y Mayo de 2025 | N.° 105 Efemérides del saber Conjunciones, tiempos y alegorías
Portada: Otra sección de Biblioteca General Universidad de Antioquia - 1935 Archivo fotográfico (Memoria Institucional) Ley 23 de 1982 / Cap.3 (Art.32) Es permitido utilizar obras literarias o artísticas o parte de ellas, a título de ilustración en obras destinadas a la enseñanza, por medio de publicaciones, emisiones de radiodifusión o grabaciones sonoras o visuales, dentro de los límites justificados por el fin propuesto, o comunicar con propósitos de enseñanza la obra radiodifundida para fines escolares, educativos, universitarios y de formación profesional sin fines de lucro, con la obligación de mencionar el nombre del autor y el título de las obras así utilizadas.
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Otra sección de Biblioteca General (Vista 2). Universidad de Antioquia - 1935. Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Presentación Por: Lizeth Andrea Aristizábal1 Una frase está instalada en la entrada de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz: “Somos el alma de la universidad”. Un calificativo muy preciso para un sitio, habitado día a día por un gran nú mero de personas que hacen parte de la comunidad académica o de la sociedad en general, ya sea como lugar de encuentro, de conversación, para adquirir nuevos conocimientos o leer las historias resguardadas en sus estantes, independientemente del motivo que orienta el paso por la biblioteca, lo cierto es que nadie sale igual de su visita por ésta.
Esto que sabemos hoy con mayores argumentos, lo presen ciaron también otras generaciones que, antes de nosotros, tran sitaron estos recintos de cultura y esculcaron sus libros en busca de respuestas, presencias que en su momento constituyeron la cotidianidad del espacio y se pensaron el rol de la biblioteca dentro de la universidad o por fuera de esta. Gracias a ellas, sabemos que no todos nuestros interrogantes tendrán respuesta en el texto escrito, ni en las páginas de todos los libros, también
1 Bibliotecóloga. Empleada Sistema de Biblioteca Universidad de Antioquia
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descubrimos que, en el espacio bibliotecario, siempre será ne cesario incluir otras formas de la palabra, mismas formas que son, ante todo, posibles escenarios políticos y culturales para el encuentro, el diálogo con el otro, la anécdota. Un lugar vivo, como lo es una biblioteca, ejerce un diálogo constante con las comunidades en las cuales está inmersa y que, a su vez, invitan a estas últimas a pensarse desde su constitución. Las bibliotecas han sido reflejo de ello, al configurarse como urnas que res guardan y organizan el conocimiento, pero también lo sacan de sus estantes para dinamizarlo en espacios que propician su reinterpretación, pues en su quehacer cotidiano, han sido ob jeto de múltiples reflexiones en torno a su esencia, su función y su futuro.
En las páginas siguientes, los lectores podrán constatar que no exageraba Umberto Eco al afirmar la imposibilidad de concebir una universidad sin biblioteca. En el caso de la Uni versidad de Antioquia, asomarse a su historia significa toparse una y otra vez con este espacio, como si fuera la biblioteca un hilo conductor de sus momentos fundacionales. Un ejemplo de ello es la revista RUA que por décadas funcionó con Biblioteca General, o qué decir de la presencia regional de la institución que presenta una gestión del conocimiento por medio de sus bibliotecas donde hace presencia. También la creación del pro grama de Historia, cuya apertura estuvo estrechamente ligada a la colección de periódicos conocida hoy como fuente primaria de investigaciones, acervo que hasta 1975 fue resguardada en distintos espacios de la entonces denominada Biblioteca Ge neral. Aquella información, no sólo proporcionó las fuentes necesarias para conformar el currículo del programa, sino que también evidenció la biblioteca como un eje articulador del conocimiento.
Reunir algunas de las voces que han reflexionado en torno a lo anterior, constituye el propósito del presente número. Desde los planteamientos hechos ya hace más de 166 años en la revis ta “Bibliotecas de señoritas”, que en su momento se preguntó sobre el ejercicio de la escritura, hasta las reflexiones que nos
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Mayo de 2025 deja Rodrigo García sobre el devenir histórico institucional, la relación interdisciplinar de historiadores-biblioteca y la riqueza informativa de las colecciones, estas últimas, nombradas con más detalle por Laura Franco quien, al igual que muchos, se ha preguntado por aquello que se guarda en una biblioteca, cuya reflexión en una ciudad de cuatro siglos como Medellín, activa una mirada dinámica del patrimonio bibliográfico del que, como alguna vez se mencionó “es también acontecer y relato cultural”. En otro artículo, Andrés Acosta profundiza en el pensamiento como un ejercicio que otorga estética al saber y a la vida, sin importar el lugar, el momento o el contenido como excusa, porque toda lectura es camino de aprendizajes. Así mis mo, la coincidencia temporal entre la fundación de la biblioteca y el surgimiento de la revista universitaria se pone en manifiesto en el texto de Almary Gutiérrez sobre las actuales tendencias de digitalización de acervos, con contenidos históricos que confi guran desde la universidad, nuevos formatos y escenarios para la producción y circulación del saber. Finalmente, la efeméride no estaría completa sin retomar las profundas enseñanzas de Carlos Gaviria Díaz, cuya documentación es ya una parte de los grandes legados que compendian el universo informacional bibliotecario, donde reposan su archivo y su biblioteca personal, por ello se invoca también su última conferencia que es tan sólida y vigente en sus postulaciones.
Asomarse al pasado, siempre nos dará pistas para compren der el presente, por esa estas conjunciones y alegorías hablan de tiempos convertidos en efemérides múltiples de la Alma Mater: Sistema de Bibliotecas, Revista, Programa de Historia, Colección de periódicos Presencia Universitaria en Regiones, por mencionar esos proyectos que son bandera del saber y de la institución. En el caso de la biblioteca, indagar por sus inicios nos lleva a la pregunta por su lugar en el futuro. El Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia cumple 90 años en un contexto de transformaciones sociales, culturales y di gitales que ha modificado de forma irreversible la manera en que accedemos y nos relacionamos con la información. Este
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aniversario es una oportunidad para pensarnos la esencia de un espacio cuyo propósito debería ir más allá de ser custodia y guardiana de la información. Poner a esta última a conversar con las comunidades, representa una de las formas de asumir la biblioteca como espacio dinámico, de reconocer su aporte en la construcción identitaria y el rescate de la memoria social y colectiva. Porque como lo mencionó ya alguien en algún mo mento “siempre será más fácil someter a un pueblo desmemoriado”.
Colección de Periódicos. Universidad de Antioquia - 1975. Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
A celebrar y conmemorar la biblioteca y la historia Por: Rodrigo de J. García Estrada1 Ambas tienen razón de ser por servir a la memoria colectiva, a la formación de sentido, al cultivo de la inteligencia, las artes y las ciencias. Las bibliotecas en un primer momento organizadas por monarcas, príncipes y mecenas aficionados a la sabiduría de los antiguos cumplieron funciones públicas, nuclearon a escri tores, pensadores, copistas y cultivadores de ciencias y saberes. Pronto se hicieron públicas o se integraron a las universida des para estar al servicio de los maestros y los jóvenes que en ellas se formaban. Entre sus colecciones no faltaban historias del derecho romano, derecho canónico, historias universales, historias nacionales (Francia, España, Inglaterra), o esos libros incunables copiados a mano o impresos, recubiertos en piel de carnero, crónicas de Indias, crónicas de ciudades, historias provinciales. Esos textos eran requeridos para la enseñanza de derecho, filosofía, teología y ciencias naturales, tanto en
1 Historiador. Actualmente oficia como Jefe del Departamento de Historia
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Mayo de 2025 aquellas universidades que desde sus inicios otorgaban títulos superiores, o en las que, como la Universidad de Antioquia, impartían las cátedras cuyos conocimientos luego eran refren dados en las primeras, mediante un examen público evaluado por maestros reconocidos.
Tanto la biblioteca universitaria, como el programa de His toria han sido tardíos con relación a la historia institucional; producto de experiencias disímiles y discontinuas, resultado de avatares y luchas que han dejado marcas. La primera colección de libros que pudiera llamarse “biblioteca” corresponde a sus inicios franciscanos y republicanos, requeridos para la enseñan za de gramática y filosofía, algunos textos de jurisprudencia, geografía y física; en 1870 la biblioteca reunía algo más de
2.300 volúmenes que sirvieron para crear la Biblioteca (pública)
del Estado, anexa a la Universidad, vinieron años de intentos de enajenación, reorganizaciones, crecimiento paulatino de colecciones hasta que en 1935 el rector Clodomiro Ramírez nombró director de Biblioteca a Alfonso Mora Naranjo, quien es considerado el fundador del Sistema de Bibliotecas como dependencia administrativa, caracterizada por su diversidad y riqueza de colecciones, servicios incluyentes y modernización permanente que este año cumple 90 años.
Por su parte, la enseñanza de temas históricos en la Uni versidad se remonta a tiempos de los franciscanos, cuando se enseñaba historia eclesiástica y desde 1821, al crearse el Colegio de Antioquia, empezó a impartirse las cátedras de “cronología e historia”, historia e instituciones de derecho civil romano, disciplina e historia eclesiástica, e instituciones de derecho romano. La necesidad del saber histórico como formadora de ciudadanos y profesionales fue mucho más evidente durante la segunda mitad del siglo xix. Se enseñaba Historia Universal, a cargo de Mariano Ospina Rodríguez, Guillermo Restrepo, Román de Hoyos y Álvaro Restrepo Eusse. En la década de
1880 se creó la cátedra de “Historia Patria” a cargo de Eduardo
Antonio Hoyos Ángel, mientras que Eduardo Zuleta enseñaba Historia Antigua e Historia moderna, y una “Historia Especial
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de Colombia”. El 14 de diciembre de 1962 se creó el Instituto de Estudios Generales de la Universidad de Antioquia, uno de cuyos departamentos o secciones fue el de Historia, desde el cual un grupo de docentes propuso, promovió e hizo las gestiones para fundar el programa de Historia. Este año se conmemoran
50 años de aquella labor con sus tres fechas institucionales: el
13 de mayo cuando el Consejo Directivo de la Universidad de
Antioquia, por el Acuerdo 14 de 1975 creó el programa de His toria, adscrito a la Facultad de Ciencias y Humanidades; el 25 de junio cuando por acuerdo 5 dicha determinación fue ratificada por el Consejo Superior, y el 12 de septiembre, cuando el Icfes concedió licencia para iniciar labores al programa. Desde entonces la Biblioteca empezó a recibir un nuevo tipo de usuarios, los estudiantes de historia y sus docentes que, para sus cursos, trabajos de grado e investigaciones deben habitar, conocer y frecuentar las colecciones bibliográficas, hemerográ ficas y documentos de archivo que salvaguarda este lugar central del Alma Mater. Para quienes vivimos dicha experiencia, los recuerdos de aquellas jornadas, días, meses y años se atesoran como los más preciados y valiosos de nuestro proceso de forma ción para este oficio. Ese lugar físico de la biblioteca, integrado por salas, colecciones, anaqueles y espacios dispuestos para el trabajo intelectual, conduce a su vez, en el tiempo transcurrido por la búsqueda guiada por una pregunta, a senderos y paisajes inconmensurables, mundos imprevistos y fronteras desconocidas. Al mismo tiempo, luego del encuentro con los datos, imágenes, palabras y testimonios en las páginas de un libro, periódico o documento de archivo, sentir esa emoción que nos permite res ponder preguntas y pasar, en el acto, a ese momento íntimo de la escritura que luego permite producir los textos que, después de un proceso de manufactura se convierte, a su vez, en libros, revistas y otras formas de preservar y transmitir el conocimiento. Para quienes habitamos por años el cuarto piso de la Bi blioteca, donde se encuentran las Colecciones Patrimoniales y se guardan verdaderos tesoros de las ciencias, la literatura y las artes, también fue el lugar de encuentro con funcionarios
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Mayo de 2025 que descubrieron el valor de apoyar a los investigadores en sus pesquisas y se volvieron eruditos de esos laberintos de anaque les. Aquellas salas permitieron conocer a Jaime Sarrazola, con su amabilidad, disposición de servicio y quien amenizaba las consultas con música de la emisora cultural de la Universidad y a veces un café; a amables conversadores y servidores de las colecciones de prensa como Jaime Sosa y Lázaro López. Tam bién fue el lugar de encuentro con otros colegas en proceso de formación y con maestros reconocidos de otras universidades del país y del extranjero, quienes venían a Medellín para con sultar en nuestra biblioteca una de las mejores colecciones de prensa, libros antiguos y archivos personales del país. Pero la biblioteca ha sido, además, un lugar de formación de historiadores no sólo por las colecciones que alberga, sino porque ha permitido a muchos estudiantes de Historia prestar sus servicios como auxiliares o monitores, para ayudarse con la manutención, pero sobre todo para aprender y aportar a la formación, preservación y organización de sus colecciones. Un proyecto de relevancia fue el que vinculó a varios historiadores en formación al Archivo personal del expresidente Carlos E. Restrepo, el cual fue donado por disposición testamentaria de este exrector a la Universidad, como luego lo hicieron otros empresarios y hombres públicos de esta familia. Según el testimonio de uno de aquellos jóvenes, el histo riador y docente Giovanni Restrepo Orrego, en 1985 empezó a desempeñarse como auxiliar de este proyecto, al igual que los estudiantes (actualmente historiadores), Gloria Bonilla Vé lez, Álvaro Casas Orrego, Juan Carlos Vélez Rendón y Sergio Arroyave Maya, para organizar y analizar la documentación producida por el expresidente Restrepo entre 1885 y 1937, aproximadamente 490.000 folios, con información sobre las actividades comerciales, familiares, sociales y políticas. Este proyecto fue auspiciado por el Banco de la República y estuvo bajo la coordinación de los docentes Fernando Correa y Consue lo Puerta, del Departamento de Historia. Valga decir que este grupo de trabajo organizó el archivo por fondos documentales
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(Familia, Correspondencia enviada, Correspondencia recibida y Miscelánico) y que su trabajo contribuyó a conocer el contenido, fechas, temáticas y autores de la documentación que compone este archivo y que ahora se puede consultar en el catálogo pú blico de la biblioteca que es asequible a cualquier persona del mundo con acceso a internet.
Es igualmente importante mencionar que los archivos perso nales de la Biblioteca, sus colecciones patrimoniales, bibliografía de referencia y general han sido fuente primordial de numerosos trabajos de grado y tesis de pregrado, maestría y doctorado de los historiadores que han obtenido su título en nuestra Alma Mater, en la Universidad Nacional de Colombia (Sede Medellín) y en la Universidad Pontificia Bolivariana. Obras resultado de rigurosas investigaciones que han aportado nuevo conocimiento a la historiografía regional y colombiana y que por lo tanto han sido publicadas por prestigiosas editoriales y revistas académicas nacionales e internacionales. Entre estos, algunos trabajos de nuestro pregrado se han dedicado a analizar y valorar las colec ciones patrimoniales de la biblioteca: José Fernando Londoño Rojas “Colombia Revista Semanal, Índice, 1916-1922”; Fredy Val derrama “Análisis Historiográfico y Temático de la Revista Anales de la Academia de Medicina de Medellín”; Margarita Granada Ruiz “La colección de Hojas Sueltas como fuente histórica regional. Antioquia 1877-1891; María Isabel López Gil “Los Folletos Mis celánicos publicados en Colombia entre 1810 y 1930: Un medio de difusión de ideas y opiniones; Sonia Jiménez Jiménez “Reír es perjudicial para los negocios. Prensa satírica en Medellín: El Bateo entre 1926 y 1939”; Juan Camilo Marulanda Cataño y Elsa Ivonne Alarcón Marín “Análisis, indización y digitalización de la publicación seriada “Semana”, divulgación en Bogotá durante el periodo 1946-1961”; Mónica Ocampo Castrillón “Informe de organización del fondo Benigno A. Gutiérrez 1917-1955 de la sala patrimonial”.2
2 Datos basados en la información del archivo de gestión administrativa y académica
que hace parte del Departamento de Historia
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Mayo de 2025 Este lugar, en el corazón de nuestra ciudad universitaria, se queda en el alma de quienes vivimos los años juveniles como estudiantes en sus salas, buscando un libro, una revista, un periódico útil para resolver nuestras dudas o preguntas de investigación. Allí nos habitó el asombro ante el encuentro con grandes obras de la literatura, las artes y las humanidades. En ese lugar están esas obras cumbre del pensamiento y las letras. Reverenciamos los 36 tomos de la Enciclopedia Francesa escrita por Voltaire, Diderot, Montesquieu, D’Alambert y otros autores en su idioma original (editados en 1778), así como otros tex tos de autores de renombre de dicha nacionalidad, tan caros para Occidente. Nos dejamos sorprender por las memorias de viajeros como Alexander von Humboldt de la cual se cuenta con ediciones en francés (de 1815) y español (de 1826), o con primeras ediciones de otros viajeros como Boussingault, Reclús, Saffray, Von Schenk, Hettner, por mencionar a algunos. Es po sible permanecer estupefactos ante los libros facsimilares de los libros producidos por la Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis, con dibujos y pinturas de Francisco Javier Matís y Salvador Rizo Blanco. Lo mismo puede despertar el instante en el que pasamos nuestra mirada por un documento de los archivos personales, las Hojas Sueltas, los Folletos Miscelánicos, los periódicos del siglo xix y xx, la Revista Colombia u otras publica ciones del mismo valor. En fin, mientras haya espíritus inquie tos, “monstruos de curiosidad y valor”, como decía Nietzsche, alguien experimentará emoción, brillo en su mirada, asombro y alegría, ante una palabra, imagen o pensamiento que sólo se encuentra en la biblioteca, así que celebremos y conmemoremos la biblioteca y la historia.
Rastreo en ficheros – Bloque 8. Universidad de Antioquia – (1974). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Lo que guardan las bibliotecas Por Laura Franco Salazar1 En estos lugares hay algo más que libros: objetos exclusivos, algunos con más de cien años de historia.
Donde nadie puede verlos, a menos de 15 °C y en la penumbra absoluta, permanecen objetos antiguos que son joyas de la his toria: cartas escritas a mano por Manuel Mejía Vallejo; cajetillas de cigarrillos que pertenecieron a León de Greiff; caricaturas originales de Ricardo Rendón boceteadas en el siglo pasado en los cafés del Centro de Medellín; y planos originales de infraestructuras monumentales como el Túnel de la Quiebra y el edificio La Naviera de Medellín.
1 Periodista, egresada de la Universidad de Antioquia
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No están escondidos, sino resguardados, porque la hume dad extrema puede dañar la celulosa del papel, la luz acelerar el proceso de oxidación y el tacto favorecer el crecimiento de hongos. Son frágiles como la memoria, de ahí que la esce na sea siempre la misma en cada biblioteca: solo un par de manos, envueltas en guantes de látex, pueden tocarlos. “No es necesario que sorteen más riesgos, estos objetos ya son sobrevivientes. Muchos de ellos sufrieron embates políticos, purgas, guerras, incendios, el paso del tiempo”, dice José Luis Arboleda, historiador y coordinador de las Colecciones Patrimoniales de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz de la Uni versidad de Antioquia (U. de A.).
Las bibliotecas, además de tener estantes llenos de libros y ser sitios de estudio, son vigías de la historia y el patrimonio, de aquello que es recuerdo e identidad. Basta con imaginar a Los Panidas en torno a una de las mesas del Centro; a Jaime Jaramillo Uribe llenando un álbum familiar de estampitas, o a Melitón Rodríguez retratando en su estudio a los matrimo nios de la época. Todas esas memorias dan cuenta de formas remotas de relacionarse, hacer arte, discutir, constituirse como familia o sociedad.
A continuación, algunos de esos tesoros que siguen mo tivando conversaciones e investigaciones, alojados y dispo nibles para el público en el Centro Cultural-Biblioteca Luis Echavarría Villegas, de la Universidad EAFIT; en la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz de la U. de A.; en la Biblioteca Central de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB); en el Fondo Fabiola Lalinde y la Sala Patrimonial de la Universidad Na cional de Colombia (UNAL Sede Medellín), y en la Biblioteca Pública Piloto (BPP).
El trabajo de selección fue posible gracias al acompaña miento y las reflexiones de Juan Carlos Cardona, en EAFIT; José Luis Arboleda, en la U. de A.; Paola Vélez Arroyave, en la UPB; José Manuel Restrepo Jaramillo y Jaime Alberto Gómez, en la UNAL; y Deneiber Mesa, en la BPP.
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Mayo de 2025 En la Universidad EAFIT
– Originales de Carlos Vieco y firma de Ígor Stravinsky
Se trata de los pentagramas originales, tachados y trazados con notas musicales por el maestro Carlos Vieco, uno de los com positores antioqueños más representativos de la música andina colombiana, autor de las melodías de canciones como “Hacia el calvario”, “Honda pena (o La fruterita)” y “Triste y lejano”, que recuerda a los caseríos abandonados y poblados de fantasmas. Más de 27 tomos, cada uno con cerca de 25 temas propios, constituyen parte de su archivo personal. Compuso más de
1.800 obras y acompañó con música las letras y poemas de
escritores como Tartarín Moreira, León Zafir y Santiago Vélez. Correspondencia, programas de mano, recortes de prensa y fotografías donadas a la biblioteca por su familia nutren la sala patrimonial de EAFIT, que cuenta con los archivos de otros compositores como Roberto Pineda Duque y Jorge Camargo Spolidore. Con los archivos del primero llegó una joya adicio nal: el libro con la partitura de la obra “La consagración de la primavera”, compuesta por Ígor Stravinsky en 1913, exhibiendo en la primera página la firma original del maestro ruso, uno de los más influyentes del siglo xx.
– Mapa a color del Suroeste, por León de Greiff
Una hoja de libreta envejecida tiene los trazos azules y rosados hechos por el poeta León de Greiff cuando trabajó para el Fe rrocarril de Antioquia (entre 1926 y 1927). En ella plasma un mapa detallado de un sector del Suroeste antioqueño, región con la que intimó desde su llegada a Bolombolo en 1926. El Cerro Tusa, Piedecuesta y el Chorro del Abejero son algunas de las zonas que se distinguen. La pieza gráfica llegó por donación de Hjalmar de Greiff, hijo del poeta, junto a más de 600 libros de filosofía y literatura, una colección de partitu ras, una foto del viejo puente veneciano, con especificaciones técnicas escritas por de Greiff, y algunos retratos hechos por Ricardo Rendón.
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El testimonio de la relación del escritor con la subregión está, no solo en dibujos como este, sino también en los más de
100 poemas en los que menciona al popular corregimiento de
Venecia: “Oh Bolombolo, país exótico y no nada utópico / en absoluto! Enjalbegado de trópicos / hasta donde no más! Oh Bolombolo de cacofónico / o de ecolálico nombre onomatopé yico y suave y retumbante, oh Bolombolo!”, dice en Fanfarria en sol mayor (1926).
– Los indescifrables de Mariano Ospina para escapar de la
cárcel Mariano Ospina Rodríguez, su esposa Enriqueta Vásquez (pa dres de Pedro Nel Ospina) y un sacerdote jesuita inventaron un alfabeto en clave para comunicarse y sacar de la cárcel al primero. En EAFIT están los más de 160 papeles de 12 cm x
10 cm, a remedo de cartas basadas en letras y números, en los
que apenas pueden descifrarse, tal vez adrede, frases como “Mi amiga querida...”.
Cada trozo de papel ingresó y salió de la prisión de Cartage na, durante el siglo xviii, enrollado en las asas de las vasijas de barro que Vásquez ingresaba cuando visitaba al recluso. Gracias a esta correspondencia cifrada, Mariano Ospina pudo darse a la fuga, exiliarse en Guatemala y librarse del fusilamiento planeado por Tomás Cipriano de Mosquera.
En años recientes, militares de la Cuarta Brigada trataron de decodificar, sin éxito, los mensajes. El conjunto de pequeños documentos llegó a EAFIT a través de la Fundación Antioqueña para los Estudios Sociales (FAES), biblioteca creada en 1976 por Luis Ospina Vásquez, bisnieto de Mariano Ospina. En la Universidad de Antioquia
– Diario de campo de Francisco José de Caldas
En la primera página del cuaderno, en el que resaltan dibujos con pluma, líneas delgadas y precisas, se lee en letras grandes el objetivo principal de las notas: “Ensayo de una memoria
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Mayo de 2025 sobre un nuevo método de medir por medio del termómetro las montañas”. Sin embargo, el diario, siendo fiel a la personali dad del naturalista, se llenó de conocimientos varios: botánica, biología y astronomía.
Veinte páginas más adelante se lee el título: “560 estrellas principales visibles en París, 1 de enero de 1800”. El Sabio de Caldas estudió las “tinieblas de América”, como él mismo decía, sorprendiendo a investigadores ilustres como José Celestino Mutis y el alemán Alexander von Humboldt, de los que además fue compañero.
El diario acompañó al naturalista en sus viajes durante el siglo xviii, y llegó a la biblioteca de la U. de A. en 1910 por donación de Carlos E. Restrepo, quien en las primeras páginas declara: “Me lo obsequió el Sr. don Jorge Pombo”. El Sabio fue fusilado en Santa Fe, en 1816, durante la Gue rra de Independencia. “España no necesita de sabios”, dijo el presidente del tribunal que lo juzgó.
– Planos originales del viejo Túnel de la Quiebra
El trazado y las mediciones hechas por Alejandro López, para graduarse como ingeniero civil de la Universidad de Antioquia, fueron el origen de una de las obras de infraestructura más importantes del departamento: el túnel que atravesó el alto de la Quiebra, en Santo Domingo (Antioquia). Gracias a él el ferrocarril pudo cruzar hasta Puerto Berrio sin tener que inte rrumpir su camino y trasladar la carga a lomo de mula hacia el otro lado.
Al joven López nadie le creyó. Su tesis estuvo guardada en los cajones de la universidad durante 25 años, hasta que en
1924 Francisco Cisneros apoyó sus ideas. En 1929 finalizó la
construcción del túnel y el departamento se acercó al gigantismo de la modernidad: la montaña fue atravesada, como ya lo había dibujado López, a lo largo de 3.742 metros, luego de remover más de 110.000 metros cúbicos de roca. Los restos del cuerpo del ingeniero, como lo pidió en vida, están hoy en la entrada.
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En la Biblioteca Pública Piloto
– Cámaras de la familia Rodríguez, de Benjamín de la Calle
y la tradicional de Junín La BPP expone con orgullo tres cámaras gigantes, de un metro y medio de alto y aproximadamente 250 kilogramos de peso (las tres juntas). La primera es una Century 9 de 1920, diseñada en el siglo xviii por el estadounidense George Eastman, fundador de la marca Kodak. La utilizó la familia Rodríguez, de la que Melitón es el personaje más popular. Con ella se ejecutaron cerca de 80.000 negativos a través de distintas técnicas como el colodión húmedo, la placa seca y el ferrotipo. La segunda es el artefacto fotográfico adaptado al pon cherazo, o la típica de Junín, una técnica casi extinta en la ac tualidad. La que está en la biblioteca perteneció a León Ruíz, un fotógrafo que aún vive y que tomó miles de instantáneas sorpresa con ella.
Finalmente, está la cámara de uno de los fotógrafos colom bianos más importantes del siglo xx: Benjamín de la Calle, el primer fotorreportero de Antioquia que, en 1904, cubrió pe riodísticamente al último fusilado de Antioquia, en el puente Guayaquil. En ese contexto, Benjamín hizo una única solicitud: que no le dispararan en la cara al sentenciado, cargando a la fotografía con una función socializadora y socializante. Con esa cámara capturó además la primera imagen fija de un travesti en el departamento, cuando serlo todavía implicaba el exilio o la muerte. El trío de artefactos llegó por donación y compra (un 70 % - 30 % aproximadamente) a sus antiguos dueños. En la BPP, que es refugio eminente del pasado, también están los archivos personales de Haydee Eastman, defensora de los derechos civiles y políticos de las mujeres (hay correspon dencia, documentos, artículos, etc.); los del escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo (en especial los planos de los dibujos de juguetes que él mismo diseñó); y la correspondencia del Archivo Nadaísta, una de las más consultadas por los usuarios.
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Mayo de 2025 En la Universidad Pontificia Bolivariana
– Facsimilar de un códice maya
El original Códice Trocortesiano, nombrado así como referen cia al español Juan de Tro y Ortolano que lo tenía en su poder cuando lo hizo público, es uno de los pocos códices mayas prehispánicos que queda, de los que se apropiaron y destruye ron los conquistadores europeos cuando llegaron a América. Su contenido incluye ritos dedicados a los dioses Itzamná y Kukulkán, y prácticas relacionadas con actividades como la siembra, la cosecha y la caza.
El objeto, aunque es un facsimilar (una representación exacta del original), tiene un valor adicional porque hace parte del archivo personal de Belisario Betancur, donado por él a la biblioteca en 2006 cuando la universidad cumplió 70 años. Lo hizo porque, según sus palabras, la biblioteca de la UPB no lo acogió, sino que lo “recogió” siendo un adolescente. En ella pasaba largas jornadas, trabajaba para costearse los estudios y a veces incluso dormía allí.
Dentro del conjunto de libros, objetos y demás documentos personales que dejó, está su máquina de escribir, la edición ori ginal de Historia de los Trabajos de Persiles y Sigismunda (1786), de Miguel de Cervantes y una de las ediciones en quechua de Don Quijote de la Mancha, traducido por Demetrio Túpac Yupanqui. Así mismo, cerca de 80 objetos más de tipo facsimilar, que tienen precios desorbitados en el mercado de los coleccionistas, no solo por su naturaleza material, sino por su valor simbólico. En la Universidad Nacional de Colombia
– Máquina de escribir y mensaje en servilleta de Luis Fer
nando Lalinde Luis Fernando desapareció el 3 de octubre de 1984 a manos de militares del Batallón Ayacucho, en la vereda Verdún del
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municipio de Jardín (Antioquia). Desde entonces, su madre, Fabiola Lalinde, lideró la “Operación Sirirí”, un conjunto de esfuerzos jurídicos y sociales para encontrarlo. Días antes de su desaparición, Luis Fernando le había regalado a Fabiola una botella de vino y una servilleta con un mensaje: “Doña Jodelina: le traje una botella heladita de vino (con las ganas que tenía). (...) Feliz cumpleaños en tu primer cuaternario”. Su voz permanece ahí, en un papel desgastado que rescata su identidad.
En la UNAL también está la máquina de escribir que era propiedad de Luis Fernando y con la que Fabiola mecanografió gran parte del acervo documental de su caso, especialmente el expediente que envió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en 1990, en el que se lee: “El material ad junto es apenas una muestra y un pálido reflejo del drama que las familias de los desaparecidos afrontamos diariamente, pero, a pesar de todo, abrigo aún la esperanza de que sea de alguna utilidad y que un día, ojalá no muy lejano, el suelo americano se libere de tan horrible flagelo”.
Luis Fernando apareció ocho años después de iniciada su búsqueda, pero su identidad tardó cuatro años más: su cuerpo había sido despojado de su nombre para referenciarlo con el alias de Jacinto, lo que dificultó su reconocimiento e implicó exhaustivas pruebas genéticas. El archivo completo de los he chos, por su valor, está inscrito también en la UNESCO, en el Programa Memorias del Mundo.
– Diario de viajes de la familia Jaramillo Mora
Entre los archivos personales del profesor Jaime Jaramillo Uri be, pionero en la profesionalización de la Historia en Colom bia, en los de su esposa, la antropóloga Yolanda Mora, y los de su hijo, el artista Lorenzo Jaramillo Mora, hay siete tomos de diarios de viaje gigantes y deslumbrantes por su belleza: foto grafías, recibos, entradas a cine y anotaciones que dan cuenta de su trasegar por distintos países del mundo. Su experiencia personal fue profundamente académica, sin
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Mayo de 2025 embargo, el material íntimo es una muestra espontánea de entor nos culturales, ciudades y momentos históricos, pues contrario a lo que podría pensarse por su trayectoria intelectual, el archivo del historiador tiene poco de erudición. Hay sobre todo imáge nes familiares y bloques de postales con anotaciones cotidianas al reverso, en las que detalla qué comieron y qué bebieron. Texto publicado en la revista Generación de El Colombiano, Medellín, septiembre de 2022, pp. 12-13. Disponible en https://www.elcolombiano.com/generacion/edicion-del-mes/ archivos-historicos-en-las-bibliotecas-de-medellin-DM19409082
Sala de Lectura – Biblioteca General. Universidad de Antioquia – (1940). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Leer O sobre un bello trabajo del pensamiento1 Por: Andrés Esteban Acosta Zapata2 El lugar El lugar es sorpresa, rompe con una visión del mundo. El lu gar es permanencia, prolongación en el tiempo, como quienes aman y descubren el sentido inagotable de su acto, se llenan de razones nuevas para insistir, casi al modo de un combate, de un triunfo contra la derrota. El lugar funda un nuevo comienzo, una nueva rutina, construye nuevos ritos, transforma la mirada. El lugar se intensifica en el afecto y deja de ser ideal para conver tirse en patria, en tierra que pisamos para volver con gratitud. 1 Texto publicado en la Palabras para un nuevo rumbo, Universidad de Antioquia, 2024. 2 Filósofo, escritor, gestor cultural y docente de la Universidad de Antioquia.
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A eso le damos un nombre: Universidad. Todo tendrá que ser repatriado, un retorno a cada una de las preguntas que fun dan un estilo, una forma de habitar, un tono de voz, palabras que nombran y cuentan, vínculos que transitan y se hunden en la carne. Es la vida nueva. Hay que descubrir las preguntas: el saber, la amistad, el amor, la verdad, la duda, la escucha, la dignidad, la utopía, el fracaso.
Ante los ojos los pequeños universos: la biblioteca, las ceibas, la fuente, una totalidad que complejiza la sensación del tiempo, la concepción de la aventura y el proyecto, la inminencia de un deber, de un compromiso con el acto de pensar. El lugar se particulariza, surgen pequeños territorios que solo tienen sentido si se habitan en la tensión entre soledad y comunidad. Se intuye un impulso que tendrá que ser pulido para alcanzar lo propio, lo que emana naturalmente luego de largas jornadas de búsquedas, cuestionamientos y ensayos. Y en el camino el error. De otra forma no será posible que el saber se identifique con la vida.
La Universidad es una invitación, una extensión de la mano para descubrir un tacto. ¡Eso! Un cuerpo común, la sumatoria de ideas, esfuerzos y rebeldías. Se entiende el vértigo primero, la sensación inicial que advierte la inmensidad del nuevo paisaje. Mucho más, la Universidad mira el afuera, que no lo es de forma definitiva. Mira la ciudad y las montañas. También es la ciudad y las montañas. Afuera y adentro en comunión. Adentro el mundo exige ser el refugio, en medio de la hostilidad, de la violencia. Una de tantas tareas: cuidar todo refugio, sanar las grietas que corrompen sus mejores deseos. Afuera hay una demanda, una exigencia de pertinencia.
La Universidad seduce, se acerca y causa una tensión in evitable. ¿Cómo responder? Habrá que participar de un saber y crear, servir a una alternativa que no es el presente del éxito, la venta de sí, la conversión de cada vida en objeto de cambio. Habrá que crear en el vacío, en la duda, en la ambigüedad; saber sin el olvido de sí, sin el desprendimiento de las razones colectivas.
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Mayo de 2025 En medio de la multiplicidad de saberes, una actividad noble, que emparenta con la historia, sitúa en el presente y proyecta: leer. Hay una frase de Juan José Hoyos que premia el acto de la lectura en su dimensión más vital: “Dicen que la vida es un libro que ya está escrito, y que vivir significa aprender a leerlo, aunque tenga líneas torcidas”. Leer es aprender a mirar. El acto fundamental Atreverse a un esfuerzo desconocido. En la Universidad nace otra lectura. El mundo se renueva. Todo es motivo para la mi rada. Leer el afuera, leer la intimidad, leer los territorios, pero, con especial dedicación, leer los libros. Primero, la mirada. Allí está en potencia el pensamiento.
En parte, en la lectura está en juego la felicidad, sin embar go, no solo la lectura es esto, porque pocas veces la felicidad puebla nuestro mundo. También está en juego el desencanto, la renuncia, el cansancio. Para leer hay que cuestionar y ser bus cador incansable. La lectura empieza en el deseo desinteresado por hallar otros caminos, por abrir el mundo a nuevas formas, por ahondar en el alma individual y en el alma compartida, por darle una nueva posibilidad al pasado, por renunciar a la dictadura del consumo y el éxito, por ver que las hojas que caen de la ceiba son también las hojas que tienen lugar en el poema o que el sonido de la guitarra en un pasillo suena también en el relato, por asimilar que la existencia crece debajo de la piel y puede ser expresada a través de las palabras. No se debe olvidar el descubrimiento del deseo, que es el instante cuando en un libro aparece el corazón humano en sus múltiples formas de decir. Una vez palpita el deseo, lo siguien te es la responsabilidad del trabajo. La lectura es trabajo, uno que pretende la libertad, que desata nudos de incomprensión y apacigua una cotidianidad sin maravilla. La maravilla que es la definición de lo poético. Esta frase de Víctor Gaviria lo dice mejor: “Esta alegría es la poesía, pensé”.
Trabajar por la maravilla, por el momento de comprensión,
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vincularse con la historia y hacer la historia propia. Este trabajo reta a ir más allá, compensar el deseo con más deseo, no para saciarlo, sino para que permanezca en la misma medida en que ofrece luz.
En la lectura está el intento constante por rechazar la nada, la eliminación de la utopía, el destierro de los afectos. Cuando las páginas de un libro llevan al placer, afirmamos el instante: vale la pena estar vivo. En otras ocasiones, en el libro está la advertencia sobre la dureza del mundo: sobre el lado terrible de la condición humana. Para aprender lo uno y lo otro, para integrarlo a la estructura vivencial, hay que volver a las líneas, anotar, contrastar ideas, transformar las opiniones y retomar el impacto ante lo leído. Leer es persistir, esta es una característica del trabajo por la libertad. Comparto una idea de Aura López, un llamado a la persistencia y al placer:
Requiere para su plenitud, la persistencia. Y quien se sumerge en el encanto de esa persistencia, ya no querrá salir de ahí porque cada experiencia placentera será un paso que nos hace desear nuevas experiencias y que nos abre nuevas puertas. Y nuevas miradas. Y siempre, una posibilidad nueva de más placer. La lectura es un ejercicio progresivo que se amplía y se enriquece en el camino de su práctica.
La belleza del pensamiento Persistencia concuerda con valentía. Quien es valiente no teme mirar su realidad, desnudarse, describirse y narrarse, llegar hasta el pensamiento. No hay pensamiento sin esfuerzo, sin la entrega meticulosa a una causa que confiere dignidad. De allí que la Universidad deba transmitir pasión por la lectura, leer las grandes obras que convocan la energía íntima para entender el movimiento de la vida y su posibilidad –a veces en desuso– de ser mejor.
Quiero entonces afirmar que la pasión es la dirección del deseo hacia el trabajo, es decir, hacia la libertad. Siento que la Universidad está encargada de esta tarea. En la lectura que
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Mayo de 2025 emana de la pasión y el esfuerzo está la potencia del pensa miento. Quizá un maestro o una maestra solo pueden llegar hasta este límite, hasta la apertura de los caminos. Lo otro será la autonomía, el planteamiento de la crítica, la lucha contra la injusticia, el reproche a la minimización de la vida a una lógica del consumo, el amor a los ideales nobles, la ampliación de las fronteras creativas (crearse, crear las relaciones, crear el mundo).
Leer es el bello trabajo del pensamiento, es comenzar otra vez, renovar la fragilidad y la vulnerabilidad sin tener que proclamar la seguridad o la posesión de la verdad. Entre más sea el trabajo, se percibirá más la belleza. Lo bello se mide en la capacidad de advertir matices, de entender las variaciones mínimas de un alma, lo mínimo que compone los grandes propósitos.
Entiendo por Universidad una nueva posibilidad para la lectura, el aprendizaje excepcional que comunica que un libro alienta el mundo, que una novela, un poema o un cuento con tienen una descripción excepcional de la vida, que buscar los fundamentos propios es procurar entender la totalidad que componemos como humanidad. Cierro con las palabras de Héctor Abad Gómez, que son una buena muestra de la belleza del pensamiento:
Pero no quiero ser trascendental, en el sentido peculiar del tér mino. Soy demasiado humano para caer en la estupidez del frío y calculado intelectualismo. Sin ser ni un escritor, ni un científico, ni un literato, ni un poeta, soy un hombre que siente y que tiene interés y necesidad de expresar sus ideas. Soy un hombre que busca. Coda Es verdad, como lo dicen, que el mundo es extenso en las pá ginas de un libro. Un elogio más dedicado a la lectura, entre tantos, es una celebración de los lugares que defienden el pen samiento como un milagro para no desesperar.
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Bibliografía Abad, H. (2017). Manual de la tolerancia.
Gaviria, V. (2022). El campo al fin de cuentas no es tan verde. Hoyos, J. (2023). El libro de la vida.
López, A. (1992). La lectura, un placer sensual. Revista Interamericana de Bibliotecología.
Sala de Lectura – Biblioteca General. Universidad de Antioquia – (1935). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Una ventana al pasado:
la Biblioteca UdeA y su acervo patrimonial Por: Almary C. Gutiérrez Díaz1 ¿Para qué sirven un archivo o una biblioteca? Probablemente muchos de nosotros hemos utilizado estos espacios sin ser plena mente conscientes de su importancia histórica, social y cultural. Como parte de la comunidad de la Universidad de Antioquia, he sido usuaria del Sistema de Bibliotecas desde mi ingreso a nuestra Alma Máter, en particular de la Sala Patrimonial ubicada en el cuarto piso de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz. Esta sala alberga una colección aproximada de 1.194 registros de prensa que datan de entre 1828 y 1900, una cifra comparable con la de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá. Así, podemos dimen
1 Filóloga Hispanista, Docente e Investigadora. Pertenece al Exploratorio de
Humanidades Digitales del Grupo Colombia: tradiciones de la palabra en Facultad de Comunicaciones y Filología (UdeA)
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Mayo de 2025 sionar la relevancia de estas fuentes documentales, que incluyen periódicos de la época de la independencia (Melo, 2004). Mi trayectoria como investigadora del grupo Colombia: tra diciones de la palabra, adscrito a la Facultad de Comunicaciones y Filología, me ha llevado a visitar en numerosas ocasiones la Sala Patrimonial, incluso desde mis años como estudiante de pregrado. Por ello, reconozco el valor del archivo que allí se resguarda y, al mismo tiempo, las oportunidades que nos ofrece como académicos. La UNESCO define una colección patrimo nial como un conjunto de documentos de valor significativo para una sociedad, cuya pérdida o deterioro supondría un empobrecimiento irremediable. Se trata de materiales que nos ayudan a comprender la historia social y los aspectos esenciales de una cultura en un contexto determinado (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], 2015). De ahí la importancia de su preservación y divulgación.
Al ser un patrimonio colectivo, su conservación es una responsabilidad compartida, tanto de las instituciones que lo resguardan como de la comunidad al que le pertenece, y es aquí donde nuestro papel como investigadores cobra relevancia. Desde su fundación en el año 2006, nuestro grupo ha centrado sus estudios en publicaciones periódicas colombianas, muchas de las cuales reposan precisamente en el cuarto piso de la Bi blioteca Central. Con la incursión en las humanidades digitales, descubrimos las enormes posibilidades que la tecnología ofrece para desarrollar proyectos más ambiciosos, que trasciendan los tradicionales textos académicos. Esta oportunidad surgió a tra vés de una alianza entre nuestro grupo y el equipo de Revistas Culturales 2.0 de la Universidad de Tübingen (Alemania), con el respaldo de nuestra biblioteca universitaria. Como investigadores y usuarios frecuentes de la Sala Pa trimonial, valoramos los impresos periódicos como fuentes documentales y como objetos de estudio. En consecuencia, nos cuestionamos constantemente sobre nuestra responsabilidad en la conservación, preservación y divulgación del archivo. Así
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surgió, casi de manera natural, el enfoque de nuestro último proyecto: Digitization and Analysis of Cultural Transfers in Colom bian Literary Magazines (1892–1950).
En este proyecto seleccionamos un corpus de revistas culturales colombianas para estudiarlas desde la teoría de las transferencias culturales; sin embargo, en esta oportunidad qui simos ir más allá e integrar un componente fundamental para nuestro análisis: la digitalización de estos materiales. Nuestro propósito es que esta iniciativa sea el punto de partida para la creación de un futuro laboratorio de digitalización en nuestra Universidad, que continúe con el proceso de captura, edición y divulgación de los documentos que conforman nuestro impor tante acervo patrimonial. No ha sido un camino fácil, ya que, siguiendo la filosofía DIY (do it yourself o “hágalo usted mismo”, por sus siglas en inglés), diseñamos el protocolo desde cero, lo que incluyó la fabricación del hardware y la selección del software más adecuado para nuestro corpus. Esperamos que este protocolo, próximamente publicado, pueda replicarse en futuras investigaciones al finalizar nuestro proyecto. Lamentablemente, la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz aún no cuenta con una política formal de digitalización de sus colecciones patrimoniales, ni con una hemeroteca digital que apoye la preservación digital y la divulgación de los cerca de
2.500 títulos que la conforman. Esta colección conserva mate
riales publicados desde el siglo xviii hasta la actualidad, por lo que su acceso y conservación son cruciales. Así pues, apoyados en la interdisciplinariedad y las oportunidades que ofrecen las humanidades digitales, buscamos contribuir a esta impor tante labor y, de esa forma, generar una reacción en cadena que motive a más investigadores a utilizar y preservar nuestro archivo patrimonial, aprovechando las nuevas tecnologías para salvaguardar nuestra memoria documental.
Pero el caso de nuestra biblioteca no es aislado, sino que es una realidad recurrente en los países del Sur Global, donde los acervos patrimoniales enfrentan múltiples amenazas: proble mas de financiación, deficiencias en la infraestructura física y
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Mayo de 2025 tecnológica, ausencia de políticas de conservación, e incluso el desconocimiento de la comunidad sobre el valor de sus archi vos. Sin embargo, al igual que nosotros, sabemos que hay más personas conscientes de la importancia de estas colecciones y que, desde la investigación y la docencia, pueden llevar adelante proyectos que contribuyan a su preservación y divulgación. La conformación de equipos de trabajo que combinen distintas disciplinas es clave para lograr estos ambiciosos objetivos; tal como lo demuestra nuestro proyecto, que integra investiga dores de Colombia y de Alemania (en las áreas de literatura, historia, traducción), así como funcionarios de la Biblioteca (ingenieros, bibliotecólogos). Una vez que logremos suministrar acceso abierto a estas fuentes digitalizadas, se abrirá un abanico de posibilidades para nuevos estudios que se pueden hacer a partir de ellas, desde el enfoque que cada investigador tenga, en cualquier momento y lugar del mundo.
En el marco del aniversario por los 90 años de nuestra Bi blioteca como proyecto cultural, se vuelve aún más pertinente pensar en lo que significa para nosotros como comunidad universitaria, como antioqueños y como colombianos. Conta mos con un espacio que no solo facilita el acceso a materiales, sino que también promueve el debate, la reflexión y el estudio en torno a ellos, permitiéndonos analizar nuestro presente, proyectar nuestro futuro y comprender nuestro pasado. Ese pasado nos brinda pistas sobre nuestra identidad y evolución social, donde una simple hojeada a una revista o periódico del siglo xix nos transporta a la manera en que aquellas generacio nes entendían su realidad, plasmada para siempre en páginas amarillentas, arrugadas y, en ocasiones, incluso deterioradas por el paso del tiempo.
No es casualidad que tanto la Biblioteca como la Revista Universidad de Antioquia hayan nacido en el año 1935, pues ambas han sido espacios de confluencia de saberes, de reflexión social y de construcción de conocimiento.
Que este texto sirva como un reconocimiento y una felicita ción por la valiosa labor que desempeñan en estos espacios en
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nuestra formación académica, profesional y personal. Asimismo, espero que sea una invitación para que más investigadores, de cualquier nivel y disciplina, se sumen a proyectos que integren la preservación, el análisis y la divulgación del vasto acervo documental que nos pertenece.
Referencias bibliográficas Melo, Jorge Orlando. (22-27 de agosto de 2004). El periodismo colombiano del siglo xix: colecciones, conservación, digitalización. [Ponencia presentada in absentia]. World Library and Information Congress: 70th IFLA General Conference and Council. Buenos Aires, Argentina. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO] (2015). Recomendación relativa a la preservación del patrimonio documental, comprendido el patrimonio digital, y el acceso al mismo. https://www.unesco.org/es/legal-affairs/recommendation-concerningpreservation-and-access-documentary-heritage-including-digital-form
Usuaria y colecciones – Biblioteca General. Universidad de Antioquia – (1940). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Escribir en un álbum de mujer.
A LA SEÑORITA JULIA D. GRANADOS
¡Al escribir en tu libro, Julia! He debido naturalmente pensar en lo temerario del intento, por la magnitud del objeto, i en la grandeza del objeto, por el sentido profundo que tienen tres cosas que hai en esto.
Estas tres cosas son:
¡UNA MUJER! ¡UN LIBRO! I EL ARTE DE ESCRIBIR.
EL ARTE DE ESCRIBIR
¡Escribir! –Pintar el pensamiento con un signo, i fijar la Palabra para fecundar la Idea; –exhalar, sacar a fuera del alma i grabarla en un papel; –fijar lo más volátil, detener lo más fugaz, prender lo más inasible, i condensar lo más sútil que es el Pensamiento; –asimilar, identificar la materia con el espíritu; –hacer palpable
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Mayo de 2025 lo que no tiene partes y darle cuerpo a lo que no tiene ni sombre, ni apariencia, ni color, ni figura, ni consistencia; –espiritualizar la materia i materializar el espíritu, dándole cuerpo i forma para echarlo a volar por todos los ámbitos, reproduciéndolo infinitamente hasta llenar todos los senos del Espacio i hacer del alma del hombre el dueño de la Inmensidad!! Con 25 caracteres llenar el mundo i los siglos, i con dos líneas conbinadas, con un arco i una cuerda, enlazar el globo entero, i detener el Tiempo i eliminar el Espacio i colmar el Vacío; poner el contacto todas las inteligencias, i reducir a una sola el alma de todos los pueblos, de todas las jeneraciones, de todos los lugares i de todos los siglos; –convertir el pasado en el presente, i hacer de estos dos el porvenir indefinido; hacer de todos los siglos un punto en la Duración, i hacer de un instante una Eternidad; –conversar con Platón i con Kant a un mismo tiempo, i hablar con Plinio i con Humboldt en el mismo día; –¡Preceder!..sí…preceder millares de años a la creacion del hombre, –venir con Cuvier a la tierra ántes que la primera pareja, i ocupar el paraiso antes que Adan; –hacerse contemporáneo de todos los siglos, i de todas las creaciones, i de todas las revoluciones i peripecias de nuestro planeta; –hacer una Eternidad i una Inmensidad de lo que era chispa leve i fugaz; –dar la ubiquidad a cada persona i la multiplicidad inagotable a cada individuo; hacer que una cabeza pience dentro de todas las cabezas i chispee en todos los ojos i fulgure en todos los cráneos; –triunfar de todo i vencer el Tiempo i el Espacio i la Materia i la Muerte! –probar con esto la divinidad de nuestro ser, la inmoralidad de nuestra especie, i la celestial naturaleza de nuestro globo, haciendo ver ante Dios i a la faz del Infinito, que la Tierra hace parte de Cielo, i que el Hombre es el ánjel de este seno del Empireo…eso!....i mucho mas, es lo que significa ¡oh Julia! La palabra ¡ESCRIBIR!!.... Así el arte de escribir es lo más portentoso que el hombre ha realizado en su historia; –i ese invento que pertenece a una épo ca tan obscura que ni se sabe cuándo, ni cómo ni por quién fue traído al mundo; –ese maravilloso secreto, ese misterioso regalo del Jénio a la Humanidad, es lo mas grande, lo más glorioso i lo
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más fecundo que el Hombre a cumplido i podido cumplir en su peregrinación sobre la Tierra. –Todas las creaciones de los siglos remotos; –todos los milagros de esta época de prodijios; –todos los ensueños y todas las esperanzas del porvenir, son nada delante de esta gran maravilla! –Eso significa esta sola palabra ¡ESCRIBIR!!.... ¡UN LIBRO!! – Un libro es el espíritu humano! – Un libro es el alma de mil pueblos y el espíritu de mil jeneraciones – La Biblia (i Biblia quiere decir Libro) la Biblia fue el alma del pueblo escojido por Dios…. escojido por Dios i luego castigado por Dios, porque ese pueblo no entendió ese libro: el verdadero pecado del pueblo de Israel, fué no haber comprendido las Escrituras! El Evanjelio, que es la luz del Mundo, es la salud i la vida i el alma de la Europa civilizada, i de todo el Occidente que reverbera en luz i en fuerza, i en virtud por ese libro – Los Vedas i Zend – Avesta son el alma del Asia, i el espíritu de las comarcas donde nace el sol – El Koran es el númen de la rejion de los aromas, el aura de vida de los desiertos por donde vaga el nómadeerran te, – es la chispa inmortal que da el lampo al ojo de la Hurí, i el feroer fecundo, inagotable a los hijos de Antar! – ¡Edda!! Edda es hoi mismo el alma de la Escandinavia, que muerta al parecer, vierte todavía como un ulutata inmortal, como un jemido de la Eternidad, su himno de fuego, su honóver celeste, que no ha de morir jamas, porque evocando Ossian por el labio todas las bellezas de la tierra i todas las armonías del Cielo, i poblando el Vago de fantasmas impalpables, lanza su verbo de gloria, de amor i de relijion al traves de todas las jeneraciones!! Así, un Libro es mas que un océano de luz; es un Cosmos, un mundo i mil mundos a un tiempo. Tres o cuatro libros son todo el jénero humano, i nuestra especie, por mas que se fa tigue, no podrá levantarse a sí misma un monumento, ni mas grande, ni mas glorioso, ni mas imperecedero, ni mas fecundo que el que se alzó ante el Cielo, el dia en que por la primera vez apareció sobre la tierra ¡¡ UN LIBRO !! …. ¡ Viene ya la MUJER !! – Pero la mujer eres tú, oh Julia – Yo debia pronunciar ese nombre i callar! – Jamas he podido decir de la Mujer una cosa que me satisfaga, así como nunca
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Mayo de 2025 he podido escribir ni una sola línea acerca de Dios; i es que la Belleza como la Divinidad son inefables!
Dios hizo el mundó i se recreó en él; – vió que era bello i perfecto, i dijo en Sí mismo.. “ESTÁ BUENO!!” Pero queriendo como perfilar, como abrillantar más la creación perfecta, quiso hacer una obra que fuese como la razón de todo; entonces hizo al Hombre; Dios hizo al hombre i conversó con él; es decir, vió en él una parte de su Esencia Suprema, que en cierto modo se fundia en el Creador – Entonces le vino la necesidad de perso nificar el Bello Ideal, de hacer aparente la Belleza, i he aquí que entonces, tomando en Sí mismo, no ya el lodo moral, no ya la forma inerte i ruda, sino tomando en sus manos la vida misma, la sangre animada i sensible, la esencia plástica de todo lo crea do – tomando del hombre lo que está mas cerca del corazón, del centro de la sensibilidad i del amor, la parte mas delicada i mas tierna, i mas divina…… ¡SOPLÓ EL CREADOR!.... Sopló de Sí mismo i salió la MUJER…. Dios hizo la mujer i descansó; – no volvió a hacer nada mas, porque quiso dejarla como la última espresion de su Omnipotencia i como el dechado de sus glorias. La Mujer es el aroma, el lampo, la música, la ambrosía i la molicie de todas las cosas creadas; es el halago i el ornato, el iman i el alma de todo lo que existe. La Mujer es el amor, que es el alma del Mundo, la Mujer es el jérmen i fuente de vida, es decir, creacion perpetua; – la Mujer es gracia, es decir, fuerza;
– la Mujer es el último sentido i como la esplicacion del Universo
entero; – la Mujer es la Belleza, i la Belleza es el ideal de Dios!! Por eso, oh Julia! por eso al Escribir, i escribir en un Libro, i en un libro de Mujer, i de una Mujer como Tú, me encuen tro tan incapaz, tan pequeño, tan exiguo… que me anonado i pongo punto, i callo!!
RICARDO DE LA PARRA.
Artículo tomado de:De la Parra, Ricardo. “Escribir en un álbum de mujer”. Biblioteca de Señoritas. 49, Bogotá (1859): 94-95
Dr. Carlos Gaviria Díaz. Acto administrativo – Bloque 16. Universidad de Antioquia – (1989). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
Carlos Gaviria: el rompecabezas de un intelectual Por: Dubán Mauricio Gil Aristizábal1 En su libro El Hereje, la periodista Ana Cristina Restrepo reseña varias de las anécdotas más íntimas de uno de los intelectuales colombianos más importantes del siglo xx, el maestro Carlos Gaviria Díaz. Por ejemplo, contaba la periodista que cuando el maestro se reunía con sus familiares o amigos en alguna finca de descanso, una de las actividades preferidas era armar rom pecabezas en grupo, donde el maestro Gaviria tenía la manía de esconder una de las fichas y dejaba que los demás la buscarán por días, para más adelante y él mismo colocarla en el tablero, terminando de llenar la figura y desatando la alegría de todos los presentes. Y es que más allá del abogado, magistrado, do
1 Bibliotecólogo. Asesor informacional en Biblioteca Carlos Gaviria Díaz de la
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cente, político y humanista siempre estuvo el ser humano, el cual disfrutaba de actos sencillos y cotidianos como los viajes por carretera, las veladas escuchando tangos con sus amigos y los espacios de familia que siempre fueron sagrados. “El amor como la ética no se práctica, se aplica” era una de las máximas que de manera constante repetía el maestro, por lo que las personas que lo conocieron siempre lo recuer dan como un ser amoroso, empático y tierno, que incluso solía dar abrazos demasiado efusivos. Agrega Restrepo en su libro, que en la casa del maestro nunca se impuso el castigo físico, recurriéndose siempre a una pedagogía basada en el dialogo y la reflexión, impronta que también se manifestó en una de sus sentencias más famosas siendo magistrado de la suprema corte de justicia, pues desde allí siempre se mostró como un defensor obstinado y vigoroso del Estado de Derecho y las libertades, de ahí que algunas de sus sentencias en asuntos como la eutanasia, el aborto y la defensa del consumo de la dosis personal son consideradas un referente nacional e internacional, además de ser consideradas también no solo joyas jurídicas, sino también filosóficas y pedagógicas. Por supuesto, este sumun emocional es la base emergente en su pensamiento, el cual cobra mayor dimensión desde la manera como él resignificó el cuerpo en el derecho, mediante la reinterpretación del goce, el consumo libre y en resumidas cuentas la vida y la muerte dignas. Las capacidades retóricas y pedagógicas del maestro Gaviria eran inversamente proporcionales a sus habilidades prácticas y manuales, hecho que aceptaba con resignación y humildad, por ejemplo, cuentan sus allegados que fueron muchas las veces que intentó convertirse en un buen conductor, practicando en la circunvalar de la Universidad de Antioquia, pero los resultados no fueron los esperados, al punto que cuando conducía un au tomóvil, todos los tripulantes, sin excepción alguna se juntaban en cadena de oración para que no ocurriera un accidente, todo esto a pesar del agnosticismo declarado del maestro Otros de los rasgos que caracterizaron al maestro fue su gusto por la lectura y la música, por lo que podía disfrutar de
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Mayo de 2025 igual manera sus espacios familiares y sociales como también aquellos momentos de soledad y reflexión, en compañía de sus libros y sus discos. Su referencia y modelo para seguir siempre fue Sócrates, pero su repertorio de lecturas era amplio y diverso, el cual abarcaba autores como: Jean Paul Sartre, Platón, Oswald Spengler, Juan Carlos Onetti, entre muchos otros, En 2013 publica su libro Mito o logos: hacía la República de Platón, fruto de muchos años de lectura y reflexión, en especial durante su estancia en Argentina, donde su lugar de refugio fue la Biblioteca Nacional, la misma que en su momento dirigió el escritor Jorge Luis Borges. Este libro más que un compromiso de tipo administrativo que tenía con la Universidad para el maestro se trataba de una una deuda personal, un compromiso espiritual consigo mismo por decirlo de otra manera, además representaba la oportunidad de darle una especie de introduc ción pedagógica a la obra La Republica de Platón, haciendo una invitación a una lectura de la citada obra desde la lúdica, el gozo y el placer. Otras obras importantes del maestro fueron: Temas de introducción al derecho (2014) y Ética para una nueva sociedad (1997). También escribió columnas de opinión en destacados medios como El Espectador y la Revista Universidad de Antioquia y como no mencionar su inolvidable columna en la revista Soho, cuando disfrazado de Papa Noel daba a conocer su propuesta programática para las elecciones presidenciales del año 2006, en donde fue enfático en afirmar que odiaba los disfraces, porque siempre demostró ser un defensor de la libertad y autenticidad del ser humano, el mostrarse tal y como es.
Los guardianes de su amplia y bien seleccionada bibliote ca fueron Jorge Luis Borges y Ludwig Wittgenstein, pues a la entrada de esta se encontraban 2 grandes imágenes de estos autores. Cabe anotar también que Carlos Gaviria siempre fue muy celoso con su biblioteca e incluso se negaba a prestar sus libros, los cuales llegaron a superar los 5.000 ejemplares, y que ahora (paradójicamente), son patrimonio público, estando bajo la custodia y cuidado del Sistema de Bibliotecas de la Universi dad de Antioquia, gracias a la generosidad de su familia..
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Referencias Fundación Universidad de Antioquia (2020). La voz de Carlos Gaviria: textos, conferencias y testimonios. https://www.fundacionudea.com/sitio/files/publicacio nes/2021/boletin20210322020814.pdf Gaviría D, C. (2005). Papá Noel por un día. Soho - Revista Para Hombres Con Las Mujeres Más Lindas. https://www.soho.co/carlos-gaviria-como-papa-noel/7597/ Restrepo J, A. C. (2020). El hereje: Carlos Gaviria. Ariel.
A modo de colofón Por esos asuntos de cifras exactas en los tiempos, se hace válida la referencia de los primeros diez años de ausencia física del Dr. Carlos Gaviria Díaz entre nosotros. ¿Qué diría hoy su voz de inteligencia consagrada al pensamiento social? ¿Qué causa lideraría en estos tiempos abarrotados de opciones no siempre legítimas para la democracia? Son preguntas que nos dicta un poco el cliché de las nostalgias académicas y políticas cuando urgen respuestas de quien tantas veces enseñó a preguntarse, cuestionar y entrar en el ejercicio autónomo de criticidad civil. A propósito de estos asuntos en que los recuerdos se atreven, que la palabra es adusta, que se supone una senda a nuevos cambios, esta edición trae para los lectores, un retorno a la voz del maestro en su última entrevista, poco tiempo antes de su fallecimiento. Leer y releer agradece a la familia del maestro por motivar discusiones permanentes desde sus legados y en señanzas y, de manera especial en esta ocasión, al grupo de trabajo de la Agenda Cultural Gimnasio Moderno por autorizar la divulgación de este contenido. Como una manera de aprove char las actuales posibilidades tecnológicas, le invitamos a leer el código QR para acceder al enlace con la última conferencia dictada por el maestro Carlos Gaviria Díaz, publicada como
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texto el 11 de marzo de 2015 en la edición 16 de la Agenda Cultural del Gimnasio Moderno en Bogotá.
La última conferencia de Carlos Gaviria Díaz: Educar para la Democracia.
Colecciones – Biblioteca Médica. Universidad de Antioquia – (1970). Archivo fotográfico (Memoria Institucional)
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Cita: Aristizábal Amaya, Lizeth Andrea, García Estrada, Rodrigo de Jesús, Franco Salazar, Laura, Acosta Zapata, Andrés Esteban, Gutiérrez Díaz, Almary Cristina, De la Parra, Ricardo, Gil Aristizábal, Dubán Mauricio (2025), Efemérides del saber Conjunciones, tiempos y alegorías, Universidad de Antioquia, p. N. https://hdl.handle.net/10495/45832