Turismo · 2025
Fortalecimiento de los prestadores turísticos en Anolaima: identidad frutera y proyección local.
El turismo en Colombia ha demostrado ser uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo, reactivar economías locales y promover la identidad cultural, especialmente en municipios con atributos singulares. Sin embargo, enfrenta desafíos significativos relacionados con la informalidad de los prestadores de servicios, la débil formalización y la limitada capacitación profesional. Según Zurbarán Arias et al., (2023), nos revela un estudio reciente en los departamentos de Cundinamarca y Antioquia encontró que la pandemia del COVID-19 profundizó los problemas estructurales del sector, tales como la informalidad, que afectan directamente la competitividad y sostenibilidad turística. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MINCIT,2022) nos muestra que el número de prestadores formalizados en Colombia se duplicó entre diciembre de 2018 y junio de 2022, pasando de 31.000 a aproximadamente 62.000, gracias a la implementación de políticas como el Registro Nacional de Turismo y regulaciones como el Decreto 1836 de 2021. Esta formalización es clave para elevar estándares de calidad, facilitar acceso a apoyos institucionales y mejorar la visibilidad de los destinos. El Instituto Departamental de Cultura y Turismo de Cundinamarca (IDECUT, 2023) reporta más de 6.000 prestadores de servicios turísticos formalizados, lo que representa el 7 % de la oferta nacional. La entidad ha desarrollado acciones institucionales orientadas al fortalecimiento de operadores turísticos, gastronómicos, hoteleros y patrimoniales, con el objetivo de consolidar destinos rurales y sostenibles. Esta representación nos muestra que el porcentaje de servicios turísticos es muy negativo y que desde hace mucho tiempo se está trabajando en contra de la informalidad turística en Colombia . Anolaima, con su rica tradición frutera, cuenta con un recurso identitario valioso que podría integrarse activamente en su oferta turística. No obstante, la falta de capacitación sistemática, la informalidad, la ausencia de redes locales fuertes, y la limitada articulación entre hoteles, restaurantes, operadores y entidades públicas hacen que ese potencial aún no esté plenamente aprovechado. En ese marco, las funciones desarrolladas por el estudiante son: apoyar jornadas de capacitación, identificar necesidades de los prestadores, entablar relaciones con actores locales se convierten en intervenciones estratégicas para acercar al municipio a una oferta turística más competitiva y diferenciada.