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El rol de la mujer docente y estudiante en el contexto educativo pereirano, desarrollo social y su transformación en el cambio de siglo XX al XXI

Jhon Manuel Marín Oyola

Universidad Tecnológica de Pereira

Facultad de Ciencias de la educación

Escuela de español y comunicación audiovisual

Licenciatura en Comunicación e Informática educativas

Asesor: Jaime Andrés Ballesteros

Pereira

2025

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Agradecimientos

Para empezar hay que agradecer la posibilidad de tener convicciones y seguirlas, pues iniciar hoy un proyecto de investigación implica mucho más que simplemente las ganas de querer hacerlo y en muchas ocasiones este mundo que va tan deprisa no nos permite dedicarle el tiempo que investigar requiere. Es por eso que agradezco dedicarle tanto tiempo, porque ha valido cada segundo (incluso aquellos que no se le dedicaron a la investigación o al menos no directamente), pues habiendo tantas posibilidades de hacer un proceso fugaz, a hoy sigo pensando en dedicarle el tiempo y la dedicación que el proceso investigativo requiere. Por tanto hay que agradecer al profesor Jaime, quién vio este proceso desde el inicio y lo guío hasta aprobarlo.

También quiero agradecer a cada persona que hizo parte de este proceso directamente, a Caro por los libros y la resistencia a través de los años, a mi madre, mis hermanos y mi hermana, mi tía y su esposo, de manera especial a mis sobrinos y mi sobrina que son la definición de la felicidad y a ti.

Agradecer por sus aportes indirectos a todas las mujeres referenciadas en este documento, todas en conjunto transformaron el mundo con la valentía de pocos. Agradecer a una noticia y más que a la noticia, a la protagonista de aquella noticia, una mujer de 35 años, una empleada con una hija y una madre, una mujer como muchas, que la vida no le había dado las posibilidades de terminar sus estudios de bachillerato en las edades que se

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supone, pero esa no era la noticia, eso no sería noticia en ningún medio. El titular de la noticia era el siguiente: "La muerte de Rosa Elvira Cely, un crimen abominable” . A pesar que la noticia era altamente detallada en contar lo que había sucedido, ni siquiera eso narraba lo realmente salvaje que había sido el hecho. Recuerdo que al leerlo para una actividad final de la materia de humanidades 2 de la ingeniería en sistemas, inmediatamente quise saber más, al menos que no se hubiese quedado impune como los otros tantos asesinatos a mujeres que existían en la época, pero para mí sorpresa y para la de todos los que seguimos el caso, el horror no paro ahí. Con cada noticia que fue saliendo con el tiempo el coraje hacia el mundo se hizo mayor. Rosa no solo la torturó, violó y mató un compañero de clase, lo hizo también otro compañero que le tendió la trampa para que se encontrará con su homicida, lo hizo la policía que nunca atendió los reiterados llamados que hizo al 123, lo hizo el servicio de ambulancia que demoró la asistencia y traslado, lo hizo el servicio de salud que le demoró la atención por temas de cobertura, lo hizo el estado que no generó nunca una política de prevención de violencia sexual y menos una ley que castigará los delitos ejercidos contra las mujeres, lo hicieron las personas que justificaron la muerte de una mujer por como iba vestida, la hora en la que salía, el estrato y condiciones sociales, algunos hasta se atrevieron a juzgarla moralmente por su propia muerte y lo sorprendente de todo es que a pesar de saberse todos estos culpables, aún así no importó. En un país indolente a la violencia, torturar, empalar, violar, secuestrar y asesinar no es importante y menos si se trataba de una mujer. Afortunadamente miles de mujeres en varios lugares del país se unieron a potestar y exigir que nunca más la muerte de una mujer quedará impune.

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Y esas protestas ayudaron a que se creará una ley, la ley Rosa Elvira Cely que juzgaba los homicidios de mujeres con condenas más severas, ley que luego sería bautizada como feminicidio. Gracias a Rosa, a su desafortunado e innecesario sacrificio, se empezó una discusión que ha ayudado a miles de mujeres a protegerse de un agresor que casi siempre está cercano a ella y ayudó a que un estudiante de una ingeniería se diera cuenta que el mundo frío de las ingenierías jamás sería su hogar.

Y así como ella luchó hasta su último suspiro por construir un mundo mejor, así mismo no debemos dejar de hacerlo, para que su memoria y la de muchas perdure en la historia sin ser borrada de ella.

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Resumen

La mujer continúa siendo eje de discusiones basadas en juegos de poder y de imposición de roles, situaciones que se han buscado erradicar para lograr una igualdad de la mujer con relación al hombre. Por eso este documento enlista y presenta una serie de acciones realizadas por mujeres, con eje central las pereiranas, que buscan reivindicar su accionar en la historia realizando ejercicios de formación, educación, innovación e intervención social que les permite transformar unas realidades cargadas de exclusión y estigma que se mantuvieron en el pasar de la historia, que incluso al día de hoy podemos evidenciar. Es que para reconocer lo que es la mujer actualmente, hay que dar cuenta de la historia y los sucesos históricos que han marcado una manera de ver el mundo y a la mujer especialmente. Por eso se revisa desde puntos particulares que son ejes centrales de la transformación como son: la educación y la pedagogía que da al mundo académico un texto que nutre las discusiones de la mujer y su impacto en el mundo.

Palabras clave: Mujer, educación, pedagogía, Mujer pereirana

Abstract The women continue to be the axis of discussions base on power games and the imposition or roles, situations that we have sought to eradicate in order to achieve equality

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between women in relation to men. For this reason, this document lists and presents a series of actions carried out by women, with a focus on the women of Pereira. Actions carried out by women, with a central focus on women from Pereira, who seek to their actions in history by carrying out training, education, innovation and social intervention exercises thateducation, innovation and social intervention that allow them to transform the realitiesthat have made them less in the course of history and that even today we can see. Today we can still see today. In order to recognize what women are today, it is necessary to takethe history and the historical events that have marked a way of seeing the world and the way ofthe way of seeing the world and women in particular. For this reason, it is particular points that are central axes of transformation, such as education and pedagogy, which provides the academic world with a text that nurtures the discussions of women and women's issues nurtures discussions of women and their impact on the world.

Keywords: women, education, pedagogy, Pereira's women

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Tabla de contenido

Agradecimientos ..……..………………………………………………………………… 2 Resumen ..……..…………………………………………………………………………. 5 Abstract ..……..………………………………………………………………………….. 5 Tabla de contenido ..……..………………………………………………………………. 7 Indice de figuras .……..……………………………………..…………………………….9 Introducción ……..………………………………………………………………………. 10 Justificación ……..……………………………………………………………………….. 12 Objetivos ..……..…………………………………………………………………………. 13

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Capítulo 1. La mujer pereirana en los contextos históricos, culturales, políticos y educativos ..……..……………………………………………………………………………………. 14

1.1. Contextualización Social e Histórica General ..……..…………………………….. 15

1.2. Contextos Históricos, Educativos, Culturales y Políticos de Pereira..……..…...…. 17

Capítulo 2. Los aportes pedagógicos de la mujer pereirana en su rol de docente y estudiante al campo educativo nacional. ..……..…………………………………………………….. 24

2.1. La Mujer y la Educación ..……..………………………………………...…………. 25

2.2. La Mujer Pereirana. ..……..……………………………………………………….. 30

Capítulo 3. Mujeres pereiranas que han realizado acciones de transformación en el contexto educativo y pedagógico. ..……..…………………………………………………………. 34

3.1. Aportes Pedagógicos ..……..…………………………………...…………………… 35

3.2. Mujeres pereiranas que transforman ……..……………………………………….. 43

3.2.1. María Rojas Tejada. ……..………………………………………………..43

3.2.2. Carlota Sánchez. ……..…………………………………………...………. 44

3.2.3.Sary Arango Gaviria ……..………………………………………………... 46

3.2.4. Fanny Aristizabal de Arenas ……..………………………………………. 47

3.2.5. Bolivia Chica Rios ……..………………………………………………….. 48

3.2.6. Esther Marulanda de Botero ……..………………………………...…….. 50

3.2.7. Edilma Escobar Cano ……..……………………………...………………. 50

3.2.8. Stella Brand ……..………………………………………………………… 50

Conclusiones ……..………………………………………………………………………. 52 Recomendaciones ……..…………………………………………………………………. 55 Referencias ……..………………………………………………………………………… 57

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INDICE DE FIGURAS

Figura 1. Número de mujeres elegidas/nombradas jefas de gobierno/ estado por país desde

1946. ………………………………………………………………………………… Pág. 16

Figura 2. Estudiantes universidad tecnológica de Pereira según género 1961 – 2010 ……………………………………..………………………………………………… pág 36 Figura 3. Docentes universidad tecnológica de Pereira según género 1961 – 2010 ……………………………………..………………………………………………… pág. 38 Figura 4. Consejo superior universitario – Consejo académico universidad tecnológica de Pereira según género 1995 – 2010 ……………………………………..…………… pág. 39

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Introducción

Desde que se tiene conocimiento histórico de los inicios de las sociedades a la mujer se le asignaron roles basados en la naturalidad de ciertas de sus acciones, aunque hubo algunos que fueron impuestos y retransmitidos por sociedades que contaron la historia en textos escritos por historiadores, relatores o cuenteros ultra conservadores que querían mantener un paradigma social de superioridad masculina, lo que permitió la incorporación de la mujer en tareas específicas, sustentadas en acciones “naturales” basadas en la condiciones físicas, psicológicas, sociales y morales, como su capacidad materna, la belleza, la fuerza física o las condiciones extremas del entorno, que para interpretación de algunos requería únicamente la fuerza o incluso un tipo de inteligencia, la cual sólo la tenía el hombre. Por eso se denominaron como tareas primordiales pues estaban enlazadas a la supervivencia del colectivo, desconociendo que las tareas de mantenimiento y cuidado eran igual o en algunos casos más importantes para el desarrollo social del grupo. Todo esto fue

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desembocando en un estereotipo de la mujer para ciertas labores hogareñas, secundarias y por tanto menos importantes o relevantes.

Por eso en muchos de los escritos de orden histórico que se pueden encontrar, generalmente se relaciona con facilidad a la mujer y la familia, el hogar, como compañía, con la belleza, la moda o la mujer y lo malo o prohibido. Desde el lenguaje reforzamos y transmitimos entre generaciones concepciones de mujer que le otorgan características que refuerzan estereotipos o interpretaciones que mantienen un estigma social generalizado sobre lo que significa ser mujer y el cómo serlo.

En Colombia, un país de tradición conservadora todas estas concepciones se mantuvieron y reforzaron incluso más que en muchas partes del mundo y pese a que existieron algunas acciones de cambio, tuvieron un desarrollo lento y pausado con respecto al resto del mundo en esas mismas épocas, sin desconocer el arduo e incansable trabajo que realizaron las mujeres que tomaron la batuta para realizarlas. En el ámbito local, en Pereira, de la misma manera el paradigma se mantenía en funcionamiento, sin embargo, aquí, más que en cualquier parte del país, los intentos tuvieron mayores logros consiguiendo hacer cambios y transformaciones en todas las esferas sociales que impactaron la manera de ver la vida, de entender las inequidades sociales y de reflexionar acerca de la mujer.

Por eso ver las mujeres desde varios puntos de vista ha ayudado a reflexionar sobre su accionar, en especial en los ámbitos políticos que es donde las brechas han sido más grandes y a su vez, es donde se han hecho las gesta más grandes, pues la educación, la labor social y la política vienen de la mano y juntos son los pilares que generan los más grandes actos transformadores.

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Por eso poner en la discusión mujeres con sus nombres y sus acciones, que para muchos nos han sido desconocidas, ayuda a poner en circulación una idea de reivindicación a grupos que han sido marginados al pasar de los años. Presentar mujeres que han hecho grande Pereira y reconocerlas como las constructoras de sociedades les da una postura diferente frente a lo que se les ha negado al pasar de los años, como es el reconocimiento social por construir y aportar a la reconstrucción social de una ciudad que ha logrado grandes cosas a raíz del esfuerzo colectivo de sus habitantes, pero que por muchos años ese gran aporte de la mujer no tuvo la visibilidad que siempre debió.

Justificación.

En el proceso de reconstrucción de memoria histórica que se viene dando desde hace unos años, principalmente por colectivos, se ha buscado darle voz a ciertos actores y actrices que participaron en hechos históricos claves, que, por olvidos, conveniencias o simplemente no tener la información fueron borrados de esos sucesos de los que fueron partícipes y algunas protagonistas como lo es el caso de la mujer. Por eso para entender los aportes de la mujer en diversos contextos y roles, esta monografía, usando la historia y los contextos históricos propenderá por “iluminar” caminos en el pasado, que permita sentar bases, tanto para el presente como el futuro en temas de la mujer en la educación, la mujer en la vida social y la mujer como liberadora de sí misma.

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Es así como este documento tienen la intención de convertirse en un texto que aporte a la reflexión de la mujer en diversos campos y resaltar su relevancia en la construcción de ciudad, de país y mundo. Precisamente el tema de la mujer en la actualidad es uno de los temas centrales en las discusiones de todos los entornos, por eso buscar entender cómo sus aportes y actos han promovido la figuración pública de sí misma, es lo que lo hace pertinente a la discusión metodológica y a la academia en general.

Objetivos

Objetivo general

1. Contribuir con la reflexión alrededor del rol de la Mujer docente y estudiante en el

contexto educativo pereirano, desarrollo social y su transformación en el cambio de siglo XX al XXI

Objetivos específicos:

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1. Rastrear el actuar de la mujer pereirana en los contextos históricos, culturales,

políticos y educativos

2. Analizar los aportes pedagógicos de la mujer pereirana en su rol de docente y

estudiante al campo educativo nacional.

3. Presentar diversas mujeres pereiranas que han realizado acciones de transformación

en el contexto educativo y pedagógico.

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Capítulo 1.

La mujer pereirana en los contextos históricos, culturales, políticos y educativos.

1.1. Contextualización social e histórica general.

La mujer en el mundo se ve inmersa en una serie de discusiones políticas, sociales y culturales sobre sus derechos, capacidades de representación, valor social, entre otros, que generan controversias, estigmas, exclusiones y luchas sociales. Esta es la razón por la que se discute en torno a los roles que desempeña la mujer en las sociedades y se aborda en principio para entender y luego modificar su función en dichos roles, para ejercer otras acciones diferentes a aquellas que les fueron determinadas desde una naturalización poco fundamentada. Razón por la cual entender los contextos sociales e históricos se hace tan necesario para comprender el accionar de los grupos de mujeres en el mundo a través de la

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historia, además de permitir ampliar la discusión frente a las acciones particulares que se realizan a través de la historia y que hasta ahora son poca o nulamente contados en los libros de historia.

Situaciones a las que se les suma la desproporcionada valoración social del hombre respecto a la mujer, sobre todo en temas morales. De hecho, podríamos decir que al pasar el tiempo hubo cierta justificación para las acciones masculinas como lo abordaron los profesores Zuluaga y Granada (1999) diciendo “en cierto sentido se podría decir, que al hombre se le perdonaba sus "transgresiones" a las normas dictadas por la "centralidad", mientras que a la mujer no” (p. 97).

Como refuerzo de esto en varios escritos religiosos se denota a la mujer como un ser inferior, con menos capacidad y en algunos casos como un ser peligroso. En la poesía como un ser misterioso y motivador de guerras. En los cuentos como un ser débil que necesita ser rescatado. Todo esto permitió que con el pasar de los años se generará un estigma social que se incrementó y potenció. Por eso es que muchas mujeres tuvieron que realizar acciones de cambio para modificar una percepción social generalizada sobre la mujer y el rol que supuestamente debe cumplir en el mundo o el que se destinó y que la tradición siguió reforzando. Por poner algunos ejemplos mujeres como Simone de Beauvoir con sus libros y estudios de feminismo, pasando por Marie Curie con sus estudios y sus premios nobel o Malala Yousafzai y sus luchas por las libertades de las mujeres del oriente medio, se convirtieron en motivadoras, lideresas y ejemplo a seguir de las capacidades transformadoras que poseen las mujeres en general.

Aquello significó sin duda un gran cambio de paradigma social que vale la pena revisar con detenimiento para entender todo este movimiento femenino que se viene dando y que se escala hasta transformar la manera de entender la mujer.

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Ejemplo de ello es el reflejo en el cambio en las esferas de poder que se recorrió especialmente en el cargo de presidentas o jefas de estado a nivel mundial, como podemos ver en la figura 1. Que nos muestra como la mujer se ha ido tomando esos espacios de liderazgo que en muchos lugares estuvo lejos de asumir roles de poder en las altas esferas jerárquicas, sin embargo en la mayoría de los países ninguna mujer ha estado al menos cerca de ocupar este cargo, lo que refuerza la necesidad de seguir trabajando en este proceso de liderazgo político y social.

Figura 1.

Número de mujeres elegidas/nombradas jefas de gobierno/ estado por país desde 1946.

Nota: Adaptado de Qué países del mundo han sido gobernados por mujeres, por Mena, 2021, como se citó en councilonforeingresults (2021), Statista (https://es.statista.com/grafico/5242/numero-de-mujeres-elegidas-nombradas-jefas-degobierno-estado-por-pais-entre-1946-y-2021/).

Cabe considerar que dichas acciones de cambio de paradigma en muchos de los casos generaron odios, de manera más enfática en la población más conservadora, que en varios casos llegó incluso a violentar y atentar contra estas mujeres con la firme intención

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de mantener el paradigma, sin importar si eso incluía llegar a acabar con la vida de las ideadoras y lideresas.

En relación a esto es que en el mundo las mujeres que pretenden transformar sus realidades entendieron que deben juntarse para lograr sostener sus acciones en el tiempo, puesto que ese hace más fácil la retransmisión de conocimiento y la protección a quien está realizando la acción, permitiendo así entender a quienes lideran los procesos que la capacidad de transformación debe ser general y no con poblaciones segregadas, dicho de otra manera, tendría que realizarse con toda la población, indistintamente de raza, color, orientación sexual, estrato social u otra condición que pueda ser diferenciadora de una persona en particular o de un grupo social minoritario.

1.2. Contextos Históricos, Educativos, Culturales y Políticos de Pereira

Pereira fue fundada el 30 de agosto de 1863, como resultado de una cantidad de negociaciones entre particulares provenientes principalmente de Cartago, Valle del Cauca y aunque la historia de Pereira nos hable de una gesta de varones descubridores y fundadores de una nueva tierra, lo cierto es que en la historia de la ciudad se han ido omitiendo una cantidad de nombres de mujeres que hicieron al menos parte del acto de fundación como lo cuenta Echeverry Uribe (2002):

Asistieron a la primera misa, que se celebró en la capilla ya mencionada, y pueden tenerse como fundadores, los señores Remigio A. Cañarte, Pbro. Jesús M. Ormaza N., Elías Recio, Félix de la Abadía, Jorge Martínez, Sebastián Montaño, Francisco N. Penilla, Laurencio Carvajal, Vicente García, Tomás Cortés, Rafael Ospina, Nepomuceno Buitrago, José M. Gallego, Joaquín Ríos, Ramón Parra, Vicente Hernández, José M. Bermúdez, Petrona Pereira, Manuel Ramírez, Sacramento Montoya, Cayetano Cadena, Manuel Enrique, Bernardino y Cipriano Cortés, Manuel Soberano, Sebastián Osorio, Juan M.

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Suárez, Rosendo y Teodomiro Marulanda, Nicolás Giraldo, Jesús M. Bermúdez, José M. Ríos (grande), José M. Ríos (chiquito), Joaquín Restrepo, Jesús Ocampo, Julián Caleño, Antonio y Pedro Ramírez, Antonio, Gabriel y Wenceslao Gallego, Juan M. García, Antonio Jaramillo y Juan Cadena. (Lista formada por el Sr. Jesús M. Ormaza N. a la salida de la misa; por lo que se ve, las mujeres se quedaron cuidando las casas, porque no aparece en la listo sino una) (p.58) Lo que este texto nos permite notar y el autor también hace referencia directa es que las mujeres (excepto Petrona Pereira) no fueron invitadas a la misa de fundación, lo que genera intrigas, ya que fue un acto público y las misas en la época eran una actividad para la familia indistintamente del acto que se celebrará. Lo que deja ver una intención en la omisión de los nombres de mujeres en esta historia desde su fundación, como uno de los primeros problemas para la mujeres en la ciudad.

Por otro lado, Pereira es una ciudad joven en comparación a muchas de las grandes ciudades del país y a pesar de ello cuenta con centros comerciales, aeropuerto, estadio, entre otros, que fueron construidos por acciones cívicas de sus habitantes. Además, Pereira está geográficamente ubicada en los pasos del comercio del país y es una parada obligatoria en ese corredor comercial, por eso la ciudad ha tenido visitantes extranjeros desde su fundación realizada por habitantes de Cartago, Valle del cauca. Por eso la llamaron múltiples veces la ciudad sin puertas.

Pero no siempre fue bueno ser esa parada comercial obligatoria, pues pasó un tipo de comercio que la ciudad no deseaba, que fue el de la prostitución, que migro y se instaló en la ciudad motivado por los comerciantes que hacían sus paradas en la ciudad. Eso poco a poco fue desencadenando en un estigma para las mujeres de la ciudad, las cuales eran llamadas prostitutas, ejercieran o no la profesión. No fue eso lo único que permitió que el

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estigma hacia la mujer pereirana se incrementara, también las condiciones que sucedían en esa época específica, pues eran muchos auges económicos. Gracias a ese crecimiento económico a la mujer se le dan ciertas libertades que para los líderes sociales, políticos y religiosos iba en contra de las tradiciones y las acciones que debía de realizar una mujer “respetable”.

Entonces para servir de ejemplo de la buena moralidad se promovió la idea de que las mujeres que trabajaban solo lo hacían en la prostitución y que aquellas que deseaban realizar acciones fuera del hogar solo querían buscar hombres en la calle, con esto buscaron poner en alerta a los maridos o padres de aquellas mujeres, en quienes estaba la responsabilidad de corregir esos actos.

Uno de los grandes motivadores de la inclusión de las mujeres en el campo laboral fue el crecimiento de la demanda de café del extranjero, su alta inversión en producción y publicidad, que lo convirtió en el producto más vendido por el país, que le representaba un alto incremento en el PIB.1 Por eso para las ciudades con tradición cafetera, las mujeres lograron mayor acceso a la vida pública, en el sentido laboral, porque la mano de obra extra fue requerida debido a la alta demanda de café en el extranjero. Es así como se incluyó a la mujer en la vida laboral e incluso sindical de las industrias en los años 1920 y 1930. La historia remarca que al ser un país de tradición altamente agrícola y de producción de la tierra la exportación tuvo un incremento bastante acelerado. Entre los

1 Producto interno bruto: es el indicador más utilizado para caracterizar el estado de la economía en su conjunto y representa el resultado final de la actividad productiva dentro de un país. Esta medición es importante porque ofrece información sobre el tamaño de la economía y su desempeño, y sirve para hacer comparaciones frente a otros países. “Banco de la república. Producto interno bruto [PIB]. https://www.banrep.gov.co/es/glosario/producto-interno-bruto-pib”

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muchos productos que se enviaban al extranjero el café fue el más llamativo para los mercados internacionales, por eso al estar en su auge generó una alta demanda, que conllevó a que se tuviera que recurrir a la mano de obra femenina para cumplir con la oferta nacional e internacional, adicional a esto las trilladoras de café vieron que la mano de obra femenina era la más idónea para la selección, en algunos casos recolección y venta del café, lo que facilitó aún más la introducción de la mujer en el campo laboral, sentando precedentes desde esta tierra sobre las capacidades de la mujer, lo que al pasar de los años sería el desarrollo de políticas laborales y leyes que permitieron la liberación ideológica de las mujeres en el país. Posibilitando también las gestas más grandes de emancipación de la mujer en relación al hombre, tanto esposo, padre, hermano, jefe o de cualquier relación de poder que entre estos dos existiese, ya que permitió a la mujer controlar sus ganancias, gastos y bienes, incluso antes de que esto fuese derogado como la ley nacional de derechos patrimoniales.

Hecho que sería semilla para que, en un par de años más los sindicatos de mujeres empezaran a ver la luz. Un gran ejemplo de ello fue un grupo de mujeres que laboraban en la empresa Fabricato y tenían exigencias por mejorar sus condiciones laborales. Eran cerca de 500 las que exigían las mejoras laborales, pues su sueldo no les alcanzaba ni para calzarse y las condiciones de trabajo eran pésimas. Después de un mes de arduas negociaciones entre empresarios, el grupo de mujeres, la iglesia y algunos sectores políticos se pudo lograr mejoras en las condiciones laborales, lo que fue una gesta de gran magnitud, sobre todo para esas pequeñas asociaciones de trabajadoras que recién estaban empezando a conformarse en el país y que venían haciendo solicitudes similares. Gestas que verían sus primeros frutos un par de décadas más adelante, pues el país veía un cambio en la manera que las mujeres se vinculaban en la vida social, incluyéndose

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en el campo laboral como primera acción. Desde todas las regiones, incluida claramente aquella región cafetera, se había colocado una piedra en la gran obra que vería su primera gran victoria en la década de 1930, con la llegada a la presidencia de Enrique Olaya Herrera y su reforma al sistema socio-educativo de la época:

La llegada al poder en 1930, de Enrique Olaya Herrera, puso fin a 45 años de gobierno conservador, cambiando la visión del sistema socio-educativo del país. En el gobierno de Olaya Herrera, se promulgó el Decreto 227 de 1933 (2 de febrero), reformatorio del Decreto 1487 de 1932 (13 de septiembre), en el cual los cambios que se introducían en la enseñanza primaria y secundaria se hacían extensivos a la enseñanza femenina (Parra, 2011, p 123) Como se indica, esta reforma significó que las mujeres se graduarán de bachillerato y por consiguiente tener la posibilidad de ingresar a la universidad. Dicha gesta fue importante en el sentido de llegar a instruirse profesionalmente y desempeñar cargos diferentes a los que ya realizaba, que estuvieran más enfocados en la capacidad intelectual. Con el ingreso de la mujer a la educación formal, en especial a la superior, se lograron mejoras de índole social que tenían más peso en el entorno cultural, político y social de la época, pues ese mismo año se logró la libertad en los bienes patrimoniales, lo que le concedió el derecho del uso y administración de sus bienes, sin tener que pedirle permiso o consentimiento a alguien.

Aunque la educación femenina en Colombia vería un retroceso que año a año se hizo más evidente, hasta que en 1941 sería el punto crítico cuando se crea un bachillerato femenino que pretendía enseñar a las mujeres labores de hogar, tales como coser, decorar y orientar su formación moral, todo esto para mitigar la brecha que se había generado entre estado e iglesia en la época, pues la iglesia se oponía a la educación profesional de la mujer

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y también quería recuperar el poder que en años anteriores tenía en las decisiones que se tomaban en el gobierno.

A pesar de que, en los años siguientes, se avanzó en la construcción de centros de instrucción de la mujer, muchos conservaban las características de ser pensados para una mujer de hogar. No fue sino hasta 1949 que el ministerio de educación nacional reglamentó las facultades y escuelas de mujer, con diversas carreras que no solo pensaban a una mujer de hogar, sino también una mujer del entorno público. Estas gestas permitieron abrirle un campo laboral y en especial social a las mujeres, que pasaron de estar encerradas en su hogar haciendo labores específicas a aplicar los conocimientos adquiridos en sus comunidades buscando el bienestar de la población en general, lo que hizo que se convirtiera en un ser, no solo educativo sino político.

Acciones que desafortunadamente no duraron mucho, pues de 1946 a 1957 los gobiernos altamente conservadores evitaron que se aplicaran varios de los avances educativos y le devolvieron el control casi total a la iglesia, de la vida política de la sociedad. Con ciertas excepciones que gracias a los colectivos de mujer de la época se pudieron mantener.

Otro de los actos de gran repercusión pública fue la aprobación del voto femenino que significó un cambio de pensamiento frente a lo privado, lo público y la capacidad de elección individual de la mujer. Claramente se dio después de un largo debate de los partidos políticos, sectores religiosos y culturales de la época. El voto fue aprobado en 1957 en un plebiscito, lo que fue un cambio radical en la manera de ver a la mujer dentro del escenario público, considerado el hecho más importante de su época, porque significó el poder verse como una ciudadana al votar y elegir representante, también simbolizó el cambio de políticas de mujer que en la época se

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venían realizando, que eran poco acordes a lo que la realidad femenina pedía y por supuesto la posibilidad de posteriormente postularse como candidata y de ser elegida en votaciones. En todo este trasegar desde todas las regiones se construían y planteaban aportes para reforzar lo que estaba pasando, para que siguiera pasando con más fuerza. Por ejemplo, algunas mujeres en Antioquia proponían escuelas de pensamiento sin un molde estrictamente tradicional y que no únicamente se basará en aprender labores de hogar o crianza, sino que se facilitarán aprendizajes de ellas como mujeres o de acciones que pudieran desarrollar en la vida laboral y en Bogotá se pensaban políticas de mujer y su relación con su entorno, entre otros aportes que eran importantes para solidificar las acciones generales en el país. A grandes rasgos era así como se construía una nueva historia o al menos una nueva versión en todos los departamentos y ciudades del país. En Pereira se venían desarrollando gestas de la misma índole, pero con un sentido mucho más social y no solo por la gran cantidad de gestoras sociales de la época, sino porque al ser la ciudad sin puertas, todas las personas que aquí llegaban eran bien recibidas, incluso con sus ideas revolucionarias de un nuevo mundo como lo podremos ver más adelante.

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Capítulo 2.

Los aportes pedagógicos de la mujer pereirana en su rol de docente y estudiante al campo educativo nacional.

2.1. La mujer y la educación.

Basado en sus condiciones naturales, en especial la maternidad, la mujer tuvo una cercanía con la crianza de las primeras infancias, porque en la mayor parte de las culturas la época de la lactancia y atención dura aproximadamente hasta los 3 años, edad en la que los

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niños empiezan a desarrollar ciertas habilidades sociales que permite que inicien los procesos de independencia, inclusión en su entorno y la aceptación de otros como sujeto que se representa e identifica con valores, maneras de accionar, normas, leyes y maneras de convivir.

En este sentido es que la inclusión de la mujer en la educación se dio de manera “natural”, pues acompañaba las primeras etapas de la vida, encontrando así técnicas y estrategias que le facilitaban su labor. Las madres eran las primeras maestras, se encargaban de enseñar conceptos y herramientas básicas para el desarrollo del ser. Sin embargo, debido a los cuidados y condiciones que debía de tener, sólo le podía enseñar cosas que le permitían al mismo tiempo cuidarse y recuperarse de su reciente etapa posparto. Mientras el padre se encargaba de tareas de sustento y manutención del núcleo familiar que estaban más enfocadas en tareas pesadas y peligrosas por su complejidad, como por ejemplo cazar.

Esta simbiosis de tareas, sin pensarlo poco a poco se iría convirtiendo en una relación de poder y pese a que ambos aportaban al hogar, a quien traía el sustento se le consideraba más importante y por tanto el dominador del hogar, el cual se seleccionaba como líder, que poseía la voz principal en la toma de decisiones. Por situaciones como esta se comienza a entender a la mujer como un ser del interior (donde era más cómodo y práctico realizar sus labores) y al hombre como del exterior (la mayoría de sus labores estaban destinadas en las afueras de su lugar de residencia). Es así como se empieza a hablar de la vida pública y la vida privada, un imaginario que dicta una asignación de los espacios basado en las condiciones del género, como lo propone Folguera (1982, como se citó en Paramo y Burbano, 2011) diciendo que “por otra parte, la diferenciación entre

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género surge como producto de la asignación del espacio público a los hombres y de la marginación de la mujer a los espacios privados o interiores” (p. 110). Este postulado nos empieza a dar reflexiones de una manera de ver el mundo, que al principio funcionó para cumplir tareas de supervivencia, pero al pasar del tiempo se convirtió en un paradigma inquebrantable, que afectó la educación que recibían los hombres en los exteriores que incluía la exploración, la caza, la recolección de objetos y la socialización. Diferenciándose y separándose de la recibida por las mujeres por estar más enfocada a la sostenibilidad del hogar, la crianza, la cocina y el cuidado. Además, que el espacio público se empezó a determinar cómo peligroso, donde sólo podían sobrevivir los más fuertes y capacitados. Por eso los hombres, que convivían su mayor parte del tiempo afuera fueron designados como los más aptos para enfrentarse al espacio público, además de ser seleccionados como los responsables de la protección de los más débiles. Con el pasar del tiempo se determinó que no solo la convivencia con el exterior era muy peligroso para las mujeres, sino que el interior era la única manera de estar protegida, por tal razón toda mujer que saliera estaba dispuesta a enfrentar los peligros y no merecía ser protegida, pues ya debería tener claras las consecuencias y por eso asumía los daños a los que se exponía. Además de que se recalcaba que no tenía las capacidades necesarias para su autoprotección y se le pedía no salir o salir estrictamente para lo necesario (hacer el mercado, llevar los niños a la escuela, asistir a centros de belleza, ir al médico) y de preferencia siempre acompañada, de ser posible por un hombre o en el caso de no tener el acompañamiento masculino, debía ser de varias mujeres y hasta ciertas horas del día. Estaba prohibida la noche, ya que se decía que una mujer en la noche solo quería una cosa, provocar a los hombres y tener sexo con ellos, lo que no haría una mujer de casa y con valores que se da a respetar.

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Esto sumado a los manuales de etiqueta, comportamiento y conducta que surgieron desde épocas muy tempranas. Manuales que se seguían en algunos países por dictamen de ley, era de los cuales se extraían normas y maneras en que las personas debían comportarse, dirigido en gran medida a las mujeres, como se puede hacer énfasis en el siguiente párrafo: En el siglo XIX, se destaca la existencia de documentos como tratados y manuales de urbanidad, que intentan dar pautas para el comportamiento de las mujeres, específicamente en el necesario decoro propio de las señoritas: respeto de sus deberes, recato, conocimiento de los nuevos usos sociales, censura pública y desagrado de la familia. (Paramo, Burbano, pp. 64) Estos documentos dictaban unas maneras exactas de convivir con el entorno que para su época eran manuales que todos debían seguir a cabalidad, ya que eran las reglas exactas de lo que el mundo deseaba ver en un hombre y una mujer de sociedad, haciendo énfasis en que la mujer tenía que ser mucho más cautelosa en sus comportamientos y actitudes, por eso se les dedicaba la mayor cantidad de páginas. Y no solo, eran para aprender a comportarse, también debía funcionar de instructivo de enseñanza y estas mismas mujeres las llamadas a reproducir la instrucción de estos manuales, en ellas estaba encargada esa educación de protocolos y etiquetas, tanto en la vida pública como privada. Todo esto de la vida pública y privada se vuelve relevante en el sentido que las ciudadanías o ser un sujeto activo en un entorno está dado por su interacción con ese mismo entorno, quitarle a una población la interacción con ese entorno es quitarle la condición de ciudadano, es esta una de las principales razones por las cuales a la mujer se le demoraron tanto los derechos civiles como el voto o el pago justo, porque en el imaginario no cabía la idea de que una mujer tuviera ciudadanía activa y no solo transgrede la vida general de las mujeres, sino de la sociedad en general y supone un atraso, pues si una parte de la

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población activa no produce ni conocimiento, ni riqueza, ni producto cultural dejamos de crecer como conjunto.

Hay que sumar a lo anteriormente dicho que la corporalidad femenina era síntoma de temor porque podría provocar lujuria y pecado, por eso se determinó destinar un lugar en la educación para enseñar a controlar su cuerpo, para evitar ser la provocadora de accidentes desafortunados y bochornosos. Zuluaga y Granada (1999) lo abordan en esta afirmación diciendo:

La mujer recibirá (y en algunos casos aún sigue recibiendo) una educación en donde lo fundamental es aprender a contener su cuerpo, aprender a escoger el disfraz adecuado para cada ocasión: la discreción, la distancia, la inexpresividad, la simpatía aparente. Este tipo de educación estaba garantizado en los internados de las órdenes religiosas. (p. 83) Lo que nos permite generar una reflexión más profunda de que la educación para las mujeres no solo estaba pensada para realizar funciones, sino también para ser métodos de control, pasando desde su manera de pensar, llegando incluso a su manera de actuar y verse.

Visto específicamente desde de Latinoamérica hubo ciertas características de estos métodos de educación que sirvieron para que los porcentajes de participación de las mujeres en la educación tuviera un índice regional alto, pues fueron medidas para vincular las mujeres en la educación y para que en los índices bajarán las brechas de acceso que hasta el momento había tenido, exceptuando países de la región como Colombia que seguían con rezagos, ya que nada de esto funcionaba por lo costoso que era introducirlo en la población en general, los estigmas sociales y la baja inversión en las regiones descentralizadas o las que no eran ciudades principales. Cabe hacer una aclaración que, si

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bien es importante la vinculación de la mujer en otro tipo de educación y que los índices de acceso mejorarán, era una educación muy sesgada a una visión funcional de las mujeres y el cómo podían hacer sus oficios sin quejas o reclamos, lo que aportaba muy poco a la integración a una educación pensada en sus gustos o necesidades. Por otro lado, estaba la educación superior, que cumplía cuotas a nivel general, pero no las esperadas, como lo menciona Pabón (2014): No obstante, la ampliación de la presencia de las mujeres en la matrícula universitaria aún contrasta con la situación de otros países del continente Precisamente para este año, en la mayoría de los países de América Latina, exceptuando Colombia y Guatemala, las mujeres constituían más del 40% de la población estudiantil universitaria. (pp. 101-102) Por eso la mujer y la educación tienen esa correlación tan cercana, pese a esas condiciones ya mencionadas que la marginan del acceso a una educación de una calidad mucho más alta y si bien todas estas razones están muy bien justificadas, también es importante aclarar que para muchas civilizaciones existió el nomadismo en muchos años de su existencia, lo que permitía que tanto hombres como mujeres compartieran actividades y que en algunas otras, que por sus prácticas se repartían las labores por el bien del colectivo, el paradigma predominante fue el del hombre en lo público y la mujer en lo privado, por eso nos centramos en este para analizar las cargas educativas y la educación que podrían brindar, además de la imposición de roles que después abandonaría esa naturalidad para convertirse en una tradición, en la normalidad de los roles y una ley de vida, que aunque no estaba escrita, si se seguía y sigue en algunos casos ejecutando y retransmitiendo.

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2.2. La mujer pereirana.

En general la mujer en Latinoamericana sufre los estragos de las guerras, las posguerras, los pensamientos ultraconservadores y el rol que se le asignó en la historia que retransmitieron y rescataron algunos relatores e historiadores. Pese a que, en las naciones del primer mundo, sobre todo las europeas, se pensaban unas nuevas miradas de los roles de las mujeres en las acciones cotidianas, en su intervención en la vida pública y en mejores condiciones de vida para sí mismas. En países como Colombia las acciones eran de poco impacto.

Sin embargo hay que mencionar y destacar las acciones que hacían ese impacto y se desarrollaban en el país, con especial énfasis en las que se realizaban en la ciudad de Pereira.

Los aportes de la mujer pereirana son en gran medida al desarrollo social, ideológico, cultural y educativo de la mujer en el país, ya que desarrollan unas acciones puntuales que generan acciones que terminan repercutiendo en todo Colombia. Precisamente para reconocer y entender las acciones que desarrollaron, hay que revisar la mujer desde el campo educativo, social y cultural con especial énfasis en el campo educativo, donde fueron sus mayores gestas.

Para esto habrá que revisar a Morelia Pabón con sus estudios sobre roles de género en la ciudad, las actividades que las mujeres realizan en ciertas épocas y las acciones que sucedían en la ciudad. Revisando también a otros autores que tratan temas históricos y coyunturales como la participación de Guadalupe Zapata en la fundación de Pereira o a Estela Brand con la casa de la mujer y la familia. Resaltando a otras autores como María Rojas Tejada y sus investigaciones educativas, como algunos ejemplos.

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Por eso es importante hacer especial énfasis en que las mujeres pereiranas no son exclusivamente mujeres nacidas en Pereira, sino que son mujeres que construyen en la ciudad, llevando a cabo acciones que hicieron más grande la ciudad con su ejemplo, que sirve de guía para las generaciones venideras. Desde sus inicios fue una ciudad construida con personas de múltiples lugares que aportan grandes cosas por el amor a ella. Por lo general al hablar de la mujer pereirana se ha tenido un imaginario relacionado con la prostitución y el turismo sexual, un mito que ha sido ampliamente difundido y cuyo origen (del que ya se ha hablado) viene cargado de mucho peso respecto a la estigmatización de sus mujeres especialmente.

Es esta una de las grandes razones por las cuales a Pereira como ciudad se le ha asumido un rol femenino en el imaginario colectivo, se le dotó unas características que le han dado esas connotaciones típicas de lo femenino, para resaltar a sus mujeres como lo explican Bedoya, Castiblanco, Zuluaga, Maldonado y Patiño:

“Y esa admiración y defensa de sus mujeres permitió la consolidación de una de las más bellas metáforas que más hondo ha calado en el sentimiento de los pereiranos: “Querendona, trasnochadora y morena”; pues no es más que un traslado de las cualidades de sus mujeres a toda la ciudad. Todo ello hace que Pereira se evoque con sentido femenino” (Bedoya, Castiblanco, Zuluaga, Maldonado y Patiño) Gracias a todo esto fue que Pereira tuvo esa capacidad de liderazgo frente a temas de mujer, porque cuando más se estigmatizaba y segregaba a las mujeres pereiranas, se abanderó en asumirse el rol femenino, que en contraposición al de la época, era un rol de mujer trabajadora, honesta, responsable, valiente y verraca. Y esto no se dio simplemente por responder a un estigma generalizado, sino por la larga trayectoria de mujeres que hicieron grande a la ciudad, incluso desde un largo

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anonimato. Fue una manera de reconocerles a sus mujeres lo importante que son para Pereira en todos los ámbitos.

Otra de las cosas importantes para muchos historiadores es reivindicar las mujeres históricamente importantes para Pereira, como un gran ejemplo de esto, es la omisión de Guadalupe Zapata en la fundación de la ciudad.

La mujer pereirana a la par de sus gestas ha realizado acciones de carácter político de las que hay que hablar de manera particular por significarse un paradigma de cambio general en el país, en el cual se pensaba en una visión de mundo más amplia que generará mayores impactos para contrarrestar acciones que venían pasando en contra de la mujer y que iban en contravía de todas las gestas que se habían desarrollado a nivel nacional e internacional.

Como ejemplo de esto es Esmeralda Arboleda Cadavid, la cual fue la primera mujer aceptada y graduada como abogada de la universidad del Cauca en 1944, primera senadora de la república en Colombia entre 1958 a 1961, además de ser la primera embajadora entre

1967 a 1971 en Austria. Adicionalmente participó de manera activa en el proyecto de ley

para promover el voto femenino.

Fue una mujer progresista, bautizada como la mujer de las primeras veces por todo lo que logró hacer antes que muchas e incluso muchos. Apoyó con mucha fuerza el feminismo incluyente, Arboleda (como se citó en Pinzón 2014) creía que el feminismo se veía desde una perspectiva ampliamente vinculante como lo podemos evidenciar en uno de sus fragmentos:

El feminismo colombiano no se ha hecho para derrocar a los varones, sino para formarlos, para trabajar con ellos y por ellos, para acompañarlos hombro a hombro, lo mismo en la brega de hacer un hogar, que de hacer una patria. En esa trayectoria la mujer

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colombiana aprovechará la igualdad de derechos felizmente lograda, no para ser contrincante del varón en el litigio por el poder, sino para ser colaboradora del hombre en la mejor obtención de los fines del poder, antes como hija, como esposa y como madre y ahora como hija, como esposa, como madre y como ciudadana. (P.269) Texto que nos permite ver la mirada política y social de Esmeralda Arboleda, una mujer que luchaba por la vinculación de las mujeres, sin que esto significará la exclusión, pues ella pensaba que los caminos que abría y recorría eran para generar transformaciones sociales, por eso parte de su vida estuvo dedicada a la labor social. Y se resalta en este apartado porque a pesar de no nacer en Pereira, si estuvo una temporada muy importante de su vida en la ciudad, donde recibió su educación del bachillerato y que aportó grandes acciones que ayudaron a esta ciudad, en la cual no pudo continuar sus estudios superiores, pero que le sirvió de mucha inspiración esa nula oferta para luchar contra ello en su vida adulta.

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Capítulo 3.

Mujeres pereiranas que han realizado acciones de transformación en el contexto educativo y pedagógico.

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3.1. Aportes Pedagógicos de la mujer docente y estudiante de Pereira. La década de los treinta fue educativa y pedagógicamente muy fructífera para la mujer en la ciudad de Pereira, sobre todo en los aportes que se realizaron en estos campos, como lo menciona Bedoya (2013), respecto a uno de los múltiples roles que tuvieron: Las formas de vinculación de las mujeres a los escenarios de la vida pública de la ciudad fueron a través de la educación, en cuyo ámbito se desempeñaron como estudiantes y docentes de escuelas urbanas, maestras de las escuelas rurales cuando no, como rectoras. (p. 96) La importancia de esta vinculación está en permitir que en la ciudad las mujeres empezarán a tomar protagonismo frente a las acciones que se realizaban, dando inicios desde una transformación educativa. Sin embargo no sucedía lo mismo en las fases iníciales de la educación superior de la ciudad, pues se pudo evidenciar lo casi nulo de la participación femenina. Pese a que se edifica una institución con el nombre de Universidad Tecnológica de Pereira para la ciudad, que fue el primer centro que imparte educación superior, pensada para ser una universidad pública que permitiera el acceso gratuito a los habitantes de la ciudad o cualquier persona que deseara formarse profesionalmente cumpliendo los requisitos mínimos de las universidades en el país. Pero a pesar de tener la estructura, la oferta y la posibilidad de acceso, fue mínimo el ingreso de mujeres a la instrucción profesional.

La universidad comienza oficialmente actividades académicas el 4 de marzo de

1961 con 65 estudiantes en el programa de Ingeniería Eléctrica, solo tres de ellas eran

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mujeres y a pesar de que la oferta aumentó, la participación femenina no tuvo ese mismo crecimiento. Parte de esta baja demanda femenina en cuanto a la oferta educativa de la época respondía a ciertos estereotipos que se generaban tanto para hombres, como para mujeres en los sistemas educativos de la época, para todos los niveles (básica, media y superior).

En los inicios de la Universidad Tecnológica de Pereira, su oferta educativa se conformó por pregrados técnicos, considerados en la época como carreras profesionales masculinas, situación que fue una barrera para que muchas mujeres no ingresaran. Dado que la institución se funda con el nombre y objetivo de ser una universidad tecnológica, al principio las carreras eran principalmente técnicas, algunas otras tecnológicas y un par de ingenierías altamente competitivas, pensadas para ser aplicadas por hombres en campos laborales exclusivos, lo que hizo más difícil, por alrededor de una década el ingreso de una mujer a la educación superior como lo podemos notar en la figura 2: Figura 2.

Estudiantes universidad tecnológica de Pereira según género 1961 – 2010

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Nota: Adaptado de “Mirada a las relaciones de género en la Universidad Tecnológica de Pereira, 1961-2010” (p.103), por M. Pabón, 2015, Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 17(24).

Sumándole a esto que la mayoría de los centros educativos femeninos hacían énfasis en cierto tipo de educación reproductora de las labores hogareñas y la maternidad, situación que dificultaba aún más las intenciones de ingreso, puesto que a los hombres se les impartía educación para la vida pública, las tareas rústicas y temas avanzados, que les servirían para la vida laboral.

Y para complicar todo, entre 1950 y 1960 inician las escuelas públicas mixtas, lo que significaba una competencia a la cual no estaban preparadas o acostumbradas. Por eso a pesar de existir las instituciones educativas mixtas, muchas mujeres continuaron en instituciones de educación femenina, lo que a la hora de ingresar en la educación superior dejó en evidencia grandes brechas entre hombres y mujeres, pues en muchas de las escuelas femeninas se impartía en mucho tiempo de la jornada educativa asignaturas denominadas para mujeres de hogar, tales como: manualidades, oficios varios, cocina, maternidad, entre otras. Asignaturas que no existían en las carreras profesionales que se ofertaban y por tanto no les servían en sus estudios profesionales.

En el inició este tipo de educación para mujeres de hogar dificultó para muchas mujeres la estadía y permanencia en las carreras profesionales, puesto que su formación en ciertas materias base era casi nula o simplemente no lo habían recibido, lo que derivó en una alta deserción femenina en la primera época educativa de la universidad. De esta manera queda en evidencia y podríamos hacer aún más énfasis en las brechas que desde el principio se interpusieron a las mujeres sobre ciertas carreras y profesiones.

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Todo esto generó unos estigmas que hicieron que muchas mujeres se frustraran a la hora de estudiar y decidieran tomar otros caminos, dejando a un lado la educación; por eso es importante resaltar la labor de las mujeres pese a todas las dificultades pudieron culminar sus estudios, pues gracias a ellas se trazó un camino por el que muchas recorrieron y aún recorren para culminar sus estudios satisfactoriamente.

También es importante tener en cuenta la vinculación de docentes mujeres a la universidad, pues para la época no había muchas contratadas a la institución y las pocas contratadas provenían de otras universidades del país o del exterior, lo que dejo en evidencia que no solo había dificultades en el ingreso a la universidad en calidad de estudiante, sino de docente como lo podemos ver en la figura 3: Figura 3.

Docentes universidad tecnológica de Pereira según género 1961 – 2010

Nota: Adaptado de “Mirada a las relaciones de género en la Universidad Tecnológica de Pereira, 1961-2010” (p.113), por M. Pabón, 2015, Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 17(24).

Como podemos observar los porcentajes de docentes contratadas por la universidad ha sido por mucho tiempo un porcentaje extremadamente bajo con relación a los docentes

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hombres contratados que refleja la baja participación de mujeres en la instrucción universitaria.

Otra cosa que vale la pena tener en cuenta aquí como medida de análisis para posteriori, tiene que ver con los cargos de poder ejercidos por mujeres en la universidad tecnológica de Pereira, pues a la fecha no se registra ninguna rectora y solo han ocupado el cargo algunas mujeres por reemplazo temporal, por encargo del rector titular o designación del consejo superior. Precisamente el consejo superior y el consejo académico son espacios que han sido liderados principalmente por hombres y han dejado poco espacio a la participación de las mujeres, en la figura cuatro (4) podemos evidenciar lo casi que nulo en estos cargos de poder en las altas esferas de la institución:

Figura 4.

Consejo superior universitario – Consejo académico universidad tecnológica de Pereira según género 1995 – 2010

Nota: Adaptado de “Mirada a las relaciones de género en la Universidad Tecnológica de Pereira, 1961-2010” (p.115), por M. Pabón, 2015, Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 17(24).

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Así pues, la mejor época para las mujeres en Pereira, educativamente hablando, fue entre los años 1970 y 1980, porque se concretaron y solidificaron los esfuerzos realizados por diversas mujeres, que de manera individual o colectiva lucharon por el acceso y permanencia de las mujeres en la universidad, lo que les permitió acceder al campo de la vida pública, en especial al campo laboral, un campo donde primará lo intelectual y no solo su mano de obra que era pensada en estándares de madre, esposa, hermana o hija. Lo que cabe mencionar como un gran mérito, pues en la mayoría de los casos el acercamiento a la pedagogía se hacía desde recursos propios y compitiendo con hombres que tenían unas ventajas por condiciones ya mencionadas. Otra de las maneras de vincularse a la educación era siendo religiosa, las cuales tenían destinados esos cupos, pero en función de formadoras religiosas netamente.

Por eso uno de los grandes aportes fue la aparición de los estudios de la mujer y el género a nivel latinoamericano, estudios que se dedicaron a plantear no solo las miradas que se dieron de los roles y estereotipos de la mujer, sino también desde un contexto histórico, lo que había sido la suplantación de la historia de la mujer en la historia general del mundo, como lo cuenta Pabón (2015) “irrumpen hacía los años ochenta como critica a los paradigmas sociales, señalando los sesgos sexistas y la demanda por la democratización en las relaciones entre sexos.” (p.96) Estos estudios nos sirven para empezar a revisar con mayor profundidad las razones por las cuales estaban pasando esas acciones que impedían que la mujer se desarrollara en la educación superior y otras acciones en su contra para poder trabajarlas desde la raíz. Incluso se generaron alianzas con mujeres de otras latitudes latinoamericanas y así poder realizar trabajos más fuertes, a pesar de que los contextos fueran diferentes compartían ciertas similitudes o patrones repetitivos que se reproducían de manera general.

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Además de la participación femenina en las grandes gestas históricas y su voz en la narración de los hechos, esta revisión de los estudios sobre la mujer y el género se hace para iniciar el proceso de formulación, construcción y fundación de una escuela de mujer y género en la universidad tecnológica de Pereira, que permitiría evaluar los temas tratados de manera global y la revisión de dinámicas que impulsaban la circulación de ciertos estereotipos y estigmas al interior de la vida universitaria y de la ciudad en general. Tomando en consideración lo anterior nos permite dar cuenta de que su importancia está en el enfoque en temas específicos de mujer en su entorno, en las razones del cómo estos afectan sus acciones en la vida pública y en su vida en general. Otra de las acciones, que viene relacionada, es la de un grupo de mujeres vinculadas al sector educativo las cuales buscaron potenciar las organizaciones de mujeres en Pereira e interrelacionarse con grupos de mujeres en otros sectores, como los grupos feministas y el mismo sindicato de educadores de Risaralda. Lo que permitió que otros docentes se unieran a la causa, como por ejemplo Estela Brand, una líder e intelectual que apoyó desde los estudios de mujer y familia generando investigaciones y proyectos, lo que a la larga daría vida a “la casa de la mujer y la familia Estela Brand”. Como lo exponen Gil, Bedoya y Tascón (2013) en su texto:

Permite que en la ciudad se desarrolle una preocupación en torno a la situación de desprotección y vulnerabilidad de las mujeres; lo que deviene en la puesta en práctica de una serie de acciones institucionales, comunitarias y educativas en algunos sectores barriales y en los escenarios académicos, que más adelante serían el germen de la organización feminista. (p. 94) Lo que nos habla de la preocupación de las lideresas de la ciudad, no solo por hacer acciones aisladas, sino por generar espacios que actuaran a largo plazo y para eso era

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totalmente necesario la creación de un lugar de intervención especifico, por eso uno de los logros destacables que se realizaron fue la creación de la Corporación Casa de la Mujer y la Familia en 1984.

De esas mujeres que se vincularon a la enseñanza podemos resaltar nombres tan importantes y preponderantes como el de Carlota Sánchez, Teresa Echeverri y María Rojas Tejada que sin ser monjas o mujeres dedicadas a la religión, propusieron desde su vocación un espacio educativo de avanzada para Pereira.

Y también es importante recalcar el trabajo colaborativo de docentes como la profesora Morelia Pabón Patiño, que tiene una participación muy importante en la creación de la licenciatura en etnoeducación y desarrollo comunitario en la universidad tecnológica de Pereira en el año 1994, que fue aprobada por el consejo de la universidad ese mismo año (Correa Ramírez, J. Agudelo Castañeda, N. López García, E. Samacá Alonso, G., 2022, p. 185), además de la creación de la escuela de género.

Una acción que fue trascendental, se dio en los espacios de la universidad donde se propusieron varias ideas para reformar leyes que iban en contra de la mujer, como nos cuenta Pabón (2015) en relación al proceso de presentación del proyecto de ley 93 de 1996, que cursó en el senado sobre la emisión de la estampilla “Universidad tecnológica de Pereira siglo XXI para el desarrollo del eje cafetero”, donde se elaboraron propuestas académicas con perspectivas de género que se encontraban integrados al proyecto, inicialmente construido por los docentes Pablo Pardo y Gildardo Rivera con objetivos muy claros establecidos para:

Promover un cambio cultural que revalorice lo femenino en la sociedad colombiana y propendan por las relaciones de equidad entre género en todos los ámbitos de la actividad humana: familiar, doméstica, laboral, educativa, política y cultural.

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Generar un compromiso institucional para incorporar la perspectiva de género en la gestión, políticas, programas y proyectos de desarrollo por parte de la Universidad Tecnológica de Pereira, asegurando que en el diseño y ejecución de acciones se garantice el acceso a recursos y beneficios por parte de las mujeres en igualdad de condiciones a los hombres.

Es en ese sentido que se reafirma como un acto altamente importante en la educación superior de la ciudad pues transforma la manera de ver hasta ese momento las condiciones de acceso, permanencia y vida universitaria de las mujeres docentes y estudiantes.

Todas y cada una de las mujeres docentes y estudiantes, no solo de la Universidad tecnológica de Pereira, sino de todos los centros de educación en general, tienen un gran impacto en el campo educativo de la ciudad, por eso en el siguiente apartado se resaltaran otras que previamente no se han resaltado y que han hecho a Pereira ser la ciudad que es hoy.

3.2. Mujeres pereiranas que transforman.

3.2.1. María Rojas Tejada. En 1914 con 24 años, fundó en Yarumal (Antioquia) un

centro cultural femenino, además junto con otras mujeres y hombres, propuso una pedagogía de escuela nueva llamada “pedagogía Montessori” que fue propuesta por otra mujer pedagoga, la italiana María Montessori. Dicha pedagogía no fue bien vista por varios sectores en Medellín, en especial por la Iglesia Católica y tuvo que abandonar su tierra natal en busca de nuevos horizontes.

De Medellín se trasladó a Manizales, donde intentó aplicar la pedagogía, pero la prensa y otros sectores, en especial el religioso, pidieron que no le dieran alojamiento, ni trabajo, porque promovía la “desmoralización” de la sociedad. Solo fue cuando llegó a

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Pereira que se la aceptaron y logró abrir una escuela laica y mixta, llamada Centro de cultura femenina, como lo referencio Tipiani (2014), en el cual es importante aclarar que solo trabajaban mujeres:

María Rojas habría encontrado más campo libre para desarrollar sus ideas en Pereira, fundando allí el Centro de Cultura Femenina en 1915. Empezaría entonces una nueva etapa de su desarrollo profesional, de la que hemos podido recuperar unos documentos que nos muestran con claridad la visión pedagógica que defendió, en cuanto a la enseñanza laica y la mujer. (p. 155) Gracias a esto podemos entender que para María Rojas era bastante importante desarrollar la educación como un concepto que liberaba y permitía construir espacios de diálogo abierto para mujeres de la región, sobre todo para la pereirana, a la cual le brindó las libertades que tanto buscaba. También creó y publicó la revista llamada “femeninas”, con una publicación entre 1916 y 1918. La revista trataba sobre los derechos de la mujer, sobre la educación y las nuevas pedagogías de la mujer en la vida pública, incluía algunos textos de mujeres de otros países traducidos al español.

Lo que María Rojas Tejada le aportó al país fue un incalculable tesoro de conocimientos y gestas en pro, no solo de la educación, sino también en la construcción de una sociedad con ideales sociales. Pero hay que hacer un énfasis mayor a lo que le aportó a la ciudad de Pereira que aunque no fue su tierra natal, allí pudo desarrollarse política, social, educativa y culturalmente. Sus aportes en la ciudad quedaron marcados para siempre en la historia de Pereira.

3.2.2. Carlota Sánchez. Fue una pedagoga de origen caldense, muy comprometida

con la educación de las mujeres en la región del eje cafetero principalmente Manizales donde dirigió y acompañó la fundación de varios centro de educación, donde logró ganarse

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un reconocimiento entre sus pares y el público en general. En Pereira fundó y dirigió el gimnasio femenino de Pereira en el año de 1947, en el cual se enseñaba primaria, algunos preparatorios y dos años de bachillerato. Su aporté a la ciudad fue muy relevante al integrar a la mujer en la educación brindándole a Pereira un centro exclusivo de mujer que empezaba a involucrarla en el mundo educativo, también hasta cierto punto en el mundo social y laboral. Es por esto que es importante rendir homenaje a tan alto compromiso y aportes educativos a las mujeres en la ciudad, que incluía docentes especializadas en la formación de alta calidad. Entre estos homenajes a su gran labor podemos resaltar la institución educativa que hoy lleva su nombre y que valida ese homenaje en algunas estrofas de su himno:

Nuestro nombre surgió en homenaje a Carlota, una dama ejemplar, que educó con tesón y esperanza a las gentes de nuestra ciudad fue un tiempo maestra y amiga jardinera de amor y a la par, defensora de nobles principios, artesana de la libertad.

De su encargo glorioso heredamos la pasión de saber, la verdad; El respeto a los seres que habitan Nuestro mundo y el de los demás Hoy su ejemplo seguimos confiados, Ofreciendo a los niños formar

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En estilos de vida felices, ¡Que en el mundo los lleve a triunfar!

Es necesario e importante resaltar además que el centro se pensó para acercar educativamente a Pereira a las grandes urbes del país, en especial a su vecino cercano Manizales que en ese momento llevaba el estandarte en este tema, lo que gracias a Carlota Sánchez como una de las principales aportantes, fue satisfactoriamente logrado.

3.2.3. Sary Arango Gaviria. Fue docente investigadora en la universidad

tecnológica de Pereira, apasionada por la ciencia y los avances científicos. Sus aportes fueron amplios y muy reconocidos, de los cuales cabe destacar el Centro de Apoyo Integral a la Salud Pública y cuya acción más representativa es la campaña anual de donación de sangre que lleva su nombre y busca fortalecer e incentivar no solo la donación, sino la solidaridad de las personas.

También es recordada por sus acciones sociales en el campo educativo, en especial la de incentivar en el programa de medicina de la Universidad tecnológica de Pereira la acción comunitaria para graduar médicos con enfoque comunitario y social, como lo menciona el ex decano de la facultad de ciencias de la salud y amigo cercano, el señor Jesús Herney Moreno Rojas:

Recordar a Sary Arango es reconocer en ella una socióloga comprometida con la idea de los médicos fundadores del programa de Medicina de la Universidad Tecnológica de Pereira, de formar un médico comunitario, entendido como un profesional con conocimiento y compromiso de cuidar la salud de cada individuo que a él acude y la del grupo humano donde labora.

Estás palabras refuerzan sus ideas de aportar al campo educativo, no solo avances e innovaciones, sino de que su aporte generará un impacto positivo en la comunidad.

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Además de esto adelantó un plan de de diagnóstico socioeconómico en la comuna Villa Santana, estudio sobre morbilidad en adultos en hogares comunitarios del instituto colombiano de bienestar familiar (ICBF), proyectos médico-arquitectónicos para el centro universitario de atención integral de la ciudadela Perla del Otún, la adecuación y remodelación del banco de sangre y la unidad intermedia de salud del centro de Pereira (Correa Ramírez, J. Agudelo Castañeda, N. López García, E. Samacá Alonso, G., 2022, p.

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Sary es otro gran ejemplo de mujer docente y estudiante que gracias a su dedicación y compromiso con la educación generó un impacto que hasta hoy perdura, no solo con sus homenajes, sino con su legado.

3.2.4. Fanny Aristizábal de Arenas. La señora Fanny es ampliamente reconocida

por sus acciones benéficas a la ciudad, en especial por la construcción de la granja infantil, pero también por aportarle a la transformación de las sociedades a través de la educación y las obras de servicio social.

La historia de su aldea comienza con la preocupación de Fanny por la alta migración generada por la violencia desbordada del país en la época de 1950 se propuso crear un centro de acogida para niños y niñas entre los 5 y 18 años. Este centro tenía como objetivo recibir a niños, niñas y adolescentes afectados por el conflicto y que no contaban con amparo para su sustento. Es así como fundó las granjas infantiles de Jesús de la buena esperanza, un centro de educación y protección para niños abandonados que inició labores en 1957.

En 1959 obtiene personería jurídica como Institución Granja Infantil Jesús de la Buena Esperanza mediante la resolución No. 1808 del 3 de junio de 1959 como entidad sin ánimo de lucro, otorgada por el ministerio de justicia.

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Posteriormente fue entregada a la institución la comunidad de San Antonio de Padua para seguir ejecutando su labor y en honor a la fundación de las granjas el sitio donde comenzó se convertiría en el barrio Jesús de la buena esperanza que hoy en día sigue existiendo. (Granja infantil Pereira [GIP], 2009).

Como se menciona en una crónica de Sara Gaviria, podemos entender el contexto que rodeaba a Fanny:

"una institución fundada en 1957 por Fanny Aristizábal de Arenas. Una mujer que lideró diversas obras sociales en los tiempos en que Pereira empezaba a crecer y el género femenino accedía al voto."

Es así como queda en evidencia que mientras sus acciones sociales y educativas buscaban transformar la vida de unos niños, niñas y adolescentes, la realidad política del momento les proponía también otros escenarios de representación. Fanny Aristizábal de Arenas fue una mujer entregada a la educación, a las labores sociales y a brindar oportunidades a quienes las perdían, principalmente por el conflicto que su época les presentaba, por eso sus acciones pesan y son dignas de reconocer, pues proponían un cambio de visión en el mundo.

3.2.5. Bolivia Chica Ríos. En el año de 1978 las condiciones para las personas con

discapacidad auditiva y del lenguaje eran muy complejas pues la ciudad de Pereira tenía muy limitados y costosos los centros de tratamiento para personas con estás discapacidades. Preocupada por esta situación la señora Bolivia Chica Ríos, quien para ese entonces era terapeuta del lenguaje junto con Lía Restrepo de Franco, directora de la escuela Antonio Santos convocaron una reunión con el objetivo de crear una institución para la educación de personas con estás condiciones o en palabras suyas:

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"una institución que le apuntara a la educación para la autonomía y para la vida de las personas sordas de nuestro departamento" Todo este suceso de la reunión y la aprobación del instituto de audiología integral, como fue llamado en el momento de su fundación, sucedió el 28 de mayo de 1978 y para el 30 de mayo, dos días después dio inició a las clases con una matrícula de 20 alumnos. (Instituto de audiología integral [I de AI], 2021).

Si bien Bolivia no fue la única fundadora, merece ser resaltada por su trabajo en la educación de personas con limitaciones auditivas y del lenguaje, no solo en el instituto que motivó y co-creó, sino también en otros espacios y escenarios, no solo en la ciudad, sino en el departamento. Por eso fue reconocida en el evento de celebración de los 42 años de vida jurídico – administrativa del departamento de Risaralda con la Orden Gonzalo Vallejo. Bolivia dejó una marca en la construcción de la ciudad en muchas esferas y marcó el camino no solo para la población con limitaciones auditivas, sino para la manera en la que las mujeres ejercían su voz en escenarios que eran liderados por hombres, incluso apareciendo como la única mujer mencionada y resaltada en la conmemoración de los 42 años de Risaralda, como lo destacó el gobernador de la época Víctor Manuel Tamayo Vargas en su discurso en la sesión solemne de la asamblea:

Más que merecido ese reconocimiento, a una mujer que ha entregado su vida a las personas con discapacidad auditiva. Recuerdo que inició su tarea de una forma muy callada, en un proyecto donde nadie apostaba por él.

Pero con sus conocimientos profesionales como terapeuta del lenguaje y la fe en Dios Nuestro Señor, logró consolidar lo que conocemos como el Instituto de Audiología. De eso hace ya 31 años que está al frente de la dirección del Instituto, logrando no sólo fortalecer su institución sino sacar adelante tareas difíciles como la creación de la orquesta

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de niños y niñas con discapacidad auditiva, reconocida a nivel internacional, consolidar la comunidad señante e impulsar el proyecto Escuela de la Palabra. Además de ser reconocida con la medalla Manuelita Sáenz dada por la fundación universitaria del área andina sede Pereira y la fundación bolivariana en el año 2017 por su destacada labor. (Fundación universitaria área andina [Areandina], 2017). Con ese reconocimiento y palabras se refuerza su ardua e incansable labor para que sus acciones perdurarán en el tiempo y no solo quedará un legado, sino una herencia de la que hoy en día muchas personas pueden beneficiarse.

3.2.6. Esther Marulanda de Botero: Es recordada por amplias obras de caridad

donando mercados y casas a los pobres, además de pagar a mujeres de la ciudad para enseñar el catecismo. Fundó la sociedad san Vicente de Paul, para ayudar a las viudas. (Torres Londoño, 2011).

3.2.7. Edilma Escobar Cano: Destacada por ser la primera mujer odontóloga del

país, esta mujer nacida en Santuario, Risaralda, además de ser reconocida y recordada por su gesta al graduarse de la universidad el 30 de noviembre de 1944, época en la que era casi imposible tener una graduada por la alta estigmatización de las mujeres en la vida universitaria Edilma lo logró, pese a no estudiar la carrera que deseaba que era derecho, pues no fue aceptada por ser mujer, después de tanto rogar accedió a la carrera que le daría el reconocimiento a la primera mujer odontóloga del país y le daría una vocación de vida que utilizaría para hacer múltiples obras benéficas y proyectos para la ciudadanía en general. (Torres Londoño, 2011).

3.2.8. Stella Brand: Para Stella Brand, llegar a la ciudad de Pereira significó su

mayor desarrollo como docente, sujeto político, social y cultural. Pues al llegar a la ciudad recién se estaba hablando de una escuela de pensamiento exclusivo de mujer que se

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desarrollaba en la Universidad Tecnológica de Pereira, por teóricos progresistas entre ellos Morelia Pabón. Stella Brand al llegar generó un espacio de investigación que enfocaba su estudio en una dinámica que venía sucediendo la cual giraba en torno a la agresión física, sexual y psicológica hacia la mujer. Con esto se buscaba reducir los índices de estas violencias.

La vinculación de Stella Brand en todas estas dinámicas le generó un motivante fuerte para las causas sociales, en las cuales se vio sumergida cada vez más al realizar estudios sobre las condiciones de vida de mujeres, su entorno laboral y las discriminaciones a las que eran expuestas, sumado al aumento de la población migrante que recién llegaba a la ciudad y sus precarias condiciones de vida. Esta vinculación social la hizo darse cuenta de lo necesario de fortalecer la situación de las mujeres, en especial de las que se encontraban en condiciones de alta vulnerabilidad, sumando a la intervención las capacitaciones, como Gil, Bedoya y Tascón (2013) mencionaron:

A la par de este acompañamiento comunitario se daban espacios de capacitación en los que se intentaba fortalecer la seguridad de las mujeres y explicarles las posibilidades jurídicas a las que podían acceder en caso de que fueran agredidas por sus allegados. Con estas actividades educativas se empezó a consolidar un espíritu más propositivo en las propias mujeres de las comunidades de la ciudad. (p. 96) Así pues, su trabajo era rotundamente valioso para las mujeres de la ciudad pues no solo buscaba acompañar el proceso de acciones, sino también de formación para que las acciones que se realizarán perduraran en el tiempo y que esas personas que recibían la capacitación pudiesen ser replicadoras del conocimiento, dándoles la posibilidad a algunas mujeres que sufrían marginación y malos tratos de que su voz fuese escuchada.

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Por eso se hace necesario aclarar que la casa de la mujer y la familia Estella Brand, continúa trabajando en pro de esas acciones, que su fundadora deseaba para las mujeres pereiranas, no solo las que habían nacido en Pereira, sino todas las que vivían allí, ya que para ella todas las que convivían la ciudad hacían parte de ella y por tanto merecían el mismo trato y acompañamiento.

Conclusiones

Este documento se enmarco en un proceso de reconstrucción y análisis de la mujer en aspectos que cotidianamente se usan para mantener un esquema hegemónico de dominación, con las cortas, pero profundas intenciones de aportar a la discusión alrededor de este tema que sigue transitando y modificando la manera de ver el mundo. Es importante por tanto resaltar el pensamiento globalizado de muchas personas que han aceptado sumarse a estos procesos de reivindicación teniendo ideas progresistas que no buscan marginar al otro, sino vincularlo y hacerlo parte de esta nueva ola de pensamientos incluyentes. Su relevancia radica en que se hace mucho más profundo el análisis si se revisan las particularidades que lo han generado.

Entonces se puede concluir que a pesar de las innumerables acciones y momentos que pasaron en la historia donde se generaban sesgos hacia la mujer, por el mero hecho de ser mujer, no fue un condicionante para que un sinfín de estas mujeres realizaran acciones que transformaron realidades y contextos que en su momento parecían sólidamente

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establecidos, generando no solos los cambios en las estructuras generales sino en la manera colectiva de entender al femenino y su interrelación con el entorno. Por eso seguir buscando darles protagonismo a los sujetos sociales que tradicionalmente no la han tenido nos sigue ayudando como sociedad a sanar las heridas que abrieron algunos al omitir o negar la participación en la historia de estos actores y actrices.

Un tema que en este documento no se abordó de manera profunda por los fines del documento mismo, pero que vale la pena revisar porque da respuestas más profundas, tiene que ver con analizar no solo las dificultades que viven las mujeres, sino incluir otras condiciones de marginación como la clase social, la raza, la etnia, la edad o las preferencias sexuales que añaden mayores dificultades a lograr desarrollarse como ser, pues conserva ciertas diferencias lo que vivieron en el cotidiano histórico las mujeres negras e indígenas, diferenciado de las mujeres blancas, si bien todas viven marginación y exclusión, las primeras además de todo sufrieron esclavitud, destrucción de cultura, violencia racial, desplazamiento de sus territorios y segregación social.

Por eso es que el mejor método para seguir redirigiendo la historia es la unión y el colectivo, incluyendo a todas las partes que desean transformarse, vinculando por ejemplo esas acciones propias de las expresiones sociales, artísticas, culturales y políticas de mujeres que con el pasar de los años han demostrado que la mejor manera de sentar la voz es construyendo, haciéndose notar, teniendo presencia en lugares donde antes no cabían y generando grupos de memoria histórica que permitan que no se olvide todo lo que sucede y lo que se realiza.

Lo que falta es mucho, lo que hay que hacer aún es bastante, pero lo que se realizó es muy valioso para poder seguir reconstruyendo una sociedad que tradicionalmente ha

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estado en la mano de algunos, que finalmente nos excluyó a todos y que darnos cuenta de ello nos permite fortalecer esas acciones.

Finalmente, la tarea que queda es personal y queda en las manos de cada uno, porque cada uno lo hace a su ritmo. Nos queda apoyar y construir nuevas historias, reconociendo lo que se hace, vinculándose, dándole vida a espacios para pensarse diferente y visitar los espacios que hoy se piensan, no solo para mujer, sino para otras poblaciones que también sufren la marginación de una sociedad donde lo nuevo tiende a generar conflicto y debe ser destruido a toda costa.

Porque quién emprende un camino es muy valiente, pero quien decide seguirlo es más valiente aún, pues en él está la fuerza de confiar.

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Recomendaciones

A modo de recomendación dejaré algunos de los sitios que hoy (y algunos que desde hace bastante tiempo) trabajan en pro de la mujer, algunos con los que he tenido contacto, otros solo conocimiento, pero que vale la pena mencionarlos para darles el reconocimiento ante los lectores, espacios que se merecen todos los elogios por seguir pensándose, movilizándose y haciendo crecer a la ciudad desde la perspectiva de mujer, los cuales son:

Utera, casa feminista (Casa feminista de Pereira que se dedica a generar espacios seguros de encuentro y formación multidisciplinar), yah colectiva (Colectivo de mujeres artistas del graffiti y el mural con enfoque en la intervención social y comunitaria), Casa de la mujer y la familia Estella Brand, Encuentro de mujeres de Risaralda (Juntanza de mujeres de Risaralda, conformada por representantes de varios de los colectivos de la mujer en el departamento), Colectiva las comadres (Colectivo de mujeres para la juntanza, la intervención comunitaria, la formación y la expresión artística), Escuela feminista Guadalupe Zapata (Escuela de formación en feminismo y acciones sociales), Oficina de la

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mujer de la Alcaldía de Pereira, Secretaria de la mujer, familia y desarrollo social de la gobernación de Risaralda, colectivo justicia y género (Colectivo de mujeres abogadas con énfasis en la intervención en procesos jurídicos de mujeres), colectivo las Weras (colectivo de mujeres agroecólogas enfocadas en la intervención ambiental a través de huertas urbanas y medicina ancestral).

Aclaró que habrá muchos otros que existen y no están incluidos, pero no por esto signifiqué que su trabajo es menos o no merecen ser reconocido, quedará para que el lector indague sobre ellos, los apoyé y de alguna manera, nutra la discusión de este documento y su discusión personal.

Y finalmente recomiendo conservar la actitud curiosa e investigadora, pues como ya se dijo en varias ocasiones en este documento, para entender un suceso hay que buscar su historia contada por la mayor cantidad de actores y actrices posibles, ya que si bien para mí la verdad absoluta no existe, al menos existen las reconstrucciones históricas que nos permiten acercarnos lo más posible a la originalidad de los sucesos para contar sin restar de la historia.

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Referencias

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Cita: Marín Oyola, Jhon Manuel (2025), El rol de la mujer docente y estudiante en el contexto educativo pereirano, desarrollo social y su transformación en el cambio de siglo XX al XXI, Universidad Tecnológica de Pereira, p. N. https://hdl.handle.net/11059/16145