Relación entre estrategias pedagógicas y la Educación Sexual Integral en menores escolarizados: Revisión Narrativa1 Narrative review: Relationship pedagogical strategies in Comprehensive Sexual Education for school-aged minors Miguel Fernando Arce Taborda2 Luz Adriana Guzmán Pérez3 Resumen La Educación Sexual Integral - ESI, es un término utilizado de manera global que articula aspectos cognitivos, sociales y culturales, sustentados en evidencia científica, el cual garantiza de manera plena, segura y responsable los procesos de enseñanza. La presente revisión indagó los efectos derivados de la implementación de la ESI, apoyada en fuentes secundarias de revistas científicas y bases de datos como ScienceDirect, Scopus, Pub Med, Web Of Science y Scielo en una ventana de publicaciones 2019–2025 y, orientado hacia los menores escolarizados, donde se analizaron 20 artículos. Este estudio, valida la importancia de integrar estrategias pedagógicas con la enseñanza
– aprendizaje de la ESI, que permiten el desarrollo de habilidades y conocimientos de los
estudiantes desde temprana edad. En la misma línea, contribuye al desarrollo de autoestima, bienestar, conductas y conciencia sexual responsable, el respeto por la igualdad de género y la identificación oportuna de abusos o violencias.
Palabras Clave: Educación Sexual Integral, Gamificación en Educación, Infancia Escolarizada, Relación y Efectos de Aprendizaje, Salud Sexual y Reproductiva.
Abstract Comprehensive Sexuality Education (CSE) is a globally used term that integrates cognitive, social, and cultural aspects grounded in scientific evidence, ensuring teaching processes are carried out
1 Revisión narrativa de literatura, sobre la relación entre las estrategias pedagógicas y la Educación Sexual Integral en menores escolarizados, este artículo está derivado de la Especialización en Pedagogía y Desarrollo Humano. 2 Administrador de Empresas, Egresado. Esp. Pedagogía y Desarrollo Humano cohorte 41 miguel.arce@ucp.edu.co
3 Directora. Magíster en educación. Docente Universitaria. adrianaguzmanperez@gmail.com
in a comprehensive, safe, and responsible manner. The purpose of this review was to examine the impact of CSE implementation by drawing on secondary sources, including scientific journal publications and databases (ScienceDirect, Scopus, PubMed, Web of Science, and SciELO), published between 2019 and 2025, focusing on children aged six to fifteen. This research highlights the importance of integrating pedagogical strategies into the teaching and learning process of CSE, this will ultimately lead to the attainment of these skills from an early stage. Furthermore, it will promote self-esteem, responsible sexual behavior, gender equality awareness, respect, and recognition of abuse or violence through timely identification. Key words: Comprehensive Sexual Education, Gamification in Education, School-Aged Minors, Sexual and Reproductive Health, Relationship and Effects of Learning. Introducción De acuerdo a las orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad, publicada por la Organización de las Naciones Unidas. “La Educación Integral en Sexualidad (ESI), es un proceso que se basa en un currículo para enseñar y aprender acerca de los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad” (UNESCO, 2018, p. 16). Cabe señalar, que la ESI debe orientarse de manera sistemática, planificada y continua, a fin de que los niños, niñas y adolescentes (NNA), puedan ejercer sus derechos, proteger la salud y tomar decisiones basadas en información segura, confiable y libre de prejuicios. No obstante, la calidad de la ESI impartida en las instituciones educativas enfrenta diversos desafíos en su implementación, los cuales inciden en los procesos de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes. Dentro de los obstáculos que comprometen la calidad de la ESI en las instituciones educativas, se destaca la falta de preparación y de confianza de los docentes, el insuficiente apoyo del gobierno y comunitario, poco presupuesto para la ejecución de programas y mínimas horas que reciben los estudiantes en comparación con otras asignaturas (Roth et al., 2022, p. 02). Por lo tanto, es fundamental superar los obstáculos para que la ESI cumpla el verdadero propósito desde las instituciones educativas y demás contextos que la conforman.
Para la Agenda 2030 de la ONU se posiciona la ESI como una herramienta clave para el bienestar, el autocuidado y el ejercicio de derechos y dignidad humana. Mediate los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se respalda abordar la ESI. En coherencia, el ODS 3 Salud y
Bienestar, garantiza el acceso universal a información y servicios de salud sexual y reproductiva; el ODS 4 Educación de Calidad, promueve la adquisición de conocimientos sobre derechos humanos e igualdad de género; y el ODS 5 Igualdad de Género, busca eliminar la violencia contra mujeres y niñas; asegurando derechos sexuales y reproductivos. Así, la ESI se consolida como un pilar fundamental para el desarrollo sostenible y la dignidad humana (Organización de las Naciones Unidas, 2015). Por ello, se reconoce la importancia de promover e integrar la ESI como una herramienta fundamental, impulsada desde las instituciones educativas, teniendo en cuenta factores contextuales y articulada mediante los lineamientos de la ONU a través de los ODS y sus metas asociadas.
El marco normativo colombiano establece lineamientos para garantizar la ESI con las orientaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Precisamente, la Ley 115 de 1994 dispone la obligatoriedad de promover, en los niveles educativos de preescolar, básica y media, una sexualidad fundamentada en la autoestima, el respeto por la identidad sexual, la equidad de género y la preparación para una vida familiar responsable, como parte esencial de la formación integral de los estudiantes (Congreso de la República de Colombia, 1994). Seguidamente, la Ley 1098 del 2006 reconoce el derecho a la educación sexual, entendida, como un proceso formativo que debe promover autonomía, autocuidado, respeto por el cuerpo propio y ajeno, toma de decisiones responsables y la prevención de cualquier forma de violencia o vulneración sexual (Congreso de la República de Colombia,2006) En la misma línea, la Ley 1620 del 2013 interrelaciona las acciones del estado, la escuela, la familia y la sociedad bajo el principio de corresponsabilidad, orientadas a garantizar ambientes escolares seguros y respetuosos de los derechos humanos, sexuales y reproductivos. Además, dispone que la educación sexual debe desarrollarse mediante proyectos pedagógicos graduales e integrales, orientados a fortalecer la toma de decisiones informadas y responsables en los estudiantes, abordando aspectos biológicos, emocionales, sociales y culturales, promoviendo el autocuidado, el respeto por la diversidad y la construcción de un estilo de vida saludable (Congreso de la República de Colombia, 2013). La presente revisión narrativa adopta diversas teorías pedagógicas como marco orientador de análisis. En este sentido, desde la perspectiva del aprendizaje sociocultural y la teoría de la Zona de Desarrollo Próximo, los procesos de aprendizaje, establecen un conjunto de procesos evolutivos, que internamente sólo operan cuando los niños están en interacción con más personas
en su entorno, generando cooperación en el aprendizaje y construyendo sus propios procesos de aprendizaje independiente (Vygotsky, 1979, pp. 138 - 139). En coherencia, al orientar la ESI con la postura de Vygotsky, no se limitaría la transmisión individual de información, sino que se promoverían procesos de construcción colectiva de conocimientos, la interrelación entre docentes, pares, familia, entorno y contextos permitiendo a los estudiantes avanzar progresivamente adquirir conocimientos en los diferentes ejes temáticos que se abordan. Ahora bien, los juegos educativos representan una estrategia pedagógica valiosa, ya que no solo permiten transmitir conocimientos, sino, que también fomentan habilidades esenciales como el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la capacidad de resolver conflictos La teoría del desarrollo cognitivo es una reorganización progresiva de los procesos mentales. En este sentido “Las operaciones concretas son acciones acompañadas de una conciencia por parte del sujeto de las técnicas y coordinaciones de su propio comportamiento” (Piaget, y Inhelder, 1958, p. 06). Precisamente, en la etapa de operaciones concretas, es donde los niños pueden pensar de manera lógica, ya que en esta los pensamientos se interiorizan, se transforman y se reflexionan, y es donde los niños son capaces de incorporar el razonamiento del aprendizaje asociado con la ESI, en este sentido, las acciones concretas no se limitan a simples actividades externas, sino que representan procesos mentales interiorizados que el sujeto es capaz de coordinar y combinar entre sí, logrando la capacidad de organizar mentalmente la acción y demostrar las relaciones entre los objetos y las operaciones realizadas sobre ellos. La teoría constructivista favorece al diseño de estrategias pedagógicas participativas, que potencian la motivación y el aprendizaje a partir de experiencias significativas en temas relacionados con derechos, respeto, diversidad, violencia y anatomía. No obstante, estos procesos de aprendizaje se ven influenciados por los entornos externos de los estudiantes, de hecho, Vygotsky (1979) difiere que para estudiar cómo se desarrolla un niño, primero hay que entender la unidad dialéctica desde la dimensión biológica y desde su entorno cultural. De este modo, el análisis debe incorporar ambos componentes, teniendo en cuenta las normas que regulan los comportamientos en las distintas fases de la infancia (pp. 184-185). Entonces, al vincular los componentes biológicos y culturales, el desarrollo cognitivo de los niños adquiere un carácter dinámico y transformador, pues bien, el aprendizaje no solo es limitado hacia la acumulación de
conocimientos en el aula de clases, sino, que la interrelación con la cultura, conlleva los aprendizajes, hacia nuevas formas de pensamiento, comportamientos y reflexiones. Por otro lado, el autor David Ausubel, integra el énfasis de orientar la enseñanza a partir de los conocimientos con los que ya cuenta el estudiante, a lo que Ausubel llama la teoría del aprendizaje significativo, una vez los símbolos o signos de los conceptos adquieren un significado básico en la mente del estudiante, cada nueva experiencia de aprendizaje significativo enriquece y amplía esos significados iniciales (Ausubel, D.P., 1983, p. 58). El proceso de aprendizaje de la ESI desde la anterior perspectiva, implica que la comprensión de los ejes temáticos por parte de los estudiantes evolucionan a medida que integran nuevos significados, es decir, mediante una secuencia pedagógica constante, los estudiantes pueden referenciar la ESI como el desarrollo de habilidades y conocimientos asociados al respeto, la igualdad de género, la gestión emocional, la protección, los derechos y la dignidad humana; trascendiendo de lo biológico al aprendizaje integral de la ESI.
Promover la ESI desde los entornos educativos debería ser oportuno, sin embargo “los países de África y América Latina han sido tardíos en implementar políticas de ESI, y cuando las han implementado, lo han hecho bajo enfoques biologicistas” (Mella Robles & Rebolledo Toro, 2020 pp. 17-18). Por consiguiente, los estudiantes estarían en alto riesgo, al recibir información de fuentes poco confiables, desarrollando conceptos inadecuados que puede generar consecuencias negativas por carencia de información, además, es valioso apresurar la implementación de políticas públicas orientadas al aprendizaje de la ESI, que construyan habilidades, consciencia y bienestar en los estudiantes. Paralelamente, “las raíces del problema se encuentran en barreras culturales, de género y de acceso a la información, que impiden que los jóvenes reciban una educación sexual integral” (Mella Robles & Rebolledo Toro, 2020 pp. 18). En consonancia, es importante evaluar las situaciones que impiden y afectan impartir la ESI y analizar diferentes estrategias pedagógicas que fomenten desde la academia y desde diferentes factores contextuales, reducir las barreras que afectan el desarrollo de la ESI. Precisamente, “Las estrategias que incorporan elementos de juego pueden servir como una herramienta valiosa para promover comportamientos sexuales seguros dentro de esta población” (Sierra-Yagüe et al., 2025, p. 22). En este sentido, la gamificación y las dinámicas activas constituyen una estrategia pedagógica significativa para impartir la ESI, influyendo al desarrollo de habilidades y estimulando el interés de los estudiantes, además,
permitirían promover de manera gradual la motivación, aprendizajes y reflexiones de los ejes temáticos abordados.
Por lo tanto, la eficacia del aprendizaje en la ESI requiere comprender la educación sexual más allá de los factores de riesgo, articulando la participación de estudiantes, familias e instituciones educativas, con el fin de promover una formación integral orientada al desarrollo de conocimientos, actitudes, habilidades y valores que favorezcan la salud, el bienestar, la dignidad y relaciones sociales y sexuales respetuosas (Castro et al., 2024, p. 10). Cabe señalar, que la educación sexual, debería ser un esfuerzo compartido e interrelacionado, donde cada actor y partícipe tenga un rol clave, que aporte a la construcción del conocimiento en los menores, una vez se construya la articulación, se podría impartir una formación holística que no solo transmite temáticas, sino que genere procesos de autoconocimiento, pensamiento crítico, reflexión y transformación del aprendizaje. Lo anterior se alinea con el objetivo de la presente revisión narrativa, identificando diferentes hallazgos relacionados con la efectividad de las estrategias pedagógicas sobre el aprendizaje de la educación sexual integral, en menores escolarizados, según estudios y aportes investigativos Método Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura con el fin de analizar y sintetizar investigaciones sobre la relación entre la Educación Sexual Integral y las estrategias pedagógicas empleadas en su enseñanza. La revisión incluyó estudios publicados entre 2019 y 2025, seleccionados en bases de datos académicas y repositorios de alto rigor científico como ScienceDirect, Scopus, PubMed, Web of Science, Springer, lo que garantizó la calidad de la evidencia analizada. El análisis se centró en las metodologías aplicadas en la ESI, sus efectos en los actores educativos y el desarrollo de habilidades y conocimientos en los menores escolarizados. Con el fin de encontrar los artículos en las bases de datos y revistas científicas mencionadas, se utilizaron diferentes ecuaciones de búsqueda, predominando la siguiente (("elementary student" OR "students") AND ("Teaching Techniques " OR "gamification" OR "learning effects") AND ("Sexuality Education" OR "comprehensive sexual education" OR "Sexual Health")) como resultado, se relacionan los siguientes datos.
Bases de datos Número de Artículos Fecha de búsqueda Scopus
45
12 septiembre del 2025
Springer
117
16 de septiembre del 2025
Web Of Science
10
23 de octubre del 2025
Science Direct
106
03 de octubre del 2025
Pud Med
9
14 de noviembre del 2025
Total
287
Tabla 1. Pilotaje en Bases de Datos (Elaboración Propia, 2025) En el análisis documental se obtuvo un total de 287 artículos, se realiza descarte de estudios con base a orientaciones del modelo PRISMA, apartando artículos que no cumplen con el objeto de la investigación, artículos repetidos y revisiones narrativas sin métodos claros, distinguiendo
20 estudios, para ser analizados en la presente revisión narrativa. (Ver Anexo 1)
Procedimiento de Análisis de Artículos Para el análisis de los artículos seleccionados se adopta como referente metodológico el análisis de contenido, definido por Laurence Bardin (2002) como "Un conjunto de técnicas de análisis de comunicaciones tendiente a obtener indicadores cuantitativos o no, por procedimientos sistemáticos y objetivos de descripción del contenido de los mensajes, permitiendo la inferencia de conocimientos relativos a las condiciones de producción" (p. 32). Este enfoque permite no solo examinar el contenido del estado del arte, sino también extraer, estructurar y reflexionar críticamente sobre la información contenida en los textos analizados. Se lleva a cabo elección de los artículos que tienen inclinación con el objeto de estudio, seguidamente, se realiza exclusión de los artículos que no cumplen con las características del objetivo de investigación. Se realiza lectura de los artículos seleccionados, aplicando el análisis de contenido propuesto por el autor Bardin y se diseña una matriz de extracción de datos, donde se pueda comparar y analizar los contenidos que contribuyen al propósito de la investigación. Resultados La presente revisión narrativa, busca demostrar que la ESI va mucho más allá de temas sobre anatomía, la reproducción y prevención de enfermedades, pues al denotar el término integral, es un proceso educativo amplio y continuo que les permite conocerse, entender sus
emociones, cuidar su cuerpo, construir relaciones sanas y respetuosas e identificar focos de peligro. Por consiguiente, se describen los siguientes resultados orientados, hacia la relación de las estrategias pedagógicas en la enseñanza de la ESI, evaluación de la eficacia en las estrategias pedagógicas y el impacto de la efectividad de las estrategias pedagógicas. Criterio 1: Estrategias Pedagógicas para la Enseñanza de la ESI Con base a los resultados encontrados en el estado del arte, se integran diversos estudios contemporáneos que demuestran rigurosidad metodológica y soportan las diferentes líneas de razonamiento investigativo. Precisamente, (Sierra-Yagüe et al., 2025) mediante una revisión sistemática de 16 estudios y un metaanálisis de 8 estudios, refiere que, con el fin de fortalecer la salud afectiva y sexual, se recomienda un enfoque metodológico de intervenciones universales, facilitando la evaluación integral de la efectividad, también resalta la importancia de iniciar las intervenciones a edades tempranas, incorporando innovaciones tecnológicas que complementen la educación tradicional. Por otro lado, (Ancona et al., 2024) por medio de una revisión sistemática de 40 estudios, resalta que los juegos son una herramienta importante en la educación y la salud pública, provocando participación activa de los estudiantes, y mejorando la comprensión y la retención duradera de conocimientos, en este sentido, las estrategias de gamificación favorecen la adquisición de conocimientos sobre salud, fortalecen actitudes positivas y promueven la toma de decisiones informadas.
Por consiguiente, (Putri & Wahyurini et al., 2024) mediante un enfoque de investigación mixto, mencionan que el juego de mesa LIKU LIMU está diseñado para niños de seis a diez años y actúa como herramienta educativa para la educación sexual temprana, estimulando habilidades cognitivas y motoras de los niños y la autoprotección contra los delitos sexuales. Paralelamente, desde un enfoque de diseño conjunto centrado en el ser humano, (Najafi et al., 2024) describen que la ESI se divide en conocimientos y habilidades, siendo el juego una de las formas de brindar una educación diferente a los niños más pequeños y plantean una herramienta de gamificación llamada El Pequeño Astronauta, como un modelo para enseñar a niños entre los tres y nueve años, la principal fortaleza del juego reside en enseñar diferentes habilidades de educación sexual, una estrategia crucial para prevenir el abuso sexual infantil y la autoprotección. En la misma línea (Matt Pa et al., 2025) mediante un estudio controlado cuasiexperimental en Malasia, respaldan al SmartShield, como una buena opción para establecer en el currículo escolar nacional, siendo un
modelo para mejorar significativamente los conocimientos sobre la prevención del abuso sexual infantil entre los niños de primaria. El SmartShield facilita abordar diversos contenidos vinculados con la ESI, entre ellos la pubertad, la salud reproductiva, el autocuidado sexual, la protección personal y la responsabilidad social. La finalidad del SmartShield, consiste en fortalecer la comprensión de los estudiantes acerca de los procesos fisiológicos, los aspectos reproductivos y la relevancia de establecer límites tanto personales como sociales, también podría integrarse en las actividades extracurriculares cotidianas, de modo que las habilidades de protección se desarrollen y formen parte de la vida escolar natural.
Ahora bien, los NNA se rodean constantemente de herramientas y entornos digitales para uso social y académico. Precisamente, (Alhassan et al., 2025) mediante una revisión sistemática de 22 estudios en África subsahariana, señalan que el uso de herramientas digitales para la educación en salud sexual y reproductiva contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente a la reducción de desigualdades ODS 10 y a la promoción de la salud y el bienestar ODS 3. No obstante, destacan la necesidad de fortalecer la infraestructura tecnológica, garantizar un acceso equitativo y evaluar los impactos a largo plazo, lo que exige la articulación entre responsables políticos, docentes e investigadores para consolidar innovaciones digitales en la ESI. De manera similar, (Guo et al 2025) evaluaron la eficacia de un programa en línea de educación en salud sexual y reproductiva para estudiantes de primaria en China, estudio basado en un ensayo controlado aleatorizado por conglomerados de 9 semanas. El programa en línea presenta una solución escalable y accesible a los desafíos de impartir la ESI y reproductiva en entornos con recursos limitados, al facilitar el acceso a información basada en la evidencia y apropiada para cada edad. En este sentido, la efectividad de la aplicación y desarrollo en las zonas rurales, podría mejorar los procesos de aprendizaje. De manera transversal, los estudios coinciden en que las estrategias lúdicas, tanto digitales como análogas podrían favorecer aprendizajes significativos en ESI, aunque difieren en gran medida del nivel de autonomía promovido, el conocimiento y la voluntad en el rol del docente. En este sentido, los hallazgos mencionan la necesidad de aplicar estrategias de gamificación en el aprendizaje de la ESI desde edades tempranas, definir estrategias lúdicas e incluir el uso de la tecnología.
En concordancia con lo anterior, los estudios destacan la relevancia de la teoría cognitiva como un modelo de aprendizaje construido a partir de la experiencia, subrayando que es posible
desarrollar nuevas competencias mediante la participación activa en procesos de aprendizaje experiencial y práctico, así como a través de la observación de las vivencias de otros. Asimismo, destaca en la investigación la postura del filósofo Platón, quien sostiene que la educación debe fundamentarse en el juego y en la motivación natural del individuo, y no en la imposición o el uso de la fuerza.
Si bien, las estrategias pedagógicas basadas en el juego, la gamificación y las tecnologías digitales muestran efectos positivos en el aprendizaje de la ESI, la literatura evidencia limitaciones en cuanto a la evaluación de su sostenibilidad a largo plazo y a los desafíos para su implementación en contextos con restricciones tecnológicas, políticas, culturales, religiosas o sociales. En este sentido, se resalta la necesidad de investigaciones contextualizadas que permitan medir su efectividad y continuidad, especialmente desde un enfoque cultural, considerando las costumbres, políticas y dinámicas sociales propias de cada contexto educativo.
Criterio 2: Evaluación de la eficacia en las estrategias pedagógicas para el aprendizaje de la
ESI
Se contemplan diversos estudios que aportan claramente al desarrollo del criterio, en esencia (Kim et al., 2023) mediante un metaanálisis de 34 estudios sobre la efectividad de la ESI, recomiendan implementar programas de ESI acordes con el nivel de desarrollo y la comprensión de conceptos fundamentales, partiendo desde los últimos grados de primaria o los primeros de la secundaria, hasta la educación media, por un periodo mínimo de tres años. Lo que garantiza una continuidad durante los procesos académicos en los estudiantes. Por su parte, (Kemigisha et al., 2019) mediante la intervención de un programa integral de educación sexual en zonas rurales de Uganda, abordan múltiples temas como la pubertad, las relaciones y emociones, la toma de decisiones, la autoestima, la denuncia de violencia física y sexual, los derechos humanos y la prevención del embarazo; estos conocimientos actúan como requisito, para lograr cambios significativos durante el proceso de crecimiento y desarrollo de los estudiantes. Del mismo modo, (Mukanga et al., 2024) señalan que facilitar la implementación de la ESI en las escuelas, se asocia con aumento de conocimiento en los estudiantes en materia de salud sexual y reproductiva. Dicho incremento, se evidencia a partir de la percepción de cambios en prácticas como la abstinencia sexual y la denuncia de situaciones de violencia sexual. Sin embargo, se podría ver afectado por falta de tiempo, baja priorización de las instituciones educativas, omisión de temas sensibles por
parte de los docentes y el no integrar de manera sistemática la ESI en el currículo escolar. En consonancia, la eficacia podría generar cambios conductuales en los estudiantes, pero el éxito depende del compromiso por parte de los diferentes actores que se involucran. Por otro lado, (Shimpuku et al., 2023) en un estudio longitudinal cuasiexperimental en la zona rural de Tanzania, reportan la ausencia de efectos estadísticamente significativos a largo plazo de la ESI sobre las actitudes y comportamientos de los adolescentes. En teoría, los resultados son asociados por la falta de seguimientos continuos y extensos que permitan evaluar el seguimiento y control de los resultados. Por su parte (Pinandari et al. 2023) evidencian que los efectos a corto plazo de una intervención escolar de ESI, permiten identificar impactos inmediatos en adolescentes muy jóvenes, principalmente en el desarrollo de competencias para una sexualidad saludable, como el aumento de conocimientos, la modificación de actitudes y el fortalecimiento de habilidades. Desde otra perspectiva, (Castro et al. 2024) relaciona que la ESI en Colombia es impartida principalmente por docentes de ciencias naturales, resaltando la necesidad en que los docentes cuenten con formación especializada y competencias para abordar integralmente la ESI. Además, es recomendable incorporar la ESI como asignatura en el currículo, con un enfoque pedagógico abierto que integre aspectos socioculturales y las habilidades sociales, para fomentar un conocimiento significativo con enfoque en los derechos humanos. El anterior estudio citado relaciona tres recomendaciones importantes centrales para lograr calidad en la ESI, primero integrar obligatoriamente la ESI en los currículos académicos, seguidamente, construir relaciones de corresponsabilidad entre los docentes y familias; por último, generar un enfoque de desarrollo de habilidades y conocimientos a los estudiantes orientados hacia la prevención de riesgos y la toma de decisiones informadas.
De manera transversal, los estudios coinciden en que la implementación de estrategias pedagógicas de ESI en el entorno escolar, desde edades tempranas, favorece la adquisición progresiva de habilidades socioemocionales a lo largo del desarrollo y crecimiento de los estudiantes. En este sentido, el presente estudio demuestra que la ESI no se limita a la transmisión de información relacionada con el contexto biológico o sexual, sino, que permite construir y desarrollar en los estudiantes un conjunto de habilidades orientadas al fortalecimiento del autoconocimiento, al control de las emociones, en promover la comprensión, el respeto y la
armonía por la diversidad de género, asimismo, en fortalecer los procesos de comunicación; actuando con valores y principios en los diferentes entornos sociales y emocionales. La ESI en estudiantes escolarizados puede generar efectos positivos desde los enfoques cognitivo, actitudinal y conductual, especialmente cuando se implementa de manera temprana, continua y contextualizada. Desde lo cognitivo, favorece los conocimientos en salud sexual y reproductiva, la toma de decisiones informadas y la identificación de situaciones de riesgo; a nivel actitudinal, promueve competencias para vivir la sexualidad de forma responsable, segura y saludable; y desde una mirada conductual, contribuye al retraso del inicio de las relaciones sexuales, la denuncia de situaciones de violencia, el fortalecimiento de mecanismos de protección y la prevención de ITS, ETS y embarazos no planificados. No obstante, se resalta la necesidad de realizar seguimientos sistemáticos y a largo plazo que permitan evaluar la eficacia. La efectiva implementación de la ESI requiere una corresponsabilidad sólida entre padres, docentes y directivos, basada en comunicación horizontal y conocimiento compartido de sus objetivos. Los directivos deben garantizar formación docente continua, basada en evidencia científica, para responder con claridad a las inquietudes estudiantiles. Paralelamente, es crucial actualizar las metodologías hacia enfoques participativos y activos, empleando herramientas lúdicas y digitales que fomenten el pensamiento crítico, la reflexión y la construcción de aprendizajes significativos.
Criterio 3: Impacto de la efectividad de las estrategias pedagógicas en el aprendizaje de la
ESI
El estado del arte resalta la percepción de los distintos actores involucrados en el proceso de aprendizaje de la ESI. Para (Chavula et al. 2022) señalan que las principales desventajas que inciden en la integración de la ESI en los sistemas educativos radican en la presencia de factores contextuales y en la insuficiente participación de las partes interesadas. En consecuencia, estos factores influyen significativamente en el proceso enseñanza aprendizaje de los contenidos abordados, especialmente si surgen discrepancias religiosas, familiares y culturales. Precisamente, para reducir los sesgos desde los diferentes actores, es necesario articular y construir escenarios de dialogo, confianza y comunicación, involucrando y haciendo partícipes la importancia de los distintos actores, dependiendo de estos la efectividad de las estrategias pedagógicas en el
aprendizaje de la ESI y el propósito de construir habilidades y conocimientos de la ESI, en los estudiantes, que se alinean con el bienestar personal y generación de conciencia sobre los actos. En otro sentido, las reformas del entorno escolar podrían lograr impacto en el desarrollo cognitivo y conductual de los estudiantes. Para (Peterson et al. 2019) la mejora del clima institucional y el fortalecimiento de docentes profesionales capacitados en impartir la ESI, se asocian con retraso del inicio de la actividad sexual en estudiantes, esto resalta la importancia de crear intervenciones centradas en el entorno escolar, particularmente en el aula de clase y en las condiciones institucionales que la rodean, además, garantizar la capacitación continua de los docentes, orientada al fortalecimiento de habilidades pedagógicas y conocimientos sustentados en evidencias científicamente de educación sexual de forma integral. Desde otra perspectiva, (Hendriks et al. 2024) mencionan que independientemente de las futuras especialidades y disciplinas, todos los docentes deben estar capacitados para comprender y abordar la ESI. En este sentido, es importante que las universidades se preparen e integren de manera explícita la ESI en los programas académicos de formación docente, con el propósito de fortalecer el desarrollo de conocimientos y habilidades pedagógicas que permitan a los futuros docentes abordar temas relacionados con la ESI. En comparación, (Szucs et al. 2021) a través de un metaanálisis realizado en 23 escuelas de Estados Unidos, se analiza el respaldo institucional y comunitario hacia la implementación de la ESI en las escuelas. Mediante la aplicación de diversas encuestas nacionales, estatales y locales, evidenciando un alto apoyo en incorporar la ESI en los entornos escolares. Este respaldo familiar resulta altamente importante, ya que la participación desde los hogares no solo aprueba la enseñanza de la ESI en las escuelas, sino que también favorece la construcción de entornos de confianza y diálogo entre la formación escolar y los procesos comunicativos familiares. En convergencia con lo anterior, (Putri & Wahyurini et al. 2025) mediante un estudio cuantitativo en Ecuador, se evidencian que las percepciones de padres y madres sobre la ESI en niños de 6 a 12 años se orientan principalmente en aspectos biológicos de la sexualidad. Asimismo, los padres con menor nivel educativo presentan conocimientos limitados sobre las dimensiones integrales de la ESI, lo que dificulta la adquisición de conocimiento desde el entorno familiar. Los anteriores hallazgos, evidencian la necesidad en que las familias comprendan la ESI como un proceso formativo orientado al desarrollo de habilidades cognitivas, conductuales y actitudinales que beneficien el propio bienestar de los hijos.
Los hallazgos evidencian que la efectividad de las estrategias pedagógicas en el aprendizaje de la ESI depende en medida en que los docentes se destaquen mediante habilidades, actitudes y conocimientos para la enseñanza de los contenidos. En coherencia, (Jämiä et al. 2025) señalan que los docentes deben demostrar confianza pedagógica, promover el diálogo abierto, normalizar la discusión de temáticas consideradas tabú y generar entornos de aprendizaje seguros. Asimismo, los resultados indican que es necesario que los docentes desarrollen competencias específicas para abordar contenidos complejos y sensibles, asumiendo un rol de acompañamiento y apoyo dentro del aula. Destacando la importancia de orientar a los estudiantes hacia fuentes de información confiables para ampliar los conocimientos, evitando contradicciones o confusiones al adquirir conocimientos propios. Los intereses de los estudiantes, demostrados en investigaciones como la de (Roth et al. 2021) reflejan que la ESI deben abordar temáticas enfocadas en las relaciones interpersonales, salud reproductiva, consentimiento, prevención del acoso y abuso, e identidad de género. Como consecuencia, no es integral limitar la ESI a temáticas biológicas, sino que debe integrar dimensiones emocionales, éticas y sociales que desarrollen habilidades para una toma de decisiones informada.
Conclusiones La presente revisión concluye que, en primer lugar, las estrategias pedagógicas como la gamificación tanto digitales como analógicas se identifican como modelos pedagógicas prometedoras para la enseñanza de la ESI en menores. Por un lado, las herramientas digitales requieren mejoras en infraestructura, reducción de brechas de acceso, adecuación cultural, rigurosidad científica y evaluación de impacto a largo plazo. Por otro lado, los juegos analógicos continúan siendo recursos efectivos que, mediante la interacción lúdica, favorecen la adquisición de conocimientos, la retroalimentación, la motivación y la toma de decisiones conscientes en salud sexual y reproductiva.
Respecto a la eficacia de las estrategias pedagógicas en ESI depende primero, su integración curricular desde edades tempranas, segundo, la implementación de seguimientos permanentes que evalúen cambios cognitivos, actitudinales y conductuales, y tercero, la comunicación continua y horizontal con las familias para que conjuntamente se promueva habilidades, conciencia crítica y toma de decisiones fundamentadas en los estudiantes. Sin embargo, se identifican vacíos en la literatura actual, como la falta de evaluaciones a largo plazo,
la escasa evidencia en contextos rurales y la omisión de los menores que no se encuentran estudiante, señalando la necesidad de ampliar y diversificar futuras investigaciones en estas áreas. Por otro lado, en cuanto a la efectividad de las estrategias pedagógicas en la ESI no se define por la aplicación de metodologías aisladas, sino por la articulación coherente de factores pedagógicos, institucionales, familiares, culturales y formativos. La literatura converge en que la ESI es un proceso educativo complejo, de naturaleza sistémica, que requiere corresponsabilidad interinstitucional, formación docente continua, participación familiar, entornos escolares seguros y metodologías centradas en el estudiante, siendo este uno de los factores que más se repite en la literatura, En consecuencia, el impacto real de la ESI en el aprendizaje de los menores escolarizados depende de la integración estructural de todos los actores del sistema educativo, configurando un modelo pedagógico integral, sostenible y contextualizado. Los estudios coinciden en que el entorno familiar, basado en la confianza, la comunicación y el diálogo permanente, se constituye como herramienta fundamental para el acompañamiento de los hijos y complementa la enseñanza de la ESI en las instituciones educativas. Asimismo, se evidencia que la articulación y el diálogo continuo entre los distintos actores del modelo educativo resultan indispensables para consolidar los aprendizajes, ya que la desarticulación o ausencia de alguno de ellos puede afectar de manera significativa la efectividad de las estrategias pedagógicas en la ESI Se recalca que la ESI va mucho más allá de temas sobre anatomía, la reproducción y prevención de enfermedades, pues al denotar el término integral, es un proceso educativo continuo que les permite conocerse, entender sus emociones, cuidar su cuerpo, construir relaciones sanas y respetuosas e identificar focos de peligro; por medio de herramientas y estrategias pedagógicas, promoviendo valores y el reconocimiento de los derechos sobre de la dignidad humana. Dentro de las principales limitaciones encontradas en algunos estudios, fue la falta de seguimiento y control a las estrategias y métodos, debido a que fueron aplicados a edades tempranas de los estudiantes, sin saber los resultados reales en la etapa de exploración o la adolescencia, otra limitación fue la selección por conveniencia de las muestras sobre algunos estudios, lo que insta a no generalizar los resultados y hallazgos. Finalmente se sugiera continuar investigando sobre la ESI en los menores no escolarizados, ya que no se tuvo en cuenta en el desarrollo de la presente revisión narrativa.
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Anexos
Anexo 1. Descarte de estudios con base a orientaciones del modelo PRISMA. Elaboración Propia
Cita: Arce Taborda, Miguel Fernando (2026), Relación entre estrategias pedagógicas y la Educación Sexual Integral en menores escolarizados: Revisión Narrativa, Universidad Católica de Pereira, p. N. https://hdl.handle.net/10785/17143