el Gobierno Nacional, otros grupos armados como los Paramilitares y el ELN seguían efectuando actividades delictivas.

La “limpieza social” no fue ajena a la reducción de los casos presentados en todo el país, bien es cierto que con el cambio de gobierno las políticas que de cierta manera impulsaban a que la ciudadanía se pudiese armar desaparecieron y por tanto el fenómeno se redujo incluso en los territorios con mayor afectación.

En Manizales, para este periodo, se reportaron según el periódico La Patria, dos casos reconocidos como “limpieza social”. El primero de ellos corresponde a un reporte periodístico de septiembre del año 2015 en el que se notifica la captura y judicialización de un individuo conocido con el alias de “Cepillo”, sicario al cual le atribuyeron 35 homicidios entre los cuales se encuentra el perpetrado en contra de una mujer conocida con el alias de “Lala” en julio del 2009. Los causantes del crimen se debieron a que la mujer vendía estupefacientes y el sicario recibió la orden de asesinarla para limpiar la zona en la que “Lala” vendía las drogas. En el artículo también se menciona que alias “Cepillo” era reconocido en los municipios de Villamaría y algunos sectores de Manizales como uno de los sicarios responsables de asesinar bajo la consigna de la “limpieza social”. No se mencionan los otros casos de “limpieza social” ni de los demás asesinatos que le atribuyen a este individuo.

El segundo caso corresponde a panfletos con amenazas en las que se advierte de una “limpieza” en la zona de Chipre y La Galería, el artículo publicado en abril del año 2016 indica que los panfletos fueron arrojados al interior de las casas y pegados en postes de los barrios. En los panfletos afirmaban tener identificados a expendedores de drogas, brujas, ladrones, viciosos y prostitutas, y que, además, si algunas personas inocentes caían como víctimas de dicha “limpieza”, no se harían responsables ya que serían considerados como “daños colaterales”.

p. 52

Resulta importante resaltar que el asesinato no hace presencia durante este periodo de tiempo ya que uno de los artículos hace mención a la captura y condena de una persona responsable por un crimen cometido en el año 2009, aun así, la amenaza si hace presencia en dos sectores importantes de la capital caldense.

El número de casos se reduce a un total de dos y resulta coherente con los índices de reducción de violencia a nivel nacional que se presentaron desde el año 2014, como se ha mencionado anteriormente

.

3.2.5. 2018-2022

El presidente electo para los años 2018 al 2022 fue Iván Duque Márquez, impulsado por el partido político Centro Democrático, el cual se encuentra liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, por tanto, las políticas que intentaron aplicar eran similares a las expuestas y ejecutadas durante los dos periodos presidenciales de Uribe Vélez.

Aun así, la presidencia de Iván Duque generó un efecto negativo ya que significó la caída de la tendencia política impulsada por Uribe Vélez. Durante este periodo de tiempo las protestas por parte de los sectores estudiantiles, campesinos e indígenas se hicieron constantemente y cada vez más fuertes, pues las políticas agresivas en contra de algunos sectores generaron inconformidad y con ello las protestas multitudinarias que caracterizaron casi los cuatro años de gobierno. Por la pandemia del covid-19, varios sectores comerciales se vieron afectados en sus negocios y no hubo el suficiente apoyo estatal, lo que contribuyó a que las protestas fuesen multitudinarias y se presentasen con mayor recurrencia.

Las protestas hicieron que la fuerza pública tomase medidas extremas en contra de los ciudadanos que salieron a las calles, ello ocasionó oleadas de violencia y agresiones hacia los

p. 53

manifestantes y en algunos casos hubo asesinatos que hicieron que las organizaciones internacionales pusiesen su atención en lo que estaba ocurriendo en Colombia.

La pandemia del covid-19 se convirtió en una de las causas principales para la reducción en los índices de violencia en Colombia, pues debido a esta enfermedad se tuvo que confinar a las personas en sus casas por más de 6 meses. Por el mismo confinamiento y posteriormente por el miedo al contagio, los índices de criminalidad se redujeron.

En Manizales estos fenómenos se vivieron con gran intensidad e hicieron que para este periodo no se encontrara ningún registro en los periódicos que confirmasen casos y la consecuente presencia de la “limpieza social” en la capital caldense, Villamaría o Chinchiná.

3.3 Dos décadas de registro.

En el registro realizado a los periódicos de la Patria, desde el año 2002 al año 2022, en búsqueda de los casos correspondientes a la “limpieza social” en el territorio caldense compuesto por los municipios de Manizales, Villamaría y Chinchiná, podemos observar que se han presentado 21 casos asociados al fenómeno y en los que la acción violenta que predomina es el asesinato, aun así, el desplazamiento forzado y las amenazas también constituyen una parte importante en el compilado total de casos.

Si se analiza desde los objetivos propios de la “limpieza social”, podríamos deducir que el asesinato el método violento que se ejecuta con mayor regularidad debido a que su efectividad es mucho mayor. Con el asesinato, de manera obvia, se evita que los individuos atacados regresen a las zonas que se quieren “limpiar”, algo que no sucede en todos los casos con las amenazas y los desplazamientos forzados.

p. 54

Durante los primeros dos periodos presidenciales estudiados, que corresponden al mandato de Álvaro Uribe Vélez, el número de casos abarca más del 60% del total, tanto en los casos totales como en los casos confirmados, lo cual refleja las políticas desarrolladas en esta época y el contexto social y violento que se vivía en Colombia. En los casos totales, en los que se encuentran los confirmados y no confirmados, se registraron en total, desde el 2002 al 2009, 30 hechos violentos en la modalidad de “limpieza social” de 41 casos totales. Mientras que en los casos confirmados fueron 16 los hechos registrados en este periodo de tiempo de 21 casos totales (Ver gráficas 2 y 3).

Gráfica 2. Línea temporal de número de casos totales por periodos presidenciales de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

0

2

4

6

8

10

12

14

16

18

AUV1

AUV2

SANTOS1

SANTOS2

DUQUE

2002-2005

2006-2009

2010-2013

2014-2017

2018-2022

Número de casos totales por periodos presidenciales.

p. 55

Gráfica 3 Línea temporal de número de casos confirmados por periodos presidenciales de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

Para el primer periodo presidencial de Juan Manuel Santos el número de casos disminuye de manera considerable, evidenciando una leve separación política con la administración anterior y que permite observar el impacto de los procesos de paz que se empezaron a adelantar en aquel momento. En el primer periodo presidencial de Santos se registraron cuatro casos de los cuales dos de ellos fueron confirmados bajo la modalidad de “limpieza social”, números que en comparación con los periodos anteriores representan una baja considerable en la presencia del fenómeno en Caldas y Manizales.

Para el segundo periodo, aumentan los casos sin que ello implique que las cifras sean elevadas como en los periodos correspondientes a Uribe Vélez. En el segundo periodo presidencial de Santos se registraron seis casos totales, de los cuales tres se confirmaron como

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

AUV1

AUV2

SANTOS1

SANTOS2

DUQUE

2002-2005

2006-2009

2010-2013

2014-2017

2018-2022

Número de casos confirmados por periodos presidenciales.

p. 56

“limpieza social”. A pesar de que a priori se podría pensar que es una cifra baja, resulta ser el tercer pico más alto en la cantidad de casos registrados bajo la “limpieza social”. Por último, el periodo presidencial que abarca desde el año 2018 al año 2022, que correspondió a Iván Duque Márquez, no dejó saldo alguno de casos por “limpieza social” en Manizales, Chinchiná y Villamaría, lo que se fundamenta en las constantes protestas sociales que caracterizaron y se hicieron recurrentes en el transcurso de estos cuatro años, añadido, también, a la presencia de la enfermedad COVID-19, que hizo que se tuvieran que tomar medidas de asilamiento en todo el país y por tanto los índices correspondientes a este fenómeno quedaran en cero.

Así, conforme los periodos de cuatro años fueron avanzando, el número de casos por “limpieza social” fueron disminuyendo hasta que en el periodo que abarca del año 2018 al año 2022 no se presentó ni un solo caso. Esto se debe a la constante evolución política y el desarrollo de los conflictos internos presentados en el país, de allí que sea necesario realizar una breve contextualización en cada uno de los espacios temporales estudiados y reconocer las razones por las cuales las cifras se manifiestan de esa manera

Para el siguiente capítulo se tomarán los 21 casos confirmados y los casos totales en los que se incluyen los casos ambiguos que no se han podido confirmar pero que tienen similitud con las modalidades violentas presentadas dentro del fenómeno “limpieza social”. Con ello se busca encontrar las poblaciones con mayor afectación por el fenómeno y reconocer el motivo por el cual lo son.

p. 57

Capítulo 4. Víctimas, Victimarios y Territorios

4.1 Víctimas y victimarios

4.1.1 Perfiles de las víctimas.

Bajo los objetivos propios de la “limpieza social” de eliminar a los individuos considerados como no productivos e indeseables, se pueden deducir cuales son las poblaciones que se convierten en objetivos y víctimas de este tipo de violencia. La población juvenil, las prostitutas, los habitantes de calle, los expendedores y consumidores de sustancias psicoactivas son los principales afectados por este tipo de violencia, todo ello se puede inferir a partir de la cantidad de casos hallados en contra de estas poblaciones, las formas en las que son excluidos y tratados en sociedad y en los mismos panfletos y amenazas expuestas por los grupos encargados de efectuar la “limpieza social”.

La moral implantada en una sociedad hace que se determinen los elementos claves al momento de marginalizar a algunos sectores de la población, y, en algunos casos, hace que se quieran eliminar directamente. Las ideas capitalistas de productividad de los individuos constituyen uno de los elementos fundamentales para localizar a los individuos considerados como improductivos y por tanto “desechables”. En este punto se dan características que en muchos casos se le atribuyen a la población en situación de calle, pues la falta de un ingreso económico estable y el consumo de estupefacientes en el que normalmente suelen caer estas personas, hacen que se marginen y se eliminen en el caso del fenómeno “limpieza social”.

Sin embargo, el no producir económicamente insumos no aplica para todos los perfiles de las víctimas de la “limpieza social”, como se ha explicado en el primer capítulo, la manera en

p. 58

que se produce yendo en contra de las costumbres y la moral de la población hacen que se determinen a esos individuos como indeseables y por tanto objetivos de este tipo de violencia. Por ejemplo, la prostitución, la venta de sustancias psicoactivas y el reciclaje constituyen labores de producción de capital que ayudan a que los individuos puedan mantener un estilo de vida capaz de garantizar lo básico, sin embargo todas estas actividades van en contra de lo que se comúnmente se denomina como “trabajo honesto” y añadido a la falta de acciones estatales para el control y disminución de estas actividades, también terminan por convertirse en objetivos directos de la “limpieza social”.

En algunos panfletos la amenaza también iba dirigida hacia ladrones del sector que, según la amenaza, ya estaban previamente identificados, sin embargo, en una entrevista realizada al policía retirado Nelson Camargo, quien ocupó el cargo de Sargento Viceprimero de la Policía en Bogotá hasta junio del año 2013 cuando se retiró, dice que los ladrones pocas veces caían en la “limpieza social”, menciona que las principales víctimas eran aquellos que se encontraban desprotegidos en la calle o que en el momento se encontraban trabajando o transitando por el lugar de los hechos.

Camargo menciona que el motivo por el cual los ladrones eran incluidos en las amenazas se debía a que después de ser detenidos por las autoridades por el crimen de hurto, los liberaban horas más tarde, así, los individuos salían a reincidir en el crimen. Por la ineficiencia y flexibilidad de las autoridades en contra de los ladrones y al ver que de manera reiterativa se presentaban los hurtos en algunos sectores, los habitantes tomaban la iniciativa de hacer justicia por mano propia, ya sea contratando a grupos sicariales para eliminarlos o saliendo ellos mismos tras los delincuentes para asesinarlos sin ningún intermediario.

p. 59

Resulta evidente entonces que para asesinar a un individuo por robar constantemente debe haber una identificación previa por parte de uno de los afectados por los hurtos y por tanto una participación en la ejecución de las operaciones de “limpieza” en contra de ellos.

Camargo dice que si bien los principales afectados por el fenómeno de “limpieza social” eran los habitantes de calle y los consumidores de sustancias psicoactivas, las personas que por algún motivo estuviesen transitando por estas zonas después de una hora determinada (en la noche) también se convertían en víctimas, lo que demostraba que en algunos casos las víctimas no cumplían con las principales características para ser determinado como una potencial víctima de este tipo de violencia y que los grupos de “limpieza” se regían por el horario y el lugar donde se encontraban sus víctimas a la hora de cometer los crímenes.

En los 21 casos encontrados en las páginas de los periódicos de La Patria se registraron algunos que son perpetrados en contra de jóvenes que se encontraban departiendo en algún sitio del barrio, de estos casos, varios habitantes de las zonas indicaban que algunas de las víctimas no tenían comportamientos delictivos y que por tanto no comprendían el porqué del ataque en contra de ellos. Todo ello confirma el hecho de que al hacer “limpieza social”, en algunos casos, lo que importaba era la hora y los sitios donde se realizaban, se daba por hecho que las personas que se encontraran allí ya encajaban con los perfiles mencionados en las amenazas anteriores.

La estigmatización, entonces, se hace evidente en contra de los jóvenes habitantes de barrios y comunas considerados como problemáticos y/o peligrosos, pues, a raíz de las amenazas, las juventudes de estos sitios ya cuentan con una limitación de espacios y tiempos para desarrollar algunas actividades dentro del mismo barrio que si no cumplen, podrían ser víctimas de este tipo de violencia.

p. 60

En algunos de los casos encontrados en el periódico ocurrió esta situación. Jóvenes que circulaban por algunos barrios eran atacados por los grupos de “limpieza social” sin importar que no cumpliesen con los estándares establecidos en la lista de amenazados y no tuviesen ningún tipo de relación con los elementos de marginalización anteriormente expuestos. Esto, finalmente, dio mayor visibilidad al fenómeno ya que los familiares de las víctimas interponían denuncias y se reconocía que el fenómeno se encontraba vigente, aunque, como mencionó un testigo en uno de los casos, se estaba haciendo de mala manera al tomar las vidas de personas inocentes.

En Julio del año 2005, por ejemplo, en el barrio Solferino asesinaron a Cesar Augusto Loaiza Giraldo, junto a este joven murió una persona más de quien no se dio mayor información pero que se encontraba en el lugar de los hechos, el caso fue atribuido a los grupos de “limpieza social” por amenazas previas en este sector. Loaiza Agudelo era un líder juvenil del barrio Solferino y por tal motivo el caso trascendió y causó indignación entre los habitantes del sector, pues afirmaban que la víctima no tenía ningún tipo de “vicio” o problema alguno con alguien más para ser considerado como objetivo de este tipo de violencia.

En una parte considerable de los 21 casos hallados en el periódico se denominaban a las víctimas como jóvenes, sin añadir nada más que el nombre del individuo afectado, mientras que en los demás casos se especificaban detalles como antecedentes penales y los alias que poseían las víctimas. En 6 de los 21 casos se mencionan a las víctimas como jóvenes, de quienes afirmaban no tener ningún tipo de relación con actividades delincuenciales pero que se encontraban departiendo en la zona cuando ocurrieron los hechos. Tomando los casos confirmados y los no confirmados (41), 7 son los casos en los que las víctimas eran denominados como jóvenes (Ver gráfica 3).

p. 61

Gráfica 4. Número de casos según el perfil de la víctima de 2002 a 2022, según La Patria. Se incluyen casos confirmados y los no confirmados. Elaboración: propia.

Gráfica 5. Número de casos según el perfil de las víctimas de 2002 a 2022, según La Patria. Solo casos confirmados. Elaboración: propia.

0

2

4

6

8

10

12

14

AMBIGUO

ANTECEDENTES

JOVEN

HAB DE CALLE

CONSUMIDOR

SPA

EXPENDEDOR

SPA

PROSTITUCION

Número de casos totales

0

2

4

6

8

AMBIGUO

ANTECEDENTES

JOVEN

HAB DE CALLE

CONSUMIDOR

SPA

EXPENDEDOR

SPA

PROSTITUCION

Número de casos confirmados

p. 62

Estos datos reafirman el hecho de que el espacio y la hora en que se desarrollan los hechos en algunos casos terminan por difuminar los límites entre los que son declarados como objetivos de “limpieza social” según sus características y los que no se encuentran dentro de ellos. Así, la popular consigna utilizada por los grupos de “limpieza social” que promulga que “los niños buenos se acuestan temprano y los malos los acostamos nosotros” cobra mayor sentido (Revista Semana, 2022).

Siete de los casos confirmados correspondían a individuos que tenían antecedentes penales o que se reconocían en la comunidad como ladrones. La Patria da estos detalles con el propósito de dar a conocer el perfil de la víctima y para que las autoridades puedan seguir el rastro de los posibles causantes del crimen, aun así, los testimonios de los habitantes del sector y las amenazas previas son algunos de los elementos que permiten determinar el caso como “limpieza social”. En un caso ocurrido, por ejemplo, en enero del año 2006, encontraron a un individuo muerto en la vereda Alto Lisboa, el cuerpo tenía un cartel que decía “por expendedor de vicio”, lo cual confirma que el crimen se desarrolló bajo la modalidad de “limpieza social” y descarta las hipótesis que se pudieron haber planteado por los antecedentes penales de la víctima.

Las amenazas también constituyen un modo de violencia ejecutado en contra de la población juvenil, sin embargo, en las amenazas se especifica que las personas jóvenes consideradas como objetivo de “limpieza” son aquellas que de una u otra forma se ven involucradas en actividades delincuenciales o que no obedecen a las reglas morales propias de la sociedad en la que habitan.

Cuatro fueron los casos hallados en los que la amenaza fue el método de emplear la “limpieza social”, pues el propósito de generar terror entre la población amenazada surte efecto cuando los individuos amenazados se desplazan o refugian para no ser asesinados.

p. 63

Los habitantes de calle fueron las víctimas en cuatro de los casos confirmados, dos de los tres casos fueron crímenes en contra de un grupo de personas mientras que el caso restante se cometió en contra de un solo individuo. En uno de los casos registrados el desplazamiento forzado fue la modalidad de violencia empleada, pues las autoridades subieron en una furgoneta con rejas, en contra de su voluntad, a alrededor de 30 indigentes que se encontraban en el casco urbano de la ciudad de Manizales y los desplazó y descargó en la vereda La Violeta, todo ello con el fin de “limpiar” la ciudad de la población en situación de calle, los hechos se registraron en junio del año 2007. Según lo expresado en el periódico, no era la primera vez que se cometían este tipo de atropellos, sin embargo, si fue la primera y única vez que se registró en el periódico La Patria en los 20 años estudiados.

El segundo hecho se registró en Chinchiná, bajo un puente un individuo disparó en contra de un grupo de tres habitantes de calle que allí se encontraban durmiendo, el saldo fue de tres víctimas mortales y según las investigaciones el atentado se realizó por orden de algunos dueños de las fincas del sector, quienes acusaban robos constantes por parte de esta población. Por último, el tercer caso fue hacia un habitante de calle que secuestraron unos individuos para torturarlo y sacarlo de la ciudad, según la declaración de uno de los sujetos, el crimen se llevó a cabo por un robo previo a una tienda que era propiedad de uno de los victimarios, hechos ocurridos en septiembre del 2014.

Los tres casos anteriores permiten observar las formas violentas en las que se puede desarrollar la “limpieza social”. El asesinato, el desplazamiento forzado y la tortura hacen parte del abanico de posibilidades para la ejecución de este tipo de violencia, las tres se ejecutan con la intención de eliminar a esta población de un sitio específico para dar solución a una problemática ya establecida.

p. 64

Los habitantes de calle constituyen una población que se ve afectada por este tipo de violencia por el estado de indefensión en el que se hallan, pues en las amenazas promulgadas por los grupos de “limpieza” no se encuentran declarados como objetivos directamente, sin embargo, el estado de calle, las condiciones estéticas e higiénicas de los individuos y el consumo de sustancias psicoactivas hacen que se les determine finalmente como objetivos a atacar por dichos grupos. En el compilado total de los 41 casos confirmados y no confirmados el número de víctimas habitantes de calle asciende a 12 y así se convierte en la población con mayor número de afectados por este tipo de violencia (Ver gráfica 3).

Uno de los casos registrados fue el asesinato a un discapacitado en el municipio de Villamaría, este caso ha sido expuesto en el capítulo anterior, los hechos se registraron en febrero del año 2004. En este caso cabe la particularidad en el perfil de la víctima, pues presentaba una condición de incapacidad que le hacía hacer uso de una silla de ruedas, sin embargo, según se informa en el artículo, el individuo era un consumidor recurrente de sustancias psicoactivas, hecho que, al parecer, hizo que los grupos de “limpieza” lo declararan como objetivo y que posteriormente lo asesinaran.

Puntualmente en este caso la discapacidad no constituye una de las causas para la ejecución del crimen, sino que fue la situación de abandono en la que vivía la víctima y el consumo recurrente de sustancias psicoactivas, pues en ninguna de las amenazas registradas se ha señalado a las personas con discapacidades.

El otro crimen se ejecutó en contra de una mujer transgénero, quien fue asesinada en mayo del año 2006, en el barrio Asís, las autoridades sostienen que todo parece indicar que el caso fue un asesinato selectivo propio de la “limpieza social”. En este caso son las concepciones morales las que influyen principalmente en la ejecución del asesinato.

p. 65

Tres casos registrados fueron amenazas proferidas a través de panfletos y grafitis y dos casos más dieron cuenta de procesos judiciales en contra de dos individuos acusados de cometer asesinatos selectivos en algunos municipios de Caldas, en los cuales se encuentra la ciudad de Manizales.

4.1.2 Victimarios

Como se ha mencionado en capítulos anteriores, a través de libros y archivos que se han citado en este documento, se han podido seguir los rastros de los diferentes tipos de victimarios dentro del desarrollo de la violencia conocida como “limpieza social”, lo que apoyado con las noticias encontradas en el periódico complementan el panorama de los perfiles de victimarios que se han visto implicados.

El inicio mismo de la “limpieza social” en la ciudad de Pereira se vio impulsado por las fuerzas públicas de la ciudad quienes se encargaban de perfilar a las víctimas. De esta manera, la fuerza pública, como la Policía y los militares, históricamente se han visto implicados en la perpetración de la “limpieza”. La famosa Operación Orión del año 2002 ejecutada en la ciudad de Medellín también evidencia la participación de las fuerzas militares en la ejecución de los delitos, y, tomando como base el mismo ejemplo, se añade un nuevo grupo victimario: los paramilitares.

La organización conocida como el F2, que hacía parte de la Policía de inteligencia, constituía un grupo estatal dedicado a la ejecución extrajudicial de individuos tachados de indeseables y desechables. El escuadrón de la muerte o los feos (Spansky, Charli; El Espectador; 2017), como eran popularmente conocidos, se dedicaron a las operaciones dirigidas a mantener el orden en la sociedad, lo que implicaba la vigilancia nocturna y la ejecución de los individuos que atentaran en contra de dicha consigna. La ejecución de los crímenes por parte del F2 se hizo

p. 66

con el apoyo narco-paramilitar de un grupo conocido como el MAS (Muerte a Secuestradores.), quien ofició como victimario en uno de los casos expuestos en este documento. Esta tarea se efectuó hasta la disolución misma del F2 en 1995 (BBC News Mundo; 2024).

En los periódicos se encontraron 2 casos de los 21 confirmados en los que los agentes del Estado fueron los encargados de realizar y ejecutar las operaciones de limpieza, número que no cambia en el conglomerado total de los 41 casos en los que también se cuentan los casos no confirmados. En términos generales termina siendo un número bajo en comparación con las demás categorías, como se enseña en el gráfico 5 y gráfico 6.

Los casos encontrados en los que la fuerza publica fue la señalada de ejecutar las operaciones de “limpieza” no se tomó el asesinato como la modalidad violenta de hacerlo, sino que lo hicieron a través del desplazamiento forzado y, particularmente, en contra de la población en situación de calle. Estos casos tienen una especial similitud con lo ocurrido en El Bronx de Bogotá, barrio que desalojaron las autoridades de los individuos que allí habitaban y los reubicaron al interior de la misma ciudad o les desplazaron obligatoriamente hacia otras ciudades, todo ello con el fin de “limpiar” las zonas de conflicto de la capital colombiana.

p. 67

Gráfico 6. Perfiles de victimarios según los 21 casos confirmados de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

Gráfico 7. Perfiles de victimarios según los 41 casos confirmados de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

Desconocido Paramilitares Delincuencia Organizada Agentes del Estado Civiles

CASOS CONFIRMADOS

0

5

10

15

20

25

Desconocido Paramilitares Delincuencia Organizada Agentes del Estado Civiles

CASOS TOTALES

p. 68

El paramilitarismo, por su parte, se ha visto implicado de manera notoria en la ejecución de la “limpieza social” por todo el territorio nacional, pues como menciona Juan Miguel Álvarez en Balas por encargo, fueron los paramilitares quienes fundaron el reconocido bloque conocido como “Las Águilas Negras”, quienes posteriormente serían los encargados de ejecutar las operaciones de “limpieza” por todos los territorios en los que hacían presencia. Todo ello evidentemente también se reprodujo en los múltiples bloques configurados por los paramilitares y por organizaciones delincuenciales afines con ellos, como el MAS, por ejemplo.

En los casos totales hallados en La Patria, 9 fueron ejecutados por grupos paramilitares, de los cuales 8 se encuentran confirmados como casos de “limpieza social”, lo que les convierte como uno de los grupos victimarios con mayor cantidad de casos ejecutados bajo dicha modalidad. El acceso fácilmente a las armas y a los territorios y la ideología de estos grupos, que defiende el mantenimiento de un orden social a través de la ejecución extrajudicial de individuos que atenten contra dicho orden, se hace evidente en las cifras expuestas en ambos gráficos y justifica la cantidad de casos atribuidos al paramilitarismo.

El asesinato constituye la forma violenta adoptada por los grupos paramilitares para la ejecución de la “limpieza social”. Los 8 casos confirmados perpetrados por los paramilitares son asesinatos, lo que permite evidenciar el actuar característico de estos grupos en el desarrollo de sus múltiples objetivos criminales.

Los casos ejecutados por la delincuencia organizada son aquellos que son orquestados por grupos dedicados a diferentes actividades delictivas como la extorsión, venta de drogas y el sicariato. En algunos casos también se ven involucrados en la ejecución de los asesinatos bajo las premisas de la “limpieza social”, e incluso, hay grupos que financiados por diferentes personas u organizaciones se dedican casi que enteramente a la “limpieza”. El MAS resulta ser el caso mas

p. 69

representativo y es uno de los victimarios que se encontraron en las páginas del periódico, ellos ejecutaron a cuatro individuos en zona rural entre Chinchiná y Manizales.

En total son dos los casos ejecutados por grupos delincuenciales, en los cuales se encuentra incluido el caso expuesto en el párrafo anterior y constituye un número bajo debido en relación con el total de casos.

Los casos en los cuales los victimarios resultan ser desconocidos se deben principalmente a la carencia de información en las páginas del periódico que permita esclarecer los hechos y determinarlos como un crimen asociado a la “limpieza social”, en este caso particular, información acerca de los victimarios. Por ello el número de casos catalogados como victimarios desconocidos es el mayor en la gráfica de casos totales y en los casos confirmados la cifra también es elevada y solo se encuentra por detrás de los casos ejecutados por grupos paramilitares.

De los 41 hechos totales registrados en 23 se han desconocido los perfiles de los victimarios, mientras que, de los 21 casos confirmados, 7 corresponden a la categoría de desconocidos de los responsables de los crímenes. Estos datos reflejan la falta de información, que, por diferentes motivos, se refleja en las páginas de La Patria y que llevan a que se dificulte la recolección de los datos y la identificación de los individuos y los grupos que hacen de verdugos en el fenómeno “limpieza social”.

4.2. Barrios y Comunas, territorios de conflicto.

Los grandes centros urbanos se encuentran en constante crecimiento debido a las dinámicas migratorias que se presentan del contexto rural hacia el espacio urbano, de igual manera que también se presenta en manera contraria (en menor cantidad) y de centros urbanos a otros centros urbanos. Esos procesos migratorios se fundamentan principalmente en la búsqueda

p. 70

de mejores condiciones en temas como lo son la educación, las oportunidades laborales y económicas. Por todo ello los espacios dentro de las ciudades mantienen en constante cambio y es necesario que las entidades departamentales y municipales realicen proyectos de planeación territorial para garantizar los recursos básicos de las personas que acuden a la ciudad y para evitar que problemáticas sociales, como la delincuencia, por ejemplo, aumenten.

La marginalización en términos territoriales se empieza a desarrollar cuando las condiciones económicas y sociales empiezan a determinar los sitios de ocupación de los individuos. Se crean pequeñas comunidades en las que los destinados a vivir en esos espacios son personas de un estrato socioeconómico alto, mientras por otro lado se empiezan a crear espacios destinados a las personas de estratos medios y de bajos recursos. A estos espacios se les denomina como barrios.

En los barrios en los que las condiciones de vida son más precarias se ve un deterioro que va desde la infraestructura de las casas hasta de las mismas calles que sirven de corredores en los mismos. Lo que genera un aumento en términos de delincuencia ya que se consideran formas de hacer dinero para poder mantenerse a si mismo y a sus familias, lo cual, añadido a la cultura de la violencia y la falta de educación hace que algunos de estos territorios se tornen tensos.

La ciudad de Manizales constituye una de las pequeñas ciudades de nuestro país, es considerada una ciudad en la que los índices poblacionales son bajos y la edad promedio de sus habitantes superan a las del resto del país, por todo ello se ha considerado a Manizales como un territorio de paz, en las que las situaciones de violencia son reducidas en una comparativa con las principales ciudades de Colombia.

p. 71

Aun así, la violencia también hace presencia en este territorio y si bien se encuentra en constante reducción, aún quedan hechos que demuestran algunas complejidades sociales que se desarrollan en la ciudad.

Manizales se encuentra divido en barrios que, a su vez, fueron agrupados por comunas, las cuales son la comuna San José, la ciudadela universitaria, la ciudadela del norte, la comuna el Tesorito, la comuna de la Macarena y la comuna Atardeceres, en todas ellas las dinámicas de violencia se han vivido de maneras diferentes y en magnitudes distintas, todo ello a su vez va relacionado con las condiciones socio-económicas en las que viven los habitantes de dichos sectores. La comuna norte y la comuna San José han sido las comunas con los índices más altos de violencia en toda la ciudad. Las dos comunas se encuentran conformadas principalmente por barrios con realidades sociales complejas que llevan a la reproducción de estos fenómenos.

Si bien las comunas restantes también poseen sectores en los que la violencia se encuentra presente, no son tan grandes en términos territoriales como las comunas norte y San José. Lo anterior también se ve reflejado en los casos de “limpieza social” hallados en los periódicos de los últimos 20 años, pues 10 de los 41 casos totales registrados tienen lugar en los barrios ubicados en la comuna Norte, mientras que en la comuna San José se presentaron 6 de los casos.

p. 72

Grafica 8: Distribución territorial de los casos totales registrados de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

Gran parte de la comuna norte se encuentra en zonas periféricas de la ciudad, lo cual en cierto punto constituye una marginalización de estos sectores en relación con las dinámicas de la ciudad, por ejemplo, el sistema de transporte que se desarrolla en esta zona de la ciudad resulta ser precaria, pues son pocas las rutas establecidas para conectar la comuna norte con el resto de la ciudad, por otro lado, las actividades culturales y sociales se llevan a cabo en otros sectores de la ciudad en la que no se encuentra incluida dicha comuna.

Por su parte, la comuna San José constituye la zona céntrica de la ciudad, abarca las zonas con mayor movilidad y actividad socio-económica de la ciudad, los barrios que componen la comuna se encuentran rodeando el centro de la ciudad y gran parte de ellos poseen índices de pobreza elevados. Zonas como La Galería y los alrededores son un foco central de fenómenos sociales como la habitabilidad de calle, la prostitución y la delincuencia, estos ítems hacen que

0

2

4

6

8

10

12

CIUDADELA DEL NORTE

LA MACARENA

UNIVERSITARIA

SAN JOSÉ

TESORITO

COMUNA ATARDECERES

RURAL

CHINCHINÁ

VILLAMARÍA

FA T

p. 73

sea propenso la presencia de fenómenos violentos que se ven infladas por el gran tamaño de la zona y por la dinámica constante que lleva consigo. La zona céntrica de la ciudad de Manizales y en particular la comuna San José, resultan ser territorios, también, en los que el comercio tiene una dinámica fluida y de mucha concurrencia, incluso es mayor que en las demás comunas y territorios de Manizales.

Chinchiná, como se ha mencionado anteriormente, constituye uno de los municipios con mayor número de casos por “limpieza social”, lo que concuerda con su cercanía a Pereira y Dosquebradas, en donde inició el fenómeno, y la relación con grupos delincuenciales y paramilitares que militaban en Risaralda y en Caldas. En los casos totales se encontraron 5 casos presentados en el municipio mientras que en los casos confirmados se registraron 2.

Gráfico 9: Distribución territorial de los casos confirmados registrados de 2002 a 2022, según La Patria. Elaboración: propia.

Villamaría registra 6 casos de los 41 casos totales, lo que iguala la cifra presentada en la comuna San José, sin embargo, las diferencias en extensión territorial de ambas son notoria, pues Villamaría al ser un municipio tiene unas delimitaciones territoriales y sociales mucho más

0

1

2

3

4

5

6

7

8

CIUDADELA DEL NORTE

LA MACARENA

UNIVERSITARIA

SAN JOSÉ

TESORITO

COMUNA ATARDECERES

RURAL

CHINCHINÁ

VILLAMARÍA

FA C

p. 74

amplias. De los 21 casos confirmados 3 se presentaron en el municipio de Villamaría, lo cual resulta ser una cifra importante pero que aun así no iguala las cifras de casos confirmados presentados en la ciudadela del Norte, quien ocupa el primer lugar en los casos confirmados.

La zona rural de Manizales también presentó una cantidad importante de casos por “limpieza social”, pues 5 de los 41 casos totales se desarrollaron en las diferentes veredas que rodean a la ciudad, sin embargo, en los casos confirmados pasan a ser 2 de los 21. Los demás casos restantes se encuentran repartidos por las comunas Universitaria y Tesorito, que tienen un solo caso confirmado, y la comuna universitaria y la comuna Atardeceres que tienen 3 y 2 casos del total respectivamente, pero que en los casos confirmados no poseen ninguno. De esta manera se distribuyen los casos por “limpieza social” en Manizales y se deja en claro que las comunas en donde las condiciones sociales y económicas son limitadas son las principales afectadas por este fenómeno.

p. 75

Conclusiones.

A través del desarrollo de la investigación se han podido dilucidar elementos importantes que rodean al fenómeno conocido “limpieza social” y su presencia en la ciudad de Manizales y en los municipios de Villamaría y Chinchiná.

El reconocimiento a nivel nacional de Manizales como territorio de paz se ve desmentido por las cifras proporcionadas por casos de “limpieza social”. Si bien el número de casos es reducido en comparación con las principales ciudades del país e incluso con las cifras expuestas por Perea de casos ocurridos en Chinchiná, la presencia misma del fenómeno en una ciudad que aparentemente no sufre a gran escala de problemáticas sociales como la delincuencia y la pobreza denotan el espíritu conservador y la estigmatización que se vive en ella y desnuda aquella cara de la ciudad manchada de sangre de las poblaciones afectadas.

Las condiciones sociales influyen en el desarrollo de la “limpieza social”, pues factores como la pobreza y la educación determinan, en cierto grado, los perfiles de las víctimas potenciales de dichos fenómenos.

Dichas condiciones generan procesos de marginalización que se pueden enmarcar en dos categorías fundamentales, la primera de ellas corresponde a la marginación social, la cual se encuentra determinada por las concepciones morales establecidas en la población en la que habitan los individuos y las condiciones higiénicas de las víctimas; estos elementos son, como ya se ha explicado antes, fundamentales para la determinación de los perfiles de las poblaciones víctimas de la “limpieza social”.

Por otro lado (sin que sean excluyentes) se encuentra la marginación territorial, que se presenta a raíz de la marginación social, pues los territorios en los que las condiciones sociales y económicas resultan ser precarias suelen ser excluidos de los procesos o elementos culturales

p. 76

propios de la ciudad o región a la que forman parte y suelen encontrarse en zonas periféricas de la ciudad o en territorios cercanos al centro de la ciudad, donde las condiciones sociales se prestan para la presencia de actividades delincuenciales.

Por todo lo anterior se ha visto que las comunas donde las cifras por “limpieza social” son más altas son aquellas que presentan índices altos de pobreza, inseguridad y violencia, lo que se demuestra en las gráficas expuestas, que reflejan a las comunas Ciudadela del Norte y San José como los más afectados en el total de casos. Lo que corrobora lo expuesto por Camargo durante el desarrollo de la entrevista, donde indica que las víctimas por “limpieza social” eran aquellas que se encontraban en estado de indefensión y pobreza extrema.

La distribución de los casos en periodos de tiempo de 4 años, los cuales concuerdan con los cambios presidenciales, arroja un importante resultado, pues en los dos primeros periodos que van desde el año 2002 hasta el año 2010, se presentaron los picos mas altos en número de casos por “limpieza social” registrados en Manizales, Chinchiná y Villamaría. Mas de la mitad de los casos totales y los confirmados tuvieron lugar en el transcurso de estos años, todo ello debido al conflicto interno y las políticas agresivas expuestas y ejecutadas por el gobierno de turno, que facilitaron que los grupos de limpieza se mantuviesen vigentes en gran parte del territorio colombiano y a que sectores de la población se armaran fácilmente e hiciesen justicia por mano propia.

Los índices elevados presentados del 2002 al 2010 son proporcionales a los índices violentos que poseía el país en aquel momento, posterior a este periodo, el número de casos violentos catalogados como “limpieza social” empezaron a disminuir, todo ello por fenómenos socio-políticos, como el proceso de Paz y las protestas sociales, y fenómenos naturales como la pandemia del Covid-19, que obligó al aislamiento de la población.

p. 77

Bibliografía Perea Restrepo, C. (2015) Limpieza social. Una violencia mal nombrada. Centro Nacional de Memoria Histórica.

Lorca Fereccio, R. (2016). Asesinatos selectivos en la guerra contra el terrorismo. Anuario de Derecho Público UDP.

Delfino, A. (2012) La noción de marginalidad en la teoría social latinoamericana: surgimiento y actualidad. Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Observatorio De Memoria y Conflicto del Centro nacional de Memoria Histórica. https://micrositios.centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/portal-de-datos/elconflicto-en-cifras/asesinatos-selectivos/.

Centro de Información de La Alcaldía de Manizales. (26 de enero de 2022.) Manizales con la segunda menor tasa de homicidios de Colombia durante el 2021. https://centrodeinformacion.manizales.gov.co/manizales-con-la-segunda-menor-tasa-dehomicidios-de-colombia-durante-el-2021.

Abad Colorado, J. (Comuna 13, 2002). El Testigo; Medellín, Colombia. Álvarez, J M. (2013). Balas por encargo. Rey Naranjo Editores. Primer Impacto. (02 de septiembre de 2016). Matan como a ratas a indigentes en Colombia. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=-ECFFxVbUmA Comisión Colombiana de Juristas. (2007). Colombia 2002-2006: Situación de derechos humanos y derecho humanitario.

Cuartas, Demian, Et al. (2011). Violencia y criminalidad urbana en Colombia (2000-2010): El enfoque económico ortodoxo.

p. 78

Comisión de la Verdad. (2022). No matarás.

Revista Semana. (2015). Proceso de paz: Así comenzó todo. Comisión de la Verdad. (2016). Informe final.

DW. (2019). Colombia: homicidios aumentaron en 2018 tras desarme de FARC. Spansky, C. (2017). Brisneda, el invencible agente del F2. El Espectador. BBC News Mundo. (2024). Colectivo 82: los 8 estudiantes colombianos desaparecidos por la policía en los años 80 que ahora recibieron un título universitario. El Tiempo. (2001). La Mano Negra que Rondó a Soacha.

Lara, A M. (2023). El 9 de abril de 1948, un día funesto para Colombia. Radio Nacional de Colombia Sánchez, G; et al. (2011). La huella invisible de la guerra: Desplazamiento forzado en la Comuna 13. Centro Nacional de Memoria Histórica.

Semana. (2022). ‘Limpieza social’: temor e incertidumbre en Tolima por video con amenazas de encapuchados.

Pabón Suárez, I G. (2018). De las narrativas del desprecio al homicidio. Una etnografía sobre «limpieza social» en Bogotá.

Hernández Mejía, L. (2015) Tu dolor reside en mi cuerpo. Víctimas de la “limpieza social” en Chinchiná, Caldas.

Cita: Rios Osorio, Sebastian (2024), ¿Limpieza Social? Asesinatos Selectivos en la Ciudad de Manizales en los Últimos 20 Años, Universidad de Caldas, p. N. https://repositorio.ucaldas.edu.co/handle/ucaldas/21687