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De la identidad cultural: Sistematización de los procesos de Transmisión de los Saberes Ancestrales en Medicina Tradicional del Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño.

Autora

Ana Jenith Pinchao Chamorro

Facultad en ciencias de la educación Universidad Tecnológica de Pereira

Pereira, Risaralda

2025

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De la identidad cultural: Sistematización de los procesos de Transmisión de los Saberes Ancestrales en Medicina Tradicional del Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño.

Autora Ana Jenith Pinchao Chamorro

Asesor Jhon Jairo Ocampo Cardona

Trabajo de grado para optar por el título de: Licenciada en Etnoeducación

Universidad Tecnológica de Pereira Facultad en ciencias de la educación Licenciatura en Etnoeducación Pereira, Risaralda

2025

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«Cúrate mijita, con la luz del sol y los rayos de la luna. Con el sonido del río y la cascada. Con el vaivén del mar y el aleteo de las aves.

Cúrate mijita, con las hojas de la menta y la hierbabuena, con el neem y el eucalipto.

Endúlzate con lavanda, romero y manzanilla.

Abrázate con el grano de cacao y un toque de canela. Ponle amor al té en lugar de azúcar y tómalo mirando las estrellas.

Cúrate mijita, con los besos que te da el viento y los abrazos de la lluvia.

Hazte fuerte con los pies descalzos en la tierra y con todo lo que de ella nace. Vuélvete cada día más lista haciendo caso a tu intuición, mirando el mundo con el ojito de tu frente.

Salta, baila, canta, para que vivas más feliz. Cúrate mijita, con amor bonito, y recuerda siempre…

¡Tú eres la medicina!!»

Maria Sabina

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Agradecimientos especiales Quiero agradecer a las plantas medicinales, que me han venido guiando desde antes de nacer, desde el vientre de mi madre, y que han estado presentes desde que sentí el llamado de escucharlas y tomé la decisión de realizar este trabajo investigativo. A las sabedoras y sabedores de medicina tradicional junto a los caminantes de Males que con generosidad, compartieron su sabiduría, su palabra y su tiempo. De igual manera, a mi comunidad, que a través de sus prácticas, rituales y enseñanzas me permitió reconocer la importancia de los saberes ancestrales como parte fundamental de nuestra identidad cultural. Agradezco a mis padres, por darme la vida y quien siempre han creído en mí y en mis andanzas. A mi hermana Camila, quien me ha acompañado en trasnochos y búsquedas durante el trabajo de campo, compartiendo conmigo el frío y la incomodidad. Ella, además, es la artista de las obras recreadas en este trabajo, entendió mis ideas y las plasmó en arte. A mi abuela Isabel, por su apoyo constante, por aconsejarme y cuidarme en cada momento. A mis compañeros de cuatro patitas, Luna y Ricardito, que me acompañaron en los espacios de reflexión y escritura, brindándome compañía.

A mis amigas y amigos de Juntanza Las Polekas, quienes siempre me impulsaron a continuar este proceso y fueron pilares fundamentales para iniciar este proyecto. En una ciudad lejana a la mía, me abrazaron, me dieron abrigo, siendo símbolo de motivación. A mis queridas maestras, Sandra Yépez Chisco y Maribel Restrepo, que desde su ejemplo me motivaron a escribir sobre mi comunidad, a visibilizar sus problemáticas y realizar aportes a mi comunidad. Ellas me abrazaron, me cobijaron y me brindaron herramientas para continuar. A mi director de tesis, Cachis, quien siempre me motivó a escribir y confió en la importancia de trabajar este proyecto sobre la medicina tradicional Finalmente, agradezco a la Madre Tierra que en cada luna durante la construcción de este proyecto me otorgó facilidades, ideas, fortaleza y sabiduría para continuar. Esta dedicatoria es para Ella, Madre y guardiana de todos.

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RESUMEN

Este proyecto de investigación tiene como objetivo principal sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional para fortalecimiento de la identidad cultural en el resguardo indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño. En un contexto donde indígenas pastos enfrentan desafíos significativos para preservar los saberes ancestrales, para ello es crucial documentar cómo las prácticas de medicina tradicional contribuyen a la salud de la comunidad y tienen un papel fundamental en la preservación de la identidad cultural.

La metodología es a través de la sistematización de experiencias, la Investigación

Acción Participante (IAP), con enfoque cualitativo, combinando técnicas como la observación participante, paseo y conversación, entrevistas semiestructuradas y análisis de las narrativas y testimonios. Estas herramientas permitieron obtener una visión contextualizada de las prácticas de medicina tradicional, así como de las percepciones y experiencias de los miembros de la comunidad. Se involucró a los médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores a el proceso de investigación, promoviendo un diálogo que respete y valore sus saberes ancestrales.

Esta investigación recopila y sistematiza las prácticas de la medicina tradicional del Resguardo Indígena de Males con el fin de fortalecer la identidad cultural, valorando y reconociendo las tradiciones, que busca sentar bases para un currículo propio que integre estos conocimientos en la educación propia.

Los saberes ancestrales de medicina tradicional, vistos desde un enfoque multidisciplinario e interseccional, promueven la interculturalidad y el reconocimiento de la diversidad cultural, contribuyendo al bienestar comunitario y a un aprendizaje contextual que aborde problemas locales y regionales.

Palabras clave: Medicina Tradicional, identidad cultural, saberes ancestrales.

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ABSTRACT

This research project aims to systematize the processes of transmitting ancestral knowledge of traditional medicine to strengthen cultural identity in the Indigenous Reserve of Males, Great People of the Pastos, Nariño. In a context where the Pastos Indigenous people face significant challenges in preserving their ancestral knowledge, it is crucial to document how traditional medicine practices contribute to the health of the community and play a fundamental role in safeguarding cultural identity.

The methodology is based on the systematization of experiences, Participatory Action Research (PAR), and a qualitative approach, combining techniques such as participant observation, “paseo y conversación” (walk and talk), semi-structured interviews, and analysis of narratives and testimonies. These tools make it possible to obtain a contextualized understanding of traditional medicine practices, as well as the perceptions and experiences of community members. Traditional healers, elders, herbalists, midwives, masseurs, and knowledge keepers were involved in the research process, promoting a dialogue that respects and values their ancestral wisdom.

This research compiles and systematizes the traditional medicine practices of the Indigenous Reserve of Males with the purpose of strengthening cultural identity, valuing and recognizing traditions, and seeking to establish the foundation for a culturally relevant curriculum that integrates this knowledge into Indigenous education.

Traditional medicine, understood as a multidisciplinary approach, will promote interculturality and the recognition of cultural diversity, contributing to community well-being and to contextual learning that addresses local and regional challenges.

Keywords: Traditional Medicine, Cultural Identity, Ancestral Knowledge

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CONTENIDOS

INTRODUCCIÓN.......................................................................................................................12

CAPÍTULO 1: CONTEXTUALIZACIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1 Descripción del contexto........................................................................................................14 1.1.1 Ubicación histórica y geográfica del Pueblo de los Pastos...................................................15 1.1.2 Resguardo indígena de Males..............................................................................................20 1.1.3 Aspecto físico.......................................................................................................................23 1.1.4 Límites................................................................................................................................23 1.1.5 Aspecto económico.............................................................................................................25 1.1.6 Aspecto demográfico...........................................................................................................26 1.2 Planteamiento del problema................................................................................................ 26 1.2.1 Descripción del problema...................................................................................................26 1.2.2 Formulación del problema..................................................................................................33 1.3 Línea de investigación..........................................................................................................36 1.4 Justificación..........................................................................................................................37 1.5 Objetivos...............................................................................................................................40 1.5.1 Objetivo general..................................................................................................................40

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1.5.2 Objetivo específicos............................................................................................................40

CAPÍTULO 2: MARCO REFERENCIAL………………………………………………….41

2.1 Estado del arte.....................................................................................................................41

2.1.1 Estudios Internacionales………………………………………………………...……….43

2.1.2 Estudios Nacionales………………………………………………………………………45

2.1.3 Estudios locales………………………………………………………………………….. 47

2.2 Marco teórico.........................................................................................................................51 2.2.1 Identidad cultural..................................................................................................................51 2.2.2 Saberes ancestrales...............................................................................................................54 2.2.3 Medicina tradicional.............................................................................................................58 2.3 Marco contextual...................................................................................................................62

2.3.1 Cosmovivencia: El mundo desde la tulpa…………………………………………..….. 62

2.3.2 Educación propia……………………………………………………………………..… 64

2.3.3 Ley de origen………………………………………………………………………….….66

2.3.4 Ley Natural…………………………………………………………………………..68

2.3.5 Derecho Mayor………………….……………………………………………………….70

2.3.6 Derecho Propio…………….…………………………………………………………….71

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CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN.....................................................75 3.1 Enfoque de investigación.......................................................................................................75 3.2 Tipo de investigación: Sistematización de experiencias.....................................................77 3.3 Objeto, objetivo y eje de sistematización...........................................................................78 3.3.1 Objeto de sistematización....................................................................................................78 3.3.2 Objetivo de la sistematización…………………………………........................................79

3.3.3 Eje de sistematización……………………………………………………………………..80

3.4 Población...............................................................................................................................80 3.3 Técnicas e instrumentos de recolección..............................................................................81

3.3.1 Observación Participante ………………………………………………………………....81

3.3.2 Entrevista semiestructurada……………………………………………………………… 83

3.3.3 Paseo y conversación ……………………………………………………………..…..…..83

3.3.4 Análisis de narrativas y testimonios …………………………..………………………….84

3.4 Preparación del Trabajo de Campo………………………………………………………85

3.5 Etapas del trabajo de campo...............................................................................................87 CAPÍTULO 4: RESULTADOS Y DISCUSIÓN.......................................................................89 4.1 Sistematización de procesos de saberes ancestrales de medicina tradicional..................89

4.1.1 Punto de partida: sentido y motivación de la sistematización…………………………….90

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4.1.2 Recuperación del proceso vivido.........................................................................................93 4.1.2.1 El camino: Aprender haciendo ........................................................................................93 4.1.2.2 Cuidados desde el vientre: sabiduría ancestral durante el embarazo................................97 4.1.2.3 El parto: un acto espiritual y territorial..................................................................101 4.1.2.4 La cuarentena: Ritual de cuidado..................................................................................103 4.1.2.5 La purga: ritual..............................................................................................................106 4.1.2.6 Plantas que sanan: Creciendo con la medicina ancestral.................................................108 4.1.2.7 Entre espíritus y plantas: El origen de la enfermedad en la medicina tradicional……112 4.1.2.8 Aprender a sanar desde el territorio...............................................................................117 4.1.3 Identificación de ejes de sistematización.........................................................................122 4.1.3.1 Enseñanza-aprendizaje....................................................................................................123 4.1.3.2 La oralidad.......................................................................................................................125 4.1.3.3 La espiritualidad.............................................................................................................126 4.1.3.4 Relaciones intergeneracionales.......................................................................................127 4.1.4 la lectura crítica..................................................................................................................128 4.1.5 Construcción de aprendizajes............................................................................................132

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4.2 Resultados y discusión de hallazgos.....................................................................................135

CONCLUSIONES....................................................................................................................143 RECOMENDACIONES...........................................................................................................146 Resguardo indígena de Males......................................................................................................146 Universidad tecnológica de Pereira.............................................................................................148 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS....................................................................................149 GLOSARIO................................................................................................................................155

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ANEXOS

Lista de tablas Tabla 1. Estrategias propuestas para fortalecer la transmisión de saberes ancestrales…………135 Tabla 2. Plantas medicinales en el Resguardo Indígena de Males……………………………..136 Tabla 3. Prácticas espirituales, corporales, uso de plantas medicinales y remedios alimenticios……………………………………………………………………………………..138 Lista de Figuras Figura 1. Localización del Municipio de Córdoba……………………………………………..15 Figura 2. Sol de los pastos………………………………………………………………………17 Figura 3. La perdices blanca y negra…………………………………………………………..19 Figura 4. Tres tulpas……………………………………………………………………………26 Figura 5. Chispas y guangas……………………………………………………………………67 Figura 6. Mesa ceremonial, casa de sanación taita Alberto Chapuel……………………………………85 Figura 7. Espiral con los colores de la Whipala……………………………………………………96 Figura 8. Faja con simbología……………………………………………………………………….103 Figura 9. Simbología andina representativa de los elementos aire, agua, tierra y fuego…......118 Figura 10. Símbolos representativos de los ejes de sistematización…………………………….122 Figura 11. Conversando alrededor de la tulpa…………………………………………..…….124 Figura 12. Medicinas ancestrales presentes en un conversatorio………………………….…..129 Figura 13. Curaciones en la casa de sanación del taita Alberto Chapuel en la vereda de Sanfrancisco de Yungachala………………………………………….………………………..135

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INTRODUCCIÓN

La presente investigación se enfoca en la sistematización de los procesos de transmisión de saberes ancestrales en el fortalecimiento de la identidad cultural dentro del resguardo indígena de Males, en el Gran Pueblo de los Pastos, Nariño. El objetivo es reconocer y recopilar estos conocimientos transmitidos a través de generaciones, los cuales han sido conservados por médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores. Las prácticas de medicina tradicional, inmersas en rituales y ceremonias, han perdurado hasta nuestros días, se continúa utilizando plantas medicinales que contribuyen a la armonía territorial y la sanación colectiva de la comunidad.

El resguardo indígena de Males representa un espacio sagrado simbólico en relación hombre-naturaleza donde nuestros ancestros han transmitido su legado a lo largo del tiempo, fortaleciendo así la identidad cultural del pueblo Pasto. La sistematización de estos procesos es fundamental para conservar esta memoria ancestral en un contexto de globalización y desafíos, como los problemas de salud pública. En este sentido, las prácticas de medicina tradicional siendo parte de la educación propia y el reconocimiento de la diversidad cultural, demostrando cómo los saberes ancestrales pueden contribuir a abordar estos desafíos, promoviendo el conocimiento y la práctica de estas tradiciones para preservar el legado cultural ancestral del Gran Pueblo de los Pastos.

La investigación es de carácter cualitativo, basada en el enfoque de investigación-acción participativa, se centra en la inmersión en la comunidad, documentando historias de vida,

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narrativas, entrevistas y experiencias a través del paseo y conversación, por los chaquiñanes1 o caminos sagrados. Se encuentra enraizada a los principios andinos de relacionalidad, corresponsabilidad, dualidad y ayni2 o reciprocidad, partiendo de la concepción de que todo es medicina. Así, se plantea como un proceso de sanación y reconocimiento colectivo, guiado por el amor hacia la comunidad y desde la comunidad misma. Estos principios, además de sustentar el valor de los saberes ancestrales, son el fundamento para la recuperación y fortalecimiento de la identidad cultural.

1 Chakiñanes es un término quechua que significa “caminos de los pies” o “senderos”, y se refiere a las antiguas rutas de comunicación utilizadas por los pueblos andinos para el intercambio cultural, económico. 2 Ayni es un principio andino de reciprocidad y ayuda mutua, mediante el cual las personas y comunidades colaboran entre sí, devolviendo el apoyo recibido.

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CAPÍTULO 1: CONTEXTUALIZACIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1 Descripción del contexto

El Resguardo Indígena de Males, se encuentra ubicado en Nariño suroccidente colombiano, es parte del Gran Pueblo de los Pastos, un territorio ancestral que ha conservado su identidad cultural y social. Ubicado. Este contexto es clave para comprender las dinámicas de la comunidad en relación a la transmisión de la medicina tradicional y su impacto en la identidad del pueblo Pasto, eje central de esta investigación Figura 1 Mapa del Municipio de Córdoba Nariño

Nota: Tomado de la Alcaldía Municipal de Córdoba, Nariño (2024).

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1.1.1 Ubicación histórica y geográfica del Pueblo de los pastos

El territorio ancestral del pueblo Pasto se encuentra en la región conocida como el Nudo de los Pastos o Nudo de Huaca, que abarca desde el valle de Chota en el actual Ecuador hasta el municipio de Ancuya en el departamento de Nariño, Colombia, y se extiende desde la llanura del Pacífico hasta la Amazonia. Según los relatos míticos y los conocimientos transmitidos por los ancestros, los Pastos han venido habitando esta tierra por más de 25,000 años, siendo históricamente la comunidad más numerosa en la zona interandina de Nariño, destacándose por su organización y habilidad en el comercio y la industria.

En 1558, durante la visita del oidor de la Real Audiencia de Quito, García de Valverde, se documentó que los pueblos de los Pastos contaban en promedio con 488 familias. Cuando los españoles llegaron por primera vez al territorio en 1536, se estimaba que la población de los Pastos alcanzaba alrededor de 23,000 personas, con respecto a la lengua propia denominada Qwastu3, se conservan principalmente en nombres de lugares y personas. En el departamento de Nariño se reconocen como Pastos o los indígenas pertenecientes o los resguardos indígenas de Males, Mayasquer, Panán, Chiles, Cumbal, Cuaspud, Aldana, Ipiales, San Juan, Potosí, Males, Yaramal, Puerres, Funes, Iles, Imués, Calcan, Túquerres, Guaitarilla, Yascual, Guachaves, Mallama, Colimba, Muellamues, Guachucal y Sapuyes, cuyo símbolo más representativo es el sol de los pastos.

3 Qwastu: es considerada la lengua ancestral del Gran Pueblo de los Pastos. Aunque en la actualidad está en riesgo de desaparición, se mantiene viva en algunas expresiones cotidianas en apellidos y nombres de las comunidades indígenas de Nariño y el norte del Ecuador.

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Figura 2 Sol de los pastos

Nota: Elaboración propia (2025) Según los datos de la estadística del DANE (2018) el Pueblo indígena de los Pastos está asentado en 25 Resguardos, la población censada por el DANE fue de 163.873 personas, siendo los municipios de Ipiales, Cumbal y Córdoba los de habitantes indígenas Pastos. Remitiéndose a la historia como fuente de vida para reconocer y rastrear las huellas de los de adelante, varios investigadores coinciden en afirmar que en los tiempos de la colonia e inicios de la República: los Pastos tenían 34 resguardos denominados: Ipiales, Muellamués, Cumbal, Pastás Aldana, Pupiales, Machacón, Mallama, Tucarres, Chapal, Guachucal, Carlosama, Chungana, Yapura, Chopales, Sapuyes, Gualmatán, Ancubia, Funes, Guapuscal, Males, Yascual, Iles, Putisnan, Imues, Puerres, Guatarilla, Colimba, Mayasquer, Potosí, Turca,

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Huaca, Tuza, Pun, Parcialidades de Panán , Chiles y Nazate.

El origen del gran pueblo de los Pastos se remonta a las historias transmitidas por nuestros ancestros; mitos y leyendas que reflejan una cosmovisión estructurada en una serie de oposiciones duales. Estos se recrean en la memoria y en la cotidianidad orientando el mundo y el comportamiento de las personas. Se cuenta que los primeros hombres surgieron de la unión entre el cerro de Cumbal y la laguna de la Bolsa. Cada comunidad se considera descendiente de una primera pareja de caciques ancestrales. Uno de los mitos de origen es el mito de las Perdices, según Mamián, A (2024), menciona que:

En el pueblo de los Pastos se originó un duelo cósmico entre dos poderosas ancianas indígenas, quienes, al transformarse en aves blancas y una negra, apostaron con su danza el destino de las tierras y el mar. En su competencia, ambas mujeres intentaban determinar hacia dónde quedarían los lugares sagrados, las riquezas, y la geografía misma de la región. Las dos ancianas cerraron los ojos y, al finalizar la danza, una miró hacia abajo y la otra hacia el norte. La que miraba hacia abajo determinó que Tumaco quedara allí y el agua cubriera esa región, creando el océano. Mientras tanto, la otra dirigió su rostro hacia el interior, hacia el altiplano andino, donde se asentaron los territorios de Muellamues y otras zonas de tierra firme. Así, el lugar de Tumaco quedó cubierto de agua, y las montañas de los Andes permanecieron secas, marcando los límites de las aguas y la tierra según la orientación de estas poderosas mujeres convertidas en perdices. Dicen que la negra, lo negro, representa las cualidades, es el poder, del adentro, del abajo, de lo que estó debajo, el norte y el occidente o el

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noroccidente, el mar, el fuego, el oro y la riqueza, la selva, lo oscuro, el peligro, la belleza, lo fantástico, el mundo de los muertos, lo espiritual, los auca o jambos (salvajes: indios y negros), la selva del Pacífico, Tumaco, Barbacoas, lo femenino, lo plano, el infierno, etc. Y que la blanca posee las cualidades-poderes del afuera, encima, el sur y el oriente o el suroriente, la tierra, la agricultura, la pampa, lo claro, la luz, la tranquilidad, lo natural-normal, esta vida o mundo de los vivos, lo material, la sociedadcivilización (indios - mestizos - blancos), los Andes, la provincia (Ipiales y Túquerres), lo frío, lo masculino, los cerros, las nubes, el sol, el cielo y, hasta los santos y mamitas. Figura 3 La perdiz blanca y negra

Nota: Elaboración propia (2025) Los usos y costumbres del pueblo de los Pastos que se sostienen en un entendimiento del mundo de los seres humanos como parte del mundo de arriba y de abajo, regido por la

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Pacha Mama4. Esta figura dual del mundo es un rasgo distintivo del mundo andino y recorre todos los Andes del continente. Se tiene en cuenta también la reciprocidad del hombre y las manifestaciones religiosas de las fiestas agrarias. Como en todas las sociedades agrarias para los Pastos, la tierra es la madre de ella proviene el sustento material espiritual de los hombres, la tierra produce los alimentos.

El resguardo es de origen colonial y actualmente se ha conservado a lo largo del tiempo un sincretismo religioso de creencias prehispánicas con rituales cristianos, como la fiesta patronal de San Francisco realizada en octubre o los santos populares guacas. Dentro del proceso de recuperación de la cultura indígena, se ha apropiado las fiestas de Inti Raymi (solsticio de invierno, 21-24 de junio) y en menor medida la de Qolla Raymi (equinoccio de primavera, 22-23 de septiembre), celebración del sol y la luna, de lo masculino y lo femenino, o en términos agrarios de la siembra y la cosecha.

La organización social está basada primero en la comunidad como máxima autoridad, que delega la coordinación y administración de sus usos y costumbres al Cabildo, que está representado por la figura del Gobernador en primera instancia, seguido de los suplentes Gobernadores, los regidores y los alcaldes por parcialidad (divisiones territoriales) del resguardo. Los cabildantes como los comuneros pastos se rigen por los principios de la Ley de Origen, el Derecho Mayor y la Ley Natural, pilares de su forma propia de organización. El Cabildo es la unidad política-organizativa del resguardo y cumple funciones legislativas,

4 Pachamama (Madre Tierra) es una deidad andina vinculada al cuidado, la fertilidad y el equilibrio natural (Estermann, 2006).

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judiciales y ejecutivas bajo el principio de gobierno propio y autonomía (Cabildo de Pastas, s.f.).

El gran pueblo de los Pastos está organizado mediante los cabildos indígenas, que son autoridades propias establecidas por la comunidad indígena. Dentro de un resguardo, la máxima autoridad es la comunidad, pero el cabildo actúa como representante, vocero de la autoridad, autonomía y justicia, encargado de realizar actividades en beneficio comunitario. Cabe señalar que este no es un término propio, pues anteriormente se llamaban cacicazgos y no cabildos; sin embargo, este último término ha sido adoptado actualmente. Los cabildos indígenas están reglamentados por la Ley 89 de 1890, que los reconoció como entidades especiales de carácter público. El Decreto 2164 de 1995 los define como “una entidad pública especial, cuyos integrantes son miembros de una comunidad indígena, elegidos y reconocidos por esta, como una organización sociopolítica tradicional y espiritual” (Decreto 2164, 1995, art. 2). Toda comunidad indígena, de acuerdo con sus costumbres y tradiciones, tiene derecho a organizar su propio gobierno, bajo la forma de cabildo o autoridad indígena tradicional, según sus costumbres e instituciones (Ley 89 de 1890, art. 4; Ley 31 de 1967, art. 7, num. 1 y 2).

1.1.2 Resguardo indígena de Males

La palabra Males significa “Pueblo del Guacamayo”, según Sergio Elias Ortiz (1954) “Palacio de la Realeza Indígena”. El resguardo indígena de Males es la entidad sociopolítica del pueblo indígena de los pastos en el municipio de Córdoba, Nariño en el sur de Colombia

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perteneciente a la familia Pasto-Quillacinga. Este es uno de los terrenos de resguardos que se protocolizaron en 1906 a través de la Escritura Pública Número 509, título colonial que protocolizó los terrenos de resguardos que conforman el territorio indígena colonial denominado San Bartolomé de Males.

Los fundadores de San Bartolomé de Males, son los caciques Raimundo Chapuel y Francisca Chapuel, La leyenda dice que proceden de la región de Guamuez, donde existió una ciudad que desapareció por un terremoto o un encantamiento. Los sobrevivientes emigraron con el fin de fundar una población.

La tradición oral nuestros abuelos nos han venido heredando de manera mitológica a través de cuentos y leyendas, donde revelan el verdadero origen y poblamiento del Resguardo de Males, ahora municipio de Córdoba. Se trata de la “leyenda del Guamuez o encanto del Guamuez”, cuenta la leyenda que:

Los caciques Raimundo Chapuel y Francisca Chapuel vivíamos radiantes y serenos en compañía de nuestra comunidad indígena, pero cierto día fuimos víctimas de la furia y dominio del brujo Chispas, el cual, sin piedad, encantó la aldea. Éste redujo la zona a escombros y desolación, lo que nos obligó a huir de ese lugar. Los pocos sobrevivientes que quedamos abandonamos nuestra tierra, salvando únicamente las imágenes de San Bartolomé y la Virgen Pura y Limpia, además de algunas pertenencias para sobrevivir. Menesteres entre las cuales cargábamos un gallo, que según el augurio debía cantar en el lugar donde

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estableceríamos el nuevo pueblo. Efectivamente al llegar a estas nuevas tierras donde cantó el gallo, fundamos el nuevo pueblo al que llamamos pueblo principal de Males.

Ellos fueron reconocidos como guardianes y el 20 de julio de 1778 tomaron posesión de las tierras de Males que significa "Palacio de la Realeza Indígena". En 1911, el nombre fue cambiado a municipio de Córdoba, el cual se conserva hasta la actualidad. Se halla custodiado de modo orográfico por el páramo de Bella Vista y los cerros Palacios, Precipicio, Cheres, San Francisco y la Cresta del Gallo y Santuarios naturales que encierran los secretos mejor guardados del verdadero origen y sabiduría de nuestros ancestros. Al tiempo de la conquista Ibera ya existía el pueblo de Males, en el año 1701 fue erigida parroquia, cuyo primer párroco fue fray Damián romo dependiente de San Juan de Pasto, según el título colonial 509 constaba de 14 chozas, una capilla de 18 varas de largo por seis brazas de ancho, provista de dos campanas, una grande y otra pequeña, venera como Santos patronos a San Bartolomé y la Pura Limpia Concepción. Actualmente San Bartolomé ocupa dentro del pensamiento religioso del indígena maleño, el lugar más sagrado, convirtiéndose en el centro de innumerables historias míticas del Resguardo de Males. Su llegada a este territorio produjo el asentamiento definitivo de la comunidad maleña, quien lo acogió como el santo patrono. A partir de entonces, año tras año, en el mes de agosto, desde el 19 hasta el 25 se llevan a cabo los actos religiosos, culturales y deportivos en honor al santo patrono. Se amenizan con bandas y conjuntos musicales tradicionales, se queman juegos pirotécnicos y se hacen

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procesiones con los danzantes y sanjuanes, danzas autóctonas de la región. Participa la comunidad, en especial los que regresan de las diferentes colonias de cordobeños residentes en otras partes del país, a pagar sus promesas, rendir culto, pedir y agradecer favores concedidos y a visitar a sus familiares, actualmente se representa con castillos agrícolas, ya que la fecha coincide con los tiempos de la cosecha. En la tradición oral se concibe a San Bartolomé Apóstol como un santo que vive, camina, piensa, siente y lidera la formación de nuestro territorio; es en el donde verdaderamente se forja la unión y se centra la atención de un pueblo inmerso en la fé (Villareal & Collazos, 2011). La colonia cordobeña residente en Ipiales rinde homenaje al santo y construye un pedestal en la entrada del pueblo en un sitio denominado Las Huacas.

Su cabecera está localizada a los 0º 51 18” de latitud norte y 77º 31 16” de longitud oeste. Altura sobre el nivel del mar 2.867 m en el casco urbano, Temperatura medida 12ºC, precipitación media anual 1.020 mm. Distancia de la capital Pasto 90 Kms y de Ipiales 18 Kms. El área municipal es de 282 Kms2.

La mayor parte del territorio es montañoso, con prominentes accidentes orográficos como el páramo de Las Juntas y los cerros Azuayo, Precipicio y San Francisco. La región es irrigada por los ríos Guáitara y Guamués, junto con otras corrientes menores. Sus tierras abarcan los pisos térmicos templado, frío y páramo bioclimático, y se extienden entre los 1,000 y 4,000 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas promedio que varían entre los 6°C y 20°C.

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Posee una extensión de 8.604 hectáreas en el Departamento de Nariño, Un área que alcanza los 282 kilómetros cuadrados que sutilmente se encuentra irrigada por los ríos Guáitara, Guamuez, Sucio, Afiladores, Tescual, Chiguacos y Blanco y además varias quebradas y riachuelos, como la Churacuana importantes por ser la fuente de abastecimiento del acueducto municipal.

1.1.4 Límites

El municipio de Córdoba es un municipio que fue fundado elevado a categoría de municipio en 1.911, a través de la Ordenanza No. 40, cuando pertenecía el municipio de Puerres llevaba el nombre de corregimiento de Males. Se encuentra localizado al Sur occidente del departamento de Nariño, limita por el Norte con Puerres. Por el Este con Puerres y el departamento del Putumayo, por el Sur con Potosí y por el Oeste con Ipiales, hacen parte del municipio las inspecciones de Policía de Llorente, los Arrayanes, Payán, San Pablo de Bijagual, Santa Brígida y Santander, corresponde a la circunscripción electoral de Nariño. Existen otras elevaciones imponentes en el punto limítrofe con el municipio de Potosí, conocidas como "Las Tres Tulpas" o "Las Tres Tolas", nombre derivado de la palabra quechua Tulpa5, que significa fogón. Estas montañas tienen una gran importancia mítica para el pueblo Pasto.

5 Tulpa: término de origen quechua que significa “fogón” o “cocina tradicional”. Es un espacio sagrado y comunitario donde se preparan los alimentos, se comparte la palabra, se transmite la memoria oral y se tejen lazos espirituales y familiares. En muchas comunidades indígenas andinas, la tulpa simboliza el calor del hogar, la conexión con los ancestros y la vida colectiva.

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Figura 4 Tres Tulpas

Nota: Fotografía tomada por la autora el 19 de septiembre de 2025 desde el casco urbano en el resguardo indígena de Males. Elaboración propia.

El territorio está conectado por carretera con los municipios de Puerres, Potosí e Ipiales, facilitando el acceso a esta región de gran valor cultural y natural que consta de 3 mundos que son:

Mundo de adentro: El Carmen, El Bijagual, San Pablo del Bijagual, Granadillo, Afiladores, Palmar, Quebrada Blanca, Llorente, Jardin de la Sierra. Mundo del medio: C. Santa Brigida, La Florida, La Cumbre, El Quemado, El Salado, El Placer, Tequis, Tandaud, Voltiadero. Casco Urbano: El Centro, El comercio, Kennedy,

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Nuevo Amanecer, Urbanización San Bartolome, Urbanización Villargelia, Volteadero, Pueblo Alto, Pueblo Bajo, Paja blanca, Avenida San Bartolomé, 18 de Mayo, Buenos Aires, Cincuenterio.

Mundo afuera: San Francisco de Yungachala, La Ensillada, San Juan Chico, Huacas, Mirador, Guitungal, Chair, Muesmueran alto, Muesmueran bajo, San Francisco de Payan, San Pablo de Payan, Pulis, santander, Arrayanes, Payan.

1.1.5 Aspecto económico

Las actividades económicas de mayor importancia son la agricultura, la ganadería y el comercio. Los principales cultivos son la papa, maíz, haba, cebolla, mora, arveja y fríjol. En menor escala tenemos la ganadería seguida de la cuyicultura y las artesanías tradicionales (elaboración de cobijas, ruanas, mantas, etc.). La geología de la zona permite que la economía sea de tipo agrario, siendo sus principales productos: maíz, papa, frijol, haba, zanahoria, cebolla, ajo, arveja, trigo y cebada. En su mayoría, los cultivos se basan en sistemas tradicionales, como el arado con tracción animal o con labor manual en todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha. Los excedentes de la producción agrícola abastecen el mercado de Ipiales, Pasto y el interior del país.

1.1.6 Aspecto Demográfico

Según el DANE la población del municipio de Córdoba para el año 2024 es de 14.827 habitantes. Aproximadamente el 97,98% se identifica con población indígena, el 0,01% de la población identificada como palenquero(a) de San Basilio, un 0.095% como negro(a),

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mulato(a), afrodescendiente y un 1.92% sin identificación-racial, según información proporcionada por el departamento nacional de planeación (DNP) en 2024. Según proyecciones del DANE la población es de 7.868 hombres correspondiente al 48,2% y 8740 mujeres equivalente al 51,8%. Actualmente el municipio se encuentra dividido en 5 corregimientos y 32 veredas. Dispone de un Centro Hospital, con seis Instituciones con sus Centros Educativos respectivamente. Tiene servicio de acueducto, alcantarillado, energía eléctrica, telefonía, telegrafía y correo nacional. Para la difusión cultural dispone de una Biblioteca y algunos Escenarios Deportivos.

1.2 Planteamiento del problema

1.2.1 Descripción del problema

En los pueblos originarios de América Latina o Abya Yala6 que representa la identidad y la preservación de las culturas que han pervivido a lo largo del espacio tiempo hasta la actualidad. Esta postura representa para los pueblos originarios una reivindicación histórica hacia la madre tierra. Esta denominación está estrechamente ligada a la cosmovisión andina, donde el ser indígena se concibe como un todo y la espiritualidad se encuentra en todas partes, en una relación intrínseca con el cosmos y la naturaleza, como lo explica Cunningham (2008):

6 Abya Yala: es un término de origen kuna, lengua del pueblo indígena kuna, que habita en el territorio correspondiente a los actuales Estados de Panamá y Colombia. La palabra Abya Yala significa ‘tierra en plenitud’, ‘tierra de vida’ o ‘tierra en madurez’. (MODII, 2015) que a su vez fue sugerido por el líder aymara Takir Mamani, quien propone que todos los indígenas lo utilicemos en documentos y declaraciones orales.

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Para los pueblos indígenas la espiritualidad es energía, esencia y acción; el espíritu está dentro de la materia. El espíritu es la esencia que da vida a la materia (los seres humanos, los animales, las plantas y los minerales) y aquí la relación intrínseca con el cosmos, donde se conjugan las fuerzas energéticas de los seres que habitamos esta tierra (sentimientos, pensamientos, acciones, etc.) (p. 65). En este sentido, la espiritualidad para los pueblos originarios está estrechamente ligada a la naturaleza, en ella se realizan prácticas propias de los territorios donde tiene gran relevancia e importancia para la armonía territorial, de esta manera se afirma que “El propósito fundamental de la espiritualidad es la búsqueda del equilibrio y la armonía con nosotros mismos y con los demás” (Cunningham, 2008, p. 65).

De esta manera dichas prácticas se conservan, entre ellas está la medicina tradicional que ha sido un pilar fundamental para el Sumak Kawsay7 o buen vivir de los pueblos originarios. Estos saberes han sido transmitidos de generación en generación por médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores, quienes desempeñan un papel crucial en las dinámicas de las comunidades indígenas.

7Sumak Kawsay: es una representación de un sistema espiritual muy complejo que abarca no sólo aspectos teológicos sino, en la misma medida y sin permitir una distinción, aspectos sociales, económicos y políticos. Recoge tanto una cosmovisión indígena en el sentido formal como las prácticas cotidianas donde ésta se manifiesta. Al mismo tiempo, Viteri destaca que el Buen Vivir es “una categoría en permanente construcción”. Es abierto y capaz de recoger nuevas experiencias, recreando los propios paradigmas, inclusive adoptando dinámicas económicas y conocimientos exógenos y adaptándolos a las exigencias y realidades actuales y futuras, sin sacrificar las bases locales de subsistencia y al contrario optimizando su manejo, y fortaleciendo las capacidades autónomas e interdependientes de resolución de las necesidades (Altmann, 2014, p. 9).

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Sin embargo, esta tradición se vio amenazada con la implementación de la seguridad social que se creó de forma general en la Ley 100 (1993) establece y desarrolla “los fundamentos que rigen los sistemas de salud, pensiones y riesgos profesionales”. Teniendo en cuenta el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) en Colombia, respaldado por los artículos constitucionales 48 y 49, así como por la Ley 100 (1993), se establecieron dos objetivos principales que son: Regular el servicio público esencial de salud y crear condiciones para que toda la población acceda a dicho servicio en todos los niveles de atención. Dicha implementación tuvo un impacto significativo en la población colombiana, un estudio demostró lo siguiente:

El 24% de la población no recibía atención, ante una necesidad identificada, y el 55% de las personas de bajos ingresos que no utilizó servicios frente a una necesidad no lo hacía por no poder cubrir los costos de los servicios. Menos del 50% de la población asalariada, y tan sólo el 23% de la población total, se encontraba afiliada a la seguridad social. (Tono, 2000, p.34) Se evidencia que esta implementación no alcanzaba a abarcar a toda la población, además una de las grandes problemáticas que hoy en día preocupa más a los gobiernos y organismos internacionales es la falta de cobertura a millones de personas que no cuentan con servicios de salud. Se ha encontrado que la dificultad de inserción de la medicina occidental en muchas áreas, especialmente indígenas, se debe a factores económicos y a la poca capacidad de adaptación a las realidades sociales de los países y de los pueblos a los cuales se ha intentado implementar los programas de salud, según el artículo de Pardo (2023) menciona lo siguiente:

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Guillermo Alfonso Jaramillo, actual Ministro de Salud de Colombia, de los 1.123 municipios que existe en el país, casi 700 no cuentan con centros de salud ni hospitales, lo que dejaría a la vista una brecha enorme en el acceso al sistema que no privilegia a las comunidades más apartadas. El panorama se pondría peor, cuando el funcionario advierte que en muchos de esos municipios existieron centros de atención, pero quebraron por el modelo actual con el que se rigen las clínicas y hospitales.

En este sentido, diversos estudios se han centrado en investigar sobre medicinas alternativas como es el caso en el proyecto de investigación “Sistemas de Salud Tradicionales en América Latina y el Caribe: Información de Base” de la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 1999) mencionan que:

A raíz del incremento de la demanda de una atención médica más diversificada en las regiones urbanas, urbano marginales y rurales con características culturales específicas y ante los cambios por los cuales transitan los sistemas de salud en el mundo, se considera la importancia y relevancia de la medicina tradicional en la salud de las poblaciones indígenas y no indígenas (p.1).

Por otro lado, gracias a las luchas y reivindicaciones históricas de los Pueblos y Organizaciones Indígenas se ha logrado materializar el Sistema Indígena de Salud Propio Intercultural (SISPI) en Colombia desde 2013, con el Decreto 1953 de 2014 (Montero, 2018). Para ello el Ministerio de Salud y Protección Social ha implementado el (SISPI) que se define como “el conjunto de políticas, normas y procedimientos que buscan garantizar el derecho a la

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salud de los pueblos indígenas en Colombia” esta implementación está orientado bajo la sabiduría ancestral, en armonía con la madre tierra y según la cosmovisión de cada pueblo indígena. Este sistema representa un cambio significativo al reconocer y valorar las prácticas de salud tradicionales de los pueblos indígenas y es complementario con el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), reconociendo la importancia de la diversidad cultural en el ámbito de la salud. “Este enfoque intercultural busca respetar y promover los sistemas de salud propios de los pueblos indígenas, reconociendo que existen diferentes formas válidas de entender y abordar la salud” (Ministerio de Salud y Protección Social, 2014).

El SISPI (Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural) es un importante avance en el reconocimiento y preservación de la identidad cultural de los pueblos indígenas en el ámbito de la salud en Colombia. Sin embargo, su implementación aún está en proceso, como es el caso del Resguardo Indígena de Males. Esto se debe a que el sistema de salud convencional no logra satisfacer adecuadamente las necesidades de las comunidades indígenas. El modelo biomédico tiende a fragmentar al ser humano, centrándose únicamente en el aspecto físico y dejando de lado el enfoque integral que caracteriza a la medicina tradicional indígena, “la cual concibe la salud como el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu” (Montaño, 2016). La imposición del sistema de salud occidental ha representado un desafío significativo para la identidad cultural indígena en Colombia. Sin embargo en algunos pueblos indígenas, como el pueblo de los Pastos en el resguardo indígena de Males en Nariño existen sistemas de salud propios que atienden a sus necesidades específicas de acuerdo a los requerimientos, que a

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grandes características consisten en ir directamente al hogar del sabedor o sabedora y puede ser atendido independientemente de la hora de su llegada.

La medicina tradicional ha sido practicada desde tiempos ancestrales y es un legado que es transmitido de generación en generación, estas prácticas han sido preservadas y mantenidas vivas por los mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores. Anteriormente, en el resguardo indígena de Males los practicantes de la medicina tradicional, “tenían un papel central en esta comunidad. Sin embargo, con la llegada del SGSSS, sus prácticas fueron excluidas y discriminadas” (Quelal, 2024). Esta exclusión conlleva a reducir dichas prácticas de medicina tradicional. Sin embargo en el resguardo indígena de Males se continúa revitalizando y preservando la medicina tradicional, que se mantiene como una práctica viva. Aunque otras características de la cultura como la lengua propia han sido reducidas, la medicina tradicional ha trascendido el tiempo y el espacio, continuando su conservación. Esto se evidencia en que algunas familias aún recurren a los saberes de los mayores, así como a la ayuda de curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores que siguen prestos a servir a la comunidad. Un acontecimiento que ha incidido en volver a realizar las prácticas de medicina tradicional fue la pandemia COVID-19 presentada a finales del año 2019. La transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional desempeñó un papel crucial en el bienestar y la salud de la comunidad indígena del resguardo de Males. Las prácticas ancestrales como la payacua8

8 Payacua consiste en ayuda mutua ya sea intercambio de saberes, alimentos o animales como también el “cambio de brazo” que es colaborar con el día de trabajo al cosechero y luego se retribuye con trabajo o con productos de la cosecha. Entre estos también está el “agrado” que es un compartir que se lleva a un pariente o amigo cuando se va de visita o pedir un favor.

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que es el intercambio de alimentos, de trabajo y demás, ha sido de gran relevancia debido a que dentro de las veredas de la comunidad se comparte la medicina, los remedios y los métodos para mantener la salud y la armonía en las familias, durante este confinamiento retomo con fuerza el uso de los remedios caseros con plantas medicinales y cuidados. El auge del virus y las medidas de confinamiento llevaron a un aumento del uso y relevancia de la medicina tradicional, estos procesos contribuyeron a preservar las prácticas y saberes ancestrales. Desde finales de 2019 hasta la actualidad, se ha impulsado una revaloración y fortalecimiento de esta memoria colectiva, asegurando que las prácticas de medicina tradicional continúen siendo una parte vital de la vida comunitaria y a su vez el reconocimiento de las nuevas generaciones permitiendo hacer memoria de las prácticas propias de la comunidad, fortaleciendo la identidad cultural. El uso de la medicina tradicional se convirtió en un componente vital de la vida cotidiana en el resguardo indígena de Males. A través de las prácticas de medicina tradicional, que han sido transmitidas de generación en generación, se fortalecen los lazos comunitarios, se reivindica y preserva la memoria histórica, colectiva, espiritual y cultural. Estas prácticas se centraron en el tratamiento de enfermedades físicas y se abordaron aspectos espirituales, sociales y culturales que hacen parte de la cosmovisión andina del pueblo de los Pastos.

1.2 Formulación del problema

La medicina tradicional y los saberes ancestrales constituyen un legado cultural fundamental en el Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, que refleja la cosmovivencia y la espiritualidad. Las prácticas forman parte esencial de la identidad cultural y

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han sido transmitidas de generación en generación por médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y otros sabedores. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas tradiciones han sufrido modificaciones debido a la influencia de factores como la colonización, el sincretismo religioso y los cambios sociales y culturales. En este sentido aspectos que hacen parte de la cultura se han ido desvaneciendo, como es el caso de la lengua Q Wastu, o lengua de los Pastos, que actualmente nadie habla en su totalidad. A pesar de esto, diversas características hacen que esta cultura aún se conserve, incluida la medicina tradicional y los múltiples saberes ancestrales vinculados a la siembra y la cosecha, que se alinean con los ciclos lunares y solares.

El planteamiento del problema de este estudio investigativo se centra en la necesidad de escuchar y recopilar las prácticas de medicina tradicional y los saberes ancestrales que sostienen la identidad y el sentido de pertenencia de la comunidad. La participación de los médicos tradicionales permitirá documentar y sistematizar las prácticas actuales, identificar las transformaciones que han experimentado y analizar su impacto en la cultura y en la vida cotidiana de la comunidad.

La medicina tradicional está orientada bajo la relación intrínseca con el cosmos y la naturaleza. Según Polia (1994), “se transmite de padre chamán a hijo, de chamán a discípulo, por llamada directa en los sueños o en los estados oníricos, ser tocado por un rayo sin morir, por la llamada directa de una laguna o un cerro, por la presencia de cualidades o dotes característicos y la videncia, que son interpretadas como señales de la futura vocación” (p. 18). Los dones, sueños o llamados, transmitidos por una fuerza espiritual divina, eligen a ciertas personas para

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emprender el camino de la curación. En este sentido, la curación tradicional es natural, utilizando plantas medicinales del entorno y complementándose con rituales y ceremonias. Estos incluyen la invocación de espíritus de las plantas para pedir su favor en la sanación de personas, lo que evidencia una relación respetuosa y espiritual con la naturaleza. Este enfoque se basa en el principio andino de integralidad y relacionalidad, que concibe todo como interconectado e interdependiente, visión que cobra especial importancia en la medicina ancestral. Mientras el sistema de salud actual no responde plenamente a las necesidades de buen vivir de los pueblos originarios y suele rechazar estos conocimientos por no ser “científicos” o comprobables según criterios convencionales, la medicina ancestral ha demostrado su eficacia a lo largo de generaciones.

A medida que las generaciones avanzan, el proceso de transmisión de estos saberes enfrenta nuevos retos, como la modernización y la migración, que pueden afectar la continuidad de las prácticas de medicina tradicional y el rol de los médicos tradicionales en la comunidad. Por tanto, resulta fundamental documentar y sistematizar estas prácticas mediante el registro de la memoria de los médicos tradicionales, cuyas experiencias personales y conocimientos reflejan la historia de la medicina en el territorio y las variaciones que han surgido para adaptarse a nuevas realidades.

La sistematización de las prácticas de medicina tradicional del pueblo Pastos busca crear un archivo organizado que preserve y fortalezca la memoria colectiva, histórica y cultural. Este archivo recopilará conocimientos sobre plantas medicinales, rituales y saberes ancestrales.

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Además, permite construir una base para transformar estos conocimientos en recursos didácticos, tanto para el currículo propio del pueblo de los Pastos como para otros pueblos originarios. Así, se enriquece la diversidad cultural y se fortalecen los procesos de enseñanzaaprendizaje en las aulas respecto a estos saberes, los cuales persisten en la sociedad y están vinculados a prácticas cotidianas de curación. Este enfoque subraya la importancia de integrar estas prácticas en una educación que valore la diversidad cultural. En el contexto actual, influenciado por la tecnología, resulta esencial ampliar, interiorizar y correlacionar estos saberes ancestrales dentro del currículo académico, de acuerdo con el buen vivir de las comunidades y la preservación de la identidad cultural del pueblo Pastos.

En este contexto, surge la necesidad de sistematizar los procesos de trasmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional en el Resguardo de Males, empleando historias de vida, entrevistas y conversaciones con los sabedores. Esta aproximación permitió comprender cómo se preservan y transmiten estas prácticas y cuáles han sido los cambios generados a partir del sincretismo religioso y la adaptación cultural. A partir de esta problemática, se plantea la siguiente pregunta de investigación:

¿Cuáles son los aportes de los procesos de transmisión de saberes ancestrales desde la medicina tradicional al fortalecimiento de la identidad cultural en el Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño?

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1.3 Línea de investigación

Esta investigación se enmarca en la línea de educación y diversidad cultural, alineándose con el objetivo de la Licenciatura en Etnoeducación: formar profesionales de la educación con la capacidad de orientar su praxis hacia procesos humanos en contextos de diversidad. La formación en esta área busca desarrollar habilidades de investigación y de intervención socioeducativa en entornos diversos, promoviendo la mediación entre saberes comunitarios, ancestrales y académicos. Esto permite fomentar prácticas educativas incluyentes, que reconocen a todos los actores como constructores de la identidad de los pueblos y de la Nación.

Partiendo del objetivo de esta investigación, enfocada en sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de la medicina tradicional para el fortalecimiento de la identidad cultural en el resguardo indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño. Permitiendo brindar herramientas comunicativas y experienciales para la educación en contexto, respetando la diversidad y potenciando los principios de los pueblos originarios y de la Nación Colombiana.

Además, esta investigación se fundamenta en la comprensión y el reconocimiento de la coexistencia de diferentes cosmovisiones dentro de la nación, dando especial importancia al aprendizaje social como vía para construir conocimiento en colaboración con el otro, lo cual fortalece la identidad cultural y el tejido social de los pueblos originarios.

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1.4 Justificación

El presente proyecto investigativo gira en torno a los saberes ancestrales de la medicina tradicional en el resguardo indígena de Males, pueblo de los Pastos en Nariño, Colombia. A lo largo de los siglos, estos conocimientos han sido transmitidos de generación en generación, contribuyendo a la salud física y a fortalecer la identidad cultural y espiritual de este pueblo. Sin embargo, en el contexto de la globalización y la imposición de sistemas hegemónicos, estos saberes ancestrales enfrentan numerosas amenazas. La pérdida de identidad cultural se ha vuelto una preocupación creciente en las comunidades indígenas de Abya Yala. La pérdida de usos, costumbres, lengua, territorio y medicina tradicional en los pueblos originarios conduce a la aculturación, afectando su armonía territorial y la desconexión con la misma naturaleza. La erosión de la identidad cultural y la reducción en las prácticas de medicina tradicional son especialmente preocupantes, ya que afectan la salud física, mental y espiritual de estos pueblos. Esta pérdida cultural socava su capacidad para mantener un equilibrio sostenible en el entorno. Por lo tanto, es fundamental reconocer y preservar estos saberes ancestrales, ya que están estrechamente ligados a la cosmovisión e identidad cultural. Desde la pandemia de COVID-19, se ha evidenciado un mayor uso de la medicina tradicional en la salud propia, reconociendo su relevancia e importancia. La transmisión de estos conocimientos ha sido fundamental para el fortalecimiento de la identidad cultural del pueblo de los Pastos, ya que la curación es vista como un puente espiritual que conecta al ser humano y la naturaleza.

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La investigación propuesta tiene como objetivo sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de la medicina tradicional al fortalecimiento de la identidad cultural en el resguardo indígena de Males, Gran pueblo de los Pastos, Nariño La medicina tradicional, representa un pilar esencial para abordar los desafíos relacionados con la salud, la cultura, el territorio y la armonía de manera autónoma y multidisciplinaria. No obstante, el sistema propio de salud debe estar construido desde la cosmovisión indígena de la comunidad en defensa de su cultura para ser gobernado por los indígenas de acuerdo al derecho propio, jurisdicción especial, ley natural, derecho mayor y Constitución Política nacional de 1991, los derechos normativos y el derecho internacional de los pueblos originarios Ley Nº 691 de 2001 “es un marco legal que busca garantizar el acceso y la participación de los Grupos Étnicos en el Sistema General de Seguridad Social en Colombia, respetando y protegiendo su diversidad étnica y cultural”.

El estudio contribuirá al reconocimiento de estos saberes ancestrales, permitiendo proteger y valorar las prácticas de medicina tradicional. Como indígena estudiante en formación en el programa de licenciatura en etnoeducación, desde una perspectiva étnica y reconociendo la diversidad cultural, este estudio será un aporte significativo en el enfoque educativo intercultural en las instituciones de educación tanto rural como urbana, que está directamente influenciado con los saberes ancestrales del pueblo de los Pastos del Resguardo Indígena de Males. La metodología de este estudio se basa en la Investigación acción participante (IAP) con enfoque cualitativo. Para ello, se llevarán a cabo diversas técnicas de recolección de información entre

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ellas se realizará la observación participante en ceremonias y rituales tradicionales, paseo conversación, entrevistas semiestructuradas, análisis de narrativas y testimonios. En este sentido, la investigación abrirá nuevas líneas de análisis para la academia, especialmente en programas como la licenciatura en etnoeducación, promoviendo el fortalecimiento de Saberes Ancestrales con un enfoque intercultural para el desarrollo de estrategias educativas que contribuyan a promover la diversidad cultural. Además, representa una iniciativa para enriquecer el acervo cultural y fortalecer la identidad de los pueblos indígenas de Abya Yala. Desde esta perspectiva, la medicina tradicional se percibe como un enfoque multidisciplinario de las comunidades indígenas, lo que contribuirá a la interculturalidad, al reconocimiento de la identidad cultural y a la diversidad étnica en el sistema educativo y en la sociedad en general.

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1.5 OBJETIVOS

1.5.1 Objetivo general

Sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de la medicina tradicional para el fortalecimiento de la identidad cultural del resguardo indígena de Males, Gran pueblo de los Pastos, Nariño.

1.5.2 Objetivos específicos

1.

Identificar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional.

2.

Documentar los procesos de transmisión de saberes ancestrales sobre medicina tradicional.

3.

Interpretar los procesos documentados de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional, en el fortalecimiento de la identidad cultural.

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CAPÍTULO 2: MARCO REFERENCIAL

2.1 Estado del arte

Este estudio se enfoca en sistematizar los procesos de la transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional con especial énfasis en un componente central: la medicina tradicional. Este aspecto ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de la identidad cultural dentro del resguardo indígena de Males, Gran pueblo de los Pastos, Nariño. Para abordar esta temática, se han identificado tres líneas de análisis principales: Identidad cultural, Saberes ancestrales y medicina tradicional.

En este contexto, existen estudios significativos que son derivados de fuentes secundarias de carácter público alojados en bases de datos institucionales, repositorios, revistas científicas

digitales y la biblioteca virtual Scielo Colombia, que exploran la intersección entre los saberes

ancestrales, medicina tradicional y su relación con la identidad cultural

Con este direccionamiento, se presentan investigaciones de diversas escalas, desde el ámbito internacional, nacional y local. Estas investigaciones abordan aspectos cruciales como la preservación de saberes ancestrales en relación a la medicina tradicional, la adaptación de estas prácticas tradicionales a contextos contemporáneos y el impacto de estas dinámicas en la identidad cultural de las comunidades indígenas.

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2.1.1 Estudios Internacionales

En estudios realizados en Ecuador y España se trabajó en reconocer los saberes ancestrales relacionados con la medicina tradicional, los cuales están intrínsecamente ligados a la identidad cultural. Según Vargas López , J. E., Hidalgo Gualoto, D. E., Ayala Ortiz , H. R., & Páez Llerena , R. A. (2023). En el estudio titulado “Pensamiento decolonial: Los saberes medicinales ancestrales como identidad cultural” Se propusieron investigar sobre la significancia y rescate de la identidad indígena, a través del fortalecimiento y reconstrucción de la memoria ancestral para fomentar la concienciación y empoderamiento de los saberes, con el objetivo de fortalecer la memoria ancestral de las comunidades.

El estudio fue realizado en año 2022 en la Comunidad Hato Chaupiloma-Ecuador, que analiza las experiencias del uso de las plantas medicinales, mediante la práctica de la medicina ancestral dentro de la cotidianidad, a través de la recopilación de información como cuestionario y entrevista en profundidad, con metodología cuantitativa y cualitativa. Los resultados se consideran positivos y se determinan en un alto interés por los conocimientos de esta práctica ancestral, como un proceso de enseñanza-aprendizaje, viendo la necesidad imperiosa de afianzar conocimientos, tradiciones y expresiones culturales, permitiendo un bienestar integral a través del fortalecimiento de la identidad, memoria ancestral y sostenibilidad de un territorio.

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En esta necesidad imprescindible de preservar y afianzar estos saberes ancestrales Añaños, Karen. (2021) En el artículo denominado “Mecanismos para la protección de la propiedad intelectual de la medicina tradicional de los pueblos indígenas en Latinoamérica”. Se analiza la normativa jurídica de la propiedad intelectual de la medicina tradicional de los pueblos indígenas, con el objetivo de contribuir a la sistematización de estas normas, que permita la defensa y la protección de sus derechos. Se estudian los diferentes Tratados, así como la regulación constitucional y legal en los países Latinoamericanos para poder visibilizar la problemática inter ordinamental del derecho internacional, frente al estatal en esta materia. Se concluye que el sistema de patentes y la propiedad intelectual, a nivel global, no ha sido diseñado para proteger eficazmente los derechos, ni los conocimientos de las poblaciones indígenas, de ahí la gran importancia que hay que atribuirle a una adecuada regulación jurídica en el ordenamiento de los países Latinoamericanos. La investigación y un uso comercial no autorizado de los saberes tradicionales de comunidades indígenas y el no reconocimiento a su valor, al margen de los daños económicos que les originan, socava el derecho a mejorar, mantener y salvaguardar estos conocimientos, que constituye la base fundamental para la identidad y la propia subsistencia de estos pueblos. Se trata de una parte esencial de la herencia cultural y la variedad biológica del planeta.

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2.1.2 Estudios Nacionales

En Colombia existen diversos estudios realizados en torno a los saberes ancestrales de medicina tradicional, según Castro L. (2021) “Las prácticas de medicina tradicional como proceso de preservación de los saberes ancestrales en el Resguardo Indígena Muisca de Cota” Este estudio investigativo consiste en comprender el proceso de preservación de los saberes ancestrales en el resguardo indígena Muisca de Cota que hace parte del gran número de pueblos originarios que cuentan con saberes propios, transmitidos de generación en generación en torno a la medicina tradicional, que ha establecido esfuerzos para la preservación de sus saberes ancestrales como medio de resistencia a los condicionantes sociales y económicos presentes en su cotidianidad. A través de la identificación y descripción de las prácticas de medicina tradicional presentes, asimismo reconocer desde el Trabajo Social las prácticas llevadas a cabo en el marco de la medicina tradicional, que posibilitan la visibilizarían y reproducción de sus saberes ancestrales. Esta investigación es de corte cualitativo y se realiza bajo el paradigma interpretativo - comprensivo, con carácter descriptivo. Los resultados obtenidos en el proceso de investigación reflejan cómo desde las prácticas de medicina tradicional, el resguardo indígena Muisca de Cota, genera un proceso de preservación de los saberes ancestrales, en el cual, el diálogo, la identidad y la relación con el territorio ha constituido resistencia al olvido y a la desaparición de sus saberes y costumbres ancestrales.

Estudios en torno a los saberes ancestrales que fortalecen la identidad cultural se amplía un diálogo con la comunidad escuela-familia, según Bonilla. (2018). Sentidos y prácticas de los

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saberes ancestrales en el fortalecimiento de la identidad cultural, y la relación escuela-familia con los niños y niñas del Proyecto Ondas de la Institución Educativa María Fabiola Largo cano, sede La Candelaria del resguardo indígena la Montaña en Riosucio Caldas. Este artículo es producto de una investigación cualitativa con corte hermenéutico histórico, enmarcado en el paradigma interpretativo comprensivo. Tuvo como objetivo develar las prácticas y sentidos de los saberes ancestrales para el fortalecimiento de la identidad cultural y la relación escuela-familia, en la IE María Fabiola largo Cano sede la candelaria del Resguardo Indígena Nuestra Señora Candelaria de la Montaña en el municipio de Riosucio Caldas. La metodología se lleva a cabo en seis fases así: En la primera fase, se identifica el problema de investigación, se trazan los objetivos, y se determina la unidad de trabajo, (estudiantes del proyecto de ondas, docentes indígenas, padres de familia y líderes comunitarios). La segunda fase, revisión bibliográfica, (antecedentes y marco teórico). La tercera fase, selección de instrumentos de trabajo de campo para la recolección de información, (historia de vida, entrevistas semiestructuradas, registro de fuentes documentales, observación participante), En la cuarta fase, análisis de la información, quinta fase, discusión de resultados y para finalizar en la sexta fase conclusiones y recomendaciones. Se realiza un proceso de reflexión desde la oralidad de los mayores, las apreciaciones de los niños y las niñas del proyecto de ondas, como comuneros del resguardo y su sentir indígena, las prácticas pedagógicas y el currículo propio. En este sentido surgen tres categorías de análisis a) El conocimiento propio y el conocimiento universal: la lucha de los comuneros por el rescate de los saberes ancestrales y fortalecimiento de su identidad cultural; b) participación colectiva en el 9 currículo propio como forma de fortalecer

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la comunitariedad y c) la memoria histórica como una forma de dar participación a los sabedores y mayores del territorio, los cuales se integran para dar lugar a la construcción de sentido y paso generacional de los usos y costumbres de los ancestros.

Los resultados revelan que los sentidos y prácticas de los saberes ancestrales son determinantes para el fortalecimiento de la identidad de los niños y las niñas, porque a través de la memoria de los mayores se recrea la historia, y la práctica de saberes ancestrales, el tejido, la oralidad, las mingas, las tulpas, juegos tradicionales, gastronomía, espiritualidad , causan impacto y anhelos de recuperar usos y costumbres de los antepasados que los identifiquen como indígenas en diferentes contextos y les abren espacios de participación en la construcción del currículo propio, el trabajo colectivo con la escuela, el reconocimiento de la cultura propia y la construcción del sujeto como ser social en contextos multiverso.

2.1.3 Estudios locales

A partir de los estudios realizados en torno a la transmisión de saberes ancestrales que se encuentran intrínsecamente relacionados a la identidad cultural del pueblo de los Pastos en torno a la medicina tradicional, se realizan estos estudios referentes.

Arango, Gómez, Grueso y Rodríguez (2022) “Hacia un Diálogo de Saberes sobre Medicina Ancestral en una Institución Educativa de un Corregimiento del Municipio de Ipiales, Departamento de Nariño: una Experiencia Pedagógica en Educación Intercultural”.

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Este proyecto investigativo realizó un Diálogo de Saberes sobre la Medicina Ancestral de la Comunidad Indígena del “Pueblo de los Pastos” con el Grado Quinto de una Institución Educativa de un Corregimiento del Municipio de Ipiales, Departamento de Nariño, para preservar la identidad cultural de sus estudiantes y familias. Se implementó una metodología enmarcada en el enfoque cualitativo, el diálogo de saberes, en cuatro momentos: primero, diseñar la propuesta del diálogo de saberes intercultural; segundo, iniciación y planeación del diálogo de saberes; tercero, celebración del diálogo de saberes y recolección de la información con los instrumentos metodológicos: la observación directa, reuniones o encuentros dialógicos, la entrevista y el diario de campo; cuarto, análisis de la información, a través de la reflexión crítica de los datos recolectados y sistematizados en el software ATLAS TI para dar paso a la socialización de esta experiencia intercultural.

En los resultados, profundizó en la génesis y concepción del diálogo de saberes como experiencia de educación intercultural que puede ser utilizada para preservar la identidad cultural de las comunidades.

Entre otros estudios realizados en el Gran pueblo de los Pasto se encuentra Rodriguez.S.P.P Madroñero.O. Getial.P.E(2016). Sistema médico tradicional- ancestral en el territorio de los Pastos Resguardo Indígena de Túquerres-Nariño, Colombia. Este estudio realiza un análisis del sistema médico tradicional en el territorio de los Pastos, Resguardo Indígena de Túquerres, Nariño, Colombia. Para los indígenas, la salud es producto de la relación armónica entre naturaleza, seres humanos y el mundo espiritual, al

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romperse uno de estos tres nexos, el cuerpo se enferma afectando tanto al individuo como a la familia. El enfoque fue hermenéutico en la comprensión de las prácticas de los comunitarios relacionadas con la medicina tradicional. La unidad de estudio fue la totalidad de médicos tradicionales (19), entre los cuales hay yerbateros, espirituales, yageceros y parteras. Los resultados han reflejado que la práctica de la medicina tradicional, que en el caso del Estado, algunos sectores de la Iglesia e Instituciones prestadoras de salud no aceptan esta práctica ancestral, persiguiendo al médico tradicional acusándolo de hechicero, embustero y mentiroso. Existen dos categorías de médicos tradicionales: los espirituales y los del cuerpo. Entre las enfermedades más frecuentes del cuerpo está la gastritis, la úlcera, apendicitis, mal de vesícula, cáncer, fracturas y luxaciones. Entre las espirituales: el espanto, el mal viento, el miado del cueche, el maleficio y enfermedades que denominan “del alma”, como la envidia, la soledad, la tristeza, el egoísmo. El tratamiento va acompañado con un ritual. Para las espirituales se purifica a la persona y el entorno con sahumerio, se invoca a Dios y naturaleza, sol, agua, y los espíritus mayores. La percepción comunal: consideran que la medicina tradicional es una alternativa para la salud del cuerpo y el espíritu a través de plantas medicinales.

Sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional es fundamental para reflexionar sobre su importancia y relevancia. Estas prácticas contribuyen a fortalecer la identidad cultural de los pueblos indígenas y también actúan como una reivindicación histórica frente a las violencias y atropellos sufridos, como señala Galtung (2016) al referirse a “la violencia cultural, estructural y directa” estas tres formas de violencia están

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interconectadas y se refuerzan mutuamente. La violencia cultural legitima y naturaliza las injusticias estructurales, mientras que la violencia directa es la manifestación más visible de un ciclo de violencia.

En este sentido, la medicina tradicional practicada por nuestros ancestros, es un legado que debe ser reconocido, valorado, transmitido y protegido. La etnoeducación tiene un papel crucial en este proceso, ya que permite presentar una propuesta educativa contextualizada a las dinámicas de las comunidades. Al sistematizar los saberes ancestrales de medicina tradicional se reconoce la autonomía y la autodeterminación del pueblo de los Pastos, que se encuentran ligados al Sumak kawsay o buen vivir como principio fundamental que busca la armonía entre cuerpo, mente y espíritu con la misma naturaleza. Al incorporar estos saberes en el proceso educativo, enriquece el aprendizaje de los estudiantes reconociendo la diversidad cultural. Promoviendo un ambiente educativo más inclusivo, donde se valoran las prácticas y conocimientos ancestrales, permitiendo a los estudiantes desarrollar un sentido de pertenencia hacia la comunidad.

Además, esto es crucial en un contexto donde los sistemas de salud convencionales a menudo no satisfacen las necesidades específicas de las comunidades indígenas. Es vital que las comunidades se apropien de sus saberes tradicionales, respetando y transmitiendo a las generaciones actuales.

El presente trabajo abre líneas de análisis e investigación que son esenciales para el desarrollo de la educación propia. Reconocer y realizar los diálogos de saberes interculturales en el contexto actual, como lo menciona Gabriel Guerrero (comunicación personal, 18 de marzo de

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2025) quien hace parte del concejo de mayores sabedores de la comunidad “conversar con el territorio, que es lo que nos está diciendo” de esta manera es una invitación hacer partícipes desde las diferentes áreas, bajo el principio de retorno al territorio y el objetivo como indígenas estudiantes a contribuir y fortalecer los procesos que se desarrollan en las comunidades de base.

2.2 Marco Teórico

La fundamentación teórica de este proyecto de investigación está orientada a alcanzar los objetivos trazados, se requiere ahondar en conceptos claves y temas relacionados con la identidad cultural, los saberes ancestrales y la medicina tradicional que giran en torno a las voces de los pueblos indígenas de Abya Yala.

2.2.1 Identidad cultural

La identidad cultural es conceptualizada por diferentes autores. Entre estos Molano (2013) menciona que:

El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior.

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En este sentido Galán (2010) afirma que “la identidad cultural es un conjunto de elementos tangibles e intangibles que funcionan como elementos cohesionadores de una colectividad, desencadenando unidad y haciendo únicos a una nación, pueblo, familia o persona” bajo esta mirada las prácticas cotidianas, los usos y costumbres, lengua, atuendos o trajes tradicionales, ley de origen, ley natural, derecho mayor, ritos y ceremonias que se encuentra estrechamente a una identidad cultural, marcando las distinciones a un pueblo de otros. En esta perspectiva es importante reconocer la identidad cultural dentro de un grupo social que permita bajo cualquier intención de dominación o conquista de una cultura sobre otra no afecte en la identidad puesto que todos aceptan las diferencias y conocerán que no hay un pueblo superior a otro.

2.2.1.1 Elementos de la identidad cultural

La identidad cultural se define por diversos elementos que son fundamentales para el sentido de pertenencia de un individuo a un grupo social.

Entre estos elementos se incluyen la lengua, que es crucial para la comunicación y la cohesión cultural; la religión, que influye en las tradiciones y valores morales; la etnia, que relaciona a las personas con sus orígenes raciales y culturales; la clase social, que puede definir rasgos compartidos entre sus miembros; y las costumbres y tradiciones, que son esenciales para la práctica y los valores de la comunidad. Además, la vestimenta, el arte, la literatura, la gastronomía y la medicina ancestral son expresiones significativas de la identidad cultural (Equipo Editorial, Etecé, 2021).

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2.2.1.2 La identidad cultural para el pueblo de los Pastos

La identidad cultural Pasto se basa en la cosmovisión, cosmogonía y cosmovivencia andina, que incluye saberes, conocimientos y expresiones que revelan sus valores ancestrales milenarios. Elementos como la espiritualidad, las danzas, música, tejidos, medicina tradicional, oralidad y mitos componen la riqueza natural y cultural que pervive en los Andes. Los mitos Pastos como historias que cuentan el origen, la vida de la cultura y la presencia milenaria del pueblo Pasto en el territorio. Estos mitos representan el conocimiento sobre las leyes del cosmos, la naturaleza y prácticas ancestrales. Esto permite reconocer las filosofías indígenas que fueron invisibilizadas y desprestigiadas por Occidente (Tapie, 2015).

La identidad cultural indígena se fundamenta en las costumbres, lengua, ritos, ceremonias y prácticas ancestrales de cada pueblo. En el caso del resguardo indígena de Males, gran pueblo de los Pastos, la medicina tradicional ha sido un pilar fundamental para el Sumak kawsay o buen vivir, una visión de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre los seres humanos y la Madre Tierra.

Los saberes medicinales como identidad cultural desde el pensamiento decolonial es indispensable para el empoderamiento y el reconocimiento de dicha sabiduría e indispensable para reinventar la cotidianidad, el tejido comunitario y el autocuidado; conocimientos que han sido considerados como un saber desde la hechicería y no como

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ciencia. Vargas López , J. E., Hidalgo Gualoto, D. E., Ayala Ortiz , H. R., & Páez Llerena , R. A (2022

Abordar los saberes medicinales desde una perspectiva decolonial significa reconocer que estos conocimientos son formas de curación y sanación que pertenecen a la identidad cultural de las comunidades. Al valorar y respetar estas prácticas como elementos fundamentales del patrimonio cultural, se incluyen otras voces desde el principio de unidad.

2.2.2 Saberes ancestrales

Inicialmente se realiza un análisis diferenciado entre saberes y conocimientos ancestrales: Los saberes ancestrales según Castañeda (2015) abarcan "una amplia variedad de aspectos del conocimiento y técnicas desarrollados como respuesta a las dinámicas presentadas en las actividades prácticas cotidianas, como la alimentación, vestimenta, vivienda y salud" (p. 25). Estos saberes se manifiestan a través de danzas, canciones, ceremonias, rituales y otros elementos culturales que reflejan la cosmovisión propia de las comunidades. En contraste, los conocimientos ancestrales se centran en “la información y sabiduría específica transmitida a lo largo del tiempo, que incluye prácticas, tradiciones y técnicas preservadas y compartidas por las comunidades indígenas" (Castañeda, 2015, p. 27). Esta sabiduría ha sido transmitida de generación en generación a lo largo del tiempo, preservando así la memoria histórica y cultural.

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Además, los saberes ancestrales se caracterizan por ser una expresión de una cosmovisión compleja, que dista mucho de la concepción del mundo occidental. La comprensión de estos saberes no puede darse a través de un proceso de descripción, análisis y categorización, sino que surge desde la vivencia de esa cosmovisión, en la que la intuición y el sentir se entrelazan con el pensamiento para generar el conocimiento del mundo Carvallo (2015).

En este sentido los saberes ancestrales son un complejo amplio de conocimientos y prácticas culturales de los pueblos indígenas, mientras que los conocimientos ancestrales se refieren a la información específica transmitida de generación en generación. Según la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural de 2001 reconoce que estos saberes ancestrales constituyen un patrimonio valioso no solo para las comunidades originarias, sino para la humanidad en general, ya que enriquecen el conocimiento mutuo a través del diálogo intercultural y permiten conservar la diversidad cultural existente Carvallo (2015). Los saberes ancestrales son un pilar fundamental en la preservación de la salud propia y el sumak kawsay o buen vivir de las comunidades indígenas a lo largo de generaciones. Este valioso legado ha sido transmitido de manera oral y práctica por médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores en diversos contextos culturales, tanto a nivel nacional como internacional.

Estos procesos socioculturales de transmisión de saberes han sido cruciales para mantener vivas las tradiciones de medicina tradicional. A través de la enseñanza y el aprendizaje

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de generación en generación, se han conservado y revitalizado prácticas ancestrales que han demostrado ser eficaces y han sido legítimas en los pueblos originarios, “históricamente los saberes y conocimientos ancestrales, tradicionales y populares han sido víctimas de lógicas de colonialidad de poder y de saber” (Quijano, 2010, p.124) desde esta mirada ha llevado a su invisibilización y marginación en el contexto de la modernidad y el eurocentrismo. Según Quijano (2000) la "colonialidad del poder" implica la clasificación y jerarquización de los saberes, donde los conocimientos de los grupos dominantes se consideran "universalescientíficos", mientras que los saberes de los sujetos subalternizados son vistos como "locales, tradicionales”.

En la Cumbre del Buen Conocer, celebrada en Quito en 2014, se declaró (Declaraciones Cumbre del Buen Conocer, 2014) que “los conocimientos y saberes ancestrales, tradicionales y populares no son solo saberes del pasado, son prácticas vivas de los diversos pueblos y nacionalidades de nuestro país” bajo esta perspectiva estos saberes no son expresados de forma conceptual desde un paradigma científico hipotético, ni tratan de forjar un dogma, cada quien debe interpretarlos según sus aptitudes y vivencias a lo largo de su vida y construcciones sociales, según Favaron, P. (2023) explica lo siguiente Los saberes ancestrales son manantiales aún poco explorados que pueden beneficiar a la humanidad y donar formas más saludables de habitar la tierra.. Si se quiere ser respetuoso y entablar un diálogo en igualdad de condiciones con los saberes ancestrales, conviene aceptar que la racionalidad de los pueblos indígenas es diferente al pensamiento hegemónico, pero no por eso inferior.

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Desde esta perspectiva crítica y respetuosa hacia los saberes ancestrales y la diversidad cultural se destaca la importancia de los saberes ancestrales, el respeto y diálogo. Esta mirada resalta la necesidad de exploración y reconocimiento desde este sentido es importante reconocer que estos saberes ancestrales enriquecen en gran medida al conocimiento en diferentes áreas. En contextos socioculturales es indispensable ampliar estos conocimientos para incorporar saberes ancestrales en el currículo escolar enriquece el aprendizaje al ofrecer perspectivas diversas sobre el mundo, es por ello que “la educación debe ser pertinente y contextualizada, abordando los problemas globales y fundamentales” UNESCO (1999). Al integrar conocimientos locales, se proporciona a los estudiantes herramientas para entender su entorno de manera más completa. La integración de saberes ancestrales en la educación promueve la diversidad y la inclusión. Dando voz a estas tradiciones, se contribuye a un diálogo intercultural que enriquece a toda la sociedad.

2.2.3 Medicina tradicional

Se aborda la medicina tradicional como una de las múltiples prácticas culturales de las comunidades indígenas de Abya Yala, para ello se aborda diferentes conceptos: La suma total de los conocimientos, capacidades y prácticas basados en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, bien sean explicables o no, utilizadas para mantener la salud, así como para prevenir, diagnosticar, mejorar o tratar enfermedades físicas y mentales (OMS, 2013).

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La OMS reconoce la diversidad de prácticas de la medicina tradicional en todos los países del mundo que la conforman y su contribución a la salud, el bienestar y la atención de salud centrada en las personas. Adecuadamente integrada, la medicina tradicional puede mejorar los resultados de salud al aumentar la disponibilidad de servicios, especialmente en el nivel de atención primaria. A su vez recomiendan seguir la ruta principal de atención médica que debe hacerse de manera adecuada, efectiva y segura sobre la base de las pruebas científicas más recientes (OMS, 2013) La medicina tradicional debe entenderse como un sistema en sí mismo, que está ligado al sistema de salud global de cada país. Sin embargo, la lógica de operación de la medicina tradicional suele ser distinta, y en muchas ocasiones, su papel como alternativa de provisión de atención de salud tiende a ser subestimado o discriminado como lo es en el caso del resguardo indígena de Males.

Para ello en el estudio Sistemas de Salud Tradicionales en América Latina y el Caribe: Información de Base, se propuso caracterizar y construir bases de datos sobre los sistemas de salud tradicionales en diferentes países de Abya Yala, en este sentido se presentan definiciones dadas por médicos tradicionales, investigadores, terapeutas, y representantes de diferentes instituciones por país tomándose en cuenta las respuestas de los participantes. En este sentido no implica que la información sea homogénea aun tratándose del mismo país o región (OPS,1999). En este estudio los participantes de Guatemala definieron la medicina tradicional como "La manera de curar de nuestros antepasados mayas que se conserva en diferentes comunidades en varias personas, se descubre por su vocación y no por asistir a una escuela"(OPS,1999,p7).

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Esto refleja la tradición oral que ha venido de generación en generación mediante la educación propia y espiritual de la transmisión de los saberes curativos mayas, que se han preservado a través de la experiencia y la práctica dentro de las comunidades, sin depender de la educación formal occidental destacando que:

Es un conocimiento que proviene de la experiencia sensible y procede de la asociación de sensaciones a fin de interpretar una realidad intuitiva hasta que pueda ser objetiva, conforme a un método lógico. Se transmite por la palabra y el ejemplo a través de enseñanza, iniciación, herencia o revelación (OPS,1999,p7).

Los participantes en Ecuador de la institución Jambi Huasi, Área de Salud de la Federación Indígena y Campesina de Imbabura (INRUJTA - FICI) señalaron que como organización indígena han construido para su manejo el siguiente concepto de salud de la medicina quichua “la salud no se limita a la ausencia de dolor o enfermedad sino a la armonía y el equilibrio interno de la persona, la familia, la comunidad, naturaleza y el cosmos; es decir, una realización integral del ser humano, dentro del universo”(p.29).

No obstante, en México, el concepto de medicina tradicional ha sido trabajado y discutido desde diversos ámbitos y marcos de referencia. La siguiente definición ha sido extraída del documento de trabajo No. 7, "La medicina tradicional en Chiapas" la cual fue trabajada por diversos especialistas y médicos tradicionales:

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La medicina tradicional es un conjunto de conocimientos y prácticas generados en el seno de la comunidad, transmitidos de generación en generación y que, basada en un saber fundamentalmente empírico, ofrece soluciones a las diversas manifestaciones de la enfermedad, buscando propiciar la salud de la comunidad (Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS], 1987, p. 28).

De esta manera se expone una muestra de la diversidad, es transmitida a través de una enseñanza oral, de sueños, de predestinaciones y es el reflejo de una cosmovisión propia del grupo. En este sentido, la salud en el mundo andino es entendida como el producto de la relación armónica o equilibrio existente entre los tres mundos andinos. El primero, el Hanan Pacha que es el mundo de arriba se encuentra representado por el cóndor y elemento del fuego que es la representación del Dios Inti. En segundo lugar, el Kai Pacha es conocido como el mundo del medio. Este mundo tiene un defensor que es el puma. Además, los elementos más importantes de este mundo son las montañas, las piedras y los cerros, etc. Finalmente, el Uku Pacha es conocido como el mundo de abajo, aquí se encuentra la serpiente de dos cabezas llamada Amaru (Portales C, Sofia A,

2021).

Estos se relacionan de manera armónica y se encuentran enlazados entre sí, la naturaleza, los seres humanos y el mundo espiritual, al romperse uno de estos tres nexos, el cuerpo se enferma afectando tanto al individuo como a la familia tanto física como espiritual. Para el pueblo de los pastos en la lengua Qwastu An tupue que se refiere al mundo de abajo, Tu tupue mundo del medio y chil tupue mundo de arriba.

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En este aspecto la enfermedad y la salud no sólo son definidas en un sentido individual sino en un sentido comunitario; para volver a su origen natural, es necesario restaurar la armonía perdida, buscando el favor de los espíritus, de la naturaleza y recurriendo a las propiedades de las plantas. Esta visión holística del mundo reconoce que cada elemento está profundamente relacionado con los demás, y que cualquier desequilibrio en uno de ellos puede generar desarmonía en el conjunto.

En el contexto actual, la educación y la salud son principios básicos para garantizar la dignidad humana, tal como lo estipula la Constitución Política de Colombia de 1991. Desde la perspectiva de la cosmovisión andina, la educación propia es un pilar fundamental para preservar los saberes ancestrales, ya que nos permite desarrollar de manera integral y comprender nuestra relación con el entorno.

Sin embargo, cuando la salud física, mental y espiritual se ve afectada, la educación también se ve comprometida. Muchas de las problemáticas que enfrenta la educación hoy en día pueden explicarse por los desequilibrios en la salud de los estudiantes y las comunidades educativas. Cuando hay desarmonía en el bienestar integral de las personas, se genera un impacto directo en su capacidad de aprender, crecer y desarrollarse plenamente. En este sentido, la medicina tradicional y la educación se complementan y refuerzan mutuamente. Al integrar los saberes ancestrales en los procesos educativos, se fortalece la identidad cultural y se promueve un enfoque integral del aprendizaje, que considera la salud como un elemento fundamental para el desarrollo humano, una herramienta importante para

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abordar las problemáticas actuales de la educación, promoviendo un modelo que respeta la diversidad, fomenta la salud integral y contribuye al bienestar de la comunidad.

2.3 Marco contextual

2.3.1 Cosmovivencia: El mundo desde la tulpa

Para el pueblo indígena de los Pastos, la cosmovisión, la cosmogonía y la cosmovivencia no son conceptos aislados ni categorías académicas. Son parte de un tejido, espiritual, filosófico y cultural que orienta la manera de habitar el mundo. Esta concepción no se limita a ideas abstractas: se manifiesta en cada acto cotidiano —en cómo se siembra, se cosecha, sana, se celebra, se enseña y se vive en comunidad.

La Madre Tierra se percibe como un ser sagrado, vivo, que respira, siente y sostiene el equilibrio espiritual, emocional, físico y colectivo. Por eso, el territorio se concibe como un espacio físico sagrado que guarda la memoria, los saberes y la identidad. Sin embargo, los términos cosmovisión y cosmogonía, tantas veces repetidos en espacios externos, no nacieron de la voz de los mayores. “No son nuestros, son palabras que vinieron desde afuera, desde cómo nos quieren entender ellos a nosotros” (Leidy Chapuel, comunicación personal, 5 de mayo de 2025), quien a través de la transmisión de saberes ancestrales se tejen en el fogón. “Nosotros no partimos las cosas. Todo está entrelazado. Para nosotros, la vida es un complemento. Todo está unido, no se puede separar” (Leidy Chapuel, comunicación personal, 5 de mayo de 2025). Desde esa comprensión la cosmovivencia no es solo ver el mundo ni explicarlo, sino

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vivirlo en conexión constante con el universo, con la naturaleza, con la comunidad y con uno mismo. La cosmovivencia no se aprende en libros, se vive en el territorio, en la chagra9 y la tulpa. Como lo menciona la sabedora:

Nos han dicho cosmovisión, como si fuera solo una mirada. Pero esa visión debe llevarse a la práctica…la cosmogonía, quizás, es eso: llevar la visión a la acción. Pero puede pasar que alguien tenga cosmovisión, y no cosmogonía. Por eso, nosotros preferimos hablar de cosmovivencia: es diciendo y haciendo, es vivir la relación con el cosmos desde el fogón, desde la chagra, desde la palabra de los mayores. (Leidy Chapuel, comunicación personal, 5 de mayo de 2025).

La cosmovivencia es esa forma de estar en el mundo sin fragmentarlo, sin disecarlo en conceptos. Es una filosofía encarnada, caminada, tejida. Y que, como todo lo que nace del corazón de un pueblo, no busca imponerse, sino florecer en quienes lo escuchan con respeto.

2.3.2 Educación propia

La educación propia es un proceso integral, que fortalece la identidad cultural y el arraigo territorial. Esta forma de educar nace con el origen mismo de los pueblos, como una práctica colectiva que acompaña la vida. Según el Consejo Regional Indígena del Cauca, “la autonomía representa saber qué hacer, qué espacios y quiénes lo hacen” (CRIC, 2020, p. 35). Pensar la

9 Chagra: es un espacio ancestral de cultivo y convivencia con la naturaleza, donde se siembran y cuidan diferentes plantas alimenticias y medicinales. Se constituye un escenario de transmisión de saberes, prácticas espirituales en los pueblos andinos.

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educación desde lo propio implica comprender su carácter integral y comunitario. Este modelo educativo se basa en principios, valores, saberes y prácticas que han sido transmitidos de generación en generación mediante la oralidad, la práctica y el ejemplo. En el pueblo Pasto, la educación parte del reconocimiento del territorio como un ser vivo, que guarda los saberes ancestrales y la memoria. Las prácticas como el tejido, la medicina tradicional, las formas de cultivo, los rituales y las ceremonias espirituales hacen parte de un entramado que se teje en espacios como el hogar, las mingas y los encuentros comunitarios. El aprendizaje no es individual, sino colectivo; se construye en los cabildos, en el trabajo compartido y en el diálogo constante con la naturaleza.

La educación propia para los Pastos no se limita a las aulas, sino que se extiende a la vida cotidiana, a los procesos organizativos y a la lucha por la autonomía. Como lo defendió Manuel Quintín Lame, la educación debe responder al pensamiento indígena y a sus costumbres (Lame, 1971). En nuestro territorio, figuras como Juan Chiles, Francisca Chapuel y Raimundo Chapuel han dejado un legado en la defensa de una educación con identidad y arraigo. Desde sus voces resuena el principio de “labrar el cordel”, que significa hacer las cosas bien; “desatar la letra quechua”, es comprender la vida como un tejido; y “leer las cartas de Carlo Magno” es entender las leyes externas sin dejar de sostener las propias raíces (Chiles, citado en testimonios orales, 2024). Según relatos transmitidos por sabedores del Resguardo de Males, la cacica Francisca Chapuel solía afirmar que el territorio indígena se extendía “hasta donde alcanzan a ver mis ojos”. Esta expresión de arraigo territorial iba acompañada del gesto de haber dejado el título

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colonial 509 como garantía de permanencia para su gente, en defensa del territorio de Males. La educación propia es un derecho colectivo que abarca la medicina, la chagra, lengua, usos y costumbres. Se trata de mantener vivas las tradiciones, seguir cultivando las semillas propias, sin transgénicos ni químicos. Esta educación comienza desde el vientre materno, desde el calor del fogón, desde el tejido de la palabra con la acción. Es una educación del sentir, vinculada a los ciclos de la luna, sol y al territorio. Además no es una teoría abstracta: “venga y practique en el fogón, venga y hagamos minga10”. Porque el conocimiento se transmite desde la vivencia. Así lo entendemos: una educación pertinente, sentida, conectada con el ciclo de la vida. A diferencia de la educación occidental, que fragmenta y adoctrina, la educación propia se teje desde la cosmovivencia, desde el respeto por los tiempos del cuerpo y la naturaleza, desde el fuego interior y el diálogo con otros fuegos.

2.3.3 Ley de origen

Para el pueblo Pastos, la ley de origen es el principio que da sentido a la existencia, esta ley ha sido transmitida por los mayores en esta cosmovivencia, Según los relatos orales compartidos en el territorio del Guámez, emergen dos energías esenciales: el Chispas y el Guangas, fuerzas complementarias que no se oponen, sino que se entrelazan y conviven como

10 Minga: es una práctica ancestral de trabajo comunitario solidario, donde se unen esfuerzos para un bien común. Va más allá del trabajo físico: es encuentro, diálogo, aprendizaje colectivo y fortalecimiento del tejido social.

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parte del equilibrio natural y espiritual del pueblo Pasto (Leidy Chapuel, Comunicación personal, 5 de mayo de 2025).

Figura 4 Chispas y guangas: Representación cósmica

Nota. Dibujo realizado por Camila Chapuel (2025).

Desde la sabiduría de los pastos se comprende que vivir en armonía implica escuchar, interpretar y sentir esas energías que habitan el territorio. La complementariedad es el camino del equilibrio, donde cada ser, cada elemento y cada acto tiene su lugar y sentido en el entramado de la vida. Podemos ver en otros pueblos indígenas. Por ejemplo el pueblo Arhuaco enseña que: “La Ley de Origen es el mandato sagrado que nos dejaron los padres y madres espirituales para cuidar el equilibrio del mundo; es la base de nuestro

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pensamiento, el hilo que sostiene la vida, la educación, la salud y la organización” (Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, 2009, p. 34).

Así, la ley de origen es universal dentro de los pueblos originarios: cada uno la interpreta según su territorio, pero todos la reconocen como mandato mayor que enseña a vivir con responsabilidad espiritual, comunitaria y ambiental.

2.3.4 Ley Natural

Conjunto de señales, enseñanzas y orientaciones que emanan directamente del territorio y sus elementos vivos. Se aprende desde una relación profunda y respetuosa con la naturaleza, en la que se observa, se escucha y se vive. Así lo expresa la sabedora Leidy Chapuel, quien sostiene que la ley natural se comprende al atender los ciclos de la luna, el movimiento del sol, el fluir de los ríos, el lenguaje del viento, el fuego, las montañas y los volcanes. Esta ley no se impone, ni se controla: simplemente se respeta. Como afirman los mayores, “nosotros no le podemos exigir a un volcán que no haga erupción, ni al río que cambie su curso. Eso es ley natural, y nosotros nos guiamos por ella” (L. Chapuel, comunicación personal, 5 de mayo de 2025). Esta ley rige la vida cotidiana, espiritual, agrícola y educativa. Por ejemplo, cuando se planean salidas pedagógicas o rituales comunitarios, se consulta si el territorio permite el ingreso, si la luna está en un buen momento para caminar o sembrar. Si el territorio indica que no es el momento, no se fuerza la entrada; se espera hasta que vuelva a armonizarse.

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El líder indígena Juan Chiles enseñaba que en la vida hay que “saber ser agua, saber ser piedra, saber ser espuma” (Chiles, citado en testimonios orales, 2024) es decir, comprender las dinámicas del río como metáfora de la existencia. El agua, que fluye desde hace millones de años, tiene memoria y lleva mensajes que guían al ser humano en sus decisiones, emociones y ciclos.

La ley natural también enseña que no se puede sembrar ni cosechar arbitrariamente. Se trata de reconocer el momento propicio según los ciclos lunares y el estado del territorio. Sembrar en el tiempo equivocado produce desarmonía, tanto en la tierra como en el espíritu. Cuando se irrespeta la ley natural, se rompe el equilibrio, y el ser humano pierde su orientación: “unos corren para todos lados sin saber de dónde vienen ni para dónde van” (L. Chapuel, comunicación personal, 5 de mayo de 2025).

Así como en el pueblo Pastos, otros pueblos también fundamentan su vida en la ley natural. Los Kogui, de la Sierra Nevada, enseñan que:

“La Ley Natural es la palabra de la Madre, es el pensamiento de la Tierra, y se expresa en los ríos, en el canto de los pájaros, en los picos nevados. Desconocerla es romper el equilibrio del mundo” (ONIC, 2009, p. 36).

De esta manera, la ley natural es la guía espiritual, que enseña a vivir en armonía con el territorio, reconociendo que cada ser, cada ciclo y cada energía tiene su tiempo y su sentido.

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2.3.5 Derecho Mayor

El Derecho Mayor es la autoridad ancestral que guía la vida de los pueblos indígenas desde mucho antes de la existencia del Estado, las constituciones o los convenios internacionales. Es un derecho originario, anterior a cualquier ley escrita, y está enraizado en la espiritualidad, la ley natural y la ley de origen. Como expresan los sabedores del Resguardo de Males: “El Derecho Mayor es ese derecho que teníamos mucho antes de que cualquier ley llegara. Va acorde con la ley natural y con la ley de origen, porque así lo han entendido siempre los mayores” (Alberto Chapuel, Comunicación personal, 18 marzo 2025). Este derecho reconoce que los pueblos indígenas tienen autonomía sobre su vida organizativa, educativa y territorial, y además son parte de una red sagrada en la que todo tiene vida y, por tanto, derechos: el río, el aire, los animales, los árboles, las montañas. El Derecho Mayor enseña que no estamos solos en el mundo, sino que coexistimos con otros seres que también sienten. A diferencia del derecho occidental, que se basa en decretos, artículos y códigos escritos, el Derecho Mayor se transmite oralmente y se adapta a los procesos comunitarios. No requiere estar escrito para ser válido, ya que surge del sentir, del diálogo con la naturaleza y de la experiencia colectiva. Como lo enseña Taita Alberto (Comunicación personal, 18 marzo 2025) las leyes de afuera son hechas con decretos, leyes y artículos. Pero el derecho propio nuestro se adapta: si se presenta un problema, entre todos lo solucionamos, y así nace una ley. Nuestro derecho no necesita estar escrito para resolver, porque parte del vivir en comunidad.

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Este pensamiento se relaciona con la visión de otros pueblos. Por ejemplo, el pueblo Misak define el Derecho Mayor como: “La fuente de nuestras normas, transmitidas por la memoria de los mayores, fundamentadas en la Ley de Origen, en el equilibrio con la naturaleza, el buen vivir y la autodeterminación” (Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, 2020, p. 28).

El Derecho Mayor, entonces, es una categoría jurídica ancestral que legitima la autoridad espiritual, política y territorial de los pueblos originarios. Es también una forma de ejercer justicia en armonía con la Madre Tierra, desde una cosmovisión relacional y colectiva. En este sentido, se constituye como un pilar fundamental para la educación propia y la pervivencia cultural del pueblo Pastos.

2.3.6 Derecho Propio

El derecho propio es aquel conjunto de normas, prácticas y formas de gobierno que emanan directamente de la cosmovivencia, los usos y costumbres de los pueblos indígenas. Es un derecho consuetudinario, transmitido oralmente y practicado colectivamente, enraizado en la ley de origen, la ley natural y el derecho mayor. Como expresa taita Alberto Chapuel (comunicación personal, 18 de marzo de 2025):

“Nos estamos refiriendo a ese derecho que es inherente, que nace con nosotros, que viene dictado por la ley natural, la ley de origen y el derecho mayor,

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pero que ya viene también basado en los usos y costumbres. Eso quiere decir que es consuetudinario” El derecho propio, al estar basado en la experiencia cotidiana y en las dinámicas internas del territorio, se adapta a los contextos específicos de cada comunidad. Aunque los pueblos Pastos comparten una identidad común, las prácticas del derecho propio pueden variar de un resguardo a otro, según su historia, organización y particularidades culturales, así expresa taita Alberto Chapuel (comunicación personal, 18 de marzo de 2025) “A pesar de que somos Pastos, en cada uno de los resguardos los usos y costumbres son diferentes, no son iguales. En cada resguardo hay que ver muchas dinámicas”.

Por consiguiente, se reconoce que en la práctica comunitaria algunos elementos han sido apropiados desde el contexto externo, lo cual obliga a distinguir entre lo propio, no propio y lo apropiado. Por ejemplo, la participación del cabildo indígena en celebraciones religiosas impuestas históricamente por el cristianismo puede leerse como una adaptación cultural, pero también como una tensión entre lo ancestral y lo impuesto. Este proceso de reafirmación del derecho propio también lo viven otros pueblos. El pueblo Wayuu, por ejemplo, entiende su derecho propio como:

“El sistema normativo que regula la vida individual y colectiva del pueblo Wayuu, basado en el principio de reparación, mediación y el respeto por los principios familiares y espirituales” (Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, 2019, p. 46).

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Así, el derecho propio ha sido una herramienta de autonomía y autodeterminación. Desde allí se regulan conflictos, se toma la palabra colectiva y se garantiza la pervivencia de los pueblos. En el caso de los Pastos, reafirmar el derecho propio es también fortalecer una educación con identidad, una justicia restaurativa, y en armonía.

El marco contextual de esta investigación permite comprender que la transmisión de los saberes ancestrales de la medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Males no puede disociarse de los fundamentos espirituales, culturales y filosóficos que sustentan la vida del pueblo Pasto. La cosmovivencia, más que una visión del mundo, es una forma de habitarlo en equilibrio, donde la educación propia, la ley de origen, la ley natural, el derecho mayor y el derecho propio conforman tejido comunitario. Cada uno de estos principios constituye la base desde la cual se transmite el conocimiento ancestral: en la tulpa, en la chagra, en la palabra de los mayores. Este contexto permite situar la presente sistematización desde una mirada decolonial, reconociendo que los conocimientos indígenas han sido históricamente subalternizados, pero que persisten como fuentes de vida, sabiduría y autonomía. En este sentido, los saberes ancestrales de medicina tradicional sostienen el buen vivir del pueblo Pasto en el Resguardo Indígena de Males.

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CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

La investigación centrada en "Sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales desde la medicina tradicional en el fortalecimiento de la identidad cultural en el resguardo indígena de Males, Gran pueblo de los Pastos, Nariño" se enmarca dentro de un enfoque cualitativo, específicamente utilizando la metodología de Investigación Acción Participativa (IAP).

A continuación, se describen los aspectos clave de esta investigación y su metodología que orienta el presente estudio, por ello se define el enfoque, tipo de investigación, población, técnicas e instrumentos.

3.1 Enfoque de investigación

Para llevar a cabo esta investigación, se propone una metodología que combina enfoques cualitativos, Bonilla y Rodríguez (2005) refieren que la investigación cualitativa “busca realizar un acercamiento global hacia los diferentes fenómenos sociales con el propósito de estudiarlos, describirlos y comprenderlos con base en los conocimientos de quienes están involucrados en estos, de manera inductiva”.

Complementando la caracterización anterior, debemos mencionar autores como Taylor y Bogdan (2010), quienes señalan los siguientes rasgos como hitos principales.

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La investigación cualitativa es inductiva, holística, humanista, naturalista se

centra en conocer a las personas y situaciones que le acontecen en su contexto natural. No hay ideas previas ni preconcebidas y no excluye escenarios ni visiones en la recolección de datos.

En este sentido, recopilar y analizar los significados que las personas dan a los fenómenos que viven día a día es crucial para demostrar dichos aportes de medicina tradicional al fortalecimiento de la identidad cultural.

Por otro lado se complementa con la Investigación Acción Participativa (IAP) Según Fals Borda (1987, citado en López Cardona & Calderón, 2014), menciona que:

La IAP propone una cercanía cultural con lo propio que permite superar el léxico académico limitante; busca ganar el equilibrio con formas combinadas de análisis cualitativo y de investigación colectiva e individual y se propone combinar y acumular selectivamente el conocimiento que proviene tanto de la aplicación de la razón instrumental cartesiana como de la racionalidad cotidiana y del corazón y experiencias de las gentes comunes, para colocar ese conocimiento sentipensante al servicio de los intereses de las clases y grupos mayoritarios explotados, especialmente los del campo que están más atrasados. (p.4)

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De esta manera se busca combinar diferentes tipos de conocimiento para ponerlos al servicio de sus propios intereses y visiones a los grupos que históricamente han sido oprimidos o discriminados de las zonas rurales que él considera "atrasadas" para el sistema capitalista globalizante. Por lo tanto, la IAP tiene un compromiso con la transformación social en favor de los sectores populares. En el caso del resguardo indígena de Males, la IAP se acerca a la comunidad en sus propios términos, combinando el conocimiento científico con los saberes ancestrales y las experiencias cotidianas. Este enfoque emancipador busca generar cambios sociales que reviertan las opresiones y violencias que se han enfrentado desde la época colonial hasta la actualidad.

La metodología se basa en la inmersión en la comunidad, observación directa de las prácticas culturales y participación en la vida cotidiana de los comuneros del resguardo indígena de Males. La inmersión en el entorno social es fundamental para evidenciar cómo los saberes ancestrales de medicina tradicional se transmiten de generación en generación.

3.2 Tipo de investigación: Sistematización de experiencias

Este trabajo de grado se enmarca dentro de la sistematización de experiencias, entendida como una metodología cualitativa, participativa y crítica que permite reconstruir, interpretar y re significar prácticas vividas. Se basa en la propuesta del educador popular Oscar Jara Holliday, quien define la sistematización como “Un proceso de interpretación crítica de una o varias prácticas que, a partir de su ordenamiento y reconstrucción, permite producir conocimientos que orienten la transformación de la realidad” (Jara, 2018, p. 27).

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La sistematización parte de la experiencia vivida como mujer indígena Pastos, estudiante de Licenciatura en Etnoeducación, y parte activa del Resguardo Indígena de Males. En este sentido, más que observar una realidad externa, se busca reconstruir una vivencia colectiva, en diálogo con sabedores, sabedoras y familias que han sido portadoras y transmisoras del conocimiento ancestral.

Este enfoque permite comprender los sentidos, las memorias y las transformaciones que han acompañado a la medicina tradicional en el contexto territorial, familiar y espiritual del resguardo, y proyectar estos saberes en la construcción de una propuesta pedagógica etnoeducativa que contribuya a su preservación.

3.3 Objeto, objetivo y eje de sistematización

En coherencia con la propuesta metodológica de la sistematización de experiencias, se definieron los siguientes elementos que orientan el proceso investigativo:

3.3.1 Objeto de sistematización:

La experiencia de los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, en sus dimensiones espirituales, territoriales, familiares y comunitarias, expresadas en el espiral de la vida que abarca todas las dimensiones.

La medicina tradicional para el pueblo de los Pastos está ligada a lo espiritual, conectando con los ancestros, los espíritus y la naturaleza. Se reconoce que la enfermedad va

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más allá del cuerpo físico, por lo que la sanación busca el equilibrio y la armonía espiritual. Sabedores y sabedoras actúan como guías mediante rituales de armonización, oraciones y ofrendas. La tulpa, espacio sagrado, permite el diálogo con el fuego y los seres espirituales, siendo clave en la transmisión de estos saberes. Además, el territorio se percibe como un ser vivo que posee la energía necesaria para la sanación. El conocimiento se transmite recorriendo, habitando y cuidando el territorio. La pérdida territorial afecta directamente la continuidad de estos saberes. La medicina tradicional se transmite de generación en generación, principalmente en el seno familiar, son quienes enseñan, desde la cotidianidad, los usos, cuidados y significados de las plantas, rituales y formas de sanación. La transmisión del conocimiento también se da en diferentes espacios como en mingas, celebraciones, rituales, ceremonias entre otros. La comunidad protege, comparte y valida el conocimiento, y fomenta su continuidad como patrimonio colectivo.

3.3.2 Objetivo de la sistematización:

Reconstruir e interpretar críticamente la experiencia de los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Males, con el fin de reconocer su aporte al fortalecimiento de la identidad cultural.

3.3.3 Eje de sistematización

La transmisión de los saberes ancestrales de medicina tradicional y los procesos de enseñanza-aprendizaje, tejidos en el territorio y sostenida por la oralidad, la espiritualidad y las relaciones intergeneracionales.

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3.4 Población

Para este estudio, se tiene en cuenta la población, según Bonilla, M., & Rodríguez, J. (2005), “donde se considera fundamental, al inicio del proceso investigativo, configurar una muestra de proveedores de información que posean un conocimiento amplio y profundo sobre el objeto de estudio”. En este sentido, se conforma un grupo de personas provenientes principalmente de las veredas San Francisco de Yungachala, Santa Brígida, el corregimiento de Santander, el casco urbano y, en menor proporción, de otras veredas cercanas a las ya mencionadas. Se incluye médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores que participaron en el estudio, aportando desde sus perspectivas espirituales, sociales y culturales, conocimientos sobre medicina tradicional orientado bajo la ley de origen, la ley natural, el derecho mayor y derecho propio del gran pueblo de los Pastos, con previa obtención de su consentimiento informado a todos los participantes.

3.3 Técnicas e instrumentos de recolección

Para la etapa de recolección de datos de la investigación, se implementaron diversas metodologías cualitativas, cuyo registro fue salvaguardado en diarios de campo, guías de entrevistas semiestructuradas y un cuestionario digital dirigido a personas de diferentes edades y zonas del resguardo, todas ellas conocedoras de la medicina tradicional y sus usos.

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3.3.1 Observación Participante

En primera instancia se observa directamente lo que sucede en la comunidad en relación a las prácticas de medicina tradicional según Malinowski (1922, citado en Bonilla 2018), define la observación participante como una técnica:

Consiste en participar en la vida normal de la comunidad, observando las actividades cotidianas de la gente que en ella vive, y obteniendo una visión desde adentro de la situación; es decir, comprendiendo las razones y el significado de las costumbres y prácticas, tal y como los individuos y grupos estudiados las entienden (p. 95).

De esta manera permite obtener una información más precisa y detallada involucrándose activamente en la recopilación de datos. Las prácticas de medicina tradicional, la preparación de remedios, rituales y ceremonias. Se registraron en el diario de campo las interacciones, materiales utilizados y el significado cultural atribuido a cada práctica.

3.3.2 Entrevista semiestructurada

Las entrevistas semiestructuradas que son "un recurso flexible y dinámico" (Díaz-Bravo et al., 2013, p. 162) representan una mayor flexibilidad que las estructuradas, por lo que pueden ajustarse a los entrevistados. Se realizaron 8 entrevistas semiestructuradas dirigidas a personas que practican con mayor frecuencia la medicina tradicional. Estas entrevistas permitieron

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escuchar la voz de los sabedores las prácticas medicinales, testimonios y transformaciones enfrentadas en la actualidad, las entrevistas fueron grabadas con el consentimiento informado de los participantes y posteriormente documentadas para su interpretación. Además enfatizan en que “Su ventaja es la posibilidad de adaptarse a los sujetos con enormes posibilidades para motivar al interlocutor, aclarar términos, identificar ambigüedades y reducir formalismos” (p.162). De esta manera se realiza una “conversación amistosa”(p.164) entre informante y entrevistador, en donde se presentan interpretaciones subjetivas para explicar la prácticas de medicina tradicional de los médicos tradicionales, mayores, curanderos, yerbateros, parteras, sobadores y sabedores.

3.3.3 Paseo y conversación

En tercera instancia la técnica de paseo y conversación según Pesci (2007, p.194 citado en Ocampo et al.,2024, p.13) “permite leer el mundo del proyecto paseando por el territorio geográfico o conceptual y conversando con sus pobladores-humanos o cualquier otra clase de ser vivo”. Provee información significativa y contextualizada sobre las prácticas de medicina tradicional y su significado cultural. Al combinar la observación y la interacción verbal, se facilita una comprensión de las experiencias y saberes de la comunidad. Se realizó un recorrido por diferentes veredas entre ellas San Francisco de Yungachala, Santander, Santa Brigida y el casco urbano en compañía de sabedores y sabedoras de medicina tradicional, donde se generaron

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espacios de conversación espontánea. Se registró en el diario de campo las experiencias y saberes ancestrales compartidos.

3.3.4 Análisis de narrativas y testimonios

Los análisis de las narrativas y testimonios acerca de las prácticas de medicina tradicional se enfatiza en identificar patrones culturales y significados que son indispensables para analizar los aportes de los saberes ancestrales de medicina tradicional en relación a la identidad cultural. Según Bonilla y Rodríguez (2005) “para la identificación de patrones culturales, se analiza la información recolectada, la cual responde a las categorías del problema y a la pregunta de investigación” (p, 151) una lectura atenta de las narrativas y testimonios para identificar patrones, significados y representaciones culturales que se manifiestan en los relatos los sabedores y sabedoras, recuperar las voces, sentires y vivencias, quienes han sido protagonistas en la transmisión de saberes ancestrales en torno a la medicina tradicional.

3.4 Preparación del Trabajo de Campo

Una fase fundamental dentro del proceso de sistematización, ya que permitió diseñar las herramientas y estrategias metodológicas necesarias para recolectar, documentar e interpretar los saberes ancestrales de medicina tradicional presentes en el Resguardo Indígena de Males. Esta etapa se desarrolló con enfoque cualitativo, respetando los tiempos, espacios y formas de la comunidad. Con el objetivo de sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales y

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las prácticas de medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Males, se utilizó el diario de campo como instrumento central, en el marco de la observación participante y el paseoconversación. Según Bonilla y Rodríguez: Le permite al investigador un monitoreo permanente del proceso de observación. Puede ser especialmente útil al investigador, si en él se toma nota de aspectos que considere importantes para organizar, analizar e interpretar la información que está recogiendo.

En este sentido, se realizaron 5 diarios de campo que fue un instrumento fundamental que permitió registrar observaciones detalladas durante las prácticas de curado mediante la medicina tradicional, así como conversaciones espontáneas que surgieron en los caminos y hogares. También se documentaron momentos rituales donde se invocan y reconocen a los seres espirituales y guardianes del territorio, acompañados por plantas medicinales propias del territorio y de la Amazonía, como la Wayra11, así como por la presencia de objetos simbólicos, tejidos, esencias. Estas prácticas se fortalecen con la realización de cantos y rezos sagrados.

Figura 6 Mesa ceremonial, casa de sanación taita Alberto Chapuel

11 Wayra: Palabra quechua que significa "viento". Representa el aliento vital y la conexión espiritual en las cosmovisiones andinas.

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Nota: 25 de mayo de 2025 en la Casa de Pensamiento, vereda San Francisco de Yungachala. Elaboración propia.

Se diseñaron guías de entrevistas semiestructuradas, dirigidas a sabedores y sabedoras del resguardo, con el fin de profundizar en sus experiencias, prácticas, aprendizajes y formas de transmisión de la medicina tradicional. Las preguntas abiertas facilitaron un diálogo libre, respetuoso y situado, permitiendo que las voces de los mayores fluyeran con autonomía.

De manera complementaria, se aplicó un cuestionario digital a personas de diferentes edades del territorio, con preguntas tanto abiertas como cerradas. Este instrumento permitió ampliar el panorama sobre el uso, conocimiento y valoración de la medicina tradicional en distintos sectores del resguardo, aportando diversidad de

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perspectivas y generando datos útiles para contrastar, complementar y enriquecer el proceso de sistematización.

La socialización previa del propósito de la investigación fue clave para generar confianza y respeto. Se dialogó con autoridades del cabildo, sabedores y familias, explicando el objetivo de la sistematización y obteniendo el consentimiento libre e informado de cada participante. La preparación del trabajo de campo ha sido un acto de entrega, de caminar el territorio con respeto reconociendo que cada planta, palabra y gesto compartido forma parte de un saber sagrado.

3.5 Etapas del trabajo de campo

El trabajo de campo se desarrolló en varias etapas que permitieron el acercamiento progresivo y respetuoso a los sabedores y sabedoras del Resguardo Indígena de Males.

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Acercamiento inicial y consentimiento comunitario:

Se realizaron visitas previas a las autoridades del cabildo y sabedores para socializar los propósitos de la investigación y solicitar el permiso para desarrollar el proceso.

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Observación participante:

Durante el proceso, se acompañaron rituales y mingas de la palabra. La participación activa y sensible fue fundamental para comprender la dimensión espiritual, territorial, familiar y comunitaria de los saberes compartidos.

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Recolección de datos cualitativos:

Se realizaron entrevistas semiestructuradas, cuestionarios y conversaciones espontáneas

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en espacios significativos como la casa, la chagra, la tulpa y los caminos de la comunidad. Estos escenarios permitieron que las voces emergieron desde la cotidianidad.

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Sistematización:

Se organizaron los relatos, fotografías y registros de campo para construir una narrativa coherente con el sentir y pensar de la comunidad. De esta manera, se logró avanzar hacia el objetivo central de sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales, reconociendo las formas propias de enseñanza-aprendizaje, las dinámicas espirituales, los vínculos con el territorio y el papel fundamental de los sabedores y sabedoras en la preservación de la medicina tradicional y el fortalecimiento de la identidad cultural del resguardo.

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CAPÍTULO 4: RESULTADOS Y DISCUSIÓN

4.1 SISTEMATIZACIÓN DE PROCESOS DE TRANSMISIÓN DE SABERES

ANCESTRALES DE MEDICINA TRADICIONAL

Este capítulo presenta los resultados obtenidos a partir de la sistematización de experiencias desarrollada en el Resguardo Indígena de Males. La metodología empleada se basa en la propuesta de Jara (2018), quien plantea cinco momentos fundamentales: el punto de partida, la recuperación del proceso vivido, la identificación de ejes de sistematización, la lectura crítica y los aprendizajes construidos. Este proceso ha permitido documentar, analizar e interpretar las prácticas de medicina tradicional como parte fundamental de la identidad cultural en el Resguardo Indígena de Males. Fases del proceso de sistematización

Fase Descripción Planeación Diseño metodológico, elaboración de instrumentos (entrevistas, diarios de campo, cuestionarios).

Trabajo de campo Recolección de información en veredas y espacios comunitarios (entrevistas,

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observación participante, actividades rituales y cotidianas).

Organización y codificación Lectura de diarios, transcripción de entrevistas, clasificación de información en categorías temáticas.

Análisis e interpretación Lectura crítica de los hallazgos, construcción de aprendizajes, conclusiones y recomendaciones.

4.1.1 Punto de partida: sentido y motivación de la sistematización. El llamado del

saber (origen) La presente sistematización nace del sentir y la necesidad de una comunidad por reconocer y salvaguardar los saberes ancestrales de medicina tradicional que han sido transmitidos por generaciones en el Resguardo Indígena de Males, y de alguna manera compartirlos en la comunidad desde un ejercicio pedagógico comunitario. La transmisión de saberes ancestrales en medicina tradicional no responde a una única forma de enseñanza ni se limita a un modelo pedagógico convencional. Según los relatos recogidos en esta investigación, el inicio del camino como sabedor o sabedora se manifiesta de

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múltiples maneras: como don, legado, como resultado de la vivencia o como despertar interior. Cada testimonio aporta una visión auténtica sobre cómo se recibe y práctica estos saberes. Para el taita Alberto Chapuel, la medicina no viene de libros ni de aulas: “Cada cual tiene su don —dice—; unos curan de una manera y otros de otra… es distinto. El don lo da el de arriba.” Y es que no se trata solo de saber qué planta es buena para qué dolor: “El tema de la medicina no es que uno aprenda así no más. Uno nace con los dones.” Y no todos están llamados: “Eso —dice él— es un regalo de Dios, de la naturaleza.” Hay quienes insisten, quieren curar, piden saber. Pero no basta con querer. Porque al curar, uno también se llena: “Todo lo del paciente se le mete a uno… se le queda adentro.” Y eso, si no se está preparado, pesa. Hay que tener cuidado. No todas las enfermedades se ven, como las enfermedades del espíritu, las llama él: “Hay espíritus buenos, cuidadores del territorio. Pero también hay otros espíritus que son nuestros hermanos, los que ya se fueron, los que no descansan.” El don no se aprende, se trae desde antes:

“Lo que se aprende con el tiempo son las propiedades de las plantas —dice—, pero el don… ese no se improvisa.” Es una memoria. No lo tiene cualquiera, y no se puede forzar. (A. Chapuel, comunicación personal, 18 de marzo del 2025) Desde otra perspectiva, Elsa Zúñiga (comunicación personal, 18 de marzo del 2025) cuenta que su don se reveló en un periodo de mayor conexión espiritual: “Yo también tenía ese don… a través de sueños y revelaciones veía altares y lugares sagrados. Pero cuando uno se aleja por el trabajo o el tiempo, esa espiritualidad también se va alejando.”

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Este testimonio muestra que el don no es algo estático, sino que puede fortalecerse o debilitarse según el vínculo con lo espiritual y las mismas prácticas. Para Jesús Casanova (comunicación personal, 4 de abril del 2025) habla del conocimiento como herencia: “Vengo de los conocimientos de mi abuelo, mi abuela, mi mamá… ha sido un legado. En lo espiritual ha sido un don. Lo astrólogo es don, los otros saberes son trayectorias compartidas que uno recupera.”

Aquí el conocimiento se presenta como un entretejido entre el legado familiar y la experiencia personal, donde lo espiritual, lo ancestral y lo aprendido se entrelazan. Para Darwin Quenguan (comunicación personal, 26 de marzo del 2025) el saber es un proceso colectivo que se forma a lo largo de la vida: “Gracias a las personas que me han tocado en el camino es que yo voy aprendiendo… la medicina se constituye de todo… uno también es curandero cuando se sana, porque luchó desde adentro para sacar lo que tenía”. A partir de este relato destaca la idea de que sanar también es aprender a curarse, y que la medicina no solo se recibe, sino que se construye desde la propia vivencia. Finalmente, Yessika Estrada (comunicación personal, 26 de marzo del 2025) ofrece una visión introspectiva: “No necesariamente es un don… es como percibir, despertar. Todos tenemos esa capacidad. A través de la energía que cargo en mis manos.”

Ella propone que la capacidad de sanar es universal, y que el cuerpo, puede ser canal de esa energía sanadora, como posibilidad común a todos.

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En conjunto, estos testimonios permiten identificar que el inicio del camino en la medicina tradicional no responde a un patrón único, sino que se manifiesta en diversas experiencias: dones espirituales, herencias familiares, revelaciones, vivencias y caminos de sanación. Esta riqueza muestra que el saber ancestral no se “enseña” de forma estructurada, sino que se transmite con el diario vivir, manifestaciones espirituales y con sensibilidad interior.

4.1.2 Recuperación del proceso vivido

La sistematización del proceso desarrollado en el marco de esta investigación constituye un ejercicio reflexivo que permite reconstruir, comprender y valorar las experiencias vividas a lo largo del trabajo de campo. Este apartado busca recuperar los momentos, aprendizajes y transformaciones que surgieron durante la interacción con los sabedores, la comunidad y los distintos espacios de diálogo y práctica.

4.1.2.1 El camino: Aprender haciendo

El proceso de investigación y sistematización nace del sentir como indígena estudiante y parte también del principio de retorno al territorio. Durante la primera etapa, se definieron los objetivos en torno a la problemática, se elaboró el diseño metodológico bajo la ley de origen, ley natural y derecho mayor y se socializó la propuesta con el cabildo y las autoridades del Resguardo Indígena de Males. Durante este tiempo se llevaron a cabo entrevistas, acompañamientos a mingas, observaciones en rituales y procesos de enseñanza-aprendizaje de la medicina tradicional.

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La elección también fue estratégica, ya que estos sectores representan una muestra significativa de la población y permiten comprender mejor la diversidad de prácticas y saberes relacionados con la medicina tradicional.

La vereda de San Francisco de Yungachala se destaca por el legado histórico y simbólico dentro del Resguardo de Males. En este territorio se han encontrado hallazgos de vasijas y ollas de barro enterradas, conocidas como Infieles12, y se dice que es el único lugar donde, en tiempos antiguos, estas habrían sido elaboradas en oro. No en vano, uno de los significados de Yungachala significa juntanza que florece bonito.

En cuanto a la organización territorial, el corregimiento de Santander se ubica en el llamado mundo de afuera, mientras que Santa Brígida y el casco urbano de Males corresponden al mundo del medio, según las categorías del pensamiento propio. Cada uno de estos espacios conserva características culturales particulares, siendo San Francisco de Yungachala reconocida también como lugar de origen de los Danzantes de Males, danza tradicional que forma parte del patrimonio cultural del Resguardo.

En todas las veredas del territorio se realizan prácticas de medicina tradicional de diferente manera, aunque actualmente no se cuenta con datos exactos que permitan identificar cuáles de ellas conservan un mayor uso o diversidad de estas prácticas. Esta investigación busca

12 Infieles: Ollas, vasijas u objetos antiguos enterrados por los antepasados como ofrendas. Son sagrados y guardan una carga espiritual.

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justamente aportar al reconocimiento de los procesos de trasmisión de los saberes ancestrales de medicina tradicional.

Se documentaron prácticas ancestrales que acompañan a las personas desde el vientre materno hasta la vida adulta, incluyendo cuidados durante el embarazo, atención al parto, cuarentenas, rituales, ceremonias y uso de plantas medicinales. Los sabedores y sabedoras como parteras, yerbateras y curanderos cumplen un rol fundamental, ellos son conocedores de los saberes propios, apropiados y no propios de la comunidad. Sin embargo, al indagar sobre quiénes continúan con estas prácticas, las personas reconocen que quedan pocos sabedores, y algunos lo hacen parcialmente o en sus familias ocasionalmente. El Taita Jesús Casanova (Comunicación personal, 4 abril del 2025) lo expresa al contarnos que se alejó un tiempo del camino de la medicina: “Me he alejado porque me ha revelado cosas que me han dolido y dije nomás. Y no, inevitable… mira en dónde estoy ahora, más metido que nunca. Eso sucede en el universo: te pone ahí como quien dice no renuncie… y va de nuevo. Es una misión con la cual uno vino al mundo”.

De igual manera, Elsa Zúñiga (comunicación personal, 18 de marzo del 2025) relata cómo heredó el conocimiento de su bisabuela, a quien acompañaba constantemente en los partos: Prácticamente, como yo siempre la acompañaba a ella, tenía que ir a atender un parto… ella siempre me andaba a traer: ‘mijita, deme teniendo aquí, páseme esta venda’. Heredé el conocimiento de ella, soy hierbatera y partera también. […] Por lo general ya no acostumbran, cuando yo estuve en

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embarazo me hacía sobar, pero ahora es delicada esta situación. Pero, por ejemplo, me dicen: ‘vea, lo que pasa es que tengo frío’ o ‘vea, que esto’, pues eso sí les hago y les mando. Pero sobarles, casi poco. Vea, es que estoy la palpitación, se me ha caído la madre, acomodarles el estómago, sí… más que todo entre la familia.

La percepción general sobre la transmisión de saberes ancestrales en el Resguardo Indígena de Males refleja un proceso que se mantiene de manera moderada. El conocimiento ancestral continúa practicándose en algunos ámbitos comunitarios y familiares, su enseñanza a las nuevas generaciones presenta discontinuidades, lo que pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de transmisión y revitalización cultural. Esta regularidad sugiere una continuidad parcial, probablemente influida por cambios socioculturales, la escolarización occidental y las reducidas interacciones desde la oralidad con nuestro mayores. Según el cuestionario dirigido a miembros de la comunidad (2025), se considera que la transmisión se realiza de manera parcial, reafirmando que algunos saberes se practican de forma fragmentada, las causas podrían estar relacionadas por temor o desvalorización social. Sin embargo, una minoría manifestó que se está haciendo de manera adecuada, lo que indica que aún existen espacios donde estos conocimientos permanecen gracias a los sabedores, familias, procesos comunitarios y la IPS indígena.

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En el proceso de investigación se desarrollaron actividades que recorren una espiral de vida ancestral, espiritual y territorial, iniciando desde antes del nacimiento, cuando el alma elige su camino y es anunciada a través de sueños, plantas o señales. Figura 7 Espiral con los colores de la Whipala

Nota: Dibujo realizado por Camila Chapuel (2025).

“la partera, es la más importante de todo, es dadora de vida, la partera es la principal cabeza mayor de los médicos en las prácticas de la medicina ancestral”

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Taita Jesús Casanova –

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4.1.2.2 Cuidados desde el vientre: sabiduría ancestral durante el embarazo

Los cuidados maternales con la medicina tradicional comienzan desde antes de nacer. Cuando una mujer queda embarazada, la familia, especialmente las mujeres mayores, ancestralmente tejen saberes que acompañan este proceso. Incluso mencionan que sienten o sueñan a sus hijos antes de ser concebidos.

A través del uso de plantas medicinales, con su misma energía, acomodan al bebe en su sitio, baños, oraciones y recomendaciones, se protege tanto a la madre como al ser que crece en su vientre. Entre las vivencias, escuchar cómo los saberes se tejen desde el vientre materno, mediante la palabra, los rezos y las plantas. Nos permite profundizar en los principios de la ley de origen, en uno de los encuentros un comunero nos compartió (Diario de campo, 12 de mayo de 2025):

La ley de origen nace desde el embarazo, y nace del caminar de los astros. Del astro sol y de la luna. El sol es el marido de la luna. La vida del ser humano nace de estos dos géneros. Eso la gente a veces no lo sabe, lo desconoce. La mujer y todo ser vivo camina con la luna. Es la luna la que manda la menstruación, la fertilidad, la infertilidad. Es el ciclo natural. Pero cuando no se respeta esa ley natural, llega el desequilibrio. Y ese desequilibrio es la vida occidental, que no cree en la naturaleza, que se olvida del calendario ancestral. Por eso nos enfermamos.

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Este testimonio revela desde la cosmovivencia, que la medicina no comienza con la enfermedad, sino con la desarmonía. La salud es caminar con los astros, sembrar con la luna, vivir con los calendarios de la naturaleza.

“La niña hizo cama donde no era” La gestación y los cuidados de la madre no han sido conocimientos directamente aprendidos en los hospitales. Las mujeres de la comunidad poseen saberes sobre cuidados en el embarazo, el parto y el posparto. Son enseñanzas que pasan de madre a hija, de abuela a nieta, de partera a mujer. Leddy Mueses, madre y conocedora, narra que durante su embarazo recibió el acompañamiento de una partera del resguardo (comunicación personal, 30 de marzo del 2025). Ella la sobó, le acomodó la niña, le realizó “la purga” después del tercer día del parto: Desde mi saber, desde cómo viví mis dos embarazos. Lo aprendí de una partera, sobre todo en el tema de los cuidados, y también de mi mamá. En el tema de cuidados, ¿qué era lo que me decía la partera? Que de vez en cuando hay que acomodar la barriga. Acomodar al niño, colocarlo en su lugar. Porque mi niña, por ejemplo, se encajó en la parte de abajo y no me dejaba caminar. Entonces la partera me dijo que la niña había hecho cama en el lugar que no era. Ella me batió. Así, con las manos. Me acomodó la barriga, me subió la barriguita, porque estaba caída. Y me decía: ‘Cuando los bebés se caen mucho, van muy abajo, uno corre el riesgo de perderlos, de hacer un aborto’. Entonces ella me la encajó, la acomodó en su lugar. A mí

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ya se me quitaron los dolores y pude caminar bien. Después cuidarse mucho del frío mientras estaba embarazada y comer a la hora.

Durante las sobadas y acomodadas, la partera utiliza sus manos como instrumento principal para reconocer la posición del bebé y anticipar cómo será el parto. Según el mes de gestación, identifica si el bebé está bien ubicado o si ha cambiado de lugar debido a diversos factores algunos podrían ser emocionales. Tal como explican las sabedoras, los bebés están estrechamente ligados con el estado emocional de la madre; si ella experimenta angustias, tristezas o preocupaciones, el niño lo percibe y comienza a moverse más de lo necesario, alterando su posición dentro del vientre. Gracias a su experiencia y sensibilidad las parteras pueden saber si el parto tendrá complicaciones. Como ellas mismas dicen (Diario de campo, 4 abril del 2025) “que las formas del parto dependen de cómo venga el niño. Las manos de ellas son muy mágicas, porque son como el aparato electrónico que tienen en los hospitales. Ellas saben si el niño viene de cabeza, si viene sentado, si viene acostadito, si el cordón está de una u otra forma.”. El no realizar las sobadas o el acomodo del bebé en su posición adecuada puede implicar diversos factores que influyen en las formas del parto:

“A veces los partos los realizaban cogidas de una escalera. Por lo general, arrodilladas. Eso era cuando el bebé venía en mala posición o las caderas estaban muy estrechas. Entonces, no había de otra sino que la gravedad ayudara a que el bebé saliera con fuerza” (Leddy Mueses, comunicación personal, 30 de marzo del 2025).

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Dentro de estos cuidados, la alimentación también cumple un papel fundamental. Esta debe responder a prácticas propias, con alimentos que ofrece el territorio. En el encuentro de Médicos y Médicas Tradicionales realizado en el Resguardo Indígena de Males (Diario de campo, 4 abril del 2025), se expresó que:

“Cuando el embarazo avanzaba, era bueno tomar caldo de cuy tierno, eso ayudaba mucho a que el embarazo saliera bien. La leche materna tiene poderes increíbles”.

De igual manera, existen otros alimentos y remedios tradicionales que se preparan en el momento del nacimiento y durante el proceso de recuperación. Cada sabedora o sabedor los elabora de forma particular, y alrededor de este saber circulan múltiples prácticas. Según se registra en el diario de campo, uno de ellos es el agua de platanillo con panela. También se utilizan infusiones específicas según el malestar: si dolían los pies, entonces manzanilla, si ya se sentía que se iba a enfermar, agua de marco con un poquito de vino; y cuando el dolor de cabeza era insoportable, había que picar hojitas de rosa y ponerlas en la cabeza (Diario de campo, 4 de abril de 2025).

No existe una única manera de realizarlos. Los sabedores de la comunidad sostienen que se trata de particularidades propias, y señalan que también existe algo denominado “secreto”, que solo se transmite a la persona que enfrenta la dificultad.

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4.1.2.3 El parto: un acto espiritual y territorial

Una práctica ancestral importante es sembrar la placenta, en la entrada de la casa o junto a la tulpa, lo que simboliza el arraigo de ese nuevo ser al territorio. Al momento de sembrar la placenta se sellaba un pacto con la tierra. La siembra se hacía para que el hijo o la hija no se alejaran del territorio. Para que volvieran. Las placentas de las mujeres se enterraban en el umbral de la cocina o al lado de la tulpa y las de los hombres, también junto al fogón o a la entrada de la casa, Leddy Mueses (comunicación personal, 30 de marzo del 2025) expresa que se siembra en la cocina para que la niña creciera buena cocinera, buena mamá, buena trabajadora. y en el fogón, para que el niño fuera hombre de familia y trabajador. Ese acto se llama ombligamiento. Los mayores decían que servía para que la gente no se fuera, para que regresara. Esta ceremonia, conocida como ombligamiento, representa un ritual de arraigo a nuestro territorio. “Muchos de nosotros no tuvimos ese ombligamiento. Por eso tal vez nos fuimos. Pero la tierra nos vuelve a llamar. Obligados o no, regresamos.” (Leddy Mueses, comunicación personal, 30 de marzo del 2025).

Después del parto, se continúan con una serie de rituales específicos que incluyen bebidas y “secretos” que, según la comunidad, no son divulgados a cualquiera, sino transmitidos únicamente a las personas indicadas. De acuerdo con lo registrado en el diario de campo, en relación con la partería, algunos de estos cuidados posteriores a la expulsión de la placenta son: Tocaba batir cinco huevos con vino y tomárselo. Eso ayudaba. Luego venían los cuidados: agua de culantrillo, agua de zanahoria, para calmar el estómago. A la

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madre le hacían dar tres pasos hacia atrás, para que el cuerpo volviera en sí, como si el alma tuviera que regresar también. (Diario de campo, 4 de abril de 2025) Según lo registrado en el diario de campo, la comunidad manifestó que las personas adultas recuerdan el lugar donde fue sembrada su placenta, mientras que las nuevas generaciones desconocen la existencia de este ritual. El análisis de esta afirmación permite evidenciar una ruptura en la transmisión intergeneracional de este conocimiento, lo que demuestra un debilitamiento en la continuidad de ciertas prácticas ancestrales.

4.1.2.4 La cuarentena: Ritual de cuidado

En cuanto a los cuidados posteriores al parto, Leddy Mueses (comunicación personal, 30 marzo del 2025) señala que, tradicionalmente, las mujeres guardaban la cuarentena, un periodo de aproximadamente 40 días destinado al cuidado y recuperación del cuerpo. Durante este tiempo, se evitaban los esfuerzos físicos, la exposición al frío y el contacto con el agua. La higiene personal se realizaba de manera muy específica, sin baños generales, y con un cuidado riguroso del cuerpo. Se recomienda guardar reposo absoluto, mantener una buena alimentación y protegerse del frío utilizando gorros de lana y chalinas.

Además de los cuidados ya mencionados, las mujeres también recurren a la práctica de fajarse, utilizando una faja o una sábana. Esta acción tiene como propósito evitar que el cuerpo se deforme después del parto, ayudando a que el útero y los órganos internos regresen a su lugar. En palabras de Leddy Mueses (comunicación personal, 30 marzo del 2025) “Para que el útero pueda volver a su lugar. Entonces me envolvían y me apretaban bien con la sábana. Me

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colocaban la faja, y la faja quedaba envuelta en la cintura, por donde pasa el ombligo. Para que la energía se recoja, y el útero vuelva a su espacio, a su lugar, y retome su forma”. Figura 8 Faja con simbología

Nota: Retrato mujer fajada, elaboración propia (2025) Al contrastar con la medicina occidental, se observa que en los hospitales, después del parto, los médicos recomiendan realizar masajes abdominales para facilitar la expulsión de la sangre retenida en el útero, con el fin de prevenir complicaciones como la acumulación de coágulos.

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En contraste, en la tradición oral del Resguardo de Males, las personas mayores denominan esta situación “los entuertos”. Según lo registrado en el diario de campo: Cuando no sale bien la sangre del útero después del parto, quedan los entuertos. No es otra cosa que la acumulación de coágulos de sangre dentro del útero, que no salen en su totalidad. Entonces una sigue sangrando hasta que salga todo. Y la envoltura de la faja ayuda a que salga todo. Entonces una queda libre de todos los residuos de sangre. (Diario de campo, 4 de abril de 2025) La purificación de la madre después del parto se realizaba mediante baños con plantas calientes, acompañados de infusiones y el uso de fajas, siempre permaneciendo dentro de la casa para evitar el frío. En las conversaciones comunitarias se menciona que actualmente muchos de estos cuidados tradicionales ya no se practican como antes. Las sabedoras mencionan que estas prácticas eran fundamentales para el bienestar de la mujer, razón por la cual se guardaban cuarenta días de dieta y recuperación. Gracias a ello, las mujeres solían tener familias numerosas —con diez o doce hijos— y aun así mantenían su capacidad física para continuar con sus labores cotidianas.

En contraste, hoy en día muchas mujeres retoman sus actividades apenas unos días después del parto, sin guardar el reposo necesario, lo que implica riesgos para su salud. Esta falta de cuidados tradicionales puede derivar en dolores de cabeza persistentes, formación de quistes, tumores y diversas afecciones relacionadas con el útero. Las sabedoras relacionan esta situación con el aumento de diagnósticos como quistes ováricos, endometriosis e incluso cáncer de útero.

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En los relatos recogidos (diario de campo, 30 marzo del 2025) se afirma que, en tiempos pasados, las mujeres mantenían estrictamente la cuarentena tras el parto. La madre de una de las participantes, por ejemplo, se alimentaba durante esos cuarenta días con una dieta especial. Cada día consumía una gallina, y acompañaba su alimentación con coladas elaboradas con harina de haba, maíz, arveja o plátano, todas cocinadas en leche, con el propósito de fortalecer la leche materna y garantizar que fuera nutritiva para el recién nacido.

Los baños íntimos no incluían productos químicos ni jarabes farmacéuticos, sino que se realizaban con infusiones de manzanilla y laurel, las cuales ayudaban a calmar el dolor del vientre, reducir la inflamación y permitir que el cuerpo se recuperara y volviera a su estado natural. Finalmente, al completarse los cuarenta días de cuidados, se realizaba el ritual de la purga como cierre de este ciclo de recuperación materna.

4.1.2.5 La purga: ritual

Dentro de las prácticas tradicionales posteriores al parto, se destaca la purga, una preparación a base de infusiones de plantas medicinales que tiene como finalidad limpiar el cuerpo tanto en el plano físico como energético. Según el testimonio de Ledy Mueses, esta purga se administra dos veces al día —una en la mañana y otra en la tarde— con el propósito de depurar el organismo, eliminar parásitos y facilitar la expulsión de los residuos de sangre (comunicación personal, 4 de abril de 2025).

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Además, se considera que estos efectos benéficos también se reflejan en la leche materna, contribuyendo a la purificación del bebé y previniendo afecciones intestinales como los parásitos.

Durante ese tiempo también se recolectaba culantrillo —un helecho pequeño que crece en las tapias— y raíz de chichira, con los cuales, junto con aceite de orégano, preparaba una purga. La infusión se elabora con una mezcla de plantas dulces y calientes, que al ser cocidas generan una bebida capaz de elevar la temperatura corporal. Esta reacción térmica favorece la eliminación de toxinas, virus y bacterias que puedan haberse acumulado en el cuerpo. Tras este proceso de limpieza, la mujer se encuentra en mejores condiciones para retomar gradualmente sus actividades fuera del hogar.

Después del parto, una vez cumplidos los 40 días de cuarentena, se realiza un baño final como cierre del ciclo de cuidado. Este no consiste en un baño convencional, sino en una cocción de plantas medicinales —principalmente hierbas calientes— que permiten purificar y equilibrar el cuerpo. Tras este baño, la mujer guarda reposo hasta el día siguiente, momento en el cual puede retomar sus actividades con mayor estabilidad física y energética. Los cuidados posteriores al parto también comprenden la protección frente a la exposición al frío y la práctica de cubrir la cabeza de forma permanente. Tal como recomendaban las abuelas, era importante evitar los baños con agua fría, limitándose al uso de infusiones medicinales aplicadas únicamente en la zona íntima, “con respeto, con cuidado” (Leddy Mueses, comunicación personal, 30 de marzo de 2025).

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Según lo registrado en el diario de campo, el huevo de gallina cumple un papel relevante tanto antes como después del parto, ya que, de acuerdo con las sabedoras “Ese huevito es medicina, limpia el útero, lo barre. Deja el vientre como nuevo, sin coágulos, sin residuos. Eso da salud, fuerza. Pero todo a su tiempo” (Diario de campo, 4 de abril de 2025). Como complemento, las sabedoras mencionaron el uso de una purga preparada con hoja de arracacha y aceite de ricino, cuyo propósito era eliminar cualquier residuo restante del útero (Diario de campo, 4 de abril de 2025).

Las plantas que se emplean para cerrar la dieta posparto son, en su mayoría, flores. Aquí se les conoce como flores de zanja13: pequeñas, de tonos blancos o rosados. Se cocinan en infusión y, en ocasiones, se les agrega eucalipto. El cuerpo de la mujer es sabio, pero también requiere cuidado. Si no se protege en ese tiempo, las consecuencias pueden aparecer más adelante: dolores, cólicos, malestares que se quedan en silencio y se manifiestan con los años (Diario de campo, 4 de abril de 2025).

4.1.4.6 Plantas que sanan: Creciendo con la medicina ancestral

Según lo registrado en el diario de campo, una sabedora de la comunidad recordó que su madre crió once hijos sin acudir a centros médicos ni a programas institucionales. Antes — afirmó—, la crianza no se entendía únicamente como “el crecimiento y desarrollo”, sino como el

13Zanja: es un canal o división natural o construida en el terreno, que además de delimitar espacios y separar parcelas, se convierte en un lugar donde suelen crecer plantas nativas aprovechadas por la comunidad para fines medicinales o alimenticios.

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cuidado del alma, el espíritu y el cuerpo. Entre las costumbres se encontraba bañar a los niños con flores al amanecer para protegerlos y purificarlos. Con tristeza, la sabedora reconoció que muchas de estas prácticas se han ido perdiendo: “Hemos ido dejando nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro sentir y nuestro actuar” (Diario de campo, 30 de marzo de 2025). Las voces y memorias compartidas durante la investigación mostraron que los saberes ancestrales se tejen desde antes del nacimiento. Desde la ley natural, la vida empieza a latir antes de llegar al mundo terrenal. Es en ese tiempo —antes de la concepción— donde comienzan los cuidados. Uno de los testimonios recogidos fue el de Gabriel Guerrero (comunicación personal,

18 de julio de 2024), quien reconoce que, al principio, no creía. Pero un hecho cambió su

percepción. Tenía diez años cuando, mientras cazaba con amigos, su pierna se entumeció de repente. Su madre se acercó y le dijo: “Vení, te santiguo”. Le rezó, y quince minutos después ya se sentía bien. Desde ese día, cuando algo le dolía, le pedía que lo soplara. Y ella lo hacía, en el fogón, con hierbas, con chapil14, con carbón encendido.

Con el nacimiento de su hija, doce años atrás, comenzó a practicar lo que había visto. Llevaba ajo a pescar para protegerse, y observaba cómo su hijo a veces hablaba solo, como si viera a alguien que él no veía. Así fue entendiendo los signos. No da bebidas ni fórmulas, solo cura desde lo espiritual. Pide permiso a las plantas —a la ruda, al eucalipto, al marco— con cigarrillo. Si no podía curar, llevaba al enfermo con su mamá.

14 Chapil: es una bebida tradicional de origen andino elaborada a base de caña de azúcar, consumida en contextos

rituales y espirituales por diferentes comunidades.

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Admite que al principio le costó, sentía vergüenza. Pero un día se reconoció a sí mismo y dijo: “Esto soy. Soy hombre medicina”. Aclara que no reza, no sigue una religión, pero respeta las formas de su madre, que ora con ramas y estampitas. Él usa la wayra, planta amazónica que limpia el mal. Recuerda cómo una vez logró curar a su hijo de lo que llaman “hielo de muerto”. Hoy, quienes lo conocen lo buscan. No se avergüenza. Se reconoce como portador de un saber heredado.

“Yo les sobo, les soplo con tabaco, chapil... y quedan livianitos.”

– Gabriel Guerrero–

Durante el crecimiento del niño o niña, la medicina ancestral continúa presente. Cuando el bebé llora sin razón o enferma repentinamente, las familias recurren a curaciones espirituales como el baño con plantas o el rezado para quitar el “espanto”, el “mal de ojo” o el “mal aire” y otras más.

La medicina tradicional, además, concibe la enfermedad como un desequilibrio energético. Jesús Casanova (comunicación personal, 4 de abril de 2025) sostiene que “la enfermedad se da por el desequilibrio con la madre naturaleza y el universo”, y que el trabajo del médico tradicional es “equilibrar esas energías” utilizando baños, infusiones y limpiezas espirituales. Enfatiza que el sanador es sólo un “instrumento de Dios”, que canaliza las fuerzas de la naturaleza para restaurar la salud.

Si bien la modernización y la medicina occidental plantean retos significativos, los saberes ancestrales continúan teniendo un lugar importante en el Resguardo Indígena de Males.

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En este sentido, Darwin Quenguan reflexiona que “la medicina se constituye de todo: del territorio, del pensamiento, de la palabra” (comunicación personal, 26 de marzo de 2025)., y que sanar no es únicamente una práctica individual, sino un acto de reconstrucción colectiva del territorio y de la identidad. Por ello, la medicina tradicional en el Resguardo de Males se reafirma como un sistema integral de vida y resistencia cultural.

Taita Alberto señala que la medicina tradicional es una forma de vivir, una memoria que fortalece a los pueblos y a los seres humanos desde la raíz. Aunque nace y se resguarda en las comunidades indígenas, no pertenece exclusivamente a ellas. Existen personas que, sin ser indígenas, también ejercen prácticas de sanación, como la lectura del tarot o de cartas, y la canalización de energías. De acuerdo con su testimonio, todos estos dones provienen de una misma fuente —la naturaleza— y han sido distribuidos en el mundo por Dios, o por la fuerza que cada quien decida nombrar (Taita Alberto, comunicación personal, 26 de marzo de 2025). Además, expresa que los pueblos originarios han crecido en estrecha relación con la tierra, escuchándola, cuidándola y aprendiendo a curar con sus recursos. Afirma que todas las plantas poseen un valor, ya que contienen espíritu y nutrientes, y que su uso adecuado implica reconocerlas, evitar su contaminación y extraer únicamente lo necesario para no alterar su esencia. Señala que, en otros contextos, muchas de estas plantas se transforman en medicamentos industrializados, con conservantes que prolongan su vida útil, pero eliminan su espíritu, lo que, a su juicio, desvirtúa la medicina verdadera: aquella que se consume directamente, sin químicos.

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El Taita explica que el don de sanar se manifiesta en diferentes etapas de la vida — infancia, juventud o vejez— y que su desarrollo puede estar guiado por plantas de poder como el yagé, el San Pedro o la huamuca, las cuales, más que sustancias, considera maestros que deben usarse con respeto y no por moda o curiosidad. Concluye que la medicina proveniente de la naturaleza es universal, pero que solo quienes actúan con humildad y apertura logran comprenderla y utilizarla (Taita Alberto, comunicación personal, 26 de marzo de 2025).

4.1.2.7 Entre espíritus y plantas: El origen de la enfermedad en la medicina

tradicional En el Resguardo Indígena de Males, la concepción de la enfermedad, desde la perspectiva de los mayores, trasciende la idea de un padecimiento exclusivamente físico. Se entiende como el resultado de un desequilibrio que involucra dimensiones espirituales, emocionales y energéticas, el cual surge cuando existe una desconexión con la Madre Tierra y se olvida que todo ser y elemento posee vida y espíritu. En esta cosmovisión, existen guardianes o espíritus de la naturaleza que protegen y se incomodan cuando no se les presta atención o se les falta al respeto. Uno de ellos es el chutun15, que habita en los jardines y entre las plantas, y que en ocasiones se manifiesta como una mariposa, ligera y silenciosa. De acuerdo con la enseñanza de los abuelos, no se debe dañar a los animales que ingresen a la vivienda, ya que podrían ser la manifestación del chutun, el espíritu protector del hogar (Taita Alberto, comunicación personal, 26 de marzo de 2025).

15 Chutun: espíritu protector de la casa, presente en la tradición oral del Resguardo Indígena de Males. Se cree que habita en los jardines y entre las plantas.

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En el resguardo, la cotidianidad está tejida por pactos invisibles entre la comunidad y los espíritus de la naturaleza. Romper ese equilibrio es abrirle la puerta a la enfermedad. Sanar, en este contexto, implica volver a tejer esa conexión con lo sagrado. Los médicos tradicionales reconocen la existencia de múltiples enfermedades, algunas de ellas entendidas como desequilibrios energéticos o enfermedades espirituales. Entre estas se encuentran el espanto, el mal ojo, el mal aire, el mal de ánima, el duende, la vieja, la viuda y las ánimas. Cada una tiene su origen en dimensiones no visibles, pero sentidas por quienes habitan el territorio. De acuerdo con el testimonio de Isabel Chamorro, algunas experiencias vinculadas al mundo espiritual han sido vividas en primera persona (comunicación personal, 25 de marzo de 2025). Ella relata que, en su vereda, existe un chorro de agua donde, en una ocasión, unos sobrinos fueron afectados por la presencia de un duende, ya que habían ido a recoger agua después de las cinco de la tarde. Según su narración, este espíritu aparecía a las seis, sacaba a las personas y las llevaba hacia el chorro. Otra habitante de la zona le comentó sobre la existencia de una “banda de duendes” que podían verse flotando sobre el agua de la quebrada, portando grandes sombreros, y que también podían oírse.

Actualmente, afirma que estas presencias se han alejado a otros lugares. Frente a estas situaciones, explica que no cualquier planta es útil para curar; es necesario conocer cuáles son “calientes” y cuáles “frías”, así como comprender el espíritu y el origen del mal. Por ejemplo, para enfrentar a “la vieja” se recurre a la ruda, en ocasiones a la wayra y a ciertas plantas de la

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zanja, que solo pueden ser empleadas por quienes poseen el don de comunicarse con ellas y recibir su orientación.

Según el Taita Jesús Casanova, el papel del médico tradicional consiste en restablecer el balance energético utilizando los dones que ofrece la tierra, como las plantas medicinales y los elementos sagrados. A través de baños, infusiones, tomas, maceraciones y otros saberes transmitidos por los abuelos, se procura equilibrar las energías del paciente (comunicación personal, 25 de marzo de 2025).

Desde su experiencia en el resguardo de Males, ha identificado algunas dolencias comunes entre las personas que trabajan a diario en el campo: desgaste óseo, desviaciones de columna, luxaciones, gastritis, dolores de cabeza, debilidad y una mala alimentación, especialmente en niños y personas mayores. Estas condiciones físicas, sin embargo, suelen ir acompañadas de desequilibrios energéticos.

También ha atendido casos de personas con cargas energéticas negativas e incluso posesiones por entidades de baja vibración, que él relaciona con lo que se podría considerar como demonios. A través de rituales de limpieza espiritual, trabaja para liberar a los afectados. Cada experiencia, dice, le permite aprender más y enriquecer su práctica. Entre las técnicas que emplea está la descarga energética con sal, una herramienta para aliviar males como los nervios, el espanto y los llamados "mal aires".

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En relación con el origen de la enfermedad, Yessika Estrada señala que no es necesario que exista un vacío emocional o físico específico para que una persona enferme; en su lugar, pueden intervenir diversos factores presentes en su entorno. Comprender este proceso implica adentrarse en los complejos mecanismos de la mente humana. De hecho, hay regiones del cerebro cuya función aún se desconoce, lo cual indica que existen grandes capacidades sin explorar que podrían ser clave para procesos de transformación y sanación. El cerebro sigue siendo, en gran medida, un territorio intacto. Aunque se ha logrado cierto desarrollo y expansión de sus capacidades, especialmente con el apoyo de plantas medicinales, aún queda mucho por descubrir. Prácticas como el ayuno, por ejemplo, pueden estimular ese potencial oculto del cerebro, lo que permite que algunas personas logren curarse a sí mismas desde esa fuente interna de poder y conciencia (comunicación personal, 26 de marzo de 2025).

Ella sostiene que el cerebro dirige las funciones del cuerpo. Sin embargo, si el inconsciente está emitiendo una orden hacia alguna parte del cuerpo para enfermarse, eso puede ser suficiente para generar la enfermedad. Es decir, la causa no siempre es visible ni tangible, pero puede estar alojada en los niveles profundos de la mente.

También está la sobandería que es una técnica física de masajes o fricciones; es un proceso mucho más profundo. Según Yessika Estrada, no se trata solo de “sobarte”, sino de conectarse contigo, de percibir y sentir. Es un gesto cargado de intención, de escucha corporal y emocional. Reconoce que aún le falta mucho por aprender, pero en su experiencia ha comenzado

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a notar señales que se manifiestan incluso en sueños —sueños extraños que no siempre comprenden del todo—, lo que la ha llevado a expandir su percepción del cuerpo y de la mente para poder entender mejor al otro. Ella considera que no existe un concepto único que defina completamente lo que implica esta práctica, porque mucho se guía por la intuición, esa voz interna que también nace del cerebro y que busca profundizar y expandirse más allá de lo racional. A veces, el cuerpo del paciente necesita más que solo el calor de las manos del terapeuta; requiere el apoyo de plantas medicinales que equilibran lo caliente y lo fresco, según la necesidad específica de la persona. Plantas como el romero o la caléndula pueden ayudar a liberar tensiones o a soltar emociones retenidas.

Yessika Estrada también resalta que después de una terapia es importante promover el autocuidado. Por eso, suele invitar al paciente a expresar cómo se sintió, porque hablar de la experiencia permite activar procesos internos de sanación y tomar conciencia del propio cuerpo y sus necesidades (comunicación personal, 26 de marzo de 2025).

Dentro de la medicina tradicional existen diversas ramas y enfoques, cada una con su propia sabiduría. El Taita Alberto Chapuel (comunicación personal, 18 de marzo de 2025), por ejemplo, habla de la fuerza natural que habita en el cuerpo de la mujer. “La mujer tiene un poder grande, tan grande e importante cuando está con la menstruación, que si le cae mal a alguien, o si apenas lo mira con disgusto, ya lo está ojeando.” Así no más, sin querer. Y no es culpa de ella, ni del otro, ni de nadie. “Esa es una ley natural”.

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Cuando la mujer está embarazada, ocurre algo parecido. “¿Usted ha escuchado que dicen que aborrecen la comida, que no soportan a fulano o a sultana, que no los quieren ver?” Pues eso, dice, no es antojo ni berrinche. Es el mal ojo. Una energía que se transmite sin palabras, solo con el sentir, solo con estar ahí. Y con eso basta: la otra persona puede enfermarse. “Le duele la pierna, el estómago, el hombro, la cabeza… y así mantiene”, dice el taita, como si relatara una verdad que no necesita demostración, porque se conoce desde la vivencia y de la misma tradición (comunicación personal, 18 de marzo de 2025).

4.1.2.8 Aprender a sanar desde el territorio

Desde la perspectiva territorial, las visiones de sabedores y sabedoras sobre la sanación resaltan la misión y la entrega. Para el Taita Alberto (comunicación personal, 18 de marzo de 2025), la curación constituye un acto de servicio en el que el médico tradicional se concibe como mediador entre el mundo material y el espiritual, actuando como instrumento de una fuerza superior. De igual manera se explica que, en la actualidad, la espiritualidad se experimenta a través de la relación directa con la chagra y las plantas medicinales, y que para que esta despierte es necesario practicar, alimentarse y conectarse con ellas.

Sin embargo, advierte que muchas personas confunden espiritualidad con religión, lo que ha generado confusión desde la infancia. Esta concepción, impuesta principalmente por instituciones religiosas, ha llevado a percibir la medicina ancestral como algo negativo o incluso satánico.

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El Taita cuestiona esta visión, recordando que, incluso en las iglesias, existen figuras como sacerdotes o padres que realizan exorcismos y trabajan con energías espirituales. En su reflexión, sostiene que, si estas personas hubieran seguido el camino de la medicina natural, también podrían ser consideradas médicas o médicos tradicionales.

En este mismo sentido, dentro del campo educativo, la chagra se propone como un espacio esencial para el aprendizaje y la sanación. Más allá de su función agrícola es una escuela viva16 donde se despiertan saberes integrales: matemáticos, medicinales, espirituales y de convivencia. Al sembrar, observar y convivir con la diversidad de plantas —cada una con sus propiedades— los niños, niñas y jóvenes aprenden desde la experiencia directa. La chagra enseña que, así como las plantas coexisten sin imponerse unas sobre otras, también los seres humanos pueden vivir en armonía. Sembrar la chagra, y estar en contacto con los elementos (aire, agua, tierra y fuego), permite cultivar alimentos y medicinas, generar conciencia, identidad y sabiduría.

Figura 9 Simbología andina representativa de los elementos aire, agua, tierra y fuego

16 Escuela viva: espacio pedagógico y comunitario donde el aprendizaje surge de la experiencia directa, el diálogo con la naturaleza, la espiritualidad, la memoria ancestral y la cotidianidad. Se fundamenta en el sentir, hacer y saber colectivo, reconociendo que el territorio, los mayores, las plantas y los elementos son también maestros.

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Nota: Elaboración propia (2025) El Taita Alberto Chapuel (comunicación personal, 18 marzo del 2025) señala que la sanación ocurre en el pensamiento, en el espíritu y en la relación con el territorio, de modo que aprender a curar implica también aprender a habitar el mundo en armonía. El cultivo en la chagra se plantea como primordial, porque en ella se encuentra todo: hierbas dulces y amargas, plantas femeninas y masculinas. Cada ser de la naturaleza enseña algo: hay plantas pequeñas, otras grandes, algunas que crecen juntas sin invadirse, como el olluco, la quinua, y la milpa17 donde el maíz y la calabaza conviven con el frijol. El principio de convivencia armónica y de dualidad. Por ello se considera que en la chagra, todo se complementa. En relación con esta visión, el Taita Jesús Casanova (comunicación personal, 4 de abril del 2025) comparte que el médico tradicional, el curandero o sanador, asume la enfermedad

17 Milpa: Sistema agrícola tradicional mesoamericano donde se cultivan juntos maíz, fríjol y calabaza, promoviendo equilibrio ecológico y nutricional.

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del paciente y la transforma dentro de su propio cuerpo. Al curar, absorbe el malestar de la persona y lo enfrenta gracias al don que dios le ha dado. Esa carga, explica, se disipa en unos 30 minutos porque su cuerpo no la retiene ni la alimenta. Además, enfatiza que no utiliza talismanes ni objetos como anillos o collares, ya que siente una energía tan poderosa que le impide usarlos; aunque los tenga, simplemente no puede llevarlos consigo. En cambio, encuentra en la música una conexión, considerándola una fuente de sanación que lo llena de alegría y plenitud. Dentro de la medicina tradicional, la yerbatería ocupa un lugar fundamental, entendida como el conocimiento sobre las hierbas propias del territorio: aquellas que crecen en el campo, en las zanjas, los potreros y en espacios naturales como el bosque. Muchas de estas plantas se han ido perdiendo con el tiempo, por lo que, a través de encuentros comunitarios, se busca recuperarlas. Incluso se proyecta la creación de un vivero natural para conservar aquellas especies que escasean. Plantas como el culantrillo, las hierbas de zanja o la hoja de golpes — conocida por aliviar de inmediato inflamaciones causadas por contusiones—, así como el barrabás y la papa de la vieja, forman parte del saber ancestral del territorio, cuya protección y revitalización resultan urgentes (Diario de campo, 4 de abril de 2025). En el ámbito de la medicina tradicional, Darwin Quenguan comparte que su camino de vida ha sido un proceso de “despertar” y transformación personal, durante el cual ha explorado diversas alternativas, destacando el reconocimiento del territorio y la identidad como elementos fundamentales (comunicación personal, 26 de marzo de 2025). Explica que “muchos factores que afectan desde fuera” han provocado confusión en torno a la identidad propia. En respuesta,

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su enfoque se centra en el “amor al territorio” y en su conservación, entendiéndolo como un espacio físico y en sus dimensiones “personales, cognitivas y espirituales". En este contexto, menciona el “caminar”, término empleado por los mayores para referirse a los procesos dentro de la medicina tradicional. Sin embargo, aclara que este saber no se ha hecho “latente o visible a grandes escalas” debido a criterios de protección cultural y a las amenazas externas que enfrentan los pueblos. Por ello, su trabajo ha sido más reservado, guiado por una visión personal orientada a actuar “desde el territorio, desde el hogar, desde la introspección, desde la familia”.

Desde esta experiencia, ha surgido la necesidad de compartir saberes y de “leer el territorio y conservarlo”, dado que en el mundo actual se vive una “búsqueda de identidades” marcada por vacíos emocionales y espirituales. Advierte que la humanidad se ha alejado del “corazón y del sentimiento”, privilegiando el razonamiento, lo que ha generado una crisis generalizada. Finalmente, reflexiona críticamente sobre la vida en las grandes ciudades, donde afirma que “no es evolucionar, es retroceder la humanidad”, en un contexto caracterizado por la contaminación, la desconexión y el riesgo de una autodestrucción global. Darwin Quenguan explica que muchas personas mezclan “lo originario ancestral” con leyes y reglas externas, lo cual considera problemático. Aunque reconoce que esas normas “son necesarias”, lamenta que a menudo se valore más lo externo que lo propio, lo que conduce a la subestimación de los saberes ancestrales y del territorio. Señala que “el territorio habla, el territorio siente, el territorio comunica, enseña”, y lo describe como una “biblioteca universal”

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que motiva el aprendizaje diario a través de la relación con la tierra y la naturaleza. Para las comunidades indígenas, dice, no existía la distinción entre “bueno ni malo” como la concebimos hoy; ese juicio es algo impuesto desde afuera. Habla del “camino hacia el saber territorial” en el que no se trata de “elección” o independencia, sino de una relación causal entre causa y efecto. Desde esta perspectiva, se desvanecen las ideologías que plantean que uno es dueño absoluto de su vida, y en cambio, uno se reconoce como “participante de esta vida” y del territorio al que pertenece. Este sentido de pertenencia genera una necesidad intrínseca de sanar a nivel “individual, colectivo y territorial”. Según Darwin Quenguan (comunicación personal, 26 de marzo de 2025), la naturaleza debe entenderse como un “todo” en el cual uno no escoge, sino que se hace parte de sus múltiples caminos. Dentro de esta diversidad en la medicina tradicional, existen roles como los curanderos, yerbateros, sabedores, sobanderos, parteras entre otros, cada uno con distintos conocimientos. Esta pluralidad de saberes no se ve tanto como una lección o un don, sino como una “necesidad de curación” que se expresa en diferentes formas.

4.1.3 Identificación de ejes de sistematización

El proceso investigativo implicó una organización que permitió otorgar sentido a la experiencia vivida, reconociendo aquellos aspectos centrales que orientan el análisis y la interpretación En este sentido, la identificación de ejes constituye una herramienta metodológica que posibilita visibilizar los elementos que estructuran y sostienen el conocimiento objeto de estudio: las formas de enseñanza-aprendizaje, la oralidad, la espiritualidad, las relaciones intergeneracionales. Estos ejes, al ser definidos, permiten comprender las dinámicas de la transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional.

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Figura 10 Símbolos representativos de los ejes de sistematización

Nota: Elaboración propia (2025)

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4.1.2.1 Enseñanza-aprendizaje

Los procesos de enseñanza-aprendizaje es un intercambio de conocimientos y habilidades entre quien sabe y quien aprende. Se desarrollan en múltiples espacios y momentos como lugares sagrados como el páramo, los cerros, los ríos, lagunas, los bosques altoandinos entre otros. Estos escenarios constituyen aulas vivas donde se comparte el conocimiento y se construyen aprendizajes. En el resguardo se identificó que se preservan prácticas como la sobandería, la yerbatería, los cuidados de la partería, curaciones a través de baños, bebidas, limpias, rituales y ceremonias, ligadas a las prácticas cotidianas que se ha transmitido de generación en generación. La medicina tradicional acompaña el ciclo de vida desde la concepción hasta la vejez: incluye cuidados durante el embarazo, atención al parto y prácticas de sanación, recomendaciones y consejos que acompañan el crecimiento. Estas prácticas se diferencian de la medicina occidental por ser de carácter personalizado, requiere otros tiempos propios de sanación y considera factores como la dosis, la forma de preparación y los ciclos solares y lunares. Sin embargo, en casos de urgencia, se reconoce el valor de la medicina occidental para diagnósticos rápidos o control inmediato de afecciones, lo que evidencia la necesidad de un enfoque de complementariedad. Los saberes ancestrales de medicina tradicional son transmitidos en el resguardo indígena de Males, a través de prácticas, mingas18 de pensamiento, de trabajo, la tulpa, la chagra y desde la vida cotidiana. La enseñanza de la medicina tradicional no se limita a un momento puntual, sino que es a través de la vida misma y hace parte de la identidad cultural

18 Minga: término propio de pueblos originarios andinos que hace referencia a un trabajo comunitario y colectivo, convocado con un fin común, donde la participación se basa en la solidaridad, la reciprocidad y el beneficio compartido.

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construida en el territorio a partir de necesidades específicas como: la salud, bienestar y armonía espiritual.

La tulpa es uno de los espacios más significativos, ya que reúne a la familia, siendo un pilar simbólico de enseñanza. Alrededor del fuego se dialoga, se alimenta, se reflexiona y se cuentan historias y relatos.

Figura 11 Conversando alrededor de la tulpa

Nota. Fotografía tomada por la autora (2025).

Al igual que las mingas, entendidas como jornadas colectivas de trabajo comunitario, permiten fortalecer los lazos sociales y el intercambio de conocimiento, de la palabra y la

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experiencia vivida. Además de los rituales colectivos de armonización o de compartir medicinas también desempeñan un papel fundamental en este proceso, ya que reúne a la comunidad de todas las edades y permite el diálogo intergeneracional.

4.1.3.2 La oralidad

La transmisión de saberes medicinales se sostiene en la oralidad como principal medio pedagógico. Abuelos, abuelas y sabedores comparten historias, narrativas y consejos que fortalecen la memoria colectiva y la identidad cultural (Carvallo, 2015). Estos conocimientos se transmiten en espacios familiares, mingas y durante actividades cotidianas agricolas como la siembra, la recolección o la preparación de remedios a base de plantas medicinales. La enseñanza oral se complementa con la observación y la práctica directa. Por ejemplo, Elsa Zúñiga relató que aprendió acompañando a su bisabuela, observando partos, rituales de sobado y curaciones de “espanto” (E. Zúñiga, comunicación personal, 18 de marzo de 2025). También se observa cómo las mujeres transmiten saberes sobre plantas para la dieta postparto mediante demostraciones prácticas y consejos mientras realizan otras labores.

4.1.3.3 La espiritualidad

La medicina tradicional, desde la cosmovivencia, sostiene una estrecha relación con la espiritualidad, entendida como la conexión con los espíritus de la naturaleza y con los ancestros, que otorga sentido al conocimiento y constituye otro tipo de ciencia. La sanación implica la armonía entre cuerpo, mente, espíritu y territorio (Favaron, 2023). En este marco, las

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ceremonias, rituales y ofrendas conforman elementos esenciales del proceso curativo y del aprendizaje, transmitiendo valores de respeto, reciprocidad y armonía con la Madre Tierra. Tal como afirman Ávila Granda, Del Rosario Benenaula, Cabrera Saldaña y Quizphe Villa (2024), “la espiritualidad andina es entendida como una energía vital que integra a todos los seres, en un tejido relacional con la naturaleza” (p. 10286). En contraste con las doctrinas religiosas que se estructuran en torno a un centro teológico, generalmente representado por la figura de Dios, la cosmovisión andina ubica a la naturaleza como núcleo de vida y fuente de sabiduría. Desde esta perspectiva, la relación con el entorno es sagrada y constituye el eje de la existencia. El maestro Abadio Green Stócel (2011) afirma que:

Si logramos discernir, desde nuestra sabiduría ancestral, que somos parte de la naturaleza, que dependemos de ella en cada instante de nuestras vidas y que necesitamos transformarnos para lograr una armonía y sinfonía con ella, estaremos cimentando una nueva civilización planetaria. En este marco, la educación debe partir de la Madre Tierra, pues ella nos enseña el significado del amor, de la cooperación, del respeto mutuo, de las alegrías y de la espiritualidad” (p. 104). Desde esta visión plantea un modelo educativo espiritual que no se limita a la instrucción formal, sino que se enraíza en la experiencia y en el aprendizaje directo del territorio. La Madre Tierra, se convierte en maestra y en principio organizadora de la vida, integrando lo corporal, lo espiritual y lo racional. Así, la espiritualidad andina se diferencia de las concepciones religiosas

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centradas en un dogma, al proponer una relación horizontal y recíproca con todos los seres, donde el cuidado mutuo y la armonía son el fundamento de la salud y del buen vivir.

4.1.3.4 Relaciones intergeneracionales

El diálogo constante entre abuelos, abuelas, sabedores, adultos y jóvenes conforma un tejido social y cultural que sostiene la identidad. Se aprende haciendo, participando en actividades cotidianas y ceremoniales, dentro de un contexto colectivo se aporta y se reconocen como parte de un mismo tejido cultural.

Estas relaciones intergeneracionales permiten que la medicina tradicional se preserve, adaptándose a los desafíos actuales, como la presión de la inmediatez moderna y la marginación histórica de los saberes ancestrales. La etnoeducación, en este sentido, se presenta como una vía estratégica para fortalecer este diálogo de saberes.

4.1.4 la lectura crítica

Desde mi sentir como mujer indígena, considero que desde la comunidad existen prácticas vistas de lo propio, lo no propio y lo apropiado en la medicina deben analizarse a partir de la experiencia y de los relatos de los sabedores. En el resguardo de Males existe una versión, que según la leyenda provenimos del valle de Guamuez, y que la cacica Francisca Chapuel venía del Perú, posiblemente del Tawantinsuyu. Además, actualmente algunas familias mantienen vínculos con el departamento del Putumayo y con prácticas de la Amazonía, como el yagé, el mambe, el

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ambil, el rape, la coca, entre otros, lo que me lleva a pensar que nuestra identidad también puede ser andino-amazónica.

Figura 12 Medicinas ancestrales presentes en un conversatorio

Nota. Elaboración propia (2025).

En mi experiencia personal, desde que inicié la Licenciatura en Etnoeducación y tuve la oportunidad de compartir la medicina yagé con el compañero Jairo Chasoy, e iniciar a interiorizar la medicina desde una perspectiva de vida, y empecé a cuestionar situaciones sociales entre las comunidades indígenas y el mundo contemporáneo en relación a la medicina. El concepto de medicina se amplió, cuando comprendí que no se limita a las plantas, sino que también son diversas expresiones como la música, la danza, la palabra, el alimento, los abrazos,

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la compañía y el compartir desde el amor. Así, la medicina es integral y es comunitaria, por la misma necesidad de compartir unos con otros.

En este sentido, la medicina occidental y la medicina tradicional no deben concebirse como excluyentes, sino como complementarias. Por ejemplo, mientras la medicina occidental ha desarrollado procedimientos inmediatos como el uso de platino para reconstruir huesos, de igual manera la medicina tradicional también tenía métodos de sanación de fracturas, aunque muchas prácticas han sido reducidas, existen métodos curativos que contribuyen a fortalecer los huesos y el proceso de recuperación. La complementariedad, sin embargo, plantea retos, ya que para los médicos tradicionales la sanación debe ser integral, sin fragmentar al ser humano. Por lo tanto los procesos de transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional se deben fortalecer, el maestro Abadio Green (2011) señala que la tradición oral es indispensable, pues permite mantener viva la memoria y los significados de vida de los pueblos: “cada vez que los sabedores entonan los cantos con su susurro de su voz, estamos recordando las historias que nos hacen sentir orgullosos de lo que somos” (p. 47). Así mismo, la oralidad es la base de la transmisión de la sabiduría ancestral, ya que a través de cantos, danzas y rituales se prolonga la curación y las prácticas cotidianas.

El segundo eje de análisis tiene que ver con la modernidad-colonialidad y cómo esta ha configurado la educación, la salud y la vida de las comunidades. La colonización no fue solo territorial, sino también del pensamiento, del sentir y del actuar. La educación oficial responde a

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la lógica del capitalismo: producir, consumir y controlar, dejando de lado la armonía con la Madre Tierra y el buen vivir “sumak kawsay”, principio de vida de los pueblos andinos. El maestro Abadio Green (2011) menciona que “la educación oficial no solo ha ignorado este vínculo, sino que ha impuesto sus conocimientos por encima de la sabiduría ancestral de los pueblos originarios (…) los gobiernos y las personas con poder económico han tratado de quitar nuestra memoria como han tratado de quitarnos a nuestra Madre Tierra” (p. 46). La educación occidental, entonces, no dialoga con la cosmovisión indígena y, al contrario, la invisibiliza. En mi experiencia como practicante de etnoeducación en contextos urbanos y rurales de Pereira, pude observar que tanto en barrios populares como en escuelas rurales, la educación reproduce un modelo que controla y reprime, desconociendo las raíces y orígenes de los estudiantes. Al comparar con la educación propia del resguardo, encuentro que nuestro reto es fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia, pues no basta con adoptar el modelo occidental. Como sostiene Green (2011), el papel de los educadores, tanto indígenas como de otros grupos étnicos, es continuar con la descolonización del saber, reconociendo que la colonización provocó el despojo del territorio, los conocimientos y la sabiduría de los pueblos indígenas, mestizos y afrodescendientes, quienes fueron desarraigados de sus memorias y orígenes. El tercer eje aborda el sincretismo religioso. Aunque Colombia es un Estado laico, en muchas instituciones educativas indígenas se imparte la asignatura de religión bajo un enfoque cristiano, lo que constituye una forma de imposición cultural. Desde la invasión europea, mal llamada “descubrimiento”, se buscó exterminar las espiritualidades originarias, como lo refleja la

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Extirpación de idolatrías en el Perú colonial. Esta estrategia no intentaba comprender la cosmovisión andina —fundamentada en los ciclos solares, lunares, la Cruz del Sur y las leyes de origen—, sino suprimir y sustituirla por la religión católica. Según Santiago Castro-Gómez (2005) sostiene que en los últimos cinco siglos la racionalidad científico-técnica de Occidente se ha impuesto como la única episteme válida, relegando todas las demás formas de conocimiento a un lugar marginal (p. 19). Esta imposición también operó en el campo religioso, donde se buscó reemplazar la espiritualidad indígena por el cristianismo, generando un sincretismo que aún hoy persiste en los territorios.

El maestro Abadio Green (2011) explica que, en diálogo con otros pueblos, comprendió que todos los pueblos indígenas del mundo consideran a la tierra como madre, pues “dependemos de ella en cada instante de nuestras vidas, porque la estructura de nuestro cuerpo es igual a la de la tierra” (p. 63). Esta visión contrasta con la idea mercantil y extractiva que introdujo la colonia, y cuyo legado aún se reproduce en la educación y la salud.

La lectura crítica de esta experiencia permitió comprender que los saberes ancestrales persisten, y también se transforman frente a las dinámicas contemporáneas. No obstante, enfrentan amenazas como el olvido, la influencia de la medicina occidental, el sincretismo religioso y el distanciamiento generacional. Por ello, la educación debe ponerse al servicio de las comunidades, reconociendo la pluralidad epistémica, la sabiduría de los pueblos y la centralidad de la Madre Tierra para la pervivencia cultural.

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4.1.5 Construcción de aprendizajes

El proceso investigativo permitió reconocer que la construcción de aprendizajes no se limita a la recolección de información, sino que constituye una experiencia de vida en la que convergen la memoria ancestral, los vínculos comunitarios y la reflexión personal. A lo largo del camino recorrido, se vivieron múltiples experiencias en torno a la importancia de fortalecer la medicina tradicional, como un conocimiento para armonizar mente, cuerpo y espíritu y un eje de identidad cultural y de relación armónica con la Madre Tierra.

En este sentido, la investigación evidenció que la construcción de aprendizajes implica también fortalecer los lazos con la Madre Tierra, las plantas medicinales y con nosotros mismos, entendiendo que el saber no se acumula, sino que se vive y se transmite en diálogo con el entorno. Como señala Walsh (2022), la educación intercultural debe partir del reconocimiento de los saberes ancestrales como conocimientos legítimos, que dialogan con otros sistemas de pensamiento sin perder su esencia. La complementariedad entre los distintos saberes — tradicionales y occidentales— se plantea como un horizonte necesario para dar respuesta a las necesidades actuales de salud y educación en las comunidades indígenas, propiciando un diálogo intercultural que no desconozca la vigencia ni la legitimidad de los saberes propios. Desde la dimensión administrativa, se identificó la necesidad de fortalecer los procesos del Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP) y del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI), reconociendo que ambos sistemas constituyen pilares para la pervivencia de los pueblos originarios. El SEIP garantiza una educación pertinente, con pedagogías ancladas

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en la cosmovisión (Ministerio de Educación Nacional, 2014), mientras que el SISPI defiende el derecho a una salud basada en la medicina ancestral y en el diálogo con otros sistemas médicos (Ministerio de Salud y Protección Social, 2018). Fortalecer estos espacios desde la organización y la gestión comunitaria es fundamental para consolidar aprendizajes que respondan de manera integral a las realidades de los pueblos indígenas.

De igual manera, desde lo educativo, se resalta la importancia de mantener y recrear los espacios de enseñanza-aprendizaje en los que se transmita la medicina tradicional como parte esencial del proyecto de vida comunitario. Estos aprendizajes se construyen de manera colectiva y se proyectan en la vida cotidiana, en la espiritualidad y en la práctica, reafirmando que el fortalecimiento de la identidad cultural depende de mantener vivo este legado y transmitirlo a las nuevas generaciones.

Durante el trabajo de campo se observó y participó en múltiples prácticas relacionadas con la medicina tradicional. Algunas de ellas fueron: sobandería para acomodar el vientre durante el embarazo y aliviar dolores; baños con plantas como altamisa, marco, laurel, ruda, entre otras, empleadas en limpiezas energéticas, espanto; sahumerios y uso de tabaco, soplos y rezos para armonizar el espíritu; y la preparación de remedios caseros con plantas recolectadas en la chagra, el monte o la zanja. Estas prácticas reflejan que la sabiduría ancestral constituye un pilar de la salud y de la identidad cultural en el resguardo indígena de Males.

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Figura 13 Curaciones en la casa de sanación del taita Alberto Chapuel en la vereda de Sanfrancisco de Yungachala

Nota: Elaboración propia (2025).

4.2 Resultados y discusión de hallazgos

A partir del análisis de las entrevistas, el cuestionario digital y los diarios de campo, se evidenció que la comunidad recurre de manera frecuente a médicos y médicas tradicionales para la curación de enfermedades espirituales como el espanto, el mal aire, el mal de ojo entre otros. Asimismo, prácticas como la sobandería y el uso de plantas medicinales continúan siendo altamente valoradas y utilizadas.

Dentro de las plantas más mencionadas se encuentran la manzanilla, la hierbabuena, la ruda, la hierba mora, el marco, el eucalipto y el orégano, las cuales son empleadas de manera cotidiana en los hogares para atender dolencias como dolores estomacales, problemas respiratorios, nervios y golpes. No obstante, algunos rituales tradicionales, como el de “sacar la vieja de la casa

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nueva”, han comenzado a disminuir en su práctica. Este ritual, según lo relatado por la abuela Isabel Chamorro (comunicación personal, 20 julio del 2025) se realiza cuando una vivienda es construida con madera del monte y busca pedir permiso al espíritu protector del lugar para habitarlo.

Los hallazgos muestran que la medicina tradicional pervive en la vida cotidiana del Resguardo de Males, aunque enfrenta desafíos de continuidad. En algunos casos, las prácticas no son abandonadas por falta de interés, sino por desconocimiento, lo cual genera un riesgo de pérdida progresiva de algunos saberes, como la preparación detallada de combinaciones de plantas para situaciones concretas por ejemplo, purgas o cuidados en el posparto. De esta manera, los resultados permiten comprender que la medicina tradicional ocupa un lugar central en la comunidad y de la identidad cultural. Sin embargo, su transmisión intergeneracional requiere fortalecer espacios de enseñanza aprendizaje.

El análisis de la información recopilada permitió identificar que la transmisión de saberes ancestrales enfrenta tensiones derivadas de procesos de aculturación, migración, falta de espacios comunitarios de aprendizaje y la influencia creciente de la medicina occidental. Estos factores explican el distanciamiento de algunos sectores de la comunidad, lo cual conlleva el riesgo de pérdida de conocimientos relacionados con la sobandería, la partería, el uso de plantas medicinales y las prácticas espirituales. Sin embargo, también se observa un grupo de personas con disposición potencial hacia el fortalecimiento de estas prácticas, quienes, mediante procesos

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educativos pertinentes, se integran en actividades comunitarias como mingas, armonizaciones, casas de pensamiento entre otros.

En términos educativos, esta realidad plantea la necesidad de consolidar un proceso etnoeducativo que no se limite a la enseñanza de contenidos sobre medicina tradicional, sino que reactive los vínculos afectivos y espirituales con el territorio. El diálogo intergeneracional y la práctica comunitaria se constituyen así en estrategias pedagógicas clave para fortalecer la identidad cultural y revertir tendencias de desapego observadas durante el trabajo de campo. Las sabedoras, sabedores, abuelas, abuelos, parteras, sobanderos y yerbateros son referentes centrales en este proceso, ya que a través de narraciones, testimonios, demostraciones prácticas y prácticas espirituales transmiten el conocimiento. Uno de los hallazgos significativos es que los jóvenes reconocen el valor de estos saberes, aunque en algunos casos manifiestan tensiones entre la cosmovisión andina y el mundo occidental. Mientras ciertos sectores se sienten atraídos por la medicina occidental y los discursos de modernidad. Este escenario plantea la necesidad de fortalecer procesos pedagógicos interculturales que articulen ambos enfoques sin que el conocimiento ancestral se vea desplazado.

En términos organizativos, la IPS en el resguardo ha promovido mingas de salud y espacios de diálogo orientados a revitalizar la práctica médica ancestral. Estos procesos se posicionan a la medicina tradicional no como alternativa, sino como primera mano de sanación, constituyéndose en un elemento político de re-existencia cultural frente a la colonialidad del poder y la discriminación histórica.

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Entre los principales desafíos se encuentran la ausencia de documentación sistemática de los saberes, lo cual genera riesgos de olvido y las tensiones con los modelos oficiales de salud, que limitan el reconocimiento institucional de la medicina ancestral. A continuación se presenta información recopilada a partir del cuestionario digital en relación a posibles propuestas estratégicas para fortalecer la transmisión de saberes ancestrales de medicina tradicional. Tabla 1 Estrategias propuestas para fortalecer la transmisión de saberes ancestrales

Categoría Estrategias sugeridas Educación formal y propia

- Incluir medicina tradicional en escuelas

- Crear escuela propia

- Implementar programas pedagógicos y

evaluativos Espacios comunitarios de aprendizaje

- Charlas con sabedores

- Talleres y mingas de pensamiento

- Encuentros en veredas y colegios

Reconocimiento de sabedores tradicionales

- Incluir a médicos ancestrales en

procesos del cabildo

- Visitas familiares de sabedores

- Palabreos sobre medicina

Tecnología y medios de difusión

- Publicar saberes en medios digitales

- Crear folletos y recursos educativos

- Usar redes para visibilizar

conocimientos Participación juvenil e intergeneracional

- Incentivar el interés desde la niñez

- Transmitir los saberes de forma práctica

y atractiva

- Conversaciones familiares cotidianas

Nota: Elaboración propia (2025).

Dentro de los hallazgos se evidencia la presencia de diversas prácticas tradicionales que articulan dimensiones espirituales, corporales, alimenticias y medicinales en la comunidad. Al

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igual que se documentaron plantas propias del territorio y sus usos medicinales, estas prácticas constituyen un eje fundamental para la transmisión de saberes ancestrales. En la siguiente tabla se organizan dichas prácticas según su categoría y propósito, con el fin de mostrar su papel en la salud comunitaria y en la preservación de la identidad cultural.

Tabla 2 Plantas medicinales en el Resguardo Indígena de Males

Planta Uso tradicional Forma de preparación Ruda Limpias, espantos, protección espiritual Baños, sahumerios, infusiones Altamisa Dolores menstruales, posparto Infusión o baños Marco Frío del cuerpo, dolores internos Cocimiento para baños o tomar Eucalipto Vapores para congestión, limpieza energética Vapores y baños con hojas Laurel

Protección, limpias Cruzado en cuerpo o quemado Nota: La tabla presenta algunos usos tradicionales de plantas medicinales en el Resguardo Indígena de Males. Elaboración propia (2025)

Con base en las diferentes técnicas de recolección de la información aplicadas en el proceso investigativo, se logró identificar y clasificar una serie de prácticas tradicionales que forman parte del saber ancestral de la comunidad. Estas prácticas se encuentran estrechamente vinculadas con el ámbito espiritual, corporal, el uso de plantas medicinales y los remedios alimenticios. A continuación, se presentan de manera organizada.

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Tabla 3

Prácticas espirituales, corporales, uso de plantas medicinales y remedios alimenticios

Categoría Práctica o Planta Propósito / Uso Prácticas espirituales Curación de espanto Sanar susto

Curación de mal aire, mal viento, mala hora, etc. Equilibrar energías afectadas por ambientes o presencias

Barridos y limpias con plantas y sahumerio Limpiar cuerpo y entorno de malas energías

Pagamentos y ofrendas Agradecer, armonizar casas, chagras, personas

Llamado de espanto / sacar la "vieja" Recuperar el espíritu, armonizar casas nuevas Prácticas corporales Sobandería o huesería Acomodar huesos, curar golpes, desgarros y dislocaciones

Aumentos Aplicaciones de calor para dolores y golpes

Baños para los nervios Relajar tensiones físicas y emocionales

Quiropraxia tradicional Acomodo corporal a través de técnicas ancestrales Plantas medicinales Manzanilla Dolor de estómago, inflamación por golpes

Hierbabuena Lombrices, problemas digestivos

Eucalipto Tos, gripa

Orégano Dolor de estómago

Verbena Gripa, resfriado

Ruda, chapil, culantrillo, cerraja, canela Limpiezas, brebajes, fortalecimiento general Remedios y alimentación Brebajes y aromáticas Fortalecer el cuerpo, prevención de enfermedades

Caldo de cuy postparto Recuperación de mujeres después del parto

Hierbas para facilitar el parto (hierba de gallinazo) Ayudar en el proceso de parto

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Nota: Elaboración propia (2025) A partir de lo anterior se evidencia que la medicina tradicional es de carácter preventivo. En este sentido, la alimentación cumple un papel fundamental, así como las prácticas agrícolas. La introducción de agro insumos químicos ha generado un impacto negativo en la salud de la comunidad, mientras que el uso de semillas propias, libres de transgénicos a las que los mayores hacen referencia como semillas que conservan “su corazón” representa una forma de sostener la armonía con la Madre Tierra. De acuerdo con los mayores, “se piensa como se come”, lo que muestra cómo la alimentación influye en la salud física, pero también la manera de pensar y actuar de las personas.

Dentro de este estudio, uno de los hallazgos más significativos, recogido en las conversaciones con los mayores (Diario de campo, 12 de mayo de 2025), es la afirmación de que todos poseemos el poder de la autosanación porque la sabiduría es colectiva y está en permanente relación con el cosmos y con los elementos de la Madre Tierra. Desde esta visión, todos pueden considerarse sanadores. No obstante, se destaca que en la mayoría de los hogares al menos una persona conserva y transmite conocimientos sobre diferentes tipos de curaciones o sobre los usos de las plantas propias del territorio. De igual manera se evidencia que algunas personas han asumido con mayor dedicación y compromiso los procesos de sanación, ofreciendo su apoyo no solo a miembros de su familia, sino también a otras personas de la comunidad e incluso de territorios cercanos.

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CONCLUSIONES

La presente investigación permitió responder a la pregunta central: ¿Cuáles son los aportes de los procesos de transmisión de saberes ancestrales desde la medicina tradicional al fortalecimiento de la identidad cultural en el Resguardo Indígena de Males, Gran Pueblo de los Pastos, Nariño? La respuesta a este interrogante muestra que los aportes se encuentran en la forma misma en que la identidad cultural ha sido construida y tejida ancestralmente a través de la oralidad, las prácticas cotidianas y la espiritualidad. Los procesos de transmisión de saberes ancestrales están directamente influenciados por la madre tierra: en ella habitan las plantas, los animales y el entorno que dialoga constantemente con la comunidad, orientando su vida y sus prácticas de sanación. De esta manera, más que considerar que los procesos de transmisión generan aportes externos a la identidad, se reconoce que es la propia identidad cultural es la que sostiene y dinamiza sus procesos de transmisión de saberes, en respuesta a las necesidades históricas, territoriales y espirituales del pueblo Pasto.

Por lo tanto sistematizar los procesos de transmisión de saberes ancestrales de la medicina tradicional permitió reconocer que son elementos fundamentales de la identidad cultural en el resguardo de Males. Estos conocimientos, transmitidos a través de la oralidad, la espiritualidad y las relaciones intergeneracionales, han fortalecido los vínculos en la comunidad y la memoria que re-existe frente a los procesos de colonización, aculturación y modernidad. A través de la sistematización las diversas prácticas de la medicina tradicional se evidencian cómo cada etapa de la existencia está acompañada de saberes que contribuyen a la armonía entre cuerpo, mente,

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espíritu y territorio. Interpretar estos procesos desde las categorías analíticas identidad cultural, medicina tradicional y saberes ancestrales permite evidenciar que refuerzan sentido de pertenencia y aportan al campo educativo convencional, promoviendo una visión de diversidad cultural y decolonialidad en la educación.

Los saberes ancestrales son parte de la identidad cultural porque integran prácticas, valores y cosmovisiones que han sido históricamente invisibilizadas por el pensamiento occidental. Actualmente, estos conocimientos enfrentan el riesgo de perderse, aunque representan una valiosa herencia cultural e histórica. Al mismo tiempo, emergen retos importantes: la amenaza de los agroquímicos y transgénicos en la agricultura, la fragmentación de la salud por el sistema biomédico y el riesgo de pérdida de prácticas si no son reconocidas y fortalecidas por las nuevas generaciones.

El aporte de la sistematización radica en haber construido una memoria escrita para y desde la comunidad, que reconoce los saberes y abre caminos para seguir escribiendo desde las voces de las comunidades. Este proceso también implicó retos metodológicos, como el cuidado y recelo frente a compartir conocimientos que históricamente han sido objeto de despojo. Sin embargo, el ejercicio significó un aporte a la Licenciatura en Etnoeducación, porque permite reconocer la importancia de generar espacios educativos que fortalezcan la identidad cultural y la interculturalidad.

En el plano práctico, la investigación aportó a la comunidad la posibilidad de reconocerse en lo que aún pervive, en lo que se ha olvidado y en lo que se puede reconstruir colectivamente. La

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medicina tradicional se concibe como un puente de complementariedad con la medicina occidental, aportando una visión integral del ser humano que no fragmenta su cuerpo, mente y espíritu. Para la educación surge la necesidad de un currículo que valore los saberes ancestrales y fortalezca el sentido de pertenencia frente a aquellos conocimientos que fueron negados o perseguidos en tiempos coloniales. Además, la apertura de la Universidad Pastos y Quillacingas, y escuelas de saberes y prácticas ancestrales se convierte en una oportunidad para dar continuidad a la preservación de la memoria y la armonía con la Madre Tierra. La sistematización abre el camino a futuras investigaciones que profundicen en la construcción de un currículo propio de saberes, orientado a vivir en armonía con la Madre Tierra y en diálogo con el mundo occidental, desde la perspectiva del Sumak Kawsay o Buen Vivir de los pueblos andinos y amazónicos para Abya Yala.

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RECOMENDACIONES

Resguardo indígena de Males Las recomendaciones presentadas surgen de los aportes de sabedores y sabedoras del Resguardo Indígena de Males, quienes resaltan la necesidad de fortalecer los saberes ancestrales en articulación con los sistemas de salud actuales.

En primer lugar, la sabedora Leddy Mueses sostiene que el modelo médico occidental, basado en el uso excesivo de fármacos, tiende a generar dependencia y efectos adversos en el cuerpo humano. Plantea la importancia de reconocer y priorizar el papel de las parteras, sabedores y médicos tradicionales dentro del sistema de salud, porque existen enfermedades en el territorio, solo pueden ser atendidas desde los saberes propios. Además sugiere avanzar en un modelo de complementariedad en el que la medicina tradicional y la occidental dialoguen y se fortalezcan mutuamente, en lugar de excluirse (Mueses, comunicación personal, 2024). De manera complementaria, el taita Gabriel Guerrero sostiene que las enfermedades no pueden tratarse únicamente con medicamentos ni con diagnósticos clínicos desprovistos de sentido espiritual. Resalta la medicina del yagé como una planta de guía y sanación, que orienta tanto al cuerpo como al espíritu (Guerrero, 18 marzo del comunicación personal, 2024). Un comunero del resguardo manifiesta haber experimentado sufrimiento al depender exclusivamente de la “medicina blanca” u occidental. En este sentido, resalta la necesidad de dar valor y oportunidad a los médicos tradicionales, quienes continúan sosteniendo espacios

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comunitarios de sanación como las casas de sanación y la IPS CENSAIM, instancias que se convierten en escenarios estratégicos para la articulación entre ambos sistemas de atención (Diario de campo, 12 de mayo del 2025). De igual manera Isabel Chamorro resalta el valor de plantas medicinales que están en el entorno. Sugiere promover procesos de formación que fortalezcan el conocimiento ancestral sobre estas plantas, durante la pandemia, mientras las vacunas generaban efectos secundarios, las comunidades rurales recurrieron al eucalipto y a infusiones tradicionales como las de tipo, chilca, diente de león, moradilla entre otras. Enfatiza que la medicina propia debe ser visibilizada y fortalecida para evitar que el conocimiento se olvide entre las nuevas generaciones (comunicación personal, 25 de marzo de 20225) En conjunto, estas recomendaciones invitan a construir un modelo intercultural de salud que respete, reconozca y articule los saberes ancestrales del Resguardo Indígena de Males con los avances de la medicina occidental. Se trata de un camino hacia una atención integral que

considere lo biológico, espiritual, cultural y territorial.

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Universidad tecnológica de Pereira Se recomienda que la universidad, y en especial al programa de Licenciatura en Etnoeducación, que fortalezca los procesos comunitarios mediante la creación de cátedras propias que integren los conocimientos andinos y amazónicos de los pueblos originarios. Estas cátedras deben contribuir fortalecer y sanar la relación con la Madre Tierra, entendida como fundamento espiritual, cultural y de vida. Se sugiere promover procesos de sensibilización dirigidos a docentes y estudiantes con el propósito de valorar la diversidad cultural presente en Colombia. Este ejercicio implica reconocer e integrar las pedagogías propias de las comunidades, incorporando en el ámbito académico prácticas relacionadas con la agroecología, los tejidos, la soberanía alimentaria, las mingas comunitarias y otros saberes ancestrales. De igual manera, es pertinente invitar a portadores de saberes de las comunidades para que participen en la formación universitaria, favoreciendo un diálogo de saberes que enriquezca tanto los procesos educativos como el tejido social. Se considera que este fortalecimiento permitirá expandir la riqueza cultural de los pueblos y proyectar una educación que fomente la armonía con el entorno, articulando los campos educativo y de la salud desde una perspectiva integral y multidisciplinar.

En consecuencia, nuestra educación debe concebirse como un proceso construido desde el pueblo y para el pueblo, orientado a la defensa de la vida, la diversidad cultural y en armonía con la madre tierra.

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GLOSARIO

Ayni: Es un principio andino de reciprocidad y ayuda mutua, mediante el cual las personas y comunidades colaboran entre sí, devolviendo el apoyo recibido en igual o mayor medida Chakiñanes: Es un término quechua que significa “caminos de los pies” o “senderos”, y se refiere a las antiguas rutas de comunicación utilizadas por los pueblos andinos para el intercambio cultural, económico y espiritual. Estos caminos conectaban comunidades y territorios a través de la cordillera, y aún hoy conservan un significado cultural y patrimonial.

Chapil: Es una bebida tradicional de origen andino elaborada a base de caña de azúcar, consumida en contextos rituales y espirituales por diferentes comunidades. Chagra: Es un espacio ancestral de cultivo y convivencia con la naturaleza, donde se siembran y cuidan diferentes plantas alimenticias y medicinales. Se constituye un escenario de transmisión de saberes, prácticas espirituales en los pueblos andinos. Chutun: Espíritu protector de la casa, presente en la tradición oral del Resguardo Indígena de Males. Se cree que habita en los jardines y entre las plantas, y que en ocasiones se manifiesta en forma de mariposa.

Escuela viva: Espacio pedagógico y comunitario donde el aprendizaje surge de la experiencia directa, el diálogo con la naturaleza, la espiritualidad, la memoria ancestral y la cotidianidad. Se fundamenta en el sentir, hacer y saber colectivo, reconociendo que el territorio, los mayores, las plantas y los elementos son también maestros. Tulpa: Término de origen quechua que significa “fogón” o “cocina tradicional”. Es un espacio sagrado y comunitario donde se preparan los alimentos, se comparte la palabra, se

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transmite la memoria oral y se tejen lazos espirituales y familiares. En muchas comunidades indígenas andinas, la tulpa simboliza el calor del hogar, la conexión con los ancestros y la vida colectiva.

Milpa: Sistema agrícola tradicional mesoamericano donde se cultivan juntos maíz, fríjol y calabaza, promoviendo equilibrio ecológico y nutricional.

Minga: Término propio de pueblos originarios andinos que hace referencia a un trabajo comunitario y colectivo, convocado con un fin común, donde la participación se basa en la solidaridad, la reciprocidad y el beneficio compartido. Payacua: Consiste en ayuda mutua ya sea intercambio de saberes, alimentos o animales como también el “cambio de brazo” que es colaborar con el día de trabajo al cosechero y luego se retribuye con trabajo o con productos de la cosecha. Entre estos también está el “agrado” que es un compartir que se lleva a un pariente o amigo cuando se va de visita o pedir un favor.

Wayra: Palabra quechua que significa "viento". Representa el aliento vital y la conexión espiritual en las cosmovisiones andinas.

Zanja: Es un canal o división natural o construida en el terreno, que además de delimitar espacios y separar parcelas, se convierte en un lugar donde suelen crecer plantas nativas aprovechadas por la comunidad para fines medicinales o alimenticios.

Cita: Pinchao Chamorro, Ana Jenith (2025), De la identidad cultural: sistematización de los procesos de transmisión de los saberes ancestrales en medicina tradicional del Resguardo Indígena de males, gran pueblo de los Pastos, Nariño, Universidad Tecnológica de Pereira, p. N. https://hdl.handle.net/11059/16578