TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA AGROALIMENTARIO Y SOBERANÍA
ALIMENTARIA EN CURILLO, CAQUETÁ: ENTRE HISTORIA,
CONFLICTO Y RESILIENCIA TERRITORIAL
MICHAEL JORDAN PASAJE BOLAÑOS
Trabajo de grado presentado en la Facultad de Ingeniería para obtener el título de Magíster en Desarrollo Sustentable
Énfasis: Salud Ambiental
DIRECTOR
FABIAN MENDEZ PAZ PhD.
ESCUELA DE INGENIERÍA CIVIL Y GEOMÁTICA
MAESTRÍA EN DESARROLLO SUSTENTABLE
SANTIAGO DE CALI, VALLE DEL CAUCA
2025
Hasta donde estén…A mi hermano, mi abuelita y mi tío… Ustedes hoy no están, pero si miro el camino, siempre me acompañaron y me impulsaron en cada paso que llevo a hoy…
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a la vida por cada prueba, momento, persona y lugar que puso en mi camino para llegar hasta aquí, el conjunto de todo ello es parte indisociable de este proceso. A todas las personas de las comunidades campesinas, afro e indígenas participantes del proyecto Una Amazonia en Caquetá, su historia, sus luchas y vida inspiran y dan forma al texto, cada sonrisa, palabra y encuentro, aportaron conocimiento y energía, la buena palabra y el consejo me acompañan siempre.
De manera especial quiero agradecer a mi familia, a mis padres Mireya y Jairo porque son el mayor motor de inspiración, fuerza e impulso cada día, me mueven a ser mejor, nunca han parado de apoyarme en cada paso, su esfuerzo y confianza me hacen creer en que todo estará bien, a mi hermana Susan, porque es mi puntal y alegría siempre, por ellos haría todo, y gracias a ellos no me detengo.
A mis queridas Fran y Vicky, porque en el camino de la vida las personas que te acompañan son luces e impulso, gracias por apoyarme en todo esto, mis desvelos, tantas noches que me acompañaron como un faro alumbrando el camino, esto también es logro de todos. A mi director, Fabián Méndez, por su orientación, guía y apoyo, que hicieron de este proceso un trayecto sólido, brindándome las herramientas necesarias para alcanzar un puerto seguro. por qué siempre tuvo la sabiduría y paciencia para orientarme y enseñar. A mi querida amiga Elizabeth, gracias por compartir juntos este proceso, su motivación de inicio a fin fueron incansables y su ejemplo siempre ha sido un impulso personal, admiro cada paso, cada palabra y cada consejo, gracias por siempre estar. A mis compañeros de cohorte en la maestría Diana, Camila, Manuel, Carlos, Juan David, Adriana y Jean, gracias por el universo de conocimiento, empatía y amistad que hizo inigualable el paso por este proceso llenándolo de magníficos momentos, hoy más que compañeros son amigos, y especialmente a Juan Felipe, el panita, que siempre con brazos abiertos y generosidad nos recibió y apoyo en Cali, llegar siempre fue sentirse en casa. Al proyecto Una amazonia y todos quienes participaron en el, esta experiencia no solo fue un puente de conocimiento e intercambio, forjo amistades, colegas, y me construyo como profesional e investigador, de manera especial a mis compañeros de Nodo Caquetá, Diana , Juan Pablo, Valentina, Juanita y Santiago, ustedes siempre me llenaron de motivación y contribuyeron en diferentes etapas a este proceso.
A mis profesores de la Maestría en desarrollo sustentable, sus conocimientos y enseñanzas calaron en mí, de todos me llevo sabiduría y experiencia, sin duda aportaron significativamente a mi formación.
Y a todos mis amigos y amigas quienes, para nombrarlos, no me alcanzarían las páginas, por su apoyo ¡Muchas Gracias!, siempre digo uno nunca camina solo, siempre hay gente acompañándolo.
RESUMEN
En el contexto de los actuales desafíos ambientales, sociales y económicos que generan una presión creciente sobre los sistemas agroalimentarios y la alimentación, la soberanía alimentaria ha adquirido un papel central en los debates sobre sustentabilidad y derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas. Bajo este contexto, esta investigación analizó la configuración histórica y actual del sistema agroalimentario en el municipio de Curillo, Caquetá, y su efecto en la soberanía alimentaria de la población campesina local, desde una visión sistémica.
Para ello el estudio adoptó un enfoque crítico social con una metodología mixta secuencial, que incluyeron el uso de técnicas cualitativas, como revisión de literatura historiográfica, entrevistas semiestructuradas y grupos focales, complementadas con análisis cuantitativos a partir de encuestas y herramientas espacio temporales. Para el análisis se aplicó un abordaje desde los sistemas socio ecológicos para examinar la relación entre la historia y el presente del sistema agroalimentario en este territorio y los resultados en la soberanía alimentaria. Los resultados evidenciaron que la trayectoria histórica del territorio ha estado caracterizada por un patrón en el que confluyen y se realimentan el extractivismo, la ausencia del estado, la violencia y el despojo. Estos procesos han propiciado la expansión de la ganadería extensiva, la consolidación de economías ilícitas y el recrudecimiento del conflicto armado, limitando la diversificación productiva agropecuaria y restringiendo el acceso equitativo a la alimentación. Como consecuencia, se ha generado un proceso progresivo y sistemático de pérdida de soberanía alimentaria.
Se encontró que la soberanía alimentaria en la región se encuentra condicionada por múltiples factores, entre los que destacan las dificultades en el acceso a recursos, las limitaciones estructurales en los modelos de producción y las profundas brechas en los procesos de transformación y comercialización de alimentos. Estos elementos, en combinación con una marcada ausencia estatal y la falta de políticas agrarias eficaces, han debilitado la capacidad organizativa del territorio y han generado serias dificultades para la garantía del derecho humano a la alimentación y la nutrición adecuadas.
El estudio concluye que la soberanía alimentaria es un fenómeno complejo que requiere un enfoque integral para su análisis y fortalecimiento. Este concepto incorpora dimensiones históricas, socioeconómicas y ecológicas, fundamentales para comprender los sistemas agroalimentarios locales. El caso del municipio de Curillo da cuenta de la necesidad de repensar los modelos de desarrollo y gobernanza, promoviendo estrategias colectivas que fortalezcan la soberanía alimentaria desde una perspectiva multidimensional, con enfoque en la justicia social y el derecho a la alimentación.
PALABRAS CLAVE
Amazonía, Extractivismo, Soberanía alimentaria, Sistemas agroalimentarios, Sistemas socio ecológicos, Conflicto armado, Derecho humano a la alimentación.
KEYWORDS
Amazonía, Extractivism, Food sovereignty, Agri-food systems, Socio-ecological systems, Armed conflict, Human right to food.
CONTENIDO
1.
CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN Y LA DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA,
JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS ....................................................................................... 10
1.1
Introducción .......................................................................................................... 10
1.2
Problema de investigación .................................................................................... 14
1.3
Justificación .......................................................................................................... 17
1.4
Objetivos ............................................................................................................... 18
1.4.1
Objetivo General........................................................................................... 18
1.4.2
Objetivos Específicos ................................................................................... 18
2.
CAPITULO II: MARCO CONCEPTUAL Y TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN 19
2.1
Estado del arte ...................................................................................................... 19
2.1.1
Antecedentes y reivindicaciones sociales alrededor del concepto ............... 20
2.1.2
Soberanía alimentaria, incidencia política retos y aciertos........................... 21
2.1.3
Procesos locales, soberanía alimentaria y agroecología ............................... 21
2.1.4
Soberanía alimentaria y sistemas socio ecológicos ...................................... 22
2.2
Marco teórico y conceptual .................................................................................. 23
2.2.1
Soberanía Alimentaria .................................................................................. 23
2.2.2
Sistemas socio ecológicos ............................................................................ 25
2.2.3
Aproximación teórico-metodológica de Soberanía alimentaria y sistemas Socio-ecológicos. .......................................................................................................... 26
3.
CAPÍTULO III: METODOLOGÍA .............................................................................. 29
3.1
Enfoque de la investigación .................................................................................. 29
3.2
Diseño de la Investigación .................................................................................... 29
3.1
Localización.......................................................................................................... 30
3.2
Población y Muestra ............................................................................................. 31
3.2.1
Métodos cualitativos. .................................................................................... 31
3.2.2
Métodos cuantitativos ................................................................................... 32
3.3
Técnicas e Instrumentos de Recolección de información. ................................... 32
3.3.1
Cartografía social .......................................................................................... 32
3.3.2
Búsqueda Bibliográfica ................................................................................ 33
3.3.3
Línea del tiempo ........................................................................................... 33
3.3.4
Entrevistas .................................................................................................... 34
3.3.5
Encuesta poblacional .................................................................................... 34
3.3.6
Observación no participante ......................................................................... 37
3.4
Análisis de Datos .................................................................................................. 37
3.4.1
Análisis de la configuración histórica del sistema agroalimentario. ............ 37
3.4.2
Análisis espaciotemporal .............................................................................. 37
3.4.3
Análisis cualitativo ....................................................................................... 38
3.4.4
Análisis de la soberanía alimentaria en el municipio de Curillo a partir de indicadores. ................................................................................................................... 38
3.4.5
Triangulación de información ...................................................................... 39
3.5
Consideraciones éticas .......................................................................................... 39
4.
CAPÍTULO IV: PROCESOS HISTÓRICOS Y DINÁMICAS ACTUALES EN LA
CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA AGROALIMENTARIO DEL MUNICIPIO DE
CURILLO, CAQUETÁ ........................................................................................................ 40
4.1
Una historia de enclaves y luchas ......................................................................... 40
4.1.1
El enclave extractivo amazónico, sus inicios 1900 - 1940 ........................... 40
4.1.2
La colonización entre la violencia, la guerra y el estado 1940-1960 ........... 41
4.1.3
La colonización dirigida, al auge y la crisis colono-campesina 1960 -1970 43
4.1.4
La escalada del conflicto y la coca, 1970 - 1985 .......................................... 46
4.1.5
La consolidación de la coca y sus efectos en la estructura agropecuaria 1985
- 1996
……………………………………………………………………………...49
4.1.6
Las fumigaciones, la caída de la coca y la emergencia paramilitar 1996-2002
……………………………………………………………………………...52
4.1.7
El recrudecimiento de las acciones paramilitares y la aparición de los procesos de acaparamiento de tierra 2002-2009.......................................................................... 53
4.1.8
El retorno pos paramilitar, los diálogos de paz y el posconflicto 2010actualidad ...................................................................................................................... 55
4.2
El sistema agroalimentario local en el Municipio de Curillo, el presente ............ 59
4.2.1
Producción .................................................................................................... 60
4.2.2
Transformación ............................................................................................. 62
4.2.3
Transporte y Comercialización ..................................................................... 63
4.2.4
Acceso y consumo alimentario ..................................................................... 65
4.2.5
Gobernanza ................................................................................................... 66
5.
CAPÍTULO V: LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
EN EL MUNICIPIO DE CURILLO .................................................................................... 68
5.1
Resultados de la encuesta poblacional.................................................................. 68
5.1.1
Perfil sociodemográfico de la población ...................................................... 68
5.2
Caracterización de la soberanía alimentaria en la Población por pilares ............. 70
5.2.1
Pilar 1. Acceso a recursos ............................................................................. 71
5.2.1.1
Acceso a recursos terrestres, forestales. ........................................................... 72
5.2.2
Pilar 2. Modelo de producción ..................................................................... 74
5.2.3
Pilar 3. Transformación y comercialización ................................................. 79
5.2.4
Pilar derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas ................... 81
5.2.5
Pilar 5. Políticas agrarias y organización social ........................................... 84
6.
CAPÍTULO VI: EL SISTEMA AGROALIMENTARIO LOCAL Y SU EFECTO EN
LA
SOBERANÍA
ALIMENTARIA,
UNA
INEXTRICABLE
RELACIÓN
SOCIOECOLÓGICA ........................................................................................................... 87
6.1
Entendiendo la dependencia de la trayectoria en el sistema agroalimentario Caqueteño ......................................................................................................................... 87
6.1.1
El enclave para la gobernabilidad y extractivismo ....................................... 87
6.1.2
El impulso a la revolución verde y las dinámicas sociales, la emergencia de controles exógenos naturales. ....................................................................................... 88
6.1.3
La guerra, la coca y el nuevo auge. .............................................................. 89
6.1.4
Ambientalismo, Paz y Conflicto: Retos del Sistema Agroalimentario hacia la Soberanía Alimentaria .................................................................................................. 90
6.2
La relación entre el sistema agroalimentario local y la soberanía alimentaria de la población de Curillo ......................................................................................................... 91
6.2.1
Pilar de Acceso a recursos y el sistema agroalimentario .............................. 91
6.2.2
Pilar de modelos de producción y sistema agroalimentario ......................... 95
6.2.3
Pilar de Transformación y comercialización - sistema agroalimentario ...... 99
6.2.4
Pilar derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada .................. 102
6.2.5
Pilar de políticas agrarias y organización social ......................................... 103
7.
CONCLUSIONES ...................................................................................................... 107
8.
RECOMENDACIONES ............................................................................................ 108
9.
REFERENCIAS ......................................................................................................... 109
10.
ANEXOS ................................................................................................................ 126
LISTA DE TABLAS
Tabla 1. Pilares de la soberanía alimentaria ......................................................................... 24 Tabla 2. Variables utilizadas en el análisis de la soberanía alimentaria. .............................. 35 Tabla 3. Características de la población encuestada ............................................................. 68
LISTA DE FIGURAS
Figura 1.Proceso de obtención de documentos sobre soberanía alimentaria y producción campesina. ............................................................................................................................ 20 Figura 2. Diseño y proceso metodológico de la investigación ............................................. 30 Figura 3. Ubicación del estudio ............................................................................................ 31 Figura 4. Aplicación de herramientas de cartografía social ................................................. 33 Figura 5. Elaboración de grupo focal y población participante ............................................ 34 Figura 6.Veredas aplicación de la encuesta .......................................................................... 36 Figura 7. Aplicación de encuesta poblacional por profesionales del equipo Una Amazonia
.............................................................................................................................................. 36
Figura 8. Coberturas de la tierra municipio de Curillo – Caquetá: A: 1985 B: 1995 ........... 50 Figura 9. Coberturas de la tierra en el municipio de Curillo – A: 2005; B:2015 ................ 54 Figura 10. Coberturas de la tierra en el municipio de Curillo 2022 ..................................... 56 Figura 11. Histórico de coberturas en el municipio de Curillo 1985-2022 .......................... 57 Figura 12. Línea del tiempo de Curillo ................................................................................ 58 Figura 13. Diagrama Sankey, sistema agroalimentario Curillo y sus fases de producción, transformación, comercialización, transporte, acceso y consumo de alimentos .................. 59 Figura 14. Vías de acceso a las diferentes veredas. .............................................................. 70 Figura 15. Caracterización por indicadores y pilares de soberanía en una población de Curillo
– Caquetá .............................................................................................................................. 71
Figura 16. Síntesis del pilar acceso a recursos en la población de estudio........................... 72 Figura 17. Síntesis del pilar Modelos de Producción en la población de estudio. ............... 75 Figura 18. Uso del suelo por tamaño de los predios: A. Predios de menos de 10 ha: B. Predios entre 10 a 50 ha; C. Predios entre 50 a 100 ha; B. Predios de mas de 100 ha. ..................... 78 Figura 19. Síntesis del pilar Transformación y comercialización en la población de estudio.
.............................................................................................................................................. 80
Figura 20. Síntesis del Pilar Derecho humano a la alimentación y nutrición en la población de estudio. ............................................................................................................................. 82 Figura 21. Inseguridad alimentara y PCA en la población de estudio. ................................ 83 Figura 22. Síntesis del Pilar Políticas Agrarias y Organización social en la población de estudio. .................................................................................................................................. 85
1. CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN Y LA DESCRIPCIÓN DEL
PROBLEMA, JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
1.1 INTRODUCCIÓN
El mundo contemporáneo enfrenta transformaciones constantes en los ámbitos ambiental, social, político y económico, lo que genera presiones sin precedentes sobre los sistemas agroalimentarios y el acceso a la alimentación (McGreevy et al., 2022). En este contexto, gestionar dichos sistemas se convierte en un desafío significativo tanto para la investigación como para la formulación de políticas, dado el profundo impacto que ejercen sobre el medio ambiente (Ericksen, 2008; Naylor, 2009). Específicamente, los sistemas agroalimentarios son responsables de entre el 44 % y el 57 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), constituyéndose en los principales consumidores de tierra y agua a nivel mundial (GRAIN, 2012; GRAIN & Editorial Itaca, 2016).
Debido a esto, el estudio de los sistemas agroalimentarios ha adquirido mayor relevancia en los debates actuales, pues es una dimensión clave para asegurar la alimentación, promover medios de vida sostenibles y enfrentar los desafíos del cambio climático, las tensiones sociopolíticas y la desigualdad (McGreevy et al., 2022; Ruiz-Almeida & Rivera-Ferre, 2019). Estos sistemas abarcan toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo, e integran múltiples actores y dinámicas (Fieldsend et al., 2021; Sgroi, 2022). Sin embargo, la industrialización y la globalización han complejizado estos sistemas (Scown et al., 2020; Streimikis & Baležentis, 2020) perpetuando desigualdades estructurales, particularmente en la distribución de recursos y acceso a alimentos, y exacerbando la inseguridad alimentaria (GRAIN, 2012; Naylor, 2009). Lo anterior ha generado numerosos desafíos en términos de sostenibilidad y equidad (Mottet et al., 2020; Viana et al., 2022) y ha evidenciado la necesidad de modelos alternativos más inclusivos, resilientes y sustentables. En respuesta a los desafíos de los sistemas agroalimentarios globalizados, emergieron la agroecología y los sistemas agroalimentarios territorializados como alternativas al modelo industrial hegemónico, promoviendo la soberanía alimentaria (SobAl) como un concepto que va más allá del acceso a alimentos. El enfoque hacia la SobAl supone la inclusión de las dimensiones sociales, culturales, ecológicas y políticas, priorizando la producción local, la toma de decisiones autónoma y la justicia social en el ámbito alimentario desde lo local (Borras & Mohamed, 2020; Bowen & Mutersbaugh, 2014; González-Romero et al., 2022; McMichael, 2014). En consecuencia, la SobAl ha sido un eje central en las luchas sociales y ambientales del Sur Global, donde los movimientos campesinos y las organizaciones comunitarias abogan por ella como un derecho fundamental (Blue Bird Jernigan et al., 2021; Busscher et al., 2020).
En Colombia, y particularmente en el contexto del Caquetá, el sistema agroalimentario local refleja las complejas dinámicas históricas, sociales y ambientales que han configurado su desarrollo. La consolidación de la ganadería extensiva, combinada con procesos extractivos y la presencia de economías ilícitas, ha afectado la soberanía alimentaria y la sustentabilidad del territorio (Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). La firma del Acuerdo de Paz en 2016 abrió nuevas oportunidades para la transformación del territorio, sin
embargo, persisten múltiples retos relacionados con la implementación de la reforma agraria, la sustitución de cultivos ilícitos y la reemergencia del conflicto en el territorio. La comprensión de la historia y la situación actual del sistema agroalimentario resulta fundamental para entender la interacción de impulsores del modelo de desarrollo en los territorios, que generan fronteras relacionadas con los impactos del modelo dominante y sus efectos. En este contexto, el logro de la SobAl se erige como una estrategia clave para reconfigurar el territorio y promover sistemas agroalimentarios resilientes, capaces de garantizar una alimentación adecuada y sostenible para las comunidades rurales. En esta línea, la presente investigación pretende contribuir al análisis de la interacción entre los Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL) y la Soberanía Alimentaria (SobAl) en el contexto del Caquetá, proporcionando evidencia empírica que puede contribuir a políticas públicas y estrategias orientadas a la sustentabilidad. Además, destaca la relevancia de articular procesos sociotécnicos locales con enfoques territoriales más integrados, impulsando transiciones agroecológicas que respondan a las necesidades específicas de las comunidades rurales en contextos de posconflicto.
En consecuencia, en la presente investigación se formuló la pregunta: ¿Cómo se configuró el sistema agroalimentario actual en una población campesina del municipio de Curillo, Caquetá, y cuál es su efecto en la construcción de la soberanía alimentaria? Para responder a esta cuestión, se estableció el objetivo de analizar el sistema agroalimentario local del municipio de Curillo, Caquetá, y su relación con la construcción de la soberanía alimentaria en una población campesina de esta región. Con el fin de alcanzar dicho propósito, se definieron tres objetivos específicos: 1. Caracterizar los procesos históricos que han dado forma al sistema agroalimentario actual de Curillo, Caquetá; 2. Describir la situación actual de la soberanía alimentaria en el municipio; y, finalmente, 3. Examinar la relación entre la configuración del sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria desde una perspectiva sistémica.
Como estrategia para el logro de estos objetivos se usó un enfoque de investigación crítico social, con una aproximación a interseccionalidad e interdependencia del sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria. Esta discusión propone pistas, caminos y líneas para transformar dicha realidad desde las comunidades, y el ejercicio de investigación vinculó un abordaje metodológico mixto secuencial orientado a la modalidad de complementariedad (Moscoso, 2017).
De esta manera, el presente documento en el capítulo uno presenta la introducción y la descripción del problema, justificación y objetivos, enfocándose en cómo las dinámicas alimentarias globales, impulsadas por un modelo agroalimentario corporativo y extractivista, han generado diversas problemáticas a diferentes escalas territoriales. En este contexto, la SobAl emerge como una propuesta para contrarrestar dicho modelo hegemónico y analizar los contextos locales desde una perspectiva alternativa, con énfasis en la ruralidad y sus habitantes. Como estudio de caso, se expone la situación de Curillo y el Caquetá, una población del piedemonte andino-amazónico con una historia marcada por el conflicto y la violencia, condiciones que han agravado la precariedad y las dificultades en las zonas rurales. El capítulo dos desarrolla el marco conceptual y teórico de la investigación, iniciando con una revisión exhaustiva del estado del arte en torno a tres núcleos de análisis. Primero, se examinan los antecedentes y reivindicaciones en torno al concepto de soberanía alimentaria,
así como sus alcances, desafíos y logros. En segundo lugar, se exploran las relaciones entre los procesos locales y enfoques como la agroecología. Finalmente, se analiza la manera en que se ha investigado la relación entre soberanía alimentaria y sistemas socio ecológicos. En cuanto al marco teórico, este se centra en describir los fundamentos de la soberanía alimentaria en el contexto de la investigación, para luego abordar la concepción de los sistemas socio ecológicos. Por último, se establece una aproximación teórico-metodológica que sustenta y justifica el enfoque conjunto empleado en este estudio. El capítulo tres, titulado Metodología, expone de manera detallada los aspectos metodológicos de la investigación, vinculándolos con el enfoque adoptado, el diseño del estudio, la localización geográfica, la selección de la muestra, los métodos de investigación empleados y las técnicas de recolección y análisis de la información. Este apartado permite comprender los procedimientos seguidos para alcanzar los objetivos planteados en el estudio. El capítulo cuatro, titulado Procesos históricos y dinámicas actuales en la configuración del sistema agroalimentario del municipio de Curillo, Caquetá, desarrolla un análisis historiográfico sincrónico del departamento del Caquetá y del municipio de Curillo. Se fundamenta en la noción de una historia de enclaves y luchas, abarcando desde inicios del siglo XX hasta la actualidad. A lo largo del capítulo, se examinan las distintas etapas del proceso de conformación departamental y municipal, identificando momentos e hitos clave que han modelado la configuración histórica del sistema agroalimentario local. Finalmente, el capítulo concluye con una descripción detallada del estado actual del sistema agroalimentario en Curillo, analizando cada uno de sus eslabones: producción, transformación, transporte, comercialización, acceso, consumo alimentario y gobernanza. Este análisis permite vincular la evolución histórica con las dinámicas territoriales contemporáneas, ofreciendo una visión integral de la realidad agroalimentaria del municipio. El capítulo cinco, titulado La situación actual de la soberanía alimentaria en el municipio de Curillo, presenta los resultados de la encuesta poblacional aplicada para caracterizar la soberanía alimentaria en una población del municipio. El análisis se estructura en torno a cinco pilares fundamentales: (i) acceso a recursos, (ii) modelos de producción, (iii) transformación y comercialización, (iv) derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas, y (v) políticas agrarias y organización social. Estos pilares permiten abordar la soberanía alimentaria desde una perspectiva multidimensional, proporcionando una visión integral de la situación actual en el territorio.
El capítulo seis, titulado El sistema agroalimentario local y su efecto en la soberanía alimentaria: una inextricable relación socio ecológica, integra los análisis de los capítulos previos desde un enfoque sistémico. Inicia con una discusión sobre la dependencia de la trayectoria en los sistemas socioecológicos, explicando como los factores impulsores y las dinámicas históricas que han configurado el sistema agroalimentario de Curillo y sus repercusiones en el presente. A partir de ello, se examinan los múltiples determinantes que inciden en el hecho alimentario en relación con la soberanía alimentaria. Finalmente, el capítulo desarrolla un análisis integral de la relación entre el sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria en la población, contrastando los hallazgos de la encuesta poblacional con los condicionantes históricos y actuales del sistema agroalimentario. De este modo, se identifican patrones, tendencias y desafíos clave para avanzar en el logro de la soberanía alimentaria.
Por último, el capítulo siete sintetiza las Conclusiones y recomendaciones derivadas del estudio, destacando los hallazgos más relevantes y su importancia para futuras investigaciones. Se enfatiza la necesidad de profundizar en el análisis de las dinámicas agroalimentarias y de fortalecer la comprensión multidimensional de la soberanía alimentaria, integrando enfoques como los sistemas socioecológicos. Asimismo, se plantean líneas de acción para el desarrollo de estrategias que promuevan un sistema agroalimentario más equitativo y sostenible en el municipio de Curillo.
1.2 PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
El modelo agroalimentario corporativo actual consolidado desde la década de 1980 ha influido en la alimentación, afectando desde la producción hasta la cultura del consumo (McMichael, 2009b). En este contexto, los alimentos se han transformado en mercancías y la alimentación ha sufrido una metamorfosis hacia un enfoque de mercado (Cango et al., 2021; FIAN COLOMBIA, 2021; Martínez, 2005; McMichael, 2009a; Pachón, 2018). Se trata de un modelo en el que prevalece la expansión y acumulación de las grandes corporaciones agroalimentarias sobre la satisfacción de las necesidades alimentarias (Delgado Cabeza,
2010).
El argumento que justifica este modelo, según sus defensores, es la reducción del hambre a través de la implementación de grandes despensas alimentarias, con base en el modelo de la revolución verde (Cango et al., 2021; McMichael, 2009ª; GRAIN, 2012). No obstante, a pesar de los avances científicos y las estrategias internacionales para combatir el hambre, el número de personas que la padecen ha aumentado en los últimos años. En 2021, aproximadamente 811 millones de personas en todo el mundo se vieron afectadas por la falta de alimentos (Acción contra el Hambre, 2021). Esta crisis alimentaria se ha visto agravada por los conflictos sociales y políticos, las condiciones climáticas extremas y los dramáticos efectos económicos y sociales de la pandemia en todo el mundo (Acción contra el Hambre, 2021; Béné et al., 2021; Gostin et al., 2023).
En contraste al argumento corporativo sobre el abordaje del hambre, diferentes organizaciones y académicos/as han señalado que la crisis alimentaria se debe principalmente a cuestiones sobre el “acceso” para producir y consumir alimentos, en donde las comunidades étnicas, migrantes, desempleados, trabajadores informales y agricultores rurales han emergido como las poblaciones más vulnerables (Cango et al., 2021; Organization of American States, 2014; Vía Campesina, 2022). Estas poblaciones muestran altas tasas de desnutrición crónica y global, lo que sugiere que la pobreza, el origen étnico y el lugar de residencia están estrechamente vinculados con la vulnerabilidad a la desnutrición y malnutrición principalmente en regiones del Sur Global (Martínez, 2005). La mercantilización de los alimentos ha afectado las actividades locales de producción agrícola en todo el mundo, debido a las prácticas de revolución verde y las políticas de libre comercio(M. A. Altieri & Nicholls, 2010; McMichael, 2012, 2014). Este proceso ha generado una cooptación de la producción agrícola por los agronegocios multinacionales, acompañada de la pérdida de tierras productivas, de semillas nativas, y del acceso al agua y patrones culturales y sociales asociados a la producción de alimentos a nivel local (M. Á. Altieri & Nicholls, 2012; Cango et al., 2021; GRAIN, 2012; GRAIN & Editorial Itaca, 2016; McMichael, 2009b). la presión sobre los pequeños productores y campesinos mediante estrategias de mercado ha derivado en la pérdida de la producción local de alimentos y en general, la disminución de la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria alrededor del mundo (M. A. Altieri & Toledo, 2011; McMichael, 2012, 2014).
En este contexto, Colombia, que tiene un gran potencial para la producción de alimentos debido a su ubicación geográfica y tierras productivas (Hodson de Jaramillo et al., 2017), presenta un fuerte contraste, ya que más de la mitad de la su población (54,2%), especialmente en zonas rurales y rurales dispersas, sufre de inseguridad alimentaria (IA) de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional- ENSIN del año
2015 (Gobierno de Colombia, 2020). Además, la obesidad en adultos en el país se concentra
en los departamentos del sur (Muñoz et al., 2023), donde la población es predominantemente rural y enfrentan condiciones de inequidad social, pobreza y falta de acceso a servicios públicos debido a factores como el conflicto armado y la marginalidad (FIAN COLOMBIA, 2021; Muñoz et al., 2023).
En Colombia la mayor parte de los alimentos que garantizan la seguridad alimentaria y nutricional del país proviene principalmente de la producción local campesina, que ocupa menos del 4% de la superficie productiva (OXFAM, 2017). Sin embargo, esta producción se enfrenta a varios obstáculos, como la persistencia de conflictos por el uso de la tierra, la alta concentración de la propiedad de este recurso, que sitúa a Colombia a la cabeza del acceso desigual a la tierra productiva, la informalidad en la propiedad, la falta de regulación efectiva de los recursos naturales y el desarrollo asimétrico entre el campo y la ciudad (Hodson de Jaramillo et al., 2017).
El Caquetá, región estratégica en la Amazonía colombiana ubicada en el piedemonte junto a la cordillera oriental y su descenso hacia la llanura y lomerío amazónico, ha enfrentado limitaciones en cuanto a su desarrollo agropecuario y rural a pesar de su vasta extensión territorial (90.108,23 km2) que representa el 7,8% del territorio nacional y el 22% de la región amazónica del país (Arcila et al., 2002). Históricamente, las comunidades campesinas de este departamento han intentado consolidar sus actividades productivas agropecuarias, pero han encontrado numerosos obstáculos para mantenerlas (Arcila et al., 2002; Ramírez, 2022; Rincón-Moreno, 2018). Esto los ha llevado a que busquen alternativas para sostenerse en sus territorios, como la venta de sus mejoras y la colonización de nuevas tierras en la frontera agrícola (CEALDES, 2020). Cuando la venta de sus mejoras no ha sido posible, los campesinos se han visto forzados a migrar a los centros urbanos, como parte de un proceso de descampesinización, para trabajar en los mercados emergentes que se han consolidado paralelamente a la concentración de tierras para la ganadería extensiva (Arcila et al., 2002; Ramírez, 2022; Rincón-Moreno, 2018).
Uno de estos mercados ha sido de la economía ilícita y sus bonanzas, particularmente durante el enclave generado en la década de 1990 y principios de la década del 2000. De manera que históricamente el cultivo de la coca tuvo un fuerte impacto en el desarrollo de la región, así como en la consolidación de grupos armados insurgentes como las FARC-EP y grupos paramilitares, que encontraron en este escenario el terreno ideal para la guerra (Arcila et al., 2002; Serge, 2011). Esto ha llevado a la generación de una cultura ligada a estas producciones como las únicas viables en el departamento (L. C. González, 2014; Murillo-Sandoval et al., 2020; Serge, 2011).
Por otro lado, la ganadería bovina, principal actividad económica del departamento, considerado como el segundo mayor hato ganadero del país (ADR, 2021) se desarrolla principalmente a través de prácticas de ganadería extensiva que generan conflictos con el uso del suelo. Esto ha resultado en una sobreutilización del 13% del área productiva total (Silva- Olaya et al., 2022) y en una serie de impactos ecológicos negativos, como la erosión, compactación, pérdida de fertilidad y deforestación en los suelos caqueteños provocando una disminución progresiva de su capacidad productiva (L. M. Dávalos et al., 2014; Hoffmann et al., 2018; Lavelle et al., 2016). Así como agudos problemas relacionados con la tenencia de la tierra debido a la alta concentración de propiedad rural (CEALDES, 2020), alcanzando un coeficiente Gini de 0,70 para el 2015(ADR, 2021).
A esto se suma una fuerte dependencia departamental de fuentes externas de alimentos, y una alta tasa de inseguridad alimentaria, que afecta al 56% de su población (Gobernación del Caquetá, 2020). Junto a una serie de barreras como falta de asistencia técnica, altas tasas de informalidad laboral y problemas en la comercialización debido a las precarias vías de acceso en un contexto donde el 31% de la población vive en zonas rurales y un 67% en zonas rurales dispersas. De esta última, la mayoría (73%) vive a más de ocho horas de la capital del departamento, Florencia. Como resultado, los costos y tiempos de transporte de productos y servicios agropecuarios a la capital cercana son mucho más altos (ADR, 2021). El entramado complejo de todas estas problemáticas se ha convertido en el principal motor de la deforestación y el deterioro de los ecosistemas en el norte de la Amazonía Colombiana (L. M. Dávalos et al., 2014; Hoffmann et al., 2018; Lavelle et al., 2016). Sin embargo, en la agenda internacional se ha ido consolidando un discurso donde se señala al campesino como el principal responsable de la deforestación, sin una comprensión completa del contexto (Ramírez, 2022; Rincón-Moreno, 2018). En esta narrativa, se pasan por alto una serie de conflictos sociales y brechas relacionados con la falta de servicios básicos como agua, salud educación, infraestructura, etc. en una región históricamente marcada por el conflicto armado y la violencia.
Este es el caso del municipio de Curillo, fundado en 1985, que al igual que el resto del departamento ha experimentado múltiples procesos sociales y ecológicos en diferentes épocas que han configurado su territorio. Esto se debe a su ubicación estratégica en el piedemonte andino-amazónico, su proximidad al río Caquetá y la diversidad de sus suelos y ecosistemas (Arcila et al., 2002). En la actualidad el 22,6% de su población tiene necesidades básicas insatisfechas, la mayoría en la zona rural. El índice de pobreza multidimensional del municipio es del 55,4%, siendo del 50,2% en la cabecera y el 68,0% en los centros pobladosy áreas rurales dispersas(Municipio de Curillo, 2022). Lo anterior recuerda que existe una estrecha relación entre la pobreza multidimensional y la inseguridad alimentaria, donde los efectos de la mala nutrición afectan tanto a personas en extrema pobreza como a grupos más amplios en regiones específicas principalmente las zonas rurales en regiones del sur global (Tobasura Acuña et al., 2013).
En el departamento de Caquetá, las organizaciones sociales han desempeñado históricamente un papel fundamental en la articulación de la vida rural y la defensa de los derechos de las comunidades, consolidándose como actores clave en la construcción del tejido social y la resistencia frente a diversas problemáticas. En este contexto, destacan la Asociación Municipal de Trabajadores Campesinos y Campesinas de Curillo (ASMTRAC-CUR) y la Fundación Afrodescendientes de Curillo (FACURIC), representativas de los procesos organizativos campesinos y afrodescendientes, respectivamente. Ambas organizaciones emergieron como respuesta a las dinámicas sociales y políticas de la región; ASMTRAC- CUR tiene sus orígenes en una organización de mujeres campesinas y defensoras de derechos humanos fundada en 2010 en la inspección de Puerto Valdivia, como resultado de las múltiples olas de violencia y desafíos sociales presentes en la zona. Posteriormente, en 2016, esta organización evolucionó para representar de manera más amplia a la población campesina del municipio. Por su parte, FACURIC se inserta en los procesos de reivindicación de la población afrodescendiente, orientados a la preservación de su cultura e identidad en el territorio.
Ambas organizaciones han logrado importantes avances, entre los que se destacan la promoción de una zona de reserva campesina para garantizar la permanencia de las comunidades rurales en sus territorios, así como la lucha contra barreras estructurales relacionadas con el acceso a recursos productivos, educación, salud, alimentación y la especulación de la tierra.
En la actualidad, una de las principales apuestas organizativas es la garantía del derecho a una alimentación y nutrición adecuadas, vinculada a la mejora de las condiciones de producción campesina y la defensa del territorio, el cual se enfrenta a diversos retos sociales, ambientales y económicos propios del ecosistema amazónico colombiano. De esta manera, estas organizaciones no solo representan la resistencia y la agencia de las comunidades rurales y afrodescendientes de Caquetá, sino que también constituyen pilares en la construcción de alternativas sustentables frente a los desafíos territoriales contemporáneos. Es en este contexto que la presente investigación se pregunta por ¿Como se ha configurado el sistema agroalimentario local y cuál es su efecto en la construcción de soberanía alimentaria en una población campesina del municipio de Curillo-Caquetá?
1.3 JUSTIFICACIÓN
Una alimentación adecuada y de calidad es un derecho fundamental y una necesidad humana vital. Las limitaciones de acceso a ella afectan negativamente el desarrollo individual y colectivo, lo que lleva a múltiples problemas globales y locales, exacerbando los conflictos ecológicos, sociales y políticos en todo el mundo (FIAN COLOMBIA, 2021; Urdaneta & González, 2016).
En medio de los debates actuales sobre alimentación, la soberanía alimentaria se propone como una alternativa basada en la agroecología, que busca transformar los sistemas agroalimentarios para eliminar la dependencia de combustibles fósiles, promover una agricultura resiliente al cambio climático y apoyar formas locales de agricultura (M. Á. Altieri & Nicholls, 2012; FIAN COLOMBIA, 2021). Esta iniciativa ofrece modelos prometedores para fomentar la biodiversidad, mantener el rendimiento sin agroquímicos y conservar la integridad ecológica, garantizando así la seguridad alimentaria local (M. A. Altieri & Nicholls, 2008).
La soberanía alimentaria implica el desarrollo rural y va más allá del ámbito productivo y nutricional de los alimentos. Lograr la soberanía depende de múltiples factores, e incluye abordar de manera integral procesos ecológicos, sociales, culturales, económicos y políticos en torno a una nueva perspectiva para las zonas rurales y la producción local de alimentos, donde las personas que allí habitan son el eje principal (Madsen, 2022; McMichael, 2014; Pachón-Ariza, 2013).
La Amazonía colombiana es una región muy diversa con importancia global por lo que, en la actualidad hay muchos debates sobre su conservación y desarrollo. El territorio amazónico no es homogéneo, alberga poblaciones indígenas, afrodescendientes y mestizas, y cada grupo tiene su propia historia, necesidades y realidades. Por lo que es esencial incluir a estas poblaciones en los esfuerzos de conservación y desarrollo, lo que representa desafíos para satisfacer sus necesidades básicas mientras se protege este valioso bioma. Para abordar los conflictos socioambientales en el norte de la Amazonía, es fundamental adoptar un enfoque sistémico que considere el bioma amazónico como un sistema socio-
ecológico. Este sistema incluye a comunidades étnicas y campesinas junto a una amplia diversidad de ecosistemas. El enfoque debe ser lo bastante flexible como para adaptarse a una variedad de acciones y respuestas humanas (Chapin et al., 2009), y, de manera fundamental, debe promover la garantía de los derechos de las comunidades que han habitado en esta zona, ya que son fundamentales para proteger el bioma. En este sentido, es esencial abordar la cuestión de la SobAl de las comunidades campesinas en el norte de la Amazonía, como alternativa para la protección del bioma amazónico y la sustentabilidad de las comunidades que lo habitan.
Por otra parte, desde la firma del Acuerdo de Paz en Colombia en 2016, el departamento de Caquetá fue identificado como una de las regiones prioritarias para la implementación de los diferentes puntos del Acuerdo. En particular, se ha dado prioridad a la sustitución de cultivos de uso ilícito y al desarrollo rural con enfoque territorial (Peñaranda Currie et al., 2021). Sin embargo, esto ha generado nuevos debates sobre el futuro productivo del departamento y los desafíos que deben superarse para garantizar un desarrollo agropecuario y rural sostenible y en armonía con el medio ambiente y las aptitudes del suelo (ADR, 2021). Por lo tanto, es fundamental construir apuestas productivas que integren las complejas condiciones ambientales y sociales de la región.
En este contexto, esta investigación buscó comprender cómo la continua construcción de este espacio social y ecológico impacta en la sustentabilidad y la soberanía alimentaria de sus habitantes desde una mirada sistémica. La experiencia de ASMTRAC CURC, FACURIC y los pobladores rurales del municipio de Curillo adquiere relevancia para abordar los desafíos de la sustentabilidad en el departamento del Caquetá. Su historia resulta valiosa para comprender los desafíos y oportunidades que surgen en un departamento que enfrenta un doble propósito: alcanzar la sostenibilidad asociada a su importancia ecológica mientras asegura el bienestar de los pobladores en su derecho fundamental a la alimentación. Lo anterior justificado porque más allá de la materialidad y las cualidades nutricionales de los alimentos, estos también tienen dimensiones sociales, culturales y ecológicas que se discuten y relacionan en profundidad desde la visión de la soberanía alimentaria (McMichael, 2014).
1.4 OBJETIVOS
1.4.1 Objetivo General
Analizar el sistema agroalimentario local en el municipio de Curillo-Caquetá y su relación con la construcción de soberanía alimentaria en una población campesina de este territorio.
1.4.2 Objetivos Específicos
• Caracterizar los procesos históricos que han llevado a la configuración actual del
sistema agroalimentario del municipio de Curillo-Caquetá.
• Describir la situación actual de la soberanía alimentaria en este municipio.
• Examinar la relación entre la configuración del sistema agroalimentario y la soberanía
alimentaria desde una visión sistémica.
2. CAPITULO II: MARCO CONCEPTUAL Y TEÓRICO DE LA
INVESTIGACIÓN
2.1 ESTADO DEL ARTE
En esta sección, se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura académica, con una síntesis narrativa enfocada en indagar sobre soberanía alimentaria y los estudios realizados desde esta perspectiva en la producción de alimentos en poblaciones campesinas. Se realizaron búsquedas a través de fuentes académicas digitales, principalmente en Scopus, Esta fuente fue seleccionada debido a su gran variedad de publicaciones, idiomas, alcances geográficos, así como facilidad de búsqueda y capacidad de rastreo por criterios de selección específicos (figura 1).
Se utilizaron como términos de búsqueda “Food Sovereignty” AND “Peasant” AND “Production”, para orientar la búsqueda a estudios de soberanía alimentaria en la producción de alimentos en poblaciones campesinas (N=82), se revisaron los títulos y los resúmenes de los artículos publicados con revisión por pares disponible desde 1996, fecha en que se acuña el término de soberanía alimentaria, hasta 2023.
Se aplico el criterio de inclusión en la base de datos a los documentos que incluían en sus palabras clave “Food Sovereignty”, “Peasant Agriculture”, “Food Production” para su revisión de texto completo (N=62).
Los documentos se consideraron elegibles si su investigación abordaba la producción de alimentos por parte de los campesinos en la construcción y/o medición de la soberanía alimentaria. Se excluyeron los estudios que solo evaluaban la seguridad alimentaria como tema principal en sus métodos y/o enfoques teóricos. Además, se excluyeron los estudios que no consideraban el papel de la producción campesina en su abordaje teórico-metodológico (N=12).
Posteriormente, se realizó de forma independiente la extracción de datos de los artículos incluidos (N=50). Para cada artículo, se recuperó datos sobre los autores, la fecha de publicación y la revista, ubicación geográfica, la metodología del estudio, el objetivo de la investigación y las principales conclusiones relacionadas con las preguntas de la investigación aplicando los mismos criterios de inclusión.
La recopilación de literatura se complementó con información relacionada con el tema a nivel local en publicaciones académicas y tesis (N=14), con el fin de dar contexto a la investigación en la región. Finalmente, se realizó una síntesis narrativa por temáticas para caracterizar el estado del arte.
Figura 1.Proceso de obtención de documentos sobre soberanía alimentaria y producción campesina.
Fuente: Elaboración propia La mayor parte de los artículos seleccionados fueron publicados en Estados Unidos con el 33,8% (22 publicaciones), seguido por los Países Bajos con el 13,8%, México 9,2% y Colombia 7,7%, Se encontró un número representativo de publicaciones del Sur Global, con 12% de los estudios en América latina e Indonesia.
A partir de la revisión y síntesis de los documentos seleccionados, se establecieron cuatro categorías analíticas para agrupar los estudios en torno a los conceptos de soberanía alimentaria y producción campesina. La primera categoría, "Antecedentes y reivindicaciones sociales alrededor del concepto", aborda el desarrollo teórico y conceptual de la soberanía alimentaria, destacando su consolidación en el ámbito internacional como respuesta a las tensiones y debates sobre el derecho a la alimentación. La segunda categoría, "Incidencia política, retos y aciertos", reúne estudios que analizan la dimensión política del concepto, su posicionamiento en diferentes contextos y los desafíos y críticas que enfrenta en su implementación. La tercera categoría, "Procesos locales, soberanía alimentaria y agroecología", incluye investigaciones que documentan experiencias agroecológicas a nivel local, evidenciando la relación entre la agroecología como práctica científica y su contribución a la soberanía alimentaria. Finalmente, la categoría "Soberanía alimentaria y sistemas socioecológicos" agrupa estudios que trascienden el enfoque productivo para analizar la soberanía alimentaria desde perspectivas ecológicas, políticas, sociales y económicas, destacando la relevancia de enfoques sistémicos en su comprensión. Estos enfoques teóricos y metodológicos constituyen la base de la presente investigación.
2.1.1 Antecedentes y reivindicaciones sociales alrededor del concepto
El concepto de la soberanía alimentaria surge en 1996 promovido por la Vía Campesina como una alternativa integral de organizaciones campesinas y de agricultura familiar, trabajadores agrícolas, indígenas, campesinos sin tierra, mujeres y jóvenes rurales en todo el mundo para reestructurar la producción y el consumo de alimentos a nivel local, nacional y global, y tuvo
gran difusión en respuesta a la crisis alimentaria global de 2008 (P. Rosset, 2008). Los estudios iniciales sobre la soberanía alimentaria señalaron que el modelo económico agroalimentario globalizado y neoliberal genera crisis alimentarias (McMichael, 2008, 2009b; Otero & Pechlaner, 2014; P. Rosset, 2008; Wittman, 2009), aumentando el hambre y el consumo de energía y materiales y generando grandes impactos sobre los ecosistemas del planeta (Cango et al., 2021; Delgado Cabeza, 2010; Desmarais et al., 2011; Otero & Pechlaner, 2014; Torrez, 2011). Además, dicho modelo promueve el consumo de alimentos ultraprocesados, disminuyendo el consumo de alimentos locales de mayor diversidad y calidad nutricional, lo que genera problemáticas alrededor de la salud, alimentación, y ambiente en la ruralidad (FIAN COLOMBIA, 2021; Otero & Pechlaner, 2014). Algunos trabajos de revisión exploran cómo la SobAl se presenta como una alternativa al concepto de seguridad alimentaria (Desmarais et al., 2011; McMichael, 2012; Pachón-Ariza, 2013), pues involucra el desarrollo rural y trasciende la escala del hambre, adquiriendo un carácter más amplio e integral (Kay, 2015; Pachón-Ariza, 2013). La SobAl implica un enfoque político que busca una nueva perspectiva para las zonas rurales, donde las personas que allí habitan son el punto central de atención (Madsen, 2022; McMichael, 2014; Pachón- Ariza, 2013; Salvador, 2016). En Latinoamérica, el movimiento de SobAl ha influido en procesos agrarios y se ha destacado la importancia de procesos participativos de base y luchas agrarias y sociales en Paraguay, Argentina, Brasil y México (García-López & Arizpe, 2010; Lerrer & De Medeiros, 2014; Trigo et al., 2015), en Europa también estudios evidencian cómo los movimientos campesinos han contribuido a la construcción de la soberanía alimentaria, donde las poblaciones rurales han defendido reivindicaciones históricas relacionadas con la justicia y la Sobal (Calvário, 2017; Morell, 2020; Velicu & Ogrezeanu,
2022).
2.1.2 Soberanía alimentaria, incidencia política retos y aciertos
La Vía Campesina a través de la soberanía alimentaria ha propuesto modelos de reforma agraria y rural que reconocen los aspectos socioambientales de la tierra, el mar y los recursos naturales (Torrez, 2011). Estos modelos han sido adoptados en algunos países, vinculándolos a elementos estatales y políticas gubernamentales, como es el caso de Ecuador (Intriago et al., 2017; Morales et al., 2022), Venezuela (Felicien et al., 2018) y el país Vasco (Brent, 2023). Estas adopciones son el resultado de las múltiples relaciones entre los movimientos sociales, el estado y la construcción colectiva en medio de tensiones económicas, sociales y políticas.
Sin embargo, este proceso no ha estado exento de críticas, se plantean procesos de ajuste y herramientas complementarias (Copeland, 2019; Paprocki & Cons, 2014; Soper, 2016). Para abordar estos problemas, algunos estudios insisten en la necesidad de establecer una articulación constante entre los actores del sistema agroalimentario, incluyendo productores, consumidores, responsables políticos, académicos e investigadores (Adelle, 2019; Brent, 2023; Cruz Nóbreg & Ferreira, 2021; Mbunda, 2016).
2.1.3 Procesos locales, soberanía alimentaria y agroecología
En otras líneas, la agroecología, una ciencia aplicada, pero tambien, un conjunto de saberes y un movimiento social y político, que se basa en principios ecológicos para desarrollar agroecosistemas sustentables, se ha convertido en un pilar importante en la construcción del concepto y práctica de la SobAl (M. A. Altieri & Nicholls, 2010; M. Á. Altieri & Nicholls,
2012). Se han documentado numerosos casos en los que la agroecología ha sido clave en la promoción de un cambio social y agrario sostenible y de amplia base para construir la SobAl. En América Latina, experiencias como la de ANAP en Cuba (P. M. Rosset et al., 2011)y movimientos agroecológicos en Brasil, la región andina, México y América Central (M. A. Altieri & Toledo, 2011) han demostrado cómo el paradigma de desarrollo agroecológico sustenta alternativas que contribuyen a la seguridad y soberanía alimentaria. Además, se han observado casos exitosos en diversas regiones del mundo, como Filipinas (Cuevas et al., 2015), África (M. A. Altieri et al., 2012), Tailandia (Charoenratana et al., 2021; Heis, 2015), Francia y México (Nigh & González Cabañas, 2014). Esto ejemplifica una sólida relación entre soberanía alimentaria y la práctica de la agroecología.
Otros autores han vinculado diversas aproximaciones basadas en la implementación de prácticas agroecológicas mostrando cómo estas pueden fomentar la sostenibilidad y la SobAl. En Latinoamérica, en Perú, las granjas integrales diversificadas generan sostenibilidad a largo plazo en comunidades campesinas andinas (Muñoz-Espinoza et al., 2016). Por otro lado, en Brasil, el fomento de procesos cooperativos y economías solidarias alimentarias ha permitido la satisfacción de necesidades de manera sostenible y viable desde una perspectiva ambiental y social (Cruz Nóbreg & Ferreira, 2021). Además, se ha señalado como la preservación de semillas propias contribuye a alejarse de modelos agrícolas capitalistas y aportan a la seguridad y SobAl de este país (Lerrer & De Medeiros, 2014). En Ecuador, la diversificación de cultivos ha permitido la disponibilidad de alimentos variados a través de prácticas de agricultura familiar y campesina sumando actividades sostenibles alrededor del agro ecoturismo que contribuyen a fortalecer la SobAl (Franco- Crespo et al., 2021; Terry, 2021). En Colombia, estudios que destacan el papel de la SobAl y las prácticas agroecológicas en la creación de territorios de paz en zonas afectadas por el conflicto armado. Estos estudios señalan la importancia de la autonomía alimentaria y el control de semillas como ejercicios de territorialidad, incluso en contextos influenciados por economías ilícitas (Courtheyn, 2017; Valencia & Courtheyn, 2023)
2.1.4 Soberanía alimentaria y sistemas socio ecológicos
El reto global de proveer alimento de manera sostenible implica un equilibrio entre diversas tensiones, como las necesidades nutricionales de las poblaciones, las aspiraciones y medios de subsistencia de las personas, la estabilidad de los ecosistemas, el cambio climático, y las tensiones sociopolíticas (Ruiz-Almeida & Rivera-Ferre, 2019). En este escenario, la SobAl no se limita únicamente a la producción de alimentos, sino que involucra múltiples dimensiones sociales, culturales y ecológicas. Desde esta visión, los campesinos y productores de alimentos deben tener derechos en sus territorios para permitir su reproducción socio-ecológica, por lo que las comunidades campesinas son fundamentales para implementar agroecosistemas regenerativos y resilientes (McMichael, 2014). Es por esto que una corriente de estudios ha comenzado a abordar la comprensión de los procesos alimentarios a través de la complejidad que aportan los sistemas socio ecológicos. Estudios realizados por Acevedo-Osorio et al., (2020) en zonas rurales de Colombia establecen una conexión entre la agrobiodiversidad y la sustentabilidad del sistema agroalimentario, subrayando el papel fundamental de la agricultura familiar en la protección del sistema. Por otro lado, en Brasil, (Cruz Nóbreg & Ferreira, 2021) abordan los problemas socioambientales y de salud causados por la Agroindustria en este país, señalando la
necesidad de una comprensión más profunda de la relación entre el sistema agroalimentario y los sistemas ecológicos y sociales.
En México, un estudio encontró fuertes asociaciones entre procesos socio ecológicos y transiciones en los usos del suelo en una cuenca donde cultivos agroindustriales forman conglomerados que encierran pequeños nichos de producción no agroindustrial, generando retos para las pequeñas producciones campesinas (Vázquez Uribe et al., 2021). En este mismo país, una investigación adelantada por Figueroa et al., (2022) muestra como los métodos de producción tradicional se ven desafiados por factores económicos, sociales y alimentarios, lo que representa nuevos retos en las dinámicas socio ecológicas locales. Por último, en Ecuador, un estudio de (Vallejo-Rojas et al., 2022) utiliza un marco de sistemas socio ecológicos para describir cómo los sistemas agroalimentarios locales en el Ecuador andino interactúan y respaldan los resultados vinculados a cinco objetivos de soberanía alimentaria en poblaciones andinas, lo que permite una comprensión amplia de los retos de transición en los sistemas agroalimentarios de una región, este inspiro en buena medida la presente investigación.
2.2 MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
En esta sección, se presentan los fundamentos teóricos alrededor de la soberanía alimentaria y los sistemas socio-ecológicos en diferentes niveles jerárquicos propuestos por estas perspectivas. Posteriormente, se presenta una aproximación teórica-metodológica que integra las perspectivas de soberanía alimentaria y sistemas socio-ecológicos, la cual representa la base analítica y metodológica usada para abordar el problema de investigación planteado.
2.2.1 Soberanía Alimentaria
Según Pachón-Ariza (2013), el concepto de soberanía alimentaria (SobAl) comenzó a discutirse a principios de los años noventa, cuando se implementó el modelo económico del neoliberalismo en muchos países del mundo. Principalmente, como una crítica de los movimientos sociales, las organizaciones de pequeños agricultores, la sociedad civil y las organizaciones indígenas, en reclamo sobre las formas y efectos del modelo agroalimentario dominante, denominado por (McMichael, 2009b, 2009a), como “régimen alimentario corporativo”. Este régimen afecta sistemáticamente el acceso y control de los alimentos, así como de los recursos indispensables para producirlos, lo cual socava la gobernanza local con respecto a la producción, distribución y consumo de los alimentos, dando lugar a problemas como la dependencia alimentaria, la desnutrición y la vulnerabilidad alimentaria en los países del sur global (M. A. Altieri & Nicholls, 2008; Pachón-Ariza, 2013; P. Rosset, 2008). El concepto de SobAl se menciona y articula por primera vez en 1996 a través de la declaración de Roma por la Vía Campesina, donde se determina que: “Soberanía alimentaria es el derecho de cada nación para mantener y desarrollar su propia capacidad para producir los alimentos básicos de los pueblos respetando la diversidad productiva y cultural. Tenemos el derecho a producir nuestros propios alimentos en nuestro propio territorio. La soberanía alimentaria es una precondición para la seguridad alimentaria genuina” (Vía Campesina, 1996, p1).
Desde entonces, la SobAl se ha dado a conocer en la plataforma internacional y se ha posicionado como un enfoque político alternativo para el desarrollo rural, con el objetivo de garantizar los derechos y medios de vida en la ruralidad, especialmente del campesinado (González Torres & Pachón Ariza, 2022; Pachón-Ariza, 2013). Consecuentemente, esta perspectiva se daría a conocer en los gobiernos y entidades oficiales presentes en la cumbre mundial contra el hambre de la FAO. Su fundamento aboga por devolver el control sobre las decisiones relacionadas con la producción de alimentos a los pequeños productores y las comunidades locales (Brent, 2023; Pachón-Ariza, 2013). Además, este enfoque plantea un llamado urgente para transformar los sistemas alimentarios con el fin de fortalecer las relaciones ecológicas regenerativas entre los humanos y la naturaleza. Esto implica la inclusión progresiva de perspectivas más holísticas y territoriales alrededor de la alimentación y la ruralidad (Brent, 2023).
En el año 2007, durante el foro internacional para la SobAl en Nyéléni, Malí, el concepto de SobAl incorpora las dimensiones de la crisis alimentaria, así como las nuevas preocupaciones relacionadas a lo alimentario, lo ambiental y lo social ampliándose así: “La Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales. La SobAl da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica…” (Nyéléni,
2007 p9)
La declaración de Nyéléni se considera como la definición más reciente de la Soberanía alimentaria. En torno a esta declaración, varios autores han realizado algunos ejercicios de síntesis alrededor de los principios que abarcan el concepto, los cuales son utilizados en esta investigación (Ortega-Cerdà & Rivera-Ferre, 2010; Ruiz-Almeida & Rivera-Ferre, 2019).
Tabla 1. Pilares de la soberanía alimentaria Principio o pilar Postulado de la soberanía alimentaria sobre el que se basa. Acceso a recursos.
La SobAl busca alentar y apoyar el acceso y control individual y comunitario sobre los recursos, como la tierra, las semillas, los préstamos, el agua, la infraestructura, etc. De manera sostenible, también busca respetar los derechos de uso de las comunidades
indígenas y originarias, con especial énfasis en el acceso de las mujeres.
Modos de producción.
La SobAl trata de incrementar la producción local recuperando la producción diversificada por parte de las familias; y también recuperar, validar y difundir los modelos productivos tradicionales de forma sostenible ambiental, social y culturalmente. Este concepto sustenta los modelos de desarrollo agrícola endógeno y el derecho a producir alimentos.
Transformación y comercialización.
La SobAl defiende el derecho de los agricultores rurales, los trabajadores rurales sin tierra, los pescadores, los pastores y los pueblos indígenas a vender sus productos para alimentar a la población local. Esto implica la creación y el apoyo de mercados locales y ventas directas con un mínimo de intermediarios.
Derecho al consumo de alimentos La SobAl fundamenta sus luchas en el derecho humano al consumo de alimentos sanos, nutritivos y culturalmente apropiados de productores locales, ya la producción mediante técnicas agrícolas ambientalmente sostenibles y justas.
Políticas agrícolas.
La SobAl promueve el derecho de los campesinos a conocer, participar y decidir sobre las políticas públicas relacionadas con su territorio, en temas como alimentación, reforma agraria, beneficios del Estado, las organizaciones sociales y los derechos humanos.
Adaptado de (Ortega-Cerdà & Rivera-Ferre, 2010; Ruiz-Almeida & Rivera-Ferre, 2019). En este escenario, el movimiento por la SobAl promovido por la vía campesina ha desempeñado un papel dinámico en la transformación y generación de soluciones a las problemáticas agroalimentarias, desde la década de 1990, en un ejercicio de lucha y reivindicación de los derechos de los productores rurales y el consumo local (Torrez, 2011; Vía Campesina, 2022). Una de sus banderas ampliamente difundida ha sido demostrar cómo la producción campesina local de alimentos sustenta alternativas que contribuyen a la soberanía y la seguridad alimentaria en la ruralidad (M. A. Altieri et al., 2012; M. A. Altieri & Toledo, 2011; Charoenratana et al., 2021; P. M. Rosset et al., 2011). La presente investigación utiliza este abordaje teórico para estudiar el sistema agroalimentario en la zona rural del municipio de Curillo – Caquetá.
2.2.2 Sistemas socio ecológicos
El marco de los sistemas socio ecológicos surge a partir de un trabajo interdisciplinar entre las áreas de la economía ecológica y los sistemas de gestión de recursos comunes en los años noventa. Este concepto responde a los debates de la dinámica de la complejidad y la teoría general de sistemas (Urquiza Gómez & Cadenas, 2015). Sin embargo, fue hasta 1998, a partir de las aproximaciones de Berkes y Folke, que este enfoque se convirtió en un marco para el estudio de los sistemas humanos y naturales entrelazados (Colding & Barthel, 2019).
Inicialmente, este enfoque se centró en discutir cómo la gestión institucional sobre los sistemas de gestión local está dominada por visiones lineales y prácticas mecanicistas. Sin embargo, desde entonces ha sido ampliamente utilizado tanto en las ciencias ambientales y sociales, como en la economía, y en campos del conocimiento tan diversos como la medicina, la psicología y las artes y las humanidades para explicar problemas desde el paradigma de la complejidad (Colding & Barthel, 2019), desde una perspectiva sistémica que integre los procesos sociales y ecológicos, que sea lo suficientemente flexible como para adaptarse a una amplia variedad de acciones y respuestas humanas en el entorno (Chapin et al., 2009). No hay una definición universalmente aceptada para los sistemas socio ecológicos, por el contrario, hay diversas definiciones que varían en complejidad y profundidad. Por ejemplo, (Harrington et al., 2010) lo definen como un sistema que incluye subsistemas sociales (humanos) y ecológicos (biofísicos) en mutua interacción. (McGinnis & Ostrom, 2014) proponen una metodología analítica que considera los procesos políticos como sistemas dinámicos, donde los factores sociales, institucionales y biofísicos influyen en las decisiones tomadas por los individuos. Estos patrones de interacción se combinan con factores externos para producir resultados observables, generando un proceso adaptativo continuo. Por su parte otros autores describen los sistemas socio ecológicos como sistemas adaptativos complejos, en los que los agentes sociales y biofísicos interactúan a múltiples escalas temporales y espaciales para generar un resultado (Chapin et al., 2009; Janssen & Ostrom,
2006).
En términos generales, el enfoque de los sistemas socio-ecológicos considera estos sistemas como una red de relaciones que giran en torno a los recursos esenciales para la vida humana. Se trata de una interacción entre componentes sociales y ambientales (Ostrom, 2009). Por esta razón, este enfoque no se limita únicamente a abordar los problemas ecológicos, sino que también aborda los sistemas sociales humanos que interactúan en un espacio específico. Las relaciones en un sistema socio-ecológico pueden ser de diferentes tipos, tanto materiales como no materiales, incluyendo flujos de recursos, información, conocimiento, poder, normas, valores, decisiones y acciones públicas. Por lo tanto, el análisis de estos sistemas involucra múltiples consideraciones éticas, políticas, antropológicas, sociológicas, económicas, tecnológicas, biológicas y ambientales (Anderies et al., 2022). De ahí surge la necesidad de abordar los problemas ambientales como: la sostenibilidad de los alimentos, la energía y el agua, a través de esta mirada compleja pues a menudo se abordan de forma aislada a pesar de ser altamente interdependientes (Le Blanc, 2015).
2.2.3 Aproximación teórico-metodológica de Soberanía alimentaria y sistemas
Socio-ecológicos.
La alimentación constituye un desafío global que involucra cuestiones políticas, económicas, sociales y ambientales que ponen en riesgo su sostenibilidad. En consecuencia, se ha hecho necesario desarrollar herramientas y perspectivas para encontrar formas de garantizar la alimentación y la conservación de los recursos. La naturaleza sistémica de estos desafíos requiere enfoques multidimensionales y evaluaciones integradas para la toma de decisiones que guíen el cambio (Prosperi et al., 2016).
Los enfoques sistémicos ayudan a comprender los factores críticos que conducen a resultados particulares en dinámicas complejas (Ericksen, 2008). En este sentido, abordar la alimentación como un sistema nos acerca a la comprensión de que los sistemas
agroalimentarios un conjunto de procesos generalmente descritos como producción, intercambio, procesamiento y empaque, distribución, venta minorista y consumo, que derivan en resultados en términos alimentarios (Prosperi et al., 2016), involucran determinantes ambientales, sociales, políticos y económicos y se insertan como un concepto multidimensional que puede analizarse a nivel individual, familiar, comunitario, nacional, regional y mundial (Ericksen, 2008; Marshall, 2015).
Para un análisis complejo del sistema agroalimentario local (Bowen & Mutersbaugh, 2014; González-Romero et al., 2022), se usó el enfoque de sistemas socioecológicos (SES). Este enfoque integra factores biofísicos y sociales que interactúan constantemente a través de mecanismos de retroalimentación (Prosperi et al., 2016). Toma en cuenta que las instituciones también desempeñan un papel crucial en la mediación de los procesos y recursos sociales y ecológicos con el objetivo de analizar los patrones de interacción entre las actividades, los impulsores externos y los resultados, lo que permite evaluar las propiedades emergentes y las relaciones causa-efecto en términos alimentarios (Ericksen, 2008; Marshall, 2015; Prosperi et al., 2016).
Para conceptualizar y analizar el sistema agroalimentario de los campesinos en el municipio de Curillo nos basamos en la propuesta de Chapin et al., (2009), Utilizamos sistemas adaptativos complejos como marco para estudiar sistemas socio ecológicos porque nos permite estudiar la naturaleza integrada del sistema, reconoce los legados de eventos pasados y la dependencia de la trayectoria de la agencia humana como propiedades fundamentales del modelo, esta perspectiva de sistemas proporciona un marco lógico para identificar y gestionar los cambios en los sistemas socio ecológicos, y evaluar su resultado en términos de la soberanía alimentaria.
Chapin et al. (2009) plantean que los cambios en el estado de un sistema dependen de variables de cambio lento que influyen significativamente en su dinámica interna. En particular, los sistemas socioecológicos responden a un conjunto de controles que operan en diversas escalas temporales y espaciales, los cuales pueden agruparse en controles exógenos, variables lentas y variables rápidas.
En el ámbito natural, los controles exógenos incluyen factores como el clima regional o la biodiversidad, que determinan las propiedades naturales de continentes y naciones. En el ámbito social, estos controles limitan las opciones a nivel local, generando una asimetría debida tanto a las relaciones de poder desiguales entre entidades nacionales y locales como a la escasa capacidad de los cambios locales para impactar regiones mayores de manera significativa. Los controles regionales suelen ser persistentes y tienden a cambiar principalmente ante transformaciones globales, tales como la globalización de los mercados y las instituciones financieras (Chapin et al., 2009).
A escala regional, los controles exógenos responden a tendencias globales y afectan a las variables lentas (suelo, clima regional, cultura) a escala de gestión, las cuales, a su vez, influyen en las variables rápidas (ecosistemas, demografía) que cambian más rápidamente. Cuando los cambios en las variables rápidas persisten durante largos períodos de tiempo y áreas extensas, estos efectos se propagan acumulativamente hacia arriba para afectar a las variables lentas, los controles regionales y, finalmente, a todo el planeta. Los cambios en las variables lentas y rápidas influyen en los impactos ambientales, los servicios ecosistémicos y los impactos sociales, que, en conjunto, son los factores que afectan directamente el
bienestar de los actores humanos, quienes modifican los sistemas ecológicos y sociales a través de una variedad de instituciones (Chapin et al., 2009).
Para comprender estas dinámicas, los ciclos adaptativos ofrecen un marco útil para analizar el papel de las perturbaciones en los sistemas socio ecológicos. Estos ciclos implican fases de alteración, reorganización y renovación del sistema, donde una perturbación puede llevar a que el sistema se regenere a un estado similar o se transforme en uno nuevo (Chapin et al., 2009). Siguiendo estos postulados, este estudio se presenta la trayectoria del sistema agroalimentario en Caquetá a través de diversos ciclos adaptativos en el análisis histórico, los cuales han producido transformaciones constantes que, a su vez, se convierten en legados que se materializan en el estado actual del SIAL, para analizar el resultado, que para el estudio se plantea la SobAl, generando una dependencia de trayectoria en el sistema.
3. CAPÍTULO III: METODOLOGÍA
Este estudio es parte de un estudio interdisciplinario desarrollado en el departamento del Caquetá, denominado “One Amazon: A one health assessment of emerging epidemic threats and resilience among amazonian indigenous peoples, in the light of responses to the covid- 19 pandemic”. Realizado por la Universidad del Valle, en alianza con otras instituciones de Ecuador, Perú y Brasil, y financiado por el International Development Research Centre (IDRC) el estudio tuvo como objetivo identificar, a través de la investigación-acción participativa y el diálogo con actores locales, elementos que contribuyeran a reducir el riesgo y la vulnerabilidad ante epidemias zoonóticas emergentes, así como fortalecer la resiliencia de los pueblos amazónicos frente a estas amenazas. La ejecución del proyecto se desarrolló entre junio de 2022 y octubre de 2024 en Perú, Ecuador, Brasil y Colombia. En Colombia, las acciones se concentraron en los nodos de Amazonas y Caquetá, en este último con un enfoque particular en los municipios de San José del Fragua y Curillo donde se desarrolló la presente investigación.
3.1 ENFOQUE DE LA INVESTIGACIÓN
El presente estudio se sustentó en el enfoque de investigación crítico-social, el cual, a partir de información de primera mano, permitió aproximarse a la interseccionalidad e interdependencia de dos variables fundamentales: el sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria. A partir de esta discusión, se delinean propuestas, orientaciones y líneas de acción dirigidas a la transformación de la realidad desde las propias comunidades (Alvarado & García, 2008).
En consonancia con los postulados del paradigma crítico-social, que trasciende tanto lo empírico como lo meramente interpretativo para abrirse a la posibilidad del cambio social, la investigación adoptó un enfoque metodológico mixto secuencial basado en la modalidad de complementariedad (Moscoso, 2017). Este enfoque integró técnicas e instrumentos de recolección de datos cuantitativos y cualitativos, aplicados en diversas etapas del proceso investigativo. Con el propósito de alcanzar una comprensión holística del fenómeno estudiado, se empleó la integración metodológica como estrategia clave para la combinación de métodos, lo cual permitió ofrecer respuestas más robustas y precisas a las preguntas de investigación.
3.2 DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
El estudio usó un diseño mixto que combina enfoques cualitativos y cuantitativos de forma secuencial para analizar el sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria en el municipio de Curillo-Caquetá (fig. 2).
Para caracterizar los procesos históricos que han configurado el sistema agroalimentario actual del municipio de Curillo, Caquetá (objetivo 1), se llevó a cabo una revisión de literatura y se realizaron grupos focales organizados a través de una línea del tiempo, lo que facilitó el desarrollo de una historiografía contextualizada del sistema agroalimentario. Esta información se complementó y contrastó secuencialmente con herramientas espaciotemporales, permitiendo la identificación de patrones de cambio biofísicos a partir de los hallazgos cualitativos en el territorio, mediante la caracterización espacial de las coberturas. Finalmente, se realizaron entrevistas semi-estructuradas con el fin de determinar
los patrones actuales de configuración del sistema agroalimentario, a través de la participación de actores clave (Fig. 2).
Para describir la situación actual de la soberanía alimentaria en este municipio (objetivo 2), se llevó a cabo una caracterización utilizando un método mixto secuencial con énfasis cuantitativo. Este enfoque incluyó la elaboración de cartografía social y observación no participante, que sirvieron como insumo para diseñar una encuesta poblacional. Posteriormente, esta encuesta se aplicó a una muestra de la población del municipio con el objetivo de medir las diversas variables que caracterizan este concepto en la comunidad. La caracterización de la soberanía alimentaria siguió un proceso metodológico cuantitativo para su medición, normalización y análisis de datos (Fig. 2).
Por último, para analizar la conexión entre la configuración del sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria desde una perspectiva sistémica (objetivo 3), se utilizó un proceso de integración a través de triangulación de información. Esto se llevó a cabo a partir de un enfoque teórico de sistemas socioecológicos, con el apoyo de software de análisis, para crear categorías que permitan un análisis conjunto de la relación entre el sistema agroalimentario y la soberanía alimentaria desde esta óptica sistémica.
Figura 2. Diseño y proceso metodológico de la investigación
Fuente: Elaboración propia
3.1 LOCALIZACIÓN
El estudio se desarrolló en la zona rural del municipio de Curillo ubicado en el suroccidente del departamento del Caquetá, Colombia (figura. 3). Esta región pertenece al piedemonte andino-amazónico, caracterizado por precipitaciones anuales de entre 3000 mm y 4000 mm, una humedad relativa promedio del 83.5% y una temperatura media de 25.4°C. Según la
clasificación de Caldas Lang, el clima es cálido húmedo a muy húmedo (Betancurt Parra et al., 2015). En la zona predomina el paisaje de lomeríos amazónicos (Barrera G. et al., 2021; Betancurt Parra et al., 2015) y es reconocida por su altísima biodiversidad, con biomas de bosque húmedo tropical y zonas de transición ecológica, formando un hotspot de biodiversidad (Betancurt Parra et al., 2015; Kairuz Fonseca, 2020). Curillo fue uno de los últimos municipios del departamento del Caquetá en establecerse jurídicamente y ha sido el centro de diversas bonanzas que han desencadenado un complejo proceso de ordenamiento territorial. Además, al ser un foco del conflicto armado y de los cultivos ilícitos, ha vivido un proceso histórico singular en su desarrollo territorial. Figura 3. Ubicación del estudio
Fuente elaboración propia, proyecto una Amazonia.
3.2 POBLACIÓN Y MUESTRA
Dado el diseño mixto del estudio, la población participante en cada una de las etapas estuvo definida por los métodos utilizados como se describe a continuación. 3.2.1 Métodos cualitativos.
La población de estudio se compuso de actores clave, campesinos y afrodescendientes distribuidos en diversas veredas del municipio, pertenecientes a las organizaciones AMSTRAC-CURC y FACURIC, que son organizaciones de base campesina y afrodescendientes asociadas al proyecto “One Amazon”, con una población estimada de 517 socios distribuidos por toda la geografía del municipio.
Se emplearon técnicas de grupos focales y entrevistas, utilizando instrumentos específicos en distintas etapas del estudio. En primer lugar, se aplicó una cartografía social que facilitó el reconocimiento del territorio y el ajuste de la encuesta poblacional. Luego, se formó un grupo dedicado a la creación de una línea del tiempo para comprender los antecedentes locales del sistema agroalimentario. Finalmente, se llevaron a cabo entrevistas con el mismo criterio, con el objetivo de profundizar en el estado actual del sistema agroalimentario.
Todas las herramientas se desarrollaron considerando el criterio de actores clave, es decir, personas o grupos que poseen un conocimiento profundo y relevante sobre el tema de estudio y los objetivos específicos de las herramientas de recolección de información, el número de participantes en cada una se precisa en la sección de técnicas e instrumentos de recolección de la información.
3.2.2 Métodos cuantitativos
3.2.2.1
Encuesta poblacional la recolección de la información cuantitativa se realizó a través de una encuesta poblacional (Ver Anexo A) en el municipio, el tamaño muestral se planificó mediante un proceso de estratificación. De acuerdo con las estimaciones para el municipio, el total del tamaño de muestra se estableció entre 90 a 120 hogares a encuestar en la zona rural de los cuales se tomaron 101 hogares. Adicionalmente, debido a la situación de conflicto armado latente en el territorio, la selección de los hogares se realizó buscando abarcar la mayor extensión posible del área de estudio, pero asegurando la movilidad y seguridad del equipo encuestador.
3.2.2.2
Análisis SIG Para el análisis de las coberturas espaciotemporales, se seleccionó como muestra la división político-administrativa del municipio de Curillo, conforme a lo reportado por la plataforma del IGAC. En cuanto a la temporalidad, se abordaron cinco períodos, comenzando desde el año más antiguo posible para la obtención de imágenes satelitales (1985), que coincide con el año de fundación jurídica del municipio de Curillo. Posteriormente, se seleccionaron imágenes correspondientes a los hitos históricos de la región, identificados a través de una revisión de la literatura, abarcando los períodos de 1985, 1995, 2005, 2015 y 2022.
3.3 TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN.
3.3.1 Cartografía social
Para el desarrollo de la cartografía social, se recurrió a líderes y lideresas de las organizaciones (4 personas), quienes convocaron a otros líderes de la región (12) debido a su perspectiva representativa, proporcionando una visión más amplia sobre los desafíos y oportunidades que enfrentaban, se emplearon preguntas orientadoras que permitieran ubicar recursos biofísicos como ríos, carreteras, puestos de salud, centros poblados y cultivos (fig.
4) lo que facilitó la recolección de datos cualitativos del grupo focal y la guía para la
aplicación de la encuesta posteriormente.
Figura 4. Aplicación de herramientas de cartografía social
Fuente: Proyecto Una Amazonía
3.3.2 Búsqueda Bibliográfica
Se definieron aspectos clave del sistema agroalimentario a explorar, como la producción, distribución, consumo y gobernanza. Se recurrió a diversas fuentes de información, incluyendo bases de datos académicas, bibliotecas y literatura gris (informes y documentos de políticas). Se utilizaron palabras clave específicas relacionadas con el sistema alimentario en Caquetá, tales como "tierras", "políticas alimentarias", "alimentación", "sistemas productivos", "historia del Caquetá" y "colonización del Caquetá". Esta búsqueda generó insumos para desarrollar una metodología de bola de nieve que permitió identificar textos clave, los cuales fueron leídos en su totalidad. A través de una categorización inductiva, se creó un hilo temporal que abarca los momentos históricos e hitos que influyeron en el contexto del sistema agroalimentario caqueteño.
3.3.3 Línea del tiempo
Se llevó a cabo un grupo focal para analizar la percepción de las transformaciones del paisaje y las dinámicas sociales en la zona. La actividad se centró en la construcción de una línea del tiempo que permitiera identificar las variables que configuran el sistema agroalimentario. El proceso se desarrolló en un espacio colaborativo con la participación de ocho miembros de la comunidad, seleccionados bajo criterios específicos: experiencia en el contexto local, conocimiento histórico del municipio y una residencia mínima de 30 años en el territorio. Se priorizó la representación de mujeres para garantizar una perspectiva inclusiva y de género (fig 5).
El instrumento se orientó a examinar las dinámicas históricas del territorio a partir de variables como la cobertura forestal, patrones de agricultura, producción alimentaria, densidad poblacional, presencia de fauna, cultivos ilícitos, ganadería, minería, calidad del agua e introducción de agroquímicos. La discusión se estructuró mediante preguntas orientadoras que guiaron el análisis de cada variable en términos de abundancia, ausencia o magnitud del cambio.
Se utilizó una simbología específica para representar gráficamente los hallazgos en la línea del tiempo. Además, se garantizó la participación efectiva de todos los asistentes, proporcionando el espacio y materiales necesarios. La sesión fue registrada en su totalidad mediante grabaciones y transcripciones para su posterior análisis.
Figura 5. Elaboración de grupo focal y población participante
Fuente: proyecto Una Amazonía
3.3.4 Entrevistas
Para analizar la comprensión local del funcionamiento del Sistema Agroalimentario Local (SIAL) y los desafíos de la Soberanía Alimentaria (SobAL), se realizaron entrevistas semiestructuradas a profundidad, las cuales abordaron variables claves asociadas a cada etapa del SIAL, así como los conceptos y la dinámica operativa de este sistema. Se aplicaron 14 entrevistas semiestructuradas a actores clave. Esto incluyó a once campesinos y líderes de las organizaciones AMSTRAC-CURC y FACURIC, quienes poseen una vasta experiencia en prácticas agrícolas; una líder comunitaria destacada en organizaciones locales y departamentales; y dos representantes institucionales, uno de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA) y otro del gobierno departamental, específicamente el secretario de agricultura y medio ambiente. Todas las entrevistas fueron grabadas con la autorización previa de los entrevistados, lo que garantizó la validez y la riqueza de la información recolectada.
3.3.5 Encuesta poblacional
Para analizar la soberanía alimentaria, se empleó un enfoque basado en indicadores, los cuales permiten condensar un concepto multidimensional en un índice, sustentado en un modelo conceptual subyacente (Schuschny & Soto, 2009). Este enfoque facilitó la incorporación de múltiples variables asociadas en indicadores que se alinean con los principios discursivos de la SobAl, aplicables al contexto de la Amazonía colombiana y a los territorios de investigación, considerando sus características poblacionales y territoriales. Se recurrió a referentes teóricos, conceptuales y metodológicos de investigaciones previas sobre indicadores que se ajustaran a las variables de interés, tanto a nivel internacional como local (A. Acevedo-Osorio et al., 2020; Á. Acevedo-Osorio & Schneider, 2020; Barrera G. et al., 2021; Binimelis et al., 2014; DANE, 2016; Figueroa et al., 2022; Ortega-Cerdà & Rivera- Ferre, 2010; Ruiz-Almeida & Rivera-Ferre, 2019; Vallejo-Rojas et al., 2022; Vázquez Uribe et al., 2021). Esta revisión fue fundamental para la conceptualización de cada indicador y sus variables de medición en relación con el contexto.
La encuesta se diseñó, basándose en las preguntas asociadas a estos indicadores, la selección de cada una de las preguntas se realizó siguiendo las descripciones de los estudios consultados, y se complementaron con preguntas propuestas por el investigador de acuerdo a el planteamiento de los indicadores, para cada una de las variables se establecieron metadatos donde se especifican las características de la variable, las fuentes responsables de calcularla y se realiza una clasificación de acuerdo con el tipo de variable, la escala de medición, el atributo, subindicador e indicador en que se agrega y a que pilar del marco teórico conceptual de soberanía alimentaria pertenece (Ver anexo B). Se emplearon un total de 101 variables (Ver Anexo B) asociadas como subindicadores para evaluar el concepto multidimensional de soberanía alimentaria, las cuales se asociaron con 16 indicadores y 5 pilares de soberanía alimentaria (Tabla 2). Tabla 2. Variables utilizadas en el análisis de la soberanía alimentaria.
Fuente: Elaboración propia La encuesta se desarrolló en el marco de una encuesta poblacional más amplia que, además de preguntas sobre soberanía alimentaria, incluyó información sobre aspectos sociodemográficos, acceso a servicios de salud, agua potable, saneamiento e higiene (Ver anexo A).
Pilar/Indicador Numero de variables Acceso a recursos
30
Acceso a animales
5
Acceso a crédito, o servicios financieros
2
acceso a semillas
4
Infraestructura y Servicios Básicos
11
Maquinaria y equipos
4
Recursos terrestres, forestales
4
Modelo de producción
27
Agroecología y producción sostenible
5
Población rural y empleo
16
Uso del suelo
6
Transformación y comercialización
13
Comercialización
6
Producción y transformación
7
Derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas
5
Autonomía alimentaria
3
Dieta y consumo alimentario
1
Seguridad alimentaria basada en la experiencia
1
Políticas agrarias y organización social
26
Organización social
10
políticas y apoyo estatal
16
Total
El instrumento fue ajustado mediante una prueba piloto para garantizar la claridad del lenguaje dirigido a la población objetivo y se aplicó a nivel municipal, abarcando una muestra de 19 veredas, las cuales representan el 45% del total veredas del municipio distribuidas en cinco núcleos veredales que estructuran la geografía del municipio. La selección se realizó con el objetivo de garantizar la mayor distribución espacial posible, permitiendo así capturar la diversidad de condiciones territoriales presentes en la región. Figura 6.Veredas aplicación de la encuesta
Fuente: Elaboración Propia Los encuestadores, profesionales del equipo de investigación del proyecto "Una Amazonia", fueron capacitados en la aplicación del instrumento, y se llevó a cabo un control de calidad durante el trabajo de campo (Fig. 7). Se utilizó una versión digitalizada del cuestionario a través de la plataforma Kobo Toolbox, lo que permitió el ingreso de datos en línea y minimizó problemas de error en el procesamiento de la información.
Figura 7. Aplicación de encuesta poblacional por profesionales del equipo Una Amazonía
Fuente: El Autor
3.3.6 Observación no participante
Durante el ejercicio de recolección de información, y gracias a la vinculación con el proyecto "Una Amazonía", se llevó a cabo una observación no participante de las actividades en las comunidades, así como la recopilación de datos a través de diferentes instrumentos no predefinidos. A lo largo de este proceso, se realizaron conversaciones informales que facilitaron la elaboración de notas de campo. Estas notas abordaron temas específicos que enriquecieron nuestra comprensión de factores relevantes, los cuales se detallan en el apartado analítico de la investigación.
3.4 ANÁLISIS DE DATOS
3.4.1 Análisis de la configuración histórica del sistema agroalimentario. Para llevar a cabo el análisis del sistema agroalimentario, se realizó una revisión temática de la literatura consultada. Este incluyó una periodización histórica, en la que se identificaron hitos y transiciones relevantes en el sistema agroalimentario, tomando como punto de referencia el inicio del siglo XX, momento en el que comenzó a configurarse la intendencia de Caquetá y se intensificaron los flujos migratorios hacia el departamento. A partir de este punto, se desarrolló un recorrido historiográfico que hace alusión a momentos clave que impactaron en los diferentes eslabones del sistema agroalimentario en el territorio, incluyendo producción, transformación, comercio, transporte, consumo, acceso y gobernanza.
Dado que gran parte de la historia del departamento de Caquetá se origina en la zona de piedemonte, con desplazamientos hacia las zonas y municipios más internos, se utilizó la línea del tiempo como referente local para asociar una temporalidad paralela en el municipio de Curillo. El ejercicio se realizó en un diálogo continuo entre el contexto departamental y el local en cada uno de los hitos, especialmente a partir de la década de 1950, cuando comenzaron a establecerse los primeros pobladores en Curillo.
Para el período comprendido entre 1985 y 2022, a partir del cual se pudieron obtener imágenes satelitales, se incluyeron en el análisis las coberturas de la tierra derivadas de la información espaciotemporal. Información que se puso en diálogo con la línea del tiempo y la literatura, con el objetivo de establecer una relación que facilitara la comprensión de las dinámicas descritas por la población, a nivel general en la literatura, como a nivel específico en el contexto biofísico municipal. Con base en esta información, se seleccionaron cinco temporalidades para apreciar de manera más efectiva los cambios en la cobertura de la tierra, correspondientes a los años 1985, 1995, 2005, 2015 y 2022.
3.4.2 Análisis espaciotemporal
Siguiendo los datos sociohistóricos de la revisión documental, se examinaron las transiciones en las coberturas de la tierra utilizando la plataforma Mapbiomas, que ofrece datos sobre la distribución de estas coberturas desde 1985 hasta 2022. Se accedió al proyecto público alojado en Google Earth Engine, lo que permitió descargar los mosaicos y adaptarlos a la zona de interés.
Para el análisis, se procesaron las imágenes utilizando el software de código abierto QGIS, Se realizo un recorte basado en el perímetro político-administrativo del área de estudio. el sistema de referencia geográfica usado fue EPSG:4326 – WGS 84. Esta herramienta se aplicó
de manera batch, lo que permitió optimizar el proceso y obtener cinco disposiciones de las coberturas para cada año.
Se desarrollo el cálculo de las áreas en el software expresada en hectáreas. Por último, se realizó un análisis estadístico descriptivo a partir de los datos formalizados en un archivo Excel (.xlsx), para los cambios de la cobertura se tomó como referencia los datos de la primera temporalidad registrada, correspondiente al año 1985. Con esta estructura de datos, se generaron salidas cartográficas para cada período, las cuales se integraron a una línea temporal descriptiva del proceso histórico para su correlación en el contexto biofísico local.
3.4.3 Análisis cualitativo
Las entrevistas realizadas a los actores del sistema agroalimentario local, fueron transcritas, y codificadas siguiendo el protocolo propuesto por (Bonilla-Castro Elssy; Rodriguez Sehk, 2005), se codificaron siguiendo un proceso inductivo asociado a cada una de las fases del sistema agroalimentario, producción, transformación, comercio, transporte, consumo, acceso y gobernanza, estas fueron procesadas en el software de procesamiento de datos cualitativos Atlas ti versión 24, donde se generaron diagramas de salida, que fueron debidamente descritos y se realizó su respectivo análisis descriptivo para la posterior triangulación.
3.4.4 Análisis de la soberanía alimentaria en el municipio de Curillo a partir de
indicadores.
Debido a que las variables seleccionadas para la construcción de los indicadores fueron medidas en distintas escalas, se hizo necesario normalizarlos para que puedan ser agregados de manera comparable. Una vez hecho esto, fue necesario definir el factor de peso que cada indicador o variable, que se realizó en subindicadores, de acuerdo con la coherencia conceptual con la soberanía alimentaria, para finalmente generar el agregado y construir los valores en los diferentes indicadores y asociarlos en cada uno de los pilares propuestos de soberanía alimentaria.
Se usaron escalas nominales con el tipo de variables para asignar un valor entre 1-5 donde 1 es el límite inferior y 5 el puntaje máximo, para cada una de las variables, el peso para la normalización se estableció de acuerdo a la construcción conceptual de cada indicador, para los indicadores dicotómicos que solo pueden ser si o no, tomaron los valores extremos de la escala (1 o 5), para las variables nominales los valores se asignan de acuerdo a la construcción conceptual y la asignación del peso para cada valor se hace con el mismo criterio. Para las variables numéricas, se utilizaron porcentajes, quintiles y rangos para segmentar en partes iguales la muestra de cada variable, y su asignación de peso sigue el mismo criterio conceptual que las variables nominales. Para cada variable normalizada se establecieron metadatos (Ver Anexo B) para informar sobre el manejo especifico por variable. Para diagramar los resultados se utilizaron los promedios en las escalas de valoración para generalizar la situación en el municipio en cada variable e indicador. Se utilizó la representación gráfica de tela de araña o ameba. En este diagrama se muestran los indicadores obtenidos y se comparan con una situación ideal para identificar los puntos críticos de cada pilar de SobAl y del sistema en su conjunto. Esta representación visual tiene la ventaja de resumir una gran cantidad de información, permitiendo visualizar los puntos críticos y la brecha entre la situación actual y la ideal (Sarandón, 2002).
3.4.5 Triangulación de información
Esta fase comprendió la organización y el análisis de información, tanto primaria como secundaria, recolectada y elaborada en los objetivos uno y dos. Para analizar la relación del sistema agroalimentario con la soberanía alimentaria, siguiendo el proceso de triangulación metodológica descrito por (Okuda & Gómez-Restrepo, 2005) quienes mencionan que al utilizar en la triangulación diferentes métodos se busca analizar un mismo fenómeno a través de diversos acercamientos a fin de dar una visión complementaria o explicativa del fenómeno estudiado.
Para ello se aplicó el marco conceptual de sistemas socio ecológicos complejos propuesto por Chapín et al. (2009) a través del software Atlas Ti para clasificar temáticamente los contenidos mediante códigos. Se identificaron eventos históricos que transformaron el sistema agroalimentario, así como cambios en las coberturas que actúan como indicadores biofísicos de los cambios ambientales en Curillo definiéndolos como períodos del ciclo adaptativo (Chapin et al, 2009). Esto permitió analizar las variables estructurales que influyeron en su transformación, reflejándose en el sistema actual. Para el sistema agroalimentario actual, se contrastó lo descrito por los entrevistados claves con los resultados de la encuesta, con el fin de identificar las variables que más impactan su funcionamiento. Se realizo análisis de contenido cualitativo y análisis con revisión de la literatura, se clasificaron variables como explicativas y se relacionaron en función de los pilares e indicadores cuantitativos de soberanía alimentaria en el software. El análisis se llevó a cabo de manera deductiva, para clasificar categorías que describen las retroalimentaciones en el sistema agroalimentario. Se exploró la relación entre legados y su impacto en la dinámica socio ecológica del sistema, estableciendo una trayectoria dependiente que conecta la dinámica actual con legados pasados y la posible relación en resultados futuros (Chapin et al, 2009). El objetivo fue con estos conceptos abordar los desafíos de la soberanía alimentaria en la región, analizando cómo los sistemas agroalimentarios responden al cambio y las consecuencias que esto tiene para la población local para finalmente generar el reporte final con base en los resultados.
3.5 CONSIDERACIONES ÉTICAS
Esta investigación se ajustó a los principios de ética vigentes en Colombia, y recibió aval del Comité de Ética de Investigación en Salud de la Universidad del Valle (Aval No 035-022) en el marco del proyecto Una Amazonia. Todos los participantes leyeron y aprobaron mediante firma un consentimiento informado, en el que se explicó la finalidad de la encuesta, la voluntariedad de la participación y el aseguramiento en el anonimato y confidencialidad de la información recolectada.
4. CAPÍTULO IV: PROCESOS HISTÓRICOS Y DINÁMICAS
ACTUALES EN LA CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA
AGROALIMENTARIO DEL MUNICIPIO DE CURILLO,
CAQUETÁ
“El proceso de formación del Caquetá ha sido una epopeya de un pueblo heroico que construyó su territorio en medio de infinitas penalidades y conflictos. sus batallas no son cosas del pasado lejano porque implican el diario vivir en medio de la lucha. Estas tierras, tan duramente ganadas, guardan la sangre de todas las generaciones que ofrendaron su vida para tener un pedazo de Tierra que pudiesen ver como suya y el sudor y las lágrimas de las generaciones presentes que siguen adelante en la construcción de este sueño…” Camilo Dominguez en (Arcila et al., 2002).
4.1 UNA HISTORIA DE ENCLAVES Y LUCHAS
Para comprender la estructura del sistema agroalimentario local en el municipio de Curillo es fundamental analizar su evolución histórica en el contexto de la región durante el último siglo. Durante este período, el departamento del Caquetá se consolidó a partir de diversos procesos extractivos de colonización y factores demográficos que influyeron en ámbitos sociales, productivos, transporte, comercialización, gobernanza y los distintos componentes de la cadena agroalimentaria. Estos patrones de ocupación, asentamiento y las dinámicas económicas y productivas en la historia del departamento han sido determinantes en la configuración actual de la región. A continuación, se describe de manera cronológica la ocurrencia de los eventos determinantes de esa historia, y algunos hitos que en sincronía con las dinámicas departamentales sucedieron específicamente a nivel local en el municipio de Curillo.
4.1.1 El enclave extractivo amazónico, sus inicios 1900 - 1940
La Amazonia Colombiana y el Caquetá, como muchas de las regiones amazónicas del continente, han experimentado una transición demográfica que ha coincidido con su historia política, ambiental y económica, particularmente extractiva, que se ha dado de manera fragmentada, desarticulada y excluyente en diferentes momentos (Palacio Castañeda, 2006; Palacio, 2001; Serge, 2011; Yagüe, 2013) partiendo desde los imaginarios de El Dorado, las tierras prístinas y vacías de humanidad promulgadas desde la segunda mitad del siglo XIX (Palacio Castañeda, 2006), pasando por los diferentes auges de la quina y el caucho con sus posteriores implicaciones sociales, políticas y demográficas de ocupación del territorio al inicio del siglo XX (Arcila et al., 2002).
Tras la disolución de las misiones capuchinas y el posterior auge de la explotación del caucho, que atrajo a numerosos recolectores y empresarios, principalmente del Huila, se inició el proceso de colonización1 en el Caquetá caracterizado por la concentración de tierras y el ganado a través de la concesión o la adquisición ilegal de baldíos deshabitados destinados a la agricultura y la ganadería. A comienzos del siglo XX, los primeros colonos del Caquetá
1 La colonización entendida como un método para promover la ocupación y explotación del territorio por parte de agentes externos (como caucheros y colonos)
Fundaron Florencia en 1902 y al establecieron centros poblados como enclave2 extractivo en la región (Ceballos Bedoya, 2018).
Hacia 1914, la disminución del auge del caucho trajo un notable deterioro de los asentamientos en el departamento, que surgieron durante este la bonanza. Con el declive de la industria y las dificultades para consolidar los asentamientos, se forjó un nuevo imaginario que concebía las selvas Caqueteñas como lugares salvajes e inhóspitos, conocidos como "infiernos verdes" (Palacio Castañeda, 2006; Palacio, 2001; Serge, 2011). Estos conceptos contribuyeron a que los primeros intentos de colonización en los departamentos del norte de la Amazonía colombiana, como Caquetá y Putumayo, se diera de manera más lenta y esporádica en la primera parte del siglo XX.
La población del departamento del Caquetá durante los siguientes años y su sistema agropecuario se caracterizaron por pequeños intentos de fundos de migrantes internos en búsqueda de patrones extractivos que se consolidaron a pequeños pasos por los posteriores procesos extractivos de maderas, pieles y las promesas de un mejor porvenir producto del imaginario de las riquezas que escondía la Amazonia (Arcila et al., 2002; Palacio, 2001). Sin embargo, estos esfuerzos se vieron obstaculizados por la agreste selva amazónica que minimizo a los cándidos y valientes que intentaron traspasar la manigua en esta región (Rincon-Moreno, 2018).
Fue hasta 1932, tras un periodo tensiones entre los gobiernos de Colombia y Perú, cuando se estableció en Florencia una infraestructura básica para la guerra y se construyeron bases militares en puntos estratégicos del departamento siguiendo las antiguas trochas caucheras y se construyeron nuevas carreteras, que posteriormente tendrían gran impacto en el piedemonte Amazónico (Arcila et al., 2002). La infraestructura bélica se estableció como una localidad básica donde se requerían bienes y servicios importados para los contingentes militares, lo que comienza a generar la cultura del enclave y la importación de alimentos. En paralelo a este periodo, tuvo lugar el inicio de un proceso de colonización hacendataria en los complejos económicos ganaderos de la familia Lara en el municipio de Montañita, dando origen a una de las fincas ganaderas más extensas de Latinoamérica, conocida como Larandia (Melo Rodriguez, 2023) y haciendas ganaderas en el alto Caguán; en la región del Pato, todos representaron los primeros modelos de ocupación extensiva respaldados por el estado en la adjudicación de tierras baldías a cambio de la promoción de cultivos tropicales y la construcción de vías de comunicación que posteriormente tendrían un determinante papel en la configuración del sistema agroalimentario Caqueteño (Arcila et al., 2002; Ceballos Bedoya, 2018; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Melo Rodriguez, 2023).
4.1.2 La colonización entre la violencia, la guerra y el estado 1940-1960
Entre 1940 y 1944, como efecto de la Segunda Guerra Mundial, el sector del caucho experimentó un breve resurgimiento. Este auge impulsó a la región sur del departamento donde Belén de los Andaquíes se convirtió en un punto clave para la colonización de áreas al sur, como el municipio de Curillo. Mientras que, en el norte del departamento, desde la
2 La naturaleza de enclave en la Amazonia, genero dinámicas que afectaron las estructuras de clase, la organización del trabajo; sistemas de propiedad e intercambio; las actividades del estado; la distribución de las poblaciones; el desarrollo de la infraestructura física; y los tipos de información, creencias e ideologías configurando la organización social y el comportamiento de las poblaciones (Bunker, 1984)
década de los años 30, la presencia de la hacienda Balsillas y la apertura de la ruta de colonización hacia la cuenca media del río Pato establecieron puntos de cultivo de arvejas, caña de azúcar, café, frijoles y maíz fortalecida a finales de la década de los años 40, por el gobierno, que intervino en el proceso de colonización mediante el otorgamiento de créditos a familias asentadas en esta región(Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). En los alrededores de Florencia, el paisaje fue moldeado por el rápido desarrollo de la hacienda Larandia. En la década de 1940, esta hacienda desplazó a diversas comunidades indígenas de la región del Orteguaza, fenómeno que propició la creación de La Montañita, el poblado más cercano a la gran empresa ganadera que desempeñó un papel central en la historia de la idiosincrasia ganadera del departamento del Caquetá (Arcila et al., 2002; Bedoya, 2022; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
A finales de la década de 1940 y principios de 1950, como resultado de la violencia y los conflictos agrarios en el interior del país, derivados de la agricultura capitalista (Arcila et al., 2002; Rincón-Moreno, 2018; Chacón, 2004), se observó un notable incremento en la migración de campesinos, en su mayoría procedentes de Huila y Tolima (Chacón, 2004), desempeñando un papel crucial en los procesos de colonización acelerada en las regiones amazónicas particularmente en Caquetá.
Entre 1950 y 1960, los puntos de colonización destacados se encontraban en Belén de los Andaquíes, Montañita-Puerto Rico, San Vicente del Caguán, Tres Esquinas, Solita y Morelia. Estos centros de colonización surgieron debido a diversos factores, como la accesibilidad, la ocupación de antiguos caminos utilizados para la explotación del caucho y rutas militares, la atracción de colonos hacia la hacienda Larandia, el inicio de programas de colonización estatales y la llegada de grupos de colonos de las llamadas guerrillas rodantes a San Vicente del Caguán (Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017) Aunque el municipio de Curillo rara vez se menciona en la literatura de esa época, dado que no era un punto de colonización destacado, el análisis de la línea de tiempo con la población campesina del municipio, en particular los afrodescendientes, permite reconocer la dinámica migratoria en esta década. Este proceso marca los primeros asentamientos y la afluencia de población afrodescendiente a esta región amazónica a través del piedemonte, y su asentamiento en Curillo Caquetá como consecuencia de la violencia interna en el país. Yo soy nacido ya, de Nariño, De allá mi padre me trajo de siete años de nacido, en el 57(...)cuando llegamos acá, pues, en ese entonces, el problema que uno tenía allá era entre los liberales y los conservadores, ¿no? Que era la famosa, el famoso Mosca, que se le decía, la chusma, que era la chusma… Entonces, me recuerdo tanto que mi papá estaba con mi tío, Eugenio, labrando una canoa, cuando no sé, nosotros estábamos por el monte y cuando llegamos a la casa, cuando mi mamá me dice que hay gente que viene matando a la gente, que vayan a llamar a su papá porque nos toca que salir. Y eso fue, ni corto ni perezoso avisamos a mi papá cómo salió mi papá, mi tío Eugenio y arrancamos pa'l río… O sea, que al río, pa' que no nos fueran a matar(…) Luego ya un tío, ya nos dijo que había una selva grandísima. Y ahí nos tocó que meternos en una selva, y ahí entramos… por Limón, ahí en Limón llevaba un señor, no me recuerdo cómo llamaba él, y tenía una canoa grandísima. Porque el que vivió acá fue el tío Iberio y él fue el que le avisó a la familia, a Quiñones, a los Riaño, bueno, un poco, de Nariño. Ahí fue que vinimos en un camión…(Edgar, 74 años, Campesino Afro)
Las menciones a Nariño hacen alusión a la región pacifico en Nariño, de donde provienen muchos de los colonos y migrantes afrodescendientes de Curillo asentados a los márgenes del río Caquetá donde se localiza la población de FACURIC, cuyas raíces familiares se encuentran en Nariño y la región pacifico. Al referirse al "Limon", el señor Edgar hace alusión a Puerto Limón en Putumayo, una localidad del departamento vecino de Putumayo, situada en el complejo del piedemonte andino amazónico contiguo al municipio de Villa garzón, que conecta con Mocoa y el departamento de Nariño.
En esta fase inicial de colonización en el departamento, la mayoría de los colonos eran hombres que buscaban oportunidades para establecer su fundo y generar articulación productiva acorde con la lógica de la zona andina. Durante este periodo se estableció una importante producción de cultivos de colonizadores34, entre ellos arroz, plátano, yuca y maíz, acompañado de la introducción de ganado (Arcila et al., 2002; Serge, 2011).
4.1.3 La colonización dirigida, al auge y la crisis colono-campesina 1960 -1970
El relativo auge de esta colonización hizo que el estado promulgara la llamada colonización dirigida5 para el departamento entre 1960 y finales de la década del 70, en los proyectos
(Caquetá I y II) liderados por la Caja Agraria y el Instituto Colombiano de Reforma
Agraria Incora. A diferencia de las colonizaciones anteriores, en las que predominaban los hombres por la lógica de enclave de las bonanzas; en esta época las familias enteras llegaban al departamento en busca de una recomposición económica a través de la labor campesina para despejar la selva y establecer sus hogares (Bedoya, 2022; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Chacón, 2004).
El éxito de la hacienda Larandia, que se consolidó como el hato ganadero más grande del país, marcó el hito productivo que guiaría el posterior desarrollo productivo de la región. Esto se debió a que la ganadería extensiva se convirtió entonces en el eje articulador de este proceso6. Como resultado de la hipotética designación del suelo como apto para la ganadería y de los infructuosos intentos del INCORA por fomentar el desarrollo de sistemas productivos alternativos en una zona donde los colonos encontraban limitaciones para implementar cultivos de largo ciclo que no satisfacían las necesidades básicas inmediatas, los intentos por reproducir los imaginarios culturales de producción en una zona climática diferente no prosperaron (Arcila et al., 2002; Bedoya, 2022).
4 Al hacer referencia a los cultivos colonizadores se refiere a aquellos cultivos que se implementan fácilmente debido a la dinámica de tumba y quema que permite la concentración rápida de minerales y nutrientes en el suelo, generando altos rendimientos en las primeras cosechas.
5 En las décadas de 1960 y 1970 se implementan en el territorio caqueteño proyectos (Caquetá I y II) de
colonización dirigida liderados por la Caja Agraria y el Instituto colombiano de Reforma Agraria INCORA,
que instalan en algunas áreas de la Intendencia a grupos de familias colonas en parcelas destinadas a
actividades agropecuarias que terminan por razones económicas y políticas convirtiéndose en zonas
ganaderas (falta de mercados y vías para sacar productos agrícolas, fomento estatal ganadería)(Arcila et
al., 2002) 6 El desarrollo ganadero del Caquetá estuvo muy influenciado por esta hacienda que definió no sólo un modelo de producción sino rutas de comercialización y parte de la infraestructura para la consolidación del sector del departamento en el 60 Larandia fue la empresa ganadera más grande del país con exportaciones hacia Perú y vinculación en el mercado interno (CNMH, 2017).
La planificación de la colonización en Caquetá siguió un patrón en el que los colonos distribuyeron y abrieron parcelas, mientras que el gobierno se encargó de proporcionar asistencia técnica centrada en los sistemas de producción. De esta forma, se fortalecieron la actividad e idiosincrasia ganadera en el departamento, mediante la construcción de infraestructuras viales y comerciales alrededor de esta industria, lo que se evidencia en el notable aumento del 400 % en el inventario bovino del departamento entre 1962 y 1970 (Bedoya, 2022). Durante esta fase, el INCORA promovió este modelo al requerir que, para acceder a la titulación de tierras y a créditos, era necesario demostrar que al menos un tercio de la propiedad estaba destinado a pastos (Bedoya, 2022; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
En cuanto a la alta producción alimentaria recordada por muchos habitantes, se explica por qué los núcleos respaldados por la Caja Agraria y los frentes de colonización se enfocaron en cultivar alimentos colonizadores como arroz, maíz, yuca y plátano, por lo que, durante la colonización dirigida en Caquetá, se exportaban ganado, cerdos, maíz, plátano, yuca, así como maderas finas al mercado nacional (Arcila et al., 2002). La migración masiva en los años 70 facultada por estos procesos coincide con la producción máxima de maíz y arroz, que permitió a Caquetá incluso exportar sus excedentes a nivel nacional. En ese momento, se observó un crecimiento significativo y constante en la producción agrícola, no tanto por un aumento en la productividad gracias a técnicas mejoradas, sino más bien por la acelerada expansión de la frontera de colonización agrícola durante la época (Arcila et al, 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
Esta dinámica generó la percepción de abundancia que motivó, en el caso de Curillo, la presencia esporádica de colonos en busca de tierras para establecer sus asentamientos. Aunque Curillo no formaba parte directamente de los frentes de colonización dirigida, la afluencia de colonos en esta región se debe a la presencia de una amplia población del Pacífico, explicada por los flujos migratorios y los enclaves extractivos de la madera y cultivos colonizadores. Los primeros colonos de esa región encontraron en Caquetá un lugar más próspero para establecerse y cultivar sus parcelas, con la dinámica de tumba y quema para establecimiento de producciones colonizadoras con buenos rendimientos. …Como acabamos de decir hace un rato, llego yo, por ejemplo, como de primera vez, entonces yo llegaba, y yo miraba mi tierra, allá Nariño y el Caquetá, no había lógica, Acá tenía uno mejores posibilidades, como le había dicho hace un rato, tierra de pereza, porque usted socalar y tumbar y quemaron y regar. Y era como le digo, usted para limpiarse una hectárea de monte, un poco de tiempo, y acá un machetero bueno, por ahí en 3 o 4 días se socavaba una hectárea...(Línea del tiempo Jose 67 años, habitante de la pradera) Esto impulsó a sus familiares a unirse a ellos en la zona. El río se convirtió en el eje central del proceso de colonización en esta región al servir como principal vía de transporte hacia el territorio, facilitando la conexión con los suministros necesarios para la colonización y sirviendo como medio de comercialización y venta de los productos extractivos. En aquel momento, la base alimentaria en el departamento y el municipio se fundamentaba en productos de los ya mencionados cultivos colonizadores, granos básicos llevados por los comercios del rio, carne de caza y pesca, aves de corral, cerdos y otros derivados ganaderos. Estos elementos sustentaban las actividades de subsistencia y proporcionaban medios de vida a las comunidades de las puntas de colonización.
Entonces por eso yo, entonces ya llegaba yo, llamaba a mi familia, a cualquiera, digamos que mi hermano, o mi cuñado, le decía, no, acá la situación está mejor. Acá no nos toca poner la palanca así, pues ya nos ha mejorado, porque ya las lanchas, nos dejan esto, nos dejan lo otro, si uno tiene lo esencial, la comida la tiene ahí al cambio, eso era el cambio, don Jaime, don Jorge, esos nos dejaban los 2, 3 bultos de costal, para el maíz y así. Si se acababa le dejaban surtido y si les quedaba algún bultico se lo daba a uno…ya cuando, digamos, llegó acá mi cuñado, en esa época, fue que ya empezó gente de Nariño, mejor dicho, impresionante. Ya acá era casi nariñense, ahora con la cuestión del desplazamiento es que ya casi usted no encuentra gente nariñense, porque lo que era de Pasto, todo eso, mejor dicho, Cauca, o sea, gente que se vino de allá para acá por eso.. O sea, ahí entre los 65 y los
70 comenzó a llegar mucha gente de Nariño y del Cauca…
Durante gran parte de la década de 1960 se estableció esta forma de organización territorial y de los sistemas agroalimentarios en Curillo. La producción agropecuaria se inició a lo largo del río, y debido al considerable volumen de producción, junto con el auge de la industria maderera en la región, el centro poblado de Curillo se consolidó como un punto de transición en una época en la que la carretera aún no alcanzaba el municipio. Este avance fue fundamental para dinamizar la extracción de grandes volúmenes de madera y la producción generada en Curillo. Los pobladores de la zona recuerdan este periodo como un hito significativo en la historia local.
Yo era cerrador y como cuento, era pero a serrucho, a brazo. No había motosierra, no había guadaña, no había nada. Y yo vivía en San José y yo opté por una cosecha y acerrar unos bloques a braza y me conseguí una motosierra. Me fui a traerla al Ecuador. Me fui por acá y cuando eso se recuerda don Senén las canoas que habían de dos motores que era la línea para subir a Guzmán, ahí en el tripiaje, me eché como cinco días en ir y volver al Aguabio…Me traje una motosierra y empiezo a acerrar cuando tenía aliento. Y ese era el apogeo del acerrío acá en Curillo. Aquí la sacaban y la cogían por el río. En el caso del Rio Orteguaza esos le daban la vuelta a la madera. Desde allá de San Roque para abajo, en la línea esa que es la lancha, se les recogía los de los víveres, animales, bueno lo que le vendía la gente. Le daban la vuelta y iba por el rio y iba a la madera (Linea del tiempo, Carlos , Campesino, 78 años) En el departamento durante esta época, la ganadería y la producción agraria se intentaron masificar para sustentar la economía familiar durante la colonización campesina. En el proceso de colonización dirigida, las instituciones y agencias multinacionales favorecieron monocultivos asociados a paradigmas como la Revolución verde que estaban en auge en esta época con tecnología no tradicional, como agroquímicos y maquinaria, para impulsar proyectos agrícolas de monocultivos en Caquetá, incluyendo palma africana, caña panelera, caucho y ganadería (Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). A la vez, debido a que los procesos de inmigración y colonización requerían la prestación de servicios, surgieron asentamientos nucleados con atributos urbanos para fomentar el comercio y satisfacer las necesidades de las zonas en desarrollo y colonización, estos al igual que en épocas anteriores dependían en gran medida de la importación de bienes y servicios lo que mantuvo la dinámica de dependencia alimentaria en toda la zona. Pese a los intentos estatales de masificación de la economía campesina en la colonización dirigida, la adaptación de los colonos al nuevo entorno natural se vio obstaculizada por los extensos ciclos de producción y la distancia de los sistemas tradicionales. Los colonos del interior del país, atraídos por la disponibilidad de tierras para establecer economías
campesinas en la frontera, intentaron replicar sistemas de producción andinos, pero se encontraron con limitaciones debido a la insostenibilidad de la producción campesina tradicional. Además, se enfrentaron a dificultades para acceder a créditos debido al endeudamiento y a la inestabilidad de los mercados. Estas condiciones generaron problemas de rentabilidad en la agricultura, lo que propició el crecimiento de la ganadería como una alternativa económica en fincas de menor tamaño. Esta circunstancia, sumada a la escasa demanda de mano de obra en las áreas urbanas, contribuyó al declive de la colonización (Arcila et al., 2002; Bedoya, 2022; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). En este contexto, se dieron dos tendencias emergentes, la colonización en el piedemonte y la expansión de la frontera de colonización campesina hacia la llanura. Esto se refleja en el retorno de colonias primarias que no lograron consolidarse y migrar hacia la ganadería extensiva, las cuales, en lugar de adentrarse en la selva, optaron por trabajar como jornaleros en el piedemonte o trasladarse a los centros poblados. Y por otra parte quienes utilizando los ingresos de la venta de sus mejoras se desplazaron para contribuir al proceso de urbanización desde los asentamientos marginales con todas las problemáticas y precariedad asociadas a estos, en los centros urbanos consolidados del departamento (Peñaranda Currie, 2019)7. Al mismo tiempo, se dio la consolidación de un modelo ganadero que concentró la propiedad del capital y la infraestructura estatal, lo que desencadeno una crisis en toda la región. Este enfoque de desarrollo, basado en la ganadería extensiva y en la agricultura tradicional ligada a la colonización llevo al declive de esta última en la medida que se transformaron los bosques primarios en pastizales para el ganado lo que termino por incorporar modelos no viables, improductivos y no sostenibles para la amazonia, llevando a la crisis el afanado proceso de colonización (Arcila et al., 2002; Serje, 2012).
El bajo precio para los productos de la economía campesina de la colonización caqueteña, el endeudamiento, analfabetismo, altos niveles de morbilidad general y mortalidad infantil, precarias condiciones de higiene y la escasa participación en los mecanismos de decisión política, sumado a numerosas reclamaciones alimentaron la inconformidad ciudadana, hicieron explotar la movilización campesina a mediados de 1972 con el paro campesino con la marcha de miles de colonos en Florencia(Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017), estas inconformidades se convirtieron en el caldo de cultivo que posiciono el surgimiento de las guerrillas y la coca como elementos que acompañarían el desenvolvimiento del Caquetá con especial fuerza desde inicios de la década de 1970.
4.1.4 La escalada del conflicto y la coca, 1970 - 1985
Con la decadencia de la afanosa colonización dirigida, que generó una serie de desajustes en la región producto de la consolidación del poder latifundista ganadero y la transformación capitalista de la agricultura basada en la propiedad terrateniente iniciada en las décadas anteriores, se selló cualquier posibilidad de democratización de la propiedad sobre la tierra
7 Una expresión de esta dinámica de migración se describe muy ampliamente en la tesis Ciudad Colona: La coproducción de estado, ciudad y conflicto en Florencia, Caquetá 1961 – 1985 la autora describe como genealogía de las políticas de colonización al nivel de geopolítica y coyuntura nacional, dinámicas que quedaron plasmadas en la Ley 135 de 1961 llevó a resultados imprevistos, con una sistematicidad propia que se extendió desde la frontera agraria hasta la capital departamental, narra la configuración de Las Malvinas en Florencia – Caquetá un asentamiento subnormal como la expresión urbana del dispositivo de la colonización.
por la vía institucional (Estrada Sf. Mencionado por Rincón-Moreno, 2018) y fueron un aliciente para que el departamento del Caquetá se convirtiera en uno de los epicentros del conflicto colombiano.
Después del bombardeo a la “república independiente” de El Pato en 1965, en el Caquetá empezaron a hacer presencia tres estructuras guerrilleras: el M-19 en la zona sur; el EPL y las FARC- EP en la zona norte. Esto condujo a que el Estado lanzara entre 1979 y 1980 una operación que fue conocida como la “guerra del Caquetá”, cuyo objetivo fue desarticular las estructuras insurgentes en el sur y norte del departamento (CNMH, 2017). Esta guerra provocó la rápida urbanización del territorio caqueteño debido a los múltiples desplazamientos que se dieron por las operaciones militares (CNMH, 2017). Para entonces, a la par de esta consolidación de la guerra, la coca en la región empezó a tener un papel protagónico en la estructura agraria y social del departamento y a nivel local. En contraste con el declive de la colonización dirigida en el resto del departamento, el municipio de Curillo experimentó un aumento significativo en la explotación maderera y en los beneficios de los cultivos colonizadores. Los enclaves de extracción facilitaron la construcción de vías que conectaron el municipio con zonas del sur, destacándose, a finales de la década de 1970, la carretera Albania-Curillo, que atrajo a nuevos residentes por sus oportunidades económicas. Las actividades agropecuarias, inicialmente desarrolladas cerca del río, junto con el auge de las industrias maderera y pesquera, consolidaron a Curillo como un núcleo urbano estratégico, siendo la infraestructura vial un factor clave para el crecimiento productivo de la región los pobladores narran.
En el año setenta y siete fue que yo me vine a comprarme una motosierra porque me dijeron que fuera por el lado del Fraguita, pero eran como cinco días a pie y aquí para acá eran como dos días no más… Era el apogeo muy grande en madera y arroz. Cuando llego a esta carretera acá eso es una bendición la vida que se daban ahí. En comida, todo. El puerto platanero eran cinco o seis camiones diarios cargando plátano. Y era unas pachas vea jmmm de cinco o seis arrobas cada pacha de plátano. Una bendición de comida. Eso me trajo al Caquetá porque yo vine pa Curillo- que yo viví en el San José y allá más del café y platanito no pasaba. Pero el tema del arroz y la madera eso me trajo a mi hogar…(Carlos; Campesino Curillo) Debido a que el municipio de Curillo surgió por corrientes colonizadoras impulsadas por la prosperidad de la industria maderera y productiva de enclave, atrayendo migrantes de Putumayo, Cauca y Nariño principalmente, durante el primer proceso de colonización, el Estado no tuvo una presencia activa (Arcila et al., 2002). Fue hasta la década de 1980 que, debido al interés en las vías fluviales y la importancia estratégica del municipio, tuvo un crecimiento notable. En aquel entonces, el municipio tenía un pequeño asentamiento y algunos puntos de población informales originados por la colonización espontánea. Posteriormente la construcción de la carretera que conecta Currillo con Albania se completó coincidiendo con la llegada de los años ochenta y la disolución de la Intendencia Nacional del Caquetá, para en 1981 establecerse el departamento del Caquetá (Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017), esto sucedía en paralelo con la proliferación de cultivos de hoja de coca en la región.
Hasta el 26 veníamos a cargar madera porque en San José había como cinco machimbradoras y yo trabajaba en una machimbradora de esas. Veníamos a cargar madera en unos carros viejitos con una mano de huecos. La sola banca era. Y logramos el día que hacía verano pa poder dentrar. Y en parte nos tocaba bajarle los bloques del carro para
hacer pasadero. Pasábamos y luego cargué otra vez...Pero era una vida muy tranquila, muy buena. Plata por todo lado. Después cuando se viene el apogeo de la coca se fue acabando el cultivo de arroz y todo (Carlos, campesino, 78 años).
La fuerte bonanza cocalera que se experimentó en todo el departamento, con un notable impacto en el sur debido a sus débiles vínculos sociales y productivos, marcó un hito significativo. Esta bonanza transformó la dinámica social, económica y productiva de la región, reflejándose en un notable crecimiento poblacional en la década de los ochenta, tres veces superior al promedio nacional. Específicamente, en municipios como Curillo y San José del Fragua, se observó una migración masiva de colonos en busca de oportunidades en este auge, según datos del CNMH (2017) en 1983, el 100% de las formas de tenencia de tierras en el municipio de Curillo eran ocupadas por colonos.
Tratándose de un cultivo de exportación de ciclo corto, la coca generó algunos de los efectos que son característicos de este tipo de producción de enclave. El cultivo de coca en zonas de baja productividad como los suelos del Caquetá generó efectos como atracción de capital, inmigración, demanda de trabajo, inflación, desincentivación de otras producciones agrícolas y violencia. La coca se adaptó a la tierra no apta para agricultura tradicional donde los altos costos de transporte para productos agrícolas locales favorecieron la proliferación del cultivo con alto valor económico por volumen, por lo que para los campesinos empobrecidos era un recurso financiero que les permitía establecerse y satisfacer de manera exitosa sus necesidades de reproducción social y biológica (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016; L. C. González, 2014; Ramírez, 2022; Ruiz, 2009). La dinámica de esta economía de enclave, genero un nivel de ingresos relativamente alto para la población, atrayendo migraciones de diversos sectores del país. Además, hizo que la única forma de capitalizar los excedentes económicos que percibían los campesinos cocaleros fuera ampliando la base forrajera para la práctica de la ganadería esto no es solamente una consecuencia de la coca sino de todos los condicionantes históricos mencionados anteriormente8(Ciro Rodriguez, 2016; Ramírez, 2022). Como con cualquier otra dinámica de extractivismo los auges en los precios de la coca permitieron construir caseríos y viviendas precarias que sólo servían para vivir transitoriamente en muy malas condiciones, de las personas y recursos directamente vinculadas con esta actividad muy poco se quedaban en la región sino que es externalizaba hacia el interior del país e incluso migrando hacia los llamados paraísos fiscales (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017), los pobladores recuerdan esta dinámica:
No, sí, claro, lógico. Montaña, así como tal, eso era mucha la montaña que había. Allí, por decir algo, comenzaron las talas de los bosques desde que fue la época de la coca. Cuando la gente ya comenzó a trabajar con la coca. ¿En el 75, más o menos? Sí, ahí sí comenzó a desaparecer montañas y pues cuando eso, que yo no me recuerdo, había mucha, lo que eran
8 Otro aspecto crucial en el sistema agroalimentario durante las décadas de los setenta y ochenta fue el notable aumento en la producción bovina, con un incremento 27 veces mayor. Este crecimiento se atribuye principalmente a la introducción de cultivos de coca en la región, lo que permitió a muchos colonos capitalizar sus tierras mediante la adquisición de ganado y fortalecer sus procesos de "campesinización". Según la información recopilada en el terreno, se puede confirmar que muchas ganancias obtenidas por algunos campesinos con sus cultivos de coca se reinvertían en la compra de ganado (CNMH, 2017).
animales, la semilla, aves, peces, todo eso. Y entonces, llego gente de todo lado, como comenzó la tala de bosques, yo me acuerdo cuando fue la primera y última vez que yo distinguí el animal, la danta. Eso todo eso habiá por ahí. Después solo pasto…(Senen, Linea del tiempo) Algunas de estas dinámicas de población lograron permanecer y consolidarse como municipios al promediar la década de 1980, fue así como consecuencia de la migración cocaleras el Caquetá y debido al interés de políticos regionales y locales en 1985 surgieron a la vida política e institucional varios municipios entre los cuales aparecen precisamente Curillo acompañado de Solano, Milán y Cartagena del chaira por lo que estos tránsitos entre economías legales e ilegales, y en específico entre ganado y coca, pueden observarse más acentuados en municipios (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
4.1.5 La consolidación de la coca y sus efectos en la estructura agropecuaria
1985 - 1996
Desde entonces, el cultivo de coca se convirtió en la actividad agrícola principal del departamento y una de las principales fuentes de ingresos económicos para la población, por lo que la producción agrícola lícita pasó a tener una importancia mínima (Ciro Rodriguez, 2016). Señala el CNMH (2017) que el impacto negativo de este cultivo en el territorio fue tan significativo que anuló los esfuerzos de entidades como el INCORA en la promoción de cultivos como el caucho. Algunos productores de caucho llegaron a talar sus árboles para dedicar el terreno a la producción de coca. Este declive tuvo consecuencias socioeconómicas graves, vinculando a la población, incluso a los niños, a depender en gran medida de los ingresos generados en las épocas de cosecha y bonanza del producto(Ciro Rodriguez, 2016; Ruiz, 2009).
Otro de los efectos de este cultivo fue la baja formalización de predios, de acuerdo con los autores del CNMH (2017), desde una perspectiva temporal, los procesos de legalización de la propiedad realizados antes de 1985 fueron muy dinámicos en la mayoría de los municipios del departamento, excepto en Curillo y San José del Fragua. En el caso de Curillo, a mediados de la década de los 80, solo se habían otorgado títulos de propiedad sobre el 1,16% de la tierra, mientras que en San José, solo el 7,4% de las propiedades tenían títulos. Esta situación se señaló estar vinculada a la presencia del cultivo de coca en muchas de estas propiedades, lo que redujo el interés en el proceso de titulación, esto tendría consecuencias nefastas para el acceso a la tierra en los tiempos posteriores.
Al igual que muchas cabeceras municipales en el departamento, Curillo se convirtió en un centro económico clave para respaldar la colonización dada por la economía cocalera. Entre
1985 y 1997, todas las cabeceras de los municipios en Caquetá experimentaron un
crecimiento desproporcionado. En particular, en el caso de Curillo, la superficie construida aumentó en aproximadamente un 2000% debido a los activos procesos de colonización y a las dinámicas generadas por las actividades económicas ilícitas en la región. (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016; Peñaranda Currie, 2019). Esta dinámica no solo se centro en el casco urbano si no que surgieron múltiples asentamientos en todo el municipio que servían como centros poblados para el abastecimiento y la dinámica económica de la producción cocalera, esto se puede evidenciar en las múltiples presencias de pequeñas infraestructuras urbanas de color rojo a lo largo de la geografía municipal en la cobertura para 1985 (fig 8).
Figura 8. Coberturas de la tierra municipio de Curillo – Caquetá: A: 1985 B: 1995
Fuente: Proyecto Una Amazonia Durante este período, la violencia aumentó en Caquetá, en el marco de las acciones estatales para contrarrestar la insurgencia. Las FARC que no se habían involucrado directamente en la economía ilícita, al tener parte de su respaldo social arraigado en conexiones históricas forjadas durante la colonización, se entrelazaron fuertemente con esta economía, por lo tanto, comenzaron a controlar los precios de la hoja de coca y la pasta base (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016). Con el tiempo, se estableció una relación más compleja y geográficamente diferenciada con la economía de la coca, que abarcaba desde la intermediación y la regulación de precios hasta la imposición de impuestos al cultivo o al peso (Ciro Rodriguez, 2016).
Pese a la violencia, entre 1985 y 1993 se mantenía la tendencia rural del departamento, la población que habitaba las áreas rurales representaba el 54%, lo cual indica la existencia de poderosas razones que habían llevado a la población a mantenerse viviendo en esas áreas a pesar de las condiciones de violencia que se presentaban en la zona, uno de estos sin duda fue el auge que tuvo el cultivo de la coca (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016; Ruiz, 2009).
Durante este período, la transformación del sistema agroalimentario estuvo relacionada con un aumento significativo de bienes y servicios importados gracias a la abundancia de dinero. Se observó un aumento en la importación de alimentos y en la economía centrada en la producción de coca, lo que llevó a un cambio en el uso de la tierra hacia pastizales para capitalizar los recursos de esa economía, esta dinámica predominó en el área de Curillo por ser frentes de colonización que estaban relacionado con las cuadrillas de corteros, quienes al paralelo de la economía de la coca se asentaban en los centros poblados al igual que en otros frentes de colonización(Arcila et al., 2002; Ciro Rodriguez, 2016); sobre esta bonanza los pobladores recuerdan.
y entonces, en esa época de los 80, entonces, con la llegada de la carretera, la gente, y el pueblo, el pueblo en general, se consolidó. Se empezó a crecer, crecer... en el 90, Curillo era grandisimo, había negocios, supermercados, comida importada, billares, cantinas, hoteles y habitaciones así. Y vamos a ver ahorita, está casi la mitad de lo que ocupaba…Los que no
llegaban al pueblo, pues llegaban y se hacían a su baldío. Y del 80, hacia adelante, cuándo comenzó por ejemplo hasta el 85, ahí. Ese fue como la época donde comenzó a crecer, por ejemplo, el tema de la coca. Hasta el 95. Hasta el 95 fue la época de cocalero. Todo el tema, todo ese tiempo fue, era apogeo de pura coca. Hasta el 96 que ya comenzó que hubo ese paro. Hay ya muchos cultivos se quedaron, otros surgieron, pero hasta esa época fue apogeo(campesino de curillo).
A nivel de la concentración de la propiedad, aunque no se ha establecido que haya una relación directa, la economía cocalera fue un factor determinante en los procesos de desconcentración de la propiedad, pues los flujos económicos que trajo la producción cocalera en el Caquetá, incidieron en la adquisición de tierra por parte de personas campesinas que aprovecharon los períodos de auge y hacían sus pequeños fundos, y buena parte de las trasformaciones territoriales y productivas del departamento se explican por esta dinámica(Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016). después ya la gente ya pues siguió haciendo más finca, una vaquita, otra vaquita y así. como se dice el maíz y el arroz se fue porque con eso fue la crianza de nosotros porque con la otra matica (hace alusión a la coca) estalló también un tiempo, (Omar, 65 años, Poblador de el Vergel).
Otros factores que contribuyeron a esta disminución de latifundios fueron la regulación de la propiedad por parte de las FARC mediante la imposición de contribuciones o “vacunas” a los grandes propietarios durante esta época; además la llegada de la multinacional Nestlé al departamento impulsó la transformación productiva con innovación tecnológica y cambio de enfoque hacia la producción láctea. Esto redujo los latifundios al favorecer la producción lechera sobre la ganadería de engorde y se dio la difusión del sistema de producción "al partir"9 cambió la tenencia de la tierra al favorecer a pequeños y medianos finqueros que se consolidaban a partir de las dinámicas de la economía temporal (Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).
Esta dinámica, se refleja en la transformación drástica de la cobertura de la tierra entre los años 1985 y 1995 (figura 8) donde se presentó la disminución más abrupta de bosque, con base en el análisis de coberturas se estima que se perdieron alrededor de 13194 hectáreas de bosque en esta década. Además, se destacó una disminución notable en la cobertura de centros poblados, coincidiendo con la disminución en la producción de coca hacia 1995, lo que generó desequilibrios sociales que afectaron a los habitantes de la zona. En términos de formalidad de la propiedad, desde 1993 los procesos de titulación en todo el departamento se detuvieron bruscamente debido a la implementación de políticas ambientales que exigieron el cierre definitivo de la frontera agropecuaria y abogaron por la protección de la cuenca alta de la Amazonía (Ciro Rodriguez, 2018). Como consecuencia, se observó una disminución constante del área agrícola cosechada en el departamento a partir de 1996, con la mayor caída en 1998 (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). A nivel
9 El sistema al partir, en avaluó o en aumento, implica que los inversionistas, generalmente grandes ganaderos, entreguen bovinos a un finquero por un valor específico. El finquero se responsabiliza de cuidar y desarrollar el ganado hasta su venta. Posteriormente, al determinar el precio de venta, se resta el valor inicial de entrega del animal, y se dividen las ganancias por igual.
departamental y local, esto coincidió con los impactos causados por las fumigaciones con glifosato iniciados en la región desde 1996.
4.1.6 Las fumigaciones, la caída de la coca y la emergencia paramilitar 1996-
2002
El auge de la coca en el departamento, junto con la presencia de una población flotante, configuró un panorama donde los cultivos de subsistencia, como plátano, yuca, maíz y arroz, predominaban de forma entremezclada. Las fumigaciones con glifosato, aplicadas de manera regular y uniforme, afectaron tanto los cultivos ilegales como las cosechas de subsistencia, lo que provocó desplazamientos poblacionales y desincentivó la producción de coca, generando serias dificultades para la sostenibilidad de las comunidades debido a la pérdida de sus cultivos legales e ilegales (Ciro Rodríguez, 2016, 2018). En este contexto, el gobierno de Ernesto Samper declaró al departamento del Caquetá como zona especial de orden público en 1994, restringiendo el ingreso de víveres e insumos para la producción de pasta base (CNMH, 2017). Estas medidas, sumadas a las fumigaciones, impactaron la estructura agraria y agudizaron la crisis de orden público, evidenciada en las grandes marchas cocaleras que exigían el cese de las fumigaciones y la implementación de alternativas productivas para el reemplazo de cultivos ilícitos. A Salamina llegué en el 96 como cuando fue el paro. por allá entonces ya participamos nosotros nos tocó salir al paro y de todo. Cuando vino esas fumigaciones lo dejaban a uno también allá blanquiado sin comida porque la gente de una vez iba y mochaba todo eso. En esa época nos afectó harto esa fumigación. Eso acababa con todo. (Nubia, 56 años, pobladora inspección de Salamina) Las migraciones campesinas producto de las profundas dificultades de subsistencia se agudizaron hacia inicios del 2000 como consecuencia de la fuerte presión del estado en la erradicación de cultivos ilícitos y la agudización de la guerra, para algunos de los campesinos que tenían sus producciones, constituyo la criminalización del campesino colono, con la doble carga, por una parte como el destructor de la selva al insertarse en la frontera agrícola para la ganadería como motor de la deforestación, y como un actor criminal productor del cultivo ilícito de la coca (Ciro Rodríguez, 2018; Ruiz, 2009,Ramírez, 2022; Rincón-Moreno,
2018).
Con las dificultades para la consolidación de sus producciones agropecuarias, sumadas a las limitaciones de acceso a crédito y mercados, las poblaciones campesinas colonas tuvieron que generar alternativas para sobrevivir en el territorio, lo que involucro principalmente, la transformación precaria hacia la ganadería doble propósito, la venta de sus mejoras o en su defecto su migración a los centros poblados para su proletarización en los mercados que se consolidaban a la par de la concentración de tierras para la ganadería extensiva (Arcila et al., 2002; Ramírez, 2022; Rincón-Moreno, 2018) una descripción de este proceso la cuentan los habitantes de la zona.
Eso es lo que fue en el 96, 97 eso ya había mucha coca había mucha coca, demasiada coca y las fumigaciones... mató la coca sí, pero aumentó en el Putumayo, porque la gente se fue pal Putumayo, Cauca (José, 60 años, Habitante de la Pradera) Le voy a explicar. A partir del 95, del digamos el paro cocalero surgió que muchas familias cambiaron el sistema, ya no coca, sino ganado. Empezaron algunos con ganado... Que en las fumigas del 2000 y algo muchas plataneras las fumigaron creyendo que eran cocales.
Entonces la gente dijo no, si no pues arranquemos con el tema del ganado. Ahí es donde la gente empezó a surgir el ganado y mermó el tema cocalero (Omar, líder campesino Sector de Vergel).
A la par de la desestructuración de la economía ilícita de la coca, que venía siendo mediada y controlada por las FARC, Entre 1998 y 2002 se dieron las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano esta guerrilla. Sin embargo previo a esto y debido a la baja estructura social producto de las bonanzas en el sur, En 1997 ingresaron los paramilitares a esta región del departamento10, como consecuencia en el año 2002 se rompieron los diálogos de paz, lo que dio comienzo a una de las más cruentas guerras que ha librado el Estado colombiano en las selvas caqueteñas a través de los planes militares Plan Colombia, Plan Patriota y Plan Consolidación, lo que trajo dinámicas nuevas entre estructuras mafiosas, bandas emergentes y la población civil, con una mayor crueldad y vehemencia en la región del sur (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodríguez, 2016).
4.1.7 El recrudecimiento de las acciones paramilitares y la aparición de los
procesos de acaparamiento de tierra 2002-2009 Principalmente en esta zona sur del Caquetá durante la década del 2000 al 2009, los paramilitares actuaron como un ejército de ocupación, por lo que no desarrollaron relaciones con los pobladores locales, incluso toda su alimentación y víveres eran traídos en vehículos del interior del país, ya que los paramilitares sentían desconfianza de la población caqueteña y la consideraban afín a la guerrilla (CNMH, 2017), lo que en términos del sistema agroalimentario consolido la importación alimentaria.
Esto agudizo aún más la violencia durante esta época, los pobladores la recuerdan como una época cruel y de zozobra que genero el desplazamiento hacia las zonas urbanas o fuera del departamento por la dinámica del conflicto, aduciendo a que debían incluso dejar sus cultivos o pertenencias huyendo de la violencia instaurada11. Durante este período, se ha registrado una notable disminución en la población del sur del departamento, atribuible al feroz embate contra la población ocasionado por las acciones de los paramilitares. Según datos del CNMH (2017), las estadísticas de desplazamiento alcanzan el 69,4% del total de solicitudes documentadas, lo que permite dimensionar de manera general el fenómeno en el departamento.
Coincidentemente, en esta región donde previamente predominaban los terrenos de minifundio, a partir de 1997 se iniciaron procesos de formalización en terrenos como grandes fincas. Estas áreas solían ser adquiridas a través de la compra de pequeñas parcelas o producciones que solían ser propiedad de colonos migrantes involucrados en cultivos de uso ilícito (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017). Este fenómeno consolidó el proceso de acaparamiento y expansión territorial hacendataria en el municipio y explica el colonato como principal forma de tenencia debido a los altos niveles de informalidad en la propiedad,
10 Esta incursión se ha reconocido que se hizo de la mano de comerciantes y ganaderos que facilitaron el ingreso de paramilitares a Florencia y a zonas cercanas a la capital del departamento, donde estas personas tenían propiedades, la característica poblacional conservadora, mucho mas posicionada en el sur del departamento, esto tuvo mucho que ver en la llegada de los paramilitares con mas fuerza al sur o la costa azul del departamento (CNMH, 2017)
11 Notas de campo aplicación de encuestas mayo 2023
y donde la ganadería se constituyó nuevamente en el principal motor productivo en la década del 2000 sobre todo al noreste del municipio (Fig 9 - A).
Figura 9. Coberturas de la tierra en el municipio de Curillo – A: 2005; B:2015
Fuente: Proyecto Una Amazonia Durante este periodo se produjo una concentración de la propiedad en el territorio caqueteño, con el aumento en propietarios de predios de gran extensión en detrimento de la mediana y pequeña propiedad y un aumento de los microfundios (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodríguez, 2016). Esta dinámica de desplazamiento forzado consecuente, y la posterior aparición de grandes propietarios también se reconoce en los relatos de los pobladores que indican la coincidencia de los desplazamientos con la aparición de grandes terratenientes en diferentes veredas de la zona.
No quedamos sino como tres familias y ahí nosotros nos compramos un pedacito de tierra pa allá pa de Comuneros pa Cristales. Y llegamos por allá y bueno, también había buen bosque, de todo, buena agua, de todo, porque la quebrada era muy buena en agua…Y pues llegó un señor y compró como 600 hectáreas ahí en el punto de Salamina compraron todo eso convirtió en un desierto de todo y ahora se mira es pasto allá (habitante de Salamina, línea del tiempo).
Como 2005, sí, en el 2005 pa ese lado. Porque la violencia fue en el 2004. Y después nosotros, ¿qué hacíamos ahí en la caserío aguantando hambre? De todo, yo dije no pues compremos un pedacito de tierra y nos vamos a cultivar comida ahí con los niños y después nos salimos de aquí…Entonces nos fuimos para cerca de esa hacienda. Entonces el señor empezó a comprarle el uno, a comprarle el otro, a comprarle el otro. Entonces hasta que él ya es dueño como de unas 500 hectáreas, seguro, porque pasa la carretera para el lado de la Primavera y hasta por el otro lado es de él, Pues esa hacienda es de lado a lado. Lo que pasa es que desde el 2007-2008 es que empiezan a comprar ese terreno y compran terreno aquí al pie de Curillo. Por el Libertador y el caserío del 26….(líder social vereda delicias canelo medio) La llegada de terratenientes a las zonas de piedemonte y a estas localidades antes densamente pobladas, altero la estructura del mercado de tierras en la región, especialmente en lo que respecta a los precios. Los pocos campesinos que permanecían prefirieron vender sus tierras y trasladarse a la cordillera, ya que la presencia de grandes latifundios llevo a la desaparición
de las escuelas rurales y las redes de apoyo comunitario, elementos fundamentales para la economía campesina llevándolos a vender sus tierras a los terratenientes. Esta dinámica de despojo ha sido ampliamente reconocida en las investigaciones han mostrado un traslape entre la economía de las drogas, el acaparamiento de tierras y el fenómeno de la deforestación (CEALDES, 2020; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2018; Ramírez, 2022).
4.1.8 El retorno pos paramilitar, los diálogos de paz y el posconflicto 2010-
actualidad Desde 2010, con la posibilidad de regresar al territorio, se produjo una reconfiguración de las relaciones sociales, aunque muchos habitantes continuaron marginados hacia zonas remotas. Los pocos caseríos existentes seguían vinculados a la economía cocalera, cuya influencia persistía en la región, afectando los sistemas agroalimentarios y desincentivando la producción agraria. A esto se sumaron las fumigaciones con glifosato y la continuidad de la “guerra contra las drogas” tras el Plan Colombia, intensificada durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, este último inicio en 2012 las negociaciones de paz con las FARC (Ciro Rodríguez, 2016).
Las fumigaciones generaron múltiples impactos negativos, como la ineficacia en la reducción de cultivos de coca, daños a la salud y al medio ambiente, y el desplazamiento forzado de familias campesinas, perpetuando la pobreza rural en un contexto de colonización históricamente fallida (Ciro Rodríguez, 2016, 2018; Ruiz, 2009). Paradójicamente, la aspersión aérea incentivó la persistencia de cultivos ilícitos, el desplazamiento, la deforestación y el uso de químicos contaminantes, con consecuencias devastadoras para la productividad de las tierras amazónicas (Ciro, 2016).
En paralelo, la ganadería se consolidó como una práctica productiva dominante, configurando una economía centrada en la coca y la ganadería como principales medios de subsistencia (L. C. González, 2014; Murillo-Sandoval et al., 2020; Serge, 2011). Esta dinámica refleja como los incentivos estatales para la apropiación de tierras en el sur del país, enmarcados en la lucha contra las drogas, ha derivado en la transformación rural, la praderización y la pérdida de la soberanía alimentaria regional (Ciro Rodríguez, 2018) Para 2015, antes del acuerdo de paz, la ganadería continuaba en expansión, manteniéndose los ciclos de acaparamiento y praderización, especialmente en zonas de lomerío. La especulación de tierras se consolidó como un motor de la deforestación (L. M. Dávalos et al., 2014; Hoffmann et al., 2018; Lavelle et al., 2016), incrementando la desigualdad en el acceso a la tierra, reflejada en un coeficiente de Gini de 0,70 para la tenencia de tierras en el departamento (ADR, 2021).
Con la firma del Acuerdo de Paz en Colombia en 2016, el departamento del Caquetá se consolidó como un epicentro para la implementación de los distintos puntos pactados, destacándose aquellos relacionados con la reforma agraria y la sustitución de cultivos de uso ilícito (Peñaranda Currie et al., 2021). Este contexto generó diversas expectativas en las zonas rurales y, particularmente en el territorio, propició indicios de una relativa tranquilidad que favorecieron la reconfiguración de redes colaborativas en los nuevos espacios de convivencia, impulsando así el retorno de la población a estas áreas. La agenda del Acuerdo de Paz contempla la sustitución de cultivos ilícitos, la implementación de planes integrales de desarrollo con la participación activa de las
comunidades en el diseño, ejecución y evaluación de los programas de sustitución, así como la restauración ambiental de las zonas afectadas por el conflicto, mediante la promoción de nuevos engranajes productivos. Estos elementos se constituyen como pilares fundamentales en los lineamientos de política pública para el desarrollo rural sostenible del departamento (Ciro Rodríguez, 2016). No obstante, el periodo que se describe a continuación, correspondiente al post-acuerdo y la actualidad, ha enfrentado serios desafíos para garantizar el desarrollo agropecuario y rural en armonía con el medio ambiente y las capacidades de uso del suelo (ADR, 2021).
Como resultado de la dinámica histórica previamente descrita, que expone la configuración territorial del sistema agroalimentario en el contexto de los procesos de acaparamiento de tierras y la marginación del campesinado, muchas poblaciones se han visto forzadas a desplazarse hacia regiones más remotas. En estos territorios, la falta de infraestructura vial y las condiciones de precariedad han favorecido la persistencia de cultivos de uso ilícito, incluso tras la firma del Acuerdo de Paz.
En las zonas que aún conservan fragmentos de bosques, han surgido nuevas áreas agrícolas donde se combina la actividad ganadera con cultivos diversos, incluyendo, de forma ocasional, la coca. Por su parte, en las áreas consolidadas por la colonización, la ganadería se ha establecido como la práctica predominante (fig 10).
Figura 10. Coberturas de la tierra en el municipio de Curillo 2022
Fuente: Proyecto Una Amazonia Estos factores han contribuido, en los últimos años, a una sobreutilización del 13 % del suelo en el departamento, lo que ha provocado su degradación y la pérdida de su aptitud productiva (Silva-Olaya et al., 2022). A ello se suman otras problemáticas críticas, como las barreras de acceso a recursos productivos, la falta de crédito e incentivos, la alta informalidad laboral, las dificultades para la comercialización y los limitados avances en los procesos de
sustitución de cultivos ilícitos (Peñaranda Currie et al., 2021; Wagner-Medina et al., 2021). Algunos relatos de los pobladores reflejan de manera elocuente esta compleja dinámica. En mi región lo de la ganadería ya venía funcionando como del 2000 en adelante porque es una región donde se produce de todo, se saca leche, se saca queso, mucho queso y ahorita donde las vías es leche y eso la verdad es que ya es antiguo en el manejo de esa situación. Y la producción de comida más bien ha sido lenta. ¿Por qué? por la falta de las vías…(Omar, vereda el Vergel) Porque no es lo mismo que venga una moto sacar una dos timbas de leche que sacarse 4 o 5 cargas de maíz, de yuca. En una moto es duro. Pero lo de la ganadería es lo que más ha surgido y es buen resultado porque cada 15 días está el recurso. Si hay queso o si hay leche. La agricultura ha estado pesada por el tema de la falta de maquinaria. Ya lo que decía mi compañera, falta la mecanización de los terrenos, la canalización de las aguas, el pasto es bueno todo eso, pero eso pone una capa que no la rompe nadie. Dura. Hay que mejorar el terreno, hay que meter maquinaria y apostarles… En la actualidad, la estructura del sistema agroalimentario en el municipio de Curillo y en el departamento del Caquetá refleja de manera ineludible la carga histórica de los procesos sociales y territoriales que han configurado las territorialidades y el espacio tanto a nivel local como departamental. El análisis de los datos (fig. 11) evidencia una drástica disminución de la cobertura forestal, que en 1985 era considerablemente alta, mientras que los mosaicos de pastizales han experimentado un incremento sostenido a lo largo del tiempo. Figura 11. Histórico de coberturas en el municipio de Curillo 1985-2022
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de coberturas en SIG Lejos de constituir una problemática homogénea, la ruralidad y el sistema agroalimentario caqueteño, en particular el de Curillo, presentan una serie de complejidades y desafíos que
se manifiestan en su configuración actual. Factores como la estigmatización del campesino cocalero forman parte de la construcción histórica del poblador rural caqueteño como actor social, producto de procesos migratorios de campesinos desvinculados del mercado formal. Muchos de ellos colonizaron, en ocasiones de forma forzada, territorios amazónicos tras ser expulsados durante el periodo de "La Violencia", mientras que otros fueron atraídos por el espejismo económico asociado al cultivo de coca.
Esta revisión histórica del sistema agroalimentario local revela cómo las dinámicas de migración colonizadora se repiten a lo largo del tiempo, estableciendo una conexión estrecha entre su conformación y la construcción de la región amazónica dentro del Estado-nación colombiano (fig XY). En este proceso han intervenido intereses extractivos, políticas globales de lucha contra las drogas y factores como el conflicto armado, que han moldeado de manera determinante la configuración territorial de la región. Figura 12. Línea del tiempo de Curillo
Fuente: Proyecto Una Amazonia, elaborado a partir de herramienta con Actores clave En la actualidad, el conflicto adopta nuevos matices, resultado de la fallida intención del Estado de establecer una presencia efectiva en territorios que históricamente estuvieron vedados al acceso de la fuerza pública (Ciro Rodriguez, 2018). Este contexto ha incidido en la reestructuración de las organizaciones sociales en estas zonas. Los habitantes, en su compromiso por reconstruir su territorio y reafirmar su arraigo en una tierra lograda con esfuerzo y marcada por innumerables historias y luchas, continúan explorando alternativas y estrategias asociativas. Demuestran una firme determinación y albergan altas expectativas respecto al futuro de esta región, que hoy se encuentra en un proceso de construcción de su identidad, su historia, su territorio y su sistema agroalimentario. Y yo en mi burrera y yo me sembré alrededor del corral de la casa, me sembré las plataneras y mire como unos platanales, la verraquera por lo del abono…Hay que trabajar con tecnología y ojalá orgánico porque nos estamos matando a nosotros mismos cultivando con químicos…El caso de la caña panelera es lo mismo. La caña panelera no se deber fumigar con ningún insumo, porque hay controles biológicos, orgánicos y hay también con insectos , con gusanos, entonces no hay necesidad de utilizar químicos ni nada. Alguien decía aquí que no es de guadañar ni nada, o sí guadañar se puede la caña, pero no quemar ni echar veneno. Y sale panela extra. Hay muchos retos, nosotros queremos trabajar ojala mejore la cosa…(Carlos, vereda bajo Ceilan).
4.2 EL SISTEMA AGROALIMENTARIO LOCAL EN EL MUNICIPIO DE
CURILLO, EL PRESENTE
El análisis del sistema agroalimentario en Curillo, Caquetá, explora las dinámicas del circuito alimentario en el contexto territorial específico, considerando la interacción entre factores biofísicos (suelo, clima) y aspectos sociales, culturales e institucionales. Mediante la codificación de datos en Atlas.ti, se realizaron correlaciones inductivas que permitieron un enfoque territorial para identificar desafíos y determinantes en las fases de producción, transformación, comercialización, transporte, acceso y consumo de alimentos (fig 13). Además, se analizaron las estrategias de gobernanza y el papel de actores e instituciones locales en la configuración del sistema agroalimentario. A continuación, se describe por fases su estructura local.
Figura 13. Diagrama Sankey, sistema agroalimentario Curillo y sus fases de producción, transformación, comercialización, transporte, acceso y consumo de alimentos
Fuente: Elaboración propia – Software Atlas Ti
4.2.1 Producción
El análisis del eslabón productivo del sistema agroalimentario en el municipio de Curillo, Caquetá, permitió identificar las principales dinámicas asociadas a la producción de alimentos, así como los factores sociales, económicos y ambientales que influyen en su configuración. Mediante un análisis de coocurrencia de códigos, se examinaron los sectores productivos predominantes, sus retos y las implicaciones para el desarrollo territorial. El análisis conjunto refleja una compleja interacción entre factores ambientales, sociales e históricos que condicionan su desarrollo. La dependencia de la ganadería, la limitada diversificación productiva y los retos institucionales requieren de estrategias integrales que promuevan la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades rurales. La articulación entre actores locales, el fortalecimiento de capacidades y la mejora en la infraestructura son señalados como claves para superar estos desafíos y fomentar un desarrollo territorial inclusivo y sostenible.
4.2.1.1
Dinámicas Productivas Predominantes
4.2.1.1.1
Sector Agrícola Los códigos clave del análisis se asocian principalmente a la producción de cultivos agrícolas, destacando el plátano, la yuca y el maíz como los productos más relevantes en términos de rendimiento y volumen de producción, según entrevistas realizadas a actores institucionales y campesinos locales. Otros cultivos presentes, aunque en menor proporción, incluyen la caña panelera, el arroz y el cacao, los cuales no impactan significativamente en la economía productiva local. Asimismo, el chontaduro se menciona como un cultivo estacional, vinculado a temporadas específicas de cosecha.
Estos cultivos están estrechamente relacionados con las condiciones geográficas y agroecológicas de la región, particularmente en zonas de vega cercanas al río, donde los suelos fértiles favorecen la actividad agrícola. Sin embargo, estas mismas condiciones también representan limitaciones, debido a la vulnerabilidad frente a crecidas del río y la presencia de "conejeras", que afectan negativamente la producción y los ciclos de cosecha. “Eso también caracteriza al municipio como estamos asentados sobre la margen rio la mayoría de las veredas son productivas tanto en el tema agrícola como el tema pecuario, cuando llegan las inundaciones causan bastante problemas económicos a todos los pequeños productores, también genera que el municipio está en una clase de riesgo 2 y riegos 1 en esas zonas, entonces cuando está el tema de las inundaciones muchos de los productores se quedan en el pueblo como refugiados y pues se pierde mucho adelanto de muchas cosas que se puedan hacer en el campo. (Ent. alcaldia) Y el campesino lleva dos fases de perder, porque, por ejemplo, si se vienen las conejeras y la yuca está para andar a punto de arrancarla, se daña, se daña…Por eso hay muchos campesinos que han perdido cultivos completos. (Ent_lideresa comunitaria)
4.2.1.1.2
Sector Ganadero La ganadería constituye el principal sector productivo del municipio, con una fuerte presencia en los cuatro núcleos veredales, especialmente en las zonas de lomerío o "zona de mesón", caracterizadas por extensas praderas destinadas al pastoreo extensivo. Esta actividad ha
favorecido la concentración de tierras, consolidándose como el sector económico más robusto, con potencial para la tecnificación, la integración institucional y la participación en cadenas de valor más amplias, debido a los constantes apoyos estatales e institucionales de fomento al sector.
El principal renglón productivo es la ganadería en el departamento del Caquetá, Curillo es el que menos tiene inventarió bovino. Pero para el municipio es la línea más fuerte porque todos los tienen, acá el tema de la ganadería se ha fortalecido mucho por el tema de la ampliación de la frontera agrícola, ya casi todos los terrenos tienen ganadería. En este momento se ha llevado unos s adelantos notorios en el tema del mejoramiento genético, hay algunas ganaderías que lo han implementado, se están implementado los sistemas silvopastoriles y hay presencia de lecheras y también se han hecho casetas de enfriamiento de leche para que Nestle la recoja la leche y la producción. Ha sido estable en el sentido de que hay producción y hay quien la compre(entrevista alcaldía).
hay muchas partes que la tierra no sirve para el cultivo de la agricultura. Las partes de los mesones sirven solamente para la ganadería y la caña…más que todo se está extendiendo más a la ganadería. Entonces ya en el municipio de Curillo se mira harto ganado, se mira la producción de la leche, pero el valor de la leche está muy barato, el queso también.(en Ent_lideresa comunitaria)
4.2.1.1.3
Sector Pesquero y Otras Actividades Productivas La pesca, tanto artesanal como comercial, ha experimentado un crecimiento significativo, especialmente en zonas con infraestructura que facilita la comercialización. Además, la cría de especies menores, como cerdos y aves de traspatio, complementa la economía local, junto con huertos de pequeña escala destinados al autoconsumo y al comercio en mercados locales.
4.2.1.1.4
Retos y Limitaciones del Sistema Productivo El crecimiento de la ganadería ha generado desafíos, como la concentración de tierras y la descampesinización, lo que ha provocado el despoblamiento de veredas y la proletarización del campesinado. Factores como la informalidad en la propiedad de la tierra, la precariedad de la infraestructura vial, la falta de tecnología y la escasa diversificación productiva agravan esta situación.
Además, la influencia histórica de los cultivos ilícitos ha desarticulado la producción alimentaria, estableciendo una economía dependiente de la ganadería. La pérdida de tradiciones agrícolas, junto con la falta de capacitación técnica y la debilidad de los canales de comercialización, limita la competitividad de los productos locales. …caracteriza todos estos sistemas que son pequeños productores, personas que no tienen cantidades grandes de tierra las que son agrícolas y las que son especies menores a comparación de los que son ganaderos, ganadería vas a ver en todo el municipio currillo, tiene cuatro núcleos veredales y en todos hay ganadería…Las propiedades más comunes que poseen las familias oscilan entre 15, 20 y 50 hectáreas. Aunque hay algunas haciendas muy grandes, con terrenos de 200 a 300 hectáreas,... Estas grandes propiedades son completamente ganaderas y extensas lo que benefician a una sola persona, lo que deja la propiedad de la tierra en muy pocas manos. (Ent_alcaldia_curillo) el que trabaja con producción ganadera, pues como ya está la tecnología avanzada, ya ellos no ocupan ni personal para, digamos, ni para limpiar los potreros. Ya todo es máquina y máquina. Pues eso, lo que a nosotros como campesinos nos ha generado es desempleo. Desempleo y la ganadería, nosotros lo miramos como desde una... como un espacio de
desplazamiento porque el que compra, el que tiene la tierra como ganadero, quiere seguir comprando más tierras para ampliarse y está acabando con veredas…Ent_lideresa comunitaria En la ganadería sí hay harto ganado y la gente al ver que la coca ha ido echando para atrás, más que todo se está extendiendo más a la ganadería (entrevista campesino Curillo) Las instituciones municipales y la cooperación internacional desempeñan un papel crucial en la promoción de proyectos productivos y el fortalecimiento de capacidades locales. No obstante, persisten desafíos relacionados con la falta de seguimiento a los proyectos, la desarticulación institucional, la burocracia y la corrupción, lo que obstaculiza la consolidación de estrategias productivas sostenibles.
los temas de producción y oferta han evolucionado, pero siguen presentando desafíos. No contamos con registros detallados y actualizados más allá de algunos sectores como la ganadería, donde los registros son más reales y precisos…El problema radica en que las personas aquí tienden a seguir las modas. En este momento, la moda es el cacao, por lo que todos quieren cultivar Cacao. Sin embargo, no se cuenta con una semilla o un clon que permita adaptarse a las condiciones locales y del mercado. (entrevista. Gobernación) Otro desafío crucial es la limitada asistencia técnica y el apoyo insuficiente a los productores, con programas que a menudo no se ajustan a las necesidades reales del departamento… a Curillo llego un proyecto que les trajo un paquete tecnológico con unas dimensiones y unas especies que no son adaptadas a esta condiciones y la mayoría de las personas las cultivo con todo lo que requería para este cultivo y pues ya en el territorio han solo sido pérdidas económicas, ya que el municipio tiene un clima muy cambiante y eso lo que permito fue la proliferación de plagas y enfermedades y es un cultivo que no se ha podido dar y es un cultivo a largo plazo entonces eso que afecte la economía de las familias y generación de alimentos, ya que todo el esfuerzo se ha perdido a lo largo del tiempo.(entrevista alcaldía)
4.2.2 Transformación
La presencia de procesos de transformación agroalimentaria en la región sigue siendo limitada, a pesar de los esfuerzos emprendidos en diversas localidades. Los actores del sistema agroalimentario reconocen la carencia de iniciativas de transformación y agroindustrialización como una de las principales debilidades que obstaculizan la consolidación del sistema productivo local. Esta situación dificulta la integración de la producción regional en las cadenas de valor, afectando directamente la competitividad de los productos agrícolas frente a la oferta externa y restringiendo la diversificación comercial en los sectores productivos del municipio.
En la región se han implementado esfuerzos para promover la transformación de productos agrícolas, especialmente en cultivos como arroz, yuca y plátano. Estas iniciativas han sido impulsadas por pequeñas empresas respaldadas por el gobierno, la cooperación internacional y organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, persisten deficiencias significativas en la gestión organizativa y en la viabilidad de estas iniciativas a largo plazo, lo que ha derivado en pérdidas de inversiones, desarticulación del sector y una continuada fragmentación de la estructura productiva regional.
el departamento no es competitivo por varias razones. En primer lugar, la capacidad de producción que tenemos muchas veces no es suficiente para mantener un mercado estable.
En segundo lugar, no somos competitivos debido a la falta de industrialización o tecnificación de los procesos. (Entrevista_Gobernación) Por temas administrativos y económicos y otros factores a la asociación se les entrego todo
esos insumos y con recursos del gobierno se quebró y hubieron muchas personas que se
llevaron máquinas, hubo un problema técnico y también organizacional dentro de la asociación, que no permitió que siguiera adelante y eso hizo que muchas de las personas dejaran de cultivar porque ya no tenían una fuente de comercialización como el arroz. Entrevista_alcaldia_curillo El sector ganadero destaca por su mayor nivel de desarrollo en el ámbito de la transformación productiva. La presencia de corporaciones multinacionales, como Nestlé, y de empresas locales especializadas en la elaboración de productos lácteos, tales como queso y quesillo, ha fortalecido la cadena de valor de este sector. Estos productos, destinados tanto al consumo local como a la exportación, aprovechan la abundante producción de leche de la región. No obstante, a pesar de estos avances, persisten desafíos relacionados con la mejora de la competitividad del sector lácteo, que requieren la implementación de estrategias para optimizar su participación en los mercados nacionales e internacionales. Caquetá es una de las despensas ganaderas y lecheras más grandes de Colombia; estamos ubicados en el tercer lugar. La mejor leche de Colombia proviene de Caquetá debido a su composición. Sin embargo, en términos de higiene y buenas prácticas, hay margen de mejora. Si pudiéramos abordar eso, la leche podría competir a nivel mundial debido a su composición nutricional. Entrevista Gobernación.
Los actores entrevistados coinciden en que el fortalecimiento de la agroindustria local y la reconfiguración de las cadenas de valor representan oportunidades clave para potenciar la producción regional. La integración con otros mercados en crecimiento, como el de frutos amazónicos, productos forestales no maderables, la piscicultura y el turismo, podría diversificar la economía local y generar nuevas oportunidades de desarrollo rural. En este contexto, la generación de valor a través de procesos de transformación productiva se erige como un componente estratégico para consolidar alternativas sostenibles que contribuyan al fortalecimiento del sistema agroalimentario regional, mejoren las condiciones de vida de la población rural y promuevan un desarrollo económico inclusivo y resiliente. las posibilidades de que las industrias de cosméticos que han visto en los productos amazónicos, que son naturales, están generando una oportunidad para invertir en regiones como la Amazonía y, en este caso, en el Caquetá… Uno de los mayores desafíos es la falta de desarrollo de agroindustrias, lo cual impide agregar valor a muchas producciones y les resta competitividad tanto en el mercado nacional como internacional. Ent gobernación Para algunas comunidades, el fortalecimiento del sector consiste en fomentar la producción, es decir, producir más, tener más hectáreas. Para otras organizaciones, es la transformación o industrialización, y para otras asociaciones u otras cadenas productivas, es el comercio. ent líder comunitaria.
4.2.3 Transporte y Comercialización
La limitada integración de los procesos de transformación en el municipio de Curillo está estrechamente relacionada con las persistentes dificultades en la comercialización de los productos agroalimentarios locales. La falta de tecnificación en la producción restringe los canales de distribución, que se concentran principalmente en la venta de materias primas a nivel local. Si bien este enfoque contribuye de manera significativa al abastecimiento del
consumo interno, especialmente mediante productos provenientes de especies menores y excedentes de huertas caseras, plantea un reto considerable para garantizar condiciones productivas sostenibles a mayor escala.
Uno de los factores que condiciona la dinámica comercial del municipio es su ubicación geográfica, situada junto al puerto del río, lo que facilita la llegada de productos procedentes de los departamentos vecinos de Putumayo y Cauca. Esta conectividad fluvial estimula un flujo comercial activo y diversifica la oferta de alimentos, pero también intensifica la competencia en el mercado local. Además, la deficiente infraestructura vial y las largas distancias hacia los principales centros de consumo incrementan significativamente los costos logísticos y de transporte, reduciendo la competitividad de los productos locales frente a los importados de otras regiones.
Hay muy poquitos canales de comercialización de productos específicos como es la leche, la piscicultura, la panela, y demás como los son plátanos, yucas que se concentra en persona que revende….Lo que proviene del río y productos agrícolas se comercializan algunos en el pueblo(…) Siempre hay un porcentaje del 30% de todo lo que se produce se comercializa en el pueblo…La dificultad en los canales de comercialización y el elevado costo del transporte hacia ciudades y otros mercados también son desafíos significativos. Esto dificulta aún más la llegada de productos agrícolas a consumidores más amplios. Entrevista_alcaldia_curillo
4.2.3.1
Rol de los Intermediarios en la Comercialización El comercio de productos agropecuarios en Curillo se caracteriza por la participación predominante de intermediarios o acaparadores, quienes ejercen un control considerable sobre la fijación de precios. Esta dinámica genera desequilibrios económicos para los productores locales, quienes deben enfrentar elevados costos de producción y transporte frente a precios de compra bajos, lo que a menudo se traduce en pérdidas económicas significativas. Este escenario ha provocado un desincentivo hacia la producción agrícola, fomentando la percepción de que la actividad productiva agrícola no es rentable. A esto se suma la carencia de estructuras organizativas en torno a la cadena de valor de los productos locales constituye una de las debilidades más relevantes. Las ventas suelen realizarse de forma individual por pequeños productores, lo que limita su capacidad de negociación colectiva y refuerza la dependencia de los intermediarios en la determinación de precios. Esta situación obstaculiza la consolidación de mercados más justos y equitativos para la población rural.
Todo lo que el campesino produce lo saca al municipio, pero en el municipio lo compran los acaparadores y los acaparadores compran al precio que ellos quieran…Se ponen de acuerdo y puede estar la yuca o el plátano bien caro en Florencia, pero ellos lo compran siempre a un precio sostenible, o sea, un precio que ellos le han colocado ahí como municipio…(entrevista. Líder comunitaria) Un problema que hemos tenido son los intermediarios, porque muchas de las personas del campo traen en canoas su producción y prefieren venderla a los intermediarios y no vender ellos, por el tiempo y por facilidad de ellos hacer más trámites que deban hacer en el pueblo, entonces se acaparan mucho la producción con todos los intermediarios. (Entrevista. alcaldia_curillo) En contraste, el sector ganadero presenta un mayor grado de estructuración en sus procesos de comercialización. Empresas dedicadas a esta actividad garantizan precios estables y generan valor agregado mediante la comercialización de ganado en pie, que constituye uno
de los principales renglones productivos del municipio. Además, la movilización del ganado no depende de infraestructura vial compleja, lo que reduce costos logísticos y facilita su desarrollo en zonas rurales dispersas, lo que ha consolidado la vocación ganadera en la zona. Las dinámicas comerciales adversas han desencadenado un desincentivo generalizado hacia la producción de alimentos, provocando que algunos campesinos opten por actividades como el cultivo de productos ilícitos, la venta de tierras, la migración a zonas urbanas o la concentración en la ganadería como única alternativa económica viable. Este fenómeno ha contribuido a la pérdida paulatina de tradiciones vinculadas a la agricultura, aumentando la dependencia de alimentos importados y limitando la autonomía alimentaria del municipio, la cual queda supeditada a las fluctuaciones del mercado externo.
4.2.4 Acceso y consumo alimentario
El análisis del consumo y acceso a alimentos revelo una compleja interrelación entre la dependencia alimentaria, las importaciones y los factores asociados a la adquisición de alimentos. Se evidencia una disminución progresiva en la autonomía alimentaria, lo cual repercute directamente en el incremento de los costos de acceso a alimentos esenciales, como verduras y legumbres, indispensables en la dieta familiar de las comunidades rurales. Esta situación se ve agravada por la creciente dependencia de productos importados y la dinámica del mercado local, que influye en los hábitos de consumo, caracterizados por una alta ingesta de alimentos ultraprocesados y harinas, con una notable rotación en el consumo diario según los actores entrevistados.
Incluso hay muchas personas del campo de viene a la zona urbana a comprar el plátano para llevarlo a la finca, eso quiere decir que si se ha perdido la tradición y hace que muchas variedades de especies de hayan perdido en el municipio (entrevista 2 Lideresa social). En cuanto a los alimentos que vienen de fuera del municipio, todos los alimentos procesados deben ser importados porque aquí no se transforma nada. Entran muchas verduras y legumbres, ya que no se producen localmente. También ingresan productos como harinas y alimentos procesados como salchichas, que rotan mucho debido a que no se producen en el municipio (entrevista 3. Funcionaria alcaldía local).
Pese a esto, usando como contexto la pandemia, las entrevistas realizadas indican que productos agrícolas locales como plátano, yuca y maíz continúan siendo pilares en la alimentación de las comunidades, complementados por el consumo de especies menores, animales de traspatio y, en menor medida, productos derivados de la pesca. Además, bajo condiciones de tensión social y económica, se destacó el papel de las redes locales de colaboración e intercambio como mecanismos alternativos para el abastecimiento de alimentos durante periodos críticos, lo que da cuenta de la importancia de la soberanía alimentaria en una región como esta.
Había algunos que no tenían platanitos entonces cambiábamos por alguna otra cosa. De pronto en su momento aquí aprovechamos que tenemos fuentes que tienen pescado entonces también íbamos a pescar, entonces pues había pescado, por aquí hay harto cilantro cimarrón, más de uno tiene la huertita, cositas, así, pero pues hacíamos posible de pronto hacer alcanzar las cosas que teníamos y pues que tampoco pues nos quedáramos sin nada que comer(entrevista campesina Curillo).
Aunque las huertas familiares no constituyen una fuente principal de alimentos en condiciones normales, durante la pandemia facilitaron temporalmente el acceso a productos
frescos. Sin embargo, su impacto reconoce los actores, fue limitado debido a la pérdida de tradiciones agrícolas, la preferencia por la adquisición de alimentos en el mercado, y las dificultades para establecer y mantener huertas propias. Estas limitaciones están vinculadas a factores como la insuficiencia de apoyo en proyectos estatales, la falta de capacidades técnicas, restricciones productivas locales y condiciones climáticas adversas. la mayoría de los campesinos ya no cultivan sus propios frutos en los huertos, antes era muy visto que en las fincas las personas tuvieran su huerta casera, ahora es más complejo, aunque se han hecho varios programas, uno de los programas se hizo con el plan mundial de alimentos, se hicieron 100 huertas rurales, pero por el tema de las inundaciones se perdieron completamente y las personas no tienen la tradición o costumbre de cultivar en huertas(entrevista a actor municipal) Por otro lado, el acceso a alimentos también está condicionado por factores sociodemográficos y brechas estructurales. Las necesidades básicas insatisfechas, los altos niveles de pobreza y las dificultades para acceder a empleo formal se identificaron como determinantes críticos que afectan la seguridad alimentaria de las familias en Curillo. Estas variables estructurales agravan la vulnerabilidad alimentaria, limitando las posibilidades de garantizar una dieta adecuada y sostenible para la población local. Respecto a la disponibilidad de alimentos, hay suficiente, pero el acceso es más complejo. Muchas familias enfrentan problemas para acceder a los alimentos, se puede intuir que es debido a su situación económica. Muchas familias son de muy bajos recursos y numerosas, tenemos presencia de familias que pueden tener cinco, seis o siete niños (ent. Líder comunitaria curillo)
4.2.5 Gobernanza
En el ámbito de la gobernanza, la articulación institucional a nivel local emerge como un aspecto crucial para el fortalecimiento del sistema agroalimentario. La administración municipal desempeña un papel central al coordinar acciones entre la cooperación internacional, los ministerios y el gobierno departamental, con el objetivo de consolidar diversas dimensiones productivas. No obstante, persisten limitaciones asociadas a la insuficiencia presupuestaria, la escasa inversión y apoyo estatal, así como a la burocracia excesiva en la gestión de proyectos. Adicionalmente, se identifica la falta de una territorialización efectiva en los programas productivos destinados a la región. Se destaca la presencia de actores institucionales relevantes, como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la Agencia de Renovación del Territorio (ART), la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGÁN), diversos ministerios y organizaciones de cooperación internacional. Estos actores han contribuido a la articulación de esfuerzos para fortalecer los componentes productivos del sistema agroalimentario. En este contexto, la cooperación internacional se percibe como una fuente esencial de financiamiento para mejorar las condiciones de los distintos eslabones de la cadena alimentaria. En relación con las políticas nacionales, aquellas vinculadas al proceso de paz abordan la sustitución de cultivos ilícitos y la formalización de tierras en territorios con alta informalidad. Los programas de erradicación de cultivos ilícitos han enfrentado fuerte desafíos debido a antecedentes de erradicación forzada mediante fumigaciones aéreas, lo que ha ocasionado deterioro de suelos y pérdidas productivas como se mencionó en el análisis histórico. Asimismo, el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos, implementado
tras los acuerdos de paz, enfrenta dificultades para establecer alternativas económicamente sostenibles que reemplacen los factores socioeconómicos asociados históricamente a la economía ilicita.
La persistencia del conflicto armado ha favorecido la reconfiguración de dinámicas ilegales, lo que incide negativamente en la infraestructura productiva debido a la falta de inversión pública y privada. Según los actores entrevistados, la inseguridad derivada de estos contextos contribuye al atraso en la industrialización, la tecnificación, el acompañamiento técnico y la formalización de la propiedad rural, en gran parte debido a los continuos procesos de desplazamiento forzado.
En términos de propiedad rural, la gobernanza enfrenta desafíos significativos. El acaparamiento de tierras, promovido por prácticas ganaderas extensivas, ha generado desarticulación en las organizaciones sociales y núcleos comunitarios, provocando la migración hacia áreas urbanas y un incremento de la pobreza en estos entornos. Los discursos prospectivos de líderes y agricultores apuntan hacia la mejora de la cadena de producción, transformación y comercialización de productos locales, considerando tanto los productos tradicionales como la exploración de nuevos mercados en consonancia con las condiciones agroecológicas de la región.
Este panorama presenta desafíos en términos de coordinación e inversión, tanto estatal como privada, enmarcados en la necesidad de fortalecer el tejido organizativo de las asociaciones. A pesar de los esfuerzos por consolidar procesos de agroindustrialización, persisten brechas significativas en la coordinación interinstitucional. Aquí las asociaciones y procesos organizativos desempeñan un papel fundamental en la articulación de proyectos; sin embargo, la falta de contextualización territorial de las iniciativas limita su sostenibilidad a largo plazo. Asimismo, la escasa investigación productiva y la deficiencia en la generación de información para orientar políticas públicas representan obstáculos relevantes, que señalan los actores deben ser atendidos.
Como se evidencio a lo largo del capítulo, los problemas en los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria han influido en la gobernanza, consolidando la ganadería y la apropiación de tierras como prácticas predominantes, con diversas repercusiones ambientales. No obstante, en el discurso oficial, la ganadería se reconoce como un pilar del desarrollo, promoviendo transiciones hacia prácticas más sostenibles y alternativas como los mercados verdes, la bioeconomía y la sostenibilidad, influenciadas por la integración de la Amazonía en la agenda global de sustentabilidad.
En este contexto, vale destacar que, en los discursos, las estrategias gubernamentales se orientan hacia la satisfacción de demandas de los mercados internacionales, destacando la Amazonía como un epicentro para la conservación de la biodiversidad y el fomento de economías sostenibles. Paralelamente, la perspectiva de las comunidades se centra en garantizar la seguridad y soberanía alimentaria y desarrollar cadenas productivas que mejoren las condiciones sociodemográficas y reduzcan desigualdades estructurales, promoviendo una vida digna en las zonas rurales.
5. CAPÍTULO V: LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA SOBERANÍA
ALIMENTARIA EN EL MUNICIPIO DE CURILLO
De la tierra y la comida se hace y nace la gente… (Abuelo Murui, agosto 2022) El presente capítulo ofrece una descripción de los resultados del proceso de caracterización de la soberanía alimentaria en una población multiétnica del municipio de Curillo, utilizando indicadores. La aproximación al concepto de soberanía alimentaria como un postulado multidimensional que abarca un conjunto de derechos y reivindicaciones del campesinado representa un ejercicio que se sitúa en la lógica de la complejidad. No obstante, este análisis permite caracterizar estas múltiples dimensiones, identificando puntos críticos que enfatizan la lucha campesina, ejemplificando aspectos clave que deben ser fortalecidos. Además, se encuentran patrones resultantes de los procesos desarrollados en el territorio, los cuales están definidos por el sistema agroalimentario y se reflejan en algunos indicadores de presente análisis.
5.1 RESULTADOS DE LA ENCUESTA POBLACIONAL
Entre los meses de mayo y junio de 2023 se aplicaron un total de 101 encuestas en hogares en el área de estudio en Curillo en 19 veredas distribuidas por toda la geografía del municipio, las encuestas se aplicaron a campesinos pertenecientes a las organizaciones AMSTRAC- CURC y FACURIC, a continuación, se detallan las características socio demográficas.
5.1.1 Perfil sociodemográfico de la población
Las características socio demográficas de la población encuestada se describen en la tabla 3. Tabla 3. Características de la población encuestada Características Curillo n=101 Promedio de personas/hogar
4
Número de personas/hogar De 1 a 2 personas De 3 a 4 personas Más de 4 personas
20,8%
46,5%
32,7%
Autorreconocimiento étnico Afrodescendiente Indígena Mestizo/blanco
16,8%
8,9%
74,3%
Jefatura del hogar Femenina Compartida
15,8%
31,7%
Ocupación actual población <18 años Estudiante Trabajo campesino Am@ de casa Trabajo informal
73,5%
4,5%
0,6%
0,6%
Ocupación actual hombres >= 18 años Estudiante Am@ de casa
4,5%
1,8%
Trabajo campesino Trabajo comunitario* Trabajo formal Trabajo informal Cesante / Busca empleo
89,9%
7,3%
0,9%
12,8%
1,8%
Ocupación actual mujeres >= 18 años Estudiante Am@ de casa Trabajo campesino Trabajo comunitario* Trabajo formal Trabajo informal Cesante / Busca empleo
8,6%
79,0%
31,4%
4,8%
4,8%
3,8%
2,9%
Nivel de escolaridad jefatura masculina Ninguno Primaria Secundaria Técnico/Tecnológico Profesional
5,7%
64,2%
26,4%
1,9%
1,9%
Nivel de escolaridad jefatura femenina Ninguno Primaria Secundaria Técnico/Tecnológico Profesional
0,0%
43,8%
56,3%
0,0%
0,0%
Régimen de salud jefatura masculina Contributivo Subsidiado Ninguno No sabe / No responde
1,9%
92,5%
5,7%
0,0%
Régimen de salud jefatura femenina Contributivo Subsidiado Ninguno
0,0%
100,0%
0,0%
Distancia promedio al principal centro poblado municipal 18,6 km Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta poblacional En esta región de la Amazonía colombiana, cerca del 75% de la población se auto reconoció como mestiza o blanca. El resto de la población se reconoció como indígena o afrodescendiente, esta última representada mayoritariamente por una comunidad migrante del Pacífico en el municipio de Curillo que como se detalló en el proceso histórico de la configuración territorial, llegan al territorio producto de la múltiples oleadas de violencia en los años 50, y se asientan sobre las márgenes del rio Caquetá, considerándose esta la primera comunidad afrodescendiente en asentarse en el territorio del Caquetá y esta región de la amazonia.
La población se reconoce en un 99.5% como población campesina, Las características sociodemográficas de las familias indican frecuentes condiciones de vulnerabilidad por bajos niveles educativos, una predominancia de ocupación en trabajo campesino en el caso de los
hombres (89%) y amas de casa (79%) en las mujeres, así como altos niveles de informalidad y afiliación a salud predominantemente subsidiada (Tabla 3).
La distancia promedio al casco urbano municipal desde las veredas es de 18,6 km lo que nos indica una alta ruralidad dispersa, las vías de acceso a las diferentes veredas se realiza por vías terciarias, que tienen por lo general altos grados de deterioro y vía fluvial por el rio Caquetá, y los afluentes de este (fig. 14).
Figura 14. Vías de acceso a las diferentes veredas.
Fuente: el autor
5.2 CARACTERIZACIÓN DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA EN LA
POBLACIÓN POR PILARES
Para diagramar los resultados se utilizaron los promedios en las escalas de valoración para generalizar la situación en el municipio en cada indicador, Para lograr esto se utilizó la representación gráfica en un diagrama de tela de araña o ameba. En este diagrama se muestran los indicadores obtenidos y se comparan con una situación ideal para identificar los puntos críticos de cada pilar de SobAl y del sistema en su conjunto (fig.15). De esta manera, se presta especial atención a los puntos críticos en el sistema agroalimentario para la soberanía alimentaria, y en futuros procesos de monitoreo se pueden observar avances o retrocesos en función de lo establecido como meta.
Figura 15. Caracterización por indicadores y pilares de soberanía en una población de Curillo – Caquetá
Fuente: Elaboración propia A continuación, se presentan los resultados de la caracterización por pilares de soberanía abordando la construcción conceptual de cada uno, y describiendo los resultados por indicadores y variables.
5.2.1 Pilar 1. Acceso a recursos
La soberanía alimentaria se orienta hacia la promoción y el fortalecimiento de procesos individuales y comunitarios relacionados con el acceso y control de los recursos esenciales para la producción de alimentos. Entre estos recursos se incluyen la tierra, las semillas, el crédito, la infraestructura, entre otros, considerando las particularidades de cada país o región y promoviendo un enfoque de sustentabilidad. Este principio se fundamenta en el respeto a los derechos de uso de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, haciendo especial énfasis en la garantía del acceso de las mujeres a dichos recursos. Para evaluar este pilar, se estableció un conjunto de indicadores y subindicadores diseñados para caracterizar las dimensiones del acceso a recursos, se compone de seis indicadores principales, los cuales integran un total de 30 variables (ver anexo A). Estos indicadores abarcan aspectos como los recursos terrestres y forestales, la infraestructura y los servicios básicos, la maquinaria y el equipo, así como el acceso a crédito, semillas y animales. se utilizaron los promedios obtenidos en las escalas de valoración, lo que facilita la generalización de la situación observada en la población estudiada para cada variable específica (Fig. 16).
Figura 16. Síntesis del pilar acceso a recursos en la población de estudio.
Fuente: Elaboración propia
5.2.1.1
Acceso a recursos terrestres, forestales.
Este indicador se forma a partir de variables como acceso, extensión, tenencia y titulación de la tierra. En la población estudiada, se observó que, aunque hay un alto porcentaje de acceso a este recurso (83.2%), alrededor del 30% de las propiedades tienen extensiones inferiores a
10 hectáreas, lo que significa que no alcanzan el tamaño mínimo de la Unidad Agrícola
Familiar (UFA)12. Además, el 40% de estas propiedades tienen una extensión entre 10 y 50 hectáreas, que es el rango en el que se encuentra la UFA. Por lo tanto, aproximadamente el 70% se identifican como pequeños productores con restricciones al no llegar a la unidad mínima de producción agrícola, ganadera, acuícola o forestal que les permita remunerar su trabajo y acumular excedentes para su patrimonio de acuerdo con las características agroecológicas de esta región.
Adicional a lo anterior se debe considerar el hecho que, en una población altamente rural, y en su totalidad campesina (99.5%) un 16.8% de estas familias, no tienen acceso a este recurso básico fundamental de soporte para garantizar la vida campesina.
12 la UAF: El Estado colombiano, a través del artículo 38 de la Ley 160 de 1994, define la Unidad Agrícola Familiar (UAF), como la empresa básica de producción agrícola, pecuaria, acuícola o forestal, cuya extensión, conforme a las condiciones agroecológicas de la zona y con tecnología adecuada, permite a la familia remunerar su trabajo y disponer de un excedente capitalizable que contribuya a la formación de su patrimonio.
En lo que respecta a la tenencia de la tierra, es decir, la condición de propiedad, el 75% de las familias reportaron como propia la tierra. Sin embargo, al investigar sobre la titulación o formalidad de la propiedad, en términos del estado jurídico conforme a la normativa colombiana, se descubrió que el 85.7% de ellas carecen de un título de propiedad. Se consideró la escritura pública como la máxima categoría, siendo este un documento público exclusivamente autorizado por un notario que se presume auténtico y que tiene efectos legales sobre la propiedad, y solo el 10% de las familias tenía este tipo de titulación.
5.2.1.2
Indicador de Infraestructura y Servicios Básicos En el ámbito de la vivienda rural, el 88.1% informó poseer vivienda en la zona rural. Respecto a los servicios básicos esenciales, el 66.7% de la población dispone de electricidad, mientras que el 33.3% no cuenta con este servicio. Además, el 98.8% carece de acueducto, obteniendo agua de fuentes individuales o comunitarias sin tratamiento13. En cuanto al suministro de gas, el 63.1% utiliza principalmente pipas de gas propano, mientras que el 36.9% no tiene acceso a este servicio. Todas las familias carecen de sistemas de alcantarillado, utilizando fosas sépticas, drenajes al aire libre, o vertiendo directamente en cuerpos de agua cercanos. En cuanto a servicios públicos adicionales, el 92% no tiene acceso a internet, solo el 51% cuenta con televisión, y el 57% recibe señal de radio. El 96.4% no dispone de tecnología de la información y comunicación (TIC), como tabletas o computadoras. Respecto al uso de teléfonos celulares, el 85.7% indicó tener acceso a estos dispositivos.
5.2.1.3
Indicador de acceso a maquinaria industrial y técnica El 84,5% indicó tener acceso a algún tipo de maquinaria. Sin embargo, el 98,8% de esta maquinaria es liviana o no especializada, como guadañas, motosierras o motores básicos para bombeo, en un entorno que podría mecanizarse para mejorar la productividad y las tareas agrícolas14. En cuanto a la maquinaria destinada a labores pecuarias, el 84,5% indicó no disponer de maquinaria específica para este propósito. Aquellos que informaron tener maquinaria pecuaria poseen principalmente herramientas básicas como pica pastos y motobombas para suministro de agua y alimentación animal en las fincas. Una limitación metodológica del estudio surgió debido a la extensión limitada del cuestionario, lo que impidió una exploración detallada de las herramientas e insumos disponibles en los hogares. Una aproximación mucho más descriptiva pudo ser, identificar y enumerar tanto las herramientas comunes como las especializadas en la encuesta, investigando su presencia o ausencia en los hogares para luego categorizarlas por tipología.
5.2.1.4
Indicador de crédito y financiación El 26.7% de las familias que buscaron crédito o financiación para actividades agropecuarias en el último año en un banco no pudieron acceder a los servicios. El 30.7% no lo ha solicitado,
13 En un estudio llevado a cabo dentro del mismo proyecto, se profundiza en la dinámica de la gestión del agua y el saneamiento en estas comunidades, analizando los aspectos de acceso, calidad, cantidad y gestión del agua que revelaron profundas limitaciones.
14 Si bien la soberanía alimentaria plantea alejarse del uso de combustibles fósiles, y la dependencia de los mismos, desde este estudio reivindicamos la posibilidad de generar procesos comunitarios de tenencia de maquinaria, que facilite las labores campesinas locales, esto contribuye significativamente a la reducción de las brechas productivas que se mantienen en la región, el uso de maquinaria en zonas como esta, permite la racionalidad productiva brinda condiciones de trabajo para las comunidades, y puede generar espacios de transición a producciones mas limpias.
mientras que el 41.6% ha logrado obtenerlo. Según las entrevistas realizadas, estos créditos suelen ser otorgados principalmente por microfinancieras o cooperativas, ya que las líneas de crédito bancarias dirigidas a zonas rurales presentan dificultades debido a la burocracia y requisitos como la formalidad en la titulación para obtener financiamiento, que como se describió en el indicador de acceso a tierra es una de las limitantes en el territorio.
5.2.1.5
Indicador de acceso a semilla Al indagar si las familias conservan semillas criollas o nativas, se encontró que el 66.3% posee semillas propias, tradicionales o autóctonas de sus propias cosechas. Lo que refleja que aun predominan el uso de semillas propias en las producciones locales, y representa un reto para la recuperación y mantenimiento de estas. El método principal para conservar y proteger estas semillas es a través de la selección y siembra (94%). Un 17.9% las conserva mediante intercambios y un 19.5% opta por otras prácticas de conservación, como el almacenamiento, viveros, entre otros.
Con base en la experiencia del estudio, se recomienda para investigaciones futuras considerar la recolección de datos sobre la diversidad genética o la cantidad de especies de semillas en el entorno familiar. Esta variable, que no fue abordada en la encuesta y podría mejorar significativamente la calidad del indicador, se refiere a la variedad de especies o la riqueza de especies de semillas propias. Incluir este aspecto podría fortalecer la medición de la diversidad genética y respaldar de manera práctica el concepto de semillas propias, que es crucial en el debate sobre la SobAl.
5.2.1.6
Indicador de acceso a animales El análisis de la producción ganadera en el área estudiada revela que el 47,5% de la población tiene acceso a esta actividad. Dentro de este grupo, la mayoría posee ganado en pequeñas y medianas escalas: un 43,75% tiene 13 cabezas de ganado o menos (ganadería pequeña) y otro 43,75% entre 14 y 45 cabezas (ganadería mediana), mientras que solo el 12,5% supera las 45 cabezas, clasificándose como ganadería medio-alta. Para los hogares rurales, el ganado no solo representa una unidad productiva, sino que también actúa como un activo valioso que puede ser utilizado en tiempos de crisis.
En cuanto a la producción de especies menores, la encuesta muestra que el acceso a aves de corral es variable: el 37,62% de los hogares tienen acceso a menos de una ave por habitante, el 40,6% cuenta entre 1 y 6 aves, y el 20,7% posee más de 6 aves. Respecto a otras especies menores, como cerdos, caprinos, ovinos y cunícolas, se observa que el 77,23% de los encuestados tienen 1 o ningún animal de este tipo, un 18,81% cuenta entre 2 y 13, y solo el 3,96% posee más de 13.
Por último, en una región con limitaciones de acceso y movilidad, los animales de carga son fundamentales para la soberanía alimentaria. Se constató que el 45,5% de las familias no dispone de animales de carga, el 37,6% tiene entre 1 y 3, y el 16,83% posee más de 3. Esta situación resalta la necesidad de desarrollar un enfoque más integral para mejorar el acceso a los recursos pecuarios y fortalecer la SobAl en la región.
5.2.2 Pilar 2. Modelo de producción
La SobAl intenta incrementar la producción nacional local y diversificada por parte de las familias, recuperando, validando y divulgando los modelos tradicionales de producción agrícola de manera ambiental, social y culturalmente sostenible. Fortalece la ocupación
campesina y la dignificación del campo, Apoya modelos de desarrollo agrícola endógeno y el derecho a producir alimentos.
Para la caracterización de este pilar, se emplearon tres indicadores clave (Anexo A). El primero se relaciona con la población rural y el empleo, e incluye subindicadores que abordan la cualificación de la población campesina, su perfil sociodemográfico, la dedicación al trabajo agrícola y el tamaño de la fuerza laboral. El segundo indicador evalúa el uso del suelo, considerando la distribución de los espacios en los predios y las principales actividades realizadas en el ámbito campesino. Por último, el tercer indicador se centra en la existencia de modelos o prácticas de producción agrícola sostenible, que están vinculadas a los insumos utilizados en la producción y a las prácticas de producción alimentaria para el autoconsumo. Estos indicadores y subindicadores se relacionaron con un total de 27 variables (fig. 17) para facilitar su medición.
Figura 17. Síntesis del pilar Modelos de Producción en la población de estudio.
Fuente: Elaboración propia
5.2.2.1
Indicador de Población rural y empleo Este indicador resume las características socioeconómicas y demográficas de las poblaciones rurales, centrándose en la composición de los hogares y factores sociodemográficos como el tamaño de la familia, la población activa laboralmente y el nivel educativo. Además, investiga la proporción de la población dedicada a labores campesinas y si generan ingresos adicionales a través de otras actividades económicas. Se profundiza en el papel de la mujer en el ámbito familiar, considerando su contribución a las labores campesinas o del hogar. Asimismo, examina la mano de obra utilizada en la producción campesina, en línea con el principio de soberanía alimentaria que promueve la agricultura familiar y comunitaria como estrategia laboral en entornos rurales.
5.2.2.2
Perfil sociodemográfico Al examinar la estructura de los hogares, se evidencia que el 68.3% de las familias constan de 4 miembros o menos en su núcleo familiar. Un 23.76% de los hogares albergan entre 5 y
6 personas, mientras que un 7.9% cuentan con más de 6 integrantes, llegando hasta un
máximo de 9 en el hogar. En términos de la población laboralmente activa, se encontró que en el 8.9% de los hogares solo una persona se encuentra en edad laboral activa, siendo posiblemente el principal sustento familiar. En un 51.4% de los hogares, dos miembros del núcleo familiar están en edad laboralmente activa, mientras que en un 25.7% son tres, y en un 13.8% son cuatro o más las personas en dicha franja de edad. Estos hallazgos sugieren que la mayoría de las familias cuentan con al menos dos personas en edad laboralmente activa
5.2.2.3
Nivel educativo de la población en edad laboralmente activa El análisis del nivel educativo de la población en edad laboral revela un panorama caracterizado por marcadas desigualdades, a nivel de Analfabetismo: El 7,9% de los hogares cuenta con al menos un miembro sin ningún nivel educativo, lo que refleja la persistencia del analfabetismo en la población. La educación Primaria es el nivel educativo más alcanzado, en el 71,3% de los hogares, al menos un miembro ha completado la educación primaria. En el 39,6% de los hogares, hasta el 50% de los miembros ha alcanzado este nivel. A nivel de educación Secundaria, aunque existe mayor cobertura respecto a niveles superiores, aún hay limitaciones: El 34,6% de las familias no cuenta con ningún miembro en edad laboral con educación secundaria. El 65,2% de los hogares tienen al menos un miembro con secundaria completa o incompleta. Solo en el 31,6% la población alcanza entre el 51% y el 100% en este nivel.
El acceso a niveles educativos superiores es sumamente limitado. En el 93,06% de los hogares, ningún miembro ha cursado estudios técnicos o tecnológicos. En el 91% de los hogares, ningún integrante ha accedido a la educación superior universitaria. Y En el 99,1% de los hogares, ningún miembro ha alcanzado estudios de posgrado. Estos resultados sugieren que, en general, en la población que está activa laboralmente, la mayoría alcanza el nivel educativo de primaria, seguido por el de secundaria, y aún se observa cierto nivel de analfabetismo (7,9%). Estas cifras destacan la disparidad educativa en las áreas rurales. Es relevante señalar que la encuesta no exploraba el nivel educativo más alto alcanzado, por lo que incluso aquellos que accedieron a educación primaria o secundaria podrían no haber terminado por completo estos niveles formativos. En cuanto a la educación técnica y superior, el acceso es significativamente limitado en este grupo de población, esta situación refleja una brecha educativa crítica, especialmente en contextos rurales, lo que limita el desarrollo de capital humano calificado y afecta las oportunidades laborales y de desarrollo socioeconómico en la región.
5.2.2.4
Ocupación y empleo Al indagar por el número de miembros de la familia dedicados a la labor campesina, teniendo en cuenta la totalidad del núcleo familiar se encontró que en el 57,5% de las familias, menos del 40% del núcleo familiar se dedica a la labor campesina, en el 22,7% entre el 40 al 60% se dedican a esta labor, y en el 19,8% de los casos del 60% al 100% de los miembros del hogar se dedican a esta labor.
Al ajustar por genero se encuentro que el 60% de la población femenina no tiene esta como su ocupación principal, mientras que en el 97% de los casos la ocupación masculina se dedica a esta labor principalmente en diferentes proporciones dentro del hogar lo que sugiere una distribución por genero marcada en las labores campesinas/domesticas. En el 65,3% de las familias, los miembros del hogar no cuentan con ingresos adicionales a la labor campesina, en el 26,3% por lo menos un miembro del hogar recibe un ingreso adicional a la labor campesina, y en el 7,9% de las familias mas de 1 miembro de la familia están dedicados a otras actividades laborales o fuentes de ingreso externas adicional a la campesina, lo que refleja que la principal fuente de ingresos en las familias rurales es la actividad campesina para el sustento.
En cuanto a la principal mano de obra en las labores agropecuarias, se encontró que en el 91,8% de los hogares la principal mano de obra es mano de obra familiar, el 1,3% es de intercambio y en el 6,8% la principal mano de obra es contratada. El conjunto de datos del indicador sugiere que la población rural de Curillo es mayoritariamente campesina, con niveles educativos bajos, lo que ocasiona brechas significativas en el acceso a habilidades técnicas y desigualdades educativas en las zonas rurales. En los hogares, la responsabilidad de sustento recae en pocas personas esto se denota en las proporciones de la población laboralmente activa, lo cual debería analizarse a la luz de otros resultados de SobAl.
La dedicación Campesina es alta, con al menos un miembro de cada familia dedicado a esta labor. Además, al investigar sobre la mano de obra predominante en las fincas, se descubrió que la principal mano de obra es familiar, lo que demuestra que en general en el municipio se practica la agricultura familiar y comunitaria. Al analizar por género, se observa una marcada masculinización de la actividad campesina, evidencia de los roles de género en los hogares, donde las mujeres tienen una alta carga de responsabilidades, principalmente en tareas domésticas. En algunos casos donde las mujeres también se dedican a la producción agropecuaria, pueden alternar estas labores con las domésticas, lo que genera una doble carga de trabajo para las mujeres rurales de esta población.
5.2.2.5
Indicador de uso de suelo El indicador de uso del suelo comprende diversas categorías, entre las cuales se incluye la conservación, que abarca áreas destinadas a la preservación de bosques, zonas en regeneración natural, barbechos, cananguchales y vegas inundadas, características propias de la región. Según los datos recolectados, el 78,6% de los hogares con acceso a tierras dispone de áreas destinadas a estos fines.
En cuanto a los usos del suelo para pastos y pasturas, relacionados con potreros, gramas, sabanas naturales y artificializadas, el 65,4% de los encuestados reportó contar con áreas dedicadas a este propósito. De estos, el 47% destina el 25% o menos de su terreno a esta actividad, el 30% entre el 25% y el 50%, y el 22,72% entre el 50% y el 100%. Respecto a los cultivos permanentes, aquellos que requieren condiciones climáticas y edáficas específicas, así como cuidados continuos e inversiones significativas antes de alcanzar una producción estable y que incluyen especies de relevancia agroindustrial como caña de azúcar, cacao, coca, café y frutales, así como usos agroforestales o forestales, el
53,6% de los encuestados reportos no poseerlos, el 42,5% dedica hasta el 25% de sus tierras a estos, y solo el 3,5% destina más del 50% de sus terrenos.
En la categoría de cultivos transitorios, que incluye maíz, arroz, frijoles, yuca, batata, hortalizas y frutas, el 17,8% de las familias no reportaron tener estos cultivos. Sin embargo, el 63% los cultiva en el 25% o menos de su predio, el 13,5% entre el 25% y el 50%, y el 6% en más del 50% de su terreno. Estos cultivos, de ciclo corto, se caracterizan por su adaptabilidad y su capacidad para generar alimentos e ingresos rápidamente, siendo fundamentales en la ruralidad caqueteña.
Finalmente, la categoría de "otros usos del suelo" incluye huertas, cultivos diversos, estanques e infraestructuras menores. Solo el 16,6% de los encuestados destina más del 50% de su terreno a estos usos, mientras que el 56% utiliza menos del 50% de su terreno para este fin, y el 27,38% no presenta este tipo de uso.
Figura 18. Uso del suelo por tamaño de los predios: A. Predios de menos de 10 ha: B. Predios entre 10 a 50 ha; C. Predios entre 50 a 100 ha; B. Predios de mas de 100 ha.
Fuente: Elaboración propia, a partir de datos de la encuesta poblacional Al ajustar según el tamaño de los terrenos y la variable de uso del suelo (fig. 18), se observa que en los terrenos con una extensión inferior a 10 hectáreas, los usos del suelo presentan una amplia diversidad, generalmente distribuidos en múltiples categorías, con una ligera inclinación hacia la clasificación de "otros usos" y cultivos transitorios. Por otro lado, en terrenos que oscilan entre 10 y 50 hectáreas, empiezan a predominar los usos del suelo destinados a prados, pastos, conservación y en menor medida a cultivos transitorios. En cuanto a los terrenos de 50 a 100 hectáreas, el uso del suelo mayoritario se orienta hacia prados, pastos y conservación. Por último, en terrenos de mayor extensión, los usos del suelo se centran en prados, pastos y otros usos no especificados en la encuesta, lo anterior refleja que en los predios de pequeña y mediana extensión, hay una vocación orientada a la
realización de diversas actividades de producción, entre cultivos transitorios, permanentes y pasturas, en la medida en que se aumentan las extensiones de tierra, en la zona el uso predominante se orienta hacia la ganadería con un comportamiento particular a designar algunas áreas dedicadas a la conservación y regeneración.
5.2.2.6
Producción agroecológica La SobAl coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica, en este sentido La agroecología, se ha convertido en un pilar importante en la construcción del concepto y su práctica, una de esas apuestas son las producciones limpias, orgánicas o en transición, La caracterización de la producción agroecológica, en este indicador se realizó a partir de los insumos utilizados para la producción en la unidad productiva, las variables utilizadas dan cuenta de la presencia o ausencia de insumos químicos, así como el uso de orgánicos, en los casos en los que se usaron los dos tipos de insumo se consideró como transición.
El 57.2% de los encuestados indicaron que utilizan insumos químicos en algunas de sus producciones, mientras que solo el 34.5% reportaron el uso de insumos orgánicos. Al analizar los totales, se observa que el 39.3% emplea exclusivamente insumos de síntesis química, el 17.8% está en transición o utiliza un enfoque mixto, es decir, ambos tipos de insumos, y el 42.85% se dedica únicamente a prácticas orgánicas o no aplica ningún insumo en sus unidades de producción. Esto pone de manifiesto que, en las dinámicas de producción locales, los insumos de síntesis química juegan un papel significativo en los procesos de producción agropecuaria. Además, el uso de insumos orgánicos o prácticas culturales de labranza se asocia con la dinámica de las prácticas productivas locales. Esto sugiere que estas prácticas son valiosas para facilitar la transición hacia producciones más limpias. Al investigar sobre la implementación de prácticas agrícolas sostenibles que apoyan la soberanía alimentaria, como las huertas y los árboles frutales dispersos, se descubrió que el 51% de las personas no tiene acceso a una huerta casera. Esto indica que esta práctica no es comúnmente asociada con las unidades productivas. En contraste, se encontró que el 83,3% de las familias participan en la realización o mantenimiento de árboles frutales dispersos, lo que puede facilitar el acceso a frutas a través de prácticas de autoconsumo.
5.2.3 Pilar 3. Transformación y comercialización
La SobAl defiende los derechos de los agricultores, trabajadores rurales sin tierra, pescadores, pastores y comunidades indígenas a comercializar sus productos para alimentar a su población local. Esta acción implica la creación y el apoyo a mercados locales, así como fomentar la venta directa o, al menos, con un mínimo de intermediarios; siguiendo este postulado, en este pilar, caracterizó el destino de la producción pecuaria y se definieron indicadores relacionados con los procesos de transformación de productos primarios, la comercialización y los lugares donde se realizan, incluyendo la frecuencia de estas actividades.
Figura 19. Síntesis del pilar Transformación y comercialización en la población de estudio.
Fuente: Elaboración propia Para caracterizar el destino de la producción, se definieron criterios ordinales para las variables de producción láctea, cunícola, caprinos y ovinos, peces de estanque, aves de traspatio y porcinos. Las categorías de las variables destino incluyeron autoconsumo, comercialización e intercambio. Se estableció los valores siguiendo esta categorización.
5.2.3.1
Indicador destino de la producción El 66.3% de las familias no cuenta con producción láctea y destina su producción principalmente a la comercialización. En cuanto a la producción “cunícola” y “caprina u ovina”, estas no suelen estar presentes en las explotaciones agropecuarias de los encuestados. Más del 90% de los participantes indicaron que no poseerlas (92% y 94.5% respectivamente). Aquellos que reportaron tener alguna de estas, señalaron que su destino principal era el autoconsumo o el intercambio.
El 97% de las familias no tienen peces de estanque. Del 3% que posee, el 2% el destino principal es comercialización y 1% para autoconsumo. En cuanto a la producción porcina, solo el 26.7% cuenta con cerdos en su predio, de ellos el 8% los cría principalmente para comercio y 18.8% para autoconsumo. Por último, las aves de traspatio son significativas, ya que el 72.2% de las familias las mantienen en su propiedad, de las cuales el 94.5% se destina principalmente al autoconsumo, mientras que el 5.5% restante se comercializa. La distribución del destino de las producciones pecuarias en las familias muestra que, en los casos donde hay presencia de estas, las producciones lácteas y piscícolas están principalmente orientadas hacia la comercialización. Las especies menores, como cerdos, aves de traspatio, caprinos y cunícolas, por el contrario, tienen como destino principal el fortalecimiento del consumo local y el autoconsumo en las zonas rurales del municipio. En este contexto, las aves de traspatio tienen una presencia más significativa, seguidas en menor medida por los cerdos, mientras que las otras especies menores presentan una baja presencia en la población.
5.2.3.2
Indicadores de transformación y comercialización La transformación de los productos agrícolas primarios es muy baja, lo que limita significativamente el valor añadido que podrían obtener los agricultores locales, solo el 2% de los encuestados realiza procesos de transformación del producto primario que generan en sus predios. En lo que respecta a intercambio, sistemas de trueque nuestros datos informan que el 26.7% realiza proceso de intercambio, de estos el 66,6% los realiza con una frecuencia de cada mes o menos, el excedente realiza estos procesos con menor regularidad. A nivel de la comercialización el 63,8% de la población realiza procesos de comercialización de sus productos, de estos, el 79,2% realiza estos procesos de manera periódica semanal o quincenal, el excedente los realiza de manera mensual (1.8%) o con una periodicidad mayor a tres meses (18.86%), lo que indica que la mayoría de los productores priorizan la venta regular de sus productos, asegurando así un flujo constante de ingresos y la frescura de los productos ofrecidos. Esta tendencia también sugiere que hay una fuerte preferencia por mantener una relación continua con los mercados locales y los consumidores, así como una dependencia en ciclos cortos del ingreso de los productos agropecuarios de subsistencia. Al indagar por el lugar donde realizan esta comercialización el 81,1% indicaron que lo realizan con intermediarios particulares, en cuanto a otras formas de comercialización solo el 7,5% la realizan de forma comunitaria, o en asociaciones y/o Mercados campesinos o su comunidad. Respecto a quien define los precios de los productos, en el 73,58% de los casos es el Intermediario y Comercio externo a la localidad, solo el 11% de los productores, indicaron definir el valor del producto alimentario a comercializar de manera particular, asociativa o comunitaria. Esto evidencia una clara dependencia de los productores locales hacia los intermediarios externos, reflejando una alta concentración de poder en estos últimos para la comercialización de los productos.
5.2.4 Pilar derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas
La SobAl fundamenta sus luchas en el derecho humano al acceso a alimentos sanos, nutritivos y culturalmente apropiados, producidos por agricultores locales. Asimismo, promueve prácticas agrícolas que sean ambientalmente sostenibles y justas. Para llevar a cabo esta caracterización, se han considerado las fortalezas técnicas de los indicadores comúnmente utilizados para medir el acceso físico a los alimentos, así como las evaluaciones de inseguridad alimentaria basadas en la percepción y los indicadores generales de diversidad alimentaria. Es importante señalar que el estudio presenta limitaciones en la captura de la pertinencia cultural a través de la encuesta. No obstante, esta discusión se enriquece a la luz de los hallazgos cualitativos sobre la configuración del sistema agroalimentario y otros indicadores que no fueron incluidos en la gráfica de indicadores, como el consumo de frutos amazónicos.
Para la caracterización de la seguridad alimentaria se utilizó la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA) esta se cataloga como un método cualitativo para la medición de la seguridad alimentaria (SA) en los hogares. Se caracteriza por basarse en la experiencia, lo que le otorga un gran potencial de medición directa de la SA, acercándose en gran medida a la dimensión del acceso a los alimentos en el hogar. Esta herramienta ha sido exitosamente implementada en Colombia, México y Brasil, lo que ha propiciado su amplia aceptación (FAO, 2012; Jiménez et al., 2012; Pérez-Escamilla et al.,
2009; Sánchez Viveros et al., 2014; Urdaneta & González, 2016; Villagómez-Ornelas et al.,
2014).
Para el análisis de la composición de alimentación, se empleó en la encuesta el Puntaje de Consumo de Alimentos (PCA ó FCS en inglés), el cual constituye un indicador clave del acceso a los alimentos. Este indicador se fundamenta en la variedad y frecuencia de consumo alimentario. El PCA evalúa la diversidad de la dieta en función del número de categorías de alimentos consumidos y la regularidad con la que se ingieren. Se deriva de la memoria de los alimentos consumidos durante los siete días previos y su frecuencia (Programa Mundial de Alimentos, 2022). Aunque esta herramienta presenta limitaciones, ya que no proporciona información sobre la cantidad consumida y la disponibilidad continua de alimentos ni las condiciones económicas para adquirirlos, Esta métrica refleja la diversidad de la ingesta y posibilita la evaluación de deficiencias o excesos nutricionales, así como la relevancia nutricional de los diversos grupos alimentarios (Colque, 2014).
A continuación, se presenta una descripción de los indicadores usados Figura 20. Síntesis del Pilar Derecho humano a la alimentación y nutrición en la población de estudio.
Fuente: Elaboración propia.
5.2.4.1
Niveles de Inseguridad alimentaria De acuerdo con los resultados obtenidos para el municipio de Curillo basados en la ELCSA, se ha determinado que el 78.2% de la población experimentó algún nivel de inseguridad alimentaria (IA). Esto indica que, en algún momento, la población enfrentó dificultades para acceder a los alimentos. Al explorar los diferentes niveles de inseguridad alimentaria (IA), se observó que el 25.7% de la población experimentó IA severa o moderada. Es importante destacar que cuando una persona enfrenta una situación de inseguridad alimentaria severa, esto significa que se ha quedado sin alimentos y ha pasado un día o más sin comer, lo que indica que ha experimentado hambre.
lo anterior resalta los altos niveles de inseguridad alimentaria y algunos de los factores principales asociados a su ocurrencia. La elevada prevalencia de IA en todos los niveles está vinculada a condiciones socioeconómicas que generan vulnerabilidad, siendo la mayoría de los hogares estudiados de carácter rural. Estas cifras podrían ser el resultado de la marginalidad y desigualdad relacionadas con el conflicto armado, así como de las dificultades para acceder al mercado y el desplazamiento de la vocación productiva (Estrada et al., 2025).
5.2.4.2
Composición de la alimentación y Puntaje de Consumo de Alimentos Para caracterizar la diversidad alimentaria, en el primer indicador se consideró el total de alimentos consumidos por la familia en la última semana, con el fin de entender mejor la variedad en su dieta. En este indicador, alrededor del 50% de las familias reportaron haber consumido menos de 35 alimentos en sus hábitos alimenticios durante la última semana. El 19% indicó que consumió entre 35 y 40 tipos de alimentos, mientras que el 31% señaló haber ingerido más de 40 alimentos, reflejando así su diversidad nutricional. El segundo indicador utilizado se centró en el puntaje de consumo de alimentos (PCA), en este se establece una puntuación que refleja la diversidad en la ingesta, sin que esto implique necesariamente la cantidad consumida. En el uso de este indicador se ha demostrado que estas puntuaciones están significativamente correlacionadas con las medidas de adecuación calórica (FAO et al, 2024). En este contexto, se descubrió que el 30,7% de la población presenta un consumo pobre, lo que significa que sus necesidades calóricas se sitúan en los niveles más bajos. Además, el 21,8% tiene un consumo límite, estos dos son los niveles más críticos del puntaje de consumo; solo el 47,5% se encuentra dentro del umbral de un consumo aceptable en términos de diversidad. Al cruzar este indicador, en relación con los niveles de seguridad alimentaria, los datos indican que los hogares con un consumo deficiente exhiben el mayor grado de inseguridad alimentaria siguiendo una relación proporcional, revelando las brechas no solo de acceso sino también de diversidad en la ingesta alimentaria (Fig. 21). Figura 21. Inseguridad alimentara y PCA en la población de estudio.
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la encuesta poblacional
Adicionalmente, la herramienta permitió captar datos sobre las formas acceso a alimentos. En este sentido, se descubrió que, para la población estudiada, el 81,5% de las familias adquiere más del 75% de sus alimentos a través de la compra, el 12,8% compra entre el 50% y el 75%, y solo el 1,9% adquiere menos del 50% de sus alimentos. Esto revela la alta dependencia de las familias campesinas del municipio de Curillo en la compra de su canasta básica familiar.
En contraste, solamente un pequeño porcentaje de las familias logra producir una parte significativa de sus alimentos a través de la agricultura o la ganadería, ya que al analizar otras modalidades de acceso, se observa que el 72.3% de la población no practica el autoabastecimiento. Por otro lado, el 20.8% se autoabastece de un 25% o menos de sus alimentos, mientras que el 6% logra un autoabastecimiento de entre el 35% y el 50%. Además, según estos datos sobre las formas de acceso, el intercambio no fue un método común, ya que menos del 1% de las personas accedió a los alimentos a través de esta práctica. Estos datos subrayan la necesidad de implementar políticas y programas que promuevan la autosuficiencia alimentaria y la diversificación de fuentes de ingresos en la región. Además, es crucial fortalecer las capacidades locales para la producción sostenible de alimentos, con el fin de reducir la vulnerabilidad económica y mejorar la soberanía y seguridad alimentaria de estas comunidades.
5.2.5 Pilar 5. Políticas agrarias y organización social
La SobAl garantiza el derecho de los agricultores a estar informados, participar e impactar en las políticas públicas locales relacionadas con sus sistemas agroalimentarios. Además, fomenta la gestión colectiva de decisiones, las iniciativas comunitarias para la participación política y las reivindicaciones sociales, por esta razón en el pilar 5, se centró en la organización social y la participación o acceso en políticas agrarias, se emplearon indicadores de organización social basados en la pertenencia a alguna entidad organizativa en la comunidad y la aplicación de políticas públicas en términos de apoyo estatal, asistencia técnica agropecuaria y políticas dirigidas a la alimentación, de esta manera se caracterizó a través de 25 variables asociadas a 6 subindicadores y dos indicadores (Anexo A), a continuación, se presentan los resultados de cada indicador y las variables relevantes.
Figura 22. Síntesis del Pilar Políticas Agrarias y Organización social en la población de estudio.
Fuente: Elaboración Propia.
5.2.5.1
Organización social El municipio presenta una notable fortaleza organizativa, ya que el 87.2% de los encuestados indicó que ellos o algún miembro de su familia forma parte de procesos organizativos de diversa naturaleza. De estos, el 55.5% pertenece al menos a una organización, el 39.7% a entre dos y tres organizaciones y el 4% a más de tres, lo que sugiere un fuerte sentimiento de pertenencia y responsabilidad social entre los habitantes y el potencial para seguir creciendo y fortaleciendo su estructura social.
Al analizar los objetivos de las organizaciones a las que pertenecen los habitantes, el 11% está vinculado a organizaciones con fines agropecuarios, como producción agrícola, apoyo técnico o acceso a recursos, como asociaciones de productores, entre otras. Menos del 2% indicó que el objetivo de su organización se centraba en la transformación de productos, la agregación de valor u otros. Un 11% de los encuestados mencionó pertenecer a organizaciones cuyo principal objetivo es la comercialización de productos y un porcentaje muy bajo (3,5%) reportó que alguna de las organizaciones a las que pertenecían tenía como objetivo el acceso a mercados u otros fines.
Por su parte, los fines sociales o comunales se configuraron como la forma de organización predominante (98%). En este contexto, las juntas de acción comunal se erigen como una de las principales estructuras organizativas en toda la región. lo que subraya la importancia de esta figura organizativa en el municipio.
Al investigar la participación social en función del número de reuniones realizadas para fomentar espacios de decisión, diálogo, planificación u organización en el territorio, durante los últimos seis meses, se encontró que el 56% de los encuestados fue invitado entre 1 y 3 veces a estos espacios, el 26% entre 3 y 6 veces, y el 21.6% más de 6 veces. Esto refleja la
frecuencia de las reuniones organizadas por las figuras correspondientes, que generalmente se llevan a cabo aproximadamente cada dos meses.
En relación con la asistencia a las reuniones programadas y los espacios de participación en la comunidad, se observó que el 9% no asistió a las reuniones a las que fue convocado, el 7% participó en menos del 50% y el 81.8% asistió a más del 50% de las convocatorias. Lo que señala un alto nivel de compromiso y participación con las organizaciones que refleja un tejido social cohesionado y resiliente, capaz de enfrentar y adaptarse a los desafíos que puedan presentarse.
5.2.5.2
Políticas estatales y de apoyo En los indicadores utilizados para caracterizar el apoyo, la asesoría o el acompañamiento del Estado o de instituciones en procesos llevados a cabo por organizaciones sobre temas clave para la ruralidad en el último año, se observó una muy baja presencia estatal. Solo el 4% de los encuestados indicó haber recibido apoyo en cuestiones relacionadas con la producción, menos del 1% en aspectos de transformación, un 3% en actividades de comercialización, y se registró un leve aumento en las acciones vinculadas a procesos de fortalecimiento en asociatividad y organización social, que aún se mantienen por debajo del 10%. En cuanto a la asistencia técnica, la extensión agropecuaria y el acompañamiento técnico, se registraron altos índices de falta de apoyo. Más del 90% de los encuestados afirmaron no haber recibido asistencia técnica de ninguna institución, empresa o entidad. Solo se reportaron algunas excepciones: un 2% recibió apoyo de cooperativas o asociaciones, un 1% de casas comerciales o tiendas de insumos, y otro 1% de algún gremio local. A pesar de los datos desalentadores, algunas comunidades rurales han encontrado formas de avanzar a través de la colaboración entre vecinos y el intercambio de conocimientos tradicionales. En este contexto, la resiliencia comunitaria se ha convertido en un pilar fundamental para superar dificultades y fomentar el desarrollo local. Los pobladores han establecido redes de apoyo mutuo, donde comparten recursos y experiencias, lo que fortalece la cohesión social y mejora la productividad de sus cultivos como se evidencia en el indicador anterior de organización social. Esto revela la urgente necesidad de implementación de programas de desarrollo rural que prioricen la inclusión y la equidad para cerrar las brechas existentes de forma que se reconozcan estos esfuerzos y busquen maneras de fortalecerlos. Por último, en relación con los programas estatales diseñados para mejorar las condiciones alimentarias mediante remesas, ayudas alimentarias o cualquier tipo de apoyo directo, el 81.2% de los encuestados indicó no recibir asistencia en este aspecto. Además, del total de la población encuestada, el 62.2% tiene niños que asisten a la escuela o a educación primaria; de ellos, el 67% reconoció que sus hijos tienen acceso al programa de alimentación escolar. Esto pone de manifiesto que, aunque hay cobertura del programa en la zona aún existe una brecha considerable en cuanto a la cobertura universal de este programa en las zonas rurales y rurales dispersas.
6. CAPÍTULO VI: EL SISTEMA AGROALIMENTARIO LOCAL Y SU
EFECTO EN LA SOBERANÍA ALIMENTARIA, UNA
INEXTRICABLE RELACIÓN SOCIOECOLÓGICA
Podemos hablar de metafísica, porque ya hemos comido… Facundo Cabral Este capítulo explora la relación entre el sistema agroalimentario local y los resultados en términos de soberanía alimentaria en el municipio de Curillo, partiendo de una comprensión del sistema agroalimentario como un sistema socioecológico en el que las etapas y componentes están interconectados. En este sistema, ninguna fase es únicamente física, ecológica o social; en cambio, interactúan a lo largo de diversas escalas temporales y espaciales, desarrollando lo que Chapín et al (2009) describe como "ciclos adaptativos". Esta dinámica ha producido una historia extensa de ajuste y reconfiguración, que afecta los resultados a distintas escalas y da lugar a una serie de cambios esperados e inesperados, característicos de la complejidad de los sistemas socio ecológicos. Para el análisis, en primera medida se reconocen los legados, entendidos como eventos históricos que generan cambios de umbral en la dinámica del sistema y establecen una dependencia de trayectoria que vincula el presente con el pasado, cimentando la base para transformaciones futuras (Chapín et al., 2009). Esto permite entender el contexto actual del sistema agroalimentario, el cual se presenta como un sistema adaptativo complejo donde el logro de la soberanía alimentaria se establece como un objetivo prioritario en la gestión de este sistema, el análisis proporciona herramientas clave para comprender la dinámica actual, destacando desafíos fundamentales.
Luego en este capítulo, se aborda el análisis desde una perspectiva colaborativa entre los datos cuantitativos y cualitativos, con el propósito de identificar las variables críticas de cambio lento y sus posibles transformaciones a lo largo del tiempo. A través de un enfoque dialógico por pilares, se relacionan los hallazgos sobre la configuración del sistema agroalimentario y se discuten diversos puntos críticos para alcanzar la meta de la soberanía alimentaria, la cual se presenta como un reto complejo y significativo.
6.1 ENTENDIENDO LA DEPENDENCIA DE LA TRAYECTORIA EN EL
SISTEMA AGROALIMENTARIO CAQUETEÑO
6.1.1 El enclave para la gobernabilidad y extractivismo
El capítulo cuatro explora cómo la región del Caquetá y su sistema agroalimentario han estado influenciados desde sus inicios por controles exógenos de naturaleza tanto ambiental como social. En un primer momento, estos controles exógenos estuvieron relacionados con las características de la selva amazónica y el clima inhóspito, además de sociedades pequeñas que carecían de capacidad para transformar estos factores, lo cual limitaba su capacidad de modificar el sistema.
Con el tiempo, estos controles exógenos se vieron complementados por cambios en los controles sociales de alcance global impulsados por la globalización, el extractivismo y las demandas económicas internacionales. Estas nuevas influencias generaron efectos en las variables rápidas, como el crecimiento poblacional y la transformación del paisaje en el departamento. Las dinámicas extractivas impulsaron la formación de polos de poblamiento y transformaciones duraderas que llevaron al sistema hacia un nuevo estado. Este cambio marcó un punto de inflexión entre el modelo de subsistencia y el poblamiento disperso que
caracterizó el período de 1900 a 1940, y el modelo intensivo de explotación a partir de los años 40.
Uno de los principales controles exógenos a nivel global fue el aumento de la demanda de recursos en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, lo que impulsó políticas de extracción destinadas a sostener la Revolución Verde. En este contexto, estos controles comenzaron a influir de manera directa en las políticas locales, orientándolas hacia un modelo extractivista. Este patrón de acumulación se basaba en la sobreexplotación de recursos naturales, en su mayoría no renovables, y en la expansión de las fronteras productivas hacia territorios previamente considerados “improductivos” (Alcoreza, 2012). Los cambios sucesivos en variables rápidas, como el crecimiento poblacional y la reducción de la cobertura forestal, terminaron impactando variables lentas, como los ecosistemas y los suelos, alterando profundamente el sistema.
En el caso del departamento, uno de los cambios más notables fue la transformación de los suelos y los ecosistemas. Durante la primera mitad del siglo XX, la dinámica socioecológica del sistema agroalimentario estuvo marcada por una demanda extractiva, sin planificación local enfocada en la sostenibilidad ecológica ni en la productividad a largo plazo. Así, la densa selva amazónica fue modificada bajo un modelo extractivista impulsado por intereses geopolíticos, debilitando los controles ecológicos esenciales para la regeneración del sistema. Así, se configura un primer ciclo adaptativo en el Caquetá, que denominamos el “enclave para la gobernabilidad y el extractivismo”, cuyo eje fue la infraestructura militar y la administración estatal orientada a la construcción de fronteras (Zaráte, 2006). apoyada por un sistema de importación de alimentos y la cultura del enclave extractivo. Esta fase inicial generó una dependencia alimentaria que se mantuvo en enclaves posteriores, todos orientados por el modelo extractivo y dependientes de insumos externos. Estos representaron los primeros modelos de ocupación extensiva, respaldados por el Estado a través de la adjudicación de tierras baldías a cambio de la promoción de cultivos tropicales demandados en el mercado internacional, junto con la construcción de vías de comunicación que jugarían un papel determinante en la configuración futura del sistema agroalimentario en el Caquetá y que hasta la actualidad tienen efectos en la idiosincrasia colona caqueteña.
6.1.2 El impulso a la revolución verde y las dinámicas sociales, la emergencia de
controles exógenos naturales.
Los vínculos entre escalas constituyen procesos que conectan la dinámica de un sistema con eventos que ocurren en diferentes lugares y tiempos (Chapin, 2009). Este concepto es fundamental para comprender el ciclo adaptativo analizado, especialmente al considerar los efectos sociales de la Revolución Verde en Colombia, cuyas consecuencias continúan manifestándose en el conflicto social y agrario. En el departamento del Caquetá, el sistema agroalimentario experimentó una transformación significativa debido a la presión por impulsar cultivos tropicales como motor de desarrollo económico. Dicho impulso, junto con su posterior declive que afectó de manera desproporcionada a los colonos campesinos, contribuyó al conflicto agrario y generó efectos perversos sobre las dinámicas sociales y ecológicas de la región. Este proceso promovió la acumulación de tierras y originó una migración masiva de campesinos hacia la región, evidenciando cómo un control exógeno de carácter global tuvo repercusiones inmediatas y sostenidas a nivel local.
Según Chapín et al., (2009), todos los sistemas están sujetos a perturbaciones externas que generan retroalimentaciones internas, cuyas características definen la respuesta del sistema a los cambios. Como se analiza en el apartado del capítulo cuatro titulados "La colonización entre la violencia, la guerra y el Estado (1940-1960)", los controles exógenos sociales ligados a la colonización dirigida introdujeron una perturbación en el sistema agroalimentario del Caquetá que se basaba en pequeñas actividades de subsistencia para los enclaves extractivos y la dependencia fuerte de insumos externos. Esta perturbación produjo una retroalimentación amplificadora que desplazó el sistema hacia un nuevo estado, marcado por ciclos de colonización y la aparición de minifundios como estrategias de subsistencia para los campesinos migrantes que llegaban desde el interior del país. A este impulso inicial se sumó una retroalimentación amplificadora promovida por el Estado a través de los proyectos de colonización dirigida, Caquetá I y II, liderados por la Caja Agraria y el INCORA en las décadas de 1960 y 1970. Así, la dinámica socioecológica del sistema agroalimentario se reconfiguró bajo el impacto de variables lentas de control, como el suelo, el clima y la biodiversidad del departamento. La alta productividad inicial, lograda mediante prácticas como la tala y quema, facilitó la disponibilidad de nutrientes en el suelo y el establecimiento de ciclos de alta producción, incentivando la llegada de nuevos colonos que continuaron promoviendo cambios en el sistema.
Sin embargo, una variable lenta crucial en esta fase fue la calidad del suelo amazónico, que, por su composición, es pobre en nutrientes y depende de la cobertura boscosa para su sostenimiento (Palomares, 2021). A medida que esta cobertura disminuía, disminuyo la productividad, así el sistema experimentó un deterioro sistemático en las condiciones de vida de los colonos, generando efectos acumulativos en las variables lentas y en los controles sociales regionales. Esto desencadenó, de manera inevitable, una crisis en el sistema agroalimentario de subsistencia, llevando a la consolidación de un modelo ganadero que concentró la propiedad del capital y la infraestructura estatal, lo que desencadeno la crisis en toda la región. Este enfoque de desarrollo, basado en la ganadería extensiva y en la agricultura tradicional ligada a la colonización llevo al declive de esta última, en la medida que se transformaron los bosques primarios en pastizales para el ganado, lo que marcó el fin de este ciclo adaptativo.
6.1.3 La guerra, la coca y el nuevo auge.
A este punto, la dinámica socioecológica local había consolidado ciertos componentes del sistema, particularmente la ganadería, que se establece como elemento dominante por su adaptabilidad y su influencia en las retroalimentaciones del sistema. Como explica Chapin et al., (2009), a medida que los cambios en las variables de control se intensifican y persisten, es más probable que se supere un umbral, lo que provoca una transición hacia un nuevo estado. Al alcanzarse este umbral, el sistema se transforma radicalmente, se reorganizan las interacciones y retroalimentaciones, y algunos componentes pueden desaparecer. En este caso, los pequeños propietarios y colonos fueron marginados o reconfigurados, mientras que el sector hacendario y la ganadería se consolidaron.
Además, surge un nuevo actor en el sistema: la guerra, una variable social que resulta de las retroalimentaciones amplificadoras del ciclo adaptativo anterior y que se manifiesta como un control exógeno nacional. A ello se suma el cultivo de coca, una variable rápida que altera profundamente los componentes del sistema al modificar los flujos de capital, impulsando
un nuevo flujo migratorio hacia la región y transformando toda la dinámica del sistema. Estos cambios, dirigidos por la demanda internacional y los flujos de mercado (factores externos), propician una transformación drástica en el subsistema ecológico y en el territorio en su totalidad (vease fig. 8 Capitulo IV) Esta nueva configuración socioecológica tiene profundas repercusiones sociales, consolidando una idiosincrasia asociada a la producción de coca y ganadería, que perdura hasta hoy. En el ámbito agroalimentario, estos cambios fortalecen la dependencia externa de alimentos, pues el flujo económico de la coca permite la adquisición de insumos externos, mientras el subsistema ecológico sufre graves consecuencias como la deforestación, la expansión de la ganadería como medio de acumulación de capital, la pérdida de viabilidad productiva de los suelos y la acumulación de tierras y recursos. Esta consolidación se alinea con lo descrito en los sistemas socioecológicos: cuando las condiciones cambian significativamente, alterando las interacciones entre los componentes, el sistema se adapta a las nuevas circunstancias, reforzando su carácter de sistema adaptativo complejo (Chapin, et al., 2009).
6.1.4 Ambientalismo, Paz y Conflicto: Retos del Sistema Agroalimentario hacia
la Soberanía Alimentaria Este último ciclo adaptativo, que denominamos “Ambientalismo, Paz y Conflicto: Retos del Sistema Agroalimentario hacia la Soberanía Alimentaria”, busca integrar y describir los legados de eventos pasados, mostrando su influencia en el periodo reciente y los retos actuales del sistema agroalimentario para alcanzar la soberanía alimentaria en el municipio de Curillo.
El ciclo adaptativo de la coca, la guerra y el auge subsiguiente se encuentra ahora ante una nueva perturbación: la lucha contra las drogas y contra las guerrillas, que se inserta en los subsistemas social y ecológico desde mediados de los años noventa y continúa hasta el presente. Este impacto acumulativo en el sistema socio ecológico ha generado profundos efectos sociales y económicos. La reacción desde los controles exógenos económicos, en respuesta a esta problemática, insta a nivel regional a emprender acciones políticas y sociales, entre las que destacan la erradicación forzada de cultivos ilícitos y la estigmatización del campesinado como narcoguerrillero.
Estos discursos intensifican el conflicto, impactando nuevamente al sistema agroalimentario ya que la concentración de tierras se profundiza, los campesinos son desplazados, y surge una línea de pobreza estructural que afecta la seguridad alimentaria. Como única actividad económica legal que permite la subsistencia, la ganadería se expande, exacerbando los daños en el subsistema ecológico.
Paralelamente, emerge la tendencia ambientalista de los noventa, desde los controles exógenos globales, que introduce nuevas demandas de conservación en el subsistema ecológico. Estas exigencias ambientales globales entran en conflicto con las dinámicas socioecológicas locales, desarrollando una nueva serie de retroalimentaciones que influyen en el presente y el futuro del sistema agroalimentario como respuesta a la agenda ambientalista global.
Finalmente, en el subsistema social, el acuerdo de paz firmado en 2016 entre el gobierno colombiano y las FARC representa otra perturbación clave. Este acuerdo, en principio, amplificó la estabilidad, facilitando el retorno de personas desplazadas a sus territorios; sin
embargo, a lo largo del tiempo ha experimentado transformaciones y tensiones, reconfigurando el conflicto y moldeando importantes aspectos del sistema agroalimentario local, que se verán en el siguiente apartado de análisis.
Actualmente, el SIAL actual refleja los legados de eventos pasados, los cuales generaron umbrales de cambio en la dinámica del sistema. Estos legados producen una dependencia de trayectoria, un vínculo que conecta la dinámica presente del sistema con eventos históricos (Chapin et al., 2009). La ganadería, a nivel departamental, actúa como el eje articulador de la economía y del sistema agroalimentario, mientras que la persistente historia de enclaves extractivos y la visión de la Amazonía como frontera promueven la dependencia y la expansión hacia territorios considerados “improductivos”.
Los pequeños campesinos, aún enfrentan el peso de las herencias históricas del departamento: la economía de la coca sigue ejerciendo una influencia latente; la tierra continúa siendo un factor central en la acumulación de riqueza y en la generación de desigualdades; y la garantía del derecho humano a la alimentación, en un territorio vasto y rico, sigue siendo una meta sin un camino claro. En el análisis que sigue, se explora la relación entre el sistema agroalimentario actual y los resultados obtenidos en la encuesta poblacional. Este enfoque permite identificar puntos críticos y establecer retos para alcanzar la soberanía alimentaria, una meta clave para la ruralidad en términos alimentarios. Aquí, la agencia humana (la capacidad de tomar decisiones que afectan al sistema) resulta fundamental en la dependencia de la trayectoria, ya que las decisiones actuales dependen tanto de los efectos de los legados pasados como de los planes para el futuro. Así, el análisis de estas dinámicas es determinante para incorporar variables de control que orienten hacia el logro de la soberanía alimentaria.
6.2 LA RELACIÓN ENTRE EL SISTEMA AGROALIMENTARIO LOCAL Y
LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LA POBLACIÓN DE CURILLO
6.2.1 Pilar de Acceso a recursos y el sistema agroalimentario
A pesar de que un 83,1 % de la población reporta tener acceso a la tierra, persiste una relación compleja entre este acceso y su vinculación efectiva con el sistema agroalimentario. Históricamente, la economía de Curillo estuvo marcada por la explotación de la coca, lo cual provocó la proletarización del campesinado y atrajo migrantes de diversas regiones, que conformaron asentamientos y enclaves centrados en la prestación de servicios asociados a dicha economía sin generar estructuras de propiedad de la tierra; tras el declive de esta economía, la ganadería se convirtió en la principal actividad económica, generando empleo, aunque bajo condiciones que limitan el acceso de muchos campesinos a la tierra, ya que tienden a asentarse en pequeños núcleos rurales (Véase Capitulo IV). Según los actores locales, este cambio hacia la ganadería propició la acumulación de tierras, centralizando la infraestructura y afectando el acceso a recursos básicos. A nivel departamental, la expansión de la frontera agrícola resultó en la conversión de terrenos agrícolas en áreas de pastoreo, un fenómeno documentado por varios estudios que coincide con la acumulación de propiedad producto de la violencia (CEALDES, 2020; Fernandes- Tavares et al., 2024; Hurtado-Hurtado et al., 2024), además un fenómeno de concentración de infraestructura se observa en la localización de grandes fincas cerca de las vías principales, donde tienen acceso a capital para mejorar su infraestructura. Esto representa un desafío, ya que, con la introducción de tecnología, la ganadería tiende a requerir menos mano de obra, lo cual agrava el problema de desempleo en la población local sin acceso a tierra.
Además, los actores locales identificaron que el tamaño de las propiedades en Curillo es insuficiente para satisfacer los criterios de la Unidad Agrícola Familiar (UAF). De acuerdo con los hallazgos de la encuesta, el 70% de los predios no alcanza el mínimo requerido para la sostenibilidad agrícola, lo que se agrava por la dispersión geográfica, precariedad en vías de acceso y altos costos de transporte, que reducen la competitividad de los productos agrícolas.
Los factores ambientales también condicionan la producción en Curillo. La cercanía al río y a zonas de vega provee suelos fértiles, pero expone a los agricultores a riesgos como inundaciones y conejeras, que afectan la producción y generan pérdidas significativas. Estos riesgos están vinculados a la relación histórica entre comunidades rurales y los recursos hídricos, que son utilizados también como vías de acceso y comunicación en zonas de difícil acceso. Este contexto evidencia las desigualdades en el acceso a recursos y tecnología entre pequeños y grandes productores y pone de manifiesto la vulnerabilidad ante el cambio climático.
Por otro lado, la historia de procesos ilícitos en Curillo, particularmente en las décadas de
1980 y 1990, desincentivó la formalización de la tierra. Esto ha resultado en una alta
inseguridad jurídica en la tenencia de tierras (alrededor del 86% carecen de títulos de propiedad), limitando la intervención estatal en términos de programas de apoyo agropecuario y dificultando el ordenamiento productivo del territorio. La falta de titulación no solo faculta la aparición de acaparadores que obtienen títulos con facilidad, sino que también obstaculiza la tributación fiscal, afectando la organización territorial, especialmente en beneficio de grandes terratenientes (Escallón, 2021; Hurtado-Hurtado et al., 2024), esto representa precisamente una de las grandes apuestas de la reforma agraria que busca la democratización de la tierra, pues es teórica y políticamente crucial no separar la cuestión del control democrático de la tierra de la concepción más amplia de un sistema agroalimentario alternativo. Por ello, resulta estratégico vincular dicho control con la apuesta de la SobAL, en la que los indicadores asociados a la tierra particularmente en clave de derecho a este recurso juegan un papel fundamental en escenarios de posconflicto (Escallón, 2021; Franco et al., 2015; McKay, 2018).
El indicador de acceso a infraestructura y servicios básicos en Curillo revela una relación estrecha con todos los eslabones del sistema agroalimentario. Aunque el acceso a vivienda es alto (88%), persisten carencias significativas. La falta de servicios básicos se asocia con problemas de gobernanza, exacerbados por el conflicto armado y la presencia de actores ilegales, lo cual ha limitado las inversiones particulares y estatales en infraestructura y vivienda y ha provocado desplazamientos recurrentes de familias. Este contexto de violencia cíclica como se documentó en el capítulo IV ha generado condiciones precarias de vivienda y ha obstaculizado la estabilidad social y productiva en el territorio. La inseguridad y el acaparamiento de tierras, impulsados por la expansión de la ganadería, han fragmentado las organizaciones sociales y desincentivado la actividad agroalimentaria. Esto ha agravado la precariedad en el acceso a recursos básicos, como alimentos, especialmente para familias numerosas y de bajos ingresos. Además, la falta de oportunidades laborales y educativas en el campo, junto a la evidente precariedad de servicios básicos y el recurrente conflicto, ha intensificado la migración hacia las ciudades, contribuyendo al abandono de las prácticas agrícolas tradicionales y a una creciente desigualdad en las zonas rurales de Curillo, situación que ha sido documentada en otros
estudios como uno de los efectos del conflicto (Escallón, 2021; Fernandes-Tavares et al., 2024; Hurtado-Hurtado et al., 2024; McKay, 2018; Peñaranda Currie, 2019). El indicador de acceso a maquinaria revela una clara relación con lo expresado en las entrevistas sobre el sistema agroalimentario: el 98.8% de la población carece de equipos especializados, a pesar de encontrarse en un contexto con potencial para una mecanización avanzada o para alternativas de transformación productiva. Aquellos que cuentan con maquinaria disponen únicamente de herramientas básicas destinadas al suministro de agua y alimentación animal. Los actores locales señalaron que este atraso en maquinaria especializada está vinculado a limitaciones productivas y a la dificultad de transportar materias primas debido a las grandes distancias y a la precariedad de la infraestructura. Además, la falta de maquinaria y equipo adecuado para la actividad agrícola ha consolidado la ganadería como la actividad predominante en la región. Esta situación favorece a la ganadería, ya que los animales pueden movilizarse sin necesidad de infraestructura compleja, lo cual es ventajoso en un entorno rural disperso, mientras que los productos agrícolas, más difíciles de transportar, requieren mayores inversiones en infraestructura, equipos y movilidad. Así, aunque conviven los sectores agrícola y ganadero, persisten notables desigualdades en el acceso a recursos y tecnología, beneficiando desproporcionadamente a la ganadería.
En este escenario, aunque la soberanía alimentaria promueve una mínima mecanización y se distancia de los procesos agroindustriales corporativos, es relevante destacar que la demanda recurrente de los campesinos en esta región responde a la necesidad urgente de generar alternativas que mejoren sus condiciones de vida. En este contexto, una de las opciones viables es el uso de la tecnología para facilitar la transición hacia la agroecología, garantizando una mejor calidad de vida. Esto se sustenta en el tipo de producción, funcionamiento y objetivos, ya que mientras los sectores agroindustriales operan bajo el control del capital y con una marcada orientación hacia la acumulación de ganancias. En contraste, las producciones familiares y campesinas se centran en la supervivencia y la mejora de las condiciones de vida en la ruralidad, se propone en este sentido, el potencial transformador de la agroecología que radica en su múltiple dimensión: técnica y socialpolítica (Ceddia et al., 2024).
El indicador de acceso a semillas mostró que el 66.3% de los encuestados posee semillas propias, tradicionales o autóctonas, provenientes de sus propias cosechas. La principal práctica de conservación y protección de estas semillas es la selección y siembra (94%). Este proceso se relaciona con dos aspectos clave del sistema agroalimentario: primero, la pervivencia de prácticas de autoconsumo, ligadas a la disponibilidad de estas semillas; segundo, el cultivo de productos como plátano, yuca, maíz, arroz y algunas frutas, que han sido identificados por los entrevistados como elementos esenciales para el autoconsumo y el acceso a alimentos.
Lo anterior revela que el uso de semillas propias en contextos rurales refuerza la SobAL, mejorando el acceso y consumo de alimentos. En el municipio, esta situación representa una oportunidad para fortalecer prácticas tradicionales de cultivo y conservación de semillas autóctonas, promoviendo así la resiliencia alimentaria en la región. Lo cual toma centralidad en contextos de transformaciones socio ecológicas constantes, pues se ha reconocido que las pequeñas iniciativas como las semillas pueden contribuir a transformaciones
agroalimentarias más amplias si desafían y deshacen los paradigmas insostenibles actuales y promueven narrativas alternativas tanto nivel micro como escalables a niveles más amplios (Ceddia et al., 2024).
El indicador de crédito y financiación muestra que, en general, los hogares no suelen recurrir a estas alternativas, siendo solo el 26.7% de las familias las que han buscado acceso a crédito. Los datos cualitativos revelan que estos créditos son proporcionados mayormente por microfinancieras o cooperativas, ya que los créditos bancarios para zonas rurales enfrentan obstáculos burocráticos y exigencias, como la formalidad en la titulación de tierras, que, como se señaló en el indicador de acceso a tierra, es una limitante significativa en el territorio. Esta situación se ha descrito en la literatura como las múltiples barreras de una población rural altamente heterogénea y difícil de caracterizar frente a los requerimientos del sector bancario tradicional donde la falta de formalidad de la empresa, la propiedad de bienes de capital y un nivel de ingresos insuficientes limitan la solvencia para la asignación de créditos(Balana & Oyeyemi, 2022; Cochrane & Thornton, 2017).
Por otro lado, también están factores como la distancia entre las entidades financieras y el campesino, con la asimetría de acceso a información; aspecto que se vuelve crítico y más cuando se considera el bajo nivel de educación (pilar 2). Algunos estudios incluso han referido a la pobreza y al endeudamiento como variables que interactúan y se refuerzan mutuamente en contextos rurales, ya que las limitadas posibilidades de acceso a capital, y la insuficiente educación tienden a generar que una gran parte de los préstamos de las familias pobres se destinan a satisfacer sus necesidades de alimentación y vivienda, mientras que el pago de las deudas exacerba su empobrecimiento(Arango Vásquez, 2020; Cochrane & Thornton, 2017). Por lo que las iniciativas orientadas a superar estas barreras deberían pasar primero por abordajes integrales más allá del mero endeudamiento mitigando la percepción de distancia y falta de apoyo por parte de las instituciones, para mejorar su efectividad en la región.
El indicador de acceso a animales muestra que el 87,5% de los encuestados posee ganado en pequeñas y medianas escalas, lo cual coincide con lo manifestado por los entrevistados, quienes señalaron que, en términos absolutos, el municipio de Curillo tiene un inventario ganadero relativamente bajo, aunque su economía se sustenta principalmente en este sector. Este resultado también se vincula con la práctica documentada en el acervo histórico del sistema agroalimentario amazónico (Capitulo IV), en donde el ganado en aumento funciona como una forma de asociación económica y de la tierra (CEALDES, 2020; Van Ausdal, 2009). Sin embargo, dado que el indicador solo consideró animales de propiedad directa, se evidencia que el acceso a los recursos ganaderos sigue siendo limitado para los pequeños campesinos, esto puede explicarse por qué estos activos de capital suelen estar asociados a la dinámica de partir o sociedades con inversiones de capital externas al territorio. Las aves de corral, como parte de las especies menores, desempeñan un papel fundamental en los medios de vida de las familias campesinas (63%) fortaleciendo múltiples dimensiones de la SobAl. Estas aves no solo aportan proteínas esenciales, sino que también generan ingresos mediante la venta de crías y huevos, destacando que el acceso a las aves resulta clave durante situaciones de escasez alimentaria, subrayando su relevancia cultural y económica, especialmente para los grupos más vulnerables de la sociedad (Hortúa-López et al., 2022; Hotúa-López et al., 2021) pues además de mejorar la seguridad alimentaria, contribuyen en múltiples aspectos como el reciclaje y uso eficiente de nutrientes, fomento de
prácticas agrícolas mixtas, empoderamiento de las mujeres, el acceso a servicios de salud, educación y la conservación de la diversidad genética (Wong et al., 2017). Aunque otras especies menores como cerdos, caprinos, ovinos y cunícolas no son abundantes en los hogares según la encuesta, las entrevistas del sistema agroalimentario señalan que la cría de especies menores y la pesca han tomado importancia en el sistema agroalimentario local. Aunque estos sectores tienen un menor peso económico comparado con la ganadería y un volumen inferior de individuos que las aves de corral, ofrecen oportunidades para el comercio local y el autoconsumo, complementando la producción agropecuaria en la región, a la vez que contribuyen a la SobAl y su práctica en la ruralidad (Sánchez, 2002; Sandoval- Castro et al., 2013).
6.2.2 Pilar de modelos de producción y sistema agroalimentario
El indicador de población rural y empleo revela que la composición familiar en las áreas rurales de Curillo está mayoritariamente constituida por hogares de menos de cuatro miembros (68.3%), siendo menos frecuentes las familias numerosas (31%). En los datos se subrayan la baja escolaridad y el acceso limitado a la educación superior en el ámbito rural, lo que refleja una disparidad educativa significativa. La mayoría de la población en edad laboral posee únicamente educación primaria o secundaria, niveles que podrían no estar completados en muchos casos, lo cual limita el acceso a niveles educativos superiores y refuerza las restricciones de desarrollo en esta región situación que se ha documentado como una de las brechas persistentes en la ruralidad(Bonilla-Mejía et al., 2024). Estos indicadores se suman a la precariedad en el acceso a servicios básicos, evidenciando la brecha entre las áreas urbanas y rurales.
La desigualdad social y económica en las zonas rurales de Curillo influye en el acceso a los alimentos, afectando especialmente a las familias numerosas y de bajos ingresos. Esta situación se agrava por la falta de oportunidades laborales y educativas, lo que fomenta el abandono de la agricultura tradicional y la migración a la zona urbana. Al respecto vale la pena mencionar un estudio en el marco de este proyecto, que reveló que el incremento de miembros laboralmente activos y la jefatura compartida del hogar, puede tener un efecto protector sobre la inseguridad alimentaria, permitiéndoles diversificar sus fuentes de ingresos en un contexto marcado por la proletarización campesina, las actividades extractivas y la dependencia de economías ilícitas como el cultivo de coca (Estrada Sánchez et al., n.d.). Al analizar la estructura laboral de estas familias, en la mayoría, menos de la mitad de sus miembros se encuentran en edad laboralmente activa, debido principalmente a la presencia de niños y jóvenes en el hogar. La actividad campesina es la principal fuente de ingresos para el 65.3% de las familias, sin contar con ingresos adicionales y la mano de obra es familiar lo que se asocia a la agricultura familiar y comunitaria, lo que da cuenta de cómo la SobAl se manifiesta en el campesinado y las formas comunitarias como un modo de vida relativamente autónomo en relación con las ciudades y los mercados para la reproducción socio ecológica en la ruralidad (Acevedo Osorio & Schneider, 2020; Cortes Urquijo et al., 2020). El análisis de la distribución de labores muestra una marcada diferencia de género: mientras el 97% de los hombres consideran la actividad agrícola su ocupación principal, solo el 40% de las mujeres la identifican como tal. Esta disparidad muestra una fuerte dependencia de la agricultura en la región y la predominancia masculina en este sector. No obstante, las mujeres suelen enfrentar una doble carga al combinar las tareas domésticas con las agrícolas sin
reconocer estas como parte de su carga laboral, lo que acentúa las desigualdades de género y restringe sus oportunidades.
Además, la deficiencia de servicios básicos (Pilar 1) y la limitada disponibilidad de tecnologías de apoyo doméstico en el contexto rural agravan esta situación, aumentando la carga de responsabilidades de las mujeres, pues se ha reconocido que la interrelación de las esferas productiva y reproductiva en un mismo espacio hace que las fronteras entre ambas sean difusas, lo que contribuye a la invisibilización y desvalorización del trabajo femenino. Esto refuerza la percepción del trabajo productivo de las mujeres como una extensión de las labores domésticas, dificultando incluso que ellas mismas reconozcan sus tareas diarias como productivas(CLACSO & ONU Mujeres, 2022).
El indicador de usos del suelo es uno de los indicadores más complejos que generó el análisis de la soberanía alimentaria, debido a que el conjunto de condiciones biológicas, químicas y físicas de los suelos de la amazonia tienen una complejidad que aún es explorada por algunos estudios, donde la distribución del uso del suelo en esta región da cuenta de la diversidad de paisajes productivos y sus efectos sobre los mismos (Gómez et al., 2024; Rodríguez et al., 2021; Silva-Olaya et al., 2022; Suárez et al., 2021).
Para establecer una escala ordinal que permita jerarquizar los usos del suelo, se emplearon los indicadores de sostenibilidad de la tipificación de paisajes del piedemonte caqueteño propuestos por Barrera et al. (2021). Este enfoque ofrece una caracterización y clasificación de los sistemas de producción en las unidades de paisaje de montaña y lomerío del Caquetá, convirtiéndose en una herramienta metodológica dentro de un marco sistémico. Debido a las limitaciones de la encuesta realizada, se utilizó el indicador de uso del suelo como determinante para asociar los sistemas productivos a la tipificación sugerida por los autores. Se tomaron en cuenta los porcentajes de cobertura y se agruparon según los usos del suelo presentados en el estudio, sin embargo, para el análisis de este indicador con el sistema agroalimentario, profundizamos sobre algunas variables a detalle. Siguiendo a Barrera et al. (2021), el 50% de los usos del suelo presentan un nivel de sostenibilidad medio o potencial, lo que refleja que muchos agroecosistemas cuentan con ciertos elementos sostenibles. Sin embargo, persisten desafíos para mejorar estas condiciones. El análisis revela que en terrenos pequeños hay mayor diversificación de actividades, mientras que en terrenos medianos y grandes (de 50 a más de 100 hectáreas) predomina la especialización, especialmente en prados, pastos y conservación. Esto sugiere que los terrenos menores favorecen cultivos diversos, mientras que las propiedades más extensas tienden hacia la ganadería y un manejo ambiental especializado. Este fenómeno coincide con lo expresado por los actores locales durante las entrevistas, quienes señalaron que, en las pequeñas producciones, predominan cultivos como la yuca y el plátano, frecuentemente asociados con maíz, así como actividades complementarias como la pesca y la cría de especies menores. En cambio, en tierras de mayor extensión, la ganadería fue identificada como el uso predominante, debido a su relación con una mayor capacidad productiva, mejor infraestructura técnica, cadenas de suministro más robustas y una integración más sólida al mercado, facilitada por empresas que aseguran la compra de carne y leche, lo que hace que este modelo sea ampliamente aceptado en las áreas rurales. La agricultura es principalmente de subsistencia, y es uno de los factores que resulta en una difícil coyuntura y explica la afinidad histórica de la región por los cultivos de uso ilícito, ya
que debido a su ilegalidad, la coca está dotada de características positivas que no se encuentran fácilmente en otras producciones en esta región ya que es una agricultura familiar, productiva, de pequeña escala y relativamente resistente al monocultivo (Ciro Rodriguez, 2016; L. C. González, 2014; Gutiérrez-Sanín, 2021), incluso en ausencia de bienes públicos básicos como es evidente en la región (Pilar 1).
Lo complejo de estas dinámicas es que sortean mejor los problemas habituales de las pequeñas agriculturas con los mercados globales, ya que, debido a su naturaleza ilegal, los productores de coca logran evadir la "estricción reproductiva" y el patrón de concentración de la tierra que afecta a otros campesinos; no obstante, el cultivo de coca también representa una fuente constante de riesgo y ansiedad. Esta paradoja sitúa a los campesinos ante dilemas complejos, que demandan una cuidadosa reevaluación del concepto de desarrollo "alternativo" en el contexto local(Ciro Rodriguez, 2016; L. C. González, 2014; Gutiérrez- Sanín, 2021; Ramírez, 2022; Valencia & Courtheyn, 2023; Wagner-Medina et al., 2021). Otro factor relevante en la distribución del uso del suelo está vinculado a las características geográficas de la región. Los terrenos de menor extensión, ubicados cerca de ríos o en zonas de vega, tienden hacia producciones agrícolas a pequeña escala, mientras que las áreas de mesetas o lomas, según describen los pobladores, se asocian predominantemente con la ganadería. Esta tendencia también ha sido influida por la herencia de cultivos ilícitos y el impacto de la fumigación, ya que los campesinos relatan que los procesos continuos de fumigación redujeron la viabilidad productiva de estas áreas, situación que se ha documentado como efectos de estas políticas(Ciro Rodriguez, 2016; Rhodes et al., 2021). Asimismo, es destacable que, debido a las características edafológicas de los suelos del Caquetá, las zonas de lomerío presentan suelos con características más pobres(Palomares, 2021; Torres & Cuartas, 2013), mientras que las áreas de vega poseen una mayor concentración de nutrientes, resultado de procesos cíclicos de acumulación y escorrentía de minerales(Barrera G. et al., 2021; Palomares, 2021). Estas variables geográficas a la vez juegan un papel determinante en la planificación y fomento de la soberanía alimentaria, ya que por ejemplo la cercanía al rio, genera ciclos de producción que necesariamente están vinculados a los pulsos de inundación del río, sin embargo, debido al cambio climático se convierten en determinantes ambientales que pueden generar vulnerabilidad en la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades.
La continua degradación de los suelos en los paisajes de lomerío, asociada a los antecedentes productivos de la región, evidencia un reto significativo en torno a la gestión sostenible de los agroecosistemas presentes en el municipio. Todos los actores coinciden en que, hasta la fecha, no existe una claridad técnica ni tecnológica sobre qué sistemas de producción son más adaptables a esta región amazónica. Esto hace parte de uno de los más importantes vacíos de información producto de la pérdida de biodiversidad, ya que muchas en las selvas amazónicas han sido deforestadas sin conocer el total de sus funciones ecológicas y potencial de aprovechamiento(Jaramillo-Vivanco et al., 2022; Murillo-Sandoval et al., 2022; Rodríguez-Cortina & Hernández-Carrión, 2025; Silva-Olaya et al., 2022). Aunque han surgido características prometedoras en productos amazónicos forestales no maderables y frutos amazónicos (Acosta-Vega et al., 2023; Amorim et al., 2024; Barboza et al., 2022; A. A. González et al., 2016; Jaramillo-Vivanco et al., 2022; Souza et al., 2023), sistemas silvopastoriles (Filho et al., 2024; Polanía-Hincapié et al., 2021), arreglos
agroforestales (Rodríguez et al., 2021; Rodríguez et al., 2021; Rodríguez-de-Francisco et al., 2021; Suárez et al., 2021) y la piscicultura (Guzmán Maldonado et al., 2017; Quevedo Cascante et al., 2022; Tavares et al., 2018) considerados áreas emergentes con gran potencial para el desarrollo regional, según nuestros resultados persisten importantes brechas para viabilizar su aplicabilidad, ya que la mayoría de estos sistemas requieren inversiones de capital elevadas y largos periodos para alcanzar sostenibilidad productiva, económica, social y ambiental. Esto representa un desafío crucial para abordar este indicador y lograr la soberanía alimentaria como un pilar fundamental que no repita las fallas históricas que se han dado en la región.
Este punto relaciona la escala de gobernanza del sistema agroalimentario, por la necesidad sentida por los actores entrevistados de generar mecanismos de acceso a recursos, trazabilidad, proyectos y financiación que permitan la transformación productiva de la zona a modelos más eficientes y sustentables, desde donde se plantea la reducción de la burocracia, la territorialización contextualizada de los planes, proyectos, políticas y programas orientados al fortalecimiento de la soberanía alimentaria en la región, que fue una de las principales problemáticas encontradas en las entrevistas del sistema agroalimentario. El indicador de producción y prácticas agroecológicas, tuvo limitaciones metodológicas para identificar prácticas específicas en el municipio debido a la extensión del cuestionario, pero permitió identificar tendencias relacionadas con los modelos de producción. Estas tendencias están principalmente asociadas al uso y dependencia de insumos de síntesis química en ciertas labores agropecuarias. Los actores, señalaron que es común el uso de herbicidas para el control de arvenses en cultivos como la yuca, ya que facilita el mantenimiento de la producción y en los sistemas productivos de pastos, prados para ganadería, es frecuente, especialmente para el control de malezas de hoja ancha y la limpieza de potreros. No obstante, algunos productores manifestaron no emplear estos insumos en todas sus producciones, reservándolos principalmente para aquellas con un destino comercial. Esto refleja una mayor dependencia de paquetes tecnológicos en las producciones comerciales principales, los cuales son utilizados de manera generalizada, pero sin asistencia técnica adecuada (pilar 5). Esto último se evidencia en los bajos niveles de asesoramiento reportados en la población estudiada lo que puede tener efectos nocivos que son imprevistos sobre los ecosistemas amazónicos y los medios de vida (Abrell et al., 2024; Braz-Mota et al., 2015; Cabrera et al., 2023; Vasco et al., 2021), que se agrava con el desconocimiento ya que se ha demostrado que los agricultores en la cotidianidad suelen no tener claras las implicaciones del manejo de estos (Viviana Waichman et al., 2007). De manera general se encontró que hay un uso mixto de los insumos, asociado principalmente al uso de herbicidas, fungicidas e insecticidas, sin embargo dentro de la investigación no se reportó de manera regular el uso abonos o fertilizantes de síntesis química para el abono en las producciones, en este sentido las principales practicas son el descanso de los terrenos, la roza y quema junto a algunas enmiendas como cal, lo que coincide con lo documentado en diversos estudios de la historia de los sistemas productivos amazónicos(Arcila et al., 2002; Bedoya, 2022; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017), lo anterior se reflejó en que el resultado que 42.8% de la población usa únicamente a prácticas orgánicas o no aplica ningún insumo en sus unidades de producción, lo que representa oportunidades para la implementación de prácticas y alternativas, orientadas a la agroecología y los sistemas sostenibles de producción en la zona, generando transiciones progresivas.
El análisis de la implementación de prácticas agrícolas sostenibles que respaldan la soberanía alimentaria, como las huertas y los árboles frutales dispersos, revela que las huertas no son una práctica común en la producción local. Las entrevistas realizadas indican que esto se debe a la pérdida gradual de la tradición de autosuficiencia, vinculada a bonanzas económicas que propician la especialización productiva, especialmente en economías ilícitas y la ganadería que coincide con múltiples estudios en la zona (CEALDES, 2020; Ciro Rodriguez, 2016; L. C. González, 2014; Gutiérrez-Sanín, 2021; Ramírez, 2022; Rojas Herrera & Dessein, 2023; Wagner-Medina et al., 2021).
Otro factor que contribuye a esta situación son los proyectos fallidos relacionados con huertas en la región, que han generado una percepción de inviabilidad debido a diseños inadecuados para las condiciones edafoclimáticas locales, lo que ha desincentivado su adopción. Asimismo, la influencia de los imaginarios culturales derivados de la migración andina ha impulsado intentos de reproducción de huertas sin una adaptación adecuada al contexto amazónico(Acosta García & Fold, 2022). Esto, a su vez, impacta los patrones de consumo y dietas locales, dificultando la producción para el autoconsumo y planteando un desafío para revitalizar prácticas agroecológicas viables y adaptadas al territorio. Por su parte el análisis de la variable asociada a la presencia de árboles frutales dispersos para autoconsumo revela un contraste significativo con otras prácticas. Estos árboles, frecuentemente usados por su adaptación a las condiciones locales, destacan en la población, especialmente los frutales amazónicos que forman parte de traspatios y unidades de autoconsumo. Aunque no constituyen sistemas productivos principales, representan un recurso clave para garantizar el consumo de frutas en los hogares. Esto demuestra el valor de las especies adaptadas al entorno edafoclimático local y su potencial para mejorar el acceso a alimentos en las familias del municipio. Sin embargo, persiste el desafío de profundizar en los patrones de consumo, uso y disponibilidad estacional de estos frutos, dado que muchos de ellos presentan ciclos específicos de producción a lo largo del año en la Amazonia y en ocasiones no son conocidos por las comunidades, para su aprovechamiento y consumo.
6.2.3 Pilar de Transformación y comercialización - sistema agroalimentario
La producción pecuaria en el área de estudio se destina principalmente al autoconsumo, con la excepción de la producción bovina y piscícola. El análisis del indicador de destino de la producción pecuaria evidencia que, en el caso de las especies menores como cerdos, conejos y aves de traspatio, estas desempeñan un papel relevante al proporcionar acceso a proteínas y productos derivados que fortalecen la autonomía alimentaria. Los traspatios se convierten así en una fuente importante de alimentos y un recurso de capital variable que puede ser utilizado en momentos de crisis o en dinámicas de solidaridad, trueque e intercambios locales, contribuyendo al fortalecimiento de la soberanía alimentaria. Estos hallazgos coinciden con la percepción de los actores del sistema agroalimentario, quienes reconocen el valor de las especies menores en la producción local tanto para el autoconsumo como para el comercio en la comunidad, y han sido ampliamente documentadas en estudios de la ruralidad (Córdoba Vargas et al., 2020; Hortúa-López et al., 2022; Sánchez, 2002; Sandoval-Castro et al., 2013; Wong et al., 2017).
A nivel de producción comercial se limita principalmente a la leche y, en menor medida, a la piscicultura, la primera se asoció principalmente al hecho de que como se mencionó en pilares anteriores, la leche tiene todo un engranaje comercial, y vinculación a los mercados,
lo que permite unas mejores condiciones de comercio, gracias a la presencia de empresas multinacionales como Nestlé y la participación de queseras locales. Estos actores lograron establecer canales de comercialización estables para la leche, el queso y otros derivados, lo que permitió una mejor integración del sector ganadero en los mercados nacionales. Este sector se benefició de una mayor organización en comparación con el sector agrícola, lo que permitió una comercialización más estable y menos dependiente de intermediarios. Además, la ganadería no enfrentó los mismos problemas logísticos que la agricultura, ya que el transporte de ganado no requería las mismas condiciones de infraestructura. La piscicultura fue identificada como un sector emergente en el territorio, destacando que el comercio constituye uno de los principales destinos de esta actividad, especialmente en el caso de la pesca. Los actores locales señalaron que este mercado emergente presenta un gran potencial, aunque aún enfrenta desafíos relacionados con la infraestructura necesaria para su desarrollo. La proximidad a vías de comunicación, que facilita el comercio y la logística de insumos, fue mencionada como un factor determinante en su viabilidad. Esto refleja la estrecha relación entre la infraestructura y los factores productivos en regiones apartadas, lo que explica la limitada presencia de estas actividades en el territorio. La limitada transformación de productos agrícolas (2%) se debe principalmente a la falta de infraestructura, apoyo técnico y acceso a tecnologías (pilares 1,5), lo que restringe la agregación de valor y disminuye la competitividad en mercados más amplios. A pesar de esfuerzos institucionales y proyectos internacionales, la falta de tecnificación y la desarticulación de las iniciativas han impedido el desarrollo de un sector agroindustrial sólido. Esta situación no solo afecta los ingresos de las comunidades rurales, sino que también refleja una tendencia más amplia de exclusión agroindustrial. Resulta imperativo resaltar que, si bien las cadenas de valor ofrecen oportunidades, se ha demostrado que la delegación de estos sistemas de apoyo al sector privado puede generar tensiones entre eficiencia y equidad, afectando la inclusión de los pequeños agricultores en la cadena agroalimentaria a medida que los gobiernos reducen el apoyo a los pequeños agricultores (German et al., 2020). Por lo que el diseño de políticas de fortalecimiento debe considerar estrategias integrales que mitiguen estos desafíos y fomenten un desarrollo agroindustrial comunitario equitativo y sostenible en la zona.
Muestra de lo anterior, es el déficit en la transformación de productos agrícolas, particularmente de cultivos estratégicos como plátano, yuca y arroz, las iniciativas para transformar estos productos han enfrentado dificultades técnicas y organizativas, los actores señalaron como antecedente una asociación local que no logró sostenerse por problemas administrativos y falta de viabilidad económica. Estas dificultades representan una de las principales barreras para mejorar la competitividad y diversificación de los productos locales. Incluso en sectores con cierta capacidad de transformación, como la ganadería, persisten desafíos importantes que limitan el avance hacia prácticas productivas y de procesamiento más eficientes, evidenciando la importancia de fortalecer el pilar 5 de organización social y políticas orientadas a generar procesos articulados institucionalmente que contribuyan a fortalecer este indicador particular.
El intercambio no es una práctica común en las comunidades del municipio, lo que se refleja en los bajos porcentajes de participación (26.7%) y la baja frecuencia con la que se lleva a cabo, predominando intercambios que ocurren con mayor frecuencia a intervalos de más de un mes. Este fenómeno puede atribuirse, en parte, a la dispersión geográfica de las
poblaciones. No obstante, según las entrevistas con actores locales, este tipo de prácticas tiende a emerger en contextos de vulnerabilidad, actuando como mecanismos de trueque y colaboración que fomentan la solidaridad y el apoyo mutuo, especialmente en situaciones de crisis.
Un ejemplo destacado de esta dinámica fue la pandemia por el COVID-19, período en el cual las redes de apoyo e intercambio se fortalecieron, lo que permitió a nivel comunitario asegurar la seguridad alimentaria en los hogares, situación que también ha sido documentada en otros contextos rurales y de poblaciones vulnerables durante la crisis de la pandemia (Alabi & Robin, 2022; Davies & Reid, 2024; Ferguson et al., 2022; Manda, 2023; Tuaza Castro, 2020). Esto evidencia de la necesidad imperante de generar estrategias orientadas a fortalecer estos circuitos cortos, reciprocidad, resiliencia y soberanía alimentaria de los sistemas alimentarios locales para garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de crisis incluidas las previstas por el cambio climático en estos contextos. En cuanto a comercialización no todos los hogares encuestados la realizan, lo cual puede explicarse por la falta de excedentes en las fincas disponibles para el comercio, así como por la carencia de acceso a tierras por parte de algunos habitantes de la zona. Sin embargo, los patrones de comercialización más frecuentes indican una clara preferencia por la venta regular, lo que establece un vínculo continuo con los mercados locales. Los ciclos cortos de venta reflejan una economía de subsistencia que depende de la comercialización constante para el sostenimiento de las familias.
Además, la periodicidad en la comercialización puede estar influenciada por factores como la naturaleza perecedera de los productos, las demandas del mercado y la capacidad de producción de cada predio. Aquellos que comercializan sus productos mensualmente o con menos frecuencia podrían estar produciendo bienes no perecederos o podrían estar orientados a mercados específicos que requieren menos frecuencia en el suministro. Un factor adicional en la regularidad, son las condiciones de transporte, especialmente para productos como la leche, cuya frecuencia de comercialización depende de la disponibilidad de transporte fluvial o carreteable (fig. 14).
Los resultados revelaron una alta dependencia de los intermediarios en el comercio de los productos agrícolas, siendo la mayoría de las ventas realizadas en el predio o en el poblado más cercano. Este hallazgo concuerda con lo señalado por los actores locales, quienes indicaron que la preferencia por la producción de leche, por ejemplo, está motivada por la facilidad de comercialización y la garantía relativamente estable de precios. En contraste, los productos agropecuarios dependen en gran medida de los intermediarios, quienes fijan los precios, lo que se reflejó en los indicadores.
La dependencia de los productores locales hacia los intermediarios externos refleja una alta concentración de poder en la comercialización de los productos dando poco margen de negociación. Situación que se relaciona con la imposición de condiciones de compra y precios que no siempre benefician a los campesinos (Chohan, 2024; Gáfaro & Pellegrina, 2022; McMichael, 2012), Esta dinámica influye de manera significativa en la economía y la sostenibilidad, reduciendo las oportunidades de establecer relaciones comerciales más justas y equitativas afectando los ingresos y, en consecuencia, la calidad de vida en los campesinos. Factores como la ubicación geográfica del municipio, también influyen en la dinámica comercial, al convertirse en un punto de intercambio de productos provenientes de
departamentos vecinos, se genera una mayor competencia agudizada por la limitada capacidad de negociación de los locales debido al carácter individual en las transacciones comerciales, que reduce su competitividad.
Asimismo, las distancias geográficas y los costos de transporte asociados constituyen factores que inciden en la decisión de vender directamente en sus predios a intermediarios. Ya que estos facilitan el acceso a mercados más amplios y ofrecen una salida expedita para la venta de productos; sin embargo, tienden a imponer condiciones de compra y fijar precios. este es un fenómeno ampliamente documentado en estudios sobre la economía agraria de América Latina, en estos contextos, los pequeños productores suelen enfrentar dificultades significativas en la comercialización de sus productos, debido al control ejercido por los intermediarios sobre el acceso a los mercados y la fijación de precios, lo que limita su autonomía económica y puede distorsionar sus ingresos limitando la mejora de sus condiciones socioeconómicas (BID & INTAL, 2007; Navarrete-Cruz & Birkenberg, 2024). En este sentido, se resalta la necesidad de fomentar y fortalecer asociaciones de productores, con el propósito de mejorar sus condiciones de venta, acceder a mercados más justos y ofrecer oportunidades de capacitación y recursos que incrementen su competitividad. Estas asociaciones permitirían una mejor capacidad de negociación frente a los intermediarios y facilitarían la implementación de estrategias de comercialización directa. Además, el fortalecimiento de mercados locales y comunitarios podría incentivar un consumo basado en principios de equidad y sostenibilidad, lo que a su vez mejoraría los ingresos y la calidad de vida de las comunidades rurales en camino hacia la soberanía alimentaria.
6.2.4 Pilar derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada
Los altos niveles de inseguridad alimentaria basados en la experiencia (78.2%), superan significativamente el promedio del departamento de Caquetá (55.5%) y del país (54.2%), según los datos de la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) de 2015, los resultados indicaron que aunque la inseguridad alimentaria severa representa uno de los extremos de la escala, la inseguridad alimentaria moderada también es alarmante. Quienes sufren de inseguridad alimentaria moderada tienen un acceso incierto a los alimentos, lo que puede llevarlos a sacrificar otras necesidades básicas solo para poder alimentarse situación que se agudiza en situaciones y condiciones ambientales y sociales adversas (Beyene et al., 2023; Elolu et al., 2023; Sanusi & Dries, 2024). En esos casos, lo que consumen puede ser lo más accesible o económico, que a menudo no es lo más nutritivo. Aunque estos alimentos pueden satisfacer las necesidades calóricas diarias, carecen de los nutrientes esenciales necesarios para mantener un cuerpo sano y en buen funcionamiento, este fenómeno se ha demostrado que contribuye al aumento de la obesidad y otras formas de malnutrición (FIAN COLOMBIA, 2021);FAO et al, 2024).
El análisis del indicador de puntaje de consumo de alimentos (PCA) coincidió en los niveles de inseguridad alimentaria leve y moderada con un consumo pobre o limítrofe, evidenciando una baja diversidad nutricional, ya que solo el 30% de las familias reportaron consumir más de 40 tipos de alimentos diferentes. Asimismo, solo el 47,5% alcanzó un umbral de diversidad aceptable según el PCA, lo que refleja las carencias en el acceso y variedad alimentaria. Estos hallazgos resaltan los altos niveles de inseguridad alimentaria en la región, vinculados principalmente a condiciones socioeconómicas de vulnerabilidad en áreas rurales, la marginalidad derivada del conflicto armado, dificultades de acceso a mercados, y la
pérdida de actividades productivas tradicionales (Estrada Sánchez et al., n.d.), situación que también ha sido documentada por otros estudios en contextos vulnerables y de conflicto (Chohan, 2024; Weldegiargis et al., 2023) que suman barreras para obtener alimentos, debido también a la falta de oportunidades laborales y educativas, impulsando el abandono del campo y la migración hacia las ciudades.
El análisis del acceso a alimentos también reveló una fuerte dependencia de la compra como principal forma de acceso, lo que denota una pérdida de autonomía alimentaria en las familias campesinas. Esta situación se vincula a la disminución de la producción local de alimentos básicos, como verduras y legumbres, que ahora deben ser adquiridos en centros urbanos o traídos de otras regiones. Según los actores locales, este cambio ha incrementado el consumo de alimentos procesados y harinas, reflejando una transformación en la dieta que favorece productos externos al municipio, fenómeno que ha reducido la diversidad alimentaria y elevado los costos de la canasta básica. A pesar de que cultivos como plátano, yuca y maíz permanecen esenciales en la dieta local, muchos campesinos se ven obligados a comprarlos debido a la disminución de su propia producción, situación que contrasta con épocas anteriores cuando estos productos eran producidos para el autoconsumo (capitulo IV). La especialización productiva y el desincentivo hacia la producción agrícola comercial también han acentuado la dependencia de productos externos, impulsada por el avance de dietas y sistemas de consumo agroindustriales, especialmente en regiones como la Amazonía esta tendencia coincide con en estudios que han documentado como los pueblos indígenas y comunidades locales son particularmente vulnerables a los impactos de las actividades extractivas y el conflicto, para profundizar las brechas metabólicas de la alimentación y la consolidación del régimen agroalimentario corporativo (Blanco et al., 2023; Chohan, 2024; Fernandes-Tavares et al., 2024; Sanusi & Dries, 2024; Schneider & McMichael, 2010). Estos hallazgos subrayan la necesidad de implementar políticas que promuevan la autonomía alimentaria y la SobAl, la diversificación productiva y el fortalecimiento de las capacidades locales para una producción sostenible. Tales acciones buscan mitigar la vulnerabilidad económica y fomentar la seguridad y soberanía alimentaria en las comunidades rurales afectadas.
6.2.5 Pilar de políticas agrarias y organización social
El cuestionario no profundizó en la escala organizativa, sin embargo, los hallazgos cualitativos muestran que las organizaciones en esta región se orientan principalmente hacia fines sociales y comunitarios, lo que denota una sólida cohesión social y un enfoque significativo en el bienestar colectivo. Esto se evidencia en las frecuencias de las reuniones y la alta participación en ellas. Las juntas de acción comunal, como principales estructuras organizativas, desempeñan un papel crucial en la articulación de los intereses y necesidades de la población, facilitando la ejecución de proyectos en beneficio de toda la comunidad. Este fenómeno está vinculado con la historia del departamento (Capitulo IV), donde estas juntas han sido órganos clave para organizar el territorio, promover el orden social, construir infraestructura como carreteras y escuelas, e incluso establecer normas sociales(Arcila et al., 2002; Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ramírez, 2022). La literatura ha señalado que los procesos organizativos pueden mejorar los encadenamientos productivos, facilitar el acceso a mercados y aumentar el poder de negociación de las comunidades(Abbott et al., 2019; M. Dávalos, 1992; del Río Cortina et al., 2023; Machado,
2000; Oquendo Tirado et al., 2022; Patiño-Murillo et al., 2023). Sin embargo, los esfuerzos por articular procesos productivos se han visto limitados por la falta de acompañamiento, una planeación deficiente y un desorden organizativo, lo que ha resultado en la pérdida de recursos que podrían haber tenido un impacto más significativo en las comunidades. A pesar de la notable presencia de organizaciones sociales, la participación en actividades relacionadas con la transformación y la agregación de valor de los productos, así como en organizaciones dedicadas a la producción agropecuaria y la comercialización, es limitada. Esto sugiere la existencia de oportunidades para fortalecer dichas áreas mediante el fomento de iniciativas que desarrollen capacidades en transformación de productos y acceso a mercados, contribuyendo a diversificar y hacer más resiliente la economía local, pues los procesos organizativos fueron reconocidos en el sistema agroalimentario como parte fundamental de la gobernanza, al facilitar la articulación colectiva para desarrollar planes y programas enfocados en la ruralidad.
Los indicadores asociados a programas de ayuda y apoyo estatal muestran un panorama poco alentador, evidenciando que son muy limitados los programas gubernamentales que alcanzan a las comunidades. Esto pone de manifiesto las brechas de acceso a iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida en el ámbito rural. Los actores del sistema reconocen el potencial de la agroindustria como una vía para el desarrollo rural. Todos coinciden en que, dadas las condiciones del territorio y las distancias a los centros productivos, se podría incrementar la competitividad mediante procesos de transformación productiva. Sin embargo, es fundamental contar con acceso a recursos, ya que las infraestructuras necesarias para tales transformaciones requieren significativas inversiones de capital, algo que solo puede ser logrado mediante una sólida organización social que canalice estas inversiones en el territorio.
Pese al contexto desalentador, algunas comunidades rurales han encontrado maneras de progresar mediante la colaboración vecinal y el intercambio de saberes tradicionales. La resiliencia comunitaria se ha consolidado como un pilar clave para superar desafíos y promover el desarrollo local, creando redes de apoyo mutuo que comparten recursos y conocimientos, fortaleciendo la cohesión social y mejorando la productividad agrícola. En este sentido, es imprescindible destacar la necesidad de generar procesos de articulación institucional. Una de las principales deficiencias percibidas ha sido la falta de coordinación y la descontextualización de muchos proyectos que llegan a la región. Aunque su objetivo es mejorar las condiciones de vida, estas iniciativas suelen presentar disparidades en su asignación y limitaciones en su efectividad. La articulación entre instituciones, ONG y organizaciones de base comunitaria se erige como un pilar crucial para que el Estado y otras entidades reconozcan y fortalezcan estos esfuerzos. Un enfoque integral que contemple capacitación técnica, acceso a financiamiento y promoción de mercados locales puede ser crucial para transformar esta situación, priorizando la atención a las necesidades reales de las comunidades rurales y promoviendo políticas públicas efectivas y sostenibles. La asistencia técnica se identificó como uno de los temas más frágiles en la región. Desde la perspectiva de los actores locales, esto se relaciona con un débil apoyo gubernamental, evidenciado por la escasez de personal operativo y el limitado desarrollo de engranajes productivos. Esta debilidad histórica se vincula con el predominio de cultivos y explotaciones agropecuarias configuradas bajo directrices externas a la Amazonia, caracterizadas por
cultivos tropicales no adaptados que generan pérdidas recurrentes y desincentivan la producción agrícola (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017; Ciro Rodriguez, 2016; Wagner-Medina et al., 2021).
En este contexto, actores como la administración municipal han actuado como mediadores clave entre entidades locales, nacionales e internacionales, buscando establecer vínculos con el gobierno departamental, ministerios y organizaciones de cooperación internacional. No obstante, factores como la falta de presupuesto, la limitada disponibilidad de personal, la baja inversión estatal y una burocracia excesiva han obstaculizado la implementación de proyectos dirigidos a fortalecer el sistema agroalimentario de la región, por lo que desarrollar estrategias dirigidas a esos factores coyunturales contribuiría a solventar esta situación. En la región, se observa un creciente interés por el reconocimiento de las potencialidades de los productos no maderables del bosque y de algunas especies amazónicas con un notable potencial productivo en los sectores alimentario y cosmético. Esta situación abre una ventana de oportunidad, pero también presenta importantes desafíos en cuanto a la gobernanza y la gestión territorial, ya que implica la necesidad de desarrollar procesos de investigación, educación y fortalecimiento de capacidades. Estos esfuerzos fueron reconocidos por los diversos actores locales, quienes consideran que la implementación de técnicas y conocimientos adaptados a la zona puede generar procesos productivos que ayuden a reducir las brechas de pobreza y mejorar la calidad de vida en las áreas rurales, avanzando hacia la soberanía alimentaria.
En este contexto, los sistemas agroforestales, silvopastoriles y diversas prácticas agroecológicas han ganado relevancia, incluso en los discursos de los actores gubernamentales. Esto se debe, en parte, a la urgencia de abordar los desafíos ambientales de la Amazonia, lo que ha impulsado la oportunidad de transformar el territorio hacia un modelo de sustentabilidad. Los proyectos relacionados con bonos de carbono y otras intervenciones, aunque generan oportunidades económicas, requieren una evaluación crítica para mitigar las debilidades en la gobernanza territorial y la aplicabilidad de estos programas. No obstante, estas inversiones tienen el potencial de producir efectos prometedores en la transformación del territorio.
De cara al futuro, es crucial implementar programas de desarrollo rural que prioricen la inclusión y la equidad para cerrar las brechas existentes. Asimismo, la inversión en infraestructuras básicas, como vías de acceso y servicios de comunicación, desempeñará un papel clave al conectar las comunidades rurales con mercados más amplios y al mejorar las oportunidades de mejorar su calidad de vida.
Un factor clave relacionado con las políticas agrarias y la organización social en la región es la dinámica del posconflicto con las extintas FARC y la reemergencia de nuevos actores del conflicto, que han comenzado a generar procesos de cooptación y desarticulación dentro de los eslabones del sistema agroalimentario. Un desafío persistente, como se evidenció en esta investigación, es el impacto de los actores armados en el territorio, que histórica y actualmente siguen alimentando un conflicto que parece no desaparecer, impulsado por factores económicos como los cultivos ilícitos, el acaparamiento de tierras y la especulación. Este escenario empobrece la realidad campesina y afecta a los sectores más vulnerables, mientras alimenta intereses capitalistas que explotan los recursos naturales y promueven una expansión de la ganadería extensiva en territorios como Caquetá. Este ciclo de violencia y
despojo contribuye a la pérdida progresiva de la soberanía territorial y, por ende, a la pérdida de soberanía alimentaria en la región por lo que sigue siendo uno de los puntos álgidos para el sistema agroalimentario local y las comunidades de Curillo y el Caquetá en general.
7. CONCLUSIONES
La historia del municipio de Curillo, el departamento del Caquetá y la Amazonia Colombiana, refleja un patrón cíclico de extractivismo, violencia y despojo, profundamente vinculado a los intereses nacionales e internacionales por recursos naturales. Desde la explotación de la quina y el caucho hasta la expansión ganadera impulsada por la Revolución Verde y las economías ilícitas, cada ciclo de auge extractivo ha dejado tras de sí un legado de desigualdad, destrucción ambiental y conflicto social. La colonización, promovida por el Estado y acompañada de violencia y migraciones forzadas, junto a los efectos perversos de los cultivos de uso ilícito en el Caquetá, ha moldeado un sistema agroalimentario frágil, marcado por la concentración de tierras, la fragmentación territorial y la perdida de seguridad, autonomía y soberanía alimentaria.
Este fenómeno impulsado por la ausencia de un Estado capaz de implementar políticas públicas efectivas y garantizar derechos básicos, transformó profundamente el territorio y la sociedad regional, dando paso a la violencia, deforestación masiva, pérdida de biodiversidad, y precarización de las condiciones de vida de los habitantes consolidando modelos productivos que, aunque inicialmente prometedores, han resultado insostenibles y perjudiciales para las comunidades locales. Este análisis subraya la necesidad de repensar los modelos de desarrollo y gobernanza en Caquetá, orientándolos hacia la justicia social y la soberanía alimentaria, haciendo énfasis en múltiples aspectos críticos del fenómeno alimentario y agrario local.
La evaluación de la soberanía alimentaria muestra la complejidad de las brechas en el municipio de Curillo distribuidas entre 17 indicadores. Los desafíos más críticos se encuentran en los pilares de transformación y comercialización, políticas agrarias, y organización social. En estos, la dependencia de intermediarios, precariedad en la producción agropecuaria y la falta de procesos de transformación afectan negativamente la comercialización, resultando en pérdidas económicas y volatilidad de precios que empobrecen las zonas rurales.
La soberanía alimentaria es un fenómeno complejo y multidimensional que requiere un enfoque integral para su análisis y consecución. No existe un método único para medir o sintetizar su estado o condición en una comunidad específica; sin embargo, este concepto permite superar la visión tradicional de la seguridad alimentaria, que se limita al acceso a los alimentos sin considerar otros factores determinantes. En este sentido, el presente estudio no solo amplía la base de conocimientos a través de un estudio de caso local, sino que también evidencia la necesidad de integrar múltiples dimensiones, escalas y factores en el análisis del fenómeno alimentario. La soberanía alimentaria adquiere centralidad en la comprensión de la complejidad de los sistemas socioecológicos, entendiendo el sistema agroalimentario local como el resultado de diversas conexiones históricas, biofísicas, sociales y económicas que convergen en un territorio. Este entramado de dimensiones impacta directamente en el bienestar de las comunidades, así como en las limitaciones de acceso a los recursos necesarios y las condiciones óptimas para alcanzar la soberanía alimentaria. El desplazamiento forzado asociado al conflicto armado, la presencia de cultivos y actividades extractivas legales e ilegales junto al despojo de tierras para beneficiar formas de agricultura extensiva y extractivismo, afectan en forma desproporcionada, a la población campesina mestiza y afrodescendiente que vive en la Amazonía que tiene además una alta
dependencia alimentaria y prevalencia de inseguridad alimentaria, muy superior a la prevalencia nacional y departamental, en este punto es crucial señalar que la disponibilidad de tierra no garantiza ni la disponibilidad ni el acceso a alimentos, lo que alerta sobre la necesidad de avanzar hacia una comprensión multidimensional de la alimentación anclada en la noción de soberanía alimentaria más allá de la seguridad alimentaria. Los hallazgos representan una oportunidad clave para orientar la toma de decisiones hacia la consecución de la soberanía alimentaria. Reconociendo la complejidad de este proceso multidimensional, se enfatiza la necesidad de desarrollar estrategias específicas que fortalezcan cada dimensión identificada, promoviendo un enfoque integral que garantice progresivamente el derecho a la alimentación en contextos locales como el de la Amazonia colombiana.
8. RECOMENDACIONES
La falta de políticas agrarias efectivas y el abandono estatal se suman a los altos niveles de inseguridad alimentaria y dependencia externa, lo que limita la autonomía alimentaria y la diversidad de consumo. Aunque hay oportunidades para la transición agroecológica y acceso a tierras, este es limitado por la extensión y formalidad. persisten desafíos significativos, como la falta de infraestructura y servicios básicos, y la necesidad de ampliar el acceso y la diversidad de recursos como semillas y animales. Este análisis subraya la necesidad de acciones en todas las escalas del contexto local orientadas a fortalecer estos puntos críticos. Este análisis se centró en examinar las relaciones entre el sistema agroalimentario local y las diversas dimensiones de la soberanía alimentaria. No obstante, estudios y aplicaciones futuras que empleen esta misma metodología, e incluso estos mismos datos, pueden profundizar en cada una de estas dimensiones y sus interrelaciones con otros factores determinantes de la soberanía alimentaria. Un ejemplo de ello son los estudios realizados en el marco del proyecto sobre la Amazonía, donde la interacción entre variables como salud, alimentación, acceso al agua, servicios básicos, inseguridad alimentaria y condiciones sociodemográficas evidenció la existencia de factores protectores que influyen en múltiples dimensiones del bienestar social y colectivo. En consecuencia, se recomienda ampliar estas discusiones y continuar desarrollando análisis específicos que permitan orientar estrategias y diseñar políticas efectivas, adaptadas a las particularidades del contexto territorial. Explorar la soberanía alimentaria como un componente intrínsecamente vinculado a las dinámicas agrarias, pero también profundamente anclado en las nociones de salud y en el derecho humano a una alimentación y nutrición adecuadas, permite comprenderla como un fenómeno complejo y multidimensional que se entrecruza con diversas esferas de los derechos humanos. Esta perspectiva demanda el desarrollo de enfoques analíticos más precisos y asertivos que permitan caracterizar adecuadamente dicho fenómeno, superando las brechas conceptuales que han limitado su comprensión como un objetivo alcanzable en el marco del derecho a la alimentación. En este sentido, se hace necesario clarificar las múltiples formas en que la soberanía alimentaria se operacionaliza y se expresa en distintos contextos, de manera que los hallazgos derivados de la investigación puedan traducirse en lineamientos de política pública con metas y resultados concretos, acordes con la diversidad de componentes que integran este postulado.
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10. ANEXOS
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