Transfusión en el paciente con hemorragia subaracnoidea y anemia: ¿en qué casos hay mejores desenlaces? Transfusion in patients with subarachnoid hemorrhage and anemia: in which cases are outcomes improved? Manuela Tirado-Lombana1 , Matías S. Alamo-Anich2 , Jeimmy T. Robayo-Cuevas3
y Michael Ortega-Sierra4* 1Departamento de Medicina, Universidad Icesi, Cali, Colombia; 2Departamento de Medicina, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia; 3Departamento de Medicina, Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Cali, Colombia; 4Departamento de Neurocirugía, Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado-Hospital Central Antonio María Pineda, Barquisimeto, Venezuela Carta al editor *Correspondencia:
Michael Ortega-Sierra E-mail: mortegas2021@gmail.com Disponible en línea: 06-08-2025 Arch Neurocien (Mex). 2026;31(1):44-45 www.archivosdeneurociencias.mx Estimado Editor, La hemorragia subaracnoidea (HSA) es una condición neurológica grave que se caracteriza por una alta tasa de morbimortalidad1. La anemia es un problema común en estos pacientes y se ha vinculado a resultados adversos2, lo que plantea la necesidad de determinar el valor óptimo de hemoglobina (Hb) para la transfusión de sangre en los casos que se requiera, para mejorar desenlaces3. Aunque se ha demostrado que las concentraciones bajas de Hb aumentan el riesgo de isquemia cerebral y empeoran los resultados funcionales2, el umbral ideal para la transfusión sigue siendo un tema de debate3. La hemodilución utilizada anteriormente en el tratamiento del vasoespasmo, desde 2010-2012 no se recomienda para disminuir el riesgo de vasoespasmo ni la isquemia cerebral tardía4, además de que puede reducir aún más la Hb5, lo que puede aumentar el riesgo de hipoxia cerebral. Esto sugiere que la gestión de la anemia en pacientes con HSA es crucial para prevenir complicaciones y mejorar los resultados. Sin embargo, si se desconoce el valor óptimo de Hb para la transfusión en este contexto, es posible incurrir en casos de transfusiones no pertinentes y desencadenar consecuencias adversas6. El metaanálisis más reciente a la fecha3, que incluyó
40 estudios y 14,701 pacientes con HSA, y cuyo obje-
tivo principal fue determinar cómo influye la gravedad de la anemia en el infarto cerebral y en la evolución funcional, demostró que incluso una anemia leve (Hb < 11.0-11.5 g/dl) durante la fase aguda o a lo largo del tratamiento se asocia de forma independiente con mayor riesgo de infarto cerebral y con peor pronóstico neurológico al alta y en el seguimiento3. En este análisis, la prevalencia global de anemia fue cercana al 40% y la transfusión se indicó en un tercio de los casos, con umbrales que oscilaron entre 7 y 10 g/dl. Las escalas empleadas para valorar resultados (Modified Rankin Scale, Glasgow Outcome Scale y SF-36, entre otras) difirieron sustancialmente entre los estudios, lo que limitó la comparabilidad directa de sus hallazgos3. Desde el punto de vista fisiopatológico, la estrategia liberal de transfusión en escenarios con valores de Hb ≥ 10 g/dl podría mejorar la entrega de oxígeno al cerebro isquémico, reducir la carga metabólica del tejido en penumbra y atenuar las consecuencias del vasoespasmo; no obstante, también aumenta la viscosidad sanguínea, eleva la presión arterial intraluminal y expone al paciente a reacciones transfusionales, sobrecarga 2954-4122 / © 2025 Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Publicado por Permanyer. Este es un artículo open access bajo la licencia CC BY-NC-ND (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/). Archivos de Neurociencias Fecha de recepción: 20-03-2025 Fecha de aceptación: 23-05-2025
DOI: 10.24875/ANC.25000019
M. Tirado-Lombana et al. Hemorragia subaracnoidea y anemia
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hídrica e inmunomodulación4. Por el contrario, la estrategia restrictiva (Hb 7-8 g/dl) disminuye el riesgo de complicaciones relacionadas con hemoderivados y evita un aumento excesivo de la presión intracraneal, pero podría no compensar las demandas de oxígeno del cerebro lesionado, sobre todo en personas mayores, con vasoespasmo establecido o con comorbilidades cardiovasculares4. Así, la decisión de transfundir debe integrar variables clínicas adicionales: edad, factores clínicos predictores, momento de la anemia (temprana vs. tardía), comorbilidades, complicaciones infecciosas u otras lesiones hipoxémicas concurrentes. Frente a esto, el ensayo SAHARA7, cuyo objetivo fue estudiar el efecto de la estrategia liberal de la transfu-
sión (puntaje de corte de niveles de Hb ≤ 10 g/dl)
comparado con la estrategia restrictiva (puntaje de
corte de niveles de Hb ≤ 8 g/dl), durante el periodo
crítico posterior a una HSA aneurismática, asignó aleatoriamente a 742 pacientes a los dos grupos. A 12 meses, la incidencia de desenlace neurológico desfavorable no difirió de forma significativa entre los grupos
(riesgo relativo: 0.88; IC 95%: 0.72-1.09; p = 0.22), y
tampoco se observaron diferencias en calidad de vida, funcionalidad ni eventos adversos. Los resultados sugieren que para la mayoría de los casos, desplazar el umbral de transfusión dos gramos arriba o abajo no modifica los desenlaces globales; sin embargo, el estudio no estratificó completamente factores clave (p. ej., grado de anemia inicial, edad avanzada o presencia de vasoespasmo), por lo que las conclusiones deben interpretarse con cautela7.
En conjunto, la evidencia disponible no establece un valor de Hb «seguro» único. Sí indica que cuando la HSA se acompaña de anemia, los mejores resultados se observan con valores mantenidos entre 9 y 10 g/dl; esto significa que no es necesario transfundir para superar los 10 g/dl en todos los pacientes ni reducir activamente a quienes ya presentan 11-12 g/dl. La transfusión debe individualizarse, equilibrando la gravedad clínica y los riesgos inherentes a cada estrategia. En Latinoamérica y el Caribe, los eventos cerebrovasculares son un escenario común que requiere de la prestación de servicios de salud altamente especializados8, que puedan proveer de atención oportuna y de calidad9. Complementariamente, disponer de un protocolo específico que pueda generar beneficios adicionales en el manejo de estos pacientes es una iniciativa valiosa9. Sobre todo considerando la carga de enfermedad que ocasionan los trastornos neurológicos de origen vascular como estos8,9. Por lo tanto, es necesario impulsar nuevas investigaciones adaptadas al contexto local, que puedan explorar el umbral óptimo de Hb para la transfusión en este tipo de pacientes y en qué condiciones se obtienen mejores desenlaces10. Este tipo de ideas de investigación son coherentes con políticas de investigación orientadas a necesidades en salud. Por lo tanto, son relevantes y pertinentes para institutos y grupos de investigación en neurociencias. Contribución de los autores Todos los autores contribuyeron de manera equitativa a la concepción, investigación y realización de este trabajo.
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Cita: Tirado Lombana, Manuela, Alamo Anich, Nicolle, Robayo Cuevas, Jeimmy Tatiana, Ortega sierra, Michael (2026), Transfusión en el paciente con hemorragia subaracnoidea y anemia: ¿en qué casos hay mejores desenlaces?, Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, p. N. https://repository.udca.edu.co/handle/11158/7211