Voces de recuperación
REPORTAJES GRÁFICOS DESDE LA MONTAÑITA, CAQUETÁ
Julder Bernal Jorge Andrey Yara Andry Ducuara Bríñez Didier Adrián Gómez Thalia Botache
CON TEXTOS DE
Presentación Los reportajes gráficos que encontrarán a continuación son el resultado de un trabajo de co-creación llevado a cabo con un colectivo de jóvenes líderes de La Montañita, Caquetá (Unión Peneya, Agua Bonita y Santuario), en el marco del proyecto de investigación “Voces de recuperación: recono ciendo la intersección de riesgos, capacidades y necesida des en comunidades marginadas ante la pandemia del COVID 19”, el cual se desarrolla simultáneamente en tres países de América Latina: Colombia, Perú y Brasil, en alianza con el Reino Unido.
A través de tres talleres de co-creación los jóvenes aprendie ron sobre los aspectos técnicos más relevantes para elabo rar una reportería gráfica, narraron sus propias historias, entrevistaron a personas claves en sus relatos, tomaron fotografías que acompañaran los textos y finalmente, escri bieron los textos y diagramaron los reportajes. De esta manera, los jóvenes encontraron un espacio para narrar las historias no contadas durante y después de la pandemia y las estrategias de recuperación que han adelantado en sus trayectorias de liderazgo y en sus experiencias de vida fami liares, territoriales y comunitarias.
Durante el proceso de creación las voces de estos jóvenes resonaron con mayor potencia. Fue conmovedor escuchar les narrar sus experiencias, tomar posición e impactar los escenarios de toma de decisiones con sus propias agendas y demandas. Conocerles nos permitió comprender la urgen cia de seguir narrando las experiencias de esta generación de jóvenes que ha estado a la altura de sus circunstancias, que se ha posicionado como hijos e hijas de su época y nos ha recordado que la época, con todos sus asuntos, es política. Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
AUTORES
Julder Bernal
Jorge Andrey Yara
Andry Ducuara Bríñez
Didier Adrián Gómez
Thalia Botache
REVISIÓN DE TEXTOS
Alejandra López Getial
DISEÑO GRÁFICO
Juliana Soto
EQUIPO PROYECTO VOCES DE RECUPERACIÓN
INVESTIGADOR PRINCIPAL INTERNACIONAL
Roger Few
INVESTIGADORA PRINCIPAL - ESTUDIO DE CASO COLOMBIA
Victoria Lugo CO-INVESTIGADORAS (ES) Teresa Armijos
Hellen Cristancho Garrido
Alejandra López Getial
Valentina Herrera Herrera
Shaden Silva Camacho
Erika Henao Marín
Bruno Sandstede
FINANCIADORES
Universidad de Caldas, Colombia International Development Research Centre, Canadá Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colombia University of East Anglia Norwich, Inglaterra
n noviembre del 2017 llegué a la vereda Agua Bonita II, ubicada en la zona rural del municipio de La Montañita. Después de un tiempo de vivir separado de mis padres, llegaría el momento del reencuentro. Agua Bonita, sería el epicentro.
En realidad, esta historia comienza en 2016, cuando el Gobierno de Juan Manuel Santos firmó el Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC-EP y estableció las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN). Estas zonas fueron instaladas por el Gobierno Nacional en diferentes partes del país para garantizar el proceso de dejación de armas y la reincorporación de lxs firmantes de paz.
Una de esas ZVTN, ubicada en la vereda Agua Bonita II del municipio de La Montañita en Caquetá, recibió a
303 exguerrilleros y exguerrilleras de los frentes 3, 14
y 15 del Bloque Sur de las FARC-EP. Quienes llegaron a este espacio lo hicieron con la ilusión y el anhelo de construir paz, a pesar del rechazo y la poca confianza en el proceso por parte de un porcentaje importante de la sociedad colombiana que votó NO en el plebis cito por la paz.
Meses antes de llegar a Agua Bonita, me había des plazado hacia el Tolima para estar bajo el cuidado de mis familiares paternos. Allí, vivíamos muy cerca de la ZVTN de El Oso, lo que me brindó la oportunidad de estudiar con hijos e hijas de firmantes que se encon traban en esa zona. Con el paso de los días, comencé a interesarme por sus historias; relataban con propie dad y carisma anécdotas sobre ellxs y sus padres durante la guerra. De alguna manera, comencé a sentir una cercanía con estxs jóvenes y las historias que compartían.
Este espacio fue bautizado por lxs firmantes como ZVTN “Héctor Ramírez”, en honor a la memoria de Héctor Ramírez, excoman dante del bloque sur, quien se dice que entregó su vida por el proyecto fariano. Durante la transición de las ZVTN a los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) en 2018, la vida de Héctor Ramírez continúa encarnando las luchas que dan sentido a este nuevo proyecto de paz. Agua Bonita II:
viaje hacia un suspiro de libertad
JULDER BERNAL
Desde ese momento, comencé a cuestionarme sobre mi propia historia y la de mi papá, de quién sabía que también había participado en la guerra. En ese momento, no podía imaginar que meses después, me encontraría con él en Caquetá.
Agua Bonita II: viaje hacia un suspiro de libertad
Así fue transcurriendo mi estancia en Agua Bonita… Participar en los programas de formación dirigidos a niños, niñas y jóvenes me permitió comprender el compromiso de lxs firmantes para mantener vivas algunas prácticas educativas farianas, relacionadas con la recuperación de la cultura campesina, el cuidado del territorio y la naturaleza. Aprendí con ellxs que el buen vivir implica crear condiciones de vida dignas, justas, armónicas y sostenibles entre los seres huma nos, su entorno y todos los seres vivos que nos rodean. Presencié cómo poco a poco en Agua Bonita, el estilo de vida militar fue transformándose en uno más hoga reño y tranquilo. Aunque no dejaban de lado sus prin cipios y valores revolucionarios, lxs firmantes ahora trabajaban por construir una cultura de paz que entendían como similar a la cultura del buen vivir. Agua Bonita y su apuesta por el eco-turismo como proyecto de vida Los saberes sobre la naturaleza que adquirieron durante años en largas travesías por pantanos, mon tes y selvas, los consideraban como un recurso valioso, un potencial, un saber que podían aprovechar y desa rrollar aún más.
Lsx firmantes vieron en el turismo una alternativa eco nómica y de vida “El turismo es para nosotros un pro yecto de vida, que toma como base el turismo comu nitario, porque promueve el vínculo y el trabajo con las comunidades aledañas para aportar a sus economías y a la dignificación de sus vidas” relata Roger, inte grante de TURIPAZ.
Aunque desde el 2017 lxs firmantes consideraron y desarrollaron la idea de incursionar en el turismo, fue hace apenas dos años, con el registro en la Cámara Me dijeron que me reencontraría con mis padres en un pueblo de Caquetá, eso era todo lo que sabía. Cuando lle gué a Agua Bonita, no tenía idea del lugar al que había llegado ni de las personas que lo habitaban. Con el paso de los días, fui descubriendo este lugar: su gente, sus cos tumbres, su clima húmedo propio de una selva tropical. Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
de Comercio, cuando se constituyeron oficialmente como operadores turísticos. De esta manera, nació Turismo Integral por la Paz (TURIPAZ). Agrega Roger: “Ofrecemos recorridos por la historia y la memoria del movimiento fariano y del Acuerdo de Paz, por los proyectos productivos, que permite mostrar la orga nización y el compromiso de los firmantes en el pro ceso de transición hacia la paz. Además, ofrecemos caminatas ecológicas donde es posible conocer especies propias del territorio como mamíferos, anfi bios y aves”.
TURIPAZ es un proyecto liderado por lxs firmantes de paz del Centro Poblado Héctor Ramírez, que tiene como objetivo promover el turismo de naturaleza como una alternativa económica sostenible. Al mismo tiempo, busca contribuir a superar el estigma hacia la población firmante y fortalecer los lazos con la socie dad. Su consigna es la siguiente: “Es hora de cambiar tu visión. Ven y comparte con nosotros nuestras expe riencias, te contaremos la otra cara de la historia, desde la voz de los firmantes de paz” (TURIPAZ). La biodiversidad y los paisajes naturales en Caquetá son increíbles en términos de riqueza. Para Roger y el equipo de TURIPAZ, es fundamental que las nuevas generaciones conozcan el territorio en el que viven y reconozcan su riqueza natural. De esta manera, espe ran que en el futuro sean ellxs quienes trabajen por su protección y conservación.
La Galería a cielo abierto o el Museo a cielo abierto más grande de América Latina En 2017, nace el festival de muralismo “Agua Bonita se Pinta de Colores con Manos de Paz y Reconciliación”, una iniciativa de acción colectiva, política, comunitaria y colaborativa, autogestionada por lxs firmantes de Agua Bonita II. Actualmente, este festival ha convertido a Agua Bonita en uno de los destinos turísticos más destacados del municipio de La Montañita y el departamento de Caquetá. La primera edición del festival en 2017, llamada “Resistiendo al odio con voluntad de paz”, tuvo como propósito destacar el compromiso y la voluntad de lxs participantes con lo pactado en el Acuerdo de Paz. También buscó relatar su proyecto social, polí tico y ambiental, y denunciar la falta de compromiso y garantías por parte del Estado en el cumplimiento del Acuerdo. Desde enton ces, el festival se ha llevado a cabo año tras año, con la excepción del año 2020, debido a las condiciones de confina miento provocadas por la pandemia de
COVID-19.
Agosto de 2023. Lxs investigadores del proyecto “Voces de Recuperación” de la Universidad de Caldas posan en el mirador “Suspiros de Libertad” durante su visita a la vereda Agua Bonita II. Junto con Roger, guía de TURIPAZ, les acompañamos en un recorrido por los caminos y trochas de este proyecto comunitario para la paz. Visitamos la plantación de piñas, los proyectos de cría de cer dos, aves de corral y piscicultura (incluyendo cachama, tilapia y sábalo). También visitamos la zapatería, la sastrería y la Biblioteca Popular Alfonso Cano. Recorrimos todo el poblado y admi ramos sus murales, muchos de ellos pintados durante la última edición del festival “Agua Bonita se Pinta de Colores”, y algunos conservados de ediciones anteriores.
Agua Bonita II: viaje hacia un suspiro de libertad
Este soy yo, Julder Bernal a la entrada de mi casa en Agua Bonita, sigo viviendo aquí. Aunque las razones que me trajeron sean falsas, el paso por este lugar me ha enseñado que todas las historias son verda deras cuando se viven con intensidad. Agua Bonita será siempre mi casa porque he decidido que así sea. Ahora me preparo para estudiar Ingeniería ambiental, lejos, muy lejos de esta selva tropical, pero sepan que volveré, siempre volveré.
EL AUTOR
Gracias al festival, Agua Bonita y lxs firmantes han logrado una gran visibilidad. No solo se ha posicionado el territorio como un pueblo muralista y territorio de paz, sino que también ha sido denominado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la Galería a cielo abierto o el Museo a cielo abierto más grande de América latina.
Todas las historias son verdaderas Al momento de ingresar a la comunidad de Agua Bonita, se respira tranquilidad, se saborea camarade ría, cooperativismo y cada paso es un recuerdo que quedará marcado en la vida de cada visitante que haya transitado por sus caminos, senderos y trochas. Lxs firmantes saben que lo construido y vivido hasta el momento es apenas el inicio de una gran historia de resiliencia, lucha y determinación con testigos y acom pañantes. Aunque la lucha será larga y agobiante, decidieron tomar las riendas de un gran equino salvaje que bautizaron “Paz”.
Yo, mientras tanto, agradezco a la vida por haberme llevado hasta Agua Bonita y por permitirme conocer y vivir lo que antes desconocía de mi país y de mi propia vida. La historia que me trajo hasta aquí ha cambiado; hace seis años, descubrí que el hombre con el que me reencontré hace siete años, no es mi papá. Sí, mi historia ha cambiado, pero eso no significa que durante estos siete años haya vivido una mentira, por que las experiencias que he vivido aquí, en este lugar, con estas personas, han sido verdaderas. Me dijeron que me reencontraría con mis padres en un pueblo de Caquetá, eso era todo lo que sabía. Cuando lle gué a Agua Bonita, no tenía idea del lugar al que había llegado ni de las personas que lo habitaban. Con el paso de los días, fui descubriendo este lugar: su gente, sus cos tumbres, su clima húmedo propio de una selva tropical. Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
a Unión Peneya fue fundada el 1 de enero de 1965 y desde entonces se ha convertido en un territorio estratégico para la región. Por ella, tienen salida 62 veredas de los mu nicipios de La Montañita, Paujil y Solano, además, está interconectada con la carretera a Florencia y con múl tiples caminos y trochas históricamente recorridos por colonos, coqueros y actores armados. La entrada de la Unión Peneya está cubierta por árbo les, es muy hermosa. A mano derecha nos encontra mos el colegio y a mano izquierda una invasión y un internado. La dispersión de la Unión es plana. Poco a poco fueron apareciendo las casas, se mira poco comercio, hay un puesto de salud.
Avanzamos un poco más y encontramos una igle sia, frente a ella hay un parque biosaludable, un polideportivo y una cancha sintética. Su población es de buen ambiente, amable. El sonido característico de la Unión es la música de cantina. Los colores de la Unión son opacos, lo único que resalta es el verde (lo amazónico). De salida, pasamos por el cementerio, está en deterioro; la salida nos lleva hacía un puente, por debajo pasa el río Peneya.
Después de ese largo recorrido por carretera desta pada, habíamos llegado a la Unión Peneya. Nuestra excusa para visitar este territorio era conversar con sus habitantes sobre ¿cómo habían vivido durante el periodo de pandemia? Primero, conversamos con Raúl, sacerdote de la Unión, quién empezó defi niendo la pandemia como “una situación parali zante, no se movía nada ni nadie, impresionante”. Raúl nos habló de lo importante que fue la organiza ción comunitaria durante la pandemia “-la entrada y salida de los corregimientos rurales lo determinaba un puesto de control organizado por la misma junta de acción comunal, por la misma comunidad; fue muy restrictivo, seguramente por eso en las zonas rurales no hubo tanto contagio” señaló Raúl. La pandemia por Covid-19, fue un acontecimiento mundial que alteró la vida social, ambiental, econó mica y cultural en todos los rincones del mundo.
En las familias se impuso el miedo, el miedo a morir, el miedo a perder un familiar, el miedo a no poder sobre vivir en casa, a perder el trabajo, a enfrentar dificulta des familiares.
Entre saltos y el polvo feroz que nos abrigaba, comenza mos nuestro viaje de una hora por una carretera desta pada, que en ocasiones se volvía bastante estrecha. Acompañados de un lindo paisaje con osos perezosos, caballos, vacas y una variedad de pájaros, llegamos a la Unión Peneya. La vía estaba seca, lo que facilitó nuestro desplazamiento hasta allí; en época de lluvia, no habría mos podido llegar.
Conflicto armado y pandemia:
los peneyenses y su historia de recuperación colectiva
JORGE ANDREY YARA
ANDRY DUCUARA BRÍÑEZ
DIDIER ADRIÁN GÓMEZ
Conflicto armado y pandemia: los peneyenses y su historia de recuperación colectiva
La señora Nancy, tendera de la Unión Peneya, nos narró los momentos de zozobra que atravesó en este tiempo: “- un susto, uno solo pensaba en qué iba a llegar y nos iba a matar ¿no cierto? Las noticias que se veían, tanta gente que fallecía, se vivía con miedo. Los remedios caseros nos ayudaron. Eso no la pasábamos haciendo jarabes con cebolla cabezona, ajo, miel y limón, yo le echaba unos cogollitos de marañón; tam bién jarabes de moringa, en el patio tenía”. Nancy cuenta que la tienda no se vio muy afectada porque hubo muy buena organización. Así lo narró: “-Por orden del Inspector, todo establecimiento comercial cerraba a las 5:00 pm. El domingo era hasta el mediodía, desde las seis de la mañana hasta las 12 y ya cerraba todo”.
Sandra, comerciante y dueña del almacén Variedades Dinastía, también nos cuenta que la enfermedad fue muy dura, pero el sector de comer cio no se vio muy afectado, “-Mire que, en el sector comercial, hubo gente incluso que le fue mejor, pero en el sector familiar, si hubo mucha crisis. Primero, el pánico era tremendo, la angustia del contagio, a muchos nos tocó, en mi caso me dio muy duro, casi me muero”, afirmó Sandra.
Sin embargo, al conversar con otros habitantes de la Unión, se evidenció que a algunos comerciantes si les impactó de manera negativa la pandemia. Durante un tiempo, la inspección permaneció con cierres totales y toques de queda, lo que impidió el funcionamiento de establecimientos, como tiendas, almacenes y cantinas. Las historias de sus habitantes, también narran cómo el sector educativo fue uno de los más afectados por la pandemia. Ros Mary, tendera de la Unión Peneya, nos habló de las dificultades de su hijo para continuar estu diando: “eso casi no estudiaban, mi hijo se la pasaba aburrido porque no aprendía, además, no teníamos computador, ni un buen celular para que él pudiera estudiar. Muchos niños de la inspección dejaron de estudiar, muchos hasta felices en la casa haciendo nada”. Según la Secretaría de Educación de Caquetá, el municipio de La Montañita fue el tercero de los diez municipios identificados con mayor deserción escolar en el departamento de Caquetá durante este periodo. La transición de una educación presencial a una edu cación mediada por la tecnología representó muchas dificultades para que los estudiantes, principalmente de las zonas rurales, tuvieran acceso a la educación; algunos por falta de conectividad, otros porque se vieron obligados a trabajar para aportar económica mente a sus familias y otros porque no contaron con posibilidades de acompañamiento en el acceso y uso de estas tecnologías.
La señora Ros Mary también mencionó la sobrecarga para las mujeres. Además de tener una carga laboral en sus hogares, la pandemia sumó labores más espe cíficas de cuidado de la familia, así como, de acompa ñamiento al proceso educativo de sus hijos, convir tiéndose en una sobrecarga para ellas. La Unión Peneya no se había sentido tan sola desde el año 2004 cuando sus habitantes fueron desplazados colectivamente por el conflicto armado. El 2 de enero, el frente 15 de las FARC reúne a todos los habitantes de la Unión Peneya en la vereda Los Andes y les ordena evacuar el caserío debido a enfrentamientos con la fuerza pública: “estábamos advertidos, que teníamos que desocupar el pueblo si el ejército se aproximaba” narra uno de sus habitantes. Era la época del Plan Patriota, que tenía como objetivo militar, recuperar los territorios controlados por la guerrilla, entre ellos, la Unión Peneya. El ejército ocupó el territorio e instaló el La pandemia alteró la celebración de los rituales religio sos; durante este periodo se prohibieron las celebracio nes de los rituales fúnebres, como las misas, los velorios y los entierros. El padre Raúl, recuerda con nostalgia los casos en los que a las familias no se les permitió hacer el duelo por la muerte de sus seres queridos que fallecieron por COVID. En la mayoría de los casos, los cuerpos eran cremados, negando a sus familias cualquier posibilidad de duelo y despedida.
Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
Batallón de Infantería N.º 35 en la base militar de la Unión Peneya.
La pandemia del Covid 19 profundizó algunos de los impactos generados por el conflicto armado en nues tra región: los riesgos para la vida, la desconfianza hacia los otros y las instituciones del Estado, la des trucción de los vínculos comunitarios y el miedo. Eber, conductor de la ambulancia del Puesto de Salud de la Unión Peneya, nos cuenta que muchos de sus compañeros murieron a causa de la pandemia: “No pues en la pandemia todo el mundo preocupado, y más nosotros acá en el Centro de Salud. A mí me dio COVID y a muchos compañeros del puesto de salud también, yo tuve que trasladar pacientes hacía Florencia que fallecieron en el camino, de acá de la Unión, amigos, compañeros míos también fallecieron. Y en el hospital también muchos compañeros se nos fueron”. Eber, afirmó que muchas muertes por COVID se debie ron a no haber acudido a tiempo al puesto de salud. En ese momento, empezó a correr el rumor de que a los pacientes contagiados por COVID los dejaban morir en el hospital, así que, en la gran mayoría de los casos, las personas prefirieron acudir a remedios caseros y cui dados en casa, que acudir al puesto de salud. Relata Eber: “Así pasó con un compañero. Ya llegó práctica mente muriéndose, que hacía días estaba así, pero no venía por miedo a morir. Y de aquí se llamó para trasla darlo a Florencia, averiguando que hubiera ventilado res porque estaba muy mal y nos dijeron que no había ventiladores. No hubo nada qué hacer”. Durante la pandemia, miramos en muchos de nues tros vecinos, amigos y familiares una sensación de El 4 de enero de 2004, se producen hostigamientos con tra la base militar y sobrevuela un avión fantasma. Esto genera pánico colectivo, llevando a los habitantes de la Unión a abandonar sus casas y huir con la única espe ranza de proteger sus vidas. Esta imagen del Niño Jesús caído en la iglesia de la Unión Peneya representa el dolor y el abandono, la tristeza de tener que dejarlo todo. Escultura “El Retorno”. Después del desplazamiento colectivo en el 2004, el sábado 27 de enero de 2007, retornaron 369 personas a la Unión Peneya. A las ocho de la mañana, inició el traslado desde la vereda Nuevo Jerusalén hacia las ruinas de la Unión Peneya. Poco a poco fueron retornando más y más familias; se calcula que para finales del 2017 habían retornado alrededor de 1.500 personas al territorio. Hoy por hoy la comunidad de la Unión Peneya hace parte del proceso de Reparación Colectiva de la Unidad para las Víctimas. desconfianza hacia las instituciones de salud. La alta demanda de pacientes por COVID y la poca capaci dad de los hospitales por atenderlos, terminó gene rando un sentimiento de desconfianza. En el caso de la Unión Peneya, las personas que llegaban al centro de salud en estado grave debían esperar a ser trasla dadas a Florencia, sin embargo, el traslado dependía de la disponibilidad de respiradores y camas, lo que fue interpretado por la comunidad, según Eber, como abandono y negligencia.
La vida social, cultual y comunitaria en la Unión Peneya también entró en pausa. Durante el confinamiento no pudo desarrollarse el Festival del retorno, que se cele bra los 27 de enero cada año.
Desde el año 2008, los habitantes de la Unión Peneya decidieron conmemorar anualmente el retorno a su territorio. Esta celebración busca mantener viva en la memoria de todos los peneyanos la historia de unión que está grabada en su nombre desde los años de su fundación: la Unión Peneya.
Conflicto armado y pandemia: los peneyenses y su historia de recuperación colectiva
El de la derecha soy yo, el anfitrión, Jorge Andrey Yara, peneyense, hijo de campesinos, de madre caqueteña y padre tolimense, nacido y criado en el municipio de La Montañita y padre de una hermosa niña de tres años. A mis 21 años he participado en diferentes espa cios dirigidos a las juventudes. Actualmente, hago parte de la Plataforma Municipal de Juventud de la Montañita, soy el secretario de la Mesa de Conciliación de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Jordán Peneya y participo como representante titular de los jóvenes en la Mesa Comunitaria PDET. La de la izquierda soy yo, Andry Ducuara Bríñez, orgu llosamente caqueteña, hija de campesinos y joven LGTBIQ+. Nací en la vereda Los Corazones del munici pio de La Montañita, Caquetá. A mis 20 años de edad, como joven LGTBIQ+ he participado en procesos de aprendizaje en torno a la promoción de la salud men tal individual y comunitaria dirigida a las víctimas del conflicto armado, así como, en iniciativas narrativas y visuales que buscan promover y hacer visibles las voces de las juventudes del municipio de La Montañita. Este soy yo, Didier Adrián Gómez, joven de 17 años nacido en Florencia, Caquetá. Soy líder juvenil, estudiante de décimo grado, emprendedor y deportista. En el año 2021 fui elegido como Consejero Municipal de Juventud; ha sido un camino largo, lleno de retos, pero muy enriquece dor. Actualmente, soy presidente del Consejo Municipal de Juventud (2024), hago parte de la Plataforma de Juventud y participo en el Consejo Territorial de Paz de La Montañita, Caquetá. En septiembre de 2019, la comunidad de la Unión Peneya recibe el Premio Nacional de Paz como reco nocimiento a su historia de sobrevivencia. Este pre mio les otorgó 70 millones de pesos, los cuales fueron destinados para construir la casa de la cultura e invertidos en instrumentos musicales para la Banda de Paz, creada durante el año de retorno, en noviem bre de 2007, por niñas y niños de la Unión Peneya. La historia de la Unión Peneyanes una historia de recu peración colectiva. De las ruinas, han sabido levan tarse una y otra vez para reafirmar su derecho a vivir, aún en medio de la fragilidad y vulnerabilidad a la que han estado expuestos. Ni el conflicto armado ni la pandemia les ha quitado la fuerza para salir adelante y seguir construyendo comunidad.
LOS AUTORES
Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
egún el último censo del DANE, La Montañita, municipio del departamento de Caquetá, cuenta con una población de 15.003 habitan tes. De este total, el 81% reside en la zona rural y el 19% en la zona urbana. Lxs jóvenes representamos una cuarta parte (25.8%) de la población total del muni cipio; dentro de este porcentaje, el 80.6% vive en la zona rural y el 19.4% restante, en la cabecera municipal. La Montañita, también conocida como la ciudad de Las Palmas, está cargada de memorias y de sentidos profundos. Nuestra cultura multidiversa, indígena y campesina, nos recuerda la fortuna y, al mismo tiempo, la responsabilidad de haber nacido en este bello portal de la Amazonía, que forma parte de uno de los pulmones más importantes del mundo. Hijas e hijos de la montaña:
las experiencias de liderazgo y participación política de las y los jóvenes de La Montañita, Caquetá
THALIA BOTACHE
En la última década, hemos observado una impor tante disminución de la población joven en el munici pio, debido a varios factores: 1) la mortalidad relacio nada con las violencias juveniles y de género, la delin cuencia común y el conflicto armado; 2) la migración económica, que nos ha llevado a desplazarnos a otros municipios de la región o del país en busca de mejores oportunidades laborales y de educación; y 3) la Hijas e hijos de la montaña: las experiencias de liderazgo y participación política de las y los jóvenes de La Montañita, Caquetá
presencia del conflicto armado, que nos ha expulsado de nuestros territorios.
El municipio de La Montañita ha sido fuertemente golpeado por el conflicto armado. De las 15.003 perso nas que lo habitamos, 9.594 hemos sido víctimas directas según el Registro Único de Víctimas (RUV). Nos ha costado mucho recuperarnos. Sin embargo, a pesar de la marca de la guerra y la falta de oportunida des para lxs jóvenes, La Montañita nos ha enseñado la resiliencia, el poder de resurgir de las ideas y la necesi dad de profundizar y abrazar la diferencia, para reco rrer juntos el camino hacia la paz.
Hablemos de la ciudadanía juvenil En nuestro país, el reconocimiento del ejercicio ciu dadano de lxs jóvenes ha sido lento por parte del Estado. Pese a que la Constitución de 1991, en sus artículos 45 y 103, estableció la importancia de fomentar la participación de lxs jóvenes en la cons trucción de la sociedad colombiana, no fue hasta
1997 con la Ley 375 que aparece el concepto de par
ticipación juvenil y, con ello, el reconocimiento de lxs jóvenes como sujetos de derechos.
Sin embargo, los mecanismos formales de participa ción no se establecieron hasta la Ley 1622 de 2013 (modificada por la Ley 1885 de 2018), mediante la cual se creó el Estatuto de Ciudadanía Juvenil, y con él, el Sistema Nacional de Juventud. Este sistema no solo contempla la implementación de la Política Pública de Juventud, sino también los sistemas de participación de lxs jóvenes, como los Consejos de Juventud, las Asambleas Juveniles, las Organizaciones Juveniles, las Plataformas Juveniles y los Espacios de Participación de las Juventudes.
¿Cuándo empezamos a organizar nos lxs jóvenes de La Montañita?
Antes de la creación de los mecanismos formales de participación política de las juventudes en el país, ya existían algunas organizaciones juveniles en La Montañita. Al inicio, como no teníamos tanta autono mía, buscábamos ayuda del cura del pueblo, de ami gos ganaderos, empresarios y otros, lo que nos permi tía llevar a cabo diversas actividades. Esta experiencia previa nos facilitó el posterior ejercicio de organización y participación política al interior del municipio. Apropiadxs y empoderadxs de nuestro ejercicio ciu dadano, empezamos a desarrollar diversas estrate gias dirigidas a transformar las realidades de nuestro territorio y a mejorar la calidad de vida de lxs jóvenes de La Montañita.
En 2015, iniciamos un proyecto titulado “Mi lucha es un sueño”. Quince jóvenes nos desplazamos a tres insti tuciones educativas de Santuario, Mateguadua y La Montañita (cabecera) para trabajar con niñas y niños sobre el rescate de las prácticas culturales montañi tenses y la prevención del consumo de sustancias psicoactivas (SPA). Hacíamos fogatas y escuchába mos a lxs jóvenes, nos sentábamos horas a escuchar nos, a pesar de no ser profesionales psicosociales. Jóvenes estampando paz El siguiente año resultó ser uno de los más activos debido a que estábamos viviendo uno de los momen tos más importantes para la historia del país y de la región caqueteña. Después de años de diálogos entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC-EP, está bamos ad portas de firmar el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Durante el 2016 recorrimos todo el municipio haciendo pedagogía del Acuerdo de Paz. Este contexto marcó muchas de las agendas que lideraríamos lxs jóvenes de La Montañita en los años siguientes.
Estábamos ahí, lxs jóvenes de La Montañita, presenciando la llegada de lxs firmantes de paz. Fueron minutos tensos, conmovedores y emocionantes. Al fondo se escuchaban las voces de un grupo de personas que gritaban: ¡Afuera delin cuentes!, mientras tanto, nosotrxs con camisetas blancas y pañoletas de colores gritábamos: ¡Qué viva la paz! Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
En 2017, varios meses después de la firma del Acuerdo de Paz, el Ministerio de Cultura junto con la Biblioteca Nacional de Colombia, en coordinación con la Oficina del Alto Comisionado para la paz, establecieron 20 “Bibliotecas Públicas Móviles para la Paz” en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y Puntos Transicionales de Normalización (PTN) donde se encontraban lxs firmantes de paz.
En Caquetá se instalaron dos bibliotecas, una en Santuario y otra en San Vicente del Caguán. Yo fui la primera bibliotecaria por la paz en La Montañita. Fue una experiencia única, feliz e histórica. A través de este proyecto, tuve la oportunidad de viajar a Bogotá, donde me formaron en comunicaciones y medios y me capa citaron en todos los aspectos relacionados con la ges tión de la biblioteca. Así, en mayo de 2017, se inauguró la Biblioteca Pública Móvil para la Paz “Galaxia de Letras” en la Inspección de Santuario, La Montañita, Caquetá. Mientras tanto, llegaron a Santuario 25 jóvenes, tanto hombres como mujeres, menores de edad, que habían pertenecido a las filas de las FARC-EP y hoy eran fir mantes del Acuerdo de Paz. Estxs jóvenes, fueron hospedados en el internado Nuestra Señora de la Valvanera. Dado que eran menores de edad y recono cidos como víctimas, tuvieron que pasar por un pro ceso de restablecimiento de derechos, que fue dife rente al proceso de reincorporación.
A través de la biblioteca, empezamos a desarrollar actividades en colaboración con lxs jóvenes firmantes. Organizamos jornadas deportivas, eventos de exten sión literaria en los colegios rurales y cine foros. Conformamos un grupo musical con niñas y niños, un grupo de danza y nos animamos a explorar con el pin cel. Sin saber nada de pintura, llenamos de color y vida la biblioteca y nuestro municipio.
Desde la Fundación, continuamos acompañando y liderando procesos en los años siguientes. En el 2018, participamos en una iniciativa liderada por la USAID llamada “Juventud Construyendo Identidad de Género en la Ruralidad”, que se desarrolló en las inspecciones de Mateguadua, Santuario, el caserío de La Estrella y La Montañita (cabecera municipal).
En 2019, también nos vinculamos al programa “Generaciones con Bienestar” coordinado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Este programa, tenía como propósito aportar a la construcción de paz mediante el desarrollo de estra tegias para prevenir situaciones de riesgo y vulnera ción de derechos en la niñez y la adolescencia. Pandemia y estallido social El año 2020 fue particular, ya que la vida nos cambió por la llegada de una pandemia que pasamos de ver como un acontecimiento lejano a vivirlo de cerca. Habían transcurrido cuatro años de la firma del Acuerdo de Paz, y predominaba una sensación gene ralizada de incertidumbre, desconfianza y zozobra frente al Gobierno de Iván Duque, quien en casi año y medio no había logrado avances significativos en la implementación del Acuerdo de Paz.
Con el tiempo, decidimos organizarnos y dar vida a la “Fundación Jóvenes Estampando Paz”, un colectivo integrado por jóvenes rurales y firmantes del Acuerdo de Paz. La Organización Nacional de las Naciones Unidas (ONU) nos dio la asistencia técnica y el apoyo económico para constituirnos legalmente, lo que nos per mitió promover emprendimientos en el campo de la serigrafía y la publicidad. También recibimos el apoyo para crear la primera emisora comunitaria en Santuario.
Hijas e hijos de la montaña: las experiencias de liderazgo y participación política de las y los jóvenes de La Montañita, Caquetá
La pandemia no solo cambió la vida de las personas, sino que también puso en evidencia las condiciones de cientos de colombianos que vivían del día a día, del rebusque, con profundas carencias económicas y en contextos de inseguridad y vulnerabilidad. En las ciu dades el hambre amenazaba y, en el campo, los gru pos armados volvían a ocupar y controlar territorios desocupados por las FARC. Durante la pandemia, se registraron cifras alarmantes de reclutamiento de menores en todo el territorio nacional. El anuncio de la propuesta de Reforma Tributaria por parte del gobierno de Iván Duque, durante el periodo de pandemia, desató numerosas manifestaciones de rechazo, lideradas en su mayoría por la población joven del país; estas manifestaciones se condensaron en un gran paro nacional que hoy conocemos como el Estallido Social (2021).
En el departamento de Caquetá, al igual que en todo el país, las manifestaciones fueron fuertemente reprimi das mediante un uso excesivo de la fuerza estatal. Nosotrxs salíamos a marchar, pero siempre con el miedo de lo que pudiera pasar. Fuimos testigos de la violencia dirigida hacía lxs jóvenes; muchxs salían de las manifestaciones gravemente heridos y a otrxs no volvi mos a verlos nunca más. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), 80 jóvenes entre
14 y 27 años fueron víctimas de violencia homicida
durante el estallido social. Lo que vivimos fue muy fuerte; sin embargo, algo pasaba con esas muertes que nos daban la fortaleza necesaria y suficiente para con tinuar, quizás lo que nos movilizaba era la rabia, como solíamos llamarla en ese momento, la digna rabia. En este contexto, el gobierno de Iván Duque lanzó la estrategia Pacto Colombia con las Juventudes, ope rada por el ICBF, con el objetivo de escuchar las nece sidades y propuestas de lxs jóvenes en temas de educación, empleo, medio ambiente, paz, participa ción, emprendimiento, salud, arte y cultura, entre otros. En ese momento, tuve el honor de ser delegada de lxs jóvenes del Caquetá ante el Comité Asesor Juvenil creado en el marco de este pacto. Viajamos a Bogotá junto a representantes de los 32 departamen tos, con la ilusión de ser escuchados, pero desafortu nadamente no fue así.
Este espacio parecía ser más bien una “cortina de humo” para minimizar lo que estaba sucediendo durante el estallido social. Cuando alzamos nuestra voz, empezamos a escuchar frases como “los jóvenes de hoy son violentos” “los jóvenes no sirven para nada”. Nunca nos sentimos realmente escuchados ni bien recibidos. Después de mucho esfuerzo, logramos establecer un diálogo constructivo, a pesar de la falta de garantías. Decidimos sacarlo adelante en memoria de lxs jóvenes asesinados.
No pasó mucho tiempo, pero de este pacto nació otra estrategia denominada “Laboratorios sociales”, tam bién operada por el ICBF. A través de estos laboratorios, se buscaba fortalecer las habilidades en liderazgo y participación de las juventudes. En Florencia, trabaja mos con jóvenes de barrios vulnerables en temas de participación política, derechos, género y masculinida des; también nos extendimos hacía las zonas rurales. Finalmente, canalizamos todo ese dolor vivido durante el estallido en una fuerza renovada para seguir traba jando en nuestro territorio. En agosto de 2021, lleva mos a cabo la creación de cuatro murales en las Inspecciones de Policía de la Unión Peneya, el Triunfo y Santuario, así como en el caserío de La Estrella. Esta iniciativa dio origen a la Primera Escuela de Muralismo “Los colores de la paz”. La escuela surge como una iniciativa del proyecto “Escuelas de paz” liderado por la UNICEF, con el propósito de promover el aprendizaje y la práctica de la paz en niñas, niños y jóvenes de las escuelas rurales y urbanas afectadas por diferentes formas de violencia y conflicto armado. El mural “Resiliencia” fue elaborado en la sede de la Escuela de la Unión Peneya, ubicada justo en frente del parque. La Unión Peneya, antes señalado como un pueblo cocalero, ahora es reconocido por su capacidad de resiliencia. Su experiencia de retorno se ha convertido en un referente para el departamento de Caquetá y para todo el país.
Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá
Por eso, estamos convencidos de que la agenda polí tica de las juventudes tendrá que estar encaminada a superar la cultura de la violencia, para transformarla en apuestas más humanas, más pacíficas, que nos permitan seguir promoviendo la cultura de la paz a través de nuestras acciones.
En diciembre de 2023, nos sumamos a la construcción del mural comunitario, acompañado por el proyecto Voces de Recuperación de la Universidad de Caldas, junto con la Fundación de Mujeres sin Tierra Víctimas del Conflicto Armado (FUMUCASTIVIC) en el Barrio La Gloria, Florencia, Caquetá. En este barrio, habitan 5.000 víctimas del conflicto armado que han tenido que abandonar sus territorios de origen y construir una nueva vida en la ciudad. A tra vés del mural, las mujeres narraron sus reclamos, demandas y compromiso con la construcción de paz territorial. Con la firma del reciente Acuerdo de Paz, lxs jóvenes hemos aprendido a sanar y a escucharnos mutua mente entre los colectivos de víctimas, firmantes de paz, comunidades campesinas e indígenas, comuni dades diversas, Estado y sociedad civil. Nos hemos encontrado en medio de letras, sonidos, danzas, expresiones artísticas y gastronómicas. A través de los murales hemos podido expresar nuestras deman das e inconformidades; mediante la siembra hemos aprendido a trabajar en el cultivo de nuestros sueños y esperanzas; al ritmo del San Juanero Montañitense, hemos aprendido a movilizarnos como comunidad. De las múltiples violencias vividas, lxs jóvenes de La Montañita hemos aprendido la necesidad de juntar nos, de colectivizar nuestras luchas y reclamos, y de construir nuestras propias agendas dentro de los escenarios de liderazgo y participación política. Sabemos que la falta de oportunidades y el deterioro de la calidad de vida de lxs jóvenes de La Montañita son consecuencias directas del conflicto armado, que ha frenado o no ha permitido que nuestro muni cipio desarrolle su potencial social, ambiental, polí tico y económico.
Esta soy yo, Thalia Botache. Mujer, orgullosamente amazónica, con 28 años de edad. Soy estudiante de Trabajo Social, activista, ambientalista, feminista y líder social defensora de Derechos Humanos. Participo en diferentes espacios dirigidos a las juventudes donde desempeño roles como Consejera Municipal de Juventud, Consejera Territorial de paz, Coordinadora General del Nodo Ambiental de Juventudes de La Montañita y Directora Territorial por el Departamento del Caqueta en la Red Mundial de Jóvenes Políticos. Además, soy Co- fundadora de la Fundación Jóvenes Estampando Paz y represen tante legal de la Corporación Comunitaria, Social, Cultural y Ecoturística del Caquetá (CERDCA) - Santuario Travel. Actualmente, ocupo el cargo de Enlace Municipal de Juventud del Municipio de La Montañita, Caquetá.
Hijas e hijos de La Montaña
LA AUTORA
Hijas e hijos de la montaña: las experiencias de liderazgo y participación política de las y los jóvenes de La Montañita, Caquetá
FINANCIAN
Cita: Lugo Agudelo, Nelvia Victoria, Cristancho Garrido , Hellen Charlot, Armijos, Teresa, López Getial, Alejandra, Herrera Herrera, Valentina, Henao Marín, Erika Tatiana, Silva Camacho, Shaden, Sandstede Estrada, Bruno (2024), Voces de recuperación: reportajes gráficos desde La Montañita, Caquetá, Universidad de Caldas, p. N. https://repositorio.ucaldas.edu.co/handle/ucaldas/26759