Panorama de estudios actuales del español en América L E N G U A J E S Soledad Chávez Fajardo José Luis Ramírez Luengo Editores
Panorama de estudios actuales del español en América L E N G U A J E S Soledad Chávez Fajardo José Luis Ramírez Luengo Editores
Soledad Chávez Fajardo José Luis Ramírez Luengo Editores Panorama de estudios actuales del español en América
Colección lenguajes © Fondo Editorial Facultad de Comunicaciones y Filología, Universidad de Antioquia © Soledad Chávez Fajardo, José Luis Ramírez Luengo Editores ISBNe: 9786287762510 Primera edición Mayo de 2026 Dirección editorial César Alzate Vargas Asistente editorial Daniel Alejandro Cardona Henao Corrección de estilo Juan Felipe Varela García Comité editorial Juliana Restrepo Santamaría, Diana Ramírez Hoyos y Paula Andrea Marín Colorado Diseño Luisa Santa Diagramación Yon Leider Restrepo Monsalve Hecho en Colombia. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio o con cualquier propósito sin la autorización escrita del Fondo Editorial de la Facultad de Comunicaciones y Filología de la Universidad de Antioquia. Las imágenes incluidas en esta obra se reproducen con fines educativos y académicos, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 31-43 del capítulo III de la Ley 23 de 1982 sobre derechos de autor.
El contenido, las opiniones y el estilo de cada capítulo corresponden al derecho de expresión de los autores y no comprometen el pensamiento institucional de la Universidad de Antioquia ni desata su responsabilidad frente a terceros. Los autores asumen la responsabilidad por los derechos de autor de las fuentes citadas. Esta publicación contó con el apoyo de FONDECYT Regular número
1262565
Panorama de estudios actuales del español en América / editores: Soledad Chávez Fajardo, José Luis Ramírez Luengo; dirección editorial: César Alzate Vargas; comité editorial: Juliana Restrepo Santamaría, Diana Ramírez Hoyos, Paula Andrea Marín Colorado; diseñador: Luisa Santa. – Primera edición. -- Medellín: FOCO. Fondo Editorial, Facultad de Comunicaciones y Filología, Universidad de Antioquia; Santiago de Chile: Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, 2026. 1062 páginas: diagramación; 24 cm. -- Colección Lenguajes; 23. ISBNe: 9786287762510 Palabras clave: Español -- Dialectología -- Fonética y fonología -- Morfosintaxis -- Lexicología y lexicografía -- Pragmática y sociolingüística -- Contacto de lenguas -- América.
Catalogación en publicación de la Universidad de Chile
CDD: 467.98
Fondo Editorial Facultad de Comunicaciones y Filología, Universidad de Antioquia Teléfono: (+57) 604 219 5926 Correo electrónico:
foco@udea.edu.co Calle 67 # 53-108, oficina 12-122, Medellín, Colombia Facultad de Filosofía y Humanidades Unviersidad de Chile Correo electrónico:
decanato.filosofia@uchile.cl Sitio web:
https://filosofia.uchile.cl/ Campus Juan Gómez Millas Av. Capitán Ignacio Carrera Pinto 1025, Ñuñoa, Santiago Santiago de Chile, Chile DOI: https://doi.org/10.34720/h7wn-p437
índice
11
Presentación
12
Palabras preliminares: el porqué de un libro como este I.
Estudios panorámicos
38
Capítulo 1
El español en la Argentina
María López García
69
Capítulo 2
El español de Colombia: panorama
actual y perspectivas investigativas
Daniel Eduardo Bejarano Bejarano
Johnatan E. Bonilla
99
Capítulo 3
Estado actual del idioma español
en Ecuador
Fernando Miño-Garcés
122 Capítulo 4
La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual
Carlos Arrizabalaga
José Carlos Huisa Téllez
Jaime Peña
154
Capítulo 5
La lengua en Puerto Rico: algunos
rasgos fonéticos y léxicos
María Inés Castro Ferrer
II.
Estudios acerca de fonología
y fonética
176
Capítulo 176
Pasear o pasiar. Percepción de
la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus
PRESEEA-Medellín
María Claudia González-Rátiva
200
Capítulo 7
La asibilación de la /ɾ/ prepausal
en el español contemporáneo del estado
de Guanajuato
Hugo Heriberto Morales del Valle
220
Capítulo 8
Entonación y evaluación en las
narraciones de experiencias personales
de hablantes de la Ciudad de México
Eva Patricia Velásquez Upegui
III.
Estudios de morfosintaxis
III. 1 Morfosintaxis histórica
244
Capítulo 9
Usos pronominales átonos en el español
oriental boliviano de los siglos xvii y
xviii
María Cristina Egido Fernández
280
Capítulo 10
Tradiciones discursivas en peticiones
de la Audiencia de Quito
Jennifer Gabel de Aguirre
III. 2 Morfosintaxis sincrónica
308
Capítulo 1 Capítulo 11
La alternancia entre ustedeo y voseo
en Costa Rica
Carlos Sánchez Avendaño
339
Capítulo 12
Una aproximación al panorama actual
de estudios sobre las formas de
tratamiento en el español de Honduras
Dilia Celeste Martínez
354
Capítulo 13
Datos para la historia del recién
americano: Usos del adverbio en el
español venezolano contemporáneo
Irania Malaver Arguinzones IV.
Estudios de lexicología
380
Capítulo 14
Acerca de la cuestión del nombre propio
en Cuba: dimensiones lingüística y
jurídica
Aurora Camacho Barreiro
401
Capítulo 15
Una ojeada a los cubanismos del
Diccionario de la lengua española (DLE)
Marlen Aurora Domínguez Hernández
Grechel Calzadilla Vega
Loisi Sainz Padrón
422
Capítulo 16
El léxico usado por los jóvenes en
Guatemala para referirse al vestuario
Raquel Montenegro Muñoz
444 Capítulo 17
Los indigenismos en el español de
Nicaragua del siglo xix. El caso de
Palabras y modismos de la lengua
castellana según se habla en Nicaragua
(1874) de Hermann Berendt
Carmen Martín Cuadrado
465 Capítulo 18
Préstamos nahuas en el español
de Costa Rica
Mario Portilla
486 Capítulo 19
Indigenismos y africanismos en el
español de Colombia
María Bernarda Espejo Olaya
Nancy Rozo Melo
Lirian Astrid Ciro
513 Capítulo 20
La materialización del léxico en
pirotécnicos en el castellano peruano
Marco Lovón
550 Capítulo 21
Indagando en el léxico de Dámaso A.
Larrañaga: estudio del término leñatero
Soraya Ochoviet V.
Estudios de fraseología
579 Capítulo 22
En fin quebro la soga por lo mas delgado:
apuntes fraseológicos a propósito de un
documento panameño del siglo xvii
Viorica Codita VI.
Estudios de pragmática
602 Capítulo 23
La negación en la Lengua de Señas
Colombiana
Marianne Dieck
Luisa Fernanda Naranjo Orozco
Yadit Jacqueline Gómez Jiménez
643
Capítulo 24
Tres ámbitos de desarrollo de los
estudios pragmáticos en Chile:
revisiones, ejemplos y proposiciones
Silvana Guerrero González
Javier González Riffo
VII. Estudios de contacto
669
Capítulo 25
Viaje a través de las lenguas en los
Estados Unidos. Español, inglés y
spanglish: prácticas lingüísticas e
identidades en diálogo
Silvia Betti
684
Capítulo 26
Contactos lingüísticos en Ecuador y su
diáspora en Nueva York
Marleen Haboud
Christian Puma Ninacuri
709
Capítulo 27
Variedades de español en contacto en
México. El caso de la concordancia
plural en el español otomí
Rosnátaly Avelino Sierra
733
Capítulo 28
El cambio de código multilingüe en
construcciones diminutivas: Datos de
Belice
Margot Vanhaverbeke
Osmer Balam
773
Capítulo 29
Contacto lingüístico portugués-español
en la frontera Brasil-Venezuela: un
estudio sobre las interferencias del tipo
contracción
Fabricio Paiva Mota
807
Capítulo 30
El español andino en la diáspora: los
peruanos en Buenos Aires
Roxana Risco
VIII. Lingüística aplicada:
estudios de lexicografía
824
Capítulo 31
Los diccionarios del español dominicano
María José Rincón González
837 Capítulo 32
Lectura lexicográfica de las Alteraciones
fonéticas del español de Venezuela, de
Lisandro Alvarado
Francisco Javier Pérez
856
Capítulo 33
Condiciones y procesos de
diccionarización en el Paraguay
Estela Mary Peralta de Aguayo
887
Capítulo 34
El español del Uruguay a través de sus
diccionarios
Magdalena Coll
Clara Pérez Pucci
IX. Lingüística aplicada: enseñanza
de español como segunda lengua
915
Capítulo 35
Presencia, estatutos y prácticas de
enseñanza del español en Brasil
Francisco Calvo del Olmo
X. Glotopolítica
943
Capítulo 36
La ideología monolingüe en el
español de El Salvador durante el
período preindependentista (1771-1821)
José Daniel Rivas Hidalgo
968
Capítulo 37
«Usted no lo diga»: Esbozo de
ideologías lingüísticas en torno al
español de Chile en medios de
comunicación contemporáneos
Gabriel Alvarado Pavez
XI. Filología
1001 Capítulo 38
Por una filología americana: el estilo,
la estilística, los debates argentinos y
sus proyecciones continentales en los
años 30 y 40
Diego Bentivegna
1032 Capítulo 39
La oralidad en los cuentos de Víctor
Muñoz: una aproximación a la variante
guatemalteca del español
Guillermina Herrera Peña
| 11 Panorama de estudios actuales del español en América Durante el segundo año de pandemia, en 2021, la Universidad de Chile seguía con sus actividades telemáticas. En ese contexto, pensé que una buena idea sería organizar un seminario internacional del español hablado en América. Pensaba que la dinámica de una asignatura de postgrado que dictaba en ese momento (justamente, Historia del español en América) se vería enriquecida con una actividad de estas características. Los medios eran los idóneos, porque nadie debería desplazarse y la solución del Zoom venía muy bien para este fin. Quise, para que el seminario fuera más pe dagógico aún, invitar a hablantes de las variedades del español hablado en el continente para que nos dieran conferencias relacionadas con algún aspecto de su investigación. Fueron sesiones estupendas que tomaron todo el primer semestre chileno de ese 2021. Aprendimos mucho y, en ello, vino la idea de concretar los resultados de estas conferencias en un libro. Para la invitación se bajó un número considerable de conferencistas, so bre todo por compromisos previos o falta de tiempo. Sin embargo, esto no mermó la idea, porque esta ya estaba andando. Por lo mismo, mantuve el plan e invité a colaborar como coeditor, a principios de 2022, a un experto en el estudio del español hablado en América: José Luis Ramírez Luengo. Él aceptó sin chistar y me pidió una doble petición que fue rápidamente aceptada por lo lúcida y necesaria: que el libro estuviera en línea, al acceso de todo aquel que desease leerlo y consultarlo y que la editorial fuera ame ricana. Más que más, el libro trata acerca del español hablado y en con tacto con América. Con esa misión, seguimos buscando posibles autores, ya no hablantes de las lenguas, sino expertos en una u otra variedad. En ello, la ayuda de José Luis fue fundamental. Este libro que están leyendo ahora mismo es el resultado de esa actividad pandémica, que devino en un compendio variopinto y riquísimo.
Soledad Chávez Fajardo Santiago de Chile, otoño de 2024
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 12 Panorama de estudios actuales del español en América palabras preliminares:
el porqué de un libro como este No cabe duda de que, de un tiempo a esta parte, la investigación sobre las variedades del español que se hablan en las distintas zonas de América está experimentando un auge sin precedentes que nos augura un futuro muy promisorio en cuanto a nuestra capacidad de comprensión, no solo de la situación que se presenta hoy en el continente, sino también de los procesos —históricos y actuales— que han contribuido y están contri buyendo a dotar tales variedades de la fuerte personalidad que ofrecen desde todos los puntos de vista. Así las cosas, quizás en estos momentos el principal problema con el que se encuentra el investigador interesado en la cuestión sea, paradójicamente, la enorme multiplicación de los es tudios, que dificulta —cuando no impide— obtener una visión precisa del estado de la cuestión: los focos de atención predominantes, las nuevas perspectivas que se están aplicando al estudio y, en general, las líneas de desarrollo de un conocimiento cada vez más amplio y, por ello, cada vez más difícil de abarcar.
Precisamente por esto, en el presente trabajo se pretende ofrecer —tal vez con cierta ingenuidad o atrevimiento— una visión del desarro llo que en el momento actual tienen los estudios sobre el español ame ricano, de manera que el lector pueda tomar el pulso a la investigación que se desarrolla tanto desde Hispanoamérica como desde otros ámbitos geográficos; de ahí que los compiladores hayamos decidido que, ya en el
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 13 Panorama de estudios actuales del español en América mismo título, figure el término panorama, pues es precisamente eso —un «paisaje muy dilatado que se contempla desde un punto de observación», en afortunada definición del Diccionario de la lengua española (DLE)— lo que se ha procurado ofrecer con esta obra: un paisaje muy dilatado que se caracteriza por la multiplicidad en cuanto a las zonas analizadas, los niveles lingüísticos, las perspectivas teóricas y metodológicas, los corpus utilizados y, por supuesto, los momentos históricos que se atienden; una visión general, en definitiva, del trabajo que se está desarrollando en estos momentos sobre el español americano que sirva al lector como posible itinerario que lo guíe por los estudios actuales sobre este asunto. El re sultado, como era de esperar a partir de estos presupuestos, no es sino un libro coral, enormemente variado, que se caracteriza sobre todo por ofre cer una ingente cantidad de información novedosa que no solo enriquece nuestro conocimiento sobre la forma de hablar de los hombres y mujeres de América, sino que además abre posibles líneas de trabajo que sin duda será necesario seguir profundizando en el futuro.
Pasando ya al volumen en sí, este se compone de un total de 39 es tudios que, según se ha dicho ya, cubren en la práctica todo el continente, incluyendo países quizá poco analizados desde el punto de vista de los estudios hispánicos como Belice o Brasil, en cuyo ecosistema lingüístico la presencia del español resulta también de indudable relevancia. Así, si Colombia—con cuatro trabajos— resulta el país más atendido en esta antología, también tienen una presencia notable otros como Ecuador, México y Perú, que cuentan con tres estudios cada uno, y en menor me dida Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Uruguay y Venezuela, que son analizados en dos ocasiones; el resto de las zonas ame ricanas —esto es, Belice, Bolivia, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Paraguay y República Dominicana— están representadas por un único estudio, en una situación claramente mejorable pero que, al menos, permite cumplir la vocación de panorama que, según hemos dicho más arriba, alienta este trabajo. Por otro lado, cabe decir que esta misma multiplicidad que se detecta en lo geográfico se descubre también en lo que se refiere a lo temático, de ahí que hayamos
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 14 Panorama de estudios actuales del español en América decidido dividir el volumen en once secciones (estudios panorámicos; fonética y fonología; morfosintaxis; lexicología; fraseología; pragmáti ca; contacto de lenguas; lingüística aplicada a la lexicografía; lingüística aplicada a la enseñanza de español como segunda lengua; glotopolítica y filología) que sirven para agrupar los trabajos desde este punto de vista y, en consecuencia, para articular una obra coherente.
Como se acaba de señalar en el párrafo anterior, para iniciar este volumen hemos decidido incluir todos los estudios de «los españoles ha blados en» dentro de la sección panorámica. Tal es el caso de «El español en la Argentina», de María López García, quien presenta un estado de la cuestión sobre la división en las cinco zonas dialectales del español ha blado en la Argentina. Con la referencia de estudios clásicos (como el de Vidal de Battini en primer lugar y con un grupo de mujeres de la talla de Rojas Mayer, Cubo de Severino, Viramonte de Ávalos, Donni de Mirande y Fontanella de Weinberg, a quienes siguen Kovacci, Acuña, Martorell de Laconi, Chang o Virkel), los que siguen vigentes al día de hoy, como en espacios institucionales clave para la promoción del estudio lingüístico y descriptivo, como el Instituto de Filología de la UBA. A su vez, la autora presenta algunos de los rasgos más característicos tanto del español gene ral como de cuestiones zonales, con referencias bibliográficas que ayuda rán al interesado que quiera profundizar acerca del tema en cuestión. A su vez, la autora hace una referencia al contacto, tanto con lenguas indígenas como con las lenguas de las grandes migraciones del siglo xix y principios del xx, así como una referencia a las ideas que se tienen acerca de la iden tidad lingüística.
En el caso de «El español de Colombia: panorama actual y perspec tivas investigativas», de Daniel Eduardo Bejarano Bejarano y Johnatan E. Bonilla, el examen conjuga posturas clásicas con las más nuevas, así como estudios y proyectos en curso y futuras investigaciones. En una variedad como la del español en Colombia, que posee un monumento lingüístico como es el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC), con una tra dición de estudios dialectológicos de avanzada, el que se presente un es tado de la cuestión con los estudios más actuales sirve sobremanera para
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 15 Panorama de estudios actuales del español en América tomar este trabajo como un modelo idóneo. Junto con dar cuenta de un es tado de la cuestión dialectológico, Bejarano y Bonilla presentan perspecti vas de los estudios sobre el español de Colombia para los niveles fonético, léxico y morfosintáctico, centrándose en aspectos como la división dialec tal del español hablado en el país a partir de rasgos segmentales, algunas referencias a la fonética suprasegmental y a cuestiones de contacto, o los nuevos estudios dialectológicos basados en la dialectometría, así como en la dialectología digital, algo que, insistimos, abre una puerta hacia estudios del tipo en el resto del continente; en el nivel morfosintáctico —campo de menor tradición en los estudios lingüísticos en Colombia—, los autores presentan una serie de recientes estudios de interés sobre fenómenos gra maticales concretos, así como posibles influjos por contacto lingüístico. Un aporte en su estudio son lo que ellos llaman «las perspectivas sobre los estudios lingüísticos del español de Colombia», algunas urgentes, como el español como segunda lengua en sordos, o zonas parcialmente exploradas como las regiones Orinoquía, Amazonas o la zona insular, algo que ya está enmendando el nuevo proyecto dialectológico «Nuevo Atlas Lingüístico- Antropológico de Colombia» (NALAC).
En cuanto a «Estado actual del idioma español en Ecuador», de Fernando Miño-Garcés, lo que se logra es una suerte de radiografía de una serie de cuestiones gramaticales y léxicas, siempre desde la óptica de la norma. En ello, el autor presenta abundantes ejemplos para dar cuenta de una serie de aspectos como el uso de los pronombres personales de segunda persona del singular; algunas realizaciones con que (ausencia o presencia de preposiciones, como en el dequeísmo, queísmo, omisión de la preposición con el pronombre relativo o casos como el que galicado, en palabras del autor); diversos usos verbales (gerundios, el uso del impe rativo, el uso del verbo haber como personal, entre otros); cuestiones de morfología, como el uso del diminutivo y una muestra del léxico propio de los ecuatorianos.
En «La investigación del español en el Perú: breve panorama actual», de Carlos Arrizabalaga, José Carlos Huisa Téllez y Jaime Peña, los autores, fuera de presentar un estado de la cuestión histórico acerca de los estudios
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 16 Panorama de estudios actuales del español en América del español hablado en Perú, se quedan con la propuesta de zonificación más actual y se decantan por tres macro variedades: la andina, la de la cos ta norte y la amazónica. Sin embargo, el revisionismo de los conceptos, con citas de los estudios más actuales, ayudan a dar cuenta de una visión más renovada, por ejemplo, superar el manido estudio de contacto con las que los autores llaman lenguas mayores, a saber: el quechua y el aimara, o quedarse solo en lo que se ha entendido como zona andina. Lo mismo con las constantes referencias a los estudios que quedan por hacerse, lo que hace de este capítulo una relevante hoja de ruta. A su vez, lo que más se recalca a lo largo del estudio es, creemos, una de las líneas emergentes, urgentes y necesarias de los estudios actuales: los del contacto lingüístico. Finalmente, en el último estudio panorámico, «La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos», de María Inés Castro Ferrer, se hace un repaso de los rasgos fonéticos más característicos, con un pano rama histórico que se inicia con la llegada de Navarro Tomás a la isla y con estudios relevantes, como los de López Morales o Amparo Morales, entre otros. Lo relevante en la presentación de los datos es que la autora los compara con otras variedades antillanas, lo que hace de este estudio una fuente de datos que excede a la isla misma. A su vez, la autora presenta algunos rasgos léxicos, algunos que se han entendido como arcaísmos (digamos, voces que ya no se usan en el estándar peninsular) y voces usuales y características de la isla frente al resto de la zona antillana, así como una referencia a los indigenismos y a los africanismos léxicos. El capítulo cierra con algunas reflexiones relacionadas con la política lin güística, algo necesario, sobre todo pensando en la particular situación geopolítica del país.
A los estudios panorámicos les siguen tres estudios relacionados con fonología y fonética, en los que lo trabajado por PRESEEA ha sido clave, como se verá en la totalidad de los estudios de este nivel. El pri mero de ellos, una investigación de carácter mixto y con enfoque socio lingüístico desde la fonética perceptiva, es «Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín», de María Claudia González-Rátiva. La autora trae a colación un tópico usual dentro
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 17 Panorama de estudios actuales del español en América de la historia de las lenguas: las relaciones entre la acentuación y la varia ción vocálica o de timbre vocálico y, dentro de determinados contextos, la tendencia a la sinéresis, que es lo que la autora presenta en este caso. Lo reclama, a su vez, como una necesidad, sobre todo en cortes sincrónicos en casos en los que no hubo palatalización. Para ello atrae el caso de los verbos en -ear, justamente el caso de pasear y sus realizaciones sineréti cas, más que nada por la variedad de realizaciones que se dan de este caso en el español antioqueño. La investigación se basa en detectar posibles va riaciones perceptuales de estas realizaciones (en rigor, el fenómeno /ea/) en entrevistas semidirigidas, por un lado, y, por otro, si se pueden agrupar estadísticamente.
En «La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporá neo del estado de Guanajuato», de Hugo Heriberto Morales del Valle, el autor busca responder el porqué de algunas realizaciones alofónicas (sobre todo las asibiladas) desde una lectura sociolingüística (o geosocio lingüística, como precisa el autor) y con una serie de hipótesis. Esto, sobre todo, porque las róticas y sus variantes bien pueden establecerse como isoglosas para zonificar el español hablado en México. Se hace, además, una necesaria mención de las principales obras que se han dedicado a estudiar el español de México desde una perspectiva dialectológica (Lope Blanch, Alvar) y el habla central, en particular la de Guanajuato (Boyd Bowman), así como la cuestión de las vibrantes en México (Lastra, Martín Butragueño). Por medio de la metodología PRESEEA, el autor establece un corpus delimitado a una realización particular y las conclusiones son contundentes; por ejemplo, que los predictores externos son significati vos, por lo que el autor postula que las características sociales estarían por sobre factores internos.
En el último estudio del bloque dedicado a fonología y fonética, se sigue con México, con «Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México», de Eva Patricia Velásquez Upegui. En este caso, el estudio —parte del proyecto Prosodia Basada en el Uso (PBU)— se centra en los niveles prosódicos, sobre todo en la entonación, aspecto clave hoy por hoy, tal como afirma
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 18 Panorama de estudios actuales del español en América la autora, es «uno de los mejores indicadores de la fuerza ilocutiva en los actos de habla». Velásquez ha optado por analizar la entonación en las narraciones de experiencias personales, sobre todo porque en este tipo de narraciones se expresa el punto de vista y la valoración de quien narra con respecto a la relevancia de lo narrado. Para el análisis entonativo la autora sigue los principios teóricos del Modelo Métrico Autosegmental y las convenciones de etiquetaje del sistema de transcripción Sp-ToBI, junto con un análisis fonético en el programa Praat. Los resultados indican que la evaluación externa se caracteriza por presentar acentos tonales ascen dentes con ascenso mayor a lo esperado (tono L+H*) y estos últimos se presentan principalmente en las categorías evaluativas de habla reportada directa, percepción y cognición, sobre todo en mujeres. En lo que respecta a morfosintaxis, hemos dividido los cinco capítu los dedicados a este nivel en dos secciones: morfosintaxis histórica y sin crónica. En lo que respecta a la morfosintaxis histórica, el primero de los dos estudios, «Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii», de María Cristina Egido Fernández, da cuenta de una parcela poco estudiada: la situación lingüística de la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra en el período colonial, por lo que se propone completar «ese enorme espacio en blanco que es la diacronía del español oriental boliviano». El objetivo es mostrar varios de los usos pronomina les átonos que se registran en los documentos orientales bolivianos en los siglos xvii y xviii. Estos rasgos, en palabras de la autora «si bien, no le dan una exclusividad lingüística dentro del conjunto de variedades america nas, sí contrastan, en alguno de los casos, con los usos coetáneos del área andina boliviana». Egido analiza, en rigor, el uso de los pronombres en sus valores reflexivo, recíproco y enfático, así como los paradigmas átonos de 3ª persona. Constata en algunos casos realizaciones características ameri canas, sin embargo, el principal aporte son las distinciones que concluye entre el español andino y el oriental de la zona.
El segundo de los estudios destinados a la morfosintaxis histórica es «Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito», de Jennifer Gabel de Aguirre. La autora trabajó con un corpus de 75 cartas que
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 19 Panorama de estudios actuales del español en América contienen actos directivos de peticiones y las trabaja desde el marco de las tradiciones discursivas. Estas peticiones provienen de la serie Esclavos de la Corte Suprema de Quito y la autora las contrastó con el análisis de un corpus editado en Documentos para la historia lingüística de la Audiencia de Quito (siglos xvi-xix). La presentación de los resultados se centra, por un lado, en el uso de elementos formularios, sobre todo fórmulas de dirección y conectores formularios como por tanto, que marcan la transición a la pe titio, es decir, el acto directivo formulario típico de la mayoría de las cartas de peticiones. Por otro lado, se estudian las tradiciones de la construcción de emociones en el discurso, las que incluyen tanto elementos lingüísticos como el uso de intensificadores y de un vocabulario axiológico, además de algunos elementos del contenido como el topos de la protección de los miembros más débiles de la sociedad.
Dentro ya de los estudios sincrónicos, no sorprende que dos de los tres presentados se dediquen a las fórmulas de tratamiento, como es sabi do un tema de enorme relevancia dialectal para el español y, por ello, con una profunda tradición en los estudios sobre las variedades americanas de esta lengua. Así, en «La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica», Carlos Sánchez Avendaño analiza un fenómeno aún poco atendido en la bibliografía como es la alternancia que los neovoseantes costarri censes —esto es, hablantes procedentes de entornos predominantemen te ustedeantes que adquieren el voseo por determinadas circunstancias personales— producen entre las dos formas de tratamiento, usted y vos. Con este propósito se toman en cuenta factores sociolingüísticos y prag malingüísticos que no solo sirven para caracterizar el uso de las formas de tratamiento en el país, mucho más complejo de lo que se suele considerar —con un ustedeo que funciona en relaciones simétricas y asimétricas y en todas las situaciones comunicativas, y un voseo restringido a las relaciones simétricas—, sino también para describir el ustevoseo, que probablemente se debe entender como un proceso de cambio en marcha en el español del país que, cabe decir, no parece circunscribirse exclusivamente a la variedad costarricense de este idioma
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 20 Panorama de estudios actuales del español en América También sobre Centroamérica, Dilia Celeste Martínez, en «Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de trata miento en el español de Honduras», analiza los tratamientos en el español hondureño desde una perspectiva parcialmente diferente a la anterior. Al realizar una revisión bibliográfica de lo que se ha escrito acerca de la cuestión no solo detecta los cambios que se han producido a lo largo del tiempo, sino que también señala los vacíos que existen a este respecto y que será necesario abordar en el futuro. De este modo —y después de describir las dificultades que existen para un estudio como este—, la me todología aplicada permite a la autora concluir que, en contraste con el predominio de vos que se señala en los primeros trabajos académicos y que se extiende hasta mediados del siglo xx, en las últimas décadas parece haberse producido un aumento claro de usted, que constituye ahora la fór mula de tratamiento más utilizada por los hondureños; así mismo, resulta muy relevante también constatar como la forma tú, pese al predominio de vos, se sigue manteniendo en ciertos contextos como las redes sociales, la publicidad o los medios de comunicación, constatación que abre una importante línea de trabajo que, como bien señala la autora, será preciso profundizar en el futuro, pues puede dar una visión diferente, mucho más compleja, de la situación que presentan los tratamientos en el español ac tual de Honduras.
Más allá de las fórmulas de tratamiento, no cabe duda de que re sulta también característico de la morfosintaxis del español americano la manera como son utilizados determinados elementos comunes al espa ñol, que en muchas ocasiones muestran en América una ampliación de sus posibilidades de empleo. Precisamente, el trabajo de Irania Malaver («Datos para la historia del recién americano: Usos del adverbio en el es pañol venezolano contemporáneo») tiene por objeto la descripción de los usos de recién en Venezuela, que encajan con la situación que se acaba de plantear; con este propósito, la autora clasifica y describe todos los usos de recién que se detectan en varios corpus sociolingüísticos y en una muestra de prensa de Caracas y Mérida, y confirma que, si bien el uso innovador de recién + verbo conjugado (recién llegó) está presente en su muestra, este no
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 21 Panorama de estudios actuales del español en América solo convive con estructuras más generales en el mundo hispánico —en concreto, la combinación recién + participio (recién llegado) y el adverbio largo recientemente (llegó recientemente)—, sino que además muestra una frecuencia de empleo relativamente baja, de apenas el 20%, algo que esta blece una clara diferencia con otras zonas del continente como es el Cono Sur y que nos recuerda que en ocasiones los contrastes dialectales dentro del español de América se deben entender no de forma absoluta, sino más bien tendencial.
Pasando ahora a los estudios sobre lexicología, hay que indicar que esta sección, con ocho trabajos, es la más extensa de la obra, algo que no puede sorprender si se tiene en cuenta la profunda y fecunda tradición que tiene la investigación sobre el vocabulario en la filología hispánica de am bos lados del Atlántico; de hecho, es precisamente esta tradición la que de termina que tampoco sorprenda que muchos de estos trabajos se dediquen a las voces diatópicamente restringidas, es decir, a aquellas unidades que de alguna forma conforman la indudable personalidad léxica que identifi ca al español americano en su conjunto y a las diferentes variedades geo gráficas entre sí. Pues bien, esta temática es la que alienta el trabajo «Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE)», de Marlen Aurora Domínguez Hernández, Grechel Calzadilla Vega y Loisi Sainz Padrón, quienes centran su reflexión en el caso concreto de Cuba y analizan las voces que se identifican con este país en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) con el propósito de dar cuenta de su mantenimien to u obsolescencia actual, lo adecuado de las marcas lexicográficas que las acompañan o —más interesante aún—«los procedimientos recurrentes de creación léxica, como reflejo de la personalidad cubana»; los resultados a partir de tal análisis son muchos, pero quizá resulte especialmente intere sante la constatación de que entre las estrategias léxicas predomina clara mente la modificación y la creación, así como la idea de que, en realidad, lo que identifica léxicamente a Cuba son tanto sus usos específicos como también los compartidos, en un juego de acercamiento y alejamiento que sin duda es aplicable a todo el diasistema hispánico en general.
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 22 Panorama de estudios actuales del español en América En relación con los aportes específicos que, en el caso colombia no, contribuyen a conformar la identidad léxica ya mencionada, María Bernarda Espejo Olaya, Nancy Rozo Melo y Lirian Astrid Ciro analizan, en «Indigenismos y africanismos en el español de Colombia», los resultados que derivan del contacto que se produce entre el español y las lenguas a las que hace referencia el título. Por lo tanto, tras describir someramente la compleja situación lingüística colombiana y explicitar algunos problemas sobre la identificación de estos vocablos, las autoras pasan a centrarse en los aportes del quechua, del muisca y de las lenguas africanas, todo lo cual les sirve para ejemplificar la indudable relevancia que, desde lo lingüístico y lo sociocultural, poseen estas comunidades no hispanohablantes en la configuración y el enriquecimiento del español de la nación sudamericana. Tal y como era de esperar, no es el anterior el único estudio dedi cado a la presencia de indigenismos en el léxico americano, cuestión que se trata en dos más de las aportaciones que conforman esta sección del volumen. Por un lado, en «Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua de Hermann Berendt», Carmen Martín Cuadrado se centra en el análisis de las voces de este origen que se descubren en la obra del pionero de los estudios del español nicaragüense; con este propósito —y tras compendiar la vida del autor y contextualizar su obra dentro de la producción lingüística de su época—, la autora extrae todos los indi genismos del lemario y los clasifica desde el punto de vista etimológico y onomasiológico, lo que le permite extraer unas conclusiones de inte rés que, sin apartarse demasiado de la situación que se registra en otros autores centroamericanos de la época, arrojan luz sobre la desconocida historia léxica del español de Nicaragua y, sobre todo, enfatiza el interés que encierran las obras lexicográficas para la reconstrucción diacrónica de las variedades americanas.
Por su parte, Mario Portilla («Préstamos nahuas en el español de Costa Rica») tiene como objetivo en su estudio trazar de forma más pre cisa el aporte de la lengua náhuatl al español del Costa Rica, lo que exige distinguir cuidadosamente entre aquellos préstamos que proceden de
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 23 Panorama de estudios actuales del español en América la variedad clásica o novohispana de esta lengua y los que se toman del nahuate/pipil propiamente centroamericano. A la luz, pues, de sus resul tados, se constata sin asomo de duda no solo la presencia, en el español costarricense actual, de ejemplos de ambas situaciones —que implican la existencia de diferencias de gran relevancia, tanto en el aspecto formal como muy especialmente en el devenir histórico que suponen tales proce sos de incorporación—, sino también la necesidad, como el propio autor señala, de «profundizar más en el estudio tanto del español colonial cen troamericano como del nahuate de esta región para contar con mejores elementos que permitan el análisis de los préstamos de origen nahua en el español de América Central», lo que pone en evidencia una vez más el interés que esconde el trabajo interdisciplinar para el avance en la investi gación del español americano.
Ahora bien, no solo los indigenismos o los africanismos constitu yen un campo de interés a la hora de investigar el léxico del español de América, y esto se hace especialmente claro en aquellos trabajos que tie nen por objetivo analizar el vocabulario propio de ciertos campos semán ticos que, por sus propias características, presentan también altas posibi lidades de contar con elementos diatópicamente restringidos. En primer lugar, Marco Lovón se centra en el estudio del léxico de un ámbito tan concreto como es la pirotecnia peruana («La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano»), y más concretamente lleva a cabo un análisis semántico de la materialización de este vocabulario a partir del estudio de nueve vocablos específicos; así, la aplicación de los postulados de la teoría del lexicón generativo de Pustejovsky permite al investigador concluir, entre otras cuestiones de gran interés, que «el contenido que porta el léxico deriva de la información de la estructura subléxica», algo que se puede comprobar especialmente en el caso de algunos predicados verbales que se discuten en el trabajo.
Por su parte, el capítulo de Raquel Montenegro Muñoz («El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario») se centra en el análisis del vocabulario guatemalteco referido a la ropa, para lo cual se aplica la metodología propia de los estudios sobre léxico disponible a
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 24 Panorama de estudios actuales del español en América una muestra de 220 estudiantes procedentes de todos los departamen tos del país. Esta amplísima muestra permite obtener un conjunto de 135 vocablos, entre los cuales es posible detectar muchos que resultan pan hispánicos o al menos comunes a amplias zonas de la hispanofonía (tales como pantalón, camisa, blusa, falda, camiseta, suéter, calceta, player), pero también otros mucho más restringidos (tocoyal, tacuche, mañanera, chapulines), algunos de los cuales se asocian a ciertos grupos étnicos y tradiciones culturales como son los pueblos mayas. Así las cosas, los re sultados de este estudio permiten identificar un conjunto de vocablos de uso cotidiano que muy probablemente se deban incorporar al Diccionario de la lengua española con la marca Guatemala y, al mismo tiempo, nos re cuerdan la necesidad de analizar el vocabulario con una perspectiva que, trascendiendo lo puramente lingüístico, tenga en cuenta también factores históricos y sociales.
Le sigue el estudio que Aurora Camacho Barreiro («Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba: dimensiones lingüística y jurídica») le dedica al nombre propio, una cuestión quizá poco atendida en la inves tigación sobre el español americano que, sin embargo, resulta también de gran interés a la luz de lo que se expone en este trabajo. De este modo, la autora describe, en primer lugar, las tendencias denominativas y los me canismos de formación de antropónimos más habituales que se descubren en el país, para pasar posteriormente a centrarse en las diversas acciones que está desarrollando el estado cubano en relación con esta cuestión; fi nalmente, en una nueva muestra de la trascendencia que posee la interdis ciplinariedad para la comprensión y valoración de los hechos lingüísticos, la investigación se adentra en la dimensión jurídica del nombre propio y toca cuestiones como el problema del daño moral y la dificultad que supo nen ciertos nombres propios para la identificación del sexo de la persona, para cuya solución propugna el «diseño y la implementación definitiva de una política lingüística en particular en torno al fenómeno de los nombres de persona en Cuba» que «debe contribuir a normar y ordenar un asunto de interés nacional sobre la base del rigor y la responsabilidad».
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 25 Panorama de estudios actuales del español en América Por último, cierra esta sección el estudio que Soraya Ochoviet hizo de uno de los primeros autores en Uruguay: el religioso Dámaso A. Larrañaga («Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga: estudio del término leñatero»). A partir de una labor de investigación lexicológica de larga data, producto de la escuela de la académica Gladys Valetta, Ochoviet llevó a cabo un análisis de algunos de los aspectos más destacables de la lengua de Larrañaga en su texto Diario del viaje de Montevideo a Paysandú, sobre todo porque, en palabras de la autora, «un diario de viaje genera la posibilidad de tomar notas y registros sobre temas muy variados». La idea, a partir de una metodología diseñada ex profeso para la investigación, fue determinar el léxico oriental característico. El capítulo se ha centrado, en un primer lugar, en el desusado leñatero, así como su registro en los diccionarios académicos y en una detallada argumentación acerca de su lexicogénesis. En ello, a su vez, la autora ha analizado las ocurrencias ob tenidas en corpus académicos e hispánicos para luego explicar la aparición de leñatero en el español. En segundo lugar, Ochoviet ha trabajado con la familia semántica afín en Uruguay y su vigencia por medio de encuestas. Frente al evidente interés que despierta la lexicología, la atención que suscitan otras perspectivas y otros niveles de la lengua en los estudios sobre el español de América resulta mucho más escasa, de ahí la impor tancia de que también aparezcan representados en un volumen como este. Tal es lo que ocurre, por ejemplo, con la fraseología, de la que se encarga Viorica Codita en un trabajo que, centrado en el área de Panamá, analiza las unidades fraseológicas que aparecen en un documento notarial redac tado en esta zona en el siglo xvii: «En fin quebro la soga por lo mas del gado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii»; así, su acercamiento demuestra la complejidad que, desde este punto de vista, encierra la documentación notarial, en la que es posible registrar gran cantidad de estos elementos que cumplen diferentes funcio nes pragmáticas y que, de acuerdo con el cotejo lexicográfico, se muestran altamente institucionalizados, todo lo cual avala la indudable relevancia que presenta esta tipología textual para la preparación de una fraseología histórica del español americano.
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 26 Panorama de estudios actuales del español en América Pasando ya al campo de la pragmática, esta disciplina aparece re presentada por la investigación de Silvana Guerrero González y Javier González Riffo («Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones»), capítulo en el que se lleva a cabo una profunda revisión de los tres ámbitos en los que se están desa rrollando los estudios pragmáticos en este país del Cono Sur, en concreto la interfaz sociolingüística-pragmática, las investigaciones que parten teó rica y metodológicamente del análisis de la conversación y aquellos que se encargan de la comunicación no verbal. Con este propósito, los autores exponen, describen y valoran múltiples ejemplos chilenos de fenómenos lingüísticos de carácter pragmático que se descubren en la oralidad, pero además señalan algunos aspectos que, para la mejor comprensión de estas cuestiones, es necesario tener en cuenta y desarrollar en un futuro, tales como la obligatoriedad de trabajar con datos reales —y, en consecuencia, lo que eso conlleva respecto a su recopilación y transcripción de forma adecuada— o la necesidad de analizar «otros fenómenos pragmáticos de gestión interaccional que intervienen en la conversación coloquial, como la comunicación no verbal» y las producciones digitales, todo lo cual conforma un auténtico programa de investigación que abre importantes líneas de trabajo futuro.
También se ha querido incorporar aquí —pese a lo discutible de su ubicación, por tratar una cuestión morfosintáctica y no centrarse estric tamente en el español— el trabajo de Marianne Dieck, Luisa Fernanda Naranjo Orozco y Yadit Jacqueline Gómez Jiménez: «La negación en la Lengua de Señas Colombiana», que contribuye a enfatizar la riqueza lingüística de Colombia y, por extensión, de América. Pone en relieve las investigaciones que, en diversas áreas del continente, se están llevando a cabo desde hace algún tiempo sobre las diversas lenguas de señas. En este caso concreto, la aportación parte de un corpus recolectado entre señan tes sordos y se centra en analizar las formas y la distribución de los ele mentos empleados para expresar la negación en la ya mencionada Lengua de Señas Colombiana (LSC).A la luz de sus datos, las autoras concluyen que la LSC «es una lengua cuya negación básica es una seña no-manual, la
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 27 Panorama de estudios actuales del español en América sacudida lateral de cabeza, ya que esta marca es obligatoria en la cláusula declarativa negativa y puede ser la única marca de negación», si bien esta seña básica se puede acompañar de otras de tipo manual. Todo esto dibu ja una compleja situación respecto a la expresión de este contenido en la LSC, marcada por la convivencia e interacción de estrategias sintácticas y morfológicas (como la adición de afijos negativos, la sustitución de la base y el acortamiento de la base) en cuyo estudio y descripción, salta a la vista, es necesario seguir profundizando.
Por otro lado, la ya mencionada riqueza lingüística que caracteriza a América y la continuada y profunda convivencia que se da en múltiples áreas del continente entre el español y otras lenguas —sean autóctonas o trasplantadas—, determina que las investigaciones sobre el contacto lin güístico y los resultados que derivan de este hecho constituyan un ámbito de trabajo muy atendido por parte de los estudiosos, de manera que no sor prende que la presencia de esta cuestión resulte notablemente abundante en este volumen. De este modo, el contacto entre el español y las lenguas amerindias está representado por el trabajo de Rosnátaly Avelino Sierra («Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí»), en el que se analizan las consecuencias que tal situación tiene para la concordancia de número en el español de bilin gües otomíes: a partir del análisis de 3818 casos de concordancia plural obtenidos de 44 informantes, la autora detecta casos de marcación alterna (presencia + ausencia de marca) que están determinados por factores lin güísticos de muy diversa índole, lo que le permite concluir que la variación morfosintáctica que a este respecto se detecta en el corpus se debe relacio nar con las estrategias gramaticales que exige el otomí para la expresión de la pluralidad; de ahí que, si bien la concordancia se expresa con elementos propiamente hispánicos, su presencia o ausencia está determinada por las reglas propias del idioma de contacto.
Más allá de México, Marleen Haboud y Christian Puma Ninacuri («Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York») se centran en el español que se emplea en los Andes ecuatorianos, otra de las áreas donde los resultados del contacto secular entre el español y una
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 28 Panorama de estudios actuales del español en América lengua amerindia —en este caso, el quichua— resultan más evidentes, a lo que se suma además la descripción de los fenómenos que presentan hablantes de este origen emigrados a la ciudad de Nueva York, algo que permite a los autores «conocer si esta variedad de español mantiene los rasgos lingüísticos del lugar de origen o si es una variedad que se encuen tra en un proceso de cambio». Así, tras presentar una breve descripción del contexto sociolingüístico del Ecuador y su diáspora, en ambos contextos geográficos se analizan de manera minuciosa algunos de los rasgos fun damentales del castellano andino ecuatoriano debidos a la influencia del quichua, tales como la marcación verbal de evidencialidad y miratividad —que guardan una estrecha relación con la atenuación y la expresión de la cortesía— y determinados marcadores discursivos, entre los que destaca la partícula -ka. Los autores concluyen que, por lo que toca a la diáspora, sus hablantes mantienen las características mencionadas más arriba, si bien se detectan también innovaciones que responden a sus propias nece sidades comunicativas, en una muestra de la multiplicidad de resultados que —influidos por factores de muy variada índole— se producen en las situaciones de contacto.
Con todo, es obvio que las situaciones de contacto que tienen lugar en América no se reducen a las lenguas amerindias, sino que se extienden también a otros idiomas europeos trasplantados a tierras americanas, tales como el inglés y el portugués. A este último caso dedica su estudio Fabricio Paiva Mota («Contacto lingüístico portugués-español en la fron tera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo con tracción»). El autor se interesa por las consecuencias que tiene la lengua materna de los aprendientes venezolanos para la adquisición del portu gués, más en concreto de las contracciones o amalgamas, esto es, de un aspecto de la morfosintaxis en el que ambas lenguas difieren. Pues bien, la revisión de un corpus compuesto por 47 composiciones demuestra que estos aprendientes son muy reacios a realizar las contracciones propias del idioma de Brasil y que en este punto mantienen la gramática de su lengua materna, aunque también se detectan diferencias cuantitativas según el informante cuente o no con parientes brasileños; esto permite al autor
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 29 Panorama de estudios actuales del español en América plantear la hipótesis de que esta circunstancia —así como el carácter po roso de la frontera entre los dos países—«podría aumentar la seguridad en el aprendizaje del portugués» y, por ello, influir claramente no solo en los resultados, sino también en las estrategias que se pueden desarrollar para una enseñanza más efectiva del español en zonas de frontera. Pasando ahora al inglés, no cabe duda de que al hablar de este tema resulta inevitable referirse a la situación de Estados Unidos, donde la exis tencia de una enorme masa hispanohablante —que además se renueva constantemente a causa de las nuevas oleadas migratorias— en unos con textos sociolingüísticos caracterizados por el bilingüismo, pero complejos y dispares entre sí, genera una multiplicidad de situaciones distintas que hacen que el estudio del español del país resulte notablemente dificultoso. Ante este hecho, Silvia Betti, en su estudio «Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: entre práctica lingüística e identidad», se propone reflexionar sobre este asunto y arrojar algo de luz al respecto, muy especialmente en lo que toca a un tema tan espinoso como es el concepto de spanglish. Con este propósito, la profesora italia na describe el perfil sociolingüístico del país y las previsiones futuras en relación con la pervivencia y el crecimiento del español —que llevará a Estados Unidos, de hecho, a convertirse en pocas décadas en la segunda nación con mayor número de hispanohablantes del mundo—, para poste riormente pasar a analizar las múltiples formas como se ha entendido el ya citado spanglish y ofrecer una posible interpretación de esta realidad lingüística. Su conclusión —en la que se enlazan, una vez más, la lengua y la cultura—, no puede ser más clara, y es que «ser hispano o latino [...] en los Estados Unidos es vivir entre diferentes sensibilidades, realidades en el medio, entre culturas que se reflejan también en el uso de las lenguas del país», lo que sin duda supone una idea clave para la mejor comprensión de los complejos procesos lingüísticos que, en relación con el español, están teniendo lugar actualmente en este territorio.
Ahora bien, no es Estados Unidos el único país americano en el que se produce un contacto extenso y continuado entre el inglés y el español, y este hecho —que muchas veces es obviado por la bibliografía— se pone
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 30 Panorama de estudios actuales del español en América claramente de manifiesto en la investigación que Margot Vanhaverbeke y Osmer Balam dedican a la variedad beliceña de este último idioma («El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice»), sin duda una de las más desatendidas de todo el continente. Como se puede apreciar en el título, los estudiosos se centran en el análisis del diminutivo en un contexto multilingüe como es el del norte del país, donde conviven el español, el inglés y el criollo beliceño, para lo cual lle van a cabo una descripción de la formación y el empleo de estas estructu ras en un corpus sociolingüístico. A partir, pues, de estos datos, se pueden extraer dos conclusiones de interés: por un lado, que si bien el español de la zona mencionada emplea conjuntamente las formas diminutivas proto típicas de las lenguas que entran en contacto (-ito, little, lee), en el corpus existe un claro predominio de esta última; por otro, que son los hombres los que —a pesar de presentar una mayor contención cuantitativa en su empleo— presentan en mayor medida el uso innovador del diminutivo en las construcciones multilingües, lo que sin duda constituye una conclu sión de interés para comprender mejor los procesos de cambio lingüístico que, a este respecto, parecen estar teniendo lugar en estos momentos en el español del país.
Finalmente, el capítulo que se incorpora a esta sección dedicada a los estudios de contacto tiene como objetivo una situación quizá menos analizada, pero de indudable relevancia para el español americano como es el contacto intralingüístico o interdialectal. En concreto, Roxana Risco dedica «El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires» a investigar dos fenómenos concretos: por un lado, la manera como los pe ruanos emigrados a la capital argentina incorporan a su habla un rasgo tan identificador de esta última variedad como lo son las variantes rehiladas de las palatales; por otro, el empleo de ciertas estrategias típicamente an dinas de atenuación en los pedidos. A partir de todo esto, la investigadora detecta una situación compleja de variación, regida por múltiples factores, que combina la necesidad de incorporarse a su nueva comunidad de ha bla y el mantenimiento de cierta lealtad lingüística a los propios orígenes, lo que da como resultado la «configuración de una identidad personal y
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 31 Panorama de estudios actuales del español en América social propias» y, en consecuencia, la «emergencia de nuevas identidades lingüísticas como la peruana-argentina» cuyo estudio resulta sin duda fundamental para la mejor comprensión de los procesos que tienen lugar cuando dos dialectos entran en contacto.
En lo que tiene que ver con lingüística aplicada, se tienen dos sec ciones: una de lexicografía y otra de enseñanza de español como segun da lengua. Para la sección de lexicografía se presentan cuatro capítulos. Tres de ellos dan cuenta de un panorama general e historiográfico del quehacer lexicográfico en países como República Dominicana, Paraguay y Uruguay. En «Los diccionarios del español dominicano», de María José Rincón González , se lleva a cabo un repaso histórico de la diccionarística dominicana desde finales del siglo xix (con una lexicografía fundacional enfocada sobre todo en el legado indigenista prehispánico como seña de identidad lingüística del Caribe insular), pasando por los ejercicios lexico gráficos de carácter monocéntrico y eurocentrista a lo largo del siglo xx. El hito que implicó la aparición del Diccionario del español dominicano en el año 2013, así como los incipientes proyectos lexicográficos dominicanos de los últimos años están renovando el trabajo lexicográfico de una mane ra lingüística y actualizada.
En el caso de «Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay», de Estela Mary Peralta de Aguayo, la presentación panorámi ca no puede dejar de lado el bilingüismo en el país y cómo este atraviesa, cómo no, los estudios lexicográficos in extenso. La autora agrupa en or den cronológico y tipológico los primeros relatos de cronistas que dieron cuenta de la realidad paraguaya (textos no precisamente lexicográficos, pero que son una base de datos clave para un trabajo lexicográfico a pos teriori). Le sigue la lexicografía misionera bilingüe hispano-guaraní y un silencio lexicográfico decimonónico que la autora se encarga de justificar con un sintético y necesario panorama histórico político, caro para enten der una suerte de sequedad en la producción de codificaciones. Tanto para los siglos xx y xxi, separadamente, la autora da cuenta con detalle de al gunos de los principales repertorios lexicográficos bilingües, así como de los glosarios literarios, que abundan, sobre todo, desde la segunda mitad
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 32 Panorama de estudios actuales del español en América del siglo xx. Por último, la autora da cuenta del panorama de la lexicografía monolingüe del español y el guaraní, desde el siglo xx al xxi. El capítulo termina conjugando todo desde una perspectiva contextual y de un análi sis crítico del discurso que sigue la Escuela de Campinas. En «El español del Uruguay a través de sus diccionarios», de Magdalena Coll y Clara Pérez Pucci, se presenta una historia lexicográfica relacionada con la conformación e identificación de la variedad uruguaya del español. La información, dispuesta a partir de una rigurosa metodo logía, se tomó a partir de la base de datos «Daniel Granada», que cuenta con una serie de descriptores que fueron agrupados y organizados. Los cuatro ciclos propuestos parten de un momento cero: la publicación del Vocabulario rioplatense razonado, de Daniel Granada en 1889, por lo que tiene que ver con la concepción de una variedad rioplatense; le sigue un segundo ciclo que recoge diferenciaciones diatópicas; un tercer ciclo que da cuenta del contacto del español del Uruguay con otras lenguas y el último que refiere al español general de Uruguay. Estos ciclos no tienen sucesión cronológica; es más, como dicen las autoras, «se dan en capas, en estratos que se superponen, al menos parcialmente». La finalidad es dar cuenta de cómo se ha construido la identidad lingüística del Uruguay, así como una contribución a la historiografía lexicográfica y lingüística del país oriental.
El cuarto capítulo tocante a la lexicografía se centra en los «pe queños dominios lexicográficos» (glosarios escondidos, encubiertos, subsidiarios o inadvertidos). Es el caso de «Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado», de Francisco Javier Pérez. En este capítulo, Pérez lleva a cabo un análisis me talexicográfico de una obra de las primeras décadas del siglo xx que no se había estudiado del sabio venezolano. Las Alteraciones es, en palabras de Pérez, «una confirmación lexical de los fenómenos fonéticos» que viene a corroborar que el estudio de los glosarios encubiertos o escondidos es ma teria central de exploración de estos pequeños dominios lexicográficos. En el ámbito de la actividad lexicográfica, la catalogación, la descripción y el estudio de pequeños textos, obras marginales y piezas subsidiarias serán
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 33 Panorama de estudios actuales del español en América un gran aporte para la historia de la lexicografía hispánica y regional. Este capítulo es la muestra de ello.
Para la sección de enseñanza de segunda lengua contamos con el capítulo de Francisco Calvo del Olmo («Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil»), relevante porque da cuenta del hispa nismo en Brasil, espacio clave, pensamos, que debía incorporarse en este compendio. La finalidad del estudio de Calvo del Olmo es describir un pa norama general de la presencia del español en el ámbito académico y co municativo brasileño. A su vez, en el capítulo se proponen algunas líneas de investigación pertinentes para el hispanismo en Brasil. En primer lugar, Calvo del Olmo trazó una breve pero solvente historia del hispanismo en Brasil, obviamente dependiente del contexto político del país. A su vez, el autor da cuenta de la oferta de la asignatura de español como materia de estudio contemplada por las políticas educativas a lo largo de su historia de Brasil, muchas veces anulada y silenciada. En segundo lugar, Calvo del Olmo da cuenta de los puntos en común del español enseñado y hablado en Brasil. Por ejemplo, qué español aprender y enseñar y lo que el autor describe como una «sensación de vértigo» por su pluricentrismo (en el es tándar), algo que deviene en la relevancia, además, de un español brasile ño. En tercer lugar, el autor hace referencia a la teoría de la intercompren sión y su emergencia entre el portugués y el español, ya que comparten áreas de transparencia en lo que respecta a la morfosintaxis y el léxico. En esta dinámica surge, además, lo que algunos consideran una interlingua, el portuñol, que puede facilitar la comunicación entre ciudadanos latinoa mericanos. Calvo del Olmo termina con relevantes reflexiones en torno a las innumerables posibilidades que puede generar el estudio de una len gua como el español o el portugués para conocer sistémicamente sendas lenguas románicas, por lo que el desafío es latinoamericano. En cuanto a la glotopolítica, dos capítulos para El Salvador y Chile conforman esta sección. Respecto a El Salvador, José Daniel Rivas Hidalgo («La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821)»), nos informa que su texto forma parte de un proyecto escritural mayor. Esta vez, el autor reflexiona en torno a
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 34 Panorama de estudios actuales del español en América la ideología monolingüe imperante en El Salvador a medio siglo de la in dependencia (1771 y 1821). Para ello, Rivas Hidalgo trabaja con dos textos de la época: la Descripción geográfico-moral de la diócesis de Goathemala (1771), de Pedro Cortés y Larraz y el texto Estado general de la provincia de San Salvador: Reyno de Guatemala. Año 1807 (edición de 1921), de Antonio Gutiérrez y Ulloa. Para analizarlos, el autor presenta un breve estado de la cuestión acerca de la ideología monolingüe para luego citar algunos extractos de sendos textos que validan su hipótesis. La ideología monolingüe que propone Rivas Hidalgo, en detrimento del silenciamien to de las lenguas indígenas, ya era una realidad, algo que deviene en una comunidad hablante homogénea, justamente, a medio siglo de iniciarse los procesos independentistas. Esta normalización del monolingüismo, como la llama el autor, es de gran ayuda, como bien describe, a los propó sitos independentistas y a la conformación de un nuevo Estado Nación. Justamente «contar con una comunidad lingüísticamente homogénea se ría un instrumento fundamental para la construcción de la nueva nación, ya que contaban con uno de los elementos clave: una lengua que pudiera funcionar como lengua nacional».
Para Chile, en el capítulo «“Usted no lo diga”: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación con temporáneos», Gabriel Alvarado también trata, como en Rivas Hidalgo, las ideologías lingüísticas relacionadas con el español de Chile. En este caso, las del siglo xxi en medios de comunicación tradicionales y digitales, des de la óptica de la sociolingüística crítica y por medio de una metodología novedosa: la etnográfica textual. El autor trabaja con algunos ideologemas (presupuestos o lemas discursivos) usuales, como que en Chile se habla mal. Para este supuesto, el autor instala su génesis en el siglo xix, gracias los procesos estandarizadores que ha generado el Estado Nación. En estos procesos se impuso una centralización de la lengua española en Chile con una tradición que procuró la unidad de la lengua. El ideologema mencio nado, lamentablemente, se ha convertido desde ese momento en«una herramienta de marcación y segregación social», en palabras de Alvarado. De esta forma, y lamentablemente hasta el día de hoy, una serie de usos
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 35 Panorama de estudios actuales del español en América diastráticamente marcados no son reconocidos como una generalidad del español de Chile.
Respecto a la filología, última sección del libro, tenemos dos textos para Guatemala y Argentina. Para Guatemala, Guillermina Herrera Peña («La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español»), desde una perspectiva clásica muy cercana a la estilística, analiza la oralidad en la narrativa del escritor Víctor Muñoz. Esta oralidad, a su vez, está enfocada en un segmento diastrático particular: las clases media y media baja urbana de Guatemala. A su vez, Herrera Peña quiere presentar las claves que utiliza Muñoz para la verosi militud de sus personajes, así como dar cuenta, en un análisis de algunos de los textos del autor, de aspectos del habla popular y, sobre todo, de la variante guatemalteca del español.
«Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates ar gentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40», de Diego Bentivegna, es un capítulo que está a caballo, además, con la glotopolítica. Desde la nueva filología, crítica y amplia, Bentivegna nos lleva en un paseo panamericano entre México, Cuba y la Argentina, sobre todo, en lo que él llama «la construcción del campo de saber filológico» en el señero mo mento de los años treinta. El vaivén entre Alfonso Reyes, Fernando Ortiz, Amado Alonso y Raimundo Lida, entre tantos otros citados en su texto, da cuenta, sobre todo, de la compleja y disputada noción teórica de estilo, clave para lo que Bentivegna propone desde esta construcción del cam po filológico americano. En ello es clave lo que se gestó en el Instituto de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, sobre todo de una publicación en particular: la Introducción a la Estilística Romance (1932), en cuidada edición del mismo Amado Alonso y Raimundo Lida y con autores de la talla de Karl Vossler o Leo Spitzer (ambos siempre con el foco en América, dicho sea de paso). Este texto es la piedra inicial de la Colección de Estudios Estilísticos del Instituto de Filología. Las reflexiones de Bentivegna en torno al concepto de estilo implican, en sus propias palabras, «un lugar de interrelación entre pro blemáticas lingüísticas y problemáticas literarias en el que pueden leerse
Pa l a b r a s p r e l i m i n a r e s | 36 Panorama de estudios actuales del español en América las tensiones políticas en torno a la construcción del panhispanismo». En ello, y en consonancia con la línea teórica del autor, la glotopolítica es cla ve a lo largo de su texto.
De este modo, la rápida revisión que se ha llevado a cabo en estas páginas de todos los trabajos que concentra el volumen parece demostrar bien a las claras que cumple el carácter panorámico que los editores he mos procurado que tenga: una visión de todos los países del continente en la que el español tiene una presencia relevante y de muchas de las pers pectivas desde las que se puede abordar su estudio. El resultado, salta a la vista, es un intrincado y complejo caleidoscopio de temas relacionados entre sí que tiene la virtud, no solo de mostrar las líneas de trabajo que actualmente se están desarrollando entre los investigadores, sino también de perfilar aquellas áreas de trabajo que, más o menos abandonadas por el momento, será necesario atender entre todos en un futuro más próximo que lejano; si a esto se suma que el otro objetivo que perseguía el volumen era establecer por medio de sus páginas un bibliográfico punto de encuen tro que pueda generar colaboraciones y trabajos futuros, no cabe duda de que hemos logrado cumplir ambas pretensiones en el libro que el lector tiene ante sus ojos. No queda, pues, sino aprovechar sus potencialidades y, una vez más, volver con ansias renovadas al trabajo. Soledad Chávez Fajardo José Luis Ramírez Luengo Santiago de Chile/Madrid, mayo de 2025
I.
| 38 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 38 C A P Í T U L O El español en la Argentina
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María López García
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Téc nicas (CONICET). Centro de Estudios del Lenguaje en Sociedad (CELES/UNSAM). Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
maguilopezgarcia@yahoo.com.ar
c a p í t u l o 1 | 39 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Estado de la cuestión: las propuestas
de partición dialectal del español en la Argentina1 Si bien los debates lingüísticos tuvieron plena vigencia en Argentina des de 1837 (Glozman y Lauria, 2012; Moure, 2017), los estudios del español se inician programáticamente con la fundación, en 1923, del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires. Las primeras líneas de trabajo del Instituto, declaradas por Ricardo Rojas, entonces decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la que el Instituto todavía hoy depende, consistían en el estudio del «castellano vivo de la Argentina, influido por las lenguas indígenas y por las lenguas inmigratorias», y en la renovación de «la en señanza del castellano en nuestros colegios y escuelas, poniéndola más de acuerdo con las nuevas tendencias científicas y didácticas» (citado en Toscano, 2013, p. 120).
Ese contexto institucional promovió lo que se convertiría, hasta hoy, en referencia ineludible para todo acercamiento a las regiones lingüísticas argentinas y sus particularidades dialectales: El español de la Argentina (1964). Ese volumen es resultado de la investigación iniciada en 1945 por la dialectóloga y docente Berta Vidal de Battini, oriunda de la provincia mediterránea de San Luis. Su labor fue pionera y única en su amplia co bertura del territorio nacional en busca de marcas dialectales que hicie ran posible delimitar zonas específicas. Ese conocimiento le permitiría, adicionalmente, adecuar las pautas del control lingüístico escolar a las particularidades de cada región argentina. Las diferencias entre la primera y última edición del libro (1954 y 1964, respectivamente) dan cuenta del re corrido teórico e ideológico de los investigadores agrupados en el Instituto
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Quisiera agradecer a Andrea Bohrn, Luciano Campetella y Lucila Santomero sus valiosos comentarios y sugerencias.
| 40 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a de Filología, institución que acompañó y auspició (con financiamiento del Consejo Nacional de Educación) ese proyecto.2 El español de la Argentina de Vidal de Battini distingue cinco regio nes en función de una serie de fenómenos lingüísticos del plano fonético, fonológico, suprasegmental y morfosintáctico: pronunciación de /s/, de vi brante múltiple, de palatal lateral, de /y/; la entonación; y el tipo de voseo. La particular distribución de estas isoglosas resultó en las regiones Litoral (subdividida a su vez en Rioplatense, Pampásica y Patagónica), Noroeste, Guaranítica, Centro y Cuyo.3 Décadas más tarde, esta propuesta fue revisitada, aunque de ma nera parcial, por distintos grupos de investigación.4 Los abordajes más completos que se han formulado hasta el día de hoy son el de Donni de Mirande (1992, 2000) y el de Fontanella de Weinberg (1987, 2000). Ambas compilaciones responden a una perspectiva de corte sociolingüístico y toman como referencia el trabajo señero de Vidal de Battini sobre el que postulan nuevas hipótesis y actualizaciones fragmentarias del campo. La división propuesta por la investigadora santafesina, Nélida Donni de Mirande (1992, 2000) se basa en las isoglosas originalmente trazadas por Rona (1964) para distinguir nueve zonas dialectales dentro del territo rio argentino. Aquella primera partición consideraba cuatro rasgos espe cíficos: yeísmo (fonológico), žeísmo (fonético), voseo (morfosintáctico) y formas verbales del voseo (morfológico), a los que la investigadora agrega la pronunciación (vibrante, y fricativa asibilada) de la vibrante múltiple.
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Para más detalles del contexto institucional y el trabajo de Vidal de Battini, véase Acuña (2013) y Tosca no y García (2013).
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Actualmente, el territorio argentino se divide políticamente en veintitrés provincias y una ciudad au tónoma, Buenos Aires (la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son dos unidades administrativas diferentes).
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Estos equipos de trabajo son albergados por distintas universidades públicas nacionales. Las investi gaciones con mayor despliegue y reconocimiento en relación a los estudios dialectológicos argentinos fueron las dirigidas por Elena Rojas Mayer (Universidad Nacional de Tucumán) para la región Noroeste; Liliana Cubo de Severino (Universidad Nacional de Cuyo) para el área de Cuyo; Magdalena Viramonte de Ávalos (Universidad Nacional de Córdoba) para el español en el centro del país; Inés Abadía de Quant (Universidad Nacional del Nordeste) para Nordeste; Nélida Donni de Mirande (Universidad Na cional del Litoral/Universidad Católica de Rosario) para Litoral. Los estudios de la región Bonaerense y Patagónica fueron abordados por el equipo de Beatriz Fontanella de Weinberg (Universidad Nacional del Sur). Es imposible consignar la abrumadora cantidad de publicaciones resultados del trabajo de estos equipos, en este capítulo mencionaremos las más representativas.
c a p í t u l o 1 | 41 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 1. Regiones lingüísticas de Argentina según de Vidal de Battini (1964) Fuente: Chang (2018).
| 42 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a Del cruce de isoglosas resultan las regiones: Litoral-pampeana; Nordeste; Noroeste; Andina del norte; Cuyano central; Santiago del Estero; centro de la provincia de Entre Ríos; sur de Jujuy y parte del centro de Salta; y centro de Tucumán.
Para su caracterización, Donni atiende, además del contacto con lenguas originarias y de inmigraciones pasadas, al contacto con el portu gués y a las zonas de ingreso de las oleadas españolas al territorio: Río de la Plata, Noroeste y Cuyo. Este último factor le permite vincular la evo lución de ciertos rasgos del español en la Argentina con la proveniencia geográfica y el período histórico de ingreso de españoles (al respecto, véa se también Acuña et al., 2015). Adicionalmente, nota el papel definitorio que cumple el desarrollo político, cultural, educativo y editorial de Buenos Aires, así como su constante crecimiento demográfico, y afirma que este complejo de variables la convirtió en el centro de irradiación lingüística y motor de cambio para el resto del país. Concordantemente, Fontanella de Weinberg (2000) advierte que, a pesar de la coexistencia del español de la Argentina con las variedades peninsulares habladas por los inmigrantes, rasgos como el yeísmo rehilado y el voseo, lejos de retroceder, se impusie ron gradualmente en el interior del país. En efecto, Fontanella entiende la regularización del paradigma voseante, la eliminación del tuteo y la per sistencia de ciertos rasgos fonológicos como un fenómeno de hipercarac terización de los rasgos propios de la variedad estándar del Río de la Plata. Por su parte, la compilación preparada por la sociolingüista bahien se María Beatriz Fontanella de Weinberg (2000) retoma la división de Vidal de Battini y a su vez subdivide en tres regiones al Litoral, que en esta nue va partición corresponde a las regiones Bonaerense, Litoral y Patagonia (volveremos sobre este punto en el apartado sobre la región patagónica). Reagrupa las siete zonas resultantes en dos «macrorregiones» o «macro dialectos» (propuesta introducida por Montes Giraldo en 1987): «supra dialecto mediterráneo», conformado por las regiones Noroeste, Centro y Cuyo, y «macrodialecto litoral», integrado por las regiones Bonaerense, Litoral y Patagonia. Diferencia las macroregiones a partir del tipo de voseo, de yeísmo y de realización de vibrante múltiple. La región del Nordeste
c a p í t u l o 1 | 43 Panorama de estudios actuales del español en América o Guaranítica queda fuera de la división en macrozonas en virtud de sus «muy peculiares» características.
Tal como es posible advertir a través del vínculo definitorio entre el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires y la investigación de Vidal de Battini, la variable institucional cumplió y cumple un rol teóri co-metodológico y económico vital en el reconocimiento y conocimiento de las lenguas y variedades en la Argentina. A esos trabajos iniciales de corte dialectológico, aunque con interés y sensibilidad sociolingüística y pedagógica, comenzaron a sumarse hacia los años noventa5 los de corte generativo (Colantoni, 2013; Ciapuscio, 2013; Di Tullio, 2013; Kornfeld,
2014 y 2020; Resnik, 2023), teoría de la enunciación (Estrada y Ramírez
Gelbes, 2001; García Negroni y Ramírez Gelbes, 2003), distintas vertientes de la gramática estructuralista (Carricaburo, 1992; Kovacci, 2003), gramá tica cognitiva (Borzi, 2016 y 2023), variacionismo (Fontanella, 1987 y 2000; Wolf y Jiménez, 1979) y etnopragmática (Martínez, 2017). Cada una de estas disciplinas y marcos teóricos encontró lugar en un despliegue de compila ciones, artículos, tesis de maestría y doctorales sobre fenómenos particu lares.6 Adicionalmente, a las condiciones materiales y teóricas existentes en los últimos años se sumaron nuevas tecnologías que hicieron estallar el paradigma de plasmación dialectológica uniforme y analógica.7
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Hacia esos años emergió con fuerza la necesidad de describir y sistematizar las variedades de los gran des centros urbanos, en especial la variedad rioplatense, para atender a las demandas de enseñanza de español como lengua segunda y extranjera. Esto contribuyó a fortalecer el ya muy afianzado estudio de la variedad del Río de la Plata y zonas de influencia, con el consecuente desbalance respecto de la descripción de las otras variedades regionales.
6
Véase Martínez (2017) y Santomero (2021) para conocer los recorridos institucionales que tuvieron en Argentina los distintos marcos teóricos. Tal como señala Fontanella (2000), buena parte de estas inves tigaciones han sido publicadas en contextos editoriales extranjeros, lo que no siempre colabora con su difusión en el ámbito nacional.
7
En tanto existe actualmente la posibilidad de localizar geográficamente al hablante y rastrear sesgos para los usos, es dable esperar avances en el registro y puesta en conocimiento de las variedades re gionales. Parafraseando el clásico trabajo de Weinreich, cabe pensar: Is a digital dialectology possible? (para un recorrido por investigaciones en geolingüística digital, cfr. Julià Luna, 2021). Hasta el momen to, para el caso argentino solo se cuenta con el proyecto «Las hablas de Córdoba» https://lashablasde cordoba.lenguas.unc.edu.ar/
| 44 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a
2. Algunos rasgos del español en la Argentina
2.1. Comportamiento de palatales
Varios autores (entre ellos, Lapesa, 1980 y Fontanella, 1979) coinciden en considerar la zona palatal como un sector del sistema español fonológica mente inestable. Esto la convierte en una zona productiva para los hablan tes en el sentido de que permite marcar propiedades sociales y dialectales, aunque precisamente esa condición la hace difícil de asir bajo una des cripción fonética. Esbozamos aquí los rasgos característicos del español en la Argentina en los que coinciden los estudios clásicos y referimos los trabajos más recientes sobre aspectos puntuales.
Yeísmo. La oposición entre /y/ y /λ/ se registra mayoritariamente en la región Andina del norte y Nordeste, en el resto del país hay solución yeísta con alófonos fricativo sordo dorsoprepalatal /š/ o su variante sonora /ž/. La provincia de Santiago del Estero presenta yeísmo diferenciado con rehilamiento de /λ/ y no rehilamiento de /y/. En un trabajo clásico de la sociolingüística nacional, Wolf y Jiménez (1979) registraron para Buenos Aires la ocurrencia de seis alófonos diferentes de /y/: prepalatal fricativo sonoro rehilado, ensordecido, sordo, prepalatal africado sonoro, ensor decido, y sordo. García Jurado y Arenas (2005) encontró, adicionalmente, veinte años después, un alófono que se acercaría al africado sonoro /dʒ/. Seseo. La neutralización de la oposición /s/ y /θ/ correspondien te a grandes zonas hispanohablantes es general en la Argentina. Según Borzone (1980), la pronunciación rioplatense del alófono resultante es fri cativa, sorda, dorsogingival; en otros trabajos, como el de Donni (1992), en posición explosiva es (pre)dorsoalveolar fricativa sorda, con articulación adelantada que la acerca a las dentales /t/, /d/, ocupando el lugar de /θ/ y alejándose de las palatales. Se encuentra también en centro de Buenos Aires, centro y norte de Santa Fe, interior de Corrientes y Entre Ríos y oeste de Río Negro como interdental fricativa sorda (ceceo). En posición implo siva varía de acuerdo al registro y variable social. La aspiración y elisión en posición implosiva ocurre en todo el territorio excepto la Puna y Santiago del Estero que mantienen una /s/ tensa y silbante.
c a p í t u l o 1 | 45 Panorama de estudios actuales del español en América De acuerdo con Fontanella (1987), la aspiración, debilitamiento o pérdida de /s/ es un rasgo difundido desde los inicios del poblamiento de Buenos Aires. Actualmente, la /s/ implosiva tiene realización predomi nantemente aspirada, aunque con variaciones vinculadas con el contexto fonético: se sonoriza ante nasal, la aspiración no siempre se realiza ante /f/, presenta un timbre agudo detrás de /e/, /i/ y más grave detrás de /o/, /u/. En los casos en que cae la consonante, se suelen encontrar modificaciones operadas sobre la vocal precedente: mayor acentuación (García Jurado y Arenas, 2005) y articulación más abierta y relajada (Fontanella, 1987).8 Vibrante múltiple. Según Donni (2000), la pronunciación vibrante apicoalveolar de las zonas Litoral-pampeana se diferencia de la articu lación fricativa y asibilada del interior del país, en especial en las zonas Centro y Noreste.9
2.2. Voseo
El voseo pronominal es general en el país.10 El paradigma es híbrido en tanto el pronombre vos es sujeto y término de preposición y de compara ción, mientras que el tú se conserva en el objeto reflexivo y en las formas posesivas.
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Según consigna Colantoni y Rodríguez Louro (2013), la variación vocálica no recibe tanta atención debido a su relativa estabilidad en comparación con otras lenguas como el inglés. Para estudios instru mentales de la entonación en distintas regiones argentinas, véase Colantoni y Rodríguez Louro (2013) y García Jurado y Arenas (2005).
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Véase Borzone (1980) y García Jurado y Arenas (2005) para una caracterización de los rasgos acústicos del español de Argentina en general y de Buenos Aires en particular; en especial, la descripción de las realizaciones de los segmentos /s/, /l/ y /r/.
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No obstante la generalización de las formas voseantes y su extensión en todo el país, en Argentina se sigue llamando «tuteo» al tratamiento voseante, designando con esto al tratamiento de confianza (frente a la opción usted) y no a la forma pronominal específica (que en algunos casos se aclara con el giro «tratar de vos»).
| 46 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a Sistema pronominal voseante11 Informalidad/solidaridad/ familiaridad/cercanía Formalidad/cortesía/ poder/distancia Singular Vos Usted Plural Ustedes Casos Sujeto Objeto y reflexivo Término de preposición Posesivo Singular vos te vos tu(s) tuyo/a(s) Plural ustedes les/se ustedes su(s) suyo/a(s) Es frecuente en Argentina, como así también en otras regiones america nas, la construcción de adverbio de lugar + posesivo (detrás mío, adelante tuyo, etc.).
Por su parte, Rizzi (2003) propone un sistema tripartito en el que los usos de vos y tú se ubican como variantes coexistentes en el mismo hablante. Estas opciones serían utilizadas por el hablante en función de factores vinculados con el estatuto del receptor (como las figuras divinas: Cristo, ten piedad de nosotros; o persona fallecida: En este hogar que dejas te, sigues reinando), el estatuto adjudicado al receptor (como en los casos de personificación: Tú, Patria, puedes entender...) o las formas empleadas por los niños en los juegos (Toma esto, morirás, malvado) inspiradas en el llamado español neutro presente en los doblajes de los dibujos animados y series infantiles (véase también Carricaburo, 1992a). Entendemos que esos usos tuteantes que señala Rizzi están asociados a pautas genéricas acuña das décadas anteriores en las que el uso de los pronombres estaba altamen te pautado por la escuela y las instituciones religiosas (cfr. López García, 2015). En efecto, la comunicación epistolar, diversos géneros literarios,
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Estrada y Ramírez Gelbes (2001) observaron que hacia fines del s. xx tomó notoriedad el crecimiento del eje de solidaridad sobre el de poder, ampliando el espectro de uso de la forma vos en buena parte de los intercambios orales. Según las autoras, la redistribución de los usos obligó al sistema a reinstaurar la marca vacante (distancia 0, poder 0) y esa marca perdida se reinstala con el empleo del vos+vocativo (Estoy atrasado 20 minutos, hermano). Postulan entonces que en el sistema pronominal del español de Buenos Aires usted vale por su oposición a vos y a vos+vocativo.
c a p í t u l o 1 | 47 Panorama de estudios actuales del español en América celebraciones escolares, liturgia cristiana, etc. estaban formulados en el estándar hispanizante imperante desde los inicios de estas actividades en la región y eran reforzados desde las mismas instituciones, pero no cons tituían (ni constituyen) una opción para delimitar el tipo de cercanía entre el enunciador y el receptor. Sí se registra uso de pronombres tuteantes es pecíficos: contigo y ti (Ya estoy contigo o Gracias a ti) como estrategias de mitigación de formalidad en situaciones que no admiten voseo. En cuanto al voseo verbal, Fontanella (1992) explica que ya hacia
1880 el peso de Buenos Aires como centro de difusión lingüística podía
observarse a través de la extensión de los usos del voseo monoptongado abierto (cantás, temés, partís), propios de la zona bonaerense. En efecto, este tipo de voseo es general en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires (región Bonaerense), en el litoral (las provincias Misiones, Corrientes, par te de Entre Ríos), este de provincias de Chaco y Formosa, y en la región Patagónica. No obstante, es preciso advertir que varios estudios registran una enorme diversidad sociolectal y pragmática tanto en los usos de las formas verbales, como en las combinaciones entre voseo y tuteo (prono minal y verbal).
En cuanto a otras formas de voseo, todas las autoras referidas con firman la pervivencia de formas monoptongadas cerradas (vos cantás, tenís, subís) en estratos bajos en Tucumán, parte de Cuyo y centro del país, San Luis, sur de San Juan, Mendoza y norte de Neuquén. Consignan también empleos del paradigma mixto (cantáis, comís, subís) en gran parte del Noroeste. De acuerdo con Donni (1992), la provincia de Santiago del Estero12 se caracteriza por el paradigma híbrido compuesto por voseo pro nominal con tuteo en el presente del indicativo (vos cantas, tienes, partes). Por su parte, las regiones Noroeste, Centro y Cuyo (regiones que alberga ron las distintas corrientes de ingreso de los españoles al actual territorio argentino) conservan formas diptongadas (cantáis, coméis, vivís) en los
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La provincia Santiago del Estero es considerada por los trabajos descriptivos como un enclave dialec tológico en virtud del peculiar haz de rasgos que registra, como los que mencionamos en distintos apartados de este trabajo: mantenimiento de /s/ en final de sílaba y de palabra, yeísmo diferenciado (atribuido a la influencia del quichua), leísmo y combinación de conjugación tuteante con pronombre voseante (vos tienes). Cfr. Seco y Carranza (2019).
| 48 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a sociolectos bajos urbanos y rurales. Existe también voseo verbal mixto (cantáis, tenís, vivís) en las provincias de Jujuy, Salta, La Rioja, Catamarca, oeste de Chaco y Formosa, y centro y norte de San Juan.
2.3. Uso de tiempos y modos verbales
Pretéritos. Fontanella (1992) encuentra, en coincidencia con la tendencia americana, preferencia hacia formas simples por sobre las compues tas, aunque exceptúa el norte del territorio argentino, en especial desde Tucumán hasta la frontera con Bolivia, donde se prefiere la forma com puesta. Donni (1992), por su parte, complementa esta afirmación señalan do que las formas compuestas suelen estar asociadas a géneros formales específicos o a usos cultos. El uso de pretéritos perfectos registra, con valor de pasado, la forma simple (canté) mayoritariamente en la región bonaerense, litoral, patagónica (en términos generales) y compuesta (he cantado) mayoritariamente en centro norte y noroeste (desde Tucumán y norte de Córdoba).
En el pretérito perfecto simple del indicativo las formas tomastes, comistes, vinistes son empleadas en todo el país, prevaleciendo la forma prescripta -ste en sociolectos altos y en el habla cuidada. Donni (2000) postula la desaparición en el uso oral del pretérito anterior del indicativo (hube cantado) y los dos futuros del subjuntivo (cantare y hubiere cantado).
Futuro. Se confirma en todo el país la descripción de Lapesa (1980), válida para el resto de América, en relación a la tendencia a generar perí frasis de futuro (he de contar, va a decir), inceptivas (se puso a llorar, se largó a llover). El empleo de perífrasis de futuro (ir + a + infinitivo: voy a ir al cine) ha sido registrado por Vidal de Battini, quien ya entonces advertía que el futuro sintético era percibido como afectado en la comunicación oral y estaba asociado a ciertos géneros específicos. Tal como nota Donni (1992), en zonas de futuro perifrástico se em plea el futuro simple con valor evidencial. Esto es, la forma no empleada para designar valor de futuro ocupa en el sistema valor de marcador de
c a p í t u l o 1 | 49 Panorama de estudios actuales del español en América evidencialidad (frente a la afirmación de futuro voy a ir a las cuatro, la opción iré a las cuatro significa «probablemente llegue a las cuatro»). Imperativo. Las formas imperativas se realizan mayoritariamente según el paradigma voseante (cantá, comé, viví) aunque, en concordan cia con la propuesta de Rizzi antes mencionada, son frecuentes los usos tuteantes asociados a determinados géneros, como las frases motivacio nales (ama, ríe, sueña / lucha por lo que crees).
Subjuntivo. La productividad en el uso del subjuntivo ha dado lugar a cantidad de trabajos provenientes de la gramática, la sociolingüística, la sociolingüística histórica y la teoría de la enunciación que buscaron siste matizarlo. Todos acuerdan en atribuir a las opciones voseantes potenciali dades de índole pragmática.
En un artículo ya clásico, Fontanella (1979) sostiene que la elec ción entre las formas grave y aguda está condicionada por la función que cumplen: las graves oscilan con las agudas en el imperativo negativo (no vengas / no vengás) mientras que la alternancia es prácticamente nula a favor de las graves en el caso de los subjuntivos «propiamente dichos», es decir, en subjuntivos que aparecen en oraciones independientes con valor desiderativo (¡ojalá puedas venir!), dubitativo (quizás no la encuentres) y en subordinadas (hacelo cuando vuelvas). Respecto de las formas del im perativo negativo, Fontanella considera que, mientras que las graves re sultan más corteses, las agudas se utilizan para órdenes más perentorias. Concluye que existen dos formas verbales distintas y no meras variantes de una misma construcción gramatical (no cantes / no cantés) que se opo nen al afirmativo cantá.13 La recopilación y descripción más completa a la actualidad es la de Carricaburo (1992b). La académica de la lengua retoma un trabajo de Fontanella y Lavandera (1975) en el que las autoras diferenciaron los usos «propiamente subjuntivos» del uso específico en el imperativo negativo. En un estudio realizado en hablantes cultos, las investigadoras habían en contrado que la opción por las formas graves era uniforme para los usos
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Vidal de Battini (1964) había encontrado en su relevamiento dialectológico la acentuación de clíticos imperativos (pongaló) y gerundio (poniendoló).
| 50 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a «propios», pero en el caso del imperativo negativo una cuarta parte de las formas elegidas eran agudas. Carricaburo nota en registros orales que las formas agudas no responden solamente a órdenes imperiosas, sino que también portan matices de consejo (mejor no lo llamés), de consuelo (no te preocupés) o hasta de solicitud cortés (no dejés de llamarme); además sostiene que, cuando la base del verbo no condiciona la aparición de la forma grave (como sucede en los casos de amanecer, mentir, morir, que los hablantes no realizan como agudos en la norma culta amanezcás, min tás, murás, sino amanezcas, mientas, mueras), se trataría de una variación libre del hablante vinculada con el grado de familiaridad entre los recep tores y el ritmo acentual de la frase.
Consecutio temporum vinculada con usos de subjuntivo. Kovacci (1994) y Viramonte (en Fontanella, 2000), entre otras autoras, registraron para el subjuntivo la preferencia de formas temporales del presente en re emplazo del pretérito (los amigos me pidieron que diga unas palabras o fui a verla para que me preste un libro).
Por último, consignamos que Fontanella (1979) encuentra casos de ciertas preferencias verbales presentes en todas las regiones argentinas. Una de ellas es el uso de las formas en -se frente a las formas en -ra para el subjuntivo imperfecto y pluscuamperfecto; también lo es el uso de las formas del indicativo frente a las del subjuntivo (en los contextos que lo admiten) y la aparición de formas compuestas ritualizadas (he venido para estar presente / nos hemos reunido aquí para conmemorar) en contextos genéricos altamente pautados.
2.4. Léxico
En cuanto al léxico, por cuestiones de espacio haremos solo una brevísima referencia.
Baste indicar la dificultad —ya advertida por Fontanella (2000)— para delimitar isoglosas de nivel léxico sin contar con un atlas lingüístico argentino. Por el momento, se cuenta con el Diccionario integral del espa ñol de la Argentina (2008), obra lexicográfica de iniciativa privada que no ha sido actualizada ni cuenta con edición virtual, y con los diccionarios
c a p í t u l o 1 | 51 Panorama de estudios actuales del español en América diferenciales que periódicamente publica la Academia Argentina de Letras, cuya última propuesta es el Diccionario de la lengua de la Argentina (Colihue, 2019). La Academia Argentina, además, lleva adelante la colec ción «La Academia y la lengua del pueblo», cuyos volúmenes recogen vocablos y expresiones correspondientes a artes y oficios en las distintas regiones.14
3. Anotaciones complementarias por región
En los próximos párrafos ofrecemos algunas orientaciones organizadas por región. Nos ocupamos especialmente de los casos NEA y Patagonia en virtud de sus condiciones especiales.
3.1. Nordeste
La región Nordeste (NEA) es llamada región guaranítica en la partición de Rona (1964) y de Donni de Mirande, precisamente debido a la influencia del guaraní. Esta lengua es hablada por criollos, cuenta con instrumentos de gramatización (cfr. Auroux, 2009) y es oficial de Paraguay y cooficial de la provincia de Corrientes. Estas condiciones distinguen su estatuto funcional respecto de otras lenguas vernáculas de la zona, como las de las familias guaycurú y mataco-mataguaya.
Según afirma Abadía de Quant (en Fontanella, 2000), la provincia de Misiones fue predominantemente guaraní monolingüe hasta fines del xix (de hecho, registra mayor índice de monolingüismo en esa lengua que Corrientes o incluso Paraguay) debido a que no contaba con representa ción de las instituciones administrativas nacionales argentinas y, por lo tanto, el español no cumplía funcionalidad. Paulatinamente, la escuela, la administración y los medios de comunicación fueron imponiendo los usos obligatorios del español.
Los trabajos más completos para esa zona hasta ahora son los desarrollados por Abadía de Quant (2004) y Fernández Lávaque y Del
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Para profundizar en la historia y características de las obras lexicográficas nacionales, véase Lauria (2022).
| 52 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a Valle Rodas (2003). También la gramática Ofelia Kovacci (citada aquí bajo Ministerio de Educación y Justicia, 1987) se ocupó de describir la variedad del español en Corrientes en el marco del viejo proyecto PREDAL.15 Los trabajos más recientes son llevados a cabo por Wingeyer y Trevisán (2020). Los rasgos salientes de esa región y distintivos respecto de las otras zonas argentinas son:
Pronunciación de consonantes palatales: la lateral palatal /λ/ se corresponde con la pronunciación castellana (allá, caballo), que puede concurrir (en Yapeyú, oyendo) con la fricativa sonora /y/ o la realización palatal rehilada /ž/.
Sin embargo, se observa en toda la región retracción de variantes resultantes del contacto con guaraní. En efecto, Abadía de Quant (en Fontanella, 2000) solo los registra en capas bajas y, eventualmente, me dias. Los avances de los procesos de cambio (según Donni, impulsados en vínculo con la variedad porteña y la urbanización de los hablantes) se reconocen mayormente en la realización de las palatales /λ/ y /ž/. Registra en Corrientes y Posadas (es decir, en las grandes ciudades), en correlación con la baja en la edad, un ajuste de normas en favor en la deslateralización e incorporación del rehilamiento porteño. Formosa, mientras tanto, es señalada como la zona más conservadora de esta región y, además, recep tora de población paraguaya, lo que, según Abadía (2004), neutraliza la in fluencia porteña. Esto también ocurre en la ciudad de Posadas (Misiones), donde la palatal lateral se mantiene de manera absoluta. Otros rasgos distintivos de la región son:
Leísmo. El NEA se distingue por cuanto en Argentina es general la distinción etimológica lo/le en la pronominalización de objetos, mientras que en la región se emplea objeto directo pronominal le como referencia personal y no personal (compro batata y le hago hervir / con eso le bañan al
15
El Proyecto Atlas Lingüístico-Antropológico de la República Argentina se inició en 1985 bajo la direc ción de Ofelia Kovacci y con financiamiento de la OEA; hacia 1989 decayó por falta de fondos.
c a p í t u l o 1 | 53 Panorama de estudios actuales del español en América chico).16 Se registra también elisión del pronombre objetivo (trae juguetes, pero no φ deja aquí) y del pronombre duplicado dativo (φ pregunté a ellos).17 Hiato vocálico. Consiste en la separación silábica con refuerzo de intensidad en la vocal tónica en diptongos (no ocurre en monosílabos): ahora /a?ora/; en la misma lógica, se mantienen plenas las vocales de igual timbre en contacto en segmentos sintácticos: le envío / la acelga, etc. Esto ocurre tanto en hablantes bilingües castellano-guaraní, como en hablan tes castellano-monolingües.
Articulación labiodental de v, que alterna con bilabial fricativa y oclusiva. Abadía (en Fontanella, 2000) afirma que esta realización dife renciada responde al contacto con guaraní, que además no cuenta con el fonema /b/, sino que /bm/ y /mb/ son alófonos de [m]. Por último, en la región hay distribución diastrática de la vibran te múltiple: asibilada fricativa sonora o ensordecida, retrofleja fricativa sonora.
Abadía (en Fontanella, 2000) también hace referencia a particulari dades en el régimen preposicional de verbos: colgar / poner / dejar (algo) por (lugar): Colgué todo (sic) la ropa por la soga [«en la soga» sería la pre posición esperada en el resto de las regiones]. / Puse su saco por la silla de su pieza [en la silla]. / Se ríe por mí [de mí].
Ir / venir / llevar / traer + en (lugar): Nos vamos en casa de mi suegra [a la casa de mi suegra]. / Le suelo traer en mi trabajo [a mi trabajo]. / Todos los días le lleva en el jardín [al jardín].
Anteposición de nada / nadie / nunca / tampoco a expresiones ver bales negativas: Nadie no contesta [Nadie contesta]. / Nada no conseguí hoy [No conseguí nada hoy]. / Tampoco no tenemos, por ahora [Tampoco tenemos, por ahora].
16
Para conocer algunos condicionantes de alternancia le/lo desde una perspectiva etnopragmática, véa se Martínez (en Colantoni y Rodríguez Louro, 2013).
17
En cuanto a la duplicación de clíticos, tal como consigna Borzi (2023), es general de Argentina el pro nombre simultáneo correferencial y concordante con el objeto directo posverbal, definido, accesible, humano/animado y preposicional (la vi a tu tía / los llevaste a los chicos). También se duplica el objeto en cláusulas relativas con antecedente indefinido y distante del verbo negado (una decisión que no la entiendo) (Borzi, 2023).
| 54 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a
3.2. Patagonia
Como señalábamos en el apartado 1, Fontanella retoma la delimitación original de Vidal de Battini aunque señala como «punto discutible» la ex tensión territorial y cantidad de hablantes abarcados por la región Litoral, a la que propone entonces considerar «macroregión», y que divide a su vez en tres subregiones: bonaerense, litoral y patagónica.
La región patagónica es la que menos relevamientos registra. Esto se debe en gran medida a su falta de infraestructura en comparación con otras provincias y a la tardía instauración de instituciones de investiga ción lingüística.18 Adicionalmente, la extensión territorial de la Patagonia impone a las investigaciones un despliegue geográfico que las hacen más onerosas.
El trabajo más exhaustivo hasta el momento es el que realizó Ana Virkel (2000, 2012) sobre la variedad hablada en la provincia de Chubut. En su tesis doctoral, esta investigadora bonaerense corroboró el impacto del estándar de Buenos Aires sobre el sur de la Argentina. En su estudio encuentra que la urbanización resulta una variable de impacto en la varie dad patagónica en tanto el 88% de la población de esa región se concentra en cinco grandes ciudades;19 es decir que la porción mayoritaria de la po blación se encuentra expuesta a la influencia de Buenos Aires, gestiona el
18
Consideremos que la Universidad Nacional de Córdoba, la primera que se funda en el país y una de las primeras de América, data de 1613. Por su parte, la Universidad de Buenos Aires se funda en 1821 y la Universidad Nacional del Litoral, en 1889, mientras que Universidad Nacional del Comahue, la primera de la zona patagónica, se funda en 1971. Hasta entonces, los trabajos sobre esa región habían sido desarrollados por los equipos de Fontanella de Weinberg en la Universidad Nacional del Sur, con sede al sur de la Provincia de Buenos Aires.
19
En una investigación en curso, la dialectóloga Leonor Acuña postula la necesidad de colectar y/o rea nalizar los relevamientos dialectológicos realizados hasta la actualidad tomando en consideración los nuevos datos arrojados por el Censo Nacional de Población de 2022. Según el censo, más del 80% de los habitantes del territorio argentino vive en contextos urbanos. Acuña postula que estos resultados impactan en las condiciones metodológicas de toma e interpretación de rasgos: por un lado, echa por tierra la variable rural/urbano propia de la dialectología clásica, por otro, obliga a interpretar los rasgos obtenidos atendiendo al contacto lingüístico entre lenguas y variedades de zonas geográficamente distantes y, finalmente, abre la posibilidad de tomar barrios, distritos escolares u otros tipos de zonifi cación como unidades regionales y generadoras de identidades de pertenencia. Los avances generales de esta investigación están consignados en su discurso de ingreso como académica de número a la Academia Argentina de Letras: «¿Será posible la felicidad lingüística?», pronunciado el 24 de noviem bre de 2022, y en el trabajo publicado por sus colaboradores Villariño y Piñeiro Carreras (2023).
c a p í t u l o 1 | 55 Panorama de estudios actuales del español en América criterio de corrección lingüística escolar e irradia su variedad a través de los medios de comunicación.20 No obstante, Virkel (2000) señala que la inclusión de la Patagonia dentro de la misma región lingüística de Buenos Aires es «cuestionable» (p. 20) porque está sustentada en datos lingüísticos imprecisos e ignora la heterogeneidad lingüística de los grupos que poblaron la zona, entre los que Virkel destaca, además de los pueblos indígenas: italianos y españoles en Río Negro, mendocinos en Neuquén, galeses en Chubut, ingleses en Santa Cruz y Tierra del Fuego y chilenos en casi toda la zona patagónica.21 Precisamente, según Virkel, sería el contacto con variedades chile nas lo que explicaría varios fenómenos: la asibilación de la vibrante múlti ple, que resulta en tres variantes: la vibrante alveolar del estándar más dos variantes fricativas asibiladas (sonora y sorda). Encuentra también la uni ficación del grupo tr en el sonido africado ápico prepalatal sordo propio del español de Chile /tr/, el adelantamiento del fonema /x/ ante /e/ (gente / xjente/) y el yeísmo no rehilado.
Entre otros usos que registra, destacamos el empleo de pasar + infi nitivo (lo pasé a dejar en la casa / me pasó a llevar) y la preferencia por el pretérito perfecto compuesto.
Por su parte, las Islas Malvinas (ubicadas al sur oeste del país, den tro de su plataforma marítima atlántica, y cuya soberanía continúa en liti gio con Gran Bretaña) mantuvieron vínculo fluido con el continente hasta inicios de la dictadura militar de 1976. Ese contacto habilitó que Vidal de Battini recolectara léxico malvinense a través de pobladores migrados a la Patagonia, específicamente a la ciudad de Río Turbio, ubicada en la Provincia de Santa Cruz.
20
Los materiales escolares y los instrumentos de regulación son producidos por empresas transnaciona les con sede en la Ciudad de Buenos Aires, véase López García (2015 y 2023).
21
Virkel (2012) repasa el derrotero de las lenguas en contacto en la provincia de Chubut. Según sus inves tigaciones, las lenguas originarias tehuelche, ona y yámana se ponen en contacto hacia mediados del xix con las lenguas de inmigración de la zona: galés e inglés. Para fines del xix se incluye el mapuche y el español (es decir que no habría sido el español, sino el galés la primera lengua no indígena en la zona). A mediados del siglo xx la migración desde Chile marcó la configuración de la variedad de la región (en especial, la no-estándar) y para fines del siglo xx el contacto más destacable ocurrió con la migración boliviana hablante de quechua. Véase también Orden y Malvestitti (2021) para una actualización de estudios sobre las lenguas en la Patagonia.
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3.3. Noroeste
Los trabajos clásicos para la región Noroeste (NOA) son los desarrollados por Susana Martorell De Laconi (1995, 2006) que hemos mencionado en el apartado anterior. Por su parte, el trabajo reciente de Chang (2018) compila los estudios clásicos y las investigaciones sobre fenómenos específicos en el marco del conglomerado denominado español andino, que se desarrolla en regiones de la Cordillera de los Andes como resultado del contacto entre el quechua y el aimara. En el trabajo de Chang se listan las marcas distin tivas en todos los niveles: cerramiento de vocales por influencia del que chua (Perú /piru/, Cuzco /kosko/); alternancia de consonantes (buñuelo / muɲwelo/); discordancia de género (la plaza está bonito) o número (había poco muchachos); neutralización de los clíticos de tercera (a la gente vi que lo llevaban); productividad en el uso de diminutivos, que se extiende hasta adverbios (allacito [allá]) o pronombres (esito nomás [eso nomás]); cambio en el orden no marcado de la oración (el camión el durazno lleva). También puede consultarse el trabajo de Seco (2016) para ampliar el uso específico de tiempos de pasado en esa región (expuesto parcialmente en el apartado anterior).
3.4. Cuyo
Para profundizar en los rasgos específicos de esta región, puede consultar se el Atlas lingüístico y etnográfico del nuevo Cuyo (Quiroga Salcedo, 2018), que registra comportamientos en los planos fonético y léxico. Para el nivel léxico, se ocupa de dos campos semánticos tradicionalmente vinculados con ese territorio: la producción vitivinícola y la faena de ganado porcino. En cuanto a la provincia de Catamarca, pueden consultarse las compilaciones desarrolladas por Leandro Arce (2016 y 2019), las cuales, como en otros casos que hemos citado, son trabajos parciales sobre ras gos fonéticos y morfológicos, recursos pragmáticos e implementaciones pedagógicas.
En relación a la morfología verbal, Cubo de Severino (en Fontanella, 2000) hace referencia a los trabajos de Jaime de Arrieta y Cuadros de Besega (1994), quienes estudian el comportamiento de formas simples
c a p í t u l o 1 | 57 Panorama de estudios actuales del español en América y compuestas del pretérito en San Juan. Mientras que, para el caso de la provincia de Mendoza, acude al trabajo de Moreno de Albagli (1994), que estudia esta alternancia en textos orales y escritos y encuentra que ambas formas están distribuidas uniformemente.
3.5. Centro
Para la región del centro y, en especial, la provincia de Córdoba, pueden revisarse los trabajos de Viramonte de Ávalos (en Fontanella, 2000) donde se describen las realizaciones alveolar sonora y fricativa asibilada de la vibrante múltiple, el yeísmo (con y sin rehilamiento) y semiconsonante en los estratos bajos (cabello /kabejo/), así como deleción intervocálica (cu chillo /kučío/). Todas ellas características distintivas de la región. En Catinelli (1985), Supisiche (1994) y Toniolo (2007) se desarrollan, además de las características de la variedad cordobesa, los argumentos de la teoría del sustrato para la entonación cordobesa, única en la Argentina y destacada por el alargamiento (o geminación) de la vocal protónica.
4. Lenguas en contacto
4.1. Lenguas indígenas
Todos los relevamientos dialectológicos mencionados en este capítulo coinciden en asignar a las lenguas indígenas influencia central en el de sarrollo de las variedades regionales del español en Argentina. Se atribuye especial relevancia a tres lenguas generales: quechua para NOA y Centro, guaraní para NEA y litoral, y mapuche para la zona patagónica.22 Según explica Acuña (2015), el hecho de que esas lenguas fueran, por un lado, habladas por pueblos poderosos y extendidos geográficamente y, por otro, empleadas para el intercambio económico entre criollos e indígenas (en
22
Según indica Acuña (2013), las provincias patagónicas de Neuquén, Río Negro y Chubut ocupan buena parte de la zona mapuche o araucana; las personas que se autoidentifican como mapuches representan alrededor del 8% de la población total de la región (cfr. Acuña y Menegotto, 1997, para datos sobre el contacto mapuche-español en esa zona).
| 58 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a algunos casos, incluso, eran lenguas gramatizadas) fue determinante para la permanencia del contacto a lo largo del tiempo.
No obstante el programa sistemático de exterminio indígena lleva do adelante por el estado argentino durante el siglo xix,23 en la actualidad se hablan catorce lenguas vernáculas a lo largo del territorio y otras tantas están en proceso de revitalización (en el mapa 2 se encuentran consigna das las lenguas indígenas del territorio y su estado de funcionalidad). Debido a migraciones internas, muchas de esas lenguas se con centran en grandes ciudades como Buenos Aires, Santa Fe, Rosario y sus periferias, que aún a pesar de la clara presencia de lenguas indígenas y de inmigración siguen considerándose castellano-monolingües. Solo dos provincias argentinas oficializaron su estatuto plurilingüe. Corrientes promulgó en 2004 la ley provincial No 5598 que declara al guaraní como lengua oficial, y la provincia de Chaco promulgó en 2010 la Ley Provincial No 6.604 que declara lenguas oficiales al qom, al moqoit (ambas per tenecientes a la familia lingüística mataco-guaicurú) y wichí (familia mataguaya).24
23
Las llamadas por la historia oficial «campañas del desierto» fueron campañas militares de exterminio de indígenas con la doble finalidad de eliminar habitantes no adaptables al proyecto de nación moder na y de anexar territorios para el modelo agropecuario de la nación en ciernes. Se llevaron a cabo bajo la gobernación de Juan Manuel de Rosas en 1833 y las presidencias de Julio Argentino Roca entre 1869 y 1878. Véase Acuña et al. (2015) y Acuña (2013).
24
Para conocer las características y condiciones actuales de las lenguas vernáculas del territorio argen tino, véase Carrió (2014), Censabella (2010), Messineo y Hetch (2015), Orden y Malvestitti (2021), Una muno et al. (2020).
c a p í t u l o 1 | 59 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 2. Lenguas indígenas en la República Argentina Fuente: Centro Universitario de Idiomas (CUI), Buenos Aires. Actualización 2024.
| 60 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a
4.2. Lenguas de inmigraciones pasadas
En el año 1854 Argentina autorizó el arribo de inmigrantes europeos con el doble propósito de insertarse en el mercado global y de «blanquear» el componente humano de la incipiente nación. Esa política resultó en un ingreso masivo de inmigrantes entre 1870 y 1930. Según consigna Di Tullio (2010) a propósito del impacto causado por la inmigración (especialmente la italiana) en la lengua y la identidad lingüística argentinas, el fenómeno inmigratorio alcanzó en este país dimensiones únicas a nivel global debido a la alta proporción de inmigrantes en relación con la población nativa. Conforme datos obtenidos en los censos de población, Di Tullio afirma que en 1895 los inmigrantes representaban el 25% del total de la población y que para 1914 ese porcentaje llegaría al máximo histórico alcanzando un 30%. A partir de ese año, la representatividad de los inmigrantes iría de creciendo hasta el 5% registrado en el Censo de 1991. Fontanella (1987), por su parte, especifica que en el año 1887 la población de la Ciudad de Buenos Aires se componía de un 47,4% de argentinos, 32,1% de italianos, 9,1% de españoles, 4,6% de franceses y 6,9% de otras nacionalidades. El fenómeno inmigratorio, en general, y la abrumadora representatividad de los italia nos, en particular, explica buena parte de la configuración de la identidad lingüística porteña. En efecto, aún en la actualidad los hablantes afirman hablar «en lunfardo» (Conde, 2017 y López García, 2013); asimismo, los rasgos fonéticos y suprasegmentales porteños son interpretados como resultado del contacto con el italiano (Colantoni y Rodríguez Louro, 2013).
4.3. Last but not least: che
La investigación de referencia para esta partícula es la desarrollada por Bertolotti (2010). Allí repasa las hipótesis que se han barajado desde co mienzos del siglo xx para la etimología del che rioplatense. La investiga dora uruguaya retoma el tradicional trabajo de Rosenblat (1962) «Origen e historia del “che” Argentino» para descartar las influencias araucanas atribuidas a comienzos del siglo xx por el alemán Rudolf Lenz. Acude asi mismo a Rona (1958) para desestimar la hipótesis propuesta por Amado Alonso de un posible origen peninsular y coincidir en atribuir procedencia
c a p í t u l o 1 | 61 Panorama de estudios actuales del español en América guaranítica. En efecto, la hipótesis central de Rona, que Bertolotti reto ma, asigna a che la función de determinante en sintagma nominal, o de aposición en combinación con nombre propio (che señora), funciones coincidentes con las del guaraní, confirmadas por la autora a partir de datos actualizados sobre esa lengua vernácula. Bertolotti sostiene que, a diferencia de lo que consigna el Diccionario de la lengua española: «in terjección (Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay) para llamar, detener o pedir atención a alguien, o para denotar asombro o sorpresa» (acepción vigente en 2025), che no es una interjección, sino que cumple funciones de vocativo en virtud de los rasgos prosódicos (pausa absoluta anterior y posterior) que lo acompañan.
5. Comentarios finales: por una dialectología
de los hablantes Greusslich (2022), en su trabajo sobre la compleja red de variables que intervienen en la gestión de estándares del español, advierte que las des cripciones dialectológicas clásicas no cuentan con un set de herramientas metodológicas que permitan incorporar de manera confiable la variable social ni situacional. Esta condición teórico metodológica (entrañada por la disciplina y su contexto teórico y político de surgimiento) impide arti cular la descripción dialectológica con el uso, lo que implicaría considerar, cuanto menos, las condiciones de coexistencia con otras lenguas, y/o la circulación y estatuto jerárquico de los estándares regionales. En relación con las lenguas en contacto en Argentina, encontramos que los trabajos hacen generalmente hincapié en las lenguas de la inmigra ción masiva y en el componente indígena entendido siempre en clave de sustrato. En ese contexto se destacan dos advertencias, una de Fontanella (2000) sobre la influencia de las migraciones de hablantes chilenos y cu yanos en la Patagonia, y otra de Acuña (2013), quien observó la pertinencia de involucrar las lenguas indígenas y los movimientos poblacionales como fenómenos activos y no como sustratos estables o estabilizados.
| 62 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a Esa necesidad metodológica debería desentrañar, además, la iden tificación existente entre lenguas, hablantes y representaciones sociolin güísticas asociadas:
En las zonas adonde los pobladores de estas provincias migran como tra bajadores subalternos, su habla se transforma en variedad subestándar. Esto sucede frecuentemente con el habla de los migrantes: se asocia y caracteriza la lengua con los rasgos sociales que se define a los hablantes, pero representa una sustancial diferencia en el caso de estos hablantes cuya lengua materna no es reconocida en su existencia ni valorada en sus características ni siquiera en su lugar de origen. (Acuña, 2013, p. 164) En relación a los efectos de la circulación y jerarquización de lenguas y es tándares, será preciso además atender a la condición internacional y pluri céntrica del español, lo que acota el alcance y la validez de los instrumentos de gramatización y el estándar ahí representado. En efecto, en las regiones hablantes de estándar no-dominante la falta de recursos materiales dis ponibles dificulta la producción de instrumentos. Consecuentemente, el mercado editorial, concentrado en grupos económicos transnacionales, retiene los medios para producir un universo de instrumentos de gramati zación, convirtiéndose en el regulador, por defecto, del estándar difundi do (véase López García, 2015, 2023 y 2024).
Esas condiciones de producción impactan en las representaciones que los hablantes gestionan sobre sus propios estándares y su identidad lingüística. En relación a este punto, rescatamos los trabajos desplegados en el marco de los proyectos americanos de descripción lingüística del territorio. La simbiosis entre el Programa Interamericano de Lingüística y Enseñanza de Idiomas (PILEI, 1964) y la Asociación Latinoamericana de Filología y Análisis Lingüístico (ALFAL) promovió programas colectivos de investigación, simposios e institutos (algunos datos obtenidos por el equi po argentino fueron consignados bajo Ministerio de Educación y Justicia, 1987) que se extendieron entre 1966 y 1981. En ese contexto institucional y de financiamiento se llevaron a cabo en la Argentina encuestas sobre las
c a p í t u l o 1 | 63 Panorama de estudios actuales del español en América representaciones de los hablantes respecto de las variedades lingüísticas y su vínculo con la norma.25 En sus respuestas quedó manifiesta la pervi vencia de una representación forjada hacia 1837, apenas iniciada la nación independiente, que identifica la nación argentina con el castellano. A tal punto está instalada la representación de país monolingüe que hasta el Censo Nacional de Población tomado en 2022 no hubo pregun tas por las lenguas habladas en el territorio argentino. En esa edición del Censo, cuyos resultados no están aún disponibles, se incluye esa opción, la Nº 24: «Habla y/o entiende la lengua de ese pueblo indígena u originario». Es notable el hecho de que ese ítem no estuviera visible para la población general, sino que podían verlo (y responderlo) solamente quienes hubie ran marcado afirmativamente la opción Nº 22: «Se reconoce indígena o descendiente de pueblos indígenas u originarios». Si bien este cambio representa un avance en relación al conocimiento de las lenguas en el te rritorio, no permite identificar cuáles son todas las lenguas efectivamente habladas, el porcentaje de hablantes bilingües (o incluso hablantes de más de dos lenguas), ni sus necesidades y potencialidades específicas. Es más, ninguna de estas lenguas, ni siquiera el español, figura en la Constitución Nacional. Es decir que la Argentina no tiene lengua oficial, sino que la po lítica lingüística argentina es hispanizante por defecto (cfr. Bein, 2015). En atención al estatuto de no oficialidad del español y al hecho de que no es la única lengua del territorio es que hemos preferido hablar, en este capítulo, del español en la Argentina y no del español de la Argentina. Ese castellano, además, se figura como único y uniforme con referencia en instrumentos de gramatización generalmente peninsulares. Estos datos explican que el 90% de los hablantes para todas las regiones asegure hablar mal su propia lengua (cfr. López García, 2013).
La combinación de factores políticos y materiales, algunos de ellos esbozados aquí rápidamente, permite entrever el problema metodológico
25
La descripción de la toma y los resultados cuantitativos y cualitativos obtenidos en las diferentes re giones se encuentran consignados en Rigatuso et al. (1977), Malanca de Rodríguez Rojas et al. (1981), Martorell de Laconi et al. (1984), Solé (1986), Barrenechea (1987), Boretti de Macchia et al. (1988), Acuña y Moure (1999).
| 64 El español en la Argentina m a r í a l ó p e z g a r c í a de medir lenguas en lugar de hablantes y establecer desde allí las isoglosas y las descripciones. Es decir, delinear un mapa confiable de las variedades debería dar cuenta del modo en que funciona la trama del complejo dia lectal, que involucra necesariamente a otras lenguas, las condiciones de regulación y las representaciones sociales de los hablantes.
c a p í t u l o 1 | 65 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Abadía de Quant, I. (2004). Aspectos del español coloquial sincrónico de los nativos de la capital de Corrientes (Argentina). Nordeste. Investigación y ensayos, 21,1-278.
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| 69 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 69 C A P Í T U L O El español de Colombia: panorama actual y perspectivas investigativas
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Daniel Eduardo Bejarano Bejarano Università degli Studi di Verona, Italia Humboldt-Universität zu Berlin, Alemania Instituto Caro y Cuervo, Colombia danieleduardo.bejaranobejarano@univr.it Johnatan E. Bonilla Humboldt-Universität zu Berlin, Alemania Instituto Caro y Cuervo, Colombia j.bonilla@hu-berlin.de
c a p í t u l o 2 | 70 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
En este capítulo se presenta el estado general y panorámico, además de las perspectivas futuras, de la investigación sobre el español de Colombia en los niveles fonético, léxico y morfosintáctico. Primero, se hace un re cuento sobre los estudios que han tenido como objetivo elaborar y carac terizar los dialectos del país. En segundo lugar, se aborda el nivel fonético dividido en dos partes: la primera, dedicada a los rasgos principales que dan lugar a las caracterizaciones dialectales; la segunda, de aparición más reciente, concentrada en la descripción de rasgos segmentales y supraseg mentales de las distintas variedades del español del país. En tercer lugar, se expone el nivel léxico a partir de dos grandes grupos: por una parte, la aplicación de nuevas metodologías y tecnologías para revisar y proponer la caracterización de los dialectos de la lengua en Colombia y, por otra, la descripción del sustrato de lenguas minoritarias evidente en el léxico del español del país. En cuarto lugar, el nivel morfosintáctico se enfoca en la descripción general de las características gramaticales más importantes del español colombiano, el estudio detallado de rasgos concretos como el ser focalizador, el uso y extensión de las fórmulas de tratamiento y, en años recientes, los efectos del contacto lingüístico con otras lenguas del país. Al finalizar, se recogen algunas reflexiones y perspectivas futuras de proyectos en curso que buscan ofrecer herramientas para el estudio del español en zonas del país hasta ahora inexploradas, como el «Nuevo Atlas Lingüístico-Antropológico de Colombia» (NALAC) (Bonilla y Bejarano Bejarano, in fieri).
2. La dialectología en Colombia
Colombia es un país rico en diversidad natural y cultural. Su geografía suele dividirse en un total de seis regiones naturales: Amazonía, Andina, Caribe, Insular, Orinoquía y Pacífico, que describen las muy distintas
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 71 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas características del territorio; escenarios de características físicas varia das. Tal diversidad coincide con la riqueza cultural y lingüística del país. Los estudios tradicionales sobre el español colombiano han segmentado la lengua en regiones del interior (muy al estilo de las tierras altas) y de las costas (tierras bajas). Bajo este panorama, la dialectología ha cobrado un valor central en el quehacer lingüístico nacional. Uno de los proyectos más significativos en este campo es el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC) (1983), una iniciativa del Instituto Caro y Cuervo que per mitió la recopilación de datos in situ, siguiendo los métodos y estrategias propias de la geografía lingüística de mediados del siglo xx para el estudio de las variedades del español en el país y que ha servido como base para varias propuestas de caracterización dialectal.
Los primeros estudios de la dialectología del español en Colombia, realizados por Luis Flórez (1961), José Joaquín Montes Giraldo (1982) y Mora et al. (2004), proponen divisiones del español del país basados en los conceptos de superdialecto, dialecto y subdialecto. Según Montes Giraldo (1982), estos términos se ciñen al de norma, que se refiere al conjunto de criterios lingüísticos que permiten establecer isoglosas y diferenciar áreas geográficas. De acuerdo con el autor, un superdialecto se caracte riza por un conjunto de normas funcionales comunes, es decir, criterios lingüísticos que causan diferencias fonológicas en la lengua. Un dialecto se caracteriza por un conjunto de normas formales comunes, es decir, cri terios lingüísticos que no causan diferencias fonológicas, pero que pueden causar diferencias en aspectos como la entonación o el ritmo del habla. Un subdialecto, por otro lado, se caracteriza por diferencias aún más sutiles en la lengua, que pueden estar relacionadas con factores como la geogra fía, la historia o la cultura de una región específica y, por tanto, observarse en niveles más superficiales del cambio como el léxico (Montes Giraldo, 1982, pp. 24-27).
En 1961, Luis Flórez propuso una clasificación dialectal del español de Colombia en seis zonas basándose en los datos preliminares del ALEC. Esta clasificación se fundamentó en una serie de fenómenos lingüísticos observados, así como en los conocimientos etnográficos del autor. Aunque
c a p í t u l o 2 | 72 Panorama de estudios actuales del español en América su propuesta fue realizada en una etapa temprana de creación del atlas y no contó con la totalidad de sus materiales, sentó las bases para futuros estudios dialectológicos en Colombia.
En 1982, José Joaquín Montes Giraldo presentó una segunda pro puesta de clasificación dialectal basada en el ALEC. Montes Giraldo propu so la bipartición del español de Colombia en dos superdialectos: costeño y central o andino, distinguiéndolos principalmente por la realización de la /-s/ implosiva o posvocálica. Además, identificó una serie de dialectos y subdialectos a partir de la observación de otros fenómenos lingüísticos como velarización de /n/ y neutralización de /r/ y /l/, el tuteo, ustedeo y voseo además del léxico.
En 2004, el Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo presentó una nueva propuesta de clasificación dialectal basada en la de Montes Giraldo y en la determinación de isoglosas léxicas en los
1523 mapas del ALEC. Esta propuesta, realizada por Mora et al., también
presenta dos superdialectos, costeño y andino, y divide cada superdialecto en dos dialectos. Además, propone un dialecto adicional, el llanero, con subdivisiones en llanero norte y llanero sur. Esta propuesta es el primer intento de análisis cuantitativo de los datos del atlas y, aunque no es siste mática, ha contribuido significativamente a la comprensión de la diversi dad dialectal en Colombia.
Nuevamente a partir de la segmentación del territorio colombiano en superdialectos, dialectos y subdialectos, Ruiz Vásquez (2020) propo ne un nuevo modelo de estructuración dialectal para el español del país basado en la distribución geográfica y la extensión de las isoglosas. Este modelo divide el territorio en superdialectos, dialectos y subdialectos, utilizando un sistema de cuartiles para medir el alcance de cada uno. En la propuesta del autor, los superdialectos son unidades transnacionales o que ocupan entre el 50 y el 100% del territorio estudiado. Los dialectos ocupan entre el 12,5 y el 50% del territorio, y los subdialectos entre el 3,12 y el 12,5%; además, las hablas locales se definen por ocupar entre el 1 y el 3,12% del territorio.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 73 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas Ruiz Vásquez (2020) identifica dos superdialectos primordiales del español en Colombia a través del análisis de fenómenos lingüísticos es pecíficos. En primer lugar, se encuentra el español antillano, una unidad dialectal que se extiende desde las Antillas Mayores hasta las costas cari beñas de Panamá, Colombia y Venezuela. Este superdialecto es resultado de una variedad diatópica derivada del contacto entre diversas formas del español. Su distintividad reside en fenómenos de pronunciación, como la aspiración o eliminación de la /-s/, la velarización de /-n/ → [-ŋ] y la neutralización /l/ = /ɾ/, entre otros. En el contexto colombiano, esta forma se materializa en el dialecto caribeño, destacando la frecuencia de estos fenómenos antillanos en la pronunciación, morfosintaxis y léxico. Por otro lado, identifica el español andino, influenciado por el contacto lingüístico quechua-español. Esta variedad abarca el noroeste argentino, los Andes bolivianos, peruanos, ecuatorianos, y el sur andino de Colombia hasta el Valle del Patía. Se distingue por rasgos como la rea lización asibilada de vibrante múltiple /r/, la desafricación de /tʃ/ → [ʃ] y el uso de quechuismos, entre otros (Arboleda, 2000, 2002, 2012). Ruiz Vásquez (2020) propone que este superdialecto se especifica en el dialecto andino colombiano, enfatizando los fenómenos de pronunciación, léxico y morfosintaxis.
Un tercer superdialecto, denominado español neogranadino, abarca más del 50% del territorio colombiano, incluyendo regiones del Pacífico, los valles interandinos de los ríos Cauca y Magdalena, los altiplanos cordi lleranos, la Amazonía y la Orinoquía. Este superdialecto se distingue por su intermedialidad entre el español andino y antillano, y por su diversidad geográfica e histórica. En términos de rasgos lingüísticos, es notable la conservación de /-s/ y la aspiración de /-s-/ intervocálica y preacentual. Dentro de la estructura de dialectos y subdialectos, Ruíz Vásquez (2020) propone realizar divisiones particulares. Por ejemplo, el dialecto andino colombiano podría dividirse en andino colombiano de tierras altas y andino colombiano de tierras bajas, con base en la ubicación geográfica e historia de migración y colonización. Para la distinción de dialectos y subdialectos se toman en cuenta varios factores: fronteras geográficas
c a p í t u l o 2 | 74 Panorama de estudios actuales del español en América y culturales, escalas de articulación regional y procesos históricos. Asimismo, se contempla la incidencia de fenómenos lingüísticos caracte rísticos como variaciones fonéticas, léxicas y sintácticas. Más allá de los criterios de división territorial netamente funda mentados en el alcance geográfico, Ruiz Vásquez (2020) complementa su propuesta con la redistribución de rasgos lingüísticos específicos como el voseo y las pronunciaciones de /-s/ y /-n/. A su vez, excluye el yeísmo. El resto de características señaladas por Montes Giraldo (1982) y Mora et al. (2004) son mantenidas como elementos distintivos. A nivel dialectal, las discrepancias se marcan por diferencias en la morfosintaxis y el léxi co, como por ejemplo, en el dialecto neogranadino occidental, el voseo y términos derivados del quechua con más frecuencia que el neogranadino oriental. Por su parte, este último se caracteriza por el uso de los pro nombres tú o usted en contextos informales y el préstamo de palabras del muisca, una lengua chibcha. Por último, para distinguir las hablas regio nales opta por recurrir a cuestiones esencialmente léxicas. En años recientes, se ha propuesto teóricamente el reconocimiento de las variedades amazónica u orinoco-amazónica del español hablado en Colombia. Para Ruiz Vásquez (2020), el dialecto amazónico se distingue por «variedades derivadas del contacto lingüístico y situaciones de bilingüis mo» (p. 184). Por su parte, Orozco (2022) sostiene que el principal elemento identitario de la versión orinoco-amazónica del español colombiano es su contacto con las lenguas indígenas de estas regiones geográficas del país. Este contacto lingüístico se refleja en la lengua a través de préstamos léxi cos y complejas estructuras morfosintácticas que afectan los pronombres, los artículos y otras partes del discurso (Orozco, 2022, p. 231). Partiendo de estas ideas y teniendo en cuenta la amplia diversidad cultural y lingüística de las regiones Orinoquía y Amazonía y consideran do los procesos de migración y colonización que han tenido lugar desde la segunda mitad del siglo xx, se podría hipotetizar sobre la existencia de al menos tres variedades del español que coexisten de forma paralela en estas áreas. La primera se correspondería a la de los hablantes «colonos» que depende en gran medida de su origen y, debido a la diglosia a favor
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 75 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas del español, presenta poca o ninguna interferencia de otras lenguas. En este caso, el nivel léxico es el más susceptible a la inclusión de préstamos, especialmente cuando se trata de nombrar objetos únicos de la región. La segunda variedad se encuentra entre los descendientes de estos colonos, hablantes de segunda, tercera y cuarta generación que ya se han estableci do en las regiones. En este grupo, particularmente en las generaciones más recientes, es probable que exista cierto nivel de estandarización dialectal que se extiende más allá del nivel léxico. Finalmente, se podría plantear una tercera variedad caracterizada por diversas manifestaciones del español en contacto con lenguas indígenas y observable entre los hablantes de español como segunda o tercera lengua. Se han realizado descripciones detalladas de esta variante en las que se observan fenómenos sistemáticos que alcan zan el nivel morfológico (ver subapartado 3.3. Estudios sobre contacto).
3. Estudios fonéticos
3.1. Bipartición del español de Colombia
Como se evidenció en el apartado anterior, el nivel de análisis que ha teni do mayor atención para las propuestas de distribución dialectal del país es el fonético. A partir de los datos recogidos in situ y sobre las articulaciones de /s/, /n/, /ɾ/ y /l/ en posición final de sílaba y palabra, Montes Giraldo (1982) propuso la bipartición del español de Colombia en los superdialectos costeño y central o andino, separados por las tendencias hacia la innova ción (ocurrencia de distintos fenómenos sobre los segmentos comentados) en las costas y hacia el conservadurismo lingüístico por parte del centro. Tanto los criterios utilizados como los resultados de la división coincidían tradicionalmente con las clasificaciones dialectales tradicionales del espa ñol de América, en las que el continente se suele dividir en tierras bajas y altas (p. ej. Henríquez Ureña, 1921; Zamora Munné y Guitart, 1982). Los estudios sobre /s/ no han dejado de ser productivos en la lingüís tica colombiana. Las tendencias hacia su elisión y/o debilitamiento en po sición de coda silábica han sido confirmadas en numerosas ocasiones para las costas Caribe y Pacífica, en contraposición con su conservación en el
c a p í t u l o 2 | 76 Panorama de estudios actuales del español en América interior del país (Espejo Olaya, 2016; Markič, 2017). Sin embargo, median te el tratamiento estadístico de los datos del ALEC se ha identificado que dicha isoglosa no se extiende por toda la costa pacífica y que el debilita miento se puede solo confirmar absolutamente para la costa atlántica y los llanos orientales (Bonilla y Bejarano Bejarano, 2022). En el mismo orden, han sido hallados casos de aspiración en ciudades como Bogotá, especial mente cuando el sonido se encuentra seguido de una oclusión, formando un grupo del tipo /st/ (Espejo Olaya, 2016) y producciones apicoalveola res que, por su clara ocurrencia geolocalizada, hacen parte de un rasgo característico y diferenciador del español hablado en el departamento de Antioquia (Flórez, 1978; Betancourt Arango y García Zapata, 1998; Muñoz- Builes y Elvira-García, 2021; Bonilla y Bejarano Bejarano, 2022). En el caso de la nasal alveolar, su velarización es un rasgo carac terístico del habla costeña que se constituye como el que mejor permite observar un continuo entre las costas Caribe y Pacífica (Bonilla y Bejarano Bejarano, 2022). A él se suma la producción bilabializada [m] específica y distintivita del departamento del Valle del Cauca (Markič, 2017; Flórez, 1960, 1978; Bonilla y Bejarano Bejarano, 2022).
La neutralización que ocurre entre /ɾ/ y /l/ en posición de coda silá bica y en la que generalmente se consideran la lateralización de la vibrante simple, el rotacismo de la lateral y distintas asimilaciones, también se ha comprobado como rasgo vigente de las costas. Para el caso del Caribe, es pecialmente el habla de la ciudad de Cartagena, es posible identificar el debilitamiento de /ɾ/ llegando a su asimilación a la consonante siguiente (Flórez, 1978), así como la aparición de /l/ en posiciones en las que corres ponde la rótica con una asociación sociolingüística, destacando como rasgo de estratos sociales bajos (Becerra, 1985). Excepcionalmente, en el Pacífico se da una variante /d/ y una elidida en lugar de la rótica en posi ción final de palabra (Flórez, 1950).
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 77 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas
3.2. Estudios de fonética experimental
3.2.1. Rasgos segmentales relevantes.
Son distintos los estudios del español colombiano centrados en rasgos fonéticos concretos, tanto segmentales como suprasegmentales, en po blaciones específicas para describir las variedades en mayor detalle. En este sentido, el español de Bogotá ha recibido mayor atención. Por ejem plo, en lo que respecta al vocalismo en la capital, destaca la tendencia a la reducción fonética producto de la influencia de diferentes variables como la velocidad de habla, el sexo de los hablantes, la variación del contexto lingüístico, el tipo de palabras, el estilo de habla y factores individuales. Esta reducción hace que las vocales del español en la ciudad converjan en versiones más centradas y breves en relación con sus formas canónicas, dando lugar a una suerte de vocal media (Correa, 2017, 2021). En cuanto a las consonantes, el español de Bogotá no es ajeno al debilitamiento de /b, d, ɡ/ en contexto intervocálico, el fonema dental /d/ es el que presenta mayor debilitamiento, produciéndose una variante [ð̞]; /b/ suele producir se en su versión vocálica [β̞] y elidida1 de forma indistinta y /ɡ/ presenta una distribución con mayores tendencias al relajamiento [ɣ̞] (González Atehortúa, 2019).
El español del departamento de Boyacá también ha sido objeto de estudio reciente. De la fonética de esta variedad destacan como rasgos característicos la reducción silábica o secuencias de elementos elididos en el discurso ([ˈtos.ke.ˈo] para «entonces quedó»), la creación de diptongos ([mãi̯s]), la aparición de vocales esvarabáticas ([ˈtuɾu.tʃa] para «trucha»), la voz espirada en vocales de final de palabra ([pa.ˈu.no̤] para «para uno»), la nasalización de vocales adyacentes a consonante nasal ([o.ˈtʃẽn.ta.ɲõs] para «ochenta años»), la producción de fases aspiradas para africadas y fricativas ([el.ˈfhul] para «el full (total)») y el cierre de vocales en sílabas inacentuadas ([mẽs.kla.ˈð̞i.tu] para «mezcladito») (Díaz Romero, 2017).
1
La elisión es posible gracias a tres distintas condiciones: 1) que la vocal precedente sea tónica y la siguiente átona, 2) que el fonema oclusivo esté a final de sílaba y 3) cuando la vocal precedente es /a/, /o/ o /u/ y la siguiente /i/, /o/ o /u/ (González Atehortúa, 2019, p. 46).
c a p í t u l o 2 | 78 Panorama de estudios actuales del español en América En el caso de las costas, el habla de Cartagena ha sido abordada des de la fonética segmental para conocer el comportamiento de sus fricativas alveolares /s/ en secuencias consonánticas del tipo /-sp-, -st- y -sk-/. Al cuadro lingüístico general que se puede exponer de las costas y del que sobresale la elisión o aspiración de /s/ en coda silábica, se añaden las alte raciones acústicas de las oclusivas siguientes que configuran un espectro general digno de análisis detallado. Se ha comprobado que la producción sibilante de la fricativa se impone por sobre su elisión y su aspiración, esta última mucho más relegada. Para la secuencia /-sp-/ es mayor la duración del cierre de la parte oclusiva y menor el VOT. /-st-/ se constituye como la secuencia en la que más se mantiene la producción plena de /s/, al tiempo que se produce la oclusiva más corta en duración. Finalmente, /-sk-/ de muestra ser el segmento en el que la oclusiva posee el VOT más largo y la fricativa es más extensa (Monsalve Muñoz, 2019).
3.2.2. Rasgos suprasegmentales relevantes.
En cuanto a la entonación y prosodia del español de Bogotá, a partir de la observación de distintos tipos de enunciados se ha encontrado que las declarativas se caracterizan por finales en descenso, destacando las con figuraciones —propuestas con el modelo métrico autosegmental (MA)2 (Pierrehumbert, 1980; Beckman y Pierrehumbert, 1986; Pierrehumbert y Beckman, 1988)— L* L% y H+L* L%. Las interrogativas muestran tenden cias al ascenso con tonos de frontera H%. Las imperativas y las vocativas se comportan de forma muy similar, con configuraciones de tipo ascendente L+¡H* H% al ser enunciados apelativos o de llamada (Sierra Moreno, 2018). El habla de los bogotanos en contextos específicos, como el de aula y en el rol docente, también está caracterizada por particularidades reseñables. En un estudio reciente (Vega Ortiz, 2019) y a partir de la ob servación y el análisis del habla de cuatro docentes (dos hombres y dos mujeres) de las áreas de ciencias naturales, sociales y matemática de una
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El MA es un sistema para la codificación de los movimientos de la curva melódica. Emplea, como base, L, H y M para el marcado de tonos bajos, altos y medios, respectivamente. A ellos se añade mayor simbología para determinar aspectos específicos que pueden tener lugar mientras la curva avanza.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 79 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas institución de educación secundaria pública, se propuso que los docentes bogotanos utilizan los mismos patrones y recursos en su habla de clase y en sus conversaciones entre colegas, aunque las frecuencias cambian. Haciendo uso de la metodología del Análisis Melódico del Habla (AMH) se han encontrado patrones del tipo /+ enfático/ para escenarios de clase, aunque la configuración que prefieren es /+ interrogativo/, lo que guar da directa relación con los momentos de aula en los que se busca llamar la atención del oyente, esto a través de un ascenso al final del enuncia do (Cantero, 2002;3 Vega Ortiz, 2019). Para el caso de las conversaciones entre pares, hay alta presencia de patrones /+ enfático/ con movimientos ascendentes, descendentes y circunflejos que indican grandes cantidades de información en el discurso en términos de expresividad y contenido. La configuración de la información al interior de los enunciados en español bogotano también ha sido objeto de análisis. El estudio de las es trategias utilizadas en la focalización con el fin de presentar información nueva o correctiva de forma precisa y llamar la atención del interlocutor sobre lo que resulta relevante para la comunicación, ha permitido conocer el papel preponderante de la frecuencia fundamental (f0) y la duración, aspecto que sobresale como el correlato más importante para que un oyente identifique contenido focalizado en el discurso de su interlocutor (Bejarano Bejarano, 2019).
En cuanto al habla de Bucaramanga, en el departamento de Santander, se han descrito sus características entonativas principales. Los enunciados declarativos presentan una tendencia al descenso de la curva melódica (L%), salvo en casos de expresión de obviedad para los que se presenta un movimiento L+H* M%. Los interrogativos se caracterizan por el ascenso de la curva, excepto para preguntas de incredulidad o retóricas en donde se hallan configuraciones que tienden al descenso (L+H* L%, L+H* M%). Los exhortativos y los vocativos tienden a los descensos, con excepción de los exhortativos de súplica que terminan en un ascenso sos tenido considerable L+H* !H% (Roberto Avilán, 2018). Según la autora,
3
Según la propuesta de Cantero (2002), los rasgos fonológicos que caracterizan los tonemas (la parte final de un enunciado) del español son /± interrogación/, /± énfasis/ y /± suspensión/.
c a p í t u l o 2 | 80 Panorama de estudios actuales del español en América estas características permiten identificar cercanía del habla de la ciudad con la de sus similares Bogotá y Cali.
Junto con el habla de Bogotá, la de Medellín y localidades del de partamento de Antioquia ha sido trabajada exhaustivamente. El estudio de las interrogativas en el español de Medellín permite observar tenden cias hacia la cadencia en interrogativas parciales y totales, mientras que las elípticas4 presentan finales en ascenso (Osorio y Muñoz-Builes, 2011). Las aseverativas de foco amplio en Apartadó y Medellín, así como las inte rrogativas totales, permiten observar configuraciones nucleares comunes a las dos localidades con una tendencia a los movimientos descendentes (aseverativas: L* L%, interrogativas: H+(!)L* L%) lo que llama la atención, pues sugiere que se trata de dos comunidades de habla relativamente si milares, aunque dialectalmente se adscriban a zonas separadas de acuer do con la propuesta de Montes Giraldo (1982) (Muñoz-Builes, 2020). Las situaciones de focalización en estas mismas localidades permiten obser var diferencias en la declinación (más profunda en Medellín), la velocidad (más alta en Apartadó para el foco amplio y en Medellín para el foco es trecho informativo) y el rango tonal (más amplio en Medellín) que invitan a profundizar en estos estudios con la integración de distintas variables para la determinación de los informantes que puedan explicar el compor tamiento en una y otra localidad (Muños-Builes, 2023). La entonación bajo una visión de conjunto y dialectal ha permiti do observar y comparar distintos patrones en el habla de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Los datos disponibles permiten establecer diferencias entre la configuración de enunciados de las ciu dades del interior (Bogotá, Cali) frente a las más periféricas (Cartagena, Medellín). En el primer grupo existe la tendencia a emitir enunciados ase verativos descendentes y cadentes (H+L* L%), contrario a lo que sucede con el segundo grupo que presenta ascensos seguidos de cadencias (L+H* L%). Con otro tipo de enunciados como los exclamativos, asociados con intencionalidades variadas tales como el asombro o el agradecimiento,
4
Preguntas que necesitan de un contexto previo para su comprensión (i. e. ¿ìes muy qué?).
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 81 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas los patrones cambian y permiten asociaciones distintas, como Bogotá y Medellín con movimientos de descenso (H+¡L*) y cierres sostenidos (M%), y Cali y Cartagena con ascensos y cierres en cadencia (L+¡H* L%) (Velásquez Upegui, 2013).
3.3. Estudios sobre contacto
Por su historia y su composición poblacional, el español colombiano con serva elementos de lenguas indígenas y africanas que se evidencian en su fonética y su fonología. En el Pacífico colombiano existen potenciales casos de sustrato africano como la alternancia regular de [ð̞] y [ɾ] en po sición intervocálica complementados ocasionalmente con una oclusiva dental [d], así como la realización de oclusiva glotal [ʔ] en lugar de velar [k] (Correa, 2012a, 2012b). La documentación disponible demuestra posicio nes contrarias sobre las lenguas que se suelen acusar como responsables de influir en el español de estas zonas, pues mientras de Granda (1988) sustentó su propuesta en la revisión de archivos históricos sobre oleadas migratorias para proponer las familias Kua y Bantú como el origen de estos potenciales africanismos, Lipski (2007) alude a lenguas de la cuenca del Congo por casos comprobados del fenómeno en préstamos del portugués al kikongo. Frente a esto, Correa (2012b) sugiere que es mejor considerar las lenguas africanas en su conjunto como influencia y razón de la presencia de este rasgo en el español del Pacífico, pues en estas lenguas no es común hallar distinciones fonológicas claras de /d, r, ɾ y l/. Para la glotal, existen razones históricas,5 además de su mero uso demarcativo como límite de frase entonativa, para pensar que su aparición no se debe a influencia de lenguas africanas y que se trata más de un mero cambio fonético regular. En cuanto al contacto específico con lenguas indígenas, se ha avan zado en la descripción para el caso del español hablado en comunidades inga, nasa yuwe y tikuna. La producción de las róticas presenta particu laridades en las que quedan en evidencia los efectos del contacto. Para el español de hablantes de la comunidad inga se han encontrado los fonos [r]
5
Los cambios de la velar a la glotal se han documentado como elemento común y natural en la evolu ción de distintas lenguas del mundo, no necesariamente africanas (Correa, 2012a).
c a p í t u l o 2 | 82 Panorama de estudios actuales del español en América y [ʑ] como alternativa a la vibrante múltiple en inicio de palabra, además de la aproximante [ɹ] en contexto intervocálico; mientras que se han iden tificado [ɾ] y [ɹ] para la vibrante simple en posición intervocálica y realiza ciones del tipo [ɾ], [ɹ], [ʑ], [vɾ] y [vɹ],6 además de la elisión, cuando la rótica forma parte de grupo consonántico de inicio de palabra (Díaz Romero, en prensa). Estas mismas realizaciones, salvo la elisión, se repiten en el caso de la coda silábica. En el caso de los nasa yuwe existen los mismos fonos de la vibrante múltiple en inicio de palabra reportados previamente. La vibrante simple intervocálica también da lugar a las realizaciones [ɾ] y [ɹ], mientras que, como parte de grupo consonántico de inicio de palabra, se registran [ɾ], [ɹ], [ʑ], [vɾ] y [vɹ], además de la elisión. A estas últimas realiza ciones se les suman [r], [l] y [ɕ] en coda silábica. Para los tikunas la vibrante múltiple en inicio de palabra se produce de forma canónica en todos los casos. Lo mismo ocurre con la vibrante simple intervocálica, mientras que, en situación de grupo consonántico de inicio de palabra, aparecen producciones [vɾ], [vɹ] y la elisión, a las que se añaden [r], [ɾ], [ɹ] para la posi ción de coda silábica (Díaz Romero, en prensa).
Por último, el estudio de la entonación del español colombiano también se ha realizado en casos de contacto lingüístico, como ocurre con el criollo palenquero y el kateyano, nombre que recibe la variedad del es pañol hablada en el municipio de San Basilio de Palenque, departamento de Bolívar. Las características entonativas de los dos sistemas permiten observar estrechas similitudes entre ellos, pues presentan idénticos in ventarios de acentos tonales y configuraciones nucleares, destacando una tendencia general a los contornos nivelados y la supresión de la declina ción a lo largo del enunciado. No obstante, sobresalen casos de divergen cia como el foco estrecho en donde fueron registrados tonos L* para el kateyano, rasgo no hallado en el palenquero, o el alargamiento de la vocal en palabras paroxítonas al final de frase visto en el palenquero, pero no en el kateyano (Correa, 2012a).
6
La v subíndice indica la presencia de una vocal esvarabática.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 83 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas
4. Nivel léxico
4.1. Estudios para la caracterización dialectal del
español de Colombia Además de haber sido esencial para la propuesta de división dialectal del español colombiano en los dos superdialectos costeño y central o andino, el ALEC tiene su centro en la recolección y elaboración de mapas lingüís ticos a partir de información léxica. De los más de 1 500 que posee la obra,
1411 son exclusivamente léxicos o mixtos (léxicos y etnográficos). Estos
mapas están organizados en dieciséis campos semánticos que abarcan asuntos sobre la agricultura, la ganadería, el campo, las fiestas tradicio nales y demás elementos propios de la realidad rural de Colombia en las décadas del siglo pasado.
A los criterios fonéticos que constituyen la caracterización dialectal de Montes Giraldo (1982), se suman elementos léxicos que fueron utiliza dos por el autor para definir algunas divisiones dialectales más locales al interior de las dos grandes zonas, como el caso de calabazo para delimitar la subzona samaria en el superdialecto costeño, cabuya para diferenciar a La Guajira de zonas aledañas o el muisquismo amero para separar la zona andina entre oriente y occidente.
En 2004, desde el Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo, Mora, Lozano, Ramírez, Espejo y Duarte ofrecieron una caracte rización dialectal centrada en el análisis de mapas léxicos del ALEC. A par tir del conteo de frecuencias de palabras y la creación de isoglosas, luego de la superposición de datos de distintos mapas, los autores confirmaron la bipartición de Montes Giraldo (1982), pero propusieron la existencia de un dialecto adicional llanero subdividido en llanero norte y sur;7 además de la distinción de la zona suroccidental del país en las áreas caucano-va lluna —p. ej. truncho ‘animal sin cola’, cincho ‘vaina seca del plátano’ o melero ‘persona que maneja los recipientes de la miel’ (Mora et al., 2004, pp. 124-125) —y andino-sureña—p. ej. regreso ‘la vuelta de un billete’8 o
7
De acuerdo con Mora, et al. (2004), el llanero norte guarda características del habla costeña de los llanos venezolanos, mientras que el llanero sur es más cercano en su composición a los rasgos andinos.
8
En otras variedades llamado cambio en el sentido del reintegro de dinero.
c a p í t u l o 2 | 84 Panorama de estudios actuales del español en América entredía ‘corto alimento entre el almuerzo y la comida’—, esta última dis tinguida por la marcada presencia de quechuismos. —p. ej. guagua, del quechua wáwa, ‘mano de la piedra de moler’ o mate, del quechua mati, ‘vasija de calabaza’ (Mora et al., 2004, p. 139)—.
Como se mencionó en el segundo apartado, las clasificaciones dia lectales en Colombia se han desarrollado de manera empírica mediante la observación y análisis de fenómenos lingüísticos específicos. Sin embargo, en los últimos años han surgido propuestas de división dialectal basadas en análisis dialectométricos a partir de los datos léxicos del ALEC. Estas propuestas pueden coincidir parcialmente con las clasificaciones clásicas de Flórez, Montes Giraldo y Mora et al., pero al estar enfocadas en un único nivel lingüístico, los conceptos de superdialecto, dialecto y subdialecto no corresponden de manera estricta con la definición de Montes presentada anteriormente. En cambio, estas nuevas clasificaciones surgen del cálculo de matrices de diferencia lingüística y su posterior visualización mediante técnicas de agrupación o clustering. Esto implica que la división no se basa en un fenómeno o lexema determinado que permite marcar la isoglosa, sino que el cálculo estadístico de todas las variantes en relación con cada punto en el mapa determina variedades cercanas y lejanas que se pueden representar en mapas dialectales.
Desde este enfoque, Ávila et al. (2015) realizaron un análisis de cien mapas léxicos del ALEC, seleccionados aleatoriamente, utilizando una metodología que consiste en la comparación punto a punto para el cálculo de diferencias lingüísticas. Sus resultados destacan la distinción entre lo que denominan superdialecto caribe y el resto del país confirmando que, en el nivel léxico, se puede observar una bipartición costeño-andino, al igual que lo proponen Montes Giraldo (1982) y Mora et al. (2004), con base en los fenómenos fonéticos mencionados anteriormente, pero incluyendo la costa pacífica como parte de la zona andina. También proponen una reconfiguración de la división de los dialectos andinos entre oriental y occidental, sugiriendo una división vertical en lugar de horizontal. En el mismo sentido, la propuesta de Bonilla (2019, 2023) dividió el español de Colombia en tres superdialectos: costeño, andino centro
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 85 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas occidental y andino centro oriental, basándose en técnicas de agrupa miento difuso y una matriz de diferencias lingüísticas calculada a partir del Índice Relativo de Identidad de Goebl (1984). De acuerdo con los re sultados, el superdialecto costeño abarca los departamentos del norte del país, incluyendo zonas transicionales hacia las hablas centro-occidentales y centro-orientales. El superdialecto andino centro occidental se extiende desde Nariño y Putumayo hacia el norte, mientras que el superdialecto andino centro oriental comprende regiones como Santander, Norte de Santander, Boyacá y Cundinamarca, entre otras. Este trabajo propone como hipótesis que las rutas históricas de tránsito en Colombia, que co menzaron su modernización en 1949, corresponden con rutas de difusión lingüística que atraviesan el país verticalmente en dos troncales, una oriental y otra occidental. Esta hipótesis fue comprobada por Fernandez et al. (2024) mediante un modelo espacial que desvela la correlación en tre las distintas vías de acceso y la variación lingüística media, utilizando también los datos del ALEC. El elemento que más sobresale en este trabajo es el Pacífico colombiano, integrado a los Andes occidentales, de manera similar a los hallazgos de Bonilla y Bejarano Bejarano (2022) en el campo fonético, en los que el continuum costeño caribe-pacífico no es consis tente en la distribución de rasgos como la elisión de /s/ y en ocasiones se acerca más al centro que al continuo caribe.
Finalmente, vale la pena comentar la detección de regionalismos léxicos del español con base en un corpus de tuits realizada por Jiménez et al. (2018). Su trabajo, extendido al contexto hispanoparlante, demues tra la viabilidad en el uso de corpus tomados de redes sociales con mues tras léxicas para la descripción del español característico de cada país. A partir de este mismo corpus, Rodríguez-Díaz (2018) y Rodríguez-Díaz et al. (2018) proponen la detección de áreas fronterizas dialectales usando dos pruebas estadísticas no paramétricas: el criterio de independencia de Hilbert-Schmidt (HSIC) y el rango con signo de Wilcoxon. El método pro puesto se aplicó a un gran corpus de tuits en español producidos en 160 lo calidades de Colombia a través del análisis de características de unigrama. Los dialectonos resultantes demostraron ser significativos pero difíciles
c a p í t u l o 2 | 86 Panorama de estudios actuales del español en América de comparar con las regiones identificadas por otros autores utilizando la dialectometría clásica.
4.2. Estudios del español en contacto
El elemento indígena ha sido identificado desde el inicio de los estudios sobre el español de Colombia. En el capítulo VII dedicado a las voces nue vas de las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano de Rufino José Cuervo (1955),9 se propone el quechua como la mayor fuente de préstamos léxicos en el español del país. Posteriormente y con la aparición del Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC) (Instituto Caro y Cuervo, 1983), los estudios sobre el léxico recibieron un impulso considerable. En sus mapas, el Atlas recoge una vasta cantidad de casos que, por su ubica ción espacial y el estudio de la historia y la demografía nacional, son con siderados como presuntos indigenismos (p. ej. guagua para ‘niño’, chuspa para ‘Cartera o bolsa para llevar los útiles escolares’). Con base en datos del ALEC y la revisión de distintos diccionarios y vocabularios, Montes Giraldo (1986) presentó un breve estudio en el que determinó el origen y la extensión de algunos indigenismos hallados en el país, agrupándolos en panhispánicos y panamericanos como canoa (bote), papa o yuca (tipos de tubérculos); quechuismos generales como achira (panecillo dulce de harina), cóndor (ave rapaz), morocho (persona de piel morena) y algunos de extensión reducida al suroccidente del país como pucho (puñado) o chanda (sarna); muisquismos como amero (hoja del maíz) o chisa (especie de larva) sobre el altiplano cundiboyacense; en tre otros indigenismos en los que destacan algunos potenciales caribismos en el español de Cartagena como patoco (tipo de serpiente) o chipichipi (tipo de marisco). Con esta clasificación, Montes Giraldo (1986) encontró en los quechuismos la fuente principal de léxico indígena observable en el español colombiano.
En el caso de los quechuismos del español colombiano y su poten cial influencia en el muisca que se hablaba en los actuales departamentos
9
En este trabajo se utiliza la novena edición de la obra.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 87 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas de Cundinamarca, Boyacá y Santander en el centro oriente de Colombia, se ha propuesto que la expedición que adelantó Sebastián de Belalcázar en
1536 junto con sus tropas y centenares de indígenas (muchos de ellos ya
naconas)10 desde Quito hacia el norte en búsqueda de una salida marítima, explica la presencia de quechuismos en estas zonas geográficas alejadas de la influencia quechua (Rodríguez de Montes, 1987). Montes Giraldo (1997) presentó un inventario de 112 quechuismos con sus respectivas etimologías contrastadas en distintas fuentes y, ade más, rastreados en el ALEC para determinar su distribución geográfica. Algunos ejemplos aportados por el autor son zapallo (auyama), pucho (cabo del cigarro), guámbito (niño), callana (objeto para asar arepas), pan ca (hoja de la mazorca) o chontudo (una forma del pelo). Montes Giraldo (1997) determina que los quechuismos en Colombia tienen una clara distribución diatópica hacia el suroccidente del país. Ya en el actual siglo, Lancheros Redondo (2018) presentó un conjunto de indigenismos en el español colombiano capaces de apoyar la división dialectal de la lengua en el país. El autor sugirió que la mayoría de indigenismos vigentes provienen de las familias quechua, chibcha, caribe, tupí-guaraní y que están referi dos a nombres de plantas y animales. En los departamentos de Nariño y Putumayo, al suroccidente colombiano, predominan los quechuismos, con ejemplos como champús (bebida de maíz), chías (liendres), minacuro (cocuyo, tipo de insecto) o taitapuro (personaje mitológico). En cuanto a la influencia chibcha, la zona geográfica con mayores vestigios es la que cubre los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá con casos como cubio (tipo de tubérculo) o totear (romper o reventar). El grupo de los caribismos desvela sus influencias en los llanos orientales colombia nos y aporta al español palabras como ahuyama (calabaza), topocho (tipo de plátano) o topias (piedras del fogón para cocinar con leña). Finalmente, los tupí-guaranismos son comprobables en la Amazonía y han dado lugar
10
En este caso, la denominación yanacona fue tomada del quechua por los españoles para referirse a los indígenas sirvientes que recibían trato de esclavos al ser objeto de comercialización. Hoy en día existe una comunidad indígena autodenominada yanacona ubicada entre los departamentos de Cauca y Huila que, aunque tienen el español como primera lengua, conservan rasgos quechuas en distintos tipónimos, hidrónimos, fitónimos y nombres propios de personas (Ruiz, 2022: 193).
c a p í t u l o 2 | 88 Panorama de estudios actuales del español en América a palabras de extensión al español general como jaguar (tipo de felino), maracuyá (tipo de fruta) o tucán (tipo de ave) y otras de dominio local como carurú (tipo de planta), curupira (figura mitológica) o payé (hechi zo). Sobre este último grupo, Lancheros Redondo (2018) presupone que pueden ser elementos distintivos de un presunto dialecto amazónico del español colombiano para el que aún no existen estudios detallados. Finalmente, se ha sugerido que la mayor parte de los muisquis mos comprobables en el país están geolocalizados en las zonas de Cundinamarca, Boyacá y el sur del departamento de Santander y, por lo general, son más abundantes en temas como el campo y los cultivos (p. ej. fique ‘tipo de planta’) y los animales (p. ej. chulo ‘ave rapaz’) (Giraldo Gallego, 2014). Posteriormente, Giraldo Gallego (2015) explicó el influjo indígena en el parlache a partir de su etimología,11 específicamente sobre las formas concho (heces, restos de comida), cucha/cucho (persona de edad avanzada) y tote (artefacto que estalla), siendo la primera un quechuismo y las dos restantes, muisquismos.
5. Nivel morfosintáctico
5.1. Morfosintaxis del español costeño y andino
El nivel morfosintáctico es el que menos atención ha recibido por parte de los estudios lingüísticos del español de Colombia. El ALEC ofrece vein ticuatro mapas dedicados a fenómenos de este tipo bajo la categoría de «Gramática» y centrándose en casos de género y número tradicionales, como el macho de la cabra y de la oveja o el plural de pies y ají. En menor medida, se recopila información sobre morfología verbal, como sucede con el mapa Si tuviera dinero lo compraría, que revisa la preferencia dialectal por la conjugación del segundo verbo en imperfecto (compraba) y condi cional (compraría) de indicativo o imperfecto de subjuntivo (comprara), así como distintos fenómenos generales con preposiciones, adverbios y
11
El Diccionario de la lengua española (DLE) lo define como una jerga nacida en los sectores populares y marginales de la ciudad de Medellín, en Antioquia, y que se ha extendido a otras esferas sociales a lo largo del territorio colombiano.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 89 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas adjetivos (p. ej. véase el mapa (Los enfermos) van donde el médico o Hasta hoy no vino (llegó, etc.), entre otros).12 Como rasgo característico, el español de Colombia se destaca por la distribución geográfica del uso de los pronombres usted y tú como fórmu las de tratamiento. El primero de ellos usado en la zona andina y el segun do dominando la zona costeña, con extensiones parciales sobre el sector andino, sociolingüísticamente condicionadas en relación con la población joven o con interlocutores con cercanía y confianza (Lipski, 1994, p. 213). A este rasgo se añade el voseo como estrategia para el tratamiento en el Pacífico colombiano y zonas específicas como San Basilio de Palenque en el norte del país, además de algunos remanentes dispersos en toda la geografía nacional como resultado de la ocupación española (Montes Giraldo, 1997).13 Estos elementos, además de un listado de otros rasgos con su extensión geográfica, pueden ser de ocurrencia total (en las dos gran des zonas dialectales), como en la preferencia por el uso de la expresión perifrástica del futuro; o pueden ser de dominio local, como la fórmula de tratamiento su merced (Orozco y Díaz-Campos, 2016; Orozco, 2022). Estos y otros rasgos son los expuestos en la tabla 1.
Tabla 1. Rasgos morfosintácticos característicos del español andino y costeño de Colombia.
Rasgo Ejemplo Extensión Futuro perifrástico Voy a dormir Zona andina, zona costeña Usos alternados de adjeti vos posesivos y expresión perifrástica Mis cosas - las cosas mías Zona andina, zona costeña Fórmula de tratamiento usted Usted está bien Zona andina Fórmula de tratamiento tú Tú estás bien Zona costeña y usos parcia les en la zona andina
12
Todo el contenido en cursivas hace referencia a títulos de mapas del ALEC. Para consultarlos, remitirse a la obra original o al ALEC digital (https://alec.caroycuervo.gov.co/alec/).
13
Fuera de la zona tradicional a la que se suele asociar el voseo en Colombia, Díaz Collazos (2015) ofrece un estudio panorámico completo sobre el origen, evolución y desaparición del voseo en la zona andina.
c a p í t u l o 2 | 90 Panorama de estudios actuales del español en América Voseo Vos estás bien Pacífico colombiano, Antioquia (zona costeña) Fórmula de tratamiento su merced Su merced está bien Área cundiboyacense (zona andina) Vocativo veci como fórmula de tratamiento14 Estoy bien, veci Área cundiboyacense (zona andina) Ser focalizador Estoy es aprendiendo Zona andina, zona costeña Duplicación de pronombre átono de objeto indirecto Ella dijo que él me lo iba a traérmelo Zona costeña - vernáculo15 -nos como terminación de primera persona plural Íbanos a comer algo Zona costeña - vernáculo Pluralización de haber Habían varias personas Zona andina, zona costeña Fuente: adaptado de Orozco y Díaz-Campos (2016).
Algunos de estos rasgos han sido objeto de un mayor análisis. Uno de los que supone más interés es el uso del verbo ser con función de focalizador (p. ej. Estoy es esperando por ti / Mi padre vino fue ayer), ya reportado por Cuervo en sus Apuntaciones. Recientemente, trabajos como los de Pato (2010), González Támara (2017) y Diez del Corral Areta (2018) han dedi cado páginas a describir esta propiedad como característica del español de Colombia, así como un factor presente y recurrente en países cercanos como Venezuela, Panamá, Ecuador o República Dominicana. En general, concuerdan en que la producción de esta forma está condicionada por factores del contexto lingüístico y posee una carga semántica propia que le aporta al contenido del enunciado un sentido de información verídica y acotada.
Sobre el uso variable de pronombres sujetos en el español de al gunas ciudades del país como Barranquilla, se ha estudiado la influencia de variables lingüísticas y extralingüísticas para explicar la distribución y
14
Estudiado recientemente en el trabajo de Estévez Torrents (2021).
15
Orozco y Díaz-Campos (2016, p. 345) sostienen que este rasgo es común en hablantes costeños de la clase obrera.
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 91 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas uso de sujetos explícitos, así como su ausencia. Se asume que el habla de Barranquilla presenta altos porcentajes de uso de sujetos tácitos, lo que concuerda con caracterizaciones dialectales del español caribeño, para el que este se presupone un rasgo distintivo (Orozco y Guy, 2008; Orozco, 2015). En el caso de Medellín, destaca el alto uso de sujetos explícitos que, nuevamente, es coherente con una visión dialectal regional para la que se establece este rasgo como propio de tendencias de tierras altas a la conser vación lingüística (Orozco y Hurtado, 2020).16 No obstante, en Medellín también llama la atención la creciente tendencia al uso de sujetos explíci tos que bien puede explicarse por su posicionamiento geográfico entre las grandes zonas dialectales costeña y andina, así como por el uso prolifera do de uno en función de pronombre de tercera persona.
5.2. Rasgos morfosintácticos en situaciones de
contacto Finalmente, se destacan los estudios sobre la morfosintaxis del español de Colombia en situaciones de contacto lingüístico, más evidentes en ha blantes del español como segunda lengua que como primera. Si bien la mayoría de los estudios que exploran los resultados del contacto se que dan en el reporte de préstamos y otras formas (como ya se trabajó en la sección dedicada al léxico), la diversidad lingüística del país le ha aportado al español de distintas regiones y poblaciones algunas características par ticulares reseñables desde lo morfosintáctico.
Las discordancias de género y de número son, con diferencia, los rasgos más destacados producto de este contacto: esa padre, la dado, la comunidad era granda, en voz de indígenas hablantes de español L2 (Ramírez Cruz, 2003, 2009, 2012; González-Rivera e Iglesias-Vásquez, 2017; Sáenz, 2016). Son bastante normales, también, la omisión de par tes del discurso: casa pequeño, en lugar de ‘la casa pequeña’ (Ramírez Cruz, 2012), para el contacto español-wayuunaiki; la atenuación de im perativos: dámelo llevando (Aleza Izquierdo, 2010 y González-Rivera
16
Uso variable entendido como la alternancia de sujetos explícitos y tácitos en el discurso (Orozco y Guy, 2008: 70).
c a p í t u l o 2 | 92 Panorama de estudios actuales del español en América e Iglesias-Vásquez, 2017), para el español en contacto con quechua; el leísmo: se había casado pero le dejó la mujer y el loísmo: como era ya pa’ conocerlo [a la muchacha] (Ramírez Cruz, 2012), para el contacto entre el español y el sikuani, el wayuunaiki y el tikuna; el uso de adverbios con constante referencia al pasado: los tiempos de adelante no eran así (Mora Pupiales, 2020 y Ramírez Cruz, 2012), para el contacto entre el español y el sikuani, el wayuunaiki y el tikuna o el uso de diminutivos con clíticos: bajemelito (Aleza Izquierdo, 2010), como rasgo del español en contacto con quechua.
Un panorama poco explorado pero de necesaria mención es el que surge del contacto que tienen usuarios sordos de lengua de señas con el español aprendido como L2. De acuerdo con estudios recientes (León Wintaco, 2019), esta población en específico suele presentar problemas en los niveles de la oración y la palabra, pero estos aumentan considerable mente cuando se trata de verbos (debido a la complejidad que suponen las flexiones para los sordos aprendientes de EL2), seguidos de preposiciones, artículos y pronombres.
6. Panorama y perspectivas futuras
El español de Colombia se caracteriza por divisiones dialectales claras que son coherentes con las clasificaciones regionales que dividen la lengua en tierras altas y bajas o en centros conservadores y áreas de fuerte innova ción. Desde el estudio lingüístico de los sonidos, los procesos fonológicos de los que /s/, /n/ y las róticas son objeto, permiten separar el habla de las costas de aquella del centro andino. Adicionalmente, algunas de las variedades propias de distintas ciudades han recibido atención y han sido descritas según su entonación o rasgos segmentales específicos. El léxico apoya la división dialectal en grandes zonas y especifica dialectos y subdialectos puntuales por la presencia de formas exclusivas de distin tas áreas geográficas. La morfosintaxis no ha sido estudiada a fondo, pero aporta fenómenos que se asumen representativos de la variedad colom biana en el mundo, como el uso de fórmulas de tratamiento pronominales
d a n i e l e d u a r d o b e j a r a n o b e j a r a n o j o h n ata n e . b o n i l l a | 93 El español de Colombia:
panorama actual y perspectivas investigativas o el verbo ser con valor focalizador. Estos niveles son atravesados por el contacto lingüístico que ha demostrado ser un factor esencial para la configuración de la identidad y forma del español del país. Los elemen tos indígena y africano, rastreables a través de muestras de los distintos niveles de análisis, son idóneos para caracterizar y distinguir la variedad colombiana, lo que no la excluye de eventuales similitudes con la de otros territorios de la región al tratarse de un continente colonizado y poblado de la misma manera. El emergente campo de contacto entre la lengua de señas y el español debería ser objeto de mayor investigación a la luz de su potencial pedagógico para la formación de personas sordas en EL2 y la mayor integración de esta comunidad a la sociedad nacional. La lingüística hispánica en Colombia goza de prestigio gracias a grandes nombres como el de Rufino José Cuervo y obras de referencia como el ALEC. Sin embargo, hay aún una gran tarea pendiente que guarda estrecha relación con la forma en la que los estudios han abordado la geo grafía nacional. Partiendo del mismo Atlas ya mencionado, lo que hasta ahora se conoce y se ha dicho sobre el español de Colombia es solamente representativo de la mitad del territorio. A la fecha, no son suficientes los trabajos que describan a profundidad cómo es el español hablado en las regiones naturales de la Orinoquía, la Amazonía e Insular. En su época, los investigadores vinculados al ALEC decidieron obviar estas zonas por la falta de vías de acceso y la alta presencia de lenguas indígenas. No obstan te, en la actualidad el español se ha extendido casi de forma absoluta por todas las esquinas del país.
En respuesta a estas circunstancias, en 2019 la línea de investigación en lingüística de corpus y computacional del Instituto Caro y Cuervo em pezó a trabajar en el proyecto «Nuevo Atlas Lingüístico-Antropológico de Colombia» (NALAC) (Bonilla y Bejarano Bejarano, in fieri) que planea reco rrer las regiones en mención y recolectar los datos necesarios, siguiendo metodologías de la geolingüística pluridimensional (García Mouton, 2007; Quesada Pacheco y López, 2008), para ofrecer un nuevo atlas que permita concluir la tarea de descripción del español hablado en el país iniciada con el ALEC. Para adelantar los propósitos de recorrer el terreno y recabar
c a p í t u l o 2 | 94 Panorama de estudios actuales del español en América información, se han desarrollado los aplicativos LinGeo Flórez y LinGeo Montes. El primero funciona a manera de cuestionario en línea, dándole la oportunidad a los usuarios de responder una serie de preguntas sobre el léxico, la morfosintaxis y la fonética de su español. El segundo será utiliza do para el registro de datos en eventuales expediciones en campo. Ambos aplicativos están conectados a una base de datos espacial que se encargará de almacenar toda la información de manera organizada y que, adicio nalmente, maneja una tercera conexión con el Sistema de Información Geográfica del Instituto Caro y Cuervo (SIGICC), un sistema creado para la georreferenciación de datos lingüísticos relacionados con el espacio. La base de datos y los tres aplicativos se encuentran en servidor de pruebas antes de salir a la luz próximamente.
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3
Fernando Miño-Garcés Academia Ecuatoriana de la Lengua
c a p í t u l o 3 | 100 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Descripción del estado actual del idioma
español en Ecuador Para hacer una descripción del estado actual del idioma español de Ecuador, se analizan a continuación algunos fenómenos que se alejan de lo que se ha considerado siempre como «la norma» (no con afán purista sino solamente descriptivo) y otros que, sin alejarse de dicha norma, son peculiares del habla quiteña.
Antes de continuar, hay que mencionar por qué se toma como refe rente una norma y cuál es esta. Norma, norma lingüística que es la que nos ocupa, es por definición el conjunto de reglas que se derivan del uso que los hablantes de una comunidad lingüística hacen de su lengua. Por lo tan to, todo lo que se dirá a continuación respecto al habla de los ecuatorianos establece ya una norma propia de esa habla.
Pero, para poder describir las diferencias del habla de un lugar con las del habla llamada culta, es necesario usar lo que se conoce como «la norma» y que es el conjunto de reglas de la gramática descritas por la Real Academia Española.
2. Aspectos gramaticales
2.1. Los pronombres
2.1.1. Uso de los pronombres personales de segunda
persona singular En Ecuador se usan tres pronombres de segunda persona singular, estos son usted, tú y vos. En cuanto al uso del pronombre usted, es posible afir mar que tiene cuatro usos bien diferenciados por el contexto de la frase. El pronombre tú tiene un solo uso, aunque se presenta una dinámica de cambio, como se menciona en 2.1.1.2.b., y el pronombre vos, dos usos. Cabe señalar que para el pronombre vos se usa el verbo en segunda perso na del singular para todas las formas y tiempos, con excepción en algunos
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 101 Estado actual del idioma español en Ecuador estratos sociales que usan el verbo en imperativo y en segunda persona del plural sin «d» (andá, sentáte).
2.1.1.1. Uso de usted
2.1.1.1.a. Usted en comunicación horizontal y vertical como pronombre de respeto Comunicación horizontal es la que se da entre iguales, es decir, personas entre las cuáles no hay diferencia social manifiesta. Comunicación verti cal, en cambio, es aquella que se da cuando entre las personas que interac túan sí existe dicha diferencia social.
a) Doctor, si a usted le parece puedo hacer un resumen del proyecto.
Diálogo entre el empleado y su jefe. Aquel no se siente diferente a este, con el uso de usted le muestra el respeto debido en esos casos.
b) —Padrecito, ¿podría decir una misita para mi hermanita?
—¿Para cuándo?
—Para el sábado 10, si a usted le viene bien.
Se sabe que el feligrés siente que el sacerdote es superior y hay que mostrarle mucho respeto. Nótese también el uso del diminutivo, del cual se hablará en el numeral 11.
c) ¡Pase usted!, señor presidente.
Es obvia la muestra de respeto.
Este uso, por supuesto, no se aleja de la norma, pero es necesario mencionarlo para tener un cuadro completo del uso del pronombre usted. 2.1.1.1.b. Usted en comunicación vertical como pronombre de distancia
a) ¡Corte el césped y luego riegue las rosas!
El dueño del jardín siente que el jardinero tiene una condición eco nómica social algo inferior y tiene que guardar distancia hacia él.
b) Por favor, ¿me lleva al Centro Comercial El Recreo?
La relación con el chofer del taxi es ciertamente de distancia.
c a p í t u l o 3 | 102 Panorama de estudios actuales del español en América
c) ¡Siga atrás, atrás hay asientos!
El chofer del bus se dirige a los pasajeros con la forma verbal de us ted para demostrar distancia hacia gente que no conoce. 2.1.1.1.c. Usted en comunicación horizontal como pronombre de cariño Este es un uso muy interesante. Al oírlo una persona que había aprendido español y lo conocía a un nivel muy alto, me decía que le sorprendía mu cho que dos enamorados se mostraran tanto respeto o distancia. Reporté este uso del pronombre usted allá por los años 70 del si glo pasado. Los ejemplos que presento a continuación los he registrado recientemente, por lo tanto, se constata que el uso del pronombre usted como pronombre de cariño sigue vigente.
a) Mi amor, usted sabe cuánto le quiero.
Fue un diálogo entre dos personas de entre treinta y cuarenta años.
b) Juanito, precioso, no se suba al árbol. Usted sabe que es peligroso,
¿verdad?
Le decía una señora a un niño en el parque.
c) Ay, pero gordita, usted me dijo que le traiga el rojo.
Fue la respuesta de una persona ante el reclamo de su esposa por que le había traído el chal de color equivocado. 2.1.1.1.d. Usted en comunicación vertical como pronombre de enojo Este también es un uso muy particular, no lo he visto registrado y creo que vale la pena hacerlo. Generalmente se da entre padres e hijos, parece que en el trato usual de tú o vos los padres sienten la necesidad de usar usted para demostrar que están disgustados con la acción de sus hijos. Se había catalogado como obsolescente, pero puesto que los ejemplos fueron ex presados por señoras de edades comprendidas entre los treinta y cuarenta años es posible que aún exista.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 103 Estado actual del idioma español en Ecuador
a) ¡Carlos! Le he dicho una y mil veces que no le pegue a su herma
na. ¿Usted no entiende?
Al oír esta frase; por supuesto que quien de costumbre oía que se le llamaba Carlitos, no solo que ahora es Carlos, sino que se le trata de usted, sabe que la cosa es seria.
b) ¡Cállese! Estoy hablando con su tía.
c) ¡Basta! Estoy cansada de sus bravatas, usted me vuelve loca.
Estos dos ejemplos también demuestran el mismo enojo.
2.1.1.2. Uso de tú
2.1.1.2.a. Tú en comunicación horizontal como pronombre de solidaridad, amistad
a) Álvaro, nos vamos a chupar. ¿Tú vienes?
Dos jóvenes preparándose para una actividad muy conocida en Ecuador.
b) Luis, ¿tú tienes el informe de contraloría?
Preguntaba una funcionaria a su colega en una oficina.
c) Entiendo que tú sí participarás, ¿verdad?
Decía un hombre de unos cincuenta a sesenta años a otro de igual edad refiriéndose a la tradicional carrera organizada por el diario Últimas Noticias.
Aunque este uso del pronombre tú tampoco es peculiar solo de Ecuador, es necesario mencionarlo puesto que se está extendiendo mu cho, sobre todo entre la población más joven. No es extraño encontrar que en un restaurante un mesero joven y de aparente situación económica media trate a sus clientes, incluso de edad mayor, con el pronombre tú.
c a p í t u l o 3 | 104 Panorama de estudios actuales del español en América 2.1.1.2.b. Tú en comunicación vertical En Ecuador se está empezando a usar el pronombre tú no solo entre iguales, sino también en comunicación vertical, como se comentó en el párrafo anterior.
2.1.1.3. Uso de vos
2.1.1.3.a. Vos en comunicación horizontal como pronombre de solidaridad o amistad.
Como se afirmó anteriormente, la forma del verbo empleado con el pro nombre vos en Ecuador es el de segunda persona del singular. El pronombre vos como pronombre de solidaridad o amistad ha disminuido mucho en Ecuador, generalmente se lo usa en familia. Con compañeros de clase o de oficina, se ha encontrado solamente entre aque llas personas que lo usan también en su casa con familiares íntimos. Se puede afirmar que la diferencia entre el uso de vos y tú como pronombres de solidaridad y amistad está en que vos tiene rasgos semánticos de más familiaridad que tú.
a) ¡No digas! Vos estás loco si crees eso.
Conversación entre hermanos en ambiente familiar.
c) Vos juegas vóley todos los días, ¿no cierto?
Dos compañeros en la universidad. Nótese, además el uso de esa expresión muy quiteña ‘¿no cierto?’ por ‘¿no es verdad?’.
d) ¿Vos eres o te haces? ¡Dices cada adobe!
Escuchado también en un ambiente familiar.
Es interesante anotar que, si bien se usa el pronombre personal vos, y vos como pronombre con preposición, cuando se trata de los pronom bres átonos y posesivos se usa te, tu, tuyo.
a) Ñaño, ¿puedo ir con vos al cine?
Pronombre con preposición se usa vos.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 105 Estado actual del idioma español en Ecuador
b) No molestes, vos tienes tu pelota y yo la mía.
Para el posesivo, se usa el del pronombre tú.
c) Vos todo pierdes, te di la llave cuando entramos.
Para el pronombre átono, también se usa el del pronombre tú. 2.1.1.3.b. Vos en comunicación vertical como pronombre de discriminación Se ha constatado que este uso del pronombre vos como pronombre de dis criminación ya no es tan frecuente como era en los años 60, 70 del siglo anterior. Los ejemplos que se presentan a continuación fueron encontra dos en un ambiente de campo, pero en el área del Distrito Metropolitano de Quito. Se puede afirmar que este uso va en camino de ser obsolescente.
a) Vos, Luis, barre el patio y vos, María, trae agua.
Para la señora de la casa, los empleados deben ser tratados de vos, pero ellos la deben tratar de usted.
b) José, ¿vos cerraste la llave del jardín?
El mismo caso en el que el trato al empleado para señalar autoridad es vos.
c) ¡Súbete vos y coge los aguacates, ¿qué quieres? ¿Que me suba yo?
Quien esto decía pensaba que él era superior y no cabía que se su biera al árbol.
El uso de vos en Ecuador merece una nota especial, pues en los do cumentos en general, como en el Manual de la Nueva gramática de la len gua española, en el Diccionario de la lengua española y en el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española, no se contempla el uso de este pronombre con la desinencia verbal de segunda persona del singular. En Ecuador, para todos los tiempos y modos se usa vos con las desinencias del verbo de la segunda persona del singular; salvo en el imperativo, que en algunos estratos sociales usan el verbo en segunda per sona del plural sin «d» (comé breve, vení acá).
c a p í t u l o 3 | 106 Panorama de estudios actuales del español en América He aquí varios ejemplos en diferentes tiempos y modos:
a) Vos tienes mucho dinero. - Presente.
b) Como vos dijiste, creo que está bien. - Pretérito.
c) Pero ella me dijo que vos venías mañana, no te esperaba.
- Imperfecto.
d) Mamá dice que no es necesario que vos vengas. - Subjuntivo.
e) ¿y vos? ¿Irás al santo del José? - Futuro.
En resumen, al menos en los documentos mencionados, no se consi dera que en Ecuador la forma verbal para el pronombre vos sea la de la segun da persona del singular; con la única excepción en algunos estratos sociales que usan el verbo en segunda persona del plural sin «d» para el imperativo.
3. Dequeísmo
El usar la preposición de delante de la conjunción que cuando sintáctica mente no es necesaria es muy común en Ecuador en hablantes de todas las edades y condiciones socio económicas.
Se han encontrado ejemplos de dequeísmo en cuatro casos: en oraciones subordinadas sustantivas de sujeto y de complemento directo; cuando las oraciones subordinadas ejercen las funciones de atributo con el verbo ser y en locuciones que no llevan la preposición.
3.1. Oraciones subordinadas sustantivas que hacen
las veces de sujeto
a) Es falso de que los tripulantes hayan maltratado a los coyoteros.
b) Sería conveniente de que el fiscal actuara rápidamente
c) Es necesario de que se apruebe la ley lo más pronto posible.
3.2. Oraciones subordinadas sustantivas que hacen
las veces de complemento directo
a) Los asambleístas piensan de que el presidente no está de acuerdo
con la consulta popular.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 107 Estado actual del idioma español en Ecuador
b) Eso demostró de que él tenía la razón.
c) El director dijo de que no hay vacación el viernes.
3.3. Oraciones subordinadas que ejercen las
funciones de atributos con el verbo ser
a) Su deseo era de que estudiemos mucho
b) Su problema es de que no se decide pronto.
c) La decisión del sindicato es de que tenemos que salir a las calles
a protestar.
3.4. Locuciones en las que se usa la preposición de
erróneamente
a) A no ser de que empiece a estudiar, perderá el año.
b) A medida de que el tiempo pasa, la contaminación aumenta
en la ciudad.
4. Queísmo
El omitir la preposición (generalmente de) delante de la conjunción que cuando sintácticamente es necesaria es el fenómeno llamado queísmo, el cual ocurre con frecuencia en Ecuador. Se ilustran cuatro casos: cuando la oración subordinada sustantiva funciona como complemento de un sustantivo; cuando esa misma oración funciona como complemento de un adjetivo; con verbos pronominales que se construyen con un complemento de régimen y con el pronombre relativo que cuando este requiere la preposición para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada.
4.1. Oraciones subordinadas sustantivas que
funcionan como complemento de un sustantivo
a) El pueblo vive con la esperanza que vuelva su líder.
b) Tenía ganas que saliera para darle de puntapiés.
c) Soy de la opinión que deben irse todos.
c a p í t u l o 3 | 108 Panorama de estudios actuales del español en América
4.2. Oraciones subordinadas sustantivas que
funcionan como complemento de un adjetivo
a) Estamos claros que la banca privada sería la afectada.
b) Estábamos seguros que papá diría no.
c) Nos sentiríamos dichosos que el vicepresidente vaya a la cárcel.
4.3. Verbos pronominales que se construyen con
un complemento de régimen
a) Ayer me acordé que tenía que llamarte.
b) Me alegro mucho que te hayas casado.
c) No se fijó que su vestido estaba roto.
4.4. Pronombre relativo que cuando este requiere
la preposición para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada
a) Fueron espantosas las ofensas que fue víctima.
b) El asunto que te comenté era un secreto.
c) Ese era el libro que nos habló el profesor.
5. Omisión de la preposición correspondiente
con el pronombre relativo que El pronombre relativo que puede desempeñar las funciones de sujeto, complemento directo, complemento indirecto y complemento circuns tancial. Es decir, desempeña las mismas funciones que el sustantivo cuyo lugar ocupa o al que alude. Por lo tanto, si ocupa el lugar de complemento directo persona, debe llevar la preposición a y si ocupa el lugar de un com plemento circunstancial, debe llevar la preposición que corresponda. En el habla quiteña se tiene la tendencia a quitar la preposición, como se puede ver en los siguientes ejemplos:
a) Desfilaron muchos estudiantes que vimos corriendo luego
por la avenida.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 109 Estado actual del idioma español en Ecuador
b) El triunfo del futbolista se dio el mismo mes que su madre murió.
c) Le pegó en la cabeza con la pelota que jugaban.
d) Los estudiantes, que no les interesaba la clase, se fueron al cine.
e) Creo que murió el mismo año que terminamos el colegio.
6. Que galicado
Se han encontrado muchos casos del uso de la palabra que contrapuesta mediante el verbo ser a adverbios y complementos. A este fenómeno se ha dado en llamarlo que galicado. Se reemplaza cuando, como, donde, prepo siciones, etc. por que, como en los siguientes ejemplos:
a) El lunes es que se abren las inscripciones.
b) Estudiando es que se gana el año.
c) Es por eso que no podemos salir.
d) Así fue que lo hicimos.
e) En esa quinta fue que nació Juan León Mera.
7. Gerundio
El gerundio es un derivado verbal que hace el oficio de adverbio. Al hacer el oficio de adverbio modifica a otro verbo, por lo tanto, entre el verbo principal y el gerundio debe haber una relación. En Ecuador se han en contrado al menos once usos de gerundio que se alejan de la norma y se pueden catalogar como pertenecientes al dialecto quiteño.
7.1. Cuando no hay relación entre el verbo principal
y el gerundio o gerundio de posteridad Entre el gerundio y el verbo principal debe existir una relación temporal, que es básicamente de simultaneidad, pero también puede ser que la acción del verbo en gerundio suceda inmediatamente antes o inmediata mente después de la del verbo principal. Los ejemplos que se presentan a
c a p í t u l o 3 | 110 Panorama de estudios actuales del español en América continuación no siguen esa regla; al darse este fenómeno con tanta fre cuencia en Ecuador, se hace parte del dialecto quiteño.
a) El coronel Gutiérrez permaneció en el palacio toda la mañana,
saliendo de allí en helicóptero por la terraza a las 14h30. El verbo principal permanecer no tiene relación con el gerundio sa liendo. La acción de salir expresada por el gerundio ocurre mucho después de la acción del verbo principal.
b) Llegaron a la Terminal, saliendo el bus una hora después.
No solo no existe relación entre el gerundio y el verbo principal, pues el gerundio se refiere a otro sujeto, sino que la acción del gerundio (salir) ocurre después de la acción del verbo principal (llegar).
c) Palacio salió de CIESPAL, dirigiéndose luego al Ministerio
de Defensa.
Aquí, la acción del verbo principal (salir) ocurrió primero. Luego de salir, el señor Palacio se dirigió al Ministerio de Defensa, por lo tanto la acción expresada por el gerundio (dirigiéndose) ocurrió con posterioridad a la del verbo principal.
d) Salió Estela, llamando luego un taxi.
La acción de llamar un taxi se hace con posterioridad a la de salir, incluso se dice luego.
7.2. Gerundio que no expresa acción
Dice la Real Academia en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española que es necesario que el gerundio denote una acción, transfor mación o cambio en transcurso perceptible, y no una cualidad, estado o acción tan lenta que se asemeje a una cualidad. En las siguientes oraciones se constata que el uso es diferente.
a) Necesito secretaria, sabiendo hablar inglés.
El gerundio no expresa una acción. Sin embargo, esta forma es muy usada en Ecuador, como se ve en los dos ejemplos siguientes:
b) Se busca personal, conociendo de pintura.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 111 Estado actual del idioma español en Ecuador
c) La página diseñada por los estudiantes es muy completa, siendo
muy fácil navegar por ella.
7.3. Gerundio como adjetivo
Como se ha indicado, el gerundio es un adverbio que explica la acción del verbo principal, pero si define a un sustantivo pierde su cualidad verbal y se convierte en un adjetivo. En Ecuador se lo usa así.
a) Se aprobó la ley sancionando el abuso sexual.
El gerundio sancionando se refiere al sujeto del verbo principal y no explica nada del verbo, se refiere al sustantivo ley.
b) Recibí una caja conteniendo flores.
El gerundio conteniendo especifica que se trata de esa caja precisa mente, no de otra. No expresa nada del verbo de la oración principal recibí.
c) En la cárcel escribió una carta explicando su posición.
Este tipo de oración es muy usada en el español de Ecuador. Parece que se piensa que el gerundio explicando se refiere al verbo escribió, pero si se analiza en detalle se verá que no es así, ya que no modifica ni describe la acción del verbo.
La oración trata de expresar que escribió una carta en la que expli caba su posición, por lo tanto, está hablando de esa carta y no de otra, el gerundio se refiere al sustantivo, es decir, es especificativo, se ha converti do en un adjetivo; esta es la forma en que se usa en Ecuador.
7.4. Gerundio con sustantivo precedido de
preposición Es sabido que no es posible usar un gerundio con un sustantivo prece dido por una preposición con excepción de la preposición a de objeto directo persona, pero en Ecuador se encuentran muchas instancias en las que se lo usa.
c a p í t u l o 3 | 112 Panorama de estudios actuales del español en América
a) Pensé en mi madre aconsejándome.
Además de tener el gerundio referido a un sustantivo precedido de preposición, en esta oración el gerundio no se refiere ni al sujeto ni al objeto directo del verbo principal, pero en Ecuador se lo usa así.
b) El presidente fue custodiado por militares llevando armas.
El gerundio se refiere al sustantivo militares, que está precedido de la preposición por; si se sigue la norma se diría que es incorrecto su uso, pero es propio de nuestro dialecto en Ecuador.
c) Me encontré con Ana Paula comprándose un vestido nuevo.
El gerundio se refiere a un sustantivo precedido de la preposición con; es el mismo caso de la oración precedente.
7.5. Gerundio no referido al verbo principal ni al
sujeto ni al complemento directo La norma dice que el gerundio debe tener relación con el verbo principal y referirse al sujeto o complemento directo del mismo, pero en Ecuador se usa el gerundio incluso cuando no cumple con esa regla.
a) Es obligatorio el uso del casco, no aceptando responsabilidad la
empresa si no se cumple esa norma.
En esta oración, escrita en las normas de una empresa en Ecuador, el gerundio ni se refiere al verbo principal ni al su sujeto ni a un complemento directo. Además de la no relación temporal mencio nada anteriormente.
b) Tiraron piedras, corriendo la policía tras ellos.
Es una oración encontrada en la prensa quiteña, su estructura es igual a la de la anterior.
c) Entregó la carta a un hombre entrando en el edificio.
En este ejemplo el gerundio se refiere al objeto indirecto de la ora ción; sin embargo, se usa en el dialecto quiteño.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 113 Estado actual del idioma español en Ecuador
7.6. Gerundio sin atender a la temporalidad ni a la
relación verbo principal-gerundio Esta construcción en la que no se atiende a la temporalidad de la relación verbo principal-gerundio ni existe correspondencia entre acción del verbo principal-acción del gerundio, es una de las más típicas y frecuentes en el dialecto quiteño en cuanto al uso del gerundio.
a) Voy a regresar comprando un cigarrillo.
Significa que me voy en este momento y regresaré luego de comprar un cigarrillo; como se observa, el comprar un cigarrillo no tiene ninguna relación con el regresar, es decir, el gerundio no se refiere al verbo principal.
b) Ya vuelvo firmando el oficio.
Es decir que firmo un oficio y luego regreso al lugar donde ocurre la frase.
c) Regreso haciendo una llamadita, ¿no?
De la misma forma, haré una llamada y luego regresaré. En esta fra se, además, se usa el diminutivo, el cual se comentará más abajo; la idea que da el diminutivo es que la llamada será corta y no ocasio nará mayor tardanza.
7.7. Gerundio con el verbo estar y sin indicar
duración, progreso o reiteración de la acción Estar + gerundio se usa con verbos de acción para realzar la noción dura tiva con referencia a un acto único, para narrar el progreso de una acción habitual o para introducir un sentido reiterativo. Puesto que el verbo ser no es de acción, este uso en Ecuador es muy particular.
a) La oferta está siendo estudiada de nuevo.
b) El puente está siendo construido.
c) El bono está siendo entregado en todos los bancos del país.
c a p í t u l o 3 | 114 Panorama de estudios actuales del español en América
7.8. Gerundio en expresiones con el verbo mandar
La forma mandar + gerundio es usada en Ecuador con mucha frecuencia. Se sospecha que se trata de una manera de quitar la responsabilidad o cul pa del hecho al ente que sufre la acción expresada por la perífrasis.
a) La profesora nos mandó sacando de la clase.
Por: la profesora nos sacó de la clase, parece que se añade la idea de ‘sin nosotros tener la culpa’.
b) Me mandó hablando.
En este caso se usa el verbo hablar por regañar y el significado sería ‘me regañó sin razón’.
c) El marido le mandó pegando, tuvo que ir al hospital.
De la misma forma, parece que el significado es ‘el marido pegó a la esposa sin ella haber cometido falta alguna’.
7.9. Gerundio en expresiones con el verbo dar
El uso de dar + gerundio es una forma perifrástica muy usada en Ecuador. Indica que el asunto en cuestión no es muy difícil ni exigirá mucho esfuer zo de quien realiza la acción.
a) Dame cerrando la ventana.
b) Si quieres, te doy cambiando la llanta.
c) Deme llenando con súper.
En esta oración, usada en una gasolinera, se usa el usted de distan cia, pero la forma con dar hace pensar que lo requerido no es mayor cosa, tal vez para lograr un buen servicio ya que el imperativo llene con súper se considera hasta peyorativo.
7.10. Gerundio en expresiones ambiguas
a) Vimos a la asambleísta saliendo de la discoteca.
La ambigüedad está en que no se sabe si nosotros salíamos de la discoteca o la asambleísta.
b) Oímos a papá discutiendo con María.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 115 Estado actual del idioma español en Ecuador De igual forma, no se sabe si nosotros discutíamos con María o papá lo hacía.
c) Vi a Luis y Rosario saliendo del estadio.
7.11. Gerundio en expresiones típicas
Muchas de estas expresiones podrían catalogarse dentro de los fenóme nos anotados anteriormente, pero por ser tan típicas del habla quiteña, vale la pena mencionarlas aparte.
a) ¿Ya comiste? Sí, vengo almorzando.
No se trata de que mientras vengo realizo la acción de almorzar, sino de que almorcé y después vengo.
b) Vengo hablando con el profesor y me dijo que podía dar el exa
men mañana.
De la misma manera, no es que el profesor y el que habla caminaban juntos, sino que habló con el profesor y luego vino.
c) La empleada dejó dañando la cocina.
Es un uso muy particular y tiene una connotación especial de ‘dañó la cocina y no nos avisó’.
8. Concordancia de tiempos
Un caso muy notorio es el del uso del subjuntivo en tiempo presente, en lu gar de pasado, en oraciones en las cuales el verbo principal está en pasado.
a) Mi mamá dijo que vengas temprano.
b) El profesor le recomendó que estudie todos los capítulos.
c) Ella fue culpable de que él huya de la casa.
9. Uso del futuro en lugar del imperativo
Los ecuatorianos en general tratan de evitar el uso del imperativo de los verbos, tal vez encuentran que el usarlo hace la frase muy dura o grosera y por eso para dar una orden prefieren usar el futuro.
c a p í t u l o 3 | 116 Panorama de estudios actuales del español en América
a) Manuel, ¡vendrás al partido!
Se quiere decir ‘¡ven al partido!’, pero al sentirse que eso puede ser muy rudo, se prefiere usar el futuro.
b) Por favor, ¡darásme pasando la sal!
Frase encantadora y muy típica, no solamente se dice por favor, sino que se usa la forma dar + gerundio comentada más arriba y el dar se usa en futuro para suavizar más el ¡pásame la sal!
c) ¡Llamarásme para ir juntas a la fiesta!
Una quiteña no diría ¡llámame para ir juntas a la fiesta! Eso sonaría demasiado a orden.
10. Uso del verbo haber como existencia
El uso del verbo haber como existencia, conjugado para todas las per sonas, es otro fenómeno muy común en Ecuador. Es sabido que haber, cuando significa existencia, es un verbo impersonal que solamente puede usarse en tercera persona del singular ya que lo que sigue al verbo es el complemento del verbo, no su sujeto.
a) Hubieron muchos testigos en el accidente.
b) Habemos muchas personas que pensamos así.
c) En la bolsa habían como diez panes.
El mismo fenómeno se da si hay otros verbos con el verbo haber como existencia. Los ecuatorianos no consideramos que dicho verbo transmite la singularidad a los otros verbos de la frase.
a) Deben haber muchos asambleístas indecisos,
b) El testigo dijo que habían habido unos diez muertos.
c) Han habido protestas callejeras.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 117 Estado actual del idioma español en Ecuador
11. Diminutivo
En Ecuador se usa mucho el diminutivo tanto de sustantivos como de adjetivos e incluso de adverbios. Parece que al usar el diminutivo se dismi nuye la importancia del pedido o se hace la frase más suave.
a) ¿Me puede traer un cafecito?
b) ¿Me da un pancito, por favor?
c) Saldrás ahorita para no atrasarnos.
d) Juanito es altito y flaquito.
Un venezolano amigo me preguntaba: «¿Por qué aquí todos me llaman Marquito, si ya soy viejo?».
12. Aspectos léxicos
La lexicografía es la parte de la lingüística que se ocupa de la elaboración de diccionarios. Hay muchos tipos de diccionarios, pero las palabras a analizar son tomadas del Diccionario del español ecuatoriano (Miño- Garcés, 2016), diccionario contrastivo en el que constan palabras que se usan en Ecuador, que no se conocen en España o que se conocen con otra acepción.
Las palabras que usan los ecuatorianos dicen mucho de su forma de ser y reflejan su cultura, por ello es interesante analizarlas. La palabra chance, por ejemplo. Según el Diccionario de la lengua española (DLE) significa «oportunidad o posibilidad de conseguir algo» (RAE, 2024). En Ecuador se usa con ese significado y es sabido que todo el mundo de habla hispana entenderá al oír una frase como:
a) Si soy del partido tengo un buen chance de conseguir un trabajo.
Pero aquí se usa también la palabra con otros significados. Por ejem plo, oí a un chico decir a su compañero que estaba comiendo una barra de chocolate: Date un chance, para pedirle un pedazo. O también se dice: Aguanta un chance, en lugar de espera un momento. O: Deme un chance, por favor, quiero pasar, con la idea de deme paso. Es obvio que estas frases no serán entendidas por alguien que no pertenece a la comunidad lingüís tica ecuatoriana.
c a p í t u l o 3 | 118 Panorama de estudios actuales del español en América Véase al respecto la siguiente respuesta:
a) Por favor, ¿dónde queda el museo de la ciudad?
Aquisito, no más.
Una peculiaridad del habla de los ecuatorianos, sobre todo en la Sierra, es el usar el diminutivo incluso en adverbios. Es sabido que en la Sierra del Ecuador no se toma café, sino cafesito y no se come pan, sino pansito, etc.
La muletilla no más, cuando se usa pospuesta a un adverbio de tiempo o lugar, intensifica la restricción que el adverbio expresa. En la frase:
a) Vele, ps. Se acholó el guambra.
Se manifiestan al menos cuatro elementos léxicos catalogados como quiteñismos: vele, se usa mucho el verbo ver al principio y final de las frases: ¿Qué quieres ve?, etc.; ps por ‘pues’ se usa como muletilla al final de las frases, tiene sus variaciones a fff, fs, etc.; las palabras acholarse por ‘sonrojarse’ y guambra por ‘niño’ o ‘joven’, y, por supuesto, la entonación.
b) ¡Esta güevada está a lo bestia!
La palabra güevada tiene muchos significados, pero en esta frase es usada para designar cualquier cosa o evento; y a lo bestia significa ‘excelente’.
c) A ver, ¡chuta! Parece que no me cachas.
La expresión a ver, por ‘vamos a ver’ o simplemente como muleti lla para empezar una frase, usa el verbo ver, como se ha señalado anteriormente. ¡Chuta! Es una interjección usada para expresar sorpresa, disgusto, fastidio, admiración. No me cachas, es decir, ‘no me entiendes’.
d) —¿Cómo te fue con Alicia?
—Me fue del san flautas.
Del san flautas, locución adverbial usada para indicar que una cosa o un evento va muy, pero muy bien. Con dicha frase, el interlocutor expresa que está contento porque con Alicia realmente le fue bien.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 119 Estado actual del idioma español en Ecuador
e) Acolite, vea. No sea malito.
Acolitar, por ‘ayudar’. Es decir, ayude. El uso del verbo ver, comen tado anteriormente. No sea malito, locución utilizada como ruego, para convencer a alguien que haga algo.
f) —No sabía que estabas aquí.
—Sí, es que llegué más antesitos que vos.
Antesitos, otro ejemplo del uso del diminutivo en un adverbio. Da la idea de casi al mismo tiempo, solo en un lapso muy pequeño antes. Vos, pronombre de segunda persona del singular, muy usado en la Sierra del Ecuador.
g) Me salió una buena chaucha.
Chaucha, trabajo sencillo o temporal que se realiza a cambio de una retribución económica.
h) No seas mushpa, ve.
Mushpa, persona que da muestras de ingenuidad, escaso entendi miento y falta de viveza. Ve, uso del verbo ver como muletilla.
i) —Alhaja esa man, ¿qué dices?
—Sí bien alhaja ha sido.
Man, persona, se usa también para el femenino esa man. El uso del género en el demostrativo indica que se refiere a un hombre. Alhaja, referido a persona, atractivo físicamente o de personalidad agrada ble y de buenos modales. Ha sido, no lo sabía y en este momento me entero.
j) ¡Chuta! Ya no jalo, esto está tenaz.
¡Chuta! Interjección usada para expresar sorpresa, disgusto, fastidio o admiración, también se la usa para llamar la atención como una muletilla. Jalar, tener la capacidad, energía o deseo de continuar realizando una acción. Tenaz, difícil.
k) —¿Qué le pasa a Luis?
—Nada, es solo que está pluto.
Pluto, referido a una persona, embriagado por efecto de bebidas alcohólicas.
c a p í t u l o 3 | 120 Panorama de estudios actuales del español en América
l) Estoy a full.
Expresión que indica estar muy ocupada una persona.
m) Voy a pegarme una ruca antes de la reunión.
Pegarse una ruca, por ‘tomar una siesta’.
El vocabulario propiamente ecuatoriano es muy vasto, el mencio nado Diccionario del español ecuatoriano tiene más de mil quinientas entradas de palabras que, como se ha señalado anteriormente, se usan en Ecuador y no se conocen en España, o se las conoce, pero con otra acepción.
13. Conclusión
La lengua es dinámica, está en continuo movimiento y evolución, cada grupo humano crea su propio dialecto, lo que se ha mostrado aquí es una pequeña muestra del dialecto de los ecuatorianos. Dialecto propio y, como todo dialecto, bueno. Se han descrito aspectos del habla de los ecuatoria nos, sin afán de crítica ni de señalamiento purista. Se ha usado la norma como referente, pero hay que señalar que el dialecto descrito aquí es uno de los aspectos que distingue a los ecuatorianos. La limitación de espacio nos ha impedido presentar el estudio completo al respecto.
f e r n a n d o m i ñ o - g a r c é s | 121 Estado actual del idioma español en Ecuador referencias citadas Miño-Garcés, F. (2016). Diccionario del español ecuatoriano: español del Ecuador - español de España. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Real Academia Española (RAE). (1999). Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Espasa.
Real Academia Española (RAE). (2009). Nueva gramática de la lengua española. Morfología y sintaxis. Espasa. Real Academia Española (RAE). (2010). Nueva gramática de la lengua española. Manual. Espasa.
Real Academia Española (RAE). (2024). Diccionario de la lengua española. [En línea]. https://dle.rae.es
| 122 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 122 C A P Í T U L O La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual
4
Carlos Arrizabalaga Universidad de Piura carlos.arrizabalaga@udep.edu.pe José Carlos Huisa Téllez Johannes Gutenberg-Universität Mainz huisaj@uni-mainz.de Jaime Peña Pontificia Universidad Católica de Perú jaime.penat@pucp.edu.pe
c a p í t u l o 4 | 123 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Prácticamente de forma unánime, los diversos recuentos de los estu dios sobre el español en el Perú consideran El lenguaje peruano (1936) de Benvenutto Murrieta el primer acercamiento sistemático al tema en cuestión (cfr., por ejemplo, Carrión Ordóñez, 1985 y, sobre todo, Rivarola, 1986). Medio siglo antes, Juan de Arona —seudónimo de Pedro Paz Soldán— había publicado su Diccionario de peruanismos. Ensayo filoló gico (1883), naturalmente dedicado al nivel léxico, aunque reflexiona, sin la sistematicidad de Benvenutto, sobre otros niveles, no solo en comen tarios en los artículos mismos sino también en sus textos preliminares. Más allá de los fuertes reparos que se les han presentado a ambas obras, especialmente debido a sus deficiencias teóricas y en el aspecto empíri co (cfr. especialmente Alonso, 1941 para el caso de Benvenutto), no es de ningún modo sorprendente que muchas cuestiones tratadas en ellas sigan teniendo hasta hoy relevancia en el estudio de las variedades peruanas. Esto, por supuesto, se puede decir con mucha mayor razón de Variaciones sociolingüísticas del castellano en el Perú (1978), de Alberto Escobar, cuyas bases teóricas bastante más sólidas —a diferencia quizás de aquellas em píricas—, además de su mayor alcance en cuanto al objeto de estudio, la convierten en la obra fundacional de los estudios modernos del español del Perú.
Antes de echarle una mirada al presente de la investigación, en el plano historiográfico merece la pena detenerse un momento en la estela dejada por Arona que Benvenutto recorre unas décadas después, en las que poco o nada se había hecho en la disciplina. Los dos ofrecen una mira da a la fisonomía del castellano peruano desde una perspectiva hispanista, pero su percepción de la situación será diferente. Las palabras con las que Arona cierra su obra tras clasificar el material léxico que ha registrado son definitivamente sintomáticas: «El elemento corruptor criollo es el que figura en mayor proporción, y no el elemento indígena como pudiera
c a r l o s a r r i z a b a l a g a j o s é c a r l o s h u i s a t é l l e z j a i m e p e ñ a | 124 La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual creerse; sírvanos de consuelo, porque al fin evolucionar dentro del mismo idioma es tal vez evolucionar al porvenir» (s. f. [1883], p. 522). Si bien se puede sustentar que con corrupción nuestro primer lexicógrafo se refiere a la mera evolución del español en tierras americanas, resulta aquí más importante resaltar la negación o invisibilización de una realidad que, si todavía no en el momento en que escribía estas líneas, con seguridad muy poco después, se muestra contundente. Benvenutto, por su parte, abraza desde un primer momento la representación de una realidad de signo completamente contrario, asumiendo que la influencia de las len guas indígenas, especialmente del quechua, es abrumadora y poco menos que insondable empíricamente. En el examen, más bien generoso, que Benvenutto hace de la obra de Arona en las primeras páginas de la suya propia, muestra por su parte una actitud en absoluto beligerante frente a la influencia indígena en el léxico:
Sin embargo, he de oponer a lo [sic] observación de Arona una mía, que él no pudo hacer porque no disponía de los numerosos términos regionales que yo he recogido. Si bien el castellano que hablamos familiar o vulgar mente no se engalana con antiguas y hermosas palabras, en cambio ha re cibido el aporte fresco, original y abundoso de las lenguas aborígenes, que le han transmitido voces muy precisas, conformándose en ello al natural carácter de esas lenguas (1936, p. 10).
Sin olvidar que El lenguaje peruano trasciende el nivel léxico, no es un detalle menor que la preocupación filológica sobre el español peruano iniciada por esta y por la obra de Arona se centraran en aquel nivel, cuyo estudio, no obstante, y sintomáticamente, no ha alcanzado el desarrollo del de otros, como el fonético-fonológico o el sintáctico, donde encontra mos tratamientos más finos, por lo menos en relación con las variedades andinas (cfr. Andrade, 2021). Un indicio de esta posterior evolución de la disciplina lo podemos encontrar ya aquí: notemos que Benvenutto centra su discrepancia con Arona en el terreno puramente empírico, en una es pecie de reajuste de un modelo de investigación (léxica) que no discute su
c a p í t u l o 4 | 125 Panorama de estudios actuales del español en América fondo, el registro diferencial de peculiaridades, sino las limitaciones del corpus, proponiendo la recogida más efectiva de datos. Se puede constatar que el estudio léxico (sincrónico, histórico y diacrónico) de las variedades peruanas y americanas en general ha quedado fosilizado en este estado de la investigación: la inmensa mayoría de acercamientos a la cuestión —te niendo en cuenta especialmente la totalidad de todos los diccionarios y glosarios elaborados— no ha dejado atrás esa pura caza y registro de pa labras peculiares frente a un supuesto español general, esto es, en nuestro caso específico, los llamados peruanismos (cfr., por ejemplo, el recuento de Arrizabalaga, 2017a). El célebre trabajo de Martha Hildebrandt (1969), Peruanismos, revisado y editado dos veces, apunta también a la misma dirección, aunque aporta un aún vigente método de análisis etimológico y sociohistórico del léxico. La publicación reciente del Diccionario de peruanismos (Calvo Pérez, 2016), impulsado por la Academia Peruana de la Lengua, es un botón de prueba de este interés diferencial que también puede verse en los estudios léxicos que publica regularmente el Boletín de la misma institución (cfr., por ejemplo, Ramírez García, 2021). A riesgo de caer en el maniqueísmo, se puede afirmar que este interés diferencial se enfrenta al desarrollo de cuestiones de mucho mayor vuelo, presentes sin embargo en pocos pero fundamentales trabajos dedicados específicamen te al léxico del español andino, como Cerrón-Palomino, 2008 (que reúne los trabajos del autor), Ezcurra, 2013 (en el marco teórico propuesto por la filología románica alemana) y Andrade, 2016 (en parte dedicado a un con junto de datos léxicos bien determinado regional, social e históricamen te); o en el volumen colectivo Andrade, Ezcurra y Garatea, 2019, trabajos todos que ya acometen el estudio de factores o criterios de los cambios semánticos o de la difusión de los cambios desde los avances actuales de la historia de la lengua, en cuyo marco resultaría evidentemente irrelevante un interés diferencial.
Volviendo al panorama general, es necesario hacer hincapié en que Benvenutto identifica como tema ineludible el contacto lingüístico, que Arona más bien soslaya discursivamente a pesar de que en muchos mo mentos muestra ser consciente de la innegable impronta indígena en el
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breve panorama actual español que describe. En todo caso, el tratamiento de este tema —como decimos, más en Benvenutto que en Arona—, anticipa el derrotero de la investigación. La ya mencionada ampliación del objeto de estudio del puro nivel léxico llevada a cabo por Benvenutto, que dedica el noveno capítulo de su trabajo al plano fonético-fonológico, constituye también una clara anticipación: este será, de hecho, el punto de partida de la propuesta de Escobar. No olvidemos, de cualquier modo, que el autor planteaba como objetivo de su trabajo la elaboración de un nuevo diccionario de perua nismos. Un tercer aspecto que se delinea en la confrontación entre ambas obras pioneras es el de la inclusión por parte de Benvenutto de amplia información histórica relacionada con el panorama lingüístico, elemen to mucho más distintivo frente al diccionario de Arona, en el que apenas se menciona, si bien registra no poca información regional. Es a partir precisamente de la inclusión de este tipo de información que Benvenutto introduce una mirada dialectológica que lo lleva a proponer una primera zonificación del español peruano, anticipando nuevamente el camino de Variaciones…, que también propone una. Como vemos, estos tres aspectos que alejan El lenguaje peruano del Diccionario de peruanismos lo acercan de la misma manera al trabajo de Escobar, de tal manera que desde un punto de vista historiográfico el primero constituye una suerte de bisagra entre los primeros acercamientos al tema y su tratamiento moderno. Con este telón de fondo y teniendo en cuenta el gran desarrollo que en las últimas décadas ha mostrado la investigación, en las siguientes pá ginas pretendemos presentar un muy breve panorama de la situación ac tual de la investigación de las variedades del español peruano, en concreto señalando los estudios publicados últimamente y los fenómenos que más atraen su atención. Propuesto así nuestro objetivo, resulta imprescindible remitir a un reciente trabajo del mismo Luis Andrade (2023), que constitu ye por su parte una revisión de los acercamientos teóricos (y empíricos) a las variedades peruanas, prácticamente desde el primer momento en que se convierten en objeto de estudio.
Andrade (2023) presenta, además, una nueva propuesta de zo nificación del español peruano, que si bien sigue líneas ya reconocibles
c a p í t u l o 4 | 127 Panorama de estudios actuales del español en América anteriormente (no olvidemos, por cierto, el aporte de Mendoza, 1976), ofrece una mirada más actualizada de la situación lingüística en concor dancia con el estado de la investigación:
La propuesta de zonificación presentada aprovecha los planteamientos previos de caracterización dialectal del español en el Perú, en particular los aportes de Escobar (1978) y Caravedo (1992, 1996a, 1996b), para distin guir tres grandes zonas dialectales como ejes territoriales de las varieda des regionales originarias en el sentido de Caravedo (1996b). Este primer nivel jerárquico (español costeño, español andino y español amazónico) se subdivide en seis zonas (español amazónico; español de la costa norte; español de la costa central; español de los Andes norteños; español de los Andes centrales, surcentrales y sureños; y español de los Andes occiden tales sureños y de la costa sur). Si bien hay diversos aspectos pendientes de evaluación, considero que esta propuesta puede ofrecer una guía para emprender en el futuro caracterizaciones más afinadas de la variación re gional del español en el Perú (p. 340).
Nos concentraremos ahora específicamente en cada una de las tres ma crovariedades que pueden identificarse. En el caso de la costa, nos con centraremos solamente en aquellas variedades del norte.
2. Últimos estudios de las variedades del
castellano andino en el Perú Tras el punto de partida que identificamos con Escobar —más allá de los avances de Benvenutto y algunas descripciones aisladas— y sin olvidar la fundamental perspectiva histórica desarrollada especialmente por Rivarola (1990, 2000 y 2001), es innegable que el estudio de las variedades peruanas ha alcanzado amplias dimensiones en la actualidad, en especial gracias a estudios recientes basados en trabajos empíricos de casos bas tante específicos, algunos de los cuales reseñaremos más adelante.
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breve panorama actual No se puede dejar de lado, además, y como bien se apunta en varias reseñas (por ejemplo, Arrizabalaga, 2017a y Greußlich, 2021), que la inves tigación muestra «un alto grado de reflexividad metodológica» (Greußlich, 2021, p. 652) que ha determinado la inmensa mayoría de los acercamientos científicos al tema. En este ámbito de las consideraciones metodológicas, y también teóricas, es recurrente la discusión sobre el manejo del concep to central de castellano andino, cuyo alcance se entiende, en principio, puramente geográfico. De este modo, el objeto de estudio lo constituyen hablas regionales en la sierra (y se dejan de lado aquellas de la costa y la selva peruanas), naturalmente influenciadas por el contacto con las len guas andinas y el bilingüismo. Ciertamente, los acercamientos empíricos a los que aludimos arriba privilegian sobre todo las variedades de los Andes del centro y del sur del país. A partir de un criterio más lingüístico, por otro lado, andino caracteriza también variedades influenciadas por el contac to con lenguas indígenas andinas, especialmente el quechua o el aimara, sin que esto implique necesariamente que estas variedades se hablen en regiones andinas. A este respecto, es importante tener en cuenta miradas panorámicas de corte sociolingüístico que se basan en la distinción entre variedades originarias y variedades derivadas, y en la convivencia de mo dalidades, en especial en espacios urbanos, cuestiones que confluyen en el caso de Lima e implican también realidades monolingües. Fundamentales resultan aquí los trabajos de Rocío Caravedo (por ejemplo, 1990, 1992b o 1996, y aquel reciente sobre concordancia gramatical en Lima, del 2022) y también el clásico de Anna María Escobar (2000), en cuyos casos la pers pectiva histórica y social es imprescindible para describir el devenir de las variedades peruanas. Imprescindible también resulta desde este punto de vista teórico la comprensión del espacio en la convivencia de modalida des lingüísticas como una construcción mental más allá de lo puramente material que tiene su base en el fenómeno social de la migración a las ciudades, cuestión propuesta y desarrollada por la primera autora (últi mamente con mucho mayor profundidad en Caravedo, 2014) y en la que se basa también el mencionado Escobar (2000) para entrever el desarrollo de las últimas décadas. Dice Caravedo (2013) con claridad:
c a p í t u l o 4 | 129 Panorama de estudios actuales del español en América La migración interna peruana desde todas las regiones hacia la capital, iniciada en los años cincuenta del siglo xx, que ha ocasionado un des plazamiento demográfico masivo, el cual ha puesto en contacto todas las variedades existentes en un mismo espacio, ha llevado necesariamente a un replanteamiento de la correspondencia entre espacio y variedad, en la medida en que se producen desajustes, y lo que antes correspondía a lo ori ginario de un espacio se presenta en otro distinto (Caravedo 1990, 1992a, 1996). En esta concepción de movilidad espacial en relación con los des plazamientos migratorios, difícilmente podemos referirnos a variedades estables o estáticas en el sentido geográfico. El contacto de variedades, que produce un cambio de percepción y de patrones, influye en la evolución de los usos, y naturalmente ha afectado a uno de los fenómenos represen tativos de modalidades de español que están subevaluadas de parte de los hablantes capitalinos (p. 259).
La noción de castellano andino ha ganado también en los últimos años complejidad gracias a una perspectiva científica que toma en cuenta la percepción de los hablantes y su valor social, cuestión desarrollada en el ya citado Caravedo (2014) y, específicamente para el caso que nos interesa, en Caravedo y Rivarola (2021).
También en el plano teórico, es necesario mencionar que la inves tigación de los fenómenos de contacto, si bien normalmente en combi nación con cuestiones sociolingüísticas, da pie a reflexiones que superan el mero ámbito del caso estudiado y repercuten en el estudio general del cambio lingüístico impulsado por el contacto o en la consideración de las herramientas teóricas que estudian el funcionamiento de las lenguas (por ejemplo, como se plantea en Escobar, 2000 y 2018), cuestiones que en rea lidad ya se podían entrever en Variaciones sociolingüísticas del castellano en el Perú.
Por otro lado, la habitual restricción al quechua y al aimara, y por ende al centro y sur del país, en el estudio del producto del contacto en juego con el bilingüismo ha sido revisada en los últimos años, específi camente por el trabajo de Luis Andrade (2016) dedicado a las variedades
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breve panorama actual norandinas del país (en gran parte en situaciones monolingües), cuyo estudio habría quedado relegado precisamente por la centralidad de cues tiones como el contacto, la restricción a las lenguas indígenas mayores y el bilingüismo. Merece la pena citar su punto de partida, que no solo consi dera críticamente lo mencionado sino también la atención al caso de Lima en la investigación de las variedades peruanas:
The adoption of new methodological perspectives related to urban soci olinguistics and the emphasis on Quechua-Spanish and Aymara-Spanish bilingualism may have involuntarily inhibited detailed description of re gional Spanish varieties in monolingual areas. The case of North Peruvian Andean Spanish, in my opinion, clearly shows that regional varieties of Spanish can remain misunderstood if they are covered by general concepts that conceal the absence of empirical evidence about their characteristics and unique features. In this sense, with its southernizing bias, the Andean Spanish program of study has hindered understanding of this specific variety of Spanish. I also judge the centrality claimed by Lima to have con tributed to a disinterest in studying regional varieties in their own devel opmental contexts; Lima was the focal point for studying the convergence of varieties as a result of the massive migration phenomenon that Peru experienced starting in the mid-twentieth century (Andrade, 2016, p. 322). Ciertamente, en el caso estudiado por Andrade, y en parte según los datos recogidos, la lengua de sustrato, además de la convivencia con el que chua, es el culle, lengua ya extinta (cfr. las reseñas de Arrizabalaga, 2019 y Bendezú-Araujo, 2023). En general, no es difícil ver en qué medida las pro puestas de este trabajo amplían y reconsideran, a partir de una importante base empírica, la noción de andino —pensemos sobre todo en la cuestión de qué tan andinas son aquellas variedades no influenciadas centralmen te por el quechua y el aimara—, dejando atrás aspectos que siempre se habían considerados centrales, e imprime un nuevo giro a la disciplina en general, como podemos entrever en la siguiente cita:
c a p í t u l o 4 | 131 Panorama de estudios actuales del español en América This work has defended the idea that the group of analyzed Spanish vari eties corresponding to Otuzco (La Libertad), Cajabamba (Cajamarca), and Pallasca (Ancash) make up a relatively well articulated dialect unit that is distinct from the one formed by the southern Andean Spanish varieties that have served as the variety of reference, marked by Quechua and Aymara influence. Nevertheless, through review of the material, I have been able to confirm alongside their differences that there are sufficient features in common with southern Andean Spanish to determine that both entities are part of the larger dialect unit of Andean Spanish, a category that must be reformulated in terms of its scope and coverage. From the completed survey emerges a need to expand the concept of Andean Spanish in such a way that it stops being seen as a uniform and homogenous variety from a regional standpoint and rather switches to being conceived as an entity that internally contains at least two dialect entities. I call them subvarieties: namely, southern and south-central Peruvian Andean Spanish, marked by influence from the Quechua and Aymara adstrate, and northern Andean Spanish, configured through contact with a complex substrate that was formed mainly by the extinct Culle language and secondarily by Quechua, along with a special evolution of Spanish […]. In northern case but not the southern one, the concept of substrate […] turns out to be pertinent since both of the vernacular languages, Quechua and Culle, are extinct in the re gion studied. In the southern case, as Zimmermann (1995) has noted, use of the category of substrate turns out to be misleading and ideologically questionable (Andrade, 2016, p. 323).
No solo por esta ampliación del sentido de andino en los estudios corres pondientes constituye este el trabajo fundamental de la última década de la disciplina, sino también por la mirada de conjunto, historiográfica, teó rica y metodológica que ofrece sobre los estudios del castellano andino. Correspondientemente a las dos perspectivas que implica la etiqueta de andino ya señaladas arriba, Andrade (2016) desarrolla con mayor profun didad, a través de una intensa revisión bibliográfica, la consideración del castellano andino como una variedad regional, por un lado, y una variedad
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breve panorama actual de contacto, por otro. Además, propone y se detiene en una tercera: la con sideración del castellano andino como una variedad social, que finalmente su mismo trabajo asume. Como hemos citado, los estudios sociolingüísti cos que habían recibido gran impulso desde el trabajo pionero de Alberto Escobar, más que una dialectología que no corría la misma suerte que en otros países hispanoamericanos —por lo cual precisamente no se contaba con zonificaciones bien sustentadas— se habrían visto opacados en la dé cada de los noventa por el interés puesto en el contacto del español con las lenguas mayores. La fina distinción entre el énfasis puesto en el contacto y aquel puesto en consideraciones sociolingüísticas aporta muchas luces a la reflexión historiográfica sobre el devenir de la investigación. Andrade señala, de modo correspondiente, los fenómenos más estudiados en cada caso, aunque existe un cierto equilibrio entre aquellos fonético-fonoló gicos, sintácticos y pragmático-discursivos, estos especialmente en las últimas épocas.
Esta visión de conjunto sobre el estudio del castellano andino ilu mina la reseña de trabajos específicos. Hemos señalado ya que Escobar recoge el legado de Benvenutto al centrarse en cuestiones fonético-fono lógicas, sin dejar de señalar fenómenos relevantes en otros niveles de la lengua. Como es sabido, la cuestión de la motosidad, que constituye un fenómeno de timbre vocálico interpretado como una transferencia del quechua, ha resultado ser central no solo desde el punto puramente lin güístico sino especialmente desde el sociolingüístico, como se puede ver en Cerrón-Palomino (2003), por ejemplo. Uno de los trabajos fundamen tales sobre la cuestión de ya hace más de una década es el de Pérez, Acurio y Bendezú (2008), cuyo título directamente propone combatir el prejuicio lingüístico que tiene como base la supuesta ocurrencia del fenómeno, lo que sin embargo en términos fonético-fonológicos y de percepción, como demuestran los autores a través del análisis de los datos recogidos, finalmente no se sostiene. En segundo lugar, la deslateralización de la pa latal sonora y la consecuente pérdida de la distinción con la central —el llamado yeísmo— es un fenómeno decisivo en la zonificación propues ta, estatus que continúa teniendo en los estudios recientes. No hay que
c a p í t u l o 4 | 133 Panorama de estudios actuales del español en América olvidar, de cualquier modo, que la no distinción resultante es inmensa mente mayoritaria en todo el español. En un volumen que reúne diferen tes trabajos sobre el fenómeno en el mundo hispánico (Gómez y Molina Martos, 2013), encontramos dos dedicados a las variedades andinas del Perú. El primero, que constituye una de las últimas revisiones amplias del tema, es Caravedo (2013), que trata los datos de Caravedo (1999) (junto con otros del español amazónico, tratados a su vez en Caravedo, 1995) a partir de la necesidad de poner a prueba el estado de la cuestión prácticamente dado por inmutable, a saber, el mantenimiento de la distinción fonoló gica en el español andino, por el contacto especialmente con el quechua sureño, a diferencia del español de la costa. El análisis muestra, por su parte, inestabilidad en las modalidades originarias en sus espacios de re ferencia, una inestabilidad propia de un proceso de cambio o de un estado de variabilidad funcional (cuestión propuesta en el plano teórico por la investigadora), tras la migración, el cambio generacional y la convivencia de modalidades Dicho fenómeno se resuelve en Lima, espacio plenamente yeísta. En el segundo artículo, Godenzzi (2013) establece una relación más directa entre, por un lado, la situación de la retención de la oposición en los ámbitos de referencia de las variedades andinas y, por otro, dinámicas sociales en aquellos. Más allá del hecho de que la oposición en las lenguas andinas refuerza su retención en el español, que también contaba con ella, el investigador propone a partir de datos generales y otros específicos de Puno (que había trabajado también en Godenzzi, 2004), la formación de construcciones identitarias que desempeñan un papel relevante en la resistencia al yeísmo o a soluciones vacilantes.
La interrelación entre dinámicas sociales y creaciones identitarias en el plano lingüístico también son atendidas en Cortez (2020), dedicado específicamente al castellano andino de Huancayo y también a fenómenos fonético-fonológicos, esta vez al caso de las vibrantes y a la altura vocáli ca. Tras una sólida reflexión sobre aspectos teóricos y metodológicos del estudio del castellano andino, el análisis y la discusión de los datos recogi dos da cuenta de la confluencia de factores sociales determinantes, entre los cuales es notable el de hombres/mujeres. Incluso más interesante es la
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breve panorama actual observación, además, de procesos sociales y lingüísticos que dan lugar a un habla más estándar, pero no solo en ámbitos urbanos, como Lima, sino ya en Huancayo por razones del flujo migratorio y de interacciones sociales. Este hecho crearía una tendencia, si bien no tajante, a una jerarquización u oposición de variantes. Otro estudio regional que se ocupa del mismo nivel de la lengua y también basado en un importante trabajo empírico es el de Klee et al. (2023) que se centra en la /s/ intervocálica sonora en Calca. Interesante resulta aquí la comparación entre la variedad mencionada del Perú y otra de Ecuador. A partir del análisis de los datos, el fenómeno se muestra en Calca finalmente infrecuente. Resultan relevantes el contexto de aparición —la ocurrencia es mayor al final de palabra—, factores de índole social y, como en el mencionado Cortez (2020), el factor hombres/ mujeres —el fenómeno es más usual entre hombres—. A partir de estos resultados, salta a la vista la relevancia de criterios de índole identitarios que requieren una atención más detallada, según los autores. De la misma manera que en los trabajos reseñados, se presenta aquí y resulta relevante la reflexión sobre el papel efectivo del contacto y de las variedades de la lengua indígena involucrada en la naturaleza del fenómeno estudiado. En este caso en particular, al tratarse de la comparación de dos variedades resultado del contacto, se pone en perspectiva la existencia de la distin ción en el castellano andino de Ecuador, y el caso contrario en el de Calca, tomando en cuenta que las variedades respectivas del quechua tienen di ferente inventario. Precisamente son los hablantes mayores —y más bien de ámbitos rurales en mayor contacto con la lengua indígena— aquellos que no presentan sonora.
Pasando a otro nivel de la lengua, pero de igual manera de alcan ce regional, es de interés mencionar el estudio de María Sánchez Paraíso (2021) sobre otro fenómeno que recibe gran atención en la investigación: la duplicación del objeto directo posverbal, esta vez en el español andino de Juliaca. Se muestra aquí el proceso de reestructuración del sistema pro nominal, a través del cual el pronombre átono lo pierde su valor referencial (especialmente de género y en menor medida de número) para convertirse en una marca de caso acusativo. Se comprueba el papel impulsor de la
c a p í t u l o 4 | 135 Panorama de estudios actuales del español en América situación de bilingüismo y del contacto intenso con una lengua —tam bién el quechua— de las mismas características del resultado del proceso de gramaticalización. En contraste, un fenómeno sintáctico mucho me nos estudiado anteriormente en el contexto de las variedades andinas del español —y ciertamente también en el caso general de la lengua— es el del marcado diferencial de objeto. El estudio en ciernes de un fenómeno de reciente atracción tras varias décadas de desarrollo de la disciplina le ofrece a una mirada metadisciplinaria un panorama de innegable valor de los intereses y posibles modos de acercamiento y tratamiento científico por parte del investigador. En este orden de ideas, merece la pena dar una mirada a dos estudios publicados en un mismo volumen (Kabatek, Obrist y Wall, 2021) sobre la misma cuestión, pero desde distintas perspectivas. Tomando en cuenta datos de situaciones de bilingüismo —con otras lenguas indígenas, incluyendo la variedad quechua de Huánuco— y de monolingüismo en Lima, Mayer y Sánchez (2021) ponen a prueba la hi pótesis general de que las características de la lengua de contacto influyan en la naturaleza del fenómeno en cuanto a factores condicionantes en los hablantes bilingües, lo que se apreciaría menos en el caso monolingüe. Ciertamente, el marcado del objeto directo resulta ser más frecuente en la variedad en contacto con el quechua que con las otras dos lenguas indíge nas. El punto de partida de Wall y Obrist (2021), por su lado, lo constituye explícitamente el vacío de la investigación, causado sobre todo por una falta de datos, en cuya superación los autores se proponen colaborar: The goal of the present study is not to argue in favour or against a certain model of language contact or acquisition, but rather to begin filling an em pirical gap in the literature: There is hardly any empirical work on Spanish DOM in scenarios of contact involving bi- or multilingual territories, such as certain regions of the Andes (cf. Also Mayer/Sánchez, this volume) or the Misiones Province in Argentina (p. 149).
Merece la pena aprovechar este planteamiento, tomando en cuenta los tra bajos reseñados, para señalar lo que seguramente resulta ya evidente, esto
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breve panorama actual es, la importancia dada a la recogida de datos (y su posterior análisis) en regiones bien determinadas. Tanto el afinamiento de la metodología como el tratamiento más detallado de casos específicos es una de las caracte rísticas más saltantes de la investigación de las variedades del castellano andino en estos momentos, más allá de estudios generales y panorámicos. En cuanto al nivel pragmático-discursivo —cuyo tratamiento va un tanto rezagado frente al de los otros niveles, como veremos ensegui da en otra mención de los trabajos de Andrade—, no podemos dejar de mencionar la reciente atención prestada al uso de vosotros en Cuzco por Philipp Dankel y Miguel Gutiérrez (2020 y 2021), cuya especificidad da pie a ampliar las perspectivas de estudio. Más allá de las preguntas necesarias de la difusión del uso y de una perspectiva histórica explicativa, resulta más interesante centrarse en las propuestas sobre cuestiones discursivas, es decir, los valores dados a vosotros en alternancia con otros elementos semejantes, especialmente en el marco de una construcción identitaria desde el discurso.
Ya hemos mencionado arriba, además, la manifestación de reper cusiones teóricas, especialmente en el estudio del producto de contactos lingüísticos, como hace A. M. Escobar a lo largo de sus trabajos (2000 y 2018). Escobar (2018), en concreto, trata la transformación de las funcio nes de la expresión del posesivo del castellano en el castellano andino. La gran distancia entre las lenguas involucradas en diferentes niveles, como el grado de estandarización, uso de literacidad o en cuanto a característi cas tipológicamente distintas, es decisiva en el surgimiento de procesos de gramaticalización que ponen a prueba las bases teóricas de la disciplina, en este caso las tipologías propuestas en situaciones semejantes (cfr. Heine/ Kuteva, 2005, caps. 1, 2 y 3, y Siegel, 2012, citados por Escobar, 2018, p. 56). Para cerrar, apuntemos la reflexión sobre la deriva de la investi gación del castellano andino que podemos encontrar en Andrade (2021) —esto es, «el programa de investigación del castellano andino» (p. 118)— a partir precisamente de los fenómenos a los que se presta mayor atención, especialmente vaciando los trabajos más influyentes (Alberto Escobar, 1978; Anna María Escobar, 2011; Godenzzi, 1996 y 2005; Zavala 1999), con
c a p í t u l o 4 | 137 Panorama de estudios actuales del español en América los cuales el autor forma una matriz (esto es, una lista). La identificación de los fenómenos preferidos por los investigadores y resaltados por su trabajo permite determinar no solo en qué ámbitos el estudio está avan zado o retrasado sino especialmente, como propone Andrade, determinar cómo se ha ido construyendo la categoría objeto de estudio. Como en parte podemos comprobar también en esta breve revisión, es posible encontrar tendencias claras en la investigación —«sesgos y limitaciones», en pala bras de Andrade (2021, p. 118)—, como la mayor presencia de fenómenos fonético-fonológicos y morfosintácticos sobre otros, y la ya mencionada preferencia por regiones específicas andinas, el fenómeno del contacto y la influencia de las dos lenguas mayores andinas. Como parte de los va cíos y estudios pendientes que ya había señalado en Andrade (2016) —la cuestión regional de localización y difusión de variedades, la centralidad del bilingüismo, la falta de estudios comparativos con otras variedades en el continente y en los Andes, la necesidad de estudios interdisciplinarios y vacíos en la elaboración de la historia externa—, señala aquí críticamente que esta tendencia lleva, a fin de cuentas, al poco o nulo tratamiento de otros fenómenos, además de estar íntimamente relacionada con una fala cia de reificación (subrayada con énfasis por el autor) que muestra equivo cadamente una naturaleza homogénea e inmutable de las variedades. En consonancia con estas apreciaciones, propone ampliar la mirada regional y prestar mayor atención al léxico y a aspectos pragmático-discursivos.
3. El español norteño
La modalidad norteña, conocida generalmente como dejo, ha recibido es casa atención en los estudios del español americano. Benvenutto Murrieta (1936) distingue un dialecto litoral norteño, aunque no es muy preciso en su delimitación y reconoce que «se diferencia muy particularmente en la entonación» (p. 113). Con frecuencia se da por sentado que «el castella no costeño es el más próximo al español peninsular» (Calvo Pérez, 2008,
p. 206), pero las hablas costeñas tienen fenómenos de indudable interés
y posibles huellas de antiguos contactos que requieren investigarse con
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breve panorama actual mayor detenimiento. Hay que destacar aquí la fuerte presencia de pobla ción africana, reflejada incluso en los nombres de barrios urbanos, por ejemplo, en Piura: —gallinacera, mangachería—, pero no hay estudios que hayan identificado alguna variedad afroperuana en la región. En cuanto a estudios regionales, Piura cuenta con una temprana descripción detallada elaborada por Martha Hildebrandt (1949) —junto con una descripción hecha en el marco de una investigación sobre el ha bla del niño peruano hispanohablante (Mendoza et al., 1974)—, mientras que La Libertad y Lambayeque no cuentan con descripciones monográfi cas. Tumbes, por su parte, cuenta apenas con un pequeño vocabulario de Rigoberto Meza Chunga (1981). Se deben mencionar además los trabajos de Carlos Arrizabalaga (2012 y 2021), el primero dedicado a dejo norteño, con mayor énfasis en el caso de Piura, y el segundo a las hablas del litoral de Tumbes, Piura y Lambayeque.
El dejo norteño (Arrizabalaga, 2012 y 2021) se caracteriza por una mayor incidencia de la diptongación (paltiar, asoliar) y epéntesis pala tales por ultracorrección (veya, seya), junto a la reducción de la palatal (cartía, criadías) y su reposición ultracorrecta (Mariya, sandilla). En el mismo estudio, se destaca a nivel morfosintáctico también la propensión a las reduplicaciones apreciativas (durisisísimo, grandazazazo). En este mismo nivel, destaca la aparición de las perífrasis subordinadas con las formas auxiliares estar/andar: está que dice tonterías, anda que te busca, que remplazan las perífrasis de gerundio en eventos concomitantes, fenó meno asociado a hablas muy coloquiales, pero que no está estigmatizado y parece estar en expansión (cfr. Arrizabalaga, 2010; Tiegs, 2022). Además, habría que mencionar la tesis de Carhuachín Huerta (2023), que descri be un fenómeno generado por analogía, común a muchas variedades del español: la alternancia de -mos y -nos en Chulucanas y Sullana, Piura. Carhuachín Huerta y Crespo del Río (2024) vuelven sobre este fenómeno y sobre la preferencia hacia el presente de subjuntivo en las completivas del pasado, abordado en Arrizabalaga (2009).
Se ha abierto una nueva ventana de investigación en el estudio del habla de los migrantes peruanos en la península, como en Calvo Pérez
c a p í t u l o 4 | 139 Panorama de estudios actuales del español en América (2007) (cfr. la reseña de Morgenthaler García, 2009), que ahora cuenta con un corpus en acceso abierto trabajosamente editado por Doina Repede (2022). Calvo Pérez (2008) vuelve sobre el tema y señala que en el habla de los migrantes peruanos se manifiesta una variedad que ha perdido rápida mente los rasgos de la originaria, pero habría que revisar con atención qué fenómenos han podido ser traspasados al ámbito peninsular, entre ellos la perífrasis norperuana.
Otro estudio que debe ser mencionado es Andrade (2018), que ana liza el lenguaje de unos relatos populares recogidos por José Respaldiza en Simbilá (Piura), en la década de 1940, que reflejarían el habla rural de la región del Bajo Piura; destacan, además del abundante léxico diferencial, algunas formas esdrújulas en la conjugación (fuédese, ahora no tenédemos sino chichita), el gerundio preposicional (en llegando) y un uso sufijal del ustedeo de valor deferencial (vallasté ver sistá juntada la gente), que no pa rece conservarse en las variedades contemporáneas del castellano regional. El aspecto más estudiado y al que es menester dedicarle la mayor parte de estas líneas es el léxico regional —donde encontramos numero sos términos aún de origen incierto—, si bien en repertorios no siempre ri gurosos, como los de Robles Rázuri (2012), Puig (1995), Arámbulo Palacios (1995), Arellano Agurto (1996), Arrunátegui Novoa (1996) y Cumpa Pizarro (2002). La mayoría de los trabajos están, en realidad, a cargo de aficio nados o estudiosos sin mayor especialización científica en lingüística y por ello no faltan juicios llenos de subjetividad, por ejemplo, sobre «la graciosa, vivaz y cantarina forma de hablar de los piuranos» (Arámbulo Palacios, 1995, p. 12). Es interesante el glosario de vocablos de Sechura que incorpora el profesor Lorenzo Huertas (1999, p. 262-280), que actualiza el de Arrunátegui (1996) desde un estudio antropológico. Hay algunas apro ximaciones a vocabularios especiales en López Arangurí (1994) y etimo logías mochicas en Salas (2008 y 2012) (cfr. las oportunas precisiones de Eloranta, 2019). Enguita Utrilla (2002) estudia el léxico norteño que apa rece en la narrativa de Vargas Llosa, a la que el léxico dialectal confiere «un tono marcadamente realista» (p. 16), aunque es en los capítulos situados
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breve panorama actual en las regiones amazónicas donde realmente se desata «la impresionante selva lingüística de La Casa Verde» (p. 13).
Matthias Urban y Rita Eloranta editaron en 2017 un vocabulario inédito recopilado a inicios del siglo xx por el estudioso alemán Enrique Brüning, lo que permitiría hacer ahora nuevos estudios sobre la evolución del léxico norteño (cfr. la reseña de Arrizabalaga, 2017b). Brüning recogió sus materiales en la primera década del siglo xx y sus explicaciones permi ten establecer algunas cronologías léxicas. Veamos ejemplarmente el caso de guaña:
Guaña s.f. Anterior al estanco del tabaco, se formaba de las hojas de este unas mazas duras de varios tamaños. Las más pequeñas tenían más o me nos 20 cm de largo y 5 cm de diámetro; las grandes hasta 50 cm de largo y 10 cm de espesor. Envuelta cada guaña en pasayo, se les cosía en cueros cru dos, en el número de formar media carga de mula, o dos cerrones una carga. Durante el estanco se los hace todavía clandestinamente. (2017, p. 37). Aquí es posible aproximar una fecha de la obsolescencia del vocablo, por que el Estanco del Tabaco se estableció por Ley del 22 de febrero de 1904. Finalmente, Andrade (2024) ofrece un apunte sobre indigenismos textiles en el castellano regional.
Respecto a la historia del léxico, en Cortez González (2022) en contramos un buen análisis de un centenar de vocablos que aparecen en las notas de 1864 del botánico inglés Richard Spruce sobre el cultivo del algodón en Piura, durante una estancia de casi dos años en la región. Se presenta un gran número de nombres de plantas (yerba blanca, paico, vichayo) y de animales (arrebeteado, soña, chiroca). También de forma ejemplar, veamos aquí la reflexión sobre heladas, cuyo uso «para él casi absurdo» le llama la atención, pues los agricultores emplean el término para referirse a las noches en que el termómetro alcanza temperaturas de entre 15 y 17 grados, lo que explica la analogía con las verdaderas heladas que ocurren en la sierra «cuyo efecto daña, especialmente, los cultivos de maíz aún tiernos» (Cortez González, 2022, p. 364). Otro ejemplo relevante,
c a p í t u l o 4 | 141 Panorama de estudios actuales del español en América en el caso de Spruce, es el tratamiento de la evolución del término corres pondiente a un insecto que origina una plaga muy dañosa a los cultivos del algodón ensartado o arrebeteado. En efecto, se trata de un insecto autóc tono que es conocido hoy como arrebiatado, donde «se aprecia metátesis junto con el cambio del hiato (-ea-) por diptongo (-ia-), que ha sido un fenómeno estudiado en el habla popular de la variedad dialectal piurana, como en peliado, asoliar, antiayer, chispiar, etc.» (p. 364). En Spruce se registran también algunas marcas dialectales del español hablado en el norte del Perú; por ejemplo: la reducción de la palatal en putías, que es el nombre local del petirrojo (p. 367).
4. El español amazónico
A pesar de que en años recientes ha habido un incremento cuantitativo y cualitativo de trabajos sobre el español hablado en la Amazonía perua na, entre los cuales se incluyen dos sólidos volúmenes editados (Fafulas,
2020 y Jara et al., 2023), esta macrovariedad ha recibido poca atención en
estudios de lingüística hispánica en general. De hecho, de las tres macro variedades regionales tradicionalmente supuestas para el Perú (el español costeño, el español andino y el español amazónico), la variedad amazóni ca es la menos documentada y estudiada.
La configuración sociohistórica y geográfica de la Amazonía difiere bastante de la del resto de Sudamérica. Se trata de una de las regiones más diversas del mundo; lingüísticamente alberga más de trescientas lenguas y aislados lingüísticos y es superada en número solamente por Papúa Nueva Guinea, aunque la Amazonía ostenta la mayor diversidad en términos de familias etnolingüísticas distintas (Dixon y Aikhenvald, 1999) y es com partida por nueve países, en cinco de los cuales el español es la lengua oficial y nacional: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En cada uno de estos países el español ha estado en contacto con diversas lenguas indígenas habladas en la región. Aunque las dinámicas de este contacto permanecen todavía difusas en la literatura especializada, seguramente han contribuido a la configuración de patrones lingüísticos particulares
c a r l o s a r r i z a b a l a g a j o s é c a r l o s h u i s a t é l l e z j a i m e p e ñ a | 142 La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual de las variedades amazónicas del español. Por ello, es imperativo estudiar la historia y las dinámicas de ecología social y lingüística de la Amazonía peruana para comprender mejor la presencia del español en la región. En palabras de Escobar (2023): “Next to purely lexical or structural features, the ontology behind the Indigenous language and culture is essential in the study of Spanish spoken in the Amazon” (p. 32).
El término español peruano amazónico (EPA) se usa como un tér mino genérico para referirse grosso modo al español hablado en los depar tamentos de Amazonas, Loreto, San Martín, Ucayali y Madre de Dios; sin embargo, dada su dispersión por un extenso territorio y, además, a razón de que su estudio más especializado solo ahora está alzando vuelo, es muy posible que, en realidad, en la Amazonía peruana se hable más de una va riedad de castellano. A ello hay que añadir la dificultad práctica, pero tam bién teórica y metodológica, de considerar en su estudio las variedades habladas en ciertas regiones de departamentos tradicionalmente consi derados como andinos, tales como Cajamarca, Cuzco, Ayacucho, Huánuco o Cerro de Pasco, que poseen territorios de transición hacia la Amazonía o regiones que incluso pertenecen plenamente a la geografía amazónica. La región amazónica peruana es la más amplia en extensión geográfica, la de mayor complejidad lingüística y, a la vez, la de menor densidad demográ fica en comparación con la costa y la región andina. Las poblaciones urbanas de la Amazonía peruana se formaron a partir del siglo xviii (algunas son muy recientes y datan del siglo xix o incluso del xx) y están marcadas por generaciones de migrantes, tanto de las diversas (usualmente pequeñas) comunidades indígenas de la región como de migrantes de la región andina y, en mucho menor medida, de la costa. A ello hay que sumarle la influencia del idioma portugués a través del intercambio cultural y económico que llega desde el Brasil y que puede rastrearse desde la colonia e incluso desde períodos precolombinos de contacto entre distintos pueblos originarios de la región. Esto hace del EPA una de las expresiones más ricas, aunque todavía poco entendida, del en cuentro entre diferentes culturas y lenguas en Perú y, sin dudas, un campo fascinante para el estudio de la(s) variedad(es) allí hablada(s).
c a p í t u l o 4 | 143 Panorama de estudios actuales del español en América La llegada del español a la Amazonía peruana se produjo casi inme diatamente después de la conquista del Imperio inca, en pleno siglo xvi, con las primeras expediciones europeas por el Marañón y el Amazonas. Jesuitas y franciscanos, que estuvieron a cargo de las misiones de la Amazonía peruana, ante la inmensa diversidad lingüística que encon traron, recurrieron al quechua para evangelizar a la población indígena, como habían hecho en el territorio andino. Es difícil precisar exactamente si durante esta primera etapa ocurre ya la génesis del EPA: si bien es cierto que debió existir algún grado de bilingüismo, muchas misiones no fueron estables debido a la resistencia hacia el invasor europeo, guerras entre gru pos indígenas, enfermedades y pandemias, incursiones portuguesas, en tre otros problemas. La mayor cantidad de olas migratorias (que al menos se encuentren documentadas) y de contacto, en realidad datan de siglos posteriores, durante el auge del caucho en los siglos xviii-xix, ya en plena época republicana; periodo en los que el español debe haberse terminado de imponer completamente como el medio principal de comunicación en la región. Durante esta época, además, empieza a haber una mayor mo vilización migratoria, a tal punto que la ciudad de Iquitos, la capital más grande en la Amazonía peruana, pasa de ser un pueblo casi fronterizo y olvidado, con algunas decenas o centenares de personas, a tener miles de habitantes (Peña, 2016, p. 67).
Salvo comentarios al paso y, en muchos casos, pintorescos, de misioneros, aficionados locales, viajeros y exploradores que visitaron la Amazonía antes del siglo xx, los primeros materiales que propiamente tratan sobre el EPA son de naturaleza normativa y lexicográfica, y son relativamente tardíos. Lamentablemente, como ocurre en otros casos, la mayoría de ellos han sido elaborados por autores sin formación en lin güística y/o en lexicografía, por lo cual carecen de una teoría y marco de aplicación riguroso. Entre estos primeros trabajos, por ejemplo, puede citarse a Chávez (1929), un peculiar manual de regionalismos de carácter prescriptivo, aunque rico en datos de uso. Otro trabajo temprano bastante importante es el Vocabulario del oriente peruano (Tovar, 1966), completa do por su autor en la década de 1940, que recoge el uso de regionalismos,
c a r l o s a r r i z a b a l a g a j o s é c a r l o s h u i s a t é l l e z j a i m e p e ñ a | 144 La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual incluyendo algunas frases. En su introducción, Tovar (1966) apunta acerca de la situación lingüística en la Amazonía:
La lengua oficial [de la Amazonía] es la española. Pero el comercio con el Brasil es fuerte, y muchas voces usuales en los Estados Unidos del Brasil corren mezcladas con el léxico castellano. Los incivilizados poseen len guas innumerables. El doctor Pericot considera que son ciento [sic] las lenguas madres de la región amazónica, de cada una de las cuales se han derivado idiomas o dialectos distintos. El contacto con las tribus ha hecho que la lengua española se contamine con vocablos innumerables de origen quechua —o inca, como es denominado el quechua en la selva—, o cam pa, o piro, o conibo, etc. (p. 14).
Décadas después del diccionario de Tovar, Castonguay (1987) publica el Vocabulario regional del oriente peruano y Chirif (2016) el Diccionario amazónico. A pesar de sus serias deficiencias, estos son probablemente los diccionarios más completos del EPA hasta el momento. Existen, además, vocabularios de regionalismos más pequeños, elaborados usualmente por aficionados, que se caracterizan por un esfuerzo por reivindicar la norma local en contraste con la nacional.
El EPA ha sido reconocido como una variedad del castellano pe ruano ya desde el estudio de Benvenutto Murrieta (1936, p. 109), quien distingue una variedad amazónica hablada en la «región de la montaña» —recordemos que en Perú los términos montaña y monte se utilizan para referirse al bosque amazónico, especialmente en el EPA— influenciada por lo que llama los «dialectos orientales», en referencia a las diversas lenguas indígenas habladas en la región. Escobar (1978) distingue dos variedades de español en Perú: el castellano andino y el castellano no an dino o ribereño. Según Escobar, el EPA sería un subtipo de castellano no andino junto con el español de la costa norte y central. Marticorena (2010) sigue a Escobar en la distinción de dos macrovariedades (la andina y la no andina), pero adscribe el EPA a la variedad andina y sugiere que muchos de sus rasgos provienen de esta última. Caravedo (1992b) distingue, más
c a p í t u l o 4 | 145 Panorama de estudios actuales del español en América bien, tres macrovariedades: el español costeño, el andino y el amazónico, al igual que Ramírez (2003).
Diversos autores han tratado de definir al EPA sobre la base de rasgos léxicos, fonéticos, fonológicos y morfosintácticos. En cuanto al léxico, cabe indicar que el EPA se caracteriza por la cantidad de términos provenientes de lenguas indígenas, entre ellos los quechuismos (por ejemplo: cocha < qucha ‘laguna, charco’; huambra < wamra ‘niña, mujer joven’; huahua < wawa ‘bebé, niño pequeño’; singa < sinqa ‘nariz, moco’). También son va riados los términos provenientes del portugués, tales como: fariña ‘harina de yuca’; cachaza ‘especie de aguardiente’; sherete ‘enamorado’; shiringa ‘caucho’; etc. Menos estudiados son los préstamos de otras lenguas indíge nas propias de la Amazonía, entre ellos lenguas de filiación tupí y arawak, que seguramente han tenido una presencia importante en la configuración del EPA. Muchos términos de plantas y animales presentes en el EPA pro vienen de estas y otras lenguas de familias más pequeñas. En las subvarie dades regionales de español habladas en la Amazonía, aunque en menor medida, también se puede encontrar léxico de lenguas indígenas con presencia en tales regiones. Por ejemplo, en el castellano del norte del de partamento de Amazonas y parte del de Cajamarca, existen préstamos pro venientes de lenguas jíbaro, tales como: guayusa < waís(a) (Ilex guayusa), tayo < tayu (especie de ave, N.C. Steatornis caripensis) o apach ‘mestizo’. Fonológicamente, un rasgo al que se le ha prestado bastante im portancia para definir al EPA es la distinción o no entre las consonantes palatales sonoras /ʝ/ y /ʎ/. Para autores como Escobar (1978 y 1992), el EPA es una variedad yeísta, es decir, la distinción entre las consonantes palatales se habría perdido en favor de la /ʝ/ y sus alófonos [dʒ] ~ [ʒ]. En un estudio mucho más empírico, Caravedo (1995) argumenta en favor de la distinción fonológica entre las palatales sonoras, aunque sostiene que hay un continuo fonético entre diversas realizaciones de las palatales y un cambio paulatino en marcha hacia el yeísmo. Otro rasgo característico del EPA es la permutación entre la fricativa velar /x/ y labiodental /f/, la mo noptoganción de ciertas secuencias vocálicas y la diptongación de ciertas vocales: Juan > fan; café > cajué. Otra característica llamativa del EPA es la
c a r l o s a r r i z a b a l a g a j o s é c a r l o s h u i s a t é l l e z j a i m e p e ñ a | 146 La investigación del español en el Perú:
breve panorama actual no obligatoriedad del proceso de espirantización de oclusivas sonoras en posición intervocálica (por ejemplo: lloper en lugar de llover) (Valenzuela y Jara, 2021, p. 47). Por otra parte, estudios recientes sobre la entonación en variedades de castellano amazónico pueden encontrarse en García (2016), Vásquez (2017), Vásquez y Velásquez (2019), Elías-Ulloa (2020 y 2023) y Vigil (2023).
En términos de su morfosintaxis, existen también varias caracterís ticas propias del EPA. Una primera a la que se le ha prestado atención es la existencia de diversas construcciones de posesión, las cuales incluyen el llamado doble posesivo, que en el EPA puede ocurrir con todas las per sonas gramaticales, como en [tu casa de ti], y el orden [poseedor genitivo + poseído] (no canónico en español general), tal como en [de mi mi papá]. Se ha estudiado este fenómeno en Rodríguez Mondoñedo y Fafulas (2016) a partir de entrevistas sociolingüísticas y, también, en Napurí (2018). Otro rasgo bastante interesante del EPA es la ausencia de concordancia de gé nero y, sobre todo, de número en la frase nominal, tal como en [cuando regresen ya pues van a podé comprar sus bote ya] (Vallejos, 2014, p. 442). Este fenómeno ha sido analizado por Vallejos (2023) como un patrón emergente propio del EPA en el cual, al parecer, la animicidad del posee dor juega un rol fundamental en la ocurrencia o no de la concordancia. Otras construcciones características del EPA incluyen la reduplicación, altamente productiva con función intensificadora o nominalizadora. Ejemplos de la primera podemos encontrar en términos como mela-mela ‘mestizo’, bola-bola ‘mediocre’‚ tuta-tuta ‘muy oscuro’ (del quechua tuta ‘noche’), y de la segunda en términos como piri-piri ‘planta para curar un daño o cutipa’, peque-peque ‘bote pequeño con motor de baja potencia’ (cfr. Valenzuela y Jara, 2021, p. 51). También a nivel derivacional destaca el uso del formativo sacha, originalmente del quechua sacha ‘monte, silves tre’, para formar nombres con el matiz de ‘falso’, ‘mediocre’ o ‘empírico’ (Ramírez, 2003, p. 45), tal como en sachadoctor, sachapoeta, sachaperio dista, etc.; y el uso del sufijo aumentativo -sapa, también de origen que chua, que podemos encontrar en palabras como maquisapa ‘especie de mono, N.C. Ateles belzebúth (del quechua maki ‘mano’: maquisapa ‘brazos
c a p í t u l o 4 | 147 Panorama de estudios actuales del español en América largos’), buchesapa ‘barrigón’, siquisapa ‘hormiga culona; nalgón(a)’ (del quechua siki ‘trasero’). Otros fenómenos por mencionar son la ocurrencia de leísmo (Caravedo, 1992a) y el uso del perfecto con función de pretérito (Jara y Valenzuela, 2013).
Para terminar esta breve revisión, recientemente también se han pu blicado algunos estudios sobre el uso de marcadores discursivos en el EPA. Destaca entre estos el uso del marcador (ya) vuelta, que es considerado un mirativo (DeLancey, 1997) por Jara y Valenzuela (2023) (por ejemplo: aboga do era el vecino, ya vuelta, en un contexto en que se toma con sorpresa que el vecino tenga esa profesión). Algunos aspectos sociolingüísticos acerca del EPA pueden verse en Jara (2012), Vallejos (2014) y Escobar (2023).
5. Cierre
En estas páginas, se ha tenido como objetivo mostrar un muy breve pa norama actualizado del estudio de las variedades peruanas del castellano —centrado específicamente en el caso del castellano andino, amazónico y el de la costa norte—, a través de la mención de los trabajos más relevantes en los últimos años.
c a r l o s a r r i z a b a l a g a j o s é c a r l o s h u i s a t é l l e z j a i m e p e ñ a | 148 La investigación del español en el Perú: breve panorama actual referencias citadas Alonso, A. (1941). Reseña de El lenguaje peruano de Pedro Benvenutto Murrieta. Revista de Filología Española, III(3),
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| 154 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 154 C A P Í T U L O La lengua en Puerto Rico:
algunos rasgos fonéticos y léxicos
5
María Inés Castro Ferrer Universidad de Puerto Rico Academia Puertorriqueña de la Lengua Española mi.castro@academiapr.org
c a p í t u l o 5 | 155 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El estado de la lengua en Puerto Rico ha sido objeto de debate centenario, con frecuencia cargado de apasionamientos que han podido condicionar los diversos acercamientos, actitudes y opiniones sobre el idioma en Puerto Rico. Sin embargo, ello no impide que se pueda documentar ciertos hechos indiscutibles.
El español nace en nuestro territorio como lengua imperial, lengua de prestigio y de poder que se acriolla y la hacemos nuestra. Compartimos con los demás países antillanos haber sido el territorio americano donde se da la primera nivelación del español, al darse ese contacto inicial del español con las lenguas autóctonas, el arahuaco-taíno en el caso de Puerto Rico. La lengua ya acriollada en el Caribe se traslada a las regiones conti nentales donde se dan procesos sucesivos de nivelación (Vaquero, 1992). Como bien indica Frago Gracia (1996):
en América las diferencias se juntan y pronto pierden el carácter regional o dialectal de procedencia. Al haber mezcla de poblaciones se produce la síntesis niveladora y los menos suelen adoptar los usos de los más, o lo que se tiene por señal de prestigio. (p. 38) La variedad del español de Puerto Rico, con sus rasgos idiosincrásicos, tradicionalmente se ha enmarcado dentro del español antillano que a su vez forma parte del español caribeño. Sin embargo, Alba (2016) defiende la idea de la «individualidad lingüística de cada una de las tres islas an tillanas» (p. 133) mientras cuestiona la noción de identidad lingüística o relativa identidad caribeña a la que alude López Morales (1992). Lo cierto es que ciertas tendencias o rasgos caracterizadores de las zonas antillanas están extensamente documentados. Se citan reiterada mente para justificar la unidad lingüística antillana rasgos tales como la reducción o debilitamiento consonántico; la velarización de la /n/ en final
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 156 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos de palabra; la redundancia pronominal; la no inversión de sujeto-verbo en oraciones interrogativas (¿Cómo tú estás?, en lugar de ¿Cómo estás tú?); se documentan arcaísmos, indigenismos, africanismos y marinerismos compartidos. Pero, asimismo, existen realizaciones diferenciadas entre las tres Antillas hispanohablantes en cada una de estas mismas categorías. El hecho de que haya unas tendencias generales compartidas no implica que la totalidad de las realizaciones sean idénticas, ni mucho menos que ten gan la misma dispersión o valoración en las diversas regiones. A lo largo de este capítulo se consideran algunos de los rasgos caracterizadores del fonetismo y del léxico puertorriqueño en el marco del español antillano para detectar diferencias y semejanzas.
2. Algunos rasgos fonéticos
El español de Puerto Rico se sitúa dentro de las tendencias generales del español al fortalecimiento vocálico y debilitamiento consonántico en lo que respecta a la «pronunciación débil de las consonantes implosivas» (Malmberg, 1964, p. 230). «A las Antillas llegó un español ya caracterizado por el debilitamiento de sus consonantes finales. Esas tendencias fonéti cas compartidas con Andalucía y Canarias fueron muy pronto documen tadas» (Morales, 2000, p. 351).
Los trabajos sobre el fonetismo se inician formalmente en Puerto Rico con Tomás Navarro Tomás en 1927-1928. Los resultados de su investi gación de campo, realizada en todo el territorio insular durante su estadía como profesor invitado en la Universidad de Puerto Rico, fueron publica dos dos décadas más tarde en La lengua en Puerto Rico (1948). Esta obra seminal provee las primeras descripciones fonéticas del consonantismo puertorriqueño y reconoce el polimorfismo que lo caracteriza. Nace así una nueva etapa en los estudios de la variación dialectal en Puerto Rico y América siguiendo el rigor de la metodología de la geografía lingüística y apoyado en la fonética experimental. La publicación de la obra de Navarro Tomás parece reanudar el interés en la investigación sobre la lengua de Puerto Rico. En las décadas de los sesenta y setenta, bajo la dirección de
c a p í t u l o 5 | 157 Panorama de estudios actuales del español en América Rubén del Rosario, se realizan múltiples investigaciones sobre la lengua en diversos municipios de la Isla (Figueroa, 2000), los cuales atienden la variación dialectal en todas sus dimensiones lingüísticas. Van dirigidos a descubrir, entre otras cosas, los avances hacia la nivelación de la norma culta y los fenómenos lingüísticos que persistían, tomando como referen cia los resultados de los estudios de campo realizados por Navarro Tomás. En lo que respecta al fonetismo, estudios posteriores recurren a la tecno logía más avanzada que permite documentar con mayor certeza la gama de realizaciones (Quilis, 2000, pp. 43-70; Graml, 2009). Véanse, por ejemplo, las realizaciones de la /s/ implosiva: sibilante [s], aspirada [h], elidida [∅]. En Puerto Rico predomina la variante aspirada, especialmente en posición interior de la palabra. Se diferencia cuantita tivamente de República Dominicana, donde el proceso está mucho más avanzado. Se caracteriza por un porcentaje altísimo de elisión, 69% en posición final frente a 20% de aspiración en posición final y apenas 11% sibilante en la misma posición. Mientras que en Puerto Rico la realización aspirada es la que puede alcanzar índices muy altos, especialmente en posición interna, 81% en posición interna y 44% en posición final (Alba, 2016, p. 143). Es una de las razones por las que la variedad puertorriqueña se considera conservadora respecto a la realización de las sibilantes den tro de la innovación que caracteriza la zona antillana-caribeña. Sin embargo, es la realización de las vibrantes, tanto la velarización de la vibrante múltiple /r/ como la lateralización o neutralización de la vi brante simple /ɾ/, la que posiblemente sea el rasgo más sobresaliente del fonetismo puertorriqueño. La realización velarizada de la vibrante múlti ple está presente en Puerto Rico con índices muy variados de frecuencia.1 Humberto López Morales (2012) lo identifica como un rasgo «casi típico de la isla, porque aunque se da en otros lugares, siempre ocurre con fre cuencias mínimas y en casos esporádicos» (p. 5). Indica Amparo Morales (2000) que el rasgo se ha documentado en otras zonas de la cuenca caribe ña: «desde luego, con menos intensidad, se ha recogido también en otras
1
Para más detalles sobre estudios acústicos de las realizaciones de la vibrante múltiple en Puerto Rico, ver María Vaquero y Antonio Quilis (1984).
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 158 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos regiones caribeñas (República Dominicana, Cuba, Trinidad, Venezuela y Colombia)» (p. 354). También se ha documentado en Panamá (Quilis, 2000, p. 50). López Morales (2012) señala que en el caso de Puerto Rico: La velarización de rr tiene su cuna fuera de la capital. Hoy, cuando este fenómeno parece batirse en retirada de la ciudad, todavía las generaciones mayores exhiben una frecuencia que acredita que estuvo más extendido allí que lo que hoy muestran los índices estadísticos. Esto indica que, a pe sar de su origen [rural], la pronunciación velarizada de rr llegó a asentarse también en la zona metropolitana. (p. 7) El origen de la variante velarizada de la apicoalveolar múltiple es incierto. Sabemos que el sonido velar está presente en otras lenguas románicas (francés, portugués) y germánicas (alemán). Se ha intentado explicar la presencia de esta variante en Puerto Rico debido a la influencia france sa, africana o indígena, todas propuestas que no se han podido sustentar. Quilis (2000) opina que «se puede explicar: 1) por causas internas del siste ma fonológico, y 2) por tendencias evolutivas del mismo sistema» (p. 50). Se sabe que está presente en todos los estratos sociales, aunque a medida que se baja hacia los estratos inferiores aumenta considerable mente su realización, que es más prevalente entre hombres y en las gene raciones mayores, según estudios realizados por López Morales (1979, 1983 y 1992). En cuanto a su aceptabilidad, los análisis sociolingüísticos reflejan un grado alto de estigmatización en todos los estratos sociales con 65% de rechazo (López Morales, 1979 y 1983).
Asimismo, se asocia la variedad del español de Puerto Rico con la realización de la líquida vibrante simple, que con frecuencia se caracteriza como neutralizada o lateralizada. No es exclusiva de Puerto Rico, «aunque aquí su frecuencia global (algo más del 30%) sea de proporciones conside rables no igualada en las zonas vecinas», según expresa Humberto López Morales (2012, p. 5).
En Cuba está presente la lateralización, pero es la asimilación de las líquidas a la consonante siguiente, que da como resultado la realización
c a p í t u l o 5 | 159 Panorama de estudios actuales del español en América geminada, la que mayormente asociamos con este país (corbata [kobbá ta], algo [ággo]). Mientras que asociamos la vocalización con República Dominicana. Según Alba (2016):
La vocalización de las líquidas implosivas caracteriza de forma cualitati va el español de gran parte de la República Dominicana: comei (comer), paique (parque), aigo (algo). Se trata de un fenómeno fuertemente estig matizado, convertido en emblemática del habla popular de la región norte dominicana que no se ha propagado en el español cubano ni en el puerto rriqueño. (p. 146) Al abordar el tema de la realización de los fonemas líquidos /l/ y /r/ —aprovechando el elogio al café de Puerto Rico que hace Federico García Lorca en una de las cartas publicadas en Epistolario completo, «¡Cuánto más bello y original es tomar el café de Puerto Rico! ¡Y cuánto más raro!»— Mercedes López Baralt (2015) alude a la lateralización como «la solera andaluza de esta peculiaridad lingüística frecuente en nuestro país. No la inventamos, ni es exclusividad boricua» (p. 15). Y es que para esta autora «Lorca da fe de que el intercambio de la r por la l al final de sílaba —que constituye uno de los rasgos diagnósticos del español puertorriqueño— está muy arraigado en las clases populares de su Granada» (p. 14). Para luego aclarar que Suena a Puerto Rico, ¿no? Claro que en nuestro caso nos quedamos con la sustitución de la r por la l solo al final de sílaba, y no al inicio. [...] Tampoco es muy común aquí [en referencia a Puerto Rico] la inversión de la l por la r [er cormo], abundante en Andalucía. (López Baralt, 2015, p. 15) La lateralización de la r alveolar ha sido objeto indiscutible de estigma del habla puertorriqueña; a tal punto que se le ridiculiza atribuyéndole realizaciones completamente inexistentes en el español de Puerto Rico, como es el caso de la lateralización en posición inicial de palabra, uso completamente ajeno, con que el hablante ingenuo parodia el desvío de
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 160 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos la norma presente solamente en posición implosiva, es decir, a final de sílaba o de palabra. Sin embargo, parece que el grado de estigma de par te de los hablantes puertorriqueños es menor que la valoración negativa desde el extranjero. Aunque la lateralización está presente en la variedad puertorriqueña, en muchos casos se trata de una realización relajada o neutralizada que el hablante puertorriqueño parece aceptar con naturali dad. No se tienen datos recientes para confirmar si el hablante de la varie dad puertorriqueña la diferencia de una franca lateralización. Amerita dar una nueva mirada a los estudios sobre la realización de la /ɾ/ implosiva y su valoración. Por una parte, hay que determinar la diferenciación entre una realización lateralizada y una neutralización, tanto desde la perspec tiva articulatoria como acústica; determinar si el grado de estigma se ve afectado por la percepción de una realización lateralizada o neutraliza da; así como el grado de conciencia que tiene el puertorriqueño sobre la valoración y estigma que existe desde el extranjero.
Los estudios sociolingüísticos sobre actitudes y creencias realizados por Humberto López Morales (1979, 1983 y 1992) reflejaron una alto índice de estigmatización y actitud negativa hacia las realizaciones de las vibran tes, a pesar de que las diferencias de frecuencia, en lo que respecta a las articulaciones, son marcadas en diversos estratos sociales (López Morales, 2012, p. 6). Entre los estudios sociolingüísticos dirigidos a determinar la distribución, grado de aceptación, estigmatización y actitudes lingüísti cas respecto a las realizaciones, se destaca la investigación realizada por Mirna Emmanuelli (2000) en el municipio de Ponce. Esta autora encontró que están estigmatizadas la elisión de la /s/ final, la lateralización de la /ɾ/ implosiva y la elisión de la /d/ intervocálica. Sin embargo, «la velarización de la /r/ no recibe una valoración social determinada», dato que interpreta como una «aceptación tácita» (p. 215).
La Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (ACAPLE) ha hecho un llamado a atender el tema desde la perspectiva lingüística y edu cativa (Vega, 2012, pp. 8-9; López Baralt, 2015, p. 14). Es indispensable que el puertorriqueño tenga conciencia lingüística de su variedad en lo que res pecta a dichas realizaciones y de la valoración desde dentro y fuera del país.
c a p í t u l o 5 | 161 Panorama de estudios actuales del español en América Esta síntesis sobre el fonetismo en Puerto Rico estaría incompleta sin la alusión al vocalismo. En el marco de las investigaciones sobre el des doblamiento fonológico, uno de los estudios que contribuyó a desmentir dicha teoría para Puerto Rico es la investigación realizada por Vaquero y Guerra (1992, pp. 555-582). Las autoras documentan la tendencia a una mayor apertura y alargamiento vocálico en el sistema vocálico de Puerto Rico en comparación con el de Madrid. Este hallazgo, acompañado de los resultados de la «investigación llevada a cabo por Iris Alemán para su te sis, en la que demuestra que la abertura de las vocales no es sistemática, y que no existe el sistema de siete vocales admitido tradicionalmente desde Navarro Tomás» (Quilis, 2000, p. 58), pone fin al debate sobre el desdo blamiento fonológico en Puerto Rico como estrategia para suplir por la pérdida de dicho segmento morfofonemático.
3. Particularidades léxicas
Con relación al campo léxico en las tres Antillas hispánicas, suele desta carse la presencia de arcaísmos, al igual que en toda Hispanoamérica. Sobre el arcaísmo en Puerto Rico, López Morales (2012) indica lo siguiente: Quizá lo que más llame la atención del visitante hispano es el uso abun dante y cotidiano de palabras «antiguas» (bregar, cabildear, credenza, realengo, etc.). No es que este tipo de palabras sea privativo de esta zona dialectal, puesto que parecida afirmación, con matizaciones de impor tancia, podría hacerse de casi todas las variedades hispanoamericanas. Es cuestión de nómina. Puerto Rico utiliza sus propios términos (que en algunas zonas peninsulares son anticuadas): chavo: ‘moneda de un centa vo de dólar’, embeleco: ‘fantasía’, atrecho: ‘atajo’, vellón: ‘moneda de cinco centavos de dólar’,2 famoso: ‘magnífico, estupendo’, puño: ‘puñetazo’ y muchísimos más que conviven con ellos. (p. 4)
2
Para algunos hablantes, especialmente de zonas del sur de Puerto Rico, vellón se refiere a una moneda de diez centavos de dólar.
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 162 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos Sin entrar en la discusión teórica de definir un arcaísmo, se destacan algunas voces vivas en Puerto Rico que han desaparecido de la nómina activa de otras regiones, a riesgo de que sea parte del léxico disponible en otras zonas y que su clasificación como arcaísmo o voz caída en desuso sea cuestionable. Es el caso, por ejemplo, de bravo: «suele destacarse el uso de arcaísmos peninsulares [en la variedad dialectal antillana] como bravo (enojado), bregar (trabajar), frisa (manta)» (Alba, 2016, p. 133). La primera de estas no tiene marca diatópica en el Diccionario de la lengua española (DLE) en ninguna de sus acepciones. En Puerto Rico, el uso de bravo referi do a persona es mucho menos frecuente que enojado, furioso. El hablante recurre también a frases más pintorescas como está que pica y muerde. En el caso de frisa, voz de uso general en Puerto Rico, el DLE la registra solo con marca diatópica de Puerto Rico: «5. f. P. Rico. Manta de cama o de viaje» (ASALE, 2014, s. v. frisa), a pesar de que también aparece registrada en el Diccionario del español dominicano (Academia Dominicana de la Lengua, 2013, s. v. frisa) y según el Diccionario de americanismos (DAMER) la compartimos con República Dominicana (ASALE, 2010, s. v. frisa). Sin embargo, es bregar la que distingue a Puerto Rico de los otros países caribeños, sin ser exclusiva de Puerto Rico. Es una voz general cuyos orígenes, según el DLE, se remontan al gótico (Del gót. *brĭkan ‘romper’) (ASALE, 2014, s. v. bregar). El Diccionario de americanismos documenta con marca de Puerto Rico los siguientes significados de bregar: ‘tratar alguien de hacer algo’, ‘ayudar a alguien con algo’, ‘copular’ (eufemismo) (ASALE, 2010, s. v. bregar).
Arcadio Díaz Quiñones consagró el término en la colección de en sayos que recoge bajo el título El arte de bregar, considerado un clásico puertorriqueño. En una entrevista realizada para el periódico El Nuevo Día, Díaz Quiñones indica que Desde principios de los años 1990, me estaba interesando la frecuencia de esa palabra [bregar], sus múltiples significados, pero sobre todo me intere saba también, como se refiere a lo individual y personal, como bregamos con la vida cotidiana, con las tristezas, con las dificultades [...] la brega tiene
c a p í t u l o 5 | 163 Panorama de estudios actuales del español en América que ver con la imaginación, con la salida de situaciones difíciles. Tiene que ver con la conciencia de vulnerabilidad, con la esperanza. (Delgado, 2022) Algunas voces que en la República Dominicana han reclamado como dife renciadoras de su variedad, tales como china ‘naranja dulce’, pollina ‘fle quillo’ y zafacón ‘recipiente para recoger basura’, son voces compartidas con Puerto Rico. El DLE da cuenta de la marca diatópica de ambos países y aparecen documentadas tanto en el Diccionario del español dominicano (Academia Dominicana de la Lengua, 2013) como en el Tesoro lexicográfi co del español de Puerto Rico (2020).3 Para Navarro Tomas (1999), «entre las primeras sorpresas que el léxico puertorriqueño ofrece al oído forastero figuran el nombre de china en lugar de naranja y el de guineo en vez de plátano» (p. 139). Sin embargo, Rubén del Rosario da cuenta de que compartimos la denominación china con República Dominicana: «3. (general) (R. Dom.). Nombre corriente de la naranja. Se distingue entre la china y la naranja, que es agria» (ACAPLE, 2020, s. v. china). Como es de esperarse, no es tan fácil trazar fronteras impermeables entre las variedades antillanas.
Hay una voz que definitivamente consideramos emblemática de Puerto Rico: coquí. Denomina al pequeñito anfibio endémico de Puerto Rico que asociamos con la cultura puertorriqueña y ha sido fuente de inspiración de compositores y artistas por igual. La palabra onomato péyica coquí se refiere al eleutherodactylus portoricensis.4 La registra Hernández Aquino en el Diccionario de voces indígenas de Puerto Rico como indigenismo:
3
El Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico (TLEPR), es un diccionario de diccionarios publicado por las académicas María Vaquero y Amparo Morales (2005). Incluye el contenido de alrededor de 60 dic cionarios, vocabularios y glosarios sobre el español de Puerto Rico, publicados en el siglo XX. Figura la aportación de importantes lexicógrafos como Augusto Malaret, Tomás Navarro Tomás, Manuel Álvarez Nazario, Rubén del Rosario, Washington Lloréns y las propias autoras, entre muchos otros. Desde 2015 está disponible la versión electrónica. La versión actualizada con la incorporación de otras obras lexi cográficas publicadas hasta 2022 está disponible en tesoro.pr.
4
El nombre del género proviene del griego eleutheros que significa ‘libre’ y dactylus que significa ‘dedo’, en referencia a que estas ranas, a diferencia de otras, no tienen membranas interdigitales y, por con siguiente, sus dedos están libres. El nombre coquí es el nombre común y onomatopéyico de la especie (Proyecto Coquí, 2022).
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 164 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos Pequeño batracio, abundante en toda la Isla, que emite un sonido agudo y sonoro —coquí— que le da su nombre. No debe confundirse con su pariente de las demás Antillas —Elautherodactylus antillanensis—, que emite un sonido distinto y monótono: ki, ki, ki. (Hernández Aquino, 1976,
s. v. coquí)
Por ser Puerto Rico una isla, la menor de las Antillas Mayores, no compar te fronteras que históricamente hayan facilitado el contacto de lenguas. A diferencia de los demás países hispanohablantes de América, donde el español siempre ha convivido, en diferentes grados de intensidad, con hablantes nativos de lenguas autóctonas, en Puerto Rico el contacto fue de relativa y breve duración puesto que, como bien indica Manuel Álvarez Nazario (1991) en Historia de la lengua española en Puerto Rico, «el de clive numérico de la raza aborigen granantillana favorece en corto tiempo la pérdida total del arahuaco taíno como instrumento de comunicación viva» (p. 35).5 Ello no impide que se salvaguarde el legado arahuaco-taíno y caribe en voces que permanecen en el español general. Es el caso de pa labras producto de la primera koiné antillana —canoa, cacique, hamaca, tiburón, bohío— presentes en el Diario de Colón6 y tantas otras que se van incorporando al léxico general como maíz, tabaco, manatí, iguana, maní, ají. Quedan, además, en nuestro léxico activo una cantidad relativamente reducida de voces taínas como sanano, variante del tainismo sanaco, uti lizada en Puerto Rico: «Equivale a tonto o bobo. Hernández Aquino, 1969»
(ACAPLE, 2020).
La investigación realizada por María Vaquero sobre el léxico indí gena en el español hablado de Puerto Rico, que fue publicada original mente en Philologica Hispaniensia en honorem Manuel Alvar (Madrid, 1983) y reproducida en Léxico marinero de Puerto Rico y otros estudios (1986, pp. 127-148), demuestra una marcada reducción en la cantidad de voces indígenas que pueden considerarse vivas en el léxico activo del
5
Ver también el estudio sobre indigenismos de Álvarez Nazario (1977).
6
Los indigenismos del Diario son trece.
c a p í t u l o 5 | 165 Panorama de estudios actuales del español en América puertorriqueño. Lo mismo es válido para Cuba y República Dominicana: «los universos con mayor número de unidades son los relativos a plantas y animales. [...] el 100% reconoció, naturalmente, los indigenismos genera les en español y los generales en la Isla (guayaba, yautía). [...] Son escasos los instrumentos de labranza nombrados con indigenismos, así como casi inexistentes los nombres autóctonos de comidas y creencias» (Vaquero, 1991, p. 26).
Forman parte del léxico activo de la fauna indigenismos para deno minar aves como el guaraguao, voz caribe para referirse al ‘gavilán’, y el múcaro, voz taína registrada en Puerto Rico para referirse a una especie de lechuza. Entre los insectos, la voz arahuaca antillana comején está muy extendida por América para referirse a la ‘termita’. Mientras que maje apa rece registrada solo en Puerto Rico para referirse a lo que en otros lugares se denomina jején, voz también de origen arahuaco para denominar a este pequeño insecto de picadura irritante que abunda en las playas del mar en las Antillas y en otras regiones. No debe confundirse el maje (jején) con el mime, voz usada en República Dominicana y Puerto Rico para referirse a una especie de mosca muy pequeña que suele andar en enjambres, espe cialmente alrededor de frutas o alimentos en estado de descomposición. Se destaca la voz cucubano porque figura, según Tomás Navarro Tomás (1999), «entre los vocablos indígenas que se señalan como peculi ares de Puerto Rico» (p. 181), en lugar de la voz caribe cocuyo o cucuyo, para referirse al insecto endémico de Puerto Rico, pyrophorus luminosus, que se asocia con la luciérnaga por su luminiscencia. El insigne compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso la inmortalizó en la canción Cucubano: «Cucubano cucubano, / soy estrella de la noche / en la montaña como en el llano». Desafortunadamente, la presencia del cucubano ha disminuido dramáticamente en las últimas décadas7 y se anticipa que con ello la voz cucubano como parte de la nómina activa de los hablantes más jóvenes. La voz güimo para referirse al mamífero roedor, generalmente co nocido como conejillo de Indias, lleva marca exclusiva de Puerto Rico en el
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En años recientes se ha alertado sobre el riesgo de extinción de este insecto (CienciaPR, 2006).
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 166 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos DAMER (ASALE, 2010, s. v. güimo), sinónimo de apereá, del guaraní, o corí en otras zonas de Hispanoamérica. Según el mismo diccionario (s. v. juey), Puerto Rico comparte con República Dominicana la denominación para el crustáceo juey para referirse al ‘cangrejo de tierra’ (en el caso de Puerto Rico a cualquier tipo de cangrejo); asimismo comparte con otras zonas ca ribeñas los términos para los anfibios hicotea (jicotea) y carey, todas voces taínas para referirse a variedades de tortugas; la primera, ‘tortuga de agua dulce’, en el caso de las Antillas, y la última, ‘tortuga de mar’. Se mantienen vivos en el campo semántico de la flora indigenismos antillanos para designar un sinnúmero de árboles: ausubo, caimito, caoba, capá, cupey, guayacán, tabonuco (aparentemente de uso solo en Puerto Rico) y yagrumo, denominación general en Puerto Rico para lo que en la mayoría de Hispanoamérica se conoce como guarumo. No puede faltar la referencia a la maga por ser el árbol nacional de Puerto Rico y por la curiosa historia detrás de su nombre científico, Montezuma speciosissima. Hernández Aquino cita de la Memoria de Melgarejo8 la descripción del árbol de maga:
«En esta isla de San Juan hay muchos árboles silvestres, entre los cuales hay uno que se dice maga, nombre de yndio, sin fruta alguna, hazen del mismo, sillas, camas, escritorios y otras obras de carpintería, porque es de buen color, que tira a negro, incorruptible, es muy bueno de labrar, hecha flor grande, como rosa colorado». Memoria de Melgarejo BHPR, vol. I, págs. 75-91. (Hernández Aquino, 1976, s. v. maga) Además, presenta la posible etimología de la voz maga para denominar este árbol autóctono de Puerto Rico:
Los botánicos Wadsworth y Marrero, quienes proponen este árbol como candidato para árbol nacional de Puerto Rico, aseguran que los botáni cos españoles lo confundieron originalmente con colecciones arbóreas
8
Con la Memoria de Melgarejo se inicia la historiografía puertorriqueña. Dicho manuscrito es una de las fuentes más completas histórico-geográficas sobre la vida en Puerto Rico en el siglo xvi.
c a p í t u l o 5 | 167 Panorama de estudios actuales del español en América de México, dándoles ese país como lugar de origen, lo que explica que se honre al emperador Montezuma de los aztecas con su nombre científico». Puerto Rico comparte con otras regiones los términos de origen taíno para denominar tubérculos, o lo que en las Antillas se agrupa bajo la categoría denominada viandas: batata (en algunos países denominado también camote o boniato, voz caribe), yautía (voz compartida con República Dominicana), yuca (mandioca del guaraní en el Cono Sur; guacamote, voz nahua utilizada en México).
A este grupo de viandas pertenecen también la malanga y el ñame, ambas voces de etimología africana. Lo que nos lleva a abordar el tema de los africanismos léxicos. La presencia africana, debida a la nefasta prácti ca de la esclavitud que inicia en el siglo xvi hasta su abolición, que en el caso de Puerto Rico fue en 1873, también ha dejado su huella en la lengua del país, aunque en menor grado en comparación con las voces de base in dígena que penetraron la variedad puertorriqueña en esas primeras etapas de colonización. A pesar de que se ha documentado un alto índice de mortandad léxica entre las voces africanas en Puerto Rico (López Morales, 1988; Ceruti, 2011), permanecen con cierta vitalidad algunas voces, espe cialmente en el campo de la gastronomía, la vida espiritual, la música y el baile. Como bien señala Lipski (1994), «penetraron con mayor facilidad en el habla popular y siguiendo la movilidad social ascendente típica de las unidades vernáculas, a la larga llegaron a figurar en el habla de las clases superiores» (p. 142).
En la música, se utilizan africanismos para denominar los instru mentos de percusión como la conga, el bongó y la marimba. Resulta inte resante que en Cuba se denomina conga a lo que en Puerto Rico se deno mina bongó y viceversa. Son varios los géneros musicales y bailes que se relacionan con raíces africanas: samba, del portugués brasileño y de ori gen bantú; bachata, afroantillanismo; rumba, mambo, afrocubanismos. El origen africano certero de muchas de las voces queda por corroborar. En Puerto Rico y en otras zonas antillanas, es común utilizar algu nas de estas voces con el sentido de ‘baile’, ‘fiesta’, ‘jolgorio’ o ‘diversión
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 168 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos bulliciosa’: bachata, bembé, cumbancha, pachanga, rumba; otras han caído en franco desuso como yubá, candombe (o candomblé) o batuque. Una variante de esta última ha renacido en nuestro léxico activo con la popularización de la batucada, género musical afrobrasileño. ¿Quién en Puerto Rico no pudiera decir que se formó un bembé para referirse a una fiesta improvisada, aunque desconozcan que originalmente se refería al toque de los tambores para iniciar una ceremonia religiosa? Muchos de los términos que aquí se presentan como pertenecientes al campo léxi co de la música y del baile provienen de rituales religiosos y, por ende, se originan en el ámbito de la vida espiritual. Además de bembé, es el caso de bomba, bongó, marimba, candungué, mambo, samba, milonga, entre otros africanismos.
La referencia a este campo léxico estaría incompleta sin la mención del emblemático baquiné, fiesta en honor a un niño muerto, conocido en otros países como el velatorio de angelitos. Francisco Oller, primer pintor impresionista puertorriqueño e hispánico, lo inmortalizó en su obra cum bre El velorio.
Forman parte de la nómina activa voces africanas para referirse a lugares lejanos o indeterminados como jurutungo (o jurutungo viejo), muy propio de la variedad puertorriqueña; las quimbambas o quimbámbaras, metonimia por la distante localidad de Angola en África, inmortalizada en la poesía Majestad negra de nuestro poeta mayor, Luis Palés Matos (1978): Por la encendida calle antillana Va Tenbandumba de la Quimbamba
– Rumba, macumba, candombe, bámbula –
Entre dos filas de negras caras.
Ante ella un congo –gongo y maraca– Ritma una conga bomba que bomba Perviven muchos de los africanismos en la poesía de Palés Matos, quien «encuentra en las raíces africanas y sobre todo en la adaptación del afri cano al Caribe antillano, la clave para comprender la formación del pueblo
c a p í t u l o 5 | 169 Panorama de estudios actuales del español en América de Puerto Rico en la mezcla de blancos y negros» (Castro de Moux, 1999,
p. 3). Así se ilustra en el poema Ten con ten de Luis Palés Matos:
Y así estás, mi verde Antilla, en un sí es que no es de raza, en ten con ten de abolengo Que te hace tan antillana . . .
Al ritmo de los tambores tu lindo ten con ten bailas, una mitad española y otra mitad africana.
No todos los ritmos y sones que asociamos con la herencia africana se denominan con voces de etimología africana ni necesariamente se identi fican exclusivamente con Puerto Rico o las Antillas. Tómese como ejemplo la guaracha, término indígena que proviene de guaraca o araguaca, que también se conoce en diversos países de América Central y el Caribe. O la bomba9 y la plena puertorriqueña.10 Con estas voces se denominan cantos y bailes populares de ritmo afroantillanos que forman parte de la tradición oral puertorriqueña y han constituido importantes herramientas de co municación, resistencia y fuerza espiritual, en ese sentido contribuyen a preservar la memoria cultural.
La mención a la herencia africana estaría incompleta si no hacemos referencia a los africanismos con la emblemática ñ que forma parte de nuestro léxico activo, pero que ninguno de ellos parece ser exclusivo de la variedad del español de Puerto Rico: ñoco, ñeñeñé, ñoño (estas dos últimas con el sentido de consentido o mimado); y eñangotao (ñangotao) que com partimos con República Dominicana para referirse a ponerse en cuclillas.
9
La bomba surgió con el comercio de esclavos a partir del siglo xvi. El término bomba se utiliza tanto para denominar el tambor como los cantos y bailes.
10
La plena es una composición de compás binario y texto noticioso que se originó a finales del siglo xix en Ponce, al sur de Puerto Rico, en comunidades afrodescendientes.
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 170 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos Los africanismos monga y chango parecen ser exclusivos de Puerto Rico. El primero lo recoge el DLE para referirse a un catarro fuerte, una gripe (ASALE, 2014, s. v. monga). Mientras que el DAMER documenta el sustan tivo mongo/monga con marca exclusiva de Puerto Rico para referirse a ‘persona, débil, sin fuerzas, con flojera’; también a ‘persona, blandengue, fofa’; a ‘cosa blanda’; y referido a un chiste, que no causa gracia (‘chiste mongo’) (ASALE, 2010, s. v. mongo). En Puerto Rico se usa con todos estos significados. De monga se derivan monguera, (d)esmonguillado, (d)esmon guillamiento, desmonguillarse para referirse a alguna flojera. Sin embargo, el DAMER registra monguera como indigenismo (ASALE, 2010, s. v. mon guera), por lo que queda por corroborar su etimología. A partir de la segunda mitad del siglo xviii y a lo largo del siglo xix, la actividad mercantil y comercial y los movimientos migratorios, atrajeron al territorio insular puertorriqueño la presencia de catalanes, mallorqui nes, gallegos, franceses y corsos, además de hablantes de inglés de origen británico, irlandés, jamaiquino y, por supuesto, norteamericano (Álvarez Nazario, 1991). También llegaron extremeños, asturianos, leoneses e in migrantes del norte cantábrico, vascos y navarros.11 Aunque su huella lingüística queda primordialmente en la onomástica relativa a nombres familiares, su presencia se hace sentir en voces que se perciben como muy propias del español de Puerto Rico; por ejemplo, del catalán, queda el tér mino nene/nena para referirse al niño/a, chico/a, chiquillo/a, que diferen cia a Puerto Rico de las otras regiones hispanohablantes antillanas. Alba (2016) alude a diversas referencias al niño como elemento di ferenciador entre las variedades antillanas: «nene para Puerto Rico y chico para Cuba». Lo ejemplifica con la anécdota de una dominicana que intenta hablar con el vocabulario y la entonación propios de Puerto Rico cuando señala que nena es «un vocativo que en las Antillas se considera típica mente puertorriqueño, describiéndose a sí misma como boricua, es decir puertorriqueña» (Alba, 2016, p. 134).
11
Para estudios pormenorizados sobre los patrones de inmigración y contribución de los diversos grupos peninsulares, ver las investigaciones de Estela Cifre de Loubriel (1964, 1975).
c a p í t u l o 5 | 171 Panorama de estudios actuales del español en América De etimología catalana también es el término pantalla, que ha pasado al español general con diversos sentidos, pero aparentemente solamente en Puerto Rico se usa para denominar a los ‘aretes’ o ‘pendientes’ (ASALE, 2014, s. v. pantalla). Se ha hecho referencia a este uso particular en Puerto Rico porque podría tratarse de una innovación semántica, de una transfer encia semántica o de una derivación, ya que «pampol en catalán se refiere metafóricamente también al lóbulo de la oreja» (Diccionario etimológico de Chile, 2025). Su etimología queda por investigarse a fondo. Desde la época colonial española hasta la época colonial estadouni dense actual, que inicia a partir de la invasión estadounidense en 1898,12 en el territorio insular se ha vinculado el español, la lengua patria, con la puertorriqueñidad. Su defensa hizo al pueblo de Puerto Rico merecedor del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 1991, por haber declarado el español único idioma oficial del país. Dicha decisión fue derogada ape nas dos años más tarde cuando se revierte a la cooficialidad del español y el inglés vigente desde 1902,13 que prevalece hasta el día de hoy. Sin entrar en detalles en cuanto a la política lingüística gubernamental y la política lingüística educativa zigzagueante de la última centuria,14 se puede ase verar que Puerto Rico sigue siendo un país predominantemente hispano hablante donde el bilingüismo no es la norma (tampoco lo fue en la época colonial española). El contacto con el inglés se ha intensificado a partir del siglo xx, tanto por la relación territorial con EE. UU. como por el incremen to del inglés como lengua universal. Tan recientemente como en 2023 he iniciado un proyecto de investigación, Estado actual de la lengua en Puerto Rico, cuyos hallazgos preliminares reporté en el IX Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cádiz (España). En colaboración con
12
Con la firma del Tratado de París que puso fin a la guerra entre España, Cuba y Estados Unidos, en la que España cede a Estados Unidos la isla de Puerto Rico, la isla de Guam y las Islas Filipinas. Ese mismo año se firma la Orden General Núm. 192 que oficializa el inglés como idioma oficial del Gobierno de Puerto Rico.
13
Ley Orgánica de 1900, conocida como la Ley Foraker, fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos para organizar el gobierno civil de Puerto Rico. Dos años más tarde, el 21 de febrero de 1902, se introdujo la Ley de Lenguas Oficiales para exigir el uso tanto del inglés como del español como idiomas oficiales del gobierno en Puerto Rico.
14
Para un breve recuento ver Castro Ferrer (2001).
m a r í a i n é s c a s t r o f e r r e r | 172 La lengua en Puerto Rico: algunos rasgos fonéticos y léxicos las doctoras Brenda Corchado y Anna Kaganiec estamos elaborando las encuestas que nos permitirán profundizar en la valoración de la relación del español y el inglés en Puerto Rico y documentar las tendencias actua les en las relaciones identitarias entre lengua y puertorriqueñidad entre hablantes puertorriqueños, tanto en la Isla como en la diáspora. El español es indudablemente la lengua de uso general en Puerto Rico y está muy vivo, al igual que toda variedad tiene rasgos que la diferen cian de otras variedades. En este breve acercamiento hemos intentado dar una muestra de algunos rasgos fonéticos y particularidades léxicas que nos identifican, nos unen y diferencian, especialmente en lo relacionado con otras variedades antillanas.
c a p í t u l o 5 | 173 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Academia Dominicana de la Lengua. (2013). Diccionario del español dominicano. Academia Dominicana de la Lengua. Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (ACAPLE). (2020). Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico. https://tesoro.pr/ Alba, O. (2016). Precisiones sobre la iden tidad dialectal de las islas hispánicas del Caribe. Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española,
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II.
Estudios acerca de fonología y fonética
| 176 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 176 C A P Í T U L O Pasear o pasiar.
Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA- Medellín
6
María Claudia González-Rátiva Universidad de Antioquia mclaudia.gonzalez@udea.edu.co
c a p í t u l o 6 | 177 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción 1
Las relaciones entre la acentuación y la variación vocálica o de timbre vocálico han sido constantes en la historia de la lengua española, inclu so desde tiempos del latín tardío (Lapesa, 1981, pp. 76-77). El fenómeno de concurrencia vocálica entre dos vocales abiertas de timbre distinto encuentra en el cambio acentual del paso a las lenguas romances la opor tunidad de alterar la separación silábica y permitir la sinéresis2 o prodip tongación, vinea > vinia. Cuando las consecuencias de estas alteraciones no siguieron su curso como generadoras de las consonantes palatales, se registran ya en el español antiguo y moderno indecisiones de la fonética vulgar que aparecen esporádicamente en la literatura de acuerdo con «las exigencias del gusto lingüístico de las épocas» como en el siglo xv (Lapesa, 1981, p. 466). Aunque está por revisar la documentación que dé cuenta del fenómeno a lo largo de las centurias posteriores, se hace relevante aún in dagar por la presencia de este fenómeno en la situación actual sincrónica del español hablado. De esta manera, se podría ir limitando la brecha evo lutiva del fenómeno de sinéresis o prodiptongación de /ea/ en la lengua. La diversidad de dialectos hispanohablantes da cuenta de dife rentes pronunciaciones de las concurrencias heterosilábicas de vocales abiertas tanto en la extensión geográfica como en la dimensión social; asimismo, parecen existir diversas reacciones ante dichas pronunciacio nes, especialmente hacia las sineréticas. Caso específico lo representan
1
Esta investigación hace parte del proyecto Descripción de fenómenos lingüísticos a partir del Corpus PRESEEA-Medellín, registrado en el SIIU (Sistema de Información para la Investigación Universitaria), bajo el código 2023-64730, de la Universidad de Antioquia (Colombia).
Agradezco la colaboración de las estudiantes del pregrado Filología Hispánica, Rebeca Rendón Cada vid, Darly Cristina Gómez Vergara y Ana Isabel Torres López y a los Lingüistas Thomas Leslie y Víctor Vallejo, por sus aportes continuos a esta investigación.
2
La sinéresis, metaplasmo o barbarismo de cantidad en la retórica latina (González-Rátiva, 2015) se ob serva en el habla como una tendencia de la concurrencia bivocálica heterosilábica. Se adscribe este es tudio a la observación realizada por Torre (2013), según la cual debe desligarse del prejuicio lingüístico y dejar de verse como un artificio de la pronunciación de los hablantes. La sinéresis, entonces, es un hecho de variación perceptual y productiva del habla.
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 178 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín las terminaciones de los verbos en -ear; pasiar, por ejemplo, que consti tuye paradigma y prototipo de este fenómeno: pasiamos, pasiando, etc., hasta pasié, que entra en el terreno de la disimilación. La pronunciación sinerética aparece también en otras categorías léxicas: realmente, peatón, creatura, rectilínea, etc. De igual forma, la sinéresis está presente en en cuentros fonotácticos, especialmente entre la preposición de y su comple mento, como en de ahora, de aquí, de ahuyama, etc., y las formas con se: se animó, se alistó, etc. Estas brevísimas consideraciones dan cuenta de un fenómeno de variación de la lengua española susceptible de análisis lin güístico. Tal como lo advierte Tomás Navarro Tomás (1918) en su Manual de pronunciación española:
Nuestra pronunciación tiende, preferentemente, a convertir, siempre que es posible, todo conjunto de vocales en un grupo monosilábico; pero diversas circunstancias históricas, analógicas o eruditas suelen oponer se en muchos casos a dicha tendencia, dando lugar a vacilaciones que a veces hacen posible en una misma palabra una doble forma de pronun ciación. (p. 116) Presenta este autor como restricciones a la variación, el acento, el estilo y el contexto intra o interlexemático. Como en muchos otros casos de variación, Navarro Tomás pone de modelo de corrección el habla de las personas ‘ilustradas’.
En relación con formas como alínia, delínia, Neira Martínez (1973,
p. 145) los asume como vulgarismos de una avanzada sinéresis de uso
generalizado en el español y como una tendencia antihiática. Agrega que dicha utilización no se presenta cuando la reducción silábica afecta el sen tido; es decir, por ejemplo, cuando al pronunciar línea y línia no se altera el significado. Sin embargo, en «no tengo un rial» y «es una casa real», la pronunciación del sustantivo no puede ocupar la del adjetivo; se trata de sentidos diferentes. En su estudio sobre los verbos en -iar y -ear, este au tor explica las correspondencias acentuales y el seguimiento que hacen los hablantes de las formas fuertes y débiles en relación con las vocales
c a p í t u l o 6 | 179 Panorama de estudios actuales del español en América temáticas (lexemáticas) i y e. El investigador ilustra las confusiones entre las variantes fónicas de estos verbos y aduce la perduración de hiato en las formas débiles, paséo, paséa, a una antigua distinción /ear/ /iar/ (Neira Martínez, 1976, p. 179). Según este autor, al reaparecer la /e/ en las for mas fuertes de los verbos, lo que se presenta es una neutralización de la abertura vocálica /e.i/, que puede representarse mediante el archifonema /E/ y cuyas realizaciones van desde ea hasta ja sin una estabilización de la forma diptongal (pp. 181-182). No obstante, hay comunidades que han desarrollado y mantienen sistemas supuestamente no concordantes para las realizaciones de estos verbos. En hablas americanas, Neira Martínez (1976) considera que «se ha llegado a cambios en la base misma del sistema verbal» (p. 192).
De los materiales recogidos para el Atlas Lingüístico-Etnográfico del Español de Colombia (ALEC), Flórez (1978, p. 204) extrae algunos datos que estima geográfica y diastráticamente alejados del español normativo, en tre ellos, la pronunciación de ia para el grupo ea, en voces como empliaos, golpiá no más, idiales, quiago, por citar algunos casos. En el español de la región antioqueña, en Colombia, es común es cuchar simultáneamente una amplia gama de pronunciaciones del grupo /ea/ que van desde una /e/ silábica anterior media cerrada hasta una [j] semiconsonante que convierte al grupo vocálico en un diptongo, pasan do por la etapa sinerética de una [e] no silábica, anterior, muy cerrada. Algunas observaciones dan cuenta de voces como negocear, copear y vacear, que podrían analizarse como hipercorrecciones percibidas en el habla coloquial.3
3
Sobre la percepción de vacear por vaciar, como hipercorrección (Hildebrandt, 2022) es importante destacar que, en Antioquia, el significado de «desocupar el contenido» puede oírse con las dos pro nunciaciones, o su encuentro sinerético; son dos variantes que provienen del mismo verbo, vaciar. Sin embargo, en el Diccionario de colombianismos (Instituto Caro y Cuervo, 2018, p. 459) aparece vaciar con la acepción, en primer lugar, de «regañar severamente a alguien». Se oye comúnmente en Colombia «no me vacee más» como sinónimo de «no me regañe más», pero no se escucharía con el mismo significado «no me vacíe más», lo que se entendería, de darse el caso, como «no me desocupe más». Sería de gran interés sociolingüístico indagar por esta separación semántica a partir de la diferencia fonética vocálica ocasionada por la hipercorrección, como en los verbos vacear y copear. Además, vaciar y vacear, en este caso, se podrían entender como dos unidades léxicas diferentes, a pesar de su origen común.
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 180 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín ¿Hay, entonces, una conciencia lingüística sobre el fenómeno de la pronunciación de /ea/? ¿o es solo un hecho fortuito? A partir de esta pregunta se desprenden algunas otras inquietudes que se resuelven me diante una investigación de carácter mixto y con enfoque sociolingüístico desde la fonética perceptiva.
1. ¿Hay
variación perceptual del fenómeno /ea/ en el PRESEEA-Medellín?
2. ¿Se pueden agrupar estadísticamente las diferentes percepciones
encontradas en el habla de Medellín?
Las respuestas a estos interrogantes empiezan con el estudio que aquí se presenta sobre la percepción del fenómeno de la combinación /ea/ intraléxico con base en datos del PRESEEA-Medellín.
2. Antecedentes
Varios autores se han encargado del estudio de las concurrencias vocá licas, especialmente Aguilar (2006) y Díaz-Campos y Scrivner (2012), en el ámbito dialectal y sociolingüístico. Para el caso que nos ocupa, Souza (2010) recoge aquellas investigaciones, entre otras, y realiza un estudio experimental específico a la combinación /ea/ intraléxica, por lo que se toma como antecedente integral de esta propuesta.
En su estudio sobre la solución hiática en español, Souza (2010) menciona y reseña a los autores que han estudiado el fenómeno de la concurrencia vocálica hiática y sus realizaciones como diptongo, elisión vocálica y mantenimiento hiático. Los trabajos anteriores a Souza refieren los factores que pueden predecir las posibilidades de solución: contexto vocálico, acento, familiaridad, intencionalidad, nivel socioeconómico y, como ampliamente aceptados y siempre presentes, los factores de la ve locidad del habla y el habla cuidada, estos dos últimos interrelacionados. El objetivo que plantea el autor es determinar en qué medida la frecuencia léxica influencia la solución hiática. Como datos de gran importancia,
c a p í t u l o 6 | 181 Panorama de estudios actuales del español en América Souza refiere el trabajo de Díaz-Campos y Brondell (2006), en el cual las palabras con la secuencia /ea/ tuvieron mayor probabilidad de realizarse como diptongo que combinaciones vocálicas menos frecuentes. Las inves tigaciones que incluyen la frecuencia ponen a prueba las hipótesis de que el uso del lenguaje afecta al lenguaje mismo y a su mecanismo cognitivo. En primer lugar, se investiga si existe una conciencia perceptual sobre el fenómeno hiato-diptongo en la secuencia bivocálica en el corpus seleccionado. Los resultados de esta prueba perceptiva nos permitirán acercarnos a la revisión de las formas encontradas y posteriormente su relación con la frecuencia léxica. La segunda contribución pretendida en este trabajo apunta a la teoría del procesamiento léxico basado en el uso, en cuanto se hipotetiza sobre si la frecuencia afecta a las formas de habla, entonces sería razonable hipotetizar que la frecuencia de la experiencia del hablante con formas particulares puede jugar un papel adicional en la modulación de la resolución hiática, junto al efecto de la velocidad y el habla cuidada. De esta manera, palabras de mayor frecuencia presentarán soluciones hiáticas diferentes a aquellas palabras de baja frecuencia. De acuerdo con Souza, los principales inconvenientes presentados por las investigaciones anteriores son: estudios entre palabras y no den tro de la palabra; análisis de «oído» o sin mediciones de las transiciones formánticas en contraste hiato-diptongo; y datos introspectivos o de grabaciones personales o naturales, lo que no hace posible controlar las elicitaciones que permitan estudiar el fenómeno. El autor pone a prueba la relación resolución hiática-habla cuidada en situación controlada y a través de medidas espectrales para observar el efecto de la frecuencia en el fenómeno de la concurrencia vocálica /ae/ intraléxica. Sobre los estudios anteriores menciona los resultados esperados y sus factores: tendencia a la semiconsonantización de /e/ ante vocal simi lar, /a/, formando diptongo; muy probable en personas de poca educación y clases populares; el mantenimiento del hiato para evitar ambigüedad, crear ≠ criar; el acento de énfasis como inhibidor del diptongo. En relación con el factor frecuencia, Souza corroboró la probabi lidad de la reducción en ítems de alta frecuencia y con ello su probable
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 182 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín almacenamiento como formas reducidas de más fácil acceso. Concluyó también que la frecuencia es predictora de hiatos excepcionales y opera como modelo de almacenamiento léxico para que el hablante/oyente pre diga lingüísticamente formas de habla.
En el trabajo aquí presentado, se inicia con la percepción del fenó meno /ea/. Para ello, se seleccionan entrevistas del PRESEEA-Medellín y las pronunciaciones de la secuencia bivocálica /ea/ con el fin de estudiar los ca sos de hiato, prodiptongación y diptongación. Como punto central, se rea liza la percepción de 3 auditores dialectalmente diferenciados, su relación con la frecuencia léxica y la distribución en el espectro social del corpus.
3. Brevísimas consideraciones teóricas sobre
la variación y la percepción dialectal Como se desprende de la revisión, los trabajos sobre las pronunciaciones de las concurrencias hiáticas o diptongales se han estudiado, principal mente, desde la variación y la producción de los hablantes. Desde el punto de vista del nivel lingüístico, se asume la variación fonológica como una alternancia arbitraria de equivalencias de cuya distribución y contexto dan cuenta los estudios variacionistas de producción y de percepción. En ese sentido, asumiendo la propuesta de Caravedo (2014), la va riación lingüística, así como la invariación, son resultado de la percepción de los usuarios, a quienes nos debemos acercar y preguntarles sobre la recepción del fenómeno estudiado y así mejorar la comprensión. La per cepción hace parte de la conciencia lingüística y, por tanto, de la cognición humana. La triada percepción, producción y actitudes constituye en los estudios sociolingüísticos una necesidad para quienes trabajan el fenóme no del uso de las formas del lenguaje. Por ello, aquí se abordará la base de la cognición de los hablantes nativos de la comunidad estudiada. Se parte de un enfoque cognitivo dialectal, en el que la percepción del hecho lingüístico es la base para seguir indagando en los fenómenos de cambio lingüístico. Y de otra parte,
c a p í t u l o 6 | 183 Panorama de estudios actuales del español en América la percepción del lingüista, en la que no deja de actuar su propia expe riencia como hablante de una modalidad específica de la lengua, con sus preferencias y evaluaciones, debe ser también considerada objeto de exa men, en la medida en que influye de modo a veces decisivo en la fijación de ciertos cánones considerados prestigiosos y en la discriminación negativa de otros al tratar de justificarlos y razonarlos en el marco de una teoría, de un modelo descriptivo o de un sistema conceptual, y de transmitirlos a la comunidad. (Caravedo, 2014, p. 130).
4. Metodología
Mapa 1. Ubicación de Antioquia (derecha, abajo), Valle de Aburrá (derecha, arriba) y los 10 municipios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Bello, Medellín y La Estrella, entre ellos) Fuente: Wikipedia (2022).
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 184 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín La ciudad de Medellín, centro urbano colombiano, se considera la se gunda municipalidad del país. Medellín es la capital del departamento de Antioquia (en el recuadro a la derecha, abajo; sector ennegrecido en el Mapa 1) y hace parte de 10 municipios del Área Metropolitana del Valle de Aburra. El municipio de Bello, en el sector Norte, y el municipio de La Estrella, en el sector sur, son anexos a la capital y se muestran también en el Mapa 1. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en su última información censal (2018), el departamen to de Antioquia cuenta con 5 974 788 habitantes; el Área Metropolitana del Valle de Aburra —que incluye a Medellín, su capital— tiene 3 725 682 habitantes; y Medellín alcanza los 2 376 377 habitantes. Administrativamente, Medellín está dividida en 16 comunas (véase el Mapa 2). Alrededor de varios íconos y símbolos culturales, la población medellinense ha construido una identidad paisa de reconocimiento na cional. Por ello, se considera aquí a la población de Medellín como una comunidad de habla cuya variedad presenta características y fenómenos lingüísticos de interés explicativo como aporte a los estudios lingüísticos sobre la variación y el cambio en español.
Bajo la metodología del PRESEEA (Moreno Fernández, 2021), se establecieron las pautas y directrices con las cuales se adelantó y se desa rrolla el Corpus PRESEEA-Medellín (González-Rátiva, 2008). Esta base de datos consta de 119 entrevistas semidirigidas, de alrededor de 45 minutos de grabación, sobre temáticas específicas a la ciudad y a experiencias per sonales de los informantes.4 La construcción de dicha muestra representativa y cualitativamen te estratificada (Andrade Rodríguez, González-Rátiva y Jaramillo Yepes, 2008; González-Rátiva y Grajales Alzate, 2011) se ha sistematizado y etiquetado con fines académicos y lingüísticos y sirve de base para rea lizar investigaciones como la que aquí se propone. Los colaboradores del PRESEEA-Medellín están distribuidos geográficamente en la ciudad, tal como se registra en el Mapa 2.
4
El acceso a los audios y a las transliteraciones de las entrevistas del PRESEEA-Medellín se hace median te solicitud al Grupo de Estudios Sociolingüísticos, al correo grupoges.fcf@udea.edu.co.
c a p í t u l o 6 | 185 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 2. Medellín y la ubicación de las 16 comunas. Los puntos blancos representan la ubicación de los informantes del PRESEEA-Medellín Fuente: Andrade et al. (2008, p. 546).
A partir del material robusto del PRESEEA-Medellín, se seleccionaron 37 informantes, distribuidos como se observa en la Tabla 1, preestratificados y posestratificados en las variables edad, sexo, nivel educativo y clase so cial (Andrade et al., 2008; González-Rátiva y Grajales Alzate, 2011).
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 186 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín Tabla 1. Distribución de los colaboradores del PRESEEA-Medellín5 Fuente: Elaboración propia.
En cada transliteración de las entrevistas semidirigidas seleccionadas se identificaron y codificaron las concurrencias bivocálicas /ea/ al interior de palabra. Ante cada caso encontrado en la entrevista semidirigida, el vocablo y el contexto fueron llevados a una plantilla del programa Excel. Se encontraron casos en el corpus como: o sea, vean, realmente, ideal, pa sear. En un primer acercamiento a las 37 muestras del PRESEEA-Medellín, se obtuvieron 1601 casos de 3529 apariciones de /ea/. En este listado de palabras con concurrencia /ea/, casi la mitad de ocurrencias aparecieron en la muestra de los participantes seleccionados, 45% en 37 participantes. De acuerdo con el acento prosódico, la secuencia vocálica /ea/ pue de aparecer en el léxico de 3 maneras diferentes: /éa/, en casos como vea / béa/, sea /séa/; /ea/, en casos como realidad /realidád/, con las dos vocales átonas; y como /eá/, p. ej. rumbear /rumbeár/. Una observación inicial al listado de secuencias indica que el acento prosódico en la primera vocal de la secuencia /éa/ influye categóricamente en la producción y percep ción silábica de la vocal media: el hablante realiza dos sílabas, un hiato; el receptor percibe dos sílabas, un hiato. Para este trabajo no se tuvieron en cuenta estas secuencias con acento en la vocal media /éa/; se estudiarán entonces las secuencias /ea/ intraléxicas con /e/ átona, como las que se exponen a continuación.
5
La codificación se realiza a partir de los parámetros del PRESEEA. Así, por ejemplo, la informante PRE SEEA MEDE M32_1 es una colaboradora del Corpus de Medellín, mujer de tercera generación, nivel educativo medio, audio 1 y de clase social popular.
c a p í t u l o 6 | 187 Panorama de estudios actuales del español en América En relación con la aparición de la secuencia vocálica en el corpus textual, se realizó un rastreo terminológico para la frecuencia léxica6 de las 37 transliteraciones. Se estableció de esta manera que los tipos y el nú mero de ocurrencias intraléxicas de /ea/ o /eá/ más relevantes son las que se exponen en la Tabla 2. Se marcan allí solamente los tipos, ya que en el habla aparecen estos lemas con funciones diferentes: verbos, nombres o adjetivos, como crear, creado y creación. Casos especiales con frecuencias muy bajas o hápax los constituyen términos como aporrear, asear, cum pleaños, lolear, parrandear, rumbear, tanquear, trapear y ventear. Lemas y número de formas en 37 transliteraciones del PRESEEA-Medellín Tipo N Tipo N Tipo N realidad
33
área
24
ideal
9
teatro
31
emplear
18
línea
9
realmente
27
crear
17
leal
8
recrear
24
peatón
12
reacción
7
pasear
24
planeación
10
parqueadero
7
Tabla 2. Frecuencia léxica relevante de /ea/ intraléxica. Fuente: Elaboración propia.
De otra parte, cuando las secuencias bivocálicas /ea/-/eá/ se realizan en el dialecto medellinense con vocal media átona seguida de vocal central baja átona o tónica (el acento prosódico recae en la segunda vocal, /eá/), sur ge la alternancia de formas. Por consiguiente, hay contraste en el uso de secuencias vocálicas hiáticas y diptongales; es decir, hay variación entre hiato (V.V), biconcurrencia de dos vocales plenas en dos sílabas, o dipton go (VV), biconcurrencia de dos vocales plenas en una sílaba. Ya en el uso productivo y perceptual de las formas canónicas con /a/ átona o tónica se realiza la variación dialectal. El contraste se da entre los fonemas /e/ e
6
Antconc es un programa computarizado de libre uso en la web, muy utilizado en corpus textuales para la determinación de frecuencias, concordancias y otros aspectos de análisis de corpus. Para este caso se utilizó la versión (3.5.8). (Anthony, 2018).
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 188 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín /i/, de donde se generan 6 posibilidades para la combinación. La Tabla 3 sintetiza las variantes del fenómeno /ea/ en el estudio presente. Las formas canónicas, /V.V/ peatón /V.´V/ pasear → Variante Codificación para /e/ [vocal media anterior átona.
vocal baja central átona]
→
[ea] Vocal plena, VM [vocal media anterior átona.
vocal baja central tónica] [eá] Vocal plena, VM [vocal media anterior átona + vocal baja central átona] [ĕa] Vocal prodiptongada, VP [vocal media anterior átona + vocal baja central tónica] [ĕá] Vocalprodiptongada, VP [vocal media anterior átona + vocal baja central átona] [ja] Semivocal, SV [vocal media anterior átona + vocal baja central tónica] [já] Semivocal, SV Tabla 3. Variantes de /e/ en las secuencias bivocálicas /ea/ y /eá/ Fuente: Elaboración propia.
Aquí nos interesa el uso perceptual del primer elemento de la concurren cia bivocálica, la vocal /e/. En este caso, tenemos 3 variantes fonéticas: la vocal plena (VM), la vocal prodiptongada (VP) y la semivocal (SV). Los 37 audios en formato .wav y las transliteraciones en formato .doc de los 37 colaboradores del PRESEEA-Medellín seleccionados, se lle varon al programa de cómputo ELAN (The Language Archive, 2022) para la segmentación de las 392 formas /ea/ en estudio. Una vez escuchadas como variantes, se eliminaron de la base de datos y de la segmentación aquellas elicitaciones que representaban problemas auditivos a la hora de su análisis auditivo: excesivo ruido o solapamiento con el habla del entre vistador. El resultado fue un total de 376 segmentos de audio que conte nían la coocurrencia bivocálica interna /ea/ con /e/ átona. Se estableció en la plataforma ELAN el segmento de cada una de las 376 variantes y se realizaron cuatro cintas, así: la primera para la palabra o término léxico en la que aparece la variable y las 3 siguientes para la selección de la variante percibida en el segmento léxico, entre las 3 opciones alternantes: vocal
c a p í t u l o 6 | 189 Panorama de estudios actuales del español en América media (VM), vocal prodiptongada (VP) o semivocal (SV). Un ejemplo de la utilización del programa ELAN para el término área, en la colaboradora MEDE_M33_3 se puede observar en la Imagen 1.
Imagen 1. Segmentación y selección de variantes en el programa ELAN Fuente: Elaboración propia.
Cada una de las 376 ocurrencias proferidas por los 37 colaboradores del PRESEEA-Medellín fueron percibidas por 3 estudiantes de Filología Hispánica, nativas del Área Metropolitana, de primera generación (edad si milar entre 20 y 30), miembros del grupo base del Laboratorio de Fonética, capacitadas para la atenta segmentación y escucha de los audios; enton ces, se cuenta para este estudio con 3 auditoras distintas, pertenecientes a diferentes municipios:
Auditora 1: Medellín (capital del Departamento).
Auditora 2: Municipio de La Estrella. Zona sur de la ciudad de Medellín. Auditora 3: Municipio de Bello. Zona norte de la ciudad de Medellín.
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 190 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín Se obtuvieron de esta manera 1131 datos que relacionan la profe rencia de hablantes medellinenses con la selección de 3 opciones de percepción del fenómeno /ea/ en 3 municipios del Área Metropolitana de Antioquia. El estudio presente establece hipótesis de trabajo sobre la percepción de las auditoras y sobre la relación entre la percepción y la frecuencia:
H1: Existe una asociación entre las variantes percibidas por las 3 au ditoras nativas sobre las muestras de /ea/ intraléxicas. H0: No existe una asociación entre las variantes percibidas por las 3 auditoras nativas sobre las muestras de /ea/ intraléxicas. A continuación, se presentan los resultados y el análisis de esta prueba de percepción.
5. Análisis de la percepción de /ea/ y /eá/ en
el Corpus PRESEEA-Medellín Los datos aportados por el corpus y las auditoras se llevaron al programa JASP (2023) para realizar pruebas estadísticas y poder responder a alguna de las preguntas realizadas. En primer lugar, se puede observar en el Gráfico 1 la relación entre la selección de las auditoras y los datos percibidos. Gráfico 1. Selección de las auditoras para las 3 variantes de /ea/ Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 6 | 191 Panorama de estudios actuales del español en América Se observa en el Gráfico 1 que hay una tendencia de las 3 auditoras a se leccionar la misma variante para el léxico que contiene el fenómeno; es decir, hay una alta coincidencia en la selección de las variantes. En primer lugar, prima la elección de VM (vocal /e/ átona plena) (entre el 57% y el 58%, ver Tabla 4); es decir, la mayoría de los términos se perciben como [ea], en hiato de /e/ átona; en segundo lugar, SV (semivocal), en diptongo de yod alta y vocal central baja) (del 22% al 27%); y, finalmente, VP (vocal prodiptongada), en sinéresis de vocal [ĕ] no silábica y vocal baja central (del 13% al 20%).
NORTE
MED
SUR
Frecuencia Porcentaje Frecuencia Porcentaje Frecuencia Porcentaje SV
105
27.926
84
22.340
84
22.340
VM
219
58.245
220
58.511
215
57.181
VP
52
13.830
72
19.149
77
20.479
Total
376
100.000
376
100.000
376
100.000
Tabla 4. Distribución de las selecciones de las auditoras (Norte-Med-Sur) por variantes (VM-SV-VP) Fuente: Elaboración propia.
La serie establecida para la percepción de /ea/ en los 376 casos proferidos es VM-SV-VP. Se destaca que la proporción para los 3 casos es cercana; es decir, que las auditoras percibieron casi lo mismo para el corpus escucha do. Para verificar la tendencia a la percepción concordante, se realizaron las pruebas de acuerdo con el interevaluador Kappa de Fleiss y Alpha de Kripendorff. Los resultados (κ = 0.756, IC [0.713, 0.799]; α = 0.756) señalan un nivel de acuerdo excelente; es decir, podemos afirmar que las tenden cias observadas en su calificación son sistemáticamente concordantes.
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 192 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín Gráfico 2. Selección de las auditoras para 2 variantes: primer término no silábico (SV+VP), diptongo; y primer término silábico, (VM), hiato Fuente: Elaboración propia.
Es interesante que se alcance una proporción alta en las opciones monosi lábicas, de primer término no silábico, los segmentos con SV (semivocal) y con VP (vocal prodiptongada) y, al juntarse como no silábicas en su primer término, alcancen una proporción alta, como se observa en el Gráfico 2. Como se puede observar, al juntar las opciones diptongales (SV y VP), la percepción del fenómeno /ea/ con primer término átono aumenta considerablemente, incrementándose la opción diptongal en decremen to de la solución hiática (entre 57% y 58%, ver Tabla 5). En general, esta elevación de la frecuencia indicaría que el corpus seleccionado para /ea/ suele percibirse como hiato, pero con una distancia perceptual no tan am plia de las opciones auditivas diptongales.
NORTE
MEDELLÍN
SUR
/ea/ Frecuencia Porcentaje F
%
F
%
Diptongo
157
41.755
156
41.489
161
42.819
Hiato
219
58.245
220
58.511
215
57.181
Total
376
100.000
376
100.000
376
100.000
Tabla 5. Frecuencia de percepción de /ea/ intraléxico Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 6 | 193 Panorama de estudios actuales del español en América La prueba de asociación de la percepción de las auditoras (variable depen diente) de las secuencias vocálicas (variable independiente) arroja valores estadísticamente significativos para las 3, NORTE (X2(2, N = 376) = 15.838, p < .001, V = .205); MED (X2(2, N = 376) = 17.539, p < .001, V = .216); y SUR (X2(2, N = 376) = 27.418, p < .001, V = .270). Los valores p nos permiten rechazar la hipótesis nula, con lo que aceptamos la hipótesis alternativa de la asociación entre las variables;7 por otro lado, los valores de tamaño de efecto V de Cramer establecen una asociación moderada.8 Por lo tanto, se verifica la hipótesis uno: hay una asociación entre las auditoras y la percepción de la variable /ea/ intraléxica con /e/ átona. El tamaño de efecto permite considerar el incremento de la muestra, tanto de colaboradores a la muestra como de otros contextos para el fenómeno (p. ej. /ea/ interléxica «de ahí que…») y relacionar un estudio con los datos de la producción de cada caso. De todas maneras, se establece que en el habla de Medellín se percibe generalmente el fenómeno /ea/ intraléxico con /e/ átona de manera normativa en un porcentaje alto (58%) pero con un incremento sustancial de la solución antihiática (42%) bastante com partido entre las zonas norte, centro y sur de la ciudad de Medellín. Finalmente, se realizaron pruebas post hoc de residuo estandariza do (Goss-Sampson, 2022), que permiten establecer en cuáles recuentos específicos se hallan resultados significativos.9 Para las 3 auditoras, véase la Tabla 6, solo las opciones de vocal prodiptongada (VP), o sinerética, ge neran valores significativos; es decir, se asocia la elección de VP con las secuencias bivocálicas /ea/-/eá/.
7
El valor p señala la probabilidad de encontrar los mismos resultados dado el supuesto del cumplimien to de la hipótesis nula. Si el valor es igual o menor al punto de corte, se establece que dicha probabili dad es tan baja que permite rechazar la hipótesis nula y aceptar la alternativa.
8
El índice V de Cramer establece la magnitud de la asociación entre las variables a partir de una escala que se establece según los grados de libertad del Chi cuadrado y que abarca irrelevante, pequeño, moderado y grande.
9
El análisis consiste en hallar el puntaje Z de cada casilla, según el producto de la diferencia del valor observado y el valor esperado dividido entre la raíz cuadrada del esperado. El valor de significatividad se establece a partir de la equivalencia entre los puntajes Z, los intervalos de confianza (90%, 95% y 99%) y los valores p (0.05, 0.01, y 0.001).
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 194 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín
VARIABLE INDEPENDIENTE
/ea/ /eá/
VAR. INDEP.
Recuento Recuento esperado Puntaje Z Valor p Recuento Recuento esperado Puntaje Z Valor p
NORTE
SV
40
44,122
-0,621
0,534
65
60,878
0,528
0,597
VM
83
92,027
-0,941
0,346
136
126,3973
0,854
0,393
VP
35
21,851
2,813
0,004*
17
30,149
-2,395
0,016*
MED
SV
30
35,298
-0,892
0,372
54
48,702
0,759
0,447
VM
82
92,447
-1,087
0,277
138
127,553
0,925
0,354
VP
46
30,255
2,862
0,004*
26
41,745
-2,437
0,014
SUR
SV
25
35,298
-1,733
0,083
59
48,702
1,476
0,139
VM
81
90,346
-0,983
0,325
134
124,654
0,837
0.402
VP
52
32,356
3,453
<0.001*
25
44,644
-2,940
0,003* Tabla 6. Tablas de contingencia y pruebas post hoc de residuo estandarizado
* Valor estadísticamente significativo
Fuente: Elaboración propia.
En síntesis, las 3 auditoras muestran una tendencia aproximada a las elec ciones dadas, percibiendo una gran frecuencia de la opción hiática, pero con una muy buena tendencia a las opciones prodiptongadas o sineréticas. Además, entre las selecciones de /ea/ intraléxica con /e/ átona, la elección VP o prodiptongada es altamente significativa; las auditoras perciben y discriminan la sinéresis.
Desde el punto de vista de los factores sociales de los colaboradores del PRESEEA-Medellín y la percepción de /ea/ intraléxica en 3 auditoras del Área Metropolitana, se tiene que la estadística arroja los siguientes datos. No hay relación entre el sexo de los colaboradores y la percepción del fenómeno: NORTE (X2(2, N = 376) = 4.960, p = .084, V = .115); MED (X2(2, N = 376) = 4.196, p = .123, V = .106); y SUR (X2(2, N = 376) = 3.544, p = .170, V = .097). Es decir, sin importar que el habla evaluada o percibida sea de hombre o de mujer, los casos de /ea/ intraléxico se determinan casi de la misma manera en el Área Metropolitana. Así mismo, el nivel educativo de los hablantes no es relevante en su clasificación como realizadores de alguna de las variantes asociadas: NORTE (X2(2, N = 376) = 5.882, p = .208,
c a p í t u l o 6 | 195 Panorama de estudios actuales del español en América V = .088); MED (X2(2, N = 376) = 4.880, p = .300, V = .081); y SUR (X2(2, N = 376) = 5.040, p = .283, V = .082).
Sin embargo, se encuentra estadísticamente que hay una relación significativa entre la generación con Norte (X2(2, N = 376) = 17.154, p = .002, V = .151) y Medellín (X2(2, N = 376) = 11.132, p = .025, V = .122); no así para el Sur (X2(2, N = 376) = 6.801, p = .147, V = .095). Encontramos que, mientras que para la auditora del Sur es irrelevante la edad de los informantes, las auditoras de Medellín y Bello distinguen la edad del hablante de acuerdo con la manera en que perciben los casos de /ea/ intraléxico. Para ambos casos el tamaño de efecto es pequeño, lo cual plantea una tendencia que podría verificarse con un corpus mayor.
Finalmente, Medellín (X2(2, N = 376) = 9.916, p = .042, V = .115) y Sur (X2(2, N = 376) = 9.878, p = .043, V = .115) realizan una distinción de los informantes por la clase social por sus casos de /ea/ intraléxico; según el tamaño de efecto, se trata de una asociación con una magnitud pequeña. No pasa así para Norte (X2(2, N = 376) = 6.148, p = .188, V = .090), quienes no distinguen la clase social de los informantes según usen una de las va riantes del fenómeno /ea/ intraléxico. La Tabla 7 resume la información sociolingüística.
Percepción / / Factores sociales Norte - Bello Centro - Medellín Sur – La Estrella Sexo
-
-
-
Generación * *
-
Nivel educativo
-
-
-
Clase social
-
* * Tabla 7. Relación sociolingüística de la percepción de /ea/ intraléxico
* Valor estadísticamente significativo
Fuente: Elaboración propia.
Estos datos son relevantes en la medida en que pueden apuntar al cambio lingüístico. El hecho de que se perciba que mientras en Medellín y en Bello hay una pronunciación más normativa que para el sur de la ciudad, puede ser un indicio de que se percibe más innovación para la ciudad y para el
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 196 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín sur de la misma. Habrá que relacionar estos procesos perceptivos con los datos de producción. Asimismo, parece haber una conciencia lingüística asociada con la clase social. De hecho, los colaboradores de clase media y media alta están al sur de la ciudad y aquellos de clase popular, al norte de la misma. Queda pendiente la corroboración del entrecruzamiento de estos fenómenos perceptuales con los datos de producción y las actitudes hacia los mismos.
6. Conclusiones
La prueba de percepción aquí realizada, en la cual se explicitan formas dis tintas y subjetivas de entender un mismo fenómeno: la variación intralé xica de las realizaciones con /e/ átona de la concurrencia bivocálica /ea/ y /eá/ en el Corpus PRESEEA-Medellín, puede considerarse una valoración epistemológicamente objetiva sobre una muestra de habla común, en uso, no en palabras aisladas de corpus fijo, sino en entrevistas semidirigidas. 3 auditoras nativas seleccionaron 3 variantes, una hiática, una prodiptonga da o sinerética y una diptongada en una muestra de discurso semiespon táneo de la ciudad. Cada una de ellas pertenece a una comunidad local distinta, común y en contacto con el habla de la ciudad de Medellín. Su percepción es muy afín, convergente y muestra unas características espe cíficas de la variedad de habla medellinense.
En primer lugar, la percepción del fenómeno /ea/ con /e/ átona en habla uso de 37 entrevistas semidirigidas es la serie VM-SV-VP, en sus 376 casos auditados por 3 nativas dialectales y su coincidencia del fenómeno es estadísticamente alta, sistemáticamente concordante. Se puede afirmar, entonces, que en el habla de Medellín se percibe generalmente el fenómeno /ea/ intraléxico con /e/ átona de manera nor mativa en un porcentaje alto (58%) pero con un incremento sustancial de la solución antihiática (42%) bastante compartido (entre las zonas norte, centro y sur de la ciudad de Medellín).
Además, entre las selecciones de /ea/ intraléxica con /e/ átona, la elección VP o prodiptongada es altamente significativa, se percibe
c a p í t u l o 6 | 197 Panorama de estudios actuales del español en América sinerética para las auditoras. La observación auditiva del fenómeno es extendida y quedan asuntos por resolver acerca de la percepción y pro ducción de la pronunciación de esta variedad de habla.
m a r í a c l a u d i a g o n z á l e z - r át i v a | 198 Pasear o pasiar. Percepción de la secuencia vocálica /ea/ en el Corpus PRESEEA-Medellín referencias citadas Aguilar, L. (2006) A propósito de las com binaciones vocálicas. Nueva Revista de Filología Hispánica, LIV, 353-381. Andrade Rodríguez, R.; González-Rátiva, M. C. y Jaramillo Yepes, D. A. (2008). La representatividad poblacional en el estudio sociolingüístico de Medellín. Lenguaje, 36(2). https://revistalenguaje. univalle.edu.co/index.php/lenguaje/ article/view/4875 Anthony, L. (2018). AntConc (Version 3.5.8) [Programa de cómputo]. Waseda University. http://www.laurencean thony.net/software Caravedo, R. (2014) Percepción y variación lingüística. Enfoque sociocognitivo. Iberoamericana / Vervuert.
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| 200 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 200 C A P Í T U L O La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato
7
Hugo Heriberto Morales del Valle Universidad de Guanajuato, Departamento de Letras Hispánicas Correo electrónico: morales.hh@ugto.mx
c a p í t u l o 7 | 201 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Las consonantes róticas exhiben un gran abanico de realizaciones fóni cas en las distintas comunidades de habla hispana (Hualde, 2014; Martín Butragueño, 2014; RAE y ASALE, 2011), cuya aparición ha mostrado estar condicionada tanto por factores lingüísticos como por factores sociales (Martín Butragueño, 2014; Obediente Sosa, 2008; Rissel, 1986 y 1987; Serrano Morales, 2008 y 2015; Silva-Corvalán y Enrique-Arias, 2017). Por otro lado, los factores sociales que inciden en su comportamiento variable no son los mismos ni tienen el mismo peso en las diferentes comunidades de habla. Tal diversidad de factores sociales con jerarquiza ciones desiguales en cada comunidad de habla lleva aparejadas distintas valoraciones y la construcción de distintos estereotipos, tanto de pres tigio como de estigma, en torno a determinadas variantes (Alvord et al., 2005; Martín Butragueño, 2014; Obediente Sosa, 2008; Serrano Morales,
2008 y 2015; Silva-Corvalán y Enrique-Arias, 2017; Rojas, 2012). Así, todo
este entreverado de variación geosociolingüística es razón suficiente para defender la necesidad de estudiar el comportamiento variable de estas consonantes desde una perspectiva variacionista, en tantos puntos de la geografía hispanohablante como sea posible. Aunado a esto, como se verá más adelante, el comportamiento variable de las consonantes róti cas ha exhibido resultados disímiles entre las regiones de México y dentro del propio estado de Guanajuato, por lo que la variabilidad de este par de segmentos tiene el potencial de constituir un buen argumento para la delimitación de zonas dialectales.
Entre las muchas variantes que presentan los dos fonemas róticos de la lengua española, podemos mencionar, además de sus correspondientes realizaciones «normativas» [r] y [ɾ], otras como [ɹ], [ɹː], [ɹˡ], [l], [i̯], [ʑ], [ɕ], [ʑː], [ɕː], [ʀ], [ʁ], [h] o la elisión total, con distintas distribuciones geográficas y sociales, determinadas por distintos contextos fónicos (RAE y ASALE, 2011). No obstante, en esta investigación se analizarán concretamente los
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 202 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato procesos que llevan a la aparición de soluciones fricativas de la rótica per cusiva /ɾ/ en posición prepausal, a saber: [ʑ] y [ɕ], tradicionalmente llama das asibiladas, en virtud de que otros fenómenos como la lateralización o la elisión ofrecen una frecuencia extremadamente reducida o incluso nula en otras hablas mexicanas centrales (Martín Butragueño, 2014), por lo que no se esperan, en principio, casos como estos en las hablas guanajuaten ses. La presente investigación es una reelaboración de los materiales de Morales del Valle (2022), en la que se estudiaron todas las realizaciones tanto de /r/ como de /ɾ/ en posición de ataque complejo y de coda silábica.
2. Descripción articulatoria y acústica de
las variantes canónicas y fricativas de la /ɾ/ prepausal Desde un punto de vista articulatorio, las variantes canónicas de la rótica percusiva del español se caracterizan por una brevísima oclusión, la cual se realiza por medio de un único y rápido contacto contra los alveolos de los incisivos superiores, producto de la elevación voluntaria del ápice de la lengua. Este modo de articulación, que en inglés se denomina con las voces tap o flap y que en la tradición fonética hispánica se ha llamado vibrante simple, contrasta con el modo de articulación propiamente vibrante, lla mado trill en inglés y vibrante múltiple en la tradición hispanista, en el que los repetidos cierres entre el ápice de la lengua y los alveolos se deben al efecto de Bernoulli y no a gestos articulatorios voluntarios (Martínez Celdrán y Fernández Planas, 2007). Por este motivo, aquí el modo de ar ticulación de este segmento se llamará percusivo, de acuerdo con la más reciente convención terminológica (Hualde, 2014; Martín Butragueño, 2014; RAE y ASALE, 2011).
A fin de evidenciar las diferencias entre las realizaciones fieles al fonema y las realizaciones fricativas, en las siguientes figuras se presentan algunos casos de las variantes canónicas y de las variantes fricativas. En la
c a p í t u l o 7 | 203 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 1 se ofrecen al lector el oscilograma y el espectrograma de una reali zación percusiva de la /ɾ/ prepausal, concretamente en la palabra observar.1 Figura 1. Oscilograma y espectrograma de observar con (ɾ#):[ɾ] Fuente: Elaboración propia.
Como se puede apreciar en el espectrograma, existe un silencio que se identifica como un pequeño espacio en blanco, el cual constituye el co rrelato acústico del cierre momentáneo que hemos descrito líneas arriba y tiene una duración promedio de 20 a 30 ms (Quilis, 1981; Ladefoged y Maddieson, 1996; Martínez Celdrán y Fernández Planas, 2007). Con respecto a las soluciones fricativas, que parecen corresponder con las «plenamente asibiladas» del Atlas lingüístico de México (Lope Blanch, 1990-2000), estas poseen el ruido turbulento característico de este modo de articulación, pero concentrado en zonas altas del espectro, lo que le da ese timbre estridente o sibilante, de donde viene la denomina ción tradicional de asibilación para este proceso. Articulatoriamente, las realizaciones fricativas son menos anteriores que las variantes percusivas o las aproximantes, que no trataremos aquí. Este punto de articulación ha sido descrito por Martín Butragueño (2014) como «alveolopalatal», por lo que propone transcribirlas como [ʑ] o [ɕ], según sean sordas o sonoras,
1
Todos los ejemplos utilizados en este capítulo son realizaciones auténticas de nuestros entrevistados y provienen de la lectura en voz alta de palabras aisladas.
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 204 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato convención de transcripción que se sigue en este trabajo. En la Figura 2 se expone el espectrograma de esta segunda clase de variantes fricativas. Figura 2. Oscilograma y espectrograma de comer con (ɾ):[ɕ] Fuente: Elaboración propia.
Otra característica de las soluciones fricativas que se pudo documentar y que se ejemplifica en esta producción es que suelen tener una duración que sobrepasa notoriamente la duración habitual de la percusiva cuando se produce efectivamente como [ɾ]. En el caso concreto de la [ɕ] de comer, esta tuvo una duración de 235 ms, en contraste con los 57 ms de la variante canónica producida en la palabra observar de la Figura 1, aun incluyendo el material vocálico posterior a la oclusión, que duró por sí sola 26 ms.
3. Antecedentes geosociolingüísticos de la
asibilación de las róticas Las variantes fricativas de las consonantes róticas se han documentado en distintos puntos del mundo hispanohablante, tanto en España como en Hispanoamérica, en regiones específicas de dichos países y patrocinadas por los más dispares grupos sociales, los cuales no podemos detallar aquí
c a p í t u l o 7 | 205 Panorama de estudios actuales del español en América por cuestiones de espacio.2 En el caso del español mexicano se han encon trado realizaciones asibiladas o fricativas, sobre todo en el altiplano central y en algunas zonas del altiplano septentrional y del noroeste (Moreno de Alba, 2002), particularmente en la Ciudad de México (Martín Butragueño, 2014; Perissinotto, 1972; Serrano Morales, 2008 y 2015), San Luis Potosí (Rissel, 1986 y 1987; Bocanegra, 2020), Coahuila (Gavaldón Guajardo, 1971), Sinaloa (Mendoza Guerrero, 2003) y, por supuesto, Guanajuato (Boyd- Bowman, 2006 [1960]). Con respecto a los factores sociolingüísticos que fa vorecen esta articulación en el país, parece existir cierta uniformidad entre las hablas mexicanas en las que se ha atestiguado, pues en todas partes ha bría mayores proporciones de róticas asibiladas en el habla femenina, en los niveles socioculturales medio y alto y para la /ɾ/ prepausal, precisamente. En el Mapa 1 se reproduce la sistematización realizada por Moreno de Alba (2002) de los datos recogidos en el mapa 44 del Atlas lingüístico de México (ALM), dedicado a las realizaciones de la /ɾ/ final absoluta o ante pausa. En este mapa podemos apreciar que, con algunas excepciones, la zona de mayor frecuencia de la asibilación de las róticas aparece bien de limitada en una amplia región que comprende el centro del país y la parte más meridional del noreste. Por lo que se refiere a Guanajuato, encerrado en el círculo rojo, se observa que su esquina suroccidental queda fuera de la zona frecuentemente asibiladora, representada en la red de puntos de encuesta del ALM por Pénjamo.
2
Para un elenco más detallado, puede consultarse RAE y ASALE (2011); Martín Butragueño (2014) o Mo rales del Valle (2022).
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 206 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato Mapa 1. Zonas con mayor frecuencia de (ɾ#):[ɕ] Fuente: Moreno de Alba (2002, p. 133).
En el caso de descripciones previas del español del estado de Guanajuato, El habla de Guanajuato (1960) de Boyd-Bowman es la obra de referencia clásica sobre esta variedad del español mexicano ya que se trata de la primera obra consagrada enteramente al estudio de este dialecto; allí se lleva a cabo una descripción profunda del español guanajuatense en todos los niveles de análisis de la lingüística: fonético-fonológico, morfológico, sintáctico y léxico.
A propósito de las róticas, el texto señala que la pronunciación más habitual de /ɾ/ es una «vibrante apicoalveolar sencilla [percusiva]», pero apunta que esta se convierte en «una fricativa [aproximante] generalmente sorda» en coda final de palabra entre algunos hablantes. Asimismo, observa que existe asibilación en el grupo tautosilábico /tɾ/ e igualmente en final de palabra en el habla de las mismas personas que asibilan /r/ (Boyd-Bowman, 2006, p. 85). Así pues, al acudir a la descripción de los rasgos sociales de las personas que también asibilan la /r/, Boyd-Bowman las describe como mu jeres sobre todo de «las clases semiculta y culta» (p. 88), en lo cual coincide con la distribución social de estos alófonos encontrada por Perissinotto (1972) en el dialecto de la Ciudad de México entre 1963 y 1969.
c a p í t u l o 7 | 207 Panorama de estudios actuales del español en América
4. Metodología
4.1. Muestra y ciudades encuestadas
La muestra utilizada para realizar las entrevistas en cada punto de en cuesta fue una muestra empírica por cuotas de afijación uniforme (López Morales, 1994). Las variables consideradas para cuotificar la muestra fue ron el género, la edad y el nivel de estudios, como se ha venido haciendo en otros trabajos —por ejemplo, aquellos que forman parte del Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y de América (PRESEEA) (Moreno Fernández, 2021)—. La muestra diseñada se presenta en el Cuadro 1 bajo estas líneas.
20 a 34 años
35 a 54 años
> 55 años Masculino Femenino Masculino Femenino Masculino Femenino Nivel de estudios 1
1
1
1
1
1
1
Nivel de estudios 2
1
1
1
1
1
1
Nivel de estudios 3
1
1
1
1
1
1
Cuadro 1. Muestra por cuotas utilizada en cada ciudad Fuente: Elaboración propia.
Para la variable edad se distinguieron tres grupos, como se propone en la metodología de PRESEEA: generación 1, 20 a 34 años; generación 2, 35 a 54 años; generación 3, más de 55 años. En cuanto a la variable nivel de estu dios, se propuso una clasificación distinta de la que se ha venido utilizan do en PRESEEA y otras investigaciones que siguen su metodología, pero igual a la diseñada en Morales del Valle (2016), debido a lo complicado que se ha vuelto en contextos urbanos encontrar personas de 20 a 34 años que tengan únicamente 6 años de escolarización. Así pues, la clasificación propuesta expresada en años de escolarización se muestra en (1). Nivel de estudios 1: hasta 8-9 años de escolarización. Nivel de estudios 2: hasta 11-12 años de escolarización. Nivel de estudios 3: 15 o más años de escolarización.
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 208 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato La justificación principal de esta segmentación radica en su correspon dencia con la división del sistema educativo mexicano, en el cual 9 años de escolarización corresponden a la educación primaria y secundaria, englobadas bajo el término de Educación Básica; 12 años de escolariza ción significan haber completado la llamada Educación Media Superior y 15 años o más de escolarización corresponden a la Educación Superior. Para garantizar la representatividad geográfica del corpus, se tomó la decisión de recoger muestras de habla en varias localidades de Guanajuato, seleccionadas por su importancia política, económica o de mográfica o por haber sido puntos de encuesta en los trabajos geolingüísti cos previos, como el Atlas lingüístico de México (Lope Blanch, 1990-2000) o El español en México (Alvar, 2010), a fin de promover la comparabilidad en tiempo real. En consecuencia, las ciudades elegidas para este fin fueron Guanajuato capital, León, Acámbaro, Pénjamo, San Felipe y San Luis de la Paz (Mapa 2).
Mapa 2. Ciudades encuestadas Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 7 | 209 Panorama de estudios actuales del español en América Al hacer el cruce de todas las variables estratificatorias (2 géneros x 3 ge neraciones x 3 niveles de estudios x 6 ciudades), se obtiene un total de 108 entrevistas proyectadas, de las cuales solo se pudieron llevar a cabo 106 a causa del surgimiento de la epidemia global de SARS-CoV-2, lo cual impi dió realizar dos de ellas, concretamente la de la mujer de 20 a 34 años con estudios de nivel básico y la del hombre mayor de 55 años con estudios de nivel básico, ambas de San Luis de la Paz. El levantamiento del corpus se llevó a cabo entre el 8 de febrero de 2019 y el 11 de enero de 2020 y todas las grabaciones se realizaron con una grabadora Tascam DR-22WL, utilizando el micrófono integrado, con una frecuencia de muestreo de 44.1 kHz y a 16 bits, en sonido monoaural y almacenadas en formato WAV.
4.2. Contexto variable
Como primer paso para emprender toda investigación de corte variacio nista, es necesario delimitar el contexto variable o marco de variación de la variable lingüística objeto de estudio, entendido este como los contex tos que son tanto funcionalmente similares como variables (Tagliamonte, 2012, p. 10). En lo tocante a la consonante percusiva del español, en el trabajo de Morales del Valle (2022), cuyos datos se están reelaborando, se decidió circunscribir el siguiente contexto variable:
• Se tomaron en cuenta únicamente los casos en que esta aparece en
la posición de coda silábica o en ataques complejos, es decir, con los grupos tautosilábicos /pɾ/, /tɾ/, /kɾ/, /bɾ/, /dɾ/, /gɾ/ o /fɾ/, visto que la posición de ataque simple favorece escasamente o no favorece de manera categórica la aparición de soluciones fricativas o vibrantes. De esta observación se desprende también la decisión de analizar las percusivas finales de palabra seguidas únicamente de pausa o de otra consonante, no así de vocal, para descartar los casos de resilabificación.
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 210 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato No obstante, como ya se ha apuntado previamente, para este análisis se tomarán en cuenta únicamente los casos de /ɾ/ en coda silábica seguida de pausa fichados en aquella investigación.
4.3. Conformación del corpus de análisis
A fin de conformar el corpus sobre el que se llevaron a cabo los análisis instrumentales, se optó por tomar 50 casos de /ɾ/ que cumplieran con el contexto variable circunscrito, obtenidos después de los primeros 15 mi nutos de conversación, más todos los casos documentados en la lectura en voz alta de palabras aisladas que cumplieran con dicho contexto variable.3 A partir de la delimitación de este número de casos por entrevista, se obtu vo un total de 4822 instancias de /ɾ/, de las cuales 1832 fueron en posición de ataque complejo y 2 990 en posición de coda silábica. De estas últimas,
1430 ocurrencias fueron en contexto prepausal, así que fue sobre ellas que
se realizaron los análisis estadísticos que presentaremos en la sección de resultados.
4.4. Análisis estadístico: variables sociales y
lingüísticas Para el análisis estadístico de los datos, las variables sociales que se to maron en cuenta fueron el género, la generación, el nivel de estudios y la ciudad de origen. Los factores de estas variables son los siguientes:
1. Género: masculino, femenino.
2. Generación: 20-34 años, 35-54 años, ≥ 55 años.
3. Nivel de estudios: Básico, Medio-superior, Superior.
4. Ciudad de origen: Guanajuato, León, Acámbaro, Pénjamo, San
Felipe, San Luis de la Paz.
Por su parte, las variables lingüísticas etiquetadas para /ɾ/ son las siguientes —apoyados en descripciones previas sobre el contexto fónico
3
Las entradas de dicha lista de palabra que constituyeron casos de /ɾ/ prepausal fueron comer, doctor, observar, peor, platicar, regar, sudor, suspirar y voltear.
c a p í t u l o 7 | 211 Panorama de estudios actuales del español en América que puede favorecer la asibilación de la percusiva (Alonso, 1967; Boyd- Bowman, 2006 [1960]; Matus-Mendoza, 2002 y 2004)—:
1. Contexto fónico anterior: vocal no alta, vocal alta.
2. Tonicidad: átona (azúcar, cáncer), tónica (comer, platicar).
3. Categoría léxica: sustantivo, adjetivo, verbo, etc.
4. Estilo: conversación, lectura de palabras aisladas.
Por último, conviene precisar que el análisis estadístico realizado fue un bosque aleatorio, el cual permite calcular la importancia relativa de las variables independientes sobre la variable dependiente y resulta particularmente útil en situaciones con una cantidad de datos reducida (Levshina, 2015; Tagliamonte y Baayen, 2012; Scrivner y Díaz-Campos, 2016). Dicho análisis fue llevado a cabo por medio de la aplicación Language Variation Suite (Scrivner y Díaz-Campos, 2016).4
5. Hipótesis
A continuación, se enlistan las hipótesis de trabajo relacionadas con la va riación de las consonantes róticas en el español del estado de Guanajuato, desde el punto de vista lingüístico, geolingüístico y sociolingüístico.
• Hipótesis lingüísticas
a. Las soluciones fricativas de /ɾ#/ son favorecidas después de vocales
caracterizadas por el rasgo [+ alto] (/i/ y /u/), como encontró Matus- Mendoza (2002 y 2004) en el español de Moroleón, Gto.
b. Las soluciones fricativas de /ɾ#/ son favorecidas en lexemas de la
clase léxica de los verbos, como encontró Matus-Mendoza (2002 y 2004) en el español de Moroleón.
4
Disponible en https://languagevariationsuite.shinyapps.io/Pages/
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 212 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato
• Hipótesis geolingüísticas
a. El español de Guanajuato, León y San Felipe sigue presentando ta
sas de asibilación más elevadas que las del resto del estado, como en el tiempo de recogida de las muestras de habla guanajuatenses del Atlas lingüístico de México (1968-1973) (Lope Blanch, 1990-2000).
b. El español de Pénjamo sigue caracterizándose por la escasa fre
cuencia de realizaciones fricativas en comparación con el resto del estado, como en el tiempo de recogida de las muestras de habla guanajuatenses del Atlas lingüístico de México (1968-1973) (Lope Blanch, 1990-2000).
• Hipótesis sociolingüísticas
a. Las variantes fricativas de /ɾ#/ son favorecidas por las mujeres,
al igual que en la Ciudad de México (Lastra y Martín Butragueño, 2006; Martín Butragueño, 2014).
b. Las variantes fricativas /ɾ/ son favorecidas por los hablantes de
más edad, al igual que en la Ciudad de México (Lastra y Martín Butragueño, 2006; Martín Butragueño, 2014).
c. Las variantes fricativas /ɾ#/ son favorecidas fundamentalmente por
los hablantes de los niveles de estudios medio-superior y superior, al igual que en la Ciudad de México (Lastra y Martín Butragueño, 2006; Martín Butragueño, 2014; Serrano Morales, 2014).
d. En el español del estado de Guanajuato, las soluciones fricativas
de /ɾ/ prepausal también sufrieron un proceso de retracción como en el español de la Ciudad de México (Lastra y Martín Butragueño, 2006; Martín Butragueño, 2014; Serrano Morales, 2008).
c a p í t u l o 7 | 213 Panorama de estudios actuales del español en América
6. Resultados y discusión
Como se ha señalado más arriba, el análisis realizado por Morales del Valle (2022) demostró que en el español del estado de Guanajuato la coda silábi ca y la posición prepausal fueron los dos contextos fónicos que más favo recieron la asibilación de las róticas. De 863 casos totales de articulaciones aproximante-fricativas y fricativas plenas, documentadas en un total de
8 283 instancias de /ɾ/, 739 ocurrieron en la coda silábica y, de estos, 507
en contexto prepausal, es decir, el 85.63% de los casos ubicados en cual quier posición silábica y el 68.61% de los que ocurrieron sucedidos de una pausa. Debido a ello, en esta reelaboración de los datos de una anterior investigación, se ha decidido concentrar únicamente el análisis en las /ɾ/ prepausales, igual que otras aproximaciones al fenómeno. En el Cuadro 2 se resumen los porcentajes de las cuatro variantes documentadas para la /ɾ/ en posición prepausal, a saber, [ɹ ɕː ɹ̝ ɾ r].5 F
%
[ɹ] [ɕː] [ɹ̝] [r] [ɾ]
726
276
231
133
64
50.77
19.30
16.15
9.30
4.48
Cuadro 2. Distribución de las variantes de /ɾ/ prepausal N = 1 430 Fuente: Elaboración propia.
Como se puede observar, las variantes fricativas son las segundas realiza ciones más frecuentes, después de los alófonos aproximantes. Un hecho de no poco interés es la escasez de los alófonos fieles al fonema en este
5
Se transcriben las realizaciones fricativas plenas como [ɕː] a manera de una variante tipo, sin que ello signifique que bajo esta etiqueta no haya realizaciones sordas breves o sonoras breves y largas. Se ha tomado esta decisión en virtud de que la gran mayoría de las articulaciones fricativas de la /ɾ/ prepau sal que se han documentado fueron sordas y tuvieron una duración promedio de 129 ms que supera por mucho, por ejemplo, la duración promedio de las variantes [r], que fue de 82 ms, o de los alófonos transcritos como [ɹ], que fue de 63 ms. Por lo que se refiere a la variante transcrita como [ɹ̝], esta es una solución descrita por Martín Butragueño (2014) como aproximante-fricativa, caracterizada por presentar un tramo aproximante sucedido de un tramo fricativo. Por cuestiones de espacio, no se abordará aquí este alófono, pero puede consultarse el análisis previo de Morales del Valle (2022) para más detalles.
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 214 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato contexto fónico, por cuanto solo se documentaron en el 4.48% de los ca sos, proporción incluso menor a las tasas de las soluciones vibrantes. En la Figura 3 se ofrecen al lector los resultados del bosque aleato rio, con la variante [ɕː] como valor de aplicación. En este tipo de análisis, las variables significativas son las que aparecen a la derecha de la línea roja punteada. Asimismo, en el Cuadro 3 se presenta una tabla de contingencia solo con los predictores considerados significativos por el análisis. Figura 3. Importancia relativa de las variables independientes para (ɾ#):[ɕː] Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 7 | 215 Panorama de estudios actuales del español en América Predictor Factor F/N
%
Ciudad de origen Guanajuato León Acámbaro Pénjamo San Felipe San Luis de la Paz 57/245 22/266 43/251 58/235 39/203 57/203
23.27
8.27
17.13
24.68
16.96
28.08
Género Femenino Masculino 202/718 74/712
28.13
10.39
Generación 20-34 años 35-54 años ≥ 55 años 69/460 75/477 132/493
15.00
15.72
26.77
Nivel de estudios Básico Medio-Superior Superior 83/434 94/499 99/497
19.12
18.84
19.92
Total 276/1430
19.30
Cuadro 3. Tabla de contingencia de las variables significativas para (ɾ#):[ɕː] Fuente: Elaboración propia.
El primer resultado sobre el que parece pertinente atraer la atención es que, de los ocho predictores propuestos como variables explicativas, so lamente los cuatro predictores externos resultaron significativos: Ciudad de origen > Género > Generación > Nivel de estudios, en ese orden de im portancia. De esto podría postularse la importancia del significado social que lleva aparejado este proceso variable, pues estaría determinado por las características sociales más que por factores internos o lingüísticos. Al complementar el bosque aleatorio con la tabla de contingencia del Cuadro 3, se puede ver que son los hablantes de San Luis de la Paz, Pénjamo y Guanajuato capital, las mujeres, las personas de la generación igual o mayor a 55 años y las personas con estudios superiores las que se presentan como patrocinadoras de la fricativización de la /ɾ/ prepausal, en razón de que la frecuencia de tales realizaciones en sus hablas es supe rior a la frecuencia promedio del total del corpus (19.3%). De todas estas variables, son la ciudad de origen, el género y la edad de los colaborado res las que ofrecen las diferencias porcentuales más abultadas entre sus factores, en comparación con los porcentajes reflejados en covariación
h u g o h e r i b e r t o m o r a l e s d e l v a l l e | 216 La asibilación de la /ɾ/ prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato con la variable Nivel de estudios, de la cual podríamos cuestionarnos si es efectivamente significativa, dadas sus reducidas distancias numéricas. Si se ponen en diálogo estos datos con los de investigaciones pre vias, se pueden postular coincidencias entre el español del estado de Guanajuato y el español de la Ciudad de México, ya que en ambas varie dades son las mujeres y las personas mayores las que promueven la asi bilación de /ɾ#/, de acuerdo con lo encontrado por Martín Butragueño (2014), aunque las comparaciones no pueden ser del todo exactas, pues en la investigación de Martín Butragueño se analiza la percusiva en todas las posiciones. Por otro lado, si se comparan estos resultados con la inves tigación de Serrano Morales (2014), también sobre el español de la capital mexicana, existe concordancia no solo en el género (mujeres) y la edad de los hablantes (≥ 55 años), sino también en el nivel de estudios; esto es de bido a que este investigador también encontró que eran los capitalinos de nivel de estudios altos en un corpus de los años 2000 quienes favorecían la fricativización de la percusiva prepausal.
En lo tocante a los trabajos de Matus-Mendoza (2002 y 2004) rea lizados con muestras de habla recogidas en Moroleón (sur del estado de Guanajuato) en los años 90, sus resultados y los aquí presentados coinci den en describir como líderes de la asibilación a las mujeres, pero existe discrepancia en el nivel de estudios y la edad de los hablantes que patroci nan las soluciones fricativas, visto que en su investigación resultaron ser los moroleoneses de la generación joven (18 a 34 años) y con nivel de estu dios medio-superior quienes poseían mayores proporciones de alófonos fricativos de la /ɾ/ prepausal.
Finalmente, al contrastar nuestros datos con los del mapa 44 del Atlas (Lope Blanch, 1990-2000), se encontraron algunos cambios en la distribución geográfica y en la frecuencia de la asibilación en el estado de Guanajuato. Así pues, en los datos guanajuatenses de 1968 a 1972 reco gidos en el ALM eran Guanajuato (60%), León y San Felipe (ambas con 50%) las que tenían mayores tasas de (ɾ#):[ɕː], mientras que en estos datos de 2019, las ciudades con asibilación por encima del promedio estatal son San Luis de la Paz (28.08%), Pénjamo (24.68%) y Guanajuato (23.27%),
c a p í t u l o 7 | 217 Panorama de estudios actuales del español en América que no son solo parcialmente diferentes, sino que presentan datos por centuales muy por debajo de los registrados en tiempos del ALM. En este sentido, quizás podría hablarse también en el estado de Guanajuato de un proceso de retracción de la fricativización de /ɾ#/ análogo al descrito para la Ciudad de México, sobre todo al cruzar el dato de este decrecimiento de asibilación con la menor proporción de estas soluciones a menor edad de los hablantes, como se puede ver en el Cuadro 3.
7. Conclusiones
A lo largo del capítulo se ha analizado el proceso de asibilación de la rótica percusiva prepausal en el español contemporáneo del estado de Guanajuato a fin de describir la dimensión sociolingüística de este fenó meno en tiempos modernos y llenar un hueco en la bibliografía sociolin güística mexicana. De acuerdo con los datos reportados en esta investi gación, se pueden corroborar las hipótesis de que serían las mujeres, los hablantes de más edad y las personas con nivel de estudios superior quie nes favorecen la asibilación de /ɾ#/ y que estas soluciones también están inmersas en un proceso de retracción similar al del español de la Ciudad de México. Por otro lado, es necesario refutar tanto estas hipótesis relati vas a la incidencia de los factores internos para explicar el surgimiento de los alófonos fricativos, así como las relativas a la distribución geográfica actual de la asibilación en el territorio guanajuatense.
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| 220 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 220 C A P Í T U L O Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México
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Eva Patricia Velásquez Upegui Universidad Autónoma de México Correo electrónico: evapvelasquez@uaq.edu.mx
c a p í t u l o 8 | 221 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El estudio de la entonación en las diferentes lenguas y variedades tiene gran importancia y desarrollo en la actualidad, si bien esto se debe a que los investigadores cuentan con el apoyo de herramientas tecnológicas de las que antes no se disponía, también es cierto que se ha reconocido el pa pel que juega el componente prosódico en la comunicación como uno de los mejores indicadores de la fuerza ilocutiva en los actos de habla. Hasta ahora el objetivo central en el estudio de la entonación del español de México ha sido la descripción de enunciados declarativos e interrogativos, recolectados a partir de cuestionarios, lecturas y pruebas controladas que son llevadas a cabo con hablantes de diferentes estados y localidades para completar el inventario geoprosódico del país. Esta descripción es una ta rea necesaria para comprender la relación entre el dialecto y la prosodia; sin embargo, poco se ha dicho sobre la entonación en intercambios comu nicativos menos controlados, y en segmentos que conforman discursos producidos en interacciones más realistas.
Perceptualmente, los hablantes tienden a reconocer que hay una asociación entre la entonación y la función discursiva que cumplen los enunciados producidos por un hablante, a pesar de ello, hasta el momento no se cuenta con una amplia descripción de la entonación en enunciados en los que prime la valoración o subjetividad del hablante. En este sentido, resulta necesario reconocer si existen tonos que se asocien a estas fun ciones del lenguaje o si, por el contrario, el contenido comunicativo recae exclusivamente en el nivel léxico o gramatical, sin el involucramiento del nivel prosódico o suprasegmental. En todo discurso emerge la subjetivi dad del hablante, concretamente, en las narraciones de experiencias per sonales, se atribuye al componente evaluativo la expresión de la actitud del hablante frente a la historia que cuenta (Labov y Waletzky, 1997). A través de este segmento, la persona que narra ofrece su interpretación del evento referido y busca la afiliación del oyente frente a lo dicho, por ello su
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 222 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México descripción prosódica resulta ideal para conocer la relación entre el tono y la posición subjetiva que se promueve en el discurso, en este caso, en el discurso narrativo.
Desde el proyecto Prosodia Basada en el Uso (PBU) (Martín Butragueño y Velásquez-Upegui, 2014) se ha buscado describir el fun cionamiento de la prosodia en ámbitos comunicativos más realistas. Lo que implica necesariamente reconocer que las funciones que cumple la prosodia están vinculadas con el discurso y asociadas con intenciones co municativas que se formalizan tanto en la oración como en el texto. Uno de los aspectos que ha llamado el interés de los investigadores en el ámbito del discurso es la prosodia de los marcadores, en tanto presentan configu raciones tonales asociadas a su contenido semántico y a la posición que ocupan en los enunciados (Dorta Luis y Domínguez García, 2003; Martín Butragueño, 2003 y 2006; Martínez y Domínguez, 2006; entre otros). Sin embargo, son escasos los estudios que exploren otras relaciones discursi vas, como las anáforas, los incisos, los nexos, las repeticiones, las reformu laciones o los modos discursivos como la descripción, la argumentación y la narración.
El objetivo en este capítulo es describir la entonación en la evalua ción de experiencias personales recolectadas del Corpus Sociolingüístico de la Ciudad de México (CSCM), perteneciente al proyecto PRESEEA1 (Martín Butragueño y Lastra, 2011); se busca principalmente reconocer cuáles acentos tonales, en el marco de Modelo Métrico Autosegmental (Ladd, 1996; Pierrehumbert, 1980), se usan con mayor frecuencia en este componente de la narrativa.
La evaluación en las narraciones de experiencias personales funcio na como un elemento cohesionador del sentido del relato. Cada segmento de la narración se va estructurando a través de la evaluación que explica el valor cultural, social e individual de la historia, y se formaliza a través de diferentes recursos lingüísticos. Romano (2014) explica que la evalua ción utiliza recursos lingüísticos y pragmáticos dentro de la fonología
1
Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y de América. Disponible en https:// preseea.uah.es/
c a p í t u l o 8 | 223 Panorama de estudios actuales del español en América expresiva, es decir, cambios del tono y de la intensidad, alargamiento de las sílabas, pausas, la respiración profunda y los chasquidos. Por esta ra zón, resulta relevante reconocer los recursos prosódicos que se utilizan para expresar la evaluación dado que, en primer lugar, permite establecer cómo se estructuran estos recursos en las narraciones orales desde una perspectiva social y cultural y, en segundo lugar, revela la expresión de las valoraciones individuales a lo largo del discurso. La evaluación en el discurso narrativo surge como un componente estructural de carácter inherente y natural, por lo que su descripción permite reconocer el fun cionamiento de prosodia en un plano más realista.
Para la presentación de este estudio, en adelante, se exponen algu nas nociones teóricas sobre la evaluación y su relación con la prosodia, seguidas de la metodología llevada a cabo en el estudio. Luego aparece el análisis de los datos, con un enfoque principalmente cualitativo y, por úl timo, se apuntan algunas conclusiones derivadas de este trabajo.
2. Evaluación y prosodia
Cualquier acto comunicativo involucra el intercambio de emociones, sentimientos y percepciones de los hablantes con respecto a un estado de cosas, a una situación descrita, a las acciones o personas involucradas. En palabras de Labov y Waletzky (1997), en las narraciones de experien cias personales este componente corresponde con la evaluación. Se trata de la valoración de la historia narrada e incluso de la justificación que explica por qué dentro de todos los eventos que ha vivido una persona, justamente el suceso que narra merece ser contado. Lo que entraña dos acciones evaluativas: una evaluación previa, en cuanto al momento de decidir contar cierta historia; y una evaluación que surge a medida que se narra, la cual, si bien se basa en los aspectos considerados previamente, se construye con elementos lingüísticos in situ para garantizar que, en efec to, la historia debe ser contada. De modo que a medida que transcurre la narración, el hablante reevalúa su relato e integra elementos lingüísticos
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 224 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México para comunicar a su interlocutor la relevancia de su historia, es decir, para certificar que su selección fue adecuada.
En este estudio se parte de la noción de narración de experien cias personales desde el enfoque sociolingüístico que proponen Labov y Waletzky (1997); estos autores entienden la narración como una secuencia de cláusulas que contiene al menos una juntura temporal. Se trata de un discurso que involucra una ruptura de cotidianidad y una secuencia tem poral, desarrollados a través del evento narrado (Rico y Velásquez-Upegui, 2020). Los autores determinan una serie de elementos estructurales que caracterizan los relatos; se trata del resumen, que expone el contenido del relato; la orientación, que presenta los actores, el lugar y el tiempo en el que se desarrolla la historia; la acción complicante, que corresponde con el clímax o grado máximo de tensión; la resolución, que muestra el des enlace de la acción complicante; la evaluación, que revela la justificación de quien narra frente al hecho de narrar la historia; y la coda, que señala el final de la narración y funciona como una transición entre el cierre y la situación de comunicación.
La evaluación se entiende como la expresión de la actitud, punto de vista, sentimiento o valoración de los hablantes con respecto a la realidad referida y formalizada en términos lingüísticos (Hunston y Thompson, 2000). En este sentido, relaciona tanto la posición del hablante en cuanto a su forma particular de considerar lo referido, y las proposiciones que expresan su punto de vista que, además, cumplen una función apelativa hacia el interlocutor (Renkema, 1999). Por tanto, la evaluación refleja el sistema de valores del hablante y de la comunidad a la que pertenece y, además, vincula a la persona que narra con el interlocutor con quien com parte este sistema de creencias.
En un sentido amplio del concepto de evaluación, Partington (2015) considera que las funciones de la evaluación son i) expresar la opinión del interlocutor y, por tanto, reflejar el sistema de valores individuales y comunitarios; ii) construir y mantener la relaciones entre los interlocuto res negociando aspectos ideológicos durante el transcurso de la interac ción; iii) persuadir al interlocutor de que las valoraciones expresadas son
c a p í t u l o 8 | 225 Panorama de estudios actuales del español en América adecuadas y puede adoptarlas como propias; y iv) organizar y cohesionar el discurso. Como lo plantea el autor, la comprensión del discurso desde su estructura y función requiere de la evaluación dado que funciona como eje cohesivo en el entramado de la historia y, a su vez, manifiesta la propia expresión del hablante y su necesidad de establecer conexiones sociocul turales con su interlocutor.
En este sentido, Romano (2014) explica que una narración sin eva luación contiene el significado referencial necesario para comprender los hechos que se narran, pero no la información que explica por qué quien narra ha decido contar una historia en particular, por qué los hechos se consideran importantes y, por tanto, por qué vale la pena ponerla a dispo sición de un interlocutor; así mismo, la evaluación invita al oyente a com partir el conjunto de valores y actitudes que se revelan en la narración. De acuerdo con Wennerstrom (2001b), la evaluación constituye una inter pretación de los sucesos por parte del hablante, al igual que de su propia participación en ellos. Se trata de la expresión de su posición en el mundo, así como del establecimiento de sus presupuestos ideológicos. El concepto de evaluación está íntimamente ligado a la noción de ideología, en la medida en que se trata de un conjunto de valores que de termina lo verdadero, lo falso; lo real o irreal; lo apropiado e inapropiado (Bolívar, 2018; Hunston y Thompson, 2000; Van Dijk, 1998). De modo que la evaluación incide en las relaciones entre los hablantes en la medida en que pueden generar afiliación o distanciamiento con respecto a lo dicho. Desde la perspectiva lingüística, se han determinado distintas unidades que permiten reconocer la evaluación en un texto, ya sea oral o escrito. Se trata del léxico y la gramática, pues poco se ha considerado el nivel supra segmental, que es el interés de este trabajo.
Con respecto al léxico, la evaluación ha sido claramente identifica da en palabras con contenido valorativo como bueno, terrible, feliz, éxito, entre otros. No obstante, la evaluación puede recaer en palabras cuyo contenido evaluativo no es tan evidente (Hunston y Thompson, 2000). En palabras como trabajador, estudiante, profesor, para referirse a una per sona puede recuperarse una evaluación en sentido positivo con el objetivo
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 226 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México de indicar valores como la responsabilidad, la dedicación y la ocupación, pero a su vez pueden asociarse con un sentido negativo en cuanto a la falta de tiempo, la falta de recursos financieros, entre otros. De modo que re sulta imprescindible el estudio de la evaluación en contextos situados que posibiliten el reconocimiento de las intenciones o fuerza ilocutiva de los enunciados (Searle, 1969) en los que probablemente la prosodia juegue un papel relevante en la identificación del contenido evaluativo. En cuanto a la gramática, la evaluación se formaliza en enunciados modales con el objetivo de crear acuerdos, afiliaciones y alianzas entre los interlocutores (Stubbs, 1986). Por ello puede ocupar diferentes posiciones a lo largo de un texto y cumplir diversas funciones en relación con el lu gar que ocupe. Por ejemplo, si una evaluación abre una narración es muy probable que tenga la función de demandar la atención e interés del inter locutor; mientras que, si está al final, puede tener la función de justificar la relevancia del contenido expresado o del curso de los eventos narrados. Desde una perspectiva dialógica, Du Bois (2007) explica que la eva luación se relaciona con el posicionamiento y la alineación. En cuanto al posicionamiento, explica que los interlocutores, como actores sociales, se sitúan con respecto a la responsabilidad de la postura asumida. Por su parte, para la alineación menciona que el hablante, al expresar su postu ra, manifiesta acuerdo con una determinada línea de pensamiento que se propone al interlocutor. De modo que la evaluación puede ser definida como la toma de posición particular con respecto a un estado de cosas que permite delimitar una postura y separarla de otras, y que busca el acuerdo y simpatía del interlocutor.
Según Labov (1972), la evaluación puede comportarse como un componente independiente o hacer parte integral de otros componentes en el relato. Los elementos que suspenden la narración corresponden con la «evaluación externa» y los elementos que mantienen la continuidad de la estructura narrativa hacen parte de la «evaluación interna». La evalua ción ha sido clasificada desde diferentes categorías, para los fines de este
c a p í t u l o 8 | 227 Panorama de estudios actuales del español en América capítulo se tendrán en cuenta las categorías empleadas por Jiménez Van Der Biest (2006, p. 164)2 a partir de los planteamientos de Shiro (1998):
1. Emoción (EMO): expresa afecto o emoción. Ej. Se puso contenta.
2. Cognición (COG): representa el pensamiento y las creencias. Ej. Él
pensó que era un pajarito.
3. Percepción (PER): expresa todo lo que se percibe a través de los sen
tidos. Ej. Vio al policía.
4. Estado físico (PHY): expresa el estado interno más físico que emo
cional. Ej. Estaba muy cansada.
5. Intención (INT): expresa las intenciones de un personaje de realizar
alguna acción. Ej. Trató de escapar.
6. Relación (REL): representa una acción que enfatiza la interpretación
de una relación entre personajes o entre un personaje y un objeto, más que la acción en sí misma. Ej. Encontraron al ratoncito.
7. Habla reportada (RPS): representa el lenguaje que cita al habla.
7. a. Habla reportada directa (RPD): las palabras del personaje se re
portan como si el personaje los hubiera pronunciado textualmente. Ej. Le dijo: «por aquí señor, por favor».
7. b. Habla reportada indirecta (RPI): las palabras del personaje son
reportadas indirectamente. Ej. Mi mamá le dijo que yo estaba ahí
7. c. Habla reportada libre (RPF): las expresiones léxicas significan
que hubo un intercambio verbal sin reportar explícitamente. Con respecto a la relación entre prosodia y evaluación, Wennerstrom (2001b) explica que la prosodia permite expresar evaluación a través de diferentes estrategias, una de ellas es agrupar o redundar en la marcación prosódica, es decir, intensificar los elementos que ya se han hecho evalua tivos, como el léxico marcado, la estructura sintáctica, la cita o la estructu ra de la trama. De igual manera, la prosodia permite marcar como evalua tivas formas que intrínsecamente no lo son. De modo que la prosodia es
2
Esta clasificación también ha sido utilizada por Guerrero González (2009) en el análisis de narraciones de experiencias personales en el corpus PRESEEA-Santiago de Chile.
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 228 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México una de las estrategias preferidas para que el hablante exprese el contenido evaluativo en un discurso.
Wennerstrom (2001a) analiza las narraciones de 12 estudiantes uni versitarios, 6 hablantes nativos del inglés y 6 hablantes no nativos con el japonés como L1. La autora estudia la altura tonal en palabras codificadas de acuerdo con el tipo de evaluación interna o externa. Se encuentra un alto grado de asociación entre los máximos de tono y los dispositivos eva luativos para ambos grupos de hablantes, lo que respalda la idea de que la expresión de emociones y actitudes es una función universal de la proso dia. Se concluye que tanto la evaluación externa como la interna se asocian con máximos de tono. Se encontraron pocas evidencias de diferencias in terlingüísticas entre los dos grupos de personas narradoras, lo que parece indicar que la entonación es un recurso para la comunicación intercultural. Ibáñez (2007) realiza un estudio cualitativo de la entonación en fragmentos narrativos y no narrativos extraídos de 10 conversaciones in formales de estudiantes universitarios entre los 18 y 28 años. El análisis toma como eje estructurante las estrategias que menciona Martin (2005), asociadas a un tipo prosódico; se trata de la saturación, la intensificación y el dominio. La primera estrategia indica una evaluación que mantiene la misma actitud a lo largo de un fragmento; la intensificación que extiende o profundiza en una actitud; y, por último, el dominio que implica el esta blecimiento de un centro interpersonal que afecta a todo un fragmento. La autora concluye que las valoraciones realizadas por los hablantes en los fragmentos argumentativos manifiestan una actitud que se extiende a lo largo del fragmento discursivo y las estrategias mencionadas se presentan de forma combinada. Por el contrario, los demás intercambios conversa cionales no presentaron configuraciones prosódicas de valoración. Zappavigna et al. (2010) exploran la prosodia y la evaluación en un estudio de caso de corte cualitativo. Los autores se basan en los conceptos de prosodia difusa y compacta. En el primer caso, está asociada con textos amplios, es decir, con patrones textuales de largo alcance; mientras que en la prosodia compacta está localizada a nivel léxico. De igual manera, se considera una perspectiva multimodal que toma en cuenta la realización
c a p í t u l o 8 | 229 Panorama de estudios actuales del español en América de gestos. Los autores encuentran un acoplamiento entre el plano prosó dico, gestual y el contenido positivo o negativo de la evaluación. Los pocos estudios que se han dedicado a la descripción de la reali zación prosódica del componente evaluativo han demostrado que existen variaciones en la altura tonal que pueden estar asociadas con unidades lo cales o estructuras más amplias, es decir, el componente suprasegmental estará invariablemente asociado a la información evaluativa.
3. Metodología
3.1. Participantes
Se eligieron al azar 18 participantes del CSCM (Martín Butragueño y Lastra, 2011) estratificados según las variables incluidas en el proyecto PRESEEA (Moreno Fernández, 2021) que corresponden al sexo, la edad y el nivel de instrucción. En cuanto al sexo, se seleccionaron 9 hombres y 9 mujeres. Con respecto a la edad, se eligió un hombre y una mujer por cada genera ción; la generación 1, de los 20 a los 34 años; la generación 2, de los 35 a los 54 años; y la generación 3, de 55 años en adelante. De igual manera, se consideró un hombre y una mujer por cada nivel de instrucción; nivel 1, con enseñanza primaria; nivel 2, con enseñanza secundaria; y nivel 3, con enseñanza superior (universitaria, técnica superior) (Tabla 1). Generación 1 Generación 2 Generación 3 H M H M H M Nivel de instrucción 1
1
1
1
1
1
1
Nivel de instrucción 2
1
1
1
1
1
1
Nivel de instrucción 3
1
1
1
1
1
1
Tabla 1. Número de participantes seleccionados del CSCM Fuente: Elaboración propia.
3.2. Datos
Se eligió una narración personal por cada participante, con la condición de que presentara el patrón clásico, es decir, una secuencia temporal
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 230 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México progresiva hasta el punto máximo y, además, que en su estructura contara con el mayor número de componentes de la narrativa expuestos por Labov y Waletzky (1997). En las diferentes narraciones recolectadas se eligieron exclusivamente los segmentos o componentes evaluativos de carácter externo, correspondientes con evaluaciones que suspenden la narración para introducir elementos valorativos asociados a la propia historia. Se seleccionaron en total 30 segmentos de evaluación externa, producidos por 8 mujeres y 5 hombres. En las demás narraciones, si bien se detectó la evaluación, correspondía con la evaluación interna, es decir, sin suspen der el hilo narrativo.
3.3. Procedimiento
Los segmentos evaluativos fueron segmentados en grupos entonativos en el programa Praat, versión 6.1.53 (Boersma y Weenink, 1992). Para la seg mentación se tuvieron en cuenta las pausas y lindes prosódicos. De modo que se corroboraron las pausas señaladas en la propia transcripción de los datos propuesta por el CSCM.
Para el estudio de la entonación se siguen los presupuestos del Modelo Métrico Autosegmental (MA) (Hualde, 2003; Ladd, 1996; Pierrehumbert, 1980; Prieto y Roseano, 2010). Este considera el nivel suprasegmental con un funcionamiento autónomo susceptible de ser descrito desde una perspectiva fonológica que permita reconocer su dis tribución en una lengua; además del establecimiento de contrastes entre una serie de acentos tonales anclados en el acento léxico y de tonos de juntura asociados a los lindes prosódicos que, en conjunto, caracterizan los enunciados de una lengua.
Como parte de la propuesta del MA, el etiquetado de los acentos tonales y tonos de juntura se realizó de acuerdo con las convenciones de transcripción del sistema ToBI (Tones and Break Indices) siguiendo el inventario propuesto para el español Sp_ToBI (Hualde y Prieto, 2015). Además de estos criterios, se tuvieron en cuenta parámetros fonéticos para la asignación de las etiquetas tonales, tomando como parámetro el umbral de percepción de 1.5 st (Murrieta Bello, 2016; Pamies Bertrán et al.,
c a p í t u l o 8 | 231 Panorama de estudios actuales del español en América 2002). Los movimientos menores a 1.5 st se transcribieron con monotonos (H*, L*) y para los movimientos mayores a 1.5 st se utilizaron los bitonos (L+H*, L*+H, L+<H*, H+L*). Para los tonos de juntura intermedia, ubicados al final de cada grupo entonativo (pausas, inflexiones tonales en el lími te de los segmentos) se emplearon los monotonos L-, !H- y H- (Hualde y Prieto, 2015). Se emplearon los diacríticos (¡) para ascensos mayores a 3 st, y (¡¡) mayores a 6 st.
Una vez que se etiquetaron las narraciones en el programa Praat, se trasladaron estas etiquetas al programa Atlas.ti versión 9 con el objetivo de establecer el inventario de las etiquetas utilizadas en todas las narra ciones, su frecuencia y las correlaciones de acentos tonales asociados con cada segmento narrativo. Para etiquetar las narraciones completas se crearon 34 códigos, con los cuales se crearon 2030 citas. El presente análisis considera exclusivamente las etiquetas generadas en los grupos entonativos que conforman la evaluación externa y que corresponden a 92 grupos, transcritos con un total de 256 acentos tonales (Tabla 2).
4. Resultados
Con relación a la frecuencia de aparición de los diferentes acentos tonales presentes en los fragmentos correspondientes con la evaluación externa, se encuentra una tendencia a la realización de acentos ascendentes que corresponden con el 90% de ocurrencia del total de 256 acentos, el 8% corresponde con acentos descendentes y el 2% con acentos sostenidos (Tabla 2). Lo que revela que la evaluación se caracteriza por un continuo de inflexiones tonales que tienden a elevar la altura tonal. Si se analiza con detalle el conjunto de acentos tonales ascendentes, esta elevación ocurre mayoritariamente dentro de los límites de la sílaba tónica (59%), aunque también se presenta en las sílabas postónicas (41%). Se alcanzan ascensos mayores a lo esperado en el 30% de los casos, prin cipalmente en picos alineados dentro de la sílaba tónica (L+H*). Por tanto, a pesar de que la información evaluativa se caracterice por ascensos con tinuos del tono, se utilizan subidas más prominentes para marcar ciertos
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 232 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México segmentos informativos. De igual manera, los tonos ascendentes (L+(¡)H*) son muy frecuentes en el inicio de los segmentos evaluativos. Acentos tonales Evaluación Conteo Coocurrencia L+H*
96
0.15
L+<H*
54
0.19
L+<¡H*
28
0.13
L+¡H*
22
0.23
L+¡¡H*
17
0.09
L*+H
13
0.11
L*
12
0.24
H+L*
9
0.11
H*
5
0.04
!H*
0
0.00
Total
256
Tabla 2. Frecuencias y coeficiente de coocurrencia de acentos tonales en la evaluación externa Fuente: Elaboración propia.
Por su parte, el coeficiente de coocurrencia3 indica que del conjunto de acentos tonales dentro de las narraciones de experiencias personales, los acentos L*+H y L+¡H* tienen una mayor fuerza de asociación con la eva luación externa. Estas asociaciones indican que son los movimientos as cendentes los que van a caracterizar este componente de las narraciones. Con respecto a los tonos de juntura se encuentra que las junturas sostenidas (42%) y bajas (36%) resultan ser las más frecuentes. De otro lado, las junturas altas (21%) y ascendentes-descendentes (1%) presenta ron muy baja ocurrencia (Tabla 2). El coeficiente de coocurrencia indica las mismas tendencias, es decir, que en la distribución general de junturas
3
El coeficiente de coocurrencia es una medida de la fuerza o intensidad de la coocurrencia entre dos códigos. Los valores del coeficiente se encuentran entre 0 y 1.
c a p í t u l o 8 | 233 Panorama de estudios actuales del español en América justamente los tonos sostenidos y descendentes estarían fuertemente asociados con los segmentos de evaluación externa. De modo que la evaluación externa se caracteriza por grupos en tonativos con junturas que sugieren un encadenamiento de enunciados con una tendencia a cierres descendentes, que probablemente demarcan la autonomía de estos segmentos narrativos frente a los demás compo nentes de la narración.
Tonos de juntura Evaluación Conteo Coocurrencia !H-
39
0.17
L-
33
0.12
H-
19
0.09
HL-
1
0.03
Total
92
Tabla 2. Frecuencias de tonos de juntura en la evaluación externa Fuente: Elaboración propia.
Para revisar las categorías evaluativas se dividieron los segmentos de eva luación externa en grupos entonativos marcados por cesuras. Cada grupo entonativo se clasificó según las categorías expuestas por Jiménez Van Der Biest (2006) en emoción, cognición, percepción y habla reportada directa, las demás categorías no tuvieron ocurrencias en los datos (Tabla 3). Categorías evaluativas Emoción Cognición Percepción Habla reportada directa Total Mujeres
20
14
10
21
65
Hombres
14
4
10
15
43
Total
34
18
20
36
108
Tabla 3. Categorías evaluativas en las narraciones Fuente: Elaboración propia.
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 234 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México La categoría evaluativa de mayor frecuencia es el habla reportada directa, en la que se citan tanto las palabras de otros como las propias. El habla reportada, por lo regular, incluye desde reflexiones personales a manera de monólogo hasta la reproducción de diálogos. En esta categoría las mu jeres presentaron más realizaciones en comparación con los hombres. Con relación a los acentos tonales empleados, se encuentra un amplio uso de los acentos ascendentes (L+¡H*) ubicados en la información que los ha blantes resaltan de acuerdo con el contenido de la cita, es decir, para hacer ostensible la información que se considera más relevante. Por ejemplo, el caso de una hablante que narra el riesgo que corrió con sus hijos durante una marcha y cita sus propias palabras o pensamien tos. Para la hablante, el asunto más delicado era la situación de peligro que corrían sus hijos con relación a su falta de precaución para con ellos. Esto se refleja en el hecho de que en la palabra niños se presenta el acento tonal mayor a lo esperado, por tanto, la prosodia le da a este elemento léxico una función discursiva de naturaleza evaluativa.
Ejemplo 1. Entrevista 72. ME-283-23M-06 //el decir/ «a mí me gusta todo esto/ pero no es para que yo traiga a mis niños/ no debo de arriesgarlos»//
c a p í t u l o 8 | 235 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 1. Categoría evaluativa habla reportada directa Fuente: Elaboración propia.
La siguiente categoría de mayor uso es la de emoción, que reúne los senti mientos que experimentan los hablantes con relación a los hechos narra dos. De nueva cuenta las mujeres, a diferencia de los hombres, revelaron mayores ocurrencias. En este caso, el tono más frecuente es el L+H*, son escasos los acentos mayores a lo esperado, es decir, que excedan los 3 st. En esta categoría son comunes las palabras que expresan estados emocio nales como miedo, terror, desagrado, crueldad. De igual manera, a través del léxico, se expresa la valoración frente a las situaciones narradas como padrísimo, bonito, importante, doloroso, entre otros. En el ejemplo 2 una de las hablantes expresa sus emociones con respecto a la situación que vivió. Se trataba de un compromiso público de carácter académico, de bastante exigencia e importancia para su carrera, que le generaba tensión.
Ejemplo 2. Entrevista 36. ME-264-33M-05 /¡tengo que participar! / en el homenaje a Pablo Neruda / con un / ¡¡terror espantoso!!/
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 236 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México Figura 2. Categoría evaluativa de emoción Fuente: Elaboración propia.
Por último, las categorías de menor ocurrencia fueron la cognición y la percepción. En el primer caso, las mujeres mostraron mayor frecuencia en relación con los hombres. El acento tonal más frecuente en estos seg mentos es el alto sostenido H* y el ascendente L+H*. Por lo regular, los hablantes reflexionan sobre sus estados mentales durante los episodios narrados como adquirir conciencia, no entender, no explicarse las situa ciones o intentar analizar los hechos.
En el caso que se ilustra, el hablante no logra comprender la manera como reaccionó ante el suceso, que fue golpear a un campeón de boxeo, cuando él no tenía la experiencia para hacerlo. Esta situación causa sor presa en el interlocutor y ni él, quien lo enfrentó, logra explicar el suceso. En la Figura 3 se observan secuencias de ascenso L+¡H* en cada grupo en tonativo que recaen en el pronombre de primera persona yo para indicar el estado de incomprensión del hablante.
c a p í t u l o 8 | 237 Panorama de estudios actuales del español en América Ejemplo 3. Entrevista 66. ME-282-23H-06 H32 I: y quién sabe cómo le pegué aquí // quién sabe / no / ni yo / ni yo me explico / aquí que lo prendo y que lo tiro / Figura 3. Categoría evaluativa de cognición Fuente: Elaboración propia.
Por su parte, en la categoría de percepción, hombres y mujeres tuvieron las mismas realizaciones. Los hablantes expresan valorativamente sus percepciones con respecto al ambiente, los participantes o las acciones que se presentan en la narración. Los tonos preferidos en estos casos son ascendentes L+¡H* con ascensos mayores a lo esperado. Esto se ilustra con la narración de una hablante que explica cómo percibe las acciones que está presenciando durante una intervención quirúrgica. El ascenso
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 238 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México se marca en el adverbio nunca, para señalar que era la primera vez que percibía tal situación.
Ejemplo 4. Entrevista 12. ME-252-31M-05 // yo nunca lo había visto // y fue así como que / ah / o sea ver cómo / cómo están serruchando el cráneo // Figura 4. Categoría evaluativa de emoción Fuente: Elaboración propia.
5. Conclusiones
La entonación de la evaluación externa en las narraciones de experiencias personales en el CSCM se caracteriza por presentar una alta frecuencia de acentos tonales ascendentes, L+H* con ascensos mayores a lo esperado
c a p í t u l o 8 | 239 Panorama de estudios actuales del español en América L+¡H*, estos últimos se presentan principalmente en las categorías eva luativas de habla reportada directa, percepción y cognición. La categoría de emoción está definida por la presencia de acentos ascendentes L+H*, aunque también ocurren tonos sostenidos y desplazados. En esta catego ría también se presenta un léxico con contenido emocional, lo que podría estar indicando que cuando las palabras son inherentemente evaluativas no requieren un ascenso mayor a lo esperado, es decir, se presenta el tono ascendente que marca la evaluación, pero no excede los 3 st, a diferencia de los demás casos en los que parece recaer en la entonación el sentido evaluativo. Lo que permite hablar de una prosodia evaluativa que, como lo plantea Wennerstrom (2001b), produce un tipo de significado en sí mis mo que se distribuye a lo largo de los segmentos, que no está ubicado en un solo espacio textual ni depende exclusivamente de las palabras, más bien el léxico refuerza la prosodia evaluativa. En este sentido, los resul tados del presente trabajo coinciden con las investigaciones precedentes (Wennerstrom, 2001a y 2001b; Ibáñez, 2007; Zappavigna et al. 2010) en tanto se evidencia que la evaluación estará determinada por inflexiones en la entonación manifestadas en ascensos continuos y frecuentes. Los resultados parecen indicar que el sexo es una variable que incide en la frecuencia de uso de ciertas categorías evaluativas, principalmente en el hecho de que las mujeres utilicen un número mayor de grupos ento nativos para expresar la evaluación en comparación con los hombres. En particular, las categorías de habla reportada directa, emoción y cognición obtuvieron mayores frecuencias en el grupo femenino, mientras que en la categoría de percepción ambos grupos revelaron los mismos resultados. En esta investigación se revisó la evaluación de carácter externo en la narración, queda pendiente la tarea de revisar la evaluación interna, para reconocer si en esos casos el acento tonal L+H* resulta ser recurrente o, por el contrario, se presentan otros recursos dado que los grupos en tonativos harán parte de distintos componentes de la narrativa como el resumen, la orientación, la acción complicante, la resolución y la coda.
e v a p at r i c i a v e l á s q u e z u p e g u i | 240 Entonación y evaluación en las narraciones de experiencias personales de hablantes de la Ciudad de México referencias citadas Boersma, P. & Weenink, D. (1992). Praat: doing phonetics by computer. https:// www.fon.hum.uva.nl/praat/ Bolívar, A. (2018). Political Discourse as Dialogue. A Latin American Perspective. Routledge.
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III.
III. 1
| 244 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 244 C A P Í T U L O Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii
9
María Cristina Egido Fernández Universidad de León Academia Boliviana de la Lengua mcegif@unileon.es
c a p í t u l o 9 | 245 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Los estudios sobre la historia del español en América están mereciendo, durante las últimas décadas, toda la atención que precisaban por parte de los especialistas. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que, aunque es mucho lo que se ha escrito hasta el momento sobre la historia del espa ñol americano, la suerte de las diferentes zonas ha sido muy desigual; to davía hay enormes lagunas acerca de la evolución del español de algunas regiones de ese continente, de las que se desconocen incluso los procesos más generales.
Mientras que de algunos países (Argentina, México, Ecuador, Venezuela, Perú, Chile, etc.) se tienen estudios y monografías excelentes y exhaustivas, en otros (Bolivia, Paraguay, Centroamérica) la investigación ha comenzado a dar sus primeros frutos muy recientemente; tanto es así que no es exagerado afirmar que, hasta hace poco más de dos décadas, la situación lingüística del Alto Perú en el período colonial era totalmente desconocida por los especialistas.
Comenzó a cambiar esta perspectiva con el estudio pionero de José Mendoza (1992) sobre el español boliviano del siglo xvi, y gracias a la im portante labor de recopilación y transcripción documental que se llevó a cabo dentro del Proyecto para el Estudio Histórico del español de América, dirigido por Elena Rojas Mayer (2008).
Estos documentos y otros posteriores han permitido a varios au tores, como el mismo Mendoza, adentrarse en el español boliviano del siglo xvi; o a otros, como Sara Gómez Seibane (2008) y José Luis Ramírez Luengo (2012a y 2013), estudiar diferentes aspectos gramaticales y léxicos en la lengua altoperuana de los siglos xvii y xviii. Sin embargo, Bolivia, en el aspecto lingüístico como en otros mu chos, ha sido considerada solo como un país andino, pese a que dos terce ras partes de su territorio corresponden al oriente boliviano, a las tierras
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 246 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii bajas, habitadas por más de treinta naciones indígenas de diversas lenguas y con la mayor parte de su población mestiza.
En efecto, tanto los estudios sincrónicos como diacrónicos sobre el español boliviano se han centrado en el área andina del país (Ramírez Luengo, 2010, 2012b, 2015, 2016; Gómez Seibane, 2012) y las transferen cias de quechua/aymara > español. Es preciso remontarse a 1965 y 1975, respectivamente, para encontrar los dos únicos trabajos conocidos hasta la fecha que versan sobre alguna variedad del territorio oriental; se trata de El habla popular de la provincia del Vallegrande (1965) y El habla po pular de Santa Cruz (1975), ambos debidos a Sanabria Fernández y en los que se describen sobre todo las diferencias de pronunciación y léxico con el español «colla» (llamado así el andino, frente al «camba»), sin aportar prácticamente ningún dato morfosintáctico.
Si el español contemporáneo del área oriental boliviana no ha sido objeto del interés de los especialistas, menos aún lo ha sido su variedad dia crónica. Hasta el momento, solo se cuenta con una valiosa aportación sobre léxico (Ramírez Luengo, 2012b) y los trabajos propios que han visto la luz en los últimos años (Egido Fernández, 2006, 2007, 2008, 2011, 2017 y 2020).
2. Objetivo y corpus
2.1. El propósito de seguir completando ese enorme espacio en blanco que
es la diacronía del español oriental boliviano justifica el presente estudio. El objetivo es mostrar varios de los usos pronominales átonos que se registran en los documentos orientales bolivianos en los siglos xvii y xviii, rasgos que, si bien no le dan una exclusividad lingüística dentro del conjunto de variedades americanas, sí contrastan, en algunos casos, con los usos coetáneos del área andina boliviana.
En concreto, se abordará el uso de los pronombres en sus valores reflexivo, recíproco y enfático, así como los paradigmas átonos de tercera persona.
2.2. El corpus en el que se basa el análisis se compone, por un lado, de
un grupo variado de veintiséis documentos, entre los que se encuentran,
c a p í t u l o 9 | 247 Panorama de estudios actuales del español en América desde la información que un religioso redactó sobre sus diversos inten tos de entrada a Moxos −Fray Francisco del Rosario− (FFRosario), hasta interrogatorios de juicios por idolatría, sentencias de divorcio y cartas de denuncia de indígenas bilingües procedentes de la extensa zona del Beni (antiguas misiones de Moxos). Sus originales se hallan en el Archivo Histórico de la Universidad Gabriel René Moreno, en Santa Cruz de la Sierra. Dicho grupo documental se ha completado con otros treinta do cumentos de la misma zona procedentes del Archivo General de Indias,1 así como con algunos más de la sección Moxos y Chiquitos del Archivo Nacional de Bolivia y con diversas Relaciones o Noticias de las entradas al Paitití o Moxos redactadas en el seiscientos por exploradores residentes en Santa Cruz de la Sierra.2
3. Usos pronominales
Se parte de la Nueva Gramática de la Lengua española (NGLE) para expli car cada uno de los usos encontrados en los textos orientales. Entre las construcciones con pronombres átonos la RAE y ASALE (2009-2011, pp. 3080-3081) distingue:
3.1. Pronombres reflexivos
Sean estos de CD (Carlos se afeita poco (él mismo)) o CI (Carlos se lava mu cho las manos), la cualidad de las reflexivas, como Carlos se afeita poco, es que agente y paciente del verbo afeitar coinciden en el mismo individuo. Cartagena (2009, p. 155) señala que, aunque el tipo reflexivo por antonomasia, tanto de unas como de otras, es el referido a acciones cor porales ejercidas sobre el propio cuerpo (verse de cuerpo entero en el espe jo, bañarse, ducharse), no son estos los tipos de acción más comunes que presentan. Las más habituales expresan: (a) referencia corporal general,
1
Una veintena se incluye en el Expediente sobre los males que sufren los pueblos de Moxos por el gobierno de los curas doctrineros. AGI, Charcas, Legajo 623. Otros once son textos digitalizados de las secciones Contratación y Charcas, Legajo 28 respectivamente.
2
Todas ellas en Combés y Tyuleneva (2011).
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 248 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii sin localización de parte determinada (Cuando se dio cuenta que estaba desnudo se tapó y salió corriendo); (b) referencia totum pro parte, que se da con construcciones que en su valor léxico incluyen el objeto directo respectivo, por ejemplo, arremangarse (las mangas, perneras de los pan talones, faldas, etc.) o empolvarse, afeitarse (la cara) y (c) referencia a la identidad total del sujeto (Se maldecía por haber sido malo). Los usos reflexivos que se hallan en los documentos orientales alto peruanos no difieren de los que aparecen en la zona andina boliviana o en otras áreas de América:3
a. Pronombre como CD:
Muy lucidos vestidos de cumbi triplicados para que se mudase [Alcaya, 1636] (ref. corporal general).
Como yo le oí decir que había visto en la corte, si no me engaño, un mapa [Villarnao, 1636] (identidad total del sujeto). De manera que se despojó de todo punto de su señorío y [...] le dio el reconocimiento de vasallo [Alcaya, 1636] (identidad total del sujeto). Mucho mais y la carne salada que le traxeron de Laypachono [...] muy afligido se uio, uiendo que los indios confirmaban lo que sienpre sospechó [FFRosario, 1670-74] (identidad total del sujeto). La bieja, como no estaba para el cielo, no quería reçar ni persinarse ni aún decir Jesús. Estaba poseída [FFRosario, 1670-74] (ref. corporal general).
Viéndolo el señor gobernador, desnudose el primero y quedándose en camisa y calçones blancos [...] arrojose al río [FFRosario, 1670-74] (ref. corporal general).
3
Esta avía dicho que si querían ber los huesos de los difuntos se untasen las lagañas de un perro prieto en los ojos [Méjico, 1681]; Pero el ciego le dijo a la que declara que se acavasse el asunto y que se callase la voca [Argentina, 1772]; Si el pueblo de indios de la villa de Boia se govierna por sí sin dar molestia alguna, pareçe que los negros podrán gouernarsse también assí [...] Bien conocido es el sujeto [...] si siendo solo canónigo inquieta el cabildo que será viéndosse dignidad [R. Dominicana, 1679] (Egido Fernández, 2019, pp. 465-66).
c a p í t u l o 9 | 249 Panorama de estudios actuales del español en América Curámonos como mejor pudimos y luego desbaratamos el pueblo [...] para poder defendernos en quanto sanaban los heridos [FFRosario, 1670-74] (identidad total del sujeto).
Descubrimos otra llanada mayor que la pasada subime en un árbol y diuisé enfrente otra ceja de monte [FFRosario, 1670-74] (identidad total del sujeto).
Me llamarás de rodilla; asotándote con una disiplina [Idolatría, 1682] (totum pro parte).
El qual le dijo que se lebantase y fuese con él a ber al Espíritu santo que abía hecho milagro y que se encomendase a él [Idolatría, 1682] (identidad total del sujeto).
Y así dé Usia a quien quisiese la Misión que yo renuncio mi derecho, subordinándome ahora y en todas ocaciones a la dispocición de Usía [S. Ignacio, 1768] (identidad total del sujeto). Por la que no pudiera menos que aplicar un severo castigo contra los que se maculasen [Jesuitas,1770] (identidad total del sujeto) Movido de la curiocidad me dentré y me recosté en un rincón del suelo [San. Martín, 1769] (identidad total del sujeto). Pido por Dios a Usía me conceda el salir a curarme a la Concepción donde hai todo lo nesesario [Buitrón, 1769] (identidad total del sujeto).
A la otra noche siguiente me lebanté estando senando [...] me levan té y me salió cierto [S. Martín, 1769] (identidad total del sujeto). Deseoso de que se acaben mis tropiesos pues como médico espiri tual me he curado [S. Martín, 1769] (identidad total del sujeto). Pues en todos los pueblos sucede lo mismo de alavarse ellas de la culpa cometida [S. Martín, 1769] (identidad total del sujeto). Se tumultuaron todos los Yndios por haver mandado el Vizente tocasen la caxa, por fin se contubieron [S. Martín, 1769] (identidad total del sujeto).
Llegó dicho mi Compañero a este Pueblo el mesmo día que yo lle gué a hacerme absolver [...] Mandé avisar al reverendo Padre Fray
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 250 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Melchor Guillén y pedirle con qué cubrirme para dentrar a su casa a auxiliarme [Berasain, 1769] (identidad total del sujeto). Lebantose por fin este indio y llegó el maiordomo de casa [...] Yo me aserqué junto al yndio a sosegarlo y se enfureció más [Exaltación, 1769] (identidad total del sujeto).
Yo me allegro de verte bueno y para cervirte en quanto me man dazes [Cujui, 1769] (identidad total del sujeto). Agarrado de dicha tutuma, se tendió en el suelo voca arriva mandan do que todos le imitasen [Simón, 1770] (identidad total del sujeto). Pues solo a este fin remito estos yndios por ver si así logro el que este micerable se auxilie [...] con su aviso remitiré un poco de sevo y lienzo; para conseguir el socorrerme de alguna sal [Santa Ana, 1771] (identidad total del sujeto).
Me sujeto en todo a sus dictámenes, pues es en mi mayor gloria [Santa Ana II, 1772] (identidad total del sujeto). Con lo que se retiró y se metió en cama de donde no salió, muriendo a los dos meses [Loreto, 1786] (identidad total del sujeto). Que soi un pobre clérigo desbalido, y de poca instrucción para ma nejarme como debo [Trinidad II, 1787] (identidad total del sujeto). Y por no sujetarnos a este iugo tan oneroso concurrimos con alguna quota de dinero cada uno de nosotros [Jolguín, 1788-89] (identidad total del sujeto).
b. Pronombre como CI:
Martín de Sarrión se quedó en los raches deciendo que le açia mal el mojarse los pies [FFRosario, 1670-74] (ref. corporal general). Que el prinsipal [...] mentador de ella yba asentando los nombres de los cofrades con sangre que se sacó de las narises [Idolatría, 1682] (ref. corporal general).
Me puse una camijeta descalzo de pie y pierna [S. Martín, 1769] (identidad total del sujeto).
c a p í t u l o 9 | 251 Panorama de estudios actuales del español en América Me despacharon para el Pueblo de la Concepción dándome una manta para que me cubriera [...] Mandé avisar al Reverendo Padre Fray Melchor Guillén y pedirle con qué cubrirme para dentrar a su casa [Berasain, 1769] (ref. corporal general).
c. Ausencia de pronombre reflexivo:
Arrojaron los palitos de yucas entráronse al monte y pusieron muy ricas camigetas [FFRosario, 1670-74].
3.2. Pronombres recíprocos
Homófonos de los anteriores: Los niños se pegan constantemente. La sin taxis de los pronombres recíprocos es similar a la de los reflexivos, pero su significado es más complejo, ya que mientras en Carlos se afeita poco, agente y paciente del verbo afeitar coinciden en el mismo individuo; en Los niños se pegan constantemente, cada uno de los individuos se inter preta como agente de la acción pegar con relación a otras personas y, a la vez, como paciente de ella cuando son los demás los que la ejercen (RAE y ASALE, 2009-2011, p. 1193):4 Y luego que se vieron quedaron confirmadas las amistades [Alcaya, 1636].
Allí se juntaron los caciques Gologoli, Tendi y Vitupue [Alcaya, 1636]. Ellos se estavan quitando la cáscara fornicando dia y noche [...] La encontraron en su casa mui sosegada y quieta por que ya se havía quitado la cáscara con su amigo [San Martín, 1769]. Desde San Juaquín hasta San Nicolás mueren las mugeres abiertas de piernas con las naturas podridas por que se fornican con los ca ballos y con los perros [S. Martín, 1769].
4
Yndios ynfieles y de guerra, ansí con los españoles en lançes que an hecho de nauíos que an arribado a la costa, como unos con otros matándose y comiéndose como lo hazen [Ecuador, 1607]; Y luego que vino se amançeuó el dho Juan Ramos con esta declarante y bibieron tratándose y comunicándose carnalmen te [Colombia, 1632]; Como Juanita es todo juysio echava la culpa a Xaviera, esta a María Antonia que no querían acompañarse con ella [Chile, 1741] (Egido Fernández, 2019, p. 466).
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 252 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii
3.3.
Un aspecto importante en el que fijar la atención es la posición que ocupa el pronombre respecto al verbo. Si en el siglo xvi es posible encontrar al ternancia entre anteposición o posposición en el español de ambos lados del Atlántico,5 Nieuwenhuijsen (2006, pp. 1379-1397) señala que en el seis cientos la posición del pronombre se hace fija como antepuesto al verbo en las formas finitas. El único contexto en el que se sigue manteniendo pospuesto es en inicial absoluto de frase.
El uso que se observa en los ejemplos que se muestran corresponde, en su mayoría, al esperable para el siglo xvii (antepuesto con las formas finitas y pospuesto con las no personales). No obstante, se encuentran algunos casos con formas en pasado en los que se pospone el pronom bre sin que el contexto de inicio absoluto de frase lo justifique; varios de ellos pertenecen al mismo autor (F. F. del Rosario), quien manifiesta una acusada tendencia por este orden —quizá ya algo obsoleto— también en otras construcciones pronominales: desnudose el primero y quedándose en camisa y calçones blancos [...] arrojose al río; Curámonos como mejor pudimos; subime en un árbol, etc.
Pero no es el único caso, en el último tercio del siglo xviii (1769) aparece un «Lebantose por fin este indio» que, aunque muy tardío, estaría aún justificado por ser inicio de frase. En los usos pronominales que se analizarán en las siguientes páginas se verán más casos que presentan esta misma tendencia.
REFLEXIVOS
RECÍPROCOS
V-pr.
Pr.-v.
V-pr.
Pr.-v.
XVII-XVIII
Pasado 4/ 16,6% 20/ 83,3%
-----------
3/ 100% No pasado
--------
4/100%
-----------
1/ 100% Infinitivo 10/100%
----------
-----------
---------
Gerundio 2/ 100%
----------
-----------
---------
TOTAL
40
4
5
Bogard (2006, pp. 807-808), en su análisis para estas construcciones (sentidos reflexivo y recíproco) en el s. xvi —sobre el Lazarillo y un texto novohispano—, señala que las formas de pasado se dividen entre los esquemas (V-se) / (se-V) casi al 50%, las de no pasado prefieren (se-V), pero un 24% de los casos presentan (V-se). En cuanto a las formas no personales destaca el 29% de infinitivos con (se-V).
c a p í t u l o 9 | 253 Panorama de estudios actuales del español en América 3.4. Pronombres con uso enfático (aspectuales, dativo concordado, etc.)
En el uso de este tipo de construcciones (i. e. ¡Te has fumado ya cinco ci garros!) con pronombre se advierte una diferencia muy marcada entre el español americano y el peninsular. Desde el período colonial, las varieda des americanas muestran un empleo mucho más extenso de las formas pronominales que han sobrevivido con vigor hasta el momento actual; mientras que, siguiendo los datos del Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (CDH), apenas aparecen ya en el siglo xviii en la Península (RAE, 2019).
Estas construcciones pueden darse con verbos transitivos, intran sitivos e inacusativos; se trata de un uso facultativo de la forma pronomi nal, de modo que la presencia del clítico no cambia sustancialmente las propiedades de la construcción, es un pronombre en cierto modo espu rio o expletivo. Keniston (1937) afirma en su estudio que son propios del discurso coloquial (declaraciones de testigos, cartas familiares, etc.) (pp.
337-338).
El uso de estos verbos se ha interpretado generalmente como fruto de la voluntad del hablante por manifestar su interés en la acción verbal, su intencionalidad. Keniston (1937) explica: «there can be no doubt that its use is largely affective, indicating a special interest or concern on the part of the subject in the action or state involved» (p. 337); también Kany (1994,
p. 226) hace la misma referencia. Por su parte, Cartagena (2009) insiste en
su carácter meramente diafásico y en que su presencia rodea la comunica ción de tonos afectivos muy marcados (p. 161).
Sin embargo, la NGLE (RAE y ASALE, 2009-2011, p. 3104) considera que el empleo del pronombre concordado denota algo más que el énfasis o el encarecimiento de la acción, se produce un cambio de significado: saber algo (‘conocerlo’) ~ saberse algo (‘haberlo memorizado’); llevar la plata (‘transportarla’) ~ llevarse la plata (‘salir o escaparse con ella, robarla’); sal tar una barrera (‘salvarla’) ~ saltarse una barrera (‘omitirla, no atenderla’); esperar algo (‘tener esperanza en ello’) ~ esperarse algo (‘temer que vaya a suceder’); etc.
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 254 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Por otro lado, en varios estudios sintácticos (Sanz y Laka, 2002; Sánchez López, 2002; entre otros) se considera que la presencia de este dativo depende del modo de acción del predicado verbal y la especial manera en que el sujeto se ve involucrado en ella. Señalan que los verbos transitivos con se aspectual denotan acciones completas y delimitadas. Son eventos delimitados en el tiempo, caracterizados como procesos que tienen una fase final, es decir, el verbo es delimitado por un complemento de medida (en una hora, esa mañana, la lección entera, hasta la puerta, etc.) y los tiempos verbales deben ser no presentes. En el caso de los verbos intransitivos, el uso del pronombre implica una especialización semántica del verbo, la variante pronominal es aspectualmente marcada respecto de la no pronominal. Los intransitivos usados sin pronombre tienen aspecto imperfectivo, denotan actividades en curso, la variante pronominal denota eventos más complejos de aspecto perfectivo que presentan un momento inicial y un estado resultante (Sanz y Laka, 2002, p. 324). Esta interpretación aspectual es algo que no se ve del todo claro en los casos registrados en la documentación; tampoco está claro que solo se encuentren en contextos que pueden definirse como coloquiales, según asegura Keniston.
Veamos el uso de estas construcciones pronominales en los docu mentos orientales altoperuanos; como se apreciará, tal uso no difiere del que aparece en otras áreas de América:6 Con verbos transitivos se registran comerse, hacerse, hallarse (‘encontrar algo’), jugarse, verse (a alguien), traerse:7 Y diciéndoles que por qué ellos no traían de allí respondieron que los mataban y se los comían [Holguín, 1636].
6
Antes a las honze de la noche él se tomó una canoa de Juan de Suero y se metió en ella y se fue rio abajo con riesgo de ahogarse [Méjico, 1637]; Y desnudándose medias y zapatos en vna pulpería, los empeñó en medio real de aguardiente y ambos se lo veuieron [Ecuador, 1729]; Cerca de una trinchera donde había una panadería que estaban amasando y se cojieron el pan [Bolivia andina, 1781] (Egido Fernández, 2019, p. 523).
7
En los ejemplos que se muestran, ninguno de los casos señala acción terminada con un resultado y el tiempo verbal solo está en pasado en dos de ellos. En otros, el uso es claramente afectivo (hallarme y vérmelo).
c a p í t u l o 9 | 255 Panorama de estudios actuales del español en América Este Pastrana es platero, que no sabe este testigo qué se ha hecho, y se lo contó en Mizque [Tineco, 1644].
El soldado que se jugaba lo que jamás auia tenido ni esperaba tener [FFRosario, 1670-74].
Y estos desdichados salieron a seguir al maese de canpo, sin sauer lo que se açían [...] supimos que sí que nos aconpañaban mas auían venido por comerse el uiscocho [FFRosario, 1670-74] Para que si acaso lo disimulase quales quiera que me suceda, se lo coma como dicen con su sal y su pimienta [San Martín, 1769]. Entrado el sol toda la chicha que sobra me la traigo a casa [San Martín, 1769].
Quisiera hallarme un rato para parlar con mi hermano; aunque no he tenido la dicha de vérmelo en esta su casa [Buitrón, 1769]. Y el maíz que les di a los procuradores para que sembrasen en Mamoré maíz para la mición se lo comieron y no lo sembraron [S. Ana, 1771].
Con verbos intransitivos de movimiento se documentan volverse, huirse, irse, venirse, entrarse, pararse, salirse, llegarse, bajarse, pasarse, pasearse:8 Y esto fue la causa que sesenta de ellos se volvieron [Villarnao, 1636]. Que queriendo ellos volverse, fueron de los dichos indios sentidos, y que luego dieron en ellos [López, 1636].
Y resultó que setenta soldados se fueron amotinados [...] y otros que se huyeron hacia San Lorenzo se fue desbaratando aquel campo y se volvieron [...] Y después de haberse amotinado la gente, este tes tigo se venía con el dicho su padre y la tropa [...] que por ser el día de Todos los Santos le nombraron así cuando ya se volvían [...] Y se vinieron sin aguardar al dicho gobernador [Salazar, 1644]. Y el dicho colejial le respondió que no avía mulas ningunas y en trándose dentro llamó a su negro [Ensegualpa, 1664].
8
En muchos de estos casos sí se observa el aspecto perfectivo y la acción terminada, pero no en todos ellos (se paseaban, se huyesen, no se huigan, etc.).
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 256 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Que no auía menester lisencia para sacar su hasienda; con esto se lle gó el dicho Diego Sanches a atajarle de la puerta [Ensegualpa, 1664]. La açían por uer si deciendo que todo era lexos nos boluíamos [FFRosario, 1670-74].
Y con uno de los dos indios se fue a dormir a la playa del río [...] dos muchachos enfermos al uno lo auía picado una víuora de que sanó luego y el otro hidrópico. Fuéronse a seis [FFRosario, 1670-74]. Como vieron que los soldados no les tiraban y les llamaban de ami gos se pararon [FFRosario, 1670-74].
Las indias se paseaban dioles el señor gobernador muchas chaqui ras [FFRosario, 1670-74].
Dos fines tenía el señor gobernador en que se fuesen [FFRosario, 1670-74].
Y porque el río yba grande se auían buelto [...] arrojaron los pali tos de yucas, entráronse al monte y pusieron muy ricas camigetas [FFRosario, 1670-74].
Hizimos aquella noche alto en él y el dia siguiente nos pasamos al otro de más adelante [...] boluímonos a donde estaba el señor go bernador trayendo el curaca las tres indias y muchachos [FFRosario, 1670-74].
Hiziesen de almorçar para irnos tenprano quando ya iba rronpiendo el alua [FFRosario, 1670-74].
Una maldita vieja que de propósito auían dexado los indios aconse jaba a las indias que se huyesen [...] el señor gobernador inuió [dos] indios por guías por si se muriese el uno o se nos huyese [FFRosario, 1670-74].
Y esta confesante se bolvió a ir a su casa [Idolatría, 1682]. Según los padres los trataban, pero en vigilar que no se huigan ni roben la hazienda [Jesuitas, 1770].
Se me fueron dos potros aquerenciados en la pampa de San Simón [Buitrón, 1769].
Procurelo atajar y lo sugeté del cabello para que no se me fuese [Tudela, 1769].
c a p í t u l o 9 | 257 Panorama de estudios actuales del español en América Movido de la curiocidad me dentré y me recosté en un rincón del suelo [S. Martín, 1769].
Y no que mi antecesor todo se le fue en pensar como robar azúcar, lienzo y hilado para regalar al señor [vi]citador [S. Martín, 1769]. Pasose la fiesta de san Borja, vínose él, y a pocos días vino Don Juaquín Valdés para que yo fuese con él [...]. Entonces llegándose Clemente al padre, y al declarante Carlos, les quitó a uno y otro el bastón que tenían asido. Viendo esto el padre agarró siempre de los cabellos de Carlos se llegó a Clemente, y le dio tres trompadas [Exaltación, 1769].
Y hasí lo hicieron saliéndose hasta la puerta de la calle, a los que les fue siguiendo el padre [...] como también el padre, quien quedó como antes paseándose en el corredor [...] quando cayó en mi aposento un rayo, el que me causó vastante temor, y con el susto me bajé a ausiliar del padre Frai Cayetano [...] el segundo dia me vine a este pueblo por no ver las desverguenzas de los yndios [Exaltación, 1769]. Volví a la estancia donde lo halle al citado finado ya algo bueno, an dando, y luego me regresé [Simón, 1770].
A pocos días de pasada la fiesta de Santa Ana, se me huyeron al mon te dos yndios [Santa Ana, 1771].
Haviéndolo informado el dicho teniente estar el camino intranci table dixo a los yndios se iría por el Machupo [Exaltación II, 1788]. Contraviniendo a las superiores órdenes de nuestro católico monar ca, me he resuelto a pasarme a este reyno de Portugal [Exaltación
III, 1788].
Con los intransitivos que no implican movimiento, resolverse, holgarse, tardarse, retardarse, quedarse, serse, continuarse, seguirse, preferirse, determinarse, concluirse:
Se resoluió que era bien no consentirlos nada pues haziéndolo, otro día se atreuerían a lleuarnos [Cueva, 1621b].
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 258 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Relación cierta que el padre Diego Felipe de Alcaya [...] Que es como se sigue [Alcaya, 1636].
Hacer consulta abierta para que cada uno diese su parecer, a lo último se resolvió de no perder ocasión y entró por los valles [Alcaya, 1636]. Donde el rey Guacane sin ningún cuidado se holgaba con los suyos como en su reino [Alcaya, 1636].
Últimamente se resolvieron a volverse desde allí [Tineco, 1644]. Un objeto que traía que no saue si era cuchillo o lo que se era; con esto el dicho Diego Sanches se apartó [S. Lorenzo, 1664]. Retardose en salir el día siguiente y se huyeron cinco soldados [FFRosario, 1670-74].
Aunque no ay más de quatro leguas nos tardamos dos dias y medio porque íbamos ronpiendo camino de a mula [FFRosario, 1670-74]. Tardose el auiso y asi el señor gobernador inuió los soldados [...] y [dos] indios por guías [FFRosario, 1670-74].
Los quadernos [que] escreuí [...] es lo que se sigue [FFRosario, 1670-74].
Mas quedarnos en los raches después de tanto gasto no nos adequa ba [FFRosario, 1670-74].
Fuéronse quedando atras fingiéndose enfermos y que no podían caminar [FFRosario, 1670-74].
Solo acortaban el camino que auia a las demás naciones y se prefe rían a lleuarnos a todas ellas [FFRosario, 1670-74]. Martín de Sarrión se quedó en los raches [...] la india que se quedó entre nosotros, le dio una enfermedad [FFRosario, 1670-74]. Con que se resoluió el señor gobernador a inuiar a llamar a los in dios moços con dos indios de los raches [FFRosario, 1670-74]. Todo lo que andube allí muchas quemaduras señal de que los pajo nales se continúan [FFRosario, 1670-74].
Mucho se olgó el señor gobernador de auer quedado con tan buena guía [FFRosario, 1670-74].
Y me quedo con arto dolor de mi alma [...] Y así dé Usia a quien qui siese la Misión [S. Ignacio, 1768].
c a p í t u l o 9 | 259 Panorama de estudios actuales del español en América Haviendo sabido que frai Cayetano tenía a Carlos Amabasi de los cabellos, se determinaron a defenderle del Padre [...] Y el muchacho haciendo la señal de lebantar la mano corrió y con esto se concluyó todo [Exaltación, 1769].
Unos vinieron, y otros con el pretexto de que sus chacras esta[v]an lejos, se me quedaron sin Misa [Santa Ana, 1771]. Contraviniendo a las superiores órdenes de nuestro católico mo narca, me he resuelto a pasarme a este reyno de Portugal [Exaltación
III, 1788]
Con verbos inacusativos tenemos desaparecerse, aparecerse, desvanecerse (desaparecer):
Y se decía iban unos capitanes pulperos de Potosí que se desvanecie ron por ser capitanes [Salazar, 1644].
Allí junto a los pueblos a donde cada día se mueren de hanbre [...] Dixeron que todos los indios moços se auían muerto [FFRosario, 1670-74].
El señor gobernador inuió los soldados [...] y [dos] indios por guías por si se muriese el uno o se nos huyese [FFRosario, 1670-74]. Andaba buscando dos mulas que auía dos días se auían desapareçi do [FFRosario, 1670-74].
Y les dijo ya nuestro Señor os a echado su bendición [...] lo qual se desapareçió aquella viçión [Idolatría, 1682].
Y uno de mis cantores que se me apareció tambien borracho [S. Martín, 1769].
En cuanto a la posición que ocupa el pronombre respecto al verbo, con los verbos transitivos no se registran alteraciones en los esquemas de anteposición y posposición del pronombre al verbo, (Se-v) aparece con todas las formas personales, pasados o no, y (V-se) con las no personales. Con los verbos intransitivos volvemos a encontrar algunas formas personales en pasado con el esquema (V-se) en la segunda mitad de ambos
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 260 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii siglos: «Fuéronse a seis», «arrojaron los palitos de yucas, entráronse al monte», «Retardose en salir», «Boluímonos a donde estaba el señor go bernador», «Tardose el auiso», «Pasose la fiesta de san Borja, vínose él». Como ya se adelantó en el caso de los usos reflexivos, la mayoría de estas posposiciones se deben a la pluma de Francisco del Rosario y varias de ellas se justifican porque el verbo está en posición inicial absoluto de fra se; sin embargo, hay otras en las que no se cumple esta premisa y llaman la atención por su fecha tan tardía (1670-74 y 1769).
TRANSITIVOS
INTRANSITIVOS
V-pr.
Pr.-v.
V-pr.
Pr.-v.
XVII-XVIII
Pasado
--------
5/100% 8/16,6% 40/83,3% No pasado
--------
2/100%
-----------
6/ 100% Infinitivo 3/100%
----------
4/100%
---------
Gerundio
--------
----------
4/100%
---------
TOTAL
10
62
Tabla 1. Posición de los pronombres respecto al verbo Fuente: Elaboración propia.
3.5. Pronombres átonos de tercera persona
Es en el uso de estos pronombres donde se halla mayor diferencia entre la variedad de español que muestran los documentos andinos bolivianos y los orientales. Al igual que ya se ha señalado para otros aspectos, también los estudios sobre el empleo de lo/los, /la/las y le/les en la sincronía actual del español boliviano se han centrado únicamente en el área andina y en el paradigma resultante de la mayor o menor interferencia con las lenguas indígenas quechua y aymara.
Sobre la situación diacrónica apenas hay investigaciones para ninguna de las dos áreas (Gómez Seibane, 2008 y 2012; Mendoza, 2017 y Egido Fernández, 2020).
El paradigma de tercera persona en el oriente coincide desde la primera etapa colonial (s. xvi) con los rasgos que están ya presentes en el español
c a p í t u l o 9 | 261 Panorama de estudios actuales del español en América peninsular desde épocas más o menos tempranas (Echenique Elizondo, 2019, pp. 291-310):
a. Una tendencia que se manifiesta en el español peninsular desde la
época medieval es el uso leísta en el CD con referentes [+humano], casi nunca con [–humano]. En la documentación oriental altope ruana del seiscientos se observa un repunte del leísmo que, aunque nunca llega a superar en porcentaje a las formas etimológicas lo/los, sí aparece tanto en singular como en plural y con referentes mascu linos [+ o –humano]:9 Mandó aperçebir ansí a los vecinos feudatarios saliesen a le acom pañar [Cueva, 1621a].
Cuando vuestra Magestad me mandó que viniese a servirle en este gouierno lo rehusé muchos meses [Cueva, 1621b].
Escriuano del rey nuestro señor, que al presente exerso el de público de cauildo de esta dicha çiudad de San Lorenso por no le auer pro pietario [Tordoya, 1635].
Y ellos por verle fuera de su tierra le dijeron que ellos también le irían sirviendo a los llanos [Alcaya, 1636].
Christobal de Samaniego dixo que le tiene hecho su testamento ante mí el escriuano [Samaniego, 1600]. Y por auerle sido forçosso al di cho gouernador salir a visitar y ber el correjimiento [...] por aber dos años que no le uía ni visitaba [Cueva, 1621a].
Les dijo que fuesen al Cuzco y llamasen unos padres vestidos de negro y les dio por señas que les vería los sábados [Villarnao, 1636].
9
La tendencia leísta va en aumento desde el siglo xvi, donde solo aparece con referentes singulares masculinos, al xvii, donde se reparten prácticamente al 50% lo y le: El hijo del cacique Tapacura que lo comieron los cusicusis [Holguín, 1636]. Armas llamadas en Perú lives, que suelen maniatar a uno y derri barlo [Heredia, 1636]. Armar la gente desarmada de San Lorenço y [...] sin ruido de caxas ni uanderas dar principio a la primera facçión llevándolos al puesto [Solís, 1623]. Y redujo a ella muchas provincias que hasta hoy están católicas, bautizándolos (a los indios) con agua [Alcaya, 1636]. Díxoselo su paternidad con que se determinaron los más de los soldados el irse con él [...] las indias se paseaban, dioles el señor gobernador muchas chaquiras tratábalas cariñosamente [...] seis indios moços estos muy desarrapados y de malas figuras agasajolos mucho el señor gobernador [FFRosario, 1670-74]. Cumplida memoria tal qual Dios nuestro Señor fue seruido de me la dar [Samaniego, 1600] (Egido Fernández, 2020, pp. 336-ss.).
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 262 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Que queriendo ellos volverse, fueron de los dichos indios sentidos, y que luego dieron en ellos y les mataron [López, 1636]. Donde dieron en ellos los incas con hondas y piedras, que les obligó a ponerse en huida [...] ganaron una montaña adonde hicieron em boscadas, matando a los incas que les seguían [Vasco, 1636]. Y lo que más les ahuyentó fue lo que ellos traían puesto [...] por fin les sacamos a los quince [Soleto, 1636].
Dile las raçones que tenía para no deçirle nada conque le conuençí [...] por que le muebe un zelo sancto de dar nuebos reynos al rey [FF Rosario, 1670-74].
Un género de bronce que suena mucho y resfregándole descubre tener mucha plata [FF Rosario, 1670-74].
Preguntádole que cómo niega la pregunta quando los testigos le condenan Dijo que no conose al susodicho ni tanpoco le a bisto pero que lo a ydo [sic] mentar [...] Dixo que no le conose ni le a visto [...] porque aunque le habló y le oyó hablar fue en esta forma [...] Oyó un ruido, como que roboleaba una paloma y, asentándose, les saludó diciendo alabado sea el santíssimo [Idolatría, 1682].
b. Se detectan casos aislados de loísmo con referentes masculinos
[+humano] en singular y plural:10 Se fingió malo, diciendo que le habían de dejar treinta hombres para guarda de su persona. Visto por el general que de fuerza lo había de hacer, lo dejó la mitad de la gente [López, 1636]. Se resoluió que era bien no consentirlos nada pues haziéndolo, otro día se atreuerían a lleuarnos [Cueva, 1621b].
Admirado de esto por ser lengua del Perú, hice que los hablasen en lengua del Perú y no la entendieron [Holguín, 1636].
10
En el CI predomina claramente le/ les: Le preguntaron si se auían muerto todas las mulas, díxoles que no [...] las indias se paseaban, dioles el señor gobernador muchas chaquiras tratábalas cariñosamente [FFRosario, 1670-74].
c a p í t u l o 9 | 263 Panorama de estudios actuales del español en América Encontré a los tres referidos y me dixeron como se los auía trastor nado la balsa y todo el ato con las escopetas se lo auía llevado el río [FFRosario, 1670-74].
c. También se halla uso de le invariable en el CI, aunque los referentes
sean plurales (le x les), rasgo muy extendido en el español de ambos lados del Atlántico:
Mando otras diez misas por algunas personas que le soy a cargo [...] Si paresçieren algunas personas a quien yo deuo cantidad de quatro pesos, que jurando, se le paguen [...] Mando que a los yndios que fueron de mi encomienda se le de y entriegue dos quintales de yerro hecho cuñas por el cargo que les tengo [Samaniego, 1600]. Y así les comenzamos a hablar por señas y entendiendo las que le hacíamos [Holguín, 1636].
Lo qual manda su magestad por sédulas reales que a las perçonas de esta calidad se le guarden las preminençias que deuen goçar como a caualleros y hixos de algo [S. Lorenzo, 1664].
Singular Plural masc.
fem.
masc.
fem.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
XVII
CD lo/le(5) lo/ le(2) – la los/les(6) los – las CI le/lo(1) – le – les/los(2) le(2) – les/le(3) – Tabla 2. Paradigma de pronombre de tercera persona en oriente Fuente: Elaboración propia.
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 264 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Para la misma centuria, los documentos andinos muestran una situación similar en cuanto al leísmo y el uso de le para masculino y femenino, aun que los referentes estén en plural. Pero además se observan casos de neu tralización en lo en pronombres de CD con referentes [–animado] plural, algo totalmente ajeno al sistema oriental:
a. Leísmo:
Quiero hazer y hordenar mi testamento [...] y le hago y hordeno en la forma y manera siguiente [...] Yten declaro que tengo vn hijo que se llama Pedro de Torres, que será de hedad de tres años, poco más o menos, que le vbe en Francisca de Herrera [...] que por [t]al le reco nosco [...] nombro por mi heredero al dicho Pedro de Torres, mi hijo. El qual por ser de poca hedad quiero le tenga su madre hasta que tenga seis años [Torres, 1609].
En el demás término que el derecho me conçede, proseguir con el dicho ynventario y hacerle de todos los vienes [Cid, 1643]. Para quando tomase estado. Y porque al pressente le a de tomar me diante la boluntad de Dios el domingo que biene [Laso, 1643].
b. Uso de le invariable:
Yten ruego y encargo a mis albaceas que algunas de las cofradías, las que le paresciere, aconpañen con su cera mi cuerpo [...] deuo a un fulano Crespo, [...] y agora es mi boluntad se le paguen a sus herede ros y albaceas [Torres, 1609].
Si más tienpo se tardare y por ello se le recreçieren a los dueños de la dicha plata alguna pérdida o daño, se lo pagará llanamente con las costas de la cobrança [...] y si las dichas varras pagaren y se le elevaren algunos derechos en la puente de Apurima [...] se le a de pagar al dicho Lucas Gómez Moreno [...] lo que contare aver pagado [Moreno, 1625].
c a p í t u l o 9 | 265 Panorama de estudios actuales del español en América Y cobre así mesmo de la dicha real caxa y de sus juezes ofiçiales reales [...] quatroçientos pesos de plata ensayada que a los dichos padres se le pagan [Páez, 1625].
Yten mando que mi cuerpo sea enterrado en la ygleçia mayor de ella en la parte y lugar que le pareçiere a mis albaseas [Miranda I, 1627]. Y el dicho sustento y vestido se le a de dar de los réditos del dicho remaniente de bienes que como dicho es a de quedar y estar en po der de los dichos aluazeas sin que se le pueda pedir ni sacar de su poder hasta el dicho tienpo referido a quienes tanpoco se le ba de pedir quentas por la justiçia [Tocto, 1639].
c. Neutralización en lo:
Le pagó los treynta y cinco, los veynte en reales y los quinze en chuño, a tres pesos la carga porque este testigo se lo pidió en esta comida [Ganados, 1607].
Yten manda y quiere que sus aluazeas distribuyan otros quarenta pesos corrientes de sus bienes los quales gasten [...] sin que les pue da pedir ni tomar quentas en que lo an gastado y distribuido porque los an de distribuir en las cosas que les pareçiere [Tocto, 1639]. Los resiuió (los bienes) el dicho Bartolomé de Çiuea y se obligó de tenellos en su poder en depósito y de manifiesto. Y de no lo dar ni entregar a persona ninguna [Montoya, 1656].
Singular Plural masc.
fem.
masc.
fem.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum –hum.
XVII
CD lo/le (3) lo/le (3) la la los lo (nt.)(3)
-
las CI le
-
le
-
les/le (6)
-
les le (1) Tabla 3. Paradigma de pronombre de tercera persona en área andina Fuente: Elaboración propia.
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 266 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii En el siglo siguiente (xviii) los usos de estos pronombres en el área oriental siguen pautas semejantes a lo visto hasta aquí:
a. Claramente predominan las formas etimológicas lo/la/los/las,11
aunque la tendencia leísta sigue existiendo; es de destacar algún caso de leísmo femenino:
Me dio un cajonsito cubierto en pellejo prieto y me dijo que le ayu dase a desir dosientas sinquenta y cuatro misas [Zapata, 1768]. Haviendo sabido que frai Cayetano tenía a Carlos Amabasi de los cabellos, se determinaron a defenderle del Padre, quitárselo [Exaltación, 1769].
Y como él havía oydo que le mandava buscar ocultamente, ensendío en ravia me reprehendió en medio de la plaza [S. Martín, 1769]. Agarrado de dicha tutuma, se tendió en el suelo voca arriva man dando que todos le imitasen [Simón, 1770].
Visitó el altar maior el qual le halló con frontal, ara forrada, y demás paños con el aseo necesario [Pallares, 1758].
Y haviéndole dicho al portugués, «este paño de Castilla le ha com prado a Salas», y me respondió que quería cambiár con el dicho este verde [Magdalena II, 1787].
Si saben, que el dicho cura maltrata de obra o de palabra a sus fe ligreses, no tratándoles con amor [...] Así con los enfermos siendo llamado para aiudarles, como con las chriaturas para bautisarlas [...] o les obliga contra su voluntad [Pallares, 1758].
11
Hubo de atropellarme el respeto el dicho negro [...] y habiéndolo preso y puéstolo en prisiones, a la media noche pasó a la cárcel el dicho don Juan Antonio de Lera dando de palos al carselero [...] asta que vino el vicario y oiéndolo [...] para acallarlo se bio presisado [...] a prenderlo como lo tiene [Lera, 1760]. Salí haser llamar al yndio Diego castellanista, y acometió a huir procurelo atajar y lo sugeté del cabello para que no se me fuese [Tudela, 1769]. Y el yndio o yndios que aportaren por sus pampas lo a de matar a azotes, como lo ha hecho tres veses con esta, quitándoles el pelo y los suelta tan sumamente dañados de sus manos que tengo el travajo de curarlos a cada paso [Buitrón, 1769]. A estos tales no los llamo curas de almas, sino lobos carnizeros, que las que no matan con las obras, las matan con el mal exemplo [Borja, 1769]. Las medallas, la seda, el hilo me las remitió mi ermanito de Santa Cruz [Magdalena, 1768].
c a p í t u l o 9 | 267 Panorama de estudios actuales del español en América El padre Vicario havía consultado con su Ylustrísima si los curas de estas misiones podrían oyrles en el acto sacramental a los portu gueses; y saviendo que le havía ordenado su Ylustrísima que podían oyrles en el dicho acto [Magdalena II, 1787].
Corrió adentro de la casa y le avisó a la muger, y el amigo de ella corrió por un postigo [S. Martín, 1769].
Celebro el asierto de los hijos doctrineros en la escultura [...] de nuestra Reyna de Loreto, para que a vista de su hermosura le amen de corazón [Peñaloza, 1770].
Ruego, y encargo que luego al punto que esta mi carta llegue a sus manos, con el testimonio de autos que le acompaña [...] se sirba de dar las probidensias que hubiere por más conbenientes [Lera, 1760].
b. También se detectan algunos casos de loísmo con referentes mas
culinos [+humano], todos ellos de las misiones de Moxos: Más quiso cortarle todas las nalgas con una navaja queriendolo ha cér comfesar que dónde está su hija [Indios, 1770]. El teniente fue a reconocer el camino de orden de dicho cura se gundo, y haviéndolo informado el dicho teniente estar el camino intrancitable dixo a los yndios se iría por el Machupo [Exaltación II, 1788].
Mas deseoso como verdadero cristiano de su remedio, procuré mu darlos en frente de mi casa, y a los hombres mudarlos a otro lado, notificandolos el que no pasen al lado de las mugeres [...] Mas [...] me fue presiso mudarlos a mi vista cerrándolos la puerta de atrás para que de ese modo cometan menos delitos [S. Martín, 1769]. Dos yndios míos que están á la muerte de tanto azote, y zepo que los hace padecer [Buitrón, 1769].
Pues no tengo ya sufrimiento con estos y sus insolencias pues no soy capaz de reprehenderlos qualquier motibo que hay de correc ción [Tudela, 1769].
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 268 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii
c. Asimismo, sigue siendo significativo le para masculino y femenino
con los referentes en plural:
A mandado aser un sagrario nuebo bien grande [...] como también un trono correspondiente para la Patrona dándole mucho culto así a esta como al Santísimo [Pallares, 1758].
Querido y mi tayta señor. Le oí decir a mis parientes que havía veni do el señor Governador en Santa Ana [Amabasi, 1769]. Se quejan no de celosos del onor de Dios, sino embidiosos, por que les parece que le quitan a sus yndias [...] mas para que no lo hicieran mui a gusto le mandé quitar sus tipois nuevos [S. Martín, 1769]. Y en esta atención puede vuestra señoría preguntarle a sus oficiales a quien deue vuestra señoría desirle que si me dejaba este dicho pa dre comer ni resar [Magdalena, 1768].
Se juntó toda la gente a la novedad y alboroto que hizo y mandó ponerme sentinelas alrededor de todo el pueblo encargándole a los yndios que me cogieran [Berasain, 1769].
d. Pero se hallan además algunos usos esporádicos que no se encuen
tran en la centuria anterior. Se trata de unos pocos casos de neutra lización en lo y de duplicado pronominal.
Solo en tres ocasiones aparece uso de lo con referentes femeninos CD —una con referente [+humano] y dos [–humano]—, todos ellos se sitúan en Mojos; dos aparecen en escritos de indígenas bilin gües12 y del doctrinero Buitrón, que escribe el tercero, no es posible determinar el origen:
12
A diferencia del quechua y aymará, ignaciano (trinitario, mojeño) sí cuentan con categorías pronomina les tanto de sujeto como de objeto. En los dos últimos casos puede pensarse en ese lo invariable como transferencia de la lengua ignaciana, ya que en esta solo se distingue el género en los pronombres cuyos referentes son [+humano singular] (ema (hablante masc.) /eñi (hablante fem.) ‘él’; esu ‘ella’; eno ‘ellos’; ma/ñi ‘lo’; su ’la’; no ‘los’) (Rose, 2015, p. 71 y Marbán, 1701, p. 9), y esos dos referentes son [–humano].
c a p í t u l o 9 | 269 Panorama de estudios actuales del español en América Hermano mío por Dios te pido haceme una petición y presentámelo ante el superior sobre este doctrinero de San Simón que me tiene ya sin vida [Buitrón, 1769].
Y su marido fue a decir que él se la bocase a su muger a su casa para dormir con ella; y su marido fue el puerta de Padre diciendo «da mi Padre a mi muger, y no quiero dárselo», con que fue el Padre Medina [Indios, 1770].
Y ñade [sic] el ayudante Alejandro Guarepa que iguales vexaciones an sufrido sus hijos y mugeres como lo ha experimentado con María Moberu casada con su hijo [Loreto, 1786].
Los casos de duplicación pronominal se reducen a cinco: Esto es una confución, su compañero lo espera al señor Vicitador con un escrito [...] [S. Ignacio, 1768].
Qué motivo tubo el padre frai Cayetano para detenerlo a dicho Carlos de los cabellos [Exaltación, 1769].
Volví a la estancia donde lo halle al citado finado ya algo bueno, an dando, y luego me regresé [San Simón, 1770].
Como también a nuestra Señora de la Comsepsión a quien la tiene colocada en la capilla de mano ysquierda [Pallares, 1758]. Y su marido fue a decir que él se la bocase a su muger a su casa para dormir con ella [Indios, 1770].
Singular Plural masc.
fem.
masc.
fem.
+hm.
–hm.
+hm.
–hm.
+hm.
–hm.
+hm.
–hm.
XVIII
CD lo/le(4) lo/ le(2) la/le(2) lo(1) la/le(1) lo(1) los/les(5) los las las/ lo(1) CI le/lo(2) – le le les/los(4) le(7) – Tabla 4. Paradigma de pronombre de tercera persona en oriente Fuente: Elaboración propia.
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 270 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Para el setecientos, los documentos andinos presentan ya algunos rasgos que van perfilando las tendencias que seguirá el sistema de esta zona en los siglos xix y xx (Egido Fernández, 2020, pp. 332-334):
a. Sigue la tendencia leísta de la centuria anterior y se encuentra, asi
mismo, algún uso loísta mucho más esporádico que lo visto para el área oriental:
Prended la persona de Juan Cruz en la cársel pública de esta ciudad y tenedle en ella a buen recaudo […] he buscado […] la persona de Juan Cruz para executar su prissión como por dicho mandamiento se hordena y no le he hallado» [1704, en Gómez Seibane, 2008]. Le site para sentensia en su persona [1704, en Gómez Seibane, 2008]. Que mexor derecho tenga en la qual le ampare e defienda […] Le anparo en la dicha posesión [1710, en Gómez Seibane, 2008]. Condenándole en las costas [1729, en Gómez Seibane, 2008]. Para executarlo, pase a verle y practicar todos los pasos que la cortesanía hurbanidad pide en semejantes lanzes [1757, en Gómez Seibane, 2008].
También pongo patente a vuestra merced como la dicha muger me a prometido poner mordaza, quando ella se halla culpada, y el mismo pecado le acuza» [1774, en Gómez Seibane, 2008]. Donde declara que el dicho mi abuelo los dejó por yguales partes sus hasiendas al dicho my padre y a los dichos mis tíos [...] El dicho don Hernando de Atacamaqui, mi abuelo, los dejó en su muerte a sus hijos [Machaca, 1710].
Con mucha pompa se llegaron a la trinchera de San Francisco y se los hizo fuego pero ellos no acometieron [Ledo, 1781].
c a p í t u l o 9 | 271 Panorama de estudios actuales del español en América
b. Se afianza igualmente el doblado pronominal:
Y assí el dicho mi tío don Hernando Guarache me lo quiere quitar mi solar por fuerça y contra mi voluntad, teniendo como tiene solares bastantes para su vivir [Machaca, 1710].
El dia 3 mataron una mujer en San Pedro, y un cholo con un fusil fue a defenderla, a quien lo apresaron y le perdonaron [...] En este estado llegó el aviso de que viene el aucilio, que ese casique fue a traerlo y se adelantó con el aviso, a quien lo elojiaron todos de esta noticia [Ledo, 1781].
c. Sigue registrándose neutralización del género en el pronombre (con
referentes [–humano] y [–animado]) y casos de le aunque los refe rentes estén en plural:
Yten, más me hago cargo de setenta y sinco pesos en que se bendió vna sotana y manteo, y lo conpró don Alonso de Sandoval [Tapia, 1704].
Primeramente mando mi ánima a Dios que lo creó y reciuió por su preciosa sangre [Machaca, 1710].
Y juntamente una demanda que tiene que haser a los vienes de dicha finada, por serle deudora a sus hijos lexítimos menores este declarante [Petición, 1760].
d. Pero, sin duda, el cambio más significativo que registra la documen
tación andina del setecientos es la supresión del pronombre átono, un rasgo que, desde esta época hasta la actualidad, diferenciará los sistemas bolivianos oriental y occidental:
Porque le dexé a mi muger lixítima çinquenta obejas hembras gua cayas y ueynte pacas hembras porque de ella darán a mis hijos mi mujer como dicho tengo y que se (Ø) repartan los dichos hijos como paresçiere [Machaca, 1710].
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 272 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Mando que a dichos señores (Ø) buelba a ynstar mi heredero con esta cláusula a que descarguen la consiensia de su padre que lexíti mamente murió [Escala, 1758].
Murieron algunos y a otros que agarraron (Ø) degollaron en la pla za [...] El 3 mui de mañana vinieron y cojieron algunas mujeres que habían salido de la trinchera a buscar víveres, y (Ø) mataron [...] Catari, luego que (Ø) supo, se indignó mucho contra los indios y les dio de palos y sablazos, reprendiéndoles, que primero (Ø) hubiesen muerto a él y no al padre [...] como que los entregaron y se averiguó quienes fueron los que (Ø) mataron [...] salieron los nuestros a traer las campanas de San Pedro y Santa Bárbara, porque no se (Ø) lleva sen los enemigos al alto [Ledo, 1781].
Singular Plural masc.
fem.
masc.
fem.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum.
–hum.
+hum –hum.
XVIII
CD lo/le (7)/ Ø(1) lo/ Ø(1) la/le(1) la lo(n) los/ Ø (2) lo (nt.)
(1)
Ø (3) las CI le le le le les/los(3) / le (1) les les les Tabla 5. Paradigma de pronombre de tercera persona en área andina Fuente: Elaboración propia.
4. Conclusiones
En las páginas precedentes se han intentado analizar algunos de los usos pronominales átonos (reflexivo, recíproco, enfático y paradigmas átonos de tercera persona) que se registran en los documentos orientales bolivia nos en los siglos xvii y xviii.
a) Se ha constatado que los usos reflexivos, recíprocos y enfáticos
no aportan una exclusividad lingüística al español altoperuano oriental dentro del conjunto de variedades americanas. Como en estas, el uso de pronombres enfáticos presenta ya algunas bases verbales diferentes
c a p í t u l o 9 | 273 Panorama de estudios actuales del español en América a las del español europeo (resolverse, huirse, dentrarse, tardarse, regre sarse, etc.).
b) En cuanto a la posición antepuesta o pospuesta de los pronom
bres respecto al verbo, aunque predomina la anteposición (pr.-V) con for mas personales y (V-pr.) con las no personales, aún se registra algún caso de posposición en fechas tan tardías como la segunda mitad del siglo xviii, muestra de cierto retraso en la evolución de estos esquemas que también es común con otras áreas americanas (Egido Fernández, 2019).
c) En los siglos centrales del período colonial, el paradigma de los
pronombres átonos de tercera persona en las tierras bajas bolivianas pre senta más rasgos comunes con las variedades de otras áreas americanas que con la de la propia zona andina.
Coinciden en aquellos rasgos existentes ya en el español penin sular desde épocas más o menos tempranas (marcada tendencia leísta, duplicación pronominal y uso de le invariable en el CI con referentes plurales (le x les)).
Sin embargo, se aprecian también dos diasistemas con tendencias diferentes: la omisión pronominal y la neutralización del género en lo pre sentes en la zona andina no son propias del sistema oriental.
d) Parece claro que no se extendieron los rasgos andinos en el siste
ma oriental, aunque las entradas, asentamientos y posterior poblamiento de los llanos se hicieran desde las ciudades de occidente —La Plata (Sucre) o Cochabamba—. Es muy posible que a la variedad de español andino usada por la mayoría de los colonos criollos occidentales asentados en el oriente boliviano no se hubieran integrado aún los rasgos del habla debi dos a las transferencias de quechua y aymará, estigmatizados y considera dos como propios solo de indígenas.
Es muy posible que en la variedad de español andino usada por la mayoría de los colonos criollos occidentales que se asentaban en el orien te boliviano no se hubieran integrado aún los rasgos del habla debidos a la transferencia de quechua y aymará, estigmatizados y considerados como propios de indígenas.
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 274 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii Por otro lado, Santa Cruz y los llanos orientales vivieron una si tuación de aislamiento casi continuo hasta el siglo xix, el gobierno de los jesuitas en las misiones de Mojos y Chiquitos, donde los religiosos apren dieron las lenguas nativas, mantuvo a las mismas en un prolongado aisla miento «protector» hasta la expulsión de la orden en 1768. Imagen 1. Oriente boliviano Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 9 | 275 Panorama de estudios actuales del español en América [Alcaya, 1636] «Relación de Diego Felipe de Alcaya. Consultas para la entrada de J. de Lizarazu, presidente de la Real Audiencia de Charcas, para entrar a Moxos o Toros». Bloque 7, (en Combés y
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[Escala, 1758] Testamento de Magdalena Escala, 1758, (en Rojas Mayer, E., 2008, IIIa).
[Exaltación, 1769] Declaraciones tomadas en la misión de la Exaltación de Moxos so bre agresiones al cura del pueblo, 1769, AGI, Charcas, Legajo 623.
[Exaltación II, 1788] Declaración del cacique y jueces de la Exaltación en el auto contra el capellán Ignacio Mendes, 1788, AGI, Charcas, Legajo 623.
[Exaltación III, 1788] Carta que el cura primero de la Exaltación escribe desde el fuerte del Príncipe de Beyra en Brasil, AGI, Charcas, Legajo 623.
[Indios, 1770] Carta de los indios jueces de San Martín al Gobierno.1770. Archivo UAGRM. Santa Cruz de la Sierra. Carpeta 1. Legajo 2. Doc. 8. [Jesuitas, 1770] Tasación de bienes de la hacienda de Chalguani (Mizque) tras la expulsión de los jesuitas. 1770. Archivo Nacional de Bolivia, Moxos y Chiquitos, Legajo 103.
[Jolguín, 1789] Petición de los vecinos de Jolguín sobre su obligación de asis tir a la parroquia de Pampagrande, 1789, Archivo UAGRM. Santa Cruz de la Sierra. Carpeta 1. Legajo 3 (Original inédito).
[Ledo, 1781] Diario de la sublevación del año
1781 escrito por el capitán Ledo por or
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c a p í t u l o 9 | 277 Panorama de estudios actuales del español en América [Magdalena, 1768] Carta al gobernador del doctrinero de Santa María Magdalena de Moxos, 1768, Archivo Nacional de Bolivia, Moxos y Chiquitos, Legajo 73. [Magdalena II, 1787] Oficio enviado por el gobernador al cura de S.M. Magdalena de Moxos e informe sobre el mismo, 1787, AGI, Charcas, Legajo 623.
[Pallares, 1758] Informe contra el cura del Vallegrande D. Cayetano Pallares. 1758. Archivo UAGRM. Santa Cruz de la Sierra, Carpeta 1. Legajo 1. Doc. 1. [Peñaloza, 1770] Carta del padre Vicario Antonio de Peñaloza al gobernador, 1770, Archivo UAGRM, Carpeta 1. Legajo 2. [Petición, 1760] Petición de dinero sobre el testamento de Magdalena Escala, 1760 (en Rojas Mayer, E., 2008, IIIa). [S. Ana, 1771] Carta del cura de Santa Ana de Moxos escrita al gobernador, 1771, Archivo UAGRM, Carpeta 1. Legajo 2. [S. Ignacio, 1768] Carta del cura de San Ignacio de Moxos, 1768, Archivo UAGRM. Santa Cruz de la Sierra, Carpeta 1. Legajo 2. Doc.12. [S. Martín, 1769] Carta del cura de San Martín de Moxos al gobernador, 1769, (en Rojas Mayer, E., 2008, IIIb). [Santa Ana II, 1772] Otra carta del cura de Santa Ana de Moxos escrita al goberna dor, 1771, Archivo UAGRM, Carpeta 1. Legajo 2.
[Simón, 1770] Declaraciones sobre sucesos ocurridos en la doctrina de San Simón de Baures, 1770, AGI., Charcas, Legajo 623. [Tapia, 1704] Inventario de bienes de José de Tapia Sandoval en poder de Cipriana Berrio de Sosa, su albacea. 1704. Sucre. Corpus Léxico de Inventarios (CorLexIn) https://apps2.rae.es/ CORLEXIN.html [Trinidad, 1787] Carta del Vicario de Moxos escrita al cura de la Trinidad. AGI, Charcas, Legajo 623 (Moxos). [Trinidad II, 1787] Otra carta del cura de la Trinidad escrita al gobernador rec tificando una anterior. AGI, Charcas, Legajo 623.
[Tudela, 1769] Carta de queja del cura de la Exaltación de Moxos F.C. Tudela,
1769. AGI, Charcas. Legajo 623 (Original
inédito).
[Zapata, 1768] Declaración de bienes de Tomás de Zapata, doctrinero de Moxos, 1768, Archivo Nacional de Bolivia, Moxos y Chiquitos, Legajo 73.
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| 280 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 280 C A P Í T U L O Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito
10
Jennifer Gabel de Aguirre Universidad de Klagenfurt jennifer.GabeldeAguirre@aau.at
c a p í t u l o 1 0 | 281 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El acto de pedir algo, que constituye un subtipo de acto de habla directivo, se puede considerar como elemento básico de la comunicación humana, ya que muchas veces se intenta cambiar la realidad a través de enunciados en los que se quiere incitar al interlocutor a hacer algo. En la época colonial se concedía el derecho de dirigir cartas de petición al rey a todos los súbditos, como lo constata Real Díaz (1970): «el derecho de petición era reconocido por el rey a sus súbditos» (p. 75). Además, el sistema jurídico se basaba en el uso de peticiones en las que se pedía una sentencia favorable. Siendo la administración colonial especialmente cuidadosa con la conservación de estas peticiones, existe un amplio corpus de documentación. Una de las preguntas a las que se puede intentar encontrar una respuesta en estos materiales es: ¿hasta qué punto existen tradiciones que unen todas estas peticiones o determinados subgrupos dentro de este conjunto? Para con testar a esta cuestión, parece muy fructífero el enfoque de las tradiciones discursivas, que se interesa en normas para formar enunciados dirigidos a cumplir determinadas funciones en ciertas situaciones comunicativas. De amplia difusión en la lingüística románica y más específicamente en la lin güística española de las últimas décadas,1 el paradigma de las tradiciones discursivas se originó dentro de la romanística germanófona en los años
80 y 90 del siglo pasado.2 Uno de los primeros trabajos que tratan las tra
diciones discursivas fue la monografía de Schlieben-Lange (1983), donde se usaba el término de Texttraditionen ‘tradiciones textuales’ para referirse a las tradiciones que se establecen para que los textos puedan cumplir de manera eficiente determinadas funciones dentro de la organización social
1
Se puede considerar que, para los estudios hispanoamericanos, el paradigma de las tradiciones dis cursivas todavía no desempeña el mismo papel que en los estudios dedicados al español peninsular. Para una vista general de los trabajos dedicados a las tradiciones discursivas y variedades del español en Hispanoamérica, véase Guzmán Riverón (2007) y Gabel de Aguirre (2023). Se pueden nombrar, por ejemplo, los artículos publicados en Ciapuscio et al. (2006).
2
Para una presentación más detallada de la historia de este paradigma, cf. Winter-Froemel (2023), Octa vio de Toledo y Huerta (2023) y Kabatek (2023).
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 282 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito o para evadir de cierta manera las tareas prácticas, es decir, «bestimmte praktische Aufgaben des Zusammenlebens zu lösen oder aber sich in bes timmter Weise für eine Weile diesen praktischen Aufgaben zu entziehen» (Schlieben-Lange, 1983, p. 26). Sin embargo, el verdadero punto de partida del paradigma de las tradiciones discursivas está constituido por el esque ma de los tres niveles universal, histórico e individual de Coseriu (1994, pp. 46-63). Originalmente, en el nivel histórico encontramos las lenguas, sin embargo, Koch (1997, p. 45) sugiere incluir en el nivel histórico también lo que él llama tradiciones discursivas.3 En su artículo, no incluye ninguna de finición de este término, pero sí da una lista de temas que se pueden abordar: tipos de textos, estilos, géneros retóricos, actos de habla, etc.4 También da ejemplos ilustrativos, como los cuentos de hadas que se pueden reconocer muy fácilmente por la fórmula introductoria Érase una vez; los sonetos, que tienen una cantidad y un orden de los versos muy específicos; o también saludos como hola o buenos días (cf. Kabatek, 2005, p. 157). Quien sí ofrece una definición, frecuentemente citada, es Kabatek (2005): Entendemos por Tradición discursiva (TD) la repetición de un texto o de una forma textual o de una manera particular de escribir o de hablar que adquiere valor de signo propio (por lo tanto es significable). Se puede for mar en relación con cualquier finalidad de expresión o con cualquier ele mento de contenido cuya repetición establece un lazo entre actualización y tradición, es decir, cualquier relación que se puede establecer semiótica mente entre dos elementos de tradición (actos de enunciación o elementos
3
Otros autores, como Lebsanft (2005, p. 31) y Kabatek (2023, p. 111) argumentan que Coseriu sitúa el «saber expresivo», que se podría considerar como casi-sinónimo de las tradiciones discursivas, en el nivel individual y que por ende las tradiciones discursivas no se pueden situar en el nivel histórico, sino en el individual. Es verdad que el resultado, el discurso concreto, se puede situar en el nivel individual y actual. De la misma manera, la lengua solamente se manifiesta en un discurso concreto; solamente podemos estudiar la parole para poder definir la langue. Sin embargo, las tradiciones discursivas pue den ser consideradas como un tipo de reglas o normas seguidas por una comunidad discursiva. Koch (1997, p. 46) recuerda, de manera muy pertinente y refiriéndose a Wittgenstein, que es imposible que exista una regla seguida una sola vez por una sola persona.
4
«Unter diskurstraditionellem Aspekt beschäftigen wir uns mit Textsorten, Gattungen, Stilen, rheto rischen Genera, Gesprächsformen, Sprechakten usw. wie z.B. Beipackzettel, Sonett, Manierismus, Prunkrede, Talkshow, Lehnseid usw» (Koch, 1997, p. 45).
c a p í t u l o 1 0 | 283 Panorama de estudios actuales del español en América referenciales) que evocan una determinada forma textual o determinados elementos lingüísticos empleados. (p. 159) Esta definición se enfoca claramente en la repetición que «adquiere valor de signo propio», un elemento que en casi todos los trabajos sobre tra diciones discursivas se considera como punto de partida para establecer una tradición, pero que en otras definiciones se combina con la idea del establecimiento de una norma:
una norma, tramandata all’interno di una comunità, che regola l’organiz zazione di discorsi, indipendentemente dalla loro realizzazione in una piuttosto che in un’altra lingua o varietà. (Wilhelm, 2020, p. 509) La última parte de esta definición lleva a un aspecto muy importante de las tradiciones discursivas: son transversales a las tradiciones idiomáticas, es decir, no forman parte de ellas y pueden existir en comunidades del dis curso más amplias, más reducidas o solo parcialmente en solapamiento con determinadas comunidades lingüísticas.
En el presente capítulo se consideran como tradiciones discursivas las tradiciones de la formación de enunciados para fines específicos en determinados tipos de situaciones comunicativas y dentro de un contexto sociocultural e histórico concreto. Pueden ser estructuras y moldes a nivel de la expresión o a nivel de contenido. El uso de estas estructuras o moldes depende entonces de ciertos parámetros (función, distancia, jerarquía, anclaje institucional, etc.). Tanto los parámetros de los que dependen es tas tradiciones como su realización misma pueden cambiar a lo largo de la historia de una tradición discursiva.
El hecho de que en la Hispanoamérica colonial se encuentre una situación en la que tradiciones discursivas europeas fueron trasladadas a un nuevo espacio, en contacto con otras culturas y en nuevas situa ciones comunicativas, es lo que convierte las tradiciones discursivas en Hispanoamérica en un ámbito de estudio muy interesante; y todavía más si tomamos en cuenta la magnitud del espacio geográfico hispanoamericano
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 284 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito y las diferencias en el desarrollo sociocultural durante la época colonial y posterior. En el presente capítulo se quiere contribuir al estudio de un espacio limitado dentro de este conjunto: la Audiencia de Quito. Metodológicamente, el punto de partida está constituido por un corpus homogéneo de 73 textos de la serie Esclavos de la sección general del fondo Corte Suprema del Archivo Nacional del Ecuador (aproximada mente 130 folios). La mayoría de parámetros relevantes para las tradicio nes discursivas coinciden en los textos analizados: el lugar (la Audiencia de Quito); el tipo de texto (cartas de petición); la institución (peticiones dirigidas a la Corte Suprema); la denominación de los textos —tanto en su entorno sociocultural como en la diplomática (peticiones)— e incluso el tema (juicios en los que (antiguos/as) esclavos/as aparecen como peti cionarios). Únicamente el tiempo abarca diferentes momentos históricos (de 1702 a 1849, es decir, desde la época colonial hasta después de la in dependencia). Los juicios tratan de diferentes temas relacionados con la esclavitud: la legitimidad del dominio, el derecho a la libertad por diferen tes razones, la tasación, el precio, el cambio de amo, el intento de evitar la venta a lugares remotos, etc.
Expediente Datación Cantidad de peticiones
1,16
1702
7
3,10
1737
11
7,9
1770
3
9,15
1782
5
10,15
1785
2
12,2
1788
2
12,16
1792
2
13,11
1794
2
14,11
1795
5
16,2
1799
2
18,4
1804
3
19,1
1806-1807
8
19,13
1807
c a p í t u l o 1 0 | 285 Panorama de estudios actuales del español en América Expediente Datación Cantidad de peticiones
19,15
1807-1808
3
20,17
1811
7
22,10
1820
2
24,10
1838
2
24,21
1849
3
Tabla 1: El primer corpus: corpus esclavos5 Fuente: Elaboración propia.
Este corpus fue compilado y analizado para un proyecto de Habilitation (venia docendi) finalizado en el año 2021. Se caracteriza por unos rasgos muy marcados que permiten definir una tradición discursiva de peticio nes jurídico-administrativas de la época y del entorno sociocultural estu diado: una estructura clara, constituida por una salutatio (una fórmula de saludo); una expositio, en la que se presenta el peticionario o la peticio naria; una parte principal, que generalmente combina una narratio, en la que se expone la situación, con una argumentatio, en la que se argumenta a favor de conclusiones basadas en la narratio; y una petitio (una fórmula de petición Pido y suplico..., generalmente seguida de juramentos más la firma del peticionario o de la peticionaria). Dentro de este corpus se han analizado las demás tradiciones presentes, por ejemplo tradiciones de la argumentación, lo que incluye los topoi recurrentes (en el sentido de ley de paso),6 y configuraciones tradicionales de elementos universales como el pathos y el ethos, que desempeñan también un papel importante en la argumentación. La idea de esta metodología, utilizada también en el pro yecto de Habilitation mencionado,7 es la de permitir un estudio bottom up
5
Las referencias a los textos individuales contienen el número de caja, el número del expediente y el número de cada petición, por ejemplo 3,10,1 se refiere a la primera petición en el expediente 10 de la caja 3.
6
Para una definición detallada del término topos y la descripción de los topoi más recurrentes del corpus esclavos, cf. Gabel de Aguirre (2020b). Una breve definición muy útil se encuentra en Pons Rodríguez (2003): «Un topos se define como un garante del encadenamiento discursivo, un principio comparti do por la comunidad [...] que hace posible la ley de paso que aparece entre argumento y conclusión» (p. 509).
7
También se aplica esta metodología, con un enfoque más reducido, en Gabel de Aguirre (2020a y 2020b) y en el estudio de caso de Gabel de Aguirre (2023).
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 286 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito tal y como lo propone Kabatek (2015, p. 61),8 usando una base sólida y que posibilite comparaciones para identificar rasgos tradicionales que puedan ser buscados posteriormente en otros córpora. A menudo, se entiende por bottom up el estudio de ciertos rasgos específicos (y muchas veces perte necientes a las tradiciones idiomáticas) dentro de un corpus muy extenso, pero muchas veces reagrupado por tipos de textos (jurídicos, literarios etc.). Aquí, la base está constituida por elementos comunes —el acto de habla central del texto, los parámetros comunicativos como el contexto institucional, el tema, etc.— que coinciden con clasificaciones existentes, es decir, la diplomática (petición como «el escrito con que se pide jurí dicamente ante juez» (Real Díaz, 1970, p. 75), basándose en la definición del diccionario de la Real Academia de 1791), y la clasificación usada en la época al margen o en la introducción de muchos (aunque no en todos) de los textos analizados. Lejos de constituir el resultado del análisis, esta primera selección solamente constituye el punto de partida que permite identificar otros rasgos tradicionales menos obvios, por ejemplo, topoi argumentativos a nivel de contenido. El siguiente paso consiste en com parar ciertos de los parámetros para estudiar cuáles de ellos (por ejemplo, la limitación geográfica, el tema o el entorno institucional) influyen en la repartición de los elementos tradicionales.
Para el segundo paso se ha seleccionado un corpus de comparación constituido por 42 cartas de la Audiencia de Quito editadas por Sánchez Méndez (2018) que se encuentran actualmente en el Archivo General de Indias. La extensión geográfica se mantiene entonces casi igual (aunque un poco más extensa, porque el primer corpus contiene solamente car tas de la ciudad de Quito), pero no se trata solamente de peticiones del ámbito jurídico-administrativo. Se analizan todas las cartas contenidas en Sánchez Méndez (2018) que contienen un acto de habla directivo con el que se pide algo, independientemente de su tema o contexto institucional, de manera que se trata de cartas de petición en un sentido amplio sin que todas ellas correspondan a la definición diplomática estricta de petición.
8
Kabatek (2015, p. 61) habla de la búsqueda de lo tradicional dentro de textos o discursos («Suche nach Traditionellem in Texten oder Diskursen»).
c a p í t u l o 1 0 | 287 Panorama de estudios actuales del español en América Estas cartas comprenden el período de tiempo de 1541 a 1815. De hecho, muchas corresponden a lo que se define como memorial en la diplomáti ca, es decir, documentos en los que se pide una merced o gracia, argumen tando los motivos por los que se piensa tener derecho a ello (cf. Real Díaz, 1970, p. 75); por ejemplo, un alto funcionario pide un cargo más adecuado o en lugares menos remotos al rey. También hay cartas de personas que piden favores o protección para sus familiares, cartas de monjas que piden ayuda después de la destrucción de su monasterio, o la petición de permi tir mantener una villa en la gobernación de Quito, etc. Expediente Datación Siglas de las peticiones Páginas en la edición de Sánchez Méndez (2018) AGI: Quito, 18, N. 1
1541
1541.1,
1541.2
p. 145-146
p. 146-147
AGI: Quito, 78, N. 1
1549
1549.1
p. 149
AGI: Quito, 7
1581
1581.1
p. 174-175
AGI: Quito, 7
1584
1584.1
1584.2
1584.3
1584.4
p. 198-199
p. 199-200
p. 201
p. 202
AGI: Quito, 7, R. 3, N. 25
1600
1600.1
p. 212-216
AGI: Quito, 26, N. 13
1603
1603.1
p. 220
AGI: Quito, 85, N. 35
1608
1608.1
p. 221
AGI: Escribanía, 926c
1694
1694.1
1694.2
1694.3
1694.4
1694.5
1694.6
1694.7
p. 309-310
p. 310
p. 311
p. 311-312
p. 312
p. 312-313
p. 313
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 288 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito Expediente Datación Siglas de las peticiones Páginas en la edición de Sánchez Méndez (2018) AGI: Quito, 140
1702
1702.1
1702.2
1702.3
1702.4
1702.5
1702.6
1702.7
1702.8
p. 323-324
p. 324
p. 324-325
p. 325-326
p. 331-332
p. 333-334
p. 334-335
p. 339
AGI: Quito, 162
1715
1715.1
p. 340-343
AGI: Contratación, 5610, N. 7
1743
1743.1
1743.2
1743.3
p. 362-363
p. 363
p. 378-379
AGI: Escribanía, 927
1747
1747.1
p. 380-386
AGI: Quito, 302
1770-1771
1770.1
1770.2
p. 398
p. 400
AGI: Estado, 72, N. 17
1796
1796.1
p. 410-411
AGI: Estado, 72, N. 39
1797
1797.1
p. 414-415
AGI: Estado, 72, N. 40
1798
1798.1
p. 416-417
AGI: Quito, 263
1798
1798.B1 1798.B2
p. 418-419
p. 419
AGI: Estado, 72, N. 51
1801
1801.1
p. 423-424
AGI: Quito, 263
1802
1802.1
p. 427-428
AGI:Quito, 263
1815
1815.1
p. 454-456
Tabla 2: El corpus de comparación: corpus AGI Fuente: Elaboración propia.
La diferencia entre los dos córpora consiste, entonces, en la mayor ampli tud temática del corpus AGI, si bien ambos comparten la misma limitación geográfica.
La hipótesis que se plantea es que existen tradiciones comunes en ambos córpora, si bien dentro de las tradiciones de contenido podrían en contrarse, además, otras tradiciones más específicas en el corpus esclavos, relacionadas con el tema de la esclavitud.
A continuación, se presentarán algunos de los resultados del análi sis de elementos tradicionales recurrentes del primer corpus, contrastados
c a p í t u l o 1 0 | 289 Panorama de estudios actuales del español en América con la distribución de estos rasgos en el corpus de comparación. Más es pecíficamente, se presentarán el uso de las fórmulas y la configuración tradicional del pathos, es decir, de la construcción de emociones a través de elementos lingüísticos y del contenido. Se trata de un análisis de índole cualitativa en el que no se incluirán estadísticas, ya que la cantidad de tex tos no constituye una base sólida para un análisis cuantitativo.
2. Las fórmulas
En el presente análisis se consideran fórmulas los elementos lingüísticos y los modelos estructurales que se pueden identificar como expresiones fijas y reproducibles con una función comunicativa que, por lo general (aunque no siempre), están formadas por más de una palabra y pueden mostrar irregularidades semánticas y/o morfosintácticas.9 La función co municativa puede corresponder a uno o varios de los siguientes niveles expuestos en De Roberto (2013, pp. 163-164):
• El nivel referencial
• El nivel textual
• El nivel pragmático
Una fórmula con una función comunicativa a nivel referencial puede identificar un grupo social o reflejar una determinada concepción del mundo y corresponder a una temática específica. De Roberto (2013,
p. 163) da el ejemplo de sviluppo sostenibile ‘desarrollo sostenible’; otros
ejemplos serían fórmulas cuya función se refiere al universo discursivo jurídico-administrativo, como «como mas haia lugar en derecho paresco ante Vuestra Alteza» (3,10,9) o «conforme a la ley» (1743.2). Las fórmu las que cumplen una función textual sirven para estructurar el texto, marcando su comienzo, final o la transición entre sus diferentes partes. Las fórmulas pragmáticas, por su parte, contribuyen por lo general a
9
Para una explicación más detallada de los elementos de esta definición, véase Gabel de Aguirre (2020a). Reproducible se refiere a que una expresión se reproduce regularmente, lo que sirve como indicador de que esta expresión se guarda en el cerebro como una unidad (cf. Wray, 2009, p. 29). Aunque las fórmu las se puedan identificar como expresiones fijas, esto no significa que no pueda existir variación, sino que existen límites claramente observables para esta.
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 290 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito establecer una relación con el contexto extralingüístico. Se pueden usar, por ejemplo, para establecer una relación entre emisor y destinatario, lo que puede incluir la expresión de cortesía y respeto; o también pueden referirse a la relación con la realidad extralingüística, como cuando cum plen la función de legitimar una acción.
En el corpus esclavos, que contiene solamente peticiones en el sen tido diplomático estricto, se puede observar la importancia de fórmulas textuales que marcan claramente la estructura, como lo muestra el si guiente ejemplo:10 Señor Presidente Regente Visitador General:
El Doctor Don Juachin Gutiérrez, abogado de esta Real Audiencia, en los autos con Juana Díaz, muger legítima de mi esclabo Josef Gutiérrez, sobre querer ser bendido por el precio que pretende, y lo demás deducido.
Digo que haviéndosele dado traslado de mi escrito de contestasión, y sacádolo para responder, sin embargo de haverse pasado muchos días no solo no ha respondido, sino que ha puesto los autos corrien tes en el oficio aun sin apremio alguno:
por cuya rebeldía se ha de servir Vuestra Señoría mandar que se traygan los autos a la vista, y obrar en todo como tengo pedido, que assí es justicia. En cuya atensión A Vuestra Señoría pido y suplico se sirva proveer y determinar con forme llebo expresado, y juro lo necessario en derecho etcetera. Doctor Joachín Gutiérrez (9,15,4 – año: 1782)11
10
Entre los textos citados, se puede observar que documentos más amplios, dentro de los cuales se re producen peticiones, generalmente omiten la salutatio. Algunas cartas de procuradores muestran una estructura diferente sin petitio, concluyendo solamente con la fecha y la firma (ejemplos: 18,4,3; 19,1,2- 6; 1913,2; 19,13,4; 22,10,2; 24,10,2). Además, se encuentran las siguientes peticiones que muestran una forma diferente: 18,4,1 (sin salutatio, con un exordium muy alargado, sin petitio formularia), 18,4,2 (final formulario, pero con una petitio muy diferente) y 19,1,1 (la carta, dirigida a un procurador, concluye con la fórmula: «Dios guarde a Vsted muchos años. Su rendida sierva»).
11
En este ejemplo, como en los siguientes ejemplos de corpus esclavos, los números se refieren a la caja (9), al expediente (15) y a la carta de petición del expediente (en este caso, la segunda). Se trata de una transcripción crítica, es decir que se normaliza el uso de v/u (v para consonantes, u para vocales)
c a p í t u l o 1 0 | 291 Panorama de estudios actuales del español en América El comienzo, la salutatio (que puede faltar en el caso de peticiones repro ducidas dentro de otro documento), consiste en una fórmula de dirección (en el ejemplo: «Señor Presidente Regente Visitador General»). La transi ción entre la expositio, en la que se presenta el locutor, y la parte principal narrativa y/o argumentativa (narratio, argumentatio) se marca general mente con la fórmula digo que/dice que/decimos que. El final, la petitio, se introduce muchas veces con un conector formulario como por tanto o (como en el ejemplo) en cuya atención y contiene la fórmula de petición A Vuestra Alteza/Señoría pido y suplico..., seguido en la mayoría de casos por una fórmula de juramento (en el ejemplo: «juro lo necessario en derecho etcetera») y, en todos los casos, por la firma del peticionario. En el corpus AGI existen 31 cartas del ámbito jurídico-administrativo que presentan la misma estructura, o una estructura con mínimas divergencias,12 y 11 que difieren en mayor grado.13 y se introducen tildes, además de una separación de palabras y comas según el uso actual. Excepto la normalización de u/v, la ortografía no ha sido modificada. Los ejemplos de corpus AGI siguen la edición de Sánchez Méndez (2018).
12
Se trata de los siguientes textos: 1541.1, 1542.2, 1584.1, 1584.2, 1584.3, 1600.1, 1694.1-1694.7, 1715.1, 1747.1, 1770.1 y 2, 1796.1, 1798.B2, 1802.1, 1815.1; y sin salutatio (probablemente por estar reproducidos dentro de otro documento), 1702.2-8, 1743.1 y 2, 1743.3. En 1584.1, no se usa la fórmula dice que, sino otra similar para introducir la parte principal: «haçe rrelaçion a Vuesa Alteza». En 1584.2 hay varios actos de habla directivos («suplica Humillmente»), pero la petitio no contiene la típica fórmula de petición, sino un acto directivo más implícito después de la autodescripción del locutor como persona que suplica: «en Remuneraçion dellos y conforme su calidad le haga Vuestra magestad merçed a quien humillmente suplica atento es pobre y tiene muger y hijos sea Vuestra magestad seruido [...]». En 1600.1, la expositio es excepcionalmente larga (explica el cambio de nombre del peticionario) y el final contiene un acto directivo («Suplicamos humilmente [...]»), seguido por juramentos de vasallaje («y juramos y prome temos por dios nuestro señor y la señal de cruz en que ponemos nuestras manos derechas y hazemos Pleyto omenaje en forma cumplida y acostumbrada [...]», «y ansimismo nos obligamos y Prometemos [...]», «yten nos obligamos y ofreçemos») antes de dos actos directivos introducidos por «Otrosi su plicamos» y «Otrosi suplico a Vuestra alteça». En 1702.5, no se encuentra la introducción de la parte principal con digo que, aunque por el resto corresponde a la estructura de las peticiones, es decir que contiene una expositio y una petitio con la fórmula «A Vuestra mersed pido, y suplico assi lo probea, y mande en que reseuirà mersed con Justicia que pido, y Juro lo nesesario etcetera».
13
Por ejemplo, 1581.1 comienza con una salutatio y concluye con una fórmula de petición (A Vuestra ma gestad supplicamos), sin embargo, no se presentan los locutores en una expositio y al final hay una fór mula ausente de las peticiones en el sentido estricto: «Besan Vuestros rreales pies y manos Vuestros lea les vasallos». En 1584.4 hay una salutatio, expositio y una parte principal con narratio y argumentatio que se introduce por la fórmula digo que, pero no se usa una fórmula de petición, solamente se pide a través del uso de imperativos: «a lo que vine mande. Vuestra alteça que [...] me mande dar los dichos seys rrea les cada dia que hasta aqui se me a dado e no permita. Vuestra alteça que lo pida a quien no conozco [...]». Al final se encuentra una fórmula que también es común en las peticiones con petitio: «que en ello rreçebire muy gran bien e merçed – y para El lo signo». En la carta 1603.1, no encontramos ni expositio ni la fórmula digo que, pero sí una salutatio, una fórmula de petición («a vuestra magestad humilmente suplico»), seguidos por una fórmula de despedida que expresa sometimiento, que no encontramos en
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 292 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito
2.1. Fórmulas de dirección en la salutatio
En cuanto a la salutatio, el corpus esclavos muestra una clara tendencia diacrónica: desde el comienzo (1772) hasta 1770, se usa Muy poderoso señor en la mayoría de las cartas (y esporádicamente hasta 1807), reemplazada entre 1776 y 1807 por el uso de Señor en combinación con los títulos ade cuados como Señor Presidente Regente Superintendente General (10,15,1), mientras que a partir de 1808 predomina la fórmula Excelentísimo señor. La preponderancia de Muy Poderoso Señor hasta 1770 se confirma en el cor pus de comparación, donde hay cuatro cartas con una salutatio diferente («Illustre señor», 1541.1; «muy yllustre señor», 1541.2; y «Sacra Catolica Real Magestad», 1584.2; «Señor», 1715.1), frente a 13 atestaciones de la fórmula Muy Poderoso Señor (más otra atestación en la carta 1584.4, que muestra una estructura diferente). La combinación de Señor con los títulos solamente se encuentra en una carta de 1770 («Señor Theniente General», 1770.2) y otra de 1802 («Señor Teniente y Justicia mayor», 1802.1), mientras que varias veces se usa solamente Señor o Señora,14 pero este uso pare ce reducido a locutores de alto rango (oidores y sus esposas). La fórmula Excelentísimo señor, atestada con frecuencia en el primer corpus a partir de 1807, se encuentra solamente una vez en el corpus de comparación. otra de las cartas de petición estudiadas («De vuestra magestad natural subdita y vasalla»). En 1608.1, tenemos una salutatio, pero faltan la expositio y la fórmula digo que; no existe tampoco una petitio for mularia, el acto directivo se introduce con «Lo que suplicamos a Vuestra magestad es que [...]», seguido por la fecha y la firma del peticionario. En 1702.1, que se denomina «Peticion» al margen del documento mismo, se cambia la fórmula digo que por otra («y responda que») y no encontramos ningun acto di rectivo, sino que se trata más bien de una información. En 1797.1 encontramos una salutatio («Su Real Magestad») y una expositio, pero la parte principal se introduce con «Informamos a Vuestra Magestad que [...]» y el acto directivo no se encuentra en el final formulario, sino en la argumentatio. La carta se termina con la fórmula «Rogamos a Dios Guarde la Catholica Real persona de Vuestra Magestad los mu chos años que deceamos, y necesita la Christiandad». Fórmulas similares de despedida que expresan buenos deseos de protección y larga vida se encuentran también en otras cartas: «Jesu christo guarde a Vuestra alteza» (1549.1), «Dios conserve la Augusta Persona de Vuestra Magestad los muchos años que desean sus vasallos para su bien y proteccion de la Santa Yglesia» (1798.1), «Dios guarde la Catolica Real Persona, de Vuestra Magestad, los muchos años que sus Dominios han menester» (1798.B1). Estas dos últimas cartas comienzan con una salutatio y una expositio, pero no contienen ni la fórmula digo que u otra similar para introducir la parte principal, ni la petitio formularia. En 1801.1, hay una salutatio («Excelentisimo Señor»), pero ninguna expositio, ni la fórmula digo que, ni una petitio formularia. El acto directivo contenido en la argumentatio comienza con «Pido, pues, a Vuestra excelencia» y la carta se termina con una fórmula que se refiere a la merced pedida seguida por otra fórmula de buenos deseos y la fecha («ès gracia que esperan de Vuestra excelencia, à quièn Nuestro Señor guarde muchos años Guayaquil 29 de Abril de 1801»).
14
En las cartas 1515.1, 1796.1, 1798.B2, 1815.1, más dos atestaciones en cartas con una estructura diferente: 1798.1 y 1798.B1.
c a p í t u l o 1 0 | 293 Panorama de estudios actuales del español en América Esta atestación es más temprana, de la carta 1801.1, pero hay que tomar en cuenta que se trata de una carta con una estructura diferente, ya que no contiene ni una expositio, ni la fórmula digo que, ni una petitio.
2.2. Conectores formularios para marcar la
transición a la petitio Muchas veces se puede observar el uso de un elemento formulario en la transición entre la parte principal y la petitio. Su uso es frecuente, pero existen numerosos casos en los que falta. Otras veces se usa un elemento textual con formulación libre en vez del conector formulario. La función de esta transición es a la misma vez textual —porque marca la transición a la petitio— y pragmática, ya que establece una relación de argumento y conclusión entre la parte principal y el acto directivo de la petitio. Se puede observar una alta frecuencia de elementos formularios en ambos córpora: 41 casos en el corpus esclavos, 25 en el corpus AGI. Existen 9 for mulaciones libres como transición en el corpus esclavos, 3 de los cuales están combinados con una fórmula. En el corpus AGI se encuentran 6 transiciones de formulación libre, de las cuales 3 se encuentran en com binación con una fórmula.
Existen, por ejemplo, las siguientes transiciones con formulación libre:
3,10,8: «por cuia reveldía que le acuso» 1694.6 (en combinación con una fórmula): «Por defecto de Confirmacion, por lo qual» En cuanto a los elementos formularios que se usan como conector, el corpus esclavos muestra una clara preponderancia de por tanto, origi nalmente un sintagma causal con un elemento anafórico como núcleo (cf. Cano Aguilar, 2003, p. 307), a partir de finales de 1794 (10 de las 16 atestaciones de por tanto), aunque todavía se encuentran también otros conectores formularios como a cuyo fin o para ello. Antes de 1794, existe más variación y se usan también con cierta frecuencia otros conectores
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 294 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito conclusivos, como en cuia atención o por (todo) lo qual. La siguiente tabla contiene los conectores formularios usados con cierta frecuencia en los dos córpora:
Conector formulario Atestaciones en el corpus esclavos Atestaciones en el corpus AGI por tanto
16
5
en cuya atención (con variantes gráficas)
11
4
por (todo) lo qual
4
5
ella/él/ello/ellos mediante
3
3
la que mediante
3
1
mediante lo cual
3
2
Tabla 3: Los conectores formularios introductores de la petitio Fuente: Elaboración propia.
Es notable que en el corpus AGI también se encuentran 4 ejemplos de fórmulas con mediante pospuesto, lo que confirma la observación de que estas fórmulas se encuentran sobre todo en el ámbito jurídico-administra tivo en América (cf. Gabel de Aguirre, 2020a, pp. 225-226). Existen otras fórmulas usadas con poca frecuencia (por lo general, una sola vez), como en esta atención (12,16,1) y en su atención (20,17,5), que se pueden considerar también como variante de en cuia atención, o en su virtud (19,1,7), atento a lo qual (1694.1) o en cuyo concepto (1815.1). Estos resultados se pueden explicar por la observación de que la transición a la petitio constituye un lugar predestinado a la formación de elementos formularios ya que, por un lado, estos contribuyen a marcar claramente la estructura de la carta; por otro, establecen una relación ar gumentativa entre la parte principal, que sirve como argumento, y el acto directivo formulario de la petitio, que constituye la conclusión; además cumplen la función pragmática de marcar la introducción de un acto di rectivo. El hecho de que tanto los conectores formularios como elementos de libre formulación se puedan usar para introducir la petitio muestra que
c a p í t u l o 1 0 | 295 Panorama de estudios actuales del español en América el contexto pragmático que favoreció el establecimiento de estos elemen tos formularios sigue vigente.
3. Tradiciones de la construcción del pathos
En la retórica clásica, el pathos —junto con el logos y el ethos— forma par te de los tres elementos imprescindibles para que un discurso pueda per suadir (cf. Amossy, 2018, p. 11). Se trata de la construcción de emociones en el discurso de tal manera que estas ayuden a persuadir al interlocutor, tal como Aristóteles lo plantea ya en su retórica, llegando a dedicarle incluso un libro entero en dicha obra (Aristóteles, 2002, pp. 72-128). La posibilidad de construir emociones para persuadir existe para cualquier tipo de dis curso, por lo que el pathos se puede considerar como un elemento univer sal. Sin embargo, esta posibilidad varía según la situación comunicativa, el género, el contexto institucional, etc., de forma que es posible observar configuraciones tradicionales de la realización del pathos. Antes de obser var estas tradiciones en los dos córpora, hay que explicar más detallada mente cómo se construyen las emociones en el discurso. El punto de par tida es la observación de que cada emoción se basa en la interpretación de una situación, de manera que es posible establecer parámetros tópicos de las emociones (cf. Eggs, 2000, p. 28 y Micheli, 2010, p. 141). Esto significa que, dentro de una comunidad de discurso,15 los parámetros tópicos llevan a la asociación entre determinados elementos presentes en el discurso y determinadas emociones. Según Plantin (1999, p. 211), los parámetros co rresponden a las respuestas a preguntas universales como: ¿qué? (eje de la euforia/disforia), ¿quién? (tipo de ser afectado), ¿cómo, cuándo, dónde?, ¿cantidad, intensidad?, ¿causa, agente?, ¿consecuencia?, etc., creando de esta manera lo que él denomina pathème y que se puede llamar patema en español. Es decir, se trata de preguntas muy generales que ayudan a iden tificar, a través de las respuestas, qué elementos del contenido se pueden considerar como más o menos aptos para crear emociones. Un ejemplo
15
Para una definición detallada, cf. Wilhelm (2011); se trata de una comunidad social que se caracteriza por compartir una o varias tradiciones discursivas determinadas.
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 296 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito dado por Plantin (1999, p. 210) sería la muerte de niños por hambre y sed en el desierto. En este caso, podríamos identificar los siguientes patemas:
• La muerte (respuesta a ¿qué? apta para crear una fuerte emoción
—entre otras— en la sociedad actual europea, así como también en muchos otros contextos).
• Niños (respuesta a ¿quién? apta para crear una fuerte emoción en
el mismo contexto por considerarlos como inocentes e indefensos).
• Hambre y sed (respuesta a ¿cuál es la causa? ¿Es posible contro
larla?, que llega a crear fuertes emociones por la posibilidad de controlarla).
• El desierto (respuesta a ¿dónde?, estando considerado el desierto
como un lugar de desolación y peligro en el mismo contexto). Aunque existan muchos de estos elementos del contenido que pa recen ser universales o casi universales, es importante preguntarse para cada constelación sociocultural e histórica cuáles son los patemas vigen tes, ya que estos pueden variar. Existe, por ejemplo, variación según la im portancia de la religión dentro de una comunidad de discurso, de manera que la falta de respeto hacia dios o las reglas religiosas puede ser consi derada como un patema en comunidades de discurso que le atribuyen un alto grado de importancia a la religión, mientras que en otras, seculares, este patema puede estar ausente.
Retomando las preguntas utilizadas por Plantin para identificar los diferentes patemas, se puede observar un elemento probablemente uni versal: para construir emociones como la compasión o la indignación, el qué tiene que corresponder al extremo en el eje de la disforia. Para esto existen varias posibilidades lingüísticas, cuya combinación específica puede convertirse en una tradición cuando se asocia con determinados contextos comunicativos. En los córpora estudiados se puede observar el uso de un vocabulario axiológico (es decir, que marca una evaluación subjetiva) claramente negativo, en combinación con elementos intensi ficadores que marcan un alto o extremo grado.16 Se trata entonces de la
16
Elementos que sirven para augmentar la fuerza argumentativa de otro elemento y se pueden, por ende, considerar como intensificantes, se llaman modificadores realizanes (modificateurs réalisants) en
c a p í t u l o 1 0 | 297 Panorama de estudios actuales del español en América combinación qué con la pregunta ¿cantidad, intensidad? En el corpus es clavos se encuentran, entre otros, los siguientes ejemplos:
• 12,2,1: «los graves exesos de maltrato» (grave marca un alto grado,
maltrato se refiere a una acción evaluada como muy negativa, que causa un fuerte sufrimiento).
• 14,11,3: «sufriendo las mayores indigencias del alimento» (se marca
la carencia de alimentos, es decir, de las necesidades básicas, siendo indigencia un elemento axiológico y mayor un elemento intensifi cador que marca un grado extremo).
• 19,15,1: «Sentí yo, Claudio, la gravísima injuria hecha a mi muger»
(injuria como elemento axiológico, gravísima como elemento que marca un grado extremo).
• 22,10,2: «la más increíble seberidad» (con referencia al compor
tamiento frente a un esclavo, seberidad sirve aquí como elemento axiológico negativo, la más increíble como elemento doblemente intensificador que marca un grado extremo).
En el corpus AGI, hay ejemplos similares:
• 1541.2: «mui gran perjuizio», «mui grande agravio» (se marca un
grado muy alto de un elemento axiológico, combinando un adver bio y un adjetivo).
• 1603.1: «la grande necessidad» (se marca un grado alto, pero no
extremo con grande).
• 1715.1: «Sin causa, ni motibo alguno prorrumpio contra el, con vozes
denigratibas, y tan mal sonantes, y escandalosas, que aun no es deçente su expresion» (el intensificador se combina aquí con una oración consecutiva).
• 1815.1: «intimidada por fulminantes sanguinarias amenazas,
empleadas las mas [vio]lentas agresiones, se conserva fir[me] e la terminología de Ducrot (1995): «Si XY a une force argumentative supérieure à celle de X, et de même orientation, Y est un MR» (p. 147). Para marcar un grado extremo, existen los modificadores superreali zantes (modificateurs surréalisants) (cf. García Negroni, 1995).
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 298 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito imperterrita» (además de usar un vocabulario axiológico negativo con elementos intensificadores, se construye aquí un contraste). La negación ofrece varias posibilidades para contribuir a marcar la disforia. En el corpus esclavos se usa con frecuencia para destacar la dis crepancia entre una situación aceptable o deseable y la situación existente y acercarse de esta manera al extremo del eje de la disforia:
• 1,16,1: «Digo que Vuestra Alteza fue servido de mandar me diese
tres oras cada día de sol[tu]ra para seguir la cauza de mi libertad y dar la ynformación que tengo ofrecida. Y aunque se [ha] notificado en persona, no a dado su cumplimiento [...]» (combinación de una subordinada concesiva con una oración principal con negación).
• 9,15,1: «[...] el dicho su amo tiene estipulado contrato de benta en
precio nada favorable, por fundarse solo en bengansa, y no en razón, ni derecho [...]» (contraste entre el verdadero motivo y dos motivos aceptables, pero negados).
• 9,15,2: «aun el diario para su mantención que es de ley no se le
ministra todos los días, sino solamente algunos, de modo que no tiene con que alimentarse» (usando no X sino Y como procedimiento focalizador, cf. Fuentes Rodríguez y Alcaide Lara, 2002, p. 259). En el corpus AGI, podemos encontrar los siguientes ejemplos:
• 1541.2: «se mueren sin quedar ninguno» (se subraya la falta de so
brevivientes por el uso del grupo preposicional introducido por sin).
• 1603.1: «sin ningun Remedio ansi para el mantenimiento como
para lo demas necessario ni me lo a embiado desde que se fue ni credito para que me lo den» (grupo preposicional introducido por sin y negación de dos posibilidades de actuar de manera adecuada ni ... ni).
• 1702.4: «Se llebò violentamente de la Caxa del Deposito los dichos
sinco mill, y cien patacones con la mano de Gouernador, sin que lo pudiesemos Resistir» (la oración introducida por la conjunción sin que subraya el desamparo del locutor).
c a p í t u l o 1 0 | 299 Panorama de estudios actuales del español en América
• 1747.1: «no procedió à ella con la plena libertad, que requeria se
mejante escriptura, y si sugestiva, y capciosamente à persuasiones de dicho don Joseph» (contraste entre una situación negada, pero aceptable, y la situación real que se describe con adjetivos diame tralmente opuestos).
• 1797.1: «No solamente estamos padeciendo de carestia de avitacion,
por lo desolado de aquel lugar y sus inmediaciones, si no que tam bien estamos escasas de los presisos alimentos» (en combinación con una carencia de lo más necesario).
Además de las preguntas ¿qué? y ¿cantidad, intensidad?, se puede destacar ¿quién? como uno de los elementos más importantes en la cons trucción de emociones en los dos córpora. Es decir que la tradicionalidad no se reduce a las respuestas concretas a las preguntas, sino que reside sobre todo en la combinación de preguntas que dominan la construcción de emociones en determinadas situaciones comunicativas. Respecto a la pregunta ¿quién?, existen ciertas tendencias genera les en cuanto a qué tipo de personas afectadas por algo malo se considera como más apto para crear emociones más intensas, como el sufrimien to de los inocentes (cf. Amossy, 2012, p. 226). Sin embargo, depende del contexto sociocultural e histórico qué grupos sociales se consideran como más aptos para construir la compasión. Para la época estudiada, existe un topos argumentativo (es decir, una ley de paso que justifica el paso del argumento a la conclusión) muy recurrente: el topos de la protección de los miembros más débiles de la sociedad, que aparece explícita o implíci tamente en muchas cartas y se podría formular de la siguiente manera: ‘Cuando una persona pertenece a un grupo de la sociedad que general mente se considera como desfavorecido, le corresponde una protección e indulgencia’. Su vigencia se demuestra en algunos documentos que hacen referencia a tratamientos diferentes de ciertos grupos, por ejemplo a me nores de edad y a esclavos, a los que se les concede más tolerancia cuando no respetan los plazos etc. (cf. por ejemplo 24,21,2 y 24,21,3). Este topos se puede relacionar con los valores de la misericordia y la caridad. Varias
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 300 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito veces se argumenta directamente con la pertenencia a grupos desfavo recidos o débiles, es decir: pobres, mujeres, esclavos, enfermos, menores de edad y ancianos, como muestran los siguientes ejemplos, en los que se combina muchas veces con la expresión de una situación negativa en la que falta protección o hasta lo más básico, como el alimento:
• 1,16,1: «[Su]plico a Vuestra Alteza que [no]toriamente soi po[bre,
no tengo casi] aun [c]on que sutentarme por lo qua[l pido] decla rarm[e] por pobre de sole[mnidad]» (el adjetivo pobre se combina con el intensificador notoriamente y se ilustra con el ejemplo con creto de la falta de alimento).
• 1,16,4: «Por ser mugeres sin marido ni recursso a quien volver
nuestros ojos a Vuesa Merced pedimos y suplicamos así lo provea y mande [...]» (usando también la negación y además activando el topos a través de la fórmula referencial sin ... a quien volver nuestros ojos).
• 3,10,11: «ignorando como muger el término fatal de los traslados»
(uso del género como pretexto para explicar un incumplimiento).
• 14,11,4: «En virtud de la mucha morosidad y perpetuo silencio con
que se maneja el marquez de Villa Orellana, para que se reconosca la ignosencia con que padesco, haciéndome venir a esta Audiencia pidiendo limosna por haver intentado en dicho Otavalo hacerse legítimo dueño de mi hija Antonia injustamente, ordenando que se le venda y asegure para su enagenación, hube de buscar el real amparo que reside en la venignidad de Vuestra Alteza en defenza de nosotros micerables, por cuyo motivo estamos en la mayor indigencia sin tener ni que comer» (se usa además un vocabulario axiológico —micerables, indigencia— y la negación para marcar la extrema carencia).
• 18,4,2: «Por tanto espero de la caridad de Vuestra Señoría que como
a tan miserables nos atienda i no nos desampare» (con referencia directa a la caridad).
c a p í t u l o 1 0 | 301 Panorama de estudios actuales del español en América
• 19,13,33: «No es justo señor que estos miserables, biéndose tan
oprimidos, queden indefensos» (uso de un vocabulario axiológico y del intensificador tan).
El mismo topos aparece en el corpus AGI para ayudar a construir la emoción de la compasión:
• 1584.2: «atento es pobre y tiene muger y hijos» (uso de la pobreza
como patema, en combinación con la responsabilidad de padre de familia).
• 1796.1: «su Muger clama llena de la grande pesadumbre que le
ocasiona la triste reflexion de verse con vna hija de la corta edad de quatro años aun no cumplidos en vn Pueblo remotisimo, y de dificil salida por qualquiera parte que se emprenda, si su desgra cia la dejase viuda en èl, como parece natural recelarlo, corriendo el tiempo» (uso de un vocabulario axiológico —pesadumbre, des gracia— y de elementos intensificadores, entre otros para marcar la corta edad de la hija y las dificultades relacionadas al lugar de esta día); «compadecida de la suerte de èsta infeliz» (referencia directa a la compasión).
• 1801.1: «tres Señoras Viudas de las Familias mas principales de esta
Ciudad, cargadas de hijas solteras», «estas pobres señoras», «Estas pobres familias que alargan sus debiles brazos hasta el Trono, confiadas en que su Rey y Señor no las ha de abandonar en con flicto semejante» (referencia a la pertenencia al grupo de los más desfavorecidos por ser viudas; vocabulario axiológico que se refiere a la situación negativa y refleja las emociones del locutor: pobres; debiles brazos).
• 1815.1: «Mis nietos pupilos despojados de sus progenitores que se
inmolaron en obsequio de Vuestra Magestad, y no teniendo otro asilo que el regaso de su infeliz Abuela, claman por este débil orga no a Vuestra Magestad que ha probado el Caliz amargo de oprobios, trabàjos y angustias, y espèran graduara los padecimientos de una familia que la ha dado tan exclarecidos testimonios de su amor y
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 302 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito fidelidad» (referencia a la pertenencia al grupo de los desfavoreci dos por tratarse de menores de edad y de su abuela; infeliz y débil organo con valor axiológico negativo que marca la falta de protec ción, en combinación con la expresión no teniendo otro asilo, una negación que marca también esta carencia).
Estos ejemplos muestran la construcción de la emoción de la com pasión en el corpus, basada muchas veces en una combinación de diferen tes elementos como el topos de la protección de los miembros más débiles de la sociedad con un vocabulario axiológico, elementos intensificadores y el uso de la negación para enfocar la disforia. En algunos casos, en los que se puede identificar un agente causante de la situación negativa, la cons trucción de la compasión se combina además con la construcción de la indignación usando, por ejemplo, contrastes entre una falta insignificante, o no comprobada, y un castigo desmesurado, como en 1584.3 («con poca ocasion o ninguna les dan muchos palos e açotes e malos tratamientos») o en 22,10,2 («por solo un efecto de un juicio temerario [...] lo ha castiga do con la más increíble seberidad»). Se puede observar el uso de estos y otros elementos de construcción del pathos en mayor o menor grado en
22 cartas, 8 de las cuales no corresponden a la estructura de las peticio
nes en sentido estricto.17 Parece, por consiguiente, que el uso de este tipo de construcción del pathos es posible en cartas de petición de diferentes características estructurales y parece condicionado más bien por la situa ción (si su descripción permite la asociación con ciertos patemas) y el tipo de persona a favor de la cual se realiza el acto directivo en las cartas (si pertenece a un grupo que justifica el uso de ciertos topoi), aunque sería limitador reducir su uso a la existencia o ausencia de estos parámetros ex teriores, ya que la creatividad de los locutores permite introducir patemas que solamente corresponden a una hipótesis, como muestra el ejemplo de
17
Del grupo que corresponde a la estructura de las peticiones en sentido estricto: 1541.1, 1542.2, 1584.2 (en menor grado), 1584.3 (indignación), 1600.1, 1702.4 (indignación), 1702.6 (en menor grado), 1702.7 (en menor grado), 1715.1, 1747.1, 1770.2 (en menor grado), 1796.1, 1802.1, 1815.1. Del otro grupo: 1581.1, 1584.4 (en menor grado), 1603.1, 1608.1 (en menor grado), 1797.1, 1798.1, 1798.B1, 1801.1.
c a p í t u l o 1 0 | 303 Panorama de estudios actuales del español en América 1796.1, donde se contempla la posibilidad de que la mujer pueda quedarse viuda sin que esto corresponda a la realidad.
4. Conclusión
En el presente capítulo se ha mostrado que puede ser fructífero empezar con un corpus cuyos parámetros comunicativos con relevancia para las tradiciones discursivas corresponden a un alto grado de homogeneidad para luego comparar los resultados con córpora cuyos parámetros de muestran ligeras divergencias. De esta manera, se han podido confirmar ciertas tendencias en el uso de fórmulas en la salutatio —el uso de muy poderoso señor en la época hasta 1770— y en la transición a la petitio, donde encontramos el uso de varios elementos formularios hasta 1794 y una preponderancia de por tanto después de esta fecha, aunque los pocos ejemplos del corpus AGI posteriores a 1794 solamente permiten observar que no van en contra de la tendencia observada en corpus esclavos. El uso de fórmulas con mediante pospuesto tanto en el corpus esclavos como en el corpus AGI le da más peso a la observación de Gabel de Aguirre (2020a) de que estas fórmulas se encuentran sobre todo en textos del ámbito jurí dico-administrativo en América.
El análisis permite constatar que las tradiciones de la construcción del pathos observadas en el corpus esclavos aparecen en varias cartas del corpus AGI. Estas incluyen el uso del topos de la protección de los miembros más débiles de la sociedad, así como también una presentación disfórica de la situación caracterizada por el uso de un vocabulario axio lógico, de intensificadores, además del uso de la negación y de contrastes para marcar la diferencia entre una situación aceptable y la real. Es no table que estas tradiciones aparecen tanto en cartas que comparten las tradiciones de la estructura de las peticiones, en el sentido estricto del corpus esclavos, como también en otras cartas cuya estructura muestra mayores divergencias. Esto significa que las diferentes tradiciones des critas en este capítulo, es decir, tradiciones referentes a la estructura textual y tradiciones de la construcción del pathos, se cruzan sin solapar
j e n n i f e r g a b e l d e a g u i r r e | 304 Tradiciones discursivas en peticiones de la Audiencia de Quito completamente. Parece entonces necesario estudiar, para cada elemento tradicional individualmente, cuáles son los parámetros que determinan su aparición, además de su relación y posibilidad de coincidencia con otros elementos tradicionales. Otro aspecto importante del estudio del pathos es el de enfocar la tensión entre universalidad y tradicionalidad, dado que esta tensión existe también en relación con los actos de habla y otros objetos de estudio de la lingüística.
En cuanto a las tradiciones del contenido, no se puede confirmar la hipótesis de que puedan existir dichas tradiciones relacionadas exclusiva mente con el tema de la esclavitud. Lo que realmente se observa es que las tradiciones subyacentes son las mismas en ambos córpora, por ejemplo, el topos de la protección de los miembros más débiles de la sociedad. En todo caso, podríamos hablar de subcategorías de un mismo topos, como el topos del esclavo fiel, no tratado en el presente capítulo por razones de espacio y que se puede considerar como una subcategoría del topos del fiel servidor. Partiendo de este ejemplo, se puede constatar que el ethos consti tuye otro objeto de estudio muy prometedor dado que, para construir el ethos discursivo, a menudo se utilizan topoi relacionados con expectativas sociales como el topos del esclavo fiel o el topos del fiel servidor en com binación con elementos del pathos que sirven para construir emociones positivas. Tanto la descripción de tradiciones de la construcción de una imagen positiva del locutor (o de la persona a favor de la cual se pide algo) como de la construcción de una imagen negativa de la parte adversaria, permitirían profundizar en el estudio de una categoría universal a través de sus manifestaciones tradicionales.
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III. 2
| 308 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 308 C A P Í T U L O La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica
11
Carlos Sánchez Avendaño Universidad de Costa Rica Academia Costarricense de la Lengua carlos.sanchezavendano@ucr.ac.cr
c a p í t u l o 1 1 | 309 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El sistema de las formas de tratamiento diádico en español se halla par ticularmente sujeto a variación y resulta especialmente complejo por los factores sociolingüísticos y pragmáticos que inciden en su uso, muchos de ellos específicos de cada región hispanohablante (Alvar, 1996; Quesada Pacheco, 2000; Lipski, 1994). A esta complejidad se suma, en el caso con creto del español en Costa Rica, un fenómeno aparentemente distinto al descrito para otras áreas: la alternancia entre formas de ustedeo y de voseo (y más recientemente también de tuteo) en una misma interacción comunicativa y entre los mismos interlocutores.
En este trabajo, en primer lugar, se lleva a cabo una síntesis crítica de lo que se ha publicado acerca de las formas de tratamiento en varieda des del español costarricense, con el fin de sentar el contexto para, poste riormente, a modo de ejemplo, abordar el fenómeno de la alternancia de formas en el habla de individuos neovoseantes (aquellos que provienen de entornos con predominio del ustedeo y que adquieren el voseo-tuteo tardíamente).1 Si bien este tema requiere estudiarse a profundidad a partir del análisis de varias muestras de discurso espontáneo, aquí tan solo se examina de modo preliminar.
2. Las formas de tratamiento diádico en
variedades del español hablado en Costa Rica El voseo y el ustedeo (y más recientemente el tuteo), verbales y pronomi nales, y los condicionamientos sociolingüísticos y pragmáticos que rigen
1
Una primera aproximación a esta temática y, en alguna medida, una versión previa de algunas sec ciones del presente trabajo se encuentran en Sánchez Avendaño (2017), aunque en dicho artículo se plantea un somero estado de la cuestión y el análisis sucinto de un texto de un neovoseante con miras únicamente a explicar el fenómeno de hibridación de formas de tratamiento en el habla de individuos miembros de comunidades indígenas históricamente bilingües en Costa Rica. En ese sentido, no inte resaba ahí examinar con detalle el fenómeno de la alternancia de formas de tratamiento en el habla de hispanocostarricenses per se, como sí ocurre en el presente capítulo.
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 310 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica la escogencia de una u otra forma en Costa Rica han sido abordados en numerosos trabajos académicos con tres estrategias metodológicas: 1) mediante generalizaciones basadas en apreciaciones del autor (Agüero Chaves, 1962, 1984 y 2009; Gagini, 1892 y 1918; Gaínza, 1976; Láscaris, 1975; Quesada Pacheco, 1996; Villegas, 1963); 2) a partir del análisis de textos escritos que recrean conversaciones, de interacciones orales grabadas o de datos de discurso real espontáneo anotados al azar (Arroyo, 1971; Moser, 2003, 2006 y 2008; Murillo Rojas, 1995; Quesada Pacheco, 1981, 1990, 2000 y 2009; Solano Rojas, 1985; Vega González, 2005); y 3) con un cuestionario de conducta lingüística autorreportada, en el cual se le ofrecen al hablante listas de situaciones o tipos de interlocutores con el fin de que indique en cuáles casos emplearía los pronombres usted, vos o tú (Castillo Venegas, 2013; Hasbún Hasbún y Solís Hernández, 1997 y 1999; Marín Esquivel, 2012; Mathieu Madrigal y Palma Zúñiga, 1980; Michnowicz et al., 2016; Quesada Pacheco, 2010; Schmölzer, 2018, Thomas, 2008; Vargas Dengo, 1974). Evidentemente, cada uno de estos tipos de acercamientos arroja información muy disímil y conlleva sus propios inconvenientes. La des cripción basada en impresiones a partir de experiencias participantes o de escucha de interacciones de otros pasa por el filtro del autor, sus percep ciones, su memoria, su selección consciente o inconsciente de determina dos datos, así como de la limitación impuesta por los contextos sociales en los que se mueve y en los que recoge la información. Por su parte, las descripciones basadas en interacciones recreadas en textos literarios y crónicas de viaje suelen constituir representaciones convencionales y estereotipadas del habla de determinadas personas, con exageración de algunos fenómenos e invisibilización de otros. En el caso de que se trate de interacciones orales reales, los análisis suelen basarse en pocos datos de pocos hablantes, o bien en ejemplos anotados al azar. En esta última situa ción, puede que se gane en la profundidad de la interpretación cualitativa, pero se pierde la posibilidad de cuantificación y generalización. Los datos provenientes de la administración de un cuestionario plantean el reto de que se trata de conducta lingüística autopercibida y au torreportada. En tal caso, las investigaciones parten de la suposición de que
c a p í t u l o 1 1 | 311 Panorama de estudios actuales del español en América las personas consultadas pueden discernir entre sus usos reales y los usos que consideran «adecuados», «bien vistos», «correctos» o «prestigiosos». Además, con esta metodología se halla siempre muy presente el sesgo de la dificultad de los hablantes para verbalizar cuál es su comportamiento lingüístico, asumiendo que han llegado a desarrollar conciencia metalin güística acerca de él, lo cual es poco probable en muchos casos. Así, los cuestionarios nos dicen más sobre las actitudes y las ideologías lingüísticas (el ámbito de la lingüística popular) que acerca de los usos reales. Por esta razón, a veces resultan mucho más informativas las apre ciaciones de los observadores que se han referido al tema de la conducta verbal de las personas, y mucho menos los datos extraídos de cuestiona rios. Por lo demás, las investigaciones basadas en cuestionarios y entre vistas suelen centrarse en las condiciones de empleo de los pronombres vos, usted y tú, dejando de lado la conjugación verbal, los pronombres de acusativo y dativo, así como los determinantes posesivos, debido a que claramente estos últimos aspectos se escapan con mayor facilidad a la conciencia metalingüística de los hablantes y, por ello, resulta muy difícil preguntarles sobre su empleo.
Sin perder de vista todas las consideraciones anteriores, a conti nuación se bosqueja la compleja situación de las formas de tratamiento en variedades de español costarricense de acuerdo con los datos resultantes de investigaciones con metodologías tan divergentes. Se enfatiza, sobre todo, en lo que se refiere a los factores sociales y pragmáticos que se han descrito como variables que inciden en la selección del ustedeo, el voseo y el tuteo, así como en las alternancias entre formas de voseo-tuteo y de us tedeo en una misma interacción comunicativa. La síntesis que se presenta concierne solo a las variedades de español hispanocostarricense, no a las de los sujetos de poblaciones históricamente bilingües (indocostarricen ses y afrocostarricenses).2 Por voseo, ustedeo y tuteo nos referimos en este trabajo no solo a los respectivos pronombres personales usados en función de sujeto o de
2
Para las formas de tratamiento en hablantes indocostarricenses, véase Sánchez Avendaño (2017 y 2022). Para el español hablado por la población afrocaribeña de Costa Rica, véase Zimmer (2011).
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 312 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica vocativo (vos, usted y tú), sino también a los pronombres de complemento directo o acusativo (te, lo/la), de complemento indirecto o dativo (te, le), de término de preposición (vos, usted, ti~tigo~tú) o reflexivos (te, se), así como a los determinantes posesivos (tu/s~tuyo/a/os/as, su/s~suyo/a/os/as) y a las desinencias en los verbos asociadas con cada una de estas formas. Como punto de partida, conviene destacar que Costa Rica ha sido descrito como un país en el cual el voseo pronominal y verbal continúa con plena vigencia (Agüero Chaves, 1962, 1984 y 2009; Gaínza, 1976; Láscaris, 1975; Quesada Pacheco, 2009; Villegas, 1963). Además, se ha informado que se encuentra el ustedeo tanto en circunstancias formales con distan cia social entre los hablantes y relaciones asimétricas, como asimismo en contextos de informalidad, familiaridad, cercanía, amistad y solidaridad entre los interlocutores (Quesada Pacheco, 1996, 2000 y 2010; Leraand, 1995; Murillo Rojas, 1995; Solano Rojas, 1985; Vargas Dengo, 1974). Del mismo modo, se ha descrito cómo el tuteo —presuntamente inusual a finales del siglo xix (Gagini, 1892) y durante al menos los prime ros tres cuartos del siglo xx (Agüero Chaves, 1962; Gagini, 1918; Quesada Salazar, 1929; Vargas Dengo, 1974; Villegas, 1963)— ha llegado a aumentar su frecuencia de uso (Leraand, 1995; Moser, 2003; Quesada Pacheco, 2000 y 2009). Más recientemente, se destacan las alternancias entre formas de voseo-tuteo y de ustedeo en interacciones entre los mismos hablantes en un mismo contexto comunicativo (Leraand, 1995; Moser, 2006 y 2008; Quesada Pacheco, 2000 y 2009).
En lo concerniente a la morfología, el voseo en Costa Rica ha sido descrito como tradicionalmente monoptongado en los presentes de indi cativo (cantás, comés y vivís) y de subjuntivo (cantés, comás y vivás), con el imperativo de acentuación en la última sílaba (cantá, comé y viví) y el pre térito perfecto compuesto de subjuntivo construido con el auxiliar haber, también acentuado como palabra aguda (hayás). Las demás conjugaciones coinciden predominantemente con las de tuteo. Por su parte, el pronombre personal en función de sujeto y de término de preposición es vos, el pro nombre de complemento directo e indirecto es te y el posesivo es tu/tuyo (Agüero Chaves, 1962, 1984 y 2009; Gaínza, 1976; Quesada Pacheco, 2009;
c a p í t u l o 1 1 | 313 Panorama de estudios actuales del español en América Rojas Blanco, 2003). No obstante, son cada vez más frecuentes en la actua lidad las conjugaciones tuteantes en presente de indicativo, subjuntivo e imperativo (Moser, 2003), en combinación o no con los pronombres tú y vos, además de la alternancia entre contigo y con vos. En la época colonial, según Quesada Pacheco (1988 y 1990), la ads cripción a una clase social, el respeto, el oficio desempeñado por el inter locutor o el cargo que ostentaba determinaban el empleo de las formas vuestra merced, vuesa merced y, a partir de la documentación de 1724, us ted. El factor de solidaridad (vinculado con la confianza y lo afectivo de las relaciones interpersonales) habría determinado el uso de vos, tú y vuestra merced/usted. El voseo documentado es de tipo diptongado y con vacila ción en cuanto al posesivo (aparecen tanto vuestro como tu). También se registra desde 1758 el empleo de usted en relaciones de solidaridad (rela ciones entre amigos y hermanos, en particular).3 El factor de poder imperaría en las relaciones asimétricas. Así, la verticalidad social se revela en el uso de vos y de tú en boca de un indi viduo que se sitúa en una posición de superioridad (por su edad, oficio, cargo o posición dentro de la escala familiar), mientras que el interlocutor se refiere a este con las formas vuestra merced, su merced y usted. En las situaciones formales primero se documenta vos, pero a partir del siglo xviii este es reemplazado por vuestra merced, su merced y usted. En las situaciones informales, de boca de la persona que se ubica en un nivel alto en la escala social, se registran vos y tú, mientras que a la inversa se docu mentan vuestra merced, su merced y usted. Con respecto al tuteo, Quesada Pacheco (1988) acota:
Si bien el pronombre tú se registra con bastante frecuencia en los docu mentos coloniales, esto no da pie para creer que su uso fuera normal en la lengua hablada de la época. Hoy día el costarricense hace uso de tal pro nombre en la lengua escrita, alternándolo con vos y usted. Sin embargo,
3
Ver Cabal Jiménez (2013) para un análisis diacrónico del ustedeo en Costa Rica.
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 314 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica en la lengua hablada es completamente inusual. Lo mismo pudo haber sucedido en la Colonia (p. 49).
Ya en cuanto al siglo xix, Quesada Pacheco (2009) comenta que, si bien existen alusiones de viajeros sobre la inexistencia de tú en Costa Rica para mediados de esta centuria, en la literatura y en los artículos de prensa sí aparece este de modo sistemático, lo cual sería indicativo de que el tuteo estaba reservado para el registro escrito. No obstante, un testimonio del intelectual Jenaro Cardona de 1905 da pie a pensar que habría podido existir variación entre formas pronominales y verbales de voseo y de tu teo en el habla, «al menos quizás en algunos círculos sociales» (Quesada Pacheco, 2009, p. 249).
A pesar de ello, a juzgar por la afirmación del escritor colombiano José Joaquín Borda en un artículo suyo aparecido en 1865, en el cual alude al habla costarricense, de acuerdo con sus impresiones como viajero, en comparación con el habla de Cundinamarca y Boyacá en Colombia, el vo seo habría sido la forma usual de tratamiento en las interacciones orales: «allí como en estas tierras se acostumbra acentuar los imperativos, usar el vos en lugar de tú […]. Poné ái los báules, decia un amigo al peon del puerto, mirá que vos sos mui descuidao» (Quesada Pacheco, 2001, p. 120). De la breve descripción de Gagini (1892) y de la de Quesada Salazar (1929), se desprendería que, para finales del siglo xix e inicios del xx, el tuteo habría sido desconocido en Costa Rica, mientras que el voseo habría sido general en la población, sin importar la condición socioeconómica ni la situación comunicativa. Para la segunda mitad del siglo xx, Agüero Chaves (1962, 1984 y 2009) sostiene que el voseo «es general y absoluto en Costa Rica. Se usa en todos los estratos sociales, sin excepción, y abarca todo el territorio nacional» (Agüero Chaves, 2009, p. 95). De hecho, este filólogo llega a afirmar que «el porcentaje de su empleo, por consiguiente, es el del 100 por ciento» (p. 95).
En cuanto a las esferas de uso, Agüero afirmaba que el voseo aparecía entre familiares y amigos, aunque no necesariamente de modo recíproco,
c a p í t u l o 1 1 | 315 Panorama de estudios actuales del español en América puesto que la persona de mayor edad podía vosear, mientras la de menor edad emplearía el ustedeo. Esta asimetría también se presentaría en las interacciones entre padres, abuelos y tíos (voseantes hacia sus parientes de menor edad, aunque con excepciones, según el autor) e hijos, nietos y sobrinos (ustedeantes hacia sus mayores), respectivamente, de zonas rurales, mientras en zonas urbanas el voseo podía ser recíproco. Para las relaciones de pareja (matrimonio y noviazgo), Agüero describe voseo recíproco, al lado de ustedeo recíproco (especialmente en áreas rurales). Por último, a su parecer, entre jóvenes predominaba el voseo en zonas ur banas y el ustedeo, en zonas rurales, sin que interfiriera como variable la mayor amistad o confianza entre los interlocutores.
Si bien, más allá de la dicotomía entre zonas urbanas y zonas rura les, Agüero Chaves (2009) no se refiere con detalle a áreas geográficas en su descripción del empleo del voseo, sí anota que en el uso de este coinciden todas las regiones del país, aunque existen sitios «donde frecuentemente se vosea a personas que en otros lugares no recibirían este tratamiento» (p. 97). En todo caso, este autor esboza una situación de voseo muy exten dido en gran parte de las regiones urbanas del país, lo cual, si nos basamos en las descripciones que se comentan más adelante, llevaría a pensar que este ha ido cediendo su espacio a lo largo de las décadas ante el ustedeo. Así como Agüero, Villegas (1963), con base en sus impresiones como miembro de la comunidad de habla, afirma que el voseo es general, sin condicionamientos de tipo diatópico o diastrático, excepto en algunas relaciones asimétricas (de niños a padres, de estudiantes a profesores). Para la misma época, basándose en textos literarios y a partir de su propia experiencia, Arroyo (1971) expone que el voseo se emplea en Costa Rica para el tratamiento familiar y de confianza, mientras que «el “tú” lo usa un número reducidísimo de personas –algún profesor universitario, algún académico– y no puede en modo alguno hablarse de alternancia» (p. 71). En lo relativo al ustedeo, según Arroyo (1971), este se emplea «para dirigirse a personas mayores, o de cierta condición que inspira respeto o consideración; o también a aquellos con quienes no se tiene confianza» (p. 72). Agrega, además, que «en Costa Rica el uso de “usted” se mantiene
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 316 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica firme, en términos generales, en cuanto al trato del hijo con relación a los padres, del alumno al profesor, del joven al viejo, del trabajador al patrón» (p. 72). Es decir, el ustedeo sería propio de las relaciones asimétricas de abajo hacia arriba, mientras que el voseo constituiría la forma apropiada en las relaciones simétricas.
No obstante lo anotado, Arroyo (1971) introduce una referencia al habla rural, en la cual se deja entrever que ciertos usos podrían diferir de los descritos anteriormente. Así, afirma que «el campesino usa a menudo el “vos” para dirigirse a una persona que trata por primera vez, mientras que se usa “usted” para referirse a los niños, especialmente cuando se les reprende» (p. 72). Así las cosas, el voseo podría aparecer en relaciones de distancia, mientras que el ustedeo se consideraría adecuado para el trato con los niños, al menos en el habla de las personas campesinas. El panorama de uso absoluto del voseo en las relaciones simétricas, como se ve, empieza a desdibujarse en la somera descripción de Arroyo, pero será con el trabajo de Vargas Dengo (1974) que se informará con total contundencia de la existencia del ustedeo simétrico y general en el ha bla costarricense. Así, como resultado de una mezcla de apreciaciones personales y datos provenientes de una encuesta aplicada en 1972 a una muestra de personas de todo el país (aunque con mayor representación de estudiantes universitarios), Vargas Dengo (1974) asegura que en Costa Rica «el vos es de uso general y se lo puede oír tanto en el campo y entre las clases bajas como entre los más encumbrados círculos de intelectuales» (p. 9), pero comparte el espacio con «el otro usted», concepto con el cual alude al ustedeo en relaciones simétricas (frente al usted de las interaccio nes asimétricas de respeto y formalidad).
En la misma línea, Gaínza (1976), pocos años más tarde, con base en sus observaciones, alude al «absoluto predominio del voseo en todo el territorio nacional» frente al tuteo, pero añade que «la alternancia de vos y usted en el apelativo singular, no está sujeta a determinaciones muy rígi das», por lo que «los hermanos alternan vos con usted, tratamiento común, además, entre enamorados» (p. 81). Así parece informarse, por primera vez, de la alternancia de formas voseantes y ustedeantes en las relaciones
c a p í t u l o 1 1 | 317 Panorama de estudios actuales del español en América simétricas en la comunicación cotidiana. Anteriormente, Agüero Chaves (1962) señalaba que la alternancia de formas de ustedeo, tuteo y voseo se producía, pero en situaciones en las que se intentaba hablar de una mane ra distinta a lo usual en Costa Rica (por ejemplo, en discursos formales o en dramatizaciones en la escuela).
Como se puede apreciar, el trazado del devenir de las formas de tra tamiento en Costa Rica constituye una tarea harto compleja por las des cripciones aparentemente contradictorias respecto a los valores asociados al voseo y al ustedeo, así como a su distribución geográfica. A ello se aúnan muchas dudas difíciles de despejar: ¿Fue efectivamente el voseo la forma de tratamiento por defecto durante el siglo xix y gran parte del xx en las relaciones simétricas, tal y como se infiere o se asegura en las caracteri zaciones de los autores que aluden al tema? ¿O el ustedeo se empleaba en tales momentos también para las relaciones simétricas, al menos en algunas zonas del país?
Si es así, ¿por qué en las descripciones de esas épocas se asigna una distribución clara, determinada sociolingüísticamente, para el voseo y otra para el ustedeo? ¿Era el voseo más urbano (quizás más propio de zonas urbanas de Cartago, capital de Costa Rica hasta la primera mitad del siglo xix), frente al ustedeo, más rural y propio de las regiones peri féricas del país? ¿Retrocedió el voseo frente al ustedeo en las regiones predominantemente ustedeantes en la actualidad o siempre fueron uste deantes pero de ello no se informó? ¿Cómo se llegó al estado actual de alternancia de formas voseantes y ustedeantes (y también tuteantes) en las relaciones simétricas en determinadas regiones, hablantes y situacio nes comunicativas?
3. La alternancia entre voseo-tuteo y ustedeo
A partir de la década de 1980 se empiezan a publicar datos acerca de la distribución de las formas de tratamiento por regiones, en lugar de las generalizaciones un tanto vagas de los estudios anteriores. Así, Mathieu Madrigal y Palma Zúñiga (1980), mediante una encuesta suministrada a
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 318 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica estudiantes y adultos de San Ramón de Alajuela y de Tres Ríos de Cartago, concluyen que en ambas comunidades los hablantes decían preferir el uso de usted en la gran mayoría de los casos, incluyendo las relaciones simétri cas, aunque al parecer el voseo era un poco más frecuente en San Ramón que en Tres Ríos. Además, en las zonas rurales de San Ramón predomi naba el ustedeo, mientras que el voseo aparecía sobre todo en el habla de los jóvenes.
Del mismo modo, Quesada Pacheco (1981) da cuenta de las formas de tratamiento en el uso de hablantes de tres comunidades rurales del cantón de Aserrí, provincia de San José, mediante una encuesta y observa ción in situ. En las tres prevalecía el ustedeo y muchas veces las personas consultadas afirmaron utilizar tanto el ustedeo como el voseo con los mis mos interlocutores, aunque parecía existir correlación entre el aumento del voseo en una de las comunidades y su mayor contacto con la capital. Además, Quesada Pacheco (1981) recogió un ejemplo de lo que en ese mo mento llamó «interferencia de formas de tratamiento» («esperate pa’con tale»), así como conjugaciones de voseo en imperativo («mirá», «fijate») en «hablantes que nunca o casi nunca vosean» (p. 98).
En la misma década, Solano Rojas (1985), mediante observación y entrevistas a niños y adultos dentro del ambiente escolar de varios centros educativos de la ciudad de San Ramón (provincia de Alajuela), encontró que el ustedeo predominaba como forma de tratamiento empleada por los niños y hacia los niños (tanto en las escuelas periféricas como en las centrales), con lo cual esta lingüista descarta la hipótesis de que el voseo fuera más urbano y el ustedeo, más rural. Diez años después, Murillo Rojas (1995) también alude al predominio del ustedeo como forma de tratamien to entre niños en conversaciones espontáneas en instituciones educati vas: «el 85,71% usa el ustedeo como única forma de tratamiento» (p. 25). No obstante, también recogió muestras de alternancia de conjugaciones voseantes y ustedeantes entre los mismos interlocutores (por ejemplo, «venga para que veás»).
Para esta misma década, Quesada Pacheco (1996, pp. 107-108) documenta dos fenómenos: la existencia del ustedeo de simetría y la
c a p í t u l o 1 1 | 319 Panorama de estudios actuales del español en América alternancia entre ustedeo y voseo no determinada por factores sociales, sino pragmáticos. Empero, no ahonda en cuáles serían tales variables de tipo pragmático que estarían en juego. Con respecto a la alternancia de formas de tratamiento, a partir de las respuestas a un cuestionario apli cado a personas relacionadas con el quehacer de la Universidad de Costa Rica (profesores, estudiantes, secretarias, conserjes), Hasbún Hasbún y Solís Hernández (1997) concluyen que «aparentemente, la norma impe rante es que siempre que “vos” es apropiado, “usted” también lo es, pero no a la inversa» (p. 151).
Así las cosas, a excepción del dato aislado consignado por Quesada Pacheco (1981), Murillo Rojas (1995) es la primera en proporcionar ejem plos de alternancias entre formas voseantes y ustedeantes en un mismo hablante, en la interacción con un mismo interlocutor y en una misma situación comunicativa, aunque atribuye el origen de tales alternancias al proceso de adquisición del lenguaje, todavía en desarrollo, en los niños. Será a partir del 2000 cuando se empezará a informar de la existencia y frecuencia de este fenómeno en el habla de adultos. Quesada Pacheco (2000) es el primero en referirse explícitamente al tema: Un caso especial de alternancia pronominal, no estudiado a fondo aún, lo constituye Costa Rica, donde los factores condicionantes de la conviven cia de vos con usted en el plano de la solidaridad no están del todo claros, de manera que, dentro de la misma situación comunicativa, un hablante puede saltar de un pronombre a otro, rompiendo todos los esquemas so ciolingüísticos que regulan su uso en el español estándar, según se puede observar en los siguientes ejemplos (recopilados por mí en conversaciones espontáneas):
Mirá, ¿por qué no me llamás a las 11? Le agradecería mucho ¡Qué sorpresa verla por aquí! Es que me habían dicho que te habías ido Ya te comunico…Disculpe [conversación telefónica con una desconocida] Dios te ha iluminado. Por eso, déjelo, olvídese de él [en un programa televisivo]
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 320 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica Obsérvese que no se trata de una fusión, pues uno y otro pronombre se emplean con sus respectivos paradigmas, sino más bien de una verdadera alternancia, cuyas causas se desconocen (p. 90).
En los ejemplos incluidos en Quesada Pacheco (2000) se aprecia que esta mos ante una alternancia no solo entre pronombres, sino también entre conjugaciones verbales de voseo y ustedeo. A pesar de que no recibe la atención de los investigadores sino a partir del 2000, Quesada Pacheco (2009) da cuenta de indicios de la existencia de dicha alternancia ya desde el siglo xviii y vuelve a aludir a las posibles variables pragmalingüísticas que podrían incidir en el fenómeno. Esta alternancia no ha sido estudiada a profundidad a partir de corpus discursivos, con la excepción de Moser (2003, 2006 y 2008), de Vega González (2005) y, más tangencialmente, de Sánchez Avendaño (2017), pese a que ya desde Quesada Pacheco (1995) se planteaba explícitamente la necesidad de abordar el estudio de las formas de tratamiento en Costa Rica no solo con base en factores sociolingüísti cos, sino también desde la pragmática.
Moser (2003, 2006 y 2008) será quien emprenderá dicho análisis desde la perspectiva pragmalingüística en sus estudios de interacciones entre individuos de San José durante la década de 1990 y de cartas familia res y actas jurídicas fechadas desde el siglo xviii hasta el xx. En cuanto a la documentación histórica, Moser (2003) sostiene que hay indicios de que el ustedeo simétrico se encuentra ya en cartas de inicios del siglo xviii en el Valle Central (con lo cual coincide con Quesada Pacheco, 2009), mientras que en la actualidad la alternancia se presenta entre formas de ustedeo, de voseo («tradicional») y de tuteo. Para ella, la alternancia se manifiesta en dos vías: del ustedeo al voseo (incluyendo las conjugaciones tuteantes) y del voseo al ustedeo.
De acuerdo con esta autora, en lo atinente al cambio de ustedeo a vo seo, «no se trata de una alternancia libre o “inofensiva” […], sino que se tra ta de una variación obligatoria con función mitigadora determinada, que podría constituir un recurso de cortesía codificada» (Moser, 2008, p. 130) Asimismo, considera que la aparición de formas verbales tuteantes se
c a p í t u l o 1 1 | 321 Panorama de estudios actuales del español en América puede explicar como desarrollo de la analogía de las formas voseantes a formas tuteantes y le resta importancia a la influencia de los medios ma sivos de comunicación en el proceso (Moser, 2003 y 2008). Finalmente, da cuenta de la prevalencia del ustedeo en las interacciones entre familiares y en la comunicación entre jóvenes universitarios, pero también de alter nancias, incluso en adultos mayores.
Con esta aproximación pragmalingüística, Moser (2006 y 2008) analiza la alternancia en una conversación entre dos hermanas. En esta, desde su perspectiva, la única forma voseante («comprame») que se do cumenta conlleva como finalidad mitigar una solicitud. Tal interpretación se sustenta en el análisis detallado de la interacción por parte de Moser y en la diferencia de significado que, al consultársele al respecto, la hablante estableció entre la conjugación voseante «comprame» («menos dominan te») y la ustedeante «cómpreme» («más fuerte»). En nuestra opinión, si bien este tipo de explicaciones pragmáticas pueden servir para dar cuenta de algunas de las alternancias (particularmente en imperativos), aflora el mencionado problema de presuponer la existencia de conciencia metalin güística (y de su posibilidad de verbalización) por parte de los hablantes con respecto a su conducta lingüística (es decir, se evidencia el mismo sesgo de los cuestionarios).
Así, las explicaciones de la hablante consultada por Moser parecen reflejar más bien las descripciones que se aprenden en la escuela y el cole gio en Costa Rica: el voseo se vincula a lo informal, mientras el ustedeo se relaciona con lo formal (lo cual, como se ha visto, no es realmente cierto en Costa Rica). El riesgo de recurrir a las explicaciones de los hablantes queda en evidencia en el siguiente ejemplo extraído de Pacheco Miranda et al. (2013), en el cual un hablante limonense no voseante explica cuáles son los valores de las formas de tratamiento en San José: «prácticamente el voseo y el tuteo se usa para sí para designarse formalmente en cambio el ustedeo es como más de amigos» (p. 128).
Por su parte, un entrevistado de San Carlos residente en San José asegura que «vos es como tal vez cuando no se tiene mucha confianza con alguien y le pregunta algo ¡mirá! ¿vós qué opinás de esto? No sé lo siento
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 322 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica diferente como ¿y usted qué opina? Me parece como más informal ¿el us ted? el usted sí» (Miranda et al., 2013, p. 202). Es decir, estos hablantes proporcionan la explicación contraria a la que recogió Moser: el ustedeo les parece más amistoso e informal, lo cual implicaría su empleo como forma imperativa más mitigada. Eso sí, en las entrevistas analizadas por Pacheco Miranda et al. (2013) también aparecen explicaciones como las que obtuvo Moser, de modo que se evidencia cómo los hablantes pueden externar «teorizaciones» muy disímiles entre sí.
Con respecto a la existencia del tuteo en Costa Rica, antes del 2000, los autores son sumamente enfáticos en señalar la ausencia de este en la interacción regular en Costa Rica e incluso subrayan su consideración — por parte de los hablantes— como forma pedante o afeminada (Agüero Chaves, 1962 y 1984; Gaínza, 1976; Solano Rojas, 1985; Vargas Dengo, 1974; Villegas, 1963). Si bien todavía en la actualidad se documentan actitudes negativas hacia el tuteo en boca de costarricenses (Pacheco Miranda et al., 2013), lo cierto es que las formas tuteantes son cada vez más frecuentes en la oralidad coloquial, si bien los autores las suelen considerar como per tenecientes al paradigma del voseo (Moser, 2003, 2006 y 2008; Quesada Pacheco, 2009).
El último dato que cabría anotar es señalado por Quesada Pacheco (2009): el voseo, que anteriormente estuvo relegado en Costa Rica al regis tro oral (y, habría que agregar, a la literatura costumbrista), ha adquirido en las últimas décadas mayor uso y prestigio en el registro escrito y es co mún escucharlo en programas televisivos de producción nacional, en lite ratura de todo tipo, en periódicos, en anuncios comerciales y en campañas educativas (Quintanilla Aguilar et al., 2014). De hecho, Thomassen (2016) considera que ha sido esta visibilización del voseo la que ha catapultado también el tuteo en Costa Rica. En este contexto, es frecuente que se tome el voseo como emblema lingüístico identitario de la costarriqueñidad (Moser, 2003 y 2006; Quintanilla Aguilar et al., 2014). Como se puede apreciar, entonces, pese a que hasta la década de
1960 se informa únicamente de la omnipresencia del voseo en la pobla
ción costarricense de todas las regiones, estratos sociales y situaciones
c a p í t u l o 1 1 | 323 Panorama de estudios actuales del español en América comunicativas, las publicaciones a partir de la década de 1970 relativizan esta generalización: el ustedeo también está muy presente e incluso predo mina en determinadas localidades, no solo para las relaciones asimétricas y el trato formal, sino con todo tipo de interlocutor y en las circunstancias más variadas.
Es sumamente improbable que se trate de un cambio lingüístico acaecido en tan pocos años. La interpretación más plausible es que los autores anteriores a 1970 sobre todo estaban interesados en destacar la vitalidad del voseo en Costa Rica, frente a la infrecuencia o incluso ausen cia del tuteo. Este mismo énfasis se encuentra en las publicaciones de la década de 1970, con la diferencia de que se empieza a informar del amplio uso del ustedeo en las relaciones simétricas, incluso ya en alternancia con el voseo en relaciones de intimidad. No obstante, queda sin contestarse la pregunta de por qué se informaba del absoluto predominio del voseo en todas las regiones del país.
Más aun, se encuentran vagos testimonios en crónicas de viajeros por Costa Rica que sirven de pista para comprender que la situación fue bastante más compleja en el pasado de lo que dieron a entender los diver sos autores que aludieron al tema. Por ejemplo, escribe el alemán Moritz Wagner en 1856 que maestro y padre tratan a un niño de siete años de us ted y agrega: «el “tu” no es usual y bien podría ser borrado de la gramática española» (Wagner y Scherzer, 1944, p. 121).
En lo que concierne a las alternancias entre ustedeo y voseo-tuteo en una misma interacción, no se puede negar el potencial explicativo de la aproximación pragmalingüística que propone Moser (2006 y 2008); sin embargo, debe destacarse que muchas de ellas no se prestan para ser interpretadas como intentos de mitigación de parte de los hablantes. Una interacción con actos de habla directivos como la que analiza Moser puede abordarse claramente desde esta perspectiva, pero se atestiguan otros casos que más bien sugieren una neutralización entre formas de tratamiento en términos sociolingüísticos y pragmáticos, así como una mayor preocupación por lograr claridad de la referencia discursiva, como se verá a continuación.
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 324 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica
4. A modo de ejemplo: la alternancia de
formas de tratamiento en el habla de los neovoseantes Un tema poco estudiado hasta el momento y que podría explicar, al menos parcialmente, la alternancia entre formas de ustedeo y de voseo-tuteo es lo que se denomina aquí como habla de los neovoseantes. Como primera caracterización, se propone que esta habla se asocia con personas de regio nes y familias en las que predomina el ustedeo para todas las situaciones comunicativas que se trasladan de su lugar de residencia a una localidad voseante cuando comienzan sus estudios universitarios o para laborar en zonas urbanas. De alguna manera, ambos ámbitos parecen funcionar como centros difusores de un tipo de voseo que ha adquirido prestigio en el país: aquel promovido por grupos estudiantiles y urbanos. Podría decir se que constituye casi como una marca de identidad.
Volviendo a la discusión acerca de la existencia de zonas voseantes y zonas ustedeantes en Costa Rica, vinculadas las primeras muchas veces a lo urbano y las segundas a lo rural, de acuerdo con lo reseñado en los apartados anteriores, consta la presencia de un voseo de larga raigambre en zonas de Cartago, antigua capital colonial del país, donde predomina ría el trato voseante, sobre todo entre familiares y amigos, así como en general con personas oriundas de la misma provincia (Schmölzer, 2018). Según el estudio de Pacheco Miranda et al. (2013), en regiones como Pérez Zeledón (cantón alejado de la provincia de San José), San Carlos (provincia de Alajuela) y Limón, por el contrario, es el ustedeo para todas las situa ciones y con todos los interlocutores lo que personas de esos lugares con sideran su uso normal. De hecho, la asociación del voseo con lo urbano se revela en las ideologías lingüísticas de jóvenes de estas localidades, quie nes consideran el voseo como algo propio de Cartago y, en menor medida, de San José.
Aparentemente, entonces, muchos individuos caracterizables como neovoseantes se han desplazado de tales zonas en las que predomi na el ustedeo hacia regiones en las que se escucha más el voseo, al menos en ciertos círculos sociales. No obstante, otros neovoseantes también
c a p í t u l o 1 1 | 325 Panorama de estudios actuales del español en América provienen de localidades urbanas ustedeantes y es el incremento y pro fundidad de su contacto con individuos voseantes lo que explicaría su in tento de emplear el voseo. Así, todas las personas neovoseantes compar tirían el hecho de haber adquirido y empleado solo el ustedeo durante su infancia y adolescencia. No es sino hasta que migran o entran en contacto frecuente con hablantes voseantes (muchos de ellos posiblemente tam bién neovoseantes) que comienzan su proceso de adquisición del voseo y optan por intentar emplear esta nueva forma de tratamiento, tal vez como estrategia de integración o de acomodación del habla. Tampoco puede ob viarse el probable impacto de la mayor promoción del voseo en los medios de comunicación de masas y en redes sociales que se atestigua desde hace unas décadas, como ya se mencionó.
Hasta donde se sabe, la alternancia de formas de voseo y de ustedeo en el discurso espontáneo de una persona neovoseante solo se ha estu diado —marginalmente— en Sánchez Avendaño (2017), aunque ya en el trabajo de Pacheco Miranda et al. (2013) se pueden hallar relatos de indi viduos solo ustedeantes que afirman haber optado por emplear el voseo al migrar a zonas en las que se escucha esta forma de tratamiento. En el presente estudio se retoma el fragmento discursivo de un jo ven neovoseante de origen semirrural transcrito en Sánchez Avendaño (2017) y se ahonda en su examen; asimismo, se propone una aproximación a un fragmento discursivo de otro joven neovoseante de origen urbano. El primero de ellos proviene de una conversación informal y espontánea con el autor del presente capítulo, acaecida en una cafetería de San José, capital de Costa Rica, en el año 2016. El segundo es un mensaje de audio que el hablante le compartió al autor; este fue grabado en el año 2020. Ambos fragmentos son incluidos aquí con el consentimiento de dichos individuos. Los extractos se seleccionaron por la presencia de la alternan cia de formas de tratamiento, se transcribieron usando la ortografía y la puntuación usuales del español y se analizaron pormenorizadamente en términos de las manifestaciones verbales y pronominales de las formas de tratamiento, así como intentando determinar posibles variables pragma lingüísticas involucradas.
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 326 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica El primer fragmento constituye una muestra del habla de un joven originario de San Carlos (provincia de Alajuela), de aproximadamente treinta años de edad en el momento de la grabación, quien a los diecisiete años migró a San José, la capital del país, donde a la postre se quedó vi viendo. El joven estudió en la Universidad de Costa Rica, centro difusor por excelencia del voseo. Según su propio parecer, provenía de un hogar completa o predominantemente ustedeante y adquirió el voseo una vez que se asentó en San José para estudiar y, luego, trabajar. El relato en cues tión es el siguiente (se señalan en cursiva las formas verbales y pronomi nales, así como los determinantes posesivos, de ustedeo y de voseo): Crea usted o no crea que haya fantasmas en la vida real, es diferente, es una cuestión de magia, es poco probable que a vos te vaya a pasar algo así […]. Está esta película de […], que es básicamente que no existe dinero en el mundo, todo se paga con las horas de vida que uno tiene, y las horas de vida es básicamente un reloj que uno tiene en la mano. Entonces usted puede ver, a partir de que usted cumple veintiún años, el reloj se activa y dice cuántos años de vida tiene usted […]. Entonces usted puede ver cuán tas horas de vida te quedan. ¿Cómo hace usted para ganarse más horas de vida?, que es la plata básicamente, entonces para pagar cosas tiene que pa gar con sus horas, con sus minutos, para montarse a un bus, para comprar comida, lo que sea, y así recibe el salario también, con horas y minutos […]. No hay ninguna película de miedo buena, pero las de zombis son malísi mas. Ninguna. O sea es que un zombi no te puede dar miedo. Es lo más ilógico del mundo. Son lentos para caminar y llegan poco a poco y hacen mucha bulla. Entonces no es que ya te diste con ellos de golpe […]. Eso no te va a dar miedo. Lo que te va a dar miedo es que en una película te salga algo de repente y te asuste, te haga brincar, eso es lo que da miedo en una película de miedo, pero si usted de repente escucha un bicho que viene y lo vuelve a ver y poco a poco se va acercando y se va viendo, eso no da miedo en una película […]. En la vida real algo no te sale de la nada, o sea está ahí, nada más que usted no se da cuenta, o sea usted como como como persona que lo van a atacar […]. La cuestión está en que, como él salía, como él se
c a p í t u l o 1 1 | 327 Panorama de estudios actuales del español en América presentaba, asustaba […], usted estaba con miedo de que algo iba a pasar en cualquier momento y pasaba de repente, no era paulatino. Nótese que no hay un intercambio comunicativo con pares adyacentes, propio de una conversación entre dos o más interlocutores. Por el contra rio, se trata de un texto monológico de tipo narrativo-expositivo dirigido a un amigo, en el que las formas pronominales y verbales de ustedeo y de voseo se emplean en construcciones oracionales cuyos referentes de los sujetos y complementos (directo, indirecto, de régimen) son de interpreta ción genérica o inespecífica; es decir, no aluden a un interlocutor concreto, a quien se trata de usted o de vos, sino a un genérico que incluye a cualquier persona en esa situación (equivalente entonces, según el contexto, a ora ciones impersonales y pasivas con se; o bien a oraciones con uno, con su jeto en primera persona plural o con sujeto tácito en tercera persona plural (ver RAE y ASALE, 2010). En este sentido, ¿en qué medida se puede aducir aquí que la alternancia podría estar determinada por variables pragmáti cas, como la mitigación, la cortesía o el tipo de acto de habla? El hablante comienza el fragmento textual transcrito con formas ver bales y pronominales de ustedeo («crea usted o no crea») y luego introduce formas pronominales de voseo («a vos te vaya a pasar»). Posteriormente, continúa con oraciones pasivas con se y oraciones con uno como sujeto. Pasa luego a formas de ustedeo («usted puede ver», «usted cumple», «tiene usted»). La oración «usted puede ver cuántas horas de vida te quedan» re sulta particularmente interesante: se trata de una oración compleja en la que el sujeto de la oración subordinante aparece en ustedeo pronominal y verbal («usted puede ver») y el complemento indirecto de la oración subor dinada, en voseo pronominal («te»).
El joven continúa con formas de ustedeo («hace usted», «tiene que pagar», «con sus horas, con sus minutos», «para montarse», «recibe el sa lario») y luego con las de voseo («no te puede dar miedo», «ya te diste con ellos», «no te va a dar miedo», «te va a dar miedo», «te salga», «te asuste», «te haga brincar»). Continúa más adelante con formas de ustedeo verbal y pronominal («usted de repente escucha», «lo vuelve a ver»), con una de
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 328 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica voseo pronominal intercalada («te sale») y luego más de ustedeo («usted no se da cuenta», «usted como como como persona que lo van a atacar», «usted estaba con miedo»).
Como se puede apreciar, cuando emplea un pronombre de segunda persona en función de sujeto, este es solo usted (nueve veces). En función de término de preposición utiliza una vez vos. En cuanto a los pronombres de dativo y de acusativo, predominan más bien los del voseo (diez veces te), frente a los del ustedeo (una vez lo). Solo hace uso de determinantes pose sivos en ustedeo (su). Finalmente, la conjugación verbal favorece también el ustedeo (trece veces) frente al voseo (una vez). Así las cosas, pareciera más bien que ciertas formas del voseo en este hablante se encuentran en una especie de distribución complementaria con las del ustedeo, al menos cuando construye un discurso dirigido a un interlocutor con el que guarda un vínculo de amistad y de simetría. La claridad de la referencia discursiva parece ser el factor más relevante, como se explicará más adelante. La alternancia puede ser muy distinta de un hablante neovoseante a otro. A continuación, se transcribe el audio del hablante de zona urba na, de aproximadamente 35 años de edad en el momento de la grabación, quien emplea el ustedeo con su familia, pero alterna el voseo y el ustedeo con sus amigos, pareja y colegas. Todo apunta a que las formas de voseo las adquirió tras realizar sus estudios universitarios. Se trata de un mensaje que este le envía a su jefa, con quien mantiene una relación asimétrica y a quien asume únicamente como su superior jerárquica (es decir, no man tiene con ella relaciones de amistad o camaradería). A todas luces, se trata de un texto muy distinto al anterior: las formas de tratamiento no se utili zan como un recurso de inespecificidad referencial, sino para interpelar a la interlocutora:
Hola, jefecita, ¿cómo está, doña X? Ehhh, vea, doña X, yo quisiera, así rápi damente, para no cansarla con el audio, vieras que yo quisiera hablar con usted. En algún momento. No es nada urgente, no es nada malo. Pero sí qui siera tener una conversación franca y directa con usted, doña X. Vieras que yo no soy de los que les gusta andar haciendo el ambiente tóxico ni andar
c a p í t u l o 1 1 | 329 Panorama de estudios actuales del español en América comentando ni andar especulando. Yo soy más directo y, cuando se trata de mi trabajo, vieras que sí trato de ser todavía más claro y asertivo y sobre todo muy objetivo, y me gustaría tocar varios temas con usted, doña X, que me han venido agobiando. Desde hace días he venido escuchando chismes de pasillo, comentarios, cosas que, honestamente, si fueran ciertas me… me… me podrían desconcertar mucho y pues yo honestamente el criterio que tengo de usted […] es bueno. De parte tuya yo siempre he sentido una buena energía, una buena vibra para conmigo. Yo aún ya prácticamente un año ya de que estoy trabajando con ustedes. La sigo recordando como a esa… esa jefa que me dio la oportunidad de… de… de crecer […]. Y así te sigo viendo, doña X. Entonces, eh, me gustaría aclarar muchas cosas, muchas dudas, cosas que me han llegado a la cabeza, que me la calientan [risas], y honestamente yo siento que la única persona que me pueda contestar todas esas preguntas es usted. Entonces, eh, no es nada urgente. Diay, yo para peores ahora estoy en la noche, entonces, diay, no te veo, pero, no sé, en cualquier momento que usted me diga, que tenga un chancecito, ojalá así después de las doce mediodía, que me levanto. Yo inclusive podría ir […] un momento o… o una llamada también, ¿por qué no?, para aclarar varios puntillos que vieras que yo… diay, es que honestamente, doña X, trabajar así de cargado no me gusta. O sea, a mí siempre me ha gustado trabajar en un ambiente bonito, cero tóxico, y ahorita yo sé que el asunto […] está muy convulso, por todas las cosas que están pasando, pero sí ya hay temas que, diay, dicen que nos tocan directamente a nosotros y eso sí me gustaría que me lo aclararas. Entonces, en el momento que tengás un chance. No precisa, como le digo. Es nada más tener la tranquilidad de que ya puedo hablar con usted esos temas y no sentirme hipócrita. Entonces ehhh… ahí cuando usted pueda, doña X.
La primera parte del mensaje se construye en ustedeo («¿cómo está?», «vea», «para no cansarla», «yo quisiera hablar con usted», «conversación franca y directa con usted», «tocar varios temas con usted»), con tan solo tres inserciones del marcador discursivo vieras que, usado como introduc tor de una secuencia narrativa. El origen de dicho marcador es el verbo ver
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 330 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica y de ahí que muestre la alternancia viera~vieras en principio condicionada sociolingüísticamente. En el caso de este hablante, empero, es clara la ten dencia al uso solamente de la forma vieras, así que en su caso no estaría ya vinculada con el sentido del voseo original y se habría pragmaticalizado y fosilizado en su totalidad.
Aproximadamente en el medio del mensaje, el hablante empieza a alternar formas de ustedeo con formas de voseo; en secuencia aparecen: «de parte tuya», «la sigo recordando», «así te sigo viendo», «es usted», «no te veo», «que usted me diga, que tenga un chancecito». Se aprecia que las formas de voseo son dos pronombres de complemento directo y un pose sivo, mientras en función de sujeto y término de preposición solo aparece usted, al igual que en la conjugación verbal solo se da el ustedeo. En la última parte del mensaje, sin embargo, el hablante emplea dos verbos con jugados en voseo («que me lo aclararas», «que tengás un chance»), para cerrar únicamente con formas de ustedeo pronominal y verbal («como le digo», «hablar con usted», «cuando usted pueda»).
En este caso en particular, sería posible intentar un análisis prag malingüístico de la alternancia, en vista de que en todo el texto se nota que el hablante intenta proteger la imagen social de su jefa, hacerla sentir que no se está imponiendo ni le está exigiendo nada, sino que desea comuni carle una solicitud de aclaración en buenos términos y con mucho respe to. El tono es claramente conciliador y amistoso. Podría interpretarse, por consiguiente, que con las formas voseantes el hablante intenta proyectar cercanía e incluso afecto en ciertos momentos de su mensaje («de parte tuya yo siempre he sentido una buena energía»), mientras que con las de ustedeo trata de evidenciar la asimetría de la posición laboral que ocupa en relación con su jefa y, como resultado, el reconocimiento del lugar so cial de respeto que a esta le corresponde.
No obstante, este análisis resulta difícil de sostener en otros casos, cuando por ejemplo se observa que el hablante recurre al voseo verbal («eso sí me gustaría que me lo aclararas», «en el momento que tengás un chance») en momentos del mensaje en que fácilmente su jefa podría interpretar que este enuncia actos de habla directivos inadecuadamente
c a p í t u l o 1 1 | 331 Panorama de estudios actuales del español en América atenuados (pese a la modalización que representa el condicional en «me gustaría que») o, en el mejor de los casos, sentir que su subalterno simple mente se pasa de confianzudo.
Al comentar el audio con el hablante, este no fue capaz de notar una diferencia en las formas de tratamiento ni interpretó que estuviera intentando ser muy diplomático, sino que consideró que no fue lo sufi cientemente directo en la enunciación de su solicitud («nunca aterricé, me fui por las ramas», en sus propias palabras), aunque sí valoró el audio como informal «con cierto nivel de respeto por ser la jefa». Como analis tas, se puede interpretar esta valoración como su manera de explicar su despliegue de recursos lingüísticos dirigidos a proyectar una imagen de no imposición, de petición cortés, pero se debe reconocer que esto no es lo que él verbalizó al enfrentarlo a su propio audio. En su lugar, la explicación de este hablante pone en evidencia el problema ya comentado de solicitarles a los hablantes que enuncien qué subyace a la selección de los recursos idiomáticos que emplean intuitiva mente como parte de su competencia lingüístico-comunicativa: en la ma yoría de los casos no son capaces de hacerlo y sus explicaciones más bien muestran que se fijan en detalles que no guardan relación con el tema de nuestro interés (por ejemplo, este hablante comentó: «veo como que hay un que… que… que… como… no sé… ¿será que me trabé?»). Debe destacarse que en el habla de ambos sujetos neovoseantes se nota una especie de neutralización entre el ustedeo y el voseo-tuteo en cuanto a gran parte de los condicionamientos sociolingüísticos y prag malingüísticos que se han descrito para otras variedades, aunque posi blemente no de todos, por lo cual el examen minucioso de cada porción discursiva podría arrojar el resultado de que una explicación pragmática sea adecuada para algunas de las apariciones de una u otra forma de tratamiento.
En otros casos, parece más bien que la mejor explicación sería aquella que apunte al intento del hablante por no caer en ambigüedades referenciales propias de algunas formas del ustedeo: claramente el pro nombre usted no plantea ningún problema al respecto, pues solo remite a
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 332 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica una segunda persona, pero los clíticos de acusativo lo/la y de dativo le del ustedeo, al coincidir con los de tercera persona, sí son potenciales causas de ambigüedad referencial. Ello explicaría por qué en el primer individuo predomina el clítico te, proveniente del voseo, para desempeñar las fun ciones de complemento directo y de indirecto, y en el segundo alterna con la y le, respectivamente.
En suma, pese a tratarse tan solo de una aproximación preliminar a la alternancia de formas de tratamiento en el discurso oral real de hablan tes costarricenses, saltan a la vista no solo complejidad del fenómeno, sino muy en particular las limitaciones de las estrategias metodológicas que se han implementado, así como la necesidad de sopesar la aplicabilidad de las teorías con las que suele abordarse el tema, incluyendo la pretensión de que los hablantes sin formación en lingüística puedan enunciar expli caciones metalingüísticas atinadas sobre su conducta verbal. Asimismo, se aprecia también la pertinencia de examinar con mayor detenimiento y profundidad muestras de habla real de sujetos (neovoseantes o no), con el fin de dar cuenta de las posibles variaciones idiolectales en su empleo de las formas de tratamiento y, de ser posible, sugerir algunas generalizaciones.
5. Conclusiones
En síntesis, con base en lo publicado y en observaciones preliminares que requieren mayor investigación, se puede esbozar la complejidad del uso de las formas de tratamiento en las variedades del español actualmente habladas en Costa Rica de la siguiente manera: en términos sociolingüís ticos, el ustedeo funciona para las relaciones simétricas y asimétricas, con todos los interlocutores y en todas las situaciones comunicativas (aunque habría que investigar si esto es así en las zonas que se podrían llamar de voseo histórico, como algunas de Cartago), mientras el voseo constituye una forma en principio marcada y restringida a las relaciones de cercanía, familiaridad, intimidad, amistad, camaradería, horizontalidad o solidari dad (es decir, para las relaciones simétricas).
c a p í t u l o 1 1 | 333 Panorama de estudios actuales del español en América Empero, existe también un voseo asimétrico, vertical o jerárquico, que es aquel que un profesor puede emplear con sus estudiantes, un jefe con sus subalternos o empleados, y una persona mayor con una persona menor, sin que por lo general esté bien visto socialmente que el interlocu tor se dirija a ese individuo en voseo también. Al mismo tiempo, eso sí, es cada día más común que esta barrera se desdibuje para algunos hablantes jóvenes, quienes vosean a sus profesores. Y lo mismo parece ocurrir a ve ces en el presente en la interacción entre dependientes que se dirigen a sus clientes, incluso mayores, en voseo (o formas de tuteo). Es decir, una vez más se diluyen las fronteras entre el ustedeo y voseo, aunque aquí sí podrían influir motivaciones de tipo pragmático (como, por ejemplo, la intención de mostrarse cercano, amigable o sim pático). En principio, el tuteo de aparición reciente se comporta según lo apuntado para el voseo, si bien es muy probable que la forma pronominal de tuteo tú se acepte solo en boca de una mujer o de un hombre hacia una mujer, pero no de un hombre hacia otro hombre (mientras que las formas verbales de voseo no parecen atenerse a esta restricción), de modo que tú estaría sujeto a un condicionamiento sociolingüístico. Además, en cuanto a los usos simétricos, existen zonas (predomi nantemente) voseantes y zonas (predominantemente) ustedeantes; exis ten familias (predominantemente) voseantes y familias (predominante mente) ustedeantes; existen individuos (predominantemente) voseantes e individuos (predominantemente) ustedeantes; existen personas «nati vo-voseantes» y personas «neovoseantes» (y también existen personas «nativo-ustedeantes» que se resisten a vosear por razones identitarias). Dentro de los individuos, familias y zonas predominantemente ustedean tes, se registran esporádicamente formas de voseo (en marcadores prag máticos como «vieras» y «mirá», y en imperativos). Es muy posible que, del mismo modo, entre los individuos, familias y zonas predominantemente voseantes aparezcan esporádicamente formas de ustedeo. Habrá que exa minar también en qué medida se perfila la existencia de la categoría de «neotuteantes» o si el tuteo es simplemente una variación del voseo.
c a r l o s s á n c h e z a v e n d a ñ o | 334 La alternancia entre ustedeo y voseo en Costa Rica Por último, las formas de ustedeo y de voseo alternan constante mente en interacciones simétricas (ya no solo esporádicamente, como se señaló en el párrafo anterior) e incluso en las asimétricas, como se atesti guó en los dos textos analizados. Es probable que este tipo de alternancia regular sea un rasgo característico de los neovoseantes (que usan o no formas de tuteo) y que, en este caso, la alternancia no siempre dependa de variables socio- o pragmalingüísticas. Ello no es óbice para reconocer que, en algunos casos, la alternancia puede cumplir funciones pragmáti cas (por ejemplo, de mitigación de enunciados directivos, de marcación de distancia con el fin de mostrar enojo o resentimiento); sin embargo, muchas de las alternancias no se hallan necesariamente condicionadas por tales factores.
Aun tomando en consideración todas estas posibilidades, el fenó meno es más complejo de lo expuesto. Se sabe de neovoseantes que predo minantemente ustedean con su familia, que predominantemente vosean con sus amistades y colegas, y que alternan voseo y ustedeo con sus ami gos más cercanos y con sus parejas sentimentales. En cualquier caso, hasta donde se ha documentado, la alternancia entre formas de ustedeo y de voseo (y tuteo) se produce particularmente en el habla de hispanocosta rricenses, en distintas cláusulas simples. Es decir, además de que resulta habitual que porciones discursivas de un mismo hablante, en una misma situación comunicativa y con un mismo interlocutor, aparezcan en voseo en un lugar y en ustedeo antes o después (y viceversa), también parece ser común que la alternancia se documente en cláusulas inmediatamente contiguas, o bien en los dos componentes de una cláusula compleja. Así, se atestiguan las siguientes dos situaciones, aparentemente co munes, en nuestros datos y en las publicaciones de otros autores:4 1) una forma de ustedeo en una claúsula simple, seguida de una forma de voseo
4
Nótese que en los casos aquí citados no se tiene constancia de que se trate de hablantes neovoseantes. Muchos de los ejemplos han sido recogidos de forma «oportunista»: apuntándolos cuando el investi gador ha tenido la ocasión de escucharlos. Otros, no obstante, sí provienen de interacciones grabadas, pero en las que no se han tomado en cuenta los detalles de la biografía lingüística de la persona que harían suponer que se trata de un neovoseante. En este sentido, estos ejemplos deben tomarse sim plemente como ejemplos de alternancias.
c a p í t u l o 1 1 | 335 Panorama de estudios actuales del español en América en otra cláusula (y viceversa) (como en los ejemplos «¡Qué sorpresa verla por aquí! Es que me habían dicho que te habías ido» (documentado por Quesada Pacheco, 2000) y «¿le gusta el diseño?, vieras cómo me costó» (recogido por Moser, 2003), así como en los dos ejemplos de fragmentos discursivos de neovoseantes analizados en el apartado anterior); 2) una forma de voseo en uno de los componentes de una cláusula compleja y una forma de ustedeo en otro constituyente (y viceversa) (como en «venga para que veás» (consignado por Murillo Rojas, 1995) y «esperate pa’con tale» (registrado por Quesada Pacheco, 1981), así como en los siguientes ejemplos recogidos por nosotros en interacciones espontáneas: «Si usted quiere hacerlo, pero yo no sé en qué momento lo vas a hacer», «Yo te había preguntado y usted me dijo que no», «Si quiere, te doy arroz»). Una tercera situación evidencia la alternancia de formas en una misma cláusula simple o en el interior de una subordinada. Este fenóme no muestra una especie de hibridación de formas de tratamiento en una misma construcción sintáctica, pero aquí solo se ha documentado muy es porádicamente en hablantes hispanocostarricenses: «Usted últimamente como que las cosas que ve no te gustan» (en una interacción informal entre amigos), «tomar pastillas es algo que tenés que meter a sus costumbres» (consejo de una médica en un programa televisivo), «al suyo [su helado] le podés echar cuatro cositas» (explicación de una vendedora de helados a su cliente). Por el contrario, son mucho más comunes las «mezclas» de formas en una misma cláusula simple (como en «¿qué te pasa a usted») en el habla de sujetos de determinadas poblaciones indocostarricenses, fenómeno denominado «ustevoseo» (Sánchez Avendaño, 2017 y 2022).
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12
Dilia Celeste Martínez Universidad Nacional Autónoma de Honduras dilia.martinez@unah.edu.hn
c a p í t u l o 1 2 | 340 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
En el mundo hispanohablante, las formas de tratamiento —y en parti cular el voseo— han sido un tema estudiado desde diferentes niveles de análisis, por el hecho de que el sistema pronominal de segunda persona constituye uno de los aspectos más complejos de la morfosintaxis espa ñola (Fontanella de Weinberg, 1995, p. 151). Al respecto, Honduras se ha caracterizado por dejar vacíos si a estudios lingüísticos se refiere, porque la falta de una cantidad considerable de antecedentes es una de las prin cipales características de los aportes recientes. Por lo tanto, al sol de hoy, este país centroamericano es un laboratorio con muchas posibilidades de investigación para cualquier lingüista interesado en estudiar esta variedad del español, porque es evidente que todavía representa una página en blanco en diversas cuestiones.
Debido a que esta variedad ha sido poco explorada, resulta impro bable presentar un amplio panorama como el que pueden exponer otros países en los que sí ha habido mayor actividad investigativa, sin embargo, hasta el momento la producción tampoco es insuficiente como para no poder ofrecer una aproximación. Así que, en vista de la situación antes expuesta, a partir de una revisión bibliográfica, el presente capítulo tiene como objetivos: brindar aproximaciones al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento de la segunda persona del singular en el español de Honduras: usted, vos y tú; hacer un recorrido cronológico con base en la descripción de sus principales resultados; identificar las líneas de investigación que han quedado abiertas para futuros aportes y, además, dimensionar el contexto en torno al cual se ha desarrollado, en los últimos años, la actividad investigativa sobre este tema.
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 341 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras
2. Antecedentes en estudios del siglo xix y xx
En relación con los antecedentes sobre estudios morfosintácticos en Honduras, Hernández Torres (2013b) considera que «los materiales exis tentes son muy generales o muy puntuales y en ellos se describen algunos fenómenos propios de la tendencia de la lengua a nivel hispanoamerica no, pero sin el enfoque dialectológico» (p. 191). De modo que, para hablar de estudios lingüísticos que ofrecen un acercamiento a las formas de tra tamiento en Honduras, en primer lugar, es necesario señalar que el voseo es el rasgo morfológico-sintáctico más llamativo (Van Wijk, 1969, p. 4). Por ello, no resulta impresionante que la mayoría de los estudios sincrónicos del siglo xx estén dedicados a las descripciones del voseo en comparación con los del ustedeo o tuteo. No obstante, pese a la poca tradición y produc ción investigativa que ha habido en Honduras, esta es una cuestión que se encuentra documentada en estudios de los siglos xix y xx que representan un precedente clave (Membreño, 1982 [1895]; Van Wijk, 1969; Kany, 1970; Herranz, 1990a; Lipski, 1996). Aunque no son estudios específicos sobre las formas de tratamiento, algunos forman parte de las pocas obras que ofrecen aspectos generales sobre el español de Honduras, y lo cierto es que exponen los primeros aportes en relación con el tema y continúan re flejando su indiscutible valor en estudios recientes que han buscado des cribir los principales rasgos gramaticales de esta variedad (Linder, 2019; Pato, 2021), o bien, el estado actual del español hondureño (RAE, 2021). Si se sigue un orden cronológico, se encuentra que las primeras re ferencias sobre el uso del vos y tú en Honduras están registradas en una obra de carácter lexicográfico,1 asimismo, es el único estudio del siglo xix del que se hará mención. Muestra de ello es que en Hondureñismos (1982)2 se presentan estas definiciones sobre vos, voseo y ustedes:
1
Tal como afirma Fernández (2006) «es obvio que todo diccionario recogerá formas como tú, usted, señoría, etc.» (p. 2). No obstante, resulta oportuno incluir estas primeras acepciones que están en Hon dureñismos, porque es el primer y más completo diccionario que registra el léxico hondureño, a juicio de Herranz (1990a).
2
Las dos primeras ediciones aparecieron en Tegucigalpa en 1895 y 1897. La tercera y cuarta edición se publicaron en México en 1912 y 1921. La quinta se publicó hasta 1982 en Tegucigalpa (Herranz, 1990a,
p. 75).
c a p í t u l o 1 2 | 342 Panorama de estudios actuales del español en América Vos.- Por tú lo usamos en el trato familiar; y lo más insoportable, dice Bello, es que lo construimos con la segunda persona del singular de los verbos [...] Véase cómo usamos las expresadas personas con el pronombre vos. Ser: presente de indicativo, vos sos; pretérito perfecto, vos fuistes; futuro imperfecto, vos serés; imperativo, sé; subjuntivo, vos seas. Vosear.- Hablar de vos a uno. Ustedes.- Con frecuencia usamos este tratamiento en vez de vosotros (Membreño, 1982, pp. 226-227).
En cuanto al tú (tuteo) y el usted (ustedeo) no expuso ninguna definición, pero en el apartado sobre el vos destaca que «el pronombre vos no ha que rido ceder su puesto al tú. Es curioso que el superior, que trata de vos al inferior, le diga usted cuando lo reprende [...] el plural de vos es ustedes» (Membreño, 1982, p. 227). Así, pues, se podría afirmar que en el interés por esta obra se encuentra en la alternancia de las formas de tratamien to, cuyo tema comienza a desarrollarse posteriormente gracias al estudio pragmático de la dicotomía entre poder y solidaridad que Brown y Gilman (1960)3 proponen como dimensiones para analizar el sistema pronominal de tratamiento.
En cuanto a las primeras apreciaciones sobre aspectos morfosin tácticos del español de Honduras, Van Wijk (1969, pp. 4-5) afirma que en Honduras el voseo «está completamente generalizado tanto entre las clases populares (urbanas y rurales) como entre los grupos semicultos, y hasta en el habla culta informal de las personas de distinción social». Además, describe que del empleo del pronombre vos surgen frases híbri das como «callate vos» «si vos te vas, voy a ir con vos». Con relación a los demás pronombres de tratamiento, describe que han desaparecido de la lengua hablada y escrita los pronombres vosotros, os y vuestro (p. 5). Como única referencia al uso del tú, añade que «salvo en el habla culta formal, se han eliminado también las formas tú y ti». Vale destacar que Herranz
3
En 1960 Roger Brown y Albert Gilman realizaron un estudio del uso de pronombres de tratamiento en un conjunto de lenguas (Fontanella de Weinberg, 1970, p. 12), el cual ha tenido una gran influencia en investigaciones sobre las formas de tratamiento.
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 343 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras (1990b, p. 19) apunta que en este trabajo se estudia más concretamente el habla de Tegucigalpa.
A partir del análisis de textos literarios, Kany (1970) da a conocer una serie de descripciones sintácticas y morfológicas sobre el español de Honduras. En lo que refiere a las formas de tratamiento, su obra Sintaxis hispanoamericana dedica un gran apartado para explicar el uso del vo seo en América. Por un lado, Herranz (1990a, p. 71) considera que en este aporte inicial la gran limitante fue haber trabajado únicamente con textos literarios que, para ese entonces, eran poco actualizados. Por otro lado, Rosenblat (2003, p. 148) destaca que, además de haber leído inquisitiva mente las obras representativas de la literatura hispanoamericana, para realizar este estudio el autor recurrió a casi toda la bibliografía utilizable hasta el momento, es decir, trabajos dialectales, diccionarios de provin cialismos y la producción del purismo. Esta aseveración se evidencia en el apartado sobre el voseo en Honduras, donde Kany (1970, p. 96) incluye, en primer lugar, las formas del verbo ser (vos sos, fuistes, serés, seas) que Membreño (1982) expone en Hondureñismos, y es precisamente por eso que esta obra es una de las tantas a las que Herranz (1990a) se refiere como textos poco actualizados, tomando en cuenta el año de su publicación. Entre otras obras analizadas para este estudio, se encuentran La heredad (1931) y Cuentos de lobos (1941), de Marcos Carias Reyes; La epopeya del campeño (s. f.), de Augusto C. Coello; Sombra (1940), de Arturo Martínez Galindo; Relatos nativos (1929) y El solterón (1929), de Arturo Mejía Nieto y Fábulas (1931), de Luis Andrés Zúñiga.
Por otra parte, la compilación El español hablado en Honduras de Herranz (1990a) tiene un lugar especial en el repertorio de todos los es tudios lingüísticos que se han realizado sobre esta variedad del español, ya que, sin lugar a duda, este importante conjunto de estudios realizados por diferentes autores continúa siendo el principal referente para cual quier persona interesada en consultar los antecedentes. Además, el valor agregado de esta obra se debe a que cuenta con los artículos «El español de Honduras a través de su bibliografía» (1990) y «Bibliografía comentada del español de Honduras» (1990), de Atanasio Herranz. En definitiva, esta
c a p í t u l o 1 2 | 344 Panorama de estudios actuales del español en América obra es un recurso que sirve como punto de partida para conocer lo que hasta ese entonces se había dicho sobre los diferentes niveles de análisis de la lengua y, en este caso, acerca de estudios morfosintácticos que des criben los pronombres de tratamiento (Kany, 1970; Van Wijk, 1969). Años más tarde, Lipski (1996) hace una aproximación al español hondureño y da a conocer algunos datos sobre el uso y la alternancia entre el vos, usted y tú:
El español de Honduras emplea exclusivamente vos en vez de tú, con la misma morfología verbal de otros países centroamericanos. Es posible en contrar formas del futuro que terminan en -és y no en -ás, aunque este uso está desapareciendo. Entre las clases trabajadoras y los habitantes rurales, predominan el uso de usted. A los niños de esos grupos se les trata de usted cuando son pequeños, por lo que la forma respetuosa de tratamiento se aprende primero (p. 291).
A partir de la información expuesta, no cabe duda de que antes del siglo xxi no se registran estudios específicos sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras y, por consecuencia, es uno de los tantos motivos de la escasez de producción investigativa que ha caracterizado al país. No está de más subrayar que la mayoría de los primeros aportes identificados han sido por parte de investigadores extranjeros.
3. Aproximación al panorama actual
La riqueza y variedad del español ha generado una diversidad de estudios que demuestran la pertinencia de estudiar la evolución y el uso de los pronombres personales, lo cual ha dado lugar a investigaciones sobre la segunda persona del singular y, por ende, al análisis de las formas de trata miento desde diferentes perspectivas. Asimismo, han surgido muy recien temente estudios sobre las fórmulas de tratamiento nominales.4 Tanto ha sido el interés sobre estos temas que Fernández (2006) seleccionó una
4
En Honduras son bastante recientes los estudios sobre las fórmulas de tratamiento nominales.
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 345 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras bibliografía especializada, bajo rigurosos criterios de exclusión e inclu sión, que cuenta con más de setecientas cincuenta entradas que facilitan la labor de especialistas enfocados en esta línea de investigación. Hasta ese entonces, en dicho trabajo se registran apenas cuatro estudios sobre las formas de tratamiento en Honduras (Rey, 1994, 1995, 1997 y s. f.; Castro Mitchell, 2001).
En la actualidad, el estudio sociolingüístico Los pronombres de tra tamiento en el español de Honduras, publicado por Castro Mitchell (2001), es uno de los principales referentes en la mayoría de investigaciones pos teriores que han tenido como objetivo describir el uso de las formas trata miento en Honduras (Hernández Torres, 2013a; Hernández Torres, 2013b; Cárcamo, 2016; Canales y Figueroa, 2020) y también ha tenido influencia en países vecinos, tal como se refleja en el estudio de Christiansen (2012), que trata sobre las creencias y actitudes lingüísticas acerca de las formas de tratamiento en Nicaragua.
Un poco más de una década después, Hernández Torres (2013a) publicó el Atlas lingüístico pluridimensional de Honduras (ALPH). Nivel morfosintáctico que, además de ser el primer atlas sobre el nivel morfo sintáctico, es una importante contribución a la corta lista que hay sobre estudios morfosintácticos en Honduras. Este estudio presenta novedades sobre las formas de tratamiento y mayores descripciones sobre su alter nancia en las diferentes zonas de Honduras, basando el análisis en las relaciones simétricas/asimétricas entre hablantes. Los resultados fueron obtenidos mediante una encuesta compuesta por diecisiete preguntas sobre las formas de tratamiento; once se refieren al ámbito familiar y seis al no familiar, así que los resultados se resumen en dos categorías: formas de tratamiento en el ámbito familiar y formas de tratamiento en el ámbito no familiar. Finalmente, y luego de ofrecer muchos apuntes importantes sobre la alternancia de los pronombres personales en diferentes zonas del país, el autor concluye con que en Honduras predomina el ustedeo sobre el voseo:
c a p í t u l o 1 2 | 346 Panorama de estudios actuales del español en América En todo el país predomina el ustedeo, excepto en Comayagua en el centro y la ciudad de Puerto Cortés en el norte, donde alternan tanto el ustedeo como el voseo en las relaciones de mayor asimetría (Hernández Torres, 2013a, p. 256).
De igual forma, Hernández Torres (2013b) ofrece una contribución más a los estudios morfosintácticos en Honduras y, por tanto, a los futuros estu dios sobre las formas de tratamiento, pues, de manera puntual, expone los resultados del Atlas lingüístico pluridimensional de Honduras (ALPH). Nivel morfosintáctico en el artículo «El español de Honduras: nivel morfosintác tico» perteneciente al volumen colectivo El español hablado en América Central: nivel morfosintáctico, coordinado por Quesada Pacheco (2013). Ahora bien, con el propósito de describir el contexto en el que se han continuado desarrollando los aportes sobre el tema, es preciso agregar que en Honduras la carrera de Letras apenas se oferta en dos universida des,5 por tanto, las posibilidades de llevar a cabo continuas investigaciones no son tantas como se quisiera y debería. Después de haber realizado las consultas necesarias en los repositorios y bibliotecas de ambas institucio nes, la Biblioteca Nacional Juan Ramón Molina y la Biblioteca Príncipe de Asturias de la Academia Hondureña de la Lengua, se puede afirmar que, a nivel nacional, ha sido poca la producción de estudios recientes acerca de esta temática (aunque se ha trabajado todavía menos en otras líneas de investigación). Así es que, tal como señalan Flores y Reyes (2019) «la mayoría de los estudios sobre las formas de tratamiento se han realizado bajo el seno de la UNAH» (p. 20).
Durante las visitas realizadas al Centro de Documentación de la Carrera de Letras (Cedocle) de la UNAH, se han identificado unas cuantas te sis a nivel de grado, cuyos principales hallazgos conviene resaltar, porque son precisamente estos trabajos pioneros los que dan cuenta de la producción que ha habido desde la comunidad académica universitaria en Honduras y que, en los años más recientes, han sido un referente para el estudio de
5
Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM).
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 347 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras este tema. A este respecto, sobre la poca producción de estudios lingüísticos acerca de las formas de tratamiento, Canales y Figueroa (2020) consideran: Uno de los grandes problemas es que la mayoría de tesinas de la carrera de Letras y Honduras, en general, están orientadas solamente a los niveles lé xico-semánticos y fonético-fonológico, y no es que sea malo, pero existen otros niveles de análisis muy interesantes (p. 16).
En un contexto universitario, Fonseca (2015) realizó la tesis Formas de tratamiento de la segunda persona del singular para determinar la for ma de tratamiento más utilizada y menos utilizada por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Finalmente, concluyó que los hombres utilizan más vos. En general, las formas predominantes detectadas fueron el vos y usted, atribuyendo el uso del tú para dirigirse a Dios y, además, la mayoría de los informantes lo identificaron como un uso extranjero. El tema de la alternancia de los pronombres no quedó descartado, pues la autora afirma que la relaciones comienzan tratándose de usted y, según el grado de confianza que se adquiera, se llega a emplear el vos.
La tesis Formas de tratamiento de la segunda persona del singular en la localidad de San Marcos de Colón, Choluteca realizada por Cárcamo (2016), es un estudio de carácter sociolingüístico que tuvo como objeti vos dar a conocer la forma de tratamiento más común en el trato familiar, laboral y de afinidad; saber la opinión de los pobladores hacia las formas de tratamiento vos, tú y usted; y obtener el conocimiento sobre la con jugación verbal correcta con esas formas de tratamiento. Teniendo en cuenta los hallazgos de Hernández Torres (2013a), en esta investigación también se revela que el ustedeo es la forma de tratamiento predominante, específicamente en este municipio del sur de Honduras. Asimismo, se han descrito las percepciones que tienen los hablantes y concluyen en que vos es de confianza; tú es extranjero; y usted es de respeto. Por último, llama mucho la atención que la mayoría de los informantes (jóvenes y adultos)
c a p í t u l o 1 2 | 348 Panorama de estudios actuales del español en América no pueden escribir correctamente la conjugación de los verbos con el pro nombre vos.
Otro estudio influenciado por los resultados obtenidos de Hernández Torres (2013a) es la investigación realizada por Velásquez y Tróchez (2018), titulada El uso de los pronombres de tratamiento en los hablantes del departamento de Valle. De esta manera, para extraer los datos se utilizó la misma encuesta del Atlas lingüístico pluridimensio nal de Honduras (ALPH). Nivel morfosintáctico, con algunas modifica ciones. Aunque también concluyó que usted es la forma de tratamiento más utilizada, el uso de tú resultó significativo en este departamento al sur de Honduras.
Se registra un único estudio que, desde una perspectiva sociolin güística de género, estudia las formas de tratamiento. El Estudio sobre el uso variable de los pronombres de tratamiento en mujeres de la colonia San Cristóbal por Buezo Reyes (2020), afirma que en esa muestra consti tuida por 31 informantes entre veinticinco y cincuenta años predomina el uso del usted, seguido de vos y, por último, tú, en contextos familiares, no familiares y laborales, resultados similares a estudios anteriores que no poseen perspectiva de género.
En cuanto a El tuteo y el voseo en la publicidad de Facebook en Honduras, por Canales y Figueroa (2020), si bien se observa que estudia dos fenómenos morfosintácticos, lo hace desde variables pragmáticas y sociolingüísticas, pues revela que a pesar de que los hondureños prefieren el voseo como forma de tratamiento a utilizar, el tuteo presenta un uso predominante sobre el voseo en los anuncios publicitarios de Facebook, demostrando que se aplican los términos de prestigio para el tuteo y estig matización para el voseo. Un nuevo hallazgo fue encontrar, por un lado, que las empresas que utilizan el tuteo en sus anuncios publicitarios son catalogadas como familiares o femeninas (dirigidas a poblaciones adultas en su mayoría) y, por el otro, las empresas que utilizaron el voseo pertene cen al rubro de bebidas y fueron etiquetadas como empresas que se apro ximan casi totalmente a las poblaciones jóvenes y masculinas.
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 349 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras
3.1. Aportes desde el extranjero
En cuanto a estudios realizados en universidades extranjeras, se han identificado dos tesis de maestría realizadas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN): Formas de tratamiento «vos» «tú» y «us ted» en los estudiantes de la asignatura Español General de primer ingreso año 2019 , por Flores y Reyes (2019) y Frecuencia y alternancia de las for mas de tratamiento pronominales para la segunda persona singular en los hablantes de Tegucigalpa, Honduras: un acercamiento a una tipología del hablante, por Álvarez y Galo (2019).
En el 2019 fue publicada la tesis de grado Análisis morfosintáctico de los diálogos en la novela Cipotes de Ramón Amaya Amador, en Austria. Este estudio compara el voseo en los diálogos de Cipotes6 con los aportes de Van Wijk (1969) y Hernández Torres (2013a) sobre el voseo hondureño. Si bien no trata exclusivamente sobre las formas de tratamiento y el cor pus se basa en una oralidad fingida, al igual que Kany (1970), sí que brinda observaciones sobre el panorama actual de los estudios morfosintácticos, porque afirma que «Honduras parece ser la cenicienta entre los países analizados lingüísticamente y, con respecto a los temas estudiados, el ni vel morfosintáctico parece ser el más olvidado» (Linder, 2019, p. 16) y, ade más, abre nuevas líneas de investigación, por ejemplo, al apuntar que los estudios más recientes y más profesionales no dan ninguna información sobre la morfología del voseo en Honduras, porque tratan exclusivamente aspectos de su empleo.
Finalmente, se ha encontrado que en algunos estudios el uso del vos ha despertado un especial interés de análisis como marcador de iden tidad hondureña en Estados Unidos (Woods y Rivera-Mills, 2010; Estrada Andino, 2016).
6
Novela hondureña escrita por Ramón Amaya Amador y publicada en 1989.
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4. Consideraciones finales
A partir de la discusión de la bibliografía consultada, resulta necesario cerrar estas páginas con una serie de conclusiones para demostrar los aspectos más relevantes en cuanto a las formas de tratamiento en el es pañol de Honduras, atendiendo a los objetivos planteados al principio de este capítulo, pues los estudios sobre esta cuestión han aportado datos interesantes que, hoy en día, representan diversas líneas de investigación abiertas para futuros trabajos.
En primer lugar, merece la atención el hecho de que la mayoría de los estudios más recientes coinciden con que usted es la forma de trata miento más utilizada en investigaciones que se han desarrollado en dife rentes áreas geográficas determinadas y que han tenido la tarea de indagar sobre diversas situaciones sociopragmáticas de los hablantes. Si bien en el siglo xx Van Wijk (1969) demostró que el voseo pronominal y flexivo es uno de los fenómenos más llamativos del habla en Honduras, también es cierto que, con estos nuevos resultados, queda abierta y es una nueva línea de trabajo el profundizar en el pronombre usted.
Por otro lado, también resulta interesante que en Honduras el uso del tú se resiste y continúa teniendo presencia en redes sociales, publici dad y medios de comunicación. Por ello, el estudio de Canales y Figueroa (2020) es un importante punto de partida para iniciar futuras investigacio nes sobre el tuteo, ya que —más allá de los medios escritos— no hay duda de que ponen en evidencia su uso real en el habla hondureña. Los hondureños saben que son voseantes, pero desconocen que existen otros tipos de voseo en diferentes zonas dialectales más allá de Centroamérica. Sin duda, está claro que el paradigma pronominal voseante es fijo en ciertas zonas de América, mas no siempre lo es el paradigma verbal voseante. De modo que, además del aporte de Linder (2019), cuyo corpus fue una novela hondureña del siglo pasado, el voseo hondureño no ha sido morfológicamente analizado en la actualidad, por ello, esta contribución sienta bases para continuar esta línea (idealmente con corpus orales). Hasta el momento, los estudios sobre las formas de tratamiento han utilizado encuestas o cuestionarios para la recolección de datos. Todavía
d i l i a c e l e s t e m a r t í n e z | 351 Una aproximación al panorama actual de estudios sobre las formas de tratamiento en el español de Honduras no se ha incursionado en estudios a partir del análisis de corpus electró nicos disponibles. Cabe destacar que en los últimos años se han iniciado proyectos para la confección de corpus orales sobre el habla hondureña en particular,7 lo que representa un gran recurso para futuros estudios. Para finalizar, es preciso agregar que, en la medida de lo posible, se ha intentado consultar la mayoría de las investigaciones que tratan sobre este tema y, en el camino, se han detectado tres dificultades muy semejan tes a las que puede enfrentarse un estudiante o investigador en Honduras. En primer lugar, es difícil afirmar que estos son todos los estudios sobre las formas de tratamiento en el español hondureño, pues, tal como apunta Cárcamo (2016), «en la actualidad, algunos estudios que se hicieron años atrás en Honduras ya no se encuentran en los sistemas bibliotecarios» (p. 5). En segundo lugar, el hecho de que todavía no exista un sistema para consul tar en línea las tesis de grado y posgrado es una tarea en la que deben traba jar las instituciones de educación superior. Y, en tercer lugar, las bibliotecas públicas, universidades y centros de documentación no cuentan con cierta bibliografía primaria y clásica sobre estudios lingüísticos de América. A través del catálogo colectivo del Sistema Integrado de Información Documental Centroamericano (SIIDCA)8 se ha hecho la comparación con otros sistemas bibliotecarios a nivel centroamericano y obras importantes para este estudio (como Kany, 1970; Lipski, 1996; Hernández Torres, 2013b) sí se encuentran en universidades y bibliotecas de Costa Rica, Nicaragua y Guatemala, pero no en Honduras. Por consiguiente, para poder consultar las fue necesario obtener su versión en línea por medio de repositorios o, en su defecto, buscar una versión escaneada.
7
Corpus de conversaciones coloquiales Ameresco-Tegucigalpa, proyecto de la Universitat de Valèn cia: http://www.corpusameresco.com/ y Corpus oral de la lengua española en Honduras, proyecto de la Université de Montréal en proceso de confección: https://portfolio.umontreal.ca/view/view. php?id=269744
8
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| 354 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 354 C A P Í T U L O Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo
13
Irania Malaver Arguinzones Universidad de Granada Universidad Central de Venezuela iraniamalaver@ugr.es
c a p í t u l o 1 3 | 355 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El objetivo en el presente estudio es aportar datos acerca del uso del ad verbio temporal recién con verbos conjugados en el español venezolano. Según la Nueva Gramática de la Lengua Española —de ahora en adelante NGLE (RAE y ASALE, 2009)— recién, apócope de recientemente, debe aparecer con participios. Además de este uso, en algunas modalidades del español americano el adverbio aparece combinado con verbos en forma personal. Kovacci (1999) y Aleza Izquierdo (2010) mencionan distintos países en los que esto es frecuente. Para indagar sobre este fenómeno en el español caribeño continental, se han analizado corpus sociolingüísticos y una muestra de lengua escrita.
2. Aspectos gramaticales
De acuerdo con la NGLE (§27.11f): «Los adverbios recién y recientemente son aceptados por los participios, pero no por los adjetivos, ya que su in terpretación requiere hacer referencia a algún suceso: recién {lesionado ~ *enfermo}; recién {llenado ~ *lleno}; recién {sujetado ~ *sujeto}» (RAE y ASALE, 2009). Explica la NGLE (§30.8.d) que recién, de significado perfec tivo, antepuesto a participios es de uso general en todos los países hispa nohablantes, como en los ejemplos (1a-b), y también en (2) y (3):1
(1) a. El semblante parecía siempre gris, como recién salido de un baño de
ceniza (Martínez, Mano).
1
Estos ejemplos son tomados de corpus sociolingüísticos caraqueños. El ejemplo (2) corresponde al pe ríodo de 2004-2010, del CORPUS-PRESEEA Caracas 2004-2010 y el ejemplo (3), al Corpus sociolingüístico del habla de Caracas 1987. Ambos corpus se describen en la Metodología. Para facilitar la identificación de los períodos se ha indicado la fecha dentro del paréntesis y el ejemplo se identifica con los códigos originales de cada corpus.
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 356 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo
b. «Abrió» el camino de México a las recién descubiertas minas de Zacatecas
(González Obregón, México).
(2) I: yo estaba viviendo y claro yo estaba feliz porque yo era / estaba recién
casada (2004-2010; mujer de grado de instrucción universitaria y de más de 55 años. CARA_M33).
(3) Enc.2: ¿Y usted conoció el tranvía?
Habl.: Sí, mi amor, yo conocí el tranvía, cuando yo estaba recién llegada aquí a Caracas lo que había era tranvía, no había carro, ni había autobús (1987; mujer de nivel socioeconómico bajo y de más de 60 años. D5FB). Ahora bien, en la NGLE (§30.8.d) se menciona otra combinación de recién, cuando aparece con un verbo personal, como en recién llegó, construc ciones muy frecuentes en algunas variedades americanas: «En el español americano —especialmente en el hablado en Chile, el Río de la Plata y parte del área andina— recién modifica además a las formas personales del ver bo para expresar que la acción se acaba de producir» (RAE y ASALE, 2009):
(4)
a. Los diputados recién la convirtieron en ley en agosto de 2000
(Clarín 22/3/2001);
b. Comprendió que habían llegado recién de África (Allende, Zorro);
c. […] como si recién la hubieran puesto aquí esta tarde (Bryce Echenique,
Huerto).
Sobre este fenómeno, Moreno de Alba (1992) propuso la siguiente distri bución dialectal:
Por lo que respecta a estos empleos del vocablo recién (en alguna medi da heterodoxos), en América, aunque no con absoluta seguridad, puede pensarse que no son igualmente frecuentes en todos los países. No pare ce aventurado clasificarlos en, por lo menos, tres grupos. Al primero, en donde el fenómeno es muy frecuente, pertenecen, entre otros, Argentina,
c a p í t u l o 1 3 | 357 Panorama de estudios actuales del español en América Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador, Guatemala… Algo frecuente es su empleo en Venezuela, Cuba, Costa Rica… De empleo tan esporádico como en España (o aún más) están el español de los Estados Unidos, de El Salvador, Colombia, México...
Del mismo modo, Kovacci (1999, p. 775) también menciona que en el espa ñol americano se da la combinación recién + adverbios de tiempo + verbos en forma personal para expresar el significado de ‘solamente’, ‘solo’, como se aprecia en los ejemplos (5a-b); en esta misma línea, Aleza Izquierdo (2010, p.188) ofrece ejemplos de recién con verbos conjugados tomados de la prensa peruana (6) y argentina (7):
(5) a. […] recién entonces aniquiló a quienes habían devorado a […] [L.
Cadogan, Diccionario mbyá-guaraní-castellano 18]
b. Por el momento se toman todos los trabajos. Recién ahora le acabamos
de decir que no a uno […] \ El habla culta de la ciudad de Buenos Aires,
II. 90]
(6) La verdad es que fue una experiencia muy buena. Claro que cuando
recién llegué a Caracas me sentía un poco desubicada porque como se trataba de una productora relativamente joven, que le está vendiendo la novela a Venevisión, aún no tenían los guiones elaborados. (Prensa, Lima, Perú, Expreso, 28/07/1997. CREA). ).
(7) Desde la rotonda de Constitución y la costa hacia el centro se ocupa
ron a modo de estacionamiento hasta los canteros. Pero nadie recibió una multa ni fue controlado por personal de la Dirección de Tránsito: recién ayer los empleados municipales levantaron el paro que decidieron en los primeros días de enero por falta de pago. (Prensa, Buenos Aires, Argentina, Clarín, 22/01/2002. CREA).
Sobre recién y recientemente, ya Andrés Bello (§379 e) explicaba: «Recientemente se apocopa en recién antes de participios: un país recién poblado, un niño recién nacido, los recién llegados». Muy interesante
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 358 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo para los fines de nuestro trabajo es la consideración de Bello sobre el uso americano: «Es una corrupción emplear esta apócope con verbos, como hacen algunos diciendo, verbigracia recién habíamos llegado; recién es taba yo despierto; recién se descubrió el Nuevo Mundo cuando, etc. […]». La advertencia de Bello permite deducir que ya para mediados del siglo xix se registra esta alternancia y, además, que debe haber sido frecuen te en la lengua oral para que llamara la atención del gramático. Sin otra explicación de qué pudiera motivar la aparición de recién por reciente mente con la función de modificador verbal, para Bello se trata de un uso americano no normativo que debía evitarse. Kany (1969) destaca los diferentes valores que expresa el recién americano: ‘ahora mismo’, ‘hace muy poco’, ‘sólo, sólo entonces, no antes’ y ‘apenas, tan pronto como’. En el Diccionario de la lengua española (DLE) se confirma la variación diatópica anteriormente descrita:
recién Apóc. de reciente.
1. adv. recientemente. Recién salido. Recién puesta. En Am., u. t. antepues
to al verbo en forma conjugada. Recién lo vi entrar en el cine.
2. adv. Arg., Bol., Col., Cuba, Ec., El Salv., Guat., Hond., Nic., Par., Perú, R.
Dom. y Ur. apenas (‖ escasamente, solo). Recién cuando estuve dentro me di cuenta. Vicenta tiene recién una semana en casa.
3. adv. Bol., Col., Cuba, Ec., El Salv., Guat., Hond., Méx., Nic., Perú, R. Dom.,
Ur. y Ven. apenas (‖ en cuanto). Lo vi recién llegó (RAE, 2024). Alterna con recientemente delante de participios y aparece antepuesto cuando se trata de verbos conjugados. Como se aprecia, la acepción 2 se emplea en muchas de las variedades americanas: las caribeñas, Cuba y República Dominicana, así como las centroamericanas y la variedad an dina. Solo en la acepción 3, con el valor de ‘apenas’, ‘en cuanto’, se men ciona Venezuela. En el Diccionario de americanismos (DAMER), también se explican los usos de recién en los contextos de modificador verbal;
c a p í t u l o 1 3 | 359 Panorama de estudios actuales del español en América nuevamente se aprecia la extensión diatópica del uso con verbos conjuga dos, la cual abarca, prácticamente, todos los países americanos: I. 1. adv. Mx, Gu, Ho, ES, Ni, CR, Pa, RD, Co, Ec, Pe, Bo, Ch, Py, Ar, Ur. Precediendo o siguiendo a verbos en forma personal, poco tiempo antes, hace muy poco.
2. Mx, Gu, Ho, ES, Ni, Pa, Ec, Pe, Ar; Py, p.u. Tan pronto como, en cuanto.
3. Mx, Gu, Ho, ES, Ni, Pa, Ec, Pe, Py, Ur. Combinado, por lo general, con
adverbios o expresiones temporales, justamente.
4. Mx, Gu, Ho, ES, Ni, Py. Solo, solamente.
5. Pe. Precediendo a adverbios o expresiones temporales, por fin, al fin
(ASALE, 2010).
Se puede comprobar cómo en ninguna de las acepciones del DAMER se menciona Venezuela; al parecer, una de las razones es la ausencia de datos procedentes de estudios dialectales y sociolingüísticos. Por tal razón, en el presente estudio se propone comprobar la frecuencia de estructuras como recién me estoy enterando y describir sus significados. Es necesario examinar los casos de recientemente también en la muestra oral y escrita para tener una visión de conjunto entre las dos formas adverbiales y la sustituibilidad de uno por otro.2 El estudio de Ramírez Luengo (2007) sobre el recién rioplatense arroja conclusiones importantes para la presente investigación; el autor se propuso: «establecer en qué momento se producen las transformacio nes mencionadas más arriba y —en la medida de lo posible— describir el proceso de cambio y las causas que originan estos peculiares empleos característicos hoy de la República Argentina y el Uruguay» (p. 384). Para la investigación, el autor analizó los materiales de Argentina y Uruguay
2
La bibliografía sobre el desarrollo de los adverbios en -mente en la lengua oral y en la lengua escrita en el español peninsular y distintas variedades americanas es pertinente en este tema. Cf. Company Company (2014 y 2012), Hummel (2013), Kortschak y Hummel (2018), Malaver (2023), Medina Gómez, y Alarcón Neve (2013).
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 360 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo contenidos en el CORDE desde 1500 hasta 1900 y los Documentos para la historia lingüística de Hispanoamérica (siglos xvi-xviii). Los resultados, sobre el total de los casos que localiza, dan las siguientes frecuencias: 50,6% (113 casos) con participio frente a 49,3% (110 casos) con otros ele mentos. Además, de esta presencia notoria de los usos «innovadores», el autor logra mostrar que estos se dan principalmente en el período del siglo xix: «mientras que en los siglos xvii y xviii no se registra ni un solo ejem plo de los usos innovadores propios del español americano actual, el siglo xix se caracteriza por la presencia de tales empleos, que no sólo aparecen por primera vez en esta centuria, sino que incluso alcanzan un notable porcentaje de utilización» (pp. 385-386). Quiere esto decir que la exten sión de recién hacia otros contextos sintácticos ocurre en el siglo xix en el español rioplatense; dada la distribución que señalan las gramáticas, ¿se expande desde esta región hacia las otras modalidades? ¿son diferentes los valores americanos en cada modalidad? Para Ramírez Luengo, la histo ria de recién entonces en el español americano requiere nuevos estudios, y con el presente trabajo se suma una nueva investigación sobre la sintaxis hispanoamericana desde una perspectiva sociodialectológica.
3. Metodología: los materiales de estudio
Como ya se explicó, el análisis toma en cuenta textos orales y escritos. Los datos orales pertenecen a cuatro corpus sociolingüísticos: a) El primer cor pus corresponde a los materiales de El habla culta de Caracas (Rosenblat y Bentivoglio, 1979), a saber, 12 entrevistas recopiladas en el Macrocorpus de la norma lingüística culta de las principales ciudades del mundo hispá nico (Samper Padilla et al., 1998). Estas entrevistas se recogieron durante 1973-1975 y pertenecen a 6 hombres y 6 mujeres de niveles educativos y socioeconómicos altos; b) El segundo corpus es el Corpus sociolingüístico del habla de Caracas 1987 (Bentivoglio y Sedano, 1993), compuesto por 160 entrevistas a 80 hombres y 80 mujeres, distribuidos en cinco niveles so cioeconómicos (alto, medio alto, medio, medio bajo, bajo) y cuatro grupos
c a p í t u l o 1 3 | 361 Panorama de estudios actuales del español en América de edades;3 c) El tercer corpus analizado es el Corpus PRESEEA-Caracas 2004-2010 (Bentivoglio y Malaver, 2012 y 2018), un corpus de 108 entre vistas estratificadas también por género, edad y grado de instrucción: 3 grupos de edades (20-34 años, 34-55 años, 55 años y más), 3 grados de instrucción (estudios primarios, estudios secundarios, estudios universi tarios) y género (hombre, mujer);4 d) El cuarto corpus corresponde a 25 entrevistas del Corpus sociolingüístico del habla de Mérida (Domínguez y Mora, 2002). Este corpus también está estratificado por edad, sexo y nivel instrucción; contiene muestras del habla del área andina del español vene zolano y por ello resulta importante considerarlo para el presente estudio. La búsqueda consistió en identificar todos los usos de recién y cla sificarlos según se tratara de recién + participio (8a) y recién modificador verbal, antepuesto o pospuesto (8b-c):
(8) a. Estamos recién casados.
b. Recién nos casamos.
c. Nos casamos recién.
El análisis de las muestras escritas se basa en los materiales venezolanos del CORPES xxi. En primer lugar, se identificaron todos los casos regis trados en el corpus para obtener, además, la frecuencia normalizada. El resultado es de 1031 ejemplos en 657 documentos (se excluyeron los casos orales), con una frecuencia normalizada de 62,96 casos por millón de pa labras. En segundo lugar, dado que el CORPES xxi arroja la distribución por período, identificamos los años en los que más aparecen casos. En la tabla 1 y gráfico 1 se ha reflejado esta distribución con la frecuencia abso luta y la frecuencia normalizada.
3
Los ejemplos aparecen con el siguiente código: primero la edad: A (14 a 29), B (30 a 45), C (46 a 60), D (60 o más) seguida del número que identifica el nivel socioeconómico (1=alto, 2=medio alto, 3=medio, 4= medio bajo, 5=bajo). Las letras F (femenino) y M (masculino) indican el género y la última letra indica la posición del hablante dentro de las casillas del corpus.
4
En el PRESEEA-Caracas, el código al final del ejemplo representa: M (mujer), H (hombre); grupo etario (1= 20-34 años, 2= 34-55 años, 3=55 años y más) y el grado de instrucción (1= estudios primarios; 2= estudios secundarios; 3= estudios universitarios).
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 362 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo Tabla 1. Casos de recién en textos venezolanos según período, frecuencia absoluta y normalizada Período Frecuencia absoluta Frecuencia normalizada
2006-2010
346
62,73
2001-2005
325
69,79
2011-2015
211
60,91
2016-2020
134
55,58
2021-2025
15
45,94
Total
1031
Fuente: Elaboración propia.
2021-2025; 45,94 2006-2010; 62,73 2001-2005; 69,79 2011-2015; 60,91 2016-2020; 55,58 Gráfico 1. Recién en el CORPES xxi por período y frecuencia normalizada Fuente: Elaboración propia.
Para el análisis se seleccionaron dos períodos: a) el período 2001-2005 en el que la frecuencia normalizada es la más alta, aunque el número de casos es ligeramente menor al del período 2006-2010. Así, se revisaron
325 casos, aparecidos en 181 documentos, que darán cuenta de los usos de
recién en distintos géneros textuales. Este período coincide, además, con los años de grabación del corpus caraqueño del PRESEEA; y b) el período 2021-2025, por incluir los datos más recientes. Son 15 casos aparecidos en 14 documentos. La muestra escrita quedó compuesta por 196 documentos.
c a p í t u l o 1 3 | 363 Panorama de estudios actuales del español en América En cuanto a los significados con los que puede aparecer como mo dificador verbal, se resumen en la tabla 2. Los resultados obtenidos en los materiales orales y escritos se analizarán de acuerdo con estos valores. Tabla 2. Sentidos de recién con verbos conjugados (NGLE, 2009; Kovacci, 1999; Aleza Izquierdo, 2010; Moreno de Alba, 1992) Recientemente Hace muy poco Poco tiempo antes Recién antepuesto o pospuesto Solamente Escasamente Solo Apenas Recién + adverbios temporales (ahora, cuando) Justamente + adverbios temporales Tan pronto como En cuanto Fuente: Elaboración propia.
4. Recién en la lengua oral
La búsqueda de recién en los corpus sociolingüísticos caraqueños ha arro jado los resultados de la tabla 3, donde se indican las frecuencias absolutas y relativas. Del habla merideña solo se documentó 1 ejemplo de recién con verbo personal, por lo que se decidió no reportarlo en las tablas de resul tados, si bien será comentado en el análisis. El gráfico 2 permite apreciar la distribución en los tres períodos.
Tabla 3. Recién en corpus sociolingüísticos del habla caraqueña Corpus orales Recién + participio Recién con verbo personal Total
2004-2010
Preseea-Caracas
31
9
40
%
77,5
22,5
1987
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 364 Datos para la historia del recién americano: Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo Corpus orales Recién + participio Recién con verbo personal Total
%
89,7
10,3
1973-1975
Norma culta
4
1
5
%
80
20
Total
61
13
74
%
82,4
17,6
Fuente: Elaboración propia.
Recién + participio
2004-2010
77,5
22,5
89,7
10,3
80
20
1987
1973-1975
Recién modificador verbal Gráfico 2. Usos de recién en la oralidad caraqueña según datos de tres corpus sociolingüísticos desde 1977 a 2010 Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 1 3 | 365 Panorama de estudios actuales del español en América Se han encontrado 5 casos de recién en la muestra de entrevistas de la Norma culta, 29 en el habla de 1987 y en el PRESEEA-Caracas aparecen
40. El examen de los tres corpus muestra la predominancia de recién con
participios: representan el 82,4% de los casos frente al 17,6% con verbos conjugados. En la Norma culta abundan los ejemplos con participios: na cidos (2), casada (1), inaugurado (1). El único caso correspondió al ejemplo (9), recién + comenzó a funcionar, en posición antepuesta y con el valor de ‘poco tiempo antes’.
(9) […] Sin embargo, esto se ve… por el suelo, porque esto debe estar a…
debe estar acompañado, por ejemplo, de un sistema de créditos, que toda vía no funciona, eso no está funcionando: un régimen de evaluación que recién —creo que hace un año cuando mucho— comenzó a funcionar, o sea que prácticamente el Parasistema, que necesitaba de cierto apoyo, de otro orden, de otras cosas… complementarias, se limitó simplemente en un comienzo a… hacer lo del semestre (1973-1975. CA-7. Hombre de 39 años. Profesor de Biología).
En cuanto al habla caraqueña de 1987, 26 casos son con participios, como en (10), (11) y (12):
(10) I: […] Total, que un día me conseguí a mi jefe en plena calle, entonces
lo insulté y le dije cien mil cosas, porque yo quería que me cambiaran para una agencia que quedara más cerca, [risas] y me botaron también. Pero después conseguí, rapidito, trabajo en… FINALVEN, ahí estuve cinco me ses. Ya estaba casa… ya… ya estaba recién casadita, o como que me casé empezando a trabajar allí, por primera vez (1987. A4FC).
(11) I: […] Cada vez que yo voy a algún sitio y encuentro un… veinte ranchos
nuevos, recién instalados, yo digo: «No vamos a salir de abajo nunca», por que esa gente que se está criando allí, eso que llaman zonas marginales, esa gente no va a pasar de allí, ellos no van a cambiar de estatus porque no pue den, porque aquí no hay condiciones para cambiar de estatus (1987. D3FA).
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 366 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo
(12) I: […] cuando tenía unos cinco años, que estudiaba era kínder, estu
diaba kínder en un colegio llamado Jesús Maestro, en San Bernardino. Me acuerdo de mi maestra, me acuerdo de mis… mi gran amigo, que era un alemán llamado P., y me llamaba mucho la atención porque hablaba el cas tellano malísimo, porque estaba recién llegado de Alemania (1987. B2MC). Estos usos son los que se esperan, de acuerdo con la NGLE: recién llegado/ casada son casos de verbos que designan acciones puntuales y recién ins talados lo es de verbos que designan procesos delimitados. Los únicos tres ejemplos en los que recién aparece con verbo en forma personal siguen a continuación:
(13) I: Ah, bueno… ese fue un Decano que hubo aquí de Ingeniería y enton
ces él… se enfrentó, que él, por ejemplo, no le tenía miedo a los estudiantes. Cuando algo le decían… que le iban a decir una cosa, cogía y llamaba a la policía. En una de esas él cogió y mandó a llamar a la policía, sin prever lo que iba a suceder ¿no? Porque lo tenían secuestrado y la policía se metió, y con gases, imagínate tú, y llenando todo esto de gases y como la policía también, es ¡pobrecitos!… O sea… han habido incidentes que son bastante violentos, con esa época, cuando recién allanaron la universidad, recién abierta, era muy… era muy tenso andar aquí adentro, porque de repente brotaba cualquier cosa (1987. B2FB).
(14) I: Yo recuerdo de mi infancia y de los primeros compañeros de colegio,
que era raro el que vivía en edificio en aquel entonces, sino que todos vi víamos relativamente en casas, unos más hacia el centro, o se… otros más hacia el este; pero todos teníamos algún espacio verde en nuestras casas, y teníamos también como mucho contacto con la naturaleza en las distin tas formas ¿no? Que es muy distinto a la ciudad de hoy, que realmente el espacio, el cemento y todas esas cosas impiden que haya esa posibilidad de… de transformación. Dentro de esos recuerdos infantiles el primer… salto, por decirlo así, importante en mi vida es cuando salí ya del ámbito… por decirlo así, restringido de San Bernardino, y… eh… me pusieron en… el colegio San Ignacio, que quedaba en Chacao. Estaba recién comenzando
c a p í t u l o 1 3 | 367 Panorama de estudios actuales del español en América allí, porque originalmente este colegio estaba en el centro de Caracas, en la esquina de Jesuitas (1987. B3MA).
(15) I: Bueno, yo soy una persona un poco antigua en el sentido de que es
toy… que estoy… tengo muchos años encima. Nací en 1904, en la ciudad de Caracas, en la calle de… Coliseo a Sava… Sava… Salvador de León, ahí nací yo, en esa calle. Este… mis padres fueron O. L. P., que se nombra lo mismo que yo, y mi madre, M. R. Ahora, yo me he llamado L. porque también mi padre murió recién… estando yo… yo tenía apenas ocho meses de nacido (1983. D2MA).
En (13) aparece el adverbio cuando, y recién antecede el verbo allanaron con el sentido de ‘justamente’. En (14) y (15) recién aparece con el valor de ‘apenas’ (la acepción 3 del DLE). Se diferencian estos casos en cuanto a la posición del adverbio, ubicado en el medio de la perífrasis estar + gerun dio en (14) y antepuesto a estando en (18).
El período del 2004-2010 del PRESEEA-Caracas registra 31 ejemplos con participios; predominan las combinaciones con casado/a (10) y naci do/a (7) y recién cumplidos (3). En el corpus, graduada, mudada y operados también aparecen con 2 ejemplos cada uno y solo 1 ejemplo de recién + ad quirido, llegadas, muerta, ordeñado, parida. En cuanto al uso con verbos conjugados, se identificaron 9 casos (como se ve en la tabla 3) comentados a continuación:
(16) o sea no tenemos esas / esas rencillas que de repente he escuchado
que me / de mis amigas o de mis amigos que su familia / o sea / su familia principal que es padres y hermanos siempre tienen alguna rencilla o al gunas diferencias / de verdad que considero que en mi casa no / no es así / aunque cada quien tiene su vida<alargamiento/> organizada / siempre se puede decir que estamos bien / bien unidos / o sea<alargamiento/> de hecho mi hermana menor recién se casó hace como<alargamiento/> como un mes / y bueno eso para nosotros era como que si nos fuéramos a casar todos (M13_081).
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 368 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo
(17) entonces mi papá sembraba flores y él bajaba con sus flores y las ven
día aquí / un día estaba vendiendo flores / cuenta él / eso lo supimos ahora recién / hace cuatro años es que sabemos que mi papá su / su verdadera fecha de cumpleaños es el trece de agosto y que es de la misma edad de mi mamá (M33_103).
(18) I: y empieza a hablarme de una cosa que se llama sociología que yo
jamás en mi vida por supuesto había oído hablar // y me entusiasma la idea de la sociología y regreso a Venezuela y lo busco en la Universidad Católica porque él estaba recién creando la Escuela de Sociología de la Universidad Católica en ese momento / y lo busco en la Escuela de Sociología (M33_105). En el ejemplo recién se casó, antepuesto al verbo, el significado corres ponde a recientemente: recientemente se casó (la informante añade «hace como un mes»); en (17) el adverbio ahora focaliza el significador de ‘hace muy poco’; y en cuanto al ejemplo (18), se interpreta este uso de recién con el significado de ‘justamente`. Los significados que se interpretan en (19) a (20) coinciden con los descritos por Kovacci, Aleza Izquierdo y la NGLE:
(19) I: pero los demás instrumentistas somos los / los demás músicos so
mos los mismos pero entonces cuatrista no hemos / hemos tenido proble mas con los cuatristas y entonces bueno / el último que / que adquirimos digo yo adquirimos / él / yo sé que vive en La Pastora / yo sé que vive en La Pastora pero lo estamos recién conociendo / él llegó apenas en enero / en enero fue que / que se integró con nosotros y ha tenido una sola grabación (H33_100).
Se puede observar de nuevo la combinación con la perífrasis en posición media y el significado de ‘justamente en ese momento’, valor que apa rece también en el ejemplo (20), producido por un hombre con estudios secundarios:
c a p í t u l o 1 3 | 369 Panorama de estudios actuales del español en América
(20) I: había una cosa de computación / el internet no estaba / estaba recién
saliendo / (H12_039).
El significado del adverbio en el ejemplo (21) corresponde al de reciente mente. En el diálogo se ve que como respuesta a la pregunta del entrevista dor «¿eso fue hace poco?», el informante responde con el adverbio:
(21) E2: ¿y quién le enseñó a tocar guitarra? o ¿usted? /
I: un hermano mío / mi hermano mayor / E2: ¿cuándo estaban pequeños? o ¿eso fue hace poco? / I: no […] recién / más o menos tengo como como dos años más o menos / o sea toco no es que te voy a decir que toco bien / o sea sí toco pero más o menos / o sea tengo que agarrarle más / más el ritmo (H22_053). El habla de Mérida, área andina del español venezolano, se encontró un caso de recién antepuesto al verbo salir. En este único ejemplo andino, en el que se identifica el significado de recién con ‘apenas’ o ‘justo antes’:
(22) Hab.: Es la escuela de la vida.
Inv.: Sí, sí, por eso yo no… no concibo la diferencia entre… un hombre ilus trado, un profesor y… cualquiera en la calle, que puede estar aprendiendo mucho más.
Hab.: Sí señor, bueno, qué se va a hacer… Inv.: Sí Hab.: … lo último pues… ya me entregué y… recién salgo del hospital, me sacaron las muchachas, no me dejaban trabajar, mi carro estaba por allá guardado por Ejido […] (1993, hombre de 67 años, taxista, con estudios completos de primaria. Hablante 21).
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 370 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo Hasta lo que se ha visto, el examen de la lengua oral confirma que el uso con participios es el uso más frecuente (tabla 3). Los casos de recién como verbos conjugados muestran una ligera movilidad de posición (en el medio de la perífrasis) y sus significados coinciden con los de las otras modalida des americanas. Siendo apócope de recientemente, interesa destacar que la cercanía temporal que expresa recién no coincide con la del adverbio largo en muchos de estos casos que hemos documentado en la oralidad venezolana.
5. Recién en la lengua escrita. Análisis
Tal como se desprende de los datos de la tabla 3, en la lengua escrita se comprueba una distribución de frecuencias similar a la de los corpus ora les, esto es: recién se emplea principalmente con participios. Tabla 4. Recién en textos escritos (CORPES xxi)
2001-2005
%
2021-2025
%
Total
%
Recién + participio
291
90,1
13
86,7
304
89,9
Recién + modifica dor verbal
32
9,9
2
13,3
34
10,1
Total
323
15
338
Fuente: Elaboración propia.
Como se aprecia, se encontraron 304 casos de recién con participios y 34 con verbos en forma personal. Para 2002-2005 se documentan 32, núme ro que, si bien es mayor al de los corpus orales, representa el 9,9% del total de ese período y para 2021-2025 solo se encuentran 2 casos. El gráfico 3 representa la distribución porcentual en el corpus escrito.
c a p í t u l o 1 3 | 371 Panorama de estudios actuales del español en América Gráfico 3. Usos de recién en textos escritos venezolanos de 2001-2005 y 2021-2025. CORPES xxi Fuente: Elaboración propia.
En el gráfico 4 se comparan los datos orales con los del corpus textual: las frecuencias cercanas al 100% con participios se manifiestan en todas las muestras estudiadas.
Recién + modificador verbal
10%
Recién + participio
90%
Gráfico 4. Usos de recién en corpus orales y textos escritos del español venezolano Fuente: Elaboración propia.
Recién + participio
2004-2010
1987
1973-1975
2001-2005
2021-2025
77,5
89,7
90,1
9,9
86,7
13,3
10,3
80
20
22,5
Recién modificador verbal
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 372 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo Se analizaron los 34 ejemplos según la posición en la que aparecen y se gún los significados (los últimos dos casos corresponden al período más reciente). La posición más frecuente es la de antepuesto al verbo (31 de los casos), como los siguientes ejemplos permiten comprobar:
(23) Corretja recién liquidó el partido, que duró 2 h 41 min, en su tercer
«match-point» de la tercera manga.
(24) Recién a la mitad del show.
(25) Recién a las doce comenzó a competir más seriamente.
(26) Cuando las luces del partido recién alumbraban.
(27) Recién en 2001 se instauraron controles.
(28) Muy distinto fue en la temporada que recién acabó.
(29) Santana, que incorporó una sección de metales recién en su tercer
álbum.
(30) … acabáis recién de profesar vuestros votos.
(31) les creció recién después de mucho tiempo.
De (29) a (31) recién va pospuesto al verbo. En los ejemplos de los corpus hay mayor movilidad en la lengua oral, pero dado que no son muchos ca sos solo se puede destacar como una diferencia que habrá que comprobar. En cuanto a los significados, de nuevo se organizaron los casos se gún el sentido que toma el adverbio según cercanía temporal que añade o focaliza:
A) ‘Justamente’ (+ ahora/después)
(38) Para ello, los científicos eliminaron del genoma de los animales un
gen que codifica para la proteína queratina 17 y el resultado fue que a esos ratones el pelaje les creció recién después de mucho tiempo («Breves Tendencias. Ciencia». Prensa. El Universal. Caracas: eluniversal.com.
(39) Quién lo diría, hoy su hermana ya dejó la natación y trabaja en un hos
pital en Houston mientras Ricardo sigue descontando piscinas, una atrás de la otra. Desde los seis años empezó su pasión y ya a los siete estaba compitiendo. Pero no se crean que desde el principio fue un prodigio, no,
c a p í t u l o 1 3 | 373 Panorama de estudios actuales del español en América la verdad es que entonces ganaba más bien poco y llevaba una vida tan normal como la de cualquier niño. Recién a los doce comenzó a competir más seriamente (Brassesco, Javier: «“La emoción sigue siendo la misma”». Prensa. El Universal. Caracas: eluniversal.com, 2004-08-05.).
(40) Recién a la mitad del show, dejó ver sus ojos para luego volver a dialo
gar en tono intimista con los espectadores. Lo más hermoso de la vida es estar junto a una mujer, dijo a modo de introducción para presentar otro de sus éxitos, Stand by my woman («Más de 35 mil personas en su concierto. Lenny Kravitz enloqueció a los argentinos». Prensa. Meridiano.com.ve. Caracas: meridiano.com.ve, 2005-03-14.).
(41) Los perros hacían lo suyo con los aullidos heridos de tristeza; las cinco
guacamayas de Custodio Angulo emprendieron vuelo directo a la esqui na de El Mocho y se estrellaron, en medio de una bullaranga, en el candil donde recién ardía la lumbre (Álvarez, Lorenzo: «El carro de Cupertino». Veinte cuentos malucos. Caracas: Fondo Editorial Tropykos.).
(42) Jaffael. Recién llego. Soy ignorante (Santana, Rodolfo: Ángel perdido
en la ciudad hostil. Santa Fe de Bogotá: Fondo Editorial Casa de las Américas.).
B) ‘Hace muy poco’, ‘recientemente’
(42) Venezuela aún no puede responder estas preguntas, por ello, los espe
cialistas del Cerlalc han facilitado asesoría técnica en la puesta en práctica de investigaciones relacionadas con el comportamiento del lector, dado que el organismo recién culminó en Colombia un estudio dedicado a este tema. En tal sentido, el CENAL, con el apoyo del Instituto Nacional de Estadística, INE, la Cámara Venezolana del Libro, la Cámara Venezolana de Editores, la Biblioteca Nacional y otras instituciones oficiales del área, coordinará la realización de un cuestionario … (Silva Silva, Mabel: «Expertos estudian lectoría». El Universal. Caracas: eluniversal.com, 2002-08-03.).
(43) En todos ellos el gran aporte fue la presencia de percusión afrocari
beña y unos fuertes metales, utilizados en arreglos de corriente salsera,
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 374 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo a diferencia de los trabajos que realizaba para el momento Gerry Weil, de corte totalmente jazz. Pan se adelantó así a la banda de Carlos Santana, que incorporó una sección de metales recién en su tercer álbum, de 1971, y sólo para algunos temas en particular, no como parte estructural de la ban da (Allueva, Félix: Crónicas del rock fabricado acá. Venezuela - Los años
70. Caracas: AlterLibris, 2003.).
(44) Deisy tiene unas campañas puntuales en Centroamérica y Sudamérica
y su prioridad es su trabajo en AXN. Los viajes de Daniela se han multipli cado en estos meses por sus compromisos con ElEntertainment. Desde el pasado mes de enero, Gaby reside en Miami donde está trabajando para la telenovela Rebeca. Norkys recién contrajo nupcias con el modelo Leonardo Luttinger. Su luna de miel está pendiente, pues tuvo que quedarse en Caracas en las grabaciones de la telenovela Mi gorda bella (Prensa. Tema: Actualidad, ocio y vida cotidiana).
(45) Ella no puede ni con su alma ya. Esa niña viene con otras costumbres,
otras mañas. Por lo menos diferentes a las mías. ¿Cuáles son mejores? No sé. Pero yo no me puedo estar, a estas alturas, adaptándome a sus exi gencias. Ella es una carajita que recién se comía los mocos. La vaina tiene que ser al revés (Vidal, Javier: Ambas tres. www.celcit.org.ar: celcit.org.ar,
2013-04-23.).
(46) Al igual que al resto del sistema educativo en Venezuela, la pandemia
tomó por sorpresa al plantel durante el año escolar 2019-2020. Sin embar go, la directora general explica que en este año escolar que recién culmina, 2020-2021, lograron contar con plataformas tecnológicas que los mantuvo cerca de los estudiantes («El colegio “La Patria de Bolívar” cumple 26 años fomentando la inclusión». Prensa. El Estímulo).
C) ‘Apenas’
(47) Por la magnitud del siniestro, cuyo foco estuvo a unas seis cuadras de
la histórica Plaza Mayor de Lima, los bomberos y los miembros de Defensa Civil preveían que recién el martes acabaría la remoción de escombros, el
c a p í t u l o 1 3 | 375 Panorama de estudios actuales del español en América conteo de muertos y el traslado de cientos de cajas con fuegos pirotécnicos que no estallaron. «Es muy lamentable. Ha sido una tragedia sin preceden tes en nuestro país y no sabemos el número exacto (de muertos)», dijo el primer ministro Roberto Dañino Prensa. El Universal. Caracas: eluniversal. com, 2002-01-01).
(48) Colombia fue el primer país latinoamericano que aprobó la eutanasia.
Lo hizo en 1997 pero comenzó a aplicarla recién en 2015. Según las estadís ticas, de cada cinco solicitudes aprueba dos y de ellas, cuatro de cada cinco son para pacientes con cáncer terminal (Prensa. «Caso Martha Sepúlveda: un juez autoriza, de nuevo, la eutanasia». El Estímulo). En la lengua escrita se han documentado unos cuantos ejemplos más del uso de recién con verbos conjugados; esos valores o significados parecen ampliar la noción temporal que cubre recientemente con valores de mayor prontitud como es el de ‘apenas’ (‘en cuanto’) o la que añade ‘justamente`+ un adverbio de tiempo. El último aspecto que se ha considerado en este análisis es la frecuencia del adverbio en -mente en los corpus analizados. En la tabla 5 se dejan ver estos resultados.
Tabla 5. Recién y recientemente en corpus orales y textos escritos (CORPES xxi) Recién +participio Recién + modi ficador verbal Recientemente Muestra oral
2004-2010.
PRESEEA-Caracas
31
9
8
1987. Corpus
sociolingüístico
26
3
2
1973-1974. Norma culta
4
1
1
Total
61
13
11
Muestra escrita CORPES xxi
2001-2005
291
32
270
2021-2025
13
2
27
Total
304
34
297
Fuente: Elaboración propia.
i r a n i a m a l a v e r a r g u i n z o n e s | 376 Datos para la historia del recién americano:
Usos del adverbio en el español venezolano contemporáneo En el PRESEEA-Caracas, los 8 casos aparecen en un total de 206 adverbios en -mente (Malaver, 2023). En los materiales de 1987 aparecen 2 casos y en la Norma Culta apenas 1 ejemplo. Se aprecia que realmente se usa más en lengua escrita que en la lengua oral,5 conservando el valor temporal conocido (‘poco tiempo antes’).
6. Consideraciones finales
En este estudio se han documentado ejemplos del uso de recién + ver bos en forma personal en el español de Venezuela; hay que coincidir con Moreno de Alba cuando afirma que no es tan frecuente como en otras modalidades americanas. Recién se combina predominantemente con participios, tanto en la lengua oral como en la escrita (en posición an tepuesta al verbo). Se ha considerado el período de los últimos treinta años del siglo xx y los primeros diez del xxi del español venezolano y la frecuencia —cercana al 100%— indica que la forma acopada se emplea con el participio, lo cual constituye la combinación prototípica. Para el español rioplatense, el estudio de Ramírez Luengo (2007) mostró unas frecuencias diferentes a las presentadas en este trabajo que confirman que ya desde el siglo xix este recién se emplea en dicha modalidad. Los significados que se han identificado en el español venezolano son los que los textos gramaticales y lexicográficos indican, es decir, expresión de matices y grados de cercanía temporal.
¿Por qué no se da en el español venezolano? ¿Ocurre en otras mo dalidades caribeñas? Ciertamente, Moreno de Alba señala que también en Colombia y Cuba es poco frecuente. Se hace necesario investigar en corpus sociolingüísticos colombianos ¿Puede considerarse la norma americana? ¿Qué estado de cambio lingüístico se refleja en recién + participio a recién + verbos personales? ¿Han sido el español rioplatense y chileno los focos de la innovación lingüística? Estas preguntas dejan abierta la puerta a fu turas investigaciones que combinen la perspectiva diacrónica y sincrónica.
5
Véase la nota de página (3).
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Samper Padilla, J. A.; Hernández Cabrera, C. E. y Troya Déniz, M. (eds.). (1998). Macrocorpus de la norma culta de las principales ciudades de España y América [Edición en CD-ROM]. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y ALFAL.
IV.
| 380 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 380 C A P Í T U L O Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba: dimensiones lingüística y jurídica1
1
Este capítulo toma como base y actualiza una ponencia inédita presentada en el evento Pre-LASA, Universidad de Miami, en mayo de 2015.
14
Aurora Camacho Barreiro Instituto de Literatura y Lingüística «José Antonio Portuondo Valdor» Academia Cubana de la Lengua acamacho@acul.ohc.cu
c a p í t u l o 1 4 | 381 Panorama de estudios actuales del español en América El nombre de persona es el denominador por excelencia, con él se dis tingue y se puede revelar la identidad. Si bien algunos especialistas (Sánchez Gutiérrez et al., 1985; Camacho Barreiro, 2003 y 2015; Campo Yumar, 2020; Ravelo Fresno, 2020; Campo Yumar y Ravelo Fresno, 2021) han abordado sus especificidades, sigue pendiente una investigación que revele, describa y evalúe sus dimensiones lingüística y jurídica en Cuba en las últimas décadas desde la perspectiva cuantitativa y cualitativa. Sirva el presente trabajo para ofrecer un panorama general de la implicación e interdependencia del lado lingüístico y del lado legal de un fenómeno de gran impacto en Cuba en las últimas décadas.
Para el filólogo español Martín Alonso (1967) «Lo más propio que el hombre posee es su nombre» (p. 121). Para José Manuel Blecua (1996) «Hay un carácter en el nombre propio de valor cultural, de valores extralingüís ticos, que lo llevan a tener un status distinto, no sólo en la gramática, sino también en la lengua» (p. 11). Con estas premisas, se entiende que cual quier análisis del nombre de persona tiene enorme trascendencia, aquella que supera lo específico y anecdótico y debe convertirse en paradigma. El idioma es rico, como rica la imaginación de las personas que dan rienda suelta a la creatividad, y en cuanto a aportar apelativos propios, la inventiva es ilimitada. En Cuba, durante varias décadas, la creación de los nombres propios «únicos e irrepetibles»,1 y en muchos casos impronun ciables, ha generado conflictos comunicativos de diversa índole. Deja de ser el nombre lo más autóctono del individuo, la carta de presentación, el denominador por excelencia, para convertirse en elemento recurrente de la inventiva, y hasta de la irresponsabilidad jurídica. La investigación
1
La inventiva onomástica en el caso cubano, ya lo describían Sánchez Gutiérrez et al. (1985, p. 164), origina nombres «únicos e irrepetibles» que no se documentan en ninguna otra variedad del español, como ocurre con los siguientes ejemplos: Leuman, Yusnier, Noslen, Otrebla o Robelquis, por solo citar unos pocos de los que solamente se encuentran ejemplos de uso en el dominio Cuba de internet.
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 382 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica acerca de la motivación onomástica constituye uno de los aspectos más interesantes y urgentes.
1. Dimensión lingüística
La onomástica en general, y más específicamente la antroponimia o es tudio de los nombres propios de persona —junto a la toponimia, que se refiere a los nombres de lugar—, constituye una rama de la lexicología que se ocupa de los nombres de persona, sus orígenes y significados; y para ello, se vale de métodos de investigación lingüística, así como también históricos y antropológicos.
El empleo de nombres tradicionales tomados de los referentes cul turales en cada época o la creación de nuevos nombres a partir de las más disímiles motivaciones son un reflejo fiel de las transformaciones que experimenta una sociedad. La pervivencia de cánones antroponímicos o su ruptura definitiva son actos que trascienden la común elección de un nombre.
El nombre de cada persona solía escogerse para trasmitir ciertas ca racterísticas o ciertos poderes implicados. Cada nombre tenía un significa do especial que con el uso y la evolución del lenguaje se ha ido perdiendo y son muchas las personas que no conocen el significado de sus nombres. Habría que plantearse, además, que quizá nunca hayan pensado en esto o reconocer que no cuentan con la información que pueden aportar re pertorios como El significado de los nombres (1991) de Rocío Díaz Donate, el Diccionario de nombres propios (2002) de Roberto Faure, el Diccionario de los Nombres de persona (2006) de Jordi Bas o la recopilación y estudio Nombres de persona en español (2018) de Lidia Becker, entre otros de muy disímiles hondura, perspectiva y carácter.
c a p í t u l o 1 4 | 383 Panorama de estudios actuales del español en América Este tipo de literatura no existe en Cuba,2 al menos en los soportes tradicionales.3 Por otro lado, al adentrarse en el fenómeno neológico de muchos de los nombres «creados» en las últimas décadas, los referentes resultan inextricables.
Como resultado de la presentación del tema del nombre propio en Cuba en el espacio dedicado al idioma en el programa «Visión» de la emi sora de alcance nacional Radio Rebelde, entre los años 2000 y 2005 apro ximadamente, se empezó a inventariar una serie de antropónimos de uso en Cuba y se acercó al fenómeno con una mezcla de curiosidad y sorpresa. Los oyentes llamaban al programa, escribían a la emisora, mencionaban sus ejemplos y, de manera general, se trataba de indagar en las motiva ciones, en los orígenes de sus creaciones. Paralelamente, se amplió la bús queda y las fuentes se diversificaron. Se tuvo informantes sistemáticos, las páginas de la prensa nacional aportaron numerosos ejemplos —de mane ra especial la página deportiva—, los créditos de los programas televisivos contribuyeron a enriquecer una muestra que, a fines de la primera década del siglo xxi, llegó a contar con cerca de cuatro mil nombres de persona. Algunas ponencias socializaron el estado de la cuestión a diversos públicos, un artículo publicado (Camacho Barreiro, 2003) en una revista especializada en estudios lingüísticos de Bolivia (Lexi Lexe), dio a conocer algunos resultados de investigación, pero percibía que sobre el fenóme no, sus tendencias en Cuba y su especificidad en el contexto hispánico se podía seguir explorando. Se sucedieron notas de divulgación del conoci miento especializado (en la publicación de opinión y debate La calle del medio, Camacho Barreiro, 2009, p. 5). Sin embargo, a pesar del interés que puede despertar el tema y de las zonas inexploradas que acumula, sobre todo en lo concerniente a diversos influjos y a la esfera de las motivacio nes sociolingüísticas, no se llega todavía a dilucidar la problemática del
2
Tal literatura no es común en Cuba ni en soporte físico ni digital, no constituye una temática de interés para los autores cubanos; más bien se encuentran en internet usos antroponímicos de España o de países de América.
3
El fenómeno del acceso cada vez mayor a la red de redes, Internet, ha supuesto en las últimas décadas una modificación significativa en este sentido. A mayor acceso a la información, mayor posibilidad de conocer otros nombres, buscar sus significados y elegirlos.
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 384 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica nombre de persona en Cuba, especialmente a partir 1959 con el triunfo de la Revolución cubana, hecho transformador de la realidad social, cultural, lingüística y en otros órdenes. Esto se debe, fundamentalmente, a la im posibilidad de acceder a las fuentes estadísticas y a la carencia de estudios sistemáticos acerca del fenómeno, particularmente a fines del siglo xx y a inicios del xxi. En la segunda década de esta centuria, como se ampliará más adelante, se vislumbra un cambio en estas dos direcciones. En un primer acercamiento al fenómeno del nombre propio en Cuba (Camacho Barreiro, 2003) se exploraron algunos de los mecanis mos denominativos y, en alguna medida, se trató de contrastarlos con la información que sobre el abordaje del tema en el ámbito hispánico se pudo allegar. En sentido general, se podía establecer una clara dicotomía entre la tendencia a seguir la tradición en materia onomástica, por un lado —entiéndase la influencia española fundamentalmente— y, por otro lado, la tendencia a imponer la novedad.
En otra aproximación al fenómeno (Camacho Barreiro, 2015) se confirma que se mantienen dos tendencias, una tradicional y otra inno vadora. En numerosos contextos, a través de las entrevistas realizadas y como resultado de la observación participante, se comprobó que la origi nalidad o novedad seguida a ultranza en la onomástica nacional supera los intentos descriptivos y analíticos de los especialistas. La carencia de infor mación sobre el significado de los antropónimos y la escasa orientación por parte de las autoridades de las entidades civiles encargadas de fijar el nombre de las personas, que deben estar en condiciones de hacer notar las peculiaridades gráfico-fonológicas de las invenciones antroponímicas o de los problemas derivados de la difícil identificación del sexo de una persona por un nombre no transparente, o la selección arbitraria de un nombre, son elementos que complejizan enormemente el panorama de la antroponimia cubana.
Las investigaciones arrojan que la recurrencia a los nombres de la tradición se mantiene. Tendencias como las de emplear nombres hispá nicos, de flores, de lugares —países y capitales—, nombres inspirados en
c a p í t u l o 1 4 | 385 Panorama de estudios actuales del español en América personajes históricos o populares y como resultado del contacto con otros pueblos y culturas, son los mecanismos establecidos. En un artículo de Sánchez Gutiérrez et al. (1985), antecedente fun damental en los estudios del nombre de persona en Cuba, se proponía un análisis lingüístico y sociológico de los antropónimos recopilados en Santa Clara entre 1977 y 1981. Para esta aproximación, las autoras pudie ron consultar el Registro Civil de esta provincia y obtener datos de interés descriptivo y sociológico, sobre todo en el terreno etimológico. El aspecto descriptivo constituye uno de los más interesantes, en la medida que vi sibiliza un fenómeno que estaba en pleno auge en la etapa analizada: la creatividad a ultranza.
Estas autoras también refieren que se perdió la costumbre de con sultar el santoral al dorso de los almanaques y, por lo tanto, ya no se em plean los nombres de santos católicos y tampoco se utilizan más de tres nombres. La normativa jurídica interviene, además, al determinar que ninguna persona podrá ser inscrita con más de dos nombres, según pre cisa el artículo 94 del Reglamento de la Ley del Registro del Estado Civil vigente desde 1966 (Ministerio de Justicia de Cuba, 1985). Es precisamente en este contexto que se empiezan a producir inno vaciones en el terreno onomástico. El registro civil tenía establecidos cier tos patrones en cuanto a los nombres que los padres deseaban poner a los niños recién nacidos. No se aceptaban extranjerismos crudos, por lo que empezaron a proliferar adaptaciones de todo tipo, que luego engrosarían la interminable relación de creaciones antroponímicas poco comunes. Si una familia estimaba conveniente imponer como propio el sustantivo co mún «lady» (del inglés), lo adaptaba sin conocimiento y consejo experto, por lo que se imponía a la niña el nombre (Leidi) y así se desataron las adaptaciones más insospechadas, los alargamientos y las composiciones que tenían como base esta denominación, como son: Mileidis, Yunisleidis o Leidilaura.
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 386 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica Los datos existen, las estadísticas no se publican,4 el registro civil no divulga nombres o no permite el acceso a la información y otras fuen tes no son públicas. Tampoco aparecen y circulan listas de los nombres más usados, a la usanza en otras latitudes,5 por lo que el abordaje del fenómeno resultaba en extremo difícil y hasta inviable. Una iniciativa de especialistas de la Facultad de Matemática y Computación y de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana ha rendido frutos rela tivamente recientes en el estudio de naturaleza cuantitativa, estadística del fenómeno analizado (Almeida, 2016); pero también desde el punto de vista cualitativo, como lo confirman los lúcidos análisis que han generado en un proyecto que califican de «periodismo de datos». El trabajo desarro llado tomó en calidad de base de datos la información de los números te lefónicos almacenados hasta 2015 por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A. (ETECSA) y contabilizó los nombres de más de tres millones de usuarios en una franja temporal de 67 años, sobre la base de una abso luta privacidad.
La neología antroponímica se fue imponiendo por décadas. Faltan datos estadísticos y los registros no han estado al alcance de las investiga ciones sociales; no se han podido consultar fuentes registrales ni otras que faciliten los estudios de los nombres —como se advirtió— ni otras que al menos permitan establecer ciertos criterios de uso;6 pero algunas aproxi maciones (Sánchez Gutiérrez et al., 1985; Camacho Barreiro, 2003) indican que la creación neológica antroponímica es un fenómeno a considerar por los estudios lingüísticos en Cuba, por su productividad e impacto. Los hablantes imponen sus gustos y preferencias y, en materia de nombres de persona, la creatividad es ilimitada. Se privilegian, de manera
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A finales de los años noventa, a un estudiante de la carrera de Letras de la Universidad de La Habana, empeñado en dilucidar aspectos significativos del tema, se le negó el acceso a las fuentes registrales. El joven cambió su objeto de estudio por otro menos «complicado».
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«Aunque no hay información oficial sobre cómo se comportó el registro de recién nacidos en estos años, una lista de modas como en otras naciones o estudios sociológicos, los cambios en el gusto de los cubanos son visibles» (Rodríguez, 2014).
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Por ejemplo, de una página digital de Yahoo se pudieron obtener los nombres para niño y niña más utilizados por los españoles en el año 2014. Estos son: Julia, Javier, Diego, Valeria, Maro, Sofía, David, Sara, Adrián, Carla, Álvaro, Martina, Alejandro, Daniela, Pablo, Paula, Daniel, María, Hugo y Lucía.
c a p í t u l o 1 4 | 387 Panorama de estudios actuales del español en América mayoritaria, «nombres en cierta forma únicos» (Sánchez Gutiérrez et al., 1985, p. 164). La relación de estos, aportados en un estudio preliminar, es elocuente (Camacho Barreiro, 2003).
El periódico Juventud Rebelde publicó el 21 de marzo de 2000 un extenso artículo del escritor colombiano Gabriel García Márquez acerca del secuestro del niño Elián González y aquí se han recuperado algunas ideas en torno al tema de este capítulo:
El nombre (Elián) ha llamado la atención fuera de Cuba. Se ha escrito sin rubor que Elián era su patriarca bíblico, y un periódico lo ha celebrado como un hallazgo de Rubén Darío. Para los cubanos, en cambio, Elián es un nombre como cualquiera de los muchos que ellos inventan a espaldas del santoral: Usnavi, Yusnier, Cheislisver, Anysleidis, Alquimia, Deylier, Anel. Sin embargo, lo que hicieron Elizabeth y Juan Miguel fue crear para el recién nacido un nombre equitativo con las tres letras del nombre de ella, Elizabeth, y las dos finales del nombre de Juan (2000, p. 2. Énfasis añadido). En un artículo de la BBC (2012) se menciona la opinión del escritor Jaime Sarusky —quien posee una lista extraordinaria de nombres usados en Cuba— sobre el fenómeno: «Se trataba de ser original, de estar acorde con la época».
En una entrevista concedida al sitio digital OnCuba News, el escri tor Eduardo del Llano (2015) comenta el fenómeno: «Lo importante es eso, que suene, no tanto cómo se escriba, total, si ya nadie lee… Hay magia en los nombres. No nos describen, pero nos definen» (Énfasis añadido). Son estos algunos testimonios de cómo repercutían, y repercuten todavía, las creaciones en el terreno antroponímico dentro y fuera de Cuba. Pero ¿qué ha pasado en realidad? Se retoman los nombres tradicio nales, se abandonan los exóticos, raros y sonoros que han identificado a varias generaciones de cubanas y cubanos, y con los cuales las personas se familiarizan a fuerza de la costumbre y el uso. En sondeos recientes se obtuvieron opiniones que permiten vislumbrar un cambio que aguarda también por una validación práctica y por un estudio estadístico, pero que
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 388 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica se debe considerar en el análisis. La periodista Andrea Rodríguez (2014) de Associated Press dice que «hay un rescate de los nombres tradicionales»; la madre de una niña que la espera a la salida de una escuela de baile comenta que «los nombres raros ya no se usan» (Observación participante,7 2016). La tendencia a imponer neologismos antroponímicos, claramente identificada hasta la segunda década del siglo xxi comienza, sin embargo, a declinar con la recuperación de nombres tradicionales. Esta aseveración exige una validación cuantitativa, pero se vislumbra ya en el terreno cua litativo, como revelan los entrevistados. Para su confirmación, deberían desarrollarse investigaciones sociolingüísticas con presupuestos teóri co-metodológicos uniformes y aplicables en muestras representativas. La Ortografía de la lengua española (OLE, en adelante), que dedica un capítulo completo a la «Ortografía de los nombres propios», señala que La categoría del nombre propio que, tradicionalmente se ha venido defi niendo por oposición al nombre común, engloba elementos muy hetero géneos que han sido evaluados con criterios gramaticales, semánticos e incluso filosóficos, por lo que es, aún hoy, objeto de discusión y revisión por parte de los lingüistas (RAE y ASALE, 2010, p. 455). También advierte la OLE sobre los criterios con los que se han evaluado los nombres propios, que pueden haberse modificado a lo largo del tiempo. Los nombres propios que podrían considerarse prototípicos son los antro pónimos o nombres de persona, y los topónimos, o nombres de lugar. Pese a constituir un subconjunto particular dentro del léxico de la lengua, no reciben un tratamiento especial que los exima de las normas ortográficas: al igual que el resto de las palabras, también los nombres propios poseen una forma gráfica ortográficamente definida y fijada en la tradición (RAE y ASALE, 2010, p. 624. Énfasis añadido).
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Por observación participante se entiende aquella que surge de la intervención personal de la investiga dora, que la involucra de manera particular en la recolección de datos, en su registro y evaluación.
c a p í t u l o 1 4 | 389 Panorama de estudios actuales del español en América Sin embargo, frente a los límites que impone la tradición, se comprueba que la forma de los nombres de persona no es estática ni uniforme. El sistema antroponímico de la lengua española está en constante cambio y evolución, y expuesto, asimismo, a las más disímiles influencias. El propio texto normativo académico alude a la libertad de elección que los padres gozan en la actualidad. Con espíritu prescriptivo, precisa que Los cambios en los sistemas onomásticos suelen ser reflejo de cambios so ciales, así como de la ampliación del conocimiento del mundo. Atendiendo a esta realidad, las instituciones de normalización lingüística —en este caso de la Asociación de Academias de la Lengua Española— debe limi tarse a velar por la corrección lingüística de los nombres propios usados en español y por su adecuación a nuestro sistema ortográfico (RAE y ASALE, 2010, p. 624. Énfasis añadido).
Sin lugar a dudas, una política lingüística nacional debería incluir en su esfera de influencia la normalización de los nombres de persona, la co rrección como principio y la formación del personal involucrado en la función registral. Se coincide con Campo Yumar (2020), quien afirma que «La aplicación de una Política lingüística para la normalización de la cons trucción y escritura de los nombres de pila en Cuba y la elaboración del Manual de Consulta del Registro Civil de Cuba reduciría las problemáticas señaladas» (p. 94).
Por otro lado, la OLE se asoma al problema de la creación y novedad antroponímica, a la neología misma, en un afán de actualización con res pecto al estado de la lengua española. De esta manera declara: «Puesto que los nombres de pila son, en general, etiquetas desprovistas de significado léxico, no motivadas y asociadas a un ente individual (no a una clase), la antroponimia es uno de los terrenos de la lengua mejor abonados para la invención de nuevos nombres» (RAE y ASALE, 2010, p. 627). Asimismo, este instrumento normativo reconoce los principios renovadores en la asignación del nombre propio como tendencia: «A la ya habitual incorporación a nuestra onomástica de nombres procedentes
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 390 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica de otras tradiciones, se une ahora la creación de una serie de nuevas uni dades por parte de hablantes que valoran sobre todo la originalidad y el exotismo en el nombre de pila» (RAE y ASALE, 2010, p. 627). Entre los procedimientos descritos y los ejemplos aportados por la OLE (2010) se encuentran:
• Anagramas de nombres ya existentes (Airam - María).
• Unión de segmentos de los nombres de los progenitores (Alenia -
Alejandro y Tania).
• Fusión de varias palabras o partes de enunciados (Yesidawe).
Sin dudas, se pueden considerar básicas las normativas que esta blece esta obra fundamental que, por otro lado, describe con exactitud la originalidad y el exotismo como base de las nuevas tendencias onomás ticas; pero advierte que si estas creaciones no alteran la coherencia gráfi co-fonológica pueden ser aceptadas, no deben ser marcadas. Cuesta, sin embargo, adaptarse a la idea de una aceptación no cuestionadora, sobre todo si la extensa lista de curiosas aportaciones neológicas antroponími cas provoca criterios divergentes.
En realidad, desde el punto de vista lingüístico, no cabría exigir más requisito a los neologismos antroponímicos que su total adecuación a la ortografía y pronunciación españolas. Por ello, «con independencia de la extrañeza que puedan causar en el momento de su acuñación o de cuestio nes relacionadas con el gusto personal o social, nombres como Yanisleidis o Dioel son perfectamente admisibles desde un punto de vista ortográfico» (2010, p. 628. Énfasis añadido).
Tales requisitos chocan con una realidad lingüística problemática8 y que rebasa la extrañeza o la poca familiaridad con un nombre asignado, lo cual es descrito por la OLE (2010). La corrección ortográfica o la ade cuación a los patrones de pronunciación en español no parece cuestión suficiente para un análisis que atañe también a la comunicación y a la representatividad del nombre propio.
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Realidad que aquí podría circunscribirse a la dificultad en la identificación del sexo de la persona a partir del nombre, toda vez que no existen referentes conocidos, y al posible daño moral que carga consigo quien debe explicar cuestiones formales y semánticas en un nombre.
c a p í t u l o 1 4 | 391 Panorama de estudios actuales del español en América Entre los procedimientos descritos a partir del análisis de la mues tra acopiada (Camacho Barreiro, 2003) se encuentran los citados por el texto académico:
• Anagramas: Adianez (Zenaida), Noslen (Nelson), Leunam (Manuel),
Aidil (Lidia), Odlanier (Reinaldo), Otrebla (Alberto) y Ardnami (Imandra).
• Unión de nombres: Mayrén (Mayra y René), Migdirai (Migdalia y
Raimundo), Migdrey (Migdalia y Reinaldo), Adaris (Ada y Darío), Robelquis (Roberto y Belquis) y Lioscar (Lidia y Oscar).
• Fusión de palabras: Yotuel, Yesidawe, Dayesi.
Sin embargo, a estos mecanismos descritos por la OLE (2010) se suman otros igualmente productivos identificados en Camacho Barreiro (2003):
• Adaptación libre de nombre propio o apellido en otra lengua: Solans
(Solange), Daivis (Davis) Esnaider (Schneider) y Jenehir (Jane Eyre).
• Adopción de nombres comunes en otras lenguas y conversión en
nombres propios: Danger y Maybe (del inglés), Lait (del francés).
• Adopción de siglas como nombres propios: Dafar (DAA-FAR-Defensa
Antiaérea -Fuerza Armada Revolucionaria), Ecitfar (ECITV-FAR- Estudios Cinematográficos y de Televisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias).
• Adopción de nombres de marcas comerciales y conversión en nom
bres propios: Chanel (del perfume), Vimang (del medicamento ex traído de la cáscara del mango).
• Empleo de nombres con y: fenómeno muy conocido que ha gene
rado una diversidad de antropónimos en Cuba (Yusaimeruneisy, Yuraisi, Yolisander, Yosnequi, Yoleixis, Yusmaida, Yaimala, Yohindra, Yoennis).
Una política lingüística coherente, flexible, estable, actual, debería proyectar su influencia sobre un área tan sensible como la de la onomás tica nacional. Lamentablemente, los fundamentos y aspectos metodo lógicos para su implementación en Cuba, esbozados por Gregori Torada (1989 y 1995) a manera de propuesta de una política lingüística nacional,
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 392 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica no tuvieron continuidad —o los escasos esfuerzos e intenciones fueron inútiles— hasta la segunda década del siglo xxi, cuando la Academia Cubana de la Lengua (ACuL) y algunos especialistas pusieron atención al fenómeno antroponímico en tanto sistema de la lengua (Campo Yumar, 2020; Ravelo Fresno, 2020; Campo Yumar y Ravelo Fresno, 2021). A partir de 2020 la ACuL se planteó retomar el proyecto de imple mentación de una política lingüística en Cuba con el preciso objetivo de dar a conocer, analizar y debatir la urgencia de encauzar, desde múlti ples perspectivas, temas como la relación entre lengua, cultura, nación e identidad; la enseñanza de la lengua española en su variedad cubana; los modelos lingüísticos; la lengua española en los espacios públicos; el papel de las lenguas de contacto; la influencia de las tecnologías en el desarrollo y los cambios de la lengua y el uso de la lengua en los medios de difusión y de comunicación» (ACuL, 2020).
Entre las cuestiones específicas debatidas en el Taller de la ACuL se en cuentra precisamente el problema de la creación irregular y descontrolada de los nombres de persona en Cuba. Una conclusión determinante a la que llegaron los participantes es la siguiente:
[…] el tema no puede ser subordinado a un organismo específico, bajo cuya esfera de influencia no caigan otros, por lo que se considera que es la Asamblea Nacional del Poder Popular el órgano que puede coordinar los esfuerzos que se realicen en este sentido (ACuL, 2020). El Taller de la ACuL consideró las bases establecidas por Gregori (1989 y 1995) y propuso actualizarlas a la luz de los cambios operados en el país, sobre todo desde inicios del año 2000. La ACuL debe plantearse entre sus tareas más inmediatas la consideración por la Asamblea Nacional y su in clusión en el calendario legislativo, su discusión, análisis y aprobación de una propuesta renovada de política lingüística.
c a p í t u l o 1 4 | 393 Panorama de estudios actuales del español en América Por otra parte, los trabajos de investigación de Campo Yumar (2020) y de Campo Yumar y Ravelo Fresno (2021) deben encaminar la investiga ción en la dirección de un estudio multiaspectual del fenómeno (clasifica ción motivacional, descripción de tendencias sociolingüísticas, estudios comparativos, entre otros).
2. Dimensión jurídica
La legislación cubana9 se caracteriza por su falta de precisión y excesiva flexibilidad; en ella se considera la particularidad del nombre como ele mento diferenciador e individualizante (identificación de género), pero mientras no se produce el anunciado cambio resulta obligado el análisis del articulado de la Ley vigente en la materia de que se trata en estas pági nas. El artículo 43 de la Ley 51 del Registro del Estado Civil establecía que «[…] Los padres o las personas interesadas escogerán libremente los nom bres, pero en todo caso deben estar en correspondencia con el desarrollo educacional y cultural del pueblo y sus tradiciones» (Ministerio de Justicia de Cuba, 1985, p. 84. Énfasis añadido).
Por otra parte, en el artículo 101 de dicho reglamento se precisaba que para el cambio, adición o supresión de nombres o apellidos se debía exigir el cumplimiento de alguno de los requisitos siguientes:
a) que la persona pruebe ser conocida socialmente por los nombres o ape
llidos que solicita;
b) cuando los nombres o apellidos que se tienen, conformen palabras con
características poco comunes a la generalidad de los utilizados en la so ciedad, o que con ellos se identifiquen hechos, objetos, animales o cosas. La normativa jurídica es ambigua e imprecisa, sobre todo puede medirse a partir de la práctica de los registradores civiles (descritos así, en género
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cf. Ley 51 del Registro del Estado Civil y su reglamento, de 1985.
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 394 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica masculino, a pesar de que suelen ser mujeres quienes ejercen como re gistradoras en los hospitales cubanos). Tales funcionarias cumplen una función meramente administrativa, sin asesoramiento y capacitación. Las reglamentaciones acerca de la imposición del nombre propio «no han establecido históricamente en Cuba ninguna precisión o limitación en cuanto a la naturaleza lingüística de los nombres a emplear» (Sánchez Gutiérrez et al., 1985, p. 145).
La legislación revisada en este acercamiento panorámico al fenó meno de la asignación del nombre de persona se ha actualizado. Se pro mulgó la Resolución 249/2015 y en su «Sección Sexta. De los nombres y apellidos» se incluyen los siguientes artículos:
ARTÍCULO 94.-Los padres o el declarante escogerán libremente el nombre de la persona a inscribir. Ninguna persona podrá ser inscripta con más de dos nombres y en todo caso estarán en correspondencia con lo establecido en el artículo 43 de la Ley.
ARTÍCULO 101.-Para la autorización del cambio, adición, modificación o supresión de nombres o apellidos se exigirá el cumplimiento de algunos de los requisitos siguientes:
a) Que la persona pruebe ser conocida socialmente por los nombres o ape
llidos que solicita;
b) cuando los nombres o apellidos que se tienen, conformen palabras con
características poco comunes a la generalidad de los utilizados en la so ciedad, o que con ellos se identifiquen hechos, objetos, animales o cosas. No se autorizará el cambio, adición, modificación o supresión de nombres o apellidos cuando los que pretendan obtener, conformen palabras con las características a que hace mención el inciso anterior (Ministerio de Justicia de Cuba, 2015. Énfasis añadido).
c a p í t u l o 1 4 | 395 Panorama de estudios actuales del español en América Como se advierte, no se introducen modificaciones sustanciales en la le gislación, se deja libertad en la imposición del nombre a inscribir y solo se precisa que, si se desea cambiar, adicionar, modificar o suprimir un nombre por otro, este no debe sustituirse por «palabras con características poco comunes a la generalidad de los utilizados en la sociedad» o «iden tifiquen hechos, objetos, animales o cosas». La imprecisión sigue vigente y el margen para la neología antroponímica también. En principio, la no vedad no debe ser coartada, pero sí orientada con rigor y responsabilidad. En cuanto al desempeño del personal encargado del registro, se puede advertir que, si bien la ley les exige determinada preparación y re quisitos formales, no se forman desde el punto de vista lingüístico para aconsejar u orientar a madres y padres en el acto de imponer un nombre a un hijo o una hija. Son factores que, sin lugar a dudas, contribuyen al com plejo panorama que se describe en Cuba en materia jurídica en el simbólico acto de nombrar. ¿Es necesario un cuerpo legal que limite la creatividad? ¿Es la experiencia de otros países en este sentido la que debe seguirse? ¿Es una cuestión de orientación y aprendizaje por parte de quienes están im plicados en la imposición de un nombre propio? ¿Es un asunto que rebasa el marco jurídico-registral?
El nombre es un atributo de la personalidad, el modo de diferenciar a un individuo en una comunidad determinada para el ejercicio de sus derechos y su representatividad. En las personas naturales, el nombre es uno de los derechos fundamentales, desde el nacimiento, y se integra al sujeto de derecho durante toda su existencia y continúa, incluso, después de su muerte.
En el análisis desde la dimensión jurídica el asunto trasciende la «extrañeza» o «rareza» de un nombre determinado por sus implicaciones. Se discute bastante si entran dentro del ámbito del resarcimiento de daños y perjuicios los llamados daños morales (o también propiamente morales), o sea, aquellos que afectan a los bienes inmateriales de la personalidad, como la libertad, la salud, el honor; extraños al patrimonio y que no reper cuten de modo inmediato sobre este.
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 396 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica Estamos en presencia de una de las Instituciones más importantes en de recho, como lo es el nombre civil, por su importancia práctica y jurídica, no sólo porque incide directamente en la esfera jurídica de la persona, sino porque constituye uno de los atributos de la personalidad que tiene como efecto inmediato la individualización de cada individuo, y que al permitir la identificación de cada ciudadano ello trasciende tanto a nivel familiar como para el Estado, el que está en el deber de garantizar su estabilidad a través de los Registros Civiles (Vega Cardona y Ordelín Font, 2012, p. 296). Siendo el nombre civil el atributo individualizador por excelencia, tiene incidencia directa en el desarrollo moral, psicológico y social de cada persona, por lo que un cambio de este tipo debe estar precedido por una garantía del desarrollo integral de la persona.
Los diversos ordenamientos jurídicos se han orientado a incorporar en sus legislaciones conceptos de daño moral que se relacionan, en gran medida, con los derechos de la personalidad y, básicamente, con los derechos fun damentales al honor, a la dignidad y a la vida privada, tanto familiar como personal (Vega Cardona y Ordelín Font, 2012, p. 298). En las precisiones terminológicas, estos autores comentan: Si retomamos la definición de «daño» como el mal o perjuicio producido a una persona y le aunamos el término «moral», en referencia a la suma de elementos psíquicos y espirituales, que inciden en el normal desenvol vimiento emotivo del ser humano, podremos acercarnos al concepto de Daño Moral, que entendido como aquel perjuicio sufrido a la psiquis de una persona, es la trasgresión a los derechos personalísimos de una perso na a través de un agravio a la dignidad, honorabilidad, sosiego, integridad física, privacidad, o cualquier elemento que altere la normalidad faculta tiva mental o espiritual (Vega Cardona y Ordelín Font, 2012, pp. 290-291).
c a p í t u l o 1 4 | 397 Panorama de estudios actuales del español en América Se atesoran ejemplos de personas entrevistadas que cargan con el peso de tener que explicar sus nombres, frutos de la creación neológica de sus padres o algún otro familiar. Las explicaciones van desde la forma hasta el sentido:
Yanitse García lleva tres décadas explicándole a la gente cómo se pronun cia o escribe su nombre, así que cuando su primogénita nació hace tres años decidió ahorrarle confusiones futuras: le puso un sencillo y elegante Olivia (Rodríguez, 2014).
Según las respuestas, el 64 % de los entrevistados tiene o ha tenido alguna problemática vinculada a su nombre de pila. El 30 % de los 750 estudiantes plantea que las personas presentan dificultades con escribir correctamen te su nombre y otro 15 % alega que los conflictos están en la pronunciación (Campo Yumar, 2020, p. 80).
Otro fenómeno relacionado con la problemática del daño moral, muy recurrente en la muestra (Camacho Barreiro, 2003), lo constituye la abun dancia de casos en los que la tarea de identificación del sexo es harto di fícil o imposible si no se tiene conocimiento de quién es la persona. Esta situación genera conflictos personales, confusiones y equívocos y obliga a explicaciones al «nombrado» o «nombrada» acerca de la motivación de antropónimos como Geysel, Yubierki, Yurnalis, Lyds. «Es muy complicado cuando recibes la lista de alumnos por primera vez», explica la maestra Daneisys. «No sabes quiénes son los niños y quiénes las niñas» (BBC, 2012). Son estos algunos de los problemas que se describen en la asigna ción del nombre propio desde la dimensión jurídica. El fenómeno, des cuidado por décadas en Cuba, exige una normativa más precisa y menos flexible que ponga en el proceso registral el rigor y la responsabilidad ne cesarios; y en las personas la información suficiente en un acto esencial como el de nombrar.
Como ya se dijo, la articulación de las dimensiones lingüística y jurídica constituye una premisa fundamental y sienta las bases para su
a u r o r a c a m a c h o b a r r e i r o | 398 Acerca de la cuestión del nombre propio en Cuba:
dimensiones lingüística y jurídica inclusión como fenómeno a considerar por una política lingüística eficaz y muy urgente.
3. A manera de resumen
La implicación e interdependencia de las dos dimensiones se advierte claramente. Se comprueba que la intención creativa que no tiene en cuen ta cuestiones ortográficas, de pronunciación y de significado choca con parámetros establecidos por la tradición y por la norma lingüística; por lo que aquello que se legisle en materia de creación y de asignación de nom bre propio en Cuba tendrá una repercusión de carácter jurídico, primero, y trascenderá al plano lingüístico, después.
Los estudios cuantitativos deben complementarse con los de natu raleza cualitativa, sobre todo en el propósito de describir las tendencias denominativas.
La consideración y el análisis de las experiencias legales y en mate ria del lenguaje en países del ámbito hispanoamericano debería aportar a la práctica cubana.
El abordaje de los instrumentos normativos, tales como la Ortografía de la lengua española (OLE) en torno a cuestiones relativas a la creación y asignación de los nombres de persona, debe tener en cuenta, por supues to, la corrección y la adecuación a las normas de la lengua española con el objetivo de preservar la unidad lingüística; pero no puede desconocer la realidad lingüística dada, con sus especificidades.
El diseño y la implementación definitiva de una política lingüística en particular en torno al fenómeno de los nombres de persona en Cuba debe contribuir a normar y ordenar un asunto de interés nacional sobre la base del rigor y la responsabilidad. Su aplicación no supone, en modo alguno, la limitación de la creatividad, más bien su acomodo a las reglas de construcción de palabras en español para evitar los problemas que desde la dimensión jurídica se han esbozado en esta aproximación al fenómeno del nombre propio.
c a p í t u l o 1 4 | 399 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Academia cubana de la lengua (ACuL). (2020). Celebrado el Taller «Lengua, Cultura, Nación: Cuba ante la necesidad del diseño y formulación de una Política Lingüística». http://www.acul.ohc.cu/ celebrado-el-taller-lengua-cultura-na cion-cuba-ante-la-necesidad-del-dise no-y-formulacion-de-una-politica-lin guistica/ Almeida, Y. (2016). Millennials con Y. Las iniciales de los nombres en Cuba. Postdata club. Periodismo de datos. https://postdataclub.github.io/is sues/201609/millennials-con-y.html Alonso, M. (1967). Ciencia del lenguaje y arte del estilo. Aguilar.
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| 401 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 401 C A P Í T U L O Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE)
15
Marlen Aurora Domínguez Hernández Universidad de La Habana Academia Cubana de la Lengua marlen@fayl.uh.cu Grechel Calzadilla Vega Universidad de Las Tunas grechel@ult.edu.cu Loisi Sainz Padrón Universidad de La Habana loisi@fayl.uh.cu
c a p í t u l o 1 5 | 402 Panorama de estudios actuales del español en América Hacer recuento de -ismos y sus características a partir de las marcas del Diccionario de la lengua española (DLE) parecería una tarea fácil, toda vez que exime de la necesidad de realizar precisiones del término y de aportar criterios de discriminación que ya vienen dados. Para esa selección, en el caso de las voces cubanas, es evidente que la Real Academia Española ha tomado en cuenta la lexicografía dialectal y documentación en corpus. En el elenco seleccionado, sin embargo, no siempre se advierte sistemáticamente la aplicación de datos de frecuencia o la atención a la vigencia de las unidades. De otro lado, se aportan voces de ámbito restrin gido, bien de especialidad, coloquiales o que no abarcan todo el espacio geográfico cubano.
Para lograr las determinaciones que convienen a la inclusión de lemas propios para un diccionario general de la lengua, ciertamente, se requiere de profundos estudios previos, no siempre posibles de realizar, y la disponibilidad de atlas (Moreno Fernández, 2020a, p. 117); de ahí que en las circunstancias actuales no sea ocioso revisar los cubanismos presentes en el repertorio lexicográfico por excelencia de la lengua española. Si el DLE busca recoger el léxico general que se usa «en España y en los países hispánicos» para servir de referencia y contribuir a interpretar y construir textos, la revisión de los cubanismos se muestra pertinente. De otro lado, se puede llegar a ciertas conclusiones preliminares, en cuanto a las estrategias principales que reflejan estos cubanismos, en la conformación de una personalidad nacional.
1. Puntos de vista para el estudio
La definición de cubanismo como palabra o uso propio del español en Cuba, en su aparente simplicidad, nos deja ante la necesidad de discernir si se ha considerado un requisito de exclusividad diatópica (diferencialidad)
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 403 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) y si podría garantizarse que el uso de la voz alcanza a todo el archipiélago cubano (generalidad en el ámbito geográfico nacional). A precisar la condición de las entradas con marca Cuba del DLE pueden contribuir los diccionarios de cubanismos y americanismos y los corpus textuales.
Frente a la visión integral que toma como léxico del país todos los usos, con independencia de si son exclusivos o no, el método de discrimi nación de -ismos nacionales o regionales llamado diferencial - contrastivo, tal como lo presenta Günther Haensch (2004, p. 226), acopia las unidades léxicas ausentes en España o que tienen a este lado del Atlántico acep ciones diferentes o añadidas a las peninsulares. Esta visión contrastiva es la que parece predominar en los diccionarios de cubanismos desde 1831 (Ruiz et al. en Chávez Rivera, 2021) y 1836 (Pichardo) hasta 2016 (Haensch, Werner, Cárdenas y Tristá, 2000).
Alfredo Matus Olivier (2007) amplía el contraste propuesto por Haensch al tomar como punto de referencia, además de España, los usos de otras variedades americanas. Así, Matus propone procedimientos dis criminatorios de -ismos basados en cotejos lexicográficos (presencia de marcas geográficas en DLE y ausencia en repertorios españoles o de otros perfiles nacionales), en corpus como CREA y CORPES (ausencia en fuentes que no sean del país estudiado en las acepciones atendidas) y, finalmen te, a través de la prueba de conocimiento y uso del -ismo dubitado entre hablantes nativos. Este algoritmo se revela apropiado tanto para la selec ción de las palabras como para «el control de su semántica y de su com portamiento gramatical y pragmático» (Serrano, 2017, p. 75). A nuestros efectos son útiles también la tipología de -ismos que propone Company (2007): puros (exclusivos), semánticos (compartidos, pero con diferente significado) y de frecuencia (mayor uso en la diatopía observada) y las etiquetas de Ramírez Luengo (2017) sobre las estrategias de creación de una «personalidad léxica» en nuestros países ante su realidad: incorpora ción (transferencias de otras lenguas), modificación (resemantización de unidades patrimoniales), creación (derivación de otras bases), prelación (preferencia de una unidad sobre otras).
c a p í t u l o 1 5 | 404 Panorama de estudios actuales del español en América Para esta decantación son importantes pistas, también, tanto la presencia con marca geográfica en diccionarios no académicos (guajiro, ‘campesino’) (NTLLE, 1846), como los contextos, tipografía especial con que aparezca la voz o los comentarios metalingüísticos que la acompañen; sirvan de ejemplo, en este caso, las acotaciones en cuadernos de notas de José Martí (1975, X) correspondientes a los años ochenta del siglo xix (tocadas con una chistera blanca, que en Venezuela llaman pumpá, y en Colombia cubilete, en Cuba bomba, y sorbetera en México, y galera en otras partes) (p. 251).
Los modos académicos de delimitar los -ismos suponen que, en tanto las voces o acepciones nacidas en un país (unidades propias por su origen) se expanden y oscurecen su solar primitivo o irradiación primera, pierden su marca, como sucede con las palabras aborígenes huracán o cai mán, aunque sigan caracterizando nuestro clima o fauna y estén ausentes en los peninsulares.
Entre nosotros se han hecho recientemente pequeñas calas sobre cubanismos en documentos históricos (Sánchez Godínez, 2016; Álvarez Trenard, 2018; Domínguez Hernández et al., 2019; Hernández Donate, 2022) y en repertorios lexicográficos (Domínguez Hernández y Calzadilla, 2018; Martínez Guillerme, 2020) en que se ha advertido un número redu cido de estas piezas léxicas si se trabaja con criterio estrictamente diferen cial. En el vocabulario de la medicina predominan las formas no especiali zadas, pero de uso común (cangrina, china, güito, sapillo, ojo de pescado), mientras en los ambientes de la guerra independentista se observa la aparición de significados ideológicos en voces que luego destacarán por la pluralidad de acepciones en Cuba (chivo, guataca, jíbaro). En diccionarios de cubanismos, Martínez Guillerme (2020) llama la atención sobre «la presencia, que parecería redundante, de la marca geo gráfica cub., (como en afluxionado), Cuba (como en biscorneado), corrup ta cubana (por ejemplo, en ahogo), con la expresión usada en Cuba (como en muengo), o alguna que indica lugar dentro de la Isla: en Villaclaras [sic], por ejemplo, para el lema cámara ‘diarrea con sangre’» (p. 9), lo que puede
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 405 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) apuntar a que el lexicógrafo comprende el carácter no exclusivo de las vo ces del «diccionario provincial».
Por su parte, revisiones de costumbrismo literario (Hernández Donate, 2022) aportan mayormente voces que dibujan el ambiente de la vida cubana,1 propias o no (jícara, catibía), en particular las relativas a la flora (frutabomba, mamoncillo, marañón), muchas hispánicas resemanti zadas (veguero, arete), aunque también hay ejemplos de piezas coloquiales evaluativas (guataca, ñata).
2. Varilex y sus datos cubanos
Los resultados asociados al proyecto Variación Léxica del Español en el Mundo (Varilex R) (Ueda y Moreno Fernández, 2016), base de datos obte nida de la aplicación de cuestionarios sobre «981 aspectos léxicos, fraseo lógicos, sintácticos y enunciativos del español contemporáneo hablado cotidianamente en entornos urbanos» (Moreno Fernández, 2020a, p. 133), en su sección de cubanismos, ofrecen datos útiles para la comprobación de los lemas incluidos en el DLE.
En la encuesta de Varilex R, Cuba, con 3222 unidades léxicas expur gadas, ocupa el tercer lugar después de España y México. El espectro del elenco allí recogido, que no es diferencial sino integral, es amplio e incluye unidades univerbales (gaceñiga),3 tanto simples como derivadas (sayuela)4 o compuestas (buscabroncas),5 así como pluriverbales de diferente enti dad (luz brillante).6 Son mayoritarias las unidades léxicas coloquiales (be rriado)7 e incluso las vulgares y malsonantes (descojonado);8 las de índole
1
Algunas son antillanismos o americanismos.
2
El listado de cubanismos se encuentra de la página 562 a la 567 en Moreno Fernández (2020b).
3
Cierto dulce. Las definiciones que se ofrecen se toman bien del DLE, bien del Diccionario del español en Cuba. La mayoría se han abreviado o reelaborado según los requerimientos del ejemplo, solo algunas son de las autoras.
4
Enagua.
5
Pendenciero.
6
Querosene.
7
Enfadado.
8
Muy cansado, golpeado o enfermo.
c a p í t u l o 1 5 | 406 Panorama de estudios actuales del español en América traslaticia (tapón de bañadera)9 y puede tratarse de piezas más o menos estables o duraderas o ser de vida limitada (filtro).10 Se recogen usos com partidos con varios lugares de América (bombillo) y otros exclusivos, bien que aparecen en el DLE con esta marca (carpeta ‘oficina de recepción de un hotel’), bien que están ausentes en las acepciones específicas (bocadito ‘emparedado hecho con dos rebanadas de pan entre las cuales se coloca, p. ej. jamón, queso o salchichón’), y que pueden ser resultado de procesos de restricción o ampliación de préstamos (pulóver ‘prenda de vestir de punto y cerrada que cubre la parte superior del cuerpo’).
Las traducciones o equivalencias que se hacen corresponder en Varilex R con las acepciones de uso en Cuba pueden ser eventualmente in exactas (botado11 ‘solitary’) o carecer de los semas que ponen en evidencia su carácter expresivo y cultural, de ahí que ante voces como fiñe, lagarto o vara de tumbar gatos,12 serían preferibles equivalencias más informadas de los procesos connotativos que se dan en los cubanismos, aunque las asociaciones sean de distinta índole, como small fry, amber brew o sky-hi gh antes que las neutras boy, beer o tall (person) que se han elegido. Al cotejar la relación de usos cubanos de Varilex R con los lemas de marca Cuba en el DLE, solo corresponden de modo más apropiado unos
28 (anexo #1) y aun entre ellos hay algunas diferencias más o menos per
ceptibles en la definición o equivalencia (tolete) o en la precisión (polilla) de los matices que constituyen la singularidad de la voz. Hay casos en que la acepción hallada no es coincidente (hilo) y unos cinco en que no se re coge el mismo lema, sino una variante morfológica relacionada (brete / bretear). Desde la óptica diferencial, un grupo de estos lemas (al menos nueve) no podrían considerarse cubanismos (sonar).
Al igual que en la mayoría de los expurgos mencionados, las piezas léxicas recogidas son connotativas e intensificadas (chicharrón, despec tivo; federico, eufemístico) propias para el coloquio oral y la cercanía, en
9
Pequeño y regordete.
10
Muy inteligente.
11
Abandonado.
12
Todos son vocablos intensificados.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 407 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) situaciones muy informales; de ahí que resulten de más interés, por su ge neralidad, las unidades que no tienen estas marcas (alfiler de criandera).
3. Cubanismos en el DLE
Todos estos contextos y búsquedas afines nos permiten entrar de modo más consciente en los cubanismos del DLE. Previamente es preciso recor dar que la inclusión de voces con marca geográfica Cuba en el Diccionario de la lengua española es importante desde 1884, con gran incremento en
1925 (y en el Manual de 1927), hasta la vigésima tercera edición (2014), en
que las voces cubanas aparecen por su cifra en el cuarto lugar de las ame ricanas, por detrás de México, Honduras y Argentina (Moreno Fernández, 2020b, pp. 123-124),13 en un total de 2722,14 lo que significa alrededor de un 1,16 % del total del diccionario.
Las voces así marcadas podrían analizarse a partir de si pueden ser documentadas o no, si son estándares o restringidas y de otras etiquetas posibles (coloquiales, despectivas, vulgares, malsonantes, rurales, desusa das) (anexo #2).
No sería ociosa, por otra parte, la tarea de revisión de los artículos en busca de precisión y actualización de las acepciones. Sería el caso de arique, definido como ‘tira de yagua que se emplea para atar’ y que apenas se conserva, oscurecida su acepción primaria, en las unidades tener ari ques ‘ser rústico, ser tímido’ o soltar los ariques ‘librarse de los atavismos o la inhibición’.
Es innegable que de los lemas con marca Cuba en el DLE hay un grupo que ha ido perdiendo vitalidad, bien porque ha desaparecido la realidad o situación que designaban (botellero ‘persona que ficticiamente ocupaba un cargo y cobraba el sueldo correspondiente sin trabajar’), bien porque constituían eufemismos que se han tabuizado (pailero ‘hombre homosexual’) o porque han sido sustituidas por otras formas expresivas
13
Datos de noviembre de 2017.
14
Moreno Fernández reporta 2675.
c a p í t u l o 1 5 | 408 Panorama de estudios actuales del español en América equivalentes (guabina ‘cobarde’),15 obsolescencia que se comprueba en la imposibilidad de encontrarlas en el dominio .cu de internet o que se localicen pocos datos.
De hecho, hay unos 370 lemas que se dan por no documentados (14 % del total), lo que también puede atribuirse a su dominio restringido diatécnico (caico ‘bajo o arrecife grande’) o al hecho de que, por el nivel de lengua o registro de habla a que corresponden, no pasan a la escritura (emberretinamiento ‘molestia o disgusto’).16 También es posible encontrar piezas que fueron de uso muy circunstancial (alfabetear, flete ‘cliente de una fletera’ ǁ ‘prostituta’).
El encontrar solo documentación metalingüística de las voces pue de hablar de su obsolescencia (faino ‘mentecato’, jan17 ‘vara para ahoyar la tierra’), dominio restringido (guacamaya ‘cierta ave’), circunstancialidad (feúra ‘cualidad de feo’, estar hereje ‘ser feo, ser difícil, ser de poca cali dad’), pero también, en sentido contrario, de la voluntad de resaltar usos propios de la cultura (tener guayabitos en la azotea ‘tener alteradas las facultades mentales’, llevar en la golilla ‘quitar la vida’). Históricamente considerados, pueden ser muy ilustrativos los le mas recogidos que se asocian al auge de industrias tales como la azucarera y la tabacalera, que aluden tanto a elementos de las plantas y su cultivo, como acciones, personal, componentes y herramientas del proceso pro ductivo y sus resultados (anexo #3). Como puede advertirse, la formación de estos grupos de palabras relacionados se fundamenta en procesos de especialización de voces comunes (desangrar ‘quitar a la hoja del tabaco las partes gruesas’) y su resemantización (gallego ‘dispositivo que aplana y nivela la caña antes de ser molida’). Muchas de las unidades así obtenidas han sido desplazadas por los avances técnicos o solo se comprenden entre individuos vinculados al ramo (libra ‘hoja de tabaco de calidad superior’). Resultan muy interesantes las que han producido nuevas acepciones que
15
Sustituido, entre otros, por pendejo o penco.
16
Esta es la acepción habitual, no la que aparece en el DLE.
17
Se conserva como un fósil en la unidad dar jan ‘agilizar la realización de algo’ y en derivados muy pro ductivos como janazo ‘golpe’ o janear ‘esforzarse para algo’ o ‘soportar algo difícil’.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 409 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) ya no tienen que ver con las de estos procesos productivos o sus derivados directos (sambumbia18 ‘bebida o comida mal preparada o de poca calidad’). Entre los lemas con marca Cuba del DLE que sí se documentan hay unos 1200 que también consideramos de ámbito restringido, bien por tra tarse de especies vegetales no reconocibles entre hablantes urbanos o que corresponden a una zona específica del país (vacabuey ‘árbol silvestre…’); por emplearse solo entre trabajadores, profesionales o miembros de cierto medio (ciclovía ‘calle destinada exclusivamente al tránsito de bicicletas’); por ser vulgarismos o coloquialismos impropios para situaciones formales (jeringón ‘que acostumbra a ser chistes’, ‘que es fastidioso’), que pueden implicar evaluaciones en muchos casos descalificadoras (bajareque ‘casa muy pobre o ruinosa’). Algunos lemas son antiguos o de poco uso (filo mático ‘muy aplicado al estudio’) y sería posible precisar algunas de las definiciones empleadas (cheada, por ejemplo, no cumple el principio de sustitución al ser definida como ‘mal gusto’, por lo que cabría acotarla como ‘actuación o resultado de mal gusto’).
Un grupo de estas voces son meros incrementos expresivos de sus bases (gratiñán, intensificado de gratis) o destacan morfológicamente el carácter reiterado de las acciones que designan (tosedera). Son de particular interés las unidades complejas (tener alguien la boca salada, ‘acertar con frecuencia en sus pronósticos negativos’), aun que algunas consignadas parecerían no ser las estructuras más frecuentes (arrancar el brazo ‘aceptar una proposición ventajosa’, por ejemplo, me nos usual quizá que partir el brazo) o requerirían el perfeccionamiento de su definición (enfilar los cañones a alguien, que se define como ‘vigilarlo para sorprenderlo haciendo algo que quiere ocultar’ convendría más como ‘tomar una actitud agresiva o de rechazo hacia alguien’). Se advierte la au sencia de algunos usos muy generalizados (como ser un barco, dicho de una persona ‘ser poco seria, ser irresponsable o incumplidora’).
18
La acepción relacionada con la industria azucarera aludía a una bebida preparada con miel de caña.
c a p í t u l o 1 5 | 410 Panorama de estudios actuales del español en América
4. Cubanismos estándares en el DLE
Hecha toda esta revisión, parecería que la parte más sólida del inventa rio de cubanismos del DLE sería la integrada por los lemas que podemos considerar estándares, entendiendo por tales las palabras que los cubanos todos usarían en cualquier circunstancia en que sea necesario expresar esos significados.
La selección ha sido hecha por las autoras con criterio de hablantes y especialistas y recoge 492 lemas, todos convenientemente documenta dos, que representan el 18 % del lemario marcado Cu. Aunque en general no existe otra forma posible dentro de la variedad (boniatillo ‘dulce de boniato’, bulbo ‘recipiente de vidrio que contiene líquido inyectable’) y los lemas consignados no implican, en principio, voluntad modalizadora o restricción de uso o geolecto al interior del país, algunos acusan en sí mismos un registro más formal o nivel de lengua culta (aguas albañales ‘aguas residuales’) que otros (chucho19 ‘aparato que interrumpe o deja pasar la corriente eléctrica en un circuito’), pero la sustitución de estos últimos implicaría la búsqueda de un vocablo sin marca geográfica (inte rruptor) o una perífrasis.
Las entradas son de uso regular, tal como se consignan, y las defini ciones son apropiadas en su mayoría,20 sin que ello obste para que se bus que mayor precisión en alguna (como en arroz a la chorrera, plato cuya índole esencial no radica en la carne que se añade al arroz, sino en el modo de la cocción del cereal); y se reclame un definidor más general (balita de gas ‘bombona de gas butano’) o no sinonímico (bulbo ‘ampolla’). Algunos lemas podrían ser revisados en cuanto a su vitalidad (galli to ‘mechón de pelo de un bebé que se peina hacia arriba’); en otros se jus tifica la marca de coloquio por ciertas connotaciones que pueden leérseles (adelantado ‘que tiene más de blanco que de negro’),21 pero estos rasgos no están presentes en la mayoría de las voces, que constituyen, como se ha
19
Formado a partir de la adaptación del anglicismo switch. Se usa también el más específico chucho de la luz.
20
Muchas se han ido rectificando en las actualizaciones, como en avispero, antes definido como ‘nido de abejas’.
21
Vocablo dicho de un mulato, cuyo antónimo es atrasado.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 411 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) dicho, la manera designativa común (chicharrita ‘rodaja fina de plátano verde frita’).
En cuanto a la clase léxico-gramatical de los lemas, predominan los de categoría sustantiva, que constituyen el 71 % (350) del total, de donde cabría afirmar que la creación de unidades designativas singulares (cuerpo de guardia ‘urgencias en un centro hospitalario’, yarey ‘planta de la fami lia de las palmas’) es característica de estos -ismos. Sin embargo, más allá de sus datos de frecuencia, la índole de los verbos (pichear ‘lanzar bolas el pitcher en el juego de béisbol’)22 y los adjetivos (aguajirado ‘tímido’) resulta de gran interés como expresión de las ocupaciones, los intereses, categorías y modos evaluativos de los cubanos.
Al considerar como cubanismos los lemas usuales, se advierte que se trata en 46 casos (9 %) de antillanismos, bien indoamericanismos de origen (guayo ‘utensilio de cocina para rallar’) o neosemantismos de bases patrimoniales que Cuba comparte con República Dominicana (embullo ‘entusiasmo que mueve a realizar algo’) o con Puerto Rico (sato, dicho de un perro ‘que no es de raza’); el 53 % (260) están presentes en otros lugares de América como México (cantinero ‘hombre encargado de preparar y ser vir las bebidas en un bar’), Venezuela (curar ‘preparar la hoja de tabaco’) y otros países (corrientazo ‘descarga eléctrica en el cuerpo’).
5. Visión diferencial
Tales cifras nos dejan con que, según un criterio diferencial-contrasti vo, son cubanismos el 38 % (189) de estas voces. En consonancia con la definición de su carácter estándar, solo el 8 % (16) de estos lemas tienen marca de coloquio, comprensible para los usos intensificados o con ciertas restricciones posibles (apretazón ‘dificultad para respirar’), pero que no parece justificada en casos no sustituibles por otra pieza léxica (chapistear ‘reparar la carrocería de un vehículo’).
22
La acentuación del anglicismo adaptado oscila de la última a la penúltima sílaba. La designación de uso común para el juego es pelota.
c a p í t u l o 1 5 | 412 Panorama de estudios actuales del español en América Los cubanismos del DLE, así entendidos, pueden agruparse en los campos relativos a comidas y bebidas (durofrío ‘jugo azucarado y conge lado en pequeñas porciones’); ropa y accesorios (bata ‘vestido de niña’); edificaciones, sus partes, muebles y enseres (comadrita ‘mecedora peque ña y sin brazos’); peculiaridades del entramado urbano (cuchillo ‘punto en el que convergen dos calles que son paralelas en parte de su recorrido’; placer);23 música e instrumentos (changüí ‘cierto baile popular’); oficios y profesiones (botero ‘chofer que botea’ ║ ‘conduce un carro privado de alquiler que traslada a varias personas en una ruta fija’); actividades, sus utensilios y herramientas (brillador ‘abrillantador’), en particular las del campo (desorillar ‘limpiar de malas hierbas el pie de una planta’); flora y fauna (uva caleta ‘uvero ║ ‘árbol’; guayabito ‘ratón pequeño’); fenómenos meteorológicos (rabo de nube ‘columna de agua o vapor que se eleva so bre el mar con movimiento giratorio por efecto de un remolino de aire’); cualidades de las personas o las cosas (bombo, dicho de un líquido ‘tibio o templado’).
6. Estrategias de lexificación
Si tomamos los lemas marcados Cu en el DLE para dar cuenta de las estra tegias de lexificación comunes en el español de Cuba, a partir del análisis de los ejemplos usados a lo largo del trabajo vemos que son mayoritarios los casos de modificación. Se producen cambios en las acepciones de las voces que pueden proceder de la especificación sémica de otras (cobija ‘cubierta de yagua y guano de las casas de campo’), de la ampliación a par tir de marcas comerciales (yale ‘cerradura’) o de préstamos con diferentes grados de adaptación (ut supra).
23
Una expresión común cuando se conoce o se saluda formalmente a alguien es: «un placer». Entre per sonas cultas se suele oír un equívoco cuyo sentido cultural propio no sabemos si pueda ser compren dido: «es más que un placer, un solar», en que se sustituye el significado primario de placer ‘disfrute, agrado’, por solar, a partir de un juego de su sinonimia en la acepción ‘terreno sin cultivos ni edifica ciones’ e introduciendo por último la acepción cubana de solar como ‘casa de vecindad’ con todas las connotaciones que a ella se asocian, de modo que se resta formalidad y se da valor festivo e irónico a la expresión.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 413 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) Como puede apreciarse, se trata en muchos casos de voces que tienen una acepción común y otra específica cubana (mariposa ‘animal’, ‘planta y su flor’), que puede ser una restricción semántica de una gene ral (capar ‘podar o deshijar las plantas de tabaco’) o americana (abofado, dicho de una pared ‘que está hinchada por efecto de la humedad’). Puede haber más de una acepción exclusiva cubana, con la peculiaridad de com partir algunos semas (templa ‘cantidad de hormigón que se prepara para ser usada de una vez’, ‘porción de masa de harina que se prepara para ser cocinada de una vez’) o puede tratarse de más de un lema, con una relación metonímica (tendedera1 ‘cuerda donde se tiende la ropa’, tendedera2 ‘con junto de la ropa tendida de una vez’). Llaman la atención las voces relativas al color de la piel y el tipo de pelo de las personas, que reflejan el modelo en los individuos blancos y la persistencia de tendencias racistas (moro, dicho de un mulato, ‘de tez oscura, cabello lacio y facciones finas’). Dentro de esta estrategia se incluye también la modificación del sig nificado con el empleo de sintagmas preposicionales u otros adyacentes restrictivos de las bases (boleta de ubicación ‘documento que certifica al estudiante el trabajo asignado al concluir sus estudios universitarios’, uva caleta ‘cierto árbol’).
Es también abundante la creación, esencialmente por derivación: la acepción primaria (guataca ‘instrumento con filo para cortar las hierbas’) puede dar lugar a otras nuevas dialectales derivadas (guataquear ‘limpiar un campo con una guataca’) y a neosemantismos por procesos asociativos (guataca ‘oreja’, ‘persona que adula’), con lo que surgen familias de pala bras características (modificación: lipidia ‘discusión insistente y fastidio sa’, creación: lipidiar ‘discutir con insistencia’). De ahí que sean de interés los desarrollos que se suceden en el tiempo, como chapistear, ut supra, que genera una segunda acepción por asociaciones metafóricas (‘someterse una persona a un tratamiento para mejorar su salud o su apariencia’). Algunos de estos resultados de segundo orden no están aún recogidos en el DLE, como estar insultado (‘tener la cara roja por efecto de la ira, la exposición al sol o el esfuerzo físico’), que
c a p í t u l o 1 5 | 414 Panorama de estudios actuales del español en América ha surgido a partir del cubanismo por modificación insultar(se) (‘encoleri zarse’), presente en el repertorio académico.
La incorporación remite sobre todo a indoamericanismos (totí ‘cierto pájaro’, jigüe ‘cierto árbol’ y ‘duende enano de los ríos’)24 y es el tercer procedimiento por su frecuencia, mientras que la prelación ocupa ría el último lugar (bombillo) entre las estrategias posibles para la dialec talización léxica.
En realidad, los procesos se encadenan en cambios de varios pasos (tolete, voz gala que se incorpora en su acepción marinera ‘estaca pequeña y redonda’ y por modificación se asocia a ‘pene’). En algunos casos podría hablarse de conservación de valores etimológicos perdidos o poco usados en otras diatopías (como quizá los vistos ámpula o filomático).
7. Para una reflexión final
Al revisar el elenco de cubanismos que nos presenta hoy el DLE, sobre todo de aquellos que lo serían indiscutiblemente por su exclusividad y su carácter estándar, podemos arribar a algunas conclusiones preliminares. La presencia de ciertos cubanismos estables y de larga data en el DLE supone un tributo a lexicógrafos como E. Pichardo, V. Salvá, E. Zerolo, J. Alemany y Bolufer, entre otros que se adelantaron a la fecha de su con signación en los repertorios académicos; al mismo tiempo, pone de mani fiesto el curso del trabajo de la corporación, incrementado en momentos que significan espacio para los americanismos como 1884, 1914 o 1925, pero sobre todo en las últimas décadas del siglo xx y en el xxi (chequera ‘talonario de cupones para el cobro mensual de jubilados y pensionados’). Sería de interés determinar la aparición y expansión de estas piezas en una secuencia temporal, en particular en relación con voces que van perdien do vitalidad por la obsolescencia de las realidades designadas o que son desplazadas por formas novedosas o importadas, de uso general (tícket, y la adaptada tique van sustituyendo a boletín). Si se tiene un conocimiento
24
Devenido güije.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 415 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) de la cultura cubana, pueden seguirse los aportes del siglo xx que signifi caron la sustitución de préstamos en el interés de tomar como identitarias voces de circulación americana (arepa25 por hotcake). Los datos reflejan también el concurso de la Academia Cubana en los trabajos y la voluntad de perfeccionamiento constante, como se advierte no solo por el número y la variedad de lemas, sino también por el mejora miento de las definiciones (en almendrón, por ejemplo, se matizó el origen de los vehículos así llamados: ‘automóvil fabricado antes de los años sesen ta, generalmente estadounidense’, pues no todos son de esa procedencia). La selección pone de manifiesto los procedimientos de explotación de voces de antigua data con nuevas acepciones, por especificación sémica (peletería ‘lugar donde se venden zapatos’), que van reflejando los cambios tecnológicos (hisopo),26 sociales y culturales en general, y que intervienen en la estructura del lemario, con la inclusión de formas derivadas como lemas o sublemas (balita [de gas]), o la generalización de cierta variante morfológica preferida (churroso ‘que tiene churre’). Aunque aparecen casos de todas las estrategias léxicas indicadas en la bibliografía, es evidente el predominio de la modificación y la creación, que sustentan el peso del léxico patrimonial en la conformación de la per sonalidad advertida en las voces del DLE con marca Cuba. A nuestro juicio, sin embargo, el mapa léxico identitario cubano descansa en el conjunto de voces y procedimientos empleados, toda vez que, mientras unas marcan lo singular, otras remiten al aprovechamiento de los recursos patrimoniales o a los entornos e influencias en los que Cuba se mueve naturalmente, y en los cuales se define por diferencias, pero también por semejanzas. De cualquier modo, el proceso de inclusión / exclusión de -ismos en el DLE, cubanismos en este caso, reclama tanto el trabajo permanente de análisis como la atención a que las voces incluidas permitan una mirada abarcadora a la diatopía.
25
Arepa es voz del cumanagoto que significa ‘maíz’. Las «arepas» actuales en Cuba suelen ser de harina de trigo.
26
Se define en DLE como ‘varilla delgada de alambre trenzado con un estropajo en el extremo, que se em plea para fregar recipientes de boca estrecha’. Las especificaciones sobre los materiales son ya obsoletas.
c a p í t u l o 1 5 | 416 Panorama de estudios actuales del español en América En esa observación afloran nuevas incógnitas que estimulan al in vestigador a examinar los usos exclusivos en que el origen o la etimología no se consignan o no se conocen, vinculados no solo a una historia propia, sino también a esa fluencia y carácter asimilador que nos identifica.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 417 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) referencias citadas Álvarez Trenard, V. (2018). Vocabulario científico de la medicina en el siglo xix cubano [Tesis de grado]. Universidad de La Habana.
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c a p í t u l o 1 5 | 418 Panorama de estudios actuales del español en América anexos Anexo 1. Cubanismos comunes DLE / Varilex Comunes
DLE
Equivalencia Varilex alfiler de criandera Cuba. Imperdible safety pin bombillo Am. Cen., Ant., Col. y Ven. bombilla (globo de cristal en el que se ha hecho el vacío y dentro del cual va colocado un hilo de platino, carbón, tungsteno, etc., que al paso de una corriente eléctrica se pone incandes cente y sirve para alumbrar).
tail light botado coloq. Cuba. Que abunda o es excesivo. Ser, estar, andar botado. || coloq. Cuba. Dicho de una persona: Bien situada social y económicamente.
solitary brete coloq. Cuba. Discusión acalorada entre dos o más personas.
bretear
gossip chicharrón coloq. Cuba. adulón. U. t. c. s. || 2. coloq. Cuba. delator. U. t. c. s.
flatterer chicharronear coloq. Cuba. guataquear (adular sistemática e interesadamente).
chicharronería coloq. Cuba. Adulonería, guataquería.
chiva despect. coloq. Cuba. delator.
informer chivar Cuba. perjudicar. || 4. Cuba. estropear (maltratar, deteriorar).
annoy chivatear Ant., Bol. y Col. Acusar, delatar, soplonear. ||
2. coloq. Cuba. chispear (irritar).
chivato
plainclothes-man entero Cuba. Dicho de una persona: atractiva (que despierta interés y agrado).
charming (woman) federico coloq. Cuba, El Salv., Guat. y Méx. Dicho de una persona: Muy fea.
not attractive fiana coloq. Cuba. Policía (cuerpo que vela por el mantenimiento del orden público). || 2. com. coloq. Cuba. Miembro del cuerpo de Policía. policeman (cop) fiñe coloq. Cuba. Niño, muchacho.
boy fotuto Cuba, P. Rico y Ven. Instrumento de viento que produce un ruido prolongado y fuerte como el de una trompa o caracola. || 2. coloq. Cuba. Claxon de los automóviles. horn frío Cuba. frigorífico (aparato electrodoméstico para conservar alimentos).
refrigerator
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 419 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) Comunes
DLE
Equivalencia Varilex guano Cuba. dinero (moneda corriente). money guataca coloq. Cuba. Oreja de una persona. || com. Cuba. Persona que adula servilmente. flatterer habladera (de mierda) coloq. C. Rica, Cuba, El Salv., Hond. y Nic. Acción de hablar mucho.
foolishness hilo a ~ Cuba y Méx. Muy bien, correctamente. thin (skinny) jaba Cuba. Especie de cesta, hecha de tejido de junco o yagua. || 3. Cuba. Bolsa de tela, plástico, etc., para llevar a mano. shopping basquet jamaquear Cuba y Ven. Sacudir violentamente a alguien, especialmente tomándolo por los hombros. || 2. Cuba y Ven. Mover algo de un lado para otro con rapidez y energía. shake jamaqueo coloq. Cuba, El Salv. y Ven. Sacudida brusca.
lagarto coloq. Cuba. cerveza.
beer maceta com. coloq. Cuba. Persona que se ha enriquecido con el contrabando. rich macetudo coloq. Cuba. Dicho de una persona: De gran fortaleza física. U. t. c. s.
palito (de tender) ~ de tendedera. m. Cuba. Pinza para tender la ropa.
peg planchado
penniless planchar Cuba.Romper la relación amorosa con alguien. || 5. coloq. Cuba. Excluir a alguien de una tarea en equipo. || 6. coloq. Cuba. Rechazar una idea o una propuesta por considerarla inadecuada.
polilla coloq. Cuba. Estudiante muy aplicado. || 5. coloq. Cuba. Persona que lee mucho. grind rollo coloq. Cuba. Discusión acalorada. bundle sonar ~le a alguien. fr. coloq. Cuba, El Salv. y Méx. Pegarle, castigarlo o maltratarlo. punch templar coloq. Cuba. Realizar el coito. U. t. c. tr. y c. prnl.
fuck tolete Can., Col. y Cuba. lerdo (tardo y torpe para comprender). U. t. c. s.
poor student vacilón Cuba y Ven. vacile. || Cuba. borrachera (efecto de emborracharse).
uproar vara (de tumbar gatos) fest. coloq. Cuba. Persona muy alta y delgada.
tall (person)
c a p í t u l o 1 5 | 420 Panorama de estudios actuales del español en América Anexo 2. Datos generales de los cubanismos recogidos en el DLE27 Total
2722
Documentadas
2290 84 %
Estándares
492 22 %
Restringidas
1288 56 %
No documentadas
369 14 %
coloquiales
552
despectivas
107
vulgares
18
rurales
11
desusadas
90
malsonantes
5
27
Según comprobación realizada en 2017.
m a r l e n a u r o r a d o m í n g u e z h e r n á n d e z g r e c h e l c a l z a d i l l a v e g a l o i s i s a i n z p a d r ó n | 421 Una ojeada a los cubanismos del Diccionario de la lengua española (DLE) Anexo 3. Lemas relacionados con industrias locales Tabacalera Azucarera andullo agua de imbibición cabecear cañandonga cachazudo casa de calderas capón fornalla desangrar gallego despalillo guámpara empilonar mansera escogida revolvedor fileteador ripiar habilitación sambumbia halar soca libra tiempo muerto mancuerna zoca manilla
manojear
palito
sahornarse
tabaco
tabaco de sol
tabaco tapado
| 422 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 422 C A P Í T U L O El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario Raquel Montenegro Muñoz Academia Guatemalteca de la Lengua Universidad del Valle de Guatemala mraquelmontenegrom@gmail.com
c a p í t u l o 1 6 | 423 Panorama de estudios actuales del español en América Guatemala es un país diverso en cuanto a gastronomía, clima y relieve, entre otros aspectos. Cuando una persona está en la capital y viaja a los diversos puntos del interior del país, puede observar la diversidad en el vestuario utilizado por sus habitantes. Por ejemplo, si va al occidente, puede encontrarse con muchas personas vestidas con elaborados trajes bordados a mano o en telares de diversos tipos.
Según el Diccionario de la lengua española (en adelante DLE), el vestuario «es el conjunto de prendas con que se cubre el cuerpo» (RAE, 2014). Al profundizar algo más en el tema, se puede notar que este se re laciona con la cultura de las personas que lo utilizan, como lo hace notar Rodríguez Córdova (2022) cuando señala que:
El vestuario es el conjunto de artefactos que son usados por el ser humano y se relaciona con la identidad en el sentido que logra ser parte de nosotros, de aquello que nos hace sentir especiales y diferentes y de alguna manera de lo que queremos llegar a comunicar. De este modo, se relaciona con la cultura, que, de acuerdo a lo que sucede en el entorno, se modifica en fun ción de la sociedad, la época, el simbolismo y la ubicación geográfica (p. 32). Por otra parte, en el país se reconocen 4 pueblos: ladino, xinka, garífuna y maya. Cada uno de estos presenta manifestaciones propias de su cultu ra; entre ellas, el vestuario. La antropóloga Lina Eugenia Barrios Escobar (2016) escribió el texto El rostro y el ser de los cuatro pueblos de Guatemala. Elementos para la interculturalidad. A continuación, se transcribe la des cripción que hace de la indumentaria de cada uno de estos. Xinka. «Las mujeres xinkas utilizaban refajo rojo con cuadrícula en ne gro, blusas de vuelos, y rebozo para las fiestas; de uso diario refajo negro, blusas de vuelos y rebozo; en algunas comunidades se usaban faldas y blusas con vuelos de color blanco. Estos trajes se utilizan mucho en las
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 424 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario representaciones de bailes, pero en la vida diaria las personas se visten a la usanza occidental: las mujeres mayores vestido, falda y blusa; las seño ritas pantalón y blusa. La indumentaria xinka de hombre anteriormente era mastate o calzón de manta; en la actualidad pantalón y camisa tipo occidental» (p. 13).
Garífuna. «La indumentaria garífuna tradicional está adaptada al calor de la costa, es ropa liviana; se cubren la cabeza, ya sea con sombrero hom bres y mujeres, o bien con pañuelos cortos o largos las mujeres. Para la confección de vestidos se usa tela a cuadros o bien de colores muy alegres. Actualmente, ropa tipo occidental para uso diario y para las festividades garífunas la ropa tradicional» (p. 18).
Maya. «Existe traje maya femenino y masculino; sin embargo, en la mayo ría de los municipios es el femenino el que ha perdurado en el tiempo. Este consta de varias piezas: el corte que es la pieza que cubre la parte inferior del cuerpo, güipil que es la pieza que cubre el torso, y la faja que es la que sostiene el corte; también se utiliza cinta en el cabello y accesorios como collares y aretes. El traje masculino tiene pantalón corto o largo, rodillera, camisa, saco, capa y sombrero» (p. 32).
Al conjunto de la vestimenta indígena se le denomina traje típico como puede notarse en las siguientes citas:
«Si nos referimos a la indumentaria típica de las mujeres, el traje típico de Guatemala está compuesto por varias piezas. La primera de ellas es el tocado, que se coloca en la cabeza y sirve para decorar el cabello» (Molycata, s. f.).
«Probablemente, los habitantes de San Juan Atitlán hoy no son conscientes de la notoria carga mística del ceremonial. Aun así acuden a ver el cortejo camino al edificio municipal. Todos, vestidos con su traje típico, abarrotan la plaza» (Bruzón, 2017, p. 59).
c a p í t u l o 1 6 | 425 Panorama de estudios actuales del español en América Mestizo o ladino. Las mujeres del pueblo mestizo o ladino tienden a usar pantalones, faldas y vestidos; mientras que entre los hombres es frecuente el uso de pantalón, camisa, playera y otros. Los vocablos usados para referirse al vestuario son abundantes y pueden variar de una región a otra. Por esto, se realizó una investigación para identificar las palabras empleadas por los jóvenes guatemaltecos en este campo semántico; para lograrlo, se consultó a estudiantes del último año de bachillerato (de 17 a 19 años) de los 22 departamentos en los que el país está organizado administrativamente.
1. Metodología
Para obtener el corpus de las palabras usadas por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario, se seleccionó una muestra intencionada de 10 estudiantes de la cabecera de cada uno de los 22 departamentos del país: 220, en total. Los estudiantes fueron consultados cuando cursaban el últi mo año de bachillerato de establecimientos educativos nacionales mixtos de la cabecera departamental.
Para realizar la investigación se contó con el apoyo de técnicos de la Dirección General de Evaluación, Investigación y Estándares Educativos (Digeduca) del Ministerio de Educación de Guatemala. Ellos aplicaron el instrumento consistente en una hoja de papel, donde los estudiantes escribieron todas las palabras que conocen sobre el campo semántico es tudiado en 2 minutos. En la selección de los estudiantes se consideró úni camente el año cursado, sin considerar las variables sexo o grupo étnico. Los datos obtenidos fueron transcritos y editados. Luego, se siguie ron los pasos indicados a continuación.
a. En la lista de palabras obtenidas en cada departamento se elimina
ron las pertenecientes a otro campo semántico y las repetidas.
b. Se elaboró una tabla que recogió los datos de todos los
departamentos.
c. Se anotaron todas las palabras recopiladas en una lista de palabras
d. Se obtuvo la frecuencia de las palabras recopiladas (ver anexo).
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 426 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario
e. Se realizó el análisis de los resultados obtenidos, para lo cual, se
organizaron las palabras encontradas por subcampos; por ejemplo: las piezas de vestuario que cubren la parte superior o la inferior del cuerpo humano.
2. Análisis de resultados
Como producto de la investigación realizada, se obtuvo un corpus forma do por las palabras que los jóvenes en Guatemala emplean para referirse a las piezas del vestuario. Este ha sido analizado tomando en cuenta la frecuencia y los subcampos semánticos identificados.
2.1. Palabras más frecuentes
Se obtuvo un corpus de 135 palabras mediante la consulta a 220 informan tes. A continuación, se presenta la tabla que recopila los 25 vocablos más frecuentes; cada uno de estos fue nombrado por, al menos, el 25 % de los hablantes.
Tabla I. 25 palabras más frecuentes Palabra Frecuencia Porcentaje Palabra Frecuencia Porcentaje pantalón
211
95.90
bóxer
94
42.72
camisa
180
81.81
chaleco
90
40.90
calcetín
178
80.90
saco
75
34.09
blusa
174
70.09
bufanda
74
33.63
falda
153
69.54
calzón
74
33.63
camiseta
141
64.09
medias
72
32.72
suéter
137
62.27
calzoncillo
71
32.27
calceta
134
60.90
chumpa
70
31.81
playera
131
59.54
licra
67
30.45
vestido
114
51.81
zapato
66
30
brasier
102
46.36
corbata
60
27.27
short
98
44.54
gorra
55
25
pantaloneta
95
43.18
Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 1 6 | 427 Panorama de estudios actuales del español en América Al analizar la información presentada en la tabla I, puede notarse que entre las palabras más frecuentes se incluyen piezas del vestuario usado tradicionalmente por hombres y por mujeres; además, ropa interior y ex terior. De las 25 palabras enumeradas, 10 fueron nombradas por, al menos, el 50 % de los consultados: pantalón, camisa, calcetín, blusa, falda, cami seta, suéter, calceta, playera y vestido.
También puede notarse que la palabra más frecuente es pantalón, que fue reportada por 211 de los 220 informantes (95.90 % de los consul tados). Esto puede tener su explicación en que esta prenda es usada por hombres y mujeres; por indígenas y ladinos. Es importante considerar que en las últimas décadas el pantalón se ha convertido en una pieza del ves tuario femenino.
Durante los años setenta, las convenciones sociales se flexibilizaron y los pantalones pasaron a ser aceptados como parte del atuendo femeni no. No obstante, fue en los ochenta cuando las mujeres ganaron realmente la batalla a su favor, pasando a convertirse dicha prenda en parte indispen sable de la indumentaria femenina (Eurrutia, 2006, p. 796). El pantalón también es usado por los hombres indígenas que, como lo refiere Barrios Escobar (2016, p. 32), puede ser corto o largo. Además puede variar en telas y colores según el grupo étnico. La segunda palabra más frecuente es camisa, que fue nombrada por
180 de los 220 informantes (81.81 %). Esta prenda es usada por hombres
indígenas y ladinos, aunque con diferencias en la confección. «Son pocos los lugares donde los hombres todavía usan camisas típicas del lugar, en general, estas camisas son elaboradas de algodón grueso, adornadas con imágenes características y colores de la región sobrepuestas en brocado» (Álvarez, 2014, p. 10).
En la tabla I se nota la ausencia de palabras referidas a las piezas propias de indumentaria tradicionalmente maya. En el corpus (tabla IX en el anexo) se incluyen 5 piezas; todas ellas referidas al traje femenino y con baja frecuencia (ver tabla II).
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 428 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario Tabla II. Frecuencia de palabras referidas al traje maya tradicionalmente usados por mujeres Palabra Frecuencia corte
38
güipil
28
faja
25
perraje
2
tocoyal
1
Fuente: Elaboración propia.
Para mayor comprensión de la tabla II, a continuación se explican breve mente las palabras enumeradas en esta.
• Corte, refajo y enagua. Es la prenda usada por las mujeres para cu
brir la parte inferior del cuerpo. Generalmente es tejida (Reyes et al., 2008, p. 17).
• Güipil o huipil. Es la prenda que sirve a las mujeres para cubrirse el
torso; es decir, una especie de blusa. Los huipiles pueden ser lisos y brocados. En la técnica del brocado los hilos de diferentes calibres, materiales y colores son llevados a la trama original (Reyes et al., 2008, p. 8 y p. 12).
• Faja. Es un cinturón tejido usado por los hombres y por las mujeres,
con diferentes anchos y largos. Su función es sostener los pantalo nes y los cortes (Reyes et al., 2008, p. 15).
• Perraje. Es una especie de manto que utiliza la mujer indígena para
cubrirse del frío, cargar a sus bebes sobre la espalda o como adorno para complementar su traje. Se elabora en una gran gama de colo res, tamaños y diseños (Manzo Alvarado, 2006, p. 23).
• Tocoyal. Cinta de lana que usan los indígenas para adornar el cabe
llo (RAE, 2014).
La ausencia de palabras específicas para nombrar el traje indígena masculino puede deberse a que las palabras usadas para nombrar muchas de las piezas de estos trajes coinciden con las denominaciones usadas en la vestimenta mestiza o ladina.
c a p í t u l o 1 6 | 429 Panorama de estudios actuales del español en América
2.2. Palabras que nombran la vestimenta según
subcampos Las palabras escritas por los jóvenes consultados fueron organizadas en subcampos. Estos se presentan, a continuación, mediante una serie de tablas con breves anotaciones sobre diversos aspectos de las voces enumeradas.
2.3. Palabras que nombran la vestimenta que cubre
la parte superior e inferior del cuerpo humano Tabla III. Vestimenta que cubre las partes superior e inferior del cuerpo humano esmoquin jumper overol traje uniforme frac kimono tacuche traje/uniforme de gala vestido Fuente: Elaboración propia.
Las palabras esmoquin, frac, kimono (1),1 overol, uniforme (3), vestido (2) —enumeradas en la tabla III— son usadas como el resto del ámbito hispá nico y están registradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014). Dos palabras merecen una acotación: traje y jumper. Traje es la manera general de llamar a la combinación de falda/pantalón, blusa y saco. Cuando el traje es mascu lino (pantalón y saco) se le llama tacuche, en forma coloquial. Jumper, por su parte, es un anglicismo que se refiere a la prenda femenina sin cuello ni mangas que, a modo de vestido, cubre el cuerpo hasta poco más arriba de las rodillas y se usa sobre la blusa. Estas acepciones de tacuche y jumper se registran en el Diccionario de americanismos (ASALE, 2010).
2.3.1. Ropa para dormir
En cuanto a las prendas usadas para dormir, se mencionan baby doll, ca misón y pijama o piyama. Todas estas aparecen definidas en la edición
23 del DLE (RAE, 2014). En cuanto a pijama, los informantes usaron dos
formas de escritura: pijama y piyama.
1
En todo el capítulo, el número entre paréntesis corresponde a la definición incluida en el DLE, cuando la palabra tiene más de una acepción.
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 430 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario
2.4. Palabras que nombran la vestimenta que cubre
la parte superior del cuerpo Tabla IV. Vestimenta externa que cubre la parte superior del cuerpo humano abrigo camisa tipo polo chaleco guayabera sacola bata camiseta chalina güipil sudadero/a blusa capa chamarra impermeable suéter blusón gabardina chaqueta mañanera top camisa gabacha corbata perraje torera camisa sport chal corbatín playera t-shirt camisola chumpa saco Fuente: Elaboración propia.
2.4.1. Prendas exteriores
Las palabras abrigo (1), bata (1), blusa (1), blusón (12), camisa (1), camiseta (1), camisola (2), capa (1), gabardina (2), capucha (2), chal (1), chaleco (1), chalina (2), chaqueta (1), chumpa (1), corbatín (1), guayabera (2), güipil/ huipil (1), impermeable (4), playera (8), camiseta (1), top (1), torera (4) están registradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014) con el uso que se da en el país. En algunas se indican marca de uso en Guatemala, como en güipil. Por otra parte, chamarra (I,1),2 chumpa, güipil —registrada como huipil— (I,1) perraje (II,1), playera (I, 3), saco (I, 1) y sacola se definen en el Diccionario de americanismos (ASALE, 2010).
5 palabras mencionadas en la tabla IV merecen un comentario
adicional. Estas son sudadero/a, mañanera, t-shirt, gabacha y delantal. Sudadera o sudadera se refiere a la parte superior del traje usado para ha cer deporte (la chaqueta del chándal, en España) y como prenda de abrigo. La mañanera es conocida en otros ámbitos con el nombre de poncho que en la edición 23 del DLE se define así: «Prenda de abrigo que consiste en una manta, cuadrada o rectangular, de lana de oveja, alpaca, vicuña, o de otro tejido, que tiene en el centro una abertura para pasar la cabeza,
2
Los números indicados corresponden a la definición anotada en el Diccionario de americanismos.
c a p í t u l o 1 6 | 431 Panorama de estudios actuales del español en América y cuelga de los hombros generalmente hasta más debajo de la cintura»
(RAE, 2014).
T-shirt, anglicismo utilizado para referirse a la playera, que el DLE define como camisa de manga corta y sin cuello (RAE, 2014). El DLE define delantal como «Prenda, con peto o sin él, que atada a la cintura se usa para proteger la ropa en tareas domésticas o profesio nales» (RAE, 2014). Sin embargo, en Guatemala se hace distinción entre gabacha y delantal; la primera siempre incluye peto (parte de una prenda de vestir que cubre el pecho); mientras que la segunda, no. En el país se considera al delantal y a la gabacha —especialmente en la indumentaria indígena— como complementos del vestuario cotidiano, pues los usan «para guardar dinero o algún documento, así como para mantener limpia su ropa» (Villalobos, 16/04/2016).
2.4.2. Prendas interiores
En cuanto a las prendas interiores, las palabras nombradas son brasier, body, corsé y sostén. Todas las voces están registradas en el DLE (RAE, 2014). Vale la pena acotar que todos los informantes escribieron body y no bodi.
Tabla V. Vestimenta que cubre la cabeza, el cuello o las manos boina gorro orejera pasamontaña visera bufanda guante pañoleta sombrero gorra madrileña pañuelo tocoyal Fuente: Elaboración propia.
2.4.3. Prendas de la cabeza, el cuello y manos
Las palabras boina, bufanda (1) gorra (1), gorro (1), guante (1), orejera (2), pañoleta (1), pañuelo (1 y 2), pasamontaña, sombrero (1 y 2) y visera (1 y 2) están registradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014) con el uso que se da en el país.
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 432 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario De las palabras enumeradas, madrileña y tocoyal requieren una ampliación en cuanto a su uso en Guatemala. Madrileña es un velo de encaje utilizado por las mujeres para cubrir la cabeza en los actos de la iglesia católica. Un ejemplo del uso de esta palabra es el siguiente texto, donde al referirse a las mujeres que cargan o acompañan las procesiones de Semana Santa, se indica que «[…] existen piezas clave dentro de la ves timenta: Suéter de manga larga, medias oscuras, blusas, madrileñas (o manto que se usa para cubrir la cabeza), zapatos de tacón bajo o corrido lisos» (Aroche, 2022). Por otra parte, tocoyal se define en el Diccionario de americanismos, con la indicación de uso en Guatemala, como «Cinta de lana que usan las indígenas para adornar el cabello» (ASALE, 2010).
2.4.4. Ropa de baño
En cuanto a las prendas de baño, los estudiantes mencionaron bikini, cal zoneta (con marca de uso en Guatemala), salida de baño y traje de baño. Todas ellas se usan con los significados explicados en la edición 23 del DLE
(RAE, 2014).
2.5. Palabras que nombran vestimenta que cubre la
parte inferior del cuerpo Tabla VI. Vestimenta exterior que cubre la parte inferior del cuerpo humano cincho saltacharcos falda pantalón pantalón pantaloneta cinturón delantal licra pantalón acampanado pescador bermudas pants minifalda pantalón de lona short corte falda jeans pantalón pachuco pantalón de vestir Fuente: Elaboración propia.
2.5.1. Prendas exteriores
Las palabras cincho (2), cinturón (1), bermudas (1 y 2), falda (1), falda pan talón, licra (3), minifalda, pantalón, pantaloneta y short están registradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014) con el uso que se da en el país. En
c a p í t u l o 1 6 | 433 Panorama de estudios actuales del español en América algunas se emplea la marca de uso en Guatemala, como en pantaloneta, licra y short.
El Diccionario de americanismos (ASALE, 2010) define 5 de las pa labras enumeradas en la tabla VI, estas son: saltacharcos, pants, pachuco, pescados y jeans.
Saltacharcos. m. pl. RD, Co, Ec. Pantalones que quedan cortos en la parte inferior.
Pants. (Del ingl. sweatpants). m. pl. EU, Mx, Gu. Pantalón deportivo. Pachuco. ES. Pantalón ancho por la parte superior, que se va estre chando por las perneras.
Pescador. m. pl. Mx, Co, Bo, Ch, Py, Ar; m. Ho, Cu, Ve, Ec, Ar; sust/ adj. Pa. Pantalón que cubre hasta la mitad de la pantorrilla. Jeans. (Voz inglesa). m. EU, Mx, Gu, Ho, ES, Ni, CR, RD, PR, Co, Bo, Ch, Py, Ar, Ur. Pantalón hecho de una tela resistente de algodón, generalmente azul, usado originalmente por vaqueros y mineros norteamericanos. Como puede notarse, se incluye la abreviatura de Guatemala para indicar el uso en este país en las definiciones de saltacharcos, pants y jeans; no sucede lo mismo en pachuco y en pescador que, como lo muestra esta investigación, se usa en el país.
En la tabla VI también se incluyen las palabras corte y delantal, que son parte de la vestimenta maya. Finalmente, en Guatemala los panta lones vaqueros o jeans también son conocidos como pantalones de lona; así lo atestigua el siguiente texto: «No siempre es fácil encontrarlos. Y una vez que se los detecta, uno quisiera conservarlos para siempre. Son, nada más ni nada menos, que los jeans o pantalones de lona perfectos» (Dpa, 30/12/2022).
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 434 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario Tabla VII. Vestimenta interior que cubre la parte inferior del cuerpo humano blúmer calcetín malla liguero pititanga bóxer calzón faja medias tanga braga calzoncillo fustán pantaleta cachetero chon hilo pantimedias calceta corpiño lencería pantis Fuente: Elaboración propia.
2.5.2. Prendas interiores
Las palabras blúmer, bóxer (2), braga (1), calceta (1), calcetín, calzón (1), corpiño (1), faja (3), lencería (1), media (1), pantaleta (1), tanga están regis tradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014) con el uso que se da en el país. El Diccionario de americanismos (ASALE, 2010) define 5 de las pala bras enumeradas en la tabla VII, estas son: cachetero, chon, malla, fustán, hilo, panti o pantimedias.
Cachetero. m. Gu, Ho, ES, CR, Co, Ec: O. Prenda interior femenina en forma de pantalón muy corto.
Chon. m. pl. Mx; m. Mx. Prenda de ropa interior masculina o feme nina que cubre desde la cintura hasta el principio de los muslos. Malla. Ho, ES. Medias de mujer con dibujos o bordados en forma de malla.
Fustán. m. Bo; Mx; SE, Gu, Ve, Ec, obsol; Pe, p.u. Prenda de vestir, similar a una falda, que usan las mujeres por encima de la ropa interior y debajo del vestido.
Hilo. m. Ec. Prenda interior femenina que consiste en una tira míni mamente delgada que cubre el pubis.
Panti o pantimedias. (Calco del pantyhose). f. pl. Mx, Ho, CR, Pa, Cu, RD, Ec, Pe, Ch, Ar; Gu, Ni, PR, Bo, Ur. p.u. Prenda interior femenina que consiste en dos medias altas de tejido fino y elástico que suben hasta la cintura a modo de pantalón ajustado.
Como puede notarse, se incluye la abreviatura de Guatemala para indicar el uso en este país en las definiciones de cachetero, fustán y panti
c a p í t u l o 1 6 | 435 Panorama de estudios actuales del español en América o pantimedias; no sucede lo mismo en chon e hilo que, como lo muestra esta investigación, se utiliza en el país.
Tabla VIII. Palabras referidas al calzado bota chapulines mocasina suecos yinas caite chinitas pantuflas tacones zapatilla chancletas crocx sandalias tenis zapato Fuente: Elaboración propia.
2.5.3. calzado
Las palabras bota (1), caite, chancleta (1), sandalias (1 y 2), tacón (2 y 3), te nis (3), zapato (1), pantufla están registradas en la edición 23 del DLE (RAE, 2014) con el uso que se da en el país. En algunas se indican marca de uso en Guatemala, como en caite.
Las palabras mocasina, crocx, chapulines, chinitas, suecos y yinas requieren una ampliación en cuanto a su uso en Guatemala. Respecto a mocasinas, actualmente se prefiere la opción mocasines. De mocasinas no se encontraron fuentes escritas, pero fue mencionada en una encuesta rápida, por lo que puede decirse que se usa, con escasa frecuencia, en la comunicación oral.
Crocx se refiere a los zapatos de goma fabricados por esta marca estadounidense. Con el tiempo, podríamos enfrentarnos a la designación metonímica de los zapatos de goma con este nombre. Respecto a los chapulines, puede evidenciarse su uso para aludir a un tipo de calzado mediante la siguiente cita «A 98 años de haber salido al mercado los famosos zapatos de Converse Chuck Taylor All-Star, cono cidos como “Chapulines” en Guatemala, estos sufrirán algunos cambios según informó Nike, la marca que compró la compañía hace dos décadas». (Soy502, 2015). Según la información de Diccionario Libre, se les llama así porque tienen el mismo estilo de los zapatos del Chapulín Colorado (Individuo, 2015), personaje principal de la serie de televisión mexicana.
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 436 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario En Guatemala, se llama chinitas a las bailarinas que el DLE define como «zapato muy plano con escote redondeado» (RAE, 2014). También se usa la palabra suecos para referirse a los zapatos tipo sueco que cubren el pie desde los dedos hasta el empeine y deja al descubierto la parte del talón. El Diccionario de americanismos (ASALE, 2010) define zapatilla y yina. Zapatilla es el «Zapato femenino de tacón alto, generalmente esco tado por el empeine». Yina es un «Tipo de sandalia hecha de una suela que se sostiene al pie por medio de una tira en forma de V, que separa el pulgar de los dedos restantes».
2.6. Palabras que nombran vestimenta de bebé
Los estudiantes encuestados mencionaron las siguientes prendas para bebés: babero (1), escarpines (4), mameluco (4) y pañal (1). Todas estas se usan con los significados explicados en la edición 23 del DLE. Escarpín (1), mameluco (1) también son definidas en el Diccionario de americanismos
(ASALE, 2010).
3. El vocabulario referido al vestuario en
otros estudios A continuación, se comparan los resultados de este estudio con otros rea lizados en el ámbito hispánico para identificar coincidencias y diferencias que puedan apoyar la comprensión de los resultados obtenidos en esta investigación.
3.1. El léxico de la vivienda y el vestuario en el
español de El Salvador, Nicaragua y Costa Rica Carlos Daniel Jarquín e Israel Alfredo Angulo Mendoza (2013) identifica ron el vestuario en el español de El Salvador, Nicaragua y Costa Rica según los atlas lingüísticos de estos países en el período que va de julio a noviem bre de 2013. Para esto, seleccionaron 2076 palabras de los atlas lingüísticos mencionados.
c a p í t u l o 1 6 | 437 Panorama de estudios actuales del español en América Jarquín y Angulo Mendoza (2013) eligieron 110 lemas del campo semántico del vestido que no aparecieran registrados en el DLE; también aquellos que aparecían en el referido diccionario con la marca América o que la definición anotada no se refiriera a la vestimenta. Asimismo, se consideró que aparecieran en el Diccionario de americanismos con una acepción referida o no al vestuario.
De las 110 palabras registradas se encontraron 25 en común con las de este capítulo; estas son: blúmer, blusa, bota, bóxer, brasier, cachetero, caite, calzón, calzoneta, camisa, camisón, chancletas, chones, chumpa, corpiño, fustán, mameluco, minifalda, pantaleta, pantaloneta, pescador, piyama, saco, sacola, yinas.
Por otra parte, el estudio realizado por Jarquín y Angulo Mendoza registra las palabras anotadas a continuación y que no fueron menciona das por los estudiantes guatemaltecos consultados en este estudio. Botín I.1 m. CR. Calzado de cuero, paño o lienzo, que cubre la parte superior del pie y parte de la pierna, a la cual se ajusta con botones, hebillas o correas.
2. m. CR. Calzado antiguo de cuero, que cubría todo el pie
y parte de la pierna.
3. m. CR. Calzado de material resistente que, por lo gene
ral, no cubre el tobillo y se usa para la práctica de ciertos deportes. Botín de fútbol.
capri I.1.m. Ni. Prenda de vestir femenina que se ajusta a la cintura y cubre hasta la rodilla o más abajo. chonete.
I.1. m. CR. Sombrero, en especial el de lona blanca. leva I.1. f. CR. Prenda de vestir masculina a modo de chaqueta, que a partir de la cintura se abre hacia atrás formando dos faldones.
matapasión I.1. m. Ni. Calzón o calzoncillo grande y abultado poco sexi. (matapasiones).
tallador I.1. m. CR. brasier.
tapatetas I.1. m. CR. brasier.
tobillera I.1. f. Ni. Calcetín corto que cubre hasta el tobillo del pie.
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 438 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario yáquet I.1. m. Ni. CR. Prenda de vestir, con mangas, que se lleva puesta sobre la ropa como abrigo y llega solo hasta la cintura.
Yins I.1.m. ES. Ni. CR. Pantalón de tela resistente de algodón, generalmente azul, usado originariamente por los vaque ros norteamericanos.
Finalmente, se encontraron tres registros que coinciden en su significa do, pero no en su ortografía; estas son: babydoll-baibidol; yins-jeans y pañueleta-pañoleta.
3.2. Varilex
El proyecto Variación Léxica del Español del Mundo —Varilex— estudia la variación léxica observada en el español urbano contemporáneo. En la primera recogida de datos fueron encuestadas 249 personas distribuidas en las capitales de 21 países, entre ellos Guatemala. Uno de los campos de abordados es el de las prendas de vestir; las palabras de este campo fueron evaluadas mediante cuestionarios que mostraban ilustraciones de cada una de las prendas.
Con el propósito de profundizar en los resultados de este capítulo, se toman en consideración las palabras analizadas en el artículo académi co «Variación léxica del español urbano, vestuario y equipo» (Ueda, 1996), elaborado con base en la primera recogida de datos de Varilex (1993). Los referidos estudios presentan, como era de esperarse, algunas diferencias. El primero incluye a informantes en el ámbito urbano; mien tras que el segundo consulta a personas tanto del ámbito urbano como del rural. Además, Varilex considera a personas —hombres y mujeres— de
18 a 80 años; mientras que este estudio consulta solo a jóvenes de 17 a 19
años, hombres y mujeres.
Las palabras que coinciden en ambos estudios son las indicadas a continuación: falda (153), camiseta (141), suéter (137), playera (131), saco (75), chumpa (70), sudadero/a (46), pants (45), chaqueta (32), abrigo (21), pijama o piyama (18), overol (7).
c a p í t u l o 1 6 | 439 Panorama de estudios actuales del español en América En la lista anterior, el número entre paréntesis indica la cantidad de jóvenes que nombraron el término. Esta cantidad permite afirmar que las palabras identificadas en Varilex tienen, en general, una alta frecuencia en el presente estudio. Por otra parte, Ueda (1996) expone que el uso de car digan, chandal y buzo no fue identificado en Guatemala, información que se corrobora en este capítulo; además, las variaciones ortográficas pijama/ piyama coinciden en ambos trabajos.
En el presente estudio se identifican T-shirt, pantalón de lona (jeans o blue jeans) y chamarra, que no fueron identificadas en Varilex; proba blemente el uso de estas palabras se haya extendido en años posteriores. Este estudio incluye también muchas más palabras debido a la metodolo gía empleada.
4. A manera de conclusión
La investigación realizada entre los jóvenes guatemaltecos para identificar las palabras que usan para nombrar las piezas de la vestimenta permitió identificar 135 vocablos. Estos se refieren a las prendas que cubren la parte superior e inferior del cuerpo; tanto interior como exterior. Los jóvenes consultados también identifican el calzado como parte del vestuario. En cuanto a las palabras encontradas, en general, estas son las usa das en el ámbito panhispánico para referirse al vestuario. Sin embargo, entre estas se identifican algunos americanismos y variaciones léxicas según el uso de las piezas por los grupos étnicos guatemaltecos, especial mente maya.
El corpus elaborado y su análisis permitió identificar voces que pue den incluirse en el DLE con la marca Guatemala.
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 440 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario referencias citadas Álvarez, R. O. (2014). Plan de negocios para la Asociación de Mujeres Tejedoras Teixchel ubicada en San Pedro La Laguna, Sololá [Tesis de maes tría]. Universidad de San Carlos de Guatemala.
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c a p í t u l o 1 6 | 441 Panorama de estudios actuales del español en América Ueda, H. (1996). Variación léxica del es pañol urbano. Vestuario y equipo. Publicaciones del Departamento de Idiomas Extranjeros, Facultad de Artes y Ciencias, Universidad de Tokio, 43(4), 99-144 https://h-ueda.sakura.ne.jp/ kenkyu/chiri/vestuario_equipo_1996. pdf Villalobos, R. (16/04/2016). El delantal, sím bolo de la mujer honrada y trabajadora. Prensa Libre. https://www.prensalibre. com/revista-d/simbolo-de-la-honradez
R a q u e l M o n t e n e g r o M u ñ o z | 442 El léxico usado por los jóvenes en Guatemala para referirse al vestuario Anexos Tabla IX. Corpus ordenado por frecuencia pantalón
211
güipil
28
minifalda
5
capa
1
camisa
180
gorro
27
bermudas
4
capucha
1
calcetín
178
camisón
25
body
4
chal
1
blusa
174
faja
25
caite
4
chamarra
1
falda
153
top
25
chores
4
chapulines
1
camiseta
141
abrigo
21
esmoquin
4
chinitas
1
suéter
137
bikini
20
pantaleta
4
corbatín
1
calceta
134
pijama/ piyama
18
pañoleta
4
corsé
1
playera
131
tanga
17
sacola
4
crocs
1
vestido
114
sostén
16
uniforme
4
escarpín
1
brasier
102
tenis
16
zapatilla
4
falda pantalón
1
short
98
sombrero
15
babydoll
3
frac
1
pantaloneta
95
bota
14
chancletas
3
guayabera
1
bóxer
94
jeans
14
gabacha
3
impermeable
1
chaleco
90
sandalias
14
hilo
3
kimono
1
saco
75
cachetero
13
mameluco
3
madrileña
1
bufanda
74
blusón
12
pantime dias
3
mallas
1
calzón
74
camisola
12
bata
2
mañanera
1
medias
72
cinturón
11
chones
2
mocasina
1
calzoncillo
71
delantal
11
corpiño
2
orejera
1
chumpa
70
pañuelo
11
gabardina
2
pantalón acampanado
1
licra
67
salta charcos
10
lencería
2
pantalón de tela
1
zapato
66
traje de baño
10
liguero
2
pantalón pachuco
1
corbata
60
talle
9
pantalón de lona
2
pantalones pachucos
1
gorra
55
pantis
8
pañal
2
pantuflas
1
sudadero/a
46
tacuche
8
pasamon taña
2
pititanga
c a p í t u l o 1 6 | 443 Panorama de estudios actuales del español en América cincho
45
torera
8
perraje
2
salida de baño
1
pants
45
boina
7
traje
2
suecos
1
pescador
44
overol
7
t-shirt
2
tocoyal
1
guantes
43
tacones
7
babero
1
tirantes
1
blúmer
41
fustán
6
blusa de tirantes
1
traje de gala
1
corte
38
pantalón de vestir
6
braga
1
visera
1
calzoneta
33
chalina
5
camisa sport
1
yinas
1
chaqueta
32
jumper
5
camisa tipo polo
1
Fuente: Elaboración propia.
| 444 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 444 C A P Í T U L O Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt1
1
Este trabajo se enmarca dentro del Proyecto de Investigación «Biblioteca Virtual de la Filología Es pañola. Fase IV: implementaciones y mejoras, metabúsquedas y gestores bibliográficos» (PID2020- 112795GB-I00).
Carmen Martín Cuadrado Universidad Complutense de Madrid carmem25@ucm.es
c a p í t u l o 1 7 | 445 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Introducción, objetivos y principios
metodológicos Los estudios diacrónicos sobre el idioma español de Nicaragua son par ciales y los de conjunto totalmente inexistentes. Los aportes proceden de autores aislados, muchas veces viajeros y coleccionistas extranjeros del si glo xix (de la Rocha, Berendt, Barreto, Ayón), cuyas obras no han suscitado aún el suficiente interés para la investigación. En el siglo xx han visto la luz trabajos de conjunto como el Diccionario del habla nicaragüense (1948) de Alfonso Valle o El habla nicaragüense y otros ensayos (1989) de Carlos Mántica, pero se sigue sin contar con un tesoro léxico o un diccionario histórico de Nicaragua que permita conocer la evolución del castellano y su léxico en su conjunto.
Un trabajo como este no aspira a cubrir el vacío de conocimiento que existe sobre la realidad del español de Nicaragua en el siglo xix, sino que sus propósitos son más modestos, a saber: (1) profundizar en la figura de Hermann Berendt y su importancia para la formación de la historia del léxico nicaragüense; (2) observar la presencia de las lenguas indígenas dentro del repertorio Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874); (3) establecer una clasificación de los indige nismos en función del campo semántico al que pertenecen; y (4) analizar las posibles causas y consecuencias de la mayor o menor frecuencia de las lenguas indígenas en el español del Istmo durante la época republicana a partir de la información extraída de una de las obras que forman parte de la lexicografía centroamericana del xix. En definitiva, con el estudio de Palabras y modismos se pretende aportar un análisis que ayude a ampliar el conocimiento de los indigenismos.
A este respecto, conviene señalar que Berendt, en su diccionario, no es sistemático en su información etimológica, sino que solo aporta preci sión cuando se trata de ostensibles nahualismos, por lo que deja sin tratar un conjunto bastante extenso de voces (Arellano, 1992, p. 20). Por ello,
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 446 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt para comprobar la veracidad de los datos del corpus de referencia y anali zar el resto de términos en búsqueda de la presencia de voces indígenas, se han cotejado los datos de la obra mencionada con corpus lexicográficos de referencia como el Diccionario de americanismos (DAMER), el Diccionario de la lengua española (DLE) y el Diccionario crítico- etimológico castellano e hispánico (DCECH). Gracias a ellos, ha sido posible detectar indigenis mos que no se reflejaban como tales en el repertorio de Berendt.1 La información que se ofrece a continuación presenta dos vertien tes: por un lado, se realiza un acercamiento general al español de Nicaragua en el siglo xix, al contexto en el que surge la obra y a la trayectoria vital del autor; y, por otro, se analiza la presencia de las lenguas indígenas en su repertorio, enfatizando sobre ciertos aspectos: (a) análisis cuantitativo de los indigenismos en su obra; (b) contabilización del número de indige nismos que aporta cada una de las lenguas indígenas; y (c) clasificación de las voces por campos semánticos con el objetivo de reflejar el interés lexicológico del diccionario.
2. El siglo xix y el español de Nicaragua
Aunque progresivamente se hayan publicado estudios sobre el español de América Central (Quesada Pacheco, 1990, 1992, 1996 y 2008; Wande, 2003; Álvarez-Montalbán, 2004; Ramírez Luengo, 2002, 2007 y 2011), lo cierto es que el número de investigaciones sigue siendo escaso y apenas se ha profundizado en muchas disciplinas lingüísticas. Así, esta idea puede resumirse en palabras de Lope Blanch (1993):
Pero, de cualquier manera, el balance es pobre, decepcionante. Ni un solo estudio global, de conjunto, que demuestre con la mínima garantía de fide lidad cómo es la norma lingüística de los países mencionados. Solo breves
1
Su obra recoge aproximadamente 1600 voces de diferente índole y categoría, por lo que se considera un documento de gran valor para conocer el estado de la lengua en la Nicaragua del Ochocientos desde el punto de vista lexicológico.
c a p í t u l o 1 7 | 447 Panorama de estudios actuales del español en América anotaciones dispersas en torno a temas particulares y algunos estudios de carácter léxico, superficiales y asistemáticos (p. 111). Dentro del desconocimiento general que rodea al español de Centroamérica,2 el siglo xix es considerado el periodo más desatendido. Sin embargo, esta situación resulta poco comprensible si se tiene en cuen ta la importancia que presenta el siglo decimonónico para la historia del español, no solo porque es el momento en el que se lleva a cabo la mo dernización y la conformación del sistema lingüístico, sino también por la implantación de la configuración sociolingüística que hoy ofrece la lengua española (Ramírez Luengo, 2012, p. 7). En lo que se refiere al continente americano, la relevancia es aún mayor porque es en el siglo xix cuando tienen lugar los procesos emancipadores que, desde el punto de vista lin güístico, hacen que las nuevas capitales impongan su lengua como modelo normativo. Este contexto, unido a las transformaciones sociales, supone la hispanización lingüística de amplios colectivos y, por tanto, el surgimien to de nuevas situaciones de contacto entre las variedades sin influencia indígena y las del español indigenizado (Ramírez Luengo, 2011, p. 16). Por otro lado, se mantenía en el continente americano un movi miento purista y normativista3 que definía el español peninsular como regla y modelo, condenando todo tipo de expresión dialectal que atentara contra la unidad lingüística (Quesada Pacheco, 2008, p. 151). En América Central, específicamente en Nicaragua, Juan Eligio de la Rocha4 mantie ne la faceta purista y publica Gramática elemental de Alemany. Nueva edición mejorada y aumentada en prosodia, análisis gramatical y lógica y una digresión sobre los defectos de los centroamericanos al hablar caste llano, para uso de las escuelas primarias (1858). En su obra defiende toda
2
La zona de Centroamérica comprende los siguientes países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicara gua, Costa Rica y Panamá.
3
Siguiendo las ideas y planteamientos lingüísticos del gramático Andrés Bello, quien escribió Gramática de la lengua castellana para uso de los americanos (1843), en la que defendía el español normativo de la Península.
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Está considerado como el primer investigador de las lenguas indígenas centroamericanas y uno de los pioneros en el estudio del habla nicaragüense, que defiende una visión purista del lenguaje publicando una Gramática normativa para uso de la juventud nicaragüense en 1858 (Arellano, 1992, p. 16).
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 448 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt corriente normativa y sanciona todos los aspectos puramente dialectales, aunque se mantiene respetuoso con las lenguas indígenas, en concreto con el náhuatl: «rica y armoniosa como la griega» (Arellano, 1992, p. 17). El propio autor era consciente del mestizaje lingüístico de Centroamérica: Cuando la conquista, encontraron los españoles habitada a Centroamérica por varias naciones aborígenes entre los que sobrepujaban los quichés y cachiqueles en Guatemala, lencas en Honduras, nahuales o mejicanos en El Salvador y Nicaragua, donde también figuraban por su idioma sonoro los mangues. Todas estas lenguas afectaron con su acento a la española al naturalizarse, recibiendo al mismo tiempo un caudal de voces y después de provincialismos varios (de la Rocha, cit. por Arellano, 1992, p. 88). Aun así, insiste en la educación lingüística con el objetivo de conseguir una unificación con tendencia hacia el español normativo. […] Sino en observar las reglas de la gramática, consultar el diccionario y procurar aproximarse al acento sonoro, marcado abierto rotundo y claro de los castellanos, destruyendo los arcaísmos, resabios y todos los pro vincialismos que tengan equivalente en español […] (de la Rocha, cit. por Arellano, 1992, p. 18).
Esta ideología purista fue seguida por Francisco Ulloa, quien presta atención a la zona de Costa Rica y publica Elementos de gramática de la lengua castellana, escritos para la enseñanza de la juventud de Costa Rica (1872), en la que denomina barbarismo a todas aquellas voces que se sa len de lo estrictamente normativo (Quesada Pacheco, 2008, p. 152). Por su parte, Mariano Barreto publicó en 1893 Vicios de nuestro lenguaje y, con la finalidad principal de detener la corrupción que atentaba a la lengua castellana, sanciona como vicios términos de carácter popular (Arellano, 1992, p. 22). Por último, puede citarse el trabajo de Batres Jáuregui (1892), Vicios del lenguaje y provincialismos de Guatemala, ejemplo guatemalte co de la misma corriente.
c a p í t u l o 1 7 | 449 Panorama de estudios actuales del español en América Sin embargo, no todo es purismo en esta etapa de la lexicografía centroamericana. A finales del xviii y durante el siglo xix se compusie ron numerosos diccionarios de provincialismos: Vocabulario de voces provinciales de América (1789) de Antonio Alcedo, que se encuentra dentro de un repertorio de mayor extensión;5 las cuatro ediciones publi cadas en el xix del Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas de Esteban Pichardo; el Diccionario de peruanismos (1871) de Juan de Arona; el Vocabulario rioplatense razonado (1889) de Daniel Granada; Hondureñismos. Vocabulario de los provincialismos de Honduras (1895) escrito por Alberto Membreño, etc. El objetivo de todos ellos era recoger el léxico cotidiano y propio de cada zona para que fuera incluido en los diccionarios generales, ya que la lexicografía hispanoamericana se en contraba totalmente supeditada a la peninsular (Álvarez Vives, 2013, p. 179). Dentro de esta segunda vertiente, en el caso de Nicaragua, destaca Carl Hermann Berendt, quien, en palabras de Arellano (1992), es conside rado como el autor del primer diccionario del habla nicaragüense (p. 19). En su obra Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua pretende resaltar, con fines totalmente descriptivos, la va riedad y el contraste del español de Nicaragua en relación con la lengua estándar de la época (Quesada Pacheco, 2008, p. 154).
3. La presencia de los indigenismos en el
español de América La consolidación definitiva del español entre los estratos sociales de Hispanoamérica se debe a los nuevos planes de escolarización, a la influen cia que las nuevas capitales ejercen sobre el resto de los países, a las mi graciones indígenas a las ciudades y a la imposición de la lengua española como elemento necesario para la promoción social (Ramírez Luengo, 2007,
p. 28). La hispanización lingüística6 de la población americana que hasta
5
Forma parte del Diccionario geográfico-histórico de las Indias Occidentales o América, publicado en 1789.
6
Cabe destacar que este proceso se inició en el siglo xviii, pero es en el siglo xix cuando se produce el desarrollo final o culminación (Ramírez Luengo, 2011, p. 22).
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 450 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt ese momento se comunicaba mayoritariamente a través de las lenguas in dígenas, trae consigo situaciones de contacto entre lenguas, donde las va riedades de español con influencia indígena se desarrollan principalmente en los estratos bajos de la sociedad americana del siglo xix, pero influyen notablemente en el español monolingüe (Ramírez Luengo, 2011, p. 20). El proceso se puede explicar en palabras de Palacios Alcaine (2008) así: En una primera etapa, el español era la lengua segunda de la comunidad, consolidándose, así, un grupo minoritario bilingüe que tenía el español como lengua instrumental; posteriormente, tuvo lugar un cambio socio lingüístico entre la población que permitió que su variedad de español —español influido por la lengua indígena— fuera considerado como nor ma local. Esto supuso que la transmisión de esta variedad, ya sea como lengua primera, ya como lengua segunda, conservara ciertas aportaciones de la lengua indígena (p. 12).
Es importante señalar que no todas las lenguas amerindias contribuyen de manera igualitaria al enriquecimiento del español, pues la sociedad colonial no entra en contacto con todas las variedades lingüísticas ame ricanas, sino solo con aquellas que alcanzan mayor protagonismo como el náhuatl, el quechua o el guaraní. Estos idiomas adquieren el papel de lenguas generales y se convierten en el sistema de comunicación entre españoles e indígenas, lo que justifica su influencia en el idioma (Ramírez Luengo, 2007, p. 76). En el caso específico de Nicaragua, la lengua de ma yor contacto e influencia fue el náhuatl. A la llegada de los castellanos a Nueva España se encontraron con una comunidad mayoritaria que se comunicaba en esta lengua indígena. Este grupo sirvió como intermedia rio con las otras agrupaciones autóctonas, por lo que no sorprende que se incorporaran numerosas voces del náhuatl al español, ya que además existía una necesidad de denominar realidades hasta entonces no conoci das (Alemán Ocampo, 1992, p. 35). El quechua, al estar considerada lengua general en el Virreinato del Perú, incide de manera más representativa en las variedades andinas y platenses del español y hace que sus términos
c a p í t u l o 1 7 | 451 Panorama de estudios actuales del español en América se extiendan más fácilmente por estos territorios (Ramírez Luengo, 2007,
p. 78). En tercer lugar, el guaraní fue utilizado por los jesuitas como medio
de evangelización, por lo que adquiere mayor importancia en regiones como Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay.
Por otro lado, el hecho de que los primeros contactos entre los co lonizadores de América se produjeran en las Antillas, determina que las lenguas arahuacas y taínas influyan en el español general y muchas de las palabras de origen antillano se consideran hoy parte del léxico productivo castellano: iguana, cacique, huracán, maíz, yuca, etc. Esto contrasta con lo que ocurre con las voces del náhuatl o del quechua, empleadas en su mayoría en las variedades centroamericanas y andinas o platenses, res pectivamente, y más habituales en las zonas rurales (Ramírez Luengo, 2002, p. 77).
El aporte del maya y del mapuche es mucho más restringido. En cuanto al maya, la influencia del léxico al español es menor y sus prés tamos no se han difundido más allá de las zonas donde se hablan estas lenguas, lo que se puede justificar a través del estudio de Polo Cano (2005,
p. 192), donde en comparación con el náhuatl, la representatividad resulta
mínima. Finalmente, el mapuche es hablado en Chile y en algunas zonas de Argentina, pero deja muy pocos aportes en el español. En relación con los principales campos léxicos donde el indigenis mo es más frecuente, Mejías (1980, p. 19) indica que son la flora (29,2 %), la organización social (14 %) y la fauna (12,5 %), seguidos de otras áreas como la minería (7,4 %), las prendas de vestir (7,2 %) o los alimentos (6,8 %). Gracias a los datos aportados en el estudio de Polo Cano (2005, p. 190) se observa cómo esta situación pervive en la Guatemala del siglo xviii, donde la frecuencia de aparición de las voces indígenas en los distintos campos semánticos es muy similar. Por lo que parece, hay cierta tendencia a la in corporación de indigenismos en aquellos contextos vinculados estrecha mente con la vida cotidiana de los hablantes de las lenguas autóctonas, como la flora o la fauna (Ramírez Luengo, 2007, p. 80). Estos datos ponen de manifiesto la existencia de factores extralin güísticos que contribuyen a la mayor o menor aportación de las lenguas
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 452 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt amerindias al español: el contacto temprano, su consideración como lenguas generales, la integración de los hablantes en la sociedad, etc., que permiten explicar las desigualdades en cuanto a la influencia de los diver sos idiomas en la conformación léxica del español americano.
4. Berendt: vida y obra
Por lo que se refiere al autor, nació en Danzig7 (Alemania) en 1817 y estudió medicina siguiendo la tradición familiar (Peña Arce, 2022). Ejerció como tal por diferentes países europeos hasta que decidió viajar a Nicaragua y establecer un consultorio personal. Sin embargo, a su llegada se vio atraído por las culturas precolombinas, razón por la que realizó diferentes expedi ciones y se interesó por todo lo relativo a las lenguas mayas y sus dialectos (Arellano, 1992, p. 19). Su trayectoria se puede dividir en dos vertientes.8 La primera, en la que Berendt realizó una valiosísima labor de copia y transcripción de manuscritos originales: el Diccionario de Motul (1864);9 el Diccionario de la lengua maya (1870) de Juan Pío Pérez, obra que recibió inacabada y decidió colaborar en su finalización (Lowe, 2013, p. 303); el Arte y vocabulario de la lengua cakchiquel (1871) de Benito Villacañas,10 en la que introdujo anotaciones marginales y correcciones, además de adver tir en algún momento sobre la interrupción del texto (García Aranda, 2013,
p. 64) y el Arte de la lengua cacchí para bien común (1875), de procedencia
desconocida, que permite comprender cómo era la lengua hablada en la provincia de Cobán, Guatemala (Vinogradov, 2017, p. 203). Por otro lado,
7
Actual Gdansk (Polonia).
8
Su obra fue utilizada por autores posteriores como Garrison Brinton, quien compró la biblioteca per sonal de Berendt, hoy conservada en la colección Berendt-Brinton de la Universidad de Pennsylvania. Esta colección incluye manuscritos originales de ambos autores que permiten conocer cómo era la cultura, la lengua y la realidad y que la convierten en una fuente imprescindible para conocer el estado de la lengua durante la colonización.
9
Fue copiado a mano durante su estancia en Rhode Island. Además de transcribirlo, añadió ciertos apuntes sobre la lengua y sus hablantes (Lowe, 2013, p. 301).
10
Fue un religioso de los siglos xvi y xvii que, interesado en cuestiones lingüísticas, publicó una gramática que describe los principales rasgos de la lengua cakchiquel y un vocabulario bilingüe español-cackchi quel. Puede consultarse la ficha biobibliográfica de la Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE) (Al var Ezquerra y García Aranda, 2023), en: https://www.bvfe.es/es/autor/23681-villacanas-fray-benito.html
c a p í t u l o 1 7 | 453 Panorama de estudios actuales del español en América la segunda vertiente está dedicada a su producción personal, en la que Berendt recopila todos los trabajos de Juan Pío Pérez bajo el título de Los trabajos lingüísticos de don Juan Pío Pérez (1871) y publica dos vocabula rios: Chorotega o Diría comparado con Chapaneca y Lengua Chorotega, y Mangue y lengua Maribia de Subtiava (s. f.) y Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua, recolectados y coordinados por C. Hermann Berendt (1874), considerado en muchas ocasiones como el primer diccionario del español nicaragüense (Arellano, 1992, p. 19). Su principal obra, Palabras y modismos de la lengua castellana se gún se habla en Nicaragua, se considera un repertorio lexicográfico que contiene aproximadamente 1600 voces, que permiten conocer la variabi lidad terminológica del español de Nicaragua, sobre todo en los términos relativos a la flora y a la fauna (Quesada Pacheco, 2008, p. 154). El manus crito original de la obra se encuentra digitalizado en la Universidad de Pensilvania,11 pero también se cuenta con una edición posterior llevada a cabo por Arellano y Alemán Ocampo (1992), la cual, siendo fiel al original, combina páginas procedentes del manuscrito con otras reeditadas.
5. La presencia del indigenismo en la obra de
Berendt Como era de esperar, la frecuencia de indigenismos que se reflejan en Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua es alta, si bien es cierto que Berendt no realiza ningún apunte o comen tario sobre la valoración —positiva o negativa— de la influencia de las lenguas indígenas en el castellano. Pese a ello, la atención que presta a los indigenismos permite concluir que, para el autor, lejos de ser un pro blema, supone un enriquecimiento ya que implica la incorporación de lo americano e indígena al léxico puramente monolingüe tradicional. La presencia de los indigenismos se cree que puede deberse a nu merosos factores: por un lado, no hay que olvidar que el léxico recopilado
11
Accesible en la siguiente dirección: https://colenda.library.upenn.edu/catalog/81431-p3833nd59
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 454 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt por Berendt se realizó in situ a lo largo de diferentes viajes, en los que entró en contactó con lugareños que presentaban un uso común y generalizado de estas voces (Arellano, 1992, p. 19). En segundo lugar, y como se ha ar gumentado anteriormente, eran lenguas idóneas para nombrar realidades novedosas que los españoles no conocían. Finalmente, la introducción de los indigenismos puede deberse a la relevancia de estos para la propia identidad lingüística de los hablantes.
Sin embargo, Berendt solo interpreta como indigenismos una míni ma parte de las entradas de su repertorio porque, en palabras de Arellano, «solo aparece la precisión etimológica cuando se trata de ostensibles nahualismos» (Arellano, 1992, p. 138). En dichas entradas se precisaba su origen etimológico y su significado, asemejándose en ocasiones a una de finición enciclopédica, como se ve en los siguientes ejemplos (1-4):
(1) Achiote (p. 1):12 árbol de monte y cultivado. / El fruto del mismo
árbol que sirve de condimento en comidas sustituyendo el aza frán. / Materia colorante sacada de la misma semilla […]. Achiot en náhuatl. Se distinguen dos clases: el A. calino y el A. montoso cimarrón.
(2) Chichitote (p. 32): pájaro amarillo de color, pico, copete y alas
negras (chichitl: colorado y tototl, pájaro. En náhuatl). Varía con chiltote y con sisitoto.
(3) Matate (p. 79): red de cargar (matlatli en náhuatl). / Envoltorio
que llevan los mozos en la espalda comprendiendo la cabeza de agua, almuerzo y otra cosita que llevan para su trabajo al monte. / Astucia tiene un motete «i. a. plan o pensamiento escondido».
(4) Paste (p. 100): Planta parásita que sirve para llenar almohadas.
Patchitli en náhuatl. / Una cucurbitácea de fruta amarga, llena de muchas hebras. / Las mismas hebras del fruto seco, que sirven en lugar de esponja en el baño.
12
La numeración sigue el manuscrito original de la obra, conservado y digitalizado en la Biblioteca de la Universidad de Pensilvania.
c a p í t u l o 1 7 | 455 Panorama de estudios actuales del español en América En otras ocasiones, la presencia del náhuatl no se encuentra en las entradas propiamente dichas, sino que aparece en el cuerpo de texto, donde se remite a voces para definir o explicar los vocablos que presentan interés (ejemplos 5-6):
(5) Guardatinaja (p. 57): cuadrúpedo del grupo de los roedores, el te
pezcuinte13 de México.
(6) Mana de tapaculo (p. 77): secreción gomosa (¿o resinosa?) de la
jagua.14 Tomando únicamente las voces que aparecen lematizadas, convie ne señalar que los vocablos que Berendt identifica indudablemente como nahuatlismos suman un total de 50 voces de los 1600 términos que con forman el repertorio: achiote, apasote, cacahuete, caite, camote, capulín, caucel, ciguapate, coa, comal, cuajispal, chapulín, chichilte, chichitote, chiquihuite, elote, gamalote, jiguelite, jiguipil, jocote, jochi, jolote, maculis, malacate, mapachín, matate, nacatamal, olote, papalote, paste, pataste, petaca, petate, pipe, sonsapote, sonsoquite, sucayal, tacuisín, tamal, tanate, talpetate, tenamaste, teonoste, teosinte, tepeguiste, tiangue, tisate, tocayo, totolquelite y tusa; a los que probablemente se puedan añadir otros que no se recogen en Berendt, pero cuya forma parece denotar la misma proceden cia. Para comprobarlo, se ha acudido al cotejo con un corpus de referencia secundario ya citado, el DAMER, el DLE y el DCECH, a través del cual se ha podido afirmar la presencia de un mayor número de nahuatlismos, así como la aparición de otras lenguas indígenas que influyen con bastante representatividad en el español de Nicaragua recopilado por Berendt. De este modo, resulta interesante, en primer lugar, determinar cuál es el origen etimológico de las voces para obtener una primera visión sobre las principales lenguas indígenas que influyeron en el español de Nicaragua en este momento. De los aproximadamente 1600 términos recopilados por
13
Proviene del náhuatl tepetl, cerro, y itzcuintli, perro (RAE y ASALE, 2010).
14
Del náhuatl xahuallí (RAE y ASALE, 2010).
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 456 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt Berendt, 258 presentan una procedencia etimológica indígena, constituyen do un 16,3 % del vocabulario de la obra. Así, la revisión de las voces a partir de los corpus lexicográficos de referencia ofrece los siguientes resultados: Tabla 1. Procedencia de los indigenismos extraídos del corpus
LENGUA
INDÍGENA
NÚMERO DE
VOCES
EJEMPLIFICACIÓN
Náhuatl
213 (82,55 %)
Achiote, aguacate, ajuate, alaste, apangar, apasote, atol, ayote, cacahuete, cacalojochi, ca caste, caite, caitear, cajete, caliguate, camagua, camote, camotear, camoteo, capulín, caucel, cegua, ciguapate, cipe, coa,15 colocho, comal, comalear, copal, curaño, copel, coyol, coyote, cuajichote, cuajilote, cuasplata, cuepa, cuije, cuita, chacalín, chacalmaca, chachalaca, cha chagua, chachalte, chagüite, chapulín, chayote, chayul, chía, chicopipe, chiche, chichicaste, chi chigua, chichilte, chigue, chilacate, chilacayote, chilamate, chilasta, chilate, chile, chilemotate, chilmecate, chilote, chimpilicoco, chinamita, chinampa, chinaste, chinchilín, chinchunte, chingaste, chipiza, chipote, chipotear, chiqui huite, chiquipil, chiquirín, chichil, chocoyo, elote, esquite, gamalote, guachipilín, guaje, guajinicuil, guamúchile, guanacaste, guapinol, guatusa, güiche, güiligüiste, güipil, güis, güis coyol, güisquil, istapopo, jagua, jalacate, jícara, jícaro, jicote, jilinjoche jiñote, jicote, jiguipil, jocote, jocote de fraile, jocotero, jochi, jolote, maculis, malacaguiste, malacate, malinche, mapachín, matate, mayate, mecapal, mecate, mesquite, milpa, milpero, miltomate, molote, mosote, motajatol, motete, nacascolo, naca tamal, nagual, nance, nanciguiste, nancite, nancitote, nixtamal, niste, ocote, ojoche, olote, ostoche, pacha, papalomoyo, papalote,pascón, pasconesa, paste, payaste, pepenar, pepesca, petaca, petaquilla, petate, petatear,
15
El lema coa se define como nahualismo en el repertorio de Berendt, pero se considera de origen anti llano en el DAMER.
c a p í t u l o 1 7 | 457 Panorama de estudios actuales del español en América
LENGUA
INDÍGENA
NÚMERO DE
VOCES
EJEMPLIFICACIÓN
pijije, pilguanejo, pinol, pipe, pipear, pipes, pipioste, pisque, pochote, poponjochi, pujagua, pupusa, quelite, sanate, zapoyol, sonsoquite, sopilote, soyate, sucayal, tacuisín, talchocote, talnete, talpetate, taltusa, tamal, tamalcome tamalchoco, tamalito, tanate, tapate, tapesco, taquesal, taquesalear, tatascame, tayacán, tecolote, tempate, tempatillo, tempisque, tena maste, teosinte, teonoste, tepeguiste, tetelque, tiangue, tigüilote, tiguacal, tiste, titil, tocayo, tomate, totolate, totolquelite, tule, tusa, yagual, yoltamal, yoltasca, yuguaste.
Lenguas antillanas
22 (8,53 %)
Bejuco, bijagua, cabuya, cabuyero, caimito, cayuco, coa, guaco, guanábana, guarumo, gua yaba, guayabo, iguana, jején, jobo, majagua, mamey mangle, nigua, papayo, pitahaya, tuna. Quechua
16 (6,20 %)
Caracha, chacra, chancaca, chilca, chilchil, chúcaro, chucho/a, chuspa, guanaco, guarapo, guaro, ñapa, papa, pucho, rocoto, tuco. Maya quiché
4 (1,55 %)
Cusuco, chibola, chiclán, tucho.
Cuna
1 (0,39 %)
Mico.
Caribe
1 (0,39 %)
Anona.
Lengua indígena desconocida
1 (0,39 %)
Cucusa.
Fuente: Elaboración propia.
De los 258 indigenismos que han sido detectados, no cabe duda de que es el náhuatl la lengua que predomina en la obra de Berendt, con un total de
213 voces que corresponden al 82,55 % del conjunto de términos indíge
nas tomados del corpus, seguido por las lenguas antillanas y el quechua, que representan unos porcentajes mínimos en su comparación, del 8,53 % y 6,20 % respectivamente. Al margen de estas tres lenguas que son repre sentativas en el corpus, los aportes del resto de los idiomas son puramente anecdóticos, ya que en todos los casos representan valores inferiores al
5 %: cuatro voces tomadas del maya quiché (1,55 %) y una voz procedente
del cuna (0,39 %) y del Caribe (0,39 %). El porcentaje restante (0,39 %)
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 458 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt corresponde a la voz cucusa que, aunque de origen indígena, no se conoce la procedencia etimológica exacta. Fruto de estos resultados, se esboza una situación para nada sorprendente que concuerda con la información aportada en otros estudios (Polo Cano, 2005; Ramírez Luengo, 2007) en los que el náhuatl es la lengua que mayor influjo presenta en el español de Centroamérica del siglo xix. Su consideración como lengua general en la región y como vehículo de comunicación entre españoles e indígenas, unido a la necesidad de nombrar nuevas realidades desconocidas para los colonizadores, hace que su introducción en el lexicón castellano sea muy común (Arellano, 1992, p. 35). Por otro lado, tal y como apuntó Ramírez Luengo (2002, p. 77), el hecho de que los primeros contactos entre los co lonizadores de América se produjeran en las Antillas, determina que estas lenguas influyan en el español general, por lo que tampoco sorprende que sean las lenguas antillanas las segundas que más aportaciones léxicas han otorgado al español de Nicaragua. Finalmente, aunque el resto de las len guas indígenas reflejadas en Palabras y modismos no sean representativas cuantitativamente, lo cierto es que, desde el punto de vista cualitativo, son relevantes ya que permiten observar la cantidad de idiomas que aportan vocablos al español de Nicaragua y reflejan la complejidad de la configura ción léxica de las hablas americanas, caracterizadas por las influencias de diferentes sistemas lingüísticos.
Debido a la riqueza léxica de la obra, el repertorio de Berendt contie ne una lista amplísima de voces atribuibles a distintas categorías semán ticas: «relativas al hombre en general, a la alimentación, a la vida social, a los productos e instrumentos, a la naturaleza, a conceptos generales, etc.» (Arellano, 1992, p. 20). Por ello, se ha decidido analizar los lemas desde el punto de vista semántico, con el objetivo de observar qué tipo de realida des o conceptos fueron denominados por los españoles utilizando léxico indígena. En este sentido, la clasificación16 que se ha aplicado al corpus arroja los siguientes datos:
16
Para la clasificación de las distintas categorías se ha seguido una estructura similar a la de otros estu dios (Mejías, 1980; Polo Cano, 2005; Ramírez Luengo, 2019).
c a p í t u l o 1 7 | 459 Panorama de estudios actuales del español en América Tabla 2: Distribución de los indigenismos por campos semánticos
CAMPO
LÉXICO
NÚMERO DE
CASOS
EJEMPLIFICACIÓN
Flora
109 (42,25 %)
Achiote, anona, apasote, bejuco, bijagua, cabuya, cabuyero, cacalojochi, caliguate, caimito, camagua, camote, camotear, camoteo, capulín, ciguapate, cipe,17 copal, curaño, copel, coyol, cuajichote, cuajilote, chachagua, chayote, chía, chichicaste, chichigua, chigue, chilacayote, chilamate, chilca, chile, chilemotate, cholmecate, chilote, chinaste, chinchilín, elote, esquite, gamalote, guachipilín, guaco, guajinicuil, guamúchile, guanábana, guanacaste, guapinol, guarumo, guayabo, güiligüiste, güiscoyol, güisquil, jagua, jalacate, jícaro, jilinjoche, jiñote, jobo, jocote, jocote de fraile, jocotero, jochi, maculis, majagua, malaca guiste, malinche, mamey, mangle, mesquite, miltomate, mosote, nacascolo, nance, nanciguiste, nancite, nancitote, nixtamal, ocote, ojoche, olote, pacha, papayo, paste, pisque, pitahaya, pochote, poponjochi, pujagua, quelite, sapoyol, soyate, sucayal, talchocote, tamalchoco, tapate, tatascame, tempate, tempatillo, tempisque, teosinte, teonoste, tepeguiste, tigüilote, totolquelite, tuco, tule.
Fauna
38 (14,73 %)
Caucel, coyote, cuije, cusuco, chacalaca, chapulín, chayul, chicopipe, chilasta, chimpilicoco, chipiza, chiquirín, chocoyo, chucho, guatusa, güis, iguana, jején, jicote, jolote, mapachín, mico, nigua, ostoche, papalomoyo, papalote,18 pepesca, pijije, sanate, sopilote, tacuisín, talnete, taltusa, tecolote, tiguacal, totolate, tucho, tusa.
17
Ocurre lo mismo que con la voz papalote.
18
Al ser una palabra polisémica, se inserta dentro de dos categorías diferentes: fauna y juegos.
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 460 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt Alimentación
29 (11,24 %)
Aguacate, atol, ayote, cacahuete, cucusa, chancaca, chilate, guarapo, guaro, guaya ba, istapopo, motajatol, nacatamal, papa, payaste, pinol, pucho, pupusa, rocoto, tamal, tamalito, tetelque, tiste, titil, tomate, tuna, yoltamal, yoltasca, yuguaste. Instrumentos/ recipientes/ objetos
29 (11,24 %)
Cacaste, cajete, coa, comal, comalear, cuasplata chacalmaca, chibola, chiquihuite, chilchil, jícara, malacate, matate, mecapal, mecate, molote, motete, pascón, pascone sa, petaca, petaquilla, petate, petatear, tamalcome, tanate, tapesco, taquesal, taquesalear, yagual.
Relativo al hombre o a la mujer
23 (8,92 %)
Caracha, cegua, cipe, colocho, chacalín, chiclán, chiche, chilacate, chinchunte, chin gaste, chúcaro, chuspa, guanaco, güiche, mayate, milpero, pilguanejo, pipe, pipear, pipes, pipioste, tacayán, tocayo. Lugares
9 (3,49 %)
Chacra, chagüite, chinamita, chinampa, milpa, nagual,19 sonsoquite, talpetate, tiangue Prendas de vestir
4 (1,55 %)
Caite, caitear, guaje, güipil. Minerales
2 (0,77 %)
Chichilte, tenamaste.
Juegos
2 (0,77 %)
Cuepa, papalote.
Otros
13 (5,04 %)
Ajuate, alaste, apangar, cayuco, cuita, chachalte, chipote, chipotear, chiquipil, jiguipil, niste, ñapa, pepenar.
TOTAL
258 (100 %)
Fuente: Elaboración propia.
A la vista de los resultados obtenidos, predomina la presencia de indige nismos relativos a la naturaleza, específicamente a la flora y a la fauna, con un total de 147 términos del total de 258, representando casi un 57 % del conjunto de los vocablos indígenas. Los resultados coinciden con los presentados en otros estudios sobre la presencia indígena en Guatemala
19
Se incorpora dentro de este grupo debido a que en Berendt aparece definido como «lugar, rincón, cajón, nambira etc. donde guarda sus talismanes y trastos de encanto la bruja» (Arellano, 1992, p. 177). Sin embargo, actualmente hace referencia a un hechicero con poderes mágicos (RAE y ASALE, 2010).
c a p í t u l o 1 7 | 461 Panorama de estudios actuales del español en América (Mejías, 1980; Polo Cano, 2005; Ramírez Luengo et al., 2017), en donde la mayor productividad de indigenismos se da en el campo léxico de la flora y la fauna. También se reflejan porcentajes significativos en otros campos léxicos como la alimentación —comida y bebida— e instrumentos —reci pientes u objetos—, que representan cada uno un 11,24 %; y la categoría de aspectos relativos al hombre o a la mujer en general, a la que corresponde un 8,92 % del total, porcentaje bastante significativo. Parece ser que la si tuación coincide con lo que apuntó Ramírez Luengo (2007, p. 80) ya que se percibe cierta tendencia a incorporar voces indígenas para nombrar reali dades estrechamente relacionadas con la vida cotidiana de los hablantes de las lenguas autóctonas. Este aspecto, unido a la variabilidad de especies que se encontraban en América, hace que el español tenga la necesidad de adoptar préstamos de otras lenguas para dar nombre a referentes desco nocidos (Ramírez Luengo, 2019, p. 258). Finalmente, campos léxicos como los lugares, las prendas de vestir, los minerales o los juegos no gozan de demasiada representatividad en el corpus estudiado. Aunque habría que estudiar las posibles causas de la escasa entrada de los indigenismos en estas clasificaciones semánticas, podría deberse a que los españoles, a su llegada a América, ya tuvieran una denominación para esas realidades y, por lo tanto, resulta innecesaria la incorporación de voces indígenas.
6. Conclusiones
Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) permite comprender el valor de Hermann Berendt y su obra para la investigación y profundización en la lexicografía de Centroamérica en el siglo decimonónico. A través de ella, no solo es posible comprender la in cidencia o la aportación de las lenguas indígenas al español de Nicaragua en la época republicana, sino que, desde una perspectiva lexicológica, permite conocer cuáles fueron los campos léxicos en los que el indigenis mo entró con más fuerza y descubrir así una parte de la historia léxica del español de Nicaragua.
C a r m e n M a r t í n C u a d r a d o | 462 Los indigenismos en el español de Nicaragua del siglo xix. El caso de Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua (1874) de Hermann Berendt A la luz de los datos obtenidos, se pueden extraer una serie de con clusiones para lograr comprender la influencia de las lenguas indígenas en el español nicaragüense del siglo xix. Por un lado, no sorprende que el náhuatl haya sido la lengua que mayor influencia ha presentado en el corpus de estudio, con un total de 213 voces, distribuidas en diferentes campos semánticos. Su carácter como lengua de comunicación preferente en el ámbito centroamericano entre indígenas y peninsulares hace que adquiera protagonismo dentro del español de Centroamérica (Ramírez Luengo, 2007, p. 76) y, por ende, la situación puede aplicarse a Nicaragua. Por otro lado, es destacable la variedad de campos nocionales del léxico nicaragüense en los que aparecen indigenismos en este momento: fauna, flora, instrumentos o utensilios, aspectos relativos al hombre o a la mujer, prendas de vestir, lugares, minerales o juegos, lo que posibilita afirmar que la influencia del indigenismo en la configuración léxica del español resulta enormemente relevante, afectando casi todas las áreas o aspectos de la realidad española. En relación con los campos semánticos, es reseñable la predominancia de la flora, con un total de 109 voces, que permite no solo observar la variabilidad de especies que existen en América, sino la nece sidad de la incorporación de indigenismos al léxico castellano para nom brar realidades hasta entonces no conocidas (Mejías, 1980, p. 19; Ramírez Luengo, 2007, p. 79). Se puede constatar entonces que la tendencia obser vada en Berendt sigue las ideas que se han apuntado en otros estudios y refleja la vinculación existente entre la lengua y la historia. En definitiva, no cabe duda del valor que, desde el punto de vista lexicográfico, historiográfico y lexicológico, posee la obra de Hermann Berendt para comprender y conocer la historia —tan poco atendida— del español de Centroamérica y, particularmente, de Nicaragua en el siglo xix. Por ser un repertorio tan rico resulta conveniente seguir investigando sus páginas para conocer la situación del español de Nicaragua desde una perspectiva diacrónica, ya que sin ella sería imposible comprender real mente cómo es la variedad nicaragüense en la actualidad.
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| 465 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 465 C A P Í T U L O Préstamos nahuas en el español de Costa Rica Mario Portilla Universidad de Costa Rica Academia Costarricense de la Lengua mario.portilla@ucr.ac.cr
c a p í t u l o 1 8 | 466 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Relevancia de los nahuatlismos en español
El aporte léxico de las lenguas indígenas americanas al español, sin duda alguna, fue muy significativo desde el inicio del contacto entre los europeos y los pueblos aborígenes del Nuevo Mundo. En el periodo de la Conquista, los idiomas indoamericanos con los que los españoles tuvie ron la relación más temprana constituyen las fuentes más importantes de préstamos usados para describir el entorno natural y cultural desco nocido para ellos. Así sucedió con el taíno y otras lenguas arahuacas de las Antillas primero, pero casi inmediatamente después también con el náhuatl o nahua a partir la conquista del Imperio azteca en el centro de México (vid. Alvar Ezquerra, 1987).
Dado que el Virreinato de Nueva España se erige como un foco irra diador de una parte importante de la expansión española en América, una buena cantidad de estos préstamos fueron llevados a los nuevos territo rios por los mismos conquistadores, allí donde establecieron poblaciones coloniales. Un ejemplo de esta impronta es el caso del vocablo camote ‘planta convulvulácea (Ipomoea batata) || su tubérculo’, del náhuatl ca motli ‘ídem’, el cual es utilizado actualmente en todo el continente ame ricano, con excepción de Paraguay y las Antillas, con una mayor difusión que el término batata, del taíno batata, que había sido conocido antes por los conquistadores en la isla La Española.1 Por otro lado, durante la Colonia, los préstamos de muchas lenguas indígenas de sustrato contribuyeron significativamente al acervo léxico de las regiones donde se establecieron los pobladores españoles. Como parte de la estrategia de evangelización y de sometimiento de los pue blos amerindios por parte del Imperio español, se incentivó el uso de las
1
El vocablo batata aparece atestiguado por primera vez en la Historia general y natural de las Indias de Fernández de Oviedo en 1535 (1853, p. 35). La palabra camote es recogida por Bartolomé de las Casas en su Historia de las Indias (1875), escrita entre 1527 y 1547. Este último menciona: «Su bastimento eran pan de maíz y algunas raíces comestibles, que debían ser las que en esta Española llamamos ajes y batatas y en la Nueva España camotes» (de las Casas, 1875, tomo 3, capítulo XX, p. 110).
m a r i o p o r t i l l a | 467 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica lenguas indígenas más importantes en las provincias coloniales, muchas de las cuales ya constituían lenguas generales en vastos territorios incluso antes de la llegada de los españoles a América. Así, se utilizó el quechua en Perú, el aimara en la zona andina, el guaraní en Paraguay, el muisca en Colombia, el maya en Chiapas y Guatemala y, por supuesto, el nahua en México y Centroamérica.
Específicamente, en América Central, otras lenguas importantes de sustrato también han aportado léxico en los distintos países de esta re gión, como el huetar (familia chibcha) en Costa Rica (Quesada Pacheco, 1996). En este punto, hay que señalar que la variedad de nahua hablado en Centroamérica, conocido tradicionalmente como pipil y nicarao (por la referencia a los pueblos que hablaban esta lengua) o como nahuate por los especialistas,2 contribuyó también muy significativamente al acervo léxico del español de esta región, en especial en El Salvador, Honduras, Nicaragua y el Noroeste de Costa Rica.
Por ello, en este capítulo se tiene como propósito explicitar algunos parámetros que permitan poder distinguir los préstamos que provienen del sustrato nahuate centroamericano de aquellos que fueron tomados del náhuatl clásico o novohispano y llevados a América Central por los propios colonizadores españoles, pues esta distinción es muy útil a la hora de dar con la posible etimología de estas palabras.
2. Variedades de nahua
Los pueblos indígenas nahuas se establecieron en el Valle de México alre dedor del año 500 de nuestra era y, a la llegada de Cortés a Tenochtitlán en 1521, ya constituían un imperio que ejercía su hegemonía sobre gran parte del centro de México e incluso en el estado de Chiapas. La variante conocida como clásica o novohispana de náhuatl usada en estos territo rios es la que, generalmente, aparece descrita en las primeras gramáticas y diccionarios que se conocen, como el Arte de la lengua mexicana (2002)
2
Otras denominaciones de la variedad centroamericana de nahua son náhuat, náwat y, por supuesto, también náhuatl.
c a p í t u l o 1 8 | 468 Panorama de estudios actuales del español en América de fray Andrés de Olmos (escrito originalmente en 1574) y Aquí comiença un vocabulario en la lengua castellana y mexicana (1555) (editado como Vocabulario de la lengua castellana y mexicana, en 1571) de fray Alonso de Molina. Desde el punto de vista geolingüístico, esta variedad se incluye dentro de los dialectos centrales y occidentales del idioma nahua, como también se suele denominar esta macrolengua utoazteca hablada en México y Centroamérica. Estos dialectos se ubicaban en el Valle de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Guerrero, Toluca, Michoacán, Guadalajara y Durango en la región central de Nueva España (Kaufman, 2001). En lo que respecta a la actual América Central, la migración de pueblos nahuas a Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua habría ocurrido de forma discontinua entre los años 900 y 1350 de nuestra era (Fowler, 1989, pp. 32 y ss.). Estos son llamados tradicionalmente pipiles y nicaraos. Consta la presencia de pobladores nahuas en el Noroeste de Costa Rica y en la región de Bocas del Toro (en el Sur de Costa Rica, per teneciente actualmente a Panamá) a la llegada de los españoles a estas regiones. En este último caso, parece tratarse de una avanzada reciente (Constenla Umaña, 1994; Constenla Umaña e Ibarra Rojas, 2009; Ibarra Rojas, 2011). Geolingüísticamente, el nahuate centroamericano hablado por los pipiles y nicaraos corresponde al grupo de dialectos orientales del nahua, relacionados cercanamente con variedades del sur de Veracruz, Tabasco y Chiapas (Kaufman, 2001; Campbell, 1985).
3. Préstamos del náhuatl clásico o
novohispano y préstamos del nahuate centroamericano en Costa Rica Como sucede en el español general y en otras partes de Hispanoamérica, en Costa Rica puede identificarse una buena cantidad de préstamos to mados con toda seguridad del náhuatl clásico o novohispano, los cuales fueron traídos por los conquistadores y colonos especialmente, en los
m a r i o p o r t i l l a | 469 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica periodos correspondientes. Por lo general, sin embargo, no suele hacer se distinción entre estos préstamos y los tomados del sustrato nahuate centroamericano.
En el caso del Valle Central de Costa Rica, dado que no existió un sustrato indígena nahua, es de suponer que los nahuatlismos registrados en el español de esta región tengan un origen ajeno. Tal como queda visto, la conquista del Valle de Central fue organizada por grupos de exploradores y colonos provenientes de América Central, en cuyas hablas ya estaban arraigadas muchísimas palabras de origen azteca. Gran cantidad de estas voces lograron pasar a Costa Rica, como achote, aguacate, agüizote, atol, ayote, caite, camote, chapulín, chayote, chile, chinamo, chincaca, chucuyo, comal, copal, colpachí, coyol, coyote, cuajini quil, cuijen, elote, guacal, guanacaste, guachipelín, guapinol, jícara, jicote, jiñocuabe, joco, jocote, mastate, mecate, milpa, ojoche, olote, pinol, quelite, tepezcuinte ~ tepezcuintle, tomate, tabanco, tamal, tapesco, tempate, te quio, tule, zacate, zopilote, etc. (Quesada Pacheco, 2009, p. 453) Sin duda, palabras como aguacate, coyote y tomate, por ejemplo, provie nen del náhuatl clásico, y estas incluso ya forman parte de un español más general. Sin embargo, otros de estos términos usados en el Valle Central de Costa Rica tendrían más bien un origen en el nahuate centroamericano. En principio, el hecho de que estos vocablos de origen nahua no puedan hallarse atestiguados en el español mexicano es un indicio deci sivo para tener certeza de que no vienen del náhuatl novohispano sino más bien que lo hacen del nahuate centroamericano, como un aporte del sustrato de los pueblos indígenas nahuas que habitaron América Central en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y el Noroeste de Costa Rica, e incluso Chiapas.
Por ejemplo, en el Noroeste de Costa Rica y en Nicaragua, la voz cú cula (y su variante cúcala) ‘perezoso (Bradypus spp. y Choloepus spp.)’ pro viene, sin duda, del nahuate centroamericano kuhkul ‘espanto’, ‘demonio’, ‘anciano’, propiamente ‘abuelo’, añadiendo la vocal -a de género femenino
c a p í t u l o 1 8 | 470 Panorama de estudios actuales del español en América según el modelo ofrecido por el término perica ligera ‘perezoso’ (aunque también perico ligero) o mica (también mona) ‘animal fantástico en forma de mono considerado un espanto’, propiamente ‘mono’. Evidentemente, se trata de un uso metafórico de índole cultural que compara el aspecto del animal con la figuración de este ser legendario. Esta palabra es exclusiva de estas dos regiones y, por tanto, no se encuentra como préstamo ni en el resto de Centroamérica ni tampoco en México. En el náhuatl clásico, existe la palabra cohcolli o cocolli pero con el significado exclusivo de ‘abuelo’. Es una forma reduplicada de colli ‘abuelo’.
Otro de los criterios que permiten distinguir un préstamo tomado del náhuatl clásico de uno del nahuate centroamericano es la forma fo nológica que este presenta. Por ejemplo, el vocablo náhuatl clásico cactli ‘calçado, cutaras o sandalias’ (de Molina, 1571) es adaptado al español como cacle. Esta última forma es mencionada por el mismo de Molina (1571) para su traducción de cactli: ‘cacles o çapatos o sandalias’. Este vo cablo pervive hasta el presente en el español mexicano. Así es recogido en el Diccionario del español de México (DEM).3 El cambio -Ctli > Ckle es recu rrente en préstamos del náhuatl al español mexicano, como en itzcuintli ‘perro’ > escuincle ‘niño (en sentido festivo)’.
Normalmente, en Costa Rica la palabra caite ‘zapato, especialmente el viejo y deteriorado’, originalmente ‘sandalia, plancha de sucia cruda que usa la gente del pueblo como calzado, especie de alpargata’ (Fernández Ferraz, 1892), suele ser derivada del mismo étimo ya mencionado del ná huatl clásico. Así lo hacen Fernández Ferraz (1892), Gagini (1893 y 1919), Villegas (1953), Agüero Chaves (1994), entre otros. Sin embargo, es mejor derivar la palabra caite directamente del nahuate centroamericano kakti ‘zapato, calzado, sandalia’ (Campbell, 1985). El cambio -akt- > -ait- ocurría en el español rural de Costa Rica, como en la palabra exacto > esaito. La forma caite es registrada en Cartago, en el Valle Central de Costa Rica, ya en 1692 (Quesada Pacheco, 1995).
3
cacle s m (Popular) 1 Calzado de cuero, semejante a una sandalia, característico del vestido indígena mexicano; cactli / 2 Cualquier zapato: «Déjame ponerme los cacles y te acompaño» (El Colegio de Mé xico, 2019).
m a r i o p o r t i l l a | 471 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica Finalmente, otro aspecto determinante sobre el origen náhuatl clásico o nahuate centroamericano es la antigüedad de la datación del vo cablo en los registros escritos. Lamentablemente, hay que reconocer que todavía es necesario contar con más estudios sobre el español colonial americano para tener un panorama más certero en este sentido. A esto hay que agregar que el náhuatl clásico está bastante mejor descrito y ates tiguado mucho más tempranamente que el nahuate centroamericano y que, por supuesto, la presencia española en lo que hoy es México antecede bastante a la que se dio en Centroamérica.
En el español del Noroeste de Costa Rica, que constituye una zona dialectal claramente divergente de la del Valle Central (Quesada Pacheco, 2009, pp. 488 y ss.), existe un número significativamente mayor de présta mos de origen nahua que en el resto del país. Es muy probable que esto se deba a la relación más estrecha que esta región ha tenido con Nicaragua desde su conquista y poblamiento que a la influencia propiamente del propio sustrato de la población nahua que ocupó una pequeña parte de la actual provincia de Guanacaste, pues la gran mayoría de estos préstamos son compartidos por estos dos países.
En el español del Noroeste se puede constatar la existencia de prés tamos directos de origen nahuate centroamericano que contrastan con los que se utilizan tradicionalmente en el Valle Central. Por ejemplo, en la Zona Noroeste la palabra papalote significa ‘mariposa nocturna’, mientras que en el Valle Central esta se refiere a un ‘cometa de papel’. Con este último significado, esta voz se utiliza en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Cuba y República Dominicana, según el Diccionario de americanismos (ASALE, 2010). Se trata de un uso metafórico a partir del sentido primario del vocablo ná huatl clásico papapotl ‘mariposa’, el cual se registra en Cuba (en el CORDE, 1850) y en México (Ramos y Duarte, 1895) primeramente. En San José, se halla registrado como papelote (por una falsa etimología que relaciona esta palabra con papel) en 1854 (Quesada Pacheco, 1995) y como papalote en Gagini (1892). Por otro lado, en la Zona Noroeste de Costa Rica y en Nicaragua, tradicionalmente el término papalote ha sido usado con el
c a p í t u l o 1 8 | 472 Panorama de estudios actuales del español en América sentido de ‘mariposa nocturna (Saturniidae spp.)’. Es muy probable que este vocablo fuera tomado directamente del nahuate centroamericano paːpaːluːt ‘mariposa’, ‘mariposa nocturna’ (Campbell, 1985). De esta for ma, el vocablo papalote habría entrado dos veces al español de Costa Rica, una por difusión de otras variedades del español no centroamericano y otra por medio del sustrato nicarao de Nicaragua.
4. Etimología de los préstamos nahuas en el
español de Costa Rica Generalmente, la determinación de las etimologías nahuas ha sido omisa en distinguir el origen de las variedades de este idioma de donde proceden los préstamos. Esto ha llevado a confundir los préstamos que provienen del náhuatl clásico o novohispano con aquellos que proceden del sustrato nahuate centroamericano. Con el fin de ilustrar esta diferen cia, se presentan a continuación las entradas de una muestra de 32 tér minos de un origen seguro nahua, tomadas del Diccionario etimológico del español de Costa Rica (en elaboración por parte del autor). Estos co rresponden a casi la totalidad de aquellos que comienzan con el fonema /t͡ʃ / <ch> del español.
4.1. Préstamos del náhuatl clásico o novohispano
4.1.1. Nahuatlismos utilizados en el toda Costa Rica. chacalín ‘niño, muchacho’: originalmente ‘muchacho rubio’, ‘muchacho de cara colorada por haberse asoleado o emberrenchinado’, propiamente ‘camarón’, del náhuatl chacalin ‘camarón grande’. Los sentidos originales referidos a los muchachos provienen de la metáfora que compara el color enrojecido de su piel al asolearse o enojarse con el rojo del crustáceo.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua en el sentido propio del vocablo.
chachalaca ‘ave crácida (Ortalis cinereiceps), variedad de pava || parlanchín, lenguaraz’: del náhuatl chachalaca-tl ‘ave crácida (Ortalis
m a r i o p o r t i l l a | 473 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica cinereiceps)’, de chachalaca ‘hablar mucho’, ‘gorjear las aves’, reduplica ción intensiva de chachala(ni) ‘hacer ruido, referido a vasijas’, ‘desento narse la voz’ + -ca ‘formativo de intensivo’, de chalani probablemente de origen expresivo.
Aunque el nombre del ave proviene de su gorjeo característico, el sentido de ‘parlanchín’ en español se deriva de la comparación del ruido del ave con el parloteo de una persona.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
chagüite ‘terreno lodoso y anegado’: del náhuatl chahuitl ‘ciénaga’. El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica.
chan ‘planta lamiácea (Salvia Columbariae) || semilla de esta plan ta’: del náhuatl chian ‘ídem’.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Ecuador.
chapulín ‘insecto acrídido (Acridium peregrinum), langosta || de lincuente juvenil urbano || tractor pequeño sin orugas || planta orquideá cea (Brassia gireoudiana)’: del náhuatl chapulin o chapolín ‘langosta’. El sentido de ‘delincuente’ se debe a que estos ladrones solían ata car en grupo como lo hacen las langostas. El significado de ‘tractor’ es una metáfora que compara las ruedas traseras de la máquina, más grandes respecto de las delanteras, con las patas del insecto. La denominación de la planta alude a la forma de sus flores, que semejan a los insectos. El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Colombia y Venezuela.
chayote ‘fruto de la planta curcubitácea Sechium edule’: del náhuatl chayotli ‘ídem’.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba y Puerto Rico. chichicaste ‘planta urticácea (Urtica baccifera), variedad de ortiga || (ZNO) insecto satúrnido (Automeris spp.), variedad de gusano espinoso’: del náhuatl tzitzicastli ‘ortiga’.
c a p í t u l o 1 8 | 474 Panorama de estudios actuales del español en América El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Cuba en el sentido de la planta urticácea.
chichigüite ‘cualquier tipo de bejuco que sirva para atar o para hacer tejidos’: originalmente ‘canasto, cesto’, alteración de chiquigüite ‘canasto, cesto, bejuco, carrizo sin asas’, del náhuatl chiquihuitl ‘ídem’. El vocablo se usa en México y Guatemala en la forma original chiquigüite.
chilate ‘barrizal || cualquier comida acuosa || comida para los cer dos’: originalmente ‘cierta bebida semejante á la chicha, hecha de maíz tostado y poco ó ningún dulce’ (Fernández Ferraz, 1892), del náhuatl chi latl ‘caldo de chile picante’, de chil-li ‘chile, ají’ + atl ‘agua’. El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua en el sentido original de la bebida.
chilamate ‘árbol moráceo (Ficus spp.)’: del náhuatl chilamatl ‘ídem’, de chil-tic ‘colorado, rojo’, de chil-li ‘chile, ají’ y amatl ‘amate (Ficus insipi da)’, ‘papel’.
La denominación del árbol moráceo se debe a que los indígenas mesoamericanos hacían láminas delgadas de la fibra de este árbol como papel, las cuales tomaban un color colorado al secarse al sol. El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
chile ‘planta solanácea (Caspicum spp.) || su fruto || polvos secos o salsa hechos con este fruto || chiste, ocurrencia o relato breve dicho para hacer reír || chasco, experiencia o suceso desagradable’: del náhuatl chilli ‘chile, ají’.
El sentido de ‘chasco’ proviene de ‘chiste’ como el relato de una situación risible, el cual a su vez deriva de una acepción anterior: ‘enga ño, embuste, mentira’ (usado en Guatemala), entendido como una burla. Probablemente la idea de ‘engaño’ parte del significado metafórico se cundario de chile ‘pene’, general en México y América Central (aunque actualmente desusado en Costa Rica), en frases como meter el chile ‘en gañar, embustir, mentir’, al igual que ha sucedido en el caso de meter la yuca ‘perjudicar, fastidiar’ (Guatemala) o meter una yuca ‘mentir’ (Costa
m a r i o p o r t i l l a | 475 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica Rica), que dio origen la acepción de yuca como ‘mentira, embuste’. Ambos modismos habrían significado primero ‘realizar el coito, joder’, luego ‘per judicar, fastidiar’ y finalmente ‘engañar, embustir, mentir’. El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
chiltote ‘ave ictérida (Icterus mesomelas, Icterus pectoralis), varie dad de pájaro de color amarillo rojizo’: del náhuatl chiltoto-tl ‘pájaro de plumaje rojo’, chil-tic ‘rojo’ y tototl ‘pájaro’.
El ave ictérida también se denomina chiltota en El Salvador. Allí, chiltoto (feminino chiltota) significa ‘de color amarillo intenso’. Por tanto, la terminación -e del vocablo chiltote proviene de un cambio del sufijo de género, presumiblemente a partir de chiltoto, que es derivado esperable del náhuatl chiltoto.
Este vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica.
La palabra chile aparece registrada en Costa Rica en 1570, chayote en 1591, chiquigüite en 1638 (como chiquibite en 1600), chagüite en 1717, chapulín en 1774, chachalaca en 1869, chiltote en 1886, chacalín, chan (también chian), chilamate y chilate en 1892.
Otros nahuatlismos habrían ingresado al uso general de Costa Rica ya en el siglo xx por influencia del español mexicano. Estos no aparecen registrados ni en Fernández Ferraz (1892), ni en Gagini (1892 y 1919). chamaco ‘niño, muchacho’: del náhuatl chamac-tic ‘grueso, grande’, de chamahua ‘engordar, crecer, referido a un niño’, ‘sazonar el maíz o el cacao’. La vocal final -o se añade como un marcador de género masculino. El vocablo se usa en México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Perú. chante ‘casa, hogar || lugar disponible para sentarse || estableci miento comercial’: del náhuatl chantli ‘casa, hogar’. En México, la palabra chante significa solamente ‘casa, hogar’, como sería de esperar. A parecer, esta voz se usa mayormente en algu nos estados occidentales de este país, como Jalisco y Michoacán, que son regiones de fuerte sustrato náhuatl. También, se utiliza en Guatemala,
c a p í t u l o 1 8 | 476 Panorama de estudios actuales del español en América Honduras, Nicaragua y Panamá. No es posible atribuirle un origen pipil porque en esta lengua ‘casa, hogar’ es chan, con solo una consonante final, (Campbell, 1985) y porque el vocablo no ha sido registrado para el español de El Salvador, donde aún se conserva el pipil, y tampoco aparece en los diccionarios de más antiguos de estas variedades centroamericanas.4 El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
4.1.2. Nahuatlismos utilizados exclusivamente en la
Zona Noroeste de Costa Rica.
chichigua (ZNO) ‘chupete, pezón de goma’: originalmente ‘nodriza’, del náhuatl chichihua ‘nodriza’, de chichihualli ‘pecho’, de chichi ‘mamar, amamantar’.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua en el sentido original de ‘nodriza’. Esta palabra con este sig nificado primario es registrada en 1605 en Guanacaste y es registrada así aún en Fernández Ferraz (1892), Gagini (1892 y 1919) y en el Vocabulario de palabras, modismos y refranes ticos (1938) como una palabra usual en toda Costa Rica.
chilacayote (ZNO) ‘planta cucurbitácea (Cucurbita ficifolia), varie dad de calabaza || su fruto’: del náhuatl tzilacayotli ‘ídem’, de tzilac ‘liso’ + ayotli ‘calabaza’.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
chilmecate (ZNO) ‘arbusto sapindáceo (Paullinia cururu), variedad de bejuco leñoso’: del náhuatl chil-li ‘chile, ají’ + mecatl ‘cuerda’. El fruto de esta planta es semejante al chile por su forma y su inten so color rojo.
4
En el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010), se postula derivar chante del inglés shanty ‘casu cha’, ‘cabaña’. Sin embargo, en este caso, existe una discordancia semántica entre los dos vocablos. Ni en México ni en los países centroamericanos, chante tiene el sentido de ‘casucha’ o ‘cabaña’. Por supuesto, además es significativo que esta palabra no se use en la zona fronteriza de México con Estados Unidos.
m a r i o p o r t i l l a | 477 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Aparece registrado en Gagini (1919) para la Zona Noroeste.
chingaste (ZNO) ‘sedimento de algunas bebidas || residuos de granos molidos’: alteración de chincaste ‘ídem’, del náhuatl tzincachtli ‘sedimento, asiento, residuo’, probablemente de tzinco ‘asiento, fondo’, propiamente ‘ano, culo’, + achtli ‘semilla’.
El vocablo se usa en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Este aparece registrado en Fernández Ferraz (1892), Gagini (1892 y 1919) y Vocabulario de palabras, modismos y refranes ticos (1938) como una palabra usual en toda Costa Rica. Es muy significativo que, de la totalidad de los 18 términos atribui bles a un origen directo del náhuatl clásico, solamente dos (chilacayote y chilmecate) no han sido conocidos en el Valle Central de Costa Rica, ya que respalda la idea de que estos préstamos no provienen propiamente del sustrato nahuate centroamericano.
4.2. Préstamos del nahuate centroamericano
4.2.1. Nahuatismos utilizados en toda Costa Rica.
chinamo ‘tenderete usado como puesto de venta o como lugar para juegos de azar’: originalmente ‘toldo de cañas, hojas y ramas de árboles’, ‘cercado de cañas’, formación regresiva de chinamito ‘ídem’, del nahuate centroa mericano chiːnaːmit ‘ídem’, en náhuatl clásico chinamitl ‘seto o cercado de cañas’.
Este vocablo y también otras variantes relacionadas como china mito y chinamete se han utilizado en Honduras, Nicaragua y Costa Rica. En México se usan las formas chinámil, chinámel, chinametle, chinametla para referirse a un ‘seto de cañas que forma la estructura de una vivienda pobre’, derivadas del náhuatl clásico chinamitl ‘seto o cercado de cañas’. En Costa Rica, las formas chinamo y chinamito aparecen registradas en 1892. chincaca ‘coxis, hueso en que remata la columna vertebral’: original mente también ‘rabadilla, trasero, cadera’, del nahuate centroamericano
c a p í t u l o 1 8 | 478 Panorama de estudios actuales del español en América tsinkuhku ‘rabadilla, cadera, cintura’, en náhuatl clásico tzincocox ‘cade ra, nalgas’.
Hay un cambio vocálico irregular en la derivación del nahuate tsinkuhku > *chincucu (*chincoco) > chincaca. Este se explicaría por un influjo del vocablo caca ‘excremento’ debido a una etimología popular. El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. chompipe ‘ave fasiánida (Meleagris gallopavo), el pavo’: probable mente del nahuate centroamericano chumpiːpi ‘idem’. El vocablo se utiliza en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Además, se usa en Chiapas, México, que, como es sabido, estaba ligada administrativamente a la Capitanía General de Guatemala durante la colonia. En Costa Rica, la palabra se registra en 1746.
4.2.2. Nahuatismos utilizados exclusivamente en la
Zona Noroeste de Costa Rica.
chachagua (ZNO) ‘insecto formícido (Solenopsis spp.), variedad de hormi ga colorada’: probablemente abreviación de la frase hormiga de chacha gua, originalmente ‘gemelos’, ‘dos cosas naturalmente unidas o dobles’, del nahuate centroamericano chachawa-t ‘ídem’, en náhuatl chachahuatl ‘gemelos’.
La denominación del insecto formícido proviene del mito que dice que un niño gemelo, cuando es bebé y queda solo, es rodeado en su cuna por estas hormigas, supuestamente para protegerlo. El vocablo se utiliza también en Honduras y Nicaragua, pero sola mente en el sentido de ‘dos frutos unidos por la misma cáscara’. chigüín (ZNO) ‘niño’: originalmente ‘niño pequeño o desmedrado’, probablemente del nahuate centroamericano chiwa-w ‘muchacha’. En nahuate -w es un marcador de poseedor (Campbell, 1985). Por tanto, la vocal final de la palabra chiwa > *chigua ‘muchacha’ habría sido fácilmente interpretada como el marcador de género femenino -a del español por una falsa etimología. La forma no atestiguada *chiguo ha bría surgido como el correspondiente término masculino por analogía. Finalmente, chigüín sería un diminutivo formado a partir de esta última
m a r i o p o r t i l l a | 479 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica voz. La derivación propuesta es la siguiente: chiwa-w > *chigua > *chiguo > chigüín.5 El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica.
chilote (ZNO) ‘mazorca tierna de maíz cuando los granos no han cuajado todavía’: del nahuate centroamericano xiːlut ‘ídem’, en náhuatl xilotl ‘ídem’.
El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. En México y demás países centroamericanos, e incluido también el Valle Central de Costa Rica, esta mazorca se denomina jilote, palabra que proviene directamente del náhuatl clásico xilotl.
chilpete (ZNO) ‘planta solanácea (Caspicum frutescens), variedad de chile pequeño y picante || su fruto’: metátesis de chiltepe ‘ídem’, del pipil chiːltekpin ‘ídem’, de chiːl ‘chile, ají’ + tekpin ‘piojo, pulga’, en náhuatl chiltecpin ‘chile chiltepe’, de chil-li ‘chile, ají’ + tecpin-tli ‘pulga’, El vocablo chilpete se utiliza en Honduras y Costa Rica. La forma sin metátesis chilpete se usa en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.
choco (ZNO) ‘descompuesto, con sabor agrio, referido a un alimento || hediondo, que despide mal olor’: del nahuate centroamericano xuku-k ‘agrio, ácido’, en náhuatl xoco-c ‘ídem’.
El vocablo se utiliza también en Nicaragua en estos mismos senti dos. Además, en toda Costa Rica, se usa el vocablo joco ‘que tiene sabor agrio’ que proviene directamente del náhuatl clásico xoco-c. Para Costa Rica, la palabra choco se registra en 1885; chachagua, chilote y chilpete en 1919.
Existe una cierta cantidad de presumibles préstamos del nahuate centroamericano para los cuales no se ha podido hallar el étimo exacto de esta lengua indígena en las fuentes disponibles. Sin embargo, este aparece
5
Otra posibilidad es derivar el vocablo chigüín de *chiwin, que consta de la raíz chiw- seguida del marca dor de absolutivo -in. Esta derivación sería semejante a la que habría ocurrido con el término mapachín ‘mapache’ que sería tomado del nahuate centroamericano maːpachin ‘mapache’ (el cual contrasta con el náhuatl clásico mapach, que dio origen a la palabra mapache del español general). Sin embargo, el mayor problema de esta etimología radica en que la forma *chiwin no aparece atestiguada en los ma teriales del nahuate centroamericano.
c a p í t u l o 1 8 | 480 Panorama de estudios actuales del español en América o bien en las fuentes del náhuatl clásico o bien puede reconstruirse a par tir de los términos del nahuate que lo componen. chachalte (ZNO) ‘áspero, de sabor acre || aún no madurado, refe rido una fruta || aún sin cocinarse del todo, referido a una comida’: pro bablemente del nahuate centroamericano, en náhuatl chachaltic ‘áspero, rugoso’.
El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. chicopipe (ZNO) ‘insécto ápido (Trigona spp.), variedad de abeja silvestre || la miel que produce’: del nahuate centroamericano xiːkuh ‘ji cote, abeja, avispa’ + -piːpi ‘pequeño (en compuestos)’, en náhuatl xico-tli ‘jicote, abejorro’ + pipi-tl ‘pequeño’.
El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. chintano (ZNO) ‘falto de un diente’: originalmente ‘falto de uno, de varios o de todos los dientes’, del nahuate centroamericano xiːn-tuk ‘caído’, de xiːn-i-a ‘caer (una fruta)’ + -tan ‘diente’, en náhuatl xin-i ‘caer’ + -tan ‘diente’, variante de tlan-tli ‘ídem’.
El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. chocuije (ZNO) ‘olor desagradable, tufo’: del nahuate centroameri cano xuku-k ‘agrio, ácido’ + -ihiyu ‘aliento, (mal) olor’, en náhuatl xoco-c ‘agrio’ + ihye-c ‘de olor acre, ácido’, de ihyol ‘aliento’. La forma alternativa chicuije ‘olor desagradable, tufo’ es utilizada en Nicaragua y también en Costa Rica.
cholpa ‘cárcel’: originalmente ‘cárcel muy pequeña’, probablemente del nahuate centroamericano, en náhuatl tzolpil ‘casa pequeña y estrecha’, de tzol-oa ‘estrechar, angostar’ + -pil ‘marcador de diminutivo’. Este vocablo y su variante chorpa se utilizan en Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
chote (ZNO) ‘botón de flor’: probablemente del nahuate centroa mericano, en náhuatl xotl-a ‘brotar las flores, florear’. El vocablo se utiliza en Nicaragua y Costa Rica. De acuerdo con lo anterior, del total de 32 términos seguros de origen nahua, 18 provienen de la variedad de náhuatl clásico, que corresponden
m a r i o p o r t i l l a | 481 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica al 56 %, y 14 lo hacen del nahuate centroamericano, que constituyen el 44 % (Gráfico 1).
Nahuatismos Nahuatismos Nahuatlismos Nahuatlismos
56%
44%
Gráfico 1. Proporción en una muestra de préstamos nahuas conocidos en Costa Rica Fuente: Elaboración propia.
De los 18 préstamos tomados del náhuatl, 14 son conocidos tanto en el Valle Central como en la Zona Noroeste de Costa Rica, es decir el 78 % de ellos, mientras que solo 4 son exclusivos de la Zona Noroeste, un 22 %. Por otro lado, de los 14 vocablos tomados directamente del nahuate centroamericano, solamente 3 son conocidos en el Valle Central, un 21 %, mientras que 11 se utilizan exclusivamente en la Zona Noroeste de Costa Rica, un 79 %.
Así, si bien es cierto en esta muestra que la cantidad de palabras que provienen de náhuatl clásico (56 %) no es muy superior a la tomada del nahuate centroamericano (44 %), la proporción de nahuatlismos conoci dos en el Valle Central (78 %) es casi exactamente la inversa a la de nahua tismos centroamericanos que son exclusivos de la Zona Noroeste (79 %).
c a p í t u l o 1 8 | 482 Panorama de estudios actuales del español en América Gráfico 2. Muestra de préstamos nahuas conocidos en Costa Rica según la zona dialectal Fuente: Elaboración propia.
5. Conclusiones
En el español del Valle Central de Costa Rica, que es la variedad general de esta nación, se puede hallar una cantidad importante de préstamos nahuas tomados del náhuatl clásico o novohispano. Primeramente, la ma yor parte de ellos habrían sido introducidos en el español de este país por los conquistadores y colonizadores españoles que se habrían radicado en esta región. También, después algunos habrían ingresado por difusión a partir de otras variedades del español. Estos nahuatlismos aparecen en los territorios del Virreinato de Nueva España (luego de México) y de allí se habrían difundido a Centroamérica y, en muchos casos, también a otras regiones hispanoamericanas, como sucede con los casos de chayote, chan, chapulín, chile y recientemente de chamaco.
Por otro lado, en la Zona Noroeste de Costa Rica, se encuentra una proporción muy considerable de préstamos nahuas que proceden direc tamente del sustrato nahuate centroamericano. Muchos de estos, como choco, chachalte, chicopipe, chintano, chicuije, chote, podrían proceder del nicarao, al ser exclusivos de Nicaragua y la Zona Noroeste de Costa Rica. Zona Noroeste Valle Central Nahuatlismos Nahuatismos
m a r i o p o r t i l l a | 483 Préstamos nahuas en el español de Costa Rica Sin duda, tomar en cuenta que ciertos préstamos nahuas de América Central derivan directamente del nahuate centroamericano y no del ná huatl clásico ayudará, en muchos casos, al establecimiento de etimologías más certeras para estos. Por ejemplo, el vocablo calnegüe ‘crustáceo de cápodo (Thelpheusa fluviatilis), variedad de cangrejo’ es usado exclusiva mente en Nicaragua y la Zona Noroeste de Costa Rica. Varios autores han propuesto etimologías para este préstamo basados en el náhuatl clásico: Valle (1948) propone que el término proviene de calli ‘casa’ y necuiloa ‘tra jinar, transitar’; Mántica Abaunza (1973) lo relaciona con calli ‘casa, caja, recipiente’ y necuiloa ‘retorcer’ y el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010) afirma que deriva de calli ‘casa’ y necuitle ‘enroscado, tor cido’. Sin entrar en consideraciones sobre las inconsistencias fonéticas y semánticas que presentan las propuestas, de cualquier modo, es mejor derivar la palabra calnegüe directamente del nahuate centroamericano kalneːwi ‘variedad de caracol pequeño’ (Campbell, 1985). Probablemente, se trata de un derivado de kal ‘casa’ y -newa (en náhuatl clásico -nehua) ‘los dos juntos’, ‘juntamente ambos’, ‘juntamente con’, en alusión a que estos crustáceos suelen usar conchas como habitáculos para protegerse. Es necesario profundizar más en el estudio tanto del español co lonial centroamericano como del nahuate de esta región para contar con mejores elementos que permitan el análisis de los préstamos de origen nahua en el español de América Central.
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| 486 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 486 C A P Í T U L O Indigenismos y africanismos en el español de Colombia1
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Esta publicación forma parte del proyecto de I+D+i PID2020-117659GB-100, Tesoro lexicográfico del es pañol en América (TLEAM), financiado por el MCIN/ AEI/10.13039/501100011033. En el marco de este proyecto, se desarrolla la investigación Compilación y análisis de repertorios lexicográficos en Colom bia (código CI-4434), proyecto de presentación interna registrado en la Vicerrectoría de Investigacio nes de la Universidad del Valle (Cali, Colombia), llevado a cabo en el periodo 2023-2025. María Bernarda Espejo Olaya Instituto Caro y Cuervo maria.espejo@caroycuervo.gov.co Nancy Rozo Melo Instituto Caro y Cuervo nancyrozomelo@hotmail.com Lirian Astrid Ciro Universidad del Valle lirian.ciro@correounivalle.edu.co
c a p í t u l o 1 9 | 487 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Introducción
Colombia se caracteriza por su diversidad lingüística y cultural. En el te rritorio, además del español, se hablan alrededor de 65 lenguas indoame ricanas,1 dos lenguas criollas habladas en el Caribe por grupos de origen africano (palenquero de San Basilio de Palenque y el criollo sanandresano del archipiélago de San Andrés y Providencia), la lengua romaní y sus va riantes habladas por la población Rrom o gitana2 y la lengua de señas co lombiana (LSC). Asimismo, el español hablado en Colombia tiene un gran número de variedades regionales, las cuales realzan la riqueza lingüística del país; en consecuencia, este tiene unas características propias, produc to del desarrollo interno y de diversos influjos interidiomáticos, entre los cuales sobresale el aporte de las lenguas amerindias y, en menor medida, el de las lenguas africanas.
A partir de la Constitución Política de Colombia de 1991,3 en el artí culo 10, a las lenguas indígenas y criollas se les da estatus de lenguas ofi ciales en sus territorios, se les reconoce todo su valor cultural e identitario y se empiezan a realizar acciones para su conservación y conocimiento, aunque estas acciones todavía son insuficientes. Se considera que aún faltan más esfuerzos respecto a la conservación y revitalización de las len guas nativas, pues, de acuerdo con los datos que se encuentran en el Portal lenguas y literaturas nativas de Colombia4 del Instituto Caro y Cuervo, de
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A continuación, se enuncian las lenguas indígenas existentes en Colombia: achagua, andoque, awapit, bará, barasano, barí ara, bora, cabiyari, carapana, carijona, cocama, cofán, cuiba, curripaco, damana, desano, embera, ette naka, hitnu, guayabero, ika, inga, kakua, kamsá, kichwa, kogui, koreguaje, kubeo, kuna tule, macuna, miraña, muinane, namtrik, nasa-yuwe, nonuya, nukak, ocaina, piapoco, piaroa, piratapuyo, pisamira, puinave, sáliba, sikuani, siona, siriano, taiwano, tanimuca, tariano, tatuyo, tikuna, tinigua, tucano, tucuná, tuyuca, uitoto, uwa, wanano, wayuunaiki, wounaan, yagua, yanuro, yuhup, yukpa, yuruti.
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En la siguiente página se encuentra amplia información respecto a las lenguas de Colombia, además de elementos interactivos que posibilitan un acercamiento a la realidad lingüística del país: https:// lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co/
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Disponible en: https://www.corteconstitucional.gov.co/inicio/Constitucion%20politica%20de%20Co lombia%20-%202015.pdf
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Disponible en: https://lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co/
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 488 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia las cerca de 65 lenguas indígenas, cinco lenguas están casi extintas debido a que cuentan con pocos hablantes (tinigua, nonuya, carijona, cocama, pisamira). Asimismo, aproximadamente otras diecinueve lenguas indíge nas están en serio peligro de extinción (achagua, hitnú, andoque, bora y miraña, ocaina, nukak, yuhup, siona, coreguaje, sáliba, wanano muinane, cabiyarí, jiw, ette naka, yagua, awá). Otras lenguas tienen una buena vita lidad y se trasmiten a las nuevas generaciones; no obstante, se continúa con la implementación de medidas para contribuir a su sostenibilidad (wayuúnaiki, kogui, ika, tule, barí, uwa, sikuani, curripaco, puinave, cubeo, tucano, wounán, embera). En otra dirección, la suerte de algunas lenguas nativas se definirá en las próximas décadas (uitoto, ticuna, yucuna, yukpa, piapoco, cuiba); de ahí la importancia de impulsar acciones gubernamen tales encaminadas a su conservación.
En lo correspondiente a las lenguas criollas, el palenquero es una mezcla de lenguas africanas bantú, con base léxica española y, en menor medida, portuguesa; como se ha indicado, esta lengua se habla en San Basilio de Palenque, una población ubicada en el departamento de Bolívar, a más o menos 70 kilómetros de Cartagena de Indias, y cuenta con cerca de 5 000 hablantes.5 Por su parte, el criollo sanandresano es de base in glesa, como ocurre con varios criollos de las Antillas, como los hablados en Trinidad y Tobago, Barbados, Jamaica, las Islas Vírgenes Británicas y Belice, por citar algunos ejemplos. El criollo sanandresano se habla en el archipiélago de San Andrés y Providencia, el cual se encuentra en el no roccidente de la costa atlántica de Colombia y cuenta con una población raizal de más o menos 25 000 personas.6 La historia de estas lenguas es de gran interés, pues está íntimamente ligada a procesos sociohistóricos de la Conquista y la esclavitud que se vivieron en estas poblaciones. En los siguientes apartados ejemplificaremos algunas caracterís ticas del español en Colombia a partir de elementos léxicos de origen
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De acuerdo con la información del sitio Lenguas de Colombia del Instituto Caro y Cuervo (https://len guasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co/).
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Datos tomados del portal Lenguas de Colombia del Instituto Caro y Cuervo (https://lenguasyliteraturas nativas.caroycuervo.gov.co/).
c a p í t u l o 1 9 | 489 Panorama de estudios actuales del español en América indígena y africano, con ello esperamos aportar a la reflexión sobre las contribuciones lingüísticas y culturales de estas comunidades en la confi guración actual del español hablado en este país.
En este punto, resulta pertinente realizar un par de precisiones: en el caso de indigenismos, se presentan algunos ejemplos que están muy ex tendidos en el ámbito hispánico y, por tanto, ya se consideran como ame ricanismos: ají, bejuco, cacao, caimán, cancha, canoa, caoba, papa, papa ya, tamal, zapote. Igualmente sucede con algunos africanismos como, por ejemplo, bongó, chiripa, conga, marimba, tanga, tango y pachanga. En otra dirección, entre los ejemplos encontrados resaltan casos particulares, como el del vocablo guarapo que algunos autores lo identifi can como indigenismo y otros como africanismo:
Flórez (1955):
GUARAPO [gwrápo]. Del quechua huarapu (Friederici, Santamaría, Malaret, Academia Española, s. v.). Hoy entre los colombianos es el jugo de la caña dulce, y también bebida más o menos fermentada, hecha con este jugo, o con miel o panela de la misma caña, o con cáscara de piña. Lara (2015):
Guarapo. Según Corominas y Pascual, es voz de origen incierto, probable mente africana propagada desde las Antillas. Su primera documentación es de 1620 por Tirso de Molina, quien había vivido en Santo Domingo. En kikongo ngwala ‘aguardiente’.
Lo mismo acontece con el término cumbamba:
Tascón (2018):
CUMBAMBA.-(V.) (De cumpana, quijada). En el quechua actual existe la voz cumbamba, según el P. Lobato; pero como la b no existía en esa lengua
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 490 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia hasta muchos años después de la conquista española ni existe en el que chua puro, hay que admitir que otra fué la forma primitiva de esta palabra. Los vocabularios quechuas más antiguos traen la dicción cumpana, que sin duda alguna se deriva de cúmpay, quebrar, triturar; pues como deja mos dicho en el artículo Catanga, el sufijo na se agrega a la raíz de los in finitivos para formar sustantivos que denotan el objeto o instrumento con que se ejecuta la acción del verbo. Ahora bien, la quijada sirve para triturar los alimentos y parece natural que llevara el nombre de cumpana, del cual a cumbamba el tránsito es fácilmente explicable según lo que dejamos dicho en el prólogo acerca de la evolución fonética. La objeción de que cúmpay viene de cumpa, piedra, no merece tenerla en cuenta, porque es sabido que en los verbos la significación se dilata, como sucede en caste llano. También podrá objetarse que la definición que los vocabularios dan de cumpana es: «almadana de hierro, piedra grande»; pero no siendo este instrumento conocido de los indígenas antes de la conquista y sirviendo él para triturar, lógico de suponer que al conocerlo le dieron el nombre con que designaban los objetos destinados a igual fin como lo hicieron en casos semejantes.
del Castillo Mathieu (1984):
[…] en el Norte del Tolima, en el Norte del Cauca y en las tres localidades de Nariño se dice cumbambón con el mismo significado de ‘belfo’ (ALEC, V, 139). Cumbamba en el Valle del Cauca y zonas vecinas de ‘quijada’ en lenguaje festivo, según hemos podido comprobarlo personalmente. Se usó también cumbamba en Bogotá con el mismo sentido en época de Cuervo (Obras, I, 865). Hoy tiende a desaparecer. Cumbamba parece vocablo bantú y no sería raro que estuviera emparentado con bemba. De acuerdo con los ejemplos presentados, se puede concluir que la deter minación del origen etimológico de ciertos vocablos americanos cons tituye uno de los desafíos más complejos en los estudios lexicográficos regionales. Los casos de guarapo y cumbamba ilustran cómo un mismo
c a p í t u l o 1 9 | 491 Panorama de estudios actuales del español en América término puede ser interpretado desde perspectivas etimológicas divergen tes por diferentes especialistas, quienes aportan evidencia documental y lingüística igualmente válida para sustentar hipótesis tanto indigenistas como africanistas.
Esta divergencia metodológica no solo refleja la complejidad inherente al contacto de lenguas en el contexto americano, sino también la necesidad de considerar múltiples variables en el análisis etimológico: la documenta ción histórica, los procesos de evolución fonética, la distribución geográ fica de los términos y las posibles rutas de transmisión cultural. En última instancia, estos casos evidencian que el mestizaje lingüístico americano ha producido un léxico cuyas raíces, en ocasiones, resultan imposibles de desentrañar con certeza absoluta, lo que obliga a los investigadores a mantener una actitud prudente y a reconocer la coexistencia de hipótesis etimológicas plausibles cuando la evidencia disponible no permite una determinación definitiva.
2. Los indigenismos en el español de
Colombia Las lenguas amerindias han influido en el español de Colombia desde el momento de la Conquista hasta hoy. En los primeros contactos se incor poraron voces amerindias que se hicieron generales en el español y se extendieron a otras lenguas, como canoa, chocolate, cacao, tomate, papa, etc. Cuervo (1939), Montes Giraldo (1997) y otros estudiosos del tema se ñalan que los indigenismos más extendidos y numerosos en Colombia son los quechuismos y, en segundo lugar, los muisquismos. Según Montes Giraldo (1997), el influjo lingüístico se manifiesta principalmente en el lé xico, siendo menos significativo en los aspectos fonéticos o gramaticales. Esta particularidad explica por qué los estudios se han centrado predomi nantemente en los préstamos léxicos.
Con la finalidad de ofrecer una visión general del influjo de las lenguas amerindias, revisamos algunos estudios realizados por Cuervo (1939), Flórez (1955), Montes Giraldo (1986 y 1997), Rodríguez de Montes
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 492 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia (1984 y 1987), González de Pérez (2006a), Giraldo Gallego (2012 y 2014), Lancheros Redondo (2018) y Ruiz Vásquez (2022).
En los primeros contactos del español con las lenguas amerindias, penetraron indigenismos procedentes de las lenguas arahuacas, princi palmente del taíno y de las lenguas caribes antillanas. Actualmente, en Colombia se emplean los siguientes arahuaquismos: ají, caimán, caníbal, canoa, guayaba, hamaca, huracán, iguana, maíz, maní y yuca. También son de uso frecuente los caribismos antillanos cacique, loro y piragua. Luego entraron indigenismos de origen náhuatl como aguacate, cacao, chicle, hule, tamal, tiza, tomate y zapote. Por último, las voces indígenas que penetraron al español con posterioridad están conformadas por que chuismos, caribismos continentales, muisquismos y tupí-guaranismos (Lancheros Redondo, 2018, pp. 12-13).
De otra parte, cabe destacar que el estudio científico de los elemen tos indígenas en el español de Colombia se inicia con el trabajo de Rufino José Cuervo (1867) y con el de Ezequiel Uricoechea (1871), de manera que todas las investigaciones sobre el sustrato indígena comienzan por aludir a estos estudios. En las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano (1867), en el apartado de «Voces americanas», Cuervo registra la mayoría de los indigenismos más o menos generales en Colombia e indica la etimo logía y las fuentes consultadas que permiten confirmar la procedencia del indigenismo; así, para las voces citadas señala las correspondientes len guas de origen: antillanas, azteca, cumanagota, muisca, quechua y aimara (Montes Giraldo, 1997, p. 34).
Después de las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano de Cuervo surgen otros trabajos sobre indigenismos, entre los cuales se destacan: Quechuismos usados en Colombia, de Leonardo Tascón (1934); Diccionario indio del Gran Tolima, de Pedro José Ramírez Sendoya (1952); «Algunas voces indígenas en el español de Colombia», de Luis Flórez (1955); Glosario de quechuismos colombianos, de Arturo Pazos Bastidas (1966) y Juan de Castellanos: tradición española y realidad americana,7
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En la segunda parte de este último libro hay un «vocabulario de indigenismos».
c a p í t u l o 1 9 | 493 Panorama de estudios actuales del español en América de Manuel Alvar (1972). Montes Giraldo publica «Geografía lingüística y fitonimias» (1973); en 1978, el mismo autor publica «Fitónimos de sustra to en el español del altiplano cundiboyacense y dialectos muiscas». En 1984, María Luisa Rodríguez de Montes publica «Muisquismos léxicos en el Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia (ALEC). Homenaje a Luis Flórez», trabajo que reúne 45 voces muiscas; además, esta autora publica «Algunos quechuismos en el ALEC: posibles quechuismos en el muis ca y en el español de la primitiva zona de asentamiento muisca» (1987). Posteriormente, María Stella González de Pérez (2006a), en «Probables muisquismos, probables étimos», propone ocho voces muiscas basada en documentos coloniales y en trabajos de su autoría.
Actualmente, Ruiz Vásquez adelanta una investigación sobre los quechuismos en el español de Colombia, de la cual ya se han difundido al gunos avances: «Quechuismos en el español hablado en Colombia: estado de la cuestión» (2022); Quechuismos en el español hablado en Colombia, según el ALEC: Glosario Lexicográfico, (manuscrito en prensa). Asimismo, Lancheros Redondo (2018), en su trabajo «Los indigenismos léxicos en las variedades diatópicas del español colombiano», delimita las variedades diatópicas del español de Colombia a partir de indigenismos léxicos (que chuismos, muisquismos, caribismos y tupí-guaranismos). Por su parte, Revollo, en el libro Costeñismos colombianos o Apuntamientos sobre el lenguaje costeño de Colombia (1942), registra 79 indigenismos:
alipaya, cacahuito, caraña, catabre, cesar, cóndor, cucurubaca, chácara, chacurí, chagua, chamba, chango, chasqui, chenga, chimila, chino, chin galé, chipichipi, chócolo, chonta, chontaduro, faroto, fatuto, guácharo, guajira, guataco, guatacuco, guayuco, guazabara, hiraca, jagua, jamana re, jayo, jíbaro, jipa, jiraca, macolla o macoya, manal, mangué, mano de pilón, mica, minca, mote, nepa, ñapa, ñeque, pacora, paico, pajuil, palma sará, pampa, paruma, pilón, pisco, poporo, puma, quiñar, sabucán, seca, simuca, suan, tacamocho, tambo, tanga, totuma, tuna, tutuma, viche,
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 494 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia yalojoro, [bijao, chicle, fotuto, jagua, majagua, maya, sagú, tabonuco, zo cato(ta)],8 cipote.9 Algunas de estas voces se identifican con prácticas cotidianas de los indí genas, sin mencionar directamente que este sea su origen, sino que forma parte de las costumbres, la ubicación, los oficios y las actividades propias de estas comunidades: berria, budel, canato, chino (como adj., y como s. m.), guácharo, guajira, guatacuco, nepa, ranchería, sará, taquiara o te quiara, uvito, viravira, conuco.
En el caso de bohío, se menciona la palabra indígena que la representa:
bohío. La voz indígena era bujío, que significa casa del señor. Curiosamente en la entrada chupaflor se menciona el origen de dos voces asociadas a este pajarillo:
chupaflor. s. m. Zool. Pajarillo tenuirrostro, muy fino, propio de la América del Sur, que se sostiene en el aire mientras chupa las flo res […]. Es llamado también con nombre clásico colibrí, voz caribe, y en Cundinamarca y Antioquia, tominejo, voz chibcha. A continuación, se registran las voces en las que aparece con mayor precisión el étimo en el diccionario de Revollo (1942), en las demás entra das solo aparece la acotación voz indígena: Chasqui (voz peruana).
Chimila, indios del sur de Santa Marta. Chicle (del mejicano izictli).
Chingalé, paruma, poporo, sabucán, tanga (voz caribe). Simuca (de los indios de Tubará).
Yalojoro (palabra guajira).
Cucurubaca (chibcha).
Guayuco, manal, tutuma (del cumanagoto). Guazabara, pajuil (voz onomatopéyica).
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Apéndice II.
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En el Suplemento (p. 304).
c a p í t u l o 1 9 | 495 Panorama de estudios actuales del español en América Sagú (del malayo).
Zocato, ta (del mejicano zocatl).
Caraña, cóndor, chácara, chamba, chango, chócolo, chonta, chon taduro, guataco, macolla o macoya, mica, minca, mote, ñapa, ñeque, paico, pampa, pisco, puma, quiñar, seca, tambo, viche (del quechua).
Finalmente, enunciamos algunos de los indigenismos de uso ac tual y frecuente en el español hablado en Colombia, encontrados en los siguientes textos: «Los indigenismos léxicos en las variedades diatópicas del español colombiano» (Lancheros Redondo, 2018), «Algunas voces indígenas en el español de Colombia» (Flórez, 1955), Diccionario de pro vincialismos y barbarismos del Valle del Cauca y quechuismos usados en Colombia (Tascón, 2018):
achiote, achira, arepa, arracacha, ahuyama, ayahuasca, bahareque, ba tea, butaca, cabuya, cachicamo, cagüinga, callana, caney, caracha, caran tanta, catabra, ceiba, chachafruto, chacra, chagra, champús, chanda, chi cha, chisacá, chisgua, choclo, chócolo, chonta, chontaduro, chucha, chuma, chumarse, chunchulo, chupe, chuspa, chusque, coatí, comején, cubio, cu ruba, cuy, fique, guaca, guache, guadua, guama, guanábana, guaricha, guartinaja, guasca, guásimo, guayaba, guayacán, locro, lulo, macana, maguey, mamey, masato, mica, minga, mote, múcura, mute, ñapa, ñapan ga, ñeque, ñongo, ojota, paico, patilla, pisco, pitahaya, quinua, runcho, soroche, tagua, topo, topocho, totazo, totear, tulpa, tusa, totuma, uchuva, ulluco, yuca, zapallo.
La lista de indigenismos presentada evidencia la profunda huella que las lenguas precolombinas han dejado en el español colombiano contempo ráneo. Estos vocablos, que abarcan desde elementos de la flora y fauna (guayaba, coatí, ceiba) hasta prácticas culturales y objetos cotidianos (are pa, butaca, minga), no solo enriquecen el léxico regional, sino que consti tuyen un testimonio de la resistencia lingüística y cultural de los pueblos
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 496 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia originarios. Su permanencia en el uso frecuente del español hablado en Colombia demuestra que, lejos de ser arcaísmos, estos términos siguen siendo funcionales y necesarios para denominar realidades específicas del contexto colombiano, de esta manera se consolidan como elementos identitarios que distinguen y caracterizan las variedades diatópicas del español en este territorio.
2.1. El elemento quechua en el español de
Colombia La conquista del Perú y la adopción del quechua como lengua general hicieron que se acogieran y difundieran en el español un gran número de elementos lingüísticos de estas familias quechuas, principalmente del léxico.
Como ya se ha indicado, Cuervo fue uno de los primeros autores en estudiar los indigenismos en el español; por esta razón es necesario hacer referencia al registro y análisis de los quechuismos en las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano; en el apartado de «Voces americanas», Cuervo (1939) dice que esas voces «nos vinieron por medio de los espa ñoles o criollos que las aprendieron en el Perú o en el Ecuador» (p. 692). Considera que el quechua que se habla en Ecuador es diferente al que se habla en Cuzco; por eso tomó voces de los diccionarios más antiguos de allí, entre ellos el de fray Domingo de Santo Tomás, publicado en Valladolid en 1560. Las voces que menciona son: arracacha (racacha); aunche (desecho, residuo; afrecho: hamchi, salvado); cancha (sarna, y, en los perros, cancha, empeine) —agrega otros sentidos de cancha, como ‘patio o corral destina do a juegos’—; coca (erythroxilon coca y sus hojas: coca); coto (bocio: coto, papera); cotocunca (cotudo); cototutuni (andar, asiento, zurrapas, polvo); chulco (planta, especie de oxalis: chullcu, acedera, vinagrillo, hierba); chunchullos (las tripas, especialmente de cordero, que al abrir el animal se encuentran vacías, y se comen fritas); chunchulli (tripas menudas); chum be (faja ancha, tejida de algodón de diversos colores, con que se ciñen los indios: chumpi, faja, ceñidor); chupe (plato compuesto de papas cocidas y huevo, lo mismo con el aditamento del ají); guaca (entierro, tesoro, en
c a p í t u l o 1 9 | 497 Panorama de estudios actuales del español en América especial de indios: huaca, ídolo, adoratorio, y las ofrendas realizadas a él); guando (andas, camilla, palanquín: huantu, andas); guano (abono co nocido: huanu, estiércol); guasca (cuerda: huasca, soga o cordel); mute (maíz pelado y cocido con papas y otros acompañantes como el espinazo de cerdo: muti, maíz cocido); ñapa (adehala, añadidura: yapana, añadi dura; yapani, añadir); paico (planta solicitada por las cocineras. Especie de chenopodium: payco); papa (el tubérculo del solanum tuberosum: papa, turma de tierra); pisco (pavo: pisco, ave, nombre genérico); pucho, puchito (pico, poquito; puchu, puchasca, sobras o reliquias. También tiene el sig nificado de resto o sobra que se arroja del cigarrillo que se ha fumado); rocote (especie de ají muy grande: rocoto); tambo (edificio destinado para albergue en un camino; tampu); china (muchacha, rapaza: china, hembra de cualquier animal, criada, moza de servicio. No tiene masculino);10 otros sentidos para china, chino que menciona Cuervo son: sentido afectuoso para niños y adultos; sentido metafórico: aventador con que se enciende o se aviva el fuego, y la peonza o especie de trompo que baila azotado con una correa o cosa parecida.
Flórez, Sala y Figueroa Lorza realizan estudios sobre quechuismos después de Cuervo; estudios que son revisados exhaustivamente en el tra bajo de Montes Giraldo (1997). Las investigaciones recientes señalan que hay un número mayor de quechuismos en el español, como se deduce de los trabajos de Ruiz Vásquez (2022). A continuación, hacemos referencia a los quechuismos que este autor incluye en el Glosario (manuscrito sin publicar), donde reúne 197 lemas encontrados en el ALEC. Sin embargo, en un trabajo que está en prensa,11 presenta 868 registros de voces quechuas que contienen palabras derivadas de los lemas incluidos. Enunciamos a continuación los 197 lemas mencionados:
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De aquí, en el español hablado en Colombia —específicamente en el altiplano cundiboyacense—, hemos sacado chino, china (chico, chica, muchacho, muchacha).
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En el artículo «Quechuismos en el español hablado en Colombia: estado de la cuestión», Ruiz Vásquez (2022) menciona dos grandes supradialectos: waywash (quechua I) y wanpuy (quechua II); la variedad del quechua en Colombia hace parte del quechua II b. Por otra parte, en el Glosario que todavía no ha publicado habla de tres variedades: quechua I, quechua II y quechua del sur de Colombia.
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 498 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia achilao(a),12 achira, anaco, arracacha, auca, bámbaro(a), cagüinga,13 ca güito, calancana, callana, cancha,14 capacho, capioso(a), caracha,15 caran tanta,16 carate, carpa, caspa, catanga, catulo, caucho, coca, cocha, concho, cóndor, coroto(a/s),17 coto, coy, coya, cucho(a), culco(a), cungutullo, curi quinga, cusco, cuscungo(a), cuso, cute, cuy, chácara, chachafruto, chacla, chagra, chagüera(o), chamba, champús, chanchar, chanda,18 changare to(a),19 chapola, chaquín, chaquira, chaucha, chía(s), chiguaca, chigualo(s), chila(s), chilca(o), chilpa, chimbilaco, china(o/s), chipa, chirapa(o), chircal, chirimoya(s), chiro(s), chocha(o), choclo, cholo(a), chonta, chontaduro, chú caro, chucha, chucho, chuchos, chuchuyuyo, chulco, chulla, chuya, chullo jo, chulquín, chuma, chumbe, chunchulla(o/s), chupa, chupo(s), chure, chu ro(a), chuspa, chuta, chuto, guaca, guacho, guache, guaco, guagua, guaico, gualca, gualmo, guambe, guandoca, guango, guaraca, guaral, guarango, guarapo, guarco, guasca(s), guato(a), guaucho, guayunga, jicra(s), lancha, locro, longo(a), llullo, lluspar, macolla(o), maso, mate, mecha, michar, michicato, minacuro, minga, mira, mitaca, morocho(a), motoso, mute(s),
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El Diccionario de Americanismos de Morínigo (1985), el Nuevo Diccionario de Colombianismos de Haensch y Werner (1993), y el Diccionario de Colombianismos (DiCol) del Instituto Caro y Cuervo (2018), registran las entradas achilado, -a y achilar(se) con el significado de «deteriorado o sin vitalidad». No le otorgan etimología quechua. Pazos (1966) y Tascón (1934) coinciden en señalar una relación con chiri «frío», y en incluir la variación achirado, -a.
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Pazos (1966) y Tascón (1934) coinciden en referenciar un étimo kagüina «batidor, mecedor». El Dicciona rio de Americanismos, el Nuevo Diccionario de Americanismos e Indigenismos (1998) de Morínigo, el Nuevo Diccionario de Colombianismos de Haensch y Werner (1993), y el Diccionario de Colombianismos (DiCol) (2018) tienen la entrada cagüinga, pero ninguno hace referencia a una etimología quechua.
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El DiCol incluye la entrada cancha y da como primera acepción la de «sarna», pero sin establecer eti mología quechua —valga aclararse que este diccionario, de manera general, no incluye etimologías—; igualmente sucede en el Nuevo Diccionario de Colombianismos de Haensch y Werner (1993). Ambos dic cionarios incluyen canchoso como forma derivada aplicada para aludir a la sarna en los perros, y, por metonimia, para expresar el referente «perro».
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Tascón señala específicamente que el étimo karacha es un derivado nominal en quechua, integrado por la raíz {kara-} «desnudo, peladura» y el sufijo diminutivo {-cha}, con lo que su sentido sería «pequeña costra».
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La forma bajo la que se recogió este lema en el ALEC fue sopa de carantanta.
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En lo referente a la etimología de corotos, Corominas (1955) propone su relación con el quechua kuruta «testículos»; lo mismo hace Morínigo (1998) en su Diccionario de Americanismos e Indigenismos; Tascón (1934) y Pazos (1966) le asignan la misma etimología.
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El Diccionario de Americanismos de Morínigo (1985), el Nuevo Diccionario de Colombianismo de Haensch y Werner (1993), y el glosario de Tascón (1934) reportan la etimología quechua para el lema chanda.
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Pazos (1966), Tascón (1934) y el Nuevo Diccionario de Colombianismos de Haensch y Werner (1993) coin ciden en incluir la entrada changa con el sentido de «pierna». Las tres fuentes, igualmente, relacionan una entrada changaco con el sentido de «patiestevado, de piernas arqueadas».
c a p í t u l o 1 9 | 499 Panorama de estudios actuales del español en América mullo(s), ñapa, ñapanga, ñato, ñoco(a), ñuco(s), olloco(s), paico, pampa, panca, papa, páramo, parca(s), pasposo(a), pichanga, pichinche, picure, pilche(a), pindo, pisco(a), pite, pondo, poroto, potudo, puca, pucha, pucho, pucunga, pupo, purichinga, quichalero, quiño(e), quincha(o), quinde, ra pingacho, rocoto, rumbo, runa, sacha, sango, sucho, sumbo, sungo, taca nes, tacar, taita(s), tambo, tanganazo, tangán, tingue, tola, topo(s), totora, tuco, tulpa(s), (a)unche, vincha, zapallo, zarazo.
2.2. El elemento muisca en el español de Colombia
La lengua muisca predominó en las tierras altas del centro de Colombia y por eso fue convertida en lengua general del Nuevo Reino de Granada; esta lengua fue también lengua de evangelización, se tradujeron al muisca catecismos y oraciones católicas; además, se elaboraron gramáticas de esta lengua, como la de fray Bernardo de Lugo, Gramática en la lengua general del Nuevo Reyno, llamada mosca, publicada en Madrid en 1619. La lengua muisca, a diferencia de otras lenguas generales como el náhuatl en México o el quechua en Perú, se extinguió. Hay evidencia de que su extinción se haya producido desde el siglo xviii. Los muisquis mos léxicos de influjo en el español son escasos, teniendo en cuenta los estudios de Cuervo, Montes Giraldo, González de Pérez y Rodríguez de Montes. No obstante, Giraldo Gallego ha realizado varios estudios en la zona del antiguo asentamiento muisca y ha encontrado muchos términos relacionados con la agricultura, los cultivos y los animales. En la actualidad se hablan en Colombia siete lenguas emparen tadas con el muisca en diversas regiones del país (kogui, ika, damana o wiwa, uwa o tunebo, chimila, bari, kuna), pero no así en la zona de Cundinamarca y Boyacá, antigua zona de asentamiento muisca (González de Pérez, 2011, p. 70).
Según el censo de 2005, más de 14 000 personas se reconocen como muiscas. En la actualidad hay esfuerzos que buscan revitalizar esta lengua, como se puede evidenciar en la página web http://muysca.cubun. org/. Allí aparece una recopilación de muisquismos, con sus respectivas
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 500 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia etimologías, que giran principalmente en torno a topónimos, antropóni mos, fitónimos y zoónimos.
En lo referente a los muisquismos, Cuervo se documenta en el Vocabulario de la Lengua Mosca o Chibcha de Ezequiel Uricoechea, pu blicado en 1871, así como en otros trabajos de este autor, y selecciona las siguientes voces analizando e indicando la etimología: cuan (pquane: ca buya de esparto); cuba (cuhuba: hermano o hijo menor); chajuá o chajuán (bochorno: (suaz) chahanabcuscua, quemar el sol); chisa (larva de una especie de scarabeus: siza, gusano que comen los indios); chisgua (chisua: mochila; también una especie de canna, hojas que se utilizan en la cocina); chitearse (saltarse con el fuego, como la loza; azitynsuca: chamuscarse); chucua (chubcua: pantano, pesquería, lugar de pescar); chucho (dicho de las papas: chuza, dañado; achuhuzansuca, hacerse aguanosas las papas; dicho también de cualquier fruta, y aun de las personas, entendiéndose por arrugado); chusque (planta gramínea del género chusquea, chusquy: caña); futearse (afutynsuca: podrirse las papas); guapucha (pececillo de la sabana de Bogotá; guapquyhyza: pececillo); guascas (planta compuesta del género de galinsoga; quyisca o huazica: hojas de comer, hortaliza); quincha (quynza: tomineja); sote (sote: nigua, cuando pequeña); totear, totazo (btohotynsuca: reventar, reventón); yomogó (primicia de las papas; iomza, iemuy: papa; iomgy: flor de papa). También agrega otras voces como: yomas (papas), cubias (nabos), mojas (sacerdotes chibchas que los cronistas llaman mojanes) y víchiro (vizie: pájaro). Asimismo, dice que, prescindiendo de plantas, como bijuacá (espe cie de rumex), chisacá (especie de chrysanthemum), etc. y de varios voca blos terminados en -uba, -ubo que parecen formados de uba (flor, grano), como curuba, uchuba, cucubo, hay otras voces que probablemente son chibchas, por ejemplo: chichaguy (nacido, divieso), sal vijua (sal gema, pedrés o piedra).
c a p í t u l o 1 9 | 501 Panorama de estudios actuales del español en América Posteriormente, Flórez (1955), en «Algunas voces indígenas en el es pañol de Colombia», incluye los siguientes muisquismos: chicha, chisgua, chusque, cubio, curuba, fique,20 uchuva.
De otra parte, Rodríguez de Montes (1984), en su trabajo «Muisquismos léxicos en el Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia (ALEC). Homenaje a Luis Flórez», hace revisión de los trabajos de Uricoechea, Cuervo, Martínez y Montes Giraldo y destaca las voces muis cas documentadas por estos autores. Luego pasa a estudiar los términos muiscas que aparecen en el ALEC y que acompaña de mapas. Los muis quismos que incluye son:
abagó, acua, alpayaca, amero, cuán, cocubo, (y otras palabras que tienen el sufijo -uba,-ubo: cucubo, ubo, chubas), cuba, cubios, cuchuco (cochuco), cute, chacua (racua, charua), chajuá, changua (chingua, chirgua), chi chaguy, chingue (chinga), chisa (sisa), chisacá, chisgua (risgua, sarcua), chocá (choca, chocó, choco), chonque, chucua (chuquio, chuquial, chupia, chuquia, chucal), chucha (chucho), chugua (ruba), chuguacá (rubacá), chunguy, chusque, fica (jica, jiquia), fique (y sus derivados: fical, fiquera, ficalera, fiquetón, enficar), fucha (fuche, jucha), gatica, guan, guapucha, guata, guate, guayome, ibajuquiar (ibajuga), moján (mohán, muán), oche (uche), quincha, sote (socha, soche, roche), suco (suca), suque, tunjo, uchu ba, utear, víchiro, yomogó (yemocó).
Además de las anteriores palabras que se documentan en los autores mencionados al comienzo del trabajo, propone como posibles muisquis mos los siguientes: bababuy, babasaes, cuchi, cuche, charcha, chin, china, chimborio, chique, chosgo, chulla, fara, chime, jines (jinés, jineses, fines, fineses), maco (naco, anaco), muque, pana, quete, riche, rogache, runcho, toya, tuche, unsa.
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De supuesto origen quechua en este trabajo.
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 502 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia Montes Giraldo (1997, pp. 47-52) toma como fuente los estudios rea lizados por Cuervo, Tobón y Rodríguez de Montes para clasificar y analizar los siguientes muisquismos:
abagó, aunche, unche, acua, alpayaca, amero, bijuacá, chacuas, chaguala, chajuá(n), changua/ chingua/chirgua, chaque, chichaguy, chilca, chingue, chinga, chipaca, chircate, chisa/sisa, chisacá, chisgua, chitearse, chocá/ choca/ chocó/choco, chubas, chucua, chugua, chuguacá, chusque, cuan, co cubo/cucubo, cuba, cubia/cubio, cuchuco, curuba-o, fica/jica/jiquia, fique, fiquitoque, fucha/fuche/jucha, futearse, gacha, guan, guapucha/aguapu cha, guata, guate, guayomas, guayumbas, rubacá, sote/socha/ soche, su co,-a, suque/suca, totear/totazo, tunjo, ubo, utear, víchiro, yomogó/yemogó. María Stella González de Pérez (2006a) presenta algunos posibles muis quismos tomados de la obra Quechuismos en el español hablado en Colombia, según el ALEC: Glosario Lexicográfico. Se documenta en el «Diccionario y gramática chibcha». Manuscrito anónimo de la Biblioteca Nacional de Colombia. Transcripción y estudio histórico-analítico (1987); también en «El vocabulario mosco de 1612», transcrito por Miguel Ángel Quesada Pacheco (1991), y en el estudio de su autoría: Aproximación al sistema fonético-fonológico de la lengua muisca (2006b). Los posibles muisquismos son: bachiquiar, basicar (brotar de la mazorca); chichacuar (recoger los restos que quedan en el campo después de la siega de trigo); chichagüí (hemorroides); chichaguy (úlcera, llaga); guasoquiar (desher bar); guasoquiar (desherbar); guayomas, guayumbas (testículos); pacha (turega, pareja o conjunto de mazorcas atadas); suque (mazorca incipien te); unche (tamo, paja); oche (material de que se hacen esteras); uche (mate rial de la esterilla). Estos últimos tres términos proceden indudablemente del muisca uze [utêe] (paja de hacer cabuya).
El equipo de trabajo del Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo hizo una propuesta de división dialectal basada en el léxico, según los datos del ALEC (2004). Allí se señalaron las siguientes palabras de origen muisca para el subdialecto cundiboyacense: chigua (mochila
c a p í t u l o 1 9 | 503 Panorama de estudios actuales del español en América pequeña); chucha (yuca vidriosa, yuca que no ablanda al cocinarla); fica, jica (hoja de maíz); fucha (pelusa de la guadua o de la caña); runcho (zari güeya); turmequé (disco de hierro para jugar al tejo) (Mora et al., 2004, pp. 173-177). Asimismo, se destacaron los siguientes muisquismos como léxico regional cundinamarqués: choco (vasija de calabazo o totumo, usada para depositar sal, huevos, etc.); chucho (huevo huero); chusque (instrumento rústico para sacar fique); jines (piedras del fogón). Se adiciona para el boya cense abagó (yunta o turega de mazorcas, dos o más mazorcas atadas para guardarlas) (Mora et al., 2004, pp. 181-184).
En épocas más recientes, Giraldo Gallego (2012 y 2014) ha estudiado los muisquismos en el español actual, específicamente en Cundinamarca y Boyacá y ha presentado un gran número de palabras referentes a este sustrato, las cuales agrupa en campos semánticos referentes al campo, al cultivo y a los animales. En Préstamos de origen muisca en Cundinamarca y Boyacá (2012), indica los municipios donde registró las voces y señala la etimología. A continuación, mencionamos algunos de los términos inclui dos en el trabajo: guate, guayóme, guchubo, guiche, gulupa, curuba, jique, jiquia, jiracho, jiyome, jucha, junche, jupa, mohán, moján, nuche, ocobo, pacha, quete, quetearse, quiche, quincha, quisba, quisbón, rebancá, riche, rigua, ruba, rucha, runcho, soche, sote.
3. Africanismos en el español de Colombia
La influencia africana en el español de Colombia representa un importan te legado cultural y lingüístico que merece un estudio detallado. A pesar de las terribles condiciones en que llegaron los africanos durante la época de la Conquista, su aporte al léxico colombiano perdura hasta nuestros días. Como señala Lara (2015), «las lenguas originarias de los africanos no podían tener vigencia en una sociedad en donde eran minoría y estaban sometidos a esclavitud» (p. 306), situación que explicaría la relativamen te escasa presencia de africanismos en el español hablado en Colombia. No obstante, obras lexicográficas como la de Revollo (1942), Costeñismos colombianos o Apuntamientos sobre el lenguaje costeño de Colombia,
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 504 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia documentan y preservan este valioso patrimonio lingüístico, registrando términos de origen africano que se han integrado al habla colombiana, especialmente en las regiones costeras.El texto de Revollo (1942) registra «más de dos millares de voces no incluidas en el Vocabulario Costeño de Sundheim». Respecto a Sundheim, Revollo lo consideró un sabio y admi ró su obra de 1922; de ella dijo que era un «libro de veras de gran valor literario y crítico, pero que no ha tenido la propaganda que merecía, ya por la muerte seguida y lamentadísima de su ilustre autor, ya por haber perecido gran número de ejemplares en un incendio, ya por falta culpable de interés en leerlo en nuestros coterráneos» (Revollo, 1942, p. V). Del total de entradas de la obra de Revollo, solo once corresponden a africanismos: bembón, cumbiamba, jolojolo, mandinga, maranguango, matacongo, pa lenque, yolofo, guincambó, malanga, ñame.
La secuencia arriba anotada sigue el estricto orden de aparición en la obra, lo que explica la aparente falta de orden alfabético, ya que apa recen al final en el apéndice de Malaret (publicado en 1937, citado por Revollo (1942), como sucede con las voces guincambó, malanga (también en el cuerpo de la obra) y ñame. A continuación, presentamos los africa nismos presentes en la obra de Revollo:
jolojolo. s.m. Término africano; en Cartagena, en tiempos de la Colonia, había un barrio y una casta de negros, que llevaban este nombre y, en Mompox se le conserva en una calleja. En Riohacha denominan así al plátano secado al sol para hacer harina.
malanga. s.f. Bot. (voz africana). Planta de grandes hojas y poca altu ra, cuya raíz es comestible (Arum esculentum). Igual en Cuba y Puerto Rico. mandinga. s.m. Raza de negros africanos trasportados como escla vos a Cartagena. En mi niñez alcancé a conocer al cabeza de los mandin gas, liberto hacía muchos años. […] ñame. s.m. Bot. Impropiamente por bulbo: parte redondeada del tallo de algunas plantas, ya encima, ya debajo del terreno. Lo mismo por tubérculo: porción abultada de las raíces de algunas plantas, como la pa tata. (Sund.)
c a p í t u l o 1 9 | 505 Panorama de estudios actuales del español en América yolofo. s.m. Zool. Pájaro de pluma negra y brillante con ojos escar latas que habita en corrales domésticos o lugares vecinos a los pueblos y a veces baja a los patios a comer los desperdicios de la cocina. Sundheim lo deriva de la voz africana iolof, ciertos negros de la costa del África que fueron traídos a la nuestra del Caribe; pero no es «especie de cuervo» ni por el tamaño, ni por la figura, ni por la rapiña, que el yolofo es granívoro e insectívoro, como especie de gallinácea. En Barranquilla dicen mal yolofio y peor golofio.
guincambó.21 Variante de quimbombó, voz de negros africanos. Hibiscus esculentas Abelmoschuse.
malanga.22. f. (voz afric.) Planta cuya raíz es comestible. ñame.23. (voz africana) Herbácea cuya raíz es un gran tubérculo que sirve de vianda.
Como caso por resaltar, en la siguiente entrada, Revollo manifiesta duda en el origen etimológico:
maranguango. s.m. Hechizo, bebedizo para causar maleficio. Parece palabra africana, quizá traída por los negros; se asemeja a Cuango, río del África austral que desagua en el Congo. En Mompox abrevian di ciendo maranguo.
En el artículo de matacongo se refiere el autor a una etnia destacada para explicar la composición de la palabra:
matacongo. s. pr. Persona sin mérito alguno o de baja extracción, individuo vil o despreciable. Es sin duda palabra compuesta. Los con gos eran una de las razas de negros traídos del África a Cartagena en la trata de esclavos: negro congo. Se conserva en el carnaval de Mompox y Barranquilla la danza y comparsa de los Negros del Congo, para lo cual se tiñen de negro de humo con grasa la cara, brazos, piernas y busto. La información etimológica sobre voces de origen africano no sigue un patrón uniforme en las entradas del diccionario de Revollo. A veces
21
«En el Apéndice II, lista de palabras que trae Augusto Malaret en su valioso “Vocabulario de Puerto Rico”, que son de uso entre nosotros los costeños» (Revollo, 1942, p. 298).
22
Apéndice II (Revollo, 1942, p. 299).
23
Apéndice II (Revollo, 1942, p. 300).
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 506 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia aparece al inicio, después de la categoría gramatical, con indicaciones como ‘voz africana’ o ‘término africano’. En otros casos, esta información se distribuye a lo largo de la definición, ya sea como parte del contenido lexicográfico o dentro de ejemplos citados. Cabe destacar que, en deter minadas entradas, las referencias a la ascendencia africana, a la “raza negra” o a localizaciones geográficas del continente africano aparecen solo de forma tangencial o mediante extensiones semánticas del término principal:
bembón. Jetudo (ídem). Especialmente en los individuos de raza negra.
candia. Hibiscus esculentus. En Cartagena: es el chicombó de Santa Marta, chimbombó de Mompós y quimbombó de Antioquia: fruto áspero y baboso, pequeño, largo con remate en punta, cilíndrico istriado, que lo produce un vástago como de metro y medio; se usa de legumbre, es gusto so. El nombre está indicando su procedencia griega, de aquella isla célebre del Egeo; en Italia se llama corno-greco (cuerno griego). Chicombó, chim bombó o quimbombó debe ser una misma palabra africana, cambiada en distintos lugares. (*) (*) Así guarumo en la Costa, yarumo en Antioquia y en algunos libros hua rumo. Parece de origen africano por su sonido. Parecida a una de éstas es la palabra en papiamento, dialecto de los negros de Curazao. carángano. Además del significado de piojo, mal dado en el Interior, tiene el de cierto instrumento musical que sirve de bajo, y consiste en una cuerdecilla tensa, o alambre, sujeta por un extremo al fondo de un cajón boca abajo y en lugar fijo; se golpea con un palillo o se tañe con una punta de metal o con los dedos. Lo usan no sólo los negros del Chocó, como ano ta Isaza citando a Isaacs, sino también los de la Provincia de Cartagena. Hemos por eso ampliado la definición del primero. También se fabrica con dos o tres pedazos de zuncho sujetos de una sola extremidad sobre un ca jón, que tañen formando armonía.
c a p í t u l o 1 9 | 507 Panorama de estudios actuales del español en América carate. Enfermedad de los negros en algunos puntos de la América Central. D. A. edición XV.
cumbiamba. Sundheim la describe así: «baile popular al que solo asiste la gente de escalera abajo y en que las parejas sin tocarse, ni menos agarrarse, giran hieráticamente en derredor de un centro, llevando las hembras un paquete de velas encendidas enhiesto, a manera de antorcha. En medio del círculo que describen se coloca la música, que no cuenta con más de una flauta de caña, un bombo y otro instrumento indígena conoci do por guaches». Agreguemos que el paquete de velas debe darlo el varón, que la música cuenta también con un porro o tambor, aun con dos y un par de maracas y a veces se agrega la guacharaca o sea la carrasca; la flauta se hace de caña de millo, que es delgada y produce sonido agudo. Y continúa: «es cosa africana a que se acomodaron perfectamente los indios, la música, muy bien rimada por cierto, interesaría en gran manera al autor de Sansón y Dálila, que era muy aficionado a este género de producciones». Aclaremos: los indios del Interior no bailan ni conocen la cumbiamba costeña; es di versión propia de los del litoral caribe. Cumbiamba tiene tanto derecho de figurar en el léxico como el fandango español y el bambuco caucano. garrapatero. s.m. Zool. Ave falcónida parecida al gavilán (Crotophoga mejor) que se posa sobre el lomo de toros y vacas para comer les las garrapatas y otros insectos que persiguen a éstos. Es el Picabueyes del África, que dicen los españoles. Hay un refrán que dice: «una es la suerte del gavilán y otra la del garrapatero», que alude a que el uno rapta pollos y pájaros y sube alto a comérselos, y el otro anda por lo bajo, por el suelo, y se mantiene de garrapatas. Lo hay en Antioquia, de donde es esta copla: Anoche, a la media noche/lloraba el garrapatero,/porque no podía sacar/garrapatas con el dedo.
jorro. Adj. Por hastiado, cansado, aburrido, no es castizo. […] Tampoco es corruptela de horro cuyo significado es libre; en la Colonia se llamaban negros horros a los africanos que ya no eran esclavos, que habían sido manumitidos.
mantequero. s.m. Bot. Árbol pequeño, de unos cuatro metros, de hojas grandes ovaladas, de corteza gruesa, adiposa y tánica, que sirve para
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 508 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia curtidurías, y flores amarillas pequeñas; crece en tierras planas y secas en las Sabanas del San Jorge. En algunas partes se llama mantequero el corojo o corozo de cuyo fruto cocido se saca una sustancia grasa, que emplean los negros como manteca en sus condimentos, según el diccionario de Viada y Vilaseca.
negrada. s.f. Gavilla de negros confabulada con propósitos sinies tros. No está esta acepción en el Dic. Ac., pero es tolerable. (Sund.) Está en el significado cubano de conjunto de negros.
negrear. v. Echar en cara la ascendencia africana a los que se aver güenzan de semejante origen. (Sund.) También lo aplicamos a los que ha blan despreciativamente de los de raza zamba o mulata. negrera. s.f. Conjunto de negros, despectivamente. Bar. papiamento. s.m. Habla del pueblo de Curazao, en la que revuelto con no pocas palabras castellanas introducidas por los judíos expulsados de España, hay mucho de africano y bien poco de holandés, con todo y pertenecer dicha isla a los Países Bajos. (Sund.) Ignoran los señores de la Academia Española la existencia de este dialecto cuando no han consigna do su nombre en el léxico, ni aún después de la observación de Sundheim. pollerita. s.f. Barb. Enagüillas. En el carnaval de Barranquilla sale una danza con nombre Negros de pollerita.
timbo. Adj. Renegro, muy negro. Lo usamos aplicado a los negros de pura raza, como los de Rocha, El Palenque, María la Baja, El Pelado, Uré, en el departamento de Bolívar.
yumeca. s. pr. Negro de las Antillas inglesas, apelativo que se hace extensivo a los procedentes de Curazao.
Por último, para completar el panorama acerca de los africanis mos en el español de Colombia, se han consultado las siguientes obras y autores: «Herencia negroafricana en Colombia», de Maguemati Wabgou (2012) y El léxico negro-africano de San Basilio de Palenque, de Nicolás del Castillo Mathieu (1984). Para el español de América se ha recurrido al texto «Africanismos en el español de México», de Luis Fernando Lara (2015) y al libro Variedades de la Lengua Española, de Moreno Fernández (2020).
c a p í t u l o 1 9 | 509 Panorama de estudios actuales del español en América De los anteriores textos se han compilado los siguientes africanismos que actualmente son de uso frecuente en el país:
bambazú, banano, bemba, bembón, biche, bochinche, bololó, bullerengue, bunde, burundanga, calambuco, calipso, candonga, carimañola, chamba, champeta, chéchere, chévere, chimba, chimbo, concolón, cucayo, cumbia, cumbiamba, currulao, cuscús, dengue, guateque, guazá, guereguere, gui neo, lumbalú, macondo, mafafa, malanga, mandinga, manguala, mon dongo, monicongo, ñame, ñango, ñoco, palenque, saporondó/saparondón, tula, zambapalo.
De acuerdo con lo presentado anteriormente, se puede afirmar que la presencia de africanismos en el español colombiano, aunque relativa mente escasa debido a las condiciones históricas de esclavitud que limi taron la preservación de las lenguas originarias africanas, constituye un importante legado lingüístico. Las obras lexicográficas como la de Revollo (1942) y Sundheim (1922) revelan un tratamiento irregular pero significa tivo de estos términos, evidenciando tanto la incorporación de vocablos directamente vinculados a la herencia africana como sus transformacio nes semánticas a lo largo del tiempo. La mayoría de estos africanismos, relacionados con manifestaciones culturales, flora, fauna, instrumentos musicales y prácticas sociales, han trascendido sus contextos origina les para integrarse al habla cotidiana de diversas regiones colombianas, constituyendo así un componente fundamental del patrimonio lingüístico nacional que refleja el complejo entramado histórico y cultural del país.
4. Conclusiones
Sin duda, el aspecto léxico constituye la dimensión donde con mayor claridad se manifiestan las peculiaridades del español colombiano, razón por la cual este nivel resulta particularmente relevante para el estudio de la variación diatópica. Los ejemplos presentados en este capítulo ilustran la diversidad étnica, social y lingüística que caracteriza al país. De esta
m a r í a b e r n a r d a e s p e j o o l a y a n a n c y r o z o m e l o l i r i a n a s t r i d c i r o | 510 Indigenismos y africanismos en el español de Colombia manera, se evidencia la riqueza de la variante colombiana del español, especialmente en lo concerniente a la multiplicidad de lenguas que con tribuyen a su conformación. Esta riqueza trasciende el plano léxico para extenderse también al ámbito cultural, revelando así la complejidad y el dinamismo inherentes a esta variedad lingüística. Asimismo, los ejem plos de indigenismos y africanismos presentes en el español colombiano permiten examinar, en términos generales, las representaciones sociales asociadas tanto a estos términos como a las comunidades de origen. Un aspecto particularmente notable en esta selección es la concentración de vocablos en campos semánticos específicos y representativos:
• Música: currulao, bullerengue, cumbia, cumbiamba, calipso,
bambazú...
• Gastronomía: arepa, carantanta, champús, locro...
• Fauna y flora: ñame, pisco, quinua, macondo, cachicamo...
Esta distribución temática evidencia la valiosa contribución de las comunidades indígenas y afrodescendientes a la configuración identitaria del pueblo colombiano, manifestándose en ámbitos fundamentales de la experiencia cultural como la expresión musical, las prácticas alimen tarias y el conocimiento del entorno natural. La sistematización de estas representaciones constituye una línea de investigación de gran poten cial que merece ser explorada y desarrollada en futuras investigaciones. Finalmente, una de las tareas pendientes es revisar el tratamiento lexi cográfico de los indigenismos y africanismos en diccionarios de colom bianismos, para explorar de qué manera se registran dichos vocablos en obras lexicográficas colombianas y si se reconoce o no el origen de estos y la herencia cultural que transmiten. Lo anterior posibilitaría apreciar los aportes de las comunidades indígenas y afrodescendientes al español hablado en Colombia. En este sentido, consideramos que los diccionarios diferenciales, al posibilitar la apropiación y comprensión del patrimonio lingüístico y cultural, deberían reflejar los aportes léxicos de comunidades que han sido históricamente invisibilizadas y reconocer la riqueza de sus aportes lingüísticos y socioculturales.
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| 513 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 513 C A P Í T U L O La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano Marco Lovón Pontificia Universidad Católica del Perú marco.lovon@pucp.pe
c a p í t u l o 2 0 | 514 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El léxico de los pirotécnicos en el castellano del Perú es una muestra de la creatividad semántica que tienen los hablantes. Es común encontrar en el habla expresiones como: «Elaboraron unas calaveras muy explosivas y peligrosas», «Encendió el volcán y por poco se vuela un dedo», «Prendió un silbador que se escuchó por toda la calle» o «El rascapiés empezó su estado de ignición». El hablante entiende que calavera, volcán, silbador y rascapiés se refieren a una serie de pirotécnicos, y no se refieren a una par te del esqueleto, a un cráter, a una persona que silba o a algo que sirva para rascarse los pies. Esta capacidad que tiene el castellanohablante del Perú lleva a preguntarse cómo logra atribuir el significado a las palabras que usa sin equivocarse de sentido. ¿Acaso el hablante cuenta con una infor mación altamente estructurada y una serie de mecanismos especiales que le facilitan construir y procesar la referencia adecuada en los diferentes contextos lingüísticos? Al respecto, los investigadores señalan que la in formación semántica se basa en la que aporta la gramática (Keenan, 1972). Según Pustejovsky (1995), los hablantes de una lengua cuentan con un lexicón mental de unidades finitas que les permite generar o construir los significados potenciales de las unidades léxicas a través de un conjun to de mecanismos generativos. Por ello, el lexicón codifica las diferentes informaciones léxicas que interactúan en las diferentes combinaciones sintácticas (Lundquist, 2009). Para el autor, por tanto, este lexicón debe estar conformado por un conjunto de definiciones abiertas, pero bien es tructuradas, porque al ser poco especificadas podrán precisar una de las posibilidades de la definición en el contexto. Esta especificación se gene rará gracias a la intervención de las operaciones semánticas de selección, acomodación, coacción y co-composición de rasgos; es decir, ocurrirá por medio de los mecanismos generativos que rigen las combinaciones de las palabras y, en consecuencia, la construcción de los infinitos sentidos (Pustejovsky, 2013).
m a r c o l o v ó n | 515 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano Estos mecanismos ayudan a comprender por qué el hablante sabe que una palabra significa una cosa y no otra (Keenan, 1972; Anca Radulescu, 2006; Moreno, 2008). En relación con esto, dichos mecanis mos establecen concordancia semántica en las distintas combinaciones sintácticas (Agulló, 2017; Batiukova, 2006). Un sentido léxico se da porque se ha materializado alguna de las potencialidades semánticas. Según De Miguel (2009, p. 353), esta materialización se establece en la combinación con otras palabras con cuyos rasgos concuerda, o con las que puede ser compatible si ha recategorizado sus rasgos de concordancia. En este sentido, los significados de la palabra calavera, volcán, sil bador y rascapiés como pirotécnicos son muestra de la materialización de la información que tiene una entrada léxica. Lo que hacen los hablantes es atribuir un sentido determinado a las palabras en contexto sobre la base de los recursos semántico-lógicos del lexicón. A través de la combi natoria de las palabras, se actualiza el sentido contextual. Para De Miguel (2009, p. 341), uno de los presupuestos básicos de Pustejovsky consiste en señalar que estos «significados “nuevos” están contenidos como posibili dad en la definición de la palabra», pues los «significados no se generan contextualmente de manera caprichosa o arbitraria, sino que están léxi camente motivados». Frente a toda esta caracterización, interesa explicar dicha materialización: ¿Qué rasgos de la información estructurada activan estas piezas léxicas para obtener el sentido de pirotécnico dentro del con texto lingüístico en el que aparecen? El objetivo de esta investigación es describir las palabras que toman el sentido de pirotécnico en el castellano del Perú, las cuales conforman el léxico de los cohetes entre los hablantes peruanos.
El capítulo se ordena de la siguiente manera: se presentan alcances teóricos; luego, los metodológicos; después, el desarrollo del análisis y fi nalmente unas conclusiones.
c a p í t u l o 2 0 | 516 Panorama de estudios actuales del español en América
2. La teoría del lexicón generativo y los
pirotécnicos
2.1. La representación léxica y los qualia
Según Koza (2019), la teoría del lexicón generativo (TLG) «establece un modelo organizacional de las entradas léxicas en relación con los signi ficados que estas puedan generar a partir de la combinación con otras unidades» (p. 510). El autor precisa que la TLG «plantea que existe un significado mínimo y una posibilidad regida por principios y mecanismos regulares que desencadenan múltiples significados en contexto» (p. 510). La teoría, para ello, propone una serie de niveles de representación que estructuran la información (He, 2019; Zou, 2017 y 2018; Zato, 2012). En palabras de Pustejovsky (1991): «the representation of lexical semantics, therefore, should be seen as just one of many levels in a richer characteri zation of contextual structure» (p. 411).
Así, para conocer ese sentido unívoco que establece el hablante en la materialización léxica de los pirotécnicos, se debe comprender que la denotación de toda pieza léxica en un contexto determinado tiene en cuenta el tipo de palabra que es y la información que contiene la estruc tura subléxica o estructura de qualia. Según Pustejovsky (1995), los rasgos esenciales de una palabra se codifican en cuatro qualia: quale formal, quale constitutivo, quale télico y quale agentivo, que recogen la informa ción más relevante sobre el objeto denominado. El contenido semántico de cada ítem léxico se ha estructurado en estos cuatro niveles de represen tación (Agulló, 2017,p. 592). Estos qualia permiten distinguir a las palabras en tres tipos: naturales, funcionales y complejos.
En primer lugar, se encuentran los tipos naturales que son palabras que determinan su significado por la información contenida en los quale formal y quale constitutivo, porque estos dan cuenta conceptualmente de la naturaleza externa e interna que definen a las diferentes entidades. Por un lado, el quale formal recoge la información sobre la forma, magni tud, dimensión, orientación, posición y color, lo cual permite al hablante distinguir a una palabra de un conjunto de piezas léxicas. Por ejemplo, la palabra paloma porta una determinada información léxica que le permite
m a r c o l o v ó n | 517 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano distinguirse de otras que designan a pájaros o aves, como son loro, colibrí y avestruz. Por otro lado, el quale constitutivo almacena la información relativa al material, a los elementos componentes y al peso, que posibilitan al hablante conocer la relación que tiene el objeto con sus partes constitu yentes y estas con aquella de la que forma parte. Así, una mesa de madera no es igual a una mesa de metal por más que sean mesas. De este modo, las piezas léxicas no polisémicas representan categorías naturales, las cuales no describen alguna intervención o creación del hombre, como son los nombres gato, árbol o viento o los verbos llover o caer. En segundo lugar se encuentran los tipos funcionales, que son pa labras que determinan su significado por la información de los quale télico (para qué sirve) y quale agentivo (cómo llega a existir); los que incluyen además la información de los quale formal y quale constitutivo (la natura leza de la que están hechos). Los tipos funcionales se refieren a categorías creadas por el hombre, como son los artefactos. El quale télico codifica el propósito o función específica de un objeto o un acto que el hablante es capaz de cifrar. Así, sabe que un vaso sirve de contenedor de líquidos. El quale agentivo reúne la información sobre el posible creador, clase natu ral o la cadena causal que ha generado la existencia de un objeto, por lo que el hablante reconoce los factores implicados en el origen o creación. Por ejemplo, sabe que una llave o una navaja tienen un origen artificial y no natural. Representan categorías artificiales los nombres como gafas o administrador y verbos como donar o aprender que describen funcio nes específicas. Como heredan los qualia de los tipos naturales, los tipos funcionales pueden ser polisémicos (aunque en principio no lo son): en ciertos contextos, una definición activa uno de los rasgos que contiene en su estructura subléxica. Así, biberón puede activar el rasgo de [OBJETO] o el de [FINALIDAD] que contiene en su definición. En la oración «Compró un biberón» se materializa el primer rasgo, en contraste con «Bebió el bi berón», en la cual se activa el segundo.
En tercer lugar, se encuentran los tipos complejos que son palabras que determinan su significado por dos o más tipos de quale. Su estruc tura es un producto cartesiano (x,y) construido por un operador lógico
c a p í t u l o 2 0 | 518 Panorama de estudios actuales del español en América llamado dot (●). Así, por ejemplo, la pieza léxica periódico es un tipo com plejo dado que codifica simultáneamente en su quale formal los rasgos de ([ORGANIZACIÓN] ● [INFORMACIÓN]); es decir, contiene dos sen tidos explícitos (x, y) derivados del quale télico y del quale agentivo que en un contexto determinado reciben la interpretación adecuada, a no ser que se proyecten ambas interpretaciones y se desencadene ambigüedad. Representan los tipos complejos las palabras polisémicas que explicitan varios sentidos y describen ya dos entidades distintas: el hablante es capaz por tanto de materializar en contextos diferentes uno u otro significado de los que contenga la pieza léxica.
Por tanto, las palabras tienen una estructura interna subléxica, de finida por cuatro elementos del significado o qualia, que permiten a los usuarios del lenguaje predecir el tipo de palabra y la composicionalidad léxica: el sentido léxico de las unidades naturales, funcionales y complejas en determinados contextos sintácticos.
2.2. La pirotecnia en el Perú
En las celebraciones y aniversarios en el Perú se suelen usar fuegos ar tificiales y pirotecnia diversa. En fechas navideñas, especialmente el 24 de diciembre, por el recordatorio del nacimiento del Niño Jesús, y el 31 de diciembre, por cierre de año, se utilizan múltiples pirotécnicos, incluso en vísperas o días posteriores. Su uso está en mano de jóvenes y adultos mayores, y se evita que niños los manipulen, pues son peligrosos en tanto que pueden causar algún daño, incluso irreparable. Las municipalidades y el Estado en general prohíben e incautan pirotécnicos de contrabando o perjudiciales.
En el Perú se conocen los pirotécnicos como cohetes. Es muy común que los hablantes usen la palabra cohete. De acuerdo con el Diccionario de peruanismos (Academia Peruana de la Lengua, 2016), se define de la siguiente manera:
cohete. m. Artefacto pirotécnico detonante de diversas formas y distintos modos de explosión.
m a r c o l o v ó n | 519 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano Asimismo, según sus tamaños se clasifican en cohetecillos y co hetones. Según la Academia Peruana de la Lengua (2016), se definen las siguientes palabras así:
cohetecillo. m. Artefacto pirotécnico detonante, de pocos milíme tros de grosor y mínimo impacto, en forma de canuto cargado con pólvora y terminado en una mecha, que se expende en sartas de una veintena o más. cohetón. m. Artefacto pirotécnico detonante cubierto de un tubo de cartón de diversos tamaños, envuelto en papel y provisto de mecha. Para el DLE (RAE y ASALE, 2014), se entiende por pirotecnia la téc nica, el material y el centro de producción; y por el adjetivo pirotécnico lo relacionado con ello, como se muestra en lo siguiente: pirotecnia. (De piro- y -tecnia). 1. f. Técnica de la fabricación y uti lización de materiales explosivos o fuegos artificiales. La pólvora se usa en pirotecnia.2. f. Material explosivo o para fuegos artificiales. Un almacén de pirotecnia militar. 3. f. Fábrica de materiales explosivos o fuegos artificia les. Se produjo una explosión en la pirotecnia.
pirotécnico, ca. 1. adj. Perteneciente o relativo a la pirotecnia. 2. m. y f. Conocedor y practicante del arte de la pirotecnia. Para los propósitos de este trabajo se opta principalmente por ha blar de pirotécnicos por ser el término de mayor difusión para el mundo hispano.
Cabe señalar que, en el castellano peruano, se han creado palabras diversas para referir a los cohetes o los pirotécnicos. Muchas de estas pro ceden de una supuesta comparación con la geografía o algún objeto de la naturaleza. Estos términos son analizables desde la Teoría del Lexicón Generativo, como se verá adelante.
3. Metodología
Se trata de un trabajo cualitativo de corte descriptivo. En esta inves tigación se estudian las piezas léxicas que explotan el sentido léxico de ‘pirotécnico’.
c a p í t u l o 2 0 | 520 Panorama de estudios actuales del español en América Para esto, se ha dividido el corpus de acuerdo con el comportamien to morfológico de las palabras: en simples, en derivadas y en compuestas, en las dos últimas se especifica que en la formación de las palabras deri vadas y compuestas se heredan las propiedades léxico-semánticas de las voces sobre las que se forman.
Las muestras analizadas son del castellano peruano. Se escogió la variedad del Perú por ser una de las pocas estudiadas con respecto al voca bulario de la pirotecnia. En el Perú se presentan diversas formas de hablar el castellano por las zonas costeras, andinas y amazónicas. Al respecto, se tiene en cuenta que este estudio busca mostrar casos variados, aunque no exhaustivos.
Las muestras fueron recogidas en el mes de abril de 2023. Se pro cedió a recolectar materiales orales para ilustrar las combinatorias sin tácticas de los hablantes de la variedad del castellano peruano. Se buscó contar con participantes de diversos géneros, edades y lugares. Si bien no se tiene una muestra cuantitativa amplia, es relevante la intervención de las personas peruanas consultadas como ejemplo del habla peruana. En este sentido, se da peso a la información cualitativa. Las muestras fueron depuradas en relación con la palabra estudiada. En el capítulo se colocan por lo menos dos ejemplos por cada palabra y se emplea la cursiva para destacar su aparición. En la siguiente tabla se pueden encontrar los datos de las personas que participaron.
Tabla 1. Lista de informantes entrevistados
CÓDIGO
HABLANTE
GÉNERO
EDAD
DEPARTAMENTO
PAÍS
H-1 Pedro S.
H
28
Lima Perú H-2 Carlos H.
H
30
Lima Perú H-3 María L.
M
34
Lima Perú H-4 Carolina M.
M
19
Piura Perú H-5 Francklin M.
H
22
Huánuco Perú H-6 Dennis R.
H
20
Loreto Perú H-7 Carmen N.
M
35
La Libertad Perú
m a r c o l o v ó n | 521 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano
CÓDIGO
HABLANTE
GÉNERO
EDAD
DEPARTAMENTO
PAÍS
H-8 Miguel S.
H
36
La Libertad Perú H-9 Jesús C.
H
38
Arequipa Perú H-10 Jorge L.
H
43
Junín Perú H-11 Alan V.
H
25
Puno Perú H-12 Ana B.
M
27
Cuzco Perú Fuente: Elaboración propia.
La codificación será utilizada en el análisis de los datos. Si bien se ha tra bajado con un consentimiento informado, se opta por anonimizar a los colaboradores del estudio. Así, H-12 representa a una mujer adulta de la región sur peruana. La tabla de arriba permite ver el espectro de partici pantes. Se accedió a ellos a través de llamadas de teléfono y el uso del apli cativo WhatsApp, sobre todo para recoger explicaciones y registro de uso. También se extraen los vocablos de periódicos y otras fuentes vir tuales que muestran la variedad del castellano peruano. Es importante recoger estos elementos del registro escrito digital, puesto que es una for ma de describir las apariciones de las voces en otro espacio comunicativo que evidencia la utilización y la extensión de las palabras analizadas re feridas a la pirotecnia. Entre los diarios y otros medios de comunicación digital se han tenido en cuenta los siguientes espacios: El Comercio.pe., La República, Perú21, Trome, Correo, Americatv, Andina, RPP, Fulltono.com, Foros Perú, Caretas, Don Bombardín. La diversidad de medios da cuenta de la aparición de los vocablos. Los ejemplos recogidos datan del 2011 al 2023. El corpus está compuesto por las siguientes palabras: calavera, bombarda, torta, volcán, silbador, tronador, rascapiés, ratablanca y ma marrata. Se seleccionaron estas porque dan cuenta de los pirotécnicos más usados por los peruanos y mencionados en los medios de comunica ción. El léxico de los pirotécnicos es más amplio. Para esta investigación se procedió, como se señaló arriba, con una selección por tipo de palabras según su formación. Las palabras simples, derivadas y compuestas son pasibles de ser estudiadas en relación con su estructura qualia (Johnston y Busa, 1996).
c a p í t u l o 2 0 | 522 Panorama de estudios actuales del español en América Con relación a la interpretación de los datos, siguiendo la teoría presente, una palabra como volcán, por ejemplo, es predecible a partir del sentido que se materializa en la combinatoria sintáctica, porque la infor mación infraespecificada en el léxico prevé si se trata de la activación del quale formal cuando aparece en una expresión como «un volcán entra en erupción en el sur de Islandia arrojando toneladas de cenizas» (H-1), en la que describe un tipo de palabra natural; pero activa el quale télico si se trata de describir el evento al que se destina el instrumento, como se presenta en la variante de castellano peruano, en expresiones como «hizo explotar un volcán que lanzó abundantes luces a colores en plena noche de Navidad» (H-12), como es propio de las palabras funcionales. Para el hablante de castellano peruano, por ejemplo, estas informaciones no son arbitrarias; él sabe inconscientemente que la palabra volcán en realidad es una me taentrada de tipo complejo, pues almacena los rasgos de ([OBJETO FÍSICO NATURAL] ● [ARTEFACTO]) en una estructura cartesiana (x,y) en la cual uno de los rasgos se superpondrá al otro en ciertos contextos. Es decir, se está frente a una estructuración léxica que da lugar a dos interpretaciones: la pieza léxica activará, por tanto, el quale télico para obtener el sentido de ‘pirotécnico’ dentro del contexto lingüístico, o el quale formal para dar con el sentido de ‘accidente natural’. La forma en que lo hace se realiza a través de la intervención de un mecanismo generativo, denominado por Pustejovsky coacción de tipo. De acuerdo con esta operación, el predicado es el que impone la interpretación de la pieza léxica; en otro sentido, im pone el tipo semántico que se exige en la combinación sintáctica. Por eso, el hablante sabe que volcán en ciertos contextos es un objeto físico natural y en otros un objeto artificial que sirve como instrumento de explosión de fuegos artificiales, como sucede cuando está regido por expresiones como «entró en erupción» o «hizo explotar», respectivamente. En consecuencia, a la luz de la información subléxica y los contextos lingüísticos, una pala bra como volcán es dos cosas a la vez. Dicha palabra es una pieza léxica polisémica que posee doble definición, cuya información se materializa por el mecanismo generativo que en ella opera. Es, de esta manera, en que se entiende el siguiente análisis de los datos.Asimismo, para dar cuenta
m a r c o l o v ó n | 523 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano de los significados generales y particulares se ha incluido la investigación lexicográfica de las palabras indagadas. En este sentido, se trabaja con los diccionarios de la lengua general y del Perú, a saber, el Diccionario de la lengua española (DLE) (2014) de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española y el Diccionario de peruanismos (DP) (2016) de la Academia Peruana de la Lengua. Estos textos colaboran en confirmar las descripciones tomadas y analizadas. El trabajo, como otros (Berri, 2011), permite pensar que la estructura de qualia puede contribuir a la representación lexicográfica de las palabras.
4. Análisis de datos: materializaciones léxicas
4.1. Palabras simples
4.1.1. Calavera como pirotécnico
Según el DLE, una calavera es un «conjunto de los huesos de la cabeza mientras permanecen unidos, pero despojados de la carne y de la piel»(RAE y ASALE,2014), caracterizado en el lexicón por el quale de [OBJETO FÍSICO NATURAL]; sin embargo, en el castellano peruano se presenta un signifi cado referido a la pirotecnia, como cita el DP: «artefacto pirotécnico de tonante que consiste en un pequeño envoltorio de papel blanco provisto de mecha» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Para que esta pieza léxica refiera a dicho artefacto pirotécnico debe activarse el rasgo télico respectivo. A continuación, se registran casos en que la palabra calavera registra el significado de la pirotecnia en el habla de los castellanohablan tes peruanos:
1. Ejemplos de calavera:
a. Compraba unas calaveras para prenderlas a mi
tad de la noche (H-5).
b. Las calaveras eran mortales, las reventabas y ex
plotaban duro (H-3).
En estos casos, se ve que el sentido infraespecificado se materializa por los rasgos prender, mortal, reventar, explotar. Es legítimo suponer que los significados que calavera puedan tomar en los diferentes contextos
c a p í t u l o 2 0 | 524 Panorama de estudios actuales del español en América dependen de la información conjunta de la definición suficientemen te infraespecificada de las piezas con las que se combina (por eso no se encuentra calavera en el sentido de ‘conjunto de huesos’ combinada con adjetivos como detonante).
Figura 1. Calaveras Fuente: https://www.facebook.com/teamohuaycan/posts/736400956560570/ Otros ejemplos que muestran el sentido de pirotécnico son los siguientes, en los que las expresiones como «comercializar pirotécnicos calavera» u «ofre cer calaveras detonantes» son las que exigen ese tipo semántico y no otro.
2. Ejemplos de calavera:
a. En esta zona, una vendedora expone sobre una mesa productos pirotéc
nicos detonantes […]. —¿Qué estás buscando? —consulta antes de empe zar a ofrecer […] calaveras […] que tiene escondidas en bolsas de mercado (El Comercio.pe, 27 de diciembre de 2011)
b. En el predio allanado se encontraron al menos 10 mil calaveras (pirotéc
nicos), listas para su comercialización (La Republica, 16 diciembre 2011) Tal como se ve, la palabra que implica un sentido natural activa la del pi rotécnico porque en la combinatoria sintáctica opera el quale télico. Por
m a r c o l o v ó n | 525 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano otra parte, la motivación semántica de llamar calavera a este pirotécnico, aparte del papel blanco o el impacto explosivo, se debe a que en un inicio se etiquetaban con un símbolo de la calavera, que ahora pocas veces se encuentra registrado.
Este tipo de pirotécnico es considerado peligroso porque puede afectar a las personas en caso de una mala manipulación al generar heri das o quemaduras, tal como se registra en los siguientes ejemplos:
3. Ejemplos de calavera:
a. Se consideran pirotécnicos detonantes a todos aquellos que producen
explosiones y son perjudiciales para la seguridad e integridad de las per sonas, pues pueden generar quemaduras, heridas y mutilaciones. En este grupo se incluyen a los conocidos como rata blanca, mamarrata, calavera (Americatv, 27 de noviembre de 2016)
b. La ratablanca, calavera, chapana, volcanes son algunos de los pirotécni
cos prohibidos por la Sucamec porque pueden causar incendios, daño a la propiedad pública y privada, pero también afectar la salud y acabar con la vida de quien los manipula (Andina, 28 diciembre de 2022) Como se ve, la calavera es considerada un «detonante» que es «perjudi cial», este se encuentra incluido entre los pirotécnicos que pueden oca sionar heridas y mutilaciones, por lo que es «incautado», pues ocasiona «daños» no solo a las personas, sino también a las propiedades. De esta manera, también se revela el impacto del pirotécnico.
4.1.2. Bombarda como pirotécnico
Según Moliner (1998,p. 415), la palabra bombarda proviene de la voz lombarda, con influjo de bomba, que en sus dos primeras acepciones, de acuerdo con el DLE (RAE y ASALE,2014), se define como un ‘cañón antiguo de gran calibre’ y ‘nombre genérico que se daba a las antiguas piezas de artillería’. En el castellano peruano, la palabra bombarda cobra un sig nificado distinto en el mundo de la pirotecnia, como se determina en las combinatorias sintácticas siguientes de los hablantes:
c a p í t u l o 2 0 | 526 Panorama de estudios actuales del español en América
4. Ejemplos de bombarda:
a. En Año Nuevo escucho los sonidos de las bombardas por toda mi calle
(H-12).
b. Mis primos suelen reventar bombardas (H-10).
Figura 2. Bombardas Fuente: https://www.tiktok.com/@oscar_fantasia_peru/video/7218748509657369862 Esta palabra adquiere, teniendo en cuenta el DP, el sentido de «tubo pirotécnico que lanza chorros de fuego que estallan en el cielo oscuro» (Academia Peruana de la Lengua, 2016) en expresiones formuladas por los hablantes cuando en ellas se activa el rasgo télico que describe el evento al que se destina el instrumento. Este sentido infraespecificado en el léxico se materializa por la combinatoria sintáctica con expresiones que exijan el contenido léxico de cohete, en el cual sonido y reventar son los elementos que activan la interpretación de pirotecnia.
m a r c o l o v ó n | 527 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano El sentido de pirotecnia de la voz bombarda aparece también en periódicos peruanos. En los siguientes ejemplos se ve que el sentido infra especificado se materializa por las palabras sonido y paquete:
5. Ejemplos de bombarda
a. Los compadres, pobladores, policías y niños de ambos países comparten
la alegría recibiendo la Navidad en dos ocasiones con el sonido de las bom bardas (RPP, 21 de diciembre de 2011)
b. Trágicamente murió una niña de 5 años, al ser alcanzada por la explosión
de un paquete de bombardas durante una fiesta patronal (La República, 21 de septiembre de 2011) Estos casos del castellano peruano muestran que el hablante es capaz de construir y comprender ese sentido pirotécnico de bombarda dado que cuenta con una información léxica bien estructurada que recoge los qua lia que se especificarán en el contexto lingüístico requerido. Las bombardas muestran su peligrosidad, como se lee en el último ejemplo y como también se puede apreciar en los siguientes. Los medios de comunicación peruanos advierten que su uso genera impactos:
6. Ejemplos de bombarda:
a. Esta vez, la causa no fue la detonación de un artefacto pirotécnico, como
sucedió hace dos décadas, ocasionado por una bombarda conocida como chocolate que manipuló un comerciante informal, generando así un incen dio de gran magnitud que dejó como saldo más de 300 muertos, cientos de desaparecidos y heridos. Así como, cuantiosos daños materiales (Caretas,
31 de diciembre de 2021)
b. Cuando todos pensaban que enterrábamos un 2001 con más tragedias
internacionales que infortunios locales, un hecho paralizó a todo el país en vísperas de Año Nuevo: una bombarda irresponsablemente activada en Mesa Redonda provocó el incendio más grande de nuestra historia (El Comercio.pe, 23 de junio de 2021) En estos casos se ve que la manipulación del pirotécnico bombarda puede generar estragos. En estos ejemplos la voz bombarda se ve afectada por
c a p í t u l o 2 0 | 528 Panorama de estudios actuales del español en América predicados como manipular o provocar y voces como incendio, muertos y desaparecidos, los cuales revelan las consecuencias de su empleo.
4.1.3. Torta como pirotécnico
Para el DLE, una torta es una «masa de harina, con otros ingredientes, de forma redonda, que se cuece a fuego lento» (RAE y ASALE,2014); no obs tante, dentro de la materialización del léxico de los pirotécnicos en el Perú, teniendo en cuenta el DP, es una «Maqueta de cartuchos cuadrada que permite lanzar al aire sucesivos efectos luminosos» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Entre los hablantes de castellano peruano, considerando el quale télico, es posible encontrar el sentido pirotécnico que toma en la combinatoria sintáctica de sus expresiones:
7. Ejemplos de torta:
a. Explotó fuerte la torta, recuerdo que contenía mucha pólvora (H-7).
b. Encendimos unas tortas antes de quemar el muñeco de Año Nuevo (H-1).
Figura 3. Tortas Fuente: https://pirotecniacolombia.com/categoria-producto/super-torta-cake/ Como se observa en los ejemplos, el contexto lingüístico determina la es pecificación del sentido de torta como una clase de pirotécnico: la torta contiene demasiada pólvora o se enciende.
m a r c o l o v ó n | 529 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano
8. Ejemplos de torta:
a. Entre los productos incautados figuran misiles, silbadores […]y tortas,
estos últimos con alto contenido de pólvora (La República, 27 de diciembre de 2011)
b. Con la asistencia de alrededor de 150 personas se dio inicio al encendido
de 41 productos pirotécnicos […]: principalmente tortas de todo tipo y ta maño. Fue alrededor de una hora de pirotecnia que dejó a todo nuestro pú blico más que contento con lo visto; todo un espectáculo (Don Bombardín) De esta manera, se observa que una torta explota o se enciende, a dife rencia de las tortas que se comen. La interpretación semántica se activa por la influencia de los elementos rectores que son los verbos incautar1 y encender, que fuerzan la lectura semántica como tipo de evento: la torta sirve para explotar y dar un espectáculo de fuegos artificiales. Las tortas son pirotécnicos que también puede causar daños a las propiedades privadas o a las personas (cuando se manipulan inadecuada mente), por lo que son incautadas, como se indica a continuación:
9. Ejemplos de torta:
a. Indicó que el material incautado consiste en avellanas, cohetes, silbado
res, tortas y otros artefactos pirotécnicos que habrían ingresado al Perú de contrabando (Andina, 20 de diciembre de 2022)
b. Entre los productos pirotécnicos y materiales relacionados que fueron
destruidos figuran bengalas, cohetes, petardos, tronadores, avellanas, pólvora pirotécnica, tubos de disparo, tortas, misileras, fuentes de luces multicolores, pirotécnicos de uso industrial, entre otros (El Peruano, 10 de junio de 2023) Como se ve en estos ejemplos, el sentido de peligrosidad de la voz tor ta se activa por la presencia de palabras incautar o destruir, pues para
1
Hay que precisar, en este contexto, que se pueden incautar muchos objetos, no solo los que explotan; es el quale constitutivo (contenido en pólvora) lo que determinada la clase de torta que es.
c a p í t u l o 2 0 | 530 Panorama de estudios actuales del español en América los peruanos constituyen artefactos perjudiciales, por lo que se evita su contrabando.
4.1.4. Volcán como pirotécnico
Para el DLE, volcán es una «abertura en la tierra, y más comúnmente en una montaña, por donde salen de tiempo en tiempo humo, llamas y materias encendidas o derretidas» (RAE y ASALE, 2014). Para el DP es un «artefacto pirotécnico de forma cónica que una vez encendido lanza lu ces de colores por la cúspide» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Al respecto, la materialización léxica de la palabra volcán con el sentido de artefacto explosivo es resultado de la selección del quale télico que activa el mecanismo de coacción de tipo.
La materialización de volcán como pirotécnico se activa en los si guientes contextos lingüísticos:
10. Ejemplos de volcán:
a. Cuando intentó prender el pirotécnico llamado volcán, la ratablanca
reventó (Frecuencia Latina, 2 de enero de 2012)
b. Los artículos pirotécnicos permitidos y considerados inofensivos por no
ser detonantes son […] volcanes, tortas […] (Raúl Cornejo coa, 30 de diciem bre de 2011) En consecuencia, con la teoría del lexicón generativo es posible dar cuenta de que las entradas léxicas se encuentran infraespecificadas para tomar un sentido de una multiplicidad de sentidos interrelacionados en el con texto oracional. Por ello, esa multiplicidad de sentidos no es una dificultad para el hablante nativo porque está dotado de una información estructu rada y unos principios generativos que le permiten codificar y descodificar correctamente los significados. Los ejemplos muestran que volcán se en tiende como pirotécnico por palabras como prender, reventar, detonante.
m a r c o l o v ó n | 531 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano Figura 4. Volcanes Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=lVGFTWHhBmI Sin embargo, cabe señalar que se trata de uno de los pirotécnicos permi tidos o aceptados por las autoridades peruanas en tanto que no causaría daños, como se señala a continuación:
11. Ejemplos de volcán:
a. La feria pirotécnica «Tikitiki» es uno de los pocos lugares distribuidos en
toda Lima en los que se puede adquirir productos pirotécnicos con todas las de la ley. Hasta este punto siguen llegando decenas de limeños para comprar fuegos artificiales inofensivos como las candelas, rosas chinas, volcanes, tortas, cañas, entre otros (El Comercio.pe, 24 de diciembre de 2010)
b. ¡Qué buen tema! Es cierto, la Navidad no sería la misma sin pirotécnicos,
la verdad que no le entro a los detonantes, pero si reviento tortas, misiles y volcanes a pasto, lo malo es que son recontracaros, las mejores tortas no bajan de 70 soles c/u. Increíblemente solo hay dos ferias autorizadas: En SMP y en Comas, ya me imagino que estarán a reventar en las vísperas (Foros Perú, 5 de diciembre de 2011) Como se ve, se trata de un pirotécnico que puede comprarse en una feria libremente en épocas navideñas. La palabra volcán se ve rodeada de otras
c a p í t u l o 2 0 | 532 Panorama de estudios actuales del español en América como producto, inofensivo, reventar. Es interesante ver que el hablante señale que sin pirotécnicos la Navidad no fuese estimable.
4.2. Palabras derivadas
4.2.1. Silbador como pirotécnico
La pieza léxica silbador es una palabra formada por derivación morfológi ca, por una raíz verbal que es silbar y el sufijo -dor, que «forma nombres de agente y de utensilio: cobrador, celadora, colador, lavadora» (Moliner, 1998,p. 1081). Para el DLE (RAE y ASALE, 2014), silbador es un adjetivo que se usa también como sustantivo; es decir, tiene un comportamiento nominal. En términos semánticos esta base verbal debe tener ciertas ca racterísticas especiales para que el sufijo -dor se adose: debe describir que los objetos físicos de tipo artefacto sean creaciones o manufacturaciones; en este caso, el quale agentivo subespecifica que el evento responde a acciones que crea o hace el hombre, como es el acto de silbar, y el quale télico subespecifica que dicho evento cumple una función específica. Por eso, las palabras derivadas heredan las propiedades léxico-semánticas de aquellas palabras sobre las que se construyen. Son muestra del ingenio semántico del hablante, quien motiva la creación de este tipo de piezas léxicas. En relación con el sentido de pirotécnico, la voz silbador adquiere rasgos especiales que indican que se trata de un artefacto vinculado con el fuego, en las ocasiones en que predomina su función en el quale télico. El DP define la palabra como «artefacto pirotécnico compuesto de un tubo alargado y una mecha que, al ser encendida, lo impulsa a la vez que emite un silbido» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Entre los hablantes del castellano peruano se puede ver la manera en que se activan los quales respectivos:
12. Ejemplos de silbador:
a. Encendía unos silbadores y corría, se movían y sonaban ruidosos (H-2).
b. Me gustaba ver despegar los silbadores cuando lo prendían, sí, algo pe
ligrosos (H-4).
m a r c o l o v ó n | 533 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano Figura 5. Silbadores Fuente: https://caretas.pe/nacional/municipalidad-de-lima-decomisan-productos-pirotecnicos-en-elcercado/ En su materialización como artefacto pirotécnico se activa el quale télico al combinarse con otras piezas léxicas como peligroso, encenderse, contie ne pólvora, despega, explota, emite un sonido, que contribuyen a definir la palabra como «caña voladora que contiene mezcla pírica de pólvora y fósforo, que al encender su mecha se impulsa hacia el cielo emitiendo un silbido». Los siguientes ejemplos del castellano peruano tomados de un diario y un foro también muestran, al igual que las palabras simples, que hay elementos que imponen el significado léxico de la pirotecnia.
13. Ejemplos de silbador:
a. Entre los pirotécnicos más peligrosos están los silbadores, porque el que
los enciende «no tiene el control de dónde van a parar» (Fulltono)
b. Los silbadores […] tienen pólvora y una que otra sustancia negra que
hace que emitan un sonido al despegar y exploten en el aire (Foros Perú, 2 de diciembre de 2007) La información léxica heredada por la palabra silbador determina en alguna forma el significado y la combinación con otras piezas, pues los
c a p í t u l o 2 0 | 534 Panorama de estudios actuales del español en América predicados que imponen la materialización pirotécnica contienen ciertas posibilidades semánticas que activan ese rasgo e inhiben otros (por ejem plo, el de ‘persona que silba’). Según De Miguel (2004), la estructura de qualia «proporciona la fuerza relacional de una pieza léxica y determina no sólo el significado de ciertas combinaciones, sino también la posibili dad de que ciertas combinaciones se den o no» (pp. 167-206). Los silbadores son pirotécnicos peligrosos que pueden causar da ños a las personas, por lo que se prohíbe su uso y comercialización, tal como señalan los siguientes ejemplos:
14. Ejemplos de silbador:
a. Entre los pirotécnicos incinerados se encuentran misiles tipo cracker,
silbadores de tres tiempos, rockets, lluvia de plata, llacraket, tic tac y otros productos prohibidos para ser comercializados sin previa autorización (La República, 28 de noviembre de 2022)
b. En total, los agentes de fiscalización decomisaron un total de 1500 de
estos artefactos inflamables como bombardas, silbadores, volcanes, etc. Algunas intervenciones se lograron gracias al aviso de ciudadanos. Cabe mencionar que dichas intervenciones imponen una multa equivalente a dos UIT, S/ 8600.00 (Caretas, 25 de diciembre de 2020)
c. Luces de bengala, varitas mágicas, silbadores y cuetones, fueron algu
nos de los productos decomisados. Doscientos kilos de material pirotéc nico decomisado en el mes de diciembre en diferentes puntos de la ciudad y en inmediaciones del emporio comercial Albarracín, fueron destruidos por la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil - SUCAMEC (RPP, 20 de febrero de 2018) Estos tres ejemplos muestran que se trata de pirotécnicos con los cuales se debe tener cuidado. La palabra silbador se ve rodeada de otras como decomisar, intervenir, destruir, inflamable, prohibido. De esta manera, se entiende que la palabra refiere a pirotecnia
m a r c o l o v ó n | 535 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano
4.2.2. Tronador como pirotécnico
El DLE registra cohete tronador y lo define como «cohete que da muchos truenos» (RAE y ASALE, 2014); sin embargo, en el castellano peruano este pirotécnico solo se conoce como tronador, no necesita de la especificación cohete. El DP define tronador como «Bolsita rellena de una mezcla explo siva que detona al arrojarse fuerte contra una superficie dura» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Esta palabra derivada se ha formado por la adjunción de una base verbal que es tronar y el sufijo -dor. Al igual que la pieza léxica silbador, tronador hereda las propiedades léxicas de la palabra de la que se deriva. Los siguientes ejemplos de la variedad de castellano peruano ilustran el sentido de pirotecnia en las combinatorias sintácticas en las que predomina el quale télico:
15. Ejemplos de tronador:
a. Entre los cohetes, recuerdo los tronadores, por su sonido, sonaban (H-6).
b. Los tronadores eran pequeñitos cohetes, pero resonaban (H-3).
Figura 6. Tronadores Fuente: https://www.facebook.com/364923870926278/posts/366504980768167/ En estos ejemplos se puede ver que los tronadores son una clase de cohe tes. En la combinatoria sintáctica con palabras como sonaban o resonaban
c a p í t u l o 2 0 | 536 Panorama de estudios actuales del español en América se activan los quale télico. En los siguientes casos también se presenta el sentido de pirotecnia:
16. Ejemplos de tronador:
a. En noviembre, llevé unos tronadores (esas bolsitas que […] cuando la
botas al suelo explotan) (Foros Perú, 21 de agosto de 2011)
b. Lo hacíamos bailar tirándole los tronadores… Lo malo era que cuando
estos estaban en tu bolsillo, cuando de casualidad alguien te empujaba o los tocaba, ¡pum! ¡Estallaban! (Foros Perú, 2 de diciembre de 2007) La palabra tronar significa ‘sonar truenos’, describe eventos donde un trueno se da seguido de otro. Esta propiedad es la que se toma para trona dor cuando se materializa como pirotécnico: ‘bolsitas que suenan como truenos cuando revientan’, que activan el quale agentivo (cómo llega a existir) y el quale télico (para qué sirve), compatible sintácticamente con los predicados explotar, tirar y estallar que activan el tipo de interpreta ción, o con los verbos comprar o vender que dan la idea de que son instru mentos que se comercializan.
Con relación a su impacto, debe resaltarse que los tronadores son pirotécnicos peligrosos, por lo que los diarios registran noticias de su contenido:
17. Ejemplos de tronador:
a. Entre los productos hallados se encontraron misiles, bombardas, tortas,
mamarratas, tortas explosivas, cohetes, tronadores, silbadores, así como huaracas rellenas y cuerpos de castillos. Se estima que para la elaboración artesanal de estos productos se utilizaron alrededor de 200 kilos de pólvo ra (Perú21, 10 de diciembre de 2021)
b. La comuna señaló que se consideran pirotécnicos detonantes a todos
aquellos que producen explosiones y son perjudiciales para la seguridad e integridad de las personas, pues pueden generar quemaduras, heridas y mutilaciones. En este grupo se incluyen a los conocidos como ratablanca, mamarrata, calavera, tronador, rascapié, cohetecillos, entre otros (Perú21,
28 de noviembre de 2017)
m a r c o l o v ó n | 537 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano En estos dos ejemplos se ve que los tronadores son peligrosos. Aparece la voz tronador con palabras como producto, pólvora, detonante, explosión, pero a la vez también con quemadura o herida.
4.3. Palabras compuestas
4.3.1. Rascapiés como pirotécnico
Un rascapiés es, citando al DP, una «Pastilla pirotécnica muy tóxica, que se activa raspándola contra una superficie áspera y que, en ignición, se des plaza por el suelo» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). Esta palabra compuesta ha sido formada por la fusión léxica de las palabras rascar y pie, cuyas propiedades semánticas han sido heredadas por la nueva pieza léxica. En el castellano peruano, teniendo en cuenta el quale télico, se pue de ilustrar el sentido pirotécnico:
18. Ejemplos de rascapiés:
a. Con un rascapié hacía saltar a todos, a correr, me daba risa, lo rozaba con
el pie y se prendía (H-2).
b. Los rascapiés se iban hacia mí, jaja, cuando se movían (H-8).
Figura 7. Rascapiés Fuente: https://acortar.link/nlmNHj De esta manera, se sabe que se está frente a un pirotécnico y no frente a un artefacto que serviría para rascarse o rascar los pies. Un rascapié, siguiendo los ejemplos, se enciende con el rozamiento de la planta del pie, una vez encendido, se mueve. Al respecto, el verbo rascar describe
c a p í t u l o 2 0 | 538 Panorama de estudios actuales del español en América una actividad referida al evento de frotar o raspar una entidad contra algo áspero. Esta información es la que se transmite de alguna manera a la pa labra rascapiés, la que también recoge el sentido léxico del sustantivo pie, una de las extremidades inferiores del hombre, empleada para la fricción del pirotécnico.
19. Ejemplos de rascapiés:
a. Las ratablancas y los rascapiés son los que más daño provocan (Perú21,
24 de noviembre de 2010)
b. El rascapié (compuesto de cloratos y fósforo blanco o amarillo) es uno de
los productos más letales (Trome, 1 de diciembre de 2011) La materialización léxica como artefacto pirotécnico se activa por la im posición de las palabras con las que se combina: daño, provoca, producto y letal. Estas permiten saber al hablante que rascapiés es una palabra que tiene una interpretación relacionada con la pirotecnia. Los rascapiés pueden llegar a ser peligrosos al alcance de los niños, pues ellos pueden ingerirlos inocentemente, dado que tienen un sabor dulce, y causarles daños. En el Perú, como se ve, se advierte de su uso:
20. Ejemplos de rascapiés:
a. Niño queda grave por tragarse peligroso pirotécnico rascapies. El niño
de ocho años se encuentra internado en la Unidad de Cuidados Intensivos luego de ingerir el peligroso pirotécnico. El hecho ocurrió en Sullana (El Tiempo, 5 de diciembre de 2019)
b. Entre estos productos están los llamados […] rascapiés, tronadores, guty.
Conozca al detalle estos 21 pirotécnicos que por su seguridad y la de su familia no debería comprar (Correo, 14 de diciembre de 2015)
c. El fiscal de Prevención de Delito, Gino Valdivia, informó que se confisca
ron más de 2,000 productos pirotécnicos, entre deflagrantes y explosivos, como cohetecillos, cohetones, tortas, misiles, petardos, palomillas, rasca piés, volcanes, entre otros (Andina, 1 de enero de 2020) Estos ejemplos ilustran que los rascapiés son dañiños. La voz rasca piés como pirotécnico se reconoce por aquellas que le rodean, como los
m a r c o l o v ó n | 539 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano sustantivos producto, seguridad, o los predicados o adjetivos como confis car, explosivo, deflagrante.
4.3.2. Ratablanca como pirotécnico
La palabra ratablanca se usa para referirse, citando al DP, al «cohetón de gran tamaño y potencia» (Academia Peruana de la Lengua, 2016), cuyo cartucho está envuelto en papel de color blanco. En este caso, se trata de un pirotécnico mayor que un cohetecillo. Respecto de rata, se asemeja a la forma del animal en el sentido de que la mecha del cohete es tan lar ga como la cola de la rata. Se toma, por tanto, una base adjetival y una nominal para crear un sustantivo, que se ha lexicalizado fuertemente en términos composicionales, por lo que ya no es semánticamente tan trans parente. Los siguientes ejemplos del castellano peruano ilustran el sentido pirotécnico de la ratablanca, gracias al quale télico que se revela.
21. Ejemplos de ratablanca:
a. Una ratablanca la enciendes en Navidad y plump un sonidazo (H-9).
b. La ratablanca eran fuertísimas, revientan duro (H-8).
En estos ejemplos se ilustra que los castellanohablantes del Perú conside ran la ratablanca como un pirotécnico de impacto. Las palabras encender y reventar junto con «fuertísimas» o «sonidazo» revelan su grado de ex plosión y el sentido que cobra la voz ratablanca.
c a p í t u l o 2 0 | 540 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 8. Ratablanca Fuente: https://elpopular.pe/actualidad-y-policiales/2016-12-28-ano-nuevo-autoridades-incautanmas-de-tres-mil-ratas-blancas-en-la-molina Los siguientes ejemplos de foros peruanos también muestran su significado:
22. Ejemplos de ratablanca:
a. Alguien puso una ratablanca y explotó en la tasa de un baño (Foros Perú,
21 de febrero de 2012)
b. Lo que sí no entiendo es cómo pueden reventar eso que llaman rata
blanca. Suenan horrible, parece que fueran bombas (Foros Perú, 2 de di ciembre de 2007) La interpretación de ratablanca como cohete se deduce de la combina toria sintáctica con predicados como colocar, explotar, reventar, sonar horrible, parecer bombas, que exigen tal valor que ponen de manifiesto el quale télico de artefacto pirotécnico, como se muestra en los siguientes ejemplos.
La ratablanca es uno de los pirotécnicos más temidos. Por eso los medios de comunicación resaltan su peligrosidad:
m a r c o l o v ó n | 541 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano
23. Ejemplos de ratablanca:
a. Lamentable. Un adolescente de 14 años perdió tres dedos de la mano
izquierda por manipular pirotécnicos, entre ellos la popular ratablanca, durante las celebraciones por Navidad (RPP, 26 de diciembre de 2022)
b. «No quiero quemarme»: menor de 14 años quedó con mano mutilada
tras reventar ratablanca en Navidad. Víctima fue derivada a hospital cer cano de Junín, pero médicos solo pudieron retirarle los 3 dedos destroza dos. Sucamec recomienda comprar pirotecnia en lugares autorizados (La República, 26 de diciembre del 2022).
En el Perú, uno de los pirotécnicos graves es la ratablanca. En ambos ejem plos se ve que la palabra ratablanca aparece con voces como lamentable o destrozado. El pirotécnico puede volar dedos o manos por su impacto. Las personas que lo emplean pueden quedar mutiladas.
4.3.3. Mamarrata como pirotécnico.
La palabra mamarrata como explosivo está compuesta por las palabras mama y rata. Este cohete presenta un tamaño e impacto mayor que el de la ratablanca. Así también lo indica el DP: «cohetón de mayor tamaño e impacto que la ratablanca» (Academia Peruana de la Lengua, 2016). La mamarrata es como si fuese la mamá de la ratablanca. Resulta curiosa la manera en que una palabra hereda las propiedades semánticas de las palabras de las que se forma. En el castellano peruano se tienen ejemplos de la voz mamarrata con el sentido de pirotécnico, dado el quale télico, como se ve a continuación.
24. Ejemplos de mamarrata:
a. Me alejé cuando prendieron la mamarrata, es muy temible (H-11).
b. La mamarrata suena muy fuerte (H-5).
c a p í t u l o 2 0 | 542 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 9. Mamarrata Fuente: https://peru21.pe/lima/villa-maria-triunfo-dos-ninos-graves-detonar-pirotecnicos-137005noticia/ La pieza léxica mamarrata posee una definición básica suficientemente imprecisa y quizás susceptible de generar múltiples interpretaciones, lo cual viene a especificarse en el contexto de aparición que le afecta y que determina un valor semántico definido, y no cualquier otro, es decir, un valor de impacto o de potencia del explosivo. El sentido de pirotécnico se entiende en estos casos por las palabras prendieron, fuerte y temible. Otros ejemplos de diarios muestran dicho valor:
25. Ejemplos de mamarrata:
a. Las autoridades mostraron varias mamarratas y especialistas de la EDEX,
de la Policía Nacional, advirtieron que debido a la potencia del explosivo, este podría ocasionar hasta la muerte de quien lo manipule erróneamente (Terra, 17 de diciembre de 2007)
b. Explosión de artefacto pirotécnico mamarrata provocó pánico en el
Callao. El estruendo, que fue escuchado en un radio de seis cuadras, no produjo daños personales ni materiales (El Comercio.pe, 18 de diciembre de 2007)
m a r c o l o v ó n | 543 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano La interpretación semántica del valor de pirotecnia se explota dentro del contexto lingüístico al combinarse con elementos como «potencia del ex plosivo», «ocasiona muertes», «provoca pánico», «emite estruendos», que advierten que su impacto es mayor que una ratablanca. Respecto a su impacto, debe precisarse que la mamarrata es un pi rotécnico peligroso, como advierten los diarios peruanos:
26. Ejemplos de mamarrata:
a. Los detectives se constituyeron al lugar mencionado y divisaron que
dentro de la caja, donde va el medidor de agua, dejaron un artefacto pi rotécnico más conocido como mamarrata (Correo, 18 de febrero de 2022)
b. Según la comuna de San Borja, esta medida busca salvaguardar la se
guridad e integridad de sus vecinos y también de las mascotas, debido al estruendoso ruido que genera el uso de artefactos como ratablanca, ma marrata, calavera, tronador, rascapié, cohetecillos, entre otros (Perú21, 18 de agosto de 2020) En estos ejemplos se ve que asusta a las personas, por lo que los extorsio nadores la emplean y las municipalidades la prohíben. La voz mamarrata se ve afectada por otras como aparato, pirotécnico, estruendoso y ruido, las cuales activan su sentido.
5. Conclusiones
En el castellano peruano se registra un léxico de pirotécnicos en palabras simples, derivadas y compuestas. El sentido que cobra de pirotecnia es producto de las combinatorias sintácticas realizadas por los hablan tes. Más allá de los usos lingüísticos de la lengua general, en el Perú se presentan palabras polisémicas que muestran significados propios, tal como sucede con bomba, torta, calavera, tronador y silbador. En el cas tellano peruano se han creado nuevas voces que refieren a la pirotecnia por medio del proceso de formación de palabras compuestas, tales como mamarrata, ratablanca y rascapiés, en las construcciones lingüísticas de los hablantes, diarios y otros medios de comunicación. El contenido que
c a p í t u l o 2 0 | 544 Panorama de estudios actuales del español en América presenta el léxico deriva de la información de la estructura subléxica y su materialización es comprobable en la combinatoria sintáctica, cuando se ve afectada por predicados verbales tales como encender o explotar. El sentido de peligrosidad de los pirotécnicos también se advierte en las expresiones lingüísticas reportadas que evidencian el impacto que puede generar un pirotécnico.
Las materializaciones del léxico en el campo de los cohetes y piro técnicos permiten reconocer que las palabras son como unas metaentra das que contienen estructuras subléxicas; es decir, no están especificadas, pero sus informaciones se visualizan en la combinatoria con otras piezas léxicas: el contexto contribuye a desambiguar cualquier otra interpreta ción (en caso de que sean polisémicas) o a entender el significado (si no se conoce). El léxico no constituye, por tanto, un inventario cerrado en el que todo está predefinido: los nuevos usos y significados le dan dinamicidad al léxico. De acuerdo con De Miguel (2009), «el lexicón no constituye un almacén estático de los significados de las palabras sino un componente dinámico, flexible y sensible al contexto» (p. 339). Ello se ha intentado pro bar en este trabajo al describir que las palabras del léxico en general que dan cuenta de información de tipo natural, sirven para instrumentalizar artefactos pirotécnicos.
El uso creativo del léxico se explica al considerar un número limita do de principios generales y mecanismos generativos que dan cuenta de las interpretaciones posibles que reciben las piezas léxicas en función del contexto. En el caso de las materializaciones pirotécnicas es fundamental la estructura de qualia, sobre todo el quale télico que describe la finali dad de todos estos artefactos. Las palabras simples que se han estudiado son, por lo general, del tipo complejo porque se definen por un producto cartesiano ([OBJETO FÍSICO] ● [ARTEFACTO]), en el que el rasgo [OBJETO FÍSICO] es el que no se activa en el contexto de lo pirotécnico, pero sí el de [ARTEFACTO]. Las palabras derivadas y compuestas son el resultado de la herencia léxica de las palabras sobre las que se han formado, por lo que su estructura de qualia no parece obedecer a un tipo complejo sino a un tipo funcional, pues como son creaciones nuevas no manifiestan polisemia o
m a r c o l o v ó n | 545 La materialización del léxico en pirotécnicos en el castellano peruano doble significación. Finalmente, tanto en las palabras simples como en las complejas, se subraya que el quale télico juega un rol importante en la ac tivación del sentido porque define la concepción de artefacto pirotécnico cuando se combina con otras piezas léxicas que exigen esta interpretación. Para finalizar, queda por estudiar el léxico de la pirotecnia poste riormente desde propuestas como la de Jackendoff (2002), quien plantea que la sintaxis no puede determinar la semántica ni esta la otra, sino que en un interfaz se necesitan para la producción fonológica adecuada de las palabras. En este sentido, se podrían explicar los sentidos que adquieren las palabras referidas a la pirotecnia sin depender totalmente de la sinta xis. Esta otra propuesta desafía la descripción realizada con la semántica generativa presente. Respecto al castellano peruano, este capítulo brinda luces sobre este tipo de variedad lingüística, en tanto muestra la creativi dad de sus hablantes para generar sentidos propios sobre la pirotecnia.
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CLAC.60515
| 550 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 550 C A P Í T U L O Indagando en el léxico de Dámaso A.
Larrañaga: estudio del término leñatero Soraya Ochoviet Academia Nacional de Letras soraocho@gmail.com
c a p í t u l o 2 1 | 551 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
A fines de la década de 1990, la profesora Gladys Valetta, miembro de nú mero en la Academia Nacional de Letras del Uruguay en aquel entonces, creó un grupo de trabajo conformado por algunos de sus estudiantes de la carrera de profesorado de Español con el fin de abordar las obras de los primeros representantes de las letras del actual territorio del Uruguay, hasta aquel momento muy poco estudiados. La tarea estaría centrada en el léxico diacrónico, en particular aquel que reflejaba las primeras mani festaciones culturales de lo que luego fue el Uruguay. Ese fue el inicio del estudio que se presenta en este capítulo.
El objetivo estaba puesto en el estudio del léxico dialectal de finales del siglo xviii y comienzos del xix, época de prioridades militares y comer ciales, donde lo cultural quedaba relegado a un segundo plano. Uruguay aún no había logrado independizarse, lo cual logró recién en 1830. A pe sar de esta situación, tan poco propicia para la creación intelectual, des tacaron algunas figuras: en las ciencias, José Manuel Pérez Castellano y Dámaso A. Larrañaga; en las letras, Bartolomé Hidalgo y Francisco Acuña de Figueroa.
Este capítulo está enfocado en uno de estos pioneros de las letras y ciencias del Uruguay: Dámaso A. Larrañaga (DAL, de ahora en adelante).
2. Justificación
El lenguaje de esta época casi no ha sido objeto de investigaciones rela cionadas con el léxico. Los estudios existentes, todos ellos de las últimas tres décadas, abordan temas de fonética y fonología, morfología o sintaxis (Bertolotti y Coll, 2010). Los enfocados en el léxico ocupan una proporción muy pequeña.
Existe un trabajo, inédito aún, sobre el vocabulario empleado por el presbítero José M. Pérez Castellano (1743-1815), uno de los primeros
s o r a y a o c h o v i e t | 552 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero escritores del territorio uruguayo. El estudio, titulado Leyendo a Pérez Castellano, es obra de Avenir Rosell y es del año 1969. En él, Rosell (1969) presenta unas mil palabras del español rioplatense: muestra cómo las emplea Pérez Castellano, qué registros tiene la Real Academia Española y en qué otros autores rioplatenses aparecen. Sin embargo, la dedicación a cada término no es homogénea. De algunas palabras solo escribe unas pocas líneas (en las que apenas cita algún fragmento del autor, como en vaquilla o tacuara, o esboza un significado, sin presentar cita, como en españoleto); de otras (p. ej.: quinua, tamango, plan, yerba) expone varias páginas en las cuales, además de presentar citas, hace referencia a otras fuentes lexicográficas y propone una definición acorde con el contexto en el que figura. Además, en ocasiones, abusa de las citas, por lo que más que una reflexión, esboza un corpus. Si bien Rosell (1969) maneja bibliogra fía actualizada para el momento (Amado Alonso, Corominas, Morínigo, Santamaría, Ullmann, entre otros), él mismo reconoce, en su «Advertencia final», que pudo haber cometido omisiones y errores varios por su falta de información y formación en la materia.
El léxico de Pérez Castellano también fue estudiado por Rosa Chans, Juan Carlos Urse e Iris Rila (1999-2000), también discípulos de Gladys Valetta, quienes emplearon una línea de trabajo similar a la del presen te estudio. Dicha investigación, enmarcada dentro de las actividades del Departamento de Investigaciones de la Academia Nacional de Letras del Uruguay, fue publicada en varios librillos que vieron la luz en forma perió dica durante el año 1999 y 2000. Aunque el estudio se centró en la investi gación solo de algunas palabras (aceben, ahorquetar, bocinudo, armadilla, brótola, burel y pescadilla), se logró realizar un análisis profundo, riguroso y concienzudo de cada una de ellas.
Además, en 2010 Magdalena Coll presentó un trabajo de investiga ción en el que abordaba el nivel léxico a partir de textos de Pérez Castellano y de un contemporáneo suyo, Dámaso A. Larrañaga (1771-1848), aunque sin profundizar en ningún término en particular.
c a p í t u l o 2 1 | 553 Panorama de estudios actuales del español en América Dados los pocos estudios que se han efectuado sobre el léxico de esta época, una investigación en este sentido puede resultar un aporte de sumo interés para quienes están enfocados en el estudio del dialecto rioplatense.
3. El léxico en la obra de DAL
3.1. Contexto de la producción literaria de DAL
Nacido en 1771 y fallecido en 1848, su vida se desarrolló, como ya se dijo, en una época donde los ánimos estaban más orientados a las luchas que al saber. Luego de estudiar en Argentina y en Brasil, donde se ordenó sa cerdote, se involucró con la lucha por la independencia. Supo alternar su vida política y militar con sus intereses culturales. Por ejemplo, cuando en
1817 fue enviado en una misión ante la Corte portuguesa, aprovechó esta
situación para escribir sus Apuntes y observaciones de Historia Natural que hice en el Janeyro en 1817.
En aquella época, los libros accesibles a la población eran mayorita riamente de temas religiosos. Solo existían algunas bibliotecas que tam bién incluían obras de filosofía, ciencia y literatura. La de Larrañaga era una de esas que, además de ser vasta, abarcaba temáticas variadas. Parte de su acervo integró la colección inicial de libros de la primera biblioteca pública del país, fundada en 1816, en la época de José Artigas. DAL ha sido el primer hombre uruguayo de ciencia, con una men talidad ordenada y ordenadora que lo llevó a registrar minuciosamente los elementos de su entorno. De sus testimonios surgen muchas de las primeras descripciones y clasificaciones relacionadas con la botánica, la zoología y la paleontología. A pesar de la enorme escasez de medios ma teriales y al poco respaldo académico en la región rioplatense, su labor fue reconocida por los principales naturalistas del mundo. Es más, DAL mantuvo una nutrida correspondencia con los sabios contemporáneos de Europa de aquella época: Bonpland, Freycinet, Saint-Hilaire y Sellow. Y no se restringió solo a la geología, la fauna y la flora. Sus cono cimientos del latín, la gramática y la retórica le permitieron abordar el estudio de lenguas aborígenes como el chaná y el abipón.
s o r a y a o c h o v i e t | 554 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero En muchos de sus textos se aprecia un afán didáctico que se hace evi dente en las descripciones de animales y plantas, por ejemplo, en su Diario del viaje de Montevideo a Paysandú; también en sus Fábulas americanas, en las que incluye aves y otros animales propios de nuestro territorio.
3.2. El léxico dialectal en los textos de DAL
Gracias a esa primera lectura, se constataron algunos elementos propios del estilo de la época. Por ejemplo, el empleo de ciertos recursos para presentar el léxico propio de esta región. DAL lo presentaba junto a una variante del español general, recurso muy frecuente entre los cronistas, desde los primeros años de la llegada de los españoles a América. Así: Nos alojamos en una casa […] había en ella mesas, sillas una cuja o cama matrimonial (Larrañaga, 2016,p. 40).
La barba muy escasa y solamente la tienen en el labio superior formando largos bigotes y muy pocos pelos en la perilla o barba (Larrañaga, 1924,
p. 174).
Obsérvese cómo el mismo recurso aparece también en José Manuel Pérez Castellano:
En la misma ciudad de Montevideo se logran aún mejor los que se ponen en los traspatios, o segundos patios; porque los árboles se crían más sanos, dan mucho más fruto, y lo sazonan mejor que en el campo, por resguarda dos que en él estén (Pérez Castellano, 1848, p. 60). Otro recurso, también frecuente entre los cronistas y del mismo modo empleado por autores como Larrañaga o Pérez Castellano, consistía en presentar un indigenismo junto a una perífrasis explicativa. Pueden verse a continuación algunos ejemplos:
c a p í t u l o 2 1 | 555 Panorama de estudios actuales del español en América Encontré unas pieles enteras de buey abiertas por el lomo, y sostenidas por cuatro postes llenas de trigo, y que en este país llaman noques (Larrañaga, 2016, p. 29).
Lejos de huir de nosotros estos caballos salvajes, que aquí conocemos con el nombre de baguales venían desde largas distancias a reconocernos (Larrañaga, 2016, p. 35).
Llaman melgas a unas líneas paralelas, que en la tierra dispuesta hacen con el arado, tres y media a cuatro varas distantes unas de otras, a fin de que el sembrador se dirija por ellas para desparramar el grano con igualdad dentro de aquellas dos líneas (Pérez Castellano, 1848, p. 124). De esta forma se hace evidente la intención didáctica de los autores a la que ya se hizo referencia, a la hora de emplear vocabulario que percibían, conscientemente, como no académico.
Sin embargo, también se empleaban elementos dialectales sin indi cación alguna que los singularizara como tales:
En fin a las diez nos despedimos y emprendimos nuestra marcha con direc cion a la cuchilla para evitar arroyos y huir de las asperezas de Mahoma que nos quedaban a la derecha llevándolas a una vista (Larrañaga, 2016, p. 32). Yo deseaba reconocer unos árboles que desde lejos me parecian frutales, cosa que creía extraña, pues había advertido que ni aun en las chácaras de Santa Lucía se encontraban, y habiamucho descuido en esta parte, ceñida toda su agricultura al trigo, maíz y zapallos, pero así que llegamos conocí que [era] un bosque de talas corpulentos (Larrañaga, 2016, p. 28). Yo en vez de trapo usé algún tiempo, como mucho mejor, de una especie de espadaña suave, que aquí se cría en algunos bañados (Pérez Castellano, 1848, p. 52).
s o r a y a o c h o v i e t | 556 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero
3.3. Presencia de diminutivos y otros derivados
Leyendo el Diario de DAL, se destaca el profuso empleo del diminutivo en -illo, actualmente casi desaparecido en el español rioplatense. Por ejem plo: saquillo de tierra, manojillo, caracolillo, que mantenían su valor de diminutivo. También figuran otros que, aunque morfológicamente se ana lizarían también como diminutivos, en realidad tomaron un significado distinto. Como ejemplo, podemos citar: alfilerillo, perilla, zorrillo. Siguiendo la línea de estudio de los sufijos, se continuó con la bús queda de vocablos con el sufijo -ero, sumamente productivo en todas las épocas. De ahí se obtuvo un corpus primario que fue depurado contras tándolo con el DLE (Diccionario de la lengua española, en el sitio de la Real Academia Española, además de el NTLLE, Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, ambos en línea). Algunas palabras, como cañonera, se encontraban en diccionarios de la época con significado coincidente, por lo que se descartaron de plano. Hubo otras, como arponero, ballene ro, leñatero y botero, que no figuraban en los lexicones de mediados del siglo xix y que no formaron parte de su lemario sino hasta varias décadas después. Por último, las palabras perdicero y cinchero, hasta el día de hoy no han encontrado cabida en el DLE (Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, 2014), con los significados que se infieren del contexto.
4. Método de trabajo
Para abordar el léxico de DAL con una mirada contrastiva, se empleó una metodología cualitativa, de lectura exhaustiva de la obra de este autor. A partir de dicha lectura se elaboró un corpus de léxico dialectal, consti tuido por aquellas palabras que no tenían un uso generalizado en todo el ámbito hispánico. Mediante búsquedas en el DLE, se verificaba si aparecía identificada con alguna marca diatópica o no. Si coincidía en el significado y no estaba marcada, se descartaba. De lo contrario, quedaba aparte para su estudio posterior. El método, bastante intuitivo como primer paso, fue efectivo ya que se recogieron unas cuantas palabras.
c a p í t u l o 2 1 | 557 Panorama de estudios actuales del español en América El punto de partida de la investigación fue la lectura del Diario del viaje de Montevideo a Paysandú. La elección de esta obra tuvo como fun damento dos aspectos relevantes. El primero es el nivel de lengua presente en el Diario: cuanto menos protocolar es el texto, más posibilidades había de acceder al léxico no académico. Estas se habrían reducido mucho si se hubiera tomado como base, por ejemplo, la Oración inaugural que este autor escribió con motivo de la fundación de la primera biblioteca pública. El segundo aspecto es el tema de la obra seleccionada: un diario de viaje genera la posibilidad de tomar notas y registros sobre temas muy variados. Este segundo criterio hizo descartar otras obras del autor como el Diario de Historia natural o la Gramática del idioma chaná, que seguramente iluminarían si el estudio hubiera priorizado otros aspectos lingüísticos. En la última parte de la tarea investigativa se agregó, como técni ca para la obtención de datos, una encuesta realizada con una muestra aleatoria de hablantes de diversos departamentos de Uruguay. Se busca ron informantes de distintos puntos del país con la finalidad de abarcar personas de Montevideo y también del resto del país. Las encuestas se realizaron telefónicamente, seleccionando personas aleatoriamente a través de la guía telefónica de Uruguay. Además, se realizaron consultas a comerciantes del ramo, pertenecientes a las dos regiones geográficas. Dichas consultas se elaboraron pensando en dos destinatarios dife rentes: una para los que tienen a cargo o trabajan en un abasto de leña (es decir, se buscaba la respuesta del hablante especializado, el que maneja el lunfardo del oficio) y otra para los clientes (o sea, el hablante común, la gente de a pie), quienes compran leña a granel para estufa o parrillero (barbacoa).
5. Resultados a partir del análisis de corpus
5.1. El caso de leñatero
De este corpus, llamó la atención leñatero, puesto que no resulta fre cuente hoy en día en el habla de Uruguay y se emplean actualmente otros sinónimos.
s o r a y a o c h o v i e t | 558 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero He aquí la cita del Diario del viaje de Montevideo a Paysandú en la que figura esta palabra:
(Domingo 18 de junio) Tendrá aquí el Río Negro muy cerca de una milla de ancho, y se manejan con canoas como en Mercedes, aunque tambien ví que habia un bote correspondiente a un inglés, que [se] había metido a leñatero, y a quien compré una jaula con 10 urracas por 2 pesos. Este extranjero ya tenía una balandra, que viaja a Buenos Aires; no habiendo sido sino un soldado (Larrañaga, 2016, p. 65).
5.1.1. Lo semántico
De la lectura del texto de DAL no puede saberse con certeza si se trata de quien corta la leña o de quien la vende, que son los dos significados regis trados inicialmente en el DRAE, no de la época de Larrañaga, sino de un período posterior.
La primera edición del DRAE que lo registra es la de 1914. Allí, le ñatero remite a leñador, el cual figura con dos acepciones: el que corta y el que vende. Con mínimas variaciones, se mantiene hasta la edición de
1956 inclusive. En la edición siguiente, de 1970, queda solo con la acepción
de quien corta la leña.Esta es la que se mantiene hasta el DLE de 2014. Como puede verse en la Figura 1, cada artículo del diccionario está encadenado con otro, no necesariamente mediante remisiones, sino que, a través de su definición, se deduce que se hace referencia a lo mismo. Este recorrido por las ediciones del DRAE no se restringe a leñatero. Se hizo una lectura que abarcó diversos artículos de palabras pertenecientes a la misma familia léxica. Se observó que había coincidencias de significado entre varios derivados y que, además, en su mayoría, eran polisémicos.
c a p í t u l o 2 1 | 559 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 1. Significados de leñatero/-ador/-ero/-era Fuente: DRAE (1914).
Dichos cruces y superposiciones semánticas pueden verse en los esque mas de la Figura 2. Allí se observa que leñero, leñador y leñatero compar tían en los primeros registros académicos el mismo significado de ‘vende dor de leña’, que luego pasa a ser expresado solo por el par leñero/leñador, de acuerdo con el DLE (2014). Esto es el resultado de que leñatero sufrió una reducción semántica y designa actualmente solo a la ‘persona que corta leña’. Esto es lo que se infiere de la mera lectura de los artículos del diccionario. Habría que analizar hasta qué punto esto tiene vigencia real en España, así como en otros países de América, dado que está registrada como una palabra de uso general, sin ninguna marca diatópica. De todas formas, es indudable que ofrece un primer panorama, bastante complejo, desde el punto de vista semántico.
5.1.2. Lo morfológico: el origen de leñadero / leñatero
Al analizar el origen de las palabras involucradas en los esquemas previos, se observa que todas ellas son derivadas. Hay una alternancia de tres sufi jos: -dor / -ero / -tero.
s o r a y a o c h o v i e t | 560 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero Figura 2. Distribución de los términos en cuestión entre los diversos campos semánticos involucrados, de acuerdo con las acepciones registradas en DRAE (1914) y DLE (2014) Fuente: DRAE (1914) y DLE (2014).
Los dos primeros han alternado tradicionalmente para denotar ocupa ción, oficio y profesión (más adelante se verá con más detalle el caso de -tero). Ya en latín aparecían enfrentados balneator / balnearius, piscator / piscarius, vinitor / vinarius. Precisamente el par leñador / leñero es here dero del latín lignator / lignarius.
Esto condujo a indagar en el CORDE para recoger formas intermedias que revelaran su evolución.
Figura 3. Evolución diacrónica de los términos leñatero /-ador /ero Fuente: Elaboración propia.
En la Figura 3 se muestra una línea de tiempo donde aparecen con claridad algunos fenómenos. Para leñador, especialmente durante el siglo xiii, se
c a p í t u l o 2 1 | 561 Panorama de estudios actuales del español en América ve cómo alternaban formas con la n geminada y con ñ, con la t conservada desde el latín y la versión sonorizada en d.
Una búsqueda similar en CORDE / CREA se hizo con leñero y tam bién con leñatero, probando distintas posibilidades de escritura. Para le ñero se encontró solo un documento de comienzos del siglo xiv, el Fuero de Palencia, con una grafía diferente a la actual, con la n geminada y luego ya aparece la forma con ñ.
Con respecto a las variantes de leñatero, figuran 4 documentos con el sufijo en d: 3 con n geminada y 1, la única del siglo xiv, con ñ. Los demás casos, todos posteriores al año 1550, presentan la variante en t. Resultó lla mativa, por un lado, la brecha que aparece entre las dos variantes (aunque también puede verse una brecha similar en el continuo lignarius-leñero). Pero mientras que en este último caso hay una evolución fonética natural de una forma a la otra, en el caso de leñatero no se observa lo mismo: nor malmente la d no ensordece en t, sino que el proceso normal es el contra rio (como en leñador). No hay una continuidad temporal, como sí la hay en el continuum lignator-leñador.
Esto se ve claramente en la gráfica de la Figura 4, en la que se mues tran los resultados recuperados de CORDE y de CREA.
Figura 4. Registro de leñatero/-dero Fuente: CORDE y CREA.
Además, puede observarse que ambas variantes (con d y con t) tienen muy baja frecuencia de uso (4 casos y 11 respectivamente, a lo largo de toda la diacronía). Esto tiene como consecuencia, por un lado, la curiosidad que
s o r a y a o c h o v i e t | 562 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero despiertan en cualquier investigador, ya que se trata de palabras raramen te usadas, aunque por otro, esa baja frecuencia se convierta en un obstá culo a la hora de extraer conclusiones, a partir de unas pocas ocurrencias. Contrariamente a lo observado en la evolución fonética de leñador, la relación entre estas palabras no parecía estar clara. Había que plantearse el origen tanto de leñadero como de leñatero, sin buscar necesariamente una relación entre ambas, dado que el ensor decimiento de la d no tenía sentido en una evolución fonética. Con respecto a la formación de leñadero, que es la primera que apa rece en la diacronía, se plantearon dos hipótesis: podía ser de procedencia latina o de creación romance.
Por lo que se refiere a la primera posibilidad, este sufijo en -dero ha ría pensar que procede de alguna forma latina en -torius, de la cual deriva ron otras palabras del español. Así se tiene dormidero, procedente de dor mitorius; lavadero, de lavatorium; nadadera, de natatoria; etc. Siguiendo estos ejemplos se tendría, derivado de lignum o más precisamente del ver bo deponente lignor (puesto que este sufijo se adjuntaba a bases verbales): lignatorius. Sin embargo, hay dos argumentos que hicieron desechar esta hipótesis. Uno es que el sufijo -torius habría dado en castellano antiguo -duero y luego dio paso a -dero, pero el hecho es que no se encontraron casos en CORDE con esa variante intermedia. Otro argumento en contra de esta hipótesis es que, en portugués, -torius dio lugar al sufijo -douro que pervive hasta hoy (como en valedouro, lavadouro, sudadouro, etc.). Sin embargo, no se encontró el derivado lenhadouro y sí lenhador y lenhateiro (Houaiss, 2002). Por lo tanto, debía descartarse esta primera hipótesis. La segunda hipótesis planteada llevaba a pensar que el término fue ra de creación española.
Si se considera que leñadero se trata de un derivado de creación romance, no es esperable que -dero se adjunte a leña sin más. Este sufijo se caracteriza por unirse a bases verbales y no existe ya en época romance un verbo sinónimo procedente del latín lignor. El sufijo -dero conserva, incluso en el español actual, la misma característica que el latino -torius: la capacidad de unirse a bases verbales. Basta con dar una mirada a los
c a p í t u l o 2 1 | 563 Panorama de estudios actuales del español en América ejemplos que incluye el DLE en el artículo de -dero: salpicadero, tendedero, venidero, duradero, perecedero, abrevadero, matadero, vertedero, regade ra y tantos otros. Podría descartarse entonces esta otra posibilidad. Sin embargo, indagando más sobre la vida de los sufijos, se reparó en un comportamiento muy común en plena Edad Media que podría haber incidido en la creación de leñadero. Los sustantivos terminados en -dor hacían frecuentemente el femenino en -dera y no en -dora (así: cantador / cantadera, texedor / texedera, entre otros) (Morales Ruiz, 1998; Morreale, 1963-64; Pascual Rodríguez, 1995-96; Pharies, 2002). De la misma manera se habría formado el par leñador / leñadera. Esta alternancia puede haber influido en la creación de leñadero como una forma híbrida entre ambos sufijos. Dicho de otra manera, a partir del sufijo femenino se habría creado el masculino en -dero. Esta hipótesis po dría descartarse si se toma en cuenta que seguramente nunca llegó a ser frecuente la forma femenina de este par (por falta de referente mujer en este oficio), como para haber incidido en la creación del correspondiente masculino en cuestión. No obstante, es cierto que la alternancia de los su fijos en otros pares (como en ojaladora / ojaladera, zurcidora / zurcidera) podría haber incidido en la creación de la variante leñador / leñadera, para posteriormente generarse el masculino.
Ahora bien, es importante tener presente otro fenómeno al que ya se hizo referencia y que es la alternancia entre -dor y -ero. Ambos tenían función análoga hasta el punto de ser intercambiables. Así, convivieron consejador / consejero, ferrador / ferrero, sin cambios en el significado entre una y otra formas. De la misma manera existe el par leñador-leñero. Otros pares similares presentaban el segundo elemento en -dero (como viñadero, aguadero). Siguiendo esquemas similares a los anterio res, seguramente el hablante puede haber considerado -dero como varian te de -ero y haber creado, junto al par leñador / leñero, este otro: leñador / leñadero. Esta alternancia podría explicar no solo la aparición de leñade ro, sino también su desaparición, ya que muchas veces cuando compiten dos palabras para el mismo referente, los hablantes terminan optando por
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estudio del término leñatero una de ellas, basándose en la economía lingüística, o porque uno de los términos del par se carga con ciertas connotaciones. Hasta aquí, lo relativo al origen de leñadero.
A continuación se verá qué posibilidades de creación se manejaron con respecto a la variante con el sufijo en t. Con respecto a la aparición de leñatero, Corominas (1984) plantea que esta palabra ingresó al español a través del catalán y expresa que las formaciones en -ater tienen más vita lidad en esa lengua que en castellano. Como esta, muchas otras palabras han ingresado al castellano, importadas del oriente peninsular, tomadas posiblemente del catalán o incluso del aragonés. Precisamente, el sufijo catalán -er se combina con otros sufijos y da lugar a formas reforzadas como -eter; de ahí: llenyater. O de la forma occitana: -aire que, junto con la variante -etaire, originó la palabra llenyataire. El ingreso de palabras del catalán al castellano explicaría la apa rición de leñatero en este último idioma. Prat Sabater (2003), en su tesis doctoral sobre el ingreso de catalanismos en el castellano, explica que el mayor número de ellos ingresó en época moderna, puesto que fue la de mayor esplendor de la corona catalano-aragonesa. Y es precisamente en este período en el que se registra el primer testimonio de leñatero, por lo que esta etimología resultaría satisfactoria.
5.2. Alternancia de otras palabras vinculadas con
leñatero Lo que se mostró en la Figura 3 respondía a búsquedas en CORDE/CREA que tenían como finalidad obtener las variantes de cada término en cues tión. Evidentemente cada forma conlleva cierto número de ocurrencias, las cuales aparecen graficadas en la Figura 5.
c a p í t u l o 2 1 | 565 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 5. Ocurrencias de leñatero/-dero/-ador/-ero Fuente: CORDE y CREA.
En general, se observa que, en cada período, leñador (o alguna de sus va riantes diacrónicas) tiene mayor número de registros que los demás tér minos y en los últimos dos siglos ha logrado imponerse frente a los otros sinónimos, los cuales han tenido poca presencia en los textos escritos a lo largo de toda la diacronía.
5.3. Empleo de estas palabras en el español de
Uruguay Para buscar registros de estos términos en la variante uruguaya, se buscó en dos de los corpus con los que cuenta la Academia Nacional de Letras. Por un lado, existe una base de datos electrónica —llamada DICUR (Diccionarios del Uruguay)— que recoge, mayoritariamente, el lema rio de diccionarios específicos de esta variedad geográfica. Además, se está elaborando un corpus al estilo CORDE, pero restringido al Uruguay (CORDESUR), en el que se incluyen solo textos de autores uruguayos. Si bien este último está en proceso de construcción y aún contiene muy poco material, constituye una herramienta valiosa, vistas las carencias que pre sentan los corpus organizados por la RAE, cuando el investigador quiere centrarse únicamente en el español de Uruguay.
Hay otro corpus electrónico que también fue empleado, el CORDIAM (Corpus Diacrónico y Diatópico del Español de América), el cual permite hacer consultas por país. Allí está contenida la mayor parte de los docu mentos recopilados por Bertolotti, Coll y Polakof (2010 y 2016), quienes
s o r a y a o c h o v i e t | 566 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero se han abocado a recoger documentos para la historia del español en el Uruguay de los siglos xviii y xix.
De la consulta a estas tres fuentes resultó:
a) En el CORDIAM no hubo ningún caso para Uruguay. Únicamente
había dos casos de leñador para México.
b) En DICUR, se constataron registros en varios diccionarios, tanto
de leñatero como de leñador, o así de leñadero y de leñero. En la Figura 6 se muestran graficados los casos, sumados a los de un sinónimo empleado en la actualidad en Uruguay: monteador. A primera vista, se observa que este último supera el número de registros en los diccionarios, con respecto a las otras dos palabras.
Hay dos cuestiones que resultan interesantes de comentar a par tir de esta gráfica. La primera de ellas es que, en la barra de leñatero, los diccionarios son de comienzos del siglo xx. En la segunda y tercera son posteriores. Es como si estuvieran ordenados grosso modo cronológica mente y la fecha de edición de los diccionarios reflejara la vigencia de uso de las palabras. Leñatero, una palabra anticuada, no es recogida por los lexicógrafos de mediados y fines del siglo xx, lo cual es esperable, dado que esta palabra ya era sentida como tal y ninguno de ellos constituyen diccionarios históricos.
La segunda observación se refiere a los comentarios incluidos en al gunos de estos diccionarios. Era frecuente encontrarlos, en particular, en las obras lexicográficas de esta primera etapa en la región, muchas veces, para hacer precisiones de uso, lo que más adelante se transformó en las marcas diatópicas, diastráticas, etc.
c a p í t u l o 2 1 | 567 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 6. Registro de leñatero/-ador y monteador Fuente: DICUR.
En su Vocabulario rioplatense razonado, Daniel Granada (1890) define le ñatero empleando el sinónimo leñador y agrega: «Observa D. R. J. Cuervo que Juan de Timoneda usa promiscuamente leñador y leñatero; pero agre ga que es voz vulgar etc. En el Río de la Plata rara vez, si alguna, se oye decir leñador» (p. 258). Es admirable cómo Granada se nutre de otros dicciona rios, nada menos que el del ilustre Rufino José Cuervo, y comenta sobre el empleo alternado de estas palabras por parte de Timoneda, un español del siglo xvi. Además, Granada hace un comentario sobre la frecuencia de uso en el Río de la Plata. De acuerdo con él, leñatero se impone en el uso sobre leñador, que es la voz académica.
El diccionario de Granada (1890) fue objeto de estudio por parte de Úrsula Kühl de Mones, otra personalidad importante para la lexicografía. Kühl de Mones (1986) llevó adelante una encuesta para evaluar cuánto del vocabulario registrado por Granada estaba vigente en el uso real. La encuesta se realizó en la década de 1980 y demostró que muchas palabras registradas allí no eran conocidas por informantes nativos uruguayos, de entre 35 y 45 años de edad, de nivel universitario y residencia permanente en Montevideo. Entre ellas, se encuentra la palabra leñatero. Por lo tanto,
s o r a y a o c h o v i e t | 568 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero se estaba ante una palabra en proceso de obsolescencia o, directamente, ya anticuada. Al menos esa encuesta fue una prueba de ello. Por su parte, los Bermúdez (c. 1920) en su Lenguaje del Río de la Plata, también agregan una nota a la definición:
leñatero. m. Persona que se emplea en cortar leña. = Persona que la vende. En cast. Leñador. Leñero. [siguen dos citas] Nota. La 14ª. edic. del Dic. de la acad. (1914) recoge esta voz, que, como dice Granada, es la única que se usa e[ntre] n[osotros].
En primer lugar, estos autores hacen precisiones sobre el uso del español peninsular mediante sus equivalentes (leñador y leñero) y consignan la in clusión de leñatero en el DRAE. A continuación, se enmarcan en el español rioplatense, haciendo alusión a Granada (y coinciden con él), en cuanto a que leñatero es la forma empleada en Uruguay.
Figura 7. Línea de tiempo con las ocurrencias de cada término en cuestión Fuente: Elaboración propia.
De acuerdo con estas fuentes, leñatero era la palabra predominante hasta cierto momento en que comenzó a competir con otras que terminaron desplazándola.
c) Con la consulta al otro corpus de la Academia Nacional de Letras,
el CORDESUR, se completa, en cierta forma, el panorama de uso en el país Los casos arrojados se muestran en la línea de tiempo de la Figura 7. Hay dos ocurrencias de leñatero (restringidas al siglo xix, una de los cuales fue la cita que desencadenó todo este estudio) y 4 de leñador (2 del siglo xix y
2 del siglo xx, dejando a la luz una continuidad entre los dos siglos). Por úl
timo, aparece un sinónimo con plena vitalidad hoy en día: monteador. En esta línea de tiempo aparece un eje vertical en la frontera de los siglos xix
c a p í t u l o 2 1 | 569 Panorama de estudios actuales del español en América y xx. Dicho eje muestra una situación asimétrica inversa, a un lado y otro: mientras que leñatero figura solamente a la izquierda, monteador aparece solo a la derecha de este eje. Y la forma leñador es común a los dos siglos. Por lo que puede verse, en general, son pocas las ocurrencias de cada palabra. No obstante, se observa que monteador predomina en el uso sobre las demás. Esta misma proporción aparece al comparar los registros en los diccionarios de DICUR y las ocurrencias del CORDESUR (ver Figura 8). Figura 8. Ocurrencias Fuente: DICUR y CORDESUR.
5.3.1. Monteador y su relación con leñador / leñatero
A continuación, se buscaron todos los registros en el NTLLE de las obras de la Real Academia Española con el fin de obtener mayor información sobre monteador, que es la palabra predominante en los dos corpus. En el esquema de la Figura 9 se muestran todas las apariciones de esta palabra y de aquella de la cual deriva. Como se ve, monteador aparece registrado muy tardíamente en el DRAE (recién en 1927, en el Diccionario Manual, y en 1936 ingresa al Diccionario Usual). Por el contrario, el verbo del cual deriva, montear, figura ya desde Autoridades.
Llama la atención la brecha que hay entre la inclusión de una y otra palabra en los diccionarios académicos. También vale la pena señalar que, mientras montear abarca dos campos semánticos: el de la arquitectura y el de la caza realizada en un monte, su derivado monteador está registrado únicamente como perteneciente al ámbito de la arquitectura. Para poder hacer más fácil la comparación, se señaló el campo semántico correspon diente en los márgenes de este esquema: con una cruz en la columna de la C (si está relacionado con la caza), de la A (si es de la arquitectura) o en ambas columnas.
s o r a y a o c h o v i e t | 570 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga: estudio del término leñatero Ambos significados de montear aparecen en todas las ediciones académicas: unas veces considerados como palabras polisémicas; otras, la mayoría de las veces, como homónimos.
Figura 9. Registro de los términos en el NTLLE. C= campo semántico de la caza / A = Arquitectura Fuente: NTLLE.
Con respecto a monteador, aparece vinculado, en todas las ediciones desde 1927, solamente con montear2, que es el término arquitectónico y no el referido a la caza. Las únicas excepciones son algunas ediciones del manual y el DLE de 2014, en el que sí se suma el significado relacionado con la caza.
Es en esta última edición que aparecen por primera vez dos lemas para monteador: monteador1y monteador2, cada uno derivado del homó nimo respectivo.
monte (m.) → montear1 → monteador1 montea (f.) → montear2 → monteador2
c a p í t u l o 2 1 | 571 Panorama de estudios actuales del español en América Ahora bien, ¿se ajusta lo que aparece aquí al significado uruguayo de monteador? No. En Uruguay tiene que ver con la leña y no con la caza (ni con la arquitectura), tal y como puede comprobarse en algunos dicciona rios específicos de la variedad uruguaya que se presentan a continuación:
* López Blanquet (1992):
monteador. m. El que trabaja en el monte talando y aserrando árbo les, haciendo carbón de leña, etc.
montear. intr. Trabajar como monteador.
* De Freitas (1996):
monteador. adj. Leñador. //2. Obrero que con hacha, trozador y sierra se ocupa de la tala de árboles. Z.: T.
* Kühl de Mones (1993):
monteador. m. Hombre que tiene como oficio talar y cortar árboles. [E, U: leñador].
montear. intr. Cortar árboles [E, U: talar].
* Guarnieri (1979):
monteador. Leñador.
montear. Cortar árboles; hacer leña; trabajar en la fabricación de carbón vegetal.
* Mieres et al. (1966):
monteador. m. El que tala los montes. [siguen citas].
* Bermúdez (c. 1920):
monteador. m. ad. El que montea. V. montear, 1º. V. montaraz en ecuador, desmontero. [siguen citas].
6. Resultados a partir de las encuestas
Dado que a lo largo del tiempo hubo en Uruguay varias palabras en pugna para designar a la persona dedicada a cortar leña y a la tala de montes, se decidió realizar algunas encuestas con el fin de investigar la preferencia de uso de los hablantes en la actualidad.
Como ya se dijo, se buscaron informantes que fueran de Montevideo y también del resto del país. Las encuestas se elaboraron pensando en dos
s o r a y a o c h o v i e t | 572 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero destinatarios diferentes: una para los que tienen a cargo o trabajan en un abasto de leña (es decir, se buscaba la respuesta del hablante especializa do, el que maneja el lunfardo del oficio) y otra para los clientes (o sea, el hablante común, la gente de a pie), quienes compran leña a granel para estufa o parrillero (barbacoa). En ambos casos, se recurrió a informantes que procedieran de las dos regiones geográficas en cuestión: Montevideo y resto del país.
Los resultados se presentan en la Figura 10, en la que se comparan las respuestas que dio cada grupo de hablantes para cada uno de los signi ficados en cuestión.
Dentro del grupo de hablantes especializados se corroboró la prefe rencia de uso de monteador para referirse al que tala o corta la leña y, en menor medida, surgieron otras como talador, hachero y hachador. En el otro grupo de encuestados, el término más usado para designar el oficio fue leñador, seguido de monteador, leñero y otros como hachero y tala dor, que también habían surgido entre los hablantes especializados. Figura 10.Resultado de encuestas: palabras para referirse a ‘persona que corta leña’ Fuente: Elaboración propia.
En contraposición con la policromía de este esquema, resultó como única forma de referirse a quien vende leña, la palabra leñero (no aparece gra ficado). Vale aclarar que algunos encuestados dudaron en encontrar una forma concreta para designar a esa persona y en algunos casos no dieron con ninguna palabra.
c a p í t u l o 2 1 | 573 Panorama de estudios actuales del español en América Si se compara el resultado de ambas encuestas, se puede observar que, curiosamente, en el registro especializado no surgió ni un solo caso de leñador, que fue la palabra que obtuvo mayoría en el hablante común. Muchos de los encuestados manifestaron no tener seguridad de la palabra que se empleaba y algunos admitieron que la identificaban más con los personajes de cuentos clásicos infantiles y no con la persona real que uno encuentra haciendo esta tarea en los montes.
Con respecto a la denominación del comercio donde se vende leña, se observa que rivalizan leñería, leñera y el compuesto barraca de leña, en el primer grupo de encuestas. La preferencia de uso no parece estar determinada por la edad ni por la antigüedad en el oficio que tenga el in formante trabajando en el rubro.
En cuanto a las palabras empleadas por los hablantes comunes, alternaron: leñería, en primer término, seguida de barraca de leña y de leñera.
También es interesante notar que la mayoría de los hablantes (de los dos tipos de encuestas realizadas) prefiere la palabra leñería. Los otros términos que rivalizan con este tal vez tengan la desventaja de que o son más largos (como barraca de leña) o comparten más de un significado (como leñera, que además de ser el comercio, puede ser el lugar donde se guarda la leña).
Figura 11. Resultado de encuestas: palabras para referirse a ‘comercio que vende leña’ Fuente: Elaboración propia.
s o r a y a o c h o v i e t | 574 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga:
estudio del término leñatero Por último, la palabra leñatero, centro de estudio de este trabajo, no fue empleada por ninguno de los informantes en ninguno de los dos tipos de encuestas.
7. A modo de cierre
En los textos de DAL se constata la presencia de numerosas piezas léxicas que no pertenecen al ámbito general hispánico. Entre ellas, se seleccionan para su estudio los derivados y, en particular, la palabra leñatero, la cual constituye un desafío para el espíritu investigador, dadas las pocas ocu rrencias en los corpus consultados.
La palabra rivaliza con otras —aparentemente, dado que no puede dilucidarse con rotundidad su significado— tanto dentro como fuera del ámbito de Uruguay. En el día de hoy, en este país, ha quedado obsoleta. Las encuestas realizadas corroboran esta afirmación: ningún ha blante común en la actualidad selecciona leñatero para nombrar a quien corta la leña. Y como contrapartida, la amplia mayoría de los hablantes especializados emplea monteador para expresar el mismo concepto. Por último, se propone elaborar una nueva versión de los esquemas de la Figura 2, en la que se mostraba la información de los diccionarios académicos: el de 1914 (primera versión en la que se registran las palabras en cuestión) y la última edición de 2014. El esquema de la Figura 12 refleja el empleo de dichas palabras ajustado a la realidad de Uruguay, el cual no coincide con ninguno de los esquemas anteriores. El esquema recoge el término leñatero, ya obsoleto en la actualidad, marcado como anticuado, si se lo piensa como lema de un diccionario de uso, pero testimoniado en diversas fuentes de autores uruguayos, de acuerdo con los corpus consul tados, en particular, el CORDESUR. Para la realización del esquema, se con sultó también el Diccionario del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2011) y se recogieron los sinónimos y acepciones registrados, así como las expresiones surgidas de las encuestas realizadas.
c a p í t u l o 2 1 | 575 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 12. Distribución de los términos en cuestión entre los diversos cam pos semánticos involucrados, de acuerdo con el uso de Uruguay Fuente: Elaboración propia.
s o r a y a o c h o v i e t | 576 Indagando en el léxico de Dámaso A. Larrañaga: estudio del término leñatero referencias citadas Academia Mexicana de la Lengua. (s. f.). Corpus Diacrónico y Diatópico del Español de América (CORDIAM). www. cordiam.org Academia Nacional de Letras del Uruguay. (s. f.).Corpus Diacrónico del Español de Uruguay y Río de la Plata (CORDESUR). [Acceso restringido al corpus digital que posee la institución].
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V.
| 579 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 579 C A P Í T U L O En fin quebro la soga por lo mas delgado:
apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii Viorica Codita Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) viorica.codita@flog.uned.es
c a p í t u l o 2 2 | 580 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El ejemplo que encabeza el presente capítulo, en fin quebro la soga por lo mas delgado (ej. 9, 10), procedente de un documento panameño de 1606 (§ 3), puede servir para poner de manifiesto el alcance de las unidades fra seológicas1 en los documentos indianos que se articulan en moldes cate gorial y funcionalmente dispares, en este caso concreto, una locución ad verbial (en fin) y una verbal (quebrar la soga por lo más delgado). A pesar de esta evidencia documental, entre muchas otras, y del repunte notable que la investigación fraseológica histórica ha vivido en los últimos tiempos, especialmente en el ámbito peninsular (véase Echenique Elizondo, 2021), la fraseología hispanoamericana en su vertiente histórica sigue siendo una especie de cenicienta lingüística (Codita y Sánchez Méndez, 2017). Igual de desatendido ―en proporción mayor, se diría, por las es casas noticias bibliográficas disponibles hasta la fecha― es el interés histórico-lingüístico por el istmo de Panamá. Si bien la atención hacia la historia del castellano en Panamá se manifiesta ya a partir de mediados del siglo xx, estudios como los de Amado Burgos (1945 y 1949), Robe (1953 y 1960, pp. 10-30) o Jamieson (1996) carecen de una base documental só lida de la que obtener datos lingüísticos (Codita, 2020a, § 2). Por ello, las investigaciones histórico-lingüísticas relativas al castellano en Panamá, basadas en documentación de archivo, son de fácil y breve enumeración: Bravo García (1994), Codita (2020b, 2020c y 2024) y Quesada Pacheco (2021).2 Y todo ello a pesar de que Lüdtke (2008 y 2014) señaló ya hace algunos años la necesidad de considerar esta variedad como una de las piedras angulares, especialmente para el estudio del periodo de orígenes, junto con las Antillas, intención no materializada en estudios de alcance.
1
En este capítulo se utiliza este término, junto con otros sinónimos, como unidad compleja y segmento complejo, conscientes de que la disciplina ha tratado con mucho detalle la cuestión terminológica (Gar cía-Page, 2008).
2
Fernández Alcaide (2009) y Egido Fernández (2012) hacen referencia en sus estudios a Panamá, pero no se detienen de manera concreta en esta zona.
v i o r i c a c o d i ta | 581 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii En virtud de lo dicho anteriormente, en el presente capítulo se estudiarán, a partir de un documento archivístico panameño de carácter inédito (§ 3), las unidades fraseológicas atendiendo a diferentes aspectos variacionales. Dada la complejidad y amplitud del ámbito fraseológico, esta contribución no pretende ser exhaustiva ni en su planteamiento ni en sus conclusiones, sino más bien ofrecer una aproximación a las unidades fraseológicas ―principalmente a las locuciones en tanto gru po restringido de unidades fraseológicas (García-Page, 2008)― en un documento panameño específico, teniendo en cuenta que, para poder alcanzar algún día un estudio riguroso de la fraseología histórica hispa noamericana, hay que iniciar descripciones globales o análisis puntuales de las unidades fraseológicas para determinadas zonas durante los tres siglos del periodo virreinal.
En consecuencia, en los siguientes apartados se presentan algu nos aspectos de la fraseología histórica hispanoamericana (§ 2), para exponer luego el corpus estudiado (§ 3). A continuación, se ofrece in formación sobre las unidades halladas en el corpus analizado (§ 4) y se pasa a algunas observaciones sobre aspectos de índole variacional de las unidades fraseológicas (§ 5). El capítulo se cierra con una contextua lización de las locuciones del corpus (§ 6), para llegar, por último, a las consideraciones finales (§ 7).
2. Para una fraseología histórica
hispanoamericana La importancia de las unidades fraseológicas en el proceso de conforma ción de los documentos y textos virreinales está fuera de duda y como tal se destaca, de manera implícita o explícita, en publicaciones de diverso signo: desde las que abordan el hecho fraseológico de manera secundaria3
3
Sin ánimo de exhaustividad, véanse Álvarez Nazario (1982); Fontanella de Weinberg (1984); Rojas (1985); Lope Blanch (1985); Quesada Pacheco (1990 y 2009); Sánchez Méndez (1997, § 28); Fernández Alcaide (2009); Rivarola (2009); Ortiz Ciscomani (2015); Codita y Corredor Aveledo (2018) o Navarro Gala (2020).
c a p í t u l o 2 2 | 582 Panorama de estudios actuales del español en América hasta las que ofrecen investigaciones concretas4 o vías de estudio desde una perspectiva teórico-metodológica global (Codita y Sánchez Méndez, 2017; Sánchez Méndez, 2018 y 2020). La implementación y el desarrollo del castellano en el espacio americano imprimió un carácter distinto a la complejidad formal y, sobre todo, semántica que experimentaron las unidades fraseológicas desde los primeros textos en romance (Codita y Sánchez Méndez, 2017). Se da por hecho que en la oralidad tenían que haberse fraguado unidades fraseológicas americanas desde muy tempra no, siguiendo o no modelos peninsulares, con referentes claros a la idio sincrasia geográfica, histórica y sociocultural de cada zona ultramarina.5 No obstante, faltan todavía estudios históricos para poder fijar con docu mentación fidedigna a partir de cuándo se establecen los primeros indi cios que permitan establecer una fraseología hispanoamericana propia. Teniendo en cuenta que las bases institucionales y los modelos retóricos fueron los mismos en ambos lados del Atlántico, se podría sospechar que la documentación virreinal de ciertas zonas hispanoamericanas podría no haber dado lugar ―para esta época― a un repertorio de unidades fraseológicas diferentes de las presentes en textos peninsulares. Esto, sin embargo, no quiere decir que no existan indicios de una fraseogénesis americana reflejada en la documentación archivística del periodo virrei nal o en textos de otro tipo, que más tarde revestirá elementos singulares, sobre todo y con más ahínco, cuando cada sociedad hispanoamericana se conformará de manera distinta a la Península (Codita y Sánchez Méndez, 2017; Sánchez Méndez, 2018 y 2020). A título de ilustración, y tal como muestra Arrizabalaga (2015), la unidad fraseológica quedarse/estar a la luna de Paita se creó de manera independiente a su correspondiente pe ninsular estar/seguir en la luna de Valencia y «ambas confluyeron en los tablados del siglo xvii como recurso de intensificación expresiva» (p. 121).
4
Rojas (2008); Arrizabalaga (2015).
5
Estos componentes idiosincrásicos son más fáciles de integrar en unidades fraseológicas de conte nido léxico (locuciones nominales, adjetivas, verbales o adverbiales, así como en refranes), no tanto en unidades fraseológicas conexivas o gramaticales (locuciones prepositivas, conjuntivas y algunas adverbiales) (Codita y Sánchez Méndez, 2017; véanse Arrizabalaga, 2015; Alfaro Echevarría, 2021).
v i o r i c a c o d i ta | 583 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii Codita y Sánchez Méndez (2017) y Sánchez Méndez (2018 y 2020) han señalado las posibilidades de método y las fuentes documentales por explorar en el ámbito de la fraseología histórica hispanoamericana. Asimismo, han subrayado las lagunas existentes en este campo de estu dio, ahondando en posibles caminos para su investigación. En el presente capítulo se pretende indagar por una de las vías de estudio indicadas por los autores citados, a partir de la documentación colonial panameña, que apenas ha sido explorada por la investigación lingüística (Codita, 2020a).
3. El corpus del presente estudio y su
importancia lingüística Para acometer el acercamiento a la dinámica fraseológica en la documen tación panameña, este trabajo se centra en el análisis de un pleito crimi nal de principios del siglo xvii que se encuentra en la sección Escribanía de Cámara del Archivo General de Indias (AGI), Sevilla. El documento está escrito por una sola mano y tiene una extensión de 56 folios más la porta dilla, todo redactado con letra muy densa. Se trata de una causa criminal en torno al asunto de esclarecer las motivaciones por las que se hirió a Joan Méndez Vasconcelos, de 26 años, vecino no muy ejemplar de la ciudad de Panamá, quien había tenido que pagar por su comportamiento inapropiado. Para averiguar quién es el culpable de los hechos, se toma declaración a una serie de personajes de diversa clase social, profesión, edad, etnia u origen. De la variada diversidad textual que se encierra en este pleito judi cial, para este estudio se han tenido en cuenta las primeras 16 declaracio nes de testigos y la primera confesión del herido, así como las preguntas correspondientes del interrogatorio, ya que todas estas secciones forman un bloque centrado en un mismo tema, la descripción de los hechos ocu rridos en torno a la herida que se le ocasionó a Joan Méndez Vasconcelos. En este documento, las preguntas y respuestas se suceden en pares que
c a p í t u l o 2 2 | 584 Panorama de estudios actuales del español en América conforman una declaración de testigos.6 La forma dijo que funciona como transición entre una y otra parte del documento:
1. y preguntado sobre el caso que suçedio anoche sobre la herida que
se dio en el rostro a basconzelos y lo que en razon dello a entendido o saue o a oydo dezir dixo que anoche domingo diez y siete deste como a las nueue oras della estando este testigo a la puerta de la cassa del sargento mayor (2v, declaración de Joan Barba Coronado).7 El interés lingüístico de las declaraciones de testigos está fuera de duda, ya que, excepto los pocos formulismos judiciales, el escribano suele transcri bir con bastante fidelidad las palabras que oye. Especialmente interesantes son aquellos pasajes en que los testigos, en la vista oral, rememoran lite ralmente lo expresado en el lugar del delito, lo cual explica la presencia de rasgos propios de la oralidad, esto es, cercanos al campo de la inmediatez comunicativa, según los parámetros definidos por Koch y Oesterreicher (2007, pp. 26-27 y 2001, p. 586) y Oesterreicher (2004). En muchas de estas reproducciones concurren estructuras interrogativas (ej. 2) y exclamativas (ej. 3), así como el uso de la primera y segunda persona singular (pronomi nal y/o verbal) incluidas en el discurso directo (ej. 3, 4):
2. quando vio dar la herida y scupir sangre a el bazconzelos dixo seño
res no an bisto que an muerto aqui vn hombre y boluieron espan tadas diziendo donde y esta testigo les mostro a el dicho herido (5v, declaración de Brígida Pacho).
3. vio que paso junto a otro hombre apegado el dicho ombre parado
dixo ay que me an muerto (6r, declaración de Francisca Criolla Negra).
6
Se diferencia de la otra forma de disposición de los autos, donde primero figuran los interrogatorios completos y después las declaraciones de los testigos. En este caso, los párrafos se encabezan con fórmulas del tipo: Y la primera/segunda/…pregunta, dixo que...
7
Para mayor claridad de seguimiento, en los ejemplos se subrayan los elementos a los que se hará refe rencia más adelante en el trabajo. De la misma forma se procede en los demás ejemplos.
v i o r i c a c o d i ta | 585 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii
4. Y que tambien oyo dezir a Luisa de la Comadre que ayer de ma
drugada yendo a missa estaua vn negro de la suegra de christoual mendez diziendo que se atreuiese vn negro a dar cuchillada a vn es pañol y ella le auia respondido pues padre si saues ques negro y lo conosistes porque no lo dizes (8v, declaración de Luis Martínez). En esta dinámica participan también las unidades fraseológicas, espe cialmente las que potencian la relación de los interlocutores con los mensajes transmitidos o con cierta situación comunicativa, como ocurre, muchas veces, en las declaraciones de testigo, por lo tanto, ostentan un acercamiento al ámbito de la inmediatez comunicativa (Codita y Corredor Aveledo, 2018; Codita, 2022).
4. Descripción global de las unidades
fraseológicas en el documento analizado En el documento estudiado, las locuciones verbales (LV) (ej. 1, 2, 4, 20) y prepositivas (LP) (ej. 1, 3) constituyen los dos tipos locucionales más re presentativos. A estos les siguen, en cuanto a nivel de frecuencia, las lo cuciones adverbiales (LA) (ej. 4, 12) y conjuntivas (LC) (ej. 19-21). Mención aparte merecen las locuciones adjetivales (LAdj) (ej. 22), el tipo que menos unidades presenta.
La formalidad de las preguntas del interrogatorio motiva la acogida de LP muy concretas, como las que refieren al asunto del auto: (a)cerca de, en razón de (ej. 1), lo que toca a, al ser la más frecuente (a)cerca de:
5. Preguntado diga de lo que saue y vido çerca de la herida que se dio
anoche a bazconçelo (5r, pregunta para Brígida Pacho).
6. Le fue preguntado diga que es lo que saue a oydo o entendido en
razon de la herida que se dio a Bazconçelos (6r, pregunta para Francisca Criolla Negra).
7. Preguntado que saue de lo que toca a la herida que dizen dieron a
Basconselos (8r, pregunta para Antón Bran).
c a p í t u l o 2 2 | 586 Panorama de estudios actuales del español en América Las unidades citadas alternan, a su vez, con la preposición simple de o sobre (ej. 1) en fragmentos de idéntico contenido. Cabe, asimismo, men cionar que cerca de con este valor se usa solo en las preguntas, al no reto marse en ninguna declaración estudiada.
En las partes de cierre de las preguntas se repiten fórmulas y es tructuras definidoras, fragmentos donde no se hallan muchas unidades fraseológicas, si bien admiten algunos casos de comparación. La LP que más prolifera es debajo de, como parte del sintagma debajo del juramento, a la que se añade alguna LA, como más o menos:
8. dixo que no a oydo nada ni saue otra cossa debajo del juramento
que hizo leyosele y ratificosse no firmo porque dixo no sauer y el dicho señor lo rubrico y no le tocan las jenerales (f. 10v) y por su as pecto paresçio de veynte y quatro años poco mas o menos (10r-10v, declaración de Antón Angola).
La diversidad semántica de las LP va más allá de los valores indicados más arriba y se usan por necesidades descriptivas para expresar, por ejemplo, valores temporales (después de las nueue, 3r), si bien no abun dan en estas partes.
En las declaraciones de testigos, las exigencias narrativo-descrip tivas motivan el uso de una paleta mucho más variada de LP. Las que proliferan son las de valor local (antes de, detrás de, cerca de, junto de/a (ej. 3, 25), delante de, dentro de, (por) debajo de, tras de, (de) frente de), seguidas de las de valor nocional8 (en compañía de, más de, al parecer de) y las de valor temporal (después de). Esto no significa que no se filtren LP formales, como en lo que toca a en la respuesta de Joan Barba Coronado, por ejemplo, o en presencia de en la declaración de Urban de Medinilla, Procurador de la Audiencia de Panamá, o en la primera confesión de Joan Méndez Vasconcelos.
8
El llamado nocional alberga una amplia gama de valores: modal, final, concesivo, causal, etc.
v i o r i c a c o d i ta | 587 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii Las LV, cuyo sentido suele ser materia judicial, son citadas tanto en las preguntas del interrogatorio como en las diferentes declaraciones: dar la/una herida (ej. 1, 2), dar (una) cuchillada (ej. 4), dar el/un golpe,9 tener por cierto (e infalible) (ej. 18), echar de ver (ej. 15) o poner mano a algo, al variar en función de la pregunta específica que se formula. De uso exclusi vo de las preguntas parece ser tener sospecha (2v), al no estar presente en las declaraciones estudiadas. Si bien estas LV aparecen en su mayoría por primera vez en las preguntas correspondientes, hay casos en los que se da la dinámica inversa, ya que el oidor retoma una LV formulada anterior mente por otro testigo que, a su vez, procede de otro testigo, como ocurre con la LV quebrar la soga por lo más delgado:
9. Y el dicho luis martinez dixo mirad que me lo dixistis lo que tengo
dicho e mas en fin quebro la soga por lo mas delgado y el dicho alonso dias respondio y dixo que era verdad que auia dicho que auia quebrado la soga por lo mas delgado (11v, corrección, careo entre Luis Martínez y Alonso Días).
10. Preguntasele a el dicho alonso dias que quiso decir en estas palabras
que dixo quebro la soga por lo mas delgado y dixo que lo ha dicho porque se ha dicho en el lugar que alguna gente se a burlado con Don Fernando de silua (11v, corrección, careo entre Luis Martínez y Alonso Días).
Esta LV, asociada a la inmediatez comunicativa, se usa para realzar la im portancia del enunciado e influir en la decisión del declarante, al igual que otras LV, como darle a alguien aire a algo (10r).
En las declaraciones se aprecian también LV con concesiones evi dentes a lo coloquial, como caerse de sueño, señalar con el dedo o echar mano de algo. También las declaraciones son propicias para acoger LV más formales, como tener por cierto (e infalible) (ej. 18) para marcar la veraci dad de la acción descrita.
9
Estas tres unidades podrían considerarse también construcciones con verbo soporte/de apoyo, colocacio nes léxicas o construcciones verbonominales (Wotjak, 1998; Alonso Ramos, 2004; Díaz Rodríguez, 2022).
c a p í t u l o 2 2 | 588 Panorama de estudios actuales del español en América Por su parte, las LA pueden ser indicadoras de la artificiosidad del lenguaje jurídico, como ponen de manifiesto las unidades técnicas del tipo de obra e palabra o de palabra (4r), utilizadas en las preguntas. No obstan te, en estas partes formulaicas se filtran, asimismo, LA de tono insistente, como de nuevo:
11. Preguntado con que personas a tenido este declarante de obra
e palabra alguna pesadumbre (1v, pregunta para Joan Méndez Vasconcelos).
12. Preguntado si se afirma de nueuo que el dicho negro que dize le dio
sea del dicho señor lizençiado Zambrano oydor (1v, pregunta para Joan Méndez Vasconcelos).
La dinámica formulaica de las preguntas se rompe cuando el oidor refiere a lo que dijo otro testigo. En estos casos aparecen unidades asociadas a la inmediatez comunicativa (véase ej. 10), como en fin:
13. Preguntado si es verdad que ayer de mañana lunes dies y ocho deste
entro en cassa deste testigo alonso diaz çiego y tratando de la herida de Bazconçelos el dicho alonso dias dixo en fin hirieron a bazconçe los y a pagado por muchos (8r-8v, pregunta para Luis Martínez). En las declaraciones estudiadas, las LA exhiben un número mayor de uni dades que despliegan valores muy diversos, como el temporal (a un rato/a muy poco rato (ej. 23, 24), a un tiempo (ej. 21), de antes, en tanto, de madru gada (ej. 4)), el modal (de priesa, mano a mano, nada más, a porfía, con presteza) o el local (en contra, en frente). También aquí se insertan LA de matiz intensificador, subrayando así la intencionalidad del interviniente respecto de lo que se le pregunta:
14. dixo que de ninguna manera le conosçio (5v, declaración de Brígida
Pacho).
v i o r i c a c o d i ta | 589 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii
15. y esta testigo no uio por ninguna manera como le hirio porque fue
con tanta (f. 7r) presteza que no lo pudo echar de ver (7r-v, declara ción de Francisca Pacho).
16. todo lo hazia por estimar en menos la persona deste declarante (2r,
confesión de Joan Méndez Vasconcelos).
Asimismo, las LA se usan para asegurar la cohesión textual o determinar la orientación argumentativa, sobre todo, para la conexión consecutiva (por esto):
17. y por esto le pareze sin duda era el ombre blanco e no negro (10r,
declaración de Antón Angola).
18. y por esto lo tiene por çierto ser el dicho negro (1r, confesión de Joan
Méndez Vasconcelos).
Se da por sentado que las declaraciones son más variables en sus formas de expresión, al ser el espacio donde afloran los elementos subjetivos o cercanos a la intimidad del emisor, por tanto, asociados a la inmediatez comunicativa. No obstante, en las declaraciones aparecen también unida des vinculadas a la distancia comunicativa o no marcadas diasistemática mente. A este grupo pertenecen, sobre todo, las LP (de la parte de), LA (por esto, ej. 17, 18, no obstante) y LC (para que, de manera que) que se encargan de la cohesión y coherencia textual:
19. como el dicho negro lo estaua esperando le dio la dicha herida con
presteza de manera que nadie lo pudo estar de ver (1v, confesión de Joan Méndez Vasconcelos).
20. y no obstante esto fue don Luys Pereyra cuñado del señor presiden
te a dezir a don Joan coronado y a don alonso su hermano de la par te del señor presidente que diesen algun medio para que este de clarante no saliesse en la dicha mascara porque era gusto del señor lizençiado zambrano (2r, confesión de Joan Méndez Vasconcelos).
c a p í t u l o 2 2 | 590 Panorama de estudios actuales del español en América
21. y corrio con mucha presteza de manera quel dicho ombre le hizo
con mucha liberalidad porque herirle y huyr fue a vn tiempo (5v, declaración de Brígida Pacho).
Las LC intervienen no solo para asegurar la coherencia y cohesión textual, sino también por motivos descriptivos, especialmente las de valor local (al tiempo que, hasta que) o nocional ((de)más de que), al igual que la única LAdj documentada corta de vista:
22. esta testigo es corta de vista por las enfermedades que a tenido (7v,
declaración de Isabel de Bastidas).
5. Variación de las unidades fraseológicas en
el documento estudiado En las declaraciones de testigos, se describe el mismo hecho ―con más o menos variación y extensión―, por lo que es de esperar que algunas unidades se repitan de forma fidedigna. Se ha visto que hay unidades fra seológicas que se dan tanto en las preguntas del interrogatorio como en las respuestas de los declarantes, como es el caso de un grupo específico de
LV. No obstante, esto no quiere decir que las unidades correspondientes no
admitan variación.10 Por ejemplo, en la primera pregunta para el herido, el oidor hace uso de la forma dar una herida, mientras que el herido prefiere dar la (dicha) herida. Sin embargo, en las preguntas para otros declarantes (Joan Barba Coronado, Antón Bran o Francisca Criolla Negra) el oidor usa dar la herida (ej. 1, 5, 6), al que el/la declarante responde en la primera mención con dar una herida. La variación puede afectar también a otros elementos implicados en las unidades fraseológicas: a la preposición inicial
10
La variación fraseológica es un término amplio que agrupa tanto variantes como modificaciones, al ser las últimas relacionadas, sobre todo, con la desautomatización a través de la manipulación (creativa) para crear efectos diversos, como el humor o la ironía (Corpas Pastor, 1996, pp. 29-30; Ruiz Gurillo, 1997, p. 21; Mena Martínez, 2003, pp. 4-15). En este trabajo se refieren solamente a las variantes, esto es, unidades fraseológicas con idéntica estructura y significado, pero con cambios internos (fónicos, gráficos, morfológicos, gramaticales o léxicos) (García-Page, 2008, pp. 227-230).
v i o r i c a c o d i ta | 591 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii (de/por ninguna manera, ej. 14, 15) o final (junto a/de, ej. 3, 25), así como a un elemento léxico (volver la cabeza/el rostro a algo, ej. 25). Asimismo, la variación puede obedecer a efectos enfáticos o de pre cisión, especialmente la que se marca mediante la inserción de adyacentes (véanse también con (tanta/mucha) presteza, ej. 15, 19, 21):
23. y venia hazia su cassa y de alli a vn rato lo vido boluer con vna he
rida en el rostro a el dicho Basconzelos (8r, declaración de Antón Bran).
24. el susodicho se despidio y se fue y de alli a muy poco rato vino voz
de que yendo el dicho bazconçelos a su cassa se le auia dado por el rostro vna cuchillada (2v, declaración de Joan Barba Coronado). La perspectiva subjetiva o el interés por la precisión se impone también en la variación léxica, como en de madrugada/de mañana (ej. 4, 13). Por ejemplo, Urban de Medinilla utiliza en la primera respuesta del interroga torio la variante de madrugada («ayer lunes de madrugada en la missa», 11r), mientras que el oidor, al referirse al mismo hecho, usa de mañana («Preguntado si es verdad que saliendo este declarante ayer de mañana de la misa», 11r). El mismo baile de variantes se da en la intervención de Alonso Días (10v), donde el oidor insiste en el uso de de mañana, mientras que el declarante prefiere de madrugada.
Como se puede observar, la variación puede manifestarse en el dis curso de diferentes personas: Urban de Medinilla y Alonso Días usan de madrugada, mientras que el oidor prefiere de mañana. Caso similar se da en las declaraciones de las hermanas Pacho: Brígida Pacho se decanta por la LA de ninguna manera (ej. 14), cuando su hermana, Francisca Pacho, recurre a la forma por ninguna manera (ej. 15). Del mismo modo, Brígida Pacho y Urban de Medinilla usan junto de, mientras el resto de los decla rantes junto a (ej. 3, 25).11 Igualmente, la variación puede producirse en
11
No hay espacio aquí para tratar aspectos sociolingüísticos, que se abordarán en posteriores trabajos. No obstante, se deja señalado que se han observado determinados elementos de variación relaciona dos con el sexo de los declarantes.
c a p í t u l o 2 2 | 592 Panorama de estudios actuales del español en América la intervención de un mismo individuo (volver la cabeza/el rostro a algo), aunque no es una dinámica muy frecuente:
25. y venia con cuydado y algunas vezes boluiendo la caueza atras para
ber si venia el dicho toro oyo ruydo como pasos detras della y con el dicho reselo boluio la caueza […] y estando junto desta testigo Vazconzelos el dicho ombre tapado dixo Vazconzelos y entonzes el dicho Vazconzelos boluio el rostro diziendo que ay (5r, declaración de Brígida Pacho).
Las unidades fraseológicas intervienen, asimismo, en la caracterización del dominio variacional en consonancia con la propuesta de Koch y Oesterreicher (2007, pp. 26-27 y 2001, p. 586) y Oesterreicher (2004). Los segmentos asociados a la inmediatez comunicativa conviven en el docu mento estudiado con los elementos propios de la distancia comunicativa, lo que permite obtener una visión global de la variación fraseológica. Las unidades propias de la distancia comunicativa son necesarias para la fija ción escrita de la documentación americana y no solamente de las partes más formulaicas, sino también de las secciones de mayor descuido, ya que sin su sustento (sintáctico, semántico, discursivo) dicha documentación quedaría incomprensible. Por ello, incluso a las unidades fraseológicas asociadas a la inmediatez comunicativa les subyace, en mayor o menor medida, la voluntad de elaboración por parte del responsable del docu mento, quien despliega habilidades retóricas que obedecen, a su vez, a una red amplia y compleja de factores. Esto explica que en las declaracio nes aparezcan también unidades vinculadas a la distancia comunicativa o no marcadas diasistemáticamente, como LP (de la parte de, ej. 20, en presencia de), LC (de manera que, ej. 19, 21) o LA (por esto, ej. 17, 18) a fin de asegurar la cohesión y la coherencia textual.
Las partes de preguntas en el auto estudiado derivan histórica mente del género interrogatorio y tienen un carácter especialmente for mulaico, por ello, en estas se presentan, con mayor facilidad, unidades de determinado carácter, muchas perpetuadas por la tradición jurídica a lo
v i o r i c a c o d i ta | 593 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii largo de los siglos. No obstante, incluso estas partes admiten variación o elementos asociados a la inmediatez comunicativa, como las unidades en fin, quebrar la soga por lo más delgado (ej. 10) o las LA que recaban en la necesidad de reforzar ciertos aspectos del contenido (ej. 12) (Codita y Corredor Aveledo, 2018, pp. 107-110; Codita, 2022).
En las declaraciones, las unidades fraseológicas se dan en contextos pragmalingüísticos específicos (cuando se quiere convencer de la inocen cia, inculpar a alguien, ocultar alguna información o narrar los hechos de manera muy precisa o ventajosa para el declarante) y se relacionan con la implicación de los intervinientes en el acto de la comunicación o con el ca rácter espontáneo de esta, coordinadas con las que se asocia el polo de la inmediatez comunicativa (Koch y Oesterreicher, 2007, pp. 26-27 y 2001, p. 586). En este sentido, muchas unidades ejemplificadas en este trabajo po drían ser interpretadas en clave de inmediatez comunicativa, al estar con cebidas en circunstancias cercanas al interviniente ―al ser este uno de los parámetros que determina el continuum inmediatez-distancia comunica tiva, según la propuesta de Koch y Oesterreicher (2007, pp. 26-27 y 2001,
p. 586)― y que como tal se reproducen a partir de la mano del escribano.
Teniendo en cuenta que las unidades fraseológicas se usan en un contexto marcado por la confrontación y persuasión, se privilegian segmentos con función pragmática con el objetivo de convencer a través de un hilo na rrativo lo más preciso y detallado posible, negando o confirmando cierta información (de/por ninguna manera, ej. 14, 15). En el mismo contexto, no son de desdeñar las valoraciones positivas o negativas adicionales de ciertas unidades (en menos, ej. 16), cuyo matiz intensificador imprime un grado mayor a lo dicho, lo que, en consecuencia, produce efectos a nivel comunicativo y social.
6. Contextualización de los resultados
Dada la limitación de espacio para esta contribución, es imposible profun dizar en el análisis lingüístico, atendiendo al proceso de fijación en el que se han visto envueltas las secuencias documentadas para poder asegurar
c a p í t u l o 2 2 | 594 Panorama de estudios actuales del español en América que se trata de unidades fraseológicas. En este sentido, a fin de mostrar que las unidades mencionadas en los apartados anteriores no constituyen un fenómeno aislado de la lengua del documento analizado, y que son re presentativas en el contexto americano del siglo xvii, se ha rastreado un conjunto reducido de unidades —tres LV y tres LA, de las menos presentes en el documento estudiado—12 en el Corpus Diacrónico y Diatópico del Español de América (CORDIAM). Esta plataforma tiene la ventaja de com pilar abundante documentación colonial de diversa tipología documental y de diferentes zonas americanas. Una búsqueda en este corpus en línea permite comprobar la frecuencia de uso de las secuencias documentadas en el contexto americano; no obstante, la frecuencia de uso no es un indi cio incontestable para considerar una unidad plenamente consolidada, al ser este corpus —como otros corpus históricos— creado a partir de mate riales escritos. La tradición escrita no coincide necesariamente con el ha bla de la época, es solo un síntoma de lo que se hubiera podido utilizar en una determinada zona durante un cierto lapso temporal (véanse Codita,
2013 y 2016a). Asimismo, los materiales escritos conservados correspon
den a un porcentaje mínimo de la producción escrita de una época. Igualmente, se han rastreado los diccionarios del siglo xvii,13 pre sentes en el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (NTLLE), para comprobar si ofrecen registros de las secuencias documentadas, ya que la presencia en las recopilaciones lexicográficas de la época se conside ra un indicio de institucionalización y codificación (Echenique Elizondo, 2021, p. 139, § 3.2.6.3). No obstante, el registro lexicográfico, especialmente para las unidades fraseológicas, suele ser mucho más tardío (García-Page, 2008, p. 45, n. 45 y p. 76, n. 61).
Las LV cotejadas son señalar con el dedo, echar mano y dar el/un gol pe, y, tal como reflejan las fuentes lexicográficas de la época y el corpus de
12
Algunas unidades halladas en el documento estudiado tienen una trayectoria ampliamente documen tada desde los primeros textos en castellano, como ocurre con las LP, en razón de, junto a/de, (a)cerca de, (en) lo que toca a, debajo de, etc. (véase Codita, 2016a), por ello, se considera innecesaria la contex tualización a partir de los corpus históricos y de las obras lexicográficas.
13
Al ser este un estudio de corte sincrónico, se ha limitado a las fuentes lexicográficas de la centuria del documento, al igual que al rastreo de datos de la misma centuria en el CORDIAM.
v i o r i c a c o d i ta | 595 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii referencia americano, se pueden considerar consolidadas y codificadas en el momento en que se usa en el documento panameño analizado. La unidad señalar con el dedo inicia su registro en la lexicografía hispánica en tanto que LV de la mano de Covarrubias (1611, s. v. dedo), al que le sigue Franciosini (1620, s. v. dedo) y Henríquez (1679, s. v. dedo). Por su parte, el CORDIAM ofrece bastantes registros de esta unidad del siglo xvii (10 casos) en diversos tipos documentales (jurídico, cronístico y prosístico) y en amplias zonas americanas (México, Perú, Chile), hecho prefigurado en la presencia de esta unidad ya en el siglo xvi (6 casos) en documentos de carácter relativamente diferentes (administrativos, jurídicos y cronísticos) y en zonas discrepan tes (Argentina, México, República Dominicana). La inserción lexicográfica es temprana, asimismo, para echar mano. En efecto, Covarrubias (1611, s. v. echar/mano) y Minsheu (1617, s. v. mano) se hacen eco de esta unidad. Para el siglo xvii, el CORDIAM ofrece bastantes registros (19 casos) en tipologías diversas (crónicas, escritos jurídicos y administrativos, cartas particulares y prosa) y regiones muy extendidas (Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Chile). Caso aparte lo constituye dar un/el golpe, de difícil hallazgo en las recopilaciones lexicográficas del seiscientos, pero de sobrada vitalidad en el CORDIAM (17 casos), teniendo en cuenta el carácter tan variado de los documentos y textos americanos (jurídicos, cronísticos, prosísticos y poéti cos) y las zonas tan vastas (Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia) en las que se utiliza.
En cuanto a las LA rastreadas en el CORDIAM y en las fuentes lexi cográficas del seiscientos, estas son de nuevo, de/por ninguna manera y a porfía. De nuevo la incorpora solo Henríquez (1679, s. v. nuevo), hecho que contrasta con la documentación abrumadora en el CORDIAM (más de 200 casos), teniendo en cuenta, además, que es una unidad con una trayectoria ampliamente documentada desde el siglo xiii, según CORDE. Aparece en casi todos los tipos textuales y documentales y en casi todas las zonas recogidas en el CORDIAM. Por su parte, de/por ninguna manera (ej. 14, 15) está ausente de los materiales lexicográficos, pero con vasta re presentación en el CORDIAM (76 casos), en casi todos los tipos textuales y documentales y en la mayoría de las zonas americanas recogidas en la
c a p í t u l o 2 2 | 596 Panorama de estudios actuales del español en América plataforma. Las referencias a la LA a porfía se hacen, en el siglo xvii, en los diccionarios bilingües de Oudin (1607, s. v. porfia), Vittori (1609, s. v. porfia), Franciosini (1620, s. v. porfia) y Henríquez (1679, s. v. porfia). La tradición textual y documental americana confirma un uso frecuente (27 casos) en tipologías diversas (crónicas, poesía, teatro) y zonas ex tendidas de América (México, Perú, Chile). Llama la atención que en el CORDIAM falten ejemplos del ámbito jurídico, para el cual el documento estudiado en estas páginas aporta justamente su modesta contribución. El cotejo del conjunto de unidades seleccionadas en las fuentes le xicográficas de la época y en el CORDIAM refleja un uso amplio de estas, aunque puede haber diferencias entre los datos obtenidos de la plataforma en línea y de las recopilaciones lexicográficas (véase Codita, 2016b, § 3.5). La mitad de las unidades escogidas ofrece registros lexicográficos casi co etáneos a la fecha de redacción del documento analizado. Esto contrasta con los datos del CORDIAM, que ofrece ejemplos de todas las secuencias coincidentes con la fecha del documento estudiado. Asimismo, estos pro vienen de diversos tipos documentales o textuales y de varias zonas ame ricanas. Por ello, se considera que las muestras sacadas a colación para contextualizar los datos del corpus analizado revelan que las unidades documentadas forman parte de una fraseología habitual de la época.
7. Conclusión
El acercamiento a las unidades fraseológicas en una causa criminal del siglo xvii redactada en Panamá pone de manifiesto que el empleo de las unidades fraseológicas y su implicación textual-discursiva fundamenta considerarlas parte de la cadena variacional, al conformar estas tanto el punto de encuentro como el de separación en la dinámica variacional de la lengua. El uso de las unidades fraseológicas en el documento analizado revela, por un lado, el rigor retórico de los documentos coloniales y, por el otro, la planificación sobre la marcha propia del discurso oral espontáneo. La confluencia y convivencia de unidades fraseológicas de adscripción va riacional diferente, sometida al análisis en este trabajo, proporcionan una
v i o r i c a c o d i ta | 597 En fin quebro la soga por lo mas delgado: apuntes fraseológicos a propósito de un documento panameño del siglo xvii visión compleja y rica de los recursos fraseológicos, circunscritos, en este caso concreto, al área panameña. Bajo la capa de objetividad y neutralidad de índole legal expresada a través de unidades fraseológicas de diferente signo (en razón de, en lo que toca a, de obra y palabra, tener sospecha), se observan en el documento estudiado segmentos que apuntan a enfatizar o mitigar los efectos de situaciones de conflicto o de disensión. En este sentido, se usan diversos tipos de locuciones de contenido léxico, como las verbales, con concesiones evidentes a lo coloquial (quebrar la soga por lo más delgado, ej. 10), o LA de matiz intensificador (de ninguna manera, ej. 14, 15, en menos, ej. 16). Estas concurren, sobre todo, en las secuencias donde la voz de los intervinientes se impone en el acto comunicativo, por lo tanto, son los rasgos lingüísticos de estos, no del oidor, los que determi nan la fisonomía del discurso.
En este capítulo no se ha pretendido dar cuenta de la complejidad total de la variación fraseológica en las declaraciones estudiadas y todo lo indicado en las páginas anteriores necesita de investigaciones más deta lladas para completar los datos analizados. No obstante, se deja patente la relevancia de este tipo de corpus para el estudio de las unidades fra seológicas. Las declaraciones, en tanto que un tipo de escrito en el que se refleja la subjetividad de los testigos, acogen unidades de uso en la época ―y la variación a la que dan lugar― y, por ello, avalan el hecho de que sean una fuente de información fraseológica muy provechosa. El cotejo documental-textual y lexicográfico de la muestra escogida de secuencias revela índices significativos de institucionalización e impone su con sideración como unidades habituales del seiscientos, no solamente del documento analizado.
Considerando que la fraseología histórica hispanoamericana, así como el estudio de la variedad panameña han sido ignorados en la inves tigación lingüística histórica hasta ahora, con este trabajo se ha querido abrir camino y empezar a ofrecer un acercamiento a la fraseología a partir de la documentación virreinal panameña, con la finalidad de que dicha caracterización pueda contribuir a la descripción de las unidades fraseo lógicas en las variedades coloniales hispanoamericanas.
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VI.
| 602 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 602 C A P Í T U L O La negación en la Lengua de Señas Colombiana1
1
El presente análisis es resultado del proyecto de investigación: La Negación en la Lengua de Señas Colombiana. Investigadora principal: Marianne Dieck. Financiado por el CODI de la Universidad de Antioquia (Medellín) y aprobado en el acta 2020-33945 del 10/12/2020. Agradecemos la valiosa parti cipación de los señantes Camilo Andres Viloria Arrieta, Eliécer Jurado Morales, Mariana Barbosa Torres, del Auxiliar de Investigación Anderson Valle Rúa (señante nativo), y de la Joven Investigadora Maria Cristina Arbeláez Sánchez.
Marianne Dieck Universidad de Antioquia marianne.dieck@udea.edu.co Luisa Fernanda Naranjo Orozco Universidad de Antioquia luisa.naranjo@udea.edu.co Yadit Jacqueline Gómez Jiménez Universidad de Antioquia yadit.gomez@udea.edu.co
c a p í t u l o 2 3 | 603 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Aunque Colombia ha reconocido oficialmente la Lengua de Señas Colombiana (en adelante LSC) como la lengua natural de la comunidad sorda (mediante la Ley 324 de 1996 y la Ley 982 de 2005), son aún rela tivamente pocos los trabajos lingüísticos que se han realizado sobre esta lengua.1 Conocer a fondo su estructura es imprescindible para desarrollar materiales pedagógicos de calidad para su enseñanza, ya sea como L1 o L2. Aumentar la conciencia de la complejidad y la sistematicidad de esta lengua, frecuentemente estigmatizada, contribuye también, sin duda, a reafirmar la identidad lingüística y cultural de la comunidad sorda. Por otro lado, desde un punto de vista académico y teórico, las lenguas de señas en general permiten ampliar el conocimiento que tenemos sobre la diversidad de posibilidades formales de expresión articulada que desa rrollamos como especie. Es urgente e importante, entonces, abordar en profundidad el estudio de la estructura de la LSC, sobre todo en el nivel de la morfosintaxis, que ha sido el menos explorado. Ya que las descrip ciones generales de los principales rasgos gramaticales no suelen capturar en detalle regularidades estructurales complejas, tiene sentido abordar el estudio de toda lengua poco descrita de manera modular, enfocándose en fenómenos específicos, con el fin de ir construyendo paso a paso una gra mática que dé cuenta en detalle del funcionamiento de la misma. Aunque la negación ha sido estudiada en un número considerable de lenguas de señas (ver, por ej., Zeshan, 2004; Quer, 2012; Pfau, 2016 y Pfau et al., 2022) y constituye «one of the topics that gave the impetus for the still fairly young research area of sign language typology» (Pfau, 2016,
p. 1), para la LSC este aspecto de la gramática aún no ha sido analizado de
manera sistemática.
1
Sin embargo, ver entre otros, Gómez (1999), Oviedo (2001), Bermúdez (2003), Ovalle (2000), INSOR (2006), Tovar (2001), Barreto y Robayo (2016) y Naranjo Orozco (2019).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 604 La negación en la Lengua de Señas Colombiana La presente investigación tiene como objetivo explorar este aspecto puntual de la gramática de la LSC y, de manera más específica, describir la expresión de esta categoría gramatical en los contextos de la negación ana fórica, las construcciones elípticas, las cláusulas declarativas y las cons trucciones imperativas, teniendo en cuenta la relación de la marca negativa no-manual con las señas negativas manuales y con otras unidades de la cláusula (apartado 4). El análisis parte de las categorías de análisis y de las regularidades encontradas en estudios tipológicos de lenguas de señas y orales, que se presentan a continuación (apartado 2), y se realiza a partir de un corpus que se recolectó con señantes sordos de la ciudad de Medellín- Colombia (apartado 3). Sin pretender que el estudio constituya un estudio tipológico en un sentido estricto, se integrarán discusiones sobre los pa ralelos y diferencias con otras lenguas de señas y orales observados en la medida en que se abordan los diferentes tipos de construcciones negativas analizadas. El apartado 5 recoge las principales conclusiones del análisis.
2. Consideraciones teóricas
El presente estudio se inscribe en la perspectiva de la lingüística descrip tiva, teniendo en cuenta las categorías de análisis usadas en los estudios tipológicos, tanto de lenguas orales como de señas, ya que, independiente mente de la modalidad (oral o viso-gestual) «it has been found that typolo gical patterns and classifications generally apply to both sign and spoken languages» (Pfau, 2016, p. 1). Estos estudios han mostrado que, para la ex presión de la negación, las lenguas naturales despliegan múltiples estrate gias formales interactuando con otros aspectos semánticos y estructurales que convierten la expresión de esta categoría en un fenómeno complejo y multifacético (ver, p. ej., Miestamo, 2007, p. 552 y Pfau et al., 2022). La expresión de la negación se suele abordar según los contextos gramaticales en los que aparece, ya que, según estos, puede variar la for ma y la posición de la marca negativa. Es decir, en los estudios tipológi cos se constata que, según lo que se desee negar (toda una oración o una parte de ella —una cláusula o un sintagma en particular—), se recurre
c a p í t u l o 2 3 | 605 Panorama de estudios actuales del español en América frecuentemente a marcas negativas diferentes (unidades o formas) y/o a estrategias diferentes (morfológicas, léxicas o sintácticas). En la presente investigación se tuvieron en cuenta los siguientes contextos, para los cua les se exponen las principales posibilidades formales encontradas en los estudios tipológicos de lenguas de señas y orales: la negación anafórica, la negación en construcciones elípticas, en cláusulas declarativas y en las imperativas. También registramos algunos verbos de uso frecuente, que sustituyen la raíz de la seña afirmativa en la versión negativa de la misma, como NO.GUSTAR. Por razones de espacio no se incluye en el presente estudio el interesante aspecto de la concordancia negativa (o de la nega ción en relación con pronombres indefinidos negativos), que quedará para publicaciones futuras.
2.1. La negación en estudios tipológicos de
lenguas orales
2.1.1. La negación anafórica
En primera instancia, hay que distinguir la negación anafórica (1a) de la negación oracional (1b), es decir, de aquella que aparece integrada a una cláusula. La negación anafórica está constituida por una sola unidad ne gativa que niega el contenido de un enunciado o una proposición anterior o de un estado de cosas o evento extralingüístico (2).
1. a. A: Este libro es mío.
b. B: Este libro no es tuyo.
B: No.
2. (A coge un libro que pertenece a B) B. ¡No!
En algunas lenguas orales,2 la partícula negativa usada para la negación anafórica difiere en su forma de la que se emplea para la negación oracio nal, como sucede, por ejemplo, en alemán (3):
2
En los estudios tipológicos no se suele abordar la negación anafórica, ya que esta presenta mucha menos variedad estructural que la negación sintáctica o integrada a la cláusula. Tampoco abundan las referencias a la negación en construcciones elípticas.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 606 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
3. a.
A: Ist er müde? (¿Él está cansado?) B: Nein.
(No.)
b.
Er ist nicht müde.
(Él no está cansado.)
En el análisis de la negación en LSC se establecerá si esta lengua distingue formalmente entre estos dos tipos de unidades negativas.
2.1.2. La negación en construcciones elípticas
En algunas construcciones se elide el sintagma verbal y la interpretación semántica se reconstruye a partir del contexto. «Ello se logra porque [se] mantiene una relación anafórica con el SV previo» (Sánchez López, 1999,
p. 2624), como en (4) y (5):
4. Aquí se pueden sentar. Allá no. (= Allá no se pueden sentar).
Aunque también se pueden establecer relaciones catafóricas, como en:
5. Laura dice que no, pero ella sí quiere ir. (= Laura dice que no quiere ir)
Estas relaciones (anafóricas o catafóricas) son de sentido, y no de referencia gramatical, ya que el elemento elidido no «reproduce con total fidelidad la información contenida en el SV presente, sino que puede ha ber marcas formales diferentes» (Sánchez López, 1999, p. 2624), como en:
6. A: Vamos a ir a cine.
B: Yo no. (Yo no voy a ir a cine).
Debido a que en el corpus de LSC encontramos varias realizaciones de ne gaciones en estructuras elípticas, estas se tendrán en cuenta en el análisis.
2.1.3. La negación en cláusulas declarativas
En el caso de las cláusulas declarativas (oraciones simples), la negación tiene alcance sobre toda la cláusula en la que aparece. Algunos autores
c a p í t u l o 2 3 | 607 Panorama de estudios actuales del español en América se refieren a esta estructura negativa como negación estándar (ver p. ej. Payne, 1985 y Miestamo, 2007).
En las lenguas naturales se han constatado diversas posibilidades formales para la expresión de la negación en las cláusulas declarativas, al gunas de las cuales se presentan a continuación y serán tenidas en cuenta en el análisis que se pretende realizar. Aunque las propuestas de subclasi ficación de estas estrategias difieren según varios autores (ver, entre otros, Dahl, 1979; Payne, 1985; Dryer, 2013 y Miestamo, 2005 y 2007), la siguiente es una propuesta sintética de las posibilidades formales más sobresalien tes de la expresión de la negación en cláusulas declarativas.
2.1.3.1. Negación sintáctica vs. morfológica
Dahl (1979), en uno de los primeros estudios tipológicos sobre la negación, propone una distinción básica entre la negación sintáctica, como en (7), y la morfológica. La negación morfológica se subdivide en varios tipos: prefijal, como en (8), sufijal, como en (9), circunfijal, prosódica y redupli cativa.3 Se habla, en general, de negación sintáctica cuando el elemento que expresa la negación es un morfema libre; y de negación morfológica cuando esta categoría es expresada por otros tipos de morfemas (ligados, como los afijos, o semiligados, como los clíticos) o por procesos morfológi cos (o incluso prosódicos) diferentes de la adición de morfemas.
7. Danés (Allan, Holmes y Lundskår-Nielsen, 1995, citado en Dryer,
2013, cap. 143) Jens købte ikke en
bil i går
John
bought NEG INDEF car PREP yesterday
‘John did not buy a car yesterday’
3
Las abreviaturas usadas en las glosas de los ejemplos (7)-(9) son: NEG: negación, INDEF: indefinido, PREP: preposición, 3SUBJ: 3ª persona sujeto, SG: singular, OBJ: objeto, CLSFR: clasificador, PAUC: pau cal, 1SG: 1ª persona singular.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 608 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
8. Pilagá (Guaicuruan: Argentina) (Vidal, 2001, citado en Dryer, 2013,
cap. 143) sa-n-čo’ot-a
haga’ yawo-’ NEG-3SUBJ-tell-SG.OBJ CLSFR woman-PAUC ‘He did not tell about the women’
9. Rao (Lower Sepik-Ramu: Papua New Guinea) (Stanhope, 1980, cita
do en Dryer, 2013, cap. 143) gu mə-ndə 1SG eat-NEG ‘I am not eating’ Hay lenguas que pueden tener los dos tipos de estrategias (la sin táctica y la morfológica), como el rama (Chibcha: Nicaragua) (ver Dryrer, 2013, cap. 143).
2.1.3.2. Posición sintáctica de la negación.
La posición sintáctica de la negación varía en las lenguas naturales, de pendiendo de varios factores, entre ellos el orden canónico general (SVO, SOV, VSO, etc.). Haciendo una síntesis simplificadora de las posibilidades formales propuestas por Dryer (2013, caps.143-144) en cuanto al orden sintáctico, partiremos de tres posibles órdenes básicos de la negación: la preverbal (1b), la posverbal (3b) y la extraoracional. Este último tipo es tructural se puede subdividir en preoracional y postoracional. El ej. (10) del francés sirve para ilustrar el caso de una lengua que tiene simultánea mente negación pre- y posverbal. En (11) se muestra el caso del palenquero, cuya negación oracional canónica es postoracional, y (12) ilustra un caso en el que la negación aparece al inicio de la oración:4
4
Las abreviaturas usadas en las glosas de los ejemplos (10)-(13) son: PRES: presente, PART: partitivo, 2SG: 2ª persona singular, ASP: aspecto, NONFUT: no futuro, IMP: imperativo.
c a p í t u l o 2 3 | 609 Panorama de estudios actuales del español en América
10. Francés
je ne
mange pas de sucreries
1SG
NEG
comer-PRES.1SG NEG PART dulces
‘yo no como dulces’
11. Palenquero (Creole: Colombia) (Dieck, 2007, p. 298)
bo sé ablá lengua nu
2SG ASP hablar lengua NEG
‘tú no hablas lengua’
12. Yuwaalaraay (Pama-Nyungan: Australia) (Williams, 1980, citado en
Dryer, 2013, cap. 143) wa:l ŋinda wi:
garay
NEG
2SG.SUBJ wood cut.NONFUT ‘You didn’t cut any firewood.’
2.1.4. La negación en construcciones imperativas
En la mayoría de las lenguas naturales las construcciones negativas impe rativas usan una estrategia diferente a la de las negaciones declarativas (en modo indicativo),5 como se ve en (13):
13. Koasati (Muskogean) (Kimball, 1991, citado en Miestamo, 2007,
p. 561)
a. is-p-án
b. cík-m-o
2SG-eat-NEG.IMP
2SG.NEG-gather-NEG ‘Don’t eat!’
‘You don’t gather.’
5
«[…] in a clear majority of languages, imperatives use a negative strategy that differs from standard negation» (Miestamo, 2007, 561).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 610 La negación en la Lengua de Señas Colombiana También se constata en construcciones imperativas negativas (pro hibitivo) en algunas lenguas el uso de formas verbales que no correspon den al imperativo afirmativo. Por ejemplo, en el español, al expresarse una orden afirmativa como ‘¡ven!’ se usa la conjugación correspondiente al modo imperativo, mientras que para la contraparte negativa de la misma orden, además de la inserción de la partícula negativa no, cambia el para digma de conjugación del verbo al subjuntivo: ‘¡no vengas!’. Se analizarán, entonces, las construcciones imperativas negativas en LSC, para ver si difieren de las estrategias para marcar la negación en oraciones declarativas, evidenciando una interacción entre la categoría de la negación con la de modo.
2.2. La negación en estudios tipológicos de
lenguas de señas Pfau et al. (2022) constatan que todas las lenguas de señas estudiadas has ta ahora emplean, «[…] manual negative markers as well as non-manual markers, mostly a side-to-side headshake, in the realization of clausal negation. The way in which these two types of markers interact, howe ver, has been shown to be subject to language-specific rules» (p. 2) (ver también Pfau y Quer, 2002 Zeshan, 2004; Pfau y Bos, 2016 y Pfau, 2016). Por ejemplo, en la Lengua de Señas Catalana, una lengua con or den (básico) SOV, el elemento de negación manual aparece en posición postoracional (14), mientras que en la Lengua de Señas Americana (ASL por sus siglas en inglés) (15), una lengua con orden SVO, este aparece después del sujeto y en posición preverbal. Sin embargo, no parece haber una relación directa entre el orden básico de los argumentos y la posi ción de la marca negativa manual, ya que, por ejemplo, en la Lengua de Señas Sueca, que presenta el mismo orden que la ASL (SVO) esta aparece en posición posverbal (ver Pfau y Bos, 2016, p. 136, de quien tomamos los ejemplos siguientes).6
6
Las líneas encima de la glosa señalan la presencia de una marca negativa no-manual, cuya extensión indica su realización simultánea con señas manuales.
c a p í t u l o 2 3 | 611 Panorama de estudios actuales del español en América
14. Catalan Sign Language
_____________neg
SANTI MEAT EAT
NOT
‘Santi doesn’t eat meat.’
15. American Sign Language
neg______________
JOHN NOT
BUY HOUSE
‘John is not buying a house.’ Las ilustraciones (16) y (17) muestran dos formas diferentes de reali zar la partícula negativa manual, correspondientes a cada una de las len guas en cuestión (ejemplos de Pfau y Bos, 2016, p. 136):
16.
17.
Partícula negativa
Partícula negativa manual en la Lengua
manual en la ASL de Señas Catalana Las partículas negativas manuales en los ejemplos (16) y (17) van acompa ñadas en ambos casos de una seña no-manual (sacudida lateral de cabeza) que se puede, en ambas lenguas, limitar a coocurrir con la partícula ma nual (glosada como NOT) o extenderse opcionalmente a otras partes de la cláusula, como se señala por guiones bajos. «Whereas the headshake is obligatory in these two sign languages, the negative particle is optional, and in fact, it is often omitted. When this happens, the headshake is the only marker of negation» (Pfau y Bos, 2016, p. 137). Este tipo de lenguas, al que pertenecen también, por ejemplo, la Lengua de Señas Alemana, la Lengua de Señas Indopaquistaní, la Lengua de Señas Brasileña, la Lengua de Señas de los Países Bajos (Pfau y Bos, 2016),
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 612 La negación en la Lengua de Señas Colombiana la Lengua de Señas de Nueva Zelanda, la Lengua de Señas Catalana (Pfau, 2016) y la Lengua de Señas Finlandesa (Pfau et al., 2022), en las que la negación oracional se expresa por medio de una seña no-manual obliga toria y una seña manual opcional, se clasifican como «lenguas de señas de dominio no-manual» (non-manual dominant sign languages), debido a la mayor importancia que cobran las señas no-manuales sobre las manua les en el ámbito de la negación (ver Pfau y Bos, 2016 y Pfau et al., 2022). Zeshan (2004) constata que las señas negativas no-manuales en las lenguas de señas estudiadas pertenecen a dos tipos: expresiones faciales y movimientos de cabeza. «In many cases, the form of these signals tends to be very similar across sign languages» (p. 10). Sin embargo, se reporta frecuentemente que las expresiones faciales y los movimientos de cabeza no tienen el mismo estatus:
Several factors do seem to indicate that facial expressions are often not part of the grammar of sign languages in a strict sense. Arguments come from their optionality in clauses, the absence of clear-cut rules for their use in clauses, and their use in conjunction with individual signs (Zeshan, 2004, p. 14).
Las expresiones faciales (como la posición no neutra de las cejas, el abo cinamiento de los labios) suelen ser menos estables que los movimientos de cabeza, en cuanto a su forma y obligatoriedad, lo cual ha llevado a con siderar frecuentemente que no hacen parte de la gramática de la negación en las lenguas de señas en un sentido estricto: en muchas lenguas de se ñas la negación no puede ser expresada por medio de expresiones faciales solas, es decir, sin combinarse en la cláusula con otras formas negativas manuales o no-manuales (movimiento de cabeza). Además, generalmente no es posible encontrar regularidades claras acerca de cuándo se deben usar y cuándo no es posible usar las expresiones faciales, lo cual contrasta con las regularidades que subyacen al uso de movimientos de cabeza en las lenguas de señas estudiadas (ver Zeshan, 2004, p. 14).
c a p í t u l o 2 3 | 613 Panorama de estudios actuales del español en América In the large majority of sign languages, it thus does seem that negative facial expressions at the clause level are not part of the grammatical struc ture of the language. One environment where negative facial expressions of various kinds do occur with great regularity is in combination with indi vidual signs, that is, at the lexical level (Zeshan, 2004, p. 15). En cuanto a los movimientos de cabeza, la seña reportada con más fre cuencia en las lenguas de señas es la de movimiento lateral de cabeza, aunque algunas lenguas de señas como la turca, la griega y la libanesa usan un movimiento de cabeza hacia atrás (Pfau y Bos, 2016, p. 138). En las lenguas de señas de dominio no-manual se ha constata do variación en cuanto al ámbito al que se extiende7 la seña no-manual obligatoria para marcar la negación, ya que la extensión puede abarcar diferentes dominios: esta seña puede ser simultánea solo con la partícula negativa manual, cuando esta se expresa (recuérdese que esta es opcional en este tipo de lenguas), pero también puede extenderse adicionalmente al verbo, al sintagma verbal o a la oración entera. En el caso de que no se realice la partícula negativa manual, se constatan diferencias entre las lenguas de señas de este tipo en cuanto al alcance de la extensión de la seña negativa no-manual:
Interestingly, typological comparisons have revealed that sign languages may differ from each other with respect to the exact timing (scope) of the headshake. For instance, while it is possible in LSC8 to have headshake on only the verb in transitive sentences […], the same has been argued to be impossible in ASL. […] in ASL, the headshake must spread onto the object in the absence of NOT (Pfau y Bos, 2016, p. 137).9
7
Este fenómeno se conoce como spreading en la literatura especializada en lenguas de señas.
8
En la cita, la sigla LSC significa Lengua de Señas Catalana.
9
Ver también Zeshan (2004): «the status and scope of nonmanual negative marking can differ quite radically» (p. 10).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 614 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Las lenguas de señas en las que la negación se realiza por medio de una seña manual obligatoria y una seña no-manual opcional se consideran pertenecientes a un grupo tipológico diferente al de las lenguas de señas de dominio no-manual y se denominan «lenguas de señas de dominio manual» (manual dominant sign languages). A este tipo pertenecen la Lengua de Señas de Hong Kong, la Lengua de Señas Inuit, la Lengua de Señas Italiana, la Lengua de Señas Turca,10 la Lengua de Señas Jordana, la Lengua de Señas Japonesa, Kata Kolok (la lengua de señas de una pobla ción de Bali) (Pfau, 2016, p. 4) y la Lengua de Señas de Georgia (Pfau et al., 2022, p. 8).
En este tipo de lenguas, como se mencionó más arriba, la posición en la cláusula de la seña manual negativa, cuando se trata de un morfema libre, puede variar, y aparentemente esto no depende del orden SVO, SOV, etc. En la presente investigación se tuvieron en cuenta, entonces, ade más de la diversidad formal de la expresión de la negación encontrada en las lenguas orales, las posibilidades encontradas en las lenguas de señas en cuanto a la simultaneidad de dos tipos de marcas negativas diferentes: las manuales y las no manuales.
3. Metodología
En la recolección del corpus, que se realizó entre el 2021 y el 2022, par ticiparon cuatro Sordos11 señantes de la comunidad sorda de Medellín- Colombia, que cumplían con las siguientes características: debían ser personas sordas, competentes de la LSC y activas dentro de la comuni dad sorda con reconocimiento como portavoces de la cultura y la lengua. Debían tener un nivel de formación mínimo de secundaria y experiencia como modelos lingüísticos en escuelas de Sordos o ser instructores de LSC
10
Aunque la clara pertenencia de esta lengua al grupo de las lenguas de señas de dominio manual para la negación es discutida, debido a la importancia de la seña no-manual posición no-neutra de las cejas (ver discusión en Gökgöz, 2011 y Pfau, 2016).
11
Decidimos acogernos a la práctica convencionalizada en Colombia, de escribir Sordo(s) con mayúscula inicial (cuando es sustantivo) como una forma de reconocimiento de su cultura, identidad y lengua (ver Naranjo Orozco, 2019).
c a p í t u l o 2 3 | 615 Panorama de estudios actuales del español en América a personas oyentes. Además, debían dar su consentimiento informado para su participación en el proyecto y para la publicación de las imágenes y videos.
El corpus recogido consiste en negaciones extraídas de un total de
81 videos cortos. De estos, 27 corresponden a conversaciones espontáneas
entre dos Sordos y a monólogos, que se obtuvieron pidiéndoles que abor daran ciertos temas específicos que podían generar controversia, cuya duración fue de entre 1 a 5 minutos. Las instrucciones fueron transmitidas por una de las autoras, que es oyente, lingüista, y que posee un nivel alto de competencia en LSC.12 También recurrimos a la elicitación de estructu ras específicas, cuando no aparecían o aparecían con muy baja frecuencia ciertos tipos de construcciones negativas (como las imperativas) en las conversaciones. Estos datos adicionales se elicitaron (en 54 videos de me nos de un minuto) solicitándole a los colaboradores que produjeran varias oraciones de un cierto tipo, por ejemplo órdenes directas, o que produje ran oraciones haciendo uso de ciertas señas negativas identificadas en el corpus. Adicionalmente, recurrimos a los juicios de gramaticalidad de dos de los Sordos participantes para corroborar hipótesis sobre el funciona miento de las estructuras negativas encontradas en el corpus. Las muestras de lengua se filmaron a dos cámaras, recurriendo al servicio técnico de un equipo especializado en registrar lenguas de señas y que son usuarios de LSC. Se usó una videocámara digital DSLR con sensor APS, en un estudio con luces frías y con un fondo unicolor, para lograr un contraste entre el fondo y el tono de piel del señante. Se transcribieron (en forma de glosas) y se tradujeron al español las construcciones negativas encontradas en las muestras recogidas. Seguimos las siguientes convenciones para el glosado: las señas se glosan en MAYÚSCULAS; las categorías gramaticales se glosan usando abrevia turas que se aclaran a medida que aparecen en los ejemplos; cuando se
12
Realizó su formación en LSC en FENASCOL (Federación Nacional de Sordos de Colombia) y en la Uni versidad de Antioquia. Fue durante varios años intérprete para el noticiero del canal regional de televi sión Teleantioquia y actualmente interpreta para varios estudiantes Sordos diversas clases universita rias en las carreras de Ciencias Políticas y Comunicaciones.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 616 La negación en la Lengua de Señas Colombiana necesitan dos o más palabras para glosar una sola seña, estas se separan por un punto, como en: DARSE.CUENTA. Los morfemas ligados se separan por un guion (-); y las líneas encima de la glosa señalan la presencia de una marca negativa no-manual, cuya extensión indica su realización simultá nea con señas manuales.
4. Resultados del análisis
La seña negativa básica en LSC es una seña no-manual: la sacudida late ral de cabeza. Esta está presente de manera obligatoria en las cláusulas declarativas negativas (o negación estándar) y, además, en la negación de las construcciones elípticas y en la mayoría de las negaciones anafóricas ver 2.).
En las muestras recogidas se registraron en total 117 construcciones negativas, clasificadas como se expone en la Tabla 1: Tabla 1. Tipos de construcciones negativas halladas en las muestras Negación anafórica
17
Negación en construcciones elípticas
10
Negación en cláusulas declarativas
71
Negación en construcciones imperativas13
19
Total
117
A continuación, se presentará el análisis de cada uno de estos tipos de construcciones.
4.1. La negación anafórica
Recuérdese que este tipo de negación niega el contenido de un enunciado anterior (frecuentemente se trata de respuestas a preguntas) o de un esta do de cosas/evento extralingüístico, constituye en sí mismo un enunciado y no está integrado a una cláusula. La Tabla 2 recoge las diferentes formas
13
De las 19 construcciones imperativas, 2 fueron encontradas en el corpus (semi-)espontáneo y 17 fueron elicitadas.
c a p í t u l o 2 3 | 617 Panorama de estudios actuales del español en América de realización de la partícula negativa, usadas como negaciones anafóri cas, con su respectiva frecuencia:
Tabla 2. Tipos de formas negativas anafóricas Negación anafórica Sacudida lateral de cabeza
5
29,4 %
Sacudida + NO1: dedo índice hacia arriba, se sacude de lado a lado
5
29,4 %
Sacudida + NO2: mano(s) abierta(s) hacia arriba, se sacu de(n) hacia los lados
3
17,7 %
NO3: 3 dedos que se cierran
4
23,5 %
Total
17
100 %
La forma más frecuente para la expresión de la negación anafórica es una seña no-manual, la sacudida lateral de cabeza, que apareció sola (en el 29,4 % de los casos) o acompañada de señas manuales que se realizaron simultáneamente a esta, como el dedo índice de la mano activa hacia arriba, que se sacude de lado a lado, y que glosamos de aquí en adelan te como NO1 (18), o la sacudida hacia los lados de la(s) mano(s) abierta(s) hacia arriba, que glosamos como NO2 (19). Cuando la sacudida de cabeza iba acompañada de NO1, también se registró en la mayoría de los casos un componente no-manual adicional, la posición no neutra de las cejas. Sin embargo, dado que su obligatoriedad aún es dudosa y deberá ser compro bada a la luz de más datos, no asumiremos por ahora que la posición no neutra de las cejas esté gramaticalizada en este caso. En 2 expusimos los argumentos de Zeshan (2004) respecto a la precaución que se debe tener a la hora de considerar ciertas expresiones faciales como partes convencio nalizadas de las señas negativas.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 618 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
18.
NO1
19.
NO2 En nuestros datos se encontró una seña manual que es específica para la negación anafórica y que no se usa como negación integrada a la cláusula: tres dedos que se cierran (pulgar, índice y corazón, primero extendidos, luego se cierran teniendo contacto en las yemas). Esta seña la glosamos como NO3 (20). Esta seña manual negativa y la que registramos para la ne gación en construcciones imperativas (ver 4.4), así como dos de las cuatro formas supletivas de realizar el verbo negativo NO.SABER (ver 4.3.5.1), son las únicas en todo el corpus que no se realizan simultáneamente con la seña no-manual sacudida lateral de cabeza.
c a p í t u l o 2 3 | 619 Panorama de estudios actuales del español en América
20.
NO3 Los siguientes ejemplos del corpus ilustran el uso de la negación anafórica:
21. 1SG-PREGUNTAR-2SG MAMÁ14 / ¿CORRECTO? / NO3, NO3, NO3
le pregunté a mi mamá / (cita de discurso directo) ¿es correcto?/ (cita de discurso directo) no, no, no
22. ____________________neg _______________________
1SG-COMPENETRAR-NO4 /
1SG DE.VERDAD SENTIR
(lavar el baño) no encaja conmigo / yo de verdad siento _____________________neg _neg15
ESTAR.DE.ACUERDO-NO4 / NO2 /
que no estoy de acuerdo / no / Es importante mencionar que la forma negativa sacudida lateral de cabeza, a inicio de turno de palabra y no integrada a la cláusula, se puede usar en la LSC con otras funciones (de tipo pragmático) diferentes a la de la negación, aunque no encontramos realizaciones de este tipo en el cor pus recogido.16 Esto sucede también en algunas lenguas orales, como en el español, lengua en la que (por lo menos en algunas variedades, como la colombiana) el ‘no’ a inicio de turno y no integrado a la cláusula puede
14
1SG, 2SG y 3SG son las abreviaturas de las marcas de persona y número (1ª, 2ª y 3ª persona del singular, respectivamente); 1PL, 2PL y 3PL corresponden a las marcas 1ª, 2ª y 3ª persona del plural.
15
La sacudida de cabeza se extiende sobre las tres cláusulas.
16
Esto fue reportado por uno de los señantes colaboradores y deberá ser corroborado con un corpus más amplio.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 620 La negación en la Lengua de Señas Colombiana ser interpretado como marcador discursivo, con valores que aún están por estudiarse en profundidad. Ejemplos de estos usos serían: «Cómo les fue? Nooo, muy bien», y el ‘no’ concesivo en: «No, tienes razón» (ver Briz, 2006 y 2007).
4.2. La negación en construcciones elípticas
En el corpus se encontraron 10 casos de negaciones elípticas en las que se elidió el SV, ya sea parcial o totalmente. La Tabla 3 sistematiza las negacio nes en las construcciones elípticas encontradas: Tabla 3. Tipos de formas negativas en construcciones elípticas Negación en construcciones elípticas Sacudida lateral de cabeza
5
50 %
Sacudida + NO2: mano(s) abierta(s) hacia arriba, se sacude(n) hacia los lados
3
30 %
Sacudida + NO1: dedo índice hacia arriba, se sacude de lado a lado
2
20 %
Total
10
100 %
En todos los casos se usa como marca de negación la seña no-manual sa cudida lateral de cabeza. Esta seña aparece bien sea sola, como en (23), o bien acompañada de señas manuales, como en (24) y (25).
23. _neg
NECESITAR RELACIÓN / PAREJA / 1SG
(tú) necesitas relación, pareja / yo no
24. _________________neg
VERDAD SENTIR NO1
de verdad siento que no (te debo prestar plata)
25. ________________neg ____________neg
GUSTAR-NO CERDO / […] 1SG CERDO NO2
no me gusta el cerdo / […] a mí el cerdo no (me gusta)
c a p í t u l o 2 3 | 621 Panorama de estudios actuales del español en América La seña no-manual sacudida lateral de cabeza es realizada simul táneamente con el pronombre sujeto en (23), con el pronombre sujeto y el OD en (25), y con la cláusula principal, de la que depende la subordinada (elíptica), en (24).
Como se desprende del contraste con el análisis de las formas nega tivas usadas en cláusulas declarativas que se presenta a continuación, las formas manuales NO1 y NO2 se usan solo en construcciones anafóricas y elípticas, pero no se usan como negación de cláusulas declarativas.
4.3. La negación en cláusulas declarativas
Para la expresión de la negación de la cláusula declarativa,17 se constató que el uso de la seña de negación no-manual sacudida lateral de cabe za es obligatoria y puede ser la única marca de negación en la cláusula. Dependiendo del tipo de verbo, se pueden usar, además de la sacudida, otras estrategias morfológicas (señas manuales) que se especifican en la Tabla 4:
Tabla 4. Tipos de formas negativas en construcciones elípticas Negación en cláusulas declarativas Sacudida lateral de cabeza
20
28,2 %
Sacudida + -NO4 (cambia el punto de detención final: no hay contacto) y baja la mano activa, conservando la configuración manual)
14
19,7 %
Sacudida + -NO5 (movimiento en forma de U al final de la seña verbal, con 1 mano o con 2)
8
11,2 %
Sacudida + seña verbal incompleta
9
12,7 %
Sacudida + supleción total de la base verbal
20
28,2 %
Total
71
100 %
Debido a que, a diferencia de las unidades negativas manuales, la seña no-manual sacudida lateral de cabeza puede constituir la única marca negativa en la cláusula declarativa, y es obligatoria, podemos clasificar la LSC como una lengua que, en términos de Pfau y Bos (2016) y Pfau et al.
17
Las cláusulas declarativas transitivas en la LSC presentan generalmente, aunque no de forma exclusiva, el orden SVO (Oviedo, 2001, p. 275).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 622 La negación en la Lengua de Señas Colombiana (2022), pertenece al grupo de las lenguas de señas de dominio no-manual (non-manual dominant sign languages), debido a la mayor importancia que cobran las señas no-manuales sobre las manuales en el ámbito de la negación.
4.3.1. Sacudida lateral de cabeza.
La sacudida lateral de cabeza como única marca de negación en la cláusu la declarativa fue una de las estrategias negativas más usadas en el corpus (28,2 %). Algunos ejemplos son los siguientes:
26. ________________________neg
TARJETA CL:OBJETO.DELGADO^SALIR18
la tarjeta no sale
27. _________________neg
NECESITAR NORMAS
no se necesitan normas
28. ____________neg
1SG NECESITAR
yo no (las) necesito (ref.: las normas)
29. ___________________________neg __neg
COMUNIDAD SORDA INGRESAR / NADA
la comunidad sorda no ingresaba (a la universidad), nada19 Como se ve en (26) y (27), la sacudida se realiza generalmente de manera simultánea con el SV y otros complementos. No se encontraron casos en los que esta seña no-manual fuera simultánea solamente con el
18
La abreviatura CL significa Clasificador. Se antepone a la glosa de la unidad que indica la clase especí fica a la que pertenece el nombre clasificado. ^ Indica la unión de dos o más señas en la formación de compuestos o en casos de incorporación (ver Naranjo Orozco, 2019).
19
NADA no es obligatorio para negar, se percibe como enfático.
c a p í t u l o 2 3 | 623 Panorama de estudios actuales del español en América V y no con los complementos del V, cuando estos aparecían. Sin embargo, se encontraron dos casos en los que la sacudida se realizó simultáneamen te con toda la cláusula, incluyendo el sujeto, ya sea léxico o pronominal:
(28) y (29).20 Este hecho no permite afirmar de manera categórica que la
negación básica en la LSC se realiza siempre de manera simultánea con el predicado únicamente, aunque esta sea la estructura más frecuente en contrada en nuestro corpus.
Los estudios tipológicos muestran que, aunque algunas lenguas de señas, como la ASL y la Lengua de Señas Catalana, parecen tener unas res tricciones claras y regulares sobre la extensión de la simultaneidad de la seña negativa no-manual (ver 2. y Pfau y Bos, 2016, p. 137), otras lenguas de señas, como la neerlandesa, muestran variación en cuanto a dicha simul taneidad: «the headshake (“hs”) always accompanies not, and, in the ab sence of not, at least the verb, but it may also spread onto the object and/ or clause-final pointing signs, like the repeated subject pronoun» (Pfau et al., 2022, p. 2). La LSC parece, entonces, comportarse más como la lengua de señas neerlandesa que como la catalana o la ASL, en el sentido de que la extensión de la simultaneidad de la sacudida es variable (y coincide mí nimamente con el V).
Para las construcciones existenciales hay que tener en cuenta que la LSC no tiene cópula. En los datos encontramos cláusulas existenciales negadas únicamente con la sacudida (ver (30)):
30. ___________neg
EXAMEN DEM LENGUA.DE.SEÑAS
el examen, ese no era en lengua de señas21
20
No sobra anotar aquí que el alcance semántico de la marca de negación es sobre toda la cláusula: una cosa es la simultaneidad de la negación no-manual con otras señas manuales, y otra el alcance en el sentido semántico. Al negar el V en las lenguas orales se niega toda la cláusula. Análogamente, al negar el SV en LSC, el alcance es sobre toda la cláusula. Zeshan (2004) advierte sobre el hecho de que frecuen temente se habla de alcance (scope) en la literatura especializada en lenguas de señas con el sentido de realización simultánea, más no necesariamente de alcance semántico: «In sign language linguistics, the SCOPE of a nonmanual marker is defined as all the manual signs that the nonmanual marker co-occurs with. [...] Note that this definition of scope as a technical term in sign language research is not necessar ily the same as other definitions of the same term used in spoken language linguistics» (p. 9).
21
Para la expresión de la categoría de Tiempo en LSC, véase Naranjo Orozco y Dieck (enero-junio, 2022).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 624 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Sin embargo, registramos ocurrencias de la cópula negativa NO.SER (que en las realizaciones del corpus se percibe como enfática) y que se verá más adelante en 4.3.5.1, así como el uso del verbo existencial negativo
NO.HABER (4.3.5.2).
4.3.2. Sacudida + -NO4
Con una frecuencia del 19,7 % encontramos en el corpus el uso de una marca manual, interpretada como un sufijo negativo ligado al verbo, que acompaña la marca no-manual sacudida: con algunas señas verbales bi manuales simétricas que, en su versión afirmativa, implican contacto en la punta de los dedos, cuando se quiere expresar la no realización de la ac ción, cambia el punto de detención final (no hay contacto) y baja la mano activa, conservando esta la configuración manual (31). Interpretamos esta marca negativa como un morfema ligado ya que se conserva la raíz, repre sentada por la configuración manual y todos los demás rasgos iniciales, como el punto de inicio de la seña, el tipo y la dirección del movimiento, menos en la parte final de la seña, que experimenta la variación formal señalada. Partimos, al igual que Naranjo Orozco (2019), de que este tipo de variaciones constituyen adiciones secuenciales de morfemas ligados en las lenguas de señas:
la principal diferencia [entre fonemas y morfemas] radica en el cambio de significado que se produce al modificar uno o más componentes de una seña (configuración manual, dirección y tipo de movimiento, ubicación, expresión facial, etc.). Es decir, cuando el cambio en uno de los componen tes varía completamente el significado de una seña, se trata de un proceso fonológico y cuando el cambio de un componente implica la conservación del significado de base contenido en la raíz y se agrega un significado adicional, ya sea léxico o gramatical (como número, persona, caso), o si se cambia la categoría gramatical de la palabra, estamos ante un proceso morfológico (Naranjo Orozco, 2019, p. 243).
c a p í t u l o 2 3 | 625 Panorama de estudios actuales del español en América
31.
COMPENETRAR
COMPENETRAR-NO22
En nuestro corpus encontramos este tipo de derivación negativa con los verbos: COMPENETRAR, SER.ADECUADO (o combinar, encajar, cuadrar) y ESTAR.DE.ACUERDO, que implican contacto en los dedos en el punto de detención final en su versión afirmativa. Algunos ejemplos son:
32. ____________________neg
MUCHAS.PERSONAS 1SG-COMPENETRAR-NO4
no me compenetro con muchas personas
33. _________________neg
POR.EL.CONTRARIO ESPAÑOL / DEM UY EXAMEN SER.
ADECUADO-NO4 / SORDOS COMUNIDAD BARRERA
por el contrario, (el examen) era en español. Ese examen, ¡uy!, no era adecuado. Para la comunidad sorda era una barrera
34. _____________________neg
PERMANENCIA 3PL ESTAR.DE.ACUERDO-NO4
(el equipo) de Permanencia, ellos no estaban de acuerdo (con la mo dificación del Acuerdo Académico) Zeshan (2013) también considera que el tipo de derivación negativa reportado en estudios sobre lenguas de señas y que consiste en agregar un segmento a una seña positiva es de carácter secuencial y es «compara ble to negative affixing in spoken languages» (cap. 139). Esto ocurre en la
22
La mano activa de este señante es la izquierda.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 626 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Lengua de Señas de Uganda y en algunas lenguas de señas asiáticas, como la Lengua de Señas de Hong Kong. En la primera, por ejemplo, se le agrega a la seña positiva un giro o torsión de la muñeca junto con la apertura de la mano hacia adelante, para formar una seña negativa (ver Zeshan, 2013). Zeshan anota, sin embargo, que aunque algunas formas negativas se de riven de manera consistente a partir de formas positivas, este proceso en las lenguas de señas es relativamente limitado y difiere de la situación en contrada en algunas lenguas orales, en las que un afijo negativo se puede adicionar a todos los verbos o predicados (Zeshan, 2013). Por esta razón, considera los casos de derivación negativa como «negativos irregulares». Hay que anotar también que la clasificación del proceso morfológi co específico involucrado en la derivación de verbos negativos irregulares es materia de discusión: en algunos casos se considera que cuando la seña verbal experimenta una variación en la configuración manual o en el mo vimiento al final de la realización de la seña, se trata de un proceso de afi jación (adición de un morfema negativo); mientras que en otros casos este proceso se interpreta como uno de supleción parcial o modificación inter na de la raíz (para una ampliación de esta discusión, ver Zeshan, 2004, pp. 44-45 y Pfau et al., 2022, p. 9). Pero, en todo caso, se distingue este proceso como uno (morfológico) diferente de la supleción total de la raíz. En nues tros datos de LSC, el hecho de que sea el mismo rasgo (cambio del punto de detención final —no hay contacto— y descenso de la mano activa), el que sirve para formar no uno, sino varios verbos negativos, nos inclina más a analizar estos casos como sufijaciones de un morfema negativo.
4.3.3. Sacudida + -NO5
En las construcciones negativas con un grupo de verbos (GUSTAR, QUERER, SABER —y probablemente otros, que no aparecieron en el corpus—) la seña no-manual sacudida va acompañada de una unidad manual, que analizamos, al igual que el caso anterior, como morfema li gado: el movimiento en forma de U al final de la seña verbal. Para el verbo GUSTAR-NO5, se hace uso de este sufijo negativo, como en (35). Este tipo de construcción para la negación de cláusulas declarativas se encontró en
c a p í t u l o 2 3 | 627 Panorama de estudios actuales del español en América el 11,2 % de los casos en el corpus. En todas las ocurrencias la sacudida es simultánea con el verbo y el objeto. Véanse los ejemplos (36)-(38).
35.
GUSTAR
________neg
GUSTAR-NO5
36. ______________________neg
GUSTAR-NO5 DEM FORMA
no (me) gusta esa forma
37. _________________neg
GUSTAR-NO5 CERDO
no me gusta el cerdo (=la carne de cerdo)
38. ________neg
FAMILIA SABER-NO5
la familia no sabía
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 628 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
4.3.4. Sacudida + Seña verbal incompleta
Otra estrategia que apareció en el corpus con 9 ocurrencias, y que se usa con cierta frecuencia en general, según lo afirman los colaboradores se ñantes, es la realización de la negación básica (sacudida) en combinación con la seña verbal incompleta: se detiene el movimiento muy cerca de la detención inicial, cuando la seña completa implicaría un movimiento mu cho más largo. Estas señas verbales incompletas tienen el sentido de «se intentó hacer X y finalmente no se pudo», como en (39):
39.
__neg
PRÉSTAMO^BECA
OBJETIVO
ALCANZAR
UNO^AÑO
/
ALCANZAR.NO
con el préstamo-beca el objetivo era alcanzar (la graduación) en un año / no lo voy a alcanzar Es interesante constatar aquí la relación con la categoría de aspecto, relación que ha sido observada frecuentemente en las lenguas orales (ver Miestamo, 2005) y en otras lenguas de señas.23 Este tipo de construcciones merece un estudio más detallado, a partir del cual se podría especificar más precisamente el tipo de información expresada, es decir, si se trata de aspecto incoativo, no-terminativo, o de una construcción final (de propó sito) con desenlace negativo.
En términos de procesos morfológicos, estamos aquí probablemen te ante uno de sustracción o de acortamiento, en la medida en que se cam bia el significado de la palabra resultante al sustraer una parte de la base. En los datos del corpus, la sacudida se realiza después de la seña verbal incompleta, y no de manera simultánea a esta.
23
Ver Pfau et al. (2022, p. 10), quienes reportan para la Lengua de Señas de Georgia una partícula negativa específica NEG(PERF), usada en contextos perfectivos o completivos, además de una partícula NEG( FUT) usada solo en el tiempo futuro.
c a p í t u l o 2 3 | 629 Panorama de estudios actuales del español en América
4.3.5. Sacudida + Supleción total de la base verbal
En el corpus se pudieron constatar 20 ocurrencias (tokens) y 8 tipos de formas supletivas para algunos verbos, cuando estos tenían valor negati vo. En otras palabras, las formas afirmativas de estos verbos difieren com pletamente de las formas negativas del mismo verbo, por lo que se puede clasificar este proceso como uno de supleción total de la base verbal. La supleción como proceso de formación de señas negativas ha sido reporta da para diversas lenguas de señas (para 31 lenguas, según Zeshan, 2013). Los casos registrados en nuestro corpus son los siguientes: NO.SERVIR,
NO.PODER, NO.HABER, NO.SER, NO.SABER, NO.IMPORTAR, NO.TENER.
TIEMPO/DINERO, NO.HACER.NADA. En todos estos verbos negativos se realiza simultáneamente una sacudida, menos en NO.HACER.NADA y en dos de las formas de NO.SABER. Por razones de espacio, presentaremos únicamente las señas correspondientes a los verbos negativos NO.SABER,
NO.HABER, NO.SER.
4.3.5.1. NO.SABER
De las cuatro realizaciones posibles del verbo SABER en su forma negati va, una (que llamaremos Forma 1) corresponde a la estrategia morfológica de adición de un sufijo negativo (movimiento en forma de U al final de la seña verbal de SABER), como se expuso en 4.3.3. Las otras tres realizacio nes corresponden a señas que suplen totalmente la raíz verbal de la forma afirmativa y se presentan a continuación:
Forma 2: Los dedos de la mano activa «peinan» el mentón + sacudi da, como en (40b). Compárese con la forma afirmativa de SABER 40a.
SABER
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 630 La negación en la Lengua de Señas Colombiana 40.b
___________neg
1SG.NO.SABER2
Esta seña solo se usa para el tiempo presente y la 1SG como en (41), evi denciando una estrecha relación entre la categoría de Tiempo y la de la negación, como ha sido reportado para otras lenguas de señas (e incluso para lenguas orales) (ver Pfau et al., 2022, pp. 10-11).
41.
___________neg
FUTURO PROYECTO ALCANZAR ALCANZAR ALCANZAR / 1SG.
NO.SABER2
yo no sé si en el futuro voy a alcanzar (a realizar mis) proyectos Forma 3: Dedo índice cerca de la frente, hacia abajo, movimiento en zig-zag + sacudida:
42.
_______neg
NO.SABER3
c a p í t u l o 2 3 | 631 Panorama de estudios actuales del español en América Esta seña se usa con connotación peyorativa, de reproche. Ver los ejem plos de uso:
43.
_______neg
COLOMBIA PERSONA GRUPO DEM NO.SABER3 MARCAR VOTO
en Colombia algunas personas no saben marcar el voto
44.
_______neg
ESTUDIANTE LEER NO.SABER3
el estudiante no sabe leer Forma 4: Seña bimanual, manos extendidas hacia arriba, salen si multáneamente de cerca de la cabeza, se separan hacia afuera, apretado de labios y levantamiento de hombros, como en (45). En los datos esta seña no se realizó simultáneamente con la sacudida. (Ejemplo de uso (46)).
45.
NO.SABER4
46. MAMÁ IRSE DÓNDE / 1SG NO.SABER4
yo no sé adónde se fue mi mamá Forma 5: Manos hacia arriba con los dedos entrecruzados, quedan fijas, apretado de labios, como en (47). Ver ejemplo de uso en (48).
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 632 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
47.
NO.SABER5
48. CASA SALIR HASTA METRO / SURGIR PROBLEMA / AQUÍ1 AQUÍ2
PERSONAS FILA / 1PL^NO.SABER5
24
salí de la casa hacia el metro, surgió un problema, había gente haciendo fila aquí y allá, yo sabía (= no tenía ni idea de qué estaba pasando) Esta forma de NO.SABER5 implica un matiz semántico de intensi dad, al igual que NO.SABER4. Este tipo de matices semánticos agregados (como también el de reproche de NO.SABER3) podrían explicar en parte la existencia de varias formas alternativas de expresar el verbo negativo no saber. En los datos de nuestro corpus esta seña no se realizó simultánea mente con la sacudida.
4.3.5.2. NO.HABER
Se constató el uso de la seña: círculos con 2 manos, dedos extendidos ha cia abajo pero no abiertos, rotando la muñeca (49), para expresar el verbo existencial negativo NO.HABER.
24
La marca de persona 1PL se incorpora a la seña de NO.SABER5.
c a p í t u l o 2 3 | 633 Panorama de estudios actuales del español en América
49.
_______neg
NO.HABER
Hay una asimetría en relación con las construcciones existenciales, ya que en la LSC no hay una seña verbal que corresponda al existencial HABER (así como no aparece la cópula en los predicados no verbales). Es decir, en oraciones afirmativas no se usa una seña para el verbo HABER, mientras que en las negativas se puede recurrir a esta seña existencial negativa. Algunos ejemplos de uso son:
50. _________________neg
INTÉRPRETE NO.HABER
no hay intérprete
51. ________________neg
IR ALMACÉN / ENTRAR / NO.HABER ROPA
fui al almacén, entré y no había ropa
4.3.5.3. NO.SER
La cópula SER en oraciones afirmativas no se realiza en la LSC. En su ver sión negativa se registran dos formas posibles. Es probable que estas for mas negativas de la cópula se usen con una función contraargumentativa, y que en el caso de que se quiera transmitir una información negativa de forma más «neutra» se recurra a la sacudida, sin la cópula negativa.25
25
Las funciones específicas de las diferentes estrategias negativas deberán ser estudiadas más a fondo con un corpus más amplio.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 634 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Forma 1: dedo índice extendido horizontalmente apuntando al cuerpo del señante, hace una curva hacia el frente + sacudida (52). Ver ejemplo de uso en (53).
52.
____neg
NO.SER1
53.
_________________neg _neg
CL:PERSONA^LLEGAR / DEM SEÑAR / DEM NO.SER1
INTÉRPRETE / NO1
llegó una persona / esa señaba / esa no era intérprete Forma 2: dedo índice extendido al frente del hablante, movimiento del dedo hacia el lado + sacudida. Esta seña manual es la misma que se usa en construcciones imperativas (ver 4.4). Sin embargo, como cópula negativa va acompañada de la seña no-manual sacudida y esto no ocurre en construcciones imperativas, como se verá más adelante. Un ejemplo de uso es el siguiente:
54. ____________neg ____________neg
PRESENTAR.1SG / NOMBRE C-A-M-I-L-O / NO.SER2 MUDO /
NO.SER2 SORDO
me presento: / (mi) nombre es Camilo / no es «mudo» / no es «sordo»
c a p í t u l o 2 3 | 635 Panorama de estudios actuales del español en América En construcciones coordinadas, NO.SER2 puede significar ‘tampo co’ o ‘ni’. La interpretación de esta seña depende del contexto sintáctico y semántico.
4.3.6. Notas tipológicas sobre los procesos irregulares
Según la clasificación tipológica de la negación irregular en lenguas de señas propuesta por Zeshan (2013), la LSC pertenecería al grupo de len guas que poseen «many irregular negatives» (p. 50), ya que esta lengua usa tanto el proceso de supleción como el de derivación (NO4 y NO5). Este grupo de lenguas de señas es mayoritario en la muestra de lenguas reportadas (21 de 35, que es el total de la muestra). Según esta autora, las formas negativas irregulares (producto de supleción y derivación) suelen ocurrir en contextos semánticos y gramaticales específicos que se carac terizan por su alta frecuencia de uso y por remitir a acciones o procesos «cognitively very salient» (Zeshan, 2004, p. 51), como los siguientes (el subrayado es nuestro):
«cognition:
not know, not understand emotional attitude:
not want, not like, not care modals:
cannot, need not, must not possession/existential:
not have, not exist, not get tense/aspect:
will not, did not, not finished evaluative judgement:
not right, not possible, not enough» (Zeshan, 2013, cap. 139).
Como se ve, los casos registrados en nuestro corpus se dejan cla sificar todos (menos, tal vez, NO.SERVIR) en alguna de estas categorías, incluyendo la estrategia seña verbal incompleta (ver 4.3.4), que se deja analizar como una de tiempo/aspecto negativo, corroborando así las ten dencias generales propuestas en estudios tipológicos.
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 636 La negación en la Lengua de Señas Colombiana
4.4. La negación en construcciones imperativas
En construcciones imperativas, o las que corresponden a órdenes direc tas, encontramos la seña manual negativa que glosamos como NO.PROH: dedo índice extendido al frente del hablante, movimiento hacia el lado (con 1 o 2 manos) + abocinamiento de labios (seña no manual),26 como se aprecia en (55):
55.
NO.PROH
Solo en 4 realizaciones (de 19) registramos una leve sacudida, en el resto la cabeza se ladea un poco, pero no hay sacudida. Parece que la sacudida, sin ser obligatoria, le añade énfasis a esta seña negativa prohibitiva. Cuando aparece, la sacudida se realiza simultáneamente con NO.PROH y no con otras unidades de la cláusula, como sí ocurre en las cláusulas declarativas. A diferencia de las otras unidades negativas manuales, que están en es trecha relación con el verbo (ya se trate de morfemas sufijados a este o de formas verbales supletivas negativas), NO.PROH va siempre en posición final de cláusula y se porta como un morfema libre, no ligado a una clase de palabras específica. Ejemplos de construcciones imperativas son:
56. 2SG DECIR-3SG NOMBRE MUDO NO.PROH
no le diga mudo (a él)
26
Es probable que el abocinamiento de los labios sea producto del contacto con el español, lengua en la que la ‘o’ de ‘no’ implica este rasgo. Obsérvese, por otro lado, que la seña NO.PROH es distinta de NO1, porque en la primera el dedo índice no se sacude y generalmente no va acompañada de sacudida de cabeza.
c a p í t u l o 2 3 | 637 Panorama de estudios actuales del español en América
57. 2SG AMIGO 2SG-PRESTAR-3SG PLATA NO.PROH
no le prestes plata a tu amigo
58.
______neg
1SG CUARTO AHÍ 2SG FUMAR NO.PROH
no fume en mi cuarto
59. BIBLIOTECA 2SG ENTRAR / BOTELLA TOMAR AGUA NO.PROH
cuando entre a la biblioteca, no tome agua (de la botella) Las construcciones imperativas (afirmativas o negativas) han sido menos estudiadas en general que las declarativas e interrogativas en las lenguas de señas (ver Pfau y Bos, 2016, p. 135). A pesar de la escasez de información sobre estas construcciones, Zeshan (2004) pudo consta tar que, en la muestra de 38 lenguas de señas estudiada por ella, solo 17 lenguas de señas poseen una forma negativa específica para la negación imperativa. Este hecho lo atribuye a que frecuentemente «The function of negative commands may be subsumed under or combined with other neg ative functions, in particular negative existentials, emphatic negatives, or negative modals» (p. 31). La LSC sería entonces una lengua más que posee una negación específica para las construcciones imperativas, al igual que la Lengua de Señas de Georgia (Pfau et al., 2022, p. 7) y la Lengua de Señas Israelí, que posee tres formas negativas para estas estructuras (Zeshan, 2004, p. 35).
5. Conclusiones
La LSC es una lengua cuya negación básica es una seña no-manual, la sa cudida lateral de cabeza, ya que esta marca es obligatoria en la cláusula declarativa negativa y puede ser la única marca de negación en este tipo de cláusulas. Sin embargo, esta seña básica no-manual puede ir acompañada de señas manuales. La seña sacudida se usa en la negación anafórica, la elíptica y en las cláusulas declarativas. De modo que podemos clasificar la
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 638 La negación en la Lengua de Señas Colombiana LSC como una lengua que, en términos de Baker et al. (2016) y Pfau et al. (2022), pertenece al grupo de las lenguas de señas de dominio no-manual en lo que respecta a la negación.
La única seña manual negativa que aparece sin la sacudida obliga toria es la negación anafórica NO3, realizada con tres dedos que se cierran, y la negación en cláusulas imperativas (NO.PROH). Estas dos señas no se usan para la negación en cláusulas declarativas. La LSC tiene, entonces, la posibilidad de distinguir formalmente entre la NEG anafórica y la NEG integrada a la cláusula, como algunas lenguas orales (francés, alemán, in glés, etc.);27 y, por otro lado, tiene una forma específica (NO.PROH) para las órdenes o construcciones imperativas.
Para las negaciones elípticas, la LSC hace uso de las mismas formas que usa para la negación anafórica, exceptuando la forma NO3, exclusiva para la negación anafórica, y no recurre a las formas negativas para la ne gación de la cláusula declarativa, salvo la sacudida (sola). En cuanto al orden sintáctico en la cláusula declarativa, el análisis del corpus mostró que la negación básica, la seña no-manual sacudida, generalmente se realiza de manera simultánea con las señas manuales que corresponden a todo el predicado (V + O). Sin embargo, este patrón es tendencial, ya que registramos algunos casos en los que la sacudida es simultánea con toda la cláusula, incluyendo el sujeto. Esta sintaxis varia ble, relativa al alcance de la simultaneidad de la seña negativa no-manual con otras señas manuales, ha sido constatada también para otras lenguas de señas, como la neerlandesa (Pfau et al., 2022). En las construcciones imperativas, la posición de la seña negativa manual (NO.PROH) es siempre al final de la cláusula.
En las cláusulas declarativas, con algunos grupos de verbos espe cíficos, registramos el uso de unas marcas negativas manuales que acom pañan la seña no-manual básica (sacudida) y que se dejan analizar como morfemas ligados negativos (NEG4 y NEG5). Al igual que Zeshan (2013) consideramos que el tipo de derivación negativa reportado en diversas
27
Aunque esta distinción no es obligatoria, ya que se puede usar la negación básica ‘sacudida de cabeza’ para la negación anafórica sin recurrir a ninguna seña manual.
c a p í t u l o 2 3 | 639 Panorama de estudios actuales del español en América lenguas de señas y que consiste en agregar un segmento a una seña posi tiva es de carácter secuencial y es análogo al proceso de afijación negativa que se da en algunas lenguas orales (2.1.3.1).
En el corpus analizado identificamos, además, algunas estrategias irregulares adicionales para la expresión de la negación en cláusulas de clarativas, como la realización incompleta de la seña verbal y la supleción de la base en una serie de verbos (como NO.PODER, NO.SERVIR, y otros) cuya contraparte positiva (PODER, SERVIR) es diferente formalmente. Las clases semánticas a las que pertenecen los verbos cuyas bases se susti tuyen, corresponden a aquellas que se han reportado para otras lenguas de señas, corroborando así las tendencias generales propuestas en estu dios tipológicos. Según la clasificación tipológica de la negación irregular en lenguas de señas propuesta por Zeshan (2013), la LSC pertenecería al grupo mayoritario de lenguas que poseen «many irregular negatives», ya que esta lengua usa, para ciertos verbos específicos, tanto el proceso de supleción como el de afijación (NO4 y NO5).
Por otro lado, constatamos una estrecha relación entre la catego ría de la negación y las marcas de Tiempo, Aspecto y Modo, como se ha hecho con respecto a otras lenguas de señas (y también a lenguas ora les) (ver Pfau et al., 2022 y Miestamo, 2005); dicha relación se refleja en algunas estrategias específicas, como aquella que implica la realización de la seña verbal incompleta, que remite a una acción no terminada o in completa. Así mismo, la Forma 2 para el verbo negativo NO.SABER2 solo se usa para el tiempo presente y la 1SG, lo que muestra una restricción de carácter temporal.
En cuanto a las construcciones imperativas negativas, se registró el uso de una seña manual específica para este tipo de construcciones: NO.PROH, que va siempre en posición final y se porta como un morfema libre, no ligado a una clase de palabras específica. En vez de la seña no-ma nual básica ‘sacudida’, esta seña va acompañada de otra seña no-manual: labios abocinados.
La LSC posee entonces una variada serie de estrategias para la ex presión de la categoría de la negación, dependiendo de las construcciones
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 640 La negación en la Lengua de Señas Colombiana que se desean negar. La estrategia básica, la sacudida lateral de cabeza, así como la seña NO.PROH de las órdenes negativas, se pueden considerar de carácter sintáctico, a las que le suman las estrategias de carácter morfoló gico siguientes: adición de afijos negativos, sustitución de la base (esta se puede considerar también como una estrategia léxica) y acortamiento de la base (en el caso de lo que llamamos seña verbal incompleta). En esta primera aproximación a las estructuras negativas de la LSC se estudió la forma y distribución de la negación en cláusulas declarativas e imperativas, la negación anafórica y elíptica. Sin embargo, a futuro es necesario abordar la negación en relación con pronombres indefinidos negativos, la concordancia negativa y la negación en oraciones complejas, lo cual exige recoger un corpus mucho más amplio.
c a p í t u l o 2 3 | 641 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Baker, A.; van den Bogaerde, B.; Pfau, R. & Schermer, T. (2016). The Linguistics of Sign Languages. An introduction. John Benjamins.
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M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 642 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Pfau, R., and Quer, J. (2002). V-to-Neg raising and negative concord in three sign languages. Rivista di Grammatica Generativa 27, 73-86.
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| 643 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 643 C A P Í T U L O Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones Silvana Guerrero González Universidad de Chile siguerrero@u.uchile.cl Javier González Riffo Universidad Católica Silva Henríquez jgonzalezr@ucsh.cl
c a p í t u l o 2 4 | 644 Panorama de estudios actuales del español en América
1. Antecedentes y objetivos
Autores como Ivanova, Álvarez-Rosa y Nevot (2020) hablan de la «im portancia omnipresente del lenguaje oral» (p. 11), cuya principal propiedad es la de incluir diferentes géneros. Estos géneros, diremos, van desde la conversación coloquial hasta las nuevas formas de comunicarse en la era digital, las que incluyen medios orales o bien, a través de la escritura, emu lan la interacción oral cotidiana. Los mismos autores ponen de relieve la relación indisociable entre discurso oral y leyes de la pragmática, donde el contexto comunicativo tiene un rol preponderante. Siguiendo esta línea, nosotros argüiremos que el discurso oral, en cualquiera de sus formas, re quiere de un tipo de abordaje realmente complejo, una empresa desafiante no exenta de demandas metodológicas que hemos querido sintetizar en lo que denominamos Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones.
No podría cuestionarse el hecho de que trabajar sobre la base de corpus de habla real —o sobre el lenguaje ordinario, lenguaje oral, dis curso oral, oralidad, según se prefiera llamarlo— representa un desafío no menor. Muy probablemente, es por ello que, en el ámbito nacional, la mayor parte de los trabajos empíricos con enfoque pragmalingüístico se han concretado de manera más prolífica desde el año 2010 en adelante, aunque existen varios estudios anteriores que citaremos en este capítulo. A nuestro juicio, la mejor manera de caracterizar y discutir aquellas investigaciones que se han hecho cargo de describir el español chileno desde la perspectiva pragmática es organizándolas a partir de tres ámbitos derivados del análisis de tres tipos de materiales diferentes. En primer lu gar, se hallan aquellos trabajos que, sobre la base de corpus de habla real, han caracterizado, desde la sociopragmática, determinados fenómenos lingüísticos. Dichos estudios han tendido a usar los materiales provenien tes de entrevistas sociolingüísticas que conforman el corpus del Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 645 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones (PRESEEA) de Santiago de Chile (PRESEEA, 2014-). En segundo lugar, otro grupo de investigaciones se ha basado en los materiales disponibles del corpus conversacional del proyecto América y España Español Coloquial (Ameresco; Albelda y Estellés, en línea) de Chile (Guerrero González y González Riffo, en línea). En tercer lugar, se encuentran los estudios que han tomado como base las videograbaciones que conforman el corpus in édito de comunicación no verbal en Chile (CNV.Chile; Guerrero González y González Riffo, inédito). Lo que estos tres grupos de investigaciones tienen en común es que se ocupan de investigar la oralidad del castellano chileno, con todos los desafíos metodológicos que ello implica, y son precisamente estas complejidades lo que las hace particularmente relevantes. A partir de lo anterior, en este capítulo se propone hacer una revi sión exhaustiva de los tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáti cos en Chile. Con la revisión, se incluyen ejemplos de análisis y se postulan algunas proposiciones de lo que creemos es fundamental para la empresa pragmática aplicada al habla chilena. Para finalizar, se analizan algunos desafíos que supone el estudio del discurso oral. Un aspecto que debe te nerse en consideración para la lectura de este texto es que las revisiones y reflexiones que presentamos constituyen, en buena parte, el resultado del trabajo empírico de más de siete años de investigación y que algunos de los ejemplos que citamos han sido usados ya en otras investigaciones, según se indicará cuando corresponda.
2. Los estudios pragmáticos en castellano
chileno El desafío que supone el estudio de la oralidad en Chile ha tenido como consecuencia que la mayor parte de los trabajos existentes se haya desa rrollado con posterioridad al año 2000, aunque sería muy injusto no citar, como uno de los trabajos pioneros, el de Puga (1997), en el que, desde un enfoque pragmalingüístico, se aborda la atenuación en el castellano chile no. Con posterioridad a la publicación de este libro, se han dado a conocer
c a p í t u l o 2 4 | 646 Panorama de estudios actuales del español en América variadas investigaciones empíricas que, en este capítulo, hemos decidido ordenar en tres ámbitos.
2.1. Los estudios basados en la interfaz
sociolingüística-pragmática Considérese el siguiente ejemplo para entender aquello que hemos deno minado la interfaz sociolingüística-pragmática o sociopragmática:
(1) SCHI_H21_013
E: ya / en su opinión ¿como se explica / el desinterés de los jóvenes por la política?
I: lo que pasa es que la política se ha puesto farandulera también / así que yo creo también que por ahí puede ir un poco / y y a los políticos son los que menos le creen y uno lo puede ver / los políticos pasan todo el día en Santiago y no están nunca en su lugar de trabajo / así que creo que son contados / así que los jóvenes e incluso yo no estoy inscrito en los registros electorales El ejemplo que precede —y todos los que conforman este primer apar tado— ha sido extraído del corpus PRESEEA1 de Santiago de Chile. Se trata de un caso emitido por un hombre de edad intermedia cuyo nivel de estudios es el básico. En este caso, hemos destacado por medio de letras ennegrecidas y en cursivas el fenómeno de la atenuación lingüística, vale decir, un fenómeno de naturaleza pragmático-discursiva, pero analizado en un corpus sociolingüístico, lo que de inmediato sugiere la posibilidad de cuantificar las ocurrencias de algún tipo de atenuador en una muestra representativa y, luego, llevar a cabo un análisis de correlación de su em pleo con las variables sociales de los hablantes. El análisis de (1), aunque abordado únicamente desde la dimensión pragmalingüística, se halla dis ponible en Guerrero González y González Riffo (2017). Lo mismo puede sugerirse en (2):
1
El PRESEEA es un proyecto que tiene como propósito crear de un corpus de lengua española hablada representativo del mundo hispánico en su variedad social y geográfica. Dicho corpus permite llevar a cabo estudios sobre una determinada comunidad de habla y/o sobre los patrones de convergencia y divergencia de usos lingüísticos entre comunidades de habla. Para mayor información, visitar: https:// preseea.uah.es
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 647 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones
(2) SCHI_ M32_071
[…] entonces cuando de repente miro yo y adelante había un jovencito de pantalones cortos casi / como quien dice un un teenager y yo dije ese niño va adelante seguramente eeh va a tratar de hablar conmigo o o podría ser un asaltante / entonces mejor me voy a abuenar con él / dije yo / y me acerqué / adelanté / y me acerqué y conversé con él / nos vinimos conversando / conver sando todo el camino hasta acá […] En (2) se ha destacado el fenómeno del presente narrativo. Se trata de un caso de variable lingüística que se caracteriza por los valores trasladados del verbo —uso del presente morfológico para referir al pasado—, pero cuyo efecto en el discurso, especialmente en las narraciones, es de orden pragmático, pues su empleo concede efectos estilísticos que dotan al discurso de mayor fuerza, viveza y dramatismo. Es por estas razones que se ha denominado, desde Bello (1841), «presente teatralizado» (Guerrero González, 2014; entre otros). Este fenómeno ha sido estudiado en pro fundidad por Guerrero González (2014), Lastra y Martín Butragueño (2017) y Guerrero González, González Riffo y Arriagada Anabalón (2020). Asimismo, Guerrero González y Arriagada Anabalón (2020) han propues to una guía de trabajo que permite apreciar cómo se podría abordar este fenómeno lingüístico desde la sociopragmática. Por ahora, bastará con indicar que, como en (2), emitido dentro de una narrativa oral del corpus PRESSEA por una mujer de más de 55 años con estudios medios, se puede analizar una muestra representativa de la comunidad de habla, cuantifi car su uso y determinar la variación sociolingüística de su empleo o, sin ir más lejos, hacer un estudio de variación geográfica, como el de Albelda et al. (2020).
Otros fenómenos de naturaleza pragmática o que, en su defecto, tienen un efecto pragmático en la práctica comunicativa son el su afectivo, el pero enfático y los marcadores del discurso, como se ve en los ejemplos (3), (4) y (5),2 de manera respectiva, cuyo uso permite inscribir la presencia
2
El ejemplo (3) ha sido citado, analizado y explicado en extenso en Arriagada Anabalón et al. (2019); (4) ha sido analizado y explicado detalladamente en Arriagada Anabalón y Guerrero González (2016); y (5) se ha citado en San Martín et al. (2016).
c a p í t u l o 2 4 | 648 Panorama de estudios actuales del español en América del hablante en el discurso y atender a demandas interpersonales propias del intercambio comunicativo.
(3) SCHI_H12_037
se hace su comidita / su(s) papitas con mayo / su arrocito / yo creo que en / que en casi todos los lados es igual
(4) SCHI_M12_048
[…] y esa vez estábamos jugando / porque era de esas casas antiguas / donde hay un patio pero inmenso / no hay antejardín / ¿cachái? pero es inmensa así […]
(5) SCHI_M33_107
[…] iba al gimnasio y uno se puede hacer de amigos conocidos / como sea / yo por lo menos cuando fui al gimnasio me hice de una amiga y hasta el día de hoy la conservo / pero hay algunas pastel que van a conquistar a los minos / o sea van a buscar al mino del gimnasio onda el mino rico musculoso y bueno / van a eso A nuestro juicio, más allá de que los ejemplos aquí citados aportan evi dencia sobre cómo abordar determinados usos del español chileno desde la perspectiva sociopragmática, sirven de manera paralela para ver cómo estos fenómenos se combinan en la oralidad con otros de naturaleza re tórico-comunicativa. Así, en (2), la hablante, además de usar el presente narrativo, utiliza discurso referido también con una carga pragmática re levante, para darle mayor teatralidad a su relato; en (3), el hablante está describiendo una comida típica de Fiestas Patrias en Chile, y finaliza su intercambio señalando «yo creo que en / que en casi todos los lados es igual», enunciado en el que se emplea el verbo «creer» para expresar duda y, por tanto, con efecto atenuante; y «casi», que también opera como ate nuador, pues resta precisión a la información compartida por el informan te. Algo similar sucede en (5), donde, para dar su opinión sobre un tema potencialmente polémico, la informante comienza su intervención con «uno» impersonal y sigue con «como sea» y «por lo menos», todos con función atenuante.
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 649 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones Sobre el español chileno, se pueden citar trabajos relevantes que, desde la interfaz sociolingüística-pragmática, se han aproximado al fun cionamiento de determinados elementos característicos del discurso oral. Solo por mencionar algunos, destacamos las aproximaciones a diferentes marcadores del discurso llevadas a cabo por San Martín (2020), San Martín y Rojas (2020), y Manni y San Martín (2021). Son relevantes también los trabajos que se han hecho cargo parcial o totalmente de la atenuación desde la dimensión sociopragmática, como los de González Riffo (2017 y 2019), González Riffo y Guerrero González (2016 y 2018), Mondaca (2019 y 2020), Albelda et al. (2020), Guerrero González (2021), Ibarra Herrera et al. (2022) y Guerrero González y González Riffo (2023). Además, destacamos investigaciones empíricas de fenómenos de otros niveles de la lengua cuyo efecto se ubica en el nivel pragmático, como el de Arriagada Anabalón y Guerrero González (2016), el de Arriagada Anabalón et al. (2019) y el de Guerrero et al. (2024).
Con estos ejemplos hemos querido dar cuenta del funcionamien to de las perspectivas que conforman esta interfaz y que operan, para los análisis, con dos aparatos teórico-metodológicos bien distintos, pero complementarios. En este sentido, el análisis sociopragmático de mues tras de habla orales no solo permite verificar la existencia de patrones de variación que expliquen parte del empleo de recursos como los que hemos señalado hasta aquí, sino que también permite dar cuenta de cómo los hablantes, en tanto miembros de una comunidad de habla, reconstruyen un sistema de valores sociales que excede su comportamiento lingüístico, pero que ante todo incide en este.
2.2. Los estudios basados en el análisis de la
conversación Lo que hemos podido ver del análisis de la conversación espontánea es que esta es mucho más compleja de lo que parece y que, en las interac ciones reales, las máximas conversacionales de Grice (1975) están lejos de ser respetadas. Lo que suele ocurrir, como el mismo autor lo indicaba, es que estas reglas se suelen pasar por alto de las más variadas formas. Esto
c a p í t u l o 2 4 | 650 Panorama de estudios actuales del español en América es precisamente lo que hemos podido observar a partir de la revisión de los materiales del corpus Ameresco (Guerrero González y González Riffo, en línea).3 Llevar a cabo investigaciones que consideren como corpus la con versación real y espontánea se convierte en una empresa desafiante toda vez que estas conversaciones exigen ciertos requisitos para ser realmente conversaciones prototípicas. Así, en el proyecto Ameresco, en Chile, se entiende como conversación prototípica aquella que cumple con lo que el grupo Val.Es.Co. (Briz y Albelda, 2013) ha considerado básico, esto es: que presente rasgos primarios y rasgos coloquializadores. Los rasgos primarios implican rasgos conversacionales (toma de turnos no prede terminada, dinamismo conversacional, retroalimentación e inmediatez comunicativa), rasgos coloquiales (ausencia de planificación y carácter no transaccional de la conversación) y rasgos tipológicos (carácter presencial de la conversación). Por su parte, los rasgos coloquializadores constituyen un conjunto de características que determinan la variación pragmática del discurso, esto es, los cambios de registro o estilo que sufre el texto en vir tud de la situación comunicativa; se incluyen aquí la relación de igualdad entre los participantes, la relación vivencial de proximidad entre los mis mos, el marco de interacción no marcado y la temática no especializada. El no cumplimiento de los rasgos coloquializadores, sea parcial o total, hace que una conversación sea periférica en lugar de prototípica. Lo que se sugiere en este capítulo es que los estudios sobre el castellano chileno se concreten sobre el análisis de la conversación prototípica y que, en el futuro, se contraste el funcionamiento de un determinado fenómeno lin güístico según el tipo de conversación —prototípica versus periférica—, dado que esta comparación podría dar luces sobre la operacionalización de la competencia comunicativa de los hablantes.
3
El proyecto Ameresco, impulsado en 2010 por Antonio Briz, surge como extensión natural del corpus Val.Es.Co., con el fin de profundizar en el estudio de la variedad coloquial del español tanto en geolec tos europeos como americanos. El principal resultado de trabajo de este proyecto es la recopilación del corpus Ameresco (Albelda y Estellés, en línea), cuyo objetivo es contar con muestras de conversaciones coloquiales de las principales ciudades de España y América. Las muestras son representativas de to dos los sociolectos, edades y sexos. Para más detalles, visitar https://esvaratenuacion.es
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 651 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones Obsérvese en ejemplo (6) para entender la complejidad antes expuesta:
(6) SCL_009. Relación: amigos y compañeros de Universidad. Tópico:
asuntos por resolver del centro de estudiantes.
A oye huevón / sorry que te- que tenga que hinchar las huevas ahora pero [ ] < Disculpas B mm A por la huevada del centro de estudiantes po huevón / no es por hinchar las huevas huevón / que en realidad yo le dije a D huevón / que el huevón leyera sobre la huevada / se supone que sí / se supone que todos hemos leído / yo leí hasta la mitad de ahí ya seguí con lo que nos han pedido acá < Justificación < Justificación < Duda Lo que se ha marcado en (6) corresponde a la interrelación entre atenua ción (Cestero, 2020; Albelda y Cestero, 2020; Cestero y Albelda, 2020; Cestero y Rodríguez Alfano, 2021) e imagen (Goffman, 1959). Las discul pas son ofrecidas por A antes de que la imagen de B sea afectada. En este caso, la imagen coincide con el territorio del interlocutor, pues A indica que requiere del tiempo de su interlocutor para discutir algunos asuntos. El ofrecimiento de disculpas, entonces, tiene por función salvaguarda de la imagen, pues al no existir todavía la afección o la intromisión sobre el territorio del interlocutor, el recurso permite anticiparse a los potenciales daños. En este orden, las disculpas no se limitan pragmalingüísticamente a la mera expresión de un enunciado como «disculpa», «perdón» o «so rry», sino que también pueden incluir un contenido proposicional que precisa las razones por las cuales el interlocutor utiliza este recurso. Esto ocurre cuando, seguido de la expresión de disculpas, se incluye un «que» y, luego, el desarrollo de una premisa. Esta última coincide con una justifi cación atenuante introducida por «que» e incluye el uso del verbo de duda «suponer», que colabora en el propósito comunicativo de no pasar a llevar el territorio de B. Ofrecer disculpas salvaguarda la imagen del interlocutor, pero no sin antes sacrificar la propia, pues su uso exige representarse a sí mismo de forma negativa con el propósito de reducir las probabilidades de
c a p í t u l o 2 4 | 652 Panorama de estudios actuales del español en América que el interlocutor le asocie valores sociales que sean incluso peor evalua dos. En el ejemplo, A reconoce que la acción de pasar a llevar el territorio de B es reprochable y lo podría sindicar como una persona desconsiderada, pero se permite ofrecer disculpas para que el interlocutor no lo considere como tal.
Algo similar ocurre en el ejemplo que sigue, donde las funciones de autoprotección y salvaguarda de imagen son claras. En este caso, además, se aprecia el rol que desempeña la comunicación no verbal (CNV) en el acto comunicativo:
(7) SCL_003. Relación: amigos. Tópico: la muerte.
A B A B A B a mí de las hipótesis o teorías o de lo que sea que uno puede imaginar mientras estai vivo respecto a la muerte / como que si me muero no me gustaría llegar a ver a la gente que vi en vida qué aburrido / en verdad es como que quiero morir y morir ya sea- ¡y descansar po huevón! (RISAS) si va quedar pa’l cielo pa’l infierno para lo que sea como de en otra forma viendo algo desconocido no como oo hola abuelo / aquí nos volvemos a encontrar así como (RISAS) igual yo creo que es lo que- / como que se da lo que uno espera porque iguaal naa ¿en serio?
o sea yo creo
<CNV
<CNV
< Duda < Duda La conversación gira en torno a las experiencias cercanas a la muerte de los participantes. Ante esto, A menciona no creer en las hipótesis sobre lo que hay después de morir. Luego de una intervención de B, marcada por la analogía entre morir y descansar, que causa risas, el interlocutor A insiste con el tema y plantea que después de la muerte hay algo desco nocido riéndose, incluso, de la idea de reencontrarse con seres queridos. En relación con esto, las risas en tanto reacción psicológica propia de la comunicación no verbal son clave para tratar el tema de la muerte, que, por generar diversas opiniones, podría dañar el equilibrio conversacional. Este comentario desencadena la reacción de B, quien, al darse cuenta de que su intervención se opone a lo que plantea su interlocutor, utiliza el ate nuante «yo creo» para suavizar su opinión y mostrarse abierto al diálogo
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 653 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones al mismo tiempo que muestra su desacuerdo. Esto, porque da cuenta de su propia opinión, pero deja abierta la opción de otras opiniones a través de construcciones del tipo «yo creo X, pero tú puedes creer Y». De esta forma, las funciones de autoprotección de imagen propia y salvaguarda de la del interlocutor se transparentan. Lo anterior cobra más sentido si se tiene en consideración que las imágenes de los interlocutores se construyen con base en la relación que mantienen sus «yo sociales», donde «si la imagen del destinatario queda reforzada, destacada o protegida, también la del hablante se refuerza, destaca o protege» (Hernández Flores, 2013, p. 183). La presencia de risas en el ejemplo anterior nos convoca a destacar también un área incipiente de estudio en Chile: la del humor verbal. Véase el siguiente ejemplo:4
(8) SCL_001. Relación: amigos. Tópico: viaje.
B ¿harías el esfuerzo de planificar un viaje? / ¿te gustaría ir a viajar por el mundo en una casa rodante?
Introducción de un escena rio hipotético incongruente en el turno destacado: un viaje en un vehículo que funciona a partir de aceite de cocina.
C sí B qué lindoo/ [sií/ en una casa rodante] A [yaa igual en una casa rodante es distinto] porque vai en tu casa (RISAS) C sí po B y quee se alimente / dee aceite de cocina / mira qué recursera C pucha qué lata no tenemos bencina vamos a tener que hacer unas papas fritas < Refuerzo A
(RISAS)
B pucha A
(RISAS)
B sopaipillas <Refuerzo
4
Este ejemplo es analizado en profundidad en Escobar Barrera (2022).
c a p í t u l o 2 4 | 654 Panorama de estudios actuales del español en América A
(RISAS)
B qué lata A
(RISAS)
B oy/ ¡qué rico!
A igual se puede transformar en una lata si hay cuarenta grados de calor / y tú tení que estar cocinando <Refuerzo B peroo- § A § pero vai a ((ir)) seguido B Sí te vai- o vai- pasai a un restorán y pedí el aceite yy- C el aceite lo venden En este ejemplo, el guion serio es bencina, implicado en el ítem léxico casa rodante, mientras que el guion humorístico es aceite de cocina, explícito en el texto. La incongruencia generada por B es interpretada como humo rística por sus interlocutores, quienes ríen y respaldan la incongruencia, reforzándola en los turnos posteriores proponiendo nuevos escenarios hipotéticos para la peculiar casa rodante. La oposición de guiones a ni vel local bencina/aceite activa la oposición de guiones normal/anormal y real/irreal, con lo cual, el guion bencina forma parte del orden usual de la realidad y se percibe como un hecho normal y real, a diferencia del guion aceite, que, como combustible para vehículos, es interpretado como un hecho anormal que no se corresponde con la realidad a la cual estamos habituados, lo que genera un efecto humorístico.
Entre los estudios que han investigado fenómenos pragmáticos, a partir de las bases teórico-metodológicas del análisis de la conversación en el español oral de Chile, se hallan Montecino (2004), Mondaca et al. (2015), González Riffo y Guerrero González (2017), Guerrero González, Gajardo, González y Reyes (2020), Guerrero González, Gajardo, Ibarra, González y Reyes (2020), Escobar y Guerrero González (2021) y Espinoza y Guerrero González (2022). En este sentido, el análisis de muestras de habla orales desde esta perspectiva también permite dar cuenta de cómo los hablantes, en tanto miembros de una comunidad de habla, recons truyen en su discurso su propia identidad y, a la vez, se vinculan con sus
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 655 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones interlocutores procurando cuidar la armonía interpersonal. Las obras que aquí hemos mencionado ponen en relieve las nociones de negociación e intersubjetividad, que se ejecutan y construyen en la propia interacción.
2.3. Los estudios sobre comunicación no verbal
Las investigaciones que se hacen cargo de la comunicación no verbal en el ámbito hispánico no son abundantes y menos lo son en la lingüística chilena. Esto halla su justificación, muy probablemente, en la complejidad que tiene obtener materiales videograbados que permitan analizar la co municación no verbal en una práctica comunicativa. En este sentido, de bemos destacar el corpus de comunicación no verbal de Chile compuesto, a la fecha, de dos tipos de géneros: narraciones conversacionales e inte rrogaciones académicas orales (CNV.Chile; Guerrero González y González Riffo, inédito). Estos materiales han servido de insumo para concretar los primeros trabajos chilenos sobre diferentes aspectos de la comunicación no verbal. En lo que sigue, expondremos algunos ejemplos de estudio y ciertos comentarios analíticos que sugerimos tener en consideración. En la Imagen 1 se puede observar que la interlocutora, a la vez que realiza su intervención, en este caso de tipo valorativa, emplea un gesto manual para apuntar a su interlocutor y sonríe con el propósito de indi car que lo que dice es en tono gracioso, ya que está narrando el momento en el que se separaron antes de casarse. Con esta sonrisa, la interlocutora autoprotege su imagen y salvaguarda la de su compañero, ya que, dicho en tono jocoso, se entiende que lo que indica no es una crítica, como sí pudie ra entenderse a partir únicamente de la información verbal contenida en el enunciado «porque él es un idiota». Por su parte, el hablante mantiene sus manos en postura fija y esboza una leve sonrisa al oír el comentario de su interlocutora:
c a p í t u l o 2 4 | 656 Panorama de estudios actuales del español en América Imagen 1. Coestructuración oral-gestual en narrativas conversacionales Transcripción: «No, porque él es el idiota» En la segunda imagen se ve, en el género interrogación oral, un gesto ma nual ilustrador que es coincidente con un emblema, en tanto gesto manual que se caracteriza por su carácter sociocultural y por su extensión en va rias comunidades de habla:
Imagen 2. Coestructuración oral-gestual: ilustrador de negación Transcripción: «no perteneciente al código escrito» En este caso, se trata de un gesto que parece tener un carácter extendido y transparente dentro de la comunidad de habla chilena —gesto de negación
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 657 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones que acompaña a la palabra «no»— consistente en un movimiento reitera do de izquierda a derecha y viceversa del dedo índice. Por último, exponemos la Imagen 3, en la que se coestructuran ate nuación mediante el uso de un verbo de duda con determinados gestos: Imagen 3. Coestructuración oral-gestual: gestos faciales y manuales, y atenuación lingüística Transcripción: «y al día siguiente / tú parece que…» Se trata, en definitiva, de casos de coestructuración oral-gestual (Cestero, 2020) aplicados al análisis de la comunicación no verbal en el habla chilena.
La coestructuración oral-gestual que se aprecia en las tres imágenes revisadas vislumbra algunas diferencias cuyo fundamento es de natura leza pragmático-interactiva. En efecto, mientras que en las imágenes 1 y
3 estamos ante un discurso dialógico que explica que tales gestos se apo
yen en el interlocutor bajo un principio de solidaridad interpersonal, por ejemplo, apuntándolo; en el ejemplo 2, por su parte, la hablante emite un discurso monológico en el contexto de una exposición académica oral por la cual será calificada. El gesto manual, entonces, desempeña funciones distintas, toda vez que refuerza una información reportada oralmente y construye, a su vez, una imagen de seguridad que bien podría ser valorada por su evaluador. Así, tanto el género discursivo como la práctica social misma en la que se inscribe la interacción se torna un factor relevante a la hora de describir y explicar el uso de estos recursos no verbales.
c a p í t u l o 2 4 | 658 Panorama de estudios actuales del español en América En Chile, como hemos indicado antes, el estudio de la comunicación no verbal es todavía incipiente, pero conviene destacar las investigaciones de Guerrero González (2017, 2018, 2020 y 2024), los dos primeros sobre los reguladores no verbales en secuencias narrativas conversacionales, el tercero acerca de la coestruración entre lenguaje evaluativo y comunica ción no verbal, y el cuarto acerca de ilustradores manuales en narrativas conversacionales; González Riffo y Silva (2023), quienes abordan, desde una perspectiva pragmático-discursiva, el repertorio de gestos manuales empleado por estudiantes en formación pedagógica de una universidad chilena; el de Guerrero González y González Riffo (2023) sobre la inter faz atenuación verbal y comunicación no verbal; el de Reyes y Guerrero González (2023), quienes estudian las funciones pragmalingüísticas del silencio en narraciones conversacionales chilenas; y el de Lizasoain et al. (2021) en torno a la gestión de recursos no verbales en el contexto de la enseñanza de lenguas sucesivas. Ponemos de relieve también la puesta en marcha del proyecto Hablar sin palabras: construyendo un Atlas de gestos dirigido y creado por Cestero et al. (en línea), cuyo base de datos, en Chile, comenzará a recopilarse en 2023.5
3. Proposiciones
Las proposiciones que aquí esbozamos se derivan de la reflexión tanto del trabajo empírico de más de siete años como de la lectura de variados autores que, de diferentes formas, han puesto de relieve que se pueden aislar unidades del discurso oral, estudiar su combinación y describir su funcionamiento.
5
Hablar sin palabras: construyendo un Atlas de gestos (AdG) es un proyecto que se propone recoger una selección de gestos básicos, y mostrar en mapas su forma de realización y uso cultural. En la elabora ción de este Atlas intervienen equipos de diferentes comunidades, regiones o países. Los investigado res recogen y analizan datos y proporcionan información sobre la producción y el uso de los distintos gestos para conformar, geolecto a geolecto, el Atlas. Para mayor información, visitar: https://atlasdeges tos.uah.es
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 659 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones Proposición 1. Los fenómenos lingüísticos que surgen en las prácticas discursivas son funcionales a los intereses de los hablantes, por lo que su análisis no puede realizarse si no es en atención al contexto comunicativo y los componentes de este.
Proposición 2. Cualquiera sea el ángulo desde el que se estudie un determi nado fenómeno lingüístico no se puede desatender su carácter pragmático. Proposición 3. Los fenómenos pragmáticos son sensibles al género discur sivo y a las temáticas tratadas en ellos, de modo que los interlocutores se ven incitados a posicionarse ante el contenido que se conversa. Proposición 4. En la construcción del discurso, puede darse variación. Esta variación puede relacionarse no solo con las características sociode mográficas de los hablantes, sino también con el contexto comunicativo completo y con cuestiones identitarias de los hablantes. Proposición 5. Las conversaciones coloquiales o espontáneas constituyen una práctica comunicativa y social básica que no solo se caracteriza por su relevancia en la cotidianeidad de las personas —y su desarrollo lingüístico y social (Clark, 2009)—, sino también por evidenciar fenómenos comu nicativos que podrían revelar patrones de significado regulares dentro de una comunidad de habla.
Proposición 6. Para dar cuenta de la caracterización lo más completa posi ble sobre el funcionamiento de los fenómenos pragmáticos que surgen en las prácticas comunicativas, es necesario fusionar universos de investiga ción que suelen desplegarse por separado.
Proposición 7. Puesto que el lenguaje es uno de los componentes más importantes del desarrollo identitario individual y social, los estudios en torno a la oralidad o al lenguaje ordinario se vuelven fundamentales. Presentamos, a continuación, la Figura 1, que consideramos sintetiza lo que hemos querido representar a través de estas proposiciones, todas las cuales, en definitiva, convergen en el foco de estudio: fenómenos lingüís ticos de carácter pragmático que operan en la oralidad.
c a p í t u l o 2 4 | 660 Panorama de estudios actuales del español en América Figura 1. Convergencia de proposiciones Fuente: elaboración propia.
Como se puede ver en la figura, el discurso oral, en tanto forma de oralidad primaria, ofrece a los especialistas la posibilidad de abordar uno o más fenómenos lingüísticos cuyo carácter debe ser necesariamente pragmá tico, es decir, solo se puede interpretar el funcionamiento del fenómeno en estudio a partir de las características del contexto comunicativo o del contexto de enunciación en el que ha tenido efecto. Esto exige poner aten ción, primero, a las características sociales y culturales de la comunidad de habla y, luego, a las características particulares de la práctica comunicati va en la que se inserta, como el tiempo, el espacio, los participantes y los tipos de relaciones entre ellos. En paralelo, existe la posibilidad, aunque no es necesario, de que se trate de un fenómeno cuyo uso varíe según, por ejemplo, las características sociodemográficas de los hablantes o del estilo del hablante; esto exigiría abordar el análisis desde la perspectiva sociopragmática. En su conjunto, esto nos lleva a proponer que solo la revisión a partir de la convergencia de propuestas teórico-metodológicas claramente diferenciadas permitirá explicar en profundidad cómo opera el fenómeno lingüístico bajo estudio. Esto último viene a reforzar el he cho de que el discurso oral es una actividad humana básica y esencial y que, al ser los hablantes también seres sociales, solo es posible explicar
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 661 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones el discurso a través de su estudio combinando universos de investigación que, en general, en las ciencias del lenguaje se despliegan por separado.
4. Comentarios finales: el desafío de estudiar
en lenguaje ordinario A nuestro juicio, uno de los mayores desafíos que enfrentan los estudiosos de la oralidad en la actualidad es el de los medios digitales. Baste con citar la Imagen 4 para explicar el caso de la comunicación a través de la red so cial WhatsApp.
Imagen 4. La conversación en el texto escrito oralizado Fuente: agradecemos a Pablo Muñoz Jara por facilitarnos este ejemplo expuesto en Muñoz Jara
(2022).
Félix-Brasdefer (2019) destaca que «las grabaciones naturales permiten al investigador observar patrones regulares de acciones comunicativas que ocurren en el nivel del discurso como interacciones cara a cara o conver saciones telefónicas» (p. 286). Bajo esta lógica, podemos decir lo mismo del texto escrito oralizado (Yus, 2001) propio de las redes sociales. En la imagen vemos que el emoji (rostro suplicante)6 está cumpliendo la fun ción de atenuar el acto de habla correspondiente a una petición, que ya se halla mitigado al expresarse de manera indirecta. En este tipo de acto de habla, la imagen del hablante se ve expuesta y se expone, a su vez, la del interlocutor; se trata de un acto potencialmente «agresivo», pues
6
Fuente: https://emojipedia.org
c a p í t u l o 2 4 | 662 Panorama de estudios actuales del español en América podría pasar a llevar el territorio del otro, tal como se ha descrito en (6). La salvaguarda de la imagen se refuerza con el uso final del kaomoji7 uwu, que representa ternura. Esos usos multimodales complementan al canal verbal, que presenta, de manera paralela, varios atenuantes («no sé», «si será posible», «me imaginé») sumados a las risas, reacción psicológica que también aporta a disminuir la eventual agresividad con la que podría in terpretarse el acto de habla.
Con este ejemplo de análisis hemos querido destacar la compleji dad de estudiar el funcionamiento pragmático de parte de los elementos presentes en plataformas multimodales, caracterizadas por posibilitar la convivencia de texto, imagen, audio y animaciones. Se trata de recursos que conviven en un tipo de discurso que se ubica en la frontera entre lo escrito y lo oral y que, en la actualidad, se caracteriza por su cotidianeidad. Djnov y Zhao (2018), en este sentido, señalan que el análisis multimodal requiere considerar los recursos semióticos en relación con las prácticas sociales específicas y situadas. De esta forma, volvemos a lo que ya hemos planteado acerca de abordar los fenómenos del lenguaje en atención a su carácter pragmático y al contexto comunicativo en el cual se producen. Adicionalmente, debemos resaltar en este capítulo algunas cues tiones que son igualmente desafiantes para el desarrollo de la pragmática en Chile y sobre las que ya hemos hecho algunas aportaciones: en primer lugar, enfatizar que la única forma de investigar el lenguaje desde la di mensión pragmática es a partir de datos reales; esto es, enfocándonos en el lenguaje ordinario y en todo lo que conlleva, con especial énfasis en la ardua tarea de recopilar datos suficientes —y de transcribirlos de manera adecuada— para dar cuenta de patrones de uso regulares en la comunidad de habla en estudio. En segundo término, destacamos la necesidad, y no menos compleja labor, de poner el foco de estudio en otros fenómenos pragmáticos de gestión interaccional que intervienen en la conversación coloquial, como la comunicación no verbal. En tercer lugar, llamamos la atención sobre el estudio de las producciones digitales que, aunque
7
Los kaomoji, originados en Japón en 1986, corresponden a una variación de los emoticonos. Se diferen cian de estos por su escritura derecha, esto es, no exigen girar la cabeza para poder entenderlos.
S i l v a n a G u e r r e r o G o n z á l e z J a v i e r G o n z á l e z R i f f o | 663 Tres ámbitos de desarrollo de los estudios pragmáticos en Chile: revisiones, ejemplos y proposiciones representan un alto grado de dificultad, deben analizarse a la luz de los nuevos parámetros en relación con la forma de comunicarnos. Por últi mo, es nuestro deber señalar que un estudio completo del fenómeno del lenguaje oral requiere de un tipo de abordaje en el que confluyan teorías diversas que permitan describir la complejidad del lenguaje humano.
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VII.
| 669 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 669 C A P Í T U L O Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish:
prácticas lingüísticas e identidades en diálogo1
1
Este trabajo nace de otras reflexiones sobre el tema del español en y de los Estados Unidos. Silvia Betti Alma Mater-Universidad de Bolonia Academia Norteamericana de la Lengua Española s.betti@unibo.it
c a p í t u l o 2 5 | 670 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
La voz de Esmeralda Santiago (1994) resuena como un manifiesto genera cional cuando escribe: «Soy las dos cosas [...] una jíbara norteamericana, y llevo mi mancha de plátano con orgullo» (p. XVII). Estas palabras no solo capturan la esencia de una identidad bisensible, sino que revelan el span glish como territorio emocional antes que lingüístico. La autora puertorri queña describe con crudeza poética esa «traducción permanente» entre el español de la memoria y el inglés del presente (p. XVII), mostrando cómo el lenguaje se convierte en piel que contiene —y a la vez tensiona— las capas de la experiencia migrante:
Cuando escribo en inglés, tengo que traducir del español que guarda mis memorias. Cuando hablo en español, tengo que traducir del inglés que define mi presente. Y cuando escribo en español, me encuentro en me dio de tres idiomas, el español de mi infancia, el inglés de mi adultez, y el espanglés que cruza de un mundo al otro tal como cruzamos nosotros de nuestro barrio en Puerto Rico a las barriadas de Brooklyn (1994, p. XVII). Este diálogo entre lenguas dista de ser un fenómeno reciente. La presencia del español en las tierras estadounidenses se remonta a 1513, cuando Juan Ponce de León llegó a la Florida, iniciando un proceso histórico que hoy al canza su máxima expresión demográfica: 63 millones de hispanos (2023), con proyecciones de 106 millones para 2050 (Ethnologue, s.f.). El Instituto Cervantes (2022) prevé que, para 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, con el 27.5% de su población de origen hispano (p. 23).
Sin embargo, lo que distingue al contacto inglés-español en Estados Unidos no son solo las cifras, sino su potencia simbólica. A diferencia del franglais o el chinglish, el spanglish puede encarnar: un acto políti co, es decir, resistencia a la asimilación cultural en un contexto donde el
S i l v i a B e t t i | 671 Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: prácticas lingüísticas e identidades en diálogo español fue históricamente marginalizado, una tecnología cognitiva, como sistema de navegación identitaria que opera mediante préstamos adapta dos (lonche, aplicar), calcos sintácticos y cambios de código situacionales, un laboratorio lingüístico, un espacio donde la mezcla de códigos no es déficit, sino competencia comunicativa compleja.
En este capítulo se analiza el fenómeno a través de tres ejes interco nectados: su evolución histórica desde la colonización española hasta el actual boom demográfico, su dimensión sociolingüística como estrategia comunicativa convertida en identidad, y su legitimación cultural desde la estigmatización inicial hasta su consagración en la literatura y música contemporáneas. Como veremos, el spanglish no opera meramente como puente entre lenguas, sino como tercer espacio con reglas propias —un te rritorio sin fronteras fijas donde, en palabras de Giannina Braschi (2001), «se habla con la boca llena y desde ambos lados de la boca».
2. La convivencia histórica entre el español y
el inglés en Estados Unidos: de la exploración a la transformación lingüística Esta interacción lingüística arraiga, como dicho, en una historia que co mienza con las naos españolas avistando Florida en 1513, y que hoy se manifiesta en cifras elocuentes: millones de hispanohablantes conforman el tapiz social estadounidense, con proyecciones que auguran su trans formación en el segundo país hispanoparlante del mundo. Más allá de los números, lo singular reside en cómo este contacto ha generado una eco logía lingüística particular donde el spanglish funciona simultáneamente como: herramienta política frente a la homogenización cultural, brújula
cognitiva que orienta en el laberinto identitario, taller creativo donde,
lejos de ser deficitaria, la mezcla puede llegar a ser competencia comu nicativa sofisticada, como en muchas obras literarias que utilizan esta modalidad verbal.
La investigación de Shana Poplack (apud Martínez, 2018) ha des articulado mitos persistentes sobre estos fenómenos. Sus trabajos en la
c a p í t u l o 2 5 | 672 Panorama de estudios actuales del español en América Universidad de Ottawa demuestran que, pese a la permeabilidad léxica característica de todas las lenguas en contacto, las estructuras gramatica les nucleares mantienen una estabilidad notable. Este hallazgo cuestiona esencialismos lingüísticos al evidenciar la capacidad adaptativa intrínseca de los sistemas lingüísticos en contextos de plurilingüismo. Este fenómeno de contacto lingüístico, aunque compartido con otros contextos como el franglais (francés-inglés) o el chinglish (chino-inglés), adquiere en Estados Unidos una singular relevancia cuantitativa y cualitativa. Rodríguez Ortiz (2008), por su lado, conceptualiza el spanglish como «un sistema institu cionalizado de símbolos que requieren una traducción filosófica, estética y cultural» (p. 107), destacando su naturaleza transformadora: «al cambiar el español por el inglés, pero al mantener ciertas palabras en español, se enriquecen dos lenguas y se crea una» (p. 107). Esta perspectiva coincide con los hallazgos de Betti (2008, y sus estudios más recientes) sobre su función como marcador identitario.
La controversia alcanzó su punto álgido cuando la RAE incluyó el término en el DLE (2012), generando rechazo por el uso del gerundio «deformándolos» en su definición. Como documentan Betti (2015b, p. 6) y las protestas de Del Valle (2014) y Zentella (2015), esta formulación fue posteriormente modificada, aunque persisten objeciones sobre su ade cuación teórica.
Zentella (2016), por su lado, defiende el spanglish como mani festación identitaria: «a graphic way of saying ‘we speak both because we are both’» (pp. 31-32), destacando su valor como «habla del pueblo». El término fue acuñado por el periodista puertorriqueño Salvador Tió Montes de Oca en su columna «Teoría del Espanglish» (El Diario de Puerto Rico, 28/10/1948), donde lo caracterizó como «contaminante, perjudicial y peligroso». Sin embargo, como demuestran, entre muchos otros, los estudios de Betti (2008) o Marcu (2010), el spanglish funciona como mecanismo de adaptación sociocultural en contextos familia res multigeneracionales y como barrera protectora contra la margina ción. Zentella (1998) subraya también su dimensión afectiva: «para los
S i l v i a B e t t i | 673 Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: prácticas lingüísticas e identidades en diálogo hispanos bilingües, hablar el español, el inglés, y el spanglish [...] es una forma de expresar, disfrutar, y compartir su identidad bicultural» (pp. 7-8). A pesar de las políticas lingüísticas restrictivas durante la adminis tración Trump, el spanglish persiste como práctica comunicativa y símbolo de resistencia cultural (Betti, 2008; Villanueva apud Ors, 2017), confirman do su arraigo en la experiencia diaria de millones de hispanounidenses.
3. El fenómeno spanglish: identidad,
controversia y evolución académica En el crisol lingüístico estadounidense, donde el contacto entre inglés y español constituye un fenómeno orgánico y cotidiano, emerge lo que la conciencia popular ha bautizado como spanglish: un sistema comunicati vo que trasciende la mera mezcla de códigos para convertirse en espejo de identidades complejas. Este fenómeno no solo ha capturado la imagina ción colectiva dentro y fuera de Estados Unidos, sino que ha generado un intenso debate académico que oscila entre la celebración y el escepticismo. Como práctica lingüística, el spanglish representa la encarnación verbal de lo que Homi Bhabha denominaría tercer espacio: ese territorio liminal donde una porción significativa de la población latina negocia diariamente su condición in-between. Nos referimos a comunidades he terogéneas -las hispanas en Estados Unidos- que conscientemente recha zan el monolingüismo (aunque con matices, pues no todos sus miembros comparten esta postura), optando por un diálogo constante entre códigos que le permite preservar su identidad en tierra ajena. Como astutamente observa Silvina Chmiel (1996), «Tener un código común refuerza la iden tidad, a la vez que diferencia a una comunidad del resto» (p. 88), principio que se manifiesta con particular elocuencia en medios de comunicación, redes sociales, campañas publicitarias (Valdés 2002) y expresiones musi cales como el pop, rap o trap.
La discusión sobre su naturaleza divide aguas: mientras algunos analistas profetizan que el spanglish será el sello distintivo de un futuro mestizo en Norteamérica, lingüistas puristas cuestionan la validez del
c a p í t u l o 2 5 | 674 Panorama de estudios actuales del español en América término por aglutinar indiscriminadamente fenómenos distintos (présta mos léxicos, calcos sintácticos, alternancia de códigos, etc.). Sin embar go, para creadores como Giannina Braschi, Ana Castillo y María Dueñas -quienes participaron en el revelador panel «El uso literario del espanglish en América» durante el IX Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE, Cádiz, 2023)-, esta modalidad representa un instrumento creativo insustituible, capaz de capturar matices identitarios que las lenguas ‘pu ras’ no pueden expresar.
Para muchos hablantes, como documenta Betti (2008), el spanglish trasciende lo lingüístico para convertirse en seña identitaria que encierra historia, raíces y experiencia vital. La vívida anécdota de Landaverde (2017) ilustra esta realidad cotidiana: «‘Todo get very mixed up’ en nuestras vidas, tú sabes, con la abuela hablas en español porque el inglés no lo entiende. Con papi y mami también, con tus hermanos hablas en Spanglish, en la escuela, English. Y en la tele vemos shows en los dos idiomas». Este uso pragmático y no problematizado contrasta con los debates institucionales que rodean su reconocimiento.
La polémica, como mencionamos, alcanzó su clímax cuando la RAE, tras históricamente ignorar el término, lo incorporó al Diccionario de la lengua española (DLE) en 2012 con una definición que generó escozor académico: «Modalidad del habla... en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés». El gerundio ‘de formándolos’, percibido como juicio de valor, motivó sendas cartas de pro testa de José Del Valle (2014) y Ana Celia Zentella (2015) a la RAE, ASALE y ANLE. Aunque la versión impresa de 2014 suprimió el término contro vertido, la definición sigue siendo considerada insatisfactoria por buena parte de la comunidad académica.
Zentella (2016, pp. 31-32) ofrece, como dicho, una perspectiva al ternativa: «We embrace Spanglish... all part of el habla del pueblo». Esta visión positiva refleja el consenso emergente en la academia, donde el estudio del fenómeno ha florecido en múltiples direcciones. Los trabajos fundacionales de Zentella (1997, 1998, 2016) abrieron camino a análisis cul turales (Stavans 2003, 2008; Betti 2008, 2013, 2015a,b, 2016, etc.), estudios
S i l v i a B e t t i | 675 Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: prácticas lingüísticas e identidades en diálogo psico-lingüísticos (Fairclough 2003; Ardila 2005), aproximaciones socio lingüísticas (Otheguy 2009, 2013; Moreno-Fernández 2009, 2013, 2016, etc.; Lipski 2008, 2010, 2016, etc.), análisis pragmáticos (Dumitrescu 2010, 2015) e investigaciones sobre lingüística (López Morales 2009; López García Molins 2014, 2015a,b, etc.), complementados por contribuciones clave de Morales (2002), Mayor Marsán (2008) y Torres Torres (2004, 2015, 2016, etc.).
Esta riqueza académica refleja la complejidad de un fenómeno que desafía categorizaciones simples. Como demuestran las investigaciones de Zentella, lejos de ser práctica caótica, el spanglish sigue patrones sistemá ticos y cumple funciones sociales precisas: opera simultáneamente como escudo identitario contra la alienación y manifiesto político frente al mo noculturalismo. Los estudios cognitivos revelan estrategias lingüísticas sofisticadas donde los hablantes seleccionan recursos de ambos idiomas según contextos específicos, demostrando una competencia comunicati va que trasciende la mera mezcla.
Su dimensión política resulta ineludible. Mientras sectores con servadores lo estigmatizan como amenaza, comunidades latinas lo han convertido en herramienta de resistencia cultural. El simbólico cierre de la página en español de la Casa Blanca en 2017 bajo la administra ción Trump, lejos de erradicar esa lengua, reforzó su valor como acto de afirmación identitaria. Hoy el español y el spanglish permean desde intercambios familiares hasta creaciones artísticas de alto nivel, demos trando una vitalidad que contradice los pronósticos de su desaparición. Lo que comenzó como solución pragmática se ha convertido en fenómeno cultural profundo. No se reduce a palabras mezcladas, sino que encarna una cosmovisión que celebra la pluralidad. Como señalan los hablantes más jóvenes, no constituye una lengua incompleta, sino completa a su manera, capaz de expresar matices que ningún idioma por separado captaría. Su persistencia prueba que no es etapa transitoria, sino componente duradero del panorama lingüístico contemporáneo. Más que problema, representa una solución creativa a los desafíos de habitar entre
c a p í t u l o 2 5 | 676 Panorama de estudios actuales del español en América culturas, demostrando que la auténtica lealtad lingüística no se mide por la pureza, sino por la capacidad de negociar significados en la frontera.
4. Los Estados Unidos de ayer y de hoy: el
spanglish como fenómeno cultural y político Definir este fenómeno dinámico exige trascender las categorías tradicio nales, pues encarna una ecología lingüística viva donde conviven estruc turas híbridas y dinámicas intergeneracionales que desafían los purismos. Como advierte López García-Molins (2015), «despacharlo como un caso más de contacto de lenguas me parece altamente reduccionista». Su com plejidad teórica y su dimensión social —con millones de personas expues tas— lo convierten en un fenómeno digno de estudio autónomo (p. 123). Los números revelan una realidad palpitante: el setenta por ciento de jóvenes hispanos (entre dieciséis y veinticinco años) utilizan activa mente el spanglish (Pew Hispanic Center, 2009/2013). Pero detrás de estas cifras late una verdad más profunda que Francisco Moreno-Fernández (2017) sintetiza con claridad: se trata de una «práctica translingüe [que] supone la aceptación de la diversidad de manifestaciones y del manteni miento de identidades» (p. 13).
La escritora Giannina Braschi (com. pers., 2016) captura magistral mente su dimensión política: «Existe y está vivo —ahora más que nunca [...] spanglish fue un movimiento cultural que se convirtió en realidad po lítica [...] Emigran porque han sido invadidos».
Este testimonio dialoga con los datos del Pew Research Center (Krogstad & González-Barrera, 2015), donde el noventa y cinco por ciento de hispanos valora transmitir el español a nuevas generaciones, revelando cómo el spanglish:
1. Ancla en la experiencia cotidiana (cuarenta y dos por ciento de bi
lingües entre dieciocho y veintinueve años).
2. Trasciende como acto cultural (puente entre abuelos hispanoha
blantes y nietos anglodominantes).
3. Resiste políticas lingüísticas excluyentes (como las de la era Trump).
S i l v i a B e t t i | 677 Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: prácticas lingüísticas e identidades en diálogo Como señala López García-Molins (2015), el spanglish «no es, tan solo se practica» (pp. 83-84). Esta observación devuelve a su esencia más humana: no es sistema lingüístico cerrado, sino práctica viva que, en palabras de Braschi (2001), «cambia la perspectiva desde el punto del colonizador».
5. El spanglish en la era del multiculturalismo
Vivimos en una época marcada por el multiculturalismo, el plurilingüis mo y el mestizaje, elementos que constituyen una riqueza. Hablar dos idiomas beneficia a los hispanounidenses, especialmente en un mundo globalizado.
Sin embargo, esta realidad pareció (y parece) amenazada durante la presidencia de Donald Trump, cuya administración, como menciona mos, eliminó las cuentas en castellano de las redes sociales gubernamen tales. Su aversión hacia el español fue evidente en declaraciones como: «Estados Unidos es un país donde hablamos inglés, no español. Debería ser un ejemplo [referido a Jeb Bush, n. de la A.] hablando inglés en Estados Unidos» (apud Rodríguez, 2017).
A pesar de estas políticas, el español —y su fusión con el inglés— sigue siendo la realidad cotidiana de millones. Como señalan Krogstad y González-Barrera (2015), el ochenta y siete por ciento de los hispanos considera esencial aprender inglés, pero el noventa y cinco por ciento cree igualmente importante conservar el español.
El bilingüismo en Estados Unidos está ligado a la edad:
• Cuarenta y dos por ciento de hispanos entre dieciocho y veintinue
ve años son bilingües.
• Esta proporción disminuye en grupos mayores, pero se recupera en
un cuarenta por ciento entre mayores de sesenta y cinco. En 2013, el español fue el idioma más hablado, utilizado por al rededor de treinta y cinco millones de hispanos, y más de dos millones seiscientos mil no hispanos. Tres de cada cuatro hispanos (setenta y tres por ciento) lo hablan en sus hogares. López García-Molins (2015) observa:
c a p í t u l o 2 5 | 678 Panorama de estudios actuales del español en América «Sus tornasolados teóricos resultan bastante intrincados y lo constituyen en objeto digno de estudio por sí mismo» (p. 123).
El spanglish da voz a una identidad compleja, «ni de aquí, ni de allá». Braschi (com. pers., 2016) lo describe como: «Un semicolon entre la inde pendencia y la estadidad, un estado libre asociado, un mamarracho multi cultural», y agrega : «Existe y está vivo —ahora más que nunca. [...] El span glish fue un movimiento cultural que se convirtió en una realidad política».
6. Conclusión
El spanglish emerge como un fenómeno lingüístico y cultural que trascien de las fronteras del mero contacto entre idiomas para convertirse en tes timonio vivo de la experiencia identitaria hispana en los Estados Unidos, lejos de ser una simple mezcla casual de códigos o un sistema lingüístico incompleto, se revela como una manifestación orgánica y sofisticada de lo que significa habitar el espacio liminal entre culturas, lenguas y tradicio nes, donde el español de la memoria familiar dialoga constantemente con el inglés del presente cotidiano, creando así una tercera zona de significa do que desafía las categorizaciones tradicionales.
Esta práctica lingüística encarna la esencia misma de lo que signi fica ser hispanounidense en el siglo XXI, no como un estado transitorio o deficitario, sino como una condición cultural plena y autónoma que se expresa a través de un lenguaje tan dinámico como los propios hablantes que lo crean y recrean a diario, en los hogares, las calles y los espacios vir tuales donde el cambio de código no responde a carencias lingüísticas sino a una profunda competencia comunicativa que sabe seleccionar estratégi camente los recursos de ambos idiomas según el contexto, el interlocutor y la intención expresiva.
El spanglish trasciende así su dimensión gramatical para convertir se en un acto político silencioso pero persistente, una forma de resistencia cultural frente a los discursos homogenizadores que históricamente han intentado marginar las expresiones lingüísticas de las comunidades his panas, al mantener viva la presencia del español en tierras anglófonas y
S i l v i a B e t t i | 679 Viaje a través de las lenguas en los Estados Unidos. Español, inglés y spanglish: prácticas lingüísticas e identidades en diálogo al transformar creativamente ambos idiomas, los hablantes de spanglish están redefiniendo lo que significa pertenecer a una sociedad multicultu ral donde la lealtad lingüística no se mide por la pureza del código sino por su capacidad para expresar las complejidades de una identidad múltiple. Las investigaciones más recientes demuestran que lejos de ser un fenómeno pasajero, el spanglish muestra una vitalidad creciente, especial mente entre las generaciones más jóvenes que lo emplean no por falta de dominio lingüístico sino como elección consciente, como marca genera cional que les permite navegar con fluidez entre los distintos espacios que componen su realidad cotidiana, desde el ámbito familiar hasta el profe sional, desde las redes sociales hasta las expresiones artísticas donde el spanglish ha encontrado un terreno particularmente fértil. En el plano literario, autores como Giannina Braschi y muchos otros han elevado el spanglish a la categoría de herramienta estética, demos trando su capacidad para expresar matices emocionales y conceptuales que ninguna de las dos lenguas por separado podría capturar con igual precisión, esta apropiación creativa del lenguaje refleja cómo el spanglish ha dejado de ser considerado un problema lingüístico para convertirse en una solución expresiva, un puente entre mundos que enriquece tan to el español como el inglés al ampliar sus posibilidades comunicativas. El futuro del spanglish parece indisolublemente ligado al de las comunidades hispanas en Estados Unidos, su evolución continuará refle jando los cambios demográficos, sociales y tecnológicos que moldean la experiencia migrante y sus descendientes, pero más allá de predicciones estadísticas o debates académicos, lo cierto es que el spanglish ha dejado una huella imborrable en el paisaje lingüístico hispanounidense, no como anomalía temporal sino como testimonio de la capacidad humana para reinventar el lenguaje ante nuevas realidades culturales. En última instancia, el spanglish nos recuerda que las lenguas no son sistemas cerrados sino, en cierto sentido, organismos que crecen y se transforman junto con las comunidades que las hablan, su existencia desafía nociones tradicionales sobre pureza lingüística y pertenencia cultural, invitándonos a reconsiderar qué significa realmente utilizar una
c a p í t u l o 2 5 | 680 Panorama de estudios actuales del español en América forma comunicacional en un mundo donde las identidades son cada vez más fluidas y las fronteras entre lenguas y culturas más permeables…
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| 684 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 684 C A P Í T U L O Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York Marleen Haboud Pontificia Universidad Católica del Ecuador mhaboud@puce.edu.ec Christian Puma Ninacuri Bowdoin College c.pumaninacuri@bowdoin.edu
c a p í t u l o 2 6 | 685 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El castellano hablado en Ecuador es una variedad del español produc to del contacto intenso y prolongado con el kichwa1 y que denominamos castellano andino ecuatoriano (CAE). Varios estudios han mostrado los efectos del contacto kichwa-español en diferentes lugares del Ecuador (Toscano, 1953, 1997, 1998 y 2005; Haboud y de la Vega, 2008; Haboud y Palacios, 2017; Enríquez Duque, 2021; Puma Ninacuri, 2022). Si bien varios de estos rasgos se encuentran extendidos a lo largo de la Sierra ecuatoria na, hay características que difieren de un poblado a otro. Esto puede de berse a factores extralingüísticos propios de cada región, como la historia de contacto y colonización en cada región, los movimientos migratorios internos y externos en el país y, en los últimos años, a los intensos pro cesos de modernización y de globalización (Haboud y de la Vega, 2008). Los procesos migratorios internos y externos han ido moldeando di ferentes ciudades del país en el Ecuador. A lo largo de la historia, se han vis to diferentes olas migratorias hacia otros países del mundo, siendo España, Italia y Estados Unidos los destinos preferidos, en donde se han formado comunidades diaspóricas ecuatorianas permanentes (Herrera et al., 2005; Ponce Leiva, 2005; Ramírez, 2021). Pese a que la migración a estos países se ha mantenido a través de los años, también se ha registrado el retorno de migrantes al Ecuador, sobre todo de aquellos que vivían en España.2 Esto toma relevancia ya que la migración ecuatoriana y sus efectos pueden entenderse de mejor manera si se considera como un proceso circular que consta de salidas, retornos y, con frecuencia, emigraciones recurrentes (Haboud, 2022b; Ramírez, 2021; Cardoso Ruiz y Gives Fernández, 2021), en las que el rol de familiares, amigos y de las redes sociales ha sido
1
Kichwa/quichua es la variedad de quechua hablada en Ecuador. En este capítulo seguiremos la escritu ra oficial (kichwa) reconocida en la Constitución Nacional del Ecuador (2008, Art. 2).
2
La crisis financiera de 2007 ocasionó que muchos migrantes regresaran a Ecuador. Además, esto es tuvo impulsado por planes y programas del Gobierno que facilitó y motivó el regreso de migrantes ecuatorianos (véase Ramírez, 2021).
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 686 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York fundamental. Si bien hay estudios que documentan la situación de la diáspora ecuatoriana a lo largo de la historia y su impacto a nivel social, no se ha analizado suficientemente el efecto que han tenido los distintos procesos migratorios en las practicas lingüísticas e identitarias de aquellos que se van y/o de los que se quedan.3 En relación con lo expuesto, el obje tivo del presente estudio es describir comparativamente, aunque de ma nera general, varias características del CAE hablado en Ecuador y Nueva York, con el fin de conocer si esta variedad de español mantiene los rasgos lingüísticos del lugar de origen o si es una variedad que se encuentra en un proceso de cambio. Este trabajo se centra en algunos aspectos morfo lógicos, sintácticos, semántico- pragmático-discursivos del CAE hablado en las ciudades de Quito (provincia de Pichincha) y Ambato (provincia de Tungurahua) (ver mapa 1), así como poblaciones migrantes de dichas re giones que viven en la ciudad de Nueva York (ver mapa 2). Mapa 1. A la izquierda: Ecuador y sus provincias Fuente: Haboud (2010).
Mapa 2. A la derecha: Distribución de la población ecuatoriana en Nueva York 2018 Fuente: Bergad (2020).
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Varios estudios se han enfocado sobre todo en la diáspora ecuatoriana en España. Véase Gubitosi, Narváez y Puma Ninacuri (2022); Palacios (2007); King y Haboud (2012).
c a p í t u l o 2 6 | 687 Panorama de estudios actuales del español en América
2. Breve contexto sociohistórico y
sociolingüístico del Ecuador y su diáspora Si nos remontamos en la historia de lo que hoy es el Ecuador, sabemos bien que los conquistadores españoles no llegaron a un territorio vacío sino a un espacio que ya había sido habitado por más de 4 000 años. Antes de contar con ningún tipo de documentación escrita, este territorio es taba habitado por diferentes confederaciones que habían alcanzado un alto grado de organización, y que resistieron fuertemente la conquista inca (Adelaar y Muysken, 2004). Pese a que la información lingüística es escasa, cada grupo humano como el Caranqui, Pasto, Cañari, Puruhá, Esmeraldeño y Panzaleo tenía su lengua propia (Haboud, 2022a). Algunas de estas lenguas, como el Cañari, han dejado huellas tangibles en el espa ñol de hoy (Encalada, 2021). Con la llegada de los incas (1490), se trató de imponer el quechua4 como general en los territorios conquistados, que se extendían desde el sur de Colombia hasta el norte de Argentina. Con la conquista española el quechua, lengua que todavía estaba en expansión, empezó a usarse como lengua franca entre la población indí gena asentada en los Andes para facilitar los procesos de cristianización, castellanización5 y conquista, y es que para los misioneros la situación del multilingüismo no era nada fácil. Así, el quechua se convirtió en la lengua de gran parte de la población indígena de los Andes y fue extendiéndose por todo el territorio (Adelaar y Muysken, 2004). Las instituciones colo niales (reducciones, sistema de encomienda, escuelas parroquiales) abrie ron la puerta a la castellanización.
Con la independencia, y la conformación de las haciendas, que eran entonces los centros de poder económico y político, se mantuvo el quechua no solo entre los indígenas, sino también entre los hacendados y sus descendientes. Es este bilingüismo extendido el que originó lo que
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Aunque es difícil dar una cifra exacta del número de quechua hablantes hoy en día, varios estudios sugieren que bordea los diez millones a lo largo de los Andes, desde Colombia hasta Chile y Argentina (cf. Cerrón- Palomino, 1987). La familia quechua tiene dos divisiones principales, el quechua I hablado en Perú Central. el quechua II hablado en el resto de lo que fuera el Tawantinsuyo. La variedad hablada en Ecuador corresponde a la norteña del quechua II y es reconocida como quichua o kichwa.
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Esto es el desplazamiento de la lengua kichwa hacia el castellano o español.
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 688 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York Toscano Mateus (1953) denomina «español ruralizado», entre las clases dominantes localizadas a lo largo de los Andes ecuatorianos, y dio forma al actual CAE.
3. Del Ecuador a los Estados Unidos
Como se mencionó anteriormente, Ecuador ha atravesado diversas olas migratorias a lo largo de su historia. En el presente trabajo, nos enfocare mos en la comunidad migrante que se encuentra en los Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Nueva York.
Varios estudios mencionan que los primeros registros migratorios hacia los Estados Unidos se dieron durante la década de los cincuenta y tuvieron como destino principal la ciudad de Nueva York (Garcés, 2005; Herrera et al., 2005; Ramírez, 2021). Los primeros flujos migratorios se originaron principalmente desde las provincias de Azuay, Cañar, en la Sierra, y Guayas, en la Costa; aunque, paulatinamente, se han dado mo vimientos migratorios de otras provincias (p. ej. Tungurahua, Pichincha, Cotopaxi). Si bien los flujos migratorios se han mantenido desde la déca da de los cincuenta, estos se intensificaron a escala nacional a finales de los años noventa debido a la crisis económica y política del país (Garcés, 2005; Herrera et al., 2005; Cardoso Ruiz y Gives Fernández, 2021; Ramírez, 2021). En aquel momento, las redes transnacionales, formadas en años anteriores, permitieron que los migrantes optaran por ir a lugares don de se han establecido comunidades de ecuatorianos, siendo Nueva York uno de los destinos preferidos (Mejía Estévez, 2009; Ramírez, 2021). En efecto, los ecuatorianos son considerados el cuarto grupo la tino con mayor representación en la ciudad de Nueva York, después de dominicanos, puertorriqueños y mexicanos (Bergad, 2020). Se estima que entre 2019 y 2021 la comunidad ecuatoriana creció en un 12.9 %, llegando así a una población aproximada de 196 728 ecuatorianos, quienes, en su mayoría, se han establecido en los distritos de Queens, Bronx y Brooklyn (Bergad, 2022). Tal aumento parece haberse generado por la crisis políti ca, económica y social que ha atravesado Ecuador en los últimos años y
c a p í t u l o 2 6 | 689 Panorama de estudios actuales del español en América que se aceleró con la llegada de la pandemia del COVID-19 (Gramlich y Scheller, 2021). No es extraño, entonces, que el número de detenciones de migrantes en la frontera México-Estados Unidos haya ido también en au mento. Según la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras, en el año fiscal 2020, se registraron 12 892 encuentros6 con ecuatorianos, mientras que en 2021 se registraron 97 074. Posteriormente, en el año fiscal 2022 se registraron menos encuentros fronterizos; sin embargo, el flujo migratorio ecuatoriano aumentó nuevamente a inicios del año fiscal 2023 (tabla 1). Tabla 1. Aprehensión de ecuatorianos en la frontera México-Estados Unidos
# DE ENCUENTROS POR AÑOS FISCALES
2020
2021
2022
2023
12 892
97 074
24 074
35 510
Fuente: Diseñado para este estudio a partir de U. S. Customs and Border Protection. Además de los datos que se muestran en la tabla 1, esta nueva ola migrato ria ecuatoriana se refleja en los medios de comunicación masiva que ase guran que la migración persiste y que es tema de discusión internacional permanente entre los representantes de los dos países.7 Notamos, a partir de lo mencionado, que la migración ecuatoriana debe verse como un continuum en el que el desplazamiento se entiende como un recurso constante que puede ser intermitente en algunos perio dos e intenso en otros, como en los momentos de crisis (Ramírez, 2021). Sin embargo, este continuum migratorio no solo consta de salidas, sino que también presenta procesos de retorno y, con frecuencia, migracio nes de retorno, convirtiéndolo en un proceso multidireccional (Haboud, 2022b; Ramírez, 2021; Cardoso Ruiz y Gives Fernández, 2021). Así, los ecuatorianos residentes en otros países están expuestos a nuevos contextos lingüísticos en los cuales no solo entran en contacto con
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El término ‘encuentro’ es usado en Estados Unidos para referirse a las personas migrantes aprehendi das por la patrulla fronteriza.
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Véase: La Hora (2023) «41.800 ecuatorianos detenidos en 2022 por intentar cruzar la frontera»; El Co mercio (2022) «Ecuador y EE.UU. abordan temas de migración»; El Heraldo (2021) «Migración crece y es familiar».
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 690 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York una nueva lengua, sino también con diferentes variedades de su propia lengua. Debido a estos nuevos contactos, pueden generarse cambios en su dialecto original, ya sea añadiendo léxico de otra lengua o incluso mo dificando estructuras gramaticales. Sin embargo, y como veremos en este trabajo, hay rasgos de la localidad de origen que se mantienen y negocian estratégicamente con aquellos adquiridos en la diáspora.
4. Precisiones teóricas
Los estudios sobre migración han tomado mayor relevancia durante los últimos años. Así, la diáspora nace de estas movilizaciones que involucran la dispersión y creación de comunidades fuera del lugar de origen. En el presente estudio, entendemos diáspora como un concepto dinámico que evoca heterogeneidad, diversidad y diferencia (Brubaker, 2017; Hall, 1990) y que está marcado por factores sociohistóricos, políticos y económicos, así como también por prácticas lingüísticas y socioculturales que con tribuyen a la formación de comunidades que se van moldeando a través de los años y generaciones (Alexander, 2017; Butler, 2001; Canagarajah y Silberstein, 2012).
Los procesos migratorios no solo deben verse como la separación de la población de un territorio en concreto; por el contrario, movilizarse incluye el manejar expectativas presentes y futuras que van delineando actitudes y prácticas lingüísticas y socioidentitarias en relación con el lu gar de origen y el de acogida. Así, nuestro trabajo busca, desde el contacto lingüístico y dialectal, explorar con mayor detalle las prácticas lingüísticas que se crean y recrean dinámicamente tanto en la comunidad de origen como en la comunidad ecuatoriana en la diáspora; y es que la(s) lengua(s) son sistemas heterogéneos, variables y cambiantes que se van moldeando, dependiendo de las necesidades comunicativas de los hablantes (Haboud, 1998, 2022a y 2022b; Silva Corvalán y Enrique-Arias, 2017; Matras, 2020). La comunidad ecuatoriana en Nueva York se encuentra en un contexto multilingüe y multi- dialectal, debido a la presencia de diversas comunidades hispanohablantes. Si bien dicho contexto puede contribuir
c a p í t u l o 2 6 | 691 Panorama de estudios actuales del español en América a la generación de cambios en el CAE, las conexiones que los migran tes mantienen con el Ecuador coadyuvan al mantenimiento de rasgos propios de esta variedad en la diáspora. En el análisis del dinamismo del CAE, también tomamos en cuenta el rol de las ideologías lingüísticas (positivas o negativas) de los hablantes que traspasan fronteras para re producirse, adaptarse o moldearse al contexto del lugar de acogida. Así, el prestigio o desprestigio hacia una lengua o variedad puede incidir en el cambio o mantenimiento de rasgos lingüísticos. En el caso del CAE, la noción de la lengua considerada ‘estándar’ o ‘correcta’ sigue siendo un referente para la comunidad ecuatoriana, tanto en Ecuador (Flores Mejía, 2014), como en los Estados Unidos. Esta ideología está, por lo general, ligada al español que se enseña en instituciones educativas, al habla de las clases sociales dominantes o al español peninsular, lo que ha generado estereotipos o valoraciones negativas hacia variedades del CAE habladas por personas pertenecientes a ciertas regiones, ciudades o grupos sociales. Sin embargo, es interesante notar que, a pesar de es tas percepciones, los hablantes de variedades del español consideradas ‘no-estándar’ mantienen rasgos propios en la cotidianidad, en sus países de origen y en la diáspora, lo que refuerza la identidad social del grupo (Silva-Corvalán y Enrique Arias, 2017).
Por último, una comunidad en la diáspora al estar alejada de su es pacio original puede atravesar procesos de desterritorialización, es decir, hay una pérdida permanente o temporal de prácticas lingüísticas y socio culturales. Sin embargo, estos procesos no son irreversibles, de modo que comunidades diaspóricas retornan física o mentalmente a su lugar de ori gen (re)territorializándose (real o imaginariamente), pero sin abandonar los espacios en los que viven al momento. No es entonces extraño que in dividuos y comunidades se multiterritorialicen. Tales procesos pueden ir de la mano con procesos de multietnicidad, multilingüismo, multidialec talismo, transdialectalismo y translingüismo, lo cual nos demuestra que los hablantes tienen competencia para comunicarse en distintas lenguas y
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 692 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York variedades de una misma lengua.8 Los conceptos antes mencionados y los procesos que estos implican nos permiten acercarnos de mejor forma a la complejidad que las migraciones tienen hoy en día.
5. Metodología
A modo de recordatorio, el objetivo del presente estudio es describir de manera general rasgos del CAE en la diáspora y en su lugar de origen con el fin de conocer si esta variedad de español mantiene tales rasgos o si es una variedad emergente en proceso de cambio.
Los datos que aquí presentamos provienen de varias fuentes tanto en Ecuador como en Nueva York. Utilizamos entrevistas sociolingüísticas con el fin de tener un habla semiespontánea y lo más cercana posible al habla cotidiana del hablante. Sin embargo, dadas las ideologías que rodean esta variedad, fue necesario incluir diversas fuentes que nos permitan examinar cada uno de los rasgos estudiados en este trabajo ya que, como veremos posteriormente, algunos de los rasgos del CAE están indexados social mente. De este modo, incluimos conversaciones informarles en diversos contextos como reuniones familiares, aulas de clase, interacciones en am bientes públicos (restaurantes, medios de transporte, etc.) y también con versaciones en redes sociales (WhatsApp, Facebook, etc.). Además de esto, se documentaron publicaciones de redes sociales como Facebook en las que observamos el uso de rasgos lingüísticos del CAE. Por último, consideramos incorporar las intuiciones sobre los rasgos lingüísticos de los autores, quie nes son hablantes de esta variedad, así como de otros hablantes del CAE. En el caso de los datos recogidos en Nueva York, estos provienen de hablantes ecuatorianos de primera y segunda generación. Los hablan tes de primera generación nacieron en Ecuador y llegaron a los Estados Unidos después de los 8 años, cuando ya habían alcanzado cierto nivel de alfabetización en español en su país de origen. El grupo de segunda generación o hablantes de herencia incluye sus descendientes nacidos en
8
Véase Zanotti (2018) o Pérez y Ferreiro (2023) para una propuesta de reflexión sobre estos conceptos.
c a p í t u l o 2 6 | 693 Panorama de estudios actuales del español en América los Estados Unidos, así como personas que migraron antes de los 8 años (Escobar y Potowski, 2015). Los hablantes, tanto en Ecuador como en Nueva York, son de las ciudades de Ambato, Quito, y Cuenca.
6. Análisis: algunos efectos del contacto -
una mirada comparativa
6.1. Evidencialidad y miratividad: el uso atemporal
del pretérito perfecto compuesto Es importante partir del uso del pretérito perfecto compuesto (PPC) en el español peninsular que se refiere a: (a) un hecho que ha terminado o se ha completado recientemente (ejemplo 1, expresado en el CAE con un pretérito simple:9 ¿Ya comiste?; y (b) una acción iniciada en el pasado que continúa al momento de expresarse (ejemplo 2).
(1) ¿Ya has comido?
(2) Hemos estado encerrados desde que empezó la pandemia y to
davía así estamos porque miedo nos da (ECQ.001NY_2021). El CAE comparte el uso tipo (b), pero presenta además dos usos in novadores: (c) uno con valor modalizador (evidencial)10 (3) con el que el hablante muestra el grado de veracidad que tiene para él la información que transmite y que, por tanto, hace referencia a un hecho no experimen tado; y (d) un uso (ad)mirativo (4 y 5) que connota sorpresa y hasta des concierto por parte del hablante frente a un descubrimiento inesperado.
(3) ¡Loca! ¿Te vas a ir a Alemania justo cuando Putin ha dicho que va
a bombardear Berlín? (ECQ.003VY_2021).
9
Nótese que en el CAE el pretérito simple hace referencia tanto a un evento terminado recientemente o a uno que ha tenido lugar en un pasado lejano.
10
La lengua kichwa tiene un continuum de evidencialidad bastante más complejo. Bástenos, por ahora, mostrar la correspondencia aquí citada
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 694 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York
(4) Contexto: FO intenta arreglar una luz que no funciona en su co
medor. Luego de dos horas llama a un electricista, quien la arregla en segundos. Más tarde, FO le comenta a su esposa:
- Ha sido bien fácil, y yo tonteando (ECQ.002FO_2023).
(5) “Han sido dos!”. (Ver Foto 1)
Foto 1. Uso del presente perfecto compuesto en un chat de WhatsApp Fuente: Captura de pantalla del chat de uno de los autores. Los usos innovadores del PPC en los ejemplos del CAE coinciden con los del kichwa. El sufijo verbal kichwa -shka alude a hechos, estados o actividades que el hablante no ha vivido directamente. Esta categoría cognitiva se ha transferido al español ecuatoriano y se ha mantenido en los monolingües hispanohablantes citadinos de todo nivel social y etario. Así, una afirmación tan frecuente como: excelente ha estado (‘yo no me imaginaba que iba a estar así), equivale al kichwa: sumak-mi chay-ka kashka (‘excelente-VALIDADOR eso estar-PASADO NO EXPERIMENTADO). (Cerrón-Palomino, 1987; Godenzzi y Haboud, 2023; y Haboud, 1998). Ahora bien, con las migraciones continuas de ecuatorianos a Europa, sobre todo a España, y de Europa a Ecuador, hay innovaciones re cientes que denominamos efectos de lenguas viajeras. Así, en casos de mi gración de retorno, es posible documentar el uso del PPC en reemplazo del pretérito simple, es decir, para referirse a una acción reciente terminada. Este es el caso de negocios turísticos en los que se encuentran productos
c a p í t u l o 2 6 | 695 Panorama de estudios actuales del español en América (fotos 2 y 3) con textos en los que se ha reemplazado el pretérito simple (6a) por el PPC (6b):
(6) a. Alguien que me quiere mucho me trajo esta camiseta.
b. Alguien que me quiere mucho me ha traído esta camiseta.
Foto 2 y 3: Camisetas de venta en uno de los mercados artesanales de Quito Fuente: Marleen Haboud (01.02.23).
(7) “Club deportivo Macará HA DESCENDIDO a la serie B”.
(Ver foto 4) Foto 4. Uso del presente perfecto compuesto en un medio de comunicación local.
Fuente: Radio Ambato (17 de octubre 2022), Publicación de estado (facebook. https://www.facebook. com/radioambato)
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 696 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York
6.1.1. Cuando las dobles lecturas son posibles: la
intuición de los hablantes Como hemos visto, los usos del PPC están generalizados en la cotidianidad, comentarios informales, noticias de la prensa y mensajes de WhatsApp. Sin embargo, el ejemplo (7) parece tener varias lecturas. Para esto, se pidió a varios hablantes del CAE que interpreten el uso del PPC en el título de la noticia. Varios hablantes mencionaron que el uso del PPC (ha descendido) era raro, y preferían el uso del pretérito simple (descendió) ya que conside raban que era una acción que terminó. Sin embargo, al preguntar el motivo por los que ellos creían que se usó el PPC, comentaron: ‘porque no estu vieron presentes en ese momento’ (ECA.001GP); ‘porque recién se enteran del descenso’ (ECA.002GN); ‘ha descendido expresa tristeza porque recién se enteran que descendió, o porque no estaba presente en esa noticia’ (ECA.003SN). Si bien estas intuiciones corroboran los usos innovadores del PPC en cuanto a la veracidad de la información que se transmite, varios participantes mencionaron que el uso del PPC ‘se ve más formal, más se rio’ (ECQ.004BP) o ‘es mejor gramaticalmente’ (ECQ.005MP). Incluso, una de las participantes menciona ‘[…] el que escribió el cartelón está españo lísimo de España, y no ambateñísimo’ (ECQ_006IH). Si bien la mayoría de los hablantes interpreta el uso del PPC con los valores innovadores del CAE, parece que el uso peninsular del PPC está ganando terreno.
6.1.2. Usos innovadores que perduran en NY
En el caso de la diáspora ecuatoriana en NY, se mantienen los usos innova dores del PPC, como se puede observar en los siguientes ejemplos:
(8) Se die-… se han dado ya cuenta porque ya no asomaba ya una
semana (NY_001MC).
(9) De ahí… de ahí la Tania se ha puesto a tomar dicen (NY_001MC).
En el ejemplo (8) se puede evidenciar cómo el hablante duda de la información y la evalúa como no confiable, por lo que en lugar de usar el pretérito simple, se autocorrige y usa del PPC para distanciarse de la
c a p í t u l o 2 6 | 697 Panorama de estudios actuales del español en América información que está transmitiendo. De igual manera, en el ejemplo (9), la hablante no se compromete con la veracidad de la información que está contando, por lo que usa el PPC. Además de estos usos con valor eviden cial, también se mantienen usos con valor (ad)mirativo en el CAE de NY, como se puede evidenciar en el siguiente ejemplo:
(10) Participante: Con una sed que llegamos… y ahí ha habido una
playita… y como un bosque así… Como fuimos de bosque en bosque, ahí cuando dice «¿están con sed?», digo «sí», «ya, ya les doy agua» dice. Y ahí viene trayendo un balde así (gesto con las manos). Ve digo «¿de dónde traería agua?» Y de ahí dice «¿quieren más?», «si si» digo… y yo que veo atrás, ¡pas! ha estado cogiendo de la playa. Entrevistador: ¿Agua salada?
Participante: No, ya… ha sido una playa de agua dulce, ajá… dul ce, dulce. De ahí digo ya… de ahí dice «dentre para acá», ha sido una cuevita así, con las ramas, que han sabido ya tener hecho» (NY_001MC).
El ejemplo (10) es parte de una entrevista en la que la hablante narra una anécdota del pasado. Aquí podemos observar el uso del PPC con valor (ad)mirativo ya que la intención comunicativa de la hablante es mostrar su sorpresa al encontrarse con lugares que desconocía o que le resultaban inesperados en su viaje.
Así, los usos innovadores del PPC son importantes para el hablante de CAE ya que, de este modo, puede expresar su posicionamiento frente a un evento. Sin embargo, en la diáspora esto se torna complejo ya que la interpretación evidencial o (ad)mirativa puede generar confusión en ha blantes de otras variedades de español. Por este motivo, los hablantes en la diáspora se ven forzados a incluir una frase adicional que exprese estos valores evidenciales (11) o (ad)mirativos (12), con expresiones como no sé, no le vi, que indican que el hablante no puede afirmar la veracidad de lo expresado; mientras en (12) el hablante refuerza la sorpresa de su descu brimiento en cuanto al origen de la muchacha, con la expresión no sabía.
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 698 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York
(11) Ya ha comido dice, pero no sé, no le vi (NY.003MT).
(12) Ha sido de Canada la muchacha, no sabía (NY.007FC).
6.2. Atenuación en el CAE
Los hablantes de CAE frecuentemente emplean formas innovadoras para atenuar las órdenes. Las más frecuentes son (a) el futuro sintético con sentido de imperativo atenuado (FUT/IMP), y (b) la perífrasis dar +
GERUNDIO.
a) El FUT/IMP transmite un imperativo atenuado, por lo que la res
puesta del oyente no necesita ser inmediata:
(13) Chequearás tu pasaje ~ ‘No te olvides de chequear tu pasaje’.
El origen de FUT/IMP como orden flexible resulta de la convergen cia del español colonial y el kichwa. En el español colonial, y aún ahora en ciertos contextos como órdenes religiosas o del ámbito legal, el futuro sintético refuerza los mandatos categóricos (¡No matarás!), sin embargo, en CAE, ¡Vendrás! (Ven-FUT/IMP.2SG) se interpreta como ‘Ojalá vengas’. Esta construcción es similar a la utilizada en kichwa (FUT/IMP) shamu-nki que transforma la orden en una petición flexible o incluso hipotética, que el oyente puede cumplir o no (Haboud, 1998; Haboud y Palacios, 2017).
b) La perífrasis dar + GERUNDIO es muy utilizada en el CAE y en el
sur de Colombia, permite al hablante atenuar los mandatos y con vertirlos en peticiones o ruegos, como muestran (14) y (15):
(14) Dame haciendo un café ~ ‘Puedes hacer el favor de hacerme un
café’.
(15) Dame llamando a la lavandería ~ ‘Por favor, llama a la lavandería’.
La perífrasis dar + GERUNDIO se usa además en expresiones afir mativas o negativas sin restricciones de tiempo/aspecto. Estos subrayan el sentido benéfico de la cláusula: ‘Pedro dio componiendo mi reloj’ ~ ‘Pedro tuvo la amabilidad de arreglar mi reloj’. La amabilidad y cortesía de esta construcción parece estar relacionada con el uso de un morfema
c a p í t u l o 2 6 | 699 Panorama de estudios actuales del español en América honorífico quichua (-pa), que ilustra la perspectiva de Silva-Corvalán (1998) sobre el contacto lingüístico, en el sentido que lo que se presta no es una estructura sintáctica, sino un aspecto semántico-pragmático de esta construcción.
Además de estas estrategias, el CAE aumenta el nivel de cortesía agregando diminutivos - ito/-ita a sustantivos (mam-ita ‘querida mamá’), adjetivos (fe-ita ‘un poco/algo fea’), adverbios (cerqu-ita ‘no muy lejos’), numerales (dos-itos ‘solo dos, por favor’), demostrativos (est-ita ‘esta, por favor’) y expresiones de cortesía: por favor-cito ‘quieres por favor’ (Lipski, 1994). El uso frecuente de diminutivos parece estar activado por los sufijos quichuas -ku, -lla, -wa que transmiten simpatía y cariño: mashi-ku ‘que rido amigo’, mashi-ku-lla ‘queridísimo amigo’ (Cunduri Cunduri, 2009). Debido a los valores que estos morfemas codifican, Catta (1994) los llamó sufijos de afecto.
Las estrategias antes mencionadas son recursos muy productivos de atenuación y cortesía para bilingües y monolingües en la región andina, que se han mantenido con hablantes en Estados Unidos. En el caso de los diminutivos, no es solo una característica que se mantiene en el habla co tidiana de ecuatorianos de primera y segunda generación en NY, sino que también se ha convertido en un recurso usado para nombrar negocios en la ciudad (p. ej. ‘Placita Ecuatoriana’).11 En cuanto a las otras estrategias, los hablantes del CAE en NY man tienen el uso del FUT/IMP que, al igual en Ecuador, connotan peticiones (16), órdenes (17) o consejos (18):
(16) Cuando termines, bajarás la extensión naranja (NY.002WR).
(17) Aquí está el desayuno, ¡comerás rápido! Ya hay que salir al
school (NY.003MT).
(18) Irás con tiempo, los trenes no están funcionando bien
(NY.004SC).
11
Gubitosi, Puma Ninacuri y Narváez (2020) mencionan que el uso de diminutivos es una estrategia distintiva de la comunidad ecuatoriana en Nueva York para nombrar sus negocios.
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 700 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York Es importante mencionar que estos recursos lingüísticos son usa dos por hablantes de primera y segunda generación, por lo que es una ca racterística que se está manteniendo en la comunidad en la diáspora para demostrar cortesía o atenuación, como se puede observar en el ejemplo
(19) tomado de una red social.
(19) a. Feliz cumpleaños mijin! [hablante de primera generación].
b. Gracias mijina, asomarás para festejar [hablante de herencia]
(NY.005JC).
Del mismo modo, los hablantes de la diáspora ecuatoriana man tienen la estructura dar + GERUNDIO como estrategia de cortesía o atenuación:
(20) Deme mopeando la cocina, no sea malita (NY.003MT).
(21) Darás lockeando el carro (NY.002WR).
(22) A las 4 vendrás con el mapo a dar haciendo la limpieza
(NY_004SC).
En los ejemplos anteriores se observan las estrategias atenuadoras del CAE en las que, además, se puede encontrar el uso del FUT/IMP y dar + GERUNDIO en un mismo enunciado (21 y 22). Por otro lado, hay que destacar la influencia de préstamos lingüísticos del español hablado en NY en el CAE (mopear = to mop, lockear = to lock, y mapo = trapeador). Al igual que con el FUT/IMP, los hablantes de herencia han ido adquiriendo estas estrategias principalmente de sus padres, quienes con sideran importante mantener la amabilidad y gentileza expresadas por estas estructuras, al momento de hacer una petición o dar una orden:
(23) Primo, me puede dar viendo la tarea por favor (NY.006KP).
(24) Tío, me da pasando la soda (NY.005JC).
c a p í t u l o 2 6 | 701 Panorama de estudios actuales del español en América Al igual que con los usos innovadores del PPC en el CAE, las estrate gias atenuadoras se usan principalmente entre miembros de la comunidad ecuatoriana, mientras que, con personas de otras comunidades, los ha blantes ecuatorianos pueden elegir la estrategia que vaya acorde con sus interlocutores y al contexto sociocomunicativo en el que se encuentran. Por ejemplo, los participantes mencionaron que si están trabajando con un ecuatoriano, usarían (25a), mientras que si es un compañero de otra nacionalidad, preferiría usar (25b).
(25) a. Dame pasando el drill (NY.004SC).
b. Pásame el drill, por favor (NY.004SC).
6.3. Marcadores del discurso
Los marcadores discursivos (MD) son unidades lingüísticas invariables y tal invariabilidad debe entenderse como una alusión a su relativa fijación sintagmática y morfológica; no ejercen una función sintáctica, sino que constituyen vínculos supraoracionales que facilitan la cohesión textual y la interpretación de los enunciados (Zorraquino y Portolés, 1999). En cuanto al CAE, varios estudios analizan marcadores discursivos que ca racterizan esta variedad. Por ejemplo, el uso del pero en posición final (26), el de pues (27), o el de ve (28), que se mantiene en la diáspora, como se muestra en los siguientes ejemplos de hablantes en NY:
(26) Da comprando los lonches. Me traes una soda pero (WB_NY).
(27) Todos endulzados en las piscinas, en los juegos y todo… las sie
te, las ocho de la noche… y mientras tanto toda esa comida quedó afuera en el carro pues (03MT_NY).
(28) ¡De ahí ve! ¡Termina de contar! (MC_NY).
Estos marcadores, que son de alta productividad, parecen resultar de la convergencia lingüística entre el español y el kichwa.12 Sin embargo,
12
Para un análisis más detallado de estos marcadores discursivos, ver: Palacios y Pfänder (2022); Haboud (2022b); Olbertz (2013); Zambrano Ojeda (2023). Véase Grzech (2016) para una discusión sobre los en clíticos kichwa y su categorización como marcadores del discurso.
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 702 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York un caso a destacar en el uso del MD es el del morfema -ka del kichwa, que se mantiene en el CAE tanto en Ecuador, entre hablantes bilingües kichwa-español (29), como en hablantes monolingües de distintos niveles socioeconómicos (30 y 31).
(29) Comprando-ka han de mandar sacando (Haboud, 1998).
(30) Vos me quieres, yo-ka, te adoro.
(31) Contexto: durante una entrevista, la participante narra que te
nían planeado llegar a un lugar a las siete de la mañana. Sin embar go, tuvieron un retraso, por lo que dice:
ka a las nueve venimos (Puma Ninacuri, 2022).
El rol del -ka a nivel discursivo en el CAE de bilingües kichwa-es pañol parece ser similar a la función que tiene en la lengua kichwa;13 es decir, es considerado como un marcador de tópico (Lipski, 2014). Por otro lado, los monolingües del CAE usan esta partícula con diferentes clases de palabras en el enunciado (sustantivos, verbos, adverbios, pronombres, conjunciones), aunque puede aparecer como un elemento independiente (31). Una función muy importante de -ka es marcar contraste; en tal caso, el contexto es indispensable para entender su rol en el discurso (Puma Ninacuri, 2022; Biezma y Puma Ninacuri, inédito). En el caso del CAE en la diáspora, -ka parece mantener su función de contraste y es usado frecuentemente por hablantes de primera genera ción. Es interesante notar que -ka se incorpora a préstamos del inglés que se utilizan en el CAE en NY (32).
(32) Contexto: una familia pidió comida y también esperan invitados
para celebrar un cumpleaños. El timbre de la casa suena, y una de las personas va a abrir la puerta. Al regresar, dice: —El delivery-ka ha sido (NY_003MT).
13
En relación con las funciones de -ka en kichwa, véase: Cole (1982); Maldonado (1999); Yungán (2009); Grzech (2016).
c a p í t u l o 2 6 | 703 Panorama de estudios actuales del español en América Finalmente, cabe destacar que el uso de -ka es reconocido y se lo puede encontrar en obras literarias (p. ej. Huasipungo) o en producciones musicales.14 Sin embargo, esta partícula en el CAE ha sido y sigue sien do socialmente indexada, pues los hablantes, tanto en Ecuador como en la diáspora, asocian el uso de esta partícula como una característica del habla de las zonas rurales y urbano-marginales de Ecuador. Además, se puede encontrar el uso de esta partícula en programas catalogados como cómicos15 o en memes en redes sociales (33). Esto nos muestra, no solo la versatilidad del contacto, sino también el hecho de que los efectos del contacto, además de atravesar fronteras pueden darse a largo plazo y ca racterizar a hablantes tanto en las comunidades de origen como en sus diásporas.
(33) – Si y usteka. (Ver foto 5)
Foto 5. Uso del -ka en redes sociales Fuente: Publicación de estado de uno de los autores.
7. Conclusión y reflexiones finales
En este capítulo se han descrito algunos de los rasgos del español andino ecuatoriano, usado en la Sierra ecuatoriana y en las comunidades diaspó ricas en Nueva York. Nos hemos limitado a describir la marcación verbal
14
Taita Salasaka: https://www.youtube.com/watch?v=BkZg31aWhHA; Takidor – Jayac: https://www. youtube.com/watch?v=Pb_MAQAlzjs
15
Y ahora CA - Ni Q’ Fuera TV: https://www.youtube.com/watch?v=8EvBBXo4nGk
M a r l e e n H a b o u d C h r i s t i a n P u m a N i n a c u r i | 704 Contactos lingüísticos en Ecuador y su diáspora en Nueva York de evidencialidad y miratividad, dos estrategias frecuentemente utilizadas para atenuar las órdenes; finalmente, nos hemos referido a los marcadores discursivos, con especial atención a la partícula -ka. En el caso de evidencialidad, en el Ecuador, es interesante notar que se ha ido incorporando el uso del PPC en reemplazo del pretérito per fecto simple para hablar de una acción terminada en el pasado reciente. Posiblemente esta incorporación es el resultado de las migraciones de retorno, las redes sociales y el prestigio del español peninsular. En Nueva York, los datos analizados hasta el momento sugieren que las lecturas del PPC que se mantienen son la evidencial y (ad)mirativa. En relación con las estrategias de atenuación aquí analizadas (FUT/ IMP y dar + GERUNDIO), vemos que la cortesía es relevante no solo para los hablantes de CAE en Ecuador, sino también entre las comunidades que viven en NY. En este caso, y como hemos mencionado, los hablantes de la diáspora parecen diferenciar con más frecuencia las formas de cor tesía que pueden utilizar con hablantes de otras variedades del español. En cuanto a los MD, nos hemos centrado en el uso del morfema -ka del kichwa y su uso tanto en Ecuador como en su diáspora. A pesar de estar indexado negativamente, se mantiene en la cotidianidad de las co munidades en la diáspora.
Los fenómenos descritos dan cuenta del prolongado e íntimo con tacto que han tenido el kichwa y el castellano a lo largo de los siglos, situa ción que se pone en evidencia tanto en Ecuador como en Nueva York. Este estudio comparativo preliminar nos muestra el dinamismo permanente del contacto y su complejidad y nos desafía a pensar en otras formas de analizar y entender los múltiples contactos.
Desde el punto de vista teórico-metodológico, este estudio nos in cita a reflexionar sobre la necesidad de repensar y redefinir teorías, prin cipios y prácticas investigativas, de modo que podamos entender de mejor forma la complejidad de situaciones de contacto que den cuenta de los distintos procesos de multilingüismo, multidialectalismo, multietnicidad y multiterritorialización generadas por las movilizaciones.
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| 709 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 709 C A P Í T U L O Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí Rosnátaly Avelino Sierra El Colegio de México ravelino@colmex.mx
c a p í t u l o 2 7 | 710 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
De acuerdo con el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales (2008), en el territorio mexicano existen 68 agrupaciones lingüísticas, 364 varian tes y el 90 % de los hablantes de lenguas originarias son bilingües. Estos datos indican que en México existen numerosas situaciones de contacto donde el bilingüismo no es la excepción sino la regla. En este contexto, se esperaría que uno de los ejes principales de investigación en la lingüística mexicana fuera el estudio del bilingüismo y las variedades de español en contacto. Sin embargo, salvo algunos trabajos como los de Zimmerman (1986), Lastra (1987), Flores Farfán (1998), Hill y Hill (1999), fue hasta hace poco que incrementó el interés y las investigaciones en torno al contacto de lenguas y las variedades lingüísticas que de él se desprenden. Entre es tas, destacan los trabajos sobre el español en contacto con otomí (Avelino Sierra, 2017; Guerrero, 2006; Hernández, 2020), purépecha (Díaz, 2018; Díaz y Orozco Vaca, 2019; Torres Sánchez, 2022), maya (Hernández y Palacios, 2015), tepehuano del sur (Torres Sánchez, 2015, 2017 y 2018), huasteco (Meléndez Guadarrama, 2022) y zoque (Torres Sánchez, 2021), por mencionar algunos. No obstante, aún son pocas las situaciones de contacto y los fenómenos lingüísticos estudiados, entre los que se encuen tra la concordancia de número.
En español, se establecen relaciones de concordancia entre el nom bre y sus modificadores en la frase nominal, entre el sujeto y su predicado verbal o nominal, así como entre los clíticos (acusativo y dativo) y su corre ferente (Martínez, 1999). Sin embargo, en situaciones en las que el español se encuentra en contacto con otras lenguas, la concordancia en ese tipo de relaciones gramaticales puede presentar una mayor variación (Escobar, 2002; Palacios Alcaine, 2011) que la descrita para el español monolingüe y normativo (Soler Arechalde, 2012). En trabajos previos sobre el español en contacto con otomí (Hekking, 2001; Hekking y Bakker, 2005 y 2007; Lastra, 1987), se ha documentado un uso alterno de la concordancia plural
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 711 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí en la frase nominal (1a), entre el sujeto y el verbo (1b) - (1c), así como entre los clíticos de objeto directo (1d) e indirecto (1e) y las frases nominales a las que correfieren.
(1) a. Los trece año
b. Pues todos ya viene tomados
c. O sea/ las maestra era muy malos entonces
d. Creyó que echó [los frijoles]1 a la olla/ y el otro creyó pues tam
bién lo1 echó
e. onque sea la secundaria le di nada más mis hijos/ y ahí están/ y
ora [ellos]1 le1 digo yo pus que le echen gana Guerrero (2006) realizó un estudio sociolingüístico de la concordancia plural en construcciones como las de (1), en el español otomí de Santiago Mexquititlán. Con base en los resultados de un análisis cuantitativo, el autor concluyó que la falta de concordancia plural en esta variedad de es pañol es una interferencia estructural de la lengua otomí. Este fenómeno consiste en marcar la pluralidad en uno de los constituyentes oraciona les, generalmente siguiendo un patrón del tipo presencia + ausencia de la marca de número (p. ej. Las casa). Además, señaló que los casos de interfe rencia son más frecuentes en los hablantes mayores y no son sistemáticos en una categoría o construcción sintáctica determinada (Guerrero, 2006). La idea de falta de sistematicidad en la concordancia plural del español otomí se ha ido dejando de lado gracias a la realización de in vestigaciones sobre este fenómeno en estructuras sintácticas específicas. Muestra de esto son los trabajos sobre la neutralización de género y nú mero en los clíticos de 3ª persona del español otomí (Avelino Sierra, 2017 y 2021; Hernández, 2020; Lizárraga Navarro, 2014). Desde una perspec tiva variacionista, Avelino Sierra (2021) señala que la neutralización de género y número son estrategias gramaticales que obedecen a procesos cognitivos de la lengua otomí, como resultado de un proceso de con vergencia lingüística, pues las variables que organizan la marcación de objeto en otomí no solo contribuyen en la neutralización de estos rasgos
c a p í t u l o 2 7 | 712 Panorama de estudios actuales del español en América gramaticales en esta variedad de contacto, sino que lo hacen en la misma dirección que en otomí.
Los hallazgos antes descritos subrayan la importancia de estudiar la concordancia plural en dominios o construcciones específicas del español otomí en pos de hallar y comprender la sistematicidad de los fenómenos inducidos por contacto. Por ello, esta investigación busca abonar a la dis cusión con el estudio de la variación en la concordancia plural en el nivel frástico (1a) y oracional del español otomí (1b) - (1c). Los objetivos de este análisis son, en primer término, precisar si este fenómeno variable está asociado al contacto con la lengua originaria y, en segundo lugar, deter minar si tiene el mismo comportamiento (socio)lingüístico en el nivel frástico y oracional.
En este trabajo se evalúan dos hipótesis. La primera es que la al ternancia en la concordancia de número es resultado del contacto que el español mantiene con el otomí, de modo que este fenómeno responde a estrategias gramaticales relacionadas con los procesos de la lengua origi naria. Por ello, aunque la concordancia plural se expresa con los recur sos morfosintácticos del español normativo, la aparición o no de estas marcas estará determinada por alguno(s) de los condicionantes lingüís ticos que rigen la expresión gramatical de número en otomí. La segunda hipótesis es que la variación en la concordancia plural en el español de contacto se comporta de manera diferente en el nivel frástico y oracional, debido a que en otomí se organiza de forma distinta en los dos niveles. Para evaluar las hipótesis, se realizará un análisis de la variación en la concordancia plural en la frase nominal y en el nivel oracional por se parado, con la finalidad de determinar cuáles son los factores lingüísticos y extralingüísticos que inciden en estos fenómenos, pues si se piensa que la variación en la concordancia plural está asociada con la lengua otomí, entonces algunos de los factores que estructuran las relaciones de con cordancia ñható repercutirán en estos. Posteriormente, con base en esos resultados, se definirá si en los dos niveles de análisis inciden los mis mos factores lingüísticos y sociolingüísticos. En la siguiente sección se presenta la metodología de esta investigación, se describe la comunidad
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 713 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí de habla y los colaboradores, así como las variables y las herramientas estadísticas empleadas en el análisis. Posteriormente, se exponen los re sultados y se discuten a la luz de las hipótesis de trabajo; por último, se plantean las conclusiones.
2. Metodología
2.1. La muestra y el corpus
Esta investigación se llevó a cabo en San Andrés Cuexcontitlán (SAC) y Jiquipilco el Viejo (JV), dos comunidades bilingües otomí (ñható)-español del Estado de México. Mediante un muestreo de bola de nieve se confor mó un grupo de 43 colaboradores en el que están representados mujeres y hombres, 3 niveles de instrucción (bajo = - de 6 años escolares, medio = 7-11 años y alto = + 12 años) y 4 grupos etarios (adolescentes = 14-19 años, jóvenes = 20-34 años, adultos = 35-55 años, mayores = + 55 años). A todos los colaboradores se les realizó una entrevista que constó de 6 actividades: dos narraciones en otomí y español, un cuestionario de habilidades lingüísticas en español y otro en otomí, una prueba de conoci miento pasivo en otomí y un cuestionario sociolingüístico (Avelino Sierra,
2017 y 2022). Con base en los resultados de las pruebas de habilidades lin
güísticas se identificaron 5 grupos lingüísticos: bilingües con mayor domi nio del otomí (BO = 13 hablantes), bilingües simétricos (BS = 11 hablantes), bilingües con mayor dominio del español (BE = 3 hablantes), hablantes de español con conocimiento pasivo del otomí (PO = 11 hablantes) y monolin gües en español (ME = 6 hablantes).
El corpus se construyó a partir de las narraciones tradicionales y de vida en español de los 44 colaboradores. En principio, se procuró tener 100 ejemplos por colaborador: 50 casos de concordancia plural en el nivel frástico y 50 en el oracional, respetando el principio de ex haustividad; sin embargo, no fue posible alcanzar esa cifra con todos los hablantes, por lo que al final el corpus quedó conformado por 3 818 casos de concordancia plural.
c a p í t u l o 2 7 | 714 Panorama de estudios actuales del español en América
2.2. Variables de análisis
Para evaluar la primera hipótesis, que sugiere que la alternancia en la concordancia de número es resultado del contacto que el español man tiene con el otomí, se integraron al análisis elementos relacionados con la marcación de número en el nivel frástico y oracional del ñható: el pa trón de marcación1 (Guerrero, 2006), la pérdida de segmentos en coda a final de palabra,2 la función sintáctica, la persona gramatical del sujeto, la animacidad del nombre y la especificidad de la referencia3 (Guerrero, 2006; Palancar, 2013), con la finalidad de saber si estos factores inciden en la concordancia plural del español en contacto. También se incluyeron algunos factores lingüísticos que han sido importantes para explicar la variación en la concordancia de número en variedades de español mono lingüe: el dominio en el que ocurre la relación de concordancia, el tipo de relación de concordancia y la categoría del elemento concordante (Soler Arechalde, 2012). Por último, para conocer la distribución de la variación se incorporaron las variables de localidad, bilingüismo, edad, nivel de ins trucción y género de los colaboradores.
En cuanto a la primera hipótesis aplicada al nivel frástico, se piensa que la variación en la concordancia plural de la FN del español
1
(Guerrero, 2006) utilizó este factor en su investigación sobre la concordancia de número en el español en contacto con el otomí de Santiago Mexquititlán y encontró que los casos de discordancia plural en esa variedad de español estaban ligados al patrón presencia + ausencia de la marca, que sigue la lengua otomí. En el análisis de esta investigación se retoma este factor y se distinguen cuatro patrones: tipo 1) presencia de marca en el modificador + presencia de marca en el nominal (las niñas); tipo 2) presencia de marca en el modificador + ausencia de marca en el nominal (las niña); tipo 3) ausencia de marca en el modificador + presencia de marca en el nominal (la niñas); y tipo 4) ausencia de marca en los dos elementos concordantes (la niña).
2
La pérdida de segmentos consonánticos a final de palabra es un fenómeno recurrente en el español en contacto con otomí. Al respecto, se ha señalado que es uno de los mecanismos que los bilingües emplean para reducir las diferencias que el español y el otomí tienen en su inventario silábico y, así, recuperar la estructura básica del otomí (CV). Este mecanismo tiene un efecto en la concordancia de bido a que, en algunos contextos, la omisión de los segmentos /s/ y /n/ puede generar estragos en la categoría de número en el nivel sintagmático y oracional. Por esta razón, se decidió evaluar el efecto que la pérdida de segmentos en coda al final de palabra tiene en la variación de la concordancia plural (Guerrero, 2006; Lastra, 1987). Para ello, se generó un índice de pérdida de codas por colaborador. El parámetro se obtuvo a partir de un promedio del número de segmentos consonánticos no asociados al número y elididos al final de palabra, a la vista del total de consonantes en coda final de la historia de vida. Se incorporó el resultado de este procedimiento en el análisis como una variable continua.
3
Según (Palancar, 2013), la marcación de concordancia plural en el verbo es obligatoria cuando el sujeto es una primera o segunda persona, mientras que con la tercera persona la concordancia está condicio nada a si el referente es humano y específico.
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 715 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí otomí podría estar asociada con la diferencia que existe entre el español y el otomí con respecto a la marcación de número en la frase nominal. De modo que los casos de concordancia de número alterna se acomodan al esquema del otomí, lengua en la que la marca de número sólo se asocia al dependiente (elemento concordante antepuesto) y no al núcleo de la frase nominal (controlador en posición pospuesta), dando como resultado fra ses nominales con un determinante en plural y un núcleo en singular, es decir, con un patrón del tipo (presencia de la marca + ausencia de la mar ca), tal como sucede en el español en contacto con el otomí de Santiago Mexquititlán (Guerrero, 2006).
Por otro lado, con respecto a la primera hipótesis enfocada en el ni vel oracional, se espera que la variación en la concordancia plural oracio nal esté asociada a las diferencias que existen entre el español y el otomí con respecto a la marcación de número en el nivel oracional. De modo que los casos de concordancia de número alterna se acomodan a las restric ciones del otomí, lengua en la que la marcación de número es opcional en la 3ª persona gramatical, en función de su animacidad y especificidad (Palancar, 2013). En cuanto a la segunda hipótesis, se prevé que los factores lingüísticos que indicen en la concordancia plural del español de contacto en la frase nominal sean diferentes a los que determinan la concordancia plural en el nivel oracional.
Dado que se evalúa la idea de que la variación en la concordancia plural está relacionada con el otomí, y que los factores lingüísticos y so ciales no actúan de manera aislada, fue necesario emplear una regresión logística escalonada,4 pues esta herramienta permite evaluar la contribu ción simultánea de las distintas variables, así como establecer la dirección de su efecto y la jerarquía entre ellas. Enseguida se presentan los resul tados de la concordancia plural en la frase nominal y posteriormente los correspondientes al nivel oracional.
4
La regresión logística escalonada es una prueba que forma parte de los modelos lineales generalizados (GLM) y permite realizar análisis inferenciales sobre la relación de un conjunto de variables múltiples independientes sobre una variable dependiente categórica con un nivel de significación estadística. En esta investigación se realizó una regresión logística escalonada por pasos con un fin explicativo en el software R (R CORE TEAM, 2021).
c a p í t u l o 2 7 | 716 Panorama de estudios actuales del español en América
3. Resultados
3.1. La concordancia plural en el nivel frástico
En el corpus de 1 834 frases nominales predominan los casos de concor dancia (75.51 %) y las frases de concordancia alterna solo comprenden el 24.48 % de los datos. La mayoría de los casos de concordancia alterna sigue el patrón de marcación Presencia + Ausencia de la marca (22.24 %), que tiene la misma configuración en otomí. El patrón Ausencia + Ausencia representa el 1.36 % de los datos y el patrón Ausencia + Presencia apenas alcanza el 0.87 % de los casos. Este resultado concuerda con lo hallado por (Guerrero, 2006) y con la hipótesis que señala que los casos de con cordancia alterna de número en el español se adecúan al patrón de la lengua otomí.
Tabla 1. Distribución de los tipos de marcación plural en la FN Concordancia Patrón Frecuencia Porcentaje Concordancia
P-P: La-s casa-s
1 385
75.51 %
Concordancia alterna
P-A: La-s casa-Ø
408
22.24 %
A-P: La-Ø casa-s
16
0.87 %
A-A: La-Ø casa-Ø
25
1.36 %
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados de la tabla muestran que la estructura dominante en los ca sos de concordancia alterna es el tipo de marcación que sigue el esquema del otomí (P-A: La-s casa-Ø). Por ello, se decidió otorgarle un lugar central al tipo o patrón de marcación, de modo que el objetivo del análisis esta dístico será determinar cuáles son los factores lingüísticos y extralingüís ticos que están relacionados con el uso del tipo de marcación concordante (Presencia de la marca + Presencia de la marca) y cuáles con el patrón que sigue el esquema del otomí (Presencia + Ausencia).
Para el análisis estadístico inferencial5 se tomó como variable dependiente el tipo de marcación: concordante (P-P: Las casas) versus
5
Antes de llevar a cabo el análisis estadístico inferencial, se realizaron tablas de contingencia en las que se cruzó la variable dependiente (concordancia P-P versus concordancia alterna P-A) con las variables
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 717 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí alterno con el esquema otomí (P-A: La-s casa- Ø) y como variables expli cativas la pérdida de codas al final de palabra, la animacidad del nombre, la especificidad de la referencia, la función sintáctica de la frase nominal, el tipo de relación de concordancia, el tipo de bilingüismo y el sexo de los colaboradores.6 Tabla 2. Resultados de la regresión logística escalonada. Concordancia plural en la FN Variables Estimado Error Est Valor z Pr(>|z|) Intersección
1.5532
0.2532
6.133
8.62e–10 *** Pérdida de consonantes
-19.6376
2.3306
-8.426
< 2e-16 *** Español (BE, PO, ME)
3.2543
0.4148
7.846
4.31e-15 *** Bilingüe simétrico
0.3269
0.1915
1.707
0.087836
Sexo masculino
- 0.5064
0.1498
-3.380
0.000724 ***
Función: atributo
1.9787
0.7838
2.524
0.011589 *
Función: objeto indirecto
0.1747
0.3716
0.470
0.638211
Función: sujeto
- 0.1157
0.1749
-0.662
0.508168
Función: objeto directo
0.2023
0.1751
1.155
0.248020
Códigos de significación: 0 ‘***’ 0.001 ‘**’ 0.01 ‘*’ 0.05 Fuente: Elaboración propia.
Los resultados muestran que el factor lingüístico que más incide en la al ternancia de los tipos de marcación es la pérdida de consonantes a final de palabra, de modo que mientras mayor es el índice de elisión de codas de lingüísticas y extralingüísticas. También se calcularon los estadísticos Chi-cuadrada de Pearson, V de Cramer y se utilizó la medida de Goodman y Kruskal del paquete The GoodmanKruskal en la platafor ma de R para cerciorarse que no existiera colinealidad entre las variables independientes. Con base en los resultados, se eliminaron las variables colineales y se redefinieron los modelos para la regresión logística escalonada.
6
En la regresión logística se tuvo una variable de respuesta dicotómica: tipo de marcación alterna con el esquema otomí (P-A) versus el tipo de marcación concordante (P-P). En la primera columna de la tabla se encuentran las variables más relevantes según el modelo aplicado. En la columna con la etiqueta «Estimado» se ofrecen los resultados sobre el sentido de la relación en una escala de log(odds). Los va lores en el intervalo de 0 a + ∞ indican una relación positiva, es decir, un incremento en la probabilidad del tipo de marcación concordante. Los valores en la escala de 0 a -∞ señalan una relación negativa, es decir, un decrecimiento en la probabilidad de que se presente el tipo de marcación concordante (P-P). En las siguientes dos columnas se proporcionan los valores de error estándar y de Z. En la última columna se presentan los valores de probabilidad, que indican si la variable en cuestión es significativa, de acuerdo con un nivel de significación menor a 0.05.
c a p í t u l o 2 7 | 718 Panorama de estudios actuales del español en América los hablantes menor es la probabilidad de que se presente el tipo de mar cación concordante (P-P: La-s casa-s) e incremente el uso del patrón con el esquema otomí (La-s casa-Ø). El segundo factor que más influye es el tipo de bilingüismo: los hablantes dominantes en español (BE, PO, ME) y, en menor medida, los bilingües simétricos (BS) promueven el uso del tipo de marcación concordante (P-P), como se puede apreciar en los ejemplos (2a) y (2b). En contraste, los hablantes que tienen como lengua dominante el otomí (BO) son los que tienden a emplear el tipo de marcación alterno (P-A), tal como se muestra en el tercer inciso.
(2) a. Yo digo que los abuelitos son quien lo hablan mejor (Monolingüe
en español, SAC)
b. y así me invitó a salir y así nos conocimos/ y ya tardó y en lo que
bailamos en unos toritos (Bilingüe simétrico, SAC)
c. I: yo a los dieciséis año me junté/ y ya tuve mi primer niño a los
diecisiete/ sí (Bilingüe con mayor dominio del otomí, JV) El tercer factor en la jerarquía es el sexo del colaborador. Los hablantes de sexo masculino no favorecen el tipo de marcación concordante (P-P) y, por tanto, fomentan el uso del patrón otomí (presencia + ausencia), como se ejemplifica en (3a). En contraste, las mujeres producen un mayor porcen taje de concordancias (3b).
(3) a. aquí voy eh ya me hice viejo pero sí todavía este/ sí sí me echo
[3:30] unos viajecito todavía (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC, hombre)
b. pus lugar que mi mamá me consolara me pegó/ porque [4:30] ha
bía perdido los zapatos (Bilingüe simétrico, SAC, mujer) Por último, los datos sugieren que las frases nominales con función de atributo favorecen el tipo de marcación concordante, como se mues tra en (4). Este comportamiento dista de lo encontrado en variedades
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 719 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí monolingües, en las que la función de sujeto es la que suele favorecer la concordancia de número.
(4) esas son las dos historias de aquí del pueblo (Bilingüe simétrico,
JV) Además, los resultados de la regresión logística escalonada confirman que la animacidad del nombre y la especificidad de la referencia no son determinantes en la alternancia de los tipos de marcación de número en la frase nominal. La irrelevancia de estos factores coincide con el hecho de que ni en la frase nominal del español ni en la del otomí son relevantes. A continuación, se describen los resultados de la concordancia plural en el nivel oracional.
3.2. La concordancia plural en el nivel oracional
En el corpus de 1 984 oraciones con sujetos plurales predominan los casos de concordancia (86.49 %) sobre los de concordancia alterna (13.50 %). Este porcentaje es menor al documentado en el subcorpus de frases nomi nales, en el que se presenta un 24.48 % de casos de concordancia alterna. Los resultados contrastan con lo hallado en variedades monolingües de español, en las que la cantidad de concordancia alterna en el nivel frás tico era menor que en el oracional, debido a que la fuerza de la relación de constituencia entre el núcleo nominal y sus modificadores es mayor a la que existe entre el núcleo nominal del sujeto y el núcleo del predicado verbal o nominal (Soler Arechalde, 2012).
El siguiente paso fue realizar un análisis cuantitativo inferencial7 para saber qué factores lingüísticos y extralingüísticos determinan la con cordancia plural en el nivel oracional. Para ello, se realizó una regresión
7
Antes de llevar a cabo el análisis estadístico inferencial, se realizaron tablas de contingencia en las que se cruzó la variable dependiente (concordancia versus discordancia) con las variables lingüísticas y ex tralingüísticas. También se calcularon los estadísticos Chi-cuadrada de Pearson, V de Cramer y se utilizó la medida de Goodman y Kruskal del paquete The GoodmanKruskal en la plataforma de R para cerciorarse de que no existiera colinealidad entre las variables independientes. Con base en los resultados, se rede finieron los modelos para la concordancia plural oracional y se realizó la regresión logística escalonada.
c a p í t u l o 2 7 | 720 Panorama de estudios actuales del español en América logística escalonada en la que se tomó como variable dependiente la concordancia versus concordancia alterna y como variables explicativas: la persona gramatical, la animacidad, la especificidad, la categoría del ele mento concordante, el tipo de bilingüismo y el sexo de los colaboradores. La tabla 3 muestra los resultados de la regresión logística por pasos8 que indican que, de las siete variables consideradas en el análisis, cinco re sultaron significativas, en el siguiente orden de importancia: i) la persona gramatical, ii) el tipo de bilingüismo, iii) el tipo de relación, iv) la animaci dad del nombre y v) el sexo del colaborador.
Tabla 3. Resultados de la regresión logística escalonada de la concordancia oracional Variables Estimado Error Std.
Valor z Pr(>|z|) Intersección
3.5000
0.4131
8.473
< 2e-16 *** 3ª Persona
-2.5303
0.2697
-9.381
< 2e-16 *** 2ª Persona
-0.5617
0.5547
-1.013
0.311280
Bilingüe simétrico
1.0880
0.1694
6.421
1.35e-10 *** BE, PO, ME
3.0959
0.2288
13.533
< 2e-16 *** Relación: FV-FA
-1.1250
0.2599
-4.329
1.50e-05 *** Relación: FV-FN
-0.7676
0.2176
-3.528
0.000419 ***
Nombre animado
-2.2514
0.5732
-3.928
8.56e-05 *** Nombre humano
-0.4964
0.2981
-1.665
0.095855
Sexo masculino
-0.4935
0.1719
-2.870
0.004105 **
Códigos de significación: 0 ‘***’ 0.001 ‘**’ 0.01 ‘*’ 0.05 Fuente: Elaboración propia.
8
En la regresión logística se tuvo una variable de respuesta dicotómica, concordancia versus discor dancia. En la primera columna de la tabla se encuentran las variables más relevantes según el modelo aplicado. En la columna con la etiqueta «Estimado» se ofrecen los resultados sobre el sentido de la relación en una escala de log(odds). Los valores en el intervalo de 0 a + ∞ indican una relación positiva, es decir, un incremento en la probabilidad de concordancia. Los valores en la escala de 0 a -∞ señalan una relación negativa, es decir, un decrecimiento en la probabilidad de que se presente concordancia de número. En las siguientes dos columnas se proporcionan los valores de error estándar y de Z. En la última columna se presentan los valores de probabilidad, que indican si la variable en cuestión es significativa, de acuerdo con un nivel de significación menor a 0.05.
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 721 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí La persona gramatical es el factor lingüístico que más repercute en la al ternancia en la concordancia, específicamente, la tercera persona no favo rece la concordancia de número, como se ejemplifica en (5a). Los sujetos de segunda persona guardan una relación negativa con la concordancia plural, como se muestra en (5b), pero no resultó ser significativo. En con traste, los sujetos de primera persona favorecen la concordancia plural, como se muestra en (5c).
(5) a. pero yo me mojé mucho/ y mis hermano estaba riendo nada más
(Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC)
b. como allá donde vive ustede/ ahí es otra cosa/ ahí le vive/ ahí
van a festejar de noche ¿no?/ aquí es de día (Bilingüe simétrico, JV)
c. cuando estaba este/ mis mis güelito este vivía mis agüelito/ y
nosotro no comíamos nada (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC) El segundo factor de importancia fue el grado de bilingüismo. Los ha blantes que tienen como lengua dominante o única lengua el español (BE, PO, ME) promueven la concordancia de número y, en menor proporción, los bilingües simétricos, como se ejemplifica en (6a) y (6b). En contraste, los hablantes que tienen como lengua dominante el otomí (BO) son los que tienen un mayor índice de concordancia alterna de número, como se muestra en (6c).
(6) a. I: sí/ porque antes las mamás las abuelas o las tatarabuelas se
ponían chincuetes y orita pus todas son de mezclilla/ de mayo nes (Monolingüe con conocimiento pasivo del otomí, JV)
b. cuando éramos chicas sí mi mamá luego este a vende/ a vender
capulines a cambiar capulines/ que luego nos daban este calaba citas/ y nosotro les dábamos capulines/ o ellos nos daba maíz y nosotro le dábamos capulines (Bilingüe simétrico, JV)
c a p í t u l o 2 7 | 722 Panorama de estudios actuales del español en América
c. el aseo que íbamos a hacer/ pero nada más yo lo hacía y ellas
pus se juntaron <…> más grande y tenían dinero/ ellos se vestía bien/ pos/ tenía sus pandillas (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC) El tercer factor en la jerarquía fue el tipo de relación de concordancia. Las construcciones atributivas son las que menos favorecen la concordancia de número, y en menor medida, las oraciones con sujeto en posición pos verbal, como se puede observar en (7a) y (7b), respectivamente. En con traste, los predicados verbales con sujeto antepuesto son los que menos casos de concordancia alterna presentan (7c).
(7) a. I: ah pus sí me puse trabajar para sacar adelante mis hermanos
que estaban chico porque nos dejaron huérfano (Bilingüe simé trico, SAC)
b. ya es diferente yo veo que sí ya cambió mucho/ ajá sí orita dice
mis niña/ «no yo el día que yo me quiera/ yo quiera tener un no vio/ yo les voy a avisa/ pero no van a pensar que luego me quiero casar» (Bilingüe simétrico, JV)
c. entonce mis hijo pus se ayuda (Bilingüe simétrico, JV)
El siguiente factor en la jerarquía fue la animacidad del núcleo nominal del sujeto. Los nombres inanimados no promueven la concordancia de número y favorecen la concordancia alterna, como se puede apreciar en el ejemplo (8a). Los sujetos animados también muestran un porcentaje importante de concordancias alternas (8b); en contraste, los nombres hu manos son los que menos casos presentan (8c).
(8) a. cuando estuvimos en Mérida este nos íbamos a/ a Puerto Progreso
[9:00] pus tá como a dos horas y media de de Mérida a Puerto Progreso/ era un pueblito muy pequeño pero/ muy hermoso eh llegaba los barcos y/ pus a mí me gustaba ver mucho los barco (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC)
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 723 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí
b. I: bueno/ ante sí aparecía esos pato que decías/ en ese mismo
de/ en ese mismo camino/ la casa del/ de la señora mi Falia que le decían (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC)
c. I: ah porque ellos eran/ venían de misiones aquí/ se llamaban
misioneros/ misioneros de cristo/ entos vinieron aquí/ nos co nocimos y ya de aquí me fui con ellos/ y ya de ahí pus ya me salí (Monolingüe con conocimiento pasivo del otomí, JV) La última variable determinante es el género de los colaboradores. Los hombres no favorecen la concordancia y promueven la aparición de con cordancias de número alternas, como se muestra en (9a). Las mujeres, por su parte, emiten un menor número de concordancias alternas, como se observa en el segundo ejemplo.
(9) a. Me vine caminando desde allá donde está los bomberos/ por
que ahí era un/ una milpa baldío (Bilingüe con mayor dominio del otomí, SAC)
b. I: sí también/ sí/ muchas veces los jóvenes que se van a otro
lado/ regresan con otros conocimientos y pues lo/ lo practican ¿no? (Bilingüe simétrico, JV)
4. Discusión
En el corpus se encontró un mayor porcentaje de concordancia alterna (24.5 %) en el nivel frástico, en comparación con el nivel oracional (13.5 %). Estos resultados contrastan con lo reportado en variedades monolingües de español, en las que la cantidad de concordancia de número alterna en el nivel frástico es inferior al del nivel oracional, debido a que el núcleo nominal y sus modificadores tienen una relación de constituencia más fuerte que la que existe entre el núcleo nominal del sujeto y el núcleo del predicado verbal o nominal (Soler Arechalde, 2012). De acuerdo con la primera hipótesis, se postuló que si la estructura de la marcación de número en otomí incidía en la concordancia plural de la
c a p í t u l o 2 7 | 724 Panorama de estudios actuales del español en América FN del español, entonces los casos de concordancia alterna de esta varie dad se acomodarían al esquema de la lengua otomí, en el que la marca de número sólo se asocia al dependiente (elemento concordante antepuesto) y no al núcleo de la frase nominal (controlador en posición pospuesta), dando como resultado frases nominales con un determinante en plural y un núcleo en singular, es decir, con un patrón del tipo (presencia de la marca + ausencia de la marca).
El primer análisis mostró una prevalencia del tipo de marcación concordante P-P (75.51 %), con respecto a los tres tipos de marcación al terna (P-A, A-P, A-A: 24.48 %), donde predominó el patrón que sigue el es quema del otomí P-A (22.24 %). Estos primeros resultados sugieren que la primera hipótesis se cumple, pues la mayoría de los casos de concordancia alterna en la frase nominal del español de contacto sigue el esquema del otomí (P-A). Posteriormente, se realizó una regresión logística escalonada para determinar qué factores lingüísticos y extralingüísticos incidían en la alternancia entre los tipos de marcación concordante (P-P) y alterna (P-A) y, así, establecer la dirección del efecto y la jerarquía de estos factores. Los resultados muestran que solo dos factores lingüísticos inciden en la alternancia de los tipos de marcación: la pérdida de consonantes a final de palabra y la función sintáctica de la frase nominal. Con respecto al primero, la elisión de consonantes a final de palabra promueve el tipo de marcación alterna con el esquema otomí (P-A). La es trecha relación entre estos dos fenómenos tiene que ver con la naturaleza fonológica del sufijo de número en la frase nominal, -(e)s, pues se trata de un segmento consonántico que ocurre al final de palabra, posición donde los bilingües otomí-español tienden a elidir segmentos, como parte de uno de los mecanismos para recuperar la estructura silábica básica CV de su primera lengua, el otomí. El otro factor lingüístico es la función sintác tica de la frase nominal. Las frases con función de atributo son las que más favorecen el tipo de marcación concordante. Este resultado difiere de lo descrito en variedades de español monolingüe (Soler Arechalde, 2012), en el que la concordancia es favorecida por las frases nominales con una fun ción sintáctica nuclear (Sujeto, OD, OI). Los resultados permiten afirmar la
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 725 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí primera hipótesis, pues la variación en la concordancia plural de la frase nominal del español hablado en San Andrés Cuexcontitlán y Jiquipilco el Viejo está relacionado con el contacto con la lengua otomí. Para la concordancia plural en el nivel oracional se postuló que, si el otomí influía en la variación en la concordancia de número en el nivel oracional del español de contacto, entonces este fenómeno estaría relacio nado con la persona gramatical, la animacidad y la especificidad del sujeto. De modo que los sujetos de 1ª y 2ª persona, +humanos y +específicos, fa vorecerían la concordancia de número; y los sujetos de 3ª persona, no hu manos e inespecíficos, promoverían el esquema de concordancia alterna. Los resultados de la regresión logística escalonada coinciden par cialmente con esas predicciones, pues la persona gramatical y la anima cidad del sujeto inciden en la variación de la concordancia de número oracional y, además, lo hacen en la misma dirección que en otomí, pues son los sujetos de 3ª persona y no humanos los que promueven el esque ma alterno y los sujetos de 1ª y 2ª persona +humanos los que favorecen la concordancia. Sin embargo, la especificidad no resultó ser un factor determinante. Con base en estas observaciones, la primera hipótesis se cumple. La prueba estadística también señala que las construcciones atri butivas (FV-FA) y los predicados verbales con sujeto pospuesto (FV-FN), cuyos elementos concordantes están en posición posverbal, no favorecen la concordancia de número. Este comportamiento podría estar relaciona do con que en otomí es poco frecuente que los verbos presenten la marca de plural cuando la FN de sujeto está en posición posverbal (Hernández Green, 2021).
Para poder explicar cómo el conocimiento del ñható condiciona las soluciones que los bilingües emplean para establecer la concordancia plural al hablar español, resulta útil retomar el planteamiento de Johanson (2002) sobre la idea de que una unidad lingüística (simples o complejas, libres o ligadas, léxicas o gramaticales, abiertas o cerradas, frases) posee propiedades materiales (rasgos segmentales, patrones fonotácticos, pa trones acentuales), semánticas (contenido denotativo y connotativo), combinacionales (constitución interna, patrones de combinación con
c a p í t u l o 2 7 | 726 Panorama de estudios actuales del español en América otras unidades) y frecuenciales; sin embargo, no se usa el término copia de código porque se parte de la idea de que los hablantes perciben similitudes y diferencias entre sus lenguas y, con base en esto, establecen relaciones de equivalencia entre ellas.
En el caso de la variación en la concordancia plural de la frase nomi nal, los bilingües encuentran similitudes y diferencias en las propiedades combinacionales de las marcas de número del otomí ra / ya y el español -(e)s y a partir de eso establecen una equivalencia entre ellas. Esta equiva lencia combinacional se puede apreciar en el uso del patrón de marcación alterna (Presencia + Ausencia de la marca: La-s casa), que sigue el esque ma del ñható (10a), en el que la marca de número sólo se hospeda en el dependiente, como se muestra en (10b). Asimismo, se presenta un efecto del factor función sintáctica, que también es relevante en la marcación de número del otomí. Aunado a esto, la variación en la concordancia plural en la frase nominal está fuertemente relacionada con la pérdida de conso nantes a final de palabra, un fenómeno fónico que también tiene su origen en el contacto con el otomí.
(10) a. Las casas
la - s casa - s
def.f.pl - pl casa - pl
‘Las casas’
b. Nuya ngüü
nu = ya ngüü
def = pl casa
‘Las casas’ En el caso de la variación en la concordancia plural en el nivel oracional, los hablantes perciben similitudes y diferencias entre las relaciones de concordancia del otomí y el español; a partir de eso establecen relaciones de equivalencia entre ellas. Esta equivalencia se puede apreciar en los fac tores que condicionan la concordancia plural en el nivel oracional de esta
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 727 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí variedad de español, a saber: la persona gramatical, la animacidad y el tipo de relación, que son algunos de los factores que determinan la marcación de número del otomí en el nivel oracional. Además, el efecto de estos es el mismo en las dos lenguas: los sujetos de 3ª persona, no humanos e ines pecíficos promueven la concordancia alterna, como se muestra en (11). En contraste, los sujetos de 1ª y 2ª persona y +humanos son los que favorecen la concordancia.
(11) a. Yu̠ tsithää níhi bu̠ ni(hú̠) ni ‘a hḯtsḯ este mah ke xo i nditsi(hú̠) ya
ngú yɨ t͡sithã̌ níhí̩ Ø = bɨ = (hɨ́) = ni ʔa hĩ́t͡sĩ pl mazorca También 3.pres = estar = (pl) = aquí loc tapanco este mãh ke ʃo I = ndit͡si = (hɨ́) ya ngú este más que pues 3.pres = comer = pl pl ratón ‘Las mazorcas están en el tapanco aunque se las comen mucho las ratas’ Otomí de SAC, adaptado de Lastra (1992) Sobre la segunda hipótesis, que señala que la variación en la concordancia plural se comporta de manera diferente en el nivel frástico y oracional, los resultados advierten que los factores lingüísticos que determinan la variación en la concordancia de número oracional son distintos a los que actúan en el nivel frástico. En la tabla 4, se puede ver que la pérdida de consonantes a final de palabra y la función sintáctica afectan la marcación de número en la frase nominal; mientras que, en el nivel oracional, actúan la persona gramatical y la animacidad del sujeto, así como el tipo de rela ción de concordancia. A pesar de estas diferencias, se puede advertir que en los dos niveles inciden las mismas variables extralingüísticas: el sexo y el tipo de bilingüismo de los colaboradores.
c a p í t u l o 2 7 | 728 Panorama de estudios actuales del español en América Tabla 4. Factores que determinan la concordancia de número en el nivel frástico y oracional No.
Concordancia en la FN Concordancia en la oración
1
Pérdida de consonantes Persona gramatical
2
Bilingüismo Bilingüismo
3
Sexo Relación
4
Función Animacidad
5
Sexo Fuente: Elaboración propia.
La diferencia sobre el efecto de la pérdida de consonantes en los dos nive les sintácticos podría estar relacionada con la naturaleza morfofonológica de las marcas de número en cada nivel. En la frase nominal, la morfología de número tiene un comportamiento aglutinante y el sufijo de número -(e) s coincide con el nivel segmental, lo cual explica la fuerte relación entre la elisión de los segmentos consonánticos y los casos de concordancia de número alterno. En contraste, la marcación de número en el nivel oracio nal tiene un comportamiento fusional y, en la mayoría de las conjugacio nes, las marcas no coinciden con el nivel segmental, por lo que no se ve tan afectado por este fenómeno.
La animacidad no resultó determinante en la alternancia de los tipos de marcación de número en la frase nominal. La irrelevancia de este factor en el nivel frástico es consistente con el hecho de que no es determinante en la marcación de número de la frase nominal del español y del otomí. En contraste, la animacidad sí incide en la variación de la concordancia de número oracional y, además, lo hace en la misma dirección que en otomí, pues son los sujetos +humanos los que favorecen la concordancia. Estos resultados confirman la segunda hipótesis, pues la variación en la con cordancia de número en el español de contacto se comporta de manera diferente en el nivel frástico y oracional.
No obstante, los dos fenómenos de variación muestran una estrati ficación social similar que sugiere la existencia de dos sistemas de concor dancia en SAC y JV, con especificaciones lingüísticas en el nivel frástico y
R o s n áta l y A v e l i n o S i e r r a | 729 Variedades de español en contacto en México. El caso de la concordancia plural en el español otomí oracional. El primero es el sistema de concordancia de número estándar del centro de México, característico de los hablantes más jóvenes cuya len gua dominante es el español (BE, PO y ME). El segundo sistema sigue las pautas de la lengua otomí, tanto en el nivel frástico como oracional, y es propio de los bilingües con un mayor conocimiento del ñható que también pertenecen a los grupos etarios mayores. Esta distribución etaria también indica que los fenómenos de variación en la concordancia de número asociados al contacto con la lengua otomí se encuentran en proceso de retracción más que de expansión.
5. Conclusiones
En este capítulo se analizó la variación en la concordancia plural en el nivel frástico y oracional del español en contacto con la lengua otomí y se evaluaron dos hipótesis. La primera indicaba que la variación en la con cordancia de número es resultado del contacto que el español mantiene con el otomí. De modo que este fenómeno responde a estrategias gramati cales relacionadas con los procesos de la lengua otomí. Para comprobarla, se llevó a cabo el análisis de la variación en la concordancia de número del español en la frase nominal y en el nivel oracional. Los resultados del análisis en el nivel frástico permitieron afirmar esta hipótesis, pues los bilingües encuentran similitudes y diferencias en las propiedades combinacionales de las marcas de número del otomí ra / ya y el español -(e)s y, a partir de eso, establecen una equivalencia entre ellas. Esta equivalencia combinacional se puede apreciar en el uso del pa trón de marcación alterna (Presencia + Ausencia de la marca: La-s casa), que sigue el esquema del ñható, en el que la marca de número sólo se hos peda en el dependiente (Presencia + Ausencia de la marca: Nu=ya nguu’ ‘Las casas’).
El análisis en el nivel oracional también confirmó la primera hipó tesis. Los bilingües encuentran similitudes y diferencias en las propieda des combinacionales de las marcas de número del otomí. Esto se puede apreciar en los factores que condicionan la concordancia plural en el nivel
c a p í t u l o 2 7 | 730 Panorama de estudios actuales del español en América oracional de esta variedad de español: la persona gramatical, la animaci dad y el tipo de relación, que son algunos de los factores que determinan la marcación de número del otomí en el nivel oracional. Además, el efecto de estos es el mismo en las dos lenguas: los sujetos de 3ª persona y no humanos promueven la concordancia de número alterna y los sujetos de 1ª y 2ª persona +humanos son los que favorecen la concordancia. Por último, los dos análisis anteriores permitieron confirmar la segunda hipótesis. La variación en la concordancia de número en el es pañol de contacto se comporta de manera diferente en el nivel frástico y oracional, pues aunque en ambos casos los bilingües toman como modelo las propiedades combinatorias de la concordancia plural del otomí para establecer la relación de concordancia plural en su español, cada nivel tie ne especificaciones diferentes debido a que la concordancia de número en otomí se organiza de forma distinta en los dos niveles.
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| 733 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 733 C A P Í T U L O El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas:
Datos de Belice Margot Vanhaverbeke Universiteit Gent margot.vanhaverbeke@ugent.be Osmer Balam The College of Wooster obalam@wooster.edu
c a p í t u l o 2 8 | 734 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Ya desde los años 90, se considera el diminutivo como primitiva lingüís tica «casi universal»1 (Jurafsky, 1996; Nieuwenhuis, 1985) debido a sus valores semántico-pragmáticos compartidos en casi todas las lenguas. Sin embargo, la realización formal del diminutivo puede variar bastante entre los idiomas. No todos los idiomas recurren a los mismos recursos lingüís ticos para formalizar la categoría del diminutivo. Puesto que hablantes bi/ multilingües pueden servirse de los paradigmas diminutivos de cada una de sus lenguas, se plantea la cuestión de cómo manejan las discrepancias morfosintácticas al expresar valores diminutivos en el discurso bi/mul tilingüe. Al analizar el habla multilingüe en el norte de Belice, donde el español, el inglés y el criollo beliceño se encuentran en una situación de contacto lingüístico, con este trabajo se aspira a contribuir a una mejor comprensión de cómo una misma construcción con características lin güísticas diferentes en las lenguas fuente se rige en contextos bi/multilin gües. Al mismo tiempo, es el primer estudio de la construcción diminutiva en el habla multilingüe de Belice, trasluciendo el papel que juega el criollo beliceño en la variedad de cambio de código que se habla en este contexto centroamericano.
En este estudio, el diminutivo se define como una categoría con ceptual de estructuras morfosintácticas que puede expresar un conjunto de valores semántico-pragmáticos conceptuales, afectivos e interrelacio nales (Mintsys y Mintsys, 2015; Vanhaverbeke y Enghels, 2021). El valor conceptual implica una reducción del referente, en el sentido de que el marcador diminutivo señala que se trata de una versión pequeña/menor de la representación mental del referente (Schneider, 2013). Esta reduc ción se refiere generalmente a la dimensión del referente (p. ej. la mesita), 1 Cabe mencionar que Jurafsky y Nieuwenhuis hicieron un estudio tipológico de unas 60-80 lenguas. Aun así, según Goddard y Wierzbicka (2014), el descriptivo ‘SMALL’ se considera parte de los primitivos semánticos universales
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 735 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice pero también puede extenderse a la duración (p. ej. un ratito), a la magni tud cuantitativa (p. ej. un grupito), o a la edad (p. ej. mi hermanito). El valor afectivo añade connotaciones emocionales (positivas, p. ej. mi mejor ami guita, o negativas, p. ej. ese hombrecillo) que revelan la actitud personal del hablante hacia el referente (Vanhaverbeke y Enghels, 2021). Finalmente, los interrelacionales implican los usos del diminutivo con valor pragmá tico interpersonal en el discurso, entre otros para expresar cortesía (p. ej. una tacita de café: Hualde et al., 2010, p. 169), para atenuar la fuerza ilocu tiva de lo dicho (p. ej. espere un momentito) (Mendoza, 2005, p. 168) o para persuadir al interlocutor (p. ej. hazme un favorcito) (p. 170). Desde una perspectiva interlingüística, el paradigma diminutivo de un idioma depende principalmente de su composición estructural y tipo lógica. Se distingue comúnmente entre la formación diminutiva sintética y la analítica. La primera alude a un conjunto de procesos de formación morfológica que se producen de manera interna en la palabra base, tales como la afijación (p. ej. gatito, minifalda), la reduplicación (p. ej. kakah < kah ‘pueblo’ en maya), la composición (p. ej. baby deer ‘cervatillo’ en inglés, Kleinwagen ‘coche pequeño’ en alemán), y el acortamiento (p. ej. hanky < handkerchief ‘pañuelo’ en inglés)2 (Gorzycka, 2020; Nieuwenhuis, 1985). La segunda se llama la formación sintáctica porque consta de dos constituyentes —un lexema base y un marcador diminutivo indepen diente— que se combinan en una construcción diminutiva perifrástica (Ruiz de Mendoza Ibáñez, 1996; Rosiak, 2013; Schneider, 2003 y 2013). Los diminutivos analíticos son mayoritariamente modificadores adjetivos (p. ej. little, small en inglés; pequeño, chico en español; klein en alemán y neerlandés) que pertenecen al campo semántico pequeñez (Rosiak, 2013). Mientras que el español se caracteriza por su formación diminu tiva sintética, lenguas como el inglés y el criollo realizan el diminutivo analíticamente. Por consiguiente, resulta interesante investigar cómo se manifiestan estas configuraciones morfosintácticas diferentes en el habla multilingüe español-inglés-criollo.
2
Cabe notar que en el ejemplo el acortamiento se va acompañado del uso del sufijo diminutivo inglés -y.
c a p í t u l o 2 8 | 736 Panorama de estudios actuales del español en América Es preciso poner de relieve que varias investigaciones han analiza do el empleo de los diminutivos sintéticos en corpus orales de diferentes países en los que predomina el español (p. ej. Argentina: Regúnaga (2005); Colombia: Fontanella (1962); República Dominicana: Aleza-Izquierdo (2016); Venezuela: Malaver (2018)). También se han analizado aspectos sociopragmáticos de los diminutivos, particularmente en relación con la atenuación y la cortesía verbal (Aleza-Izquierdo, 2016; Martín Zorraquino, 2012; Mendoza, 2005). Es notorio, sin embargo, que aunque una gran par te del mundo hispanohablante se caracteriza por el bilingüismo (Hualde et al., 2010), el uso de estas estructuras en el cambio de código es un fenóme no sociolingüístico poco estudiado (Vanhaverbeke y Enghels, 2021). Con el fin de arrojar luz sobre la relación entre diferentes tipos de diminutivos y el habla bi/multilingüe, en el presente estudio se analizan las estructuras diminutivas en el habla monolingüe y bi/multilingüe del norte de Belice, un contexto centroamericano particular cuyas condiciones sociocultu rales han favorecido el uso frecuente e innovador del cambio de código español-inglés (Balam, 2016; Balam et al., 2021; Balam et al., en prensa). Este capítulo está organizado de la siguiente manera. El apartado
2 describe el contexto sociolingüístico del norte de Belice, cuya habla
multilingüe es el objeto de estudio. El apartado 3 presenta los paradigmas de la expresión del diminutivo en español (subapartado 3.1.), en inglés (subapartado 3.2.) y en el criollo beliceño (subapartado 3.3.), asimismo aborda el diminutivo en contextos bi/multilingües (subapartado 3.4.). Los objetivos y métodos del estudio se describen en los apartados 4, 5 y 6. En el apartado 7 se presentan los resultados de los análisis formal, semántico y sociolingüístico. Finalmente, en el apartado 8 se responde a las pregun tas de investigación y se ofrece una conclusión final del estudio.
2. La situación sociolingüística de Belice
Belice, que linda con México en el norte y con Guatemala en el oeste, constituye una confluencia de varios mundos lingüísticos y culturales (Balam, 2014, p. 79). Es el único país de Centroamérica cuya lengua oficial
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 737 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice es el inglés (dado que fue una colonia de Gran Bretaña hasta 1981), aunque pese a ello hoy día mayoritariamente se habla como segunda lengua. En cambio, el español es la lengua dominante de la mayoría de los beliceños (Balam, 2021; Balam et al., en prensa). Se coincide en general que la pre sencia del español inicialmente surgió en Belice a causa de la inmigración de cuantiosos maya-mestizos hispanohablantes durante la Guerra de Castas a mediados del siglo xix (Barry y Vernon, 1995; Church et al., 2011; Shoman, 2011, en Balam, 2014).3 Estas olas de inmigración no solamente transformaron la composición demográfica4 de la colonia inglesa, sino que contribuyeron a la vigencia del español y a la formación de una de las dos variedades de español principales en Belice, el español del norte de Belice.5 Aunque el español no tiene estatus de oficialidad en Belice, hoy día sigue siendo la lengua mayoritaria y más del 40 % de los hispanoha blantes viven en los dos distritos ubicados al norte de Belice, Orange Walk y Corozal (Balam et al., en prensa).
Cabe destacar que, a diferencia del inglés, que sigue restringiéndo se primordialmente a contextos formales, el criollo beliceño es el idioma que ha surgido como la lengua franca del país (Balam, 2013; Ravindranath,
2009 y 2014). Esta lengua se desarrolló como producto de la trata de es
clavos durante los siglos xvi hasta xix (Salmon, 2015). Se deriva principal mente del inglés, pero contiene también elementos de diversos idiomas de África Occidental, tales como de Akan, de Efik, de Ewe, de Fula, de Ga, de Hausa, de Igbo, de Kikongo y de Wolof, puesto que fueron sobre todo afri canos occidentales quienes fueron esclavizados y traídos a Belice (Decker, 2005). Aunque históricamente solo los afrodescendientes hablaban el
3
A partir de los años 40, el uso de la lengua maya yucateca disminuyó considerablemente en el norte de Belice a causa del estigma social asociado con la etnia y la propia lengua maya (Koenig, 1975, en Balam, 2016). Sin embargo, aunque no dominan (bien) el maya yucateco, varios residentes del norte de Belice siguen identificándose como maya/mestizos. En efecto, el censo de 2010 indica que solo un 2.3 % de la población del distrito de Orange Walk sabe hablar el maya (yucateco) (SIB, 2010, p. 21). Los mayas mopanes y kekchíes se sitúan mayoritariamente en el distrito de Toledo, donde un 68.4 % sigue hablando lenguas mayas (SIB, 2010).
4
Según datos del 2010, los mestizos/españoles/latinos son el grupo étnico más numeroso en Orange Walk, con el 79,7 % de la población distrital; mientras que los criollos son solamente el 7,2 % de la población (SIB, 2010, p. 20).
5
Para más información sobre los aspectos históricos y lingüísticos de las dos variedades del español principales en Belice, véase Balam, Parafita Couto y Shelton (en prensa).
c a p í t u l o 2 8 | 738 Panorama de estudios actuales del español en América criollo, actualmente se ha convertido en un símbolo de la identidad be liceña (Balam, 2016; Salmon, 2015). Hoy día, la mayoría de los beliceños sabe hablar la lengua (Salmon, 2015). Sobre todo en las generaciones más jóvenes de diferentes grupos étnicos, el criollo beliceño tiene prestigio manifiesto, hasta el punto de que se favorece su uso sobre otras lenguas maternas (Balam, 2016; Balam y Prada Pérez, 2017).
Durante las últimas décadas, se ha añadido otra dimensión al pa norama lingüístico del norte de Belice con el uso creciente del cambio de código español-inglés(-criollo) (Balam, 2013, 2014 y 2016; Balam y Prada Pérez, 2017), que se ha convertido en el modo de comunicación por de fecto de las generaciones más jóvenes de hispanohablantes (Balam, 2016 y 2021).6 Estudios demuestran que los maya-mestizos del norte de Belice consideran el cambio de código español-inglés como representativo de su identidad y, por consiguiente, tienen actitudes positivas hacia el habla bilingüe (Balam, 2013 y 2016). Estas condiciones propicias han creado un entorno social que ha favorecido el uso frecuente y la evolución lingüística de una variedad compleja de cambio de código español-inglés con formas morfosintácticas distintivas e innovadoras (Balam et al., 2014; Balam et al., 2022).
El intenso contacto de lenguas en Belice y la confluencia de los factores históricos y socioculturales únicos presentan una oportunidad pertinente para analizar el cambio de código en este contexto (Balam, 2014). Investigaciones recientes dan luz no solamente a los resultados sociolingüísticos o morfosintácticos que han surgido a raíz del contacto entre el español y el inglés en Belice (Balam y Parafita Couto, 2019; Balam et al., 2021), sino también entre el español beliceño y el criollo beliceño (Fuller Medina, 2021; Schneider, 2021). A pesar de estos avances impor tantes, ciertos fenómenos lingüísticos siguen poco estudiados, como es el caso del diminutivo en el habla monolingüe y multilingüe de Belice. Como resultado, en el presente capítulo llevamos a cabo un estudio exploratorio
6
Desafortunadamente, el censo de 2010 no contiene información concreta sobre el número de hablan tes bi/multilingües. Solo informa que en Orange Walk un 85.6 % de la gente habla español, un 62.2 % inglés y un 16.8 % el criollo (SIB, 2010, p. 21).
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 739 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice que provee una mejor comprensión de los distintos paradigmas del dimi nutivo que los hablantes bi/multilingües del norte de Belice tienen a su disposición y cómo los utilizan en sus conversaciones.
3. El paradigma diminutivo
El diminutivo se caracteriza por una gran variación interlingüística en cuanto a su configuración formal. El sistema de formación del diminutivo por defecto en español parece oponerse a los del inglés y del criollo. En los siguientes subapartados se atiende a los paradigmas diminutivos de cada lengua y se presentan estudios previos del diminutivo en contextos bilingües.
3.1. El diminutivo en el español
Como lengua fusionante, el español se caracteriza por su formación dimi nutiva sintética bien productiva. En concreto, dispone de un sistema mor fológico que consta de una amplia gama de sufijos (Dressler y Barbaresi, 1994; Hu, 2021; Malaver y Paredes García, 2020; Nieuwenhuis, 1985). La Real Academia Española (2010 y 2011) presenta los siguientes sufijos como marcadores diminutivos, ordenados de más a menos productivos:7
• -ito
con alomorfos -cito y -ecito (p. ej. mesita < mesa, bebito/bebecito < bebé, piecito/piececito < pie)
• -illo
con alomorfos -cillo y -ecillo (p. ej. mesilla < mesa, hombrecillo < hombre, florcilla/florecilla < flor)
• -ico
con alomorfos -cico y -ecico (p. ej. ratico < rato¸ resplandorcico < resplandor, piececico < pie)
• -uelo
con alomorfos -zuelo y -ezuelo (p. ej. arroyuelo < arroyo, mujerzuelo < mujer, piecezuelo < pie)
• -ín, -ino, y -iño
(p. ej. problemín < problema, pequeñina < pequeña)
7
En este capítulo se usa la ortografía masculina singular para describir los tipos diminutivos, puesto que se considera el masculino como el género no marcado. Queda claro que también implicamos las formas femeninas y plurales, así como los alomorfos.
c a p í t u l o 2 8 | 740 Panorama de estudios actuales del español en América
• -ejo
(p. ej. animalejo < animal, diablejo < diablo)
• -uco
(p. ej. casuca < casa, papeluco < papel)
• -ete
(p. ej. amiguete < amigo, librete < libro) Estos sufijos no se dan con la misma frecuencia en todas las regiones hispanohablantes.8 Algunos tienen vigencia solamente en determinadas zonas del mundo hispanohablante, por ejemplo, -uco y -ete se emplean solamente en España mientras que -ingo (Bolivia) y -oco (Chile) son di minutivos autóctonos de América Latina (Hu, 2021). Además, algunas va riedades parecen favorecer sufijos particulares más que otras, como -illo en el español mexicano (Gaarder, 1966; Hualde et al., 2010, p. 168; Słowik, 2017) e -ico en el cubano (Hualde et al., 2010, p. 168; Moreno Fernández y Otero, 2008, p. 38). Sin embargo, varios estudiosos concuerdan en que -ito es el diminutivo más productivo en todas las variedades del español (Monge, 1988) y que sigue ganando terreno cada vez más como el sufijo diminutivo predominante (Aleza-Izquierdo, 2016; Pérez-Salazar, 2020). En cuanto a las funciones semánticas, los diminutivos se emplean para comunicar cualquiera de los significados mencionados anteriormente (i.
e. valores conceptuales, afectivos o interrelacionales; cf. 1. Introducción),
aunque según autores como Reynoso Noverón (2005), el diminutivo espa ñol es ante todo un marcador afectivo.
3.2. El diminutivo en el inglés
Dado que durante largo tiempo la formación diminutiva analítica no se consideraba un proceso formal válido (Schneider, 2013), la idea gene ralmente aceptada era que el inglés no disponía de muchos marcadores diminutivos, por no decir ninguno (Dressler y Barbaresi, 1994; Schneider,
2003 y 2013). Es verdad que en inglés la formación diminutiva sintética
8
Sobre las preferencias regionales de los diminutivos tanto en España como en América Latina, véase Hu (2021).
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 741 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice es menos prolífica en comparación con otras lenguas (especialmente las románicas) (Dressler y Barbaresi, 1994). Solo los afijos -ie/-y/-ey (p. ej. granny ‘abuelita’, sweetie ‘cariño’), -let (p. ej. booklet ‘librito’, droplet ‘go tita’), -ette (p. ej. kitchenette ‘cocinita’, balconette ‘balconcito’), -ish (p. ej. greenish ‘verdecito’), y mini- (p. ej. minicar ‘cochecito’) se consideran sufijos productivos hoy día (Gorzycka, 2020). Aun así, como lengua analí tica, el inglés produce el diminutivo sobre todo mediante construcciones perifrásticas (Dressler y Barbaresi, 1994; Gorzycka, 2020; Lockyer, 2012; Schneider, 2003 y 2013). En sus obras, Schneider (2003) clasifica los si guientes adjetivos como marcadores diminutivos ingleses:
• little
(p. ej. a little cat ‘un gatito’, my little baby ‘mi bebito’, you little bas tard ‘cabrón’)
• small
(p. ej. a small house ‘una casa pequeña’, a small opening ‘una peque ña apertura’)
• tiny
(p. ej. a tiny creature ‘una pequeña criatura’, a tiny hole ‘un agujerito’)
• teeny
con alomorfos teensy, teeny-weeny (p. ej. teeny/teeny-weeny things ‘cositas’, teensy bugs ‘bichitos’)
• petite
(p. ej. her petite waist ‘su cintura menuda’)
• wee
(p. ej. the wee kid ‘el chiquito’, a wee bit ‘un poquito’)
• miniature
(p. ej. a miniature rabbit ‘un conejo enano’, miniature furnishings ‘mueblas miniaturas’)
• minute
(p. ej. minute details ‘pequeños detalles’, minute changes ‘pequeños cambios’)
• diminutive
(p. ej. a diminutive figure ‘una figura bajita’)
c a p í t u l o 2 8 | 742 Panorama de estudios actuales del español en América
• minimal
(p. ej. a minimal tattoo ‘un pequeño tatuaje’)
• lilliput
con alomorfo lilliputian (p. ej. the lilliputian woman ‘la mujercita’) Los últimos cinco adjetivos solo se usan en determinados contex tos y colocaciones y, por tanto, son poco productivos (Gorzycka, 2020). El adjetivo más productivo, little, se define como el marcador diminutivo por defecto del inglés. Entre otros valores, resulta el marcador por exce lencia para expresar connotaciones subjetivas, por lo que es considerado «el equivalente funcional de los sufijos diminutivos en otras lenguas» (Kruisinga, 1942, en Schneider, 2003, p. 123). Aun así, según varios autores como Sifanou (1992) y King y Melzi (2004), el diminutivo inglés sigue sien do menos flexible a la hora de transmitir emociones o actitudes, por lo que se mantiene que el valor diminutivo dominante en inglés es el conceptual (Bagasheva-Koleva, 2013, p. 140).
3.3. El diminutivo en el criollo beliceño
Según la información de que disponemos, actualmente no existe ningún estudio que indague sobre el paradigma diminutivo en el criollo beliceño. Por lo tanto, el presente capítulo constituye el primer intento de porme norizar el sistema diminutivo en esta lengua. Nos basamos sobre todo en las informaciones sacadas del Kriol-Inglish Dikshineri ‘el diccionario criollo-inglés’ (Crosbie et al., 2007), puesto que no se pudo encontrar nada relacionado con la expresión del diminutivo en la gramática del criollo beliceño The Song of Kriol: a Grammar of the Kriol Language of Belize (Decker, 2005).
Como el criollo beliceño se deriva principalmente del inglés, su ponemos que también dispone de un paradigma diminutivo analítico. A través de una búsqueda detallada de cómo se traducen los marcadores di minutivos ingleses en el diccionario criollo-inglés, hemos extraído 4 mo dificadores adjetivales que realizan funciones diminutivas. Los siguientes ejemplos ilustran los diminutivos del criollo, de más a menos productivos:
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 743 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice
(1) lee con alomorfo leel
(a) 9Wi tel di pikni dehn wahn lee stoari bifoa dehn mi gaahn sleep (Crosbie et al., 2007, p. 212).
we told the children a little story before they went to sleep (equivalente inglés).
Les contamos una pequeña historia a los niños antes de dormirse (traducción española).
(b) Da lee bali dong di schreet oanli teef (p. 212). That little man down the street is nothing but a thief (equivalente inglés).
Ese hombrecito ahí en la calle no es más que un ladrón (traducción española).
(c) Da wahn nais lee buk (p. 212).
that is a nice little book (equivalente inglés). Es un lindo librito (traducción española). (d) Kohn frontway lee bit (p. 119).
Come forward a little bit (equivalente inglés). Adelántate un poquito (traducción española). (e) Di kyandl mi ga wahn lee lee flaym pan it (p. 113). The candle had a tiny little flame on it (equivalente inglés). La vela tenía una llamitita (traducción española).
9
Las subrayadas en todos los ejemplos son nuestras para enfatizar las construcciones diminutivas. Las palabras criollas se ponen en cursiva a lo largo del capítulo, las inglesas en mayúsculas pequeñas, y las españolas en cursiva negrita.
c a p í t u l o 2 8 | 744 Panorama de estudios actuales del español en América
(2) Smaal
(a) Mi aanti sen wahn smaal lee teevee fi mi (Crosbie et al., 2007,
p. 324).
My aunt sent a very small TV to me (equivalente inglés). Mi tía me envió una televisión muy pequeña (traducción española).
(3) Kungku
(a) Mi aanti oanli gi mi wahn kungku pees a meet (Crosbie et al., 2007, p. 200).
My aunt just gave me a very small piece of meat (equivalente inglés).
Mi tía solo me dió un trocito de carne (traducción española).
(4) Chinchi
con alomorfo chini (a) Di bwai mi chinchi wen ih mi baan (Crosbie et al., 2007, p. 75). The boy was tiny when he was born (equivalente inglés). El niño era chiquito cuando nació (traducción española). El adjetivo más productivo, lee, se deriva del adjetivo inglés little y, por ello, tiene un significado semejante. Expresa principalmente una re ducción dimensional (1a), pero el diccionario señala que a la vez puede tener connotaciones peyorativas (1b) o usarse hipocorísticamente (1c). Además, la frase adjetival lee bit es equivalente a la inglesa a little bit (1d). El marcador lee también puede tener un significado intensificador cuando se reduplica el adjetivo, como en la frase (1e) (Crosbie et al., 2007). Smaal se deriva del adjetivo inglés small. Cuando está usado en combinación con lee, el significado se intensifica (2a). El adjetivo kungku se deriva de la pala bra Yoruba konko que significa ‘pequeño’. El vocablo chinchi, que también significa ‘muy pequeño o bajo’, se traduce al inglés más adecuadamente como tiny. Solo aparece un ejemplo de chinchi en todo el diccionario, por lo que deducimos que es poco productivo.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 745 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice Al igual que el inglés, estos marcadores adjetivales parecen expresar sobre todo un valor conceptual, aunque lee (como little) también se presta para expresar las connotaciones subjetivas que indican la actitud del ha blante hacia el referente (p. ej. (1b) y (1c)).
3.4. El diminutivo en contextos bi/multilingües
Todavía existen pocos estudios que investigan el uso diminutivo en con textos bilingües, y menos aún del diminutivo en contextos multilingües como el de Belice. En lo que respecta a nuestros conocimientos, solamente las investigaciones de Gutiérrez (2013) y Vanhaverbeke y Enghels (2020 y 2021) han abordado este tema, en el contexto bilingüe español-inglés de los Estados Unidos.
Gutiérrez (2013) analizó el uso del diminutivo -ito en conversacio nes grabadas con hablantes bilingües mexicanoamericanos de Houston (Tejas) y hablantes monolingües de Michoacán (México). Los resultados indicaron un uso creciente de -ito en las tres generaciones de mexicanoa mericanos. Los de la tercera generación, que habían tenido más contacto con el inglés y menos con el español, son los que sorprendentemente se asemejaban más a los monolingües en cuanto a su uso de -ito. Gutiérrez (2013) sostiene que se debe al deseo de la primera generación de distan ciarse de la variedad original, mientras la tercera muestra «un proceso de regreso a su identidad» (p. 303). Los resultados más destacables del estu dio fueron aquellos con respecto al sexo de los hablantes. En los datos de Michoacán, se corroboró que el habla femenina se caracteriza por un uso claramente mayor de -ito (el 41.7 % frente al 27.6 % en el habla masculina). Por otra parte, en los datos de Houston, se encontró que los hombres de las tres generaciones son los que más usan los diminutivos,10 un hecho que llevó al autor a afirmar que Houston es el único contexto estudiado en que «el uso del diminutivo es favorecido por los hablantes del sexo masculino»
10
En concreto, de la primera generación, un 22.0 % de los hombres frente al 18.3 % de las mujeres usa -ito. La diferencia es mayor en la segunda generación, ya que el 35.6 % de los hombres lo usa en com paración con el 18.3 % de las mujeres. La tercera generación se caracteriza por una diferencia más matizada, con un 33.6 % de los hombres y un 29.3 % de las mujeres que emplea el sufijo -ito (Gutiérrez, 2013, p. 304).
c a p í t u l o 2 8 | 746 Panorama de estudios actuales del español en América (p. 313). A pesar de que el trabajo de Gutiérrez (2013) no investiga el uso de -ito en el cambio de código español-inglés, resulta esclarecedor que los diminutivos pueden adoptarse como marca de identidad y que pueden di ferir marcadamente en cuanto a su uso en comparación con comunidades en las que predomina el español.
En lo que concierne al habla bilingüe, Enghels y Vanhaverbeke (2020) realizaron un estudio comparativo de las expresiones diminutivas en el cambio de código español-inglés escrito. En concreto, compararon el uso diminutivo en tres novelas latinas bilingües escritas por dos autoras diferentes, Susana Chávez-Silverman y Giannina Braschi. Concluyeron que ambas autoras bilingües recurren más frecuentemente a los mar cadores por defecto -ito y little, pero que también usan una variedad significativa de distintos tipos de diminutivo. Además, encontraron una diferencia significativa en la frecuencia de cambio de código dentro de la construcción. Mientras que Chávez-Silverman alternó en casi el 7 % de las construcciones (some slackecito, el tiny aeropuerto), han observado solo 2 construcciones bilingües (2.4 %) en la obra de Braschi (un puppyzuelo). Finalmente, con respecto a la dirección del cambio de código, observaron que la alternancia entre una base española y un diminutivo inglés era más frecuente (p. ej. una teensy muestra, his little round […] nalgas, un lit tle teensy asadito, este little elenco, to some little fiesta). En el análisis más reciente, que se basó en datos del Bangor Miami Corpus (Deuchar et al., 2014), Vanhaverbeke y Enghels (2021) examinaron las expresiones diminutivas en el habla bilingüe español-inglés en Miami. Los resultados indicaron que los hablantes bilingües español-inglés de Miami también emplean los marcadores por defecto de ambas lenguas fuente (-ito y little), los que se consideran más afianzados cognitivamente para formar diminutivos. Además, resulta que escasamente cambian de código entre el marcador diminutivo y su base (solo en el 1.3 %). En los casos en que sí alternan de lengua, no tienden a cambiar en una dirección única, pero cambian tanto del inglés al español como al revés, aunque sí suelen hacerlo sobre todo con construcciones analíticas (p. ej. un pequeño pocket, un little estante). Además, descubrieron que tienden a utilizar
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 747 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice los marcadores diminutivos de cierta lengua con funciones discursivas especializadas, por lo que concluyeron que se encuentran en una distri bución complementaria. Más específicamente, los bilingües de Miami tienden a usar diminutivos ingleses para expresar valores conceptuales y las formas españolas para valores afectivos, de acuerdo con la función dominante del diminutivo en ambas lenguas, como se ve en los ejemplos
(5) y (6) respectivamente.
(5) I bought un little estante de esos de like Tupperware (Vanhaverbeke
y Enghels, 2021, p. 204).
(6) No huevón un partimecito ahí idiay realitos extras ahí no te estorban
para nada (p. 203).
Con base en estos estudios previos y en la literatura de investigación que trata el cambio de código más generalmente, se podría argumentar que hablantes bi/multilingües se sirven primordialmente de los marcadores más afianzados cognitivamente (y por tanto considerados como prototípi cos) para expresar las funciones diminutivas, de acuerdo con el principio de reducción de la redundancia de Seliger (1989). Además, es posible que ciertos marcadores entren en una distribución complementaria debido a que se les asignan funciones discursivas especializadas (Aaron, 2004).
4. Objetivos del estudio
En el presente capítulo se realiza un estudio exploratorio de la forma ción y el uso diminutivo en conversaciones orales español-inglés-criollo beliceño. Las preguntas de investigación que guían este estudio son las siguientes:
1. ¿Cómo se forma y se usa el diminutivo en el habla monolingüe y
multilingüe del norte de Belice?
Basándonos en la literatura de investigación, hipotetizamos que los hablantes multilingües de Belice usan primariamente los marcadores
c a p í t u l o 2 8 | 748 Panorama de estudios actuales del español en América diminutivos prototípicos de las lenguas (i. e. -ito del español, little del inglés y lee del criollo) a la hora de formar construcciones diminutivas. Además, formulamos la hipótesis de que estos marcadores diminutivos se especializan en cuanto al valor semántico que expresan, según las propen siones de uso semántico de cada lengua (es decir, español-afectivo e in glés-conceptual) y, por tanto, entran en una distribución complementaria.
2. ¿Cuáles son los patrones predominantes en el uso de construccio
nes diminutivas multilingües del norte de Belice?
En cuanto al cambio de código dentro de la construcción diminuti va, postulamos con base en la Restricción del Morfema Libre de Poplack (1980)11 que será más común el cambio de código en construcciones analíticas que en las sintéticas. En este contexto, se puede postular tam bién que las construcciones diminutivas multilingües se forman mayo ritariamente con marcadores ingleses y criollos, visto que constituyen paradigmas analíticos. Además, dado que según el modelo del Marco de la Lengua Matriz (Myers-Scotton, 1993 y 2002)12 la lengua matriz (LM) de
11
La Restricción del Morfema Libre (‘Free Morpheme Constraint’) de Poplack (1980) sostiene que es agra matical cambiar de código entre morfemas ligados y formas léxicas libres (p. ej. *eat-iendo), excepto cuando la forma léxica se ha adaptado morfológica y fonológicamente a la lengua del morfema (p. ej. parquear del inglés park + ear). Por consiguiente, como los sufijos son morfemas ligados, se espera que el cambio de código entre una base y el sufijo diminutivo no ocurra, o por lo menos sea mucho más marcado que el cambio de código en construcciones analíticas que consisten en dos lexemas libres (Enghels y Vanhaverbeke, 2020; Vanhaverbeke y Enghels, 2021). Aun así, cabe mencionar que en la literatura de investigación ya se han proporcionado varios contraejemplos a esta restricción que ponen en duda el carácter universal de la misma (Bentahila y Davies, 1983; Berk-Seligson, 1986; Belazi, Rubin y Toribio, 1994; Hankamer, 1989, en Boztepe, 2003).
12
Según el modelo del Marco de la Lengua Matriz (en adelante MLF del original Matrix Language Fra mework) de Myers-Scotton (1993, 2002 y 2006), las lenguas mantienen una relación asimétrica en oraciones con cambio de código intraoracional. Resumidamente, la lengua matriz proporciona la es tructura morfosintáctica del constituyente bilingüe, por lo que así determina el orden de palabras, mientras que de la incrustada provienen solo elementos léxicos (Amuzu, 2014; Ghirardini, 2006). En su modelo 4M, Myers-Scotton y Jake (2000) profundizan en 4 tipos diferentes de morfemas y sus implica ciones para el MLF. Como tanto, la lengua matriz puede determinarse por la lengua de los morfemas de sistema con relaciones gramaticales externas a su núcleo (‘late outsider system morphemes’) presentes en el constituyente bilingüe, puesto que es el único tipo que solo puede aportar la matriz. Los otros morfemas pueden ser proporcionados tanto por la matriz como por la incrustada. Los marcadores de diminutivo son morfemas de sistema conceptualmente activados, puesto que «se agrupan con los morfemas de contenido como expresión del conjunto de rasgos semánticos y pragmáticos que satisfa cen las intenciones del hablante» (Myers-Scotton y Jake, 2000, p. 1062), por lo que no necesariamente dependen de la lengua matriz. No obstante, como la matriz determina el marco morfosintáctico, sí es posible que tenga implicaciones en la estrategia (sintética vs. analítica) de la construcción diminutiva.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 749 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice la frase bilingüe proporciona su estructura morfosintáctica, es de espe rar que la estrategia sintáctica prevalezca en frases con una LM española, mientras que la analítica domine en frases con una LM inglesa/criolla.
3. ¿Cómo difieren los patrones de uso de los diminutivos en el habla
monolingüe y bi/multilingüe del norte de Belice en función de la edad y el sexo de los hablantes?
Como el panorama lingüístico de Belice ha cambiado en las últimas décadas, cabe esperar que se refleje también en el uso lingüístico de los hablantes multilingües de las diferentes generaciones. Se hipotetiza que las generaciones más jóvenes (adolescentes y posadolescentes) usan más construcciones diminutivas bi/multilingües que las mayores, ya que se asocia con el habla coloquial y menos formal (Hernández, 1999). También postulamos que estos grupos usan más frecuentemente diminutivos crio llos, puesto que el criollo tiene prestigio especialmente entre los adoles centes. Con respecto al sexo de los hablantes, se espera que se encuentre una mayor frecuencia de diminutivos en el lenguaje femenino de todos los grupos, ya que estudios anteriores apuntan a que las mujeres tienden a usar los diminutivos, como marca de alta expresividad, más que los hom bres (p. ej. Fontanella, 1962; Hu, 2021).
5. Corpus y participantes
Para llevar a cabo este análisis exploratorio, se extrajeron datos del Northern Belize Corpus,13 que comprende 62 entrevistas semidirigidas realizadas en 2014 en Orange Walk (Balam, 2016). La mayoría de las entre vistas dura entre 25 y 60 minutos, sumando un total de 33 horas. Los 62 entrevistados (21 hombres y 41 mujeres) hablan de diversos temas, tales como las experiencias más memorables de su infancia, experiencias es colares o laborales, costumbres y tradiciones particulares de su región, y sus aficiones. Más datos sobre los participantes se recogieron por medio
13
No hay versión electrónica disponible del corpus ya que aún está en proceso de transcripción.
c a p í t u l o 2 8 | 750 Panorama de estudios actuales del español en América de un cuestionario de antecedentes lingüísticos.14 Cabe mencionar que el propio entrevistador, el segundo autor de este capítulo, es un hablante multilingüe español-inglés-criollo y miembro de la comunidad, por lo que se redujeron los efectos potenciales del experimentador en el comporta miento (multi)lingüístico de los entrevistados (Grosjean, 1998). Todos los participantes declararon haber estado expuestos al espa ñol de nacimiento y haber aprendido el inglés como segunda lengua (ma yoritariamente en la escuela) antes de los 6 años (véase también Balam, 2016). De los 62 hablantes, 52 —todos menores de 40 años— informaron poder hablar criollo con (cierta) fluidez. 30 participantes aprendieron el criollo beliceño entre los 10 y 14 años, los otros ya entre los 3 y 9 años. 4 participantes señalaron haber aprendido el criollo en casa y no en la es cuela. En suma, los hablantes eran en general nativos en español y apren dieron inglés y criollo como segunda y tercera lengua respectivamente (Balam, 2016, p. 237).
Con base en la información sacada del cuestionario, los participan tes fueron divididos en 4 grupos según sus edades y comportamientos lingüísticos distintos (tabla 1). El primer, el grupo ‘mayor’, comprende 10 participantes multilingües entre 50 y 99 años cuyas conversaciones se relegaban al ámbito doméstico y familiar. Todos los pertenecientes a este grupo indicaron hablar más frecuentemente el español (X =7/7 de escala Likert). El segundo, el grupo ‘adulto’, comprende 27 hablantes entre 21 y
40 años cuyas interacciones diarias transcurrían principalmente en el do
minio laboral.15 Este grupo informó que usaban principalmente el español (X =6.5/7) así como el cambio de código (CdC) español-inglés (X =5.8/7). El tercer grupo, los ‘posadolescentes’, consta de 7 participantes multilingües entre 17 y 20 años cuyas interacciones sociales tomaban lugar principal mente en contextos escolares. Este grupo indicó usar sobre todo el crio llo (X =6.4/7) y el cambio de código criollo-español (X =6/7). Por último, el grupo de los ‘adolescentes’ comprende 18 participantes entre 14 y 17
14
Este cuestionario fue creado por el segundo autor para el propósito del Northern Belize Corpus.
15
Cabe mencionar que ninguno de los participantes tenía entre 40 y 50 años en el momento de la entre vista, lo que explica el hueco entre los 2 primeros grupos.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 751 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice años que indicaron emplear mayoritariamente el cambio de código espa ñol-inglés (X =6.1/7) y el español (X =6/7) (Balam, 2016). Estos hallazgos del cuestionario ya muestran la evolución sociolingüística a través de las generaciones.
Tabla 1: Información sociodemográfica de los entrevistados del Northern Belize Corpus Grupo Número de participantes Edades Uso preferido Promedio del grupo en escala Lickert Mayores
10 (7♀, 3♂)
50-99 años español 7/7 Adultos
27 (21♀, 6♂)
21-40 años español CdC español-inglés 6.5/7 5.8/7 Posadolescentes
7 (7♀)
18-20 años criollo CdC criollo-español 6.4/7 6/7 Adolescentes
18 (6♀, 12♂)
14-17 años español CdC inglés-español 6/7 6.1/7 Fuente: Elaboración propia.
6. Datos y análisis
Se obtuvo un banco de datos inicial de 1 362 construcciones diminutivas, que fueron extraídas y transcritas ortográficamente del Northern Belize Corpus (Balam, 2016). Los análisis cuantitativos se basan en un muestreo final de 1 001 ocurrencias. En concreto, excluimos los diminutivos lexi calizados16 (p. ej. las tortillas, las quesadillas), visto que en estos casos los marcadores diminutivos ya no tienen función diminutiva. Además, las formas diminutivas de nombres propios fueron excluidas por razones de anonimidad. Finalmente, las construcciones partitivas se eliminaron también, dado que realmente no expresan valores diminutivos (p. ej. un poco de tomate, un poco de agua en contraste con un poco tarde, un poco
16
La lexicalización de una palabra con marcador diminutivo se comprobó a través del diccionario de la Real Academia Española (Real Academia Española, 2014). Si la palabra estaba presente en el diccionario con una significación especializada/diferente que la de la palabra base, se excluyó del análisis.
c a p í t u l o 2 8 | 752 Panorama de estudios actuales del español en América diferente que sí se incluyeron). Cada uno de los diminutivos se anotó se gún los siguientes parámetros:
1. Parámetros lingüísticos:
a. El modo lingüístico de la oración en la que aparece la construcción
diminutiva:
• monolingüe:
p. ej. y después solitos empiezan de hablar.
• multilingüe:
p. ej. y then el white one lo cortas en
pedazitos.
b. La lengua matriz de la oración en la que aparece la construcción dimi
nutiva, determinada por la lengua del verbo conjugado, por el orden de palabras y/o por la lengua de los morfemas externos (véase Myers-Scotton y Jake, 2000):
• español
p. ej. él quiere tamalitos de village.
• inglés
p. ej. because di lee gyal was sick.
• kriol
p. ej. you wah do wah lee extra?
• ambiguo
p. ej. why he bring di lee gyal, you know?
c. El modo lingüístico de la construcción diminutiva:
• Monolingüe p. ej. los chiquitos; one little mistake; di lee gyal. • Multilingüe p. ej. este lee crowd, un lee miedito, un lee pursito.
d. La lengua de la base y del marcador diminutivo: español, inglés, criollo.
2. Parámetros morfosintácticos:
a. La estrategia diminutiva: sintética o analítica.
b. El tipo de diminutivo: afijo (p. ej. -ito, -ico, -y, -ish), adjetivo (p. ej.
Little, lee, pequeño).
c. La categoría del diminutivo y de la base: (pro)nominal, adjetival,
adverbial, verbal, determinante.
3. Parámetros semántico-pragmáticos:
a. El macrovalor semántico del marcador diminutivo deducido del
contexto: conceptual, afectivo, interrelacional.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 753 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice Cabe mencionar que encontramos en el corpus construcciones di minutivas con más de un marcador, a las que referimos como diminutivos reduplicados (p. ej. un lee miedito; los chiquititos; un small lee island; un lee pursito). Para el análisis morfosintáctico, cada marcador ha sido analizado separadamente. No obstante, desde una perspectiva semánti co-pragmática, resulta imposible reconocer si expresan valores diferentes o determinar qué marcador tiene qué valor, por lo que han sido analizadas como una unidad para la que se ha anotado el valor dominante.
7. Resultados
En este apartado se presentan los resultados del estudio exploratorio del diminutivo en el habla monolingüe y multilingüe del norte de Belice. Primero, se ha examinado la construcción diminutiva, tanto monolingüe como multilingüe, desde una perspectiva formal (subapartado 7.1.). Allí se presentan los diferentes marcadores diminutivos usados por los hablantes de Belice y se discuten los patrones de alternancia en los casos bilingües (subapartado 7.1.1.). En el subapartado 7.2. se analizan las funciones se mánticas de las construcciones diminutivas. Finalmente, en el subapar tado 7.3. se examina la distribución sociolingüística del uso diminutivo en función de la edad y del sexo.
7.1. Marcadores diminutivos en el habla
monolingüe y multilingüe Para el análisis morfosintáctico cada marcador ha sido analizado separa damente, incluso los que hacen parte de un diminutivo reduplicado (cf. supra apartado 6.). La tabla 2 muestra los marcadores sintéticos y analíti cos que aparecen en las construcciones diminutivas del corpus. El análisis morfosintáctico descriptivo lleva a varias conclusiones interesantes.
c a p í t u l o 2 8 | 754 Panorama de estudios actuales del español en América Tabla 2: Los tipos de diminutivo que se usan en el norte de Belice Tipo de diminutivos #
%
sintético
801
80.0 %
-ito
792
98.9 %
-ino
5
0.6 %
-y
4
0.5 %
analítico
200
20.0 %
un poco
93
46.5 %
lee
71
35.5 %
little
12
6.0 %
chico
12
6.0 %
small
7
3.5 %
pequeño
2
1.0 %
a little bit17
2
1.0 %
minor
1
0.5 %
Total
1001
100.0%
Fuente: Elaboración propia.
En primer lugar, se nota que los hablantes multilingües tienden a formar diminutivos con marcadores sintéticos (en el 80.0 % de los casos; n=801/1001). De estos, el sufijo español -ito es sin duda el marcador más productivo (en el 98.9 % de las construcciones sintéticas; n=792/801). Además, 2 de los 3 tipos son españoles; el sufijo -y es el único sufijo in glés del paradigma diminutivo sintético documentado. Este solo se utiliza en 4 casos (dollies, mommy, granny (n=2)), de los cuales 3 con lexemas muy comunes (i. e. mom y grandmother), al punto que se puede pregun tar si aún no estén lexicalizados. El sufijo -ino (n=5) siempre aparece en combinación con el sufijo -ito y siempre con la misma base, chico, en una construcción reduplicada (la chiquitina), así que solo se manifiesta bajo condiciones muy restringidas.
17
En este análisis consideramos la frase adverbial a little (bit) como marcador distinto del adjetivo little, dado que se combinan con otras categorías gramaticales. Mientras que little se combina con bases nominales (p. ej. a little girl), a little (bit) se usa en construcciones adjetivales o adverbiales (p. ej. a little bit more, a little bit shy), de forma similar a la construcción español un poco.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 755 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice En cuanto al paradigma diminutivo analítico, se observa en la tabla
2 que hay más variación puesto que consta de 8 tipos diferentes. De ellos, el
cuantificador español un poco es más frecuente (n=93/200, 46.5 %), usado sobre todo como modificador adverbial con valor atenuador de una base adjetival (7a) o adverbial (7b). Cabe notar que es mucho más productivo que su equivalente inglés a little bit (n=2/200; el 1.0 % de los analíticos).
(7)
(a) Me siento un poco triste, so está un poco uncomfortable.
(b) Porque se portaban un poco mal en el class.
Aunque 4 de los 8 tipos analíticos son ingleses (little, small, little bit, minor), son poco productivos. En concreto, el adjetivo little solo se usa 12 veces (6.0 %; p. ej. un little problem, un little company), small 7 veces (3.5 %; p. ej. un small village, un small lee island), a little bit 2 veces (1.0 %; a little bit shy, a little bit more) y minor solo una vez (0.5 %;
p. ej. minor things). Por último, pese a que el español tiene un sistema
diminutivo sintético, encontramos 2 adjetivos españoles con valor dimi nutivo en el corpus: chico (el 6.0 % de los analíticos; n=12/200; p. ej. algo chico, esos cochinitos chicos) y pequeño (1.0 %; n=2/200; una pequeña aldea, una pequeña escuela), aunque tampoco son muy productivos. En cambio, el marcador criollo lee, el único del criollo que ocurre en el cor pus, resulta el segundo marcador analítico más productivo (cf. ejemplos (8a-b),(9a-b)) (n=71/200; 35.5 %), a costo de su equivalente inglés little. En suma, se puede concluir que, de todos los marcadores de cada lengua in volucrada, los prototípicos son los más productivos, es decir, el sufijo -ito para el español, little para el inglés y lee para el criollo. 7.1.1. Casos bi/multilingües.
La tabla 3 presenta los tipos de diminutivo encontrados en las construccio nes bi/multilingües18 y las lenguas fuente de las bases con que se combinan. Ante todo, es notable que el 9.7 % (n=97/1001) de todas las construcciones
18
Siguiendo lo que sostiene Myers-Scotton (1993), nos adherimos a la opinión de que no existe distin ción categórica entre los cambios de código y los préstamos.
c a p í t u l o 2 8 | 756 Panorama de estudios actuales del español en América diminutivas del corpus son bi/multilingües. Solo 3 marcadores diminuti vos son empleados en estas construcciones: -ito, un poco y lee, de los que sorprendentemente el marcador criollo lee es el más productivo (58.8 %; n=57/97). En concreto, los hablantes multilingües de Orange Walk alternan principalmente en construcciones analíticas (94.8 %; n=92/97), conforme con nuestra hipótesis. Solo en 5 construcciones bilingües el marcador es sintético, y siempre -ito (p. ej. en unos piecitos, un baguito, unos wohitos, sus baguitos, un lee pursito). Los 2 marcadores analíticos involucrados parecen estar en una distribución complementaria gramatical. Esto es, el marcador español un poco se usa para las construcciones no nominales (38.0 %; n=35/97, p. ej. un poco soft, un poco rude, un poco boring), mien tras que lee se presta óptimamente para los diminutivos nominales (58.8%; n=57/97, p. ej. un lee expression, unos lee obstacles, un lee story). Tabla 3: Estructura lingüística de los diminutivos bilingües Marcador diminutivo Lengua de la base inglés español maya yucateco Total #
%
#
%
#
%
#
%
analítico
90
92.8%
2
2.1 %
92
94.9%
lee
55
56.7%
2
2.1 %
57
58.8%
un poco
35
36.1 %
35
36.1 %
sintético
4
4.1 %
1
1.0 %
5
5.1 %
-ito
4
4.1 %
1
1.0 %
5
5.1 %
Total
94
96.9%
2
2.1 %
1
1.0 %
97
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
A continuación, lee se combina principalmente con una base inglesa (56.7 %; n=55/97), como en (8):
(8) (a) No puedes andar con tu lee purse, porque cuando sientes ya te
lo quitan.
(b) Hay un crik de por allá atrás y em como un lee pond, y se ve
clean.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 757 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice Como se puede apreciar de los ejemplos, encontramos un patrón recurrente en estas construcciones: determinante español + adjetivo di minutivo criollo + base inglesa. Este patrón se da en el 83.6 % (n=46/55) de las construcciones CRDIM-ENBASE; los otros 9 casos o bien son plurales sin artículo (5.5 %; n=3/55; p. ej. lee sprinkles) o bien tienen un determinante criollo (10.9 %; n=6/55; wah lee part-time job). Encontramos 2 casos en los que el diminutivo criollo se combina con una base española (2.8 %), presentados en (9). Cabe notar que en ambos casos, las bases españolas ya son modificadas por un marcador diminutivo español.
(9) (a) Tienes novios por acá y tus mismos lee amiguitos allá.
(b) Voy a ir a enseñar en village pero si me da un lee miedito. Otra combinación bastante productiva es la de un marcador dimi nutivo español con una base inglesa (41.2 %; n=40/97). De ellos, la gran mayoría son construcciones con un poco (87.5 %; n=35/40), como en los ejemplos (10). En 4 casos, de los que se presentan 2 en (11), la base inglesa es modificada por el sufijo -ito (4.1 %; n=4/97). Además, se observa un caso
(12) en el que la lengua de la base no es el inglés, sino el maya yucateco. En
este caso, el sufijo -ito se combina con la palabra woh ‘rana’.
(10) (a) Sí eran un poco strict y like, necesitabas demostrar más o
menos que te portas bien.
(b) Es un poco difficult para ellos though.
(11)
(a) Los niños ahora jorobados se van con sus baguitos.
(b) Tengo un lee- un lee pursito con mi em, medicines.
(12)
Es como unos wohitos, así como ranitas coloraditos.19
19
Cabe mencionar que la falta de concordancia en género entre sustantivos y adjetivos en frases nomina les es un rasgo morfosintáctico bastante común en esta variedad (Balam, 2016, p. 246). No es el único caso encontrado en el corpus.
c a p í t u l o 2 8 | 758 Panorama de estudios actuales del español en América Cabe mencionar que ninguno de los marcadores ingleses encontra dos en el corpus se combina con otra lengua que el inglés. En otras pala bras, el uso de marcadores ingleses es más marcado que el de los españoles y los criollos en construcciones bi/multilingües. Si lo contemplamos desde la perspectiva de la base, son las bases inglesas las más susceptibles a ser modificadas por un diminutivo de otra lengua (96.9%; n=94/97). Finalmente, se puede desprender de los ejemplos (7a), (8a-b) y (10a-
b) que la estrategia diminutiva de las construcciones bilingües no siem
pre es la que se esperaría considerando la LM. De hecho, de las 81 frases bilingües con LM española, solo 5 construcciones (6.2%) son sintéticas (ejemplos 11a-b, 12). De aquellas con LM inglesa (n=2) o criolla (n=1), las construcciones sí son analíticas y siempre construidas con lee. De las demás frases (n=13; 13.4%) con construcción diminutiva bilingüe, no fue posible determinar la LM.
7.2. Valores semánticos de las construcciones
diminutivas La tabla 4 presenta la correlación entre la lengua del marcador diminutivo y su valor semántico. La prueba X² y el Cramérs V revelan que hay una asociación significativa entre la lengua del diminutivo y el valor que ex presa, aunque es muy débil (p=0.495; Cramérs V=0.0693). A primera vista, no se observa gran diferencia en el uso semántico de un diminutivo en de terminada lengua, a excepción de los diminutivos criollos. Parece que los hablantes del norte de Belice emplean los diminutivos españoles ligera mente más frecuentemente con valores conceptuales (47.7 %; n=431/904) que afectivos (42.9%; n=388/904). Luego, usan diminutivos ingleses igualmente para expresar valores subjetivos y objetivos (en ambos casos el 38.5%; n=10/26). Estos resultados no corresponden con las percepciones en la literatura de investigación del diminutivo español como marcador principalmente afectivo y del inglés como primordialmente conceptual. Solo el diminutivo criollo parece tener una función más pronunciada, a saber: para expresar valores conceptuales (53.5%; n=38/71), tales como una reducción dimensional (p. ej. tu lee purse), de magnitud (p. ej. este lee
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 759 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice crowd) o temporal (p. ej. tu lee break). Cabe mencionar que el diminutivo inglés tiende a ser empleado más que los otros con una función pragmáti ca (23.1%; n=6/26).
Tabla 4: Correlación entre lengua del marcador diminutivo y su valor semán tico-pragmático (X²=9.51, df=4, p=0.0495; Cramérs V=0.0693)20 Significado Lengua de marcador diminutivo español inglés criollo Total #
%
#
%
#
%
#
%
conceptual
431
47.7 %
10
38.5 %
38
53.5 %
479
47.9 %
afectivo
388
42.9 %
10
38.5 %
22
31.0 %
420
42.0 %
relacional
77
8.5 %
6
23.1 %
8
11.3 %
91
9.1 %
ambiguo
8
0.9 %
3
4.2 %
11
1.1 %
Total
904
100.0 %
26
100.0 %
71
100.0 %
1001
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
Entrando más en detalle, la tabla 5 muestra qué valores expresa cada tipo de diminutivo. La asociación entre la estrategia diminutiva y su valor semántico también resulta significativa, aunque débil, por la prueba X² (p<.001; Cramérs V= 0.2977). En primer lugar, si tenemos en cuenta la distinción entre los tipos sintéticos y analíticos, se observa que mientras que los sintéticos se usan tanto con valores afectivos como conceptua les con frecuencias bastante iguales (48.3%; n= 387/801 frente a 44.9%; n=360/801, respectivamente), queda más clara la preferencia de usar los analíticos con funciones conceptuales (59.5 %; n=119/200).
20
Para el análisis estadístico se han eliminado los casos con valores ambiguos.
c a p í t u l o 2 8 | 760 Panorama de estudios actuales del español en América Tabla 5: Correlación entre el tipo diminutivo y su valor semántico-pragmáti co (X²=88.93, df=2, p<.0001; Cramérs V=0.2997) Tipo de diminutivo Significado semántico Conceptual Afectivo Relacional Ambiguo Total #
%
#
%
#
%
#
%
#
%
sintético
360
44.9 %
387
48.3 %
48
6.0 %
6
0.8 %
801
100.0 %
ito
359
45.3 %
379
47.9 %
48
6.0 %
6
0.8 %
792
100.0 %
ino
1
20.0 %
4
80.0 %
5
100.0 %
y
4
100.0 %
4
100.0 %
analítico
119
59.5 %
33
16.5 %
43
21.5 %
5
2.5 %
200
100.0 %
un poco
62
66.7 %
29
31.2 %
2
2.2 %
93
100.0 %
lee
38
53.5 %
22
31.0 %
8
11.3 %
3
4.2 %
71
100.0 %
little
4
33.3 %
4
33.3 %
4
33.3 %
12
100.0 %
chico
7
58.3 %
5
41.7 %
12
100.0 %
small
6
85.7 %
1
14.3 %
7
100.0 %
pequeño
2
100.0 %
2
100.0 %
little bit
2
100.0 %
2
100.0 %
minor
1
100.0 %
1
100.0 %
Total
479
47.8 %
420
42.0 %
91
9.1 %
11
1.1 %
1001
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
Además, los diminutivos más productivos -ito, lee y un poco no necesariamente se usan con una función determinada. Esto no es tan sorprendente, puesto que los marcadores más productivos en general son los que también se usan de forma más versátil. El sufijo -ito expresa va lores tanto conceptuales (45.3 %; n=359/792) (13) como afectivos (47.9 %; n=379/792) (13) con una frecuencia casi igual. Un poco se usa mayoritaria mente para expresar valores conceptuales (66.7 %; n=62/93) (14), pero en
29 casos (31.2 %) también se usa con una función interrelacional, general
mente para atenuar lo dicho (14).
(13) (a) Tengo una hermanita y un hermano mayor.
(b) Había una muchachita que- que era mi buena amiguita.
(14) (a) Tiene pelo poquito curly.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 761 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice (b) Le tienes que dar lo que ella quiere porque ha, es un poquito terrible.
En cuanto al adjetivo criollo lee, aunque se usa sobre todo con va lores conceptuales (53.5 %; n=38/70) (15), también se manifiesta con afec tivos (31.0%; n=22/71) (15) e incluso con relacionales (11.3%; n=8/71) (15). Por lo tanto, se puede concluir que -ito, un poco y lee no entran en una dis tribución complementaria desde un punto de vista semántico-pragmático.
(15) (a) Su papá tiene un lee shop allí.
(b) El es como un lee lawyer in his own way.
(c) Pues el sí tiene un lee anger management problem.
7.3. Edad y sexo del hablante
La última pregunta de investigación trata la relación entre el uso diminuti vo y la edad y/o sexo de los hablantes (cf. supra apartado 4.). En primer lu gar, investigamos la medida en que los 4 grupos etarios (tabla 6) cambian de código dentro de la construcción diminutiva.
Tabla 6: El uso diminutivo a través de las generaciones (X²=31.06, df=3, p<.0001; Cramérs V=0.1761) Grupo monolingüe bi/multilingüe Total #
%
#
%
#
%
Adolescentes; 14-17 años (n=18)
237
90.1 %
26
9.9 %
263
100.0 %
Posadolescentes; 18-20 años (n=7)
84
88.4 %
11
11.6 %
95
100.0 %
Adultos; 21-40 años (n=27)
350
85.8 %
58
14.2 %
408
100.0 %
Mayores; 55+ años (n=10)
233
99.1 %
2
0.9 %
235
100.0 %
Total
904
90.3 %
97
9.7 %
1001
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
La tabla 6 muestra una correlación significativa, pero débil (p<.0001; Cramérs V=0.1761), entre el uso de construcciones diminutivas bilingües y la edad de los participantes. En concreto, se observa que son los adultos
c a p í t u l o 2 8 | 762 Panorama de estudios actuales del español en América quienes cambian más de código: el 14.2 % de los diminutivos de este gru po son bilingües (n=58/408). Siguen los posadolescentes (n=11/95; 11.6 %) y los adolescentes (n=26/233; 9.9 %). El único grupo que apenas usa di minutivos bi/multilingües (n=2/236; 0.9 %) es el de los mayores. Estos resultados corresponden con el uso predominante de las lenguas en cada grupo. Recordemos que los mayores indicaron preferir hablar español en sus conversaciones diarias (X =7/7), mientras que los adultos también ma nifestaron cambiar entre español e inglés (X =5.8/7). Asimismo, los posa dolescentes indicaron preferir alternar entre español y criollo (X =6.4/7), y los adolescentes entre español e inglés (X =6/7).
A continuación, se presenta en la tabla 7 el uso de los distintos tipos de diminutivos entre los 4 grupos. Llama la atención que los mayores solo recurren a marcadores españoles (-ito 95.8 %, n=226/235; un poco 1.7 %, n=4/235; chico 1.3 %, n=3/235; pequeño 0.8 %, n=2/235), conforme con su uso predominante del español. Los adultos hacen uso de una lista más variada de distintos tipos, tanto sintéticos como analíticos. Ellos emplean más que los otros grupos los tipos -ino (n=4/5), -y (n=3/4), little (n=7/12) y little bit (n=2/2). Con excepción de los mayores, todos los grupos recurren a los tipos diminutivos más comunes -ito, un poco y lee.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 763 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice Tabla 7: Los tipos diminutivos según los grupos generacionales Tipos diminutivos Adolescentes Posadolescentes Adultos Mayores #
%
#
%
#
%
#
%
Sintético
215
81.7 %
65
68.4 %
295
72.3 %
226
96.2 %
-ito
214
81.4 %
64
67.3 %
288
70.6 %
226
96.2 %
-ino
1
0.3 %
4
1.0 %
y
1
1.1 %
3
0.7 %
Analítico
48
18.3 %
30
31.6 %
113
27.7 %
9
3.8 %
un poco
23
8.7 %
13
13.7 %
53
13.0 %
4
1.7 %
lee
16
6.1 %
10
10.5 %
45
11.0 %
little
4
1.5 %
1
1.1 %
7
1.7 %
chico
3
1.1 %
1
1.1 %
5
1.2 %
3
1.3 %
small
2
0.8 %
4
4.2 %
1
0.2 %
pequeño
2
0.8 %
little bit
2
0.5 %
minor
1
1.1 %
Total
263
100.0 %
95
100.0 %
408
100.0 %
235
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
En cuanto a la distribución de las construcciones diminutivas en el habla femenina versus masculina (tabla 8), se observa que las mujeres usan más diminutivos (74.2 %; n=742/1001; X =18.1) que los hombres (25.8 %; n=259/1001; X =12.3). Sin embargo, los hombres (12.4 %; n=32/259) cam bian más que las mujeres (8.8 %; n=65/742) en construcciones diminuti vas, aunque esta diferencia no resultó significativa según el análisis X² (p=0.1398).
c a p í t u l o 2 8 | 764 Panorama de estudios actuales del español en América Tabla 8: El uso diminutivo entre los géneros (X²=2.18, df=1, p=0.1398) Sexo edad Monolingüe Bilingüe Total #
%
#
%
#
%
femeninos (n=41)
677
91.2 %
65
2.2 %
742
100.0 %
mayores (n=7)
184
98.9 %
2
1.1 %
186
100.0 %
adultos (n=21)
299
89.5 %
35
10.5 %
334
100.0 %
posadolescentes (n=7)
84
88.4 %
11
11.6 %
95
100.0 %
adolescentes (n=6)
110
86.6 %
17
13.4 %
127
100.0 %
masculinos (n=21)
227
87.6 %
32
12.4 %
259
100.0 %
mayores (n=3)
49
100.0 %
49
100.0 %
adultos (n=6)
51
68.9 %
23
31.1 %
74
100.0 %
adolescentes n(=12)
127
93.4 %
9
6.6 %
136
100.0 %
Total
904
90.3 %
97
9.7 %
1001
100.0 %
Fuente: Elaboración propia.
Además, se deduce de la tabla 8 que en realidad las pautas de uso de una construcción lingüística pueden resultar más complejas de lo que se imagina. Por ejemplo, aunque en la muestra se incluyeron más hablantes femeninas posadolescentes que adolescentes, resulta que las adolescentes emplearon más diminutivos (n=127), tanto monolingües (n=110; 86.6 %) como bilingües (n=17; 13.4 %), que las posadolescentes (84 monolin gües, 88.4 %; 11 bilingües, 11.6 %, que suman 95 diminutivos en total). Igualmente, aunque concluimos que los hombres alternan más de código dentro de la construcción diminutiva, son principalmente los adultos que lo emplean (31.1 %; n=23/74). Los hombres mayores, en cambio, solo usan diminutivos monolingües (n=49). Por lo tanto, planteamos que se le debe prestar más atención a la manera en que factores extralingüísticos como la edad y el sexo influyen en el uso de diminutivos.
Finalmente, resulta que los hombres prefieren usar construcciones analíticas más que las mujeres (22.3 %; n=58/259 frente al 19.1 %; n=142/742 respectivamente). Además, aunque los marcadores -ito, un poco y lee son usados tanto por mujeres como hombres, los últimos sí hacen más uso del diminutivo kriol lee (12.7 %; n=33/260 frente al 5.1 %; n=38/742 de las
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 765 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice mujeres). Este hallazgo es notable ya que el uso predominante de lee en el habla masculina se encuentra a pesar de que los hombres eran menos del
30 % en la muestra de los adultos (6/27). En cambio, las mujeres se inclinan
más al inglés. En efecto, los hombres solo emplearon little y small una vez.
8. Discusión y conclusiones
En este trabajo se ha presentado un estudio exploratorio del paradigma di minutivo y de sus funciones semántico-pragmáticas en el habla multilin güe del norte de Belice. Dado que el diminutivo se caracteriza por paradig mas morfológicos y patrones semánticos diferentes en el español frente al inglés y al criollo beliceño, sirve como estudio de casos por excelencia para investigar los distintos factores que rigen estructuras lingüísticas di vergentes en el cambio de código bi/multilingüe.
En primer lugar, los hablantes multilingües de Belice usan prima riamente los marcadores diminutivos prototípicos de las lenguas fuente, -ito, little y lee, lo que confirma nuestra primera hipótesis. Raramente se emplea otro sufijo que -ito en las construcciones sintéticas. Además, del criollo beliceño, lee es el único marcador que ocurre en el corpus. Como forma derivada, parece que lee se ha elegido como marcador diminutivo más prominente a costa de little. Little se usa solo escasamente, aunque sigue siendo el marcador más productivo del inglés. Este hallazgo podría explicarse por el hecho de que el inglés sigue siendo la lengua del ámbito formal en Belice, mientras que el diminutivo ocurre más típicamente en el discurso informal. Al mismo tiempo, el criollo gana cada vez más pres tigio manifiesto. Además, según el principio de ‘reduced redundancy’ de Seliger (1989) las dos lenguas fuente contienen una regla con una función semántica equivalente, se contraen o fusionan, dando preferencia a la menos marcada en un sentido interlingüístico. Así, es posible que al saber tanto inglés como criollo, el diminutivo del criollo haya sido privilegiado como marcador no o menos marcado.
A continuación, desde una perspectiva semántica, los mar cadores diminutivos no necesariamente entran en una distribución
c a p í t u l o 2 8 | 766 Panorama de estudios actuales del español en América complementaria, dado que cada marcador se emplea con varios valores. Estos resultados no corresponden con los de Miami, donde tienden a usar marcadores ingleses para valores conceptuales y los españoles para valo res afectivos, e igualmente refutan nuestra segunda hipótesis. En Belice se emplean todos los diminutivos ligeramente más frecuentemente con valores conceptuales. Sería interesante investigar en más detalle el uso semántico-pragmático del diminutivo en Belice y otras comunidades bi lingües en un estudio futuro.
En tercer lugar, investigamos los patrones dominantes en la alter nancia de lenguas en las construcciones diminutivas bi/multilingües. Del análisis resulta que los hablantes del norte de Belice cambian de código en construcciones diminutivas de forma bastante frecuente. Un 9.7 % de las construcciones del corpus son bi/multilingües, en comparación con el
1.3 % de los casos en la comunidad bilingüe de Miami (Vanhaverbeke y
Enghels, 2021). Este resultado es destacable ya que nos muestra que puede haber una diferencia marcada entre dos comunidades español/inglés en cuanto a la frecuencia del cambio de código bi/multilingüe. Aunque es bien sabido que la frecuencia del cambio de código juega un papel primor dial en fenómenos asociados como el surgimiento de formas lingüísticas innovadoras y la gramaticalización, las diferencias entre distintas comuni dades español/inglés con respeto a la frecuencia del cambio de código es un terreno lingüístico poco explorado.
Además, se confirma nuestra tercera hipótesis que se alterna más fá cilmente entre lenguas en construcciones analíticas (94.9 %). Solo encon tramos 5 diminutivos multilingües sintéticos, todos con el sufijo español -ito. Este hallazgo corresponde con lo que ocurre en Miami, donde también prefieren alternar en construcciones analíticas. Estos diminutivos analíti cos bi/multilingües incluso se manifestaron en frases multilingües con una lengua matriz española. Si bien esperábamos observar una relación entre la estrategia diminutiva y la lengua matriz por su paradigma morfosintác tico determinado tipológicamente, los resultados parecen refutar —por lo menos parcialmente— esta hipótesis, de modo que podemos concluir que la formación diminutiva no parece regirse por la lengua matriz.
m a r g o t v a n h a v e r b e k e o s m e r b a l a m | 767 El cambio de código multilingüe en construcciones diminutivas: Datos de Belice Los únicos marcadores diminutivos que ocurren en las construccio nes multilingües son lee (58.8 %), un poco (36.1 %) e -ito (5.1 %). En contra de lo que pensamos, no emplean marcadores ingleses en construcciones diminutivas multilingües. El marcador más productivo sin duda es el di minutivo criollo lee, que se combina primordialmente con bases inglesas, hasta casi evolucionando en un patrón fijo: determinante español + lee + base inglesa (p. ej. este lee planet). Parece que este patrón se ha afianzado ‘entrenched’, convencionalizándose a nivel de la comunidad multilingüe. De todos modos, el uso productivo de lee es notable, ya que provee evi dencia de un contexto gramatical bilingüe específico en el que el criollo beliceño juega un papel importante en la variedad de código multilingüe que se usa en el norte de Belice.
Además, investigamos los patrones de uso en la formación diminu tiva en función de la edad y el sexo de los hablantes. Confirmando nuestra hipótesis, los resultados indicaron que las mujeres entrevistadas usaban más diminutivos que los hombres. Sin embargo, son los hombres adultos —y no las generaciones más jóvenes— quienes lideran el uso innova dor de construcciones diminutivas español-criollo-inglés (31.1 %). Sería una buena idea investigar si en otras comunidades español-criollo de Centroamérica (p. ej. Limón en Costa Rica; Bluefields en Nicaragua, Colón en Panamá, etc.) el uso innovador de diminutivos es un rasgo distintivo del habla masculina que quizá pueda deberse a actitudes más positivas hacia el criollo entre los hombres. Cabe señalar que los resultados de esta investigación se alinean con estudios anteriores que muestran que el uso creativo e innovador del cambio de código ocurre entre adultos con altos niveles de competencia lingüística y no entre adolescentes con niveles más bajos de competencia bi/multilingüe (véase Balam, 2016; Balam et al., 2021). Siguen las chicas posadolescentes y adolescentes, que usan di minutivos bilingües en el 11.6 % y el 13.4 % de los casos, respectivamente. El grupo mayor (y exclusivamente las mayores) apenas empleó diminuti vos bilingües.
Finalmente, postulamos que las generaciones más jóvenes emplean más diminutivos criollos que los adultos y los mayores, porque en estos
c a p í t u l o 2 8 | 768 Panorama de estudios actuales del español en América grupos el criollo ha ganado prestigio manifiesto. Sin embargo, los resul tados refutan esta hipótesis, puesto que los adultos también lo emplean frecuentemente; constituyen el 11.0 % de todos los marcadores usados por los adultos. A título comparativo, en el grupo de los posadolescentes, un
10.5 % de los diminutivos son formados con lee, y en el de los adolescen
tes un 6.1 % de las construcciones. Parece dar evidencia del alcance del criollo beliceño en el habla del norte de Belice, por lo menos con respecto al diminutivo.
Una limitación metodológica que podría controlarse mejor en el futuro es la composición de los diferentes grupos, ya que los grupos de bi/multilingües no estaban compuestos por números similares de ha blantes masculinos versus femeninos. Hemos de subrayar que, aunque el uso de construcciones diminutivas en el habla monolingüe parece ser más predominante en el lenguaje femenino, este hallazgo podría deberse al número mayor de hablantes del sexo femenino en la muestra estudia da. Debido a que la diferencia entre los hombres y las mujeres en el uso de diminutivos en el habla monolingüe no fue significativa (menos de 4 puntos porcentuales), es importante corroborar este hallazgo en futuras investigaciones. Somos conscientes de que, al ser el primer relato descrip tivo de esta estructura en contextos multilingües, no podemos formular conclusiones holísticas a partir del estudio de una sola comunidad. Por lo tanto, para poder sacar conclusiones más precisas sobre los procesos del cambio de código multilingüe, es esencial examinar este fenóme no, u otros relacionados con él, en más comunidades bi/multilingües.
9. Agradecimientos y financiación
Para la investigación expuesta en este capítulo, la primera autora recibió financiación a través de una beca de investigación fundamental de la FWO (1186521N). Además, agradecemos a Renata Enghels sus abundantes aportaciones a las versiones de este capítulo, y a los pares ciegos por sus comentarios y sugerencias relevantes.
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| 773 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 773 C A P Í T U L O Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil- Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción Fabricio Paiva Mota Universidad Federal de Sergipe / Universidad Federal de Roraima fabricaos@yahoo.com.br
c a p í t u l o 2 9 | 774 Panorama de estudios actuales del español en América
1. consideraciones iniciales
En este trabajo se entiende el contacto lingüístico como el contacto entre dos o más lenguas de una misma comunidad. Estos idiomas comparten espacios comunes, como áreas de comercio y educación. A lo largo de la historia de Brasil, el portugués ha estado/está en contacto con lenguas indígenas, africanas y de inmigrantes. El foco de esta investigación fue el contacto entre el español venezolano y el portugués brasileño en la región fronteriza entre Brasil y Venezuela.
Brasil comparte fronteras con diez países sudamericanos, ocho de los cuales hablan español, uno inglés y uno francés. En muchas de estas regiones hay presencia de lenguas indígenas y criollas, potenciando el contacto lingüístico en un ambiente multilingüe. El escenario fronterizo es el lugar de contacto más prototípico, donde es posible observar clara mente a hablantes de distintas lenguas.
Las fronteras proporcionan esta interacción e integración entre las naciones, como las escuelas y el comercio. En visitas técnicas a la frontera Brasil/Venezuela, se reporta que brasileños estudian por la mañana en Pacaraima/Brasil y por la tarde en Santa Elena de Uairén, del lado vene zolano. Poco a poco, con las crisis en el país vecino, esta dirección cambió. Ahora son los venezolanos los que buscan estudiar en Brasil. Todos los sábados, los informantes de esta investigación salían de Venezuela hacia Brasil para estudiar portugués. Por esta razón, se tiene una situación de enseñanza del portugués como segunda lengua. Según el Diccionario de términos clave de ELE del Instituto Cervantes (en línea), aprender una segunda lengua designa el conjunto de procesos conscientes e inconscientes mediante los cuales el aprendiente alcanza un determinado nivel de competencia en una lengua segunda. Lo consigue ejercitando las distintas destrezas de aprendizaje en la realización de actividades de diverso tipo. En estos
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 775 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción procesos influyen factores de aprendizaje externos e internos. Son facto res internos la motivación del aprendiente, sus necesidades y su estilo de aprendizaje. Son factores externos el contexto en el que el aprendizaje se produce, así como la enseñanza que intenta promoverlo. Fue en este contexto que se seleccionó el curso de portugués para extran jeros de la Universidad Estatal de Roraima (UERR), un espacio de investi gación para la enseñanza y el aprendizaje de la lengua portuguesa para el público de la región. Además de estudiantes de origen venezolano, tam bién participaron del curso estudiantes argentinos y colombianos. Por interferencia se entiende la influencia de la lengua A sobre la lengua B, dando lugar, a menudo, a estructuras agramaticales, es decir, es tructuras que no pertenecen al sistema gramatical de ninguna de las len guas implicadas. Si bien esta influencia entre lenguas produce estructuras que no encajan en dichos sistemas, no se considera que la interferencia sea el resultado de un conocimiento lingüístico insuficiente. Así, el objetivo de este trabajo es analizar la interferencia lingüística del tipo contracción presente en producciones textuales de aprendices venezolanos de portugués como lengua extranjera.
Este trabajo se dividió en seis partes. En las «Consideraciones ini ciales» se hace un breve resumen del trabajo. En el siguiente apartado, «Contexto fronterizo: las ciudades de Pacaraima y Santa Elena de Uairén», se describe el contexto geográfico en el que se ubican las dos ciudades fronterizas de Brasil y Venezuela. En el tercero, «Estudios sobre interfe rencia lingüística», se hace una revisión bibliográfica del fenómeno lin güístico elegido. En el cuarto, «Metodología», se describen los pasos de la investigación. En el quinto apartado, «Análisis de los datos», se analizan las producciones escritas de los venezolanos estudiantes de portugués como lengua extranjera. Por último, las «Consideraciones finales» y, ense guida, se presentan las referencias citadas.
c a p í t u l o 2 9 | 776 Panorama de estudios actuales del español en América
2. Contexto fronterizo: las ciudades
Pacaraima y Santa Elena de Uairén De un lado está Pacaraima/Roraima, ciudad del extremo norte de Brasil; y del otro, Santa Elena de Uairén/Gran Sabana, ciudad del extremo sur de Venezuela. A partir de 2015, la frontera entre estos países se convirtió en escenario de numerosos conflictos, incluso armados, debido a la crisis económica y, en consecuencia, migratoria en Venezuela. Sin embargo, los lazos que unen a estos dos municipios van más allá de cuestiones jurídi cas, políticas o geográficas, ya que no existe delimitación entre fronteras lingüísticas. Las fronteras geográficas siempre se han considerado territo rios en disputa, muchas veces, políticos. Es difícil delimitar dónde empie zan y acaban determinados espacios. En la foto 1, está Brasil a la izquierda y Venezuela a la derecha. En el medio de las banderas, en color blanco, se encuentran los mojones fronterizos, que establecen la división geográfica entre los dos países.
Foto 1. Frontera Brasil-Venezuela Fuente: Archivo personal (2012).
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 777 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción De acuerdo con la Comisión Permanente para el Desarrollo e Integración de la Franja Fronteriza (CDIF), Pacaraima y Santa Elena son consideradas ciudades gemelas, ya que «el territorio del municipio limita con el país vecino y su sede se encuentra en la frontera internacional, que puede o no presentar una conurbación o semi-conurbación con una localidad del país vecino» (traducción propia). La distancia entre las dos ciudades es de aproximadamente 15 km, por eso se considera una frontera seca, ya que no existen accidentes geográficos, como ríos o lagos, que dividan las dos ciudades.
La ocupación del norte del Estado Roraima se dio con la instalación de una unidad militar durante el período de la dictadura militar brasile ña, actualmente el 3er Escuadrón Especial de Fronteras, y la construcción de la carretera BR-174, entre las décadas de 1960 y 1980. El interés por la región Norte «se basó en la doctrina de la seguridad nacional y en el pro yecto de modernización de Brasil» (Barros Rocha y de Freitas Silva, 2012,
p. 45. (traducción propia).
Pacaraima es uno de los quince municipios de Roraima y su crea ción se dio con el proceso de desmembramiento de tierras de Boa Vista, la capital del estado. En 1995 nació Pacaraima mediante la Ley n.º 096 del 17 de octubre del mismo año. La cabecera municipal se encuentra a 215 km de la capital de Roraima y su acceso terrestre se da única y exclusivamente por la BR-174. Antes de su emancipación, cuando era villa, se conocía como BV-8, en referencia al mojón fronterizo Brasil/Venezuela n.º 8. El municipio de Pacaraima ocupa un área total de 8 063 km², de los cuales 7 920 km² pertenecen a dos tierras indígenas, a saber: São Marcos y Raposa Serra do Sol. La primera fue creada en 1992 y la segunda en 2005. La cabecera del municipio se encuentra en una zona no indígena. La ciu dad limita con la ciudad de Santa Elena de Uairén/Venezuela al norte, Boa Vista y Amajarí al sur, Normandía y Uiramutã al este y Amajarí al oeste, como se muestra en el mapa 1.
c a p í t u l o 2 9 | 778 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 1. Mapa de Roraima Fuente: Adaptado de Curso de Geografía de la Universidad Federal de Roraima Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) (2010), la población de Pacaraima era de 10 433 habitantes, de los cuales
5 919 están el área rural y 4 514 en el área urbana. En 2021 había una pro
yección estimada de 20 108 personas. El aumento de la población ocurrió debido a la crisis política y económica que comenzó en Venezuela en 2015. Pacaraima se convirtió en la puerta de entrada de muchos venezolanos en Brasil. Sin embargo, la parte brasileña no pudo absorber todo este contin gente de migrantes, lo que generó conflictos entre brasileños y venezola nos no solo en la frontera, sino también en otros municipios de Roraima. El tránsito de personas y vehículos entre Santa Elena y Pacaraima es gratuito y no es necesario presentar documentos para cruzar la frontera. La fiscalización del lado venezolano parece ser mayor que del lado brasile ño. Hasta 2015 la balanza económica favorecía a los brasileños, que literal mente llenaban sus autos de víveres y gasolina. Con la crisis y la inflación en el país vecino, ha habido un cambio: ahora son los venezolanos los que
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 779 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción van a comprar alimentos en Brasil. El comercio en Pacaraima se convirtió en depósitos de granos.
La ocupación del sur de Venezuela ocurrió casi en el mismo período que la del norte de Brasil (1960-1980). La creación de la ciudad de Puerto Ordaz, la Central Hidroeléctrica de Guri y el Parque Nacional Canaima, este último ubicado en Santa Elena, contribuyeron a acelerar este proceso. El gran atractivo de este Parque es el Monte Roraima, cuya distribución es la siguiente: el 85 % forma parte de Venezuela, el 10 % de Guayana y el 5 % de Brasil. El mejor punto de ascenso está en Santa Elena, que atrae a una gran cantidad de turistas a la región.
Santa Elena de Uairén es uno de los once municipios del Estado Bolívar (mapa 2), en el extremo sureste de Venezuela, y limita con Sifontes y Piar al norte, Pacaraima al sur, República Cooperativa de Guayana al este y Bolivariano Angostura al oeste. El pueblo surgió de la minería en la región y fue fundado por Lucas Fernández Peña en 1923. Sin embargo, fue en 1990 que la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar formalizó este estatuto. La ciudad de Santa Elena tiene una superficie de 32 990km2 y contaba con una población de 39 396 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) (en línea). Sin embargo, en 2015 esta pobla ción descendió a 31 734 habitantes, es decir, hubo una disminución de
7 662 habitantes en cuatro años. Tales números podrían ser mucho mayo
res, dada la grave crisis que vive el país. El Estado Bolívar también cuenta con un 7,54 % de indígenas.
c a p í t u l o 2 9 | 780 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 2. Mapa Político do Estado Bolívar Fuente: Adaptado de http://www.e-bolivar.gob.ve/geografia El acceso a la bibliografía específica sobre Santa Elena ha sido mínimo, pero su perfil es similar al de Pacaraima. Con base en la experiencia in vestigativa en la región, se observa que la ciudad venezolana cuenta con escuelas primarias y al menos una institución de educación superior, la Universidad Experimental de Guayana (UNEG). Los cursos de educación superior son en el área de administración, contabilidad y turismo. Antes de la crisis económica, la ciudad de Santa Elena estaba ocu pada por turistas brasileños. En la zona central, el idioma predominante es el portugués. Y esta lengua portuguesa, hablada principalmente por comerciantes locales, tiene características del acento de Roraima. En cam bio, cuanto más lejos del centro comercial, la presencia de la lengua por tuguesa disminuye y se escucha más el español y las lenguas indígenas de la región. En el contexto escrito, en varias tiendas hay carteles bilingües, como se ve en la foto 2.
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 781 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción Foto 2. Cartel bilingüe en una tienda en Santa Elena/Venezuela
Fuente: Archivo personal (2015).
En la foto 2, está en español «FELIZ NAVIDAD ACEPTO MI AGUINALDO» y en portugués «FELIZ NATAL ME DEIXE SEU BÔNUS R$» (sic), refirién dose a las propinas de fin de año. Es común, por ejemplo, encontrar textos escritos bilingües en fachadas de tiendas o avisos en estanterías o escapa rates de establecimientos comerciales venezolanos. Del lado brasileño, la frecuencia es menor.
Los brasileños ya no compran en Santa Elena por los altos precios. Hubo una inversión de fronteras: la ruta giró hacia Lethem, en Guyana. Lo que ha dinamizado la economía del lado venezolano son los viajes tu rísticos a la región de la Gran Sabana. Los grupos parten desde Boa Vista hacia Pacaraima, donde cambian microbuses o buses por autos de trac ción desde Venezuela. Como investigador, seguí observando el contacto entre brasileños y venezolanos. Está bastante claro que ambos grupos no conocen el idioma del otro y los diálogos a menudo se truncan. Al mismo tiempo, hay presencia indígena de los pueblos Pemón, conformados por varios subgrupos como los Arekuná, Taurepang, Macuxi, Patamona. Todos ellos utilizan el español como lengua de contacto. Del lado brasileño, el portugués ocupa esta posición. En el siguiente apartado se presentará el marco teórico.
c a p í t u l o 2 9 | 782 Panorama de estudios actuales del español en América
3. Estudios sobre interferencia lingüística
En este apartado se abordan algunas concepciones sobre el proceso de in terferencia lingüística (Siguan Soler, 2001; Weinreich, 1974; Silva-Valdivia, 1994; Blas Arroyo, 1991). Para unos significa desviación de la norma es tándar, error; para otros una estrategia de comunicación. Así, al final, se define el concepto de interferencia para el contexto de investigación. Para Silva-Valdivia (1994), el término interferencia es polisémico, siendo utilizado en diferentes áreas del conocimiento, por ejemplo, física, psicología, antropología cultural, pedagogía y sociolingüística. Es consen so en prácticamente todos los trabajos académicos en el área del contacto lingüístico, en general, y de las interferencias, en particular, citar la obra de Weinreich, Lenguas en contacto. Para el autor, dos idiomas están en contacto cuando dos individuos los usan alternativamente. Este fenóme no se denomina bilingüismo y los hablantes se denominan bilingües. Weinreich (1974) define la interferencia como una desviación de la norma en una de las lenguas desde el punto de vista del habla bilingüe. Tal desviación puede ocurrir debido a la familiaridad con más de un idioma, es decir, como resultado del contacto lingüístico. Para el autor, el término interferencia implica el reajuste de patrones que resulta de la introducción de elemen tos extranjeros en los campos más altamente estructurados de la lengua, como, por ejemplo, la mayor parte del sistema fonológico, una gran parte de la morfología y la sintaxis y ciertas áreas del vocabulario […]. En los niveles menos estrictamente estructurados de una lengua —partes de la sintaxis o el vocabulario de naturaliza incidental— se podría hablar más correctamente de «préstamos» cuando la transferencia de un elemento de este tipo ha de ser subrayada. Pero aun en esos casos, la posibilidad de reajustes subsecuentes en los patrones, o la interferencia, no puede ser excluida (Weinreich, 1974, pp. 17-18).
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 783 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción Por su parte, Payrató (1985, p. 58. En Silva-Valdivia, 1994, p. 165), define la interferencia no como una desviación de la norma, sino como «un cambio lingüístico […] que ocurre en una lengua (o registro) A y que está directa mente motivado por la influencia de una lengua B (u otro registro de la misma lengua)» (traducción propia).1 Para Weinreich (1974), cuanto mayor es la diferencia entre los sistemas, mayores son las dificultades para aprender una L2 y mayor la cantidad de interferencia. Por otro lado, en este trabajo se observan las in terferencias en los textos escritos entre las lenguas portuguesa y española, lenguas genéticamente cercanas. Esta aproximación puede hacer que el individuo se involucre tanto con (falsas) similitudes, por ejemplo, que él mismo no perciba las estructuras específicas de ambos idiomas. En su trabajo, Weinreich (1974) cita el criterio común de inteligibi lidad empleado por Voegelin y Harris (1951) con el sueco y el danés. Los daneses entienden a los suecos, pero no ocurre al revés. El proceso entre portugués y español es muy similar. En general, un brasileño entiende a un hispanohablante, pero no necesariamente ocurre lo contrario. El hecho de que el portugués tenga más vocales que el español, por ejem plo, facilitaría que un hablante de portugués, al menos, entendiera a un hispanohablante.2 En el contexto de investigación esta información es importante ya que los venezolanos se trasladan de la ciudad de Santa Elena a Pacaraima para estudiar portugués. En varias visitas a Santa Elena, nunca se encon traron cursos de portugués en la ciudad. El portugués que se aprende es a través del contacto con brasileños o a través de un curso de portugués en Pacaraima, por ejemplo. Los 15 km que separan las dos ciudades solo marcan una división geográfica establecida a lo largo de la historia de los dos países.
1
En el original: «Unha interferencia, en sentido amplo, é un cambio lingüístico […] que tén lugar nunha lingua A (ou rexistro), e que está motivado diretamente pola influencia dunha lingua B (ou doutro rexistro dunha mesma lingua, se así se especifica)».
2
Se sugiere la lectura de Pereyron y Alves (2016).
c a p í t u l o 2 9 | 784 Panorama de estudios actuales del español en América Del lado brasileño, se realizó una encuesta a los residentes sobre cur sos de español en el municipio, dada su cercanía con Venezuela. Muchos creen que el español es un idioma fácil o ya hablan español porque viven en la frontera y por las razones explicadas no necesitarían los cursos. Desde 2015, el flujo migratorio de venezolanos hacia Brasil ha creci do significativamente y la frontera ha intensificado su espacio multi-, plu rilingüe. No son solo los hispanos los que cruzan la frontera, sino también los pueblos indígenas, chinos y haitianos, entre otros grupos. Para contextualizar la realidad, luego de realizar una actividad en el curso Portugués como Lengua Extranjera en 2016, se buscó un restaurante en la ciudad de Pacaraima para comer. Rápidamente, se echó un vistazo en un cartel en portugués BANHO SÓ PARA CLIENTES (énfasis del au tor). El número de hispanohablantes aumentó en la región, potenciando el contacto que ya existía. La hipótesis es que los venezolanos llegaron al establecimiento y pidieron para ir al baño, sin consumir ningún producto. El dueño, brasileño, hizo el aviso para controlar el uso del baño en el lugar, como se ve en la foto 3:
Foto 3. Cartel en restaurante en la ciudad de Pacaraima/Brasil Fuente: Archivo personal (2016).
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 785 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción Al escribir el aviso, el brasileño puso la letra ñ como nh, debido a la simi litud fonética. Sin embargo, baño o cuarto de baño significa banheiro, en portugués, o sea, mojar el cuerpo. Este ejemplo ilustra una interferencia que clasificamos como léxica del tipo decalque.3 En resumen, tal similitud entre los idiomas portugués y español puede ser un factor positivo ya que muchas palabras y estructuras son idénticas; como también puede ser ne gativo, considerando los falsos cognados, por ejemplo. Para Weinreich (1974, pp. 20-23), la interferencia puede ser analiza da por la lingüística descriptiva a través de métodos lingüísticos, como la comparación de los sistemas fonético y gramatical de las lenguas involu cradas. En este sentido, el objetivo de la investigación del autor fue «mos trar hasta qué punto la interferencia es determinada por la estructura de las dos lenguas en contacto en contraposición a los factores no lingüísticos en el contexto sociocultural del contacto de lenguas». Hay doce factores extralingüísticos enumerados por el autor, a saber:
a) La facilidad de expresión verbal que tiene el hablante en general y su
habilidad para mantener separadas las dos lenguas.
b) La habilidad relativa en cada lengua.
c) La especialización en el uso de cada lengua por temas e interlocutores.
d) La manera de aprender cada lengua.
e) Las actitudes hacia cada lengua, ya sean estas idiosincrásicas o
estereotipadas.
f) El tamaño del grupo bilingüe y su homogeneidad o diferenciación so
ciocultural; la división en subgrupos que usan una u otra lengua mater na; los datos demográficos; las relaciones sociales y políticas entre esos subgrupos.
g) El predominio de individuos bilingües con ciertas características de
comportamiento lingüístico […] en los diversos subgrupos.
h) Las actitudes estereotipadas hacia cada lengua; la condición de indíge
nas o inmigrantes de las lenguas en cuestión.
i) Las actitudes hacia la cultura de cada comunidad lingüística.
3
De acuerdo con la clasificación de Paiva Mota (2014).
c a p í t u l o 2 9 | 786 Panorama de estudios actuales del español en América
j) Las actitudes hacia el bilingüismo en sí.
k) La tolerancia o la intolerancia con respecto a la mezcla y a los usos inco
rrectos en cada lengua.
l) La relación entre el grupo bilingüe y cada una de las comunidades lin
güísticas de las que constituye un segmento marginal. Algunos de estos factores guiaron a la hora de elaborar los cuestionarios para el curso de Portugués, cuyo objetivo era trazar un perfil de alumnos y profesores. La investigación se llevó a cabo en la frontera Brasil/Venezuela, lugar de encuentro de brasileños, venezolanos e indígenas de ambos paí ses. De la misma forma planteada por Weinreich (1974), es relevante consi derar tanto los factores lingüísticos como extralingüísticos. Como se ha mencionado antes, Weinreich se ocupa del contacto lingüístico y de las interferencias. En el segundo capítulo de su obra, el más importante y extenso, el autor se dedica a los mecanismos y causas estructurales de la interferencia, dividiéndolo en dos partes: marco teóri co e interferencia. Estos se clasifican en tres tipos: fonéticos, gramaticales y léxicos. Tales categorías lingüísticas son independientes de la modalidad en que se materializa el texto (oral/escrito). Para este trabajo, se da énfasis en las cuestiones gramaticales.
Weinreich (1974) propone tres tipos de interferencia gramatical de una lengua A en B o al contrario. El primero se refiere al uso de morfemas de la lengua A al hablar o escribir en B; por ejemplo, el contacto entre el romanche y el suizo-alemán hizo que los niños bilingües reemplazaran el artículo indefinido femenino in (una), variante de ina, usado entre voca les, por ina-n, modelo alemán suizo. Es decir, reemplazaron in’ura (una hora) con ina-n-ura.
El segundo se refiere a la aplicación de la relación gramatical de la lengua A a los morfemas de B en el habla de B o a la omisión de una relación de B que no tiene su origen en A. El autor ejemplifica con He comes tomorrow home (Viene mañana a casa). Esta oración se basa en el orden del alemán Er kommt morgen Hause (Él vendrá a casa mañana)
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 787 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción aplicado a los morfemas ingleses. En inglés, la posición del adverbio puede ser al principio o al final de la frase:4 He comes home tomorrow o Tomorrow he comes home. Sin embargo, el adverbio está en la posición 3, He comes tomorrow home, según el patrón del alemán.5 En otras pa labras, la oración está escrita en inglés, pero el orden de sus elementos sigue el patrón alemán.
El tercer y último tipo de interferencia gramatical ocurre a través de la identificación de un morfema B específico con un morfema A específico. Un cambio que puede ser una ampliación o reducción de las funciones del morfema B con base en el modelo gramatical de la lengua A. Para el autor, una persona bilingüe percibe el morfema ver en yiddish como who (quien, que — pronombre relativo) en inglés. El individuo utiliza der mentš ver iz do en lugar de der mentš vos iz do, tomando como modelo el patrón inglés, the man who is here (el hombre que está aquí).
Paiva Mota (2020) obtuvo 36 datos de interferencia gramatical, cla sificándola en dos tipos: morfofonológica, que involucra la morfología de la palabra, o sea, el informante usó parte del morfema de la lengua portu guesa y/o parte de la lengua española en sus producciones escritas; y las sintácticas, en las que el informante establece parte de las combinaciones sintácticas en una lengua y parte en la otra. Se presenta solo un ejemplo de cada uno.
Para el primer tipo, puede observarse el ejemplo: [...] Com referencia ao tema do sexo, é uma questão de aceptação de cada um. La formación del sustantivo se dio con la raíz española, aceptación , y el sufijo portugués, aceitação, lo que resultó una palabra que no existe en ninguna de las dos lenguas: aceptação. Ya en la interferencia sintáctica, [...] Quens ao final conseguem esclarecer suas situações sentimentais, ganhando como presen te o amor e o inicio de uma nova felicidade, el informante realizó el plural del pronombre relativo quien (quienes), pero no para este pronombre en
4
Sobre la posición de los adverbios en inglés, sugerimos la gramática Understanding English Grammar (Payne, 2011).
5
Sobre la posición de los adverbios en alemán, sugerimos la gramática Duden (Eisenberg et al., 2009).
c a p í t u l o 2 9 | 788 Panorama de estudios actuales del español en América portugués. El resultado fue quens, que mantiene la concordancia de nú mero entre el pronombre, quens, y el verbo, conseguem. Altamirano Robles (2016) contabiliza 149 datos de interferencia sin táctica en su corpus. Todos se refieren al orden sintáctico, se ofrecen los ejemplos. Quando de pronto se lhe acercaram umas senhoras que levavam seus filhos à escola. De acuerdo con la autora, se utilizó el pronombre lhe de forma inadecuada, pues este se emplea únicamente para referirse a personas; Cuidemos o meio ambiente. Para la investigadora, la omisión de la preposición de ocurrió porque el estudiante hizo una traducción literal de su LM.
La autora concluye que en la interferencia sintáctica los informantes tienden a seguir el orden del español realizando concordancia, añadiendo, cambiando u omitiendo preposiciones y contracciones. Siguan Soler (2001), a su vez, establece seis tipos, a saber: fonético y prosódico, ortográfico, léxico y semántico, morfosintáctico, gramatical y discursivo. Se enfatiza en las interferencias morfosintácticas y grama ticales. Para el autor, se debe tener en cuenta que la palabra en la lengua extranjera combina características estructurales y morfosintácticas de la lengua materna. Siguiendo con los ejemplos en catalán-castellano: conill (conejo) en catalán y conejo en castellano. El bilingüe en estas len guas puede producir conillo, aplicando la siguiente regla: las palabras que terminan en consonante en catalán, en español terminan en -o. Las interferencias gramaticales se refieren a los cambios en los sistemas gramaticales de dos o más idiomas. Cuanto más similares sean los sistemas gramaticales de las lenguas involucradas, más específicas serán las interferencias, por ejemplo, las preposiciones a y en en el par catalán-español tienen reglas similares pero no coinciden, lo que puede provocar interferencias. En la relación vasco-español, las interferencias son más visibles por tratarse de lenguas lejanas: el orden de las palabras en euskera es diferente al del castellano y el cambio de categorías gramati cales (Siguan Soler, 2001).
A diferencia de los autores citados anteriormente, Silva-Valdivia (1994, p. 165) define la interferencia como «cambios lingüísticos que
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 789 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción ocurren en una lengua condicionada por otra lengua, excluyendo las in fluencias de registro de la misma lengua» (p. 165). El autor no se ocupa de los cambios diacrónicos entre lenguas ya que el énfasis está en la interac ción entre hablantes de lenguas en contacto.
Según Silva-Valdivia (1994), en el fenómeno de la interferencia se deben tener en cuenta tres factores, a saber: psicolingüístico, sociolingüís tico y sociocomunicativo. El factor psicolingüístico se refiere a problemas en el aprendizaje de una L2. En el caso del gallego, para el autor, la psi colingüística es importante ya que se tiene en cuenta la similitud entre las lenguas gallega y castellana, la función y el papel de cada una en la interacción y los métodos de enseñanza o circunstancias de adquisición. En este factor, lo que se denominaría un error de interferencia sería algo cognitivo, es decir, saber cómo percibe el aprendiz la diferencia de estructuras cuando las identifica y analizar cómo las interpreta y trata. En definitiva, se valora más el proceso mental que el puramente lingüístico. Como ejemplo, el investigador cita el caso de un niño de tres años, en un entorno gallegohablante, que produce quijiera (quixese, en gallego; quisie ra, en español).
Para Silva-Valdivia (1994), el factor sociolingüístico relaciona la situación social de las lenguas que sufren o producen interferencias en las actitudes de los hablantes hacia ellas. Para el autor, este factor permi te observar aspectos como las normas socioculturales que interactúan como estímulo o control de interferencia, el grado de conocimiento de los hablantes sobre la norma y la presión que ejerce sobre el uso lingüístico, entre otros.
Finalmente, con respecto al factor sociocomunicativo, Silva- Valdivia (1994) relaciona la interferencia lingüística y la situación comu nicativa con algunos aspectos, como el registro, característica y tipo de relación entre los interlocutores, tema de conversación y grado de forma lidad o informalidad. Para el autor, un análisis lingüístico formal muchas veces no tiene en cuenta los aspectos mencionados anteriormente. Tales aspectos se relacionan con factores extralingüísticos, pues «no guardan relación alguna con el nivel de conocimiento que los hablantes tengan
c a p í t u l o 2 9 | 790 Panorama de estudios actuales del español en América de las lenguas, salvo con la interiorización afectiva de las lenguas en de terminadas circunstancias comunicativas» (p. 169. Traducción propia).6 El autor concluye que los factores sociolingüísticos y sociocomuni cativos resultan esenciales para el análisis y la valoración de las lenguas gallega y castellana, objeto central de su estudio. Esta reflexión se funda menta, en primer lugar, en el nivel educativo en el que se inscribe su pro puesta, caracterizado por la coexistencia de códigos propios de una segun da lengua (L2) y por dinámicas complejas de adquisición; y, en segundo lugar, en las particularidades que presenta el proceso de aprendizaje de ambas lenguas en dicho contexto.
Ante estos diversos escenarios descritos, ¿cuáles serían las causas de la interferencia lingüística? Incluso hoy en día, este tema es ampliamen te discutido en los estudios sobre el contacto lingüístico. Existe consenso en que las causas de la interferencia están ligadas a factores estructurales (lingüísticos) y no estructurales (extralingüísticos). En cuanto a los facto res estructurales, Blas Arroyo (1991) señala que la economía lingüística de los bilingües puede ser un recurso para la formación y propagación de interferencias; que la frecuencia de un determinado elemento en el habla puede propagar una interferencia; que las características más estables de un idioma, como los fonemas, están menos influenciadas por la interfe rencia que otras, por ejemplo, los sustantivos y los verbos; finalmente, el autor considera que la interferencia puede reestructurar los sistemas de las lenguas involucradas.
Los factores no estructurales provienen del contacto lingüístico con elementos relacionados con la familiaridad con el mundo exterior. Blas Arroyo (1991) describe que las migraciones que tuvieron lugar tras la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas cambiaron la estructura de varias lenguas de Europa del Este.
Para esta investigación, el fenómeno de la interferencia no es el resultado de un conocimiento lingüístico insuficiente. El contexto de investigación apunta a un intenso contacto entre hispanohablantes,
6
En el original: «non se relacionan en absoluto co nivel de coñecementos que os falantes teñen das linguas, senón coa interiorización das mesmas en certas circunstancias comunicativas».
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 791 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción especialmente venezolanos y brasileños. El contacto entre las lenguas portuguesa y española en la región fronteriza Brasil/Venezuela se mani fiesta cotidianamente en contextos formales e informales, principalmente en las escuelas y en el comercio, respectivamente.
Aunque los tipos de interferencia presentados por los autores cita dos en este trabajo se aplican a los corpora orales, se puede adaptarlos o sugerir nuevas categorías a partir de los datos recogidos en un corpus escrito ya que, desde un punto de vista funcional, la oralidad y la escritura se ven como un continuo y no como categorías dicotómicas (Marcuschi, 2010). De esta manera, se analizarán las interferencias en la producción escrita de aprendices de portugués venezolanos que estudiaron en un cur so de portugués para extranjeros en la frontera entre Brasil y Venezuela. En el siguiente apartado se presentan los pasos metodológicos uti lizados para este trabajo.
4. Metodología
El proyecto de clases de portugués para extranjeros en la frontera se inició en 2006 y surgió a partir de la demanda de venezolanos que estudiaban en el campus Pacaraima de la UERR. Atentos a las necesidades de este público específico, los profesores del área de lengua portuguesa, junto con la di rección del campus, prepararon la primera versión del curso de portugués para extranjeros. Al principio, solo había estudiantes extranjeros matricu lados en la universidad. En 2010, hubo una actualización del curso. Ahora no hay solo estudiantes del grado sino también todos los extranjeros que vivían en la región.
El curso tuvo una duración de seis semestres (tres años) con una carga horaria total de 360h. Había seis niveles distribuidos de la siguiente manera: Principiante 1 y 2; Intermedio 1 y 2 (Int1 e Int2) y Avanzado 1 y 2 (Av1 y Av2). Los sábados por la mañana se impartían clases para jóvenes y adultos en el Colegio Municipal Casimiro de Abreu.
En el segundo semestre de 2016, se aplican cuestionarios a es tudiantes del curso de portugués con el objetivo de trazar el perfil
c a p í t u l o 2 9 | 792 Panorama de estudios actuales del español en América sociodemográfico de estos agentes tomados como informantes. Era de fundamental importancia conocer, por ejemplo, el lugar de nacimiento y el tiempo de residencia en Santa Elena o Pacaraima. Como se mencionó, la región fronteriza recibe migrantes de diferentes partes de Brasil, Venezuela y otros países. Este contacto entre lenguas proporciona fenómenos como la interferencia.
Para esta investigación se amplía la selección de preguntas y mejora el cuestionario elaborado por Paiva Mota (2014) con 29 preguntas para los estudiantes. A continuación, se enumera los 15 criterios definidos por Paiva Mota (2014, pp. 56-57) para elaborar los cuestionarios y establecer el perfil sociodemográfico de sus informantes.
1. Género: Masculino o Femenino.
2. Educación: Educación Inicial, Educación Primaria, Educación
Secundaria y Educación Superior.
3. Rango de edad: jóvenes, adultos y ancianos.
4. Ubicación: Venezuela, Brasil y/o ambos.
4.1 Lugar de nacimiento.
4.2 Lugar de residencia.
4.3 Lugar de trabajo.
4.4 Lugar de estudio.
5. Sector de ocupación: agricultura, industria, servicios u otros.
6. Motivo de estudio de la lengua portuguesa.
7. Parentesco con un hablante de portugués: sí o no, y cuáles.
8. Tiempo aproximado de contacto con la lengua portuguesa en ambiente
escolar y no escolar: 0 a 4 años, 5 a 9 años, 10 a 14 años o más de 15 años.
9. Autoevaluación de su habilidad con portugués.
10. Actitud positiva o negativa hacia el uso de ese idioma.
11. Habla/Escribe portugués a diario: sí, no o a veces.
12. Contextos de uso de la lengua portuguesa: hogar, trabajo, escuela, ‘ami
gos’ y/u otros.
13. Hispanohablante materna: sí o no, y cuáles son los contextos de uso.
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 793 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción
14. Hablante de lengua extranjera distinta del portugués: cuáles y cuáles
son los contextos de uso.
15. Hablante de lenguas indígenas: cuáles y cuáles son los contextos de uso.
Por motivos de organización, se decide enumerar a los informantes en orden numérico. Los nombres, si aparecen, son ficticios, preservando la identidad de los informantes. De esta forma, se utiliza 01, 02, 03... 77, nú mero correspondiente a cada alumno. Como se mencionó anteriormente, el cuestionario se aplicó a los estudiantes en el segundo semestre de 2016, totalizando treinta y seis estudiantes, quince de ellos en el nivel Int1, doce en Av1 y nueve en Av2. La elección de los niveles intermedio y avanzado se debió a dos razones: la primera porque en los niveles mencionados los estudiantes ya tienen un mayor conocimiento formal de la lengua portu guesa; y la segunda, porque no había clases de nivel inicial, dado el cierre progresivo de las actividades del Curso de Letras/UERR en Pacaraima. Durante 2016 y 2017, los estudiantes desistieron y/o abandonaron el curso, lo cual es una de las razones por las que hay pocos cuestionarios respondidos. Según el informe de la coordinadora del curso, muchos estu diantes se unieron para asistir al curso en Pacaraima, pero la gran mayoría ni siquiera tenía condiciones económicas para cruzar la frontera. Como ya se informó, este período corresponde a la migración de muchos venezola nos a otros países, como Argentina, Brasil, Chile y Colombia. La comunidad investigada en sí es pequeña y el establecimiento de criterios específicos, como la misma cantidad de hombres/mujeres, nivel educativo y grupo de edad, podría restringir este trabajo. Esto no quiere decir que se dejaran de lado los factores sociodemográficos; en este estu dio, complementan los datos lingüísticos y componen un escenario multi lingüe en la frontera Brasil/Venezuela.
Como ya se había mencionado, desde el punto de vista sociolingüís tico, se seleccionaron quince factores que involucran aspectos tanto socia les como lingüísticos, en un intento de articular el contexto sociocultural con el fenómeno del contacto lingüístico. Además, se entiende que este contexto puede contribuir en la interferencia lingüística, lo que contribu ye para una mejor comprensión y explicación del fenómeno.
c a p í t u l o 2 9 | 794 Panorama de estudios actuales del español en América Con base en lo recopilado y analizado, se puede decir que el estu diante del curso PLE/UERR:
1. Es mayoritariamente femenino.
2. Posee nivel superior.
3. Se encuentra en la franja etaria adultos, con edades comprendidas entre
23 y 58 años.
4. Está en Venezuela, donde nació, vive y trabaja, pero estudia en Brasil.
5. Está en el sector de servicios.
6. Estudia portugués como segunda lengua porque le gusta el idioma.
7. Muestra conexiones familiares con hablantes de portugués.
8. Estudia portugués hace 2 años y habla hace 11 años, en promedio.
9. Afirma tener un buen dominio del portugués.
10. Le gusta estudiar este idioma para comunicarse con los brasileños.
11. Habla y escribe portugués a veces.
12. Habla y escribe en contextos públicos, principalmente entre amigos y
en la escuela.
13. Tiene español como LM.
14. Estudia pocos idiomas extranjeros, siendo el inglés el principal.
15. No habla ninguna lengua indígena.
Durante los años 2015 a 2017, realizamos tres visitas técnicas al curso. Las clases se impartían los sábados por la mañana. Durante esos años, los pro fesores responsables de las clases eran tres estudiantes que realizaban una pasantía curricular obligatoria; dos graduadas, antiguas alumnas colabo radoras; y la coordinadora del curso.
En conversación con la coordinadora, se decidió por no influir en las prácticas pedagógicas de las profesoras sobre el proceso de producción es crita de los alumnos. De esta forma, la coordinación facilitó copias de los textos de los estudiantes, totalizando 139 producciones textuales escritas, de 777 estudiantes de los niveles Int1, Int2, Av1 y Av2 entre los años 2015 a 2017.
7
Seis textos no tenían identificación.
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 795 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción De las 139 producciones de los alumnos del curso, de las cuales no seleccionamos 37, dado que algunas no presentaban el fenómeno inves tigado; otras eran copias de Internet y algunas eran trabajos mecanogra fiados, que podrían haber sido modificados por editores de texto. No se persigue el objetivo de transcribir estrictamente los ensayos de los infor mantes. La digitación de los textos permitió facilitar la identificación de la interferencia, ya sea en el documento en formato Word (.doc, .docx o .txt) o en programas informáticos (AntConc, Wordsmith, Goldvarb o R). En los casos en que alguna palabra no pudo ser identificada o la calidad de la copia impedía su lectura, se utilizó la indicación [ilegible]. Al final, se seleccionaron 102 producciones textuales de los niveles mencionados durante dos años de curso. Con respecto a las producciones realizadas por los estudiantes, se elaboró el siguiente cuadro: Cuadro 1. Temas de las producciones de los informantes Tema A Um acontecimento importante em minha vida B Minha Casa C Resenhas: A Armadilha e Por Pouco D Resumo da aula sobre o gênero crônica; e de filmes: Dois filhos de Francisco, Olga, Central do Brasil, O pagador de promessas, Macunaíma, Tropa de Elite 1, O ano que meus pais saíram de férias, Carandiru, Ônibus 174, Dona Flor e seus dois maridos E Corrupção F Situação da Venezuela G Atividade sobre O Auto da Compadecida e O Auto da Barca do Inferno H Confecção de um Cordel I Relatos sobre o curso de PLE Fuente: Elaboración propia.
Según el cuadro 1, cada producción recibió una letra. Debido a la gran cantidad de actividades con resúmenes, se decide agruparlas en un solo
c a p í t u l o 2 9 | 796 Panorama de estudios actuales del español en América género8/tipo de texto. En resumen, por razones de organización, se con vencionó: 03.Int2.15.B, en la que 03 es el número del informante; Int2 significa el nivel del estudiante, Intermedio 2; 15 años de recolecta; y B el tema de la producción textual.
Se sintetiza en la tabla abajo el periodo, nivel, número de produc ciones y respectivos temas:
Tabla 1. Cantidad de producciones escritas por periodo, nivel y tema Periodo Nivel Cantidad de producciones No seleccionadas Tema
2015.2
Intermediario 1
05
---
A
2016.1
Intermediario 2
09
01
D, E Avanzado 1
07
---
E
2016.2
Intermediario 1
03
---
D Avanzado 1
20
03
F, G
2017.1
Intermediario 2
04
---
H Avanzado 2
06
03
D, I Total
54
07
Fuente: Elaboración propia.
Como se puede ver en la tabla 1, hay 54 producciones, pero no incluimos siete de ellas dados los criterios preestablecidos. Al final, el corpus consta de 47 producciones textuales escritas por 23 informantes venezolanos, con un total de 7 957 palabras.
En resumen, conocer la historia del curso de portugués para ex tranjeros permite afirmar que ciertas acciones tienen un impacto directo en la enseñanza, como la ampliación de vacantes para la comunidad de
8
De acuerdo con Marcuschi (2008), tipo textual designa «una especie de construcción {en general una secuencia subyacente a los textos} definida por la naturaleza lingüística de su composición {aspectos léxico, sintáctico, tiempos verbales, relaciones lógicas, estilo}. […] En general, los tipos textuales abar can alrededor de media docena de categorías conocidas como: narración, argumentación, exposición, descripción, mandato». Por otro lado, los géneros textuales son «los textos que encontramos en nues tra vida cotidiana y que presentan patrones sociocomunicativos característicos definidos por compo siciones funcionales, objetivos enunciativos y estilos concretamente realizados en la integración de fuerzas históricas, sociales, institucionales y técnicas. Algunos ejemplos de géneros textuales serían: carta comercial, novela, conferencia, reseña […]» (pp. 154-155. Traducción propia).
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 797 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción Pacaraima y Santa Elena. Tener acceso al perfil sociodemográfico de los alumnos del curso permitió tener más detalles de los informantes, por ejemplo, familiares lusohablantes, tiempo viviendo en la frontera y tiem po estudiando portugués. El perfil de los profesores apunta a una cátedra involucrada con el curso, buscando diferentes materiales didácticos para sus clases.
En el siguiente apartado, se discute el análisis de datos.
5. Análisis de los datos
En este apartado, se analiza y se discute la interferencia de tipo contrac ción. En algunos casos, se recurre a los datos sociodemográficos de los estudiantes para complementar el análisis lingüístico. Como los idiomas portugués y español son tipológicamente cercanos, a veces hubo dificulta des para afirmar categóricamente si una determinada palabra pertenecía al portugués o al español. Por motivos de organización, no se incluyeron todos los ejemplos en este apartado, ya que muchos de ellos se repiten. En las lecturas sobre la interferencia lingüística, los investigadores adoptan la siguiente clasificación: interferencia fonético-fonológica; in terferencia morfológica, morfosintáctica o morfofonológica; interferencia sintáctica e interferencia semántica (Weinreich, 1974; Silva-Valdivia, 1994; Siguan Soler, 2001; Gimeno Menéndez y Gimeno Mendéndez, 2003). Para este trabajo, se adoptó una clasificación propia, considerando la composi ción de los datos y las particularidades de los idiomas portugués y español en el contexto fronterizo, como ya se ha descrito anteriormente. En ge neral, se optó por agrupar las ocurrencias por procesos de interferencia y no por clases de palabras (método recurrente en varios estudios). Este enfoque permitió identificar patrones lingüísticos de cómo funciona la interferencia, lo que permitió otro sesgo de estudio para este fenómeno. En suma, se definió una propuesta que podría albergar varios fenómenos de interferencia lingüística en una misma categoría. Sin embargo, algunas ocurrencias, en ese momento, no pudieron ser eti quetadas y fueron insertadas en otras interferencias. A continuación,
c a p í t u l o 2 9 | 798 Panorama de estudios actuales del español en América se muestra un gráfico general de los tipos de interferencia enumerados a partir de los datos:
Gráfico 1. Clasificación de las interferencias Fuente: Elaboración propia.
Hubo 276 casos de interferencia recopiladas de 102 producciones escritas por estudiantes venezolanos de portugués. Como se puede ver en el grá fico 1, la flexión fue el tipo de interferencia más recurrente en el corpus con 92 ocurrencias (33,3 %) y el cambio de género y nasalidad, las menos frecuentes con 14 ocurrencias (5,1 %) cada una. Sin embargo, para este estudio, se analizaron y discutieron la interferencia del tipo contracción. Las ocurrencias bajo el criterio de contracción tuvieron 40 casos, lo que corresponde al 14,5 % de los datos. Para Câmara Júnior (2000), la contracción es la «aglutinación de dos palabras gramaticales en una nueva partícula que se convierte en un morfema compuesto» (p. 85. Traducción propia). En portugués, según Dubois (1997), la contracción ocurre «con las preposiciones a, de, em, por en combinación con el artículo definido, el indefinido, el pronombre personal ele, ela, los demostrativos este, esse, aquele […], siendo obligatorio en unos casos y facultativo en otros» (p. 151).
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 799 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción La contracción preposición + artículo corresponde a 25 ocurrencias,
15 con pronombres. En español solo existen dos formas de contracción de
preposición con artículo, como se muestra en la cuadro 2: Cuadro 2. Contracciones en español y su correspondiente en portugués Lengua española Forma en portugués Preposición Artículo Contracción de el del do a el al ao Fuente: Elaboración propia.
Los únicos casos de contracción en español se refieren a del (do) y al (ao). Ambos son masculinos y singulares. Según Matte Bon (2009), los demás casos no presentan ningún tipo de alteración o contracción. A continua ción, se presentan algunos ejemeplos.
Cuadro 3. Preposiciones + artículos definidos en español y sus formas en portugués Lengua española Forma en portugués Preposición Artículo de la(o)(s) da(o)(s) a la(s) à(s) a los aos en el no en la(o)(s) na(o)(s) por el pelo por la(o)(s) pela(o)(s) Fuente: Elaboración propia.
Como se puede ver en el Cuadro 3, las formas portuguesas se contraen de manera diferente a las formas españolas. Esta es la principal distinción en tre estos idiomas. Los informantes utilizaron la forma española, es decir, sin contracción en sus textos escritos, como se relaciona a continuación:
c a p í t u l o 2 9 | 800 Panorama de estudios actuales del español en América
(01) Ela tamben nos falo que «cronica» e um ponto de vista de a pessoa que
faze. (26.Int2.16.D)
(02) Eu gostei de os autores de hoje de o genêro crônico tem que sê jor
nalista para poder ser crônico, ay muitos tipos de crônicas investigativas, pôeticos, são muito interessantes, hay que olhar detalhadamente para po der comprender. (67.Int2.16.D)
(03) Eles acham que vam-se facer poderosos contando com a ignorância
do povo; temos muitos políticos caras de pao que não se preocupam por as doenças do povo mesmo sendo eles descobertos nas suas malandragens. (67.Int2.16.E)
(04) A corrupção é imoral e criminal porque rouba o futuro de as persõas
mais necessidades. (05.Av1.16.E)
(05) Eles foram o número um em na rádio da cidade. (11.Int1.16.D)
(06) Zezé di Camargo e Luciano começo a ter sucesso com sua música, em
o ano 2005, em Olympia, Sao Paulo se vendeu 20 milhões de copias. (11. Int1.16.D)
(07) Depois de longe entrenamento de os meninos com ovos, chego o dia
que Francisco leva a seus filhos Camargo e Camarguinho a cantar música sarteneja, quando cantarão a letra o senhor da radio e todo publico sorria avergonhando a meninos a letra «anti militar». (50.Int1.16.D)
(08) Eles forão apresados por o governo, ele foi incomunicado e ela foi
deportada ao Alemanha Nazí ainda que se encontrava gravida até que foi levada ao campo concentração nazi onde finalmente morreu ejecutada na cámara de gas. (50.Int1.16.D)
(09) Espero que algum dia Venezuela volte a o que foi faze certo tempo. (67.
Av1.16.F)
(10) Na barca dos infernos e no auto da Compadecida existe uma grande
diferença de epocas: uma foi escrita na epoca da edade media e a outra na época contemporanea; esso marca muita diferença em quanto a os perso nagems que atuam em ambas obras. (69.Av1.16.G) En todos los casos, los informantes no realizaron la contracción. Las preposiciones de/a/por tienen la misma ortografía tanto en portugués
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 801 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción como en español. Los artículos utilizados en los ejemplos están todos en portugués. En el proceso de escritura, la gramática de la forma pro ducida es del idioma español (preposición + artículo), pero la ortografía está en portugués.
Con respecto al ejemplo (05), el informante registra la preposición dos veces, [...] um em na radio [...] (énfasis nuestro), la primera solo la pre posición em y la segunda, em su forma contraída, na (em + a). Como ya se mostró, solo las formas del y al se contraen en español. A continuación, enumeramos las formas pronominales en español y sus correspondientes en portugués.
Cuadro 4. Preposiciones + pronombres en español y su equivalente en portugués Lengua española Forma en portugués Preposición Pronombre de este(a)(os)(as) deste(a)(es)(as) de eso disso de aquel daquele de aquella(s)(os) daquela(s)(es) de ellos deles en ese(a)(os)(as) nesse(a)(es)(as) en eso nisso en aquel naquele en aquella(s)(os) naquela(s)(es) en ella nela Fuente: Elaboración propia.
Una de las dificultades que enfrentan los brasileños para aprender español es la pluralidad de pronombres. En español tenemos este/estos; en portu gués, este/estes. En el caso de los aprendices venezolanos de portugués, la dificultad radica en la contracción de los pronombres, como se muestra en el Cuadro 4 y lo revelan los datos (11-22). A continuación, enumeramos las ocurrencias de preposiciones seguidas de pronombres:
c a p í t u l o 2 9 | 802 Panorama de estudios actuales del español en América
(11) Cuando ela nacio, la primeira coisa diferente que eu vi en ela foi uns
par de olhos muito interesados em me procurar. (06.Int1.15.A).
(12) E a nossa responsabilidade ter uma idéia sobre el tema que a gente fala
em issa cronica. (26.Int2.16.D).
(13) Asim foram nascendo muitos filhos em nesse ambemte tão pobre e ele
sempre apegado a sua radio. (50.Int1.16.D).
(14) Contuúdos ainda não tem dineiro para comprar comida, por isso os
meninos se foram na rua a cantar e receber dineiro de a gente que os sen tan logo «um empresario» se os chevar em um carro para ajudarlos a que o public os conheçam e pegar éxito como cantantes, pero ele se aproveita de eles, não paga dineiro a eles de maneira equitativa. (50.Int1.16.D).
(15) ela foi mandato de superioridade militar pego segurança dele, porque
ela foi una mulher muito comprometida con a luta revolutionaria, a causa de isso ela se foi de sua casa, fico no movimento militar revolution reci vendo entrenamento militar. (50.Int1.16.D).
(16) O racismo dentro da religião e por esso que Deús e nesto mais a in
fluencia das perssoas ricas no sistema da igrecia em aquela epoca os fun cionaris da igrecia foran provenientes de familias ricas e branca em outras criticas a cantiflas um personagem mexicano muito comun em aquela epo ca domde a gente tiha que fazer qualque coisa para sobrevivir não inporta si e malo o boom que a hora da morte consigue compação porque a justicia não funciona então tem que procura misericórdia (03.Av1.16.G).
(17) O autor trata de mostrar que aquele que faz o malo va pra imferno y
que faz o a coisa bon va pra o seus mais pode concegui uma oportunidade e esso o que agente de aquela e poca pensava como esperança para sai para frente no tinha outra opção. (03.Av1.16.G).
(18) Em essa poblaçao predomina muito a religiao, e do poder adquisitivo
o dinehiro. (26.Av1.16.G).
(19) Acho que o autor compõe os personagens acorde ao divição da socie
dade na aqueles tempos, em burgueses (alta sociedade) latifundiarios (o pae da noiva), padeiros (os espoços) sogueiros (um pretendente da noiva) exercito (outro pretendente), os sacerdotes da igreja católica, e a classe
f a b r i c i o p a i v a m o ta | 803 Contacto lingüístico portugués-español en la frontera Brasil-Venezuela: un estudio sobre las interferencias del tipo contracción excluida (os pobres Chicó e João), e os pessonagens imaginarios religiosos (Jesús, o diabo e a mae comparecida). (46.Av1.16.G).
(20) da aquela harmonia (20.Int2.17.H).
(21) Foi a massacre mais grande de dessa epoca esso aconteceu em pavil
hão 9. (24.Av2.17.D).
(22) A criança fica na familia pelo seu nudo, drama do filme sitoação social
de esse tempo com muito preconceito. (64.Av2.17.D).
La preposición de tiene la misma grafía en portugués y en español. En el proceso de escritura, la gramática de la forma producida es del español (preposición + pronombre), pero la grafía es de la lengua portuguesa, ex cepto en el ejemplo (11). En otras palabras, los informantes mantuvieron la grafía del portugués y no realizaron la contracción. En el ejemplo (11), el informante usa la preposición en (español), pero el pronombre está en portugués. Ese es el único dato en que se tiene la secuencia preposición español + pronombre portugués. Con relación a los ejemplos (13) y (21), los informantes marcaron la preposición dos veces [...] muitos filhos em nesse ambemte [...] y [...] grande de dessa epoca [...], respectivamente, lo que se clasifica como interferencia. Elizaincín (1992) señala que las contracciones más frecuentes en el corpus oral de los DPU fueron en/em y de aglutinadas al artículo mascu lino singular determinado el/o. Las formas predominantes en el corpus fueron nu/no (97 %) y nel (3 %); du/do (91 %) y de/del (9 %). Además de los casos de contracción, el autor también cita los de no contracción: en el, en u, en e, em la, en la, en a, en las, en as, de a, da la, de la, e las y de los. Esos datos son orales, pero podrían orientar los análisis de un corpus escrito. A continuación, se presentan las conclusiones de este trabajo.
6. Consideraciones finales
Este trabajo es parte de un trabajo mayor y se dedicó a la descripción y análisis del contacto lingüístico entre el portugués de Brasil y el español de Venezuela. El corpus fue compuesto por 47 composiciones, con un
c a p í t u l o 2 9 | 804 Panorama de estudios actuales del español en América contenido de 7 957 palabras, escritas por 23 informantes, todos venezola nos. La recolección de datos ocurrió entre 2015 y 2017 en un curso de por tugués para extranjeros en la frontera de Brasil y Venezuela en la ciudad de Pacaraima, Roraima.
Debido a que es un recorte, se optó por elegir un tipo de interferen cia, a saber, la contracción. En lo que se refiere a este tipo de interferencia, se puede concluir que los informantes no realizan la contracción en len gua portuguesa y mantienen la gramática de la lengua española. El número de informantes no permite llegar a afirmaciones defini tivas sobre la relación entre las interferencias y las características socio demográficas de los hablantes. Sin embargo, fue posible verificar que el número de datos obtenidos fueron mayores en el grupo que tenía parien tes brasileños. El hecho de tener parientes brasileños podría aumentar la seguridad en el aprendizaje del portugués, ya que este tipo de estudiantes mantuvo contacto con hablantes de portugués fuera del ambiente formal de aprendizaje. Sin mencionar que la frontera geográfica entre países es solo una abstracción, llevando en cuenta que sus habitantes están en in tenso contacto, incluso en las relaciones familiares. Con la crisis migratoria en Venezuela, la demanda de enseñanza del portugués se ha incrementado no solo en Boa Vista, donde hay mayor con centración de venezolanos, sino también en otros municipios que acogen a estos refugiados. Sin embargo, en Roraima faltan políticas lingüísticas en los niveles académico (en las universidades locales) y gubernamental (en las tres esferas del poder brasileño: ayuntamientos, estado y república). A partir de esta información, se puede considerar, en el ámbito de la enseñanza del portugués como lengua extranjera, cuestiones inherentes a la formación y actuación de los docentes, tales como: la concepción y percepción del lenguaje; enfoque de enseñanza y variedad de portugués para ser enseñado, particularmente en las regiones fronterizas. Enseñar y aprender otro idioma en estas regiones requiere una mayor atención por parte de los docentes.
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| 807 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 807 C A P Í T U L O El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires Roxana Risco Universidad de Buenos Aires roxana.risco@yahoo.com.ar
c a p í t u l o 3 0 | 808 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
Un panorama lingüístico del español hablado en América no puede dejar de lado un fenómeno tan actual como el de la migración hispanoparlante entre países sudamericanos. En efecto, desde hace más de una década, se observan movimientos poblacionales de venezolanos hacia Colombia, Perú, Chile y Argentina, así como de peruanos, bolivianos y paraguayos hacia el territorio rioplatense desde el siglo pasado. Esta situación implica no solo la coexistencia de distintas variedades del español en un mismo país de recepción, sino también el encuentro entre algunas variedades consolidadas, sustráticamente, por su contacto con lenguas indígenas como el quechua (Perú, Bolivia) o el guaraní (Paraguay), por nombrar las más extendidas en Sudamérica.
En este sentido, el presente trabajo se centra en la observación del español andino en la diáspora, específicamente, en el caso de los peruanos que residen en Buenos Aires, Argentina, por migración. 1 El estudio incluye a peruanos de las zonas costeñas y andinas. Al respecto, es importante anotar que, en la muestra, se observa que el llama do español andino ha dejado de ser una variedad circunscrita a un ámbito regional único,2 dado que algunas características tradicionalmente asig nadas a los hablantes de las zonas altiplánicas peruanas (cf. Benvenutto Murrieta, 1936) ya se encuentran ampliamente extendidas en el español costeño sin que sus hablantes hayan tomado conciencia de su origen. Con todo, esta observación no es novedosa. Algo similar fue anotado desde hace varias décadas por Zavala (1999) y Cerrón-Palomino (1990) en cuanto a los cambios lingüísticos producidos en el Perú como consecuencia de la migración interna, desde las zonas andinas a las zonas urbanas de la
1
Se trata de la principal población extranjera no limítrofe en Argentina. En la Ciudad Autónoma de Bue nos Aires (CABA), radica más del 40 % de los peruanos que habitan en dicho país (Herrera Jurado, 2022)
2
Lamentablemente, por cuestiones metodológicas y por su baja representación poblacional en la mues tra (solamente dos personas), no se han incluido a los hablantes de la zona selvática del Perú en este estudio.
r o x a n a r i s c o | 809 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires costa. Encontramos un ejemplo de este fenómeno en el extendido empleo del doble posesivo de 3ra. persona (p. ej. Su amigo de Carlos; su cotiza ción del dólar) a lo largo de la muestra (cf. Risco, 2015). De hecho, y como muestra de la extensión del fenómeno, los peruanos costeños en Buenos Aires manifestaron que estuvieron en contacto con el español andino (y con el quechua) en sus escuelas, y que sus familiares hablaban esa lengua entre sí, o con amigos, pero dialogaban con ellos solamente en español. Lamentablemente, aún hoy, en el imaginario social peruano, el vínculo lingüístico con una lengua indígena se asocia a zonas empobrecidas y a es tratos poco escolarizados. Una situación que dificulta su revalorización en los niveles habituales de empleo de una lengua. Si como afirman algunos investigadores (cf. Altamirano Rua, 2003; Iguiñez Echeverría, 2007) mi grarán preferentemente los peruanos con más oportunidades de integra ción laboral en el país de destino, en este estudio se estaría dando cuenta de una muestra que señalaría una segmentación lingüística y social en la población peruana que reside en Buenos Aires.
En cuanto a la estructura del capítulo, además de la Introducción, en el apartado 2 se presenta, brevemente, una postulación de las fases mi gratorias de los peruanos en Buenos Aires a partir del año 1952, para pro porcionar un marco histórico a los testimonios recolectados (entrevistas semidirigidas). También se anotan las características del corpus de habla analizado. En el apartado 3 se ilustran algunos procesos de adaptación comunicativa y de lealtad lingüística de los hablantes peruanos frente al español rioplatense. Específicamente, a partir de un análisis acústico-per ceptivo, nos ocuparemos del fenómeno de aparición de sonidos rehilan tes y sordos en consonantes palatales (cf. García Jurado y Risco, 2018) y analizaremos algunas actitudes lingüísticas del grupo, en línea con la metodología de Blanco de Margo (1996). Para concluir, en el apartado 4, presentaremos algunas reflexiones finales.
c a p í t u l o 3 0 | 810 Panorama de estudios actuales del español en América
2. Un poco de historia
Con el propósito de contextualizar, brevemente, las situaciones extralin güísticas de los consultados (entendidos como agentes sociales), se pre senta una propuesta de periodización de la migración peruana desde el año 19523 hasta el 2012. Nos basamos en una división cronológica por fa ses migratorias. A la luz del enfoque etnográfico (Guber, 2001), se recolec taron entrevistas semidirigidas, enmarcadas en la metodología biográfica de los «Relatos» o «Historias de vida» (Bertaux, 1997). Para esta cronología se consideraron dos factores: a) el momento de llegada a la Argentina y
b) el análisis cualitativo de las respuestas de 130 entrevistados4 frente la
pregunta ¿qué lo motivó a venir a la Argentina?, es decir, la verbalización del proyecto migratorio que impulsó al migrante a salir de su país. La periodización por fases se observa en la tabla 1. Nótese cómo, a medida que los años avanzan y la comunidad afianza vínculos con el país de recepción, el número de proyectos migratorios incrementa. Y esto no es un dato menor, porque muestra que el colectivo proyecta nuevas metas y se inserta en la sociedad argentina paulatinamente. Esto se refleja en las expectativas de progreso económico, social y educativo de las generaciones de migración más reciente, que aspiran a los mismos beneficios que conseguiría un nativo (cf. Risco, 2011 y 2015).
3
Tomamos como punto de partida el año 1952, en vista de que no encontramos hablantes vivos que hubiesen migrado antes de esa fecha.
4
Para la postulación de esta cronología se analizó una muestra amplia. La conformación de esa fuente oral y las características de cada fase se detallan, paso a paso, en el capítulo 4 de mi tesis doctoral (cf. Risco, 2015).
r o x a n a r i s c o | 811 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires Tabla 1. Fases migratorias. Respuestas a la pregunta: ¿por qué decidió venir a la Argentina?
Proyecto Migratorio (enunciado por los entrevistados) Fase estudiantil
(1952-1990)
Fase pionera
(1990 -1997)
Fase de consoli dación I
(1997-2001)
Fase consolidación II
(2001-2012)
Fase instalación y redesplazamientos
(2012-2019)
Obtener un título universitario.
Regresar al Perú para ejercer la profesión universitaria.
Progreso económico a través del trabajo.
Envío de remesas a familiares.
Progreso econó mico a través del trabajo.
Atravesar la crisis económica argentina (la Convertibilidad) Sostener la red migratoria familiar.
Progreso econó mico a través del trabajo.
Inclusión econó mica y social de los más jóvenes del grupo.
Alcanzar esco laridad más alta para los hijos.
(*Fase aún bajo estudio) Consolidar un negocio familiar.
Financiar carreras universitarias a hijos (fases pionera y consolidación).
Redesplazamiento, retorno temporario de los mayores del grupo.
Fuente: Elaboración propia.
A partir del año 1952, la migración de peruanos hacia la Argentina era mayoritariamente masculina y estudiantil (fase de presencia estudiantil), según confirman los testimonios de los consultados. Por un lado, el grupo se componía de jóvenes militantes universitarios que habían huido de la persecución a sus partidos políticos durante la dictadura de Manuel Odría, y el cierre de las universidades públicas peruanas. Por el otro, también se componía de estudiantes de la clase media que veían su inserción en el ámbito académico argentino como una estrategia de movilidad social o un modo de conservación para la clase media-alta. De esa etapa datan los pri meros intentos por establecer un centro de estudiantes de origen peruano. De las más exitosas asociaciones, se conservan, hasta hoy, los nombres que las señalaban en el imaginario identitario del grupo (de fuerte filiación a la esfera universitaria y profesional): la Asociación de Médicos Peruanos, la Asociación de Profesionales Peruanos en Argentina o la Asociación de Abogados Peruanos, por nombrar algunas.
c a p í t u l o 3 0 | 812 Panorama de estudios actuales del español en América El golpe militar de Velasco Alvarado (en 1968), prolongó esta fase que, con el curso de los años y la sucesión de las crisis económicas perua nas, fue consolidando una etapa estudiantil que finalizará en la década de los ochenta, con jóvenes que trabajaban ilegalmente para aligerar el peso de las remesas familiares (el visado estudiantil y su pertenencia al siste ma de cupos universitarios impedían el acceso a trabajos remunerados). Más adelante, a partir de la década de los noventa, se sumó otro tipo de migración (importante por su impacto en la comunidad peruana) con ca racterísticas muy distintas a la anterior y que construirá los cimientos de las redes migratorias del grupo. Llamaremos a este período la fase pionera. Se trató de un movimiento poblacional, proveniente de las zonas urbanas periféricas del Perú, que buscaba una inserción laboral. En contraste con la habitual migración boliviana o paraguaya, en esta etapa predominaban las mujeres con un mayor grado de escolaridad5 y distintas modalidades de inserción comunitaria.
La siguiente etapa es la fase de consolidación, periodo que inicia en 1997, caracterizado por la consolidación de las redes migratorias de la comunidad a partir de la llegada de los familiares de los pioneros, la incipiente creación de pequeños negocios (locutorios, talleres de confec ción, restaurantes, verdulerías, florerías y remiserías) y el establecimien to de asociaciones culturales, religiosas y políticas (muchas de ellas aún en vigencia). Esta fase podría dividirse en dos: la primera, comprendida entre 1997 y 2001; la segunda, de 2001 a 2012, con migrantes que deci dieron quedarse en la Argentina aun después de la crisis económica de la «Convertibilidad». En el año 2006 entró en vigor el «Plan Patria Grande» de regularización migratoria y favoreció el crecimiento económico del grupo durante esta fase (Risco, 2015).
5
Según un estudio Cortés y Groisman del año 2004, el 78,9 % de los peruanos que residía en la Argenti na había completado estudios secundarios o tenía estudios terciarios incompletos en el país de origen.
r o x a n a r i s c o | 813 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires
2.1. El corpus de habla
La fuente de indagación lingüística parte de un corpus de 50 entrevistas semidirigidas6 a 25 hombres y 25 mujeres de la costa y sierra peruanas, entre las edades de 21 a 78 años, con más de cinco años de residencia en Buenos Aires y ocupaciones diversas en el área de servicios, trabajo obrero calificado y el ejercicio de profesiones universitarias. Se trata de consul tados que pertenecen a las fases estudiantil, pionera y de consolidación. En su mayoría (salvo tres personas) cuentan con estudios secundarios completos. En cuanto a su exposición al quechua, el 60 % manifestó di versos grados de conocimiento o contacto lingüístico a edad temprana. Asimismo, el 20 % se considera bilingüe y emplea la lengua en situaciones cotidianas en el ámbito familiar. El 10 % restante se declaró monolingüe en español y una cifra similar no respondió al respecto. Cada entrevista promedia 15 minutos de duración, por lo que se trata de un corpus que abarca aproximadamente 8 y 1/2 horas. El material fue recolectado entre los años 2008 y 20127 en centros de agrupación de la comunidad en la capital argentina, es decir, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (en los barrios de Abasto, Almagro, Congreso, San Telmo, La Boca y el Consulado Peruano), así como en dos ciudades (Lanús y Avellaneda) del llamado Gran Buenos Aires, una conurbación integrada por varias ciudades ubicadas en la Provincia de Buenos Aires (cf. mapa 1).
6
Es decir, de preguntas estructuradas y preguntas abiertas, orientadas a conocer experiencias y opiniones.
7
Son parte de una fuente de indagación propia de 132 entrevistas recolectadas como insumo de mi tesis doctoral.
c a p í t u l o 3 0 | 814 Panorama de estudios actuales del español en América Mapa 1. Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)
Fuente: Kralich (1995).
En vista de que nos interesa indagar acerca de los usos lingüísticos de los consultados, en el siguiente apartado analizaremos, en primer lugar, el mundo fonético del discurso espontáneo.
3. La variación fonética como indicio de
adaptación lingüística del grupo En el nivel fonético, el análisis acústico del corpus de entrevistas descrito en el apartado 2.1. reveló algunos niveles de adaptación al habla de Buenos Aires. Nos referimos al fenómeno de variación entre la producción de los sonidos de origen de los consultados peruanos con los sonidos riopla tenses rehilantes8 en consonantes fricativas, así como la inclusión de la realización sorda de la fricativa palatal anterior.
8
En García Jurado y Risco (2018) se anota que un sonido es rehilado cuando acústicamente se compone de un sonido estocástico y una periodicidad. Es decir, cuando los articuladores se ubican de tal manera que producen, en el tracto vocal, una constricción o estrechamiento fijo que es constante a lo largo del tubo y suficiente como para producir turbulencias en la corriente de aire. El oído, entonces, «levanta»
r o x a n a r i s c o | 815 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires A propósito del tema, en esta indagación, así como en trabajos an teriores sobre el rehilamiento en Buenos Aires (cf. Risco y García Jurado,
2016 y García Jurado y Risco, 2018), se halló que, a pesar de los años de
residencia en el país de recepción, los migrantes peruanos no se identifi caron con el uso, en variación, de alófonos rioplatenses (rehilamiento de fricativa palatal y la realización sorda) en sus discursos y tampoco consi deraron esa alternancia como una característica lingüística propia o del grupo. Con todo, y si como afirman Chambers y Trudgill (1994), el grado de adhesión se refleja realmente en el comportamiento lingüístico y «la gente está mucho más influida, lingüísticamente hablando, por los miembros de la red social a la que pertenece» (p. 107), entonces es posible pensar que la variación en cuestión podría proporcionar indicios importantes acerca de los grados de inclusión del grupo en la sociedad receptora. Después de someter todas las producciones de fricativas palatales a juicio perceptivo, se puede señalar que, en cuanto a la distribución alofó nica, se distinguen cuatro producciones de sonidos palatales, identifica dos con los siguientes símbolos fonéticos:
[j] Tanto para la semivocal (posición inicial) [jo] (yo) como para la semiconsonante (posición interior de palabra), [a’pojo] (apoyo). Ambas variantes equivalen a /y/ en la transcripción tradicional. [λ] Para /ļ/ [‘poλo] (pollo), realización lateral palatal [Ǯ] Para [‘kaǮe] (calle), realización rehilada.
[ʃ] Para [‘ʃema] (yema), realización sorda de la fricativa palatal anterior.
La primera observación es que el 70 % del total de los consultados adoptó el característico sonido fricativo palatal sonoro rehilado /Ǯ/ de Buenos Aires, pero en alternancia con los sonidos palatales de su región de origen. De hecho, el 92 % de la muestra conservaba la realización de las palatales del español peruano y no las perdía, a pesar de superar los cinco años de residencia en el país. Un porcentaje mucho menor (25 % del total de la muestra) produjo la fricativa palatal sorda /ʃ/, con una evidente el sonido que resulta de la combinación de las dos fuentes intervinientes: la que produce la fricción y la propia de las cuerdas vocales.
c a p í t u l o 3 0 | 816 Panorama de estudios actuales del español en América tendencia a incorporarla al sistema fonológico a temprana edad ya que, en todos estos casos, se trataba de jóvenes que tenían entre 16 y 21 años al llegar a la Argentina. Solamente un consultado (que vivía en el Gran Buenos Aires desde los 15 años), adoptó la realización sorda como única variante alofónica.
Se intentó establecer una interpretación del proceso con base en la región de procedencia y la exposición temprana a la lengua quechua, pero encontramos comportamientos similares en las variedades peruanas tomadas como base en este trabajo: 76 % de los 25 costeños, así como el
64 % de los 25 serranos entrevistados rehílan. En cuanto a la realización
sorda de la palatal /ʃ/, tanto costeños como serranos la producen en igual proporción.
La variable sexo de los entrevistados ofrece pistas muy interesantes para la configuración del fenómeno. En los dos grupos comparados, las mujeres no solo manifiestan una alta preferencia por el rehilamiento (72 %), sino que también se verifica que se trata de un grupo joven: el 66 % de ellas tiene edades que oscilan entren 21 y 39 años.
El tipo de trabajo realizado por el migrante también constituye una importante variable independiente para comprender el grado de adopción de las variantes alofónicas en cuestión. Los vendedores ambulantes, co merciantes, empleadas domésticas, taxistas, cajeras de supermercados, técnicos y una abogada conformaron el grupo que más rehilamiento pre sentó (74 %) en la muestra. Se trata del grupo que, debido a la actividad laboral que realiza, debe mantener contacto verbal constante con hablan tes nativos. Esto podría explicar la diferencia porcentual de aceptación (apenas un 26 %) en el grupo de operarios, obreros, costureras, albañiles, cocineras, amas de casa, desempleados, encargado de edificio, es decir, ac tividades que requieren un contacto reducido con hablantes rioplatenses. En cuanto al nivel de escolaridad, apreciamos que el 100 % de los consultados puede leer y escribir. Dentro de este grupo, los que tienen secundario completo o tecnicatura incompleta concentran el porcentaje más alto de rehilamiento de la muestra. Finalmente, al dividir el grupo de acuerdo con las edades que tenían al momento de migrar, encontramos
r o x a n a r i s c o | 817 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires otra variable relevante: los que migraron a edades tempranas (antes de los
14 años) son los que presentaron más realizaciones de la fricativa palatal
sorda /ʃ/ en contraste con otros consultados.
La muestra, considerada en su totalidad, indica que son las mujeres jóvenes, con estudios secundarios completos y contacto frecuente con la variedad rioplatense debido a sus actividades laborales, las que juegan un papel importante en la difusión del rehilamiento en la comunidad perua na y demuestran ser más innovadoras que los hombres en el nivel sonoro de la lengua. Como ya ha sido observado en otros estudios (Risco, 2015; García Jurado y Risco, 2016), las mujeres migrantes de la comunidad jue gan un rol importante en la socialización lingüística de los niños y son más sensibles a la pronunciación considerada prestigiosa por otros grupos, un hecho que las llevaría a introducir formas lingüísticas valoradas en el ha bla cotidiana. Tal vez, el establecimiento de vínculos sociales y laborales frecuentes con el grupo receptor implica en ellas un alto grado de contacto lingüístico y esa sería la razón del desarrollo de nuevas habilidades fonéti cas en el proceso migratorio.
Como en otras situaciones de habla en las que existe el propósito de destacar alguna parte de la cadena, observamos que la producción de la fricativa sonora palatal rehilada en este grupo parece responder a la ne cesidad de compartir el mismo sistema de sonidos para garantizar la efi cacia de sus objetivos comunicativos. Destacamos que no interpretamos la adopción de sonidos rehilados como un proceso de asimilación sino de comunicación. Es decir, un matiz fuertemente interactivo entre los entre vistados y los hablantes de la variedad rioplatense.
3.1. Las identificaciones y actitudes lingüísticas
Empezaremos por definir qué consideramos actitudes lingüísticas. Definimos las actitudes lingüísticas, en línea con Blanco de Margo (1996), como aquellos comportamientos subjetivos que el hablante tiene para con su lengua, que se manifiestan, generalmente, a través de las creencias, pre juicios y valoraciones sobre su variedad lingüística, sobre otras lenguas o sobre determinados hechos del lenguaje.
c a p í t u l o 3 0 | 818 Panorama de estudios actuales del español en América Para el caso que analizamos, el mantenimiento de ciertas caracte rísticas consideradas propias de la variedad de origen bien podría inter pretarse como un símbolo de la identidad nacional. Se trataría de una actitud de lealtad lingüística, definida por Weinreich (1964) de la siguiente manera: «La lealtad lingüística, como sucede con el nacionalismo, desig naría el estado mental en el que la lengua (como entidad intacta), asume una posición muy importante que necesita ser defendida» (p. 99). En efecto, la construcción de una fuente oral de entrevistas semidi rigidas permitió observar una marcada preocupación (especialmente den tro del grupo de la fase pionera) por la lealtad en la transmisión de carac terísticas lingüísticas consideradas propias (y en algunos casos, percibidas como «únicas») de la variedad peruana que, entendemos, operarían como conceptualizaciones identitarias del grupo, y como actitudes lingüísticas de referencia de la comunidad, que se conservan, a pesar de los años de residencia en la Argentina. Entre ellas, podemos nombrar: a) el empleo de atenuantes discursivos, tanto en los pedidos como en las quejas o los desacuerdos con un interlocutor; b) evitar la superposición de turnos de habla; c) no usar «malas» palabras; d) mantener un tono de voz bajo en las conversaciones, e) no acortar las palabras o los nombres propios; y en lo posible f) minimizar el uso del voseo rioplatense en las conversaciones en tre compatriotas. Por limitaciones de espacio, comentaremos solamente una de las actitudes lingüísticas mencionadas.
3.2. La atenuación de los pedidos: una actitud
lingüística de lealtad El recurso pragmático más empleado por los entrevistados para hacer peti ciones es el empleo de atenuadores discursivos que transmiten a sus hijos como enseñanzas lingüísticas primarias (actitud de lealtad). De acuerdo con Trosborg (1995), el acto de habla del pedido puede verse como una situación social que pone en juego expectativas implícitas, de tal manera que el interlocutor tiene la posibilidad de cumplir con lo que el hablante desea que haga. Al respecto, en el ejemplo (1), una migrante de la llamada fase de consolidación, contrasta diversos comportamientos lingüísticos
r o x a n a r i s c o | 819 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires de su comunidad con la población nativa («nosotros no estamos acostum brados a criar a los hijos así»). El fragmento se centra en la necesidad de conservar recursos pragmáticos de cortesía lingüística y en la valoración negativa de los repertorios comunicativos de los compañeros de escuela de su hija, de nueve años, que cursa cuarto grado en una escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires (barrio Abasto). La creencia en la modulación de las intervenciones se refleja en la atenuación de los pedidos (no se vaya a molestar) mediante el uso de apelativos de respeto («Señora, disculpe»), expresiones amables de solicitud (por favor) y el empleo de diminutivos («¿puedo abrir su heladera y comer alguito?»), tal vez, para «achicar», sim bólicamente hablando, la distancia jerárquica entre los interlocutores (el que solicita y el que recibe un pedido).
(1)
Los chicos de acá es como que pasan un límite que yo no le permitiría a mi hija hacerlo. Entonces, cuando estos niños vienen a mi casa es distinto. Ellos no dicen: ‘Señora, disculpe, no se vaya a molestar, pero, por favor, ¿puedo abrir su heladera y comer alguito?’ o que esto o que lo otro o: ‘Mire Señora, por favor’. ¡No! Abren la heladera, abren un cajón, entonces, es más confianza o por allí no piden bonito ‘por favor’. O, ven que llega la abuela de la casa y pasan de largo, no saludan. Y yo creo que, por más que esté chiquita, mi hija ve las cosas que yo le enseño, porque nosotros no estamos acostumbrados a criar a los hijos así. Si yo la enseño, como dice mi mamá, a pedir bien, desde chiquita, le armas una base y ya no hay nadie que la pueda romper… Los modales y el respeto por el otro se demuestran lingüísticamente, para estos hablantes, a través de la cortesía en el pedido, que también incluiría marcadores como «pues» o «ya» (¡ven conmigo, pues!) para matizar los imperativos o el rechazo directo a un pedido o invitación mediante di minutivos en bases nominales y adverbiales que expresan empatía con el interlocutor (ahorita no puedo, mamita; mejor fíjate bien, ¿ya?).
c a p í t u l o 3 0 | 820 Panorama de estudios actuales del español en América Asimismo, se observa que el hablante peruano acude a la presen tación de extensa y diversa información previa a la exposición de sus pe didos, tal vez para generar empatía por su situación. Los consultados son conscientes de esta diferencia con la variedad rioplatense:
(2)
R: ¿Qué opinas de la manera de hablar que hay aquí en la Argentina? E: Eeeeh…que acá son muy, muy, sueltos, te lo dicen así, de frente las co sas, que son muy claros en algunas cosas, ¿no? Te lo dicen así, de frente, sin… mientras que allá, en Perú, no es así, es un poco más de… ¿cómo te puedo decir?, es un poco más… ¡Ay! ¿cómo te puedo decir la palabra? (pausa larga) No son tan directas, pero acá sí. Eso me refiero. […] por ejem plo, si te necesitan para algo o si haces algo malo, ¡te lo dicen, eeh!. ¡Te lo dicen! Acá así, es directo. Allá, en cambio, te dicen: «No, no está todo mal lo que estás haciendo, pero mejor fíjate bien ¿ya?, porque si no…» Allá, al menos, al menos te lo dicen así, suavecito, ¿no?, pero acá no, te lo dicen de frente.
Nos referimos a la presentación de una extensa carga informativa, previa al asunto principal del pedido. En muchos casos, la demora en la presen tación del pedido puede resultar confusa para un hablante preparado a es cuchar la necesidad del interlocutor (foco temático) en primera instancia. Las estrategias discursivas de comunidades andinas en la presentación del tópico ameritan profundizarse en futuros estudios sobre el contacto entre las variedades del español. Por ejemplo, su conocimiento bien podría im pactar en la creación de herramientas didácticas para el aula urbana, don de suelen confluir estudiantes de diversas regiones del país y del exterior.9
9
Al respecto, el proyecto Variación lingüística y problemática del contacto en el entorno escolar: el es pañol andino en la Ciudad de Buenos Aires (Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires) indaga sobre la problemática del contacto lingüístico español andino-español rioplatense y su impacto en la escolaridad de nativos y miembros de comunidades migrantes en zonas urbanas (Ciudad de Buenos Aires). Para más información, visite la página web: https://diversidadlinguistica.org/#proyecto
r o x a n a r i s c o | 821 El español andino en la diáspora: los peruanos en Buenos Aires
4. Reflexiones finales
En línea con las acertadas motivaciones para la creación de este volumen, hemos intentado presentar un panorama actual del español andino en la diáspora a través del análisis de dos idiosincrasias lingüísticas de los pe ruanos que residen en la Argentina por migración. La temática es especial mente relevante habida cuenta del actual proceso de globalización de las migraciones internacionales y dado que diversas formas de articulación se trasladan, por ejemplo, de países andinos quechua-hablantes a otros países de habla hispana, como en el caso de los ecuatorianos en España o los bolivianos y peruanos en la Argentina.
Las adaptaciones lingüísticas, sociales y culturales implicadas en un proceso migratorio constituyen un observatorio privilegiado para el análisis del contacto entre variedades de una misma lengua, especialmen te cuando una de ellas se encuentra consolidada históricamente gracias al aporte de lenguas indígenas. Al respecto, en el análisis del nivel fonéti co-fonológico del corpus, se observa una suerte de juego entre los sonidos de origen y los que se van adquiriendo, guiados por motivaciones como la necesidad comunicativa de interactuar con los hablantes rioplatenses. Se halló evidencia de esto en la correlación de la variable independiente «tipo de actividad laboral del consultado» y el porcentaje de usuarios de rehila miento de fricativas palatales y su variante sorda en el proceso de adapta ción fonética que los hablantes de español peruano llevan a cabo cuando entran en contacto con los sonidos rehilantes del español de Buenos Aires. En cuanto a las estrategias pragmáticas, se ha visto que los hablantes peruanos hallan un refugio simbólico para la configuración de una identidad personal y social propias en el uso de los atenuadores discursivos. De esta manera, la emergencia de nuevas identidades lingüísticas como la perua na-argentina se desarrolla, en parte, gracias a que la lengua —como retomaba William Diver—10 solo tiene la fuerza para hacer que funcione una bombilla de luz, pero los hablantes la usamos para hacer que funcione un ascensor.
10
A William Diver le gustaba dar su propio giro a la conocida analogía de E. Sapir, diciendo: «La lengua sólo es lo bastante potente para hacer funcionar una lamparita de luz, pero nosotros la utilizamos para hacer funcionar un ascensor» (traducción propia). [Diver liked to give his own twist to the well-known analogy of Sapir, saying: «Language is only powerful enough to run a light bulb; but we use it to run an elevator»].
c a p í t u l o 3 0 | 822 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Altamirano Rua, T. (2003). El Perú y el Ecuador: Nuevos países de emigra ción. Revista Aportes Andinos, 7. Globalización, migración y derechos humanos.
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VIII.
Lingüística aplicada:
estudios de lexicografía
| 824 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 824 C A P Í T U L O Los diccionarios del español dominicano María José Rincón González Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía Academia Dominicana de la lengua maria.rincon@academia.org.do
c a p í t u l o 3 1 | 825 Panorama de estudios actuales del español en América
i. introducción
La Academia Dominicana de la Lengua, llegado el octogésimo aniversario de su fundación en 1927, tenía entre sus proyectos capitales la elaboración de un diccionario académico que, sin olvidar los esfuerzos que se habían realizado a lo largo de su historia, estuviera sujeto a los presupuestos me todológicos de la lexicografía contemporánea. Esta iniciativa académica se puso en marcha gracias al respaldo institucional y económico de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, que había sido creada precisamente con la misión de brindar apoyo a los pro yectos de la corporación.
La primera edición del Diccionario del español dominicano vio la luz en noviembre de 2013 tras cinco años de trabajo. Hasta ese momento, la lexicografía dominicana, de nacimiento tardío en relación con las produc ciones diccionarísticas del entorno antillano y caribeño, se fundamentaba en la obra personal de lexicógrafos improvisados, aficionados con muy distintos grados de dominio lingüístico o académicos especialistas en otras disciplinas, que hacían patente la carencia de rigor y metodología lexicográfica.
2. Primer impulso lexicográfico: indigenismos
y afroamericanismos Las primeras manifestaciones de la toma de conciencia lexicográfica de la variedad léxica dominicana vienen de la mano de los vocabularios de indigenismos como resultado del valor otorgado a la recuperación del pa sado prehispánico indígena como rasgo identitario de la dominicanidad. La revalorización de este legado indígena en la lengua nacional en forma de vocabularios y diccionarios puede considerarse el origen, en el último cuarto del siglo xix, de la lexicografía dominicana, que prolonga en forma de diccionarios la visión romántica del mundo indígena y el interés por su
m a r í a j o s é r i n c ó n g o n z á l e z | 826 Los diccionarios del español dominicano cultura y su lengua nacidos con el siglo, y que destacan «su herencia lin güística como emblema de la idiosincrasia del español antillano» (Jansen, 2015, p. 75).
Esta línea indigenista de registro lexicográfico nace en la República Dominicana con la publicación en 1876 del «Catálogo de los nombres pro pios del idioma haitiano que quedan en uso, enriquecido con la nomen clatura de las voces cuyo significado se recuerda por tradición», glosario incluido en las Memorias para la historia de Quisqueya, publicado por el historiador dominicano José Gabriel García. A él se suma con el siglo xx el vocabulario, otro ejemplo de esta interesante lexicografía escondida, que aparece en Quisqueyanismo, obra publicada en 1900 por el historiador Rodolfo Domingo Cambiaso, y continúa con su Pequeño diccionario de pa labras indo-antillanas de 1916; pervive en las Palabras indíjenas de la isla de Santo Domingo, de Emiliano Tejera, publicado por primera vez en forma de libro en 1935, y prolongado en los dos volúmenes de Indigenismos, que Emilio Tejera publica en 1977 como continuación y ampliación de la obra iniciada por su padre; y se perpetúa en las Voces de Bohío. Vocabulario de la cultura taína, de Rafael García Bidó, publicada en 2010 por el Archivo General de la Nación. A pesar de sus notables carencias técnicas y me todológicas, Jansen (2015) destaca la existencia y número de estas pro ducciones como ilustradores del valor otorgado al componente indígena «como punto de referencia identitario en los discursos metalingüísticos antillanos» (p. 76).
A la lexicografía indigenista se suma, con mucho menos vigor, pro bablemente debido a razones socioculturales, el interés por el conocimien to de las raíces del afroamericanismo, que toma forma en el Vocabulario de afronegrismos, publicado por Carlos Larrazábal Blanco en 1941 en el Boletín de la Academia Dominicana de la Lengua. El Vocabulario de afronegrismos se convierte en la primera aproximación al estudio de los afronegrismos del español dominicano, cuya existencia y pervivencia están fuertemente condicionadas y limitadas por el contexto histórico y social de la población de origen africano. Esta labor de investigación y registro se continúa déca das más tarde con el Glosario de afronegrismos en la toponimia y español
c a p í t u l o 3 1 | 827 Panorama de estudios actuales del español en América hablado en Santo Domingo, publicado en 1973 por Carlos Esteban Deive, quien reconoce todavía la escasez, dificultad y provisionalidad de los estu dios dedicados a este componente léxico (1973, p. 86).
3. La lexicografía precientífica: el interés por
la expresión criolla La lexicografía del indigenismo, con sus luces y sus sombras, contribuyó al reconocimiento y la valoración de la diferenciación léxica dominicana y supuso un impulso para su investigación y registro, aunque fuera de forma y con resultados rudimentarios. El interés y el aprecio por la ex presión criolla de raíces hispánicas se imbricaba, al contrario que con las voces de raigambre indígena, con el criterio purista de censura de todo lo que se alejara de una idea de lo español peninsular tomado siempre como punto de referencia normativo. Muestra germinal de este interés y de esta actitud es el Diccionario de criollismos publicado por Rafael Brito en 1930 con la intención de registrar usos y peculiaridades del español hablado en la región del Cibao, tradicionalmente considerada, por sus características geográficas e históricas, como generadora de «singularidades de forma y de significado» (Henríquez Ureña, 1940, p. 38). Brito hace explícita en el prólogo su motivación correctora de lo que considera «castellano adulte rado»: «[...] que, al divulgar todos nuestros más típicos criollismos, sirvan estos de correctivo para limpiar de ellos mismos la conversación tanto familiar como popular». Se trata del «reconocimiento de la diferencia, aunque solo se circunscriba a determinados aspectos fonéticos y a una zona dialectal muy concreta» combinado «con una actitud de condena de la variedad lingüística regional» (Rincón González, 2021, p. 79). Sin embar go, gracias a su esfuerzo, se cuenta con el registro, aunque rudimentario, de estas voces y acepciones consideradas diferenciales. Sin duda, la obra de Brito está, a pesar de su fecha de publicación, cerca de la lexicografía precientífica de aficionado; sin embargo, para la lexicografía dominicana, tardía donde la haya, representa un primer esfuerzo por registrar usos y peculiaridades, aunque solo se trate de censurarlos con afán purista. Por
m a r í a j o s é r i n c ó n g o n z á l e z | 828 Los diccionarios del español dominicano ello Brito se considera, a pesar de sus deficiencias técnicas y metodoló gicas, el «precursor de la lexicografía dominicana» y su obra el «primer intento de análisis lexicográfico del español dominicano» (Klump, 2014, p 142 y p. 143).
La obra Dominicanismos de Manuel Antonio Patín Maceo fue publi cada por primera vez en 1940 con los auspicios de la Academia Dominicana de la Lengua, de la que Patín era miembro de número. Representa la prime ra obra fundamental en la producción lexicográfica dominicana, producto de la toma de conciencia de la autonomía de las variantes del español americano respecto al español peninsular. Aunque conserva acentuada la referencia normativa del español ibérico, apunta su vocación de descrip ción general del léxico diferencial, sin aplicación de ulteriores criterios restrictivos. Alvar Ezquerra (1996-1997, p. 95) lo califica como el primer diccionario de voces de la República Dominicana; Klump (2014, p. 144), considerando su primacía y su amplitud, destaca su papel como fuente de referencia para posteriores diccionarios dominicanos. Este papel de refe rente no se limitó a los diccionarios locales, puesto que Morínigo (1966), en el prólogo de su Diccionario manual de americanismos, lo califica, entre otros, como un «excelente repertorio de léxico regional» (p. 13). A pesar del sustancial avance que supone en el contexto dominicano res pecto a la obra de Brito, especialmente gracias a su aspiración a la exhaus tividad, este diccionario, como observa Werner (2001) para muchos otros diccionarios americanos del siglo xx, «comparte todavía muchos rasgos característicos esenciales con las obras pioneras del siglo xix [...]». Pese a su condición de lingüista, el diccionario de Patín adolece de impresio nismo; la multiplicación de anécdotas, uno de los defectos metodológicos destacados por Haensch (1986, pp. 284-286), rompe «la uniformidad de la descripción lexicográfica». No obstante, desde su publicación se valoró su trascendencia filológica no solo para el estudio de la variedad dominicana del español, sino para la conformación del contenido léxico de los diccio narios generales de americanismos.
En la línea de la primitiva obra de Brito, De nuestro lenguaje y cos tumbres, publicado en 1967 por Consuelo Olivier, consiste en un pequeño
c a p í t u l o 3 1 | 829 Panorama de estudios actuales del español en América vocabulario de estructura rudimentaria que recopila, sin indicaciones gra maticales ni de uso, voces de la región del Cibao, en su mayoría variantes gráficas que reflejan rasgos fonéticos propios del español dominicano a las que acompaña una definición generalmente sinonímica. Casi cuatro décadas tuvieron que pasar para que desde el entorno académico se planteara la necesidad de publicación de una nueva obra le xicográfica dedicada a la variedad dominicana del español. El historiador Carlos Esteban Deive, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, publica en 1977 el Diccionario de dominicanismos, calificado por Alba (1993, p. 318) de «realmente anacrónico» por no superar las deficiencias metodológicas de la obra de Patín.1 Rodríguez Demorizi publica en 1983 Del vocabulario dominicano, un glosario de términos, cercano a estadios cronológicamente anteriores en la lenta evolución lexicográfica dominicana, cuyos criterios de selec ción se basan en que las palabras, frases o expresiones «sean de uso en la República Dominicana o lo hayan sido, independientemente de su origen o de que hayan caído en desuso» (Alvar Ezquerra, 1996-1997, p. 95). Klump (2014, p. 148) concuerda con Alba (1993, p. 318) en considerarlo «un simple inventario indiscriminado de palabras, refranes y frases populares», por tanto, un anacronismo lexicográfico.
Una recopilación de apuntes heterogéneos sobre el léxico del es pañol es el Diccionario de dominicanismos y americanismos. Palabras y sus orígenes de Max Uribe, al que Klump (2014, p. 142) describe como una «compilación de observaciones idiomáticas». Publicado originalmente en
1996 como Notas y apuntes lexicográficos, americanismos y dominicanis
mos, se trataba de compilar en un libro los escritos publicados por Uribe en el periódico dominicano Listín Diario. Agotada la tirada de esta obra, una década después se decide reeditarla con un desafortunado cambio de título. Basta ojear la obra para identificar que no se trata de un diccionario, sino de una recopilación de artículos de divulgación sobre aspectos orto gráficos, gramaticales o léxicos de la lengua española.
1
Deive publicó en 2002 una segunda edición del Diccionario de dominicanismos sin notables mejoras estructurales ni de contenido lexicográfico.
m a r í a j o s é r i n c ó n g o n z á l e z | 830 Los diccionarios del español dominicano En 2009 el grupo editorial SM y la Academia Dominicana de la Lengua colaboraron en la publicación de la segunda edición del Diccionario Didáctico Avanzado, dirigido a estudiantes de educación media de la República Dominicana, cuyo objetivo era lograr una edición ampliada con contenidos lingüísticos dominicanos como aporte a un conocimiento adecuado del alumnado de su propia variedad lingüística. Se logra con él la aspiración de Córdoba Rodríguez (1999, p. 53) de brindar a los escola res hispanoamericanos un diccionario útil que describe con coherencia el léxico de su comunidad. Entre sus aportes se destaca la adecuación de la lengua de redacción de la definición y de los ejemplos a la variedad do minicana «con el fin de acercar el lenguaje lexicográfico al propio de los estudiantes a los que se dirige el diccionario» (Rincón González, 2009, p. 10), lo que logra potenciar su valor didáctico.2 El Diccionario de dominicanismos publicado en 2010 por Orlando Inoa, reeditado en 2017, recopila de obras anteriores material lexicográfico dialectal, que reproduce de forma literal y acumulativa, al que se añaden, sin aplicar los más rudimentarios criterios lexicográficos, palabras y expre siones que el autor considera «nuevas». Sus definiciones, que parecen res ponder a un enfoque antropológico, probablemente derivado de la condi ción de historiador del autor, lo alejan del diccionario de lengua. Reproduce errores y carencias de las obras que lo preceden sin avanzar metodológica mente en la selección léxica o en la técnica lexicográfica, con la añadidura de frecuentes errores ortográficos o de categorización gramatical. Todos estos diccionarios y vocabularios han dejado de ser obras de consulta para convertirse en fuentes de información sobre su contexto histórico y bibliográfico, imprescindibles para los estudios metalexicográ ficos en el ámbito dominicano, que deben inevitablemente partir del co nocimiento y el análisis crítico de la bibliografía diccionarística existente,
2
Dominicanismos. Diccionario para entender al dominicano, publicada en 2009 por Lucy Gómez Marín, su cede cronológicamente a esta obra; suele mencionarse en los repertorios bibliográficos dominicanos, aunque no representa más que una lista de términos elaborada por una aficionada sin ningún rigor metodológico ni lingüístico.
c a p í t u l o 3 1 | 831 Panorama de estudios actuales del español en América siempre en relación con la realidad histórica y teórica en la que estas obras fueron construidas (Fernández Gordillo, 2014, p. 53).
4. La nueva lexicografía dominicana
La aparición del Diccionario del español dominicano (DED), publicado en
2013 por la Academia Dominicana de la lengua, fue fruto de una necesidad
prioritaria para la lexicografía dominicana: el diseño y la construcción de un diccionario que respondiera a técnicas y criterios lexicográficos actua lizados que lo convirtieran en una obra de consulta y referencia para la variedad dominicana del español. El DED, como primer diccionario aca démico dominicano fruto del trabajo en equipo, representa un hito en la bibliografía lexicográfica de este país caribeño (Klump, 2014, p. 151; Santos Rovira, 2015, p. 565). Para Rincón González (2016, p. 321) «las carencias lexicográficas dominicanas marcaron, por contraste, los objetivos que se planteó la obra y algunos de sus logros».
La extensa y detallada «Guía para la consulta» explicita, a través de las indicaciones para el uso de la obra, los criterios con los que se ha confec cionado, atendiendo a su condición de diccionario dialectal y diferencial, descriptivo y usual, y hace patentes al usuario su macro y microestructura, ejemplificando cada una de sus características. Esta guía representa, en sí misma, una aportación novedosa en la diccionarística dominicana. El Diccionario del español dominicano registra y describe el lé xico propio de la variedad de la lengua española usada en la República Dominicana; su nomenclatura diferencial incluye palabras, acepciones y locuciones del vocabulario usual en el español dominicano que no tienen un uso común en el español general. Se trata de un diccionario restringido dialectal de uso, que pretende abarcar el léxico del español dominicano de los siglos xx y xxi hasta nuestros días con independencia de su apego a las normas lingüísticas, académicas o no, o su adecuación (siempre cuestio nable) moral, social o cultural, frente al excesivo purismo lingüístico que Haensch (1986, pp. 284-286) critica a la selección léxica de muchos diccio narios del español de América, «que impide que se registren palabras muy
m a r í a j o s é r i n c ó n g o n z á l e z | 832 Los diccionarios del español dominicano usuales hoy en día por considerarlas barbarismos». Santos Rovira (2015,
p. 577) destaca esta orientación descriptiva, que supera la confusión entre
criterios descriptivos y normativos tan presente en toda la historia de la lexicografía dominicana.
La selección léxica se basa en el criterio descrito por Werner (2001) como sincrónico-descriptivo, según el cual se registran elementos de un área determinada del español de América que no son usuales en el español general, establecido explícitamente como referencia.3 De los resultados de la aplicación de estos criterios de selección léxica, Klump (2014) destaca la obtención de «un inventario del español dominicano mucho más amplio y diferenciado y en su mayor parte emancipado de sus predecesores según criterios lexicográficos modernos» (p. 152). Un análisis de la bibliografía del DED destaca la importancia de las fuentes escritas (obras en prosa de autores dominicanos, publicadas en los siglos xx y xxi, además de perió dicos, revistas, folletos, textos publicitarios y más de cien páginas electró nicas), un método lexicográfico que Haensch (2000, p. 184) considera va lioso «porque aporta pruebas del uso real y actual de las unidades léxicas registradas [...]». Aplicados estos criterios de selección, la nomenclatura del DED está compuesta por 10 900 artículos lexicográficos, 13 859 acep ciones, 4 250 locuciones, y más de 8 000 ejemplos extraídos de las fuentes (Rincón González, 2016, p. 325).
La uniformidad y la regularidad son los aspectos microestructurales más destacados, una mejora cualitativa respecto a la tradición lexicográfica dominicana, caracterizada por la irregularidad macro y microestructural. Un aporte relevante e innovador en el contexto lexicográfico dominicano supone la atención dedicada a la información gramatical y a la marcación, que proporciona información sociolingüística (como el registro, la valora ción social o el uso en diferentes niveles socioculturales), sobre variación estilística, intención comunicativa o vigencia de uso.
3
Se desmarca así de la concepción eurocéntrica, a la que se refiere Carriscondo Esquivel (2006, p. 705), que tiende a identificar «el español general, el común a todo el dominio hispanohablante, con el pe ninsular [...]».
c a p í t u l o 3 1 | 833 Panorama de estudios actuales del español en América La adecuación del enunciado definicional a estrictos principios lexicográficos introduce un componente modernizador respecto a las carencias de los diccionarios precedentes. Supera, asimismo, la tradición lexicográfica dominicana al contrarrestar el personalismo, gracias al tra bajo en equipo, lo que favorece la desaparición de la impronta ideológica de su contenido.
La experiencia del DED puede considerarse el germen del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía (IGALEX), una institución sin fines de lucro fundada el 12 de octubre de 2020 que crea un equipo lexicográfico con for mación especializada y experiencia lexicográfica práctica en un entorno de trabajo estable, que incentiva la formación y la investigación, así como el desarrollo de proyectos de largo alcance.
La primera tarea vertebral del IGALEX la constituye el mantenimien to de la vigencia del DED con una segunda edición que actualice su estruc tura gracias a su digitalización y adecúe y amplíe sus contenidos. Reeditar el diccionario supone, al menos, una tarea esencial: la revisión detallada y la adecuación de su planta original, especialmente en lo relativo a la lema tización (tanto de sublemas como de variantes gráficas) y a la pertinencia y productividad del sistema de marcas; y, con ella, la redacción de una nueva «Guía para la consulta» que facilite y potencie la consulta del diccionario. En un contexto de precariedades económicas para la gran mayoría de la población, graves problemas de alfabetización y formación escolar, abandono institucional sistemático de la cultura del libro y la lectura, el IGALEX se plantea como meta, por convicción lexicográfica y por respon sabilidad social, convertir el DED en una herramienta de consulta digital sencilla, accesible y gratuita.
El Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía participa además como parte del equipo científico del proyecto de investigación Tesoro lexicográ fico del español en América, dirigido por los doctores Dolores Corbella y Alejandro Fajardo en la Universidad de La Laguna (España), cuyo objetivo es completar, en etapas sucesivas, la lexicografía americana hasta media dos del siglo xx. El equipo IGALEX incorpora al proyecto textos de la tra dición lexicográfica dominicana que redundarán en una representación
m a r í a j o s é r i n c ó n g o n z á l e z | 834 Los diccionarios del español dominicano correcta y adecuada del léxico dominicano en una obra esencial para la lexicografía del español de América y darán forma al Tesoro lexicográfico dominicano, obra esencial para la construcción, como proyecto a largo plazo, del Diccionario histórico del español dominicano. Los trabajos lexicográficos en curso, tanto los nacionales como los aunados a equipos internacionales, renuevan la andadura de la lexicogra fía dominicana, tardía y de corto recorrido durante el siglo xx, y revitali zada a partir del xxi gracias a instituciones como la Academia Dominicana de la Lengua y el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, que permiten la constitución y mantenimiento de un equipo profesional especializado y el desarrollo de proyectos de largo alcance, esenciales para la lexicografía.
c a p í t u l o 3 1 | 835 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas García, J. G. (1876). Catálogo de los nombres propios del idioma haitiano que quedan en uso, enriquecido con la nomen clatura de las voces cuyo significado se recuerda por tradición. Memorias para la historia de Quisqueya, o sea, de la antigua parte española de Santo Domingo desde el descubrimiento de la isla hasta la constitución de la República Dominicana. Imprenta García Hermanos.
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| 837 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 837 C A P Í T U L O Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado Francisco Javier Pérez Asociación de Academias de la Lengua Española franciscojavierperezh@gmail.com
c a p í t u l o 3 2 | 838 Panorama de estudios actuales del español en América
1. presentación del autor
Posiblemente, ninguna de las figuras de la ciencia venezolana surgidas durante el rico período que corre desde 1883 hasta 19291 revista tanta importancia para el conocimiento del léxico criollo como la de Lisandro Alvarado (1858-1929). Hombre de estudios sistemáticos, erudito sin pe tulancia, riguroso sin rigidez, de pensamiento amplio y de gustos tanto clásicos como contemporáneos, Alvarado se ocupará, siguiendo las hue llas de los maestros Arístides Rojas, Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio, del conocimiento de aspectos de la cultura venezolana, proponiendo un generoso proyecto de investigación que observaría las ciencias humanas en sus áreas principales: lingüística, literatura, bibliografía, antropología, sociología, etnografía, historia y folklore. Las ciencias naturales también llamarán su atención, aportando una numerosa bibliografía en botánica y zoología, fundamentalmente.
Para Alvarado, como para Wilhelm von Humboldt, el estudio del lenguaje de un pueblo no será un fin en sí mismo sino, contrariamente, un vehículo para su conocimiento. Se acercará al lenguaje venezolano, espe cialmente al léxico, para descubrir en él su faz etnográfica, para leer en las palabras la cultura material que esconden y para visualizar la vida que en ellas está grabada como si de un designio de eternidad se tratara. Palabra y memoria constituirán las dos caras de un mismo fenómeno. Recorrerá el país rural e indígena, con interminable paciencia y du rante largos períodos, para recoger palabras en una búsqueda por definir la variante dialectal del español venezolano (se interesará por venezola nismos e indigenismos en proporciones iguales). Nombre mayor de la le xicografía de campo, no habrá expresión, frase, modo o giro que se resista a su método documental y crítico. Su obra de lingüista y de lexicógrafo
1
Estas fechas están marcando el año de fundación de la Academia Venezolana de la Lengua y la muerte del propio Alvarado, como comienzo y consolidación de la moderna lexicografía en Venezuela (Pérez, 1988, pp. 103-107).
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 839 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado se propondrá una descripción sistemática de todos esos usos lingüísticos, guiado por la idea final de acercarse al conocimiento de lo popular y na cional, en la creencia del siglo xix de que conocer la lengua y la historia lingüística de un pueblo equivalía a conocer la historia y manera de ser de ese pueblo.
Alvarado se forma bajo el signo de los neogramáticos. Esta escuela alemana había construido una teoría lingüística sobre la idea de la recu rrencia sistemática y de la regularidad de los fenómenos. Creyendo en el principio de la infalibilidad de las leyes fonéticas había logrado explicar las razones del cambio lingüístico y de la evolución de las lenguas (indoeuro peas, en este caso), con una metodología que científicamente podía hacer arribar la investigación a resultados exactos y comprobables. La ciencia del lenguaje que había nacido comparada en la Alemania de principios del siglo xix, después del camino trazado por Franz Bopp, Humboldt, Jakob Grimm, Friedrich Pott, Friedrich Diez y muchos otros notables de esta época irrepetible, se erigía en una ciencia con empeños de exactitud e infa libilidad, caracteres poco usuales en los espacios de las ciencias humanas. El mismo Ferdinand de Saussure, que se había formado con los nue vos gramáticos berlineses, había entendido que el aporte de esta escuela había consistido en cambiar el criterio imperante, ese que afirmaba que las lenguas eran organismos vivos que se desarrollaban al modo de un animal o una planta. En contraste, el genio ginebrino insistirá en una concepción de la lengua como un hecho social (el elemento espiritual llegaría algo más tarde con Karl Vossler y su escuela).
Esta misma conclusión se desprendía de las investigaciones en el campo de la lingüística románica de aquellos años. Los estudios dia lectológicos de finales del siglo xix y los primeros intentos de geografía lingüística, en respuesta a la rigidez del método neogramático, ponían de manifiesto la necesidad de centrar los intereses en el lenguaje popular y en la explicación del origen de las palabras en su conexión con las reali dades. El método de «palabras y cosas» señalaría la pauta en cuanto a la interdisciplinariedad en el estudio de la lingüística, haciendo que etno grafía y lingüística se unieran para lograr una aproximación al origen de
c a p í t u l o 3 2 | 840 Panorama de estudios actuales del español en América los nombres y, gracias a estos, una explicación sobre la naturaleza de los objetos culturales que estos nombres designaban.
En síntesis, los caminos de la lingüística que se gestan entre 1883 y 1929, base de las modernas escuelas, postularían, en pugna unos con otros, la creencia en una lingüística naturalista, defensora de la idea de que las lenguas son como seres vivos, y, por otra parte, la contraria postura de una lingüística descriptiva que defendía el ingrediente social en la con figuración de las lenguas. Sin embargo, ambas tendencias irían a confluir en procesos de investigación guiados por el rigor científico en el manejo de datos cuantificables; pura herencia del pensamiento positivista. La obra lingüística de Lisandro Alvarado resultaría de la conjunción de los principios positivistas y naturalistas que privaban en la ciencia de es tos años. Neogramático sin rigidez y positivista con sentido social, Alvarado hará investigación lingüística con método riguroso y pasión por la materia de estudio. Etnógrafo y humanista a la vez, observará el lenguaje popular venezolano convencido de que se trataba de una manifestación espiritual.
2. Presentación de la obra
La indiscutible condición protagónica de las obras lexicográficas ma yores de Lisandro Alvarado, sus célebres Glosario de voces indígenas de Venezuela (1921) y Glosarios del bajo español en Venezuela (1929), hizo que otros de sus trabajos, menores solo en dimensión, llamaran poco o nada la atención de los estudiosos de la lexicografía nacional y que fuera nula la significación que irían a tener para el público culto general interesado en los temas de la lengua de Venezuela.
Bajo el acápite de «Otros escritos conexos con ellos», tales textos se encuentran agrupados en su totalidad al final del tomo tercero de las Obras completas del sabio; dicho tomo fue publicado en el año 1955 por el Ministerio de Educación.
Sus títulos serían: «Sufijos en el lenguaje criollo», «Alteraciones fonéticas del español en Venezuela», «Anotaciones gramaticales» y «Anacronismo lingüístico».
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 841 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado Interesa referir el que trata de las «Alteraciones fonéticas del espa ñol en Venezuela», del que el autor publicó en vida solo la primera de las versiones, aparecida en los Anales de la Universidad Central de Venezuela, correspondiente al año 1922. En la misma revista, como un homenaje pós tumo a su autor, publicaría una segunda versión en 1929. Alvarado trabaja ba en esa segunda versión al momento de su muerte, ocurrida el año 1929, dejándola prácticamente terminada. Entre otros cambios y desarrollos que no aparecen en la primera entrega, luce como el más importante el «Vocabulario» que anexa como culminación de la segunda vuelta de esta pieza, brillante y de gran impacto para el estudio de la fonética del español venezolano. Tan brillante que, a su vez, permite analizarlo lexicográfica mente por primera vez hoy y evaluarlo para determinar el lugar que debe ocupar en el estudio de los léxicos sobre venezolanismos durante las pri meras décadas del siglo xx.
3. Lectura lexicográfica de las «Alteraciones
fonéticas del español en Venezuela» En qué consiste este texto y cómo lleva a cabo su autor el motivo de la descripción pudieran ser algunos de los asuntos previos que deben resol verse gracias al análisis metalexicográfico. Finalmente, en qué tradición de estudio pudiera ubicarse y por qué quedó fuera de la consideración del público especializado, rematarían la presente reflexión. La primera consideración sería descartar la idea de que el «Vocabulario» sea, por la ubicación final dentro del texto explicativo, un apéndice al tratado o ensayo madre. Al contrario, su naturaleza sistemáti ca hace pensar en todo momento que se trata de un repertorio que motiva la investigación fonética misma y no que es una confirmación lexical de los fenómenos fonéticos. En otras palabras, el autor hace que su punto de partida sea lo lexical y no lo fonético, un singular énfasis en el que la tarea del lexicógrafo quedará jerarquizada dentro del rico espectro de in tereses que destacaron en sus estudios sobre la lengua (todo ello ganado muy a pesar de la criolla factura positivista presente en sus métodos, una
c a p í t u l o 3 2 | 842 Panorama de estudios actuales del español en América búsqueda de regularidades que pudieran sustentar leyes lingüísticas de irremisible cumplimiento).2 La primacía lexical en la investigación determina las dimensiones de la materia y la efectividad de la pieza. Se reúnen, en un alfabeto discri minado por grafemas, 1 113 unidades. El texto, estructurado por columnas, produce una descripción en tres categorías de elementos: 1) la voz usual en español venezolano en la que se concreta el fenómeno fonético peculiar o distintivo frente al español general; 2) la voz equivalente en español ge neral; y 3) la clase de alteración fonética, señalada con un número arábigo según una tabla (colocada al final del vocabulario) en la que se especifica. Un tratamiento típico sobre el resultado descriptivo, en cada una de las categorías, sería el siguiente: ordenado, primero, lexicológicamente y estableciendo a partir del fenómeno fonético en cuestión su explicación sucinta y su ejemplificación (que se ha encerrado entre corchetes, a partir de los propios testimonios léxicos apuntados por el autor); después, le xicográficamente; y, por último, diccionariológicamente, que reproduce al orden general aportado por el autor como sumatoria de todas las cate gorías descriptivas anteriores (el diccionario como suma del saber lexico lógico y del saber lexicográfico). Aunque Alvarado las reúne todas en un solo cuerpo, resulta que, al presentarlo diseccionado en tres categorías, respetando el contenido que para cada una de esas categorías aporta el texto original, adquiere la descripción su imagen compleja y definitiva.
3.1. Ordenación lexicológica
1. Prótesis: «adición de vocales en principio de dicción» [abizcochar,
acomedirse, amellar].
2
No debe olvidarse que el proyecto de descripción léxica desarrollado por Alvarado se desplegaba en tres motivos diferenciados de investigación: el léxico indígena (aquel que tiene su origen en voces provenien tes de lenguas indígenas; unidades conocidas como «indigenismos»), el léxico criollo (aquel que se fra gua en el habla coloquial; unidades conocidas como «venezolanismos») y el léxico no ortológico (aquel que sufre modificaciones en su estructura y pronunciación; unidades conocidas como «alteraciones fo néticas»). Los dos primeros correspondían a una impronta de naturaleza léxico-semántica, mientras que el último lo sería con una de naturaleza léxico-fonética. Sus dos glosarios mayores, tanto como el ensayo sobre fonética, mostrarían los resultados de su sistemático proyecto (Pérez, 1988, pp. 118-119).
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 843 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado
2. Epéntesis: «redundancia en medio de dicción» [apalabrear, bara
jear, escamotear].
3. Paragoge: «en fin de dicción suelen añadirse las vocales a, e, o» [ala
zano, faralao, valse].
4. Aféresis: «sustracción de vocales iniciales» [cequia, cera, tarraya].
5. Síncopa: «en medio de dicción es común la alteración» [agujerar,
besucar, centellar].
5.13 Apócope: «en fin de dicción (la alteración) es menos (común)»
[cebollín, facsímil, mu].
6. Sinéresis, elisión: «Las vocales a, e, o, seguidas de vocal acentuada,
se diptongan o se eliden» [albaca, máiz, Savedra].
7. Diéresis aparente: «desconcierto o eufemismo cuando se ignora la
verdadera forma del vocablo» [baqueano, barreal, espúreo].
8. Sustitución: «cambios de vocales entre sí son numerosos. Débense
con frecuencia a la asimilación, disimilación, simpatía, contamina ción (entre otras causas)».
9. Asimilación: «influencia asimilativa particular (de la i y la u)» [anti
diluviano, catálago, viricueto].
10. Disimilación: «(la influencia de la i y la u) puede ser transformativa»
[bacenilla, medecina, polecía].
11. Simpatía: «atracción sobre las vocales» [aruñar, fundillo, musiú].
12. Influencia del radical: «nombres derivados o compuestos conser
van intactas las vocales alterables del nombre simple» [botellería, comelón, llovioso].
13. Infección vocálica: «La a, i, acentuadas o no, suelen desdoblarse
en ie […]. De un modo semejante desdóblase la o en ue» [dientista, tierroso, nuevísimo].
14. Inflexiones genéricas: «El género dado erróneamente a la voz deter
mina un cambio correspondiente muy natural en la vocal que indica la inflexión. Se hacen masculinos nombres femeninos […]. Se hacen
3
Alvarado considerada la síncopa y la apócope bajo una misma numeración. Se ha distinguido esta subcategoría debido a la claridad en la presentación.
c a p í t u l o 3 2 | 844 Panorama de estudios actuales del español en América femeninos nombres masculinos» [azucarera, desgano, lagartijo, tarjetera].
15. Analogía, fusión: «asociación de ideas para términos o expresiones
(que no tienen relación)» [destornillarse de risa (tornillo), escabu llarse (cabuya), espernancarse (esparrancarse)].
16. Cambios diversos: «permutaciones debidas a otras causas no muy
precisas» [antonces, escuro, morciélago].
17. Pronunciación antigua: «el español del siglo xvi tenía sonidos espe
ciales para la ç, x, j, s, ss, z, y que los cuatro primeros, equivalentes más o menos a los tsa, shin y yim arábigos y a la s líquida francesa, han desaparecido del lenguaje».
18. Pronunciación americana: «El español de Venezuela, producto de
varios dialectos peninsulares, no parece haber alterado su fonéti ca desde el siglo xvi acá; y además de los sonidos perdidos para el español peninsular, ha desechado estos otros: 1º el de la v, que se confunde con la b. 2º el de la j, que suena como h inglesa. 3º el de la ll, que suena como y consonantes (yeísmo). 4º El de la c antes de e, i, y la z, antes de a, o, u, que suena como ss italiana. En ciertas comarcas de España, como en Valencia y Andalucía, es común hoi la confusión de b y v, de c, s y z, de ll y y».
19. Pronunciación vulgar: «a) La articulación de la d inicial o final o
intervocal repugna al dialecto del país […] [escalabrar, esguazar, esmigajar]. b) Las gramáticas nos enseñan que la h es muda. En el habla ordinaria y literaria es así, pero no en la vulgar, en la cual casi siempre se aspira […] [ajorcar, jierro, juerte]. c) Puede reputarse como americanismo el cambio en l de la n de nos cuando se halla en caso oblicuo, v. g. Los trujeron p’acá = nos trajeron para acá […]. Es notable la tendencia que hay en Venezuela de suavizar o evitar el sonido vibrante de la r suave (ere) colocada entre dos vocales breves […] [p’acá, p’adelante, p’atrás]. d) Por último, en los lugares más cálidos del país la s y z finales, que tienen igual sonido aquí, se pronuncian, como en Andalucía, muy débilmente, convirtiéndose en una tenue aspiración, que no hay otro medio de representar en la
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 845 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado escritura sino con la j […]. En los plurales, o mejor, en fin de sílaba, se desvanece la s» [máj, mejclar, foforo].
20. Permutación: «La trasmutación o permutación de las consonantes
tiene gran importancia en lingüística, y por lo tanto vamos a ano tar las que ocurren señaladamente en Venezuela, haciendo cinco grupos de dichas consonantes, a saber: 1.- Labiales (b, p, v, f); 2.- Dentales (d, t); 3.- Guturales (g, c, q, x, h, j); 4.- Líquidas (l, ll, m, n, ñ, r, rr); 5.- Sibilantes (c, ch, s, y, z)».
21. Labiales: «pueden desvanecerse antes de dentales o silbantes» [ace
tar, corruto, súdito].
22. Dentales: Pocos accidentes especiales ocurren con estas letras, fue
ra de los generales de que arriba se habló [prótesis: dentrar, elisión: adré, asimilación: eccétera, inversión: pachotada, reduplicación: titiritar, permutación: retorsijón].
23. Guturales: Las guturales experimentan bastantes accidentes.
Comúnmente hay elisión de la c o la g, o vocalización de la primera [ausilio, extranjero, Madalena].
24. Guturales aspiradas: Entre las aspiradas colocamos la h y la j, bien
que la primera se considera hoy muda en la correcta pronunciación. La h se vuelve g antes de ua, ue, ui, uo […] [güeco, güevo, güeso] […] La h antes de ia, ie, se vuelve y: desyerbar, yelo. La j procedente de j o x latinas se vuelve f: fonda, fuez, funcia, infundia, rifoso. Puede también cambiarse en guturales o en silbantes: menjurgue, garrete, aguachinoso, damesana, frisol, relós, tiseras.
25. Redundancia simple: Estas letras [las líquidas] experimentan, como
las guturales, frecuentes alteraciones. La elisión es común: duce, aluno, calunia […]. El cambio puede ser: 1º De unas con otras, con asocio de la d o t. Cambio simple: anguilla, arraclán, facistor […]. 2º En labiales: borundanga, inbundicia. 3º En guturales: papaco te. 4º En aspiradas: atortojarse, revoltijo. 5º En silbantes: zorocho, ruñir, (ñ = ny). Obsérvese la palatización de la n en ñeblina, etc., la confusión de la y con la ll en ñema, etc., y el fácil cambio en al del sufijo español colectivo ar: espinar, limonar, es lo correcto […].
c a p í t u l o 3 2 | 846 Panorama de estudios actuales del español en América Redundancia simple: aljedrez, aljonjolí, alporcar, engañifla, maza clote […].
26. Redundancia silábica: (reduplicación): muchisísimo y otros superla
tivos análogos […].
3.2. Ordenación lexicográfica
arremedar remedar
1
desacabalar descabalar
2
faralao
faralá
3
cemita
acemita
4
cuchichar cuchichear
5
cas de4
casa de
5.1
crer
creer
6
baqueano baquiano
7
polecía
policía
8
burriquito borriquito
9
candilero candelero
10
liendra
liendre
11
rumero romero
12
reprimienda reprimenda
13
pleitisto pleitista
14
escabullarse escabullirse
15
escurana oscurana
16
Axáguas Achaguas
17
----------
----------
185
jalar
halar
19
ilación
dilación
20
oservar observar
21
dentrar entrar
22
4
En algunas hablas del centro norte de Venezuela, especialmente en el estado Lara, esta apócope termi nó alterándose según un desarrollo que podría ser: a casa de, a cas de, a que de, aque de.
5
El fenómeno correspondiente a este número 18 no marca de manera expresa ninguna unidad del «Vo cabulario».
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 847 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado rajuñar
rasguñar
23
tiseras
tijeras
24
rampla
rampa
25
occeno
obsceno
26
3.3. Ordenación diccionariológica
Rafel
Rafael
6
ráiz
raíz
6
rajar
rasguear
23
rajuñar
rasguñar
23
rajuño
rasguño
23
ramada enramada
4
rampla
rampa
25
rancharse arrancharse
4
rebalse
rebalsa
14
reblujar reburujar
25
rebulicio rebullicio
25
recebir (Esp.)
recibir
10
recección recepción
21
redargüición redargución
2
redemir (b.l.)
redimir
10
refaladera resbaladera
21
refalar
resbalar
21
refalón
resbalón
21
refistolero refitolero
26
refriado resfriado
26
regucijo regocijo
10
reiga
ría
23
Reimundo (Esp.) Raimundo
15
rejilete
rehilete
19
reló (Esp.), relós reloj
19, 24
remolinar remolinear
5
remplazar reemplazar
c a p í t u l o 3 2 | 848 Panorama de estudios actuales del español en América renguear renquear
23
replantigarse repantigarse
25
reprimienda reprimenda
13
repunante repugnante
23
resgoso riesgoso
2
resiembro resiembra
14
responsar responsear
5
resquisa requisa
26
restituición restitución
9
retajila
retahíla
19
retor
rector
23
retorcijón retortijón
22
rétulo
rótulo
16
reverberear reverberar
2
revoletear revolotear
10
revoltijo (Esp.)
revoltillo
23
revulución revolución
9
rezandero rezadero
25
rial (Esp.)
real
6
ridiculeza ridiculez
3
rifoso
rijoso
24
ripitición repetición
9
rolo (rodillo) rodo
22
rolo (garrote) rollo
22
rollete
rodete
25
romanar romanear
5
romanzar romancear
5
rondana roldana
25
roñero
roncero
26
rosquita rosquilla
25
ruano
roano
6
rública
rúbrica
25
ruciar (b.l.)
rociar
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 849 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado rumazón arrumazón
4
rumero romero
12
Rumualdo Romualdo
9
ruñir
roer
13, 2
El vocabulario, además de cumplir con su cometido descriptivo mayor, como queda explicado, ofrece algunos elementos sistemáticos que apor tan otros contenidos e informaciones adicionales. Serían: 1) La diferencia ción de lemas en letras redondas y en cursivas, marcando con estas últi mas las voces arcaicas. 2) El uso de un sistema mínimo de marcación: adv.: adverbio; asp.: aspirada; b.l.: forma del bajo latín; conj.: conjunción; Esp.: voces usadas en España; fem.: género femenino; masc.: género masculino; pl.: número plural (no utilizado en algunos artículos, como el referido a la voz todo, en la que se anota la pluralidad sin recurrir a la marca); = igual a.
3) La doble lematización [lema principal + variante] en algunos artículos,
señalando separado por comas o entre paréntesis el segundo de los lemas: asegún, asigún, ñervo (niervo). 4) La anotación sinonímica diferenciadora o ejemplificadora en casos en los que la unidad de partida o el término equivalente pudieran ser equívocos o parciales, se incluye un sinónimo clarificador entre paréntesis: arrojado (osado), ¡mirad! (= ¡mira!), zorroclo co (insecto).
Junto al ordenamiento formal y sistemático ajustado en la sección léxica del texto de las Alteraciones y junto al cuerpo fonético explicativo de naturaleza subrayadamente lexicológica,6 Alvarado ha redactado una introducción en la que da curso a planteamientos sobre el español de Venezuela en el marco de algunas de sus problemáticas de estudio y co rrespondientemente hace algunos señalamientos de metodología. La idea de partida será la que asume la materia dialectal en el ámbito español, es pacio en que toda la tarea de Alvarado se enmarca (pues sus investigaciones
6
No es un asunto menor en la evaluación del ensayo léxico-fonético de Alvarado, el destacar la clara diferenciación que se ofrece entre un primer cuerpo lexicológico y un segundo, lexicográfico, en la estructura de este texto capital, como ha quedado reunido en la ejemplificación de la ordenación doble antes esquematizada (vid. supra).
c a p í t u l o 3 2 | 850 Panorama de estudios actuales del español en América sobre lingüística indígena han quedado subordinadas al estudio del espa ñol venezolano). Para aclarar la consideración sobre los dialectos traerá como referencia una larga cita de William D. Whitney, el célebre sanscri tista y orientalista norteamericano (discípulo de Bopp y Lepsius), tomada de su libro La vida del lenguaje (1867), un autor que se anticipó en muchos aspectos a las teorías de Saussure y que influyó mucho en los colegas de su tiempo. La cita ilumina todo el espacio de la polémica y la resuelve con derroche de sabiduría y cuando Alvarado la copia la refrenda palabra por palabra como revalorización de las hablas populares (nunca dejará de asombrar la modernidad en las ideas lingüísticas de Alvarado): Lengua y dialecto, dice un filólogo, son dos nombres de una misma cosa, que se emplean según se miren desde un punto de vista o de otro. Todo cuerpo de expresiones que sirve a una sociedad, por pequeño y miserable que sea, de instrumento y de medio de comunicación del pensamiento, es una lengua, y nadie dirá que un pueblo posee un dialecto, sino que se dice que posee una lengua. Por otra parte, no hay lengua en el mundo que no podamos, sin emplear una palabra impropia, llamar dialecto, si la conside ramos como un cuerpo de signos lingüísticos, relativamente a otro cuerpo. En el lenguaje popular, que es poco exacto, se trata de hacer distinciones de grados y de importancia entre las dos palabras, y mientras se reserva para la lengua literaria de un país el nombre de lengua, se da a las formas inferiores el de dialecto. Para el uso ordinario estas diferentes acepciones convienen bastantes, pero de otra manera no son aceptables ni forman parte de la ciencia lingüística (Alvarado, 1955, III, p. 298). Cobijado por estos principios, definirá la base de su investigación foné tica como parte de la investigación andalucista hispánica y procederá a esbozar sus alcances. La conclusión general no puede ser más generosa en posibilidades y en certezas, pues, por una parte, encuentra nexos entre las hablas populares del continente y de la península, y, por otra, refrenda la relatividad en la noción de arcaísmo para voces que en un ámbito se usan en la lengua común, mientras que en otros solo en espacios rurales:
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 851 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado El resultado inmediato de esta pequeña encuesta practicada en nuestra habla es que la mayor parte de lo que llamamos solecismo, de esos que por creernos civilizados excitan nuestra maliciosa hilaridad, son formas dialécticas tan comunes en la América española como en España misma, donde han alcanzado algunas de ellas una venerable antigüedad, o sim plemente representan palabras arcaicas y literarias que conservamos acá como reliquia en el uso corriente, aunque nos arguyan los diccionarios que están anticuadas (Alvarado, 1955, III, pp. 298-299). Invoca en dos oportunidades la gramática comparada, como propuesta de contrastes lingüísticos y como modo de explicación del panorama dialec tal venezolano, en el que cada región presenta sustratos de los dialectos hablados por los conquistadores y colonizadores que recorrieron sus tierras durante los primeros tiempos hispánicos. Sus resultados, además, guardan fidelidad con un método de trabajo de investigación que aúna la pesquisa escrita con la recolección directa y de campo en los que Alvarado se hizo pionero en la ciencia venezolana del lenguaje: «Nos atenemos, con todo, a lo que en la república hemos oído, o a lo que en escritos de diversa índole hemos leído» (Alvarado, 1955, III, p. 299).
Formando parte de un proyecto muy complejo sobre el español de Venezuela, Alvarado declara que sus Alteraciones representan una parte del conjunto que quedaría acabado con los Glosarios de 1921 y 1929, cuyas redacciones fueron trabajadas simultáneamente con el estudio fonético. En otras palabras, que este texto precioso y bien logrado venía a cerrar un ciclo descriptivo muy ambicioso sobre el léxico venezolano que se desa rrollaba sobre tres bases temáticas: el indigenismo léxico, la lengua común diferencial y los fenómenos «viciosos» del lenguaje, a los que denomina asépticamente «alteraciones fonéticas», a contracorriente con el resto de los lexicógrafos americanos de su tiempo, muy influidos aún por el puris mo y el casticismo lingüísticos.
c a p í t u l o 3 2 | 852 Panorama de estudios actuales del español en América
4. Algo de teoría para terminar
El estudio de los glosarios encubiertos o escondidos (también señalados con el carácter de subsidiarios o inadvertidos), principalmente los litera rios, se ha constituido en la materia central de exploración de lo que se ha llamado la teoría de los «pequeños dominios lexicográficos». El plan teamiento desarticula la costumbre científica que considera que para el conocimiento de una tradición lexicográfica solo es suficiente determinar el aporte de las realizaciones diccionariológicas mayores. Contradiciendo esta idea se ha comenzado con la catalogación, la descripción y el estu dio de lo que han aportado los pequeños textos, las obras marginales y las piezas subsidiarias en el ámbito de la actividad lexicográfica. Es una convicción, cada vez más fuerte, de que sólo se llegará a conocer la historia de la lexicografía hispánica y regional cuando se pueda reportar las contri buciones amparadas bajo la teoría de los pequeños dominios. Esta particular consideración tiene su punto de partida,7 en la dife renciación entre los macro dominios que comprenden la elaboración y el análisis de los diccionarios propiamente dichos y de sus tipologías conexas (tesauros, enciclopedias, vocabularios, léxicos) y los micro dominios que comprenden especies tipológicas muy diversas, en muchas ocasiones no formalizadas diccionariológicamente, caracterizadas por su dependencia de los géneros textuales no lexicográficos. La intención de estos reperto rios es explicar el léxico o la terminología presente de cualquier tipo de obras con la finalidad de ilustrar a un lector desprevenido o a un usuario lego sobre la materia de que tratan las obras.
7
Hasta el presente se ha planteado los principios centrales que la explican en tres libros: 1) Descubriendo diccionarios encubiertos. Voces venezolanas en el viaje de Humboldt (Pérez, 2000, pp. 529-675); 2) Pensar y hacer el diccionario (Pérez, 2005a, pp. 32-37); y 3) El lexicógrafo inadvertido. Alejandro de Humboldt y su exploración lingüística (Pérez, 2005b, p. 11 y ss.). Aquí ya postulábamos el término «diccionario escon dido», que ha venido a considerarse en trabajos más recientes sobre esta materia, como serían, entre otros, los que desarrollan en La Universidad de La Laguna, en Tenerife, Dolores Corbella, Alejandro Fa jardo y Cristian Díaz, coordinadores del Tesoro Lexicográfico del español de América (TLEAM). Asimismo, el recorrido hemerográfico ha permitido observar el funcionamiento teórico amplio en autores como Mario Briceño Iragorry (Pérez, 1997, pp. 121-129), obras como el Cancionero popular venezolano, de José E. Machado (Pérez, 1998, pp. 87-97) y géneros como los glosarios en obras literarias (Pérez, 2006-2007, pp. 189-199; Pérez, 2007, pp. 137-155).
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 853 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado Viviendo a expensas de libros y estudios de literatura, historia, cien cia, filosofía, arte, cultura en general (relatos de viajes, memorias, cróni cas, epistolarios, etc.) y hasta de lingüística misma,8 como en el caso del texto de Alvarado que se ha presentado, estos repertorios, marginados de la investigación lexicográfica, hacen posible el acercamiento al corazón de las ciencias del léxico, que no siempre es fácil de lograr tomando solo en cuenta las producciones centrales. Los pequeños dominios constituyen un caudal de rasgos muy sustantivos sobre la actividad lexicográfica, por su in terés en los textos subsidiarios y en los aportes inadvertidos como haberes de la disciplina lexicográfica en cualquiera de sus intenciones descriptivas. Requieren estas producciones de una mirada que las despoje de su aparente marginalidad, del desdén del especialista rutinario y de la inexacta creencia general que las entiende como contribuciones prescin dibles frente a las grandes realizaciones. Contrarios a estas ideas, se está convencido de la necesidad de estudiar estos pequeños dominios que, por una parte, permiten calibrar el sentido de los grandes y, por otra, adquirir una visión del conjunto de la situación lexicográfica con valoraciones crí ticas de gran alcance.
La problemática en torno a los pequeños dominios marca otra de las implicaciones aún más complejas al estudiarse la relación entre lo formal y lo informal en lexicografía; no otra que entender lo que el diccionario debe a lo formalizado y a lo no formalizado, habida cuenta de que lo forma lizado deviene en asunto de primer orden en la praxis lexicográfica. La in vestigación, a partir de esta nueva teoría, tendrá también que documentar
8
Piénsese por un momento en la riqueza de opciones que reportaría la evaluación de los repertorios lexicográficos anexos a estudios lingüísticos en general, desde los expresamente terminológicos, hasta los abiertamente explicativos del léxico general estudiado en dichos trabajos. Ejemplos inadvertidos de una y otra modalidad podrían ser: el «Glosario», español-inglés/ inglés-español (v. g. «actuación [lingüística] = [linguistic] performance»// «[linguistic] competence = competencia [lingüística]»), al trata do de López Morales (1974, pp. 209-214), para la primera modalidad; y el estudio sobre José Martí de Rosenblat (1953, pp. 32-53), con el repertorio léxico que lo acompaña, compuesto por cincuenta y una unidades, estudiadas filológica, semántica, lexicológicas y lexicográficamente («ROCHELA [Venezue la. Rochelón: Bullicio, desorden, algazara. Rochelero: Bullanguero, travieso, pendenciero. J.M.] Rochela, rochelón y rochelero [también rochelear y arrochelearse] tienen amplia vida en Venezuela, y también en Colombia. Ya se ha estudiado sus usos y su origen del nombre de La Rochela, la famosa ciudad que en el siglo xvi era refugio de hugonotes y sobre todo de corsarios, que atacaban frecuentemente a las naves españolas de Indias. Para la España de la época era centro de bandolerismo y de desorden»).
c a p í t u l o 3 2 | 854 Panorama de estudios actuales del español en América en los textos menores procedimientos constructivos y elementos técnicos en armonía sistemática con los de aplicación más frecuente en el común de los diccionarios: un sentido descriptivo de conjunto, una propuesta es tructural de los artículos, un variado campo de definición de las unidades léxicas, un diseño de notaciones y simbolismos de abreviación, como sis temática metalingüística que distinga entre informaciones diaestilísticas, diatópicas, diacrónicas, diatécnicas y dianormativas. Las posibilidades que ofrece la consideración de los textos lexico gráficos informales, siempre haciendo parte de la investigación que se ocupa de los pequeños dominios lexicográficos, permite distinguir dos categorías de producción. Por una parte, la de repertorios que son el re sultado de la conciencia lexicográfica de sus autores (v. g. los glosarios literarios). Por otra, la de repertorios informalizados necesitados de un di seño lexicográfico (v. g. el léxico infuso9 o inadvertido en obras literarias, históricas o científicas, tanto en el cuerpo textual mismo de esas obras como en el cuerpo menor de notas e índices de voces que eventualmente consigne). La amplitud de opciones queda a la vista desde el momento en que no solo entendemos por lexicografía el diccionario como el repertorio formalizado por excelencia, sino también los textos marginales e inadver tidos con relativa formalización diccionariológica y los repertorios léxicos infusos sin ningún tipo de formalización (a estos últimos la investigación lexicográfica los dotará de esa forma, gestando el lexicógrafo el texto y ha ciéndolo nacer para la historia y estudio de la disciplina). Finalmente, creo que el análisis lexicográfico propuesto sobre las Alteraciones fonéticas de Alvarado puede abrir un nuevo camino para se guir explorando las materias reseñadas.
9
Se ha tomado el término de Alfonso Reyes, quien en su ensayo «Aristarco o anatomía de la crítica» se refiere a la literatura infusa como aquella que vive en obras ajenas a la literatura o cuyo destino no era literario.
f r a n c i s c o j a v i e r p é r e z | 855 Lectura lexicográfica de las Alteraciones fonéticas del español de Venezuela, de Lisandro Alvarado referencias citadas Alvarado, L. (1955). Alteraciones fonéti cas del español de Venezuela. Obras completas. Tomo III. Ministerio de Educación.
López Morales, H. (1974). Introducción a la lingüística generativa. Ediciones Alcalá. Pérez, F. J. (1988). Historia de la lingüística en Venezuela, desde 1789 hasta 1929. Universidad Católica del Táchira. Pérez, F. J. (1997). Historiando los pequeños dominios lexicográficos. Notas sobre dos textos de Mario Briceño Iragorry. Montalbán, 30, 121-129.
Pérez, F. J. (1998). Lo informal en lexi cografía. Aproximación a partir del Cancionero popular venezolano, de José Eustaquio Machado. Anales de la Universidad Metropolitana, 6, 87-97. Pérez, F. J. (2000). Descubriendo dicciona rios encubiertos. Voces venezolanas en el viaje de Humboldt. Universidad Católica del Táchira. Paramillo, 19, 529-675. Pérez, F. J. (2005a). Pensar y hacer el diccio nario. Libros El Nacional.
Pérez, F. J. (2005b). El lexicógrafo inadverti do. Alejandro de Humboldt y su explo ración lingüística. Universidad Católica Andrés Bello / Konrad-Adenauer Stiftung.
Pérez, F. J. (2006-2007). Aportes venezola nos a la relación literatura y lexicogra fía. Boletín de la Academia Venezolana de la Lengua, 197-198 y 199-200,
189-199.
Pérez, F. J. (2007). Sobre los glosarios lite rarios y su significación en la investiga ción lexicográfica. Boletín de Filología,
XLII, 137-155.
Rosenblat, Á. (1953). Los venezolanismos de Martí. Revista Nacional de Cultura,
96, 32-53.
| 856 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 856 C A P Í T U L O Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay Estela Mary Peralta de Aguayo Universidad Nacional de Asunción estmary@gmail.com
c a p í t u l o 3 3 | 857 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
La situación lingüística del Paraguay resulta bastante peculiar por el bi lingüismo existente. Así, cualquier reflexión sobre el español hablado en este territorio siempre se anclará junto con el guaraní. A la fecha, la po blación, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística [INE], el 32,6 % solo habla guaraní, el 34,3 % habla guaraní, el 30,3 % habla español, solo un 2,4 % habla otra lengua y el 0,3 % no habla (INE, 2022). Estos porcentajes dan cuenta de la estrecha y com pleja realidad lingüística del país.
Esta situación de contacto favoreció la elaboración de diccionarios bilingües en el país, sin embargo, poco se ha explorado al respecto, tal es así que hasta la fecha no existen estudios historiográficos sobre la lexi cografía paraguaya, lo cual resulta emergente para configurar la propia historia lingüística de este territorio.
Se parte aquí de la idea de que los diccionarios se elaboran en de terminadas condiciones productivas (Orlandi, 2002) y enlazan una red de memoria de la lengua, por tanto, pueden analizarse en los niveles narra tivos y discursivos. Igualmente, se considera al diccionario como un ins trumento lingüístico, resultante de la descripción e instrumentación de la lengua a través de un proceso tecnológico denominado gramatización, térmimo acuñado por Auroux (1992), que por extensión se aplica para diccionarización (Nunes, 2006). En este proceso, intervienen al mismo tiempo el propio conocimiento de la lengua, la tradición lingüística que lo rodea y la coyuntura o condiciones de producción. La gramatización se efectúa por medio de la exogramatización, cuando la instrumentación de la lengua la realiza un hablante no nativo de la lengua descrita, y de la endogramatización, cuando la realiza un hablante nativo (Auroux, 1992). A la par, la gramatización deriva de la relación entre la coyuntura social y política, los hablantes y las instituciones.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 858 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay Este trabajo tiene como objeto perfilar el proceso y las modalidades de los productos lexicográficos elaborados en el país, identificados hasta el momento. En la primera parte, se traza un sintético panorama de las obras, considerando la tipología, la época de aparición y la conformación de los diccionarios: hiperestructura, macroestructura y microestructura. En la segunda parte, se esbozan las condiciones de producción siguiendo la propuesta de Nunes (2002).
2. Cronología de la producción
diccionarística del Paraguay
2.1. Crónicas y relatos
El descubrimiento del Paraguay implicó que viajantes y navegantes em prendieran la descripción del territorio encontrado. Sobresalen los nom bres de diferentes adelantados que delinearon la descripción del Paraguay y la zona rioplatense: los Comentarios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1555), Viaje y derrotero al Río de la Plata y el Paraguay (1567), del alemán Ulrich Schimdl, quien en sus crónicas testimonia sus andanzas por Buenos Aires y Asunción, así como Félix de Azara en la Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata (1847).
Mediante las crónicas y relatos se emprendía la descripción de lo nuevo y en ese ejercicio textual se perfilaba un proceso de dicciona rización. Por ejemplo, de Azara (1847) bajo un punto de vista naturalista testimonia lo observado en su andadura por el Paraguay y la zona riopla tense. El cronista refleja una plena conciencia lingüística (Kühl de Mones, 1997) y a través de la descripción o la definición de la nueva realidad vista, pormenoriza los elementos observados. Es, en este sentido, la posición del sujeto enunciador en primera persona quien patenta subjetividades con diversas estrategias discursivas, como analogías entre lo nuevo y lo conocido, tal como se observa en la obra de Félix de Azara (1847, p. 64): «Numeran en el Paraguay hasta siete especies de abejas: la mayor el doble
c a p í t u l o 3 3 | 859 Panorama de estudios actuales del español en América que la de España1»; además de descripciones: «Lo que en el Paraguay lla man azucena del bosque es árbol común, de talla mediana, muy verde y copudo» (p. 48), o definiciones aproximativas: «A otra llaman víbora de dos cabezas […], pero no tiene dos cabezas ni camina para atrás, ni la creo víbora ni aun culebra, sino más bien una especie de lombriz o gusano de la tierra» (p. 86).
Si bien no fueron precisamente diccionarios lo que estos autores produjeron, se identifica un texto narrativo y descriptivo de tinte enciclo pédico que detalla nuevos elementos o realidades, cuya fuente de obten ción de los materiales es la propia observación del autor.
2.2. Lexicografía misionera
Tras la fundación de Asunción en 1537, durante la colonización, arribaron varios grupos religiosos, como la orden de Nuestra Señora de la Merced, la de San Jerónimo y la de Santo Domingo de Guzmán. Empero, las con tribuciones culturales se acentuaron con la llegada de los franciscanos, quienes iniciaron la labor evangelizadora con los indígenas del Paraguay. Se destaca el aporte del fraile español Luis de Bolaños (1540-1620), que estableció la primera grafía para la lengua guaraní, elaboró un vocabulario y tradujo a esta lengua un catecismo cristiano de la época (Cardozo, 2019). En 1588 llegaron los sacerdotes de la Compañía de Jesús y en 1604 se fundó la Provincia Jesuítica del Paraguay. Esta orden religiosa se abocó a la reducción de los indígenas. Los sacerdotes jesuitas continuaron la estela productiva de diccionarios, artes y catecismos como parte de su tarea mi sionera. Dichas obras confrontaban la lengua española y la vernácula de los territorios en que se producían. Fue el sacerdote limeño Antonio Ruiz de Montoya (1585-1652) el que procedió a instrumentar la lengua guaraní junto con la española en sus dos productos lexicográficos: el Tesoro de la lengua guaraní (1639) y el Vocabulario de la lengua guaraní (1640). Ambos son bilingües monodireccionales, el primero tiene como lengua de partida
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e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 860 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay el guaraní y como lengua meta el español, mientras que el segundo siguió el proceso inverso.
La labor de Ruiz de Montoya, de acuerdo con Auroux (1992), se concreta por medio de la exogramatización, considerando que la instru mentación o descripción lingüística la realizó un hablante no nativo, de manera semejante como se dio en el Brasil (Nunes, 2006), al mismo tiem po, se advierte una transferencia tecnológica, puesto que la confección de los diccionarios se circunscribió a la tradición lingüística de los sacerdotes lexicógrafos que adoptaron el modelo de Elio Antonio de Nebrija (1492), pues Ruiz de Montoya, en cuanto a la macroestructura y microestructura de los diccionarios, siguió el modelo nebrisense en los diccionarios, no obstante, en la producción del Arte de la lengua guaraní, se ciñó al de Manuel de Álvares (Melià, 2011).
Así también, se observa que se ajustó en cierto modo la metodolo gía de trabajo de obras coetáneas, como la de Diego González de Holguín (1552-1618), quien elaboró un diccionario del español y el quechua. De ma nera semejante, recurrió a los lenguaraces de la zona para la confección de sus obras, otra actividad recurrente en la época. Las obras abundan en neologismos, especialmente las que atañen al campo religioso, pues emer gían de un clérigo cuyos posibles lectores serían otros clérigos (Peralta de Aguayo, 2018).
Posteriormente, se produjeron obras derivadas de los diccionarios montoyanos, entre ellas un manuscrito anónimo de 1687, titulado Phrases selectas y modos de hablar escogidos y usados en la lengua guaraní, saca dos del Thesoro escondido que compuso el venerable Padre Antonio Ruiz de nuestra Compañía de Jesús para consuelo y alivio de los fervorosos misio neros, principiantes en la dicha lengua. Asimismo, en 1722, Paulo Restivo elaboró y una versión revisada y ampliada del Vocabulario de la lengua guaraní (Chamorro, 2014).
2.3. La lexicografía bilingüe del siglo xx
Aunque no se identifican obras del siglo xix, se abordarán algunas cues tiones relevantes de este periodo que influyeron en la situación política,
c a p í t u l o 3 3 | 861 Panorama de estudios actuales del español en América cultural y social paraguaya. La independencia se proclamó en 1811 y en
1813 se estableció la República del Paraguay. Sin embargo, a finales de 1814
se instaló la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia,2 que culminó en 1840. En este periodo, signado por el enclaustramiento, apenas se man tuvo la instrucción primaria de primeras letras (Cardozo, 2019). Posteriormente, ocupó la presidencia Carlos Antonio López3 (1841- 1862), periodo en el que el país experimentó un notable repunte en casi todos los ámbitos. En lo cultural se fortaleció con la fundación de la Academia Literaria, puesta en funcionamiento en 1842, así como con la reapertura y habilitación de escuelas y seminarios, el envío de becarios a Europa, la instalación de la imprenta y la aparición de los primeros perió dicos locales.
Luego, asumió Francisco Solano López (1862-1870), quien continuó algunas de las iniciativas emprendidas en el periodo anterior. Durante su mandato, estalló la guerra contra la Triple Alianza (1864-1870), contienda librada contra Argentina, Brasil y Uruguay. En el transcurso de la guerra germinó una valoración hacia la lengua guaraní, se publicaron periódi cos en esta lengua como Cabichui (1867), El Cacique Lambaré (1867), El Centinela (1868), La Estrella (1869), entre otros (Cardozo, 2019). En la etapa de la posguerra, la reorganización cultural del país se desarrolló de manera gradual. La Constitución Nacional (CN) de 1870, en el artículo 8, subrayó la obligatoriedad de la enseñanza primaria y en la instrucción de la población (CN, 1870). Con ese interés, se crearon los primeros establecimientos culturales: el Colegio Nacional de la Capital, la Escuela de Derecho, el Ateneo Paraguayo (1883), la Universidad Nacional de Asunción (1890), además de la Escuela Normal (1880) que condujo al establecimiento de la Escuela de Preceptores y ulteriormente a la Escuela Normal de Profesores. Paralelamente, se impulsó el periodismo con la apertura de varios centros de prensa en que los noveles eruditos locales colaboraban. Este dinamismo cultural propició, hacia fines del siglo XIX,
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Los dos primeros años gobernó en carácter de Dictador Supremo y los posteriores como Dictador Perpetuo.
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Fue el primer presidente constitucional del Paraguay.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 862 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay un notable auge literario, artístico, musical y científico, cuyos repre sentantes conformaban la generación del novecientos (Monte de López Moreira, 2019).
El desarrollo cultural continuó su expansión en las primeras déca das del siglo xx. No obstante, esta centuria estuvo marcada por una pro funda inestabilidad política, marcada por constantes cambios de gobier no, el estallido de la guerra del Chaco (1932-1935), la revolución de 1947, la instauración del régimen dictatorial (1954-1989) de Alfredo Stroessner y el inicio del periodo democrático a partir de 1989.
Durante este mismo periodo, las cuestiones lingüísticas captaron el interés de la intelectualidad paraguaya. El guaraní generó un renovado lo que motivó la fundación del Gimnasio Paraguayo y, dentro de este, la Sociedad de Cultura Guaraní (1923), que reunió a cultores de esta lengua, literatos y etnólogos cuyo propósito era fortalecer este idioma como patri monio nacional y consolidar sus normas lingüísticas. En ese marco, la Constitución de 1967 en su artículo 5, reconoció al español y al guaraní como lenguas nacionales; sin embargo, estableció que el español tendría carácter oficial. Asimismo, en el artículo 92, se garanti zó como derecho social la protección estatal de la lengua: El Estado fomentará la cultura en todas sus manifestaciones. Protegerá la lengua guaraní y promoverá su enseñanza, evolución y perfeccionamien to4. Velará por la conservación de los documentos, las obras, los objetos y monumentos de valor histórico, arqueológico o artístico que se encuen tren en el país, y arbitrará los medios para que sirvan a los fines de la edu cación (CN, 1967).
En el contexto de un siglo marcado por tensiones políticas y sociales, emergió una notable producción de obras bilingües, entre las que destaca el Gran diccionario castellano-guaraní de Antonio Ortiz Mayans, publica do por primera vez en 1933. Ortiz Mayans (1908-1995), formado en leyes y
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c a p í t u l o 3 3 | 863 Panorama de estudios actuales del español en América periodismo, fue un destacado autor y compositor que inició su labor poé tica desde temprana edad. En 1931, se exilió en Buenos Aires por motivos políticos, ciudad en la que residió hasta su fallecimiento. La primera edición del diccionario contaba con 66 páginas y cerca de 5000 entradas. La obra fue objeto de varias reediciones, en las que se incrementó progresivamente el número de palabras. La edición de 1997 — la última realizada por el autor— incluye dos secciones: una con la grafía tradicional y otra con la grafía actualizada del guaraní, con el propósito de facilitar su uso en los establecimientos educativos. La estructura del diccionario comprende las secciones castella no-guaraní y guaraní-castellano. Su microestructura se compone de la en trada seguida del equivalente y en algunos casos se incorporan ejemplos de uso para ilustrar el significado.
Una obra de referencia es el Diccionario castellano-guaraní/guara ní-castellano, publicado en 1944 por Antonio Guasch (1879-1965), sacer dote jesuita de origen español, también lingüista y filósofo, que se dedicó al estudio de la lengua guaraní. Además del diccionario, El idioma guaraní. Gramática y antología de prosa y verso (1956).
El diccionario tuvo varias reediciones.5 Una de las particularidades de la obra es la inclusión, entre paréntesis, el morfema de primera persona en los verbos. Empero, no se especifica la categoría gramatical que corres ponde a cada palabra colectada. En algunos casos, tras las equivalencias, se dan algunos ejemplos ad hoc.
Ulteriormente, se destaca la figura Anselmo Jover Peralta (1885- 1970), docente, formado en Asunción y Montevideo, quien se desempe ñó como periodista, sociólogo, ensayista, lingüista, poeta y político. Con una vasta producción intelectual, su aporte a la lexicografía se concreta en El guaraní en la geografía de América. Diccionario de guaranismos (1950), que —según el autor— reúne dos tipos de guaranismos: los to pónimos incluidos en la nomenclatura geográfica y los utilizados en la lengua popular.
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En ediciones actuales, se suma el padre Diego Ortiz, encargado de la actualización de la grafía del guaraní vigente y del contenido del diccionario.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 864 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay Ese mismo año se publicó el Diccionario guaraní-español/espa ñol-guaraní por Jover Peralta en colaboración con Tomás Osuna (1882- 1941), quien había fallecido años antes de la aparición de la obra. Osuna formado en veterinaria en Francia, tuvo una destacada trayectoria en el ámbito de su especialidad, además de ejercer como docente y directivo en instituciones educativas. Fue miembro activo de diversas sociedades cul turales de su entre ellas la Academia de la Lengua Guaraní y la Academia Correntina de la Lengua.
Tanto Jover Peralta como Osuna pertenecieron a la Sociedad Cultura Guaraní, cuyas ideas conservadoras se evidencian en el prólogo: El lector encontrará en esta obra las equivalencias españolas de las voces guaraníes de uso corriente y general que necesite conocer. Se ha hecho, con dicho objeto, una cuidadosa selección de los vocablos, eliminando los innecesarios, muchos de los cuales evidencian, a simple vista, su origen extraño a la índole del idioma, siendo usados simplemente por ignorancia o pereza mental (Jover Peralta y Osuna, 1950, p. XIV). Este diccionario se publicó en Buenos Aires por la editorial Tupã. En la tapa de la obra, se consigna que esta posee 20 000 vocablos y unas 60 000 acepciones y colecta voces de uso común, tecnicismos, neologismos, nombres propios, regionalismos, sinónimos. La hiperestructura de la obra se conforma por las secciones preliminares: prefacio, la lista de obras consultadas, clave de explicación de sonidos, abreviaturas. A su vez, la nomenclatura comprende la sección guaraní-español (1-183) y la sección español-guaraní (185-426). Posteriormente, se incluyen los apéndices: las nociones de gramática guaraní de Tomás Osuna y la toponimia guaraní de Anselmo Jover Peralta.
Los autores refieren que la obra se creó con el afán de «servir de guía y de fuente de consulta a maestros y estudiantes en la tarea común de en señar y aprender la lengua aborigen y, al mismo tiempo, contribuir, a través de un manual sencillo, al conocimiento, aprendizaje y divulgación de la lengua guaraní» (Jover Peralta y Osuna, 1950, p. XIV). La macroestructura
c a p í t u l o 3 3 | 865 Panorama de estudios actuales del español en América se compone por la nomenclatura en ambas direcciones. La microestructu ra es sencilla: lema, categoría gramatical (solamente se indica en la parte guaraní-español). La separación de los diferentes equivalentes se realiza con plecas dobles. Al final, se incorporan los sinónimos en los lemas que los poseen. Se recurre a la remisión mediante la indicación «véase» o la abreviatura de esta «V.».
Ya en la última década (1999), se presentó el Diccionario Avañe’ẽ guaraní-español/español-guaraní elaborado por Natalia Krivoshein de Canese (1926-2019), inmigrante rusa radicada en el Paraguay desde los tres años , y Feliciano Acosta Alcaraz, paraguayo; ambos se formaron en la Universidad Nacional de Asunción, en la Licenciatura en Lengua Guaraní, y publicaron conjuntamente la Gramática de la lengua guaraní (1983). Este diccionario incluye en español la indicación gramatical, tanto la categorial como subcategorial, además, se presentan las equivalencias. A continuación, se incorporan las formas complejas o pluriverbales. Cabe subrayar que se sumaron los productos elaborados por edi toriales locales: Diccionario usual de la lengua guaraní ilustrado color: guaraní-castellano/castellano guaraní (1996) de la editorial India Guapa y el Diccionario usual guaraní-castellano/castellano-guaraní (1999) de la editorial Arami.
2.4. Glosarios literarios
En el siglo xx, se observa la incorporación de glosarios al final de obras literarias paraguayas, una práctica que responde a la necesidad de fa cilitar la comprensión de ciertos términos al lector. Entre los textos que adoptan esta estrategia se encuentran Follaje en los ojos: Los confinados del Alto Paraná (1952), de José María Rivarola Matto, El trueno entre las hojas (1953) de Augusto Roa Bastos, Mancuello y la perdiz (1965) de Carlos Villagra Marsal y Vagos sin tierra (1999) de Renée Ferrer. Según Pérez (2007), en la literatura hispanoamericana esta prác tica lexicográfica comenzó a consolidarse en las postrimerías del siglo xix y a inicios del siglo xx. cuando los autores identificaban vocablos potencialmente complejos, los organizaban alfabéticamente y ofrecían
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 866 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay definiciones. En el caso paraguayo, sin embargo, las obras que incorporan glosarios corresponden a la segunda mitad del siglo XX. Se trata de breves compendios, conformados principalmente por guaranismos, vinculados a diversos ámbitos: alimentos y bebidas, flora y fauna, objetos, vestimenta, seres mitológicos, entre otros.
Estas obras, de carácter social y regional, evidencian un léxico rural y popular, reflejo de la convivencia lingüística entre el guaraní y el espa ñol, conocida como como yopará (Peralta de Aguayo, 2021). Rivarola Matto (1952), en Follaje en los ojos: Los confinados del Alto Paraná, titula el glosario «Palabras guaraníticas y provincialismos más frecuentes usados en la obra». El escritor recoge 62 voces, principalmente de origen guaraní. Las definiciones son breves, los guaranismos se definen por medio del equivalente en español: «apepú: naranjo agrio»; en algu nas recurre a la definición perifrástica «tereré: mate frío que se toma en el Paraguay como refrescante». Asimismo, se verifican definiciones sino nímicas: «baqueanos: veteranos, conocedores»; perifrásticas: «barbacuá: artefacto usado para tostar la hoja de yerba mate»; y aproximativas: «gua yaybi: especie arbórea maderable» (Rivarola Matto, 1952). En El trueno entre las hojas (1953), Augusto Roa Bastos incorpora un glosario de 182 palabras con el propósito de facilitar la comprensión de los guaranismos empleados en sus cuentos, especialmente para lectores no familiarizados con la lengua autóctona. Este recurso sigue el mismo esquema que obras precedentes: las palabras se ordenan alfabéticamente y se definen mediante equivalencias, en un formato similar al de los diccionarios bilingües.
Una característica distintiva del glosario de Roa Bastos es la adap tación gráfica de los guaranismos compilados, lo que evidencia su interés por representar con fidelidad la oralidad y las particularidades fonéticas del yopará (Peralta de Aguayo, 2021). Esta estrategia no solo cumple una función explicativa, sino que también refuerza el carácter identitario y lingüístico de la obra, al integrar el guaraní como parte esencial del uni verso narrativo.
c a p í t u l o 3 3 | 867 Panorama de estudios actuales del español en América Por su parte, Carlos Villagra Marsal, en la novela Mancuello y la perdiz, incorpora a partir de la segunda edición (1989) un conjunto de 125 glosas ubicadas al pie de página, en correspondencia con el lugar donde aparece cada término. Los vocablos glosados incluyen indigenismos, ex tranjerismos, vulgarismos fonéticos y apelativos. A diferencia de las obras anteriores, esta propuesta se distingue por la inclusión de datos cronoló gicos, etimológicos y diatópicos. En ediciones más recientes, se añade al final del texto un nuevo glosario elaborado por Juan Vicente Peiró, quien amplía las glosas originales del autor (Peralta de Aguayo, 2021). Asimismo, Renée Ferrer incorpora un anejo en su novela Vagos sin tierra (1999), relato de carácter histórico que aborda la problemática de la tenencia de tierras por parte de la población campesina. Al final del texto, se adiciona un lemario compuesto por 79 entradas, en el que predominan los guaranismos y ruralismos, reflejo del habla popular y del contexto so ciocultural en que se inscribe la obra (Peralta de Aguayo, 2021).
2.5. Lexicografía bilingüe del siglo xxi6
En el siglo xxi, la incipiente democracia, la oficialización de la lengua gua raní y la introducción de esta en el sistema educativo favorecieron la apa rición de diccionarios bilingües de diversos autores, entre ellos docentes y estudiosos de la lengua guaraní.
El Gran diccionario avañe’ẽ guaraní-castellano/castellano-guaraní (2002), de Lino Trinidad Sanabria, es una obra extensa, de casi 800 pági nas. Se trata de un diccionario bidireccional, cuya hiperestructura se con forma por los preliminares y el cuerpo del diccionario, conformado por la sección guaraní-castellano (pp. 15-336) y la de castellano-guaraní (pp. 337-688). Además, se incluye un apartado de apuntes gramaticales (90 páginas) y un apéndice sobre la geografía, datos poblacionales e históricos del país.
En la sección preliminar, el autor expresa que recurrió a la con sulta de las precedentes, así como a diccionarios de lengua española y
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Se deja constancia de que la lista de diccionarios bilingües es incompleta, ya que se trata de un trabajo en curso.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 868 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay portuguesa con lenguas indígenas. Destaca que «se aplicó el criterio de no utilizar, en lo posible, palabras transfonetizadas que atentan contra la estructura silábica de esta lengua» (Trinidad Sanabria, 2002, p. 6), lo que permea una perspectiva purista.
Igualmente, hubo un auge de diccionarios de tamaño pequeño, al gunos derivados de obras mayores. Ese cambio de formato se adaptaría a la población estudiantil: Mi pequeño avañe’ẽ de mochila. Diccionario bilingüe: guaraní-castellano-castellano/guaraní (2007), de Lino Trinidad Sanabria; el Diccionario guaraní-castellano/castellano-guaraní (2010) compilado por Félix de Guarania; el Diccionario guaraní-castellano/cas tellano-guaraní (2013), de Félix de Guarania; el Diccionario básico guara ní-castellano/castellano-guaraní (2014), de Antonio Guasch, editado por Bartomeu Melià.
Estas obras bidireccionales se dirigen a hablantes del español, como lo indica el orden las secciones, ya que la parte guaraní-español se incor pora en primer lugar. A la par, las editoriales priorizaron la producción destinada al ámbito escolar, lo que provocó que la autoría perdiera visibili dad, ya que el prestigio y legitimación recayeron en las empresas editoras.
2.6. Lexicografía monolingüe del español
La cala de producciones monolingües en español es reducida. La Academia Paraguaya de la Lengua Española (APLE) no resultó ser muy prolífica en cuanto a estudios lingüísticos. Esta aseveración obedece a la falta de pro ducciones desde su fundación,7 restablecida en 1927, cuando se constituyó como una corporación correspondiente de la Real Academia Española, cuya tarea central ha sido la remisión de sus aportes a la Comisión Permanente de la Real Academia Española. Sin embargo, los académicos de número de la APLE produjeron, a título personal, algunos vocabularios y diccionarios
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Sobre la historia y el quehacer de la APLE se ha escrito poco. Al respecto, Aguiar Benítez (2013) afir ma que la APLE no disponía de un lugar específico donde desarrollar sus actividades, por lo que las documentaciones las llevaban los académicos consigo. La guerra del Chaco (1923-1935) propició la dispersión de un número importante de intelectuales paraguayos, entre ellos algunos miembros de la corporación. Asimismo, otro grupo de académicos tuvo que exiliarse por razones políticas durante el gobierno dictatorial stronista (1945-1989). Estos sucesos no permitieron una continua labor institucio nal. Según el autor, a partir de 1960 se dio un repunte con las aportaciones de sus integrantes.
c a p í t u l o 3 3 | 869 Panorama de estudios actuales del español en América diferenciales en los últimos cincuenta años, pues se registran dos obras en el siglo xx y tres en el xxi, la última corresponde a un trabajo colaborativo propio de la APLE.
En 1968, en el V Congreso de la Asociación de la Lengua, Julio César Chaves, presidente de la APLE de aquel entonces, expuso sobre los Paraguayismos en la lengua española, un vocabulario compuesto por casi
800 entradas que compila el léxico de distintos campos, como «guaranis
mos, extranjerismos, gentilicios, vulgarismos» (Peralta de Aguayo, 2012, p. 209). En el prólogo, afirma que el trabajo lo hizo a solicitud de la comisión permanente de la Asociación de Academias y que hasta aquel momento no se había hecho una tarea similar (Chaves, 1968). El vocabulario posee una estructura básica, introducción, nomenclatura y bibliografía; en cuanto a la microestructura, se organiza por medio de la entrada, la información gramatical categorial y las definiciones.
En 1973, la APLE incluyó en el primer número del Boletín de la Academia Paraguaya de la Lengua Española una revisión de los gua ranismos presentes en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE). El estudio, dirigido por Luis Lezcano, acopiaba unas
140 palabras con la intención de enmendar algunas faltas detectadas en
el registro de las voces guaraníes presentes en el diccionario académico (Peralta de Aguayo, 2020).
En 1988, dos académicos de la APLE, Luis Lezcano, profesor de Castellano y Literatura y Julio Lezcano Claude, abogado, publicaron el Glosario de paraguayismos en la revista Estudios Paraguayos de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Los autores desta can en las líneas iniciales que «la elaboración de un buen diccionario de paraguayismos requiere de un trabajo sostenido y constante de varias per sonas» (Lezcano y Lezcano, 1988, p. 129).
El glosario acopia guaranismos, extranjerismos, términos de la flo ra y fauna e interjecciones, entre otros (Peralta de Aguayo, 2020). Como material de contraste se utilizó el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española de 1970.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 870 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay En 2005, Leni Pane, académica de la APLE, publicó Los paraguayis mos, obra que reúne unas 1300 voces. Recoge un alto número de guara nismos no lexicalizados en el español hablado en el Paraguay al igual que hispanismos lexicalizados en la lengua guaraní, entre otros. La contrastividad se establece con la 22.ª edición del DRAE. En cuanto a la microestructura, esta se compone por el lema y la definición, mayormente sinonímica, y carece de marcación gramatical (Peralta de Aguayo, 2020).
En el 2008, Aguiar Benítez, también académico de la APLE, pre sentó el Diccionario del castellano usual del Paraguay. La obra registra términos de uso local, además de las compartidas con países del Río de la Plata, guaranismos, un alto número de locuciones y gentilicios. El análisis contrastivo se efectúa con el DRAE de 2001.
Se incluye en este grupo un estudio de corte lexicográfico reali zado por Isabel Baca de Espínola y Evelio Espínola, ambos de formación lingüística y lexicográfica, denominado Glosario de paraguayismos en Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos (2011). El estudio reúne unas 290 entradas, cuya microestructura se constituye del siguiente modo: lema, categoría gramatical, definición, página de aparición del lema en estudio, ejemplos de uso, fuentes lexicográficas en las que se registra el lema y las observaciones.
En 2017, la Academia Paraguaya de la Lengua Española presentó su primer producto lexicográfico institucional: el Diccionario del castellano paraguayo (DCP), elaborado por académicos y un grupo de lexicógrafos egresados de la Escuela de Lexicografía Hispánica de la Real Academia Española (APLE, 2017).
En la «Presentación» del diccionario se señala que se recurrió a los corpus de la Real Academia Española, como el CORDE, CREA y el Corpes XXI. Además, se afirma que la Directiva de la APLE, en sesión ordinaria, decidió adoptar, en lo pertinente, «la planta utilizada por el Diccionario de americanismos» (APLE, 2017, p. 114).
c a p í t u l o 3 3 | 871 Panorama de estudios actuales del español en América Por otra parte, se señala que la obra recoge gentilicios que no figu ran en los diccionarios académicos y que su confección sigue una matriz descriptiva. El número de entradas no supera las 3000 voces. En el 2020 Isabel Baca de Espínola y Evelio Espínola publicaron el Diccionario de paraguayismos (DP), una obra de carácter dialectal que se aparta de la finalidad complementaria del diccionario académico. La no menclatura es variada, recoge indigenismos y extranjerismos, entre otros. Los artículos lexicográficos se organizan con los siguientes elemen tos: lema, marcas gramaticales, definición, marca diatópica (que indica en qué zonas de América o en qué diccionario consultado se registra la voz en estudio), ejemplos de uso y las observaciones.
Las fuentes de obtención de los materiales son diversas: lexicográ ficas, literarias, folclóricas, antropológicas, deportivas, periodísticas y fuentes orales (Baca de Espínola y Espínola, 2020).
2.7. Lexicografía monolingüe del guaraní
El quehacer diccionarístico monolingüe guaraní se inicia en el siglo xxi. De la mano de Juan Vicente Servín, en 2003 se publica el Ne’ẽryru pe teĩha guaraníme (cuya traducción sería ‘primer diccionario en guaraní’). El autor, formado en medicina, se posiciona como el pionero en redactar un diccionario monolingüe del guaraní, labor largamente postergada. Se trata de un producto de autoría individual, cuyo plan organi zativo incluye: prólogo, cuerpo del diccionario, un anexo y una sección castellano-guaraní en la que se listan palabras en orden alfabético y sus correspondientes equivalentes presentes en el diccionario. La microestructura se conforma por el lema, seguido de la categoría gramatical (escrita en extenso entre paréntesis), una indicación contras tiva de registro de la obra en obras lexicográficas, la definición, algunos ejemplos, sinónimos y el equivalente en español.
En 2004, se presenta el Ñe’ẽmyesakãha Diccionario lexicológico guaraní-guaraní del Instituto de Educación Superior (ISE) Dr. Raúl Peña, obra colectiva coordinada por Ladislaa Alcaraz de Silvero, elaborada con la ayuda de los estudiantes de la carrera de Educación Bilingüe. La
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 872 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay hiperestructura de la obra es la siguiente: portada, página de créditos, ín dice, presentación en español y en guaraní; una advertencia preliminar; lista de abreviaturas; procedimiento para la elaboración del diccionario; nomenclatura y bibliografía. Los lemas expresan la categoría gramatical: verbo, palabra nominal, verbal y la nominal-verbal de acuerdo con la po laridad nominal-verbal del guaraní. También contienen ejemplos de usos creados por los autores.
La promulgación de la Ley 4251/10 De Lenguas (2010) propició la creación de dos instituciones: la Secretaría de Políticas Lingüísticas (2012) y de la Academia de la Lengua Guaraní (2013). Ambas se abocaron a enca minar el proceso de estandarización y normativización de la lengua nativa. En 2016, la Dirección de Investigación de la Secretaría de Políticas Lingüísticas , lideró la elaboración del Corpus de Referencia de Guaraní Paraguayo Actual (COREGUAPA). Se trata de un corpus monolingüe, es crito, sincrónico y de referencia, conformado por textos contemporáneos de distintas áreas, con etiquetado simple, lo que permite recuperar la concordancia, año, autoría, país, tema y tipo de publicación (Peralta de Aguayo, 2022).
El Diccionario de la lengua guaraní del Paraguay (DLGP), de la novel Academia de la Lengua Guaraní, responde al cumplimiento de una de sus líneas misionales,8 la producción de un diccionario general y la actuali zación de este. En el prólogo, se manifiesta que se trata de un proyecto en marcha y que este vocabulario constituye apenas un avance del trabajo previsto (Academia de la Lengua Guaraní, 2020).
El objetivo de este diccionario es poner en conocimiento las voces del guaraní paraguayo. Se presenta como un producto corporativo, de ca rácter sincrónico, cuya fuente de obtención del lemario es el COREGUAPA. Además, incorpora algunos ejemplos de uso de este repositorio y de otras obras escritas.
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La Ley 4251/10. De Lenguas (2010), en el artículo 45.° determina que a la ALG le compete «establecer la normativa de la lengua guaraní en sus aspectos ortográfico, lexicológico, terminológico, gramatical y discursivo. […] publicar los diccionarios y gramáticas oficiales de la lengua guaraní. Las tareas nor mativas se basarán en investigaciones lingüísticas y atenderán las modalidades de uso de la lengua hablada» (p. 9).
c a p í t u l o 3 3 | 873 Panorama de estudios actuales del español en América Las voces registradas corresponden a distintas áreas temáticas, se leccionadas según la frecuencia de aparición de los lemas en el corpus. El DLGP incorpora unidades simples y complejas, y adopta convenciones le xicográficas como el uso del sustituto de lema en las unidades complejas. Asimismo, indica el cambio categorial de las unidades léxicas descritas e incluye sinónimos al final de la definición. Se recogen también, más de cien hispanismos de uso frecuente, lo que refleja la interacción entre el guaraní y el español. Los criterios grama ticales se ajustan a la Gramática de la lengua guaraní, publicada en 2018, lo cual garantiza la coherencia entre las obras lingüísticas. En síntesis, los instrumentos lingüísticos emergen en un tiempo y espacios determinados (Auroux, 1992), de este modo recogen los saberes de la situación particular. A continuación, se trazará una cronología a par tir de las obras identificadas:
Tabla 1. Modalidades, contextos y proceso de gramatización Modalidades de producciones Contexto Proceso de gramatización Descubrimiento territorial
- Crónicas y relatos de
viajeros
- 1524. Descubrimiento del Paraguay
- 1537. Fundación de Asunción
Exogramatización Colonización
- Diccionario
guaraní-español
- Diccionario
español- guaraní Diccionarios
- 1536. Arribo de diversas órdenes
religiosas
- 1587. Llegada de los jesuitas
- 1604. Creación de la Provincia del
Paraguay
- 1700. Instalación de la imprenta
Exogramatización República
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 874 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay Modalidades de producciones Contexto Proceso de gramatización
- Diccionarios bilingües
- 1927. Fundación de la Academia
Paraguaya de la Lengua Española
- 1932-1935. Guerra del Chaco
- 1942. Constitución de la Academia
de la Lengua y Cultura Guaraní
- 1948. Creación de la carrera de
Letras de la Universidad Nacional de Asunción
-----------------------------------
- 1954. Establecimiento de la dictadu
ra de Alfredo Stroessner
- 1967. Promulgación de la
Constitución Nacional (reconoci miento del español y el guaraní como lenguas nacionales, pero el español será de uso oficial)
- 1972. Creación de la Licenciatura
en Lengua Guaraní de la Universidad Nacional de Asunción
- 1989. Caída de la dictadura e inicio
del periodo democrático
- Endogramatización
- Exogramatización
-----------------------
- Endogramatización
- Endogramatización
- Endogramatización
- Glosarios literarios en obras
escritas en español
- Diccionarios bilingües
- Diccionarios, glosarios y
vocabularios monolingües del español paraguayo Democracia
- Diccionarios monolingües
del español paraguayo
- Diccionarios bilingües
compactos
- Diccionarios monolingües
del guaraní paraguayo
- 1992. Promulgación de la
Constitución Nacional (el castellano y guaraní pasan a ser lenguas oficiales)
- 1994. Implementación del Reforma
Educativa con el modelo de educa ción bilingüe de mantenimiento
- 2010. Promulgación de la Ley
4251/10 De Lenguas
- 2012. Creación de la Secretaría de
Políticas Lingüísticas
- 2013. Creación de la Academia de la
Lengua Guaraní
- Endogramatización
- Endogramatización
- Endogramatización
Fuente: Elaboración propia.
c a p í t u l o 3 3 | 875 Panorama de estudios actuales del español en América
3. Condiciones productivas de los
instrumentos lexicográficos paraguayos Los diccionarios, vocabularios y glosarios responden a los contextos his tóricos que envuelven su elaboración, por ende, se ajustan a determina dos estándares de confección y teorías, tanto es así que se verifican desde los análisis metalexicográficos formas comunes de organizar los diccio narios, el tipo de léxico recolectado y las informaciones que se brindan sobre las entradas.
De acuerdo con Auroux (1992), los hechos lingüísticos acontecen por razones muy diversas, como la administración del Estado, la litera lización de las lenguas, la expansión colonial, las misiones religiosas, los viajes, el comercio, el contacto lingüístico, así como el avance de las distintas disciplinas del área del saber. Al respecto, Nunes (2002) añade que las condiciones de producción se vinculan con la autoría, la finalidad del diccionario, el lugar y las circunstancias en que se originan. Estos factores permiten formular algunas interrogantes como ¿quiénes son los autores de las obras?, ¿qué modalidades de diccionarios se produjeron?, ¿con qué objetivo se elaboraron los diccionarios?, ¿en qué circunstancias emergieron?
En cuanto a la autoría, se ha constatado que los primeros dicciona rios fueron elaborados por cronistas, viajeros, investigadores y misione ros. A partir del siglo xx, esta tarea fue asumida por profesionales como abogados, sociólogos, médicos y veterinarios, y más recientemente, por personas con formación lingüística, aunque muy pocos son lexicógrafos. Respecto de las modalidades y los objetivos, se destacan en primer lugar, los relatos y crónicas de viajes, textos de carácter enciclopédicos que incrustan nuevas palabras explicadas para facilitar su comprensión. Estas obras, fruto de la observación cotidiana y de un saber práctico, buscaban representar y describir territorios desconocidos.
Posteriormente, surgieron los diccionarios bilingües, cuyos pri meros ejemplares se originaron en el marco de la evangelización de los pueblos indígenas. En este contexto, el diccionario funcionó como una
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 876 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay herramienta que articulaba la cultura indígena con la religión católica, cuya finalidad principal era la catequización.
Ya en los siglos xx y xxi, la producción de diccionarios bilingües se orientó hacia objetivos pedagógicos y divulgativos; como lo expresan Jover Peralta y Osuna (1950), al señalar que su obra «[…] no es otra que la de servir de guía y de fuente de consulta a maestros y estudiantes […] y al mismo tiempo contribuir, a través de un manual autorizado y de manejo sencillo, al conocimiento y divulgación de la lengua guaraní» (Jover Peralta y Osuna, 1950, p. XIV). En esa misma línea, Guasch afirma que «Sirve para enseñar el guaraní, pero también para hacerlo aprender» (1998, p. III). Además de su función educativa, estos diccionarios evidencian un interés por preservar la estructura de la lengua guaraní. Esta evolución refleja el tránsito desde una finalidad religiosa hacia una perspectiva orientada al fortalecimiento del bilingüismo y la identidad lingüística. Los diccionarios monolingües del español en Paraguay se orien taron a rectificar, enmendar e informar sobre los usos diferenciales de las voces en momentos específicos del desarrollo lingüístico nacional. En contraste, los diccionarios monolingües del guaraní fueron concebi dos como herramientas para documentar los usos vigentes de la lengua entre sus hablantes, contribuyendo a su preservación y normalización. En suma, los escenarios de producción lexicográfica en el Paraguay se remontan a los relatos de los expedicionarios, quienes registraron las novedades lingüísticas observadas durante sus recorridos territoriales. La llegada de las congregaciones religiosas contribuyó a la instrumen tación de la lengua guaraní. Este proceso permitió que una lengua oral se trasladara al plano escrito y se consolidara en gramáticas y diccio narios. Según Auroux (1992), este fenómeno constituye un mazo que extiende el habla natural e inscribe un sistema de normas y reglas. Las obras elaboradas por los misioneros se convirtieron en refe rencias principales del guaraní clásico o antiguo. Tras un largo intervalo desde el siglo xviii, el siglo xx propició la elaboración de diccionarios bilingües, algunos desde la exogramatización y otros desde la endograma tización. Cabe destacar que la mayoría de estas obras fueron producciones
c a p í t u l o 3 3 | 877 Panorama de estudios actuales del español en América individuales. No fue sino hasta el siglo xxi que comenzó a consolidarse el trabajo cooperativo, impulsado por academias e instituciones educativas. Siguiendo la propuesta de Nunes (2002), se perfila el proceso que permite agruparlas como obras lexicográficas paraguayas. Esta clasifica ción es provisional, dado que la investigación continua en desarrollo y está sujeta a futuras ampliaciones y ajustes.
3.1. Territorialización
Durante el proceso de expansión territorial durante la colonización espa ñola, viajeros, cronistas o conquistadores registraron sus observaciones cotidianas en relatos que pormenorizaban el recorrido realizado. Estos textos delinean la geografía paraguaya e incluían topónimos, flora, fauna, etnias y costumbres indígenas. En ese contexto, se comienza la recolección de nombres guaraníes y se ofrece información sobre lo nuevo o descono cido. En ese contexto se inició la recolección de nombres guaraníes y la descripción de elementos desconocidos para los europeos. Así, comenzó un ejercicio lexicográfico incipiente, desarrollado dentro de textos narra tivos, en que la configuración de los sentidos se concretaba a través de analogías, descripciones y definiciones aproximativas. En contraste, los diccionarios misioneros se gestaron en el marco de la expansión territorial, pero se entablaron desde la religión. Con el aporte de los lenguaraces, los sacerdotes jesuitas realizaron una interpretación etnográfica y sistematizaron los sentidos de la lengua indígena a través de la traducción al español, así la lengua nativa eminentemente oral co menzó a codificarse desde un sistema escrito y consolidaron su fijación en diccionarios y gramáticas.
3.2. Administración territorial
Nunes (2002) señala que la administración del territorio, en sus diversas formas, se correlaciona con la institucionalización, lo que instaura la ten sión entre unidad y diversidad lingüística y da lugar al perfilamiento de políticas lingüísticas que inciden en la producción de determinados tipos de diccionarios. Durante la época colonial, la elaboración de diccionarios
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 878 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay bilingües estuvo vinculada al proceso de colonización lingüística, susten tado en la idea de ausencia o insuficiencia de la lengua indígena, en tanto se buscaba significar un nuevo territorio desde la perspectiva europea (Mariani, 2004).
En esa situación, los diccionarios bilingües confeccionados por misioneros funcionaron como instrumentos de cristianización y coloni zación. Por su parte, las obras bilingües producidas en el siglo xx, aunque mayoritariamente individuales, reflejan de las ideas imperantes en la co yuntura de producción, así como la influencia de las instituciones a las que sus autores estaban vinculados. Estas obras vehiculizan, en muchos casos, una concepción purista de la lengua, como los diccionarios de Jover Peralta y Osuna, Guasch y Trinidad Sanabria.
3.3. Urbanización
La evolución de los pueblos se manifiesta, entre otros aspectos, a través de la urbanización, fenómeno que, según Nunes (2002), se vincula con la producción de diccionarios, ya que estos se elaboran en espacios que contribuyen a la formación de ciudades. Desde el periodo colonial, se ob servan transformaciones sociales derivadas del crecimiento poblacional, los cambios en los hábitos cotidianos y la aparición de nuevas formas de subsistencia. En este contexto, los diccionarios de Montoya reflejan la oposición entre la vida indígena y los pequeños asentamientos y, más adelante, entre lo rural y lo urbano.
En el Vocabulario de la lengua guaraní (1640) se registran equiva lencias para acciones relativas a la vida religiosa: «bendecir con oraciones: amombe’u katu», «caerse del edificio: ojeapara óga», «campo: ñu» y «ciu dad: táva», «colegio, comunidad: pa’i re’ýi», también se añaden nuevas actividades resultantes de la urbanización como «colector de tributo: mo no’õngára». Por su parte, los glosarios literarios también manifiestan, des de la ficción, situaciones asociadas a transformación del entorno, como la explotación de la yerba mate, son ejemplos de ello voces como mensú,
c a p í t u l o 3 3 | 879 Panorama de estudios actuales del español en América «peón que recibe una paga mensual» y minero, «peón que cosecha la yerba mate» (Rivarola Matto, 1952).
Otro resultado de la urbanización es la expansión de la escolari zación, proceso que impulsa la estandarización y normativización de las lenguas, vehiculizadas a través de los diccionarios.
3.4. Institucionalización
Tanto la administración como la urbanización se complementan con la institucionalización y conforman un entramado que incide en la produc ción lexicográfica (Nunes, 2002). Durante el periodo colonial, los diccio narios se produjeron bajo el manto de las congregaciones religiosas. Los franciscanos iniciaron este proceso y los jesuitas lo consolidaron con la producción de diccionarios bilingües guaraní-español y español-guaraní en los siglos xvii y xviii.
Ya en el siglo xx, la constitución de las academias e instituciones afines no derivó en la producción directa diccionarios, pero sí permitió la conformación de una élite erudita paraguaya, cuyos integrantes —como Ortiz Mayans, Jover Peralta y Osuna— se destacaron como autores indi viduales de diccionarios bilingües. En este mismo marco, se observa en la obra del padre Antonio Guasch una continuidad con la tradición lexico gráfica misionera.
La incorporación de artículos sobre el uso de las lenguas en las distintas cartas magnas nacionales ha sido un factor cardinal, puesto que propició la introducción de la lengua nativa en los planes curriculares de las escuelas y, por consiguiente, aceleró la publicación de diccionarios compactos, adaptados a la población estudiantil.
En el siglo xxi, la institucionalización de la labor lexicográfica se fortalece con la publicación del Diccionario del castellano paraguayo (2017) por parte de la Academia Paraguaya de la Lengua Española y con la presentación del avance del Diccionario de la lengua guaraní del Paraguay (2020), impulsado por la Academia de la Lengua Guaraní.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 880 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay
3.5. Influjo teórico
La elaboración de los diccionarios se sustenta en las teorías lingüísticas vigentes, pues existe una correlación entre la gramática y los marcos teó ricos que la sustentan (Nunes, 2002). En este sentido, los diccionarios confeccionados por Montoya adoptan el modelo nebrisense, basado en la gramática latina, y se inspiran en las contemporáneas que trataban la lengua española y lenguas autóctonas. De manera similar, el diccionario de Guasch retoma el modelo el modelo lexicográfico montoyano en la or ganización de las entradas y en la microestructura, aunque adaptado a las condiciones de producción de su época.
Las obras creadas por académicos de la APLE se ajustan al DRAE vigente en el momento de su elaboración. Por ejemplo, el diccionario de la Academia Paraguaya de la Lengua Española se ciñe a la microestructura del Diccionario de americanismos (2010) de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias la Lengua Española (ASALE). A su vez, la gramática de la RAE, que en épocas recientes se decantó por seguir una perspectiva descriptiva, sirve de anclaje teórico, junto con las técnicas le xicográficas utilizadas por la Academia matritense. Análogamente, el Diccionario de la lengua guaraní del Paraguay, de la Academia de la Lengua Guaraní, se rige por normativas ortográficas y gramaticales emanadas por dicha institución.
3.6. Contacto lingüístico
El contacto lingüístico del español con el guaraní encauzó la elaboración de diccionarios en el Paraguay. La evangelización de los pueblos indígenas supuso el aprendizaje de la lengua autóctona por parte de los europeos y, simultáneamente, la enseñanza del español a los habitantes del nue vo territorio colonizado. Esta dinámica favoreció la diccionarización de la lengua guaraní, primero desde la exogramatización y luego desde la endogramatización.
La profusión de obras bilingües puede deberse a la clara identifi cación de ambos códigos lingüísticos y por la necesidad de comprender lo que cada lengua expresa. En cuanto a los diccionarios monolingües
c a p í t u l o 3 3 | 881 Panorama de estudios actuales del español en América del español, estos ponen de manifiesto un conocimiento de lo propio y lo diverso en relación con el español peninsular y regional. Se trata de ins trumentos que surgen desde las diferencias lingüísticas y siguen el criterio de inclusión/exclusión (Nunes, 2002), en que se incluyen paraguayismos, guaranismos, extranjerismos, coloquialismos y ruralismos. En tanto, los glosarios literarios se organizan a partir de la concien cia lingüística de cada autor con atención a los posibles lectores. Son más subjetivos, puesto que es el escritor quien determina qué voces merecen una explicación, la preeminencia de guaranismos revela la situación de contacto latente en el país. Los diccionarios monolingües del guaraní tampoco están ajenos a situaciones de contacto en que el español y otras lenguas aportaron nuevos significantes.
3.7. Identidad nacional
Los diccionarios monolingües constituyen actos verbales que surgen cuan do una comunidad lingüística identifica su propia historia y diversidad (Lara, 1996). Esta afirmación se evidencia en las secciones preliminares de dichas obras, en las que los autores explicitan las particularidades léxicas que motivan su elaboración. A pesar de que muchas de estas aspiran ver se integradas en el diccionario académico, su discurso se fundamenta en destacar omisiones, en rectificar ciertos olvidos o errores detectados en el diccionario académico. Del mismo modo, la inserción de los términos re gionales en el DRAE representa un paso hacia la estandarización; el hecho de que una voz propia de ciertas comunidades se registre en él convierte a la variedad del español hablado en el país en un producto lingüístico es tandarizado y normativizado.
A su vez, la literatura contribuye a la construcción de la identidad nacional en narraciones que manifiestan el comportamiento lingüístico distintivo a través de los localismos, vulgarismos, guaranismos recurren tes en el habla cotidiana en la caracterización de los personajes, lo que implicó la añadidura de listas de palabras con sus respectivos significados para los lectores no familiarizados con el guaraní.
e s t e l a m a r y p e r a l ta d e a g u a y o | 882 Condiciones y procesos de diccionarización en el Paraguay La identidad nacional se proyecta en los diccionarios, en especial, en los discursos prologales en los que se delinean las motivaciones ideo lógicas y culturales de su creación. En tal sentido, el guaraní se erige como eje simbólico, tal como lo expresan Jover Peralta y Osuna (1950, p. XI): «el guaraní nos vincula con la tierra y es la mitad de esa nación colectiva que se llama nación paraguaya».
3.8. Aplicación tecnológica
Cada diccionario producido conlleva una tecnología lexicográfica que configura los parámetros de elaboración, su estructura, los criterios de selección del léxico, las fuentes de obtención de los materiales, las cues tiones de la macro y microestructura, además de la finalidad y el público al que se destina. Respecto a esta técnica, se constata que con el transcurso del tiempo estos parámetros se modifican o modernizan. Los diccionarios misioneros se confeccionaron según el modelo latino. Desde el siglo xx, se confirma una metamorfosis organizativa, los diccionarios bilingües se pu blican en un solo tomo, se incluyen las categorías gramaticales y algunas informaciones adicionales.
Asimismo, la tecnología comprende la escritura, la impresión y el uso de recursos informáticos (Nunes, 2002). Los diccionarios misioneros, en principio, eran manuscritos, pues la imprenta se instaló en el Paraguay hacia 1700. Las obras de Montoya se imprimieron en Madrid y las poste riores en la zona del Río de la Plata. Los primeros diccionarios bilingües elaborados por autores paraguayos salieron a la luz en Buenos Aires, luego en editoriales nacionales.
A partir del siglo xx, se comenzó a incorporar el uso de corpus elec trónicos. En el Paraguay, esta práctica es reciente: para la elaboración del Diccionario del castellano paraguayo (2017), se procedió a la consulta de bancos de datos existentes, mientras que el Diccionario de la lengua gua raní del Paraguay, impulsado por la ALG, se apoyó en un corpus digital desarrollado en el país, el cual, a pesar de sus limitaciones, resultó prove choso como experiencia inicial en este tipo de trabajos.
c a p í t u l o 3 3 | 883 Panorama de estudios actuales del español en América
4. Consideraciones finales
El proceso de diccionarización del Paraguay se inició con las crónicas de expedicionarios y prosiguió con diccionarios elaborados por sacerdotes en el periodo colonial. Continuó con una extensa elaboración de diccio narios bilingües y con modestos diccionarios monolingües, a los que se suman los glosarios de algunas obras literarias. Empero, se debe resaltar que los acontecimientos históricos podrían justificar la insuficiente re presentatividad de la lexicografía paraguaya. En primer lugar, la situación política, cultural y social del país a partir de la independencia —marcada por dos periodos dictatoriales extensos, dos guerras internacionales, una menguada instrucción de la población, fuga de la intelectualidad a lo largo del siglo xx—; y, en segundo lugar, la limitada labor de las instituciones académicas y universitarias, lo cual se evidencia en la predominancia de producciones individuales.
El bilingüismo presente en el país propicia la tendencia a la elabo ración de obras bilingües, las cuales, hasta el momento, son productos de carácter empírico e individual. Mientras tanto, que la lexicografía mono lingüe, tanto del español como del guaraní, es embrionaria aún.
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| 887 Panorama de estudios actuales del español en América C A P Í T U L O El español del Uruguay a través de sus diccionarios Magdalena Coll Universidad de la República Academia Nacional de Letras collmagdalena@gmail.com Clara Pérez Pucci Universidad de la República claraperezpucci@gmail.com
c a p í t u l o 3 4 | 888 Panorama de estudios actuales del español en América
1. presentación
El interés por describir y analizar la historia de la lexicografía en Uruguay se ha concentrado en diferentes trabajos puntuales (cfr. Kühl de Mones, 1986; Coll, 2017; Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2000; entre otros). Asimismo, en torno a este tema, desde hace muy pocos años, se han generado dos recursos de inmejorable valor. El primero es el reposi torio que se recoge en el sitio web Historia Lingüística del Uruguay,1 en el que se ponen a disposición diferentes glosarios y diccionarios del siglo xix escritos en Uruguay. El segundo es la Base «Daniel Granada» (en adelante, BDG), una base en línea que recoge unos 750 registros de productos lexico gráficos (diccionarios, vocabularios, glosarios, tesauros, etc.) publicados en Uruguay o cuya temática principal es el Uruguay.2 En un futuro cercano contaremos además con el Tesoro lexicográfico del español de América (TLEAM), un inventario de los diccionarios, glosarios y vocabularios que contienen voces y acepciones propias de la América hispana.3 Las condiciones están ahora dadas para abordar el tema con una mirada general, pero también precisa, que nos permita ahondar en la his toria lexicográfica del Uruguay al tiempo que podemos analizar cómo esta se relaciona con la conformación e identificación de la variedad uruguaya del español. En otras palabras, podremos describir el proceso de diccio narización que se dio en Uruguay, entendido este como el proceso de des cripción e instrumentalización de la lengua sobre la base del diccionario (Nunes, 2002). Este es precisamente el objetivo del presente trabajo.
1
https://historiadelaslenguasenuruguay.fic.edu.uy/ [consultado el 4 de agosto de 2025].
2
Esta base se desarrolló en el marco del Programa de investigación en terminología, lexicografía es pecializada y organización del conocimiento, financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República. Uruguay.
3
Proyecto de I+D+i PID 2020-117659GB-100, Tesoro lexicográfico del español en América (TLEAM), fi nanciado por el MCIN/AEI/10.13039/501100011033. Coordinadores: Dolores Corbella y Alejandro Fajar do, Universidad de La Laguna, Tenerife.
c a p í t u l o 3 4 | 889 Panorama de estudios actuales del español en América Es importante tener en cuenta, además, que las obras que estu diamos aquí obedecen a un criterio diferencial —la mayoría de las veces no explícito— de recogida de unidades léxicas, que busca describir las «peculiaridades» del español del Uruguay.4 Estas obras detallan lo que se considera propio de la variedad hablada en Uruguay, hecho que manifiesta implícitamente el contraste con una variedad general del español de la que el español del Uruguay forma parte, aunque sin dejar de desarrollar carac terísticas léxicas propias. Así, estos diccionarios, vocabularios y glosarios ilustran, además del desarrollo de una lexicografía local, la conformación de la identidad del habla del Uruguay.
2. Decisiones metodológicas
Para poder analizar la historia del español del Uruguay a través de sus diccionarios, partimos de los registros que conforman la BDG que ya men cionamos. En este sentido, es importante resaltar que esos registros se cla sifican a partir de descriptores de cuatro tipos: institucionales, formales, temáticos y geográficos. Los primeros hacen referencia a la institución que tiene la autoría de la obra, en caso de que la tenga (por ejemplo: «Academia Nacional de Letras»). También se podrá hacer referencia a que la autoría de la obra sea de carácter amateur, en el entendido de que fue hecha por una persona con valiosas preocupaciones e intuiciones sobre la lengua, pero sin formación en lingüística o en lexicografía. Los segundos refieren al tipo de producto del que se trata: por ejemplo, «glosarios», «diccionarios», «catálogos». Los geográficos comprenden departamentos y ciudades y dan cuenta de la adscripción regional de una obra, como puede ser «Durazno» o «Fray Bentos». Por último, los temáticos son los descriptores más abun dantes (aproximadamente 200) e indican el tema o temas principales de la publicación, como «latín», «botánica» o «artistas plásticos uruguayos». En este trabajo, los tres primeros tipos de descriptores fueron usados en su
4
No existe una obra de carácter integral sobre el español de Uruguay, como sí existe para México (Lara, 2000) o para Argentina (Plager, 2008).
c a p í t u l o 3 4 | 890 Panorama de estudios actuales del español en América totalidad, pero seleccionamos solo algunos descriptores temáticos, como se explicará a continuación.
Del conjunto de obras lexicográficas que contiene esta base, hemos seleccionado solo aquellas que tratan sobre la propia lengua, es decir, que tienen la lengua como objeto de estudio. Ejemplo típico de este tipo de obra es el Diccionario del Español del Uruguay, publicado por la Academia Nacional de Letras del Uruguay en 2011. Esto supuso la exclusión de los registros cuyos descriptores temáticos son «aves», «mamíferos», «plan tas», etcétera, como es el caso de Aves del Uruguay: El país de los pájaros pintados (Rocha, 2003) o el del glosario de Anfibios y reptiles del Uruguay (Achaval Elena y Olmos, 2007), entre otros muchos. En este sentido, no se tendrán en cuenta las obras que suelen conocerse como «diccionarios de cosas», aunque las palabras que refieren a «cosas» también forman parte del habla del Uruguay y el tipo de obra lexicográfica que las contienen también aporta a la caracterización de la peculiaridad léxica regional y podría ayudar a caracterizar el español de Uruguay a través de sus diccio narios. De todas maneras, por razones de espacio, en esta oportunidad las dejaremos de lado.
Así, nuestro análisis se basará en las obras escritas, en el Uruguay o en el extranjero, sobre el español de ese país. En ese sentido, solo un tercio de los registros de la BDG cumplen con este requisito. Asimismo, cabe aclarar también que nuestro foco está puesto en el español. Por eso, no incluiremos en esta oportunidad obras lexicográficas vinculadas a la Lengua de Señas del Uruguay ni al portugués del Uruguay, aunque sí nos referiremos al contacto entre el español y el portugués fron terizo, como se verá más adelante. Por otra parte, incluimos obras que re gistran unidades léxicas simples, pero también obras que tratan paremias y refranes.
Los descriptores temáticos que usamos para esta investigación fueron: «africanismos», «argentinismos», «brasilerismos», «diccionarios del español del Uruguay», «extranjerismos», «galicismos», «guaranis mos», «habla campesina», «habla criolla», «habla gauchesca», «habla popular», «habla rural», «italianismos», «lenguaje de frontera», «lenguas
c a p í t u l o 3 4 | 891 Panorama de estudios actuales del español en América indígenas», «lenguas nativas», «lunfardo», «lusismos», «portuguesismos», «regionalismos», «uruguayismos», «voces del Uruguay», entre otros.5 A partir de estos descriptores pudimos agrupar y organizar las obras —que son de carácter diferencial, como ya dijimos— y proponer la existencia de varios ciclos que explican el proceso de diccionarización del español en Uruguay.
3. Ciclos en la historia de los diccionarios del
español del Uruguay Los ciclos que proponemos para la historia de los diccionarios del espa ñol en Uruguay comienzan en 1889 con la publicación del Vocabulario rioplatense razonado, de Daniel Granada. Se trata de un ciclo que aborda el español regional del Río de la Plata, como veremos: se opone a un ciclo más actual que se focaliza en el español del Uruguay y que incluso con signa contrastes entre ese español y el español de Argentina. Entre ambos polos se dieron otros ciclos conformados por obras basadas en diferen ciaciones de tipo diatópico (vocabularios de un departamento o región del Uruguay o diccionarios que oponen el léxico rural al léxico urbano) u obras que recogen el español del Uruguay en contacto con lenguas in dígenas, lenguas africanas o lenguas de inmigración, principalmente las provenientes de Italia.
Estos ciclos no implican necesariamente una sucesión en el tiempo, dado que bien puede comenzar un ciclo sin que termine el anterior y solo podemos registrar la primera obra que da comienzo a un ciclo, pero no podemos afirmar que no se retome ese interés en algún momento futuro. Por otra parte, una obra lexicográfica puede aparecer en más de un ciclo porque puede tener características compartidas con más de uno de ellos. Las siguientes preguntas guiaron el análisis de cada ciclo: ¿cuáles son las fechas en que se publican las obras de cada ciclo?, ¿cuáles son sus principales autores?, ¿cuáles son sus obras más importantes?, ¿fueron
5
Quedarán para futuras investigaciones, descriptores como «jerga carcelaria», «gentilicios» o «gestos», por mencionar algunos.
c a p í t u l o 3 4 | 892 Panorama de estudios actuales del español en América reeditadas?, ¿se trata de obras de lexicografía dependiente o independien te? Estas obras ¿son éditas o inéditas?, ¿se publican de forma sistemática o son de escasa productividad?, ¿tienen autoría individual o colectiva?, ¿tienen autoría institucional?, ¿sus autores son amateurs?, ¿han generado investigación metalexicográfica? Claro está que no todas las preguntas resultaron pertinentes para todos los ciclos.
Presentamos a continuación una caracterización de cada uno de los ciclos propuestos, caracterización hecha, precisamente, en función de las respuestas a las preguntas mencionadas.6
3.1. Ciclo Río de la Plata
El Vocabulario rioplatense razonado de Granada (1889), como dijimos, inaugura la lexicografía local y lo hace desde una perspectiva regional que incluye, como se expresa en el título, la zona rioplatense. Esta com prende, como dice Granada (1889) en el prólogo, «la República Argentina, la República Oriental del Uruguay, y la República del Paraguay» (p. 27).7 También la obra de Bermúdez y Bermúdez, Lenguaje del Río de la Plata (inédito), incluye Argentina, Uruguay y Paraguay. En 1845, Muñiz (2004) ya había escrito con una percepción geográfico-lingüística similar, pero desde Buenos Aires, «Voces usadas con generalidad en las repúblicas del Plata, la Argentina y la Oriental del Uruguay».
En estas obras lexicográficas el español del Uruguay se concibe como parte del español rioplatense, lo que tiene una fundamentación histórico-política y lingüística muy clara, dada la intrínseca relación entre Argentina y Uruguay en la época de la colonia y en las primeras décadas de vida como países independientes. La lexicografía uruguaya nace riopla tense porque el español del Uruguay se visualiza en el marco de la región a la que pertenece.
6
Sería interesante, aunque escapa al objetivo de este trabajo, poner en diálogo la producción lexico gráfica de estos ciclos con los datos obtenidos por García de los Santos (2014) referidos a actitudes e identidades lingüísticas en Uruguay.
7
En 1934, Doroteo Márquez elabora una adenda al vocabulario de Granada, en la que se mantiene el adjetivo «rioplatense» en el título: «Ampliaciones al vocabulario rioplatense razonado del Dr. Daniel Granada».
c a p í t u l o 3 4 | 893 Panorama de estudios actuales del español en América Estas tres obras lexicográficas tienen además otro componente en común: son productos lexicográficos independientes que no están inser tos en obras que les den sustento. Las obras de lexicografía dependiente habían surgido, en paralelo, a fines del siglo xix, como obras «ocultas» en glosarios literarios y ensayísticos (los glosarios de Acevedo Díaz, 1890; Zorrilla de San Martín, 1888; Magariños Cervantes, 1884; Bauzá, 1885; en tre otros). Por su propia existencia dependiente, no tienen referencia a una variedad diatópica sino al propio texto que explican.8 Avanzado el siglo xx, Guarnieri publica Diccionario del lenguaje campesino rioplatense (1970), El lenguaje rioplatense (1978) y Diccionario del lenguaje rioplatense (1979). El autor, al identificar el español del Uruguay con la variedad regional, incluye en sus títulos el adjetivo «rioplatense». Es un ciclo fundacional de la lexicografía del Uruguay que se ex tiende en el tiempo y que ha generado una profusa producción metalexi cográfica, particularmente vinculada a la obra de Granada, que cuenta con cuatro ediciones y que fue estudiada por Kühl de Mones (1998), Lauria (2010 y 2012), Kornfeld y Kuguel (1999), Barcia (2003), López (2017), Da Rosa (inédito), entre otros. La obra de Bermúdez y Bermúdez también generó productos de este tipo, como los de Montenegro (2019), Da Rosa y Lucián (2016) y Fernández Guerra (2012); los diccionarios de Guarnieri dieron lugar a Soca (2017), Urse (2015) y Chans (2015), por citar algunos. En síntesis, en este apartado hemos visto las siguientes obras de autores amateurs, que presentamos aquí en orden cronológico:9
• Muñiz (1845): «Voces usadas con generalidad en las repúblicas del
Plata, la Argentina y la Oriental del Uruguay».
• Bermúdez y Bermúdez (inédito): Lenguaje del Río de la Plata.
• Magariños Cervantes (1884): glosario de Palmas y ombúes.
• Bauzá (1885): glosario de Estudios literarios.
8
Este tipo de obra generó diferentes investigaciones cuyos resultados fueron publicados en Cabakian (2012), Coll (2013, 2015 y 2018) y Montenegro y Coll (2012), entre otros.
9
En este y los restantes listados que aparecerán al final de cada ciclo, solo se incluirá la información de autor, año y título de la publicación. Las referencias completas están en la bibliografía de este capítulo.
c a p í t u l o 3 4 | 894 Panorama de estudios actuales del español en América
• Zorrilla de San Martín (1888): «Índice alfabético de algunas voces
indígenas empleadas en el texto».
• Granada (1889): Vocabulario rioplatense razonado.
• Acevedo Díaz (1890): glosario de Nativa.
• Márquez (1934): «Ampliaciones al vocabulario rioplatense razonado
del Dr. Daniel Granada».
• Guarnieri (1970): Diccionario del lenguaje campesino rioplatense.
• Guarnieri (1978): El lenguaje rioplatense.
• Guarnieri (1979): Diccionario del lenguaje rioplatense.
3.2. Ciclo de diferenciaciones diatópicas
En este capítulo o ciclo de lexicografía del Uruguay, el español que allí se habla se visualiza con caracterizaciones particulares según ciertas distin ciones diatópicas. Estas, a su vez, fueron organizadas según se refieran a la división política del Uruguay al dedicarse a un departamento en concreto —o a la situación de la región fronteriza entre Uruguay y Brasil— o se re fieran a la caracterización del léxico del habla rural. Se trata, en la mayoría de los casos, de obras escritas por autores amateurs.
3.2.1. Habla regional
La primera obra lexicográfica, en la BDG, que describe el habla de un depar tamento del Uruguay data de 1962: es el Refranero de Tacuarembó (Escobar, 1962). Sobre el habla del departamento de Treinta y Tres se publica El ha bla del pago (Obaldía, 1988) y sobre el habla de Rocha, «Influencia portu guesa en el español hablado en la región sur-este de Uruguay» (Haifaui y Rivero, 1990) y el «Vocabulario rochense», en Lexicología rochense (Berro García, 1937a). Sobre el habla de la ciudad de Fray Bentos, capital del de partamento de Río Negro, existe una obra inédita escrita por Irigoyen, Compilación de voces populares de Fray Bentos; y en 1993, Milessi publicó El lunfardo y el hablar popular de los fraybentinos. También Montevideo ha recibido atención en cuanto a su caracterización léxica. Por ejemplo, el trabajo de Balsas (1969), Muestra para un vocabulario montevideano, y la obra inédita de Barrientos, Recopilación de frases, dichos y refranes
c a p í t u l o 3 4 | 895 Panorama de estudios actuales del español en América usados en Montevideo. Incluso Laguarda Trías (1982) trabaja sobre una particularidad léxica de la variedad del español de Montevideo: Voces de Canarias en el habla montevideana. Sobre el habla de Rivera fue publi cado el Diccionario riverense (Salomón de León, c. 1990). Claro está que los diecinueve departamentos uruguayos no están representados en este ciclo, cosa que tampoco tendría necesariamente sentido.
3.2.2. Habla de frontera
Al mismo tiempo, la lexicografía trasciende la división política depar tamental, como es lógico, y se interesa por zonas o regiones, entre ellas, la zona de frontera uruguayo-brasileña que, aunque no conforma una unidad en sí misma, sí se identifica como distinta del resto del país. Las obras que reflejan la realidad de la frontera pertenecen a la lexicografía dependiente, dado que son anexos o apéndices de otras obras. Entre ellas, destacamos los glosarios de Brindis agreste (Bisio, 1955),10 Rompidioma (De Mello, 2005), Soy del Bagazo nomás (De Mello, 2006), La sombra de los plátanos (Simões, 1950) y Na frontera nós fizemo assim. Lengua y co cina en el Uruguay fronterizo (Behares, Díaz y Holzmann, 2004). Se trata, en la mayoría de los casos, de obras escritas por hablantes de la frontera. Las primeras datan de mediados del xx y luego el ciclo se continúa en el siglo xxi. Han generado trabajos metalexicográficos puntuales (Coll, 2023; Custodio y Rivero, 2021).
Por otra parte, V. de López (1967) rescata las voces producto del con tacto lingüístico que aparecen en los escritores fronterizos Eliseo Salvador Porta, Agustín Ramón Bisio y José Monegal. La obra de Eliseo Salvador Porta fue también recogida en el Diccionario documentado de voces uru guayas en Amorim, Espínola, Más de Ayala y Porta, de Alberti et al. (1971). En Mieres et al. (1966), de las mismas autoras, ya se habían recogido voces de frontera.
Para este ciclo contamos también con el trabajo de Caviglia y Fernández (2007), quienes a partir de documentación diacrónica
10
En este caso particular, no se trata de un glosario en su sentido estricto, sino de notas que el poeta coloca en el margen inferior de algunas páginas.
c a p í t u l o 3 4 | 896 Panorama de estudios actuales del español en América confeccionaron un glosario que refleja el léxico común a la variedad uru guaya del español y a la riograndense del portugués en el corpus anali zado. Como ya dijimos en Coll y Bertolotti (2017), es importante destacar este glosario como la primera aproximación a la lexicografía bilingüe es pañol-portugués en el Uruguay desde una mirada histórica.
3.2.3. Habla rural
Más allá de las obras dedicadas a algunos departamentos o a la zona de frontera Uruguay-Brasil, existe para este ciclo una serie importante de tra bajos que se posicionan en la diferencia lexical entre el español urbano y el rural. Así, por ejemplo, Berro García (1936a, 1936b, 1937b y 1939) se preocu pa por registrar voces usadas en el ámbito rural uruguayo, como también lo hizo Bouton (1961 y 1968), aunque el primero incluye especialmente las documentadas en obras literarias.
Berro García apela al adjetivo «campesino», al igual que Guarnieri (1957), para describir este vocabulario, al tiempo que Bouton (1968) se decanta por «campero», como ya lo había hecho Montero (1940). Bouton también usa el adjetivo «rural». Por otra parte, Berro García (1958), Pacheco (1967 y 1972) y Escobar (1963) caracterizan este tipo de vocabulario como «gaucho»; para De Freitas (1996), se trata de un vocabulario «criollo». Es interesante, entonces, ver que «campero», «campesino», «rural», «gaucho» y «criollo» tienen, en este contexto, un grado de equivalencia importante. Las obras lexicográficas que reúnen este tipo de vocabularios son una treintena. Varios son glosarios insertos en obras literarias, o que re cogen voces gauchescas documentadas en obras de cierto autor o autores. Pero la gran mayoría son obras que no especifican ninguna fuente en par ticular. En algunos casos, se distingue el habla rural no a nivel nacional sino de un departamento en particular, lo que implica un cruzamiento interesante de descriptores. Como ejemplo podemos citar el refranero criollo de Magallanes Macedo (1980), que se concentra en el departamen to de Treinta y Tres, aunque también registra dichos y refranes tomados de autores uruguayos, del Martín Fierro y dichos del Uruguay en general.
c a p í t u l o 3 4 | 897 Panorama de estudios actuales del español en América La primera de las obras de este ciclo es de 1893 —el glosario adjunto a Cuentos del pago: novelitas uruguayas, de Fernández y Medina— y la úl tima, hasta este trabajo, es de 2012 —la cuarta edición, ampliada, de El ha bla del pago (Obaldía, 2012)—. Lo que vimos hasta aquí, entonces, es que en este ciclo se atienden las diferencias diatópicas del español del Uruguay, ya sea que se conciban por sus particularidades departamentales, fronte rizas o rurales. Es un ciclo copioso —cuenta con casi medio centenar de obras, lo que se destaca cuantitativamente en el conjunto de la BDG—, heterogéneo, que se caracteriza por la lexicografía amateur y que, en ge neral, aún no ha generado una consistente actividad metalexicográfica. En este apartado hemos mencionado las siguientes obras, separa das en subcategorías:
Habla regional
• Fernández y Medina (1893): glosario de Cuentos del pago: novelitas
uruguayas.
• Berro García (1937a): «Vocabulario rochense».
• Escobar (1962): Refranero de Tacuarembó.
• Balsas (1969): Muestra para un vocabulario montevideano.
• Barrientos (inédito): Recopilación de frases, dichos y refranes usados
en Montevideo.
• Laguarda Trías (1982): Voces de Canarias en el habla montevideana.
• Obaldía (1988): El habla del pago.
• Haifaui y Rivero (1990): «Influencia portuguesa en el español habla
do en la región sur-este de Uruguay».
• Salomón de León (c. 1990): Diccionario riverense.
• Irigoyen (inédita): Compilación de voces populares de Fray Bentos.
• Milessi (1993): El lunfardo y el hablar popular de los fraybentinos.
• Obaldía (2012): El habla del pago.
Habla de frontera
• Simões (1950): La sombra de los plátanos.
• Bisio (1955): Brindis agreste.
c a p í t u l o 3 4 | 898 Panorama de estudios actuales del español en América
• Mieres, Miranda, de Alberti y de Berro (1966): Diccionario uruguayo
documentado.
• V. de López (1967): Lenguaje fronterizo en obras de autores
uruguayos.
• de Alberti, de Berro, Mieres y Miranda (1971): Diccionario documen
tado de voces uruguayas en Amorim, Espínola, Más de Ayala y Porta.
• Behares, Díaz y Holzmann (2004): Na frontera nós fizemo assim.
Lengua y cocina en el Uruguay fronterizo.
• De Mello (2005): Rompidioma.
• De Mello (2006): Soy del Bagazo nomás.
• Caviglia y Fernández (2007): «Léxico y contacto: una muestra del
acervo léxico compartido entre el portugués de Río Grande del Sur y el español del Uruguay».
Habla rural
• Berro García (1936a): «Prontuario de voces del lenguaje campesino
uruguayo».
• Berro García (1936b): «Prontuario de voces del lenguaje campesino
uruguayo».
• Berro García (1937b): «Prontuario de voces del lenguaje campesino
uruguayo».
• Berro García (1939): «Prontuario de voces del lenguaje campesino
uruguayo».
• Montero (1940): Diccionario campero popular: frases, vocablos, de
cires, rimas y adivinanzas.
• Guarnieri (1957): Nuevo vocabulario campesino rioplatense con las
locuciones más usadas en el Uruguay.
• Berro (1958): «Vocabulario gaucho».
• Bouton (1961): La vida rural en el Uruguay.
• Escobar (1963): Refranero uruguayo: pequeña biblia gaucha. dichos,
máximas y sentencias del habla popular colectadas oralmente en Tacuarembó.
c a p í t u l o 3 4 | 899 Panorama de estudios actuales del español en América
• Pacheco (1967): Etimología gaucha: vocablos, modismos y refranes
rioplatenses y sureños.
• Bouton (1968): Bien campero: diccionario del conocedor del campo.
• Pacheco (1972): Diccionario gaucho: refranes, modismos y vocablos
criollos, rioplatenses, sureños y pampas.
• Magallanes Macedo (1980): El refranero criollo del Uruguay.
• De Freitas (1996): Vocabulario criollo oriental.
3.3. Ciclo de contacto lingüístico
Este ciclo se conforma con las obras lexicográficas que consignan voces que han entrado al español del Uruguay a través del contacto con otras lenguas. Así, agrupa obras dedicadas al contacto con lenguas de origen indígena, de origen africano y de origen italiano y francés, que como tales son identificables en la BDG bajo los descriptores «indigenismos», «africanismos», «italianismos» y «galicismos», respectivamente. También incluimos aquí las obras dedicadas al lunfardo, como se verá más adelante. Son, en su mayoría, de carácter amateur.
El registro de este tipo de voz atraviesa, en realidad, la mayoría de las obras escritas sobre el español del Uruguay dado que estos vocablos es tán incluidos en diccionarios rioplatenses, en vocabularios de diferentes regiones particulares del Uruguay y también en diccionarios del español general del Uruguay. Sin embargo, lo que queremos rescatar aquí son las obras lexicográficas dedicadas específicamente a voces que no son de ori gen español y que han entrado al español del Uruguay en diferentes etapas de su conformación.
3.3.1. Indigenismos
El proceso de diccionarización de los indigenismos comienza en 1888 con el glosario de Zorrilla de San Martín a su poema Tabaré. Allí se explicita directamente en el título que se trata de un «Índice alfabético de algunas voces indígenas empleadas en el texto». Sabat Pebet (1969) realiza una compilación de voces de lenguas indígenas, excluyendo el guaraní, que fueron registradas por otros autores. Las voces compiladas por ese autor se
c a p í t u l o 3 4 | 900 Panorama de estudios actuales del español en América organizan, primero, en el vocabulario referente a la lengua charrúa; en se gundo lugar, al chaná, y, por último, al güenoa y el minuán. Existe también una obra inédita, escrita por González, Indigenismos en el Uruguay, que recopila vocablos de origen indígena presentes en el español del Uruguay.11 Almirón (1950) publica en el Boletín de Filología «Reseñas y etimolo gías de palabras guaraníes usadas en el Uruguay», al tiempo que Schiaffino escribe, para el mismo boletín, dos entregas de «Guaranismos: ensayo etimológico», en 1956. En el Almanaque del Banco de Seguros del Estado, Jover Peralta (1965) recopila voces de origen guaraní en «Guaranismos de la Banda Oriental».
3.3.2. Africanismos
Por su parte, los africanismos tienen su principal expresión lexicográfica en los vocabularios de Pereda Valdés (1937), de Laguarda Trías (1969) y de Britos (1999). Estos han generado una serie de trabajos de reflexión lin güística y lexicográfica (cfr. Coll, 2010; Álvarez López y Coll, 2019 y 2012; Coll y Johnen, 2012; entre otros).
3.3.3. Contacto con lenguas europeas
Con respecto a la diccionarización de las voces de origen portugués en el español del Uruguay (cfr. el apartado «Eje lexicográfico» en Coll y Bertolotti, 2017, pp. 240-245), en el que se señala que el tema de los por tuguesismos ha sido una constante en la lexicografía uruguaya, desde la obra de Granada (1889) hasta el Diccionario del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2011), pasando por Zorrilla de San Martín (1888), Fernández y Medina (1892) en el siglo xix u Obaldía (1988), Caviglia y Fernández (2007) y Soca (2012), entre otros. La extensa frontera con Brasil explica, entre otros factores, la presencia de estas voces
11
No incluimos aquí las obras que pueden considerarse un germen de una lexicografía bilingüe espa ñol-lenguas indígenas en el Uruguay, como el Código Vilardebó, que recoge voces de origen charrúa (en Perea y Alonso, 1938), el Compendio del idioma de la Nación Chaná (Larrañaga, 1923) o el breve vocabulario bilingüe español-araucano de Pérez Castellano (en Mañé Garzón, 2003). Para una contex tualización de este tipo de lexicografía, ver Coll (2017).
c a p í t u l o 3 4 | 901 Panorama de estudios actuales del español en América en el español del Uruguay; su inclusión en la lexicografía atraviesa todos los ciclos aquí presentados.
Asimismo, es sabido que las lenguas de inmigración han contri buido sustancialmente a la conformación del español del Uruguay. Por un lado, la presencia del francés —lengua de inmigración, pero princi palmente lengua de prestigio cultural internacional— ha sido compilada lexicográficamente en Voces francesas presentes en el habla uruguaya, de Bianchi (1989, inédito), y Galicismos de Hernández Penela (1989b). Hay otras lenguas europeas de inmigración, como el gallego o el catalán, cuyos aportes léxicos no han sido recogidos, hasta donde noso tras sabemos o la BDG consigna, en obras lexicográficas. Los anglicismos, aunque se han estudiado, no han generado productos lexicográficos. Son las lenguas habladas por la migración proveniente de Italia las que han contribuido particularmente a la conformación del español del Uruguay. La primera de las obras lexicográficas, en la BDG, que recoge voces provenientes de Italia es de 1968: se trata de un trabajo de D’Angelo titulado «Algunos italianismos en el teatro de Florencio Sánchez». Una década después, Guarnieri (1978) elaboró un glosario de italianismos, que incluyó como apéndice en su obra El lenguaje rioplatense, bajo el título «Vocabulario de italianismos, sus derivados y voces italianizadas, en el lenguaje rioplatense».12 Una colección de paremias ítalo-españolas fue compilada por Hernández Penela en 1989. Bona (1960), por su parte, escribe un glosario bilingüe italiano-español para sus cuentos de corte costumbrista.13
3.3.4. Lunfardo
En este ciclo, incluimos las obras dedicadas al lunfardo, aunque, claro está, estas recogen voces de las «primeras tandas de inmigrantes de origen italiano, que hablaban diferentes variedades, el toscano o el genovés» pero
12
Es interesante notar que en este caso se abordan los italianismos, pero no desde una perspectiva na cional, sino desde una perspectiva rioplatense, lo que responde claramente al hecho de que es una realidad que caracteriza a la región.
13
La obra lexicográfica de Bona fue analizada en Coll y Fustes (2016).
c a p í t u l o 3 4 | 902 Panorama de estudios actuales del español en América también «un sustrato de palabras del habla popular, de esclavos africa nos, brasileñismos, o palabras del ámbito rural, posiblemente españolas en un origen pero que después pasaron […] por toda la literatura gauches ca» y también recibieron «el aporte de lenguas aborígenes» (Conde, en Schijman, 2018). Dada esta situación, si bien el lunfardo tiene una caracte rización propia, en los trabajos que se mencionan a continuación pueden solaparse obras ya presentadas en otros ciclos.
Las principales obras lexicográficas que tratan el lunfardo son «Glosario de voces lunfardas y modismos rioplatenses» (Vidart, 1956), «Glosario de voces lunfardas y populares» (Vidart, 1967), «Primer vocabu lario lunfo popular anotado en el país» (Silva Valdés, 1959), Diccionario lunfardo (Irigoyen, 1993), «Diccionario lunfardo: 12500 voces y locucio nes lunfardas, populares, jergales y extranjeras» (Rodríguez, inédito), El lunfardo y el hablar popular de los fraybentinos (Milessi, 1993), Glosario lunfardo (Chiappara, 1978) y Lexicón lunfa (Chiappara, 1989). Es importante aclarar que —como las obras dedicadas a los italianis mos— estas obras dialogan fuertemente con aquellas escritas en Buenos Aires, porque el lunfardo es un fenómeno marcadamente rioplatense. El vocabulario lunfardo, con diferencias en muchos casos, es compartido por el español de Argentina y por el español de Uruguay, principalmente en sus variedades capitalinas.
El auge de las obras lexicográficas sobre el lunfardo parece haber sido en la segunda mitad del siglo xx, aunque no es un tema de estudio cerrado y se continúa investigando sobre él.
Este ciclo, caracterizado también por una lexicografía amateur en la mayoría de los casos, plasma lexicográficamente el contacto del español con diferentes lenguas, es decir, concentra las obras lexicográficas que consignan voces del contacto lingüístico entre el español del Uruguay y otras lenguas. El tipo de contacto, claro está, es muy heterogéneo, lo que da lugar a un ciclo polifacético pero fundante en la historia de esta varie dad del español y de la historia de la lexicografía uruguaya. En síntesis, en este apartado hemos mencionado las siguientes obras, separadas en subcategorías:
c a p í t u l o 3 4 | 903 Panorama de estudios actuales del español en América Lenguas indígenas
• Zorrilla de San Martín (1888): «Índice alfabético de algunas voces
indígenas empleadas en el texto».
• González (inédito): Indigenismos en el Uruguay.
• Almirón (1950): «Reseñas y etimologías de palabras guaraníes usa
das en el Uruguay».
• Schiaffino (1956): «Guaranismos: ensayo etimológico».
• Jover Peralta (1965): «Guaranismos de la Banda Oriental».
• Sabat Pebet (1969): «Las lenguas indígenas del Uruguay».
Africanismos
• Pereda Valdés (1937): El negro rioplatense y otros ensayos.
• Laguarda Trías (1969): «Afronegrismos rioplatenses».
• Britos (1999): Glosario de afronegrismos uruguayos.
Contacto con lenguas europeas
• Bona (1960): I racconti dell’ombú.
• D’Angelo (1968): «Algunos italianismos en el teatro de Florencio
Sánchez».
• Guarnieri (1978): «Vocabulario de italianismos, sus derivados y vo
ces italianizadas, en el lenguaje rioplatense».
• Hernández Penela (1989a): Colección paremiológica ítalo-española.
• Hernández Penela (1989b): Galicismos.
• Bianchi (1989, inédito): Voces francesas presentes en el habla
uruguaya.
Lunfardo
• Vidart (1956): «Glosario de voces lunfardas y modismos
rioplatenses».
• Silva Valdés (1959): «Primer vocabulario lunfo popular anotado en
el país».
• Chiappara (1978): Glosario lunfardo.
• Chiappara (1989): Lexicón lunfa.
c a p í t u l o 3 4 | 904 Panorama de estudios actuales del español en América
• Irigoyen (1993): Diccionario lunfardo.
• Milessi (1993): El lunfardo y el hablar popular de los fraybentinos.
• Rodríguez (inédito): «Diccionario lunfardo: 12500 voces y locucio
nes lunfardas, populares, jergales y extranjeras».
3.4. Ciclo del español general del Uruguay
El último ciclo que proponemos se caracteriza por una mirada de conjunto sobre el español del Uruguay: se aleja del primer ciclo, que hacía hincapié en lo regional, y de los demás ciclos que focalizan en alguna característica particular del habla del país (por región, por contacto con otras lenguas, etcétera).
Las principales obras de este ciclo tienen adscripción institucional, hecho que diferencia este ciclo de los restantes. Fueron escritas por la Academia Nacional de Letras del Uruguay, como Mil palabras del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 1998), Mil dichos refranes, locuciones y frases del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2003) y el Diccionario del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2011), o forman parte de un proyecto lexicográfico internacional, como es el Nuevo diccionario de uru guayismos (Kühl de Mones, 1993). Han generado trabajos metalexicográfi cos y sus diferentes definiciones y acepciones son frecuentemente citadas. Las obras de la Academia, como se desprende de sus títulos, se de cantan por hablar de un «español del Uruguay», mientras que el Nuevo diccionario de uruguayismos, en consonancia con el proyecto del que for ma parte, habla de «uruguayismos».
No es esta, sin embargo, la primera vez que una obra lexicográfica incluye en su título la concepción de «uruguayismos». La primera vez, entendemos, aparece en la obra de Silva Valdés (1941), «Vocabulario de uruguayismos», y luego en Uruguayismos, de López Blanchet (1992). Se contrasta con el diccionario de la Real Academia Española en «Los uru guayismos y el diccionario académico» (Balsas, 1977) o se combina la idea de uruguayismos con fútbol en Uruguayismos futbolísticos (Balsas, 2000). Berro García, por su parte, recoge este tipo de voces en «Uruguayismos en
c a p í t u l o 3 4 | 905 Panorama de estudios actuales del español en América el habla común» (1967). A su vez, uruguayismos y argentinismos se anali zan en la obra de un escritor en particular: Argentinismos y uruguayismos en la obra de Enrique Amorim (Pottier, 1958).
Otras veces se visualiza el habla del Uruguay a través del adjetivo «nacional» —por ejemplo, en «Hacia una paremiología y fraseología na cional: Colección documentada en autoridades nacionales» (Miranda, de Berro y de Alberti, 1975)— u «oriental» —en Vocabulario criollo oriental (De Freitas, 1996)—. También puede usarse, como es esperable, el sin tagma preposicional «del Uruguay», como en «Vocabulario popular del Uruguay» (Silva Valdés, 1950). En todo caso, se otorga al habla del Uruguay una identidad propia, que se rescata a través de las obras lexicográficas que hemos visto. A esto se suma el hecho de que es en este ciclo en el que comienza un interés por distinguir léxico-lexicográficamente la variedad del español del Uruguay del de la Argentina. La propia Kühl de Mones (1986) elabora un breve listado contrastivo entre estas variedades del es pañol rioplatense. De tono humorístico, en 2019 Fripp Rojas publica ¿Qué es boniato, maestro?, un diccionario de uruguayismos para argentinos. Varias webs apuntan, de manera informal, a presentar estas diferencias: en el sitio de la Bodega Garzón, por ejemplo, se encuentra «Carácter uru guayo: expresiones típicas que definen un país» (2015), un vocabulario breve con palabras y expresiones usadas en el Uruguay.14 Este ciclo ha generado diferentes tipos de trabajos de corte meta lexicográfico. Sobre el Diccionario del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras del Uruguay, 2011), los trabajos de corte metalexico gráfico se han concentrado en los seminarios de lexicografía que se orga nizan, desde hace casi quince años, entre la Academia Nacional de Letras del Uruguay y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, de la Universidad de la República.15 Con respecto al Nuevo diccionario de
14
Hace unos años, Coll y Resnik (2025) comenzaron un trabajo lexicográfico de carácter contrastivo sobre estas dos variedades, que redundará en el diccionario Dos orillas: Vocabulario diferencial del español rioplatense (argentino-uruguayo/uruguayo-argentino). En la actualidad se encuentra en las etapas finales de su elaboración.
15
Las distintas ediciones del seminario se pueden consultar en http://www.academiadeletras.gub.uy/in novaportal/v/42775/46/mecweb/seminarios-de-lexicografiabranl---fhce-_-udelar?leftmenuid=42775
c a p í t u l o 3 4 | 906 Panorama de estudios actuales del español en América uruguayismos (Kühl de Mones, 1993), ha sido comprendido en varios tra bajos que analizan esta obra como parte del proyecto mayor de Günther Haensch y Reinhold Werner (cfr., entre otros, Zimmerman, 2003 y Fajardo Aguirre, 2010).
En síntesis, en este ciclo se conceptualiza al español del Uruguay como un todo, con identidad propia: aparece, por primera vez, la idea de «uruguayismo» y la de «español del Uruguay», y tiene como colofón el sur gimiento de una lexicografía que se dedica específicamente a distinguir la variedad del español del Uruguay de la variedad hablada en Argentina. Contrasta fuertemente con el ciclo vinculado a la variedad rioplatense, al punto de detenerse en las diferencias entre las variedades que la confor man. En esta contrastividad se pierde, además, la antigua idea de unidad regional que incluía a Paraguay.
En este último apartado, hemos recorrido las siguientes obras:
• Silva Valdés (1941): «Vocabulario de uruguayismos».
• Silva Valdés (1950): «Vocabulario popular del Uruguay».
• Pottier (1958): Argentinismos y uruguayismos en la obra de Enrique
Amorim.
• Berro García (1967): «Uruguayismos en el habla común».
• Miranda, de Berro y de Alberti (1975): «Hacia una paremiología
y fraseología nacional: Colección documentada en autoridades nacionales».
• Balsas (1977): «Los uruguayismos y el diccionario académico».
• Kühl de Mones (1986): Los inicios de la lexicografía del español
del Uruguay: El «Vocabulario rioplatense razonado» Por Daniel Granada (1889-1890).
• López Blanchet (1992): Uruguayismos.
• Kühl de Mones (1993): Nuevo diccionario de uruguayismos.
• De Freitas (1996): Vocabulario criollo oriental.
• Academia Nacional de Letras del Uruguay (1998): Mil palabras del
español del Uruguay.
• Balsas (2000): Uruguayismos futbolísticos.
c a p í t u l o 3 4 | 907 Panorama de estudios actuales del español en América
• Academia Nacional de Letras del Uruguay (2003): Mil dichos refra
nes, locuciones y frases del español del Uruguay.
• Academia Nacional de Letras del Uruguay (2011): Diccionario del
español del Uruguay.
• Bodega Garzón (2015): «Carácter uruguayo: expresiones típicas que
definen un país».
• Fripp Rojas (2019): ¿Qué es boniato, maestro?
4. Consideraciones finales
A partir del análisis de los registros consignados en la base de datos «Daniel Granada» —que muestran una lexicografía de carácter diferen cial—, ahondamos en la historia lexicográfica del Uruguay al tiempo que analizamos cómo esta se relaciona con la conformación e identificación de la variedad uruguaya del español. Así, propusimos la existencia de di ferentes ciclos que explican la historia de la lexicografía en Uruguay y su vínculo con las diferentes miradas que históricamente se han tenido sobre el español en y de Uruguay. En una situación que se retroalimenta, estas diferentes ideas o visualizaciones sobre el español del Uruguay son, a su vez, las que generan productos lexicográficos que hacen a los ciclos que aquí proponemos. Y estos productos, por su parte, refuerzan las concep tualizaciones sobre la lengua.
El proceso de diccionarización que se dio en Uruguay quedó plas mado en cuatro ciclos: aquel que atiende la concepción de una variedad rioplatense, el que recoge diferenciaciones diatópicas, el que da cuenta del contacto del español del Uruguay con otras lenguas y el que refiere al español general de ese país. Estos contribuyen a la conceptualización de una variedad de español y a la elaboración de una historia de la lexicogra fía del Uruguay que tendrá que dialogar con otras propuestas, como la de periodización lexicográfica hecha por Coll para el siglo xix (2017). Como mencionamos, los ciclos presentados no tienen pretensión de sucesión cronológica. Caracterizan un momento histórico en el que se encuentran ciertas tendencias en la producción lexicográfica, pero las
c a p í t u l o 3 4 | 908 Panorama de estudios actuales del español en América temáticas que engloban no son, en general, exclusivas de ese período. En el ciclo del contacto lingüístico, por ejemplo, se pueden encontrar produc tos de otras temáticas y, además, se registran obras de ese estilo en otros períodos. De cierta forma, estos ciclos se dan en capas, en estratos que se superponen, al menos parcialmente. De todas maneras, consideramos oportuno delimitar estos ciclos para ayudarnos a visualizar cómo se ha construido la identidad lingüística del Uruguay y contribuir, también, a su historiografía lexicográfica y lingüística.
La postulación de estos ciclos, además, evidencia el potencial de análisis que tiene la BDG. Asimismo, la profundización en el estudio de cada ciclo podrá seguir mostrando tendencias que aporten a la explicación de la historia de la diccionarización en Uruguay.
A futuro quedan varias tareas. Algunas de ellas podrían ser a) ana lizar con una mirada bibliométrica los registros consignados en la BDG, a partir de un estudio interdisciplinario; b) estudiar un mojón particular de la lexicografía del español del Uruguay, como es el ingreso de voces con marca «Ur.» en el Diccionario de la Real Academia Española, hoy Diccionario de la lengua española (DLE); c) estudiar cómo se ha dado la diccionarización del léxico de especialidad en Uruguay —hay ejemplos sobre lenguaje jurídico, de la vestimenta, del movimiento sindical, entre otros— o la diccionarización de las jergas (de fútbol, de la cárcel) del es pañol del Uruguay; y d) contextualizar los resultados de este estudio en la historia de la lexicografía regional.
Estos pendientes no opacan el análisis realizado, que, además, nos ha permitido ver cuáles son los productos lexicográficos que aún no se han escrito para el español en Uruguay, como los diccionarios de neologismos. Por último, aunque no menos importante, cabe destacar que este análisis sobre la historia de la lexicografía uruguaya también encierra un aporte metodológico, ya que la serie de preguntas que guió este trabajo es valiosa para cualquier tipo de investigación en historia lexicográfica e historiografía lingüística.
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IX.
Lingüística aplicada:
enseñanza de español como segunda lengua
| 915 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 915 C A P Í T U L O Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil Francisco Calvo del Olmo Ludwig-Maximilians-Universität, Múnich f.olmo@lmu.de
c a p í t u l o 3 5 | 916 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción: Brasil un vecino
(des)conocido La República Federativa de Brasil comprende la mitad oriental de América del Sur y comparte una extensa frontera con siete países hispanohablan tes: Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, de norte a sur. Además, Brasil es el país más grande de América Latina, el más poblado y el que cuenta con la mayor economía de la región; hechos que le otorgan una posición protagónica en la realidad latinoamericana a nivel político, cultural y social. Es bien sabido que Brasil presenta una caracte rística que lo distingue de sus vecinos: su lengua oficial, nacional y mayo ritaria es el portugués brasileño (en adelante PB), implantado en el territo rio durante los tres siglos de dependencia colonial y que hoy presenta una fisonomía particular que lo distingue no solo del portugués europeo (PE) sino, en diversos aspectos morfosintácticos, de las demás lenguas romá nicas (Bagno, 2011). Esta cuestión crea una importante diferencia entre los diecinueve países americanos que tienen como lengua oficial el castellano —y que pueden reunirse bajo el término de Hispanoamérica— y el gigan te lusófono brasileño. Sin embargo, los evidentes contrastes históricos y lingüísticos no impiden que haya también líneas de confluencia y tenden cias convergentes entre Brasil y sus vecinos. En primer lugar, todos estos países comparten trayectorias semejantes, tanto durante la época de la colonia como en los últimos doscientos años de existencia como naciones independientes; así pues, sus historias están marcadas por los intercam bios continuos y las influencias mutuas. En segundo lugar, la proximidad y el parentesco lingüístico entre las variedades del español americano y el portugués brasileño permiten un alto grado de intercomprensión que, no obstante, no exime de posibles impases o malentendidos en la comu nicación entre hispanohablantes y lusófonos. Este juego de semejanzas y diferencias, de identificación y distanciamiento, de diálogos e silencios es
francisco calvo del olmo | 917 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil fundamental para entender la presencia del español, las prácticas comu nicativas y el papel del hispanismo1 en el territorio brasileño. La Asociación Brasileña de Hispanistas (ABH), fundada en 2000 en Belo Horizonte, publica la revista Abehache con periodicidad semestral. La presentación disponible en su página web resume adecuadamente la problemática de este objeto de estudio:
A Revista abehache é uma publicação semestral da Associação Brasileira de Hispanistas que busca oferecer um espaço de debate que atualize per manentemente a reflexão sobre as manifestações linguísticas, literárias, artísticas, políticas, históricas e sociais do universo cultural hispânico assumindo, especialmente, a complexidade que esse campo do conhe cimento comporta, não somente pela heterogeneidade inerente ao seu objeto de estudo, mas, sobretudo, pela peculiar perspectiva de análise que pressupõe pensar o hispanismo no Brasil (Abeache, en línea). Es decir, los estudios hispánicos engloban una vastísima área geográfi ca, una igualmente amplia y diversa comunidad humana y se proponen examinar, describir y estudiar la lengua española y sus manifestaciones culturales desde diferentes campos disciplinares, empleando los más di versos abordajes teóricos y metodológicos. A todo ello, hay que sumar la particular posición de Brasil, esa vecindad y distanciamiento de los que se ha hablado. El hispanismo es, por lo tanto, un ámbito enormemente heterogéneo y complejo, de límites permeables y difusos; querer abarcarlo obliga a realizar un ejercicio de síntesis que debe evitar con especial cuida do las generalizaciones.
Las lectoras y lectores habrán notado que no se ha traducido la cita de la ABH. A lo largo del capítulo se mantendrán las citas en portugués como invitación para la lectura en esta lengua próxima y ejercicio práctico de intercomprensión entre las dos lenguas iberorrománicas. Asimismo, se usará generalmente el término español y no castellano, pues este primero
1
Se emplea hispanismo según la cuarta definición que da el Diccionario de la lengua española (DLE), es decir: «Dedicación al estudio de las lenguas, literaturas o cultura hispánicas» (RAE, en línea).
c a p í t u l o 3 5 | 918 Panorama de estudios actuales del español en América es el que se suele emplear en Brasil, aunque en esta exposición ambos sean sinónimos y designen el mismo idioma.
2. Historia y actualidad del español en Brasil
Este apartado se dedica a cartografiar la presencia de la lengua española en Brasil, considerando tanto las cifras de hispanohablantes en el país como los contextos educativos y las leyes que han pautado su enseñanza a lo largo de los últimos cien años.
Cabe comenzar entonces trazando el perfil de los hispanohablantes brasileños. El Instituto Cervantes, organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, publica cada año un informe titulado El español: una lengua viva, del cual se han recabado algunos datos de inte rés. En primer lugar, el cuadro 2 de dicho documento (Instituto Cervantes, 2021, p. 11) recoge el número de hispanohablantes en países donde el es pañol no es lengua oficial, contabilizando para Brasil un total de 460 000 personas pertenecientes al denominado Grupo Dominio Nativo (GDN), o sea personas que tienen el español como lengua materna. A estas, el estu dio suma 96 000 hablantes más, pertenecientes al denominado Grupo de Competencia Limitada (GCL); personas que o bien han aprendido parcial mente el español en sus hogares, como lengua de herencia, o bien lo han adquirido como una nueva lengua durante su escolarización o en la edad adulta. Si se compara la cifra del GCL que el estudio presenta para Brasil con la que ofrece, por ejemplo, para Marruecos (país igualmente vecino del dominio hispanohablante y con tradición de uso, presencia y ense ñanza de nuestra lengua en su territorio), llama la atención lo baja que ésta resulta: 96 000 en Brasil y 1,6 millones en Marruecos. No obstante, los autores del informe introducen un comentario en nota a pie de página que justifica tal disparidad:
Para evitar una doble contabilización, no se ha incluido a los 5,5 millones de jóvenes que, según la Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León (2013: 23), pueden mantener una conversación en español, por entender
francisco calvo del olmo | 919 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil que gran parte de ellos podrían estar incluidos en el GALE [Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera]. Sin embargo, el GCL real podría ser muy superior al apuntado en este cuadro (Instituto Cervantes, 2021, p. 13). Así pues, el número de brasileñas y brasileños que pueden hacer un uso limitado del español en ciertas circunstancias comunicativas es mucho mayor debido, claro está, a la proximidad entre el español y el PB, asunto que se retoma en el próximo apartado. En todo caso, esta constatación plantea la pertinencia de los grupos establecidos por el estudio del Instituto Cervantes como categorías de análisis válidas al tratar de len guas próximas.
Volviendo a los datos del documento, también se ofrece una esti mación de las cifras del alumnado de español como lengua extranjera en
111 países. En dicha lista (Instituto Cervantes, 2021, pp. 15-16), Brasil ocupa
la segunda posición por número de estudiantes con un total de aproxima damente 5,2 millones de aprendices repartidos en todos los niveles de en señanza, siendo superado solamente por los Estados Unidos. Además, los datos desglosan la cifra total entre estudiantes procedentes de la enseñanza primaria, secundaria y la formación profesional (5,1 millones aproximada mente), los de la enseñanza universitaria (43 000) y los que están matricu lados en los centros del Instituto Cervantes (8721). En este punto cabe decir que Brasil es el país con mayor número de Institutos Cervantes de todo el mundo, una red compuesta por ocho centros localizados en sus principa les capitales: Belo Horizonte, Brasilia, Curitiba, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Salvador y São Paulo. En suma, hoy en día en el territorio brasileño viven casi 600 000 hispanohablantes a los que se añaden los más de 5 millo nes de estudiantes que lo aprenden en los diferentes niveles de enseñanza. Desde el punto de vista que aquí se defiende, estos datos otorgan un papel central a la enseñanza dentro del panorama del hispanismo brasileño, por lo que resulta pertinente examinar la presencia (o la ausencia) del español en las políticas educativas de Brasil a lo largo de su historia. La construcción de Brasil como estado-nación después de su in dependencia, declarada por el propio monarca Pedro II en 1822, estuvo
c a p í t u l o 3 5 | 920 Panorama de estudios actuales del español en América dirigida por las élites blancas desde las capitales, situadas en su mayoría en el litoral. Esto supuso la creación de instituciones de enseñanza que no habían existido durante los siglos de la colonia, como el Colegio Dom Pedro II (fundado en 1837) en Río de Janeiro y las facultades de Derecho de Olinda y de São Paulo (1827), creadas por y para los hijos de las clases urbanas burguesas. De acuerdo con el lingüista Carlos Faraco (2016), los reinados de Pedro I y Pedro II consolidaron el papel hegemónico del por tugués a nivel socioeconómico; la llamada norma culta era pues el único vehículo válido para la expresión de las clases letradas y civilizadas en clara oposición tanto con las lenguas indígenas como con las variedades populares y vernáculas de portugués brasileño, practicadas por la mayoría de la población negra o mestiza, que sufrió una severa estigmatización. La proclamación de la República en 1889 y el despliegue de la bur guesía en las capitales de los estados brasileños como consecuencia de la incipiente industrialización hizo surgir las primeras universidades, siendo la Universidad de Paraná (hoy Universidad Federal de Paraná), fundada en 1912, la más antigua de todas ellas. Pero ni la llegada masiva de emi grantes europeos2 y asiáticos en el paso del siglo xix al xx ni el despliegue de las instituciones de enseñanza superior, mudaron en lo más mínimo la política —y la ideología— monolingües imperantes. Es más, el régimen del Estado Novo (1937-1945), instaurado por Getúlio Vargas, no hizo sino reforzar esta concepción monolingüe reprimiendo incluso el uso social de las lenguas de los emigrantes, como explica Seyferth (1999). El resultado de todo ello es uno de los grandes mitos sobre la identidad brasileña: Brasil es un país monolingüe. Creencia que «perturba nossa capacidade de nos percebermos como país multilíngue e multicultural, mas, acima de tudo, embaraça nossa capacidade de reconhecer e compreender a heterogenei dade do português que aqui se fala» (Faraco, 2016, p. 152). Dicho sea de paso, el conocimiento y reconocimiento de la fisionomía del PB consti tuye una herramienta de primer orden en la didáctica del español para el estudiantado brasileño, asunto que se retomará al final de este trabajo.
2
Moreno Fernández (2005) afirma que, de cuatro millones de inmigrantes que se instalaron en las regio nes del sureste y el sur de Brasil durante aquel periodo, aproximadamente un 12 % era de origen español.
francisco calvo del olmo | 921 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil Para dar continuidad a la presentación de este recorrido cronológi co, cabe preguntarse qué papel se le ha otorgado históricamente al español, lengua oficial y mayoritaria de las otras naciones latinoamericanas que, al igual que Brasil, se habían emancipado de la metrópolis a comienzos del siglo xx. En su tesis de doctorado, Freitas (2010) aborda la situación de la enseñanza del español en el estado de Río de Janeiro entre 1925 y 1942 calificándola como «um longo período de esquecimento, um interregno sobre o qual não há notícias da presença dessa disciplina em instituições escolares» (p. 30). Por tanto, la tendencia general parece ser la indiferencia de las autoridades brasileñas hacia esta lengua vecina. La única acción a contracorriente que se ha encontrado es la creación en 1919 de la primera cátedra de lengua española en el Colegio Dom Pedro II en el marco de un acuerdo de reciprocidad con Uruguay que, a su vez, estableció una cáte dra de lengua portuguesa en Montevideo. Antenor Nascentes (1886-1972), padre de la dialectología brasileña, ocupó esta cátedra e incluso llegó a publicar una Gramática da Língua Espanhola para uso dos brasileiros en 1920, la primera obra de este tipo aparecida en Brasil. En la introducción de dicha obra, además de recordar el origen latino compartido por el español y el portugués y enumerar los territorios hispanohablantes en los cinco continentes, Nascentes (1920) justifica la pertinencia del conocimiento del español para el pueblo brasileño:
Estando o Brasil cercado de paizes onde se fala o espanhol e com os quaes se acha em relações constantes, de ordem politica, commercial, etc., é de grande vantagem para os brasileiros o conhecimento não perfunctorio da quella língua, assim como o da lingua portuguesa o é para os outros paizes da America do Sul (p. 1).
Pese a estos empeños, la presencia curricular del español en el Colegio Pedro II duró poco tiempo ya que en 1925 sería eliminada. En consecuencia, Antenor Nascentes vio extinguirse su cátedra, aunque sí logró conservar otra cátedra de lengua portuguesa en la misma institución. Esa falta de con tinuidad confirma la indiferencia hacia el español anteriormente apuntada.
c a p í t u l o 3 5 | 922 Panorama de estudios actuales del español en América Es más, Ferreira (2018) define la casi total ausencia del español durante el primer siglo de vida política de Brasil como una situación de negación: Na perspectiva histórica, considerando a imediata oferta do latim e do gre go, do francês, do inglês e do alemão nos currículos imperiais, a inclusão do espanhol é extremamente tardia, principalmente em vista da presença massiva de espanhóis (principalmente falantes de castelhano, mas tam bém em número significativo de galego) desde o início da colonização do Brasil, já que sua oferta só vem a ser institucionalizada legalmente em 1942, na Segunda República (pp. 26-27).
Es decir, el gobierno federal brasileño comenzó a ocuparse del español como materia de enseñanza únicamente en 1942 dentro de la ambiciosa reestructuración educativa conocida como la Reforma Capanema que se promulgó bajo la forma de la «Lei Orgânica do Ensino Secundário». Según Leffa (2020), los efectos de la Reforma Capanema se hicieron sentir en las décadas de mil novecientos cuarenta y cincuenta, marcando una época dorada para la enseñanza de lenguas extranjeras en Brasil. En el ginásio —que en aquella época equivalía a la enseñanza secundaria— el latín, el francés y el inglés eran asignaturas obligatorias, mientras que en el colé gio —donde se realizaba el tercer ciclo de estudios— a aquellas tres se les sumaba el griego (solo para los currículos de humanidades) y el español (para los currículos de humanidades y técnicos). Dicha reforma justifica la presencia del español precisamente por los vínculos con los vecinos suramericanos. En resumen, la lengua española entra oficialmente en las escuelas a nivel federal cuando Brasil ya contaba con 120 años de existen cia como país independiente. Este avance lamentablemente encontrará un nuevo freno en los años sesenta, como consecuencia del golpe de estado del 1964 y de la dictadura militar que provocó el aislamiento del país y su alineamiento total con los Estados Unidos, en una especie de negación de la identidad latinoamericana por parte de las élites. El profesor Francisco Gomes de Matos (2005) sintetizaba sus impresiones sobre la situación de la enseñanza del español en la década de 1960 de la siguiente forma:
francisco calvo del olmo | 923 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil [...] lamentei a pouca atenção dada ao idioma de Cervantes em nosso currí culo escolar, na primeira metade da década de 1960. Ao buscar explicações para esse fato, aludi a uma possível indiferença linguística, resultante da percepção equivocada de que o espanhol fosse tão semelhante ao portu guês a ponto de falantes deste não precisarem estudar aquele. Referi-me também ao relativo isolamento linguístico e cultural do Brasil em face de seus vizinhos latino-americanos (p. 9).
Así pues, la proximidad lingüística sería, una vez más, motivo de indife rencia en vez de un puente capaz de despertar el interés. Frente a esta si tuación poco alentadora, la redemocratización del país al inicio de los años noventa y el proceso de integración en el Mercosur dieron nuevas alas a la enseñanza del español. El propio Gomes de Matos describe la situación de finales del siglo xx como un tiempo de bonanza, auge y prestigio para la enseñanza de español en Brasil.
Es importante destacar el papel que en aquel momento empiezan a asumir las profesoras y profesores como fuerza organizada y moviliza dora. La Asociación de Profesores de Español del estado de Río de Janeiro (APEERJ) se funda en 1981 y en 1985 llevará a cabo la celebración del I Congresso Brasileiro de Professores de Espanhol (de Lima Picanço, 2003). Además, aquel mismo año se convocan las primeras oposiciones para cu brir plazas de profesorado en lengua española en Río de Janeiro. Un avance que tiene continuidad en la década siguiente con la promulgación de leyes estatales3 que promueven la obligatoriedad de la enseñanza del español en las escuelas públicas. Así se llega a 2005, cuando el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva4 sancionó la Ley n.º 11.161 conocida como «Lei do Espanhol» que disponía, en sus siete artículos, sobre la enseñanza de la
3
Según la organización territorial de Brasil, las leyes estatales (estaduais en PB) son aprobadas por las cámaras legislativas de los estados y tienen validez únicamente en el estado que las ha aprobado; mientras que las leyes federales (federais en PB) proceden del poder legislativo de Brasilia y tienen vigor en todo el territorio nacional.
4
La región de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana otorgaron en 2008 el Premio Don Quijote de la Mancha a Lula da Silva como reconocimiento por su labor en la difusión de la cultura y de la lengua española.
c a p í t u l o 3 5 | 924 Panorama de estudios actuales del español en América lengua española en la educación secundaria. Aquí se destaca el texto del artículo 1º por contener el espíritu de dicha ley:
Art. 1º O ensino da língua espanhola, de oferta obrigatória pela escola e de matrícula facultativa para o aluno, será implantado, gradativamente, nos currículos plenos do ensino médio. § 1o O processo de implantação deverá estar concluído no prazo de cinco anos, a partir da implantação desta Lei (Brasil, 2005).
En síntesis, esta ley garantiza la oferta de español por parte de las escuelas con independencia de las demás lenguas extranjeras que pudieran estar presentes en el currículum escolar, cabiendo a cada alumna o alumno la decisión de matricularse en español o no. Es importante considerar el contexto geopolítico, brasileño y latinoamericano en el que se produjo la redacción y aprobación de esta medida legislativa que, en realidad, repre senta la cristalización legal de un debate social más amplio. Como se ha visto, este debate había ido ganando fuerza en las dos décadas precedentes: Na discussão que deu origem à Lei 11.161/2005, encontram-se justificati vas referentes à aspectos geoestratégicos, relacionados com a integração da América Latina e com certo imaginário do Brasil como ‘ilha linguística’ entre seus vizinhos de língua espanhola (Lagares, 2013, p. 185). Según las estimaciones del Ministerio de Educación de Brasil, entre 2005 y 2010, casi 10 millones de estudiantes de enseñanza secundaria —Ensino Médio de acuerdo con la nomenclatura brasileña— cursaron la asignatu ra de lengua española gracias a esta ley. El incremento de la oferta y la demanda de clases de español en la escuela se tradujo en un aumento paralelo en el número de matrículas en las carreras de español en todas las universidades del país, tanto públicas como privadas.5 Además, en
5
Una noticia publicada en el portal del Ministerio de Educación en enero de 2011 informaba sobre el elevado número de candidatos que querían cursar la carrera de Letras Espanhol: «A primeira chama da do Sistema de Seleção Unificada (SiSU) registrou 7,2 mil candidatos concorrentes a 175 vagas em
francisco calvo del olmo | 925 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil aquellos estados federales en los que, hasta entonces, no había ninguna asociación de profesoras/es de español, se crearon nuevas asociaciones (como la de Santa Catarina, fundada en 2013). Asimismo, el programa de intercambio Escala, promovido por la Asociación de Universidades del Grupo de Montevideo (AUGM), favoreció el intercambio de estudiantes y docentes de Brasil hacia otros países latinoamericanos, un elemento que dinamizó el interés hacia nuestra lengua.
Al hablar de esta época, debe añadirse la experiencia del Programa de Escuelas Interculturales de Frontera (PEIF)6 que pretendía formar bino mios entre centros educativos de titularidad pública brasileños situados en municipios fronterizos con sus homólogos de los vecinos hispanohablan tes, según una lógica de escuelas-espejo/escolas-espelho en las que ambos miembros formaban una unidad operativa actuando de manera conjunta y sumando sus esfuerzos en el desarrollo de una educación intercultural y bilingüe (Calvo del Olmo y Erazo Muñoz, 2019). Así pues, el desarrollo del bilingüismo español/portugués debía servir como vector para mejorar la integración regional de las nuevas generaciones: «Seu principal objetivo é o de promover a integração regional por meio da educação intercultu ral que garanta formação integral às crianças e aos jovens nas regiões de fronteira do Brasil com outros países» (Ministério da Educação, s. f.). No obstante, la crisis económica y política que tuvo inicio en 2015 provocó cortes presupuestarios en el Ministerio de Educación brasileño, lo que se tradujo en el abandono de este ambicioso programa.
Al observar esta trayectoria, parece bastante evidente que los avances en la enseñanza del español van de la mano de la integración de Brasil con sus vecinos latinoamericanos y, pese a su progresiva institucio nalización, los cambios en el clima político de Brasilia les afectan direc tamente. Buena muestra de ello fue la decisión tomada por el presidente Michel Temer tras asumir el mandato en 2016, luego del golpe político cursos de licenciatura em espanhol, oferecidos por sete universidades federais de Pernambuco, Ceará, Maranhão, Rio de Janeiro, Minas Gerais, Amazonas e Roraima» (Ministério da Educação, s. f.)
6
La base legal del programa PEIF en Brasil se completó mediante el Documento Marco Referencial de Desenvolvimento Curricular, redactado y aprobado en el seno del Mercosur, de acuerdo con la Portaria
n. 798 del Ministerio de Educación brasileño del 19 de junio de 2012.
c a p í t u l o 3 5 | 926 Panorama de estudios actuales del español en América que destituyó a la presidenta electa Dilma Rousseff. Así, Temer sancionó la Ley n.º 13.415 del 16 de febrero de 2017 que revocaba la Ley n.º 11.161 de 2005, con lo que la oferta de español dejó de ser obligatoria en las escue las brasileñas. Hay que decir que, de forma concomitante, estaba siendo aprobada una reforma del Ensino Médio en la que el inglés pasaba a ser la única lengua extranjera obligatoria. Esta decisión política socavó enor memente el estatus de la lengua española en Brasil y trajo repercusiones negativas en el interés por estudiarla. Frente a la tendencia de aumento de oferta y de demanda que caracterizó el ciclo virtuoso de la década prece dente, se entraba ahora en un círculo vicioso de disminución y de recortes. La respuesta de la comunidad docente no se hizo esperar. En este punto, las asociaciones de profesoras/es, en cooperación con muchos do centes de los departamentos de español de las universidades, asumieron nuevamente un papel protagonista proponiendo que los diferentes esta dos redactasen leyes que revirtieran o, al menos, compensaran el vacío dejado a nivel federal. Este movimiento pasó a ser conocido como Fica Espanhol (nombre que podría traducirse como «el español se queda») y tenía —o tiene— entre sus principales objetivos instigar a la ciudadanía para que se movilice y ejerza una presión en las cámaras legislativas en favor de la tramitación de leyes que garanticen la enseñanza del español. La primera victoria de Fica Espanhol fue en 2018 con la aprobación de una enmienda a la constitución estatal de Río Grande do Sul7 (estado fronteri zo con Argentina y Uruguay) en la que se garantizaba la oferta obligatoria de esta lengua en sus escuelas. Otros estados seguirían la misma estela logrando leyes semejantes como la de Paraná en 2022. Resulta bastante sencillo seguir las acciones que el movimiento Fica Espanhol lleva a cabo en los varios estados brasileños tanto a través de las redes sociales como en artículos de prensa nacional o local, mucho más complejo es analizar las repercusiones de estas acciones en las polí ticas educativas brasileñas a medio y largo plazo. La victoria electoral de Lula da Silva en las elecciones de 2022, no obstante, permite imaginar un
7
Según la Secretaría Estadual de Educação (Seduc), Río Grande do Sul cuenta con 9822 profesoras/es de español trabajando en las 1263 escuelas y colegios que ofrecen esta lengua.
francisco calvo del olmo | 927 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil escenario en el que el estudio del español vuelva a ser valorizado dentro de las políticas de integración regional, pero solo el tiempo revelará los resultados efectivos de este cambio de tendencia política. En cualquier caso, lo que al parecer emerge del recorrido histórico que se ha esbozado en este apartado, es que la enseñanza del español es un asunto de política interna en Brasil. Su presencia o ausencia, su valorización o indiferencia, sus avances y retrocesos a lo largo de estos ochenta años de existencia en las escuelas (de 1942 a 2024, momento en el que se escriben estas líneas) responde a las diferentes visiones que tiene la sociedad brasileña sobre sí misma, sobre el papel de la enseñanza pública y sobre el diálogo y la integración con las demás naciones latinoamericanas. Este hecho ayuda a entender el interés y el protagonismo que la política lingüística suscita dentro del hispanismo brasileño.
3. Identificación y variación en la enseñanza
de español En el apartado anterior se repasó de manera sucinta la trayectoria del estudio del español en Brasil y la actualidad del hispanismo en el país su ramericano como un área consolidada, dinámica y diversa a pesar de las crisis que periódicamente han representado frenos o retrocesos. El am plio abanico de contextos en los que se aprende español en Brasil engloba desde la enseñanza secundaria y las universidades a las academias y los centros privados. Hoy en día, además, cada vez es más común la adopción de formas híbridas de enseñanza, que combinan lo presencial y lo virtual, hecho que redefine las relaciones de proximidad meramente geográfica (por ejemplo, una profesora guatemalteca puede impartir clases en línea para estudiantes de Minas Gerais desde Canadá). No obstante, parece que en un panorama tan variado y cambiante se pueden encontrar algunos puntos en común que se reproducen de forma más o menos consciente. Y es a la descripción y discusión de estos elementos a lo que se dedicará el presente apartado.
c a p í t u l o 3 5 | 928 Panorama de estudios actuales del español en América En primer lugar, se deben mencionar ciertas creencias o ideas pre concebidas que, de manera recurrente, pueblan el imaginario de la ense ñanza y aprendizaje de español en Brasil. El profesor de la Universidad de São Paulo, Adrián Fanjul (2004) enumeraba con precisión algunos de estos «mitos»:
Há, em torno dessa problemática, vários «mitos» que a pesquisa científi ca já atingiu as bases para desfazer. Mitos já quase sumidos dos espaços acadêmicos, mas que mantêm um estranho vigor em alguns âmbitos de ensino de espanhol como língua estrangeira e nos discursos que neles circulam: a suposta existência de um espanhol «da Espanha» e outro «da América», a possibilidade de ensinar diferenciadamente um ou o outro, ou até de ensinar o espanhol de «cada país», a conseqüente necessidade do aluno aprender a falar «como espanhol», «como argentino», «como mexicano», etc.; e a também suposta existência de um «centro legislati vo» sobre norma em espanhol, muitas vezes identificado com uma «Real Academia» mencionada de forma fantasmal e imprecisa, que forneceria o limite entre o «certo» e o «errado» (p. 165).
La experiencia del autor de este capítulo en las universidades federales y estatales brasileñas —así como el diálogo con colegas brasileñas/os, his panoamericanas/os y españolas/es que trabajan en el país suramericano— corrobora la existencia de todos estos mitos. Es más, podría decirse que todos ellos siguen estando bastante presentes pese al avance que la inves tigación ha tenido en los años transcurridos desde 2004, fecha de publi cación del artículo de Fanjul. Como el mismo autor apuntaba, estos mitos se basan, en gran medida, en una transposición equivocada de la realidad política y lingüística de Brasil al espacio geopolítico de la lengua española. Existe un consenso sobre la diferencia entre el portugués brasileño y el portugués europeo (Bagno, 2011 y de Castilho, 2014) y dentro del PB se da una dicotomía entre las variedades vernáculas de sus hablantes y la llama da «norma culta» que origina una fuerte estigmatización, conceptualizada por el lingüista Marcos Bagno (2015) como preconceito linguístico. Frente
francisco calvo del olmo | 929 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil a esta situación, la lengua española tiene en la actualidad un perfil pluri céntrico, las grandes urbes hispanohablantes (Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá, Madrid, Santiago de Chile, etc.) funcionan como polos productores de variedades de prestigio que emanan hacia sus respectivas zonas de influencia, superando muchas veces las fronteras nacionales. Esta variación queda bajo la supervisión normativa de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) cuyos miembros trabajan de manera coordinada en la producción de herramientas normativas tales como la gramática, las normas ortográficas, el diccionario o incluso la edición de una colección de obras literarias que conforman una especie de canon de la lengua española.8 En síntesis, una política panhispánica que preconiza la unidad del idioma en su diversidad. Desde luego que la adop ción en las esferas oficiales de esta política panhispánica no significa que los prejuicios en relación con varios fenómenos de variación lingüística no se perpetúen en las sociedades hispanohablantes, pero sí presupone la aceptación, más o menos tácita, de la existencia de varias normas de prestigio. Tal vez la mejor muestra de la diferencia entre la organización del mundo hispánico y del mundo lusófono sean las traducciones de li teratura popular (cómics, best sellers, etc.): mientras que las editoriales brasileñas y portuguesas publican traducciones adecuadas para sus res pectivos públicos que, además, no se comercializan en el otro país (o sea, las traducciones brasileñas no circulan en Portugal ni las portuguesas en Brasil), los grandes grupos editoriales que dominan el mercado editorial en español suelen lanzar una única traducción que sale a la venta en todos los países hispanohablantes a la vez.
El pluricentrismo constitutivo del español puede causar en los aprendices brasileños cierta sensación de vértigo. En palabras de Fanjul (2004, p. 180) «a imensa heterogeneidade e a variabilidade do espanhol aparecem, para ele [aluno brasileiro], não como a prazerosa distensão que deveriam ser, mas como um caos ameaçador». Frente ello, las y los estudiantes pueden preferir el refugio proporcionado por la norma, que
8
Las obras producidas por la ASALE en cooperación con la RAE pueden ser consultadas en la página web de la institución: https://www.rae.es/obras-academicas
c a p í t u l o 3 5 | 930 Panorama de estudios actuales del español en América prescribe una clara diferencia entre lo que es correcto y lo que no lo es. Este tipo de actitudes refleja la ideología monolingüe mencionada en el apar tado precedente. Y es justamente en este momento cuando surge el terror del portuñol, que se abordará más adelante. Un segundo movimiento en el intento de ordenar ese supuesto caos es la identificación de la alumna o del alumno con una determinada norma nacional, haciendo una transpo sición del tipo: si hablo portugués brasileño —¡y no portugués europeo! — deberé hablar español argentino, por ejemplo. Una identificación que le llevaría descartar otras variedades del español (mexicano, colombiano, peninsular, etc.). El aprendiz se encontraría así frente a una elección: o adoptar una variedad de español específica con el objetivo de convertir se en un hispanohablante auténtico y genuino, o buscar una especie de español neutro y desterritorializado que le facilite el acceso a una amplia gama de contextos comunicativos. No obstante, esta elección constituye un falso dilema y el propio Fanjul (2004) propone como conclusión de su reflexión un proceso de identificación diferente:
E tratando-se de favorecer um processo de identificação, nossa opção polí tico-lingüística é outra: estimular, no aluno, sua possibilidade e seu direito de falar espanhol como um brasileiro que fala espanhol. [...] Propomos, en tão, assumir um «Espanhol do Brasil»? Não, porque não há a necessidade social de que essa variedade se desenvolva (não há, no Brasil, como nos Estados Unidos, uma coletividade de milhões de hispanos, nem muito me nos), nem haveria a vontade político-lingüística de sua estandardização. Propomos simplesmente que falar espanhol como um brasileiro não é somente um direito lingüístico inalienável do brasileiro, mas também que essa fala é, para quem pesquisa sobre a língua espanhola, mais uma fonte de aprendizagem sobre essa língua (p. 180).
La aplicación de este planteamiento resulta menos frustrante, absoluta mente legítima y, en cierto modo, contiene una dimensión empoderadora. Las y los estudiantes de Brasil pueden entrar al español sin renunciar a su propio bagaje lingüístico y cultural gracias a la proximidad entre las
francisco calvo del olmo | 931 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil comunidades lusófonas e hispanohablantes a la que se ha hecho referen cia en repetidas ocasiones. En efecto, la versión en español de los anuncios de megafonía que se dan en los aeropuertos brasileños no está registrada en ninguna variedad nativa (lo que podría despertar simpatías o antipa tías de los viajeros según sus orígenes) sino que se prefiere una locutora brasileña o un locutor brasileño en cuyo español se pueden sentir algunos rasgos fónicos bastante característicos del PB (nasalización de las vocales, pronunciación africada de /r/, velarización de /l/, ciertos patrones prosó dicos, entre otros). Formas que también suelen aparecer en el discurso de los corresponsales brasileños de las cadenas internacionales de noticias en español y en muchos docentes de Brasil. En resumen, se puede retomar la pregunta de Fanjul sobre la existencia de un español de Brasil, no como variedad en ciernes y aspirante a un proceso de estandarización, sino como un conjunto de rasgos y prácticas lingüístico-discursivas comparti das por los hablantes brasileños, cuyo uso público refuerza su legitimidad en el espacio lingüístico latinoamericano.
4. La intercomprensión como puente más allá
del temor al portuñol Una vez que se ha repasado la trayectoria de la enseñanza de español y examinado el proceso de identificación de las y los estudiantes de Brasil, la reflexión se dirige hacia la presentación de dos elementos que aparecen de manera constante en este contexto: la práctica de la intercomprensión y el portuñol. Dos aspectos que el profesor Vilson Leffa (2020) caracterizó, en una conferencia en línea, como ejes articuladores de la comunicación en español por hablantes brasileños. En primer lugar, hay que definir cada uno de ellos y describir cómo se presentan.
El término intercomprensión hace referencia a la posibilidad de en tender la lengua de un interlocutor, bien sea en su forma oral o en soporte escrito, y de hacerse entender por él recurriendo cada uno a su propia len gua. La intercomprensión es de hecho una práctica espontánea y ances tral, un recurso frecuentemente empleado entre poblaciones vecinas y en
c a p í t u l o 3 5 | 932 Panorama de estudios actuales del español en América situaciones de contacto (Escudé y Calvo del Olmo, 2019). Resulta evidente que, cuanto mayor sea la proximidad lingüística y cultural entre las varie dades o lenguas implicadas en un acto comunicativo, más amplias serán las zonas de transparencia entre ambas y mayores las posibilidades de intercomprensión. En este sentido, intercomprensión tiene un significado próximo a inteligibilidad entre dos lenguas, no obstante, la intercompren sión no se refiere a un acto pasivo, sino que presupone la existencia de la intencionalidad entre los interlocutores; es decir, de voluntad para coope rar en el acto comunicativo, implicándose de forma activa para entender al otro y hacerse entender.
En los últimos treinta años, diferentes equipos científicos de Europa y de América Latina han desarrollado la intercomprensión como un abor daje didáctico innovador aplicado a la enseñanza de lenguas y de culturas. El objetivo compartido por estos equipos de investigación es el de desarro llar herramientas didácticas que racionalicen y contribuyan al desarrollo de la intercomprensión, entendida como una faceta de la competencia plurilingüe y pluricultural. Como enfoque didáctico, la intercomprensión sostiene la legitimidad de todas las lenguas —ya sean hegemónicas o minoritarias— como puertas de entrada hacia un continuum lingüístico, como puentes hacia otras lenguas más o menos próximas. Una formula ción que propone un marco más respetuoso y plural que el del monolin güismo o el del oligo-lingüismo, en el que unas pocas lenguas globales se imponen sobre el resto de las lenguas de la humanidad. Precisamente esta dimensión ética de la intercomprensión ha merecido la atención del Consejo de Europa, entre otras instituciones, que ha dado resultados como la publicación del Marco de Referencia para los Enfoques Plurales de las Lenguas y de las Culturas (MAREP), en el que se encuentra la siguiente definición del término:
La intercomprensión entre las lenguas de la misma familia propone un trabajo en paralelo sobre dos o más lenguas de una misma familia (lenguas románicas, germánicas, eslavas, etc.), tanto si se trata de la familia a la que pertenece la lengua materna del alumno (o la lengua de la escuela) como
francisco calvo del olmo | 933 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil de la familia de una lengua que haya aprendido. Las ventajas más tangibles de la pertenencia a una misma familia son las relativas a la comprensión, que se pretende ejercitar sistemáticamente. De ahí que los beneficios que se persiguen conciernan principalmente a la capacidad de comprensión, pero los efectos positivos pueden extenderse a la expresión. Desde la segunda mitad de los años noventa, se desarrollaron este tipo de innovaciones con estudiantes adultos (incluidos los universitarios) en Francia y en otros países de lenguas románicas, pero también en Alemania, así como en los países escandinavos y en los de lenguas eslavas. Muchas iniciativas han sido subvencionadas gracias a programas de la Unión Europea. Se pueden encontrar este tipo de planteamientos en algunos ma teriales de despertar a las lenguas, pero el mundo de la escuela está todavía poco interesado en la intercomprensión (Candelier et al., 2013, p. 7). La familia de las lenguas románicas, que comparte una historia secular de intercambios e influencias mutuas, ha sido un campo fértil para el desa rrollo de la intercomprensión como abordaje metodológico. En este sen tido, el binomio español/portugués en América Latina resulta especial mente propicio para este abordaje didáctico;9 de hecho, sus principios se aplican de forma más o menos consciente en la enseñanza de español en Brasil. Así pues, la intercomprensión entre ambos idiomas está presente desde antes de que las alumnas y alumnos den inicio al estudio de nuestra lengua, lo que permite que, ya en las primeras clases, las y los estudiantes puedan leer textos de una cierta complejidad en español y condiciona las metodologías de enseñanza. Retomando aquí la cuestión de la intenciona lidad, cualquier estudiante tiene una alta intencionalidad para entender la lengua objeto de su estudio, mientras que por parte de las y los docentes hay una alta intencionalidad para hacerse entender, esta intencionalidad funciona como catalizador de todo el proceso de aprendizaje. De este modo, la proximidad lingüística y la intercomprensión son especialmen te destacables en las primeras fases de la adquisición y las actividades
9
Existe una destacable producción académica latinoamericana en esta área (cf. Calvo del Olmo, Mar chiaro, y Degache, 2021).
c a p í t u l o 3 5 | 934 Panorama de estudios actuales del español en América didácticas pueden centrarse en la sensibilización hacia los contrastes y diferencias entre ambos idiomas, así como al desarrollo de la competencia de comprensión lectora y comprensión oral.
La proximidad entre el portugués brasileño y el español facilita no solo la comprensión mutua sino también la expresión, tanto oral como escrita, y es en este momento en el que surge la cuestión del portuñol en la clase de lengua española. Como explicamos en un trabajo anterior (Calvo del Olmo, 2021), el término portuñol resulta bastante pegajoso, pues sirve para describir manifestaciones lingüísticas variopintas: desde los dialec tos brasileños del norte de Uruguay hasta las producciones de aprendices lusófonos de español y de aprendices hispanohablantes de portugués (entre varias otras); paradójicamente, definir qué es el portuñol, determi nar los límites de este término, plantea una cuestión escurridiza dado su carácter inestable y heterogéneo. El portuñol es pues un término pegajoso y escurridizo cuya enunciación suele despertar el temor a la mezcla de las lenguas, a la pérdida de la pureza lingüística que impregna hasta hoy la ideología monolingüe de los estados nación (Monteagudo, 2012). Como ya se ha defendido anteriormente:
Entendemos que esta ideología monolingüe, que surge de los procesos de construcción de lenguas identificadas con los estados nación modernos está estrechamente relacionada con el mito bíblico de Babel que concibe la diver sidad lingüística como una maldición, responsable de la incomprensión y de los conflictos entre los individuos y los pueblos (Calvo del Olmo, 2021, p. 100). Dentro del contexto del hispanismo brasileño, de la comunidad que es tudia español o lo usa como lengua académica en artículos, congresos, encuentros, clases, asociaciones de profesoras/es, el término portuñol se ha asociado al de interlengua (en portugués interlíngua) en cuanto fase intermedia dentro del proceso de adquisición del español por parte de los aprendices. La interlengua sería entonces una etapa en la que los apren dices trasladan marcas gramaticales y discursivas de su lengua materna a la lengua estudiada (Sturza, 2005). Cabe decir que las editoriales de libros
francisco calvo del olmo | 935 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil didácticos y los medios de comunicación de Brasil suelen emplear el tér mino interlíngua en este sentido, por lo que el portuñol queda asociado a un estado de lengua inacabado, defectuoso o incompleto: «sentidos que foram sendo construídos pelo senso comum, especialmente, por referir negativamente, por dizer ‘o mal falar’ uma das línguas da mistura» (Sturza, 2005, p. 49). Es esta lectura de la proximidad lingüística entre el español y el portugués la que origina el recelo, cuando no el temor, hacia la mezcla enunciada con el término portuñol.
Frente a esa visión negativa, el juego de semejanzas y contrastes puede despertar la curiosidad y promover la creación de hipótesis sobre la transparencia y las diferencias interlingüísticas. En esta línea: Assim, existe hoje, muito favorecido pelos avanços na compreensão com parativa sobre o funcionamento das duas línguas, um espaço de observação para o discurso, e essa emergência põe na ordem do dia problemáticas teóricas e metodológicas, precisamente, sobre a comparabilidade: quais unidades recortar para formar conjuntos comparáveis? Quais categorías de análise para operar com elas? Pode o discurso ser comparado em línguas diferentes? Como intervém a ordem da língua nessa comparação? Como intervêm a delimitação nacional e suas identificações, se os itens de com paração estão separados, também, por essas diferenças? (Fanjul, 2017, p. 7). Parece que la intercomprensión abre una vía para la reflexión sobre las propias prácticas lingüísticas de las alumnas y alumnos desde una pers pectiva crítica. Las clases de español pueden ser así espacios de experi mentación empírica y de reflexión metalingüística sobre el proceso de aprendizaje de una lengua. Consecuentemente, discutir estas cuestiones cuando aparezcan en la clase, realizar actividades de sensibilización o in centivar el debate entre el estudiantado, contribuye a la ampliación de su propia conciencia como hablantes de portugués brasileño y de español. De este modo, el conocimiento del español –de una lengua extranjera, aunque familiar– viene a ampliar el conocimiento sobre el portugués, so bre la lengua materna.
c a p í t u l o 3 5 | 936 Panorama de estudios actuales del español en América Cabe pensar en algunas posibilidades de trabajo. Por ejemplo, una palabra que aparece en la literatura española del Siglo de Oro, saya, puede seguir estando vigente en PB, saia, mientras que en las variedades actuales del español ha sido sustituida por otros términos como falda o pollera. De igual manera, la enclisis de los pronombres átonos, que forma parte de la norma culta brasileña, tenía mayor presencia en el castellano medieval en cuanto la norma estándar del español contemporáneo la considera ar caizante. Un caso más, el uso etimológico en español de los posesivos de segunda persona (tu/s, tuyo/a/s) y de tercera persona (su/s, suyo/a/s) puede despertar la reflexión sobre los profundos ajustes ocurridos en todo el sis tema pronominal del PB que han tenido como consecuencia, entre varias otras, que las series teu/s, tua/s y seu/s, sua/s alternen como posesivo de segunda persona, mientras que en la tercera persona se recurra sistemáti camente a la construcción preposicional dele/a/s. Estos son apenas algu nos ejemplos de las posibilidades que la didáctica integrada del español y el PB puede traer para la formación lingüística del estudiantado brasileño. Así, lejos de considerar que la lengua materna ha de quedar fuera de la clase de español, decisión claramente artificial, se aboga por incluir el PB como vía que evita bloqueos, favorece la autoestima de los aprendices y promueve una reflexión metalingüística. Cabe decir que este enfoque didáctico no pretende establecer divisiones dicotómicas entre el español y el PB, las cuales reproducirían la lógica binaria de lo correcto y lo incorrec to. Al contrario, este enfoque parte de la variación pluridimensional para inscribir el PB dentro del continuum lingüístico del que también forman parte las variedades del portugués europeo y las habladas en África, las variedades del español de América y de España y las demás lenguas romá nicas, mayoritarias y minoritarias. Según esta lógica, la lengua materna interactúa con las lenguas vecinas en un sistema que se retroalimenta, una especie de círculos concéntricos sucesivos que estructuran las relaciones lingüísticas desde las más próximas hasta las más lejanas, mostrando que en todo momento se producen puntos de confluencia y contrastes. Existen proyectos y publicaciones que asumen la perspectiva de integración crítica entre el portugués y el español aplicada a la didáctica.
francisco calvo del olmo | 937 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil Un buen ejemplo es la Gramática brasileña para hablantes de español de Carvalho y Bagno (2015), en cuyo inicio los autores afirman lo siguiente: Conscientes de este hecho insoslayable —la variación lingüística—, nues tra gramática no solo describe los usos del portugués brasileño, sino que informa al lector aprendiz si determinado uso es más formal o informal, si es más frecuentemente usado en la escritura cuidada o en el habla más espontánea. De esta forma, procuramos ofrecer a nuestros lectores un retrato lo más fiel posible de lo que pueden llegar a encontrar si deciden ponerse en contacto directo con la realidad brasileña contemporánea, múltiple y compleja como la de cualquier país de nuestros días (pp. 14-15). Su propuesta para los hispanohablantes que desean aprender PB es igual mente válida para el caso de los lusófonos que estudian español. En suma, aprender español en su variación (diatópica, diastrática, diacrónica, diafá sica, etc.) arroja una nueva luz sobre la lengua materna de los brasileños y viceversa, el contraste con el PB permite observar el perfil del español con una nueva mirada. Además, esta visión global de los hechos del len guaje ayuda a formar una conciencia crítica sobre la norma culta, sobre los prejuicios lingüísticos y sobre los mitos anteriormente referidos que continúan estando vigentes en la sociedad brasileña.
5. Consideraciones finales
A lo largo de estas páginas se ha trazado un breve panorama histórico del español en Brasil y se han esbozado algunas líneas generales en las que se encuadra la enseñanza de esta lengua en el país suramericano. Cabe subrayar una vez más la diversidad intrínseca del hispanismo brasileño, por lo que sería imposible abarcarlo o agotarlo en una publicación de es tas características. Esta contribución se contenta con haber propuesto un cierto estado del arte —desde luego que particular y parcial— tomando como base las propias experiencias del autor como docente e investiga dor que ha trabajado en varias universidades federales durante diez años.
c a p í t u l o 3 5 | 938 Panorama de estudios actuales del español en América Considerando todas estas circunstancias, sí parece posible presentar al gunas conclusiones con la esperanza de que puedan ser de utilidad para otras/os colegas e investigadoras/es a futuro.
En primer lugar, parece probado que la presencia del español y su estatuto, a nivel social y legislativo, es un asunto de política interna que interroga a la sociedad brasileña en su vasta diversidad (y no menor pola rización) sobre sus creencias, su modelo educativo y sus relaciones con los demás países latinoamericanos.
En segundo lugar, la permeabilidad entre ambas lenguas es un ele mento central en las prácticas comunicativas entre hispanohablantes y lusófonos, por lo que no tiene sentido ignorarlo en las clases de lenguas o abordarlo como un elemento secundario o circunstancial. Más bien se debe dar prioridad a los enfoques didácticos que consideren y problemati cen estas particularidades. En este punto, la intercomprensión propone un diálogo que supera oposiciones binarias y se abre hacia las demás lenguas de la familia románica e, incluso, hacia otras lenguas con las que el espa ñol y el portugués han estado en contacto a lo largo de sus trayectorias históricas como el árabe o el guaraní. El portuñol emerge en estas mismas prácticas comunicativas como una realidad heterogénea de límites impre cisos y fisionomía mutable que le permiten adaptarse a una enorme va riedad de situaciones. Además, su carácter compuesto —tangencialmente alejado de cualquier norma estándar— contribuye a la desinhibición de los individuos y lleva a repensar los prejuicios y recelos que la mezcla de idiomas y la hibridación todavía hoy provocan en las sociedades pautadas por lógicas monolingües.
Como se ha visto en los apartados precedentes, esta perspectiva crítica presenta la variación lingüística como un hecho constitutivo del lenguaje humano, por lo que todas las variedades son válidas para la co municación dentro de los contextos en los que son usadas (y aquí se in cluyen también las variedades no maternas). Asimismo, la variación fun ciona como contraste que hace emerger las especificidades (sintácticas, morfológicas, pragmáticas, fonéticas, ortográficas, etc.) que conforman las identidades de cada idioma. Cuanto mayor sea el grado de variación
francisco calvo del olmo | 939 Presencia, estatutos y prácticas de enseñanza del español en Brasil al que se exponga al alumnado, más claramente se revelará la identidad del conjunto, menos frontales serán las oposiciones entre las lenguas y los contrastes aparecerán como matices.
En último lugar, se debe tener en cuenta que las prácticas didácticas intercomprensivas y los usos adscritos al portuñol no pretenden sustituir el estudio formal del español en Brasil; es más, representan pasarelas para integrarlo en el estudio del PB como lengua verácula y materna. Desde el punto de vista político, la integración entre la asignatura de portugués y de español podría garantizar a largo plazo la presencia y el prestigio de la lengua española en el sistema educativo brasileño, pues el español no se presentaría como una tercera lengua curricular (después del portugués y del inglés) ni como una carga adicional en un horario semanal (ya dema siado lleno), sino como una palanca para progresar en la lengua materna. En suma, las posibilidades y diálogos que la enseñanza del español, desde una perspectiva crítica, propone para la educación lingüística de mocrática del pueblo brasileño revela una vez más que el hispanismo no es en absoluto un asunto exógeno y desconectado de la realidad de este país. Dicho esto, es necesario aclarar que este análisis solo apunta algunos elementos para la reflexión, sin por ello pretender dar recetas sobre lo que hay que hacer o no, pues es la comunidad educativa de Brasil, de sus esta dos y municipios, la que debe alcanzar sus propios consensos y establecer sus prioridades.
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X.
| 943 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 943 C A P Í T U L O La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista
(1771-1821)
José Daniel Rivas Hidalgo Universidad de Vigo josedaniel.rivas@uvigo.es
c a p í t u l o 3 6 | 944 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
El período preindependentista (1771-1821) —denominación utilizada únicamente para efectos explicativos— representa un momento histórico que marca el final de la colonia española (que inicia en el primer cuarto del siglo xvi y finaliza en el primer cuarto del siglo xix) y el comienzo de la época de los estados nacionales.
Este período representa una época de muchos cambios políticos y económicos que van a dar un nuevo rumbo a las colonias americanas. En la segunda mitad del siglo xviii, los monarcas de la Casa de Borbón, Carlos III y Carlos IV, implementaron las llamadas reformas borbónicas. Estas reformas pretendían asegurar el control político y económico de sus colonias en América. La ejecución de estas leyes significó el aumento de impuestos al comercio de las colonias, lo cual generó un alto descontento social que luego desencadenó en los levantamientos independentistas, dando como resultado las revoluciones hispanoamericanas, como las lla mó Lynch (1976).
En El Salvador, la aplicación de estas reformas se vio reflejada en el comercio del añil, que era considerado el motor de la actividad económica de la Capitanía de Guatemala (cfr. Fernández, 2003 y Herrera, 2004). Pero también otro ámbito que se vio afectado por la implementación de estas reformas fue precisamente el educativo, con el cual se buscó castellanizar a los indígenas:
Los reformadores borbónicos creyeron que a través de nuevas estrategias podía erradicarse la miseria de sus habitantes; podía «castellanizarse» a los indios, mejorar las costumbres de todos los vasallos, a través de la en señanza de los preceptos religiosos y morales, así como era posible hacer progresar las artes, la agricultura, el comercio y la industria […]. En la década de los cincuenta del siglo xviii, la corona inició un pro yecto agresivo para la castellanización de los indios conocido como la
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 945 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) secularización de las doctrinas […], que señalaba la necesidad de contar con indios castellanizados, pues la lengua nativa era un obstáculo para la comprensión de los misterios de la fe cristiana […]. Es así como por medio de la Real cédula del 1 de febrero de 1753, el rey Fernando IV ordenó la secularización de las doctrinas, es decir, poner en manos del clero secular la educación de los indios, puesto que se buscaba que todos ellos apren diesen castellano […].
El proceso de secularización respondía, en parte, a las ideas ilustradas, en las cuales la corona española se inspiraba, en la época borbónica, pues se quería transformar a los indios en individuos civilizados. La «civilización» adquirida vendría a despojarlos de sus costumbres rústicas, lenguas y su persticiones. Algo que, a juicio de los reformadores, no habían podido lle var a cabo los religiosos regulares, por continuar empecinados en proteger las lenguas nativas. Con la castellanización del indio se buscaba, entonces, su integración completa a una monarquía que, desde una perspectiva ad ministrativa, quería convertirse, cada vez más, en un aparato centralizado y menos en una torre de Babel.
Hacia 1806, el rey Carlos IV expidió la Real provisión sobre el estableci miento de escuelas, en todos los pueblos de América. En ella, el rey ordenó que los párrocos, funcionarios y maestros incitasen a los indios, por me dios suaves, sobre «la necesidad y utilidad de aprender á ablar, leer y es cribir la lengua castellana» (Fuente: AGCA, A1. 31 Legajo 2642, Expediente 22039: Real provisión de 22 de mayo de 1806).
La Real cédula del 16 de abril de 1770 ordenaba hacer «único y universal» dicho idioma en los dominios americanos, para que los indios toma sen «amor a la nación conquistadora, destierren la idolatría, se civilicen para el trato y el comercio» (Boletín del Archivo General del Gobierno de Guatemala, abril de 1937. En: Herrera, 2004, pp. 928-934). De acuerdo con este autor, las reformas borbónicas, si bien estaban enfo cadas en lo económico, también contemplaron estrategias socioculturales y lingüísticas, como fue «la castellanización de los indígenas», algo que se venía haciendo desde inicios de la época colonial. Esta estrategia tenía
c a p í t u l o 3 6 | 946 Panorama de estudios actuales del español en América como finalidad lograr una sociedad más civilizada (término que también incluía lo de «una sociedad más homogénea»), con lo cual se garantizaría una mejor y más fácil administración. La enseñanza de la fe cristiana y el mejor manejo administrativo de las colonias eran entonces algunos de los motivadores principales para lograr una sociedad más uniforme, cul tural y lingüísticamente. El cumplimiento de estos objetivos civilizadores y homogeneizantes se buscarían alcanzar a través de «la educación de las primeras letras», como lo denominó el autor. Con esto, queda claro que la Corona Española sí buscó imponer una ideología monolingüística no solo en El Salvador, sino en toda América. Hay que recordar que, para este mo mento, no se trataba únicamente de españoles e indígenas, sino también de ladinos y mestizos (conceptos que se retomarán posteriormente). De acuerdo con el estudio demográfico de Barón Castro (2002), para la fecha en estudio los «mestizos y/o ladinos» eran mayoría en varios lugares del actual territorio salvadoreño. Por esta razón, se parte de la idea de que para el período preindependentista (1771-1821) ya es posible identificar en El Salvador una sociedad mayormente monolingüe. Esto como resultado de las leyes y prácticas de los españoles durante la época colonial que directa o indirectamente contribuyeron para que posteriormente se esta bleciera una ideología monolingüe. Sin embargo, es necesario aclarar que el hecho de que se identifique una «sociedad mayormente monolingüe» no significa que no hubiera presencia considerable de grupos indígenas y sus lenguas. Por esta razón se habla de la imposición de una ideología, pues eran los españoles quienes querían hacer ver a los monarcas que las colonias estaban castellanizadas para dar cumplimiento a los mandatos reales.La idea de El Salvador como una «comunidad lingüísticamente ho mogénea» tiene cabida en la fuerte incursión ideológica que se gestó en el proceso de colonización, castellanización, cristianización y mestizaje des de inicios del período colonial en el siglo xvi. Estas acciones fueron las que promovieron la homogeneización lingüística del territorio salvadoreño y su posterior normalización entre la población para efectos de la domina ción española, pero que también fueron aprovechadas políticamente por los criollos antes, durante y después de la independencia.Por esta y otras
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 947 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) razones, el estudio del monolingüismo ha sido muy fructífero en campos relacionados con la glotopolítica, las políticas lingüísticas y el análisis del discurso (cfr. Haugen, 2001; Monteagudo, 2012 y Del Valle, 2015 y 2016); también desde disciplinas como la sociolingüística, la lexicografía crítica, etc. (cfr. Kachru y Kahane, 1995; Romaine, 1995; Kroskrity, 2004; Calvet, 2005; Arnoux, 2016, Schieffelin et al., 2012 y Rodríguez Barcia, 2016). Además, la reflexión sobre el monolingüismo se ancla al estudio general de las ideologías socioculturales y lingüísticas que ha despertado el interés en distintos especialistas (cfr. Van Dijk, 2006 y Eagleton, 1997).En el caso específico del español de América se citan algunos estudios como ejem plos: Pérez (2000), Camacho Barreiro (2003-2004), Lauria (2017), Chávez Fajardo (2010), Huisa Téllez (2013) y Rojas (2015), cuyo objeto de estudio es el diccionario. Otros estudios sobre el español de América en el siglo xix que ofrecen pautas generales sobre el aspecto ideológico en la len gua son los de Rosenblat (1971), Sánchez Corrales (1988), Herranz (1989y 2002), Mántica (1989), Lipski (1994), De Granda (1994), Quesada Pacheco (2000, 2008 y 2010), Ramírez Luengo (2007 y 2017) y Frago (2010). En el caso de Centroamérica, el texto que más se ha centrado en el estudio del monolingüismo es Estado, sociedad y lenguaje: la política lingüística en Honduras (2000), de Atanasio Herranz, quien realizó un exhaustivo traba jo sobre las políticas del lenguaje en el español de Honduras. Con respecto a El Salvador, algunas generalidades pueden encontrarse en Rivas Hidalgo (2021 y 2022),1 quien ha hecho una propuesta de las ideologías dominan tes identificadas en esta variedad del español (ideología de superioridad, ideología, monolingüística, ideología nacionalista e ideología purista). En la mayoría de los trabajos acá enlistados se analiza la lengua como un instrumento cultural e ideológico utilizado por los grupos do minantes. En la lengua se regula y articula el discurso social, además con
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El estudio de las ideologías en este período ha sido más fructífero en el plano histórico, como se puede corroborar en Castro Orellana (2011), cuyo texto analiza y expone algunos aspectos, en el plano ideo lógico, sobre las luchas de poder en los sucesos de 1811. Otros estudios históricos que abordan el tema de las ideologías (especialmente ideologías socioculturales) en el período de la Independencia son los siguientes: Ideologías de la independencia: doctrinas políticas y económico-social, de Virgilio Rodríguez Beteta, publicado en 1965; Apreciación Sociológica de la Independencia Salvadoreña, de Alejandro Dago berto Marroquín, publicado en 1964, etc.
c a p í t u l o 3 6 | 948 Panorama de estudios actuales del español en América ella se manifiestan y consolidan las ideologías de un momento histórico. Asimismo, muestran las ideologías como una representación de las con cepciones y valoraciones de los hablantes sobre su lengua y cultura (arte, tradiciones, etc.). Por último, en muchos de los textos se observa la forma en que la lengua castellana se ha venido configurando como lengua do minante dentro del mosaico lingüístico americano.Ante este panorama, el objetivo en este capítulo es analizar la formación y establecimiento de la ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771 y 1821), reflexión que se hará a partir de dos tex tos de la época: Descripción geográfico-moral de la diócesis de Goathemala (1771/2000), de Pedro Cortés y Larraz y Estado general de la provincia de San Salvador: Reyno de Guatemala. Año 1807 (1921/2017), de Antonio Gutiérrez y Ulloa.2 Con esto se busca plantear la centralidad que ha te nido la lengua en los diversos escenarios culturales y políticos del país, especialmente a finales del siglo xviii e inicios del siglo xix, pues tras la independencia política con España se inicia un proceso de construcción de nación en el que el monolingüismo tendrá un papel importante para la formación de otras ideologías, como el nacionalismo lingüístico.
2. El monolingüismo: El Salvador como una
comunidad lingüísticamente homogénea El término monolingüismo, también monoglosia o unilingüismo (Dubois et al., 2002), se refiere al «empleo de una sola lengua en una comunidad lingüística» (Luna Traill et al., 2005). Esta definición se ha tratado de nor malizar en la gran mayoría de países, aun si son multiétnicos y multilin gües, pues las políticas monocéntricas, como señala Monteagudo (2012), promueven «um modelo normativo, tacitamente aceito e profundamente interiorizado, segundo o qual o monolinguismo é o natural, o normal, o esperável, enquanto o bilinguismo (ou o plurilinguismo)» (p. 44). El
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Debido a la escasez documental de la época se consideraron solo estos dos textos. Se espera incor porar en futuros trabajos textos que representen el lado de los españoles y criollos, sino de mestizos e indígenas.
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 949 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) monolingüismo está íntimamente relacionado con los conceptos de ho mogeneización y estandarización, dado que en ellos es posible identificar la misma idea: lograr la unificación y nivelación de un conjunto de ele mentos, situaciones o culturas, con el objetivo de alcanzar cierto grado de uniformidad que sirva a los propósitos de un proyecto impulsado por un grupo dominante. Esta relación entre lengua y poder con propósitos homogeneizantes y estandarizadores puede identificarse incluso en la Gramática de la lengua castellana (1492) de Antonio de Nebrija: Cuando bien comigo pienso, mui esclarecida Reina, i pongo delante los ojos el antigiiedad de todas las cosas […], una cosa hállo y saco por conclusión mui cierta: que siempre la lengua fue compañera del imperio [...]. El tercero provecho deste mi trabajo puede ser aquel que […], después que vuestra Alteza metiesse debaxo de su iugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el vencimiento aquellos ternían necessidad de recebir las leies quel vencedor pone al vencido, y con ellas nuestra lengua, entonces, por esta mi arte, podrían venir en el conocimiento della, como agora nos otros deprendemos el arte de la gramática latina para deprender el latin. I cierto assí es que no sola mente los enemigos de nuestra fe, que tienen ia necessidad de, saber el lenguaje castellano, mas los vizcaínos, navarros, franceses, italianos, y todos los otros que tienen algún trato y conversación en España y; necessidad de nuestra lengua, si no vienen des de niños a la deprender por uso, podrán la más aina saber por esta mi obra (Nebrija, 1492, pp. v-vi).
Tal como se señala en Rivas Hidalgo (2022), la cita antes expuesta refleja el carácter imperialista que ciertos grupos de poder adoptan al unirse a los idearios de imposición y anulación cultural, así como de dominación y explotación económica, propio de las políticas expansionistas, que por lo general van acompañadas de elementos culturales como la lengua, la religión y otros. De este modo, la lengua adquiere un valor simbólico como elemento que sustenta, aúna y homogeneiza un conjunto diverso de sociedades, culturas y etnias.El Salvador nunca ha sido un territorio
c a p í t u l o 3 6 | 950 Panorama de estudios actuales del español en América monolingüe, pues desde antes de la invasión española ha habido presen cia de distintos grupos étnicos y lenguas autóctonas, por ejemplo: náhuat, lenca o potón, chortí o apay, pocomán, cacaopera o pisbi, mangue, xinca y ulúa.3 A la fecha, estas lenguas ya no se hablan en El Salvador, excep to el náhuat, que de acuerdo con Lemus (junio de 2004) aún se registran alrededor de 200 nahuahablantes narrativos en la zona occidental del país: Santo Domingo de Guzmán, Tacuba, Cuisnahuat, Nahuizalco, etc. La desaparición de estas leguas fue producto de prácticas e ideologías como la monolingüe, con que los españoles aminoraron las lenguas autócto nas. También por el hecho de que, incluso después de la independencia, los criollos tomaron el castellano como lengua nacional, convirtiéndose luego en la lengua oficial del país. En cambio, las lenguas indígenas de El Salvador nunca llegaron a ser oficiales (como sí pasó en Paraguay y otros países) y solo han sido vistas como patrimonio cultural, como se lee en el Art. 62 de la Constitución política de El Salvador.
El idioma oficial de El Salvador es el castellano. El gobierno está obligado a velar por su conservación y enseñanza. Las lenguas autóctonas que se hablan en el territorio nacional forman parte del patrimonio cultu ral y serán objeto de preservación, difusión y respeto. Por tanto, lejos de considerar el territorio salvadoreño como un es pacio unilingüe y homogéneo, debe reconocerse y entenderse como lo que siempre ha sido: un espacio multilingüe y heterogéneo, que es justo lo que a través de los siglos y de ciertas políticas lingüísticas se ha intentado erra dicar, negar y aminorar ( a través del proceso de castellanización, como se verá en el análisis de los textos estudiados). La influencia de la ideología monolingüe puede evidenciarse incluso en la actualidad, pues se ha ins taurado un tipo de monolingüismo que supone o imagina al país como una sociedad monolingüe (negando la presencia de otras lenguas, como la náhuat, que se mira como algo del pasado). Se puede decir entonces que toda esta situación es resultado del establecimiento de una ideología
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Alguna información sobre el perfil demográfico lingüístico de El Salvador (específicamente con rela ción a los grupos indígenas) puede encontrarse en Barón Castro (2002), quien, aunque habla de forma generalizada de ‘indios’, se podría estimar la cantidad habitada dependiendo su zona geográfica.
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 951 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) eurocentrista de corte universalista y totalizadora que se implementó desde la época colonial, con la que poco a poco se fueron conformando políticas que buscaron la homogeneización cultural y lingüística de los territorios conquistados.4 En este sentido, al identificar que homogeneización y estandariza ción son conceptos clave en el abordaje del monolingüismo, es posible no tar que esta relación tiene su precedente en la filosofía moderna europea, especialmente en el racionalismo, el empirismo y el idealismo.5 En estas corrientes se encuentra una configuración filosófica que desde la concep ción sociocultural europea moderna, se concibe la realidad [del mundo] desde la unicidad y las verdades absolutas que describen totalidades, por lo que todas ellas convergen en la universalización de sus propias circuns tancias. Por tanto, no había en estas corrientes apertura a la pluralidad, a la heterogeneidad y a la diversidad (esto se observa también en la gran cantidad de literatura de los siglos xvii-xviii que incluye en su título la palabra universal, por ejemplo: descripción universal de…). Asimismo, es posible encontrar una referencia a las ideas ilustradas francesas, como lo señala Herrera (2004).
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Es importante señalar la diferencia terminológica que existe entre políticas lingüísticas e ideologías lingüísticas. La política suele ser definida como el conjunto de decisiones y medidas tomadas por los grupos que detentan el poder. Herranz (2002) ha señalado que las políticas lingüísticas se refieren al conjunto de actividades sociales que intervienen en el campo de las lenguas, así como (citando a Helmut Glück) al proceso histórico de cambio lingüístico con la intervención de instituciones, aparatos o instancias de relevancia social. En cambio, la ideología es «la base de las representaciones sociales compartidas por los miembros de un grupo» (van Dijk, 2006, p. 21). La ideología se localiza en un trián gulo que incluye cognición, sociedad y discurso: primero, las ideologías son algún tipo de «sistema de ideas» y por lo tanto pertenecen al campo simbólico del pensamiento y la creencia. Segundo, las ideologías son de carácter social y con frecuencia están asociadas con intereses, conflictos y lucha de grupo. Y tercero, muchos enfoques contemporáneos de la ideología asocian el concepto con el uso del lenguaje o el discurso, aunque solo sea para dar cuenta de la forma específica en que las ideologías se expresan y reproducen en la sociedad (van Dijk, 2006, p. 18).
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Las ideas del racionalismo encuentran en René Descartes (quien en su obra El discurso del método bus caba la forma de establecer un principio universal, por lo que luego, en la Ilustración o Siglo de las Luces, la razón será un punto clave), Gottfried W. Leibniz, quien establece principios ontológicos que luego se llamarán la identidad de los indiscernibles (concepto con el que plantea indagaciones sobre la identidad y unicidad de los seres) y por Baruch Spinoza, quien plantea el principium individuationis o principio de individuación (que explica el concepto de unicidad). En el empirismo se pueden encontrar figuras como Francis Bacon, John Locke, David Hume, etc. En el idealismo se pueden encontrar figuras como Immanuel Kant (en específico, su principio de homogeneidad en el que plantea que «los conceptos específicos deben tener algo de común, que permita unirlos en un concepto genérico único»), Georg Wilhelm Friedrich Hegel, etc. (cfr. Gutiérrez Sáenz, 2009).
c a p í t u l o 3 6 | 952 Panorama de estudios actuales del español en América Si nos centramos en esta forma de concebir la realidad por parte de los europeos, en el contexto colonial americano, es evidente que ellos bus caron la homogenización cultural y lingüística por una razón: dominación cultural, política y económica. Por tal motivo, las primeras acciones luego de la invasión fueron cristianizar y castellanizar: una religión, una lengua, dos elementos claves para lograr su finalidad, como se mostraba en la cita de Nebrija. Ante esto, es posible determinar que los principales antece dentes históricos para el establecimiento de la ideología monolingüe en El Salvador son el proceso de castellanización y cristianización, iniciados poco después de la llegada de los españoles al territorio. Con esto se inició un proceso de expansión, conquista y homogeneización cultural que se agudizó durante todo el período colonial.
El establecimiento de una lengua que unificara la comunicación en tre los pueblos indígenas y los peninsulares resultaba una tarea inmediata, por lo que tuvieron como objetivo implantar la lengua española y convertir los territorios conquistados en una comunidad lingüísticamente homogé nea (cfr. Rosenblat, 1971; De Alba, 1988; Weinberg, 1992; De Granda, 1994; Lipski, 1994; Quesada Pacheco, 2000; Ramírez Luengo, 2007; Lara, 2014, entre otros).
En El Salvador, el proceso de castellanización fue lento y gradual. De acuerdo con Rivas Hidalgo (2023), tomó cerca de dos siglos para lograr que la mayoría de los habitantes hablaran el castellano, sea como lengua materna o como segunda lengua.6 Lo cierto es que tras la imposición del castellano como lengua de administración a inicios de la época colonial, las lenguas indígenas fueron desapareciendo, unas más rápido que otras, debido a las prácticas y políticas colonialistas españolas que promovían la
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Indicadores históricos que podrían sustentar el proceso de castellanización se encuentran en la infor mación disponible sobre la población de El Salvador entre los siglos xvi-xix. En los datos demográficos que muestra Barón Castro (2002) sobre los siglos xvi y xvii no muestran detalle sobre el evidente mesti zaje, es más, las estadísticas realizadas fueron hechas en función de los indígenas, únicamente. Es claro que la castellanización tuvo diversas motivaciones como la cristianización, el mestizaje y las relaciones de poder.
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 953 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) aniquilación y la discriminación de los grupos étnicos autóctonos,7 provo cando un caso de genocidio lingüístico o glotofagia.8 Esta desvalorización racial-lingüística no solo provocó la pérdida de las lenguas amerindias, sino que promovió el ascenso del mestizaje y de los ladinos,9 con lo cual se lograba la homogeneización sociocultural de las poblaciones que tanto buscaban los españoles. Para la mayoría de mes tizos, el castellano ya no era la lengua invasora o extranjera, sino que era su lengua materna (esta es la razón por la que los conceptos de mestizo y ladino comienzan a utilizarse desde un momento temprano de la Colonia, pero tiene su auge entre los siglos xviii y xix). Ante esta situación, muchos indígenas se negaron a hablar sus lenguas autóctonas, mientras que una parte más reducida la continuó utilizando en su vida cotidiana como sím bolo de resistencia cultural.
En palabras de José Luis Rivarola, citado por Monteagudo (2012): «La difusión del español en el Nuevo Mundo creó para la lengua no sólo un nuevo espacio geográfico-social sino también un nuevo espacio mental dentro del cual se fueron labrando lenta, difícil y contradictoriamente los signos de una nueva identidad idiomática» (p. 49). Esta identidad se forjó en un molde que buscaba la homogeneidad social, representada mayoritaria mente por los mestizos. En consecuencia, se considera que las bases para la conformación de una ideología monolingüe no nacen en los tiempos de creación de los estados nacionales, sino que se trata de una construcción
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En este punto se puede hablar del establecimiento del racismo en El Salvador: un racismo explicado a partir del concepto de raza, de la implantación de una jerarquía entre seres superiores (españoles y criollos) y seres inferiores (indígenas, mestizos y otros), sin embargo, sobre este tema se dedicará un texto aparte.
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En el Diccionario de la lengua española (DLE) se define el concepto de genocidio como «Exterminio o eli minación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad» (RAE, en línea). De modo que se puede definir el genocidio lingüístico como «exterminio o eliminación sistemática de una lengua por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad». Hablar de este tema es delicado y debe hacerse con mucha seriedad y profundidad. Su desarrollo está fuera de los límites de este capítulo ya que debe ser abordado en un tema específicamente dedicado a ello.
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Los términos ladino y mestizo se pueden entender como sinónimos, pero también se suele hacer una diferencia que merece la pena mencionar: los mestizos, por lo general, se entienden como mezcla en tre español e indígena, mientras que el concepto de ladino no solo se refiere al mestizo, sino también a los indígenas que hablaban la lengua castellana, es decir, los ‘indios hispanizados’ o ‘indios ladinos’ o ‘ladinizados’.
c a p í t u l o 3 6 | 954 Panorama de estudios actuales del español en América más profunda que viene desde el período colonial con la búsqueda de la homogeneización lingüística y cultural, tal como se ha explicado. Es evidente que la implementación de una política monoglósica tendría consecuencias posteriores que afectarían incluso a los mismos españoles, pues la homogeneización cultural y lingüística de esta región sería utilizada para los objetivos que desencadenaron la independencia política de las colonias americanas del imperio español. De esta forma, se podría decir que los españoles no querían conformar naciones, sino resguardar su hegemonía política y económica. Por consiguiente, en un primer momento no se puede decir que el modelo una lengua, una na ción haya pasado en El Salvador, sino que se debe plantear una idea más concreta: la idea de homogeneizar cultural y lingüísticamente las colonias americanas para controlar sus sociedades y economías.
3. Análisis de los textos de Cortés y Larraz
(1771) y Gutiérrez y Ulloa (1807) Todas estas situaciones planteadas coinciden con la implantación y con figuración de una ideología dentro de una sociedad. Este proceso incluye tres etapas (propuesta propia utilizada únicamente para fines explica tivos): gestación, establecimiento y normalización. La primera etapa se observa durante los siglos xvi-xviii, siglos que representan un período de luchas donde los españoles buscaron de todas las maneras posibles implementar sus formas de dominación. Una de las formas para lograr esto fue la negación cultural de los diversos grupos étnicos y, para ello, hicieron uso e intervención de los distintos aparatos de que disponían en su administración.
Por ejemplo, en el texto Relación Geográfica de la Provincia de San Salvador, por don Manuel de Gálvez, Alcalde Mayor de ella, escrito en 1740, se logran ver dos aspectos: el primero es que el autor presenta una situa ción culturalmente homogénea, pues hace una breve descripción de las provincias de San Salvador y de San Miguel, hablando simplemente de yn dios, sin hacer distinción entre los diversos grupos étnicos que habitaban
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 955 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) el territorio salvadoreño. El segundo aspecto es que no menciona nada so bre las lenguas que hablaban, así como tampoco el hecho de si los yndios hablaban o no su lengua materna o el castellano. Esta forma de presentar la información da la pauta para interpretar que la intención del autor sí era mostrar cierta homogeneidad lingüística en las provincias descritas. Estos dos elementos del texto mencionado muestran ya una clara inclinación a la negación de la diversidad étnica y lingüística.
El período colonial puede entenderse como una incubadora de ideologías que van a sobrevivir aún después de la independencia política de las colonias americanas. Sin embargo, el período preindependentista ya no representa un período de gestación o incubación, sino un período en el que comienzan las fases segunda y tercera del proceso de implantación de ideologías: el establecimiento (que implica consolidación y reconoci miento de lo que se intentaba normalizar) y su normalización dentro de la comunidad.
Esta normalización debe ser entendida desde sus dos concepciones generales: por una parte, como «lo normal» (aquello que es así) y también como «lo normativo» (aquello que debe ser) (cfr. Lara, 1976). Dicho de otra manera, los españoles (especialmente en cargos administrativos y/o reli giosos) pretendían hacer ver a los monarcas (a través de sus informes) que la situación lingüística de las colonias estaba regulada, ya que la mayoría de habitantes hablaban y entendían el castellano, lo que la convertía en una ‘comunidad lingüísticamente homogénea’. Para ellos, una comunidad monolingüe era lo normal, lo esperado, lo correcto (la normalización del monolingüismo en la etapa preindependentista sería una ventaja para los criollos durante las luchas de independencia, ya que no había barreras comunicativas entre ellos, indígenas y mestizos, y posteriormente eso contribuiría al establecimiento del castellano como lengua nacional). Para observar el establecimiento y el grado de normalización que se había logrado para finales del siglo xviii e inicios del siglo xix se han re tomado dos textos de la época que se usarán como referencia: Descripción geográfico-moral de la diócesis de Goathemala (1771/2000), de Pedro
c a p í t u l o 3 6 | 956 Panorama de estudios actuales del español en América Cortés y Larraz y Estado general de la provincia de San Salvador: Reyno de Guatemala. Año 1807 (1921/2017), de Antonio Gutiérrez y Ulloa. En el texto de Cortés y Larraz se narra la visita que hizo el arzobispo a los diferentes curatos del arzobispado de Goathemala, luego de haberles enviado una carta fechada el 23 de septiembre de 1768 solicitando infor mación de cada una de las parroquias a través de un cuestionario de diez puntos.10 Uno de los puntos de esta carta (pregunta 4) era saber qué idioma se hablaba en el territorio que abarcaba cada parroquia: «¿Qué idioma se habla generalmente en la parroquia, y si está alguno ordenado a este título, y en dónde reside?» (Cortés y Larraz, 2000, p. 56). Producto de esta visita y de la previa solicitud de la información, el arzobispo señala que, en general, la lengua mayoritaria del territorio salvadoreño es el castellano,11 tal como se muestra a continuación en varios pasajes de Cortés y Larraz (2000):
(1) Parroquia de Apaneca: «El idioma materno y que hablan entre sí los
indios es mexicano pipil, aunque dice el cura no necesitarse para la administración, porque todos entienden el castellano» (p. 62).
(2) Parroquia de Nahuisalco: «El idioma materno es el mexicano; pero el
cura en sus respuestas dice que cuasi todos entienden y hablan caste llano y diciendo cuasi todos se deja ver, que es necesario el mexicano para la buena administración de algunos» (p. 65).
(3) Parroquia de Sonsonate: «El idioma que se habla en toda esta parro
quia y también en los pueblos indios es el castellano corriente, sin embargo que su materno es el mexicano» (p. 70).
(4) Parroquia de Caluco: «el idioma materno es el mexicano pero todos
hablan y entienden el castellano» (p. 74).
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Los temas a tratar eran los siguientes: 1. Rentas de la Parroquia, 2. Idiomas hablados, 3. Pueblos y case ríos, 4. Familias y habitantes, 5. Escándalos y abusos notados, 6. Si los parroquianos cumplen con los principales preceptos, 7. Si hay escuelas con maestros de calidad, 8. Si han notado idolatrías y supers ticiones, 9. Cuáles libros se usan para explicar la doctrina y 10. Si los indios son castigados en exceso y los motivos para ello (Cortés y Larraz, 2000, p. 10).
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Cabe destacar que había lugares en que los indígenas utilizaban también su lengua materna, espe cialmente para tratar aspectos cotidianos o para que los españoles no entendieran lo que estaban diciendo. Este hecho se podría interpretar como un acto de resistencia cultural contra los españoles o chapetones.
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 957 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821)
(5) Parroquia de Isalco: «El idioma materno es mexicano pipil; y aunque
los más entienden y hablan castellano, no deja aquél de ser necesario para la administración de varias personas que solamente saben el ma terno» (p. 79).
(6) Parroquia de Guaymoco: «El idioma materno es el mexicano, pero con
la mezcla de tantos ladinos se cree no preciso y que todos entienden y hablan el castellano» (p. 86).
(7) Parroquia de Atheos: «El idioma materno es el mexicano pipil, pero no
se considera necesario para la administración» (p. 90).
(8) Parroquia de Mexicanos: «El idioma que se habla en los cuatro pue
blos es el castellano, aunque el que entre sí hablan los indios y dicen materno es el mexicano; el cual según informa el cura, no es necesario para la administración» (p. 95).
(9) Parroquia de San Salvador: «Su idioma materno es el mexicano, pero
hablan y entienden el castellano» (p. 102).
(10) Parroquia de San Jacinto: «el idioma que habla generalmente, se
gún dice el cura, es el castellano y algunas indias de Panchimalco el mexicano; pero la verdad es que el idioma materno es el mexicano y el que comúnmente hablarán indios e indias, por más que entiendan el castellano, principalmente en los pueblos de Panchimalco y Guisúcar en donde no hay ladinos» (p. 106).
(11) Parroquia de Santo Thomas Texaquangos: «el idioma materno es el
mexicano pipil, no necesario para la administración, porque todos entienden y hablan el castellano» (p. 114).
(12) Parroquia de San Juan Olocuilta: «Que el idioma que se habla es el
castellano y que por accidente se oye hablar en el primitivo idioma que es el mexicano» (p. 123).
(13) Parroquia de San Pedro Masahuat: «el idioma que tienen estos indios
es nahuate [pipil], pero por lo común todos entienden y hablan el cas tellano» (p. 128).
(14) Parroquia de Santiago Nonualco: «El idioma que se habla en esta pa
rroquia es el castellano y basta para la administración; pues aunque el
c a p í t u l o 3 6 | 958 Panorama de estudios actuales del español en América que se dice materno y es el mexicano, lo hablan los indios, pero aún éstos hablan comúnmente el castellano» (p. 134).
(15) Parroquia de Zacatecoluca: No hay información sobre la lengua.
(16) Parroquia de Usulután: «El idioma que se habla es el castellano y
apenas se sabe otro, aunque en algunos pueblos que hay indios, se habla también entre ellos el mexicano» (p. 146).
(17) Parroquia de Ereguaiquín: «El idioma que se habla es el castellano»
(p. 152).
(18) Parroquia de San Miguel: no hay información sobre la lengua.
(19) Parroquia de Conchagua: «El idioma que se habla es castellano»
(p. 163).
(20) Parroquia de Gotera: no hay información sobre la lengua.
(21) Parroquia de Ozicala: «Que el idioma que se habla es el castellano»
(p. 179).
(22) Parroquia de Titiguapa: «El idioma que se habla en este curato es el
castellano» (p. 184).
(23) Parroquia de San Vicente: «El idioma de esta parroquia es precisa
mente el castellano» (p. 191).
(24) Parroquia de Coxutepeque: no hay información sobre la lengua.
(25) Parroquia de Suchitoto: «El idioma que se habla es el castellano»
(p. 202).
(26) Parroquia de Chalatenango: «Que el idioma que se habla es el caste
llano» (p. 206).
(27) Parroquia de Texuthla: «El idioma materno es el chortí, pero que se
habla el castellano, aunque hay lances en que es preciso en los minis tros el materno (indicio de que algunos ignoran el castellano)» (p. 211).
(28) Parroquia de Tonacatepeque: «Que el idioma materno es el mexi
cano, pero que no se necesita, porque todos hablan y entienden el castellano» (p. 215).
(29) Parroquia de Opico: «Que el idioma que se habla generalmente es el
castellano, principalmente en la cabecera que es de ladinos» (p. 220).
(30) Parroquia de Texistepeque: «Que el idioma que se habla es el caste
llano» (p. 225).
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 959 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821)
(31) Parroquia de Santa Ana: «El idioma que se habla corriente es el caste
llano, pero el materno de los indios es el mexicano» (p. 229).
(32) Parroquia de Chalchuapa: «Que el idioma común es el castellano y el
materno que no se necesita, pokomán» (p. 235).
(33) Parroquia de Jutiapa: «Que el idioma que se habla en los pueblos es
el xinka, alias xinca y uno de ellos, el mexicano, pero todos hablan generalmente el castellano» (p. 241). Esta parroquia actualmente per tenece a Guatemala, sin embargo, por su gran dimensión territorial, es probable que se haya extendido incluso a territorios salvadoreños de la actual Santa Ana y Ahuachapán.
Este documento fue escrito en la segunda mitad del siglo xviii. En las citas extraídas se observan tres aspectos fundamentales para el análisis de la ideología monolingüe.
El primer aspecto es la notable situación de multilingüismo que había en ese momento en el territorio salvadoreño, así como también su situación de diglosia (contacto lingüístico en el que dos lenguas o dos va riantes dialectales son empleadas por una comunidad con fines distintos, debido a que una de ellas —la variedad alta— se usa en los actos públi cos, oficiales, académicos y culturales, en tanto que la otra —la variedad inferior— se utiliza en el habla coloquial y familiar, cfr. LunaTraill et al., 2005). El segundo aspecto es que, a pesar de la evidente situación de multilingüismo y de diglosia, en las respuestas de los párrocos se puede observar la fuerte intención de perfilar el castellano como lengua mayori taria (razón por la que se dice una y otra vez que la gran mayoría de los ha bitantes hablaba y/o entendía el castellano, o bien como lengua materna o como segunda lengua). El tercer aspecto es consecuencia del segundo, pues a raíz de querer mostrar el castellano como lengua mayoritaria se incurre a la anulación y aminoramiento de las lenguas autóctonas de dos formas: 1) se señala que en varios lugares solamente se hablaba castellano (ver parroquias de Suchitoto, San Vicente, Titiguapa, etc.); 2) se presentan a las lenguas indígenas como innecesarias, primitivas y de usos reducidos a la familia.
c a p í t u l o 3 6 | 960 Panorama de estudios actuales del español en América Según los datos demográficos de Barón Castro (2002) y los datos aportados por Cortés y Larraz (2000) es claro que el español se había convertido en lengua mayoritaria, pues la mayor parte de los pobladores de El Salvador hablaban o entendían la lengua castellana. No obstante, la presencia indígena aún era considerable en todo el territorio salvadore ño, lo que indica la persistencia de los grupos autóctonos a lo largo de los siglos que duró el período colonial; a pesar de las circunstancias, muchos de ellos seguían manteniendo su lengua materna para usos familiares y cotidianos, con lo cual la lengua seguía siendo un símbolo de resistencia cultural. Es acá donde se evidencia el proceso en curso de la normaliza ción de la ideología monolingüe (que coincide con las leyes promovidas por los monarcas españoles en las cédulas reales citadas al principio). El segundo texto es La provincia de San Salvador Reyno de Guatemala (en el año 1807), de Gutiérrez y Ulloa (2017). En este texto el autor presenta la situación demográfica y política de la provincia de San Salvador tras asumir el cargo de corregidor (cargo político de quien en cabezaba los gobiernos distritales y provinciales de la organización gu bernamental de la Nueva España, cuya finalidad era que se acataran las disposiciones de reyes y virreyes, dar seguimiento a las obras públicas y eclesiásticas, vigilar la seguridad, administrar justicia, regular el comercio, entre otras). Aparte de los datos demográficos y geográficos, Gutiérrez y Ulloa hizo algunos aportes léxicos a partir de la descripción realizada, pero también por la inclusión de un breve glosario al final del libro.12 Asimismo, hizo valoraciones lingüísticas sobre el uso del castellano en la provincia, que es donde se puede ver la incursión ideológica al tratar presentar ante los reyes de España el establecimiento del español como lengua mayori taria. No obstante, hace alusión a esa situación de diglosia, ya señalada en el texto de Cortés y Larraz, tal como se muestra: «El idioma castellano es el únicamente usado en toda la provincia, aún en los pueblos yndios, á excepción de algunos de estos en que para sus Sesiones, particulares y
12
El texto presenta información léxica del español hablado en dicha época. El breve glosario incorporado explica términos relacionados con el pesaje.
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 961 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) manejo doméstico, usan el Mexicano y Tlascaltecas» (Gutiérrez y Ulloa, 2017, p. 23).
En esta cita, corta pero fundamental, se puede corroborar cierta incursión ideológica sobre el uso del castellano en la provincia de San Salvador. Es muy probable que la finalidad del corregidor Antonio Gutiérrez y Ulloa fuera mostrar a los reyes españoles una comunidad homogénea, tal como lo habían solicitado en las cédulas reales. Pero la verdadera forma de lograr eso era normalizando la unicidad idiomática, la prevalencia y el uso mayoritario de la lengua castellana frente a las diversas lenguas indí genas que aún se hablaban en el territorio salvadoreño. Dicha cita, directa o indirectamente, refleja la situación lingüística del momento, así como también muestra que se había alcanzado el objetivo trazado desde inicios de la Colonia: lograr la castellanización de los territorios conquistados (aunque la castellanización no era total, sino simplemente mayoritaria). Por todo esto es que se quería hacer creer a la monarquía española, y tam bién a los habitantes, que el castellano era la única lengua que se hablaba y que debía hablarse en las distintas provincias del territorio salvadoreño, negando así la presencia y el uso de las lenguas autóctonas que aún se guían vivas.
Por último, un elemento que se debe considerar en ambos textos es cómo se trata la presencia indígena (hay una diferencia de casi cuatro décadas entre cada uno de los textos). En el texto de Cortés y Larraz, de 1771, la presencia indígena es mayor a la de ladinos-mestizos, españoles y otros; mientras que en el texto de Gutiérrez y Ulloa, de 1807, la presen cia indígena es menor (71, 175) a la de ladinos-mestizos (89, 374).13 Esto significa que tener una clasificación denominada indios denota que todos ellos hablaban su lengua originaria, aunque como se explica en ambos textos, podían entender y hablar la lengua castellana (lo cual prueba la
13
Tal como se ha explicado, en el texto original, Gutiérrez y Ulloa simplifica la división de personas a tres denominaciones: españoles, indios y mulatos (esta última es utilizada como hiperónimo de todo lo que implique una mezcla). Además de esto, hay que mencionar las diferencias entre la concepción del mestizo y del ladino, pues merecen una investigación más fondo, tanto en la profundización en cuanto al proceso mestizaje o mestización, como también en cuanto al trabajo sociohistórico que implican los conceptos de ladino y ladinización.
c a p í t u l o 3 6 | 962 Panorama de estudios actuales del español en América considerable presencia indígena que aún existía para dicha época). Por esta razón, se considera que en ambos textos lo que se pretende mostrar es un territorio lingüísticamente homogéneo, especialmente en Gutiérrez y Ulloa, que claramente buscaba aminorar el mosaico multilingüístico y multicultural que existía en el territorio salvadoreño.
4. Conclusiones
El panorama lingüístico de El Salvador para la época preindependentista (1771-1821) refleja que el castellano se había convertido en la lengua ma yoritaria del territorio salvadoreño. Sin embargo, esto no significa que fuera la única lengua, pues aún existía una fuerte presencia de lenguas indígenas. El establecimiento del castellano como lengua mayoritaria fue producto de la dominación española desde el período de la Colonia (siglos xvi-xix), pues su principal estrategia de dominación política-económica se ancló a la homogeneización lingüística (castellanización), religiosa (cristianización) y étnica (mestizaje y aniquilación de grupos indígenas). La homogeneización lingüística y cultural es la base para la implan tación de la ideología monolingüe, que buscó establecer el castellano como la lengua de administración (como se ha mostrado en las cédulas reales). Además de esta ideología monoglósica, en el período colonial también se gestaron interrelacionadamente otras ideologías, como el racismo, que estaba fundamentada en la superioridad española (discriminación) y en la negación de los grupos étnicos de El Salvador (y por ende sus lenguas). Por tanto, al analizar el proceso de implantación ideológica del monolingüismo, se puede observar que la primera fase (gestación) se da desde etapas tempranas de la Colonia, mientras que la segunda fase (es tablecimiento) y la tercera (normalización) se desarrollan en el período denominado preindependentista, pues en ese momento no se trataba de gestar una ideología monolingüe, sino de establecer y normalizar dicha idea, es decir, normalizar el uso del castellano como única lengua de ad ministración. Con ello, el monolingüismo pasaría a ser «lo normal», «lo natural» y «lo esperado».
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 963 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) En los dos textos analizados se observa que los españoles con cargos administrativos y/o religiosos mostraban el territorio salvadoreño como un territorio homogeneizado. En el texto de Cortés y Larraz, por ejemplo, se observa que el arzobispo reprodujo las respuestas dadas por los curas de cada parroquia. Ante esto es de suponer que los párrocos, debido a su cercanía con los habitantes, eran quienes conocían la situación lingüís tica de dicho lugar, no obstante, es probable que buscaran promover la lengua española sobre las distintas lenguas indígenas. Señalaban que las lenguas indígenas no eran necesarias para la administración porque to dos hablaban y entendían el castellano; aunque explicaban escuetamente que el uso de su lengua materna era para su cotidianidad y ceremonias, lo cual muestra la situación de multi/bilingüismo y diglosia que existía. En el texto de Gutiérrez y Ulloa, que data de 1807, la exposición de un territorio lingüística y culturalmente homogéneo es más explícita, pues no hay que olvidar que Gutiérrez y Ulloa fungía el cargo de corregi dor intendente de la provincia de San Salvador. Tendría sobradas razones para querer proyectar ante los reyes y demás autoridades españolas una condición lingüística en la que el castellano fuera el elemento unificador de la heterogeneidad habida en la provincia de San Salvador (además, se debe señalar también que en los datos demográficos que ofrece el autor reduce la división de personas a españoles, indios y mulatos). Por tanto, en este trabajo se ha tratado de analizar la siguiente idea: desde los inicios de la Colonia hubo una incursión ideológica, cuyo objetivo era lograr la homogeneización cultural y lingüística de los territorios ameri canos (en este caso El Salvador). Si bien, para el período preindependentista (1771-1821) ya se puede observar que el castellano se había perfilado como lengua mayoritaria, lo cierto es que la presencia indígena y de sus lenguas aún era considerable. Por tanto, se plantea que la gestación de la ideología monolingüística fue desde tiempos anteriores y que para este período lo que se intentó hacer fue establecer y normalizar el castellano como única lengua de uso (administrativo y en general), tal como se ha visto en los dos textos. Por otra parte, la normalización del monolingüismo ayudaría a los propósitos independentistas de los criollos, así como a la transición política
c a p í t u l o 3 6 | 964 Panorama de estudios actuales del español en América de provincia a estado independiente luego de la independencia política de España en 1821. Contar con una comunidad lingüísticamente homogénea sería un instrumento fundamental para la construcción de la nueva nación, ya que contaban con uno de los elementos clave: una lengua que pudiera funcionar como lengua nacional. Esto fue lo que indujo a los participantes criollos de las luchas independentistas a no promover políticas culturales que reivindicaran a las culturas y lenguas indígenas (a pesar del protago nismo de los distintos grupos indígenas que han quedado invisibilizados). Habría que profundizar qué tipo o modelo de nación querían construir los criollos tras la independencia de España, pues dar por sentado que la len gua castellana sería la lengua nacional es una forma de anulación, ya que excluyeron totalmente las lenguas indígenas de su proyecto. Para concluir, la situación monolingüe que se observa en el período preindependentista refleja la culminación del proceso de castellanización, que desde los orígenes de la Colonia buscaba la homogeneización lingüís tica del territorio salvadoreño. Así pues, se buscó la normalización dentro del territorio salvadoreño que, unido a los acontecimientos sociopolíticos de inicios del siglo xix, permitió que se gestara e instaurara una nueva ideología: el nacionalismo lingüístico, el cual sería la nueva configura ción ideológica a lo largo del siglo xix. Por tanto, este estudio constituye el punto de partida para un trabajo posterior que analice esta ideología en El Salvador, que tal como señala Monteagudo (2012): «a invenção do monolinguismo é inseparável da invenção do Estado-nação […]» (p. 49). Este autor explica que en Europa el monolingüismo fue utilizado para la conformación de las naciones modernas de formato europeo. Sin embar go, en El Salvador, y seguramente en toda América, el monolingüismo fue utilizado desde antes de la conformación de los estados como estrategia de homogeneización, con lo que lograría mejor dominación de las colo nias españolas.
Por último, es necesario decir que a doscientos años de la Independencia de España esta ideología monolingüe se ha logrado nor malizar en el país, pues la mayoría de los hablantes piensan y entienden El Salvador como una «comunidad lingüísticamente homogénea». Sin
j o s é d a n i e l r i v a s h i d a l g o | 965 La ideología monolingüe en el español de El Salvador durante el período preindependentista (1771-1821) embargo, esta idea resulta errada porque aún hay presencia de la lengua náhuat. A pesar de que actualmente el país es un territorio castellanizado y que tiene por lengua oficial el castellano, lo cierto es que se debe com prender y aceptar que El Salvador no ha sido y no es un territorio total mente unilingüe.
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| 968 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 968 C A P Í T U L O «Usted no lo diga»:
Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos Gabriel Alvarado Pavez PhD, Pontificia Universidad Católica de Chile gabriel.alvarado@uc.cl
c a p í t u l o 3 7 | 969 Panorama de estudios actuales del español en América
1. introducción
En el presente capítulo se abordan algunas ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación tradicionales y di gitales desde el campo de la sociolingüística crítica. Se exploran algunas cuestiones relevantes en corpus obtenidos tanto de espacios de prensa tradicional como El Mercurio o La Tercera, como de ámbitos digitales de redes sociales (YouTube y Twitter, entre otros). Así, se permite abordar desde múltiples ángulos los problemas relativos a la configuración ideoló gica de la lengua española en el contexto de Chile en el siglo xxi. La sociolingüística crítica es una disciplina que se preocupa por la intersección de lo lingüístico y lo social, situando cuestiones de poder y desigualdad en el centro de sus preocupaciones, con la práctica social como foco de análisis (Heller et al., 2017; Heller, 2011; Niño-Murcia et al., 2020). Procura estudiar qué recursos son importantes para quién, por qué motivos, y cómo los procesos sociales examinados tienen impacto en co munidades e individuos. Se distingue así de otras corrientes disciplinares que operan mediante métodos de abstracción y formalización, que a veces pasan por alto dinámicas concretas de la comunicación humana (Heller et al., 2017; Heller, 2011; Niño-Murcia et al., 2020).
Además de los ámbitos de dicha disciplina, en el siglo xxi las ideologías lingüísticas han ganado valor y difusión en los más diversos espacios, bien como método o como objeto de estudio. En efecto, en Chile el estudio de ideologías lingüísticas demuestra una notable expan sión en años recientes, en especial en cuanto al ámbito del mapuzugun (por ejemplo: Alvarado Pavez, 2020, 2022a y 2022b; Cancino, 2020; Cisternas y Olate, 2020; Espinoza, 2019a, 2019b y 2023; Olate et al., 2019; Sliashynskaya, 2019). También hay trabajos en torno a la lengua rapa nui (Makihara, 2004); las lenguas kunsa, kakán y quechua (Mercado Guerra y Gundermann, 2022) y el inglés (Contreras et al., 2018; Pérez Andrade, 2019; Sliashynskaya, 2019). Las indagaciones acerca de la lengua española
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 970 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos se han enfocado principalmente en las ideologías lingüísticas desplegadas en textos de los siglos xix y xx (Cáceres y Rojas, 2019 y 2021; Cifuentes Sandoval, 2018; Rojas, 2015a, 2015b, 2015c y 2015d; Rojas y Avilés, 2014 y 2015; Rojas y Cáceres, 2020), aunque también los hay con respecto al Chile contemporáneo (Alvarado, 2020; Sliashynskaya, 2019). El concepto de ideología lingüística utilizado aquí corresponde a «marcos cognitivos que ligan coherentemente el lenguaje con un or den extralingüístico, naturalizándolo, y normalizándolo» (Del Valle y Meirinho, 2016, p. 629). A menudo remiten a identidad, género, nación y Estado, aunque también pueden referir a lo estético, a lo moral y a la epistemología (Woolard y Schieffelin, 1994). Notablemente, las ideologías lingüísticas contribuyen a perpetuar o subvertir el orden social, en tanto inciden en procesos y mecanismos de acción de los más diversos agentes, tales como Estados, organizaciones sociales, comunidades, familias, entre otras (Gal, 2005; Del Valle y Meirinho, 2016; Niño-Murcia, 2020). Pueden así eventualmente conducir tanto a desigualdades sociales e injusticias como a proyectos reivindicativos y de restitución política. Arnoux y Del Valle (2010), sugieren que las ideologías lingüísticas comúnmente se expresan mediante ideologemas, que son postulados o máximas que funcionan como presupuestos del discurso, tales como: «los chilenos hablan mal»; «el mapuzugun es hermoso»; «el lenguaje inclusivo es inútil»; o «el inglés debe potenciarse». Los ideologemas son altamen te reconocibles y rastreables dentro de un contexto cultural y juegan un papel clave en la reproducción ideológica y en la constitución de proyec tos y visiones políticas, al tiempo que demuestran que la reproducción ideológico-lingüística tiene lugar a través de matrices de sentido abiertas y flexibles (Blommaert, 2006; Niño-Murcia, 2020). En el presente trabajo se exploran ideologemas y otras configuraciones textuales en las que se manifiestan ideologías lingüísticas, a modo de revelar problemáticas de lengua y sociedad en el Chile contemporáneo.
c a p í t u l o 3 7 | 971 Panorama de estudios actuales del español en América
2. Esbozo de ideologías lingüísticas sobre el
español en Chile El ideologema que afirma que «en Chile se habla mal» trae consigo una de las representaciones más informativas en torno a las dinámicas po lítico-lingüísticas entrado el siglo xxi. A modo de ejemplo, el 20 de sep tiembre de 2014 el diario La Tercera publicó un compacto artículo titulado «El no tan nuevo lenguaje chileno» (Opazo y Jaque, 2014). Allí se desple garon diversas representaciones referentes a «cómo se habla en Chile», y se incluyen datos y opiniones de peritos en asuntos lingüísticos. Entre ellos están principalmente profesores y académicos universitarios, pero también un publicista; un periodista; el creador de la cuenta de Twitter @ LosChilenismos; un relator de cursos ofrecidos a españoles que migran a Chile; la creadora del blog Cuicoterapia; una antropóloga; y el director de la Real Academia Española (RAE). Como es de esperarse, el artículo tiene por resultado la inclusión discursiva de un denso caleidoscopio ideológico, como resume la bajada de su titular: «Que nos comemos las letras, que nos cuesta decir las cosas directamente y que somos expertos en inventar pa labras son algunas de las cosas que se dicen de la forma en que hablamos. Unas más verdad que otras, sepa que usted se expresa estupendamente y que, como el lenguaje está en permanente cambio, quizás lo que hoy cree decir bien, mañana puede sonar mal».
La afirmación de que «Usted se expresa estupendamente» contrasta de manera drástica con una tradición de correctores idiomáticos que, por décadas, proliferaron en los medios hegemónicos chilenos y con el ideolo gema proferido repetidamente de que «en Chile se habla mal». El ideologe ma «usted habla bien» de hecho hace eco al afamado latiguillo del profesor Mario Banderas: «usted no lo diga», quien, en los momentos más álgidos de la dictadura de Pinochet, aparecía en televisión brindando directrices sobre cómo expresarse «correctamente». La performance de censura lin güística de Banderas (iniciada siempre con un sonoro «¡No!») se convirtió en el prototipo del afán de corrección lingüística de su época y, con ello, en un recordatorio constante del hecho aparentemente indesmentible de que en Chile «se habla mal». Significativamente, los supuestos «vicios»
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 972 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos del lenguaje que Banderas condenaba con frecuencia referían a hábitos lingüísticos sumamente comunes, al tiempo que no aclaraba mucho los razonamientos detrás de la norma. Un ejemplo de cómo los reparos de Banderas dejaban cabos sueltos y dudas está en el siguiente caso. El 3 de enero de 2015 un usuario de Youtube añadió a su canal un video llamado «¡Usted No lo Diga!, ¿la jueza o la juez?» (TVN, 1984). En él aparece un grupo de niños conversando con un adulto en una habitación de manera distendida. El tema de la discusión es: «¿Se debe decir la lente o el lente?». Al no llegar a acuerdo alguno, en la mitad de la escena interrumpe Mario Banderas, con un enfático «¡Nooo!» y declama: «La palabra “lente” puede ser “la lente” o “el lente”. Es de género ambiguo. Se puede usar en mascu lino o en femenino. Lo mismo pasa con la palabra “juez”. Es “el juez” o “la juez” […] No está bien decir “jueza”… ¡Por ningún motivo!». Quienes hayan vivido su infancia en Chile durante los años ochenta podrían reconocer la escena con facilidad. Corresponde a Cachureos, un programa de la red estatal Televisión Nacional de Chile (TVN), el cual en su etapa temprana incorporaba secciones educativas de tono supuesta mente ameno para el público infantil. Notablemente, más de treinta años después, varios comentaristas del video en Youtube todavía cuestionaban cuán «correcto» resulta el punto expuesto. En un comentario fechado en 2019, alguien aclara: «El Diccionario de la Real Academia Española acepta JUEZ y JUEZA. Infórmense […]». Otra persona añade: «la lengua […] cambia con el tiempo […]. Ahora sí es aceptado “jueza” porque la RAE lo añadió hace unos años». El debate rápidamente adquirió ribetes políticos. Alguien expone: «[Hoy] gracias a las feminazis tenemos la jueza, la presidenta, la estudianta y la cantanta», lo que escalaría en un intercambio de insultos. Alguien respondió: «gracias a las “feminazis” tenemos que escuchar a me nos sacoweas [‘imbéciles’] como t[ú]».
A pesar de que la consigna «Usted no lo diga» ha sido objeto de cuantiosos chistes y parodias años posteriores, el ideologema de que en Chile «se habla mal» perdura sólidamente en el siglo xxi. Aquí se propone que ello obedece a que la constitución de dicho ideologema data del pro ceso mismo del establecimiento del Estado-nación y de sus dispositivos
c a p í t u l o 3 7 | 973 Panorama de estudios actuales del español en América de control social, de modo que perdura anidado en el seno de la cultura del país. En este proceso prevaleció una ideología que supone la existencia de una única manera correcta de hablar el español, es decir, un estándar. Apartarse de ella necesariamente da cuenta de error, desviación, o in competencia (Milroy, 2001). Para el caso de Chile, lo que resulta clave de esta ideología de la lengua estándar es que históricamente se la localiza en un espacio geopolítico externo a la singularidad nacional. Ello crea el convencimiento de que la lengua óptima es, principalmente, aquella so metida a los dictámenes de la Real Academia Española y de que el español hablado en otros países es (probablemente) superior debido a una mayor proximidad con dicha variedad. La persistencia de este modo de pensar el idioma se revela en el video de Youtube de «Usted No lo Diga», en el que Mario Banderas se posiciona como conocedor de la forma correcta del español y en cuyos comentarios se deja entrever la ansiedad que produce el problema de la ambivalencia normativa. El debate dado entre comen taristas sobre si la jueza es una forma tan válida como la juez; la incer tidumbre acerca de la norma, típicamente imaginada como fija y carente de ambigüedades; y la demanda para que sea la Real Academia Española quien resuelva toda duda son evidencias de que la ideología de la lengua estándar en su configuración tradicional pervive, tanto en dictadura como en democracia, en los años ochenta o en el siglo xxi. El episodio es finalmente informativo de una configuración de los imaginarios del castellano en Chile que, dadas sus numerosas contradic ciones, terminan poniendo en evidencia un carácter fundamentalmente complejo. Posee una norma fija, pública y reconocible, que no obstante muy pocos parecen saber. Circula invisible, pero masivamente, en el día a día de la comunicación social, al tiempo que es marca indeleble e in equívoca de la particularidad cultural de sus hablantes. En la presente indagación se aborda cómo estas y otras narrativas en el cierre nacional chileno entran en tensión, haciéndose reveladoras para el esbozo de un perfil político económico contemporáneo. En un momento en que hay una revitalización de movimientos políticos de distinto sello (LGBT, fe ministas, indígenas, inmigrantes, nacionalistas) y se hace relevante la
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 974 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos diversidad lingüística vinculada a circulaciones transnacionales de capi tal, de personas y de bienes de consumo (incluyendo productos cultura les), es crucial desglosar la renegociación del español en términos de lo identitario, observar si se vincula a proyectos políticos que promueven, o bien, resisten diversos proyectos políticos y visibilizar sus conexiones con el mercado y el Estado (Lauria, 2017; Del Valle, 2015). Para ello, es preciso describir primero cómo se hicieron predominantes estas representaciones lingüísticas en Chile en función de una constitución de lo político. En un segundo momento, se aborda cómo dichas representaciones están ani dadas y continúan reproduciéndose en el discurso dominante conforme se observan en la prensa hegemónica, al tiempo que confrontan nuevas tensiones emergidas del contexto político-económico de las primeras dé cadas del siglo xxi.
3. ¿Por qué pensamos así la lengua? Breve
perfil sociohistórico de ideologías de la lengua española en Chile El problema ideológico del español en Chile a lo largo de su historia es inabarcable en detalle aquí, por lo que el presente capítulo se enfocará de manera condensada en el momento de expansión del Estado-nación chi leno, para luego abordar sus impactos posteriores.
A mediados del siglo xix, emergieron diversos debates sobre cómo debía ser la lengua nacional, dada la urgente necesidad de estandarizar e institucionalizar el idioma dentro del proyecto de construcción nacional. Los intelectuales tuvieron que lidiar con una paradoja que, hasta hoy, es crucial en la constitución ideológico-lingüística del castellano en Chile. Primero, definir dicha lengua como propia de la nación no podía escon der que su origen último estaba situado irrevocablemente en otra nación, España, de la cual Chile se había independizado recientemente. Segundo, era preciso contemplar que tampoco otorgaba singularidad a Chile frente a sus países vecinos, todos hispanohablantes. Significativamente, la len gua española sí marcaba una diferencia crucial frente al mundo indígena,
c a p í t u l o 3 7 | 975 Panorama de estudios actuales del español en América en particular al mapuche, lo que sirvió para reafirmar su estatus en tanto lengua «de civilización». Entre las clases dominantes a mediados del siglo xix, el castellano se estableció entonces como rasgo fundamental para distinguir al ciudadano chileno del indio, ajeno al proceso republicano y representado como un «bárbaro» incapaz de acoplarse a procesos histó ricos (López, 1845; Arnoux, 2008). Pero diferenciar la nación chilena de aquella propia de «bárbaros sin historia» requería enfrentar el ineludible problema del mestizaje. En esta línea, los discursos tempranos sobre la chilenidad despliegan paralelismos entre lo racial y lo lingüístico que re flejan sin tapujos cómo una sociedad avasalladoramente mestiza negaba o marginaba los elementos indígenas, al tiempo que ensalzaba lo europeo, una tendencia que persiste hasta hoy. De hecho, López (1845) señala sin ro deos que el pueblo chileno es únicamente «hijo de España» y que, aunque hubo hibridación, «las cualidades esenciales del español […] an dominado en la mezcla de un modo casi exclusivo […] [y el] orijen indio está ya casi perdido […]» (pp. 36-39). La ansiedad hispanizadora, fundamentalmente racista, ha sido clave al momento de definir la identidad de la élite chilena, la cual debió situarse en un lugar intermedio, desde donde se podía sin gularizar a la patria sin apartarla de una raigambre hispano-católica ideal. La tensión entre un modelo identitario que enfatiza a la vez un carácter europeo (irrevocablemente ajeno) y una particularidad nacional mestiza (inaceptablemente propia) explica en buena medida las configuraciones ideológicas de dicho período y la del momento contemporáneo, puesto que configura un espacio discursivo «intermedio», una zona gris, donde los grupos de poder exponen (e imponen) normatividades según sus propios intereses, al tiempo que proyectan sus ansiedades, pulsiones y anhelos. En el xix, en el debate suscitado en la negociación de este «espacio intermedio», contendieron dos tendencias ideológicas: una corriente se paratista y otra unionista (Rojas, 2015a). La visión separatista proponía una escisión respecto de España, lo que implicaba valorizar la diferen cia con la metrópoli e instituir una autoridad idiomática circunscrita a la nación. Esta postura, con divergencias importantes, fue propugnada por los intelectuales argentinos que residieron en Chile: Juan Bautista
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 976 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos Alberdi (1810-1884) y Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), entre otros (Arnoux, 2008). La segunda tendencia, unionista, era de orden fun damentalmente integrativo y (hasta cierto punto) dependiente de España en cuanto al modelo de lengua. Operaba a través del precepto de la unidad lingüística, el cual procura impedir una fragmentación y consecuente disolución de la herencia hispánica en unidades nacionales, enfatizando el liderazgo de España. Esta ideología sirvió para expandir las bases del panhispanismo por América en momentos posteriores. En Chile las ideas unionistas triunfaron en buena medida por la inmensa influencia política e intelectual de Andrés Bello (1781-1865), expandiéndose durante los re gímenes conservadores de mediados del xix y prolongándose al siglo xx (Rojas, 2015a y 2015d; Rojas y Avilés, 2014; Jaksic, 2010; Arnoux, 2008). El arraigo de la ideología unionista tiene sentido en un momento en el que la élite chilena se identificaba por completo con el proyecto civilizatorio occidental y en el que la matriz cultural española, en particular, se conce bía no tanto solo como el modelo más importante de dicho proyecto, sino también como el origen único y esencial de la nación. Imaginar un carác ter civilizado de la chilenidad, cualitativamente indistinto al europeo, fue clave para la tarea de construcción del Estado y de otros modos de control social, algo que ocurrió bajo el signo católico y autoritario de los gobiernos conservadores o el laico-racionalismo de los liberales. Es clave añadir que la visión unionista presenta dos sesgos deter minantes para su operatividad. Primero, el geopolítico, en tanto impone una jerarquía en la que el español europeo con pauta centrada en Madrid se ha de situar en un estatus incontrovertiblemente superior. Y, segundo, está el sesgo de clase social, puesto que implica un modelo lingüístico aco tado a «personas educadas». El clasismo de este esquema es evidente en los argumentos de algunos intelectuales como los chilenos, seguidores de Bello, Ramón Sotomayor Valdés (1830-1903) y Aníbal Echeverría y Reyes (1864-1938), quienes explícitamente respaldaron que la clase educada es tableciera la norma; este último declaró que el «vulgo» jamás podría «dar el tono de un idioma» (Rojas, 2013, p. 473). La percepción de superioridad de una lengua española con regulación centrada en Madrid y «propia de la
c a p í t u l o 3 7 | 977 Panorama de estudios actuales del español en América gente educada» pervive hasta la actualidad. Se asocia no solo a un firme sistema simbólico que sustenta imaginarios de clase social y a la ideología de la lengua estándar compenetrada en él, sino también a una tradición fuertemente centralizadora de lo hispánico, promotora de una unidad cultural transatlántica de base peninsular: el llamado panhispanismo (Del Valle, 2007 y 2015; Rojas y Avilés, 2014). Esta tradición se halla enraizada en el hábito social y en el sistema educativo, en parte debido a la prolon gada influencia de agentes reguladores como la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), los cuales en el siglo xxi han ajustado sus discursos lingüísticos al contexto de la demo cracia liberal y la globalización en escala transnacional (Del Valle, 2007; Woolard, 2007; Del Valle y Gabriel-Stheeman, 2004).
Dado todo lo anterior, la configuración ideológica unionista conti núa arraigada en el imaginario de lo que es y lo que debe ser la lengua hablada en Chile en el siglo xxi. Es notable que esta configuración está intervenida por un emplazamiento ideológico dual, en el que una forma de la lengua española se halla marcada como chilena, en contraste con otra forma no marcada. A lo largo del siglo xix, en tanto se establecía un régimen de lengua que definía la centralidad de la norma en la metrópoli europea, se hizo obligatorio el señalamiento de las diferencias nacionales. Ciertos elementos del lenguaje fueron entonces marcados como chilenos mediante nociones como vicio y posteriormente como chilenismo, como documenta en detalle la lexicografía de la época (Rojas y Avilés, 2015 y 2014; Chávez, 2010 y 2009). La marcación ha servido de este modo a las instituciones de gestión lingüística para señalar el contraste entre formas consideradas no-estándar o subestándar y la lengua general, mediante sus propios dispositivos, como los diccionarios.
Aquí resulta fundamental observar que la forma no-marcada del español, según se halla configurada en Chile, está determinada, en bue na medida, por lo que Woolard (2007) describe como una ideología del anonimato. Este español anónimo, vinculado parcialmente con el ideal de la lengua estándar, ha sido expurgado de su origen social específico y se imagina como un atributo natural de la autoridad. En Chile, la noción de
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 978 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos que la lengua nacional es esta forma anónima, escolar y predominante en los medios de comunicación, satura todos los espacios de la vida social, al punto que se ha hecho equivalente por defecto a cualquier aproximación a lo lingüístico. Ello se demuestra en hechos de la realidad contemporá nea poco llamativos, pero decidores, como que la asignatura de lengua y literatura españolas en el sistema educativo chileno se llama oficialmente «Lenguaje y comunicación», o que la Academia Chilena de la Lengua no especifica en su nombre a qué idioma se dedica. En el proceso de consti tución de esta hegemonía del español no marcado, la escuela, la Iglesia, el aparato estatal y los medios de comunicación, entre otras agencias, han naturalizado el régimen de autoridad en el que se sitúa a ciertas institucio nes y hablantes como gestores de la forma considerada estándar. Ello rele gó la tarea de la administración de la lengua nacional al orden centraliza dor panhispánico de las academias y su red institucional, despolitizando dicha lengua e invisibilizando su rol ante el público. Como consecuencia, las academias de la lengua de ASALE (incluyendo a la RAE) son conce bibles solo como estructuras deslocalizadas y, finalmente, universales. El éxito de una representación del español en tanto lengua anónima obedece así a estructuras políticas firmemente asentadas en el régimen cultural del país, en concordancia con la fortaleza del proyecto Estado-nacional chile no y sus políticas de homogeneización y centralización político-cultural (Gal y Woolard, 2001; Woolard, 2007).
En esta línea, la marcación de la lengua chilena emerge de un proce so histórico de administración lingüística desde una perspectiva unionista que, como se ha dicho, predominó durante la consolidación del Estado chi leno y luego se acoplaría al proyecto panhispánico transnacional. A finales del siglo xix y principios del xx, el señalamiento y regulación de la diferen cia (es decir, la marcación) se atestigua en los diccionarios de chilenismos, a saber, en la lexicografía «de autor» como Rodríguez (1875), Román (1901- 1919) y Echeverría y Reyes (1900), entre otros. Sus obras fungieron tempra namente como medios de censura de la lengua local, pero luego también como mecanismos de registro y codificación de sus particularidades. En todos estos casos, el mandato era señalar todo lo marcado como español
c a p í t u l o 3 7 | 979 Panorama de estudios actuales del español en América chileno (en principio, determinado por su ausencia en el Diccionario de la RAE) como defectuoso o erróneo. No obstante, inevitablemente apare cerían palabras que designaban realidades materiales o sociales del país y que resultaban imposibles de ser reemplazadas por vocabulario ya apro bado por la Academia. En consecuencia, se estableció una política según la cual la diferencia léxica se consideraba admisible ante la ausencia de formas «castizas» equivalentes. Sin embargo, había una amplia franja de ambigüedad entre lo inaceptable y lo aceptable por la norma. Si se revisan las decisiones con respecto a cómo tratar el léxico marcado, se observa una tensión entre la necesidad de censurar los chilenismos (y otros -is mos como los indigenismos y galicismos) y la de admitir algunos de sus valores positivos, como expresividad, precisión semántica o autenticidad cultural. Así emergió una política definida como «purismo moderado», en la que si bien la diferencialidad es tratada como un desvío que hay que subsanar, también se intenta difundirla e integrarla dentro de los espacios del DRAE, o se aborda como una realidad que debe ser estudiada y descrita de la forma más objetiva posible (Chávez, 2010). En esta misma línea, los autores establecen posturas receptivas sobre la lengua chilena e incluso, en ocasiones, críticas hacia la RAE (Chávez, 2010 y 2009). Como conse cuencia, aparecieron diversos atributos que trascienden una visión del español chileno como inferior. En los discursos de intelectuales de finales del siglo xix ya se documentan representaciones de dicho español como decidor de la mentalidad «del pueblo», lo que se vincula directamente con atribuciones positivas como originalidad, inventiva y carácter. Román (en Chávez, 2009) de hecho afirma que «no hay mejor museo para conocer el ingenio y habilidad de un pueblo […] que la lengua misma que habla» dado que en ella «quedan cristalizadas sus ocurrencias y genialidades, sus pesares y alegrías, sus equívocos, todo lo que brota de su magín malicioso» (p. 57). Asimismo, fue fundamental la resonancia que adquiría la obra de Rodolfo Lenz (1863-1938), quien introdujo una noción de lengua nacional que se aparta de las posturas fundamentalmente unionistas de Bello y sos tiene que la lengua del país es el «castellano-chileno», con características propias que justifican una autonomía regulativa. Reconoce en ella una
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 980 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos «lengua vulgar» y otra «literaria», por lo que entiende que una variante estándar chilena ha de ser distinta de la peninsular en ciertos aspectos (Soto, 2016). La perspectiva de Lenz hizo posible un modo de estudio y una gestión de la lengua desapegados conceptualmente de las políticas de la Real Academia Española. Su visión fue extraordinariamente novedosa en su momento y, al tiempo que le hizo ganar muchos detractores, dio inicio a la corriente de estudios sobre la lengua chilena dominante en el siglo xx desde la academia universitaria (Ennis, 2016; Soto, 2016; Chávez, 2010). Por otra parte, de aquella prescripción decimonónica de base unionista se derivó la noción de chilenismo, que permeó de la autoridad idiomática al vocabulario común de la población, convirtiéndose en el prototipo del lenguaje marcado. En el siglo xxi, la voz chilenismo refiere bien a vulgaridades, singularidades costumbristas, o a voces de origen in dígena o extranjero, aunque siempre sentidas como compenetradas en la vida social del país (Rojas, 2015a; Rojas y Avilés, 2014; Chávez, 2009). De este modo, los chilenismos, así como toda la variedad del español marcada como chilena, pueden describirse como sujetos a una ideología de auten ticidad en el sentido sugerido por Woolard (2007), toda vez que remiten a visiones particularizadas de sujetos sociales y sus entornos. Se configuran como la expresión genuina y esencial de una comunidad y de un yo. Ello siempre conlleva una iconización de versiones específicas de la chileni dad, que con frecuencia emergen en los despliegues identitarios de la na ción. En consecuencia, después de un examen atento de los constructos ideológicos sobre la autenticidad del español chileno, pronto se reconocen tipos icónicos de individuos, por lo general masculinos, tales como el roto o trabajador urbano sin educación, el flaite de los barrios marginales, el huaso rural y el cuico de la clase alta, algunos de los cuales son de muy larga data, atestiguándose ya a finales del siglo xix en la lexicografía chi lena. Estos nodos discursivos de autenticidad cultural brindan evidencia de diversas tensiones entre las ideologías lingüísticas contemporáneas, donde la cuestión de que en Chile «se habla mal», desde una perspectiva crítica, necesita replantearse en conformidad con horizontes de valora ción cultural en los que intervienen fuertemente la clase social y el eje
c a p í t u l o 3 7 | 981 Panorama de estudios actuales del español en América urbano-rural. Para ello, hay que cuestionar quiénes «hablan mal» y según quién, es decir, bajo qué condiciones se legitima o desautoriza el habla de determinados sujetos sociales. Es preciso además indagar sobre quiénes buscan gestionar estos mecanismos de autorización y por qué razones, así como sobre sus vínculos con modos institucionales de gestión lingüística que están localizados más allá del ámbito local y nacional.
4. El castellano en la prensa: clase social,
autoridad, norma y uso Para explorar el amplio rango de cuestiones que interesan aquí, se han abordado diversos corpus, procurando una indagación etnográfico-tex tual del objeto ideológico-lingüístico (Heller, 2011; Heller et al., 2017; Niño-Murcia et al., 2020). Esta es una metodología innovadora que per mite el acceso a conocimientos nuevos a partir de la correlación de micro fenómenos con una escala macro, interrelacionando escalas de un sistema lingüístico con amplitud y detalle al mismo tiempo, algo fundamental para el análisis de ideologías lingüísticas (Woolard, 1998; Kroskrity, 2000). Este método resuelve la impredecibilidad de los hallazgos mediante la inspec ción etnográfica atenta y minuciosa, incorporando nuevos géneros comu nicativos y semióticos en las búsquedas y apuntando a la transversalidad de los casos informativos (Blommaert y Rampton, 2011; Blommaert, 2014; Phyak, 2015).
Mediante estos rastreos, se halló el caso del previamente mencio nado artículo de La Tercera: «El no tan nuevo lenguaje chileno» (Opazo y Jaque, 2014). Apareció a propósito de las Fiestas Patrias (el 20 de septiem bre de 2014) cuando el país completo se vuelca a festejar el aniversario de la nación y los medios cuestionan (y celebran) sus supuestas singularida des. En el documento se indica que, por junio de 2013, se escuchó decir en un segmento de propaganda radial a Michelle Bachelet (expresidenta y entonces nuevamente candidata a la presidencia) su propio nombre con una pronunciación que los autores del artículo describen como «poco na tural». Las redes sociales reaccionaron de inmediato. Un tuitero reclamó:
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 982 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos «¿Por qué ahora en su anuncio […] se refiere a sí misma como “Mishelle Bashelet”?». En medio de la batahola, la candidata admitió que decir su nombre de esa manera resultó «siútico». El término siútico (femenino: siútica), situado firmemente en el dominio de los llamados «chilenismos», ha estado presente en discusiones recientes sobre la cultura nacional, pero que ya se registra en la lexicografía decimonónica. A grandes rasgos signifi ca ‘pretencioso’ o ‘cursi’, pero tiene una connotación específica debido a la compleja arena donde se negocian las identidades de clase social en Chile. Según el Diccionario de uso del español de Chile (Academia Chilena de la Lengua, 2010) se utiliza despectivamente para referirse a quien ‘presume de elegancia y sigue los modales de las clases acomodadas’. Otras fuentes concuerdan en general con esta definición. En la actualidad, mientras los miembros de las clases altas aplican este término a los de las clases medias para ridiculizar hábitos que supuestamente promueven su propio ascenso social, quienes pertenecen a las clases medias y populares lo usan para reírse de prácticas vistas como poses sofisticadas o europeizantes de las clases acomodadas. En un breve artículo de The Clinic del 11 de agosto de
2012 titulado «El puto clasismo de Chile», se aborda este término a pro
pósito del exitoso libro de Óscar Contardo: Siútico: Arribismo, abajismo y vida social en Chile (2008). En el texto se indica que la élite comenzó a usar esta palabra para denominar a los individuos de clase media que tra taban de imitar sus costumbres. Sin embargo, según The Clinic, los grupos medios también han sido responsables de la proliferación del término, ya que son quienes demuestran más ansiedades de clase social dentro de la estructura socioeconómica del país. Además, en décadas recientes ha pre dominado un modelo económico capitalista promovido como facilitador de la movilidad de clases, lo que termina exacerbando estas tendencias. Por lo tanto, tildar algo o alguien de «siútico» ha sido desde hace un tiempo práctica común en los más diversos entornos y no se restringe solamente a la élite. Es posible, además, que la palabra sea un marcador de otredad: solo el otro puede ser siútico y nadie se denomina a sí mismo de esa mane ra. Esto contrasta con figuras como el cuico o el zorrón de la clase alta o el flaite de los barrios marginales, que corresponden a categorías a menudo
c a p í t u l o 3 7 | 983 Panorama de estudios actuales del español en América aplicadas de manera autorreferencial y que a veces, incluso, se detentan con orgullo. Con ello, apuntar a alguien como siútico se torna simultánea mente una estrategia de exclusión y un acto de afirmación identitaria: no soy siútico yo, porque ya he indicado que lo eres tú. En términos de dinámi cas de poder simbólico, entonces, esta categoría opera doblemente: sitúa al siútico en un lugar inferior, pero es cada vez más evidente que también expone la propia necesidad de establecer y remarcar dicho lugar. En el caso del anuncio radial de Bachelet, ella incurrió en la pro nunciación afrancesada de su nombre, articulando la grafía ⟨ch⟩ como /ʃ/, algo que resulta «siútico» porque evidencia una transgresión del orden simbólico de la nación. Esto ocurre debido a que dicha pronunciación im brica de manera contradictoria dos iconizaciones que fijan estatus social a través de lo lingüístico. La primera de ellas refiere a una de las caracte rísticas fonológicas más estigmatizadas en el país: la pronunciación de /ʃ/ en lugar de /tʃ/, que se asocia con firmeza a los estratos sociales más bajos, especialmente en Santiago (Sadowsky, 2015; Rojas, 2015). Así, pronunciar el apellido Bachelet como «bashelé» (/baʃeˈle/) en lugar de «bachelé» (/ba tʃeˈle/) corresponde a un índice de marginalidad, pobreza y falta de edu cación por parte del hablante. Es indudable que estos rasgos son difícil mente atribuibles a la expresidenta. Pero existe una segunda iconización, que en Chile circula solo entre miembros de la clase más educada, basada en el hecho de que el sonido /ʃ/ resulta reconocible como común e incluso necesario cuando se hablan idiomas distintos al español, tales como el inglés, el francés o el alemán. Por lo tanto, el nombre de Michelle Bachelet es posible de pronunciar con /ʃ/, como en la lengua del que proviene, el francés. En este sentido, la pronunciación de Michelle Bachelet como «mishel bashelé» (/miˈʃel baʃeˈle/) no solo es correcta, sino que apunta al conocimiento de una lengua internacional, constituyéndose de este modo como índice de pertenencia a una élite instruida. El apellido es además indicador de un origen europeo, lo que se suele asociar a la clase dirigen te del país. Pronunciarlo de manera foránea solo subrayaría este origen. La superposición de ambas iconizaciones causa una paradoja nor mativa al momento de atribuir corrección idiomática, y con ello lleva
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 984 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos también a una fuerte disonancia social y a una serie de interrogantes: ¿Es el sonido «sh» [ʃ] aceptable aquí porque viene del francés? O ¿es siempre inadmisible porque prolifera entre gente sin educación? ¿No debería al guien saber pronunciar su nombre correctamente? Y si ese nombre no es español ¿puede o debe decirse como en su lengua de origen? ¿Está di ciendo su nombre bien, finalmente? Y si no, ¿por qué? ¿Quiere resaltar la candidata su origen europeo? O, por el contrario, ¿quiere asimilarse a las masas populares?
Para zafarse de estas incómodas cuestiones en el entorno de una campaña política en la que no convenía ser percibida como irónica o des pectiva (y menos como clasista), Michelle Bachelet al parecer optó por de nunciarse a sí misma como siútica, admitiendo la utilización de una forma socialmente elevada de manera poco pertinente. Sin embargo, confesar esta culpabilidad solo tenía sentido para un segmento de los potenciales votantes del país, los que están informados del valor lingüístico de /ʃ/ fuera de las especificidades del habla chilena, es decir, para quienes la paradoja normativa era manifiesta. Bachelet entonces admite su siutiquería para el público de las clases más pudientes a sabiendas, no obstante, de que este reconocimiento al final tendría resonancias entre votantes de todo el espectro socioeconómico, pues deja entrever con sutileza que la expresi denta también tiene ansiedades de clase social, como todo el mundo. De modo peculiar, que Bachelet se atribuyese algunos rasgos de siutiquería (notablemente, sin señalarse a sí misma como siútica) constituyó un me dido acto de humildad, que la posicionó al nivel del ciudadano común. En el corpus estudiado aquí el concepto de siútico aparece repeti damente, entre otras razones, para la censura social, lo que da cuenta de que la pretensión de pertenecer a una clase más alta que la propia suele ser reprendida en el entorno sociocultural chileno, en particular si ello se manifiesta a través de la lengua. Este asunto emerge en un artículo de El Mercurio llamado «La pegajosa moda de hablar y vender con anglicis mos» del 5 de agosto de 2012, escrito por María Soledad Ramírez. Explora la problemática de los «anglicismos innecesarios» comunes en el uso de la publicidad, del comercio e incluso del habla cotidiana. Se ejemplifica
c a p í t u l o 3 7 | 985 Panorama de estudios actuales del español en América con un caso inventado, pero creíble: «Mi personal trainer me dijo que ahí encontraría unas calzas vintage. Después podríamos hacer un break en el café de la esquina o ir al corner de la tienda de retail para comprar una cre ma que me haga un lifting». Y añade: «Hoy se hace cada vez más frecuente que usemos en el habla o la escritura palabras o frases prestadas de otro idioma (pero por sobre todo del inglés) en reemplazo de las expresiones españolas que significan lo mismo, un fenómeno que parece ir más allá del proceso natural de transferencia de palabras entre distintos idiomas». Si bien el tono general del artículo no es de alarma, sí se denota preocu pación y enfatiza una supuesta falta de «naturalidad» en el fenómeno. Para abordar esta cuestión se entrevistaron cuatro peritos: el publicista Marcelo Con, también columnista de opinión para La Tercera; Juan Carlos Skewes, director de la carrera de antropología de la Universidad Alberto Hurtado; Raissa Kordic, filóloga y profesora de la Universidad de Chile; y Alfredo Matus, director de la Academia Chilena de la Lengua y profesor de la Universidad de Chile. Skewes subraya que las palabras de origen inglés cobran «una dimensión simbólica connotativa de una posición social» cuyo sentido va «mucho más allá de la funcionalidad práctica». Por su par te, Marcelo Con añade que los anglicismos son más que nada «una forma de darle valor al oficio», consecuencia de una cultura prevalente en Chile que tiende a «mirar afuera y encontrar que todo [lo extranjero] es mejor que lo propio». En esta línea, Con y Skewes argumentan que el público chileno encuentra un valor positivo en muchas voces de origen inglés, ya que al vincularlas a un valor de clase social, se tornan en un modo de ad quisición de capital cultural.
Matus y Kordic, en tanto lingüistas, se enfocan, en cambio, en re marcar la propensión de la sociedad chilena a utilizar anglicismos que consideran «superfluos». Esto implica una ideología lingüística que confi gura al español como vulnerable a una influencia foránea, quizás excesiva o dañina. Es notorio que, sin embargo, la evaluación del fenómeno de los anglicismos en Chile diverge sustancialmente entre ambos expertos. Primeramente, Kordic tilda el uso de anglicismos como «siutiquería» y argumenta: «es una falacia confundir esta actitud lingüística esnobista
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 986 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos con el proceso propio de toda lengua» (pasando por alto, aparentemente, que la voz esnobista es de claro origen inglés). Para ella, el uso de voces inglesas corresponde a una conducta deplorable reveladora de preten siones de clase social. La censura por parte de Kordic es señal de que en ámbitos académicos de carácter presentado como «descriptivo» (a saber, con intenciones de objetividad) también se encuentran actitudes de or den «prescriptivo», es decir, con disposición a dictaminar qué es correcto o apropiado con respecto a lo lingüístico. No obstante, aquí destaca la persistente asignación del estatus de «siutiquería» a una determinada práctica de lengua, demostrando la vigencia de la categoría «siútico» en el contexto cultural chileno y su asociación con estrategias de defensa de los límites simbólicos por parte de una clase social educada. Con este propósito defensivo, Kordic ejerce el control del capital lingüístico a través de un argumento de orden naturalista en el que la lengua admite «natu ralmente» cierto vocabulario de origen extranjero y toda presión que im pongan términos foráneos «innecesarios» es, por lo tanto, «poco natural», ya que obedecen a un afán pretencioso («esnobista»), imaginado como artificioso o forzado. Por su parte, Matus considera que la aparición de an glicismos no es un hecho significativo a menos que persista en el tiempo. Recalca que la lengua cuenta con «mecanismos de defensa» que eliminan lo superfluo, por tanto, las voces extranjeras inútiles estarían impedidas de echar raíz en la lengua. Es interesante que la metáfora «mecanismos de defensa» aluda al sistema inmunológico de los organismos vivos o a la estrategia militar en el combate, en tanto implica que las palabras de origen inglés van a la ofensiva, al tiempo que el español queda represen tado como una lengua «bajo ataque». Tanto la perspectiva de Kordic como la de Matus hacen eco de discursos de larga data acerca del español, en los que se lo describe como amenazado por barbarismos, vicios y el cons tante peligro de la fragmentación o desunión lingüística, fenómenos ante los cuales demanda atenta protección. Efectivamente, el argumento de la «defensa del idioma» constituye un ideologema fuertemente enquistado en la matriz discursiva de la institucionalidad reguladora del español, pero que también es recurrente en el ámbito de muchas otras lenguas, lo
c a p í t u l o 3 7 | 987 Panorama de estudios actuales del español en América cual se halla ampliamente documentado por la teoría (Heller y Duchene, 2012; Del Valle, 2007; Cameron, 2008). De este modo, aun cuando la afir mación del entonces director de la Academia Chilena de la Lengua sobre «mecanismos de defensa» evoca una especie de regulación involuntaria, fluida y natural por parte de los hablantes, refiere más bien a un modo de control dirigido por una institucionalidad académica, la cual interviene en la selección del léxico. Matus añade: «Las academias no se pronuncian sobre anglicismos que recién están circulando. Hay que observar lo que pasa con el uso». Entonces, el control no es aplicable a todos los términos extranjeros en el habla chilena, sino que solo a aquellos que se encuentran efectivamente en uso. Matus (2007), de hecho, pone énfasis en el valor de este último concepto y subraya que «las academias respetan como sobe rano el uso». Acota uso en su sentido de operatividad lexicográfica, aquel que se encuentra «actual y vigente, socialmente estabilizado» y en «es tricta sincronía», esto es, enmarcado en un corpus temporalmente bien definido. En consistencia con esta postura, una palabra de origen inglés de ocurrencia contemporánea, frecuente y estable se puede aceptar para su registro en el diccionario y, con ello, tiene visto bueno para su libre circu lación en el idioma. En el artículo de El Mercurio (Ramírez, 2012), Matus agrega además que ciertas palabras foráneas pueden ser absorbidas por que probablemente «se las necesita», pero que para evaluar cuán estabili zadas están se requiere tiempo. Por lo tanto, aquí aboga por un modelo en el que los términos de origen inglés nunca sean aceptados instantánea y libremente, sino que deben pasar un filtro de adecuación. La idea de que la lengua debe ser depurada es parte nuclear de las estrategias históricas de gestión del español por parte instituciones de regulación lingüística tales como las academias, especialmente en cuanto a su articulación como es pacios de producción lexicográfica.
De este modo, Matus no se suma a la censura de la siutiquería, ni busca explicar el porqué del fenómeno de los anglicismos, sino que se remite a otorgar directrices con respecto a qué hacer con estas voces por medio de una planificación lingüística. Dichas directrices forman parte de un proceso institucional racionalizado y planteado como científico y
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 988 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos políticamente neutral. De acuerdo con este modelo, el léxico innovador aceptable debe asentarse en el uso social, lo cual otorga la autoridad sobre dicho uso a la totalidad de los hablantes de la lengua, dejando a las aca demias un rol presentado como puramente organizativo. Esta visión no es exclusiva del director de la Academia Chilena, es de hecho consistente con el discurso presentado por el proyecto panhispánico general de la ASALE, de la cual la Academia Chilena de la Lengua es miembro, y que es encabezada por la Real Academia Española. En 2014, el entonces director de la RAE José Manuel Blecua fue entrevistado por El Mercurio a propósi to de su visita a Chile, entre cuyos objetivos estaba renovar y celebrar los vínculos con la institución académica chilena (Ortiz de Rozas, 2014). La entrevista, publicada el 3 de agosto de dicho año, se anunció en la portada del periódico y ocupó cuatro páginas completas, algo insólito si de temas lingüísticos se trata. En ella, el director de la RAE se mostró de acuerdo con algunos puntos expresados por Matus, en los que, a grandes rasgos, se expresaba sobre el rol institucional en el control del idioma, al tiempo que reiteró una serie de tropos comunes del discurso panhispánico. Por ejemplo, se refirió a una política en la que las voces de origen extranjero, y en general cualquier innovación, deben clasificarse según si se necesitan o no dentro del marco del idioma. Pero a diferencia de Matus, quien asevera que las voces innecesarias desaparecen por sí mismas, en contraste con las verdaderamente necesarias que se asientan en el uso, Blecua señala que es preciso normar para purgar lo superfluo de la lengua y que el aparato ins titucional es clave para este cometido. A pesar de ello, Blecua simultánea mente reafirma que la RAE ha de priorizar el uso por sobre la norma, y que las academias «pueden orientar, pero no imponer». Esta diferencia sugiere que mientras la institucionalidad académica chilena se ha presentado a sí misma principalmente como un instrumento de inventariado y selección, y menos como una entidad envestida de autoridad, la RAE se posiciona explícitamente a la cabeza del proyecto panhispánico con el propósito de establecer la norma. Efectivamente, al ser consultado sobre si la ASALE en general y la RAE en particular son entidades que «sugieren» más bien que «norman» el idioma, Blecua es enfático en sostener que sí «fijan normas
c a p í t u l o 3 7 | 989 Panorama de estudios actuales del español en América y preceptos», aunque añade que estos «no son caprichosos» y que tienen por propósito «mantener unida, coherente y cohesionada la lengua». Del mismo modo, para enfrentar el problema de la diversidad lingüística entre las naciones hispanohablantes, Blecua anuncia que las formas locales pre valecerán conforme lo decidan «los hablantes de cada país libremente», puesto que «las academias estamos para escuchar, estudiar, proponer y, sobre todo, intentar que, dentro de las variantes lógicas, prevalezca una lengua común» (Ortiz de Rozas, 2014). En el contexto de un medio de comunicación chileno, entonces, Blecua logra desplegar un discurso que a la vez reafirma una autoridad lingüística y una voluntad liberal-demo crática, de modo que la contradicción entre neutralidad y norma debe quedar forzosamente suspendida. Esto tiene sentido si se considera que la tensión entre la regulación de la lengua y su uso efectivo por parte de los hablantes permea buena parte de las decisiones de las academias y que es constitutiva , más que de una singularidad contemporánea, de algo estruc tural a toda tarea lexicográfica. Es sabido que el carácter necesariamente normativo de los diccionarios monolingües posee una relación compleja e inmanentemente política con la realidad del lenguaje (Lara, 1997 y 2001). Por esta razón, en el contexto de la «nueva política panhispánica» lo ver daderamente novedoso es que la ASALE y la RAE manifiestan una postura en la que la norma se presenta como sometida al dictamen del público, im pregnándola de legitimidad democrática (Del Valle, 2004, 2007 y 2015). De esta manera, la contradicción entre una norma bajo control académico y el mandato del uso, dominado por los hablantes, no solo aquí no se resuelve, sino que se convierte en un elemento central de la dialéctica entre las aca demias y la sociedad general, la cual a su vez adquiere sentido únicamente si se la reinterpreta con un lenguaje demócratico-participativo. Consistentemente con este orden, el sesgo del español culto (pre sentado como equivalente al de las clases dirigentes) así como el centralis mo de la variedad peninsular, característicos de la perspectiva unionista de los intelectuales chilenos del xix, persisten sólidamente en las prácti cas lexicográficas contemporáneas. Sin embargo, estos han sido reempla zados, respectivamente, por el establecimiento de sistemas de producción
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 990 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos de norma centrados en los hábitos de las élites locales y por la revalidación de dichos sistemas por parte de la institucionalidad de Madrid. Esto ocurre en un contexto en el que la Real Academia Española y la ASALE presentan al público sus propias políticas lingüísticas como consensuadas y raciona lizadas, y perpetúan buena parte de los elementos estructurales del viejo régimen sin hacerlos evidentes en sus políticas explícitas (Del Valle, 2015; Del Valle y Gabriel-Stheeman, 2004).
Uno de los elementos más enquistados de dicho régimen posi blemente sea una ideología de la corrección lingüística que supone la existencia de una norma fija, universal, emanada de una autoridad y ac cesible públicamente a través de la educación. Esta ideología entraña una incompatibilidad fundamental con la idea de «uso» que propugna hoy la ASALE (al menos en sus políticas lexicográficas) y los supuestos democrá ticos que se le asocian, en tanto presupone una imposibilidad de mutación más allá de modos restringidos de creatividad lingüística, así como una visión que, explícita o implícitamente, avala una inequidad fundamental entre quienes conocen la norma y quienes no. En el corpus de prensa aquí analizado hay despliegues detallados de las políticas de la academias de la lengua acerca del problema de cómo tratar con la innovación y varia ción que, asimismo, dan cuenta de la persistencia de esta matriz discur siva. El 2 de marzo de 2014, en la sección Artes y Letras de El Mercurio, se publicó un reportaje llamado «Presentan dos nuevos libros para hablar bien y escribir mejor», redactado por Mariana González. En él se daban a conocer «Lo pienso bien y lo digo mal», una recopilación de los Boletines de la Academia Chilena de la Lengua, y «Las 500 dudas más frecuentes del español» del Instituto Cervantes, coordinado por Florentino Paredes, profesor de lengua española de la Universidad de Alcalá. La bajada del artículo de El Mercurio indica que estas obras explican y facilitan cómo hablar y escribir correctamente: «Al hablar español pueden surgir errores que en ocasiones repetimos o agravamos […]. [Estos] libros proponen un mejor uso de nuestro lenguaje y […] aclaran dudas que los hablantes de español se plantean de manera cotidiana» (González, 2014).
c a p í t u l o 3 7 | 991 Panorama de estudios actuales del español en América La ideología de la corrección y un persistente vínculo entre el es pañol marcado como chileno y lo «incorrecto» son evidentes en el artí culo de El Mercurio de Mariana González (2014). Al presentar su trabajo, la Academia Chilena de la Lengua enfatiza, primero, la importancia de distinguir el error de lo coloquial en el lenguaje, y luego enumera una serie de «problemas» comunes entre hispanohablantes en Chile, entre ellos: queísmos y dequeísmos; mala traducción de anglicismos (soportar usado con el sentido de ‘apoyar’); formas «habladas» impropias en la escritura (hácelo por hazlo o pónelo por ponlo). El problema de la censura, según se desarrolla en el libro de la Academia Chilena, lleva con posterioridad al ar gumento de que «no necesariamente los chilenismos son contrarios al ha bla correcta», ya que palabras como fome (‘aburrido’) o ampolleta (‘bombi lla eléctrica’) son «absolutamente correctas» y propias del país (González, 2014). En la misma línea, al abordar el libro del Instituto Cervantes, la au tora del artículo prosigue con la percibida asociación entre chilenismos e incorrección y aclara que «no solo los chilenos incurren en faltas al hablar o escribir» sino que los errores también proliferan en otras escalas (como «Hispanoamérica» o «los países de habla hispana»). Después añade que en esta obra se responden cuestiones útiles para escribir sin equivocacio nes, por ejemplo: «¿se escribe sólo o solo?, ¿se acentúa la palabra guion?, ¿se puede decir oscuro o hay que decir obscuro?» (González, 2014). El tratamiento, en un único artículo, de dos libros sin mayor vínculo en su redacción y edición revela cuán viva se halla en pleno siglo xxi la percepción del régimen unionista-panhispánico en la representación de la institucionalidad idiomática. Ambas publicaciones se proyectan hacia dos escalas del orden geopolítico del panhispanismo, el primero desde España, y, por lo tanto, asumido como universal; el segundo desde Chile, y, con ello, marcado en sus límites estado-nacionales. No obstante, aquí es pre ciso observar que, a diferencia de la equivalencia automática entre «chile nismo» y «vicio» reflejada en los diccionarios de chilenismos del siglo xix y enraizada con firmeza en la matriz cultural hasta hoy, lo marcado como chileno ya no es objeto necesario de la reglamentación. Esta función se ha llevado por completo hacia una lengua anónima, deslocalizada y carente
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 992 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos de marcación. La norma, por lo tanto, ya no se dirige a sujetos sociales situables geográfica o socialmente ni se enfatiza necesariamente según límites nacionales. Esto ocasiona que se precise subrayar que «fome» o «ampolleta» son chilenismos pero igualmente «correctos» y que «no solo en Chile» se habla con errores (una aclaración que curiosamente sugiere una percepción inicial de que Chile sería el único sitio donde se habla mal). En consecuencia, a pesar de que desde las Academias la variedad nacional chilena ya no es indicada como errónea, persiste una asociación entre una ideología de la corrección y la geopolítica de la lengua que, finalmente, devela una asimetría que no se sitúa en el pasado, sino que pervive com penetrada en las ideologías lingüísticas hasta la actualidad.
5. Consideraciones finales
Como se ha descrito en este capítulo, el régimen de lengua predominante en Chile establecido desde las clases dirigentes a lo largo de la era repu blicana tiene una serie de singularidades en términos de sus configura ciones ideológico-lingüísticas. Primeramente, la aproximación unionista en torno a la lengua española propugnada por Andrés Bello y otros inte lectuales condujo a relegar la gestión centralizada de la lengua fuera de los límites de la nación, tarea que recayó finalmente en el proyecto de la Real Academia de la Lengua y, con posterioridad, en la ASALE y en el conjunto del proyecto panhispánico (Del Valle, 2015; Rojas, 2015 y 2013; Rojas y Avilés, 2014; Jaksic, 2010; Arnoux, 2008). Esta configuración (fun damentalmente eurocéntrica y clasista) ha permitido al Estado y a la élite concebir la lengua culta de manera deslocalizada y anónima, facilitando su gestión administrativa y su monopolio en el discurso público, de ma nera que solo un grupo selecto de chilenos tendría acceso (exclusivo y excluyente) al capital cultural que provee. A través de este mecanismo, la clase dirigente chilena se definió como bisagra conectora entre normas culturales pretendidamente universales (pero de origen europeo) y su uso admisible en el contexto chileno, manteniéndose siempre consciente de su rol como modelo de la cultura nacional. Así, el tropo de «hablar mal» se
c a p í t u l o 3 7 | 993 Panorama de estudios actuales del español en América transformó en un instrumento ejercido para la marcación de la diferencia social y para la delimitación del orden de clases sociales. En este contex to «usted no lo diga», el latiguillo del profesor Banderas, se convirtió en un ejercicio de marcación de límites y en una señal de que cada hablante puede tener acceso a los recursos de la lengua, al menos si este logra una adecuada integración en el sistema educativo y económico. Asumir que «hablar bien» es una capacidad adquirible por quien quiera educarse, por supuesto, implica ocultar que los recursos lingüís ticos considerados «deseables» están bajo control de un grupo limitado y que no son accesibles mediante el mero acceso al sistema escolar. Al fin y al cabo, «hablar bien» se consigue única y exclusivamente por el manejo de las estrategias discursivas de una clase dirigente, lo cual se puede ad quirir primordialmente mediante la pertenencia a dicha clase. La natura lización de una ideología que representa los hábitos de la clase dirigente como necesariamente «mejores» es clave en el proceso de perpetuación de estas asimetrías, lo cual, significativamente, ha tenido por contraparte una configuración de las culturas populares como naturalmente inferiores. Por medio de estas iconizaciones se han prolongado ideologías racistas y clasistas estructurales al proyecto colonial pre-industrial y de la era repu blicana temprana aún en el siglo xxi. La desigual distribución del capital social, cultural y simbólico inherente a este orden persiste sólidamente en la actualidad; y el esquema panhispánico contemporáneo, que autoriza a las academias de la lengua a perpetuar sus mecanismos, históricamente ha pasado por alto el arraigo hegemónico de esta inequidad (Del Valle, 2015 y 2007; Del Valle y Gabriel-Stheeman, 2004).
En este sentido, la preeminencia de una jerarquía que sitúa la norma de la lengua española fuera de Chile hoy pervive en buena medida debido a que conlleva considerables ventajas para la clase dirigente. Se propone aquí que, primordialmente, permite despolitizar lo lingüístico, llevando el problema de la lengua fuera del ámbito de dominio estatal-nacional. Esto se hace notar en la ausencia de instituciones estatales que estén a cargo de problemas de administración o planificación lingüística dentro de Chile, fenómeno que se reproduce asimismo en escuelas, universidades,
g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 994 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos institutos y organizaciones no gubernamentales. Dicho espacio vacío por parte del Estado en políticas del idioma y la fuerte desproblematización de la lengua española en el cierre nacional se demuestran de modo crítico en el escaso tratamiento de problemas de lengua en la prensa hegemónica. Finalmente, se ha podido observar en el corpus abordado una pola ridad de contraposición lingüístico-ideológica sólidamente naturalizada entre un español no marcado, configurado como transnacional, y otro distintivamente chileno. En un extremo se distingue una lengua anónima, transparente, deslocalizada y vinculada a una norma accesible pública mente a través de la lectoescritura y del sistema educativo. En el otro, se observa la configuración de una lengua sumamente local, reconocible en sujetos representativos de estereotipos nacionales, por lo usual divorciada de la norma y anudada con la oralidad y lo familiar. Dicho dualismo parece reproducir ideologías lingüísticas de anonimato y autenticidad, respecti vamente (Woolard, 2007). No obstante, el español chileno y su sinnúme ro de singularidades no suelen mover tropos de autenticidad de manera sistemática y mucho menos aún proyectos institucionales de gestión de lengua. En otras palabras, se observa que en el caso chileno la lengua na cional está dominada por una ideología de anonimato y que los discursos que incorporan tropos de autenticidad se hallan compenetrados con una percepción disgregada de la identidad nacional a tal punto que no son re conocibles inmediatamente en una visión sistémica del idioma. Es así que el vasto lexicón correspondiente a los chilenismos, los diversos acentos flaites, huasos o rotos, las roterías e incluso los manierismos lingüísticos de las cuicas no son asumidos como parte de una unidad discreta y sóli damente discernible llamada «español de Chile», sino que se inscriben en un imaginario disperso, escasamente unitario, sobre el cual solo se pue den proyectar preceptos vagos, entre los cuales aún sobresale, por encima de todos los demás, el de que «en Chile hablamos mal». Únicamente una contraposición (es decir, la marcación) en función de otros espacios hispa nohablantes —las naciones vecinas, Hispanoamérica, España— permite constituir una diferencia afirmativa.
c a p í t u l o 3 7 | 995 Panorama de estudios actuales del español en América A pesar de esta predominancia, cabe recordar que la lengua marcada como chilena a veces es celebrada bajo una luz positiva. Ya que en el siglo xxi se hace cada vez más relevante una visión crítica a la naturalización del eurocentrismo ideológico del proyecto nacional chileno, es posible que un incremento de la saliencia cultural de las clases populares de origen mes tizo y de las poblaciones indígenas conduzca a una apreciación de sus ele mentos distintivos, en particular de aquellos situados en la lengua. Esto, a su vez, se alinea con un contexto mundial en el que la valorización de lo local tiene cada vez mayor incidencia en términos político-económicos y en el que lo «auténticamente chileno» ya tiene horizontes expansivos en cuanto a su valor en un mercado cultural globalizado.
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XI.
| 1001 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 1001 C A P Í T U L O Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 Diego Bentivegna
CONICET / UNTREF / UBA
diegobentivegna@gmail.com
c a p í t u l o 3 8 | 1002 Panorama de estudios actuales del español en América
1. …una vida peligrosa de los desajustes…
El extenso período en que Amado Alonso dirigió el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires constituye un momento fundamental para la construcción de un saber filológico en América. Fueron más de dos décadas, que se extienden entre 1927, cuando Alonso asume el cargo envia do a la Argentina por Ramón Menéndez Pidal, tal como había sucedido con sus antecesores españoles en la dirección del Instituto (Américo Castro, Agustín Millares Carlo, Manuel de Montoliu), y 1946, cuando parte hacia los Estados Unidos.1 A lo largo de la gestión de Alonso, se sostienen desde el Instituto importantes gestos de intervención en la vida pública, sobre todo en la prensa y en el espacio pedagógico (recuérdese, sin ir más lejos, la notable Gramática castellana, escrita por Alonso y Pedro Henríquez Ureña y publicada por Losada en 1938 y 1939), que van más allá del ámbito estrictamente disciplinar de lo que se entendía como estudios filológicos. En este capítulo se presentan una serie de lecturas argentinas y la tinoamericanas —no exclusivamente académicas— que, enmarcadas en los años 30 y 40 del siglo pasado, involucran todas ellas una noción que, como se verá, es al mismo tiempo un «problema», para retomar una pala bra cara a Alonso: el del estilo.
La noción de estilo está estrechamente ligada al desarrollo de un área de estudios, la estilística, fuertemente articulada con la conforma ción de los estudios filológicos en la Argentina. De hecho, uno de los gran des proyectos que se deben a la gestión de Alonso al frente del Instituto de Filología es la generación de una serie, la «Colección de Estudios Estilísticos», cuyo primer volumen, especialmente significativo por su condición fundante en el campo universitario, se publicó en 1932.
1
Sobre la gestión de Amado Alonso en el Instituto de Filología, cfr., entre otros, Barrenechea (1995- 1996), Arnoux y Bein (1995-1996), Degiovanni y Toscano y García (2010), Bentivegna (2011a), Lida (2019).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1003 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 Se trata de la compilación que Alonso titula Introducción a la esti lística romance, que incluye exclusivamente —y la decisión no debe pa sar inadvertida— artículos de ámbito alemán (Karl Vossler, Leo Spitzer y Helmut Hatzfeld) traducidos por el propio Alonso y, otro dato que se debe retener especialmente, por uno de sus discípulos más lúcidos: Raimundo Lida.
En la introducción al volumen, Alonso explicita los fines de la colec ción que se inaugura:
1. reproducir en español y agrupar orgánicamente las investigaciones de
este carácter referentes a nuestra lengua y a nuestra literatura que se han publicado disgregadamente y en idiomas extraños; 2. fomentar y publicar investigaciones nuevas de este orden, tanto sobre temas apenas esbozados o del todo intactos en que se tratan formas de la lengua común o de las regionales, como sobre nuestros autores peninsulares y americanos, anti guos y modernos; 3. poner al alcance de los lectores de nuestro idioma los trabajos capitales de carácter general y de valor programático en ambos aspectos (lengua común y estilos personales), a fin de informar y de orien tar para la investigación de nuestra lengua y de nuestra literatura (Alonso 1932a, pp. 13-14).
Nótese la insistencia en el posesivo «nuestra», que va construyendo dis cursivamente una comunidad imaginada (Anderson, 2011) de pertenencia: «nuestra lengua», «nuestra literatura», ya aparecen en el primer punto y se siguen desplegando en el resto del fragmento, con un anclaje concreto en las prácticas letradas de las que la noción de estilo, en teoría, debería dar cuenta: la de «nuestros autores, peninsulares y americanos, antiguos y modernos». Según se desprende del fragmento citado, a partir de la figura autoral el estilo permitiría pensar los modos en que se construye una sub jetividad —y en consecuencia, si lo político (con Alain Badiou, 2016), invo lucra formas de producción de subjetividad, se proyecta allí una política— dispuesta en un espacio atlántico (desde donde se dirimen las posiciones geográficas) y en una tradición idiomática (de antiguos y modernos).
c a p í t u l o 3 8 | 1004 Panorama de estudios actuales del español en América
2. Ambigüedades del estilo
La noción de estilo era, por entonces, un concepto ambiguo. Lo es toda vía, cuando la noción vuelve, como en los estudios de análisis textual de Jean-Michel Adam, o en los planteos de una crítica como Marielle Macé, o en ciertos aspectos de la obra de Agamben, o de un filólogo como Pier Vincenzo Mengaldo.2 Sin embargo, más que explorar el lugar que la noción de estilo ocupa en diversas facetas del pensamiento contemporáneo, inte resa ahora señalar las ambigüedades y tensiones asociadas con la noción, en lo que se puede considerar como el período de mayor consistencia en la adopción del término. Es un período asociado con nombres funda mentales en los estudios lingüísticos y literarios y con la actividad crítica como Charles Bally, Karl Vossler, Leo Spitzer, Giacomo Devoto, Gianfranco Contini, Pier Paolo Pasolini, Amado y Dámaso Alonso, Alonso Zamora Vicente, Raimundo y María Rosa Lida, Ana María Barrenechea, Ángel Battistessa, Héctor Ciocchini, Roberto Fernández Retamar, etc. El momen to más consistente de los estudios estilísticos coincide, en Argentina y en general en América Latina, con el de la constitución de un campo de estu dios filológicos, cuyos espacios institucionales comparte y con los que, en ciertos nombres y en ciertos proyectos, sin duda confluye. La noción de estilo es un concepto de apertura. Es lo que sostiene el mexicano Alfonso Reyes, que había frecuentado la escuela de Menéndez Pidal en Madrid y que había residido en la Argentina como embajador de México en los años en que Alonso dirigía el Instituto. en El deslinde, de 1944, al que regresaremos en la última parte de este artículo- un indicio del carácter no definitivo, no consumado, de la obra. A la eficacia del estilo conviene esta vida peligrosa de los desajustes, este sentirse siempre a un paso del abismo. El ajuste ha de ser logro momentáneo y nunca de antemano seguro. Un ajuste institucional y garantizado sería la ruina de la literatura, ahogaría los posibles escapes de la fuerza expresiva y
2
Ver, entre una bibliografía por supuesto mucho más vasta, Hatzfeld (1955); Fernández Retamar (1958); Terracini (1966); Adam (1997); Mengaldo (2001); Agamben (2014); Macé (2016); Stefanelli (2017); Lucchi ni (2019).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1005 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 llevaría al clisé, al tecnicismo y aun a la tipología simbólica; convertiría el máximo de la fantasía en el mínimo de la exactitud matemática. Cuando, en la Edad Media, se daba un relativo ajuste hacia abajo, por falta de fijación en la gramática, que es uno de los miembros de este contraste, casi no existía el estilo, hundido en el magma coloquial. Y cuando el ajuste se diera hacia arriba, el estilo volvería a desaparecer (Reyes, 1944, p. 228). En planteos como el de Reyes —que en realidad retoma y resume en este escrito diferentes aportes de los estudios filológicos (no solo) en ámbito hispánico— el estilo no es un subproducto de la obra, como puede pensar se en una crítica tradicional —Marcelino Menéndez y Pelayo en España; Calixto Oyuela en la Argentina (cfr. Bentivegna, 2019)— que ya hablaba de la nación y que se inspira, en última instancia, en la tradición retórica, sino que se proyecta como una instancia de desestabilización del texto. Una instancia que no podía ser mirada sino con sospecha por críticos como Menéndez Pidal o como Américo Castro, que se mantendrán, en general, ajenos a las seducciones de la estilística.
El estilo, asimismo, constituye una noción que puede pensarse como un lugar de confluencia (entre otras cosas, entre líneas teóricas di ferentes, como las que representan la lingüística de Bally y la de Vossler, sobre las que se volverá), pero también como un lugar de disputas y de tensiones. Disputas y tensiones en torno, por un lado, a lo que se entiende como relación entre sujeto y lenguaje y, por el otro, como lo muestra el propio desarrollo que propone Alonso en «El problema argentino de la lengua» —publicado en Sur en 1932— en función de la legitimación de aquello que se entiende como lengua común en el espacio llamado «hispa noamericano». Se volverá más adelante sobre este texto. Es posible pensar también en ciertos desarrollos paralelos, que se dan en la lectura de la herencia idealista en función de la construcción de una visión más compleja de lenguaje y que vayan más allá de una suerte de singularización absoluta de la expresión. Proyectar el concepto mismo de estilo supone, en este punto, una lectura crítica de algunos de los pos tulados del idealismo, al menos en su versión croceana, una concepción
c a p í t u l o 3 8 | 1006 Panorama de estudios actuales del español en América que, es importante notarlo, se asocia también con una visión del mundo explícitamente política.
3. El estilo y sus proyecciones políticas:
liberalismo, filosofía de la praxis, poética sociológica Esa visión tiene en el liberalismo, según el propio Croce, su salida éti co-política. No es casual, en este punto, que una parte considerable de la presencia de Croce de este lado del mundo, al menos en ámbito argentino, aparezca ligada a posiciones políticas republicanas institucionalistas libe rales: la revista Sur, Borges, la revista Nosotros, los pedagogos espiritualis tas como Juan Mantovani y Juan Cassani, la revista Cursos y Conferencias, la editorial Imán, etc. Recuérdese que, luego de una cierta simpatía inicial —muy breve— por Mussolini, Croce será el gran referente del antifascis mo democrático, no comunista (e incluso, anticomunista), el redactor del Manifiesto de los Intelectuales Antifascistas de 1924 (que se contrapone al Manifiesto a favor del régimen de otro de los grandes filósofos italianos de la época, que había sido su amigo entrañable y cuya influencia en la pedagogía en la Argentina es clamorosa:3 Giovanni Gentile) y, ya caído el fascismo y finalizada la guerra, será uno de los padres intelectuales de la nueva República Italiana. De hecho, hacia la década de 1940 Buenos Aires se convierte en uno de los puntos fundamentales para la circulación de los escritos de Croce en esta lengua.4 Mientras que Amado Alonso y sus alumnos del Instituto de Filología están inmersos en el diseño de colecciones y en el trabajo de traducción, en Europa, en un ámbito totalmente distinto, Antonio Gramsci, por enton ces en la cárcel fascista, está leyendo críticamente la producción croceana.
3
Especialmente, en la corriente «espiritualista» de Juan Cassani o Juan Mantovani. Cfr. Bentivegna (2011a).
4
Incluso en una fecha tardía como 1952, año de la muerte de Croce, Enrique Pezzoni, formado en el Instituto Nacional del Profesorado en la estela de Alonso y de su círculo, vierte al castellano Ética y política, seguida de un texto autobiográfico notable: la Contribución a la crítica de mí mismo (Buenos Aires, Imán, 1952).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1007 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 Y está leyendo, precisamente, aunque no de manera excluyente, las re flexiones de Croce sobre el lenguaje, marcando sus limitaciones, reposi cionando y complejizando conceptos como el de gramática o el de género, que el idealismo de Croce en su versión más extrema —la de la Estética de 1902— había intentado expulsar.5 Asimismo, en esos años entre fines de los veinte y comienzos de los treinta, en otro contexto altamente proble mático como el de la Rusia estalinista, críticos y lingüistas como Bajtín, Voloshinov y Medvedev leen críticamente el idealismo de Croce y de Vossler, en cruce, también, con una lectura atenta (y también muy crítica) de las posiciones saussureanas.
La «estilística», tal como la postulará Bajtín en los años siguien tes, no remite tanto a una subjetividad singular, clausurada en sí misma e identificada con un individuo, sino a un diálogo conflictivo de voces, a una multivocalidad de la palabra, irreductible —al menos en el caso de la novela— a un acento subjetivo único y pleno. Se cita un único, breve fragmento del celebérrimo apunte bajtiniano: «El problema de los géneros discursivos», que parece retomar lo que ya había planteado Voloshinov en El marxismo y la filosofía del lenguaje y que resume la posición de Vossler y de los teóricos cercanos a él mismo:
A pesar de las diferencias en el enfoque de esta función [la expresiva] entre varios teóricos, su esencia se reduce a la expresión del mundo individual del hablante. El lenguaje se deduce de la necesidad del hombre de expre sarse y objetivarse a sí mismo. La esencia del lenguaje, en una u otra forma, se reduce a la expresión espiritual del individuo (Bajtin, 2002, p. 256). Si para Croce —al menos para el primer Croce, el de la Estética de 1902, puesto que después la cuestión cambia bastante, sobre todo en un libro como La Poesía, de 1936,5 leído (o al menos, citado) por Borges,6 en el que
5
Cfr. De Mauro (1965) y Raggiunti (2003). Se ha analizado con cierto detalle la concepción de lenguaje en Gramsci en Bentivegna (2013).
6
Un fragmento de La poesía es el punto de partida del relato «Historia del guerrero y la cautiva», incluido en El Aleph (1949). Evidentemente, Borges recurre al original italiano, puesto que el volumen en caste llano solo será publicado en 1954 en traducción de Norberto Rodríguez Bustamante. Borges se detiene
c a p í t u l o 3 8 | 1008 Panorama de estudios actuales del español en América se revisa en parte la relación con los estilistas alemanes— cada acto lin güístico es un acto expresivo en sí mismo creativo, singular e irreductible a toda estructura o sistema, se entiende que para él el concepto de estilo no resulte un concepto válido. El estilo —que sí será una categoría central en un discípulo de Croce como Karl Vossler, cuya formación en los cánones rigurosos de la lingüística y de la filología de lengua alemana le impiden desechar sin más la idea de una lengua como objetividad histórica, como instancia no subjetiva— implica, en cambio, algo del orden de la exterio ridad del sujeto. Implica un afuera, que es sobre todo un afuera lingüístico y discursivo.
4. Estilo y expresión
Ciertas limitaciones serias de la concepción croceana de lenguaje habían sido señaladas por Manuel de Montoliu, el tercero de los directores espa ñoles del Instituto de Filología luego de las gestiones de Américo Castro y de Agustín Millares Carlo, en uno de los Cuadernos publicados por la propia institución antes de la llegada de Amado Alonso: El lenguaje como fenómeno estético, de 1926.
Allí Montoliu señala que una de las limitaciones de la concepción croceana al identificar toda expresión con una expresión artística y, en consecuencia, a partir de esa equivalencia, toda la lingüística, «sin resi duos» (como afirma la última frase de la Estética de Croce, de 1902), con la estética. Por otro lado, si la lengua fuera puro hecho intuitivo, como afirma Croce, ella sería en rigor el espacio de los puros nombres propios. Es más, el único nombre posible para expresar un individual sería, como ese indi vidual, único e irrepetible. Así, «si aplicásemos rigurosamente la afirma ción de que toda expresión es única, resultaría que cada individuo tendría una lengua propia y distinta de las demás» (Montoliu, 1926, p. 223). Frente a la identificación plena entre expresión e intuición, Montoliu señala más muy críticamente en la concepción de estética en Croce en relación con el lenguaje en su ensayo de 1927 «Indagación de la palabra», incluido en 1928 en el volumen El idioma de los argentinos.
d i e g o b e n t i v e g n a | 1009 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 bien un hiato: «En la lengua de los más geniales maestros del lenguaje, los grandes escritores, siempre queda un residuo inexpresado» (p. 223). El escrito de Montoliu contribuye a introducir los postulados de Croce a la discusión filológica en el marco del Instituto, pero, al mismo tiempo, toma distancia con respecto a esos postulados. Se abre la senda hacia una concepción de estilística como tensión entre sujeto y lengua, que será el camino emprendido por Amado Alonso y sus discípulos, quienes no leen solo a Croce, Gentile, Ortega o Vossler, sino también a pensadores de la crisis, como Henri Bergson, Fritz Mauthner o Edmund Husserl.7 Se cita, para dar solo un ejemplo, un fragmento de un artículo de Amado Alonso, «Americanismo en la forma interior del lenguaje», que parte precisamente de Bergson:
Géneros, clases, categorías. El lenguaje-intelecto interpone entre la rea lidad y nuestro conocimiento una red de categorías, una ortopedia con formadora que tapa, violenta y moldea la realidad reduciendo su indivi dualidad de cada vez, su siempre virgen originalidad, a clases previamente establecidas. Veo una coloración y al instante viene el lenguaje-intelecto con sus determinadas clases de colores y la tapa con una de ellas: verde, azul (Alonso, 1961, p. 61).
La expresión supone conflicto. Supone tensión. Es algo que la estilística, tal como la practica Alonso y, a causa de su influjo, como en gran parte se
7
Especialmente significativo es el caso de Raimundo Lida, sobre quien se volverá al final de este capítu lo. En los años treinta y cuarenta, el período que interesa especialmente en este capítulo, Lida lee con atención la «filosofía del lenguaje» presente en filósofos como Henri Bergson («Henri Bergson, filósofo del lenguaje», publicado en Nosotros en 1933) , Benedetto Croce y Giovanni Gentile («Croce y Gentile, filósofos del lenguaje», publicado en Cursos y conferencias en 1935), Oswald Spengler (en el Boletín del Colegio de Graduados de la Facultad de Filosofía y Letras, de 1935 y 1936), Carlos Vaz Ferreira (en la Revis ta de Filología Hispánica, en 1939) o los pensadores ingleses del siglo xiii («Palabras, ideas, cosas», en Ínsula, en 1943). En esos mismos años, Lida traduce, entre otros autores, a Martin Heidegger («¿Qué es la metafísica?», publicado en la revista Sur en 1932), Wilhelm Dilthey, Karl Vossler (los artículos de Filosofía del lenguaje, publicado en 1941 por la editorial Losada) y Leo Spitzer (La enumeración caótica en la poesía moderna, publicado por el Instituto de Filología de Buenos Aires en 1945). Lida dedica además un volumen entero al pensamiento de George Santayana: Belleza, arte y poesía en la estética de Santa yana, publicado por la Universidad de Tucumán en 1943. Este libro es la tesis doctoral de Lida, dirigida por Amado Alonso y posible, en gran parte, por la obtención de la Beca Guggenheim en 1939 para transcurrir un período de investigación en Harvard.
c a p í t u l o 3 8 | 1010 Panorama de estudios actuales del español en América practicará en ámbito hispanoparlante a partir de él, tiene bien en claro, como se puede leer en la frase inicial del estudio de Amado Alonso sobre el modernismo en La gloria de Don Ramiro, de Enrique Larreta: «Aunque el estilo es, por supuesto, lo individual de un autor, no hay mejor camino para sorprenderlo que fijar las determinaciones exteriores entre las que lo individual se expresa» (Alonso, 1942, p. 51).
Se trata, para Alonso, de pensar condiciones históricas que determi nan y, al mismo tiempo, limitan el libre operar del estilo: condiciones liga das con categorías genéricas (la novela histórica) y tradiciones discursivas (la de la «escuela» modernista). Es decir, con instancias no subjetivas pero en tensión, con las cuales el sujeto se constituye.
A ello Alonso llega, en principio, por el camino de los estudios es trictamente filológicos y lingüísticos: lo hace, como explica Alonso clara mente en uno de sus más felices escritos, la «Carta a Alfonso Reyes sobre la estilística»,8 a través de sus lecturas de Charles Bally. Bally no fue tan solo uno de los editores del Cours de Saussure, su maestro. Fue, además, el impulsor de una estilística que empieza a con figurarse antes de que Saussure dictara las lecciones que confluyen en el Cours (o acaso, dado que el término en francés puede leerse como singu lar o como plural, «los» Cours),9 en textos como el Tratado de estilística francesa, de 1909. Y es, además, el sucesor de la cátedra de Ferdinand de Saussure en Ginebra y el autor de la serie de ensayos que se recogen en el volumen El lenguaje y la vida, que será vertido al castellano por Alonso y publicado por la editorial Losada en 1941 en la colección de Filosofía y Teoría del Lenguaje, que el propio Alonso español diseña y dirige. Para Bally, la estilística estudia el valor afectivo de los hechos del lenguaje, es decir, la expresión de los hechos de sensibilidad por parte del lenguaje y la acción de los hechos del lenguaje sobre la sensibilidad (Segre, 1986, p. 77). Es la lengua, en el sentido saussureano, la instancia no subje tiva que brinda recursos expresivos, sobre los que el hablante ejerce una
8
Publicada originalmente en el diario La Nación en 1941; fue incluida luego en el volumen póstumo Materia y forma en poesía (Madrid, Gredos, 1955).
9
Para esta ambigüedad, se remite a De Palo (2018) y la bibliografía allí citada.
d i e g o b e n t i v e g n a | 1011 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 actividad concreta: la de optar entre elementos copresentes en el sistema, esto es, en la consciencia de los hablantes.
De Bally, Alonso deduce una «estilística de la lengua», es decir, una estilística que no privilegia en absoluto las textualidades literarias por sobre otras y que toma por objeto la lengua corriente, como se lee en la introducción al volumen inicial de la colección, «con exclusión de los par ticularismos de los estilos literarios» (Alonso, 1932a, p. 9). En esta línea de una reflexión estilística que interroga la afectividad en el discurso, que anticipa las reflexiones de Benveniste sobre el aparato formal de la enun ciación y de autores como Kerbrat-Orecchioni o Dominique Maingueneau sobre sujeto y discurso, Alonso producirá desde el Instituto de Filología varios textos, como los dedicados a los valores estilísticos del artículo en español (1931) y a las «preferencias» afectivas en la lengua del gaucho, que empieza a publicar en 1930, para nombrar solo algunos. Se configura así una estilística como «investigación de lo afectivo en la lengua corriente» (Alonso, 1932a, p. 11).
Karl Vossler10 es, para Alonso en su presentación de 1932, el inicia dor de la estilística como concepción del lenguaje «como creación espiri tual, dentro de la teoría croceana de la espressione» (Alonso, 1932a, p. 9). La publicación en un mismo volumen de artículos programáticos para la delimitación de la estilística de Vossler y del más joven Spitzer implica, en este punto, una apuesta por la modernización de los estudios literarios, no solo en la Argentina sino con proyección en el mundo hispano, sobre la base de una concepción que enfatiza las articulaciones entre singularidad y subjetividad como operación discursiva (diríamos nosotros, que leímos a Barthes, Benveniste, Jakobson o Segre). Una operación que supone un desvío en relación con un cierto estado corriente de lengua y un desvío
10
En la misma colección de Losada en que se edita El lenguaje y la vida de Bally, y junto con Raimundo Lida, Alonso publica el volumen Filosofía del lenguaje, que reúne varios artículos de Vossler. El volumen tiene una historia editorial un tanto accidentada. Fue pensado para la colección que dirigía Menéndez Pidal en el marco del Centro de Estudios Históricos, pero como consecuencia del estallido de la guerra civil y de la partida del filólogo español, primero hacia París y luego hacia América, fue editado recién en 1940 por el Consejo de Investigaciones Científicas fundado por el régimen de Franco (y solo con las iniciales de los nombres de los traductores). Esa edición madrileña no habría contado con el aval de Alonso y de Lida. La edición autorizada por ambos se publicó finalmente en la colección que Alonso dirigía para Losada en 1941.
c a p í t u l o 3 8 | 1012 Panorama de estudios actuales del español en América que —es importante resaltarlo— se manifiesta en la superficie textual, en alguno de sus niveles (ortográfico, fonológico, morfosintáctico) y que implica una cierta sensibilidad filológica, atenta al detalle y en condicio nes, al mismo tiempo, de realizar hipótesis de lectura. Spitzer habla, en un artículo posterior, «Lingüística e historia literaria», ya en su período nor teamericano, uno de los más importantes entre los suyos, de un «círculo filológico» que calca del «círculo hermenéutico» del teólogo protestante Friedrich Schleiermacher (1766-1834), uno de los iniciadores de la her menéutica moderna. En todo caso, el exégeta, el filólogo, el estilista, está en condiciones, de explicitar determinadas inferencias abductivas (Eco, 1987). Lo dice claramente Spitzer en el artículo incluido en el volumen argentino de 1932:
El medio más seguro para llegar a los centros de excitación espiritual de un poeta o un escritor (ellos, antes de escribir, hablan interiormente) es leer y leer con atención abierta a las formas que sorprendan en su lenguaje. Si se reúnen varias de esas observaciones lingüísticas, será posible seguramen te reducirlas a un común denominador y determinar entonces su relación con lo psíquico. Más aún: se las podrá relacionar adecuadamente con la arquitectura de la obra, con su proceso de elaboración y hasta con la visión del mundo que le sea propia (Spitzer, 1932, p. 94).
Más adelante, en ese mismo artículo y en referencia a Villon, Spitzer (1932) sostendrá que el «método de interpretación» consiste en «leer subrayando aquello que nos impresione no solamente como filólogos y técnicos, sino como hombres, como simples lectores habituados a la lengua francesa» (p. 104). El método, en última instancia, no se distingue de la lectura como elaboración de la singularidad. Se identifica con la vivencia.
5. Vossler contrafáctico
Los textos de Vossler circulaban en castellano desde hacía tiempo, en gran parte debido al interés cada vez más fuerte del teórico alemán por temas
d i e g o b e n t i v e g n a | 1013 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 hispánicos. De hecho, Manuel de Montoliu, además de introducir de ma nera explícita el idealismo en la agenda del Instituto y mucho antes de ser uno de los responsables de la comunicación del bando «sublevado» en la guerra española, antes de su estadía en la Argentina, había traducido al castellano uno de los primeros libros de Vossler, un volumen fundamen tal para entender la configuración de una concepción idealista del estilo, muy marcado por las posiciones de Croce: Positivismo e idealismo en la ciencia del lenguaje, publicado originalmente en 1904. La editorial de la revista Cruz y Raya, dirigida en el Madrid republicano por José Bergamín (sin el que muchas de las hipótesis de Agamben11 sobre el gesto y la voz no serían posibles, como el propio filósofo por supuesto reconoce), había publicado en 1934 su Introducción a la literatura española del Siglo de Oro. Un año más tarde, Alonso traduce (con la colaboración, como es habitual, de sus alumnos, en este caso Raimundo Lida y Elsa Tabernig) y publica en la Colección de Estudios Estilísticos del Instituto un breve volumen, La vida espiritual en Sudamérica. Era la traducción de una conferencia que Vossler había pronunciado en la Academia Bávara luego de un viaje a Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro.
Hay varios puntos en esta conferencia de Vossler que merecen se ñalarse. Se identifican tres momentos del texto que son importantes para los temas de este capítulo. Por un lado, cuando Vossler habla del Facundo (libro que, como es sabido por el extenso epistolario con Benedetto Croce, el filólogo pretende traducir al alemán),12 recomienda la lectura del tex to de Sarmiento sobre el caudillo riojano como «para que conozcan la cabeza de la Medusa de la barbarie que tanto ansían» (Vossler, 1935, p. 35), en alusión bastante directa al nazismo ya triunfante en Alemania. Por otro lado, Vossler imagina una situación contrafáctica: qué hubiera sucedido si el joven filólogo que él mismo había sido se hubiera dedicado
11
Cfr. el precioso Autorretrato en el estudio del filósofo italiano (Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2018), en el que llama «Pepe» a Bergamín.
12
«Tendría ganas, si tuviese tiempo, de traducir, por ejemplo, al alemán el Facundo, de D. F. Sarmiento, para demostrar a mis compatriotas la “verdadera naturaleza de los hijos de la pampa” y de la auténtica barbarie», carta de Vossler a Croce fechada en Múnich el 21 de noviembre de 1932 (Croce y Vossler, 1956, p. 261).
c a p í t u l o 3 8 | 1014 Panorama de estudios actuales del español en América al estudio no solo de la literatura española, sino también de la América de habla española.
Más que indagar el influjo del elemento céltico e ibérico en el latín vulgar, un tema típico de la filología románica europea, imagina Vossler (1935), «yo me iría a América para sorprender in flagrante, y con mis pro pios ojos y oídos, las aleaciones de la esencia española con la indígena» (p. 31). Es más, el proyecto contrafáctico de Vossler es el del estudio de lenguas que nombra puntualmente: el guaraní, las «costumbres y obras» de los «araucanos» (se mantiene el etnónimo que usa Vossler), las lenguas indígenas de México. Es decir, el de Vossler es un proyecto que no se ajusta exactamente a los cánones del hispanismo y que el Instituto de Filología —pese a los planteos fundacionales de Ricardo Rojas y a los pedidos ex plícitos del historiador de la literatura argentina— nunca va a realizar, enmarcado en un programa hispanista que lo liga siempre a los trabajos instituyentes de Menéndez Pidal.
De algún modo, Vossler retoma, en algún punto, aunque sin decirlo de manera explícita, el programa de construcción de una «filología argen tina» futura que había esbozado Rojas en las páginas del volumen inicial de su monumental Historia de la literatura argentina. Aun antes de la introducción del pensamiento idealista en la Argentina, y sobre todo de los planteos del neoidealismo de Croce, en la lección inaugural a las acti vidades de la cátedra (de 1913), que funciona como prólogo de la Historia, Rojas sostiene que la literatura abarca todo el contenido de la conciencia como expresión y del universo como representación.
No se profundizará ahora en las articulaciones entre filología y pro yecto (político) de construcción de una imagen de literatura nacional en la primera parte de la Historia de la literatura. En todo caso, Rojas (1926), en la inauguración de las actividades del Instituto de Filología, en 1923, se siente en la necesidad de reconstruir —somera pero contundentemente— el campo de los estudios filológicos en la Argentina desde el siglo xvi para marcar que, si bien reconoce la solidez de la escuela filológica española nucleada en torno a Menéndez Pidal, a quien él mismo había recurrido, existía una cierta tradición propia en los estudios filológicos en América.
d i e g o b e n t i v e g n a | 1015 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 En todo caso, aquel programa de Rojas era, en parte, un programa afín al que el alemán Rudolf Lenz había emprendido a comienzos del siglo xx en Chile (y que es objeto de una valoración muy crítica por par te de Alonso).13 Un programa que había retomado otro alemán, Robert Lehmann Nitsche, que dirige fugazmente en 1926 el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires no por nada por sugestión de Rojas, en ámbito argentino. Otros filólogos que operaban en esos años en paralelo al instituto de filología se detenían en el estudio de las lenguas indígenas. Es el caso, por ejemplo, del italiano José Imbelloni, que con el tiempo pro logará el diccionario de toponimia indígena patagónica de Perón, a quien el tema de las lenguas no le resultaba en absoluto secundario.14 Y que Benvenuto Terracini, otro filólogo italiano que reside en la Argentina entre
1942 y 1946 —en este caso, como consecuencia de la legislación antisemi
ta implementada por el fascismo en 1938—, esboza durante su estadía en Tucumán, en contacto con otro lingüista español, republicano, que llega a la Argentina en los años de la guerra civil: Clemente Hernando Balmori. En un momento de la conferencia de Vossler (1935) se lee: En el catálogo de libros del vapor en el que regresé hay una división que lle va por título «Lengua argentina». Un pasajero había tachado «argentina» y había puesto encima «española». ¿Era una simple cuestión de palabras? Creo que no, pues también en buena teoría toda lengua tiene dos aspectos: el externo de un sistema gramatical, que se adopta y estudia, y el interno de los pensamientos personales que se introducen en él. Ambos aspectos están en recíproca y viva dependencia y oposición, por lo mismo que el in dividuo tiende a la comunidad y ésta, de retorno, a la individuación (p. 33). Es un pasaje altamente significativo que cierra el viaje de retorno de Vossler al orden (también del discurso) europeo y que a su modo reescribe
13
Cfr. Alonso (1940).
14
El diccionario de Perón está incluido en el volumen Lenguaraces egregios. Rosas, Mitre, Perón y las len guas indígenas, en edición de Guillermo David (Buenos Aires, Ediciones de la Biblioteca Nacional, 2013). Sin embargo, no se incluye allí el prólogo de Imbelloni.
c a p í t u l o 3 8 | 1016 Panorama de estudios actuales del español en América el comienzo del Facundo, que el alemán proyectaba traducir, sin haberlo hecho por cierto nunca. Ahora las tensiones entre la «lengua argentina» tachada y el continuum panhispánico que Vossler —traducido por Alonso y sus jóvenes discípulos— registra, es una de las tensiones constitutivas en la conformación de los estudios filológicos en Argentina.
6. El estilo y el «problema argentino de la
lengua» Recuérdese que el mismo año en que el Instituto de Filología publica la traducción de la conferencia de Vossler, la editorial Espasa-Calpe (que en poco tiempo empezará a publicar la serie de volúmenes que reúnen una parte considerable de la obra de Menéndez Pidal) edita el volumen El problema de la lengua en América, del propio Amado Alonso. El volumen reúne, bastante ampliado, el ensayo «El problema argentino de la lengua», publicado originalmente en la revista Sur en el año 1932, es decir, al mis mo tiempo que el primer volumen de la Colección de Estudios Estilísticos del Instituto.
Al mismo tiempo que Alonso está introduciendo la discusión teórica en torno al estilo a través de la edición del volumen inicial de la Colección de Estudios Estilísticos, en este ensayo el filólogo español pone en funcionamiento la categoría para leer la complejidad de las lenguas en la Argentina. Lo hará, por cierto, desde una posición alarmada que será continuada, entre otros, por Américo Castro y que será recuperada nada menos que por Ramón Menéndez Pidal, el maestro de ambos, el pater de la filología hispánica, en una conferencia pronunciada en Madrid en plena oscuridad franquista (Menéndez Pidal, 1947).
Alonso empieza su intervención sobre la lengua en la Argentina retomando el concepto de expresión, que puede remitir —las propias lecturas de Alonso lo habilitan— a una impronta croceana. Asimismo, el concepto de expresión aparece en tensión con otros conceptos o catego rías, algo que, en principio, lo aleja de los componentes más extraños, más disruptivos, más extremos, del idealismo del filósofo italiano.
d i e g o b e n t i v e g n a | 1017 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 La expresión se contrapone, en el esquema de Alonso, a otra di mensión pública asociada con la palabra: se contrapone a la comunica ción. Si expresarse, afirma Alonso (1932b), es «hacer valer eficazmente las resonancias afectivas y valorativas, los ictus de la voluntad y los timbres coloristas de la fantasía que sintonizan y ritman la delgada melodía de lo racional» (p. 175), la comunicación es referencia racional a los objetos y sus relaciones. Como retomará Alonso en la carta sobre estilística a Reyes, desde su perspectiva la comunicación es del orden del signo, mientras que la expresión es del orden de los indicios. Lo que se produce no es una ex presión-intuición plena, una intuición que, como en la perspectiva idea lista, se realiza inmediatamente en expresión sin distinguirse en definitiva de ella (y por eso, para el Croce más radicalizado, no hay fondo ni forma, no hay género y ni siquiera hay, en última instancia, palabra), sino, con un eco evidente de los planteos de Pedro Henríquez Ureña de 1928, un «conflicto de la expresión» entre sujeto y sistema: entre estilo, como dirá Alonso más adelante, y gramática.
Un poco más adelante, Alonso plantea algunas hipótesis a partir de este sistema de contraposiciones que son importantes para pensar las implicancias que él dice históricas, pero también explícitamente políti cas, asociadas con los actos de lenguaje: un estado de lengua escrita, de lengua «culta» común, en el que lo dado, lo gramatical, se impone como estilo, es un estado en el que la lengua entra en una especie de condición mortal. Es lo que sucedió, según Alonso, con la lengua escrita culta es pañola desde el fin del barroco hasta el modernismo (y, por eso, la figura de Darío vuelve en el texto, la del Darío que en España contemporánea fustiga cierta medianía de la literatura española y se burla de las sesudas sesiones de la Real Academia) y hasta el 98. Lo que se produjo entre el barroco y el modernismo es el anquilosamiento de la voz, la confusión —muy mariateguiana, por otro lado— entre «tradicionalismo» y «tradi ción». Estilo y tradición, de este modo, aparecen entrelazados, y es desde ahí desde donde Alonso leerá, con mucha lucidez en algunos casos, una porción importante de la literatura en castellano del siglo xx que pudo
c a p í t u l o 3 8 | 1018 Panorama de estudios actuales del español en América leer: Valle-Inclán y Neruda, pero también Darío, Borges, García Lorca, Mallea, Güiraldes, González Lanuza.15 Vale la pena detenerse en un último punto que se encuentra en el cierre del ensayo de Alonso, en el que las implicancias políticas de sus po siciones sobre la lengua, es decir, las implicancias glotopolíticas16 de sus posturas, se exhiben de un modo categórico. En efecto, hacia el final, la tensión entre estilo y gramática, entre expresión y comunicación, regresa para legitimar el predominio de la lengua castellana como lengua común, en la medida en que solo llega uno a hacer valer su estilo inscribiendo lo personal en el sistema fijado de la lengua literaria; pero en castellano, como en todo idioma culto, la lengua tiene sus propias normas y su propia tradición, y el escritor que las desconoce se comporta como advenedizo, como gringo en el medio idiomático en que se mueve, y su única posible salvación es desgringarse y no predicar el engringamiento general (Alonso, 1932b, p. 177).
La posición españolista (Moreno Cabrera, 2015)17 —posición que sostiene Alonso en este texto de 1932, en este punto completamente adscripto a los planteos fundacionales de la disciplina esgrimidos por Menéndez Pidal— captura el concepto de estilo para sustentar teórica mente una visión en la que lo hispánico está en el centro y en la que se dirimen posiciones legítimas, amparadas en la tradición y en la norma, de
15
Los artículos que Alonso dedica a estos autores se encuentran en su mayoría reunidos en el ya men cionado volumen Materia y forma en poesía, de 1955. Sobre Neruda, se remite por supuesto al que se considera como el monumento de la crítica estilística practicada por Amado Alonso: Poesía y estilo de Pablo Neruda. Interpretación de una poesía hermética (Buenos Aires, Losada, 1940).
16
Cada vez que se adopta este término, no se hace sino reponer el enorme trabajo de Elvira Narvaja de Arnoux. Cfr. entre otros estudios, Arnoux (2008), que sintetiza gran parte de sus posturas y de su método. Es importante recordar en este punto también los trabajos de José Del Valle, que, partiendo de una crítica a los procesos de construcción del imaginario panhispánico, fue confluyendo con los estudios glotopolíticos tal como se han ido proyectando en el ámbito argentino a partir de los estudios de Arnoux. Entre los trabajos de Del Valle, muchos de ellos dedicados a las implicancias glotopolíticas de las posturas de Menéndez Pidal y de la filología hispánica que lo reconoce como padre fundador, se señala Del Valle (2015). El volumen coordinando por Del Valle incluye análisis de diferentes estudios del problema con una mirada fuertemente histórica.
17
El españolismo de Alonso se sintetiza de manera eficaz y en un formato que participa de la historia cul tural, en Castellano, español, idioma nacional. Historia espiritual de tres nombres (Buenos Aires, Instituto de Filología, 1938; reeditado por Losada en 1943). De ese mismo año (1943) es el volumen de Alonso La Argentina y la nivelación del idioma (Buenos Aires, Institución Cultural Española), en el que se atemperan muchas de las afirmaciones más críticas del estudio de 1932. Cfr. al respecto Arnoux y Bein (1995-1996).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1019 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 posiciones irreductibles a ellas, híbridas: «gringas» (la expresión es del pro pio Alonso), pero también indígenas, como lo muestran las correcciones severas a los trabajos de Lenz sobre el componente mapuche en el español chileno.18 Toda singularidad que no pueda ser recuperada en términos de una lengua común hispánica aparece de este modo desechada, lo que ex plica que, cuando en 1943 se implementen medidas oficiales tendientes a suprimir el lunfardo y otras formas «vulgares» del espacio público, muchos críticos de la disposición, como el español republicano José Gabriel —que era, para más datos, un inmigrante español, de filiación republicana en los cuarenta, de militancia justicialista, lo cual obliga a pensar las compleji dades de los bloques culturales del peronismo— acusen al Instituto de Filología de haber actuado en consonancia con esa medida represiva (aun cuando, es cierto, ni Alonso ni el Instituto hayan avalado explícitamente la medida).19 Se entiende, así, que en el último párrafo del escrito de Alonso se apele a un concepto que, desde los años noventa, se ha instalado como recurrencia de las políticas lingüísticas del Estado español, sobre todo ha cia los espacios americanos: la imaginada «comunidad hispánica, cuyos respectivos timbres regionales se armonizan en la lengua general, como un anhelo común de crear y utilizar un medio de expresión adecuado a las necesidades supralocales de la cultura» (Alonso, 1932b, p. 178).
7. Cuerpo y expresión: Fernando Ortiz, la
mulatez y los cubanismos En esos mismos años, en Cuba, Fernando Ortiz, que acuñará el concepto de transculturación en su Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar
18
Cfr. al respecto Ennis (2012).
19
Dice José Gabriel (2015) en su artículo «El Lenguaje Rioplatense», publicado en 1944 en Montevideo. donde se había exiliado luego de pasar por la cárcel por oponerse a las medidas contra el lunfardo de cretadas en 1943: «El castellano de la Argentina y en particular el de Buenos Aires, volvió a ser denosta do y calumniado, llegándose al extremo no alcanzado antes de que en un libro del director del instituto filológico se le atribuyese al poeta Fernández Moreno la afirmación inaudita de que una tertulia de gente argentina culta desconocía la palabra vehemente» (p. 60). El libro es, por supuesto, El problema de la lengua en América. El director del Instituto, claramente, es Amado Alonso, que cuando José Gabriel escribe desde el exilio, y en pleno régimen de facto instaurado en el 43, seguía ejerciendo su cargo.
c a p í t u l o 3 8 | 1020 Panorama de estudios actuales del español en América (1940), está llevando adelante una reflexión sobre las lenguas en Cuba y, al mismo tiempo, una serie de intervenciones filológicas. Es un trabajo que plantea distancias con las instituciones que plasman diferentes rostros del panhispanismo o del españolismo lingüístico, como la red de Academias de la lengua o el trabajo de los filólogos nucleados en torno al Centro de Estudios Históricos de Madrid. De hecho, Ortiz estuvo entre los impulso res de la Academia Cubana de la Lengua, fundada en 1926, de la que fue nombrado en ese momento secretario.
Fue Ortiz quien, en ese mismo año, impulsó la creación de la Institución Hispano Cubana de Cultura, que permitirá en 1930 el viaje de García Lorca a la isla. Fue Ortiz, asimismo, quien en 1937, en plena guerra civil española, invitó a Ramón Menéndez Pidal a Cuba, donde el filólo go dictó una serie de conferencias y desde donde partiría hacia Estados Unidos. En 1939 pasó por la institución el propio Karl Vossler, cuyas con ferencias fueron escuchadas con atención por el joven José Lezama Lima. Sin embargo, más allá del nombre y de los objetivos de la institución, la dirección que Ortiz impone a sus intervenciones sobre el lenguaje es, en gran medida, irreductible al paradigma hispanista, que es también, como obliga a pensarlo el etnógrafo cubano, un paradigma blanqueador, un pa radigma que confronta con el elemento heterogéneo. Ese elemento puede asumir un rostro (indígena o inmigratorio en Buenos Aires o Montevideo, así como un rostro negro y africano, en el caso del Caribe, pero también en el del Río de la Plata), como lo recuerda Vicente Rossi —uno de los impug nadores más furibundos de la acción los filólogos españoles— en Cosa de negros, de 1926.
En 1923, el mismo año en que se funda el Instituto de Filología en Buenos Aires, Ortiz publica su intervención lexicográfica más importante, que venía dando a luz de manera discontinuada en revistas de La Habana: el Catauro de Cubanismos. No un es «diccionario», para ser precisos; tam poco un «vocabulario», sino algo más extraño, menos sistemático, más libre y, en algún punto, carnavalesco, que Ortiz llama Catauro, término que en Cuba designa una cesta hecha con palmas para el transporte de elementos variados.
d i e g o b e n t i v e g n a | 1021 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 En su trabajo, Ortiz explora una forma que tiene mucho de ensayo, que no es una mera descripción del léxico corriente cubano y que inten ta reponer aquello que aparece tachado en el proyecto panhispanista: el componente africano.20 De este modo, en la primera edición del Catauro, el cubano incluye la reseña del Vocabulario cubano que Constantino Suárez había publicado en 1920 y que se contrapone al diccionario de afronegrismos que el mismo Ortiz había publicado en 1924. En ella, el pen sador de la transculturación sintetiza, y explicita, los alcances políticos de su proyecto lexicográfico:
El nuevo diccionario olvida, como todos los otros trabajos análogos, mu chas de las etimologías africanas, que pueden inducirse de varias palabras usuales en Cuba, como si la gran población africana que vino a nuestro país no hubiese importado junto con sus cuerpos doblados por la servi dumbre, su alma, su cultura, su religión, sus lenguajes. Es ciertamente difi cilísimo hoy día, tratar de desentrañar la ascendencia africana de algunas de nuestras voces usuales, pero indudablemente, en varias es evidente (Ortiz, 1985, p. 21).
Para la estilística proyectada por Amado Alonso y sus discípulos desde el Instituto de Filología de Buenos Aires, la literatura ocupaba un lugar pri vilegiado como un espacio que permitía pensar una lengua culta común, compartida y estable, desde la cual pensar la comunidad hispánica. Por su parte, en sus intervenciones glotopolíticas, que tienen consecuencias epistemológicas difíciles de sobreestimar para el pensamiento latinoame ricano (en gran parte, el concepto de transculturación nace de una inte rrogación etimológica por el término ajiaco, en el que Ortiz ve operando un sustrato africano), el cubano le da un lugar importante a la poesía con temporánea, no solo de la isla, sino de todo el continente. Así, en un es crito que permaneció inédito en vida, pero que en gran parte se había ido publicando de manera fragmentaria en revistas de la isla, Ortiz acomete
20
Esta cuestión fue trabajada en detalle por Valdez (2015), quien contrapone el proyecto filológico de Ortiz al de Henríquez Ureña.
c a p í t u l o 3 8 | 1022 Panorama de estudios actuales del español en América un estudio apasionado de lo que llama «mulatez», que acompaña una an tología —titulada «crestomatía»— de poesía que mestiza el castellano y el elemento afro. Una antología, nótese, que no solo incluye autores cubanos o antillanos, sino también rioplatenses, mexicanos e, incluso, españoles. Así, por ejemplo, García Lorca, que había escrito un son dedicado al propio Ortiz durante su estadía en Cuba que integra el volumen póstumo Poeta en Nueva York, forma parte con justicia de la antología, que encuentra así una deriva afro en el continuum de lo hispano.
Ya en 1930, es decir, el mismo año de su publicación, Ortiz se detiene en lo que puede considerarse como el momento más logrado del mestizaje hispano afrocubano: los Motivos de son, de Nicolás Guillén. En Epifanía de la mulatez, Ortiz señala el hiato que horada la ex presión afrocubana, que no es tanto la búsqueda de una expresión que puede adecuarse al canon, a la norma, a los principios de una literatura institucionalmente constituida como hispánica. Esa expresión no es ob jeto en rigor de una lectura estilística como la que practica Alonso, sino de una lectura que repone el componente oral, el componente corporal, el componente somático. Si hay estilo, en todo caso, es más cercano al estilo oral del jesuita francés Marcel Jousse, que retoman en América el mexica no Alfonso Reyes o el jesuita argentino Leonardo Castellani (Bentivegna, 2013), que tanta influencia tendrá en autores atentos a los ritmos orales del castellano argentino como Haroldo Conti o Rodolfo Walsh. A conti nuación se cita un brevísimo fragmento de Ortiz referido a la poesía afro cubana que sintetiza los límites que observa en la estilística: Casi como la grafía del vocablo castellano es incapaz de traducir la realidad fonética de la palabra afrocubana, también la clásica grafía poética espa ñola era insuficiente para expresar el verso, la estrofa, el ritmo, la sonori dad, la plasticidad de la inspiración mulata en la libérrima espontaneidad que esta exigía (Ortiz, 2015, p. 116).
Fernando Ortiz, más aún que Raimundo Lida o Alfonso Reyes, marca de este modo un afuera de la estilística, un afuera de la tradición escrita que
d i e g o b e n t i v e g n a | 1023 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 puede ser capturada, en mayor o menor medida, por el imaginario pan hispánico de una lengua común y tradicional. El cubano lee, en cambio, el componente desestabilizador del canon y de la lengua mayor. Así, «Sensemayá», el famoso poema de Guillén sobre la caza de la serpiente, es para Ortiz (2015) un «poema de poesía integral», que necesita la sono rización «oral y mélica», pero exige también «el ritmo, el tambor, la más cara, el mimodrama, requiere el actor, el histrión, el griot que produzca el hechizo» (p. 117). Ortiz registra, en definitiva, el carácter menor (como lo llamarían Deleuze y Guattari, 1978) de prácticas poéticas como las del pueblo mulato de su isla, donde palabra, cuerpo y comunidad aparecen absolutamente entrelazados.
8. Hacia una estilología novomundana
En todo caso, lo que hay que retener es la idea de que el concepto de estilo opera como una instancia que permite pensar la conjunción de problemas estrictamente lingüísticos, de problemas estrictamente literarios y, al mis mo tiempo, como lugar teórico en el que se dirimen las disputas en torno a la construcción de la subjetividad, con todas las implicancias culturales y políticas que ello conlleva.
En «La interpretación lingüística de las obras literarias», el artícu lo de 1928 que Alonso incluye en el volumen publicado en castellano en
1932 al que ya se ha hecho referencia, Leo Spitzer presenta una síntesis
de su método estilístico: a toda emoción, a todo alejamiento de nuestro estado psíquico habitual, corresponde un alejamiento del uso lingüístico normal en el campo de la expresión. El análisis procede identificando los momentos en que se realiza ese desvío (un concepto clave en Spitzer) del uso normal, vistos como indicios del estado de ánimo del escritor: de lo que Spitzer llama su «étymon espiritual». Los detalles, en definitiva, solo pueden entenderse en función de la serie que integran. Y la serie, o el conjunto, solo puede entenderse en función de esos mismos detalles, en un ida y vuelta permanente. Es una mirada en la que macrocosmos y
c a p í t u l o 3 8 | 1024 Panorama de estudios actuales del español en América microcosmos se entrelazan. En la que cuenta, sobre todo, para decirlo con Carlo Ginzburg, las raíces de un paradigma indiciario. El análisis estilístico, en rigor, según se desprende de una nota al pie bastante extensa que Leo Spitzer incluye en el artículo que integra el volumen inicial de la Colección de Estudios Estilísticos, es en realidad solo un aspecto de un análisis más amplio que considera los distintos aspectos de una «obra íntegra». En Vossler, a su vez, Spitzer (1932) ve que funciona una concepción de estilo como «algo absoluto e independiente» que se apoya, en parte, en la teoría croceana de la espressione que conduce a una visión de la estilística como «disciplina independiente y cerrada» (p. 144). Para Spitzer (1932), la estilística es un momento que debe articu larse con la «conciencia moderna del lenguaje y la sensibilidad actual» (p. 144), sostenido en un «sentimiento personal de la lengua», pero para reintegrarla, como se afirma en la nota el pie, a la ciencia de lo literario (Literaturwissenschaft, con la expresión alemana que Alonso conserva). Se trata de proyecciones ético-políticas, para decirlo con la termi nología croceana, que muchas veces están implícitas en los estudios es tilísticos que emprenden los miembros del grupo en torno a Alonso en el Instituto de Filología. Que están latentes, pero que no siempre se ex plicitan, como sí se hará, por ejemplo, en otro contexto que aquí solo se nombra, en la articulación que propone Pier Paolo Pasolini y el grupo de la revista Officina en los años 50 entre concepción estilística —que remite a Spitzer (el austriaco aludirá a Pasolini en la última de sus intervenciones públicas, en 1960, en Roma, titulada «Lo sviluppo di un metodo», pocos días antes de su muerte repentina en una localidad balnearia de Toscana,) y Vossler a través de la mediación italiana de Gianfranco Contini— y filo sofía de la praxis gramsciana.21 El concepto de estilo le sirve a Alonso para pensar cierta lucha for mal —cierta inadecuación entre expresión e intuición, cierta lucha o con flicto expresivo— en el caso de una novela como La Gloria de Don Ramiro de Enrique Larreta, que había sido publicada a inicios de siglo, en 1908, y
21
Para el caso de Pasolini, véase Bentivegna (2011b).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1025 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 que es considerada como una de las cumbres de la prosa modernista en lengua española, una novela que, en general, había sido objeto de rechazo, o al menos de distancia, por parte de los escritores argentinos que empie zan a publicar en los años veinte:
Pues el estilo modernista, tan ecléctico como voraz en la adopción de pro cedimientos literarios nuevos, justificaba su inclusión en la tradición fran cesa del siglo xix por la voluntad de arrinconar de una vez el estilo español demasiado tradicionalista entonces (incluyendo la sintaxis), y Larreta ha añadido, como última superposición, la convivencia o alternancia del estilo combinatorio nuevo con el período tradicionalista que los demás quisieron rechazar (Alonso, 1942, p. 306).
Alonso concluye su recorrido por La Gloria de Don Ramiro enfatizando que la novela resulta válida (se habla, en rigor, del «favor del público») en la medida en que en ella funciona una «tenaz voluntad de estilo» que la mantuvo, y se conserva aquí el término que usa el propio Alonso, «tensa». Esta tensión se marca en un plano estrictamente textual e involucra una operación sobre determinados estados de lengua. En efecto, en la novela se produce una tensión entre arcaísmo, falsos arcaísmos e innovaciones sintácticas y léxicas.
Se produce, además, una tensión técnica entre ciertas formas tradi cionales de pensar el relato, el diálogo con lo contemporáneo a partir del trabajo de estilo de Flaubert en Salambó, y aquello que la prosa modernis ta —otra vez, en este punto, Alonso alude a Valle-Inclán— anticipan: el cine. Los modernistas, al menos en el ámbito hispánico, son los primeros, según Alonso, en haber hecho estudios de gestos y también de ademanes, de movimientos corporales que reproducen y materialicen los movimien tos e intenciones del alma con el enfocamiento de la atención a un redu cido espacio, al rostro y aun a una parte del rostro (Alonso, 1942, p. 221). El análisis estilístico no es, pues, un análisis elidido del todo del ges to y de la corporalidad. No se abundará en la lectura que hace Alonso de La gloria de Don Ramiro y de la prosa modernista. Solo se señala que para
c a p í t u l o 3 8 | 1026 Panorama de estudios actuales del español en América Alonso —al menos es lo que se desprende de su lectura del modernismo que abre del siglo xx pero también de la modernidad nerudiana— el estilo no es una categoría ligada tanto a un uso «magistral» o «pleno» del idioma, sino más bien a una tensión: a una lucha entre lengua e individuo, que no se concluye exactamente de las hipótesis del idealismo, y que implica más bien, como en el caso de Gramsci, su crítica, su reconfiguración. En 1931, Raimundo Lida publica en la revista Sur uno de sus pri meros artículos sobre temas literarios. Ya desde el título, el artículo es precioso para los temas que aquí interesan: «Estilística: un estudio sobre Quevedo». Nótese que es un año antes de 1932, cuando se publica «El problema argentino de la lengua» (también publicado, como se ha visto, en Sur) y el primer volumen de la Colección de Estudios Estilísticos. Se reproduce el comienzo del artículo de Lida:
La crítica literaria española, ya de por sí numéricamente desfavorecida, suele intentarse por camino reflejo: se parte de fuera para llegar a la obra, en vez de seguir la dirección contraria. El examen de las obras mismas, cuando no se emprende como historia de ideas, limítase a coleccionar respuestas a una serie fija de preguntas —¿los caracteres?, ¿la acción?, ¿el diálogo?, ¿el paisaje?, ¿la moral?—, sin perder jamás de vista el fin norma tivo: caracteres bien o mal trazados, acción sostenida o floja... O se conten ta con demostrar justificada la inclusión del artista en tal o cual escuela, o cómo la biografía y hasta la procedencia geográfica del escritor repercuten automáticamente en los subsuelos y desvanes de su producción literaria. Otros resultados promete el estudio de la obra entendida como fenómeno de lengua. Pero no se trata de incurrir en la vieja crítica gramatical, sólo atenta al caparazón externo del idioma, sino de poner en descubierto el espíritu que late en cada palabra, haciendo de ella algo más que un trazo sobre el papel o una vibración de aire. Es la sola manera de reconocer un sentido al lenguaje y de no escindir la integridad de tan compleja manifes tación de cultura para retener precisamente lo que menos importa. Los ca racteres singulares de estilo proporcionan el necesario punto de arranque, desde el cual hay que marchar en sentido inverso al de la creación artística:
d i e g o b e n t i v e g n a | 1027 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 partiendo de la desembocadura —los resultados de esa creación— ascen der hasta las fuentes. Lo previo será, pues, destacar aquellos rasgos ex presivos que constituyen como el soporte físico del peculiar placer que la lectura de un autor suscita. Y no olvidar que ésa es faena preparatoria, sólo anuncio de la ulterior interpretación (Lida, 1931, p. 163). El proyecto estilístico que se comienza a desplegar de este lado del Atlántico se contrapone, en el fragmento de Lida, a modos y prácticas de la crítica li teraria peninsular. Por un lado, con una crítica de matriz positivista, atenta fundamentalmente al dato externo con respecto al texto. Una crítica, tal vez, de las fuentes y de las influencias, adscriptas al método histórico y al método biográfico. Se contrapone, al mismo tiempo, a un modo restricti vo de entender la dimensión lingüística y discursiva de la obra literaria: a la «crítica gramatical», «solo atenta al caparazón externo del idioma». En cambio, la crítica estilística es una crítica que parte de la palabra como el lugar donde late el «espíritu» y de los singulares del texto desde los cuales reconstruir su condición de compleja «manifestación de la cultura». Algunos años más tarde, Alfonso Reyes retoma la preocupación estilística de Amado Alonso y de Raimundo Lida con las confluencias y con las tensiones que pueden plantearse entre ellos. Lo hace en una serie de textos críticos en los que la estilística se pone en correlación con otro término que designa un campo disciplinar no exactamente coincidente con la primera: la estilología.
La estilología aparece brevemente definida por Alfonso Reyes en su gran tratado de teoría literaria: El deslinde, con el que se ha comenzado este recorrido y que ahora, ya en el cierre, se retoma. Allí, en 1944, Reyes define a la estilología —seguramente escuchando los reclamos de Spitzer sobre la concepción estrechamente autónoma del estilo en el artículo incluido en el primer volumen del Colección de Estudios Estilísticos, que el mexicano cita con profusión en otros momentos— como «ciencia de los estilos» que «acota su terreno propio dentro del lenguaje literario, atendiendo a sin gularidades de época, nación e individuo, estudio que corresponde ya de pleno derecho a la ciencia de la literatura» (Reyes, 1944, p. 186).
c a p í t u l o 3 8 | 1028 Panorama de estudios actuales del español en América En El deslinde, donde prima la voluntad de orden y la clasificación didáctica, la «estilología» es una reflexión sobre el estilo —siempre en términos de singularidad— que remite a un ámbito epistemológico siste mático. Así y todo, el lugar de la estilología en Reyes es más bien oscilante. En «El revés de una metáfora», Reyes explica un término, Carolus, que usa en un ensayo sobre el escritor español Ramón Gómez de la Serna. La crítica estilológica que Reyes practica en este breve ensayo opera, a diferencia de la crítica estilística, por aproximaciones momentáneas al objeto: por «sugestiones», que difícilmente puedan integrarse en un todo orgánico en función de un núcleo originario de sentido, como en la crítica estilística que practica Alonso o como en la voluntad spitzeriana de re construir el «étimo espiritual». El Carolus del texto Reyes remite, casi sin mediaciones, como en una suerte de gesto que podría parangonarse al que efectúan los escritos de Walter Benjamin sobre Baudelaire en esos mismos años, a la reconfiguración de Madrid como ciudad —relativamente— mo derna, bajo el reinado de Carlos III. Es decir, bajo el reinado de la dinastía borbónica, que suprime la orden jesuita, crea el Virreinato del Río de la Plata, eleva a Buenos Aires a capital virreinal y, además, introduce el arco triunfal de la imitación francesa y el empedrado. La sugestión estilológica es, a su modo, la irrupción, sin demasiadas mediaciones, de la materiali dad y de la historia.22 Lo que se entrevé en Reyes es un más allá de la crítica estilística, un más allá de la estilística. Esa sugestión estilológica, como él la llama, desarma un cierto orden del discurso crítico y de la teoría. De ahí que, en este fragmento póstumo, Reyes postule una «crítica creadora» que se haga cargo de un «vivir en crisis» (que se conecta etimológicamente con la crí tica), en la que la literatura es «imagen de la experiencia humana». Reyes (1962) concluye que «Si el fin sumo de la Literatura es una investigación del hombre por la vía de la belleza verbal, el crítico y el creador se confunden al llegar al término del viaje» (p. 384).
22
Se siguen, en parte, las sugestivas aproximaciones al texto de Lida y de Reyes propuestas por Rafael Mondragón (2019).
d i e g o b e n t i v e g n a | 1029 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 El viaje de la escritura crítica, para Reyes, pero también para Ortiz, implica la exploración de una zona donde los géneros y las prácticas escriturarias se hibridan. Donde el diagrama es más el espiral (Vico, con su nueva filología que conduce a Croce, que conduce a Vossler, que conduce a Auerbach) que la línea (Descartes) y lo evolutivo (Hegel). Es una ampliación de horizontes, que se produce en América en un trabajo de deglución y disputa con categorías como las de lengua culta, poesía escrita, estilo, y que tiene los rasgos de una operación transcultural: no vomundana (Link, 2015).
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| 1032 Panorama de estudios actuales del español en América c a p í t u l o 1 Claudia Fernanda Vásquez Arango | 1032 C A P Í T U L O La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español Guillermina Herrera Peña Academia Guatemalteca de la Lengua juliaguillermina.herrera@gmail.com
c a p í t u l o 3 9 | 1033 Panorama de estudios actuales del español en América
1. presentación
El proceso de construcción de mundos imaginarios en la literatura evoca manifestaciones de la realidad que aparecen en el texto matizadas por las particulares interpretaciones del escritor y sus circunstancias. Entre estas manifestaciones están, naturalmente, las expresiones de la oralidad, resca tadas por el escritor y reveladas en forma de voces, ya sea del narrador y/o de los personajes. La obra literaria, como recuerdan Salvador y Rey (2001), es, toda ella, un espacio autónomo del lenguaje, puesto a traducir la linea lidad y la temporalidad que le son inherentes en ordenamientos peculiares capaces de concretarla como forma inteligible, un «eidos» preñado de una capacidad ilimitada para la producción de sentidos (p. 1). El fenómeno de incorporación de la oralidad en la literatura, sobre todo en la narrativa, ha interesado a la crítica literaria hispanoamericana de los últimos tiempos, tal vez, especialmente, porque muestra de modo palpa ble la interpretación que se hace de la realidad 1. Los estudios se detienen tanto en el desarrollo de estrategias narrativas provenientes de la cultura popular, como en la función que estas cumplen en la autointerpretación de lo hispanoamericano trastocada en ficción. Pacheco (1992), por ejemplo, analiza las marcas de la oralidad que prevalecen en las voces narrativas de autores como Rulfo, José María Arguedas y Roa Bastos, entre otros que llevaron a sus producciones literarias el habla rural de zonas conocidas y contribuyeron, con tal efecto de oralidad, a la ficción del continente. En la literatura guatemalteca, la incorporación de registros orales ha seguido un largo camino que incluye momentos en los que, por ejemplo,
1
Uno de los estudios de referencia es La comarca oral: la ficcionalización de la oralidad cultural en la na rrativa latinoamericana contemporánea, de Carlos Pacheco. Inicialmente, Pacheco presentó su trabajo como tesis doctoral en 1992 y, más adelante, publicó La comarca oral revisitada (2016, Bogotá: UN. Colección General, Biblioteca Abierta), libro en el que compendia sus trabajos sobre el tema. Pueden consultarse, además, entre muchos otros estudios, los de Cerino (2020) o Blanco (2015).
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1034 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español los escritores trataban de reflejar por medio de artificios el habla de los indígenas. Otro caso especialmente profuso fue el de la narrativa del crio llismo, movimiento estético literario que se inclinaba por representacio nes de la oralidad rural siguiendo una poderosa dinámica que recorría Hispanoamérica. Algunos escritores de aquel momento escribieron tam bién narrativa indigenista, con su caudal específico de oralidad, entre ellos el Nobel de Literatura 1967, Miguel Ángel Asturias 2. Como consecuencia de los múltiples cambios culturales que se vivieron a partir de la Revolución de Octubre guatemalteca (1944), sur gieron novedades en la incorporación de la oralidad en la literatura. Al principio no fueron generales, pues destacados narradores seguían an clados en lo rural e indígena 3. No obstante, durante la segunda mitad del siglo xx, se multiplicaron narraciones en las que los escritores buscaban incorporar una imagen de la oralidad de grupos de hispanohablantes ur banos. Las obras de destacados escritores, como Marco Antonio Flores, Mario Roberto Morales y Marco Augusto Quiroa presentan esta apuesta, que hicieron suya, también, dramaturgos como Manuel Galich y Manuel José Arce.
En algunos casos, se trata del habla de insurgentes de la guerra civil, eufemísticamente llamada en Guatemala conflicto armado inter no 4. En otros, la de ciudadanos igualmente marcados por los efectos de aquella guerra, aunque no fueran combatientes, que experimentaban en sus vidas el clima reinante de inseguridad y, por lo general, consideraban prudente no pronunciarse ni involucrarse para nada en la política. Gente que tenía muy en cuenta la omnipresencia del control militar y los efectos de la dictadura, aunque viviera una cotidianidad silenciosa, situada en la periferia, haciendo trabajos rutinarios, pobre y desvaída. Suelen aparecer en estos escritos, jóvenes, con sus anhelos contrapuestos a la frustración imperante 5. Se trata de una oralidad impregnada de miedo y escepticis
2
Una muestra importante de esta corriente es la obra de Mario Monteforte Toledo, entre otros autores.
3
Como el caso de Virgilio Rodríguez Beteta.
4
Por ejemplo, la obra de Marco Antonio Flores.
5
Producciones de Luis Aceituno, entre otros.
c a p í t u l o 3 9 | 1035 Panorama de estudios actuales del español en América mo, centrada en la supervivencia del día a día, en el lento discurrir de una monotonía por momentos asfixiante y revestida de ironía amarga. El presente capítulo, centrado en la narrativa de Víctor Muñoz, se sitúa en este último ámbito.
2. El guatemalteco urbano en la narrativa de
Víctor Muñoz La elección de cuentos de Víctor Muñoz para desvelar el habla del hispa nohablante guatemalteco urbano de aquellos tiempos y sus particulares circunstancias socioculturales, se sostiene en el hecho de que Muñoz da enorme relevancia a sus personajes, mayor, sin duda, de la que da a la tra ma de sus historias.
Sus personajes son gente común, de clase media. Muchos son resi dentes de la capital, ya sea porque allí nacieron o porque migraron como parte de las oleadas humanas que se instalaron en la ciudad huyendo de la guerra, o como consecuencia del terremoto de 1976 u otros motivos de índole más bien económica. Viven en los barrios periféricos de la urbe o, en algunos casos, en pueblos tan anónimos como ellos. Es gente que lle va una vida frágil, vulnerable y gris; que se resigna a la amargura de una existencia plagada de carencias y de decepciones recurrentes; que busca subsistir, pero no halla sino lo mínimo para malvivir; que está atada a un destino ineludible, con instantes de alegría que apenas rompen la abru madora monotonía. Para darles vida, el autor se detiene, particularmente, en su forma de hablar.
Nacido en Ciudad de Guatemala, en 1950, Víctor Muñoz es un des tacado novelista, cuentista y poeta, ganador en 1998 del Premio de Novela Mario Monteforte Toledo por su obra Sara sonríe de último. Comenzó a publicar en la década de 1970 y se mantiene activo. Su estilo se caracteriza por la sátira sombría y el humor negro. Algunas publicaciones referentes de su producción son sus libros de cuentos: Atelor, su mamá y sus des gracias personales (1978); Yo lo que quiero es que se detenga el tren (1983); Cuatro relatos de terror y otras historias fieles (2001) y Postdata: ya no
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1036 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español regresó (2006). Sus relatos: Instructivo breve para matar al perro y otros relatos sobre la atribulada vida de Bernardo Santos (1985). Sus novelas: Todos queremos de todo (1995) y Collado ante las irreparables ofensas de la vida (2004).
Como dice Monterroso (2008):
Muñoz observa desde el interior de una sociedad compleja, que arriba al siglo xxi todavía herida por la guerra, la represión y las esperanzas truncadas; una sociedad conservadora, abrumada por prejuicios muy arraigados y condicionada por una estratificación social que no termina de romperse (p. 64).
Los personajes de Muñoz son retratos de «personas comunes y corrientes […], fotografiadas en el acto de vivir; es decir, de ejecutar todos esos ritua les que llenan su vida cotidiana; todos esos hechos que parecen “intras cendentes”, pero que constituyen la naturaleza misma de la existencia» (Monterroso, 2008, p. 65).
Se trata de la obra de un guatemalteco que conoce a sus compatrio tas y que comprende la condición humana, con la cual se revela honda mente empático. De estos elementos saca el material para construir sus personajes: los halla en la vida cotidiana y los transforma en una ficción particularmente verosímil.
Según Monterroso (2008), Muñoz pareciera tener una deuda con Raymond Carver, pues coincide con el escritor estadounidense en construir historias donde parece que no pasa nada. También en el origen de los personajes —toda gente común— pero, sobre todo, en esas atmósferas opresivas cargadas de referencias emocionales —que en Muñoz son más evidentes— y en ese leve aire de amenaza, en esa «sensación de que algo es inminente» que Carver exigía para sus relatos y que el escritor guate malteco ha sabido utilizar con habilidad (p. 66).
c a p í t u l o 3 9 | 1037 Panorama de estudios actuales del español en América Las tramas narran pequeñas y grandes tragedias, situaciones absur das o ridículas, desahogos y confidencias, obsesiones. Lo narrado, dice Monterroso (2008), «oscila entre la angustia de la intrascendencia y la ironía de una existencia sin propósito. […] causa la frustración y la fatiga de lo rutinario» (p. 75). Más que cuadros de costumbres, añade Monterroso, «son desgarradores relatos, de conmovedores seres desdibujados». El na rrador habla en primera persona. Los textos son, en algunos casos, largos monólogos. Cuando no lo son, la incorporación de la oralidad aparece en la voz del narrador y, con mayor rotundidad, en las de los personajes. En resumen, se trata de un conjunto de historias con un denomina dor común: la presencia del guatemalteco de clase media y media baja, que se manifiesta a través de un lenguaje en el que reina la templanza, pero que es, a la vez, un conmovedor testimonio, una especie de constatación, que acaba siendo paradoja de la denuncia.
3. El recurso de incorporación de la oralidad
en la escritura literaria El análisis de esta particular muestra de narrativa lleva inevitablemente a reflexionar sobre la inserción de la oralidad en la escritura literaria; en par ticular, a ahondar en aquellos momentos en que la imagen de determinados registros orales aparece en el texto, ya sea como reflejo o como imitación. La utilización de un recurso literario en el que el escritor se ve obligado a garantizar la credibilidad, la coherencia y la fuerza de su discurso. Recuerda Ostria (2001) que los procesos ficcionales de los textos li terarios «suelen reproducir diversas modalidades de la lengua oral», pero no se puede olvidar que son «figuras de oralidad, y, por lo tanto, oralidad ficticia». Recuerda, también, que la literatura hispanoamericana «(aun aquella que aparece como más evadida y fantástica) revela una voluntad testimonial que, a menudo, tiene repercusiones en los componentes lin güísticos de los textos» (p. 74).
Como es bien sabido, la pretensión de incorporar la oralidad a la escritura se encuentra siempre con valladares que inhiben el desarrollo
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1038 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español pleno del recurso. No en balde el lenguaje es un fenómeno principalmente oral y la lengua, no la escritura, es el vehículo fundamental de la cultura. Ciertamente, en la historia de la escritura puede rastrearse, como una constante, la intención de salvar el discurso oral de su irremediable pérdida, transcribiéndolo, fijándolo por medio de los signos escritos. Al hacerlo, la escritura proporciona un particular tipo de estructura, confi gura un modelo, el cual acaba por volver a la práctica oral. Como dice Ong (1987, pp. 17-18), la escritura puede definirse como un «sistema secundario de modelado», dependiente de un sistema primario anterior, que es la len gua hablada. Pero, en definitiva, la escritura acaba rescatando lo oral de su evanescencia sin remedio y, además, contagiándolo de una estructura. No obstante, los intentos de incorporar la oralidad en la escritura literaria acaban siendo siempre incompletos; pobres, frente al avasallante fenómeno de lo oral. Se producen, además, en marcos sociohistóricos y culturales específicos que los contagian y matizan, y evidencian la par ticular interpretación del escritor sobre la misma oralidad que trata de reproducir. Por ejemplo, en una imitación o retrato del habla de clases populares en boca de personajes situados en la periferia de la sociedad, puede rastrearse la interpretación del escritor desde los registros orales que inserta, independientemente de cuál sea la manifestación expresa de su intención al escribir el texto.
Pese a las limitaciones señaladas, la tentación de incorporar orali dad en la escritura literaria resulta con frecuencia irresistible y el escritor aprovecha el recurso. Gracias a ello, a veces sus personajes acaban repre sentando arquetipos sociales caracterizados por una forma de habla par ticular: «el indígena», «el campesino», «el urbano de determinada clase social» o «el pícaro», por ejemplo. Sin embargo, tal vez lo irresistible de esta tentación pueda situarse de modo más preciso en la conciencia del escritor, que intuye la pujanza, la hermosura y el gran valor artístico y hu mano que pueden alcanzar las culturas orales por medio de la palabra (cf. Ong, 1987, p. 16).
En efecto, la incorporación de la oralidad en la escritura litera ria puede ayudar al escritor a construir obras de gran valor artístico y
c a p í t u l o 3 9 | 1039 Panorama de estudios actuales del español en América humano mediadas por la palabra. Pero, para comprender el fenómeno no hay que olvidar que se sitúa en los campos de la ficción, es decir, en una oralidad que es siempre aparente, «la ilusión de lo real», como dice Bril (2019, p. 1), quien se remonta al enfoque de Aristóteles sobre la mímesis, sintetizándola como «copia de la realidad, pero a partir de la mediación de los posibles», lo cual supone una «elección» o «recorte». Es un ámbito en el que no queda otro remedio que recurrir a lo verosímil, o sea, a lo que se asemeja, que siempre está matizado por la subjetividad, las restricciones culturales y los marcos sociohistóricos e ideológicos del escritor. Lo vero símil es representación arbitraria que trata de acercarse a lo real por lo que se le parece, es aquello que Barthes (1987) llamaba «el efecto de realidad», construido sobre la ilusión y a partir de huellas de lo real. Como indica Bril (2009, p. 1), la incorporación mimética de la orali dad por medio de lo verosímil —en realidad, la única que puede alcanzar el escritor desde su subjetividad y sus circunstancias—, «asegura la credi bilidad y cohesión interna del texto», además de autentificar la informa ción que proporciona a partir de una intención referencial que involucra necesariamente al lector. El escritor y el lector, añade, participan de un «pacto» mediante el cual el texto resulta creíble y puede ser aceptado como verdadero.
De esta cuenta, en la literatura, el proceso de construcción de mun dos imaginarios solo puede producir efectos de oralidad, porque aquellas «voces rescatadas de la cultura popular a través de narradores y persona jes son solo de imágenes o efectos de la oralidad» (Ostria, 2001, p. 53) que pueden manifestarse, por ejemplo, en forma de determinado vocabulario; muletillas o frases repetidas por hábito; titubeos que manifiestan dudas en la elección de las palabras; interjecciones que expresan estados de áni mo; repeticiones innecesarias; frases inconclusas; faltas de concordancia y cambios bruscos de tema, entre otros rasgos.
Huarag (2007) establece la diferencia entre oralidad discursiva y oralidad cultural. La primera «se manifiesta a través del texto literario» al emplear un mensaje formal en su relato, pero en «los diálogos incorpo ra las particularidades de la oralidad de sus personajes». La segunda, se
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1040 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español refiere a la «realidad social de los múltiples grupos culturales (marginales al canon de la escritura)» (p. 2).
4. El corpus analizado y los alcances del
análisis El análisis de los textos de Muñoz está enfocado en los fenómenos que se han venido describiendo. Son textos que presentan una oralidad discursi va que pretende, por medio de lo ficticio, dar ilusión de lo real a partir de lo verosímil, e intentan, en última instancia, acercarse a aquella «oralidad cultural» que distingue Huarag (2007, p. 2).
De alguna manera, Muñoz logra superar los desafíos de la escritura y consigue crear una notable complicidad con el lector, sobre todo guate malteco. En el proceso de construcción de los mundos imaginarios plas mados en su narrativa, rescata voces del entorno, que sus compatriotas pueden reconocer, y consigue producir efectos de oralidad particularmen te poderosos. Desde su particular subjetividad y sus circunstancias, ase gura la credibilidad de sus personajes ante un lector que tiene la capacidad de distinguirla y determinarla. Logra, asimismo, la cohesión interna de sus escritos, que se muestran auténticos y coherentes con la fuerza ilocutiva que los mueve y dinamiza.
Los recursos más elementales de los tipos de oralidad incorpora da en los textos literarios parecen ser, como señala Ostria (2001) los que «aparentan una simple reproducción, con intención realista, de sonidos, vocablos o expresiones». Aparecen, generalmente, «en los diálogos de los personajes», como «fórmulas introductorias o caracterizadoras de per sonajes» que pueden «incluir, en el discurso del narrador, observaciones acerca de las peculiaridades del habla de aquellos» (p. 75). Más interesante, añade este autor, le parece «la presencia de figuras de oralidad en el discurso del narrador, ya sea en relatos subordinados o en el relato principal», porque afecta el «propio discurso evocado en el tex to», como cuando «declara el hablante del poema Martín Fierro: “Aquí me
c a p í t u l o 3 9 | 1041 Panorama de estudios actuales del español en América pongo a cantar”». Ostria (2001) señala, asimismo, que constituye un caso sumamente sugerente la llamada literatura de imitación lingüística en la que el texto como tota lidad simula una lengua que, naturalmente, no es real sino ficticia, aunque el texto trabaja para persuadir al lector de que está «oyendo» hablar a per sonajes y narradores (p. 75).
Muñoz utiliza fundamentalmente este último recurso, es decir, sus textos son una totalidad de oralidad ficticia, por medio de la cual no solamente procura enviar los mensajes, sino crear un especial vínculo con el lector, a quien la verosimilitud lograda por el escritor permite reconocer hablas particulares de los grupos sociales a los que pertenecen los personajes. En este camino, Muñoz acaba dibujando tipos del guatemalteco, que abonan a la identidad y la refuerzan.
Los textos analizados en este capítulo son fragmentos de tres cuen tos: «Atelor, su mamá y sus desgracias personales», «Respuestas divinas» y «Matando la vaca» (Muñoz, 2021) 6.
El análisis se refiere a rasgos morfosintácticos y léxicos de la va riante guatemalteca del español. Sin embargo, se acerca necesariamente al análisis pragmático y discursivo, al menos en alguna medida, porque se extiende a la consideración de elementos de la vida social que reproduce el escritor. Así, por ejemplo, se tiene presente el hecho de que los textos no son independientes del contexto y, en este sentido, hay intentos de iden tificación de las características sociales de los personajes y su pertenencia grupal, así como de la reciprocidad e interacciones que llevan a cabo en los ambientes sociales, políticos, históricos y culturales que los acogen y enmarcan.
Por otra parte, en el análisis resulta imposible ignorar elementos de la pragmática, pues los textos que se estudian son actos de habla —aunque ficticios—; estructuras del discurso como objeto verbal, es decir, como
6
El primero, publicado originalmente en 1980 y título de un libro de cuentos homónimo que lo contiene. La edición consultada es de 2010.
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1042 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español texto, argumentación y narración. Tampoco pueden ignorarse la coheren cia y temas vinculados. De modo que, por momentos, el análisis trata las relaciones entre el enunciado, el contexto y los interlocutores, situándose en la perspectiva pragmática para comprender los fenómenos lingüísticos (cf. Elvira Narvaja Arnoux, 2022).
El acercamiento a algunos elementos extralingüísticos aporta in formación para la consideración de determinados usos de la lengua, lo cual se relaciona, naturalmente, con las particularidades dialectales de la variante guatemalteca del español.
Con excepción del último cuento trabajado, no hay espacio en los textos para detenerse en la conversación, es decir, en la secuencia de un conjunto alternante de turnos de habla a cargo de diferentes voces, pues se trata de monólogos dialogales, de modo que se echan de menos marca dores que sean fronteras naturales delimitadas por el cambio de hablante o interlocutor.
Esta particular característica del material analizado hace dirigir la mirada especialmente a los recursos que usa el escritor para conformar redes semánticas y hacerlas progresar; para pasar de una temática a otra y para conectar conceptualmente la oralidad en el texto. Acompañan el aná lisis preguntas como las siguientes: ¿Cómo construye el escritor el dina mismo y las retroalimentaciones? ¿Qué intervenciones del emisor, ya sean directas o indirectas, aparecen para provocar reacciones en el receptor? Cada uno de los textos se ha dividido en segmentos, que constitu yen unidades estructurales con fuerza ilocutiva propia. En algunos casos se registran marcas lingüísticas y prosódicas que estructuran el discurso con marcadores de inicio o final, como el caso de la pregunta retórica ¿ver dad? o el apelativo usté, usted, que cierra el enunciado con un cambio en la entonación añadido a la palabra.
De acuerdo con el objetivo del estudio, se abordan varios niveles lingüísticos desde la perspectiva dialectal: los conectores, las estructuras formales de las oraciones y las de sentido o referencia, las frases y el léxico.
c a p í t u l o 3 9 | 1043 Panorama de estudios actuales del español en América
5. Los cuentos seleccionados
5.1. «Atelor, su mamá y sus desgracias personales»
Es un monólogo sin más signos de puntuación que los suspensivos finales. La madre de Atelor habla con un interlocutor, que puede ser un vecino o un conocido. Por medio del discurso, se deduce que es una mujer de me diana edad, de clase media baja, con escasa escolaridad. Es viuda, madre de varias hijas y de Atelor, joven que acabó la educación media y se graduó de bachiller, pero que no estudia en la universidad ni tampoco trabaja, lo cual preocupa a su madre.
La mujer no tiene demasiadas carencias económicas, tal vez reciba una pensión de viudez, aunque esto no lo dice la historia. Su relativa li quidez económica le permite hacer actos de caridad, como darle de comer a Roberto, un indigente sobre el cual tratan los primeros segmentos del cuento. Se deduce por el discurso que el monólogo se lleva a cabo en la calle. El ambiente que se respira es de pobreza y puede intuirse que se trata de un lugar situado en la periferia de la ciudad, posiblemente un barrio. No hay descripción del interlocutor, aunque sí se dice que es hombre. Por las complicidades que intenta establecer la mujer, puede deducirse que pertenece a su misma clase social.
El monólogo consiste en una serie de quejas sobre las pequeñas tragedias de la mujer: sus particulares desgracias. Busca el desahogo, no la solución de sus problemas. La protagonista intenta constatar lo que dice desde su perspectiva y busca afanosamente la empatía de su interlocutor.
5.2. «Respuestas divinas»
El título del cuento es una ironía que se detiene en disparates y contradic ciones de la religiosidad popular, pues la respuesta a las oraciones de la protagonista —la respuesta divina— ha sido la muerte de su agresor. El narrador, que cuenta en primera persona retazos de su vida con su mujer, devota participante de las actividades parroquiales, es un hombre de me diana edad, de clase media, que tiene un empleo que le da para sostener a su familia y que vive en un sector también de clase media, que podría ser una colonia en los suburbios. El centro de la narración es la historia
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1044 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español de la Juanita, mujer de condición humilde, una superviviente de violencia intrafamiliar a quien la esposa del narrador invita a contar la historia de su vida en una actividad organizada por el párroco.
5.3. «Matando la vaca»
La historia, también narrada en primera persona, detalla el primer día de trabajo de un jovencito en un matadero. El jefe le da instrucciones y le muestra cómo matar una vaca. Los ojos del animal moribundo acompañan por mucho tiempo al muchacho, conmocionado por la experiencia.
6. Análisis
6.1. «Atelor, su mamá y sus desgracias personales»
Se han seleccionado dos segmentos de este cuento. Los segmentos con tienen cada uno su temática, siempre dentro del tema general, que es el de confidencia de las desgracias personales de la protagonista. La primera temática —primera desgracia— se refiere a su indignación por «lo que le sucedió a Roberto», un indigente a quien ayuda y de quien está pendiente. La segunda trata de los problemas que le da su hijo Atelor. Para pasar de la primera a la segunda, Muñoz utiliza como recurso la introducción de un nuevo personaje: una niña, que se intuye hija de la mujer. La niña se muestra arisca y no quiere saludar al interlocutor de la mujer, ella trata de excusarla diciéndole al hombre que es porque la niña acaba de bañarse. Esto la hace acordarse de Atelor, quien quedó tieso de frío una vez que se bañó.
Segmento 1:
Pues no señor como para que yo permitiera semejante cosa con el pobre Roberto que no sé si usted lo conoce pero yo me imagino que ya lo ha de haber visto en la calle y rápido llama la atención porque anda todo barbu do y sucio y da la impresión de que fuera viejo pero no es viejo sino que como anda en esas sus fachas uno se imagina que ya está todo abandonado
c a p í t u l o 3 9 | 1045 Panorama de estudios actuales del español en América y la gente también ha pensado que es bolo pero tampoco es bolo sino que está enfermito y yo puedo dar fe de ello porque la otra vez me mostró su constancia del Hospital donde dice que está asintiendo a sus tratamientos y a mí me dio tanta lástima que le dije que llegara todos los días a la casa a las doce en punto para que le demos su de comer pero en su bote porque uno nunca puede saber los microbios que puede tener la gente y para como están las cosas es mejor prevenir que lamentar y no vaya a pensar que es porque le tenga asco porque si se va a hacer un favor se tiene que hacer bien hecho y no andarse con esas cosas porque si no a dónde vamos a ir a parar y a mí no me pesa nada atender a Beto con toda la buena volun tad posible por eso le doy su comida a las doce pero ayer que vinieron los señores esos de la ayuda internacional a repartir comida yo le dije mire Beto vaya a hacer su cola para que le den pero como el pobre está todo torcido debido a que tiene tullidas sus canillas al extremo que no deja de darme risa pero los muchachos que ay tan pícaros que son que ya rápido le pusieron cumbia de apodo porque cuando camina se mueve todo pero volviendo a lo que le venía contando que al pobre cómo le costó caminar y después de haber estado esperando como dos horas cuando por fin llegó en vez de darle algo le preguntaron si llevaba la tarjeta rosada y Beto les contestó que no y entonces las mujeres esas que están repartiendo la co mida y que más tienen planta de otra cosa que de señoritas y que ya parece que todo lo que gastó el ingeniero en mandarlas a estudiar lo botó en la basura porque ni educación tienen y solo para verle sus defectos a la gente y para andar de arriba abajo con los soldados gringos sirven no le quisieron dar nada al pobre Beto […] (Muñoz, 2010, pp. 7-8).
La fuerza ilocutiva que mueve este texto, con el que inicia el cuento, es el deseo de empatía que busca la emisora en el receptor. Por medio de las confidencias que llenan el monólogo, se entrevé también la intención de persuadirlo de que le dé la razón, usando, para ello, recursos descriptivos y narrativos, preguntas y exhortaciones. La progresión de la red temática va del enunciado inicial «Pues no señor como para que yo permitiera seme jante cosa con el pobre Roberto», al final «no le quisieron dar nada al pobre
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1046 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español Beto», pasando por una serie de enunciados, vinculados, sobre todo, por medio de la coordinación, con los que aporta paréntesis descriptivos, ex plicativos, rememorativos, etcétera.
El inicio da pistas para entender el acto locutivo como continua ción de la narración en la que está empeñada la protagonista, o como su respuesta o reacción ante lo expuesto previamente por un interlocutor que sigue presente, pero silencioso. El interlocutor va recibiendo más y más información por medio de una dinámica verbal en la que la emisora sigue, accidentadamente, el hilo de la historia, que interrumpe y luego retoma para, de nuevo, volver a interrumpir. Aunque el hecho narrado es simple, las interrupciones alargan el acto comunicativo. En el dinamismo construido se dan retroalimentaciones, pero no se recurre demasiado a la reiteración.
Destaca en el texto el uso de conjunciones para enlazar enuncia dos. Estas hacen la función de marcadores que organizan e impulsan el discurso. El uso más destacable, tal vez, es el de la conjunción y, como se observa en los siguientes ejemplos: «y rápido llama la atención», «y la gen te también ha pensado que…», «y a mí me dio tanta lástima que…», «y para como están las cosas», «y no vaya a pensar que es porque le tenga asco», «y no andarse con esas cosas», «y a mí no me pesa nada atender a Beto». Un caso que ilustra la abundancia de este recurso aparece clara mente al final, cuando la protagonista habla de quienes están repartiendo la comida:
/y que más tienen planta de otra cosa que de señoritas y que ya parece que todo lo que gastó el ingeniero en mandarlas a estudiar lo botó en la basura porque ni educación tienen y solo para verle sus defectos a la gente y para andar de arriba abajo con los soldados gringos sirven/. Pero vincula, obviamente, proposiciones adversativas, pero en muchos casos aparece simplemente como nexo:
c a p í t u l o 3 9 | 1047 Panorama de estudios actuales del español en América /pero no es viejo sino que como anda en esas sus fachas uno se imagina que ya está todo abandonado/, /pero tampoco es bolo sino que está enfermito/, /pero en su bote/, /pero yo me imagino que ya lo ha de haber visto en la calle/, /pero ayer que vinieron los señores esos de la ayuda internacional a repartir comida/, /pero como el pobre está todo torcido/, /pero volviendo a lo que le venía contando que al pobre cómo le costó caminar/. La conjunción que introduce subordinadas sustantivas, aparece en com plementos de sustantivo o de adjetivo, y, también, como complemento de régimen de un verbo, por ejemplo:
/yo me imagino que ya lo ha de haber visto en la calle/, /uno se imagina que ya está todo abandonado/, /la gente también ha pensado que es bolo/, /los muchachos que ay tan pícaros que son que ya rápido le pusieron cumbia de apodo/.
Sin embargo, hay también casos en que aparece con una función enfática, como «pero volviendo a lo que le venía contando que al pobre cómo le costó caminar» por ‘pero volviendo a lo que le venía contando, al pobre…’. Resulta asimismo destacable la frecuencia de porque, como partícu la introductoria de paréntesis descriptivos, explicativos y rememorativos, como se ilustra en los siguientes ejemplos:
/porque anda todo barbudo/, /porque la otra vez me mostró su constancia del Hospital/, /porque uno nunca puede saber los microbios que puede tener la gente/, /porque si se va a hacer un favor se tiene que hacer bien hecho/, /porque si no a dónde vamos a ir a parar/.
En el caso de la subordinada adjetiva con antecedente explícito «el pobre Roberto que no sé si usted lo conoce pero yo me imagino que ya lo ha de haber visto en la calle», (por ‘el pobre Roberto, a quien no sé si usted co noce…’), es notoria la supresión del pronombre relativo, la vinculación de las proposiciones por medio de que, y la presencia del pronombre personal
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1048 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español átono lo con el mismo referente y cumpliendo la función que debía tener el pronombre relativo suprimido. También resulta notoria la ausencia de la partícula interrogativa en, por ejemplo, «uno nunca puede saber los mi crobios que puede tener la gente» que se entiende como una interrogación indirecta: ‘uno nunca puede saber qué microbios…’.
Por otra parte, en el texto no hay presencia de dequeísmo, aunque este es un rasgo que aparece frecuentemente en el habla del guatemalteco urbano de clase media y media baja, así como en el habla rural. La conjugación se da en indicativo y en subjuntivo, como, por ejem plo, «que yo permitiera semejante cosa», «da la impresión de que fuera viejo», «no vaya a pensar que es poque le tenga asco». El uso del pretérito indefinido o perfecto simple es general para acciones que terminaron. El pretérito compuesto que aparece, por ejemplo, en «la gente también ha pensado que es bolo» se interpreta como una acción inacabada e iterativa. Hay tendencia al uso de las perífrasis verbales, como «ya lo ha de haber visto en la calle».
Hay presencia de estructuras verbales usuales en la variante, como en «y da la impresión de que fuera viejo» o «uno se imagina que…», por ‘uno supone’; así como el uso del participio, «debido a que tiene tullidas sus canillas», y el uso del verbo andar, «anda todo barbudo y sucio», «anda en esas sus fachas».
A tono con los usos de la variante, el adverbio todo matiza el adjeti vo en frases verbales con los verbos estar o andar: «ya está todo abandona do», «está todo torcido» o «anda todo barbudo y sucio». Sobre otros usos adverbiales, destaca el lugar que ocupa rápido en los enunciados, como en «rápido llama la atención porque anda todo barbudo», «ya rápido le pusieron cumbia de apodo».
El texto refleja algunos usos del adjetivo posesivo del español ha blado en Guatemala, por ejemplo, que aparezca siempre antepuesto al sus tantivo. En algunos casos, se trata de posesivos con una función expresiva, por ejemplo: «pero en su bote», «vaya a hacer su cola», «a sus tratamien tos», «su constancia del Hospital», «tiene tullidas sus canillas», etcétera. Aparece en el texto la estructura {demostrativo + posesivo + sustantivo},
c a p í t u l o 3 9 | 1049 Panorama de estudios actuales del español en América como en «esas sus fachas» normal en el habla guatemalteca. La frase su de comer, sin embargo, no es usual.
No hay mucho que decir sobre los adjetivos, excepto, tal vez, po ner atención a semejante, con el significado de ‘tremendo(a), como en la frase «semejante cosa», muy característica de la variante guatemalteca. En cuanto a los demostrativos, no es inusual colocarlos después del sus tantivo, como en «los señores esos de la ayuda internacional». En algunos casos, el fenómeno acarrea connotaciones despectivas, como en «las mu jeres esas que están repartiendo la comida».
Con relación al léxico, aparecen unos cuantos términos locales, como bolo por ‘borracho’, botar por ‘arrojar’ o tener planta de por ‘parecer, tener apariencia de’.
Segmento 2:
[…] y ahora que le hablo de Atelor no sé si usted se recuerda de él pero aquí entre nos le voy a confesar que ya no sé qué hacer con él porque desde que se recibió de bachiller ya no quiso hacer nada no estudia no trabaja y solo se mantiene en la esquina de la panadería platicando con sus amigos y yo tantas veces que se lo he dicho que así no vamos a ninguna parte y a mí lo que me da no sé qué es que el patojo no es tan bruto porque viera que tiene bonita letra y con solo que se haya recibido de bachiller quiere decir que es inteligente pero yo no entiendo qué es lo que le pasa y tantas veces que se lo he dicho que haga algo útil y que aprenda de sus hermanas que tan trabajadoras y responsables que salieron pero él solo me contesta que está bueno mamá pero no se ve nada claro y eso que ya no le doy nada de dinero para que gaste porque tal vez le entra la pena y busca un su trabajo […] (Muñoz, 2010, p. 9).
[…] por eso yo la otra vez me fui a hablar con el ministro porque viera que fueron grandes amigos con mi marido que en paz descanse y que cuando no era ministro aquí se venía a estar platicando y echándose sus traguitos y ya contentos hasta de vos nos tratábamos y bien alegres viera pero como a la gente se le suben los humos cuando lo fui a buscar ni me recibió bien y
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1050 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español solo me dijo que mucho gusto de saludarla señora y lo único que le puedo ofrecer es de policía así que mándemelo y le vamos a hacer un examen pero el patojo no quiso porque dijo que eso de ser policía no gracias y no deja de tener razón porque no se va a pasar la gente estudiando para bachi ller para que después solo le den de policía y además viéndolo bien esos del gobierno ni gracia tienen porque apenas entra otro presidente es voladera la que hacen y en esas estamos […] (pp. 9-10).
Como en el segmento 1, la fuerza ilocutiva que mueve este texto es el deseo de empatía que busca la emisora en el receptor, su interés de persuadirlo por medio de confidencias, que expresa usando recursos descriptivos y narrativos, preguntas y exhortaciones. La progresión de la red temática va de los enunciados en los que la protagonista explica por qué ya no sabe qué hacer con su hijo Atelor, hasta la frase final «y en esas estamos». En el texto, inserta la narración de su experiencia con el ministro y el rechazo de Atelor a la única oferta de trabajo que le propone aquel. Abundan, a diferencia del segmento anterior, las reiteraciones, por ejemplo, en la primera parte, la protagonista insiste una y otra vez en que ya no sabe qué más hacer para que Atelor se formalice: /ya no sé qué hacer con él porque desde que se recibió de bachiller ya no quiso hacer nada no estudia no trabaja y solo se mantiene en la esquina de la panadería platicando con sus amigos/ /y yo tantas veces que se lo he dicho que así no vamos a ninguna parte/ /pero yo no entiendo qué es lo que le pasa y tantas veces que se lo he dicho que haga algo útil y que aprenda de sus hermanas que tan trabajadoras y responsables que salieron pero él solo me contesta que está bueno mamá/ /pero no se ve nada claro y eso que ya no le doy nada de dinero para que gaste porque tal vez le entra la pena y busca un su trabajo/. Como en el segmento 1, destacan el uso de conjunciones para enlazar enunciados y jalonar la narración, así como su función de marcadores del discurso; la supresión del pronombre relativo en las subordinadas
c a p í t u l o 3 9 | 1051 Panorama de estudios actuales del español en América adjetivas; la anteposición y uso frecuente de los adjetivos posesivos; el mantenimiento de estructuras de posesivo comunes en la variante guate malteca y el uso del posesivo con función expresiva. El análisis de este segmento arroja elementos muy usados en la va riante guatemalteca. Es típico, por ejemplo, el subjuntivo viera, que acarrea connotaciones de confidencia y complicidad, como en «porque viera que fueron grandes amigos con mi marido», «bien alegres viera», «el patojo no es tan bruto porque viera que tiene bonita letra». Hay, también, sustituciones de los pronombres átonos, por ejemplo, lo se sustituye con de él en «y ahora que le hablo de Atelor no sé si usted se recuerda de él». Aparece también la presencia del dativo de interés, por ejemplo, en «por eso yo la otra vez me fui a hablar con el ministro». Se dan algunas frases comunes en la variante, por ejemplo, «aquí entre nos», «así no vamos a ninguna parte», «a mí lo que me da no sé qué», «no se ve nada claro», «que en paz descanse», «se le suben los humos», «ni gracia tienen», «le entra la pena», «echarse los tragos». Es interesante la observación que hace la protagonista en «ya contentos hasta de vos nos tratábamos», pues se refiere a la conciencia lingüística del hablante guatemalteco en relación con el tratamiento de segunda persona de singular, particularmente, en este caso, del uso del pronombre vos. Asimismo, el uso de bien como equivalente a ‘muy’, como en «bien alegres viera», muy frecuente en el habla popular. En cuanto al uso del adjetivo posesivo, aparece una estructura normal de la variante {indeterminado + posesivo + sustantivo}, como en «busca un su trabajo».’.
En el léxico, ocurren recibirse, por ‘graduarse’; patojo, por ‘mucha cho’; voladera con el significado de ‘gran cantidad de despidos’, pena por ‘vergüenza’.
6.2. «Respuestas divinas»
De este cuento se ha seleccionado un segmento que contiene parte del testimonio de la Juanita, quien, como se indicó, personifica a una mujer de condición humilde, superviviente de violencia intrafamiliar.
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1052 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español La Juanita informa sobre su vida a los participantes de la actividad parroquial, cumpliendo lo que le encargaron: contar cómo sacó adelante a sus hijos. Los oyentes prestan atención al testimonio, sin interrumpirlo. La fuerza ilocutiva que mueve el texto se sitúa en el campo de la infor mación, pero tiene su peso en el deseo de comprensión y, por momentos, complicidad, que la Juanita busca despertar en los oyentes. Hay noticias del acto perlocutivo, es decir, el narrador dice que los interlocutores que daron conmovidos con el testimonio y que algunas mujeres, entre estas su esposa, lloraron.
En cuanto a la temática, el segmento narra una etapa de la vida de la Juanita, comprendida entre el momento en que fue a trabajar a la casa de doña Laurita y los inicios de su vida de pareja con el jardinero de la casa. Segmento 3 […] pero doña Laurita me dijo que no me fuera a angustiar por eso porque ya le había avisado a mi mamá que yo de una vez me había quedado ¿ver dad? y ahí me quedé y tenía mi cuarto y mi tele y mi cama para mí solita y me bañaba todos los días y los señores de la casa todos bien buenas gentes conmigo y el domingo en la tarde doña Laurita me dio lo de mi semana y me fui para mi casa a ver a mi mamá y hasta le pasé comprando un su pedazo de pollo campero y ahí nos pasamos platicando toda la tarde ¿ver dad? y cuando ya estaba entrando la noche me regresé para la casa de doña Laurita y así pasaron tres años y me volví señorita ¿verdad? y el jardinero de la casa, que se llamaba Maco, se comenzó a fijar en mí y a decirme que tenía buenas intenciones conmigo y ahí bien necio ¿verdad? y pues como uno oye a la gente, un día nos pusimos a platicar y me dijo que era hombre solo y que deseaba casarse conmigo, que me llevaría a un cuarto en donde él vivía y ahí íbamos a vivir los dos, y yo no sabía qué hacer ¿verdad? pero él siempre estaba con la calilla esa de que me fuera con él, y un domingo se lo conté a mi mamá y ella me dijo que Dios guarde le fuera estar haciendo caso, que los hombres eran todos iguales, mentirosos y bolos; entonces le dije a Maco que mejor no, que tal vez después, pero se puso más necio y
c a p í t u l o 3 9 | 1053 Panorama de estudios actuales del español en América más necio ¿verdad? hasta que me convenció y un domingo, que ni siquiera le dije adiós a doña Laurita, que se había portado tan bien conmigo, me fui a vivir con Maco, y yo estaba toda asustada y lo que más me asustó fue que apenas el lunes después de que me fui con él, ahí me dejó en el cuarto, encerrada todo el día (Muñoz, 2021, p. 54, p. 55).
Como en los segmentos anteriores, el texto consiste en una serie de enun ciados vinculados sobre todo por medio de conjunciones, que son a la vez marcadores aditivos que organizan el discurso.
Es interesante la estructura del siguiente enunciado «y un domingo, que ni siquiera le dije adiós a doña Laurita, que se había portado tan bien conmigo, me fui a vivir con Maco», en el cual destaca el uso de la conjun ción que en «que ni siquiera le dije adiós a doña Laurita» por ‘cuando ni siquiera le dije adiós a doña Laurita’. Se trata de una estructura frecuente en el habla coloquial de la variante.
Ocurren otros rasgos ya indicados en los análisis anteriores, entre ellos la anteposición y uso frecuente de los adjetivos posesivos; el mante nimiento de estructuras de adjetivo posesivo normales en la variante y el uso de posesivo con función expresiva, por ejemplo, «le pasé comprando un su pedazo de pollo campero»; «tenía mi cuarto y mi tele y mi cama para mí solita».
Entre los elementos más comunes del habla, se hace evidente la tendencia a las perífrasis verbales: «no me fuera a angustiar», «pasé com prando», «nos pasamos platicando», «ya estaba entrando», «nos pusimos a platicar», etcétera.
Aparece ahí, con los siguientes sentidos: [aí], como adverbio de lu gar, y [áy], que es una expresión común en la variante guatemalteca, con un carácter adverbial pero indefinido en cuanto a lugar. Como ejemplos del primer caso, «y ahí me quedé», «ahí me dejó en el cuarto»; y del segun do, «ahí bien necio».
Ocurre en este texto también el adverbio todo(a), muy común en el habla, por ejemplo, en «yo estaba toda asustada» y el adverbio bien, con el significado de ‘muy’, por ejemplo, «ahí bien necio».
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1054 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español Hay presencia de frases y expresiones normales en el habla guate malteca, por ejemplo: «de una vez», «lo de mi semana» (‘el pago corres pondiente al trabajo de una semana’), «Dios guarde», «entrar la noche», «volverse señorita», entre otras. Asimismo, la muletilla «¿verdad?», que funciona como marcador de discurso.
En cuanto al léxico, destaca calilla, con el significado de ‘molestia insistente’: «pero él siempre estaba con la calilla esa de que me fuera con él». También necio, con el significado de ‘terco’: «pero se puso más necio y más necio ¿verdad? hasta que me convenció».
6.3. «Matando la vaca»
A diferencia de los monólogos analizados anteriormente, en este segmen to hay alternancia entre el narrador y el matarife, don Alberto, que enseña al muchacho el oficio. Esta característica del segmento hace que aparezcan marcadores que orientan al interlocutor/lector a identificar la alternancia de participación de los personajes.
En los textos correspondientes al narrador no hay rasgos dialec tales importantes, que sí se encuentran abundantemente en el habla del matarife.
Como se indicó, la temática principal es el relato del primer día de trabajo del joven en el matadero, donde recibe instrucciones de don Alberto y se lleva a cabo la muerte, destace y venta de la vaca. La fuerza ilocutiva es la confidencia que hace el narrador de su experiencia, a ma nera de un informe de lo ocurrido, sin que medie expresamente ninguna manifestación íntima. El muchacho trata de asumir lo que afirma don Alberto, es decir, que se trata de un trabajo como cualquier otro, pero, ine vitablemente, la experiencia le causa un gran impacto, que se traduce en la sensación sombríamente resignada que tiñe su voz y en una atmósfera cargada de referencias emocionales veladas, con la muerte como telón de fondo, que el narrador percibe reforzada cuando visita al viejo tendero. En efecto, después de la red temática descrita, aparece una segunda. En esta, el jovencito regala la carne que le ha dado don Alberto al viejo ten dero, recientemente viudo, que, dice, pareciera que está muriendo, al igual
c a p í t u l o 3 9 | 1055 Panorama de estudios actuales del español en América que su tienda. En este momento del relato se desvelan los sentimientos del narrador, aunque siempre marcados por la contención. Segmento 4:
Fijate bien, patojo —me dijo don Alberto—, te ponés aquí, mirá, al lado del animal y le tirás el lazo sobre el lomo, de modo que el otro extremo quede colgando del otro lado, entonces, le hacés un nudo corredizo en las patas traseras, así, mirá, después le hacés un nudo en las patas delanteras de modo que al darle el jalón, el animal quede en el suelo con las cuatro patas juntas, ¿entendiste? Ya que el animal esté en el suelo le amarrás la cornamenta con el extremo de la soga, a modo de que quede mirando para arriba y que te quede a la vista el pescuezo, ¿ves?, entonces le tocás aquí mero, mirá, le tanteás bien en donde se sienta más duro la palpitación, aquí mero, mirá, aquí en la yugular, aquí metés el cuchillo hasta el fondo, así, mirá.
[…] Deberías tomarte un tu vaso vos también. Es la pura vitamina. Le dije que mejor no, gracias. Después comenzó el destace. Cuando me vio pálido se rio a carcajadas.
La primera vez uno como que se descompone un poco, pero solo es cues tión de agarrarle práctica al asunto. Vas a ver que en cuanto hayás sacrifica do y destazado unos tres animales ya no vas a sentir nada. Al fin y al cabo es un trabajo como cualquier otro, ¿verdá?
En unas horas terminamos el destace. Al finalizar la tarde ya habíamos terminado la venta y todo quedó limpio.
Llevate una libra de lomito para tu casa. Ahí le decís a tu mamá que prepare un buen bistec.
Le recibí la carne, le dije que hasta mañana y me fui para mi casa. En el camino pasé visitando al señor Nicolás, el viejecito dueño de la tienda de la esquina. Ya va a ser un año que se le murió su esposa. Se mantiene muy triste y siempre está con los ojos llorosos. Desde que se quedó solo
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1056 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español la tienda ya no es la de antes. Como que, al igual que su tienda, él se está muriendo también. Le entregué la carne.
Para que se prepare un su bistec –le dije.
Con las manos temblorosas me la recibió, me dio las gracias y me echó una bendición (Muñoz, 2021, pp. 173-175).
Uno de los rasgos dialectales más destacados en el texto es el voseo: «Fijate bien patojo», «te ponés aquí», «mirá», «le tirás el lazo», «le hacés», «ama rrás», etcétera. Aparece «¿entendiste» y no «entendistes», como ocurre con frecuencia. El voseo alcanza el modo subjuntivo, como sucede en la variante: «Vas a ver que en cuanto hayás sacrificado…». Como en los segmentos anteriores, hay frecuencia en el uso de pe rífrasis verbales: «quede colgando», «quede mirando», «pasé visitando», etcétera. También algunos otros rasgos, como el dativo de interés, por ejemplo en «Ya va a ser un año que se le murió su esposa», y el manteni miento de estructuras de posesivo comunes en la variante, por ejemplo, «Deberías tomarte un tu vaso vos también», «Para que se prepare un su bistec». Asimismo, aparece ahí con el sentido de [áy], como en «Ahí le decís a tu mamá que prepare un buen bistec».
Se encuentra en el texto, también, la muletilla «¿verdá?», que tiene función de marcador interrogativo con valor de contacto, en este caso, con firmatorio, y como una manera de proyectar acuerdo con el interlocutor. Entre las frases vinculadas a la variante destacan «agarrarle prác tica a la cuestión», ‘practicar, ejercitarse’, y «sentir duro», ‘sentir fuerte’, como en «en donde se sienta más duro la palpitación». En cuanto al léxi co, destacan por su coherencia con el habla popular el verbo tantear, por ‘sondear’; patojo por ‘muchacho’; jalón por ‘tirón’ y mero (aquí mero) por ‘aquí mismo’.
7. Conclusiones
El análisis da pistas para responder algunas preguntas presentes a lo largo de la elaboración de este trabajo, como ¿cuáles son las claves que utiliza
c a p í t u l o 3 9 | 1057 Panorama de estudios actuales del español en América el escritor para lograr que sea creíble y aceptable para sus lectores la in corporación de la oralidad ficticia que introduce? O, ¿cómo aprovecha el escritor las posibilidades representativas de la lengua para construir per sonajes identificables con un determinado grupo sociocultural? Sin duda, Muñoz consigue identificar a sus personajes como gua temaltecos hispanohablantes de clases urbanas media y media baja. Pareciera, en primer lugar, que se asegura la credibilidad autentificando la información por medio de una intención referencial, y que lo hace fun damentalmente por medio del habla: la forma de expresarse de sus perso najes los define y describe en la mente del lector, que alcanza a desvelar su origen sociocultural, su psicología, sus emociones, sus intenciones y, también, de algún modo, elementos de su apariencia física. En efecto, con excepción del cuento «Respuestas divinas», en el que el autor incluye algunas pinceladas sobre la apariencia física de la Juanita, el habla es el recurso privilegiado con el que describe a los personajes. El aparato discursivo que construye con la incorporación de la orali dad guarda coherencia con la realidad, percibida e interpretada en común por un determinado grupo. Se trata, desde luego, de una realidad cons truida socialmente, de la cual Muñoz saca el material que transforma en ficción verosímil. Reproduce una particular dinámica de la vida social que muestra en sus textos la ineludible atadura con el contexto. En segundo lugar, es posible afirmar que Muñoz logra mantener una cohesión interna en sus escritos, que se muestran auténticos y coherentes con la fuerza ilocutiva que los dinamiza. Consigue, de alguna manera, su perar los desafíos de la escritura y crea una notable complicidad con el lector, particularmente con el guatemalteco.
Según se ha mostrado, hay presencia de figuras de oralidad en el discurso del narrador, como sucede en el cuento «Atelor, su mamá y sus desgracias personales», en el que el habla de la protagonista abarca la totalidad del discurso y, desde luego, en las intervenciones de los perso najes, como las que aparecen en los segmentos analizados de los cuentos «Respuestas divinas» y «Matando la vaca».
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1058 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español En tercer lugar, el autor incorpora rasgos del habla popular de la va riante guatemalteca del español, situados, sobre todo, en la estructuración del discurso y en la morfosintaxis, aunque se ayude, también, de algunos elementos léxicos destacables.
Desde la perspectiva dialectal, una síntesis de los resultados del análisis arroja las siguientes características vinculadas con la variante gua temalteca del español. No se trata de rasgos exclusivos, porque algunos de ellos son normales en el habla popular de regiones más extensas y otros son más bien generales del español, pero están vigorosamente presentes en el habla de los guatemaltecos hispanohablantes de clases urbanas me dia y media baja.
En relación con los conectores, los textos presentan una fuerte tendencia al uso de conjunciones para enlazar los enunciados que confor man el discurso, obviando, en casos, la subordinación. El fenómeno llega a afectar, por ejemplo, la estructura natural de las subordinadas adjetivas. Por su frecuencia, destaca la presencia de la conjunción y. En el caso de que, resulta interesante cuando asume funciones específicas, como en «pero volviendo a lo que le venía contando que al pobre cómo le costó ca minar» («Atelor, su mamá y sus desgracias personales») o «y un domingo, que ni siquiera le dije adiós a doña Laurita» («Respuestas divinas»). Ocurre también una simplificación en otro tipo de subordinadas, como el caso de «uno nunca puede saber los microbios que puede tener la gente», en la cual se ha omitido la partícula interrogativa.
En relación con los verbos, estos aparecen conjugados mayormen te en indicativo y en subjuntivo. Aparece la forma viera, muy usado en la variante guatemalteca. Naturalmente, de acuerdo con las normas de la variante, el uso del pretérito indefinido o perfecto simple es general para acciones acabadas. El tiempo compuesto que aparece esporádicamente, se interpreta como una acción inacabada, durativa o iterativa. Por otra parte, hay tendencia al uso de perífrasis verbales, normal también en el habla dialectal guatemalteca.
c a p í t u l o 3 9 | 1059 Panorama de estudios actuales del español en América Aparece ahí como [áy], expresión común en la variante guatemalte ca, con un carácter adverbial pero indefinido en cuanto a lugar, como en «Ahí le decís a tu mamá que prepare un buen bistec» («Matando la vaca»). Los textos reflejan algunos usos locales del adjetivo posesivo, por ejemplo, aparecer siempre antepuesto al sustantivo. Están presentes dos estructuras normales en Guatemala: 1) {demostrativo + posesivo + sustan tivo}, por ejemplo, «esas sus fachas» («Atelor, su mamá y sus desgracias personales») y 2) {indeterminado + posesivo + sustantivo}, como en «bus ca un su trabajo» («Atelor, su mamá y sus desgracias personales»). En cuanto a los demostrativos pospuestos al sustantivo, en casos, el fenómeno acarrea en la variante connotaciones despectivas, como en «las mujeres esas que están repartiendo comida» («Atelor, su mamá y sus desgracias personales»).
Se encuentran, asimismo, sustituciones usuales de los pronombres átonos (por ejemplo, de él por lo), como en «y ahora que le hablo de Atelor no sé si usted se recuerda de él». Aparece, como ocurre en el habla, el da tivo de interés, por ejemplo: «por eso yo la otra vez me fui a hablar con el ministro» («Atelor, su mamá y sus desgracias personales»). La conciencia lingüística del hablante en relación con la selección de pronombre de segunda persona singular está explícita, por ejemplo, en las palabras de la protagonista de «Atelor, su mamá y sus desgracias perso nales», cuando dice: «ya contentos hasta de vos nos tratábamos». Destaca el uso del voseo guatemalteco. En el segmento 4, el habla del matarife (persona mayor que su interlocutor y que, además, guarda con este una relación de autoridad), muestra la pauta que sigue la varian te. Cabe destacar, también, la presencia de expresiones, frases hechas y léxico usuales en el habla guatemalteca.
Por medio de estos recursos, Muñoz construye un aparato discur sivo fundamentalmente marcado por la incorporación de una oralidad ficticia, pero verosímil, que identifica el tipo de guatemalteco al que se ha aludido reiteradamente, situado en un tiempo y unas circunstancias vinculadas a la realidad social y a la historia reciente. Permite vincular
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1060 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español complicidades entre el escritor y el lector, a la vez que establecer la inclu sión o la exclusión dentro de un determinado conglomerado sociocultural. Finalmente, cabe resaltar que el éxito de la apuesta de Muñoz por el aprovechamiento de las posibilidades representativas de la lengua resulta en una importante contribución al conocimiento del español hablado en Guatemala.
c a p í t u l o 3 9 | 1061 Panorama de estudios actuales del español en América referencias citadas Barthes, R. (1987). El efecto de realidad. El susurro del lenguaje (pp. 210-219) Paidós. https://gescsemiotica.com/ wp-content/uploads/2019/08/El-efectode-realidad.pdf Blanco, M. S. (2015). La ficción de la oralidad en textos narrativos argen tinos. Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, 47, 65-73. https://www.redalyc.org/ pdf/185/18547708004.pdf Bril, C. V. (2009). La ficción de oralidad como «intertexto» en los cuentos rulfia nos. Question, 21. http://sedici.unlp.edu. ar/handle/10915/32212 Cerino, K. (2020). La imagen de la orali dad en Los perros hambrientos de Ciro Alegría. Revista Herencia, 33(2), 53-68. Huarag, E. (2007). Manifestaciones de la oralidad como sistema de expresión literaria y mítica en algunos relatos de Arguedas. Lexis: Revista de lingüística y literatura, 31, pp.177-207.
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Colofón La idea original de esta obra surgió luego de un seminario internacional que se llevó a cabo en 2021, aún en tiempos de pandemia. El volumen que hoy ponemos en línea reúne 39 estudios colaborativos, plurales y de autoría múltiple. Estudios multidisciplinares organizados en once secciones temáticas que abarcan casi todo el continente. Su objetivo es ofrecer una visión global y actualizada de la investigación sobre las variedades del español americano, sus líneas de desarrollo y fenómenos como el contacto lingüístico. La edición se hizo entre Medellín de Colombia y Santiago de Chile.
El auge actual de los trabajos sobre el español de América tiene como paradójica consecuencia que en ocasiones no resulte fácil para el estudioso obtener una visión precisa y más o menos completa del estado en el que se encuentran tales investigaciones: los focos de atención predominantes, las nuevas perspectivas que se están aplicando y, en general, las líneas de desarrollo de un conocimiento cada vez más amplio y, por ello, cada vez más difícil de abarcar. Como respuesta a esta situación, el presente volumen —necesariamente coral y eminentemente variado- pretende ofrecer una visión del desarrollo que en el momento actual tienen los estudios sobre el español americano, con el propósito de aportar una ingente cantidad de información novedosa que enriquezca nuestro conocimiento sobre la forma de hablar de los hombres y mujeres de América, pero también, y sobre todo, de señalar posibles líneas de trabajo cuyo análisis sin duda será necesario seguir profundizando en los próximos años.
ISBN
978
956
19
1470
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L E N G U A J E S
Cita: López García, María, Bejarano Bejarano, Daniel Eduardo, Bonilla, Johnatan E., Miño Garcés, Fernando, Arrizabalaga, Carlos, Huisa Téllez, José Carlos, Peña, Jaime, Castro Ferrer, María Inés, González Rátiva, María Claudia, Morales del Valle, Hugo Heriberto, Velásquez Upegui, Eva Patricia, Egido Fernández, María Cristina, Gabel de Aguirre, Jennifer, Sánchez Avendaño, Carlos, Martínez, Dilia Celeste, Malaver Arguinzones, Irania, Camacho Barreiro, Aurora, Domínguez Hernández, Marlen Aurora, Calzadilla Vega, Grechel, Sainz Padrón, Loisi, Montenegro Muñoz, Raquel, Martín Cuadrado, Carmen, Portilla, Mario, Espejo Olaya, María Bernarda, Rozo Melo, Nancy, Ciro, Lirian Astrid, Lovón, Marco, Ochoviet, Soraya, Codita, Viorica, Dieck, Marianne, Naranjo Orozco, Luisa Fernanda, Gómez Jiménez, Yadit Jacqueline, Guerrero González, Silvana, González Riffo, Javier, Betti, Silvia, Haboud, Marleen, Puma Ninacuri, Christian, Avelino Sierra, Rosnátaly, Vanhaverbeke, Margot, Balam, Osmer, Paiva Mota, Fabricio, Risco, Roxana, Rincón González, María José, Pérez, Francisco Javier, Peralta de Aguayo, Estela Mary, Coll, Magdalena, Pérez Pucci, Clara, Calvo del Olmo, Francisco, Rivas Hidalgo, José Daniel, Alvarado Pavez, Gabriel, Bentivegna, Diego, Herrera Peña, Guillermina (2026), Panorama de estudios actuales del español en América, Universidad de Antioquia, p. N. https://hdl.handle.net/10495/51435