Universidad de La Salle Universidad de La Salle Ciencia Unisalle Ciencia Unisalle Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística Departamento de Estudios de Información
2016
Comprensión de la identidad cultural desde la biblioteca pública. Comprensión de la identidad cultural desde la biblioteca pública. Una aplicación de la hermenéutica analógica Una aplicación de la hermenéutica analógica Mery Alexandra Cáceres Arias Universidad de La Salle, Bogotá Follow this and additional works at: https://ciencia.lasalle.edu.co/sistemas_informacion_documentacion Part of the Information Literacy Commons, and the Scholarly Communication Commons Citación recomendada Citación recomendada Cáceres Arias, M. A. (2016). Comprensión de la identidad cultural desde la biblioteca pública. Una aplicación de la hermenéutica analógica. Retrieved from https://ciencia.lasalle.edu.co/ sistemas_informacion_documentacion/95 This Trabajo de grado - Pregrado is brought to you for free and open access by the Departamento de Estudios de Información at Ciencia Unisalle. It has been accepted for inclusion in Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística by an authorized administrator of Ciencia Unisalle. For more information, please contact ciencia@lasalle.edu.co.
COMPRENSIÓN DE LA IDENTIDAD CULTURAL DESDE LA BIBLIOTECA
PÚBLICA. UNA APLICACIÓN DE LA HERMENÉUTICA ANALÓGICA
MERY ALEXANDRA CÁCERES ARIAS
Trabajo de Grado para optar al título como Profesional en Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística
EDUARDO MANCIPE FLECHAS
DIRECTOR
UNIVERSIDAD DE LA SALLE
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES
SISTEMAS DE INFORMACIÓN Y DOCUMENTACIÓN
BOGOTÁ, D.C.
2016
pág. 2
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN ....................................................................................................................... 4
1. PROLEGÓMENOS................................................................................................................. 6
1.1. Planteamiento y justificación del problema....................................................................... 6 1.2. Objetivos .......................................................................................................................... 7 1.2.1. Objetivo General ...................................................................................................... 7 1.2.2. Objetivos Específicos ............................................................................................... 7 1.3. Antecedentes teóricos ..................................................................................................... 8 1.4. Metodología ................................................................................................................... 14 1.4.1. Definición del método ............................................................................................. 14 1.4.2. Diseño metodológico .............................................................................................. 17
2. ENCUADRANDO EL MARCO: ELEMENTOS TEÓRICOS SOBRE LA BIBLIOTECA
PÚBLICA .................................................................................................................................. 19 2.1. Sobre la Biblioteca Pública ............................................................................................ 19 2.2. El cuadrante de las funciones de la Biblioteca Pública como institución social .............. 28 2.2.1. El paradigma cívico de la función social de la Biblioteca Pública ............................ 33 2.2.2. El paradigma racional de la función social de la Biblioteca Pública ........................ 35 2.2.3. El paradigma crítico de la función social de la Biblioteca Pública ........................... 36
3. EL VALOR DE LA INFORMACIÓN, EL CONOCIMIENTO Y LOS SABERES PARA LA
CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD CULTURAL ................................................................. 41 3.1. La información, la cultura y la identidad ......................................................................... 41
4. LA PROMOCIÓN DE LECTURA COMO FUENTE DE RECONOCIMIENTO DE LA
IDENTIDAD CULTURAL .......................................................................................................... 49 4.1. Consideraciones sobre la lectura como adquisición cultural .......................................... 49
5. LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO ELEMENTO DE APROPIACIÓN EN LA
IDENTIDAD CULTURAL .......................................................................................................... 60 5.1. La Biblioteca Pública y sus nexos con la democracia .................................................... 60 CONCLUSIONES ..................................................................................................................... 67 EPÍLOGO ................................................................................................................................. 69 BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................................ 72 ANEXO .................................................................................................................................... 77
pág. 3
Índice de Tablas Tabla 1. Devenir de la biblioteca pública en su función social .................................................. 28
Índice de Gráficas Gráfica 1. Número de documentos por año ................................................................................ 8 Gráfica 2. Clasificación de la cultura dentro de los estudios sobre Biblioteca Pública .............. 10 Gráfica 3. Delimitación de la Hermenéutica Analógica ............................................................. 17 Gráfica 4. Pirámide de las funciones sociales de la Biblioteca Pública ..................................... 33 Gráfica 5. Analogías en el análisis de la Identidad Cultural desde la Biblioteca Pública ........... 39 Gráfica 6. Ciclo de interrelación entre la cultura, la información, el conocimiento y los saberes 44
pág. 4
INTRODUCCIÓN
Los diversos estudios que tratan el tema de la Identidad Cultural afirman que los términos en sí mismos propenden por la complejidad de su conceptualización, a la vez que se diluyen con la presencia de los propios fenómenos sociales a los cuales están tratando de justificar con ella. La Biblioteca Pública como institución de carácter social y heredera de la tradición cultural emancipadora en los ideales de igualdad y mejoramiento de la calidad de vida de las personas a lo largo de su devenir, ofrece alternativas discursivas en aras de dilucidar el modo en que se pueda comprender la Identidad Cultural. Este proceso intelectual implica usar métodos de análisis interpretativos que impidan acercarse a posiciones universales y homogéneas, en donde la interpretación de la Identidad Cultural concluya en cánones que las mismas sociedades han desestabilizado diacrónicamente. Sin embargo, las posiciones relativistas en las que cualquier tipo de interpretación sobre la Identidad Cultural puede incurrir en desdoblamientos teóricos sin fin, llegando a conclusiones que desconocen elementos de unidad que las propias sociedades han establecido de forma sincrónica. En ese sentido, la propuesta metodológica de la Hermenéutica Analógica ofrece el diálogo interpretativo y analítico de ambas posiciones a través de la analogía, la cual establece un marco de referencia para evitar el ciclo sin fin de las interpretaciones. La Biblioteca Pública se propone, efectivamente, como ese marco para lograr el acercamiento a la comprensión de la Identidad Cultural.
Dicho interés en comprender las dinámicas entre la Identidad Cultural y la Biblioteca Pública desde el componente teórico motivaron la conformación de esta investigación, cuya pretensión es establecer una intepretación analítica de índole interrelacional entre la Identidad Cultural y la Biblioteca Pública con el ánimo de comprender de qué manera la Biblioteca Pública aporta a la comprensión de la Identidad Cultural desde su posición diacrónica y sincrónica como institución social cuyos ejes culturales aportan la reconfiguración constante de su misión: fomentar la promoción de lectura, crear estrategias que permitan el acceso a la información a toda la comunidad, y por consiguiente, el mejoramiento de la calidad de vida de ella a través de su participación como ciudadanos.
Así, este interés intelectual se abordó en cinco capítulos. En el primero, titulado “Prolegómenos”, se describe el planteamiento del problema que originó esta investigación, su justificación y los objetivos que la orientan; de igual modo, se puntualiza los antecedentes teóricos y la metodología empleada. El segundo capítulo denominado “Encuadrando el marco: Elementos teóricos sobre la Biblioteca Pública” aborda dichos aspectos que fundamentan la Biblioteca Pública con el fin de delimitar las conexiones teóricas con la Identidad Cultural, y así, establecer las analogías presentes para su interpretación. El tercer capítulo llamado “El valor de la información, el conocimiento y los saberes para la construcción de la Identidad Cultural” analiza las interrelaciones entre la información, el conocimiento y los saberes como elementos de construcción de la
pág. 5
Identidad Cultural, estableciendo lazos de reciprocidad a partir de la aplicación de las Leyes de Ranganathan que realiza la Biblioteca Pública en aras de que sus colecciones brinden la oportunidad a su usuarios de establecer ellos mismos los diálogos de construcción de su propia Identidad Cultural.
El siguiente capítulo intitulado “La promoción de lectura como fuente de reconocimiento de la Identidad Cultural” intensifica la relación existente entre la escritura, la lectura y la oralidad en las dinámicas de reconocimiento en la Identidad Cultural a partir de los programas de promoción de lectura que se realizan desde las Bibliotecas Públicas a nivel nacional. El capítulo “La participación ciudadana como elemento de apropiación de la Identidad Cultural” apela a la función social de la Biblioteca Pública de que su posición política como institución social está inmersa en el tipo de ciudadano que le exige su momento histórico, en el cual se reconoce y se valora la diversidad de culturas que cada comunidad puede tener dentro de la construcción de su propia identidad. Finalmente, este documento brinda en su Epílogo algunas reflexiones en torno a la labor investigativa en el Programa de Sistemas de Información y Documentación como insumo adicional a la experiencia que la candidata a Profesional de Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística tuvo como integrante del semillero de investigación Aletheia, así como algunas reflexiones sobre la profesión y posibles temas de investigación sobre algunos de los aspectos teóricos abordados en este documento.
pág. 6
1. PROLEGÓMENOS
1.1. Planteamiento y justificación del problema
El presente trabajo de grado se configura en la necesidad de establecer una interpretación analítica de índole interrelacional entre la Identidad Cultural y la Biblioteca Pública con el ánimo de comprender de qué manera la Biblioteca Pública aporta a la comprensión de la Identidad Cultural desde su posición diacrónica como institución social con eje en los aspectos culturales, en las actividades que fomenten la participación ciudadana, en la aprehensión crítica y discursiva del conocimiento y de la información, en el aporte a la educación y la recreación con un carácter prominente en lo sociocultural1; convirtiéndose en punto de referencia para nuevos enfoques sobre la Biblioteca Pública y la Identidad Cultural.
Dicha necesidad se justifica en triple vía: en primera medida, la Biblioteca Pública es heredera de una tradición histórica, pues ésta demuestra que sus programas se adaptan de acuerdo con las necesidades de las sociedades, más su esencia y los fines por los cuales fue concebida siguen inalterables a lo largo del tiempo2; en segunda medida, la promulgación de las diversas versiones del Manifiesto de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas – IFLA (por sus siglas en inglés)3 declaran garantizar el acceso a la información y al conocimiento para toda la ciudadanía, sin excepción alguna. No obstante, dicha información y conocimiento se limitan al punto de vista del occidente europeo, lo que genera una paradoja con dicha función y una revaloración sobre lo que se entiende por información y conocimiento4; y en tercera medida, la acuciante tendencia de la gestión cultural a penetrar fuertemente en cada una de las instituciones que tienen
1 Da Cunha, Vanda Angélica. A biblioteca pública no cenário da sociedade da informação. En: Biblios, Año 4, N° 15, 2003, pág. 70; Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y democracia: El caso de la biblioteca pública en la construcción de una ciudadanía activa. En: Anales de Documentación. N° 11, 2008. Pág. 95.; Jaramillo, Orlanda. Un acercamiento, desde la pedagogía crítica, a la biblioteca pública como espacio para la formación ciudadana. En: Unipluriversidad, Vol.8, N° 1, 2008, pág. 6.; Fernández Abad, Francisco Javier. Evolución histórica de la función social de las bibliotecas públicas. En: Revista General de Información y Documentación, Vol. 16. No 2, 2006, pág. 109.
2 Meneses Tello, Óp. Cit., pág. 161 y Bibliotecas y sociedad: interpretación en torno a la visión social bibliotecológica en el pensamiento de Judith Licea. En: Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 33, No. 2, 2011, págs. 315-336; Melo, Jorge Orlando. Las bibliotecas públicas en Colombia: una historia de sueños y frustraciones. En: Primer congreso nacional de Bibliotecas Públicas. El papel de la Biblioteca Pública en el desarrollo del país (Memorias) Bogotá, Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional, 2008, págs. 49-50; Fernández Abad, Francisco Javier. Op. Cit. 93-110; Moncada Patiño, José Daniel. La biblioteca pública como institución social. Medellín, Universidad de Antioquia: Escuela Interamericana de Bibliotecología, 2008, págs. 45-60.
3IFLA. El Manifiesto de la IFLA\UNESCO a favor de las Bibliotecas Públicas versión 1994. (En línea) La Haya: IFLA, 1994. Disponible en: http://www.ifla.org/VII/s8/unesco.manif.htm (consulta: 2013-03-27) 4 Rendón Rojas, Miguel Ángel. Relación entre los conceptos: información, conocimiento y valor. Semejanzas y diferencias. En: Ciencias de la Información, Vol. 34, No 2, 2005, págs. 52-61; Montiel Overall, Patricia. Cultural competence: a conceptual framework for Library and Information Science professionals. En: Library Quaterly, Vol., 79, N° 2, pág. 177.
pág. 7
dentro de su misión la difusión de las manifestaciones artísticas de las sociedades5, en la cual se postula ubicar a la Biblioteca Pública con elementos de complementariedad, de atención a la minoría y a la diversidad y de cohesión socio-cultural. En ese sentido, se considera relevante analizar la Identidad Cultural en el contexto del diseño de servicios y programas bibliotecarios, ya que los estudios realizados por MacLennam 6 y Arango Velásquez7 en diferentes contextos de la Biblioteca Pública ofrecen elementos vitales para la aprehensión de acciones de participación ciudadana y desarrollo sustentable regional a raíz de la promoción de la identidad cultural que se ha realizado de manera intuitiva; por lo que se infiere que la posible identificación de necesidades propias sobre la cultura en donde se encuentra inmersa la Biblioteca Pública, su reconocimiento como elemento de identidad, materializada en colecciones y recursos bibliográficos, permite configurar la pregunta de investigación: ¿Qué relaciones existen entre la Identidad Cultural y la Biblioteca Pública que permitan comprender la Identidad Cultural dentro del marco de una institución social como la Biblioteca Pública?
1.2. Objetivos
1.2.1. Objetivo General
Comprender desde un análisis hermenéutico una interpretación interrelacional del concepto de Identidad Cultural en el marco de la Biblioteca Pública.
1.2.2. Objetivos Específicos
Identificar las categorías existentes entre Identidad Cultural y Biblioteca Pública. Examinar las categorías que se interrelacionan entre Identidad Cultural y Biblioteca Pública desde la hermenéutica analógica.
5 Gorosito López, Antonio. La gestión cultural en el sistema de bibliotecas de la Universidad Tecnológica Metropolitana – Santiago de Chile. En: Biblios, Año 4, N° 14. 2002, págs. 1-5; Jérez González, Pamela. La gestión cultural en torno a la Biblioteca Pública: líneas de acción. (Tesis) Santiago de Chile: Maestría en Gestión Cultural, Facultad de Artes, Universidad de Chile, 2011. Págs. 16 – 18.; Pardo Blanco, Isabel. La planificación de la gestión cultural. De las necesidades socioculturales a la organización de actividades. En: La biblioteca, espacio de cultura y recreación. coord. José Antonio Gómez Hernández, Pedro Quílez Simón. – 1ª ed. – Madrid: Anabad; Murcia: Consejería de Cultura, Juventud y Deportes, 2008, Págs. 13-
45.
6 MacLennan, Birdie. The Library and Its Place in Cultural Memory: The Grande Bibliothèque du Québec in the Construction of Social and Cultural Identity. En: Libraries & The Cultural Record, N° 42, Vol. 4, 2007 págs. 349-386.
7 Arango Velásquez, Jaime Gabriel. Valor y función de la información en los procesos comunitarios y ciudadanos de construcción de identidades culturales. En: Revista Interamericana De Bibliotecología, N° 24, Vol. 2, 2001, págs. 83-99.
pág. 8
1.3. Antecedentes teóricos
Si bien es cierto que la noción de cultura no es indiferente a los estudios sobre Biblioteca Pública, el concepto de Identidad Cultural subyace poco estudiado dentro de los mismos. Por ende, se realizó una búsqueda de perfiles de producción con las bases de datos Scopus, Dialnet, Redalyc y Ebsco – Library Science Information usando como fórmula de búsqueda “biblioteca pública” AND “identidad cultural” en todos los campos, con un rango temporal entre el año 1994 al 2012.
El rango temporal inicial fue seleccionado teniendo en cuenta que el Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre la Biblioteca Pública fue aprobado y divulgado en 1994, en el cual se estipula (entre otros aspectos) la relevancia de la cultura dentro de los programas, servicios y misión de la biblioteca pública; a la vez que el rango temporal final atiende a cuestiones de rastreo básicas, dado que los datos se obtuvieron en el primer semestre de 2013.
En la gráfica 1 se muestra la producción anual de las 70 investigaciones que resultaron de las búsquedas en las bases de datos.
Gráfica 1. Número de documentos por año
Fuente: Datos tomados en las búsquedas realizadas en el primer semestre de 2013. Elaboración propia.
Es importante destacar el incremento que desde el año 2007 en adelante ha tenido el análisis del componente cultural dentro de los productos y servicios ofrecidos en la
0
2
4
6
8
10
12
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
1997
Ebsco- Library Sciences Redalyc Dialnet Scopus
pág. 9
Biblioteca Pública debido a la publicación del Manifiesto de la IFLA por la biblioteca multicultural en el año 20068. Este Manifiesto complementa el anterior Manifiesto sobre Biblioteca Pública, brindando elementos para tener en cuenta la conformación de productos, programas y servicios en poblaciones con “diversidad cultural” o “multiculturalismo”, atendiendo a las dinámicas de migración y globalización fuertemente extendidas a través de las comunicaciones durante los primeros años del siglo XXI9. En esa línea, la búsqueda de investigaciones permitió establecer diferentes formas en que se ubica la cultura dentro de los estudios en Biblioteca Pública, a saber:
a. Como resultado: se incluyen las investigaciones que, dentro de sus conclusiones,
incorporan el elemento cultural dentro de un fenómeno bibliotecológico estudiado, generalmente, cuando se trata de establecer las necesidades de información de una comunidad. Este es el aspecto con mayor número de investigaciones asociado.
b. Como industria: se circunscriben los análisis que postulan la administración de la
biblioteca como una industria de servicios culturales a través de ferias, exposiciones, conversatorios, etc.
c. Como espacio: se incorporan las investigaciones que desarrollan la noción de
centro cultural en la Biblioteca Pública.
d. Como objeto de investigación: con fuerte tendencia en Estados Unidos, se
encargan de estudiar la cultura de la comunidad para brindar servicios y productos de información acorde con sus necesidades culturales de información.
e. Como teoría: se analizan las diversas manifestaciones en que el estudio de las
manifestaciones culturales pueden contribuir al desarrollo de la Biblioteca Pública
y la teoría bibliotecológica.10
La gráfica 2 muestra la ubicación de los 70 registros según la clasificación descrita:
8 IFLA. Manifiesto por la biblioteca multicultural. (En línea) La Haya: IFLA, 2006. Disponible en: http://archive.ifla.org/VII/s32/pub/MulticulturalLibraryManifesto-es.pdf (consulta: 2013-04-30) 9 El análisis de los lineamientos y recomendaciones que se expresan en el Manifiesto por la biblioteca multicultural se abordan en el quinto capítulo del presente documento. 10 En el anexo de este documento se encuentra la distribución de los 70 resultados obtenidos con base en la clasificación descrita.
pág. 10
Gráfica 2. Clasificación de la cultura dentro de los estudios sobre Biblioteca Pública
Fuente: Elaboración propia
De los resultados obtenidos, sobresalen cuatro estudios debido a que hacen mención a la noción de Identidad Cultural y Biblioteca Pública en sí mismo, en confluencia dentro de la hipótesis que cada investigador demuestra en el estudio.
Las reflexiones abordadas por Gabriel Jaime Arango Velásquez en su artículo “Valor y función de la información en los procesos comunitarios y ciudadanos de construcción de las identidades culturales”11 se centra en dos aspectos: por un lado, busca evidenciar la labor informacional de la biblioteca pública dentro del paradigma del acceso y la preservación de las manifestaciones orales de la comunidad, sin dejar de lado el uso de las tecnologías de la información para lograr ese propósito12; y por el otro lado, demostrar la posición política de la biblioteca pública en la configuración de la identidad cultural en el marco de la Constitución Política de Colombia, debido a que esta institución informativa promueve la construcción de procesos sociales encaminados a la convivencia.
Estos aspectos confluyen en lo que Arango Velásquez denomina el reto del bibliotecólogo el cual consiste en hacer de la información un bien cultural cuyo acceso sea para todo tipo de ciudadano, convirtiéndose en una herramienta indispensable de trabajo para que cada persona, comunidad y/o país avancen con procesos de desarrollo humano y social, en busca de la consolidación de la democracia, el establecimiento de
11 Arango Velásquez, Jaime Gabriel. Óp. Cit.
12 Ibíd., págs. 83- 88.
56%
13%
7%
14%
10%
Resultado Industria Espacio Objeto Teoría
pág. 11
la convivencia pacífica, la conformación de productividad sostenible, la equitativa distribución de la riqueza y el establecimiento de la justicia social13.
Así mismo, el autor argumenta que la biblioteca pública le permite a la ciudadanía acceder a ese bien cultural, dado que una de sus funciones es precisamente poner a disposición de la ciudadanía la información que dé cuenta del quehacer humano en diferentes culturas, en consecución de su propia cultura. Sin embargo, Arango Velásquez advierte que el acceso a la información está condicionado al desarrollo y promoción de sistemas culturales y educativos que faciliten a la persona el discernimiento acerca de la información, pues sin un claro discernimiento sobre cuál información es confiable o no, cuál completa o incompleta, cuál está actualizada y es oportuna, difícilmente los procesos encaminados a la construcción de una sociedad democrática, justa y equitativa resultasen estériles, poco efectivos y ambiguos en su ejecución.14
Por ello, Arango Velásquez posiciona la identidad cultural dentro de la construcción permanente en la sociedad colombiana, indicando el fortalecimiento de la Biblioteca Pública para darle sentido a la vida individual y colectiva en estos espacios15, desde una posición política del eje de la democracia participativa que fundamenta la institucionalidad. En palabras del autor:
De ahí que los bibliotecólogos, referencistas y documentalistas, como trabajadores de la cultura; las instituciones públicas y privadas, las administraciones oficiales, y los medios de comunicación, deban asumir ahora, con mayor conciencia que nunca, las funciones que les corresponden frente a la identidad cultural. Con el mayor esfuerzo laboral y los recursos económicos disponibles habrán de hacer todo lo necesario para gestionar el surgimiento de las condiciones que permitan a sus comunidades participar activamente en los procesos de creación, depuración, enriquecimiento, conservación, transmisión y evolución de la cultura local, regional y nacional, en la que cada uno se concibe, pues no puede haber identidad sin un sólido enraizamiento del hombre en su propia cultura y en el conocimiento de su propia historia.16
Vale la pena señalar que Arango Velásquez concibe la identidad cultural dentro de los productos y servicios de la Biblioteca Pública, en cuanto que éstos favorecen la elaboración del pensamiento autónomo de la identidad, es decir, la dialéctica con el otro sin menospreciar el yo, la ubicación consciente de ese yo en un lugar en el mundo y su convivencia en una sociedad que favorece la construcción de las identidades individuales sin perder de vista la cultura.17
Por otra parte, Birdie MacLennan18 describe la historia de la Biblioteca Nacional de Quebec en la perspectiva de la configuración de la cultura canadiense a partir de los
13 Ibíd., pág. 86
14 Ibíd., pág. 88
15 Ibíd., págs. 89-92
16 Ibíd., pág. 96. La cursiva es mía.
17 Ibíd., pág. 97.
18 MacLennan, Óp. Cit.
pág. 12
hitos socio históricos presentes en la propia dinámica de desarrollo y evolución de la Biblioteca; conllevando a una construcción del espacio – tiempo de la idiosincrasia en la sociedad, a la vez que la autora enfatiza la prominencia del desarrollo de colecciones como aporte a la diversidad patrimonial que conserva la Biblioteca en aras de la usabilidad de ellos dentro de la cotidianidad.
Basta con considerar que dicho devenir de la Biblioteca estuvo marcada en la tensión entre las administraciones seculares de la ciudad de Quebéc y la Iglesia Católica durante la primera mitad del siglo XX respecto a la determinación del desarrollo de colecciones de la Biblioteca, y por tanto, del acceso al tipo de lectura que los ciudadanos podían tener acceso19. El auge de su vecino, Estados Unidos, en la conformación de bibliotecas que supliera la alta demanda en el aprendizaje de las costumbres, el idioma y las formas de trabajo para los inmigrantes influyó decisivamente en la constitución de una biblioteca laica en la selección de sus colecciones, su administración y su ideología pacifista, fomentando el espíritu de la revolución ilustrada en la Canadá francófona, en la década de los 60 del siglo XX. Con ello, la biblioteca se convirtió en un ícono espacio-temporal de la herencia francesa, así como en la institución encargada de proteger y fomentar la cultura propia de Quebec a través de su patrimonio documental bibliográfico.
La experiencia de Imma Sole y Neus Pinen sobre los servicios ofrecidos dentro de la Biblioteca Pública de Barcelona en el barrio Raval 20 deja constancia del trabajo colaborativo y asociativo entre diferentes entidades enfocadas en un mismo objetivo: lograr que el fenómeno migratorio acaecido en la primera década del siglo XXI en esa ciudad española sea aceptado y acogido tanto por el inmigrante como por la sociedad receptora en un entorno de diversidad cultural. Para lograr dicho objetivo, Sole y Pinen describen cuatro ejes fundamentales en la creación de los servicios ofrecidos a este tipo de población, teniendo en cuenta la biblioteca pública como una institución de proximidad: punto de acogida de la inmigración, espacio de integración a la nueva sociedad, promotora de una diversidad cultural en sí misma, y facilitadora de cohesión social dentro de la comunidad.21
Desde el eje de punto de acogida, los autores abogan por el servicio de información local debido a la necesidad del inmigrante de ubicarse en su nuevo entorno, satisfacer sus necesidades básicas y comprender su situación legal. De la mano de este servicio, los fondos hemerográficos de la biblioteca se diversifican con la inscripción de más de 200 periódicos de 60 países en diferentes idiomas, con el ánimo de que sea accesible la información actualizada de los diferentes países de esta población.
En el eje espacio de integración, el servicio de recursos para el autoaprendizaje del idioma de la sociedad receptora (español y catalán) es fundamental para la comunicación con el entorno, siendo un instrumento que facilita la comprensión de la cultura y su relación con las demás; complementado con el directorio de instituciones que prestan
19 MacLenan, Óp. Cit., pág. 351.
20 Sole, Imma; Pinen, Neus. La biblioteca como reflejo de la diversidad cultural de la ciudad. En: Memorias del Congreso Internacional IFLA, 2008. 14 págs.
21 Ibíd., pág. 5
pág. 13
asesoría en el aprendizaje y adquisición del idioma. En ese sentido, se articula el eje de promoción de una diversidad cultural, pues el acercamiento con el lenguaje facilita la interacción de los integrantes de la sociedad en clubes de lectura, bazares, muestras de arte, cine foros, etc. 22
En consonancia, en el eje de cohesión social, según los autores, es fundamental el trabajo en red y asociativo con las entidades e impulsar actividades que favorezcan esa cohesión en un espacio como la biblioteca, principalmente las que tiene un carácter festivo como jornadas culturales, certámenes literarios, fiestas tradicionales, entre otras.23
En paralelo, el estudio realizado por Fabrício da Silveria y Alcenir Soares24 clarifica la participación de la biblioteca pública dentro de los procesos históricos de la sociedad a través de sus manifestaciones culturales. Este estudio intenta analizar de qué manera la biblioteca coadyuva en la construcción de la sociedad de manera sincrónica, esto es, en consonancia con los cambios y fenómenos sociales que la misma viene presentando a través de cuatro funciones de la biblioteca pública en sí misma: su función informacional, cultural, educativa y recreativa; éstas en relación con cuatro universos de prácticas culturales: el universo de la memoria, de la cultura, de la educación y del libro25. Los autores consideran vital la enunciación de la palabra como eje central de la discusión en cuanto a que es el libro su materialidad más famosa y de fácil difusión, y por tanto, predecesor y antecesor de los avatares del tiempo en sí mismo sobre la práctica de la memoria26.
Los autores enmarcan su análisis en la definición Michel de Certeau sobre prácticas culturales, la cual sugiere que son las manifestaciones simbólicas concebidas en una sociedad (o a nivel individual, según sea el caso estudiado) que permiten la atribución interpretativa sobre su relación con el entorno, dándoles instancias de significado que decantan en símbolos de identidad. Sin embargo, es preciso comprender que las prácticas culturales en sí mismas son completas y requieren una materialidad específica para ser visibles y accesibles dentro de la sociedad para que sea ella misma la que les otorgue el significado. Por ende, los ámbitos o universos que permiten analizar las prácticas culturales en la biblioteca pública son la memoria, la cultura, la educación y la lectura27 debido a que el libro, como materialidad de la palabra, permite concebir estos universos al interior de la biblioteca.
22 Ibíd., pág. 7-9
23Ibid., pág. 11 24 Da Silveria, Fabrício José Nascimento y Soares dos Reis, Alcenir. Biblioteca Pública como lugar de práticas culturais: uma discussao sócio-histórica. En: Información y Sociedad, Vol. 40, No 1, 2011, págs. 37 – 54.
25 Ibíd., pág. 39.
26 Los autores hacen un paralelo entre La Torá y La Biblia como libros cánones en el desarrollo de la civilización occidental debido a la fuerza de la palabra como ente creador de vida en su misma enunciación, y por ende, la proliferación de formas de difundir dicha palabra. Para ver el desarrollo de este argumento y su relación con las bibliotecas, ibíd., págs. 37-38 y 50.
27 Ibíd., pág. 39-45.
pág. 14
De igual manera, los autores consideran que la biblioteca pública se define como un espacio de preservación de la memoria y del patrimonio cultural, artístico y literario, reflejando en sus colecciones y servicios las tendencias científicas, sociales y cotidianas de una sociedad en particular, es decir, es un lugar de representación colectiva en donde aquello que se denomina identidad encuentra su sitio para nutrirse y valorarse.
En consecuencia, estas investigaciones fomentan la investigación sobre la incidencia de la biblioteca pública en la comprensión de la identidad cultural desde sus funciones básicas: como preservadora del patrimonio documental bibliográfico, el cual se le ha acuñado desde el origen mismo de la escritura (investigación de da Silveria y Soares); como educadora en el sentido de incentivar el estudio autónomo y autodidáctico en las situaciones que ameriten focalizar sus esfuerzos en ello para la toma de decisiones (caso de la experiencia de Sole y Pinen y el análisis de Arango); como ente social que permite la confluencia de diferentes perspectivas de ciudadanía y su armonía sobre el medio social a través de la información (como lo demuestra Arango) y como institución cultural que permite el conocimiento, re-conocimiento y auto-conocimiento de la identidad de la comunidad a la cual está inmersa (la experiencia de MacLennan)
1.4. Metodología
1.4.1. Definición del método
Para los fines que pretende esta investigación, se considera necesario buscar en la hermenéutica analógica las bases metodológicas para la interpretación de la Identidad Cultural en el marco de la Biblioteca Pública que permitan comprender la primera con las analogías encontradas entre ellas.
La hermenéutica analógica es un modelo propuesto por el filósofo mexicano Mauricio Beuchot28. En sí misma, la hermenéutica proviene del verbo griego hermeneuein que significa interpretar y comunicar; por tanto, es la ciencia y el arte de la interpretación de textos 29 en su forma escrita 30 , hablada 31 y actuada 32 que tiene por finalidad la comprensión de ellos con cierta sutileza y penetración. Como condición para aplicar hermenéutica, los textos deben tener más de un solo sentido, pues si el texto tiene un único sentido, la hermenéutica no se puede aplicar porque no es necesaria la interpretación del texto en sí mismo, ésta ya se conoce.
28 Para los fines de esta investigación se consultaron dos libros de este filósofo mexicano: Tratado de hermenéutica analógica (cuarta edición) México: Editorial Ítaca, Universidad Nacional Autónoma de México, 2009. 238 p. y Hermenéutica, analogía y símbolo. México: Ediciones Herder, 2004. 191 p. 29 Se atiende a la definición de texto dada por el mismo Beuchot: texto es aquello que va más allá de la palabra y el enunciado. Tratado de hermenéutica analógica, Op. Cit., pág. 14. 30 El libro y sus variaciones.
31 La tradición oral y/ó diálogos en videos y formatos sonoros
32 Las representaciones artísticas como la escultura, pintura, música, etc. Hermenéutica, analogía y símbolo, Op. Cit., págs. 34-37
pág. 15
En su método, la hermenéutica se basa en la sutileza que consiste en hallar el sentido auténtico del texto, el cual está estrechamente vinculado con la intencionalidad del autor. Esta intencionalidad debe ser descifrada por el lector sin renunciar a darle también su significado o matiz según el contexto en el cual está inmerso33; es decir, la sutileza hermenéutica puede entenderse como las diferentes posiciones de contexto que el lector puede asumir para dilucidar la intencionalidad que el autor ha impregnado en el texto en sí mismo. Estas posiciones abarcan tanto el contexto del autor en el momento de escribir el texto, los referentes del texto en el momento de su publicación (o divulgación en el ámbito académico, científico y artístico) y el contexto mismo del lector, con sus puntos de vista e influencias, con la finalidad de comprender esos sentidos auténticos del texto. En palabras de Beuchot: “La hermenéutica, pues, en cierta manera, descontextualiza para recontextualizar, llega a la contextualización después de una labor elucidatoria y hasta analítica”34 En esa manera de encontrar el sentido auténtico del texto, la hermenéutica ha desarrollado dos posiciones que se oponen entre sí: la posición univocista, la cual sugiere que existe una única interpretación del texto como válida la cual es la dilucidación de la intencionalidad del autor, y por tanto, es la verdadera. Esta tendencia univocista tiene un claro ejemplo en la ciencia positivista, en la cual el científico analiza el objeto de investigación con técnicas cuantitativas con la pretensión de que los resultados sean lo más objetivo posible.
Al contrario, la posición equivocista se caracteriza por aceptar como válidas todas las interpretaciones posibles de un texto, y por tanto, también son verdaderas. Un ejemplo de interpretación equivocista son las movimientos relativistas de finales del siglo XX, en los cuales, a pesar de que pueden analizar el objeto de investigación con técnicas cuantitativas, también recurren a elementos cualitativos con la intención de que los resultados tengan un elemento subjetivo; esto es, las posiciones del lector en la comprensión del texto. En resolución: si se pretende una interpretación hacia el lado del autor, se obtendrá una hermenéutica objetivista, aunque si se prefiere una interpretación hacia el lado del lector, se tendrá una hermenéutica subjetivista. Siguiendo a Beuchot, es pertinente considerar que una pretensión objetivista del texto, esto es, lograr alcanzar la intencionalidad plena y auténtica del autor es inalcanzable debido a la propia intervención del lector sobre el texto en el acto de leer; no obstante, resulta poco práctico tener como verdadera cualquier interpretación del lector sin mediar las intenciones comunicativas del autor, deformando su esencia. Por ende, el entrecruzamiento del autor y del lector en el texto puede brindar una interpretación que se aproxime a la verdad del texto, de tal manera que se evite renunciar a la pretensión de comprender la intencionalidad del autor con plena conciencia de que siempre existirá una injerencia subjetiva del lector. La mediación entre el lector y el autor debe ser la
33 Piénsese en las diferentes estrategias que la biblioteca pública ha diseñado para cumplir con los lineamientos propuestos en el Manifiesto de la IFLA/UNESCO de 1994, en especial, el concerniente con el fomento al conocimiento del patrimonio cultural, la valoración de las artes y las innovaciones científicas. 34 Tratado de Hermenéutica analógica, Óp. Cit., pág. 14.
pág. 16
analogía o proporcionalidad entre el texto como punto de encuentro entre la intencionalidad del autor y la del lector.35 En consecuencia, es pertinente que existan gradaciones en los encuentros de las intencionalidades del autor y del lector dentro del texto. La analogía tiende a la diversidad de significados e interpretaciones pero no representa la discriminación por la uniformidad, es decir, la analogía tiende a una posición equivocista de manera jerarquizada según la relación de proporción que guarda entre sí el texto, el autor y el lector.36 En ese sentido, Beuchot define a la hermenéutica analógica de este modo: Sin quedarse en la univocidad positivista de una sola interpretación, ni de caer en la equivocidad relativista de un sinnúmero de interpretaciones, abre el margen de la verdad interpretativa, y deja que sean varias las interpretaciones verdaderas y válidas, pero jerarquizadas según su acercamiento o alejamiento de la verdad textual; y el criterio de esa cercanía o lejanía no se da sólo desde el lado del autor ni sólo del lado del lector, sino en el lado de su confluencia en el texto.37 Así, la hermenéutica como ciencia y arte de la interpretación y la analogía que supera la tensión de lo diverso para realzarlo en jerarquías de valor proporcional según el acercamiento o alejamiento del lector y del autor en el texto objeto de estudio, permiten abordar conceptos que nacen de la realidad social de manera diacrónica, de presupuestos técnicos hereditarios y de aspectos contradictorios en sí mismos que ayudan en la redefinición de su locus en la sociedad.
Por ende, comprender la identidad cultural en el marco de la biblioteca pública significa la permutación de varios tipos de interpretaciones que confluyen entre sí con base en las relaciones analógicas que se jerarquizan para darle validez a la comprensión de la identidad cultural. Pretender dar con una única acepción de Identidad Cultural llevaría a tener una posición univocista del análisis, es decir, fijar una única mirada a este fenómeno. No obstante, considerar la validez de todas las acepciones existentes sobre Identidad Cultural conlleva a que el análisis resultase infinito a manera de círculo debido a que, desde cualquier punto, se puede comprender qué es la Identidad Cultural y su corresponsabilidad con la realidad social. La analogía permite precisamente tener puntos de contacto con un marco de referencia, en este caso, la biblioteca pública, sobre interpretaciones de la identidad cultural mediadas por la gradación y jerarquización, y de este modo, darle una cuadratura con el ánimo de que su análisis sea finito. La siguiente gráfica muestra lo enunciado anteriormente:
35 Hermenéutica, analogía y símbolo, Óp. Cit., pág. 37
36 Ibíd., pág. 38
37 Ibíd., pág. 39
pág. 17
Gráfica 3. Delimitación de la Hermenéutica Analógica
Fuente: Elaboración propia
Los puntos de entrecruzamiento permiten fijar las analogías, las cuales se consideran categorías de análisis en este trabajo, con el ánimo de confluir en una interpretación de la Identidad Cultural tomando como marco de referencia la Biblioteca Pública.
1.4.2. Diseño metodológico
Para los fines de esta investigación, se hace necesario establecer fases basadas en algunos lineamientos propuestos por el propio Beuchot para la aplicación de la hermenéutica analógica. Es importante dejar constancia de que este trabajo evita la pretensión de alcanzar una interpretación perfectamente unívoca sobre la Identidad Cultural dentro del marco de la Biblioteca Pública, dado que la naturaleza propia de la analogía, aunque reúne la identidad y la diferencia (univocidad y equivocidad), es preferir la diferencia.38
38 Tratado de Hermenéutica analógica, Óp. Cit., pág. 52. Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Analogía Analogía Analogía Biblioteca Pública Identidad Cultural
pág. 18
Así, se establecieron las siguientes fases:
I.
Fase de recopilación y elección de categorías de información: con base en los documentos recopilados en la búsqueda de perfiles de producción en las bases de datos antes citadas y el estudio realizado para cada aspecto, se establecieron tres categorías o analogías que permiten la comprensión de la Identidad Cultural dentro del marco de la Biblioteca Pública: la construcción de la identidad cultural a partir del valor de la información y el conocimiento, el reconocimiento de la identidad cultura con base en la promoción de lectura y la apropiación de la identidad cultural para la participación ciudadana.39
II.
Fase de análisis e interpretación analógica: la interpretación de las categorías/analogías seleccionadas se desarrollaron en tres capítulos que conforman el presente trabajo.
39 Para comprender la elección de estas categorías/analogías, ver capítulo segundo de este trabajo.
pág. 19
2. ENCUADRANDO EL MARCO: ELEMENTOS TEÓRICOS SOBRE LA BIBLIOTECA
PÚBLICA
2.1. Sobre la Biblioteca Pública
Dentro del marco que se ha propuesto para este trabajo sobre la comprensión de la Identidad Cultural es pertinente un acercamiento teórico sobre la biblioteca pública en sí misma. Al respecto, la teoría bibliotecológica ha sido prolífica en lo concerniente a la definición, naturaleza y misión de la biblioteca pública en la última década, dado la necesidad de comprender qué sentido tiene esta noción dentro de la teorización de la disciplina bibliotecológica y, de este modo, ejercer la práctica bibliotecaria ante una realidad social.
La definición más ampliamente difundida sobre lo que debe entenderse por biblioteca pública es la promulgada en el Manifiesto de la IFLA40/UNESCO41 versión 1994: La biblioteca pública es un centro local de información que facilita a sus usuarios todas las clases de conocimiento e información. Los servicios de la biblioteca pública se prestan sobre la base de igualdad de acceso para todas las personas, sin tener en cuenta su edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Deben ofrecerse servicios y materiales especiales para aquellos usuarios que por una u otra razón no puedan hacer uso de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, personas con discapacidades o personas en hospitales o en prisión. Todos los grupos de edad han de encontrar material adecuado a sus necesidades. Las colecciones y los servicios han de incluir todo tipo de soportes adecuados, tanto en modernas tecnologías como en materiales tradicionales. Son fundamentales su alta calidad y adecuación a las necesidades y condiciones locales. Los materiales deben reflejar las tendencias actuales y la evolución de la sociedad, así como la memoria del esfuerzo y la imaginación de la humanidad. Ni los fondos ni los servicios han de estar sujetos a forma
40 La Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones – IFLA (sigla de su nombre en inglés International Federation of Library Associations and Institutions) es una organización mundial creada para proporcionar a los profesionales y personas empíricas que trabajan en bibliotecas alrededor del mundo un espacio para el intercambio de ideas y experiencias, promover la cooperación, la investigación y el desarrollo de lineamientos internacionales para el ejercicio bibliotecario en el mundo. Tomado de IFLA. Disponible en: http://www.ifla.org/about (Consulta: 2013-11-10) 41 La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO (sigla de su nombre en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) es una filial de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) encargada de liderar acciones, postulados e investigaciones en pro de la educación, la ciencia y la cultura de las naciones en todo el mundo.
pág. 20
alguna de censura ideológica, política o religiosa, ni a presiones comerciales.42 Esta connotación de centro local de información, sin privación alguna al acceso a cualquier tipo de información y conocimiento dentro de los sectores de la sociedad en donde se encuentre inmersa y cuyos servicios y colecciones respondan a las necesidades de información de esos mismos sectores, ha favorecido la percepción de que la biblioteca pública es un lugar ligado a la práctica de la democracia en toda su plenitud (incluyendo sus desaciertos); en palabras de D’Angelo: “las bibliotecas públicas modernas fueron concebidas como servicio de bien público para promocionar la democracia y la educación civil.”43 Esta percepción se debe a que esta definición da cuenta de la naturaleza de lo público en la sociedad, esto es, la introducción del término igualdad en el acceso a la información y al conocimiento para cualquier tipo de persona sin importar su edad, condición socioeconómica, nivel de educación, discapacidad, orientación sexual, religión, idioma o nacionalidad. Esta característica de la igualdad es la que fundamenta y orienta la creación y diseño de los servicios y programas, a la vez que la adquisición de colecciones que debe tener la biblioteca a disposición de este tipo de personas dentro de su entorno, incluyendo la innovación tecnológica, los soportes y la ideología. Es decir, la igualdad como sinónimo de lo público en esta definición da cabida tanto a las personas que van a acceder a la biblioteca como al contenido de las colecciones, sus soportes; los servicios y los programas que en sí el personal de la biblioteca diseña y pone a disposición de ellas.
En línea con la igualdad como sinónimo de lo público (y por ende, de democracia), la definición dada por el gobierno colombiano en la Ley 1379 de 2010, afianza esta percepción, considerando la biblioteca pública como aquella:
que presta servicios al público en general, por lo que está a disposición de todos los miembros de la comunidad por igual, sin distinción de raza, nacionalidad, edad, sexo, religión, idioma, discapacidad, condición económica y laboral o nivel de instrucción.44 Para el gobierno colombiano, la biblioteca pública es un lugar que presta servicios al público, esto es, a cualquier tipo de persona, y estos servicios no están claramente identificados en la definición, sino en la definición de biblioteca que da la misma ley, en la cual considera la biblioteca como una estructura organizada que, a través de procesos
42 IFLA. El Manifiesto de la IFLA/UNESCO a favor de las Bibliotecas Públicas (En línea). La Haya: IFLA, 1994. Disponible en: http://www.ifla.org/VII/s8/unesco.manif.htm (consulta: 2013-03-27) La cursiva es mía. 43 Citado por Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y democracia: El caso de la biblioteca pública en la construcción de una ciudadanía activa. En: Anales de Documentación. N° 11, 2008. pág. 100. La cursiva es mía.
44 Colombia, Ley 1379 de 2010 “por la cual se organiza la red nacional de biblioteca públicas y se dican otras disposiciones (en línea) artículo
2.
Disponible en:
http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=38695 (consulta: 2013-10-12) La cursiva es mía.
pág. 21
y servicios técnicos, tiene la misión de facilitar el acceso a documentos publicados o difundidos en cualquier soporte para una comunidad o grupo específico.45 En ese sentido, para el gobierno colombiano, los servicios que presta la biblioteca pública están orientados en facilitar el acceso a documentos publicados o difundidos en cualquier soporte enfatizando la igualdad de su acceso a cualquier tipo de persona, en línea con la definición del Manifiesto de la IFLA/UNESCO. No obstante, dicha presunción en los servicios que presta la biblioteca pública son dirigidos al “público en general” conlleva a la práctica a enfocarse en un sector de la sociedad que demanda más atención que los demás, desajustando el equilibrio que es preciso mantener en atención a esta característica de la Biblioteca Pública.
Suaiden reflexiona sobre esta situación en Brasil, en donde las expectativas sobre los servicios que debe ofrecer la biblioteca pública sólo satisfacen a la población en grado escolar:
A decir verdad, los diversos sectores de la sociedad tienen expectativas diferentes en relación al papel de la biblioteca pública. La industria editorial cree que el objetivo fundamental es la formación de un público lector. Los profesores consideran que la biblioteca debe ser un aliado en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Los intelectuales piensan que debe ser un espacio rico en literatura de ficción. El hombre común no ve la biblioteca como un lugar para solucionar sus problemas cotidianos. La propia denominación “biblioteca pública” presupone una entidad prestando servicios al público en general, independientemente de las condiciones sociales, educativas y culturales. En ese aspecto radica la gran falta de la biblioteca pública, pues hasta el día de hoy, el único segmento de la sociedad que es atendido parcialmente, en pequeña proporción, es el de los estudiantes de primer y segundo grado.46 Las ambigüedades que refleja el término “público” y su compañero “igualdad” en el contexto de a quién(es) va(n) dirigido(s) los recursos y los servicios que presta la biblioteca pública en su ejercicio práctico pone en relieve el vacío conceptual sobre la definición misma de biblioteca pública. Por ende, este vacío conceptual se ha visto reflejado en tres trabajos importantes sobre la recopilación de la noción de biblioteca pública enfocándose en el ámbito de su realidad.
Uno de ellos es el trabajo de Orlanda Jaramillo y Mónica Montoya Ríos, investigadoras de la Escuela Interamericana de Bibliotecología (Medellín – Colombia) realizado en el año 2000, en el cual las investigadoras dan cuenta de una revisión conceptual acerca de la noción de Biblioteca Pública en los postulados internacionales de la IFLA/UNESCO,
45 Ídem.
46 En Brasil, el primer y segundo grado corresponden en el sistema educativo colombiano a primaria y bachillerato. Suaiden, José Emir. A biblioteca pública no contexto da sociedade da informação. En: Ciencias de la Información, Vol. 29, No 2, pág. 57. La traducción y cursiva es mía.
pág. 22
de instituciones nacionales como COLCULTURA47 y de académicos del área48. Sus resultados reflejan la ausencia conceptual y la tendencia pragmática de las diferentes acepciones sobre la biblioteca pública. Entre estas falencias se destacan las siguientes:
-
De las definiciones analizadas por las investigadoras, ninguna reúne los componentes que caracterizan e identifican a la biblioteca pública, es decir, qué tipo de institución es, para qué existe, qué hace, para quién lo hace, cómo lo hace, con quién lo hace, cómo está organizada, por qué lo hace.
-
El Manifiesto de la IFLA/UNESCO, versión 1994, orienta sobre el devenir de la biblioteca pública, más no es una definición, no es un concepto que compile las características en sí de la biblioteca, con los elementos que las investigadoras hacen alusión.
De este modo, las investigadoras proponen esta definición de biblioteca pública: una institución de carácter social (incluye lo educativo, informativo y cultural), financiada por el Estado, cuya finalidad es posibilitar el acceso a la información registrada en un soporte documental, que responda a unos criterios de selección y adquisición para la satisfacción de necesidades en el plano educativo, informativo, cultural y de uso del tiempo libre. Busca con ello, contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas que hacen parte de una comunidad (municipio, vereda o barrio), para la construcción y articulación de relaciones democráticas, por medio de servicios y programas gratuitos y coordinados por profesionales del área.49 En esta definición se resalta la ausencia de la palabra “igualdad” en sí misma, la cual ha sido explicada en la finalidad de la biblioteca pública y en las razones por las que existe, es decir, las investigadoras condensan los elementos propuestos en una definición que supera la ambigüedad del acceso al público en general con el enunciado “todas las personas que hacen parte de una comunidad”, lo cual le da un carácter definitorio sobre la población a quien están diseñado los servicios de la biblioteca pública. En línea, la aclaración de que es una institución de carácter social le da la plena autonomía sobre el ejercicio de la profesión dentro del contexto de realidad en el cual se encuentra inmerso, que según en palabras de Thompson, las bibliotecas son creadas por la sociedad, ésta es la encargada de conservarlas y, a su vez, las bibliotecas están al servicio de ella.50 De igual modo, la definición de las investigadoras también clarifica la finalidad de la biblioteca pública destinada a propender por el bienestar de las personas que hacen parte de la comunidad en dos aspectos: mejoramiento de su calidad de vida y construcción de relaciones democráticas y su articulación. Para lograr esta doble
47 Era el instituto de Cultura Colombiano, el cual fue reemplazado por el Ministerio de Cultura en el año
1994.
48 Para ver todas las definiciones que fueron objeto de dicha revisión, ver Jaramillo, Orlanda: Montoya Ríos, Mónica. Revisión Conceptual de la Biblioteca Pública. En : Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 23, N° 1-2, 2000, págs. 17- 21 49 Jaramillo y Montoya. Óp. Cit., pág. 30. La cursiva es mía. 50 Citado en Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y sociedad: reflexiones desde una perspectiva sociológica. En: Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 28, No. 2, 2005, pág. 134
pág. 23
finalidad, la biblioteca pública desarrolla programas y servicios gratuitos que estén coordinados y diseñados por profesionales. En sentido práctico, la biblioteca pública se enfoca en satisfacer las necesidades de información de la ciudadanía, pues ello le garantiza un vínculo con la acción política y el ejercicio en la configuración, consolidación y fomento de la participación ciudadana, la cual influye directamente sobre la calidad de vida de las personas.
Es importante resaltar que las investigadoras colombianas subrayan el papel del Estado dentro de la conformación de la biblioteca pública, a la cual hacen responsable de su creación, mantenimiento y administración a través de su financiación. Ello facilita la intervención sobre el desarrollo en sí misma de la biblioteca sobre su devenir, y con incidencia, en la percepción que el Estado ha tenido en su entramado de construcción política de la sociedad.
En esta perspectiva, el trabajo del profesor Genaro Luis García da luces sobre la biblioteca pública desde el punto de vista histórico, en las circunstancias de su realidad española. Al respecto, el profesor considera que la noción de biblioteca pública está vinculada a una titularidad jurídica, es decir, es creada por iniciativa estatal y mantenida por recursos del erario.51 Sin embargo, el profesor también acota que la definición en sí misma de lo público está estrechamente relacionada con la concepción política de las instituciones administradas por el Estado en su noción moderna, es decir, bajo los ideales de la Revolución Francesa y afianzados por los lineamientos políticos de la economía liberal del siglo XIX. Estos ideales son el libre acceso y ese acceso debe ser sin restricciones para las personas.
De este modo, la biblioteca pública se convierte en una institución garante de los ideales liberales y de la democracia, en el cual todas las personas se pueden informar y a la vez formar en las cuestiones que precisa para vivir en la sociedad52. Baste como ejemplo la fecunda creación de bibliotecas públicas en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX, cuyo papel fundamental fue el diseño de programas que aleccionaban al migrante sobre las costumbres y formas de vida laboral para lograr su adaptación dentro de la economía estadounidense.
A decir verdad, la biblioteca en su sentido público siempre ha estado vigente a lo largo de la historia de la cultura escrita en occidente. El profesor García toma como punto de referencia la situación de las bibliotecas españolas desde el siglo XVI, de la cual se tienen antecedentes sobre la naturaleza de estas instituciones respecto a quiénes pudieran tener acceso a ellas. Al respecto, el franciscano Diego de Arce escribió un pequeño libro en defensa de las librerías aduciendo que cualquier persona que, no teniendo los fondos necesarios para crearse una propia, pudiera acceder a una, y de paso, acrecentar la “luz de sus ingenios”53. En el siglo XVIII se creó la Real Librería, una biblioteca pública como manifestación del nuevo poder que se establecía en España con el triunfo de la casa de Borbón sobre la de Austria en la Guerra de Sucesión. El carácter público de sus
51 García López, Genaro Luis. Evolución histórica de los conceptos de biblioteca pública, sistemas de bibliotecas y política bibliotecaria. En: Códices, Vol. 3, No 2, 2007. Pág. 13 52 Ibíd., pág. 11.
53 Ibíd., pág. 12
pág. 24
colecciones se debe a su apertura a los estudiosos, lo cual significó una meticulosa labor de clasificación y ordenación de éstas, realizándose numerosos catálogos e inventarios por autores y materias con el ánimo de facilitar su consulta. Sin embargo, el profesor García demarca que aún seguía en la mente de la población española del siglo XVIII la noción de que biblioteca pública era aquella abierta a los eruditos, es decir, a aquellas personas interesadas en la cultura letrada y que conocían el código para descifrarlo. Por ende, la definición de biblioteca pública tiene como sinónimos la erudición y el “hombre de letras” en este periodo. Para la mitad del siglo XIX, la percepción estatal de que las personas “comunes y corrientes” también deben tener la oportunidad de acercarse al mundo escrito se ve orientada a reconsiderar la función de la biblioteca pública: de conservación de fondos a centro de difusión cultural de los mismos; lo cual se enlaza con la transformación jurídica de súbditos en ciudadanos como consecuencia de las ideas ilustradas de la Revolución Francesa.54 De este modo, el profesor García indica que el quid de la cuestión en la definición de la biblioteca pública subyace en la noción de acceso, y por extenso, a quién; a lo cual se explica en la consideración de cinco tipos de acceso/accesibilidad que recoge de Escobar:
-
Accesibilidad social: todo el mundo tiene derecho a acceder a los libros al margen de su raza, sexo, clase social, ideas políticas o religiosas…
-
Accesibilidad moral: que no exista censura (política, religiosa o erótica)
-
Accesibilidad técnica: que existan catálogos y que los libros estén ordenados de manera sistemática para facilitar su localización.
-
Accesibilidad física: que la biblioteca esté bien situada y comunicada, que tenga un edificio digno y unos horarios compatibles con los de sus usuarios potenciales.
-
Accesibilidad intelectual: que el lector tenga los conocimientos intelectuales necesarios para poder comprender su lectura. Por ello, el fondo de una biblioteca se debe ajustar a las necesidades de sus lectores.55 Estos tipos de accesibilidad hacen referencia tangencialmente a la noción de igualdad, presente en las ideas liberales y democráticas que afianzan la consolidación de la biblioteca pública como institución social. En ese sentido, el profesor García específica a qué se debe tener acceso dentro de la biblioteca pública en el sentido tanto técnico, es decir, para el personal que labora en la biblioteca pública, como a quién se le da ese acceso.
En línea con la naturaleza de a quién se le da acceso a la biblioteca pública, la reflexión que hace el investigador mexicano Felipe Meneses Tello permita dilucidar el binomio “biblioteca pública” desde la perspectiva de las sociedades, en sentido concreto, el encuentro de las sociedades en su relación con la noción de biblioteca pública. El investigador mexicano aborda esta dualidad desde las leyes de Ranganathan y los postulados de Thompson. Ranganathan estipuló cinco leyes básicas que brindan la
54 Óp. Cit., pág. 13
55 Óp. Cit., pág. 14.
pág. 25
naturaleza, función y relación de las bibliotecas en sí mismas. La primera ley “los libros están para el uso” abrió el camino para cuestionar la misión que tenía la biblioteca en los albores del siglo XX: la custodia y preservación de la erudición, dando paso a que dicha erudición debe ser objeto de lectura, de observación, de debate, e incluso, de refutación y formulación de diferentes maneras de concebirla. Según Meneses, la segunda ley de este bibliotecólogo indio dio un giro sobre el tema del acceso a la erudición, y por tanto, también fue revolucionario concebir “los libros están para todos” en tanto que sólo un grupo selecto de la sociedad tenía acceso a esta erudición en las bibliotecas, ahora, que puedan estar a disponibilidad de todas las personas que conformar dicha sociedad. En consecuencia, la formulación de estas leyes de parte de Ranganathan son la respuesta inequívoca de la situación histórica que se estaba gestando desde el siglo XVIII, llegando a su epitome en pleno siglo XX con la consolidación del modelo democrático liberal alrededor de las sociedades, y el papel predominante que este modelo evidenció, a su manera, de la biblioteca pública56. Desde la perspectiva de cómo ve la sociedad el papel de la biblioteca pública, Meneses cita a Thompson, pues este pensador considera que el desarrollo, la administración y los servicios de la biblioteca están articulados con el poder que ésta tiene dentro del entramado de las relaciones de clase de las sociedades a lo largo de su historia.57 Bajo estos dos presupuestos, el investigador mexicano confluye en la diatriba de examinar la relación intrínseca entre el desarrollo de la biblioteca pública frente a la evolución de la sociedades a través de su devenir, específicamente, en el desarrollo de la escritura como inicio de la creación de bibliotecas. La invención de los diferentes alfabetos alrededor del mundo hizo posible la materialización y el progreso, lento pero inexorable, del pensamiento/conocimiento/información en diferentes formas de documentos escritos, a los cuales exigía pensar en lugares en donde conservarlos, ordenarlos y resguardarlos según la importancia que la propia sociedad les otorgaba, dando cabida a la creación de bibliotecas y archivos.
La escritura produjo dos tipos de sociedades que se han venido desarrollando en paralelo a lo largo de la historia de las mismas sociedades: 1) una sociedad con escritura, dando como resultado una sociedad con bibliotecas en donde se resguarda los libros y documentos, también llamada sociedad letrada y 2) una sociedad sin escritura 58 , originando una sociedad que crea, de manera alterna, estructuras diferentes al libro y las bibliotecas para el resguardo del pensamiento/conocimiento/información de esa sociedad, también llamada sociedad oral.
Esta división facilita el estudio de la evolución de las bibliotecas en las sociedades, pues éstas se crean en un periodo de maduración social en la que la misma sociedad exige satisfacer una serie de necesidades que le permitan su avance en pensamiento, obra y colectividad; así como de construir espacios para el adecuado acopio, conservación y custodia de dicho pensamiento materializado de forma escrita. Por ende, no es de extrañar que la datación de la primera biblioteca pública se asoma a la configuración de
56 Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y sociedad. Óp. Cit., pág. 118.
57 Ibíd., pág. 122
58 Ibíd., págs. 121
pág. 26
la escritura, en el Medio Oriente, con la aparición de los archivos (en el sentido moderno del término) combinado con textos religiosos de carácter mesiánico acerca del devenir del dios con el hombre. La biblioteca de Ebla en Nínive cumplía con esta finalidad a través de los sacerdotes, quienes se encargaban de fortalecer el poder y legitimarlo. La evidencia arqueológica aclara que el archivo y la biblioteca eran sinónimos desde el punto de vista de la construcción, pues convivían en un mismo lugar, separados por cámaras en donde se depositaban los rollos de papiro, los frescos de las tablillas o las láminas de pergamino59.
De acuerdo con Meneses, la vinculación de la biblioteca con el poder reside precisamente en este punto de maduración social logrado a través del ejercicio de la escritura, en tanto que la biblioteca se convierte en bastión de depósito, custodia y conservación de ese ejercicio. Sin embargo, la producción escrita ha estado controlada por una elite social que tiene el control casi omnímodo sobre la creación y el desenvolvimiento de esta institución 60; es decir, el tipo de gobierno que la misma sociedad ha venido desarrollando.
Para la época de la antigua Grecia, las bibliotecas se caracterizaron por la preservación de todo el conocimiento hasta entonces conocido, por lo que se esforzaron en ser centros de investigación, contando con el apoyo de los gobernantes que habían creado dichas bibliotecas, como la de Alejandría en la dinastía ptolemaica61. En ellas, se discutía, recopilaba y estudiaba los textos, además de realizar lecturas recreativas y se diseñaron formas de organización y recuperación de los mismos.
Ello permite corroborar la afirmación de Thompson al considerar las bibliotecas como depósitos del conocimiento humanístico, científico y tecnológico de manera universal, aunque dicha universalidad no significa que esta institución sea idéntica en todas partes, ya que conlleva el sino de maduración social antes referenciado62. No obstante, Meneses considera apropiado incidir en la división entre sociedad letrada – sociedad oral a partir de los términos de cultura y civilización.
En cierto sentido, el investigador mexicano alude a las funciones básicas de la biblioteca como custodia y salvaguarda de la producción escrita en términos de herencia/patrimonio cultural, dando así la particularidad de universalidad que Thompson refiere, indicando que son el “cerebro orgánico” de la sociedad, en el cual a través de una acto de memoria del pensamiento escrito, se permiten estabilizar o cambiar los sistemas sociales63.
Al mismo tiempo, muestra la concepción básica de civilización como evolución intelectual de una sociedad y cultura con dos acepciones: una personal (o restringida), en la que un ser humano actúa acorde con unos códigos de conducta que le permiten relacionarse con otros que los valoran y los aprecian (modales, refinamiento, gustos); y otra amplia,
59 Fernández Abad, Francisco Javier. ; Fernández Abad, Francisco Javier. Óp. Cit., pág. 94
60 Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y sociedad. Óp. Cit., pág. 122
61 Fernández Abad. Óp. Cit., pág. 95
62 Citado por Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y sociedad. Óp. Cit., pág. 123
63 Ídem
pág. 27
en la que involucra el “conjunto de recursos acumulados, materiales e inmateriales, que la sociedad hereda, usa, produce, aumenta y transmite.”64 Por tanto, una sociedad civilizada es al mismo tiempo una sociedad culta en tanto que sus habitantes están asentados en ciudades de forma permanente en un territorio determinado, comparten un lenguaje escrito que les permite registrar su conocimiento, pensamiento e información; además gozan de una serie de instituciones destinadas a satisfacer sus múltiples necesidades como sociedad, a saber: educación, salud, empleo, vivienda, justicia, entre otras. Estas sociedades, a su vez, diseñan un orden social de trabajo en respuesta a la satisfacción de sus necesidades, originando una brecha cada vez más marcada acorde con el nivel de especialización que demande dichas necesidades65.
En este punto, Meneses es enfático al asegurar que el desarrollo de las bibliotecas deviene de este tipo de sociedades, en la medida en que esta institución es creada para satisfacer las necesidades de información, conocimiento y memoria cultural que demanda la sociedad; aunado al hecho de que también responde a una ideología de poder que demarca la configuración de sus colecciones, programas y servicios. Para ello, Meneses aporta la siguiente ecuación: “biblioteca + información = poder de conocimiento general y/o especializado” dentro de un mundo dialéctico de relaciones sociales de clase, es decir, en donde dependiendo de la clase social, de ese modo se configura la biblioteca en sí misma66.
A esta ecuación debería añadírsele el componente de sociedad dentro de la misma, pues como asevera Thompson, las bibliotecas son creadas por la sociedad y, a su vez, las bibliotecas son conservadas por la misma sociedad67, e igualmente, se debe añadir dentro de sus resultados el poder del conocimiento como insumo para la transformación social y mejoramiento de la calidad de vida de las personas que conforman dicha sociedad, dentro del entramado histórico que cada sociedad entiende por público. Así, se entronca la definición de las investigadoras colombianas a esta ecuación del investigador mexicano, teniendo en cuenta la sincronía y diacronía en el desarrollo de esta institución social.
En ese sentido, para los efectos que atañe esta investigación y lo observado en los trabajos relacionados anteriormente, si bien es cierto que la definición del Manifiesto de
1994 propende por estimular la apropiación del quehacer de la biblioteca pública en los
gobiernos y sus ciudadanos, la definición de las investigadoras colombianas Orlanda Jaramillo y Mónica Montoya clarifica el ser, quehacer, finalidad, modo de ser y funcionalidad de la biblioteca pública, dentro del marco de lo público y en escena del modelo democrático que se impone en las sociedades contemporáneas.
64 Ídem
65 Ibíd., pág. 124
66 Ibíd., pág. 127
67 Citado por Meneses, Ibíd., pág. 118
pág. 28
2.2. El cuadrante de las funciones de la Biblioteca Pública como institución social
La biblioteca pública, al ser una institución creada por la sociedad y estar al servicio de ella, tiene una serie de funciones que se le han añadido a lo largo de su existencia, aunque han prevalecido tres que forman parte esencial de la naturaleza de la biblioteca pública: el acceso a la información, la promoción de la lectura y el fomento en el desarrollo de una ciudadanía para la población a la cual esta institución social tiene influencia.
Para la comprensión sincrónica de estas funciones, el trabajo del profesor Francisco Javier Fernández intitulado “Evolución histórica de la función social de las bibliotecas públicas” muestra esa dinámica, la cual, como se mencionó en el acápite anterior, esta intrínsecamente relacionado con la aparición de la escritura. El siguiente cuadro resume el artículo del profesor Fernández68:
Tabla 1. Devenir de la biblioteca pública en su función social No Época Función social Características Lugar
1 Edad Antigua:
Babilonia Custodia y conservación Fortalecimiento del poder a través de la religión.
Acceso a los sacerdotes en la consulta de sus fondos Templo
2
Edad Antigua:
Grecia del siglo de oro Promoción de la lectura personal en privado Concepto de autodidacta.
Presunción del ideal ciudadano a través de la lectura.
Ágora o sitio público donado por ciudadanos
3
Edad Antigua:
Grecia Helénica Recopilación, custodia, conservación y consulta del conocimiento, incluyendo obras de arte Goce del espíritu estético a través de lecturas recreativas.
Símbolo de la hegemonía política como centros de investigación (Alejandría y Pérgamo) Construcción de biblioteca/museo
4 Edad Antigua:
Roma Recopilación, custodia y conservación del conocimiento, incluyendo obras de arte Potenciador de la fuerza política y poder hegemónico como centros culturales a través de los eventos:
tertulias, comidas, fiestas.
Construcción de biblioteca
5 Edad Antigua:
Bizancio Recopilación, custodia conservación y consulta del conocimiento, incluyendo obras de arte Eje de cohesión multicultural/racial.
Formación de colección especializadas Construcción de biblioteca
68 Fernández Abad, Francisco Javier. Óp. Cit., págs. 93-110.
pág. 29
No Época Función social Características Lugar
6 Edad Antigua:
China Recopilación, custodia y conservación del conocimiento Símbolo de la hegemonía política del emperador Creación de copias para prevenir pérdidas de la colección en caso de siniestros
Casa imperial
7 Edad Antigua:
Japón Recopilación, custodia y conservación del conocimiento Símbolo de la hegemonía política del emperador Elaboración y aplicación del manual del bibliotecario, incluyendo protocolo para prohibir préstamos.
Casa imperial
8 Edad Media:
Occidente Custodia, conservación y preservación del conocimiento Centro de estabilidad para la sociedad a través de lecturas religiosas.
Regulación en la proliferación de ideas que no pueden ser comprendidas por la población sin la interpretación del sacerdote o sabio.
Traducción de textos procedentes de Grecia y Roma antigua al latín
Monasterio o catedral Universidades
9
Edad Media:
Medio Oriente (Islam) Recopilación, custodia, conservación y consulta del conocimiento
Centro de traducción de textos procedentes de Grecia y Roma antigua al árabe.
Formación de colecciones especializadas Enriquecimiento intelectual a través de la fluctuación cultural Construcción de biblioteca Fortificaciones Universidades
10 Renacimiento
(s. XV) Recopilación, custodia y conservación del conocimiento, incluyendo obras de arte , instrumentos científicos (astrolabios, telescopios, entre otros)
Centro cultural, de debate y de diseminación de ideas denominado "salón" debido a que la lectura y la investigación se realizaban en el mismo lugar Casa de mecenas italianos
pág. 30
No Época Función social Características Lugar 11 Reforma (s.
XVI)
Difusión del conocimiento Centro de traducción de los textos escritos en griego y latín a las lenguas vernáculas.
Promoción del libro a través de la elaboración de catálogos e inventarios. Construcción de biblioteca
12 Edad Moderna
(s. XVII) Adquisición, selección, conservación y difusión del conocimiento Centro cultural y científico, con acceso a las colecciones para todos aquellos que puedan leer.
Elaboración de reglamentos sobre administración y organización de las bibliotecas
Enfoque en que la biblioteca pública de cada país tenga sea una muestra de la esencia de ese país.
Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
13 Edad Moderna
(s. XVIII) Promoción de la lectura en voz alta Adquisición, preservación, acceso y difusión del patrimonio bibliográfico Centro de enseñanza y cultural Traslado de las obras de arte e instrumentos científicos a laboratorios y museos.
Creación de asociaciones de amigos de la biblioteca, en la que se donan los libros y se realizan lecturas en voz alta Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
14 Edad Moderna
(s. XIX) Promoción de la lectura en voz alta Adquisición, preservación, acceso y difusión de la información y el conocimiento Alfabetización para el uso de la tecnología y la inserción al mundo laboral Fortalecimiento de la biblioteca pública como institución social.
Financiamiento estatal con apoyo en la creación de leyes para la construcción y administración de las biblioteca públicas (Estados Unidos y Gran Bretaña)
Reconocimiento de la biblioteca como un servicio público y social.
Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
pág. 31
No Época Función social Características Lugar
15
Edad Contemporánea (s. XX: visión europea) Preservación y difusión del patrimonio bibliográfico Apoyo para el estudio y la consulta de información Centro de difusión de ideas, sean religiosas o laicas, de corte científico (Inglaterra) Instrumento de educación en la ideología política imperante, incluyendo la exclusión y destrucción de obras contrarias a dicha ideología (Alemania, Italia y España) Centro cultural para la identidad nacional, en concordancia con la tradición (Francia) Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
16
Edad Contemporánea (s. XX: visión socialista) Difusión y formación de la ideología política Régimen centralizado en la adquisición, selección, catalogación, acceso y difusión de las colecciones. Financiamiento estatal para la construcción, mantenimiento y administración.
Elaboración de catálogos y guías de lectura para la comunidad.
Investigación de la función social del libro Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
17
Edad Contemporánea (s. XX: visión estadounidense) Formación y educación para la paz y la democracia.
Libre acceso a las colecciones.
Fomento a la lectura Centro base y meta para el desarrollo de un sistema político y social.
Elemento de cohesión sociocultural a través de la pluralidad de las colecciones.
Financiamiento del estado en la adquisición de las colecciones, construcción de bibliotecas y su mantenimiento (creación de leyes y partidas presupuestarias) Construcción de biblioteca a partir de una arquitectura propia para este tipo de institución
18
Edad Contemporánea (s. XXI) Formación y educación para la paz y la democracia.
Libre acceso a las colecciones.
Fomento a la lectura. Biblioteca híbrida en sus servicios y fondos documentales, apoyado en las Tecnologías de la Información Construcción física Repositorio digital Internet (página web) Fuente: Elaboración propia a partir de la lectura del artículo de Fernández
pág. 32
Como puede observarse, las funciones básicas destinadas a la biblioteca pública provienen de la recopilación, custodia, conservación y consulta de la información y el conocimiento. Sin embargo, los intereses detrás de estas funciones varían la percepción de la biblioteca pública, acorde con la posición política y con la posición hegemónica: de ser símbolo de poder, pasa a ser centro de difusión y debate de ideas; de ser guardián de un tipo de conocimiento, se consolida como una institución al servicio de la educación y la formación en diferentes áreas del conocimiento (incluyendo la lúdica); de formar parte de un programa político se convierte en el eje sobre el cual se desarrolla una ideología política, enfocada en promocionar la lectura y la ciudadanía. Estas posiciones han forzado a que las funciones básicas de la biblioteca pública sean constantemente renovadas en respuesta a las necesidades propias que las sociedades demandan de esta institución; por ende, las funciones sociales de la biblioteca pública están enmarcadas en las siguientes69:
1. Función cultural o simbólica
2. Función educativa o de formación
3. Función política o de ciudadanización
4. Función económica o de productividad
Para los fines de esta investigación, se concuerda con Álvarez que ninguna de estas funciones es independiente de la otra, es decir, son interdependientes y sus acciones están íntimamente ligadas a conseguir la satisfacción de estas necesidades: En sentido estricto, puede decirse que cada una de las funciones sociales de la biblioteca pública solo encuentra sentido en la integración sistemática con las otras. Por ello es posible afirmar que a las funciones educativas de la biblioteca pública las llena de sentido la cultura, las sustenta el vínculo político y las vehiculiza la movilización de recursos posibles en las tramas económicas.70 De igual manera, la función de promoción de lectura, propia de la institución social, no queda al margen de esta caracterización de las funciones, en las cuales, emulando la pirámide de Maslow, es posible concebir una base sobre la cual es viable comprender una estratificación de las funciones sociales de la biblioteca pública, teniendo en cuenta que en todas ellas las atraviesa el componente de promoción de lectura y acceso a la información y el conocimiento:
-
Funciones sociales de base: son aquellas propias de cualquier biblioteca, es decir, recopilación o adquisición, selección, catalogación, recuperación y consulta de las colecciones. Estas funciones van evolucionando en su técnica con la irrupción de nuevas tecnologías o demandas de las otras funciones sociales.
-
Funciones sociales de estrategia: permiten concebir la naturaleza y finalidad de las funciones sociales de base: cuál es la intencionalidad de conservar las
69 Álvarez Zapata, Didier. Una revisión de las funciones sociales de la Biblioteca Pública. En: Bibliotecas, Lectura y Lectores. Memorias 7° Congreso Nacional de Lectura y 4º Coloquio Colombo-Francés de Bibliotecas. Bogotá: Fundalectura, 2006. Pág. 67.
70 Ibíd., pág. 71
pág. 33
colecciones, a quién va dirigida la colección, a qué tipo de persona está dirigida, con qué tipo de recursos se cuentan, etc.
-
Funciones sociales de misión: forman parte de la misión y finalidad de la biblioteca pública, la cual está enmarcada en el acceso a la información y del conocimiento a través de la promoción de la lectura.
A continuación, se muestra la pirámide con este tipo de integración:
Gráfica 4. Pirámide de las funciones sociales de la Biblioteca Pública
Fuente: Elaboración propia con base en la lectura del artículo de Álvarez
Este sentido de integración – estratificación se puede comprender desde la base de tres presupuestos ideológicos o paradigmas identificados por Álvarez: el paradigma cívico, el paradigma racionalista y el paradigma crítico 71 . A continuación se menciona las características de cada uno de ellos.
2.2.1. El paradigma cívico de la función social de la Biblioteca Pública
Este paradigma es el más difundido dado que promueve los valores clásicos de la cultura escrita, es decir, la prominencia en la continuidad de las diversas tradiciones intelectuales occidentales que vienen en constante desarrollo desde la democracia ateniense hasta
71 Ibíd., pág. 78 y siguientes.
Funciones sociales de base Funciones sociales de estrategia Funciones sociales de misión Acceso a la informació n / Promoción de lectura Econó mica / Polític a Educat iva Cultural Difusión y consulta Conserv ación Catalog ación Selecció n Adquisi ción
pág. 34
las más modernas experiencias políticas como la revolución francesa, norteamericana y rusa; cuyo eje de legitimación es la formación de sociedades civilizadas a través de la lectura y el acceso al conocimiento. Este paradigma asume una visión clásica de la cultura como factor central en los procesos de integración social, el cual está basado los estudios de corte estructuralista que enfatizan en que la cultura es sustento de estabilidad política, afirmando que puede explicar todas las otras estructuras sociopolíticas, e inclusive, ser influenciado por ellas.
Las personas que conforman la sociedad son vistos como portadores de valores que, por la misma experiencia de estar conviviendo con otros en el mismo espacio – tiempo, es factible ser moldeados e integrarlos al sistema. En ese sentido, la biblioteca pública es percibida como la base para la normalización del sujeto dentro de sistema, permitiendo la estabilidad política a través de la introspección y exteriorización de los valores necesarios para la vida social y política, siendo absorbido por el ideal de lo público como identidad de la colectividad.
El paradigma cívico, de cierta manera, establece el accionar de la biblioteca pública en el espacio social y político de la vida de los ciudadanos, empoderándola como una institución central en el compromiso de concretar una cultura política normalizadora, es decir, una cultura con cierto tipo de valores, actitudes y creencias acerca del quehacer como ser social, el cual es compartido y aceptado por la población, favoreciendo el orden social deseado por el sistema político imperante.
Como lo asegura Álvarez, el tipo de cultura política que se pretende normalizar: (…) no es otra que la cultura política de corte cívico, está integrada por el conjunto de propensiones cívico políticas: las características morales e intelectuales que se suponen hegemónicamente deseables dentro de lo que se llama la virtud cívica. Esa cultura cívica se ejerce a través de un conjunto de valores, actitudes y experiencias de socialización deseables, recomendables y públicamente disponibles pero hegemónicamente construidas e irradiadas por y desde los grupos de élite.72 Por ende, la biblioteca pública propia de este paradigma pretende desarrollar en las personas ciertos valores, creencias y sentimientos “positivos” respecto a la sociedad y al sistema, con un evidente esquema de justificación política y respaldado con el moldeamiento individual y colectivo posible a través de las experiencias sociales que dan la lectura, la circulación de libros y el contacto cultural bibliotecario. Todas aquellas ideas que apuntan a los beneficios de la lectura, encuentran espacio en este paradigma y se convierten en algo así como variables subjetivas que todas las personas deberían polarizar positivamente para lograr la estabilidad social y política (sociedad lectora = sociedad democrática / sociedad socialista) La mayoría de las civilizaciones modernas y contemporáneas brindan esta perspectiva de la función que debe cumplir la biblioteca pública, como lo considera Chubarian:
72 Ibíd., pág. 79
pág. 35
La biblioteca pública es una institución ideológico política y científico informativa que organiza la utilización de los libros y está llamada a cooperar con la educación comunista y con el desarrollo cultural y profesional del pueblo, además, hace participar a las masas en la decisión de tareas de índole política, económica, científica y cultural mediante la ayuda multilateral a los lectores en la selección de bibliografía, la propaganda activa y dirigida del libro y la orientación de la lectura, así como por medio de la información bibliográfica.73 Esta misma perspectiva, si se observa con detenimiento, es la que también promulga la IFLA/UNESCO en su Manifiesto, encuadrando el quehacer de la biblioteca pública con base en los valores democráticos, sistema político imperante en la mayoría de los países que están bajo esta agremiación.
2.2.2. El paradigma racional de la función social de la Biblioteca Pública
Este paradigma está notoriamente influenciado por las teorías positivistas y económicas del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, el cual parte de un análisis sobre la inhibición deliberada o no de ciertos cursos de acción de la interacción estratégica entre individuos e instituciones. Los individuos buscan maximizar la utilidad de las instituciones con decisiones que favorezcan el logro de sus propios fines, en ese sentido, esas decisiones individuales dependen de las estrategias y recursos que las mismas instituciones proyecten acerca de sus propios intereses también, lo cual genera dependencia en la toma de decisiones en la medida que es necesario tener en cuenta las implicaciones de las instituciones frente a los intereses particulares de las personas. Ello ocasiona que, en ciertos momentos, el equilibrio entre intereses se vea incierto, generando fluctuación sobre las consecuencias para ambos intereses. Aunque este paradigma no describe puntualmente una perspectiva cultural, se puede dilucidar una función instrumentalista de ella en cuanto que los individuos construyen la cultura basado en las elecciones motivadas por sus propios intereses. El interés se asume como un producto de las relaciones sociales, y por ende, las preferencias definen la acción política y cultural en tanto que es expresión de la toma de decisiones conjunta sobre las formas y modos de vivir en sociedad. De este modo, se permite concebir dos formas de estimar las funciones sociales de la biblioteca pública:
-
Una biblioteca pública que favorece el posicionamiento de la escala socioeconómica de las personas en tanto que les permite acceder a oportunidades de educación no formal (programas de alfabetización, promoción de lectura, etc.) para integrarse rápidamente en la cultura hegemónica y, así, escalar la posición social deseada. Las bibliotecas públicas de Estados Unidos que se fundaron a comienzos del siglo XX son un ejemplo de este tipo de visión de la biblioteca.
-
Una biblioteca pública que satisface la demanda de información del mercado, o la tendencia de la incorporación de estándares de posicionamiento administrativo
73 Ibíd., pág. 80
pág. 36
para la satisfacción de las necesidades individuales de los usuarios cuya afluencia sea mayor o más rentable para la productividad de la biblioteca.74 En línea, este paradigma también busca la predilección de los intereses de los individuos por encima de otros intereses, sea del tipo social o comunitario, a lo cual se aboga a la tendencia de las bibliotecas públicas por privilegiar programas y servicios destinados a satisfacer el consumo de dichos intereses. A través de este paradigma, las funciones sociales de la biblioteca pública se constituyen en la parafernalia para la satisfacción de las necesidades de información por demanda, tendiendo a la necesidad de la homogeneización, sin proponérselo, de los estereotipos culturales que los intereses más sobresalientes demanden.
2.2.3. El paradigma crítico de la función social de la Biblioteca Pública
A diferencia de los anteriores paradigmas, el eje de acción de éste responde al impulso por comprender de otro modo los estudios de la cultura. Para los fines de nuestra investigación, se considera que este paradigma empata perfectamente como el encuadre del marco de referencia sobre el cual se va a realizar las respectivas reflexiones alrededor de la Identidad Cultural.
Para este paradigma, la búsqueda por comprender las complejas relaciones existentes entre la estructura social, el sistema político y los marcos culturales de las sociedades permiten acercarse a las diversas interpretaciones de la realidad que las rodea, y en consecuencia, las ideas que guían sus acciones de vida. 75 La configuración de los valores que dan sustento a las relaciones sociales se percibe como interdependientes, de manera que se borran las fronteras entre el hecho social y el valor asociado a él, puesto que son el mismo, a diferencia de ser analizado como dos entidades totalmente ajenas entre sí.
Siguiendo a Álvarez, este paradigma va más allá de las visiones de la cultura política como mera cultura cívica, esto es, la introspección social de ciertos valores, creencias y sentimientos para garantizar cierto tipo de democracia y transcender las ideas de corte racionalista sobre las interrelaciones entre individuos e instituciones, en el cual las personas son vistas como sujetos egoístas que buscan su propio beneficio.76 Así, el paradigma alude al cambio social como un elemento básico, y la función cultural participa activamente sin precipitarse en su rol de status quo y de rentabilidad democrática en la visión del paradigma cívico, así como evita que la cultura sea mercantilizada en intereses y preferencias desde la perspectiva del paradigma racionalista, originando un gobierno mixto en que se considere a la cultura como base sobre la cual se pueda analizar a las instituciones, o expresado de otra manera: que tanto los significados del mundo y del ser humano son compartidos en sociedad, los
74 Ibíd., pág. 81
75 Ibíd., pág. 82
76 Ibíd, pág. 84
pág. 37
intereses son el resultado de las relaciones sociales mediados por esos significados comunes. Dichos significados nacen de la toma de decisiones y toda decisión es una elección de cultura, por ende, debe entenderse que los actores sociales no son únicamente los individuos sino también las naciones, las instituciones, los partidos políticos, todos, definen identidades culturales que les permiten realizar elecciones y expresar preferencias.
La biblioteca pública, bajo este panorama, se vislumbra en una institución que debe desplegar sus esfuerzos por reconocer las estrategias de acción, en una tarea de concienciación de las personas frente a las cuestiones propias y externas que alinean; es decir, la biblioteca debe reconocer estrategias de acción a las que recurren las personas para constituir su vida y enfocarse en promover que dichas estrategias sean exitosas en términos de realización del potencial humano.
El reconocimiento de dichas estrategias de acción pueden ser develadas en la medida en que el personal de la biblioteca pública innove la percepción que tienen de sí mismos frente al paradigma crítico. En ese sentido, la investigadora estadounidense Patricia Montiel postula la competencia cultural dado que le facilita al bibliotecólogo o bibliotecario comprender las dinámicas presentes entre usuarios reales y potenciales de diferentes culturas cuando usan la biblioteca y así diseñar programas y servicios que propicien el fortalecimiento de la institucionalidad de ella como centro para la transformación del cambio social en la comunidad.
Este concepto es usado y estudiado en las áreas de psicología cultural, salud y trabajo social como un campo de acción que propende a la verdadera inclusión de la función social de la biblioteca pública y del profesional en bibliotecología en las sociedades actuales.
Para la Ciencia de la Información y la Bibliotecología, la línea que ha seguido hasta el momento es la de la perspectiva socio-cultural ya que se establecen parámetros definidos en la aprehensión de habilidades y destrezas en los ciudadanos (siguiendo la línea del paradigma cívico), sin determinar realmente al aspecto cultural de ellos para satisfacer sus necesidades y cumplir con la función social que demanda la sociedad de la biblioteca pública Abilock considera que esta noción de competencia cultural amplia el espectro sobre la discusión de multiculturalismo y diversidad, a la vez que propone esta competencia en la creación y desenvolvimiento de habilidades interpersonales a través de la interacción entre diferentes grupos culturales77.
Por su parte, Montiel postula que la competencia cultural es la habilidad de reconocer el significado de cultura en la propia vida y en la vida de los demás, a la vez, reconocer y respetar las diversas manifestaciones culturales y características por medio de la interacción con las personas de diferentes grupos lingüísticos y socio-económicos; también integrar completamente la cultura de los diferentes grupos en los servicios, trabajos e instituciones con el fin de apreciar la vida de quién es bibliotecólogo y de quién se favorece por el servicio que él le presta.
77 Montiel Overall, Óp. Cit., pág. 180-181.
pág. 38
Bajo este modelo, la autora postula tres aspectos que fortalecen la noción de competencia cultural desde una estructura teórica para la Ciencia de la Información y Bibliotecología: el campo cognitivo, el interpersonal y del ambiente. A continuación se describe cada uno de ellos:78
-
El campo cognitivo: entendido como la percepción individual sobre la propia cultura y la de otros, Montiel señala la propia conciencia cultural como punto de partida para la comprensión y reconocimiento de las demás culturas a través de los propios sistemas de valores, normas e imaginarios culturales y la construcción de conocimiento cultural en la medida en que sea posible incluir y articular el modo formal e informal de compartir información y conocimiento dentro de cada cultura, motivando la creación de redes de comunicación que permitan el intercambio entre ellas.
-
El campo interpersonal: la autora considera que la construcción de la apreciación cultural es un mecanismo para valorar y respetar las costumbres, valores y normas de las demás culturas, concibiendo la participación intercultural como un modo de compartir y conocer nuevas formas de concebir el mundo; una ética del cuidado o preservación (caring) de las manifestaciones culturales comprendidas desde la escucha, la gentileza y la reciprocidad.; una interacción personal y cultural del profesional de la Ciencia de la Información y la Bibliotecología con las comunidades cuyo único mediador es la conversación que se pueda establecer entre ellos.
De igual modo, Montiel propone una reflexión de los valores como requisito fundamental en el desarrollo de la competencia cultural al interior de las bibliotecas y los profesionales que laboran en éstas, pasando de las buenas intenciones en la construcción de servicios bibliotecarios incluyentes a la acción en concreto.
-
El campo interpersonal: este aspecto presume una serie de valoraciones acerca del modo como el profesional vislumbra a la comunidad en sus facetas de cultura, esto es, el reconocimiento que hace de estas facetas a través de los programas y servicios que diseña, en orientación con la función social de la biblioteca pública.
Así, es posible comprender la valía de la apertura a la información en la relación que tiene ella dentro del cambio social, la construcción de las comunidades y su permanente renovación en comunión con las interrelaciones entre el entorno y las sociedades en sí mismas a través del conocimiento y los saberes; entendiendo que la cultura es el eje en el cual las decisiones, estrategias y elecciones forman parte de las interrelaciones entre ellos.
De igual manera, es comprensible la función de la promoción de lectura dentro de los procesos de reconocimiento que la propia sociedad realiza de sus culturas, toda vez que las fuentes de este conocimiento se siembran en diferentes soporte (incluido el humano
78 Ibíd., pág. 191
pág. 39
a través de los chamanes, aedos, músicos y demás personajes a quienes se les ha endilgado dicha responsabilidad), en la lógica de la preservación del conocimiento de la comunidad.
Sin embargo, la identidad cultural carecería de fuerza trasformadora sin que ella sea tenida en cuenta en los procesos de participación ciudadana, lo que implica que las personas sean agentes de acción en la continuidad de la cultura que ellos representan, y la biblioteca pública es aquella institución en donde esas acciones pueden promoverse y fortalecerse.
En esa medida, se proponen como analogías en la comprensión de la identidad cultural tres aspectos sobresalientes que están alineados con la estratificación de la función social de la biblioteca pública y las necesidades de construcción, reconocimiento y participación que entraña la noción de identidad cultural, como se muestra en el gráfico:
Gráfica 5. Analogías en el análisis de la Identidad Cultural desde la Biblioteca Pública
Fuente: Elaboración propia
Estas analogías funcionan en la medida en que los tres aspectos sobresalientes dentro de los estudios de la cultura, y por ende, de la identidad cultura subyacen en las categorías de la construcción de la identidad cultural, la identificación/reconocimiento de Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Punto de entrecruzamiento entre el lector, autor y texto Construcción de la Identidad Cultural a partir del valor de la información, el conocimiento y los saberes Reconocimiento de la Identidad Cultural por medio de la promoción de lectura Apropiación de la Identidad Cultural en la participación ciudadana Biblioteca Pública: paradigma Identidad Cultural
pág. 40
ella frente a otras identidades o culturales para consolidar su estructura, sin que ello implique una total aversión a lo ajeno, y la manera como ésta va adquiriendo presencia en la vida cotidiana de las personas en efectos o situaciones sociales como la lectura. Ello implica que la función social de la biblioteca pública brinda las herramientas teóricas para comprender dichos aspectos, enmarcados en el paradigma crítico, cuyo eje es la cultura, y de ese modo, propender por dar enfoques en la construcción de sentido en la comprensión de la Identidad Cultural.
pág. 41
3. EL VALOR DE LA INFORMACIÓN, EL CONOCIMIENTO Y LOS SABERES PARA
LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD CULTURAL
3.1. La información, la cultura y la identidad
En la noción de Identidad Cultural confluye una simbiosis conceptual acerca de los términos identidad y cultura, dado que ambas se usan frecuentemente para definir la una de la otra; se dice que lo que le da identidad a una sociedad es la cultura y, a su vez, la cultura es el rasgo de identidad que las sociedades tienen ante la inmensidad de comunidades que buscan su lugar en el espacio-tiempo entre sus iguales79. En términos del paradigma crítico de la Biblioteca Pública, se considera que las relaciones entre las diferentes sociedades están permeadas por manifestaciones culturales que se observan a través de sus representaciones lingüísticas y artísticas; empero, es preciso matizar la noción de cultura desde la perspectiva en que la Biblioteca Pública la ha apropiado a partir de sus funciones sociales.
Uno de esos matices tiene que ver con observar la cultura desde la perspectiva de objeto patrimonial, es decir, los rasgos característicos que una sociedad ha adquirido a través de la pervivencia de varios objetos que, por razones históricas, han sobrevivido a los avatares del tiempo y se les ha dado el estatus de ser referente de dicha sociedad80. A partir de la función social de acceso a la información, la Biblioteca Pública ha favorecido estrategias de difusión para aquellas representaciones lingüísticas, las cuales están materializadas en soportes que han venido modificándose a lo largo del tiempo: piedra, arcilla, tablilla, papiro, pergamino, papel, digital.
En dichos soportes, la palabra como representación lingüística por excelencia confluye en la dualidad de la emancipación de la realidad a la cual le da un nombre y el significado que le da a esa realidad, sustrayéndose el poder creador al ser nombrada, sin que la realidad esté presente. Así, la palabra que está consignada en cualquiera de estos soportes lleva consigo la permanencia tácita de la creación en el momento de ser leída, y en ese proceso es posible atribuir un diálogo intergeneracional en la búsqueda de una identidad:
Cada palabra y cada libro lleva consigo dos marcas indelebles y diferentes: aquellas a las cuales se les atribuye un soplo de vida, y también aquellas concebidas por algún de sus innumerables lectores. Condición que nos permite subrayar que es por intermedio de este juego de producción y actualización de significados que nos tornamos aptos en
79 Giménez, Gilberto. La cultura como identidad y la identidad como cultura. En: Estudios de Investigaciones Sociales – UNAM, 2003, p. 1-2.
80 Silva, Armando Malheiro da. A informação: da compreensão do fenómeno e construção do objecto científico. Porto (Portugal): Edições Afrontamento, 2006. pág. 16-17.
pág. 42
aprovechar un sabio equilibrio entre memoria y olvido, conocimiento e ignorancia y otorgar voz y coherencia a nuestra propia existencia.81 Ese equilibro que expresa Silveira y Reis es una constante en la configuración de una cultura en la cual la invocación a la realidad se da a través de la información82, y a partir de ella, el conocimiento y los saberes, las cuales son elevaciones de la misma representación lingüística. El lenguaje, asimismo, desempeña un papel fundamental para la interpretación de dichas representaciones, pues son símbolos que han sido consensuados con base en las relaciones que el ser humano ha establecido con la naturaleza y con sus congéneres en el proceso de su producción material, espiritual y biológica83. La formalización de dicho lenguaje se refleja en la propia configuración de su lengua, su difusión y permanencia tanto de manera oral como de manera escrita. La clave, precisamente, para entablar ese diálogo intergeneracional es dado por dos vías: a través de la supervivencia de miembros de esa sociedad, como los ancianos, sabios de la comunidad; así como en la información plasmada en elementos materiales, como libros, pergaminos, piedras. En ambos, se puede acceder a través de documentos84: un documento oral: el anciano sabio de la comunidad; un documento material: las tablillas, los papiros, los libros, los videos y los diversos materiales que la propia sociedad ha creado para seguir manteniendo ese diálogo con su realidad pretérita y futura.
Como apunta Melo, la vitalidad y fuerza de una cultura en las sociedades estriba en la capacidad de mantener una continuidad con el pasado y, al mismo tiempo, incorpora nuevos elemento, establece nuevas estructuras y equilibrios entre lo que se había incorporado en el pasado y lo que le interesa insertar en el presente; manifestándose en sus expresiones lingüísticas y artísticas. Así, las sociedades que desvalorizan totalmente su pasado son tan inquietantes como aquellas que quieren anclarse en lo arcaico, además de sociedades que intentan aislarse de las demás, ya que pierden su capacidad para conocer, comprender y transformar sus propias experiencias históricas, las cuales se convierten en materia prima de nuevas experiencias y nuevas creaciones.85 No obstante, Melo advierte que la manera como se realice este proceso de inserción – selección – apropiación de elementos culturales entre el pasado y el presente está definido en la vida cultural real, en medio de luchas políticas, económicas y sociales de
81Da Silveria, Fabrício José Nascimento, Op. Cit., pág. 38.
82 Sobre el término información y sus relaciones con el conocimiento ver: Rendón Rojas, Miguel Ángel. Óp. Cit., págs. 52 – 61; Silva, Armando Malheiro da. Óp. Cit., 176 p.
83 Rendón Rojas, Miguel Ángel. Óp. Cit. Pág. 53
84 Se toma como referente para la definición de documento la expuesta por Silva, ya que en ella no se limita al objeto por antonomasia sino que transciende a la oralidad. Ver: Silva, Armando Malheiro da. Op. Cit., págs. 43 – 66. También Patarroyo Baquero, William Javier. El patrimonio documental bibliográfico como mecanismo de democratización del conocimiento y sus vínculos con la participación ciudadana: Estudio teórico 1990 – 2009. (Tesis) Bogotá: Universidad de La Salle. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística, 2012. 99 p. 85 Melo, Jorge Orlando. Identidad y diversidad: el dilema de las bibliotecas. En: Signo y Pensamiento, Vol. 26, Nº 50, 2007, pág. 206.
pág. 43
sus propios habitantes, quienes incorporan (según su realidad) la tradición cultural, la asimilan y la transforman al integrar elementos nuevos.86 De ahí que la cultura interactúe intrínsecamente con la generación de información, conocimiento y saberes, dado que ésta permea constante la elección de preservar una u otra forma de representación lingüística. Si se considera la información como: (…) conjunto estructurado de representaciones mentales y emocionales codificadas (signos y símbolos) modeladas por la interacción social, sensibles a ser registradas en cualquier soporte material (papel, película, banda magnética, disco compacto, etc.) y, por tanto, comunicadas de forma asíncrona y multidireccionada.87 Se puede considerar que el conocimiento y los saberes son una elevación de dicho conjunto estructurado, puesto que en éste se debe realizar: (…) el análisis, que permite identificar los elementos constituyentes de los que se está conociendo y sus relaciones como partes del todo; la síntesis en la cual se vuelven a reunir en un todo aquello que se fragmentó y descubrir las relaciones del todo con las partes; tener una visión dialéctica que permita descubrir la interconexión de la información nueva con otras informaciones y conocimientos del sujeto cognoscente; elaborar inferencias de varios tipos como inferencias deductivas, inductivas, abductivas y hermenéuticas; aplicar las nuevas ideas y visiones del mundo obtenidas; evaluar todo el proceso y asimilar el constructo cognoscitivo obtenido. Asimismo, es necesario subrayar que para realizar los pasos antes mencionados es indispensable utilizar no sólo las capacidades intelectuales puras, sino también emplear la fantasía, la imaginación y la creatividad.88 Estas actividades las realiza el propio ser humano en su interior, es decir, el conocimiento y los saberes son construidos con base en la asimilación, integración y reorganización de estructuras que le permiten interpretar la naturaleza humana y natural e interactuar con ellas. Dichas estructuras están presentes en la información previamente recopilada, más la generación del conocimiento y los saberes estriba en crear y recrear sentidos y significados ya previstos; construir y reconstruir ideas; formar y reformar juicios; elaborar y re-elaborar visiones de mundo. Una vez el conocimiento y los saberes son transmitidos, ya sea de manera oral, ya sea de manera material, se convierten en información89. Como se mencionó anteriormente, el documento está dotado de información y es en éste en donde recaen todas las consideraciones sobre su recolección, selección, catalogación, preservación, conservación, difusión y uso a lo largo del tiempo. El elemento creativo, fantástico e imaginativo que tiene el conocimiento y los saberes en su construcción y re-construcción está orientado en la necesidad de interpretar la
86 Ibíd., pág. 207
87 Silva, Armando Malheiro da. Óp. Cit., pág. 25
88 Rendón Rojas, Miguel Ángel. Óp. Cit., págs. 53 – 54. 89 Ídem.
pág. 44
naturaleza. Ésta se presenta al ser humano tal como es, sin sentido ni significado alguno debido a que no lo necesita y es el ser humano quien la dota de sentido y de símbolos. Al respecto, Beuchot manifiesta que el símbolo es aquello que une dos cosas, dos elementos o dos dimensiones. Una de las partes es conocida (es información), la otra es la que está en espera de ser conocida para integrarse y formar una unidad; por ello, el símbolo permite al ser humano acercarse a la interpretación de la realidad para reconocer en su particularidad la universalidad del mismo, haciendo el esfuerzo por profundizar y agudizar la fuerza interpretativa de la parte faltante: es ineludible lograr la tensión entre los dos.90 De este modo, la cultura se hace presente en el momento mismo en que le otorga sentido a la realidad a través del símbolo, elemento por excelencia en la configuración de las sociedades. Ésta se ve reflejada en los distintos grupos (familias, comunidades) en sus interacciones sociales: antes de hablar, se celebran ritos (en la comida, en la celebraciones, entre otros); antes de conversar sobre historias, se cuentan mitos y leyendas (sobre la buena suerte, sus ídolos del momento, la arbitrariedad del tiempo atmosférico, entre otros)91 El símbolo como fuerza integradora entre la información (parte conocida) y el conocimiento y los saberes (parte por ser conocida) une, crea vínculos, los hace persistir y los estrecha. A su vez, la realidad cultural mencionada por Melo ratifica la existencia imbricada de la construcción de la cultura a través de la información, el conocimiento y los saberes permeados por el símbolo. La gráfica 6 ayuda a ilustrar este ciclo:
Gráfica 6. Ciclo de interrelación entre la cultura, la información, el conocimiento y los saberes
Fuente: Elaboración propia
90 Beuchot, Mauricio. Hermenéutica, analogía y símbolo. Óp. Cit., pág. 145. 91 Ibíd., pág. 153.
Información Conocimiento / saberes Información Conocimiento / saberes Cultura / Símbolo
pág. 45
La información (junto con el conocimiento y los saberes) se ha considerado como un pilar dentro de la construcción de la cultura reflejada en sus manifestaciones lingüísticas. Ahora bien, su interrelación con la identidad está precisamente basada en el modo como la Biblioteca Pública ha puesto en marcha estrategias que le permitan a la sociedad acceder a la información 92 , pues ésta, en términos socio-políticos, además es indispensable para la formación integral del ser humano, la transmisión de su acervo cultural entre las generaciones del ayer a las generaciones del hoy y del mañana, la consolidación o modificación de las formas organizativas e institucionales, la participación en la vida comunitaria y el logro de la realización personal, familiar, laboral y social de cada ser humano en cualquier sociedad.93 Si se parte de la premisa de que la información es la representación de la cultura a través del símbolo y éste se ve reflejado en las formas lingüísticas que adopta, el medio por antonomasia para transmitirlo es precisamente la oralidad y la escritura. Es allí, en el proceso de su materialización que han surgido diversos soportes para que la información, y de paso el conocimiento y los saberes, dialoguen con las generaciones pretéritas y futuras. En ese diálogo se hace necesario establecer, como mínimo, criterios que le permitan a la Biblioteca Pública llevar a cabo su función social sobre la información, en la cual la figura de Ranganathan94 es el referente indicado para ello. El contexto de la formulación de las leyes de Ranganathan consistía en la necesidad de identificar los modos en que una sociedad, recién independizada, se acercara a la cultura de los distintos pueblos que formaban India en aquella época para lograr el cometido de construir una nación. En su afán por mejorar las condiciones sociales de su pueblo y conocedor de que los libros y las bibliotecas son uno de los medios, Ranganathan estableció cinco leyes95 de la bibliotecología, las cuales parten del conocimiento del ser humano hasta la consolidación de la biblioteca como referente de la evolución de la sociedad:
1. Los libros son para usarlos.
2. Cada lector su libro.
3. Cada libro con su lector.
4. Ahorre tiempo al lector.
92 El servicio de Información Local es una estrategia para recopilar información útil en términos de trámites y gestiones que usualmente realizan los ciudadanos ante las entidades estatales y/o gubernamentales, favoreciendo el fortalecimiento de la ciudadanía y la apropiación del territorio: trámite para solicitar servicios de trabajo cuando los usuarios de esta institución son en su mayoría inmigrantes, trámite para acceder a los beneficios de programas sociales para comunidades vulnerables, tips para presentar hojas de vida y entrevistas de trabajo, entre otros. Como ejemplo, el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y la Red de Bibliotecas Públicas de las Cajas de Compensación Familiar – Comfenalco Antioquia tienen a su disposición herramientas web y diferentes estrategias para acercar a la ciudadanía con su identidad y su relación con el gobierno.
93 Arango Velázquez, Gabriel Jaime. La biblioteca en los ámbitos de la utopía y la libertad. Medellín: COMFENALCO Antioquia, 2009, pág. 16.
94 Sobre la vida y obra de Ranganathan ver: De Grolier, Eric. Perspectivas en política bibliotecaria y de información y la herencia de Ranganathan. En: Boletín de la ANABAD, Vol. 43, No 1, 1993, págs. 69 – 84; Currás, Emilia. Teorías de clasificación del Dr, Ranganathan bajo postulados de ciencia sistémica. En: Boletín de la ANABAD, Vol. 45, No 4, 1995, págs. 145 – 168.
95 Currás, Emilia. Op. Cit., pág. 146.
pág. 46
5. Cada biblioteca es un organismo en crecimiento.
Las tres primeras leyes hacen énfasis en la relación del acceso a los libros, los cuales son la materialización escrita de la información y es una de las funciones sociales de las Bibliotecas Públicas. Retomando las ideas del capítulo anterior, estas instituciones sociales surgen, primordialmente, de un proyecto de apertura a la cultura para cualquier tipo de persona, sin importar su condición social, religión, raza, pensamiento político e ideológico, entre otras. La premisa fundamental de su emancipación es precisamente que las bibliotecas públicas no deben censurar los elementos culturales que parezcan contrarios a los valores nacionales, ni deben considerar que su función es ofrecer a sus usuarios los productos de la cultura nacional, desdeñando la cultura de otros países y regiones, ni promover en forma autoritaria o paternalista una identidad determinada.96 Es en este punto, en donde la construcción de la identidad en la Biblioteca Pública toma un sentido sobre la preservación y difusión en la herencia cultural materializada en las colecciones (libros) Si bien es cierto que en la organización de dicha herencia es preminente la adopción de uno u otro sistema de clasificación 97 para ponerla a disposición de la comunidad (o la conjugación de ambos), es natural que la biblioteca pueda comunicar los valores de otros sistemas culturales como parte de su labor; pues forma parte connatural a su esencia. El inconveniente que subyace es que se aleje demasiado de los códigos, actitudes y valores de su propia cultura, convirtiéndose en una institución ajena a las condiciones socio-culturales de su contexto.98 En aras de construir esa línea entre lo universal y lo local en las colecciones de la Biblioteca Pública, la literatura bibliotecológica y la IFLA/UNESCO proponen el desarrollo de colecciones locales99 como estrategia en la pervivencia de la memoria local en tres aspectos: el diacrónico, debido a que permite recordar los acontecimientos propios de la comunidad que han permeado su manera de ser; el sociológico, ya que estimula la comprensión del presente a través del reconocimiento de dichos acontecimientos; y el idiosincrático, pues favorece la interpretación y re-interpretación entre las demás comunidades, en aras de confluir nexos en la consecución del futuro en comunidad. Aunque las directrices estén orientadas en la preservación de lo local, lo cierto es que en los procesos de construcción de identidad surge la noción de mestizaje en cada una de ellas, y la biblioteca pública no es la excepción. El mestizaje es una de las metáforas con las que es posible comprender el símbolo, y por agregado, la cultura. En su visión
96 Melo, Jorge Orlando. Identidad y diversidad. Op. Cit., pág. 207
97 Referencia a la cuarta y quinta ley de Ranganathan.
98 Shera, Jesse. Introduction to library science. Basic elements of library service. Littleton, Libraries Unlimited, 1976, pág. 49.
99Bailac, Assumpta. La colección local y la información comunitaria: un servicio de la biblioteca pública. En: II-III Jornadas de Bibliotecas Públicas. San Sebastián: Asociación de Bibliotecarios y Documentalistas de Guipozcoa, 1991, págs. 161-175; Altuna Esteibar, Belén. La colección local en la biblioteca pública hoy. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, No 60, 2004, págs. 343-346; Díaz Grau, Antonio y García Gómez, Francisco Javier. La colección local en la Biblioteca Pública (i): concepto, delimitación y justificación. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, No 78, 2005, págs.19-41; IFLA\UNESCO. Directrices IFLA\UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas. Sección de Bibliotecas, 2001. págs. 23-42
pág. 47
negativa, el mestizaje se da con mucha pérdida, generalmente entre el más débil o el que ha sido vencido. En su visión positiva, implica pérdida de las dos partes, empero se reconoce el enriquecimiento mutuo, de forma proporcional, es decir, favorece a ambas partes en tensión, pues delimita diferencias y respeto mutuo, a la vez que invita a la convivencia y la interacción. En palabras de Beuchot:
Creo que el mestizaje es una de las mejores maneras o modelos de pluralizar las culturas sin perder la comunicación o comunión entre ellas y aun cierta universalidad buena, no falsa ni mala abstracción. De hecho, me atrevería a decir que es una universidad pluralista, analógica, aceptadora de diferencias, sin renunciar a una cierta uniformidad, sólo a cierta uniformidad, la suficiente para que no haya exclusión, marginación, injusticia. Se la puede llamar igualmente universalidad analógica que particularidad analógica. Siguen siendo diferentes, pero conectadas. (…) Creo que es posible un pluralismo que nos permita respetar las diferencias sin perder de vista la necesaria capacidad de universalizar, al menos en cierta medida y dentro de ciertos límites.100 Ello implica que el mestizaje es punto de unión entre dos o más culturas, dada su naturaleza simbólica: une sin confundir, no conecta sobre lo difuso sino que brinda la posibilidad de acceder a algo distinto de las cosas anteriores que reunía. Estas aseveraciones ya se han presenciado en las Bibliotecas Públicas, dado que allí se conectan, respetando las diferencias, las diversas culturas del mundo en sus colecciones.
Si se parte del concepto de que la identidad es un proceso de construcción de sentido atendiendo a un atributo cultural (o un conjunto relacionado de atributos culturales) al que se le da prioridad sobre el resto de las fuentes de sentido101, se da por entendido que efectivamente existe una tensión entre la pluralidad de atributo (atributos) a los cuales se les adhiere en esa construcción de sentido. El contacto con dichos atributos (símbolos) deviene en la contraposición entre lo universal y lo local, que para el caso latinoamericano, está mediado por la cultura europea y las culturas amerindias. En efecto, la experiencia detallada del profesor Bessa Freire102 sobre el rescate de la oralidad en las comunidades indígenas de la cuenca del río Amazonas a través de la construcción de una biblioteca pública intercultural son muestra del mestizaje aludido por Beuchot en el desarrollo de este tipo de colecciones. En palabras del profesor: (…) me gustaría retomar la imagen de la ruana. Tal vez su belleza está en conducir el proceso intercultural, negociando entre lo tradicional y lo innovador, respetando los saberes de cada parte, cuidando sus raíces, pero, al mismo tiempo, con las antenas funcionando, atentas a las novedades. Reconocer la biblioteca indígena como un espacio nuevo
100 Beuchot, Mauricio. Hermenéutica, analogía y símbolo. Óp. Cit., pág. 166. 101 Castells, Manuel. La era de la información: economía, sociedad y cultura. La sociedad red (Vol. 1) México: Siglo XXI editores, 2006, pág. 28.
102 Bessa Freire, José Ribamar. Quijote y Quimbaya: literacidad y oralidad en la biblioteca intercultural indígena. En: Memorias del I Encuentro de Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, pág. 61 – 77
pág. 48
que debe ofrecer a sus usuarios la posibilidad de construir significados. Hay los que niegan el doble ancestro, renunciando muchas veces a uno de ellos, para vestir solo la capa castellana, tal cual el viejo hidalgo, como si fuera la sola prenda existente o la única legítima, adecuada y moderna. (…) El otro ancestro es negado, su forma de pensar y de registrar conocimientos es considerada inadecuada, primitiva, atrasada, históricamente trasnochada, vinculada a una identidad que queremos olvidar. (…) La biblioteca no puede caer en esa trampa, que empobrece su acervo, limita su alcance, deja por fuera otras formas de registro, debilita las lenguas amenazadas de extinción, desfigura la identidad, borra la memoria, discrimina conocimientos acumulados durante milenios, ignora cosmovisiones, poesía, música y narrativas, impidiendo que sus usuarios participen de la gran celebración de la diversidad u la confraternización con el otro. Con la escritura alfabética del Quijote, la biblioteca debe ser capaz de incorporar la oralidad del Quimbaya y, ¿por qué no?, la de Sancho, haciendo una gran síntesis de los dos. Con la ruana, debe aprender a tejer y entretejer lo mejor de cada hilo con técnicas interculturales, híbridas, para crear formas en las que dialoguen los saberes que forman su identidad y que están comprometidos con su memoria.103 Es por ello que la Biblioteca Pública debe ser al mismo tiempo nacional y universal, local y global, regional y cosmopolita. Es una institución social que permite a sus usuarios poner a cuestionar las convenciones culturales locales y nacionales, puesto que allí se encuentra la tensión del símbolo en el diálogo intergeneracional que se logra establecer cuando se permite esta apertura. Es, en última instancia, sitios de contacto entre culturas, para que entre ellas mismas confluyan y decodifiquen su propia identidad.
103 Ibíd., pág. 74. La cursiva es mía.
pág. 49
4. LA PROMOCIÓN DE LECTURA COMO FUENTE DE RECONOCIMIENTO DE LA
IDENTIDAD CULTURAL
4.1. Consideraciones sobre la lectura como adquisición cultural
Al ser la información el cúmulo de re-creaciones y re-interpretaciones sobre las representaciones lingüísticas que dan forma y permiten la (re)construcción de la cultura en las sociedades, la Biblioteca Pública se erige como lugar de prácticas culturales en donde sus colecciones reflejan las tensiones dialógicas que invitan a dilucidar el reencuentro con su identidad.
Quien realiza ese diálogo está mediado por dos factores importantes: el primero, la materialización de las representaciones lingüísticas, que para efectos de la teoría bibliotecológica, son los libros, las colecciones, los recursos bibliográficos los cuales han surtido un procesamiento técnico: han sido recopilados y/o adquiridos, seleccionados, catalogados, almacenados y puestos a disposición de los usuarios104. El segundo, la técnica para descifrar dichas representaciones lingüísticas, lo que en la teoría educativa se conoce con el nombre de alfabetización105; aunque la motivación por acercarse a su desciframiento resulte más fuerte que el conocimiento de la técnica en sí mismo. Es allí, en ese punto entre lo lingüístico y su desciframiento en donde se enmarca el proceso de la lectura, el acto de leer.
La lectura, al igual que la Biblioteca Pública, tiene su fundamento en la dicotomía de la cultura a partir de la invención de la escritura106. Partiendo de la base de que el acto de leer implica, por una parte, la decodificación lingüística que la sociedad ha establecido en un consenso tácito y ancestral; y por otra la emancipación del espíritu humano cuya manifestación notable propende por el goce estético, la lucidez del argumento, la amplitud de vocabulario, la apertura a otras visiones de mundo y la crítica a la realidad
104 Enumeración de las funciones sociales de base de la Biblioteca Pública. Para ampliar, ver capítulo 2 de este documento.
105 La alfabetización es la decodificación de signos lingüísticos para realizar el proceso de lectoescritura en las sociedades. Aunque este sistema está ligado a los modelos de enseñanza-aprendizaje para el soporte papel, con el advenimiento de las Tecnologías de la Información (TI) se hace necesario renovar la noción de alfabetización a la luz de estas nuevas formas de comunicación y materialización. Sobre el dilema de la alfabetización en TI y sus implicaciones en la Biblioteca Pública ver: Bawden, David. Revisión de los conceptos de alfabetización informacional y alfabetización digital. En: Anales de Documentación, No 5, 2002, págs. 361 – 408; Buschman, John. Alfabetización informacional, “nuevas” alfabetizaciones y alfabetización. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, No 98 – 99, 2010, págs. 155 – 186; Goodman, Yetta. Las raíces de la alfabetización. En: Infancia y Aprendizaje: Journal for the Study of Education and Development, No 58, 1992, págs. 29 – 42; Sierra Escobar, Juan Carlos. La alfabetización informacional desde la biblioteca pública. En: Códices, Vol. 8, No 2, 2012, págs. 13 – 33; Pinto, María y Sales, Dora. Alfabetización informacional para una sociedad intercultural: algunas iniciativas desde las bibliotecas públicas. En: Anales de Documentación, No 10, 2007, págs. 317 – 333. 106 Ver capítulo 2 de este documento.
pág. 50
social y natural107; es menester considerar que un acercamiento conceptual a esta noción implica, precisamente, retomar el papel que ha desempeñado la escritura en su configuración.
Ello debido a que el proceso de la lectura (en su forma canónica) se sitúa en el ámbito de lo escrito, del registro materializado en tablillas, códices, libros. Si bien es cierto que la palabra (oral) ha sido el inicio de la conformación de la especie humana, es la escritura y sus diversas manifestaciones la que le han dado el impulso transformador en las sociedades, e indefectiblemente, sobre su asentamiento en las lógicas de poder a través de la historia de la humanidad.
En primera medida, se considera que la palabra es la que emancipa al ser humano sobre la naturaleza en su proceso evolutivo y el punto de partida de la cultura. A través de ella es posible la interpretación del mundo y su denominación para comunicarse con sus semejantes. La voz como representación de la palabra, y a la vez como evocación de la memoria, se convierte en el mediador entre la naturaleza, que es, y el ser humano, que sabe que existe la naturaleza y él mismo; el humano la usa con la finalidad de comprender y le otorga un lugar y unas formas de relacionarse: el juego, el sentido del humor, la vida social, la literatura. Por ende, incipientemente, se preocupa por diseñar un sistema de preservación de la palabra, se inventa formas de memorización de esos saberes y los va perfeccionando hasta estilizarlos y convertirlos en símbolos de autoridad, de liderazgo y de unidad en la comunidad: la repetición, la entonación, la melodía, el ritmo, los versos, el mito. 108 Estos saberes son conservados a través de la transmisión oral a la siguiente generación, transformándose en su memoria social, la que recuerda aspectos que el individuo no vivió personalmente; es una memoria única y comunitaria, cuidada por los sacerdotes o los chamanes o por algunos especialistas, como los aedos.
A medida que se ensanchan las relaciones con las demás comunidades, algunas tienen la necesidad de inventar una nueva forma de materializar la palabra en un registro fijo y comprensible. El surgimiento de la escritura 109 , entonces, se convierte en la emancipación del ser humano sobre sí mismo ya que ésta surge en el momento en que alguien que no elaboró el registro puede leerlo: cualquier persona entrenada entiende lo que escribió otra persona. Ello se refleja, primeramente, con las escrituras cuneiformes, jeroglíficas, caracteres chinos, glifos mayas en donde se entrena a personas especiales
107 Arango Velásquez, Gabriel Jaime. La biblioteca en los ámbitos de la utopía y la libertad. Óp. Cit., pág.
14
108 Melo, Jorge Orlando. El poder de la palabra: de la voz a la lectura en Internet (en línea - PDF) Conferencia inaugural, Cátedra Unesco de Lectura y Escritura, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, mayo de
2012,
págs.
2
-
3.
Disponible en:
http://www.jorgeorlandomelo.com/bajar/El%20poder%20de%20la%20palabra.pdf (Consulta: 2013 – 05 – 15) 109 Para ahondar en la evolución de la escritura en la humanidad, ver: Ruíz García, Jesús; Baño Gimeno, María Pilar y Secadas, Francisco. Evolución histórica de la escritura. En: Revista Interuniversitaria. Historia de la Educación, No 4, 1985, págs. 193 – 208; Calvet, Louis-Jean. Historia de la escritura: de Mesopotamia hasta nuestros días. Barcelona: Paidós, 2001. 263 p.; Gel, Ignace. Historia de la escritura. Madrid: Alianza, 1982. 349 p.
pág. 51
de la comunidad para que puedan preservar por mayor tiempo los saberes que antes se transmitían de manera oral.
De igual modo, los semitas, hacia el año 13000 a.C., se inventan un sistema en el que un sonido de la palabra, un fonema, tiene su correspondiente representación con un signo. En la combinación de 25 o 30 signos fonéticos es posible reproducir, con diversa precisión, todas las lenguas posibles. Los griegos adoptan y adaptan este sistema, favoreciendo la simplificación en el proceso de la lectura y escritura, y gracias a sus relaciones mercantiles y su desarrollo filosófico - científico, se expande a lo largo y ancho del mundo mediterráneo antiguo, hasta la actualidad.110 Así, la escritura se usa, en primera medida, para registrar hechos administrativos, atmosféricos (como las fases de la luna, las épocas de inundaciones), legislativos (código de Hammurabi) y, con posterioridad, manifestaciones literarias. Quienes la ejecutan son expertos escribas, ligados al palacio del rey o al templo, entrenados para ese fin. Su saber es especializado, esotérico, ligado a la divinidad y al poder, es selectivo y sólo unos pocos afortunados logran acceder a éste.
La escritura se convierte, entonces, en la base de la religión, y las primeras religiones parten del libro que se define como sagrado. En éste se custodia la tradición, la sabiduría primigenia, el mandato divino que está por encima de todas las personas y al mismo tiempo los mantiene unidos, sin cambios en sus relaciones con los demás, la naturaleza y la divinidad. En paralelo, esta escritura es liberadora sobre lo vivido, ya que registra los hechos del pasado y al hacerlo, permite que se aprendan de ellos. Así mismo, estas religiones del libro se tornan ecuménicas, es decir, tienen un poder de expansión más amplio que las religiones orales gracias a la custodia de la palabra escrita, y de paso, a la consolidación de su forma de gobierno y su sistema económico.111 En paralelo, la sociedad de la Grecia Antigua permite que los ciudadanos (según su caracterización) también aprendan y conozcan el sistema de la escritura debido a su escepticismo sobre sus propias divinidades. Estos ciudadanos quieren expresar sus ideas, sus reflexiones sobre las relaciones del ser humano con la naturaleza, sin la intermediación de la religión. Los sabios de las colonias de la Magna Grecia pueden intercambiar los textos de sus homólogos de Atenas o Asia.
El comercio de los libros se fortalece con la forma de gobierno ateniense en la época de Pericles, cuyo símbolo es el acto en el que Anaximandro deposita un libro escrito por él en el ágora a fin de que los ciudadanos puedan discutir sobre el mundo natural y los dioses de la misma manera en que se hace con los asuntos del gobierno y de las guerras. La escritura se empieza a considerarse parte fundamental dentro de la educación griega en algunas ciudades, ya que se adquiere la conciencia de que ésta permite la pervivencia
110 Sobre el impacto cultural de los griegos en las sociedades occidentales, ver Vernant, Jean-Pierre. Los orígenes del pensamiento griego. Barcelona: Paidós, 1992. 145 p.; Finley, Moses et al. El legado de Grecia: una nueva valoración. Barcelona: Editorial Crítica. Grupo editorial Grijalbo, 1983. 483 p. 111 Melo, Jorge Orlando. El poder de la palabra. Óp. Cit., pág. 5.
pág. 52
de los sistemas de lectoescritura, a la vez que la transmisión del conocimiento de sus antecesores.112 A su vez, la Grecia Helenística trae consigo el perfeccionamiento de la cultura escrita, recreando su producción y controlando las expresiones literarias, al igual que la traducción de obras al griego de diferentes textos escritos en otras lenguas. La lectura cobra el sentido actual del término, al ser considera como un proceso individual e intelectual de interpretación de las obras: un sentido hermenéutico del proceso lector facilita la crítica, agudiza las erratas y efectúa los comentarios al margen del texto, profundiza en el pensamiento del autor, clarifica las expresiones lingüísticas al escribir diccionarios para su consulta permanente, ordena el conocimiento acorde con una lógica universalista ligada a los intereses helenísticos, crea textos con diferentes fines. Estas características se expresan en las diferentes bibliotecas que surgieron en el este periodo, sobresaliendo la de los Ptolomeos en Alejandría.113 En este contexto, la lectura se realiza en voz alta, pues aún no se desliga con facilidad de los mecanismos de oralidad aún existentes, sino que perviven ambas manifestaciones. Las manifestaciones literarias como la tragedia y la comedia integran ambas situaciones: la puesta en escena es precisamente el instante en que la palabra escrita cobra vida para el público pero también convive con aquella que logra leerla después de ser representada, e incluso, la disfruta en una lectura silenciosa.114 Los romanos, al igual que los griegos, adoptan y adaptan el pensamiento griego a todos los aspectos de la vida, inventando maneras de facilitar el control de ellas. La escritura no es la excepción, y con ella, dan consistencia y sofisticación al libro y la lectura. Sobre el libro se crea la conciencia de la relación su relación con el texto, pues no se trata sólo de realizar una transposición de los ejemplares griegos en un contexto cultural diferente, sino también de adquirir una disciplina de conjunto en la organización de los mismos, que inspirándose en las técnicas de las bibliotecas griegas, se puedan ordenar y disponer del texto para la lectura de un modo cada vez más funcional.
De igual modo, a lectura en voz alta es la que se practica con mayor frecuencia, diferenciando dos tipos: la lectura de textos literarios y la lectura de textos no literarios. En el primer tipo, es viable alternar varias voces lectoras, según la estructura de la retórica, con el ánimo de realizar una lectura expresiva, modulada por tonos y cadencias de voz adecuadas al carácter específico del texto y sus movimientos formales. En el segundo tipo, la lectura se puede realizar en voz baja, en silencio o en voz alta, ya que la intención del leer a este tipo de textos es la comprensión profunda del pensamiento
112 Sobre la educación en Grecia Antigua, ver: Jaeger. Werner. Paideia: Los ideales de la cultura griega. México: Fondo de Cultura Económica, 1962. 1151 p.
113 Riaño Alonso, Juan José. Poetas, filósofos, gramáticos y bibliotecarios. Origen y naturaleza de la antigua Biblioteca de Alejandría. Madrid: Ediciones Trea, 2005, pág. 10 – 15. 114 Sobre las prácticas de la lectura en Grecia Clásica, ver: Svenbro, Jesper. Phrasikleia. An antropology of Reading in Ancient Greek. Ithaca: Cornell University Press, 1993. 238 p.
pág. 53
del autor, por lo que es necesario emplear todas la técnicas posibles de lectura para llegar a él.115 Después de las invasiones bárbaras al decaído Imperio Romano, saber leer y escribir vuelve a ser un saber de casta esotérica, ya que los sacerdotes y los monjes detentan únicamente esta técnica y mantienen tanto la tradición del libro como objeto sagrado y del libro abierto a las demás formas de conocimiento, de manera restringida. La mayoría de la población vive en una cultura en la que las grandes verdades se transmiten por la intermediación de una persona de la casta de manera oral (sermón), o por la lectura de las imágenes (vitrales) en las diferentes construcciones de la comunidad. Si bien es cierto que los monjes y clérigos heredan las técnicas y refinamiento alcanzado por los griegos y romanos para la lectura en voz alta, éstos optan por la lectura de recogimiento, en silencio. Según menciona Cavallo, existen referencias a la lectura individual y la necesidad de leer para uno mismo con la finalidad de evitar molestar a los demás en sus labores en el scriptorium. Anidado a que la propia voz de quien lee distrae la mente para comprender el texto, la lectura silenciosa evita el esfuerzo físico que implica la técnica de la lectura en voz alta, con la preparación de la voz y la adecuada entonación para el público oyente.116 Así mismo, en esta época se transcribe lo que se escucha y los copistas adquieren un rasgo de distinción dentro de la propia clase social, pues su trabajo implica la traducción de la palabra sagrada, escrita en hebreo y griego, al latín de manera fiel y, por otro lado, traducir las obras de carácter profano al latín y dotarlas de un significado que estuviera en línea con el pensamiento de la época. No obstante, durante el siglo XII, el desarrollo económico de Europa hace útil nuevamente saber leer y escribir para los comerciantes o funcionarios de los reinos.
Reaparecen las escuelas, surgen las universidades que se organizan alrededor del libro y la biblioteca, cuya demanda creciente permite la incorporación de más personas en el proceso de elaboración del libro y darle su toque personal, llegando al punto de su profesionalización a finales del siglo XIII. El afianzamiento del libro lleva a que se escriban textos pensados desde el comienzo como un libro, que se diseñen acorde con un plan de escritura, de una visión integral que se quiere comunicar.117 La urgente necesidad de satisfacer la demanda de libros en las universidades conlleva a la invención de la imprenta, bajo la misma premisa que usaron los semitas para crear la escritura fonética: la combinación posible de 25 o 30 signos hechos de metal debe permitir escribir todos los libros, sin necesidad de copiarlos.118 Los efectos de la imprenta son profundos, marcan un antes y un después del acceso a los libros, y por ende, a la
115 Cavallo, Guglielmo. Entre el volumen y el códex. La lectura en el mundo romano. En: Chartier, Robert y Cavallo, Guglielmo. Historia de la lectura en el mundo occidental. Madrid: Taurus, 1997, págs. 45 y siguientes.
116 Ibíd., pág. 56.
117 Ojeda Pérez, Robert y Garzón Cárdenas, Uriel Ignacio. De Sumer a Gutenmberg: la biblioteca antigua y medieval. En: Códices, Vol. 8, No 2, 2012, págs. 47 – 49.
118 Melo, Óp. Cit., pág. 6
pág. 54
lectura. La noción de acceso a los libros para la sociedad en general empieza a tener matices de igualdad en la medida en que el impulso de las lenguas “no oficiales” de la época aprovechan este invento para que se propague también las ideas a través de las lenguas, que vienen a responder a lo que en el siglo XVIII se denomina lenguas nacionales.
El libro sagrado, la Biblia, es traducido a las lenguas vernáculas para que cada fiel tenga un pedazo de divinidad con él, y de paso, que la interpretación de su palabra sea asumida por sí mismo, sin necesidad de la intermediación del sacerdote. La imprenta permite al protestantismo democratizar la relación con Dios.
Por ende, el Renacimiento constituye la emancipación definitiva de la cultura escrita, cuyo baluarte es el libro impreso. Su masificación en la producción y en la creación de nuevas maneras de efectuar la impresión rápido y con mayor precisión responde a la demanda de los deseos intelectuales de comunicar todas y cada una de las impresiones, análisis y descubrimientos que se van realizando sobre el ser humano, su vida en sociedad y su relación con los fenómenos naturales.
No obstante, la escritura y la lectura era un privilegio de pocos dentro de las sociedades y es el alfabetismo quien gobierna a las mayorías en los siguientes siglos. Aunque algunos intelectuales se inclinan por el objetivo de que todas las personas deben saber leer y escribir, sólo a mediados del siglo XVIII se generaliza este objetivo y se consolida en el transcurso del siglo XIX. Es a partir de esta época que nacen las campañas de alfabetización y se buscan métodos para mejorar el proceso de su enseñanza con la finalidad de que la sociedad pueda contar con personas aptas para ejercer sus derechos civiles.
Esta idea toma mayor fuerza con la Independencia de Estados Unidos, vinculando definitivamente la validez política del saber leer y escribir bajo el enfoque democrático, pues era necesario que las personas elijan y sean elegidas bajo su propia decisión, libre y autónoma, justificada por opiniones y conceptos tomados de su propia reflexión e interpretación119. Por ello, el auge de la construcción de las bibliotecas en ese país va de la mano con el proyecto actual de la Biblioteca Pública, en la que cualquier tipo de persona tiene el mismo derecho a leer, a estar informada, a acceder a todo tipo de expresión escrita.
La lectura y al escritura están como núcleo en el desarrollo de Occidente, entre el Renacimiento y el siglo XX. Ello sirve como denotación de poder para los imperios coloniales de esta época frente a sus súbditos ultramarinos. El imperio español es un monumento sobre la escritura y su impacto en la política económica, social y cultural de los territorios conquistados y colonizados: es una burocracia que sólo actúa frente a lo escrito, y demora las decisiones durante años mientras los reportes y sus indicaciones cruzan el Atlántico. La necesidad de registrarlo todo, de manera oficial, crea grandes
119 Ibíd., pág. 11
pág. 55
archivos que evidencian, hasta la actualidad, el culto a los gobiernos por el documento escrito, notariado y plenamente autenticado, cuya validez y legitimidad es incuestionable. En paralelo, desde el siglo XVII en Europa y en la América Española en el siglo XVIII, los periódicos son el medio de divulgación de conocimiento y de creación literaria. Por ende, la conformación de sociedades de lectura impulsa el desarrollo de consulados comerciales y editoriales, con el ánimo de promover la idea moderna de progreso. De igual modo, el libro se sigue consolidando como el símbolo de conocimiento por excelencia y se va ampliando su dinámica con la creación de manuales, guías, descripciones para el funcionamiento de ese conocimiento: la tecnología. A pesar de todo el avance científico que realizan las universidades europeas durante el siglo XIX, la experiencia de la persona del común se ve revitalizado cuando encuentra que su misma sensibilidad, sentido de la estética es compartida con otras personas a través de sus vivencias. Un ejemplo de ello son las novelas, en donde las miradas sobre el amor, la juventud, la niñez son semejantes. La práctica de la lectura silenciosa es aún más íntima, más cercana al ser mismo de la persona, y la selección de sus libros se decanta en aquellas que quiere leerse en soledad frente a aquellas que quiere mostrar a los demás. La lectura en voz alta ocupa un rasgo de distinción y etiqueta que rememora las prácticas de los romanos, adicionando el hecho de que se profundiza la estratificación social en éste.
Esta práctica de la lectura incentiva el individualismo de la escritura y lo refuerza: el europeo del siglo XIX es consciente de que las experiencias vividas pueden ser similares, pero la manera de narrarlas es diferente, y eso es lo hace a una persona única frente a las demás. Ello implica el desvanecimiento poco a poco del sentido de identidad comunitaria, presente en la oralidad, para ser reemplazada por la noción de sociedad con elementos de diversidad, la sociedad letrada.120 En la Colombia de la colonia hasta mediados del siglo XX, la lectura y la escritura denotaron una forma de privilegio que sólo unos pocos podían adquirir. Una cultura letrada se extiende paralela sobre una cultura de la voz, de la oralidad, cuyo rasgo es lo popular, más conservadora debido a la fuerte influencia de la religión y los elementos europeos que se transmitieron también por vía de la voz del español, confluyendo en un mestizaje de creencias entre lo místico y la fe: refranes, espantos y canciones campesinas españolas se camuflan con los mitos, las leyendas y la visión de mundo del esclavo africano y el indígena sometido. Al respecto, comenta el escritor afrocolombiano Alfredo Vanim:
En el Chocó, Germán de Alba (lingüista español) encontró unas décimas que narran la historia del Conde de Oliveros, y uno se dice: “Pero, ¿cómo diablos?”. Claro, ellos oyeron hablar de eso, y se lo apropiaron y le dieron sus propias connotaciones. Las historias cambian, pero la sustancia sigue siendo lo heroico. Después de la investigación de Germán, uno comienza a ver que las respuestas estaban al alcance de la mano. Los
120 Ibíd., pág. 13-14.
pág. 56
pueblos africanos, en su gran mayoría, eran pueblos guerreros. Al ser despojados de sus dioses, de sus héroes, empezaron a adaptarse a otros héroes, a apropiarse de ellos y a transformarlos según sus circunstancias.121 En contraste, la cultura letrada está abierta a nuevas influencias y formas de comprender las circunstancias sociales y políticas de su entorno: los derechos humanos llegaron en libros que narran la Revolución Francesa, la ciencia europea se busca en los libros que lograban traer científicos como Álvaro Mutis, Francisco José de Caldas o Joaquín Acosta, al igual que las ideas sobre emancipación política y apropiación de la naturaleza americana y sus recursos. Esta cultura es la que más cambia, debido a que está en contacto con el mundo, y generalmente se define la relación con lo que se rechaza y lo que se acepta.
Sin embargo, esa situación crea brechas entre ese objetivo universal de la lectura como fuente de liberación del cualquier ser humano, como lo apunta Melo: El carácter emancipador de la lectura quedó pues limitado en Colombia, hasta la época actual, por el amplio analfabetismo: dominan las culturas orales y visuales tradicionales, la memorización de oraciones y relatos populares, las imágenes de santos, de las ánimas y el Corazón de Jesús, el aprendizaje del trabajo en el trabajo mismo. De este modo, la desigualdad de la sociedad, basada en fenómenos de propiedad y riqueza, se apoyaba también en la distribución del poder de la palabra: la mayoría apenas tenía el poder, muy debilitado, de la comunicación oral.122 Con los avances científicos y tecnológicos del siglo XIX y XX, la oralidad nuevamente entra en escena frente a su gran monopolizadora, la escritura, en la evolución de la humanidad. El teléfono y la radio impactan por la inmediatez en la comunicación, la voz toma nuevamente lo emotivo y ancestral al escuchar a las personas a través de ella, sentir su presencia aunque personalmente esté a una gran distancia. En Europa y Estados Unidos esta segunda ola de la oralidad llega en una sociedad ya lectora, casi totalmente alfabetizada; al contrario de los países cuyo alfabetismo era aún altísimo en sus sociedades, como la colombiana.123 Acorde con Melo, el poder político de la radio se entiende porque, en vez de un lector que lea a sus semejantes, sea el periódico o un libro, están todos alrededor de la radio, la cual agrupa a ciudadanos para escuchar los discursos de Jorge Eliécer Gaitán, los episodios del Golpe Militar en la propia voz del General Rojas Pinilla, los hechos que provocaron los desórdenes del Bogotazo. La radio se convierte en transmisora de noticia, de pensamiento, de revolución, de educación. El ejemplo característico es la creación en
121 Vanin, Alfredo. Escritura, memoria e identidad. En: Memorias del I Encuentro de Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, pág. 196.
122 Ibíd., pág. 15
123 Melo, Óp. Cit., pág. 8
pág. 57
1949 de Radio Sutatenza con el propósito de educar a los campesinos analfabetas, y de
paso, promover la lectura.124 La preocupación de la lectura y su alfabetización como elemento de primordial para la constitución de ciudadanos en las sociedades no apalancadas en la cultura impresa europea y norteamericana se genera alrededor de la década del sesenta y se expande con más fuerza en la década del ochenta del siglo XX.
Es en ese momento, que surgen importantes estudios que brindan datos objetivos que
confirman que las persona no leen, o leen poco, que algunos leen pero no comprenden
y que hay un número elevado de analfabetos, pero también de analfabetos por desuso,
aquellos que aprendieron la técnica de la escritura y la lectura, pero no practicarla
habitualmente la han perdido.
El problema del analfabetismo se convierte en el centro de atención y la
preocupación por acercar la lectura a las personas, en especial desde la infancia, se
vuelve un objetivo generalizado de la educación y de otras áreas de la sociedad
civil, pero también paulatinamente de los gobiernos. Comienza un período en el que se
toma conciencia de la situación generada en torno a la lectura y cada vez con más
fuerza, sobre todo del ámbito de la educación y del mercado editorial, se manejan
distintas estrategias que colocan a la lectura en su centro de atención125.
Actualmente, la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación sitúan el tema en un nuevo estadio de revalorización. La formación de
lectores críticos aptos para manejar el volumen de información a la que a diario
se enfrentan, lleva a la resignificación del valor de la lectura y a considerar otras formas
de lectura fuera del texto impreso. Cada vez más la comprensión lectora y la
evaluación crítica son indispensables para moverse en el mundo tecnológico.
124 Ibíd., pág. Para más información sobre el impacto de la radio en Colombia en los procesos de alfabetización, ver el trabajo recopilatorio que hizo la Biblioteca Luis ángel Arango en su Boletín Cultural y Bibliográfico, en especial Bernal Alarcón, Hernando (en línea – PDF) Radio Sutatenza: un modelo colombiano de industria cultural y educativa. En: Boletín Cultural y Bibliográfico, Vol. 46, No 82, 2012, págs.
4
–
41.
Disponible en:
http://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/67/65 (Consulta: 2013-10-25) 125 En Colombia, las iniciativas del sector privado y público han convergido en la conformación de varias Red de Bibliotecas Públicas, las cuales brindan servicios de promoción de lectura enfocados en la formación de lectores críticos, autónomos y selectivos, conscientes de su rol como ciudadano en la sociedad colombiana. El ejemplo que mejor representa esa confluencia es la Red de Bibliotecas Públicas de la capital de Bogotá – BIBLORED, creada en 1998 como política pública de la Alcaldía Distrital y administrada por el sector privado en la figura de concesión. Sus diversos tipos de programas de lectura (La hora del cuento, café literario, Club de lectura para jóvenes y personas mayores, entre otros) buscan orientar y facilitar las diversas manifestaciones de la lectura: como placer, como ampliación de conocimiento, como forma de entender otras realidades, como vehículo de acciones ciudadanas, como reconfiguración del espacio y del tiempo de los lectores. La sistematización de estas experiencias se pueden consultar en: Castañeda Bernal, Elsa y Bojacá Santiago, Patricia. El sentido del hacer: Una apuesta por el aprendizaje permanente. Sistematización de la experiencia de planeación del área de promoción de lectura y escritura en BibloRed. Bogotá: Secretaría de Educación del Distrito Capital; Red Capital de Bibliotecas Públicas, 2012. 97 p.
pág. 58
Por eso, la lectura digital, debe ser parte también de las políticas de promoción de la
lectura, en especial orientando la misma al desarrollo de habilidades de
comprensión y evaluación de la información a través de programas de alfabetización
en información. En este marco, se promueven distintas iniciativas que van desde
campañas de lectura puntuales, pasando por acciones de fomento y promoción,
hasta la formulación de políticas públicas de lectura en las que los gobiernos
comprometen sus intereses y esfuerzos en función de beneficiar a la sociedad en su conjunto con diferentes acciones a favor de la lectura126.
A pesar de la sobrevaloración por la escritura en los ejercicios de su valoración sociocultural, vale la pena señalar lo acotado por Vanin:
La escritura no anula la oralidad, porque los pueblos con una fuerte tendencia hacia la oralidad o con una tradición oral muy fuerte son orales no porque no tengan escritura, sino porque la oralidad es una conducta de vida. Podemos alfabetizar a toda la gente del Pacífico, y las historias orales no van a desaparecer, porque se necesitan, porque están en las raíces del pueblo, porque África nutre todo eso, porque América también, al igual que los españoles. Los españoles siguen siendo tremendamente orales.127 La Biblioteca Pública, entonces, pone en marcha la articulación de sus funciones sociales de estrategia para lograr el acercamiento de las comunidades a las colecciones, a través de programas y servicios delimitados por la tensión entre lo universal y lo local. Como se ha observado, las colecciones en sí mismas son el primer paso para la complementar la cuarta y quinta ley de Ranganathan, aplicadas en el contexto de colombiano de los pueblos wayuu, kogui, câmentsa, saliva y los demás que se encuentran en el departamento de La Guajira:
Hablemos de cómo una biblioteca planteada desde un gobierno sí puede tener una gran acogida en la comunidad, cómo una biblioteca puede ser asumida y concebida desde Occidente. (…) La biblioteca debe ser semejante a un espacio de almacenamiento de saberes, un espacio para las bibliotecas indígenas que sea asumido como espacio de almacenamiento y distribución de saberes. Así creo que las bibliotecas interculturales en la comunidad no solamente van a ser bien recibidas,
126 En el caso colombiano, la implementación del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas liderado por la Biblioteca Nacional del Ministerio de Cultura va para su segunda fase, del 2010-2018. Su compromiso es el de construir bibliotecas públicas acorde con las necesidades de las poblaciones, especialmente aquellas con una alta concentración indígena, afrocolombianos, raizales y palenqueros. La configuración de las colecciones y el diseño de programas bibliotecarios parten de la premisa de formar lectores permanentemente a través del redimensionamiento de las prácticas sociales de la lectura, entre ellas la vinculación entre la cultura escrita y la cultura oral. De igual manera, las bibliotecas públicas están llamadas al impulso sólido del proceso de humanización y de formación ciudadana, heredero en gran parte de ese interés por favorecer la transformación social de la comunidad visto en la propia historia de esta institución social. Para conocer de fondo el impacto de este plan, ver: Rodríguez, Claudia y otros (en línea – PDF) Leer es mi cuento. Libros para la primera infancia: retorno de la inversión en el país. Bogotá: Fundalectura, 2015. 120 p. Disponible en: http://blog.utp.edu.co/eppina/files/2015/11/Libro-Retorno-social-Leer-es-mi- Cuento.pdf (consulta: 30-07-2016) 127 Vanin, Alfredo. Óp. Cit., pág. 195.
pág. 59
sino repotenciadas con esa conciencia de participación desde los niños en su círculo hasta los ancianos. Cuando se unen esos dos cabos, niños y ancianos, se forma el círculo de la palabra: así debe asumirse ese espacio de la biblioteca, con la fuerza de la lengua materna, con esa oralidad almacenada y, por supuesto, con el texto escrito también, preferiblemente bilingüe.128 El reto de lectura y la escritura desde la perspectiva planteada, en consecuencia, está enmarcada en el reconocimiento y apropiación de las confluencias entre la cultura escrita y la oral dentro de los espacios que ofrece en sí misma la Biblioteca Pública en aras de seguir construyendo, re-construyendo y de-construyendo la identidad de las sociedades. La promoción de lectura se configura como la estrategia idónea en la reconciliación de esta dicotomía, y a su vez, como impulsadora del mejoramiento de la calidad de vida de sus integrantes.
Como muestra, se trae la experiencia de Alfredo Vanin nuevamente, quien de manera auténtica muestra las dos formas de reconciliar la cultura escrita y la cultura oral a través de la promoción de lectura, y de paso, el reconocimiento de su identidad a través de ella: La oralidad debe seguir nutriendo la idea de una biblioteca. He estado realizando algunas actividades de promoción de lectura y buscando textos surgidos desde lo afrocolombiano, desde lo pacífico, desde lo indígena, con el ánimo de que ese puente entre oralidad y escritura no se rompa tan fácilmente. Los relatos indígenas y negros tienen la estructura del relato popular que permite la existencia misma del mito, que permiten que la estructura vaya guiando a quien escucha el relato (…) Son caminos que ya están muy demarcados en la conciencia colectiva y que no ofrecen mucha resistencia para la lectura, a la vez que poco a poco, van introduciendo los elementos de lo universal.129
128 Apusahana, Vito. Escritura, memoria e identidad. En: Memorias del I Encuentro de Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, págs. 199-200.
129Ibíd., pág. 197. La cursiva es mía.
pág. 60
5. LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO ELEMENTO DE APROPIACIÓN EN LA
IDENTIDAD CULTURAL
5.1. La Biblioteca Pública y sus nexos con la democracia
El primer acercamiento que se encuentra en la literatura bibliotecológica sobre participación ciudadana y Biblioteca Pública tiene que ver con la relación de esta institución social con la democracia. Al respecto, Meneses afirma que para el análisis de la biblioteca y su relación con la democracia es preciso tener en cuenta la complejidad en la manera como histórica, social, política, económica, ideológica y culturalmente se ha propiciado dicha conexión ya que influye en la creación, el desarrollo, la estructura y el funcionamiento de estas instituciones.
Por ende, es de interés analizar los vínculos que se sustraen de los diferentes Manifiestos de la IFLA/UNESCO sobre la Biblioteca Pública130 y la incursión del elemento cultural a medida que las sociedades van exigiendo nuevas maneras de entender la ciudadanía en un entorno intercultural.
Se aprecia que en la primera versión del Manifiesto para la Biblioteca Pública131 esta institución es concebida como baluarte de la democracia, ya que desempeña un papel educador y formador de ciudadanos capaces de participar activamente en las decisiones que afectan el devenir de su vida dentro de su comunidad.
Para la segunda versión del Manifiesto132, la noción de Biblioteca Pública como un centro de información que facilita a los usuarios todo tipo de datos, información y conocimiento
130 El Manifiesto de la IFLA/UNESCO ha tenido tres versiones. La primera, publicada en 1949, declaró la confianza en la Biblioteca Pública para el servicio de la educación popular, nacida de la democracia moderna y administrada por el pueblo y para el pueblo. Para llevar a la práctica esta idea de la Biblioteca Pública, la UNESCO ayudó a construir tres bibliotecas públicas modelo en países en vías de desarrollo: Nigeria, India y Colombia, específicamente en Medellín (Biblioteca Piloto) La segunda versión, en 1972, estuvo enmarcada en la celebración del Año Internacional del Libro, a lo cual UNESCO solicitó expresamente a la IFLA la revisión del Manifiesto y su respectiva actualización. Esta versión conserva la esencia de la misión de la Biblioteca Pública (educación popular) y amplía su rol en los temas de información, cultura y atención a nuevos grupos de usuarios: personas con discapacidad y el público infantil. La tercera versión, en 1994, reafirma la esencia de la anterior, impulsando temas como la inclusión social, el acceso libre y autónomo al conocimiento y la información, la gratuidad de los servicios y la necesidad de una legislación que ampare las acciones de la Biblioteca Pública en los estados. En palabras de Gloria Rodríguez: “así como la primera versión se pretendía influir a la comunidad en general, con la segunda a la comunidad profesional, con esta última, se pretende influenciar a todos aquellos responsables de la toma de decisiones y a las autoridades políticas locales y nacionales” (Rodríguez Santamaría, Gloria María. La Biblioteca Pública: análisis a manifiestos y directrices. Medellín: Fondo Editorial Comfenalco Antioquia, 2007, pág. 53) 131 IFLA/UNESCO. Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública versión 1949. En: BBS, Vol. 4, No 4, 1995. pág. 12. Traducido por Hilario Hernández 132 IFLA/UNESCO. Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública versión 1972. En: Hojas de lectura, No 25, 1993, pág. 6-7
pág. 61
concuerda con la realidad de la biblioteca moderna. En ese sentido, al constituirse como centro de información, se le da un carácter institucional más fuerte, pues no se limita a ser reconocida como un depósito de libros sino como un espacio cultural y de conocimiento que permite el diálogo entre ellas a partir de la información y los servicios que brinda a la comunidad. Por ende, la biblioteca pública tiene como objetivo proporcionar servicios de lectura y de otros materiales para asegurar el crecimiento intelectual sano de todos los miembros de la sociedad; además, porque .dichos materiales son conservados (y organizados) en la biblioteca para el uso democrático por todos los miembros de la sociedad.
De este modo, se vislumbra que la biblioteca pública configura un espacio de formación permanente en participación ciudadana a partir de los servicios que presta a la sociedad, ya que la vida de la biblioteca está íntimamente ligada al uso que los ciudadanos hagan de ella. De acuerdo con Betancur (citado por Meneses) la biblioteca pública debe satisfacer las necesidades de información de la ciudadanía, pues ello le garantiza un vínculo con la acción política y el ejercicio en la configuración, consolidación y fomento de la participación ciudadana, es decir, “no hay democracia sin participación y no se participa sin la información suficiente para ejercer con plenitud ese derecho”133 En la tercera versión del Manifiesto a favor de las bibliotecas públicas134 se concede a la biblioteca pública un papel clave en el progreso de las sociedades a partir de la conformación de ciudadanos bien informados que puedan ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un rol activo dentro de la sociedad; el eje que fundamenta la finalidad de la biblioteca pública está en estrecha relación con la educación y el acceso libre a la información, al conocimiento y a la cultura.
De acuerdo con Suaiden,135 la formación en participación ciudadana conlleva a valorar desde la institucionalidad los mecanismos que permitan dicho acercamiento. La biblioteca pública, vista a la luz de esta versión del Manifiesto, refleja el interés por desarrollar actividades y servicios que permitan cumplir con sus finalidades, a la vez que ejerza impacto sobre la comunidad que le demanda un activismo a nivel cultural, educativo, social, político y económico.
En ese sentido, el Manifiesto en su tercera versión alude a que los servicios que debe prestar la biblioteca pública estén en consonancia con los objetivos propuestos en el Manifiesto, los cuales están vinculados con algunos aspectos de la participación ciudadana en el marco dela democracia. Vale resaltar los siguientes:
1. Crear y consolidar el hábito de la lectura en los niños desde los primeros años: La
lectura, a pesar de las múltiples problemáticas que suscita en la actualidad debido al auge de las Tecnología de la Información y la Comunicación, sigue siendo la principal vía de acceso a la información y al conocimiento. Por ello, la ausencia o restricción de estas instituciones y de este instrumento social de lectura en las
133 Citado por Meneses, pág. 100
134IFLA/UNESCO. El Manifiesto de la IFLA/UNESCO a favor de las Bibliotecas Públicas (En línea). La Haya: IFLA, 1994. Disponible en: http://www.ifla.org/VII/s8/unesco.manif.htm (consulta: 2013-03-27) 135 Suaiden, Estela. Biblioteca pública e informaçâo à comunidade. Sâo Paulo: Global editora, 1997, pág.
pág. 62
comunidades impide la posibilidad de construir plenamente una ciudadanía en democracia, y por extensión, en participación ciudadana, ya que ellas ofrecen con particular énfasis el material bibliográfico y, a su vez, la información contenida en él. (Meneses, 2008: 102).
2. Prestar apoyo a la autoeducación y la educación formal de todos los niveles: Los
valores que resalta la democracia como la libertad, la solidaridad y la igualdad se ven reflejados en el acceso a la educación permanente para cualquier tipo de escolaridad. En ese sentido, la biblioteca pública estrecha sus vínculos con la participación ciudadana en la medida en que a través de los servicios de capacitación permanente, formación de usuarios, charlas con la comunidad, alfabetización informacional genera espacios de apropiación y reconocimiento de su ciudadanía, al igual que la participación activa y constructiva acerca de las decisiones políticas, económicas y sociales que afectan a su comunidad, y por extensión, a la sociedad.
5. Sensibilizar respecto del patrimonio cultural y el aprecio de las artes y las
innovaciones y logros científicos: El bien común que resalta la democracia es posible evidenciarlo en la identificación, el reconocimiento y la conservación del patrimonio y la producción científica de las sociedades como injerencia de las bibliotecas públicas; de este modo, el desconocimiento acerca de lo que hace a una sociedad única ante las demás influye en las acciones políticas de sus ciudadanos, pues conlleva a la paulatina pérdida de la identidad y de la memoria.
9. Garantizar el acceso a la información comunitaria: El acceso a la información es
el aspecto mejor conocido de la biblioteca pública contemporánea, pues ella encarna los valores de libertad e igualdad en el derecho ciudadano a buscar información y que pueda acceder a ella sin reparos de ninguna índole. Además, es preciso matizar que dicho acceso involucra el tema de las colecciones de las bibliotecas, pues en ellas se percibe la libertad de pensamiento y la igualdad de tratamiento bibliográfico en los temas y autores, constituyéndose en una centro de formación permanente, fortaleciendo la ciudadanía a partir de otros discursos y propiciando la participación ciudadana activa, solidaria y justa en la comunidad.
De este modo, en la vinculación entre biblioteca y participación ciudadana se configuran otros elementos que fortalecen el ejercicio democrático justo, solidario e igualitario que promulga la democracia. La educación y la institucionalidad del Estado a través de políticas públicas complementan el nexo, que en últimas, exigiría de la ciudadanía una gran capacidad de liderazgo y aprehensión por la biblioteca como institución pública para el reconocimiento, desarrollo y fortalecimiento de la participación ciudadana. Sin embargo, ¿de qué manera es posible esta aprensión y liderazgo si se desconoce la naturaleza multicultural de cada sociedad en la que está inmersa la biblioteca pública y a la vez la visión holística que le es propia?
pág. 63
A decir verdad, las diferentes versiones del Manifiesto analizadas hasta aquí sugieren una serie de cualidades, representaciones legales, financieras y administrativas que, en teoría, constituyen el esqueleto de la funcionalidad de la biblioteca pública. No obstante, el interés de una democracia liberal es propiciar espacios que favorezcan el consumo de los bienes y servicios que ofrece la biblioteca sin reparos en su configuración social, histórica y cultural. Los valores, entonces, que promulga la participación ciudadana enmarcada en el liberalismo son el privilegio de unos pocos a la cultura, la información y el conocimiento, a pesar de manifestarse en una falsa garantía al “acceso libre” de la información, la sensibilización sobre el patrimonio cultural y la producción científica e intelectual en la medida en que se pueda obtener por una transacción monetaria, la bien remunerada educación formal que conlleva a su articulación con el hábito de leer sin comprender, ni analizar, ni reflexionar sobre dicha información, entre otras. A ello se le agrega la diversidad de cultural en las sociedades actuales, en donde previamente no existían diferentes culturas en un mismo espacio geográfico o se ha aumentado, debido a los procesos de migración, la globalización, la rapidez de las comunicaciones y las decisiones administrativas en los gobiernos de turno. En este contexto, en el 2006, la IFLA/UNESCO promulgó el Manifiesto por la Biblioteca Multicultural136, el cual es posible interpretarlo como una extensión de las colecciones locales.
Sin embargo, como señala Melo, la Biblioteca Pública, independientemente de la situación geográfica en donde se encuentra, debe conservar la tensión dialógica que siempre ha caracterizado las colecciones de esta institución social, y los servicios y programas diseñados están orientados a ser la invitación para que los usuarios sean los propios artífices de la construcción, reconocimiento y apropiación de su identidad. El Manifiesto, en ese sentido, recopila la idea de la Biblioteca como centro de aprendizaje, centro de cultura y centro de información, acentuando los principios democráticos de la libertad, el acceso a la información para todas las personas, enfatizando el respeto por la identidad y los valores culturales, los cuales están implícitos en la propia naturaleza de ésta.
De igual manera, el Manifiesto IFLA/UNESCO por la Biblioteca Multicultural relaciona un listado de misiones clave relacionados con la información, la alfabetización y la cultura en la Biblioteca Pública, los cuales se transcriben dado la relevancia que representan dentro del análisis propuesto en esta investigación137:
Fomentar la toma de conciencia del valor positivo de la diversidad cultural y promover el diálogo cultural;
136 IFLA. Manifiesto por la biblioteca multicultural (En línea) La Haya: IFLA, 2006. Disponible en: http://archive.ifla.org/VII/s32/pub/MulticulturalLibraryManifesto-es.pdf (consulta: 2013-04-30)
137 Ídem
pág. 64
Alentar la diversidad lingüística y el respeto por las lenguas maternas; Facilitar la coexistencia armónica de varias lenguas, incluyendo el aprendizaje de varias lenguas desde edades tempranas; Salvaguardar el patrimonio cultural y lingüístico y apoyar la expresión, creación y difusión en todas las lenguas pertinentes; Apoyar la preservación de la tradición oral y el patrimonio cultural intangible; Apoyar la inclusión y participación de personas y grupos de diversos orígenes culturales; Promover la alfabetización informacional en la era digital, y el dominio de las tecnologías de la información y comunicación; Promover la diversidad lingüística en el ciberespacio; Fomentar el acceso universal al ciberespacio; Apoyar el intercambio de conocimientos y buenas prácticas en relación con el pluralismo cultural.
Para lograr la consecución de este listado de manera óptima, se considera relevante observar lo anotado por Beuchot sobre la noción de multiculturalismo, pues a simple vista, esta serie de misiones clave están enfocadas en el desarrollo de una colección local cuyo ímpetu deja entrever una tensión malsana sobre las culturas, esto es, en la discriminación positiva sobre las comunidades. Ello se puede ver reflejado en la siguiente afirmación del Manifiesto:
Los servicios bibliotecarios y de información en un contexto de diversidad cultural y lingüística incluyen tanto la oferta de servicios a todo tipo de usuarios de la biblioteca como la oferta de servicios bibliotecarios dirigidos especialmente a grupos culturales y lingüísticos tradicionalmente más desatendidos. Se debería prestar especial atención a grupos que a menudo sufren marginación en las sociedades con diversidad cultural: minorías, refugiados y solicitantes de asilo, personas con permisos de residencia temporales, trabajadores inmigrantes y comunidades indígenas.138 Beuchot manifiesta que la cultura dentro de una sociedad debe abarcarse desde la noción de multiculturalismo, es decir, la complejidad de diversas culturas dentro de un mismo espacio geográfico y social al interior de un país139. Desde esa perspectiva, las culturas se podrán articular entre la proporción y la atribución dadas unas con otras: proporción en la medida en que se pueden efectuar comparaciones entre sí con patrones comunes a todas, respectando las diferencias, pero buscando su unificación, aunque ésta sea permeable a una posible estandarización de la identidad cultural como identidad de la cultura de la humanidad en sí misma; atribución para que cada una sea diferenciada cuya base será una idea de cultura general, abstracta y regulatoria que permitirá, del mismo modo, ser guía y soporte modelador de
138 Óp. Cit., pág. 2
139 Beuchot, Mauricio. Interculturalidad y Derechos Humanos. México: Siglo XXI; UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, 2005, pág. 13
pág. 65
las reales y concretas para su desarrollo y constante reflexión sobre sí misma, sin deslegitimar o desligarse de las demás140.
De este modo, en palabras de Beuchot: “la proporcionalidad las hará (a las culturas) ver como iguales (sólo proporcionalmente) y la atribución resaltará sus diferencias.”141 Es decir, es una igualdad de proporciones, pues son precisamente las diferencias las que facilitan la configuración de las identidades de las culturas en la medida en que sus diferencias son igualmente proporcionales al modelo de cultura que se pretende establecer.
A la pregunta de cómo es posible establecer dicho modelo de cultura, que en últimas, permitiría la comprensión de la identidad cultural, Beuchot manifiesta: Ese modelo se confeccionará aposteriorísticamente, no apriorísticamente, es decir, partiendo del aprendizaje que podemos obtener de todas las culturas que conocemos; de la historia del hombre, que nos enseña lo que viene bien al hombre y lo que le es adverso o le disgusta. Podrá haber deficiencias en ese conocimiento, pero allí podemos obtener el conocimiento de algo universal, conocimiento que siempre seguirá en proceso.142 Siguiendo esa misma línea, la apropiación de la identidad cultural se efectuará bajo dicha consideración, en la medida en que, una vez se construya continuamente dicho modelo de cultura, del mismo modo la identidad cultural de las sociedades se conformará y reconfigurará continuamente, desde el previo conocimiento de la significación, praxis y valoración de las manifestaciones que en sí mismas, con las lecciones dadas por la historia de dicha sociedad, caractericen esa sociedad con sus perspectivas identidades culturales.
Por ello, la biblioteca pública se debe posicionar en un marco de referencia que permita abrir espacios de reflexionen sobre la apropiación de la Identidad Cultural, en consonancia con los principios democráticos que le faciliten su finalidad como institución pública y centro de información, de cultura y de conocimiento. En esa línea de ideas, se propone a la democracia y la participación ciudadana emanada de él como la corriente epistemológica que favorece los nexos entre biblioteca pública y participación ciudadana, pues la biblioteca pública a la luz de las diferentes versiones del Manifiesto se fortalece en la medida en que sus directrices están encaminadas a fines más allá de los presupuestos políticos y económicos de los modelos gubernamentales imperantes de las sociedades contemporáneas, convirtiéndose en una institución transversal que opta por el bien común reflejado en los diferentes servicios que ofrece, los cuales incentivan la formación de ciudadanos activos en el desempeño de la actividad política de forma justa, solidaria y equitativa, valores determinantes para el ciudadano en el marco de la democracia.
140 Ibíd., pág. 38
141 Ibíd., pág. 39
142 Ídem
pág. 66
El cumplimiento de la apropiación de la Identidad Cultural en la Biblioteca Pública está orientado en virtud del reconocimiento de su finalidad ante la sociedad. Dicho reconocimiento se logra a partir del cumplimiento de su función sociocultural frente a los diversos sujetos y colectividades que conforman una sociedad; y en consecuencia, en las necesidades socioculturales de información que unos y otros presentan en relación con diversas circunstancias actuales, prospectivas o ancladas en el pasado. De este modo, esta institución social permite la valoración y la comprensión de las diversas culturas que ofrece a través de sus colecciones, programas y servicios, y de esta manera, los usuarios que asisten a ella la reconocen como una institución que promueve la participación ciudadana a partir de la diferencia.
Así, la premisa acerca de la Biblioteca Pública como institución social, forjadora de la Identidad Cultural, se refleja en tres aspectos relevantes: en primer lugar, como un reflejo de la estructura social de la cual forma parte cuya pretensión es la selección, recolección, organización y ejecución de la información para el uso y acceso de la comunidad; en segundo lugar, aseguró la supervivencia de una sociedad por haberse convertido en la principal institución que le permite acceder a la información de manera fácil, logrando la identificación de su propio individualidad y la de los demás; y en último lugar, es el legado cultural más significativo para la sociedad.
pág. 67
CONCLUSIONES
Alejandría y sus eruditos, nunca confundieron la verdadera naturaleza del pasado:
sabían que era la fuente necesaria de un presente siempre cambiante en el que nuevos lectores entablan conversación con viejos textos que se renovaban en el proceso de una nueva lectura.
Cada lector existe para asegurar a cierto libro una modesta inmortalidad.
Leer es, en ese sentido, un ritual de renacimiento Alberto Manguel143 La comprensión de la Identidad Cultural desde la percepción de la Biblioteca Pública conllevó al análisis de la propia naturaleza de la Biblioteca como institución social, la cual hereda el devenir de la sociedad en cada uno de sus épocas, contextos y tendencias; con una inspección hacia la tradición local, la herencia cultural universal y la función social que demanda las actuales circunstancias. La Identidad Cultural, al ser un mecanismo de confluencia reflejado en el símbolo permitió reconsiderar los modos en que el término cultura se ha venido estructurando, posicionando una dicotomía entre cultura como indicador de civilización al estilo europeo y estadounidense y la cultura como aspecto característico de lo autóctono en una comunidad, en el sentido de que la primera forma de concebir el término es la aspiración de cada sociedad, mientras la segunda es un apéndice para curiosos y antropólogos etnográficos. Bajo esa mirada, la función social de la Biblioteca Pública se convierte en la concreción de su finalidad, enfocada a la manera de la pirámide de Maslow, en tres tipos de función social: la función social enmarcada en lo misional, la función social de estrategia y la función social de base. Cada una de ellas puede responder a paradigmas que condicionan el accionar de la biblioteca pública en el diseño de programas y servicios. El paradigma cívico se centra en estabilizar el status quo del sistema político que denota el poder en la sociedad a través de ciertos valores, ideas y creencias que la élite desea replicar en la comunidad; al contrario, el paradigma racional se centra en la toma de decisiones de las personas para que sean satisfechas sus intereses y necesidades, a pesar de estar en tensión con los intereses y necesidades de otras personas, instituciones o comunidades; el paradigma crítico pretende centrar sus acciones en las interrelaciones de la cultura frente a los actores sociales, los valores que ellos prevalecen y las acciones que emprenden en consecuencia de dichas elecciones. Con ello, la biblioteca pública busca contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas que forman parte de una comunidad, construir y articular las
143 Manguel, Alberto. La biblioteca de noche. Madrid: Alianza, 2007, pág. 41
pág. 68
relaciones que se establezcan entre la comunidad con los diferentes actores sociales, sean individuales o institucionales, a través de servicios y programas gratuitos y coordinados por profesionales en el área. Así, los procesos de construcción de la identidad cultural pueden verse influenciados en los recursos documentales que ofrece esta institución, además de fortalecer las interacciones sociales que brinda la lectura en los espacios y programas diseñados con esa finalidad.
Ello le permite al bibliotecólogo aplicar la competencia cultural, cuyo significado es la habilidad de reconocer el significado de cultura en la propia vida y en la vida de los demás, a la vez, reconocer y respetar las diversas manifestaciones culturales y características por medio de la interacción con las personas de diferentes grupos lingüísticos y socio-económicos; también integrar completamente la cultura de los diferentes grupos en los servicios, trabajos e instituciones con el fin de apreciar la vida de quién es bibliotecólogo y de quién se favorece por el servicio que él le presta. Bajo estos presupuestos, fue viable identificar analogías que permitieron analizar la Identidad Cultural desde la perspectiva de la biblioteca en tres aspectos: la construcción de la Identidad Cultural a partir del valor de la información, el conocimiento y los saberes, el reconocimiento de sí misma a través de la promoción de lectura y su participación en la realidad social con base en las acciones ciudadanas que se emprendan en el marco del paradigma crítico.
pág. 69
EPÍLOGO
La reflexión sobre la comprensión de la Identidad Cultural desde la perspectiva de la Biblioteca Pública permitió establecer varios mecanismos de interpretación basado en la propuesta metodológica de Mauricio Beuchot sobre la Hermenéutica Analógica. Sin embargo, se considera importante resaltar que este análisis se pudo realizar gracias a la participación de la autora en el semillero de investigación Aletheia144, en el cual se lograron desarrollar habilidades científicas de corte teórico que facilitaron la realización de este trabajo de grado.
En esa línea, la recomendación al Programa de Sistemas de Información y Documentación de la Universidad de La Salle va encaminado al fortalecimiento de los semilleros de investigación que actualmente tiene el Programa. Ello conlleva a consolidar las acciones de difusión de los productos de investigación que cada semillero pueda tener a través de las publicaciones de sus resultados en la revista del Programa, Códices, o en el boletín de estudiantes, Cortavientos, que actualmente no ha publicado más allá del primer número145; así como la participación de los mismos estudiantes que forman parte de los semilleros en los eventos académicos enmarcados en las semanas de investigación en Bibliotecología y Archivística, como se ha venido realizando. Si bien es cierto que el llamado a formar parte de un semillero de investigación debe ser libre y voluntaria, es preciso que el estudiante también considere las ventajas de integrarse a un semillero así como las responsabilidades que ser miembro activo de éste conlleva. Es ahí donde se hace necesario facilitar espacios de discusión y reunión en salones destinados a los semilleros del Programa, concurrir en la reactivación del boletín de estudiantes Cortavientos en la medida en que se pueda tener la infraestructura tecnológica y editorial necesaria para que sus números de publicación puedan ser consultados a través de la web, al igual que incentivar la producción científica de cada estudiante del semillero a través de reflexiones, ensayos, reseñas y análisis cortos de temas fundamentales en los campos de la Bibliotecología y la Archivística. Es preciso, de igual manera, resaltar los avances que se han tenido en la institucionalización de los semilleros en la Universidad y su apoyo a través de la
144 El semillero de investigación Aletheia se conformó en el primer semestre de 2008 bajo la coordinación del profesor Eduardo Mancipe. El semillero fue creado para dar cabida a la reflexión epistemológica de las disciplinas bibliotecológicas y archivísticas, cuestionando su carácter eminentemente empírico y fáctico, al igual que facilitar la vinculación de ciencias sociales y humanas que tienen puntos en común con temas transversales en la función social de estas disciplinas.
145 El boletín de estudiantes Cortavientos se creó por la iniciativa de varios compañeros del Programa en el año 2010 con el ánimo de hacer visibles los trabajos que se realizaban en las asignaturas de cada semestre, con la intención de compartirlos y haceros visibles a toda la comunidad estudiantil, además de ser fuente de información para futuros proyectos de grado o trabajos El lanzamiento de su primera publicación se realizó en el segundo semestre de 2011 en el evento sobre Archivos que organizó el profesor Juan Felipe Alzate en el Programa. La autora participó en la creación de este boletín y fue miembro de su comité editorial.
pág. 70
Vicerrectoría de Investigación y Transferencia, en los cuales se logró la articulación con la Red de Semilleros de Colombia (RedColsi) así como el financiamiento a los encuentros en la propia Universidad, zonales y nacionales. Ello, acompañado de la publicación anual de cada encuentro de semilleros en la Universidad sobre los mejores trabajos, manifiesta el interés de la Institución por hacer visibles estas iniciativas de investigación en su fase de formación.
En ese sentido, los profesionales de Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística están llamados a ser integrales en el desempeño de la profesión. Ello significa que no sólo se debe contar con las herramientas técnicas y estratégicas para el direccionamiento, administración y gestión de Bibliotecas, Archivos y Centros de Documentación siendo empleado o liderando proyectos en ellas; sino el aporte investigativo que la sociedad está demandando para que estas instituciones logren su acometido en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos a través de los documentos que ellas albergan.
Así, las universidades, los gremios y los profesionales están llamados a crear y desarrollar, acorde con su alcance y función, investigaciones que favorezcan el impulso de la misión en cada tipo de Biblioteca, Archivo y/o Centro de Documentación, con el ánimo de estar a la vanguardia de los acontecimientos sociales que día a día están influenciando las formas para interpretar el pasado, la cultura, la comunicación; además de mediar en las formas de apreciar y divulgar el conocimiento a través de la información. Aunque se da por sentado que las Universidades desempeñan el papel más importante en el impulso por la investigación en Bibliotecología y Archivística, es imperativo la vinculación de los profesionales en las estrategias de investigación que ha venido desarrollando el Ministerio de Cultura en su Programa Nacional de Estímulos a través de sus convocatorias anuales 146, puesto que allí se logra el impacto social que estas instituciones pueden alcanzar, además de cuestionar los paradigmas que se tiene sobre ellas y propender por el fortalecimiento de la lectura, la información, el conocimiento y la cultura en las comunidades.
En consecuencia, uno de los aspectos más sobresalientes de esta investigación es el tema en sí mismo de la Biblioteca Pública como resultado social y reflejo de la cultura de las comunidades a las cuales ésta se encuentra inmersa. Ello permite abordar el tema de la Biblioteca Pública desde otras ópticas, como es el tema de la memoria y su vinculación con la cultura escrita y oral, pues ya se demostró en el capítulo cuarto de este documento, que dicha interrelación podría articular de manera más eficiente los programas y servicios en comunidades donde ambas culturas persisten y se entremezclan, como las comunidades ancestrales y afro en Colombia y Latinoamérica.
146 El Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura es una estrategia para apoyar la creación, la investigación, la formación y la circulación de las manifestaciones artísticas y culturales en diferentes instituciones, comunidades y creadores. Para más información, ver: MINISTERIO DE CULTURA. Programa Nacional de Estímulos (en línea) Disponible en: http://www.mincultura.gov.co/planes-yprogramas/programas/programa-nacional-estimulos/Paginas/Qu%C3%A9-es-el-Programa-Nacional-de- Est%C3%ADmulos.aspx (consulta: 2016-07-29)
pág. 71
Otro tema interesante para abordar es la influencia de la cultura escrita sobre las comunidades que tienen cierto recelo con la lectura como fuente de crecimiento personal, en particular, en comunidades donde la biblioteca pública es vista como lugar para hacer tareas escolares. Allí, se podría incentivar investigaciones del tipo de Michelle Petit acerca de la lectura y su vinculación con la experiencia del lector en su cotidianidad, especialmente en zonas de la ciudad de Bogotá en donde el acceso a la biblioteca escolar es ausente o nulo. Ello debido a que los estudios que existen actualmente publicados se han realizado en la ciudad de Medellín y es necesario realizar investigaciones en todas las ciudades del país en donde se presenta este fenómeno con el ánimo de reunir las mejores prácticas y consolidar equivalentes teóricos acerca de la lectura en sí misma, la cultura escrita y el papel que debe desempeñar la biblioteca pública frente a la biblioteca escolar.
Para finalizar, se propone como posible tema de investigación las posibles aplicaciones que la Hermenéutica Analógica tiene como metodología de investigación para los temas de Bibliotecología y Archivística, debido a que ésta favorece el análisis en el justo medio de los asuntos inherentes a los fenómenos sociales y ayuda a despejar los posibles entrecruzamientos anómalos e irreconciliables de las posturas teóricas en pro por comprender los modos y los medios para superarlos y llegar a consensos conceptuales.
pág. 72
BIBLIOGRAFÍA
1) Altuna Esteibar, Belén. La colección local en la biblioteca pública hoy. En: Boletín
de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, Nº 60, 2004, págs. 343-346
2) Álvarez Zapata, Didier. Una revisión de las funciones sociales de la Biblioteca
Pública. En: Bibliotecas, Lectura y Lectores. Memorias 7° Congreso Nacional de Lectura y 4º Coloquio Colombo-Francés de Bibliotecas. Bogotá: Fundalectura, 2006. págs. 64 – 88.
3) Álvarez Zapata, Didier y Gómez García, Juan Guillermo. El discurso bibliotecario
público sobre la lectura en América Latina (1950 – 2000): Una revisión preliminar con énfasis en Colombia. En: Revista Interamericana de Bibliotecología. No. 25, Vol. 1, 2002, págs. 11 – 36
4) Apusahana, Vito. Escritura, memoria e identidad. En: Memorias del I Encuentro
de Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, págs.
198-203.
5) Arango Velásquez, Jaime Gabriel. Valor y función de la información en los
procesos comunitarios y ciudadanos de construcción de identidades culturales. En: Revista Interamericana De Bibliotecología, N° 24, Vol. 2, 2001, págs. 83-99
6) ____________________. La biblioteca en los ámbitos de la utopía y la libertad.
Medellín: COMFENALCO Antioquia, 2009. 74 p.
7) Bailac, Assumpta. La colección local y la información comunitaria: un servicio de
la biblioteca pública. En: II-III Jornadas de Bibliotecas Públicas. San Sebastián: Asociación de Bibliotecarios y Documentalistas de Guipozcoa, 1991
8) Bawden, David. Revisión de los conceptos de alfabetización informacional y
alfabetización digital. En: Anales de Documentación, No 5, 2002, págs. 361 – 408
9) Bessa Freire, José Ribamar. Quijote y Quimbaya: literacidad y oralidad en la
biblioteca intercultural indígena. En: Memorias del I Encuentro de Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, pág. 61 – 77.
10) Beuchot, Mauricio. Tratado de hermenéutica analógica. (cuarta edición) México:
Editorial Ítaca, Universidad Nacional Autónoma de México, 2009. 238 p.
11) __________ Hermenéutica, analogía y símbolo. México: Editorial Herder, 2004.
191 p.
12) ___________ Interculturalidad y Derechos Humanos. México: Siglo XXI; UNAM,
Facultad de Filosofía y Letras, 2005
13) Buschman, John. Alfabetización informacional, “nuevas” alfabetizaciones y
alfabetización. En: Boletín de la Asociacion Andaluza de Bibliotecarios, No 98 – 99, 2010, págs. 155 – 186
14) Castañeda Bernal, Elsa y Bojacá Santiago, Patricia. El sentido del hacer: Una
apuesta por el aprendizaje permanente. Sistematización de la experiencia de planeación del área de promoción de lectura y escritura en BibloRed. Bogotá:
pág. 73
Secretaría de Educación del Distrito Capital; Red Capital de Bibliotecas Públicas,
2012. 97 p
15) Castells, Manuel. La era de la información: economía, sociedad y cultura. La
sociedad red (Vol. 1) México: Siglo XXI editores, 2006. 566 p.
16) Cavallo, Guglielmo. Entre el volumen y el códex. La lectura en el mundo romano.
En: Chartier, Robert y Cavallo, Guglielmo. Historia de la lectura en el mundo occidental. Madrid: Taurus, 1997, págs. 45 – 67.
17) Colombia. Ley 1379 de 2010 “por la cual se organiza la red nacional de biblioteca
públicas y se dican otras disposiciones” (en línea) artículo 2. Disponible en: http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=38695 (consulta:
2013-10-12)
18) Calvet, Louis-Jean. Historia de la escritura: de Mesopotamia hasta nuestros días.
Barcelona: Paidós, 2001. 263 p.
19) Currás, Emilia. Teorías de clasificación del Dr. Ranganathan bajo postulados de
ciencia sistémica. En: Boletín de la ANABAD, Vol. 45, No 4, 1995, págs. 145 –
168.
20) Da Cunha, Vanda Angélica. A biblioteca pública no cenário da sociedade da
informação. En: Biblios, Año 4, N° 15, 2003. Págs. 67 – 76.
21) Da Silveria, Fabrício José Nascimento y Soares dos Reis, Alcenir. Biblioteca
Pública como lugar de práticas culturais: uma disussao sócio-histórica. En: Información y Sociedad, Vol. 21, Nº 1, 2011, págs. 37-54.
22) De Grolier, Eric. Perspectivas en política bibliotecaria y de información y la
herencia de Ranganathan. En: Boletín de la ANABAD, Vol. 43, No 1, 1993, págs.
69 – 84
23) Díaz Grau, Antonio y García Gómez, Francisco Javier. La colección local en la
Biblioteca Pública (i): concepto, delimitación y justificación. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, Nº 78, 2005, págs. 19-41
24) Fernández Abad, Francisco Javier. Evolución histórica de la función social de la
Biblioteca Pública. En: Revista General de Información y Documentación, Vol. 16. Nº 2, 2006, págs. 93-110.
25) Finley, Moses et al. El legado de Grecia: una nueva valoración. Barcelona:
Editorial Crítica. Grupo editorial Grijalbo, 1983. 483 p.
26) García López, Genaro Luis. Evolución histórica de los conceptos de biblioteca
pública, sistemas de bibliotecas y política bibliotecaria. En: Códices, Vol. 3, Nº 2, 2007. Págs. 9 – 20.
27) Gel, Ignace. Historia de la escritura. Madrid: Alianza, 1982. 349 p.
28) Giménez, Gilberto. La cultura como identidad y la identidad como cultura. En:
Estudios de Investigaciones Sociales – UNAM, 2003. 27 p.
29) Goodman, Yetta. Las raíces de la alfabetización. En: Infancia y Aprendizaje:
Journal for the Study of Education and Development, No 58, 1992, págs 29 – 42
30) Gorosito López, Antonio. La gestión cultural en el sistema de bibliotecas de la
Universidad Tecnológica Metropolitana – Santiago de Chile. En: Biblios, Año 4, N°
14. 2002, 10 p.
31) IFLA/UNESCO. Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública versión
1949. En: BBS, Vol. 4, No 4, 1995. pág. 12.
32) ____________Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública versión 1972.
En: Hojas de lectura, No 25, 1993, pág. 6-7
pág. 74
33) ____________El Manifiesto de la IFLA/UNESCO a favor de las Bibliotecas
Públicas (En línea).
La Haya:
IFLA,
1994.
Disponible en:
http://www.ifla.org/VII/s8/unesco.manif.htm (consulta: 2013-03-27)
34) ___________ Directrices IFLA\UNESCO para el desarrollo del servicio de
bibliotecas públicas. Sección de Bibliotecas, 2001. págs. 23-42
35) __________ Manifiesto por la biblioteca multicultural (En línea) La Haya: IFLA,
2006.
Disponible en:
http://archive.ifla.org/VII/s32/pub/MulticulturalLibraryManifesto-es.pdf (consulta:
2013-04-30)
36) Jaeger. Werner. Paideia: Los ideales de la cultura griega. México: Fondo de
Cultura Económica, 1962. 1151 p.
37) Jaramillo, Orlanda. Un acercamiento, desde la pedagogía crítica, a la biblioteca
pública como espacio para la formación ciudadana. En: Unipluriversidad, Vol.8, N° 1, 2008, págs. 1-9
38) Jaramillo, Orlanda y Montoya Ríos, Mónica. Revisión Conceptual de la Biblioteca
Pública. En: Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 23, N° 1-2, 2000, págs 13 – 57.
39) Jérez González, Pamela. La gestión cultural en torno a la Biblioteca Pública: líneas
de acción. (Tesis) Santiago de Chile: Maestría en Gestión Cultural, Facultad de Artes, Universidad de Chile, 2011. 201 p.
40) Maclennan, Birdie. The Library and Its Place in Cultural Memory: The Grande
Bibliothèque du Québec in the Construction of Social and Cultural Identity. En: Libraries & The Cultural Record, N° 42, Vol.4, 2007, págs. 349-386
41) Mancipe Flechas, Eduardo. La biblioteca como fuente de equilibrio social y
cultural. En: Códice, Vol. 5, No. 1, 2009, págs. 11 – 18.
42) Manguel, Alberto. La biblioteca de noche. Madrid: Alianza, 2007. 448 p.
43) Melo, Jorge Orlando. Identidad y diversidad: el dilema de las bibliotecas. En: Signo
y Pensamiento, Vol. 26, Nº 50, 2007, págs. 192 – 210.
44) ________________Las bibliotecas públicas en Colombia: una historia de sueños
y frustraciones. En: Primer congreso nacional de Bibliotecas Públicas. El papel de la Biblioteca Pública en el desarrollo del país (Memorias), Bogotá, Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional, 2008, págs. 49-73
45) _______________ El poder de la palabra: de la voz a la lectura en Internet (en
línea - PDF) Conferencia inaugural, Cátedra Unesco de Lectura y Escritura, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, mayo de 2012. 30 p. Disponible en:
http://www.jorgeorlandomelo.com/bajar/El%20poder%20de%20la%20palabra.pdf (Consulta: 2013 – 05 – 15)
46) Meneses Tello, Felipe. Bibliotecas y sociedad: reflexiones desde una perspectiva
sociológica. En: Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 28, Nº. 2, 2005, págs. 117-133.
47) _____________Bibliotecas y democracia: El caso de la biblioteca pública en la
construcción de una ciudadanía activa. En: Anales de Documentación. N° 11,
2008.
48) ____________ Bibliotecas y sociedad: interpretación en torno a la visión social
bibliotecológica en el pensamiento de Judith Licea. En: Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 33, No. 2, 2011, págs. 315-336.
pág. 75
49) __________. Bibliotecas y sociedad. El paradigma social de la biblioteca pública.
En: Investigación Bibliotecológica, Vol. 27, N° 61, 2013, págs. 157.173.
50) MINISTERIO DE CULTURA. Programa Nacional de Estímulos (en línea)
Disponible en:
http://www.mincultura.gov.co/planes-yprogramas/programas/programa-nacional-estimulos/Paginas/Qu%C3%A9-es-el- Programa-Nacional-de-Est%C3%ADmulos.aspx (consulta: 2016-07-29)
51) Molano, Olga Lucía. Identidad cultural. Un concepto que evoluciona. En: Revista
Opera En: Opera, N° 7, 2007. Págs. 61-89.
52) Moncada Patiño, José Daniel. La biblioteca pública como institución social.
Medellín, Universidad de Antioquia: Escuela Interamericana de Bibliotecología. 103 p.
53) Montiel Overall, Patricia. Cultural competence: a conceptual framework for Library
and Information Science professionals. En: Library Quaterly, Vol. 79, N° 2, 2009. Págs. 175-204.
54) Ojeda Pérez, Robert y Garzón Cárdenas, Uriel Ignacio. De Sumer a Gutenmberg:
la biblioteca antigua y medieval. En: Códices, Vol. 8, No 2, 2012, págs. 35 – 54.
55) Pardo Blanco, Isabel. La planificación de la gestión cultural. De las necesidades
socioculturales a la organización de actividades. En: La biblioteca, espacio de cultura y recreación. Coord. José Antonio Gómez Hernández, Pedro Quílez Simón. – 1ª ed. – Madrid: Anabad; Murcia: Consejería de Cultura, Juventud y Deportes, 2008, Págs. 13- 45
56) Patarroyo Baquero, William Javier. El patrimonio documental bibliográfico como
mecanismo de democratización del conocimiento y sus vínculos con la participación ciudadana: Estudio teórico 1990 – 2009. (Tesis) Bogotá: Universidad de La Salle. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Sistemas de Información, Bibliotecología y Archivística, 2012. 99 p.
57) Pinto, María y Sales, Dora. Alfabetización informacional para una sociedad
intercultural: algunas iniciativas desde las bibliotecas públicas. En: Anales de Documentación, No 10, 2007, págs. 317 – 333.
58) Rendón Rojas, Miguel Ángel. Relación entre los conceptos: información,
conocimiento y valor. Semejanzas y diferencias. En: Ciencias de la Información, Vol. 34, No 2, 2005, págs. 52-61
59) Riaño Alonso, Juan José. Poetas, filósofos, gramáticos y bibliotecarios. Origen y
naturaleza de la antigua Biblioteca de Alejandría. Madrid: Ediciones Trea, 2005. 191 p.
60) Rodríguez, Claudia y otros (en línea – PDF) Leer es mi cuento. Libros para la
primera infancia: retorno de la inversión en el país. Bogotá: Fundalectura, 2015.
120 p. Disponible en: http://blog.utp.edu.co/eppina/files/2015/11/Libro-Retorno-
social-Leer-es-mi-Cuento.pdf (consulta: 30-07-2016)
61) Rodríguez Santamaría, Gloria María. La Biblioteca Pública: análisis a manifiestos
y directrices. Medellín: Fondo Editorial Comfenalco Antioquia, 2007. 68 p.
62) Ruíz García, Jesús; Baño Gimeno, María Pilar y Secadas, Francisco. Evolución
histórica de la escritura. En: Revista Interuniversitaria. Historia de la Educación, No 4, 1985, págs. 193 – 208.
63) Sierra Escobar, Juan Carlos. La alfabetización informacional desde la biblioteca
pública. En: Códices, Vol. 8, No 2, 2012, págs. 13 – 33
pág. 76
64) Silva, Armando Malheiro da. A informação: da compreensão do fenómeno e
construção do objecto científico. Porto (Portugal): Edições Afrontamento, 2006. 176 p.
65) Shera, Jesse. Introduction to library science. Basic elements of library service.
Littleton, Libraries Unlimited, 1976
66) Sole, Imma y Pinen, Neus. La biblioteca como reflejo de la diversidad cultural de
la ciudad. En: Memorias del Congreso Internacional IFLA, 2008, 14 págs.
67) Suaiden, Emir José. A biblioteca pública no contexto da sociedade da informação.
En: Ciencias de la Información, Vol. 29, Nº 2, 2000. Págs.52 – 60.
68) Suaiden, Estela. Biblioteca pública e informação à comunidade. São Paulo:
Global editora, 1997.
69) Svenbro, Jesper. Phrasikleia. An antropology of Reading in Ancient Greek. Ithaca:
Cornell University Press, 1993. 238 p.
70) Vanin, Alfredo. Escritura, memoria e identidad. En: Memorias del I Encuentro de
Interculturalidad y Biblioteca Pública, Bogotá del 10 al 13 de noviembre de 2009. Bogotá: Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional de Colombia, 2010, págs. 191
– 198.
71) Vernant, Jean-Pierre. Los orígenes del pensamiento griego. Barcelona: Paidós,
1992. 145 p.
72) Villavicencio Miranda, Luis. La relevancia moral de la Identidad Cultural. En: Polis.
Revista De la Universidad Bolivariana, Vol. 9, N° 26, págs. 410-435
ANEXO
Estudios sobre Biblioteca Pública, Cultura e Identidad Cultural
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
1
O Ensino de Biblioteconomía no Brasil: questões acerca do modelo Deweyano Brasil
1997 Chagas de Souza
Redalyc Resultado
2
Reviewing the literature on public and social inclusion Reino Unido
1998 Kerslake & Kinnell
Scopus Resultado
3
Out of the cold: Libraries in the Baltic States after communism Reino Unido
1998 West & Lowe
Scopus Resultado
4
Library services to students with diverse language and cultural backgrounds Estados Unidos 1998 Li Ebsco Objeto
5
El bibliotecario como promotor cultural Perú
1999 Lizana Salvatierra
Redalyc Industria
6
Regiones de alto rendimiento. Desarrollo de las regiones europeas para la era de la información global.
Finlandia
1999 Anttiroiko
Redalyc Resultado
7
A biblioteca pública no contexto da sociedade da informacão Brasil
2000 Suaiden
Dialnet Resultado
pág. 78
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
8
History and Status of Native Americans in Librarianship
Estados Unidos 2000 Patterson Scopus Objeto
9
Valor y función de la información en los procesos comunitarios y ciudadanos de construcción de identidades culturales. Colombia
2001 Arango Velásquez
Dialnet Teoría
10 El impacto social de la biblioteca pública
Brasil
2002 Suaiden
Redalyc Resultado
11
La gestión cultural en el sistema de bibliotecas de la Universidad Tecnológica Metropolitana – Santiago de Chile Chile
2002 Gorosito López
Dialnet Industria
12 La Biblioteca Pública: un servicio ligado a
un proyecto de ciudad España
2002 Rodríguez Parada
Dialnet Resultado
13 A Biblioteca Pública no cenário da
sociedade da informacão
Brasil
2003 Da Cunha
Redalyc Resultado
14
¿Qué nos hace falta a los bibliotecarios para conseguir comunicar con los políticos municipales?
España
2003 Amorós i Fontanals &
Pérez-Salmerón Dialnet Industria
pág. 79
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
15
Todos son bienvenidos: la Biblioteca Pública como espacio de integración ciudadana Estados Unidos 2003 Ford Ebsco Resultado
16 Library provision to the Tamil Community
in Singapore Singapur
2003 Ilangovan & Higgins
Scopus Resultado
17
Continuity and change for U.S. libraries in the digital age: How U.S. public and academic libraries are confrontig the challenge of the digital library Estados Unidos 2003 Freedman Ebsco Resultado
18 Libraries in Communities: Expected and
Unexpected Portralays in State Case Law Estados Unidos 2004 Burke & Martin Scopus Resultado 19 A world beyond the Reservation. Estados Unidos 2004 Abdoo Ebsco Resultado
20 Biblioteca Pública: discursos de discentes
de graducão em Biblioteconomia Brasil
2005 Chagas de Souza
Redalyc Resultado
21 A neighborhood analysis of Public Library
use in New York City Estados Unidos 2005 Japzon & Gong Scopus Resultado
22 Sensemaking a public library's internet
policy crisis Canadá
2005 Cavanagh
Scopus Espacio
pág. 80
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
23 Políticas Públicas para el desarrollo y
fortalecimiento de la Biblioteca Pública Colombia
2006 Jaramillo
Redalyc Resultado
24 Collaborative working for large digitisation
projects Reino Unido
2006 Yeates & Guy
Scopus Objeto
25
La biblioteca pública y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC): una relación necesaria Colombia
2007 Jaramillo & Moncada
Patiño Redalyc Resultado
26 The use of the Public Libraries by native
americans Estados Unidos 2007 Burke Scopus Espacio 27 Bibliotecas, pueblos indígenas, identidad, inclusión Argentina
2007 Civallero
Dialnet Objeto
28
The Library and Its Place in Cultural Memory: The Grande Bibliothèque du Québec in the Construction of Social and Cultural Identity Canadá
2007 MacLennan
Scopus Espacio
29 The cultural legacy of the “Modern Library”
for the future Estados Unidos 2007 Miksa Scopus Teoría
30 Information Literacy: Toward a cultural
model Estados Unidos 2007 Montiel Oliverall Scopus Teoría
pág. 81
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
31
La misión de las bibliotecas públicas en la nueva ecología informacional:
una perspectiva hispanoamericana España
2007 Marco
Ebsco Resultado
32
Alfabetización informacional para una sociedad intercultural: algunas iniciativas desde las bibliotecas públicas España
2007 Pinto & Sales
Redalyc Objeto
33
Análisis del Programa de Acceso a servicios digitales en Bibliotecas Públicas, desde la perspectiva de la Brecha Digital México
2007 Pérez Salazar &
Angulo Reyes Redalyc Resultado
34
Acercamiento al estado actual de la promoción de la lectura en la biblioteca pública en Colombia
Colombia
2008 Álvarez Zapata et
alea.
Dialnet Resultado
35 Tendencias en Gestión Cultural y
marketing en Bibliotecas.
España
2008 Pérez Pulido &
Herrera Morillas Redalyc Industria
36 La formación básica del gestor cultural en
bibliotecas públicas.
España
2008 Quílez Simón
Redalyc Industria
pág. 82
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
37
La planificación de la gestión cultural. De las necesidades socioculturales a la organización de actividades España
2008 Pardo Blanco
Dialnet Industria
38
La biblioteca como reflejo de la diversidad cultural de la ciudad
España
2008 Sole & Pinen
Redalyc Espacio
39 Palabra Viva: un rescate del patrimonio
cultural Colombia
2008 Ardila Reyes &
Villamizar Dialnet Objeto
40
Un acercamiento, desde la pedagogía crítica, a la biblioteca pública como espacio para la formación ciudadana Colombia
2008 Jaramillo
Dialnet Resultado
41
La biblioteca pública como institución social
Colombia
2008 Moncada Patiño
Dialnet Resultado
42
Deconstructing the Library:
Reconceptualizing Collections, Spaces and Services Estados Unidos 2008 Pritchard Ebsco Resultado
43 Hacia una formación de usuarios de la
información en entornos locales Colombia
2008 Rendón Giraldo &
Cortés Ebsco Resultado
pág. 83
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
44
La perspectiva de las asociaciones de inmigrantes sobre las necesidades de información de sus poblaciones en las bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid España
2008 Romera Iruela
Redalyc Resultado
45
Bibliotecas y democracia: el caso de la biblioteca pública en la construcción de una ciudadanía activa México
2008 Meneses Tello
Redalyc Resultado
46
Representaciones bibliotecarias sobre la biblioteca pública, la lectura, el lector, la animación y la promoción de la lectura en Medellín, Colombia Colombia
2009 Álvarez Zapata et
alea.
Dialnet Resultado
47 Las
propuestas culturales de las Bibliotecas Públicas España
2009 Quílez Simón
Dialnet Industria
48
Cultural Competence:
a conceptual framework for Library and Information Science Professional Estados Unidos 2009 Montiel Oliverall Scopus Teoría
49
Strategic planning and management for the public libraries: The case of Greek Central public libraries Grecia
2009 Kostagiolas, Banou &
Laskari Scopus Resultado
pág. 84
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
50 The nature and role of empathy in public
librarianship Estados Unidos 2009 Birdi, Wilson & Tso Scopus Teoría
51 Libros, bibliotecas y bibliotecarios. Una
cuestión de Memoria Argentina
2009 Bossié
Ebsco Resultado
52 Comunidades multiculturales: directrices
para el servicio bibliotecario
IFLA
2009 Pestell et alea
Ebsco Objeto
53
Guardines de la fragilidad. Bibliotecas públicas, patrimonio intangible y diversidad cultural Argentina
2009 Civallero
Dialnet Teoría
54
An analytic hierarchy approach for intellectual capital: Evidence for the Greek central public libraries Grecia
2010 Petros Kostagiolas
Scopus Resultado
55 Biblioteca, memória e identidade social
Brasil
2010 da Silveira
Scopus Teoría
56 Made in Newark: Cultivating industrial arts
and civic identity in the progressive era Estados Unidos 2010 Shales Scopus Objeto
57 A colored authors collectio to exhibit to the
world and educate a race Estados Unidos 2010 Benjamin Scopus Industria
pág. 85
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
58 The Middle Mile: The role of the Public
Library in ensuring access to broadband Estados Unidos 2010 Visser & Alice Ball Ebsco Resultado
59
A prática da gestão participativa em espacos de acesso à informacão: o caso das bibliotecas públicas e das bibliotecas comunitárias Brasil
2010 Campos Machado &
Vergueiro Redalyc Resultado
60
A library management response model against the economic crisis: The case public libraries in Greece Grecia
2011 Kostagiolas, Margiola
y Avramidou Scopus Resultado
61 La gestión cultural en torno a la Biblioteca
Pública: líneas de acción Chile
2011 Jérez González
Dialnet Industria
62 Biblioteca Pública como lugar de práticas
culturais: uma discussão sócio-histórica Brasil
2011
Nascimento da Silveria & Soares dos Reis Dialnet Espacio
63
The emergence and challenge of the modern library building: ideal types, model libraries and guidelines, form the enlightenment to the experience economy Dinamarca
2011 Danhlkild
Scopus Resultado
pág. 86
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
64 A biblioteca pública do Maranhão como
institucão educacional Brasil
2011 Castro, da Sivla &
Castellanos Scopus Resultado
65
Social reproduction and exclusion in subject indexing: A comparison of public library OPACs and Library Thing folksonomy Reino Unido
2011 Bates & Rowley
Scopus Resultado
66 Bibliotecas
públicas y capacidades sociales para el desarrollo local México
2011 López Avedoy &
Odgers Ortiz Redalyc Resultado
67
Comparative analysis of the development of multicultural library services in the Spanish public library network (2007-2010) España
2012 García López &
Morales García Scopus Objeto
68
Right here I see my own books: the woman's building library at the world's columbian exposition Estados Unidos 2012 Wadsworth & Wiegand Scopus Objeto
69
Are we experiencing the end of the library as we know it? Speculating on the future of libraries as "space of flows"
Dinamarca
2012 Kalberg & Gökcek
Scopus Resultado
pág. 87
Fuente: Elaboración propia a partir de los autores consultados
Ítem Investigación País Año Investigadores Bases de datos Aspecto
70 Lectura y biblioteca pública: perspectivas
sociales en el discurso de la modernidad Colombia
2012
Riveros Guerrero, Salamanca & Moreno Torres Redalyc Resultado
Cita: Cáceres Arias, Mery Alexandra (2016), Comprensión de la identidad cultural desde la biblioteca pública. Una aplicación de la hermenéutica analógica, Universidad de La Salle, p. N. https://hdl.handle.net/20.500.14625/26134