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Posición subjetiva de dos niños en situación de desplazamiento forzado, radicados en el municipio de Armenia como municipio receptor, a la luz de la teoría psicoanalítica

Leidy Jhoana Rojas OSORIO

ARMENIA-QUINDÍO

Octubre de 2016

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA EMPRESARIAL ALEXANDER VON

HUMBOLDT

EXTENSIÓN UNAB

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

DECIMO SEMESTRE

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Posición subjetiva de dos niños en situación de desplazamiento forzado, radicados en el municipio de Armenia como municipio receptor, a la luz de la teoría psicoanalítica

Leidy Jhoana Rojas OSORIO

ARMENIA-QUINDÍO

Octubre de 2016

Asesor de trabajo de grado Sebastián Sánchez Segura

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA EMPRESARIAL ALEXANDER VON

HUMBOLDT

EXTENSIÓN UNAB

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

DECIMO SEMESTRE

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Dedicatoria

A mis padres, a quienes me debo por completo, y quienes hicieron de sus hijas el síntoma más grande de su amor.

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Agradecimientos

Quiero agradecer al Dr. Sebastián Sánchez Segura, por su infinita paciencia y su vocación de enseñanza para hacer de esta tesis un elemento útil en la investigación en psicoanálisis en Colombia. Y al Dr. Ricardo Iván Mejía, maestro, mentor, amigo, y el artífice del amor que siento por la teoría psicoanalítica.

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Resumen

Esta investigación de enfoque cualitativo, realizada teniendo como base teorica la teoría psicoanalítica, tuvo por objetivo interpretar la posición subjetiva de dos niñas en situación de desplazamiento forzado, radicadas en el municipio de Armenia como municipio receptor. Para el desarrollo de esta investigación se usó un estudio de tipo hermenéutico con el fin de facilitar la lectura del discurso de las menores, sin aplicar a este juicios de valor y con la intención de observar su lectura de los hechos. Mediante el estudio de caso y el implemento de la entrevista en profundidad para propiciar libertad de expresión en las jóvenes entrevistadas y así poder usar su discurso como material susceptible de análisis. Este estudio arrojó resultados interesantes en cuanto a la singularidad del síntoma en cada menor, en cuanto a la percepción particular del desplazamiento forzado y a la vivencia singular de este, dado que las menores se mostraban más preocupadas por la forma en que el desplazamiento podía modificar su posición en la estructura familiar que por otras secuelas sociales que el mismo fenómeno podía generar.

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Introducción

La finalidad de esta investigación giró en torno a la posibilidad de comprender con mayor profundidad cuales son las alteraciones que se podrían encontrar en la población infantil que se ve enfrentada a los fenómenos de la violencia en Colombia, en especial, aquellos infantes que son obligados a abandonar sus lugares de habitación debido a amenazas o miedo a represalias por parte de grupos armados u organizaciones criminales convirtiéndose así en victimas del desplazamiento forzado.

Como aspecto adicional se tiene el interés de profundizar en la vivencia de los menores partiendo de la narración de los sujetos entrevistados en cuestión observando aspectos significativos que recuerdan de la experiencia de su desplazamiento, así como de su modo de vida en la actualidad, todo esto partiendo de preguntas de respuesta abierta, incluidas a partir del desarrollo y realización de entrevista en profundidad el tipo de preguntas debe ser semiestructurada para poder dar dirección a las respuestas en función del agotamiento de las categorías manteniendo la libertad en el discurso de las menores entrevistadas

La presente investigación se realizó entonces con la intención de acercase a la vivencia del desplazamiento forzado y buscó conocer los niveles de impacto que este hecho puede generar en la niñez. Se tiene como base para la lectura de las experiencias, la teoría psicoanalítica con la intención de alcanzar una mayor profundidad que brinde una mejor

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comprensión a los fenómenos vividos y narrados por los niños, desde los postulados freudianos y post freudianos, para comprender la forma particular de elaborar lo traumático en la población infantil víctima de desplazamiento forzado.

Se reconoce como de gran importancia para esta investigación, el planteamiento psicoanalítico que describe un trauma como un acontecimiento que se torna imposible de asimilar por el sujeto y que puede convertirse en un factor constitutivo de la neurosis; de esta manera, Freud propone el hecho del síntoma psíquico como algo relacionado con la escena traumática que lo provoca y que al no ser tramitado, se actualiza con regularidad ya que la causa del síntomas reside en la falta de reacción ante el suceso, esto lo convierte en síntoma ante la no tramitación por la palabra o por la reacción afectiva (Breuer, J. Freud, S.

1985).

Así pues, dando especial importancia a la posición personal construida en cada menor entrevistada en cuanto al desplazamiento forzado que se ha vivenciado y a la percepción de los cambios en cuanto a su entorno generados por este hecho, se busca observar la forma en la que se puede evidenciar la posible existencia del síntoma generado a partir del suceso del desplazamiento forzado.

De esta manera y bajo la luz de la teoría psicoanalítica, se buscó profundizar en la observación y análisis de la vivencia de este fenómeno social desde la perspectiva infantil, teniendo como base constructos y aportes de dicha teoría que durante la construcción de esa

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investigación evidenciaron su pertinencia y correlación frente a los elementos a incluir dentro del proceso investigativo.

Planteamiento del problema

Con la intención de realizar los acercamientos pertinentes a la presente investigación, se inicia con la definición de desplazamiento forzado brindado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que describe este hecho como una violación grave a los derechos humanos además de ser una infracción al Derecho Internacional Humanitario, un crimen de guerra y de lesa humanidad; partiendo de esta conceptualización, puede entenderse, de acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional en el año 2010, cuando cita el artículo primero de la ley 387 de 1997 que dice que:

“Es desplazada toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro del territorio nacional abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personales han sido vulneradas o se encuentran directamente amenazadas, con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones: conflicto armado interno, disturbios y tensiones internos, violencia generalizada, violaciones masivas de los derechos humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario u otras circunstancias de las situaciones anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público”. Artículo 1o de la ley 387 de 1997.

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El flagelo de la violencia y el fenómeno del desplazamiento como una de sus más destacadas consecuencias es un problema de carácter público que afecta a sus víctimas primarias en múltiples dimensiones, así pues, una familia desplazada puede ver diversas esferas de su vida alteradas directamente como producto del desplazamiento forzado. Aspectos referentes a la salud física y psicológica, la educación, la estabilidad económica y laboral se ven afectados como consecuencia de la repentina presión para abandonar el lugar de residencia, puesto que esto conlleva el abandono de las rutinas a las que el núcleo familiar se hallaba habituado y en función de las cuales se movía su dinámica.

Es común observar que la población infantil se ubique entre los grupos que registra mayores niveles de afectación frente al fenómeno del desplazamiento, puesto que se sobrentiende que por su inmadurez biológica y psicológica, así como la dependencia hacia los demás que su proceso de desarrollo supone, no sólo hace que sea una de las poblaciones diferenciales más vulnerables frente a este flagelo, sino que también es una de las poblaciones que mayormente ameritan profundización en las formas de entender los cambios a nivel psíquico que pueden ser provocados a partir de un suceso de impacto como lo es el desplazamiento forzado.

Con lo anterior surge el interrogante, ¿Cuáles son las implicaciones subjetivas y el impacto en el niño o niña, cuando se enfrenta al desplazamiento forzado, cuáles son los vínculos que se fracturan o se rompen con este hecho y cuáles son los niveles de afectación ante esto?

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Para comprender el fenómeno de interés para la presente investigación, es relevante procurar comprender la complejidad de la multicausalidad que ha desembocado en el conflicto que se espera profundizar y la manear como se ha construido el estado y la nación de Colombia, para esto se requiere entonces revisar las causas múltiples de conflicto entre las que es posible encontrar causas de tipo económico y político, la incursión de la producción de drogas y las pugnas por el poder entre las fuerzas armadas ilegales y el estado colombiano.

Comprender la dinámica de lo planteado como factores multicausales, hace que se logre una mayor visión en cuanto al conflicto que en la actualidad atraviesa el país con consecuencias que son conocidas y entender la presencia de actores civiles como principales víctimas de los hechos de violencia.

Es importante además procurar acercamientos diferenciales a grupos poblacionales afectados por el fenómeno del desplazamiento forzado, ya que se debe entender que este no siempre se da en zonas rurales o veredales, sino que este también puede producirse en cascos urbanos como consecuencia de guerra de pandillas, amenazas por cobros de dinero o incluso líos personales que desembocan en el desplazamiento obligado de una o varias personas como conjunto familiar con el fin de proteger su integridad.

El fenómeno del desplazamiento interno forzado se ha convertido en un factor de gran preocupación para los diversos municipios receptores, este es un fenómeno que suele

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presentarse de manera individual y que afecta a un vasto número de colombianos, en otros casos, los desplazamientos son hechos masivos en los que más de cincuenta personas se ven obligadas a abandonar sus lugares de vivienda con la intención de salvar sus vidas.

A partir del acercamiento y los niveles de confianza y empatía con los menores víctimas del fenómeno del desplazamiento forzado , se pretende revelar la importancia del discurso y de la narración, lo cual puede llegar a constituirse en un momento terapéutico; más allá de una confirmación de la veracidad de los acontecimientos se hace importante entender las vivencias de quieres lo vivieron y a partir de allí procurar interpretaciones en torno a los niveles de impacto que enfrentaron en diferentes ámbitos.

El desplazamiento forzado en Colombia entonces, como se ha dicho, se relaciona con el conflicto armado y con la violación de los derechos humanos. Pero, el desplazamiento en Colombia no es un hecho reciente, se puede rastrear desde 1492, época de la invasión hispana, este es entonces un hecho que ha presentado cambios y “evoluciones” que caracterizan el fenómeno en el momento actual haciendo que para la época sea considerada como una etapa crítica para este fenómeno. En los años cincuenta, durante la época de la “violencia”, se hizo clara la presencia del conflicto de orden político, “la “violencia” –que es visto como precursor del conflicto actual- en el cual unos dos millones de personas huyeron de sus hogares” (Desplazamiento forzado en Colombia crimen y tragedia humanitaria.

2010)

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Pasado el conflicto político de los años cincuenta, se dio aproximadamente veinte años después una nueva agudización del conflicto colombiano que llevo de nuevo a que se dieran desplazamientos masivos generados por el conflicto armado entre los grupos de izquierda y la respuesta del gobierno colombiano; ahora, se puede observar otra fase del fenómeno del desplazamiento que lleva necesariamente a considerar la época actual como una época de grandes conflictos con raíces en los años ochenta “cuando parte de la oligarquía del país creo las fuerzas paramilitares para erradicar la guerrilla” (Desplazamiento forzado en Colombia crimen y tragedia humanitaria. 2010)

“Las consecuencias del desplazamiento son múltiples. Debido al conflicto, las redes sociales, familiares y comunitarias están fragmentadas y las comunidades están desintegradas” (Desplazamiento forzado en Colombia crimen y tragedia humanitaria. p, 5)

Pensar en esta premisa, obliga a considerar las implicaciones del desplazamiento en la población general y más aún, en la población infantil enfrentada a la pérdida de su entorno y sumado al hecho de que en un alto número de casos, a su llegada a los municipios receptores, se ubican en lugares marginales y periféricos caracterizados por alta vulnerabilidad social y económica.

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Como se ha planteado, es a partir de la teoría psicoanalítica que se espera realizar un acercamiento a los niveles de impacto relacionado con el desplazamiento forzado y los niveles de impacto para las víctimas infantiles, se tuvo especial interés por aquellos aspectos que indicaran la presencia de alteraciones afectivas o emocionales en los niños o niñas, a la vez, se procuró un acercamiento a la posible vivencia del “abandono” de los lugares de habitación y el impacto que esto generó.

Pregunta de investigación

¿Cómo se evidencia es la posición subjetiva de dos niños en situación de desplazamiento forzado, radicados en el municipio de Armenia como municipio receptor, a la luz de la teoría psicoanalítica?

Justificación

El fenómeno del desplazamiento interno forzado en Colombia se ha convertido en un factor de gran preocupación para los diversos municipios del país, ya sea por ser lugares en donde se genera este tipo de desplazamiento o por ser receptores de población desplazada forzosamente; este es un fenómeno que puede presentarse de manera individual, grupal o masiva. Las personas se suelen ver obligadas a abandonar sus lugares de residencia frente a amenazas a su integridad física y/o psicológica, vivir en zonas que son usadas como campo

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de combate entre grupos armados, recibir presión constante de uno o varios bandos del conflicto o por estar frente a la muerte o desaparición de algún ser querido en el marco del conflicto.

Es entonces la finalidad de esta investigación, realizar un acercamiento a la población infantil víctima de desplazamiento forzado, con el fin de lograr una mayor profundidad en lo relacionado con el impacto que genera este hecho en la franja poblacional de interés. Esta investigación surge como producto del interés continuo en los fenómenos de violencia en Colombia y la manera en que ha evolucionado involucrando a un alto número de población civil. Así mismo se revisaron las vivencias de desplazamiento forzado, la evolución de este y el impacto que se genera en la niñez a razón de este fenómeno. Esta investigación debe evidenciar las consecuencias psíquicas y sociales evidenciadas en los sujetos de estudio como consecuencia de desplazamientos forzado.

Los hechos de violencia y de conflicto pueden entenderse en la actualidad, como sucesos relacionados con las disputas por la tenencia de las tierras, hecho este en que se encuentran involucrados diversos actores armados al margen de la ley. Es importante considerar la manera como los fenómenos de violencia en los cuales se ven inmersos los niños y las niñas pueden afectar la salud mental de esta franja poblacional a pesar de que en apariencia no se evidencien estos niveles de afectación, sin embargo el impacto pueden diferirse y llegar a manifestarse posteriormente a manera de síntomas como respuesta a situaciones cotidianas y que en realidad están representando el malestar ante las rupturas a

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las cuales se vieron enfrentados, la ruptura del tejido social y el alejamiento de los espacios habituales y cotidianos.

El conocimiento de los efectos del desplazamiento en la población infantil puede permitir plantear en el ejercicio de la psicología formas posibles de intervención que faciliten la elaboración de lo traumático para aportar en la transformación de estos efectos. La ciencia se nutrirá de la investigación en tanto el trabajo desde la perspectiva psicoanalítica y cualitativa aporta nuevas perspectivas en tópico del desplazamiento forzado. Así se contará con la descripción y las observaciones propias de los resultados cualitativos y además se podrá vislumbrar el contenido psíquico desde la perspectiva particular de algunos niños.

El conflicto interno colombiano es una problemática que data desde hace más de 5 décadas y así mismo continua en la actualidad, en el marco del presente proceso de paz es pertinente que la academia se fije a investigaciones que apunten a la observación del conflicto desde diversas áreas del conocimiento, en este caso la psicología y específicamente el psicoanálisis pueden aportar a un mejor entendimiento del desarrollo de fenómenos psíquicos desencadenados a raíz del conflicto interno, tanto por parte de victimarios como de las víctimas, en este caso, los niño desde una lectura de sus teorías y una contextualización de estas.

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El hecho de que la investigación muestre interés e importancia frente a la vivencia de la población infantil permite al niño tomar la voz en un contexto donde no se suele tener en cuenta su perspectiva y opinión, en vista de que en revisión de antecedentes se evidencia que no se suele tomar a la población infantil pues suele pensarse que no es necesario en tanto ellos dependen de padres y no hacen labor activa social.

La información obtenida de esta investigación servirá para nutrir la psicología en tanto hace posible la teorización de fenómenos contemporáneos y los factores psicológicos implicados. Así mismo la teoría psicoanalítica se nutriría con el análisis de estos aportes novedosos pues son formas de traumatismos de la guerra del contexto colombiano

Esta investigación es pertinente para el contexto de la psicología a nivel local regional y nacional ya que mediante la revisión realizada de estado del arte para la preparación y planteamiento se pudo observar que si bien existen diversas investigaciones que relacionan psicoanálisis y violencia, muy pocas de estas en realidad se fijan en la población infantil afectada en el marco de la violencia colombiana y sólo una anterior a esta lo ha hecho en el departamento del Quindío.

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Objetivos

General

Interpretar la posición subjetiva de dos niños, en situación de desplazamiento forzado, radicados en el municipio de Armenia como municipio receptor a la luz de la teoría psicoanalítica

Específicos

● Describir lo real de la vivencia vislumbrado a partir del discurso del niño en

situación de desplazamiento.

● Describir a través del discurso la percepción de la realidad del desplazamiento

forzado en dos niños de la ciudad de Armenia.

● Conocer la posible relación del saber inconsciente del niño con el trauma

resignificado por la situación de desplazamiento forzado.

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Antecedentes de investigación

En el año 2011 se realizó una investigación titulada “Sentido y significad del desplazamiento forzado en niños” llevada a cabo por Gertrudys Torres Martínez. El propósito de la investigación fue identificar el sentido y significado del desplazamiento forzado en niños entre seis a doce años. El método que se utilizó fue el método fenomenológico. La población estuvo conformada por 23 niños entre los seis y doce años, de ambos géneros. La escolaridad: preescolar, primaria y los primeros grados de la secundaria. Lugar de origen: zona urbana y rural de los departamentos del Caquetá, Tolima, Meta, Huila, Arauca, Santanderes y Caldas. El instrumento utilizado fue la técnica narrativa y la entrevista a profundidad. Los significados giran alrededor de las categorías emergentes, estas son en primer lugar el tipo de interacción en el pasado y presente a nivel de la familia, la escuela y la comunidad. Segundo las vivencias en diferentes espacios físicos: vivienda, centro educativo y barrio/vereda/pueblo. La tercera hace alusión al motivo y experiencia de la salida. Finalmente, la cuarta categoría relacionada con la construcción de mundos posibles.

Este trabajo presentado por una funcionaria de la Policía Nacional de Colombia en calidad de ente investigador y social presenta una serie de particularidades frente a las necesidades especiales de esta investigación teniendo en cuenta la población a estudiar; cuando se está estudiando un fenómeno social que involucre población infantil es preciso

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tener en cuenta el momento de desarrollo de estas personas, puesto que los niños pueden significar los hechos de manera subjetiva, más aún cuando son sucesos de corte violento, que generan impacto en la vida y desarrollo en la vida del niño. Así pues, es posible analizar de esta investigación la prevalencia e importancia del método fenomenológico pues lo primordial a la hora de evidenciar los sentidos y significados en la vida del niño a partir del desplazamiento forzado es estudiar su vivencia propia, sin juicios de valor; mediante este método, en combinación con el instrumento de la narrativa y la entrevista en profundidad, es posible asimilar al máximo la vivencia infantil frente a este fenómeno social, y así hallar el sentido y significado adquirido por el infante.

Esta investigación surge principalmente a partir de la observación del conflicto

armado interno de Colombia y las diversas problemáticas que conlleva este fenómeno social; es bien conocido gracias a las estadísticas y estudios sociales efectuados en el país que la población más vulnerable victimizada como producto del conflicto bélico es la población infantil. Dado a esto se observa la necesidad de conocer y entender las necesidades especiales de los niños y su cognición frente a la situación de impacto como lo es la pérdida de todo lo que significa su mundo: Su lugar de residencia, sus juguetes, su escuela; y en muchos casos también la pérdida parcial o total de sus seres queridos; es por esto que este artículo se argumenta a partir de la vivencia del niño frente a su situación de desplazamiento y la significación que crea de esto.

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Así mismo Garcés y Chamorro (2011) en su investigación “Que sucede con los vínculos afectivos y con sus figuras de apego antes y durante su permanencia en los grupos armados” encontraron que los NNA buscan espacios en donde puedan sentirse más seguros, ya que los vínculos afectivos que se crean dentro de los grupos armados se basan en la desconfianza, lo que genera temor en sus integrantes para vincularse afectivamente con los demás. De la misma manera surge un miedo a reanudar los vínculos familiares por temor a ser rechazados, juzgados o castigados por estos.

Por otra parte los investigadores hallaron que como herramienta por excelencia de supervivencia sus integrantes emplean el poder y es así como el comandante figura como el mayor representante de poder, sin embargo este no suple la deuda afectiva hacia su familia de origen. Se considera importante esta investigación, ya que permite visualizar como se afecta la construcción de vínculos afectivos de los NNA cuando hacen parte de grupos armados ilegales y cuál es la realidad de esta población en lo que se refiere a consecuencias psicológicas postguerra.

Continuando con las investigaciones Caicedo (2012) investigó los “Rasgos del conflicto colombiano y las políticas para niñas, niños y jóvenes desvinculados de grupos armados”, está fue desarrollada a partir de la disciplina del derecho y su objetivo fue comprender cómo se desarrolla y aplica la normatividad vigente que proporciona protección a esta población. De este estudio se halló la caracterización del programa tutor y los demás programas que participan en el restablecimiento de derechos de estas víctimas.

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Además de la teoría que permite comprender cuál es el proceso que se debe seguir para la adaptación de los NNA víctimas.

Para la articulación de esta investigación es necesario entender el rol del psicólogo dentro de esta problemática y se ha evidenciado el aumento de tutelas realizadas a la corte constitucional para el oportuno restablecimiento de derechos de los menores víctimas del conflicto armado; lo que da cuenta de la inadecuada atención por parte de las entidades protectoras reconocidas dentro del marco jurídico Nacional e internacional hacia las víctimas como lo establece la norma de atención integral a víctimas del conflicto armado interno, dentro de las que figuran la ley 387 de 1997 y la ley 418 de 1997 y sus respectivas reformas y prorrogaciones.

De lo anterior se puede concluir el aumento de víctimas como producto de la mala reincorporación por parte de las entidades encargadas, ya que no se reactiva la vida social y productiva de las víctimas lo que los hace continuar vulnerables como víctimas y es aquí donde el rol del psicólogo se encuentra deteriorado, ya que académicamente tampoco se han hecho aportes significativos a modelos de construcción psicosocial a estas víctimas, lo que conlleva a que el área de psicología no sea tenida en cuenta desde el contexto político y jurídico y la imagen del profesional en psicología no sea reconocida.

En el año 2015 se llevó a cabo en la CUE Alexander von Humboldt una investigación titulada “Características Psicológicas Cognitivas y Comportamentales de los Menores Víctimas del Conflicto Armado del Programa Hogar Tutor Armenia, Quindío

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2015”, realizada por Maira Alejandra Alonso Laguado y María Alejandra Restrepo Celis, dicha investigación tuvo por objetivo describir las características cognitivas y comportamentales encontradas en menores víctimas el conflicto armado que se encontraran adscritos al programa “Hogar Tutor Armenia” Esta investigación fue de enfoque cuantitativo con diseño transecional de alcance descriptivo que permitió recoger datos en un solo tiempo con el fin de describir variables y poder analizar su incidencia en el momento determinado. El objetivo fue obtener cuantitativamente resultados que apuntaran a las dimensiones psicológicas. Estas variables se evaluaron con la aplicación de dos instrumentos: el test de inteligencia de Kaufman K-BIT y el Sistema Multidimensional para la Evaluación de la Conducta (EMC) (en inglés BASC Behavior assessment system for children); La población de esta investigación estuvo conformada por 29 jóvenes menores de edad y se obtuvo como principal resultado la determinación de que en los jóvenes víctimas del desplazamiento forzado la salud mental se ve afectada por la presencia de actitudes y conductas disfuncionales que pueden convertirse en rasgos clínicos que ameritan atención.

En el año 2015 Ricardo Iván Mejía y Leidy Jhoana Rojas, docente y estudiante investigadores de la C.U.E Alexander von Humboldt realizaron una investigación titulada: “Desplazamiento forzado y niñez, una lectura del impacto del desplazamiento en la infancia a la luz de la teoría psicoanalítica” Esta investigación tuvo por objetivo acercarse a la comprensión de las alteraciones que se pueden encontrar en la niñez como producto de la situación de victimización por el fenómeno del desplazamiento forzado en Colombia. Dicha investigación fue de tipo cualitativo con un enfoque fenomenológico, se tomó una muestra

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de 4 niños desplazados quienes llegaron a la ciudad de Armenia provenientes de los Llanos orientales, se implementó la entrevista en profundidad con estos y mediante los aportes teóricos implementados desde el psicoanálisis se realizó un análisis al discurso obtenido de cada menor. Obteniendo como uno de los principales resultados el evidenciar que el síntoma varía en los menores con respecto a la vivencia del desplazamiento forzado,

inclusive sin importar sin estos comparten el mismo desplazamiento o provienen de la

misma familia.

Marco teórico

Contextualización de la problemática desde el ámbito legal

“El arraigo a la tierra es una característica reconocida de la población campesina. Para ellos la perdida de tierras no representa solamente la perdida de la propiedad de un objeto” (Tovar, 2006). De acuerdo con lo planteado por esta investigadora, la población campesina presenta alteraciones importantes que se relacionan con el abandono de sus tierras, es entonces relevante pensar en los niveles de impacto que genera esta situación a la población infantil y la necesidad de asistencia desde los componentes integrales ya que los niños y las niñas victimas de desplazamiento se enfrentan a nuevos contextos en múltiples ocasiones careciendo de herramientas para adaptarse.

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Es claro que “La historia colombiana ha estado caracterizada por violentos procesos de despojo y de expulsión de población indígena, negra y campesina” (Bello, 2003). Se ha planteado previamente, como las dinámicas y los intereses que llevan a que la población sea desplazada, corresponde al interés por el poder sobre la tierra, el incremento del poder político y la presencia de cultivos ilícitos encontrando habitualmente mayores riesgos de sufrir desplazamiento en aquellas zonas en las que las tierras son más productivas.

Es importante comprender, como se ha plateado previamente, que la historia colombiana es una historia con marcadas manifestaciones de violencias, violencias que cambian en la medida en que las finalidades del conflicto mutan y se modifican siendo además particular el ejercicio de la violencia dependiendo de los actores armados, se encuentra que:

“Con dos o tres millones de afectados, Colombia tiene la mayor cifra de desplazados internos del hemisferio occidental y la segunda población desplazada del mundo después de Sudán” (ACNUR. Citado en Duran, Parra, Bohórquez, Centeno, 2007).

A partir de la consideración anterior, se generan los interrogantes que giran en torno a la situación de desplazamiento forzado y la manera en que impacta a la población infantil teniendo como base, el número de víctimas afectadas por este

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hecho y la presencia real del estado en los procesos de reparación o de atención integral.

Ante una situación como esta que vulnera la dignidad y pone en riesgo la vida de la población civil que se ven enfrentada a las experiencias traumáticas relacionadas con el desplazamiento forzado, y a la necesidad de establecer las nuevas condiciones de vida enfrentándose a nuevas condiciones que las mayoría de las veces no les son favorables.

Una de las propuestas que se plantean con el fin de procurar la reparación ante el derecho que ha sido violado en los casos de desplazamiento forzado y que se dirige a los niños y niñas como población de atención especial víctima de vulneración, dice que “Los principios hacen énfasis en que para dar efecto a este derecho humano, las autoridades competentes deben asegurarse de que los desplazados internos, en particular los niños desplazados reciban una educación gratuita y obligatoria a nivel primario” (Ídem, p.30)

Entonces los principios que procura la reparación a la población infantil pueden entenderse como la restitución de los derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la educación, sin embargo y a pesar de la posible afectación y el trauma, no es clara la posibilidad de que este grupo poblacional reciba asistencias de tipo psicosocial, representada en procesos constantes y en acompañamiento en salud

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mental a pesar de que existe la propuesta de los “Lineamientos para la atención psicosocial a la población desplazada por la violencia”

“Hasta Mayo del 2011 el Gobierno de Colombia ha registrado a más de 3,7 millones de desplazados internos en el país” (ACNUR). De acuerdo con este mismo informe, las cifras en Colombia de desplazamiento desde los años ochenta, superan los cinco millones de personas. Se encuentra que la ley de victimas reconoce esta condición, la condición de víctima de desplazamiento forzado a “[…] aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del primero de enero de 1985” (Ley de Victimas y Restitución de Tierras, p. 8)

Plantea la ley de víctimas, que aquellos que hayan sufrido hechos victimizantes en las fechas previas, serán objeto de reparación simbólica; puede entonces pensarse en la posible existencia de sub registros en relación con el número real de victimas de desplazamiento en el País toda vez que los hechos que se hayan dado previo a la fecha en que entra en vigencia la ley, en muchas ocasiones no fueron denunciados.

Siendo un fenómeno de vieja data en Colombia, el desplazamiento forzado se ha constituido en una estrategia del conflicto, sin que sea exclusivo del país; como estrategia, ha estado presente en la historia resaltando algunos de los casos “[…] la masacre de las bananeras en 1928, la explotación cauchera en la década de

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1930, la violencia bipartidista en la década de 1950 por el control político, económico y social, y la represión y la actividad guerrillera permanentes en la década de 1960” (Mendoza, 2012)

La población civil afectada por estos hechos históricos de violencia, no logra ser considerada como “víctima del conflicto o desplazadas” en relación con el surgimiento relativamente tardío de la norma que legisla con respecto a la concepción de víctima y a los procesos de reparación.

Dentro de la ley de víctimas, se encuentra la propuesta de manera diferencial para los niños y las niñas que sean víctimas de desplazamiento y las nomina, como víctimas en mayor nivel de riesgo frente a las múltiples violaciones de los derechos humanos.

Para efectos legales, la ley de victimas entonces, en su Título VII plantea la protección que se debe brindar a los niños, niñas y adolescentes víctimas del conflicto o que sean concebidos como consecuencia de abuso sexual relacionado con el conflicto armado colombiano.

“En 1995 se recrudece el conflicto armado y se intensifico la estrategia de involucrar a la población civil, como resultado de la formalización, consolidación y expansión de los grupos paramilitares y el fortalecimiento de los grupos guerrilleros” (Valencia, 2007; Ibañez, 2008. Citados en Mendoza, 2012)

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Con lo anterior, se puede comprender la presencia de desplazados, que se hace regular y que se convierte en factor de conflicto para los municipios receptores los cuales en gran número de ocasiones no cuenta con los suficientes recursos para dar respuesta a la creciente demanda por lo que el número de desplazados, desborda la capacidad de respuesta institucional.

“Dado el creciente número de personas que abandono sus tierras y el desbordamiento de la capacidad de respuesta de las ciudades receptoras, el conflicto quebranto las débiles estructuras económicas y políticas del País” (Murad, 2003. Citado en Mendoza 2012). Cuál puede ser entonces la reparación brindada a las victimas cuando se plantea el desborde de la capacidad para dar respuesta en relación con el volumen de población víctima.

Ahora, cuando se proponen procesos de reparación particularmente a niños y niñas victimas de desplazamiento forzado, se hace referencia entre otras, a la garantía de brindar los medios para que retorne a la escolaridad tal como se ha mencionado con anterioridad dentro de las propuestas del estado, toda vez que es esta una de las áreas que se afecta considerablemente en el desplazamiento y que expone a los niños y niñas a un grave deterioro escolar por factores como cambios en los modelos de funcionamiento escolar o por el hecho de ser rechazados o vetados por su condición de desplazados.

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Es posible encontrar gran diferencia entre los planteamientos gubernamentales en cuanto a la reparación y lo que realmente se da con las víctimas de este conflicto, así “No solo es preocupante el bajo goce efectivo de los derechos, sino que no hay mejoras significativas durante la permanencia en el lugar de asentamiento” (Comisión de seguimiento, 2008a y 2008d. Citado en Mendoza,

2012)

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Como suele ocurrir en casos de violencia, el desplazado abandona su lugar de residencia en respuesta a las amenazas que generan riesgo vital y que él no logra tramitar de manera diferente al abandono de su lugar de vivienda como única posibilidad de mantenerse con vida, hay asociadas entonces manifestaciones de agresividad física o algunas amenazas por parte de los victimarios que pueden afectar la vida de las víctimas.

“El desplazamiento forzado […] provocando estados de shock, pasividad y encierro, angustia crónica y desconfianza hacia los demás, falta de seguridad en sí mismo […]” (Mestries, 2014, p. 22). A partir de este planteamiento, se entiende entonces que se pueden encontrar alteraciones psicológicas en las victimas, más aun en las víctimas infantiles que en la mayoría de los casos experimentan la situación con temor e impotencia.

“El miedo se vislumbró como potente eje analítico para explorar como las personas desplazadas y refugiadas viven la jornada migratoria y enfrentan la

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reconstrucción de sus mundos sociales en el nuevo entorno social” (Riaño y Villa, 2009, p. 103. Citados en Mestries 2014).

Relacionado con la vivencia del desplazamiento, se encuentran las alteraciones psicológicas y sociales, manifestaciones que pueden estar asociadas a la no tramitación del hecho “[…] el dolor del pasado retorna al presente sin que identifiquemos que se trata de reapariciones de sufrimientos olvidados” (Nasio, 2007, p. 24)

Hay implicaciones en los niveles de funcionamiento que el niño o niña desplazado no logra reconocer como productos de la vivencia traumática y que suelen estar enlazados a aspectos de la cotidianidad pero, que se encuentran en realidad, relacionados con la exposición al suceso violento y al acontecimiento del desplazamiento al cual ha sido expuesto.

“La emoción más singular que yo pueda vivir hoy, placentera o desagradable, inevitablemente es el doble de una emoción arcaica” (ídem, p. 33) de acuerdo con esta postura de Nasio, no hay afectos nuevos ya que como lo plantea el autor, cuando surge algún tipo de afecto, este suele ser producto de una repetición y desde esta consideración cabe cuestionarse cuál podría ser la emoción que acompaña a los niños y niñas victimas de desplazamiento.

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Ante la dificultad para tramitar la vivencia del desplazamiento, los niños y niñas pueden presentar alteraciones en sus patrones de relaciones y en sus niveles de funcionamiento global convirtiéndose en sujetos vulnerables a otras alteraciones o trastornos psicológicos “[…] cuando la agresión externa que provocó un dolor traumático deja huellas en el inconsciente también instala en el un estado de hipersensibilidad que, con la menor chispa, puede hacer que renazca un nuevo dolor” (ídem, P. 35)

El dolor entonces no se consideraría en este caso como producto de una nueva experiencia y si sería por lo tanto, el producto de una activación inconsciente de una vivencia penosa que se descarga ahora a manera de síntomas, se hace relevante identificar entonces las alteraciones de los niños y las niñas con el fin de prevenir y brindar atención en caso de que se presenten síntomas neuróticos.

Se ha planteado ya, como la vivencia de una situación traumática e imposible de elaborar como lo es el desplazamiento, suele caracterizarse por manifestaciones de violencia que desencadenan conmoción en las victimas dejándolas desprovistas de posibilidades de respuesta ante lo invasivo del fenómeno y las pocas posibilidades de defensa ante el mismo, es entonces cuando puede pensarse en la combinación de la emoción y la conmoción que desborda las posibles herramientas y mecanismos del sujeto para lograr afrontarlo.

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Los hechos de violencia como el desplazamiento forzado, se caracterizan por ser fenómenos que no dan oportunidad de postergar el abandono de “todo” a quienes son víctimas, enfrentados a la incertidumbre, pensarlo desde la postura

psicológica permite lograr un poco más de claridad. Entonces, desde la psicología

se piensa como “En el momento del traumatismo psíquico fulminante, el miedo y el terror hacen que la adaptación a la excitación se haga más difícil e incluso imposible”. (Ídem, p.38).

Desde este postulado se comprenderán los factores relacionados con la vivencia traumática en las victimas de desplazamiento.Como factor de protección en aquellos momentos en que el sujeto se enfrenta a situaciones de riesgo vital, se encuentra que en un alto número de casos no hay presencia de síntomas hasta tanto el sujeto logre percibir que el riesgo a su vida ha cesado, “[…] y solo cuando han llegado a lugar seguro se desfondan y comienzan a desarrollarse los síntomas” (ídem, p. 39).

Aspectos teóricos a implementar en el desarrollo investigativo

Tal como se ha planteado entonces se hace importante procurar acercarse a la población infantil con la intención de ubicar la posible presencia del síntoma teniendo claro que aun, la aparente indiferencia puede ser un síntoma, una defensa frente al riesgo de la evocación que actualiza el dolor; pensar en la ausencia clara de

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manifestaciones sintomáticas lleva a la posibilidad del surgimiento tardío de las alteraciones en los niños.

Como posibles defensas psíquicas en los niños y las niñas victimas de desplazamiento forzado, se puede encontrar el mecanismo de defensa psíquico de la racionalización que “[…] se refiere tanto a procesos adaptativos como defensivos. Puede relacionarse con temores para los cuales se busca una explicación intelectual que disfrace lo rechazado o perseguir la expresión de lo querido y anhelado” (Brainsky, 1986, p. 144)

Estos mecanismos de defensa, se convierten en mecanismos inconscientes de los cuales se vale el yo para protegerse en los momentos en que la situación rebasa la capacidad del sujeto para tramitarlo, de acuerdo con algunos autores, estos mecanismos protegen al sujeto de la presencia de alteraciones como la ansiedad y permiten conservar la autoestima además de adaptarse a los nuevos procesos de realidad.

Se puede entonces llegar a considerar para el proceso de evaluación de la defensa en los niños y las niñas, considerar esta desde el abordaje de campos amplios en los que se incluyan situaciones propias de la cotidianidad con la intención de vislumbrar las posibles afectaciones o factores de vulnerabilidad que se puedan encontrar y que se traducen básicamente en la presencia de síntomas en

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momentos posteriores al hecho traumático y que se suelen dar, como ya se ha planteado, cuando sobreviene la calma y reconocen que su vida ha dejado de correr peligro.

El desplazamiento forzado confronta a los niños y niñas de manera inesperada con algo para lo cual no se encuentran preparados, como producto de esta sensación de desvalimiento que confronta al sujeto con sus propias fuerzas y lo deja sin opción alguna más que acceder a los requerimientos del victimario lesionando de manera clara el yo del sujeto.

Se ha planteado ya el proceso por el cual se puede encontrar afectación en la población infantil víctima de desplazamiento, pero no es poco usual encontrar reacciones en los adultos que dificultan aún más el procesos de elaboración de los niños y las niñas pues “el comportamiento de los adultos respecto al niño que sufre el traumatismo forma parte del modo de acción psíquica del traumatismo

De esta manera los niños pueden llegar a sufrir nuevas afectaciones y más complicaciones en relación con el fenómeno y la vivencia del desplazamiento, se encuentran los cambios en los patrones de relación con padres o con los adultos encargados de su cuidado, en otros casos no hay ningún eco o respuesta a las necesidades de los niños y las niñas víctimas , así, los adultos no brindan respuestas

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a lo que puede convertirse en un síntoma infantil y “[…] los adultos reaccionan con un silencio de muerte que hace al niño tan ignorante como se lo pide” (ídem, p.155).

Y ante el silencio y la incapacidad de tramitar la vivencia traumática, los niños y las niñas pueden presentar alteraciones psicológicas y sociales que se convierten en posibles manifestaciones sintomáticas ante la imposibilidad de elaborar a partir del discurso que facilite la salida hacia lo simbólico.

Siguiendo este orden de ideas y enfocándose ahora en los planteamientos establecidos por el precursor de la teoría psicoanalítica, Sigmund Freud, Freud (fecha) en su texto Más allá del Principio del Placer plantea que no es cierto que el principio del placer rija todo el decurso de los procesos anímicos, pues si esto fuese de tal manera dichos procesos implicarían la presencia permanente de placer o conllevar a este. La conclusión que toma Freud entonces es asimilar que la naturaleza humana tiende al principio del placer, pero que también existen fuerzas que contrarían este principio, dando por resultado que este no siempre puede ser satisfecho. Para facilitar la comprensión de dicho planteamiento freudiano se hace referencia a Fechner “Pero puesto que la tendencia a la meta no significa todavía su logro, y en general esta meta sólo puede alcanzarse por aproximaciones…” (Fechner, sf, citado por Freud, 1920) Entendiendo así que los seres humanos siempre estarán afiliados a la pulsión que no podrá nunca ser satisfecha completamente, hecho que garantiza la movilización del deseo.

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El principio del placer es visto como un modo de trabajo primario del aparato psíquico, que desde su comienzo se observa inutilizable y peligroso para la autopreservación en un entorno lleno de amenazas. El yo constantemente genera un influjo de auto conservación por lo que el principio del placer es desplazado por el principio de realidad que posterga la satisfacción, crea una renuncia a diversas posibilidades de lograrla y genera una tolerancia al displacer en el largo y complejo camino al placer. Aquel cambio del principio de placer por principio de realidad produce en efecto sensaciones de displacer, pero esta es sólo una parte del displacer presente en el sujeto, pues existe un segundo momento en el cual se observa desprendimiento de displacer durante el desarrollo del Yo debido a los conflictos que surgen cuando se mueve a organizaciones de superior complejidad y se pone en funcionamiento el mecanismo de represión. (Freud, 1920)

Era bien distinguida desde la época contemporánea a Freud aquella sintomatología que acompaña posteriormente sucesos traumáticos en los cuales el sujeto pudo observar en riesgo su vida; situaciones como choques, secuestros, atentados y accidentes conllevaron el llamado estado psíquico de Neurosis traumática. La Primera Guerra Mundial sirvió para resaltar que la neurosis traumática no tenía una base orgánica como se creía hasta entonces sino que sus causas tenían procedencia intrapsíquica, puesto que la mayoría de pacientes que presentaban dicho padecimiento no mostraban las lesiones traumatológicas que hasta ese entonces se creía eran las causantes de la neurosis traumática. En el análisis de la vida onírica de los pacientes con neurosis traumática Freud evidenció la característica común de que en todos los casos se conlleva al sujeto a la repetición del suceso traumático una y otra y vez renovando la sensación de terror frente a este, generando

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así una fijación psíquica al trauma. Entendiendo así que en este caso la función del sueño no es mostrar los deseos conscientes del paciente sino evidenciar enigmáticas tendencias masoquistas del yo que caracterizan la neurosis traumática.) (Freud, 1920)

Haciendo referencia al juego infantil Freud resalta el caso particular de un niño con el que tuvo contacto para ejemplarizar las características que hacen común esta práctica en la más tierna edad. Freud relata cómo un niño de aproximadamente un año y medio juega constantemente con un carretel amarrado a un hilo, sujetando el extremo del hilo tira el carretel bajo muebles y en rincones balbuceando el vocablo alemán para <Se fue> (fort) y posteriormente halaba del hilo para traer de nuevo el carretel pronunciaba <acá está> (da). (Freud, 1920)

Freud pronto descubrió que el verdadero placer del juego se hallaba en el segundo acto de este y su relación con el desarrollo psíquico del niño. Resultó pues evidente que el juego creado por el infante era una escenificación de su propio vivir, ya que constantemente y por horas prolongadas la madre del niño solía salir y dejarlo en casa, situación frente a la cual aparentemente el niño se mostraba tranquilo y acostumbrado. Aquí Freud realiza una evaluación de cómo se lleva a cabo la conciliación del principio del placer. Dentro del juego del niño se evidencia su renuncia pulsional al aparentemente aceptar sin malestar alguno las constantes ausencias de la madre, sin embargo en su juego reproduce la partida de ella al lanzar el carretel y hallar una gratificante exaltación en halarlo y traerlo de regreso a su antojo. Se podría decir que el niño reproducía dicha situación en el juego para obtener la gratificación de obtener el carretel de vuelta, sin

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embargo, se observó que el primer acto del juego, en el que el carretel se arrojaba lejos, era el que más se reproducía. (Freud, 1920)

Freud entiende esto como un acto simbólico de venganza frente a la madre, como una descarga de rencor frente a sus constantes ausencias, el juego le brindaba al niño una posibilidad de sentir poder y control con respecto a una situación real frente a la cual se mostraba aparentemente sumiso, tesis que un año después fue confirmada cuando el niño ahora con la posibilidad de hablar lanzaba sus juguetes con violencia al suelo gritándoles “vete a la guerra”, resaltando que para aquella época el padre del infante se hallaba en la Gran Guerra, situación frente a la cual el niño no mostró indicios de extrañarle sino antes bien se gratificaba en la posesión absoluta de la madre. (Freud, 1920)

Así concluye Freud que el juego infantil es la repetición de todo aquello que le ha causado al niño un impacto y la escenificación del juego es una forma de adueñarse de dicha situación, al tiempo que se manifiesta el ferviente deseo de ser adultos y tener decisión en las situaciones que se presenten. Cuando se recrean experiencias displacenteras en el juego, como una examen médico al que el niño fue sometido o una clase escolar hay una ganancia de placer cuando el niño trueca la pasividad de la situación real con el protagonismo de controlar el juego e infringe al Otro eso que le causó malestar, vengándose de la persona o situación original causantes del displacer. (Freud, 1920)

El enfermo se ve forzado a repetir lo reprimido como mecanismo para no recordarlo, esta repetición siempre se ve influenciada por elementos de la vida sexual

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infantil y de acuerdo a cómo se haya visto desarrollado del complejo de Edipo y sus ramificaciones así mismo se observará la repetición sintomática en la vida adulta. Lo que se busca en el análisis es que el paciente reproduzca por medio de su discurso aquel malestar, no viendo esto como una narración sino como una vivencia autentica, puede decirse que la neurosis anterior en este punto es reemplazada por una neurosis de transferencia. (Freud,

1920)

El reconocimiento entonces de la sintomatología psíquica que puede estar relacionada con la vivencia de hechos traumáticos, se hace más claro desde la postura referida, la concepción de permanencia del dolor psíquico frente a la imposibilidad de alcanzar niveles de tramitación del hecho al que se está exponiendo al niño o a la niña. (Freud, 1920)

Dentro de las posibles implicaciones y las múltiples complicaciones, puede además encontrarse la presencia de regresiones que tal como lo plantea el texto anteriormente citado, dejan al sujeto con pocos elementos para elaborar adecuadamente la experiencia y en muchas ocasiones, lleva a dificultades del orden social desde lo que se puede entender como lo real del trauma por lo real de la venganza, a lo que hace referencia el autor cuando plantea una posición en la cual el sujeto se ha “vuelto malo” y en ocasiones con gran dificultad para responder a presiones menores de su cotidianidad. (Freud, 1920)

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En el texto “El porqué de la guerra” (1933) se evidencia una relación epistolar entre dos de las mentes más brillantes del siglo XX y de la historia: Sigmund Freud y Albert Einstein. Dicha relación de correspondencia surge a raíz de la relación de mutua admiración entre ambos personajes de la vida intelectual de la época. En estas dos cartas en específico, se observa cómo Einstein escribe a Freud expresándole su más profundo respeto y, en el marco de la génesis de la segunda guerra mundial, Einstein se expresa a Freud su preocupación ante el ambiente bélico que se formaba y a la observable tendencia guerrerista de los seres humanos, Einstein quiere conocer la perspectiva de Freud frente a dichas situaciones desde su lente psicoanalítico y saber qué se podría hacer para proteger a la humanidad de los estragos generados por la guerra. Freud responde la carta expresando su apreciación sobre dicha temática realizando una aplicación teórica que a continuación se expondrá.

Freud comienza planteando que cualquier conflicto de intereses que se presente entre seres humanos (resaltados y no diferenciados del reino animal) conlleva el principio de la violencia. Hace así una regresión histórica en la que platea cómo en los principios primitivos del hombre era la fuerza muscular la determinante del poseedor del poder en los grupos de personas, con el tiempo y el desarrollo, llegó el uso de instrumentos y armas, y así la importancia de la fuerza muscular fue reemplazada por la determinación de quien tuviese más herramientas y armas para vencer y quien tuviese más destreza para usarlas, así, el intelecto y habilidad se abrieron campo a sustituir la importancia de la fuerza bruta. El propósito de la lucha se conserva: una de las partes debe ceder al propósito del

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contrincante como consecuencia del daño que reciba. El objetivo del contrincante será más radical aun si se vence definitivamente al adversario, es decir, si se le mata. (Freud, 1933)

Freud plantea el momento en el que la violencia fue cambiada por el derecho en el mundo civilizado y de este suceso responsabiliza a la fuerza generada por la unión de varios débiles. Esta unión debe ser sólida, constante y permanente. Y necesariamente usa los mismos principios del anterior opresor a cualquiera que osara hacer frente a los ideales de su unión, con la diferencia de que ahora es una masa luchando en una sola dirección y no sólo uno o algunos individuos opresores. Para generar el derecho dentro de esta masa unida y evitar que un próximo individuo se quiera hacer con el poder absoluto, esta masa debe generar normas que igualen a todos sus miembros, deberes que los obliguen a todos y derechos que cobijen a todos sus miembros, así mismo, deben existir sanciones y normas claras para todos. Así mismo deben existir sentimientos fraternales que unan a los miembros de este grupo, que fortalezca sus ideales y refuerce su unión. (Freud, 1933)

De la forma anteriormente expuesta es como Freud plantea el ideal del doblegamiento de la violencia transfiriendo el poder a una unidad mayor que mantenga un status de control colectivo para este. Las leyes generadas en estas sociedades de derecho obligan al sujeto a renunciar a su libertad de aplicar su fuerza como violencia. Freud contrasta este planteamiento teórico con la realidad ya que cualquier organización social de derecho implica siempre desigualdades: hombres y mujeres, ricos y pobres, padres e hijos; generando así malestar entre los menos beneficiados de esta sociedad en letras igualitaria generando aun así conflictos de intereses. Respondiendo a la pregunta principal de

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Einstein, Freud establece que una forma para prevenir los conflictos bélicos es la creación de una entidad social que esté por encima de la generalidad de los habitantes de una comunidad, con poder suficiente para mantener un control equitativo y tener poder punible para sancionar a quienes alteren la paz de la comunidad o atenten contra un congénere. Freud así mismo plantea dos condiciones para mantener la cohesión en una comunidad: la compulsión de la violencia y la ligazón (identificación) de sentimientos entre sus habitantes. (Freud, 1933)

Freud pasa a plantar a Einstein la existencia de los dos tipos de pulsiones existentes en la vida psíquica de los humanos: las eróticas y las de destrucción. Aun así aclara que la una no debe ser antagónica de la otra, sino que ambas son vitales para la existencia de la cultura, ninguna puede estar aislada sino que permanecen conectadas. Se plantea como ejemplo propicio la pulsión de auto conservación, que es sin duda de naturaleza erótica, pero que aun así necesita contar con la agresión para defender su fin. Así mismo se aventura a afirmar Freud que la mayoría de acciones humanas contienen un trasfondo erótico y agresivo y que el intento por reprimir cualquiera de estas dos influencias termina siempre en eventos desafortunados para el sujeto y quienes le rodean. Se muestra así como como objetivo la constante busca de conocimiento del hombre y de construcción social, lo primero para comprender los motivos reales de cada acción y lo segundo para elaborar un sistema humano que soporte la naturaleza ambivalente del hombre y que en su accionar reconozca la misma y mantenga bajo contención la perversión de los sistemas de ley derecho, lo único que nos aleja de sucumbir en esquemas primitivos de fuerza por agresión y que nos mantiene en la cultura. (Freud, 1933)

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El planteamiento teórico presentado en el texto “Pegan a un niño” (1919) se da a raíz de la observación de Freud frente al fenómeno repetitivo dado en sus pacientes quienes durante la consulta manifestaban constantemente por medio de su discurso la representación-fantasía de haber visto en algún momento de su vida temprana cómo un niño era agredido o reprendido por una figura de autoridad. A dicho recuerdo generalmente se le asignaban sentimientos placenteros e innumerable repetición del mismo en la conciencia del paciente. Esta repetición en un comienzo era voluntaria pero en todos los casos se comenzó a presentar de forma repetitiva. El identificar la génesis de dicho recuerdo siempre era algo que se dificultaba, pero que luego de trabajo de análisis con el paciente se identificaba el surgimiento de esta en etapas preescolares, a eso de los cinco o seis años de edad y, al momento de comenzar la vida académica, dicho recuerdo se reforzaba y resaltaba al observar el reprendimiento de un compañero por parte de los maestros. (Freud, 1919)

Dejada a un lado la infancia, el recuerdo de la observación de cómo pegaban a un congénere no desaparecía, antes bien este se moldeaba a las convergencias sociales de la adolescencia de la persona, así pues, en edad de bachillerato se observaba como factor común que jóvenes buscaran como lectura recreativa literatura que en su trama contara con escenas centrales en los que niños o contemporáneos eran azotados y agredidos por figuras superiores, historias que alimentaban las propias fantasías del joven. (Freud, 1919)

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Una de las principales particularidades del surgimiento de este recuerdo es que el niño azotado siempre es un tercero, nunca el fantaseador, quien en un principio siempre ocupa el lugar de observador. Freud especifica tres etapas que se presentan paralelas al desarrollo psicosexual del niño en las cuales se evidencia la evolución de la vivencia del infante frente a la representación-fantasía de ver cómo pegan a un niño. (Freud, 1919)

La primera fase de fantasía se destaca por el recuerdo primario de ver al padre pegando a un niño, escena que en muchas ocasiones se converge en “el padre

pegando al niño que yo odio” recuerdo que se vivencia con alto grado de placer y

satisfacción. En cierto punto de la transición entre la primera y la segunda fase el recuerdo se torna en “recuerdo ser azotado por el padre”, con una notable carga masoquista. La tercera fase se relaciona directamente con la primera, en esta la persona del paciente nunca sale a la luz directamente en la fantasía, en el transcurso del análisis el paciente puede afirmar “probablemente estaba mirando”, y el niño azotado ahora son varios niñitos, esta fantasía se recuerda con satisfacción intensa y suele procurar una satisfacción onanista. La persona que azota ya no es necesariamente el padre sino cualquier figura que representa autoridad y ley como un maestro, un policía, un abuelo o un soldado. (Freud, 1919)

Freud realiza un análisis completo en el cual establece que en la primera fase, al niño observar cómo el padre pega a otro niño y no a él su pensamiento es “él (el padre) me a ama a mí y no a ese niño, porque a él le pega” teniendo así esta fase una connotación

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sadista. En la segunda fase, cuando el niño se observa a sí mismo como el pegado, el sadismo tiene una trasmutación al masoquismo y se realiza una conversión de la evaluación de la vivencia en la cual el pensamiento de “el padre me ama” converge con “el padre me pega” entendiendo esta relación como una regresión a la organización pre genital sádicoanal. En la tercera fase, muy similar a la primera, se puede creer que se retorna a la connotación sádica de observar como una figura de autoridad pega a uno o varios niños, pero en el trasfondo de esta situación se encuentra que la fantasía en la tercera fase es una proyección del propio niño que desea ser pegado en otro u otros niños, la figura del padre varía con otras de poder para que la fantasía se afiance con la renuncia a este y su investidura se movilice a otras figuras. (Freud, 1919)

Freud observa que tanto en niños como en niñas la fantasía de la paliza adquiere una connotación femenina y en ambos casos los infantes se afanan en liberarse de esa postura. En ambos casos la fantasía se deriva del deseo de relación incestuosa con el padre. En las discrepancias entre ambas vivencias se puede hallar que en la niña esta representación-fantasía mantiene una postura edipica normal o esperada, mientras que en el varón se muestra una postura edipica trastornada, en la cual se ubica al padre como objeto

de amor. En la niña la fantasía tiene un grado previo a las fases, en las que el hecho de ser

pegada es algo indiferente y sólo se ve esto cuando es aplicado a alguien con quien se compite, en el niño este estadio previo no se presenta. Así pues en la tercera fase la niña conserva a la figura del padre como persona que pega y cambia el sexo y persona del pegado así pues la fantasía resulta en el padre pegando a un niño. Mientras que el niño por

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lo general sustituye la figura del padre por la de una madre que pega y se conserva como destinatario del reprendimiento por parte de esta. (Freud, 1919)

Se observa como conclusión de estas etapas diferenciales que en la niña la situación en la que en un principio se observaba como pasiva (masoquista) se torna en una fantasía de represión sádica en la cual el carácter sexual se ve desdibujado. En el niño durante la etapa final se observa una diferenciación de sexo entre la persona que pega y el receptor de la agresión, lo cual regresa el recuerdo a la intención genital, el niño se sustrae por completo de aquel al cual pegaban, afianzando la noción de que el padre le ama sólo a él ya no fue pegado por este. (Freud, 1919)

En “Duelo y melancolía” (1919) Freud habla de las diferencias existentes entre el duelo por pérdida, “normal” y el estado de melancolía. Estableciendo en primera instancia que el duelo responde a un afecto normal mientras que la melancolía refiere a un proceso anormal de duelo que la psiquiatría no se ha encargado de definir con exactitud y que requiere de la adecuada observación desde el psicoanálisis. El duelo se ve definido como la pérdida de un ser amado o de algo de suma representación para el sujeto, como su nación, sus creencias o sus ideales. Mientras que la melancolía implica un proceso estancado y una fuerte identificación con el objeto perdido. (Freud, 1919)

Cuando se lleva a cabo un proceso de duelo se entiende que si bien la situación puede ser dolorosa para el sujeto, este gradualmente comprenderá que el objeto amado no

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existe más o ya no se tendrá acceso a este y dependiendo del proceso y de las situaciones de la pérdida en algún momento el Yo del sujeto aceptará esta nueva realidad y moverá su libido sobre un nuevo objeto. (Freud, 1919)

Cuando se da la melancolía la libido del sujeto no se desplaza sobre nuevos objetos sino que queda retraída sobre el Yo, es decir, que se ha dado una identificación del Yo del sujeto con aquel objeto perdido y los reproches que se tenían frente a lo que se perdió se introyectan hacia la propia persona que sufre la melancolía. Autorreproches que se generan porque en realidad la pérdida sufrida se llevó a cabo en el propio Yo del sujeto y frente a la ausencia del objeto erótico la libido se queda en el Yo. (Freud, 1919)

Es común que la melancolía se de en casos de perdida de objeto de amor narcisista, en los cuales el sujeto dirige su libido hacia alguien o algo que le representa de alguna manera, es aquí donde se observa esa forma de identificación primitiva que es la oral, vista así ya que se incorpora al objeto perdido. Freud da cuenta de casos en los cuales la melancolía se transforma en manía y en ocasiones ambas afecciones se presentan de forma cíclica, ya que mientras que la melancolía lucha por mantener el objeto perdido con el yo del sujeto, la manía se esfuerza en liberar el yo de dicha identificación. (Freud,

1919)

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Así pues, es posible afirmar que la melancolía suele aparecer con mayor facilidad cuando en la estructura del sujeto se halla una predisposición a la neurosis obsesiva, en la cual se ama y se odia al mismo tiempo al objeto que se ha perdido. La melancolía presenta una sintomatología mucho más complicada que la del duelo, ya que debido a la ambivalencia presenta la primera relación con el objeto sobre el cual se ha depositado libido se ve influenciada y determinada por el amor y el odio luchando entre sí, este primero con el objetivo de desligar a la libido del objeto y el segundo para evitar esto. Es posible afirmar que la melancolía se ve caracterizada por tres factores: La pérdida de un objeto sobre el que se había cubierto con energía libidinal, la ambivalencia frente a esta situación y la regresión de esta libido sobre el Yo del sujeto. Freud entiende la forma en la cual durante el desarrollo de un duelo irregular el sujeto adquiere una identificación con aquel objeto perdido y la no aceptación de la perdida e irrecuperabilidad de aquello que ya no se tiene más hace que poco a poco este se convierta en aquello que se perdió, adquiriendo características de aquello que se ha perdido y viviendo la vida haciendo lo que se suponer que haría si el objeto no se hubiese perdido, dicha identificación se observa como producto de los reproches que se orientan hacia el Yo por motivo de la ausencia de ese objeto sobre el cual se dirigían pulsiones del tipo narcisista. (Freud, 1919)

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Metodología

La presente investigación es de corte hermenéutico en tanto se trata de interpretar y comprender el fenómeno de estudio para desvelar las características de la posición subjetiva del sujeto en la situación de desplazamiento. Según Bautista (2011) “la comprensión hermenéutica ha respondido a la necesidad trascendente de hacer prevalecer la comprensión humana sobre la objetivación natural” (Pág. 49). Se hace así un objeto privilegiado de la interpretación las expresiones entendidas como productos típicos de la acción humana, las cuales están siempre cargadas y dirigidas por una intencionalidad inconsciente. Si bien es importante involucrarse directamente con la población en cuanto investigación cualitativa se refiere, así mismo, la hermenéutica como los demás métodos de este corte requieren conservar la imparcialidad respecto a la población en cuestión. Para esta investigación es importante la elaboración de la significación de la vivencia del desplazamiento forzado en los niños pues así se amplía el campo de conocimiento teórico ya que el método suele ser visto por los investigadores como una herramienta de comprensión crítica que permite a quien investiga realizar un análisis de las relaciones humanas en contexto.

“Un tema que requiere la hermenéutica en el ejercicio investigativo, es la indagación sobre el impacto de un hecho social violento en una población determinada ya que los factores sociales, lejos de describir los hechos de manera objetiva, narrarían sus historias de acuerdo con la impresión y significados que se le agregan al suceso” (Bautista. Pág. 50)

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A pesar de no ser una investigación psicoanalítica, se tuvo como base la teoría planteada por Freud para lograr niveles de comprensión e interpretación del fenómeno de interés en la población que se convirtió en colaboradora de la investigación; se realizó un acercamiento de tipo interpretativo a los discursos producidos por los sujetos de investigación.

Se partió de situaciones vividas por los niños y las niñas victimas de desplazamiento forzado radicados en el municipio de Armenia con la intención de construir el concepto de este flagelo desde las experiencias subjetivas infantiles y se tuvo en cuenta el impacto a nivel psíquico en ellos que se ven enfrentados a la necesidad de desenvolverse en un nuevo medio.

Para realizar la presente investigación, se realizarán algunos desplazamientos dentro del municipio de Armenia - Quindío, se establecerán contactos con los entes gubernamentales encargados de la población objeto de estudio a la cual se solicitó autorización para realizar entrevistas a los niños y niñas y se cumplieron todos los requerimientos de ley, entre ellos el informe a padre o tutor, el conocimiento y firma del consentimiento informado, así como el asentimiento. La elección de la población objeto de la investigación se realizó de manera intencional a partir de los siguientes criterios:

La investigación se desarrolló a partir de entrevistas en profundidad direccionadas con preguntas semiestructuradas logradas en la Unidad de Atención y Orientación a Víctimas de Desplazamiento como ente gubernamental encargada en el municipio de

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brindar atención, orientación y asesoría en lo que refiere a documentación, inscripción y reconocimiento como víctima a la población vulnerable.

La unidad de análisis está constituida por dos menores, 12 y 13 años de edad, ambas residentes en la actualidad en el departamento del Quindío provenientes de los municipios de Cartago, Valle y La Dorada, Putumayo; la técnica de entrevista fue en buscando obtener el relato de su experiencia sin agregar juicios de valor y poder apreciar aspectos pertinentes para la investigación a partir de la experiencia subjetiva de las menores.

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Matriz de categorías

Categorías de análisis Ejes temáticos Preguntas

Posición subjetiva Desplazamiento

Mecanismos de defensa

Duelo

1. ¿De dónde vienes? Como era el sitio donde

vivías antes de llegar al Quindío?

2. ¿Con quienes vivías antes de llegar aquí?

3. ¿Cómo era la casa donde vivías?

4. ¿Estabas estudiando en esa época?

5. ¿Cómo era el sitio donde estudiabas?

6. ¿Y tenías amigos en la escuela o cerca a tu

casa?

7. ¿Qué hacías en tus ratos libres? Cuando no

estabas en la escuela.

8. ¿Cómo te sentiste con esa situación? (La del

desplazamiento)

9. Háblame por favor de tu familia en la

actualidad.

10. Cuéntame ¿Cómo te sientes ahora con todo lo

que pasó?

11. ¿Qué planes tienes para el futuro?

12. Háblame si quieres de cuando llegaste al

Quindío.

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Desplazamiento forzado

Trauma

1. Cuéntame qué hizo que se fueran de donde

vivían ¿Cómo fue todo?

2. ¿Qué es ser desplazado?

3. ¿Me podrías decir por favor lo que es el

desplazamiento forzado?

4. ¿Crees que fuiste desplazada?

5. ¿Qué es la violencia?

6. Cuando esa situación ocurría ¿Eso cómo te

hacía sentir?

7. Sueles pensar en el lugar donde vivías?

8. ¿Crees que fuiste víctima de la violencia?

Análisis de resultados

Para fines pertinentes de la presente investigación cuya óptica se establece desde la teoría psicoanalítica, se abordaron categorías que se direccionaron para facilitar la lectura del fenómeno bajo la luz teórica de abordaje mencionada. Estas categorías son: Posición subjetiva y desplazamiento forzado, las cuales a su vez engloban ejes temáticos que se correlacionan con las categorías de análisis y ayudan a una mejor lectura de lo que se observa dentro del discurso, estos ejes temáticos son: mecanismos de defensa, duelo y trauma; siendo tópicos que contextualizan en primera instancia a partir de su definición

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teórica y llegan a la problemática de abordaje para dar una lectura más amplia del fenómeno de estudio.

A partir de la contextualización de la problemática que permite vislumbrar el marco teórico, se pretende elaborar una observación paralela de los dos casos de estudio en la investigación en cuestión, así pues, se presenta a dos sujetos de sexo femenino en la etapa final de su infancia: Laura, de 12 años de edad, quien procede de Cartago, Valle junto con su padre y su madre, quienes en la actualidad y como producto de amenazas dentro del casco urbano viven en Quimbaya, Quindío desde hace 3 años. Y Yesica, de 13 años de edad, quien proviene de San Miguel, Putumayo junto con su madre y sus hermanos, quienes actualmente y desde hace 8 años residen en Calarcá, Quindío, sitio al que se desplazaron como producto del miedo frente a los constantes enfrentamientos entre el Ejército Nacional y grupos guerrilleros en su lugar de origen. En este orden de ideas y contextualizando al lector frente al análisis que a continuación se presentará, se aclara que este se dará de acuerdo al orden de categorías ubicado en la matriz explicativa de contenido anteriormente presentada, y que en consecuencia al desarrollo de la misma, se evidenciará un paralelo entre el discurso de ambas menores en cuanto al análisis de elementos específicos surgidos en el desarrollo de la entrevista aplicada a cada una.

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Posición subjetiva

La categoría de posición subjetiva se aborda desde su concepción lacaniana en la cual se

plantea esta como la manera en la que el sujeto se las arregla para tramitar a nivel psíquico aquello que observa como traumático; ya que por ubicarse en lo real es inaprensible. Lo cual ubica en el plano tres elementos: El sujeto-El saber- El sexo. Lo que implica que el contenido del suceso traumático trata de ser elaborado a través del saber de lo inconsciente que conduce a lo sexual y a la relación que se tiene frente a esto y a la muerte. Situación que se presenta típicamente en las producciones sintomáticas neuróticas. (Lacan, 1966)

En primera instancia es de gran importancia observar la percepción personal elaborada por las menores en cuanto a ese entorno que ha dejado atrás como consecuencia del desplazamiento forzado, para así evidenciar el valor y los sentimientos asociados frente a lo que se ha perdido, así mismo es importante considerar la posible influencia que el entorno primario pudo generar en la percepción de su situación actual.

Así pues, Laura describe su vivienda en Cartago de la siguiente manera: “La casa donde yo vivía era blanca bonita (…) al fondo el patio grande con solar, un solar es como un patio grande en la mitad de la casa, el de nosotros no era tan grande pero yo me bronceaba ahí con mi mamá, y bronceándonos en el solar éramos muy unidas, ¡Mas bueno! (…) la casa en sí era bonita pero lo que más me gustaba era el solar, mejor dicho así la casa hubiera sido cualquier cosa solo por el solar ya es bonita, esa casa ¡uy! Es que ni punto de comparación con la de ahora”

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Es aquí donde es posible evidenciar la no manifestación de expresiones negativas frente a la descripción de la anterior vivienda, y se hace referencia explícita a lo que el solar de dicha casa significaba dentro de la dinámica de la relación con la madre, pues dentro del discurso de Laura cuando se le pregunta por el sitio donde vivía hace especial énfasis en el espacio de interacción que el solar propiciaba con su madre. Es posible contrastar de la misma manera el discurso referente a la madre en cuanto se describe la convivencia con ella en la actual residencia.

“(…) yo mejor prefiero irme a la casa de alguna de ellas (amigas de la menor) a jugar a maquillaje y a eso, y ya. Y mejor no estar con mi mamá porque ella ya me da pereza”. ” “(…) sino que mi mamá por acá no me deja salir casi porque por acá si es maluquito, pero tampoco hace nada conmigo, entonces yo aquí me desespero (…)”

“(…) Es que mi mamá no es la misma desde que vivimos en Quimbaya, pero qué más le vamos a hacer”

El duelo se ve definido como la pérdida de un ser amado o de algo de suma representación para el sujeto, como su nación, sus creencias o sus ideales (Freud, 1919). Sería entonces posible interpretar dentro del discurso de Laura la forma en la que expresa una pérdida en cuanto a lo que solía ser su relación con su madre antes de salir de Cartago, y más allá de esto, la manera en la que ha cambiado la posición de Laura en la forma de

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percibir a su madre. Trascendiendo así la neta descripción de su morada en Cartago

mediante el discurso, Laura mediante su declaración da cuenta de la génesis de los

cambios en cuanto a la relación con su madre, más allá de reclamar el no contar ahora con un solar para realizar actividades como broncearse con su madre, Laura reclama la relación que solía tener con su progenitora.

Ahora bien, en cuanto a Yesica refiriéndose a su anterior entorno en La Dorada, Putumayo ella manifiesta:

“(…) Mi casa era muy hermosa y a mi mamá le gustaba poner matas de sábila afuera y de florecitas sapotes. Mi mamá tenía una tienda como en la parte de delante de la casa (…) y ahí se la pasaba todo el día y yo a veces le ayudaba a vender y todo (…) Y mi mamá tenía ganas de mandar a montar plancha pa’ poner una terraza y yo tenía muchas ganas porque el sueño mío siempre ha sido vivir en una casa propia de dos pisos” “(…) Yo estudiaba en una escuela que se llamaba “La Hermosa” y me gustaba mucho porque era de dos pisos y yo quería estar en quinto rápido para poder estudiar en el piso de arriba”.

“(…) Cuando se empezaba a oscurecer no dejaban a nadie jugar en la calle porque nos daba mucho miedo a todos que saliera la guerrilla, lo que mi hermano mayor me decía es que cuando él era pequeño él si podía salir a jugar hasta bien tarde y que no pasaba nada pero eso fue cuando no había llegado la violencia, es que la violencia aparece cuando uno menos piensa, eso ha sido así siempre”

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Es interesante en este punto observar como en el caso de Yesica se referencia de igual manera a la madre en cuanto se pregunta sobre cómo recuerda el sitio de habitación antes de que se diera el desplazamiento, evidenciando una correlación inconsciente entre el concepto de hogar y la significación que se tiene de la madre. Así mismo, se expresa en un par de ocasiones del deseo dirigido a ubicarse en un segundo piso, ya sea cursando el quinto grado de primaria en la escuela de La Dorada, o referenciando la intención de la madre de adecuar una terraza en la casa que se ha dejado atrás.

Así mismo, y marcando una diferencia con el discurso de Laura, Yesica efectivamente referencia aspectos negativos del sitio del cual ha migrado, señalando la tensión experimentada por los habitantes de la zona frente a la inminente presencia guerrillera, con el elemento adicional de referenciar el fenómeno de la violencia de forma animista: como algo que “llega” y que “aparece cuando menos se piensa”, adjuntándose a esto se puede observar cómo se presenta el mecanismo de defensa de la racionalización, el cual se refiere tanto a procesos adaptativos como defensivos. Puede relacionarse con temores para los cuales se busca una explicación intelectual que disfrace lo rechazado o perseguir la expresión de lo querido y anhelado (Brainsky, 1986)

Se hace interesante entonces observar el discurso de ambas menores cuando se indaga sobre cómo se sienten con el hecho de haber abandonado su sus sitios de origen:

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Laura:

“De todas maneras a mí lo que me gustaría es volver a Cartago y pues reclamar lo que es de nosotros (…) Y de todas formas a mí sí me gustaría mucho aclarar las cosas porque es que como así que entonces mi papá se tiene que ir porque el otro se voló con una plata” Yesica:

“Hay muchas veces que yo me pongo a pensar y pienso que si no me hubiera tocado irme de allá mi mamá hubiera salido más adelante porque allá estaban todas las cositas que habíamos conseguido, y pienso que para un niño pequeño es muy malo ver la violencia, yo vivo agradecida con Dios porque no me tocó ver ni muertos ni heridos (…) Igual acá estamos bien y si nos vinimos fue de pronto para evitar cosas peores quedándonos por allá yo no quiero volver”

Aquí se puede observar la forma en que ambas menores difieren frente a lo que piensan sobre los sitios que han dejado; Laura quiere volver con el objetivo de recuperar elementos materiales que considera perdió junto con su familia como consecuencia del desplazamiento, mientras que Yesica manifiesta no querer regresar y así evitar algún tipo de daño. Esto brinda la oportunidad de plantear a partir del análisis la posible influencia del nivel de conocimiento de los hechos que implicaron el desplazamiento forzoso, puesto que en cuanto a este tópico Laura referencia:

“(…) muy triste, muy aburrida, y aparte tenía mucha rabia porque yo quería preguntar algo o así y nadie me respondía, entonces me sentí muy horrible porque uno ahí

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como un bobo sin que le respondan, por eso yo quiero ir a Cartago, para que me cuenten las cosas (…)”

Ahora bien lo narrado por Yesica:

“(…) Mi mamá a mí lo que me decía cuando nos fuimos es que eso tocaba hacerlo, porque prefería que viviéramos con casi nada que quedarnos allá y que nos pasara algo, y así yo fuera pequeña yo entendía, porque eso de los muertos y los secuestros uno lo entiende por allá desde muy pequeño, entonces así me doliera, yo también sabía que había que hacerle”

Es en este apartado de la entrevista en donde se puede hablar de los cambios en los patrones de relación con padres o con los adultos encargados del cuidado, en muchos casos no hay ningún eco o respuesta a las necesidades de los niños y las niñas víctimas, así, los adultos no brindan respuestas a lo que puede convertirse en un síntoma infantil y los adultos suelen reaccionar con silencio de muerte que ubica al niño tan ignorante como se l lo pide, es decir, se observa como fenómeno común dentro de las dinámicas familiares situar a los infantes en una posición del no saber, dejando en constante incógnita diversas interrogantes planteadas por este (Eiguer, 2007). Así pues, sería posible plantear que el hecho de que Laura tenga un menor conocimiento, o curiosidad insatisfecha frente a ese hecho que la cuestiona tanto como lo fue el abandono a esa morada de la que tanto dice haber disfrutado, y que tanto relaciona con su madre mediante su discurso; sea el factor

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desencadenante de su deseo manifiesto de regresar a Cartago por lo que considera pertenece a ella y a sus padres. Caso contrario ocurre con Yesica, quien desde el momento del abandono de su lugar de origen su madre la hizo consciente de la necesidad imperiosa de abandonarlo, haciéndola participe del temor por la integridad familiar, razón que también puede explicar el no deseo de Yesica por regresar a La Dorada.

Desplazamiento forzado

El desplazamiento forzado es un fenómeno presente a nivel mundial que se da como consecuencia de injusticias y arbitrariedades, en los que una o más personas se ven obligadas a abandonar su territorio de residencia bajo la premisa de proteger su bienestar o el de otros. “Personas o grupos de personas obligadas a huir o abandonar sus hogares o sus lugares habituales de residencia, en particular como resultado de un conflicto armado, situaciones de violencia generalizada o violación de los derechos humanos” (ONU, 1998)

En este punto se hace importante evidenciar el concepto de desplazamiento forzado aprehendido por cada una de las menores, así como también observar si ellas se conciben a sí mismas como víctimas de este fenómeno social.

Siguiendo dicho orden de ideas, aquí están las respuestas de Laura:

“Ser desplazado es que a uno lo saquen de una finca y lo manden a la ciudad, la guerrilla o la gente así.”

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“El desplazamiento forzado es cuando la gente llega a las fincas, los guerrilleros y todo eso, y hace ir a la gente de allá de las casas. Entonces ellos llegan desplazados a las ciudades (…) (…)Yo no soy desplazada, la gente desplazada, ellos se vienen con los gorritos de campesino, se traen gallinas y ellos no quieren sino estar en fincas porque a ellos les gusta estar allá, por ejemplo yo me vine de Cartago y acá en el Quindío sí que hay desplazados”.

En contraste, a continuación se presentan las respuestas de Yesica:

“Ser desplazado es ser víctima del desplazamiento forzado”.

“El desplazamiento forzado es tener que dejar todo lo que uno tiene en la vida y empezar otra vida prácticamente (…) porque yo ni la cama me pude llevar (...) el desplazamiento es una injusticia(…) eso duele mucho porque a uno nadie le regala nada(…)” “Si claro, por algo estoy acá, obvio, yo soy desplazada por la violencia y por el miedo a la violencia”

.

Es un aspecto interesante a considerar la forma en la que Laura no se reconoce a sí misma como víctima del desplazamiento forzado, ya que el concepto que ella ha estructurado de dicho término le remite a personas de procedencia rural y de un aspecto específicamente relacionado con las labores agropecuarias, así mismo, a pesar de que la menor tiene un reconocimiento de que las circunstancias bajo las cuales abandonó su hogar

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en Cartago se dieron bajo presión y amenazas, no reconoce su situación como un desplazamiento forzado, dado que bajo su concepción personal las características de la vivienda que ha abandonado (urbana), así como la labor de su padre y el entorno social dejado atrás, no se acomodan a lo que ella considera, son factores determinantes para que se dé un desplazamiento forzado.

Es posible evidenciar que la posición subjetiva de la menor elaborada de forma única, y determinada por su estructuración psíquica al momento del suceso (Lacan 1966) no la ubican a ella en el reconocimiento de una situación de desplazamiento, de la misma manera, se puede decir que la sujeto no se encuentra en un mecanismo de defensa de negación, sino que su posición subjetiva frente al desplazamiento no la nomina a ella como una víctima del mismo.

En cuanto a Yesica, es posible plantear que su pleno reconocimiento como víctima del desplazamiento forzado ha podido facilitar la tramitación de este suceso, puesto que al poder nombrar eso que ha afectado su vida ha podido reelaborar en cuanto a esa realidad que debe aceptar y a lo que puede hacer para cambiarla desde el deseo movilizado a otros asuntos, pudiendo así elaborar un duelo (Freud, 1919)

Es posible evidenciar la forma en la que varía el síntoma y la posición asumida frente al hecho del desplazamiento, a pesar de que ambas menores sea contemporánea la realidad del fenómeno social se tramitó de formas diferentes. Se puede observar que en

ambos casos se presenta malestar relacionado a los cambios socioeconómicos que

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conllevó el desplazamiento forzoso, sin embargo, en los dos casos destaca principalmente el discurso atravesado por la inconformidad frente a las convergencias familiares modificadas como consecuencia del desplazamiento, así pues ambas mostraron mayor preocupación por su lugar en la familia por el fenómeno como tal.

Discusión

Hasta el primero de octubre de 2016 el Registro Único de Victimas (RUV) de la Red Nacional de Información daba cuenta de 1’513.952 menores entre los 0 y 17 años victimas del desplazamiento forzado en Colombia desde el inicio del conflicto interno, siendo así la infantil y juvenil una de las poblaciones diferenciales más afectadas por este flagelo; así mismo, esta cifra mantiene ubicando a Colombia como el segundo país en el mundo con mayor población víctima del desplazamiento forzado como consecuencia de un conflicto interno. Dicha cifra, signo de alarma frente a la situación social del país, debe movilizar a todos los campos del conocimiento con el fin de aportar en pro de buscar soluciones desde el campo de acción.

Teniendo en cuenta el contexto social actual colombiano referenciándose a la población infantil víctima de desplazamiento forzado, sea que este se dé como consecuencia del conflicto armado rural establecido desde hace más de 50 años o como consecuencia de conflictos urbanos por diferencias de intereses individuales o colectivos; el miedo a retaliaciones, amenazas constantes a su integridad física y psicológica junto al acoso constante frente a la posible pérdida parcial o total de bienes materiales, son algunas

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de las principales razones referenciadas por las familias que se ven obligadas y/o presionadas para abandonar sus lugares de residencia evitando así un daño para alguno de sus miembros o la totalidad del conjunto familiar.

Las familias desplazadas forzosamente suelen buscar sitios de destino en donde cuenten con personas conocidas, familiares o allegados que puedan brindar al menos de manera inicial una ayuda frente al alojamiento y cubrimiento de necesidades básicas. Puesto que normalmente se observa que el abandono a la residencia no suele planearse con mucha antelación sino que este suele darse como un suceso fortuito frente a la amenaza inminente de daño al grupo familiar. A pesar de que en muchas ocasiones las familias suelen resistirse a abandonar su morada, estas suelen verse conllevadas a irse cuando se cuenta con niños, así también como con personas de la tercera edad o integrantes con necesidades especiales dentro de la familia, con el afán de proteger a sus miembros estos núcleos familiares suelen migrar a poblaciones cercanas, aun así cabe resaltar que dependiendo de la inminencia del peligro al cual están expuestos, la familia se suele ver obligada a tener como destino desplazamiento regiones lejanas a la que se abandona.

Es importante destacar que a nivel nacional y regional escasea la

investigación enfocada al estudio de la población infantil víctima del desplazamiento forzado desde una mirada guiada por la teoría psicoanalítica, así mismo, se evidencia a nivel regional la poca fomentación frente a este tipo de estudio que se hace tan pertinente en la época actual, considerando el panorama social en el marco del postconflicto, exigente de cambio nuevas propuestas, es importante que la academia se plantee nuevas formas de

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abordar el sujeto víctima del conflicto, de acercarse a la interpretación de su vivencia y de entender los cambios generados en su psiquismo.

En el año 2011 Gertrudys Torres Martínez realizó una investigación titulada “Sentido y significado del desplazamiento forzado en niños” y en ella se buscó evidenciar la forma en que niños entre 6 y 12 años victimas del desplazamiento forzado percibían y explicaban su propia vivencia frente al desplazamiento forzado. Dando importancia a su perspectivas sin observar con juicios de valor sus discursos. De la misma forma Garcés y Chamorro en el 2011 dentro de su investigación “Qué sucede con los vínculos afectivos y con sus figuras de apego antes y durante su permanencia en los grupos armados” evidenciando así la forma en que los vínculos afectivos se desarrollan al interior de grupos armados, evidenciando que los lazos que se desarrollan en este tipo de grupos suelen estar basados en la desconfianza. Caicedo en 2012 investigó los “Rasgos del conflicto colombiano y las políticas para niñas, niños y jóvenes desvinculados de grupos armados” con el objetivo de evidenciar la forma en que se desarrolla y entiende la normatividad vigente que proporciona protección a esta población especifica. Alonso y Restrepo en el año 2015 desarrollaron una investigación titulada “Características Psicológicas Cognitivas y Comportamentales de los Menores Víctimas del Conflicto Armado del Programa Hogar Tutor Armenia, Quindío 2015” en donde lograron describir características psicológicas con diferenciales con riesgos de convertirse en rasgos clínicos presentes en menores víctimas del conflicto.

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Es el deber no sólo de las organizaciones estatales sino de los profesionales en áreas afines a lo social evaluar y re evaluar las formas de abordaje que se ejecutan con respeto a la población vulnerabilizada por el conflicto interno, es importante entender al sujeto más allá de la etiqueta social de victima; puesto que suele ser común tipificar falazmente dicha población, y pre disponerse a suponer determinados comportamientos o características sintomatológicas que obedecen más estereotipos sociales que a criterios profesionales. Es entonces en el momento de acercarse a la población cuando se puede evidenciar que efectivamente, de la misma forma que la estructuración psíquica hace particular a cada sujeto, así mismo cualquier situación del entorno que embarque al ser humano, evidenciará singularidad en su vivencia, incluyendo el desplazamiento forzado.

El proceso de investigación social es un escenario que genera espacios de propuestas, cuestionamientos, sugerencias y posibilidad de cambio frente a un sistema gubernamental que sin la debida observación, puede caer en el automatismo. Los procesionales en la salud mental están llamados a implementar sus conocimientos no sólo para servir al sistema estatal, sino para cuestionarlo por medio de la investigación, para medir supuestos y comparar resultados. La teoría psicoanalítica no puede ser excepción en medio de este entorno demandante de cambios, es necesario llevar al campo de acción los aspectos teóricos, probarlos, proponer modificaciones y sobre todo, implementarlos en función de la ayuda del otro, de responder a un malestar que demanda tramite, y comprobar como profesionales que la teoría trasciende los escritos y toca la humanidad de quien demanda alivio.

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Conclusiones

Fue posible identificar lo real de la vivencia de las menores en cuanto al desplazamiento forzado a partir de su discurso, en la medida en que pudieron expresar su percepción de la vivencia de dicho suceso; se evidenció mediante la verbalización que permite la entrevista en profundidad que si bien dos sujetos pueden compartir la característica de victimas de desplazamiento, ambos pueden mostrar singularidad en su síntoma y su posición frente a este.

De la misma manera se pudo observar que si bien el discurso de los infantes se puede encontrar permeado por los relatos y puntos de vista de los demás integrantes de su familia, se puede seguir evidenciando a flote la percepción de la realidad estructurada a partir de la vivencia personal del menor.

Es imperioso observar la resignificación personal del suceso de impacto que elabora cada sujeto, y es a partir del saber inconsciente del menor que este hallará resoluciones para afrontar el hecho impacto y desarrollar un síntoma con el cual tratará de tramitar ese suceso de impacto como lo es el desplazamiento forzado .

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Recomendaciones

Se observa como recomendación principal la necesidad de continuación de estudios que apunten a observar el impacto que fenómenos producidos por la violencia pueden generar no sólo en la población infantil sino en cada grupo focal afectado por el conflicto interno.

Es importante resaltar la labor de la investigación en psicoanálisis y los aportes que puede dar al entendimiento no sólo de la particularidad de la vivencia en cuanto al estudio de caso, sino que este, con estudios debidamente planeados y rigurosamente ejecutados pueden dar visos de aplicación de teoría en cuanto a la explicación del conflicto y contribuir a la población de forma colectiva.

Se recomienda a las instituciones gubernamentales encargadas de proteger e informar a las víctimas del desplazamiento forzoso responder con mayor diligencia a las demandas de las personas que hacen uso de sus servicios estatales, así mismo, facilitar el acceso a dicha población con el fin de colaborar a las labores investigativas que nutrirán a la academia.

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Anexos

Entrevista Laura:

Entrevistadora: Muy buenos días Laura María, ¿Te puedo decir la Laura? Laura: Sí señora.

E: Bueno Laura, como ya hablamos anteriormente, a continuación te voy a hacer algunas preguntas acerca del sitio donde vivías antes y la forma en que te fuiste de allá y llegaste acá al Quindío. Te puedes tardar lo que tú quieras respondiendo, y solo me contestas las preguntas que tú quieras responder, si quieres hacer una pausa, devolverte, contar algo de nuevo o parar la entrevista no hay ningún problema y me lo puedes decir cuando quieras. ¿Está bien?

L: Sí señora, está bien.

E: Laura te quiero agradecer por tu colaboración.

L: Con mucho gusto y a la orden (Risas) E: Laura, cuéntame por favor ¿De dónde vienes? ¿Cómo era el sitio en el que vivías antes de llegar al Quindío?

L: Yo vivía en Cartago, en el Valle, en un barrio que no recuerdo el nombre pero quedaba en una parte con mucho árbol y no era peligroso, mi papá tenía una talabartería y mi mamá es ama de casa.

E: Y ¿Con quienes vivías antes de llegar aquí?

L: Pues yo vivía y sigo viviendo (risas) con mi papá y mi mamá pues, yo soy hija única.

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E: ¿Cómo era la casa donde vivías?

L: La casa donde yo vivía era blanca bonita de dos pisos, abajo en toda la entrada quedaba la talabartería de mi papá, al fondo el patio grande con solar, un solar es como un patio grande en la mitad de la casa, el de nosotros no era tan grande pero yo me bronceaba ahí con mi mamá, y bronceándonos en el solar éramos muy unidasbb, ¡Mas bueno! arriba quedaba la pieza de mis papas y la mía, la pieza del computador y los libros de mi papa, la casa en sí era bonita pero lo que más me gustaba era el solar, mejor dicho así la casa hubiera sido cualquier cosa solo por el solar ya es bonita, esa casa ¡uy! Es que ni punto de comparación con la de ahora porque yo mi pieza la tenía pintada, era amplia, era fresquita y aparte por la zona uno se podía quedar por ahí jugando hasta tarde porque no pasaba nada. E: ¿Estabas estudiando en esa época?

L: Si obvio, estaba en la primaria.

E: ¿Cómo era el sitio donde estudiabas?

L: Mi colegio era pequeñito y muy bonito, allá estudié toda mi vida hasta que me vine para acá, era muy bonito y allá tenía las amigas de toda la vida. ¿Qué más le cuento? E Si tú quieres me puedes contar más sobre el colegio, ¿Cómo te sentías allá?, o si no quieres pues no hay ningún problema.

L: Si, si, si. Vea yo de las profesoras no me acuerdo sino de dos: María del Carmen la que me enseñó en segundo que era muy horrible y vivía echando cantaleta y de mal genio, entonces todos le decíamos maría del crimen y vea que ella un día le iba a pegar hasta a una mamá y todo. Y la otra fue la profesora Adriana la de tercero que ella a mí me quería

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mucho, aunque era muy maluca para enseñar pero de todas maneras yo la quería porque cuando los niños se peleaban con nosotros siempre nos defendía a nosotras las mujeres. E: ¿Y tenías amigos en el colegio o cerca de tu casa?

L: Sí claro, pues yo me la pasaba más que todo con las mujeres porque pues yo no soy ninguna machorra para pasármela con hombres, entonces nosotras íbamos charlábamos, y a veces nos veíamos violeta en la casa de alguna, ¿Usted conoce Violeta? E: Eso es un programa de Disney cannel ¿Cierto? Y ella como que canta, ¿Cierto? L: Siiiiiiii. ¡Ay! ¿Es que usted se lo veía?

E: Pues no me lo veía yo pero sí tengo primitas que les gustaba mucho, entonces me hablaban mucho del programa.

L: Ammmm, sii sii, pero ella es hermosa sino que yo me lo deje de ver porque luego sacaron otra cosa en boomerang y ya me quede viendo boomerang igual Violeta ya como que pasó de moda.

E: Bueno Laura, y cuéntame a parte de ver violeta con tus amigas ¿Qué hacías en tus ratos libres? Cuando no estabas en la escuela L: ¡Ja! muchas cosas, pues por ejemplo con mis papás mantenía paseando, por ejemplo yo viviendo en Cartago con mis papas fui al zoológico de Cali, fui al parque de la iguana en Tuluá y ya, incluso hasta veníamos a pasear a Armenia, y yo por ejemplo decía ¡Uy este Armenia tan maluco! No hay nada pa’ hacer y vea pues como es la vida (jajaja) y ya cuando estaba en la casa me acostaba a ver televisión a veces sola o a veces con mi mamá, pero con ella me daba pereza porque ella no sabe ver sino novelas, o de resto me ponía a jugar con la casita de la Barbie o había veces que unas compañeras iban a la casa a jugar sino que a mí no me gustaba mucho porque eso mi mamá se ponía toda cansona a

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regañarme delante de ellas, entonces no yo mejor prefería irme a la casa de alguna de ellas a jugar a maquillaje y a eso, y ya. Y mejor no estar con mi mamá porque ella ya me da pereza.

E: Cuéntame qué hizo que se fueran de donde vivían ¿Cómo fue todo? L: Resulta que mi papá es talabartero, y eso es saber trabajar lo que es el cuero y hacer cosas con él: Correas, sillas de caballo, bolsos y todo eso. Y a mi papá le ha ido muy bien con todo eso, y eso siempre da para uno vivir bueno, sino que hay un problema y es que cuando a uno le empieza a ir bien la gente empieza a mirar que es lo que uno está haciendo y chao.

E: ¿Cómo así que “chao”?

L: Chao, que lo atacan a uno, que no aguantan ver a unas personas que estén bien pues. E: Sígueme contando si quieres sobre cómo salieron de Cartago. L: Bueno pues resulta, pasa y acontece que mi papá, él es muy buena persona pero entonces por ser buena persona lo han cogido de bobito (silencio prolongado) resulta que un día mi papá quería hacer unos negocios y entonces él se asoció con un señor que él conocía de hacía mucho tiempo y entonces dijeron: vamos a montarnos un negocio, yo no me acuerdo si el negocio era como un almacén de cuero o si era para poner una ventanilla, el hecho es que ellos prestaron una plata grande, grande, grande pues para montar el negocio y pues yo no sé bien cómo fue eso pero ese man se voló y se fue disque pal Ecuador y de la noche a la mañana ya por acá tampoco se veía ni la hermana de él ni la mamá que eran con las que él vivía, y entonces qué, pues que entonces le empezaron a cobrar a mi papá y lo que pasa es que ese man se llevó toda la plata y mi papá no tenía de dónde pagar es más él se iba a meter a ese negocio para pagar deudas que ya tenía de la

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talabartería y entonces resulta que llegaron todos los días a cobrar a la casa y yo me acuerdo que eran dos en moto siempre, uno era un negro ahí y el otro un man todo indígena que tenía unas gatas feas detrás de la nuca y entonces llegaban y a veces mi mamá se encerraba conmigo y se mandaba a negar, entonces ellos se quedaban ahí hasta que tocaba abrirles o llegaba mi papá, una vez mi mamá llamo la policía porque no se quitaban y no se quitaban hasta que no les diéramos plata y nosotros ¿De dónde? Y esa policía ni nos hizo caso, entonces mi papá siempre ha dicho que hasta eran amigos, pues, los policías de esos dos que iban a la casa, ese negro y del otro. Eso siguió así harto tiempo y nosotros pa atrás’ pa atrás, pa’ atrás, entonces resulta que de un momento pa’ otro eso apareció muerto por el hospital el man que le había prestado la plata a mi papá entonces un poco de gente empezó a decir que eso había sido mi papá y entonces ya se volvió muy maluco porque mantenía pasando una moto por la casa, y entonces un día mi mamá estaba llorando, y llore y llore y llore que porque un man le dijo que le iba a mandar saludes si no se iban, ósea si no nos íbamos nosotros, y mandar saludes es mandar a matar, entonces mi papá llegó y se encerró a hablar con un poco de muchachos en la parte de abajo del negocio, y entonces eran hablen y hablen, yo solo alcancé a escuchar que a mi papá le decían que tranquilo, y ya, al otro día me dijeron que nos íbamos a vivir pal Cauca que porque por allá era muy bueno para trabajar todo lo del cuero y porque Cartago ya estaba muy caliente, entonces yo dije que no, que qué pereza vivir por allá y entonces al final yo no sé qué paso pero nos terminamos viniendo para acá para Quimbaya, y pues nada mi papá ya había preguntado por la casa y pues nos vinimos a vivir aquí, entonces esta casa es muy bonita pero le falta mucha cosa por ejemplo balcón no tiene, el patio es muy chiquito y pues nada las cosas que nos trajimos del negocio están todas arrumadas, con decirle que el diciembre pasado mi mamá

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no quería ni armar navidad. Es que mi mamá no es la misma desde que vivimos en Quimbaya, pero qué más le vamos a hacer.

E: ¿Cómo te sentiste con esa situación?

L: Jaaa muy triste, porque mejor dicho no me dieron tiempo ni de despedirme de los del colegio, eso fue meta todo a las cajas y arranque. Y pues cuando yo llegué no sabía ni donde estaba nada, porque yo por Quimbaya había pasado pero en buseta y no conocía, de aposta cuando llegamos eso era como de noche ya o no mentiras pero ya estaba oscurito. Entonces peor porque se veía todo más feo, yo llegué aburrida y entonces en la camioneta yo era como resoplando como es que se dice refunfiñando, ¿renegando? ¡Eso! renegando, entonces mi mamá me pellizcó y me dijo hágame el favor y delante de su papá no de lora que él va estresado. Mi papá se vino al otro día por la mañana pues a ayudar a armar los corotos y eso, lo que hicimos mi mamá y yo fue trapear y pues meter la ropa a los cajones y las cosas de la cocina y ya al otro día ellos dos organizaron todo. Pero pues la verdad yo si estaba muy triste, muy aburrida, y aparte tenía mucha rabia porque yo quería preguntar algo o así y nadie me respondía, entonces me sentí muy horrible, porque uno ahí como un bobo sin que le respondan, por eso yo quiero ir a Cartago, para que me cuenten las cosas me sentí fue como una desplazada (risas).

E: ¿Qué es ser desplazado?

L: Ser desplazado es que a uno lo saquen de una finca y lo manden a la ciudad, la guerrilla o la gente así.

E: Laura me puedes decir ¿Qué es la violencia?

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L: Pues la violencia puede ser muchas cosas, puede ser por ejemplo yo gritarle a usted, o que usted no me ponga cuidado yo hablando, la violencia es cuando maltratan a la mujer, al niño. La violencia es cuando le pegan a uno, la violencia es la guerra, mejor dicho la violencia es todo lo malo que la gente le haga a uno.

E: Laura, ¿Qué es el desplazamiento forzado?

L: El desplazamiento forzado es cuando la gente llega a las fincas, los guerrilleros y todo eso, y hace ir a la gente de allá de las casas. Entonces ellos llegan desplazados a las ciudades y así todos desubicados.

E: ¿Piensas que el desplazamiento es solamente con las personas del campo? L: Sí porque por ejemplo la gente desplazada, ellos se vienen con los gorritos de campesino, se traen gallinas y ellos no quieren sino estar en fincas porque a ellos les gusta estar allá, por ejemplo yo me vine de Cartago y acá en el Quindío sí que hay desplazados. E: Háblame si quieres de cuando llegaste al Quindío.

L: No pues nada, como le estaba contando pues mi papá llego al otro día y a organizar la casa entonces él se trajo buena mercancía de la que ya tenía hecha en Cartago y la empezó a vender porque pues pro acá hay harta gente que le gustan las cosas esas de los caballos, entonces él empezó a vender y vender cosas, vendió la vitrina grande que teníamos en Cartago y mando a hacer una más pequeñita para la sala de la casa, y pues nada yo estuve vagando já como 15 días entonces a mí me gusto porque la chispa no es tan brava acá como en Cartago, sino que mi mamá por acá no me deja salir casi porque por acá si es maluquito, pero tampoco hace nada conmigo, entonces yo aquí me desespero, vea que una muchacha

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disque la iban a violar la vez pasada por acá, entonces mi mamá no me deja salir casi, aparte a veces se entran a los patios a robarse la ropa, y uno no puede sentarse en el anden con algo caro en la mano porque yo creo que de una se lo arrebatan y salen a correr, porque dicen que acá en Quimbaya son muy cosquilleros y todo, yo estudio en el colegio Sagrado Corazón, voy en séptimo y mi papá le vende mercancía a un señor y se asoció con él, y pues ya E: Háblame por favor de tu familia en la actualidad.

L: Ah pues muy bien, mi papá a mí me quiere mucho, mi mamá también, mi mamá a veces si es muy regañona a veces conmigo pero pues normal, mi papá es muy chévere y pues nos hemos vuelto a parar en cuestión de plata.

E: Cuéntame ¿Cómo te sientes ahora con todo lo que pasó?

L: De todas maneras a mí lo que me gustaría es volver a Cartago y pues reclamar lo que es de nosotros porque es que créalas nosotros allá dejamos cositas. Y de todas formas a mí si me gustaría mucho aclarar las cosas porque es que como así que entonces mi papá se tiene que ir porque el otro se voló con una plata.

E: ¿Qué planes tienes para el futuro?

L: Pues yo quiero ser diseñadora de modas, pero también me gustaría mucho ser modelo, pero pues nada ahí miraremos qué hacemos, y ya yo quiero sacar una casa para vivir ahí y tener muchos animales, perro y conejos porque me gustan mucho y mi mamá no me los deja tener porque dice que yo no cuido.

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Entrevista 2 Laura:

Entrevistadora: Buenas tardes Laura, en esta entrevista las preguntas serán menos que en la anterior y la hacemos con el fin de aclarar algunas cosas que no quedaron muy sólidas de la entrevista pasada, ¿Me hago entender?

Laura: Si, hagámosle.

E: Bueno Laura ¿Crees que fuiste víctima de la violencia?

L: Si, yo fui víctima porque a mi mamá la alcanzaron a amenazar y nosotros nos fuimos prácticamente obligados y la llegada de nosotros acá, fue desubicada. E: ¿Crees que fuiste desplazada?

L: No. Yo no soy desplazada, porque los desplazados son los campesinos que los sacan de las fincas y llegan a los pueblos con todas las cosas en un costal a pedir plata, y nosotros no llegamos a pedir y no vinimos de una finca, entonces nosotros no somos desplazados E: ¿Sueles pensar en el lugar donde vivías?

L: Sí, sí ,sí, yo pienso mucho, por ejemplo, en lo que pude haber estado haciendo allá, por ejemplo si es diciembre pienso como seria estar con las amigas de la cuadra, o por ejemplo cuando son fiestas del colegio de acá, me acuerdo que las del otro colegio eran más chéveres.

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Entrevista Yesica:

Entrevistadora: Listo Yessica, buenos días, como ya hablé anteriormente contigo te voy a hacer algunas preguntas sobre el sitio donde vivías antes y la forma en que te fuiste de allá y llegaste aquí al Quindío. Te puedes tardar lo que tú quieras respondiendo, y sólo me contestas las preguntas que tú me quieras contestar, si quieres hacer una pausa, devolverte, contar algo de nuevo o parar la entrevista no hay ningún problema y me lo puedes decir cuando quieras. ¿Está bien?

Yessica: Si señora, antes me gusta.

E: Bueno Yessica, muchas gracias por tu colaboración.

Y: Bueno señora, gracias a usted.

E: Buenos Yessica, cuéntame ¿De dónde vienes? Como era el sitio donde vivías antes de llegar a Calarcá.

Y: Yo vivía en San Miguel, que es un pueblo que queda en el Putumayo, pero pues no vivía ahí ahí, sino en una vereda pequeñita que se llamaba La Dorada, y allá hacia mucho sol a toda hora y hasta por la noche hacia bochorno y eso se alborotaban los moscos y tocaba dormir con toldillo pero a mí me gustaba porque la cama quedaba como de princesa con

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toldillo y ponía a vivir a los peluches ahí adentro como en un castillito, pues yo jugaba a eso (Risas).

E: Y cuéntame ¿Con quienes vivías?, ¿Cómo era la casa donde vivías? Y: Yo vivía con mi mamá y mis dos hermanos mayores, el uno tenía en esa época 11 años y el otro por ahí 14, a mi papá yo no lo conocí porque se murió de dolor de cabeza cuando yo estaba de brazos pero mi mamá me cuenta que él me quería mucho y me decía que yo era la muñeca de la casa y que era la niña más bonita de todas, yo a veces pienso en él y pienso cómo sería y yo creo que él era muy bonito porque en las fotos que mi mamá guarda de él se ve muy bonito. [Silencio prolongado] E: ¿Quieres parar un momento?

Y: No tranquila, es que yo a veces soy así, hablo y me quedo pensando, o a veces ni pienso nada.

E: Dale, si quieres me sigues contanto cómo era tu casa.

Y: ¡Ay sí! (Risas) Mi casa era muy hermosa y a mi mamá le gustaba poner matas de sábila afuera y de florecitas sapotes. Mi mamá tenía una tienda como en la parte de delante de la casa y ahí vendía empanadas, gaseosa, revuelto y dulces, y ahí se la pasaba todo el día y yo a veces le ayudaba a vender y todo. Por dentro la casa tenía dos piezas: una era la más grande y quedaba enseguida de la tienda y ahí dormíamos mi mamá y yo y un gato que yo

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tenía que se llamaba Paco y era grisesito como con rayitas, muy bonito. La otra pieza quedaba al fondo entre la mitad del patio y el baño y ahí dormían mis dos hermanos y guardaban la bicicleta que ellos tenían allá. Y mi mamá tenía ganas de mandar a montar plancha pa’ poner una terraza y yo tenía muchas ganas porque el sueño mío siempre ha sido vivir en una casa propia de dos pisos.

E: Y en esa época ¿Ya estabas estudiando?

Y: ¡Sí! Yo estaba en primero y mis hermanos también estudiaban hacía rato. E: Háblame del sitio donde estudiabas.

Y: Yo estudiaba en una escuela que se llamaba “La Hermosa” y me gustaba mucho porque era de dos pisos y yo quería estar en quinto rápido para poder estudiar en el piso de arriba. La escuela era color azul clarito clarito y tenía una lisadora y tenía una cancha pero a nosotros como estábamos pequeños no nos dejaban bajar a la cancha porque quedaba muy cerca del monte y que miedo que pasara la guerrilla por ahí y nos llevara. Mi profesora se llamaba Luz Estela y utilizaba unas gafas muy gruesas y yo la quería mucho porque me peinaba y me enseñaba a cantar canciones bonitas. Mis hermanos mayores ya habían estudiado en la escuela y ya les tocaba ir a otro lado lejos a estudiar lo que yo estudio ahora ósea el bachillerato. Entonces ellos se iban en la cicla de ellos y se turnaban para usarla o se iban los dos porque mi mamá los regañaba porque a veces se ponían a pelear por la cicla y

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yo me reía de ellos porque como la escuela de ellos quedaba más lejos les tocaba levantarse ¡Uy! ¡Tempranísimo!.

E: ¿Y tenías amigos en la escuela o cerca a tu casa?

Y: Si, pues como en el salón no estudiábamos sino póngale por ahí 6 niños entonces todos éramos muy amiguitos y había uno que me acuerdo que se llamaba Juan Felipe y tenía los ojos verdes y me mandaba saludes y que si quería ser la novia y yo le decía que no que porque estábamos muy chiquitos y mi mamá no me dejaba, pero igual él me llevaba regalos, me llevaba panelitas, o florecitas amarillas y una vez me llevó una lagartija [Risas]. Del resto uno también se ponía a jugar en el descanso con los de segundo y los demás a veces. A mí me gustaba mucho la escuela principalmente para pintar dibujos y para leer cuentos.

E: Bueno Yessica, y cuéntame ¿Qué hacías tú en tus ratos libres? Cuando no estabas en la escuela.

Y: Pues como yo a la escuela iba por la mañana y partecita de la tarde, entonces pues por la mañana me bañaba mi mamá, desayunaba mirando televisión y ya. Luego de la escuela mi mamá iba por mi o a veces mi hermano mayor y cuando iba por mí me llevaba sentada en el tubo de la bicicleta y yo llegaba la mayoría de veces a dormir o a comer algo, y al rato me quedaba en blusa y bicicletero y salía a jugar con tres amiguitas del salón que vivían ahí

cerquita de la casa, hacíamos tortas de tierra, jugábamos con la lozita y corríamos jugando

lleva, ya como a las 6 cuando se empezaba a oscurecer no dejaban a nadie jugar en la calle

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porque nos daba mucho miedo a todos que saliera la guerrilla, lo que mi hermano mayor me decía es que cuando él era pequeño él si podía salir a jugar hasta bien tarde y que no pasaba nada pero eso fue cuando no había llegado la violencia, es que la violencia aparece cuando uno menos piensa, eso ha sido así siempre E: ¿Qué es la violencia Yessica?

Y: ¡Jum! la violencia es cuando todo el mundo se empieza a matar y a secuestrar, lo malo de la violencia es que así uno no quiera pelear le toca o si no le toca irse como nos tocó a nosotros, porque cuando la violencia no está uno vive muy bueno pero vaya a que la violencia llegue y todo se desordena y se daña. Por ejemplo yo digo ahora que a nosotros nos fue bien, porque nos fuimos y perdimos muchas cosas, mentiras, todas las cosas prácticamente pero no nos mataron a nadie, porque uno se da cuenta que a tal niña le mataron la mamá, que a tal muchacho le tumbaron el muro de la casa y le cayó encima y se murió. Entonces la violencia no respeta si usted es niño, o si es viejita y no puede correr. Eso coge y se lo lleva todo y uno no entiende nada, por ejemplo vea mi hermanito jugaba todo lo que quería allá en La Dorada cuando era pequeño pero yo no pude conocer lo que eso era por culpa de la violencia. Porque es que uno vivía bueno y se reía y jugaba, pero había otras veces que decían que nos escondiéramos que ahí venían los guerrilleros y a mi me daba mucho miedo porque mi mamá de una se ponía a llorar y mi hermano mayor empezaba a decir que si a él le tocaba hacerse matar se hacía matar pero que a nosotras no nos tocaban un pelo y eso se iba y cogía un cuchillo de la cocina disque a esperar si se metían a la casa y mi otro hermano cogía un azadón del patio y mi mamá más se ponía a

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llorar y cogía un rosario y yo pensaba que de pronto era para ahorcar al que entrara y mentiras que era para rezar [Risas] [Silencio prolongado] E: Cuando esa situación ocurría ¿Eso cómo te hacía sentir?

Y: Mucho miedo, una vez comenzó una balacera y yo estaba haciendo chichí y del miedo me paró el chorrito de una [Risas] Yo la primera vez que yo me acuerde que me tocó ver la violencia yo tenía por ahí de tres añitos y mis hermanos se metieron al baño conmigo mientras mi mamá cerraba las puertas y la ventana de la casa, eso era lo primero que hacía ella cuando se escuchaban tiros o gente gritando o esa sirena miedosa que el ejército prendía cuando la guerrilla ya iba bajando por el monte, entonces mi mamá lo primero que hacía era ver que todos estuviéramos en la casa, cuando mis hermanos estaban en la calle ella me encerraba con llave en la pieza de las dos y salía corriendo a buscarlos gritando como loca, y los entraba, luego nos hacía meter a todos o en el baño o en la pieza de nosotras porque eran las únicas partes que se les podía poner seguro y ella se ponía a cerrar todo, y nosotros llorando en el baño, a veces mi hermano Alex, el mayor, se ponía a decir que él iba a salir a matar a esos guerrilleros y yo lo abrazaba y le decía que no porque yo no quería que la violencia lo cogiera a él. [Silencio prolongado] Había veces que esa balacera sonaba mejor dicho encima de la casa de nosotros, un día una bala calló en toda la mitad de una silla y mi mamá se había acabado de parar de ahí. Otras veces sí duraba poquito la balacera y entonces los del ejercito pasaban de casa en casa diciendo que ya podían salir y preguntando si alguien había visto algo raro, o si había heridos. Luego de eso mi mamá se ponía a arreglar las cosas dañadas de afuera, a hablar con las vecinas y a los niños no nos

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dejaban salir sino hasta el otro día, pero no íbamos a la escuela sino hasta la otra semana por miedo.

E: Háblame de la razón por la cual se fueron de La Dorada ¿Cómo fue todo? Y: Yo tenía 5 años y medio y estaba acostada en la cama de mi mamá viendo televisión cuando empecé a escuchar a la gente gritando y corriendo por todas partes y a mí me dio mucho susto, entonces mi mamá me gritó desde la tienda que me metiera rápido debajo de la cama y yo me metí y me iba a salir a coger un muñeco y eso se empezaron a escuchar meros disparos y me volví a meter y me puse a llorar y mi hermano mayor estaba en la tienda al lado de mi mamá y me regañó y me dijo que “cállese boba” y mi otro hermanito el de la mitad le dijo que antes me dejara llorar para que los guerrillos vieran que ahí había una niña y no le dieran bala a la casa. Entonces yo seguí llorando y me asusté más porque mi mamá estaba en la parte de la tienda y no se dejó sacar de allá por mis hermanos porque decía que ella nos tenía que cuidar, y eso afuera se escuchaba a la gente gritar cosas, como que “la bala no es acá hijueputas” y eso era porque a veces los soldados tienen tanta rabia que eso cogen y le disparan a todo y no importa si eso ahí le dan a un señor que no sea guerrillero, y eso se vio varias veces en la vereda sino que vaya pues quien dice algo, nadie. Esa balacera duró yo creo que todo el día, a mí no me dejaban salir de debajo de la cama y mi hermano me llevaba papitas de la tienda y volvía al lado de mi mamá. Yo creo que dejé de llorar porque mi mamá a lo último ya no lloraba. Y lo único que decía era que nos teníamos que ir de allá. Hay un avión del ejército que se llama avión fantasma y pasaba cerquita de las casas, pues yo nunca lo vi pero eso se sentía ahí encimita y eso suena duro, haga de cuenta como si un gigante estuviera pasando por encima de la casa. Al otro día mi

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mamá fue a San Miguel a llamar porque en La Dorada no estaban sirviendo los teléfonos y llamó a una señora que yo en esa época no conocía pero que era la madrina de bautizo de mi mamá y que vivía acá en Calarcá y le contó todo y le dijo que si nos podíamos ir pa’ allá, ósea, para acá [Risas]. Ese mismo día por la tarde mi mamá mandó a mis hermanos con la ropa de ellos y con plata porque el ejército estaba haciendo unos viajes a Mocoa y los llevaban y de ahí ellos arrancaron pa Armenia y allá los recogió la madrina de mi mamá. Yo me fui a los dos días con mi mamá y me puse brava con ella porque no me dejó llevar mi gatico y tocó dejarlo donde una de las amiguitas con las que jugaba, mi mamá vendió barato todo lo de la tienda y unos muebles, yo no me pude llevar sino la ropa y dos peluches, y nos fuimos con otras personas que también eran desplazadas y fuimos hasta Mocoa al terminal, el ejército se fue detrás de nosotros en el camión cuidándonos. Mi mamá a mí lo que me decía cuando nos fuimos es que eso tocaba hacerlos, porque prefería que viviéramos con casi nada que quedarnos allá y que nos pasara algo, y así yo fuera pequeña yo entendía, porque eso de los muertos y los secuestros uno lo entiende por allá desde muy pequeño, entonces así me doliera, yo también sabía que había que hacerle” E: ¿Qué es ser desplazado?

Y: Ser desplazado es ser víctima del desplazamiento forzado.

E: Y ¿Me podrías decir por favor lo que es el desplazamiento forzado? Y: El desplazamiento forzado es tener que dejar todo lo que uno tiene en la vida y empezar otra vida prácticamente, porque uno deja atrás a los amigos, a la casa y a las cosas que tiene, porque yo ni la cama me pude llevar, y el toldillo se nos olvidó empacarlo, el

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desplazamiento es una injusticia porque uno se va y las cosas que deja eso se lo roban y nadie lo devuelve, eso duele mucho porque a uno nadie le regala nada. Por eso para qué hablar de eso, si todo eso ya se perdió.

E: Háblame si quieres de cuando llegaste al Quindío.

Y: Pues como mi mamá tenía una madrina en Calarcá y ella le dijo por teléfono que nos fuéramos para allá que ella le conseguía trabajo a mi mamá en casas de familia y fuimos para allá, yo no sé cuánto duró el viaje pero cambiamos de bus como 3 veces y a mi mamá le dolía la espalda y por la noche viajando yo la miraba y ella lloraba con la cara pegada al vidrio y yo le decía que tranquila que luego nos comprábamos una casa más bonita que tuviera más matas en la entrada y escaleras porque yo siempre quise vivir en una casa con escaleras para dormir arriba. Cuando llegamos a armenia estaba haciendo mucho frio y yo tenía mucha sed y el baño valía $500 pesos para entrar y mi mamá y yo entramos y me pegué a tomar agua del lavamanos. Luego esperamos otra buseta y mi mamá y yo nos fuimos para Calarcá ahí. Llegamos al momentico y ahí nmieos estaba esperando la madrina de mi mamá y las dos se cogieron y se pusieron a lloran y ella le decía que tranquila tranquila y luego me cargó y me dijo que tan bonita yo. Mis hermanos ya estaban allá y yo los veía bien. A mi me metieron a estudiar a primero como al mes de llegar y me dio duro porque era un salón con muchos niños y no había patio de tierra pa´ jugar. Pero conseguí amiguitos y me gustaba que mis hermanos estudiaban ahí mismo pero en otra jornada. Y ya vivimos con la madrina de mi mamá como 2 años y luego mi mamá ya pudo pagar un arriendo para nosotros solos en la casa donde vivimos ella y yo todavía y como mi hermano Alex empezó a trabajar también le ayudaba.

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E: Háblame por favor de tu familia en la actualidad.

Y: Pues mi hermano Alex vive en Calarcá y tiene mujer y un bebé muy hermoso que yo amo que se llama Tomás, y mi otro hermano Andrés vive en Pereira con un amigo y trabaja en UNE y cada 15 días viene y nos visita, yo vivo con mi mamá y estoy en 8° en el colegio Robledo y me va muy bien.

E: Cuéntame ¿Cómo te sientes ahora con todo lo que pasó?

Y: Hay muchas veces que yo me pongo a pensar y pienso que si no me hubiera tocado irme de allá mi mamá hubiera salido más adelante porque allá estaban todas las cositas que habíamos conseguido, y pienso que para un niño pequeño es muy malo ver la violencia, yo vivo agradecida con Dios porque no me tocó ver ni muertos ni heridos, pero hay otros que sí, pero yo pienso que uno no puede guardar rencores, porque a mí una profesora de ciencias me dijo que el resentimiento da cáncer y yo sí creo. Igual acá estamos bien y si nos vinimos fue de pronto para evitar cosas peores quedándonos por allá. Yo no quiero volver. E: ¿Qué planes tienes para el futuro Yessica?

Y: Yo quiero ser administradora de empresas para montar un supermercado grande acá en Calarcá, y ponerle flores sapotes afuera así como tenía mi mamá la tienda en La Dorada, y quiero poner a mi mamá a que sea la dueña para que deje de extrañar lo de allá, porque yo sé que como ella se acuerda de más cosas, ella si extraña más. Yo a la Dorada no quiero volver, porque yo sé que por allá ya no hay nadie que yo recuerde, y no quiero dar papaya de que ahí si me cojan por ponerme a volver.

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Entrevista 2 Yesica:

Entrevistadora: Bueno Yesica buenas tardes, en esta entrevista las preguntas serán menos que en la anterior y la hacemos con el fin de aclarar algunas cosas que no quedaron muy sólidas de la entrevista pasada, ¿Me hago entender?

Yesica: si, señora.

E: Yesica ¿Piensas que fuiste víctima de la violencia?

Y: Si, porque un niño no tiene que estar exponiéndose a escuchar balas, a tener en peligro la vida, a ver a la mama llorar, yo soy victima todavía porque me sigue doliendo. E: ¿Crees que fuiste desplazada?

Y: Si claro, por algo estoy acá, obvio, yo soy desplazada por la violencia y por el miedo a la violencia.

E: ¿Sueles pensar en el lugar donde vivías?

Y: Yo trato de no pensar, ósea, yo no busco pensar en eso, pero ese pensamiento como que me persigue y se me mete en la cabeza, cuando estoy comiendo, o me estoy bañando, me empiezo como a imaginarme lo que estaría haciendo si estuviera en San Miguel, me imagino como hubiera sido haber conocido el colegio donde estudiaron mis hermano, en el que yo iba a estudiar.

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Formato de consentimiento Laura:

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Formato de consentimiento Yesica:

p. 95

Formato de asentimiento Yesica:

p. 97

Formato de asentimiento Laura:

p. 99

Bibliografía

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Cita: Rojas Osorio, Leidy Jhoana (2016), Posición subjetiva de dos niños en situación de desplazamiento forzado, radicados en el municipio de Armenia como municipio receptor, a la luz de la teoría psicoanalítica, Universidad Autónoma de Bucaramanga, p. N. http://hdl.handle.net/20.500.12749/289