Héctor Jaime Vásquez Morales Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Héctor Jaime Vásquez Morales, (Medellín, Antioquia, Colombia, 1961) Magíster en Ciencias Ambientales, Universidad Tecnológica de Pereira, Ingeniero geólogo, Universidad Nacional de Colombia, seccional Medellín. Docente transitorio de tiempo completo (sin categoría), Facultad de Ciencias Ambientales.
Ha publicado diferentes artículos relacionados con la geología ambiental y la gestión del riesgo de desastres. Gestión Ambiental Territorial, Gestión en Cultura y Educación Ambiental hjvasquez@utp.edu.co
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira Héctor Jaime Vásquez Morales Colección Ensayos Facultad de Ciencias Ambientales
2021
Reservados todos los derechos Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira © Héctor Jaime Vásquez Morales © Universidad Tecnológica de Pereira ISBN: 978-958-722-556-3 eISBN: 978-958-722-557-0 Imagen de cubierta tomada por tomada por Héctor J. Vásquez M. Universidad Tecnológica de Pereira Vicerrectoría de Investigaciones, Innovación y Extensión Editorial Universidad Tecnológica de Pereira Pereira, Colombia Coordinador editorial:
Luis Miguel Vargas Valencia luismvargas@utp.edu.co Teléfono 313 7381 Edificio 9, Biblioteca Central “Jorge Roa Martínez” Cra. 27 No. 10-02 Los Álamos, Pereira, Colombia www.utp.edu.co Montaje y producción:
María Alejandra Henao Jiménez Universidad Tecnológica de Pereira Pereira Impresión y acabados:
Gráficas Olimpica Pereira
Vásquez Morales, Héctor Jaime Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira / Héctor Jaime Vásquez Morales. -- Pereira : Universidad Tecnológica de Pereira, 2021.
204 páginas. – (Colección Ensayos).
eISBN: 978-958-722-
1. Degradación ambiental – Pereira (Risaralda) – Colombia 2.
Zona urbana 3. Política ambiental 4. Desarrollo territorial - Pereira (Risaralda) – Colombia 5. Geología ambiental 6. Ordenamiento Territorial 7. Cuenca hidrográfica 8. Rio Otún – Colombia
CDD. 363.7098
ISBN: 978-958-722-556-3 eISBN: 978-958-722-557-0
Dedicatoria A mis mujeres inspiradoras: Isabel, Camila, Violeta, Marcela. A los marginados y ninguneados. ¡Cómo aguantás pueblo!
¡Qué fuerza hay en tus pisadas! Y que seres malignos, pobres de espíritu, esos que te explotan y quieren borrarte al tiempo.
Agradecimientos Al profesor León Felipe Cubillos por sus enseñanzas, gran apoyo y paciencia.
A la arquitecta Marcela Acevedo Ceballos por su invaluable apoyo, aportes y colaboración; en especial en la elaboración de mapas, uso del SIG y en las ediciones del texto. A mis profesores.
A mis estudiantes, de quienes aprendo todos los días. Al Semillero y la línea de investigación en Gestión del Riesgo y Conflictos Ambientales; a sus integrantes, con quienes me he formado.
Al profesor Juan Mauricio Castaño por su incondicional apoyo y estímulo.
PRÓLOGO...........................................................................................................13 PREFACIO...........................................................................................................17 INTRODUCCIÓN ..............................................................................................21 Aspectos metodológicos........................................................................................23
CAPÍTULO UNO.
DEGRADACIÓN AMBIENTAL, RIESGOS DE DESASTRES
Y TERRITORIO.................................................................................................29 1.1. Aspectos teóricos............................................................................................29
CAPÍTULO DOS.
LA DINÁMICA DEL RIESGO DE DESASTRES EN LA CIUDAD
DE PEREIRA.......................................................................................................47 2.1. Evolución histórica.........................................................................................47
2.1.1. Marco geográfico general.......................................................................47
2.1.2. Breve contexto de los terrenos y las dinámicas geológicas e
hidroclimatológicas..........................................................................................51
2.1.3. Antecedentes (eventos históricos desastrosos).......................................54
2.1.3.1. Eventos históricos desastrosos de gran impacto....................55
2.1.3.2. Eventos históricos desastrosos menores................................56
2.1.4. Condiciones actuales del riesgo de desastres en Pereira........................57
2.1.5. Evolución histórica de las condiciones de riesgo en Pereira..................77
2.1.6. Síntesis de las condiciones de riesgos de desastres de Pereira
y discusión preliminar......................................................................................84
2.1.6.1. ¿Cómo se ha construido la vulnerabilidad?...........................85
2.1.6.2. Procesos urbanísticos y degradación ambiental....................86
CAPÍTULO TRES.
CRECIMIENTO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE PEREIRA
Y DEGRADACIÓN AMBIENTAL. DETERMINANTES
EN LA CONFIGURACIÓN DE CONDICIONES DE RIESGO....................89
3.1. El crecimiento histórico de Pereira.................................................................90
3.1.1. El municipio de Pereira antes del año 1944. Una síntesis de
hechos históricos, a partir de varios autores.....................................................90
3.1.2. La zona urbana de Pereira hasta 1944....................................................93
3.1.3. La zona urbana de Pereira hasta 1959....................................................98
3.1.4. La zona urbana de Pereira hasta 1978..................................................102
3.1.5. La zona urbana de Pereira hasta 1987.................................................. 111
3.1.6. La zona urbana de Pereira hasta 1992.................................................. 119
3.1.7. La zona urbana de Pereira hasta el año 2000.......................................125
3.1.8. La zona urbana de Pereira hasta el año 2008.......................................130
3.1.9. La zona urbana de Pereira hasta el año 2015.......................................134 3.2. Degradación ambiental y riesgos de desastres.............................................143 3.3. Discusión......................................................................................................147
CONTENIDO
CAPÍTULO CUATRO.
CAUSAS HISTÓRICAS ESTRUCTURALES
DEL RIESGO DE DESASTRES: CONFIGURACIÓN DE UNA
PROBLEMÁTICA AMBIENTAL COMPLEJA EN LA CIUDAD
DE PEREIRA.....................................................................................................153 4.1. Consideraciones generales............................................................................154 4.2. Antecedentes investigativos..........................................................................155
4.3. Las causas estructurales del riesgo de desastres, configuración de la
problemática ambiental de la ciudad de Pereira..................................................158 4.4. Comentarios finales acerca de la problemática ambiental............................168
CAPÍTULO CINCO.
LAS IMPLICACIONES DE LA DEGRADACIÓN
AMBIENTAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE RIESGOS DE DESASTRES
EN EL DESARROLLO TERRITORIAL.......................................................173
5.1. Discusión final..............................................................................................173 CONSIDERACIONES FINALES ..................................................................179 Hacia un modelo de ciudad, sostenible y sustentable..........................................185 REFERENCIAS................................................................................................188
ÍNDICE DE FIGURAS
FIGURA NRO. 1. Localización del municipio de Pereira................................48 FIGURA NRO. 2. La ciudad de Pereira vista desde el sur................................49 FIGURA NRO. 3. Comportamiento histórico de eventos desastrosos..............57 FIGURA NRO. 4. Mapa de condiciones actuales del riesgo de desastres en la ciudad de Pereira.......................................................................................59 FIGURA NRO. 5. Número de viviendas en riesgo año 2013...........................60 FIGURA NRO. 6. Río Consotá y el barrio El Rocío Bajo contiguo al barrio Poblado I. Vista hacia aguas abajo, al oeste........................................64 FIGURA NRO. 7. Río Consotá y el barrio El Rocío Bajo. Vista hacia aguas arriba, al este............................................................................................65 FIGURA NRO. 8. Escenarios de riesgo asociados con inundaciones y avenidas torrenciales......................................................................................66 FIGURA NRO. 9. El río Otún a la altura del barrio La Esneda, municipio de Dosquebradas................................................................................................66 FIGURA NRO. 10. El río Otún y el barrio Zea.................................................67 FIGURA NRO. 11. Escenarios de riesgo asociados con fenómenos de remoción en masa.........................................................................................68 FIGURA NRO. 12. Barrio La Dulcera..............................................................68 FIGURA NRO. 13. Barrio Caracol La Curva...................................................69 FIGURA NRO. 14. Riesgo asociado con llenos antrópicos, colectores y canalizaciones.................................................................................................70 FIGURA NRO. 15. La Ciudad construida sobre canalizaciones y llenos artificiales..........................................................................................................70 FIGURA NRO. 16. Egoyá a la altura de la calle 25, sector los túneles; vista hacia el este...............................................................................................71
FIGURA NRO. 17. Riesgo en construcción; ladera sur del río Consotá, sector El Rocío..................................................................................................72 FIGURA NRO. 18. Riesgo de desastres en proceso de consolidación.............73 FIGURA NRO. 19. Zonas de riesgo de desastres generalizado en la ciudad de Pereira...........................................................................................................73 FIGURA NRO. 20. Tramo urbano del río Otún. Barrio Zea, Avenida del Río y sector El Viacrucis.............................................................................75 FIGURA NRO. 21. Barrio Caracol La Curva, parte baja. Río Consotá............76 FIGURA NRO. 22. Edificaciones en el centro tradicional de Pereira que no cumplen con normas de sismorresistencia. A la izquierda sobre la carrera 9, a la derecha en el Parque El Lago........................................76 FIGURA NRO. 23. Número de viviendas en riesgo año 1988.........................78 FIGURA NRO. 24. Mapa de zonificación de riesgos año 1988........................79 FIGURA NRO. 25. Comparativo de viviendas en riesgo por barrios entre 1988 y 2000..............................................................................................80 FIGURA NRO. 26. Comparativo global de viviendas en riesgo entre 1988 y 2000.......................................................................................................80 FIGURA NRO. 27. Mapa de zonificación de riesgos año 2000........................81 FIGURA NRO. 28. Mapa de zonificación de riesgos para el año 2015 (actualizado al 2017)................................................................................82 FIGURA NRO. 29. Total áreas en riesgo para diferentes años.........................83 FIGURA NRO. 30. Total viviendas en riesgo para los años 1988 y 2013........84 FIGURA NRO. 31. Pereira en 1944 y su red de drenaje...................................94 FIGURA NRO. 32. Crecimiento de Pereira hasta el año 1944 respecto a la ciudad actual...............................................................................................94 FIGURA NRO. 33. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1944...............................................................................................96 FIGURA NRO. 34. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1944..................................................................................97 FIGURA NRO. 35. Pereira en 1959..................................................................98 FIGURA NRO. 36. Crecimiento de Pereira hasta el año 1959 respecto a la ciudad actual...............................................................................................99 FIGURA NRO. 37. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad hasta 1959........................................................................................101 FIGURA NRO. 38. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1959................................................................................102 FIGURA NRO. 39. Pereira en 1978................................................................103 FIGURA NRO. 40. Crecimiento de Pereira hasta el año 1978 respecto a la ciudad actual.............................................................................................104 FIGURA NRO. 41. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1978.............................................................................................106 FIGURA NRO. 42. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1978................................................................................ 110 FIGURA NRO. 43. Pereira en 1987................................................................ 111 FIGURA NRO. 44. Crecimiento de Pereira hasta el año 1987 respecto a la ciudad actual............................................................................................. 112 FIGURA NRO. 45. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1987............................................................................................. 114
FIGURA NRO. 46. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1987................................................................................ 118 FIGURA NRO. 47. Pereira en 1992................................................................120 FIGURA NRO. 48. Crecimiento de Pereira hasta el año 1992 respecto a la ciudad actual.............................................................................................120 FIGURA NRO. 49. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1992.............................................................................................122 FIGURA NRO. 50. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1992................................................................................125 FIGURA NRO. 51. Perímetro urbano de Pereira en 1995..............................126 FIGURA NRO. 52. Pereira en el año 2000 y su perímetro urbano.................126 FIGURA NRO. 53. Crecimiento de Pereira hasta el año 2000 respecto a la ciudad actual.............................................................................................127 FIGURA NRO. 54. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2000.............................................................................................129 FIGURA NRO. 55. Crecimiento de Pereira hasta el año 2008 respecto a la ciudad actual.............................................................................................130 FIGURA NRO. 56. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en el año 2008..................................................................................132 FIGURA NRO. 57. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2008................................................................................134 FIGURA NRO. 58. Crecimiento de Pereira hasta el año 2015.......................135 FIGURA NRO. 59. Crecimiento de Pereira y sus zonas de expansión...........136 FIGURA NRO. 60. Crecimiento urbano de Pereira 1944-2014......................136 FIGURA NRO. 61. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2015................................................................................140 FIGURA NRO. 62. Asentamientos urbanos consolidados hasta 1988............141 FIGURA NRO. 63. Asentamientos informales consolidados entre 1988 y el año 2000..........................................................................................141 FIGURA NRO. 64. Asentamientos informales consolidados entre los años 2000 y 2015.............................................................................................142 FIGURA NRO. 65. Asentamientos informales en proceso de consolidación..............................................................................................142 FIGURA NRO. 66. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en el año 2015..................................................................................143 FIGURA NRO. 67. Intervención histórica de drenajes...................................145 FIGURA NRO. 68. Drenajes intervenidos para diferentes períodos...............145 FIGURA NRO. 69. Egoyá en el centro de la Ciudad (a la altura de las calles 21 y 22..............................................................................................183 FIGURA NRO. 70. Intervención Egoyá en la calle 22 con carrera 11............184 FIGURA NRO. 71. Lo que queda del «gran» Bulevar Egoyá (carrera 11 entre las calles 22 y 23)..............................................................................184
ÍNDICE DE TABLAS
TABLA NRO. 1. Número de viviendas en riesgo año 2013.............................60 TABLA NRO. 2. Número de viviendas en riesgo año 1988.............................78 TABLA NRO. 3. Total áreas en riesgo para diferentes años.............................82 TABLA NRO. 4. Viviendas en riesgo para los años 1988 y 2013.....................83
TABLA NRO. 5. Población municipio de Pereira, 1951...................................94 TABLA NRO. 6. Asentamientos de origen informal hasta 1944. ....................97 TABLA NRO. 7. Población municipio de Pereira, 1964...................................98 TABLA NRO. 8. Asentamientos de origen informal hasta 1959....................102 TABLA NRO. 9. Población municipio de Pereira, 1973.................................103 TABLA NRO. 10. Asentamientos de origen informal entre 1959 y 1978.......108 TABLA NRO. 11. Barrios de origen informal, 1978...................................... 110 TABLA NRO. 12. Población municipio de Pereira, 1978............................... 111 TABLA NRO. 13. Asentamientos de origen informal entre 1978 y 1987....... 115 TABLA NRO. 14. Barrios de origen informal antes de 1987......................... 119 TABLA NRO. 15. Población municipio de Pereira, 1992...............................120 TABLA NRO. 16. Asentamientos de origen informal entre 1987 y 1992.......123 TABLA NRO. 17. Población municipio de Pereira, 2000...............................126 TABLA NRO. 18. Asentamientos de origen informal entre 1992 y el 2000. ..........................................................................................................129 TABLA NRO. 19. Población municipio de Pereira, 2008...............................130 TABLA NRO. 20. Población municipio de Pereira, 2015...............................135 TABLA NRO. 21. Planes parciales.................................................................138 TABLA NRO. 22. Longitudes de drenajes intervenidos históricamente........145
Prólogo La gestión del riesgo de desastres tiene una historia que se podría explicar por los niveles de interdisciplinariedad que ha connotado sus diversas aproximaciones académicas: sea desde el fisicalismo, el organicismo, las ciencias de la tierra, la geografía social o los estudios sociales sobre el riesgo; realizados, por ejemplo, por la Red de Estudios Sociales en Prevención y Desastres en América Latina (LA RED). Con la investigación culminada en el 2018, denominada Degradación ambiental y riesgos de desastres: implicaciones en el ordenamiento territorial de la ciudad de Pereira, el profesor Héctor Jaime Vásquez Morales generó una nueva apertura de sentido o una nueva mirada epistemológica para ubicar la comprensión, la explicación y la producción de los riesgos de desastres en el marco de las ciencias ambientales como una nueva área de conocimiento, de acuerdo por el consenso interinstitucional y académico que llevó a cabo la Red Colombiana de Formación Ambiental en el 2007.
Si la noción de riesgo de desastres no es una categoría eminentemente fisicalista, sino una construcción social (Maskrey, 1997), tampoco le es suficiente la aseveración de que es «… un problema no resuelto del desarrollo» (Lavell, 1999, p. 8). Los factores de vulnerabilidad, degradación, riesgo y desastre están presentes en la disrupción de las relaciones complejas entre la sociedad y la naturaleza, la cual se manifiesta en problemas, conflictos y problemáticas ambientales que se encuentran en la dinámica histórica de los territorios.
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Héctor Jaime Vásquez Morales
Esta es directamente la tarea que el profesor Vásquez Morales se empeñó en sustentar en su tesis de Maestría en Ciencias Ambientales. Eligió la ciudad de Pereira —en la que ha vivido más de la mitad de la vida—, como uno de los principales referentes de la gestión del riesgo a nivel local y regional; todo ello a partir de su ejercicio profesional como funcionario en la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), consultor y profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Este proyecto de investigación, recopilado en ciento veinticinco páginas, plasma contenidos relacionados con la degradación ambiental, los riesgos y desastres en el territorio, la dinámica de riesgos de desastres en Pereira, el crecimiento histórico de esta ciudad, la degeneración ambiental determinante en la configuración de riesgos de desastres (desde el año 1944 a 2015) y las causas históricas estructurales de aquellos: configuración de una problemática ambiental compleja en la ciudad de Pereira, implicaciones de la degradación ambiental y, finalmente, la configuración de riesgos de desastres en el desarrollo territorial.
Me atrevo a señalar que el uso de sensores remotos y la cartografía multitemporal, la cual permitió describir el proceso de crecimiento de dicho espacio con la descripción de los procesos de degradación, vulnerabilidad y escenarios de riesgo, solo era posible en manos y mente de un conocedor del tema; aquel que ha acumulado experiencia no solo en el ámbito regional o nacional, sino en los proyectos de gestión de riesgo a nivel de la Comunidad Andina de Naciones con PREDECAN. Trayectoria que justifica la pertinencia de los hallazgos de esta investigación —más allá de nuestra frontera—, pues se podría argumentar la hipótesis sobre la conveniencia de los resultados y la metodología para entender la gestión del riesgo dentro de las ciencias ambientales. Todo ello como insumo para comprender la complejidad ambiental en la construcción de los escenarios de riesgo para ciudades intermedias en todo el continente.
Como director del trabajo de grado, solo fui un interlocutor de una experiencia y un conocimiento de más de treinta años frente a un tema crucial para la agenda de la sustentabilidad ambiental de
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
nuestras ciudades. Estas lecciones aprendidas y materializadas en la investigación del profesor Vásquez Morales merecen ser conocidas y aprehendidas por el marco institucional, las comunidades académicas y la ciudadanía en general, ya que se encuentran preocupadas por un tema urgente como es la acumulación de las condiciones de vulnerabilidad y la degradación que ocasiona permanentes riesgos y desastres, los cuales se podrían prevenir con una adecuada gestión.
La publicación de esta tesis por la Editorial de la Universidad Tecnológica de Pereira y con el aval del Consejo de Facultad de Ciencias Ambientales solo fue un reconocimiento lógico al tributo que merece la dedicación del docente Héctor Jaime a este trabajo. El tema del riesgo que, en palabras del primer ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, el doctor Manuel Rodríguez Becerra, es la principal problemática ambiental de las ciudades en Colombia. León Felipe Cubillos Quintero PhD. en Sociología del Desarrollo Freie Universitat Berlín, Alemania Docente, Universidad Tecnológica de Pereira Director de la Línea de Investigación en Estudios Socioculturales y Problemática Ambiental Facultad de Ciencias Ambientales Universidad Tecnológica de Pereira
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Héctor Jaime Vásquez Morales
Prefacio Cuando el profesor y amigo Héctor Jaime Vásquez Morales me pidió escribir este prólogo, pensé en la maravillosa oportunidad de referirme a ese camino que juntos ayudamos a construir para la gestión del riesgo en Risaralda y en Pereira. Esta trayectoria empezó hacia finales de los años ochenta con el acompañamiento de nuestro maestro, el doctor Michel Hermelin Arbaux (q.e.p.d.) la cual nos permitió, por un lado, abordar la evaluación del riesgo en las cabeceras municipales del departamento a partir de metodologías de geología ambiental adaptadas a las capacidades locales y; por otro, conocer en detalle los sitios y las problemáticas de riesgo asociadas a los desastres en la ciudad de Pereira y adelantar intervenciones específicas como se presentó en su momento en la comuna de Villa Santana y, principalmente, en el tramo urbano del río Otún.
De todas estas evaluaciones de riesgo se derivaron intervenciones de reubicación, corrección o planificación que empezaron a generar experiencia para la ciudad en cabeza de la CARDER y del municipio.
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Héctor Jaime Vásquez Morales
Desde finales de los noventa, el profesor Vásquez se vinculó a la UTP. Allí se dedicó a transmitir toda su experiencia en gestión del riesgo a las nuevas generaciones de administradores ambientales y aportar a la ciudad su conocimiento relacionado con la planificación y el ordenamiento territorial.
El profesor Vásquez tiene claro que el riesgo está asociado al modelo desequilibrado del desarrollo territorial y social, y a la degradación ambiental de los ecosistemas. Esta situación es la que se refleja con sapiencia y rigor técnico-científico en el libro Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira. Usted, amigo lector, podrá hacer un viaje histórico sobre la evolución del modelo de ocupación territorial de Pereira en los últimos ochenta años, la degradación ambiental vinculada con la destrucción de ecosistemas y la afectación del régimen hídrico, y su relación con el crecimiento de desastres principalmente de origen hidroclimático y sísmico.
Este es un documento que invita a reflexionar sobre la manera como se debe abordar la relación hombre-naturaleza y prende la alarma acerca de que, como sociedad, algo no se está haciendo bien. El incremento paulatino de las condiciones y zonas de riesgo y de la vulnerabilidad que supera por mucho a la gestión convierte a la ciudad en un espacio altamente vulnerable, poco resiliente y, en palabras del autor, social y ambientalmente insustentable.
Considero que este libro debe ser de obligatoria consulta de los académicos, investigadores y, especialmente, de los tomadores de decisiones en el territorio.
Hoy la ciudad no se puede dar el lujo de repetir errores antiguos —aunque existen avances importantes—; se deben buscar decisiones y acciones desde el ordenamiento y la gestión sostenible del territorio las cuales prevengan los desastres y adelanten las acciones correctivas a que haya lugar. Principalmente la reubicación de viviendas localizadas en zonas de riesgo, con lo cual se garantiza que estas áreas no sean nuevamente reinvadidas, tal como ha ocurrido en el pasado.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Finalmente, creo que la famosa frase del filósofo Francis Bacon (citada en Xirau, 2000) resume lo que se debe hacer como sociedad: «La naturaleza para ser comandada debe ser obedecida» (p. 248). Francisco Antonio Uribe Gómez Ingeniero Geólogo Magister en Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente Jefe de la Oficina Asesora de Planeación Universidad Tecnológica de Pereira
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Héctor Jaime Vásquez Morales
Introducción La gestión del riesgo de desastres, en su enfoque más integral, requiere la generación de conocimiento más allá de las consideraciones tradicionales y tecnicistas fundamentadas, únicamente, entre las relaciones de fenómenos físicos y vulnerabilidades físicas. En ese sentido, es importante avanzar en investigaciones desde la perspectiva de los procesos sociales y ambientales en la configuración de condiciones de riesgos de desastres. Las ciencias ambientales, con su enfoque interdisciplinario, permiten integrar conocimientos de las ciencias naturales (para entender las amenazas físicas), las ciencias aplicadas —como la ingeniería— (para comprender la vulnerabilidad física de los elementos expuestos) y las ciencias sociales (para captar la vulnerabilidad de las poblaciones en todas sus dimensiones); pero, lo más importante es que permiten dimensionar los riesgos de desastres desde la relación sociedad-naturaleza, es decir, desde los procesos ambientales con los cuales establecen las complejas interacciones que se dan en los sistemas ambientales y en territorios concretos. El presente libro es el resultado de la tesis investigativa realizada por el autor bajo la dirección del profesor León Felipe Cubillos y en el marco de la Maestría en Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira la cual tuvo como propósito central «… exponer las implicaciones de la relación histórica entre procesos de degradación ambiental y riesgos de desastre, en el desarrollo territorial de la ciudad de Pereira». Se establecieron como objetivos «analizar multitemporalmente la evolución de las condiciones de riesgo en Pereira y su relación con
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Héctor Jaime Vásquez Morales
los procesos históricos de degradación ambiental»; «determinar la problemática ambiental relacionada con las actuales condiciones de riesgo de la ciudad de Pereira» y; «establecer los vínculos y relaciones entre la problemática ambiental asociada con la configuración de condiciones de riesgo y el desarrollo territorial de la Ciudad». Como resultado, se da a conocer el crecimiento y la evolución de las condiciones de riesgo en Pereira y su relación con procesos de degradación ambiental. Este se interpreta y se explica en función del desarrollo de la Ciudad en términos de problemática ambiental y como categoría de análisis desde las ciencias ambientales. Para dar cuenta de ello se presentan cinco capítulos, así:
El primero trata los aspectos teórico-conceptuales relacionados con la degradación ambiental, los riesgos de desastres y el territorio. El segundo presenta, de manera evolutiva, las condiciones de riesgo de Pereira. Se basó en la reconstrucción de mapas de riesgo de los años 1988 y 2000, así como en la elaboración de un mapa actual. Para los escenarios de riesgo determinados por las condiciones actuales, se consideraron los fenómenos físicos (procesos geológicos e hidroclimatológicos) de mayor relevancia, tanto por su historia (eventos), como por sus potenciales impactos.
En el tercer capítulo se describe el crecimiento de la Ciudad y, con este, los procesos de degradación ambiental, en particular, entre el año
1944 y la actualidad; período de tiempo en el que se encontraron, para
el análisis, sensores remotos (fotografías aéreas e imágenes de satélite) y cartografía base multitemporal. Se reconstruyó, cartográficamente, el sistema hídrico y se determinó, por períodos, la intervención de drenajes, en especial de canalizaciones y llenos artificiales. No se realizó una investigación exhaustiva acerca de los procesos urbanísticos (tema propuesto para otra investigación), pero se consultaron varias fuentes relacionadas con el origen de los barrios. El capítulo cuatro versa sobre las causas históricas de la configuración de condiciones de riesgo; ello, desde la perspectiva de las ciencias ambientales y bajo la categoría de problemática ambiental.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Finalmente, en el capítulo cinco, se presentan algunos elementos de discusión respecto a las incidencias de esta problemática sobre el desarrollo territorial.
Los últimos capítulos invitan a profundizar en aspectos socioeconómicos y ambientales (como procesos) que han sido determinantes en la configuración de condiciones de riesgo de desastres, en función del desarrollo territorial.
Aspectos metodológicos Dos aspectos se destacan desde las ciencias ambientales respecto al proceso metodológico: el primero relacionado con la determinación de la problemática ambiental, situación que requiere un análisis de las relaciones de causalidad, en contexto histórico, más allá de los problemas ambientales puntuales; esto es, la existencia de asentamientos humanos en condiciones de riesgo de desastres y su evolución histórica, más allá de la mera identificación de fenómenos físicos y población expuesta. El segundo relacionado con la interdisciplinariedad o enfoque interdisciplinario en el sentido de que se interpretan factores y procesos naturales existentes en el territorio, y los desarrollos sociales y ambientales que han sido determinantes en la configuración y transformación territorial.
En este sentido, con la determinación de las relaciones de causalidad entre procesos de degradación ambiental, riesgo y desarrollo; se realizó un análisis integral de las relaciones entre cultura/sociedad/prácticas humanas y base ecológica/natural, así como las transformaciones ambientales asociadas.
A continuación, se destacan los principales aspectos, desarrollados metodológicamente, para la obtención de los resultados expuestos:
– Análisis cartográfico multitemporal. Para esto se realizaron
mapas de riesgos de diferentes años, a partir de la utilización de sensores remotos (fotografías aéreas e imágenes de satélite), así como bases cartográficas antiguas y recientes.
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Héctor Jaime Vásquez Morales
Así mismo, se reconstruyeron los mapas de riesgo de los años 1988
y
2000
(los cuales existían solo en papel y de las escalas cartográficas 1:5.000 y 1:10.000, respectivamente) sobre una base cartográfica reciente.
Se utilizó el software ArcGIS 10.3 para la elaboración, reconstrucción y superposición de los mapas.
– Se realizó trabajo de campo con el fin de establecer ajustes a
la cartografía temática (mapas de riesgos); todo ello, mediante la utilización de criterios geológicos, geomorfológicos e hidrológicos, tal como se describe en el capítulo dos. Además, dicho trabajo de campo se desarrolló con el fin de realizar comprobaciones y caracterizaciones de las transformaciones ambientales acumuladas, en particular, de las relacionadas con la modificación de drenajes, canalizaciones, ejecución de llenos antrópicos y modificación geomorfológica del paisaje, a partir de las cuales se han configurado condiciones de riesgo de desastres.
– Investigación histórica documental. Proceso que incluye,
además de la cartografía y sensores remotos arriba descritos, investigaciones precedentes, eventos históricos, entre otros.
– Para la determinación de los escenarios de riesgo, se estableció
como criterio principal el inventario histórico de eventos desastrosos. Para esto, se utilizó la base datos «Desinventar» de la Red de Estudios Sociales para la Prevención de Desastres en América Latina (LA RED).
La selección de los fenómenos físicos (amenazas) se corresponden con los más representativos en función de su recurrencia (los más frecuentes) y los daños asociados.
Finalmente, las condiciones de riesgo de desastres acumuladas definen los principales escenarios de riesgo, tal como se describe y se analiza en el capítulo dos.
– Para la explicación de la problemática ambiental, se establecieron
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
relaciones de causalidad entre procesos de degradación ambiental y riesgos de desastres; todo ello, a partir de los procesos de ocupación y transformación ambiental territorial, al adaptar y modificar el «Modelo de presión y liberación de desastres» propuesto por Bleikie et al. (1996).
En este sentido, las causas sociales, a partir de las cuales se explica la problemática ambiental relacionada con los riesgos de desastres, entre las que se incluyen aspectos políticos, económicos, culturales e institucionales, se clasificaron en
a) manifestaciones (evidencias o expresiones) de tipo físico
y socioeconómico, b) factores dinámicos (procesos sociales, económicos y ambientales) y c) causas de fondo o factores subyacentes.
Al final se propone una discusión en términos de las implicaciones en el ordenamiento y el desarrollo territorial.
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Héctor Jaime Vásquez Morales
CAPÍTULO
Degradación ambiental, riesgos de desastres y territorio
1.1. Aspectos teóricos
Los grupos humanos, en sus procesos de ocupación territorial y adaptación a las condiciones naturales del medio que ocupan, generan transformaciones ambientales las cuales implican, muchas veces, degradación de los recursos y alteración de los procesos naturales. Esta situación, en términos de estructuras urbanas, se traduce en la configuración de condiciones de riesgo de desastre. Para entender estas relaciones históricas entre procesos de degradación ambiental y la construcción de condiciones de riesgo en un territorio particular (en este caso, la ciudad de Pereira), es importante abordar aspectos teóricos que fundamentan el análisis no solo de procesos de asentamientos y/o reasentamiento de poblaciones en un determinado espacio físico o terreno, sino de sus procesos de apropiación y transformación.
En este sentido, se plantean conceptual y teóricamente los términos fundamentales utilizados a lo largo de este documento. Aquellos
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son producto del proceso de investigación, tales como «territorio» (y territorialidad), «degradación ambiental» (resultado de procesos de transformación ambiental, en la búsqueda adaptativa de grupos humanos en un determinado espacio físico) y «riesgo de desastre» (construcción social), a partir de relaciones evolutivamente dialécticas de modificación ambiental en territorios concretos. Su importancia radica en el hecho de que entender los riesgos de desastres no es posible sin conocer el territorio, sus dinámicas, sus complejidades y, a partir de estas, reconocer los procesos y factores por los cuales se generan en un contexto histórico, hasta la configuración de las condiciones actuales.
Por «riesgo de desastres» se expresa el potencial de pérdidas y daños asociados con la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno físico de origen natural, antrópico o combinado, bajo condiciones particulares de vulnerabilidad de una población, un grupo humano, una comunidad o la sociedad en general y sus medios de vida (sistemas de producción, infraestructura, equipamientos, ecosistemas, entre otros). Este concepto ―el cual es adaptado de Lavell (2003), Narváez, Lavell y Pérez (2009) y la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Colombia (Ley 1523 de 2012)― determina el riesgo de desastres en función de la amenaza y la vulnerabilidad. La primera, con una capacidad para hacer daño (fenómeno físico peligroso) a raíz de sus características (fuente generadora, magnitud, extensión, recurrencia, velocidad); y la segunda, en términos del nivel de exposición de la población, sus medios de vida y su debilidad frente a las amenazas o la susceptibilidad a ser afectada (daños y pérdidas potenciales) en caso de ocurrencia del fenómeno físico (evento) y debido a una serie de factores físicos, sociales, económicos y ambientales.
Los factores de riesgo de desastre, según Narváez et al. (2009), hacen referencia … a la existencia de condiciones físicas y sociales que contribuyen a la existencia de riesgo en la sociedad y que se diferencian entre sí. Además, se constituyen en factores de riesgo a raíz de relaciones y secuencias de causa y efecto, diferenciadas (p. 10).
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En estos términos, el concepto de riesgo de desastre que rescata lo social y lo económico pone énfasis en las causas y las potenciales pérdidas y daños, más allá de la combinación de factores de físicos de amenaza y vulnerabilidad.
En tal sentido, el riesgo de los desastres no solo depende de la probabilidad de ocurrencia de eventos o fenómenos naturales intensos o de gran magnitud, sino —especialmente— de las condiciones de vulnerabilidad que favorecen o facilitan el desencadenamiento de desastres cuando se presentan dichos fenómenos.
La vulnerabilidad está íntimamente ligada a los procesos sociales que se desarrollan en las áreas propensas y usualmente tiene que ver con la fragilidad, la susceptibilidad o la falta de resiliencia de la población ante amenazas de diferente índole (Banco Interamericano de Desarrollo [BID], 2015, p. 1).
Esta relación «dinámica y dialéctica» —en términos de Lavell (2003)— entre amenazas (fenómenos físicos) y vulnerabilidades se manifiesta en lugares y momentos determinados; no es en abstracto, ni es una constante; no se da por separado, ni por momentos. Es permanente, pero variable en función de los procesos naturales y sociales, es decir, en virtud de las dinámicas territoriales y ambientales. Los procesos naturales (geológicos, climáticos, hidrológicos y ecológicos) no representan, per se, amenazas para la sociedad; lo hacen en la medida en que esta se expone y se hace vulnerable. La geodiversidad, la biodiversidad, la riqueza hídrica y la gran cantidad de paisajes son, en el sentido más amplio, la estructura y el soporte de los medios de vida de las poblaciones y el desarrollo de las actividades humanas. No entender sus manifestaciones, ignorarlas o pretender controlarlas ha llevado a transformaciones desequilibrantes en la relación de los seres humanos con la naturaleza. Esta situación se denomina más adelante «problemática ambiental». Es el reconocimiento de la génesis de los riesgos de desastres a partir de la relación sociedad-naturaleza, debido a expresiones y procesos sociales, culturales, políticos y económicos. En términos sistémicos, la confluencia al mismo tiempo y en el
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mismo lugar de factores y procesos naturales (que se manifiestan en amenazas) y sociales (que se traducen en condiciones de vulnerabilidad, factores sociales de amenazas y amenazas antropogénicas o tecnológicas) no ocurre de manera espontánea; se debe a decisiones intencionales o intencionadas, en lo que se reconoce como proceso social, pero cuya interrelación se debe llamar, con más precisión, ambiental. Según Lavell (2003), uno de los aspectos más destacados y destacables del riesgo de desastres es su «carácter social»; sin embargo, desde la perspectiva de su configuración, a partir de procesos sociales, políticos y económicos en la relación sociedad-naturaleza, es más apropiado llamarle: «carácter ambiental».
Si bien algunos autores aún tratan el tema como consecuencia de «la exposición de bienes y personas» ante un «desastre natural» (Marín et al., 2021). Según Toscana y Valdez (2015), los riesgos resultan de la interacción entre el hombre, el medio y las adaptaciones humanas a este último, las cuales dependen de la tecnología. Cohen (2017) lo denomina «riesgo ambiental», consecuencia de una relación conflictiva entre el hombre y la naturaleza, una categoría teórica que puede conjugar una serie de elementos relacionados con la degradación y los cambios en el ambiente.
La ocupación y transformación territorial; la explotación de recursos naturales y la intención cultural por dominar los procesos naturales de tipo geológico, climático, hidrológico y ecológico conducen, frecuentemente, a procesos de degradación ambiental que se traducen o transforman en riesgos de desastres.
La degradación ambiental hace referencia a la disminución o pérdida de las cualidades de los recursos o bienes naturales; a la estructura ecológica, soporte natural de las actividades humanas o medios de vida de la población en los procesos de ocupación, apropiación y transformación territorial, tales como deforestación, erosión y contaminación (tipificados regularmente como problemas ambientales), además de alteración de ecosistemas y paisajes, entre otros.
En términos de Leff Zimmerman (2007):
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… es resultado de las formas de conocimiento a través de las cuales la humanidad ha construido el mundo y lo ha destruido por su pretensión de unidad, de universalidad, de generalidad y de totalidad, por su objetivación y cosificación del mundo (p.
39).
Según Lavell (2003), la degradación o deterioro ambiental consiste en … procesos inducidos por acciones y actividades humanas que dañan la base de recursos naturales o que afectan de manera adversa procesos naturales y ecosistemas, reduciendo su calidad y productividad […] puede ser la causa de una pérdida de resiliencia de los ecosistemas y del ambiente […] [y] generar nuevas amenazas de tipo socio-natural (p. 62). En este sentido, consiste en la reducción de la «… sostenibilidad del medio ambiente natural y los recursos que ofrece, debido a diversos procesos de intervención y explotación humana» (Lavell, 2010, p. 46). Para Zurrita et al. (2015), … la degradación ambiental es el deterioro del medio ambiente mediante el agotamiento de recursos como el aire, el agua y el suelo; la destrucción de ecosistemas y la extinción de la vida silvestre […] [en otros términos] cualquier cambio o alteración del medio ambiente que se percibe como perjudicial o indeseable […] [o también] como el conjunto de procesos que deterioran o impiden la utilización de un determinado recurso, por parte de la humanidad (p. 1).
Es decir, la pérdida de valores apropiados culturalmente por la sociedad, por ejemplo, la contaminación hídrica que impide, limita o dificulta su uso; así como la degradación de terrenos que, por inestabilidad, restringe la posibilidad de ocupar en términos urbanísticos seguros.
Según Lavell (1996), el término degradación ambiental ha sido doblemente definido por Herzer y Gurevich (1996)
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… en el sentido que la degradación en sí se refiere a “una reducción de grado o a un rango menor”, o a “cambios en la homeostásis de un sistema”, de tal forma que hay una reducción en su productividad. Por el lado de lo “ambiental”, o el “medio ambiente urbano”, [se hace] […] referencia no solamente a los elementos de la “naturaleza”, el medio ambiente natural o el ecosistema, sino a un medio producto de una compleja relación, a formas particulares de relación entre los elementos del soporte ofrecido por la naturaleza (tierra, agua, aire, etc. [sic]) y el ambiente construido socialmente (la ciudad y sus estructuras físicas, patrones sociales y culturales, etc. [sic]) (p. 8). Estos aspectos denotan su carácter ambiental que, por lo tanto, deben ser considerados a la luz de las ciencias ambientales. En este marco, la degradación no solo implica negativamente los componentes del entorno o el ambiente natural, sino el sistema construido de ciudad . Esta situación hace referencia a las transformaciones físicas de los ambientes; a las técnicas y prácticas constructivas; y al deterioro de lo construido en términos habitacionales, de infraestructuras, de equipamientos, de espacio público, entre otros, lo que las hace muy vulnerables frente a los fenómenos físicos o al amplificar amenazas existentes.
Para Lavaux (2004), la degradación ambiental causada por la sobreutilización de los recursos o su mala administración y por la contaminación y el empobrecimiento del «espacio vital» genera conflictos ambientales, los cuales «… se manifiestan a manera de conflictos políticos, sociales, económicos, culturales, étnicos, religiosos y territoriales» (p. 15). Dicho autor argumenta lo siguiente: «… la escasez ambiental es originada por la degradación y el agotamiento de los recursos renovables, por su consumo creciente y por su distribución desigual» (p. 17), lo cual «… produce conflictos civiles e inestabilidad» (p. 17). «Es un proceso histórico-acumulativo» de origen humano (Hernández-Vázquez, 2019, p. 7), cuyo deterioro se ve reflejado en el «… agotamiento de recursos naturales» (Pérez-Vega et al., 2020, p. 2).
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Bajo este contexto, la degradación ambiental se traduce en configuración de condiciones de riesgo de desastres, en tanto implica un aumento de las condiciones de vulnerabilidad (humana, ambiental y de los medios de vida de la población), así como la potenciación de amenazas. También es la explicación de la manera como interactúan estos factores (amenaza y vulnerabilidad) y se desencadenan desastres. Dicho de otro modo, el vínculo entre procesos de degradación ambiental y riesgos de desastres tiene varias connotaciones. Por un lado, la potenciación de amenazas, tales como deslizamientos e inundaciones, a partir de la deforestación y la alteración de ecosistemas de regulación hídrica o la amplificación de la amenaza sísmica debido a la construcción de suelos artificiales conocidos como «llenos antrópicos». Por otro lado, la generación de condiciones de vulnerabilidad mediante la pérdida de medios ecológicos de vida para soporte de la población y de las comunidades, al igual que por alteración negativa de condiciones de habitabilidad de los terrenos.
Pero, lo más importante radica en la desestabilización de terrenos habitados; situación que se presenta en los procesos permanentes de transformación de los escenarios construidos (escenarios de riesgo) y por ocupar (zonas de amenaza). Estas condiciones se configuran en lugares determinados; esto es, en territorios concretos. La territorialización del riesgo, según Rebotier (2012), permite hacer preguntas críticas respecto a «… las relaciones de poder, status social, la identidad y los discursos». Para este autor, el riesgo como producción social «… contribuye a la formación de la sociedad»; «… es resultado y controlador de la sociedad, al mismo tiempo» [Traducción propia] (p. 1). Así, en términos de Ciudad (por ejemplo, Pereira y otras ciudades colombianas), esta es la forma como se ha estructurado y transformado su sistema urbano, a partir de las interacciones de factores socioeconómicos, físicos y ambientales; en complejas relaciones de intereses, de poder, de manifestación de necesidades y de desigualdades en la distribución de recursos, lo cual incluye terrenos más o menos habitables (suelo urbanizable).
Etimológicamente, territorio proviene de la raíz latina terra que significa tierra o superficie y el sufijo -orio que significa pertenencia
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o lugar. Según la RAE (2021) es: «Porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación, región, provincia, etc.» (s. p.) Y, en otra acepción, «Terreno o lugar concreto […] donde vive un determinado animal, o un grupo de animales relacionados por vínculos de familia, y que es defendido frente a la invasión de otros congéneres» (s. p.). Desde el derecho internacional, este concepto constituye, junto con la población y la organización política, uno de los elementos esenciales que determinan la existencia de un Estado (en la sociedad internacional), por lo que conforma aquella parte de la superficie terrestre, la cual está sometida a la soberanía de la entidad estatal: áreas terrestres (superficiales y subterráneas), marinas y submarinas, y el espacio aéreo. En términos de Osorio Pérez (2009), territorio «… es el marco socio-espacial en donde se producen los recursos materiales y simbólicos de una colectividad. Es el resultado de la relación dialéctica entre el espacio físico y las personas» (p. 32). Mientras que territorialidad la define como el «… proceso de apropiación de un territorio que se teje a través de las necesarias relaciones e interacción (sociabilidades) entre las personas y con el lugar que habitan» (p. 32).
Por tanto, territorio representa el «… patrimonio social de valores, cosas, lenguaje, imaginarios, historia, costumbres, relaciones, solidaridades, conflictos, poderes» (p. 33) y territorialidad es el «… proceso continuo que se teje en la cotidianidad, fuente de múltiples recursos que son apropiados, renovados y mantenidos» (p. 33). El primero también está determinado por el ejercicio de poder, de dominio y valoración, de soberanía o fronterización o por la delimitación político-administrativa. «Las sociedades están constituidas de múltiples redes de poder socioespaciales superpuestas y en intersección» (Mann, como se citó en Agnew y Oslender, 2010, p. 193). Y la segunda está determinada por «… el uso y control del territorio con fines políticos, sociales y económicos» (Agnew y Oslender, 2010, p. 195). Para estos autores, existen «territorialidades superpuestas» en la relación estado-sociedad, las cuales son «constitutivas de la naturaleza del Estado moderno».
Según Bartolomé (2010), «… para los estados contemporáneos sus territorios son concebidos como ámbitos donde desarrollar una
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hegemonía y un control político sobre los pobladores» (p. 17); en otros términos, «medios de producción» en los que se generan «… agresiones al medio ambiente, donde el principal factor involucrado no es la tierra, sino el territorio» (p. 22).
De acuerdo con Giménez (1999), territorio puede ser considerado como un «geosímbolo»; … zona de refugio, como medio de subsistencia, como fuente de recursos, como área geopolíticamente estratégica, como circunscripción político-administrativa, etc. [sic]; pero también como paisaje, como objeto de apego afectivo, como tierra natal, como lugar de inscripción de un pasado histórico y de una memoria colectiva (p. 29).
Para propósitos de esta investigación, territorio es un espacio físico geográfico en el que se generan relaciones entre grupos humanos, procesos y recursos o bienes naturales; en tanto que territorialidad se determina a partir de la apropiación del medio a través de valores culturales, políticos, de dominio físico y económico, además de identidad, expresión, entre otros aspectos los cuales se encuentran en los procesos de concreción de los medios de vida de las personas mediante adaptación, apropiación y aprovechamiento de los recursos o medios productivos.
En el proceso de dominio y adaptación se generan conflictos y transformaciones, entre las que se destaca la degradación ambiental. Esta configura condiciones de riesgo de desastres las cuales se entienden cuando se conocen las dinámicas territoriales a diferentes escalas temporales y espaciales. Las primeras hacen referencia a la forma como evolucionan históricamente los territorios y se transforman los escenarios de riesgo . Las segundas se consideran frente a dos aspectos: por un lado, las condiciones de riesgo que solo se pueden medir (determinar) con precisión en los niveles microterritoriales ―en términos de Lavell (2003)―, es decir, a escalas detalladas donde se pueden identificar y caracterizar los diferentes factores que componen los riesgos de desastres, las comunidades afectadas y sus medios de vida. Por otro lado, los territorios donde se manifiestan los riesgos de desastres no coinciden, generalmente, con aquellos donde se generan.
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Para el caso de las amenazas, las fuentes generadoras usualmente deben identificarse en niveles territoriales regionales (especialmente válido para actividad sísmica y volcánica, inundaciones y avenidas torrenciales) . Respecto a la vulnerabilidad, se requiere conocimiento de factores y procesos socioeconómicos de niveles territoriales regionales, nacionales y, en algunos aspectos, globales.
Las diferentes escalas territoriales se expresan en contextos biofísicos y socioeconómicos particulares, a través de características y procesos geológicos, climatológicos, hidrológicos y ecológicos; así como en aspectos poblacionales, socioculturales, políticos y económicos, a partir de los cuales se entienden los procesos de transformación que son determinantes en la manera como se manifiesta la problemática ambiental asociada a los riesgos de desastres.
La noción de territorio, en términos de Gómez (2008), «… retoma en sus aspectos fundamentales los rasgos distintivos de la organización comunitaria […] [y] remite a una forma de apropiación colectiva del espacio y semantización del medio natural, convertido en medio de vida» (pp. 15-16).
Así, cuando se entiende cómo se manifiestan las condiciones de riesgo de desastres en territorios concretos o determinados —en perspectiva histórica—, las causas, factores o procesos que las generan; así como los actores o agentes sociales, sus roles y responsabilidades; se determina la problemática ambiental asociada, pues esto representa «rupturas o desequilibrios» en la relación sociedad-naturaleza, a partir de factores políticos, económicos, sociales y culturales (Bifani, 1999; García, 1994; González Ladrón de Guevara, 2007; Díaz Giraldo, 2007; y Cubillos Quintero, 2014 ).
Para Cuervo (2006), el territorio tiene un origen en la «… tensión sociedad-naturaleza»; con «dimensiones ecológico-ambiental y político-militar» (p. 25).
En términos de Díaz Giraldo (2007),
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… la problemática ambiental comprende los procesos de desarticulación entre el soporte natural y el soporte socio cultural, es decir, los procesos de desarticulación entre sociedad-naturaleza teniendo en cuenta que sus relaciones son interdependientes […] no es posible definirlas de manera aislada (p. 8). De esta índole, no se sitúan en los «síntomas», sino en la cultura y los procesos sociales (González Ladrón de Guevara, 1996). En este sentido, entender la problemática ambiental en un territorio determinado requiere la determinación de sus causas a partir de factores estructurales (históricos, políticos, sociales y culturales). Esta «… se entiende como el sistema o estructura resultante de las interacciones entre una población humana organizada en sociedad y los procesos ecosistémicos» (González Ladrón de Guevara, 2007, p. 37) y «… se produce cuando existe una ruptura o escisión en la relación de la sociedad con la naturaleza» (Cubillos, 2020, p. 117) «… donde están involucrados múltiples procesos e interrelaciones del medio físico
– biológico, la producción, la tecnología, la organización social y la
economía» (García, 2011, p. 66).
Según Cubillos (2014), … las principales causas de las problemáticas ambientales expresan desigualdades en las condiciones de poder entre los grupos sociales, cuyas relaciones se aprecian en la dinámica histórica de la interacción entre la sociedad con la naturaleza como un campo de vulnerabilidades, riesgos y conflictos (p. 20). Los procesos de transformación ambiental, a partir de los cuales se configuran condiciones de riesgo de desastre no pueden ser explicados de otra manera: tensiones, desequilibrios, relaciones desiguales de poder en los territorios, entre otros. Van más allá de fenómenos físicos y vulnerabilidad física de elementos expuestos (una manera reduccionista de plantear el tema). Su complejidad está determinada por múltiples relaciones entre factores y procesos naturales y sociales, como causa y consecuencia, a la vez, del denominado desarrollo territorial.
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Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
[CEPAL] (2017),
El desarrollo territorial es un proceso de construcción social del entorno impulsado por la interacción entre las características geofísicas, las iniciativas individuales y colectivas de distintos actores y la operación de las fuerzas económicas, tecnológicas, sociopolíticas, culturales y ambientales. Por lo tanto, requiere de políticas integrales, con un alto componente de participación y de capacidad metodológica, para poner en valor la diversidad de sus territorios, evitando que estas diferencias se conviertan en factores de discriminación o asimetrías, en las oportunidades para las personas familias y comunidades (p. 78). Según Boisier (2001), en términos de desarrollo, territorio comprende tres características: «territorio natural», «territorio equipado» y «territorio organizado». En este último, destaca la existencia de una comunidad (sistema de asentamientos humanos) regulada mediante un dispositivo político-administrativo. También reconoce, en un territorio organizado, una estructura de administración y de gobierno, «… sujetos de intervenciones promotoras del desarrollo» (p. 6). Para situarse en las injerencias relacionadas con el desarrollo territorial, se destaca como «rasgos principales», según Alburquerque (2014), la dotación adecuada de infraestructuras, los equipamientos básicos y la oferta de servicios; así como la calidad de los recursos humanos, la identidad cultural, la gobernanza territorial , entre otros aspectos.
Dicho autor resalta, en términos de enfoque, «… la incorporación de los actores locales como protagonistas o sujetos activos del desarrollo» (p. 1) y, en términos de iniciativas, … la capacidad para identificar y aprovechar los recursos locales (endógenos), así como las oportunidades derivadas del dinamismo externo […] así como incorporar un conjunto de políticas públicas en educación, formación de recursos humanos, promoción y asistencia técnica, acceso al crédito, inclusión social, etc. [sic], todo ello guiado por un ejercicio responsable de prospectiva económica, social y ambiental (p. 1).
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La relación riesgos de desastres-desarrollo territorial también se ha explicado a partir del concepto de «seguridad territorial», desarrollado por Wilches-Chaux (2014), desde tres puntos de vista: el desarrollo, la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático. Desde el punto de vista del desarrollo se entiende como la capacidad de un territorio para ofrecerles a sus habitantes humanos las condiciones de “estabilidad” necesarias para avanzar de manera efectiva en el aprovechamiento integral de sus capacidades; y a los ecosistemas las condiciones de “estabilidad” necesarias para que puedan conservar su integridad y biodiversidad […] Desde el punto de vista de la gestión del riesgo, […] la capacidad de un territorio para ofrecerles tanto a sus habitantes humanos como a los ecosistemas que interactúan con ellos, determinadas condiciones de “estabilidad”, [sic] que impiden que amenazas de distinto origen (naturales, socio-naturales, antrópicas)[,] procedentes de propio territorio o del exterior, puedan convertirse en riesgos, [sic] que eventualmente se vuelvan desastres […] Desde el punto de vista de la adaptación al cambio climático, es el fortalecimiento de la resiliencia de un territorio, o sea de la capacidad de sus ecosistemas y de sus comunidades para absorber sin traumatismos los efectos del cambio climático (y de otras amenazas no necesariamente ligadas a ese fenómeno global), y para recuperarse adecuada y oportunamente de los impactos negativos que esos efectos puedan causar (p. 9). Estos tres aspectos, respecto al desarrollo territorial, implican la prevención de riesgos de desastres, en términos de la protección y conservación de ecosistemas que cumplen con la función de regulación de procesos y factores detonantes de fenómenos físicos potencialmente dañinos; la reducción de riegos de desastres, en lo que respecta al control e intervención de factores generadores del riesgo; y la adaptación de grupos humanos, poblaciones y comunidades, al considerar las probables amenazas y su incremento por tensores relacionados con el cambio climático.
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Lavell (2010) define seguridad territorial como … la existencia de condiciones tanto sociales como ambientales que sostienen la existencia segura de medios y proceso de vida en distintas circunscripciones territoriales o regionales. Esto significa la protección contra el riesgo de desastre, el riesgo asociado con el cambio climático, y los procesos de degradación ambiental (p. 45).
En términos inversos, la inseguridad territorial significa el desencadenamiento de desastres, a partir de la acumulación histórica de condiciones de riesgo.
Finalmente, la Ley 1523 de 2012, por medio de la cual se adopta la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres para Colombia, incorpora el concepto de seguridad territorial como … la sostenibilidad de las relaciones entre la dinámica de la naturaleza y la dinámica de las comunidades en un territorio en particular. Este concepto incluye las nociones de seguridad alimentaria, seguridad jurídica o institucional, seguridad económica, seguridad ecológica y seguridad social (p. 7). En este sentido, desde la política nacional existe un reconocimiento entre la relación riesgos de desastres, seguridad territorial y ambiente. En síntesis, los territorios son espacios geográficos determinados por múltiples factores de tipo político, económico, social y ambiental, donde se expresan o manifiestan fuerzas de poder bajo diferentes intereses, los cuales llevan a conflictos y problemáticas diversas y complejas.
Los desequilibrios ambientales presentes en los territorios — producto de estas tensiones—, al igual que los conflictos manifiestos en desigualdades socioeconómicas y, en particular, en acceso diferenciado a recursos (económicos y ambientales), terminan por configurar condiciones de riesgo de desastres de características múltiples. Terrenos poco seguros e inseguros o peligrosos («desahuciados» por el Estado y la sociedad) son ocupados por grupos humanos excluidos y marginados
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socioeconómica y políticamente, al igual que con limitado acceso a recursos o bienes naturales y a servicios ecosistémicos. La usurpación y transformación de terrenos naturales, de espacios en ríos, de quebradas y de diversos ecosistemas en procesos constructivos, como una manifestación de apropiación a fuerza para el lucro particular, constituyen componentes territoriales de riesgos ocultos o invisibles.
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CAPÍTULO
La dinámica del riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
2.1. Evolución histórica
2.1.1. Marco geográfico general
La extensión geográfica del municipio de Pereira es de 702 km2. Este se encuentra localizado a 4 grados 49 minutos de latitud norte, 75 grados 42 minutos de longitud y 1411 metros sobre el nivel del mar; en el centro de la región occidental del territorio colombiano, en un pequeño valle formado por la terminación de un contra fuerte que se desprende de la cordillera central. Limita al sur con los municipios de Ulloa (departamento del Valle), Filandia y Salento (departamentos del Quindío); al oriente con Anzoategui, Santa Isabel, Ibagué y la zona de los nevados (departamento del Tolima); al occidente con los municipios de Cartago, Ansermanuevo (departamento del Valle), Balboa y La Virginia (departamento de Risaralda) (Alcaldía de Pereira, 2021).
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Figura nro. 1. Localización del municipio de Pereira.
Tomada de: IGAC-SIGOT (2017)1 y Acuerdo Municipal 035 de 2016
(2016)2.
Al año 2017, la población total del Pereira era de 474 335 habitantes, de los cuales 401 249 eran de la cabecera urbana y 73
086 del suelo rural (Departamento Nacional de Estadística [DANE] y
Gobierno de Colombia, 2020).
Tres grandes paisajes modelan este territorio: el primero dominado por un relieve de montaña en la vertiente occidental de la cordillera Central; el segundo por un relieve colinado en la franja de transición entre la cordillera, su piedemonte y las zonas bajas aluviales —herencia de actividad fluvial, glacial y volcánica—, la cual dio origen a un macroabanico sobre el que se emplaza su casco urbano; y el tercero se corresponde con el valle aluvial del río Cauca.
1 Se resaltan las cuencas de los ríos Cauca y Magdalena en la imagen de
Colombia.
2 Información cartográfica del POT (Acuerdo Municipal 035 de 2016).
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El territorio municipal en su mayor parte es montañoso. En este se destacan las siguientes alturas: el Paramillo del Quindío y el Nevado de Santa Isabel, los cuales se encuentran situados en los límites con el departamento de Quindío y Tolima, respectivamente (CARDER3, 2000a).
En la zona oriental del municipio se localiza el Parque Nacional Natural Los Nevados, al igual que el municipio de Santa Rosa de Cabal y los departamentos de Caldas, Quindío y Tolima. Esta área protegida se constituye como la más importante reserva de agua para Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal; y de diversidad biológica para la región. Otras áreas de manejo especial en el área son el Santuario de Flora y Fauna Otún-Quimbaya (antes La Suiza), el Parque Regional Natural Ucumarí y el Parque Regional Natural El Nudo (CARDER, 2000a), ahora, Distrito de Conservación de Suelos El Nudo. La zona urbana de la ciudad de Pereira se sitúa sobre colinas alargadas en sentido este-oeste, con una profunda incisión de corrientes de agua que, o bien drenan de la cordillera como el río Otún, o se han formado al interior del abanico, tal como el río Consotá, y la mayoría de quebradas y drenajes urbanos.
Figura nro. 2. La ciudad de Pereira vista desde el sur. Elaboración propia
3 Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER): entidad creada en 1981 con el
propósito de atender la problemática ambiental del tramo urbano del río Otún; en particular lo relacionado con riesgos de desastres que tuvo como antecedente el evento desastroso de 1979.
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En dicha zona habían existido asentamientos humanos de origen colonial (Cartago, 1540-1611)4 y prehispánicos (desde hace más de 10 000 años).
Según Cano et al. (2013), en la región del Cauca Medio, durante el Holoceno Tardío, aparecieron evidencias de cerámicas asociadas a grupos agroalfareros, quienes alcanzaron una marcada complejidad social y aumento demográfico hacia el siglo ix d. C. Así, hasta el siglo xvii d. C, existieron múltiples evidencias de una amplia, relativa y densa ocupación regional de grupos humanos con sobresalientes desarrollos técnicos cerámicos y orfebres, cuando se destacó una ocupación dispersa del territorio, donde dejaron miles de aterrazamientos en las laderas. Hallazgos como las puntas de lanzas talladas en piedras, las cuales fueron encontradas en La Tebaida-Quindío, reportan una antigüedad de
10 000 años. Así, utensilios más comunes realizados en este mismo
elemento y los cuales fueron típicos de grupos horticultores ubicados en Chinchiná, Santa Rosa, Marsella y Pereira también confirman la presencia humana en este territorio desde hace más de 9000 años cuando, por primera vez, personas habitaron la Cordillera Central. Estos hechos muestran estrecha similitud con otros vestigios similares recuperados en el sector del río Porce al noroeste de Medellín, en cercanías a Popayán y el Lago Calima del Darién (López y Cano 2004). En Pereira, particularmente en los últimos años, se han realizado importantes hallazgos que dan cuenta de la evidente ocupación milenaria del territorio. El sitio arqueológico de la Hacienda Cuba presenta estratos con evidencias muy antiguas separados de otros con vestigios de épocas recientes; las más superficiales corresponden a fragmentos cerámicos y piedras usadas; a vestigios de sociedades que habitaron el área casi contemporáneamente con la conquista europea; a la presencia de guijarros sin modificar, fragmentados y reventados por la acción directa del fuego; así como huellas de uso en los niveles más profundos (a más de 50 cm de profundidad no se encuentran segmentos cerámicos), las cuales representan ocupaciones más antiguas en la zona y comprueban la presencia humana miles de años atrás. De acuerdo a una fechación obtenida en el nivel más recóndito se indicó que el sitio tuvo su primera ocupación hace 9730 años (Cano, 2004). 4 Ver el capítulo cuatro, el cual se relaciona con el «crecimiento histórico».
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
El proceso de reconstrucción de la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza, a raíz del evento sísmico ocurrido el 25 de enero de 1999, permitió identificar evidencias arqueológicas de la población prehispánica. En principio se encontró un esqueleto humano, el cual se relacionó con la colonia al revelar prácticas funerarias propias de esa época; también se hicieron visibles extractos de escombros, los cuales comprobaban efectos sísmicos, en particular, lo que podía corresponder a la caída de la cúpula en 1906 y, debajo de ellos, restos orgánicos con fragmentos de porcelanas y cerámicas. Estas y otra serie de hallazgos revivieron el valor histórico, arquitectónico y cultural de la catedral (Cano, 2001).
Otro descubrimiento de fundamental importancia y que da cuenta del proceso de ocupación prehispánico fue en el sector del Salado de Consotá, allí dejaron huella los primeros cultivadores de plantas domésticas y aparecieron los afloramientos naturales de aguas saladas (elemento básico de la subsistencia humana). Las excavaciones en la Mikela demostraron la utilización de este espacio desde hace 5850 años (Cano, 2004).
2.1.2. Breve contexto de los terrenos y las dinámicas geológicas e
hidroclimatológicas Desde el punto de vista geomorfológico, la ciudad de Pereira se ubica sobre un relieve de colinas con una densa red de drenajes que conforman el denominado «Abanico Vulcanodetrítico» (Thouret, 1988; Toro et al., 2001) o «Glacis del Quindío» (INGEOMINAS, 1993), el cual corresponde a un complejo conjunto de depósitos de flujos de origen fluvioglaciar, detrítico y volcánico heredado de diversos procesos geológicos y climáticos de la cordillera Central de Colombia, con una cubierta variable de cenizas volcánicas que puede alcanzar los 35 m de espesor (Campos y Guzmán, 2001), debido a erupciones históricas del denominado Macizo Volcánico Ruiz Tolima (también conocido como Cerro Bravo-Machín), el cual cuenta con edades de hace 30 000 a 40 000 años hasta la actualidad (Toro et al., 2001; Tilst, 2006). Estos terrenos se conforman entre el piedemonte occidental de la cordillera Central, cuya orogenia principal ocurrió hace unos 3 a 4 m.
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Héctor Jaime Vásquez Morales
a. (McCourt y Aspen, 1983; INGEOMINAS, 1988), y el valle aluvial
interandino del río Cauca, cuya depresión se formó en el cretáceo superior, a partir de la acreción de la cordillera Occidental y la actividad tectónica de la época (INGEOMINAS, 1988).
Como parte de la evolución del paisaje se ha desarrollado una densa red drenajes, en dirección este-oeste, con la cual se busca su línea base y descarga en el río Cauca. Esta se encuentra representada principalmente por los ríos Otún (vierte directamente sobre el río Cauca) y Consotá (afluente del río La Vieja) y por las quebradas Egoyá (afluente del río Otún), la Dulcera, Arenosa y El Oso (afluentes del río Consotá). El caudal medio del río Otún, a la altura de la Ciudad, es de 12.6 m3/s y puede alcanzar crecientes de 250 m3/s. El río Consotá, por su parte, presenta caudales medios de 5.01 m3/s y valores máximos de
19.34 m3/s (Bravo, 2016). Estos son alimentados por una precipitación
que, de acuerdo con Vásquez y Osorio (2004), varía entre los 1700 y 2800 mm anuales con un comportamiento de régimen bimodal, con máximos comprendidos entre marzo-junio y octubre-diciembre que alternan con mínimos en enero-febrero y julio-septiembre. La mayor concentración de la precipitación se localiza entre los 1600 y 1800 m
s. n. m.
Estas características geológicas e hidroclimatológicas están asociadas con procesos y dinámicas naturales, las cuales pueden representar amenazas para la población tales como sismos, movimientos en masa (o fenómenos de remoción en masa), inundaciones (por desbordamientos de corrientes hídricas) y avenidas torrenciales. Si bien Pereira se encuentra localizada sobre una zona de influencia de la actividad volcánica de la cordillera Central5, la amenaza sobre la ciudad se considera muy baja (Vásquez y Osorio, 2004) y estaría asociada solo a la caída eventual de cenizas volcánicas. Otros fenómenos que se manifiestan con frecuencia en el área de estudio son: vendavales y tormentas eléctricas. Estos no han sido
5 Los volcanes considerados activos bajo la vigilancia del Observatorio Vulcanológico de
Manizales (OVM), del Servicio Geológico Colombiano (SGC), cuentan a la fecha con mapa de amenaza volcánica. Estos son, de norte a sur, Cerro Bravo, Ruiz, Santa Isabel, Tolima y Machín. Otros volcanes que están bajo observación, pero no cuentan con mapa de amenaza volcánica son San Diego, Romeral, Paramillo del Cisne, Paramillo de Santa Rosa y Paramillo del Quindío (SGC, 2021).
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
estudiados aún, pero están debidamente registrados en la base de datos «Desinventar»6 como parte de los eventos presentados históricamente. En síntesis, los eventos y procesos que han contribuido a la construcción de estos terrenos (y paisajes), sobre los cuales se sitúa Pereira y sus alrededores, son los siguientes:
– Orogénesis (el levantamiento de los Andes Colombianos y, en
particular, de la cordillera Central de Colombia).
– La actividad tectónica.
– La actividad volcánica (los múltiples eventos que, como se
describen arriba, incluyen la suavización del paisaje producto de las cenizas volcánicas de caída).
– Glaciación y deglaciación (con esta última, depósitos de alta
energía desde hace 12 000 o 13 000 años).
– Terremotos7 (asociados a las particularidades tectónicas de
esta parte de la zona Andina colombiana y, en particular, a las numerosas fallas corticales).
– Avenidas torrenciales (zona de influencia de ríos de montaña).
– Inundaciones.
– Erosión (pluvial, laminar y fluvial) y sedimentación.
– Fenómenos de remoción de masa (principalmente deslizamientos).
– Actividades humanas (en especial, modificación de paisajes y
usos del suelo).
6 Sistema de Inventario de Desastres de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina (LA RED). Este fue desarrollado por la Corporación OSSO. Para el caso de Pereira y Risaralda, contó con aportes de registros de las instituciones locales y regionales
(UNDRR, 2021).
7 La actividad sísmica está asociada con tres fuentes: la zona de subducción, el plano de Benniof y las fallas corticales (cf. Vásquez y Osorio, 2004).
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Héctor Jaime Vásquez Morales
2.1.3. Antecedentes (eventos históricos desastrosos)
Para el análisis se consideraron eventos relacionados con inundaciones, avenidas torrenciales, fenómenos de remoción en masa y sismos. Todo ello, al tener en cuenta lo siguiente:
– Este trabajo se basa en la evolución histórica de un período
comprendido entre 1944 y 2014, pues es el tiempo con información cartográfica para determinar el crecimiento físico de la Ciudad. Sin embargo, se utilizan antecedentes de eventos históricos desastrosos como referencia para el análisis.
– Los eventos desastrosos más recurrentes, hasta aproximadamente
la primera mitad del siglo xx, se correspondían con incendios estructurales, toda vez que las tipologías constructivas estaban determinadas por el bahareque y la madera. Si bien estos dos materiales representan una alta vulnerabilidad de las construcciones frente a incendios, su fragilidad es baja respecto a los sismos, debido a su flexibilidad y adaptabilidad a las vibraciones (ondas) y a movimientos del suelo (esto explica la concentración de eventos de incendio y el bajo registro de daños por sismo).
– Con los cambios de materiales de construcción y la ocupación
de márgenes de ríos, quebradas y zonas de laderas, los eventos desastrosos más recurrentes pasan al dominio de eventos geológicos e hidroclimatológicos. Esta situación es apenas lógica, ya que las pérdidas y daños están asociadas con las particulares condiciones de vulnerabilidad de la población frente a cada tipo de amenaza.
– Estos fenómenos se convierten en las principales amenazas
para la Ciudad y son los que se tienen en cuenta para los análisis de riesgos y los inventarios de viviendas, los cuales comienzan a hacerse en 1988. Son también los que, en consecuencia, se tienen en cuenta para este trabajo.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
2.1.3.1. Eventos históricos desastrosos de gran impacto. De
acuerdo con las fuentes consultadas, los eventos desastrosos más destacados, debido a sus altos impactos sociales, físicos, económicos y ambientales, son los siguientes:
- Tramo urbano del río Otún. Desastres asociados con crecientes
del río.
En noviembre de 1926 se presentó un represamiento del río Otún, cerca al Puente Mosquera, el cual produjo cien muertos. Numerosas inundaciones se presentaron posteriormente hasta el año de 1979, donde una serie de eventos entre los meses de octubre y noviembre dejaron como resultado diez barrios afectados, más de quinientas personas damnificadas, treinta y dos muertos (de manera acumulativa) y más de ochenta casas destruidas (Fernández, 2013). Posteriormente, muchas inundaciones y avenidas se han presentado a lo largo del tramo urbano del río Otún, pero los impactos han sido menores debido a las intervenciones de reducción y mitigación de riesgos realizados por la CARDER, en especial, la construcción de obras de defensa y protección, y la reubicación de viviendas8.
– Barrio Risaralda (1974). Asociado con deslizamiento
(Bermúdez Rico, 2011).
Deslizamiento en la ladera norte del río Otún que tapó totalmente diecisiete viviendas registrándose sesenta y tres muertos, treinta y un heridos, cuatro desaparecidos y cuarenta y ocho familias damnificadas.
– Desastres asociados con terremotos.
Sismo de Calima (Valle) el 8 de febrero de 1995 con magnitud Ms = 6.6 y una profundidad del orden de 100 Km, atribuido naturalmente a la zona de Wadatti-Benioff. Este sismo generó daños en Pereira, sus alrededores y, específicamente, en edificios, casas, hospitales y edificaciones públicas (CARDER, 2000b). Los reportes, según Bermúdez Rico (2011), indican como principales impactos: 31 muertos, 65 heridos y 8761 desaparecidos.
8 No se tuvo acceso a documento alguno que reporte el número de viviendas reubicadas, pero de manera verbal, los funcionarios de la CARDER estiman un número de 1300.
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Sismo del 25 de enero de 1999 con epicentro en Córdoba (Quindío). Este tuvo magnitud Ml = 6.2 (de tipo superficial). En el departamento de Risaralda las poblaciones más afectadas fueron Pereira (en primer grado), Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal y Marsella (CARDER, 2000b). Según Bermúdez Rico (2011), se registraron 31 muertos, 81 desaparecidos y 21 991 viviendas afectadas, de las cuales 4642 fueron clasificadas en rojo (es decir, destruidas o severamente dañadas, lo que implica su demolición).
2.1.3.2. Eventos históricos desastrosos menores. Se consideran
eventos desastrosos menores aquellos que de manera individual generan, en términos generales, bajas pérdidas y daños (o baja marca global), pero, de manera acumulativa, pueden representar impactos tan o más importantes que los de gran tamaño. Para su análisis se consultaron las bases de datos de «Desinventar»9.
Como se puede observar en la Figura nro. 3, el comportamiento de los eventos desastrosos, en general, muestra un sistemático aumento en sentido exponencial, a partir de la década del setenta. Esta situación se encuentra en función, principalmente, de la vulnerabilidad de la población y sus medios de vida; en especial de su exposición a los fenómenos físicos.
Se destacan eventos asociados con inundaciones y deslizamientos (fenómenos de remoción en masa), ya que, de ser los más recurrentes, son los fenómenos físicos a los cuales la población está más expuesta. Además, en su ocurrencia intervienen factores antrópicos de tipo sociocultural (de degradación ambiental), en especial la deforestación. De esta manera, los factores antrópicos que favorecen la ocurrencia de inundaciones y deforestación son las intervenciones de los drenajes (rectificaciones, desvíos y recortes de cauces). Y aquellos que propician deslizamientos son, aparte de la deforestación, la modificación geométrica del paisaje; la deficiencia en infraestructura para conducción; y el control de aguas, cortes y banqueos. 9 Para análisis más detallados de eventos, el lector podrá consultar la tesis de maestría del autor, la cual se encuentra disponible en Vásquez Morales (2018).
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Figura nro. 3. Comportamiento histórico de eventos desastrosos. Elaboración propia con información de UNDRR (2021).
2.1.4. Condiciones actuales del riesgo de desastres en Pereira
Con el fi n de determinar la relación entre procesos de degradación ambiental y la confi guración de condiciones de riesgo, se seleccionaron los fenómenos más recurrentes (a los cuales la población está expuesta) y los principales procesos de transformación ambiental. En este sentido, se consideraron sismos, fenómenos de remoción en masa (o movimientos en masa), inundaciones y avenidas torrenciales (fenómenos físicos más recurrentes). Y, en términos de transformaciones ambientales, se tuvieron en cuenta: llenos antrópicos10, intervención de drenajes y transformación de paisajes debido a la ocupación, y la construcción en laderas y otros terrenos; todo ello, en el período comprendido entre 1944 y la actualidad.
En este capítulo se describe y analiza lo relacionado con el riesgo de desastres. En el capítulo siguiente, se hace una descripción, análisis y explicación de los procesos de degradación ambiental a partir de los 10 Nombre técnico que se le da a las formaciones superfi ciales (materiales en superfi cie) generadas por actividades humanas, es decir, como resultado de los movimientos de la tierra y los depósitos de otros materiales como escombros y basuras. Más adelante, en esta misma sección, se hace una descripción sobre las tipologías del riesgo.
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cuales se configuraron condiciones de riesgo, en perspectiva histórica, en relación con el crecimiento físico de la ciudad desde 194411. Para la determinación de las actuales condiciones de riesgo, se tuvo en cuenta la información histórica de eventos desastrosos; así mismo, datos relacionados con estudios técnicos e inventarios históricos de vivienda en zonas de riesgo. Se realizó fotointerpretación multitemporal, análisis de cartografía base e imágenes de satélite. Finalmente, se hizo trabajo de campo de comprobación, corroboración y ajustes, lo cual dio como resultado el mapa actualizado de las zonas de riesgo de Pereira asociadas con fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales.
Para las zonificaciones se utilizaron criterios geológicos, geomorfológicos e hidrológicos. Estas, en particular, se encuentran relacionadas con las áreas afectas por eventos históricos, formaciones geológicas superficiales, procesos morfodinámicos —establecidos en estudios anteriores y corroborados en campo para verificar su nivel de actividad—, estabilidad de laderas y susceptibilidad de los terrenos a movimientos en masa.
Se consultaron las modelaciones hidráulicas realizadas por la CARDER, las cuales fueron suministradas a la oficina de Planeación Municipal para el proceso de revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el año 2013. Se realizó verificación en campo, en términos de densificación (evolución) de los asentamientos y de los barrios en riesgo por exposición.
11 El análisis se hace del período comprendido entre 1944 y la actualidad, pues es el tiempo cubierto por sensores remotos y cartografía. Metodológicamente, el registro del crecimiento físico se hizo a partir de fotointerpretación de fotografías aéreas y la interpretación de imágenes de satélite y cartografía básica y temática.
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Figura nro. 4. Mapa de condiciones actuales del riesgo de desastres en la ciudad de Pereira.12 Elaboración propia.
Este mapa (ver Figura nro. 4) representa la zonifi cación de riesgos actuales en la ciudad de Pereira, es decir, establece zonas homogéneas respecto a la tipología del riesgo que se encuentra asociada con fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales; sin instituir categorías por nivel de riesgo o gravedad13. De acuerdo con la actualización del Inventario de Viviendas en Zonas de Riesgo (Inventario Zero), la cual fue realizada por la Dirección Operativa para la Prevención y Atención de Desastres (DOPAD) en el año 2013 (comunicación personal, 02 de octubre de 2014)14, en la ciudad de Pereira, se tiene una población en riesgo así: 12 El lector podrá consultar una memoria técnica donde se explica la elaboración de los mapas (fuentes de consulta y métodos), así como el mapa en tamaño real (a escala), el cual se encuentra disponible en Vásquez Morales (2018).
13 Si bien no hace una clasifi cación del nivel de riesgo, se aclara que se consideraron las zonas que califi can como riesgo moderado y alto (aún aquellas zonas con obras de mitigación). 14 Este inventario no está publicado. Fue facilitado por la entidad en medio digital. No contó con cartografía de respaldo.
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Tabla nro. 1. Número de viviendas en riesgo año 2013. Inventario de viviendas en zonas de riesgo 2013 Clasificación Nro. de VZR Riesgo aceptable
482
Riesgo mitigable
4635
Riesgo no mitigable
1872
Total
6989
Tomada de DOPAD (2014).
Figura nro. 5. Número de viviendas en riesgo año 2013. Elaboración propia.
La zonificación del riesgo se determinó de acuerdo a las siguientes categorías:
– La ocupación de zonas inundables en márgenes de ríos y
quebradas.
– La ocupación de laderas inestables o de alta susceptibilidad a la
ocurrencia de fenómenos de remoción en masa. Para los primeros casos, las zonas de riesgo se constituyen en
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
asentamientos humanos expuestos a inundaciones por desbordamientos de ríos y quebradas, además de avenidas torrenciales. La población, sus viviendas y sus medios de vida se han situado, principalmente, en los lugares de influencia de los ríos Otún y Consotá; las quebradas La Dulcera, La Arenosa y El Oso; y otras quebradas menores como Boston, El Calvario, Bedoya y San José.
En el segundo caso, las condiciones de riesgo se configuran por la ocupación, la intervención y la densificación de laderas de alta pendiente o de alta susceptibilidad a fenómenos de remoción en masa, así como a lo largo de vías, en especial, la antigua banca del ferrocarril donde se presentan o generan (por banqueos) taludes verticales altamente peligrosos.
En ambos casos, las técnicas de construcción no son las más apropiadas, en especial, las relacionadas con banqueos y llenos a media ladera. Las condiciones físicas del lugar y su densificación no permiten tener infraestructura vial y de servicios públicos adecuada. Las deficiencias constructivas (como factor de vulnerabilidad) y de manejo de aguas lluvias y servidas (como factor de amenaza) son las principales características de los asentamientos informales que tipifican estos escenarios de riesgo.
Así, estas dos categorías que determinan la zonificación actualizada del riesgo en Pereira, se utilizan como referencia comparativa para establecer la evolución del riesgo en dicha ciudad; todo ello, en función de su representación cartográfica, ya que las anteriores zonificaciones y, en especial, los inventarios de vivienda en zonas de riesgo solo consideraron dos tipos de fenómenos físicos: inundaciones y deslizamientos.
Con el fin de ilustrar un panorama más completo de las condiciones de riesgo en Pereira, se tuvo en cuenta una tercera categoría que se describe a continuación:
La ocupación y construcción de drenajes canalizados sobre los que se conformaron y consolidaron llenos antrópicos. En esta categoría, las condiciones de riesgo están determinadas
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por la construcción de edificaciones, equipamientos e infraestructura en zonas de llenos antrópicos sobre colectores y canalizaciones, los cuales pueden ser afectados por colapsos gravitacionales de colectores deteriorados, hundimientos de llenos o por la alta aceleración sísmica que se registra en estos terrenos, tal como quedó demostrado en los sismos de 1995 y 1999, donde la mayoría de los daños se presentaron en los colectores y las zonas de influencia de las quebradas Egoyá, La Arenosa y La Dulcera (CARDER, 2002). Así aparece en el registro acelerográfico y el estudio de microzonificación sísmica de la ciudad (CARDER, 2000c).
Los llenos antrópicos constituyen suelos artificiales (en términos ingenieriles) o formaciones superficiales conformadas por la disposición (de manera técnica o no) de materiales sobrantes de movimientos de tierra, escombros y/o basuras sobre laderas, depresiones (drenajes intermitentes o estacionarios) o drenajes permanentes (con o sin obras civiles para manejo y conducción de aguas). James (1995) los clasificó en a) llenos hidráulicos (constituidos por materiales homogéneos, principalmente, cenizas volcánicas y la utilización de técnicas hidráulicas); b) mecánicos (conformados mediante la compactación mecánica de los materiales que los conforman); y c) botaderos (llenos heterogéneos conformados por elementos removidos en procesos de movimientos de tierra y una mezcla variable de escombros y basura, los cuales incluyen desechos orgánicos).
Para procesos urbanísticos se han utilizado principalmente llenos tipo b) y, en menor proporción, tipo a). Los llenos tipo c) son los que se han utilizado para cubrir los colectores de las quebradas Egoyá, La Arenosa y La Dulcera; y para habilitar el «suelo urbanístico». La mayoría de las zonas representan escenarios de riesgo múltiple, debido a que la población está expuesta, de manera simultánea, a dos o más tipos de amenaza.
En el capítulo uno se hace referencia al concepto de riesgo de desastres, al igual que se plantea una discusión acerca de su carácter social.
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Para este trabajo, se definió escenario de riesgo de desastre como el potencial de pérdidas y daños hacia el futuro asociado con la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno físico de origen natural, antrópico o combinado sobre una población con condiciones particulares de vulnerabilidad en un lugar y un momento determinado, y bajo contextos biofísicos y socioeconómicos particulares. Este escenario implica la representación de cómo interactúan amenazas y vulnerabilidades (y sus factores), lo cual requiere la elaboración de cartografía (mapas que representan el territorio desde la perspectiva del riesgo de desastres). Las condiciones de riesgo generadas se deben a procesos sociales, económicos y ambientales manifestados en la ocupación y la transformación del territorio, la explotación de recursos naturales y la intención cultural de dominar los procesos naturales. Estos desarrollos de desarticulación o desequilibrio en la relación sociedad-naturaleza es lo que se ha denominado «problemática ambiental» en el capítulo dos. Esta se tratará en términos de causas históricas estructurales de las condiciones de riesgo de desastres. Considerando lo anterior, se pueden diferenciar los siguientes escenarios:
Escenario nro. 1:
Amenaza: inundaciones por desbordamiento.
Factores naturales: clima, precipitación, caudales, forma de la cuenca, geomorfología fluvial.
Factores antrópicos: deforestación, destrucción de ecosistemas de regulación hídrica, rectificación de cauces.
Vulnerabilidad:
localización de asentamientos humanos, equipamientos e infraestructura en zonas inundables. Insumos técnicos y criterios de evaluación:
eventos históricos
(UNDRR,
2021),
modelaciones hidráulicas , geomorfología fluvial (planicies aluviales), formaciones geológicas superficiales (depósitos aluviales recientes) e inventarios históricos de
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viviendas en riesgo (zonas de riesgo de los diferentes estudios realizados en Pereira y citados en este trabajo).
Figura nro. 6. Río Consotá y el barrio El Rocío Bajo contiguo al barrio Poblado I. Vista hacia aguas abajo, al oeste.
Elaboración propia.
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Figura nro. 7. Río Consotá y el barrio El Rocío Bajo. Vista hacia aguas arriba, al este.
Elaboración propia.
Escenario nro. 2:
Amenaza: avenidas torrenciales.
Características similares a las del escenario nro. 1, a lo cual se le suman problemas de estabilidad de la cuenca y fenómenos detonantes extremos (lluvias y/o sismos).
Las avenidas o crecientes torrenciales se pueden presentar por lluvias intensas o extremas (como parte de la variabilidad climática), o por una combinación de fenómenos hidroclimatólógicos con procesos geológicos (deslizamientos y represamientos que pueden ser disparados por lluvias o sismos).
Evidencias: depósitos de alta energía (principalmente en márgenes del río Otún), capacidad de arrastre del río (material de transporte), características de la cuenca (hidroclimatológicas: principalmente
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lluvias; geológicas: sismo y susceptibilidad a fenómenos de remoción en masa), amplia variación en los caudales y eventos históricos; eventos ocurridos en cuencas bajo condiciones similares en Colombia, por ejemplo, Páez indica la posibilidad de ocurrencia de fenómenos de alta magnitud y potencialmente muy dañinos.
Algunos ejemplos de población ubicada sobre márgenes de ríos, quebradas expuestas, inundaciones y avenidas torrenciales son los tramos urbanos de los ríos Otún y Consotá y las quebradas La Dulcera, La Arenosa y El Oso.
Figura nro. 8. Escenarios de riesgo asociados con inundaciones y avenidas torrenciales.
Elaboración propia.
Figura nro. 9. El río Otún a la altura del barrio La Esneda, municipio de Dosquebradas.
Elaboración propia.
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Figura nro. 10. El río Otún y el barrio Zea.
Elaboración propia.
Escenario nro. 3:
Amenaza: fenómenos de remoción en masa (principalmente deslizamientos).
Factores naturales: topografía (variable), pendientes (moderadas a altas), materiales (suelos de alta susceptibilidad a la erosión y fenómenos de remoción en masa), geomorfología (laderas), litología (unidades de alta fragilidad), factores detonantes (lluvias y sismos). Factores antrópicos: cortes y banqueos, llenos, deficiencia en infraestructura de servicios públicos domiciliarios, deficiente control y manejo de aguas actúan como factores antrópicos detonantes las fugas en los sistemas de acueducto y alcantarillado, o el mal manejo de aguas lluvias y de vías.
Vulnerabilidad:
localización de asentamientos humanos, infraestructura y edificaciones en laderas inestables de alta pendiente y susceptibilidad a la ocurrencia de fenómenos de remoción de masa.
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Criterios:
características geológicas, geomorfológicas e hidroclimatológicas que determinan una alta susceptibilidad a fenómenos de remoción en masa; eventos históricos e inventarios históricos de viviendas en riesgo.
Ejemplos más representativos: Villa Santana, El Danubio, Caracol La Curva, Ciudad Jardín, Central, diferentes sectores en Cuba y la antigua banca del ferrocarril.
Figura nro. 11. Escenarios de riesgo asociados con fenómenos de remoción en masa.
Elaboración propia.
Figura nro. 12. Barrio La Dulcera.
Elaboración propia.
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Figura nro. 13. Barrio Caracol La Curva.
Elaboración propia.
Escenario nro. 4:
Amenaza: hundimientos y colapsos gravitacionales de llenos y colectores.
Factores naturales: sismo, gravedad.
Factores antrópicos: deterioro de los colectores, llenos antrópicos heterogéneos, infiltraciones de aguas de drenajes naturales y exfiltraciones de aguas residuales.
Vulnerabilidad: localización de población, viviendas, edificaciones, infraestructura y equipamientos sobre llenos y colectores. Criterios: eventos históricos (colapsos y daños por sismo), aceleración del suelo (microzonificación sísmica) y cartografía histórica (interpretación y análisis multitemporal).
Ejemplos de barrios con viviendas en llenos antrópicos: los casos
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más representativos son Gamma, Belmonte y Pinares; sin embargo, existen numerosos barrios, distribuidos a lo largo y ancho de la Ciudad y sus zonas de expansión, en proceso de desarrollo y consolidación (Cerritos, San Joaquín, Ciudadela del Café, Tokio-Remanso y Naranjito).
Ejemplos de construcciones sobre colectores: la zona de infl uencia de las quebradas Egoyá, La Dulcera y La Arenosa. Figura nro. 14. Riesgo asociado con llenos antrópicos, colectores y canalizaciones.
Elaboración propia.
Figura nro. 15. La Ciudad construida sobre canalizaciones y llenos artifi ciales.
Elaboración propia.
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Figura nro. 16. Egoyá a la altura de la calle 25, sector los túneles; vista hacia el este.
Elaboración propia.
Escenario nro. 5:
Amenazas múltiples.
a. Todas las zonas, además de las descritas en cada escenario,
presentan amenaza sísmica con potenciales efectos directos sobre las infraestructuras o como detonante de fenómenos de remoción en masa.
b. La combinación de inundaciones y fenómenos de remoción
en masa.
c. La combinación de inundaciones, avenidas torrenciales,
fenómenos de remoción en masa y sismo.
Vulnerabilidad: población localizada sobre la base de laderas en zonas de influencia de drenajes.
Ejemplos: algunos barrios de la comuna San Nicolás y el tramo urbano de los ríos Otún y Consotá, principalmente.
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Escenario nro. 6: en proceso de confi guración.
Corresponde con las zonas donde se presentan procesos actuales de confi guración de condiciones de riesgo relacionadas con asentamientos informales en laderas y en márgenes de ríos y quebradas. Se destacan especialmente los siguientes: la ladera sur del río Consotá contigua a los barrios Caracol La Curva y El Rocío Alto; zona inundable del río Consotá, la cual es lindante al barrio Rocío Bajo; y la ladera conformada entre la vía a Marsella y la margen izquierda del río Otún. Figura nro. 17. Riesgo en construcción; ladera sur del río Consotá, sector El Rocío.
Elaboración propia.
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Figura nro. 18. Riesgo de desastres en proceso de consolidación. Elaboración propia.
En todos los casos, la amenaza sísmica es una constante por efectos regionales, aunque con diferencias debido a efectos locales (aceleración del suelo).
Con el propósito de visualizar, de manera global, el riesgo de desastres en la ciudad de Pereira, se elaboró un mapa que representa el riesgo generalizado; sin diferenciar tipología y nivel de riesgo. Se pretende poner en evidencia las condiciones y la evolución del riesgo de manera cualitativa, pero con criterios e información técnica confi able. Este se muestra —a continuación— como ilustración de las zonas con potenciales pérdidas y daños que, de manera acumulativa, se presentan en dicha Ciudad (ver Figura nro. 19).
Figura nro. 19. Zonas de riesgo de desastres generalizado en la ciudad de Pereira.
Elaboración propia.
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El caso más complejo corresponde, sin duda alguna, al tramo urbano del río Otún, un escenario de múltiples riesgos, debido a que la población está expuesta a inundaciones, avenidas torrenciales, fenómenos de remoción en masa (asociados con la ladera norte del río) y eventos sísmicos. Estos últimos pueden afectar directamente las construcciones o ser detonantes de los hechos de remoción en masa. En todas las cuencas, pero de manera especial o particular la del río Otún, se puede presentar una coincidencia de sismo con épocas lluvias, lo que generaría una serie de eventos concatenados (sismo, deslizamientos, represamientos y flujos de lodo) potencialmente dañinos sobre la población en su zona de influencia15. Finalmente, es importante considerar algunas particularidades relacionadas con las avenidas torrenciales y los flujos de lodo:
– No han sido estudiados debidamente.
– Es altamente probable que se presenten en caso de a) eventos
extremos de alta magnitud o intensidad (climáticos o sísmicos) y
b) la coincidencia de lluvias y sismo.
– Tiene niveles de incertidumbre altos, al ser amenazas de difícil
cálculo o estimación.
– Depende de muchos factores, entre ellos el estado y la
estabilidad de la cuenca. También con elementos geológicos e hidroclimatológicos que tienen una relación directa con el nivel de protección/intervención por actividades humanas o factores sociales.
15 Esto aún no se ha considerado en los estudios realizados hasta la fecha. En
este trabajo solo se considera a manera de observación cualitativa, ya que no hace parte de los alcances.
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Figura nro. 20. Tramo urbano del río Otún. Barrio Zea, Avenida del Río y sector El Viacrucis.
Elaboración propia.
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Figura nro. 21. Barrio Caracol La Curva, parte baja. Río Consotá.
Elaboración propia.
Figura nro. 22. Edifi caciones en el centro tradicional de Pereira que no cumplen con normas de sismorresistencia. A la izquierda sobre la carrera 9, a la derecha en el Parque El Lago.
Elaboración propia.
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2.1.5. Evolución histórica de las condiciones de riesgo en Pereira
Los primeros inventarios de viviendas en zonas de riesgo en Pereira se realizaron en 1988 (antes de la promulgación de la Ley 9.ª de 1989: Ley de Reforma Urbana), por la firma Hermelín y Asociados, para el Área Metropolitana Pereira-Dosquebradas, hoy Área Metropolitana Centro Occidente (AMCO)16.
La metodología consistió en el análisis de riesgos de sectores considerados «subnormales»17. Para ello se tuvo en cuenta la ubicación de viviendas en laderas inestables o de alta susceptibilidad a fenómenos de remoción en masa (riesgo geotécnico) y viviendas ubicadas en márgenes de ríos y quebradas, es decir, zonas inundables (riesgo hidrológico).
Se presentó como resultado una clasificación por tipología de intervención al considerar que, de acuerdo con el nivel de riesgo, las viviendas deberían ser reubicadas o estabilizadas, estableciendo prioridades (prontitud urgente o moderada). Los criterios para determinar el riesgo, en términos generales, fueron los siguientes: Criterios de evaluación para «riesgo hidrológico»: Eventos históricos, estudios hidrológicos (lluvias y caudales), geomorfología fluvial (planicies aluviales) y formaciones geológicas superficiales (depósitos aluviales recientes).
Criterios de evaluación para «riesgo geotécnico»: Eventos históricos, características geológicas, geomorfológicas e hidroclimatológicas que determinan una alta susceptibilidad a la ocurrencia de fenómenos de remoción en masa e intervenciones antrópicas.
16 Identificación de viviendas en peligro en el área metropolitana Pereira-Dosquebradas.
17 Denominación dada por el Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social y Reforma
Urbana (INURBE) para sectores que habían sido construidos de manera informal o ilegal, con deficiencias en la infraestructura y prestación de servicios públicos, entre otros aspectos.
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Factores naturales: la topografía (distribución de pendientes), los materiales (unidades litológicas y formaciones geológicas superficiales), procesos geológicos y factores detonantes (lluvias, sismos). Factores antrópicos: cortes y banqueos, llenos, estado de la infraestructura vial y de servicios públicos domiciliarios, estado de obras de control y manejo de aguas.
Los estudios dieron como resultado un total de 2909 viviendas en riesgo, de las cuales 2023 se clasificaron como de reubicación y 886 de estabilización (ver Tabla nro. 2 y Figura nro. 23). Tabla nro. 2. Número de viviendas en riesgo año 1988. Inventario de viviendas en zonas de riesgo 1988 Clasificación Nro. de VZR Reubicación
2023
Estabilización
886
Total
2909
Elaboración propia.
Figura nro. 23. Número de viviendas en riesgo año 1988. Elaboración propia.
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Para propósitos de ilustración y comparación con estudios posteriores, se realizó un mapa utilizando la base cartográfi ca actual de Pereira y reconstruyendo los polígonos de la cartografía original (en papel) de estos estudios (ver Figura nro. 24). Se incluyeron los barrios del tramo urbano del río Otún que no habían sido tenidos en cuenta en los estudios, pues estos eran intervenidos por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), desde su creación en 1981. Esta entidad reubicó aproximadamente mil trecientas viviendas y construyó obras de protección y defensa contra inundaciones. Figura nro. 24. Mapa de zonifi cación de riesgos año 1988.18 Tomada de Hermelín y Asociados (1988a).
A partir de 1998 se comenzaron a realizar actualizaciones de los estudios de riesgos19, al considerar que la Ciudad y sus zonas de riesgo habían crecido, debido a la construcción de asentamientos humano informales en laderas y márgenes de ríos y quebradas. Sin embargo, estos inventarios fueron parciales y solo se tuvieron completos en el año 201320.
Si se comparan los inventarios de 1988 y 2000, para los barrios comunes, se puede notar la presencia de aumentos signifi cativos en número de viviendas en alto riesgo, en todos los casos, con excepción de El Crucero de Cuba, donde hubo disminución.
18 Esta fue elaborada mediante reconstrucción de polígonos. Se incluyen áreas del tramo urbano del río Otún a partir de fotointerpretación e interpretación cartográfi ca de la época.
19 Actualizaciones realizadas mediante convenio interadministrativo entre la CARDER, el
Área Metropolitana Centro de Occidente (AMCO) y el Fondo de Vivienda Popular de Pereira
(FVP).
20 Elaborados por la Dirección Operativa de Prevención y Atención de Desastres de Pereira
(DOPAD).
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Figura nro. 25. Comparativo de viviendas en riesgo por barrios entre 1988 y 2000.
Elaboración propia.
Figura nro. 26. Comparativo global de viviendas en riesgo entre 1988 y 2000.
Elaboración propia.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Aunque, en términos de inventarios de viviendas, solo se tuvieron resultados parciales, se realizó una actualización cartográfi ca para el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Pereira (Acuerdo municipal 018 de 2000). Este se ha reconstruido sobre la base cartográfi ca actual. Figura nro. 27. Mapa de zonifi cación de riesgos año 2000. Adaptada del Acuerdo municipal 018 de 2000.
Una actualización completa para la Ciudad fue realizada por la Dirección Operativa de Prevención y Atención de Desastres del Municipio de Pereira (DOPAD, comunicación personal, 02 de octubre de 2014)21. En ella se dio como resultado un total de 6989 viviendas localizadas en zonas de riesgo hidrológico y geotécnico, de las cuales 1872 fueron clasifi cadas como de riesgo no mitigable22 (ver Tabla nro. 3 y Figura nro. 29).
El inventario de la DOPAD no contó con cartografía de respaldo, por lo cual se decidió elaborar un mapa de zonifi cación de riesgos, actualizado en el año 2017, al utilizar los mismos criterios técnicos que los inventarios anteriores. Este fue descrito en el apartado 3.3, pero se ilustra de nuevo a continuación.
21 Inventario Zero: Este inventario no está publicado. Fue facilitado por la entidad en medio digital. No contó con cartografía de respaldo.
22 La clasifi cación en riesgo mitigable y no mitigable obedece a los términos requeridos en la Ley 388 de 1997 para los Planes de Ordenamiento Territorial. Estos se pueden equiparar con riesgo moderado y alto, respectivamente.
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Figura nro. 28. Mapa de zonifi cación de riesgos para el año 2015 (actualizado al 2017).
Elaboración propia.
Para propósitos de comparación, con el fi n de dimensionar la evolución de las condiciones de riesgo en Pereira, se realizó una homologación de términos de clasifi cación del nivel de riesgo. Esto se ilustra, a continuación, en las tablas y fi guras siguientes.
– Comparativo por áreas:
Tabla nro. 3. Total áreas en riesgo para diferentes años. Año Áreas en riesgo (ha)
1988
112
2000
211
2015
346
Elaboración propia.
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Figura nro. 29. Total áreas en riesgo para diferentes años. Elaboración propia.
– Comparativo por número de viviendas
Tabla nro. 4. Viviendas en riesgo para los años 1988 y 2013. Año Nro. de viviendas en riesgo
1988
2909
2013
6989
Elaboración propia.
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Figura nro. 30. Total viviendas en riesgo para los años 1988 y 2013. Elaboración propia.
2.1.6. Síntesis de las condiciones de riesgos de desastres de Pereira
y discusión preliminar Pereira es una ciudad asentada sobre terrenos de colinas construidas por una serie de procesos geológicos heredados de la actividad glaciar, deglaciación y actividad volcánica por las erupciones del macizo volcánico Ruiz-Tolima o complejo volcánico Cerro Bravo-Machín; con una densa red de drenajes, de la cual se destacan quebradas y ríos de características torrenciales, en una zona clasificada como de alta actividad sísmica.
En esta parte de la región Andina colombiana, ubicada entre el piedemonte occidental de la cordillera Central y el valle del río Cauca —donde se sitúa la ciudad de Pereira—, se presenta una serie de procesos naturales que podrían categorizarse como amenazas; algunas de tipo hidroclimatológico como inundaciones, avenidas torrenciales, vendavales y tormentas eléctricas; otras de tipo geológico como las actividades sísmicas y volcánicas, la erosión y los fenómenos de remoción en masa. Algunos de estos fenómenos entran en la categoría de amenazas «socionaturales»23, dado que buena parte de su comportamiento obedece a prácticas humanas. Estas son: erosión, fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales. 23 Categoría propuesta por Lavell (2003) y adaptada en la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
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La deforestación, por ejemplo, propicia tanto la erosión y los deslizamientos (por exposición del suelo), como las inundaciones; esto, debido al aumento considerable de la escorrentía por la pérdida de vegetación que cumple el papel de regulación hídrica. Sin embargo, las condiciones de riesgo construidas históricamente en Pereira están fundamentalmente relacionadas con la vulnerabilidad.
2.1.6.1. ¿Cómo se ha construido la vulnerabilidad? Por un
lado, debido a los factores físicos (por exposición) que determinan fundamentalmente la ubicación y la localización de los asentamientos humanos en zonas inestables; laderas de altas pendientes; terrenos con alta susceptibilidad a deslizamientos, sobre llenos antrópicos o en zonas inundables, que son los lugares de regulación hídrica (ecosistemas que cumplen una función de regulación)24.
No obstante, la vulnerabilidad, como se expondrá detalladamente en el capítulo cinco25, tiene su origen en factores estructurales, dinámicos y de fondo relacionados con aspectos o procesos socioeconómicos. Ejemplo de ello es la movilidad de la población, especialmente las inmigraciones y el desplazamiento forzado de grupos humanos procedentes de otros territorios26 (de otras ciudades, del campo, de otros pueblos, de otros municipios); las condiciones de pobreza (factor de carácter estructural), el desempleo, los bajos niveles de ingresos, los bajos niveles educativos y organizacionales, entre otros. En general, los bajos niveles de desarrollo humano.
En este sentido, buena parte de las zonas categorizadas como de alto riesgo de desastres se corresponden con asentamientos humanos informales que, tradicionalmente, se han conocido como «invasiones» y «urbanizaciones piratas» (en ambos casos, «zonas subnormales»). Los primeros se han creado autoindicativamente por procesos espontáneos y los segundos han sido promovidos de manera ilegal (por asuntos económicos o proselitistas), con deficiencias constructivas, tanto en términos de materiales, como por las técnicas y prácticas tecnológicas utilizadas (en general, implica realizar banqueos en laderas, construir 24 Según la Política Nacional de Biodiversidad, es un servicio ecosistémico. 25 Se hace un análisis en función de la configuración de una problemática ambiental. 26 Asociada con las crisis económicas, los procesos de industrialización, la violencia o el conflicto armado. En todo caso, población en busca de las «oportunidades que brinda una ciudad» en términos de seguridad, empleo, educación, entre otros.
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llenos e improvisar la infraestructura de servicios públicos, entre otros aspectos). Además, sin el cumplimiento de normas de sismorresistencia. Otro aspecto importante está relacionado con la baja calidad de los terrenos donde se han configurado asentamientos humanos informales, justo porque no tienen aptitud para urbanizar. Estas son zonas expuestas a inundaciones; son inestables o han sido desestabilizadas por las prácticas, las técnicas y las tecnologías constructivas en sus procesos de configuración y densificación. Así, por sus bajos costos económicos, son los únicos terrenos a los que tiene acceso la población pobre27.
2.1.6.2. Procesos urbanísticos y degradación ambiental. Las
zonas de riesgo no solo están constituidas a partir de asentamientos humanos informales. La ciudad «formal» ha construido riesgos de desastres a partir de generar vulnerabilidad en la población a eventos físicos y de potenciar amenazas de origen natural y antrópico. En términos generales, los procesos urbanísticos tienen una relación directa con el curso de la degradación ambiental que ha configurado condiciones de riesgo, debido a la forma como se han intervenido los terrenos y se ha transformado el paisaje. Tal es el caso del desvío y rectificación de drenajes; las canalizaciones (abiertas y cerradas) de drenajes, quebradas y ríos; la construcción de llenos antrópicos (suelos artificiales generados por actividades humanas, es decir, procesos sociales) y la transformación de la geomorfología de la ciudad y sus alrededores. Estos son algunos de los procedimientos que tienen que ver con el desarrollo histórico bajo el cual se ha densificado la Ciudad. Consecutivamente, se hará una descripción y explicación de procesos urbanísticos formales e informales en el desarrollo físico, crecimiento histórico de la ciudad y los procesos de degradación ambiental a partir de los cuales se configuraron condiciones de riesgo. Posteriormente, se plantearán reflexiones y discusiones acerca de las causas históricas del riesgo de desastres como problemática ambiental compleja en la ciudad de Pereira.
27 Esta situación se encuentra relacionada con la tenencia de la tierra, la especulación con el suelo y el negocio de la vivienda (ver «Capítulo cinco»).
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
CAPÍTULO
Crecimiento histórico de la ciudad de Pereira y degradación ambiental.
Determinantes en la configuración de condiciones de riesgo Para entender la manera como se configuraron las actuales condiciones de riesgo de desastres, su evolución y las causas que las generaron, es necesario contextualizar el territorio a partir de su ocupación y transformación, desde una perspectiva histórica. Seguramente antes de la Pereira actual no hubo grandes transformaciones ambientales generalizadas que pudieran vincularse a la ocurrencia histórica de desastres, aunque falta mucha investigación al respecto. Aquello que sí es seguro es que esas transformaciones, por parte de pequeños poblados o grupos humanos, en los procesos de adecuación de terrenos y adaptación a sus condiciones naturales (topografía, suelos, climas, entre otros), no pueden relacionarse con la configuración actual de las condiciones de riesgo de la ciudad. Las grandes modificaciones se generaron en el proceso de desarrollo físico de la ciudad y su entorno, en especial, materializadas en modificaciones del paisaje y deforestación asociada con la agricultura, la ganadería y las dinámicas constructivas urbanísticas; las cuales también se asocian la alteración de drenajes, la construcción de llenos artificiales, entre otros.
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Por consiguiente, el presente capítulo trata, de manera descriptiva, la evolución física de la ciudad (crecimiento histórico), los procesos de degradación ambiental acumulados y su vínculo con las condiciones de riesgo de desastre. Para esto, se realizó una interpretación de fotografías aéreas, imágenes de satélite y cartografía multitemporal, la cual se complementó con la información disponible en diferentes estudios, en especial Torres Tovar (2009), Rojas (2003), Correa y Narváez (2000) y Vanegas (1997). Finalmente, se realizó un cruce referencias con la cobertura de barrios de la Secretaría de Planeación Municipal de Pereira, la cual se encuentra en una base de datos de la misma entidad.
3.1. El crecimiento histórico de Pereira
3.1.1. El municipio de Pereira antes del año 1944. Una síntesis de
hechos históricos, a partir de varios autores Antes de la fundación de Pereira en 186328 existieron diversos asentamientos humanos o poblados que, según Zuluaga Gómez (2013), evidencian una pluralidad de culturas (no lineal o continua), entre las que nombra: «Asentamientos de afros en palenques, resguardos indígenas, haciendas ocupadas por criollos, pueblo indígena, pueblo español con el nombre de Cartago y, finalmente, colonos de origen caucano y antioqueño» (p. 11).
Antes de la fundación de Cartago en 1540, este autor describe la existencia de varios grupos indígenas pertenecientes a la «Provincia de Quimbaya», tales como: Pion, el cual se encontraba ubicado entre los actuales terrenos del cerro El Mirador y la UTP; Consotá, en la cuenca del río del mismo nombre y Pindaná de los Zerrillos (lo que hoy se conoce como Cerritos).
En sus inicios, Cartago «La Antigua» era un «… pequeño poblado que albergaba una población no superior a las ciento cincuenta personas…» (p. 71); «… fue traslada en 169129 al sitio que hoy ocupa» (p. 119) —valle del río La Vieja—.
28 El primer censo, realizado en 1869, da como resultado 199 personas (Zuluaga Gómez, 2013). 29 Según Zuluaga Gómez (2013), el traslado de Cartago se realizó de manera paulatina a partir del año 1630.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
La fundación de Pereira constó de seis manzanas dispuestas en retícula, las cuales siguieron el trazado de los asentamientos producto de la colonización antioqueña. La ciudad de principios del siglo xx se organizó en forma de damero con un crecimiento lineal que siguió el trazado realizado por Guillermo Flecher en 1870, el cual establecía un sistema de manzanas articuladas mediante seis plazas públicas (Torres Tovar, 2009). En 1825 el abogado cartagueño y doctor Francisco Pereira Martínez adquirió 10 000 ha de tierra por compra hecha a la nación con la única finalidad de ver nacer un pueblo en el mismo lugar en que un día se erigiera el antiguo Cartago. En
1858 llegaron los primeros grupos provenientes del Cauca y
Antioquia, los cuales encontraron en Pereira un lugar ideal para vivir; su topografía ligeramente ondulada, el clima templado y la abundancia del agua hacían de este un terreno apto para la agricultura; especialmente para quienes se ubicaron a orillas de la quebrada la Dulcera y el río Otún. Así, tras el evidente avance de la colonización antioqueña, el presbítero Remigio Antonio Cañarte promueve una marcha para la fundación oficial de una aldea llamada Pereira (Zuluaga Gómez, 2013). En el año de 1870, según Correa y Narváez (2000), la dicha aldea estaba formada por seis manzanas y ciento veintitrés casas construidas en bahareque, guadua y paja por entre tupidos guaduales y corpulentos árboles. Además, la quebrada Egoyá y sus tributarios representaban importantes fuentes de agua para sus pobladores; sin embargo, poco después fue abandonada y destinada a otros usos.
Para el periodo de 1875 a 1885 se inicia el desarrollo espacial de la ciudad con la construcción de nuevas instalaciones, equipamientos y espacios necesarios para el funcionamiento de la estructura social y el crecimiento integral de la población y, asimismo, avances en materia de educación, servicios públicos, salud y esparcimiento. Se construyó la primera escuela; se inauguró el primer y rudimentario acueducto; se creó la primera farmacia (botica); y se ubicaron cantinas, billares, galleras, entre otros. Igualmente, se reconoce una transformación en la
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fisionomía urbana al iniciarse la construcción de casas de dos pisos, con balcones en forma de corredores en la fachada, cubierta de teja española y grandes aleros para proteger del sol y de la lluvia. Para ese entonces la ciudad comprendía algo más de diez manzanas localizadas alrededor de la plaza principal (Ramírez y Ramírez 2013).
Según Vanegas (1997), para el año de 1890, la ciudad contaba con un nuevo acueducto, se inició la construcción del templo de la Catedral en la Plaza la Victoria (hoy Plaza de Bolívar), se construyeron las dos primeras salas para dar inicio al Hospital San Jorge y se empedraron las calles. En el periodo de 1920-1930 dicho espacio mostró el mayor desarrollo urbanístico en cuanto se refiere a la construcción de obras de infraestructura con los primeros bancos, las vitrolas, el cine, los almacenes de mercancía, y médicos y odontólogos.
Así, para 1928 la ciudad contó con 50 069 habitantes al presentar un crecimiento de 25 499 pobladores y una tasa anual de incremento del
7.11 % en 10 años. Entre las obras más importantes que se presentaron
para esta época estuvo la construcción de la plaza de mercado y el matadero público, la llegada del Ferrocarril de Caldas, la aparición del tranvía eléctrico, el cuerpo de bomberos, la construcción de la planta de tratamiento de aguas y la instalación de la primera planta telefónica. A partir de 1924, a través de un plan de vivienda de trabajadores del Hospital San Jorge, se construyó el barrio San Jorge y luego Santa Teresita; para 1926 aparece la primera compañía constructora que edifica el barrio San Germán (ubicado en el costado sur de la carrera 6.a con calle 12 y 13) y el barrio San Jerónimo (situado en la carrera 12 entre las calles 21 y 22). En este mismo año aparece el barrio Salazar Londoño, el cual se encuentra contiguo al centro en su costado norte y próximo al río Otún entre las calles 19 a 21 con carrera tercera y avenida del Río.
Durante la década de los años treinta, según Ramírez y Ramírez (2013), se crea la Biblioteca Pública de Pereira y se construye el nuevo cementerio San Camilo, la plaza de ferias, el pabellón de carnes, y el asilo de ancianos y mendigos; sin embargo, la ciudad no se extiende, solo se densifica con una superficie urbana de treinta ha. Los nuevos asentamientos populares que aparecen en esta época son los barrios
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
América, en el costado norte del Parque La Libertad, y Mejía Robledo, en el costado sur del Parque Olaya Herrera.
Con el uso del cemento, la actividad edificadora se revoluciona; con ello la apariencia de la ciudad cambia en los estilos y fachadas tradicionales presentes hasta ese momento. Otro acontecimiento importante en los años treinta está relacionado con el desarrollo de la industria y, en consecuencia, con los beneficios sociales que se pudieron obtener, pues surgieron las primeras fábricas de artículos manufacturados tales como el jabón, la cerveza, las gaseosas, el vidrio, los tejidos y los chocolates.
A partir de estos mismos años, la ciudad tomó fuerza y, gracias a su constante desarrollo, empezó a figurar como una de las diez ciudades principales del país. Para ese periodo se da el proceso de transformación más drástico en la cuenca de la quebrada Egoyá, la cual, en ese entonces, presentaba altos niveles de contaminación tanto por aguas residuales domésticas, como por otras actividades; situación que significó un problema de tipo sanitario, el cual se agudizaba con el deficiente tema de salud para la época y, además, se visualizaba como un obstáculo para el crecimiento de la ciudad. Por tal motivo, en tan solo un tiempo de cinco años, dicha quebrada fue canalizada y sepultada bajo rellenos heterogéneos para, posteriormente, emprender un proceso de construcción sobre estos (Correa y Narváez, 2000).
3.1.2. La zona urbana de Pereira hasta 1944
Pereira, en el año 1944, era una ciudad muy pequeña concentrada entre el río Otún y los primeros drenajes hacia el sur que iban más allá de la quebrada Egoyá hasta el primer ramal de la misma. La Arenosa ocupó un área de 1.70 km2; una extensión en sentido este-oeste de 2.7 km y en sentido norte-sur de 1.3 km.; esta conformó las comunas que hoy se denominan como Centro y Villavicencio con menos de 76 000 habitantes en su zona urbana.
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Tabla nro. 5. Población municipio de Pereira, 1951. Población municipio de Pereira, 1951 Total Cabecera Resto
115 342
76 262
39 080
Tomado del DANE y Gobierno de Colombia (1951). Figura nro. 31. Pereira en 1944 y su red de drenaje. Adaptado de Rojas (2003), IGAC (1978, 1987 y 2000) e IGAC (1959,
1992).30
Figura nro. 32. Crecimiento de Pereira hasta el año 1944 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
Según el análisis cartográfico, para esta fecha se encontraron consolidados los sectores Galería Central entre las carreras 4 y 13; Plaza de Bolívar entre las carreras 4 y 12 (incluido el sector del Parque Olaya Herrera inexistente a la fecha); El Lago Uribe hasta la calle 10; el Parque La Libertad; y los barrios La Paz, 30 Las subsiguientes figuras del presente apartado del libro se elaboraron a partir de bases cartográficas, sensores remotos IGAC y el ortofotomapa, ajustado con Google Earth, utilizado como base cartográfica para este trabajo.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Villavicencio, Berlín, Corocito hasta la calle 11 y Santander hasta la calle 7. Se encuentra construida una pequeña parte de los barrios hoy conocidos como Santa Teresita, San Jorge31, Salazar Londoño32, América y Primero de Febrero. Se inicia el proceso de construcción de los barrios Mejía Robledo, de manera espontánea, y el Primero de Mayo que, según Rojas (2003), fue promovido por el Instituto de Crédito Territorial para empleados y obreros. El Instituto de Crédito Territorial, el cual fue creado en 1939, actuó hasta el año 1942 como un banco de crédito dedicado a la financiación de vivienda rural. A partir de esta fecha fomentó la construcción de residencia urbana con la aplicación de planes, programas, proyectos y sistemas de operación que variaron de acuerdo con los lineamientos generales del gobierno como la erradicación de tugurios, plan de ayuda mutua dirigida, plan de terceras partes, entre otros. Su objetivo consistía en adelantar proyectos de vivienda dirigidos a beneficiar grupos sociales, los cuales carecían de recursos para el desarrollo de urbanización de terrenos, y construcción de residencias individuales, colectivas y de unidades vecinales con sus respectivos servicios comunales (Acevedo et al., 2001).
Para el año 1944, el ramal principal de Egoyá aún se configuraba como quebrada, pero presentaba una gran intervención (canalización y llenos) sobre el tramo de la carrera 12, desde la calle 23 hasta la avenida del Ferrocarril, y un poco hacia el barrio Corocito con la red de alcantarillado. En torno a la cabecera principal de dicha quebrada, se inicia una incipiente vía de circunvalación que marca la divisoria de aguas con la quebrada La Dulcera; allí el hoy denominado barrio Los Alpes iniciaba su desarrollo con un urbanismo cuya implantación correspondía con la geomorfología del terreno. Las intervenciones sobre las quebradas La Arenosa y La Dulcera se limitaban a canalizaciones para el paso de las calles 14 y 17.
31 Plan de vivienda promovido por trabajadores del Hospital San Jorge (Rojas, 2003). 32 Según Rojas (2003), se constituye en uno de los primeros barrios a través de procesos de ocupación informal en el año de 1926.
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Figura nro. 33. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1944.
Elaboración propia.
Asentamientos de origen informal. Hasta 1944, los procesos de ocupación informal generados mediante «invasiones» lo constituían los barrios Ormaza, La América, Jesús Salazar Londoño, San Juan de Dios y San Francisco (Rojas, 2003). Allí se iniciaron los procesos de ocupación de las márgenes del río Otún que confi guró condiciones de riesgo debido a su exposición, a inundaciones y a avenidas torrenciales33. 33 Para esta época no había estudios de riesgos (los primeros se realizaron en 1988); sin embargo, eventos históricos dan cuenta de ello.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Tabla nro. 6. Asentamientos de origen informal hasta 1944. Comuna Barrio Origen34 Área (ha)35 Río Otún Jesús Salazar Londoño «Invasión»
4.0
San Juan de Dios «Invasión»
2.8
América Plan de vivienda36
8.8
Oriente Ormaza «Invasión»
2.1
San Francisco «Invasión»
1.9
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009). Figura nro. 34. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1944.
Elaboración propia.
34 Cf. Rojas (2003) y Torres Tovar (2009). 35 Base IGAC. Barrios.
36 Según Torres (2009), el término «plan de vivienda» es acogido por los documentos oficiales y referidos a aquellos procesos de lotización y urbanización adelantados por particulares sin un reconocimiento jurídico.
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3.1.3. La zona urbana de Pereira hasta 1959
Para esta época la zona urbana consolidada alcanzó un área de 3.83 km2 con una longitud en sentido este-oeste de 4.4 km, en sentido nortesur de 2 km y una población urbana de menos de 140 mil habitantes. Hoy en día la quebrada Egoyá (y sus ramales) está completamente intervenida, ha sido canalizada y sobre ella se expande la ciudad en el afán de vencer el principal obstáculo que le impedía crecer hacia el sur. Se consolida la Comuna Centro, Villavicencio y, más o menos, el 60 % de la comuna Río Otún.
Tabla nro. 7. Población municipio de Pereira, 1964. Población municipio de Pereira, 1964 Total Cabecera Resto
188 365
147 487
40 878
Tomado de de DANE y Gobierno de Colombia (1964). Figura nro. 35. Pereira en 1959.
Tomada del IGAC (1959).
Nota: Fotografía aérea. Vuelo M-551. Foto nro. 7504.
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 36. Crecimiento de Pereira hasta el año 1959 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
En el año 1944 se crea el Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira a través del Acuerdo 34, el cual resuelve la construcción de un campo de aterrizaje de 1800 m y la disposición de 40 000 m2 de tierra. Este se construye con la participación de sus ciudadanos a través de jornadas de acción cívica.
Hasta el año 1959, se genera un crecimiento hacia el norte en el límite con el río Otún y a través de la consolidación de los barrios San Jorge, Santa Teresita, Salazar Londoño, La América y Primero de Mayo. Sobre el tramo urbano de dicho río se continúa el proceso de ocupación informal sobre sus márgenes, específicamente en lo que hoy se conoce como el barrio San Judas del municipio de Dosquebradas. Hacia el occidente ha crecido gran parte de la ciudad con la canalización de la mayor parte de la quebrada Egoyá, de la cual solo existen dos tramos destapados, uno en la manzana de la carrera 9 entre las calles 35 y 36 y otro de la calle 40 hacia su desembocadura. Sobre esta parte de la ciudad se consolidan completamente los barrios Primero de Febrero, Periodistas, Venecia, Remigio Antonio Cañarte, San Camilo y La Victoria.
Para el año 1960, habiendo traspasado la barrera natural en la que se había convertido la quebrada Egoyá para el crecimiento de la ciudad a través de la construcción de llenos37, hacia el sur el crecimiento lo limitaba el afluente de La Arenosa hasta donde crecían los barrios
37
Una descripción de llenos se realizó en el capítulo anterior (sección 2.1.4.).
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Centenario, Olaya Herrera y parte de las zonas hoy llamadas Mejía Robledo, San José y los Alpes.
Intervenida la quebrada La Arenosa para el paso de las calles 17,
14 y 21, se consolidaron los barrios Mejía Robledo y San José Sur hacia
la margen izquierda de dicha quebrada y, así mismo, el movimiento de tierras para la ampliación del barrio Centenario sobre aquella margen y la intervención sobre la cabecera de la quebrada con el urbanismo del barrio Pinares. El ramal principal de La Dulcera se interviene para el paso de las calles 14, 17 y 21. Sobre el tramo de la 17 a la 21 se canaliza la quebrada para la construcción del barrio Verona. Hacia el sur, la ciudad crece con la habilitación legal de terrenos para la construcción de los barrios Providencia, Ciudad Jardín y Álamos. Una vez consolidado el barrio Berlín hacia el oriente, se construyeron los barrios Popular Modelo38, Alfonso López39 y Kennedy40. Sobre la avenida 30 de Agosto se iniciaron desarrollos urbanos lineales entre Turín (como límite occidental de la zona urbana) y el Aeropuerto Matecaña. Aún no se desarrollaba el barrio Cuba alejado del perímetro urbano y sin infraestructura vial, pero se iniciaban movimientos de tierra en su zona central.
38 Según Rojas (2003), este fue promovido por el Instituto de Crédito Territorial (ICT). 39 Fundado en el año de 1957 por el ICT. Este se localizada en uno de los sectores más populares de la ciudad y fue desarrollado como un plan de vivienda para darle solución a familias de menores ingresos en un terreno de 115 000 m2 y una densidad de 62.8 viviendas/ha (Acevedo et al., 2001).
40 Fundado en 1962 por el ICT con la recepción de ayudas económicas de entidades
internacionales (Programa Alianza para el Progreso) y para la ejecución de planes especiales de viviendas popular y de desarrollo progresivo de zonas «subnormales». Fue desarrollado por autoconstrucción y dio solución a 375 viviendas unifamiliares, con el fin de suplir la demanda de residencias de los estratos 1 y 2 (Acevedo et al., 2001).
100
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 37. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad hasta 1959.
Elaboración propia.
Para esta época, el municipio de Dosquebradas era incipiente y en proceso de industrialización; existía el trazado de la vía del ferrocarril, la máquina y el barrio San Judas.
Asentamientos de origen informal. Hasta 1959 los asentamientos de origen informal se generaron en los barrios El Rosal, Santa Teresa y Alfonso López.
101
Héctor Jaime Vásquez Morales
Tabla nro. 8. Asentamientos de origen informal hasta 1959. Comuna Barrio Origen41 Área del barrio (ha) Consotá El Rosal «Invasión»
3.0
Río Otún Santa Teresita Plan de vivienda
12.3
Oriente Alfonso López Plan de vivienda
13.8
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
Figura nro. 38. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1959.
Elaboración propia.
3.1.4. La zona urbana de Pereira hasta 1978
Hasta 1978 la ciudad de Pereira alcanzaba una longitud en sentido oriente-occidente de 10.1 km, entre el Aeropuerto Internacional Matecaña y el barrio la Rivera en la comuna oriente y de 3.6 km en sentido norte-sur. Contenía una población de más de 172 000 habitantes urbanos. Respecto a ella se configuró un crecimiento urbano en sentido oriente-occidente en terrenos de bajas pendientes ya que, en sentido norte-sur, la red de drenajes y los terrenos de mayor pendiente lo 41 Los datos fueron verificados en cada plancha cartográfica y fotografía aérea del IGAC para cada periodo (cf. Rojas, 2003 y Torres Tovar, 2009).
102
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
dificultaban. Para esta fecha estaban consolidadas en su totalidad las comunas Centro, Río Otún, Villavicencio y Oriente; la quebrada Egoyá se encontraba completamente intervenida desde la Rebeca hasta el sector de Turín, con algunas excepciones en pequeños tramos abiertos desde este último hacia la desembocadura de la quebrada. Sin mayores áreas para la expansión de la ciudad, se generaron numerosos procesos de intervención de drenajes a través de llenos antrópicos como alternativa para la generación de suelo urbanizable y vencer el obstáculo que la topografía sugería. Tabla nro. 9. Población municipio de Pereira, 1973. Población municipio de Pereira, 1973 Total Cabecera Resto
208 430
172 302
36 128
Datos tomados de DANE y Gobierno de Colombia (1973). Figura nro. 39. Pereira en 1978.
Tomada de IGAC (1978).
Nota: base cartográfica. Planchas 224 I-D-4 y 224 II-C-3. Escala 1:10.000.
103
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 40. Crecimiento de Pereira hasta el año 1978 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
Desde la década del sesenta (cuando se da inicio al desarrollo del sector de Cuba) hasta el año 1978 se consolidó la zona central de la ciudadela Cuba, la cual se inicia, según Torres Tovar (2009), mediante procesos de invasión en un terreno de doscientas veinte hectáreas, el cual fue adquirido por el ICT para la construcción de 1300 soluciones de vivienda popular mediante el sistema de autoconstrucción. Con la inexistencia del servicio de alcantarillado y aseo se contribuyó a la contaminación de las riveras de ríos y quebradas por el inadecuado manejo de los residuos sólidos. En sus orígenes, Cuba se urbanizó sin generar grandes o considerables perturbaciones, impactos, ni desvío de drenajes; excepto algunos barrios cercanos a la quebrada El Oso. En este lugar ya existe el barrio San Fernando y una parte del barrio La Isla que no generaron desvío de drenajes, pero se ubicaron en zona inundable. Alrededor del Colegio Ormaza no existen construcciones y el entorno de la ciudadela Cuba, entre ellos San Joaquín, se configura como territorio de usos rurales.
Hacia el occidente de la ciudad ya se encuentra edificado el Batallón y se da inicio a un proceso de construcción sobre la avenida 30 de Agosto; en este espacio se construyeron los barrios Maraya, Jardín I42, Jardín II y Jardín III sin generar ningún tipo de intervención sobre la quebrada La Dulcera y sus ramales. Se fundaron los barrios el Vergel 42 Fundado por el ICT en 1974 con 588 soluciones de vivienda (430 adelantadas por procesos de autoconstrucción) para satisfacer la demanda de residencias para estratos 2 y 3, sobre un terreno de 204 280 m2 (Acevedo et al., 2001).
104
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
y Boston; se inició el proceso de edificación en el barrio Los Ángeles sobre la calle 14; y se consolidaron Álamos, Ciudad Jardín, Central, San Remo, San Luis Gonzaga43, la UTP en lo que actualmente es el bloque administrativo e ingeniería eléctrica y el Instituto Técnico Superior. En la búsqueda de nuevos terrenos para urbanizar hacia el sur de la ciudad, se intervinieron parte de las quebradas La Dulcera, La Arenosa y sus áreas de influencia con la construcción de la Lorena I, II y III; y los barrios Belalcázar, San Nicolás, Nuevo México, Villa Nohemy y La Dulcera. También se consolidó el Centenario y Pinares de San Martín con trazado vial e inicio del proceso de construcción (en su zona noroccidental) sobre la zona de influencia directa de la quebrada La Arenosa. Muy cerca, en límites con la calle 17, sobre el afluente de La Dulcera se generó el asentamiento informal La Churria-Travesuras. Pese a que para esta fecha el río Consotá y sus márgenes no habían sido intervenidas directamente en el sector de Cuba y sus alrededores, sí se inició un primer asentamiento sobre la zona de inundación de dicho río con el barrio Rocío Bajo.
Así, hacia el oeste de la ciudad, la comuna Oriente se consolidó totalmente con la fábrica Hilos Cadena y los barrios Alfonso López, Kennedy atravesado por la quebrada El Calvario (intervenida para el paso de la vía), El Pízamo, Chicó Restrepo, Arboleda del Río, Simón Bolívar, La Rivera, César Nader y San Gregorio.
Para esta fecha se encuentraron completamente intervenidas las márgenes del tramo urbano del río Otún con los siguientes barrios: Paz del Río, Brisas del Otún, San Francisco, Ormaza, parte de los barrios La América, Zea, San Juan de Dios, Risaralda, Salazar Robledo, El Triunfo y el extremo oriental de los barrios Santa Elena y Jorge Eliécer Gaitán. Los desarrollos sobre la zona norte de la Ciudad, en inmediaciones del tramo urbano del río Otún, fueron representados por los barrios Bavaria, José Antonio Galán y El Progreso.
43 Fundado en 1967 por el ICT. Este generó un mayor crecimiento y expansión de la ciudad y se dio solución a 142 viviendas unifamiliares sobre un terreno de 31 563 m2 (Acevedo et al.,
2001).
105
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 41. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1978.
Elaboración propia.
Se marca como un hecho importante, en el proceso de urbanización de la Ciudad, la creación del Fondo de Vivienda Popular de Pereira en 1976 —mediante Acuerdo Municipal Nro. 121— como establecimiento público con personería jurídica, administrativa y fi nanciera; y patrimonio y capital independiente. A dicho fondo se le entregan los bienes y capitales que, hasta el momento, pertenecían a la junta administradora del Fondo de Vivienda Obrero. Estos construían viviendas para las clases de bajos recursos y administraban fondos sin ánimo de lucro (Acevedo et al., 2001).
106
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
El 22 de febrero de 1976 se inauguró la moderna planta física del Aeropuerto Internacional Matecaña. En este año el dicho espacio quedó como un establecimiento público del orden municipal, con personería jurídica, autonomía administrativa y financiera, y patrimonio propio. Esta fue otra obra que le dio una nueva imagen a la ciudad, con ella se buscaba solucionar el problema social ocasionado por las empresas de buses y taxis en la malla urbana. Se construyó, en 1970, la Terminal de Transporte Terrestre, la cual se encontraba localizada, en esa época, donde hoy se encuentra el Centro Comercial La 14.
Asentamientos de origen informal. En cuanto a la ocupación informal de terrenos, sobre la banca del ferrocarril cercana al Aeropuerto, solo viviendas dispersas en torno a la estación el barrio Nacederos se encuentran ocupando el barrio el Plumón y Cuba desde La Independencia hasta el Crucero. El área de influencia de este último inicia la ocupación de Cortés y La Playita. A continuación, se presentan los asentamientos de origen informal generados entre los años 1959 y 1978.
107
Héctor Jaime Vásquez Morales
Tabla nro. 10. Asentamientos de origen informal entre 1959 y 1978. Comuna Barrio Origen44 Área barrio (ha) Centro Turín «Invasión»
10.7
Río Otún Remigio Antonio Cañarte «Invasión»
16.0
La Esperanza
1.8
Risaralda
3.4
Salazar Robledo
1.7
San Camilo
7.9
Zea
2.1
El Triunfo
5.4
Salvador Allende
1.7
San Juan de Dios Plan de vivienda
1.7
José Antonio Galán
11.2
El Progreso
1.7
Enrique Millán Rubio
2.0
Jorge Eliécer Gaitán
2.5
La Palmas
3.2
44 Cf. Rojas (2003) y Torres Tovar (2009). Verificado en cada plancha cartográfica y fotografía aérea del IGAC para cada periodo.
108
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Oriente Paz del Río Plan de vivienda
1.1
Antonio Nariño
1.0
Chicó Restrepo
2.4
Hernando Vélez Marulanda
3.6
La Playa Libaré45 «Invasión»
1.1
Brisas del Otún
1.2
San Gregorio
1.9
San Joaquín Crucero de Cuba «Invasión»
1.3
La Isla de cuba
4.1
San Nicolás San Nicolás Plan de vivienda
11.0
Villa Nohemy
0.9
La Dulcera «Invasión»
2.3
Nuevo Méjico
7.6
Cuba La Unión Plan de vivienda
0.7
Cortés «Invasión»
1.2
Los Barberos
0.4
Quebrada El Oso46
-
Santa Inés47
-
Consotá La Independencia «Invasión»
8.3
45 El barrio «La Playa Libaré» no se registra en la base cartográfica oficial (IGAC) de barrios del municipio de Pereira; se registra «Pimpollo Libaré».
46 El barrio o sector «quebrada El Oso» no se registra en la base cartográfica oficial (IGAC) de barrios del municipio de Pereira.
47 El barrio «Santa Inés» no se registra en la base cartográfica oficial (IGAC) de barrios del municipio de Pereira.
109
Héctor Jaime Vásquez Morales
Ferrocarril Nacederos Plan de vivienda
5.1
El Plumón «Invasión»
8.2
El Poblado Rocío Bajo «Invasión»
3.8
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
Figura nro. 42. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1978.
Elaboración propia.
Los siguientes barrios de origen informal, según Rojas (2003) y Torres Tovar (2009), tuvieron su origen antes de 1978; sin embargo, no registran en la base cartográfica IGAC (1978) y en las planchas 224 I-D-4 y 224 II-C-3.
Tabla nro. 11. Barrios de origen informal, 1978.
Barrio Fecha creación48 La Platanera
1967
La Playita
1975
El Acuario
1796
La Libertad
1976
Matecaña
1977
Belmonte Alto
1977
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
48 Fecha de creación de barrios según Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
110
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
3.1.5. La zona urbana de Pereira hasta 1987
Para esta fecha, junto con la consolidación de los barrios que conforman las comunas Centro, Villavicencio, Río Otún y Oriente, se consolida la ocupación de las márgenes del Tramo Urbano del Río Otún49, así como la intervención y canalización completa de la quebrada Egoyá y tramos adicionales de La Arenosa y La Dulcera. Para 1987 la población urbana alcanzó 274 218 habitantes.
Tabla nro. 12. Población municipio de Pereira, 1978. Población municipio de Pereira, 1987 Total Cabecera Resto
327 217
274 218
52 999
Datos tomados de DANE (2020).
Figura nro. 43. Pereira en 1987.
Tomada de IGAC (1987).
Nota: Base cartográfica. Planchas 224 I-D-4 y 224 II-C-3. Escala 1:10.000. 49 Tal como se mencionó en el capítulo anterior, en 1981 se crea la Corporación para el Desarrollo Regional de Risaralda (CARDER) —hoy Corporación Autónoma Regional de Risaralda—, con el propósito de atender situaciones de desastres en el Tramo Urbano del río Otún.
111
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 44. Crecimiento de Pereira hasta el año 1987 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
Hasta 1987, el mayor crecimiento de la zona urbana de la Ciudad se generó hacia el sur-occidente. Con la urbanización Belmonte se intervino la red de drenajes que vierte la quebrada la Mielita, afluente del río Consotá, así como la ocupación informal de la banca del ferrocarril con los asentamientos de Belmonte Alto y Bajo. En este sector, sobre la avenida 30 de Agosto entre el Aeropuerto Matecaña y el actual intercambiador vial, se inició la ocupación lineal con grandes superficies como por ejemplo la planta física de la fábrica Postobón. Se consolida el complejo deportivo de la Villa Olímpica junto con los barrios La Villa, Corales y Olímpicos I y II a lado y lado del río Consotá, y Gamma II, III, IV y V. En torno al Aeropuerto Matecaña se fundan Nacederos y el Plumón y, sde manera generalizada, se ocupa la antigua banca del ferrocarril con los asentamientos de Simón Bolívar, Gabriel Trujillo, La Libertad y Matecaña.
Finalizando la década de los ochenta, la ciudadela Cuba aparece con una densificación mayor ocupando algunas zonas cercanas al río en Cuba y la Independencia. Esta inició un proceso de expansión con la construcción de la ciudadela Perla del Otún50, lo cual generó una intervención mayor de la quebrada El Oso y su red de drenajes con los barrios Los Cisnes; Rafael Uribe II: Laureles I y II; Conquistadores; Leningrado II y III; Santa Fe; El Libertador; El Acuario; La Habana; Los 50 Se generan 2500 lotes con servicios. Programa realizado por autogestión y fundado en 1985, a través de convenio entre el ICT y el Fondo de Vivienda Popular (FVP), para dar solución a habitantes de bajos recursos. Este proyecto se constituyó en el último realizado por el ICT, el cual pasó a manos del INURBE (Acevedo et al., 2001).
112
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Sauces I, II, III y IV; Los Pinos; Los Cristales; Plan Camilo; Antonio José de Sucre y El Porvenir. Así mismo, se comenzó la edificación parcial de los barrios Los Nogales, Villa Elena, Villa de La Paz, San Felipe, La Acuarela, Guayacanes, El Futuro y Naranjito (los dos últimos promovidos por el FVP según diagnóstico del POT realizado en el año
2013).
Hacia el sur del centro urbano principal apareció construida la Terminal de Transporte Terrestre y se consolidaron Pinares de San Martín, los Álamos, Ciudad Jardín y el sector de la Churria Travesuras; el cual se presenta como un asentamiento más densificado. Se construye el Tulcán, Gaviotas y Villa Colombia. Para esta época se generó una expectativa para la urbanización de terrenos sobre la margen izquierda del río Consotá. Sobrepasando el río se construyó el Poblado, primera etapa, en su zona inundable y se dio inicio a la segunda etapa en la parte alta de la ladera. Cerca de dichos barrios se consolidó el asentamiento informal de Rocío Bajo y sobre el extremo sur se presentó el primer establecimiento informal del Barrio Caracol La Curva y el Rocío Alto con construcciones lineales dispersas.
Al oriente de la ciudad, totalmente desarticulado de la estructura urbana y con un solo acceso desde el extremo este de la comuna Oriental, se construyó parte de la comuna Villa Santana sobre la ladera del cerro Canceles con los barrios Monserrate, Nuevo Plan, San Vicente e Intermedio; en la parte baja se consolida Oscar Nader, Chicó Restrepo, San Gregorio, La Rivera y Pimpollo.
Hacia el norte se afianzó la ocupación del tramo urbano del río Otún, se construyó la avenida del Río y se densificaron las zonas aledañas al río Otún desde Pimpollo hacia Kennedy, en todo el tramo urbano hasta el barrio El Triunfo en la desembocadura de la quebrada Egoyá. Como nuevo asentamiento aparece Santa Elena, Byron Gaviria y el Prado; y solo permanecen algunas zonas libres en el barrio Las Palmas y Santa Elena.
113
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 45. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en
1987.
Elaboración propia.
Finalizando la década de los ochenta e iniciando la de los noventa, se liquida el Instituto de Crédito Territorial a través de la Ley 3 de 1991, la cual dio lugar al Instituto Nacional de Reforma Urbana
(INURBE).
Con base a esta política de mercado, el estado ya no cumpliría la función directa de atender el problema de la vivienda; esto quiere decir que se pasó a la fi gura de subsidios a la demanda y por lo tanto, el sector privado se hizo cargo de la dinámica habitacional para atender el problema de défi cit de vivienda en el país (Documento de diagnóstico para el ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Pereira, realizado en el año 2013 —sin publicar—).
Asentamientos de origen informal. Los barrios consolidados mediante procesos de ocupación informal de terrenos entre los años 1978 y 1987 se describen a continuación.
114
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Tabla nro. 13. Asentamientos de origen informal entre 1978 y 1987.
Comuna Barrio Origen51 Área barrio (ha) Viviendas en riesgo año 198852 Río Otún Santa Elena «Invasión»
3.0
-
Byron Gaviria Plan de vivienda
1.7
-
Getsemaní
2.5
-
Oriente Cesar Nader «Invasión»
1.2
-
Pimpollo
1.1
-
La Rivera Plan de vivienda
0.9
-
Villa Santana Veracruz Plan de vivienda
3.2
135
Monserrate
4.2
75
Nuevo Plan
2.9
-
San Vicente
6.2
104
Intermedio
6.6
265
Veracruz II
0.6
-
Villa Santana
-
-
Consotá Restrepo «Invasión»
0.9
-
51
Cf. Rojas (2003); Torres (2009). Verificado en cada plancha cartográfica y fotografía aérea del IGAC para cada periodo.
52
Para este período no se cuenta con estudios de riesgos, pero se incluyen datos de 1988 por su cercanía temporal.
115
Héctor Jaime Vásquez Morales
Comuna Barrio Origen51 Área barrio (ha) Viviendas en riesgo año 198852 San Joaquín Guayacanes Plan de vivienda
3.3
-
José María Córdoba
1.0
-
Rafael Uribe II
3.5
-
Rafael Uribe
III
0.4
-
Laureles I
3.1
453
Laureles II
3.7
Leningrado II
4.3
3354
Leningrado
III
4.5
Los Cisnes
1.5
-
San Nicolás San Martín de Loba «Invasión»
1.4
8255
Villa Mery Plan de vivienda
2.9
82
53 Total de viviendas para el barrio Laureles.
54 Total de viviendas para el barrio Leningrado. 55 Total de viviendas para los barrios San Martín de Loba y Villa Nohemy.
116
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Comuna Barrio Origen51 Área barrio (ha) Viviendas en riesgo año 198852 El Oso Los Cristales Plan de vivienda
1.2
-
San Felipe
0.9
-
La Floresta
0.6
-
Cuchilla de los Castros
-
-
La Habana
2.9
-
Sauces III
0.9
-
Sauces IV
1.6
-
El Acuario
2.6
-
Las Mercedes (Antonio José de Sucre — Porvenir—.
Plan Camilo) «Invasión»
5.1
-
Ferrocarril Simón Bolívar Plan de vivienda
2.9
12556
Gabriel Trujillo
0.7
214
Matecaña «Invasión»
3.3
La Libertad
2.8
2557
El Rocío Caracol la Curva «Invasión»
7.7
10958
Rocío Alto
11
-
56 Total de viviendas para el sector Nacederos-Simón Bolívar. 57 Total de viviendas para Nacederos-La libertad. 58 Total de viviendas para la Curva, La Curva parte alta y Caracol-La Curva.
117
Héctor Jaime Vásquez Morales
Comuna Barrio Origen51 Área barrio (ha) Viviendas en riesgo año 198852 Olímpica Belmonte Alto «Invasión» Sin Información
-
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009). Figura nro. 46. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1987.
Elaboración propia.
Los siguientes barrios de origen informal, según Rojas (2003) y Torres Tovar (2009), tuvieron su origen antes de 1987; sin embargo, no registran en la base cartográfica IGAC (1987) y las planchas 224 I-D-4 y 224 II-C-3.
118
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Tabla nro. 14. Barrios de origen informal antes de 1987. Barrio Fecha creación59 Vista Hermosa
1966
La Platanera
1967
La Playita
1975
Constructores
1975
José Hilario López
1976
El Danubio
1980
La Laguna
1982
Villa del Sur
1985
La Florida
1987
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
3.1.6. La zona urbana de Pereira hasta 1992
En el año 1992, la zona urbana de Pereira se encontraba completamente consolidada a lo largo del tramo urbano del río Otún sobre la quebrada Egoyá. Las márgenes de las quebradas La Arenosa, La Dulcera y El Oso continuaban su expansión hacia el sur; llenaron los pocos vacíos urbanos que quedan y se ampliaron sobre los lomos de las colinas en terrenos con alta densidad de drenajes. Para esta época la ciudad sobrepasó el río Otún, lo cual amplió las expectativas de crecimiento hacia el norte con la iniciativa de generar una zona industrial que, al día de hoy, se presenta como una gran zona residencial llamada Parque Industrial en la Comuna del Café. Al interior del perímetro urbano se albergan 337 117 habitantes.
59 Fecha de creación de barrios según Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
119
Héctor Jaime Vásquez Morales
Tabla nro. 15. Población municipio de Pereira, 1992. Población municipio de Pereira, 1992 Total Cabecera Resto
390 043
337 117
52 926
Datos tomados de DANE (2020).
Figura nro. 47. Pereira en 1992.
Tomada de IGAC (1992).
Nota: Fotografía aérea. Vuelo M-551. Foto nro. 7504. Figura nro. 48. Crecimiento de Pereira hasta el año 1992 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
120
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Hacia el occidente de la ciudad se densificó el sector de Belmonte con los barrios El Palmar, Lo Nogales, Pízamo, Rincón de la Palma, Altos de Belmonte, Pinar de Belmonte, Samanes de Belmonte, Toluca, Villas de la Madrid y Villa Ilusión. En el sector de la Villa Olímpica creció Corales y se construyó Alfa, La Alambra, Fegove y Pinar de Gamma.
En el sector de Cuba, la ciudadela se expandió ostensiblemente hacia los lomos de las colinas generadas por la profundización de la red de drenajes de la cuenca de la quebrada El Oso. Aquí el crecimiento se generó en forma radicular a partir del barrio Cuba, se intervino todo el sistema de drenajes de El Oso, se ocuparon las partes altas y se inició la ocupación de laderas. Se consolidó la comuna Perla del Otún y se construyeron los barrios Codelmar I y II, José María Córdoba, ciudadela Comfamiliar I y II, El Edén, la parte sur de San Joaquín y San Marcos, El Libertador II, Villa del Sur, Guadalupe y Villa Elisa; se consolidó el barrio La Acuarela e inició el proceso de edificación de Terranova. Sobre la margen izquierda del río Consotá —en la parte alta— se construyó La Divisa, Villa Consotá, Antonio José Valencia; y se inició el levantamiento de Panorama y, en la parte baja, Villa Andrea, Las Pirámides y El Dorado I.
Sobre esta zona occidental de la ciudad se densificó la ocupación informal de la comuna Ferrocarril en torno al Aeropuerto Matecaña, se construyeron los barrios José Hilario López I y II, se ocupó Brisas del Consotá y la Playita, y se inició la ocupación de la antigua banca del ferrocarril en el sector de Campoalegre.
Hacia el sur de la zona urbana, el principal crecimiento se desarrolló en la comuna El Jardín con los barrios Jardín de Vélez y Vélez, Mayorca, Niza I, Niza II, Rincón de las Quintas, La Elvira, Jardín III, Los Cedros, Portal de los Cedros, Cedritos, Balcones Condominio, El Parque del Café y los Arrayanes; la comuna Boston con Venecia, Bosques de la Salle, Vasconia, Los profesionales y La Unidad; y en la comuna el Poblado se construyó el Poblado II y Hamburgo. Sobre esta parte de la ciudad aumentó considerablemente la ocupación informal de terrenos con la ampliación de La Dulcera, El Rosal, San Martín de Loba, La Churria Travesuras, Rocío Bajo, Rocío Alto y Caracol La Curva; y con el crecimiento y consolidación de los asentamientos en Villa Mery, La Laguna y La Florida.
121
Héctor Jaime Vásquez Morales
Hacia el oriente de la ciudad creció la UTP, sobre la margen derecha de la vía hacia mundo nuevo con explanaciones de terreno, y el barrio Pinares. También aumentó la intervención de drenajes y se densifi có Villa Santana (que a la fecha contaba con Plan de Desarrollo Integral) con la consolidación de Monserrate, Intermedio, Nuevo Plan, Veracruz, El Otoño y La Isla.
Figura nro. 49. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en 1992.
Elaboración propia.
Sobre el centro de la ciudad se encontraba construido todo el tramo urbano de la quebrada Egoyá, desde la Rebeca hasta Turín, con un solo espacio destapado entre Turín y la desembocadura de la quebrada en el río Otún.
Hacia las laderas del río Otún, todo el tramo urbano era ocupado desde Pimpollo hasta el barrio El Triunfo en la desembocadura de la quebrada Egoyá. En este sector se ampliaron los barrios El Triunfo y La Palmera y aparecieron Constructores y Getsemaní. Sobre la margen derecha del río Otún se inició el proceso de construcción de la Ciudadela
122
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
del Café con los barrios Ciudad Boquía I, Paz Verde, Villa del Café y Álamos del Café, además de explanaciones de terrenos en proceso. En el municipio de Dosquebradas se consolidó el barrio La Esneda y una densificación mayor en los barrios La América, San Judas y El Balso. En torno a la vía principal de dicho lugar se consolidó su estructura urbana.
Asentamientos de origen informal. Durante el periodo 1987 y
1992 se generaron los siguientes asentamientos de origen informal:
Tabla nro. 16. Asentamientos de origen informal entre 1987 y
1992.
Comuna Barrio Origen60 Área del barrio (ha) Viviendas en riesgo año 1988 San Joaquín Plan Carvajal Plan de vivienda
0.2
-
Campo Alegre III
3.2
-
Conquistadores «Invasión»
1.7
-
La Guamera
-
-
Consotá Panorama II61 «Invasión»
5.4
-
Antonio José Valencia
10
-
El Oso Vista Hermosa «Invasión»
0.3
-
Villa del Sur Plan de vivienda
1.6
-
Nueva Colombia
1.3
-
Guadalupe
2.5
-
Ferrocarril José Hilario López (I y II) Plan de vivienda
1.5
-
Boston La Florida «Invasión»
3.1
0
La Laguna62
0.6
18
60 Rojas (2003) y Torres Tovar (2009). Verificado en cada plancha cartográfica y fotografía aérea del IGAC para cada periodo.
61 Denominada Villa Consotá en la base IGAC de barrios. 62 Este barrio, como otros, sería reubicado en el proceso de reconstrucción de Pereira, debido al desastre de 1999 asociado con un sismo (modelo de reconstrucción: Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero [FOREC]). Los terrenos fueron reocupados posteriormente.
123
Héctor Jaime Vásquez Morales
Comuna Barrio Origen60 Área del barrio (ha) Viviendas en riesgo año 1988 San Joaquín Plan Carvajal Plan de vivienda
0.2
-
Campo Alegre III
3.2
-
Conquistadores «Invasión»
1.7
-
La Guamera
-
-
Consotá Panorama II61 «Invasión»
5.4
-
Antonio José Valencia
10
-
El Oso Vista Hermosa «Invasión»
0.3
-
Villa del Sur Plan de vivienda
1.6
-
Nueva Colombia
1.3
-
Guadalupe
2.5
-
Ferrocarril José Hilario López (I y II) Plan de vivienda
1.5
-
Villa Santana El Danubio63 «Invasión»
8.9
304
Río Otún Constructores Plan de vivienda
1.7
-
Cuba La Playita «Invasión»
0.6
11464
Adaptada de Rojas (2003) y Torres Tovar (2009).
63 La fotografía aérea IGAC (1992), Vuelo C-2483, foto nro. 81 no abarca la comuna Villa
Santana.
64 Total de viviendas para La Playita, Cortés, La Unión y manzanas cuatro y dos del barrio Cuba.
124
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 50. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 1992.
Elaboración propia.
3.1.7. La zona urbana de Pereira hasta el año 2000
Hasta el año 2000, la zona urbana del municipio de Pereira alcanzaba 2862 hectáreas (338 más que las definidas en el Acuerdo municipal 039 de 199565) contenidas dentro del perímetro urbano definido por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) formulado según las disposiciones de la Ley 388 de 1997. En dicho instrumento de planificación se incorporaron, además,
1541 hectáreas para la expansión de la Ciudad. Hasta dicha fecha
la población urbana alcanzaba 365 165 habitantes. 65 A través del Acuerdo municipal 039 de 1995 se generan las directrices para que, en cada una de las zonas identificadas en el acuerdo (siete zonas de planificación suburbana en los terrenos localizados al sur de la ciudad), se desarrollen planes de ordenamiento físico que permitan lograr un crecimiento ordenado en términos de infraestructura vial y de transporte, sistema de redes de servicios públicos, sistema de áreas libres, sistema de equipamientos colectivos, usos del suelo, áreas de reserva, áreas para vivienda de interés social, protección de los elementos naturales e identificación de zonas de riesgo; y hacer gestión del suelo aprovechando, en beneficio del estado, la plusvalía generada por la intervención del mismo.
125
Héctor Jaime Vásquez Morales
Tabla nro. 17. Población municipio de Pereira, 2000. Población municipio de Pereira, 2000 Total Cabecera Resto
429 715
365 165
64 550
Datos tomados de DANE (2020).
Figura nro. 51. Perímetro urbano de Pereira en 1995. Tomada de Alcaldía de Pereira e IGAC (2000). Figura nro. 52. Pereira en el año 2000 y su perímetro urbano. Tomada de Alcaldía de Pereira e IGAC (2000).
126
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 53. Crecimiento de Pereira hasta el año 2000 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
Para esta fecha los nuevos desarrollos urbanos se generaron de manera dispersa sobre los terrenos que recién se habilitaban hacia el sur y en algunos terrenos aislados. En la zona centro de la Ciudad, entre el río Otún y al pasar sobre la quebraba Egoyá y las laderas de las quebradas La Arenosa y La Dulcera, se consolidaron escasos vacíos urbanos con los barrios Colinas del Triunfo, San Antonio y Pinares de San Martín.
En la ciudadela Cuba se desarrollaron, hacia el sector de San Joaquín, los barrios Perla del Sur (con la intervención de un ramal de la quebrada Agua Bonita que drena al río Consotá) y El Cardal. Hacia las laderas del río Consotá, el barrio El Dorado II contiguo a la Universidad Católica Popular de Risaralda (hoy Universidad Católica de Pereira) que, para esta fecha, contaba con tres bloques construidos en la zona de inundación del río. Y hacia el sur de la Ciudad, en la comuna el Poblado, se construyó parte del barrio Villa del Prado, en su costado oriental, y se desarrolló, de manera informal, Cachipay.
Hacia el norte de la ciudad, en el sector del Parque Industrial, se llevó a cabo Nuevo Horizonte y se inició la construcción del sector b. Aquí se empezó la consolidación de la Ciudadela del Café fundada en 1991 por el Fondo de Vivienda Popular de Pereira, con la cual se buscaba la solución de 3118 viviendas para
127
Héctor Jaime Vásquez Morales
familias de escasos recursos económicos asentadas en el área de influencia de la variante Romelia-El Pollo. Inicialmente, esta zona se habilitaba al pensar en un lugar industrial que, debido a las demandas poblacionales, se convirtiera en un espacio residencial donde su expansión se limitara por altas pendientes y la presencia de fuentes hídricas superficiales (Acevedo et al., 2001). Por su parte, en la comuna Villa Santana se consolidó Veracruz y se desarrollaron Bella Vista, Las Margaritas y Comfamiliar Villa Santana. Hacia el sur y occidente de dicha comuna, sobre terrenos del municipio en las cuencas de las quebradas el Chocho y la Mina el FVP, se afirmó, desde 1995, Las Brisas66 y El Danubio. A partir del año 2000 y con la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial, se dio inicio a la implementación de diferentes instrumentos de planificación, a través de los cuales se proyectó la transformación de algunos sectores de la ciudad construida, el desarrollo de grandes vacíos urbanos y de las zonas de expansión urbana.
Para esta época, a raíz del desastre asociado con un terremoto en
1999 (ver «Eventos históricos» en el «Capítulo tres»), se creó el
Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (FOREC) como modelo de atención y recuperación de las zonas afectadas. En este proceso se reubicaron 3000 viviendas y se dejaron lotes dispersos por toda la ciudad, los cuales, a la postre, serían reocupados. Asentamientos de origen informal. La dinámica de la ocupación informal de terrenos, durante el periodo de 1992 al 2000, está representada principalmente por las «invasiones» en Brisas del Consotá, Cachipay y la Arenosa; la urbanización de Perla del Sur a través de «plan de vivienda pirata»; y la ampliación y consolidación de asentamientos informales en el Plumón Alto y Bajo, La Platanera entorno a la vía al Poblado, Barrio Central, Ciudad Jardín y Caracol-La Curva.
66 El barrio Las Brisas se proyectó inicialmente para la reubicación de viviendas contemplada en el Plan de Desarrollo Integral de la ciudadela Villa Santana. Sin embargo, debido al desastre de 1995 (asociado con terremoto), se destinó para albergar a la población afectada de diferentes sectores de la ciudad, los cuales incluyeron la Galería Central.
128
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Tabla nro. 18. Asentamientos de origen informal entre 1992 y el 2000.
Comuna Barrio Origen Área barrio (ha) Nro. de viviendas en zonas de riesgo
1988
2000167
Cuba Brisas del Consotá «Invasión»
2.1
-
78
El Poblado Cachipay «Invasión»
4.7
-
-
Boston La Platanera268 «Invasión»
3.5
-
-
La Arenosa
1.5
-
85
San Joaquín Perla del Sur Plan de vivienda
9.3
-
-
Adaptada de CARDER et al. (1999).
Figura nro. 54. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2000.
Elaboración propia.
67 Actualización del inventario de viviendas-Fase 1. Este es un inventario parcial para algunos sectores de la ciudad.
68 Reubicado posteriormente.
129
Héctor Jaime Vásquez Morales
3.1.8. La zona urbana de Pereira hasta el año 2008369
Hasta esta fecha la cabecera urbana del Municipio se encuentra completamente consolidada en la zona centro y sus alrededores, con la intervención generalizada de todos los drenajes de la ciudad; aquí se genera el primer proceso de renovación urbana con el Plan Parcial Ciudad Victoria. El principal crecimiento se genera hacia el sur en terrenos fragmentados por la densa red de drenajes de la zona.
Tabla nro. 19. Población municipio de Pereira, 2008. Población municipio de Pereira, 2008 Total Cabecera Resto
451 791
378 663
73 128
Datos tomados de DANE (2020).
Figura nro. 55. Crecimiento de Pereira hasta el año 2008 respecto a la ciudad actual.
Elaboración propia.
En inmediaciones de la Villa Olímpica creció la planta física de la Universidad Libre, se construyó Expofuturo y, de manera aislada, las unidades residenciales La Italia, Colores de la Villa, Reservas de La Villa, Coralina, Santa Juana de Las Villas y Santa Clara de las Villas. Al sur de Corales se desarrolló el Portal de Corales, Atenas, Codelmar 69 Se incluyen en este período los barrios de reubicación del FOREC, construidos desde el año
2000.
130
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
III y IV, El Recreo y Bello Horizonte. Hacia el sector de San Joaquín se edificó Portales de Birmania, Gibraltar, Portal de San Joaquín II y Tinajas.
Por su parte, la ciudadela Cuba continuó su crecimiento en forma lineal sobre los lomos de colinas generados por la densa red de drenajes de la cuenca de la quebrada El Oso; todo ello, a través de la consolidación de barrios existentes y el desarrollo urbano de nuevos lugares como Quintas de la Acuarela I y II, Torres de la Acuarela, Quintas de los Sauces, Portal de las Mercedes, Villa Cecilia, Altos de Panorama, Quintas de Panorama I y II, Mirador de Panorama I, II y III, Aguas Claras, Bella Sardi, Mirador de Bella Sardi, Miraflores y Sinaí II. Los progresos más importantes sobre esta zona de la ciudad se generaron sobre los terrenos de la Hacienda Cuba con el avance de los barrios Montelíbano, Hacienda Cuba, Villa Navarra, Alejandría, Villa Ligia, Olimpia, Jaime Pardo Leal, Villa Ligia III, La Nueva Villa y Even-Ezer.
Hacia el sur de la ciudad, se produjo un importante desarrollo urbano con la promoción de viviendas de interés social en Samaria I y II iniciado desde el año 1997 por parte del Fondo de Vivienda Popular, el cual generó 138 soluciones de vivienda para estratos 2 y 3 (Acevedo et al., 2001). En este mismo sector se construyeron Villa del Prado, Barajas y, muy cerca, se generó el asentamiento informal denominado La Platanera.
Sobre la cuenca del río Consotá y su intervención con la ampliación de la Universidad Católica de Pereira, en su zona de inundación, se generalizó el barrio Normandía, contiguo a El Dorado y, en la parte alta de la ladera, el Cuartel de la Policía de Risaralda, Altos de Tanambí y el inicio de movimiento de tierras para la construcción de cinco conjuntos residenciales sobre la margen derecha de la cuenca. En este mismo sector, sobre la margen derecha de la avenida de las Américas, se construyó el edificio de la CARDER y dos grandes superficies comerciales Homcenter y Alkosto. En torno a ellos se construyó Villas del Jardín I, II y III, Brasilia y Bosques de Santa Elena I.
131
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 56. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en el año 2008 Elaboración propia.
En torno al Aeropuerto Matecaña se construyó el Portal de la Villa en la parte alta de la ladera izquierda (o sur) del río Otún y se inició el movimiento de tierras para la construcción del Centro Comercial Unicentro, Cañaveral, Santa Mónica, Alcázares. De esta manera, crece el barrio Nacederos y se genera una ampliación y densificación considerable de la ocupación informal del Plumón y el Plumón Bajo hacia las laderas de la quebrada La Dulcera, y un nuevo apoderamiento con el barrio Nueva Esperanza.
Hacia el norte, en el Parque Industrial, se construyeron los barrios Carlos Enrique Soto, Antonio Ricaurte, Málaga470, Ciudadela Comfamiliar Boquía y Altos de Llano Grande I y II. Hacia el sur oriente, en la comuna Universidad, se continuó con la intervención de drenajes, a partir de la construcción de unidades residenciales, comercio y servicios entre el barrio Los Alpes y la quebradas la Arenosa, entre la avenida Ricaurte y el piedemonte del cerro Canceles, y la construcción de las unidades residenciales cerradas que implicaron grandes movimientos de tierras como Canaan, Guaduales de Canaan, Caminos de Canaan, Puerta de Abacanto, Villa Los Álamos, La Sierra y La Parcela. La UTP aumentó su planta física hacia la Facultad de Ciencias Ambientales y Bellas Artes; y se iniciaron explanaciones y movimientos de tierra para la construcción del Bloque de Interdisciplina.
70 Ciudadela Málaga: primer plan parcial en el proceso de reconstrucción del FOREC.
132
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
En la comuna Villa Santana se consolidó el sector de Las Brisas y se construyó la ciudadela Tokio y el Remanso donde se generaron los procesos de reubicación de vivienda pública después de los sismos de 1995 y 1999 y de los asentamientos del sector de la ladera del Otún entre el río y la variante El Pollo-La Romelia. Entre la comuna Villa Santana y la comuna Universidad crece el barrio El Bosque. En general, la ciudad sigue su tendencia de crecimiento hasta lo que se conoce hoy, más los planes parciales de vivienda en las zonas de expansión sur y occidental aprobadas en el año 2000. Asentamientos de origen informal. Simultáneamente con la consolidación de la ciudad formal, los asentamientos informales, constituidos hasta el año 2008, se consolidaron y crecieron en las mismas proporciones. Aquí los asentamientos más representativos son: la «reinvasión» de la ladera de la margen izquierda del río Otún sobre la vía a Marsella; la ampliación del sector de El Plumón hacia sureste de la Sierra y Nueva Esperanza; la conformación de asentamientos entorno al Dorado y contiguo al Sinaí II; la ocupación de la ladera entre el Poblado I y el Poblado II; la zona de influencia de la quebrada La Dulcera entre Arrayanes y San Nicolás; la ampliación de La Platanera hacia el costado oriental sobre la vía al Poblado; la ocupación de la ladera sobre la vía a Villa Santana contiguo a Bella Vista y Veracruz; la ocupación general de la parte baja del Cerro Canceles con asentamientos dispersos; y la ampliación del «plan de vivienda pirata» (o ilegal) de Perla del Sur hacia Bello Horizonte.
Proyectos urbanísticos del proceso de reconstrucción del FOREC. La fundación Vida y Futuro ejecutora del proceso de reconstrucción de Pereira. Esta desarrolló los siguientes proyectos urbanísticos (nuevos barrios o ciudadelas):
– Bombay.
– Miraflores.
– Quintas de Panorama I-II.
– Normandía.
133
Héctor Jaime Vásquez Morales
– Girasoles.
– El Recreo.
– Málaga.
– Samaria.
– Colinas del Triunfo.
Figura nro. 57. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2008.
Elaboración propia.
3.1.9. La zona urbana de Pereira hasta el año 2015
Debido a que no se contó con cartografía de base actualizada (los mapas se construyeron sobre la base de 2008), este período fue descrito a partir de imágenes de Google del 2014 y de los recorridos sistemáticos de campo.
En el año 2015, la zona urbana del municipio y su zona de expansión (al interior de la cual se generaron desarrollos urbanos dispersos, discontinuos y desfragmentados de la estructura urbana) alcanzó un área aproximada de 4403 hectáreas extendidas en sentido oriente occidente en 18.3 km y en sentido norte sur de 5 km. (ver Figuras 48 y 49).
134
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Tabla nro. 20. Población municipio de Pereira, 2015. Población municipio de Pereira, 2015 Total Cabecera Resto
467 185
393 660
73 525
Datos tomados de DANE (2020). Figura nro. 58. Crecimiento de Pereira hasta el año 2015. Elaboración propia.
135
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 59. Crecimiento de Pereira y sus zonas de expansión. Elaboración propia.
Nota: Las zonas de expansión fueron en formato digital por la Secretaría de Planeación Municipal de Pereira.
Figura nro.60. Crecimiento urbano de Pereira 1944-2014. Elaboración propia.
136
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Los planes parciales formulados durante dicho periodo son: hacia el oriente, en el piedemonte del Cerro Canceles, El Mirador, La Julia, Tokio y El Remanso (los dos últimos de iniciativa pública); hacia el sur occidente San Carlos (donde se construye Villa Verde), La Unión, Manzanares, El Refugio, Cabañuelas-Santa Clara y el macroproyecto de vivienda Gonzalo Vallejo; hacia el occidente, La Cascada, La Paz, Asturias, Brio, Chepapú, Nueva Galicia, Galicia Alta, Galicia, El Samán, Malabar y el Parque Temático de Flora y Fauna; y hacia el norte el plan parcial La Reina.
137
Héctor Jaime Vásquez Morales
Tabla nro. 21. Planes parciales.
Nombre del plan parcial Fecha decreto Area bruta (m2) Uso principal Occidente Asturias
2007
352
495
Residencial Brio
2008
204
936
Especiales Che Papu
2009
180
403
Comercio El Samán
2011
82
747
Servicios Galicia
2011
209
908
Residencial Galicia Alta
2012
851
074
Residencial La Cascada
2006
278
934
Comercio La Paz
2007
260
240
Residencial Parque Temático
2003
1 726
561
Equipamiento Subtotal
4 147
298
138
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Nombre del plan parcial Fecha decreto Area bruta (m2) Uso principal Sur Cabañuelas-Santa Clara
2007
418
945
Residencial El Refugio
2009
266
111
Residencial La Unión —Antes Naranjito—
2011
28
521
Residencial Macroproyecto de Vivienda
2008
1 633
380
Residencial Manzanares
2011
130
404
Residencial San Carlos
2008
449
221
Residencial Subtotal
2 926
581
Oriente El Remanso
2007
798
788
Residencial La Julia
2011
287
926
Residencial Mirador
2006
204
324
Residencial Tokio
2004
453
980
Residencial Subtotal
1 745
018
Norte La Reina
2008
334
734
Residencial Subtotal
334
734
Total área planificada a través de P.P
9 153
631
Elaboración propia. Nota: información suministrada por la Secretaría de Planeación Municipal de Pereira.
139
Héctor Jaime Vásquez Morales
Entre los años 2008 y 2013571 se densificó la zona urbana de origen formal e informal; se generalizó la intervención de drenajes (Ver Figura nro. 51), la ejecución de llenos y los grandes movimientos de tierra; y se inició un proceso de crecimiento expansivo de la ciudad a través de la ejecución de unidades de actuación urbanística de los planes parciales de desarrollo formulados.
Para este periodo se inició, de manera notable, la ocupación generalizada de la ladera de la margen izquierda del río Consotá entre los barrios Caracol La Curva, Rocío Alto y el Rocío Bajo (en un área aproximada de treinta y una hectáreas); así mismo, entre la Divisa, el Futuro y el sector comprendido entre el Mirador de Panorama III y Terranova (ver Figura nro. 50).
Figura nro. 61. Barrios de origen informal consolidados o en proceso hasta el año 2015.
Elaboración propia.
71 Según base cartográfica IGAC, actualizada con cartografía temática al 2014.
140
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 62. Asentamientos urbanos consolidados hasta 1988. Adaptado de Hermelín (1988b).
Figura nro. 63. Asentamientos informales consolidados entre 1988 y el año 2000.
Elaboración propia.
141
Héctor Jaime Vásquez Morales
Figura nro. 64. Asentamientos informales consolidados entre los años 2000 y 2015.
Elaboración propia.
Figura nro. 65. Asentamientos informales en proceso de consolidación. Elaboración propia.
142
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Figura nro. 66. Intervención de drenajes para el crecimiento de la ciudad en el año 2015.
Elaboración propia.
3.2. Degradación ambiental y riesgos de desastres
En la Pereira actual, los procesos de degradación ambiental por transformación del territorio se han registrado de manera acumulativa, a partir de grandes desarrollos físicos de la ciudad con particulares magnitudes desde los años cuarenta y de manera creciente en las últimas décadas. Estos están asociados con procesos urbanísticos formales, de acuerdo a la conformación de una malla urbana con estructura de damero, lo que obliga a la realización de grandes movimientos de tierra para la adecuación de terrenos con el fi n de potenciar el uso del suelo y construir viviendas, infraestructura vial y de servicios, equipamientos colectivos y espacio público (ver Figura nro. 49). En este proceso de crecimiento histórico de la ciudad se generaron grandes transformaciones cuyo principal efecto, en términos de degradación ambiental, fue la rectifi cación y canalización de ríos y quebradas, y la construcción de llenos antrópicos sobre la densa red de drenajes (ver Figura nro. 56).
Se canalizaron, de manera acumulativa, más de 53 km de avenamientos, tal como se muestra en la Tabla nro. 1. Así, la primera canalización se realizó sobre la quebrada Egoyá, en los años veinte, como respuesta a un problema sanitario (Correa y Narváez, 2000), además para dar paso al ferrocarril y el desarrollo de posteriores vías.
143
Héctor Jaime Vásquez Morales
Para 1944, el crecimiento de la ciudad formal, bajo la estructura de damero, incluyó la canalización de varios tramos de las quebradas Egoyá, La Dulcera y La Arenosa.
Hasta 1959, dicho espacio presentaba un crecimiento elipsoidal alrededor del centro y conservaba la estructura de damero al aumentar tramos de canalización de las mismas quebradas.
Para 1978, el crecimiento de la ciudad deja de ser homogéneo. Aunque se densifica el centro de la misma y sus alrededores, se genera un urbanismo disperso hacia diferentes sectores, en especial hacia Cuba y Boston, así como a lo largo de laderas y márgenes de ríos y quebradas, tales como el Otún, La Dulcera, La Arenosa, El Oso y Consotá. Las canalizaciones continúan en aumento.
En 1987, el crecimiento urbano se concentró, principalmente, hacia el occidente y el sur, de manera dispersa, condicionado por la topografía. A partir de esta época y hasta el presente, se genera un desarrollo urbanístico en la cuenca del río Consotá, cuyas tipologías constructivas consistieron en cortes de colinas y llenos antrópicos sobre drenajes, al igual que la ocupación de zonas inundables672. Se destaca la intervención generalizada de drenajes en Belmonte, Pinares y Cuba mediante la construcción de llenos antrópicos, así como la canalización casi completa de la quebrada Egoyá (entre La Rebeca y Turín)73 y varios tramos a lo largo de las quebradas La Dulcera y Arenosa.
En la actualidad, los procesos urbanísticos continúan con las mismas prácticas constructivas y los similares modos de ocupación, generando o aumentando las condiciones de riesgo en la ciudad. Los daños y pérdidas de los desastres de 1995 y 1999 (asociados con terremotos) se concentraron en las zonas de llenos y quebradas 72 No solo los asentamientos humanos informales se ubicaron en zonas inundables. Ejemplos de ciudad «planificada» o formal son los barrios El Poblado I y La Playa de San Fernando, los cuales fueron construidos sobre zonas inundables del río Consotá y a los que hubo que edificar jarillones como obras de defensa contra inundaciones.
73 Solo existe un tramo de unos 100 m aproximadamente en canal abierto cerca de su
desembocadura.
144
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
canalizadas sobre las que históricamente se han construido viviendas y edifi caciones. Esto puede comprobarse en el informe acerca de los impactos del terremoto (CARDER, 2000b).
En el capítulo anterior se hace mención a estos y otros desastres, al igual que se determinan escenarios de riesgo asociados con llenos antrópicos y colectores (canalizaciones cerradas de quebradas). Tabla nro. 22. Longitudes de drenajes intervenidos históricamente. Hasta 1944 Del 44 al 59 Del 59 al 78 Del 78 al 87 Del 87 al 92 Del 92 al 2008Del 2008 al 2014 Quebrada Egoyá
1.726
5.624
1.050
1.408
9.808
Quebrada La Arenosa
81
908
842
80
542
2.453
Quebrada La Dulcera
588
1.154
42
3.668
5.452
Drenajes Ciudadela Cuba
4.092
3.586
2.723
10.401
Drenajes Belmonte - Q. La Mielita
465
4.023
4.488
Otros drenajes
10.327
10.602
20.929
SUMATORIA
1.807
7.120
3.046
6.087
7.796
17.073
10.602
53.531
Nombre de la corriente
SUMATORIA
Longitud de drenaje intervenido (ml) Elaboración propia.
Figura nro. 67. Intervención histórica de drenajes. Elaboración propia.
Figura nro. 68. Drenajes intervenidos para diferentes períodos. Elaboración propia.
145
Héctor Jaime Vásquez Morales
En términos de riesgos de desastres, las transformaciones ambientales y, en particular, los procesos de degradación ambiental asociados con dinámicas urbanísticas han potenciado o generado amenazas (socionaturales) tales como fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales, a la vez que han incrementado los efectos por fenómenos sísmicos, debido a la construcción sobre suelos artificiales (llenos antrópicos). Esto es una demostración de la construcción social del riesgo, a partir de uno de sus factores: la amenaza.
Los procesos de degradación ambiental más relevantes son: deforestación de cuencas, laderas y márgenes de ríos y quebradas; alteración de ecosistemas de regulación hídrica; modificación del paisaje, en especial de colina, laderas y valles aluviales; rectificación, desvío y canalización de corrientes hídricas.
Pero no solo la degradación ambiental genera o incrementa el riesgo a partir de la amenaza, también está relacionada con la vulnerabilidad humana, en especial por la generación de condiciones de fragilidad de población expuesta a diferentes eventos, en términos de terrenos inseguros, tipologías constructivas y calidad ambiental y sanitaria. La ciudad informal generó condiciones de riesgo a partir de la ocupación de zonas peligrosas de tres maneras principales: 1) ocupación y construcción de viviendas en zonas inundables de ríos y quebradas;
2) la ocupación y transformación de terrenos en laderas inestables o
de alta pendiente; 3) la construcción de viviendas a lo largo de vías (crecimientos lineales), en especial la antigua banca del ferrocarril. En la Figura nro. 61 se muestra la manera como evolucionaron históricamente los asentamientos humanos informales en la ciudad de Pereira. Los primeros se presentaron en los años cuarenta y a lo largo de las márgenes del río Otún y, posteriormente, hasta la actualidad, a lo largo de márgenes de quebradas y ríos, vías y laderas. Se destacan ocupaciones en Villa Santana, Caracol La Curva y varios sectores de Cuba, especialmente en la antigua banca del ferrocarril que, para el año 1988, aparecía en los inventarios de vivienda en zonas de riesgo. También se destaca la ocupación informal generalizada en el tramo urbano del río Consotá, a partir de este año y hasta la fecha. Un análisis
146
Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
de su origen, así como de sus causas (factores y procesos) de alta vulnerabilidad, de estos asentamientos, se describe y se discute en el próximo capítulo.
3.3. Discusión
En el pasado, en el territorio que hoy ocupan cerca de 400 000 personas y sus alrededores, fueron habitados por varios grupos humanos desde hace milenios. Según Cano et al. (2013) existen evidencias arqueológicas que demuestran el desarrollo de varias culturas durante los últimos 10 000 años874.
Aunque estos grupos humanos probablemente fueron afectados por eventos naturales (erupciones volcánicas y productos asociados, sismos, inundaciones o avenidas torrenciales) y realizaron transformaciones ambientales, por ejemplo adecuar terrenos (aterrazamientos), no es posible vincular estas modificaciones del ambiente con desastres que hayan ocurrido en el pasado975.
En todo caso, hasta ahora no existen evidencias de la generación de transformaciones drásticas generalizadas y, con ellas, significativos procesos de degradación ambiental que puedan vincularse con desastres en el pasado prehispánico.
Posterior a estas culturas se citan otras ocupaciones (Zuluaga Gómez, 2013; Torres Tovar, 2009; Correa y Narváez, 2000) a saber: Cartago (1540-1611), Nuestra Señora de las Nieves (1627-1660) y Pereira (1858-1863-actual).
Tampoco se tienen claras las evidencias acerca de las transformaciones ambientales en el Cartago antiguo, antes del abandono de este territorio y su traslado al valle del río La Vieja. Sin embargo, es de esperar que en una pequeña villa no se configure grandes condiciones de riesgo1076, excepto lo relacionado con los incendios estructurales, 74 Recientes investigaciones geoarqueológicas dan cuenta de, por lo menos, cuatro ocupaciones desde hace más de 11 000 años; dos precerámicas y dos cerámicas. (C. E. López, comunicación personal, 28 de julio de 2016).
75 Por ahora, que grupos humanos hayan sido afectados por desastres entra en el campo de las especulaciones o, en el mejor de los casos, como hipótesis de trabajo. 76 Al menos no al nivel acumulativo que hoy tiene Pereira (como quedó expuesto en el capítulo anterior).
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debido a las tipologías constructivas, pero no vinculado a la degradación ambiental (aunque sí es de esperar que se presentaron alteraciones de ecosistemas por deforestación, al igual que erosión y contaminación). Avanzar en investigaciones acerca de la historia ambiental de este territorio es importante para determinar cómo evolucionaron las transformaciones desde Cartago antiguo hasta la Pereira actual. No obstante, la acumulación de condiciones de riesgo, a partir de procesos de degradación ambiental en dicha ciudad, no puede relacionarse con ese pasado del territorio.
Los procesos de transformación ambiental comenzaron a ser significativos a partir del mismo momento en que se funda Pereira al adoptar un desarrollo físico bajo la estructura o sistema de damero, el cual consiste en un trazado de manzanas dispuestas en retículas que implican la modificación de un relieve de colinas y su mutación a formas de terrenos planos. Estas prácticas se sostienen hasta la actualidad y generan degradación ambiental, en especial sobre el sistema de drenajes y el paisaje.
El deterioro ambiental comienza a ser notorio a partir de los momentos que registran un gran desarrollo físico-espacial y por la intervención de drenajes que comenzó con la decisión de canalizar la quebrada Egoyá en los años veinte, debido a un asunto sanitario y para dar paso al ferrocarril.
Los procesos de degeneración del ambiente demuestran evidentes desequilibrios territoriales en la relación sociedad-naturaleza; todo ello, a través de procesos sociales relacionados con la manera de entender y asumir el desarrollo. Esta situación configura una problemática ambiental que tiene su expresión en las acumuladas condiciones de riesgo (expuestas en el capítulo anterior) de la ciudad de Pereira, pero que se enquista desde procesos sociales, políticos, económicos y ambientales con perspectiva histórica —aspectos que se tratarán en el siguiente capítulo—.
Los momentos que marcan hitos en el desarrollo espacial de la Ciudad, a partir de los cuales se manifiestan relevantemente desequilibrios ambientales son los siguientes:
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
– Fundación de Pereira con seis manzanas en retículas (estructura
de damero).
– Entre 1875 y 1885: el desarrollo de diez manzanas.
– Período 1920-193: construcción de grandes infraestructuras
para una población de 50 000 habitantes aproximadamente.
– Década de los años treinta: progreso de la industria, surgimiento
de los primeros barrios populares y la canalización del primer tramo de la quebrada Egoyá.
– En los años cuarenta y cincuenta la Ciudad creció como una
elipse alongada en sentido E-W, alrededor de su zona central.
– A partir de los años sesenta comenzó la dispersión de la ciudad,
la intervención generalizada de drenajes, la construcción de llenos y la ocupación de zonas inundables, laderas y vías. Esta situación continúa hasta la actualidad.
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CAPÍTULO
Causas históricas estructurales del riesgo de desastres: configuración de una problemática ambiental compleja en la ciudad de Pereira De las condiciones de riesgo de desastres que la ciudad de Pereira en la actualidad se destacan escenarios asociados con procesos o fenómenos geológicos e hidroclimatológicos, en términos de amenazas; esto es, sismos, fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales. Estas, que en principio son naturales, no solo obedecen a la dinámica del planeta o la naturaleza, sino a los componentes que tienen en su génesis, manifestación o magnitud asociados con procesos sociales y, en particular, con transformaciones ambientales. De manera acumulativa, la vulnerabilidad es el resultado de procesos sociales relacionados con la manera de entender y practicar el desarrollo. Aspectos políticos, culturales y económicos han sido determinantes en la configuración histórica de las condiciones de riesgo. En el presente capítulo se exponen las causas que, en términos de factores y procesos, han generado riesgos de desastres en el período de estudio considerado en esta investigación (desde los años cuarenta hasta el presente).
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4.1. Consideraciones generales
La configuración de condiciones de riesgo en la ciudad de Pereira está determinada, inicialmente, por la ocupación y la transformación de terrenos y espacios naturales y la utilización de técnicas y tecnologías constructivas no adecuadas o deficientes. Esta situación implica, consecuentemente, la exposición de la población a fenómenos físicos con potencial para generar daños, pérdidas y degradación ambiental que aumenta la vulnerabilidad de las personas, grupos humanos o comunidades; y potencia la ocurrencia de fenómenos que se expresan en la dinámica de la naturaleza, transformándose en amenazas socionaturales1177.
En el capítulo tres, además de factores y procesos naturales propios del territorio y sus terrenos, se hizo una relación de factores antrópicos o antropogénicos1278 en la generación de las principales amenazas existentes en la zona de estudio.
En términos generales, degradaciones ambientales debidas a la deforestación, la intervención de drenajes y las modificaciones de la estructura geomorfológica del paisaje, entre otras, son algunas de las causas sociales de la generación o potenciación de amenazas, tales como fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales. Así mismo, la construcción de llenos antrópicos y canalizaciones cerradas de drenajes aumentan la amenaza sísmica1379. Además de lo anterior, es más evidente que mediante procesos sociales, aparte de la exposición, se genere y aumente la vulnerabilidad en factores de fragilidad, debilidad frente a las amenazas o incapacidad (Wilches-Chaux, 1993) o condiciones inseguras (Bleikie et al, 1996), tales como ubicaciones peligrosas, deficiencias constructivas o bajos niveles socioeconómicos.
Estos procesos de construcción del riesgo de desastres tienen
77 Amenazas socionaturales en términos de Lavell (2003) y Narváez et al. (2009)
78 Tradicionalmente así se llama, en diferentes estudios técnicos de riesgos de desastres, a factores sociales relacionados con actividades humanas desarrolladas en los procesos de ocupación y transformación de terrenos y adaptación a sus condiciones. Por ejemplo, ver Vásquez y Osorio
(2004).
79 Esta situación quedó demostrada en el Proyecto para la Mitigación del Riesgo Sísmico de Pereira (CARDER, 2000c) y el informe del sismo de 1999 (CARDER, 2000b).
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
causas estructurales, de fondo o subyacentes relacionadas con aspectos poblacionales (por ejemplo, la demografía y la movilidad poblacional), económicos (ejemplo de ello la industrialización), sociales (como la desigualdad e iniquidad) e institucionales (corrupción y aplicación de políticas públicas), entre otros.
La vulnerabilidad —en términos absolutos—, la amenaza —de manera parcial— y, en general, las múltiples interacciones entre los diferentes factores que configuran el riesgo son originadas por procesos sociales. En otras palabras, esto significa que —como se expuso en el capítulo tres— las condiciones de riesgo se deben a procesos sociales, económicos y ambientales relacionados con la ocupación y la transformación del territorio, la explotación de recursos naturales y la intención cultural de dominar los procesos de la naturaleza. Esta situación determina claramente una problemática ambiental que se expresa a través de manifestaciones denominadas síntomas, pero que solo puede ser explicada en perspectiva histórica y a partir de causas relacionadas con procesos políticos, económicos y culturales (Cubillos, 2007; Vidart, 1997; García, 1994).
4.2. Antecedentes investigativos
Algunas investigaciones anteriores que dan cuenta de la problemática ambiental relacionada con riesgos de desastres en la ciudad de Pereira son las siguientes:
Correa y Narváez (2000) describen el proceso de transformación de la quebrada Egoyá a partir de su canalización en los años treinta (tramo calles 11 a 21), sobre la que se ejecutaron potentes llenos heterogéneos y se emplazaron viviendas mediante urbanización por loteos sin control, con lo cual se configuraron escenarios de riesgo. Díaz Giraldo (2007) determinó como parte de la problemática ambiental del tramo urbano del río Consotá y del barrio La Dulcera, como caso de estudio, las condiciones de riesgo asociadas con la «subnormalidad». Destacó la existencia de setenta y seis barrios localizados en zonas no urbanizables y determinó, como principal factor de riesgo, la vulnerabilidad relacionada con la inequidad en la distribución de recursos económicos, técnicas de construcción de
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viviendas, organización social y factores funcionales e institucionales ligados a procesos de urbanización, administración del territorio y la forma como se materializa el desarrollo.
Las condiciones de subnormalidad, según Díaz Giraldo (2007), están determinadas por: la construcción en terrenos no aptos, sin asesoría técnica, con materiales transitorios, deficiencias en servicios públicos, escaso acceso a recursos económicos, bajos niveles educativos y altos índices de desempleo e informalidad.
En este sentido, del estudio del mismo autor, se concluye que la problemática ambiental, asociada a condiciones de riesgo, está determinada por factores relacionados con el crecimiento poblacional que sufrió la Ciudad a partir de la década de los años cincuenta, debido a migración por la violencia y a procesos de modernización productiva, en especial de actividades industriales (textil y alimenticio), agrícolas (café y caña panelera), ganaderas y comerciales; así como por la urbanización y el desarrollo de infraestructura.
Torres Tovar (2009) hace un análisis de la problemática urbana a partir de su crecimiento demográfico. Para él, la fuerte inmigración (que aún sucede) y la generación de barrios informales en la Ciudad se encuentra ligada a factores de orden nacional como la falta de políticas de planificación del territorio, la ausencia de mecanismos de control sobre la proliferación de invasiones y urbanizaciones ilegales. Así mismo, Torres Tovar (2009) enfatiza cómo el desarrollo de barrios informales, ligado históricamente a una constante inmigración, ha superado la capacidad de la infraestructura de la Ciudad para responder a las demandas del suelo, la vivienda, el espacio público y los equipamientos urbanos. Este es concluyente en afirmar que el crecimiento urbano, tal como está proyectado en el POT, continúa con la tendencia de acentuar la segregación socioespacial. También destaca cómo Pereira ofrece una mínima calidad de hábitat a la población de bajos recursos.
Bermúdez Rico (2011) vincula los riesgos de desastres con transformaciones ambientales; todo ello, como parte constituyente de una problemática ambiental que se relaciona con el desarrollo y las
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dinámicas urbanas desde un contexto histórico. Sin embargo, describe modificaciones en el tramo urbano del río Otún, antes de la existencia de asentamientos humanos, manifestadas en ecosistemas alterados, tala de bosque para explotación de madera y fabricación de carbón vegetal y deforestación para cultivos agrícolas y ganadería. Este mismo autor sintetiza las causas de los desastres (en sus casos de estudio) y la configuración de la problemática ambiental en el desarrollo y las dinámicas demográficas, los procesos de urbanización en terrenos no aptos, la degradación ambiental, los procesos de planificación e insuficientes mecanismos de regulación de los usos del suelo, la baja resiliencia y altos niveles de exposición de la población. Por su parte, Carmona Vanegas (2011) expone como problema el tema de los asentamientos humanos en términos de vivienda, al pasar de ser un bien social a un «… bien económico para el desarrollo del país» (p. 19). Se destacan las siguientes consideraciones: no existe una política de vivienda que permita una acción conjunta entre comunidad y gobierno local, no se concibe la vivienda como una estructura capaz de mejorar la vida integral de las familias y no se ve reflejado un conocimiento de las necesidades reales de las familias. Carmona Aristizábal (2012) analiza la problemática ambiental del barrio Esperanza Galicia y la asocia con las condiciones de riesgo de las viviendas por su localización en zonas de altas pendientes y por las condiciones de vulnerabilidad de la población más allá de su exposición, de las cuales se destacan las deficiencias en la infraestructura de acueducto y alcantarillado, el espacio público, el bajo nivel educativo, la pobreza, el desempleo, la tenencia del suelo y la vivienda. Entre las presiones dinámicas y las causas de fondo se destacan las migraciones, el desplazamiento forzado, la pobreza, la marginalización, la corrupción, la violencia y el modelo de desarrollo de apertura económica. Chica Jiménez (2012) realiza una aproximación a la problemática ambiental urbana desde los asentamientos humanos informales, la reubicación de viviendas y la segregación residencial. En síntesis, al interpretar al autor, se destacan los siguientes aspectos: el riesgo de desastres asociado con la ocupación de zonas no aptas y «gentes» sin oportunidades económicas y vulneradas por el conflicto armado, la
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pobreza, las grandes fluctuaciones migratorias asociadas a los distintos momentos de la economía cafetera (bonanza y crisis), la explotación desmedida de la naturaleza como «recurso», la industrialización, la tecnificación del campo, la especulación inmobiliaria, la concentración en pocas manos de suelo urbanizable, el desplazamiento forzado y los cambios en la política de vivienda: de un estado constructor (ICT, BCH) al subsidio a la demanda (INURBE).
4.3. Las causas estructurales del riesgo de desastres, configuración
de la problemática ambiental de la ciudad de Pereira La manera como se planificó la ciudad de Pereira, en su estructura física de damero (morfología de retículas), trajo como consecuencia la alteración drástica de paisajes en terrenos con características geomorfológicas de relieve colinado1480 con profundos drenajes. Las colinas fueron cortadas y aplanadas, y los drenajes sepultados bajo llenos artificiales (compuestos por escombros, basuras y sobrantes de movimientos de tierras) y canalizaciones de los drenajes principales (especialmente notorio en la cuenca de la quebrada Egoyá, pero se extendió al resto de la Ciudad —hasta el tiempo presente—, tal como se demostró en el capítulo anterior).
La Ciudad le apostó a uno modelo de desarrollo físico a expensas de sacrificar sus paisajes, en especial su geomorfología y el sistema de drenajes para la construcción de infraestructura, obras de saneamiento ambiental e, inicialmente, la construcción de urbanizaciones y edificaciones; lo cual pone en evidencia la apropiación de espacios naturales y la especulación comercial y económica con el suelo (en sentido urbanístico).
Las principales modificaciones geomorfológicas se presentaron en los terrenos de la comuna Villa Santa y ambas laderas del río Consotá; a saber, en toda su extensión urbana por medio de cortes, banqueos y llenos a media ladera. La intervención de drenajes para su ocupación lineal se ha dado a lo largo de todos los drenajes urbanos, especialmente, lo largo de los ríos Otún y Consotá y las quebradas La Dulcera, La Arenosa y El Oso. Las transformaciones geomorfológicas para habilitar 80 En este trabajo se denomina «relieve colinado» a terrenos geológicamente jóvenes en forma de colinas. Estos tienen vertientes predominantemente convexas, de baja altura y disectadas por una densa red de drenajes.
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suelo urbanizable son especialmente importantes en toda la longitud de la cuenca de la quebrada Egoyá, así como en los sectores de Pinares (cuenca de la quebrada La Dulcera), El Poblado, Belmonte, Ciudadela del Café, Las Brisas, Tokio, El Remanso, San Joaquín y, recientemente, las zonas de expansión occidental (Cerritos) y suroccidental (San Joaquín).
Las causas sociales, entre las que se incluyen aspectos políticos, económicos, culturales e institucionales, los cuales se destacan en la construcción histórica de condiciones de riesgo de desastres en Pereira hasta los escenarios actuales (expuestos en el capítulo tres y sus correspondientes mapas), se pueden clasificar de la siguiente manera: Manifestaciones Se corresponden con evidencias o expresiones de las condiciones de riesgo y sus factores; en especial de la vulnerabilidad, la población y las comunidades.
a. De tipo físico
– Ubicaciones peligrosas (exposición): población ubicada en
zonas inundables de los principales drenajes, laderas inestables o de alta susceptibilidad a fenómenos de remoción en masa y llenos antrópicos (ver los escenarios de riesgo en «Capítulo tres»1581). En términos de áreas construidas que constituyen asentamientos informales de población pobre en condiciones de riesgo de desastres, en 1998 existían 112 ha; en el año 2000, 211 ha (casi duplicando el valor) y; en el 2015, 346 ha (más de 100 ha respecto al anterior y más de tres 3 veces en relación a 1988).
– Deficiencias tecnológicas constructivas (fragilidad por
tipología): construcciones precarias, transitorias y sin normas sismorresistentes; materiales mixtos y técnicas constructivas inadecuadas (banqueos, llenos y deficiencias estructurales). 81 En 1999 se determinaron 2909 viviendas en riesgo en Pereira. Al año 2013 la cifra ascendía a
6989.
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Si bien en esta investigación no se hace una evaluación detallada de la vulnerabilidad física de las construcciones (pues está por fuera de su alcance), es evidente que estos son algunos de los aspectos que caracterizan las zonas de riesgo de los sectores que aquí se consideran informales.
Una muestra representativa de viviendas en riesgo en 1999 (CARDER et al., 1999) determinó que el 58.5 % de las viviendas estudiadas tenían una tipología de construcción clasificada como transitoria (materiales mixtos y no definitivos) y el 60 % se encontraban de regular a mal estado.
– Mal estado de las construcciones (fragilidad por estado físico):
deterioros de edificaciones antiguas, las cuales eran realizadas en bahareque, materiales rígidos y mixtos.
– Construcciones que evidentemente no cumplen con las normas
de sismorresistencia: aunque no existe un estudio detallado en este sentido, es un asunto visible en algunos sectores de Pereira, en especial, en el centro tradicional.
b. De tipo socioeconómico
– Los asentamientos humanos informales, en su mayoría en
zonas de riesgo de desastre, presentan bajos niveles de ingresos, bajos niveles educativos, bajos niveles organizacionales y altos niveles de desempleo.
Los asentamientos informales llamados «subnormales», «piratas» o «clandestinos» (CARDER-HASKONING, 1986)1682 se caracterizan por niveles de ingresos bajos, altas tasas de subempleo y desempleo, alto índice de mortalidad infantil, desnutrición y enfermedades; bajos niveles educativos y alta tasa de deserción escolar en pro del trabajo infantil. En
1998,
mediante convenio interinstitucional (interadministrativo) con el AMCO, el FVP, la CARDER se realizó un inventario parcial de viviendas en riesgo. Este dio 82 Primeros estudios realizados en el tramo urbano del río Otún. Luego se extendieron a toda la Ciudad en 1988.
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como resultado veinticinco barrios de seis comunas (Cuba, San Joaquín, El Rocío, Universidad, Boston y San Nicolás), proceso en el cual se ejecutaron estudios socioeconómicos de los barrios y su población, y se determinó, entre otros aspectos, los siguientes: Respecto a la educación:
– Población mayor de 12 años sin nivel de estudios: 8.7 %.
– Población con algún nivel de estudios secundarios: 38.8 %.
Respecto al desempleo:
– El 52.9 % de la población con demanda de empleo.
– El 8.6 % de la Población Económicamente Activa (PEA) se
encontraba desempleada.
La economía informal representaba el 19.6 % de la población.
– En términos generales, de acuerdo con Rojas (2003), el
desempleo en Pereira fluctuó entre el 8.4 % y 21.5 % en el período comprendido entre 1988 y 1999.
Respecto a organizaciones sociales:
– El 43.9 % de la población manifestó no participar o pertenecer
a ninguna organización. Se consideraron en el estudio: Juntas de Acción Comunal (JAC); Juntas de Acción Local (JAL); Juntas de Padres de Familia y organizaciones políticas, cívicas, culturales, deportivas, sindicales y asociaciones de vivienda. La mayor participación se concentraba en la JAC con el 45.5 %. Respecto a los ingresos:
– La distribución de ingresos se encontró así: el 9.3 % de la
población sin ingresos, el 23.8 % con ingresos por debajo de 1 Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) y el 34.4 % con ingresos entre 1 y 1.5 SMLV.
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– Déficit de vivienda
Según Torres Tovar (2009), el déficit de vivienda ha sido una constante en la historia de Pereira. En la década de los años sesenta era de 10 000 unidades y, para el año 2004, era de 18
390 residencias, además de 6938 para reubicación y 150 barrios
para mejoramiento integral (datos de AMCO). En el actual Plan de Desarrollo Municipal (Alcaldía de Pereira, 2016) se estimó un déficit de vivienda de 10 904 unidades para la zona urbana. De acuerdo con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT)1783 vigente, el déficit cuantitativo de vivienda que presenta el municipio de Pereira es de 9771 unidades, 7639 en suelo urbano y 2132 en suelo rural, de las cuales 3628 residencias están en zonas de alto riesgo en el área urbana y 1628 en el área rural.
– Déficit en la cobertura en términos de prestación e infraestructura
de servicios públicos.
Aunque la cobertura hoy es alta, muchos sectores presentan deficiencias en la infraestructura domiciliaria. Para 19991884, los barrios informales realizaban, en un alto porcentaje, vertimientos de aguas residuales domésticas por conducción a río o quebrada (51.3 %) o vertimiento libre sobre el terreno (8.9 %).
– Déficit en equipamientos colectivos
Aunque no se tienen datos en este sentido, es evidente que en sectores informales pobres no existen equipamientos de salud, los de educación son a nivel comuna y los espacios de recreación y deportes son muy limitados.
– Déficit de espacio público
83 Acuerdo 035 de 2016, consultado en abril de 2021, en la plataforma de la Alcaldía Municipal. Existe gran discrepancia en los datos, tanto del déficit general de vivienda, como en el número de viviendas en riesgo, lo que sugiere la necesidad de realizar inventarios de vivienda en riesgo, de manera detallada, e incluir estudios socioeconómicos de la población. 84 Datos del mismo inventario parcial realizado por la CARDER et al. (1999).
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Según el Acuerdo 018 del 2000, mediante el cual se aprueba el Plan de Ordenamiento Territorial de Pereira, el déficit acumulado de parque por habitante es 8.07 m2 y el de áreas recreativas urbanas de 3.19 m2. Para el 2014, el déficit total general de espacio público para la Ciudad era de 8.4 m2/habitante (Vásquez y Monsalve, 2015).
– Los riesgos sociales o cotidianos
Este factor es particularmente importante en sectores de bajos niveles socioeconómicos donde se registran altos índices de delincuencia, drogadicción y otros riesgos sociales que hacen más vulnerable a la población frente a fenómenos físicos. La reproducción de la pobreza y las dinámicas de la marginalidad e informalidad, el aumento de la vulnerabilidad social, el desempleo formal, la drogadicción, deserción escolar, embarazo adolescente, inactividad juvenil, y particularmente, la generación de condiciones propicias para la criminalidad y la violencia urbana, se cuentan como algunas manifestaciones negativas de la segregación residencial y del riesgo cotidiano al que se exponen las comunidades marginales, como precursor del desastre (Chica Jiménez, 2012, pp. 17-18).
Factores dinámicos Se corresponden con procesos (acciones) sociales, económicos y ambientales.
– Procesos constructivos informales e ilegales: asentamientos
humanos informales (espontáneos, autoindicativos o autoinducidos) y planes ilegales de vivienda (urbanizaciones piratas) promovidos con fines económicos y/o proselitistas (ver capítulos tres y cuatro). Una descripción detallada acerca del origen de los barrios puede ser consultada en Torres Tovar (2009) y Rojas (2003).
– Procesos urbanísticos: habilitación de suelo urbanizable (suelos
de bajo costo y de baja aptitud para el uso urbanístico), técnicas
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y tecnologías constructivas de bajo costo, aprovechamiento o rendimiento máximo del espacio físico con fines de maximizar la rentabilidad económica del suelo y la vivienda. Las técnicas de construcción para maximizar el área utilizable de suelo para propósitos urbanísticos consisten, principalmente, en el corte de colinas y el lleno de laderas con el material sobrante o con escombros procedentes de otros lugares. Numerosos llenos antrópicos fueron ejecutados y, sobre ellos, gran cantidad de urbanizaciones y construcciones en general (ver capítulos precedentes). Esta forma de construir surge desde el momento mismo en que se traza la estructura urbana de retícula, a partir de la cual la Ciudad decide conservar su estilo de damero, por lo que debe recurrir a cortes y llenos para garantizar la homogeneidad del paisaje y el suelo, ya que la geomorfología era diferente (colinas alargadas en sentido este-oeste, con la incisión de profundos drenajes en la misma dirección). El caso más dramático se corresponde con la quebrada Egoyá, donde se construyeron condiciones de riesgo a partir de su canalización y la degradación ambiental generalizada que esto representó. Según Correa y Narváez (2000), después de las obras de canalización que realizaron, a partir de los años cincuenta, comenzaron procesos irregulares de urbanización sobre la bóveda del colector.
– Construcción de equipamientos en zonas de baja aptitud o
sin aptitud (ejemplos: Universidad Católica, Pinares Médica, plaza de mercado, colegio de Cuba). No solo se han construido viviendas y otras edificaciones en zonas no aptas; también algunos equipamientos públicos y privados, como por ejemplo la Universidad Católica de Pereira construida sobre la zona de inundable del río Consotá, la Clínica Pinares Médica edificada en parte sobre la quebrada La Dulcera, la plaza de mercado realizada sobre la zona de influencia de la canalización de Egoyá, el colegio de Cuba cuyas instalaciones (al menos parcialmente) están construidas sobre el antiguo relleno sanitario de Pereira en el sector de San Joaquín.
– Procesos de degradación ambiental: canalizaciones, llenos
artificiales, transformación de laderas, ocupación y deterioro de rondas hídricas, zonas forestales protectoras o suelos de
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Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
protección de corrientes hídricas (márgenes de ríos y quebradas). Sobre este aspecto se ofrece una descripción amplia en los capítulos tres y cuatro.
– Transformación del paisaje (en especial su estructura
geomorfológica, hídrica y ecosistémica). Hace parte de los procesos de degradación ambiental, pero merece especial atención al considerar que los diseños urbanísticos y su implementación incorporan técnicas para maximizar el «rendimiento» del suelo en términos urbanísticos y sin consideraciones de la geomorfología (las formas del paisaje). Esta práctica se ha perpetuado y continúa hoy día.
– Migraciones y desplazamiento forzado. De acuerdo con
Torres Tovar (2009), las constantes inmigraciones han superado la capacidad de la ciudad para responder a las demandas de suelo, vivienda, espacio público y equipamientos urbanos. Históricamente, se han registrado constantes inmigraciones de población en Pereira producto de crisis económicas, desplazamiento forzado, entre otros aspectos. Varios flujos migratorios son asociados principalmente a los procesos de industrialización, la violencia de los años cincuenta y sesenta, y al conflicto armado en las últimas décadas. Según el Plan de Desarrollo de Pereira 2016-2019, en este lugar residen 42 182 personas víctimas del conflicto.
Causa de fondo o factores subyacentes:
– La pobreza
Este es un factor esencial en la configuración de escenarios de riesgo a partir del desarrollo de asentamientos informales de población pobre que no tiene acceso a terrenos seguros, ni tecnologías adecuadas para la construcción de viviendas e infraestructura. Para el año 2014, la condición de pobreza en Pereira se situaba en el 18.01 %; es decir, 84 560 personas se encontraban por debajo de la línea de pobreza (Vásquez y Monsalve, 2015).
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– El crecimiento demográfico
El aumento permanente de la población implica mayores niveles de vulnerabilidad en términos de exposición, además de presiones sobre el medio, recursos o bienes naturales, demandas sobre el suelo urbanizable y la vivienda, equipamientos, espacio público, entre otros. Según Torres Tovar (2009), el acelerado crecimiento de la Ciudad está relacionado con el desarrollo económico, la problemática sociopolítica de la región, el país y las políticas de vivienda que trajo como consecuencia, entre otras cosas, asentamientos informales entre los que se destacan «… diferentes modelos de urbanización espontánea desarrollados por los pobladores más pobres» (p. 241). Conforme lo dicho por Rojas (2003), la población urbana de Pereira en el año 2000 era de 391 150 habitantes, con una tasa de crecimiento del 2.47 %. Según las proyecciones de población del DANE para el año 2021 la población sería de 404 270 habitantes.
– La guerra, conflicto armado o violencia
Esta tragedia de décadas trajo como consecuencia el desplazamiento forzado y, con este, población expulsada de varias partes de la región y del país, la cual se concentró en las zonas urbanas; especialmente, en las ciudades, entre ellas, Pereira. Los flujos migratorios han sido permanentes, aunque tuvieron altos niveles en la época de los años cincuenta, sesenta y en las últimas décadas.
En el Plan de Desarrollo Municipal 2016-2019 (2016) se estima una población víctima del conflicto armado, residente en el municipio, de 42 182 personas.
– Las crisis económicas
Las crisis económicas que se han presentado en el país, en general, y en la región, en particular, han generado procesos de concentración de población en las ciudades, debido a la búsqueda de mejores oportunidades económicas y sociales de los residentes campesinos. No obstante, al interior de las ciudades se presenta pérdida de empleo por parte de los obreros en las industrias.
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– La formulación, aprobación y ejecución de políticas públicas,
en especial de vivienda (casos BCH, ICT, INURBE, Fondo de Vivienda y, recientemente, las Promotoras de Vivienda); saneamiento ambiental, con la canalización de las quebradas; y ejecución de obras públicas: en particular del sistema vial. En estos casos, muchas veces se generan conflictos y problemas relacionados con los riesgos de desastres o se agravan.
– La corrupción
Siempre ha existido un reconocimiento general en la sociedad acerca de la existencia de corrupción que, sin lugar a dudas, ha tenido sus máximas expresiones en las últimas décadas con diferentes matices. Entre dichas expresiones, las cuales se encuentran relacionadas con la población y sus viviendas bajo condiciones de riesgo de desastres, se destacan: el tráfico de influencias para la legalización de barrios considerados como planes de vivienda «piratas» por razones proselitistas, clientelistas o económicas; los sobornos a funcionarios públicos y concejales para incorporar suelo urbanizable en el POT con el fin de favorecer particularmente a ciertas empresas constructoras; los sobrecostos en las obras públicas; la reducción de la calidad en términos de especificaciones técnicas para apoderarse de los recursos del estado y las entidades territoriales; la legislación en favor de particulares y empresas; la «captura» del estado por parte de intereses particulares; la creación de ONG que actúan como testaferros de funcionarios y políticos; el favorecimiento de intereses particulares por encima del bien común, entre otros.
– El sistema social, político y económico (expresado en profundas
inequidades o desigualdades e iniquidades) el cual se refleja, en términos de ciudad, en una acentuada segregación socioespacial. Cada vez es más evidente la concentración de población marginada en las márgenes1985 de la ciudad, incluso por proyectos de reubicación como Tokio-El Remanso y la renovación urbana como ocurrió con Ciudad Victoria y la construcción de viviendas de interés social y prioritario.
85 Subrayado intencional para indicar que, al parecer, en el modelo de desarrollo territorial los «marginados sociales» pertenecen a las «márgenes» de la Ciudad.
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– La vulnerabilidad institucional, la cual se manifiesta a través de
la corrupción, las acciones equivocadas y las omisiones. … las políticas públicas en materia de Vivienda de Interés Prioritario y Vivienda de Interés Social en […] Pereira, se constituyen […] en medidas segregacionistas, [sic] que usan el suelo y finalmente la vivienda como ejes operativos de la exclusión social (Chica Jiménez, 2012, p. 121).
– El acceso limitado y diferencial a los recursos.
– La tenencia del suelo (en sentido urbanístico) y de la tierra (en
sentido productivo).
– La especulación con la tierra y el suelo.
La incapacidad del Estado, en sus aspectos nacional y municipal, para plantear y ejecutar políticas integrales de vivienda, contrasta con la acción de numerosas organizaciones y personas que han propiciado la construcción informal de la ciudad, muchas veces con marcados intereses particulares y con la permisividad de las instituciones públicas, que ven mitigado —al menos de manera temporal— el amplio déficit de vivienda al cual deben responder (Torres Tovar, 2009, p. 249).
4.4. Comentarios finales acerca de la problemática ambiental
Los riesgos de desastres son claros ejemplos de una problemática ambiental que se manifiesta en un determinado territorio y que es entendida como desequilibrios presentes en la relación sociedadnaturaleza mediada por la cultura (Cubillos Quintero, 2007; Vidart, 1997; García, 1994), los cuales solo pueden ser entendidos a la luz de sus causas históricas en lo político, social, cultural y económico vinculado con actores o agentes sociales concretos en determinaos territorios. La construcción social del riesgo está representada no solo en la generación de condiciones de vulnerabilidad, sino en la potenciación de amenazas que se manifiestan como procesos relacionados con la dinámica natural, pero que tienen claros componentes antropogénicos
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(factores que intervienen en su génesis, características o comportamiento) mediante procesos sociales (ver escenarios de riesgo, capítulo tres). Lo más significativo, en la expresión del riesgo de desastres como problemática ambiental, se encuentra determinado por la manera como se ocupan y se transforman los territorios y, en estos procesos, cómo se afectan los recursos o bienes naturales vía degradación ambiental (ver capítulo cuatro).
Aquello que, desde la gestión del riesgo, se denomina la «construcción social del riesgo» (y le da un carácter social) es nada menos que aquello denominado «problemática ambiental» desde las ciencias ambientales. No se puede determinar una diferencia, ya que en ambos casos no se trata de hacer una mera identificación o caracterización de un problema puntual (problema ambiental, por demás), como la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno físico (tipo deslizamiento o inundación por desbordamiento de una corriente hídrica) con un potencial para hacer daño sobre una población expuesta, bajo condiciones de fragilidad física (aspectos que representan los factores físicos de la vulnerabilidad), sino la indagación o búsqueda de las causas que la producen, en especial, los factores estructurales y procesos dinámicos (Bleikie et al., 1996)2086 determinados por la sociedad en su expresión cultural que define la manera de entender y materializar el desarrollo en la relación procesos sociales-procesos naturales en un contexto histórico y donde dominan factores políticos, económicos y, en particular, la expresión del poder en la sociedad. En este sentido, el carácter social del riesgo no solo está determinado por la vulnerabilidad y las diversas causas, factores y procesos que la producen, sino por los desequilibrios generados por la transformación (y con ella la degradación) ambiental, a partir de procesos sociales condicionados culturalmente como expresiones de lo político y lo económico. Dicho de otro modo, lo más importante, en términos ambientales, está en las múltiples y complejas relaciones entre procesos sociales y procesos naturales en territorios concretos. El fisicalismo reduccionista trata el tema como problema puntual
86 Ver Modelo de Presión y Liberación de Desastres, mediante el cual se explica la manera
progresiva en la que evoluciona la vulnerabilidad en términos de causas de fondo, presiones dinámicas y condiciones inseguras.
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y de corto plazo e invita a su intervención de la misma manera: proyectos físicos puntuales (obras de mitigación, tales como defensa contra inundaciones y obras de estabilidad de taludes y laderas), lo cual contrasta con el enfoque social, tanto de la gestión del riesgo como de las ciencias ambientales, al tratar el tema como problemática ambiental; es decir, desde las causas que la producen: los procesos sociales determinados por factores políticos y económicos y que se expresan culturalmente en lo que tradicionalmente la sociedad acepta como «desarrollo»2187.
No es posible entonces entender esta problemática ambiental (y todas) y encaminarse con procesos para revertirla si no es en la medida de descubrir sus múltiples y complejas relaciones y sus causas estructurales, cuyo proceso investigativo debe hacerse desde las ciencias ambientales —de manera interdisciplinaria— o con enfoque interdisciplinario.
87 En general, en términos territoriales, el crecimiento físico y económico de las ciudades.
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CAPÍTULO
Las implicaciones de la degradación ambiental y la construcción de riesgos de desastres en el desarrollo territorial
5.1. Discusión final
El desarrollo de un territorio debería estar en función de las culturas, los ecosistemas, los elementos naturales constitutivos de la base ambiental de los terrenos y las restricciones determinadas por procesos naturales geológicos e hidrometeorológicos. La primera representa la manera como los grupos humanos se apropian e identifican con el territorio; los segundos constituyen el soporte natural para las actividades socioeconómicas, la calidad ambiental y los hábitats naturales y humanos. Los factores o procesos naturales también implican limitaciones, dificultades o impedimentos para las actividades humanas, pues representan límites físicos o son determinantes en términos de amenazas para la población (topografía, actividad sísmica y volcánica, erosión, fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales —para destacar los más importantes y determinantes en Pereira—).
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La manera como debe abordarse implica procesos de planificación (Planes de Ordenamiento Territorial) que determinan, entre otros aspectos, la forma de ocupación del territorio (Modelo de Ocupación Territorial), la regulación de uso y transformación del suelo (en sentido urbanístico) y el desarrollo de actividades económicas. Sin embargo, estos han privilegiado, en términos de ocupación y modificación territorial, el «desarrollo» físico y económico a expensas de lo social y lo ambiental.
En términos ambientales, lo más relevante tiene que ver las condiciones generalizadas de riesgo de desastres en Pereira, las cuales tienen un gran acumulado histórico asociado tanto con asentamientos informales e ilegales, como con procesos urbanísticos formales, planificados y legales (bajo los términos de las normas urbanísticas y del ordenamiento territorial). Esta situación se traduce en un alto potencial de daños y pérdidas hacia el futuro (cercano) para la Ciudad, es decir, desastres en potencia.
Por un lado, la generación y consolidación de asentamientos humanos informales en zonas no aptas donde se configura una alta exposición de la población y sus medios de vida frente a fenómenos físicos tipo inundaciones, avenidas torrenciales y fenómenos de remoción en masa que han generado, por demás, un alto impacto sobre el paisaje, los elementos naturales constitutivos de la base ambiental del territorio y su espacio público.
Por otro lado, los procesos de urbanización desarrollados a expensas de transformaciones ambientales muy drásticas sobre el paisaje y el sistema hídrico, principalmente, a partir de la construcción de canalizaciones y llenos artificiales (o llenos antrópicos como se les llama tradicionalmente) que han configurado riesgos de desastres invisibles y, por consiguiente, difíciles de tratar. A partir de lo anterior, se determinaron escenarios de riesgo de desastres, tal como se presentó en el capítulo dos. Los casos más dramáticos se corresponden con el Tramo Urbano del Río Otún y el centro tradicional de Pereira. El primero debido a sus múltiples riesgos (población expuesta a sismos, fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales), pero en especial, porque un gran
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número de personas, sus viviendas y medios de vida se ubican sobre las márgenes de un río torrencial, donde se pueden presentar eventos de gran magnitud si en la cuenca coinciden al tiempo altas precipitaciones (lo que es normal) con sismos de mediana o alta magnitud (lo que también sería normal). El segundo debido a sus condiciones de vulnerabilidad física frente a la actividad sísmica, sea por construcciones antiguas y deterioradas o por edificaciones que, en general, no cumplen con normas de sismorresistencia2288.
La generación de condiciones de riesgo tiene sus fuentes en procesos ambientales y no solo por exposición o vulnerabilidad de la población a fenómenos físicos que denota una clara relación entre procesos sociales y naturales, sino por la degradación ambiental que, históricamente, se ha registrado de manera acumulativa en el territorio producto de la forma como creció la ciudad (asociado a su modelo de desarrollo físico y económico). Debido a esto se tiene un alto acumulado de potenciales pérdidas y daños asociado con los procesos ambientales. Con ellos, las actuales condiciones de degradación ambiental y de riesgos de desastres generaron un gran deterioro de la estructura ecológica principal2389, potenciaron amenazas, construyeron vulnerabilidad y degradaron ecosistemas reguladores hídricos o que cumplían una función de estabilidad sobre los terrenos (funciones o servicios ecosistémicos o ambientales esenciales). Per se, es una afectación negativa al desarrollo territorial, la manera como, de forma acumulativa, se generaron condiciones de riesgo de desastres en la ciudad de Pereira, a partir de procesos de degradación ambiental; sin embargo, es importante mencionar otras implicaciones, de las que se destacan, a manera de síntesis, las siguientes: En términos ambientales La afectación de la estructura ecológica principal por degradación ambiental y pérdida de recursos o bienes naturales en los procesos de ocupación y transformación de terrenos y paisajes, la ocupación 88 Hay que advertir que después de 1999 (año del más reciente desastre por sismo) se tiene una amenaza tecnológica concatenada: el gas domiciliario. A esto se le suman viejas tuberías de acueducto y alcantarillado obsoletas y, seguramente, en mal estado. 89 En términos del ordenamiento territorial definido por el Decreto 3600 de 2007.
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de suelos de protección ambiental2490 (márgenes o rondas de corrientes hídricas, humedales y laderas de alta pendiente), así como la reducción significativa de elementos naturales constitutivos del espacio público (drenajes, coberturas vegetales, entre otros).
En síntesis, la degradación de suelos; la pérdida de corredores ecológicos y ambientales; el detrimento de bosques, en general, coberturas vegetales de regulación y protección; así como la alteración drástica del paisaje; la degradación de ecosistemas (estructura y funciones), sus servicios asociados y, con ellos, la alteración de los procesos y ciclos ecológicos que le dan soporte al desarrollo económico y social de una población. Con todo esto se pierde la posibilidad de ordenar y desarrollar el territorio sobre la base de un sistema ambiental equilibrado y una buena estructura ecológica.
En términos de desarrollo físico-ambiental La reducción espacial de posibilidades por dotar a las comunidades de infraestructura (vial y de servicios públicos); así como de espacio público y equipamientos colectivos: los altos costos en la construcción de infraestructura por dificultades en la intervención y adecuación de los terrenos (y su baja seguridad o estabilidad); la restricción a integrar los barrios a la estructura urbana, con sus posibilidades de conexión y comunicación; las dificultades en la prestación de servicios públicos (asentamientos humanos y urbanizaciones por fuera del perímetro sanitario y sin posibilidades de cobertura, de acuerdo con los planes maestros de servicios públicos); las dificultades en los procesos de saneamiento ambiental relacionadas con el manejo de residuos sólidos, aguas residuales domésticas, el control de las aguas lluvias y el purificación hídrica (la construcción de colectores y una red eficiente de alcantarillado).
Existe un gran déficit en la calidad ambiental y una crisis urbana generada por acumulación histórica asociada con procesos urbanísticos de la cual hacen parte las altas condiciones de riesgo de desastres para la ciudad que siguen en aumento.
90 Protección en doble vía: de un elemento, recurso o bien natural respecto a la población y sus actividades socioeconómicas, y de la población frente a los fenómenos físicos naturales.
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Por tanto, en términos de ordenamiento y desarrollo territorial, los sistemas estructurantes como servicios públicos, espacio público2591, equipamientos colectivos, y movilidad y transporte se ven seriamente comprometidos y, con ellos, la posibilidad de consolidar una ciudad segura, saludable y ordenada. El sistema habitacional, en particular, tiene y tendría hacia el futuro bajos niveles de seguridad y calidad ambiental, así como un constante aumento en el déficit de vivienda con los altos costos sociales, económicos y ambientales. En términos de desarrollo humano En la actualidad, la Ciudad y sus pobladores presentan altas condiciones de inseguridad que no solamente son físicas, por exposición y fragilidad, sino manifestadas en la baja resiliencia relacionada con aspectos sociales, políticos y económicos de las comunidades. Dicha resiliencia tiene que ver con la capacidad que estas tienen de ejercer poder sobre sus territorios apropiados culturalmente; es decir, es una ciudad altamente vulnerable y poco resiliente.
Otra característica conflictiva del ordenamiento de manera acumulativa que, hacia el futuro, parece continuar es aquello que se ha llamado «gentrificación» o el «aburguesamiento» de una zona para que unos se enriquezcan y otra parte de la población sea expulsada. Los habitantes de estos sectores regularmente no se benefician económica ni socialmente —y de ni ninguna manera—. Las comunidades terminan desplazadas o expulsadas de sus territorios y concentradas en las márgenes de la ciudad. Se fabrican así dos ciudades, una formal y otra informal; una consolidada, con acceso a recursos y otra con limitadas posibilidades para su desarrollo debido a sus escasos recursos y a la baja dotación de equipamientos e infraestructuras, además de los aspectos de tipo socioeconómico en relación con el desarrollo humano. Así, la ciudad y su sociedad quedan en deuda con la garantía de derechos constitucionales, en especial, con lo relacionado a una vivienda digna, a un ambiente sano y a la seguridad. 91 El déficit acumulado para Pereira es de 8.4 m2/habitante. Existen sectores, como los barrios de la antigua banca del ferrocarril, que tienen menos de 1 m2/habitante.
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En términos de gestión del riesgo, es necesario resaltar que esta crisis acumulada es heredada de procesos ambientales y de la función del modelo de desarrollo (de la manera como se ha entendido y practicado el mismo); esto es, de los procesos y acciones territoriales de ocupación y transformación relacionados con la industrialización, el desplazamiento forzado, la forma como se urbaniza y los procesos de degradación ambiental. Esta gestión asociada con lo denominado desarrollo implica un aumento considerable de la vulnerabilidad, lo cual supera en mucho la gestión. Dicha Gestión, tradicionalmente, ha sido fisicalista (medidas físicas de intervención), es decir, no se intervienen factores subyacentes del riesgo. Esta se ha generado como consecuencia una alta marginalización y segregación socioespacial, y se ha profundizado en las inequidades e iniquidades. En conclusión, la Ciudad es física y económicamente insostenible, y social y ambientalmente insustentable. La insostenibilidad se manifiesta en términos de las potenciales pérdidas y daños que superan, en mucho, la capacidad de gestión; esto es, probables impactos más allá de las posibilidades reales de recuperación. La insustentabilidad, por su parte, se explica desde la injusticia social que es característica de la problemática ambiental configurada y relacionada con los riesgos de desastres y que se expresa mediante la gentrificación, la segregación y la marginalización, es decir, la iniquidad.
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Consideraciones finales Diseñar y conservar la estructura de damero para la Ciudad trajo como consecuencia graves problemas en términos ambientales y, en especial, en la configuración de condiciones de riesgo y pérdida de calidad ambiental urbana. Existen grandes disimilitudes entre lo planificado, lo aprobado y lo construido en dicho espacio. Se halla una alta informalidad en los procesos constructivos y urbanísticos de todos los niveles socioeconómicos lo cual genera grandes impactos negativos sobre el desarrollo territorial y, en particular, sobre las acumuladas condiciones de riesgo de desastres. Los asentamientos humanos informales, los procesos urbanísticos ilegales y la generación de condiciones de riesgo están en relación directa con los desequilibrios ambientales y la falta de una apropiada gestión en este sentido. A esto se suman políticas de vivienda y de ocupación de suelo poco claras en su formulación y equivocadas en su ejecución.
Aún persisten las formas tecnológicas de adecuación de terrenos para habilitar suelos «urbanizables» que generan graves problemas ambientales, en especial, los relacionados con la transformación del paisaje y la intervención de drenajes por canalizaciones y llenos antrópicos. Con esta situación, la configuración de escenarios de riesgo se hace ocultos o invisibles.
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Los escenarios de riesgo, aquí determinados, no coinciden con los que presenta el Plan de Ordenamiento Territorial2692 vigente, debido a falta de estudios y al no reconocimiento de los «riesgos invisibles» (construcciones sobre llenos y quebradas) y los existentes sobre la ciudad «planificada».
En términos de estudios, con propósitos de planificación y gestión, se tienen grandes deudas relacionadas con los siguientes aspectos: no se ha dimensionado, en realidad, el potencial de daños y pérdidas (en caso de desastre) para ninguno de los escenario; no se han determinado los riesgos de desastre asociados con avenidas torrenciales ni los escenarios de múltiples riesgos; no se tienen estudios detallados de la vulnerabilidad física frente a la actividad sísmica, ni se han actualizado los estudios de microzonificación sísmica para la ciudad. Los estudios de vulnerabilidad, desde la perspectiva socioeconómica, están todos por hacer y las investigaciones acerca de los procesos sociales y ambientales relacionados con las causas de los riesgos de desastres aún están por desarrollar.
Para comenzar, en términos de estudios requeridos, es necesario:
– Determinar la vulnerabilidad física por fragilidad en sectores
informales.
– Determinar la vulnerabilidad física de construcciones y
edificaciones (en especial las antiguas) frente a la actividad sísmica.
– Realizar estudios detallados de vulnerabilidad en todos sus
aspectos (factores sociales y económicos).
– Modelar escenarios de riesgo por avenidas torrenciales (en
especial para el río Otún) asociadas con 1) lluvias, 2) lluvias más sismo, 3) función de la variabilidad climática y sus eventos 92 Existen considerables e importantes errores e imprecisiones en los estudios de riesgos del POT vigente, en particular en su cartografía y, en especial, en lo relacionado con las modelaciones de susceptibilidad a movimientos en masa. Se deja por fuera zonas de alta amenaza o se incluye, en la categoría de amenaza alta, zonas estables. Así mismo, en relación con avenidas torrenciales, por ejemplo, se incluyen zonas altas de la Ciudad hasta donde sería imposible una afectación por estos fenómenos.
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extremos y 4) función de los escenarios de cambio climático.
– Realizar investigaciones en procesos sociales y ambientales
que configuran escenarios de riesgo de desastres en contextos biofísicos y socioeconómicos particulares, es decir, en territorios y microterritorios concretos.
Los escenarios de riesgo de desastres actuales, consolidados y en proceso de construcción y consolidación hacia el futuro, indican claramente que las causas que los han generado prevalecen, al igual que las deficiencias en la planificación y gestión territorial. El riesgo de desastres y sus causas asociadas (entre ellas los procesos de degradación ambiental) son un claro ejemplo de la problemática ambiental por su complejidad y por la necesidad de entenderlas en perspectiva histórica en lo político, lo social, lo económico y lo ambiental. Por esta razón, debe ser estudiada, investigada e intervenida en términos de planificación y gestión desde las ciencias ambientales. Dicho de otro modo, para superar el fisicalismo (materia de ocupación de las ciencias aplicadas, hasta ahora, como la ingeniería2793), se requiere un análisis desde las ciencias ambientales (el riesgo como objeto de investigación y la gestión del riesgo como parte integral de la gestión ambiental y territorial).
Para el estudio de los riesgos de desastres, debido a su compleja naturaleza, se requieren miradas integrales, es decir, estudios interdisciplinarios. Esta situación implica, además, el reconocimiento de sus contextos biofísico y socioeconómico; y considerar los diferentes niveles territoriales, sus conexiones y relaciones2894. Las investigaciones de la historia ambiental de los territorios, para interpretar las transformaciones ambientales, constituyen el principio de entendimiento de la degradación del ambiente y la configuración histórica de escenarios de riesgo de desastres.
93 En especial las ingenierías civil, sanitaria, geológica y la arquitectura. 94 En Colombia, las regiones geográficas, aunque conectadas (como sistemas abiertos), son muy diferentes en sus contextos. Este hecho explica sus diferencias en términos de fenómenos físicos amenazantes, vulnerabilidades y riesgos de desastres.
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Finalmente, revertir esta problemática ambiental (degradación y riesgo de desastres) requiere procesos de largo plazo, pero para comenzar, en términos de planificación y gestión, se deben liberar las áreas ocupadas de drenajes permanentes y recuperarlas en términos de generación de espacio público para la ciudad, al constituir corredores ambientales2995. Con esto se reducen riesgos de desastres, se aumenta el índice de espacio público y se mejora en términos de calidad ambiental urbana.
Veinte años después del desastre, en Pereira no se avanzó en la configuración, construcción y reglamentación del «Bulevar Egoyá»; un gran proyecto que pretendía la reducción de riesgos de desastres a lo largo de la quebrada y el colector Egoyá, a la vez que la generación de espacio público de Ciudad. Todo lo contrario, se ha reducido la franja de protección lo cual ha propiciado nuevamente la consolidación de expectativas constructivas.
La reparación del colector que adelanta la Empresa Aguas y Aguas de Pereira es importante y necesaria, pero se requiere una intervención mayor y más integral, de tal manera que esto no represente, hacia el futuro cercano, la densificación, reconstrucción y redensificación de la zona de influencia del colector y la quebrada Egoyá. En otro orden de ideas y de manera simultánea, se deben densificar sectores de terrenos más estables (de mayor aptitud) y en altura para compensar las áreas liberadas y lograr una mejor configuración de estructura urbana3096.
95 Principalmente, a lo largo de las quebradas Egoyá, La dulcera y La Arenosa (pero también otros drenajes permanentes de la ciudad de Pereira).
96 Recientemente, se ha generado una gran polémica de ciudad en torno al uso que debe tener el terreno del batallón San Mateo. Desde esta investigación se propone su uso en términos de avanzar hacia un riesgo aceptable en términos de liberar las áreas de drenajes, densificar zonas de terrenos estables y generar espacio público. Este lote, una vez recuperado para la Ciudad, debería servir para materializar esta propuesta. Así comenzaría este espacio a ser más sostenible (física y económicamente) y sustentable (social y ambientalmente).
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Figura nro. 69. Egoyá en el centro de la Ciudad (a la altura de las calles 21 y 22).
Elaboración propia.
Por ser de largo plazo, esta gestión debe estar acompañada de acciones de corto plazo para la protección de la población en materia de sistemas de alerta temprana y estrategias para el manejo de emergencias.
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Figura nro. 70. Intervención Egoyá en la calle 22 con carrera 11. Elaboración propia.
Figura nro. 71. Lo que queda del «gran» Bulevar Egoyá (carrera 11 entre las calles 22 y 23).
Elaboración propia.
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Hacia un modelo de ciudad, sostenible y sustentable La sostenibilidad física y económica de la ciudad, así como su sustentabilidad social y ambiental, dependen, en gran medida, de su planificación y desarrollo a largo plazo en función de revertir su problemática ambiental en relación con la deconstrucción de las condiciones de riesgo de desastre. Esta situación implica un gran reto y un compromiso por parte de la institucionalidad y la sociedad en general.
Se requiere la articulación, a nivel local y regional, de los sistemas ambientales, de gestión del riesgo de desastres y de planificación, así como la integración de los diferentes procesos de gestión; es decir, la gestión ambiental territorial, la gestión del riesgo de desastres y el ordenamiento territorial.
La planificación a largo plazo debe fundamentarse en la recuperación y protección de su estructura ecológica principal que le dé equilibrio al sistema ambiental respecto a las actividades económicas y al crecimiento físico de la Ciudad; esto es, la recuperación y protección de las principales corrientes hídricas (incluidas sus rondas) de los ríos Otún y Consotá; las quebradas La Dulcera, La Arenosa y Egoyá, entre otras; los relictos de bosque urbano y el arbolado del espacio público;
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la estabilidad del suelo y su uso en función de la aptitud, en particular, desde el punto de vista urbanístico, para lo cual será muy útil retomar las metodologías de la geología ambiental de finales del siglo pasado que daban, como resultado, zonificaciones de terrenos para el uso urbano. La deconstrucción de condiciones de riesgo de desastre debe incorporar la discusión acerca del «riesgo aceptable» desde el punto de vista físico-técnico, social, político, económico y ambiental. Pereira, a diferencia de ciudades como Medellín y Manizales y la mayoría de los municipios del departamento de Risaralda, sí tiene terrenos con aptitud (por la estabilidad de terrenos) y una alta potencialidad urbanística (por la disponibilidad de servicios públicos, entre otros aspectos, de manera segura). Estos elementos se deben considerar, sin embargo, los altos costos en la adecuación de terrenos y procesos constructivos, debido a sus restricciones de tipo sísmico, topográfico y geomorfológico y la densidad de drenajes profundos en dirección E-W, dificultan el desarrollo de infraestructura hacia el sur.
A partir de esta discusión de ciudad, tanto la planificación como la gestión se deben fundamentar en procesos de largo plazo para la reducción del riesgo de desastres y la prevención de riesgos futuros. Se debe incorporar la generación de conocimiento (zonificación de terrenos, inventarios de vivienda en zonas de riesgo y estudios socioecómicos), el reasentamiento de población y la construcción de obras de mitigación; la reducción de la vulnerabilidad física, además de la social y económica mediante políticas e intervenciones, en función de garantizar las mejores condiciones de vida de la población y de las comunidades.
Algunos de los aspectos más relevantes que se deben considerar en este acuerdo de ciudad incluyen:
– La liberación de drenajes ocupados, en especial Egoyá, La
Dulcera y La Arenosa, sobre los que se construiría espacio público. Este hecho puede compensarse, en búsqueda de equilibrio con la densificación en altura de algunos sectores como el centro tradicional de Pereira. En algunos casos, se podrán y deberán liberar y proteger laderas de alta pendiente y densificar los lomos alargados de las colinas.
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– Plantear el uso de los terrenos del batallón en términos de
operaciones urbanas integrales con proyectos combinados de espacio público de ciudad y vivienda, con el fin de cubrir las áreas liberadas de los drenajes centrales.
– Las posibilidades de expansión hacia el sur y el occidente,
para cubrir el déficit de vivienda y promover los procesos de reasentamiento de población, deberán diseñarse sobre estudios de zonificación de terrenos y la actualización de la zonificación sísmica. En todo caso, no se trata de una ciudad compacta o difusa, sino de una ciudad segura y equilibrada con el ambiente; situación que implica densificar terrenos aptos, así como liberar, restringir y proteger espacios no aptos.
– El reasentamiento de población debe considerar seriamente
la participación de las comunidades para que no constituyan proyectos expulsores de población, como suele ocurrir con la reubicación de viviendas.
– Un acuerdo de ciudad debe contar con la participación, en
términos de negociación y concertación, de sectores públicos y privados; en otras palabras, instituciones y agencias estatales, gremios públicos y privados, comunidades y academia. Todas las acciones propuestas se deben considerar de manera integral, a largo plazo y gradualmente, al menos para cincuenta años, como proceso sometido constantemente a evaluación y control, en donde cada POT considera los resultados de su implementación sobre la base de la gestión del riesgo de desastres y la gestión ambiental territorial. Un modelo de ocupación territorial debe considerar la simulación de ciudad basada en los parámetros anteriores. De igual forma, este modelo no sería viable sin el control de la especulación del suelo (en términos urbanísticos) basado en la función social y ecológica de la propiedad, así como un eficiente control físico (urbano) y ambiental.
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La Editorial de la Universidad Tecnológica de Pereira tiene como política la divulgación del saber científico, técnico y humanístico para fomentar la cultura escrita a través de libros y revistas científicas especializadas.
Las colecciones de este proyecto son: Trabajos de Investigación, Ensayos, Textos Académicos y Tesis Laureadas.
Este libro pertenece a la Colección Ensayos.
Héctor Jaime Vásquez Morales Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira
Cita: Vásquez Morales, Héctor Jaime (2021), Degradación ambiental y riesgo de desastres en la ciudad de Pereira, Universidad Tecnológica de Pereira, p. N. https://hdl.handle.net/11059/13886