Sporala red del conocimiento
Página 1 de 80Análisis multitemporal de las dinámicas de ocupación y su implicación …
p. 1

Análisis multitemporal de las dinámicas de ocupación y su implicación en el uso del suelo en la vereda La Florida

Laura Castrillón Rocha Johan Sebastian Henao Henao

Universidad Tecnológica de Pereira Facultad de Ciencias Ambientales Administración Ambiental Pereira, Risaralda

2026

p. 2

Análisis multitemporal de las dinámicas de ocupación y su implicación en el uso del suelo en la vereda La Florida

Laura Castrillón Rocha Johan Sebastian Henao Henao

Trabajo de grado en la Modalidad de Investigación Formativa para optar por el título de Administrador/a Ambiental

Directora Maria Constanza Zúñiga Torres PhD. en Ciencias Ambientales

Universidad Tecnológica de Pereira Facultad de Ciencias Ambientales Administración Ambiental Pereira, Risaralda

p. 3

2026

Agradecimientos

Reconozco la influencia de un gran número de personas que, directa o indirectamente, hicieron posible la culminación de este ciclo. En esta oportunidad, quiero referirme especialmente a mi tía Nathalia Henao Gallego, quien me apadrinó desde mi infancia. A pesar de residir en otro municipio, siempre sentí su compañía; sus valiosos consejos me orientaron durante todos estos años. Agradezco también a Laura Castrillón por brindarme su compañía incondicional, para mí fue un privilegio realizar el trabajo de grado a su lado. Finalmente, agradezco a la Facultad de Ciencias Ambientales por acogerme y formarme con excelentes docentes; gracias a cada uno de ellos.

Johan Sebastian Henao Henao

A mi madre, mi hermana y mis abuelas, por ser mujeres valientes y amorosas cuyas cualidades heredé con el tiempo. Por cuidar de mí y confiar siempre más de lo que yo misma lo hice, la culminación de esta etapa no hubiese sido posible sin ellas. A mis hermanos, por ser el pilar de mi vida y motivarme a ser una mejor humana y profesional.

A los compañeros que conocí en la Universidad y que el tiempo convirtió en amigos, me llevo las mejores memorias y aprendizajes. Por permitirnos coincidir en lo académico y relacionarnos en lo personal.

A los docentes y a la Facultad de Ciencias Ambientales, por formarme, lograr apasionarme y sembrar en mí un propósito que está del lado de la vida.

Laura Castrillón Rocha

p. 4

Índice Contenido 1.​ Introducción​

9

2.​ Justificación​

10

3.​ Objetivos​

11

3.1 Objetivo General​

11

3.2 Objetivos Específicos​

11

4.​ Marco teórico​

11

5.​ Metodología​

19

5.1 Caracterización de la vereda La Florida a través de los tipos de uso del suelo, las

actividades predominantes en las fincas y los aspectos sociodemográficos de la población​

21

5.2 Análisis de los cambios en las coberturas y uso del terreno para un periodo de 11 años​

22

5.3 Estimación de un escenario tendencial que permita la proyección y la construcción de

medidas estratégicas respecto al manejo ambiental.​

26

6.​ Antecedentes y Zonificación Ambiental​

26

7.​ Marco geográfico​

29

8.​ Resultados​

31

8.1 Caracterización de la vereda La Florida a través de los tipos de uso del suelo, las

actividades predominantes en las fincas y los aspectos sociodemográficos de la población​

31

8.1.1 Clasificación de la tierra por su capacidad de uso y pendiente​

31

8.1.2 Usos del suelo y conflictos​

35

8.1.3 Aspectos sociodemográficos​

37

8.1.4 Régimen de subdivisión predial y Unidad Agrícola Familiar (UAF)​

37

8.1.5 Régimen de construcción de infraestructura​

39

8.1.6 Caracterización de la infraestructura​

39

8.2 Análisis de los cambios en las coberturas y uso del terreno para un periodo de 11

años​

47

8.2.1 Análisis de coberturas y usos del suelo para el año 2015​

47

8.2.2 Análisis de coberturas y usos del suelo durante el periodo 2015-2026​

50

8.2.3 Tasa de Cambio de las Coberturas (TCC)​

55

8.2.4 Índice de Vegetación Remanente (IVR)​

p. 5

8.3 Estimación de un escenario tendencial que permita la proyección y la construcción

de medidas estratégicas respecto al manejo ambiental.​

63

8.3.1 Escenario tendencial​

63

8.3.2 Lineamientos estratégicos​

64

9.​ Conclusiones y recomendaciones​

72

10.​ Bibliografía​

74

11.​ Anexos​

78

Índice Figuras Figura 1. Delimitación del área susceptible de análisis​

20

Figura 2. Zonificación Ambiental AMSPRH​

28

Figura 3. Área de estudio​

31

Figura 4. Capacidad de Uso de las Tierras​

32

Figura 5. Pendiente media AMSPRH​

34

Figura 6. Distribución de establecimientos comerciales y de servicios en el Corregimiento La Florida​

36

Figura 7. Distribución Predial en Suelo Urbano​

41

Figura 8. Distribución Predial en Suelo Rural​

42

Figura 9. Imágenes Multitemporales de Condominio​

44

Figura 10. Uso Multitemporal del Predio 660010008000000080068000000000​

45

Figura 11. Núcleos Poblacionales​

46

Figura 12. Representación de coberturas año 2015​

50

Figura 13. Representación de coberturas año 2026​

52

Figura 14. Territorios artificializados 2015-2026​

53

Figura 15. Cambio por cobertura 2015-2026​

55

Figura 16. Fragmentación de cobertura natural​

57

Figura 17. Desactivación agrícola​

58

Figura 18. Índice de Vegetación Remanente​

62

Figura 19. Escenario tendencial para el año 2037​

64

Índice Tablas Tabla 1. Categorías Corine Land Cover empleadas​

23

Tabla 2. Cálculo de Indicadores​

p. 6

Tabla 3. Rangos de pendientes en porcentaje del AMSPRH​

34

Tabla 4. Rangos de pendientes en porcentaje para la Vereda La Florida y el Área de Estudio​

35

Tabla 5. Coberturas y usos del suelo año 2015​

47

Tabla 6. Coberturas y usos del suelo año 2026​

51

Tabla 7. Tasa de cambio de las coberturas 2015-2026​

56

Tabla 8. Escala de interpretación del Índice de Vegetación Remanente (IVR)​

60

Tabla 9. Índice de Vegetación Remanente  para el año 2015​

60

Tabla 10. Índice de Vegetación Remanente para el año 2026​

61

Tabla 11. Línea Estratégica Ecosistemas​

66

Tabla 12. Línea Estratégica Ordenamiento​

68

Tabla 13. Línea Estratégica Reactivación y Reconversión Agrícola​

p. 7

Resumen Las dinámicas contemporáneas de ocupación en espacios rurales han generado transformaciones en el uso y cobertura del suelo, especialmente en territorios con alto valor ambiental y cercanía a centros urbanos. Desde esta perspectiva, la vereda La Florida, evidencia procesos asociados a la nueva ruralidad, caracterizados por la disminución de actividades agropecuarias tradicionales, el incremento de usos residenciales y turísticos, y la creciente presión sobre áreas de protección ambiental orientadas a la preservación del recurso hídrico.

Esta investigación analizó de forma multitemporal las dinámicas de ocupación y su implicación en el uso del suelo durante el periodo 2015–2026. Para ello, se desarrolló una metodología de enfoque descriptivo y prospectivo, sustentada en los postulados de Rolando García sobre el estudio de sistemas complejos, que integró percepción remota, Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la metodología Corine Land Cover adaptada para Colombia, complementada con información cartográfica, imágenes satelitales y variables territoriales relacionadas con infraestructura, red vial y aspectos sociodemográficos. Los resultados revelan una transformación progresiva del territorio, expresada en la expansión de infraestructura residencial y comercial, la fragmentación predial y la reducción de coberturas agrícolas. Dicha fragmentación contraviene las disposiciones normativas vigentes, que permiten únicamente vivienda rural dispersa en este tipo de suelo, y se acompaña de una transición hacia usos turísticos y residenciales campestres frecuentemente incompatibles con la función ambiental del territorio. El escenario tendencial proyecta la continuidad de estos procesos de densificación y desactivación agraria, con potencial incremento en la presión sobre ecosistemas estratégicos.

La investigación aporta elementos para comprender las transformaciones territoriales en contextos rurales de alta importancia ambiental y ofrece insumos para la planificación y gestión del territorio, orientados a fortalecer estrategias de manejo y conservación frente a las dinámicas actuales de ocupación.

Palabras clave:

Coberturas, Uso del Suelo, Expansión Urbana, Conservación, Transformación.

p. 8

Abstract Contemporary land-use dynamics in rural areas have led to changes in land use and land cover, particularly in areas of high environmental value located near urban centers. From this perspective, the village of La Florida exhibits processes associated with the “new rurality,” characterized by a decline in traditional agricultural and livestock activities, an increase in residential and tourist uses, and growing pressure on environmental protection areas aimed at preserving water resources.

This study conducted a multi-temporal analysis of land-use dynamics and their implications for land use during the 2015–2026 period. To this end, a descriptive and prospective methodology was developed, based on Rolando García’s principles regarding the study of complex systems, which integrated remote sensing, Geographic Information Systems (GIS), and the Corine Land Cover methodology adapted for Colombia, supplemented with cartographic information, satellite imagery, and territorial variables related to infrastructure, the road network, and sociodemographic aspects.

The results reveal a gradual transformation of the landscape, manifested in the expansion of residential and commercial infrastructure, land fragmentation, and a reduction in agricultural land cover. This fragmentation violates current regulations, which permit only scattered rural housing on this type of land, and is accompanied by a shift toward tourism and rural residential uses that are often incompatible with the landscape’s environmental function. The projected scenario anticipates the continuation of these processes of densification and agricultural decline, with a potential increase in pressure on strategic ecosystems. The research provides insights into territorial transformations in rural areas of high environmental importance and offers guidance for land-use planning and management, aimed at strengthening management and conservation strategies in light of current land-use trends. Keywords: Land cover, Land use, Urban expansion, Conservation, Transformation.

p. 9

1.​ Introducción La transformación de los territorios rurales en las últimas décadas ha estado marcada por procesos de urbanización, diversificación económica y reconfiguración de las dinámicas sociales, productivas y ambientales. En este contexto, la ruralidad ha dejado de entenderse exclusivamente como un espacio agrícola para consolidarse como un territorio multifuncional, en el que convergen actividades residenciales, turísticas, comerciales y de conservación ambiental (Pérez, 2001). Estas dinámicas han generado nuevas formas de ocupación y apropiación del suelo, especialmente en áreas rurales cercanas a centros urbanos y con alto valor ecosistémico, donde los intereses económicos y las demandas contemporáneas transforman progresivamente las funciones tradicionales del territorio. La vereda La Florida, ubicada en el municipio de Pereira, constituye un escenario representativo para comprender estos procesos. Su vocación ha estado históricamente ligada a actividades agrícolas tradicionales propias de la región cafetera, y ha sido valorada por sus atributos ambientales al formar parte de la cuenca del río Otún y encontrarse próxima a la bocatoma que abastece al municipio. No obstante, actualmente enfrenta transformaciones derivadas del crecimiento residencial, el turismo y la disminución progresiva de dichas actividades agropecuarias. Este territorio se encuentra, además, bajo figuras de protección ambiental orientadas a la preservación del recurso hídrico, particularmente mediante el Acuerdo 035 de 2021 de la CARDER, lo que evidencia una tensión entre las dinámicas de ocupación y los objetivos de conservación establecidos para el área (CARDER, 2021). Ante este panorama, el análisis multitemporal de coberturas y usos del suelo constituye una herramienta fundamental para identificar y comprender las transformaciones territoriales ocurridas en el tiempo. Los cambios en las coberturas terrestres permiten evidenciar las dinámicas de ocupación, las formas de intervención humana y las transiciones en el uso del territorio, reflejando transformaciones sociales, económicas y ambientales. El empleo de sensores remotos, Sistemas de Información Geográfica (SIG) y metodologías como Corine Land Cover permite describir, clasificar y cuantificar las modificaciones espaciales del paisaje, facilitando la interpretación de las relaciones entre las dinámicas sociales y las transformaciones biofísicas del territorio.

p. 10

La presente investigación tiene como propósito analizar de manera multitemporal las dinámicas de ocupación y su implicación en el uso del suelo en la vereda La Florida durante el periodo 2015–2026. Mediante la caracterización sociodemográfica y territorial, el análisis de coberturas del suelo y la construcción de un escenario tendencial, se busca comprender las transformaciones actuales del territorio y generar insumos para la planificación y la gestión ambiental.

2.​ Justificación En las últimas décadas, los espacios rurales han experimentado diferentes transformaciones derivadas de procesos asociados a la globalización, la modernización y la reconfiguración de las dinámicas socioeconómicas. Estas transformaciones han dado lugar a nuevas formas de organización y uso del territorio que han redefinido la relación entre lo urbano y lo rural; de esta manera, lo rural se configura como un espacio multifuncional donde convergen actividades productivas, recreativas, turísticas y residenciales. La concepción tradicional del campo como medio de vida se ha desdibujado ante perspectivas divergentes, motivadas por intereses particulares que se materializan en nuevas formas de interactuar con el territorio, en las que la habitabilidad no necesariamente está ligada a la vocación agrícola. Estudiar territorios como la vereda La Florida desde el enfoque de la nueva ruralidad permite reconocer la complejidad de los procesos que operan en la interfaz urbano-rural, donde coexisten lógicas de conservación, incremento residencial, turismo y desactivación agraria. A su vez, el Acuerdo 035 de 2021 de la CARDER, clasifica este territorio bajo la categoría de suelo de protección rural orientada a la preservación del recurso hídrico, reconociendo su elevado potencial ambiental. Sin embargo, dicha protección normativa coexiste con una plataforma social compleja, asociado a las nuevas dinámicas de ocupación que se encuentran actualmente.

En este contexto, el análisis de las coberturas del suelo constituye una herramienta relevante para comprender dichas transformaciones. Según Foley (2005), los patrones de cobertura territorial funcionan como indicadores directos de los sistemas productivos rurales, del grado de intervención humana y de las transiciones entre modos de vida tradicionales y modernos. Lo anterior sugiere la capacidad descriptiva de las coberturas como reflejo de las transformaciones sociales y ambientales en curso, especialmente cuando son analizadas desde una perspectiva multitemporal.

p. 11

Ante esta realidad, visibilizar las dinámicas de transformación territorial desde la administración ambiental resulta pertinente, ya que el territorio evidencia una superposición entre una categoría de protección ambiental y un contexto social en acelerada transformación. Esta situación demanda información actualizada y espacialmente explícita que respalde la toma de decisiones en materia de planificación territorial y conservación, en concordancia con el perfil profesional del administrador ambiental como gestor del desarrollo, capaz de articular conocimiento científico y social para la gestión del territorio. 3.​ Objetivos

3.1 Objetivo General

Comparar las dinámicas de ocupación de manera multitemporal en un periodo de 11 años en la vereda La Florida.

3.2 Objetivos Específicos

-​ Caracterizar la vereda La Florida a través de los tipos de uso del suelo, las actividades predominantes en las fincas y los aspectos sociodemográficos de la población. -​ Analizar los cambios en las coberturas y uso del terreno para un periodo de 11 años. -​ Estimar un escenario tendencial que permita la proyección y la construcción de medidas estratégicas respecto al manejo ambiental.

4.​ Marco teórico El término ambiente se ha conceptualizado desde diversas disciplinas, cada una de las cuales le atribuye significados diferenciados según su propio enfoque. Desde la química ambiental, el ambiente se concibe como un sistema complejo en el que se producen intercambios de materia y energía; es decir, un sistema abierto compuesto por cinco subsistemas denominados esferas ambientales. Dichas esferas —litosfera, atmósfera, hidrosfera, biosfera y antroposfera— constituyen subsistemas que interactúan, se superponen y se afectan mutuamente (Manahan, 2007).

Las tres primeras esferas conforman el medio abiótico y son a su vez precursoras del medio biótico, que surge adaptándose a las condiciones geográficas iniciales. A partir de allí emergen complejas relaciones ecológicas entre organismos de diferentes especies y reinos, denominadas simbiosis. La antroposfera, por su parte, refiere al ser humano en sentido

p. 12

material e inmaterial, abarcando todo aquello que ha sido creado o modificado por la actividad humana. Aunque teóricamente se distingue de la biosfera, en la práctica el ser humano forma parte de ella, sustentado esto por la amplia gama de servicios ecosistémicos que se obtiene de los ecosistemas para hacer posible la vida en sociedad. Desde la perspectiva de las cinco esferas ambientales, el ambiente adquiere un sentido mayormente fisicalista, en la medida en que permite descomponer y comprender las complejas relaciones físicas y químicas que constituyen la energía de alteración de un medio, y en el que se destacan los procesos físicos que lo configuran. Este enfoque es ciertamente acertado, entendiendo que el ser humano se encuentra contenido en dichos procesos físicos, químicos y ecológicos; es decir, tanto el medio biótico como el abiótico constituyen la plataforma natural que sostiene al ser humano y sus sistemas productivos. Por otra parte, para Enrique Leff (2006), el ambiente supone más que una plataforma natural y el simple relacionamiento de la antroposfera con los demás subsistemas. Al respecto, el autor sostiene que:

El ambiente no es la ecología, sino el campo de las relaciones entre la naturaleza y la cultura, de lo material y lo simbólico, de la complejidad del ser y del pensamiento; es un saber sobre las estrategias de apropiación del mundo y la naturaleza a través de las relaciones de poder que se han inscrito en las formas dominantes de conocimiento. (p. 4) Esta afirmación supone que el ambiente se origina en el relacionamiento del ser humano con la naturaleza, donde la cultura, los símbolos y la ideología constituyen factores clave en su configuración. Dicha perspectiva reconoce que el sistema no se limita únicamente a lo biofísico, sino que integra también dimensiones simbólicas y culturales, constituyéndose en un espacio donde confluyen múltiples procesos e interacciones. De este modo, se comprende como una categoría compleja y dinámica, en la que los aspectos naturales, sociales, históricos y culturales se entrelazan de manera inseparable en una misma realidad (Leff, 1994). En estrecha relación con el concepto de ambiente, el territorio se comprende como una construcción social que supera la visión reducida de un espacio físico. Gaviria (2020) lo describe como un espacio construido socialmente, que vincula la historia y los procesos económicos, políticos y culturales, el cual se organiza a partir de las relaciones establecidas por quienes lo habitan, otorgando así identidad y sentido. De manera complementaria,

p. 13

Cuervo (2006) sostiene que el territorio constituye la base geográfica de la existencia social, por lo que allí confluyen diversas formas de concebir el mundo y de relacionarse con los bienes comunes naturales.

Es necesario señalar que las concepciones de territorio postuladas por distintos autores responden, en gran medida, a la corriente académica en la que han sido formados; de este modo, el término puede resultar ciertamente subjetivo según la disciplina desde la cual se aborde.

Aunque se reconoce que el territorio posee una fuerte carga simbólica y desde la geografía social, puede entenderse como un escenario de poder, de gestión y de dominio político, así como de individuo y demás actores sociales, también se concibe como una superficie terrestre demarcada. Lo expuesto implica una relación de posesión por parte de individuos o colectivos, y que establece límites de soberanía, propiedad, apropiación, vigilancia y jurisdicción (Cruz, 2011).

De este modo, se plantea que el territorio constituye un espacio multidimensional en el que confluyen variables tanto materiales como inmateriales. Si bien es producto de un constructo social en el que el componente antrópico desempeña un papel central en los procesos de apropiación y asentamiento, es el entorno natural el que actúa como base estructural que los sustenta y posibilita, pues el ser humano, en su adaptación al medio, utiliza los recursos disponibles y transforma el entorno conforme a sus necesidades. De este modo, el territorio se configura como una interrelación en la que la perspectiva geográfica y el enfoque antropológico se articulan para dar cuenta de una misma realidad, reconociendo que todo constructo social requiere de recursos naturales y servicios ecosistémicos que lo soporten. En este marco conceptual, la concepción de la ruralidad se ha abordado de múltiples formas, abarcando definiciones descriptivas, socioculturales, demográficas, económicas y de tipo político. Para comprender lo rural es necesario romper el paradigma que lo equipara exclusivamente con lo agrícola, entendiendo entonces que estos espacios son mucho más complejos y que trascienden dicha simplificación, ya que mantienen una estrecha relación con el territorio, como escenarios dinámicos donde convergen el flujo de personas, bienes y servicios (Echeverri, 2011). Aún así, se establece una identidad en que el mundo rural sirve de hábitat a la agricultura y sus encadenamientos productivos.

p. 14

Relacionado con lo demográfico, se orienta por la forma que adquiere la distribución espacial de la población, partiendo de la premisa de que un espacio se configura como rural cuando presenta baja densidad poblacional, habitantes dispersos, o asentados en centros poblados de menor tamaño. En el ámbito político, estos territorios suelen ser excluidos de las dinámicas del desarrollo, las cuales históricamente han privilegiado la economía urbana, terciaria e industrial (Echeverri, 2011).

Desde una perspectiva etimológica, la palabra “rural” se origina en ruralis, voz latina derivada de rus, ruris, que significa campo. Su vocablo ha estado más orientado al ser humano, su medio, sus relaciones y al conjunto de sus actividades, por lo que conlleva una connotación más socio-antropológica que productivista (Kay, 2005). En tal sentido, lo rural refiere un conjunto de formas y significados de la vida en el campo y de quienes lo habitan, constituyendo un proceso de reproducción y construcción material, cultural y simbólica de la sociedad (Franco, 2006).

Al acoger lo rural dentro del territorio, y entenderlo como un proceso histórico y dinámico de apropiación del espacio, resulta coherente asimilar que sobre esta base se edifican redes sociodemográficas, economías particulares, tradiciones y cultura sobre las cuales se sustenta una identidad. Por esto, la ruralidad es comprendida como una forma de vida cuyo proceso de construcción histórico, social y cultural se fundamenta principalmente en los recursos naturales y su base económica se estructura alrededor de la oferta ambiental que lo sustenta (Echeverri, 2011).

Debido a su dinamismo, las áreas rurales han cambiado drásticamente durante las últimas décadas, por esta razón, en la actualidad se conocen fenómenos como la nueva ruralidad, lo cual altera las lógicas bajo las cuales se han regido y entendido estos territorios. De acuerdo con Pérez (2001) los espacios rurales se han transformado estructuralmente a raíz de la influencia del enfoque neoliberal, lo cual ha reconfigurado su uso y funcionamiento, propiciando el tránsito de una sociedad organizada en función de la actividad primaria hacia una sociedad rural más diversificada en sus formas de vida.

En términos generales, el medio rural ha experimentado distintas transiciones que pueden agruparse en tres dimensiones principales. En lo demográfico, se destaca el fenómeno de la "contraurbanización", este concepto, acuñado por Berry (1976, como se citó en Arroyo, 2001), hace referencia a la inversión en el sentido del crecimiento poblacional, donde las zonas rurales periféricas ganan habitantes frente a las ciudades. Dicho proceso refleja el

p. 15

atractivo o valor agregado que ofrecen las zonas rurales, ya sea por sus bienes y servicios o por la disponibilidad de amplios espacios urbanizables que contrastan con la saturación urbana.

En lo económico, refiriéndose al declive de la agricultura como actividad predominante y por una nueva visión del mundo rural que ha impulsado mayor diversificación, incorporando actividades como el turismo rural, servicios ambientales y empleo rural no agrícola. Finalmente, en lo institucional, las transformaciones se entienden desde la descentralización política que ha otorgado mayor poder y niveles local y regional (Ceña, 1993). Bajo este enfoque, el concepto de nueva ruralidad rompe con el paradigma de entender lo rural como equivalente a la actividad agrícola y conduce a la multifuncionalidad del campo. Este cambio cobra especial relevancia cuando las nuevas dinámicas económicas y sociales impulsan la desagrarización de la actividad productiva, impulsada tanto por los requerimientos económicos de la población como por las demandas emergentes de la sociedad contemporánea.

Este proceso de transformación se relaciona estrechamente con los conflictos históricos sobre la distribución y el acceso a la tierra. El nuevo modelo rural genera formas diferentes de acceso a este recurso, otorgando protagonismo al crecimiento del capital y a la incorporación de lógicas industriales en las actividades agrícolas, lo que reconfigura las estructuras productivas tradicionales.

La nueva configuración en las formas de habitar el campo exige que los conceptos agrarios existentes se ajusten para hacer frente a las demandas actuales y satisfacer las nuevas funciones que el espacio rural debe cumplir en la sociedad y en la economía (Pérez, 2001). Así, se le asignan nuevas funciones y tareas al mundo rural, donde la multifuncionalidad de estos territorios trasciende la producción agrícola tradicional para incluir usos no alimentarios y el mantenimiento del ambiente. Esto introduce una revaloración del espacio rural, que pasa a entenderse como una alternativa de vida deseable, aceptable y viable frente al modelo urbano dominante.

Por otro lado, en su dimensión perceptible, el término “paisaje" derivado del latín pagus, alude al lugar donde nace o vive una persona y con el cual ésta se identifica, señalando una relación relativa con el territorio al sostener vínculos sociales y establecer un acoplamiento afectivo y material entre el individuo y el lugar donde existe (Gastó et al., 2010). En cierta

p. 16

medida, se puede entender como un sistema simbólico, que se moldea a partir de creencias, significados, valores y entendimiento de las dinámicas naturales para moldear el hábitat, lo que es un reflejo de procesos culturales complejos.

Martínez de Pisón (2004) enfatiza el papel de la cultura al afirmar que un paisaje no es solo un lugar físico, sino también su propia imagen; por lo tanto, no es una construcción exclusiva de la naturaleza, la historia o la estructura social. En este sentido, Gómez et al. (1994) señalan que el paisaje es el resultado de la percepción y el uso que el ser humano hace del sistema ambiental, de modo que la naturaleza, al atravesar un proceso de artificialización, adquiere su condición de paisaje El paisaje existe en la medida en que es percibido e interpretado para desarrollar algún fin, ya sea económico, estético, lúdico, etc. Como marco de la actividad humana y escenario de su vida social, el paisaje agrario resulta de la interacción entre factores bióticos y abióticos del medio natural, los usos que la sociedad hace de la capacidad de estos lugares para sostener relaciones económicas y los impactos generados derivados de la intervención antrópica sobre el medio.

Es el trabajo humano el que moldea y mantiene estados intermedios entre la sucesión natural de los ecosistemas y los cambios funcionales y convenientes para el sostenimiento de la actividad antrópica. Por ello, sin fines ni intervención humana, no existirían paisajes, sino únicamente ecosistemas (Folch, 1999), bajo esta perspectiva las transformaciones derivadas de la acción humana sobre el territorio se manifiestan de manera concreta en la modificación de las coberturas y en la orientación funcional que se asigna al suelo. Los procesos adaptativos del ser humano se han caracterizado por generar transformaciones significativas en el ambiente. Entre estas, se destaca la sustitución de coberturas terrestres naturales por otras asociadas a un uso con fines específicos; es por esto que resulta necesario diferenciar los conceptos de cobertura y uso del suelo, ya que, aunque suelen emplearse indistintamente, poseen connotaciones sustancialmente distintas.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la cobertura terrestre corresponde a la expresión biofísica observable sobre la superficie de la Tierra, es decir, a los elementos naturales o antrópicos que físicamente la recubren. Por su parte, el uso del suelo hace referencia al conjunto de prácticas, decisiones, actividades e insumos que las personas desarrollan sobre un determinado tipo de cobertura

p. 17

terrestre con el propósito de producirla, transformarla o conservarla. Desde esta perspectiva, el uso del suelo establece una relación directa entre las características físicas del territorio y la intervención humana que orienta su funcionalidad (FAO, 2005).

El empleo de sensores remotos para la realización de análisis multitemporales destaca como una de las metodologías más idóneas para identificar, describir y cuantificar las dinámicas de cobertura y uso del suelo. Según García et al. (2009), estos estudios constituyen una herramienta esencial para examinar la evolución del medio natural y las repercusiones de la actividad antrópica, fundamentándose en la comparación cronológica de imágenes satelitales de una misma área geográfica en periodos distintos.

Bajo esta perspectiva, el análisis multitemporal permite comprender las condiciones del pasado y el presente, facilitando incluso la proyección de su potencial futuro (Alvear, 2018). En la práctica, dicha caracterización se basa en el procesamiento de información satelital mediante criterios técnicos que estandarizan las unidades espaciales de acuerdo con los atributos biofísicos y funcionales encontrados en el territorio.

Dichos estudios se sustentan en la percepción remota (PR), entendida como la adquisición de información a distancia sobre un evento, cuerpo o fenómeno, sin entrar en contacto directo con el. Este proceso se realiza a través de sensores remotos, sistemas capaces de captar y registrar información territorial a distancia, que pueden ser instalados en diversos tipos de aviones o en satélites artificiales (Zerda, 2005). La utilidad de la información obtenida depende de sus características técnicas, entre las cuales destacan la resolución espacial, entendida como la medida en que los objetos más pequeños pueden ser registrados por un sensor; la resolución espectral, que se refiere al número de intervalos y ancho de las bandas en el espectro electromagnético; y la resolución temporal, definida como la periodicidad con la que se registra la misma porción de área.

Para estandarizar la clasificación e interpretación de las coberturas identificadas mediante ejercicios de percepción remota, se emplea como procesos metodológicos la Corine Land Cover (CLC). Este sistema desarrollado por la Unión Europea y adoptado en Colombia por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales en 2010, constituye una herramienta fundamental para la clasificación y análisis de los usos y coberturas del suelo. Dicha metodología permite cartografiar la cobertura de la tierra a escala 1:100.000 mediante la interpretación visual de imágenes satelitales, con el propósito de estandarizar, describir y clasificar las características del territorio bajo criterios unificados (IDEAM, 2010).

p. 18

La metodología referida facilita la caracterización tanto de coberturas naturales como intervenidas, organizándose en cinco grandes categorías: territorios artificializados, territorios agrícolas, bosques y áreas seminaturales, áreas húmedas y superficies de agua, de las cuales se derivan diversas subcategorías que permiten un mayor nivel de detalle. La información generada a partir de esta clasificación es clave para múltiples procesos nacionales, como la elaboración de mapas de ecosistemas, el análisis de conflictos de uso del territorio, la ordenación de cuencas y del territorio, el seguimiento a la deforestación y la realización de inventarios forestales, entre otros.

Por su parte, los Sistemas de Información Geográfica (SIG) son sistemas compuestos por hardware, software y procedimientos diseñados para capturar, manejar y analizar datos geoespaciales. Sus funciones abarcan desde la entrada y salida de información hasta la representación gráfica, el análisis espacial y la manipulación de datos complejos (NCGIA, 1990). Dentro de los SIG convergen diferentes disciplinas, por lo que la información que se capta, procesa y produce responde a una amplia gama de aplicaciones en áreas como la geografía, la cartografía, la percepción remota, la fotometría, la estadística y la informática. En este sentido, los SIG sintetizan el mundo real en el mundo digital a través de datos geoespaciales de tipo ráster, constituidos por imágenes compuestas por celdas o píxeles, y de tipo vectorial, donde la información es representada mediante geometrías definidas por coordenadas (Zerda, 2005).

Bajo esta perspectiva, adquiere relevancia la construcción de escenarios tendenciales como herramienta prospectiva para el análisis de la dinámica de coberturas del suelo. Un escenario tendencial corresponde al producto del análisis y modelación de un posible estado futuro a partir de un estado precursor, partiendo del supuesto de que las dinámicas evaluadas en el pasado y el presente continúan operando de manera inercial, es decir un modelo basado en tendencias utiliza los mismos patrones de cambio que los observados en el periodo anterior. La generación de escenarios no pretende predecir el futuro con exactitud, sino evidenciar las implicaciones que podrían derivarse de la persistencia de determinadas dinámicas de transformación. Como señala Méndez (2021), se trata de estimar un escenario probable, entendido como una visión de lo que podría acontecer si las condiciones actuales no experimentan variaciones significativas. En los estudios de coberturas del suelo, los escenarios tendenciales se desarrollan mediante herramientas de Sistemas de Información Geográfica, utilizando como insumo datos multitemporales previamente clasificados.

p. 19

5.​ Metodología La presente investigación adoptó una metodología con enfoque descriptivo y prospectivo. El enfoque descriptivo permitió comprender una situación real mediante la observación sistemática no participante y la recopilación de datos primarios y secundarios, posibilitando identificar patrones, tendencias y relaciones entre variables sin intervenir directamente en el fenómeno (García, 2012). El alcance prospectivo, por su parte, implicó proyectar posibles escenarios futuros a partir del análisis de la situación actual, anticipando cambios, desafíos u oportunidades para la formulación de estrategias.

Este enfoque se alineó con los postulados propuestos por Rolando García sobre el estudio de sistemas complejos y la investigación interdisciplinaria, donde plantea que el ambiente es un sistema cuyos elementos interactúan de manera interdependiente y no puede abordarse mediante la simple suma de análisis sectoriales. Según García (2006), las dinámicas territoriales resultan de la interacción simultánea entre procesos biofísicos, socioeconómicos y culturales que desbordan cualquier campo disciplinar único; por ello, este tipo de estudios se sustenta en el análisis sistémico como forma de proceder en la investigación. El análisis propuesto no constituye una herramienta técnica, sino un proceso de toma de decisiones teóricas previas sobre cómo concebir el objeto de estudio, las relaciones a considerar relevantes y los niveles de análisis para abordar el problema.

El punto de partida fue la delimitación del sistema o "recorte de la realidad", decisión que determinó los elementos y procesos resultaban pertinentes para definir el fenómeno investigado. En este sentido, se establecieron criterios de tipo ambiental, técnico y social para la delimitación del área de estudio, los cuales se refieren en la Figura 1.

p. 20

Figura 1.

Delimitación del área susceptible de análisis

El estudio se estructuró en dos momentos complementarios. El primero, de carácter diagnóstico, correspondió a un enfoque descriptivo-multitemporal, a partir del cual se realizó la caracterización sociodemográfica y el análisis de los cambios en las coberturas y usos del suelo en distintos periodos. El análisis diacrónico no constituyó únicamente un complemento descriptivo, sino una condición epistemológica para la explicación del sistema, dado que los sistemas complejos sólo pueden comprenderse a través de su historia (García, 2006). El segundo momento, de carácter prospectivo, se orientó hacia la predictibilidad de la evolución del sistema. Dicho proceso se elaboró sobre la base de la caracterización previa, dado que se requiere identificar los procesos que se activarían ante eventuales cambios en el sistema. Con base en ello, se construyó un escenario tendencial desde el cual se proyectaron las trayectorias más probables del territorio, se identificaron umbrales de transformación a partir de sus dinámicas internas y se orientó la formulación de medidas estratégicas de manejo ambiental

p. 21

5.1 Caracterización de la vereda La Florida a través de los tipos de uso del suelo, las

actividades predominantes en las fincas y los aspectos sociodemográficos de la población Para la caracterización socioeconómica y demográfica, se empleó como técnica principal la revisión documental de fuentes secundarias, académicas e institucionales relacionadas con procesos de ordenamiento territorial y sectorización ambiental. La selección de la información se orientó a identificar estudios enmarcados en la vereda, priorizando aquellos aportes pertinentes para el análisis de los componentes mencionados anteriormente. Este procedimiento se fundamenta en lo planteado por Alfonso (1995), quien concibe la investigación documental como un proceso científico y sistemático de indagación, recolección, organización, análisis e interpretación de información. En función de ello, la descripción teórica se empleó como herramienta metodológica para integrar y transversalizar los contenidos relevantes, así como para precisar los conceptos utilizados conforme a su contexto de aplicación.

La cartografía temática y los geodatos empleados fueron seleccionados y obtenidos a través del Sistema de Información Ambiental y Estadístico (SIAE) de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER). La recopilación de insumos incluyó la cartografía base de

2025 y productos cartográficos específicos derivados de las fases de aprestamiento y

diagnóstico del Acuerdo 035 de 2021, orientado a la preservación de la cuenca media y alta del río Otún (https://siae.carder.gov.co/acuerdo-de-manejo-del-rio-otun/). Dado que la cartografía temática integra múltiples determinantes ambientales, en su mayoría asociadas a la fisiografía del territorio, se seleccionaron aquellos archivos que permitieran comprender o inferir aspectos socioeconómicos y demográficos del área de estudio. Entre los insumos cartográficos priorizados se destacan: Coberturas terrestres 2022 a escala 1:25.000, zonificación ambiental del Acuerdo 035 a escala 1:10000, clasificación agrológica a escala 1:25.000 y los datos de infraestructura a escala 1:5.000.

Adicionalmente, el análisis incorporó información sobre la distribución predial proveniente del catastro en IDEAMCO (https://ideamco.gov.co/geovisor/ideep.php?mun=pereira). La caracterización se estructuró diferenciando el suelo rural del urbano, dadas las implicaciones normativas que cada categoría conlleva en términos de usos y actividades permitidas. Dado que la distribución del tamaño predial presentó una alta asimetría, se aplicó una transformación logarítmica del área (log₁₀) con el fin de reducir la dispersión de los datos. A

p. 22

partir de los valores transformados, la clasificación se realizó mediante el método de rupturas naturales (Jenks), lo que permitió representar con mayor precisión las diferencias entre predios y finalmente se derivaron seis intervalos de área.

Con base en esta clasificación, se emplearon variables cualitativas (usos del suelo y la tipología predial), y variables cuantitativas (área de cada predio y su distribución espacial), para evaluar el número de edificaciones presentes en cada unidad predial y los usos asociados a cada intervalo. Este análisis permitió identificar cómo se emplea el suelo, caracterizar el aprovechamiento de la infraestructura existente y establecer relaciones entre el tamaño predial, la intensidad de ocupación y el tipo de uso del suelo.

5.2 Análisis de los cambios en las coberturas y uso del terreno para un periodo de 11

años Para el proceso de georreferenciación, se utilizaron imágenes satelitales de los años 2015 y 2026 obtenidas de Google Earth Pro (https://www.google.com/earth/versions/#earth-pro), las cuales sirvieron como insumo base para la posterior digitalización en el software QGIS. En este programa, se creó un archivo vectorial en formato shapefile con geometría de multipunto, en el que se distribuyeron nueve puntos a lo largo del perímetro del área de estudio, denominados puntos de control terrestre (Ground Control Points – GCP). Una vez definidos los GCP, el archivo fue exportado en formato KML y ubicado en Google Earth Pro, plataforma desde la cual se descargó la imagen correspondiente en formato JPG con la máxima resolución disponible. Dicha imagen fue importada en QGIS mediante la herramienta de georreferenciador, donde se trazaron nuevamente los nueves puntos sobre la imagen, tomando como referencia los puntos previamente definidos. Las coordenadas de cada punto fueron asignadas mediante la opción desde el lienzo del mapa, lo que permitió capturar con precisión la ubicación de cada uno a partir de capas previamente georreferenciadas del proyecto.

La clasificación de coberturas se ejecutó mediante la estandarización propuesta por el esquema Corine Land Cover, adaptada para Colombia conforme al acuerdo interinstitucional a escala 1:100.000 (IDEAM, 2010), el cual permite su ajuste a escalas de mayor detalle. Esta leyenda se estructura de forma jerárquica en cuatro niveles de detalle progresivo, que van desde grandes categorías generales hasta subdivisiones que permiten una caracterización más precisa de las coberturas presentes en un territorio.

p. 23

Para el desarrollo del trabajo, se empleó el tercer nivel de la leyenda como referencia principal de clasificación. No obstante, se realizaron excepciones puntuales en coberturas asociadas a cultivos específicos que, por su relevancia dentro de los objetivos de la investigación, requirieron incorporar categorías del cuarto nivel para su adecuada identificación y diferenciación. Las categorías empleadas se presentan en la Tabla 1. Tabla 1.

Categorías Corine Land Cover empleadas

NIVEL 1

NIVEL 2

NIVEL 3

NIVEL 4

1. Territorios

artificializados

1.1. Zonas

urbanizadas

1.1.1. Tejido urbano

continuo

1.1. Zonas

urbanizadas

1.1.2. Tejido urbano

discontinuo

2. Territorios

agrícolas

2.1. Cultivos

transitorios

2.1.4. Hortalizas

2.1.4.1. Cebolla

2.2. Cultivos

permanentes

2.2.1. Cultivos permanentes

herbáceos

2.2.2. Cultivos permanentes

arbustivos

2.2.2.2. Café

2.2.3. Cultivos permanentes

arbóreos

2.2.3.1. Otros cultivos

permanentes arbóreos (aguacate)

2.2.5. Cultivos confinados

2.3. Pastos

2.3.1. Pastos limpios

2.3.2. Pastos arbolados

2.3.3. Pastos enmalezados

2.4. Áreas agrícolas

heterogéneas

2.4.2. Mosaico de pastos y

cultivos

2.4.4. Mosaico de pastos

con espacios naturales

2.4.5. Mosaico de cultivos

con espacios naturales

p. 24

3. Bosques y

áreas seminaturales

3.1 Bosques

3.1.3 Bosque fragmentado

3.1.4 Bosque de galería y

ripario

3.2 Áreas con

vegetación herbácea y/o arbustiva

3.2.3 Vegetación secundaria

o en transición

3.3 Áreas abiertas

sin o con poca vegetación

3.3.3 Tierras desnudas y

degradadas

5. Superficies

de agua

5.1 Aguas

continentales

5.1.1 Ríos

Nota: Elaboración propia con base en IDEAM, 2010.

En coherencia con el nivel de detalle establecido por la leyenda Corine Land Cover, la escala empleada para el desarrollo del trabajo fue 1:10.000. A partir de esta, se definió la Unidad Mínima Cartografiable (UMC), para lo cual se tuvieron en cuenta tres variables fundamentales: el tamaño del píxel, la resolución y la escala de trabajo. Con base en la escala de trabajo definida, se calculó el tamaño del píxel, resultado que posteriormente permitió verificar la escala de trabajo a partir del tamaño del píxel obtenido.

𝑇𝑎𝑚𝑎ñ𝑜 𝑑𝑒 𝑝í𝑥𝑒𝑙= 𝐸𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎 * 0, 000265

𝑇𝑎𝑚𝑎ñ𝑜 𝑑𝑒 𝑝í𝑥𝑒𝑙= 8. 000 * 0, 000265 = 2, 12

𝐸𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎 = 𝑇𝑎𝑚𝑎ñ𝑜 𝑑𝑒 𝑝í𝑥𝑒𝑙 * 3780

𝐸𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎= 2, 12 * 3780 = 8. 013, 6 Una vez establecidos estos parámetros, se determinó la Unidad Mínima Cartografiable (UMC), correspondiente a la unidad de menor tamaño representable en el mapa, por lo que está directamente condicionada por la escala de trabajo utilizada. En consecuencia, todos los polígonos deben cumplir con este estándar conforme a los criterios cartográficos establecidos, cuyo cálculo integró el tamaño del píxel, la resolución y la escala de trabajo como variables determinantes.

𝑈𝑀𝐶= 𝑇𝑎𝑚𝑎ñ𝑜 𝑑𝑒 𝑝í𝑥𝑒𝑙 𝑥 𝑅𝑒𝑠𝑜𝑙𝑢𝑐𝑖ó𝑛 𝑥 𝐸𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑇𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑜

p. 25

𝑈𝑀𝐶= 2, 12 𝑥 0, 9 𝑥 8. 013, 6 = 15. 289, 9 𝑚2 ~ 15. 290 𝑚2 Por otra parte, la estandarización se realizó de forma manual, lo que permitió alcanzar un mayor nivel de precisión en la identificación y delimitación de las unidades de cobertura, implementar control de calidad sobre los resultados y mantener la coherencia temática y espacial de cada polígono interpretado. Este enfoque contrasta con las técnicas de interpretación de imágenes basadas en clasificación supervisada, no supervisada o procesos de segmentación ejecutados mediante ráster semiautomatizado, los cuales no garantizan un grado aceptable de exactitud a diferentes escalas y pueden generar imprecisiones en la interpretación (IGAC, 2024). Con el fin de evaluar la dinámica temporal de las coberturas durante el periodo 2015–2026, se emplearon dos indicadores cuantitativos, la Tasa de Cambio de las Coberturas Naturales de la Tierra (TCCN) y el Indicador de Vegetación Remanente (IVR), cuyas fórmulas, variables y fuentes se describen en la Tabla 2. Tabla 2.

Cálculo de Indicadores Nombre del Indicador Fórmula Objetivo Fuente Tasa de cambio de las coberturas de la tierra

(TCCN)

TCC = [1/(t2-t1)] * Ln(A2/A1)*100 Medir la pérdida o recuperación de los diferentes tipos de cobertura con relación al tiempo en años. Puyravaud,

2003

TCC: tasa de cambio de las coberturas en (%) A2: área total de la cobertura en el momento dos (o final) A1: área total de la cobertura en el momento uno (o inicial) (t2 – t1): número de años entre el momento inicial (t1 ) y el momento final (t2) Indicador de vegetación remanente

(IVR)

IVR = (AVR /At)*100 Cuantificar el porcentaje de vegetación remanente por tipo de cobertura vegetal a través del Márquez,

2002

AVR: es el área de vegetación remanente. At: es el área total de la

p. 26

análisis multitemporal, con énfasis en las coberturas naturales.

unidad, en kilómetros cuadrados o hectáreas.

Nota: Recuperado de MADS (2013). Guía técnica para la formulación de POMCA.

5.3 Estimación de un escenario tendencial que permita la proyección y la construcción

de medidas estratégicas respecto al manejo ambiental.

La modelación del escenario tendencial constituyó la fase proyectiva del estudio, para su desarrollo se empleó el plugin MOLUSCE como herramienta principal, la cual permitió analizar y simular los cambios en los usos del suelo a partir de su dinámica temporal. Dado que este complemento trabaja con datos en formato ráster, las capas de coberturas derivadas de Corine Land Cover, que originalmente se encontraban en formato vectorial, fueron previamente rasterizadas para su incorporación en el modelo. Como insumos de entrada para la simulación se utilizaron las capas de coberturas del área de estudio correspondientes a los periodos analizados, obteniendo como resultado final un mapa simulado de usos del suelo que representa la tendencia de cambio esperada en el área de estudio. Las propuestas de manejo ambiental se estructuraron en programas orientados a la prevención, corrección y mitigación de los principales impactos derivados del cambio en el uso del suelo del área de estudio. Su formulación se basó en el escenario tendencial estimado y en lo establecido por el Acuerdo 035 de 2021, que reconoce la vereda como área de interés para la conservación del recurso hídrico, orientando así la priorización de acciones. 6.​ Antecedentes y Zonificación Ambiental El Acuerdo 036 de 1987, expedido por la CARDER, reglamentó las acciones tendientes a conservar la calidad del agua del río Otún y garantizar su uso humano y doméstico, declarándose como un área de especial protección, prohibiendo nuevas construcciones destinadas a vivienda o sostenimiento permanente y restringiendo el incremento de cultivos transitorios. Dicha normatividad fue modificada posteriormente mediante el Acuerdo 021 de 1988 y el Acuerdo 008 de 1989.

En el año 2008, el Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del Río Otún declaró el Parque Lineal del Río Otún como un Área de Especial Importancia Ecosistémica, subdividiéndolo en tres tramos orientados respectivamente a la protección del recurso hídrico, la protección del paisaje y la cultura, y la integración al Macroproyecto del tramo urbano del río Otún en Pereira. Posteriormente, la actualización del POMCA formalizada mediante la

p. 27

Resolución 1560 de 2017 estableció las medidas para la administración de los recursos naturales bajo la categoría de conservación y protección ambiental, precisando la necesidad de expedir un acuerdo de manejo para el área por tratarse de una zona de especial importancia estratégica para la protección del recurso hídrico.

En cumplimiento de lo anterior, la CARDER, en articulación con las administraciones municipales de Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Pereira S.A.S. E.S.P. y con el acompañamiento de procesos de participación ciudadana, estructuró el Acuerdo de Manejo para el Suelo de Protección del Recurso Hídrico en la cuenca media-alta del río Otún, adoptado mediante el Acuerdo 035 de 2021. Si bien el AMSPRH no tiene un objetivo de conservación como área protegida en sentido estricto, se encuentra delimitado al norte por el Distrito de Conservación de Suelos La Marcada y el DCS Campoalegre y la divisoria de aguas de la cuenca en Dosquebradas, al occidente por la divisoria de aguas y el límite del suelo urbano de Pereira y Dosquebradas, al sur por el DCS Barbas-Bremen y al oriente por el Santuario de Flora y Fauna Otún Quimbaya y el DCS Campoalegre en Santa Rosa de Cabal. Adicionalmente se incluyó el área correspondiente al Parque Lineal del Río Otún, rodeada por áreas protegidas de diversas categorías.

Para la construcción de la zonificación ambiental del AMSPRH se emplearon coberturas y usos del suelo, capacidad de uso, ecosistemas e información hidrológica. Con fundamento en el Decreto Nacional 2372 de 2010, se definieron cuatro grandes categorías de ordenamiento orientadas a la protección del recurso hídrico presentadas en la Figura 2.

Figura 2.

Zonificación Ambiental AMSPRH

p. 28

La categoría de preservación se subdivide en preservación 1, correspondiente a áreas para la conservación, y preservación 2, correspondiente a áreas forestales protectoras. La preservación A es la de mayor representatividad con un 46% del área total, donde el manejo está dirigido a evitar la alteración, degradación o transformación del territorio por acción humana.

La categoría de restauración comprende tres subcategorías. La restauración 1 incluye áreas para la recuperación por ronda hídrica, pendientes superiores al 70% sin cobertura vegetal y presencia de procesos morfodinámicos activos. La restauración 2 delimita áreas de aprovechamiento sostenible condicionadas por amenaza de remoción en masa, y la restauración 3 corresponde a áreas de riesgo no mitigable.

En cuanto al uso sostenible, el uso sostenible 1 agrupa las áreas para el desarrollo condicionado, incluyendo el área aferente a la bocatoma Nuevo Libaré, mientras que el uso sostenible 2 corresponde a áreas para el desarrollo sostenible. En ambos casos, las actividades permitidas deben ser plenamente compatibles con los propósitos de conservación del recurso hídrico. Finalmente, la categoría de centros poblados agrupa los asentamientos poblados

p. 29

rurales menores y los centros poblados urbanos presentes en el área, donde el desarrollo debe ser controlado y la infraestructura limitarse a lo estrictamente necesario para el acogimiento de visitantes y residentes (Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, 2010). 7.​ Marco geográfico El área de interés se localiza en el departamento de Risaralda, al nororiente del municipio de Pereira, en el corregimiento y vereda La Florida. Geográficamente, se sitúa en la región Andina, sobre la vertiente occidental de la cordillera Central, en el marco de la cuenca alta del río Otún, en su margen sur y corresponde a suelo de categoría rural. Limita al norte con el municipio de Santa Rosa de Cabal, al oriente con el departamento del Tolima y al sur con los corregimientos de La Bella y Tribunas (Figura 3).

La unidad de análisis comprende 249,18 ha, equivalentes al 37 % de la extensión total de la vereda La Florida, que cuenta con 672 ha en total. Se ubica en un rango altitudinal entre los

1.669 y 1.799 msnm, referenciada bajo el sistema de coordenadas EPSG 9377 (Magna Sirgas

2018 – Origen Nacional), entre los puntos X 4.710.047 – Y 2.084.768,942 y X 4.711.302 – Y

2.083.969,580.

Este territorio fue poblado a inicios del siglo XX y tuvo históricamente vocación cafetera, sin embargo, posteriormente se incorporaron otras variedades de cultivos como cebolla, habichuela, arveja, frijol, cilantro y aromáticas, configurando una marcada identidad agrícola. En la actualidad, esta actividad ha decrecido, especialmente el cultivo de cebolla se ha visto afectado por agentes biológicos patógenos que deterioran la calidad de la tierra y además por la influencia de la población itinerante derivada del atractivo turístico. Como respuesta, la población residente ha desplazado sus actividades tradicionales para responder a la demanda de bienes y servicios que se ha producido en la zona (Secretaría de Planeación, 2016). Respecto a las unidades litológicas, estas se encuentran cubiertas por depósitos cuaternarios, principalmente depósitos de caída piroclástica, asociadas al macizo Ruiz-Tolima. En la parte alta de la cuenca, se encuentran mayores pendientes, derivados de la evolución de la actividad volcánica. La distribución de materiales de piedemonte son de orden vulcano detrítico, relacionado con las erupciones de los volcanes Santa Isabel, Quindío y Paramillo de Santa Rosa de Cabal. En este sentido, se aprecia un dominio geológico marcado por depósitos cuaternarios en un 70% de la cuenca del río Otún, en donde se destaca influencia de depósitos fluvio volcánicos, flujos de lodos, piroclastos y lavas andesíticas (CARDER, 2021).

p. 30

En cuanto a su configuración hidrográfica, el corregimiento abarca el margen sur del río Otún en la cuenca media y alta; el área de estudio, en particular, se localiza en la microcuenca La Suiza. El río Otún tiene un área de 480,7 km2 y una longitud de cuenca de 51,9 km, lo que permite clasificarlo como una cuenca de tamaño intermedio a pequeño (POMCA río Otún, 2017). Su trayectoria sigue una dirección oriente-occidente desde su nacimiento en el Parque Nacional Natural Los Nevados a 4600 msnm, hasta su desembocadura en el río Cauca a 950 msnm en la vereda Estación Pereira.

El bioclima es subandino muy húmedo, con temperaturas que oscilan entre 18 y 24 °C y precipitaciones anuales entre 1700 y 2800 mm. De acuerdo con la clasificación de Leslie Holdridge, el territorio se categoriza en bosque muy húmedo premontano (bmh-PM). Los suelos pertenecen a las asociaciones Campoalegre-San Juan y Chinchiná-Azufrada, desarrollados a partir de cenizas volcánicas, esquistos, diabasas y lavas andesíticas, con niveles de fertilidad de moderados a altos.

En términos ecosistémicos, predominan coberturas de bosque de guadua, humedales y bosque subandino secundario en distintos estados de sucesión. Además, el corregimiento presenta una notable transición altitudinal entre el bosque andino y los ecosistemas de alta montaña, en un gradiente que oscila entre los 1467 y 4902 msnm, con una variación de 3465 m, lo que favorece la coexistencia de múltiples zonas de vida propias del orobioma andino. En este contexto, los agroecosistemas se desarrollan principalmente mediante monocultivos y pasturas manejadas asociadas a sistemas ganaderos, como expresión del uso productivo predominante en el territorio.

Figura 3.

Área de estudio

p. 31

8.​ Resultados

8.1 Caracterización de la vereda La Florida a través de los tipos de uso del suelo, las

actividades predominantes en las fincas y los aspectos sociodemográficos de la población

8.1.1 Clasificación de la tierra por su capacidad de uso y pendiente

Las tierras se clasifican según su capacidad de uso con base en sus limitaciones permanentes. En el contexto de la unidad de análisis, se identifican dos de los tres grandes grupos (Figura 4), por un lado, tierras con vocación para la agricultura y la ganadería tecnificada, correspondientes a las clases 1 a 4; y por otro, tierras destinadas exclusivamente a la preservación, conservación y ecoturismo, clasificadas en la clase 8 (IGAC, 2021).

p. 32

Figura 4.

Capacidad de Uso de las Tierras

En su mayoría, los suelos presentan texturas medias a gruesas, con predominio de arenas, condición que se asocia a alta porosidad, permeabilidad y facilidad de laboreo, así como a una baja susceptibilidad a la compactación, lo que favorece a su vez un buen drenaje interno. Particularmente en la vereda La Florida, se registran algunos sectores con erosión moderada, asociada a las geoformas propias de paisajes de montaña y piedemonte. Ante esta condición, se sugiere que su uso esté orientado a la implementación de sistemas agrosilvícolas y agrosilvopastoriles como alternativas de uso compatibles con la conservación del suelo. Dentro de la zona de interés, los suelos clasificados en la categoría 4 presentan limitaciones que los restringen a cultivos específicos, por lo que requieren la implementación de prácticas de manejo y conservación que, con frecuencia, resultan difíciles de aplicar y mantener. En estos suelos la pendiente puede variar entre 0 y 25%, la erosión oscila entre ligera y moderada, y la incidencia de inundaciones es escasa. En cuanto a sus características físicas, presentan texturas francosas finas, limosas finas y gruesas, con baja permeabilidad, y su fertilidad varía desde niveles muy altos hasta bajos (IGAC, 2021).

p. 33

En contraste, las tierras de clase 8 presentan limitaciones muy severas que las hacen inviables para cualquier tipo de explotación económica, por lo que su uso está restringido a la franja forestal protectora y a la preservación de los recursos naturales mediante prácticas de conservación de suelos. Su importancia radica en el papel que desempeñan en la preservación de ecosistemas estratégicos, la regulación del recurso hídrico y la conservación de la naturaleza (IGAC, 2021). En términos de sus características físicas, son suelos con pendientes escarpadas, bien drenados, de textura franco arenosa, fuertemente ácidos y con tendencia a presentar fertilidad baja.

Dada su localización sobre la vertiente occidental de la cordillera Central, la cuenca del río Otún está compuesta por una amplia diversidad de unidades geológicas y ambientes geotectónicos que a su vez condicionan el relieve. En el área de interés predominan materiales de origen cuaternario, donde se incluyen cenizas volcánicas, depósitos fluviovolcánicos, depósitos aluviales, torrenciales y de vertiente. Estas características litológicas, confieren suelos de mayor facilidad de excavación para intervención antrópica

(CARDER, 2021).

El análisis de pendientes del AMSPRH, presenta en el 64% del área pendientes que oscilan entre el 12 y el 50%, correspondientes a las categorías de terreno fuertemente inclinado y ligeramente escarpado (Figura 5). Estas condiciones responden a las características morfológicas propias de la cuenca de montaña del río Otún, donde las zonas de mayor pendiente coinciden predominantemente con las laderas que conforman las quebradas tributarias que abastecen dicha cuenca.

p. 34

Figura 5.

Pendiente media AMSPRH

Las bajas pendientes se distribuyen principalmente a lo largo de los cauces hídricos del área, con una mayor concentración hacia la zona central. Sin embargo, apenas el 16% del territorio registra pendientes inferiores al 7%, lo que representa un limitante significativo para ciertos usos del suelo (Tabla 3). Como consecuencia, las áreas con mayor viabilidad para usos mixtos quedan restringidas a estos sectores de menor pendiente, los cuales, a su vez, presentan una mayor tendencia a la generación de conflictos por uso del suelo. Tabla 3.

Rangos de pendientes en porcentaje del AMSPRH

Nota: Elaboración propia con base a Modelo Digital de Elevación (DEM).

p. 35

De acuerdo con lo anterior, la unidad de análisis se sitúa en el centro del AMSPRH, donde el 72% de su superficie presenta pendientes inferiores al 12% (Tabla 4). En el contexto de la vereda La Florida, el 59% evidencia pendientes entre el 12-50%, esta condición es relevante porque explica el modelo de ocupación predominante al concentrarse en la unidad de análisis, donde las pendientes son menores y en conjunto con las características geológicas que facilidad la adecuación del suelo, generan condiciones favorables para la urbanización y la sobreutilización del suelo. A esto se añade una menor incidencia de fenómenos de riesgo como la remoción en masa, así como una oferta ambiental óptima que ha propiciado el desarrollo de diferentes dinámicas sociales y económicas en la zona. Tabla 4.

Rangos de pendientes en porcentaje para la Vereda La Florida y el Área de Estudio

Nota: Elaboración propia con base a Modelo Digital de Elevación (DEM).

8.1.2 Usos del suelo y conflictos

El uso de la tierra se encuentra estrechamente ligado a las políticas comerciales y agropecuarias propias de cada época y territorio, lo que ha generado transformaciones a lo largo del tiempo. Para el objeto de análisis, esto se refleja en la disminución de monocultivos tradicionales como el café, sustituidos progresivamente por cultivos como la cebolla junca y el aguacate hass, así como por una mayor diversificación hacia otros cultivos agrícolas heterogéneos. Aún así, se encuentra actividad agrícola, pastoril y ganadera en mayor medida, seguidas de uso para reserva forestal.

Entre las actividades productivas presentes, se identifican cultivos de aguacate, el frijol, otras legumbres, hortalizas y verduras, lulo, fresa, mora, cebolla, plantas aromáticas y medicinales, así como ganadería, avicultura y piscicultura. En relación a la avicultura, se han generado conflictos derivados del aumento de mosca y el inadecuado manejo de las aves, situación que evidencia la ausencia de autoridad competente para regular este tipo de actividades en el

p. 36

sector. Adicionalmente, se ha reportado el ingreso de gallinaza proveniente del Valle del Cauca sin ningún tipo de control sanitario para su uso en cultivos de cebolla como abono

(CARDER, 2021).

En el marco de estas dinámicas territoriales, la nueva ruralidad se expresa en formas emergentes de habitar y relacionarse con el espacio. Una de sus manifestaciones más notorias es el aumento acelerado de la demanda turística, que ha desencadenado una serie de impactos antrópicos sobre los recursos naturales y los ecosistemas, impulsados principalmente por la población itinerante que accede a estos lugares con fines recreativos y contemplativos. Para el corregimiento La Florida, se encuentran registrados 87 inmuebles utilizados para diferentes actividades comerciales y actividades conexas a las de los usos del suelo (Cámara de Comercio de Pereira, 2018), en donde un número considerable de ellos está concentrado en el área del presente estudio, ya que corresponde al casco urbano más grande del corregimiento. Entre estos, se destacan principalmente las tiendas de comercio minorista que suplen las necesidades de la población local, seguido por establecimientos con servicios de restaurante y cafetería (Figura 6).

Figura 6.

Distribución de establecimientos comerciales y de servicios en el Corregimiento La Florida

Nota: Recuperado de Cámara de Comercio de Pereira, 2018.

A nivel de servicios, se destaca la presencia de infraestructura para alojamiento, restaurantes y cafeterías, asociada al valor cultural y natural del territorio, cuyas condiciones de conservación y protección lo han posicionado como destino para quienes buscan actividades recreativas como el turismo de naturaleza. En cuanto a la distribución por tipo de actividad, el

p. 37

comercio tiene la mayor representatividad con 45,2%, seguido del sector de servicios con 42,2% y, en menor medida, la industria con 12% (Cámara de Comercio de Pereira, 2018).

8.1.3 Aspectos sociodemográficos

El centro poblado de la vereda La Florida registra la mayor concentración de habitantes dentro del AMSPRH, con 1.246 personas para el año 2019. Con base en los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2025), que establece un tamaño promedio de hogar de 2,86 personas para zonas urbanas y de 2,99 para zonas rurales en 2024, se estima que las 187 viviendas en suelo urbano albergan aproximadamente 535 personas, mientras que las 296 viviendas en suelo rural concentran unas 885, para un total estimado de 1.419 personas en el área de estudio.

Esta cifra evidencia un incremento poblacional con respecto al registro de 2019 y adquiere mayor relevancia al considerar que la estimación abarca únicamente una tercera parte de la extensión total de la vereda, lo que refleja una dinámica de ocupación en aumento característica de esta zona. No obstante, lo anterior no contempla la población flotante, cuya magnitud se desconoce, al igual que la presión que esta ejerce sobre el territorio. Dicha situación se agrava ante la posibilidad de procesos de urbanización no planificada en zonas de alta importancia ambiental, en ausencia de mecanismos adecuados de control sobre la subdivisión territorial para este tipo de áreas (CARDER, 2021).

Frente a este panorama, el turismo ha actuado como catalizador de profundas transformaciones en el sector, poniendo de manifiesto problemáticas de orden económico, social, cultural y ambiental. Los beneficios derivados de la demanda de productos y servicios se concentran en un reducido sector de la población, mientras que actividades productivas tradicionales se han desactivado para dar paso a las nuevas dinámicas. Paralelamente, la apertura del territorio a una dinámica más comercial e interactiva ha reconfigurado la vocación de la comunidad a aceptar el turismo como una forma de vida y una fuente de ingresos, desplazando consigo la identidad agraria que históricamente la ha caracterizado.

8.1.4 Régimen de subdivisión predial y Unidad Agrícola Familiar (UAF)

El análisis toma como punto de partida la información geográfica oficial disponible en el Geoportal Institucional del Municipio de Pereira (SIGPER), que constituye la fuente primaria de referencia para la clasificación y categorización del suelo en el territorio municipal. A

p. 38

partir de dicha plataforma, se establece que el área de estudio —exceptuando el suelo urbano— se encuentra clasificada como suelo rural en categoría de protección para la preservación del recurso hídrico (Anexo A. Zonificación Suelos de Protección Rural), en razón a que corresponde a una zona aferente al sistema de acueducto municipal. Dentro del área de estudio, el régimen de licencias urbanísticas de subdivisión en modalidad rural se encuentra fuertemente restringido, priorizando de manera expresa la conservación ambiental sobre cualquier actuación urbanística. De conformidad con la Ficha Normativa CP011, en todas las categorías de protección del suelo rural se prohíben las parcelaciones y subdivisiones prediales destinadas a vivienda campestre, permitiendo únicamente la vivienda rural campesina dispersa asociada a actividades productivas con vocación agrícola. En este sentido, el área mínima objeto de división material debe corresponder a la Unidad Agrícola Familiar (UAF) definida para el municipio de Pereira en un rango entre 4 y 10 hectáreas. La UAF, como figura derivada del artículo 38 de la Ley 160 de 1994, representa la extensión de tierra que según la zona, permite a una familia campesina generar ingresos suficientes para su sostenimiento y desarrollo, y constituye el umbral mínimo (2.5 SMMLV) por debajo del cual no procede la subdivisión en suelo rural. Es importante precisar que este parámetro únicamente aplica para suelo rural, en el suelo urbano opera un régimen diferenciado.

Del total de 132 predios identificados en suelo rural dentro del área de estudio, únicamente 13 se encuentran en el intervalo de tamaño correspondiente a la UAF establecida, lo que representa una minoría significativa, con aproximadamente el 9,8% del total y evidencia una estructura parcelaria ampliamente fragmentada respecto a los estándares mínimos exigidos por la normativa.

1 Corresponde al marco normativo general aplicable a todas las zonas clasificadas dentro de las categorías de protección del suelo rural. Establece los principios rectores, las prohibiciones de orden general y los parámetros mínimos que deben observarse en cualquier actuación urbanística o actividad productiva en estas áreas, con independencia de la categoría específica de protección que les corresponda.

p. 39

8.1.5 Régimen de construcción de infraestructura

En las Zonas de Producción Sostenible Agroforestal y Forestal comprendidas dentro de la Ficha Normativa CP032, la normativa permite el desarrollo de infraestructura bajo condiciones estrictamente definidas:

En materia de vivienda rural dispersa, se autoriza una densidad máxima de una (1) vivienda por cada 3 hectáreas, estableciendo además que el predio debe contar con un área mínima de 6 hectáreas para que este uso sea permitido. Adicionalmente, se contempla la posibilidad de construir una segunda vivienda destinada a trabajadores, sin que ello implique o habilite, en ningún caso, la subdivisión del predio.

No obstante, el área de estudio presenta una alta concentración de infraestructura que contrasta con estas disposiciones. Mientras que el AMSPRH registra un total de 1.642 infraestructuras, la zona de estudio que representa apenas el 3% de esta, concentra 554 infraestructuras, equivalentes al 33,7% del total. Esto se traduce en una densidad de 2,3 infraestructuras por hectárea, cifra que supera ampliamente los límites establecidos por la norma (Anexo B. Mapa de Calor de la Infraestructura).

Por otra parte, se permite la implementación de infraestructura de apoyo a la producción, como granjas, viveros, establos, bodegas e invernaderos, siempre y cuando estas edificaciones estén directamente asociadas a actividades con vocación agropecuaria o agroforestal. Aún así, prohíbe la subdivisión, aun cuando existan múltiples edificaciones al interior del predio.

El índice de ocupación (IO) aplicable varía de acuerdo con el tamaño del predio, calculando siempre sobre el Área Neta Urbanizable (ANU). Se establece un IO del 12% para predios iguales o menores a 1 hectárea; 8% para predios entre 1 y 4 hectáreas y el 5% para predios superiores a 4 hectáreas.

8.1.6 Caracterización de la infraestructura

El área de estudio comprende 307 predios distribuidos entre suelo urbano, con 175, y suelo rural, con 132. Respecto a los usos del suelo, cabe señalar que un mismo predio puede 2 Constituye el instrumento normativo específico aplicable a la Cuenca Alta del Río Otún. Establece el régimen de usos del suelo, las condiciones y restricciones para el desarrollo de actividades urbanísticas en función de la protección del recurso hídrico.

p. 40

presentar múltiples usos simultáneos, lo que explica que el número total de usos registrados supere al de predios.

La estructura predial del suelo urbano está dominada por predios de pequeña extensión, donde más del 65% se ubica en rangos menores a 641,71 m² , lo que resulta coherente con un tejido urbano consolidado de carácter predominantemente residencial. En contraste, los predios de mayor tamaño, aunque poseen mayor representatividad en número, concentran una porción significativa del área total; los superiores a 33.229,29 m² representan el 48,02% del área urbana, y los superiores a 9.240,35 m² el 24,92%, lo que evidencia una distribución desigual de la superficie entre los distintos tipos de predios (Anexo C. Distribución Predial en Suelo Urbano).

En cuanto a los usos registrados, el residencial es mayoritario con 187 predios, seguido del comercial con 33 y de granja con 5. La relación entre tamaño y uso resulta evidente, pues los predios más pequeños están ocupados casi exclusivamente por infraestructura construida, mientras que en los de mayor extensión conviven usos como pastos, monocultivo, policultivo, bosque y producción pecuaria intensiva.

El uso comercial adquiere especial relevancia por su estrecha vinculación con la actividad turística (Figura 7). En este contexto, se identifican establecimientos cuya oferta de bienes y servicios está orientada a satisfacer la demanda de una población flotante en crecimiento, atraída por la alta valoración paisajística y ambiental de la zona. Entre los usos comerciales predominantes se encuentran cafés, restaurantes, salones de belleza y establecimientos de servicios espirituales o religiosos, todos ellos respondiendo a las dinámicas propias que genera el turismo en el territorio.

p. 41

Figura 7.

Distribución Predial en Suelo Urbano

En el suelo rural, la estructura predial se organiza en torno a extensiones intermedias, con más del 62% de los predios concentrados en el rango entre 2.446,79 m² y 33.229,29 m². Los predios más pequeños, inferiores a 2.446,79 m², suman 24, mientras que los de gran tamaño, superiores a 33.229,29 m², alcanzan 21, ambos grupos con menor representación dentro del total (Anexo D. Distribución Predial en Suelo Rural).

Los usos del suelo son consecuentes con este perfil rural, donde el uso residencial sigue siendo el más frecuente con 296 registros, seguido del comercial con 20 y de granja con 13. Al igual que en el suelo urbano, predominan los pastos, monocultivos, bosque ripario y la producción pecuaria intensiva, combinados en la mayoría de los casos con infraestructura residencial. A diferencia del suelo urbano, los usos rurales se mantienen de manera consistente independientemente del tamaño del predio, con una presencia más notable del uso de granja y una participación moderada del comercial (Figura 8).

p. 42

Figura 8.

Distribución Predial en Suelo Rural

Un hallazgo de especial relevancia es la predominancia de predios con uso de pastos, asociados a viviendas de características campestres o a dinámicas propias de condominios rurales. Este patrón de la presencia de múltiples unidades habitacionales al interior de un mismo predio, puede responder a dos fenómenos como el fraccionamiento no formalizado y la figura del proindiviso.

Bajo esta figura, la propiedad de un predio es compartida por varios copropietarios en fracciones, sin que exista una división material formal del bien. No obstante, en la práctica, cada copropietario ocupa y usa una porción determinada del predio de manera exclusiva, funcionalmente equivalente a un lote independiente, pero sin que medie el proceso de subdivisión legalmente exigido.

En el área de estudio, la predominancia de predios con uso de pastos combinado con infraestructura de uso residencial, sugiere la posible configuración de esta figura. El patrón

p. 43

típico corresponde a un predio, sobre el cual se han construido múltiples viviendas de características campestres que son ocupadas por distintas familias o propietarios bajo un esquema de copropiedad porcentual. Este modelo de ocupación es funcionalmente equiparable a una parcelación de hecho, con las mismas implicaciones de densificación poblacional y de impacto ambiental.

Desde el punto de vista jurídico, el proindiviso no equivale a una parcelación formal y por tanto no requiere licencia urbanística de subdivisión. Sin embargo, cuando se utiliza como instrumento para generar unidades habitacionales independientes en suelo de protección rural, puede constituir una forma de parcelación encubierta que contradice los fines de la normativa de ordenamiento territorial. En este sentido, el Decreto 1783 de 2021 establece que las actuaciones urbanísticas deben ajustarse a los usos permitidos en el plan de ordenamiento territorial o los instrumentos que lo desarrollen o complementen, garantizando la naturaleza rural de los terrenos y no dando lugar a la formación de nuevos núcleos de población (Decreto 1783, 2021).

Un indicador crítico de esta situación es la existencia de núcleos poblacionales dotados de infraestructura de carácter urbano, como vías privadas internas, lo cual contrasta con las disposiciones normativas que prohíben la implantación de actividades urbanas en suelo rural. A continuación, se presenta un caso representativo, en donde para el año 2015 antes de la vigencia Ficha Normativa CP03, el predio en cuestión se encontraba ocupado por cobertura de cebolla asociado a las prácticas productivas rurales (Figura 9). En la actualidad, dicho espacio ha experimentado un proceso de transformación hacia un desarrollo urbano tipo condominio, configurándose como un uso incompatible con la categoría de suelo de protección. Además, se constituye una expresión de desactivación agraria que contradice la naturaleza y vocación de este territorio.

p. 44

Figura 9.

Imágenes Multitemporales de Condominio

En este mismo sentido, se realizó un análisis multitemporal para el predio identificado con el código catastral 660010008000000080068000000000, seleccionado principalmente por su alta densidad de edificaciones (Figura 10). Para el año 2015, se contabilizaban aproximadamente 14 edificaciones que ocupaban un área construida de 2.464 m²,

p. 45

correspondiente a un índice de ocupación del 8,34%. Este valor se situaba en un umbral crítico, aunque aún relativamente acorde con los parámetros que serían formalizados en el POT 2016 para predios entre 1 y 4 hectáreas, cuyo límite normativo es del 8% para el IO. La situación actual contrasta con lo anterior, donde el predio registra un total de 29 unidades residenciales, lo que representa más del doble de las edificaciones identificadas en 2015, y un índice de ocupación aproximado del 12,5%. Esto refleja una intensificación progresiva del uso del suelo que excede los parámetros establecidos por la Ficha Normativa CP03, no solo por la superación del índice de ocupación permitido, sino también por el incumplimiento de la densidad máxima establecida para vivienda rural dispersa.

Figura 10.

Uso Multitemporal del Predio 660010008000000080068000000000

El comportamiento observado sugiere un proceso progresivo de fragmentación funcional del predio, posiblemente asociado a dinámicas de proindiviso o subdivisión encubierta, mediante las cuales se incrementa la ocupación sin modificar formalmente la estructura predial. Este fenómeno pone de manifiesto que tras la entrada en vigencia del POT, lejos de consolidarse un modelo de ocupación controlado, se ha intensificado la presión sobre el suelo rural de protección, favoreciendo usos residenciales incompatibles con la función ambiental del territorio.

p. 46

Por otra parte, un núcleo de población se entiende como el asentamiento humano agrupado en un conjunto de construcciones independientes, caracterizadas por su proximidad y por compartir circulaciones e infraestructura de servicios comunes. En suelo rural, se consideran como tales los centros poblados rurales y las parcelaciones destinadas a vivienda campestre (Decreto 097, 2006); para el área analizada se identifican aproximadamente 4 núcleos de población, cada uno con alrededor de 20 viviendas (Figura 11).

Figura 11.

Núcleos Poblacionales

Más allá de las irregularidades de tipo formal en los procesos de subdivisión predial, el análisis permite identificar una incompatibilidad sustancial entre los usos del suelo observados y las restricciones establecidas por la normativa que lo clasifica como suelo de protección del recurso hídrico. La intensificación del uso residencial especialmente a través de viviendas de características campestres no vinculadas a actividades productivas agropecuarias contraviene de manera directa lo dispuesto en las Fichas CP01 y CP03. Las irregularidades descritas permiten inferir una posible vulneración de las disposiciones relacionadas con: (i) el mantenimiento de la Unidad Agrícola Familiar como parámetro mínimo de subdivisión; (ii) la prohibición de parcelaciones orientadas a vivienda campestre o

p. 47

recreativa; (iii) la restricción a la consolidación de nuevos núcleos de población en suelo de protección; y (iv) la construcción de infraestructura para actividades urbanas.

8.2 Análisis de los cambios en las coberturas y uso del terreno para un periodo de 11

años

8.2.1 Análisis de coberturas y usos del suelo para el año 2015

Los países de Latinoamérica comparten una historia común en materia de distribución y tenencia de la tierra desde la época colonial. Aunque esta estructura ha experimentado transformaciones a lo largo del tiempo, la coexistencia entre el minifundio y la gran propiedad ha sido una constante, con implicaciones directas sobre el uso y las coberturas del terreno.

Colombia no es ajena a esta problemática, presentando el coeficiente de Gini para la propiedad de la tierra situada alrededor de 0.86 a nivel nacional, mientras que en Risaralda registró un valor de 0.798 en 2015 (Cede, 2015). Estas cifras reflejan una alta concentración de la propiedad que históricamente ha derivado en patrones de uso extensivo e ineficiente del suelo. Además, solo el 30% de las tierras destinadas a cultivo explotan plenamente su potencial productivo, lo que implica que grandes extensiones son subutilizadas o destinadas a usos de baja intensidad, como la ganadería extensiva en pastos, que no corresponden ni a la aptitud del suelo, ni en casos como el que aquí se analiza, a la categoría de protección de suelo rural al que pertenece.

Esta lógica se expresa con claridad en el área de estudio, donde los pastos en sus tres modalidades limpios, arbolados y enmalezados, constituyen la cobertura dominante ocupando el 33.92% del territorio (86.52 ha), siendo los pastos limpios por sí solos el 23.95% del total (Tabla 5). En un territorio con alta valoración ambiental, esta ocupación adquiere especial relevancia debido a los impactos asociados, como la compactación del suelo, reducción de la infiltración, incrementa la escorrentía superficial y deteriora las riberas de los cuerpos de agua, socavando precisamente las funciones que la categoría de protección busca preservar.

p. 48

Tabla 5.

Coberturas y usos del suelo año 2015 COBERTURAS 2015 - CORINE Land Cover IDEAM

CÓDIGO

NIVEL 1

NIVEL 2

NIVEL 3

NIVEL 4

ÁREA

(ha)

ÁREA

(%)

ESTADO

111

Territorios artificializados Zonas urbanizadas Tejido urbano continuo

18,611

7,47

Intervenido

112

Territorios artificializados Zonas urbanizadas Tejido urbano discontinuo

14,051

5,64

Intervenido

214

Territorios agrícolas Cultivos transitorios Hortalizas

8,371

3,36

Intervenido

2141

Territorios agrícolas Cultivos transitorios Hortalizas Cebolla

34,579

13,88

Intervenido

2222

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos permanentes arbustivos Café

1,807

0,73

Intervenido

225

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos confinados

1,712

0,69

Intervenido

231

Territorios agrícolas Pastos Pastos limpios

59,668

23,95

Intervenido

232

Territorios agrícolas Pastos Pastos arbolados

22,109

8,87

Intervenido

233

Territorios agrícolas Pastos Pastos enmalezados

2,737

1,10

Intervenido

242

Territorios agrícolas Áreas agrícolas heterogéneas Mosaico de pastos y cultivos

6,547

2,63

Intervenido

323

Bosques y áreas seminaturales Áreas con vegetación herbácea y/o arbustiva Vegetación secundaria o en transición

19,103

7,67

Intervenido

314

Bosques y áreas seminaturales Bosques Bosque de galería y ripario

34,860

13,99

Natural

313

Bosques y áreas seminaturales Bosques Bosque fragmentado

15,736

6,31

Natural

333

Bosques y áreas seminaturales Áreas abiertas sin o con poca vegetación Tierras desnudas y degradadas

1,935

0,78

Intervenido

511

Superficies de agua Aguas continentales Rios

7,358

2,95

Natural En el plano de la estructura predial, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) ha advertido sobre el avance de la fragmentación antieconómica de predios rurales, particularmente en extensiones inferiores a una hectárea, fenómeno que intensifica la presión sobre el territorio al multiplicar los actores con necesidades productivas inmediatas sobre espacios cada vez más reducidos (Maluenda et al., 2018).

En este sentido, el productor campesino enfrenta estructuralmente dos limitaciones que condicionan sus decisiones de uso del suelo: la escasez de capital y la falta de acceso a tierra. Esta condición, sumada a una lógica de subsistencia y generación de pequeños excedentes, orienta la producción hacia actividades de bajo costo de entrada como la ganadería extensiva o los cultivos de ciclo corto. Para este periodo, se puede evidenciar en la presencia de

p. 49

coberturas agrícolas que suman el 20.29% del territorio, entre las que destaca el cultivo de cebolla con 34.58 ha (13.88%) y los pastos mencionados anteriormente. La creciente demanda de tierras, impulsada por el crecimiento demográfico, la urbanización y la industrialización, ha generado tensiones progresivas sobre el uso del suelo, socavando el equilibrio entre sus funciones de provisión, culturales y ambientales. Estos conflictos emergen de intereses contrapuestos y usos incompatibles, y se expresan con particular agudeza cuando la expansión urbana avanza sobre suelos que no están reglamentados para esto.

En el área de estudio, esta tensión se hace visible en la presencia de tejido urbano continuo y discontinuo, que ocupa el 13,11% del territorio (32,66 ha), una proporción que resulta incompatible con la categoría de suelo de protección rural a la que pertenece este espacio. Tal situación da cuenta de las limitaciones de los instrumentos de planificación para intervenir oportunamente, pues su respuesta tardía permitió que estos procesos de transformación consolidaran un uso del suelo abiertamente contrario a su aptitud y destinación normativa. Según el censo de 2014, más del 50% del área rural dispersa de Risaralda correspondía a usos agropecuarios, con una presencia secundaria de bosques naturales y usos no agropecuarios (DANE, 2014). El análisis de cobertura para 2015 confirma que esta tendencia departamental no solo se replica, sino que se agrava a escala local, donde el 76,28% del área corresponde a coberturas intervenidas, frente a tan solo un 20.77% de coberturas naturales. Los únicos componentes que responden efectivamente a la vocación de este territorio, son el bosque de galería y ripario (13,99%), el bosque fragmentado (6,31%) y los ríos (2,95%), que en conjunto representan apenas el 23,72% del territorio. El hecho de que el bosque fragmentado sea la segunda tipología forestal indica que el corredor boscoso carece de continuidad espacial, pues se encuentra interrumpido por coberturas intervenidas, lo que compromete su función como regulador hídrico. Esta proporción no es un dato aislado, ya que responde a un proceso histórico de presión acumulada sobre el suelo, impulsado por actividades productivas que se expandieron sobre este territorio ante la escasez de tierra y capital en otras zonas La vegetación secundaria o en transición, que ocupa el 7.67 % del área (19.10 ha) y es clasificada técnicamente como una cobertura intervenida, evidencia de manera clara la trayectoria de transformación y degradación del territorio. Más que constituir un elemento de

p. 50

conservación, esta cobertura representa la huella de perturbaciones antrópicas previas sobre áreas que debieron mantenerse como ecosistemas maduros. Su presencia indica que los procesos de intervención y modificación del suelo anteceden, y en muchos casos sobrepasan los instrumentos de planificación. De este modo, la vegetación secundaria refleja no solo dinámicas de recuperación ecológica parcial, sino también la magnitud histórica de la presión ejercida sobre el territorio.

La configuración para este periodo del paisaje, no garantiza las funciones ecosistémicas mínimas requeridas para la preservación del recurso hídrico y refleja en su conjunto, las implicaciones territoriales de una estructura agraria históricamente desigual, una presión demográfica y urbana no controlada, y una planificación que llegó tarde a definir los límites de lo que puede y no puede ocurrir en este suelo.

Figura 12.

Representación de coberturas año 2015

p. 51

8.2.2 Análisis de coberturas y usos del suelo durante el periodo 2015-2026

Entre 2015 y 2026, la estructura general de intervención del territorio presenta una variación mínima en términos agregados, pasando de 76.28 % a 74.87 % de coberturas intervenidas (Tabla 6). Sin embargo, esta aparente mejora estadística encubre transformaciones internas de gran relevancia cualitativa, pues más que evidenciar un proceso de recuperación del paisaje, los cambios observados reflejan una reorganización del territorio bajo nuevas formas de presión. En este contexto, las áreas que dejan de estar destinadas a actividades como la ganadería extensiva y los cultivos no retornan necesariamente a coberturas boscosas ni a superficies funcionales para la regulación hídrica; por el contrario, una parte importante de estas transformaciones corresponde a procesos de urbanización. Tabla 6.

Coberturas y usos del suelo año 2026 COBERTURAS 2026 - CORINE Land Cover IDEAM

CÓDIGO

NIVEL 1

NIVEL 2

NIVEL 3

NIVEL 4

ÁREA

(ha)

ÁREA

(%)

ESTADO

111

Territorios artificializados Zonas urbanizadas Tejido urbano continuo

20,172

8,10

Intervenido

112

Territorios artificializados Zonas urbanizadas Tejido urbano discontinuo

25,676

10,30

Intervenido

214

Territorios agrícolas Cultivos transitorios Hortalizas

3,070

1,23

Intervenido

2141

Territorios agrícolas Cultivos transitorios Hortalizas Cebolla

24,031

9,64

Intervenido

221

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos permanentes herbáceos

2,070

0,83

Intervenido

2222

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos permanentes arbustivos Café

2,783

1,12

Intervenido

223

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos permanentes arbóreos

2,027

0,81

Intervenido

2231

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos permanentes arbóreos

OCPA

(aguacate)

2,515

1,01

Intervenido

225

Territorios agrícolas Cultivos permanentes Cultivos confinados

2,515

1,01

Intervenido

231

Territorios agrícolas Pastos Pastos limpios

50,710

20,35

Intervenido

232

Territorios agrícolas Pastos Pastos arbolados

13,029

5,23

Intervenido

233

Territorios agrícolas Pastos Pastos enmalezados

3,260

1,31

Intervenido

242

Territorios agrícolas Áreas agrícolas heterogéneas Mosaico de pastos y cultivos

6,159

2,47

Intervenido

244

Territorios agrícolas Áreas agrícolas heterogéneas Mosaico de pastos con espacios naturales

5,858

2,35

Intervenido

245

Territorios Áreas agrícolas Mosaico de cultivos con

3,882

1,56

Intervenido

p. 52

agrícolas heterogéneas espacios naturales

313

Bosques y áreas seminaturales Bosques Bosque fragmentado

26,559

10,66

Natural

314

Bosques y áreas seminaturales Bosques Bosque de galería y ripario

29,612

11,88

Natural

323

Bosques y áreas seminaturales Áreas con vegetación herbácea y/o arbustiva Vegetación secundaria o en transición

16,994

6,82

Intervenido

333

Bosques y áreas seminaturales Áreas abiertas sin o con poca vegetación Tierras desnudas y degradadas

1,659

0,67

Intervenido

511

Superficies de agua Aguas continentales Rios

6,600

2,65

Natural

Figura 13.

Representación de coberturas año 2026

La urbanización constituye una de las dinámicas más transformadoras del uso del suelo, ya que las transiciones desde ecosistemas como pastizales, bosques y áreas agrícolas hacia superficies urbanizadas no solo modifican la configuración del paisaje, sino que también reducen estructuralmente la capacidad de los ecosistemas para proveer servicios ecosistémicos fundamentales para el bienestar humano y el equilibrio ambiental.

p. 53

En el área de estudio, este proceso es cuantificable, como se presenta en la Figura 14 el tejido urbano discontinuo casi se duplica, pasando de 14,05 ha (5,64%) a 25,68 ha (10,30%), mientras el tejido urbano continuo registra un incremento de 18,61 ha a 20,17 ha. En conjunto, el suelo urbanizado pasa de 32,66 ha (13,11%) a 45,85 ha (18,40%), lo que representa un aumento superior a 13 hectáreas en once años, materializado en la consolidación y expansión de núcleos poblacionales que continúan desarrollándose a pesar de que la norma restringe explícitamente este tipo de ocupación en suelos de estas características.

Figura 14.

Territorios artificializados 2015-2026

El análisis de las transiciones de cobertura revela que esta expansión urbana se ha producido predominantemente sobre pastizales, que entre 2015 y 2026 pierden cerca de 20 hectáreas en sus modalidades de pastos limpios y arbolados. La superposición espacial entre el retroceso de los pastos y el avance del tejido urbano discontinuo, la tipología que más crece, podría ser un indicador de que la ganadería extensiva ha operado históricamente como una cobertura de transición o de espera, antecediendo a la urbanización. La lógica se replica a su vez en contextos rurales periurbanos de Colombia, donde el pastizal degrada el suelo, reduce su valor de conservación percibido y facilita su ocupación posterior.

p. 54

De manera complementaria, la expansión urbana también ha avanzado sobre tierras de cultivo, particularmente sobre áreas vinculadas históricamente a la producción de café y de cultivos como la cebolla. Dicha tendencia tiene implicaciones que trascienden el conflicto ambiental, la conversión de suelo agrícola en suelo urbano incide directamente sobre la seguridad alimentaria local y desarticula economías rurales que durante décadas estructuraron la vida productiva del territorio. En el caso de Risaralda, donde la actividad cafetera ha sido un eje articulador tanto de la economía como de la cultura, dicha conversión no solo implica una pérdida en términos ambientales, sino también fractura las bases socioeconómicas que han sostenido el modelo de ocupación rural del departamento.

Además, durante el período analizado se registra una reducción significativa de las coberturas agropecuarias, donde los pastos limpios disminuyen de 59.67 ha a 50.71 ha (–8.96 ha), los pastos arbolados pasan de 22.11 ha a 13.03 ha (–9.08 ha) y el cultivo de cebolla se reduce de 34.58 ha a 24.03 ha (–10.55 ha). En términos generales, esto podría interpretarse como una disminución en la presión antrópica, sin embargo, el análisis de las coberturas que reciben el suelo liberado desmiente esta interpretación, evidenciando que gran parte de estas áreas no transitan hacia procesos de restauración ecológica, sino hacia nuevas dinámicas de ocupación e intervención del suelo.

Otra parte transita hacia mosaicos heterogéneos de pastizales con espacios naturales (5.86 ha, cobertura nueva en 2026) y mosaicos de cultivos con espacios naturales (3.88 ha), coberturas que señalan desactivación o transición desordenada antes que recuperación planificada. Este panorama se refuerza al observar el comportamiento de la vegetación secundaria, el indicador más directo de regeneración natural, que lejos de aumentar disminuye levemente de 19.10 ha a 16.99 ha, contradiciendo la hipótesis de que el abandono productivo esté generando recuperación ecosistémica.

Si bien la cebolla y los pastos retroceden, el análisis de 2026 evidencia la aparición de nuevas coberturas agrícolas ausentes en 2015, entre ellas cultivos permanentes herbáceos (2.07 ha), cultivos permanentes arbóreos (2.03 ha), aguacate (2.52 ha) y cultivos confinados que casi se duplicaron al pasar de 1.71 ha a 2.52 ha. El fenómeno no responde a una desactivación de la actividad agrícola sino a una reconversión hacia cultivos permanentes de mayor valor comercial, tendencia coherente con la expansión que el aguacate ha experimentado en Risaralda durante este período, impulsada por la demanda de mercados de exportación.

p. 55

Es importante resaltar, que el monocultivo de aguacate en zonas de ladera ha sido asociado a alta demanda de agua, uso de agroquímicos y remoción de cobertura nativa cuando se establece sobre suelo previamente cubierto por vegetación secundaria o pastos con algún componente arbóreo.

Finalmente, el bosque fragmentado aumenta de 15.74 ha a 26.56 ha, lo que podría interpretarse como un avance positivo, sin embargo, esta denominación implica parches discontinuos en una matriz de usos intervenidos, sin la conectividad necesaria para sostener funciones ecológicas plenas. En sentido contrario, el bosque de galería y ripario retrocede de

34.86 ha a 29.61 ha, una pérdida de 5.25 ha que resulta cualitativamente más grave que la

ganancia anterior (Figura 15). Por su posición adyacente a los cauces, esta cobertura cumple la función hídrica más directa del área y actúa como filtro entre los usos del suelo y el recurso hídrico, de modo que su reducción agrava de forma inmediata la vulnerabilidad de los cuerpos de agua.

Figura 15.

Cambio por cobertura 2015-2026

8.2.3 Tasa de Cambio de las Coberturas (TCC)

Durante el período evaluado, las coberturas asociadas al tejido urbano presentaron comportamientos diferenciales que reflejan distintas dinámicas de ocupación del territorio. En particular, el tejido urbano discontinuo registró una tasa de cambio de +5,48% anual, catalogada como muy alta, lo que refleja un acelerado proceso de expansión sobre suelo rural (Tabla 7). Esta dinámica corresponde a la conformación de nuevos núcleos poblacionales y a

p. 56

la consolidación de asentamientos dispersos, generando una transformación progresiva del paisaje agrario.

Tabla 7.

Tasa de cambio de las coberturas 2015-2026

CÓDIGO

LEYENDA

Área I (ha)

2015

Área F (ha)

2026

TCCN (%)

CATEGORÍA

111

Tejido urbano continuo

18,611

20,172

0,732

Bajo

112

Tejido urbano discontinuo

14,051

25,676

5,481

Muy alta

214

Hortalizas

8,371

3,070

-9,119

Muy alta

2141

Hortalizas (Cebolla junca)

34,579

24,031

-3,308

Alto

221

Cultivos permanentes herbáceos

0,000

2,070

Nueva cobertura

2222

Cultivos permanentes arbustivos

1,807

2,783

3,927

Alto

223

Cultivos permanentes arbóreos

0,000

2,027

Nueva cobertura

2231

Cultivos permanentes arbóreos (Aguacate)

0,000

2,515

Nueva cobertura

225

Cultivos confinados

1,712

2,515

3,496

Alto

231

Pastos limpios

59,668

50,710

-1,479

Media

232

Pastos arbolados

22,109

13,029

-4,807

Alto

233

Pastos enmalezados

2,737

3,260

1,592

Media

242

Mosaico de pastos y cultivos

6,547

6,159

-0,555

Bajo

244

Mosaico de pastos con espacios naturales

0,000

5,858

Nueva cobertura

245

Mosaico de cultivos con espacios naturales

0,000

3,882

Nueva cobertura

313

Bosque fragmentado

15,736

26,559

4,759

Alto

314

Bosque de galería y ripario

34,860

29,612

-1,483

Media

323

Vegetación secundaria o en transición

19,103

16,994

-1,063

Media

333

Tierras desnudas y degradadas

1,935

1,659

-1,394

Media

511

Rios

7,358

6,600

-0,988

Bajo

Un caso representativo de esta dinámica es la apertura de una vía que conduce hacia uno de estos nuevos núcleos poblacionales en formación (Figura 16). La construcción de esta infraestructura vial implicó la intervención directa sobre una franja de bosque, generando

p. 57

fragmentación del ecosistema y reduciendo la conectividad ecológica entre parches boscosos. Este tipo de intervención no solo reduce el área efectiva de cobertura natural, sino que actúa como detonante de procesos secundarios de transformación, al facilitar el acceso y la posterior ocupación de áreas anteriormente sin perturbación antrópica significativa. Figura 16.

Fragmentación de cobertura natural

Por su parte, el tejido urbano continuo registró una tasa de +0,732% anual, correspondiente a un cambio bajo, este valor contrasta con lo esperado si se considera que es precisamente en esta categoría donde se estructura el suelo urbano consolidado de la vereda, escenario en el se esperaría una dinámica de crecimiento más pronunciada. Lo anterior indica que la consolidación urbana se está dando predominantemente en sentido de ocupación dispersa, tal como lo reflejan los datos mencionados anteriormente.

Adicionalmente, se revela una reducción significativa de las coberturas agrícolas, donde los cultivos de hortalizas presentaron una tasa de −9,119% anual, de los cuales los cultivos de cebolla nunca mostraron una reducción de −3,308% anual. En este sentido, se evidencian procesos de desactivación agrícola, posiblemente asociados a transformaciones en las condiciones económicas rurales y a la conversión del suelo hacia otros usos.

p. 58

Particularmente, se identificó la conversión de un predio de 8,5 ha que en 2015 se encontraba destinado a cultivo de cebolla junca, hacia coberturas de pastos limpios en 2026 (Figura 17). La transición refleja el abandono de la actividad agrícola y la reconversión del predio hacia un uso de menor intensidad productiva, que podría corresponder a actividad ganadera extensiva o constituir una etapa intermedia previa a su incorporación al suelo urbano, dinámica que ha sido identificada de manera recurrente en otros casos analizados en el presente estudio.

Figura 17.

Desactivación agrícola

En contraste con la desactivación de cultivos tradicionales, el período analizado evidencia la consolidación de nuevas coberturas asociadas a sistemas productivos de mayor rentabilidad. Se registró la aparición y expansión de cultivos permanentes arbustivos con una tasa de +3,927% anual, así como la aparición, en áreas previamente sin representación, de coberturas asociadas al cultivo de plátano y aguacate hass.

La expansión del aguacate hass constituye un elemento de especial atención desde la perspectiva ambiental, ya ampliación de este monocultivo genera presión significativa sobre el recurso hídrico, dada la alta demanda de agua, y puede provocar fragmentación de

p. 59

coberturas naturales y alteración de las dinámicas hidrológicas locales. Adicionalmente, su establecimiento en zonas de ladera puede incrementar los riesgos asociados a la erosión y a la inestabilidad de taludes Por otra parte, los bosques de galería y riparios presentaron una reducción de −1,483% anual, asociada en parte a intervenciones antrópicas sobre las zonas de ronda hídrica, entre las que se destaca la fragmentación generada por la apertura de la vía anteriormente mencionada en la Figura 16. La afectación de estas coberturas tiene implicaciones directas sobre la regulación hídrica, la estabilidad de márgenes fluviales y la prestación de servicios ecosistémicos asociados a los corredores ribereños, más aún si se considera la categoría que en esta área se busca preservar.

No obstante, se identificaron procesos positivos de recuperación ecológica, donde el bosque fragmentado registró la mayor tasa de ganancia entre las coberturas naturales, con un valor de +4,758% anual, asociado principalmente a la densificación de coberturas boscosas en zonas aledañas al cauce del río Otún. La aparición de nuevas coberturas como el mosaico de pastos con espacios naturales (5,858 ha) y el mosaico de cultivos con espacios naturales (3,882 ha) también sugiere procesos de heterogeneización del paisaje y de recuperación parcial de la funcionalidad ecológica en áreas anteriormente homogéneas.

Estas dinámicas de regeneración natural, aunque positivas, deben evaluarse en el contexto de los altos niveles de fragmentación que persisten en el territorio. La conectividad ecológica entre los parches boscosos existentes continúa siendo un factor crítico para garantizar la viabilidad de los procesos de recuperación a largo plazo.

8.2.4 Índice de Vegetación Remanente (IVR)

El Índice de Vegetación Remanente (IVR) es uno de los indicadores fundamentales establecidos por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) para la evaluación del estado actual de las coberturas naturales. Su objetivo es cuantificar el porcentaje de vegetación natural remanente respecto al área total de la unidad de análisis, permitiendo calificar el grado de transformación del ecosistema y su nivel de sostenibilidad biofísica.

La calificación del IVR se realiza con base en la escala de interpretación del MADS (2013), que clasifica cinco categorías según el porcentaje de vegetación remanente, tal como se presenta en la Tabla 8.

p. 60

Tabla 8.

Escala de interpretación del Índice de Vegetación Remanente (IVR) Descriptor Definición Rango IVR Calificación NT – No transformado Escasamente transformado.

Sostenibilidad alta.

IVR ≥ 70%

20

PT – Parcialmente transformado Al menos el 70% de la vegetación primaria permanece sin alterar.

Sostenibilidad media.

50% ≤ IVR < 70%

15

MDT – Medianamente transformado Sostenibilidad media baja.

30% ≤ IVR < 50%

10

MT – Muy transformado Sostenibilidad baja.

10% ≤ IVR < 30%

5

CT – Completamente transformado Sin coberturas naturales remanentes significativas.

IVR < 10%

0

Nota: Recuperado de MADS (2013). Guía técnica para la formulación de POMCA. Para el año 2015, el área total de coberturas naturales identificadas tenía un valor de 50,60 ha, distribuidas entre bosque fragmentado con 15,73 ha (6,31%) y bosque de galería y ripario con 34,86 ha (13,98%), sobre un área total de 249,18 ha. El IVR resultante fue de 20,30%, lo que corresponde a la categoría MT (Muy Transformado) con calificación de 5 y sostenibilidad baja, según la escala (Tabla 9).

p. 61

Tabla 9.

Índice de Vegetación Remanente para el año 2015

IVR – 2015

Código Leyenda Área (ha) Área

(%)

Área CN total (ha) Área estudio (ha)

IVR

(%)

Código / Descripción

313

Bosque fragmentado

15,736

6,314

50,60

249,18

20,30

MT – Muy transformado

314

Bosque de galería y ripario

34,859

13,989

Nota: Elaboración propia con base en Guía técnica para la formulación de POMCA. Para el año 2026, el área de coberturas naturales se estimó en 56,17 ha, con un incremento neto de 5,57 ha respecto al período anterior (Tabla 10). Este valor corresponde a un IVR de 22,54%, que mantiene la clasificación MT (Muy Transformado) con sostenibilidad baja. El bosque fragmentado redujo su extensión a 26,56 ha (10,66%), mientras que el bosque de galería y ripario aumentó significativamente a 29,61 ha (11,88%). Tabla 10.

Índice de Vegetación Remanente para el año 2026

IVR – 2026

Código Leyenda Área (ha) Área

(%)

Área con CN (ha) Área estudio (ha)

IVR

(%)

Código / Descripción

313

Bosque fragmentado

26,559

10,6584

56,17

249,18

22,54

MT – Muy transformado

314

Bosque de galería y ripario

29,612

11,8835

Nota: Elaboración propia con base en Guía técnica para la formulación de POMCA. A pesar de la ganancia neta de 5,57 ha de cobertura natural y el aumento de 2,24 puntos porcentuales en el IVR, el área de estudio aún permanece en la categoría Muy Transformado durante ambos períodos analizados. Esta condición implica una sostenibilidad biofísica baja, caracterizada por una reducida capacidad del sistema natural para mantener los procesos

p. 62

ecológicos esenciales. Conforme a la escala evaluada, para que se avanzara a la categoría Medianamente Transformada (MDT) sería necesario alcanzar un IVR de al menos 30%, lo que implicaría incrementar el área de coberturas naturales en aproximadamente 18,7 hectáreas adicionales sobre las 56,17 ha actuales.

Figura 18.

Índice de Vegetación Remanente

El avance de 10.82 ha en bosque fragmentado es el principal responsable de la mejora del índice, pero esta tipología, por definición, corresponde a parches de vegetación arbórea discontinuos, insertos en una matriz de coberturas intervenidas y sin la conectividad estructural necesaria para sostener funciones ecosistémicas plenas. Un aumento del bosque fragmentado puede reflejar regeneración espontánea en áreas de abandono productivo, coherente con la desactivación agraria documentada en el análisis de coberturas, pero no equivale a la consolidación de un ecosistema funcional.

En contraste, el bosque de galería y ripario representa la cobertura de mayor valor estratégico para la protección hídrica, dado por su función de corredor ecológico, sin embargo pierde 5.25 ha, al pasar de 34.86 ha a 29.61, lo que la convierte en el punto más crítico desde el

p. 63

punto de vista funcional. Dicha reducción es cualitativamente más grave que lo que el IVR representa, ya que no distingue su funcionalidad ecológica de las coberturas naturales analizadas. En términos prácticos, el 77,46% del área carece de cobertura vegetal natural, mientras que el 22,54% restante corresponde en su mayor parte a bosque fragmentado sin continuidad espacial, lo que limita su capacidad de cumplir funciones ecosistémicas. Este resultado, con relación al contexto general del análisis de coberturas, confirma que la dinámica territorial del área no está avanzando hacia la recuperación de su función de protección, sino hacia una reorganización de sus presiones. La ganadería extensiva cede terreno frente a la urbanización; la cebolla es desplazada por el aguacate y los cultivos permanentes; y el bosque ripario retrocede mientras el índice, paradójicamente, mejora.

8.3 Estimación de un escenario tendencial que permita la proyección y la construcción

de medidas estratégicas respecto al manejo ambiental.

8.3.1 Escenario tendencial

Se proyecta las dinámicas de cambio de cobertura del suelo hacia el año 2037, bajo el supuesto de que las tendencias históricas observadas entre 2015 y 2026 se mantendrán durante los próximos once años. La modelación se sustentó en el entrenamiento de una red neuronal tipo perceptrón multicapa que permite estimar para cada pixel del territorio, la probabilidad de cambio entre coberturas mediante el entrenamiento de la red neuronal (Anexo E. Curva de aprendizaje de la red neuronal). Los resultados deben interpretarse considerando que el modelo presenta mayor precisión en la estimación de las magnitudes de cambio por cobertura que en la geolocalización espacial de las mismas, limitación atribuible a la no incorporación de variables explicativas como la red vial, la red hídrica y el modelo digital de elevación.

Las proyecciones evidencian tendencias estructurales de transformación territorial, de acuerdo a los patrones observados durante el periodo de análisis. Por una parte, los territorios artificializados presentan un crecimiento sostenido, pasando de 32,66 ha en 2015 a 55,15 ha en 2037, lo que representa una expansión significativa asociada a la presión urbanizadora sobre el suelo. En sentido contrario, los territorios agrícolas, muestran una disminución continua, descendiendo a 117,34 ha para el horizonte proyectado, reflejando un proceso de desactivación agrícola que compromete la base productiva del territorio. De igual forma, los

p. 64

bosques y áreas seminaturales registran un decrecimiento progresivo, reduciéndose a 67,23 ha en 2037, lo que implica una pérdida sostenida de coberturas con alto valor ecológico y ambiental (Figura 19).

La lectura conjunta de estas dinámicas indica que la expansión de los territorios artificializados ocurre a expensas tanto de las coberturas naturales como de los suelos agrícolas, configurando un patrón de ocupación territorial que de mantenerse, derivará en una condición de baja sostenibilidad ambiental para el área de estudio. Figura 19.

Escenario tendencial para el año 2037

8.3.2 Lineamientos estratégicos

Los lineamientos estratégicos formulados se orientaron en función de las principales problemáticas identificadas en el área de estudio, entre ellas la expansión de los territorios artificializados, la desafectación agrícola y el decrecimiento progresivo de la cobertura boscosa. En este sentido, se alinean con los usos establecidos para el área por la ficha normativa de suelo rural CP-03, la cual determina como usos principales los sistemas

p. 65

silvoagrícolas y silvopastoriles, los cultivos transitorios y anuales bajo arreglos agroforestales, la vivienda rural dispersa con sistemas adecuados de saneamiento, y los cultivos de autoconsumo con implementación de buenas prácticas agropecuarias, agricultura de conservación y agricultura orgánica.

8.3.2.1 Línea Estratégica Ecosistemas

Objetivo: Recuperar la funcionalidad y conectividad ecosistémica del territorio, mediante la restauración activa y pasiva de los corredores biológicos y las rondas de protección. Se fundamenta en los resultados del análisis multitemporal del territorio, el cual evidenció una pérdida progresiva de continuidad en la franja forestal protectora y un incremento asociado a la cobertura de bosque fragmentado. En el marco del AMSPRH, se prioriza la recuperación funcional de las Áreas Forestales Protectoras asociadas al río Otún y sus quebradas tributarias, mediante la implementación de procesos de restauración ecológica activa y pasiva orientados a la restablecer la estructura, composición y función de los ecosistemas intervenidos, garantizando la conectividad biológica y la regulación hídrica en el largo plazo.

En este sentido, se articula de manera coherente con las líneas estratégicas del Plan de Gestión Ambiental Regional (PGAR): la Línea 1 de Gobernanza y Ordenamiento Territorial, que orienta la gestión ambiental desde la planificación participativa y el fortalecimiento de las capacidades institucionales para la toma de decisiones con criterios de sostenibilidad, y la Línea 2 de Gestión de Riesgos Territoriales y Cambio Climático, que reconoce en la integridad de los ecosistemas forestales un factor estructural de adaptación y reducción de la vulnerabilidad territorial frente a los efectos del cambio climático global. De manera complementaria, se integra con la línea estratégica del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica (POMCA) referida a la Gestión de la Biodiversidad como soporte integral de los servicios ecosistémicos, en tanto la conectividad ecológica y la restauración de coberturas naturales constituyen condiciones necesarias para el mantenimiento de los procesos hidrológicos, la regulación climática local y la provisión de hábitat para la biodiversidad asociada a la cuenca.

p. 66

Tabla 11.

Línea Estratégica Ecosistemas Línea Estratégica Ecosistemas Programa: Identificación, protección y restauración de los ecosistemas presentes en el territorio. Proyecto Actividad Horizonte de tiempo Responsables Resultados esperados C M L Reforestación de Áreas Forestales Protectoras Demarcación física y aislamiento de rondas hídricas.

X X X CARDER, Alcaldía de Pereira, Empresa de Aguas y Aguas de Pereira (Apoyo de Gobernación de Risaralda y comunidad) Áreas Forestales Protectoras de las fuentes priorizadas debidamente demarcadas y reforestadas.

Reforestación en margen del río Otún (correspondient es al área de estudio) y quebradas aferentes Reforestación y Restauración de zonas con usos incompatibles Identificación de áreas con usos incompatibles a la zonificación ambiental X X X Recuperación de las zonas clasificadas como de preservación y restauración que presentan actualmente usos del suelo en conflicto Intervención en zonas clasificadas como Preservación (P) y Restauración (R) que presentan otros usos.

Consolidación de Corredores Ambientales Identificación y caracterización de conexiones potenciales entre parches de bosque y fajas protectoras

X X Establecimiento de la conexión física entre las zonas de bosque para mitigar la fragmentación y facilitar el flujo de biodiversidad.

Fortalecimiento de la coordinación interinstitucional para el manejo de bosques Asesoría técnica a usuarios para trámites de aprovechamient o sostenible en el área del X

Población del área de influencia asesorada técnicamente y expedientes de manejo forestal debidamente actualizados

p. 67

AMSPRH

Fomento de Estrategias Complementarias de Conservación Apoyo técnico para el levantamiento cartográfico de predios privados con potencial de conservación.

X

Promoción y constitución de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) y

OMEC.

X

Base de datos de propietarios interesados consolidada y aumento de la superficie bajo figuras de conservación privada legalmente constituidas.

8.3.2.2 Línea Estratégica Ordenamiento territorial

Objetivo: Adoptar y cumplir la zonificación ambiental y fichas normativas y demás disposiciones del Acuerdo de Manejo por medio de la inclusión en el Plan de Ordenamiento Territorial.

Durante la investigación se evidencia una tendencia persistente hacia la consolidación de núcleos poblacionales en suelo de protección rural, lo cual resulta incompatible con los instrumentos normativos de ordenamiento territorial vigentes, particularmente con las determinantes establecidas en la ficha normativa de suelo rural CP03. Este proceso de densificación no planificada constituye una presión estructural sobre los ecosistemas del AMSPRH, al generar transformaciones irreversibles en la cobertura del suelo, fragmentar las áreas de protección ambiental y comprometer la funcionalidad hídrica del territorio. Ante este escenario, el lineamiento plantea como eje central el fortalecimiento de la gobernanza territorial mediante la implementación de mecanismos eficaces de fiscalización urbanística y control del uso del suelo. En este sentido, se prioriza la adopción de medidas que contengan los procesos de densificación y subdivisión predial en suelo rural, asegurando que la vivienda rural dispersa se consolide como la única modalidad de ocupación permitida

p. 68

en el territorio, en concordancia con las determinantes ambientales y normativas vigentes para el AMSPRH.

Desde esta perspectiva, se articula con la Línea Estratégica 1 del PGAR, Gobernanza y Ordenamiento Territorial, en tanto comparte el propósito de fortalecer las capacidades institucionales para la planificación y gestión del territorio. Con respecto al POMCA, se vincula con la línea de Gobernanza y Fortalecimiento Interinstitucional para una Gestión Compartida y Efectiva; y con la línea de Gestión de la Cuenca desde una Mirada Integral del Patrimonio Hidrológico como Eje Fundamental del Ordenamiento Territorial y Saneamiento Ambiental. Finalmente, el lineamiento responde a la línea estratégica de Ordenamiento Socio-Ambiental del Territorio del AMSPRH, partiendo de la necesidad de armonizar el modelo de ocupación del suelo con las restricciones y determinantes ambientales propias del área de manejo especial.

Tabla 12.

Línea Estratégica Ordenamiento Línea Estratégica Ordenamiento Programa: Articulación para el ordenamiento socio-ambiental del territorio y el mejoramiento del hábitat para la población Proyecto Actividad Horizonte de tiempo Responsabl es Resultados esperados C M L Control a la dinámica urbana en los centros poblados urbanos y asentamientos rurales menores.

Creación de un espacio interinstitucional permanente para el monitoreo de la dinámica urbana en el área protegida X

Alcaldía de Pereira, Inspectores, Corregidores , Policía Nacional, Curadurías urbanas y Personerías (Apoyo de

CARDER)

Operativos de control urbanístico realizados trimestralmente y reducción de la tasa de expansión de los asentamientos rurales menores dentro del AMSPRH en la Florida Formulación de una estrategia conjunta de control para reducir la consolidación de núcleos poblacionales Realización de operativos de inspección y vigilancia en centros poblados y asentamientos rurales detectados.

Inspección a la dinámica urbana y subdivisiones no legalizadas Diseño de una estrategia técnica para identificar procesos de subdivisión de predios por debajo de la X

Cumplimiento de la normativa de ordenamiento territorial del municipio de

p. 69

en el área rural dispersa Unidad Agrícola Familiar (UAF) o lo permitido por la norma de protección.

Pereira, relacionada específicamente con la ficha normativa de suelo rural CP 03, evitando las subdivisiones que facilitan la creación de núcleos poblacionales.

Ejecución de operativos de control específicos en la zona de vivienda rural dispersa para evitar la densificación habitacional.

Seguimiento jurídico a los procesos de subdivisión no autorizados ante las curadurías y oficinas de registro.

8.3.2.3 Línea Estratégica Reactivación y Reconversión Agrícola

Objetivo: Restablecer la productividad agrícola del territorio mediante sistemas agroforestales y prácticas de conservación que sean compatibles con la preservación del recurso hídrico.

El análisis multitemporal evidencia un conflicto entre la vocación del suelo y su uso actual, derivado de la incompatibilidad de las actividades que allí se desarrollan con la categoría de protección asignada al territorio, aun cuando la norma admite usos agropecuarios en zonas de desarrollo sostenible y desarrollo restringido. Los sistemas productivos de mayor impacto identificados corresponden a los cultivos de cebolla y aguacate, y a la ganadería extensiva. A esto se suma la desactivación de cultivos detectada en el período de análisis, fenómeno que ha dejado suelos expuestos tanto a procesos de degradación progresiva como a su eventual incorporación a dinámicas de urbanización no planificada.

En coherencia con lo anterior, el lineamiento se orienta a reconfigurar la vocación socioproductiva del suelo mediante la implementación de modelos de agricultura de conservación, sistemas agroforestales multiestratos y prácticas agroecológicas, en concordancia con los lineamientos de la Guía de Gestión de Uso Sostenible del Suelo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS). La estrategia prioriza la transición hacia sistemas productivos de alta compatibilidad ambiental, entre los que se destacan por estar expresamente sugeridos por la normativa para este tipo de suelos, los sistemas

p. 70

multiestratos con café, frutales y nogal cafetero, los cuales integran especies forestales con cultivos de autoconsumo y permiten la recuperación de la cobertura vegetal, la protección del recurso hídrico y la generación de seguridad alimentaria de manera simultánea. Como línea base para la intervención, se adoptan las Unidades de Planificación Rural (UPR), en particular la UPR del Otún, la cual establece como acción directa la reconversión productiva mediante el fortalecimiento de los sectores tradicionales y su articulación con centros de desarrollo agroindustrial. Esta transición busca generar valor agregado, mejorar la competitividad rural y consolidar el territorio como una despensa agrícola coherente con su clasificación como centro de origen agrario destinado al intercambio local. Se articula con el PGAR desde las líneas de Gobernanza y Ordenamiento Territorial, Gestión de Riesgos Territoriales y Cambio Climático, y Producción Sostenible y Consumo Responsable; con el POMCA desde la línea de Gestión del Desarrollo Rural para el Crecimiento Verde; y con el AMSPRH desde su línea estratégica de Ecosistemas. Tabla 13.

Línea Estratégica Reactivación y Reconversión Agrícola Línea Estratégica Reactivación y Reconversión Agrícola Programa:

Proyecto Actividad Horizonte de tiempo Responsables Resultados esperados C M L Implementación de Sistemas Agroforestales y Silvopastoriles de Multiestratos.

Diseño e instalación de arreglos silvoagrícolas que integren árboles con cultivos transitorios y anuales.

X

CARDER, Alcaldía de Pereira, Secretaría de Desarrollo Rural, Asociación de productores, comunidad, ICA.

Hectáreas reconvertidas a sistemas agroforestales que aumentan la cobertura arbórea mientras mantienen la productividad del suelo.

Implementación de sistemas de plantación combinada con cultivos intercalados en áreas de cultivos desactivados.

p. 71

Adopción de Buenas Prácticas Agropecuarias Capacitación y asistencia técnica para la transición a la agricultura orgánica y el uso de abonos verdes.

X X

Productores del área implementando prácticas de conservación y reducción del uso de agroquímicos Implementación de prácticas de agricultura de conservación (mínima labranza, coberturas vivas) en todo tipo de cultivo.

Certificación de predios en Buenas Prácticas Agropecuarias ante el ICA Fortalecimiento de Sistemas de Autoconsumo y Seguridad Alimentaria.

Fomento de huertas de autoconsumo diversificadas bajo modelos agroecológicos.

X

Unidades familiares con seguridad alimentaria mediante sistemas productivos de bajo impacto ambiental.

Implementación de unidades productivas pecuarias de autoconsumo con manejo técnico de vertimiento Gestión de incentivos y mecanismos de compensación por servicios ambientales.

Vinculación de predios que realicen reconversión productiva exitosa a esquemas de Pago por Servicios Ambientales.

X X Incremento en los ingresos de los productores locales derivados de la conservación y la producción sostenible

p. 72

Creación de una red de mercados verdes para la comercialización de productos provenientes de sistemas agroforestales y multiestratos.

9.​ Conclusiones y recomendaciones El análisis multitemporal en la vereda La Florida permitió evidenciar que el territorio atraviesa un proceso de transformación asociado a las nuevas ruralidades, donde las funciones tradicionales ligadas a la producción agropecuaria han cedido progresivamente espacio a usos residenciales, turísticos y comerciales. Dichas transiciones han reconfigurado las relaciones entre la población y el territorio, así como la estructura predial y los patrones de ocupación y uso del suelo.

Aunque el porcentaje total de coberturas intervenidas presenta una ligera disminución entre 2015 y 2026, esta variación no corresponde a una recuperación efectiva de los ecosistemas, sino a una reorganización interna del territorio en la que persisten fuertes presiones antrópicas y nuevas formas de ocupación que continúan alterando la funcionalidad ambiental del paisaje. En ese marco, la expansión urbana, particularmente a través del tejido urbano discontinuo, se consolida como la principal dinámica de cambio, avanzando sobre áreas anteriormente destinadas a actividades agropecuarias y contribuyendo a la fragmentación de este espacio.

De igual manera, se identificó una reducción progresiva de coberturas agrícolas tradicionales, especialmente de cultivos como la cebolla y el café, lo que evidencia procesos de desactivación agraria y una pérdida gradual de la vocación productiva del territorio. Tal fenómeno no solo incide sobre la economía rural local, sino que también afecta elementos culturales e identitarios asociados históricamente a las actividades agropecuarias de la región. La investigación también permitió constatar que existe una marcada incompatibilidad entre los usos actuales del suelo y la normativa que clasifica este espacio como suelo de protección para la preservación del recurso hídrico. La presencia de parcelaciones, viviendas campestres, nuevos núcleos poblacionales e infraestructura asociada a procesos de urbanización evidencia que las dinámicas territoriales han avanzado con mayor rapidez que los mecanismos de

p. 73

control y planificación, generando conflictos de uso que comprometen los objetivos de conservación establecidos para la cuenca alta y media del río Otún. Asimismo, la fragmentación predial identificada en el área de estudio constituye un factor que favorece la intensificación de la ocupación y dificulta la sostenibilidad de las actividades productivas rurales. Paralelamente, aunque algunas coberturas naturales presentan incrementos en superficie, persisten procesos de fragmentación ecológica que reducen la conectividad entre ecosistemas y limitan su capacidad para garantizar servicios ambientales fundamentales, especialmente aquellos relacionados con la regulación hídrica. En relación al escenario tendencial desarrollado indica que de mantenerse las dinámicas observadas durante el periodo analizado, la vereda La Florida continuará experimentando procesos de expansión residencial dispersa, reducción de áreas productivas y aumento de las presiones sobre los ecosistemas estratégicos. En este sentido, el estudio confirma la necesidad de implementar medidas de gestión territorial que permitan armonizar las demandas sociales y económicas con los objetivos de conservación ambiental que caracterizan este territorio. Finalmente, los análisis multitemporales de cobertura y uso del suelo, apoyados en los Sistemas de Información Geográfica, constituyen una herramienta técnica de alto valor para la comprensión de las dinámicas territoriales y la formulación de políticas públicas. Mediante la comparación de coberturas, usos del suelo y patrones de ocupación, estos análisis facilitan la identificación de tendencias, transformaciones y procesos que han configurado el territorio, proporcionando información objetiva para la toma de decisiones. En este sentido, representan un ejercicio de coherencia en la planificación territorial, pues permiten interpretar las experiencias del pasado y las dinámicas del presente como base para anticipar escenarios futuros y diseñar estrategias que respondan de forma oportuna a los desafíos ambientales, sociales y económicos.

10.​Bibliografía Arroyo, M. (2001). La contraurbanización: un debate metodológico y conceptual sobre la dinámica de las áreas metropolitanas. Papeles de población, 7(30), 93-129. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-74252001000400005&ln g=es&tlng=es Alvear Puertas, N. E. (2018). Estudio multitemporal de cambio de uso del suelo en la microcuenca del río Escudillas.

p. 74

https://juntadeaguamonteolivo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/06/alvear-puertas-na thalie-esmeralda.pdf CARDER. (2017). Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca del Río Otùn, POMCA. Consorcio Ordenamiento Cuenca Río Otùn. Capitulo III-5. Morfometría. Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER). (2019). Capacidad de uso de la tierra: Acuerdo de manejo para el suelo de protección del recurso hídrico en la cuenca media-alta del río Otún (AMSPRH). Fase de diagnóstico, componente físico-biótico. Pereira, Colombia.

Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER). (2019). Cobertura y uso de la tierra: Acuerdo de manejo para el suelo de protección del recurso hídrico en la cuenca media-alta del río Otún (AMSPRH). Fase de diagnóstico, componente físico-biótico. Pereira, Colombia.

Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER). (2019). Pendientes, geología, geomorfología y morfometría: Acuerdo de manejo para el suelo de protección del recurso hídrico en la cuenca media-alta del río Otún (AMSPRH). Pereira, Colombia. Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER). (2019–2021). Componente socio-cultural, económico y político administrativo: Acuerdo de manejo para el suelo de protección del recurso hídrico en la cuenca media-alta del río Otún (AMSPRH). Pereira, Colombia.

Ceña, F. (1993). El desarrollo rural en sentido amplio. En El desarrollo rural andaluz a las puertas del siglo XXI. Congresos y Jornadas (N.º 32). Andalucía, España. Cruz, B. (2011). Soportes teóricos y etnográficos sobre conceptos de territorio. Co-herencia, 8(14), 209–229. Recuperado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S1794-58872011000100009&script=sci_arttext Cuervo González, L. M. (2006). Globalización y territorio. Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES). Series Gestión Pública, (56), 1 – 55. Decreto 097 de 2006, por el cual se reglamenta la expedición de licencias urbanísticas en suelo rural y se expiden otras disposiciones. Diario Oficial No. 46.153. Departamento Administrativo de la Función Pública.

https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=18764 Decreto 1783 de 2021. Por el cual se modifica parcialmente el Decreto 1077 de 2015 Único Reglamentario del Sector Vivienda, Ciudad y Territorio, en lo relacionado con el estudio, trámite y expedición de las licencias urbanísticas y se dictan otras disposiciones. 20 de diciembre de 2021. D.O. No. 51901.

Decreto 2372 de 2010. Por el cual se reglamenta el Decreto-ley 2811 de 1974, la Ley 99 de 1993, la Ley 165 de 1994 y el Decreto-ley 216 de 2003, en relación con el Sistema Nacional

p. 75

de Áreas Protegidas, las categorías de manejo que lo conforman y se dictan otras disposiciones. 1 de julio de 2010. D.O. No. 47757.

Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2025). Boletín técnico: Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2024.

https://www.dane.gov.co/files/operaciones/ECV/bol-ECV-2024.pdf DANE (2016). 3er Censo Nacional Agropecuario: Uso y cobertura del suelo. Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

https://www.dane.gov.co/files/CensoAgropecuario/entrega-definitiva/Boletin-1-Uso-del-suelo /1-Presentacion.pdf Dirven, M., Echeverri Perico, R., Sabalain, C., Rodríguez, A., Candia Baeza, D., Peña, C., & Faiguenbaum, S. (2011). Hacia una nueva definición de “rural” con fines estadísticos en América Latina (Documento de proyecto LC/W.397). Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/55798fbf-f377-49fb-9119-f2397505e3 59/content Ficha Normativa CP03 de 2016. Categorías de Protección del Suelo Rural Cuenca Alta del Río Otún. 2016. Documento técnico del Plan de Ordenamiento Territorial de Pereira 2016–2027.

Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (s. f.). Land Cover Classification System (LCCS) – Classification concepts and user manual (Cap. 6: Definiciones de clases). Recuperado de https://www.fao.org/4/y7220e/y7220e06.htm#bm06.2.1 Franco, A. 2006. ¿Espacios Rurales, Pobladores o Prácticas Rurales? Chacay Oeste y su área de influencia. Revista ALASRU, Análisis Latinoamericano del Medio Rural. García Sanz, M. P., & García Meseguer, M. (2012). Capítulo 3. Los métodos de investigación. Guía práctica para la realización de trabajos fin de Grado y trabajos fin de Máster. García, M., Prado, E., Riaño, D., Chuvieco, E., & Danson, F. M. (2009). Ajuste planimétrico de datos LiDAR para la estimación de características dasométricas en el Parque Natural del Alto Tajo.

García, R. (2006). Sistemas complejos: Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Gedisa.

https://secat.unicen.edu.ar/wp-content/uploads/2020/03/GARCIA-Sistemas-complejos1.pdf Gaviria Ríos, M. A. (2020). Territorialidades en la ciudad-región Eje Cafetero, Colombia. Territorios, (42), 1–24. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.7012 Gastó Coderch, J. M., Gálvez Navarrete, M. C., & Morales Arnaiz, P. (2010). Construcción y articulación del paisaje rural: Perception, natural disturbance and the reconstruction of landscapes. Revista AUS, (7), 6–11. https://doi.org/10.4206/aus.2010.n7-02

p. 76

IDEAM, 2010. Leyenda Nacional de Coberturas de la Tierra. Metodología CORINE Land Cover adaptada para Colombia Escala 1:100.000. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Bogotá, D. C., 72p Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC). (2021). Clasificación de las tierras por su capacidad de uso (IN-GAG-PC05-02).

https://www.igac.gov.co/sites/default/files/listadomaestro/in-gag-pc05-02_clasificacion_de_la s_tierras_por_su_capacidad_de_uso.pdf Kay, C. 2005. Enfoques sobre el Desarrollo Rural en América Latina y Europa desde Mediados del Siglo Veinte. p. 1-48. En: Memorias. Seminario Enfoques y perspectivas de la enseñanza del desarrollo rural. Universidad Javeriana. Bogotá. Leff, E. (1994). Ciencias sociales y formación ambiental. Barcelona,

GEDISA/UNAM/PNUMA.

https://www.researchgate.net/publication/49480574_Ciencias_sociales_y_formacion_ambient al Leff, E. (2006). Complejidad, racionalidad ambiental y diálogo de saberes. Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM).

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/ceneam/articulos-de-opinion/2006_01eleff _tcm30-163650.pdf Ley 160 de 1994. Por la cual se crea el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino, se establece un subsidio para la adquisición de tierras, se reforma el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria y se dictan otras disposiciones. 3 de agosto de

1994. D.O. No. 41479

Manahan, S. E. (2007). Introducción a la química ambiental. Editorial Reverté. Recuperado de https://books.google.com.co/books?id=5NR8DIk1n68C Martínez de Pisón, C. (2004). Naturaleza y Cultura del Paisaje. Madrid, España. Maluendas, A.; Fernández, J.; Lagos, L.; Rubiano, C. y Ríos, M. (2018). Análisis de la distribución de la propiedad rural en Colombia: resultados 2015. Bogotá: UPRA. https://upra.gov.co/es-co/Publicaciones/Anaisis%20_distribucion%20_propiedad_rural_%20 Colombia_re Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2014). Guía técnica para la formulación de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas (C. P. Pineda González, Coord.; E. Olaya Ospina, O. D. Tosse Luna et al., Autores).

https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2021/10/GUIA_DE_POMCAS.pdf NCGIA, 1990. Introduction to GIS, Core curriculo, Vol. I. National Center for Geographic Information and Analysis. University of California, Santa Barbara, California, USA. Pérez, E. (2001). Hacia una nueva visión de lo rural. En N. Giarracca (Comp.), ¿Una nueva ruralidad en América Latina? (pp. 17–29). CLACSO.

p. 77

https://www.academia.edu/45279602/Trabajo_migraciones_e_identidades_en_tr%C3%A1nsi to_los_zafreros_en_la_actividad_ca%C3%B1era_tucumana Posada-Marín, J. A., Torres-Alape, J. C., & Chaparro-Cañola, E. (2026). Conflictos potenciales de uso del suelo detonados por el crecimiento urbano de las ciudades capitales de Colombia. Revista Facultad De Ingeniería Universidad De Antioquia, e60194. https://doi.org/10.17533/udea.redin.20260194 Puyravaud, J.-P. (2003) Standardizing the Calculation of the Annual Rate of Deforestation. Forest Ecology and Management, 177, 593-596.

http://dx.doi.org/10.1016/S0378-1127(02)00335-3 Restrepo, N., & Acuña, I. (2008). Lo rural. Un campo inacabado. Revista Facultad Nacional de Agronomía Medellín, 61(2), 4480-4495.

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0304-28472008000200002 Zerda, H. R. (2005). Percepción remota y SIG en la planificación y la gestión ambiental. En A. Giannuzzo & M. E. Ludueña (Eds.), Santiago del Estero: una mirada ambiental (pp. 333–354). Universidad Nacional de Santiago del Estero, Facultad de Ciencias Forestales. https://www.academia.edu/13449451/Percepci%C3%B3n_remota_y_SIG_en_la_planificaci %C3%B3n_y_la_gesti%C3%B3n_ambiental

11.​Anexos Anexo A. Zonificación Suelos de Protección Rural

p. 78

Anexo B. Mapa de Calor de la Infraestructura

p. 79

Anexo C. Distribución Predial en Suelo Urbano

Nota: Convenciones utilizadas para la representación de los usos del suelo: infraestructura (IF), vivienda campestre (VC), monocultivo (MC), policultivo (PC), pastos (PT), bosque (BQ) y producción pecuaria intensiva (PPI). Elaboración propia.

p. 80

Anexo D. Distribución Predial en Suelo Rural

Nota: Convenciones utilizadas para la representación de los usos del suelo: infraestructura (IF), vivienda campestre (VC), monocultivo (MC), policultivo (PC), pastos (PT), bosque (BQ) y producción pecuaria intensiva (PPI). Elaboración propia.

Anexo E. Curva de aprendizaje de la red neuronal

Cita: Castrillón-Rocha, Laura, Henao-Henao, Johan Sebastián (2026), Análisis multitemporal de las dinámicas de ocupación y su implicación en el uso del suelo en la Vereda La Florida, Universidad Tecnológica de Pereira, p. N. https://hdl.handle.net/11059/16884