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Voces del Core: una experiencia que transforma vidas Donde la estrategia se vive: así es una clase con un robot, inversión y decisiones reales Investigando para reducir la inequidad en la salud rural de Icononzo y Chaparral

ISSN 2711-2993

Edición 1.757 Mayo del 2026

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Sumario Investigando para reducir la inequidad en la salud rural de Icononzo y Chaparral Voces del Core:

Una experiencia que transforma vidas Gloria Carvajal Carrascal, decana de la Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar, antes Facultad de Enfermería y Rehabilitación. La Universidad sigue avanzando en sostenibilidad

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Por: Redacción Campus Periódico Por: Redacción Campus Periódico Por: Redacción Campus Periódico Bogotá y Lima:

Dos ciudades que crecen más rápido que sus reglas

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Por: Daniela Bayona, gestora de comunicaciones de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas Iniciamos una nueva etapa, fieles a nuestra historia y abiertos a las oportunidades del porvenir. La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar forma líderes capaces de comprender la complejidad del mundo actual, generar conocimiento con impacto tangible y servir a la sociedad con excelencia y sentido trascendente.

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Navega la edición accediendo a los números en el menú lateral La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar,más que un cambio de nombre, una apuesta por el futuro La colaboración es la clave de la industria 4.0 en América Latina Donde la estrategia se vive: así es una clase con un robot, inversión y decisiones reales Educar con enfoque humano:

50 años de la

Facultad de Educación, manteniendo la esencia ante la evolución Por: Redacción Campus Periódico

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Por: Daniela Convers, gestora de comunicaciones de la Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar Por: Leidi Asprilla, coordinadora de comunicaciones del Instituto Forum Por: Alumni Sabana

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Investigando para reducir la inequidad en la salud rural de Icononzo y Chaparral Por: Redacción Campus Periódico

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El proyecto Salud Rural Para la Paz (SRPP), liderado por la Universidad de La Sabana y la Universidad del Tolima, se desarrolló en los municipios de Icononzo y Chaparral. Buscó identifi car las principales inequidades en salud y su mayor impacto fue lograr que las comunidades participaran como agentes activos de este proceso, convirtiéndose en multiplicadores de estrategias de salud que mejoran sus condiciones de vida.

Icononzo y Chaparral, municipios del departamento del Tolima con alta población rural y con secuelas por el confl icto armado, llegó una comitiva de investigadores colombianos y extranjeros para caracterizar determinantes de las inequidades existentes en estos territorios y lograr gestionar de una manera sostenible, efectiva y de calidad la atención en salud de poblaciones en zonas rurales dispersas. Lo anterior es relevante partiendo de que uno de los principales hallazgos es que hay una falta de médicos y enfermeros dispuestos a quedarse en el campo.

A través del proyecto Salud rural para la paz, liderado por la Universidad de La Sabana y la Universidad del Tolima, se buscó comprender para transformar las inequidades en salud de la mano de las comunidades. Para ello tuvieron en cuenta cinco modelos conceptuales: el enfoque de investigación de acción participativa; el modelo conceptual del pentagrama de la salud TUFH, de la organización The Network; el modelo Making it Work, para planear, atraer y conservar el talento humano en salud rural; la innovación para la transformación social y la ecología de la salud, que comprende no solo la medicina sino cómo mejorar el entorno de las comunidades, familias, e individuos.

“Estos cinco modelos dialogan entre sí y su puesta en práctica permite que emerja una perspectiva orgánica basada en relaciones de confi anza, dinámica y capaz de ajustarse a las necesidades de la población. Esa es la condición que hace posible la salud rural. No funcionan las estrategias rígidas, escritas desde un escritorio y prescritas de manera uniforme desde Bogotá. Icononzo y Chaparral necesitan una salud rural propia, construida desde su realidad y orientada

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reales de la vida cotidiana de la gente. La credibilidad y la confi anza se construyen con las mismas comunidades y sus redes de líderes”, expresó.

Esto ha sido posible gracias al camino que ha transitado la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana y que le ha permitido por décadas trabajar la salud pública con proyección social, es decir, construir el aprendizaje a partir de la solución de problemas reales de la población en el territorio. En medio de este proceso, el profesor Lamus refi ere que la Universidad ha consolidado alianzas de gran valor, como la que se hizo con el Centro Noruego de Medicina Rural, para que el conocimiento se transforme en un resultado tangible y una solución para los territorios menos favorecidos.

El proyecto fue tomando forma con el acompañamiento del doctor Roger Strasser, una de las fi guras más reconocidas de la medicina rural a nivel internacional, y con la integración de investigadores de diversas disciplinas que compartían un mismo horizonte: avanzar hacia una mayor equidad en salud para las poblaciones rurales. La estructuración y consolidación del proyecto contó con el acompañamiento de UniSabana HUB, que ha fortalecido la formulación de iniciativas fi nanciadas con recursos del Sistema General de Regalías (SGR). A través de esta articulación, fue posible desarrollar una propuesta con alto rigor técnico y científi co, alineada con las necesidades del territorio y con las prioridades nacionales en ciencia, tecnología e innovación. El proyecto “Caracterización de las inequidades en salud rural en dos municipios del Tolima: bases para un modelo demostrativo congruente con las necesidades de las comunidades” fue seleccionado en la Con- Caracterizar los factores relacionados con la capacidad de respuesta y resolutividad institucional para gestión de la atención en salud en comunidades de zonas rurales y rurales dispersas. Caracterizar los determinantes sociales asociados con la capacidad de respuesta y resolutividad del talento humano en salud, al brindar asistencia a comunidades en zonas rurales y rurales dispersas.

Incrementar la participación comunitaria en la gestión y evaluación de los proyectos sociales.

Del proyecto resultó un libro de investigación, una cartilla de resultados, perfi les de talento humano, entre otros productos científi cos; pero la gran apuesta fue la transformación y la participación de las comunidades. “Nos familiarizamos con el territorio y establecimos relaciones de confi anza con la comunidad para poder trabajar con ellos; y eso es lo que nos ha traído hasta acá”, destaca Rosa Margarita Durán, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana.

Para complementar, el profesor Lamus señala que este proceso se genera desde y con la comunidad y no hacia la comunidad: “Ese es el desafío que tienen las universidades para que proyectos como este tengan sentido y transformen problemas

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a responder a las necesidades específi cas de sus territorios”, afi rma Francisco Lamus, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana.

Así mismo, para cumplir ese propósito, el proyecto contempló tres objetivos específi cos:

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vocatoria 6 del Sistema General de Regalías (2019), supervisado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este logro fue resultado de una articulación efectiva entre los investigadores de la Facultad de Medicina y el equipo de UniSabana HUB, lo que permitió la formulación de una propuesta sólida, pertinente y ajustada a las necesidades del territorio. El proyecto fue aprobado por el OCAD de Ciencia, Tecnología e Innovación, obteniendo los recursos necesarios para su ejecución y consolidándose como un referente en la gestión de proyectos fi nanciados con regalías. “Se vincularon estudiantes de Maestría en Salud Pública, Psicología, Enfermería y Medicina, entre otras disciplinas, y abordaron en un mismo territorio distintas propuestas de investigación. Entre ellas: el estigma a la consulta de salud mental, las barreras de acceso a los servicios de salud, herramientas y medios de atención de primeros auxilios en zonas rurales, el cuidado de los pacientes crónicos, indicadores de calidad de vida y salud en poblaciones rurales, la permanencia de los médicos que hacen el servicio rural obligatorio, entre otros temas que paralelamente se fueron desarrollando”, explica el profesor Lamus. De esta manera Icononzo y Chaparral se convirtieron en cultivo vivo de experiencias y de investigaciones. Lo llamativo fue que esta vez los académicos no analizaron desde una mirada ajena, sino desde un enfoque participativo, activo, vinculante e inmersivo, ya que las comunidades estaban en el centro y fueron actores principales en la generación de conocimiento.

“Icononzo y Chaparral necesitan una salud rural propia, construida desde su realidad y orientada a responder a las necesidades específi cas de sus territorios”.

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El gran logro:

La participación comunitaria Uno de los objetivos del proyecto Salud Rural Para la Paz era incrementar la participación comunitaria en la gestión y evaluación de los proyectos sociales. Camilo Correal, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, menciona que entre los procesos de formación realizados estuvo un diplomado en gestión de iniciativas de salud para las comunidades, que permitió estructurar iniciativas y proyectos liderados por la comunidad. “Esto condujo a unos eventos muy enriquecedores, como lo fue la feria de proyectos, en la que 20 grupos presentaron sus iniciativas y respondieron a las necesidades reales de las personas en sus comunidades”, agrega. El profesor refi ere que aunque se ofrecen espacios para la participación ciudadana, algunas poblaciones no cuentan con los elementos mínimos para que sean parte ejecutiva de ellos. Así que con este diplomado se fortalecieron las capacidades de gestión de iniciativas de salud en las personas residentes de los municipios de Icononzo y Chaparral, con el fi n de que se incrementara tal participación. Más de 76 personas hicieron parte de este diplomado, para la presentación de 20 iniciativas que daban una solución a una necesidad identifi cada en sus comunidades, logrando que el ciudadano tenga un rol activo en la investigación. Además, la comunidad participó activamente a través de talleres y mesas de trabajo en las que se logró una caracterización de las necesidades individuales, familiares y colectivas relacionadas con la salud pública.

Darío Armando Rojas López, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, recalca que en la investigación acción participativa tiene que haber una transformación de quienes hacen parte de este proceso: universidades, investigadores y comunidades. “Si uno pasa por un proceso así y no se transforma es que no se logró ser sensible en todas las dinámicas de construcción del conocimiento, porque lo más valioso es democratizar el conocimiento”, afi rma.

Según el profesor López, en el proyecto se implementaron estrategias de fortalecimiento de capacidades dirigidas al personal de salud, líderes comunitarios, usuarios de los servicios de salud y cuidadores de personas con enfermedades crónicas. Además de los cursos virtuales, el proyecto desarrolló materiales de apoyo impresos, cartillas, un libro y un ecosistema digital de formación; todo con el propósito de fortalecer las capacidades de distintos actores sociales vinculados a la construcción de la salud rural. Estos recursos fueron concebidos para contribuir tanto a la respuesta frente a las necesidades de salud de la población

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rural como al fortalecimiento del liderazgo comunitario en la gestión de temas clave para sus territorios.

Los materiales impresos fueron diseñados de manera modular, de tal forma que cada unidad pueda trabajarse de forma autónoma y progresiva, facilitando que los propios líderes comunitarios lo estudien por partes y, a medida que avancen en la lectura, puedan formular y poner en marcha propuestas concretas para sus comunidades. Más allá de los aprendizajes obtenidos en los procesos de formación, Brianda Sarmiento, profesora de la Facultad de Educación y coinvestigadora, resalta como uno de los logros más signifi cativos la transformación un discurso de desesperanza en procesos de autoconocimiento, llevando al reconocimiento de capacidades y fortalecimiento de sus identidades desde el diálogo entre actores sociales:

“La comunidad se dio cuenta de que puede hacerse cargo de sí misma, algunos descubrieron que tenían capacidades relacionadas con el liderazgo. Comunidades así están mejor preparadas para enfrentar situaciones [difíciles] y permiten cambios, no solo individuales sino colectivos. Muchas personas descubrieron que podían liderar proyectos y empezaron a proponer”, cuenta. Así mismo, el equipo investigador desarrolló herramientas de formación que permitieron fortalecer capacidades en el talento humano en salud y con las comunidades, en especial para superar las barreras de acceso a los servicios de salud. Finalmente, este proyecto permitió poner en marcha un modelo orgánico-adaptativo, demostrativo y generativo, que no solo sirvió para recopilar información, sino para dejar una capacidad instalada en las zonas rurales, la cual podría ser llevada a otros territorios rurales y rurales dispersos.

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UniSabana HUB Liderado por Adriana Patricia Roldán Sarmiento y Sergio Andrés Beltrán, con apoyo administrativo de Laura Jimena Sandoval, Héctor Manuel Castellanos, Liliana Santos Cubides y Felipe Andrés Orozco. Universidad del Tolima El proyecto contó con la participación del decano de la Facultad de Medicina, Dr. Héctor Raúl Aguiar Castilla, y de los coinvestigadores Jadith Cristina Lombo, Marco Fidel Ávila y Nelly Hernández y Óscar Castro Aguiar, así como con el apoyo administrativo de Jonh Jairo Méndez Arteaga, Alejandra Mesa Galindo y Angélica Piedad Sandoval Aldana.

¿Quiénes lo hicieron posible?

El proyecto fue liderado por el investigador principal, Dr. Francisco Lamus Lemus, y contó con la participación de los coinvestigadores Rosa Margarita Durán, Camilo Alejandro Correal, Diana Marcela Díaz Quijano, Erwin Hernández Rincón, así como del decano de la Facultad de Medicina, Dr. Álvaro Romero Tapia. Así mismo, el proyecto contó con el valioso apoyo técnico de Gina Paola Cadena Buitrago, Juan Domingo Palacio Abello, Darío Armando Rojas López, Brianda Carolina Sarmiento Garzón, María del Carmen Docal Millán, Arnoldo Barbosa Ramírez, Mónica Alexandra Segura Esguerra, Sol Marina Collazos de Arce, Martha Beatriz Díaz Lozano, Andrés Felipe Ocampo, Natalia Reinoso, Andrea Carolina Vargas Durán, Valeria Castillo Guzmán, Laura Catalina Tafur y Ana María Pinzón, quienes contribuyeron al desarrollo de las actividades.

Universidad de La Sabana Facultad de Medicina Evento de cierre del proyecto Salud Rural para la Paz

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En caso de requerir información adicional o si desea presentar una propuesta de proyecto de regalías, se sugiere establecer contacto con Sergio Andrés Beltrán Marín, jefe de Regalías de la Universidad de La Sabana, a través del correo electrónico sergio.beltran@ unisabana.edu.co Datos de contacto Conoce más sobre el proyecto aquí:

Conoce la Iniciativa de Salud Rural Para la Paz Equipo UniSabana HUB Decanos, investigadores y equipo de apoyo del proyecto de la Universidad de La Sabana y de la Universidad del Tolima.

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Por: Redacción Campus Periódico Por los pasillos de hospitalizaciones de la Clínica Universidad de La Sabana, todos los jueves, durante una hora, estudiantes de distintas carreras recorren las habitaciones para leerles a los pacientes historias cargadas de emoción, que son instrumentos para movilizar la inteligencia y el corazón. Esto es Voces del Core, un voluntariado con el que, desde marzo de 2025, se enriquece la formación de los estudiantes en las asignaturas del Core Curriculum, un programa académico formativo y transversal en todos los planes de estudio de pregrado de la Universidad de La Sabana.

Una experiencia que transforma vidas Voces del Core:

En la iniciativa han participado más de 70 estudiantes de distintas disciplinas con la misión de acompañar y escuchar al otro.

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C ada jueves a las 2:30 p. m., estudiantes de distintas disciplinas se reúnen en el edifi cio E. Muchos no se conocen, pero comparten algo esencial: decidieron donar una hora de su tiempo para leer en voz alta a pacientes de la Clínica Universidad de La Sabana. No es solo un voluntariado, es el momento en que lo que se ha refl exionado al interior de las aulas del Core, sobre servicio, compañía, entrega y cuidado del otro, deja de ser teoría y se convierte en experiencia viva.

Desde allí, comienza el recorrido hacia la Clínica. Son cerca de 20 minutos caminando, entre indicaciones, silencios y algo de incertidumbre. Para María Valentina Caro, estudiante de Ciencia de Datos y participante por primera vez, la motivación es clara: “Muchas veces los pacientes no tienen familia que los visite y pueden sentirse muy solos. Venir, hablar con ellos y hacerles compañía puede cambiarles el día”. Ya son las 3:00 p. m., están dentro de los pasillos de hospitalización de la Clínica. Los estudiantes son tímidos y se protegen uno detrás de otro, intentando evitar que sea su turno. No saben cómo entrar a la habitación de una persona hospitalizada. Mucho menos cómo hablarle. ¿Quién sí? Reuniendo valor, una de las estudiantes, Amanda López, que viene por segunda vez a leer a la Clínica, dice que ella va primero. La profesora Sara Serrano, jefe de desarrollo de la cultura Core, y la persona encargada de este proyecto, le da ánimos. Amanda toca la puerta y entra. Pasan los minutos. No sale de la habitación; parece que logró que el paciente la recibiera. Los demás estudiantes se ven más animados; cada uno tendrá su turno.

“Cuando se van quedando, eso es una felicidad muy grande para todos. Es como decir ‘si este pudo, yo también puedo’, un principio de imitación común en los jóvenes. Y entonces, van pasando a la siguiente habitación. Algunos incluso se quedan toda la hora con el mismo paciente, entregados a la lectura”, cuenta la profesora Sara Serrano, líder del proyecto.

Así empieza cada jornada de Voces del Core en la Clínica Universidad de La Sabana. Los estudiantes llegan con un libro en la mano; salen con una experiencia que transforma su forma de ver al otro: la de haber acompañado en medio de la enfermedad, escuchado con atención y encontrado humanidad en medio de la incertidumbre.

“Voces del Core es una manera de trascender la intencionalidad formativa del Core Curriculum Persona & Cultura. La lectura en voz alta es una apuesta pedagógica formativa que pone en el centro de la reflexión al ser humano”.

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Esa transformación se hace visible en estudiantes como Sara Díaz, quien ha participado en varias ocasiones. Ella es estudiante de Derecho, con interés en el derecho de familia, ha encontrado en este espacio una forma de entender mejor las dinámicas familiares, fortalecer su capacidad de relacionarse con otros y manejar su propia ansiedad. “Siento que el poder llegar y tal vez conversar con ellos, ayudarlos a salir de esa preocupación que se tiene siempre que uno está en un hospital por cualquier circunstancia, es algo superbonito, porque estás ayudándoles a estar un poco más tranquilos, estás conviviendo con personas nuevas y, uno nunca sabe, tal vez alguna de las cosas que uno hace en esas situaciones tan delicadas puede generar un cambio real en la vida de las personas”, cuenta Sara al salir de la Clínica.

Esta experiencia se conecta directamente con el propósito del Core Curriculum Persona & Cultura, un componente formativo transversal en todos los programas de pregrado que busca desarrollar en los estudiantes una comprensión integral de la persona, su dignidad y su relación con los demás. Más allá de los contenidos, el Core propone formar profesionales capaces de pensar críticamente, actuar con sentido ético y comprometerse con la transformación de la sociedad. En espacios como Voces del Core, ese propósito deja de ser conceptual y se traduce en experiencias concretas de encuentro, servicio y reconocimiento del otro. “Voces del Core es una manera de trascender la intencionalidad formativa del Core Curriculum Persona & Cultura. La lectura en voz alta es una apuesta pedagógica formativa que pone en el centro de la refl exión al ser

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humano. Las historias de vida seleccionadas inspiran alegría, ilusión y esperanza y son instrumentos que movilizan la inteligencia y el corazón hacia acciones de transformación social”, explica Adriana Álvarez Vesga, directora del Core Curriculum Persona & Cultura. El proyecto nació como una idea de la profesora Marcela Trujillo, en 2019, que llevaba a sus estudiantes a leerles a pacientes hospitalizados en la Clínica. Sin embargo, todo se detuvo por los confi namientos producidos por la pandemia por el COVID-19 en 2020,y también porque la profesora se trasladó con su familia a otra ciudad del país. En un contexto donde la transformación trasciende las aulas y se convierte en experiencia viva, estas jornadas han demostrado ser un espacio de transformación profunda. En marzo de 2025, se publicó una convocatoria y 70 estudiantes se inscribieron para participar; un año después, más de 130 estudiantes han sido parte, al menos una vez, de esta iniciativa que no solo impacta sus trayectorias personales y profesionales, sino que también transforma la vida de los pacientes de la clínica de la Universidad. El poder de las narrativas Correr para vivir, Una tarta de manzana llena de esperanza, La nieta del señor Linh, Martes con mi viejo profesor o El principito son algunos de los libros que acompañan esta experiencia formativa. A ellos se suman cuentos de Oscar Wilde, poemas de Mario Benedetti, Pablo Neruda y Amado Nervo, así como adaptaciones de relatos infantiles para los más pequeños. Todos hacen parte de la biblioteca del Core Curriculum y tie-

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nen algo en común: son historias que, de distintas maneras, abren conversaciones sobre la esperanza, el sentido de la vida y el valor de los vínculos.

A veces, esas historias encuentran eco inmediato: Ana Karina Corredor Velásquez, estudiante de Administración y Servicio, le leyó El Principito a una paciente y aunque no conocía la historia encontró algo común con su vida. “Ella contaba que su aprendizaje del libro fue que lo más importante es el tiempo que uno comparte con quienes ama, con su familia; para ella, sus hijos”. Y es que, sin importar la edad, las historias tienen la capacidad de tocar fi bras profundas. Así lo vivió también Valentina Parra, estudiante de Gastronomía, quien compartió este mismo libro con una niña. “Ella estaba encantada.

A pesar de que yo no lo actuaba, me escuchaba y se imaginaba cada una de las escenas. Los niños tienen esa capacidad de crear mundos, así que vivía la historia como si estuviera ahí”. En ese intercambio, las historias dejan de ser solo relatos para convertirse en puentes. A través de ellas, estudiantes y pacientes encuentran puntos en común, comparten recuerdos y abren conversaciones que difícilmente surgirían de otra manera. Lo que empieza como una lectura termina siendo un espacio de refl exión mutua, donde ambos aprenden, se reconocen en el otro y descubren nuevas formas de entender la vida. Un acercamiento hacia el dolor del otro En medio de las habitaciones, donde el dolor, el miedo y la incertidumbre hacen parte del día a día, estas lecturas adquieren un signifi cado distinto. No se trata solo de acompañar, sino de aprender a estar frente a la fragilidad del otro, de reconocerla y comprenderla; como lo señala la directora: "Este espacio se orienta por intencionalidades formativas claras: formar en el servicio, el cuidado y el acompañamiento a quien sufre; fomentar una comprensión esperanzadora del dolor; y en defi nitiva, inspirar a los estudiantes a reconocer y acoger la realidad y la vulnerabilidad humana desde una mirada de sentido".

Esa comprensión se vuelve concreta en cada historia. Larissa Croce Pote, estudiante de Enfermería, llegó con un libro —Una tarta de manzana llena de esperanza—, pero la lectura pasó a un segundo plano: la paciente, una mujer de 23 años, quería hablar de su vida. “Me compartió sus miedos y preocupaciones y al fi nal conectamos

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tanto que me regaló unas galletas”, cuenta. Por su parte Katherine Guarnizo, estudiante de Comunicación Corporativa complementa que: “Poder distraer a las personas de sus realidades —por ejemplo quién las va a cuidar más tarde o cómo conseguirán sus medicamentos—, aunque sea por un rato, es muy signifi cativo para ellos, para nosotros y para la misión de la Universidad”. Para algunos, la experiencia también se convierte en un proceso personal de sanación. Es el caso de Tomás Felipe Lobo, estudiante de Ingeniería Civil, que ha participado en varias jornadas y que, al inicio, no podía acercarse a un hospital por los recuerdos de la muerte de su abuelo durante la pandemia. Volver, acompañar a otros y permanecer en ese espacio ha sido, poco a poco, una forma de enfrentar ese miedo. Como él, hay quienes se conmueven profundamente: estudiantes que, al conectar con el dolor ajeno, reconocen sus propias historias y encuentran en este espacio una oportunidad para resignifi carlas. No todos los encuentros se dan de la misma manera. Hay pacientes que prefi eren el silencio o que no están en condiciones de recibir compañía. Pensando en ellos, estudiantes de Medicina de la Universidad de La Sabana han encontrado otra forma de estar presentes: escriben “notas de esperanza”, pequeños mensajes que dejan en las habitaciones para acompañar, incluso cuando no hay conversación.

En ese intercambio, las historias dejan de ser solo relatos para convertirse en puentes. A través de ellas, estudiantes y pacientes encuentran puntos en común.

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En un encuentro con el rector escucharon experiencias compartidas y Adriana Álvarez reconoce en este proyecto un verdadero diamante: una estrategia clave que encarna la misión de la Universidad de formar integralmente. Destaca su profundo poder transformador, en la medida en que ofrece a los estudiantes la oportunidad de servir, refl exionar sobre su propia vida y tender puentes de comunicación y relacionamiento en medio del dolor y el sufrimiento. Esta experiencia impacta de manera signifi cativa a quienes la viven directamente y, al mismo tiempo, irradia sus efectos hacia entornos más cercanos —como amigos y familia—, proyectándose incluso a la sociedad en general.

Para la subdirectora de Educación, Investigación y Calidad de la Clínica Universidad de La Sabana, la doctora Hermencia Carolina Aponte, iniciativas como esta ayudan a cuidar íntegramente al paciente: “El proceso de salud y enfermedad es un desafío donde el dolor y la incertidumbre son constantes. Si bien el conocimiento científi co guía nuestro actuar, el sentido de humanidad requiere detalles que trascienden lo técnico. Voces del Core se convierte en ese puente: cuida el alma, brinda esperanza y aporta la calidez necesaria para transformar un entorno de sufrimiento en un espacio de acompañamiento genuino”.

También celebra cómo la persona es el centro de este proyecto, que es el refl ejo vivo de la misión de la Clínica Universidad de La Sabana: “Al poner a la persona en el centro, esta estrategia materializa el 'vernos refl ejados en el otro'. Se alinea con nuestra visión de cuidado integral al atender los detalles que humanizan el servicio, permitiendo que la excelencia trascienda lo clínico y genere entornos seguros donde servir y formar sea la prioridad”. Ana María Pérez es estudiante de Derecho y, como parte del Programa Aprendamos a Trabajar (PAT), apoya desde inicios de 2026, en labores logísticas y de acompañamiento a los estudiantes que participan cada jueves en las jornadas de lectura. En las pocas Cada semana un grupo de estudiantes de diferentes carreras y semestres recorren las habitaciones de hospitalización de la Clínica Universidad de La Sabana.

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Para mayor información contacta a Sara Maria Serrano Ariza (sara.serrano@unisabana.edu.co) Datos de contacto Conoce más haciendo clic aquí semanas que ha podido estar tras bambalinas, Ana María ha visto la importancia de programas de voluntariado como este, al convertirse en espacios en los que los estudiantes tienen la posibilidad de refl exión: “Yo creo que es un espacio en el que uno también tiene la posibilidad de refl exionar sobre qué hago yo con mi tiempo, qué hago con mi vida. Y ver también que puedo agradecer muchas cosas, como que voy a leerle a alguien, y luego salgo y llego a mi casa, por ejemplo”.

De estas refl exiones, Ana María pondera la importancia de tener una actitud de servicio a los demás y resalta cómo espacios como estos, invitan a los estudiantes a salir un poco de su realidad: “Como que logran salirse de sí mismos un momento para prestarle atención a alguien más que lo necesita, que no conocen, pero que lo necesita; y realmente he podido escuchar muchas anécdotas y también ver las experiencias de estudiantes que han podido darle mucho de su tiempo a otras personas, que les llega al corazón como esta experiencia”. Al fi nalizar la jornada, algo esencial ha cambiado: la experiencia no se cierra con la salida de la clínica ni se disuelve en la rutina cotidiana. Permanece, interpela y deja huella. Lo vivido desborda el momento y se instala como una pregunta abierta que exige ser pensada, compartida y resignifi cada. Los estudiantes, por ello, no regresan de inmediato a sus dinámicas habituales. El encuentro se prolonga en espacios de refl exión y diálogo, donde toman la palabra para nombrar aquello que no siempre es fácil de decir: lo que les conmovió, lo que los desestabilizó, lo que los enfrentó con su propia fragilidad y la de los otros. En estas conversaciones emergen no solo relatos de lo vivido, sino también silencios, dudas y preguntas que nacen al acompañar la enfermedad y el sufrimiento humano. Por todo ello, sin duda alguna, Voces del Core es una experiencia que transforma vidas. Los estudiantes descubren en el acompañamiento una experiencia que transforma su manera de relacionarse con los demás.

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Por: Redacción Campus Periódico La Universidad sigue avanzando A través de un diálogo intencionado con sus grupos de interés, la Universidad de La Sabana robustece su compromiso con el desarrollo sostenible, buscando servir cada vez mejor a la sociedad.

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La sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en la brújula que orienta el progreso global. Según la Organización de las Naciones Unidas, se trata de una búsqueda por satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Según el Informe sobre el Desarrollo Sostenible 2025, emitido por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas, Colombia se destaca como el quinto país con el progreso más rápido entre los miembros de la OCDE en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). El sector privado ha cumplido un rol relevante en esa misión. Según un estudio de KPMG, el 76 % de las grandes compañías del país ya reportan sus avances en sostenibilidad, como muestra de compromiso por reconocer y compensar sus impactos ambientales, sociales y de gobierno. De esta forma, contribuyen a que su operación no solo sea rentable sino ética y responsable con el entorno.

Ese es el caso de la Universidad de La Sabana, que concibe la sostenibilidad como el compromiso continuo de inspirar a otros orientando su quehacer y recursos hacia la integración del impacto social, ambiental, económico y de gobierno, apoyándose en el diálogo con los grupos de interés y con perspectiva de solidaridad intergeneracional, en coherencia con su misión e identidad. La Universidad asume una responsabilidad integral frente a la sostenibilidad, tanto en su operación organizacional como en su quehacer misional. Esto signifi ca que los criterios ambientales, sociales, económicos y de gobierno no se limitan a la gestión del campus o de sus procesos internos, sino que también se extienden a la docencia, la

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investigación y la proyección social. Así, la sostenibilidad se entiende como una forma de actuar coherente con la identidad institucional y con el compromiso de contribuir al desarrollo de la región, el país y el mundo. Gobernanza: el motor que asegura el futuro La ética, la transparencia y el buen gobierno son principios transversales que orientan la operación de la Universidad y todas sus acciones de sostenibilidad. A través de su Código de Ética y Buen Gobierno, la Institución consolida una cultura coherente bajo un modelo de gobierno colegial. En este sistema, las decisiones no dependen de una visión individual, sino del análisis conjunto de varias personas que componen los órganos de participación, lo que garantiza prudencia y unidad. Esto se respalda con mecanismos de rendición de cuentas como el Acto de Apertura del Año Académico, y la Memoria Académica que permiten compartir con la comunidad universitaria los principales avances institucionales. A estos mecanismos se suma el Informe de Sostenibilidad, concebido como un ejercicio para recoger las acciones desarrolladas en esta materia, fortalecer la transparencia y avanzar en el seguimiento progresivo de los impactos de la Universidad en el tiempo.

El Comité de Sostenibilidad e Impacto lidera la gestión de la sostenibilidad en la Universidad, articulando esfuerzos para promover acciones sostenibles en todos los niveles de la Institución.

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Sostenibilidad que nace de la construcción colectiva Las acciones de sostenibilidad en la Universidad se nutren del diálogo constante e intencionado con los grupos de interés como una práctica esencial para retroalimentar las iniciativas de la Universidad. “Nos interesa entender qué esperan de nosotros, qué les parece relevante bajo nuestro Proyecto Educativo Institucional (PEI) y qué puede impactar de manera positiva nuestra zona de infl uencia”, explica María Carolina Serrano, directora de Proyección Social y Engagement. Es precisamente a partir de este diálogo, y de la convergencia entre las expectativas de los grupos de interés y los temas considerados como prioritarios por la Universidad, como se consolida el análisis de materialidad. Este ejercicio permite identifi car los intereses para focalizar los esfuerzos en las iniciativas que, alineadas con la identidad de la Universidad, tienen el mayor potencial de transformación y generación de valor social. En estos procesos de diálogo, la Universidad reconoce a los grupos de interés como aliados para ampliar el alcance de sus impactos. Detrás de los logros reportados subyace una visión estratégica que reconoce que las relaciones de la Universidad no son unidimensionales. Como explica Serrano, este entendimiento multidimensional permite reconocer que un solo actor, ya sea una empresa, un graduado o un organismo internacional; puede interactuar con la Universidad desde múltiples frentes, actuando

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Excelencia académica por el bienestar social Para la Universidad, un medio para la sostenibilidad es su apuesta por una educación de calidad. Ese sello se entiende como un vehículo para cumplir una misión superior: inspirar ciudadanos éticos y comprometidos con el bien común. Para lograrlo, ha impulsado, entre otras, la metodología de Aprendizaje Basado en Retos, permitiendo que los estudiantes comprendan su rol en la construcción de comunidades más justas y dinámicas, mientras cocrean soluciones con organizaciones reales, generando impacto tangible en la sociedad. Una muestra de su compromiso por la calidad educativa es la implementación de su nuevo modelo académico, UniSabana Xperience, que integra este tipo de experiencias de aprendizaje para elevar la formación de sus estudiantes mientras se presta un servicio al entorno. Asimismo, esta apuesta por la calidad también se traduce en la alta competitividad de los graduados en el entorno profesional. La vinculación laboral alcanza el 86 % durante el primer año de egreso, un resultado imsimultáneamente como proveedor, aliado de investigación, empleador o incluso estudiante.

Esta mirada multidimensional de los grupos de interés eleva la capacidad de relacionamiento y entendimiento del entorno por parte de la Universidad, con miras a facilitar procesos de escucha estratégica y construcción colectiva. “El rol de los aliados es clave: nos permite entender mejor los problemas del entorno y nos aporta capacidades para construir un ecosistema de impacto, permitiendo que las iniciativas sean sostenibles en el tiempo”, asegura Serrano.

Esto se complementa con una estrategia de comunicación orientada a la visibilidad y participación en la conversación social. Al establecer canales de diálogo constantes, la Universidad busca infl uir positivamente en el debate público y fortalecer sus vínculos estratégicos. “Nos interesa que el conocimiento que se genera en la Universidad trascienda las funciones de docencia e investigación para enriquecer el diálogo social en la toma de decisiones de carácter público. Esto lo logramos por medio de la participación de nuestros expertos como voceros en medios de comunicación, contribuyendo a proyectos legislativos y en la creación de espacios de debate académico sobre temas coyunturales”, explica María del Pilar Vélez, directora de Comunicación Institucional. Este despliegue de capacidades es el que permite que los compromisos institucionales se transformen en realidades medibles. A continuación, se presentan algunas de las iniciativas que, fruto de esta labor conjunta, hoy impactan en la región y el país.

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pulsado por espacios como la Feria Anual de Empleo, en los que la participación creciente evidencia su incidencia en la empleabilidad de los participantes.

Finalmente, ser un ciudadano inspirador en la era digital implica desarrollar una mirada global. Por ello, la Universidad impulsa permanentemente la internacionalización, permitiendo potenciar la movilidad y la visibilidad de su comunidad. Esta apertura al mundo resultó en 318 registros de experiencias de movilidad saliente y 171 de movilidad entrante durante 2025 y se sustenta en una sólida red de cooperación internacional que asegura que el aprendizaje de los estudiantes se nutra de diversas perspectivas. nente de trabajo con múltiples actores por impulsar el desarrollo social y competitividad de la región. Por ejemplo, como socio operador del programa Sabana Centro Cómo Vamos, la Institución monitorea la calidad de vida de los habitantes de la provincia con indicadores, facilitando la toma de decisiones basadas en datos de autoridades, empresas y sociedad civil. De igual forma, desde 2012, lidera el estudio Sabana Centro: Una Provincia Sostenible, una hoja de ruta con proyección a

30 años que propone 45 proyectos regionales

para elevar la competitividad y el bienestar en los once municipios de la zona. Además, desde 2017 la Universidad lidera la Red de Rectores de Colegios Públicos de Sabana Centro, un espacio de cooperación que acompaña a las instituciones en la construcción de sus proyectos educativos institucionales (PEI) y sistemas de calidad. A través de esta red, los colegios se han vinculado al Proyecto de Mejoramiento Continuo de la Calidad Educativa —desarrollado en alianza con la Fundación Alquería Cavelier y Fondecún— el cual, entre 2021 y 2026, ejecutó

6 etapas donde se formaron un promedio de

3.800 docentes por etapa, fortaleciendo así

el talento pedagógico de la zona. Más allá de su incidencia regional, la Universidad fortalece capacidades locales en todo el territorio nacional mediante talleres de Compromiso con el desarrollo territorial El impacto de la Universidad llega a todos los rincones de Colombia con proyectos que se trabajan de la mano de aliados de los territorios. Particularmente, en la Provincia de Sabana Centro, zona de infl uencia de la Universidad, existe un compromiso perma-

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liderazgo, bilingüismo, gestión del riesgo y comunicación de gobierno. Esta presencia, alineada con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), se nutre de la investigación aplicada y el aprendizaje experiencial para responder a necesidades críticas en departamentos como La Guajira, Tolima y Casanare, entre otros.

Investigación al servicio de los problemas reales Los proyectos de investigación evidencian la contribución de la Universidad al desarrollo sostenible, orientándose hacia soluciones para desafíos globales como el cambio climático y la pobreza. Ese trabajo se gesta en los 48 grupos de investigación de la Universidad, que han permitido consolidar

37 patentes innovadoras, impactando áreas

críticas como salud, energía y sostenibilidad. Además, se complementa con un total de

3.884 publicaciones en revistas indexadas

en la última década, que son una muestra de los aportes en la creación de nuevo conocimiento desde la Universidad y que hoy sirven como insumo de referencia global. Más allá de los indicadores, estos avances se materializan en programas de salud pública, emprendimiento, educación, entre otros; que transforman la realidad de poblaciones vulnerables, permitiendo que la institución lidere el diseño de soluciones que, en coherencia con los ODS, buscan mitigar los efectos del cambio climático y promover el bienestar social.

Campus sostenible:

Un laboratorio vivo La Universidad materializa su compromiso con el desarrollo sostenible a través del proyecto Campus 3S (seguro, saludable y sostenible). Este modelo gestiona los impactos ambientales y promueve prácticas responsables bajo una gobernanza transparente, integrando la operación del campus con la misión institucional.

La gestión de este ecosistema se realiza a través del Comité de Sostenibilidad Ambiental, el cual actúa como motor de cambio para integrar los objetivos de sostenibilidad en las operaciones diarias. Una muestra Comité de Sostenibilidad e Impacto de la Universidad de La Sabana

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de este compromiso es que la Universidad cuenta con la Certifi cación Basura Cero en la categoría Oro por parte de ICONTEC, como resultado de su manejo responsable de residuos. Además, en 2024 alcanzó la compensación del 100 % de la huella de carbono de los años 2023 y 2024, tras la verifi cación de sus inventarios de gases de efecto invernadero (GEI) por ICONTEC. En 2026, la Universidad avanzó con la compensación total de la huella institucional y la consecución de la certifi cación de carbono neutro. Esta compensación signifi ca que la Institución neutraliza el impacto atmosférico de su operación mediante la adquisición de créditos de carbono. Estos recursos apoyan el proyecto REDD+ Planeta Agradecido en el Resguardo Indígena CMARI (río Inírida), generando benefi cios ambientales y sociales en este territorio. Para reducir estas emisiones en el campus, la Universidad ejecuta un plan que incluye el uso de luminarias LED, tecnologías renovables, siembra de árboles y un plan de adquisiciones sostenibles. Asimismo, para la gestión hídrica, la Universidad opera tres plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), incluyendo tecnología de ultrafi ltración para recircular agua en los sanitarios. Esta infraestructura, sumada al uso de equipos ahorradores y al mante- Para conocer el Informe de Sostenibilidad 2023-2024 haz clic aquí nimiento de tanques, permiten reutilizar más de 20.000 m³ anualmente, reduciendo así la demanda de agua potable en el campus. Estos esfuerzos son reconocidos internacionalmente en rankings, como el UI Green- Metric, donde se destaca el desarrollo del campus. Este posicionamiento responde a la visión de la Institución de convertir el entorno en un escenario referente de sostenibilidad ambiental. "La Universidad busca que el Campus sostenible sea un laboratorio vivo que permita generar escenarios de aprendizaje experiencial, con el objetivo de que la comunidad universitaria adquiera conciencia sobre la sostenibilidad ambiental", asegura Edwin Roberto González, quien lidera la Dirección del Entorno Saludable y Sostenible. Al entender que, principalmente, los estudiantes se están preparando para liderar organizaciones y entidades en el futuro, en las clases se desarrollan proyectos con impacto real que les permiten comprender su papel en la protección del entorno.

Todas estas iniciativas, reunidas en el Informe de Sostenibilidad 2023-2024, son solo algunos ejemplos de cómo la Universidad busca contribuir al desarrollo sostenible, un propósito que se potencia con los mecanismos de escucha de sus grupos de interés que la Institución continúa perfeccionando. Su visión es que construir región y país con responsabilidad no solo asegura la sostenibilidad institucional, sino que promueve una cultura de compromiso con las generaciones futuras; un llamado que convoca a la comunidad universitaria, a la sociedad y a sus aliados.

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Por: - Dos ciudades que crecen más rápido que sus reglas El estudio Metropolisation in the Global South: political negotiation in Lima and Bogotá, por la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana y la Universidad EAN, compara Bogotá y Lima y revela cómo se construyen y se tensionan los acuerdos para coordinar las metrópolis en América Latina.

Bogotá y Lima:

Por: Daniela Bayona, gestora de comunicaciones de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas

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C ada mañana, millones de personas cruzan fronteras invisibles dentro de sus ciudades. Mientras la vida urbana se expande sin pedir permiso, las reglas que deberían gobernarla avanzan más lento, se superponen o, en algunos casos, simplemente no alcanzan. Allí, en esa tensión cotidiana entre lo que ya funciona y lo que apenas intenta ordenarse, se juega el verdadero reto de gobernar una ciudad. En este contexto se enmarca una investigación publicada en Area Development and Policy, desarrollada por los profesores Giovanni Hernández, Carlos Manuel Jiménez Aguilar, de la Escuela Internacional de La gobernanza metropolitana no depende únicamente de cómo están diseñadas las instituciones, sino de la capacidad real de los actores para coordinarse, negociar y sostener acuerdos en contextos complejos.

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tral y se sustenta en estructuras burocráticas y tecnocráticas. Aunque los distritos conservan autonomía territorial, este modelo tiende a favorecer posiciones inerciales y la defensa del statu quo, lo que limita la posibilidad de impulsar transformaciones metropolitanas de mayor alcance. En este contexto, el papel de actores privados en la construcción de acuerdos ha sido más limitado, y las dinámicas de gobernanza se mantienen principalmente dentro de marcos institucionales centralizados. Por su parte, Bogotá presenta una dinámica diferente, se observa una mayor disposición a construir acuerdos institucionales orientados a fortalecer la coordinación y la competitividad metropolitana. Este proceso ha implicado la creación de nuevas entidades, marcos legales e instrumentos de planifi cación para organizar la región urbana. A diferencia de Lima, el estudio destaca un papel más activo de actores privados, particularmente de organizaciones como Probogotá, que han participado en procesos de negociación política y legal para impulsar la creación de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca. Estas iniciativas incluyeron la promoción de reformas normativas, la articulación con autoridades locales y la gestión de tensiones relacionadas con la autonomía municipal y las competencias ambientales.

En esta misma línea, el profesor Carlos Manuel Jiménez Aguilar, coautor de la investigación, plantea que: “La planeación centralizada, burocrática y estratégica es defi nitiva; así como la fl uidez de acuerdos locales de gobernanza, los cuales en nuestra querida región (Sabana Centro) deberían dar lugar a pensar en modelos policéntricos de gobernanza metropolitana”.

Ciencias Económicas y Administrativas, y José Luis Niño Amézquita, profesor de la Universidad EAN. Más que describir estructuras institucionales, el estudio se adentra en algo menos visible, pero decisivo: cómo se negocia, en la práctica, el gobierno de una metrópoli.

Para comprender este fenómeno, los investigadores combinaron revisión conceptual con evidencia empírica basada en encuestas aplicadas a actores clave (como funcionarios públicos, líderes gremiales y representantes del sector privado), lo que permitió analizar cómo se construyen y negocian los acuerdos metropolitanos en la práctica. Los investigadores pusieron en diálogo dos ciudades que, aunque comparten desafíos, han seguido caminos distintos: Bogotá y Lima.

La elección Lima responde a que ambas son capitales andinas del sur global con procesos de expansión urbana acelerados y desafíos similares en coordinación territorial, pero con trayectorias institucionales distintas, lo que permite contrastar cómo diferentes arreglos de gobernanza infl uyen en la forma en que se gestionan sus áreas metropolitanas. Dos ciudades, dos formas de gobernar la metrópoli El estudio evidencia que, aunque Bogotá y Lima enfrentan desafíos similares derivados de su crecimiento urbano, han desarrollado formas distintas de organizar y coordinar sus territorios metropolitanos. En Lima, los resultados muestran lo que los investigadores denominan una “hipertrofi a centralista”: la coordinación metropolitana depende en gran medida del gobierno cen-

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Carlos Manuel Jiménez Aguilar y Giovanni Hernández , profesores de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas Su refl exión conecta con uno de los principales resultados de la investigación: la necesidad de equilibrar estructuras institucionales sólidas con dinámicas fl exibles de articulación territorial, especialmente en regiones donde la expansión urbana ya supera los límites administrativos tradicionales. Investigación para fortalecer una ciudadanía inspiradora Más allá de explicar las diferencias entre Bogotá y Lima, esta investigación pone sobre la mesa un elemento clave para el futuro de las ciudades latinoamericanas: la gobernanza metropolitana no depende únicamente de cómo están diseñadas las instituciones, sino de la capacidad real de los actores para coordinarse, negociar y sostener acuerdos en contextos complejos. Lo anterior redefi ne la manera en que se entienden las políticas urbanas, al evidenciar que el desafío no es solo técnico, sino profundamente político.

Este tipo de investigaciones se conecta con la prioridad estratégica de formar una ciudadanía inspiradora, capaz de comprender los desafíos urbanos contemporáneos y de participar en la construcción de soluciones colectivas. Al generar evidencia para el desarrollo de políticas públicas y fomentar la articulación entre distintos sectores, la investigación académica se convierte en una herramienta clave para impulsar territorios más coordinados, sostenibles y equitativos. En ese sentido, el estudio se convierte en una herramienta relevante para la formulación e implementación de políticas públicas, al ofrecer claves para mejorar la articulación entre gobiernos, sector privado y actores sociales en contextos metropolitanos. Sus hallazgos pueden orientar procesos de planifi cación regional, diseño de marcos normativos y construcción de esquemas de gobernanza más fl exibles y efectivos. Así, más que un diagnóstico, propone una forma distinta de intervenir la ciudad: como un territorio en permanente construcción que exige nuevas capacidades para ser gobernado.

Carlos Manuel Jiménez Aguilar (carlos.jimenez3@unisabana.edu.co) y Giovanni Hernández (giovanni.hernandez@unisabana.edu.co), profesores de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas.

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Por: Daniela Convers, gestora de comunicaciones de la Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar, más que un cambio de nombre, una apuesta por el futuro La Facultad de Enfermería y Rehabilitación se convierte en la Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar como resultado de un proceso participativo impulsado desde 2023, con el propósito de responder a los desafíos actuales en salud desde una perspectiva integral e interdisciplinaria.

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E ste cambio no ocurrió de un día para otro, fue el resultado de un proceso sostenido de refl exión académica, diálogo institucional y análisis sobre los retos contemporáneos en torno a la vida, la salud y el bienestar. Durante años, la construcción de este nombre se fue solidifi cando: la consolidación de la enfermería y la fi sioterapia como disciplinas fundamentales, el compromiso con la formación integral y su impacto en la sociedad. Sin embargo, el contexto global empezó a exigir una mirada más amplia. El envejecimiento poblacional, las crisis sanitarias, la salud mental, el cambio climático y la interrelación entre la salud humana, animal y ambiental evidencian que los desafíos actuales no pueden abordarse desde enfoques aislados. En este escenario, la Facultad comenzó a cuestionarse si su identidad refl ejaba el alcance de su quehacer académico. La discusión tomó mayor fuerza en 2023, cuando desde el Departamento de Movimiento Corporal Humano se planteó una inquietud clave: el término “rehabilitación” ya no abarcaba la complejidad ni las proyecciones actuales de la fi sioterapia ni de la Facultad en su conjunto.

A partir de allí, se abrió un proceso participativo que involucró a profesores, estudiantes, graduados y equipos administrativos. Más que un cambio nominal, se trató de una refl exión colectiva sobre el presente y el futuro: una Facultad que entiende la vida como eje central, el bienestar como propósito y la interdisciplinariedad como camino. El análisis incluyó tendencias de la educación superior, demandas del entorno laboral y nuevas perspectivas que integran lo biológico, lo social y lo ambiental. Con este panorama, el nuevo nombre debía ser coherente con

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una visión más amplia. Tras evaluar distintas propuestas, emergió una opción que sintetiza esta evolución: Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar.

El nuevo nombre no solo amplía el alcance conceptual, sino que posiciona a la Facultad en un marco contemporáneo: reconoce la vida en todas sus dimensiones, promueve el bienestar como eje transversal y responde a los complejos desafíos del presente. “Iniciamos una nueva etapa, fi eles a nuestra historia y abiertos a las oportunidades del porvenir. La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar forma líderes capaces de comprender la complejidad del mundo actual, generar conocimiento con impacto tangible y servir a la sociedad con excelencia y sentido trascendente. Este nuevo nombre expresa una convicción profunda: cuidar la vida y promover el bienestar serán algunas de las tareas más decisivas del siglo XXI. Por eso evolucionamos, para responder a ese llamado con ciencia rigurosa, formación integral e innovación al servicio de la persona. La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar mira al futuro con gratitud por su legado y con esperanza frente a todo lo que está por construirse. Asumimos esta transformación como una oportunidad para pensar en grande, servir mejor y dejar una huella duradera donde más importa: en la vida de las personas, en el bienestar de las comunidades y en la construcción de una sociedad mejor”, afi rmó Gloria Carvajal Carrascal, decana de la Facultad.

Es así como esta decisión, más que un cambio de nombre, es una declaración de identidad y una apuesta por el futuro.

La Facultad de Ciencias de la Vida y el Bienestar forma líderes capaces de comprender la complejidad del mundo actual.

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Por: Redacción Campus Periódico Luz Elba Torres Guevara y César Augusto Bernal Torres, profesores de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas Una investigación de la Universidad de La Sabana, titulada Collaborative work in the implementation of Industry 4.0 technologies and its relationship with business sustainability in an emerging economy, reveló que el país requiere articulación entre empresa, academia, Estado y sociedad para aprovechar el potencial tecnológico y avanzar en sostenibilidad. La colaboración es la clave de la industria 4.0 en América Latina

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E l estudio, desarrollado por los profesores César Augusto Bernal Torres y Luz Elba Torres Guevara de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas —en colaboración con académicos internacionales—, concluye que la transformación tecnológica en Colombia solo será efectiva si se fortalece el trabajo colaborativo entre los principales actores sociales. La investigación analizó cómo las tecnologías asociadas a la Industria 4.0 — como la inteligencia artifi cial, la robótica, la realidad virtual y aumentada, la impresión 3D, el internet de las cosas o la analítica de datos— se relacionan con la sostenibilidad empresarial. También se examinó cómo están presentes y son más usuales en las sociedades de las economías desarrolladas, pero no en las de las emergentes. El artículo científi co, basado en una encuesta aplicada a 165 directivos de medianas y grandes empresas en Colombia, muestra que, aunque existe conciencia sobre la importancia estratégica de estas tecnologías, su adopción sigue siendo fragmentada, lenta y poco articulada. De acuerdo con los resultados, las empresas priorizan las relaciones con clientes y proveedores (3.72 y 3.70 sobre 5.0, en una escala Likert), mientras que la colaboración con entidades públicas, otras compañías y sobre todo con la academia continúa siendo distante (2.99 sobre 5.0). “La Industria 4.0 es más efectiva cuando se desarrolla en red. En Colombia, aún pensamos en procesos tecnológicos como esfuerzos aislados, cuando la mejor estrategia es la colaboración”, explica el profesor Bernal Torres.

Transformación tecnológica: oportunidad y desafío para el país El estudio parte de una realidad conocida, pero poco atendida: la revolución tecnológica avanza velozmente, mientras que América Latina, y Colombia en particular, continúan rezagadas frente a los países industrializados. En estos contextos, las empresas suelen ver la tecnología como un gasto y no como una inversión a largo plazo; además, persisten barreras estructurales como costos de infraestructura, baja cualifi cación en habilidades digitales y culturas organizacionales individualistas. Para los investigadores, la transformación digital debe conectar el desarrollo tecnológico con la sostenibilidad, entendida en sus cuatro dimensiones: social, ambiental, institucional y económica. En esa línea, el estudio evidencia que, aunque la sostenibilidad está en los discursos empresariales, en normas y certifi caciones, su implementación sigue orientada al cumplimiento, y no a la convicción.

"En Colombia, aún pensamos en procesos tecnológicos como esfuerzos aislados, cuando la mejor estrategia es la colaboración”.

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César Augusto Bernal Torres (cesar.bernal@unisabana.edu.co) y Luz Elba Torres Guevara (luz.torres3@unisabana.edu.co), profesores de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas. Datos de contacto Al analizar los datos, los investigadores identifi caron que el trabajo colaborativo es casi nulo, pues las alianzas con universidades, centros de investigación u otras empresas son escasas, y la relación con el Estado se limita a trámites o convocatorias puntuales. También que las dimensiones de la sostenibilidad avanzan de manera desigual, porque las empresas muestran mejor desempeño en lo económico y operativo, mientras que lo ambiental y lo social presentan rezagos. Por otro lado, advierten que la articulación entre tecnologías 4.0 y sostenibilidad existe, pero no se aprovecha. Para los profesores, esto se explica por una cultura empresarial que privilegia la competencia sobre la cooperación. Sin embargo, el estudio también demuestra la oportunidad: cuando los actores trabajan juntos, los costos disminuyen, los riesgos se reducen, la innovación se acelera y el impacto social es mayor.

El papel de la academia: conectar, investigar y formar talento El proyecto también resalta el rol de la academia como articuladora entre el sector productivo y el entorno. Las universidades, señalan los autores, no solo forman talento: también investigan, transfi eren conocimiento y pueden acompañar a las empresas en procesos reales de transformación. La investigación se proyecta ahora hacia nuevas fases junto a aliados internacionales de México, España, Chile e Inglaterra. La meta: consolidar modelos colaborativos que permitan a Colombia cerrar la brecha tecnológica y avanzar hacia un ecosistema de innovación sostenible. “Nuestra tarea no es solo adaptarnos a los cambios: es generar cambios”, señala el equipo investigador. Mirada a futuro La cuarta revolución industrial exige habilidades compartidas, visión colectiva y confi anza entre actores. Desde la Universidad de La Sabana, los investigadores insisten en que Colombia tiene el talento y el potencial; lo que necesita ahora es decidirse por la colaboración como norma y no como excepción.

A pesar de las diferencias culturales, de formación y en las relaciones que difi cultan la colaboración, hay una oportunidad clara: cuando las personas trabajan juntas en agendas comunes, los avances en tecnología se aceleran, los riesgos se reducen y los benefi cios para el medio ambiente, la sociedad y la economía se vuelven reales. El estudio recomienda promover redes de cooperación de largo plazo, invertir en el desarrollo de capacidades digitales, transitar del cumplimiento normativo hacia una sostenibilidad asumida por convicción e impulsar políticas e incentivos que conecten innovación, impacto social, ambiental y competitividad. Solo así será posible que la transformación digital del país sea inclusiva, sostenible y verdaderamente estratégica para el desarrollo empresarial y territorial. Finalmente, advierten que la adopción de tecnologías 4.0 en Colombia solo generará impacto real cuando se integre con una visión sólida de sostenibilidad y se fortalezca el trabajo articulado entre empresa, academia, Estado y sociedad.

Para conocer más sobre la investigación, haz clic aquí

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Por: Leidi Asprilla, coordinadora de comunicaciones del Instituto Forum Así es una clase con un robot, inversión y decisiones reales Donde la estrategia se vive:

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Lo que parece una sala de junta directiva es, en realidad, un aula. En la Especialización en Gerencia Estratégica del Instituto Forum, los estudiantes analizan empresas reales, defi enden sus decisiones ante preguntas inesperadas —que incluso provienen de un robot— y compiten por inversión en escenarios que llevan la estrategia del papel a la acción. S on las 7:30 a. m. y el salón ya está lleno. Sobre las paredes hay matrices estratégicas, diagramas de modelos de negocio y gráfi cos de mercado dibujados con marcadores de colores. Un grupo discute si su estrategia de crecimiento es viable; otro revisa cifras antes de presentar su propuesta. En el centro del aula, un robot espera para hacer preguntas.

No es una reunión de junta directiva. Es una clase de la Especialización en Gerencia Estratégica del Instituto Forum de la Universidad de La Sabana. Aquí, los estudiantes analizan empresas reales, defi enden decisiones estratégicas frente a una junta directiva simulada, compiten por inversión y toman decisiones bajo presión. La apuesta es clara: llevar la estrategia del modelo a la acción.

Esta experiencia, diseñada por el profesor Luis Alberto López León en la asignatura Formulación Estratégica, busca transformar la enseñanza en programas de posgrado: pasar de la explicación de conceptos a la práctica real de la toma de decisiones directivas.

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War Room: donde la estrategia se pone a prueba A lo largo del programa, los estudiantes desarrollan un proyecto aplicado en el que analizan una organización real y proponen un rediseño de su modelo de negocio. Este proyecto se convierte en la columna vertebral de la experiencia de aprendizaje. Una de sus primeras pruebas es el War Room estratégico. Las mesas se reorganizan, las paredes se llenan de información y cada equipo instala su “puesto de mando”. Mapas estratégicos, matrices DOFA y análisis de mercado transforman el aula en un espacio de decisión.

Los equipos rotan, cuestionan y enriquecen los proyectos de otros. “Son ocho o diez proyectos, y empiezo a rotar a todos los equipos de trabajo para que puedan entender y aportar ideas al equipo que está mostrando su proyecto en la pared. De esta manera, pasa de ser un proyecto trabajado por tres o cuatro personas a convertirse en un proyecto comentado, enriquecido y fortalecido con las ideas y sugerencias de toda la clase”, explica el profesor López. El resultado es inmediato: las estrategias se ajustan, se detectan inconsistencias y se amplía la perspectiva sobre distintos sectores. Pensar y contar la estrategia: storytelling y análisis de casos En otra dinámica, los estudiantes enfrentan un reto distinto: contar la historia de su estrategia. Así, las presentaciones dejan de ser técnicas y se convierten en relatos. A partir de situaciones y contextos asignados, los equipos construyen narrativas que explican cómo una empresa enfrenta War Room Los estudiantes rotan por cada “puesto de mando” generando un proceso de feedback y cocreación. Los estudiantes deben sustentar sus decisiones y responder preguntas críticas.

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un desafío, descubre una oportunidad y redefi ne su forma de crear valor. El ejercicio obliga a traducir el lenguaje técnico en una historia comprensible, como lo haría un directivo ante inversionistas o equipos de trabajo: detrás de cada relato debe haber un análisis sólido. A partir de elementos narrativos asignados de manera aleatoria —como personajes, contextos o situaciones inesperadas— cada equipo debe construir un relato que explique de manera clara la lógica estratégica de su propuesta. El ejercicio obliga a traducir el lenguaje técnico de matrices y diagnósticos en una narrativa comprensible, similar a la que un directivo utilizaría para presentar una nueva estrategia de trabajo. Como resultado, algunas historias empezaron con una empresa que pierde participación en el mercado; otras con una oportunidad inesperada en un nuevo segmento de clientes. En cada relato, los estudiantes deben demostrar que detrás de la narrativa existe un análisis estratégico sólido. “En el Instituto Forum entendemos que la estrategia cobra verdadero sentido cuando los profesionales son capaces no solo de diseñarla, sino también de explicarla y movilizar a otros alrededor de ella. Por eso, promovemos experiencias de aprendizaje que combinan el análisis riguroso con metodologías que desarrollan pensamiento crítico, creatividad y capacidad de comunicación. Nuestro propósito es que cada estudiante salga del aula con las herramientas para tomar decisiones estratégicas y liderar conversaciones que transformen sus organizaciones”, afi rma Julio Barrero, director general del Instituto Forum. Defender la estrategia: una junta directiva en el aula El ambiente cambia nuevamente: las presentaciones adquieren un tono más formal y la presión aumenta. Los estudiantes deben sustentar sus decisiones y responder preguntas críticas sobre riesgos y viabilidad. Es en este escenario que aparece Robi, un robot que interviene con preguntas inesperadas. Su presencia eleva la exigencia: obliga a reaccionar, ajustar argumentos y defender decisiones en tiempo real. “Yo les aviso que tendremos un invitado especial, pero nadie se imagina que es un robot. Mientras los equipos presentan sus proyectos, Robi camina hacia ellos, se acerca y les hace preguntas sobre su propuesta. Luis Alberto López, profesor del Instituto Forum

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Al fi nal, Robi reacciona a sus respuestas: aplaude o levanta las manos, generando una interacción inesperada que transforma el ambiente del aula. La experiencia busca mostrarles que la tecnología ya hace parte de las dinámicas empresariales y que, en el futuro, no será extraño encontrar robots participando en espacios de decisión basados en datos y hechos”, agrega el profesor Luis Alberto.

Más allá del análisis técnico, los estudiantes desarrollan habilidades clave: síntesis, argumentación y seguridad al comunicar. “Muy interesante y demasiado enriquecedor haber podido hacerlo de la mano de ese invitado internacional, Robi. Eso fue una experiencia insuperable. Hubo algunos compañeros que se sintieron retados por este robot y hacia allá vamos. ¿Qué tan conectados estamos actualmente con la tecnología? Es una realidad a la que nos tenemos que adaptar y abrazar. Fue una experiencia bien chévere”, cuenta Jeisson Solano Martínez , estudiante de último semestre de la Especialización en Gerencia Estratégica.

Rueda de negocios: cuando la estrategia compite por inversión La experiencia culmina con una rueda de negocios. Los estudiantes dejan de ser analistas y asumen el rol de emprendedores que buscan inversión. Cada equipo presenta su estrategia y los demás deciden en cuáles proyectos invertir, con recursos simulados. La lógica cambia: no basta con tener una buena propuesta; hay que convencer. “Cada equipo expone su propuesta y los demás estudiantes asumen el papel de directivos que deben decidir si apuestan o no Robi acompaña la "junta directiva" interactuando con los estudiantes: aplaude y realiza preguntas.

Rueda de negocios: cada equipo presenta su estrategia y los demás deciden en cuáles proyectos invertir. En estos espacios la teoría se convierte en decisiones, resultados y valor tangible.

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Luis Alberto López León profesor del Instituto Forum. (luis.lopez10@unisabana.edu.co) Datos de contacto por esa estrategia. Para hacerlo, les entrego billetes de juguete, equivalentes a 300.000 dólares, a cada uno. Con ese capital deben invertir en los proyectos que consideren más sólidos —excepto en el propio—. Al fi nal de las presentaciones, cada estudiante decide cómo distribuir su dinero entre las diferentes propuestas, y el monto que recibe cada proyecto se convierte en una forma muy clara de retroalimentación: una señal de qué tan convincente fue la estrategia presentada y de cuánto confi arían otros en invertir en ella”, apunta el profesor.

Para muchos, este es uno de los momentos más reveladores. Entienden que la estrategia no solo debe ser sólida, sino también generar confi anza en quienes toman decisiones. “Una de las competencias más valiosas que te deja esta experiencia es la capacidad de no perder lo aprendido. Es una invitación constante a darte la oportunidad no solo de ejecutar en el momento, sino también de refl exionar sobre cómo lo hiciste. Es un proceso cíclico: recoger lo que ya has hecho, reformularlo y seguir avanzando con mayor conciencia. Sin duda, es un aprendizaje continuo. Me siento muy agradecido con la metodología del profesor, porque me llevo muchos elementos valiosos para mi vida profesional”, señala Jeisson.

Aprender estrategia viviéndola Más allá del aula, el impacto de estos proyectos es tangible. Las propuestas no se quedan en el ejercicio académico: se traducen en mejoras reales, nuevas oportunidades de crecimiento y decisiones estratégicas en las organizaciones donde trabajan los estudiantes.

Esta forma de aprender refl eja la esencia de UniSabana Xperience: un modelo que trasciende la transmisión de conceptos para convertirse en experiencia, criterio y transformación. En los últimos ocho años,

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proyectos en 652 empresas, conectando la formación con desafíos reales del entorno. En ese cruce entre academia y realidad es donde la estrategia adquiere sentido: deja de ser teoría para convertirse en decisiones, resultados y valor tangible. Esta experiencia busca transformar la enseñanza en programas de posgrado: pasar de la explicación de conceptos a la práctica real de la toma de decisiones directivas.

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Por: Por Alumni Sabana Educar con enfoque humano:

La Facultad de Educación cumple medio siglo de historia, en este contexto, tres graduados de diferentes generaciones analizan la transformación del rol docente. A través de sus historias se evidencia cómo la profesión se ha adaptado a las exigencias globales y sociales, manteniendo fi rme su propósito de contribuir a la formación integral de las personas. 50 años de la Facultad de Educación, manteniendo la esencia ante la evolución

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Décadas atrás, el aula de clases se concebía principalmente como un espacio para la transmisión de saberes. El modelo educativo respondía a una época en la que el acceso a la información se limitaba a los libros y a la experiencia del docente. Hoy, las dinámicas sociales y tecnológicas han transformado ese panorama.

En el marco de los 50 años de la Facultad de Educación, los graduados María Lucía Guevara Alfonso, Santiago Monsalve y Adriana Ivone Rincón Gómez refl exionan sobre la evolución de esta disciplina hacia un escenario más dinámico, donde el estudiante asume un rol activo en su proceso y la tecnología potencia el aprendizaje. Sin embargo, sus experiencias convergen en una misma certeza: a pesar del paso del tiempo y las innovaciones metodológicas, el acompañamiento humano sigue siendo el núcleo inalterable de la formación.

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Al dialogar con María Lucía Guevara Alfonso, graduada de la Licenciatura en Educación Infantil, surge una conclusión evidente frente a la evolución del aula: el cambio metodológico más signifi cativo en las últimas décadas ha sido el tránsito hacia un aprendizaje donde el alumno está en el centro. Ya no basta con escuchar pasivamente una clase; la dinámica actual exige que el estudiante experimente, cuestione y participe en la construcción de su propio camino. Para los profesores, esto ha implicado adaptar su rol, convirtiéndose en facilitadores del proceso de aprendizaje. María Lucía ilustra esta dinámica desde su propia experiencia: “Cada estudiante tiene su ritmo, por eso es importante estar atento a cómo acompañar a cada uno desde sus necesidades o lo que quiere reforzar”. Por medio de la metodología de aprendizaje por estaciones, que implementa en sus cursos de inglés en el jardín Hansel & Gretel, se enfoca en diseñar circuitos físicos y temáticos en el aula. En cada estación se proponen diferentes actividades y el estudiante tiene la libertad de elegir cuál quiere desarrollar, de acuerdo con los temas que siente que necesita trabajar y reforzar más. Esta autonomía transforma la dinámica del salón de clases: permite que los estudiantes tomen decisiones sobre su propio aprendizaje y María Lucía puede acompañarlos de forma más cercana y personalizada. “En el aula, más allá de dar la teoría, que es muy importante, hay otros elementos como lo experiencial, lo kinético y visual, que favorece que los niños se puedan involucrar al

100 %. A mí eso me ha servido mucho para

abordar los diferentes contenidos”, explica. Sin embargo, para ella no existen respuestas defi nitivas cuando se trata de innovar en el aula. La refl exión es su principal herramienta de trabajo: “Hay que mantener la apertura a metodologías nuevas, evaluando de verdad cuáles son las necesidades y prioridades de los estudiantes y preguntándose constantemente si lo que hacemos logra conectar con ellos”, propone.

El estudiante como protagonista María Lucía Guevara Alfonso, graduada de la Licenciatura en Educación Infantil

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Aprender con propósito Santiago Monsalve, graduado de la Licenciatura en Ciencias Naturales e Ingeniería Química nología facilita mucho más el aprendizaje de las ciencias y de esos fenómenos abstractos que quizás no se pueden ver a simple vista. El reto es aprovecharla para potenciar el aprendizaje y desarrollar todas esas capacidades”, explica.

Junto con el rol activo del estudiante, la educación actual enfrenta el reto de darle un contexto claro a la teoría. Según Santiago Monsalve, graduado de la Licenciatura en Ciencias Naturales e Ingeniería Química, reemplazar los métodos de memorización de contenidos para entender el propósito detrás de la información favorece el aprendizaje. Así lo plantea: “En estos momentos estamos en un cambio de paradigma, donde la educación ya no se basa solamente en enseñar unos conceptos, sino en cómo se va a estar utilizando el conocimiento para generar una transformación en la sociedad. Como actores del sistema educativo estamos invitados a participar en ese cambio”. Santiago, que también es estudiante de la Maestría en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas, encontró en la docencia el puente perfecto para darle un propósito trascendente a las ciencias. “Los estudiantes deben conocer de ellas para tomar decisiones informadas sobre sostenibilidad, entender para qué les sirve ese conocimiento, para que tengan claros los retos de hoy y sepan cómo pueden contribuir al desarrollo de la sociedad de manera consciente”, asegura. Esa visión la aporta hoy como coordinador de aprendizaje regional de ciencias en los siete colegios en los que Innova Schools tiene presencia en Colombia. Allí busca liderar con su equipo de profesores iniciativas en las que los estudiantes puedan comprender la aplicabilidad de los contenidos científi cos e integrar herramientas digitales que enriquezcan su experiencia en el aula. “La tec-

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“Mi propósito se ha ido transformando con los años, pero fi nalmente está enfocado en el desarrollo humano. La persona aprende, nosotros como educadores la acompañamos en su aprendizaje, pero el objetivo fi nal es que ese estudiante sea un mejor ser humano”, afi rma Adriana Ivone. Actualmente, al desempeñarse como profesora de coaching educativo y liderazgo en la Universidad de La Sabana, aplica esa perspectiva acompañando a sus estudiantes a encontrar su propósito de vida, a identifi car los valores que los orientan y a diseñar un plan para fortalecer hábitos que les permitan vivirlos en la cotidianidad. Para ella, esto supone un reto profesional, al ayudar a profesionales en cargos directivos (como rectores) a trabajar sus aspectos personales. Además, para ella esto representa una Justamente la irrupción de la tecnología supone el tercer factor de esta transición educativa. Las herramientas digitales y, más recientemente, la inteligencia artifi cial, han democratizado el acceso a la información y diversifi cado los formatos de aprendizaje. Para Adriana Ivone Rincón Gómez, graduada de la Licenciatura en Administración y Supervisión Educativa, de la Especialización en Gerencia Educativa y de la Maestría en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas, la aparición de estas herramientas, que suponen un apoyo para la labor docente, reitera la vigencia de su profesión, que radica en la conexión humana. En su caso, tras más de 30 años de trayectoria profesional, asegura que en un mundo marcado por la tecnología, la cercanía hace más indispensable que nunca la labor del profesor.

Adriana Ivone Rincón Gómez, graduada de la Licenciatura en Administración y Supervisión Educativa Una profesión vigente

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“En estos momentos estamos en un cambio de paradigma, donde la educación ya no se basa solamente en enseñar unos conceptos, sino en cómo se va a estar utilizando el conocimiento para generar una transformación en la sociedad”.

muestra de cómo, en cada etapa de la vida, los docentes pueden atender sus necesidades de perfeccionamiento del ser. Esa visión humana de la educación, como lo reconocieron los graduados, la adquirieron en su paso por la Universidad de La Sabana, donde no solo la formación recibida, sino el acompañamiento de sus propios profesores, les hizo comprender el verdadero alcance de su rol. Santiago, por ejemplo, defi ne su profesión como una oportunidad para: “Dejar esa huella en el mundo, servir más y mejor. Principalmente, yo lo veo como un medio para inspirar los sueños de otros”. Es aquí donde radica la fortaleza del modelo educativo que defi ende: en un mundo saturado de información y métricas de rendimiento, la verdadera diferencia la hace el maestro que logra ver al estudiante en su dimensión integral.

Al conmemorar estas cinco décadas de historia de la Facultad de Educación, el legado de sus graduados deja una certeza de cara al futuro: las metodologías seguirán reinventándose y las tecnologías continuarán su evolución. Con todo ello, la educación siempre requerirá de un profesional capaz de crear experiencias signifi cativas en el aula, dándole un propósito trascendente al conocimiento y acompañando desde la empatía.

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Cita: Universidad de La Sabana (2026), Campus-Periódico Universidad de La Sabana / Edición 1757, Universidad de La Sabana, p. N. https://hdl.handle.net/10818/69471