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Página 1 de 40Muestra de grado 2022: Elogio de lo invisible
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Elogio de lo invisible Muestra de grado 2022 Facultad de Artes • Universidad de Antioquia

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Rector de la Universidad de Antioquia John Jairo Arboleda Céspedes Decano de la Facultad de Artes Gabriel Mario Vélez Salazar Vicedecano de la Facultad de Artes Alejandro Tobón Restrepo Jefe del Departamento de Artes Visuales Julio Cesar Salazar Zapata Coordinador Área de Investigación y Propuestas Fredy Álzate Gómez Acompañamiento y textos Docentes Departamento de Artes Visuales Coordinadora de la muestra de grado Lindy María Márquez Holguín Editor Sonia Natalia Cogollo Ospina Fotografía, diseño y diagramación Lindy María Márquez Holguín Sede Cámara de comercio de Medellín para Antioquia, Sede centro Universidad de Antioquia Facultad de Artes Departamento de Artes Visuales Medellín – Colombia Noviembre 2022 Elogio de lo invisible Primera Edición Noviembre 2022, Medellín

ISBN

978-628-7592-22-3

© Lindy María Márquez Hólguín © Universidad de Antioquia Facultad de Artes Impresión Rapicopias Tr 51 A 69-05 Medellín, Antioquia Facultad de Artes Apoya:

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Elogio de lo invisible Muestra de grado 2022 Facultad de Artes • Universidad de Antioquia

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De forma cada vez más sentida, los ámbitos creativos en que transitan los estudiantes en vía de egresar de nuestros programas académicos, referencian cuestiones atinentes a la realidad social tanto local como global y a las formas de relacionamiento que el humano de la postpandemia establece con el mundo. Es necesario, todavía, un inventario de las complejidades y exigencias que la pandemia impuso a la humanidad y que seguramente tardaremos años en comprender; sin embargo, los efectos venidos de su contingencia se hacen cada vez más visibles sin que por ello tengamos las respuestas para su superación efectiva. Si bien las preguntas no son necesariamente nuevas, pues las problemáticas de la contemporaneidad se vienen evidenciando desde hace décadas, lo vivido colectivamente a nivel mundial nos puso al filo de una realidad que atravesó a la especie humana en su conjunto exigiéndonos ver de frente lo extremadamente vulnerables y lo potentemente resilientes que podemos ser.

Cuestionar el «ser y estar en el mundo» sigue siendo una premisa que condiciona la existencia y que cobra relevancia por la experiencia de los acontecimientos globales en los que cada uno hemos sido protagonistas: la realidad inmensurable de cada ser humano en cuanto lo vivido en confinamiento podría suponerse como inenarrable. Es esta pues una época de apertura a la conciencia, de reclamos, llamados y reivindicaciones, de revisión del proceder individual y del colectivo indagando por nuestras acciones, por nuestro rol en un mundo que nos exige obras concretas, despertar a una conciencia colectiva en la labor de transformar la violencia, la injusticia, el sinsentido, con nuevo espíritu propositivo.

Tal vez, más que nunca, estamos llamados a producir un arte con sentido, con pertinencia social, con intención de influir en la toma de decisiones y la asunción de responsabilidades. A partir de gestos contrastantes, las propuestas que presentamos a la Elogio de lo invisible

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comunidad como resultado de un proceso formativo, se enmarcan en estas premisas, en la particularidad de las diferencias que cada uno suma para la diversidad de miradas. Desde lo leve hasta lo denso y ominoso, desde lo onírico hasta lo concreto y brutal, desde lo íntimo hasta lo público, o de lo más espiritual a lo materialmente mundano, de lo absurdo a lo apabullante de la realidad, las propuestas artísticas que conforman la Muestra de grado Elogio de lo invisible invitan a revisarnos, a pensar nuestro hábitat y nuestro habitar, a transformar nuestra pena, nuestro dolor, muestra rabia para agenciar la existencia de modo tal que podamos movilizarnos y movilizar la cultura hacia un mundo más amable donde consentir la vida. Julio César Salazar Zapata Jefe Departamento Artes Visuales

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Tecnología tóxica Cuando llegas a un lugar, ¿solicitas wifi? ¿Revisas tu celular cuando te levantas y al irte a dormir? ¿Sientes que dependes de la tecnología en tu vida cotidiana? Si lo estás considerando, tu relación con la tecnología puede ser nociva. La tecnología y el internet cada vez son más fundamentales en nuestra vida diaria. La mayoría de actividades implican el uso de un dispositivo y las llamadas aplicaciones median en las dinámicas de interacción social.

Hablamos de manera virtual con las personas a través de WhatsApp y Facebook, buscamos en la web todo tipo de información. Aplicaciones para ver el clima, buscar una ruta, reservar viajes, comprar artículos, jugar, ser fotógrafo, etc. Pero, ¿qué pasa cuando llevamos al límite este tipo de interacciones? Es en este contexto que se engendran los animales artificiales y antinaturales que ha creado Andrés Felipe; como una presunción, nos sitúa en el paralelismo que representa esta relación dual cuando se sale de control, desde un enfoque irónico, diseña y exagera situaciones utópicas a través de distorsiones antropomorfas que cobran vida mediante la taxonomía de un bestiario ficcional, una apuesta entre software, logaritmos y bits, donde técnicas como el collage, la fotografía, el videoarte y la escultura son los canales expresivos que dan forma a su obra, un tanto excéntrica e inverosímil, pero quizá posible en el futuro cercano de la inteligencia artificial. Si la serie de grabados Los caprichos de Francisco de Goya, ya en 1799 irrumpía con la idea de «El sueño de la razón produce monstruos», la propuesta artística Teratología artificial de Andrés Felipe Giraldo, nos introduce en la idea del monstruo contemporáneo, alienado, que poco a poco se gesta al interior de la artificialidad ciber-tecnológica que acompaña nuestros días. Para presentárnoslo humanizado, lleno de preguntas, complejos y ansiedades, atrapado en un bucle de espacio-tiempo que se perpetúa al infinito.

Liliana Patricia Correa Rodríguez Profesora Facultad de Artes Andrés Felipe Giraldo Mápura Medellín - Antioquia, 1999 fgiraldomapura@gmail.com Sueño, Vigilia, vida teratológica. Video instalación (performance, objetos, pintura expandida), dimensiones variables, 2022

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Carmen Lehmann Ayerbe Entre duelos y tránsitos (…) He perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre.

(…) Quisiera hablar de la vida.

Pues esto es la vida, este aullido, este clavarse las uñas en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados, este escupirse a los propios ojos, sólo por decir, sólo por ver si se puede decir:

“¿es que yo soy? ¿verdad que sí?

¿no es verdad que yo existo y no soy la pesadilla de una bestia?

(Pizarnik, 2016, p. 101).

Para dejar de ser. Video-instalación (monotipos sobre pared, escombros y video), dimensiones variables, 2019 Viaje hacia adentro. Video-instalación (proyección sobre superficie de cajas de medicamentos), dimensiones variables, 2022 Popayán - Cauca, 1999 carmenlehmanna@gmail.com En las fotos familiares hay una hermosa niña, parece sacada de un cuento o de una película de fantasía, de piel blanca, ojos verdes, mejillas rosadas, cabello castaño con ondas y un cuerpecito rozagante. Es así, como de retrato en retrato no solo la veo a ella, sino a algo extraño que hace la fotografía atípica -independientemente de su carácter técnico-; quizás sea lo que la niña esconde o no puede revelar… Pero ¿qué es? La aparente felicidad se convierte en la escena donde ella posa, sin saber muy bien porqué -fue como le dijeron los mayores que debía ser-; toda una cortina de humo, que solo años más tarde Carmen Lehmann logra despejar mediante el proyecto artístico Para dejar de ser, donde su silencio, traumas, pesadumbres y todos los dolores de crecimiento que repercutieron en su adultez, se encuentran latentes en una serie de autorretratos utópicos que dan la cara ante una realidad que no pueden cambiar, pero que sí puede enfrentar sin miedo, aceptando el duelo por aquello que una vez fue, sin pensar incluso en lo que pasará después, porque lo importante no es solo traer al primer plano la verdad, sino transformar la manera de comprenderla. Por ello, cada evidencia del pasado: apuntes, oficios, empaques, son arrugados, rasgados, quebrados, pulverizados y rearmados, para servirle de soporte a aquella niña que fue, y que hoy puede mostrarse transparente, frágil, tan indefensa, pero a la vez tan fuerte, al gritar con sus ojos, su boca, su cabello, sus manos, en definitiva, con su cuerpo entero: ¡Todo cambia!

Lindy María Márquez H.

Docente Facultad de Artes

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Ent(r)e: ¿Un medio para elaborar los miedos? o ¿En el medio para elaborar los miedos?

¿Qué función cumple el arte y los procesos de creación investigación en la vida humana?

Para responder a esto podríamos apelar a distintas voces, algunas, como la de Freud (1992), podrán decirnos que el arte y los procesos creativos cumplen una función de elaboración de fantasías, deseos o temores, que va más allá del sentido catártico y que implica la transformación de impulsos íntimos socialmente rechazados o reprimidos permitiendo su sublimación. Otra, como la de Rancière (2002), podrá decirnos que cumplen una función política, porque desde estos se hace posible hacer visible lo invisible, lo silenciado, generando así una nueva repartición simbólica de la realidad y los espacios de experiencia común. Jung (2003) agregará que es por esto último que su función será, además, la de ampliar la comprensión de las complejidades y dualidades que nos habitan, y así, permitirán la integración de las sombras o lados oscuros de nuestra personalidad. Con Ent(r)e, el artista nos invita a observarnos, desde el medio, las dualidades y las paradojas que nos habitan y nos producen miedo. Nos permite reflexionar y explorar desde aquellos elementos que le han correspondido a las palpitaciones de los miedos de su propia experiencia; la jaula y el nido, la seguridad y la libertad, la agresividad y la fragilidad. A partir del reconocimiento de los miedos propios, en una puesta en escena en donde lo íntimo se vuelve político, la instalación nos permite explorar elementos profundos para integrar nuestras dualidades, aprovechando las sombras que nos dejan ver que «todos somos frágiles globos blancos». Y, finalmente, nos remite a pensar en lo importante que son los procesos creativos para la vida humana.

Clara Milena Loai Psicóloga y escritora Daniel Alexis Trujillo Gómez Bello - Antioquia, 1996 dalexis9610@gmail.com @dalexis.art Ent(r)e. Instalación (globos, jaula y luz), dimensiones variables, 2022

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Lo que no es efímero Estefanía es mi nieta por parte de la mamá, es una persona muy asequible, inteligente, muy manejable, muy trabajadora, estudiosa. Siempre ha estado conmigo. Yo aspiro, como te dijera yo, que cuando pienses tus decisiones sean de forma concreta, que le vaya bien en su vida.

(María Delfina Aguirre, 2022, [Entrevista]).

Soy testigo directo de todo el proceso de formación de Estefanía, lo cual me permite conocer cuáles son, a mi parecer, los principales obstáculos a los que se ha enfrentado. Durante los últimos años, la experimentación con técnicas no ortodoxas y alejadas de las formas clásicas de creación artística se convirtieron en el medio predilecto para que esta artista plasme sus investigaciones. Es común que las instalaciones visuales, sonoras y digitales se encuentren entre el repertorio de recursos más usados por ella. Al alejarse de las formas clásicas del arte, sus obras han encontrado resistencia entre los acérrimos defensores de la tradición. Pese a esto, y de forma hábil, ella ha logrado evidenciar que más que una decisión apresurada, la selección de las técnicas y sustento material que utiliza, responden a la necesidad de abordar problemáticas de la sociedad actual con formas audiovisuales del arte contemporáneo que sean cercanas al espectador que, probablemente, se identifique con muchos de los temas tratados en su obra.

Emmanuel Orozco Guerrero Historiador, politólogo y maestrando en Historia del Arte Escribir sobre alguien es complejo y se debe tener cuidado de no caer en el elogio vacío o en los lugares comunes; escribir algo de Estefanía no es la excepción, de su obra solo diré que me parece valiente porque la lleva a confrontar constantemente dolores propios y ajenos; a ver bajo el tapete de una sociedad que a veces parece no inmutarse frente a la realidad que deben afrontar muchos niños y niñas. Esa actitud que demuestra en sus obras podría erróneamente considerarse beligerante, sin serlo… pienso eso sí, que su propuesta artística contrasta con la Estefanía del día a día, a quien considero una otaku que va por la vida de incógnito, con sus aciertos y desaciertos, sus alegrías y tristezas, en ocasiones teniendo que sobrellevar el peso de ser uno mismo, pero desde ahí, desde su autenticidad y sin notarlo seguramente, hace su aporte a este mundo.

Cristhian Molina Orjuela Diseñador Industrial Estefanía Baena Barón Medellín - Antioquia, 1998 estefaniabaenab@gmail.com Se cayó de la cama. Instalación sonora (fotografías y audio), 94 x 68 cm, 2022

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Habitar aquí Puertas, ventanas, habitaciones, corredores, patios, balcones, fueron vistos desde los ojos de una niña, quien los comprendía como un cobijo sin límites, insospechado y lleno de sorpresas por descubrir, de ahí sus juegos al escondite o correteos, sin sentido, pero con emoción, la misma emoción que años más tarde sigue siendo su guía y la lleva a regresar y asir las casas que aún habitan en su corazón. De este modo, y a pesar de estar lejos de su país, de la arquitectura que conocía, pero muy cerca de sus recuerdos, Isabella Reyes Losada como una singular arquitecta o geógrafa, mediante la escultura en cerámica y la video instalación, re-crea sus espacios primigenios e interiores, los trae a la luz para que cobren vida como imágenes estáticas o en movimiento, las cuales, el espectador no conoce, pero de alguna manera sí reconoce, porque allí encuentra la esencia de habitar un pasado, un lugar, un tiempo y principalmente de habitar el mundo. Así es como se redescubre el significado del verbo habitar desde la mirada o simplemente desde la contemplación de una habitación vacía, trastocada por la luz de la ventana, de una silla que parece esperar ser ocupada, o de un muro que se arma, pero que desafía su unidad y estabilidad.

Por lo tanto, estas piezas pertenecientes al proyecto Trazar luces y armar lo posible. Una defensa contra el tiempo, logran que se pueda «sentir que habitamos, al tiempo que sentimos que el mundo nos habita, respira en nosotros y nos lleva más allá de lo imaginable» (Besse, 2019, p. 7), porque finalmente, habitar es trazar, es escribir en el espacio una y otra vez, que se está aquí.

Isabella y todos nosotros estamos aquí… Lindy María Márquez H Docente Facultad de Artes Isabella Reyes Losada Cali - Valle del Cauca, 1998 isareyes1954@gmail.com @isar.reyes No hay instrucciones de juego. Céramica (95 pequeñas piezas), 60 x 100 cm (mesa), 2022 No hay reglas de construcción. Céramica (10 placas) y tallado en madera, 60 x 100 cm (mesa), 2022 Las luces que perdi. Video-instalación (proyección sobre pared y madera),

100 x 200 cm, 2022

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Objetos Todo objeto tocado por el cuerpo del ser amado se vuelve parte de ese cuerpo y el sujeto se apega a él apasionadamente.

Werther multiplica los gestos de fetichismo: besa la cinta que Carlota le ha regalado en su aniversario, la esquela que ella le dirige (…), las pistolas que ha tocado. Del ser amado surge una fuerza que nada puede detener y que impregna todo lo que toca, así sea con la mirada: si Werther, no pudiendo ir a ver a Carlota, le envía su doméstica, es esta doméstica misma, sobre la que ella ha posado su mirada, la que se convierte para Werther en una parte de Carlota (…). Cada objeto así consagrado (colocado en el entorno del dios) se hace semejante a la piedra de Bolonia, que irradia, por las noches, los rayos que ha almacenado durante el día. (Barthes, 1993, p. 254). Alex nos presenta un altar de adoración. Los ídolos secundarios y elementos dispuestos son símbolos que no corresponden a ninguna religión existente, señalan a su propia teología; cada elemento carga significados simbólicos y emotivos con los que compone su cosmos divino, pintando con la brillante pátina de la idolatría, el retrato de su objeto de reverencia.

De este modo, exterioriza los sentimientos de admiración y sumisión tan protagónicos en la relación y le confiere al recuerdo de esa persona el carácter de deidad todopoderosa, tan benevolente como arrasadora. Los símbolos modernos y cotidianos son aquellos que, por su importancia, marcaron de tal forma la memoria que al asociarlos a la divinidad entran en la categoría de sagrados. Estos objetos representan el tiempo que pasaron juntos y los escenarios son los lugares que habitaron. Las fotografías no son objeto de contemplación; son la intimidad, el deseo, los temores, los recuerdos de la mirada detrás de la cámara. Isabel Palau Artista plástica, Universidad de Antioquia Jhon Alexánder García Hincapié Medellín - Antioquia, 1996 alexandergarcia377@gmail.com @aicrag_nohj La Gran Diosa. Fotografía (edición digital),

80 x 100 cm c/u, 2022

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Toma un lápiz. Une los puntos Todos, a la distancia suficiente, somos un punto en el horizonte a la espera de algo, pero si el horizonte es una línea imaginaria, ¿qué somos nosotros?, ¿un imaginario colectivo? Una línea creada por puntos que se unen, una constelación dibujada por la mirada. La obra de Johan Sebastián Godoy se une entre las preguntas por qué es dibujar (así, en acción que se hace en el tiempo con un cuerpo en contexto) y por los no lugares que habitamos. En su obra, el dibujo es caliente y diferente en

la repetición. D I L A T A R E L T I E M P O en un dibujo, una imagen

estática realizada por muchos movimientos: de la mano, los ojos, del paso del tiempo por los cuerpos, el que dibuja y el que, sin saberlo, es dibujado, separación que es desdibujada precisamente en el dibujar. CONTRAER LOS CUERPOS; nos une el movimiento para reducir el espacio que nos separa.

Valentina Tejada Pérez Artista plástica y mentora de Arte y Cuerpo Johan Sebastián Godoy Castrillón Medellín - Antioquia, 1995 jhoangodoy0012@gmail.com Proyecto de tiempo en tiempo. Dibujo (lápiz sobre papel), dimensiones variables, 2022

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Batallas Tener la oportunidad de ver el proyecto artístico y de leer el trabajo de grado de Jhonatan, además de discutir sus obras con él, ha sido una experiencia que, en primera instancia, me causó una reacción visceral, al comprenderlas como un testimonio de muchas de mis propias batallas y a su vez de las batallas de otras personas que viven con determinadas condiciones y estados mentales, siendo estos el motivo de estudio y reflexión sobre la fragilidad humana, y que mediante el dibujo y la performance se transforman en una fuerza que no se padece, sino que se libera en el espacio y el tiempo.

En detalle, sus manos, su cuerpo se hacen uno con el carboncillo trazando, tapando, dibujando y sobre todo dándole imagen a aquello que nunca la ha tenido, para luego poder verla a la cara, enfrentarla sin miedo, sin culpa, sin pesadumbre y descubrir que solo es un reflejo de sí mismo y a la vez de otros que se deshacen en el negro, pero que también resurgen de él.

Erika Giraldo. M.A., CPACC Líder en arquitectura de aprendizaje Gerente de proyectos Jhonatan Zuluaga Ortiz Envigado - Antioquia, 1997 jhonatanz.ortiz@hotmail.com @zuluaga.o.jhonatan Liminal. Performance y Dibujo (carbón sobre pared), dimensiones variables, 2022

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El llano Llanuras de polvo y verdes que al multiplicarse abrazan el infinito, adhiriéndose al azul abisal del cielo que nos sorprende en la cúpula radiante de un día soleado; pisar la tierra y asombrarse con lo milenario, escuchar lo cercano e imaginar lo efímero; presenciar la historia de las personas que hoy la habitan; recorrer con indicios las huellas de los que ahora no están, como si fuera una canción que nos ubica en una historia que es nuestra historia, en un recuerdo que se confunde con la herencia como un olor guardado en el código de nuestros genes. El recorrido se hace lento porque nuestra guía es la imagen; se han vencido las descripciones porque el lugar donde estamos se queda sin tiempo en el eterno bucle del video; las escenas abrazan lo sublime y lo visceral, cuestionan el orden, el género, el territorio y las fuerzas de la vida que este lugar habitan. Estamos ante un lugar sacado de otro lugar, ordenado en la cadencia reflexiva del arte, en el sonido del susurro que permite experimentar el territorio como cercano, conmovedor y desconocido al mismo tiempo.

Todos los caminos son caminos de regreso; en la obra de Karen son un eterno retorno al lugar incomprendido y distópico de lo propio, su lugar de vida, el lugar de sus padres y sus ancestros. El llano, en un sentido amplio, comprendido como un reto visual que desde el arte pretende leer el territorio como un crisol donde se funde la identidad de la artista y el contexto social, para que el espectador se sumerja en una experiencia visual abierta, sujeta al silencio, la contemplación y el asombro de estar guiado por la mirada inquietante de una artista que no se conforma con lo sucedido para abrir paso a lo poético y reflexivo mediante la obra. Gabriel Fernando Botero Serna Artista y docente Facultad de Artes Karen Julieth Gutiérrez Cubides Aguazul - Casanare, 2000 karengutierrezcubides@gmail.com karengutierrezcubi.wixsite.com Mediodía. Video-instalación (proyección sobre tela), 0:01:11 (loop), dimensiones variables, 2022

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El arquitecto grande y su casa Alguna vez le pregunté a mi madre después de dibujar coloridamente una casita: ¿Quiénes hacen las casas de verdad?

—Los arquitectos —me dijo—.

—Los arquitectos deben ser personas muy grandes, ¿cierto?

—¿Por qué? —preguntó—.

—Porque con sus manos nos construyen espacios para que quepa la vida. *** Años más tarde conocí a un arquitecto, un hombre de estatura promedio, tranquilo y muy cordial que no presumía de su grandeza, aunque para mí era muy visible. Él me contó su sueño de construir su propia casa, y por eso esperaba conocer sus planos, estudios de materiales y de suelos, presupuestos, etc., pero no, en vez de eso conocí el reverso de la arquitectura, que se encontraba cercano a mis trazos infantiles y coloridos, pero que surgían de un imaginario afectivo, donde no había precisiones, sino intuiciones de un espacio destinado a que no solo fuera habitado por el cuerpo, sino y principalmente por el alma.

Así surge el proyecto instalativo Habitar el infinito, en un terreno ubicado en el paraje El Tambo, vía a San Pedro, Antioquia, con el que Luis Julián Cardona, quiso observar y narrar esas mesas y camas, esas habitaciones provisionales o definitivas, esas cocinas, esos jardines, esos caminos [donde su familia y él han habitado, pero también se han ido, para construirlos nuevamente en una sola casa, en la cual pueda llamar o traer del pasado el habitar y seguirlo] en sus diferentes escalas, ritmos e intensidades, en los campos y en las carreteras, allí donde deja marcas en el suelo, donde pone su huella en el paisaje. Pues habitar es trazar líneas y dibujar superficies, es escribir sobre la tierra (…) y dejar en ella imágenes. A eso llamaremos geografía. Y no es otra cosa que transformar la superficie de la Tierra en una especie de gran habitáculo, en un interior universal (Besse, 2019, p. 12). De este modo, él, su familia y todo aquel que se acerque a esta casa sin muros, sin divisiones, sin pisos y sin límites, casi sin darse cuenta, se convertirá en uno de sus habitantes, gracias a las particulares maneras de estar presentes allí: rodeando, entrando o saliendo, estando tanto adentro como afuera de un espacio que inició en el pasado, se proyectó en el presente y continuará en el futuro.

Lindy María Márquez H.

Docente Facultad de Artes Luis Julián Carmona Suárez Medellín - Antioquia, 1979 luisjuliancarmona@gmail.com Espaciar. Video, 0:03:36, 2022 Habitar el infinito. Instalación (lana),

600 cm diámetro, 2022

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Vértigo El crecimiento humano de las ciudades, y especialmente de las metrópolis, ha conllevado a un aumento en la producción de toda clase de artículos, tanto de primera necesidad, como de otros que podríamos llamar de lujo. Esto ha creado una cultura del consumo, de una oferta y demanda constante donde los productos se hacen para tener un tiempo de vida determinado y así mantener activo el círculo de producción y desecho constante. Con los avances tecnológicos, esta dinámica ha ido creciendo en los últimos 30 años de una manera exponencial, agravando problemáticas como el manejo de desechos industriales de todo tipo y de objetos que rápidamente se vuelven obsoletos, generando una acumulación cada vez mayor en los mercados callejeros, en este caso los puentes de Medellín. Es en este contexto donde se ubica el proyecto de Lily Paola Figueroa. Los mercados callejeros ofrecen toda clase de desechos y de productos de segunda mano, y es allí donde el trabajo se desarrolla, seleccionando y clasificando los objetos de acuerdo a sus formas, tamaños y colores proponiendo un tipo de taxonomía del mercado. Ya Marcel Duchamp había propuesto el objeto cotidiano descontextualizado como pieza artística con su trabajo La fuente en 1933. El proyecto Vértigo es una instalación multimedia que propone sumergirnos en ese mundo invasivo de los objetos de manera radical y absurda, creando un túnel de cosas obsoletas que nos acechan como monstruos y no nos permiten ver nada más; sobrecogedor y saturado, donde los sonidos, las imágenes y los objetos nos cuestionan la sociedad que hemos construido y el valor que le damos a los objetos y al otro, que en muchos casos entra en ese ciclo del desecho por no ser productivo. Es esta cadena de saturación y caos en los ciclos de producción lo que señala la obra.

Ana Mejía MacMaster Docente Facultad de Artes Lily Paola Figueroa Pérez Sincelejo - Sucre, 1996 figuaretto.art@gmail.com @figaretto.art Fotogramas Vértigo Vértigo. Instalación multimedia interactiva, dimensiones variables, 2022

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Luz viva Desde una realidad sencilla y asegurada, había imaginado este momento tan diferente, que ahora lo veo como parte de una historia destinada a ser solo imaginario. Allí estabas tan firme y presente, una imagen imperturbable, a la que quiero serle fiel, haciendo todo lo posible por revelársela a otros, por llevarla a un espacio lejos de mi memoria y anclarla a esa realidad «real», impredecible. Ella habita en el horizonte, se mueve con el viento y habla en silencio, cuenta su vida y a la vez la vida de todo ser humano que ha reconocido el valor de su existencia, porque ¿sabemos realmente lo que significa vivir?... Desde su infancia empezó a sospechar lo complejo y excepcional que es este hecho, que luego corroboró en su adultez al darle vida a sus hijos, al guiar sus vidas, al cuidar de su familia y al preguntarse si podría dejar algo imborrable en esta, para la posteridad. La respuesta la encontró en su propio cuerpo y en los gestos que podía hacer con él, como soportar el peso del agua, de las piedras, empujar o aferrarse a una roca para enfrentar las olas del mar y, principalmente, mirar de frente la vida del otro, de aquel que también mira la vida en ella, o más bien, mira su vida en ella, para constatar que vivimos no solo por la confluencia de dinámicas biológicas, sino también porque con nuestra presencia y mirada le damos aliento a los otros, a las experiencias, a los recuerdos y a los sentimientos, los cuales finalmente logran inscribirse con nuestros nombres unidos, en la historia de la vida, la historia universal.

Entonces, espectador y lector ante su mirada y ante su vida, presento el proyecto artístico Luz, conformado del video-performance A qué lucha estéril con el cual, su autora, Luz Marina Domínguez Hernández, continuará viva.

Lindy María Márquez H.

Docente Facultad de Artes Luz Marina Domínguez Hernández A qué lucha estéril. Video, 00:00:55, 2015 Montebello - Antioquia, 1962 Medellín - Antioquia, 2022

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Estudios sobre el dolor La división en par de nuestra existencia que propone separar el cuerpo y alma, es una frontera diluida en la mirada de Rafael, ya que desde la infancia acumula sentimientos que ahora detonaron en angustia, en pulsiones desbordadas e indisolubles que le constriñen el pecho y le retuercen las vísceras, que le generan una atracción y un temor irracional por la existencia, por la condición humana, por el relacionamiento en manada y por la biología cruda de nuestro cuerpo. Sin embargo, todo esto propende una fascinación casi morbosa por el dolor, por atender y resaltar eso que nos causa repulsión, como cuando de niños algo nos obliga a devolver la mirada sobre el pájaro muerto o la rana estripada y a hurgar luego con una rama sobre el despojo.

Descubrir que el trauma se debe en gran medida a la educación proteccionista de su padre, es revelador, ya que su oficio de médico forense -que lo acercaba diariamente a lo macabro de la muerte violenta-, lo condujo a establecer un estricto cuidado de su familia y un riguroso control sobre sus hijos. No obstante, hoy desde el arte, Rafael se propone heredar archivos visuales e instrumentos forenses de su padre, para, a partir de la gráfica y en especial de la pintura, expresar parte de ese dolor y fascinación por el cuerpo que se consume, por el espíritu que se descompone, apelando al recurso expresivo del color y de la mancha para aprisionar aquellos elementos mortíferos que día a día lo contrarían. Kike Aguilar Artista plástico y docente Rafael Germán Rengifo Sánchez Neiva - Huila, 1997 ragere97@gmail.com ragerearte.myportfolio.com Cruentación. Instalación (4 cajas de luz y retablo), dimensiones variables, 2022

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Conversaciones …cada baile es un performance que se diluye en el tiempo sin registro y solo quedará en quienes lo vivieron.

Ricardo Bustamante Esta es una invitación a pensar en las dificultades que tienen los registros de captar el baile y la potencia del gesto de las performances. De los cuerpos que se encuentran, que dialogan sin palabras, que se mueven de formas armónicas a partir de códigos sonoros y sensoriales que se han aprendido socialmente. En muchas ocasiones son las reuniones familiares o las fiestas de barrio las que permiten un acercamiento al disfrute del baile, escenarios de celebración y festejo que, posteriormente para muchos, hacen que el baile se convierta también en el refugio, el escape o la celebración, según el ánimo o las condiciones cambiantes de los días. Como lo dice Ricardo, es justamente ese carácter efímero del baile lo que ha suscitado, en este caso, múltiples preguntas y experimentaciones para captar o intentar capturar ese universo sensorial, cultural, colectivo e individual, que se expresa cuando las personas se encuentran bailando. Esta es una búsqueda de sentido que se ha prolongado a través de los años y que, gracias al arte, su misticismo y versatilidad, hace posible hoy acercarse a esta muestra que revela reflexiones del artista, pero que necesariamente nos invita a los espectadores a la conversación, esa donde las preguntas propias pueden tener lugar, donde el diálogo puede continuar entre los cuerpos, los gestos y las memorias de esas huellas que se diluyen, pero que en cierta medida nos siguen habitando. Y que aquí, habitan al artista que baila y se pregunta por el baile, habitan el espacio, y nos habitan en colectivo… Karen Lucía Herrera Aguirre Antropóloga, Universidad de Antioquia Ricardo Bustamante Herrera Medellín - Antioquia, 1982 ricardobustamanteherrera@gmail.com Conversaciones. Video Performance, 0:04:10 (loop), 2022 Con-Tacto. Fotografía(impresión sobre tela), dimensiones variables, 2021 Superposiciones.Pintura (acrílico sobre tela), 130 x 130 cm, 2021

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Dos cuerpos Sofía Rojas Montoya enmarca su obra a través del doble sentido de la palabra «cuerpo». El marco crea una equivalencia de importancia entre nuestros cuerpos y los cuerpos de agua. Nos recuerda que cuando volvemos al agua de donde salimos, lo que hay en nosotros es lo mismo que nos rodea, y existimos en equilibrio, dos cuerpos de agua separados solo por nuestra piel.

Pero su propuesta artística es algo más compleja. No es solo una declaración de esta relación entre dos cuerpos de agua, se trata de cómo nuestro cuerpo experimenta el agua. Explora, a través de una multiplicidad de medios -fotografía, video, pintura- cómo al desestabilizar nuestro espacio sensorial, el agua nos vuelve a despertar al calor y al frío, al sonido y a la gravedad. Captura la alegría y la maravilla de este nuevo despertar. Mirando más detenidamente su trabajo, también siento que captura algo más: una sugerencia de cómo esta capacidad del agua para devolvernos a nosotros mismos a través de una mayor conciencia de nuestro entorno es, en última instancia, una experiencia espiritual y sagrada. Al mirar lo que ha logrado, recordamos que su investigación agrega un tercer significado a la palabra «cuerpo»: un cuerpo de trabajo artístico. Esta relación triangular de cuerpos -nosotros mismos, el agua, el arte- es la esencia de lo que ella ha logrado.

Tom Griggs Fotógrafo, escritor, y docente Sofía Rojas Montoya Medellín - Antioquia, 1997 sofirojasm@hotmail.com sofisticada1221.wixsite.com Cuerpos de agua. Instalación (proyección y fotografía), dimensiones variables, 2022

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Huellas en el tiempo Toda imagen grande tiene un fondo onírico insondable y sobre ese fondo el pasado personal pone sus colores peculiares.

(Bachelard, 1965, p. 68).

Una línea que inicia en la pregunta intima de quién se es, cómo se habita y cómo se va comprendiendo la existencia en la habitanza de un mundo propio, ajeno y colectivo, es la que presenta una artista de gestos sutiles, sensibles, cuidadosos y coherentes con su historia, que se pregunta por el habitar los espacios y ser espacio. Propone una poética gráfica que se instala y expande en el objeto, evidenciando la memoria de las huellas que han transitado en su historia y en esa búsqueda incesante por re-conocerse y conocer el mundo.

La obra de la artista Lizette Valentina Ortiz, se va configurando desde la dupla de la imagen y el texto, convocando lo simbólico y fabulando realidades que le permiten a sí misma la sublimación de sentimientos, en compañía de ese que la observa en la construcción de un ser que acciona desde lo poético. En la acción de retratarse nos retrata a todos, como si se tratara de un espejo que nos permite recorrer los silencios en las intimidades de esos momentos en que estamos solos en relación con el mundo, en cama como un refugio que en las almohadas albergan un ejercicio de autodescubrimiento. Unas manchas que se evidencian con el pasar del tiempo, su tiempo –nuestro tiempo. Un cuerpo que se hace presente en las huellas de los objetos, esos objetos que son casa, que son hogar. Nos dice Bachelard que la intimidad necesita un nido, y para Valentina este nido se teje en unas gráficas y objetos que se instalan en el espacio para recordar el habitar la existencia.

Vanessa Acosta Ramírez Docente Facultad de Artes Lizette Valentina Ortiz Álvarez Itagüí - Antioquia, 1998 liz.ortiz580@gmail.com Mugre. Pintura (acuarela y acrílico sobre papel acuarela), 70 x 50 cm, 2022 Retazos. Objeto escultórico (almohadas recolectadas), 343 x 240 cm, 2022

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Elogio de lo invisible Pues el tiempo no para (…) que los días vividos nos acerquen el vaso de agua (…) colocado donde la sed de vida se exaspera.

No contemos los días que pasaron:

fue hoy cuando nacimos, sólo ahora la vida ha comenzado (…).

(Saramago, 2010, p. 177).

¿Cómo definir el presente?, ¿acaso se podría?, ¿más, cuando rápidamente se convierte en pasado? Esta afirmación podría señalarse como un hecho, debido a que los científicos, físicos y astrónomos del Servicio Internacional de Sistemas de referencia y rotación de la tierra, desde el 2020 han detectado que la Tierra tarda menos milisegundos en dar su rotación completa; incluso este año reportaron su giro más corto, con 1,59 milisegundos menos que un día normal, cifra que podría hacer pensar que esta pequeñísima fracción de tiempo no podría hacer una diferencia considerable, pero de milisegundo en milisegundo, seguro que se descontrolará el tiempo y con él a la humanidad misma. Lo anterior, sin duda aporta a la sensación producida por el ritmo convulso de la cotidianidad y sus demandas, donde, como lo diría Byung Chul Han, no es solo la aceleración, sino también la disincronía del tiempo la que hace que este se atomice, se expanda sin un orden, anulando cualquier experiencia de duración; por eso somos cada vez más efímeros, es más, damos por terminado el presente cuando apenas empieza. Entonces, ¿cómo recuperar nuestra duración?, ¿cómo detener el paso del tiempo y la vez detenernos a nosotros mismos para dejar algo en él? Recuerdo que hace un tiempo realicé una llamada telefónica y pregunté muy espontáneamente a quien estaba al otro lado de la línea: «¿Y qué haces?». A lo que me respondió: «Vivir… Vivir el presente, porque eso es lo único que tengo». Ante sus palabras solo pude quedarme en silencio, comprendiendo que la duración era posible

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a través de ese «vivir», que a su vez se convertía en el gesto más claro y poderoso de marcación en y para el presente.

Desde entonces, el titular de una noticia, el timbre de una casa, el cierre de puertas del metro, la campanada de una iglesia, el tintinar del teléfono, la aparición en pantalla del número de un turno, dejaron de ser indicadores del presente, ya que, con su respuesta, me di cuenta de que el presente estaba en otra parte: en la esperanza de permanencia en un instante, en la concepción del vivir como un hacer, en el encuentro de algo que se busca, en la conexión entre un anhelo y una idea, en el asimiento de un material, una imagen, un sonido o un objeto, en la manifestación de la sensibilidad, en definitiva, en la exteriorización de aquello interior sin forma, sin huesos, sin peso y sin edad, que aún no ha visto la luz del mundo. De este modo, redefino el presente como un constante Elogio de lo invisible que recae en la realidad y con ello es posible marcar el presente mismo, darle duración, de ahí que, justo ahora se puedan visibilizar un conjunto de marcaciones o proyectos artísticos de 15 estudiantes de los programas de Artes Plásticas y Licenciatura en Educación Artes Plásticas de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, los cuales comprenden medios como el dibujo, la performance, la fotografía, la instalación y la videoinstalación, para dar cuenta de sus reflexiones sobre la obsolescencia programada, el miedo, el sueño y la vigilia, la identidad desde lo fantástico y lo monstruoso, la memoria, el tiempo, la herencia, el habitar y el encuentro con la naturaleza, el duelo, la enfermedad, la fragilidad y principalmente la vida, esa que buscan reflejar tan real, tan intensa y palpitante, con el firme propósito de que el otro sepa que ellos están «viviendo el presente». Nota: al otro lado de la línea de aquella llamada estaba Luz Marina Domínguez Hernández, quien en esta muestra de grado también estará al otro lado, pero de la vida, siendo testigo de cómo ella permanece una y otra vez en nuestro presente.

Lindy María Márquez H.

Docente Facultad de Artes

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Referencias Bachelard, G. (1965). La poética del espacio. Fondo de Cultura Económica.

Barthes, R. (1993). Fragmentos de un discurso amoroso. Siglo XXI.

Besse, J.-M. (2019). Habitar. Universidad de Guadalajara y Luna Libros.

Freud, S. (1992). El creador literario y el fantaseo [1907]. En Obras completas, Vol. IX. (pp. 123-135). (2ª ed. 3ª reimpr.). Amorrortu.

Jung, C. G. (2003). Arquetipos e inconsciente colectivo. Paidós.

Pizarnik, A. (2016). Poesía completa. Lumen. Rancière, J. (2002). La división de lo sensible: estética y política. Consorcio Salamanca.

Saramago, J. (2010). Poesía completa. Alfaguara. Agradecimientos especiales:

Gabriel Botero Serna Julían Pedraza Giraldo Danilo Rua Espinosa Samira Losada Salebe Fredy Alzate Gómez

Cita: Baena Barón, Estefanía, Bustamante Herrera, Ricardo, Carmona Suárez, Luis Julián, Domínguez Hernández, Luz Marina, Figueroa Pérez, Lily Paola, García Hincapié, Jhon Alexánder, Giraldo Mapura, Andrés Felipe, Godoy Castrillón, Johan Sebastián, Gutiérrez Cubides, Karen Julieth, Lehmann Ayerbe, Carmen, Ortiz Álvarez, Lizette Valentina, Rengifo Sánchez, Rafael Germán, Reyes Losada, Isabella, Rojas Montoya, Sofía, Trujillo Gómez, Daniel Alexis, Zuluaga Ortiz, Jhonatan (2022), Muestra de grado 2022: Elogio de lo invisible, Universidad de Antioquia, p. N. https://hdl.handle.net/10495/49653