Identidades en Tránsito: Proceso Migratorio Venezolano en la Ciudad de Medellín
Laura Gutierrez Gallego Harol Montoya Tapias Katherine Saldarriaga Castrillón
Trabajo de grado presentado para optar al título de Trabajadores Sociales
Asesores Juan Pablo Bedoya Molina, Magíster (MSc) en Historia Martha Inés Valderrama Barrera, Magíster (MSc) en Cultura de la Metrópolis Contemporánea
Universidad de Antioquia Facultad de Ciencias Sociales y Humanas Trabajo Social Medellín, Antioquia, Colombia
2022
Cita (Gutierrez Gallego et al., 2022) Referencia
Estilo APA 7 (2020) Gutierrez Gallego, L., Montoya Tapias, H. & Saldarriaga Castrillon, K. (2022). Identidades en tránsito: proceso migratorio venezolano en la ciudad de Medellín [Trabajo de grado profesional]. Universidad de Antioquia, Medellín, Antioquia, Colombia.
CRAI María Teresa Uribe (Facultad de Ciencias Sociales y Humanas)
Repositorio Institucional: http://bibliotecadigital.udea.edu.co
Universidad de Antioquia - www.udea.edu.co Rector: John Jairo Arboleda Céspedes.
Decano/Director: Alba Nelly Gómez García Jefe departamento: Maria Edith Morales Mosquera
El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión de los autores y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad de Antioquia ni desata su responsabilidad frente a terceros. Los autores asumen la responsabilidad por los derechos de autor y conexos.
Dedicatoria
El presente trabajo está dedicado a todos aquellos quienes han aportado al desarrollo y construcción de este proceso investigativo; en especial a los migrantes venezolanos y sus familias quienes nos abrieron las puertas de sus hogares para dejarnos conocer un poco más de su experiencia e intimidad. Esperamos que esta sea una herramienta que permita el trabajo en el territorio y que contribuya a mejorar las condiciones en torno a la migración.
Agradecimientos
Laura Gutierrez Gallego: agradezco a mi familia por apoyarme y acompañarme en este maravilloso proceso, quien en su trayectoria tuvo momentos de incertidumbre y dificultad, pero que para hoy es un motivo de alegría y orgullo. También, a todos los participantes, quiénes con mucho amor, nos permitieron hacer parte de sus vidas y conocer algunas de sus experiencias. Asimismo, a mí equipo investigador, con quiénes puede encontrar siempre un apoyo y la fortaleza para llevar a cabo este lindo proceso y por último a todo el grupo de línea por estar siempre dispuestos a ayudarnos y guiarnos en cada paso; para todos mucha gratitud y respeto.
Harol Montoya Tapias: agradecer a mi familia quienes han sido parte de mi proceso formativo, como apoyo incondicional en cualquier momento de mi vida; a mis compañeras Laura y Katherine, quienes durante el proceso de investigación, por el esfuerzo y dedicación en cada uno de los momentos. Asimismo, a los participantes de la investigación que nos permitieron conocer un poco de su vida.
Katherine Saldarriaga Castrillón: me gustaría agradecer a los participantes de la investigación, quienes hicieron posible que esta investigación se pudiese realizar al dejarnos conocer sus experiencias y recibirnos siempre con entusiasmo; al equipo investigador, con quienes he tenido la fortuna de trabajar desde el comienzo de nuestra formación académica, por toda la paciencia, entrega y dedicación que han puesto en cada proyecto que hemos emprendido; a mi familia por todo el apoyo y paciencia que han tenido; y a el grupo de la línea de investigación, que contribuyeron en cada etapa.
Contenido Resumen...................................................................................................................................... 8 Abstract ....................................................................................................................................... 9 Presentación .............................................................................................................................. 10 1 Camino Metodológico ............................................................................................................ 21 1.1 Fundamentación epistemológica ...................................................................................... 21 1.2 Participantes de la investigación y ubicación contextual ................................................... 24 1.3 Consideraciones éticas ..................................................................................................... 27 1.4 Momentos de la investigación .......................................................................................... 27 1.4.1 Preparatorio .............................................................................................................. 27 1.4.2 Generación y recolección de la información .............................................................. 28 1.4.3 Análisis e interpretación ............................................................................................ 31 1.4.4 Socialización ............................................................................................................. 32 2 Hacia un nuevo territorio: migración venezolana a Medellín ................................................... 33 2.1 La migración .................................................................................................................... 33 2.2 Rastreando la migración venezolana ................................................................................ 35 2.3 La relación migratoria colombo-venezolana ..................................................................... 38 2.4 ¿Por qué migran los venezolanos? .................................................................................... 40 2.5 Los caminos de la migración venezolana.......................................................................... 43 2.5.1 El tránsito .................................................................................................................. 43 2.5.2 Los altos y bajos del tránsito ..................................................................................... 49 2.6 Las consecuencias de la migración. .................................................................................. 54 2.7 La permanencia en Colombia ........................................................................................... 57 3 Un nuevo inicio: proceso de reterritorialización de migrantes venezolanos en Bello Oriente ... 60 3.1 La reterritorialización ....................................................................................................... 60 3.2 Reconociendo Bello Oriente ............................................................................................ 62
3.2.1 Desarrollo histórico ................................................................................................... 62 3.2.2 Habitar Bello Oriente ................................................................................................ 66 3.2.3 Recorrer Bello Oriente .............................................................................................. 67 3.3 La incorporación en otros territorios ................................................................................ 73 3.4 Facilitadores Territoriales ................................................................................................ 78 3.5 Dificultades en el territorio .............................................................................................. 83 3.6 Reconociendo lo propio y lo ajeno ................................................................................... 89
4 Identidades en transformación: reconfiguraciones identitarias en el proceso de
reterritorialización ..................................................................................................................... 95 4.1 La identidad ..................................................................................................................... 95 4.2 La construcción de una identidad individual ..................................................................... 97 4.2.1 La concepción de sí mismo ....................................................................................... 97 4.2.2 Sentido de pertenencia ............................................................................................ 102 4.2.3 Tradiciones individuales .......................................................................................... 104 4.3 La construcción de una identidad colectiva .................................................................... 106 4.3.1 La concepción del sujeto colectivo .......................................................................... 106 4.3.2 Tradiciones Colectivas ............................................................................................ 108 5 Un breve cierre ..................................................................................................................... 113 6 Las vías por transitar ............................................................................................................. 118 Referencias .............................................................................................................................. 121 Anexos .................................................................................................................................... 128
Lista de figuras
Figura 1 Mapa Bello Oriente
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Figura 2 Cancha de arena de Bello Oriente
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Figura 3 Mirador Bella Primavera
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Figura 4 Ludobibliotek
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Figura 5 Iglesia Bello Oriente
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Figura 6 Fundación Caminos
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Figura 7 Fundación Pan y Paraíso
70
Figura 8 Sector comercial - tiendas
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Figura 9 Sector comercial - tienda con aviso de transferencias directas a Venezuela
71
Figura 10 Centro Infantil Buen Comienzo María Madre
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Figura 11 Institución Educativa Bello Oriente - Carrera 23b
Siglas, acrónimos y abreviaturas
ACA
Asociación Campesina de Antioquia
ACNUR
Agencia de la ONU para los Refugiados
ARL
Administradoras de Riesgos Laborales
EPS
Entidad Promotora de Salud
OIM
Organización Internacional para las Migraciones
PIB
Producto Interno Bruto
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Resumen
El presente texto, tiene por objetivo dar a conocer los resultados del proyecto de investigación “Identidades en tránsito: proceso migratorio venezolano en la ciudad de Medellín”, realizado durante la Línea de Profundización de Problemas Sociales Contemporáneos, del Departamento de Trabajo de la Universidad de Antioquia. Este proceso fue llevado a cabo a partir de las modalidades de investigación: etnografía y estudio de caso múltiple con enfoque instrumental, las cuales permitieron acercarse al análisis de la reconfiguración de la identidad, en los procesos de reterritorialización de los migrantes venezolanos en el barrio Bello Oriente de la ciudad de Medellín.
Durante este proceso se reconoce que los migrantes venezolanos en su reterritorialización en Bello Oriente, han adaptado algunas de las formas de ser y estar de este territorio y, a su vez, han permeado el barrio de ciertas características propias de su identidad, lo que propicia un proceso bidireccional en el cual, tanto los sujetos migrantes como el territorio de arribo están en constante transformación.
Palabras clave: migración, territorio, reterritorialización, identidad
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Abstract
The purpose of this report is to present the results of the research project “Identities in transit: Venezuelan migration process in the city of Medellín”, under the framework of the Line of study Contemporary Social Problems, of the Department of Social Work of the University of Antioquia. This process was carried out from the research modalities: ethnography and multiple instrumental case study, which allowed approaching the analysis of the reconfiguration of identity, in the processes of reterritorialization of Venezuelan migrants in the Bello Oriente neighborhood of the city of Medellin.
During this research it is recognized that Venezuelan migrants in their reterritorialization in Bello Oriente, have adapted some of the ways of being and living of this territory and, at the same time, have permeated the neighborhood with certain characteristics of their identity, which leads to a bidirectional process in which both the migrants and the territory of arrival are in constant transformation.
Keywords: migration, territory, reterritorialization, identity
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Presentación
La migración ha sido un fenómeno presente a lo largo de la historia de la humanidad, siendo este un proceso que trasciende la idea de trasladarse de un lugar a otro, puesto que en él ocurren diferentes acontecimientos que marcan las relaciones socioespaciales del migrante, generando transformaciones en los sujetos y los territorios; bajo las que se resignifican, adaptan, mezclan, conservan o suprimen, ciertos rasgos identitarios.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) (2006), la migración es un movimiento poblacional hacia un territorio estatal diferente o al interior de este, que comprende el desplazamiento de personas sin importar su tamaño, composición o causa. Igualmente, Guevara et al., (2018) señalan que este fenómeno está relacionado con las condiciones de vida, la supervivencia y las dinámicas sociales, puesto que el objetivo de los sujetos migrantes se enfoca en mejorar sus niveles de bienestar humano, lo cual implica la búsqueda de espacios que presenten mejores garantías para la realización de su proyecto de vida.
En el contexto global, han ocurrido tres migraciones masivas; la primera, hace referencia al contexto de colonización de América Latina; Pérez (2012),durante este período hubo traslados constantes de población europea hacia el continente, en búsqueda de riquezas y ascenso social. Los demás movimientos migratorios son señalados por Castelló (2008), sin embargo, este autor no menciona esta primera migración; referenciando así, como primer desplazamiento masivo, el ocurrido entre 1820 y 1920, en el que se movilizaron 60 millones de europeos hacia Norteamérica; y un segundo traslado, que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual, según Arango (2000), se crean nuevas fronteras territoriales.
En relación con lo anterior, Zúñiga (2005), plantea que las migraciones internacionales son el resultado de las grandes desigualdades entre los países, principalmente en la relación Norte-Sur; lo cual está estrechamente relacionado con la dependencia económica, política, comercial, tecnológica y cultural de los países que para la autora son “subdesarrollados”.
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No obstante, la reflexión por las migraciones contemporáneas permiten visibilizar que los migrantes no se trasladan solamente a naciones denominadas “desarrolladas”, sino que incluso optan por la reubicación en los llamados países “subdesarrollados”, por lo cual se da un fenómeno de movilidad sur-sur; tal es el caso de la migración venezolana, que según Vargas (2018), parte de una notoria disminución en las condiciones de vida que ofrece el territorio, generando así una crisis humanitaria que ha implicado para Venezuela dejar de ser receptor de migrantes para convertirse en emisor; asimismo, esto ha generado que los inmigrantes que residían allí, retornasen a sus lugares de origen.
Un ejemplo de lo anterior está presente en la relación migratoria entre Colombia y Venezuela, la cual, según lo expuesto por Ardila (2006) y Vargas (2018), se caracterizó durante décadas atrás, por la bonanza petrolera venezolana, la disminución del precio del café y el conflicto armado interno colombiano; este contexto propició condiciones favorables para la migración de colombianos hacia el vecino país, por lo que esta población se convirtió en uno de los principales grupos inmigrantes de Venezuela.
Sin embargo, con el pasar de los años las condiciones contextuales de Venezuela se han degradado a tal punto que sus habitantes han optado por migrar hacia otros países, generando un proceso que según Vargas (2018), responde a los factores territoriales relacionados con las condiciones de vida que había ofrecido el país y que por diversos motivos políticos, sociales y económicos dejó de ofrecer, tales como salud, seguridad, alimentación, innovación y oportunidades labores, académicas e investigativas; llegando hasta el punto de considerarse que son violaciones a los derechos humanos.
Ante este entorno, el traslado hacia Colombia se ha convertido en una opción viable para la población venezolana con el objetivo de obtener mejoras en sus condiciones de vida, lo que generó que para el 31 de enero de 2021 según Migración Colombia (2021) en el territorio colombiano habitasen 1’742.927 migrantes del vecino país; particularmente en el departamento de Antioquia se registraron 157.949 y, en la ciudad de Medellín 90.100.
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Cabe mencionar que Zambrano (2019), El Tiempo (2019), El Mundo (2019) y la Radio Nacional de Colombia (2019), coinciden en que las percepciones que tienen los migrantes sobre Medellín, giran en torno a concebirla como una tierra de oportunidades; esto debido a que, “el 91% de los migrantes cuenta con su PEP y pueden ser contratados legalmente” (Zambrano, 2019, párr.7). Además, se presentan indicadores significativos en salud y educación, puesto que las autoridades locales están organizadas frente al tema, y en algunos casos, se destacan las similitudes climáticas, arquitectónicas, sociales y culturales de la ciudad con la capital venezolana.
Considerando lo anterior, según El Tiempo (2019) y El Mundo (2019) el proceso migratorio venezolano hacia Medellín, está cambiando las dinámicas de la ciudad; lo cual ha implicado que la administración local refuerce las acciones encaminadas a atender la situación de los migrantes desde sus diferentes instituciones, con el objetivo de brindar atención e incluir a esta la población a la ciudad.
Teniendo en cuenta esto, unos de los focos de análisis durante este proceso investigativo, ha sido el territorio, como un espacio socialmente construido que trasciende la ubicación geográfica; de ahí que, se reconozca que la carga simbólico-cultural de este, pueda adscribirse a las identidades de los sujetos y viajar con los migrantes en sus procesos de movilidad, permitiendo mantener vínculos con el lugar de origen y construir relaciones con el de destino.
En ese sentido, en los movimientos migratorios, las personas llevan consigo sus tradiciones, costumbres, personalidades, concepciones, prejuicios, imaginarios, entre otros; que pueden ser conservados, adaptados, mezclados o transformados en función de las condiciones contextuales que presente el nuevo territorio. De ahí que, esta investigación se interese por la resignificación y reapropiación de los espacios, ocurrida durante la reterritorialización de los migrantes venezolanos.
Dicho lo anterior, desde diferentes áreas del conocimiento se han realizado algunos estudios que dan cuenta de las diferentes perspectivas construidas y debatidas en torno al tema; por ejemplo, en el campo de la filología, un estudio realizado por Ruiz (2005) acerca de la literatura del exilio y la migración, expone la relación existente entre la reterritorialización y la literatura, siendo esta
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última la herramienta utilizada para recopilar y recuperar las experiencias de poblaciones migrantes, dejando entrever la relevancia del tema en las sociedades actuales.
Asimismo, en México un estudio realizado por Haesbaert (2013) plantea las dimensiones política, cultural y filosófica alrededor de la reterritorialización; la primera de estas, se caracteriza por la tendencia al debilitamiento del poder estatal y su influencia en las fronteras; la segunda, se refiere a la hibridación existente en los procesos de reterritorialización en relación con las identidades; y la tercera, se basa en Deleuze y Guattari, para señalar que la desterritorialización se marca como una línea de escape de un territorio.
Otros estudios, hacen referencia al contexto colombiano, en el cual, el proceso de reterritorialización se ha marcado por la influencia del conflicto armado; estudios como los de Oslender (2006) y Sánchez y Arango (2016), exponen las implicaciones de la violencia en los movimiento poblacionales, ocurridos en los territorios del pacífico colombiano, permitiendo vislumbrar el papel de un entorno violento en las formas de vida de los sujetos y la construcción de identidades individuales, colectivas y territoriales; siendo este un proceso constante en el que se reterritorializan las percepciones, los sentimientos, las acciones y la memoria.
En relación con la reterritorialización, uno de los aspectos que se reconfigura en los sujetos es la identidad, puesto que, en el tránsito de un territorio a otro, esta se conserva, adapta, mezcla, suprime y/o resignifica, de acuerdo con las experiencias que enfrenten los migrantes. En ese sentido, las investigaciones alrededor de esta temática giran en torno a: la influencia recíproca entre identidades, el debilitamiento de referentes culturales asociados a un territorio, la tensión entre diversos actores que habitan un espacio, el mantenimiento de referentes simbólicos, el fortalecimiento de la identidad y la adaptación al nuevo entorno.
De este modo, investigaciones como la de Riaño (2006) señalan que los desplazamientos humanos tienen consecuencias culturales dentro de los sujetos, tales como el desarraigo, que incide negativamente en la creación de relaciones identitarias ancladas a referentes territoriales, debilitando los lazos sociales construidos. Sin embargo, durante este proceso investigativo ha sido
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posible reconocer que la migración no anula la conexión con el territorio de origen, puesto que el sujeto, a través de sus relaciones construidas puede mantener dicho vínculo.
Expuesto lo anterior y reconociendo la situación de los venezolanos en la ciudad de Medellín, ha sido significativo analizar la forma en la que se reconfiguran las identidades de estos migrantes en el proceso de reterritorialización, debido a que la comprensión de este fenómeno migratorio en el contexto colombiano es tema de agenda nacional y requiere desarrollos teóricoprácticos que permitan comprender la situación.
Además, la investigación ha permitido visibilizar la manera en la cual los venezolanos vivencian el proceso migratorio, reconociendo que su presencia en el territorio reconfigura recíprocamente las dinámicas sociales. En ese sentido, fue posible reflexionar y debatir desde la perspectiva propia de los migrantes venezolanos, como se dan los procesos de inserción en un nuevo territorio y la influencia de esto en el desarrollo de sus identidades.
Por su parte, para las Ciencias Sociales y en especial para Trabajo Social, cuestionar los conceptos de migración, territorio e identidad, implica reconocer el contexto actual de globalización, en el cual existe un constante flujo migratorio que resignifica las ideas desarrolladas alrededor de estas nociones, en aspectos como la relación con el territorio de origen y la representación de sí mismo en el nuevo entorno.
Asimismo, esta investigación contribuye al Trabajo Social en el desarrollo de conocimientos teóricos en torno a la situación actual de la población migrante venezolana, que puedan ser utilizados para potenciar las capacidades de las personas y garantizar los derechos fundamentales dentro del territorio colombiano y que, a su vez, permitan desarrollar acciones que apuesten por la formación integral del profesional que este acorde a las necesidades del contexto.
Ahora bien, es necesario resaltar que la pregunta que orientó el presente proyecto de investigación es: ¿cómo se reconfigura la identidad de los migrantes venezolanos en el proceso de reterritorialización en la ciudad de Medellín?; a partir de esto, se fueron configurando unos objetivos que posibilitaron dar respuesta a la pregunta; así pues, se desarrolló el objetivo general,
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en el cual se pretendía analizar la forma en la que se reconfiguran las identidades de los migrantes venezolanos en el proceso de reterritorialización en la ciudad de Medellín, siendo este el propósito mayor de la investigación.
A partir de este, se desglosaron tres objetivos específicos que permitieron seguir una ruta para alcanzar el objetivo general; el primero, caracterizar el proceso migratorio de venezolanos en la ciudad de Medellín, se refirió a un análisis contextual de la configuración histórica del fenómeno venezolano; el segundo, describir el proceso de reterritorialización de los migrantes venezolanos en la ciudad de Medellín, se orientó a reconocer la forma en que la población migrante se inserta en los territorios de arribo; el tercero, establecer la influencia de la reterritorialización en la resignificación de la identidad de los migrantes venezolanos en la ciudad de Medellín, el cual indicó la forma en el que el establecimiento de la población migrante venezolana tiene una relación con la reconfiguración de las identidades.
Por otra parte, para analizar los procesos de reterritorialización y su papel dentro de la reconfiguración de las identidades de los migrantes venezolanos se tomaron como referencia los estudios socioespaciales, los estudios culturales y la teoría de redes migratorias, las cuales sirvieron como guías para la construcción y el desarrollo de cada uno de los momentos de la investigación, permitiendo una mirada integral de la migración, el territorio y la identidad. Anudado a lo anterior, las modalidades de investigación seleccionadas fueron el estudio de caso múltiple con enfoque instrumental y la etnografía, las cuales posibilitaron acercarse a los relatos de los participantes para encontrar aquellas experiencias compartidas y las singularidades de cada uno; también, el acercamiento a las condiciones contextuales de Bello Oriente.
Además, el referente conceptual contó con las categorías de migración, territorio, reterritorialización e identidad; las cuales permitieron reconocer las diferentes perspectivas, enfoques, y teorías que se han desarrollado alrededor de estas, lo que posibilitó la construcción de unos conceptos propios, para la investigación que respondieron a las necesidades del proyecto; estos son definidos al inicio de cada capítulo dependiendo del objetivo que se pretende desarrollar. En ese sentido, este texto se encuentra estructurado en cuatro capítulos que aportaron al cumplimiento de los objetivos del proyecto de investigación.
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El primer capítulo, “Camino Metodológico”, hace referencia al desarrollo metodológico que ha tenido el proceso, allí se encontrarán algunas de la vías recorridas por el proyecto, posibilitando reconocer los cambios, permanencias y dificultades que surgieron en el avance de la investigación; el segundo capítulo, “Hacia un nuevo territorio: migración venezolana a Medellín”, el cual busca caracterizar el proceso migratorio venezolano, a partir de un análisis de las condiciones macro y microsociales que permitan reconocer la forma en que se ha ido configurando este fenómeno con el pasar de los años y cómo este ha tenido repercusiones en Venezuela y Colombia.
El tercero, “Un nuevo inicio: proceso de reterritorialización de migrantes venezolanos en Bello Oriente”, se orienta hacia el reconocimiento de Bello Oriente como lugar de arribo de población migrante y la identificación de la forma en cómo los migrantes venezolanos se han establecido en el territorio, lo que permite reconocer los cambios a los cuales se han enfrentado y, a su vez, las transformaciones que ha tenido el barrio, dada la presencia de un nuevo actor; el cuarto, “Identidades en transformación: reconfiguraciones identitarias en el proceso de reterritorialización”, se refiere al análisis de la identidad individual y colectiva de la población migrante venezolana, el cual posibilita hallar los cambios y permanencias que esta ha tenido en el nuevo lugar que habitan.
Una diversidad de perspectivas
El proceso investigativo estuvo orientado a partir de las contribuciones de los estudios socioespaciales, los estudios culturales y la teoría de las migraciones, para la comprensión del fenómeno. Estos referentes, sirvieron como guías orientadoras de los diferentes momentos de la investigación, lo que permitió tener una visión integral del problema.
Para comenzar, según Piazzini (2014) los estudios socioespaciales surgen a partir de los cuestionamientos realizados desde distintas perspectivas en torno a la concepción del espacio en los diferentes procesos investigativos, dichos postulados referenciaron este concepto como algo físico o como un agregado de lo social, creado a través de las representaciones sociales, prácticas
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discursivas y las significaciones culturales. En este sentido, el autor plantea que la relación entre lo social y lo espacial no conlleva necesariamente a una relación de complementariedad, por el contrario, hay una tensión entre ellas; es allí, donde se establece el campo de los estudios espaciales.
En los estudios socioespaciales, se han desarrollado unos postulados para comprender el tema de la espacialidad, entre los que se encuentra lo aportado por Lefebvre (2013) en su texto “La Producción del Espacio”; donde plantea que el espacio funciona mediante una trialéctica, la cual ha sido abordada por diferentes autores quienes la han nombrado de maneras distintas1. Según este autor, la trialéctica está conformada por: las prácticas espaciales, que engloban la producción y la reproducción, los lugares específicos y los conjuntos espaciales pertenecientes a cada formación social, donde se da la cohesión y la continuidad a partir de la vida cotidiana; las representaciones del espacio, que se asocia al espacio concebido, impuesto por medio de los conocimientos, signos, códigos y las relaciones, siendo este un ámbito de acción de quienes planifican el espacio; por último, los espacios de representación, que son aquellos donde se manifiesta los símbolos complejos en torno al lado íntimo de la vida cotidiana, es el espacio vivido por los sujetos caracterizado por construcciones simbólicas y signos no verbales.
Para Piazzini (2014), los estudios socioespaciales, cuentan con una crítica de lo natural y lo social, como nociones dadas y preexistentes, desde las cuales se ha intentado explicar el espacio, el tiempo y las materialidades, como un subproducto, expresión o reflejo de estas nociones, por ende, el área de los estudios socioespaciales se dirige más hacia un campo en que se ubican las relaciones problemáticas entre el espacio y la sociedad, que el abordaje del espacio como una categoría social.
Expuesto lo anterior, los estudios socioespaciales permitieron a este proceso investigativo reflexionar frente a la concepción del territorio y la reterritorialización de los migrantes, puesto que según Piazzini (2004), desde esta perspectiva es posible discutir sobre aspectos sensibles de lo cotidiano de los sujetos, tales como: las adscripciones territoriales, las formas de habitar, los sentidos de lugar, las tensiones de la ocupación del espacio, uso de los recursos naturales, la
1 Esta trialéctica también ha sido denominada como: espacio percibido, concebido y vivido; o como primer, segundo y tercer espacio.
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relación con los objetos, los cuerpos y las tecnologías, los procesos de espacialización del poder, la relación entre memoria y territorio, ordenamiento institucional de lo espacial, la tensión entre lo global y lo local, los espacios virtuales, etc.
De este modo, el análisis del territorio se realizó desde lo físico, lo simbólico, las relaciones de poder y las interacciones de los sujetos, lo que permitió vislumbrar la configuración territorial del barrio Bello Oriente, a partir de la identificación de las prácticas, relaciones sociales, estructuras de poder, actores en el territorio y el universo simbólico cultural, lo que dio cuenta de la manera en que los habitantes conciben, perciben y viven el espacio que habitan.
Por otro parte, para complementar los planteamientos de los estudios socioespaciales frente al territorio, se retomaron los Estudios Culturales, puesto que estos permitieron observar la manera en que los sujetos migrantes se desenvuelven en un contexto determinado y a su vez usan recursos culturales para su adaptación.
En este sentido, según Grossberg (2009), los estudios culturales tienen un interés por la descripción e intervención en la forma en que se producen, insertan y funcionan las prácticas culturales en la vida cotidiana de los sujetos y las formaciones sociales, con el propósito de reproducir, enfrentar y transformar las estructuras de poder existentes. Además, el autor señala que los estudios culturales describen la vinculación existente entre la cultura y la vida cotidiana de los sujetos, indaga por las estructuras y fuerzas que ordenan la vida de las personas empoderándolos o desempoderándolos.
Asimismo, Grossberg (2009) expone que uno de los factores importantes a tener en cuenta dentro de los estudios culturales es la contextualidad, en la cual, se busca crear conocimiento que no pretenda hacer generalizaciones, sino un conocimiento situado. En ese sentido, el autor expresa que la importancia, los efectos y la identidad de cualquier práctica o evento están rodeados y configurados por un complejo conjunto de relaciones recíprocas que los demarcan.
Otra de las nociones importantes de los estudios culturales es el construccionismo, que según Grossberg (2009), se refiere a la concepción de que la realidad es una construcción continua,
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una organización o configuración compleja. Conforme con el autor se comprende que los sujetos habitan en un mundo que en parte es construido por ellos mismos, a través, de las prácticas que edifican y cambian la realidad discursiva y no discursiva, de manera simultánea e interconectada.
Grossberg (2009) también plantea que otra de las características de los estudios culturales es la complejidad, dado que estos contemplan el poder como una organización de índole compleja y contradictoria en sus múltiples partes, las cuales, no pueden disminuirse una sobre otra. Es así, como para el autor los estudios culturales tienen una constante atención sobre cómo el poder infiltra, contamina, limita y posiciona las oportunidades que tienen los sujetos de desarrollar su vida cotidiana de manera digna y segura.
En ese sentido, los estudios culturales posibilitaron a este proceso investigativo comprender la identidad y el territorio, desde una perspectiva en la cual se abordan las prácticas culturales y discursivas en medio de un proceso migratorio, desde las experiencias y relatos de la cotidianidad de los migrantes venezolanos teniendo en cuenta el contexto social, político, cultural y económico, donde los sujetos reconstruyen su proyecto de vida, reconociendo que en el territorio habitado existen unas estructuras de poder que influyen en su vida cotidiana.
Por otra parte, para comprender el fenómeno migratorio venezolano y complementar los postulados anteriores, se retomó la teoría de redes, puesto que es en una perspectiva contemporánea que permite comprender las migraciones desde una visión enfocada en las relaciones interpersonales y en los vínculos construidos por los sujetos. Delgado (2012) citando al Diccionario de Sociología de Giner (2006), expone que las redes migratorias son un grupo de relaciones interpersonales que crean conexiones entre los sujetos migrantes en el punto de destino con sus compatriotas del lugar de origen, lo cual disminuye los costos de la migración, crea una red entre emisores y receptores y, facilita el desplazamiento.
Además, García (2003) alude a la existencia de cadenas migratorias, que se tejen entre los orígenes y los destinos de los migrantes, lo cual tiene una incidencia directa en la frecuencia y el destino de los procesos de movilidad, permitiendo identificar ciertas características en los flujos
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migratorios. Cabe mencionar que, la red continúa presente una vez realizado el desplazamiento, consiguiendo una mejor integración y adaptación de los sujetos.
Es así, que esta teoría permitió reconocer aquellos vínculos que han creado la población migrante en su tránsito y establecimiento en el territorio colombiano, lo cual les ha posibilitado crear lazos que faciliten su proceso migratorio y favorezcan construir las condiciones necesarias para la recepción de población migrante, dando paso a flujos migratorios constantes.
Finalmente, cabe señalar que el uso de los estudios socioespaciales, los estudios culturales y la teoría de redes, para guiar el proceso investigativo permitió desarrollar un pensamiento holístico frente a las reflexiones de la migración, el territorio y la identidad, puesto que través de estas, existe una complementariedad que permite ir relacionando sus distintos postulados, logrando así el fortalecimiento del proceso investigativo.
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1 Camino Metodológico
El presente capítulo, hace referencia a la memoria metodológica de esta investigación; en este apartado, están plasmados los caminos metodológicos recorridos a lo largo del proceso, permitiendo visualizar cuáles fueron las transformaciones que se dieron, partiendo de las lecturas contextuales realizadas por el equipo investigador.
A continuación, se expone los pasos que se siguieron para la realización del proyecto, los cuales se materializan en: fundamentación epistemológica, selección de los participantes, ubicación contextual, consideraciones éticas, momentos de la investigación (preparatorio, generación y recolección de información, análisis e interpretación y socialización).
1.1 Fundamentación epistemológica
Este proceso de investigación está fundamentado a partir del paradigma histórico hermenéutico, desde donde según Ramírez et al., (2004), se comprende la existencia de diferentes realidades que son construidas en los procesos de interacción de los sujetos con el medio con el cual conviven, por ende, el entendimiento de la realidad, no se da desde una sola verdad, sino que se erige por medio de la construcción de diferentes significados que los sujetos atribuyen a las circunstancias en las que se encuentran; de este modo, se reconoce que la realidad social, es construida a través de los contextos de los actores, sin la pretensión de hacer generalizaciones en torno a los resultados que se obtengan, con el fin de procurar la elaboración de descripciones ideográficas sobre un objeto de estudio.
Además, los autores plantean que en los procesos de construcción del conocimiento se da una interacción inseparable entre el sujeto y el objeto; puesto que al momento de acercarse hacia una realidad se perturba o moldea el objeto de estudio y el sujeto es influenciado por este. Es así como de acuerdo con Ramírez et al., (2004) y Briones (1996) la investigación está influenciada de los valores del investigador, la elección del paradigma, las teorías, las metodologías y los conceptos, los cuales repercuten en la recolección, análisis e interpretación de los datos.
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En síntesis, desde esta perspectiva se reconoce que la realidad a la cual se acerca el investigador es elaborada por los sujetos, desde sus visiones y construcciones, que son creadas desde la interacción entablada con otros sujetos y con el entorno social, confiriendo así diferentes significados, sentidos, motivaciones, percepciones e intenciones; en este sentido, para esta investigación, ha sido importante analizar la forma en que se reconfiguran las identidades de los migrantes venezolanos en su proceso de reterritorialización, puesto que ha permitido identificar cómo los sujetos migrantes desde su propia perspectiva, asignan diversos significados a su trayectoria.
En correspondencia con el paradigma, el enfoque utilizado para esta investigación ha sido el cualitativo, puesto que según Durán (2012), este se interesa por comprender la realidad desde la visión y percepción de los actores participantes en su contexto; entendiendo que la realidad es una construcción social, histórica y cambiante. De ahí que la autora exponga que el enfoque cualitativo, implica que los investigadores intenten otorgar sentido a los fenómenos a partir de los significados que atribuyen los sujetos en su ambiente natural.
También, es importante resaltar que para Sandoval (1996) existen tres condiciones para la producción de conocimiento desde la investigación cualitativa; primero, la recuperación de lo subjetivo, la cual es un espacio de construcción en la cotidianidad de los sujetos; segundo, la reivindicación de lo cotidiano como el escenario que permite comprender la realidad social y cultural; por último, la intersubjetividad y el consenso, que permiten acercarse al conocimiento construido en la realidad. Además, Salgado (2007) expone que este enfoque permite diseñar una investigación flexible y abierta, que se va transformando de acuerdo con los participantes y el contexto.
Es así, como para esta investigación, este enfoque permitió crear un procesos que posibilitaran a los sujetos participantes autoreconocerse y ser actores importantes. Asimismo, las condiciones contextuales y el desarrollo del trabajo de campo, fueron transformando la investigación, interviniendo en la planeación, el análisis y la sistematización de la información, de acuerdo con las necesidades que exigió el contexto en el cual se desarrollaron las diferentes
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técnicas; debido a esto, fue posible que los participantes aportaran sus ideas, conocimientos y posturas en la planeación y el desarrollo de las actividades.
Finalmente, en consonancia con el paradigma y el enfoque, las modalidades seleccionadas para esta investigación son: el estudio de caso múltiple con enfoque instrumental y la etnografía. En cuanto al estudio de caso múltiple, López (2013), expone que es una modalidad que permite adentrarse de forma empírica en un fenómeno que se desea estudiar en su contexto cotidiano; además, el autor plantea que el estudio de caso múltiple se realiza cuando se requiere el acercamiento a varios casos que permitan analizar una realidad que se quiere explorar, explicar, describir, evaluar o modificar; cabe señalar, que la selección de los casos se hace conforme con la importancia y el aporte para el estudio.
Asimismo, Yin (1984) (citado por López, 2013) señala que el estudio de caso múltiple es más robusto, puesto que permite contrastar las respuestas que son obtenidas en cada caso que se va analizando, para encontrar las semejanzas y/o diferencias existentes en la información generada y recolectada. En síntesis, el estudio de caso múltiple con enfoque instrumental ha sido pertinente para esta investigación dado que como lo expone Stake (2005) (citado por Jiménez & Comet, 2016), a partir de este, los casos analizados a profundidad tienen un papel de apoyo para la construcción de conocimiento sobre el objeto de estudio; es así, como la información obtenida es más relevante que los casos. De esta manera, durante el desarrollo del trabajo de campo, fue posible contrastar las diferentes experiencias migrantes, para lograr una visión heterogénea del fenómeno estudiado, lo que permitió identificar los elementos comunes de la experiencia migratoria y las relaciones de territorialidad y, aportó al enriquecimiento y diversificación de los resultados encontrados.
Con respecto a la etnografía, fue una modalidad que se incluyó en el desarrollo del trabajo de campo, puesto que las orientaciones del proyecto de investigación requerían tener visiones en donde la observación del territorio mostrará las relaciones territoriales de los migrantes. En ese sentido, Vargas (2016) plantea que la etnografía se orienta hacia el estudio de la cultura, abordando los distintos grupos con los cuales se participa como heterogéneos, conflictivos, cohesivos y negociadores; sin olvidar la existencia de distintas culturas en las que se dan relaciones de poder.
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A su vez, la autora plantea que esta modalidad tiene por objetivo llevar a cabo acciones en pro de la justicia social, los derechos humanos, la migración, la equidad de género y la denuncia de acontecimientos que perjudican a sectores vulnerables. En suma, la etnografía ha posibilitado llevar a cabo un proceso investigativo, que permite reconocer mediante la observación las condiciones sociales, políticas, culturales, económicas, entre otras, en las que se encuentran inmersos los distintos sujetos participantes de la investigación; además de reconocer y comprender las relaciones, significados, ordenamientos y dinámicas territoriales en las que los sujetos desarrollan su vida cotidiana.
Dentro del proceso investigativo, el uso de la etnografía posibilitó realizar un acercamiento mediante la observación a las condiciones contextuales que presenta Bello Oriente, por medio de un recorrido territorial que permitió transitar los espacios que reconocen los migrantes y también a partir del acompañamiento a una caracterización realizada a los habitantes del barrio; esto posibilitó recorrer algunos lugares e ingresar a algunas viviendas; sin embargo, es preciso mencionar que el contexto de pandemia y las restricciones para la movilidad durante el desarrollo del trabajo de campo de la investigación, generaron dificultades para el traslado y permanencia del grupo investigador dentro del territorio, debido a los lineamientos de la administración municipal.
1.2 Participantes de la investigación y ubicación contextual
La selección de los participantes y la ubicación contextual en esta investigación, fueron aspectos que se transformaron en el desarrollo del trabajo de campo; frente al primer elemento se habían considerado unos criterios de significatividad que orientarían la selección de quienes participarían; entre los cuales se había planteado que era necesario que moraran en el territorio desde 2018 o antes, debido a que se consideraba que, la pandemia había modificado sustancialmente los procesos de reterritorialización de los migrantes venezolanos que llegaron a finales de 2019 y posterior a esta fecha.
Sin embargo, al momento de adentrarse al trabajo de campo, en el barrio Bello Oriente fue posible percibir que el COVID-19, no fue un factor que aislase a los migrantes de las relaciones
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con el territorio o modificase las dinámicas ya establecidas, por lo cual, el criterio de selección mudo a personas que estuvieran residiendo en este territorio por un mínimo de 8 meses.
Igualmente, es importante mencionar que la pandemia y las disposiciones de la administración local, dificultaron la relación con los participantes de la investigación; en ese sentido, el establecimiento de contacto con los participantes, en un principio se pensó en la virtualidad, lo que presentó dificultades dado que no se tenía un contacto directo; por esto, se planteó la posibilidad de llevar a cabo el proceso investigativo en otro territorio que tuviese presencia de migrantes venezolanos. No obstante, cuando las disposiciones gubernamentales fueron más flexibles, se consiguió hacer contacto con pobladores de Bello Oriente y se desarrollaron los encuentros grupales que se habían planeado; cabe mencionar que en algunas ocasiones dichos lineamientos incurrieron en la reprogramación de los encuentros.
Para el proceso de campo se planteó la posibilidad de tener una cantidad mínima de participantes que hiciesen parte de las técnicas planteadas por el equipo investigador, sin embargo, durante el desarrollo de cada una de las actividades este número fue fluctuante, dado que algunos de los participantes en el momento de realizar los encuentros, no tenían la disponibilidad de tiempo para participar.
No obstante, los espacios de encuentro colectivos, fueron pensados con la posibilidad de que pudiesen asistir invitados, fue así como personas que no habían estado vinculadas a la investigación, comenzaron a participar continuamente; esto permitió abrir el panorama y reconocer distintas perspectivas frente al proceso migratorio, el territorio y la identidad.
Así pues, los participantes venezolanos de esta investigación fueron:
● Kerisma González de 40 años, gestora social en el barrio Bello Oriente, proviene de la
ciudad de Valencia y llegó a Medellín en el año 2019. Se contó con la participación de su hijo Keiver Medina durante la realización de la técnica interactiva: cartografía.
● Maicol Medina de 23 años, operario de máquinas, proviene de la ciudad de Valencia, es
hijo de Kerisma González y llegó a Medellín en noviembre de 2018.
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● Karitza Godoy de 46 años, ama de casa, proviene de la ciudad Valencia y llegó a Colombia
en el 2017.
● Soliay Fernández de 32 años, ama de casa, proviene de Maracaibo y llegó a Medellín en
2019. Se contó con la participación de su esposo Ronald Orta en una de las entrevistas y de su hija Marializ Carolina Orta Fernández en diversos espacios.
● Antonio Guevara de 25 años, operario de máquinas y ex-militar profesional, proviene del
estado de Yaracuy y llegó a Colombia en el 2018. Cabe mencionar que solo se contó con la participación de este durante una entrevista, dado que no fue posible contactar con él nuevamente.
● Anyuli Galarraga, ama de casa, llegó a Medellín en 2019. Se vinculó a la investigación en
algunos espacios convocados.
● Lisbeth Hernández, se vinculó en dos espacios grupales: siluetas y cartografía.
Además, con el objetivo de enriquecer las perspectivas frente al proceso migratorio venezolano en el barrio Bello Oriente de la ciudad de Medellín, se entrevistaron tres colombianos habitantes del territorio y una profesional que ha trabajado allí; los cuales fueron:
● Arnulfo Uribe, habitante del sector, gestor comunitario de Bello Oriente y permalector.
● Rosa Tamayo, habitante del sector, ama de casa; lleva 38 años viviendo en Bello Oriente y
se considera fundadora del barrio.
● Tatiana Martínez, habitante del sector, vendedora independiente; llegó al barrio en el 2010
producto del desplazamiento.
● Yadira Borrero, profesora de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de
Antioquia, quien desarrolló un proyecto de soberanía alimentaria en el territorio.
Adicionalmente, fue posible participar apoyando el proceso de caracterización de la población del barrio, liderado por la profesora Yadira Borrero y, la gestora Kerisma González, quienes participaron de esta investigación; esto posibilitó establecer contacto con esta profesional que accedió a compartir algunos de sus conocimientos sobre Bello Oriente y la migración venezolana; esto permitió tener una relación más cercana con la gestora y contribuyó a la interacción directa con habitantes del barrio.
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1.3 Consideraciones éticas
En cuanto al componente ético que orientó la presente investigación, este se fundamentó bajo los principios del Código de ética profesional de los trabajadores sociales en Colombia (2013); el cual contempla asuntos como la honestidad, la libertad, el respeto, la transparencia y la confidencialidad. En ese sentido, se ha tenido presente la realización de autoevaluaciones, en las que se reconocen y evitan prejuicios, generando confianza y empatía con los participantes, facilitando y motivando la interacción.
Para los participantes de la investigación, el desarrollo del proceso ha implicado relatar y expresar situaciones que hacen parte de la esfera personal de los sujetos, por lo que se procuró tener los elementos necesarios para que hubiese confidencialidad en caso de requerirse, respetando así, las fuentes de información a las que pudo acceder el grupo investigador; además, se pretender realizar la devolución de la investigación y sus resultados a los participantes.
Lo anterior, se dio con base en relaciones horizontales entre los investigadores y los actores implicados, en las que se consideró que ellos son portadores del conocimiento que se deseaba abordar. Por último, es importante mencionar que a lo largo del proceso se firmaron acuerdos de participación2 en los cuales, los participantes aceptaron que la información suministrada fuese grabada, transcrita y utilizada en el informe final, se tomaran fotografías en las que apareciesen sus rostros y la utilización de sus nombres.
1.4 Momentos de la investigación
1.4.1 Preparatorio
Para este momento del proceso investigativo, se conformó el grupo investigador, el cual fue identificando diversas perspectivas temáticas alrededor del estudio de las migraciones; es allí, donde surgió como opción, investigar los procesos de reterritorialización de los migrantes y sus
2 Revisar anexo 1.
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reconfiguraciones identitarias. A partir de esto, se realizó un rastreo teórico-conceptual que permitió reconocer los desarrollos teóricos que se han dado en torno al problema de investigación.
Lo anterior, posibilitó estructurar un proyecto investigativo que orientó el resto del proceso, a partir de la construcción de un planteamiento del problema, los objetivos, los referentes teóricos y conceptuales y, el diseño metodológico; estos fueron elementos necesarios para tener una visión integral de la forma en la cual se abordó la problemática de estudio y el trabajo de campo propuesto por el equipo investigador.
1.4.2 Generación y recolección de la información
Para este momento investigativo en un principio se tenía pensado hacer el trabajo de campo implementando de manera estructural para todos los objetivos, el uso de la entrevista semiestructurada, por lo cual, se diseñaron tres instrumentos para la realización de 15 entrevistas, adicionalmente se había contemplado realizar un grupo focal; sin embargo, dichas formas de abordar el trabajo de campo, fueron transformadas, debido a que en la planeación y las asesorías con los docentes de la presente línea de investigación, se vio necesario optar por metodologías que permitieran mayor expresividad por parte de lo participantes; en ese sentido las técnicas seleccionadas, construidas y ejecutadas fueron: entrevista, observación participante, cartografía social, libros territoriales, siluetas y revisión documental.
1.4.2.1 Entrevista. Esta técnica fue transformada en función de los objetivos que se querían alcanzar, el primero de estos cambios fue la disminución de la cantidad a realizar, pasando de 15 a 8 entrevistas, sin embargo, dado los requerimientos investigativos se ejecutaron 5 entrevistas más, para un total de 13; además, los instrumentos sufrieron modificaciones conforme a las necesidades presentadas en la implementación de los mismos; en ese sentido, se dividieron las entrevistas en momentos claves que permitieron dar un hilo conductor lógico al desarrollo de las mismas.
Otro de los cambios hechos, fue la generación de interrogantes que permitieran profundizar más en los relatos y las experiencias, por esto, se incluyeron nuevas preguntas y se modificaron algunas que ya estaban diseñadas, dado que la forma en la que se preguntaba podía generar
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estereotipos y juicios de valor en torno a los participantes. Igualmente, cabe mencionar que 5 de las entrevistas realizadas se enfocaron hacia la caracterización del proceso migratorio a partir de relatos de los migrantes, 4 de ellas realizadas para profundizar en algunos aspectos y 4 orientadas a los conocimientos de personas relacionadas con los migrantes venezolanos en el territorio, los cuales son de nacionalidad colombiana
1.4.2.2 Observación participante. En un inicio esta técnica fue pensada para acompañar
las entrevistas y contaba con algunos observables que aludían mayoritariamente a las condiciones socioeconómicas de los participantes; en la ejecución se planteó que esto podría exotizar de cierta manera las condiciones económicas de los entrevistados, además los espacios de encuentro se dieron en las zonas sociales de las casas que habitaban los migrantes. En ese sentido, dado que esta técnica fue planteada como una herramienta para recolectar información en los lugares en donde se desarrollan los fenómenos cotidianamente, para identificar las experiencias y los testimonios de los sujetos; se realizaron observaciones participantes durante los encuentros, que fueron plasmadas en los diarios de campo de las técnicas ejecutadas y adicionalmente se realizó un recorrido territorial dirigido por los migrantes, el cual hizo parte de uno de los momentos de la técnica de Cartografía social.
Además de esto, durante las visitas informales al territorio se realizaron diarios de campo que daban cuenta de las relaciones, las dinámicas territoriales y de algunos datos obtenidos y generados en conversaciones con los habitantes del barrio; así pues, esta técnica permitió identificar algunos aspectos característicos del territorio.
1.4.2.3 Cartografía. En cuanto a esta técnica, en un principio estaba pensada para realizarse en un solo espacio, con un único mapa que permitiera la expresión de los participantes; sin embargo, después de una asesoría con los docentes de la línea de investigación, se llegó al consenso de incluir dos momentos que enriquecieran el desarrollo de la técnica y, la obtención y recolección de información.
En ese sentido, se añadió un espacio para realizar un recorrido territorial guiado por los participantes; asimismo, se adicionó a esta técnica una conexión con el territorio macro, que sería
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la ciudad de Medellín, esto con la finalidad de relacionar el centro con la periferia, de establecer conexiones y de ampliar los horizontes investigativos.
Cabe mencionar que al inicio se planeó realizar toda la técnica en un día, pero debido a ciertas circunstancias no fue posible; el primer día se contó con la participación de 6 personas, no obstante, en el recorrido participaron 3 de estas. Es preciso decir que el conjunto de estos momentos, posibilitó reconocer y reflexionar en torno a los espacios que se transitan.
1.4.2.4 Libros territoriales. En un comienzo se pensó realizar un libro de construcción
colectiva, en el cual los participantes pudiesen plasmar anécdotas y sentires en torno a la migración, la identidad y la reterritorialización. Posteriormente, se transformó la técnica para entregar un libro a cada participante y que este pudiera hacerlo de forma individual y personal. En ese sentido, se hizo entrega de cinco libros a los participantes, en los que pudieron expresar lo que quisieron en relación a los tópicos propuestos; posteriormente los participantes devolvieron cuatro de estos, ya que uno de los libros, no pudo ser devuelto debido a dificultades de comunicación con el participante. Cabe mencionar, que esta técnica permitió la expresión escrita frente al territorio y la identidad, sin embargo, lo plasmado por cada uno, fue diverso en cuanto a la profundidad del relato.
1.4.2.5 Siluetas. Esta técnica se integró al proceso investigativo para identificar la manera en la cual los sujetos representan su identidad propia y colectiva y, las transformaciones de estos aspectos con la migración y la reterritorialización, lo anterior, mediante la estética corporal. El desarrollo de esta actividad no se limitó a los participantes vinculados a la investigación, debido a esto, se pudo contar con la participación de 7 migrantes venezolanos, quienes, a través de su silueta, plasmaron algunos aspectos relacionados a su identidad; esta actividad posibilitó la expresión de cada participante y puso en común algunas cuestiones sobre la identidad colectiva de los migrantes y los cambios que estas sufren alrededor del proceso de migración y reterritorialización.
1.4.2.6 Revisión documental. Dado que está técnica fue transversal porque estuvo presente
a lo largo de este proceso, posibilitó la construcción del proyecto de investigación; también permitió caracterizar la migración venezolana, reconocer la producción teórica y los vacíos en torno
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a la migración, la identidad y la reterritorialización, además de recolectar algunos datos que sirvieron para la construcción del informe final.
1.4.3 Análisis e interpretación
Para este momento investigativo, se realizaron las operaciones analíticas de codificación y categorización, clasificación y ordenación, establecimiento de relaciones y, establecimiento de redes, con el fin de desarrollar los objetivos específicos para finalmente cumplir con el objetivo general.
En un primer momento, se codificó y categorizó la información recopilada durante la generación y recolección de la información, mediante el libro de códigos que fue construido a partir de las categorías, subcategorías y, descriptores y/o observables del sistema categorial3. Durante el desarrollo de esta operación se reconfiguraron algunos de los descriptores, dado que se hacía necesario tener una mayor profundidad dentro del análisis y sistematización de la información. Además, emergieron descriptores como los facilitadores territoriales y dificultades, los cuales, permitieron tener una visión más amplia del proceso de reterritorialización.
En un segundo momento, se clasificó y ordenó la información codificada y categorizada mediante cuadros que permitieron agrupar por ejes temáticos, visualizar los vacíos y la relevancia de la información. Además, se ordenó la información generada y recolectada, agrupando las respuestas en relación con los distintos aspectos de la investigación, lo que permitió ver la diversidad de posiciones frente a las categorías, subcategorías y descriptores/observables de la investigación.
En un tercer momento, se establecieron las relaciones a partir de la información recopilada, encontrando conexiones internas que permitieron relacionar la reterritorialización con la identidad individual y colectiva, lo anterior, por medio de una matriz relacional. Finalmente, se construyó la red semántica, que posibilitó relacionar toda la información recolectada durante el proceso investigativo, lo que posibilitó reconocer las conexiones existentes entre las distintas categorías,
3 Revisar anexo 2.
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subcategorías y descriptores/observables de la investigación; además, este mapa se constituyó en un elemento para la elaboración del plan de escritura.
1.4.4 Socialización
El momento de socialización, se planea realizarlo en dos instancias, una en el ámbito académico en marco del proyecto de aula de Línea de Profundización III; y otra de carácter social la cual se efectuará con los sujetos participantes de la investigación; sin embargo, se intentará que ambas instancias puedan estar presentes en la socialización académica. Para este proceso investigativo es importante este momento, porque permitirá la presentación de las reflexiones que se han construido durante el proceso investigativo; además, de que se pretende que haya una apropiación social del conocimiento por parte de los actores involucrados.
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2 Hacia un nuevo territorio: migración venezolana a Medellín
El presente capítulo se enmarca dentro del primer objetivo específico de la investigación, el cual busca caracterizar el proceso migratorio venezolano en la ciudad de Medellín, en este se hará una descripción macro y microsocial de las particularidades del fenómeno; lo anterior, se realizará a partir de los relatos de los participantes y de la revisión documental realizada, permitiendo tener una mirada integral de la migración.
El capítulo se encuentra subdividido en siete apartados, que permiten caracterizar el proceso migratorio venezolano; el primer apartado “La migración”, busca conceptualizar el término; el segundo, “Rastreando la migración venezolana”, trata algunos acontecimientos que desencadenaron el fenómeno migratorio venezolano; el tercero “La relación migratoria colombovenezolana”, presenta aspectos históricos de la relación migratoria de estos países; el cuarto “¿Por qué migran los venezolanos?”, expone algunas de las causas encontradas en torno al fenómeno migratorio venezolano; el quinto “Los caminos de la migración venezolana”, se refiere a lo ocurrido durante el tránsito migratorio y abarca los facilitadores y condicionantes de este movimiento; el sexto “Las consecuencias de la migración”, apunta hacia los efectos que generan los flujos migratorios venezolanos; y el séptimo “La permanencia en Colombia”, alude al tiempo de estancia de los participantes en la ciudad de Medellín.
2.1 La migración
La migración ha sido un fenómeno presente a lo largo de la historia de la humanidad, concibiéndose como un aspecto que trasciende la idea de traslados físicos de un lugar a otro, ya que es un proceso en el que confluyen diversos factores, que precisan ser analizados de manera holística; puesto que allí, se presentan diferentes acontecimientos que marcan las relaciones entre los migrantes y los territorios.
Es por ello que, a continuación, se presentarán diferentes conceptualizaciones de esta categoría, que permiten conocer una parte del universo de reflexiones que existen en torno a ella. En ese sentido, la OIM (2006), ha definido la migración como un movimiento poblacional que
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comprende todo el desplazamiento de las personas de un territorio a otro, ya sea al interior de un estado o por fuera del mismo, sin importar su tamaño, composición o causa.
A su vez, Giner, Espinosa y Torres (citados por Delgado, 2012), definen esta categoría como un movimiento de personas, que requiere una permanencia relativa en el lugar de destino y la existencia de una distancia significativa con el sitio de origen; por lo cual, para ellos, la migración regularmente conlleva al traspaso de fronteras político-administrativas, modificando el tamaño y organización de las poblaciones de origen y de destino. Finalmente, Geneviève (2009), menciona que la migración es un concepto que se refiere al conjunto de movimientos humanos, materiales e inmateriales que envuelven el proceso migratorio, para intervenir en las diferentes relaciones tejidas en las diversas esferas de una población.
Por su parte, Guevara et al., (2018), agregan que en las migraciones se presentan dos tipos de características, las primeras son subjetivas, las cuales aluden a la decisión y disposición de los sujetos para movilizarse hacia otro lugar y permanecer en él; las segundas son objetivas y se relacionan con las particularidades del movimiento, tales como: distancia, tiempo de permanencia, cantidad de migrantes, causas y fines del movimiento.
En relación con las tipologías migratorias, Guzmán (2005) menciona que las migraciones pueden ser temporales cuando se refieren al desplazamiento constante de un migrante, en respuesta a sus intereses y necesidades, conservando la residencia habitual en el lugar de origen; y permanentes cuando modifican definitivamente el lugar de residencia, con un traslado de corta, mediana o larga distancia.
Teniendo en cuenta lo anterior, esta investigación concibe la migración como un movimiento humano, material e inmaterial, hacia un nuevo territorio de manera transitoria o permanente, motivado por cuestiones sociales, políticas, culturales, históricas, económicas, etcétera; en el cual, se gestan procesos de transformación, resignificación y adaptación de las subjetividades, con el objetivo de modificar aspectos de la vida.
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Dicha definición, permite observar la migración desde otras miradas diferentes a las movilizaciones físicas, puesto que se identifica la existencia de aspectos simbólicos, culturales, motivacionales, securitarios, entre otros, que están presentes dentro del fenómeno, los cuales le asignan características particulares en cada contexto; además, es durante este movimiento donde se presenta la reterritorialización.
2.2 Rastreando la migración venezolana
Si bien la migración venezolana, es un proceso que ha tomado más fuerza durante los últimos años, esta ha sido un fenómeno que a lo largo de décadas se ha visto motivado por diferentes razones sociales, políticas, económicas y culturales, que han incidido en el flujo y cantidad de los desplazamientos de los habitantes hacia otros países; por esto, este apartado buscar hacer un rastreo de los elementos históricos que han ido desencadenando y contribuyendo en el desarrollo de este acontecimiento nunca antes visto para Venezuela.
Cabe mencionar que el contexto latinoamericano, según Guevara et al., (2018), cuenta con algunos factores que impulsan la inmigración, tales como la pobreza, la desigualdad, la inequidad y el desempleo; por lo cual, se calcula que el 53% de la población del sur del continente americano puede estar dispuesta a migrar si tienen la posibilidad. Dicha decisión estaría motivada, conforme con lo expuesto por Guzmán (2005) por problemas políticos, sociales, ambientales, culturales, personales y económicos, que tienen los sujetos que desean migrar en su entorno; de ahí que la migración se oriente a la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Ahora bien, en el caso venezolano, como lo exponen Bermúdez et al., (2018), durante el siglo XX, Venezuela se caracterizó por ser un país receptor de inmigrantes, dado que sus condiciones posibilitaban a las personas obtener una mejor calidad de vida; de este modo, en dicho momento, la migración de venezolanos al exterior, se presentaba por razones académicas y/o oportunidades laborales que superaban a las ofrecidas por el país.
En ese sentido Álvarez (2004), señala que el país tuvo uno de los períodos de mayor ingreso económico en la década de los 70’, lo cual, le permitió implementar planes de desarrollo nacionales,
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que generaron una gran demanda de mano de obra; debido a esto, se creó una política migratoria que posibilitó el reclutamiento de mano de obra extranjera y brindó un marco legal para un proceso correcto. Anudado a lo anterior, en el continente suramericano, estaba presente un contexto de pobreza e inestabilidad política, que impulsó la migración hacia el territorio venezolano.
Sin embargo, Álvarez (2004) expone que para la década de los 80’, el país sufre un cambio drástico en su economía, debido a la caída internacional del precio del petróleo, que para ese momento era el mayor generador de ingresos y recursos fiscales de Venezuela; lo anterior, afectó negativamente el gasto público, demandó un ajuste en los salarios, produjo una alta tasa de desempleo y grandes niveles de inflación; en consecuencia, la emigración hacia esta nación disminuyó. Con respecto a la situación que atravesó Venezuela en aquel momento, Freitez (2011) menciona que esta, no solo tuvo efectos desalentadores en los migrantes externos que pensaban radicarse allí, sino que generó procesos de retorno de los extranjeros que se encontraban establecidos en el país.
Asimismo, para finales del siglo XX, según García y Restrepo (2019), Venezuela y el resto de Latinoamérica, continuaban sumergidos en una crisis económica, social y política grave, que llevó a que esta parte del continente americano reclamase cambio e igualdad social. Sin embargo, según lo mencionado por Freitez (2011), en Venezuela, durante este periodo de tiempo, se intensificaron las condiciones sociales, económicas y políticas desfavorables para la población; creando así, un entorno que impulsó, las primeras migraciones internacionales venezolanas.
Además, Ramos y Rodríguez (2019) mencionan que para finales de los noventa e inicios del nuevo milenio, Hugo Chávez como presidente de Venezuela, construyó e impuso un proyecto político denominado “Revolución Bolivariana”, cuyo objetivo fue conseguir que el país transitara hacia un sistema de gobierno diferente, por medio de la reforma constitucional de 1999. Este entorno, propició que ciertos actores políticos salieran del país porque vieron amenazado el desarrollo de la democracia. Posteriormente, en el año 2002, el país atravesó por un golpe de estado fallido, que conllevó a una mayor emigración de personas que fueron víctimas de la persecución política y económica, infringida por el chavismo hacia sus detractores.
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En el 2007, según Ramos y Rodríguez (2019), cuando el presidente Chávez intentó implementar un proyecto político socialista, por medio de una nueva reforma constitucional que falló, aumentó la tensión en el ambiente político, puesto que se agudizó la persecución y la violación de los derechos humanos, hacia quienes realizaban oposición y/o no concordaban con los lineamientos gubernamentales.
Para el 2014, según el Banco Mundial (2018), cuando el país ya contaba con un manejo inadecuado de su política económica, ocurrió un nuevo desplome del precio internacional del petróleo; estos factores contribuyeron a profundizar la crisis política y social que se enfrentaba; esto continúo, generando que durante el 2017, Venezuela atravesase la mayor recesión económica en la historia de Suramérica y sufriera estanflación, devaluación, crisis inmobiliaria, crecimiento de la deuda externa y contracción de la demanda agregada; lo cual, se traduce en una reducción de más del 35% del producto interno bruto (PIB) en los últimos cuatro años.
A razón de esto, el Banco Mundial (2018) afirma que en Venezuela en 2018, los habitantes sufrieron dificultades en la adquisición de bienes para el consumo básico, lo que generó que algunos optaran por cometer delitos para la obtención de recursos; influyendo así, en el incrementó de los índices de criminalidad, llegando a ser el país más violento de América Latina y el segundo a nivel mundial, puesto que se registraban tasas de homicidios de 89 personas por cada 100 mil habitantes y un incremento en delitos como los robos, extorsiones y secuestros; también, surgen modalidades delictivas de captación de renta que se desprenden del control y comercialización de esos bienes. Por otra parte, como consecuencia del hambre, la alimentación restrictiva y los pocos recursos disponibles, en las familias se incrementa la violencia doméstica, bajo formas poco vistas hasta el momento en el país, como el maltrato infantil.
Por otra parte, en relación con la crisis económica, el Banco Mundial (2018) afirma, que esta puede ser una de las más fuertes en la historia reciente, registrando una hiperinflación anual cercana al 500.000% y una disminución en los salarios para el año de 2018, aumentando así, los niveles de pobreza que impactaron a cerca del 90% de la población. Igualmente, se vieron afectadas las finanzas públicas, lo cual influyó directamente en el bienestar general y la prestación de los servicios de salud; esto se pudo percibir en la escasez de alimentos y medicinas que principalmente
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eran importados y, en el incremento de los casos de enfermedades como el sarampión, la tuberculosis, el paludismo y la difteria, que habían sido erradicadas anteriormente.
En suma, las condiciones desfavorables en los ámbitos de la salud, lo social, lo político y lo económico, han generado un movimiento migratorio venezolano de dimensiones preocupantes, puesto que buscar mejores oportunidades y condiciones de vida, como lo mencionan Bermúdez et al., (2018), impulsa la salida de venezolanos y de extranjeros radicados en el país, hacia otros territorios de los continentes americano y europeo. También, estos autores señalan que este caso, se ha caracterizado por una emigración sin distinción de estado civil, nivel educativo, edad, ocupación o ubicación geográfica, siendo los jóvenes un grupo migratorio significativo.
Además, la crisis que vive actualmente Venezuela, es consecuencia de un deterioro progresivo de la economía del país, la agudización de la pobreza, la escasez, la capacidad adquisitiva y por ende la disminución en la calidad de vida de sus habitantes, generando así una crisis humanitaria que ha incrementado con los años; ante este escenario, el Banco Mundial (2018) considera que dadas estas condiciones contextuales y teniendo en cuenta la reunificación familiar de los migrantes y retornados, en un futuro, la migración puede continuar.
2.3 La relación migratoria colombo-venezolana
Colombia y Venezuela han sido dos países que históricamente han compartido una relación migratoria constante a lo largo de décadas, dadas las cercanías territoriales, culturales y sociales, lo que ha permitido que haya un flujo constante de población; por esto, este apartado buscar rastrear la configuración de este contexto de movilidad humana entre estas naciones, con el objetivo de visibilizar algunos aspectos de la relación histórica migratoria entre ambos países.
En cuanto a la relación de Colombia con Venezuela, uno de los factores importantes a tener en cuenta en los flujos migratorios, son las fronteras, puesto que según el Banco Mundial (2018) estos países comparten 2.219 kilómetros de frontera terrestre, que posibilitan y explican la relación estrecha durante su desarrollo histórico en términos sociales y económicos.
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Por su parte, Álvarez (2004), menciona que históricamente en esta relación, siempre ha estado presente el fenómeno migratorio, principalmente influenciado por razones económicas; no obstante, anteriormente, la mayor parte de los procesos de movilidad eran de colombianos hacia Venezuela, debido a la crisis política y el conflicto armado que ha enfrentado Colombia en las últimas décadas, produciendo el desplazamiento forzoso interno y externo de la población.
A pesar de esto, según Freitez (2011) durante las últimas dos décadas del siglo XX, Venezuela afrontó un ciclo de decrecimiento económico que se prolongó hasta el 2002-2003, cuando se presentó un golpe de estado que tuvo como consecuencia un cambio de gobierno y un paro petrolero que agudizó la crisis; como consecuencia de esto, según Álvarez (2004), el país comenzó a ser poco atractivo para aquellos colombianos que emigraban por razones económicas; no obstante, las migraciones de colombianos hacia el vecino país, continuaron bajo las figuras de refugio y asilo.
Es así, como lo menciona Álvarez (2004), que Venezuela brindó mejores condiciones de vida para colombianos y para migrantes de otros territorios; sin embargo, debido a las crisis que enfrentó la nación, dejó de ofrecer un contexto atractivo tanto para los migrantes como para algunos venezolanos que decidieron comenzar a salir de su país, puesto que la situación que se vivía no cumplía las expectativas para desarrollar su proyecto de vida allí.
De ahí que, sea prudente mencionar lo expuesto por Freitez (2011), quien menciona que si bien gracias al alza del precio del petróleo, Venezuela consiguió un crecimiento económico entre los años 2002-2008, este no fue suficiente para realizar una inversión en infraestructura pública, como las que se hicieron en otras épocas y dado el contexto de inestabilidad política y la falta de seguridad, tampoco contribuyó a motivar la migración hacia el país, ni redujo los factores que impulsaban la emigración de su población.
En torno a esto, el Banco Mundial (2018), menciona que la inestabilidad económica, institucional y política que continúa viviendo Venezuela, ha motivado el exilio y la emigración de la población, provocando que para el 2018, Colombia fuese el principal país en albergar venezolanos; conllevando a que se revirtieran los flujos migratorios y comenzara a percibirse
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desplazamiento venezolano en este país. Según Ardila (2006), en sus inicios, estos movimientos migratorios fueron principalmente protagonizados por el sector empresarial que se desplazó a los departamentos colombianos de Santander y Antioquia.
Aún así, si bien los movimientos migratorios venezolanos hacia Colombia comienzan en los inicios del siglo XXI, el Banco Mundial (2018), resalta 3 momentos distintivos que marcaron un alto flujo migratorio, los cuales comienzan en agosto de 2015, con la primera etapa migratoria, cuando se expulsan 2.000 colombianos del país y se presenta un retorno masivo de unos 20.000 residentes; la segunda etapa se presenta entre 2015 y 2017, se estima que en este periodo salieron 550.000 venezolanos hacia Colombia; y finalmente, una tercera etapa en 2018, que para la fecha en la que el Banco Mundial (2018) presentó estas cifras, registraba un ingreso de más de 385.000 venezolanos.
Es así, como según el Banco Mundial (2018), Colombia afronta un proceso migratorio que nunca antes había vivido, ya que históricamente el país se ha caracterizado por un gran índice de emigración; esta situación ha tenido un impacto significativo debido a las difíciles condiciones socioeconómicas de los migrantes y el acelerado incremento del flujo migratorio. Adicionalmente, el Banco Mundial (2018) considera que los flujos migratorios serán constantes en Colombia en los siguientes años, a razón de la reunificación familiar y la obtención de una estabilidad económica.
2.4 ¿Por qué migran los venezolanos?
El proceso migratorio, surge como respuesta a las modificaciones que los sujetos pretenden hacer en su vida cotidiana; puesto que se considera que este nuevo territorio, cuenta con las condiciones necesarias para desarrollar sus proyectos de vida; de ahí que, para comprender la movilidad humana, sea necesario indagar por aquellos motivos que han impulsado el fenómeno migratorio venezolano. En ese sentido, este apartado, busca identificar algunos de los factores macro y microsociales que influyen en la decisión de abandonar el lugar que se habita, para radicarse en otro territorio.
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De este modo, conforme con Atienza (2005), dentro de los procesos migratorios internacionales uno de los motivos que prima es la búsqueda de un futuro mejor, dado que el entorno de los sujetos en su país de origen, les imposibilita llevar a cabo su proyecto de vida; además, Zúñiga (2005) argumenta que, en algunos casos, previo al movimiento migratorio, las personas experimentan condiciones adversas, las cuales se contraponen con la búsqueda de un mejor futuro.
Igualmente, Zúñiga (2005) expone que en la actualidad, los procesos migratorios responden a las desigualdades en materia de desarrollo y a las relaciones de poder entre los países, lo que ha generado dependencias económicas, políticas, comerciales, tecnológicas y culturales, que propician los flujos migratorios; sin embargo, es posible pensar que las relaciones dispares entre naciones, presentadas por esta autora, no siempre hacen parte de las motivaciones para abandonar el país de origen, puesto que los movimientos de la población venezolana en las últimas décadas, particularmente no reflejan que sean hacia países denominados desarrollados, sino que pueden responder a otros factores sociales, económicos y políticos, como es el caso de Colombia, que si bien cuenta con condiciones adversas por su contexto, ofrece a los migrantes la posibilidad de mejorar las condiciones de vida bajo las cuales vivían en su territorio de origen y, al ser un país vecino, también puede contar con características geográficas, sociales y culturales similares que facilitan el proceso de adaptación.
Profundizando en el caso venezolano, según Vargas (2018), la migración masiva que atraviesa el país actualmente, es el resultado de un proceso que se ha gestado a lo largo de varias décadas, en el cual, como se mencionó anteriormente, la población no se diferencia en cuanto a aspectos como el estrato socioeconómico, la edad, el grado de escolaridad, entre otras características; además, las causas giran entorno a diversos factores sociales, políticos, económicos, jurídicos, securitarios, entre otros, que afectaron las condiciones mínimas de vida para los habitantes del país.
Teniendo en cuenta esto, los motivos de migración presentados por los participantes de la investigación, no difieren de los argumentos anteriores, puesto que sus relatos coinciden y se orientan en torno al reconocimiento de que actualmente, el contexto venezolano limita o impide la
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autonomía de los sujetos, el desarrollo de sus proyectos de vida y la obtención de unos mínimos de subsistencia; esto porque al leer su entorno no les fue posible percibir las condiciones apropiadas para su desarrollo personal y familiar; es ahí cuando, pueden aparecer sentimientos como la frustración, que los llevan a considerar la migración como una alternativa para conseguir mejores condiciones que posibiliten satisfacer sus necesidades y alcanzar sus metas.
Esto se refleja en lo mencionado por Kerisma González, quien señaló algunas de las condiciones que crean un ambiente para que la migración sea una alternativa para mejorar la calidad de vida:
Estamos migrando porque lamentablemente en nuestro país ahorita lo que es el sustento alimenticio y salud, es difícil, ya que un salario mínimo no nos alcanza ni para, no alcanza para comprar ni la mitad de lo que esto hace. La mayoría que estamos migrando desde mi punto de vista y lo que he tenido la oportunidad de hablar es eso, no antes, ya no tienen acceso a la alimentación, ya se dificulta el aspecto de salud y por eso, y bueno, muchos también al tratar de buscar un beneficio para el futuro de nuestros hijos, porque también allá la educación, los profesores han migrado y tenemos un déficit de profesores inmenso. (K. González, Comunicación personal, 25 de noviembre de 2020)
El relato anterior da cuenta de las causas que explican el fenómeno migratorio venezolano, encontradas a partir de la revisión documental y el trabajo de campo de la presente investigación, posibilitando afirmar que en el contexto venezolano, convergen diversas dificultades en temas de salud, economía, seguridad e inestabilidad política que, repercuten en la vida cotidiana de los habitantes, imposibilitando que estos lleven a cabo sus proyectos de vida.
Por otra parte, comprendiendo que los movimientos migratorios poseen una gran diversidad de causas, las cuales han sido mencionadas anteriormente, es preciso señalar que las finalidades de la movilidad, están relacionadas directamente con las causas, puesto que podría afirmarse que, el fin de una migración es satisfacer o solucionar aquello que la causó; también podría decirse que los fines son diversos y responden a las experiencias y aspiraciones individuales y/o grupales de los migrantes. En ese sentido, Freitez (2011), señala que la migración no solo responde a la
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consecución de mejores condiciones económicas, sino que adicionalmente permite la búsqueda de un contexto para el desarrollo de la vida cotidiana.
Para ilustrar esto, varias de las finalidades expresadas por los participantes entorno a su migración, se enfocan en las expectativas que estos tienen al tomar la decisión de comenzar su tránsito y al elegir el nuevo territorio; por ejemplo, se hizo mención de sentimientos como la esperanza, las ganas de salir adelante y luchar por un futuro; puesto que la migración significa para ellos, una nueva oportunidad para cumplir sus metas y tener una mejor calidad de vida.
2.5 Los caminos de la migración venezolana
2.5.1 El tránsito
Los flujos migratorios son procesos generadores de cambio, por ende, las travesías que engloban, tienen consecuencias en la territorialización de los sujetos y los territorios; es por esto, que las experiencias que se dan en el tránsito de los venezolanos desde su país de origen hasta el barrio Bello Oriente, se convierten en un asunto relevante que será abordado en este apartado.
En cuanto a esto, Sánchez y Arango (2016) señalan que la movilidad es un proceso productor de significados, puesto que envuelve un movimiento, en el cual convergen las causas, consecuencias e influencias; como resultado de esto, la migración se convierte en un asunto que traspasa los tránsitos de un lugar a otro, para convertirse en una experiencia espacial y social entre las dinámicas internas que surgen en dichas travesías. Adicionalmente, los procesos migratorios trasladan constructos culturales, sociales, políticos, familiares, entre otros, que interactúan y modifican las dinámicas particulares del nuevo territorio y de quienes migran.
Cabe mencionar que el tránsito inicia en el momento que los sujetos consideran migrar a otro territorio, por esto algunos de los relatos recopilados que se expondrán, empiezan desde la lectura contextual que los participantes hicieron de su lugar de origen. Ahora bien, dichas narraciones, permiten reconocer la diversidad de experiencias que se presentan en los procesos migratorios.
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Tal es el caso de Maicol Medina, quien comenzó a considerar la migración como una opción, cuando un amigo de él, regresó a Venezuela después de haber estado en Medellín y le mencionó que volvería a hacer este viaje; fue ahí que este participante tomó la decisión de migrar a Colombia junto a su amigo y a un grupo de personas. Por su parte, Kerisma González, mencionó que el resto de su familia se vio influenciada por la migración de su hijo mayor Maicol Medina, ya que fue el primero en salir del país para establecerse en la ciudad de Medellín; es así como al tomar la decisión, la familia acuerda que el siguiente en migrar sería su esposo, y que, al instalarse, los demás migrarían.
Presentado lo anterior, es posible afirmar que en el inicio del tránsito, las redes de apoyo tienen un papel importante dentro de este proceso, dado que permiten establecer pautas orientadoras y motivacionales que posibilitan incentivar los flujos migratorios y, a su vez, se convierten en un soporte que puede brindar condiciones espaciales y materiales para facilitar la migración de otros sujetos.
Ahora bien, al comenzar el tránsito hacia un nuevo territorio, es necesario seleccionar aquello que se lleva consigo y lo que se dejará atrás, así como también, elegir rutas y medios que posibilitaran el viaje hacia el lugar de destino. En el caso de los participantes de esta investigación, algunos resaltaron haber tenido condiciones adversas, que los llevaron a optar por viajar con poco equipaje, teniendo como expectativa, obtener en un futuro los elementos necesarios para subsistir, esto se ve reflejado en experiencias como la de Karitza Godoy, quien decidió migrar con pocos objetos; con respecto a esto, ella mencionó que:
Yo creo que ni fue una maletica, yo ahí traía un bolso que traía era dos mudas, porque yo dije: "no voy a llevar mucha ropa porque yo quiero emprender, yo quiero trabajar, pero entonces para qué me voy a llevar lo que yo tengo aquí, yo veré como hago y me pongo a emprender y me pongo a trabajar”. (K. Godoy, Comunicación personal, 24 de enero de
2021)
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De igual modo, pese a que el recorrido es planeado y se eligen los elementos que se llevan consigo, en algunos casos durante el tránsito, los migrantes deben abandonar parte de su equipaje, puesto que atraviesan dificultades que impiden continuar con este, tal fue el caso de Maicol Medina quien decidió realizar su recorrido caminando, y en el proceso se vio obligado a dejar algunos de los elementos con los cuales viajaba, incluso tuvo que dejar maletas.
Es así, como es posible identificar que los elementos materiales que llevan consigo los migrantes en su tránsito hacia un nuevo territorio es limitado, dado las condiciones adversas que estos atraviesan durante este proceso, por lo cual viajar con poco equipaje puede convertirse en una demanda del viaje y no en una decisión de los sujetos. Además, esto puede responder a que en las últimas olas migratorias, los venezolanos que han llegado al país, tienen unas condiciones socioeconómicas más vulnerables, lo que incide en su proceso.
Asimismo, una vez planeado el viaje y seleccionado el equipaje, los participantes iniciaron el traslado físico hacia la frontera de su país, que al ser un límite jurídico administrativo entre Colombia y Venezuela, representó dificultades para algunos de ellos, ya que les implicó cruzar de manera irregular. En relación con lo anterior, Naranjo (2014) señala que, en las migraciones internacionales, las fronteras son un punto de conflicto, dado que crean un ambiente en el cual se conciben los flujos migratorios como una “amenaza” para el país de destino; es por esto que las migraciones se analizan y manejan desde una visión de seguridad, control y criminalización.
En el caso colombo-venezolano, el Banco Mundial (2018), señaló que las autoridades colombianas han respondido de manera solidaria y afectiva, a través de estrategias como mantener fronteras abiertas y destinar recursos para atender a los migrantes en dichas zonas; esto permitió que algunos de los participantes entraran a Colombia por los puntos establecidos por el gobierno, sin ningún tipo de inconveniente; tal fue el caso de Karitza Godoy y la familia Orta Fernández, quienes en su tránsito por la frontera no percibieron mayores dificultades para ingresar al país.
En contraposición a lo anterior, la realidad expuesta por otros de los participantes de este proceso investigativo advierte que este punto, representó para ellos y para sus conocidos, un contexto hostil y burocrático, dado que en algunos casos no cumplían con los requerimientos
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legales exigidos por Colombia para traspasar la frontera, como lo es el carnet fronterizo y el pasaporte en regla, debido a lo cual algunos optaron por atravesar la frontera por lugares no regularizados que contaban con la presencia y control de grupos al margen de la ley. Tal fue el caso de Maicol Medina, quien expresó:
Bueno eso sí estuvo muy duro, yo salí el 14 de noviembre de 2018, llegué a Cúcuta la frontera, el 15 en la madrugada, porque son 12 horas más o menos en el bus y al llegar allá fue bastante difícil porque al pasar por trocha tenía que negociar con personas que nos querían quitar esto o estos datos, estábamos varías personas, un grupo numeroso y entonces era difícil, a parte de que veníamos con tres mujeres que son menores de edad, después de ahí, la caminata que empezó desde Cúcuta hasta aquí a Medellín. (M. Medina, Comunicación personal, 03 de enero de 2021)
Esta situación presentada en la frontera colombo-venezolana, da cuenta de un contexto en donde se han tomado medidas que no responden a las demandas que presenta el entorno, dado que si bien existen unos lineamientos jurídico-administrativos que regulan y controlan los flujos migratorios, esto no impide que los sujetos sigan migrando u opten por hacerlo luego de reunir todos los requisitos necesarios, generando que se tome la decisión de recurrir a otros caminos controlados por estructuras armadas, lo cual pone en peligro la integridad física y mental de los migrantes.
Ya habiendo traspasado la frontera, en el tránsito que concluyó con el establecimiento de los participantes en Medellín, estos recorrieron diversos lugares, tanto porque estaban en su ruta planeada, como porque algunos habían considerado otros territorios colombianos para migrar; como es el caso de Karitza Godoy, quien al salir de Venezuela consideró como destino la ciudad de Maicao, con respecto a esto, ella expresó:
Yo me vine con una amiga, a aventurar por Maicao, de ahí dormí en las calles, la pasé dura, de ahí mi hija me envió los pasajes y me fui pa' Magangué. A los 15 días conseguí trabajo en Magangué cuidando a una señora mayor [...]. Ay no, eso fue, yo llegué me fui con mi comadre a Maicao, de ahí supuestamente nos iba a recoger un amigo, nos quedó mal, no
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nos recogió. Nos tocó dormir en las calles, conocimos muchos venezolanos que nos dieron mucho la mano también. Nos pusimos a vender café, a veces no teníamos para vender, pagar arriendo, teníamos que decirles a algunos compañeros, a algunos venezolanos que sí nos podían hacer, dejar hacer ahí el café en su casa. Nos toca tres, cuatro días sin bañarnos por dormir en las calles o pagar con lo que vendíamos café pagar, aunque sea un baño, 2000 y rapidito. (K. Godoy, Comunicación personal, 24 de enero de 2021)
Posteriormente, cuando se trasladó a Magangué, pudo reencontrarse con su hija y recibió ayuda de una colombiana para conseguir trabajo cuidando a una adulta mayor; sin embargo, después de un año, quedó sin trabajo porque su empleadora se mudó a Bogotá, debido a esto, acudió a su hijo, quien vivía en Medellín y este le envió el dinero para viajar a la capital antioqueña; es así como Karitza Godoy llegó a esta ciudad y se radicó en ella.
De este modo, es posible reconocer que para algunos participantes de la investigación, Medellín no fue el destino inicial para su proceso migratorio, dado que estos pensaban establecerse en otros lugares, pero no les fue posible obtener cierta estabilidad que les permitiera quedarse y radicarse allí; por esto, esta ciudad se convierte en una alternativa que puede brindar mejores condiciones para ellos, puesto que los migrantes tenían unas redes de apoyo que les posibilitaron la llegada y les brindaron mayores facilidades socioeconómicas.
Ahora bien, también se presentaron otros escenarios en los que Medellín, fue considerado el lugar de destino desde el comienzo, esto debido a las redes de información con las que contaban; como es el caso de la familia Orta Fernández, quienes mencionaron conocer Maicao desde antes de iniciar su proceso migratorio y que Ronald Orta, ya había trabajado en ciudades como Riohacha, Santa Marta y Barranquilla, pero la situación laboral no fue favorable, por lo cual decidió volver a Venezuela y posteriormente viajar hacia Medellín con su familia, ya que había escuchado que allí, podrían tener mayores oportunidades laborales. Así pues, esta familia ingresó a territorio colombiano por la ciudad de Maicao y se quedaron unos días en un refugio mientras tramitaban algunos requerimientos legales, estando allí les brindaron un auxilio para desplazarse hasta Medellín.
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Similar a esto, Maicol Medina, emprendió su tránsito hacia Medellín, motivado por la información que escuchó de este lugar; durante su travesía hasta la capital antioqueña pasó por ciudades como Cúcuta, Bucaramanga, Pamplona y Rionegro; en este recorrido, aprovechó para buscar trabajos que le permitieran conseguir recursos para el viaje y atravesó por diversas circunstancias que dificultaron su recorrido hasta su lugar de destino, como los diferentes pisos térmicos que tiene la ruta elegida por él y su grupo. Una de las dificultades narradas por él en cuanto a esto, fue su paso por el municipio de Pamplona en el departamento de Norte de Santander.
Yo digo que la parte más difícil fue Pamplona, pasar esa parte. [...] por el frío, pasar el páramo andando es difícil, sin embargo, Pamplona es mucho más frío que Medellín, mucho más frío que todo, y ahí me tocó vararme dos días por cuestiones de cansancio pues y tener como todo eso, el ánimo de cruzar el páramo caminando. Gracias a Dios en ese intento de cruzar, logramos, nos dieron como se dice nos dieron un aventón hasta Bucaramanga llegando a la salida de Bucaramanga, que fue lo que nos ayudó mucho, pero ya en la parte de Pamplona alta, casi llegamos al páramo cuando nos dieron el aventón. (M. Medina, Comunicación personal, 03 de enero de 2021)
Es importante mencionar también, que al llegar a Medellín, algunos de los participantes no arribaron directamente a Bello Oriente, sino que, fueron transitando por otros barrios en su búsqueda de radicarse, tal fue el caso de Maicol Medina quien con el grupo que llegó, se trasladaron hasta la Comuna 13, allí pudieron descansar un aproximado de quince días en la casa de una señora que les ayudó; posteriormente esta persona les arrendó una casa en Enciso. Este participante, vivió durante dos meses en este lugar y después regresó a la Comuna 13, debido a que se presentaron dificultades al interior del grupo.
Después de esto, cuando llega su padre a Medellín, se mudan a Bello Oriente, dado que este territorio de la ciudad les brindaba facilidades económicas; al cabo de dos meses llega el resto de la familia y pese a que en un principio Kerisma González consideró que debían mudarse por las dificultades de movilidad que presenta el territorio, decidieron quedarse allí debido a que este barrio le permitió a ella, desenvolverse en actividades sociales y también cuenta con instituciones educativas que no les exigieron apostillar documentos.
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También, en el caso de la familia Orta Fernández, el primer lugar al que llegaron fue Villa Hermosa, debido a que, en este sector, tenían un amigo que les mostraría la ciudad y les ayudaría a conseguir trabajo; sin embargo, al llegar esta persona contestó con evasivas. Al contar con algunos ahorros, arrendaron una habitación en este barrio, pero al cabo de un tiempo, Ronald Orta y Soliay Fernández decidieron no agotar sus recursos y salir a la calle a realizar trabajos informales mientras conseguían un empleo estable; es así como optaron por comprar una carretilla para la venta de frutas. Posteriormente, dadas las dificultades económicas que implicaba vivir en el sector, y por recomendaciones de una conocida, optaron por trasladarse hasta Bello Oriente, ya que consideraron que este barrio les posibilitaría obtener una mejor estabilidad económica.
Así pues, los tránsitos que han desarrollado los migrantes venezolanos están marcados por una gran cantidad de situaciones, que le han ido agregando particularidades a las rutas migratorias desde Venezuela hasta Bello Oriente, lo que permite identificar que existe una fuerte red de apoyo que permite los desplazamientos de migrantes hasta el territorio y que los recorridos para la población participante de la investigación se vieron marcados por obstáculos que condicionan los trayectos.
2.5.2 Los altos y bajos del tránsito
Luego de esbozar el tránsito realizado por los participantes del proceso investigativo hasta la ciudad de Medellín, cabe señalar que, en sus relatos, pueden percibirse la presencia de facilitadores y condicionantes que permitieron o restringieron la movilidad de los migrantes. En ese sentido, es preciso para esta investigación tener en cuenta estos factores y abordarlos como aquellos elementos materiales e inmateriales que han intervenido positiva o negativamente en el traslado de los sujetos hasta su punto de destino.
Teniendo en cuenta lo anterior, en los relatos abordados, un elemento que tiene gran impacto dentro de los procesos, son las redes de apoyo, puesto que estas se convierten en un sistema que posibilita la toma de decisiones, el traslado y el establecimiento en una nueva ciudad, permitiendo así que algunas de las adversidades presentes en la migración sean mitigadas. Dentro
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de esos apoyos que recibieron los participantes, resaltan algunos como la orientación, la provisión de recursos, el alojamiento, las opciones laborales, el transporte, entre otras.
Estas redes de apoyo, se ven fortalecidas por el papel que ha tenido la tecnología, puesto que según Atienza (2005), el abaratamiento y renovación de las tecnologías de información, ha permitido el flujo directo y continuo de datos; es por esto que la información también se convierte en un facilitador, que ayuda a tomar decisiones en torno al proceso migratorio. Sin embargo, cuando la información es falsa, es malinterpretada o aprovechada de una forma incorrecta, esta puede transformarse en un condicionante.
Por otra parte, otro elemento que ha posibilitado el tránsito dentro del territorio nacional, han sido las acciones institucionales, puesto que, al hablar en términos jurídico-administrativos, el contar con la documentación exigida por los organismos competentes, emerge como un facilitador que permite realizar el traspaso de la frontera de manera legal y segura, además de posibilitar establecerse de una manera más óptima, puesto que, al cumplir con los lineamientos legales colombianos, el migrante adquiere la posibilidad de acceder a bienes y servicios prestados por privados y por el gobierno.
Dentro de este área institucional, un actor que ha favorecido el tránsito de los migrantes hasta su destino, han sido las organizaciones que brindan asistencia a esta población, en aspectos como resguardo, alimentación, aseo personal, apoyo emocional, entre otros; permitiendo entonces, la obtención de recursos materiales e inmateriales para continuar su recorrido hasta su lugar de destino.
Ahora bien, estos facilitadores también se identifican en las cualidades de los sujetos que migran, puesto que un aspecto que favorece el tránsito, es la autopercepción para afrontar su proceso migratorio, ya que esta caracterización que ellos hacen de sí mismos, les imprime rasgos positivos que les permiten sortear las adversidades. Esto fue expresado por Maicol Medina cuando mencionó que:
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¿Qué en este momento esté acá? la verdad mi actitud pues, de querer progresar, de seguir, de ser amable y de dar todo en cualquier parte del trabajo y que de verdad los conocidos que he tenido, muchos me han brindado la colaboración de un contacto para un trabajo, para que, para esto, ya estando en el trabajo me pueda desenvolver, hacer rápido y ya óptimamente el trabajo como cualquier otro colombiano, otro compañero que trabaje igual allá. (M. Medina, Comunicación personal, 03 de enero de 2021)
Cabe mencionar, que los aspectos expuestos anteriormente, se articulan en función de brindar elementos de soporte material e inmaterial para los sujetos, permitiendo que durante los trayectos realizados por lo migrantes, aquellos obstáculos que se presentan durante el camino sean sorteados y no restrinjan el viaje de la población venezolana al interior del territorio.
En contraposición a esto, a pesar de que existen unos elementos que posibilitan los flujos migratorios, también se presentan aspectos y situaciones que obstaculizan el tránsito; para efectos de este proceso investigativo estos serán entendidos como condicionantes, los cuales son abordados como factores materiales e inmateriales que restringen o dificultan la movilidad de los migrantes hasta su lugar de destino.
En ese sentido, uno de los primeros condicionantes, a los que se enfrentan los migrantes es el tráfico de personas que, según Guevara et al., (2018), es un delito en el cual personas o grupos que operan al margen de la ley, facilitan el acceso de manera irregular a los migrantes a otro estado, recibiendo beneficios económicos y/o materiales, generando así un entorno de inseguridad que pone en riesgo la integridad de los sujetos.
Esto se ve influenciado por los contextos fronterizos que se han mencionado anteriormente, donde según Naranjo (2014), las fronteras se ven marcadas por las disposiciones estatales que crean un escenario de securización, en el que los flujos migratorios son una amenaza para la seguridad nacional; por lo que las medidas adoptadas, no sólo responden a los flujos migratorios, si no que también atienden a los delitos que se cometen en las fronteras como son el tráfico de personas, de alimentos, de estupefacientes, entre otros.
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Además, atravesar por los pasos fronterizos estipulados por los entes gubernamentales colombianos, deja entrever otro rasgo que condiciona el tránsito, siendo este, la documentación requerida por Migración Colombia, puesto que Venezuela cuenta con procesos que limitan el acceso y la expedición de documentos legales, por lo cual los migrantes, no pueden conseguirlos y se ven obligados a transitar irregularmente; esto es explicado por el Banco Mundial (2018), quien menciona que:
La población venezolana reporta restricciones para adquirir los documentos de identidad necesarios para entrar de forma regular (o regularizar su estatus migratorio una vez en Colombia a través de instrumentos como el PEP), como registros de nacimiento apostillados y pasaportes. Dichas restricciones incluirían la no expedición de los documentos mencionados por parte del Gobierno venezolano, su costo de obtención o el vencimiento, robo o pérdida de los documentos en el proceso migratorio. La falta de documentos afecta la integración laboral de los migrantes, su acceso a servicios sociales y el proceso de tránsito para quienes tienen intención de migrar a países diferentes a Colombia, obligándolos a permanecer en el país. (Banco Mundial, 2018, p.16)
Ahora bien, dentro del ámbito de las relaciones sociales, el alto flujo migratorio venezolano, ha generado un contexto que responde negativamente al tránsito, puesto que se han construido imaginarios desfavorables entorno a los migrantes; estas construcciones simbólicas pueden responder a acciones dañinas que han realizado algunos venezolanos y a la construcción de una imagen sesgada del migrante; lo anterior, se constituye en un condicionante que afecta no solo la consecución de recursos materiales y redes de apoyo, sino también la salud mental y emocional de quienes migran.
En relación con esto, Pardo (2020) menciona que se realizó una encuesta a colombianos acerca de la opinión que tenían de los venezolanos y los resultados arrojaron que entre un 60 y un 65% de los participantes, tenían una percepción negativa de esta población y pedían al gobierno colombiano cerrar la frontera y no acogerlos con recursos estatales. Esta postura, también fue mencionado por Maicol Medina cuando este narró su paso por Pamplona:
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El que si me acuerdo el que más mal me cayó fue Pamplona; primero el frío, segundo la gente allá es muy áspera, muy grosera también, tienen como el ser maleducados, entonces la gente si como que allá si era de difícil el proceso que tuve allá, sin embargo, ¿que más?, tocó seguir adelante. Incluso me acuerdo de un momento en que allá en Pamplona estábamos nosotros en grupo, estábamos acompañados, estábamos sentado en un banquita y pasaba una familia y van cantando como que se dice una canción típica de Venezuela, es una canción en especial que cualquier persona que escuche esa canción "eso habla de Venezuela" y entonces, pero estaban cantando como en modo de risa, de otra letra. [...] de burla, entonces si cayó como pesado, como que pedantes, pero normal como uno dice "yo soy extranjero, aparte migrante, no tengo derecho de poder salir a discutir o formar alguna discusión" y, además, lo vi innecesario, pero si fue un poco humillante en esa parte. (M. Medina, Comunicación personal, 03 de enero de 2021)
Lo anterior, permite identificar que se ha construido una imagen negativa alrededor del migrante, en la cual se les asignan unas características desfavorables, que condicionan la forma en que estos pueden relacionarse con el territorio y los habitantes, dado que se les percibe como un intruso que rompe con las dinámicas del contexto, lo que genera dificultades para reconstruir su proyecto de vida y crear redes de apoyo en el lugar de destino.
Además, cuando las redes de apoyo preexistentes fallan se convierten en una dificultad para la migración, puesto que los migrantes se ven obligados a buscar alternativas para subsanar sobre la marcha aquel limitante que se presentó. Como fue el caso de Karitza Godoy y la familia Orta Fernández, quienes expresaron que al emprender el viaje contaban con amigos para establecerse en las ciudades a las cuales llegarían, pero al arribar a esos puntos no recibieron la ayuda que necesitaban.
En síntesis, durante el tránsito de los participantes desde Venezuela hasta Bello Oriente, convergen factores macro y microsociales que van generando pautas para cada uno de los momentos del recorrido; cuando estos elementos tienen un impacto positivo, impulsan y facilitan los flujos migratorios, pero al emerger como aspectos negativos obstaculizan la circulación y pueden afectar la integridad de los sujetos.
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2.6 Las consecuencias de la migración.
Los procesos migratorios conllevan alteraciones que tienen incidencia en las esferas macro y microsociales de los lugares de origen y de acogida; además de afectar en el ámbito personal de los sujetos que realizan el tránsito por los diferentes territorios. Por esto, este apartado busca reconocer aquellas consecuencias que han resultado a partir de los flujos migratorios.
Para empezar, uno de los efectos que tienen trascendencia dentro de los procesos migratorios son las transformaciones en los entornos laborales, puesto que según Guevara et al., (2018), se da un contexto de sobreoferta de mano de obra, en el que los migrantes están en desventaja con respecto a la población local, ya que las empresas y contratantes, tienden a tomar ventaja de la migración para reducir gastos, ofreciendo sueldos más bajos y desproveyendo de las condiciones dignas a estos trabajadores, generando así, mayores niveles de pobreza y desigualdad. Dicho impacto, en el caso de la migración venezolana a Colombia, también se ve reflejado en la pérdida de empleos formales, dado que como lo menciona el Banco Mundial (2018), existe una alta cualificación profesional de algunos migrantes, que genera mayor competencia con la población de los lugares receptores.
No obstante, es posible afirmar que, en algunos casos los migrantes que se encuentran cualificados para ejercer ciertas profesiones, no pueden hacerlo debido a trámites jurídico administrativos que obstaculizan la convalidación y el ejercicio profesional, generando que una variedad de capacidades productivas e intelectuales, sean desaprovechadas. Tal es el caso de Kerisma González, quien mencionó que, pese a no haber concluido sus estudios profesionales, en Venezuela podía ejercer como auxiliar de enfermería y desempeñarse en otras áreas afines para las cuales cuenta con los conocimientos; sin embargo, al llegar a Colombia, no pudo seguir haciéndolo.
En ese sentido, pese a que algunos empleadores prefieren contratar trabajadores venezolanos para reducir gastos, el Banco Mundial (2018), advierte que la migración venezolana, puede estar impactando las cifras de pobreza a corto plazo, ya que los migrantes tienen dificultades para insertarse en el medio laboral y se ha percibido un aumento en el empleo informal, el
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subempleo y la oferta de mano de obra; que como se mencionó anteriormente se refleja en la reducción de los salarios reales; dicho impacto podría tender a moderarse ya que con el paso del tiempo los mercados laborales se ajustan e, integran a la población, en la fuerza laboral.
Asimismo, otra de las consecuencias, es de carácter demográfico, ya que, según Bermúdez et al., (2018), el flujo migratorio venezolano es masivo y no cuenta con características distintivas, lo que puede generar inconvenientes a futuro en Venezuela, dado que existe una disminución de la fuerza laboral y de la población joven, la cual es necesaria para la recuperación económica.
Referente a esto, los impactos demográficos, también se ven reflejados en la sociedad de acogida, como es el caso de Colombia, que es un país que no ha vivido migraciones internacionales a esta escala; uno de esos impactos a futuro podría ser el aumento de la población joven del país, lo cual permitiría mitigar el envejecimiento poblacional que se da en la nación desde hace unos años, ya que en el 2013, las estadísticas presentadas por el Ministerio de Salud y Protección Social (2013), revelaban que los colombianos estaban envejeciendo a un ritmo de crecimiento acelerado.
En ese sentido, es preciso retomar lo mencionado por Echeverry (2011), quien plantea que, dado que la población migrante generalmente es joven, los territorios de origen envejecen, al no haber personas en edades fértiles para procrear; en contraposición, los lugares de acogida tienden a rejuvenecer, al aumentar los índices de natalidad y al disminuir la tasa de mortalidad.
En lo referente a la esfera sociocultural, Echeverry (2011), señala que los procesos migratorios, permiten la transmisión cultural en los territorios de arribo, influenciando las relaciones sociales en estos lugares. A partir de esto pueden surgir comportamientos y sentimientos de rechazo o aceptación frente a la población que migra; en cuanto a la primera postura se crean imaginarios sociales negativos que se materializan en el rechazo por parte de la población receptora; esto ocurre en Colombia, en aspectos como la prestación de servicios y el acceso al mercado laboral, como lo manifiesta Karitza Godoy cuando mencionó que:
En cambio, al ir a otro país a empezar de nuevo, todo de nuevo y a veces nos hace más difícil porque aquí los colombianos no quieren dar empleo a los venezolanos, no muchos,
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pero si hay personas porque me ha tocado. (K. Godoy, Comunicación personal, 24 de enero de 2021)
Es así, como es posible visibilizar que los imaginarios creados alrededor de la población migrante han generado marcos de interacción social, donde algunas personas de la población local optan por no aceptar a los migrantes venezolanos dentro de las dinámicas territoriales; a raíz de esto, se construye un contexto de exclusión que obstaculiza los procesos de integración y la reconstrucción de sus proyectos de vida.
Sin embargo, como se mencionó anteriormente, también aparecen comportamientos y sentimientos de aceptación dentro de las comunidades de acogida; de ahí que, conforme con lo expuesto por Entrena (2012), se pueden presentar transformaciones en el área cultural, ya que al darse una confluencia de actores con diversas identidades nacionales, el territorio se transforma y los nuevos habitantes pueden imprimir en él, otras formas de estar y habitar; como resultado de esto, los lugares de acogida tienden a diversificarse. Lo anterior, permite crear un escenario propicio para que los migrantes puedan integrarse dentro de las dinámicas sociales del territorio de acogida e impregnarlo de sus características identitarias, permitiendo así, la convivencia de diversas culturas.
Ahora bien, Guzmán (2005) señala que, en el ámbito individual, los migrantes experimentan sentimientos de pérdida de la identidad nacional y de las costumbres; además de percibir una sensación de ruptura de algunos lazos afectivos como los familiares y de amistad. Zúñiga (2005), coincide con este argumento mencionando que, las migraciones impactan negativamente en las comunidades de origen, puesto que desestructuran las familias y rompen los lazos comunitarios.
Este impacto, como lo menciona Atienza (2005), también puede presentarse intergeneracional y culturalmente, dado que aparecen nuevas situaciones que rompen las dinámicas arraigadas de la sociedad de origen. A pesar de esto, el presente proceso investigativo posibilita afirmar que, aunque existe una separación física, esta no implica necesariamente la ruptura de las
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relaciones construidas en los territorios de origen, puesto que en algunos casos los lazos afectivos y relacionales se mantienen e incluso se fortalecen.
Además, los procesos migratorios, en la esfera individual, generan impactos sobre los migrantes, puesto que implica enfrentarse a un entorno que puede llegar a ser poco conocido, lo que conlleva a que estos transformen ciertas características de su vida cotidiana en función de adaptarse a las nuevas dinámicas territoriales con las que conviven; dichas transformaciones serán abordadas en los capítulos posteriores, puesto que están relacionadas con asuntos identitarios y de reterritorialización.
2.7 La permanencia en Colombia
Desde que surge la idea de realizar el proceso migratorio como una opción, los sujetos contemplan el tiempo de estancia en el nuevo lugar que habitarán, dicho plan puede variar en función de las relaciones macro y microsociales del contexto y las elecciones individuales que posibilitan, condicionan o impiden la estadía y la reterritorialización en el territorio de arribo. Por esto, este apartado se interesa por reconocer los elementos que influyen en la permanencia de los migrantes en el territorio de arribo.
Teniendo en cuenta esto y como se mencionó anteriormente, la permanencia en la migración puede ser transitoria o permanente; en cuanto a la primera, Guzmán (2005) señala que en esta, el migrante lleva a cabo tránsitos periódicos, manteniendo su residencia habitual en el lugar de origen, además, los viajes realizados se dan en función de los intereses y necesidades; en cuanto a la segunda, Guzmán (2005) expresa que alude al establecimiento definitivo en un lugar diferente al de origen, sin importar si la distancia es corta, mediana o larga.
Ahora bien, en cuanto a los participantes de esta investigación, estos mencionaron que su permanencia en el territorio se ve influenciada por sus proyectos de vida, por las condiciones territoriales de Venezuela, que imposibilitan el retorno al país y por aquello que han conseguido en Colombia. Tal es el caso de Karitza Godoy y Maicol Medina, quienes expresaron su deseo por radicarse definitivamente en Medellín, y no contemplar su retorno, debido a que consideran
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imposible llevar a cabo sus planes a futuro en Venezuela; dichos proyectos están relacionados a la tenencia de un negocio propio y adicionalmente para Karitza Godoy, contemplan la formación académica de sus hijos. En relación a esto, Maicol Medina, mencionó:
Ahorita estaba viendo y estoy abriendo como que se dice, mi visión a algo que anteriormente yo ya había estudiado y tengo conocimientos, que es computación y toda esa parte de reparación, entonces aquí he visto que muchos son los jóvenes que les gustan estar jugando los videojuegos y eso. Entonces me gustaría trabajar con eso y montar como que se dice un "ciber", una cuestión de internet, donde se pueda adquirir ya para trabajo así, una papelería pues, un todo "utility" ahí mismo, y también ellos puedan jugar tranquilamente, pues también tener un ingreso en eso. (M. Medina, Comunicación personal, 03 de enero de
2021)
La postura de estos participantes en cuanto a la permanencia en Colombia, permite reconocer que sus proyectos de vida, responden a lectura de las condiciones contextuales de su lugar de origen, lo que les permitirá establecer planes a largo plazo en el territorio de acogida. Por el contrario, algunos de los participantes tienen presente el deseo de retornar a su país de origen, sin embargo, son conscientes del largo tiempo que puede pasar para hacerlo, puesto que consideran pertinente que Venezuela ofrezca condiciones sociales, políticas y económicas favorables para reconstruir sus proyectos de vida al retornar.
Este es el caso de Soliay Fernández y Kerisma González, quienes con sus respectivos esposos, planean retornar a Venezuela cuando sus hijos culminen sus estudios. En el caso de Kerisma González, ella espera regresar con su familia, pero es consciente de que es posible que sus hijos mayores no la sigan. Por su parte, Antonio Guevara, considera que su retorno se encuentra limitado por la forma en la cual salió del país, puesto que él era militar profesional y al desertar de su trabajo, puede ser requerido legalmente por las autoridades del país cuando retorne; teniendo presente esto, considera quedarse en Colombia.
Las anteriores visiones, reflejan el arraigo de estos participantes por su lugar de origen, el cual, los lleva a considerar regresar, para retomar sus vidas en un contexto conocido y con el que
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tienen vínculos más fuertes; no obstante, la situación que atraviesa Venezuela, pone este deseo en una posición de incertidumbre, ya que no ven en un futuro cercano la posibilidad de cambio de su país.
Ahora bien, expuesto este proceso de caracterización de la migración venezolana, es posible afirmar que la movilidad, tal y como lo exponen Sánchez y Arango (2016), afecta profundamente la forma en la cual se entienden los territorios y, las formas de ser y habitar en el mundo; considerando que, dentro de los procesos de territorialidad, se impacta directamente la construcción de las identidades y la transformación de los lugares. Es por esto que, el siguiente capítulo se enfoca en la descripción del proceso de reterritorialización de los migrantes venezolanos participantes en esta investigación, reconociendo la incidencia recíproca entre los flujos migratorios y los territorios, en las dinámicas sociales.
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3 Un nuevo inicio: proceso de reterritorialización de migrantes venezolanos en Bello
Oriente
El presente capítulo se enmarca dentro del segundo objetivo específico de la investigación, el cual busca describir el proceso de reterritorialización de los migrantes venezolanos en la ciudad de Medellín, a partir de un análisis que permita identificar aquellos factores históricos, sociales, culturales, políticos y económicos, que inciden en el establecimiento de la población migrante en el barrio Bello Oriente.
El capítulo se encuentra estructurado en seis apartados que permiten dar cuenta de los distintos elementos que se presentan en la reterritorialización; el primero “La reterritorialización”, busca desarrollar una conceptualización del término; el segundo, “Reconociendo Bello Oriente”, presenta un recorrido histórico del barrio y expone algunos factores que hacen propicia la migración venezolana a este territorio; el tercero “La incorporación en otros territorios”, identifica procesos de adaptación de los migrantes y el barrio; el cuarto “Facilitadores territoriales”, se orienta hacia el reconocimiento de aquellos elementos que posibilitan la reterritorialización; el quinto apartado “Dificultades en el territorio”, expone los obstáculos que han tenido los migrantes en el proceso de establecimiento en el nuevo territorio; finalmente, el sexto apartado “Reconociendo lo propio y lo ajeno”, plantea factores diferenciadores entre el lugar de origen y el de acogida.
3.1 La reterritorialización
Para hablar de reterritorialización, es pertinente comprender el concepto de territorio, el cual dentro de este proceso investigativo ha sido entendido como un espacio socialmente construido, que se encuentra en constante transformación; allí confluyen diferentes aspectos, como el poder (relaciones de dominio y control), lo simbólico (construcciones subjetivas alrededor del espacio), lo físico (construcciones materiales) y lo relacional (espacio de interacción de los sujetos); además, el territorio tiene por finalidad proporcionar elementos simbólicos y materiales para la subsistencia de los sujetos.
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Ahora bien, teniendo en cuenta que en los territorios se configuran unas formas de ser y habitar, cuando se presentan migraciones humanas dichos aspectos tienden a transformarse tanto en los sujetos como en los mismos territorios; esto se debe al encuentro y confrontación entre las experiencias territoriales de los migrantes y de quienes habitan el lugar de destino, de ahí que en las migraciones aparezcan procesos de reterritorialización.
Es así, como la reterritorialización según Entrena (2012), es un proceso o conjunto de procesos que se dan a través de las acciones hechas por los habitantes de un territorio y por los cambios sociales que presenta el entorno, lo que genera que se gesten resignificaciones y reconfiguraciones en el ámbito social, económico, político, institucional, cultural y simbólico.
Por su parte, Sánchez y Arango (2016) plantean que este concepto alude a un proceso en el cual se presentan resignificaciones y reapropiaciones de espacios y/o lugares que los sujetos llegan a habitar; a partir de esto, se generan significados alrededor de las diversas percepciones, normas, aspiraciones, prejuicios, entre otros elementos que influyen en las regulaciones y ajustes del territorio. Estas transformaciones territoriales se materializan y visibilizan en la apropiación territorial, logrando así, que el nuevo territorio sea percibido de una forma más estable por el sujeto.
En esta misma línea, Oslender (2006), plantea que, en estos procesos de reubicación, los sujetos realizan distintas acciones para la sobrevivencia y la reconstrucción de sus proyectos de vida, lo que conlleva a que sus identidades atraviesen por transformaciones y reconfiguraciones; además, el autor señala que el nuevo contexto puede generar obstáculos y llegar a ser hostil, lo que dificulta el proceso de reterritorialización.
Dicho lo anterior, en la presente investigación, la reterritorialización es entendida como un proceso presente en la movilidad humana, por medio del cual, los sujetos resignifican y reapropian el espacio al que llegan, a través, de construcciones simbólicas y materiales, permitiendo así la reconfiguración de sus identidades y la posibilidad de adaptarse al nuevo territorio. Así pues, este concepto, posibilita reconocer que en la migración ocurren procesos en los que las formas de ser y estar atribuidas al territorio de origen, pueden llegar a reterritorializarse en el lugar de llegada.
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3.2 Reconociendo Bello Oriente
3.2.1 Desarrollo histórico
Analizar Bello Oriente como un territorio propicio para la llegada de población migrante, implica identificar las dinámicas sociales y la diversidad de actores que convergen en este, por lo cual, es necesario explorar las distintas formas en las que se presentan las relaciones socioterritoriales. Es por esto que, el presente apartado busca reconocer la configuración histórica de Bello Oriente, para visualizar por qué este sector se ha constituido como un lugar de destino para los migrantes venezolanos.
Para empezar, es preciso señalar que Colombia históricamente ha atravesado por periodos de violencia que recrudecen la situación de los ciudadanos y motivan las migraciones internas y externas, dado que los habitantes, buscan mejorar y salvaguardar sus vidas. En ese sentido, Zibechi (2015) expone que, se presentaron ondas sucesivas de violencia y migración en las que millares de campesinos fueron forzados a abandonar sus tierras; lo anterior, estuvo motivado por el interés que tenían algunos terratenientes, megaproyectos, mineros, monocultivadores, narcotraficantes y paramilitares, en apropiarse de las tierras que dicha población habitaba y poseía.
Adicional a esto, Pérez (2018) señala que el desplazamiento interno, también fue incentivado por el recrudecimiento del conflicto armado y fue una de las causas del crecimiento demográfico en los centros urbanos, tales como la ciudad de Medellín, la cual se ha expandido bajo una triada de guerra, migración y colonización urbana.
Ahora bien, a lo largo de su historia, Medellín ha presentado un contexto propicio para albergar a migrantes internos y externos, un ejemplo de esto es planteado por Pérez (2018), quien menciona que en los comienzos del siglo XX, la ciudad se consolidó como un centro de desarrollo industrial que generó y sigue propiciando, un entorno de progreso y empleabilidad; lo anterior, originó barrios obreros, motivó desplazamientos poblacionales hacia este territorio y dio paso a la creación de asentamientos informales; estos dos últimos aspectos continúan replicándose en la actualidad.
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En el caso de los asentamientos informales, estos han hecho parte de los procesos periféricos de urbanización popular, que según Pérez (2018), comenzaron con la parcelación de grandes fincas, que rodeaban el perímetro urbano de Medellín, la toma de dichas tierras y los loteos legales e ilegales hechos por particulares. Es así cómo se construyen y consolidan barrios como La Honda, La Cruz y Bello Oriente; que como exponen Pérez et al., (2014), son el resultado de una búsqueda de refugio por parte de las familias campesinas y urbanas, quienes desean mitigar las múltiples problemáticas que enfrentan.
Figura 1 Mapa Bello Oriente
Nota. Fuente https://bit.ly/3039d3s (Alcaldía de Medellín, 2021)
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Acerca de Bello Oriente, Giraldo et al., (2018) mencionan que, el barrio se ubica en la Comuna 3 de la ciudad de Medellín en la zona nororiental; limita por el norte con la Comuna 1 y los barrios de Carpinelo, San José La Cima No.2 y María Cano Carambolas; al sur con los barrios de La Cruz, Raizal y La Honda; al oriente con el Corregimiento de Santa Elena y al occidente con los barrios de San José La Cima No.2 y Santa Inés. El barrio se encuentra subdividido por los sectores de Paloma, Los Cossios, El Paraíso, San José, Los López, Parroquia, Terminal y el Corazón.
En cuanto a la ocupación territorial de Bello Oriente, Giraldo et al., (2018) mencionan que, es posible distinguir cuatro momentos, el primero se dio a finales de los 70’ con la invasión de los terrenos de la parte alta del barrio, que pertenecían a Darío Restrepo, quien desalojó a los primeros habitantes, después, hizo un acuerdo con algunos de ellos y les permitió reasentarse; el segundo, fue en la primera mitad de los 80’ con la llegada masiva simultánea a la parte alta y baja del barrio, de población campesina (proveniente principalmente del Urabá chocoano, oriente y nordeste antioqueño) y de bajos recursos (que encontró en este lugar una posibilidad de establecerse), consolidándose así el asentamiento.
Ahora bien, Giraldo et al., (2018) señalan que para la segunda mitad del 90’, se dio el tercer momento de ocupación del barrio; durante este, se realizó una reorganización del territorio a causa del arribo masivo de población desplazada (víctima del conflicto armado colombiano). Cabe mencionar que el establecimiento de los habitantes en el barrio fue difícil, puesto que había presencia de grupos al margen de la ley que operaban en el sector, los cuales señalaban a las familias de ser “colaboradores de la insurgencia”.
Debido a este entorno hostil, según Giraldo et al., (2018), algunas familias se trasladaron a otros sectores; a fin de que quienes salieron del barrio pudiesen retornar; la Pastoral Social y la Asociación Campesina de Antioquia (A.C.A), establecieron acuerdos con las bandas criminales y consiguieron legalizar los documentos de la compraventa del territorio; de este proceso surge el asentamiento nombrado San José.
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Además, los autores señalan que para el año de 1997, la población desplazada efectuó diversas acciones que posibilitaron visibilizar la crisis humanitaria en el territorio, lo que desembocó en la ley 387 de 1997, por medio de la cual, el Estado reconoce el éxodo abundante de población, a causa de la ola de violencia. Finalmente, a partir del año 2000, se dio el cuarto momento, en el que el asentamiento se consolidó como el barrio Bello Oriente, desde ahí, se reconoce que las múltiples migraciones, han agregado particularidades a la montaña; en la actualidad, aún se percibe el arribo de población desplazada nacional e internacional.
Es así, como Bello Oriente se ha constituido en un barrio receptor de población proveniente de otros territorios, dado que desde sus inicios es un lugar que ha albergado a habitantes que reclaman y luchan por su derecho a la ciudad, esto ha permitido que se tejan redes de apoyo solidarias y empáticas que facilitan la integración y acogida de nuevos moradores, ya sean nacionales o internacionales.
Por lo que se refiere a lo social, este territorio se caracteriza por la presencia de procesos organizativos que posibilitaron la constitución del barrio; Pérez et al., (2014) indican que, hubo gran participación en las distintas actividades y en la toma de decisiones, lo que facilitó la creación de lazos comunitarios solidarios para la acción colectiva. Lo anterior, se ha constituido en un proceso organizativo que, según los autores ha permitido la deliberación, la planeación de actividades y la división del trabajo; un reflejo de esto, fue la constitución de la Junta de Acción Comunal para el año de 1987.
En suma, el proceso de ocupación de Bello Oriente, históricamente, se ha dado por pobladores que provienen de contextos de violencia y pobreza, lo que ha impulsado los desplazamientos de los sujetos en pro de reconstruir su proyecto de vida, en medio de las dificultades sociales y geográficas que presenta el territorio; cabe destacar que, los lazos generados en el barrio, a partir de las experiencias comunes y las necesidades comunitarias, han fortalecido el tejido social y la acción colectiva, en aras de alcanzar condiciones de vida dignas.
Adicionalmente, dado el desarrollo histórico y la multiplicidad de proveniencias (campesina, migrante, población de bajos recursos y desplazados) de los sujetos que moran en
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Bello Oriente, el territorio se convierte en un espacio intercultural, en el cual convergen diferentes formas de ser y estar en el mundo; en ese sentido, es posible afirmar que Bello Oriente se ha convertido en un lugar propicio para la recepción de población migrante, puesto que cuenta con una extensa red de apoyo comunitario, que ha permitido que quienes llegan, encuentren formas de solidaridad para solventar algunas necesidades básicas y además, presenta un costo de vida con mayores facilidades económicas para la vida diaria de la población.
3.2.2 Habitar Bello Oriente
Para centrarse en el análisis contextual de Bello Oriente, cabe mencionar lo dicho por Yadira Borrero, una profesional en salud pública que ha trabajado en el territorio, quien expresó que este tipo de barrios, son territorios construidos a partir de procesos migratorios, protagonizados por sujetos que previamente habitaban entornos violentos y/o precarios, quienes se unieron para trabajar en pro de conseguir unas condiciones mínimas de habitabilidad y subsistencia; lo que ha generado la construcción de tejidos solidarios comunitarios que permitan la supervivencia. De ahí que este contexto, continúe siendo propicio para albergar población de múltiples procedencias y condiciones, tales como los migrantes venezolanos.
Además, para reconocer este territorio, es oportuno tener en cuenta que aunque este, ha tenido progresos significativos en distintos ámbitos, aún carece de algunos elementos que facilitan la vida cotidiana de sus habitantes, esto se vio reflejado en el relato de Rosa Tamayo, una habitante del barrio que ha morado allí desde sus inicios, la cual mencionó percibir un atraso frente a los barrios aledaños, en términos de ayudas humanitarias, oferta comercial, accesibilidad y, mantenimiento vial y peatonal; esto pudo ser constatado en los diferentes desplazamientos realizados al barrio durante el proceso investigativo. Lo anterior, coincide con las apreciaciones hechas por Yadira Borrero, en las que resalta que Bello Oriente tiene dificultades para acceder a algunos de los servicios básicos, como la salud.
Asimismo, Tatiana Martínez, quien habita en Bello Oriente desde el 2010, expresó que, este es un barrio vulnerable, olvidado por los entes gubernamentales, donde la población subsiste con lo que consigue a diario; también, mencionó que es un entorno estigmatizado y considerado
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foráneo; no obstante, destacó que es un lugar muy acogedor y hermoso, el cual cuenta con organizaciones sociales que se han preocupado por la atención de los habitantes.
Estos relatos, dan cuenta de que desde sus inicios hasta la actualidad, Bello Oriente es un barrio, constituido a partir de la lucha, resistencia y formas organizativas de sus pobladores, quienes continúan reclamando su derecho a la ciudad, al territorio y a la vida digna, por lo cual puede afirmarse, que el trabajo comunitario es un factor importante a la hora de mitigar algunas de las necesidades presentadas por un territorio; igualmente, estas acciones, reflejan la deuda histórica que tienen los entes administrativos con dicha población para brindarles mejores condiciones.
3.2.3 Recorrer Bello Oriente
Durante las visitas al territorio en el trabajo de campo, especialmente en el recorrido territorial realizado en el barrio con los participantes migrantes, fue posible identificar y reconocer algunos lugares que son significativos para ellos, los cuales no sólo dan cuenta de las dinámicas territoriales de Bello Oriente, sino también de la apropiación que tiene esta población del territorio que habita.
Entre los espacios identificados se encuentran los destinados al encuentro, esparcimiento y recreación, entre ellos resaltan el parque conocido como “el WIFI”, que es frecuentado por los habitantes del territorio para recrearse y tener conexión gratuita de internet; otro lugar al aire libre que es visitado es la cancha de arena, en la cual se realiza ejercicio y algunos deportes; además al ser una zona periférica y de ladera, cuenta con miradores que permiten tener una visión amplia de la ciudad de Medellín.
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Figura 2 Cancha de arena de Bello Oriente
Figura 3 Mirador Bella Primavera
Otros espacios en los que se realizan estas actividades de encuentro, esparcimiento y recreación, son Casa Blanca y Teofanía (también conocida como Ludobibliotek), que son estructuras físicas en las cuales se reúnen los habitantes del barrio para realizar algunas reuniones y eventos; el barrio además cuenta con iglesias de diferentes religiones (como la católica, cristiana, pentecostal y adventista).
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Figura 4 Ludobibliotek
Figura 5 Iglesia Bello Oriente
Además, como respuesta y atención a las dificultades que ha presentado el barrio para que sus habitantes alcancen condiciones de vida digna, algunas organizaciones han hecho presencia para brindar acceso a ciertos servicios y recursos, tales como educación, salud, alimentación y cuidado de los niños. Las participantes del recorrido territorial realizado en Bello Oriente, resaltaron entre estas instituciones a la Fundación Caminos, la Fundación Solidaridad y Compromiso, la Fundación Hogar Niña María, la Fundación Internado, la Fundación Pan y Paraíso y, la Red de Organizaciones Comunitarias y Sociales; asimismo, identificaron las actividades realizadas por cada una de estas (educación, entrega de ayudas humanitarias, capacitación y formación laboral, jornadas de salud, entre otras), demostrando un amplio conocimiento en cuanto a las redes de apoyo que encuentran en estos lugares.
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Figura 6 Fundación Caminos
Figura 7 Fundación Pan y Paraíso
En cuanto a la oferta comercial, el barrio cuenta con algunos establecimientos para el consumo de los habitantes, entre los cuales se encuentran: papelerías, graneros, tiendas, panaderías, supermercados, talleres para el mantenimiento de vehículos de transporte, farmacia, entre otros; lo que refleja una oferta significativa de bienes y servicios, que se han ido adaptando a las realidades económicas que presenta el barrio, por lo que los locales optan por ofrecer sus artículos al menudeo, facilitando así la compra y venta de productos y servicios. Sin embargo, dada la extensión territorial de Bello Oriente, las condiciones demográficas y que el comercio se concentra en una sola calle, los hogares, ubicados en sectores alejados, tienen dificultades para adquirir los insumos que necesitan.
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Figura 8 Sector comercial - tiendas
Figura 9 Sector comercial - tienda con aviso de transferencias directas a Venezuela
Adicionalmente, en cuanto a la oferta educativa, el barrio cuenta con la Institución Educativa Bello Oriente, que está dividida en dos sedes, una en la parte central del barrio sobre la carrera 23b y otra en la parte baja del barrio por la calle 83b; también hay presencia del programa estatal Buen comienzo, con una sede llamada Centro Infantil Buen Comienzo María Madre, la cual, está destinada al cuidado y educación de los infantes. Lo anterior ha permitido que en el territorio,
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se puedan solventar algunas de las necesidades formativas de la población que allí habita, siendo esta una herramienta importante para los migrantes, porque se han hecho acciones institucionales que permiten la integración de la población venezolana dentro de estos espacios de formación.
Figura 10 Centro Infantil Buen Comienzo María Madre
Figura 11 Institución Educativa Bello Oriente - Carrera 23b
Teniendo en cuenta lo anterior, es posible afirmar que Bello Oriente se ha convertido en un lugar propicio para la recepción de población migrante, debido a que sus pobladores han desarrollado formas organizativas comunitarias, fundamentadas en la empatía y el trabajo comunitario, lo cual les permite entender la posición del otro y ofrecerle ayuda y comprensión. Otro aspecto que da cuenta del porqué este es un territorio con alta presencia y establecimiento de los venezolanos que llegan a la ciudad, son las facilidades económicas para la vida diaria de la
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población y la extensa oferta de redes de apoyo.
3.3 La incorporación en otros territorios
Uno de los aspectos a reflexionar durante el proceso de reterritorialización, son los procesos de adaptación4 que enfrenta la población migrante al establecerse en un nuevo lugar, puesto que, esto implica adentrarse en otras formas de ser y habitar el espacio, conllevando a que aparezcan cambios en la vida cotidiana de los sujetos y que a su vez se modifiquen algunos elementos a nivel barrial, dando cuenta así del proceso de inserción en el territorio.
En relación con esto, Arévalo (2016) expone que la población migrante en su proceso de incorporación en un nuevo territorio, enfrenta cambios de índole económica, psicológica y sociocultural, para procurar mejores condiciones de vida. Dichas modificaciones, gestan formas de relacionamiento con el territorio en función del establecimiento y la adaptación al nuevo lugar.
Teniendo en cuenta que los territorios de acogida presentan condiciones sociales, políticas, económicas y culturales a las cuales se adaptan los migrantes, es preciso mencionar que Bello Oriente, es un barrio que como se ha planteado anteriormente, tiene una trayectoria histórica como territorio de arribo de población migrante; esto genera condiciones contextuales y dinámicas sociales que responden a procesos de apropiación, co-construcción y resistencia territorial; de ahí que, el barrio brinde posibilidades y facilidades para la inserción de población proveniente de diferentes lugares; debido a esto, es posible afirmar que la adaptación a barrios como Bello Oriente, por parte de la población migrante venezolana presenta menores dificultades, en relación con territorios que no cuentan con dichas particularidades.
Adentrándose en las dinámicas sociales presentadas dentro del barrio, es posible identificar que el territorio, cuenta con procesos comunitarios, que permiten solventar algunas de las necesidades económicas, de salud, alimento y formación, de la población que allí habita; los cuales
4 La adaptación en este apartado se desarrolla a partir de las dinámicas territoriales a las cuales llega la población migrante. Lo que se refiere a elementos identitarios que se transforman en el nuevo territorio, será retomado en el próximo capítulo.
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se materializan en redes de apoyo, como las fundaciones mencionadas anteriormente. Este, un factor importante en el proceso de adaptación de los venezolanos, puesto que ha permitido que estos se vayan ajustando a la organización social de Bello Oriente, beneficiándose de las actividades realizadas por las redes de apoyo; sin embargo, dado a que la población colombiana es predominantemente, los migrantes perciben que, las formas organizativas de dichos espacios, se orientan en función de patrones ya establecidos y no integran otras maneras para desarrollar los procesos sociales. Lo anterior, se refleja cuando Kerisma González, quien es reconocida como una lideresa del barrio, expresó:
Bueno no, mayormente de verdad que cultura de nosotros, no; lo que hemos es estado por el mismo trabajo de la red, haciendo las ollas comunes, pero es algo que también llegué y estaba acá en el territorio, es un proyecto que salió de la red y ha sido mayormente colombianos, porque de hecho hasta las ollas las hacemos es como más a gusto de ustedes que a gusto de nosotros. (K. González, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Este relato permite reconocer que la población migrante en su proceso de reterritorialización va adoptado ciertas formas de relación con el territorio que son propias del lugar de arribo, como lo ha sido la forma en que se desarrolla la organización social; esto se da en pro de lograr una adecuación a las condiciones contextuales que presenta este nuevo territorio, lo cual genera transformaciones en su vida cotidiana al integrar aquello que no se conoce dentro de sus costumbres.
Sin embargo, durante este proceso investigativo, fue posible identificar que dichas interacciones en los procesos comunitarios, han venido presentando modificaciones a medida en que los migrantes venezolanos se han insertado en ellas, puesto que son estos nuevos moradores del territorio quienes están más motivados a apropiarse, impulsar y dinamizar los procesos y las redes de apoyo con su participación, otorgando más fuerza y motivando a los demás habitantes del sector a contribuir en los procesos sociales que buscan la construcción y transformación del territorio; lo cual se ve reflejado en lo expresado por Arnulfo Uribe, gestor y líder social del barrio:
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Han estado como muy abiertos a participar de los procesos, e incluso yo creo que sirven de animación para la misma población que ya estaba asentada, porque eso genera como una motivación. Y ellos por la, por un lado, por la necesidad pues creo yo y bueno y han tenido disponibilidad como de aprender, a conocer el territorio, y yo creo que el hecho de que ya existía una organización en el barrio también pues favorece, ¿cierto? porque genera vínculo, eeh, porque no hay como que inventar, sino que es desde la misma organización pues se va atendiendo. (A. Uribe, Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
Estas formas de apropiación territorial por parte de la población venezolana del barrio, pueden responder a la esperanza que estos han construido en torno a mejorar sus condiciones de vida, dado que han encontrado en el barrio una fuerte red de organizaciones sociales y comunitarias, que les brindan diferentes recursos y servicios que pueden ser aprovechados para mejorar su calidad de vida; además, de contar con una experiencia previa en su país, en la cual su contexto se fue precarizando con el pasar del tiempo, por lo que en este nuevo territorio buscan fortalecer las formas organizativas de Bello Oriente, para evitar que estas desaparezcan.
Ahora bien, es posible afirmar que los migrantes, se enfrentan a un proceso de adaptación, en el que se reconocen otras dinámicas sociales y territoriales, que van incorporando en su vida cotidiana; a su vez, estos van impregnando una huella en el nuevo lugar que habitan, lo que genera la resignificación de las relaciones de territorialidad; de este modo, se da una relación bidireccional en la cual se adoptan nuevas formas de habitar el territorio.
Una de esas transformaciones, se da en función de las formas de consumo alimenticio de los venezolanos, ya que, por su tradición cultural, estos poseen preparaciones gastronómicas, cuyos ingredientes no son consumidos habitualmente por la población colombiana del sector; de ahí que, en el barrio Bello Oriente los establecimientos de comercio locales se adaptaran y comenzaran a adquirir y ofrecer algunos productos en función de suplir la demanda de la población venezolana.
Esto se infiere de relatos como el de la familia Orta Fernández, quienes expresaron que en un principio, los establecimientos de comercio, no entendían lo que ellos precisaban, por lo que en algunas ocasiones les negaron los productos y estos debieron buscarlos y enseñárselos al
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comerciante; es así, como a medida que incrementa la presencia de población venezolana en el sector, que comienzan a ofrecerse artículos de uso venezolano, tales como la caraota y la harina pan, que son comprados en gran cantidad por los comercios del barrio. Lo anterior, da cuenta de que los territorios de acogida de población migrante, se van transformando en función de suplir las necesidades de la población que arriba, por lo cual es posible afirmar que el territorio se encuentra en constante adaptación.
Otro cambio en el territorio, está relacionado con la oferta institucional prestada por entidades gubernamentales y no gubernamentales; las cuales han reconocido la existencia de población venezolana dentro del territorio y han adaptado sus programas para incluir a los migrantes, en función de sus necesidades. No obstante, aún se presentan falencias en cuanto a estos servicios debido a que las regulaciones sólo permiten el acceso a venezolanos que cumplan ciertos requisitos. Un ejemplo de esto, se vio reflejado durante el recorrido territorial al pasar por el Colegio Bello Oriente:
Después, comenzamos a bajar por una calle estrecha, mientras caminábamos por allí hablamos sobre el acceso a la educación para ellas y sus familias, Kerisma le mencionó a Anyuli que se podía inscribir en el colegio para que estudiara; también hablaron que para ingresar a los colegios tienen dos formas, llevando “los papeles”, los cuales son certificados de estudio que acreditan qué grado estaban cursando en Venezuela, dichos certificados deben estar apostillados para ser válidos, y en caso de no tener estos documentos, pueden presentar un examen académico que arroja el grado al que entrarían; una dificultad que mencionaron es que aunque estudien y acaben todos los grados académicos, para graduarse, es necesario contar con el PEP, pues sin este no les dan el diploma. (Comunicación personal, 14 de febrero de 2021)
Lo anterior, da cuenta de las falencias que presentan las instituciones colombianas en su accionar, puesto que si bien se han intentado integrar a la población venezolana dentro de la oferta de sus bienes y servicios, hay una barrera que impide que los migrantes puedan acercarse a estos espacios, lo que les dificulta el establecimiento pleno dentro de los territorios que habitan, dado
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que no se encuentran en las mismas condiciones para el acceso a servicios fundamentales necesarios para su vida en este país.
Por otra parte, otro aspecto adaptativo que enfrentan los migrantes, está relacionado con la realidad laboral y económica, puesto que los trabajos que eran realizados en su lugar de origen, en algunos casos no pueden ser ejecutados en el nuevo territorio, dadas las condiciones adversas que les impiden realizar aquellas actividades para las que tienen experiencia, tales como la certificación de diplomas profesionales, los permisos de permanencia y la escasa oferta de empleo.
Esto ha generado que los sujetos tengan que adaptarse y aceptar los trabajos que les sean ofrecidos, sin importar si son afines a sus preferencias o si cuentan con la experiencia y conocimiento necesario, de lo contrario, la supervivencia en el nuevo territorio se vería afectada. Además, este entorno laboral acarrea implicaciones como salarios por debajo de las condiciones mínimas, lo que ocasiona que los recursos obtenidos no sean suficientes para el diario vivir, dificultando cubrir las necesidades básicas y las actividades de esparcimiento. Frente a este escenario de precarización e inestabilidad laboral, surgen iniciativas de los migrantes para obtener ingresos económicos, tales como la creación de emprendimientos. En relación con esto, Arnulfo Uribe mencionó que:
Digamos en la parte de la economía creo que han pues, tanto participado porque han buscado trabajo, también como han creado sus propias formas de ofrecer, decir "empanadas venezolanas" o "arepas venezolanas", y creo que sí, en la parte del comercio yo creo que han aparecido pues varias manifestaciones. (A. Uribe, Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
Teniendo en cuenta lo anterior, es posible afirmar que los procesos de adaptación territorial permiten que los sujetos conozcan los territorios e identifiquen en ellos, aquellos elementos que les posibilitan, facilitan y/o dificultan desarrollar su cotidianidad y sus proyectos de vida. En el caso de los participantes de esta investigación, estos cuentan con un dominio sobre la distribución barrial, puesto que identifican tanto los sitios para la consecución de recursos, la prestación de servicios y las redes de apoyo, como lineamientos para acceder a ellos. Tal es el caso de Kerisma
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González, Anyuli Galarraga y Karitza Godoy, quienes durante un recorrido realizado en el territorio denotaron sus conocimientos frente a la oferta institucional que hay en el barrio.
Finalmente, se logra visibilizar una relación recíproca entre los procesos de adaptación y estabilidad obtenida por los migrantes en su proceso de reterritorialización en Bello Oriente, puesto que en distintas esferas de su vida cotidiana han ido encontrando elementos que les posibilitan su diario vivir y a su vez se convierten en aspectos que permiten la adaptación al territorio y la reconstrucción de un proyecto de vida; lo que ha generado que los migrantes se sientan parte de este territorio y trabajen en pro de obtener mejoras que permitan generar mayores beneficios para la comunidad.
3.4 Facilitadores Territoriales
Al analizar los procesos de reterritorialización de los migrantes, es posible encontrar que existen algunos elementos que posibilitan la inserción y apropiación por parte de esta población, por esto, el siguiente apartado busca identificar aquellos factores que han facilitado la reterritorialización en Bello Oriente y las transformaciones que estos han generado en la vida de los sujetos y en el barrio.
En ese sentido, es preciso retomar lo mencionado por Pardo (2020) quien señala que organismos internacionales han identificado que en Colombia las familias desplazadas por la violencia acogen a venezolanos; lo anterior, se relaciona con las condiciones contextuales e históricas mencionadas anteriormente de Bello Oriente, las cuales han generado un entorno propicio para el ingreso y establecimiento de población de diversas procedencias; dicho de otra manera, la experiencia compartida que han tenido los habitantes del barrio frente a los procesos de desplazamiento ha creado unas formas de relacionamiento social orientadas desde la empatía y ayuda mutua, ya que la población nacional reconoce en los migrantes venezolanos, ciertas características de su situación, que les son similares en su experiencia de vida, por esto, se dan procesos en los que se procura por integrar a la población venezolana dentro del barrio y se brindan algunos recursos para ellos. Esto es explicado por Arnulfo Uribe al decir que:
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Yo creo que el hecho de que la población de Bello Oriente ha sido víctima del desplazamiento forzado, eso genera que haya una condición de, pues para la adaptación que facilita, porque ya la gente tiene pues, como que, o sea, "yo también pasé por ahí" o "estoy pasando por ahí", porque siguen llegando pobladores. Entonces, esa condición que tiene Bello Oriente yo creo que ha favorecido a los migrantes, porque están en un ambiente muy parecido. (A. Uribe, Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
De ahí que, la población venezolana consiga identificar que no se ha presentado un choque cultural que altere las formas de relacionamiento sociales, por el contrario, la experiencia compartida ha permitido que los migrantes vayan entrando en las dinámicas barriales y existan relaciones empáticas para solventar algunas de las necesidades que presenta el territorio. Tales formas de relacionamiento, han generado que la población que habita el barrio, tenga la percepción de que cuenta con un entorno seguro y tranquilo en el cual puede reconstruir su proyecto de vida.
Además, dentro de las dinámicas contextuales del barrio resaltan las condiciones económicas, las cuales son accesibles para quienes presentan ingresos económicos bajos, permitiendo así que el costo de vida para sus habitantes sea menor y puedan permanecer en el territorio, solventando con mayor facilidad sus necesidades básicas. Dentro de estas formas de subsistencia, se puede identificar que el barrio cuenta con una oferta de bienes y servicios que responde a la realidad económica de quienes habitan el territorio.
Dicho contexto social, cultural y económico, ha permitido que la población migrante se establezca en Bello Oriente, lo que a su vez genera lo expuesto por Sassone (2007) quien plantea que en los lugares que habitan los migrantes, se da una transformación de las dinámicas territoriales, que posibilitan que otros migrantes se puedan desplazar hasta estos territorios. De este modo, los migrantes se convierten en facilitadores territoriales debido a que pueden mejorar las condiciones de los territorios hacia ellos mismos, futuros migrantes y residentes locales.
Frente a los cambios territoriales generados por la migración y la tendencia al incremento de la población migrante en los lugares de destino, se erige como un factor a reflexionar el papel del Estado en torno a la realización de acciones que faciliten el establecimiento de los migrantes
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en el país. En ese sentido, Moraes (2009) señala que “los Estados receptores con sus políticas migratorias y de integración son actores centrales en los procesos de reterritorialización y en la posibilidad de una multiterritorialidad efectiva de los migrantes.” (Moraes, 2009, p.68).
Al identificar las acciones realizadas por el Estado Colombiano, es posible denotar que estas son contradictorias, puesto que, si bien han generado lineamientos para la integración de los migrantes en el país, estos están orientados bajo unos requerimientos legales excluyentes. Es así, como se da un entorno en el cual está presente la aceptación y la segregación de la población migrante. Lo anterior, se ve reflejado en lo expresado por Kerisma González:
Bueno y la otra es los papeles, de verdad porque el mayor, él estaba estudiando en una universidad en Venezuela, no nos trajimos los documentos y aquí no, no me le sirve nada, está atrancado por esa parte. El segundo, está sacando el liceo, ya lo saco, el bachiller, terminando el sexto para ver si tiene un poquito más de posibilidades de mejorar su estabilidad y calidad de vida, pero también está; eso es lo que más complicado se nos ha hecho, el no tener una documentación. (K. González, Comunicación personal, 25 de noviembre de 2020)
Ante este contexto estatal excluyente que propone leyes y ejecuta acciones contradictorias, surgen formas de organización popular para la satisfacción de algunas necesidades básicas de esta población, por lo que las redes de apoyo presentes tales como la ACNUR, la OIM y las organizaciones sociales y comunitarias del sector, se han convertido en un facilitador que permite la reterritorialización de los migrantes, ya que se han modificado en función de incluir a la población venezolana, lo que les permite a los migrantes, adentrarse dentro de las dinámicas sociales y obtener beneficios que les posibiliten su diario vivir. Es así como se posibilita la creación de un entorno en el cual los venezolanos, pueden adquirir la estabilidad y tranquilidad que proyectaban alcanzar con su migración y, también se pueden subsanar algunas dificultades presentadas en su proceso migratorio y de establecimiento en el nuevo territorio.
Además, de que la oferta institucional presente en Bello Oriente, contribuye a suplir algunas de las necesidades básicas, configurándose desde un enfoque asistencialista; también, ejecutan
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acciones para la formación, capacitación y empoderamiento de la población en general; estas entidades brindan herramientas y fortalecen habilidades propicias para que los habitantes del barrio puedan encontrar otras formas de subsistencia. En el caso de la población migrante, dichas herramientas han permitido que estos puedan acceder a beneficios y puedan formarse, favoreciendo su ingreso, permanencia e integración a las dinámicas territoriales del sector.
Dentro de estas redes, se encuentran las construidas a partir de las relaciones vecinales, las cuales permiten que la población del barrio pueda encontrar en otro habitante un apoyo, construyendo así lazos de solidaridad, que no solo están presentes en los momentos de dificultad, sino que contribuyen en diferentes momentos de la vida de los sujetos. Esto ocurre también con la población migrante, puesto que, durante esta investigación, fue posible reconocer que las redes de apoyo interpersonales promueven que los venezolanos puedan relacionarse con la comunidad, tener acceso a la información y los recursos, facilitando así los procesos de reterritorialización que estos están enfrentando.
Asimismo, al reconocer que en los procesos de reterritorialización, los migrantes también van transformando el lugar que habitan, ha sido posible identificar que en Bello Oriente, la población venezolana ha conseguido convertirse en una red de apoyo individual y colectiva, dado que han dinamizado tanto procesos comunitarios, como las relaciones interpersonales de algunos habitantes del sector, lo que se refleja en lo mencionado por Tatiana Martínez, al hablar de los cambios que ha percibido con la llegada de estos nuevos integrantes del barrio.
[...] Yo era una de las que poco me, me recreaba con algunas personas, pero pues, desde el momento que llegaron algunas compañeras que tengo que son venezolanas, me ha gustado mucho porque son muy divertidas por su forma de ser, sus empanadas me encantan, entonces compartimos como ese carisma, como esa parte de la motivación, de salir, porque para que te digo, es cierto, es verdad, de hecho no salía casi, sino cuando iba a hacer un mandado, cuando iba a hacer algo, pero me enrole con algunas amigas que tengo de allá de Venezuela, empecé a salir más, empecé como a darme cuenta como de muchas otras cosas, que en realidad vivían en el barrio, porque pues si de algo hay que tenerlo claro es que ellos
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pues les gusta estar empapados como de todo. (Tatiana Martínez, Comunicación personal,
01 de mayo del 2021)
En el anterior relato, es posible reconocer que la presencia de esta población, ha generado cambios en la vida cotidiana de los colombianos, dado que los venezolanos tienen un interés por adquirir conocimiento acerca del territorio y crear lazos de amistad con los vecinos; lo cual da cuenta de que su presencia en el territorio promueve un intercambio cultural con la población colombiana, generando transformaciones en la vida cotidiana entre los sujetos de ambas nacionalidades.
Ahora bien, parte de esas formas de integración social, que facilitan la reterritorialización de los migrantes venezolanos en el territorio, atienden a que el barrio posee una infraestructura física, como el parque del “Wifi”, el mirador, la escuela y los espacios que brindan las organizaciones sociales y comunitarias, que permiten el relacionamiento social y la apropiación de los espacios para desarrollar la vida cotidiana. Estos lugares, han permitido que la población venezolana participante de la investigación, reconozca unos sitios que se han vuelto parte de su diario vivir, dado que les posibilitan el acceso a distintos servicios, el encuentro con otros habitantes del territorio y el esparcimiento.
Ya teniendo presentes estos aspectos que posibilitan la integración social y por ende la reterritorialización, el establecimiento y la integración a las dinámicas territoriales, cabe resaltar que estas son influenciadas por los recursos materiales y económicos con los que se cuenta, es aquí, donde el empleo se convierte en un medio para conseguir ingresos económicos, que permitan satisfacer ciertas necesidades de la población migrante.
Tal es el caso de Anyuli Galarraga, quien ha podido permanecer en Medellín debido a que su esposo pudo conseguir un trabajo en la ciudad rápidamente; por su parte Ronald Orta, intentó radicarse en otra región del país, pero al no conseguir una estabilidad laboral que le permitiera solventar los gastos, decidió migrar con su familia a Medellín y allí pudo obtener un empleo, el cual le ha permitido adquirir cierto equilibrio económico en el territorio. De ahí que sea posible afirmar que el contar con los recursos económicos generados a través de un empleo, se convierte
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en un facilitador territorial que permite al migrante solventar su vida en el nuevo territorio y continuar en él.
En suma, ha sido posible identificar algunos de los facilitadores territoriales tales como: redes de apoyo, acciones institucionales, condiciones económicas, construcción histórica del barrio e infraestructura física, los cuales han permitido la reterritorialización de la población venezolana en las dinámicas territoriales de Bello Oriente; además, se ha reconocido que estos factores han generado transformaciones en la vida cotidiana de los migrantes y el entorno barrial. Ahora bien, los procesos de reterritorialización se ven marcados por algunos obstáculos que restringen la integración de los migrantes en el territorio de acogida, estos serán analizados en el siguiente apartado.
3.5 Dificultades en el territorio
La reterritorialización, se ve influenciada por diversos factores sociales, territoriales, económicos, culturales y políticos, que condicionan o restringen la forma en que los sujetos migrantes se insertan y apropian de los lugares de destino; esto, ocasiona que la integración de la población migrante tenga una mayor dificultad, generando consecuencias en la vida de los migrantes y la sociedad de acogida. Por lo anterior, el siguiente apartado pretende identificar algunos elementos5 presentes en los procesos de reterritorialización, que limitan el establecimiento de los migrantes Venezolanos en el barrio Bello Oriente.
En ese sentido, Sánchez y Arango (2016) señalan que el establecimiento en un nuevo territorio puede llegar a convertirse en un asunto tan complejo como el inicio del proceso migratorio, ya que establecerse no implica solamente la instalación en otro lugar, sino que conlleva a la comprensión de un lugar que posee otras formas de ser y estar en el territorio, las cuales pueden llegar a ser poco conocidas para el sujeto que migra.
5Algunos de los elementos que se identificaron como dificultades en el proceso de reterritorialización, ya fueron mencionados en el anterior apartado, no obstante, debido a que algunos de estos aspectos pueden facilitar y/o dificultar el establecimiento en el nuevo territorio; es necesario retomarlos aquí y exponer su bidireccionalidad
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Adicionalmente, este proceso investigativo ha podido establecer que, dicho proceso de reterritorialización ha implicado que la población migrante, genere sentimientos de pérdida y ausencia, puesto que su migración ha conllevado a la reconstrucción de sus proyectos de vida o a lo que ellos denominan: “empezar de nuevo”. Es así, como en este inesperado comienzo, se presentan dificultades relacionadas a la percepción desarrollada por los sujetos, frente a la pérdida de algunos elementos que poseían en su país de origen, los cuales para ellos representaban cierta estabilidad física y emocional, y al momento de realizar su proceso migratorio se vieron afectados o perdidos.
Esto se ve reflejado en las redes de apoyo con las que contaban los participantes de la investigación, las cuales, en su país de origen se configuraban en un soporte para el desarrollo de su vida cotidiana. De esta manera, el estar en un nuevo territorio puede dificultar que se suplan algunas funciones de ayuda y afecto, que proveían estas redes, tales como los lazos familiares y de amistad, lo que condiciona el establecimiento en el lugar de arribo, al no poseerlas. Tal es el caso de Anyuli Galarraga quien mencionó que ella contaba con el apoyo de su madre para el cuidado de sus hijas, lo que le permitía tener un empleo, pero al momento de radicarse en Bello Oriente, no cuenta con este soporte que le facilite laborar, lo que implica dificultades en el acceso a un trabajo que le facilite obtener mayores ingresos que posibiliten la obtención de recursos para su diario vivir en el territorio.
Situaciones como esta, afectan las condiciones económicas de la población migrante y les dificulta asumir los costos de vida de la ciudad de Medellín, por lo que estos han desarrollado otras formas que les permitan ir subsanando las adversidades económicas presentadas, las cuales pueden comprender el compartir la vivienda con otros núcleos familiares, privarse de algunas actividades de esparcimiento personal y familiar, prescindir de ciertos servicios básicos, renunciar al consumo de algunos alimentos y hacer uso de otras formas diferentes a los medios de transporte público para desplazarse; por ejemplo Ronald Orta expresó:
Yo siempre me quedaba en Santo Domingo y yo recorría todo eso pa' llegar hasta allá, hasta abajo, yo llegaba hasta la 49 y así llegaba hasta Tricentenario, pero yo me quedaba en Santo Domingo y de ahí ya bajaba a pie, porque era no más ahí, de subidita ya si era imposible.
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Pero entonces yo trataba de ahorrar los pasajes lo más que se pudiera y él me decía "que berraquera, es que tu haces bastante mano", y yo “claro toca”, y yo me sacrificaba, y yo por mi familia uff, me sacrifico todavía. (R. Orta, Comunicación personal, 24 de enero de 2021)
Estas situaciones, dan cuenta de que la migración venezolana hacia este territorio se ve marcada por la presencia de población con condiciones económicas desfavorables, por lo que es necesario desarrollar otras alternativas de subsistencia para alcanzar un equilibrio económico que les posibilite vivir en el país, lo cual ha implicado la privación de algunas necesidades fundamentales en la vida de los sujetos, en función de tener una estabilidad.
Ante este entorno costoso para el desarrollo del diario vivir, radicarse en Bello Oriente se convierte en una alternativa para mitigar los gastos de los venezolanos; no obstante, este barrio no se encuentra exento de algunas dificultades que condicionan el establecimiento de los migrantes; es así, como ha sido posible identificar que se dan ciertas características contextuales que afectan el diario vivir de los habitantes. Estas, se relacionan con el desarrollo desigual que ha tenido el territorio en relación con la ciudad de Medellín, lo que se ve reflejado en la oferta de servicios básicos, mantenimiento de la infraestructura física, acceso vial y peatonal, entre otros factores, dificultando así los procesos de reterritorialización.
Lo anterior, genera que la población migrante reconozca los obstáculos con los que cuenta el barrio para poder establecerse allí, dado que no cuentan con algunas de las condiciones necesarias para poder tener una vida tranquila dentro del territorio; es allí, donde se ha visto reflejado el fortalecimiento de la acción comunitaria que busca generar cambios en Bello Oriente, puesto que los venezolanos han estado integrándose en las formas de organización social del territorio, para obtener recursos y servicios para ellos y el barrio. Tal es el caso de Kerisma González, quien se ha adentrado dentro de los procesos comunitarios en busca de obtener beneficios para los colombianos y venezolanos del barrio.
Por otra parte, dentro de este contexto barrial presentado por Bello Oriente, surgen unas formas de relacionamiento, que, si bien anteriormente se habían mencionado como facilitadores de
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la reterritorialización de los migrantes, también pueden generar dificultades para la integración y apropiación de la población migrante venezolana, en tanto no se presenten de una manera asertiva.
Es así, como los migrantes venezolanos participantes de la investigación mencionaron que en su país de origen estaban acostumbrados a interactuar constantemente con la comunidad en la cual vivían, por medio de celebraciones y reuniones; no obstante, han encontrado una dificultad en Bello Oriente para continuar con estas prácticas, debido a que consideran que la población del barrio no está tan abierta a integrar dentro de sus actividades a sus vecinos sean colombianos o venezolanos.
Lo anterior, puede responder a las condiciones sociohistóricas violentas vividas por los habitantes del territorio, las cuales han ido condicionado las interacciones comunitarias, generando que algunos de los habitantes colombianos de Bello Oriente, sean más cerrados para compartir con otros vecinos. Expuesto esto, es posible afirmar que las diferencias en las formas de relacionamiento de los habitantes del barrio, se convierten en una dificultad para que estos continúen desarrollando sus prácticas colectivas.
También dentro de esas dificultades en las formas de relacionamiento, se puede reconocer la creación de una imagen desfavorable del sujeto migrante, desde la cual se le concibe como un ente extraño, ajeno e incluso inferior, que no cuenta con las mismas condiciones de la población que ha habitado el territorio antes de la llegada de venezolanos. A partir de esto, se configura un entorno que puede presentar rasgos xenófobos, creando estereotipos en torno a la población venezolana, y a su vez, aparecen afectaciones que inciden en las formas de relacionamiento y apropiación del territorio. Lo anterior se refleja en los expresado por Kerisma González:
Entonces yo creo que en esa parte, bueno no tenemos esa, tanto xenofobia, aunque sí hay casos porque, si nos han visto, de hecho hicimos una reunión que me pareció muy chistoso, porque una señora estaba incómoda y molesta porque dice que su hija perdió la familia por culpa de una venezolana, entonces yo digo[...], pero la situaciones no son como dicen, pero si, se oye de todo y lo más difícil es eso, que por ser venezolano a veces, eh no, eres ladrón
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o eres prostituta, o eres fácil, por el caso de uno. (K. González, Comunicación personal, 25 de noviembre de 2020)
Estos estereotipos que se expresan a través de discursos que según Ramos (2009), generalmente interfieren de manera negativa y estigmatizante, estableciendo normas y moldeando la política identitaria cuyas consecuencias pueden incidir directamente en las emociones de los individuos, situándolos en una posible condición vulnerable y transformando inconscientemente esa red simbólica que los atraviesa.
Los medios de comunicación y el Estado, juegan un papel importante en la proliferación de esos discursos; en ese sentido, Ramos (2009) expone que el Estado participa a través de acciones concretas como leyes y decretos, mientras que los medios de comunicación funcionan a partir de un aparato ideológico influenciador. No obstante, según esta autora, estos actores están influenciados por las comunidades de origen y destino, las cuales crean una imagen prototípica alrededor del migrante; de ahí que, en algunas ocasiones las políticas estatales surjan como respuesta a las exigencias de sus ciudadanos.
En el caso de Colombia, como se mencionó en el primer capítulo, los ciudadanos han creado estereotipos xenófobos bajo los cuales se exige al estado que los venezolanos sean excluidos y criminalizados; dichos prejuicios han sido divulgados y ratificados por los medios de comunicación principalmente en las noticias, con encabezados como “Capturan a venezolano” (ADN, 2018), “Venezolano asesinó a policía en Bogotá” (Noticias RPTV, 2021) y “Migrantes en el crimen: ¿qué tan letales son?” (El Tiempo, 2021); dando cuenta de una asociación de los venezolanos con actos delictivos que también podrían ser cometidos por otras personas sin importar su nacionalidad.
En este marco, se genera un ambiente en el cual una porción de los ciudadanos colombianos, desarrolla sentimientos de rechazo y expulsión, hacia aquellos que provienen del país vecino; anudado a esto, la condición de irregularidad que poseen algunos migrantes venezolanos, ha generado que dicha población presente dificultades a la hora de apropiarse y relacionarse con el territorio.
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Asimismo, en el caso de Bello Oriente, aunque dicha estigmatización no está tan presente, es posible reconocer en los discursos de los pobladores colombianos, que han comenzado a sentir un recelo en cuanto a las ayudas humanitarias que reciben los migrantes del barrio; esto porque aunque los recursos provienen de distintos organismos nacionales e internacionales y son destinados exclusivamente para los venezolanos, los ciudadanos nacionales han asumido que esto es una priorización de dicha población. Dicha postura se puede percibir en el relato de Tatiana Martínez:
[...] pero si lo que de pronto me ha parecido como injusto, es lo que, lo que ahora hace el gobierno, que las ayudas todas son para ellos y nosotros, o sea, estamos padeciendo, estamos sufriendo necesidades, estamos careciendo de muchas cosas y no tenemos ese beneficio, ni así hagamos aquí, hagamos allá, miremos, solucionemos, no. (T. Martínez, Comunicación personal, 01 de mayo de 2021)
Este relato, da cuenta de un contexto en el cual se asume que el migrante se apropia de los recursos brindados por organizaciones sociales y gubernamentales, por lo que hay una competencia en el recibimiento de ayudas humanitarias entre la población migrante y la población colombiana de Bello Oriente; es allí, que se ve al otro como alguien que puede estar en el territorio, mas no puede acceder a los recursos que este ofrece.
Por otra parte, se ha identificado que los servicios de salud, son un aspecto de difícil acceso para la población general de Bello Oriente, esto porque el sector no cuenta con los recursos humanos y materiales necesarios para prestar dicha atención y deben dirigirse a otros lugares para acceder a ellos; en el caso de los migrantes, esto se intensifica dado que existen unos requerimientos jurídico-administrativos que condicionan la posibilidad de contar con una atención profesional y pública; de ahí que, los habitantes del barrio opten por dirigirse a la farmacia local para recibir orientaciones frente a las dolencias que presentan.
Además, dichas disposiciones jurídico-administrativas que condicionan la vida del migrante en el territorio, se ven reflejadas en otros ámbitos de su vida cotidiana; tal es el caso del empleo, que como se comentó anteriormente se convierte en un facilitador para su proceso de
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reterritorialización si se cuenta con él; pero si no se tiene, dificulta el acceso a las condiciones mínimas para la permanencia. En cuanto a esto, los migrantes participantes de la investigación, han manifestado que es complicado certificar su experiencia y conocimiento en las áreas en las cuales se han desenvuelto laboralmente; además de que al conseguir un empleo, este no les brinda las condiciones mínimas, que estipula la legislación colombiana, tales como: ARL, EPS, pensión, cesantías, entre otros beneficios legales.
En síntesis, las discusiones presentadas en el presente apartado, frente a los elementos que dificultan la reterritorialización de los migrantes en el territorio colombiano, dan cuenta de algunas adversidades que han enfrentado para poder establecerse en este país. Esto puede llegar a generar en los sujetos sentimientos negativos relacionados a la inseguridad e inestabilidad, que condicionan la forma en la que los migrantes se relacionan con el territorio y sus habitantes.
Además, esto ha conllevado a que los venezolanos desarrollen la percepción de que ellos son quienes deben adaptarse, lo que dificulta reconocer que el territorio también se ajusta a los migrantes. Por esto, se hace presente la necesidad de llevar a cabo procesos sociales, culturales y políticos, que transformen los elementos desfavorables para la población venezolana, permitiendo así la apropiación e integración en este territorio.
3.6 Reconociendo lo propio y lo ajeno
La migración implica enfrentar y convivir con aspectos territoriales diferentes a los del lugar de origen, dichos factores pueden ser sociales, políticos, culturales, económicos, entre otros; los cuales marcan la relación que establece el migrante con el territorio de acogida y por ende los procesos de reterritorialización, ya que este puede ignorar, conflictuar, adaptar o integrarse a ellos. En ese sentido, Guzmán (2005), destaca la importancia de que el migrante tome conciencia del proceso de asimilación al que se enfrenta y entienda la dificultad que implica convivir y desarrollarse en una sociedad distinta a la suya. De ahí que, este apartado busque exponer algunos factores diferenciadores que intervienen en los procesos de reterritorialización de los participantes de la investigación.
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Una de las primeras diferencias a las que se enfrentan los migrantes en su proceso de reterritorialización, es abandonar aquellos bienes materiales que poseían en su país de origen, como la casa y su inmobiliario, que representaban seguridad y estabilidad al ser parte de su propiedad, y al momento de establecerse en el nuevo territorio se desarrolla la percepción de vacío e inestabilidad, dado que sienten que algunos de los elementos con los que cuentan en el lugar de arribo no son propio. Además, está sensación de pérdida también pasa por aquellos elementos inmateriales que posibilitaban la vida cotidiana de los migrantes en Venezuela, los cuales se relacionan con las redes de apoyo que funcionaban como soporte para ellos, pero que en el momento de radicarse en otro país se ven debilitadas por las distancias geográficas.
También, al llegar a un nuevo territorio, el migrante puede enfrentarse a diferentes condiciones climáticas y geográficas, con las cuales no estaban familiarizados; en cuanto al clima, algunos de los participantes de la investigación mencionaron que provenían de escenarios atmosféricos distintos; frente al aspecto geográfico, algunos de los migrantes han tenido que enfrentar la altitud y relieve de la montaña, que es algo a lo que no estaban acostumbrados.
Es así, como tanto el clima como las condiciones geográficas que ofrece el barrio, llevan a esta población a adaptarse, modificando algunos aspectos de su vida cotidiana, sus formas de ser, estar y relacionarse con el territorio, como es el caso de algunos que se han visto obligados a esforzarse más en ciertas actividades o a preferir no hacerlas, debido a la dificultad que implican el tránsito por las empinadas pendientes del sector, tales como: caminar por el barrio, ir a la iglesia, asistir a ciertas actividades sociales, entre otras; las cuales inciden en la vida de la población migrante generando que en el nuevo territorio, se transformen aspectos que eran parte de la cotidianidad de los sujetos. Lo anterior, fue reflejado por Anyuli Galarraga, quien mencionó:
Bueno, lo que pasa es que uno no se acostumbra, ¿verdad?, porque yo no estoy acostumbrada a vivir así,[...] no teníamos que subir, durar una hora para llegar a la casa, no, el centro, todo nos quedaba cerca, veinte minutos, sin tanto estrés; aquí todo es así cómo ¿sabes?, ajetreado, hay que ir pa' lla, hay que ir pa' ca, no sé, entonces bajar al centro, ¡uy, cuesta!, pero si me siento bien, pues, porque como te digo, las personas son muy amables
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a pesar de todas las circunstancias que nos trajo hasta acá. (A. Galarraga, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Además, en el caso de Soliay Fernández y su esposo, cuyo lugar de residencia en Venezuela estaba ubicado en una zona costera con un clima cálido; al establecerse en Bello Oriente han tenido que adaptarse a un clima que perciben como muy frío y a una topografía montañosa, por lo cual han cambiado diferentes aspectos de sus vidas, como lo ha sido usar ropa diferente y acostumbrar a sus cuerpos a caminar por largo tiempo en subidas y bajadas.
Es así, como los sujetos en el proceso de reterritorialización realizan el reconocimiento de las condiciones geográficas y climáticas del lugar de arribo, a las cuales los migrantes se van adaptando a medida que se insertan en el territorio, generando que estas situaciones contextuales incidan en la manera en que los migrantes desarrollan su vida cotidiana, acostumbrándose a las formas de ser y estar en el territorio de los lugares que habitan.
Por otra parte, las diferencias territoriales, también se expresan en el ámbito cultural, puesto que según George (2003), al migrar, las personas viajan con toda una carga cultural que comprende desde sus formas de vestir, sus lenguas, sus costumbres hasta sus ideas. Ahora bien, al llegar a un nuevo territorio y estar en contacto con formas diferentes de ser y habitar un espacio, los migrantes se enfrentan a conservar y/o adaptar aspectos de sus culturas; de ahí que, el autor exponga que los migrantes terminan aprendiendo, aceptando y adoptando las lenguas y tradiciones del nuevo país; cabe destacar que, también se presenta una influencia recíproca entre el migrante y el territorio de acogida.
Lo anterior no es ajeno a la realidad que han venido gestando los flujos migratorios de venezolanos en el barrio Bello Oriente, puesto que, pese a que Colombia y Venezuela son considerados países hermanos y comparten algunas características tanto geográficas como culturales, también cuentan con características culturales diferenciadoras. En ese sentido, los migrantes participantes de la investigación, han resaltado que encuentran distinciones en cuanto al lenguaje, la gastronomía y las formas de convivencia; manifestando aprender, adaptar o cerrarse a esas formas de relacionamiento territorial ya establecidas.
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En lo referente a las expresiones lingüísticas, los participantes resaltaron tener un dominio de algunas de ellas y haber comenzado a adaptarlas a su léxico cotidiano, como es el caso de Maicol Medina, quien expresó haber adaptado algunos modales y formas de expresión colombianas, como por ejemplo “mi Dios le pague”. Asimismo, esas diferencias lingüísticas han permitido a los habitantes del territorio en general, hacer una distinción de nacionalidades de quienes habitan Bello Oriente; esto se puede apreciar en lo mencionado por Anyuli Galarraga:
Así como que, como le estoy diciendo de que aquí dicen "regáleme eso ahí", y nosotros no, "véndame eso", ¿sabes?, aquí dicen "regálame tu teléfono", ¿el teléfono?, el número, entonces ya por lo menos "ay, me das tu número", ya uno sabe, "ah no, este es venezolano", porque aquí dicen todo es regalando. (A. Galarraga, Comunicación personal, 26 de abril de
2021)
Ante este escenario que contiene formas de expresión lingüística diferentes a las venezolanas, los migrantes, en función de su integración en el territorio que habitan, han optado por comprender y adoptar algunas de las palabras y formas discursivas propias del lugar arribo, lo que les permite tener unas herramientas comunicativas que les posibilitan ser comprendidos y entender lo expresado en las interacción que desarrollan con los habitantes colombianos.
Ahora bien, como existen aspectos diferenciadores que no causan dificultades y que pueden ser adaptados o aceptados por los migrantes, también existen diferencias que provocan en cierta medida frustración y rechazo; tal es el caso de la gastronomía y las formas de relacionamiento y convivencia. En lo que se refiere a la oferta gastronómica, mencionaron sentir incomodidad por los alimentos, sus formas y preparaciones e incluso la manera en la cual se nombran; lo anterior puede ser percibido en algunos de los relatos recopilados, como en el caso de Arnulfo Uribe.
[...] ellos vienen de muchas regiones, no vienen de una sola región, entonces las situaciones son variantes de acuerdo pues como a la población. Eeeh, creo que también pues la parte alimentaria también se ve, pues, o sea, siempre se va a marcar, aunque yo creo, pues o siento pues que la gente se va adaptando pues a las condiciones que hay, pero cuando uno tiene la
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posibilidad de conversar, sí se da cuenta pues de que se extraña la gastronomía y las formas incluso de nombrar las cosas, también porque hay formas de nombrar que no es que se entiendan tan fácil [...]. (A. Uribe, Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
Con respecto a las costumbres y formas de relacionamiento y convivencia colombianas, los participantes migrantes mencionaron que los colombianos expresan en sus comportamientos ser más liberales, esto porque se han encontrado con el consumo de alucinógenos en las calles, algo que no es común en Venezuela y consideran que es inapropiado para que los niños lo perciban y presencien.
Es así, como es posible reconocer que Bello Oriente en su tradición histórica posee otras formas de expresión gastronómica y de relacionamiento social, que pueden llegar a ocasionar dificultades dentro de la vida cotidiana de los migrantes, dado que el establecerse dentro del territorio, ha implicado un reacomodamiento simbólico y material a las condiciones que este presenta, generando que en algunos de ellos se desarrollen sentimientos de rechazo frente a ese contexto. Además, con respecto a la gastronomía, este es un elemento importante dentro de la vida de la población venezolana, ya que es una manera de rememorar y tener una conexión con su país, no obstante, en el nuevo territorio, esta se ha ido reconfigurando dado que no poseen los mismos ingredientes y sabores.
Por otra parte, uno de los factores diferenciadores que ha influido sobre el proceso migratorio venezolano y la reterritorialización en Bello Oriente, es la satisfacción de las necesidades, ya que su país de origen dejó de brindarles las condiciones dignas para llevar a cabo su vida cotidiana, por lo cual fue necesario migrar para encontrar en Colombia la oportunidad de solventar estas dificultades.
Sin embargo, el trasladarse hasta otro territorio implica adentrarse en otros lineamientos jurídico-administrativos diferentes a los que acostumbraba la población venezolana en su país. En cuanto a esto, los participantes migrantes han percibido que el acceso a los servicios básicos en Colombia, es mediado por unas disposiciones burocráticas que les dificultan contar con una atención rápida y eficiente.
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En suma, la reterritorialización de los migrantes venezolanos en el territorio colombiano, pasa por la identificación de unas diferencias territoriales que contrastan con las experiencias vividas por los migrantes en su país de origen, lo que genera en los sujetos un proceso en cual estos transitan por dos formas de ser y estar en el territorio, puesto que se tiene la referencia y añoranza del país de origen y a su vez precisan de integrarse y adaptarse en las dinámicas del lugar de acogida.
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4 Identidades en transformación: reconfiguraciones identitarias en el proceso de
reterritorialización
El presente capítulo tiene como objetivo establecer la influencia de la reterritorialización en la resignificación de la identidad de los migrantes venezolanos en la ciudad de Medellín; esto a partir de un análisis que identifica algunas de las transformaciones y reconfiguraciones identitarias que tienen los migrantes al relacionarse e integrarse dentro de las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales del nuevo lugar que habitan.
El capítulo se encuentra dividido en tres apartados, el primero “La identidad”, que busca presentar algunos desarrollos alrededor del concepto; el segundo “La construcción de una identidad individual” que está subdividido en tres subtítulos, comenzando con “La concepción de sí mismo”, en donde se plantea el reconocimiento que tienen los migrantes venezolanos de sí mismos en relación con el otro; siguiendo con “El sentido de pertenencia”, en el que se exponen algunas formas en las cuales los sujetos se identifican con los territorios por los que transitan; finalmente en “Las tradiciones individuales”, se abordan algunos de esos hábitos cotidianos individuales que se mantienen, transforman o anulan en el proceso migratorio.
El tercer apartado, “La construcción de una identidad colectiva”, que también está subdividido en dos subtítulos, el primero “La concepción del sujeto colectivo”, que se enfoca en la forma en la cual se concibe la identidad venezolana en el territorio; el segundo, “Tradiciones colectivas”, aquí se aborda las transformaciones de las tradiciones colectivas venezolanas en función de lo ofrecido en el nuevo territorio y expone las acciones grupales que realizan los migrantes en Bello Oriente.
4.1 La identidad
En la movilidad humana, según Sánchez y Arango (2016), la reubicación en un nuevo lugar, implica grandes desafíos para los sujetos, puesto que no es solo el traslado hacía otro espacio, sino que es un reacomodamiento simbólico-cultural que, pone en debate la construcción y comprensión del lugar que ocupan los sujetos en el mundo, lo que conlleva a la reconfiguración sus identidades;
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en este proceso se contrastan las experiencias territoriales propias con otras formas de comprender el territorio, generando que los sujetos atraviesen por transformaciones identitarias; es allí donde los migrantes adoptan ciertas características presentes en el lugar de arribo y, a su vez fortalecen su identidad, al reconocer particularidades que les son ajenas.
Por lo anterior, es necesario comprender conceptualmente la categoría de identidad, que según Giménez (2008), se refiere a la noción que construye el sujeto acerca de sí mismo y de los otros, lo que conlleva a realizar una comparación con otras personas a fin de encontrar similitudes y diferencias con ellos; al hallar esto, se infiere la existencia de una identidad compartida y diferenciadora de unos sujetos con otros. Además, el autor señala que esa separación de los sujetos radica en la tenencia de una cultura compartida y en los rasgos culturales particulares, los cuales permiten que la identidad sea sentida, vivida, exteriorizada y reconocida por otros actores con los que se interactúa.
Por su parte, el Centro de Investigación para la Paz (2005), plantea que la identidad tiene tres características: la primera se refiere a que es compuesta, ya que integra los valores y prescripciones; la segunda, alude a que es dinámica, debido a que se encuentra en constante cambio y evolución; la tercera, indica que es dialéctica, puesto que requiere que haya influencia e interacción con el otro. Lo anterior, permite que la identidad en los sujetos se convierta en una herramienta que proporciona equilibrio psíquico, puesto que cuenta con dos elementos indispensables que son: crear una imagen positiva de sí mismo y contar con una capacidad de adaptación en el entorno en el cual se desenvuelven las personas.
En cuanto a los tipos de identidad existentes, diferentes autores han construido algunas subcategorías que permiten el análisis de este concepto; por su parte, Tamayo (2011) expone que hay una identidad individual o personal, que alude a la forma autónoma mediante la que se define cada sujeto; también la autora menciona una identidad cultural, que corresponde al sentido de pertenencia y al universo simbólico compartido de un grupo social, lo cual está plasmado en las construcciones simbólicas y materiales; a su vez, Melucci (citado por Giménez, 2008), hace referencia a una identidad colectiva, que se construye por medio de la capacidad de un grupo para distinguirse y reconocerse entre los demás, lo que posibilita la facultad de acción autónoma; por
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último, Palacio et al., (2003) plantean la identidad social, que comprende categorías y roles que posibilitan establecer diferencias en relación con otras poblaciones o sociedades, para reconocerse como particular.
Expuesto lo anterior, para este proceso investigativo la identidad ha sido entendida como un constructo dinámico y dialéctico de aspectos simbólicos y materiales, que posibilitan a los sujetos y/o grupos sentirse identificados y diferenciados de aquellos con los que interactúan; dicho concepto puede ser analizado desde la dimensión individual y colectiva, lo que posibilita comprender su constante acción y transformación durante la migración.
4.2 La construcción de una identidad individual
4.2.1 La concepción de sí mismo
El análisis del proceso de construcción de una identidad, conlleva a la identificación individual y propia de la relación que construye cada sujeto con la colectividad; es allí donde se configuran representaciones que dan cuenta de la concepción de sí mismo, que ha desarrollado el sujeto en relación con el otro. Por esto, este apartado busca reflexionar sobre la forma en que los migrantes venezolanos han edificado un “yo soy” frente a las otras formas identitarias con las que interactúan.
En ese sentido, según Segato (2006), la concepción de sí mismo, no se presenta de manera aislada e individual, sino que precisa de la relación con el otro y con el territorio, siendo este último un espacio de representación que da cuenta de las adscripciones que permiten al sujeto encontrar su lugar en el mundo y poder enunciarse; desde allí, es que el sujeto va construyendo unas formas de ser y estar que configuran su universo simbólico.
Dentro de los procesos migratorios, la identidad se convierte en un elemento importante, puesto que según Arévalo (2016) y Reyes (2011), funciona como un factor que permite la permanencia del ser humano, dado que aloja las tradiciones, costumbres, formas de ser, pensamientos, entre otros; los cuales viajan con el migrante y le posibilitan tener una relación con
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su país de origen; sin embargo, al arribar a un nuevo territorio, este se encuentra con nuevas condiciones y realidades que transforman su identidad.
Ahora bien, dicha construcción de sí mismos, ha permitido a los participantes de esta investigación configurar una identidad individual que les posibilita diferenciarse de otros e incluso identificar que algunos estereotipos tejidos en torno a la población venezolana no los representa; esto último, debido a que pueden llegar a sentir ajenas ciertas prácticas y formas de relacionamiento que se asocian con Venezuela. Lo cual se expresa en lo mencionado por Anyuli Galarraga:
[..] somos muy confianzudos, ¿verdad?, y eso a la gente no le gusta mucho, entonces uno trata de estudiar a las personas, o sea, porque a mí tampoco me gusta eso, ¿ves?, así con respeto a todo, pero cómo así, como cuando llegan "hola" y "no sé qué", y quieran pasar, ahí si como que "yo no te dicho que pases", entonces uno sabe, conchale, este es. (A. Galarraga, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Es así, como los migrantes en su proceso de reterritorialización en Bello Oriente, se han dado cuenta de que poseían unas formas de relacionamiento más estrechas con sus vecinos, que eran propias de su territorio y al momento de llegar a este barrio, se encuentran con otras formas muy diferentes a las conocidas, por lo que es necesario la lectura del contexto, que les permita identificar esas formas relacionales del lugar arribo para así integrarlas y apropiarlas.
Además, ha sido posible encontrar en los relatos de los participantes de la investigación, las construcciones que han desarrollado frente a su país de origen, asignando a sus recuerdos, experiencias, memorias y objetos, un valor dentro de su configuración identitaria, que al momento de llegar al nuevo territorio se hacen aún más presentes, debido a las sensaciones de pérdida y desprendimiento que desarrollan, dándole a estas composiciones identitarias un lugar dentro de su universo simbólico. Lo cual se ve reflejado en lo plasmado por Karitza Godoy en el libro territorial:
Mi casa, mi barrio. Mi casa. Yo luche y trabaje mucho por ella. Mi barrio xque me crie allí. Tuve muchas amistades y amigos y compartí con mi familia y si lo siguen siendo para mi
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son muy importante6. (K. Godoy, Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
En este relato, es posible identificar que los migrantes en sus narraciones y expresiones tienen presente su país, dado que han construido parte de su identidad individual en relación con las experiencias del lugar de origen, el cual les ha brindado ciertas características que continúan aún en la distancia. También, se reconoce que en los procesos migratorios se da lo planteado por Quezada (2007), quien expone que para los migrantes, el cambio de residencia implica un reacomodamiento simbólico y cultural, dado que no se cuenta con algunos elementos del lugar de proveniencia y aparecen otras configuraciones que otorgan una nueva relación con el territorio y las comunidades próximas.
Es así, que el enfrentamiento con un nuevo territorio produce cambios en la construcción de la identidad individual de los migrantes, puesto que estos reconocen que las situaciones enfrentadas durante el proceso migratorio, han generado transformaciones en la manera de relacionarse socialmente; esto porque en diversas ocasiones los participantes de la investigación mencionaron que en su país de origen eran más sociables, ya que habían construido relaciones cercanas con sus conocidos y al llegar a este nuevo territorio con un contexto sociocultural diferente, se han visto obligados a construir nuevas formas de convivencia. Lo anterior, se expresa en los mencionado por Kerisma González:
Uno de los aspectos es que he sido más, estoy más, no soy tan sociable, allá tenía obvio, tenía mucha gente más conocida, acá no. [...] Entonces, es uno de los que como yo he sentido que me ha cambiado mi vida, yo he sido muy bochinchera, aquí a veces oye, si me he detenido porque no los conozco mucho, no conozco mucho su cultura, como por decir qué les gusta, como para uno salir, caer pesado o usar una mala palabra que ustedes lo consideren una ofensa o algo, me he limitado mucho en mi forma de ser. (K. González, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
El anterior relato, permite reconocer que en los contextos de movilidad humana, los migrantes se enfrentan a un proceso de adecuación de su identidad individual, en función de las
6 La redacción de esta cita, se tomó tal cual la participante lo plasmó en el libro que le fue entregado.
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relaciones que va desarrollando con el territorio de arribo y sus habitantes; para este caso, las transformaciones por las que pasa el sujeto generan que este opte por suprimir algunos rasgos característicos que eran parte de las formas de ser y estar en sus relaciones cotidianas.
No obstante, las realidades por las que pasan los migrantes, también generan cambios positivos en su vida cotidiana, por lo que ha sido posible reconocer que en su proceso de migración y el establecimiento en Bello Oriente, han fortalecido y transformado ciertas cualidades, las cuales les vienen permitiendo sortear las adversidades y retos surgidos en sus vidas cotidianas; entre estas, han sido destacadas la lucha, la persistencia, la sensibilidad y la solidaridad; lo anterior fue percibido en el desarrollo de las diferentes técnicas aplicadas durante el proceso investigativo, en las que los migrantes participantes realizaban descripciones de sí mismos, una de ellas fue la técnica interactiva Siluetas.
Durante esta pregunta, la respuesta unísona se orienta a que para ellos no había cambiado nada en su identidad, que ellos hablaban y comían venezolano, pero después de un momento de diálogo, se llegó al consenso de que ellos siguen hablando y comiendo de la misma manera, pero que en la visión personal se han vuelto más fuertes y con mayor sensibilidad y solidaridad, lo que se ha potenciado en este territorio. (Comunicación personal, 31 de enero de 2021)
Teniendo en cuenta lo anterior, es posible afirmar que las dificultades que enfrentan los migrantes venezolanos en su proceso de reterritorialización, inciden directamente en sus identidades individuales y dependiendo de como las sorteen esto puede influir en la percepción que tienen de sí mismos; en el caso de los participantes de esta investigación, cuando estos rememoran y/o son conscientes de los obstáculos que atravesaron y sobrellevaron para estar donde se encuentran hoy, han podido destacar la fortaleza con la cual cuentan.
Por otra parte, pese a que algunos participantes pueden no ser conscientes de las transformaciones que han realizado como respuesta a la necesidad de adaptarse e integrarse en el nuevo territorio, durante el proceso investigativo fue posible percibir ciertos cambios que apuntan a que los migrantes hacen uso y adoptan ciertas características de la sociedad de acogida; uno de
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estos aspectos es el lenguaje, dado que se adquieren algunas expresiones y elementos del léxico e incluso puede modificarse el acento usado, para conseguir comunicarse con mayor facilidad con quienes los rodean y conseguir ser entendidos.
En cuanto a esto, también puede destacarse que cuando los participantes de la investigación dialogan entorno a las diferencias existentes entre la cultura de acogida y sus culturas propias, sus percepciones apuntan a que son ellos quienes deben adaptarse al territorio, no esté a ellos; esto pudo percibirse en afirmaciones como la de Anyuli Galarraga, quien mencionó durante la ejecución de la técnica Siluetas, que los colombianos no deben acostumbrarse a ellos, sino que son los venezolanos los que al llegar a Colombia, deben habituarse y/o acomodarse a los habitantes y al territorio.
No obstante, dado que los procesos de reterritorialización se presentan en dos vías, Bello Oriente, también ha experimentado transformaciones con la llegada de la población venezolana; lo cual da cuenta de que el territorio también se adapta a ellos. Un reflejo de esto, son los establecimientos de comercio, que como se ha mencionado anteriormente, han comenzado a adquirir productos y adoptar términos propios de Venezuela.
En suma, la construcción del “yo soy”, da cuenta de una configuración de la identidad individual de los migrantes venezolanos y permite reconocer que esta se presenta bajo un contexto donde los sujetos están en constante diálogo con las formas de ser y estar del territorio de origen y del de destino; lo que posibilita vislumbrar los acercamientos o separaciones que estos tienen con los sujetos colectivos. Esto da cuenta de lo planteado por Sánchez y Arango (2016) quienes exponen que los proceso de movilidad tienen consecuencias en la manera en la cual, los sujetos comprenden su lugar en el mundo, su sentido de pertenencia, la conformación territorial y la concepción de sí mismos, puesto que al transitar por distintos territorios su identidad y su lugar de destino se van transformando.
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4.2.2 Sentido de pertenencia
En la construcción de sus identidades individuales, los sujetos van desarrollando unas formas de pertenencia que permiten establecer arraigos territoriales y sociales en los espacios que habitan; de ahí que en los procesos migratorios resalten adscripciones socioterritoriales tanto con el país de origen como con el lugar de destino. Por esto, el siguiente apartado busca reflexionar la manera en que los migrantes venezolanos del barrio Bello Oriente, identifican y apropian ciertas características identitarias venezolanas y colombianas en sus identidades individuales.
En ese sentido, George (2003) señala que, en los contextos migratorios la reflexión sobre las fronteras ha permitido vislumbrar que estas no inciden en la disminución de los sentimientos de nacionalidad, sino que por el contrario se aumenta la adscripción que poseen los migrantes con su país, puesto que el territorio de procedencia se convierte en un elemento que genera fuertes sentimientos en los sujetos que migran; debido a lo anterior, es posible afirmar que en las migraciones, se acrecienta el sentido de pertenencia por el lugar de origen; esto porque al encontrarse en un espacio, les es posible reconocer ciertas características positivas que son asociadas al sujeto colectivo venezolano con las cuales se identifican; tal es el caso de Kerisma González, quien en una entrevista mencionó:
¿Cómo describo a un venezolano? bueno, eeh, somo echado pa' lante, nos gusta inventar, improvisar, la misma situación nos enseñó a que no nos podemos estancar, y bueno, alegres, echadores de broma, todo le estamos buscando el lado positivo de todas las cosas, independientemente que estén bastante difíciles, tratamos de mantener un humor pue'. Trabajadores y sociables, porque siempre nos hemos, obvio que, hay casos de casos, hay excepciones, pero bueno, la mayoría somos así. (K. González, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Estas formas de pertenencia también se ven reflejadas en los vínculos territoriales que los migrantes venezolanos construyen con su país de origen, puesto que en sus expresiones este territorio está presente como una posible opción de retorno, dado que allí han construido sus arraigos familiares, culturales, sociales y sentimentales que hacen parte de su identidad y que los
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llevan a concebir este territorio como un lugar con mejores condiciones sociales y culturales para habitar; esto puede responder a las memorias y recuerdos construidos en su país; como es el caso de Kerisma González, quien expresó:
[...] pero a mi si me gustaría retornar, mi esposo y yo en Venezuela; no es porque sea algo malo, o que vivamos mal, si no que es, allá tenemos toda la familia, allá tenemos todo, es nuestra cultura, es nuestra familia, es nuestra vivencia, es nuestro barrio, o sea es el apego emocional a todo esos espacios. (K. González, Comunicación personal, 25 de noviembre de 2020)
Para ampliar lo anterior, es posible retomar lo planteado por Reyes (2011) quien menciona que en los proceso de migración no solo se da la movilidad de los cuerpos, sino que se presenta un desplazamiento de las identidades, puesto que los migrantes transportan con ellos las representaciones simbólicas que han construido en su territorio de origen; por lo cual, es posible afirmar que si bien en la migración se puede dejar físicamente un territorio, no se abandonan los vínculos simbólico-subjetivos del país de origen; es así, como la autora menciona que en los lugares de destino de los migrantes, estos pueden desarrollar unas formas de relacionamiento territorial a partir de su identidad nacional, por medio de los objetos y símbolos significativos de su territorio.
Asimismo, es pertinente reflexionar entorno a los arraigos tejidos con el territorio colombiano, puesto que esto también da cuenta de un sentido de pertenencia establecido con el lugar de destino; en ese sentido, los relatos de los migrantes participantes, permiten identificar dos perspectivas diferentes; la primera de ellas, se orienta a la apropiación de espacios que permiten el desarrollo de su vida cotidiana, tales como fundaciones, parques, espacios comunitarios, entre otros.
La segunda, se refiere a un distanciamiento con el lugar de destino, puesto que los migrantes en algunos casos, perciben ajeno el territorio que están habitando actualmente; esta sensación responde en parte a los lineamientos sociales, jurídicos, políticos, culturales y administrativos, en los cuales se ve al migrante como un sujeto que no hace parte del país, lo que dificulta que estos se puedan reterritorializar y desarrollar arraigos con el territorio colombiano.
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En síntesis, es posible afirmar que los procesos migratorios pueden intensificar los sentidos de pertenencia de los migrantes por su país de origen, pero a su vez aparecen adscripciones territoriales con el lugar de acogida que posibilitan la reterritorialización; lo cual permite que los sujetos transiten por múltiples territorialidades. Sin embargo, es posible que, en el camino, aparezcan ciertas restricciones que impiden que dichos lazos aparezcan y/o se fortalezcan.
4.2.3 Tradiciones individuales
Dentro del desarrollo de su identidad individual, los sujetos van creando hábitos que se convierten en elementos importantes de su vida cotidiana, pero al momento de iniciar su proceso migratorio, estos llegan a verse afectados o anulados, dado que el nuevo contexto, puede dificultar la realización de aquellas tradiciones individuales que hacían parte de su diario vivir. Por esto, el siguiente apartado busca reflexionar la manera en que las tradiciones individuales de los sujetos se han transformado o conservado debido a la migración e inserción en el nuevo territorio.
La construcción de estas tradiciones individuales, se configura a partir de la relación que teje el sujeto con la colectividad y la experiencia propia; de ahí que los participantes venezolanos de la investigación hayan adoptado ciertas características identitarias que han transitado con ellos a través de su proceso migratorio, lo que les ha permitido reterritorializar algunas de las costumbres que se realizaban en su país de origen.
En relación con lo anterior, algunos de los participantes, expresaron que continúan realizando algunos hábitos y tradiciones individuales, entre ellas se encuentran aquellas actividades del trabajo del hogar, de cuidado personal y familiar e incluso algunas labores sociales; lo anterior, les ha permitido mantener cierta relación con la cotidianidad que han dejado atrás, como en el caso de Kerisma González, quien continúa realizando algunas de las prácticas comunitarias que hacía en su país, lo que le ha permitido integrarse en las dinámicas barriales y lograr mejores condiciones para ella, sus compatriotas e incluso para el territorio.
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Sin embargo, para otros migrantes el contexto ha representado un reto para continuar con aquellas costumbres y tradiciones que realizaban en su país, puesto que las condiciones contextuales del territorio de acogida condicionan la forma en que estos puedan desarrollar su cotidianidad, esto se ve reflejado en la imposibilidad de realizar ciertas labores y actividades relacionadas con el entorno laboral y su sistema de creencias; como es el caso de la consecución de un empleo para el cual están capacitados o cuentan con habilidades como es el caso de Karitza Godoy, quien se había desempeñado como auxiliar de cocina o de Kerisma González, que estudió enfermería.
En ese sentido, es posible afirmar que Bello Oriente, posee condiciones contextuales que influyen en la transformación de las tradiciones individuales de los migrantes, que contrastan con las que presentaba su país de origen; puesto que ellos han percibido que en Venezuela, contaban con otras formas de habitabilidad como la posesión de una casa con espacios amplios para la realización de sus tradiciones; también expresaron sentir que su relacionamiento social ha sido modificado, debido a que se han enfrentado a otras formas de interacción; esto se refleja en lo expuesto por Soliay Fernández:
[...] el barrio de nosotros allá puee es algo libre que si tú haces una fiesta no hay problema, si tu tienes una diferencia con un vecino tampoco hay problema, ya me entiende, o sea, si los niños hacen bulla en el frente, el que tira piedras por decirte, nunca había problema porque son patios muy grandes, o sea con mucho espacio, eso aquí no. (S. Fernández, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Esta percepción, responde a las diferencias culturales existentes entre venezolanos y colombianos y, a la intervención de algunas estructuras de poder no estatales que median y condicionan las relaciones barriales; de ahí que se establezcan vínculos comunitarios que en algunos casos son distantes y restringen el desenvolvimiento e interacción con otros para evitar altercados o situaciones incómodas.
Es así, cómo es posible identificar que la migración y la reterritorialización conllevan transformaciones en las tradiciones individuales de los sujetos, lo cual es expuesto por Arévalo
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(2016) al plantear que en estos procesos, las identidades se pueden debilitar al quebrantarse las formas en que se vive la cotidianidad, la tranquilidad y la certeza; esto conlleva a que los sujetos intenten reconstruir en el nuevo territorio algunos de sus vínculos identitarios, permitiendo establecer relaciones que subsanen sus identidades. Además, la autora plantea que este proceso de reubicación, implica transformaciones en todos los aspectos de la vida de los migrantes, desde algo tan simple como un cambio de horario hasta la reconstrucción de su proyecto de vida en función de la nueva realidad.
4.3 La construcción de una identidad colectiva
4.3.1 La concepción del sujeto colectivo
La construcción de una identidad colectiva responde a la creación de lazos de pertenencia socioterritoriales que les permiten a los sujetos sentirse parte de un grupo apropiando ciertas características identitarias relacionadas con las tradiciones y costumbres de un territorio. Ahora bien, en el ámbito migratorio, la reflexión por la construcción de una identidad colectiva surge como aspecto necesario de analizar, puesto que en este fenómeno esa identificación con la colectividad, facilita que los sujetos puedan adentrarse dentro del nuevo territorio que se habita. De ahí que este apartado aborde la forma en la cual conciben la identidad venezolana, tanto los migrantes, como la población colombiana que habita el territorio.
En ese sentido, ha sido posible identificar que los participantes de la investigación han construido vínculos con el sujeto colectivo venezolano, que les permite desarrollar y expresar ciertas características identitarias diferenciadoras de otros grupos con los que interactúan como es el caso de los colombianos; entre estos aspectos diferenciadores, ellos resaltaron su conjunto de tradiciones, costumbres y formas de ser.
De ahí que los participantes refieran poseer formas de expresión social diferenciadoras que permiten mayor apertura para el encuentro y el “bochinche”, término utilizado para referirse a la alegría y el humor; también, en cuanto a sus costumbres, resaltan encontrar diferencias en las preparaciones gastronómicas, el lenguaje y la vestimenta. No obstante, expresaron que han
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enfrentado la necesidad de modificar algunas de estas particularidades en función de su adaptación territorial.
De este modo, como lo expresa Hernández (2016), los migrantes desarrollan una construcción discursiva y situacional de sus rasgos identitarios, los cuales se transforman en herramientas que les permiten integrarse en contextos que pueden ser adversos y desarrollar cierta estabilidad social, económica y familiar. De manera que, los migrantes venezolanos han comenzado a definir su identidad colectiva a partir de la lucha y fortaleza que han sentido al sortear las dificultades que acarrea enfrentar este proceso de reterritorialización.
Ahora bien, si los migrantes construyen una identidad colectiva en sus procesos migratorios, los actores y/o grupos con los cuales interactúan también crean y asumen una percepción sobre ellos; esto está directamente relacionado con los estereotipos conferidos a la identidad venezolana, construidos en función de la información entregada por los medios de comunicación y de las experiencias personales y sociales; y pese a que estas visiones en algunos casos se encuentran parcializadas, no reflejan la realidad y están orientadas hacia concepciones negativas, pueden ser asumidas como verdaderas; condicionando las interacciones entre colombianos y venezolanos. Un reflejo de esto, es lo dicho por Rosa Tamayo, quien mencionó:
[...] yo he escuchado mucho aquí que a los venezolanos le están haciendo muchos daños pero que yo haiga visto no, bueno de hecho esta semana que pasamos a La Cruz que el niño tenía una cita, que hacía media hora habían atracado muchacho que iba para el trabajo unos venezolanos pero es como lo que te digo lo que yo haiga visto no es lo que uno escucha. (R. Tamayo, Comunicación personal, 04 de mayo de 2021)
Esta percepción, que condiciona la forma en que el migrante interactúa con el territorio, atribuyéndole una carga negativa; otorga características comunes al otro, las cuales permiten crear un contexto en donde el migrante se ve como una persona no grata dentro de las relaciones sociales, invisibilizándolos por medio de acciones que restringen su presencia en el territorio; esto se ve reflejado en los entornos laborales y en la creación de imaginarios alrededor de lo venezolano; así
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pues, es posible encontrar en los relatos que algunas personas asumen que los migrantes les ha quitado el trabajo y las ayudas humanitarias.
No obstante, la presente investigación da cuenta que aunque Bello Oriente no es ajeno a algunos estereotipos negativos asignados a los venezolanos, ha podido consolidar con base en su interacción e integración con esta población, su propia percepción; esto se ha expresado en algunos de los discursos de los colombianos participantes, quienes refieren encontrar que estos sujetos han contribuido sustancialmente en los procesos que se desarrollan en el barrio, además de representar apoyo y amistad para aquellos que se han permitido relacionarse con ellos.
En suma, ha sido posible identificar que la construcción de una identidad colectiva posibilita a los migrantes tener unas referencias territoriales y, por ende, desarrollar un sentido de pertenencia con su país de origen; también durante la integración al nuevo territorio, pueden imprimir allí rasgos de sus identidades que permiten la reconstrucción de sus proyectos de vida y el alcance de esa estabilidad necesaria para desarrollar su vida cotidiana. No obstante, es preciso tener en cuenta que aquellos discursos que asumen a los migrantes a partir de cualidades negativas, no representan la realidad social del proceso migratorio y dificultan los procesos de reterritorialización.
4.3.2 Tradiciones Colectivas
Los sujetos en su interrelación con el medio que los rodea aprenden, apropian y/o moldean las costumbres y tradiciones colectivas del entorno que habitan, lo que les permite sentirse parte de un grupo más grande y diferenciarse de otros grupos con los que interactúan; en los procesos de movilidad humana, los migrantes enfrentan sus identidades colectivas a otras formas de habitar el territorio. De ahí que, este apartado busque la reflexión de aquellas tradiciones colectivas que los migrantes venezolanos han adquirido en su país y a su vez las que se han modificado o restringido dado su proceso migratorio.
Como lo expone Moraes (2009), en los procesos de movilidad humana, es importante analizar los contextos territoriales en los cuales se insertan los migrantes, dado que allí estos
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desarrollan algunas tradiciones que les permite mantener un vínculo con su país de origen; a su vez, esto permite que el migrante se inserte en las dinámicas del lugar de destino, por esto, es posible afirmar que este sujeto transita por lo menos entre dos territorialidades, creando prácticas transnacionales.
Al rastrear estas tradiciones territoriales en los relatos de los participantes de la investigación es posible identificar que estos cuentan con unas costumbres que han reterritorializado en Bello Oriente, entre ellas, se encuentra el ámbito gastronómico, el cual ha sido un elemento que les permite recordar y traer su país de origen al territorio colombiano, como también ha sido una herramienta que les ha posibilitado emprender y desarrollar una nueva oferta culinaria dentro del barrio, tales como: hallacas, pabellón, empanadas y arepas venezolanas.
Asimismo, han encontrado una forma de mantener algunas de las celebraciones de días especiales, a través de la reunión con compatriotas y colombianos, consiguiendo rememorar su país de origen y construir redes de apoyo. Lo anterior, se refleja en lo expresado por Karitza Godoy: “pues nosotros nos reunimos el día feriado, cumpleaños, los grupos, el mismo día que los muchachos cumplen, se parte la tortica, invitamos a los vecinos, a los más allegados, sea migrante o no” (K. Godoy, Comunicación personal, 26 de abril de 2021). Por su parte la familia Orta Fernández, destacó otras celebraciones por medio de las que mantienen vivas sus tradiciones colectivas, las cuales son: el día de la zulianidad, el 28 de enero (conmemoración del día de la independencia del estado Zulia, allí se exalta el sentido de pertenencia de los regionales), y el cañonazo de la hora venezolana, el 31 de diciembre.
Dichas celebraciones, permiten identificar que la población migrante en los espacios de arribo, procura continuar con aquellas tradiciones que realizaban en su país de origen, dado que estos intentan reconstruir su proyecto de vida tomando como referencia las condiciones que vivían previamente; además, esto les permite tener una conexión constante con sus tradiciones venezolanas, lo que fortalece su identidad colectiva.
No obstante, si bien la población participante de la investigación ha podido reconstruir algunas de sus tradiciones culturales en Bello Oriente, no todas pueden ser integradas y
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reproducidas en este nuevo lugar; dentro de los relatos de los migrantes venezolanos ha sido posible identificar que sus tradiciones se han limitado principalmente al ámbito familiar, puesto que no se ha dado una expresión cultural propia que congregue a toda la población venezolana que habita el barrio.
Por otra parte, las tradiciones y rasgos compartidos, también son expresados mediante prácticas colectivas, las cuales se convierten en un elemento que permite a esta población reunirse en función del fortalecimiento de una identidad nacional y/o para el desarrollo de acciones que posibiliten la integración en el territorio; asimismo, estas actividades, facilitan la construcción de redes de apoyo para la permanencia y, para la recepción y orientación de sus compatriotas en Bello Oriente.
De ahí que, las prácticas colectivas de la población migrante den cuenta de la relación, pertenencia y apropiación que estos construyen con los espacios que transitan; por lo cual, en el análisis de los procesos migratorios, como lo mencionan Mansilla e Imilán (2018) se requiere de la revisión de las formas de apropiación y significación territorial que los sujetos desarrollan en su vida cotidiana.
Estas prácticas colectivas que la población venezolana realiza dentro del territorio, se hacen presentes con los espacios de reunión que estos hacen con sus compatriotas y con colombianos en torno a la preparación y consumo de algunos platos de la gastronomía venezolana y colombiana, lo que les ha permitido irse adentrando dentro de las dinámicas relacionales del territorio y fortalecer las redes de apoyo; esto se ve reflejado en lo mencionado por Karitza Godoy:
Nosotros nos rotamos, por ejemplo nosotros tenemos una amistad colombiana, se llama John, allá arriba en las montañas, y a veces nos hablamos con él, él siempre viene de vez en cuando para acá, "mira, vamos a hacer una sopa en tu casa", "no, vayan", hacemos la sopa allá, un grupo, o por ejemplo aquí en casa de una amiga Anyuli, Nazareth, "vamos a hacer una sopa", la hacemos allá y un arroz con pollo, por ejemplo a mi no me ha tocado todavía porque estoy recién mudada aquí, no me ha tocado, pero las muchachas están atrás
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pa'que hagamos una, eso va pa' este mes que viene (K. Godoy, Comunicación personal, 26 de abril de 2021)
Estas prácticas sociales que permiten la apropiación del territorio que habitan, se ven fortalecidas por unos elementos contextuales que posibilitan a la población migrante venezolana en Bello Oriente, desarrollar actividades dentro del territorio; lo cual responde a la configuración histórica del barrio que favorece la inserción en las dinámicas comunitarias; adicionalmente, esas cualidades venezolanas que resaltan y se desarrollan en los procesos migratorios, tales como la lucha y el entusiasmo, contribuyen a la apropiación y fortalecimiento de la acción comunitaria.
Lo anterior, se ve reflejado en los relatos de los participantes cuando estos expresaron que se han integrado a las redes comunitarias que existen en el territorio, lo que les ha permitido ir reconociendo y fortaleciendo aquellos proyectos sociales presentes en el barrio, ya sean nacionales o internacionales, los cuales se convierten en un espacio para el encuentro con sus compatriotas y la población colombiana y, a su vez, son un lugar que posibilita la consecución de recursos para solventar algunas necesidades de su vida cotidiana.
No obstante, ha sido posible identificar tres elementos presentes en el territorio y las redes de acción comunitaria, los cuales condicionan las prácticas colectivas de los migrantes; el primero, se refiere a la dificultad de integrar lo venezolano dentro de las actividades barriales, ya que principalmente estas se hacen desde las concepciones de la población colombiana; el segundo, alude a la condición de irregularidad que presentan los venezolanos, lo que obstaculiza que estos puedan acceder a los recursos en las mismas condiciones que la población nacional y regularizada; el tercero, se remite a las condiciones sociales presentadas por Bello Oriente, donde se da el dominio y control territorial por parte de un actor ilegal armado que establece unas pautas de relacionamiento que interfieren en la manera en que los venezolanos se desenvuelven en el territorio.
En síntesis, las tradiciones y prácticas colectivas que realizan los venezolanos en Bello Oriente, han permitido que estos contribuyan y fortalezcan las redes de apoyo comunitarias, generando formas de apropiación territorial que facilitan la creación de lazos de pertenencia con el
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territorio que se consolidan con el pasar del tiempo, lo que genera un contexto propicio para la llegada de población venezolana al barrio. Teniendo presente este entorno, es necesario realizar acciones que favorezcan la multiculturalidad del territorio, posibilitando a los migrantes estar en las mismas condiciones que la población local y desenvolverse de manera adecuada en este nuevo espacio que habitan.
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5 Un breve cierre
El desarrollo de este apartado permite dar cuenta de los resultados que se han obtenido mediante el desarrollo del proceso de investigación, que buscaba analizar la forma en que se reconfiguraban las identidades de los migrantes venezolanos en el barrio Bello Oriente de la ciudad de Medellín; lo anterior, se realizó por medio de una indagación teórico-conceptual y el trabajo de campo, lo cual permitió tener perspectivas más amplias del fenómeno que se pretendía estudiar. Por esto, en este momento del texto, se pretende presentar algunas de las reflexiones generales que ha dejado la investigación.
Para iniciar, el análisis de diversas fuentes permitió reconocer que, si bien el fenómeno migratorio venezolano es una situación presente en los últimos años, es un proceso que se ha venido gestado a lo largo de décadas, debido a las dificultades sociales, políticas, culturales y económicas que ha enfrentado el país; las cuales han ido en detrimento de las condiciones de vida y afectan la adquisición de mínimos vitales de la población, a tal punto de que la permanencia en Venezuela para algunos se ha tornado insostenible.
Por lo anterior, este proceso migratorio masivo, ha generado cambios estructurales a nivel macro y micro en aspectos económicos, demográficos, sociales, políticos y culturales, tanto para Venezuela como para los países de arribo de su población, como es el caso de Colombia. De ahí que, con el paso del tiempo y el transcurrir de los flujos migratorios, en los territorios de acogida, se generen transformaciones territoriales que responden a la presencia de nuevos habitantes, o que para el caso de Venezuela, se presente una fuga de capital humano.
Este escenario, sumado al crecimiento de las cifras de migrantes venezolanos en Colombia, ha generado un reto para el gobierno, puesto que ha implicado un reacomodamiento institucional que permita enfrentar un fenómeno para el cual, el país no estaba preparado, debido a que al no tener experiencia como receptor de migrantes, no cuenta con políticas migratorias que respondan a las necesidades que demanda esta población.
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Ahora bien, durante el análisis de los caminos que han recorrido los migrantes para llegar a establecerse en el país, fue posible visibilizar que las políticas migratorias colombianas, han incidido en la manera en la que los migrantes realizan su tránsito y establecimiento en el territorio colombiano; a partir de esto, puede observarse que existe una estratificación de los seres humanos, la cual responde a la creación de una escala, en la que se considera que ciertos sujetos son “más dignos” de transitar y habitar un territorio que otros. Esto, se relaciona con lo mencionado por Bauman (2006), en su texto “La globalización: consecuencias humanas”, cuando este argumenta que, la globalización ha sometido a la civilización, en cuanto busca la uniformidad del globo, pero divide y excluye a aquellos que no cuentan con las capacidades para afrontar ese proceso de homogeneización; este sistema, según lo expone el autor configura una estructura que segrega, separa y margina social y selectivamente; es así como, en los procesos migratorios, se le asigna una posición de inferioridad a los migrantes, que les niega el acceso a sus derechos fundamentales y la posibilidad de exigirlos.
Esto también está relacionado con lo expuesto por Quijano (2014), quien plantea que la globalización presenta una clasificación social mundial que parte de la idea de que existen razas; lo cual, configura relaciones basadas en la superioridad e inferioridad de las poblaciones; según el autor, esto también se ve reflejado en una jerarquización de los gentilicios que asigna lugares y posiciones sociales; de ahí que se creen imaginarios colectivos que apuntan a la creación de estereotipos y asignación de roles antagónicos, que dan como resultado la aparición de prácticas y discursos xenófobos y aporófobos.
En ese sentido, los procesos migratorios, no están exentos de atravesar lo anteriormente expuesto, debido a que los migrantes son vistos como entes ajenos a los territorios, quienes llegan a cometer delitos y apropiarse de recursos que no les corresponden. Esta concepción genera un entorno hostil y poco favorable, que afecta la dignidad humana y la reterritorialización de quien ha abandonado su lugar de origen para buscar mejorar sus condiciones de vida.
Sin embargo, ante este escenario que dificulta el tránsito de la población a nuevos lugares, surgen las formas de organización social de los sujetos, que posibilitan y fortalecen la migración, expresadas en redes de apoyo que construyen y mantienen los migrantes venezolanos durante su
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tránsito y establecimiento en Colombia, lo que ha permitido reconocer rutas migratorias, instituciones de apoyo, lugares de destino, recursos y facilidades para la migración; esto contribuye a que ciertos territorios se conciban como lugares propicios para la llegada y establecimiento de la población migrante en el país.
Es así, como ha sido posible reconocer que Medellín es lugar de destino para la migración venezolana, porque se percibe como un territorio que brinda mejores condiciones para los migrantes, dado que estos han construidos imaginarios de la ciudad, que responden a las redes de apoyo e información recibida por esta población, las cuales apuntan a obtener mayores facilidades socioeconómicas y de inserción.
Además, en lo que se refiere propiamente a Bello Oriente, este se ha convertido en un barrio propicio para la llegada de población venezolana, puesto que arribar a un territorio que cuenta con migrantes de múltiples procedencias que han conseguido establecerse en él, genera contextos favorables para la migración y los procesos de reterritorialización; puesto que quienes llegan en un comienzo, comparten historias y experiencias que dan cuenta de una cierta estabilidad alcanzada y, reflejan la posible seguridad y tranquilidad que podrían alcanzar futuros migrantes al habitar estos espacios.
Esto también puede estar presente en territorios cuya historia y particularidades son similares a las de Bello Oriente, puesto que se convierten en espacios donde la interculturalidad aparece, dada la presencia de actores de diversas proveniencias; lo que ha generado que los lugares de arribo pasen por transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, en función de los procesos de inserción y adaptación de los nuevos habitantes, los cuales, en su interacción con el barrio y sus moradores han ido transformando las dinámicas sociales y plasmando algunas características de su identidad.
Dichas transformaciones han posibilitado reconocer que el lugar de procedencia, viaja de manera simbólica con el migrante, convirtiéndose en un elemento que se plasma en los lugares en los cuales ocurre la reterritorialización, en función de conseguir reconstruir ciertos vacíos que ha dejado el abandonar físicamente el lugar de origen. De ahí que en el territorio de arribo, se generen
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cambios a nivel social, cultural, económico, político y relacional que responden a las necesidades de estos nuevos actores y que a su vez diversifican los territorios.
Además, el establecimiento en un lugar por parte de la población migrante venezolana, ha implicado un reacomodamiento simbólico-cultural, en el que se reconoce que el territorio de arribo posee diferencias climáticas, geográficas, sociales, culturales, económicas y políticas, a las cuales se van adaptando, en función de poder establecerse y reconstruir su proyecto de vida. Por esto, el proceso de reterritorialización puede llegar a ser complejo, puesto que implica entrar en un debate con otras formas de ser y habitar, que pueden llegar a ser poco conocidas por los sujetos.
Lo anterior, en el caso de la migración venezolana a Bello Oriente, ha generado un contexto en el cual los migrantes han desarrollado la percepción de que ellos deben adaptarse a las formas de ser y habitar el territorio, lo que afecta la visión de que los lugares de arribo también se transforman en función de la llegada de los nuevos pobladores. Por esto, es necesario llevar a cabo acciones que permitan la estadía y establecimiento de la población migrante en los territorios de arribo.
Ahora bien, el establecimiento de la población migrante en los territorios de acogida, conlleva a que estos pasen por un proceso en el que se reconfiguran, transforman, fortalecen o suprimen, ciertos rasgos característico que hacen parte de la identidad individual y colectiva de los migrantes en su tránsito por los diferentes lugares. Tal es el caso de los participantes venezolanos del proceso investigativo, quienes a través de sus relatos manifestaron que su identidad nacional se ha visto fortalecida, en tanto reconocen que existen algunas diferencias entre colombianos y venezolanos, con las cuales se sienten o no identificados.
Esto les ha permitido, reconocer ciertas características identitarias que les son ajenas, las cuales se adaptarán y apropiarán o se ignorarán y/o contribuirán al fortalecimiento de lo que es considerado como propio; es así, como esto permite afirmar que la construcción de las identidades individuales y colectivas toman fuerza en la medida en la que se compara y se crean límites con la cultura de acogida.
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Además, en el nuevo territorio que habitan los migrantes posee otras formas de ser y estar desconocidas para ellos, las cuales inciden en su vida cotidiana e implican reconstruir aquello que se ha abandonado; por esto, a medida que los migrantes se van insertando y adaptando a las dinámicas sociales del lugar de acogida van transformando sus hábitos cotidianos, sus formas de interacción, sus arraigos, su sentido de pertenencia, entre otros, en función de sentirse parte del nuevo espacio y tener una mejor comunicación con toda la población que reside allí. De ahí que, el proceso de migración y reterritorialización genere un reacomodamiento simbólico-cultural que propicia un cambio en las cualidades identitarias de los migrantes, dado que estos no pueden reconstruir completamente su identidad socioterritorial, ya que este nuevo lugar que habitan presenta condiciones contextuales diferentes que impiden llevar a cabo de lleno sus costumbres.
Sin embargo, aunque la población venezolana que habita Bello Oriente realice un proceso de comparación entre la cultura de origen y la de acogida, reconociendo las diferencias y similitudes existentes, para posteriormente adaptar algunos de esos rasgos diferenciadores, es pertinente señalar que, el territorio también es impregnado por las costumbres venezolanas, lo cual se ve reflejado principalmente en la oferta gastronómica, dando cuenta de un proceso bidireccional de transformación identitaria y cultural, que enriquece la diversidad del territorio y favorece la integración de estos nuevos moradores.
De este modo, es posible reconocer que los migrantes en su tránsito y establecimiento llevan consigo recuerdos, experiencias, memorias, tradiciones, costumbres, hábitos, objetos, entre otros, que tienen un valor dentro de su configuración identitaria; por lo cual, al momento de llegar a un nuevo espacio, los sujetos intentan impregnar el territorio de arribo, de esas formas de habitar que habían desarrollado en su país, con el objetivo de rememorar su origen y reunirse con sus compatriotas alrededor de estas prácticas.
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6 Las vías por transitar
El desarrollo de este proceso investigativo ha permitido reconocer algunas orientaciones que pueden ser oportunas en futuras investigaciones y proyectos de intervención relacionados con la migración, territorio, reterritorialización e identidad; por esto, este apartado pretende proporcionar algunas vías teóricas, conceptuales, metodológicas e interventivas que puedan ser la base para futuras acciones entorno a la migración.
Para iniciar, cabe mencionar que los procesos migratorios demandan la necesidad de realizar intervenciones que no solo trabajen en función de suplir las necesidades básicas de subsistencia de los migrantes, sino que también integren a las poblaciones receptoras; esto porque para garantizar procesos adecuados de reterritorialización es propicio que se planteen y ejecuten estrategias que sensibilicen a la comunidad en general entorno a la mitigación de prácticas xenófobas; por lo que desde el Trabajo Social, es necesario construir estrategias de intervención participativas que posibiliten la integración de la población migrante en los territorios que habitan, favoreciendo que estos puedan reconstruir allí, su proyecto de vida y plasmar sus expresiones identitarias.
Asimismo, desde Trabajo Social, es pertinente construir rutas de intervención que apunten al reconocimiento y fortalecimiento de las potencialidades de los migrantes desde enfoques resilientes, para que estos puedan desarrollar herramientas que les posibiliten llevar a cabo la reconstrucción de sus proyectos de vida en los territorios en los cuales se establecen, lo que genera que se de la configuración de ambientes propicios para la migración y radicación de esta población.
Además, la intervención por parte del trabajador social con migrantes, implica un deber ético en el que se lleven a cabo procesos que denuncien las condiciones desfavorables por las cuales atraviesan los migrantes, que son el resultado de acciones institucionales ineficientes que no responden a la realidad migratoria, sino que abordan a la migración desde la securización y los estereotipos negativos, asignando ciertas características generales a toda la población migrante.
Por lo anterior, surge la necesidad de crear una política pública, que permita subsanar las
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dificultades que enfrenta esta población en su proceso, posibilitando que colombianos y venezolanos estén en las mismas condiciones y, que a su vez, se fortalezcan los territorios que habitan, mediante procesos de sensibilización. De igual forma, la puesta en marcha de una política pública migratoria podría mitigar las acciones contradictorias que ha realizado el Estado Colombiano frente al fenómeno migratorio venezolano, puesto que sus lineamientos de acción se enmarcan bajo requerimientos legales excluyentes.
En cuanto a las vías investigativas que pueden ser abordadas, es preciso mencionar que arribar a un territorio que cuenta con migrantes de múltiples procedencias que han conseguido establecerse en él, genera contextos propicios para la migración y los procesos de reterritorialización; puesto que quienes llegan en un comienzo, comparten historias y experiencias que dan cuenta de una cierta estabilidad alcanzada y reflejan la posible seguridad y tranquilidad que podrían alcanzar futuros migrantes al habitar estos espacios. Esta visión, ha sido poco desarrollada en investigaciones, puesto que es común encontrar estudios que señalan que los migrantes construyen y se establecen en colonias cuya población proviene de una sola nacionalidad; por lo anterior, es necesario desarrollar investigaciones que se orienten al reconocimiento de esas redes tejidas en estos territorios multiculturales y su función en los procesos migratorios y de reterritorialización.
También, este proceso investigativo deja una puerta abierta frente a la investigación alrededor de las formas de consumo gastronómico y el desarrollo de las tradiciones colectivas de la población migrante, puesto que ha sido posible reconocer que esto contribuye a la reconstrucción de la identidad de los sujetos, ya que la preparación de comidas del país de origen permite tener una conexión con su proveniencia y reunirse con otros compatriotas.
Además, en el desarrollo de procesos investigativos que abordan la identidad, es necesario retomar perspectivas que reconozcan la particularidad de los sujetos, evitando así visiones totalizadoras y homogeneizantes, que impidan reconocer la singularidad y la experiencia individual. Lo anterior, se puede realizar por medio de la construcción de metodologías interactivas y participativas que permitan desarrollar espacios en los cuales los participantes tienen una expresión, cuestionamiento y reflexión de su experiencia propia y debaten sobre las trayectorias
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comunes con los otros sujetos.
Estas metodologías, pueden ser acompañadas del uso de referentes teóricos que puedan relacionarse en función de desarrollar visiones integrales del fenómeno migratorio, puesto que durante este proceso investigativo el reconocimiento y uso de teorías, perspectivas teóricas, campo de estudio, entre otros, posibilitó reconocer que diversas formas de comprender la realidad pueden ser asociadas en función de adquirir una mirada holística del problema de investigación, que fortalece el proceso que se pretende realizar.
Finalmente, se reconoce que el desarrollo del proceso investigativo en relación con una línea de profundización posibilitó identificar en las diversas temáticas abordadas por los grupos, algunas experiencias y resultados en común, frente al análisis de la migración, el territorio, la reterritorialización y la identidad, lo que permitió rectificar y orientar los nortes investigativos.
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Anexos
Anexo 1. Acuerdo de participación
ACUERDO DE PARTICIPACIÓN EN EL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
Identidades en tránsito: proceso migratorio venezolano en la ciudad de Medellín
LÍNEA DE PROFUNDIZACIÓN EN PROBLEMAS SOCIALES CONTEMPORÁNEOS
DEPARTAMENTO DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
Yo __________________________________________________________________________ identificado(a) con el documento de identidad número __________________________, a la de edad de _____ años. autorizo que mi testimonio individual sea recopilado de acuerdo con los siguientes parámetros:
1. Ser entrevistado(a) por los estudiantes de la Universidad de Antioquia.
__ Si __ No
2. Permitir que la entrevista sea grabada
__ Si __ No
3. Permitir que la entrevista sea transcrita
__ Si __ No
Sí respondí sí al punto 1:
¿Estoy de acuerdo en permitir que parte de la entrevista sea utilizada para la elaboración del informe final del proyecto de investigación y artículos de investigación?
__ Si __ No
En caso del registro fotográfico:
No aplica ____
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¿Estoy de acuerdo con ser fotografiado por los estudiantes de la Universidad de Antioquia?
__ Si __ No ¿Estoy de acuerdo en que mi rostro aparezca en las fotografías? __ Si __ No ¿Estoy de acuerdo en que mi nombre sea asociado en la fotografía? __ Si __ No
Observaciones:__________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________ _____________________________________________________________________________
Protección de datos personales En caso tal de que mi participación dentro del proyecto de investigación ponga en riesgo mi salud, seguridad, intimidad o privacidad, puedo solicitar a quienes conforman el grupo investigador que algunos de los datos personales sean omitidos conforme con las siguientes consideraciones:
Anonimato El anonimato posibilita que los relatos que sean suministrados por parte de los partícipes del proyecto, no sean identificados con su nombre real en la elaboración de los informes de investigación y demás publicaciones; es así, que en el momento de publicar la información los datos que se señalen como protegidos serán ocultados. A continuación, señale aquellos datos que considere precisan ser ocultados:
1. Nombres y apodos.
__ Si __ No
2. Lugares geográficos
__ Si __ No
3. Especificaciones respecto a sus actividades laborales
__ Si __ No
4. Datos de familiares o personas cercanas y/o terceros
__ Si __ No
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5. Otro dato ___ ¿cuál? _______________________________________________________
___________________________________________________________________________
Mi participación en el proyecto de investigación se hace de manera voluntaria, gratuita y en cualquier momento puedo tomar la decisión de no formar parte y retirarme si así lo deseo. Declaro que he leído y/o se me ha sido explicada la información contenida en el presente acuerdo de presentación del proyecto y han sido aclaradas todas mis dudas por parte del equipo investigador.
Firmado el día ___ del mes __ del año 20 __ en la ciudad de ____________________________.
_____________________________
_____________________________ Firma del participante
Firma del coordinador de la actividad
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Anexo 2. sistema categorial
Sistema categorial
Categoría Subcategoría Observables / Descriptores Migración Movilidad: desde esta subcategoría se abordarán los aspectos presentes dentro del proceso de migración, en cuanto al tránsito desde el lugar de origen.
-
Causas: motivos macrosociales y microsociales que llevan a los sujetos a tomar la decisión de desarrollar el proceso migratorio.
-
Fines: objetivos que se trazan al realizar el proceso migratorio.
-
Facilitadores: factores que permiten la movilidad.
-
Condicionantes: factores que restringen y dificultan la movilidad.
-
Consecuencias: acontecimientos derivados de la migración
-
Permanencia: tiempo en el cual se permanece o desea permanecer en el nuevo entorno.
-
Tránsito: desde aquí se recuperará las experiencias en el tránsito desde Venezuela hacia la ciudad de Medellín Territorio Reterritorialización:
desde esta subcategoría se abordarán los aspectos que se desarrollan en el momento del tránsito y asentamiento en un nuevo territorio.
-
Adaptación: desde aquí se aborda la relación con el territorio en términos de relación, percepción y apropiación del territorio. Además, de la relación con el territorio de origen.
-
Dificultades: factores territoriales que se les hacen difícil a los migrantes
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132
-
Facilitadores: factores territoriales que posibilitan reterritorializar.
-
Construcciones materiales: objetos físicos que hacen referencia al territorio de origen.
-
Construcciones simbólicas: significados, percepciones y creencias
-
Diferencias territoriales: diferencias existentes entre el territorio de origen y el de llegada.
-
Tensiones: factores identitarios que generan disputas entre las diferentes identidades de un territorio. Físico:
se abordará aspectos estructurales del territorio.
-
Recursos: aquellos factores físicos que permiten satisfacer una necesidad al sujeto.
-
Ubicación geográfica: localización geográfica teniendo en cuenta aspectos económicos, culturales e históricos. Relacional: se hará el abordaje de las relaciones que teje el migrante en el territorio.
-
Interacción: influencia recíproca entre los sujetos y su contexto
-
Redes: vínculos construidos en el lugar de origen, durante el recorrido y en el asentamiento Poder:
serán abordados los diferentes medios y niveles de control del territorio.
-
Normas: relaciones construidas con las estructuras de poder Identidad Individual: en esta subcategoría se abordarán aspectos individuales de los sujetos que configura su identidad.
-
Autopercepción: definición de sí mismos.
-
Rasgos particulares: características diferenciadoras de los sujetos.
-
Tradiciones: hábitos identitarios del migrante.
IDENTIDADES EN TRÁNSITO: PROCESO MIGRATORIO VENEZOLANO EN LA CIUDAD DE MEDELLÍN
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-
Sentido de pertenencia: identificación del sujeto con los diferentes aspectos de su vida
-
Significados individuales:
representaciones que los sujetos le dan a su identidad.
Colectiva: se abordarán aspectos desde una perspectiva colectiva, que configuran la identidad de los venezolanos.
-
Rasgos comunes: características similares entre los distintos sujetos.
-
Tradiciones: costumbres socioculturales de un grupo.
-
Valores: cualidades y virtudes que se refieren a la identidad de los migrantes.
-
Significados colectivos:
representaciones que los colectivos le dan a la identidad.
-
Prácticas colectivas: acciones realizadas por los grupos de migrantes.
Cita: Gutiérrez Gallego, Laura, Montoya Tapias, Harol, Saldarriaga Castrillón, Katherine (2022), Identidades en tránsito : proceso migratorio venezolano en la ciudad de Medellín, Universidad de Antioquia, p. N. https://hdl.handle.net/10495/30384