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Una Maestra en San Vicente del Caguán: Aportes Para La Comprensión De Realidades De La Educación Rural En Zonas De Posconflicto

MÓNICA PATRICIA MORALES NAVARRTE

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

MAESTRÍA EDUCACIÓN PARA LA PAZ

BOGOTÁ D.C.

2023

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Una Maestra en San Vicente del Caguán Aportes Para La Comprensión De Realidades De La Educación Rural En Zonas De Posconflicto

MÓNICA PATRICIA MORALES NAVARRTE

PROFESOR OMAR ALBERTO GARZON CHIRIVÍ

DIRECTOR

TRABAJO DE GRADO PRESENTADO COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL

TÍTULO DE MAGISTER EN EDUCACIÓN PARA LA PAZ

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

MAESTRÍA EDUCACIÓN PARA LA PAZ

BOGOTÁ D.C.

2023

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Deseo expresar mi eterno agradecimiento A mi madre y hermanos, cuya paciencia, confianza, apoyo y amor incondicional han sido fundamentales en mi travesía por este camino.

A mis amigos y amigas, por las largas conversaciones y por fortalecer la creencia de que es posible construir un país mejor.

A la comunidad de la vereda Alto Palermo, por permitirme acercarme a sus realidades, por brindarme la oportunidad de aprender, por acogerme y por hacerme sentir segura en este territorio que he tenido el privilegio de habitar.

A los niños y niñas de la escuela Alto Palermo, por permitirme ser parte de su formación y de sus vidas. Ha sido un honor enseñar y aprender junto a cada uno de ellos. A los docentes de la Maestría en Educación para la Paz de la Universidad Distrital, por sus valiosos aportes teóricos, conceptuales y metodológicos. Quiero destacar especialmente al profesor Omar Garzón por su dedicación y sus contribuciones significativas en la realización de esta propuesta.

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Contenido

1

Introducción: La Historia Comienza ................................................................................... 5

2

Estado del arte: Panorama de Descubrimientos ................................................................. 9

2.1

San Vicente del Caguán: más allá de la guerra .............................................................. 13

3

Explorando las Capas del Contexto en San Vicente del Caguán .................................... 22

3.1

La guerra y su impacto en San Vicente del Caguán ....................................................... 28

3.2

Economía ........................................................................................................................ 33

3.3

Resignificar el territorio ................................................................................................. 34

4

Descubriendo la Vereda: Alto Palermo y su Población ................................................... 36

4.1

Organización De La Vereda ........................................................................................... 40

4.2

Violencia ........................................................................................................................ 43

4.3

Cultura ............................................................................................................................ 46

4.4

Educación De La Vereda Alto Palermo ......................................................................... 49

5

Alto Palermo: Educación en el Horizonte ......................................................................... 54

5.1

Abordaje metodológico .................................................................................................. 56

6

Registro fotográfico ............................................................................................................. 91

7

Reflexiones finales................................................................................................................ 99

8

Referencias ......................................................................................................................... 102

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Introducción: La Historia Comienza Desde mis años de estudiante en la Licenciatura en Educación Preescolar de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en 2011, mi preocupación por la situación de la infancia en el país se ha profundizado, en especial por la frecuente vulneración de sus derechos y la ausencia de políticas de atención a esta población. Esta preocupación se agudiza en áreas remotas, donde la presencia limitada de entidades gubernamentales plantea un desafío aún mayor para la garantía de estos derechos fundamentales. Así, mi necesidad de comprender y contribuir a cambiar esta realidad ha ido creciendo.

Esta inquietud me llevó a tomar la decisión de cursar la Maestría en Educación para la Paz en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en 2020. Posteriormente, me postulé y gané una plaza como docente en la región de San Vicente del Caguán (Caquetá). Este concurso docente, hace parte de los acuerdos de paz alcanzados en La Habana (Cuba) con la guerrilla de las FARC y firmados durante el mandato del presidente Juan Manuel Santos. Estos acuerdos son un hito importante en la historia de Colombia, y su impacto en las zonas rurales víctimas del conflicto armado, a menudo consideradas "zonas rojas", se torna aún más relevante. San Vicente del Caguán, situado en el departamento de Caquetá, emergió como uno de los municipios que más necesitaban docentes. En consecuencia, se convirtió en mi actual lugar de trabajo.

Este territorio, San Vicente del Caguán, ha sido testigo de décadas de violencia y conflicto armado que han marcado su historia, convirtiéndose en el protagonista de un temor que desalienta la idea de habitar esta región. En colaboración con el profesor Omar Garzón, nos

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hemos embarcado en la misión de visibilizar mi experiencia como maestra en ejercicio en esta zona tan compleja social y políticamente.

Mi interés es desafiar los estereotipos arraigados que existen sobre San Vicente del Caguán y contribuir a una visión más precisa y esperanzadora sobre esta comunidad. Al hacerlo, espero que esta investigación sea de utilidad para académicos, políticos, educadores y la sociedad en general, al destacar las posibilidades de transformación y reconciliación en lugares que han sido impactados por la guerra en Colombia.

Sin embargo, reconozco que este camino no está exento de desafíos y limitaciones, los cuales también abordaré a lo largo de esta tesis. Este viaje de exploración personal, como mencionan Kiesinger (2002) y Poulos (2008), no solo tiene un propósito académico, sino que también es terapéutico, brindando una oportunidad para otorgar sentido a mi propia experiencia en este contexto.

En términos generales, la presente tesis indaga sobre ¿Cuáles son los aprendizajes de una maestra que trabaja en una escuela situada en una zona rural de posconflicto, específicamente en la vereda Alto Palermo, perteneciente al municipio de San Vicente del Caguán, para la construcción de alternativas en educación para la paz?

El objetivo principal consiste en narrar la experiencia de esta docente en la Escuela Rural Alto Palermo, ubicada en el municipio de San Vicente del Caguán, departamento del Caquetá, Colombia, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades de la educación para la paz en zonas de posconflicto.

En este contexto, se plantean los siguientes objetivos específicos:

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Identificar, desde la experiencia como maestra, elementos significativos para reflexionar sobre las condiciones para pensar la educación para la paz en contextos de escuelas rurales en zonas de posconflicto.

Ilustrar, mediante la experiencia de una maestra rural, las relaciones entre territorio, comunidad y escuela en la Escuela Rural Alto Palermo (San Vicente del Caguán, Caquetá), y sus implicaciones para pensar la educación para la paz.

Recopilar y organizar información sobre las actividades curriculares, pedagógicas y educativas llevadas a cabo en la Escuela Rural Alto Palermo, y la pertinencia de estos materiales para la educación para la paz.

En cuanto a la metodología de investigación, se propone adoptar una aproximación inspirada en el enfoque de Jorge Larrosa, que destaca la importancia de la experiencia y la narrativa en el proceso de conocimiento. Esta metodología se centra en comprender la realidad desde la perspectiva del sujeto investigador, reconociendo la subjetividad y singularidad de su experiencia.

En primer lugar, se llevará a cabo un ejercicio de autoetnografía, entendido como una "herramienta metodológica y perspectiva epistemológica para la comprensión de lo social, la narración y la escritura científica" (Gregorio, 2022, p. 119), y siguiendo los principios propuestos por Larrosa, que consiste en reflexionar sobre la propia experiencia como fuente de conocimiento. Esto implicará una profunda inmersión en la experiencia personal como maestra en la Escuela Rural Alto Palermo, explorando no solo las acciones y decisiones tomadas en el contexto educativo, sino también las emociones, percepciones y significados asociados a dichas experiencias.

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Además, se utilizarán técnicas de investigación cualitativa, como diario de campo, plan de aula, para recopilar testimonios y perspectivas de otros actores involucrados en la comunidad educativa, como estudiantes y padres de familia. Estas herramientas permitirán ampliar la comprensión de las dinámicas sociales y culturales que influyen en la práctica educativa en contextos de posconflicto.

Por otro lado, se realizará un análisis documental de los materiales curriculares, pedagógicos y educativos utilizados en la Escuela Rural Alto Palermo, con el fin de examinar su pertinencia y adecuación para la promoción de la educación para la paz. Este análisis se complementará con observaciones participantes, que brindarán una visión directa de las interacciones y dinámicas en el aula y en la comunidad escolar.

Finalmente, se empleará un enfoque hermenéutico para interpretar y dar sentido a los datos recopilados, reconociendo la complejidad y la multiplicidad de significados presentes en las experiencias narradas. Se buscará identificar patrones, tensiones y posibles puntos de encuentro entre las diferentes perspectivas, con el objetivo de generar conocimiento relevante y significativo para la comprensión de la educación para la paz en contextos de posconflicto. Para abordar el interrogante planteado, se emplea un enfoque de autoetnográfíco, Esta perspectiva facilita la presentación de mi experiencia como conocimiento situado, permitiendo que mi relato contribuya de manera didáctica a la comprensión de la situación escolar en la región de San Vicente del Caguán.

Según lo anterior, se ha organizado el relato en las siguientes partes que constituyen el cuerpo del texto. La primera parte, explorando las capas del contexto de san Vicente del Caguán, se refiere al territorio, donde me detengo en una contextualización del municipio donde vengo

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trabajando desde julio del 2021; en la segunda parte, descubriendo la vereda Alto Palermo y su Población, elaboro un relato de la comunidad de Alto Palermo y en la tercera, Alto Palermo: Educación en el horizonte, frente a las realidades de la escuela y las perspectivas de futuro. Estos años de experiencia como maestra en San Vicente del Caguán y en particular en la escuela de la vereda Alto Palermo me permite contar con elementos para analizar y comprender las situaciones de contexto social, cultural, político y educativo que pueden ser tenidos en cuenta para pensar la educación para la paz.

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Estado del arte: Panorama de Descubrimientos Para iniciar, considero importante presentar un balance documental realizado sobre la región. Para ello, me di a la tarea de buscar, leer y analizar algunos trabajos elaborados sobre temas sociales y escolares.

En Colombia, la guerra ha impactado de muchas maneras distintos territorios a lo largo y ancho del país. Es el caso del municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá. San Vicente del Caguán es recordado por los fallidos diálogos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana (presidente de Colombia entre 1998 y 2002) con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP).

Según un documento de INDEPAZ (2013) El Caguán, como se le conoce popularmente a este proceso, es tal vez el más famoso intento de paz que hayan realizado la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno colombiano. Se desarrolló desde 1998 hasta 2002, teniendo como principal escenario una zona de despeje comprendida por los municipios de Mesetas, La Uribe, La Macarena,

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Villahermosa y San Vicente del Caguán, con una dimensión de 47.000 kilómetros cuadrados.

De acuerdo con Amnistía Internacional (Internacional, 2002), este municipio era uno de los cinco que componían la zona de despeje y actuaba como “capital” de las FARC. En este mismo documento se señala que Esta zona, especialmente San Vicente, se convirtió en el centro de la atención nacional e internacional, y la economía de la localidad floreció al dar servicio a los visitantes nacionales e internacionales que concurrieron en el municipio gracias al cese de las hostilidades en la zona. Justo antes de que se suspendieran las conversaciones, las FARC abandonaron los cascos urbanos de los cinco municipios. Más tarde, estos cascos urbanos fueron retomados por las fuerzas de seguridad en una operación que se saldó con varias bajas civiles y no logró arrebatar a la guerrilla el control de gran parte de las áreas rurales de la zona de despeje (Amnistia Internacional, 2002, p.1).

Una cronología de lo ocurrido durante el periodo de negociaciones y que tuvo como epicentro esta región, destaca los siguientes hechos Tabla 1: Cronología de lo ocurrido en el Caguán durante el proceso de paz fallido con el presidente Andrés Pastrana Año Fecha y acontecimiento

1998

9 de Junio: El presidente electo, Andrés Pastrana, celebra una primera y sorpresiva reunión con el jefe y fundador de las Farc, ‘Manuel Marulanda Vélez’ o ‘Tirofijo’, cuyo verdadero nombre era Pedro Antonio Marín. Octubre 23: El presidente Pastrana ordena la desmilitarización de cinco municipios en un área de 42.139 kilómetros cuadrados para servir de sede de las negociaciones de paz. Noviembre 7: Rige la desmilitarización de los municipios de San Vicente del Caguán, La Macarena, La Uribe, Mesetas y Vistahermosa.

Diciembre 14: Primer tropiezo: las Farc exigen la salida de militares del Batallón Cazadores de San Vicente del Caguán.

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1999

7 de enero de 1999

Se dio inicio del proceso de paz en un acto con invitados nacionales e internacionales en San Vicente del Caguán, con la ausencia de "Tirofijo".

17 de enero de 1999

Las Farc anunciaron la primera congelación del diálogo y piden al Gobierno que combata con más contundencia a los paramilitares.

1 de mayo de 1999

El presidente Pastrana y "Tirofijo" se reunieron en la zona neutral.

25 de mayo de 1999

Se acordó la Agenda Común para el Cambio, como guía de las negociaciones.

18 de noviembre de 1999

Las Farc no aceptaron una comisión internacional neutral del proceso.

2000

13 de enero de 2000

Se reanudaron los diálogos tras la tregua unilateral declarada por los guerrilleros con motivo de la Navidad y Fin de Año.

2 de febrero de 2000

Funcionarios del Gobierno, encabezados por el alto comisionado para la Paz, Víctor G. Ricardo, y portavoces guerrilleros involucrados en las negociaciones, iniciaron un viaje "de trabajo" por Suecia, Noruega, Italia, El Vaticano, España, Suiza y Francia.

26 de abril de 2000

Pastrana acepta la renuncia de Ricardo y designa para el cargo a su secretario privado, Camilo Gómez.

29 de abril de 2000

Las Farc anunciaron el lanzamiento de su brazo político, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia (Mbnc).

16 de mayo de 2000

El Gobierno suspendió una reunión que diplomáticos de varios países tenían concertada con las Farc, acusadas de la colocación de un collar bomba que mató a una mujer.

18 de septiembre de 2000

El Gobierno suspendió el proceso tras el secuestro de un avión que aterrizó en San Vicente del Caguán.

2001

30 de enero de 2001

Un desertor de las Farc secuestró un avión con 30 ocupantes, que aterrizó en Bogotá, donde es detenido.

8 y 9 de febrero de 2001

Pastrana y "Tirofijo" celebraron la tercera "cumbre" para salvar el proceso y alcanzan el Acuerdo de Los Pozos.

27 de febrero de 2001

La llamada Comisión de Notables, creada por las partes, entregó un documento con sugerencias para luchar contra el paramilitarismo y disminuir la intensidad del conflicto mediante una tregua bilateral inmediata.

5 de octubre de 2001

Gobierno y Farc suscribieron el Acuerdo de San Francisco de la Sombra, que les comprometía con la inmediata discusión de un cese el fuego.

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7 de octubre de 2001

Tras el secuestro y asesinato de la exministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera, Pastrana prorrogó hasta el 20 de enero de 2002 la vigencia del área neutral y anunció mayores controles sobre la zona de distensión.

17 de octubre de 2001

Las Farc se levantaron de la mesa y pidieron el levantamiento de las nuevas medidas de control.

24 de diciembre de 2001

El alto comisionado para la Paz, Camilo Gómez, anunció que se reanudaban los contactos, tras reunirse con Marulanda y sus portavoces.

25 de diciembre de 2001

Las Farc aclararon que el proceso sigue en crisis.

2002

8 de enero de 2002

Los delegados del Gobierno y de las Farc terminaron una nueva reunión sin acuerdos, y convocan otra para el día siguiente. La guerrilla hace públicas nueve cartas abiertas a personalidades y sectores nacionales e internacionales, en las que responsabilizaron al Gobierno de un eventual fracaso del proceso.

20 de febrero de 2002

El Gobierno dio por terminada la llamada "zona de distensión" a raíz del secuestro del senador Jorge Eduardo Gechem.

Febrero 21. A las cero horas de este día, tropas de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) inician los sobrevuelos en los 42 mil kilómetros. Por su parte, las fuerzas terrestres, Ejército, se apresta a retomar el control del lugar y a permitir el reingreso de las autoridades de la Fiscalía y la Procuraduría, entre otros organismos. Fuente: Información compilada de https://www.latinamericanstudies.org/colombia/cronologia.htm

Tal y como se observa en la tabla 1, este fue un proceso que duró cuatro años, tiempo en el cual se exploraron distintos caminos para avanzar en un diálogo entre las partes. Sin embargo, la desconfianza mutua demostrada en las acciones de guerra, hicieron que fuera un proceso fallido. Y la guerra siguió su camino con los efectos más graves sobre la población de región.

Como lo muestra el documento citado de Amnistía Internacional, durante este periodo, tanto la guerrilla como las Fuerzas Armadas y los paramilitares atacaron a la población civil mediante el acoso, la tortura y las amenazas (AI, 2002).

Ahora bien, los medios masivos de comunicación se encargaron de dejar ante los ojos del país a San Vicente del Caguán como zona de guerrilleros, etiquetando a toda su población por

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décadas y así ocultando la realidad del territorio perpetuando una doble victimización, por tal motivo, la población sanvicentuna ha dejado de ser considerada víctima del conflicto para ser catalogada como el enemigo quedando entre “la espada y la pared” y debido al fallo del proceso de paz (1998 - 1999) la estigmatización que hasta el día de hoy no ha cambiado. Esta situación, no solo ha provocado la estigmatización de su población, sino que ha provocado un desplazamiento masivo, tanto de quienes abandonan su territorio como de quienes llegan en busca de nuevas y mejores oportunidades de vida.

2.1

San Vicente del Caguán: más allá de la guerra González, Castañeda, y Barrera (2016), en su capítulo “Potencialidades para la paz de las organizaciones sociales de base en San Vicente del Caguán, Caquetá” define a este municipio como el resultado de los patrones de asentamiento históricos y su relación con la superposición de diferentes ciclos y tipos de colonización: (1) como los ganaderos liberales en el piedemonte insertados en el mercado regional y nacional; (2) campesinos en las partes altas, medias y bajas de la cordillera con identidades políticas orientadas por el trabajo del partido comunista y (3) campesinos con identidades predominantemente liberales en los llanos del Yarí. Pese a la guerra, a la presencia de las FARC y de manera menos visible, la presencia de paramilitares, en el municipio hay organizaciones comunitarias y sociales como lo son las Juntas de Acción Comunal que han generado un fortalecimiento dentro de la población aún teniendo factores históricos, económicos y políticos en contra debido a la profunda estigmatización lo cual dificulta los canales de comunicación con el Estado local. Igualmente, esta población ha logrado sobrevivir a las fuertes represalias por los diferentes actores armados, legales e ilegales, teniendo que aprender a convivir con el estigma de vivir en guerra permanentemente, un prejuicio que afecta la identidad de los pobladores.

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Así mismo, Ruiz e Idrobo (2020) mencionan que San Vicente del Caguán está conformado por una población diversa procedente de diferentes regiones del país, escenario de múltiples historias relacionadas con el territorio y sus procesos productivos, en ese orden, las actividades productivas como la explotación cauchera, la ganadería extensiva, los cultivos de uso ilícito y los proyectos extractivos que actualmente deben afrontar y contra lo que las comunidades luchan permanentemente. Un ejemplo de ello, es el barrio Ciudad Bolívar. Este barrio es la muestra fervorosa de que la mejor forma de resistir a la guerra y a la barbarie es la unión en comunidad, pues luego de los acuerdos de paz de La Habana (2016), en San Vicente del Caguán han aumentado las demandas sociales y por lo tanto las acciones de las organizaciones, así que muchos de estos esfuerzos se orientan hacia la promoción y garantía de los derechos humanos haciendo uso de estrategias formativas como: los intercambios de experiencias y la movilización social para generar y promover ejercicios sobre el conocimiento de derechos y la sensibilización territorial. Las organizaciones sociales del municipio trabajan de manera articulada con las necesidades de las comunidades con el fin de recuperar el tejido social en medio del conflicto, el cual fue fracturado desde la época de la zona de distensión, cuando se establecieron imaginarios negativos sobre los habitantes de la región (Contreras, 2010). De igual modo, los habitantes tienen el reto de asumir un territorio que busque consolidarse desde una cultura propia, auténtica, pero que es poco explorada porque aún no se comprende lo que es la identidad del yariceño.

Por otra parte, la juventud de San Vicente del Caguán tiene muy definida su forma de pronunciarse frente a lo que quiere, pretende y espera que cambie debido a los nuevos escenarios de paz que se formen con el interés de empezar a superar la visión generalizada del joven vago, inoficioso, fumanchero, y pasar a ser la juventud que tiene la capacidad de transformar las

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condiciones de las comunidades y sus habitantes. Según la Orilla del Río (2016) los jóvenes del municipio realizaron un evento que incluyó la participación en teatro, canto popular, rap, poesía, presentación de stunt, capoeira, gaitas y tambores en donde al unísono cantaron, vivenciaron y reflexionaron a través del arte y la cultura sobre la situación del conflicto social y armado; estas expresiones culturales y artísticas les han servido de herramienta para llegar a los barrios del casco urbano y zonas rurales del municipio con el fin de exigir la implementación de los Acuerdos.

Además, la juventud ha rechazado los señalamientos y la estigmatización impartida a lo largo de la historia y reiteran: “Como jóvenes nos proponemos apostarle a la construcción de una red de iniciativas juveniles por la paz, de ahí que nos reconozcamos como Red Juvenil de Comadres y Compadres por la paz, Red CoMPaz” o “tenemos derechos, podemos aportar a nuestro territorio, porque el cuento del futuro que heredamos, ya lo superamos, somos un presente y desde ahí debemos construir” (AlaOrilladelRío, 2016). Sin embargo, la estigmatización a estos procesos organizativos en un escenario de guerra es grandísimo, pues siguen siendo señalados por profesores, funcionarios públicos y padres de familia donde los relacionan directamente con hacer trabajo para la guerrilla.

Como consecuencia de tal evento, las actividades sobre paz territorial con las comunidades y las organizaciones pretenden promover una recuperación de memoria colectiva de lo que ha sido el conflicto, dando cuenta de una sistematización de experiencias que reconstruye la historia desde la perspectiva de las y los actores de la comunidad, así como evidencia los saberes que posibilitan la construcción del conocimiento social mediante acciones comunitarias y empoderamiento colectivo facilitando acuerdos comunes entre todos (as) al interior del municipio donde participan las organizaciones sociales de base, las instituciones

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públicas y privadas y los organismos de cooperación internacional, siendo actores y sujetos de derecho reconocidos como agentes reales en la construcción de paz.

De ahí que el Acuerdo de paz firmado en el 2016 tuvo como resultado la cartilla pedagògica. ACUERDO FINAL para la terminaciòn del conflicto y la construcciòn de una paz estable y duradera, (2016) simbolizando un “Acuerdo Final” que finiquitará el conflicto y diera inicio a la construcción de paz, en la misma queda como requisito romper el abismo que existe entre el campo y la ciudad para así acabar con la pobreza en que viven millones de colombianos (as) quienes por el abandono y la falta de oportunidades se han visto atrapados (as) entre el conflicto y la ilegalidad. Adicionalmente, se acordó un plan de inversiones para el campo con programas de acceso a tierras, a bienes, a servicios productivos, a infraestructura, a derechos básicos como salud y educación para darles a los campesinos oportunidades reales de desarrollo y calidad de vida. En resumen, la suscripción del Acuerdo Final dio apertura a un proceso amplio e inclusivo de justicia transicional en Colombia, enfocado principalmente en los derechos de las víctimas del conflicto armado y que, como parte esencial de ese proceso, el Gobierno nacional estuviese en la obligación de implementar los puntos del Acuerdo Final. En este contexto, el Decreto ley 882 de 20171 se establece un concurso especial de méritos para la provisión de educadores en zonas afectadas por el conflicto. Este concurso oferta vacantes definitivas para estas zonas afectadas por la guerra.

en tal sentido, los docentes de San Vicente Del Caguán deciden hacer procesos de investigación en la escuela, como el desarrollado por Fierro (2020) donde identifican el nivel de

1 Función Pública (2017) DECRETO 882 DE 2017

https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=81853

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comprensión lectora de los niños y niñas de sexto grado de la Institución Educativa Santo Domingo Savio de San Vicente del Caguán evidenciando la condición socio-económica de los grupos familiares de la escuela Domingo Savio, que en su mayoría eran desplazados por el conflicto armado, además de los problemas económicos e inestabilidad/inseguridad física, lo que lógicamente causa en forma directa bajo autoestima y poco incentivo hacia otra cosa que no sea la propia subsistencia. Por tal razón, los niños (as) demuestran poco interés por el estudio aparte de contar con un escaso apoyo de las/los acudientes hacia el desarrollo académico, entonces, esta investigación da cuenta de la realidad urbana de San Vicente del Caguán que, sin lugar a dudas, afecta todas las dinámicas educativas, sociales y culturales de la región. En la profundización sobre este municipio, se debe reconocer a San Vicente del Caguán, como un lugar en el cual se han desarrollado hechos importantes resultado del conflicto colombiano, los cuales han permeado en varios espacios, entre ellos la escuela, pues las escuelas de zonas rurales fueron utilizadas como puestos para sus combatientes y en muchos casos estas todavía eran utilizadas por los niños (as) haciendo correr peligro a la población infantil entre el fuego cruzado. En otro artículo llamado “ San Vicente del Caguán tras la ruptura de las conversaciones de paz: Una comunidad abandonada, 2002” hecho por la Amnistía Internacional, movimiento global que le apuesta a la defensa y promoción de derechos humanos, quienes hacen un llamado al gobierno con el objetivo de recordarles su deber con la seguridad e integridad física para la población civil como también reiterarle a las FARC su compromiso con el derecho internacional humanitario, y a su vez le recomienda a la comunidad internacional aumentar su vigilancia sobre la situación de los derechos humanos en San Vicente del Caguán y los demás municipios de la antigua zona de despeje.

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Por otro lado, Cortés y Bohórquez (2020) en su investigación parten de las narrativas de dos maestras en San Vicente del Caguán-Caquetá, y a pesar de que la escuela ejerce presencia como un agente transformador y portador de esperanza ha sido afectada gravemente, pues se logra observar que el cuerpo docente también ha sido víctima del conflicto armado porque el hecho de permitir realizar procesos de memoria en el territorio y su lucha por continuar el proceso formativo hacia innovaciones pedagógicas en el aula y fuera de ella con miras a mejorar la situación de sus estudiantes y toda la comunidad educativa ha provocado que sean vistos como enemigos. Para concluir, el cuerpo docente se ve obligado a dejar a un lado el miedo posicionado dentro de la población con el firme propósito de consolidar actos de resistencia desde el aspecto formativo que permitan cambiar los modos de vivir, más aún en la escuela rural quien padece el abandono del Estado, donde los/las estudiantes y maestros (as) cuentan con pocas herramientas, es decir “trabajan con las uñas” y viven en condiciones precarias y situaciones de vulnerabilidad, sin embargo, el docente se posiciona como un actor político y social que está comprometido con la formación de niños, niñas y jóvenes para la construcción de paz dentro de la escuela rural. Entonces, la educación juega un papel fundamental en el desarrollo y construcción de sociedad, en este sentido la investigación “una búsqueda de sentido a la formación integral de los estudiantes de la I.E. Instituto Nacional De Promoción Social de San Vicente del Caguán” (Romero, 2014) trae a colación un tema relacionado con la educación pública y su estrecha relación con la iglesia, la docencia y la educación marcando una desactualización pedagógica, y a través de los años ha agudizado posturas desinformadas en desarrollos pedagógicos modernos que son insuficientes frente a las condiciones sociales actuales dificultando el mejoramiento de la calidad educativa, es así como se hace importante redefinir la malla curricular, ya que está desbalanceada e impide que la oferta educativa, la información, el conocimiento, la

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comunicación, la estrategia, los instrumentos curriculares, los pedagógicos, didácticos y de convivencia generen mejores resultados de formación.

De igual manera, García, Herrera y Pinto (2018) reconocen que el modelo educativo trabajado a lo largo del tiempo cuenta con falencias que dan cuenta de la brecha que se tiene en cuanto a la calidad educativa que es ejercida tanto en zonas rurales como urbanas del país, pues las dificultades que surgen en las poblaciones rurales tienen que ver con el poco acceso a la tecnología y la dificultad para llegar a ciertos lugares por su posición geográfica, por lo mismo es adecuado pensar en modos de enseñanza alternativos y didácticos que tengan en cuenta las condiciones sociodemográficas y culturales de cualquier contexto educativo. Por consiguiente, se considera relevante ir cerrando tales brechas dado que la juventud perteneciente a la ruralidad es el futuro del país, y en ese orden es primordial garantizar a las personas que fueron víctimas directas o indirectas del conflicto unas herramientas que le proporcionen aptitudes para ir tras mejores oportunidades en la obtención de una calidad de vida, por lo tanto, la educación es el instrumento funcional y fundamental al momento de transformar tanto a un individuo como a la sociedad misma.

Otra de las investigaciones que se ha adelantado en instituciones educativas de San Vicente Del Caguán es: “Acción social desde la diversidad familiar en el proceso de paz en el marco educativo en San Vicente del Caguán, Colombia” (Rodríguez y Cardona, 2023), en esta se evidencia como las acciones sociales ejecutadas en dos contextos educativos, las cuales han padecido la violencia tanto política como urbana impartida por los paramilitares, la corrupción

de las instituciones estatales, incluyendo al sector político, militar y judicial. Aunque, el

ámbito educativo es uno de los principales referentes que busca dignificar a la comunidad por medio de la reivindicación cultural donde se potencie la participación de los ciudadanos (as) que

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se incentiven a mejorar su calidad de vida, en lo cual el municipio también le ha apostado a distintos programas sociales que buscan cambiar su historia y ofrecer nuevas oportunidades que de alguna manera ayudan a reparar el flagelo del conflicto armado, de manera que, desde sus mismos habitantes se identifiquen con un territorio rico en diversidad cultural, económica, y ambiental.

Por supuesto, el proceso de paz firmado en la Habana (Cuba) en 2016 ha proporcionado grandes oportunidades para la educación y la cultura en San Vicente del Caguán permitiendo que la escuelas que en algún momento se vieron en medio del conflicto, hoy tengan la esperanza de extender el conocimiento y la experiencia de vida de los niños y niñas, así como lo evidencia la ONU (2017) en su artículo “San Vicente del Caguán fortalece las escuelas como zonas de paz y protección de la niñez”, en este proceso surge el proyecto “Escuelas de paz como Entornos Protectores”, el cual se desarrolla dentro del programa de reintegración y prevención del reclutamiento de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)2 y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)3, desde octubre de 2016 de manera conjunta con UNICEF Colombia4, fueron cuatro las Instituciones educativas de zona rural de San Vicente del Caguán, Caquetá, que recibieron instrumentos musicales, libros, películas, títeres y elementos audiovisuales que aportaron al proceso de resignificación de las escuelas y las comunidades educativas como escenarios para la educación y construcción de paz.

Continuando con esta revisión documental aparece otra investigación titulada “Mejoramiento de la comprensión lectora a través del uso de textos informativos en estudiantes

2 Organización Internacional para las Migraciones (OIM), (2023), https://www.iom.int/es

3 Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), (2023), https://www.usaid.gov/ 4 Agencia de la Organización de las Naciones Unidas que provee ayuda humanitaria y desarrollo a niños y madres en países en desarrollo (2023), http://unicef.org.co/

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del grado sexto de las instituciones educativas “avenida del caraño” del municipio de Florencia y “dante Alighieri” del municipio de san Vicente de Caguán, Caquetá hecha por Topal, Narváez, y Saldaña (2018), se puede destacar cómo se dio el fortalecimiento de procesos de comprensión lectora en dos instituciones educativas donde el mejoramiento de esta habilidad académica posibilita formas de leer desde una interpretación crítica y participativa, es así como la labor del docente es ardua y como se ha visto en el transcurso de las investigaciones son bastantes los aspectos a tocar dentro del aula. Simultáneamente, el proceso de paz no solo es la firma de los acuerdos sino la implementación como base de la sociedad propiciando espacios para la verdad, reparación y no repetición del conflicto armado.

Para ir cerrando, Ruiz e Idrobo (2020) en su libro “San Vicente del Caguán. Experiencias significativas en construcción de paz territorial” hacen un recorrido sistemático en relación a aquellas experiencias que cuentan otras historias, memorias y relatos sobre la construcción de paz territorial y para ello parten de lo propuesto por (Mejía, 2008), (Jara, 2017) y (Barragán y Torres, 2017), quienes manifiestan el mismo interés de esta investigación en curso por evidenciar la importancia de discutir sobre aquella prácticas y experiencias que desde las comunidades, organizaciones y pueblos se llevan a cabo en su propósito de resistir, en medio de discursos capitalistas y mediáticos y frente a los conflictos sociales y armados, al mismo tiempo que visibilizan la inequidad social actual.

En conclusión, se visibiliza a san Vicente del Caguán como un territorio víctima del conflicto armado y re victimizado por el estereotipo impuesto, no obstante, este municipio cuenta con una gran riqueza natural y diversidad cultural de la cual poco se ha hablado, y que la misma población busca dar cuenta de esa identidad que va más allá del conflicto desde un reconstruir de relaciones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales, pues de esa manera se puede

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formar una narrativa diferente frente a los discursos dominantes de paz en Colombia (Sarmiento, Fernández y Melo, 2002). A pesar de que los/las maestras y la comunidad de la escuela rural estén expuestos a condiciones más vulnerables, la educación rural cumple un papel importante en la medida que logra que sus estudiantes sean agentes activos en la construcción de una identidad cultural común, generando cambios en su forma de pensar, sentir y actuar que conllevan a la construcción de un proyecto de vida.

3

Explorando las Capas del Contexto en San Vicente del Caguán

Morales, M. (2021). Paz [mural]. Puente colgante, San Vicente del Caguán, Caquetá. San Vicente del Caguán es un municipio colombiano ubicado en el departamento del Caquetá, a 151 km al nororiente de Florencia, la capital departamental. Como podemos ver en la Figura 1, está bañado por los ríos Caguán y Yarí. Es la segunda ciudad más importante del

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departamento y de toda la región de la Amazonía colombiana, tanto por su población; que de acuerdo con las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)5, en 2023 San Vicente del Caguán tiene 54,150 habitantes. Como por su actividad económica, orientada principalmente a la ganadería, producción acuícola y frutas exóticas como el arazá, cocona, copoazú y maraco.

Figura 1 Municipio de San Vicente del Caguán - Departamento de Caquetá

Nota. adaptado de Colombia: Municipio de San Vicente del Caguán - Departamento de Caquetá (16-08-2016), por Programa de Desarrollo de la ONU Oficina de las Naciones Unidas

5 https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/demografia-y-poblacion/proyecciones-de-poblacion

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para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, 2016, reliefweb (https://reliefweb.int/map/colombia/colombia-municipio-de-san-vicente-del-cagu-ndepartamento-de-caquet-16-08-2016) San Vicente del Caguán cuenta con un área aproximada de 28.300 km², de los cuales 10.703 km² se encuentran en zona de litigio6 con los departamentos del Meta y Guaviare. Cerca del 25% de su territorio está conformado por la Reserva Forestal de la Amazonía. En el extremo norte del municipio existe parte del Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos, el cual limita con la Reserva Campesina7. En el área limítrofe con el departamento del Meta se localiza parte de un globo de terreno reservado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos para la exploración y explotación de estos recursos. Limita por el norte con el departamento de Meta, por el oriente con el departamento de Guaviare y el municipio de Solano, por el sur con los municipios de Solano y Cartagena del Chaira y por el occidente con el municipio de Puerto Rico y el departamento del Huila. Dentro de los límites municipales se encuentran importantes alturas como el Cerro de los Calderos, Cerro Plumero, La Cocorra, Guacamayas, Cerro Neiva (2 950 msnm), Cerro del Diablo (2 800 msnm), Cerro de Paramillo (2 980 msnm), la Serranía de la Peña (2 950 msnm) y la Cordillera de Los Picachos.

De acuerdo con el Sistema de Clasificación de Zonas de Vida de Holdrige8, San Vicente del Caguán se ubica en su mayor parte en la zona bh-T (bosque tropical húmedo), encontrándose

6 https://bdigital.uexternado.edu.co/server/api/core/bitstreams/8693642c-9bbc-477b-acaf-a88385e425dd/content 7 Las Zonas de Reserva Campesina, son las áreas geográficas que tienen en cuenta las características ambientales, agroecológicas y socioeconómicas regionales para el ordenamiento territorial, económico, social y ambiental de la propiedad, para la estabilización y consolidación de la economía campesina. Al respecto, en el artículo 80 del capítulo XIII de la Ley 160 de 1994, se dice que las Zonas de Reserva Campesina son “las áreas geográficas seleccionadas por la Junta Directiva del INCORA, teniendo en cuenta las características agroecológicas y socioeconómicas regionales” Consultar https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=66789 8 El sistema de zonas de vida Holdridge es un esquema para la clasificación de las diferentes áreas terrestres según su comportamiento global bioclimático. Fue desarrollado por el botánico y climatólogo estadounidense Leslie

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también parcialmente en zonas bmh-T (bosque tropical muy húmedo). La humedad relativa es del 98% al 100% y su precipitación pluviométrica varía entre 2000 y 3500 mm al año, distribuidos en 10 meses con una época seca entre enero y febrero, con pequeños periodos de verano ecológico entre marzo y agosto. Los meses más calurosos son diciembre, enero y febrero. Fisiográficamente, los suelos presentan dos clases de terrazas: bajas o vegas y altas o mesones. Las primeras son de origen aluvial y las segundas de origen coluvial. Los coluviones provienen de la cordillera oriental y dan como resultado suelos de baja fertilidad con pH bajo y con aluminio de cambio. Las vegas, aunque más fértiles, presentan problemas de drenaje. Los mesones presentan en general buen drenaje, pero forman en algunas partes acumulaciones de agua de difícil drenado.

Para llegar a San Vicente del Caguán se puede tomar la Carretera Marginal de la Selva desde la capital del Caquetá, Florencia. El viaje dura alrededor de cuatro horas. También se puede acceder por carretera desde Neiva (Huila), pasando por el corregimiento de Guayabal. Este recorrido puede durar seis horas en carretera de tierra. De igual manera, se puede llegar por avión al aeropuerto Eduardo Falla Solano, al cual arriban vuelos directos desde Bogotá dos días a la semana.

El principal curso de agua del municipio es el río Caguán, el cual dentro del término municipal recibe las aguas de afluentes como La Granada, Las Lajas, El Plumero, La Esmeralda, El Temblón, la Argentina, Agua Azul, Aguas Claras, El Carbonal, El Tigre, Santo Domingo, Argelia, Yarumal, La Luz, Los Caños Palermos y San Lorenzo. El río Pato también fluye por la jurisdicción de San Vicente del Caguán y recibe tributo del río Balsillas y la quebrada Malabrigo. El río Yarí también transcurre parcialmente por la jurisdicción de San Vicente del Caguán y le

Holdridge y fue publicado por vez primera en 1947 y posteriormente actualizado en 1971. Consulta en https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_clasificaci%C3%B3n_de_zonas_de_vida_de_Holdridge

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fluyen los ríos Cuemaní II, Camuya y Ventura, así como las quebradas El Tuerto, La Gitana y El Silencio y los caños Los Lobos y El Guayabo. Otro de los más importantes cursos de agua es el río Tunia, que recibe las aguas de los ríos Teleya y Macujé y una gran variedad de quebradas y caños.

Según Wilches (2018) los primeros pobladores del territorio que ocupa el municipio de San Vicente del Caguán fueron indígenas pertenecientes a las etnias Huitoto, Koreguaje y Tama, quienes sobrevivieron hasta principios del siglo XX en gran parte del actual departamento de Caquetá. En la actualidad, según la alcaldía municipal, en San Vicente del Caguán dos comunidades Indígenas Nasa tienen formalizada la tenencia de su territorio ancestral en forma de resguardo (Altamira y Yaguara II), hay tres cabildos se encuentran en situación de desplazamiento forzado, entre ellos los indígenas Embera Chamí, habitando en barrios de la cabecera municipal: La Pradera, Villa Norte, Juan Tama. Las otras comunidades a pesar de que tienen una porción de tierra que les permite producir los necesario para su subsistencia necesitan legalizar y ampliar estos territorios para poder ejercer su derecho a la autonomía y poder consolidar y perpetuar su cultura ancestral.

El área que hoy ocupa San Vicente del Caguán empezó a ser frecuentada entre 1880 y 1895 por personas que provenían del interior del país, atraídos por la explotación de la quina. El poblado fue fundado el 27 de septiembre de 1897 por Juan Vicente Quesada, José María Camargo Gabriel Perdomo, Nepomuceno Perdomo y el fraile capuchino Marcelo, en uno de los campamentos sobre la ribera del río Caguán donde se establecieron los caucheros que buscaban transportar su producción entre Puerto Rico (Caquetá) y San Juanito, hoy Algeciras (Huila). Este lugar sirvió como refugio de los caucheros que transitaban desde Puerto Rico, y de las

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agrupaciones de siringueros, personas dedicadas a la extracción de la quina, que cargaban víveres y suministros para poder subsistir durante las jornadas de trabajo. En 1900, los principales jefes del mercado crearon los trazos para formar las primeras calles del caserío. Su nombre se le dio en honor a Juan Vicente Quesada, quien estableció el sitio para el pueblo y realizó el trazo del mismo. La primera casa fabricada que dio paso al casco urbano fue la de José María Camargo, cuyas paredes eran de guadua y su techo de palmicha con molienda y lechería. Actualmente la vivienda corresponde a la dirección Carrera 7 No. 1A-08 del barrio Puerto Redondo, frente a la entrada del puente antiguo que del centro conduce al barrio José Camargo.

En agosto de 1905 fue creado el corregimiento del Caguán dentro de la Intendencia del Alto Caquetá y tuvo como capital a San Vicente. Sin embargo, en 1908 los caucheros agotados por su trabajo, escasez y competencia del caucho decidieron fundar y colonizar, estableciendo fincas. La consolidación de San Vicente de Caguán como poblado se vivió con la fundación de la «Sociedad Colonizadora del Caguán», creada en 1912 en Neiva liderada por los empresarios Julián y Uldarico Ruanes. Su principal objetivo era el de buscar la explotación de la ganadería en este territorio, para lo cual ofrecieron a los caucheros retirados o fracasados ganado del Huila a cambio de la preparación y limpieza de los potreros, sembrando pastos de óptima calidad, y en 1920 Germán Jara de la sociedad colonizadora del Huila, ingresan 50 novillas y 200 reses de ganado de cría.

En 1917 llegó a San Vicente del Caguán la Compañía Shell de Petróleos, quien exploró y encontró yacimientos de petróleo crudo en el sitio denominado Inspección Los Pozos.

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Según Sánchez, 2005, San Vicente del Caguán fue elevado a la categoría de municipio mediante Decreto No. 963 del 14 de marzo de 1950, que fijó las condiciones sobre su organización administrativa y territorial. Actualmente el perímetro urbano está conformado por 20 barrios, 10 juntas de viviendas comunitarias y 4 asentamientos humanos subnormales9. La zona rural está conformada por 272 veredas con personería jurídica, distribuidas en 13 inspecciones de policía: Ciudad Yarí, El Recreo, Balsillas, Guayabal, Campo Hermoso, Santa Rosa De Las Pavas, Tres Esquinas, Yaguará II, Troncales, Guacamayas y Puerto Betania: legalmente constituida en diciembre de 1985.

3.1

La guerra y su impacto en San Vicente del Caguán El conflicto armado ha marcado por completo la historia del territorio. Según Wilches (2018) desde 1950 San Vicente se vio marcado por el fenómeno de la violencia, el flagelo de la política bipartidista Partido Liberal y Conservador. Por tradición histórica y cultural los pobladores han sido de extracción liberal. En 1948 llega la policía conservadora o chulavita, quienes tenía su cuartel o puesto de policía en donde funcionó el estanco de don Luis Cuellar, los liberales no aguantaron más sus atropellos y humillaciones decidiendo armarse. El 13 de septiembre de 1951, la policía conservadora apoyada por el padre italiano Jakas encerró a mujeres, niños y adultos mayores en donde hoy en día están los locales de las Heliconias antigua pabellón de carnes, amenazando con incendiar el local con todas las personas adentro. La policía antes de tomar rumbo al río y huir con las esposas de los liberales, para asegurarse que no lo siguieran, le prendieron candela a 3 cuadras donde vivían los pujantes

9 Los asentamientos subnormales son la representación de una anomia que no sólo es social, sino institucional (estatal), lo que asegura el crecimiento desordenado de la ciudad, desde la perspectiva de la no existencia de una planificación urbana consecuente con variables ambientales, sociodemográficas, económicas y políticas.

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liberales ubicados en la galería. Se marcharon en la lancha la Rosalba hoy propiedad de don Oliverio Castillo.

En 1954 se inauguró la primera iglesia, construida por Monseñor Antonio María Torasso, Obispo de Florencia en ese momento. Luego, en la década de los años 1960 se llevó a cabo el plan de colonización más importante y con mejores resultados, cuando varios institutos nacionales y extranjeros iniciaron programas ganaderos en el Caquetá. La primera fase de expansión de las FARC ocurrió entre 1968 y 1974, periodo durante el cual llevaron a cabo sus conferencias IV, V, VI y VII. En ellas proyectaron la creación de frentes guerrilleros y fijaron orientaciones de orden financiero. Además, expidieron sus estatutos, el Reglamento de Régimen Disciplinario y las normas de comando, todo con el propósito de formar un ejército revolucionario.

Fue durante esa expansión que las FARC incursionaron en regiones distantes y desprotegidas por el Estado, especialmente en el sur del país, incluyendo al Caquetá. En esta zona, que entonces estaba recién colonizada, las FARC se constituyeron como la única fuerza reguladora del orden social.

Debido a la situación de orden público y ante la necesidad de crecimiento del Ejército Nacional, el Gobierno dispuso por Resolución No. 1205 del 25 de marzo de 1979 la reactivación del Batallón No. 36 «Cazadores», con puesto de mando en San Vicente del Caguán (Alcaldía, 2016). Como consecuencia, se inició la construcción de las instalaciones del regimiento militar. Una de las principales actividades económicas de estas zonas ha sido el narcotráfico. Las FARC han actuado como intermediarias entre productores y comercializadores de narcóticos, siendo esta intermediación su fuente de financiación. Ante la ausencia de una infraestructura

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institucional que responda a las necesidades de los habitantes de la región, las FARC han ejercido funciones de mediación en la población, controlando comportamientos y prácticas, (Wilches, 2018).

Según Wilches (2018) el Programa Presidencial de Derechos Humanos y el Observatorio Internacional de Derechos Humanos, desde principios de los años 1980, las FARC han ejercido con éxito el control social en las zonas agrícolas recurriendo a la intimidación y las acusaciones. Fijaron los salarios de los raspadores y ordenaron el cultivo de productos distintos de la coca para evitar los efectos inflacionarios de la generosidad ilegal. Su intensificación fue posible gracias al aumento del cultivo ilegal en la década de 1980.

Algunos hechos de violencia más importantes llevados a cabo por las FARC han ocurrido en el territorio caqueteño. Cobran particular importancia las marchas cocaleras de 199610, en las que los campesinos se opusieron a la designación de sus tierras como zonas especiales de orden público y a las fumigaciones de las plantaciones de coca. La respuesta del Ejército Nacional frente a estos hechos fue lanzar la operación Conquista II, que implicó, entre sus acciones, que el ejército les impidiera entrar a Florencia a cerca de 45.000 campesinos que marchaban contra la fumigación de los cultivos de coca.

La histórica presencia de las FARC en el Caquetá ha obligado en reiteradas ocasiones al intento, casi siempre frustrado, de agendas de paz iniciadas en el territorio caqueteño entre el

10 “La respuesta a las acciones del Estado contra las drogas fueron las marchas campesinas cocaleras que comenzaron en julio de 1996, duraron más de dos meses, generaron graves enfrentamientos con la Fuerza Pública y terminaron con una negociación entre campesinos y Gobierno. Cuando comenzaron las marchas, esa Colombia negada apareció de repente en el primer plano de la política y de los noticieros de televisión. Desde 1988 no se había producido una protesta social y menos campesina de la magnitud de esta. Al mismo tiempo, las FARC-EP atacaron las bases del Ejército en zonas neurálgicas del sur del país causando fuertes golpes” Consultar en https://www.comisiondelaverdad.co/las-marchascocaleras#:~:text=La%20respuesta%20a%20las%20acciones,negociaci%C3%B3n%20entre%20campesinos%20y% 20Gobierno.

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gobierno y el grupo ilegal. Santafé del Caguán en Cartagena del Chaira, San Vicente del Caguán, la entrega de secuestrados civiles y militares, las misiones humanitarias en La Montañita, entre otros, son los procesos con los que se ha querido poner fin a décadas de conflicto en el territorio colombiano.

En 1981, el gobierno del presidente liberal Julio César Turbay creó una comisión de paz para emprender conversaciones con la guerrilla. El expresidente Carlos Lleras Restrepo, quien tenía la misión de liderar el proceso, renunció con el argumento de que no lo dejaron establecer contactos con la insurgencia.

En 1982, el presidente conservador Belisario Betancur promovió una negociación de paz con las FARC. El 28 de marzo de 1984, el gobierno de Betancur y las FARC firmaron el Acuerdo de La Uribe, que incluyó el cese bilateral del fuego, la suspensión del secuestro y la apertura de espacios políticos para la guerrilla. Surgió la Unión Patriótica. El proceso de paz fracasó y se rompió en 1987 con el genocidio que inició con el asesinato del concejal de Curillo Jaime Lodoño en marzo, el diputado Gerardo Cuellar el 19 de octubre, el concejal de Puerto Rico Arsenio Valencia Arias en 1987, el periodista de La Voz de la Selva y concejal de San Vicente del Caguán Fernando Bahamón Molina en 1987, el exrepresentante de la Cámara Henry Millán González el 7 de diciembre de 1993, el atentado a Boris Cabrera Silva que le cobró la vida a su esposa y el asesinato de otros 120 casos documentados. Estos hechos obligaron al movimiento a no presentar candidatos para las elecciones de 2002 por falta de garantías, perdiendo años después su personería jurídica.

En 1988, el presidente liberal Virgilio Barco comenzó acercamientos de paz con las FARC, pero el genocidio de la Unión Patriótica impidió avanzar. En 1990, el gobierno de Barco firmó un acuerdo de paz con el M-19. Este grupo entregó las armas, se reintegró a la vida civil y

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se convirtió en una fuerza política. En 1991, el entonces presidente César Gaviria inició conversaciones con las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Caracas, capital de Venezuela. Luego se trasladaron a Tlaxcala, en México. En 1992 se rompió el proceso, a raíz del asesinato del exministro Argelino Durán Quintero, que había sido secuestrado por la guerrilla. En ese mismo año, se desmovilizaron las guerrillas del Ejército Popular de Liberación (EPL), el grupo indigenista Quintín Lame y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) después de llegar a acuerdos de paz.

Durante el gobierno de Gaviria en 1993, se reintegraron a la vida civil y entregaron las armas los integrantes de la Corriente de Renovación Socialista, una disidencia del ELN. En 1998, el gobierno del presidente Ernesto Samper concedió el estatus político al ELN en un esfuerzo por lograr un acuerdo de paz. También hubo encuentros con ese grupo rebelde, en España y Alemania, que no prosperaron. Ese mismo año, el entonces candidato conservador Andrés Pastrana ganó la presidencia de Colombia con la promesa de iniciar un diálogo de paz con las FARC para poner fin al conflicto interno. El 7 de noviembre de 1998 comenzó a operar la Zona de Distención de 42 mil kilómetros cuadrados que abarcó los municipios de La Macarena, Mesetas, La Uribe y Vista Hermosa (Meta) y San Vicente del Caguán (Caquetá), para que se llevaran a cabo las conversaciones de paz entre delegados del recién posesionado presidente, Andrés Pastrana Arango, y las FARC. Varios hechos violentos, entre ellos el asesinato de dos integrantes de la familia Turbay Cote (el congresista Diego Turbay y su madre, Inés Cote) y el secuestro del senador Jorge Eduardo Gechem Turbay en un vuelo de AIRES, así como la presión del pueblo colombiano, pusieron fin a la zona de distención y rompieron el proceso de paz el 20 de febrero de 2002. Tres días después fueron secuestradas por las FARC la candidata presidencial Ingrid Betancur y su asistente, Clara Rojas.

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Durante el gobierno de Álvaro Uribe en 2002, quien lanzó una ofensiva militar contra la guerrilla con el apoyo de Estados Unidos, se sugirieron diálogos con el ELN en Cuba. Entre 2004 y 2005 hubo facilitación de México y en 2007 se intentó restablecer el proceso con ese grupo rebelde en Venezuela, con la mediación del presidente Hugo Chávez. Una vez más las aproximaciones fracasaron. Acosta, 2012.

Las estructuras paramilitares en el Caquetá conformaron escuelas de entrenamiento militar, reclutaron hombres, mujeres y menores de edad, estableciendo un ejército que les permitió realizar combates y enfrentamientos contra la guerrilla. Señalaron indiscriminadamente a personas como colaboradores de las FARC a quienes detuvieron, torturaron y asesinaron; además, ejercieron prácticas de desaparición forzada y ocultamiento de cuerpos en fosas clandestinas, individuales y colectivas. Así mismo, los paramilitares arrojaron los cuerpos a los ríos y generaron actos de terrorismo y desplazamiento forzado. Adicionalmente permearon la clase política, las administraciones municipales, las instituciones locales, y actuaron en convivencia con la fuerza pública, ejerciendo de manera progresiva el control del narcotráfico. Wilches, 2018.

En 2012, el presidente Juan Manuel Santos anunció que su gobierno y las FARC firmaron un acuerdo marco que establece un procedimiento o una hoja de ruta para avanzar en negociaciones de paz. Los diálogos comenzaron en la primera quincena de octubre en Oslo, Noruega, y luego continuaron en Cuba.

3.2

Economía San Vicente del Caguán se destaca por ser una región ganadera, aunque no todas las áreas pertenecientes a este municipio dependen de la misma fuente económica. Esto se debe a que abarca veredas desde la cordillera oriental, en los límites con el Huila, donde el clima es

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considerablemente frío. La economía de estas veredas se centra en el cultivo de alimentos. En contraste, las veredas de terreno más llano, como Alto Palermo, dependen principalmente de la ganadería. A pesar de que originalmente esta vereda era una zona selvática, la actividad humana ha llevado a la deforestación mediante la tala y quema de bosques, a pesar de las restricciones impuestas por el estado y grupos armados para estas prácticas. La comunidad sigue realizando esta actividad, especialmente con el propósito de habilitar tierras para el pastoreo de ganado. En las áreas más remotas de la vereda, algunas personas se dedican al cultivo y producción de coca, aunque en esta vereda la producción de coca es relativamente baja, lo que crea un ambiente de tensa calma en el área.

También se comercializan otros animales domésticos, como cerdos, gallinas, pollos y chivos, que son criados especialmente para aprovechar su carne. En el caso de los caballos, mulas y burros, se utilizan como medios de transporte y para cargar mercancías. Sin embargo, cuando estos animales ya no son aptos para estas tareas, son vendidos a personas que viajan desde el centro del país en busca de animales para preparar embutidos a precios económicos. Se observa una marcada brecha entre aquellas familias que poseen mucho dinero, acumulan riqueza en forma de tierras y ganado, y aquellos que tienen muy poco, que apenas cuentan con lo justo para sobrevivir en su día a día, a menudo viviendo en terrenos colindantes.

3.3

Resignificar el territorio La cultura es una parte integral e inseparable de la identidad de una comunidad. Define quiénes somos, cómo nos relacionamos entre nosotros y con el mundo que nos rodea. A través de nuestras creencias, valores, tradiciones y expresiones artísticas, la cultura refleja la esencia de nuestra historia, nuestros éxitos, desafíos y aspiraciones compartidas. En el corazón de la cultura se encuentra la conexión entre las generaciones pasadas y futuras, proporcionando un sentido de

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continuidad y pertenencia. Además, la cultura enriquece nuestra vida cotidiana al proporcionar un marco de referencia compartido que guía nuestras acciones y decisiones. En última instancia, la cultura no solo nos define, sino que también nos une como comunidad, fortaleciendo nuestros lazos y brindando un sentido de identidad colectiva que trasciende las diferencias individuales. La Gobernación del Caquetá creó la Cátedra Caqueteña en cumplimiento de la Ordenanza 007 del 26 de abril de 2007. Esta cátedra establece un programa institucional cuya función principal es sistematizar y difundir los contenidos académicos y elementos fundamentales del acervo cultural que representa la identidad caqueteña amazónica11. En este programa se abordan aspectos tales como la historia, geografía, investigaciones científicas, costumbres, labores, coreografía, literatura, poesía, leyendas, creencias, mitos, música, organología y otros elementos que forman parte de la identidad y que están integrados en los currículos de ciencias sociales en la educación básica y media del departamento.

Bajo esta premisa, las instituciones educativas llevan a cabo la Semana de la Caqueteñidad, en la cual docentes, estudiantes y padres de familia fortalecen una identidad cultural que se aleja del conflicto armado y contribuye a la creación de una cultura de paz en la región. Durante esta semana, se desarrollan estrategias para que los niños, niñas y jóvenes vean en el arte una vía de expresión, creatividad y preservación de la memoria histórica. La Casa de la Cultura Municipal, ha desempeñado un papel fundamental en la consecución de este objetivo, al establecer estrategias de colaboración con instituciones educativas públicas y privadas, tanto urbanas como rurales. Su enfoque principal se centra en la organización de talleres de danza folclórica, donde se proporciona una sólida base teórica sobre

11 https://caqueta.micolombiadigital.gov.co/sites/caqueta/content/files/000408/20371_ordenanza-007.pdf

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el proceso de investigación de las danzas existentes hasta la fecha. Estas danzas, en su mayoría de reciente creación, fueron objeto de investigación y creación por parte de los promotores culturales, docentes y personas con experiencia en danza folclórica en todas las inspecciones del municipio. Actualmente, se cuenta con un repertorio de 12 danzas folclóricas que representan a San Vicente, además de varias en proceso de investigación, cada una de las cuales refleja las características únicas de su respectiva inspección. Estas danzas se dividen en cuatro categorías: danzas de laboreo, danzas zoomorfas, danzas de enamoramiento y danzas indígenas. En este contexto, la cultura y el arte desempeñan un papel fundamental al convertir las heridas del conflicto en oportunidades, fortalecer la identidad comunitaria, promover y salvaguardar el patrimonio cultural, así como las tradiciones locales, marcando el inicio de un proceso de reconciliación. Esta tarea se presenta como un desafío que exige la colaboración de diversos actores, incluyendo el gobierno, organizaciones no gubernamentales, comunidades locales y la comunidad internacional, con el objetivo de fomentar una cultura de paz.

4

Descubriendo la Vereda: Alto Palermo y su Población La población mayor de la vereda Alto Palermo, ubicada al sureste de San Vicente del Caguán, originalmente provino del departamento de Huila. En sus inicios, se estableció un pequeño caserío que contaba con servicios básicos como planta eléctrica, suministro de agua proveniente de nacedero, tiendas, fonda y matadero. Con el tiempo, surgió la necesidad de establecer una escuela. Durante aquel periodo, los niños que, hoy en día, son los abuelos de mis estudiantes, cursaron un número limitado de grados académicos.

Para mejorar la conectividad con el pueblo, surgió la necesidad de construir una carretera que enlazara ambas zonas. Las veredas beneficiadas se unieron para trabajar en la construcción

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de esta carretera. Debido a la cantidad de puentes requeridos, la decisión fue alejar la carretera del caserío. Como resultado, las personas con mayores recursos económicos comenzaron a establecer sus hogares cerca de la carretera, al punto que únicamente quedaron dos personas y la escuela en el caserío original.

En la comunidad, se pueden encontrar parejas que provienen de diversas regiones, como Neiva, así como de otros lugares de Caquetá, como Cartagena del Chaira y Puerto Rico. Estas personas ven en San Vicente del Caguán una oportunidad económica debido a la disponibilidad constante de empleo en las fincas de la zona. En la actualidad, hay un total de 35 familias que forman parte de la vereda, lo que nos lleva a realizar un censo de la población utilizando las siguientes categorías: Primera Infancia (0-5 años), Infancia (6-11 años), Adolescencia (12-18 años), Juventud (19-24). años), Adultez (25-59 años) y Persona Mayor (60 años o más). Se realiza el registro de las familias que residen de manera estable en el territorio, y por ende están adscritos a la JAC. Los mayordomos, trabajadores de cada finca, suele ser población itinerante en el territorio. Por lo tanto, se registra únicamente a la población que reside de manera constante, lo que equivale a un total de 35 familias que suman 117 habitantes, como se puede observar en la figura 2.

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Figura 2 Población de la vereda Alto Palermo 2023.

Nota. En la segunda casilla se toma el nombre de la persona cabeza de la familia. Elaboración propia.

La clasificación en la edad poblacional, indica que el 52.45% de la población corresponde a adultos; el 23.20% corresponde a personas mayores de 60 años; el 14.12% corresponde a

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infancia; el 11.9% corresponde a primera infancia y adolescentes y por último, solo el 6.5% son jóvenes entre 19 y 24 años (ver figura 3).

Figura 3.

Edad de la población perteneciente a la vereda Alto Palermo.

Nota. Registro porcentual del censo poblacional vereda alto Palermo 2023. Elaboración propia.

Considerando la información previamente mencionada, es evidente que más del 50% de la población se encuentra en la etapa de adultos, una fase que se relaciona directamente con la vida laboral. Sin embargo, en esta región desde una edad temprana, se inculcan a los niños las responsabilidades relacionadas con la ganadería. Pese a ello, esta etapa cobra una gran importancia, debido a la seriedad con la que se abordan los asuntos comerciales. Por lo general, esta fase marca la adquisición de bienes y la búsqueda de estabilidad económica, es así que tiene un peso significativo en la toma de decisiones relevantes para el progreso de la comunidad, el crecimiento demográfico y la carga de responsabilidades familiares.

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Se evidencia un significativo porcentaje de envejecimiento de la población, lo que podría tener implicaciones en la atención médica, teniendo en cuenta que, para tener acceso a este derecho corresponde ir al pueblo, a 2 horas de viaje, y generalmente buscar atención medica en droguerías y medicina homeopática, ya que, la atención con el seguro o sistema de salud estatal resulta bastante complicado, con procesos burocráticos muy largos y de difícil acceso. La pensión es inexistente en esta población, es así que la jubilación consta de los bienes y rentabilidad que generen sus propiedades.

Los grupos de infancia (14.12%), primera infancia y adolescentes (11.9%), así como los jóvenes entre 19 y 24 años (6.5%) en conjunto representan una parte considerable de la población. Esto señala crecimiento en la cobertura educativa y el desarrollo de la juventud en la vereda, lo que destaca la necesidad de políticas y programas para apoyar el crecimiento y desarrollo de los niños.

4.1

Organización De La Vereda Las Juntas de Acción Comunal (JAC) han sido una piedra angular de la organización comunitaria en Colombia desde mediados del siglo XX. Emergieron al término de un período de intensa agitación política conocida como La Violencia, con el propósito de estimular y orientar la participación activa de los ciudadanos tanto en entornos urbanos como rurales. Según la ley 743 de 2002 (COLOMBIA, 2002), Estas JAC están compuestas por residentes de barrios y áreas rurales dentro de los municipios. Las comunidades son establecidas con el objetivo de fomentar la resolución de problemas de interés público, supervisar y contribuir a la prestación de servicios básicos, promover la cohesión comunitaria, gestionar la ejecución de proyectos de infraestructura y seleccionar representantes que puedan abogar ante las autoridades públicas en nombre de la comunidad. Se elige entre sus integrantes: presidente, vicepresidente, secretario, tesorero, comité

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conciliador y comité de trabajo; la elección de nuevos dignatarios de los organismos de acción comunal se llevará a cabo en el año siguiente a aquel en que se celebren las elecciones para corporaciones públicas territoriales, durando un periodo de 4 años en el cargo. Un ejemplo de esta vital participación comunitaria se encuentra en la vereda Alto Palermo, que se organiza mediante una JAC con Personería Jurídica No. 032 de 1972. Para ser miembro de esta junta, es necesario ser mayor de 14 años, haber residido en el territorio durante al menos 3 meses, no estar afiliado a otra JAC y no estar sancionado. Actualmente, se encuentran registradas un total de 70 personas en esta comunidad.

Esta vereda abarca aproximadamente 4.600 hectáreas de tierra (ver figura 4). La configuración política de la vereda se ha trazado teniendo en cuenta las coordenadas de 38 fincas que están afiliadas a la JAC (ver figura 5).

Como es común en cualquier comunidad, surgen desacuerdos y descontentos. Estas situaciones siguen un proceso regular para su resolución. En primera instancia, se busca un acuerdo entre las partes involucradas. Si no se logra un consenso, se procede a presentar el caso ante la Junta de Acción Comunal (JAC) donde se discute la situación y se buscan soluciones. El comité de conciliación de la JAC interviene para llegar a una solución justa para ambas partes. En caso de que las partes no lleguen a un acuerdo o no están dispuestas a acatar las sugerencias del comité de conciliación, la persona inconforme puede remitir el caso a un tercer nivel, la guerrilla local. Esta autoridad cita a las partes involucradas y, teniendo en cuenta la recomendación de la Junta, emite un veredicto final que debe ser acatado de acuerdo a lo establecido. En caso de incumplimiento o rechazo de las decisiones tomadas por la autoridad local, se imponen sanciones severas. Los casos que han llegado a estas instancias han estado

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relacionados con la financiación de proyectos viales, en función de las contribuciones de cada propietario, así como con la distribución de bienes en situaciones de separación entre cónyuges. Figura 4.

Mapa político de la vereda Alto Palermo.

Nota: adaptado de mapa político de la vereda Alto Palermo, San Vicente del Caguán, Caquetá. Por Junta de Acción Comunal Alto Palermo, 2021.

Figura 5 Coordinadas afiliados a la vereda Alto Palermo.

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Nota: adaptado de coordinadas afiliados a la vereda Alto Palermo, San Vicente del Caguán, Caquetá. Por Junta de Acción Comunal Alto Palermo, 2021.

4.2

Violencia La violencia que ha afectado a la comunidad de la vereda Alto Palermo puede entenderse a través del concepto del "Triángulo de la Violencia" propuesto por Johan Galtung en 1990, que consta de tres componentes interconectados: la violencia directa, la violencia estructural y la violencia simbólica.

La violencia directa se manifiesta en las experiencias de violencia que han enfrentado las personas adultas de la vereda Alto Palermo, especialmente durante momentos críticos, como la zona de distensión y el período posterior a la implementación de la seguridad democrática. Estos episodios de violencia han tenido un impacto profundo en la vida de los jóvenes de estas familias, quienes a menudo, ante la falta de alternativas para su futuro, se unían a grupos armados legales e ilegales. Todas las familias han sufrido la pérdida de seres queridos a causa de la guerra, ya sea porque se unieron a uno de los bandos en conflicto o simplemente se encontraron en el lugar y momento equivocado.

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Aunque los niveles de violencia han disminuido con el tiempo y tras la firma de los acuerdos de paz de 2016, la población todavía se ve obligada a pagar "vacunas" en función de sus ingresos por la ganadería y la propiedad de las tierras. Además, persiste el temor ante la presencia del ejército en los campos cercanos y el constante sobrevuelo de helicópteros. La violencia directa ejerce un profundo impacto en el núcleo familiar, donde se evidencian relaciones hostiles hacia los niños y las niñas. En este contexto, se refleja un temor arraigado hacia la figura paterna, que es percibida como la autoridad disciplinaria y dominante en el hogar. Esto ha llevado a que los adolescentes abandonen prematuramente sus hogares en busca de nuevos roles. Las jóvenes buscan parejas que las alejan de un entorno agresivo, asumiendo el papel de esposas y amas de casa, mientras que los jóvenes se refugian en los "lujos" y la vida "cómoda" ofrecida por los grupos armados.

Las agresiones y el maltrato se extienden incluso hacia los animales y la naturaleza. La tala y quema indiscriminada de árboles dejan a numerosos animales sin hogar, mientras que la caza de animales salvajes se lleva a cabo tanto para obtener su carne como por la mera amenaza percibida por los humanos al sentirse invadidos en su comodidad por la presencia de estos animales. Por otro lado, las mascotas, como perros y gatos, sufren debido a la negligencia en su alimentación, la falta de atención a posibles enfermedades y la reproducción descontrolada, que suele llevar al abandono de las crías en áreas naturales o cuerpos de agua con la intención de que mueran por ahogamiento.

En esta vereda, la presencia del estado se limita principalmente a la maestra, quien garantiza, en la medida de lo posible, el derecho a la educación. Sin embargo, es importante destacar que el terreno donde se encuentra la escuela aún no cuenta con escritura legal, lo que implica que, ante la ley, se considera como propiedad privada y, por lo tanto, recibe un

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presupuesto muy limitado. No hay otra presencia constante del estado que garantice los derechos básicos de la comunidad. Debido a la ausencia del estado, el territorio se vuelve más vulnerable en cuanto a la protección de los derechos fundamentales.

Además, las jornadas de salud en la vereda son ocasionalmente programadas y se llevan a cabo en Puerto Betania, ubicado a 40 minutos de distancia. El derecho a la seguridad también es afectado por la inestabilidad institucional, ya que la población se encuentra atrapada entre dos fuerzas militares y queda expuesta a conflictos estructurales.

El machismo como una influencia cultural en las comunidades rurales tiene un gran impacto en la generación de violencia simbólica. Este fenómeno se observa principalmente en hogares donde las personas mayores o con poco acceso a la educación consideran a la mujer como la encargada exclusiva del hogar y del cuidado de los demás. Además, se le asignan roles específicos y se le restringe el uso del tiempo. Esta situación llega a extremos de violencia emocional y física hacia las mujeres. Incluso, existen casos de familias que practican la poligamia y el incesto en estas comunidades.

Lamentablemente, estos casos de violencia quedan impunes y tienen un impacto duradero en las generaciones futuras. La falta de conocimiento sobre sus derechos es una consecuencia directa de la ausencia del Estado y la necesidad de sobrevivir en medio del conflicto armado que afecta a estas comunidades.

Es importante reconocer que el machismo arraigado en estas comunidades rurales es una forma de discriminación que limita el desarrollo y la igualdad de género. Para combatir esta problemática, es necesario promover la educación y conciencia sobre el derecho a la vida y los derechos de las mujeres, así como fomentar la participación activa de las comunidades rurales en

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el cambio social. Además, se deben implementar políticas públicas que garanticen la protección y el respeto hacia las mujeres, así como sanciones severas para quienes perpetúen actos de violencia de género.

Esta comunidad ha sido estigmatizada por la sociedad debido a los medios de comunicación y el conflicto. Cada vez que se identifican como sanvicentunos, se les relaciona automáticamente con ser guerrilleros. Incluso algunas personas que han logrado acceder a la educación superior son etiquetadas como guerrilleras solo por pertenecer a este municipio afectado por el conflicto.

La eliminación del machismo y la violencia, ya sea directa, estructural o simbólica, en las comunidades rurales requiere de un esfuerzo conjunto por parte de la sociedad civil, el Estado y las organizaciones internacionales. Solo a través de una educación inclusiva y una cultura de respeto podremos construir comunidades rurales más justas y equitativas, donde mujeres, hombres, niños y niñas puedan ejercer plenamente sus derechos y vivir libres de violencia.

4.3

Cultura El tráfico de drogas ha penetrado tanto en nuestra cultura que esta zona rural no es la excepción. La región está impregnada de una cultura narco-machista, lo que lleva a que las jóvenes busquen pareja o esposo a una edad muy temprana, en busca de seguridad en términos de vivienda, sustento, estabilidad económica y emocional. Como resultado, es común ver familias formadas por mujeres jóvenes en relaciones con hombres mayores. Esto da lugar a un hogar construido sobre bases machistas y retrógradas, donde la mujer asume la responsabilidad de todas las labores domésticas y de cuidado, a menudo combinadas con trabajo en el campo, sin recibir una compensación económica. En este contexto, el hombre en la familia suele encargarse

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de los asuntos comerciales y ejerce la última autoridad en las decisiones relacionadas con los negocios.

Las familias con padres que poseen un nivel educativo más alto generalmente constan de uno o dos hijos, donde las mujeres desempeñan un papel más activo en la toma de decisiones dentro del hogar. Además, se comparten las responsabilidades domésticas, y es común ver a ambos padres asistir a las reuniones escolares relacionadas con sus hijos. Esto contrasta con los hogares donde la educación es limitada y prevalecen las prácticas machistas, lo que lleva a que la carga de trabajo recaiga casi siempre en las mujeres.

Desde una edad temprana, los niños son instruidos en tareas agrícolas esenciales, comenzando con labores relacionadas con el ganado y el ordeño, antes de avanzar hacia el manejo de caballos y la comercialización de estos animales. Es menos común que los niños realicen tareas domésticas en el hogar; en su mayoría, son las niñas quienes aprenden y llevan a cabo las labores del hogar, colaborando con sus madres. Además, deben adquirir habilidades relacionadas con las tareas de la finca, especialmente con respecto a los animales domésticos más pequeños, como conejos, gallinas, perros, gatos y pollos, que proporcionan alimentos para la familia. Esta dinámica refleja una clara división de roles de género. Sin embargo, en las familias más jóvenes con niveles educativos más elevados, en su mayoría, se está rompiendo con este estereotipo. Tanto los padres como las madres están involucrados en la educación de los niños, enseñándoles cómo satisfacer sus necesidades básicas por sí mismos. Además, algunos de los hombres también participan activamente en las tareas domésticas.

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En la zona rural, nuestras abuelas siempre nos han enseñado que cuando se va de visita, es costumbre llevar un pan bajo el brazo. Esta tradición perdura en este lugar, y cuando los padres de familia vienen a cumplir con sus responsabilidades en la escuela, es común que traigan consigo algún regalo, generalmente alimentos que cultivan en sus fincas o huertas. Aunque no todos tienen la oportunidad de ofrecer estos presentes, cuando los productos están disponibles, se convierte en un beneficio para mí. Además, es común que compartan huevos, leche y queso que ellos mismos producen como muestra de agradecimiento hacia la maestra. La vereda cuenta con una iglesia católica construida en material por los fieles de la vereda, que son numerosos. Además, hay dos fondas que son lugares de encuentro, celebración y reunión para la comunidad. Estos eventos son muy importantes y asisten familias enteras, donde se llevan a cabo actividades como bailes, consumo de bebidas alcohólicas y peleas de gallos. Esta última actividad es muy apasionante para la comunidad y casi el 90% de la población está de acuerdo con esta práctica hacia los animales.

Los domingos son el día que todos aprovechan para compartir fuera del trabajo, de la casa o de la finca. En estos espacios, también se venden comidas rápidas, como la hamburguesa de plátano, que es muy tradicional en la región y una alternativa popular para los niños. La comunidad siempre está atenta a Elicerio, el señor con discapacidad que vive cerca de la escuela. Regularmente le llevan comida preparada, víveres y elementos de aseo. Existe una persona encargada de organizar todo lo relacionado con él, concerniente a la lista de compras necesarias para poder adquirir los productos básicos, como el mercado, la pipeta de gas y el medicamento que él necesita.

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En resumen, la vereda Alto Palermo se enfrenta a una serie de desafíos, que incluyen el envejecimiento de la población, la falta de acceso a servicios básicos, la violencia y la desigualdad de género. Sin embargo, también muestra signos de resiliencia y cambio, especialmente en familias con niveles educativos más altos. La mejora de la educación y la promoción de la igualdad de género son áreas clave para el desarrollo futuro de la comunidad.

4.4

Educación De La Vereda Alto Palermo La educación juega un papel fundamental en el desarrollo económico, social y cultural de las comunidades rurales. Contribuye a mejorar la calidad de vida de los habitantes y a crear comunidades más sólidas y sostenibles a largo plazo. Se ha investigado el nivel educativo de la población adulta (de 25 a 59 años) y de la población adulta mayor (de 60 años en adelante) en la vereda Alto Palermo.

Se observa que la mayoría de las personas en estas edades han alcanzado estudios hasta el nivel de primaria, siendo tanto hombres como mujeres adultas. Sin embargo, la mayoría de la población adulta mayor solo ha llegado a los primeros grados de primaria sin completar el quinto grado, y ninguno de ellos ha alcanzado una educación básica, media o superior (ver figura 6). Dentro de la población adulta hay varios profesionales, principalmente mujeres, que tienen alrededor de 30 años (ver figura 6). Estas personas, con el deseo de estudiar y tener nuevas experiencias fuera de la vereda, han incursionado en carreras como biología, docencia y medicina veterinaria. Aunque en su mayoría no se dedican a ejercer su profesión, ya que encuentran una estabilidad económica mejor en el campo y en la vereda que en la ciudad. Figura 6

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Nivel educativo de las personas mayores de 25 años pertenecientes a la vereda alto Palermo. 2023

Nota. Elaboración propia.

Este índice de personas profesionales refleja un mayor acceso a la educación en comparación con las generaciones anteriores. Además, esta amplia exposición a experiencias educativas tanto en entornos rurales como urbanos ha proporcionado una visión más amplia del mundo. Esto, a su vez, ha permitido la implementación de nuevas pautas de crianza en la formación de sus hijos, enriqueciendo su bagaje cultural y desafiando los estereotipos de género arraigados en el seno de la familia.

Es importante destacar que, para continuar con sus estudios, los niños deben trasladarse a un lugar que brinde educación básica y media. El lugar más cercano es el internado en Puerto

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Nivel educativo de personas mayores de 25 años pertenecientes a la vda. Alto Palermo hombre adulto mujer adulta hombre mayor mujer mayor

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Betania, una instalación escolar que brinda alojamiento y comida para aquellos niños y niñas que viven lejos y no pueden viajar diariamente. Aunque se supone que este internado recibe financiamiento del Estado, los recursos son insuficientes y los padres terminan contribuyendo con una mensualidad para contratar una señora que se encargue de la preparación de alimentos y permitir que sus hijos vivan allí.

Estos estudiantes quedan bajo la responsabilidad de dos docentes, un hombre y una mujer. Con el paso de los años, el internado ha experimentado un declive considerable, hasta el punto de que en este año 2023 no ha funcionado debido a la falta de financiación y a la escasez de niños que deseaban asistir, por lo que no se cubría la cuota necesaria. El siguiente colegio más cercano es en Campo Hermoso, sin embargo, no cuenta con instalaciones de internado. Aun así, existen opciones para alquilar habitaciones, quedarse con familiares, o bien viajar diariamente. Este colegio ofrece la posibilidad de estudiar únicamente los días sábados, en un programa sabatino que consiste en dedicar todo el día a las clases y así completar el año escolar. Otra opción se encuentra en el pueblo de San Vicente del Caguán, aunque esto puede variar según las conexiones familiares o conocidos que se tengan allí, o en algún otro lugar donde los familiares tengan un mayor acceso a la educación. En el 2021 tuve la oportunidad de graduar a tres estudiantes de quinto grado, de los cuales solo uno expresó su deseo de seguir estudiando. La niña se dedicaría a las tareas del hogar, mientras el otro joven ya trabajaba y estaba completando el quinto grado por responsabilidad. Cabe señalar que, a pesar de estar en quinto grado, su edad era de 15 años, lo cual era motivo de preocupación. Tenía un amplio conocimiento en el campo y trabajaba para mantenerse, por lo que no veía la necesidad de continuar con su educación académica.

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En 2022, se graduaron siete estudiantes, cuatro varones y tres mujeres. Los niños tenían un amplio conocimiento en el campo debido a sus actividades extracurriculares. La mayoría tenía claro qué hacer al finalizar el quinto grado. Algunos padres ni siquiera les brindaban la opción de continuar sus estudios. La mayoría de los padres les preguntaba a los niños si deseaban estudiar o no. Por lo tanto, solo uno de ellos quería seguir estudiando. Sin embargo, las distancias para asistir a la escuela limitaron sus deseos de continuar con sus estudios. Las tres niñas provenían de diferentes condiciones socioeconómicas y mostraban interés en continuar sus estudios en diferentes lugares según los familiares que tenían en el departamento. Sin embargo, solo una de ellas tenía la posibilidad económica de estudiar en cualquier lugar, ya que su familia era una de las más adineradas de la vereda. A pesar de eso, decidió no estudiar. Sus padres no querían obligarla, argumentando que no querían gastar dinero en una educación, que la niña no iba a apreciar y probablemente eso resultaría en perder el año, lo cual significaría una pérdida económica. Las otras dos niñas son de familias con una economía más limitada, no tenían la posibilidad de estudiar en cualquier lugar. Por lo tanto, no pudieron continuar con sus estudios.

Se puede observar una repetición de conductas patriarcales que han sido inculcadas. La niña con mejores posibilidades económicas puede obtener un ingreso económico sin mucho esfuerzo ni la necesidad de terminar el bachillerato. Además, tienen el deseo de llegar a los 15 años para poder conseguir una pareja y, probablemente, formalizarse. Hasta el momento, sus aspiraciones parecen limitarse a eso.

Por lo tanto, muchos padres también reducen sus expectativas de educación para sus hijos hasta el quinto grado, considerándolo como el nivel básico. A partir de ahí, la decisión de continuar estudiando queda en manos de los niños de entre 10 y 13 años de edad. Este año he

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tenido la oportunidad de conocer a tres familias cuyos hijos realmente apuestan por una educación superior. Estos padres los respaldan y tienen los recursos económicos necesarios para que sus hijos continúen su formación académica. Son familias en las que los padres han tenido la oportunidad de cursar estudios superiores.

Varias de las personas que asisten a la escuela como padres de familia fueron compañeros en las aulas como estudiantes. Tomando clases en el salón de madera, en distintos grados, pero estudiando juntos. Ahora, se vuelve a encontrar en los terrenos de la escuela, desempeñando roles diversos y con historias de vida distintas. Entre ellos, destacan tres mujeres jóvenes que tomaron la valiente decisión de adentrarse en la Universidad.

Una de ellas relata que siempre fue la mejor en la escuela y en el Colegio de Campo Hermoso. Aunque tuvo que esforzarse mucho para persuadir a su padre de que le permitiera estudiar y poder terminar su bachillerato. Hallaron un lugar para residir en Campo Hermoso con un pariente y culminar sus estudios, destacándose como una de las mejores estudiantes. Ingresó a la Universidad de la Amazonía, ubicada en Florencia, con el propósito de estudiar biología. Sin embargo, al comenzar su carrera, se dio cuenta de la gran disparidad educativa existente entre las instituciones municipales. Se sintió completamente perdida, ya que parecía no saber nada de los temas que se discutían en su carrera, y los profesores daban por sentado que los estudiantes ya debían tener conocimientos previos. Esta situación refleja cómo la educación rural está diseñada considerando condiciones muy particulares, y básicas adaptadas a las necesidades de su población. No obstante, la educación superior no está adecuada para recibir a estos estudiantes que provienen de una educación rural multigrado.

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Es evidente que la Universidad está enfocada principalmente en población urbana, mientras que aquellos provenientes de zonas rurales tienen escasas posibilidades de acceder a una educación superior y formarse como profesionales. A pesar de estas dificultades, esta joven logró avanzar en su carrera hasta el décimo semestre, completando las prácticas correspondientes.

Sin embargo, no pudo completar su graduación debido a que la pandemia interrumpió su proyecto de grado y, además, se encontraba esperando un bebé. La pandemia también afectó al padre de la niña, un veterinario graduado de la Universidad Amazonia, quien perdió su empleo. Ante esta situación, tuvieron que buscar un lugar donde vivir y la opción más viable fue regresar a la vereda Alto Palermo. Afortunadamente, su hermano, uno de los propietarios más adinerados de la vereda, les ofreció una parcela para que construyeran su hogar y pudieran establecerse allí. Otra de las mujeres que logró acceder a la educación superior se inscribió en la licenciatura en educación física. Sin embargo, su experiencia en la educación superior fue breve ya que no le gustó. Al finalizar el semestre, conoció a su actual esposo, con quien decidió mudarse a la vereda Alto Palermo. Actualmente, tienen dos hijos y trabajan en una finca. La población de la vereda se enfrenta a varios desafíos, sin embargo, también muestra signos de resiliencia y cambio, especialmente en familias con niveles educativos más altos. La mejora de la educación y la promoción de la igualdad de género son áreas clave para el desarrollo futuro de la comunidad.

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Alto Palermo: Educación en el Horizonte Los acuerdos de paz realizados en el 2016 en La Habana -Cuba, entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC), dieron

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apertura a un proceso amplio e inclusivo de justicia transicional en Colombia enfocado, principalmente, en los derechos de las víctimas del conflicto armado y que, como parte esencial de ese proceso, el gobierno nacional está en la obligación de implementar los puntos del Acuerdo Final12. Es así que, en el Decreto ley 882 de 201713, se decreta el concurso especial de méritos para la provisión de educadores en zonas afectadas por el conflicto. Bajo este marco, se oferta el concurso especial Docente postconflicto. Se llama ‘especial’ porque es el único concurso, en la historia de Colombia, que se ha hecho sólo para territorios rurales afectados por el conflicto armado. Cada ente territorial, considerada zona de conflicto armado, debía postular las vacantes docentes de acuerdo a la necesidad de servicio por municipio.

San Vicente del Caguán oferta 272 plazas para sus 14 inspecciones y 287 veredas, siendo el municipio que más plazas docentes ofertó. Este concurso otorgó puntos adicionales a docentes que fueran oriundos del lugar donde se ofertara la plaza, o si habían trabajado en territorio de conflicto armado por más de cierto tiempo; tenía puntos adicionales que iba sumando para el ponderado final. Hubo profesores que llevaban mucho tiempo trabajando en este territorio. La mayoría de los profesores que trabajaban en los colegios y escuelas rurales tenían cargo provisional. Así que les otorgan ese beneficio. Fuimos muchísimos los profesores que nos postulamos y pasamos en San Vicente, aun así, quedó una lista de elegibles bastante extensa. El 80 % de los profesores nombrados en san Vicente del Caguán fueron de otros departamentos.

12 Consultar los pormenores del Acuerdo en

https://www.jep.gov.co/Marco%20Normativo/Normativa_v2/01%20ACUERDOS/Texto-Nuevo-Acuerdo- Final.pdf?csf=1&e=0fpYA0

13 https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=81853

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Elijo a San Vicente del Caguán por ser uno de los municipios que más plazas ofrecía, o sea, más posibilidades de pasar. Antes de llegar como docente al Caquetá, me encontraba trabajando en Guayabal de Síquima-Cundinamarca, como docente provisional, lo que quiere decir que no era un lugar estable de trabajo, en cualquier momento podía llegar el docente de planta y los provisionales tenemos que dejar nuestras plazas.

En el 2021, después de 2 años de presentar la prueba, la Secretaría de Educación Departamental convoca a una audiencia pública, siendo este el mecanismo utilizado para que los integrantes de la lista de elegibles, seleccionen la institución educativa oficial, en estricto orden de mérito. En la audiencia tenía la lista de todas las escuelas disponibles con su respectivo número de plazas. No conocía nada del territorio, sobre cual quedaba más lejos o cerca del pueblo, así que mi mayor prioridad era quedar en una escuela donde no estuviera sola, que ojalá fuera una escuela con dos o tres personas que fuéramos a trabajar en una misma sede. Elijo la sede Alto Palermo, ya que era de las pocas escuelas que quedaban con 2 maestros.

5.1

Abordaje metodológico Para el desarrollo de la investigación, se analiza mi experiencia como maestra en este territorio desde una perspectiva autoetnográfica, tal como sugiere Gregorio (2022). Este enfoque me permite examinar críticamente mis propias experiencias, creencias y valores, al tiempo que reconozco la influencia de mi contexto social, histórico y cultural en la formación de mi identidad y perspectivas. Además, esta metodología profundiza en la complejidad y la riqueza de mi experiencia vivida, explorando temas fundamentales como la identidad, la pertenencia, la resistencia cultural y el cambio personal. Es importante destacar que esta aproximación no se limita únicamente a la observación y el registro de mi experiencia; también implica una reflexión crítica sobre la misma, analizando mis percepciones, emociones, creencias y significados

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subyacentes. Esto implica comprender el contexto de los niños, niñas y sus familias pertenecientes a la escuela Alto Palermo. Para lograrlo, se utilizan herramientas como encuestas, diarios de campo, registro fotográfico, planeación de aula que se verán reflejadas en las practicas pedagógicas, curriculares y didácticas.

Los docentes de la Institución Educativa Rural Cristo Rey Antonio Nariño nos hemos propuesto desarrollar la malla curricular para todas las asignaturas. Sin embargo, en nuestra escuela, que sigue el modelo de Escuela Nueva, contamos con 6 grados, desde preescolar hasta quinto, y un total de 12 asignaturas. Utilizamos las cartillas proporcionadas por el Ministerio de Educación Nacional, diseñadas específicamente para Escuela Nueva, las cuales incluyen estándares, temas y actividades.

Hacemos un esfuerzo por organizar las temáticas por grado, teniendo en cuenta el nivel de dificultad y las necesidades de cada grupo. Algunas asignaturas, como inglés, arte y tecnología, se enseñan de manera conjunta en todos los grados, ya que su contenido es fundamental y accesible para todos. Sin embargo, materias como matemáticas, español, ciencias naturales o ciencias sociales requieren un enfoque diferenciado según el grado y la capacidad de los estudiantes.

Dentro de las exigencias del Ministerio de Educación Nacional se encuentran las pruebas "Evaluar para Avanzar", las cuales se aplican dos veces al año. Es interesante notar que, aunque el Ministerio proporciona guías de enseñanza para Escuela Nueva, las pruebas de "Evaluar para Avanzar" están centradas en situaciones cotidianas de Bogotá, lo que puede resultar desafiante para nuestros estudiantes. No obstante, nos esforzamos por garantizar que todos los niños terminen la primaria con dignidad, priorizando la formación de sujetos con derechos y responsabilidades dentro de la comunidad.

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Al diseñar la malla curricular, tenemos en cuenta los Desempeños Básicos de Aprendizaje (DBA) y el contexto de nuestra comunidad. Además, creamos un formato especial para las escuelas multigrado que facilita la planificación y ejecución de actividades, utilizando las cartillas de Escuela Nueva como principal recurso didáctico (ver anexo). La planeación de actividades está sujeta a cambios constantes, ya que respondemos a las realidades cambiantes de la escuela. Es posible que se implementen nuevas estrategias o se transversalicen temáticas para abordar conflictos específicos. El cuaderno de los estudiantes sirve como un diario que refleja gran parte del trabajo realizado en el aula, permitiéndonos entender mejor las realidades sociales, familiares y escolares, y así intervenir de manera efectiva para garantizar que la escuela sea un entorno seguro y digno para la infancia La sistematización de la experiencia y vivencia se llevará a cabo según las categorías y subcategorías propuestas por Larrosa (2006), el autor sostiene que esta reflexión no se limita a una mera introspección, sino que implica un proceso complejo de comprensión y significación de nuestra propia existencia en el mundo. La aplicación de la experiencia de sí en la metodología de investigación conlleva una reflexión crítica sobre la posición del investigador, el reconocimiento de sus propias influencias en el proceso de investigación y el desarrollo de una comprensión más profunda y empática de los sujetos de estudio.

Este proceso comenzará reflexionando sobre la experiencia desde la exterioridad, alteridad y la alienación, conceptos que están estrechamente relacionados con la experiencia educativa y la relación entre el individuo y el mundo que lo rodea. Es decir, se reconoce la importancia de las experiencias sensoriales y perceptivas en la construcción de nuestro conocimiento y comprensión del mundo que esta influenciada por las experiencias que tenemos fuera de nosotros mismos.

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En una segunda categoría, el autor propone reflexionar desde la experiencia propia, donde el lugar de la experiencia soy yo. La relatividad, subjetividad y alteración son fundamentales para comprender la naturaleza de la experiencia humana y su relación con la educación. Lo que consideramos como "verdad" o "realidad" es relativo y está sujeto a múltiples interpretaciones y perspectivas. La relatividad nos invita a ser conscientes de nuestra posición subjetiva y a estar abiertos a la diversidad de interpretaciones y puntos de vista. Esta experiencia se enmarca en la subjetividad, comprendiendo que puede ser subjetiva en relación con otras experiencias; por lo tanto, la experiencia es propia y para cada cual diferente.

Larrosa defiende una concepción de la educación como un proceso de transformación, en el que como individuo puedo cuestionarme las creencias, ampliar mis horizontes y desarrollar una mayor conciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, lo cual implica adquirir nuevos conocimientos, desarrollar una comprensión más profunda de uno mismo y de los demás, así como la capacidad de actuar de manera más reflexiva y ética en el mundo. Nos invita a reconocer la diversidad en las perspectivas e interpretaciones del mundo, así como la importancia de nuestras experiencias personales en la construcción de conocimiento y el potencial que se encuentra en la educación para promover el crecimiento personal y social a través del cambio y la reflexión.

En un tercer momento, "pasaje" y "pasión" emergen como conceptos cruciales en la experiencia humana y el proceso de aprendizaje, adquiriendo significados profundos. En términos encapsulan momentos de transformación y cambio que son fundamentales en la trayectoria de cada de cada individuo. Constituyen puntos de inflexión que abren nuevas perspectivas, desencadenando un cambio en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. Esta apertura hacia lo nuevo no solo facilita el crecimiento personal, sino que también

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la transformación continua, impulsándonos hacia niveles elevados de desarrollo y autodescubrimiento.

La pasión, por su parte, se revela como una fuerza motivadora de gran alcance en el proceso de aprendizaje. Se manifiesta como la intensidad emocional y el compromiso profundo con los aspectos que nos importan de manera significativa. Cuando nos entregamos con pasión a nuestro aprendizaje, nos encontramos más comprometidos y motivados, lo que nos impulsa a superar obstáculos y alcanzar nuestras metas con determinación. En este sentido, se elabora una matriz en la cual se sistematiza la narrativa de la experiencia teniendo en cuenta las categorías mencionadas.

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Experiencia como maestra en San Vicente del Caguán Lectura desde la experiencia de sí, Jorge Larrosa Exteriori dad Alterida d Alineaci ón Subjetiv idad Reflexivi dad Transfo rmación Pasaje, pasión LO Algo que no depende de mí

QUE ME

El lugar de la experiencia soy yo

PASA

Acontecimiento El camino hacia la escuela está al lado de la fonda, es una carretera angosta y en terribles condiciones, luego se llega a un puente de madera, con las tablas sueltas y árboles frondosos que rodean a Palermo, “el caño”. Luego de cruzar el puente, se acaba el camino e inicia el potrero, donde resulta muy fácil perderse.

Me daba mucho miedo atravesar el ganado y enfrentarme a las condiciones de la carretera destapada bajo la lluvia.

Mi intención es hacer de esta escuela un lugar bonito, acogedor.

Cuando me iba bien en el camino llegaba a las 7:15, cuando no, llegaba sobre las 8 a la fonda, donde dejaba la moto y empezaba la caminata hasta la escuela. Después de unos meses los niños me cuentan, que su profesor anterior los agredía físicamente, la manera en que el profesor los sentaba era cogiéndolos de las orejas y los llevaba hasta el puesto, o para que hicieran silencio usaba diferentes agresiones físicas.

el primer grupo de niños que tengo acá, en el Caquetá, marca un hito importante en mi historia y en el continuar de docente en este lugar. Con este grupo de estudiantes aprendo cosas esenciales de habitar la zona rural.

Duré lo restante del 2021 viajando todos los días, de Campo Hermoso hacia la escuela. La entrada con los niños es a las 8:00 “profe eso no pasa por acá, usted puede dejar esa moto ahí por semanas o meses y le aseguro que nadie la va a tocar, así como Es la primera vez que vivo en una zona rural como la de San Vicente del Caguán, que es bien particular por sus dinámicas

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a.m. yo salía de mi casa a las 6:00 a.m. para tener tiempo suficiente, ya que no manejaba tan rápido y llovía casi todos los días. La carretera se ponía peor de lo que ya era.

la dejé, así mismo la encuentra”. No me quedaba más que confiar. sociales y por la dificultad en el acceso a los recursos básicos. En ese sentido los niños se configuran como una familia y las familias me acogen, en su mayoría, de una manera muy bonita en la que empiezo a sentir seguridad al conversar con ellos. Les pedí que se presentaran por medio de un juego enrollando la lana para saber lo que les gusta y lo que no, inicie yo para poderme presentar y motivarlos a que lo hicieran también. Se mostraron muy tímidos, les daba pena hablar y decir lo que pensaban, para ir al baño.

Un niño de preescolar, ellos que dicen lo que ocurre a su alrededor, empieza a contarme que en su casa estaban pasando armados, el niño trata de empezar a contar lo que pasaba, cuando la niña de grado cuarto se levanta y le dice con una voz fuerte y contundente “¡Silencio de eso no se habla!”

al abrir la puerta lo primero que veo en el piso es a Lúa muerta. Ha sido el golpe más duro que he recibido por acá.

Todos los estudiantes de grado quinto no podían asistir porque la escuela les quedaba a más de una hora a caballo, así que con ellos se continuó el trabajo con guías, asistían presencialmente 8 niños y

2 niñas, desde preescolar hasta

grado cuarto.

muchas veces tuve que caminar, en pleno medio día, bajo ese rayo de sol terrible, caminar por media hora o más.

A raíz de eso la señora se enfurece y envía unos audios a una de las madres de familia de la escuela, donde se dirige hacia mí de manera grotesca, diciendo que iba a mandar a sus conocidos de la guerra porque “la profesora se creía mucho”.

no paraba de llover, me caía todo el tiempo; siempre estaba golpeada con moretones. Había días que me dirigía hacia la escuela llorando. A pesar de usar impermeable, generalmente llegaba a la escuela mojada de pies a cabeza y tenía que durar así toda la jornada. Cuando llovía mucho la mayoría de los niños no asistían, en muchas

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ocasiones solo éramos un estudiante y yo.

Empezamos a hablar con Oscar sobre todas esas cosas que le afectaban, le demostré un cariño especial, me conmovió todas las fibras saber que era consciente de todo lo que pasaba. En alguna ocasión la mamá llamó para avisar que iba a venir a la casa a visitarlos… muy enojado me contó que habían ido a una fiesta en la Fonda, estaban jugando gallos, bailaban y tomaban. Allí estaba su mamá. Ya tarde en la noche la mamá estaba tomando con mucha gente, el niño cuenta que le pidió plata para comprarse algo de comer. Esta señora delante de todas las personas que estaban ahí lo hizo sentir muy mal, le dijo que él solo la quería para pedirle plata, que él solo era un gasto para ella, que no la volviera a molestar ni a volver a decir mamá.

Resalto todas las habilidades de Oscar, que es súper trabajador, todo lo del campo se le da muy bien, es él quien nos enseña muchas cosas de la huerta, la mamá empieza a ceder. “Es la primera vez - dice ella- que me dicen cosas buenas en la escuela de mi hijo”. Eso me pareció muy triste, porque da muestra de una educación castigadora.

creo que la pedagogía del amor es fundamental para poder educar, es así que cuando ya tenemos más confianza con los niños, sobre todo con los más pequeños, de preescolar que es la primera vez que salen de su casa para un centro educativo, a ellos les demuestro mucho más afecto, para que se sientan seguros. Con abrazos, cosquillas y caricias en sus mejillas y cabeza.

En alguna ocasión levanté la mano para acariciar al niño de preescolar, de los cuatro hermanitos y ese niño se asustó, Entonces vale la pena preguntarse ¿qué es vivir en paz? O, para estas comunidades, ¿qué sería la paz? cómo querer algo que no se conoce y que Mi intención no es que tengan miedo a la escuela, al conocimiento, ni a la maestra, por el contrario, me gustaría brindar las herramientas

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se tapó como protegiéndose de algún golpe.

nunca se ha visto, por lo menos en Colombia.

necesarias que permitan desenvolverse en un ámbito social, que puedan expresarse, que puedan pensar por sí mismos, personas que tengan criterio, que puedan ser críticos y que se sientan amados. Así que era arriesgarse a estar en una sede sin nada el miedo fue altísimo, porque me iba a enfrentar sola a una comunidad, a una población de la cual no tenía ni el más mínimo conocimiento, sino el estereotipo que tal vez nos venden por las noticias. empezamos a tejer una relación afectiva muy bonita, llegó el punto en que ellos mismos se alegraban del logro y avance de Oscar. Cuando empezó a leer y a escribir oraciones más completas fue un triunfo, no sólo para él, sino para todos los del salón, porque realmente lo hicimos propio y empezó a verse una construcción en el aula bien bonita. Los niños fueron muy receptivos ante las propuestas que yo les ofrecía porque no era una imposición sino era un diálogo entre el grupo, entre la familia que éramos.

En grado tercero estaba Oscar, un estudiante que no sabía leer, ni escribir su nombre bien. Era considerado por sus compañeros como ‘el bruto’, el que no sabe, ‘el burro’ y demás etiquetas que le se ha generado un estereotipo del deber ser a la maestra(o) sobre todo a las mujeres, en el que hay un deber ser de comportarse, un deber ser de vestirse, un deber ser de hablar, un deber ser de relacionarse, que creernos el cuento de que la infancia de nuestro país es responsabilidad de todas las personas que compartimos con ellos, que somos todos y todas los que debemos garantizar ese derecho a una infancia feliz, a

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ponían porque se le dificultaba aprender.

resulta una doble moral del maestro ya que se idealiza como si fuera un ser supremo, como el prototipo de ser humano perfecto para una sociedad.

una infancia sana, a una infancia con derechos, con dignidad.

Este niño de 11 años en grado tercero vive con su abuela, quien es la responsable de él porque su mamá lo abandonó

Los niños y niñas de alguna manera me animaban, de hecho, a lo largo del tiempo he tenido constantes bajones emocionales, supongo normal por estar en tan difícil condición. Ellos con sus detalles, demostración de gratitud y cariño, hicieron que pensara que esto sí vale la pena y que estar aquí no es sólo por dinero, sino porque de verdad se cree en el cuento de que se puede construir, o aportar para construir algo más bonito en este pedacito de tierra que se llama Caquetá.

Ser observada como el “bicho raro” y sentir el placer de no encajar, me permitió hacer frente para romper estereotipos, en la estética, en la soberanía económica, la independencia y autosuficiencia que podemos tener las mujeres.

necesitaba un poco de apoyo de nosotros, de sus compañeros y amigos, teníamos el deber de acompañarlo y ayudarle, de decirle que sí puede.

Debido a esas circunstancias decidí aplazar la Maestría. Me enojaba mucho no tener siquiera lo digno para mis estudiantes.

La mayoría de los niños (as) se tienen que levantar a las 3:00 a.m. o 4:00 a.m. para ayudar en las cuestiones del ordeño. Una vez terminado ese trabajo pueden La única presencia del Estado es la maestra, y solo viene con un marcador en mano.

Todas las personas de esta escuela poseemos un conocimiento importante, como yo les puedo compartir mi conocimiento frente a todo lo

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Nota. Elaboración propia. alistarse para ir a la escuela, y cuando llegan a casa en la tarde, tienen que realizar trabajos con el ganado.

que yo sé, ustedes pueden compartir conmigo los conocimientos de la huerta y todo lo referente al campo, también todo lo que tiene que ver con el ordeño y lo que hacen con sus animales. Yo no vine acá solamente para mandar, sino vine para aprender y para aportar en la medida de lo posible. al principio fue muy duro porque no había luz suficiente, no había internet, ni señal de teléfono. Fue otro proceso durísimo porque estaba acostumbrada a todas las comodidades, y llegar a un lugar donde hay muy poco de esa anterior vida, fue muy difícil.

Para poder hacer, por ejemplo, experimentos con los chicos, manualidades o actividades didácticas, debo hacerlo con mis recursos.

en los primeros trabajos de huerta un niño me dice “pero usted siendo profe, cómo no va a saber”.

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El señor rector nos empieza a delegar nuestros lugares de trabajo. Resulta que la sede Alto Palermo aparecían publicadas dos plazas, no cumplía con la cobertura necesaria para tener dos docentes, correspondía solo un docente. Así que el rector nos da dos opciones. Una es trabajar y vivir en una sede que tiene postprimaria, o sea hasta el grado noveno, en la cual debe haber dos docentes, uno para primaria y otro para postprimaria. Pero queda mucho más lejos de San Vicente Pueblo, y sin condiciones de nada, porque después de pandemia las sedes quedaron muy abandonadas, los profesores no vivían ahí, obviamente, y no había sentido de pertenencia por parte de la comunidad para arreglar la escuela.

En alguna ocasión levanté la mano para acariciar al niño de preescolar, de los cuatro hermanitos y ese niño se asustó, se tapó como protegiéndose de algún golpe. 64, pero con otro compañero. O estar en la sede Alto Palermo, sola y más cerca de Campo Hermoso y San Vicente Pueblo, con la posibilidad de poder viajar todos los días desde Campo Hermoso hacia la escuela. Debía enfrentar esa escuela sola, pero teniendo mejor calidad de vida viviendo en Campo Hermoso. Sin embargo, el miedo fue altísimo, porque me iba a enfrentar sola a una comunidad, a una población de la cual no tenía ni el más mínimo conocimiento, sino el estereotipo que tal vez nos venden por las noticias. Entonces me cuestionaba ¿hasta qué punto se podía exigir o cómo debían ser las cosas para no entrar en conflicto con la comunidad?

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Nota. Adaptado de croquis de rutas de las sedes, Proyecto Educativo Institucional de la Institución Educativa Rural Cristo Rey Antonio Nariño.

Después de dos años puedo decir que estar sola en esta escuela fue la mejor decisión que pude tomar. Campo Hermoso me brindó la posibilidad de terminar el semestre la Maestría en Educación para la Paz. Allí, conocí personas que me enseñaron mucho para poderme desenvolver en este campo y con la comunidad. Los habitantes de la vereda Alto Palermo son realmente acogedores, compaginamos muy bien, como todo, hay personas de las que no soy de total agrado, pero con las que se puede convivir y hacer lo posible para que los niños y niñas tengan una buena educación.

El otro profesor que venía para Alto Palermo le correspondió trabajar y vivir en la sede donde hay postprimaria. Él daba clase a primaria y el compañero de post primaria venia del departamento del Chocó. Una persona muy alegre, con una personalidad arrolladora. Al cabo de un tiempo ellos salen de esa escuela presuntamente por amenaza. La Secretaría de Educación

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Departamental los reubica, en este momento se encuentran en diferentes escuelas, pero mucho más cerca de Florencia, capital del departamento.

Entonces sí fue una buena decisión haberme quedado con la sede que inicialmente escogí. Después de un tiempo charlando con las mamitas de la escuela, me decían que pedían mucho a su dios para que viniera una maestra, porque la experiencia que habían tenido con profesores hombres no era tan agradable, pedían mucho por una mujer, y bueno, llegué yo.

Morales, M. (2023). Escuela Alto Palermo, San Vicente del Caguán, Caquetá. La escuela Alto Palermo es creada por motivación de la Junta de Acción Comunal (JAC) en cabeza del señor Ángel María Lozano, presidente de la JAC en 1975, en ese entonces la Junta de Acción Comunal pertenecía a la inspección de Santa Rosa del Caguán. El señor Efraín Gahona donó una hectárea de tierra para la construcción de la escuela. La junta se organizó para realizar una casa de palma y cercar el terreno donde se tomarían las clases. El primer profesor fue un muchacho trabajador de la vereda, con capacidades para enseñar a los niños y niñas de la época.

Según el PEI de la I.E.R. Cristo rey, en el año 2004 la escuela Alto Palermo pasó a ser una sede de este Centro Educativo. Para este año las fortalezas de la sede eran: dotación de guías, materiales didácticos, computadores, batería sanitaria, aula de clase en material y en buen estado.

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Dentro de las debilidades se encontró: difícil acceso al agua para el uso de los estudiantes y docente, difícil acceso de vías para ingresar y llegar a la escuela, sin fuente de energía alternativa, falta de cerca delimitando el espacio de la escuela, sin acceso a Internet, falta construcción de un espacio para el restaurante escolar, ya que los niños y niñas no tienen donde recibir dignamente los alimentos.

A mediados de julio del 2021, inicio a laborar en esta escuela. Es importante señar que las instituciones educativas estaban buscando las estrategias para volver a la presencialidad después de haber afrontado la pandemia del Covid-19. Se finalizó la semana de inducción con reunión de padres de familia de toda la Institución, donde el señor rector oficialmente presentó a toda la planta docente. Exceptuando a una docente, todos llegábamos nuevos. En dicha reunión conocí al señor Lorenzo Cuellar, presidente de la JAC. Le pregunté por la posibilidad de conocer la sede ese mismo día. Él organizó para que, sobre la carretera, en una casa llamada fonda, que cumplía la función de tienda, me esperará don Antonio Cardozo.

El camino hacia la escuela está al lado de la fonda, es una carretera angosta y en terribles condiciones, luego se llega a un puente de madera, con las tablas sueltas y árboles frondosos que rodean a Palermo, lugar conocido como “el caño”. Luego de cruzar el puente, se acaba el camino de carretera e inicia el potrero, donde resulta muy fácil perderse. Después de un difícil trayecto llegamos a una puerta donde hay dos casas, una es donde funcionaba la enfermería que ahora es la caseta comunal, y al lado, una casita donde vive Elicerio.

Elicerio es un señor de 45 años con discapacidad física, vive solo en una casa de madera con un perro y pollos que cría para venderlos para las peleas de gallos que son muy populares por estos lados. Al pasar la puerta que separa el potrero, nos encontramos con las ruinas de lo que algún día fue un caserío, una casa con mesas de billar, donde cuentan, se hacían las fiestas y

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bazares para reunir fondos, según dicen, ya estaba organizado el caserío tenían matadero, tiendas, minimercados, discoteca que al tiempo era billares y gallera, centro de salud con una enfermera y escuela. La enfermera y la maestra vivían en las casas de las personas, donde ocasionalmente pagaban un arriendo, a veces las personas les daban el hospedaje sin cobrarles. Tenían planta de luz a gasolina, por lo cual todas las casas del caserío se beneficiaban. Tenían organizado el abastecimiento de agua desde un nacedero donde pusieron tanques elevados y suministraba con agua limpia todas las familias.

Según cuentan el caserío iba en crecimiento, hasta que llegó el momento de hacer las carreteras que conectaran hacia Betania y el pueblo de San Vicente. Hacer la carretera por donde estaba el caserío resultaba significativamente más costoso ya que tendrían que hacer varios puentes en zonas geográficamente inestables, es por eso que deciden hacer la carretera a 2 km del caserío.

Con este importante cambio los habitantes empiezan a trasladar sus viviendas cerca de la carretera, las familias más adineradas son las primeras en salir y con ellos cae la economía, hasta el punto de quedar Elicerio solo. Aunque la JAC le ha propuesto hacerle casa sobre la carretera para que esté más cerca de la comunidad, él se niega, dice que respiraría mucho polvo, además que hay varias tiendas sobre la carretera y no vendería igual, ahí por lo menos vende cuando tienen la reunión de la Junta, y cuando asisten los niños y niñas a la escuela. La JAC siempre está pendiente de las necesidades que pueda tener Elicerio, quien, a pesar de ser una persona con dificultades en el movimiento, es totalmente independiente, lo único que pide constante es el encargo del mercado que se le vaya acabando, así como la pipeta de gas. Luego de presentarme con Elicerio, dejamos las motos bajo un árbol de mango para pasar a la escuela caminando, ya que el caminito se pone peor para ir en moto. A unos 300 metros

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aproximadamente. Lo primero que se ve al llegar a la escuela es el parque, que se encontraba en una condición bastante regular. Al abrir el salón salieron volando muchos murciélagos, hicieron casa en las vigas del techo, el salón que es construido con ladrillo y cemento, estaba invadido de ellos, el estiércol de los chimbilás, como le dicen por acá, estaba por todos lados. Había un desorden descomunal de libros, carpetas, animales y pupitres. Ya sabía que mis elementos para trabajar iban a ser los libros y el tablero. La escuela llevaba mucho tiempo sin ocuparse, se veía abandonada. Mi intención es hacer de esta escuela un lugar bonito, acogedor, así que había mucho por hacer. Sin embargo, dejamos todo tal cual, y seguimos nuestro camino hacia Campo Hermoso. Por esos días estuvo mi hermano acompañándome a ubicarme y a manejar, ya que tenía más experiencia en estas carreteras, me dio bastantes trucos, aunque eso no impidió que me cayera todos los días.

La reunión de padres de familia fue convocada por don Lorenzo para el lunes siguiente. Era mi primera reunión con los padres de familia y la primera vez que recorría sola la carretera en moto. Fue un camino larguísimo, aunque venia encantada de todo lo que podía observar de naturaleza en el camino: las familias de guacamayas gritando por los cielos, pajaritos de todos los colores acompañando el camino, mariposas, alguna vez se atravesó una danta, monos, micos, culebras gigantescas, cigüeñas, tortugas, muchas vacas y aunque hay pocos árboles, para ser la región amazónica, algunos florecen de colores llamativos y otros con frutos muy ricos. Por acá el trancón es de ganado. Me daba mucho miedo atravesarlo, en alguna ocasión un señor en moto se fue adelante para ayudar a abrirme paso entre tanto ganado, era como 1 km de solo ganado grandísimo, eso me daba susto.

Lo bonito de viajar todos los días de la casa a la escuela, es la posibilidad de ver cosas muy lindas de la naturaleza, cada día aparecía algo que me recargaba, como cuando amanecía

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con el cielo rosado, una maravilla. En el camino se llegaba a una loma donde se podían ver desde lo alto todo un paisaje selvático, con pocos árboles, pero aun así hermoso. El día de la reunión traté de entrar la moto hasta la escuela, venía con suficiente tiempo para llegar temprano y poder organizar en algo el salón, sin embargo, cuando entré por la fonda, la carretera se puso peor, entrar fue muy difícil, me caí y se le soltó la cadena a la moto, quedé varada. Me devolví a la fonda. Allí vivía una familia que tenían una niña para el grado segundo, les comenté lo ocurrido y me dijeron que dejara la moto ahí, cuando saliéramos de la reunión me ayudaban a arreglarla, aunque me preocupaba que cuando saliéramos la moto ya no estuviera, su respuesta fue “profe eso no pasa por acá, usted puede dejar esa moto ahí por semanas o meses y le aseguro que nadie la va a tocar, así como la dejé, así mismo la encuentra”. No me quedaba más que confiar, ellos me llevaron en la moto hacia la escuela.

Fueron llegando los acudientes, venían muy expectantes a conocer a la nueva maestra. Asistieron sobre todo mamás y algunos niños. Muy callados, reservados. Ese día me acompañó durante toda la reunión don Lorenzo. Me presenté mencionando las cosas más relevantes de mi vida. Hablamos de las cosas importantes de la Sede, de cómo se venía trabajando antes de la pandemia. Las madres pidieron se continuará con el horario que tenían de 8:00 a.m. A 12:00 p.m. Al finalizar la reunión se acercaron a preguntarme bastantes cosas de mi vida, fueron muchas las preguntas y más bien pocas las respuestas por parte de ellas. Los niños muy tímidos. Salí en la moto con don Lorenzo quien me ayudo a arreglar mi moto y la llevamos hasta la casa de él, que es relativamente cerca, para arreglarla bien y evitar quedarme varada por el camino. Para la casa de don Lorenzo se entra por un camino muy bonito de cerca viva, la casa es de las más lindas que he visto en la vereda y la región, su señora esposa nos ofreció almuerzo, muy querida la señora y sorprendida de que una profe tan joven y sola se arriesgara a venir al

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Caquetá, donde piensan que solo hay guerrilleros, todo me lo preguntaban entre risa, sobre las preocupaciones que posiblemente tendría mi familia, que obviamente si tenían, pero que mi mamá, ha sabido dejarme volar y confiar que todo saldrá bien.

Duré lo restante del 2021 viajando todos los días, de Campo Hermoso hacia la escuela. La entrada con los niños es a las 8:00 a.m. yo salía de mi casa a las 6:00 a.m. para tener tiempo suficiente, ya que no manejaba tan rápido y llovía casi todos los días. La carretera se ponía peor de lo que ya era. Siempre me ha gustado llegar antes que mis estudiantes para poder preparar el aula y adelantar cosas que tenga pendientes. Cuando me iba bien en el camino llegaba a las 7:15, cuando no, llegaba sobre las 8 a la fonda, donde dejaba la moto y empezaba la caminata hasta la escuela. Había dos estudiantes que entraban en moto, cuando ellos me alcanzaban me llevaban hasta la escuela, cuando tenían afán dejaban a la niña para que caminara conmigo, lo mismo ocurría al momento de salir, debía alistar todas mis cosas rápido para que los papitos de los niños me acercaran a la fonda, aunque muchas veces tuve que caminar, en pleno medio día, bajo ese rayo de sol terrible, caminar por media hora o más.

En la escuela había 17 estudiantes matriculados. Se continuó ese segundo semestre del año con una semi presencialidad. Todos los estudiantes de grado quinto no podían asistir porque la escuela les quedaba a más de 1 hora a caballo, así que con ellos se continuó el trabajo con guías, asistían presencialmente 8 niños y 2 niñas, desde preescolar hasta grado cuarto. La mayoría de mis estudiantes llegaban en caballo a la escuela, algunos se demoraban hasta 1 hora de camino, era muy chévere ver como llegaban en manada, se encontraban por el camino, y hacían lo posible por llegar más temprano que yo y poder decir que le ganaron a la profe en llegar. El primer día de clase llegaron 8 estudiantes, 1 niña, 7 niños. Nos encontramos con los estudiantes a las 8:00 a.m. en el salón de la escuela. Ellos llegaron muy tímidos, casi que

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no hacían si no lo estrictamente necesario. Los senté en círculo para podernos conocer y generar confianza. Les pedí que se presentaran por medio de un juego enrollando la lana para saber lo que les gusta y lo que no, inicie yo para poderme presentar y motivarlos a que lo hicieran también. Se mostraron muy tímidos, les daba pena hablar y decir lo que pensaban, para ir al baño también les daba pena o miedo decir, había un grupo de cuatro hermanitos; 2 de cuarto, uno de primero, uno de preescolar. El niño más pequeño de los hermanitos le decía al hermanito mayor cuando necesitaba ir al baño, y el niño grande era quien me decía. Los veía y sentía que estaban muy prevenidos. Llegué con juegos y canciones traté de mostrarme divertida para que perdieran ese miedo, porque quería generar confianza, una relación de amistad y respeto, por lo general siempre funciona con los niños, pero con ellos no, y así pasó ese primer día. Luego las mamás empezaron a hablar sobre lo que decían los niños de la escuela, viéndolos muy contentos. Poco a poco los niños me manifestaban su gusto por ir a la escuela, se notaban muy alegres, nos divertíamos con las actividades que hacíamos. Me considero una persona muy afectiva, creo que la pedagogía del amor es fundamental para poder educar, es así que cuando ya tenemos más confianza con los niños, sobre todo con los más pequeños, de preescolar que es la primera vez que salen de su casa para un centro educativo, a ellos les demuestro mucho más afecto, para que se sientan seguros. Con abrazos, cosquillas y caricias en sus mejillas y cabeza. En alguna ocasión levanté la mano para acariciar al niño de preescolar, de los cuatro hermanitos y ese niño se asustó, se tapó como protegiéndose de algún golpe. Ese primer momento fue muy impactante para mí, pues nunca había visto que un niño se protegiera ante una caricia, él no sabía que era un abrazo, fue muy triste. Hubo un proceso pedagógico con los niños para que aprendieran lo que era una caricia, hasta qué punto es buena una caricia y hasta dónde se debe permitir. Con los padres también fue un proceso pedagógico

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sobre manifestar amor a sus hijos, no sólo los corregimos cuando está mal, si no que cuando hacen algo bien y cuando está todo bien, también hay que manifestarles ese cariño y ese amor. Las madres al principio me decían que “cuchicheaba” mucho a los niños y niñas. Efectivamente, sí los consentía, porque para mí, sí es muy importante que un niño se sienta capaz, que se sienta amado y que entiendan que eso de “la letra con sangre entra” es un discurso maltratador, muchos aprendimos así y no significa que este bien. Mi intención no es que tengan miedo a la escuela, al conocimiento, ni a la maestra, por el contrario, me gustaría brindar las herramientas necesarias que permitan desenvolverse en un ámbito social, que puedan expresarse, que puedan pensar por sí mismos, personas que tengan criterio, que puedan ser críticos y que se sientan amados. Y eso no significa que no les exigiera.

Después de unos meses los niños me cuentan, que su profesor anterior los agredía físicamente, la manera en que el profesor los sentaba era cogiéndolos de las orejas y los llevaba hasta el puesto, o para que hicieran silencio usaba diferentes agresiones físicas. En ese momento comprendí la raíz del miedo hacia el docente y el comportamiento en los primeros encuentros conmigo, y también se justificaba porqué los padres cuestionaban el hecho que yo les diera tanto cariño y confianza, probablemente no estaban acostumbrados a concebir la educación de otra manera, porque de una u otra manera ellos permitían que esas agresiones pasaran. En grado tercero estaba Oscar, un estudiante que no sabía leer, ni escribir su nombre bien. Cuando yo llegué a mitad de año del 2021, este niño era considerado por sus compañeros como ‘el bruto’, el que no sabe, ‘el burro’ y demás etiquetas que le ponían porque se le dificultaba aprender. En el tiempo que estuve con él pude interpretar que Oscar no tenía ninguna deficiencia cognitiva, pues él tiene todas las capacidades y habilidades para poder aprender. Este niño estaba en una condición de menosprecio por tanto tiempo, que su cerebro se lo creyó, además de que

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había atravesado por una ausencia bastante importante en su vida, y no había una persona afectivamente cercana que le apoyara, es decir, este niño de 11 años en grado tercero vive con su abuela, quien es la responsable de él porque su mamá lo abandonó. Oscar le dice ‘mami’ a la abuela quien es efectivamente su mamá porque es la persona que lo está educando. Esta señora muy querida, ya con bastantes años, hace todo lo posible y hasta lo imposible por proteger y por brindarle educación a su niño, sin embargo, en casa ellos dos viven en compañía de una tía de Oscar y todo el núcleo familiar de la señora, quienes fortalecen esas inseguridades en el niño, diciéndole cosas hirientes y maltratándolo, tanto que el niño se creía incapaz de poder hacer lo que los demás hacían. La estrategia que venían desarrollando con el niño era la plana para todo, para aprender las letras, el nombre, algo que, evidentemente, no había funcionado. En el aula inicié trabajando con esas palabras, esas afirmaciones que hacían hacia Oscar, que no debían decirle a ninguna persona, además porque no era verdad que el niño fuera bobo, o no fuera capaz, sólo necesitaba un poco de apoyo de nosotros, de sus compañeros y amigos, teníamos el deber de acompañarlo y ayudarle, de decirle que sí puede. Como maestra entiendo que debemos ser un apoyo y no una piedra en el camino. Es así que con mis niños empezamos a tejer una relación afectiva muy bonita, llegó el punto en que ellos mismos se alegraban del logro y avance de Oscar. Cuando empezó a leer y a escribir oraciones más completas fue un triunfo, no sólo para él, sino para todos los del salón, porque realmente lo hicimos propio y empezó a verse una construcción en el aula bien bonita. Los niños fueron muy receptivos ante las propuestas que yo les ofrecía porque no era una imposición sino era un diálogo entre el grupo, entre la familia que éramos.

Muchas veces contaron que las maestras anteriores tenían hijos. Cuando ya tenemos confianza, ellos me preguntan por mis hijos. Yo les contesto que ellos eran como mis hijos y que

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con ellos era más que suficiente. Esa frase trasciende a las casas y a las familias, tanto así que, en una ocasión conversando con las mamitas, ya con mucha confianza, me cuentan eso, diciendo que los niños llegaron a contar en la casa muy emocionados, diciendo que la profe no tiene hijos porque ella dice que nosotros somos como sus hijos y que “para que quiere más”. En el momento causó risa, es una cuestión de creernos el cuento de que la infancia de nuestro país es responsabilidad de todas las personas que compartimos con ellos, que somos todos y todas los que debemos garantizar ese derecho a una infancia feliz, a una infancia sana, a una infancia con derechos, con dignidad.

En ese sentido, el salón empieza a apoyar a Oscar para que avance su proceso lecto escritor y de una u otra manera empieza a avanzar, sin embargo, tenía pendiente corregir también esto en casa, porque no sirve de nada que hagamos todo en la escuela si en casa no se apoya con lo mínimo, que es el respeto y el apoyo emocional. Cito a la mamá (abuela) para hablar con ella en la escuela. Esta señora muy amable, muy querida, llega a la escuela con una varita en mano, me dijo “Profe, que hizo mal mi hijo porque yo acá mismo le doy”. Era de entender, Oscar es un niño muy travieso, pero dentro de lo normal, que le gusta subirse a los árboles, trepar en todo y hacer bromas; no es un niño malvado, es un niño travieso y normal en su edad. Él nos hacía los días muy divertidos. Cuando llega esta señora con la varita en la mano, me preocupo y empiezo a hablar con ella. Resalto todas las habilidades de Oscar, que es súper trabajador, todo lo del campo se le da muy bien, es él quien nos enseña muchas cosas de la huerta, la mamá empieza a ceder. “Es la primera vez - dice ella- que me dicen cosas buenas en la escuela de mi hijo”. Eso me pareció muy triste, porque da muestra de una educación castigadora. Después de hablar todo esto con ella, hago la reflexión de que no podemos seguir maltratando al niño diciéndole palabras que lo hieren y que él se está creyendo. El niño no tiene

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ninguna deficiencia cognitiva como para que no aprenda a leer y escribir, por el contrario, lo que necesita es un apoyo emocional. Es ahí cuando empieza a contar la historia de la mamá del niño, diciendo que era muy desordenada, que le gustaba mucho la fiesta parece que tiene más de 5 hijos y todos los tiene en lugares diferentes, porque no se hace cargo de ellos. No saben quién es el papá. Por supuesto los chicos al verse en abandono toman caminos poco correctos, ella decide hacerse cargo de Oscar, afortunadamente. Se acuerda con la señora para que hable con las personas de su casa y empezar a corregir eso que le decían al niño, esas etiquetas para que Oscar mejorara a un más rápido.

Empezamos a hablar con Oscar sobre todas esas cosas que le afectaban, le demostré un cariño especial, me conmovió todas las fibras saber que era consciente de todo lo que pasaba. En alguna ocasión la mamá llamó para avisar que iba a venir a la casa a visitarlos. Cuando él se enteró de la noticia lo primero que hizo al llegar a la escuela fue contarme. Los niños siempre llegan a contarme todas las cosas importantes que pasan a su alrededor. Oscar me cuenta el gran acontecimiento, que va a venir su mamá en el mercado (fin de semana) estaba muy emocionado, porque no veía su mamá hace mucho.

Pasó el fin de semana, llegó Oscar a la escuela con un semblante totalmente diferente, estaba muy serio, triste. El primer día casi que no quiso ni hablar, no quería que lo molestaran, ni abrazará. Quería su espacio. Hasta que un día decidió acercarse y hablar del encuentro con su mamá; muy enojado me contó que habían ido a una fiesta en la Fonda, estaban jugando gallos, bailaban y tomaban. Allí estaba su mamá. Ya tarde en la noche la mamá estaba tomando con mucha gente, el niño cuenta que le pidió plata para comprarse algo de comer. Esta señora delante de todas las personas que estaban ahí lo hizo sentir muy mal, le dijo que él solo la quería para pedirle plata, que él solo era un gasto para ella, que no la volviera a molestar ni a volver a decir

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mamá. Por supuesto este niño estaba muy herido, comprendía que si no fuera por su abuela él no estaría en el lugar que está. De hecho, empezó a contarme sobre sus otros hermanos que estaban en cosas bien delicadas.

El niño empieza a avanzar en su proceso lecto escritor de una manera muy chévere. Cuando finalizamos el año ya escribía lo que pensaba, escribía chistes, adivinanzas y se inventaba historias, en ocasiones “se comía” algunas letras, pero en comparación de cuando empezamos avanzó bastante.

Como es de suponerse, el primer grupo de niños que tengo acá, en el Caquetá, marca un hito importante en mi historia y en el continuar de docente en este lugar. Es la primera vez que vivo en una zona rural como la de San Vicente del Caguán, que es bien particular por sus dinámicas sociales y por la dificultad en el acceso a los recursos básicos. En ese sentido los niños se configuran como una familia y las familias me acogen, en su mayoría, de una manera muy bonita en la que empiezo a sentir seguridad al conversar con ellos. En alguna ocasión, como protocolo para entrar en materia, pregunto sobre cómo les fue el fin de semana. Un niño de preescolar, ellos que dicen lo que ocurre a su alrededor, empieza a contarme que en su casa estaban pasando armados, el niño trata de empezar a contar lo que pasaba, cuando la niña de grado cuarto se levanta y le dice con una voz fuerte y contundente “¡Silencio de eso no se habla!” Inquieta saber que aún en esta región no se pueda hablar y reconocer lo que pasó y pasa, de la manera en la que fueron, fuimos o somos víctimas y hacer un reconocimiento a la verdad, que nos lleve a la justicia social, reparación y no repetición. Si bien estamos en un proceso importante desde el 2016, con la firma del Acuerdo, aún quedan bastantes secuelas que se deben corregir para lograr esa paz que tanto anhelamos, en los territorios donde hace más de 50 años no

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conocen otro modo de vida que con el conflicto armado. Entonces vale la pena preguntarse ¿qué es vivir en paz? O, para estas comunidades, ¿qué sería la paz? cómo querer algo que no se conoce y que nunca se ha visto, por lo menos en Colombia.

Continúo ese 2021 viajando todos los días, las caídas eran constantes, mis estudiantes dan ánimo para que valga el esfuerzo. A finales de agosto viene mi mamá para dejarme a Lua; mi gatica de 9 meses, estaba conmigo desde el primer mes de nacida. Hicimos todo el trámite para traerla en avión. Una mañana, a mediados de septiembre Lúa me despierta desesperada del dolor, lloraba mucho, no tenía ánimo de pararse, se veía muy mal. En Campo Hermoso solo había un médico veterinario, apenas amaneció salí a buscarlo, le inyectó medicina, dijo que seguro había comido algo envenenado. Me dijo que la llevara a la casa y en la tarde regresara para ponerle otra inyección. Destrozada, salí hacia la escuela, pero repitiéndome en la cabeza que cuando llegara la iba a encontrar mejor.

Al llegar a la casa, al abrir la puerta lo primero que veo en el piso es a Lúa muerta. Ha sido el golpe más duro que he recibido por acá. Ya no quería estar. Las condiciones eran terribles, no paraba de llover, me caía todo el tiempo; siempre estaba golpeada con moretones. Había días que me dirigía hacia la escuela llorando, la lluvia lavaba mi rosto y las lágrimas se confundían. A pesar de usar impermeable, generalmente llegaba a la escuela mojada de pies a cabeza y tenía que durar así toda la jornada. Cuando llovía mucho la mayoría de los niños no asistían, en muchas ocasiones solo éramos un estudiante y yo.

Luego de unos meses, tuve un inconveniente con una acudiente. Una mamá que no era responsable frente a las actividades de su niña. Esta niña tenía 8 años, cursaba el grado primero. No enviaba a la niña a la escuela porque le quedaba difícil el transporte, así que trabajábamos semipresencial con la niña, le entregaba unas guías de actividades y tenían que desarrollarlas y

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devolverlas en una fecha específica para evaluar y conversar con los estudiantes los temas abordados, sin embargo, esta señora nunca fue a la escuela ni envió nada. A los estudiantes les hacían entrega del Plan de Alimentación Escolar (PAE) que consiste en un mercado para un mes. Los primeros meses, en común acuerdo con las madres de familia, se le enviaron los mercados a esta niña, sin embargo, para el tercer mes; en reunión con madres, se acordó no enviar mercado a los estudiantes que no estuvieran cumpliendo con sus responsabilidades académicas. A raíz de eso la señora se enfurece y envía unos audios a una de las madres de familia de la escuela, donde se dirige hacia mí de manera grotesca, diciendo que iba a mandar a sus conocidos de la guerra porque “la profesora se creía mucho”. Como todo se escuchó en el momento de reunión de madres, me brindaron su apoyo y seguridad que no pasaría nada, especialmente la secretaria de la Junta, una señora joven, muy valiente y supremamente importante en cuanto a seguridad. Con las palabras de ella me sentía un poco más segura. Sin embargo, no tuve tanto miedo o sea sentía que, si en algún momento ella me mandaba, tal vez a amenazar, para que me fuera del territorio me haría un favor porque, aunque no lo demostrara ante los niños ni las familias, no la estaba pasando bien.

Comenzó una indisposición con algunas mamás que estuvieron haciendo comentarios que lo desaniman como docente, siempre pasa, pero por lo general se está acompañado de sus seres amados y de personas de confianza que son apoyo para afrontar la situación. Acá estaba sola. Desde hace mucho tiempo se ha generado un estereotipo del deber ser a la maestra(o) sobre todo a las mujeres, en el que hay un deber ser de comportarse, un deber ser de vestirse, un deber ser de hablar, un deber ser de relacionarse, que resulta una doble moral del maestro ya que se idealiza como si fuera un ser supremo, como el prototipo de ser humano perfecto para una sociedad. Pero resulta que los profesores somos seres humanos común y corrientes, con gustos y

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decisiones diferentes y diversos. Lo que ocasionó que me sintiera desposeída de identidad, para hacer parte de eso que “debía ser”.

Ser observada como el “bicho raro” y sentir el placer de no encajar, me permitió hacer frente para romper estereotipos, en la estética, en la soberanía económica, la independencia y autosuficiencia que podemos tener las mujeres. Sin embargo, no dejó de ser incómodo tener que ejercer la labor docente en todos los espacios donde me desenvolviera. El comportamiento con los amigos y la familia es muy diferente al entorno laboral, en este territorio nunca se acaba aquel rol de profe, se debe tener 24/7, es agotador. Extrañaba no sentirme observada todo el tiempo con una presión constante tan horrible.

Luego de adaptarme un poco, detecto a personas que se me acercaban a generar confianza para terminar comunicado todo a la población de la vereda. Les gusta investigar la vida de los demás para poder comunicarla a todo el mundo. Dejé de darle importancia a lo que digan o no tanto en mí persona como de mi quehacer pedagógico, porque no les parecía bien la forma de enseñanza, por ejemplo; no dejar planas de tarea. De hecho, en alguna ocasión se acercó a reclamar la tía de Óscar, porque ya no le dejaba planas al niño, la señora era quien agredía al niño verbalmente, y venía a reclamar porque al niño no le dejaba tareas de planas. Luego de un tiempo me dejó de preocupar lo que dijeran o lo que pensaran, estaba haciendo lo mejor que podía para aportar a estos chicos, no solo conocimientos teóricos, sino su formación como sujetos de derechos.

Se construyó una bonita relación con los estudiantes, al punto en que ellos mismos discutían las situaciones y dificultades que se presentaban en la escuela, y entre todos, se proponían soluciones, por ejemplo, era normal que el castigo fuera la nota para la casa y eso generalmente termina en maltratos, nunca me ha gustado dar quejas, hay situaciones que entre

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los mismos niños se pueden solucionar, que son la mayoría de las circunstancias. Hablando con la verdad, para que haya reparación y no repetición.

La mayoría de los niños (as) se tienen que levantar a las 3:00 a.m. o 4:00 a.m. para ayudar en las cuestiones del ordeño. Una vez terminado ese trabajo pueden alistarse para ir a la escuela, y cuando llegan a casa en la tarde, tienen que realizar trabajos con el ganado. Así que les dejo actividades razonables que puedan hacer muy fácil en casa, para que no los maltraten, porque los padres en el afán de que entreguen todo bien y lo hagan rápido tienden a maltratar a los niños, procuro que mi relación con ellos sea lo más empática posible. A fin de cuentas, no tienen mucho dónde escoger, soy la profe que tienen en el momento y les tocó aguantarme hasta que tenga la posibilidad de volver a casa.

Soñaba despierta con la posibilidad de poder volver lo más pronto posible a casa, extraño mucho a mi familia, a mis amigos. Extraño la capital, la comodidad que me brinda y los planes que me ofrece, las comodidades, tener un círculo cercano de confianza en el que uno pudiera salir de ese rol de docente. Sentía una presión horrible todo el tiempo, en algún momento hubo pancartas en Campo Hermoso para invitar a los chicos (as) a unirse al grupo. Era una calma tensa. No es violencia directa, pero se sabe que están los que han venido a suplir el papel del Estado.

Me preguntaba constantemente sí lo que estaba haciendo valía la pena, el trabajo se me había vuelto el centro de todo, me sentía absolutamente sola, porque ni con mis compañeros del colegio me veía. En campo hermoso tenía el privilegio de Internet, lo que ayudó comunicarme con mis seres queridos y a culminar las materias de la Maestría. Pero me cuestionaba, cuánto me estaba costando mi trabajo. Lo que en un inicio fue el amor por la construcción y aporte a una

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cultura de paz, se convirtió en el sobrevivir emocionalmente. Se romantiza la educación y la docencia rural.

Los niños y niñas de alguna manera me animaban, de hecho, a lo largo del tiempo he tenido constantes bajones emocionales, supongo normal por estar en tan difícil condición. Ellos con sus detalles, demostración de gratitud y cariño, hicieron que pensara que esto sí vale la pena y que estar aquí no es sólo por dinero, sino porque de verdad se cree en el cuento de que se puede construir, o aportar para construir algo más bonito en este pedacito de tierra que se llama Caquetá.

Me enojaba mucho no tener siquiera lo digno para mis estudiantes. Aunque muchas veces lo manifesté, no se puede hacer nada. El terreno donde está la escuela tiene un problema adicional, esta hectárea fue donada por el señor Ángel María Lozano. Cuando el caserío se acaba el señor Ángel María Lozano vendió todos sus terrenos y en ese papeleo, al parecer, no quedó estipulado que había una hectárea que pertenecía a la escuela, así que la ponen a nombre del nuevo propietario. Sin escrituras de la escuela es aún más difícil que el Estado entregue recursos. Este predio está a nombre de uno de los ganaderos más importantes y adinerados de la región. la JAC lleva varios años tratando de sacar las escrituras de la escuela. Pero es muy difícil que eso se solucione. La escuela se mantiene por los aportes de los papás y del salario de la maestra, porque lo que necesite para las actividades, lo debo comprar. Sólo nos dan cartillas, una impresora, un marcador y un borrador para tablero. No tenemos más insumos para poder avanzar con estos chicos. La JAC ha estado muy pendiente para aportar y construir en la escuela lo que se requiera.

Cuando llegan las vacaciones se toma un aire, la estabilidad económica que me brinda este trabajo facilita la existencia de los míos. Ahí se genera el motivante para continuar en el año

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2022. En ese nuevo año, los padres me proponen vivir en la casita que hay en la escuela. Esa casa fue construida con el fin de ser el aula de las personas que se educaban solo los sábados. Luego pasó a ser restaurante, ya que hubo una época en que la escuela ofreció ese servicio a los niños y niñas. Con los estudiantes del 2021 habíamos adecuado este lugar para que fuera una ludoteca, teníamos varios cuentos, juegos de mesa, hicimos papel reciclable, aunque se entraba el agua, y cualquier persona podía entrar, entonces teníamos cosas no tan importantes, pero los chicos aprovecharon bastante este espacio.

Los padres de familia me insisten en que habite la casa que está en la escuela, ellos se comprometen en arreglar lo necesario para poder habitar ese lugar. Por otro lado, no deseaba viajar a diario, quería evitar las caídas y los accidentes que pudiese sufrir en mis desplazamientos a la escuela. Así que acepto. La JAC organiza una jornada de trabajo. Todas las personas de la vereda asisten y empiezan a construir para mejorar algunas partes de la casa, arreglan 3 paredes, el techo, el piso para dejar la casa habitable. Aunque no quedó perfecto, al menos, ya no entraba el agua. Tenía sus ventajas, por ejemplo, ya no tenía que madrugar a manejar, evitaba las caídas, los golpes y si amanecía lloviendo no me mojaba, tenía más tiempo. Aunque al principio fue muy duro porque no había luz suficiente, no había internet, ni señal de teléfono. Fue otro proceso durísimo porque estaba acostumbrada a todas las comodidades, y llegar a un lugar donde hay muy poco de esa anterior vida, fue muy difícil.

Debido a esas circunstancias decidí aplazar la Maestría. Ya había asumido la responsabilidad de aceptar vivir en esa casa, por eso la comunidad puso trabajo y dinero al arreglo. Sentía que era un irrespeto para con la comunidad si no aceptaba vivir allí. Así que me dispongo a acomodarme. Empiezo a hacer los papeles para tener Internet y con ello la

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posibilidad de comunicación con el mundo exterior. Fueron varios días que mi familia no sabía de mí, salía el fin de semana para poder tener señal y comunicarme, avisar que todo estaba bien. Antes de pasarme a vivir a los predios de la escuela, dos hombres averiguaron mi número telefónico y me escribieron a WhatsApp con la intensión de cortejar, me generó miedo porque próximamente iba estar sola en la casa de la escuela. Que personas ajenas a la escuela y que yo no conocía estuvieran escribiéndome fue muy molesto, así que manifesté mi molestia a las personas que me escribieron. Igualmente, manifesté la situación en el grupo de los padres de la escuela, pidiendo no compartir el número de teléfono sin consentimiento. Iba a estar sola en medio de la nada prácticamente, debía sentirme lo más segura posible para poder estar allí, y si empezaban personas a molestar antes de ir, entonces, cómo sería cuando estuviera habitando en ese lugar. Sin embargo, la comunidad muy diligente encontró a las personas implicadas y se solucionó el tema, no volvieron a escribir, afortunadamente. En mis relaciones interpersonales soy muy cerrada, trato de no involucrarme mucho sentimentalmente con personas de por acá, me han dado referencias de lo complicado que puede llegar a ser, es un riesgo que no quiero tomar. En cuanto a la enseñanza de los niños y niñas nos proponemos con los compañeros docentes de la Institución realizar la malla curricular, sin embargo, en escuela nueva se manejan 6 grados, desde el nivel de preescolar hasta quinto y 12 asignaturas. Se trabaja con las cartillas del Ministerio de Educación Nacional que son especialmente para Escuela Nueva. En estas cartillas encontramos los estándares, los temas y las actividades.

Hago lo posible para separar temáticas por grados, de acuerdo al nivel de dificultad y necesidades de cada uno. Hay asignaturas que doy en conjunto a todos los grados, como inglés, arte, tecnología; porque es muy básico su conocimiento y todos pueden aprender desde lo

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mínimo, pero asignaturas como matemáticas, español, ciencias naturales o ciencias sociales, no se pueden dar todos los temas igual, por obvias razones.

Dentro de las exigencias del Ministerio de Educación Nacional está la presentación de las pruebas “Evaluar para avanzar”. Estas pruebas se realizan dos veces al año, es bien curioso, porque el Ministerio de Educación Nacional nos da unas guías de enseñanza de escuela nueva, sin embargo, en las evaluaciones de ‘evaluar para avanzar’, vienen todas las pruebas centralizadas en la cotidianidad de Bogotá, lo que hace que los niños, en cierta medida, se pierdan un poco. Se hace lo mejor posible para que los niños terminen con dignidad una primaria.

Es muy importante hacer de la educación un lugar que se aprenda por medio de la experiencia, que sea de la vivencia a la experiencia el conocimiento adquirido. Y eso también lo exige todos los entes gubernamentales, sin embargo, como lo decía anteriormente, el presupuesto en la escuela es poco o nada. Para poder hacer, por ejemplo, experimentos con los chicos, manualidades o actividades didácticas, debo hacerlo con mis recursos. Es un gasto adicional. En ocasiones les pido a los chicos para que traigan de casa algunos materiales, pero los padres lo toman como si fuera elementos para jugar, entonces no le ponen interés en comprarlo. Desconociendo que hay un conocimiento de por medio que se puede adquirir, además despierta la curiosidad de los niños, es muy bonito ver la reacción frente a las cosas que les ofrezco. Se que van a recordar esos momentos y que van a fortalecer su conocimiento y formación. Que a fin de cuentas es el propósito de estar en este lugar.

Trabajar en la huerta escolar fue mucha investigación, empezar con la huerta es muy difícil, todos los niños grandes y pequeños aportaban con su conocimiento. Que un árbol crezca, que una planta crezca es de mucho esfuerzo y mucha dedicación. Aunque en los primeros

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trabajos de huerta un niño me dice “pero usted siendo profe, cómo no va a saber”. No lo sabemos todo. Todas las personas de esta escuela poseemos un conocimiento importante, como yo les puedo compartir mi conocimiento frente a todo lo que yo sé, ustedes pueden compartir conmigo los conocimientos de la huerta y todo lo referente al campo, también todo lo que tiene que ver con el ordeño y lo que hacen con sus animales. Yo no vine acá solamente para mandar, sino vine para aprender y para aportar en la medida de lo posible.

“Entre menos sepa mejor”, ha sido una de las frases que me han dicho, si hay una mano oscura y se siente como lo dije anteriormente, una tensa calma, en la que no están presentes el conflicto de una violencia directa como lo llamaría Galtung, pero si hay una violencia estructural. La única presencia del Estado es la maestra, y solo viene con un marcador en mano. Hace falta mucho para que, en verdad, se logre romper esa brecha entre la educación rural y la educación urbana.

Creo que la construcción de ciudadanía va mucho más allá de lo que nos cuentan. Creo en el cuento, como decía Jaime Garzón, de que puede haber una Colombia distinta, de que la gente también tiene las ganas de hacer de este territorio algo diferente, no sabemos qué es vivir en paz, y creo que es un constructo social que debemos empezar entre todos a tejer. San Vicente tiene unas particularidades bien interesantes y es que tiene cordillera y en su cordillera al ser más frío tiene la posibilidad de sembrar maíz, papa y todo lo que sea en tierra fría. Lo que posibilita que este mismo municipio se abastezca a sí mismo. Siento que todos deberíamos en algún momento vivir esta realidad, porque nadie sabe lo que es hasta que se vive, pero no es del todo malo, siento que también ha servido para crecer, para madurar, para ampliar la mirada.

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Ser maestra me permite precisamente conectar con prácticamente todas las familias, saber de dónde llegaron y de su asentamiento en este lugar. Aunque varios prefieren no hablar mucho de lo que pasó. Considero que hay mucho por aprender de estas comunidades, la organización de las Juntas de Acción Comunal permite que todas las personas sean garantes y aunque existe una “obligación” de ser parte de ella a partir de los 14 años, también posibilita que las nuevas generaciones se preocupen y enteren por lo que pasa en su territorio, genera sentido de pertenencia, y ser garantes de todas las cosas que pasen. Se apoyan entre todos, a pesar de las diferencias y buscan como solucionar, por ejemplo, cuando son cuestiones de salud, que deben ir muy lejos o en caso de algún muerto, se comunican y responden ante las necesidades.

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Registro fotográfico

Puente colgante. San Vicente del Caguán. Mural “En memoria de todos los niños reclutados”, Puente colgante. San Vicente del Caguán.

Mural, “Sin tierras no hay paz” Puente colgante. San Vicente del Caguán.

Centro de información turística. Centro. San Vicente del Caguán.

Monumento “El hacha”, parque del hacha, San Vicente del Caguán.

Monumento “los muñecos”. San Vicente del Caguán.

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Homenaje a Luis Alberto Suaza “la voz soñada”, Centro, San Vicente del

Atardecer Rio Caguán.

Puerto Betania, San Vicente del Caguán.

Desbordamiento rio Caguán, puerto Betania.

San Vicente del Caguán.

Serpiente en la vía Campo Hermoso – Alto Palermo.

San Vicente del Caguán.

Morrocoy en la vía Campo hermoso – Alto Palermo San Vicente del Caguán.

Uso de medios audio visuales. Sede Alto Palermo.

Guacamaya azul, Campo Hermoso. San Vicente del Caguán.

Caimarón, Campo Hermoso. San Vicente del Caguán.

Carteles de las FARC.

Puerto Betania. San Vicente del Caguán.

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Escuela Alto Palermo,

2021.

Jornada de trabajo de la JAC Alto Palermo. Escuela, Casa, parque.

Caño Palermo. Alto Palermo

Desfile de sedes, Puerto Betania. San Vicente del Caguán.

Camelia, Serafina y Claudio.

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Proyecto de vida. Estudiantes Alto Palermo. 2022

Trabajo en la huerta. Escuela Alto Palermo.

Títeres. Escuela Alto Palermo.

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Escuela de padres.

Registro control de lectura.

2023

Algunas actividades realizadas en cuaderno.

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Planeación multigrado. Primer periodo

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.

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Cartillas pedagógicas por grados

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Reflexiones finales

Morales, M. (2021). Estudiantes y maestra. Escuela Alto Palermo. San Vicente del Caguán, Caquetá.

Esta investigación me ha llevado a sumergirme en las realidades de San Vicente del Caguán, específicamente en la vereda Alto Palermo. Como maestra con experiencia en entornos urbanos, asumir el rol de docente en una zona rural se reveló como un desafío significativo. Los maestros rurales se enfrentan a innumerables dificultades, incluyendo la escasez de recursos didácticos y las complicaciones para obtenerlos en la región, lo que requiere que los docentes desarrollen estrategias didácticas adaptadas al entorno rural. En este sentido, la planificación en multigrado se convierte en una tarea especial, ajustándose a la necesidad de abarcar los seis grados en una misma aula y adaptándose al material pedagógico disponible en la sede. Además, la práctica pedagógica se presenta como un reto único, ya que enseñar a estudiantes de seis grados en un solo salón demanda un aprendizaje constante. Este proceso me

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llevó a desaprender y reaprender, acciones que me permitieron adaptarme y contribuir a la mejora del entorno educativo.

Mis hallazgos en este proceso de investigación revelan las posibilidades de construir un territorio de paz en San Vicente del Caguán. Estas posibilidades se resumen en los siguientes aspectos:

1.

Es imperativo que el Estado colombiano dignifique el campo. Por años esta población ha sido ignorada, lo que ha llevado a esta comunidad a aprender a vivir en medio del conflicto armado, el miedo y el silencio. Sin embargo, con la llegada de nuevas generaciones, mayor acceso a la educación, los cambios políticos y sociales, esta población ha ido adquiriendo el conocimiento necesario para comprender y reclamar sus derechos. La organización de la Junta de Acción Comunal (JAC) desempeña un papel fundamental en la organización política de la comunidad. Sin embargo, dignificar la educación rural y los trabajos del campo es una tarea en la que el gobierno y todas las entidades gubernamentales deben invertir para garantizar los derechos fundamentales y contribuir a la pronta construcción de un territorio de paz.

2.

La sociedad en general tiene la responsabilidad de eliminar el estigma que pesa sobre San Vicente del Caguán como un territorio guerrillero. Esta región ha estado construyendo su propia identidad fuera del conflicto, busca ser reconocida por su diversidad cultural, social y ambiental. Es importante recordar que esta región alberga una variedad de ecosistemas, incluyendo selvas tropicales, ríos y montañas, convirtiendo el ecoturismo y la observación de la vida silvestre rica en biodiversidad en un posible importante motor económico.

3.

La población de San Vicente del Caguán tiene una gran responsabilidad, ya que el camino para convertirse en un territorio de paz implica esencialmente la reconciliación con la

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naturaleza, el respeto a todas las formas de vida y la convivencia armoniosa con la fauna silvestre. A pesar de las numerosas dificultades que enfrenta la comunidad de la vereda Alto Palermo, demuestra que es posible avanzar hacia una cultura de paz, adoptando mejores métodos para la resolución de conflictos. Además, es vital que la educación continúe fortaleciéndose, ya que representa la piedra angular de la comunidad para la formación de individuos críticos, analíticos y participativos.

4. Las reflexiones sobre el ejercicio docente, por parte de una maestra, en escuelas rurales

en zonas de posconflicto, constituyen un aporte significativo en la construcción de alternativas de educación para la paz, ya que da cuenta de las realidades del conflicto y la manera de abordarlas desde la cotidianidad educativa. De esta manera, la educación para la paz se constituye en una práctica cotidiana que comprende las condiciones del contexto rural y propone alternativa para resolver no solo los conflictos generados por la guerra sino los que ocurren en la cotidianidad.

5. La narración de experiencias, como propuesta metodológica, permite la transformación de

la práctica educativa de los maestros en zonas rurales de posconflicto. Así, las narraciones de esta tesis evidencian la existencia de conflictos cotidianos que son materia de trabajo en el aula.

6. La narración de experiencias, como propuesta metodológica, permite la transformación de

la práctica educativa de los maestros en zonas rurales de posconflicto. Así, las narraciones de esta tesis evidencian la existencia de conflictos cotidianos que son materia de trabajo en el aula.

7. Trabajar en el ámbito de la educación rural implica adentrarse en territorios y zonas donde

las condiciones son diversas y, a menudo, desafiantes. Sin embargo, es precisamente en estos contextos donde la educación puede convertirse en una poderosa alternativa para transformar realidades.

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Cita: Morales Navarrete, Mónica Patricia (None), Una maestra en San Vicente del Caguán: aportes para la comprensión de realidades de la educación rural en zonas de pos-conflicto, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, p. N. http://hdl.handle.net/11349/39871