Sporala red del conocimiento
Página 2 de 96Voces del territorio: Paz y Región 15 años Vol. 6
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años Publicación anual vol. 6 Septiembre, 2026 issn digital: 2805-752X issn impreso: 3115 - 3739 Rectora Natalia Ruiz Rodgers Comité editorial Carlos Mauricio Santana Sáenz Natalia Ramírez Meneses Geisler Dayani Rojas Forero Lilian Andrea Galeano Trilleras Mónica del Pilar Álvarez Bustos Lina Marcela Ocampo Henao Director Geisler Dayani Rojas Forero Autores Mónica del Pilar Álvarez Bustos Carlos Mauricio Santana Sáenz Natalia Ramírez Meneses Angélica María Urrea González Francisco Parra Sandoval Carmen Inés Cruz Betancourt Alfonso Reyes Alvarado Óscar Romero Carlos Barrios Vásquez Luis Eduardo Peña Rojas Marco Emilio Sánchez Tovar César Vallejo Mejía Jorge Enrique García Melo Héctor Godoy Hernández Jaime Eduardo Reyes Corrección de estilo María Camila Celis Castiblanco María Paula Méndez Penagos Diseño y diagramación Marcela Morado Fotografías Salvo cuando se especifique lo contrario, las fotografías pertenecen al repositorio de Paz y Región y al Semillero de narrativas regionales.

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CONTENIDO

VOCES

JÓVENES

HITOS

TEJIDOS

EXPRESIONES

Paz y Región: una experiencia que anticipa el futuro de la educación superior........................................................8 Docencia en territorio, retos y oportunidades........................16 El rol pedagógico y de gestión del asesor regional en el modelo de Paz y Región...............................................22 Volver al origen: memoria viva de Paz y Región.....................28 Paz y Región: quince años con valiosos resultados...............34 El Semestre Paz y Región en el marco de la Universidad Necesaria: adopción del enfoque de capacidades................40 Del aula al territorio:aprendizaje vivo para toda la vida.........48 Quince años de Paz y Región................................................54 Aprender desde el territorio: la huella de Paz y Región en el sur del Tolima..............................................................64 Oportunidades para la investigación con espíritu regional....70 Con los pies en el territorio y la mirada puesta en el mundo: aprender lo público en un pueblo entre nubes.........76 Paz y Región: una apuesta de formación integral..................82 Quince años después, el Semestre Paz y Región no se entiende: se vive........................................................84 Paz y Región: quince años construyendo universidad desde el territorio............................................. 86 Del aula al territorio: quince años de acción transformadora................................................................... 88

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E D I T O R I A L Caminar, vivir y trascender con el territorio Escribir sobre Paz y Región es una de esas tareas que inspira y compromete. Inspira, porque hablamos de una innovación pedagógica y social que durante quince años ha hecho del territorio un escenario vivo de aprendizaje y ha representado el ethos de la Universidad de Ibagué: una universidad situada en, con y para la región. Y, compromete, porque narrar esta historia significa reconocer las voces de miles de estudiantes, docentes, organizaciones, líderes y comunidades que han hecho de este Semestre una experiencia que trasciende las aulas y nos recuerda que educar también significa salir al encuentro de la realidad, dejarse interpelar por ella y asumir la responsabilidad de transformarla.

Quince años pueden parecer poco cuando se mira la historia de un territorio. Sin embargo, son suficientes para dejar huella. Quince años de caminos recorridos, de municipios descubiertos, de relaciones construidas y, sobre todo, de encuentros que han cambiado la manera de mirar y comprender la región de quienes hacemos parte de esta historia. Paz y Región no se limita a llevar estudiantes a los territorios:

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | los invita a caminar con ellos, a vivir sus realidades, a reconocer sus capacidades y a comprender que detrás de cada problemática existen personas, organizaciones y comunidades que, día a día, construyen alternativas para hacer posible el bienestar y la paz.

Esa fue la razón que dio origen al Semestre y que, como lo recuerdan en esta edición Francisco Parra y Carmen Inés Cruz, continúa plenamente vigente. Incluso podría decirse que hoy resulta más necesaria que nunca. En un contexto en el que la innovación suele asociarse casi exclusivamente con la tecnología, Paz y Región nos propone una pregunta incómoda y necesaria: ¿qué sucede cuando entendemos la innovación como la capacidad de crear nuevas tecnologías y como la posibilidad de construir nuevas maneras de relacionarnos con los otros y con los territorios que habitamos? La reflexión de Mónica Álvarez y Mauricio Santana en esta edición nos recuerda precisamente la importancia de recuperar el arraigo, de fortalecer los vínculos con el territorio y de formar nuevas generaciones capaces de reconocer que la innovación también nace de escuchar, comprender y trabajar junto a las comunidades.

En quince años, los números hablan de una historia que ya no puede pasar inadvertida: más de cinco mil cuatrocientos estudiantes, cerca de tres mil proyectos y presencia en ciento un municipios del centro de Colombia. Sin embargo, detrás de cada cifra hay mucho más que una estadística; hay conversaciones que transformaron perspectivas, estudiantes que descubrieron capacidades que desconocían, organizaciones que encontraron nuevas posibilidades para enfrentar sus desafíos, asesores y docentes que aprendieron de otras realidades y comunidades que abrieron sus puertas para compartir sus saberes.

Quizá esa sea una de las mayores riquezas de Paz y Región: allí podemos ver, de manera tangible, el impacto que la Universidad de Ibagué ha construido durante sus cuarenta y cinco años de historia. En los municipios, en las organizaciones sociales, en las empresas de servicios públicos, en las asociaciones de productores, en las fundaciones, en las instituciones educativas urbanas y rurales, en las cooperativas y en tantas otras expresiones de la vida colectiva, la Universidad deja de ser una institución que observa la región para convertirse en una organización que aprende con ella y contribuye a transformarla; solo así logra trascender.

La esencia del Semestre no ha cambiado; seguimos creando escenarios de aprendizaje en los que nuestros estudiantes desarrollan y fortalecen sus competencias, se reconocen como ciudadanos capaces de incidir en su entorno y desarrollan una sensibilidad profunda frente a las problemáticas y oportunidades de los territorios. Mientras aprenden, aportan. Mientras aportan, se transforman. Y mientras se transforman, contribuyen al desarrollo y a la construcción de paz.

Pero mantener la esencia no significa permanecer inmóviles. Al contrario, quizá una de las mayores evidencias de la madurez alcanzada por Paz y Región sea precisamente su capacidad para cambiar sin perder su propósito. Los territorios se transforman, las organizaciones cambian, las formas de relacionamiento se diversifican y las nuevas generaciones llegan con trayectorias, experiencias, intereses y capacidades diferentes. El Semestre ha aprendido a reconocer esas

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| 5 E D I T O R I A L transformaciones y a convertirlas en oportunidades para ampliar y profundizar su impacto creando capacidades individuales y colectivas, como Alfonso Reyes lo describe en su artículo de la presente edición.

Hoy Paz y Región es una experiencia consolidada, articulada con las competencias y los aprendizajes esperados de los diferentes programas profesionales de la Universidad. Cuenta con procesos de evaluación formativa que acompañan al estudiante en distintos momentos de su experiencia y que convierten la reflexión sobre la acción en uno de los pilares del aprendizaje. En Paz y Región no basta con hacer: es necesario comprender lo que se hace, preguntarse por sus efectos, reconocer lo aprendido y volver sobre la experiencia para encontrar nuevas posibilidades de acción.

Por eso, luego de quince años, Paz y Región sigue siendo una propuesta vigente. Una que incomoda cuando debe hacerlo, que pregunta cuando otros dan respuestas por sentadas y que desafía a nuestros jóvenes a mirar más allá de sí mismos. Una innovación que nos recuerda que la educación no puede permanecer indiferente frente a las realidades que la rodean y que una Universidad comprometida con su región debe estar dispuesta a andar sus caminos, vivir sus desafíos y contribuir a construir sus futuros.

Quince años después, podemos decir que Paz y Región ha dejado huella en los estudiantes que pasaron por sus territorios, las organizaciones que abrieron sus puertas, los docentes y asesores que acompañaron los procesos, las comunidades que compartieron sus saberes y los municipios que hicieron posible cada experiencia. Y, por supuesto, en la propia Universidad de Ibagué, que ha encontrado en este Semestre una de las expresiones más auténticas de su identidad y de su compromiso con el Tolima y la región.

Celebrar estos quince años no es, entonces, mirar únicamente hacia atrás. Es reconocer el camino recorrido para preguntarnos hacia dónde queremos caminar ahora.

Larga vida a Paz y Región; a un Semestre que hace del cambio una tarea permanente, que convierte el encuentro con el otro en una oportunidad de aprendizaje y que nos recuerda que la transformación comienza cuando somos capaces de mirar el territorio no como un lugar al que vamos, sino como un espacio del que hacemos parte.

Me complace presentar la sexta edición de nuestra revista Voces del Territorio: tejiendo comunidades, una publicación que conmemora quince años de historias, aprendizajes, encuentros y transformaciones. Una edición que quiere dejar memoria de una experiencia que ha demostrado, durante década y media, que pensar y actuar no son caminos opuestos; que el conocimiento puede caminar junto a la acción; y que la Universidad puede aprender tanto del territorio como el territorio puede aprender de ella. Porque, eso es Paz y Región: caminar para conocer, vivir para comprender y trascender para transformar. Geisler Dayani Rojas Forero Director de Paz y Región

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¹ Coordinadora académica del Semestre Paz y Región. Magíster en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social. Comunicadora Social.

Paz y Región:

una experiencia que anticipa el futuro de la educación superior Por Mónica del Pilar Álvarez¹ En quince años, el Semestre Paz y Región ha logrado consolidarse como un referente del sello de calidad de la Universidad de Ibagué. Desde un enfoque de educación transformadora, sostenido por un tejido relacional que habita la región como escenario de encuentro y creación de capacidades, esta estrategia curricular es hoy reconocida en otras regiones del país y del mundo. El camino recorrido resulta, no solo aleccionador, sino también inspirador para reflexionar acerca de su futuro que, por supuesto, no puede pensarse en los márgenes de los retos y cambios que hoy experimenta la educación superior alrededor del mundo.

¿Cómo serán las universidades del futuro? ¿Qué proyectos educativos entrañarán? Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco), la

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | educación es un bien común con potencial transformador, y en las próximas décadas debería atender a tres llamados fundamentales: consolidar la solidaridad mundial y la cooperación internacional en materia de educación, reforzar las capacidades de los países para anticipar el cambio y adelantar acciones concretas que permitan a la sociedad reequilibrar su relación con el planeta y la tecnología (unesco, 2021). A la vez, estos llamados exigen una mirada renovada sobre las experiencias de enseñanza-aprendizaje, el conocimiento y las relaciones entre estudiantes y agentes educativos dentro y fuera del aula de clase. Otros estudios sugieren que el futuro de la educación superior va a contener elementos familiares y otros cambios radicales como el desplazamiento del aprendizaje fuera del aula y una mayor participación de actores del contexto en el codiseño curricular (Altbach y de Wit,

2025).

Se estima que en cien años la educación superior ya no responderá a una etapa vital de los seres humanos entre los

18 y 25 años, sino que configurará un sis-

tema de aprendizaje a lo largo de la vida al que las personas acudirán en cualquier momento para actualizar y afianzar competencias que les permitan desempeñarse integralmente en un mundo globalizado y complejo. Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde) destaca la importancia de desarrollar competencias adaptativas en contextos de incertidumbre y cambio acelerado (ocde, 2025). En esta perspectiva, se identifica un primer punto de inflexión que marca la transformación de la universidad en un servicio abierto y flexible, más ajustado a las necesidades del entorno y con apertura para moldearse en el diálogo colaborativo entre diferentes culturas de conocimiento.

Otro punto de inflexión se relaciona con las características y motivaciones de las generaciones que en la actualidad asisten a las universidades. En las últimas décadas se ha hecho evidente que hay un cambio significativo en la manera en que los jóvenes perciben la educación superior, ya no se considera una etapa esencial en el proyecto de vida como lo fue para generaciones anteriores, sino que es solo un escenario posible dentro de otras trayectorias que resulta deseable explorar. Estudios recientes dan cuenta de una reevaluación del costo-beneficio de la educación universitaria, de acuerdo con la encuesta

2025 Gen Z and Millennial Survey, el 51 %

de jóvenes graduados considera que haber terminado una carrera profesional fue una pérdida de tiempo y de dinero, mientras que el 43 % de los jóvenes encuestados consideran como decisión deliberada no ingresar a la universidad (Deloitte, 2025).

Más que alarmantes, estas cifras reflejan una tendencia global en la que los jóvenes muestran un mayor interés en dar prioridad a alternativas más flexibles y menos costosas como los cursos cortos, la certificación de habilidades específicas en poco tiempo o iniciar un emprendimiento. Al respecto, con frecuencia cuestionan la pertinencia y especialmente la promesa de retorno económico y movilidad social de la educación, tal como se conoce en la actualidad. Aunque las tendencias no marcan un destino inevitable; sí deben invitar a la reflexión y al cambio; es un hecho que, si

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| 11 VO C E S las universidades no leen críticamente este cambio generacional, corren un riesgo real de pérdida de relevancia estructural.

Insistir solo en ampliar la oferta académica, aun cuando se trate de enfoques transdisciplinarios, sin transformar los modelos pedagógicos, las metodologías y, en consecuencia, la relación con el entorno social es, desde todo punto de vista, insuficiente. La experiencia acumulada del Semestre Paz y Región durante quince años, hoy puede ponerse al servicio de la reflexión y transformación de la educación superior en Colombia y el mundo; no es necesario imaginar desde cero, sino aprender de lo que ya se ha experimentado, mejorado y sostenido en el tiempo. Para iniciar, es posible ofrecer cuatro grandes pistas para pensar estos cambios.

Primero, la presencia y el trabajo permanente en territorio del Semestre Paz y Región es un referente para avanzar hacia ejercicios de codiseño curricular anclados en la región. Reconocer que la formación tiene sentido cuando se construye con otros, en contextos auténticos y no desde estructuras académicas cerradas, implica considerar estrategias que vinculen la participación de actores del contexto en el diseño de proyectos educativos pertinentes; no se trata de adelantar estudios de mercado frente a nueva oferta educativa o de indagar por los impactos o efectos generados en el contexto, sino de asumir a estos actores como agentes de innovación educativa. El recorrido de Paz y Región muestra caminos posibles para explorar estas alianzas más allá de iniciativas

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | concretas y de concretarlas como parte cons­titutiva de la identidad y del vínculo con el entorno.

Segundo, la experiencia pedagógica lograda adquiere especial relevancia en el contexto actual. Muchas de las metodologías que hoy se plantean como necesarias, el aprendizaje basado en proyectos, en retos aprendizaje en servicio y basado en la comunidad, han estado en el corazón del modelo pedagógico del Semestre Paz y Región; se han explorado en ambientes auténticos con la participación de aliados formativos, estudiantes y asesores regionales. Esto hace de Paz y Región una autoridad para aportar al debate conceptual y ofrecer referentes concretos para transformar las prácticas de enseñanza-aprendizaje en la educación superior.

Tercero, desde la perspectiva de la educación por competencias, el Semestre Paz y Región ha anticipado con claridad las demandas formativas que hoy la ocde y la unesco identifican como críticas para el futuro: pensamiento crítico y analítico, resolución de problemas complejos, colaboración en entornos diversos, adaptabilidad, aprendizaje autónomo y juicio ético en contextos de alta incertidumbre. Lo relevante es que estas competencias no se abordan de manera declarativa, sino que se desarrollan en escenarios reales en los que los estudiantes deben tomar decisiones informadas, interactuar con múltiples actores y enfrentar tensiones propias del territorio. En ese sentido, la experiencia ha sido visionaria, al adelantarse a un modelo de formación que hoy se vuelve imprescindible: la preparación para escenarios de cointeligencia, en los cuales la interacción con sistemas de inteligencia artificial exige no solo habilidades técnicas, sino también la capacidad de interpretar, cuestionar y orientar esas tecnologías con criterio. Paz y Región aporta evidencia de cómo formar ese tipo de juicio crítico y discernimiento en contextos complejos; algo que los modelos tradicionales difícilmente logran.

Por último, en relación con el servicio, el Semestre Paz y Región ofrece una experiencia concreta y sostenida que permite entender el compromiso social como parte central de la formación, no como algo accesorio. Esta apuesta se conecta directamente con el Pacto Educativo Global, que insiste en que el verdadero servicio de la educación es aquella al servicio de la sociedad (Francisco, 2020). Desde ahí, Paz y Región muestra que el trabajo con comunidades no solo aporta al territorio, sino que transforma profundamente el aprendizaje de los estudiantes, al situarlos en aulas vivas. Esta experiencia deja una certeza valiosa: sí es posible integrar formación académica y responsabilidad social de manera estructural, ofreciendo a otras instituciones lecciones aprendidas específicas para avanzar hacia modelos más pertinentes, comprometidos y conectados con las necesidades actuales del mundo y de la educación superior. Quince años, quince transformaciones para el futuro Ahora bien, es claro que Paz y Región también tendrá que transformarse. El camino recorrido es valioso y ya se ha reconocido como un referente concreto para pensar los cambios que hoy exige la educación superior; sin embargo, su vigencia futura

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| 13 VO C E S dependerá de su capacidad para mantener el dinamismo y la reflexividad que lo han acompañado desde los primeros años. En esa línea, se proponen quince transformaciones que no rompen con su esencia, sino que la proyectan hacia el futuro y amplían su alcance.

1. Conexión con ecosistemas glocales

de aprendizaje en servicio Paz y Región está llamado a dar un salto decidido hacia la articulación con redes internacionales de aprendizaje en servicio. Si bien, desde la estrategia Paz y Región Sin Fronteras se ha abierto camino, el reto es consolidar alianzas estables que permitan intercambios, proyectos conjuntos, financiación y circulación de aprendizajes en clave glocal.

2. Institucionalización de la Escuela

de Interlocutores La Escuela de Interlocutores, estrategia en que la que ya se han hecho algunos avances, debe consolidarse como un componente estructural del programa, orientado a la ampliación de capabilities individuales y colectivas, aprovechando el liderazgo y la experiencia de los aliados formativos en territorio.

3. Posicionamiento en escenarios

nacionales e internacionales Es momento de proyectar el acumulado del programa en vitrinas académicas y sociales: premios, redes globales, publicaciones y espacios de incidencia que permitan visibilizar aprendizajes y hacer más explícito el posicionamiento de Paz y Región como referente en innovación educativa.

4. Consolidación de un modelo de

evaluación de efectos e impacto El semestre requiere fortalecer un sistema riguroso de evaluación que integre indicadores de impacto formativo e impacto social en territorio, permitiendo evidenciar con mayor claridad sus aportes y orientar la toma de decisiones.

5. Diseño de programas de formación

para otras instituciones Paz y Región puede convertirse en una plataforma de formación para otras instituciones de educación superior, especialmente en contextos hispanohablantes, acompañando procesos de transformación curricular inspirados en su experiencia.

6. Definición participativa de su

horizonte futuro Es deseable que el semestre abra un proceso deliberativo con estudiantes, aliados y comunidad universitaria para redefinir su rumbo, en coherencia con la Universidad Necesaria, el Proyecto Educativo Institucional de la Universidad de Ibagué y las tendencias globales.

7. Integración crítica de la

inteligencia artificial Incorporar la inteligencia artificial como parte del proceso formativo, no solo como herramienta, sino como objeto de análisis crítico, preparando a los estudiantes para escenarios de cointeligencia y toma de decisiones informadas.

8. Profundización de la

transdisciplinariedad Avanzar hacia modelos que integren de manera más decidida saberes académicos

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | y comunitarios, ampliando las formas en que se abordan y gestionan las propuestas y problemáticas locales en agendas construidas colaborativamente.

9. Ampliación de las

trayectorias formativas Extender la experiencia más allá del último periodo académico en el plan de estudios, fortaleciendo procesos de preparación previa y de cierre, para consolidar aprendizajes, profundizar la conexión con el currículo y dar continuidad a los procesos iniciados en territorio.

10. Gestión estratégica del

conocimiento acumulado Sistematizar, organizar y poner en circulación el conocimiento generado en estos quince años, convirtiéndolo en un activo institucional que alimente la investigación, la docencia y la proyección social.

11. Consolidación de redes

de egresados Fortalecer comunidades de egresados que continúen vinculadas al semestre, potenciando su liderazgo y conectando su voz y su experiencia con los jóvenes que aún no participan del proceso.

12. Diversificación de modalidades

de participación Explorar formatos híbridos o flexibles que permitan ampliar el acceso al semestre sin perder su esencia experiencial, respondiendo a nuevas realidades estudiantiles.

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13. Articulación con agendas

públicas territoriales Fortalecer la conexión con gobiernos locales y regionales para incidir de manera más directa en políticas públicas y procesos de desarrollo en la perspectiva del enfoque de desarrollo humano y ampliación de capabilities.

14. Incorporación estructural de la

sostenibilidad ambiental Integrar de manera más explícita los desafíos ambientales en las agendas que se definen con los territorios, alineando el programa con agendas globales de sostenibilidad en las que es posible abordar una variedad de temas que ameritan diálogo público y acción colectiva.

15. Generación de insumos

curriculares y apertura de espacios de codiseño con aliados formativos Fortalecer la producción de insumos curriculares derivados de la experiencia que sirvan como base para abrir y sostener espacios de codiseño con aliados formativos. Esto permitiría no solo transferir conocimiento acumulado, sino también involucrar de manera más temprana y estructurada a actores del territorio en la definición de los procesos formativos, ampliando su rol como cocreadores del currículo de la Universidad de Ibagué.

Estas quince transformaciones recogen el espíritu de una experiencia que no ha permanecido estática, sino que ha hecho de la renovación un rasgo de su existencia. Paz y Región no cumple quince años haciendo lo mismo que en su primer año de vida; cumple quince años de reimaginarse, de ajustar su rumbo, de desaprender, de sostener su flexibilidad y de revisarse constantemente, incluso en medio de tensiones propias del trabajo en territorio y del trabajo con estudiantes. Esa capacidad de cambiar sin perder el sentido es, probablemente, su mayor legado y también su principal garantía de futuro.

En los años que vienen, seguirá siendo motivo de orgullo que la casa de Paz y Región sea la Universidad de Ibagué, un lugar desde donde se ha apostado por una educación con sentido, abierta a la comunidad y comprometida con la región. Paz y Región seguirá siendo una experiencia que se nutre de la versión más inspiradora de los jóvenes, de las mejores conversaciones en territorio al son de un buen café o de un rico amasijo y de los variopintos atardeceres que expresan la alegría y esperanza con la que festeja y reflexiona sobre sus quince años de trayectoria.

Referencias Altbach, P. G. y de Wit, H. (2025). Global Higher Education Trends: Unprecedented Crisis. Change: The Magazine of Higher Learning, 57(5), 43-50. https://doi.org/10.108 0/00091383.2025.2539045 Deloitte. (2025). Global Gen Z and Millennial Survey 2025. https://www.deloitte.com/ es/es/issues/work/genz-millennial-survey.html Francisco. (2020). Pacto Educativo Global. Vaticano. https://www.educationglobalcompact.org/ ocde. (2025). Trends Shaping Education 2025. https://www.oecd.org unesco. (2021). Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación. unesco.

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Docencia en territorio, retos y oportunidades Por Carlos Mauricio Santana Sáenz1 Resignificar la labor docente en los tiempos actuales implica comprender el contexto de las realidades sociales donde tiene lugar la experiencia de enseñanza-aprendizaje. Promover saberes significativos desde la docencia ha sugerido lecciones y retos que en la medida en que transcurre el tiempo propician en universidades como la nuestra, forjar desde competencias y habilidades, enfoques que potencien capacidades diversas más allá de los saberes disciplinares.

Han transcurrido quince años desde que, por iniciativa de las directivas de la Universidad de Ibagué, se concibió y puso en marcha un modelo de aprendizaje inspirado en un proyecto de formación integral. El mismo que, con el paso de los años, ha facilitado en 1 Docente - Asesor regional del Semestre Paz y Región de la Universidad de Ibagué. Magíster en Territorio, Conflicto y Cultura de la Universidad del Tolima. Comunicador Social y Periodista de la Universidad del Quindío.

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | facultades y programas académicos, reconocer en el territorio la gestión de experiencias concretas afines a desempeños directamente relacionados con la calidad de la formación profesional.

El territorio, asumido como un gran campus donde tiene lugar el encuentro con contextos y comunidades que participan de procesos de desarrollo en distintas escalas, ha considerado invitar a la universidad a que ocurran cambios metodológicos de un paradigma tradicional a una formación que conlleva dialogar y comprender las realidades locales. Cada una de ellas mediante procesos de inmersión que propicia en estudiantes y docentes, capacidades diversas para aprender e incidir en aquellas transformaciones de las cuales se participa desde la experiencia Paz y Región.

Si bien la práctica docente, entendida como enseñar y transmitir conocimientos, ha estado mediada por capacidades individuales, quizás por las experiencias que han tenido los docentes en su formación y en el ejercicio de aula, ha propiciado múltiples reflexiones alrededor de dimensionar y entender la dinámica de las transformaciones. En cada una se hacen evidentes y ocurren con mayor frecuencia nuevas formas de enseñanza-aprendizaje en escenarios reales donde se tiene contacto con el territorio.

Caminar y dotar de sentido aquellos escenarios que permitan a la universidad, vigencia, legitimidad y reconocimiento social, ha significado para la Universidad de Ibagué entender que en las relaciones y en el entramado social en el que se encuentra inserta, ocurren de manera permanente cambios que presentan nuevas oportunidades para dimensionar el impacto real que puedan llegar a tener sus funciones sustantivas.

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Competencias generales y específicas en lo referente, además del conocimiento disciplinar, a su pertinencia e impacto en el contexto de la región y del país, ha planteado desde el modelo de enseñanza-aprendizaje propuesto desde la experiencia Paz y Región oportunidades para trascender un proceso que lleve a la formación integral, a nuevas conceptualizaciones, e incluso, a diseños curriculares que respondan con mayor pertinencia a la demanda que cada uno de los actores sociales tiene de la universidad regional.

¿Cómo ocurre el proceso de acompañamiento académico en Paz y Región?

Previo al inicio del semestre académico, una vez culminado el seminario Paz y Región, a través del cual se plantean las generalidades del proceso de inmersión en los territorios, tiene lugar el contacto y encuentro con las comunidades y organizaciones. Este es un propósito de relacionamiento con la Universidad de Ibagué, en el que destacan el modelo del semestre y la oportunidad de vincular a jóvenes que, en la etapa conclusiva de formación profesional, aportan desde su iniciativa y liderazgo a propósitos y agendas de desarrollo en distintos contextos.

Una vez concertados los propósitos que vinculan a la universidad con cada una de las organizaciones, se dialoga acerca de aquellas iniciativas que, basadas en el aprendizaje en proyectos, delimitan la ruta de seguimiento en torno a los objetivos que se trazan a lo largo de un semestre. De allí surgen planes de acción que sugieren una primera mirada reflexiva

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | frente a las posibilidades de incidir y materializar transformaciones donde ocurre la experiencia Paz y Región.

En este escenario se les invita desde el ejercicio docente a reflexionar en relación con aquello distinto a su proceso de formación anterior, que les permite empatía y un acercamiento a la realidad de las comunidades, al tiempo que se afianzan destrezas de relacionamiento y vínculo con quienes hacen parte de su experiencia Paz y Región. Competencias que, si bien tienen su origen, en alguna medida, en el proceso de formación profesional, adquieren sentido y relevancia al vincularse a las comunidades y al territorio.

Transcurrido el proceso de adaptación, los estudiantes relacionan saberes y experiencias al desarrollo de las labores que comprende su vinculación a los territorios; allí concurren una serie de reflexiones, de acuerdo con el rol que cumplen, con creatividad y entusiasmo cuando toman consciencia de la relevancia de sus contribuciones a las comunidades y organizaciones.

El seguimiento de cada uno de los procesos, distintos, por cierto, dadas las particularidades de las comunidades y organizaciones a las que se vinculan los profesionales de la Universidad de Ibagué, propone rutas de abordaje en torno al conocimiento y a otras formas de producirlo. Estos escenarios presentan evidentes retos en procesos de enseñanza e investigación para una universidad que interpreta con pertinencia los cambios y necesidades de los contextos a los cuales se asocia.

La tarea de un ejercicio docente desde el equipo base de Paz y Región y desde quienes en los programas y facultades se han vinculado, ha procurado proponer insumos de discusión de realidades locales regionales apremiantes. La idea es que el perfil profesional de quien egresa de la Universidad de Ibagué esté en la capacidad de comprender la particularidad de las expresiones socioculturales. En adición, se hace relevante la universalidad de los saberes puestos al servicio de una comunidad global, aplicable a la solución de los problemas, independiente del contexto donde tengan lugar.

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Por Natalia Ramírez Meneses1 y Angélica María Urrea González2 En el contexto pedagógico del Semestre Paz y Región, el asesor regional es concebido como un actor fundamental, quien lidera las dos funciones clave que sustentan el modelo: por un lado, es el mediador del aprendizaje que viven los estudiantes y, por otro, es el tejedor y articulador de vínculos en los territorios. Frente a la mediación del proceso formativo, el asesor regional aporta sus conocimientos, experiencias y reflexiones a la construcción de una relación cercana y empática con el estudiante, que busca inspirar y motivar a construir de forma crítica y autónoma sus propios aprendizajes a partir de la interacción con los contextos y los actores territoriales.

1 Coordinadora de proyectos del Semestre Paz y Región. Ingeniera Industrial de la Universidad de Ibagué, y magíster en Administración Pública de la Escuela Superior de Administración Pública. 2 Asesora regional del Semestre Paz y Región. Ingeniera Industrial, especialista en Gerencia de Finanzas y magíster en Administración de Negocios de la Universidad de Ibagué. El rol pedagógico y de gestión del asesor regional en el modelo de Paz y Región

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En paralelo, el asesor es un gestor de relaciones en territorio desde la construcción de conexiones con los diferentes actores locales, para la implementación de acciones que posibiliten el florecimiento de capacidades organizacionales y comunitarias en vía del desarrollo regional.

El rol del asesor regional va más allá de la operación del semestre, implica una labor de docencia en el territorio a partir de la cual aporta a la formación en valores, autonomía, pensamiento crítico y competencias ciudadanas, no solo de los estudiantes, sino también de las comunidades que participan del proceso. Es así como se hace posible que la universidad trascienda su escenario educativo del aula a la región.

Nuestra experiencia como asesoras nos ha traído aprendizajes valiosos que desencadenan impactos positivos en nuestro desarrollo profesional y personal. Esta afirmación se confirma a través de las experiencias manifestadas por los miembros del equipo actual de asesores regionales, quienes participaron como encuestados en un estudio3 que el Semestre Paz y Región adelantó para medir el impacto de sus acciones en los diferentes grupos de interés. En dicha encuesta, se les preguntó: ¿Cuál ha sido el mayor impacto que la experiencia como asesor regional del Semestre Paz y Región ha generado en su vida personal y profesional? y sus respuestas se enmarcaron en las siguientes categorías (Figura 1): Figura 1. Ejes de desarrollo e impacto del asesor regional Nota. Elaboración propia.

3 Modelo para la medición del impacto en programas de acción social universitarios-caso aplicado al Semestre Paz y Región de la Universidad de Ibagué, 2023.

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| 25 VO C E S Así pues, son numerosos los aprendizajes que los asesores regionales reconocen para su vida personal y profesional a partir de las vivencias que han experimentado en el desarrollo de su rol.

Del aula a los territorios: procesos de enseñanza y aprendizaje en contextos rurales Hace un par de años, tuvimos la oportunidad de conocer la Asociación Agropecuaria Protectora de Agua y Suelos (asoprocas); una organización comunitaria sin ánimo de lucro, ubicada en la vereda Buenos Aires, corregimiento El Limón, del municipio de Chaparral. asoprocas se constituyó por iniciativa de algunos líderes sociales de la localidad y tiene como propósito aunar esfuerzos que permitan aportar a la satisfacción de necesidades económicas, culturales y sociales de los asociados y la comunidad en general. De esta manera, adelanta procesos de gestión de proyectos productivos y crea oportunidades de capacitación en temas de desarrollo productivo y administrativo.

La organización pretende aportar al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad, al mismo tiempo que fortalece el tejido social y promueve el cuidado del medio ambiente. Este es un escenario Primera visita exploratoria de asesoras de Paz y Región en el hogar del presidente de asoprocas, Fernel Salazar

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | ideal, tanto para los asesores Paz y Región como para los estudiantes, dado que permite adquirir diferentes aprendizajes sobre la resolución de problemas y conectar con saberes propios de la población.

Desde el momento en el que nos contactamos con la organización, nos involucramos con su propósito y comprendimos que las problemáticas presentes en el territorio, especialmente en zonas rurales, son diversas y no pueden ser abordadas desde lógicas disciplinarias convencionales. El primer desafío que enfrentamos estuvo relacionado con el mejoramiento de la infraestructura social para aumentar el acceso a servicios básicos, tales como agua potable, saneamiento, vivienda, entre otros. Esta situación nos llevó a comprender la problemática y la necesidad de abordar cada proyecto con un enfoque técnico diferente. De esta manera, al momento de involucrar a los estudiantes en la propuesta de solución, no solo orientamos y acompañamos su proceso de aprendizaje, sino también el desarrollo de iniciativas, prediseños y estudios de campo.

Un segundo desafío se centró en el fortalecimiento de capacidades para la construcción participativa de agendas propias de la comunidad y el afianzamiento del tejido social a través del desarrollo de talleres, encuentros y jornadas de diálogo e interacción entre las personas y familias de la vereda y los estudiantes y asesoras de Paz y Región. Estas acciones sociocomunitarias también representaron un reto para nosotras, porque requerían el uso de metodologías participativas y comunicación asertiva con la comunidad, la construcción de confianza mediante la empatía, así como el acompañamiento y mediación con los estudiantes, quienes también debían desarrollar estas competencias.

Como autoras, aspiramos a que nuestro testimonio sirva de inspiración para otros docentes y profesionales, motivándolos a participar en procesos de enseñanza y aprendizaje que, al igual que el caso que acabamos de describir, integren las realidades de los contextos en sus desempeños auténticos mediante un enfoque inter y transdisciplinario. Deseamos que descubran o refuercen su papel fundamental como actores en la transformación social, el desarrollo regional y la construcción de paz en los territorios.

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Por Francisco Parra Sandoval1 Cuando pienso en los orígenes del Semestre Paz y Región, no lo entiendo como un programa que nació en un momento preciso, sino como el resultado de un proceso coherente con la identidad de la Universidad de Ibagué: una institución que siempre se ha pensado desde y para el territorio, profundamente comprometida con la región y su desarrollo. Entonces, había una necesidad latente, académica, ética y política, de salir del aula, de confrontar el conocimiento con la vida real, de permitir que los estudiantes comprendieran el país no como una abstracción, sino como una experiencia concreta, diversa y desafiante.

1 Licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad Pedagógica Nacional, con estudios de posgrado en la Universidad de Caen. Se desempeñó como consultor de unicef del Ministerio de Educación Nacional y de Naciones Unidas en programas educativos en Centroamérica. En la Universidad de Ibagué fue decano de la Facultad de Humanidades y primer director del Semestre Paz y Región. También ocupó los cargos de secretario de educación en la Alcaldía de Ibagué y Gobernación del Tolima. Volver al origen:

memoria viva de Paz y Región

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En ese contexto, una idea empezó a tomar fuerza: incorporar en los planes de estudio un semestre que no fuera solo un requisito académico, sino una vivencia formativa integral que enriqueciera con pertinencia el Proyecto Educativo Institucional. Un espacio donde el aprendizaje no estuviera mediado únicamente por contenidos, sino por la experiencia directa de los estudiantes con lo público, con las instituciones, con las comunidades y, en general, con la riqueza de cada territorio. Queríamos formar profesionales, sí, pero, sobre todo, ciudadanos capaces de pensar críticamente, de comprender su entorno y de comprometerse con su transformación.

Recuerdo que al inicio todo era construcción y reflexión. No nos enfrentábamos a un modelo acabado sobre el que todo estuviera dicho, todo lo contrario, estábamos rodeados de preguntas que suscitaron conversaciones profundas con profesores, directivos y estudiantes: ¿cómo preparar a los jóvenes para su llegada a los municipios?, ¿cómo garantizar que su experiencia fuera formativa y no simplemente operativa?, ¿cómo articular lo académico con lo práctico sin que se convirtieran en dos mundos separados? En esa primera etapa fue necesario diseñarlo todo, desde los instrumentos logísticos hasta las rutas pedagógicas, desde las condiciones de permanencia hasta las formas de evaluación.

Uno de los momentos más inspiradores fue la primera experiencia con aquel grupo de once estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas que se atrevieron a abrir camino en el segundo periodo

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| 31 VO C E S del 2011. Su llegada a los municipios, en un momento tan sensible como el cierre de los gobiernos locales, no solo puso a prueba la propuesta, sino que evidenció su potencia. Luego, la participación de un nuevo grupo de estudiantes en el proyecto Tolima Democrático en Línea, orientado a promover la participación ciudadana en la construcción del Plan de Desarrollo Departamental del Tolima 2012-2015, terminó de confirmar que habíamos dado pasos firmes y en la dirección correcta.

Durante el primer año vimos la creatividad, la capacidad de adaptación y el compromiso de los estudiantes; pero también descubrimos algo igualmente valioso: los territorios y sus instituciones estaban dispuestos a abrir sus puertas y acompañarlos a vivir experiencias significativas. Fue, en muchos sentidos, la confirmación de la pertinencia de Paz y Región y el momento en que dejamos de preguntarnos si era posible, para empezar a ver con claridad todo eso que podía llegar a ser y hacerse.

Desde mi perspectiva, la evolución del programa ha sido, en esencia, una historia de aprendizaje colectivo. Cada cohorte de estudiantes, cada asesor, cada municipio, cada profesor vinculado, fue dejando lecciones que nos obligaron a revisar, ajustar y, muchas veces, a replantear lo que creíamos consolidado. La monografía, por ejemplo, pasó por múltiples transformaciones hasta encontrar un lugar coherente dentro del proceso formativo.

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | Los proyectos dejaron de ser actividades de apoyo para convertirse en vehículos de aprendizaje y contribución al territorio. Entendimos que no se trataba de hacer cosas en los municipios, sino de aprender con ellos.

Uno de los aprendizajes más significativos fue comprender que Paz y Región no podía parecerse a una Organización no Gubernamental (ong), tampoco ir al ritmo del activismo. Debía fortalecerse como un espacio de formación integral en diálogo con las diversas realidades de los territorios. Esa claridad marcó un punto de inflexión: reafirmamos que el centro del programa no eran los proyectos que se desarrollaban en los municipios en sí mismos, sino la formación de los estudiantes. La experiencia en territorio debía estar atravesada por una intencionalidad pedagógica clara; formar en pensamiento crítico, en ciudadanía, en comprensión del entorno.

Mirar hoy el recorrido del programa me produce una mezcla de orgullo y nuevas expectativas. Orgullo por lo construido, por la capacidad de adaptación, por la persistencia en medio de las dificultades y las tensiones que naturalmente acompañan una propuesta tan disruptiva como Paz y Región. Nuevas expectativas porque, en muchos sentidos, el programa ha crecido más allá de lo que imaginamos en sus inicios. Se ha consolidado como una experiencia exitosa de educación transformadora, pero también como un escenario de reflexión sobre la relación entre universidad y territorio.

En el contexto actual de la educación superior, considero que el mayor aporte de una propuesta como esta es

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| 33 VO C E S precisamente su capacidad de romper las fronteras tradicionales del aprendizaje. En un momento en que muchas universidades discuten sobre pertinencia, innovación y compromiso social, Paz y Región ofrece una respuesta concreta: aprender en el territorio, con el territorio y para el territorio. No como un complemento, sino como parte central de la formación y de toda apuesta institucional que se oriente a moldear la educación superior del futuro.

Lo más valioso de la experiencia es que permite a los estudiantes desarrollar una sensibilidad que difícilmente se adquiere en el aula. La comprensión del contexto, la capacidad de leer realidades complejas, el reconocimiento de la diversidad cultural y social, y, sobre todo, la formación de un pensamiento crítico situado. Un pensamiento que no se limita a analizar, sino que busca transformar, vincularse y comprometerse.

La esencia del programa se ha mantenido, aunque no de manera estática. Se ha transformado, se ha adaptado a nuevos contextos y desafíos. Hoy Paz y Región enfrenta preguntas distintas a las de sus inicios: nuevas realidades territoriales, nuevas demandas institucionales, nuevas generaciones de estudiantes. Pero en el fondo sigue siendo el mismo: una apuesta por formar sujetos capaces de pensar y actuar en contextos complejos desde metodologías que movilizan contribuciones relevantes para el desarrollo local y la construcción de paz en la región.

Al mirar atrás, siento una profunda gratitud. Por quienes creyeron en esta idea cuando apenas era un boceto, por quienes la hicieron posible desde su trabajo cotidiano, por los estudiantes que le dieron sentido con su compromiso. Quince años de historia me confirman que Paz y Región no es un programa, es una manera de entender la educación. Una forma de afirmar que el conocimiento cobra sentido cuando se encuentra con el contexto, que la universidad se fortalece y se hace pertinente cuando se vincula con su entorno, y que la formación más valiosa es aquella que transforma tanto a quien aprende como al lugar donde aprende.

Quince años después, puedo decir que esa semilla sembrada en el territorio sigue creciendo. Semilla que, como toda siembra, requiere cuidado, reflexión y, sobre todo, la convicción de que vale la pena seguir apostándole a una educación que no solo forme profesionales, sino ciudadanos capaces de imaginar y construir un país distinto.

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Por Carmen Inés Cruz, Ed.D1 Comprometidos con el desarrollo regional no es solo el eslogan de la Universidad de Ibagué, es un compromiso real y profundo de la institución. Se materializa de múltiples formas y una muy reconocida por su valioso impacto es el llamado Semestre Paz y Región, como se denomina el último semestre que cursan los estudiantes de todos los programas académicos de Unibagué, como requisito de grado.

Es un ejercicio diseñado para fortalecer el trabajo interdisciplinar, la formación ciudadana, la sensibilidad social, el conocimiento, compromiso y la responsabilidad social con la región. Se enmarca en una concepción de universidad comprometida con el desarrollo y sensibilidad con los problemas del entorno, que estudia 1 Socióloga de la Universidad Nacional, magíster en Sociología de la Universidad Nacional y doctora en Educación/Programa de Planeación, Administración y Política Social de la Universidad de Harvard. Fue rectora de la Universidad de Ibagué y alcaldesa de Ibagué. Es miembro del Consejo de Fundadores de Unibagué, miembro correspondiente de la Academia de Historia del Tolima y miembro de la Junta Directiva de Funbotánica.

Paz y Región:

quince años con valiosos resultados

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | y aprende de él. Es, ante todo, un proceso que aporta a la formación de los estudiantes como ciudadanos, no desde la cátedra y la repetición de conceptos, sino desde su vivencia, desde su cotidianidad, desde la comprensión y el compromiso con el entorno. Pretende, además, contribuir al avance de las regiones y sus instituciones, y propiciar una experiencia de singular valor para los jóvenes, muchos de los cuales tienen muy poco conocimiento de municipios distintos de donde residen y menos de los problemas que enfrentan.

Paz y Región aporta a la Universidad de Ibagué regresando a ella sus experiencias y conocimientos para propiciar que sus actividades académicas sean altamente pertinentes para la formación de los estudiantes y así puedan contribuir mejor a la solución de los problemas y al avance de las comunidades. De este modo, los municipios se benefician con el trabajo de profesionales jóvenes y entusiastas que se incorporan a los grupos de trabajo de las alcaldías, organizaciones públicas y de carácter comunitario e instituciones y empresas privadas, en proyectos de especial significación, en los cuales su formación profesional pueda contribuir al cambio organizacional y cultural.

La especial pertinencia del programa tiene que ver con la severa debilidad de la gran mayoría de los municipios del departamento, cuya arquitectura institucional es deficiente y sus ingresos son precarios, lo cual limita la posibilidad de contar con equipos profesionales idóneos que contribuyan en forma eficiente a la formulación e implementación de proyectos que aporten a su desarrollo.

Cabe precisar que, si bien dicho semestre, con la denominación Paz y Región cumple quince años, es un ejercicio que tiene mucho más tiempo. Es una estrategia cuyos inicios se remontan a 1988, cuando me desempeñaba como rectora de Coruniversitaria (hoy Universidad de Ibagué). Fue entonces cuando, en el marco del Centro de Investigaciones y bajo la coordinación de la profesora Cecilia Correa Valdez, se conformó un equipo de trabajo que se encargó de diseñar la propuesta que llamamos Programa de Apoyo a los Municipios en la Reforma Descentralista, para apoyarles en la implementación de la Ley 14 de 1983 y la reforma administrativa ordenada por la Ley 12 de 1986.

Estas eran normas que asignaban, a las regiones y municipios, funciones que hasta el momento realizaba la nación, y se complementaron con la descentralización fiscal, con el fin de situar recursos provenientes de la distribución del impuesto al valor agregado (iva), para que los municipios pudieran atender algunos deberes de mejor manera. Fueron normas muy bien acogidas por los municipios, aun cuando eran conscientes de que los hacían responsables de tareas para las cuales no estaban preparados.

Este programa fue muy bien recibido por la Gobernación del Tolima y por los municipios; de él también tuvieron conocimiento los ministros de Gobierno y Educación de aquella época, Jaime Castro Castro y Rodrigo Escobar Navia, quienes lo acogieron con entusiasmo, lo divulgaron ampliamente y recomendaron su réplica en otras universidades.

En su inicio, la decisión de participar en el programa era voluntaria para los estudiantes de último semestre y, el ejercicio acompañado de una memoria escrita sobre este, era aceptado como una opción de grado. Por su pertinencia, se recibieron invitaciones de varias regiones del país

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| 37 VO C E S para que llegaran estudiantes a apoyarles, entre otras, del Amazonas, Caquetá y Boyacá, donde hicieron presencia y cumplieron una labor ampliamente reconocida por sus alcaldes.

Desde su inicio, el programa requería suscribir convenio con el respectivo alcalde municipal o director de la institución que recibiera al pasante, a quien debía suministrar alojamiento, alimentación y transporte, además de precisar el proyecto en el que estarían involucrados y designar un tutor que al final debía emitir concepto sobre el trabajo realizado, que tendría incidencia en la calificación que Unibagué daría al estudiante. Estos, sin excepción concluían destacando los aprendizajes profesionales y personales que les dejó esa etapa que, inclusive, a varios les generó oportunidades laborales.

En el transcurso de la ejecución del programa pueden diferenciarse varias fases. La primera, como se mencionó, inicia con su estructuración en 1988 y, años más tarde, se vinculó a un programa similar de cobertura nacional denominado Opción Colombia, creado en la Universidad de Los Andes y coordinado por el tolimense Alfredo Sarmiento Narváez, que posteriormente hizo alianza con la Universidad Nacional y otras universidades regionales se sumaron a la experiencia; de este modo grupos de estudiantes de diversas universidades y formación académica llegaban a los municipios del país que solicitaban su presencia.

Luego, por razones de orden logístico y académico el programa tuvo un breve receso en la Universidad de Ibagué y, posteriormente, bajo la rectoría del Dr. Alfonso

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| 39 VO C E S Reyes Alvarado, en el marco de una reforma curricular asumida por la institución, se determinó el carácter obligatorio para todos los estudiantes como requisito de grado. En esta nueva fase también fueron valiosos referentes las experiencias de Opción Colombia y del programa Paz y Competitividad que opera la Universidad Autónoma de Manizales.

De la estructuración y coordinación de esta nueva etapa para Unibagué se encargó al profesor Francisco Parra Sandoval, quien acompañado por un equipo de docentes, luego de analizar experiencias similares en otros países, especialmente las denominadas como service learning, definieron el diseño que tendría en adelante y desde entonces adoptó el nombre de Semestre Paz y Región; se incorporó en los planes de estudio de todos los programas de Unibagué y se puso en marcha a partir del primer semestre del 2011.

Es así como esta nueva fase de trabajo cumple quince años de operación y sus valiosos resultados han sido ampliamente reconocidos a nivel del departamento del Tolima y a nivel nacional. Por esta razón, Unibagué fue invitada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud) a presentar el modelo en otras universidades. Así mismo, se han recibido visitas de grupos de estudiantes y docentes de Penn State University de los Estados Unidos y de la Universidad Federal Triángulo Mineiro de Brasil, interesados en conocer la experiencia. Cabe destacar, además, que, en el marco del Foro Educativo Nacional de 2019, Paz y Región fue distinguido por el Ministerio de Educación por su experiencia significativa en Educación Superior, conjuntamente con la Universidad Autónoma de Manizales y, luego, el 11 de octubre de 2019, compitiendo con cerca de 120 experiencias postuladas, ganó el Premio Latinoamericano de Innovación en la Educación Superior, en la categoría Experiencias de Aprendizaje Transformador.

En el 2019, la dirección de dicho semestre fue asumida por el profesor Dayani Rojas, y hoy cuando esta fase cumple quince años, cabe señalar que esta es una de las actividades que interpreta cabalmente el pensamiento de los fundadores de la institución, su compromiso con el desarrollo regional y la certeza de que su campus es todo el departamento. Es entonces, ocasión propicia para saludar al equipo que lo coordina, a quienes participan en él y a Unibagué; a la vez, reconocer sus logros, desearles muchos éxitos y larga vida, buscando siempre su renovación y optimización en beneficio del desarrollo regional y de quienes participan en él.

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Por Alfonso Reyes Alvarado1 Las características de la Universidad Necesaria La Universidad Necesaria plantea un cambio sustantivo en la concepción tradicional de las tres actividades primarias de toda universidad: docencia, investigación y extensión (Figura 1). Con respecto a la docencia, la propuesta consiste en desarrollar en los estudiantes la habilidad de aprender a aprender2. Para ello, no solo es importante estimular su autonomía, sino un aprendizaje auténtico, es decir, que esté conectado con el contexto en el que viven. Es necesario que las situaciones problemáticas que abordan los estudiantes a lo largo de su formación tengan 1 Físico e ingeniero de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes, magíster en Ciencia Computacional (Inteligencia Artificial) de la Universidad de Maryland (usa) y doctor en Cibernética Organizacional de la Universidad de Humberside (uk). Realizó un posdoctorado en Aprendizaje Organizacional en la Universidad de Lincoln (uk). Ha sido profesor y decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes y rector de la Universidad de Ibagué. 2 Esta habilidad también se conoce con el nombre de “deutero-aprendizaje” (Bateson, 1972, p. 166). El Semestre Paz y Región en el marco de la Universidad Necesaria: adopción del enfoque de capacidades

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | restricciones reales; rasgo que lleva a que el proceso de enseñanza salga de los límites de la universidad y se nutra de aquello que acaece en su entorno3. Espe­cíficamente, se requiere involucrar a organizaciones (públicas y privadas), así como a diferentes comunidades en este proceso. En términos pedagógicos, eso implica un mayor uso de metodologías activas como Aprendizaje Basado en Problemas (pbl), Aprendizaje Liderado por Proyectos (pll) y cbl4.

3 Es muy común que en sus cursos los profesores utilicen proble-

mas de textos universitarios, o algunos que ellos inventan, o que hagan uso de estudios de caso que son ajenos al contexto cultural de los estudiantes.

4 pbl significa Aprendizaje Basado en Problemas (Moallem et al., 2019), pll se refiere a un Aprendizaje Liderado por Proyectos (Krajcik y Blumenfeld, 2006), y cll significa Aprendizaje Basado en Retos (Santos et al., 2023). Los retos son problemas no estructurados.

La actividad de investigación en la Universidad Necesaria se concentra en la coconstrucción de nuevo conocimiento y está orientada por misiones en lugar de concentrarse en resolver problemas disciplinares. Es una actividad transdisciplinar5 que incluye de manera natural diferentes comunidades en

5 Una investigación multidisciplinar consiste en la yuxtaposición de

diferentes visiones disciplinares sin intentar cruzar sus bordes; es una aproximación aditiva, es decir, el problema se divide para ser observado desde aristas disciplinares distintas y se invita a personas de cada disciplina para que aporten desde su propia óptica. Una aproximación interdisciplinar, por su parte, permite sintetizar y armonizar relaciones entre diferentes posiciones disciplinares de manera coherente; potencia el diálogo entre campos disciplinares en el nivel teórico y metodológico; es interactiva; personas de diferente formación se reúnen para contribuir desde su propia visión a la comprensión del problema original, sin que este haya sido divido en subproblemas propios de una disciplina. Una estrategia transdisciplinar, en cambio, va más allá de las disciplinas, busca integrarlas en un contexto “humanista” que permita trascender sus propios bordes (se hace un análisis crítico de los métodos y enfoques teóricos de cada una); es holística; reúne a personas originalmente entrenadas en disciplinas diferentes, pero que legítimamente desean comprehender el problema original desde la perspectiva de otras visiones disciplinares.

Nota. Orozco y Reyes, 2024.

Figura 1.

Actividades primarias en la Universidad Necesaria

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| 43 VO C E S el proceso (Orozco y Reyes, 2024). En términos metodológicos, es afín a los desarrollos de Paulo Freire en Brasil (2005) y al trabajo de Orlando Fals-Borda en Investigación-Acción Participativa (1986).

Por último, la extensión en la Universidad Necesaria se plantea como una actividad que busca empoderar a las comunidades con las que se relaciona. Va más allá de brindar capacitaciones para desarrollar capabilities, un concepto que se desarrollará más adelante. Esta es una manera más efectiva de lograr una apropiación social de conocimiento que sea relevante y pertinente en contextos locales. Estas actividades primarias se enmarcan dentro de una ética del cuidado (Gilligan, 1985), que es parte inherente a la cultura de la Universidad Necesaria y se validan al contrastar su impacto con los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El semestre de Paz y Región en la Universidad Necesaria El Semestre de Paz y Región surgió en el

2011 como un aporte de la Universidad de

Ibagué a su compromiso con el desarrollo regional6. El reto consistía en hacer presencia regional para impulsar el desarrollo de proyectos que tuviesen un impacto local. Aunque la universidad, desde sus comienzos, participaba en este tipo de actividades, lo novedoso era hacerlo de manera permanente. Por lo tanto, era necesario incorporar esta actividad a su labor cotidiana, es decir, debía estar intrínsecamente relacionada con una de sus funciones misionales. Por esta razón se incorpora al currículo de todos los programas académicos de pregrado de la institución como el semestre final.

6 El antecedente del Semestre de Paz y Región se explica en el

artículo de la Dra. Carmen Inés Cruz en este mismo número especial de la revista.

Figura 2.

Evolución del número de estudiantes y de proyectos realizados en el spr (2016-2024) Nota. Dirección del spr.

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Como el Semestre Paz y Región es parte de la formación de todos los estudiantes de la Universidad de Ibagué, su fundamentación pedagógica es común. Proviene de las prácticas desarrolladas por la Universidad de Illinois en lo relacionado con el aprendizaje en el servicio7. La Unibagué hizo los ajustes correspondientes de acuerdo con su propio Proyecto Educativo Institucional. Durante el semestre, los estudiantes, la mayoría de las veces reunidos en grupos interdisciplinares, deben afrontar una problemática de alguna comunidad local y aportar una solución plausible. Detalles de estos proyectos pueden verse en los artículos de Mónica Álvarez y Mauricio Santana de este número especial.

En la Figura 2 se puede apreciar la evolución del número de estudiantes que han tomado el Semestre Paz y Región, así como el número de proyectos que se han desarrollado entre el 2016 y el 2024. Estos proyectos son de una gran diversidad. Los estudiantes han trabajado con las alcaldías locales, con escuelas, hospitales, acueductos comunitarios, empresas y organizaciones sociales, entre otros.

Nótese que, por su naturaleza, por la aproximación pedagógica y el impacto, el Semestre Paz y Región se relaciona de manera transversal con las tres actividades primarias (aprender a aprender, coconstrucción de conocimiento y empoderar a la comunidad) de la Universidad Necesaria (ver Figura 1). Sin embargo, en la gran mayoría de los proyectos en los que participan los estudiantes (cerca del 90 %) no hay un 7 En inglés se conoce como service learning (Wade, 2000). proceso intencional de apropiación de conocimiento por parte de los beneficiarios. Esto poco a poco va creando relaciones de dependencia que son opuestas al propósito de crear capacidades locales. De allí viene la decisión de reajustar la estructura del Semestre Paz y Región para hacerlo más coherente con esta visión del desarrollo desde lo local. La siguiente sección describe esta nueva estrategia. El Semestre de Paz Región como un catalizador de capabilities Martha Nussbaum distingue entre capacidades básicas, internas y capabilities (Nussbaum, 2011). Las primeras se refieren a las habilidades intrínsecas determinadas por nuestra estructura biológica; estas cambian con el tiempo. Las segundas se desarrollan a través de procesos conscientes de aprendizaje, por ejemplo, las que se adquieren en las universidades. Sin embargo, para que estas capacidades puedan convertirse en agencia (Giddens, 1984) es necesario crear las condiciones estructurales (sociales, económicas y organizacionales) para que esto sea posible. Cuando esto ocurre, se dice que estamos desarrollando capabilities (Nussbaum, 2011).

En términos metodológicos, se requiere que los proyectos que los estudiantes aborden desde el Semestre Paz y Región sean guiados por las técnicas y herramientas de la Investigación-Acción Participativa en las que la investigación se hace con las comunidades, en lugar de para las comunidades. Mientras que en

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| 45 VO C E S esta aproximación se trata a las comunidades como usuarios (o beneficiarios) de los resultados de los proyectos que elaboran los estudiantes, en aquella se involucra a las comunidades en todo el proceso investigativo, desde la formulación de la situación problemática (Aldana y Reyes, 2004), pasando por el diseño metodológico y, por supuesto, la formulación de las posibles soluciones. De esta forma, tal como se señala en la Figura 1, los procesos de apropiación social de conocimiento son inherentes a la realización del proyecto. Este tipo de aproximación se denomina genéricamente como Investigación Basada en las Comunidades8.

Para desarrollar esta siguiente fase del Semestre Paz y Región se llevó a cabo un proceso de formación de todos sus asesores9, así como de un grupo de profesores(as) que apoyan como tutores temáticos especializados de los estudiantes.

Esta nueva versión del Semestre Paz y Región está en pleno desarrollo y busca, como se muestra en la Figura 1 (extensión), desarrollar capabilities en las comunidades con las que interactúan los estudiantes. De esta manera, se reduciría la dependencia de la Universidad de Ibagué y empezaría a concretarse el sueño de impulsar un desarrollo regional desde lo local.

8 En inglés se denomina Community-Based Participatory Research

(cbpr), (Beckman y Long, 2016).

9 Esta capacitación fue liderada por el profesor Budd Hall y por el

investigador Rajesch Tandom, codirectores de la Silla unesco en cbpr (ver: https://www.unescochair-cbrsr.org/). A ellos los apoyó la profesora Irma Florés de la Universidad de los Andes. La capacitación se llevó a cabo entre el 2023 y el 2024. Referencias Aldana, E. y Reyes, A. (2004). Disolver problemas: criterio para formular proyectos sociales. Ediciones Uniandes.

Bateson, G. (1972). Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology. Chandler Publishing Company.

Beckman, M. y Long, J. F. (2016). Community Based Research: Teaching for Community Impact, Sterling. Stylus Publishing. Fals-Borda, O. (1986). La investigación-acción participativa: política y epistemología. En Á. Camacho G. (Ed.), La Colombia de hoy (pp. 21-38). Cerec.

Freire, P. (2005). Pedagogy of the opressed (M. B. Ramos) (Traducción). Continuum. Giddens, A. (1984). The Constitution of Society. Polity Press.

Gilligan, C. (1985). La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino. Fondo de Cultura Económica.

Krajcik, J. S. y Blumenfeld, P. C. (2006). Project-based learning. En R. K. Sawyer (Ed.), The Cambridge handbook of the learning sciences. Cambridge University Press. Moallem, M., Hung, W. y Dabbagh, N. (Eds.). (2019). The Wiley Handbook of Problem-Based Learning. Wiley-Blackwell. Nussbaum, M. C. (2011). Creating Capabilities: The Human Development Approach. Belknap Press of Harvard University Press.

Orozco, L. E. y Reyes, A. (2024). La Universidad Necesaria. Universidad de Ibagué (reporte interno).

Santos, A. R., Sales, A. y Queirós, A. (Eds.). (2023). Challenge-Based Learning: Foundations and Applications. Springer. Wade, R. C. (2000). Building bridges: Connecting classroom and community through service-learning in social studies, National Council for the Social Studies.

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Por Natalia Ramírez Meneses1 Andrea Ávila, Carlos Chiquillo y David Santiago Hernández vivieron Paz y Región en municipios y tiempos diferentes, sin embargo, hoy miran ese momento y coinciden en reconocer el valor y la evolución que esta experiencia trajo a sus vidas a nivel personal y profesional. Destacan el papel del territorio no sólo como escenario de aprendizaje, sino como catalizador de profundas transformaciones en la forma como se reconocen y habitan sus propios espacios en la actualidad.

Puntos de partida distintos El inicio de la experiencia Paz y Región es un momento marcado, por lo general, por la incertidumbre, en muchas situaciones por la preocupación, y en otras, por la expectativa total de eso que 1 Coordinadora de proyectos del Semestre Paz y Región. Ingeniera Industrial de la Universidad de Ibagué, magíster en Administración Pública de la Escuela Superior de Administración Pública. Del aula al territorio:

aprendizaje vivo para toda la vida

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | van a vivir durante cuatro meses. Este último fue el caso de Andrea, quien expresa con emoción cómo fueron superadas sus expectativas y el semestre terminó siendo mucho más que aquello que imaginaba. Carlos, por su parte, de manera intencional buscaba una vivencia que lo acercara a otras realidades, a nuevos contextos y lo retara e incomodara. Mientras tanto, David, un poco más escéptico, consideraba que vivir este semestre en la ruralidad no representaría muchos aprendizajes para su formación en Negocios Internacionales.

En los tres casos, el entusiasmo, la búsqueda consciente y el escepticismo convergen en una misma dirección, Paz y Región es una experiencia inesperada y profundamente transformadora. En palabras de Carlos: “Fue una experiencia muy real, con el cuerpo presente en el territorio”. Aprendizajes que van más allá de lo disciplinar y trascienden para toda la vida Hablar sobre aprendizajes con estos tres jóvenes fue reconocer la diversidad y profundidad de lo que una experiencia viva puede aportar a cualquier ser humano, independiente de su formación o disciplina. Es posible concluir que las relaciones humanas que se tejen en los territorios y en la interculturalidad con la que estos jóvenes se conectan, son el principal detonante para el desarrollo de capacidades humanas esenciales y profundas como la comunicación, la madurez, la autonomía y el reconoci­miento de su propio valor y posibilidad para aportar a otros.

Para ellos, Paz y Región no produjo contenidos sino una vivencia real, humana y contextualizada que los retó a conocerse mejor, a trabajar en equipo, a adaptarse y a desaprender para lograr transformaciones en ellos mismos y en los contextos que los acogieron. Además, estas situaciones les enseñaron desde lo cotidiano, aquello que plantea en sus propias palabras David Santiago: “Entendí que, de todas las cosas, inclusive de las más sencillas, se puede aprender”.

El territorio como escenario pedagógico potente y transformador Desde las voces de los estudiantes, el territorio toma relevancia y se configura como el escenario donde surgen múltiples cambios. Esto no solo fluye desde los aportes que ellos hacen por medio de los proyectos, sino desde ese maestro sutil, pero potente que incide de manera profunda en la forma como comprenden las diversas realidades, formas, sentidos, identidades, culturas e historias presentes. De este modo, toman elementos para sí mismos y para su rumbo profesional y personal, mostrando cómo los aprendizajes más significativos se logran mediante la vivencia y no solo desde el aula.

Para Andrea, el territorio, en concreto, la ruralidad, le abrió los ojos ante una realidad desconocida. El entretejido entre la majestuosidad y belleza de la naturaleza, la identidad cultural campesina, la abundancia de alimento producido por las tierras de Cajamarca, pero a la vez la falta de condiciones dignas para la vida y el desarrollo humano, le permitieron valorar este contexto de modo diferente y pensar en la forma como desde su ejercicio profesional puede seguir aportando, así como lo

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| 51 J ÓV E N E S hizo en su experiencia Paz y Región. Para David Santiago, vivir en Murillo significó un choque con otro ritmo de vida, uno más pausado y lejos del afán de la ciudad, pero lleno de oportunidades por explorar, incluso, de las cosas más sencillas y cotidianas, aprendió que la velocidad no siempre garantiza grandes resultados. Carlos, por su lado, vivió el territorio desde lo corporal; observar, oler, sentir, saborear y estar presente en la cotidianidad de una familia campesina en Chucuní, conllevó sentirse plenamente presente y consciente. Una experiencia que impacta en decisiones de vida Años después de vivir su experiencia, estos tres jóvenes reconocen cómo Paz y Región no es un recuerdo más de su vida universitaria, sino un momento trascendental, desde luego, un punto de quiebre para definir su rumbo profesional. David Santiago hoy en día se desempeña en una empresa internacional gracias a que se aventuró a dejar un trabajo estable en una compañía local, y se embarcó en un viaje fuera del país con alta incertidumbre. Reconoce cómo haber vivido un proceso similar en Murillo, contribuyó a reconocer que sí tenía las capacidades para afrontar una experiencia de ese tipo y demostrar todas sus habilidades profesionales y humanas en un contexto nuevo y competitivo.

Carlos reafirmó su decisión de trabajar en territorios y de manera itinerante aportar desde su amor al arte, a la educación y a la construcción de identidad y paz. Hoy en día se desempeña como mediador cultural en un contexto escolar rural en el municipio de El Líbano. En la misma sintonía, Andrea manifiesta cómo esta experiencia despertó en ella su vocación por la docencia; hoy cursa una maestría en Pedagogía y sueña con regresar a contextos rurales como profesora. Las voces jóvenes de Andrea, Carlos y David Santiago son evidencia del poder transformador de una formación auténtica, viva y basada en el servicio. Los tres coinciden en reconocer cómo el territorio y las comunidades con las que compartieron los retaron a adaptarse, a abrirse a nuevos aprendizajes y, sobre todo, a reconocerse como actores de cambio en los diversos escenarios en los que la vida los ha llevado y los llevará. Ellos ratifican cómo la Universidad de Ibagué por medio de Paz y Región no solo forma profesionales, sino seres humanos conscientes y activos para aportar a sus contextos.

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2011. Inicio de Paz y Región

Se da inicio a la experiencia Paz y Región con los primeros estudiantes, vinculados a distintos municipios del Tolima. Esta situación marca el comienzo de una apuesta por el aprendizaje en territorio.

Quince años de Paz y Región 2011-2013. Acompañamiento a la estrategia Vive Digital Se acompaña a once alcaldías en la implementación de la estrategia de gobierno electrónico, que contribuye a la transformación digital en los municipios y al acceso a la información pública.

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| 55 H I TO S 2012-2023. Fortalecimiento de la gestión pública local Durante cuatro periodos de gobierno, Paz y Región ha acompañado la formulación de planes de desarrollo, cierres de gobierno e informes de gestión, y se consolida como un aliado clave de las administraciones municipales. 2016-2017. Articulación con Manos a la Paz (pnud) Paz y Región apoya el programa Manos a la Paz del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), con el fin de fortalecer la participación de otras universidades e impulsar iniciativas similares de trabajo en territorio.

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2016. Línea de gestión del recurso hídrico

Se da inicio al relacionamiento con los acueductos comunitarios de la ciudad de Ibagué, que da origen a la línea estratégica de gestión integral del recurso hídrico, en la que se han vinculado más de cuatrocientos estudiantes y se han desarrollado cerca de trescientos proyectos en más de cuarenta acueductos y empresas de servicios públicos en todo el departamento.

2018. De opción de grado a

semestre académico En el segundo semestre del 2018, Paz y Región se consolida como un semestre académico para todos los programas de la Universidad de Ibagué. Así fortalece su alcance institucional.

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| 57 H I TO S 2018-2019. Trabajo con organizaciones sociales Se amplía el alcance del programa, pasando de trabajar únicamente con el sector público a incluir organizaciones sociales y del sector privado, especialmente en el sur del Tolima, en municipios como Planadas (asopep) y Chaparral (Red de Mujeres Chaparralunas).

2019. Reconocimiento nacional y Premio

Latinoamericano a la Innovación El Semestre Paz y Región es reconocido como una innovación educativa en la Noche de los Mejores del Ministerio de Educación Nacional de Colombia y recibe el Premio Latinoamericano a la Innovación en la Educación Superior, en la categoría de Experiencias de Aprendizaje Transformador.

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2019. Nace el Picnic Paz y Región

Se crea este espacio de encuentro a través del cual los estudiantes de la Universidad de Ibagué conocen, por medio de testimonios, el impacto de la experiencia en la formación profesional y humana, y dan a conocer el impacto de Paz y Región en el proyecto educativo de la institución.

2020. Primera edición de la revista

Voces del Territorio Se lanza la revista como un espacio de divulgación que visibiliza los aprendizajes, experiencias e impactos de Paz y Región en los territorios.

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| 59 H I TO S 2022-2025. Alianzas para el emprendimiento juvenil En alianza con la Fundación Bolívar Davivienda, se desarrollan iniciativas como Únete con tu parche y emprendamos juntos (2022) y Horneando oportunidades (2025), orientadas a fortalecer habilidades emprendedoras en jóvenes de Purificación.

2022-2023. Escuela de interlocutores Se impulsa la creación de la Escuela de interlocutores con el origen de los diplomados Escuela de Interlocutores para Acueductos Comunitarios y Marketing Digital de la Universidad de Ibagué.

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2023. Formación en investigación participativa

El equipo Paz y Región se forma en el enfoque de investigación participativa basada en comunidad, a través del consorcio unesco k4c, en aras de consolidar su modelo de articulación con los territorios.

2025. Winter School internacional

Paz y Región es anfitrión de la Winter School de Noruega; recibe estudiantes de Guatemala, Noruega y Colombia en territorios como Icononzo, Melgar y Villa Restrepo, y promueve el intercambio de saberes en contexto.

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2025. Proyecto La innovación le abre

campo al campo En alianza con Caring for Colombia, se desarrolla este proyecto en la vereda La Leona, enfocado en robótica educativa, emprendimiento y aprovechamiento de productos locales, a partir de una propuesta pedagógica contextualizada.

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Por Óscar Romero1, Carlos Barrios Vásquez2 Hay experiencias académicas que trascienden las aulas y los exámenes. Una de ellas ocurre cada semestre en los municipios del sur del Tolima, donde los estudiantes de la Universidad de Ibagué, a través del Semestre Paz y Región, han aprendido que el conocimiento no solo se construye en las aulas, sino también en los escenarios y las conversaciones con quienes han tejido territorio desde la memoria y el trabajo colectivo. Desde su creación en el 2011, el Semestre Paz y Región se ha consolidado como una plataforma pedagógica que conecta la formación universitaria con las realidades del territorio. Lejos de quedarse en escenarios teóricos, los estudiantes se enfrentan a situaciones concretas donde el conocimiento debe dialogar 1 Asesor regional del Semestre Paz y Región de la Universidad de Ibagué. Sociólogo. Formulador de proyectos, Especialista en Pedagogía.

2 Asesor regional del Semestre Paz y Región de la Universidad de Ibagué. Economista. Candidato a magíster en Desarrollo Regional y Planificación del Territorio de la Universidad Autónoma de Manizales. Aprender desde el territorio: la huella de Paz y Región en el sur del Tolima

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | con contextos sociales complejos. Así ha sucedido en el sur del Tolima: a lo largo de estos quince años, comunidades, organizaciones e instituciones de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco han tenido la oportunidad de participar activamente en estos procesos formativos.

Un territorio que enseña El sur del Tolima es una región mayoritariamente rural que destaca por su riqueza ambiental, su vocación agrícola y, sobre todo, por la resiliencia de sus comunidades. A pesar de los desafíos históricos —las condiciones geográficas, las brechas en infraestructura o los impactos del conflicto armado—, hoy es una zona caracterizada por procesos comunitarios activos, iniciativas productivas locales y esfuerzos colectivos orientados al desarrollo territorial y la construcción de paz.

Es en este contexto donde ha florecido una experiencia significativa de encuentro entre la academia y las dinámicas locales. Entre el 2012 y el 2025, los estudiantes del Semestre Paz y Región desarrollaron cuatrocientos setenta y dos proyectos en estos cuatro municipios. Cada cifra es una historia de confianza construida paso por paso, un acumulado de aprendizajes que hoy permiten hablar de una relación sólida entre la universidad y las comunidades. El arte de articular saberes La diversidad de proyectos refleja también la variedad de actores con los que el

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| 67 T E J I D O S Semestre Paz y Región se ha articulado. Los estudiantes han trabajado junto a administraciones municipales, dependencias técnicas, instituciones educativas, empresas de servicios públicos, hospitales, asociaciones productivas, organizaciones comunitarias y colectivos culturales. Estas relaciones han permitido que el aprendizaje trascienda el aula y se sitúe en escenarios reales, donde las decisiones, los problemas y las oportunidades tienen implicaciones directas para las personas.

En el acompañamiento a las administraciones municipales, los estudiantes han aportado capacidades técnicas y metodológicas para apoyar la gestión pública, la organización de información y el fortalecimiento de herramientas de planeación. Así, se han convertido en un agente significativo para analizar problemáticas locales y formular propuestas que fortalezcan la gestión municipal.

Pero quizás uno de los diálogos más fructíferos ha sido con las organizaciones de base y las iniciativas productivas. Allí, los estudiantes han comprendido de cerca las dinámicas de la economía local y los desafíos de los productores rurales. Es en ese intercambio donde tiene sentido el Semestre Paz y Región: los saberes académicos y los saberes territoriales se encuentran, se respetan y se potencian. La experiencia de la comunidad indígena Amoyá La Virginia, en el cañón de las Hermosas (Chaparral), es un testimonio vivo de ello. José Roberto Quijano Muñoz, gobernador del cabildo indígena del pueblo Pijao, recuerda con gratitud los distintos grupos de estudiantes que los acompañaron en sus procesos organizativos: “Fue el único grupo que nos acompañó 100 % en ese proceso organizativo — señala José Roberto—. De ahí nació todo el proceso de la constitución de la Asociación Étnica Caike, que ha sido la actividad empresarial más importante que ha tenido la comunidad en estos cinco años”. Esa semilla floreció en proyectos de gran envergadura. Actualmente, la comunidad gestiona una producción de ciento siete mil truchas y lidera la industrialización de su café. Gracias a esta solidez, en el 2025 lograron cruzar fronteras en una gira por Europa, Estados Unidos y Asia, posicionando sus marcas y abriendo mercados internacionales que hoy dignifican el trabajo del pueblo Pijao.

“Esto fortalece el tejido cultural, social, económico, político y mejora las condiciones económicas de la familia”, añade el gobernador. Pero el aporte no fue solo productivo. Los estudiantes, por ejemplo, también dejaron insumos fundamentales para la comunidad, como el acompañamiento en la construcción del reglamento interno, el plan de vida y el plan integral de reparación colectiva: “Esos insumos nos sirvieron para consolidar un plan de reparación con una propuesta de inversión de más de cinco mil doscientos millones de pesos para la comunidad”, destaca José Roberto, mostrando cómo la presencia de la Universidad de Ibagué puede traducirse en herramientas concretas para la transformación territorial.

Tejiendo paz y relaciones de confianza El trabajo del Semestre Paz y Región en estos municipios también ha abordado el fortalecimiento del tejido social y comunitario.

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | En una región donde la reconstrucción de los lazos sociales es fundamental para la paz, los estudiantes han acompañado procesos culturales, espacios de participación y actividades educativas que promueven el reconocimiento de las identidades territoriales. La Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz es un ejemplo vivo de este vínculo. A lo largo de varios semestres, estudiantes de diferentes disciplinas han caminado junto a ellas, estableciendo capacidades que hoy potencian su labor: “Lo que más impactó es la capacidad que tiene la Red de Mujeres en crear documentos, en tener una visibilización corporativa —comenta Maryi Lorena Díaz Pecupaque, una de sus lideresas—. Cada año, cada semestre que hace parte de Paz y Región nos ha dejado capacidad de fortalecer a las mujeres”. Los estudiantes instalaron capacidades para redactar artículos periodísticos, manejar sus comunicaciones y gestionar sus redes sociales. Otros compañeros aportaron desde el ámbito psicosocial, y hubo incluso quien les enseñó a comunicarse en inglés, indicando que los estudiantes “se involucraron en la red, pero no solo como estudiantes, sino como jóvenes interesados”.

Estas relaciones no solo se mantuvieron, sino que evolucionaron para consolidar una relación que trasciende lo institucional y se instaura en las organizaciones de forma más humana: “El Semestre Paz y Región ha aportado a que nosotros como organización sigamos construyendo paz. En el acompañamiento técnico, psicosocial, en la práctica. Cada aporte le ha dado motivos a la organización para seguir construyendo la paz que cada uno tiene y debe tener, tanto como persona y mujer, como en la familia y en la ciudadanía”.

Una historia compartida A lo largo de estos años, Paz y Región ha consolidado una apuesta sostenida por vincular la educación superior con los procesos de transformación territorial. Estudiantes, docentes, instituciones y comunidades han creado una historia compartida y un relato tejido con confianza, con proyectos que van desde la gestión pública hasta la comunicación comunitaria, desde la producción local hasta la reparación colectiva. Como señala uno de nuestros interlocutores: “La presencia del conocimiento fresco, de la innovación de la academia y de la universidad en los territorios siempre va a ser la columna vertebral del desarrollo y el progreso de cualquier región en el mundo. Una región que no logre esa simbiosis se va rezagando”.

Es aquí donde se encuentran algunas de las claves más valiosas del Semestre Paz y Región: aprender con otros, reconocer la riqueza de los saberes locales y comprender que la formación profesional también implica un compromiso con las realidades sociales que habitan más allá del campus universitario. Una lección que, después de quince años, sigue escribiéndose en cada proyecto que implementamos.

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Por Luis Eduardo Peña1 En diversos contextos las regiones expresan necesidades específicas que no siempre son visibles en agendas de investigación centralizadas. Por lo tanto, fortalecer capacidades investigativas con enfoque territorial permite producir evidencia pertinente, orientar políticas públicas y promover soluciones sostenibles con impacto local y proyección global. En este sentido, la educación superior tiene como responsabilidad fundamental la formación de profesionales capaces de articular el saber científico, el compromiso ético y la comprensión del territorio. De modo que, la formación integral no se limita a la adquisición de competencias técnicas, también requiere el pensamiento crítico, la sensibilidad social, capacidad de trabajo interdisciplinario y responsabilidad ciudadana. 1 Docente del programa de Ingeniería Civil de la Universidad de Ibagué. Ingeniero Civil, especialista en Ingeniaría Sanitaria y Ambiental, magíster en Ingeniería, doctor en Planificación y Manejo Ambiental de Cuencas Hidrográficas, doctor en Ingeniería del Agua y Medio Ambiente. Oportunidades para la investigación con espíritu regional

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Este enfoque amplía la función de la Universidad de Ibagué y requiere la articulación de la docencia-investigación-extensión con los desafíos reales de las comunidades. De esta manera, la universidad deja de ser un espacio de transmisión de contenidos y se consolida como un transformador del desarrollo.

Durante los últimos quince años, el semestre Paz y Región ha hecho grandes contribuciones al desarrollo regional y la formación integral, mediante la realización de proyectos que ofrecen un espacio de práctica profesional para los estudiantes y oportunidades para potenciar la gestión de instituciones y empresas del Tolima.

En el proceso, los estudiantes se integran a equipos multidisciplinarios para resolver problemas reales en entornos donde desarrollan competencias para comprender el entorno, y presentar propuestas profesionales ajustadas al contexto de las organizaciones que apoyan. Durante el semestre, los estudiantes tienen oportunidad de integrar en contexto los saberes y habilidades generados a lo largo de su formación disciplinar, y reflexionar sobre la responsabilidad social y ética del ejercicio de su profesión. Por lo tanto, Paz y Región no debe entenderse como una fase terminal del currículo, sino como un laboratorio formativo que potencia el ejercicio profesional posterior. En este sentido, el estudiante se encuentra con la resignificación de su rol como profesional y se reconoce como actor dentro del desarrollo de soluciones ajustadas al contexto social, económico y cultural en el que se encuentra inmersa cada organización.

Oportunidades para la investigación Con más de tres mil quinientos proyectos desarrollados exitosamente en organizaciones del departamento del Tolima, Paz y Región ha sido una estrategia clave para comprender y transformar realidades sociales, económicas, ambientales y culturales desde la academia. De modo que ha construido confianza institucional que facilita el desarrollo de iniciativas que contribuyen a la realización de investigación de calidad internacional y, a la vez, pertinente con las necesidades regionales. En este sentido, la permanente presencia institucional con diversas organizaciones, y la posibilidad de contar con estudiantes tiempo completo en los municipios, representan una oportunidad para abordar proyectos e investigaciones de escala regional.

En este contexto y como ejemplo reciente, el proyecto de acuaponía de la Universidad de Ibagué contó con el apoyo de Paz y Región para realizar pruebas para el desarrollo de un juego de mesa que tiene como propósito la divulgación de la acuaponía como estrategia para contribuir con la seguridad y soberanía alimentaria de familias campesinas en el Tolima. En el proceso que se desarrolló durante tres periodos académicos, participaron por parte de la Universidad de Ibagué más de cuarenta estudiantes, un asistente de investigación, diez asesores y mil noventa y seis personas en veintitrés municipios, así como un profesor y cinco asistentes de investigación de la Universidad de Los Andes. Dicha articulación condujo a la publicación de la experiencia en una de las revistas académicas más sobresalientes en el área (artículo completo).

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| 73 T E J I D O S Articulación docenciainvestigación-extensión Recursos hídricos y sistemas de abastecimiento de agua es una de las líneas (entre muchas otras) que desarrolla Paz y Región, en la que se presenta con claridad la articulación entre las tres funciones misionales de la Universidad de Ibagué y se da respuesta a las necesidades de organizaciones encargadas de la gestión del agua en el Tolima. En este sentido, se han desarrollado más de ciento cincuenta proyectos que apoyan la gestión del agua para su aprovechamiento, especialmente en acueductos de pequeñas localidades, los cuales deben cumplir altos estándares de eficiencia definidos por el Estado, en escenarios de limitados recursos técnicos y económicos para alcanzarlos. En este contexto, la articulación del curso de acueductos en Ingeniería Civil con el semestre Paz y Región ha contribuido a mejorar no solo los indicadores técnicos para suplir agua a comunidades, sino que ha ayudado a generar condiciones para mejorar la capacidad de agencia de las organizaciones de acueductos comunitarios para ofrecer un servicio de buena calidad a sus usuarios. De modo que pequeñas acciones generan grandes beneficios.

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | Logros y aprendizajes relevantes en este proceso La articulación activa de los profesores de los diversos programas académicos de la Universidad de Ibagué con Paz y Región es un entorno propicio para encontrar problemas de investigación, contribuir al alcance de los objetivos de desarrollo sostenible, como también, desarrollar ideas para la implementación de proyectos que generen mejor calidad de vida en nuestro país. De modo que la investigación con espíritu regional constituye una oportunidad estratégica para avanzar hacia sociedades más equitativas, resilientes y sostenibles. Por lo tanto, esta es una plataforma en la que profesores, estudiantes y administrativos podemos continuar construyendo y contribuyendo al desarrollo regional.

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Por Marco Emilio Sánchez Tovar1 Hay una escena que se repite cada semestre desde el 2011 en Paz y Región. Una camioneta avanza de El Líbano hacia Murillo por una vía angosta, a lo lejos se divisa el gran nevado Cumanday, al llegar a la plaza del pueblo entre nubes, la Casa de Gobierno emerge como un corazón administrativo que late al ritmo de la estirpe campesina. La alcaldesa María Camila Sánchez Velásquez (periodo 2024-2027) recuerda el impulso que la llevó a mirar la gestión pública como su destino y no solo como el contenido de una asignatura; reconoce a la Universidad de Ibagué como su alma mater y el lugar donde entendió que el conocimiento necesita afecto para volverse servicio. Hace memoria de aquellas salidas 1 Asesor regional del Semestre Paz y Región de la Universidad de Ibagué. Psicólogo, Especialista en Comunicación para la Docencia de la Universidad de Ibagué. Especialista en Evaluación y Desarrollo de Proyectos de la Universidad del Rosario, y magíster en Gestión de Proyectos de la Universidad de Viña del Mar.

Con los pies en el territorio y la mirada puesta en el mundo: aprender lo público en un pueblo entre nubes

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VO C ES D E L T E R R I TO R I O | “en las que los docentes nos llevaban al territorio a ejercer algunas actividades en pro de la comunidad y eso es lo que hizo enamorarme de la gestión pública”.

Cuando se habla del aporte de la Universidad de Ibagué a la gestión pública desde el Semestre Paz y Región conviene empezar por lo menos visible, el cambio de mirada. En las oficinas de las administraciones municipales con poco personal y asuntos urgentes que no esperan, los estudiantes llegan con energía, disposición a aprender y aportar, no reemplazan a los funcionarios o contratistas, por el contrario, se suman. Al unirse se formulan preguntas como las siguientes: ¿qué significa planear cuando el tiempo se reparte entre informes, atención a la comunidad o visitas técnicas?, ¿cómo se vuelve comunicable la información para que la ciudadanía no dependa de prácticas clientelistas?, ¿de qué está hecha la confianza entre Estado y comunidad?

La alcaldesa se refiere a la gestión pública como “una gran puerta hacia el progreso del territorio cuando se hace con

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| 79 T E J I D O S amor y empatía”, sin embargo, manifiesta que “la gestión pública no es nada fácil”. En su voz aparecen comités, requisitos jurídicos, solicitudes de los entes de control, la presión por cumplir el plan de desarrollo corriendo contra el tiempo, así mismo plantea que es “muy bonita cuando se convierte en soluciones y se logra una administración eficiente y eficaz de los recursos que son de todas y todos los ciudadanos”. Esa tensión entre burocracia repetitiva que desgasta y gestión pública que convoca es el aula viva de Paz y Región: en ella los estudiantes descubren que lo público no es abs­tracto y se ve reflejado en decisiones pequeñas, como ordenar un banco de proyectos, mejorar un procedimiento, traducir un dato o elaborar documentos que permitan la continuidad de comités o procesos.

Desde el 2011, la línea de fortalecimiento a la gestión pública ha movilizado a más de mil trescientos estudiantes y ha acompañado miles de iniciativas en municipios del Tolima, con un aprendizaje que se orienta al fortalecimiento institucional y a la ampliación de capacidades en el territorio. Se acompaña el seguimiento de los planes de desarrollo municipales, se fortalecen bancos de programas y proyectos, se apoya a secretarías de planeación y se abren rutas para el gobierno abierto, sistemas de gestión y participación. Lo importante ocurre cuando esos instrumentos dejan de ser formatos y se vuelven conversación pública, por ejemplo, una meta se convierte en comprensible, un proyecto, financiable y una decisión, explicable.

Murillo ofrece ejemplos que, aunque parezcan de otro campo, son pruebas de gestión pública en acción, articulación institucional y construcción de confianza entre la administración municipal, la Universidad de Ibagué y la comunidad. La alcaldesa menciona el programa de robótica educativa que desde hace seis años enseña a niños y jóvenes a creer que pueden avanzar, a no asumir como destino las limitaciones de vivir lejos de la capital y a que las niñas se crean el cuento de que pueden estudiar ingeniería. También recuerda la postulación al reconocimiento a Mejor Pueblo Turístico 2025, otorgado por la Organización Mundial Turismo (onu Turismo), que nació desde Paz y Región y ayudó a proyectar y posicionar al municipio.

Quince años después, el Semestre Paz y Región puede narrarse como una conversación permanente entre campus y municipios, hecha de presencia, escucha y acción. Por eso, el aporte a la gestión pública de la universidad a través de él no es únicamente el conteo de proyectos, sino la posibilidad sostenida de construir y aplicar una gobernanza más cercana, en la que la técnica sirve a la vida cotidiana de las y los ciudadanos.

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EXPRESIONES

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Por César Vallejo Mejía1 Universidades de excelencia son solo aquellas que forman integralmente a sus estudiantes: excelentes profesionales y excelentes seres humanos. Ese es el objetivo de Paz y Región, en la Universidad de Ibagué. Paz y Región aporta al menos tres elementos a la formación de excelentes profesionales: conocimiento cercano de la realidad regional en comunidades concretas (potencial, oportunidades, dificultades); análisis de esa realidad y su confrontación con teorías avanzadas de cada profesión y del desarrollo regional; guía y supervisión de profesores comprometidos con la excelencia académica y con el progreso del país. Los estudiantes tienen así, la oportunidad de alcanzar los más altos estándares de calidad profesional. Una contribución inmejorable a su éxito en el futuro.

1 Exrector de la Universidad de Ibagué, codirector de la Junta Directiva del Banco de la República, viceministro de Hacienda, jefe del Departamento Nacional de Planeación, rector de la Universidad Autónoma de Manizales y decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana. Filósofo de la Pontificia Universidad Javeriana, magíster en Economía de la Universidad de Los Andes y doctor en Economía en la Universitat Kiel Cristhian Albrechts. Paz y Región:

una apuesta de formación integral

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Pero, además, durante un semestre académico, los estudiantes de Paz y Región tienen la oportunidad de convivir con familias colombianas alejadas de los centros de servicios, percibir su potencial, compartir sus ilusiones y preocupaciones, experimentar las limitaciones y problemas que obstaculizan su despliegue como personas y como comunidad. Desde luego, tienen la oportunidad de servir, de aportar su conocimiento y su iniciativa al despliegue de ese potencial y a la solución de esas dificultades. Tienen la opción de formar parte de esas comunidades, entender y compartir con ellas la maravilla de ser humanos. Durante la experiencia en Paz y Región los estudiantes recorren un camino que los hace mejores seres humanos y mejores colombianos.

Paz y Región, con el trabajo inteligente y denodado de sus organizadores y con el apoyo incondicional del Consejo Superior, de la comunidad académica y administrativa, se ha convertido, durante los quince años de su existencia, en un programa emblema de la Universidad de Ibagué y en factor determinante de su renovada acreditación institucional. Sinceras felicitaciones.

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Por Jorge Enrique García Melo1 Ha sido, quizás, uno de los ejercicios más potentes de la Universidad de Ibagué para salir del aula, desbordarla y dejarse interpelar por el territorio. Allí, donde el conocimiento deja de ser una respuesta y se convierte en una pregunta incómoda, situada, profundamente humana. Paz y Región ha logrado algo que no siempre es evidente en la academia: provocar encuentros reales. Encuentros entre estudiantes y comunidades, entre teoría y práctica, entre datos y vidas. En ese cruce emerge una forma distinta de investigar: una investigación que no solo observa, sino que escucha; que no solo mide, sino que siente; que no solo explica, sino que se transforma.

1 Director de Investigación y Creación de la Universidad de Ibagué. Biólogo, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad del Tolima, doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad Javeriana. Quince años después, el Semestre Paz y Región no se entiende: se vive

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Desde el punto de vista de la investigación y la creación, este programa ha sido un laboratorio vivo de conocimiento situado. Un espacio donde la ciencia se vuelve conversación, donde los saberes locales dejan de ser contexto para convertirse en fundamento, y donde los estudiantes aprenden que comprender un territorio implica también dejarse afectar por él. En un momento en el que el país exige nuevas formas de pensar y habitar sus regiones, Paz y Región sigue siendo una apuesta radicalmente vigente: formar profesionales capaces de mirar distinto para entender mejor. Celebrar estos quince años no es solo hacer memoria, es reconocer que aquí se ha sembrado, con rigor y sensibilidad, una manera de hacer universidad que todavía tiene mucho por decir… y por transformar.

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Paz y Región:

quince años construyendo universidad desde el territorio Por Héctor Godoy1 Conmemorar los quince años del Semestre Paz y Región es reconocer una apuesta institucional que, desde su origen, comprendió que formar profesionalmente era también formar ciudadanamente, y que no había posibilidad de pensar una universidad auténticamente regional sin habitar, escuchar y acompañar los territorios del Tolima. Entre los múltiples hitos que atesora este proceso, me permito destacar su consolidación como experiencia curricular estructurante de toda nuestra oferta de pregrado. Ese paso transformó un programa pionero en una vivencia definitoria de la identidad de nuestra comunidad académica, proyectando a 1 Vicerrector de la Universidad de Ibagué. Contador Público de la Universidad de Ibagué, especialista en Finanzas de la Universidad del Rosario, magíster en Planeación Estratégica de la Universidad de Belgrano, Master in Innovation and Leadership of Rochester Institute of Technologies, magíster en Investigación en Administración y PhD en Administración con énfasis en Organizaciones de la Universidad de Los Andes.

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| 87 E X P R E S I O N E S miles de estudiantes hacia los municipios, veredas y comunidades que constituyen nuestro horizonte de sentido.

Fue allí donde la Universidad de Ibagué consolidó aquello que los pares académicos reconocieron con una frase que hoy nos define: somos “una universidad que respira región y que ha construido sobre lo construido”. Desde la perspectiva académica, Paz y Región encarna una pedagogía situada que articula saber disciplinar, diálogo comunitario y compromiso ético. Sus egresados no solo dominan competencias profesionales; han aprendido a leer los territorios, a construir confianza y a reconocer en la diferencia un aula irremplazable. El programa ha sido, además, un laboratorio de innovación docente, investigación aplicada y proyección social que retroalimenta permanentemente nuestros currículos y nuestros proyectos institucionales.

Como vicerrector, reafirmo que Paz y Región constituye uno de los pilares estratégicos de la Universidad Necesaria: aquella que no se limita a certificar saberes, sino que asume la responsabilidad histórica de contribuir a la reconstrucción del tejido social en clave de equidad, sostenibilidad y reconciliación. ¡Que estos quince años sean memoria viva y, a la vez, promesa renovada!

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Del aula al territorio:

quince años de acción transformadora Por Jaime Eduardo Reyes1 Al conmemorarse los quince años del Semestre Paz y Región en la Universidad de Ibagué valoro el recorrido del programa que trasciende la visión de la educación superior tradicional. Este es, sobre todo, una verdadera experiencia de innovación social. Durante estos años, gracias él, la Unibagué ha sido mucho más que un espacio de formación académica; ha sido un puente vivo entre los saberes, los jóvenes y los territorios. En estos quince años, hemos visto cómo la academia se ha entrelazado con la esperanza de una región que sueña con su propio desarrollo.

1 Ingeniero Agrónomo de la Universidad del Tolima, economista de la Universidad de Ibagué, especialista en Administración de la Universidad de Los Andes, magíster en Desarrollo Rural de la Pontificia Universidad Javeriana y doctor of Regional Development, Science and Engineering of Atlantic International University. Es el director del Centro de Pensamiento Eduardo Aldana Valdés de la Universidad de Ibagué. Integra el Consejo Directivo de Cortolima y la Junta Directiva de Corpoica, y preside el Consejo de Secretarios de Agricultura de Colombia. Fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Ibagué (2010-2014), secretario de Desarrollo Agropecuario del Tolima (2008-2010), diputado del Tolima (2001-2007) y concejal de Ibagué (1992-1994; 1997-1999). Ejerció la presidencia de la Asociación para el Desarrollo del Tolima (adt)-Protolima (2024-2025).

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Desde el Centro de Pensamiento Eduardo Aldana Valdés hemos visto a nuestros estudiantes no solo como receptores de conocimiento, sino como agentes de cambio. Su presencia en los municipios ha sido un apoyo del desarrollo local, que fortalece las capacidades humanas y crea lazos de confianza. Ahí, en cada plaza, en cada escuela, en cada vereda, el conocimiento se encuentra con la realidad, y la teoría se convierte en acción transformadora.

Este semestre ha sido, además, un testimonio de que la universidad está en el territorio, no solo para observarlo, sino para vivirlo, comprenderlo y, juntos, imaginarlo. Estos quince años son un recordatorio de que la paz y el desarrollo no son un ideal, sino un proceso cotidiano y tejido con las manos y los sueños de nuestra gente. Que estos quince años sean solo el comienzo de una larga travesía, por medio de la cual la Universidad de Ibagué y la región caminan de la mano, construyendo futuro, justicia, equidad y desarrollo sostenible.

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Voces que inspiran es un pódcast de Ediciones Unibagué que, en esta edición especial, reúne las voces y las experiencias de estudiantes que vivieron de primera mano el Semestre de Paz y Región.

A través de estos relatos, sus protagonistas evocan momentos significativos y anecdóticos de su paso por el programa, comparten los aprendizajes que marcaron su formación personal y profesional y reflexionan sobre las experiencias vividas en los territorios y las comunidades que acompañaron durante su semestre.

Cada pódcast recoge historias que dan cuenta del impacto de Paz y Región en sus vidas, de los desafíos que enfrentaron y de las transformaciones que experimentaron al acercarse a las realidades del Tolima. Estas voces, que hoy inspiran, son también testimonio de quince años de un programa que conecta la universidad con la región y contribuye a la formación de profesionales comprometidos con su territorio.

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Cita: Álvarez Bustos, Mónica del Pilar, Santana Sáenz, Carlos Mauricio, Ramírez Meneses, Natalia, Urrea González, Angélica María, Parra Sandoval, Francisco, Cruz Betancourt, Carmen Inés, Reyes Alvarado, Alfonso, Romero, Óscar, Barrios Vásquez, Carlos, Peña Rojas, Luis Eduardo, Sánchez Tovar, Marco Emilio, Vallejo Mejía, César, García Melo, Jorge Enrique, Godoy Hernández, Héctor, Reyes, Jaime Eduardo (2026), Voces del territorio: Paz y Región 15 años Vol. 6, Universidad de Ibagué, p. N. https://hdl.handle.net/20.500.12313/6682