Antropología · 2026
Pasado y presente del bullerengue en San Onofre de Torobé, Colombia
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Resumen
Este trabajo de grado, desarrollado desde la disciplina de la antropología, examina la transformación sociocultural del Bullerengue en el municipio de San Onofre de Torobé, Sucre. La investigación aborda este baile cantado no solo como un género musical, sino como un archivo vivo de memorias, ritmos y cuerpos que han desafiado siglos de dominación y han servido como herramienta de resistencia frente a la marginalización y el conflicto armado. El estudio se fundamenta en un marco conceptual que integra el "bricolaje negro" de Nina S. de Friedemann —entendido como la adaptación creativa e intuitiva para compensar la exclusión histórica— y la "corp-oralidad", donde el gesto y la palabra actúan como soportes de la memoria colectiva. Esto se da, a través de una metodología etnográfica y etnomusicológica, que incluyó una estancia de cinco meses en el territorio Sanonofrino (incluyendo corregimientos como Pajonal, Libertad, Berrugas y Plan Parejo), donde se documentaron las tensiones entre las memorias rituales de las matronas y las nuevas prácticas de las generaciones más jóvenes. Entre los hallazgos principales, se describen los fundamentos técnicos de la tradición (polirritmia, sincopación y contratiempo) y sus tres aires principales: Sentado, Chalupa y Fandango de Lenguas. Asimismo, se rescatan rastros de un pasado silenciado a través de juegos y rondas tradicionales como la "Vara Santa", un antiguo mecanismo de cohesión y financiación comunitaria. Un aporte significativo es el análisis de la justicia ancestral materializada en el "Sancocho Sanador", una estrategia de composición colectiva utilizada para la resolución de conflictos y la construcción de paz en el ámbito escolar y comunitario. Finalmente, la investigación concluye que el Bullerengue en San Onofre ha transitado de ser un ritual autónomo y espontáneo a convertirse en un proyecto de etnoeducación e institucionalización. Aunque enfrenta retos como la folclorización y la indiferencia estatal, la práctica permanece como un motor de dignidad y resiliencia para una colectividad que se niega a ser silenciada.