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Omar Andrés Osorio García Paola Andrea Acevedo Carmona Astrid Elena Bedoya Bedoya Luis Ferney Hernández Arrieta Educar y jugar para una cultura de paz territorial

– Una hoja de ruta pedagógica –

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Educar y jugar para una cultura de paz territorial Una hoja de ruta pedagógica

Omar Andrés Osorio García Paola Andrea Acevedo Carmona Astrid Elena Bedoya Bedoya Luis Ferney Hernández Arrieta

2026

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Educar y jugar para una cultura de paz territorial Una hoja de ruta pedagógica

Omar Andrés Osorio García Paola Andrea Acevedo Carmona Astrid Elena Bedoya Bedoya Luis Ferney Hernández Arrieta

Universidad de Antioquia Instituto Universitario de Educación Física y Deporte

ISBN: 978-628-7850-51-4

2026

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Grupos y semilleros de investigación participantes

Con apoyo de

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Créditos

Investigadora - Asesora Paola Andrea Acevedo Carmona Docente escolar y asesora metodológica del proyecto. Integrante del Grupo de Investigación Práctica Corporales, Sociedad, Educación–Currículo PES, Universidad de Antioquia.

Créditos Proyecto de Nariño, Antioquia Investigador Principal Omar Andrés Osorio García Docente Universidad de Antioquia. Integrante del Semillero de Investigación Grupo de Estudio para la Transformación de las Expresiones Motrices, el Ocio y la Salud GRITEMOS, Campus Sonsón, Universidad de Antioquia. Coinvestigadores/as. Licenciados/as en Educación Física, integrantes del semillero GRITEMOS Johan Camilo Henao Gallego, Esteban Betancur Alzate, Yohana Andrea Blandón Ríos, Diego Alexander Betancur Toro.

Participantes del territorio Diana Carolina Arbeláez, Johan Camilo Henao, Martha Claudia Agudelo y Luisa Fernanda Naranjo. Docentes del Centro Educativo Rural CER sede Uvital, San Joaquín, Berlín y Campo Alegre.

Yeisi Lorena Betancur y Camilo Andrés Restrepo, Licenciada/o en Educación Física e integrantes del semillero GRITEMOS.

Steven David Ferrer (Director CER Uvital).

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Junta de Acción Comunal de la vereda Uvital, municipio de Nariño–Antioquia.

Los y las estudiantes del CER Uvital, San Joaquín, Berlín y Campo Alegre. Madres, padres, acudientes, lideresas y líderes de la comunidad educativa del CER Uvital.

Créditos Proyecto de Apartadó, Antioquia Investigadora Principal Astrid Elena Bedoya Bedoya Docente Universidad de Antioquia, coordinadora del Semillero de Investigación Educación Física y Deportes de Urabá SEDEFU, Campus Carepa. Coinvestigadores/as. Docente, estudiantes y egresados de la Licenciatura en Educación Física y el pregrado en Entrenamiento Deportivo, integrantes del semillero SEDEFU Mario Alberto Borja Agamez (Docente), Ramiro Hernán Vergara Garcés, Jorge William Blandón Bohórquez, Osney Yoheli Zapata Córdoba, Genis Emperatriz Hernández Úsuga, Julián Andrés Benítez Vélez. Participantes del territorio y comunidad educativa de la I.E. La Paz Doris Eliana Arcila (Rectora), Ricardo Edilberto Quintana (Coordinador de convivencia), Orlando Díaz Torres, Edwar Andrés Ibarguen y Harold Abad Córdoba (Docentes del programa Caminar en Secundaria), Luis Augusto Medina Pulgarín (Líder).

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Créditos Proyecto de Caucasia, Antioquia Investigador Principal Luis Ferney Hernández Arrieta Docente Universidad de Antioquia, Coordinador del Semillero de Investigación Cuerpo, Escuela y Motricidad CESMO, Campus Caucasia. Coinvestigadores/as. Estudiantes y Egresados/as de la Licenciatura en Educación Física, integrantes del Semillero CESMO. Rubén Darío Rivera Morales, Silugenis Guerra Castro, Alfonso Javier Flores Abad, Carlos Mario Roldan Villadiego, Yulisa Salcedo de Hoyos, Melissa Del Carmen Villarreal, Yulieth Alejandra Landero, Diego Ortiz Torres. Participantes del territorio de la comunidad educativa I.E.R. Cacerí Rafael Eliecer Esquivel (Rector), Estudiantes del grado noveno: Sandra Arenas, Katherine Posada. Docentes Mileidis Tamayo, Mayorian Garcés, Julián Espinal y Aida Arquez.

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Contenido Dedicatoria ................................................................................................................ 9 Prólogo .................................................................................................................... 15 Presentación ............................................................................................................ 18 Diálogo de saberes y lugares de enunciación .......................................................... 26 Enfoque de las capacidades de afiliación y razón práctica .................................. 26 Juego.................................................................................................................... 29 Conflictos, violencias y paces ............................................................................. 30 Educar para la paz ............................................................................................... 34 Cultura de paz ...................................................................................................... 36 Territorio, nuestro enfoque y la apuesta por la paz ............................................. 39 Hoja de Ruta Pedagógica .................................................................................... 41 Cultura de Paz en un contexto educativo ............................................................ 43 La Ruta Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial ................................... 46 Fase de sensibilización ........................................................................................ 53 Fase de Diseño y co-construcción ....................................................................... 71 Fase de evaluación............................................................................................... 99 Consideraciones y reflexiones finales ................................................................... 106 Retos .................................................................................................................. 107 Reflexiones ........................................................................................................ 111 Recomendaciones de otras experiencias ............................................................... 114 Referencias ............................................................................................................ 127 Anexos ................................................................................................................... 127

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Dedicatoria Al profesor Rodrigo Arboleda Sierra, nuestro entrañable maestro, colega y amigo. Que esa confianza en la educación y la humanidad que promueves desde tu legado, pueda seguir acompañando cada proceso pedagógico de forma sentida e intencionada. Gracias por tu inagotable confianza en la Educación Física como constructora de Cultura de Paz; por creer y aportar a este proyecto desde sus primeras apuestas como estrategia para reconocer la voz de los maestros, maestras, líderes y lideresas, colectivos y organizaciones que piensan la educación para la paz como una posibilidad de hacer país.

Gracias por tu siempre inquietud y sensibilidad, por invitarnos a habitar los territorios para construir desde la colectividad; por provocar la lectura en indagar la palabra para encontrarnos a nosotros mismos, a los otros y a las otras.

Gracias por ser amigo de esta causa que se piensa desde el movimiento, el juego y el deporte, como derecho y oportunidad en la búsqueda incesante de justicia social y dignidad humana.

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Agradecimientos Expresamos nuestros más sinceros y sentidos agradecimientos al equipo de investigadores/as de los territorios de Nariño, Apartadó y Caucasia, quienes se atrevieron a adentrarse en un mundo de investigación reflexionado y construido desde la escuela, el territorio, el barrio, la vereda y la comunidad. A los y las estudiantes de los semilleros de investigación de los Campus Universitarios de Sonsón, Caucasia y Carepa, por dedicar un fragmento de sus vidas al proceso de enseñanza – aprendizaje de esta experiencia, tejida desde los corazones territoriales. A las instituciones educativas Centro Educativo Rural Uvital de Nariño, Oriente; Institución Educativa La Paz de Apartadó, Urabá, y la Institución Educativa Rural Cacerí de Caucasia, Bajo Cauca, por abrir sus puertas y atreverse a construir desde el diálogo, irrumpiendo la institucionalidad sin aislarse de la realidad del territorio y de un proceso educativo que levanta las bases de una escuela integral y transformadora. Desde ellas nos juntamos con una diversidad de vivencias que se convierten en experiencias, recorridos de trabajo comunitario y formativo, que ayudaron a entender y actuar desde los contextos socioculturales de tres municipios diversos entre sí, de tres regiones del departamento de Antioquia. Fueron abiertos a escuchar nuestras propuestas y dispusieron toda su capacidad para que las comunidades educativas participaran del proceso en el marco de un diálogo de saberes.

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A los líderes y lideresas, madres, padres, y acudientes que participaron de esta propuesta investigativa, y nos acompañaron de principio a fin para que el proyecto fuera posible. Su disposición, acompañamiento y experiencia, desembocó en el despliegue metodológico con un carácter participativo, reflexionando sobre la necesidad de forjar otras formas no convencionales de culturas de paz territoriales.

De forma especial, agradecemos la labor de acompañamiento de los miembros de la Junta de Acción Comunal de la vereda Uvital del municipio de Nariño, quienes nos permitieron convencernos de los aportes a la construcción de paz territorial desde el juego y su pertinencia en la juntanza comunitaria.

Así mismo, nuestro especial agradecimiento a quienes pusieron el primer grano de arena con la propuesta Hoja de Ruta Pedagógica Educar y Jugar para una Cultura de Paz en el municipio de Ituango, en el año 2020, que permitieron dar continuidad al diálogo entre comunidad y universidad: Paola Andrea Acevedo Carmona, Laura Correa Parra y Jhonny Santiago Parra Meneses. También agradecemos al Grupo de Investigación Prácticas Corporales, Sociedad, Educación–Currículo PES, por depositar su confianza en este colectivo de curiosas/sos indagadores/ras, dándonos su aval para poner en práctica este proyecto cooperativo.

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Figura 1. El fuego del juego. Sentidos del juego y construcción de paz territorial. Aportes desde la comunidad educativa del CER Uvital, sede San Joaquín.

Fuente: Archivo del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2024.

En todas las personas participantes de esta propuesta, está la esperanza de construir, conjuntamente, territorios de vida digna. Reconocemos la necesidad de contar con más espacios de diálogo horizontal, en los que se vislumbre, a través del juego, un horizonte liberador de los territorios. Que el fuego de la leña sea energía que permita circular la palabra para pensar, crear, recrear y tejer una escuela lúdica, comunitaria y de construcción de paz permanente.

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Prólogo

Es motivo de alegría y esperanza encontrar proyectos que, como el que aquí se presenta, ponen en el centro a las comunidades y a las personas que las conforman, dándoles un espacio donde sus saberes, voces y memorias son escuchados, valorados y resignificados. Este trabajo muestra cómo la educación, la escuela, el juego desde la educación física y el territorio como lugar de paz, se convierten en escenarios privilegiados para la construcción de ciudadanía y de comunidad.

Los líderes y actores que hicieron posible este proceso muestran, con su labor, que el territorio no es solo un espacio físico, sino un sujeto vivo e imprescindible en la construcción de paz. Los resultados que aquí se recogen, son referentes valiosos para otros procesos que buscan tejer, restituir y reivindicar a las comunidades a través de los saberes, del juego y de la relación vital con la naturaleza que las rodea.

En palabras de Paulo Freire, la educación es un acto de diálogo y liberación, nunca de imposición. Este proyecto da cuenta de ello: invita a pensar la investigación como un camino colectivo en el que universidades, docentes, estudiantes y comunidades, se encuentran para mirar y escuchar la historia, protegerla y, al mismo tiempo, crear una nueva que dignifique y fortalezca los lazos con el territorio.

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Así, esta hoja de ruta no es solo el resultado de un proceso académico, sino también un testimonio de la fuerza que emerge cuando el conocimiento académico–científico se encuentra con el saber local. Es un recordatorio de que juntos, podemos construir estructuras más complejas de relación y de conservación, en las que el territorio no solo se habita, sino que se cuida, se respeta y se celebra.

Diana Carolina Arbeláez Álvarez Docente C.E.R. Uvital, Sede San Joaquín. Nariño, Antioquia

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Presentación Estas orientaciones pedagógicas son producto del proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz: una Hoja de Ruta, adscrito al Fondo Local de Investigación y Extensión del Instituto Universitario de Educación Física y Deporte de la Universidad de Antioquia. Este articula tres de las subregiones donde la Universidad hace presencia: Bajo Cauca, Oriente y Urabá, sumándose a dos grandes apuestas institucionales: continuar pensando la educación para la paz y la cultura de paz desde el campo de la educación física, y tejer puentes de saberes entre regiones, descentralizando las relaciones académicas y la construcción de saberes en la Universidad.

Para la construcción de las orientaciones, se llevaron a cabo procesos específicos por región, para ser compartidos y dialogados entre los colectivos de las tres subregiones participantes en la investigación. Ello permitió contarnos y abordar, con una perspectiva amplia y nutrida, las diferentes temáticas por indagar. En ese orden, las orientaciones se forjaron teniendo como base los postulados de la metodología Investigación, Acción-Participación (IAP), vinculando los y las participantes en todas las fases del proceso, estableciendo relaciones horizontales de diálogo para la reflexión-acción-reflexión; y donde todos y todas se constituyen como sujetos participantes de investigación/acción. El proyecto tuvo como objetivos la co-formación y el reconocimiento de lo que significa la paz, la cultura de paz, el conflicto y la violencia, para destacar el potencial social de los territorios

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donde se ubican los contextos escolares de las Instituciones Educativas Centro Educativo Rural Uvital (Nariño), La Paz (Apartadó) y Cacerí (Caucasia), y, a partir de ello, realizar ejercicios colectivos de co-construcción de planes de acción que aporten al desarrollo de ambientes educativos de una comunidad que conviva en y con paz.

Fruto de esas vivencias, nacen las orientaciones pedagógicas, las cuales están organizadas a partir de cuatro apartados: 1) Diálogo de saberes y lugares de enunciación, es decir, postulados y referentes que sostienen la propuesta, destacándose la Teoría de las Capacidades de Martha Nussbaum (2021); 2) La Ruta, donde se describe el proceso metodológico y pedagógico para el desarrollo situado; 3) Consideraciones y reflexiones, en el que se agrupan las reflexiones, experiencias y retos que surgieron a partir del proceso investigativos en cada subregión participante; y 4) Recomendaciones de otras experiencias, con las cuales, quienes tengan la posibilidad de conocer esta apuesta, podrán identificar formas de reconocimiento de lo que hacen otros y otras, que están en el orden de ampliar la mirada que utilizamos en la Ruta, para profundizar en sus intencionalidades y alcances.

Es así como se constituye un producto, donde se articulan docentes y estudiantes de educación escolar y universitaria, entes territoriales y comunidad en general, estableciendo redes y colectivos que se preguntan, reflexionan y proponen sobre la paz y la construcción de cultura de paz en los territorios educativos, desde

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la cotidianidad: el recreo escolar, el aula de clase, la vereda, la calle y de abajo hacia arriba. Veamos, entonces, el porqué de las tres subregiones.

Nariño El Centro Educativo Rural - CER Uvital está ubicado a 19 kilómetros de la cabecera municipal de Nariño. Allí se implementa el modelo de enseñanza-aprendizaje basado en el desarrollo y aplicabilidad de la Escuela Nueva y Postprimaria (preescolar, básica y secundaria), los cuales buscan guiar el proceso de los estudiantes, teniendo en cuenta las prácticas campesinas de la ruralidad, buscando revertir la lógica del modelo educativo convencional, centrado solo desde la enseñanza docente, para establecer una relación pedagógica horizontal, dialógica, crítica y de reconocimiento con el estudiante.

En esta zona de Nariño, en la implementación del modelo pedagógico educativo se deben comprender las particularidades políticas, económicas, sociales, territoriales y culturales, manifestadas en sus formas de organización comunitaria, participación en instancias deliberativas territoriales, gestión por la garantía de los derechos rurales asociados con acceso, salud, educación, consumo y ocio; disputas en la región desde los intereses económicos formales e informales, conflictos sociales de la diversidad de actores que hacen presencia; creencias, saberes y prácticas culturales del sujeto campesino, y dinámicas históricas de la violencia que han permanecido en la región.

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En ese marco de contexto, frente a la idea de gestar una apuesta de Educar y Jugar para una cultura de paz en el territorio, es importante resaltar tres elementos que posibilitaron el acercamiento y la construcción de la hoja de ruta:

Primero. El diálogo inicial emerge en el Semillero de Investigación GRITEMOS de la Universidad de Antioquia, Campus Sonsón, el cual está integrado por estudiantes de Licenciatura en Educación Física, que habitan el territorio de la zona páramo del oriente antioqueño.

Segundo. Al encontrar una relación entre las pretensiones del semillero y la Unidad Especial de Paz – Nodo Robledo de la Universidad de Antioquia, uno de los estudiantes postula al Centro Educativo Rural Uvital de Nariño, a partir de su ejercicio laboral como docente normalista superior, conociendo las condiciones del contexto, la viabilidad y la posibilidad de establecer contacto con referentes del territorio; adicionalmente, porque permitía pensarse una propuesta de educación y juego para la paz en un contexto rural campesino.

Tercero. El estudiante del semillero y docente normalista superior, coordina un espacio de encuentro y diálogo con el director y docentes del Centro Educativo Rural Uvital; además, se sumaron líderes y lideresas de la Junta de Acción Comunal. La conversación gira alrededor de los tres elementos base en la construcción de investigación acción-participación: educación, juego y paz territorial. A partir de este encuentro, se teje la propuesta Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial en el Centro Educativo Rural Uvital de Nariño, Antioquia.

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Apartadó En la región de Urabá, la iniciativa investigativa Educar y Jugar para una Cultura de Paz, se gestó en el municipio de Apartadó con estudiantes y docentes de la Institución Educativa La Paz, ubicada en el barrio que lleva el mismo nombre de la comuna 1, y presenta unas características sociales, económicas y territoriales que dan cuenta de las condiciones de vida de sus habitantes. Allí, principalmente los/as jóvenes presentan situaciones de conflicto por diversos intereses de poder, que afectan la sana convivencia en el territorio, a sus familiares y amigos, quienes, aunque no participen de forma directa en esta situación, que se resuelve a través de la violencia, se ven implicados en el mismo por los señalamientos de los integrantes de otros grupos inmersos en el conflicto, por el hecho de habitar un sector históricamente afectado y estigmatizado.

Por otra parte, la Institución Educativa La Paz desarrolla su proceso pedagógico con una estrategia del Ministerio de Educación Nacional llamada Caminar en Secundaria, que permite nivelar a los estudiantes en extraedad de básica secundaria, para garantizar la permanencia y regreso de aquellos que han abandonado sus estudios. Se enfoca en nivelar los grados sexto, séptimo, octavo y noveno, lo que significa que se realizan dos grados por año lectivo; una vez nivelados/as, los/as estudiantes pueden regresar al sistema regular y finalizar la básica secundaria.

La Institución Educativa cuenta con un proyecto institucional denominado Gestores de Paz: Una Cultura de Sana Convivencia,

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el cual ha sido dos veces reconocido en el Foro Educativo Nacional, en 2017 y 2023, y cuenta con dos publicaciones1: la primera, en la institución Corpoeducación (Institución Educativa La Paz et al., 2019) con la temática Educar para la paz: escuelas, comunidades y territorios; la segunda, un capítulo de libro publicado por la Universidad de los Andes (García et al., 2024), denominado El proyecto Gestores de Paz: una cultura de convivencia escolar en la Institución Educativa La Paz, Apartadó. Junto a estas iniciativas, articuladas a los trabajos de los grupos Caminar en Secundaria y su contexto histórico, surge la posibilidad de vinculación con la propuesta del presente proyecto.

Caucasia En cuanto a la subregión del Bajo Cauca, para participar de esta experiencia, se establece un acercamiento con la Institución Educativa Cacerí, ubicada en el corregimiento Puerto Gloria Cacerí, donde se ha presentado históricamente una disputa territorial de distintos actores armados. En este sentido, la presencia de grupos armados legales e ilegales, impone una disputa en las condiciones de autoridad que se imparten a toda la población, generando permanentemente temor, procesos de desplazamiento y desaparición forzada. Esta situación afecta las estructuras sociales, económicas y educativas del territorio.

Por lo anterior, integrantes del semillero CESMO, se han pensado propuestas de construcción de paz desde la educación y el

1 Se incluyen en el apartado Recomendaciones de otras experiencias.

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juego, que permitan reconocer los conflictos, las violencias y prácticas de sana convivencia, de resolución de conflictos y formas de visibilizar apuestas alternativas a la guerra.

En la Institución Educativa se ofrecen todos los grados del ciclo educativo (preescolar, primaria, básica y media). La institución está respaldada con una apuesta desde el Proyecto Educativo Institucional – PEI, que estructura el horizonte como carta de navegación, y en el que la lúdica es protagonista en el proceso de formación integral de sus integrantes, sumado al fortalecimiento de una filosofía de vida para la justicia y una ética social de quienes conforman la comunidad educativa.

Desde lo anteriormente descrito, del contexto en que vive la Institución Educativa Cacerí, estamos reconociendo el potencial investigativo de este territorio escolar para la participación en la presente investigación.

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Diálogo de saberes y lugares de enunciación A continuación, el lector podrá encontrar los referentes teóricos desde los cuales se fundamentó el despliegue metodológico del proyecto y pretendió, permanentemente, establecer un diálogo de saberes con los y las participantes en los territorios. No interesó, en ningún momento, imponer una mirada académica que, de manera instrumental, permitiera leer el territorio. Por el contrario, sirvió como base para acordar un lenguaje común, con el cual pretendemos sustentar el desarrollo de la hoja de ruta. Es una invitación, en palabras de Sandoval (2020), a tejer desde abajo y de forma situada, como proceso de construcción intercultural (diálogo de saberes y prácticas) y de paz, con sujetos y comunidades que actúan, propiamente, en un ejercicio de justicia, praxis y ética sobre las formas de reflexionar el territorio (Cruz, 2020). Enfoque de las capacidades de afiliación y razón práctica El enfoque de las capacidades es un postulado de Nussbaum (2021), que puede definirse como una aproximación a la evaluación de la calidad de vida y a la teorización sobre la justicia social. Dicho enfoque, concibe a cada persona como un fin en sí misma, y propone que todas las personas sean tratadas con igual respeto. Defiende que el objetivo político de las naciones debe ser que las personas superen un umbral de capacidades centrales, entendiendo estas como un conjunto de oportunidades para elegir y actuar en sociedad. Además, propone que, para pensar el desarrollo humano, es importante partir de la proximidad con las bases sociales, tomando como base sus concepciones, saberes y significados.

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Para el caso de la presente propuesta pedagógica, este enfoque se interpreta desde el contexto educativo de los tres territorios, reconociendo el alcance de las comunidades educativas, compuestas por profesorado, directivos docentes, estudiantado, familias, líderes comunitarios, agentes sociales y universidad. Todas ellas, deberán acudir a un proceso de construcción de capacidades como la Afiliación y la Razón Práctica desde la escuela, los procesos comunitarios y los espacios que convocan el juego. La mayoría de estas capacidades2 presentan una lógica estructural que debe ser pensada desde otras instancias políticas; sin embargo, las que reconocemos que involucran el ser y el hacer en sociedad, pueden intentar ser configuradas desde la educación, como las ya mencionadas Afiliación y Razón Práctica, que serán los focos centrales de esta propuesta pedagógica, que le apuesta a la construcción de cultura de paz territorial, desde lo cotidiano y la vida misma en la comunidad educativa.

La autora, define la Afiliación como [El] poder vivir con y para los demás, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos [...] ser capaces de imaginar la situación de otro u otra. Disponer de las bases sociales necesarias para que no sintamos humillación y sí respeto por nosotros mismos; que se nos trate como seres dignos de igual valía que los demás (Nussbaum, 2021, p. 54).

2 Nussbaum propone un total de 10 capacidades para que una vida humana sea

digna y próspera: Vida; Salud física; Integridad física; Sentidos, imaginación y pensamiento; Emociones; Razón práctica; Afiliación; Otras especies; Control sobre el propio entorno; Material.

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Por otro lado, la Razón Práctica la concibe como el “poder formarse una concepción del bien y reflexionar críticamente acerca de la planeación de la propia vida” (Nussbaum, 2021, p. 54). En ese sentido, se priorizaron dichas capacidades, teniendo en cuenta –en palabras de la autora– que son organizadoras de las demás, pues destacan elementos tan importantes como la construcción de ideas y sentidos de vida desde la libertad de conciencia y pensamiento crítico, y el valor que la persona le da al conjunto de relaciones que le envuelven como ser social, vinculándose desde el reconocimiento del otro, la otra y lo otro.

Desde Nussbaum (2021) también retomamos otros dos conceptos que nutren la propuesta, buscando formas de asegurar el desarrollo y mantenimiento de las capacidades. Estos son: el funcionamiento fértil y la desventaja corrosiva.

El funcionamiento fértil se entiende como aquel que tiende a favorecer el desarrollo de capacidades. Puede haber muchos tipos de funcionamientos y pueden variar de un contexto a otro: acceder a la educación, disponer de opciones de empleo, la participación política, la posibilidad de disfrutar de tiempo libre y el ocio, entre otros (Nussbaum, 2021). Este concepto le da valor a la perspectiva de educación y juego que aquí se plantea, donde estos se presentan como funcionamientos, pues se convierten en acontecimientos creadores y configuradores de formas de ser y hacer en sociedad. Las desventajas corrosivas constituyen privaciones y limitaciones que tienen efectos en diversas áreas de la vida (Nussbaum, 2021). Son todas aquellas situaciones o contextos que ponen en peligro el adecuado desarrollo o aseguramiento de las capacidades.

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Como los funcionamientos fértiles, estas pueden ser de gran variedad: entornos violentos o excluyentes, la falta de acceso a la educación, la falta de programas que propicien el aprovechamiento del tiempo libre, la desarticulación de la familia en los procesos escolares, la inadecuada gestión de los conflictos, el uso de lenguaje discriminatorio por diversas razones sociales y culturales, entre otras. Escenarios que, en contextos escolares y comunitarios, deben ser gestionados como oportunidades de transformación para que impulsen el desarrollo de las capacidades.

Juego El juego es un proceso social que configura espacios con intereses diversos de quienes integran su práctica. Por lo tanto, este reivindica relaciones sensibles (emociones y sentidos), sostenibles (la comunidad integrada) y diferentes formas de adquisición de valores y actitudes (diversidad, tranquilidad, libertad, creatividad, respeto, entre otras). Desde el juego, se comprenden las características reales de los territorios, el contexto social, cultural y las necesidades de una comunidad (figura 2). El juego se piensa y se recrea con un interés de integración lúdica, en el cual se promueve el diálogo, implica la conexión de las experiencias entre quienes lo practican, propiciando el pensamiento crítico, propositivo y creativo, que se convierte en un lugar activo para favorecer la construcción de una sociedad más solidaria (Gálvez et al., 2023).

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Figura 2. Conversatorio sobre juego, aprovechamiento del tiempo libre y alimentación saludable. Reflexiones desde madres de estudiantes del CER Uvital.

Fuente: Archivo del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz, 2023. En palabras de los estudiantes del C.E.R. Uvital, el juego: Es la manera de forjar el ser y la capacidad de relacionarse con los demás. También es una forma de aprender divertidamente. Favorece la empatía, genera sentimientos de tranquilidad, paz, seguridad, amor y felicidad. El juego nos hace crecer en comunidad porque la unifica (Cartografía Sentidos del Juego y la Construcción de Paz, Centro Educativo Rural Uvital Sede Puente Linda, 2023).

Conflictos, violencias y paces Los conflictos son inherentes a las relaciones sociales, que definimos como las disputas que surgen entre intereses que podrían ser contradictorios o excluyentes entre sí. Estos, no necesariamente son resueltos a través de las violencias (Hueso, 2000).

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Sin embargo, la violencia y el conflicto se interrelacionan, aunque la primera no necesariamente es consecuencia de la otra. En Colombia, por ejemplo, las dinámicas históricas de exclusión, de desigualdades, de inequidades, y la vulneración de los derechos de los colectivos, desembocan en múltiples violencias, donde el sistema económico imperante es la prioridad, en una dinámica de contradicciones, luchas y disputas por el poder, generando distintos conflictos (Sandoval, 2020).

A partir de los conflictos, pueden surgir apuestas diversas de paz. Por ejemplo, desde una perspectiva latinoamericana, no se reconoce la ausencia de los conflictos; por el contrario, se piensa y se actúa en un sentido integral en medio de estos (Sandoval, 2020). Hilando esta perspectiva, en el contexto escolar, el conflicto no es un factor negativo que obstaculiza el proceso pedagógico, sino que es constitutivo de la realidad de la escuela y su territorio. Es una relación compleja y constante entre la acción de los actores, por lo que podría verse como una oportunidad para formar y educar desde una realidad contradictoria (Moreno et al., 2021). Como puede observarse en la figura 3, las formas como se abordan estos conflictos sociales en la escuela se reconocen como estrategias y prácticas educativas que se configuran desde el contexto, asunto importante a reconocer desde sus diferentes manifestaciones asociadas con el ser, el saber, el saber hacer y el poder (Moreno et al., 2021). Acuñamos a esta mirada del conflicto, la pertinencia de reflexionar la paz en los diferentes contextos, desde

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el diálogo, la mediación y la permanente búsqueda de transformación social, que reconoce en la escuela un saber crítico y autocrítico (Sandoval, 2020):

Figura 3. Manifestaciones del conflicto escolar en el contexto de lo social.

Fuente: Moreno et al., 2021, p. 184.

Por su parte, la violencia se reconoce de manera profunda y compleja. Galtung (2003) describe tres tipos de violencia: directa, estructural y cultural. Desde una mirada local, la violencia estructural en Colombia está asociada con asuntos como la pobreza, el autoritarismo, la exclusión, el racismo y la injusticia social; la violencia directa, con el conflicto armado interno del país; y la violencia cultural, con el narcotráfico, la violencia intrafamiliar, urbana, entre otras (Hernández, 2009). Estas no están separadas, sino

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que se relacionan entre sí, por lo que su entendimiento y confrontación implica reconocer el contexto de manera compleja, histórica, política y cultural. En ese sentido, los conflictos –muchas veces atravesados por las violencias– deberán tener un potencial constructivo y transformador, en que caben diferentes estrategias y retos (Hueso, 2000), que posibilite una permanente construcción de paz (Hernández, 2009).

En diálogo con docentes y directivos del C.E.R. y miembros de la Junta de Acción Comunal de la vereda Uvital, en una apuesta por construir un lenguaje común como punto inicial para el desarrollo y co-construcción de la hoja de ruta, se pudo reconocer que: El conflicto en las comunidades educativas está asociado con que es diferente a violencia. En el imaginario, la violencia sí tiene que ver con la guerra, y creemos que los conflictos “deben ser solucionados siempre así”. No necesariamente un conflicto debe ser solucionado con la violencia; puede ser de manera pacífica, incluso, reconociendo que en el conflicto no podemos quedarnos callados. Por el contrario, debe ser una oportunidad de cambio, permitir aceptar la contraria (Taller de co-formación y construcción de lenguaje común, C.E.R. Uvital, 2023). De esta manera, desde las voces de la comunidad educativa, se da cuenta de una sensibilidad con relación al conflicto en el que se pueden entrecruzar representaciones asociadas con la violencia, o como posibilidad de construcción de alternativas pacíficas que implican reconocimiento y democratización desde la diversidad de sus actores. A partir de este lugar de enunciación, se propone situar la ruta pedagógica en los contextos educativos como potenciadores de construcción de cultura de paz.

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Educar para la paz Si en Colombia nos dieran más clases en valores, nos hubiéramos ahorrado muchas muertes.

Integrante de Junta de Acción Comunal de la Vereda Uvital de Nariño, Antioquia, 2023.

Para Fisas (2011) la paz es también la transformación creativa de los conflictos, teniendo en cuenta elementos sobre el conocimiento, la imaginación, la compasión, el diálogo, la solidaridad, la integración, la participación y la empatía para formar cultura de paz. A estos, se les puede agregar el sentido de pertenencia, el compromiso con la comunidad y el entorno natural, el retribuir, corresponder, acompañar y participar. Educar para la paz no es un concepto abstracto, es una mirada pedagógica de transformación que puede ser flexibilizada de acuerdo con las particularidades de cada territorio y de sus propias carencias.

Educar para la paz es enseñar a buscar alternativas contra la violencia, a desarrollar maneras de dialogar para la resolución de conflictos. La educación para la paz, es analizar con crítica reflexiva este mundo en que vivimos, promoviendo en la sociedad un compromiso transformador; es decir, provocando una conciencia para cooperar en la lucha por la emancipación de todos los seres humanos y de sí mismos (Rodríguez, 1994).

Los estudiantes semilleristas que participaron en el proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz, en diálogo colectivo (2023) identificaron que la educación para la paz es:

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… el encuentro pedagógico, didáctico, colaborativo y dialógico que permite la formación de un colectivo, organización, comunidad o población que pretende la enseñanza – aprendizaje de prácticas y relaciones de construcción de paz enmarcadas en un contexto determinado. Es una estrategia pedagógica de encuentro que se realiza en un contexto sociocultural e histórico que posibilita el reconocimiento del otro, la convivencia consigo mismo, con el entorno y los demás, que pretende fomentar valores y prácticas de paz para la resolución de conflictos de manera pacífica, la participación democrática y resiliente. Al respecto, es imprescindible identificar permanentemente pedagogías y estrategias de construcción de paz que tengan en cuenta las dinámicas de los procesos comunitarios. La escuela no está aislada, sino que configura un territorio. Es una invitación a que la educación para la paz sea un ejercicio movilizador, que contenga sus propios dispositivos, como la lúdica, la danza, el deporte, la pintura, para que se conviertan en una pluralidad de manifestaciones de paz (Cruz, 2020). Es importante ubicar aquí que, en Colombia, la Ley 1732 de 2014 establece la obligatoriedad de incluir una Cátedra de Paz en los proyectos educativos institucionales, lo que podría convertirse en una posibilidad de construcción de paz en la relación escuela – territorio. Sin embargo, la norma, por sí misma, no resuelve la educación para la paz. Se ha discutido cómo en ella se desarrollan acciones aisladas, que no logran transversalizar la educación misma como un proceso transformador; por el contrario, en ella se sigue reproduciendo una escuela competitiva y direccionada por otros intereses, lo cual desdibujaría sus alcances (Zapata et al., 2018).

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Cultura de paz Cultura de paz es la capacidad que tiene una persona para vivir en sociedad, sin pensar en el mal para las personas que te rodean. Es trabajo colectivo y compartir. Co-formación y construcción de lenguaje común con docentes de la Institución Educativa La Paz, 2023. Todos los seres humanos tenemos una cultura dinámica (Fisas, 2011), lo que implica recrear nuevas maneras de hacer las cosas, ya que no existe un solo aspecto de nuestro comportamiento que esté tan determinado, que no pueda ser modificado por el aprendizaje. Desde una mirada de las epistemologías del sur, se trata de establecer un camino hacia la paz, que reconoce los saberes y conocimientos de los territorios, que construyen conocimiento propio y tiene en cuenta las prácticas cotidianas de las comunidades para resolver los conflictos de manera pacífica (Cruz,

2020).

La cultura de paz es un reto educativo que implica educar con y para el conflicto, en reconocer las violencias, generar pensamiento crítico, en responsabilizarse de los actos, provocar la movilización (Fisas, 2011). En ese sentido, tanto los estudiantes como los docentes conciben que:

La cultura de/para la paz, es un conjunto de prácticas, valores y actitudes que permiten la transformación de la cultura para mitigar las violencias, hacia una solución de conflictos en contextos pacíficos que impacten socialmente los territorios y el desarrollo humano de las comunidades. (Co-formación y construcción de lenguaje común con estudiantes de los semilleros SEDEFU, CESMO y GRITEMOS, 2022).

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La Cultura de Paz son hábitos positivos, la aceptación del otro tal como es, son habilidades sociales para resolver diferencias, es el buen comportamiento, es estar o no estar de acuerdo sin poner en peligro la vida, es el intercambio de creencias por medio del respeto, es la apropiación de todo esto que se dice para vivir en paz y armonía con los demás (Co-formación con docentes de Institución Educativa La Paz, 2023) En ese orden de ideas, consideramos importante visibilizar algunos de los significados de la convivencia democrática por parte de la Comisión de la Verdad (2022), en tanto la cultura de paz implica promover espacios y procesos de sana convivencia y, a nuestro modo de entender y ver, podrían desembocar en un reconocimiento del potencial social del territorio educativo:  Participar permanentemente en la toma de decisiones de la institución educativa, el barrio, la vereda y la comunidad.  Reconocer y trabajar por la exigencia de los derechos.  Integrar los organismos colectivos de la institución educativa, el barrio, la vereda y la comunidad.

 Promover diferentes estrategias de resolución de conflictos de manera pacífica.

 Aportar a la solución de alternativas a los conflictos, las violencias y crear procesos sociales, políticos, económicos y culturales que involucren la participación con otros y otras.  Integrar a la vida cotidiana un ejercicio constante de construcción sana de convivencia.

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 Reconocer y respetar la diversidad y lo plurales que somos en nuestras identidades, opiniones y proyectos.

Figura 4. Escenario de la vereda Campo Alegre en el que se desarrollan prácticas educativas del CER Uvital.

Fuente: Archivo del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

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Territorio, nuestro enfoque y la apuesta por la paz El territorio configura social y biológicamente la vida, por lo que Escobar (2015) sostiene que el territorio se produce en una acción social dinámica e intercultural, en la cual se apropian los espacios física y simbólicamente con base en las relaciones, donde hombres, mujeres, jóvenes, niños y adultos, crean y recrean sus vidas. Para Raffestin (1993, citado en Flores, 2007), el espacio es aquel que se relaciona con el patrimonio individual y colectivo de un contexto concreto. En ese orden, cuando se habla de territorio, es un ejercicio de apropiación del espacio a través de las acciones sociales de la diversidad de actores que lo habitan y que permanecen en una permanente disputa de poderes.

Una apuesta de construcción de paz territorial es un proceso de transformación de los territorios en clave de justicia social, teniendo en cuenta el reconocimiento de las trayectorias históricas de los sujetos allí actuantes y las diversas características de los conflictos existentes, mediado por sendas y apuestas de autoorganización social, económica, cultural y ambiental protagonizados por las comunidades. La paz territorial, como proceso, implica la consideración de múltiples dimensiones y múltiples escalas para la acción política, las cuales permitan el tránsito hacia otras formas de concebir y construir los territorios, es decir, otras formas de apropiar/vivir/sentir el espacio como bien común, donde la vida se ubica por encima de todo (Bautista, 2017).

Con lo anterior, acogemos el llamado de las acciones en los territorios, a partir del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera (La Habana,

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2016) en el que se afirma la importancia de reconocer las necesidades, características, aspectos económicos, culturales y sociales del territorio y la comunidad, para implementar acciones integrales y con la participación activa de sus habitantes. Es un ejercicio de construcción de paz territorial en tanto implica, necesariamente, reconocer los diversos procesos de construcción de territorio que los grupos sociales realizan, bien de manera planificada o bien como derivación no intencionada de sus lógicas de acción (Hernández, 2009). En perspectiva de construcción de paz y territorio, implica reconocer las prácticas de paz comunitarias (Cruz, 2020).

Estas iniciativas son paces inacabadas, heterogéneas y sociales, que reconocen la complejidad de la condición humana y el mundo en el que se relaciona con otros y otras; tienen un carácter propositivo y esperanzador, en donde la cotidianidad –aunque permeada por la violencia– es un espacio de creación y transformación, potenciación de capacidades generadoras de paz por la búsqueda del bienestar y la dignidad humana. La construcción de paz nos invita a pensar el tejido social, la prevención y transformación de los conflictos, la reconstrucción de proyectos de vida (Hernández, 2009). Es un ejercicio de resistencia, de un proceso de liberación solidario frente a las injusticias (Cruz, 2020).

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Hoja de Ruta Pedagógica Hablar del concepto de Hoja de Ruta Pedagógica, invita a descentrarse de sí y mirar la construcción curricular desde una perspectiva más dialógica, democrática y emancipadora. Esta estrategia pedagógica curricular está sostenida en conceptos de autonomía y libertad. Se presenta como una forma de construir y guiar los procesos educativos de forma significativa y con identidad territorial en los lugares donde se desarrolle. La Hoja de Ruta Pedagógica es un constructo tratado por el grupo de investigación Prácticas Corporales, Sociedad, Educación–Currículo PES de la Universidad de Antioquia. Este grupo, en sus análisis, comparte las voces de autores como Pulido et al. (2019)3, cuando expresan el gran potencial de esta estrategia pedagógica, la cual está organizada en 3 componentes base:

Componente 1. Objetivos (¿para qué?) ¿Cuáles son los objetivos del trabajo en la comunidad?

Componente 2. Población (¿quién?) ¿A quién va dirigido el proceso?

Componente 3. Lugar (¿dónde?) ¿Cuál es el lugar de realización de dicho trabajo? ¿Qué elementos componen a dicha comunidad?

3 Proyecto social liderado por integrantes del Grupo de Investigación PES, del Insti-

tuto Universitario de Educación Física y Deporte de la Universidad de Antioquia, enfocado en construir una propuesta curricular local y contextualizada sobre la educación física en la ruralidad. Para más información, consultar la página y el correo del grupo: https://investigacionpes.wixsite.com/grupopes y grupopes@udea.edu.co

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Estos tres componentes base, se complementan con dos elementos clave: el qué (¿qué se va a brindar?) y el cómo, es decir, todo lo relacionado con la didáctica y la forma como se llega a cada uno de los actores involucrados en dicho proceso. Figura 5. Jornada de aprovechamiento del tiempo libro en el marco del Proyecto Transversal del C.E.R Uvital.

Fuente: Archivo del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

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Cultura de Paz en un contexto educativo Quisiéramos compartir una red de relaciones que surgió a partir del diálogo de saberes que se realizó con docentes de la Institución Educativa La Paz y el equipo de investigación del proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial. En ese orden de ideas, la cultura de paz está relacionada con la sana convivencia, la cual, desde un ambiente educativo, contribuirá a la adquisición de valores asociados, principalmente, con la empatía, la responsabilidad y el respeto. Esto contiene las vivencias de la comunidad educativa, quienes se apropian y construyen permanentemente un territorio, que posee, culturalmente, sus propias costumbres, creencias y prácticas.

Por lo tanto, es una apuesta por reflexionar un mundo de dignidad, que sea acogido por principios como la diferencia, la armonía, el diálogo, el ambiente fraterno, la democratización, la otredad, la idoneidad y la convivialidad. En ese sentido, la construcción de cultura de paz es un ambiente de posibilidad para adquirir habilidades de resolución de conflictos; asimismo, es una estrategia para fortalecer prácticas que tienen como base la acción y el afrontamiento de los conflictos, causando (o sin generar) el menor daño posible. Esto implica reconocer la importancia de la diferencia, el discernimiento y el desencuentro.

En síntesis, la cultura de paz es un proceso de construcción de paz territorial, que implica reconocer y confrontar todas las formas de violencia, por lo que es una lucha constante por garantizar los derechos, y tiene como fin último propender por la vida con justicia y dignidad como valor supremo de y en los territorios.

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Figura 6. Cultura de Paz desde una mirada del profesorado de la I.E. La Paz.

Fuente: elaboración propia a partir del archivo del Semillero SEDEFU y del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

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La Ruta Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial Inicialmente, consideramos pertinente sustentar que la construcción de la hoja de ruta tiene como base las experiencias impulsadas por el Grupo de Investigación PES, del Instituto Universitario de Educación Física y Deporte de la Universidad de Antioquia, quienes han venido pensando, creando y desarrollando procesos curriculares críticos en los contextos rurales y comunitarios. Es así como, desde Pulido et al. (2019) lideraron un proyecto denominado Hoja de Ruta Curricular para la Educación Física Rural, que se acoge a principios dialógicos, democráticos y emancipatorios. Con este antecedente como base, de manera situada, comprendiendo el contexto sociocultural de los tres territorios de Nariño (C.E.R Uvital), Apartadó (I.E. La Paz) y Caucasia (I.E.R. Cacerí), y con un carácter participativo de co-creación, se involucraron actores de la comunidad en todo el proceso: estudiantes, docentes, directivos, líderes y lideresas de la comunidad y semilleristas.

Por lo tanto, esta estrategia es una construcción para que otros y otras lean, discutan, sigan sus propias sendas, tejan en unidad comunitaria, permitan concientizar, crear y recrear la vida digna, el desarrollo humano y la construcción de paz. Pretendemos sembrar semillas que germinen como capacidades humanas en los sujetos, para la transformación de sus territorios.

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En esta Hoja de ruta Pedagógica, podrán visibilizar los aprendizajes y miradas de los tres territorios subregionales con sus diversos matices rurales, campesinos, barriales y comunitarios. A su vez, esta es simplemente una posibilidad dentro de un mar de estrategias. Nuestra intención ha sido compartir el proceso de coconstrucción en red, como propuesta contrahegemónica de la institucionalidad que se piensa desde arriba, acartonada y formal. Lo que aquí se propone, es continuar el debate con sentido reflexivo, principalmente, y con carácter de pensamiento libre, crítico, autónomo y propositivo.

Figura 7. Reconocimiento del Potencial Social del Territorio. El juego y la construcción de cultura de paz en la I.E.R. Cacerí.

Fuente: Archivo del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

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La ruta. Sendas de formación colectiva, construcción y reflexión crítica Esta Ruta Pedagógica se compone de tres fases, denominadas Sensibilización (la formación y el reconocimiento), Diseño (la construcción) y Evaluación (la reflexión). De ellas se despliegan otras, complementarias, para constituir una guía que permita el desarrollo en territorio. La fase de sensibilización busca abarcar unos elementos de reconocimiento del potencial humano del territorio donde se va a desarrollar el proceso y de formación colectiva, donde se da una conceptualización en temas que sostienen la presente propuesta a partir de referentes teóricos y experiencias de sus participantes, en el marco de un diálogo de saberes. Desde allí se piensa y se construyen los planes de acción en función de lo hallado, lo que nombramos fase de diseño, donde, a lo largo de su desarrollo, se conecta de manera constante con la fase de evaluación, la cual permite reconocer elementos a potenciar o modificar en lo pedagógico, metodológico, condiciones sociales, culturales, políticas, económicas, de conflictos, entre otros aspectos que se presentan en los territorios.

Aunque las fases se nombran consecutivamente, su desarrollo se da de forma no lineal. Desde la perspectiva de la Investigación Acción Participación, el proceso se presenta como una espiral, donde las fases se entrelazan, avanzan, se adaptan y se transforman, atendiendo la realidad concreta en la que se construye. Adicionalmente, porque entendemos la fase de evaluación como la oportunidad de poner en discusión lo construido, de retroalimentar

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lo aprendido, de criticar para mejorar, ajustar y componer lo necesario. Se trata de construir en diálogo, colectividad y unidad con otros y otras, acogiendo principios de diversidad, dialogicidad, reflexividad, horizontalidad y reconocimiento.

Quisiéramos resaltar dos postulados que consideramos importantes para el desarrollo de la Hoja de Ruta, conceptualizados en el apartado Lugares de Enunciación, ampliando el enfoque de las capacidades de afiliación y razón práctica; estos son: los funcionamientos fértiles y las desventajas corrosivas. Acorde a la fase, se comprenderán de manera distinta pero no aislada: por ejemplo, en la fase de sensibilización, estos conceptos funcionan como guías para reconocer todas aquellas prácticas, actividades, conductas, que pueden ser favorecedoras, o no, para la construcción de una Cultura de Paz territorial a nivel escolar y comunitario. Por otro lado, en la fase de diseño, los funcionamientos fértiles se reconocen como todas aquellas estrategias pedagógicas que propicien el desarrollo de capacidades como la afiliación y la razón práctica (Nussbaum, 2021). Adicionalmente, planteamos que las desventajas corrosivas fueron asumidas como retos, en tanto pretendemos que estos sean una apuesta permanente de reflexión crítica de lo que acontece en el desarrollo de la Hoja de Ruta y, por lo tanto, mitigar las afectaciones que limitan el aseguramiento de las capacidades (figura 8).

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Figura 8. La ruta. Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial.

Fuente: elaboración propia.

Elementos que componen cada fase Primero, la descripción: ¿Qué?, ¿Para qué?, ¿Dónde? y ¿Con quién? Quienes abordan esta propuesta, encontrarán una descripción general de la fase, sus propósitos, las características que la integran, sus alcances y relaciones entre fases. Segundo, la práctica: ¿Cómo? Posteriormente, compartimos una senda práctica sencilla y flexible, la cual puede ser adaptada y pensada de cara a los retos que cada contexto sociocultural y territorio educativo contiene. Aquí representamos nuestro proceso de co-construción, co-formación y experiencia en territorio.

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No sentimos que es una camisa de fuerza, no estamos de acuerdo en que las rutas sean rígidas, ni mucho menos consideramos que es la única forma de hacerlo. Reconocemos los avances, retrocesos y, con base en ello, queremos que la palabra camine. Esta vez, la ponemos a disposición de quienes tienen la esperanza de construir paz territorial, de seguir persistiendo e insistiendo en alternativas propias y con un carácter crítico y participativo. De esta manera, en el cómo, se encontrarán algunas preguntas guía que permitan crear y recrear según las intencionalidades de cada fase. Además, proponemos la forma en que pueden sistematizar el proceso, la utilización de estrategias4 de recolección de información, dinamización de grupos, entre otros elementos. Nuestra experiencia: ¿Cómo nos fue? Adicionalmente, compartimos dos experiencias recopiladas por el equipo de investigación, y de manera breve, sencilla, contamos, a través del uso de la imagen, un relato corto de lo que hicimos.

4 En el apartado Recomendaciones de otras experiencias, encontrarán información

adicional para quienes se animen a profundizar en una diversidad de estrategias como posibilidad para la acción y transformación.

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Fase de sensibilización Esta comprende el anclaje entre un proceso de co-formación5 y reconocimiento. En un primer momento, los participantes reconocen los conceptos claves que, al relacionarse con sus saberes y experiencias previas, nutrirán su discurso y práctica educativa. Se trata de un proceso donde pueden abordarse temáticas como Cultura de Paz, Educación para la Paz, Conflicto, Violencia, Juego y Enfoque de las Capacidades6, entre otros. De forma simultánea, como segundo momento, se reconoce todo el potencial del territorio, es decir, todas aquellas características (funcionamientos fértiles, desventajas corrosivas y aseguramientos de la capacidad) con las que cuentan para el desarrollo de procesos educativos y organizacionales a nivel escolar y comunitario.

Al inicio de estas orientaciones, se pueden encontrar todos aquellos conceptos que la fundamentan y que se proponen sean desarrollados en esta fase (se pueden incluir otros que se consideren necesarios según las características de cada territorio)7; este

5 Se entiende como un proceso de formación de quienes integran un equipo o un

grupo que tiene intereses para abordar, discutir y reflexionar sobre un tema en específico. El proceso de formación se reconoce sobre la base de que el diálogo posibilita construir y apropiarse críticamente de conceptos que incluyen la generación y/o apropiación social del conocimiento.

6 Sugerimos que los referentes compartidos en el apartado de diálogo de saberes y

lugares de enunciación, sirvan como insumo para ese debate.

7 A manera de ejemplo, el conflicto podría entrar en un proceso de debate distinto

cuando el contexto de la comunidad educativa tiene unas características sociales, culturales y políticas que logran desentrañar la manera de entender los conceptos sobre el conflicto situado. No es lo mismo discutir sobre los conflictos territoriales urbanos en la Institución Educativa La Paz de Apartadó, a los conflictos territoriales

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momento, que tiene como propósito el diálogo de saberes, la problematización y reflexión, posibilita un acercamiento a fundamentos conceptuales desde el abordaje de diferentes autores y autoras, pensadores de la educación para la paz y la cultura para la paz, de forma que se puedan relacionar con los saberes de las y los participantes del proceso investigativo, sus ideas sobre la concepción de paz y propuestas para la construcción de la misma desde sus realidades, historias de vida, procesos de memoria y espacios de participación, propiciando el desarrollo de un lenguaje común. Figura 9. Fase de sensibilización. Proceso de formación colectiva y reconocimiento del potencial social del territorio.

Fuente: elaboración propia.

rurales en el Centro Educativo Rural Uvital de Nariño. Adicionalmente, la violencia en Apartadó podría estar permeada por disputas barriales entre grupos; en Caucasia, por el control del territorio para profundizar el extractivismo minero; en Nariño, como zona estratégica o corredor de paso de grupos armados.

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¿Cómo se puede hacer?

Inicialmente, es importante conformar el equipo que desea implementar y desarrollar la hoja de ruta. En este puede participar cualquier integrante de la comunidad educativa y del territorio. Seguramente los contextos, con sus matices, configuran un juego de poderes en donde hay actores (en nuestro caso lo barrial, lo comunal, lo veredal, lo corregimental) que favorecen la construcción de paz, y otros que no. Lo importante será permitir el diálogo de saberes, el encuentro intergeneracional, la participación de distintos actores (comunidad, directivos, estudiantes, organizaciones, docentes) que tengan el propósito de sensibilizarse con la construcción de paz territorial.

Para la conceptualización inicial y construcción de lenguaje común, se propone implementar la estrategia de grupos de discusión, que denominamos círculos de la palabra. A partir de preguntas problematizadoras, se orienta la conversación y se llega a la construcción de ideas colectivas. Por ejemplo, a partir de preguntas realizadas como ¿Qué es la paz? ¿Cómo se construye la paz? ¿Qué es educar para la paz? ¿Cómo sujetos y comunidad podríamos ser gestores de paz?

Lo construido desde las voces y experiencias, se podrá conectar con estrategias más estructuradas, donde se haga una inmersión documental de forma anticipada y se plantean unas preguntas intencionadas, de manera que los encuentros posibiliten una discusión referenciada, sensible a la reflexión, el contraste, el disenso y el consenso. Por tanto, proponemos que los insumos del diálogo de saberes sean registrados en actas, audios o mapas de ideas, que

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posibiliten su conservación y posterior análisis para generar conexión y transferencia con el territorio hablante, sus potenciales y/o limitaciones.

El propósito es que todos los/as integrantes construyan colectivamente un lenguaje común, propio, situado, contextualizado a las realidades del entorno educativo y el territorio. Ahora bien, esta base de co-formación tiene sentido en tanto permitiría hacer lectura, reflexión y crítica de un nosotros en el contexto, es decir, como un mirar a nuestro interior, y abrir el debate de la relación juego-cultura de paz-capacidades-escuela-territorio a través del reconocimiento del potencial social del territorio. ¿Qué entendemos por reconocimiento del potencial social? Todas aquellas características y/u oportunidades (funcionamientos fértiles, aseguramiento de la capacidad, desventajas corrosivas), con las que cuentan las Instituciones Educativas para el desarrollo de procesos educativos y organizacionales favorecedores de cultura de paz en el ámbito escolar y comunitario. A partir de las prácticas (juegos, talleres, diálogos) que implementamos, observamos cómo se presentan los conflictos, las violencias, las capacidades. Proponemos que, a través de la conversación participativa y el juego, se identifiquen los potenciales, la forma de interactuar con otros y otras, de comunicarse con el territorio y el lugar de los actores que lo configuran. Figura 10. Reconocimiento del Potencial Social del Territorio del CER Uvital, en la vereda Berlín.

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Fuente: Archivo del Semillero GRITEMOS y del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2022.

Respecto a las estrategias, proponemos tres, las cuales están acompañadas de sus instrumentos de recolección de la información, no sin antes aclarar que, de manera transversal, el equipo de participantes inicial podrá utilizar un diario de campo, que será asignado a cada participante según la estrategia y los intereses. Es un diario colectivo, pero que tiene una persona responsable por actividad.

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Estrategia 1. Grupo Focal Tiene la intencionalidad de reunir diversos actores, no solo tomadores de decisión, sino también líderes del territorio, miembros de la comunidad educativa, estudiantes con intereses de participación social, colectivos, entre otras.

Es un espacio de conversación, en donde podría ponerse en juego el lenguaje común, previamente construido. Teniendo esto como base, se plantean preguntas orientadoras sobre: el papel de la educación y el juego en la construcción de paz territorial, las apuestas de paz territorial, el reconocimiento de los conflictos educativos, territoriales, las fortalezas y capacidades de la comunidad, entre otros elementos.

Instrumentos: diario de campo, grabación del conversatorio y transcripción de este.

Estrategia 2. Cartografía Busca reconocer los saberes previos a través del dibujo y las palabras del común, relacionados con el territorio y que tengan un anclaje con el lenguaje común. Allí se pueden identificar las concepciones, representaciones y sentidos de los miembros de la comunidad educativa, además de actores, prácticas, iniciativas, espacios, limitaciones, barreras, entre otros elementos, que el equipo puede definir previamente, con la intencionalidad de profundizar en el potencial social del territorio.

Destacamos que es una estrategia importante para trabajar con niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

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Instrumentos: diario de campo, cartografías, grabación y transcripción de la discusión al presentar las cartografías. Figura 11. Estrategia de Cartografía para el reconocimiento del potencial social del territorio en el CER Uvital.

Fuente: Archivo del Semillero GRITEMOS y del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

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Estrategia 3. Jornadas Lúdicas Estas no están supeditadas únicamente a las manifestaciones lúdicas dentro de la clase de educación física. El juego es una representación política, social, cultural, identitaria de los miembros de un territorio. Por lo tanto, las jornadas educativas que se piensan desde el juego, como dispositivo pedagógico, político, de encuentro, de desencuentro, permite identificar –principalmente desde la observación– aspectos asociados con el potencial del territorio. Adicionalmente, este puede presentarse de manera espontánea, dentro y fuera del salón de clase, en los espacios de integración comunitaria, los procesos recreo-deportivos y el descanso, como espacios de apropiación social del territorio permeados por la lúdica.

Instrumentos: diario de campo.

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Figura 12. Jornada Lúdica. Aprendiendo a valorar y reconocer la voz en la I.E. La Paz.

Fuente: Archivo del Semillero SEDEFU y del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

El diario de campo (anexo 1) Consideramos el diario de campo como un instrumento transversal al proceso de reconocimiento del potencial social del territorio; de esta manera, puede ser utilizado en las estrategias de cartografía social, jornadas lúdicas y grupo focal, por quienes lideran el desarrollo de la ruta pedagógica. En este se destaca la posibilidad de registrar las reflexiones, preguntas, ideas y propuestas, individuales y colectivas, que puedan surgir fruto de la participación y que ayudan a consolidar el proceso en la fase de reconocimiento,

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convirtiéndose además en un instrumento que acompaña las demás.

Para la estructura del diario de campo, proponemos tener en cuenta:

1. Nombrar las actividades realizadas.

2. Describir las experiencias, con el fin de detallar toda la jornada

y la disposición del ambiente para desarrollar la actividad.

3. Incluir una reflexión personal (de quien elabora el diario de

campo) y colectiva (evaluación de la actividad), es decir, la interpretación de la experiencia. Aquí, los integrantes del equipo describen lo que constituye cada actividad, y su alcance en la educación, el proceso de sensibilización y el reconocimiento del potencial social.

4. Crítica o reflexión sobre la actividad, identificando la pertinen-

cia, o no, del relacionamiento entre los/as participantes, su interacción social, las formas en que se desarrollaron las prácticas y sus beneficios (Capacidad de Afiliación).

5. ¿Qué preguntas surgieron a través de la experiencia vivida?

Pregunta sobre la intención de las actividades y su aporte a la construcción de un lenguaje común que permita el desarrollo de la razón práctica, es decir, de que los/as participantes tengan la capacidad de formar el concepto del bien común, colectivo y transformador.

6. Por último, el diario de campo permitirá detallar conceptos que

surgen a través de la experiencia, es decir, genera un nuevo vocabulario situado.

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El proceso de reconocimiento del potencial social Proponemos que se utilice una matriz (anexo 2) de sistematización de la información, que logre identificar: funcionamientos fértiles, desventajas corrosivas, capacidad de razón práctica (sentido ético de las prácticas8, discernimiento) y afiliación (capacidad de pertenecer a un grupo9 y de compartir con otras personas), descripción del contexto.

Figura 13. Capacidades de razón práctica y afiliación. Hacia una cultura de paz.

Fuente: elaboración propia.

A manera de ejemplo, es posible identificar que la afiliación y la razón práctica se reconocen durante la fase de sensibilización,

8 Ejemplo: la trampa en un juego ¿Cuáles son las reacciones al respecto?

9 Ejemplo: los criterios de selección de los grupos tienen como objetivo principal, la victoria. Por lo tanto, la derrota es sinónimo de burla o discriminación.

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cuando los estudiantes tienen la oportunidad de interactuar y colaborar por medio de juegos que fomentan el trabajo en equipo, la empatía y la comprensión mutua. Estos juegos en equipo son indispensables, toda vez que los miembros de la comunidad deberán estar buscando las estrategias de trabajo colectivo, tomar decisiones, dialogar, gestar un objetivo común; aquí, entre ellos/as se reconocen las habilidades del otro, la otra y las necesidades de los/as demás.

En esta fase, el juego podría ser un espacio seguro al practicar valores como la no discriminación y el reconocimiento de la dignidad de cada persona; al jugar, pueden experimentar diferentes roles y perspectivas, lo que les ayuda a imaginar la situación del otro y a desarrollar la solidaridad. En entornos diversos se pueden abordar temas de etnia, género, grupos de pertenencia, ideologías y otras identidades de manera lúdica y constructiva. El juego invita a conectarse con el otro emocionalmente, porque se sienten motivados a apoyarse mutuamente, reconociendo que comparten un desafío común.

La interacción humana y la convivencia en sociedad, serían aspectos que abarcan el concepto de afiliación y la razón práctica. Mediante esta fase, se pueden identificar esas relaciones significativas y solidarias que convocan estas capacidades; ambas, son esenciales para construir comunidades justas y equitativas, donde las relaciones humanas se basen en el respeto mutuo y la solidaridad, y especialmente se crea un clima de confianza entre los miembros. Es así como la afiliación y la razón práctica se entrelazan en

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la acción colectiva, las personas pueden unirse para abordar problemas comunes, trabajando juntas hacia soluciones efectivas, dándole voz a la construcción de su futuro digno. Nuestra experiencia Fase de sensibilización Participantes Líderes y lideresas de la comunidad de la vereda Uvital, madres, padres, acudientes, director y docentes del Centro Educativo Uvital, integrantes del semillero GRITEMOS del Campus Sonsón Universidad de Antioquia.

Propósitos

1. Socialización del proyecto.

2. Acuerdos para la participación en la ejecución del proyecto.

3. Construcción de lenguaje común.

Contextualización El director del Centro Educativo Uvital invitó a integrantes de la comunidad educativa y estudiantes semilleristas de la Universidad, para socializar los propósitos del proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial. Con ese fin, se estableció un diálogo de saberes para reconocer las concepciones y significados sobre la educación, el juego, la cultura, la paz, el territorio, la comunidad y, a partir del debate, se construyó un lenguaje común que entretejieron una apuesta de educación y juego para la cultura

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de paz territorial. Especialmente, se tuvo en cuenta los intereses y los mecanismos de participación en el desarrollo del proyecto, que posibilitara una construcción colectiva, de co-formación, co-construcción y participación permanente desde las partes interesadas. Relato de lo que hicimos El proyecto, inicialmente, convocó estudiantes del semillero GRITEMOS, docentes del Instituto Universitario de Educación y Deporte de la Universidad de Antioquia y docentes del Centro Educativo Rural Uvital. Posteriormente, el director del Centro Educativo invitó a que, desde el inicio, la implementación del proyecto tuviera en cuenta la participación de otros actores de la comunidad educativa, por lo que se diseñó una propuesta colectiva (previamente socializada y ajustada con las partes interesadas), para realizar un círculo de la palabra con el objetivo de socializar, acordar y coconstruir un lenguaje común, reconociendo los saberes e impulsado desde la pregunta.

Por parte de los estudiantes semilleristas, se construyó la metodología del encuentro de diálogo; se asumieron responsabilidades para favorecer el espacio, el registro del diario de campo, la grabación del encuentro y sistematización de la información.

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Por parte de uno de los docentes del Centro Educativo Uvital, se tuvo en cuenta su participación para la construcción metodológica del espacio, la distribución de los roles y la convocatoria. Es importante destacar que se acordaron compromisos colectivos de cara a la continuidad del proyecto y de acuerdo a las capacidades y habilidades de cada integrante.

Reconocimiento Participantes Estudiantes y docentes del Centro Educativo Uvital Sede Campo Alegre y estudiantes del Semillero GRITEMOS. Propósitos

1. Favorecer el re-

conocimiento del potencial social del territorio de la comunidad del Centro Educativo Uvital.

2. Fomentar la re-

flexión entre estudiantes de la comunidad del Centro Educativo Uvital, con relación a los elementos que caracterizan el contexto sociocultural y su relación con la construcción de cultura de paz.

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Contextualización Con previo acuerdo con la comunidad del Centro Educativo Uvital, se realizó una jornada educativa que permitiera, a través de un ejercicio participativo, el reconocimiento del potencial social del territorio. En ese sentido, se tuvo en cuenta los avances previos sobre los círculos de la palabra, que desembocaron en construir los lenguajes comunes como puerta de entrada para conocer el contexto socio cultural del territorio desde las voces de los/as estudiantes.

Relato de lo que hicimos Hilando la propuesta entre la sensibilización y el reconocimiento del potencial social del territorio, se buscó diseñar una estrategia que posibilitara concretar el proceso de formación, con la realidad del contexto sociocultural. Fue así como surgió la idea de fomentar la reflexión entre estudiantes con la cartografía social. Para su diseño, se tuvo en cuenta las opiniones de experiencias previas de los docentes del Centro Educativo Uvital, algunos documentos metodológicos de estrategias de educación popular y la imaginación creativa del grupo impulsor del proyecto. Se consideró importante implementar una sola cartografía, en la cual pudieran participar todos los/as estudiantes, y por ello se pensó sobre el tamaño de la misma, que permitiera, de manera libre y creativa, tejer un territorio en comunidad.

Para ello, se tuvo en cuenta ubicar inicialmente las fincas donde habitaban los estudiantes, los caminos ligados al trabajo, el estudio, la diversión, el comercio y el acceso a otros derechos. Se

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registraron las prácticas de sus modos de vida asociadas con la religión, los espacios de participación, el juego, el deporte, la cultura, la educación, la salud y la integración comunitaria. De la misma manera, se obtuvo el registro a través de dibujos o palabras que representen los espacios y sus formas de apropiación, los aspectos positivos que potencializan la cultura de paz, los aspectos negativos de afectan la cultura de paz, las sensaciones de seguridad, las emociones posibles, los atributos del territorio, la escuela como posibilidad de paz territorial, el juego y los sentidos asociados con la sana convivencia.

Todo lo anterior, permitió recrear un territorio desde los saberes y experiencias de los/as estudiantes del Centro Educativo Uvital. Posteriormente, por grupos se realizaba una exposición que permitiera profundizar en lo que se consolidó en el mapeamiento del territorio y se abrió la oportunidad para el diálogo colectivo y la reflexión crítica.

Lo anterior, fue registrado a través de fotografía, grabación de las conversaciones, exposiciones y registro del diario de campo. Para facilitar posteriormente un análisis del potencial social del territorio, esto fue sistematizado en una matriz, teniendo en cuenta los elementos conceptuales y de lenguaje común sobre: funcionamientos fértiles, desventajas corrosivas, posibilidades del juego, aspectos favorecedores de la cultura de paz, entre otros elementos como la identificación de retos, ideas, ocurrencias, de cara a la siguiente fase asociada con la co-construcción de una propuesta concreta.

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Fase de Diseño y co-construcción ¿De qué se trata propiciar el desarrollo de la afiliación y la razón práctica que aporte a la construcción de cultura de paz? En esta fase, se tiene en cuenta todo lo reconocido en el proceso de sensibilización para la construcción de un plan de acción que propicie el mejoramiento de las situaciones10 encontradas (desventajas corrosivas y funcionamientos fértiles), la satisfacción de las demandas y necesidades, así como el fortalecimiento de las potencialidades de los territorios y colectivos participantes. Esto posibilitará generar diversos contextos de aprendizaje intencionados hacia la construcción de Cultura de Paz territorial. Por lo tanto, en esta fase se reconocen y se priorizan los elementos a abordar. Aquí se resuelven las preguntas ¿Cuál es el estado de las capacidades Afiliación y Razón Práctica? y ¿cómo pueden ser creadas o potencializadas en estos contextos? La respuesta a estas preguntas se debe pensar teniendo como base el funcionamiento y el aseguramiento de las capacidades como sentido de realidad y posibilidad de educar y jugar para una cultura de paz territorial.

10 Entendemos por situaciones asuntos que están asociados con afectaciones a la co-

munidad educativa, el territorio y los actores que lo componen; es decir, son las desventajas corrosivas, que al permanecer, influyen, condicionan, limitan el desarrollo de las capacidades y del potencial social que compone un territorio.

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Figura 14. El juego. El sentido pedagógico de la cátedra de paz en el Centro Educativo Rural Uvital.

Fuente: Archivo del Semillero GRITEMOS y del Proyecto Educar y Jugar para una Cultura de Paz Territorial, 2023.

El funcionamiento fértil, se concibe como la posibilidad de que la persona pueda tener la oportunidad de crear y vivenciar la capacidad, es decir, hacerla real. Se trata, entonces, de reconocer y actuar desde las potencialidades que se tienen y se alcanzarán en los procesos formativos, que, en su expresión, abona un escenario propicio para pensarse la educación y el juego como una oportunidad de construcción de paz.

Además, el aseguramiento es la preparación de las condiciones necesarias para su desarrollo: saberes y sensibilidad del profesorado o líder comunitario, ambientación de espacios, flexibilidad

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en las dinámicas escolares para el desarrollo de propuestas que hagan parte del currículo prescrito11 y el oculto12, el trabajo articulado entre diferentes instituciones, entre otras. También significa la voluntad, la política, la decisión y la articulación para la construcción de cultura de paz, desde diversas estrategias en los contextos de aprendizaje que involucren elementos asociados a la Cátedra de Paz, Proyectos Institucionales Transversales, inclusión de postulados de paz en la malla curricular, procesos de reflexión y provocación para una práctica constante de construcción de sana convivencia, generación de culturas de paz, resolución de conflictos, espacios de formación como escuelas de madres, padres, adultos significativos, acudientes, líderes y lideresas. En ese sentido, el aseguramiento debiera tener como base la participación, en tanto hay actores tomadores de decisión y actores que presionan, se organizan, fundamentan, influyen sobre la pertinencia de que en las voluntades se incluya una apuesta por la paz territorial.

¿Cómo se puede hacer?

Hilando el sendero La relación entre la fase de sensibilización y el diseño, es el proceso de co-construcción, que parte del ejercicio de establecer un análisis de la matriz, de manera crítica y colectiva. Ahora bien,

11 Como estructura para el desarrollo de unos contenidos que generalmente están

impartidos por una lógica institucional de sistema educativo, y desde el cual surge el proceso de enseñanza anclada a unas lógicas y formas de “evaluar”.

12 Asuntos que no aparecen en el aula como “contenido” del currículo prescrito pero

que están insertos en las dinámicas generales del aula.

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de lo que se trata es de generar un diálogo analítico entre las personas participantes en la ejecución de la hoja de ruta, alrededor de preguntas orientadoras.

¿Son claros los funcionamientos fértiles, las desventajas corrosivas y los aseguramientos con relación al fortalecimiento de las capacidades de afiliación y razón práctica? Si sobre la discusión hay claridad, es posible iniciar un proceso de priorización o construcción de líneas estratégicas de acción; de lo contrario, es pertinente que, en lo que haya dudas, pueda pensarse en nuevas estrategias13 que permitan fortalecer el reconocimiento del potencial social del territorio.

Además, en el marco del mismo diálogo, consideramos fundamental caminar la palabra junto con otras preguntas asociadas al territorio y la construcción de paz:

 ¿Cuál es la relación de los funcionamientos fértiles, las desventajas corrosivas y los aseguramientos con la construcción de paz?

 ¿Qué elementos prácticos y argumentativos podrían favorecer la cultura de paz en los entornos educativos y los territorios?  ¿De qué manera, el juego aporta a la construcción de paz?  ¿Cuáles son los alcances y posibilidades de llevar a cabo una propuesta educativa y lúdica para la cultura de paz en la escuela y el territorio que lo configura?

 ¿Cuáles son los actores que podrían aportar en la construcción de paz en el contexto educativo?

13 Ver en el apartado de Reconocimiento de otras experiencias.

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El espacio, o los espacios (es posible que requieran diversos espacios de discusión), deberán ser grabados, transcritos y, posteriormente, sistematizados en una nueva matriz (anexo 3) que conecta las relaciones entre el potencial social del territorio, la educación, el juego, la cultura de paz y las capacidades de afiliación y razón práctica.

Consideraciones para tener en cuenta Es imprescindible que el hilo de construcción entre la fase de sensibilización y el diseño, tenga en cuenta la pertinencia de que la matriz responda a un horizonte concreto: se pretende pensar y diseñar una propuesta educativa y lúdica para la cultura de paz territorial; no obstante, quisiéramos que esto pueda representar una semilla que se siembra en la senda de la justicia social, en la cual se juntan otras semillas, desde otras miradas, estrategias, juntanzas, frutos, alcances, horizontes, paces, apuestas y rutas. Primero, debemos tener presente que los funcionamientos fértiles posibilitan, a los integrantes del contexto, integrarse para crear, recrear, discutir y construir. Son las potencialidades que podrían utilizarse para que el proceso de educar favorezca la cultura de paz. Consideramos importante reconocer en el juego y todo lo que ello implica (sentidos, prácticas, actores, escenarios), el funcionamiento fértil protagonista de esta propuesta, los espacios de apropiación en la escuela y el territorio, los sentidos de pertenencia que emergen con su práctica como la construcción de tejido social, el aprovechamiento del tiempo libre, la diversión y el ocio colectivo.

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Segundo, para que esos funcionamientos fértiles tengan un sustento, legitimidad, solidez y condiciones de realizarse, se requiere poder identificar las voluntades y posibilidades que permitan el fomento de su práctica y se construyan procesos que aporten a la cultura de paz. Aquí, es importante discutir alrededor de preguntas como:

 Cuál es el lugar del juego para la construcción de cultura de paz en la cátedra de paz de la institución educativa  Cuál es la pertinencia de que los proyectos transversales contengan en sus expectativas el aporte a la construcción de paz.  Cuál es el interés de los actores tomadores de decisión en sumarse a propuestas de construcción de paz en el aula, la cancha, la calle, el río, la montaña, la huerta, la conversa, el encuentro.

 Cuáles pueden ser los contenidos curriculares con sentidos de paz territorial.

 Cuáles son espacios seguros para el debate de la temática. Entre otros aspectos.

Tercero, por el contrario, las desventajas corrosivas deslegitiman y limitan las condiciones para que los funcionamientos fértiles abonen caminos de construcción de paz. Por lo tanto, podrían plasmarse aquí asuntos asociados con la falta de condiciones para los encuentros comunitarios, los conflictos territoriales que impiden la práctica y el encuentro de los actores en la escuela y fuera de ella, la deserción escolar, el microtráfico, las violencias estructurales, culturales y directas, el desinterés de los tomadores de de-

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cisión. El reconocimiento de las desventajas corrosivas es una lectura crítica, histórica, social, política, cultural del territorio y los procesos de apropiación, construcción, afectación y de disputa del poder en el mismo.

Cuarto, la razón práctica y la afiliación son el para qué de las tres consideraciones anteriores. En ese sentido, ambas podrían pensarse con relación a preguntas como:

 Cuál es la relación entre las prácticas lúdicas, educativas y comunitarias con la cohesión social.

 Cuál es la capacidad de ser con otros y otras.  Cuáles son los procesos de articulación para el fortalecimiento del tejido social.

 Cuáles son los diálogos posibles intergeneracionales, interinstitucionales e intersectoriales.

 Cuáles son las acciones colectivas y solidarias.  Cómo hacer la prevención, erradicación y atención a las desventajas corrosivas.

 Cómo hacer el reconocimiento de las violencias y los conflictos.

 Cuáles son las consideraciones asociadas con la vida digna, el cuidado colectivo, el fomento de la participación, el pensamiento crítico y la profundización de la democracia.

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El plan de acción Proponemos que el plan de acción, esté diseñado con base en los elementos que hemos considerado para esta hoja de ruta: el qué, para qué, cómo, dónde, con quiénes, los cuales se ven representados en la figura 15, asuntos que explicaremos brevemente. Destacamos que este ejercicio será mucho más rico, en la medida que sea impulsado por la creatividad, la construcción colectiva, el diálogo, el fomento de la participación de los distintos actores y la lectura crítica de la realidad de los entornos educativos y el territorio que lo configura.

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Figura 15. Fase de diseño representada en el plan de acción. Fuente: elaboración propia.

¿Qué?

¿Para qué?

¿Cómo?

¿Dónde?

¿Con quiénes?

Necesidades y condiciones Riesgos Estrategia Líneas de acción Propósito de la apuesta de cultura de paz Relación con la capacidad de afiliación o razón práctica Funcionamientos fértiles Actividades, talleres, eventos, reuniones, socializaciones, entre otros Lugar y contexto Población foco Aseguramiento Desventajas corrosivas Estrategia 1 Líneas de acción

Líneas de acción

Líneas de acción

Estrategia 2 Líneas de acción

Líneas de acción

Líneas de acción

Estrategia 3 Líneas de acción

Líneas de acción

Líneas de acción

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El ¿Qué?

El primer paso es reconocer el ¿qué?, es decir, los elementos recogidos que se deben priorizar y trabajar, lo que implica identificar los aspectos más relevantes para la situación específica que se desea abordar. Es fundamental asociarlos con la afiliación o el trabajo en equipo y la razón práctica como esencia para el desarrollo de la propuesta. La capacidad de priorizar permite enfocar esfuerzos en lo que realmente se considera pertinente, diseñando estrategias que guían la acción (todas las acciones que se realizan para alcanzar los objetivos: proyectos, actividades, talleres, encuentros).

El ¿Para qué?

Este componente es crucial para asegurar que las acciones emprendidas tengan un propósito claro y significativo. El ¿para qué? se pregunta por el objetivo, reconoce la población foco, las capacidades identificadas y el alcance; aquí, se identifica el propósito de la construcción de cultura paz y su relación con la capacidad de Afiliación y la Razón Práctica. En otras palabras, ser capaces de vivir con otros, sentir interés y compasión por otros, participar de los diferentes grupos sociales sin ningún tipo de discriminación, contribuye a la cohesión social y al desarrollo de una mirada crítica que busca la cultura de paz, entre otros propósitos.

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El ¿Cómo?

El ¿cómo? son todas aquellas actividades que nos acerquen al ¿para qué? y partirá desde el juego, el deporte y otras estrategias participativas, desarrollar las estrategias. Se reconoce en estas el potencial –de los funcionamientos fértiles– creador, al propiciar la interacción desde la diferencia, la construcción de acuerdos y la gestión de conflictos, como una oportunidad con relación a las estrategias, líneas de acción y propósitos construidos colectivamente. De lo que se trata es de tener en el horizonte la educación y el juego como dispositivo de la construcción de cultura de paz. Todo esto puede realizarse a través de actividades jugadas intencionadas, juegos cooperativos y observación participante, diálogo abierto, talleres y demás acciones que favorezcan el diálogo y la participación.

¿Con quiénes?

Es importante definir quiénes son los participantes (la población foco) en el territorio, como pueden ser los miembros de una comunidad educativa (estudiantes, docentes, padres de familia, directivos, personal administrativo, egresados, líderes comunitarios y líderes sociales), tomadores de decisiones y sectores interesados. ¿Dónde?

Definir el contexto donde se llevarán a cabo las actividades, influye en cómo se diseñan e implementan las estrategias. Básicamente, los espacios educativos son especiales porque cuentan con patios, espacios deportivos, salones de actos, bibliotecas. Otros espacios comunitarios pueden ser los parques, las montañas, los ríos,

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los caminos, las huertas y demás escenarios públicos. Queremos provocar a que, a través de la educación y el juego, se contribuya a una apropiación de los espacios colectivos, como formas de construir territorio para la paz.

Necesidades y condiciones No solo se trata de la necesidad de espacios físicos, sino que las condiciones estén dadas para que las instituciones educativas, comunidades y organizaciones, participen activamente de estas propuestas y dispongan de todas las herramientas necesarias para su desarrollo. Invitamos a buscar las formas de enraizar una apuesta por la búsqueda de cultura de paz en un trabajo mancomunado.

Riesgos Siempre será pertinente plantear los riesgos que puedan presentarse, ya que esto permite anticiparse a posibles problemas (amenazas, obstáculos durante la ejecución del proyecto), porque, de esta forma, se pueden tomar medidas para reducir, mitigar o impactar los problemas. Esos problemas pueden encontrarse en las desventajas corrosivas que hemos explicado anteriormente. Se debe hacer, entonces, una lectura crítica y real del contexto, con el fin de que los problemas no afecten la ejecución del proyecto.

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Nuestra experiencia Inicialmente, queremos hacer énfasis en que cada propuesta aquí descrita, está en el marco de la construcción del plan de acción que los equipos impulsores diseñaron, lo que indica que cada experiencia –Nariño, Apartadó y Caucasia– contiene otros elementos estratégicos, en clave de instalar un proceso de educar y jugar para una cultura de paz, superando la idea de que son asuntos de momentos coyunturales, eventos, actividades aisladas unas de otras. Invitamos a establecer procesos, teniendo en cuenta todos los elementos enunciados en cada una de las fases que sí contienen el aprovechamiento de las coyunturas, los eventos, las actividades, programas y proyectos, como una ruta entrelazada y con un horizonte estratégico, que aprovecha distintas formas de consolidación y entrelaza un proceso colectivo de paz.

Jornada de Aprovechamiento del Tiempo Libre como anclaje al Proyecto Transversal de la I.E.

Contextualización: ¿Dónde? y ¿Qué?

La jornada fue realizada en las instalaciones del Centro Educativo Rural Uvital, en las sedes Uvital, San Joaquín y Campo Alegre.

Inicialmente, se reconoció la importancia de que el proyecto transversal (aseguramiento) del aprovechamiento del tiempo libre en la institución educativa, fuera una oportunidad para que la apuesta de educar y jugar para una cultura de paz territorial cobrara protagonismo. Se tomó la decisión de que, a través de juegos

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(cooperativos y creativos) y conversaciones (funcionamientos fértiles), se fomentaran espacios de integración comunitaria y sensibilización del territorio (afiliación y razón práctica). El potencial social del territorio, permitió identificar que era importante promover la relación entre alimentación, juego y salud, como apuestas de cultura de paz territorial.

Participantes: ¿Con quiénes?

Estudiantes, madres y docentes de las sedes del Centro Educativo Rural Uvital y equipo impulsor del proyecto Propósitos ¿Para qué?

 Promover la práctica del juego y la reflexión colectiva, como escenario de aprovechamiento del tiempo libre favorecedor de cultura de paz.

 Relacionar la pertinencia de la alimentación, la salud y el juego con el territorio, y su vínculo con la construcción de paz territorial.

 Incentivar el diálogo intergeneracional y la participación de miembros de la comunidad.

¿Cómo?

Acorde con los propósitos planteados, teniendo como base el potencial social del territorio, se tomó la decisión sobre la importancia de implementar una estrategia que vinculara juego, alimentos, salud, territorio y paz. Para ello, se pensaron en tres momentos:

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Primero. La búsqueda del tesoro. Se identificó, desde el potencial social, que los alimentos producidos en el territorio eran indispensables para construir procesos de soberanía alimentaria para la paz territorial. Se solicitó a los estudiantes traer frutas y verduras producidas en sus propias fincas, con lo que se propuso la dinámica. Esta, iría acompañada con las preguntas: ¿Cuál es la importancia de la producción de las frutas y verduras con mi vida en el territorio? ¿Cómo está relacionada con la salud de las comunidades en el territorio?

Posteriormente, se hacía una juntanza de los alimentos y se preparaba un compartir entre todos y todas. Segundo. El compartir preparado por los estudiantes, incluía la participación de las madres y lideresas comunitarias. A partir de esta iniciativa, se promovió la conversación sobre el reconocimiento de los alimentos producidos en las fincas (soberanía alimentaria) y los alimentos adquiridos a través del comercio (seguridad alimentaria). Se hizo una reflexión acerca de la importancia de trabajar por la soberanía alimentaria como acción de defensa del territorio, su relación

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con la salud individual y colectiva (lo comunitario) y la pertinencia de que, a través del juego, se fomentara la reflexión y el intercambio de saberes. El sustento de esta actividad era construir una ruta de posibles acciones que vincularan juego - salud - alimentos - territorio y cultura de paz.

Tercero. Junto con los/as docentes del Centro Educativo Uvital, se diseñó una metodología para promover, a través de juegos cooperativos, valores asociados con la sana convivencia que permitieran fortalecer el ser con otros y otras y la concienciación de la práctica basada en la justicia y la ética. Inicialmente, los juegos fueron pensados con un sentido de cultura de paz, fomento de las capacidades de afiliación y razón práctica. Para ello, los debates de los/as integrantes del equipo impulsor, eran permanentes, y eran promovidos como espacios de análisis y reflexión para la acción. Siempre nos preguntamos por el sentido, e incluso por el contenido y los significados de algunas prácticas del juego con relación a la cultura de paz. Tuvimos en cuenta los recursos y ventajas del territorio, el lenguaje propio de la comunidad. Posteriormente, la evaluación del espacio tenía

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como propósito establecer una ruta de co-creación de juegos pensados desde los/as mismos/as estudiantes asociados con la cultura de paz.

Jornada lúdica. Aprendiendo a valorar y reconocer la voz Contextualización: ¿Dónde? y ¿Qué?

Se desarrolló en la Institución Educativa La Paz, del municipio de Apartadó.

A partir del reconocimiento de los intereses y necesidades de los estudiantes, se buscó, con el juego, crear oportunidades de educar para la paz. En este sentido, desde el juego se posibilitó el diálogo, el trabajo en equipo, el sentido de pertenencia, y la confianza. Participantes: ¿Con quiénes?

Estudiantes de la Institución Educativa La Paz y equipo impulsor del proyecto.

Propósitos: ¿Para qué?

Promover el trabajo en equipo, para fomentar la creatividad, la empatía, la consecución de metas conjuntas, la resolución de problemas al identificar problemas comunes. Así mismo, el trabajo en equipo contribuye al desarrollo de la confianza, lo que dará el/la otro/a por mí y el equipo, favoreciendo esto las habilidades sociales de cada participante, en el marco del reconocimiento entre diferentes y la pertinencia de que todas las voces sean escuchadas.

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¿Cómo?

Se diseñó un carrusel de juegos cooperativos y competitivos, en los que se promovía valores como la comunicación, la confianza, el trabajo en equipo y el diálogo.

Para esto, cada integrante del equipo impulsor asumió un valor y desarrolló un juego a partir de este postulado, previamente analizado, acordado y planeado por el equipo, teniendo en cuenta los elementos identificados en el potencial social. Las aulas se dividieron por valores y cada clase (grupo) fue pasando por las diferentes aulas. Al final de cada juego, el equipo impulsor invitó a reflexionar a los participantes sobre lo vivenciado en cada juego. Los estudiantes se mostraron comunicativos al comentar sobre la experiencia. A la vez, esto alimentaba el registro del diario de campo y se hicieron comentarios críticos asociados con la participación y los

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compartimientos en los grupos. Para este caso, se ratifica que los juegos cooperativos y competitivos despiertan interés y diversión como funcionamientos fértiles claves a consolidarse. Habilidades sociales, trabajo en equipo y cooperación: el juego como engranaje en la cultura de paz de la institución Contextualización: ¿Dónde? y ¿Qué?

Se desarrolló en la Institución Educativa Rural Cacerí, del municipio de Caucasia.

Esta institución abrió sus puertas para vivir una experiencia enmarcada en el juego en busca del fortalecimiento de la cultura de paz. Esta jornada permitió explorar emociones, sentimientos y realidades que viven los estudiantes dentro y fuera de la escuela, en el marco de sus relaciones sociales, familiares y aquellas que se dan en la cultura escolar.

Participantes: ¿Con quiénes?

Estudiantes de grado 9° de la I.E.R Cacerí. Equipo impulsor de la investigación.

Propósitos: ¿Para qué?

 Fomentar las habilidades sociales, la participación y el trabajo en equipo de los estudiantes a través del juego.  Generar espacios lúdicos formativos como engranajes de la cultura de paz institucional.

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¿Cómo?

Teniendo en cuenta los propósitos planteados en esta iniciativa, el equipo desarrolló, como parte exploratoria, un conversatorio sobre trabajo en equipo y sana convivencia, para reconocer entre ellos y ellas sus apreciaciones. Esto se refuerza con el juego poncha el globo, actividad que les permitió trabajar con un compañero(a) para evitar perder sus globos.

El segundo momento trae consigo un desafío de habilidades, que consiste en desplazarse por múltiples obstáculos, para luego construir, entre todos, un rompecabezas que requiere del apoyo y trabajo de todos(as) para resolverlo.

El tercer momento se denominó la telaraña, actividad que propició una construcción colectiva tejiendo y uniendo con lana todos los extremos posibles, para luego pensar en una estrategia y destruir lo construido, generando diálogo asertivo y valoración de las opiniones de cada uno.

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Finalmente, el equipo investigador abre un espacio para un conversatorio en donde fluyeron sensaciones, realidades de aprendizaje y emociones frente a la experiencia. En suma, construir, colectivamente, escenarios de paz desde una educación pertinente y contextualizada.

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El fuego del juego. Sentidos del juego y construcción de paz territorial Contextualización: ¿Dónde? y ¿Qué?

Se establece una jornada de integración comunitaria denominada Del fuego al juego, que surge porque se identifica, en el análisis del contexto, que padres, madres y comunidad tienen poca participación en los espacios convocados por la institución educativa, y no hay propuestas (funcionamientos fértiles) que fomenten su participación, el diálogo comunitario y la construcción de una escuela que incluye a todas las partes interesadas. Se plantea que la escuela no solo es un escenario formal de adquisición de conocimiento, sino también un escenario movilizador, configurador, unificador y formador de comunidad.

Participantes: ¿Con quiénes?

Estudiantes, madres, padres, líderes/as de la comunidad. Propósitos: ¿Para qué?

 Integrar a la comunidad educativa del Centro Educativo Rural Uvital, Sede San Joaquín.

 Reconocer los sentidos del juego con la cultura y construcción de paz territorial.

 Incentivar la reflexión de la pertinencia del juego con la construcción de cultura de paz territorial.

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¿Cómo?

A través del diálogo, en las actividades desarrolladas para el reconocimiento del potencial social del territorio, se identifica la necesidad de crear un espacio de integración comunitaria denominado Del fuego al juego. Su nombre tiene un sentido, por lo que representa el fuego como potenciador de iniciativas, de calor humano, juntanza, poder. Y el juego, como posibilidad de ser con otros y otras.

Adicionalmente, se decidió que la estrategia se llevara a cabo en un espacio fuera de la institución educativa, por la historia que este representaba, lo importante que era para la comunidad por ser un lugar de paso a diferentes municipios, su cercanía al río, al comercio, el transporte; es decir, por su importancia pública y colectiva.

La docente de la sede San Joaquín, previamente participó del diseño metodológico de la estrategia. Asumió el trabajo colectivo junto con los/as estudiantes del Centro Educativo Uvital, que consistió en construir a través de la poesía, el cuento y el dibujo los significados del juego y la paz en el territorio. Por parte de la comunidad, lideraron todo lo relacionado con la logística, la preparación del compartir, la instalación de la fogata y el acondicionamiento del espacio.

Y el equipo del semillero, construyó una propuesta lúdica para el espacio. De esta manera, el encuentro permitió: Implementar diversos juegos con la participación intergeneracional.

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Reconocer los significados del juego con el territorio y la construcción de paz.

Motivar la continuación de espacios donde, a través del fuego, se sostienen los lazos comunitarios y se provocan acciones lúdicas pedagógicas, reflexivas, críticas y de integración.

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El juego. Sentido pedagógico de la cátedra de paz Descripción del contexto: ¿Dónde? y ¿Qué?

Los(as) docentes de las instituciones públicas del país, tienen en sus agendas laborales unas semanas institucionales asociadas con la planeación, la evaluación, la reflexión, la capacitación frente a los retos educativos que emergen en sus contextos. Una de estas jornadas se pensó como posibilidad para reflexionar sobre la pertinencia del juego como sentido pedagógico en la escuela y, especialmente, de la implementación de la cátedra de paz. Participantes: ¿Con quiénes?

Docentes de todas las sedes del Centro Educativo Rural Uvital.

Propósitos: ¿Para qué?

Reflexionar sobre el sentido pedagógico del juego en los proyectos transversales de la Institución Educativa. Promover el diálogo sobre la pertinencia del juego en la implementación de la cátedra de paz en la Institución Educativa. ¿Cómo?

Se conformó el espacio institucional de los(as) docentes como un escenario de reflexión, diálogo y establecimiento de retos educativos. En ese sentido, se implementaron dos estrategias:

1. Juegos cooperativos y el sentido pedagógico para la inclusión

en los proyectos transversales de la institución educativa.

2. Diálogo acerca de los contextos educativos de las sedes del

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Centro Educativo Rural Uvital, las características actuales del juego y los retos educativos y el vínculo del juego en la implementación de la cátedra de paz.

Al respecto, el equipo impulsor de la propuesta (estudiantes del semillero, docente y director del Centro Educativo Uvital) diseñaron la metodología teniendo en cuenta dos asuntos de base:

 Promover el diálogo y la reflexión a través del juego y sobre la pertinencia del juego mismo en la escuela respecto a la cultura de paz.

 Establecer una ruta de sistematización de la información recopilada en la jornada, que permitiera construir elementos gruesos para fortalecer la cátedra de paz en la escuela.

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Fase de evaluación Invitamos a la reflexión y retroalimentación permanente Cuando hablamos de colectivos y territorios participantes, también nos referimos al grupo que se presenta como investigador en el proceso, donde, a lo largo de este, vivencian procesos educativos, transformando su quehacer en la dinámica misma. La Investigación Acción-Participación, al ser aplicada, debería ser un proceso de doble vía, donde los participantes (la comunidad, la universidad, la escuela, entre otros) se transformen a sí mismos, en cuanto a sus sentidos, sus cuestionamientos, su epistemología, sus prácticas (Cendales et al., 2009).

Esta fase, invita a la evaluación de la implementación metodológica, pedagógica, didáctica y experiencial del proceso. Por lo tanto, es una iniciativa de la praxis transformadora construir conocimiento con lo que se hace, ajustar lo necesario, criticar para mejorar y retroalimentar para fortalecer la apuesta de hoja de ruta. Se entiende, entonces, como un camino que abre multiplicidad de sendas a la hora de ir tomando decisiones.

La evaluación es un proceso como punto de llegada, pero también como lugares seguros de reconocimiento de lo avanzado, que sostienen y legitiman lo que se está haciendo y permiten regresar a lo que es pertinente ajustar.

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¿Cómo posibilitar la evaluación?

En tanto es un proceso, está inserta en los intermedios de las actividades que implican el desarrollo de la fase de sensibilización y diseño. Aquí, es importante tener sobre la mesa de construcción colectiva, diversas estrategias de evaluación. En nuestro caso, ahondamos en proponer tres estrategias que nos permitieron mantener un anclaje y un sostén del horizonte planteado por la educación y el juego para la cultura de paz territorial: Conversatorios En ocasiones, las experiencias en campo hacen que surjan retos educativos, pedagógicos, metodológicos, investigativos o de prácticas de educación popular. Consideramos que la praxis profundiza en la reflexión del sujeto que se expone a una experiencia, construye con otros/as y plantea la necesidad de que su práctica tenga un sentido transformador. Es importante reconocer estos elementos y, en la medida que retan la práctica investigativa y formativa, será imprescindible separar los espacios de formación y debate sobre diversidad de temáticas.

En ese marco, los conversatorios donde se asignan roles de estudio al equipo y se generan espacios de discusión, debate y profundización sobre los temas, aportan, consolidan y favorecen mejorar el sentido de la práctica y su contribución a la transformación de los sujetos que la configuran.

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Presentación de avances En los equipos que impulsan el desarrollo de la ruta, siempre habrá capacidades y potencialidades diferentes. Esto también gira en torno a la idea de la importancia de la división del trabajo, sin perder el rumbo del colectivo. Permite reconocer los liderazgos y establecer roles, según la necesidad. A manera de ejemplo, es posible que alguien haya tenido una experiencia previa con propuestas de construcción de paz, y que, a través de una presentación, pueda contarla y brindar herramientas, ideas, formas y estrategias que aporten a los propósitos del proyecto.

Así mismo, permite identificar el sentido de lo que se está haciendo. Por lo tanto, se puede solicitar a algún integrante del equipo base que prepare una exposición sobre los avances que, considera, se han alcanzado con la ejecución de la ruta. Esto debe estar acompañado de preguntas guía que motiven la discusión:  Cuáles han sido los avances de la ruta.

 Qué retos emergen en lo que se ha construido.  Qué propuestas surgen a partir de las experiencias hasta el momento vividas.

 Cómo se relaciona con el horizonte, los propósitos y los postulados de un proyecto de educación y juego para la cultura de paz territorial.

 Qué actores y potencialidades en el territorio son favorecedores de la propuesta.

 Cuáles son las barreras y limitaciones que enfrenta la propuesta.

 Qué se puede mitigar, mejor o prevenir.

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Línea del tiempo Es una estrategia que permite reconocer lo desarrollado con la propuesta, en cierto período de tiempo. Es muy útil para recordar el camino, organizar la información, ajustar lo que recurrentemente ha fallado y proyectar acciones acordes con las necesidades. En otras palabras, ayuda a representar el camino y los pasos avanzados en el mismo.

Luego de elaborar la línea del tiempo, sugerimos siete preguntas base que permiten establecer un proceso de evaluación colectiva, de cara a establecer nuestras propuestas sobre la continuidad de la propuesta:

 Qué acciones respecto a las fases de la ruta se han realizado.  Cuándo se realizaron las acciones respecto a las fases de la ruta.

 Cuál ha sido el propósito de las acciones.

 Cómo se han desarrollado las fases de la ruta.  Dónde se han desarrollado las acciones de las fases de la ruta.  Quiénes han participado en el desarrollo de la ruta.  A través de qué instrumentos está recopilada la información de cada una de las acciones.

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Nuestra experiencia Quisiéramos destacar que es una estrategia metodológica de sistematización para dar cuenta del proceso ejecutado. Es una reflexión sobre lo que se ha hecho, cómo se ha realizado y, fundamentalmente, reconocer el estado de desarrollo de la ruta. Permite retroalimentar y clasificar la información recopilada y construida en la propuesta. Por lo tanto, proponemos que, de manera creativa, la información tenga una relación directa con cada una de las actividades; es decir, que haya una relación entre actividad y diario de campo, fotografías, vídeos, grabaciones, entre otros instrumentos de recolección de la información. Estos aspectos, pueden ser representados con figuras, a manera de convenciones (triángulos, lupas, círculos, cuadrados, estrellas, según los gustos de los equipos impulsores), que permitan reconocer los avances junto con todos los insumos que se obtienen o son diseñados participativamente.

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Proyecto Educar y jugar para una cultura de paz territorial Centro Educativo Rural UVITAL. Fuente: elaboración propia.

Figura 15. Línea de tiempo Proceso Investigativo Oriente. Nariño Antioquia.

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Consideraciones y reflexiones finales Quisiéramos compartirles tres asuntos adicionales que podrían acompañar el desarrollo de la hoja de ruta: retos, reflexiones y recomendaciones de otras estrategias.

Se conciben como retos todas aquellas situaciones que se consideran sensibles de seguir siendo abordadas desde diversos ámbitos, como el comunitario, educativo, social e investigativo. Las reflexiones dan cuenta de una manera de discutir y concluir el producto del proceso investigativo Educar y jugar para una cultura de paz territorial. Una hoja de ruta pedagógica. Es decir, asuntos problemáticos que pretenden dar continuidad al desarrollo del tema que nos convoca: ampliar la formas de comprender la paz y construcción de cultura de paz desde el campo del saber con los territorios. Finalmente, recomendaciones de otras experiencias porque no venimos de la nada. Reconocemos lo que otras personas han postulado, vivido, compartido, y queremos aprovechar este espacio para nombrarles y manifestar que invitamos a entretejer y establecer puentes de unidad, posibilidad, aun sabiendo lo diferentes y diversos que somos. Insistamos en esperanzar para soñar y construir otro mundo posible, colmado de justicia y vida digna desde los territorios.

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Retos En el ámbito comunitario Es importante reconocer con la comunidad, su potencial social para que encuentre en sus formas de ser y hacer una oportunidad y un horizonte que guíe la acción investigativa y transformadora, de manera que sea un proceso apropiado para los mismos, participativo y significativo.

Se sugiere desarrollar procesos participativos, donde se invite al encuentro y a la construcción en colectividad, reconociendo los saberes comunitarios y la importancia de la relación universidad/sociedad, para poner en palabras y movimiento temas como la construcción de paz desde lo cotidiano. Involucrar a los miembros de la comunidad educativa (familias, juntas de acción comunal, grupos juveniles, entre otros) en la construcción de la cultura de paz desde el contexto educativo, generando espacios y mecanismos de participación que propicien una mayor presencia de los diferentes actores a nivel territorial.

La construcción de una cultura de paz debe hacerse desde todos los espacios de participación de un individuo, para que las capacidades que se creen y se desarrollen sean aseguradas a partir de la apropiación de la comunidad, en sintonía de dejar una capacidad instalada.

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En el ámbito educativo Es imperativo continuar trabajando en el desarrollo de capacidades socioemocionales como la afiliación con los estudiantes, en el marco de la adquisición de formas comunicativas asertivas, la resolución adecuada de conflictos entre sus pares y docentes, como también el fortalecimiento de las relaciones interpersonales; incluir de forma transversal, en las prácticas pedagógicas, temas como los derechos humanos y la diversidad cultural en clave de cultura de paz.

Articular los procesos investigativos interinstitucionales al proyecto educativo institucional escolar, como un dispositivo que permita dinamizar la cátedra de paz desde acciones pertinentes y participadas con la comunidad educativa y no como un proceso fragmentado y momentáneo.

Se reconoce en las voces de los diferentes actores que hicieron parte –docentes, directivos docentes, estudiantes, líderes y lideresas sociales–, un interés por temáticas de paz, educación para la paz y cultura de paz, además de perspectivas reflexivas y críticas; sin embargo, sigue siendo un reto que estas voces sean escuchadas y legitimadas, reconociéndose como sujetos de saberes, actores activos, protagonistas de las dinámicas y transformaciones del territorio que habitan.

La permanencia estudiantil en el sistema educativo continúa presentándose como un reto para el contexto escolar. Durante este proceso, se reconoció el valor de programas extracurriculares vinculados a las dinámicas generales desde temáticas culturales y recreo deportivas, que favorecen la integración y permanencia,

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siendo de vital importancia para el desarrollo de capacidades como la afiliación y la razón práctica. Es necesario continuar problematizando y pensando el juego como una posibilidad que, a nivel cultural y social, propicia espacios para el fomento de valores, la comunicación asertiva, la gestión de los conflictos y las violencias. Es importante articular la educación para la paz de forma transversal e interdisciplinaria en la construcción del currículo de las instituciones educativas, lo que requiere la inclusión de temáticas (derechos humanos, temas de género y la diversidad cultural en clave de cultura de paz), metodologías y prácticas pedagógicas direccionadas al tratamiento de este postulado, a partir de las realidades de los territorios, desde un lenguaje común y asertivo. Para la sostenibilidad de diferentes estrategias y proyectos bajo esta línea temática, es de vital importancia capacitar a los colectivos docentes en competencias, herramientas pedagógicas y didácticas, lo que implica formarse en diálogo con los(as) docentes en múltiples metodologías que involucren la resolución de conflictos, la socio-emocionalidad, la inclusión y otros componentes articulados a la cultura de paz.

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Reflexiones La escuela se convierte en un puente por excelencia, al ser reconocida como punto de encuentro e integración donde confluyen la mayoría de las dinámicas comunitarias, favoreciendo el acercamiento de la universidad con la comunidad y los territorios. Por ello es importante mantener un proceso metodológico flexible y contextualizado, entendiendo la naturaleza de los territorios como contextos socioculturales dinámicos, cambiantes y diversos. El diario de campo es más que un instrumento de recopilación y registro de información. Se convierte en espacio para la reflexión crítica, la apropiación de aprendizajes y la proyección del qué hacer en campo a partir de las experiencias previas. Es así como la implementación de diversos instrumentos en el trabajo de campo asegura una visión más integral de lo que se está investigando, proporcionando más herramientas para la construcción y desarrollo de los planes de acción y reconociendo el alcance de cada uno. También, es importante reconocer los procesos investigativos participativos como procesos formativos hacia adentro, donde los equipos investigadores que lideran los procesos se dispongan a la problematización, debate y definición de ideas, conceptos, enfoques, líneas temáticas, que les permita trazar una ruta de acción desde un lenguaje común. Trabajar en el desarrollo de capacidades como la afiliación y la razón práctica con los estudiantes en el marco de contextos comunitarios, puede ser favorecedor de procesos educativos sostenibles y transformadores. De igual manera, desarrollar un tránsito de la teoría a la práctica en la promoción de

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valores como la tolerancia, el respeto y la solidaridad a través de acciones colectivas en la cotidianidad de la cultura escolar. El juego, como lenguaje universal y representación de los contextos, se reconoce como una oportunidad que, a nivel didáctico y pedagógico, posibilita la construcción de capacidades. El juego, además, se presenta como una oportunidad para la identificación de situaciones o elementos a trabajar con relación a las capacidades afiliación y razón práctica. El proyecto nos invitó a problematizar el juego, a repensarlo y reconocerlo como movilizador de saberes, un espacio de encuentro de formas de ser y hacer. Asimismo, los juegos diseñados para poder fortalecer la confianza y propiciar el mejoramiento de la comunicación, fueron aspectos imprescindibles en todo el desarrollo del proyecto. También, se reconoció que la incorporación permanente de esta clase de dinámicas no solo podría mantener, sino ampliar, procesos de transformación en aspectos como la cohesión y el compañerismo, favoreciendo la sana convivencia en el marco de una perspectiva democrática y participativa en el territorio.

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Recomendaciones de otras experiencias14 Título: Educar y jugar para una cultura de paz. Resumen: Cartilla digital. Esta hoja de ruta pedagógica, tiene como propósito generar un diálogo activo con los maestros y maestras de la educación preescolar, básica y media, que tienen qué ver con la educación corporal: educación física, deporte, recreación, ocio, actividad física y salud, arte, cultura higiénica, estética y nutricional en el municipio de Ituango y en el departamento de Antioquia en general. Tiene en consideración para esta relación, el juego como una herramienta de gran potencial para la creación, recuperación y fortalecimiento de vínculos sociales, culturales y emocionales. Propone un escenario de encuentro entre la escuela y la universidad como posibilidad para la construcción de Cultura de Paz.

Acceso: https://view.genially.com/5efabc35f269a90d75f6e404/presentation-educar-y-jugar-para-una-cultura-de-paz

14 Las recomendaciones están debidamente referenciadas en el apartado de Refe-

rencias.

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Título: Paces otras desde el deporte y la recreación comunitaria en San José de Apartadó.

Resumen: Cartilla. Presenta los resultados investigativos alusivos a sentidos y significados de algunas prácticas deportivas y recreativas, posibilitadoras de construcción de paz en el corregimiento.

Acceso: https://bibliotecadigital.udea.edu.co/handle/10495/34652

Título: Fútbol para la paz. Prácticas para promover sana convivencia y cultura de paz en clubes de fútbol bellanitas. Resumen: Cartilla. Es producto de la investigación Incidencia de clubes de fútbol bellanitas en la construcción de cultura de paz y sana convivencia en el municipio de Bello en el periodo entre

2019 y 2022. Es una propuesta de prácticas de cultura de paz y

sana convivencia, que compila un conjunto de micro talleres diseñados desde un enfoque de derechos humanos diferencial y de género para realizar con las diferentes personas involucradas en la práctica del fútbol, en especial esos actores que hacen parte de las dinámicas de clubes de fútbol en el municipio de Bello, pero que pueden ser adaptados a otros contextos, con el objetivo de promover una cultura de paz y sana convivencia en el escenario social que facilita el fútbol.

Acceso: https://www.politecnicojic.edu.co/productos-gestas?task=download.send&id=5164&catid=586&m=0

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Título: Comisión de la Verdad. La Convivencia Democrática Resumen: Cartilla. Como resultado de investigaciones y espacios de diálogo sobre convivencia, la Comisión de la Verdad presenta el concepto de convivencia democrática como una oportunidad para reconocer las ciudadanías e impulsar la transformación positiva de las relaciones sociales, políticas, culturales e institucionales entre los diversos actores de la sociedad. Acceso: https://indd.adobe.com/view/bcd105e2-24f9-4346b4c9-38d98a3b6804

Título: Cartilla Deporte para la paz (Estrategia somos paz). Resumen: Cartilla. El deporte se presenta como una herramienta valiosa para construir paz y fortalecer el tejido social, como un vehículo para la convivencia y la integración en nuestras comunidades.

Acceso: https://territoriosamigosdelaninez.com/sites/default/files/2022-09/Cartilla%20deporte%20para%20la%20paz.pdf

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Título: La motricidad como potencializadora de las metas del desarrollo humano.

Resumen: Artículo. Se establecen relaciones entre las expresiones motrices de autoconocimiento, lúdicas, recreativas y deportivas con las metas del desarrollo humano: autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad, resiliencia y salud, desde una perspectiva intencionada en la formación y en el desarrollo del ser humano. Estas relaciones se interpretan desde el territorio de las representaciones sociales que tienen las familias de los municipios de Alejandría y Guatapé (Antioquia). Se encuentran significados similares entre los municipios en cuanto a la trascendencia que tiene la motricidad para los procesos educativos de los niños y las niñas, y así mismo hay diferencias en los municipios con respecto a los sentidos que le adjudican a las expresiones motrices, de acuerdo con cada meta del desarrollo.

Acceso: https://revistas.udea.edu.co/index.php/educacionfisicaydeporte/article/view/3256

Título: Estudios para la paz en Nuestramérica y su relación con el giro decolonial en las ciencias sociales. Resumen: Artículo. El giro decolonial en los últimos tiempos se ha convertido en un espacio de análisis de suma importancia para reflexionar sobre la paz. Este debate se viene construyendo sobre la importancia de identificar, relacionar y comunicar otras teorías, conceptos y metodologías. Por lo tanto, consiste en constituir una narrativa desde la perspectiva decolonizadora, que

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apuesta por superar las estructuras rígidas de un escenario caracterizado por el colonialismo/eurocentrismo, que van en contravía de los procesos de resistencia y liberación desde los territorios en disputa por otros mundos posibles, pacíficos y decoloniales en Nuestra América.

Acceso: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27965041005

Título: Los estudios de paz latinoamericanos en la encrucijada Producir o reproducir, una mirada desde las epistemologías del Sur.

Resumen: Artículo. Un tema recurrente en la reflexión de las teorías críticas ha sido, casi siempre, la producción del conocimiento: quién lo produce, bajo qué categorías y qué efecto puede tener. Por ejemplo, en diferentes ramas del saber, se viene abordando las dificultades para reconocer el conocimiento del Sur Global desde el Norte Global. Los estudios de paz no son la excepción, razón por la que este artículo explora el reconocimiento de la paz de manera heterogénea desde las epistemologías del Sur, con especial llamado a reposicionar los saberes no científicos de la paz, como fundamentos para una liberación epistémica real. Acceso: https://www.redalyc.org/pdf/6681/668170992002.pdf

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Título: Técnicas interactivas para la investigación social cualitativa.

Resumen: Artículo. Este texto, producto de un ejercicio investigativo, es una caja de herramientas que facilita el desarrollo de ejercicios investigativos alternativos y la interlocución con otras personas y profesionales interesados en la investigación social, en recrear las prácticas sociales y tomar parte en la construcción colectiva del conocimiento.

Acceso: https://evalparticipativa.net/wp-content/uploads/2021/11/33.-Tecnicas-interactivas-investigacion-social-cualitativa-1.pdf

Título: Pedagogía, educación y paz en escenarios de posconflicto e inclusión social.

Resumen: Artículo. Este artículo resalta la importancia de la cultura de paz en Colombia y cómo las instituciones educativas, especialmente en la educación superior, juegan un papel crucial en este proceso. El objetivo de desarrollar un contexto académico que fortalezca el desarrollo científico en la educación, es fundamental para formar una nueva generación de docentes y profesionales comprometidos con el reconocimiento y el respeto social. Acceso: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=69545978012

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Título: La cultura de paz inicia con la educación en valores. Resumen: Artículo. De acuerdo con sus autores en esta investigación, “lo importante es mostrar un panorama de lo que implica la paz, la educación y la cultura de paz en una realidad que no pretende ser desalentadora, pero que está llamando a ejercer una dinámica totalmente diferente; ya que si bien es cierto se están trabajando con mucho esfuerzo y de manera esperanzadora”. Acceso: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6766635

Título: La práctica investigativa en ciencias sociales. Resumen: Libro. Se pone a disposición de investigadores/as en formación y que quieran ampliar la apropiación crítica de asuntos metodológicos, un conjunto de artículos que han sido construido en diferentes contextos prácticos de conocimiento y distintas miradas. Para fines prácticos asociados con estas orientaciones, sugerimos consultar del libro, el capítulo del escritor colombiano Alfonso Torres Carrillo, El uso de técnicas en investigación participativa.

Acceso: https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/169775/1/La-practica-investigativa.pdf

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Título: Educar para la paz, apuestas de los docentes para construir país.

Resumen: Libro. En los procesos educativos de niños, niñas y jóvenes, las implicaciones y efectos de un contexto social violento implican pensar propuestas de paz. Las cuatro instituciones educativas reconocidas en el Foro Educativo para la Paz 2017, debieron enfrentarse a esta reflexión para lograr ambientes escolares propicios a pesar de los contextos conflictivos de sus estudiantes. Acceso: https://www.corpoeducacion.org.co/wp-content/uploads/2021/06/Gestores-de-paz-Digital.pdf

Título: El fútbol, un camino para la construcción de paz y sana convivencia.

Resumen: Libro. Es resultado de un proceso de investigación que, por algo más de dos años, se propuso desarrollar un equipo de trabajo interdisciplinario con intereses e interrogantes sobre las dinámicas de conflictividad y violencia en el municipio de Bello y, por supuesto, el posible aporte de un deporte tan popular como el fútbol, a la construcción de la paz y la sana convivencia. Acceso: https://www.politecnicojic.edu.co/productos-gestas/category/586-grupo-gestas

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Título: Educación para la paz.

Resumen: Libro. El ejercicio que presenta este libro, expone, en forma específica, el contexto de las subregiones de Antioquia a partir de la identificación de elementos relevantes e influyentes en la implementación de la Cátedra de la Paz en el territorio –municipio, escuela–. Las propuestas y posibilidades surgidas en las realidades e imaginarios de las comunidades y sus contextos, enriquece la construcción de la Paz Territorial en el marco del posconflicto y los posacuerdos.

Acceso: Gobernación de Antioquia - Universidad Nacional de Colombia (Facultad de minas).

Título: Gestores de paz: una cultura de convivencia escolar en la Institución Educativa La Paz, Apartadó.

Resumen: Capítulo de libro. Reconstruye la experiencia escolar Gestores de Paz que se desarrolla en la Institución Educativa la Paz del municipio Apartadó. El proyecto surgió en 2013 en respuesta a la cultura violenta de la población escolar, como forma de solucionar los conflictos. El principal resultado de la investigación que se revela, es la relación del proyecto con el desarrollo de una cultura de convivencia escolar que busca cambios en los comportamientos de la comunidad sostenidos en el tiempo, como soporte principal de la generación de una cultura de paz.

Acceso: https://ediciones.uniandes.edu.co/reader/etica-y-convivencia-en-escenarios-educativos-colombianos-investigacion-y-reflexion-sobre-el-conflicto-y-la-convivencia-en-las-escuelas?location=9

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Título: Hacia la paz. Ideas y conceptos para una discusión emergente.

Resumen: Libro. Mientras que Albert Einstein le preguntaba a Sigmund Freud por qué la guerra, poco antes de la odisea contra Hitler, Mussolini e Hirohito, en este volumen nos proponemos sugerir la pregunta contraria —¿por qué la paz? —, y en términos más bien distintos a los que asumían tan prominentes corresponsales, pues esclarecer las ideas que heredamos, criticar aquellas que preservamos y labrarnos un mejor camino, uno lejos del aplastante peso de la angustia vital, el tejido moral y la burocracia acomodaticia —uno hacia la paz—, son parte de las tareas que con más onda y entusiasta convicción abrigamos. En suma, ante la consideración de que el conjunto de nuestras universidades también ha contribuido, en sí mismo, a encender las violencias socioeconómicas, políticas, confesionales y culturales, y ante nuestra firma de dos acuerdos de paz en este siglo XXI, acuerdos enfocados no tanto en el concepto de paz cuanto en el de justicia transicional y en la respectiva estructura legislativa; ante todo esto, pues, nos unimos con el presente volumen a la apuesta por instituir en Colombia el papel moderno y pacificador de la Universidad –tarea de largo aliento, es verdad, pero no por ello menos afectuosa, conforme la describiera Andrés Bello para Chile y toda América Latina–.

Acceso: http://bibliotecadigital.udea.edu.co/handle/10495/29104

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Título: Juegos recreativos tradicionales de la calle: un caballo de Troya en la cultura de la ciudad.

Resumen: Libro. Pocas cosas de la primera niñez quedan para siempre en la frágil memoria de un niño: los rostros de sus padres, el tono de una que otra voz, una calle de su barrio, una escuela, y uno u otro compañero. Lo que sí queda para siempre es algo que cada año reivindicamos en Caldas como la mayor herencia de nuestros antecesores: los Juegos Tradicionales y Recreativos de la Calle. Las páginas siguientes, tan llenas de magia y evocadoras de buenos momentos en nuestra memoria, nos invitan a entender que los Juegos constituyen una actividad lúdica que abre espacio mediante el juego tradicional y popular a la recreación y el uso del tiempo libre comunitarios, instrumentos de integración y cultura para todos los actores sociales de Caldas y para nuestra apuesta por la convivencia y la paz entre todos, sin distingos de raza, sexo, religión, creencia, edad o condición social. Acceso: Biblioteca Universidad de Antioquia.

Título: Secuencias Didácticas de Educación para la Paz (1º a 11º grado).

Resumen: Documento guía. Este documento es una gran herramienta para docentes y educadores, ya que ofrece ejemplos de secuencias didácticas adaptadas a diferentes grados, desde 1º hasta 11º. La idea es que estas secuencias, que constan de varias sesiones de clase, sirvan como un punto de partida para que los educadores puedan crear o modificar sus propias actividades en torno a la paz.

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Acceso: https://colombiaaprende.edu.co/sites/default/files/files_public/2021-05/Secuencias%20Did%C3%A1cticas%20EDUPAZ.pdf

Título: Naciones Unidas. Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz: 06 de abril.

Resumen: Página web. La celebración del Día Internacional del Deporte en 2025, en el contexto de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, es una gran oportunidad para resaltar la importancia de la inclusión social, especialmente para los grupos más marginados; al centrar el evento en la inclusión y la igualdad de oportunidades, se busca desafiar estereotipos y promover un entorno donde todas las personas, sin importar su edad, sexo o raza, puedan participar y beneficiarse del deporte. Acceso: https://www.un.org/es/observances/sport-day

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Nombre de quien registra el diario de campo

Fecha

Actores y roles

Lugar

Nombre de la actividad

Propósito de la actividad

Descripción de la experiencia (al detalle)

Reflexión personal

Reflexión colectiva (para espacios de evaluación)

Preguntas que surgen a partir de la experiencia vivida

conceptos, glosario o términos nuevos

Anexos (documentos metodológicos, fotografías, entre otros insumos)

Anexos Anexo 1. Formato Diario de Campo

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Actividad

Contextualización y descripción general

Funcionamientos fértiles

Desventajas Corrosivas

Aseguramientos

Reflexiones sobre capacidades de afiliación y razón práctica

Retos, preguntas, inquietudes para discutir

Actores

Otros elementos

Anexo 2. Matriz de reconocimiento del potencial social del territorio

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Funcionamientos fértiles Desventajas corrosivas Aseguramientos Elementos del potencial social del territorio que permita la co-construcción del plan de acción

Contextualización y descripción general

Relación capacidad de afiliación

Relación capacidad de razón práctica

Inserción al contexto educativo y territorial

Posibles estrategias, líneas de acción, alianzas, articulaciones, escenarios/espacios

Relación con la cultura de paz

Preguntas/ asuntos para discutir

Otros elementos

Anexo 1. Formato de Diario de Campo Anexo 3. Matriz como soporte para diseño y co-construcción del plan de acción

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En los últimos años se viene hablando cada vez más de conflicto, violencia, paz, educar para la paz y cultura de paz, pero ¿cómo se pueden realmente entrelazar estos conceptos desde las realidades de estudiantes y maestros, para construir una hoja de ruta pedagógica que conlleve a una cultura de paz?

Esta cartilla entrelaza las ideas de estudiantes y maestros en tres de las subregiones donde la Universidad de Antioquia hace presencia: Bajo Cauca, Oriente y Urabá, invitando a la construcción curricular desde el diálogo y la concertación, para guiar los procesos educativos de una forma más significativa que aporten a la sociedad en la construcción de paz, presentando el juego como principal dinamizador y movilizador de sentires, experiencias y saberes. En esencia, nos invita a buscar nuevas formas de relacionarnos con el otro.

Cita: Osorio García, Omar Andrés, Acevedo Carmona, Paola Andrea, Bedoya Bedoya, Astrid Elena, Hernández Arrieta, Luis Ferney (2026), Educar y jugar para una cultura de paz territorial. Una hoja de ruta pedagógica, Universidad de Antioquia, p. N. https://hdl.handle.net/10495/50933