Universidad de La Salle Universidad de La Salle Ciencia Unisalle Ciencia Unisalle Trabajo Social Departamento de Estudios Sociales
2022
Caja de herramientas para la construcción de procesos de Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia Santander, Colombia David Arturo Ambrosio Galindo Universidad de La Salle, Bogotá, dambrosio23@unisalle.edu.co Laura Alejandra Parra López Universidad de La Salle, Bogotá, lparra85@unisalle.edu.co María Fernanda Ramírez Solano Universidad de La Salle, Bogotá, mramirez60@unisalle.edu.co Follow this and additional works at: https://ciencia.lasalle.edu.co/trabajo_social Part of the Social Work Commons Citación recomendada Citación recomendada Ambrosio Galindo, D. A., Parra López, L. A., & Ramírez Solano, M. F. (2022). Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia. Retrieved from https://ciencia.lasalle.edu.co/trabajo_social/979 This Trabajo de grado - Pregrado is brought to you for free and open access by the Departamento de Estudios Sociales at Ciencia Unisalle. It has been accepted for inclusion in Trabajo Social by an authorized administrator of Ciencia Unisalle. For more information, please contact ciencia@lasalle.edu.co.
Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia.
David Arturo Ambrosio Galindo Laura Alejandra Parra López María Fernanda Ramírez Solano
Escuela de Humanidades y Estudios Sociales, Universidad de La Salle Programa de Trabajo Social Docente Myriam Fernanda Torres Gómez
2022
Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia.
Autores:
David Arturo Ambrosio Galindo Laura Alejandra Parra López María Fernanda Ramírez Solano
Presentado para optar el título de: Trabajador/a Social
Asesora:
Myriam Fernanda Torres Gómez
Escuela de Humanidades y Estudios Sociales, Universidad de La Salle Programa de Trabajo Social Línea y sublinea de investigación: Derechos humanos y fortalecimiento democrático - Acción colectiva, movimientos sociales y ciudadanías en el marco del conflicto armado Linea y sublinea de investigación: Familia: realidades, cambios y dinámicas – violencia, conflictos y afrontamientos
Bogotá, 2022
Resumen Ejecutivo
El departamento de Norte de Santander es uno de los territorios del país con mayor afectaciones a causa del CAI, sumado al conflicto persistente en la actualidad con presencia de grupos armados al margen de la ley, ya que las confrontaciones han sido marco de afectaciones multidimensionales. Sumado a esto, hay una carencia y/o reducción en la producción de documentación y materiales tematizados en la reparación integral individual y en procesos de construcción de memoria colectiva de las víctimas, surgiendo la necesidad de crear productos desde un enfoque territorial que generen visibilización y reivindicación a las víctimas. Este trabajo de grado tiene como objetivo impulsar procesos de memoria colectiva a través del diseño de una caja de herramientas que oriente espacios de reparación integral dirigido por líderes, lideresas y profesionales sociales en Norte de Santander. Por ende, se crea dicho producto denominado Nuestra Memoria ¡Resiste!, el cual impulsa la construcción de memoria colectiva como un derecho fundamental en el reconocimiento de las víctimas y de la verdad. Asimismo, se basa en la representación sociocultural del departamento de Norte de Santander, por lo que, está diseñada desde y para su comunidad, cultura, ideologías y simbología. En vinculación con el Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana se brinda componentes claves para el diseño y propósito de la caja de herramientas teniendo en elementos simbólicos y culturales del territorio, utilizando el lenguaje popular como medio para la cohesión y empatía con los jóvenes. Dicha caja de herramientas tiene como mediación pedagógica la educación popular como un proceso de aprendizaje y enseñanza por medio del diálogo, el cual comprende e interpreta la realidad social para la transformación y construcción colectiva de oportunidades y tejido social. Finalmente, a partir de esto, se realiza
una serie de validaciones por parte de profesionales sociales y un educador popular los cuales exponen la viabilidad de desarrollar la Caja de herramientas.
Palabras Claves: Memoria colectiva, reparación, empoderamiento, sobreviviente, construcción de paz.
Abstrac
The department of Norte de Santander is one of the territories in the country most affected by the CAI, added to the ongoing conflict with the presence of illegal armed groups, since the confrontations have been the framework of multidimensional effects. Added to this, there is a lack and/or reduction in the production of documentation and materials themed on individual comprehensive reparation and on processes of construction of collective memory of the victims, arising the need to create products from a territorial approach that generate visibility and claims to the victims.
This degree work aims to promote collective memory processes through the design of a toolbox that guides comprehensive repair spaces run by leaders and social professionals in Norte de Santander. Therefore, the product called Nuestra Memoria Resiste! is created, which promotes the construction of collective memory as a fundamental right in the recognition of victims and the truth. Likewise, it is based on the sociocultural representation of the department of Norte de Santander, therefore, it is designed from and for its community, culture, ideologies and symbology. In connection with the National Secretariat of Cáritas Colombiana Social Pastoral, key components are provided for the design and purpose of the toolbox, taking into account symbolic and cultural elements of the territory, using popular language as a means of cohesion and empathy with young people. Said toolbox has popular education as a pedagogical mediation
as a learning and teaching process through dialogue, which understands and interprets the social reality for the transformation and collective construction of opportunities and social fabric. Finally, based on this, a series of validations is carried out by social professionals and a popular educator, which expose the feasibility of developing the Toolbox.
Keywords: Collective memory, repair, empowerment, survivor, peace building.
Agradecimientos
En el punto en el que se culmina un camino tan arduo y lleno de dificultades como lo fue el desarrollo del presente trabajo de grado, y con ello el cumplimiento en totalidad de los requisitos previos a la obtención del título profesional como Trabajadora Social, es inevitable que en medio de todo este desfogue de emociones resalte algo de egocentrismo que lleva a centrar gran parte de este mérito a cada aporte y esfuerzo como prueba latente de que esa “milla extra” que siempre me pedía, y justamente hoy aseguro que fue mucho más que una milla. Sin embargo, desde una mirada más objetiva el panorama se amplía en gran magnitud y con claridad evidencia que sin el aporte y la participación de las personas que hombro a hombro acompañaron este reto no hubiese llegado a un feliz término. Por esta razón para mi es grato utilizar este espacio como símbolo de correspondencia lógica expresando mis agradecimientos a cada una de estas personas. Agradezco de manera especial y sincera a nuestra asesora Myriam Fernanda Torres, debo agradecer por encima de todo, su paciencia y disposición que hizo que cada comentario, ajuste o recomendación de fundamentada en una discusión entre “colegas” atravesando ámbitos teóricos y personales, agradezco por el apoyo y confianza en cada una de las ideas y planteamientos de este proyecto de grado, por su capacidad de orientar y guiar no solo este proceso sino como parte edificadora de toda una vida formativa que continua, por sus ideas, claridad y rigurosidad clave del buen trabajo del cual hizo parte persistente hasta el último momento, también, agradezco por compartir sus saberes, ideas e incluso contactos funcionales al desarrollo de este proyecto y por la facilidad en brindarnos los medios suficientes para llevar a cabo el cumplimiento detallado nuestro Trabajo de grado. Muchas gracias, Maestra.
Quiero expresar también mi más sincero agradecimiento a mis padres como símbolo de motivación, persistencia y confianza, sin duda este nuevo logro es igualmente impulsado por ustedes, quienes desde un inicio tenían la plena seguridad de que este momento llegaría, incluso, cuando para mí no era más que una tarea titánica e interminable, por no decir imposible, pero acá estoy, infinitamente agradecida con la vida porque comparto esta felicidad con ustedes como pilar principal y como muestra latente a esa formación que me bridaron enfocada en la motivación constante para alcanzar mis anhelos, los cuales han impulsado, acompañado y celebrado.
Finalmente, agradezco con intensidad a mi grupo de trabajo, porque realizar un proyecto de este alcance no fue más que una excusa cargada de retos que nos presentó la vida para consolidarnos profesionalmente, personalmente y de seguro como amigos, porque fue una etapa en donde nos volvimos conocedores de nuestros cambios de humor, frustraciones, habilidades y dificultades, y de ello salió una mezcla de ideas brillantes algunas más cuerdas que otras, con esto aprendimos el valor de complementar y por eso doy gracias a ustedes, por hacer parte de este proceso y por culminarlo, gracias por involucrarme no solo en el proyecto de grado, sino en sus vidas y gracias
por ser parte de la respuesta clara a el por qué tome la decisión de abordar este loco tren de Trabajo Social.
Laura Alejandra Parra López
Principalmente doy gracias a mis padres por brindarme esta oportunidad de vida de estudiar Trabajo Social, a enseñarme a escoger un fututo por vocación e intereses propios; Agradezco a la vida por mi hermana, por ser mi compañera de vida, por su ejemplo y dedicación, gracias por enseñarme lo que es vivir el Trabajo Social; Agradezco a mis docentes, compañeros y a la universidad de La Salle por brindarnos las herramientas y espacios académicos enriquecedores para nuestro futuro profesional; Agradezco a mis compañeras de trabajo por su dedicación y esfuerzo y sobre todo la amistad que me han brindado en los últimos cinco años. A todos ellos les dedico este trabajo, porque han fomentado en mí el deseo de ser un buen Trabajador Social David Arturo Ambrosio Galindo
Agradecer es un acto reflexivo y sentido, que viene cargado de muchos sentimientos, especialmente de aprecio y reconocimiento de todo aquello que permitió llegar a eso tan anhelado, por eso, recabando en el proceso desarrollado fueron encontradas ciertas personas de las cuales es importante para mí hacer mención especial, pues sin quitarle importancia al trabajo realizado por mí, fueron estas personas quienes posibilitaron este logro personal y académico; en primer momento me gustaría agradecer especialmente a mi equipo de trabajo, con quienes desde una amistad empezamos este extenuante recorrido en el que nos medimos mutuamente dando frente a cada adversidad o reto que este logro conllevo; de igual manera, extender mi agradecimiento a la docente asesora Myriam Torres, quien desde sus saberes y experiencia nos guío de manera acertada y paciente, logrando encontrar el foco de interés y motivación para todos y a su vez de aportar correctamente a la profesión.
Por otro lado, a medida que iba avanzando el proceso de redacción, construcción, diseño y edición del presente trabajo de grado, así mismo iban apareciendo personas de las cuales fuimos recogiendo aprendizajes, aportes y oportunidades de mejora, tales como mi familia por brindarme apoyo económico y hacer posible este proceso académico y a mis amigos por brindarme apoyo emocional y ayuda en elementos logísticos, por otro lado, extiendo mi agradecimiento a los profesionales Alejandro, Carolina, Annymileth y Edilson, quienes complementaron y enriquecieron nuestro producto y nos suscitaron aprendizajes, experiencias, reflejo y motivación para lo que depara el valioso trabajo en comunidad.
María Fernanda Ramírez Solano
Tabla de contenido
1.
Introducción ........................................................................................................................... 12
2.
Antecedentes .......................................................................................................................... 14 2.1 Categorías de Análisis ......................................................................................................... 25
2.1.1 Logros, convergencias y divergencias entre las medidas de reparación integral y la
construcción de paces en Colombia....................................................................................... 25
2.1.2
Alcances y brechas en la garantía de derechos de las víctimas en el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011. ............................................................ 48 2.2 Conclusiones generales ....................................................................................................... 60
3.
Justificación ........................................................................................................................... 62
4. Objetivos ................................................................................................................................... 71
4.1 Objetivo general .................................................................................................................. 71 4.2 Objetivos específicos........................................................................................................... 71
5. Sujetos ....................................................................................................................................... 71
5.1 Directos ............................................................................................................................... 71 5.2 Indirectos ............................................................................................................................. 72
6. Referentes conceptuales ............................................................................................................ 73
6.1 Eje Conflicto armado .......................................................................................................... 74 6.1.1 Memoria en marco del CAI .......................................................................................... 76 6.1.2 Reparación integral ....................................................................................................... 83
6.1.3 Víctimas ........................................................................................................................ 96 6.2 Eje Construcción de paz .................................................................................................... 102 6.2.1 Paces .......................................................................................................................... 103 6.2.2 Empoderamiento para la paz ...................................................................................... 117
7. Medicación Pedagógica .......................................................................................................... 122
8. Metodología ............................................................................................................................ 136
8.1 Articulación Interinstitucional........................................................................................... 136 8.1.1 I Encuentro: Contextualización Interinstitucional ...................................................... 137 8.1.2 II Encuentro: Grupo Focal .......................................................................................... 139 8.2 V Encuentro de Educaciones Populares ............................................................................ 142 8.2 Ejecución Caja de Herramientas ....................................................................................... 144
9. Cronograma............................................................................................................................. 148
10. Presupuesto ........................................................................................................................... 149
11. Validación ............................................................................................................................. 150
12. Conclusiones ......................................................................................................................... 154
13. Recomendaciones ................................................................................................................. 157
14. Bibliografía ........................................................................................................................... 161
15. Anexos .................................................................................................................................. 169
15.1 Anexo 1. Matriz Antecedentes ........................................................................................ 169
15.2 Anexo 2. Categoría 1. Logros, convergencias y divergencias entre las medidas de
reparación integral y la construcción de paces en Colombia. ................................................. 171
15.3 Anexo 3. Categoría 3. Alcances y brechas en la garantía de derechos humanos de las
víctimas en el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011. ........... 172
15.4 Anexo 4. Formato de validación de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!
................................................................................................................................................. 173
Listado de ilustraciones Ilustración 1. Producción documental sectorizada (tiempo - región). .......................................... 18 Ilustración 2. Categorías de Indagación ........................................................................................ 24 Ilustración 3. Referentes conceptuales. ......................................................................................... 74 Ilustración 4. Eje temático Conflicto armado. .............................................................................. 76 Ilustración 5. Eje temático Construcción de paces. .................................................................... 103 Ilustración 6. Claves de la paz transformadora - participativa. ................................................... 112 Ilustración 7. Proceso de vinculación. ........................................................................................ 137
Listado de Tablas Tabla 1. Autores y regiones .......................................................................................................... 20 Tabla 2. Enfoques relacionales. .................................................................................................... 87 Tabla 3. Tipos de procedimientos en la reparación. ..................................................................... 89 Tabla 4. Definición de paz en el contexto occidental. ................................................................ 104 Tabla 5. Formas alternativas de resolución de conflictos. .......................................................... 120 Tabla 6. Tipos de pedagogías...................................................................................................... 131 Tabla 7. Estructura metodológica Caja de Herramientas. ........................................................... 146 Tabla 8. Cronograma. ................................................................................................................. 149 Tabla 9. Presupuesto. .................................................................................................................. 150
1. Introducción
El presente trabajo de grado surge a partir de la investigación enfocada en procesos de construcción de memoria colectiva, transversalizando los conceptos de verdad, reparación simbólica y empoderamiento de las victimas desde su concepción como sobrevivientes, para así posibilitar la gestión y promoción de una reparación integral en dichas víctimas del Conflicto Armado Interno, aquí en adelante CAI1, precisamente de aquellas presentes en el Departamento de Norte de Santander, Colombia; esto, orientado a partir de la Ley 1448 de
2011 y a su vez, la firma del Acuerdo Final de Paz entre el gobierno de Colombia y las
extintas FARC-EP.
Dicho lo anterior, es válido mencionar que la materialización de la documentación revisada y de las temáticas principales propuestas, se da mediante la construcción de un producto diseñado en forma de caja de herramientas, la cual es denominada Nuestro Memoria ¡Resiste!, y está dirigida a líderes, lideresas y profesionales sociales, brindando elementos teóricometodológicos que orientan el accionar en territorio desde principios de la Educación Popular y su importancia en el aprendizaje- enseñanza mediante el diálogo de saberes, esto con el fin de precisar en la incidencia con comunidades y población característica del departamento, teniendo como base la construcción de memoria colectiva, la transformación de realidades individuales y comunitarias, la transcendencia hacia la sobrevivencia y la reconstrucción del tejido social.
Es así como, este documento se compone de apartados que inicialmente se desarrollan a partir del rastreo documental y selección de antecedentes, desde donde se llevó a cabo su categorización y respectivo análisis, dando paso a la identificación de avances desde el
1 Conflicto Armado Interno
fundamento otorgado por la justificación, diseño de objetivos y los sujetos delimitados para el presente trabajo de grado. De esta manera, son planteados los referentes conceptuales desde dos ejes, los cuales son “conflicto armado” y “construcción de paz”, que a su vez se desglosan en categorías y subcategorías, esto como base que fundamental en el desarrollo del trabajo, en conjunto con la propuesta de mediación pedagógica de Educación Popular. Posterior a esto, es posible encontrar la metodología de trabajo, incluyendo la articulación interinstitucional con el Secretariado Nacional de Pastoral Social Caritas Colombiana, la construcción y diseño de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!, y su respectiva validación profesional; a partir de toda la información y elementos expuestos, se otorgan las conclusiones finales y las recomendaciones pertinentes desde el equipo investigador para quienes fueron parte del proceso, de este modo, son cumplidos los objetivos y abarcado en su totalidad el desarrollo del presente trabajo de grado.
2. Antecedentes
Para el presente trabajo de grado de grado se llevó a cabo un rastreo documental con el fin de tener un panorama claro de los antecedentes teórico-conceptuales propios del tema de investigación. Por ende, es construido a partir de la indagación de diversos tipos de documentos como libros (6), informes (6) (de seguimiento de recomendaciones y normatividad de la Mesa de Monitoreo de la Alianza por la Niñez Colombiana; de Protocolo de atención integral del Ministerio de Salud; informe académico de la Universidad Nacional de Colombia; de política pública del departamento de Norte de Santander; de memoria histórica “Basta Ya” del Centro de Nacional de Memoria Histórica; de construcción de paz, prácticas y perspectivas en los territorios de la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur. UNOSSC, APC), artículos de investigación (5), trabajos de grado (3), productos audiovisuales (3), herramientas pedagógico-didácticas (8), para un total de 31 antecedentes incorporados a la búsqueda.
Dichos antecedentes se consultaron en portales bibliográficos como CLACSO y DIALNET, así como también de repositorios universitarios (U. Nacional, U. Libre de Colombia, U. de La Salle, U. Militar Nueva Granada, U. Javeriana, U. Externado), el Centro Nacional de Memoria Histórica y entidades estatales como lo son la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, de aquí en adelante UARIV, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el Ministerio de Salud, la Comisión de la Verdad - Macro Región Nororiente, y el Instituto Departamental de Salud y Gobernación de Norte de Santander. Unido a estos, se retoma La Alianza por la Niñez Colombiana como una red de organizaciones nacionales e internacionales de la sociedad civil.
Igualmente y dentro de las especificaciones de búsqueda, fue necesaria la delimitación tanto temporal como territorial, enmarcada entre los años 2011 a 2021 como parte del conflicto armado Colombiano y enlazado paralelamente al surgimiento de la Ley 1448 del 2011 denominada “Ley de Víctimas y Restitución de Tierras”, la cual posiciona y legitima el término de reparación en relación a dicho contexto y marca una transición histórica al dictar medidas de atención – asistencia, y a partir de esto la dignificación de las víctimas y la construcción de procesos de paz. En cuanto al territorio delimitado, fue abordado el departamento de Norte de Santander, principalmente desde del interés emergente dentro del equipo investigador por abarcar uno de los territorios colombianos en donde predomina la participación de actores armados, los cuales aún persiste en un marco de violencia, vulneración y hostigamiento; asimismo el interés por el territorio, se da a partir de la invitación académica por participar de manera interdisciplinar en la investigación y aplicación de proyectos en dirección de las docentes Myriam Fernanda Torres y Lida Tulia Buitrago Campos, que serán llevados a cabo en el departamento de Norte de Santander, específicamente en los Municipios cuya población víctima del conflicto armado colombiano sea mayor al 50% de sus habitantes.
Ampliando la comprensión de dichas áreas de interés, se ubicaron tres (3) categorías de indagación centrales: 1) Las Familias, sus dinámicas y la reparación Integral e individual; 2) Los niños, niñas y adolescentes y la reparación Integral e individual; 3) La salud mental y la reparación Integral e individual; dichas categorías resultan del planteamiento de intereses individuales desde la trayectoria académica y de intervención de cada uno de los miembros del equipo investigador, para así conjugarlos en relación al tiempo y territorio determinado, con el fin de delimitar tanto la búsqueda documental como el tema central para ello.
Desde el planteamiento de dicho rastreo, se consolidó una matriz (Ver Anexo 1) la cual está conformada y distribuida a partir de cuatro (4) áreas de interés: 1) Ficha técnica: contiene información característica de los documentos tales como el tipo de documento, la fuente, cita del documento, autores, año de publicación, ubicación, palabras claves y por último un resumen. 2) Contexto: conformado por elementos que se producen al interior del territorio, a partir de una perspectiva legal, histórica y poblacional propuesta en cada uno de los documentos o productos abordados. 3) Conceptualización Teórica - Metodológica de Reparación: asumida desde la centralidad que posee el término de reparación dentro del trabajo investigativo y vinculado con su definición, tipificación, metodologías utilizadas y los retos presentes dentro de estas, relación con la población, y los resultados o conclusiones obtenidas a partir del proceso construido en cada caso documental. 4) Categoría de conceptos y/o teorías adicionales de interés: necesaria para conocer y manejar los conceptos, definiciones, posturas y teorías que son implícitas en el marco del conflicto armado. Por último, se abre un espacio de análisis y comentarios en relación con la pertinencia de dicho rastreo para la investigación en curso.
Para dar apertura a la descripción de la información y documentación recogida, se establecieron conexiones y/o relaciones entre los diferentes ítems que componen la matriz desarrollada y los documentos abordados, de modo tal que se presenta una descripción de los datos desde el requerimiento por vincularse directamente a los elementos que fueran de interés para la presente descripción y para el equipo investigador. Dicho esto, se reconoce al interior de los antecedentes los siguientes cruces descriptivos de la información: (i) Tiempo de publicación de cada uno de los antecedentes con relación a las regiones de esta, (ii) Autores (disciplinas - instituciones - individuos) con relación a las regiones en donde se da la
publicación, (iii) Tipo de fuentes con relación a las categorías de indagación previamente delimitadas.
Con respecto a lo anterior, en un primer momento se habla del tiempo de publicación de los documentos con relación a las regiones o sectores territoriales donde fueron publicados, (Ver Ilustración 1); al respecto se hallan treinta y uno (31) documentos que se elaboraron en seis (6) contextos diferentes, entre ellos dos (2) ciudades que son Bogotá y Cúcuta, un (1) en el departamento Norte de Santander, una (1) subregión como el Catatumbo; y adicional, se encontraron documentos nacionales sin especificar e internacionales. A partir de esto, se sitúa que en la ciudad de Bogotá se cuenta con un total de 13 documentos los cuales se ven divididos en un periodo de tiempo entre los años 2011 y 2021, en la que predomina la producción documental en los años 2013, 2017, 2018 y 2021; en la ciudad de Cúcuta hay un total de dos (2) publicaciones los cuales se enmarcan en los años 2016 y 2019 respectivamente; en el departamento del Norte de Santander se encontró un total de seis (6) textos los cuales se ubican en el año 2021 con relación a su publicación; en la subregión del Catatumbo, se obtuvo un total de tres (3) documentos, de los cuales predomina la producción en el años 2018, teniendo este territorio como uno de los más victimizados y violentados por parte de grupos armados al margen de la ley; ahora bien, se encontraron tres (3) documentos internacionales (otros) entre ellos, un (1) libro del año 2012 de la Ciudad de Buenos Aires, y un (1) informe del año 2016 de Colombia, Azerbaiyán, El Salvador, Filipinas y Ruanda, en donde no se encuentra una tendencia determinada; por último, hubo una extensión de documentos nacionales donde los autores no especifican la ubicación donde fueron creadas en un periodo de tiempo de 2015 a 2021 con un vacío documental en el año 2017.
Ilustración 1. Producción documental sectorizada (tiempo - región).
Fuente: Elaboración propia, 2022.
En general, es relevante exponer que la producción documental abordada predomina en los años 2018 y 2021 con un total de seis (6) documentos respectivamente, y en el 2016 con un total de cuatro (4), teniendo como referente hechos significativos tales como la firma del Acuerdo Final de Paz el 26 de septiembre de 2016, siendo este un hito histórico con relación directa al desarme de las FARC-EP, la jornada de consulta popular de plebiscito como un mecanismo de refrendación para aprobar los acuerdos estipulados entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, en donde se eligió el “NO” en dicha votación, todo lo anterior dentro del periodo de mandato del presidente Juan Manuel Santos (2010-2014, 2014-2018). En este mismo sentido, en el año 2018 continúa el auge por temas enfocados en la
construcción de paz, sin dejar de lado que hubo 243.547 víctimas del conflicto armado en el territorio nacional, según informes de la UARIV, y teniendo en cuenta que las disidencias de las FARC-EP operan en 56 municipios en este año. Finalmente, según la Defensoría del Pueblo de Colombia para el año 2021, se evidencia un incremento en el asesinato de líderes y lideresas sociales, masacres, confrontamientos entre grupos armados, lo que aumenta los niveles de violencia (grupos paramilitares operan en más de 200 municipios), además de un contexto urbano violento, donde se incrementa la represión estatal y violencias derivadas de esta.
Como segundo cruce de información, se propone la relación entre los autores (instituciones, disciplinas, individuos) y las regiones donde se da la publicación de los documentos abordados, (Ver Tabla 1) en la cual, se denota que en la ciudad de Bogotá sobresale la producción desde repositorios de Instituciones de Educación Superior (universidades), como tema de interés documental desde diferentes profesiones y disciplinas como el derecho, la sociología, antropología y psicología; igualmente, en cuanto a Norte de Santander, siendo este el territorio delimitado por el equipo investigador, se encuentra documentación de distintas fuentes (instituciones educativas y organizaciones promotoras en la construcción de paz), al ser uno de los territorios más afectados por el conflicto armado colombiano, a partir de esto, en territorios como Cúcuta y Catatumbo se prima la producción de entidades estatales enfocadas en los procesos de reparación mayormente visibilizados. Finalmente a nivel internacional, se denota que prepondera la producción documental de orden académico e informativo en Buenos Aires - Argentina., en trabajo conjunto con instituciones educativas colombianas.
Tabla 1. Autores y regiones No.
Autor/Organización/Entidad Pública y Privada Ubicación Territorial
5
• Revista JURÍDICA CUC Autor/es/as: Yira Rosa Meléndez Monroy, Jaidith Milena Paternina, Darly Farith Velásquez. • Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas • Cancillería • Ministerio de Salud.
• Centro Nacional de Memoria Histórica. Colombia (Sin especificar)
14
• Universidad de la Salle Autor/es/as: Fernanda Torres Gómez • Alcaldía Mayor. Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID)
Organización Internacional para las Migraciones (OIM-Misión Colombia) •
RED PROCESO DE PAZ
Autor/es/as: Luis Hernando Briceño Muñoz, María Clara Torres Bustamante, Álvaro Francisco Córdoba Caviedes, Joerg Le Blanc, Diego Fernando Maldonado Castellanos.
• Alianza Por la Niñez Colombiana • Universidad Miliar Nueva Granada Autor/es/as: Nancy Botero Álvarez • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar • Ministerio de Salud • Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD Autor/es/as: Alexander Hernández Meneses, Heydi Carolina Linares Bonilla, Jenny Alexandra Prada Pedrozo, Yeiliana Sánchez Ortiz, Yeni Yurlei Peña Villegas.
• Universidad Javeriana Autor/es/as: Diana Paola Vásquez Quintero. • Producto Audiovisual Autor/es/as: Sara Calderón.
• Organización Internacional Para Las Migraciones Autor/es/as: Liz Arévalo Naranjo, Ludivia Serrato Martínez, Claudia Rodríguez.
• Universidad de La Salle Autor/es/as: Lida Buitrago Campos, Jenny Marcela López Gómez, Myriam Fernanda Torres Gómez. Bogotá
• Universidad Nacional de Colombia • Grupo de Memoria Histórica
4
• Centro De Memoria Histórica Autor/es/as: María de los Ángeles Reyes, Angélica Forero, Laura Cerón.
• Universidad Distrital Francisco José de Caldas, PAZ EN
CRISIS
Autor/es/as: Lida Buitrago Campos, Miguel Andrés López Martínez, Sandra Milena Páez, Freddy A. Guerrero, Douglas E. Molina, Orjuela John Alexander Carlos Rojas, Ana María Montes Ramírez, Isabel Cristina Bedoya Calvo, Ana Marcela Bueno, Jenny Marcela López Gómez, Fernanda Torres Gómez, Gloria Xiomara Mendoza Arroyave, David Gerardo López Martínez.
• Universidad Externado de Colombia Autor/es/as: Magali Alba Niño, Edith Dayana Buitrago Carrillo, Myriam Teresa Carreño Paredes, Onofre Vargas Clavijo, Sandra Gaitán Henríquez, Magali Alba Niño.
• Instituto Departamental de Salud & Gobernación de Norte de Santander.
Autor/es/as: Anelfi Balaguera Carillo, Juan Alberto Bitar Mejía, José Trinidad Uribe Navarro, Alix Karine Pérez Martínez.
Norte de Santander
2
• Universidad Libre Autor/es/as: María Fernanda Ovalles Carrillo, Aymer Ignacio Vargas González.
• Comisión de La Verdad Cúcuta
3
• Universidad Francisco de Paula Santander Autor/es/as: Audin Alonso Gamboa Suárez, Jesús Ernesto Urbina Cárdenas, Raúl Prada Núñez. • Universidad Libre Autor/es/as: Elisabeth Galvis Suarez. • Centro de Memoria Histórica Catatumbo
3
• Universidad de Manizales, CINDE Autor/es/as: Carolina Jiménez Marín, Jaime Zuluaga Nieto, José Francisco Puello, Juan Sebastián Martínez • Universidad de Manizales, CINDE Autor/es/as: Sara Victoria Alvarado, Héctor Fabio Ospina, Marieta Quintero, María Teresa Luna, María Camila Ospina, Johana A. Patiño.
Internacionales (Azerbaiyán, El Salvador, Filipinas, Ruanda, Argentina)
• Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur
– Sur, UNOSSC. Agencia Presidencial de Cooperación
Internacional de Colombia, APC-Colombia Fuente: Elaboración propia, 2022.
En un tercer momento, referido a las categorías de indagación relacionadas a la documentación recogida, (Ver Ilustración 2), se destacan comprensiones vinculadas a las familias, los niños, niñas y adolescentes, y la salud mental, estas conjugadas a una visión desde el CAI colombiano principalmente enfocado a la reparación integral individual; esto permite dar generar una distribución en la documentación recogida, vista como un conjunto de intereses y como una construcción de la información a partir de la cantidad, tipo y tema de los documentos o productos recogidos.
A partir de lo anterior, desde la categoría indagativa “Familias, dinámicas familiares y reparación integral individual” se estudiaron diez (10) documentos en total, de los cuales cinco (5) fueron textos, entre estos, dos (2) revistas científicas enfocadas respectivamente en la intervención profesional y la reparación integral, dos (2) noticias de memoria en los territorios de La Gabarra y El Albarico, y un (1) artículo de investigación referente al proceso de paz en Colombia; del mismo modo, los cinco (5) documentos restantes de esta categoría, refieren a productos tales como dos (2) cartillas por parte de la Comisión de la verdad y el modelo de acompañamiento psicosocial y jurídico a las víctimas, dos (2) cartillas de carácter pedagógico a partir de los acuerdos de paz y las rutas para familiares víctimas de desaparición forzada, y finalmente un (1) informe de construcción de la paz a partir del conocimiento. En dichos antecedentes se reconoce la familia como un conjunto desde la victimización producto del conflicto armado, evadiendo el reconocimiento de “víctima” con relación a cada uno de sus miembros, adicionalmente se evidencia una predominancia en la producción
especialmente de carácter informativo, poniendo en segundo lugar temas pedagógicos igualmente funcionales para la categoría de familias.
De manera análoga, desde la categoría de indagación “Niños, niñas y adolescentes en el marco de la reparación integral individual”, se reconoce un total de siete (7) documentos, siendo cinco (5) textos de la infancia sumergida en el conflicto colombiano, específicamente dos (2) artículos que trabajan el abandono escolar por la violencia en el Catatumbo y la labor del fiduciario en la reparación de menores, así mismo se propone un (1) trabajo de grado el cual enfatiza en las garantías de derechos de NNA2 víctimas del conflicto, además de un (1) informe de seguimiento a la mesa que trabaja la alianza por la niñez colombiana, y de igual manera es recopilado un (1) libro enfocado en la escuela como territorio de paz; en cuanto a los dos (2) productos encontrados, se habla de una (1) cartilla de memorias de NNA del Catatumbo y un (1) proceso de gestión en cuanto a los lineamientos en pro del restablecimiento de derechos y la reparación integral de menores víctimas. En esta categoría, se evidencia mayor producción relacionada con la familia, truncando la categoría específica de NNA, así mismo, existe carencia en la publicación de productos para la misma. Respecto a la categoría de indagación “Salud mental y reparación integral individual” son retomados ocho (8) documentos en total que implican un trabajo psicosocial representado a partir de: cuatro (4) textos en los que tres (3) representan respectivamente informes de distinta índole, es decir, un (1) informe de protocolo de atención integral en salud con enfoque psicosocial, un (1) informe académico en donde la narrativa es vista como herramienta psicosocial en el marco de la violencia, y un (1) informe de política pública en salud mental del departamento de Norte de Santander; además se cuenta con un (1) trabajo de grado de
2 NNA: Niños, Niñas y Adolescentes.
Magíster en el cual se trabaja el acompañamiento psicosocial como transformación de la reparación integral en las víctimas; en lo que respecta a los cuatro (4) productos que restan, se trabaja un (1) documental de memorias de familiares víctimas, un (1) video académico en donde se da el análisis de la política pública, una (1) guía de atención en salud mental a partir de crímenes de lesa humanidad y una (1) cartilla guía para servidores públicos del Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral de las Víctimas - PAPSIVI. En cuanto a la producción de esta categoría, se reconoce una alta documentación de tipo informe, proveniente específicamente de instituciones ligadas al área de la salud, teniendo un carácter escritural de orden pedagógico - informativo.
Ilustración 2. Categorías de Indagación
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Además de esto, son recopilados una serie de documentos que se encuentran sin encasillar en las categorías de indagación, pues se considera que exponen información de interés desarraigada en cierta medida de los tres componentes centrales presentados; es decir que, son retomados a modo de darle complementariedad a los antecedentes ya mencionados y posicionar la investigación en una contextualización general del marco del conflicto armado en Colombia, desde aspectos sociohistóricos y políticos, en donde cuatro (4) libros, de los cuales uno (1) menciona la reparación desde la población del corregimiento Juan Frío en el Norte de Santander titulado: Reconocimiento de sujetos de reparación colectiva y
construcción de territorios de paz, uno (1) propone la gestión territorial como mecanismo para la reparación de víctimas desde la mirada de asentamientos informales, uno (1) habla sobre paz en crisis como un cierre a investigaciones donde se condensan distintas aproximaciones sobre la paz, este libro, es desglosado y entendido desde tres (3) tomos principales, en donde el Tomo 1: propone nociones, acuerdos e implementación de la paz actual, la democracia, la seguridad y el ejercicio de los derechos en Colombia, el Tomo 2: converge investigación, reflexión y debate, entorno a la emergencia de escenarios diferenciados y el reconocimiento de múltiples actores, y el Tomo 3: retoma la ciudadanía para transformarse desde la crisis; uno (1) referente a construcción de desarrollo y paz desde aprendizajes y recomendaciones en los territorios.
Finalmente se integra a estos documentos, un (1) trabajo de grado denominado Acción sin daño: Una mirada ética a la reparación integral de víctimas con discapacidad (Ley 1448 de 2011), y se adiciona un (1) informe de memorias de guerra y dignificación de las víctimas, el cual se expone desde la generalidad y particularidad que maneja el grupo de memoria histórica, abarcando el contexto histórico y conceptual de lo que refiere el conflicto armado colombiano, denominando este como ¡BASTA YA! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General Grupo de Memoria Histórica del año 2013.
2.1 Categorías de Análisis
2.1.1 Logros, convergencias y divergencias entre las medidas de reparación integral y la
construcción de paces en Colombia.
Rastreo histórico de la guerra en Colombia Se construye a partir de la relación existente entre las iniciativas oficiales, institucionales, comunitarias, colectivas y simbólicas, dirigidas a la construcción de paz y desarrolladas en los
años 2011 al 2020 dentro del marco de reconocimiento de víctimas, participación de organizaciones e instituciones en pro de estas iniciativas y establecimiento de las medidas de reparación integral, enfocadas en cinco puntos centrales a las que acceden las víctimas dependiendo del daño sufrido y el tipo de acto victimizante, teniendo en cuenta los daños severos a su integridad, su patrimonio, sus proyectos de vida personales, familiares o comunitarios, entre otras afectaciones, donde estas medidas están enfocadas en la satisfacción, restitución, rehabilitación, garantías de no repetición e indemnización. Para entender esta relación, se hace una recopilación de datos a partir de logros obtenidos, convergencias y divergencias dentro de la construcción de paces y las medidas de reparación integral a partir del Acuerdo Final de Paz, Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), la justicia transicional y el Estado como ente garante de dicha reparación; además, se reconocen las distintas realidades del país en torno al CAI, en donde emergen narrativas, vivencias, iniciativas civiles - comunitarias y potenciación de estrategias generadoras de paz por parte de los involucrados; de esta manera, desde el rastreo documental previo, se clasifican en esta categoría los textos relacionados con: 1. La descripción histórica y trascendencia del Acuerdo Final de Paz entre Gobierno y FARC-EP, 2016; 2. La conceptualización y contextualización de la reparación integral; 3. Iniciativas en torno a la construcción de paz desde un enfoque diferencial con relación a sus alcances visibles, reales y transformadores, en escenarios donde aún se presencian distintos tipos de violencias. En esa misma línea, el panorama de la guerra ha sido un paralelo junto con la historia de Colombia desde hace más de 65 años atrás extendidos aún en la actualidad, con distintos puntos de violencia creciente o decrecientes, así como también el foco posicionado desde las poblaciones afectadas y el territorio nacional, pues con el surgimiento de los grupos al margen
de la ley emerge su propósito por el control territorial, las mejoras de la calidad de vida y el freno de la injusticia existente en la exclusión política dentro de la lucha bipartidista. De esta manera, se contextualiza esta lucha desde la llegada del partido conservador al poder en el año 1946, bajo el mandato del presidente Mariano Ospina Pérez (1946 – 1950), periodo en el cual se anticipan los enfrentamientos entre el partido Liberal y Conservador a causa de decisiones políticas en busca de mitigar la violencia y con ello, la reducción de acción política en distintas regiones por parte del partido Liberal, entonces, el abuso de poder la compra de armas y la violencia fueron los protagonistas, sumado al estallido y auge de la violencia con el asesinado de Jorge Eliecer Gaitán en 1948, en donde sus simpatizantes emprenden una serie de enfrentamientos a lo largo y ancho del territorio Colombiano, pues se exigía revolución, pero no la hubo, solo guerra, se formaron guerrillas conservadoras y liberales, que en medio de sus enfrentamientos despojaban por igual a la población de sus tierras. En 1953 bajo el mandando de general Gustavo Rojas Pinilla (1953 - 1957), tras el golpe de estado y con ello dictadura militar, quien se convirtió en un símbolo de aliento para el pueblo, pues decreto una amnistía general con un importante desarme entre el partido liberal y conservador, pero dicha acción no mitigo la oposición de los partidos y dio fin a la dictadura.
Durante los 16 años siguientes con la llegada del Frente Nacional los partidos tradicionales se alternaron la presidencia (1958 – 1974), si bien la violencia bipartidista disminuyó, los enfrentamientos no terminaron y dieron paro entre los años 1964 y 1974 se da el surgimiento de las guerrillas de las FARC-EP, el ELN y el M-19, los cuales luchaban guiados por el socialismo, en contra de la segregación política y el control de tierras, y fue justamente la producción de cultivos ilícitos (coca) lo que posibilito el financiamiento armado de cada una
de estas guerrillas y su fuerte imposición ante la población civil y amplio en gran medida el negocio del narcotráfico. En 1982, bajo el periodo de presidencia de Belisario Betancur (1982
– 1986) se da el primer acercamiento a los diálogos de paz entre el Gobierno y las guerrillas,
pero, mientras se hablaba de paz existía un panorama nublado en cuanto a la ampliación de los frentes de las FARC-EP y asesinatos sistemáticos por parte de los paramilitares, dando paso a un guerra por parte del Estado en contra del robusto negocio del narcotráfico, lo que produjo que las décadas de los 80´s y 90´s estuvieron etiquetadas por el terror impartido hacia la población.
Como se expresa en el artículo de investigación denominado “Proceso de Paz en Colombia: derechos humanos y familias víctimas del conflicto armado”, en 1991 con la contundente modificación de la Constitución Política de Colombia, se establece la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, de esta manera la paz se posiciona como un valor inherente al ser humano y promotor de vínculos sociales, de la aceptación y de respeto, seguido, resulta relevante mencionar acuerdos puntuales promotores de paz que emergieron entre 1990 y 1991 entre el Gobierno nacional, los partidos políticos, el M-19 y la iglesia católica la cual asume un rol de mediación y promoción de derechos tanto de víctimas como de actores armados; un segundo acuerdo entre el Gobierno nacional y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) posicionado como partito político revolucionado de izquierda que reivindica la lucha armada previo a su desmovilización; también se presenció el acuerdo entre el Gobierno nacional y el Ejército Popular de Liberación (EPL) como organización insurgente de Colombia hasta su desmovilización, en la cual varios de sus participantes no se acogieron a los requerimientos planteados y sus acciones aún persisten; de igual manera, el acuerdo existente entre el Gobierno nacional y Movimiento Armado de
Quintín Lame (MAQL), movimiento determinado como guerrilla indígena colombiana en defensa de los pueblos indígenas los cuales eran altamente explotados, teniendo en cuenta que fue el primer movimiento de este tipo fundado en 1984. (Meléndez, Paternina, & Velásquez,
2018).
En el mismo sentido, se despliegan acuerdos importantes en 1994 entre el Gobierno nacional y la Corriente de Renovación Socialista (CRS) el cual surgió como movimiento demandante de participación política y alternativa a la armas, pues este grupo fue disidente de ELN; el acuerdo entre el Gobierno nacional y el Frente Francisco Garnica (FFG) de la Coordinadora Guerrillera, disidencia del EPL en medio de la disputa de la desmovilización como engaño del Gobierno o la posibilidad al cambio; acuerdo para la convivencia ciudadana, Gobierno Nacional, Milicias populares del pueblo y para el pueblo, Milicias independientes del Valle de Aburrá y Milicias metropolitanas de la ciudad de Medellín (Meléndez, Paternina, & Velásquez, 2018).
En 1997 surge la Ley 387 mencionada en el texto Sujetos de reparación colectiva y construcción de territorios de paz de Roberth Salamanca Ávila del año 2020, la cual focaliza la protección de la población desplazada a causa de la violencia nacional, por medio de atención, protección, consolidación y estabilización socioeconómica, sin embargo no cuenta con suficiente resonancia ante la población víctima del conflicto armado, ya que la ley presentó varios vacíos al no contar con las claridades en cuanto a actos victimizantes más allá del desplazamiento, su modelo era focalizado en la asistencia y con ello se secundarizó la realidad de los desplazados (enfoque diferencial) causando daños de orden psicosocial en la población. Al igual que, entre 1999 y 2005 se da otro de los importantes acercamientos a la paz, con la creación del Plan Colombia como estrategia bilateral de contribución para la paz y
la reactivación económica en un contexto de lucha contra el narcotráfico, a partir de la erradicación de cultivo - comercialización ilícita y los crímenes sistemáticos, logrando así, la desmovilización de los paramilitares, reducción en los cultivos y neutralización en las operaciones de las FARC-EP y el ELN dando apertura a un notorio camino hacia a los diálogos de paz. (Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, 2020) Asimismo y tras el mandado del presidente Álvaro Uribe (2002 – 2010), quien da inicio al proceso de dialogo con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Se desarrolló a partir del año 2002, pero solo logró concretarse el 15 de julio de 2003, en Tierralta (Córdoba) con la firma del Acuerdo de Ralito, en el que las AUC se comprometieron a desmovilizar la totalidad de sus miembros antes del 31 de diciembre de 2005. Este proceso de desmovilización se dio de manera gradual, iniciándose el 25 de noviembre de 2003 con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en la ciudad de Medellín; seguida el 10 de diciembre de 2004, con la del Bloque Catatumbo, en la cual se desmovilizó Salvatore Mancuso; y finalmente los desarmes colectivos que se extendieron hasta agosto de 2006. (Ovalles & Vargas, 2016, pág. 1) En busca de la desmovilización y desarme a diálogos de los actores armados mencionados, se agrega en el año 2005 un “extra facilitador” con el surgimiento de la ley 975 denominada como la Ley de Justicia y Paz, en donde se constata la consecución de la paz nacional y acuerdos humanitarios de manera efectiva por medio de la reincorporación de actores armados a la vida civil de manera colectiva o individual, y en cuanto a las víctimas y los actores armados, se da centralidad en la garantía de los derechos de reparación – justicia – verdad “(artículo 1). En ella además se establece el deber de reparar a las víctimas que tienen los miembros de los grupos armados beneficiados con la Ley”. (Ovalles & Vargas, 2016)
A partir de un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur elaborado en el año 2010, emerge la ley de la justicia transicional 1424 de 2010, la cual demarca la garantía a la verdad, justicia y reparación a las víctimas de grupos al margen de la ley desmovilizados en compañía de beneficios jurídicos (ONUSSC, 2016); en este punto es importante mencionar que bajo las disposiciones de dicha ley se contemplan como beneficiarios “las personas que, de manera individual o colectiva, se desmovilizaron de las AUC en el marco del proceso de negociación promovido por el Gobierno nacional, siempre que no hayan sido postulados a la Ley de Justicia y Paz” (Fiscalia, 2010, pág. 4), de allí la diferenciación contundente entre justicia tradicional/ordinaria y justicia transicional, la cual se da a partir del surgimiento de la ley mencionada en medio de una transición política (del conflicto a la paz en un periodo determinado) con el fin de promover la negociación en medio del conflicto armado desde la justicia como principio universal, pues, de allí la justicia transicional dispone herramientas y mecanismos facilitadores que mitigan las violaciones a los derechos humanos, en busca del reconocimiento de las víctimas y la construcción de sociedad y confianza entre la ciudadanía y el Gobierno, ya que, prioriza la reparación y la restauración en busca de reconocimiento, reconstrucción de memoria y reconciliación nacional, distinto de la justicia ordinaria regida bajo un sistema judicial estructurado como máxima autoridad compuesta por la Corte Suprema de Justicia encargada de dar solución a conflictos bajo la normatividad (penal, laboral o civil) ya establecida. Además, uno de los periodos con mayor resonancia en términos de construcción de paz es entre el 2010 y el año 2018, periodo en el cual, el presidente Juan Manuel Santos emprende los diálogos de paz entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano suscrito en la Habana y denominado “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una
Paz Estable y Duradera” (Portal para la paz, s.f.), en donde se presentan acontecimientos por resaltar desde lo recopilado en el Portal para la Paz como, el 18 de noviembre del 2012 se da inicio formal a los diálogos en la Habana con un agenda basada en 6 puntos, el 19 del mismo mes y año se da el primer cese al fuego por parte de las FARC-EP a partir del 20 de noviembre hasta el 20 de enero de 2014, el 6 de noviembre de 2013 se establece un acuerdo temporal tras la participación política de los exguerrilleros posterior a acuerdos sobre desarrollo agrario y una propuesta por parte del Estado en establecer un acuerdo de paz definitivo por referendo y no por Asamblea Constituyente (Organismo de representantes elegidos por ciudadanos con la función de plantear una nueva constitución y organización política) como lo exigía las FARC-EP; en el 2014 se aborda una solución parcial sobre el tema de drogas ilícitas, el presidente es re-elegido con el fin de dar continuidad a las negociaciones, se da inicio al abordaje de víctimas bajo reparación – verdad – justicia, se crea la Comisión Histórica del Conflicto y sus víctimas (entrega su primer informe de historia e impacto de la guerra en enero de 2025), la corte constitucional aprueba el referendo: en el año 2015 se da un acuerdo de las FARC-EP por no reclutar menores de 17 años, hay controversias y enfrentamientos entre el gobierno y las FARC, se conforma la Comisión de la Verdad, se inicia búsqueda e identificación de desaparecidos, las FARC-EP pide perdón por la masacre de Bojayá (2 de mayo de 2002), se registra la menor cantidad de víctimas desde 1976, y el congreso aprueba el plebiscito como mecanismo de refrendación de los acuerdos. En 2016 se inicia un monitoreo y verificación del cese al fuego, el cual lo integra las FARC-EP, el gobierno y la ONU desde la integración de países pertenecientes a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), también, se da el cese al fuego definitivo, la Corte constitucional aprueba el plebiscito, el 26 de septiembre se firma el
Acuerdo Final en Cartagena (Juan Manuel Santos y alias Timochenko) y el 2 de octubre del mismo año prevale el NO en el plebiscito, en donde el cese al fuego y hostilidades continuo vigente hasta el día 24 de noviembre en Bogotá se logra nuevamente la firma del Acuerdo definitivo; en 2017 se da el primer desarme de las FARC-EP, armas que son entregadas a la ONU, la FARC inscribió su partido político denominado Fuerza Alternativa Revolucionaria, el 1 de noviembre del mismo año la Corte suprema avala la Jurisdicción Espacial para la Paz (JEP), la cual para el año 2018 la Corte constitucional avala la Ley de Amnistía que pone en disposición tratamientos penales especiales para actores armado de las FARC-EP involucrados dentro del Acuerdo Final de Paz. (Portal Para la Paz, s.f) Reconocimiento de las víctimas y su reparación integral Durante la historia plasmada en el apartado anterior es relevante traer a colación la trayectoria de lo que han sido las víctimas en cada uno de los periodos o hitos históricos abordados, en donde, desde el Frente Nacional la concepción giraba en torno a “damnificado”, “desplazado” o “sobreviviente”, incluso del vacío evidenciado en la historia y documentación puntual del conflicto armado en Colombia entre los años 2002 a 2010, pues en Colombia no se reconocía la existencia de un CAI, por ende “tampoco existían víctimas” se evidenció una centralidad e incluso justificación por parte del presidente Álvaro Uribe quien declara la inexistencia del conflicto armando y lo llama terrorismo escondiendo evidentemente la raíz del problema, negando las causas de la guerra y dificultando una solución contundente a lo realmente requerido, por ejemplo, la descripción dada a la crisis de la población desplazada como personas “emprendedoras” que recurrían a la ciudad en busca de mejoras y oportunidades, de allí que ni el conflicto, ni las víctimas y mucho menos los daños o propuestas de reparación hacia ellos/as fueran reconocidas durante su mandato,
añadiendo que desde 2006 aparece otro elemento del poder político denominado “parapolítica”, y fue la contundente vinculación entre los paramilitares como principales reguladores de la comercialización y cultivo ilícito y los partidos políticos con una extensa historia de fondo tras le ley de Justicia y paz, la desmovilización, el vacío en la garantía para las víctimas y la reelección de Álvaro Uribe.
Al dar inicio con los diálogos de paz en el mandato del presidente Juan Manuel Santos, se reconoce el CAI definido tras el rastreo documental como El Acuerdo Final de Paz (AFP, 2016) se concibe como un pacto minimalista –si se le compara sistemáticamente con otros casos de procesos de paz análogos, pero también un diseño complejo e inédito en perspectiva de la resolución de problemáticas históricas. Además, el AFP permite la traducción de temas, temáticas y articulaciones dispuestos política y organizacionalmente para adelantar la fase de implementación con el fin de activar inmediata y mediatamente la transición hacia la construcción de la Paz. (Puello & Martinez, 2021, pág. 49) Fue entonces, hasta el surgimiento de la ley de víctimas y restitución de tierras 1448 del 2011, sobre la cual vale la pena centrar la atención, pues esta, dispone y conceptualiza a las “víctimas del conflicto armado” dentro del CAI previamente reconocido en donde las víctimas son:
Aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del CAI. (Campos & López, 2021, pág. 216)
Adicionalmente desde esta ley se posiciona la noción de reparación en primera instancia de manera integral hacia las víctimas, la cual comprende específicamente las medidas de: Restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, en sus dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica. Cada una de estas medidas será implementada a favor de la víctima dependiendo de la vulneración en sus derechos y las características del hecho victimizante. (Minsalud & IETS, 2017, pág. 22) Asimismo, desde allí se reconocen formalmente once hechos victimizantes los cuales se mencionan a continuación:
Atentados terroristas/combates/enfrentamientos/hostigamientos, amenazas, delitos contra la libertad y la integridad sexual, desaparición forzada, desplazamiento forzado, homicidio o masacre, minas antipersonales/municiones sin explotar y artefactos explosivos; secuestro, tortura, vinculación de niños, niñas y adolescentes a actividades relacionadas con grupos armados, despojo o abandono forzado de los bienes muebles e inmuebles. (Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, 2020, pág. 146) Entonces, es con el reconocimiento estatal de la existencia del Conflicto Amado Interno que emerge la reparación integral focalizando a las víctimas también reconocidas allí, por medio de procesos de reparación individual y colectiva en disposición de la Ley 1448 de 2011, que involucra elementos de orden material, simbólico (memoria), social o físicos y es así como el surgimiento de esta ley trae consigo todo un hito transicional e histórico de reconocimiento, agenciamiento y garantía desde el rol de cada una de las partes allí estipuladas en cuanto a las implicaciones de protección, afianzamiento y titularidad de derechos y el Estado como principal garante de estos, en un contexto de justicia transicional y del Acuerdo Final de Paz; del mismo modo, esta ley promueve y prioriza la reparación a partir
de la sectorización y funcionalidad que toman las entidades, organizaciones o instituciones a nivel político, social y comunitario, entre ellas, la Unidad de Atención y Reparación Integral a Víctimas (UARIV), el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Victimas (SNARIV), el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), La Unidad de Tierras, el Consejo de Estado, la Agencia Nacional de Tierras.
No obstante, con la implementación de los Acuerdos de paz surge todo un sistema denominado el Sistema de verdad justicia reparación y no repetición, el cual está integrado por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión de La Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y, de manera que la reparación integral se posicione sobre una base sólida y sectorizada respectivamente con apropiación en materia de derechos humanos, construcción o reconstrucción cultural y desarrollo equitativo y sostenible.
Con ello, se evidencia una reparación colectiva en relación con la construcción de memoria como mecanismo de mayor resonancia, pues la UARIV en 2014 dispone que la reparación colectiva Está dirigida al reconocimiento y la dignificación de organizaciones sociales y políticas, grupos y comunidades que han sufrido un daño colectivo. Uno de los requisitos para que se considere un sujeto de reparación colectiva es que éste haya existido de manera previa a los hechos victimizantes. (UARIV, 2014, citado en Niño, Buitrago, Carreño, Vargas, & Gaitán, 2020, pág. 144) Además dicha reparación “busca la recuperación psicosocial, la inclusión ciudadana, la reconstrucción del tejido social, la devolución de la confianza en el Estado, así como la recuperación y el fortalecimiento del Estado Social de Derecho” (Congreso de Colombia,
Artículo 222, Decreto 4800 de 2011, citado en Niño, Buitrago, Carreño, Vargas, & Gaitán, 2020, Pág.144); sin embargo, la reparación integral individual tiene en cuenta elementos de la dimensión colectiva incluyendo las 5 medidas en disposición de la ley 1448 de 2011 (Restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición), incluyendo implicaciones más allá que aportes o indemnizaciones monetarias, es decir: un acompañamiento del Estado que garantice el goce efectivo de derechos en materia de educación, salud, vivienda, programas de empleo y generación de ingresos, entre otros, así como acciones para devolverles su dignidad, memoria, recuperar la verdad y crear las condiciones para que hechos como los que sufrieron no vuelvan a repetirse. (UARIV, s.f.)
Ahora bien, en cuanto a la implementación de la Ley 1448 de 2011, durante estos últimos años se trae a colación la presentación del informe denominado “¿En qué va el acuerdo de paz en tierras y víctimas? Denuncia ante la ONU (CEDAW) de mujeres reclamantes de tierras.” realizado el 23 marzo del 2022 en las instalaciones de la Universidad Santo Tomas de Bogotá, por la Fundación Forjando Futuros de Medellín – Antioquia, La Asamblea de Cooperación por la Paz, la Clínica Jurídica por la Justicia Social de la Universidad de Valencia – España y la Generalidad Valenciana (Conjunto de instituciones gubernamentales autónomas); el cual centra su interés en dos puntos particulares del Acuerdo Final de Paz, el referente a tierras (punto 1) y con respecto a las víctimas (punto 5), es importante una vez mencionados las disposiciones del Acuerdo Final de Paz y la Ley 1448 de 2011, confrontar los logros identificados hasta la fecha.
De esta manera, esta ponencia destaca datos contundentes como el informe realizado por la Procuraduría General de la Nación en 2021 en el cual se muestra un 4% de avance general en
el punto uno del Acuerdo Final de Paz, siendo este uno de los que menos ha avanzado y se fundamenta dicho vacío en que la Agencia Nacional de Tierras (máxima autoridad en el tema a nivel nacional) no tiene la información del 85% de las tierras que hacen parte del Fondo de Tierras para dar paso a una distribución y titulación legal de los bienes, sumado a las incongruencias en los registros, ya que las instituciones delegadas para ello manejan distintas fórmulas de tratamiento de datos dejando en un 13% de avance, en lo que respecta a distribución y titulación legal; en cuanto a programas de desarrollo con enfoque territorial, mediados por la asistencia, la reparación y el reconocimiento a partir de 8 pilares, poniendo centralidad en uno, el cual tiene que ver con las tierras y la participación comunitaria, desde el cuestionamiento relacionado con ¿Qué quiere la población víctima en cada uno de sus territorios? en donde surgen acciones y 33.309 iniciativas por parte de la población, de las cuales solo 33 con llevadas a cabo a la fecha de 2021; sin dejar en los procesos de restitución asignado a víctimas que fueron despojadas de sus tierras a causas de terceros o que se vieron en la obligación de abandonar sus territorios en el marco del conflicto armado, quienes ante la ley 1448 de 2011 realizan una solicitud y presentación de lo acontecido y es la instancia judicial quien decide por la restitución o compensación, medida que igualmente ha presentado fallas recurrentes a causa del mismo Estado o incluso la participación de empresas agropecuarias que se lucran dentro del marco de la violencia.
Al mencionar el punto relacionado con las víctimas en la presentación de dicho informe, los investigadores se enfocan principalmente en los registros de las personas desaparecidas con relación al acuerdo de reparación, enmarcado en la búsqueda, recuperación y entrega de los cuerpos a víctimas que atravesaron la desaparición de miembros de sus familias en el marco del CAI. A la fecha de 2021 hay 99.235 personas dabas como desaparecidos, con
21.172 solicitudes nuevas de búsqueda, además, el departamento con mayor cantidad de
personas desaparecidas es Antioquia (23.077). Finalmente la UBPD identifica 5 personas vivas y se logran la recuperación y entrega de 358 cuerpos de los cuales 6 tienen identificación plena, es decir el 0.3% de la población total dada como desaparecidos. Asimismo se cuestiona la problemática altamente acentuada desde la firma del Acuerdo Final de paz, con relación al asesinato de líderes y defensoras de derechos humanos, pues según Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) se han reportado 1.283, enfatizando el año 2020 como un máximo histórico con 310 homicidios, en este punto se plantea una controversia de impunidad, pues la Fiscalía señala que en 2021 fueron esclarecidos el 68% de los casos, dato engañoso para los panelistas y para organizaciones sociales, ya que el Gobierno Nacional dispone las cifras a raíz de la Naciones Unidas, con un marcado desajuste frente a la realidad, sin dejar de lado la penalización secundarizada y débilmente tipificada por lo menos como homicidio, en este caso condenan bajo los delitos, de concierto para delinquir o tenencia ilegal de armas, pues no hay un avance en el tema de justicia, que lo determine esta condena como un crimen de lesa humanidad. (Fundación Forjando Futuros, 2022) A grandes rasgos es preocupante el panorama respecto a lo acontecido 6 años después de la firma del Acuerdo Final de Paz, pues se reportan 9’257.051 víctimas a lo largo de la historia, incluidas en el Registro Único de Víctimas (RUV) hasta enero del año 2022, de las cuales 7’248.708, es decir el 80,4% cumplen con los requisitos para acceder a las medidas de atención y reparación dispuestas por la ley, sin embargo, la problematización transita más allá de las cifras, pues el Estado se posicionado en el marco de soluciones “blandas” o superficiales en medio de una bomba de tiempo que transcurre con mayor velocidad en conjunto con la exclusión política, la inequidad económica, las necesidades básicas
insatisfechas a gran escala y los vacíos contundentes en la garantía de una vida digna, aún más cuando se habla de líderes y lideresas sociales con el rol de presionar tanto al gobierno por el cumplimiento de sus acuerdos poniendo en riesgo su seguridad y vida, hasta la motivación con las personas excombatientes, por no desfallecer en la participación de los acuerdos y retomar la vía de la guerra a causa de la falta de garantías y cumplimientos, e incluso las víctimas enmarcadas bajo una óptica política de la guerra que habla de paz y que este proceso pareciese tener la denominación de revictimización, invisibilización que realmente reparación y construcción de paz, esto enlazado a una dinámica familiar que se complejiza en una tendencia regresiva de las garantías de derechos de sus miembros en el marco de la vulnerabilidad, la desconfianza con el mismo Estado, victimización y pobreza de manera multidimensional y multicultural.
Visibilización y reparación en Norte de Santander En su historia Norte de Santander ha presenciado conflicto desde la época de la conquista y la colonización; en la historia nacional este territorio ha sido marcado a lo largo de la misma como punto de encuentros bélicos, a causa del territorio principalmente de los cultivos de cacao (reemplazados por coca en la actualidad) y por el acceso a corredores fronterizos, pues, este departamento limita al norte con Venezuela, siendo así lugar estratégico de enfrentamientos y transito/comercialización ilícita, además “cuenta con cuarenta municipios agrupados en seis subregiones ricas en paisajes y en variedad de climas; sin embargo, algunas de ellas carecen de vías de comunicación, de desarrollo industrial e infraestructura.” (Villarraga, Cañizales, 2004, citado en Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, Capítulo 4: Pueblo Nuveo - Reconocimiento de sujeto de reparación colectiva, 2020, Pág.172); tras la
participación de actores armados identificados por la Organización de los Estados Americanos, entre estos:
las FARC, el ELN, el EPL, bandas criminales como el ‘clan del Golfo’, paramilitares, narcotraficantes y contrabandistas de lado y lado de la frontera, quienes han aprovechado la débil presencia estatal para consolidarse a través del control de la economía ilegal, principalmente los cultivos de coca, el narcotráfico y el contrabando de gasolina. (OEA-
MAPP, 2018)
Sin dejar de lado que para la década de 1970 se identifica participación guerrillera en el departamento en mayor medida; en el año 1978 las FARC toma acción sobre el Bajo Catatumbo, en simultáneo el ELN actúa en la provincia de Ocaña, principalmente desde el municipio de Convención hasta San Calixto, Teorama y Hacarí. Asimismo el EPL se introduce en el departamento en la década de 1980, donde también fue importante el despliegue de participación sobre Ocaña, focalizando zonas centrales y fronterizas del departamento (Villarra Sarmiento y Cañizares Arévalo, 2005, citado en Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, Capítulo 4: Pueblo Nuveo - Reconocimiento de sujeto de reparación colectiva, 2020), pues Norte de Santander ha sido un terrotorio que durante su historia la violencia ha delimitado la cotidianidad, y que si bien no es asunto excluido del Acuerdo Final de Paz, la violencia, limitaciones y el olvido estatal aun persisten. Norte de Santander de manera paralela ha atravesado las fracturas de la violencia al igual que miles de colombianos a lo largo de tres generaciones en donde las confrontaciones siguen afectado multidimensionalmente, en el marco de la cultura, dichas confrontaciones van delimitando de manera directa o indirecta la población del departamento, en este caso marcada principalmente por la deshumanización, pues, tras la historia del CAI y la existencia
de las masacres, secuestros, extorciones y demás actos que se convierten en acciones cotidianas dentro de la población se desconoce la dignidad humana. Lastimosamente, en Norte de Santander la guerra se ha desatado desde “el todo vale”, en donde desaparece la cultura y las instituciones son regidas bajo su propia normatividad o facultades dispuestas por el Estado y la facilidad aparece en atajos emergentes del escenario de violencia permanente, adicional, el actor armado es sobrevalorado como aquella persona poderosa, adinerada, exitosa y llega a ser el influenciador de otros integrantes de la población, sin dejar de lado que del mismo modo emergen acciones de resistencia cultural y reparación comunitaria desde un marco simbólico arraigadas al territorio y la identidad desde la música, la gastronomía, los cultivos, las artesanías y la memoria familiar y territorial.
En 2019 se identifica una elevación en el panomara de la violencia y en las consecuencias
humanitarias producto del conflicto armado, en donde incluso ecenarios culturares y turisticos (escuelas, parques, iglesias, cultivos) fueron arrebatados a la población y transformados en campos de concentración o centros de operaciónes bélicas, dejando a la comunidad en un nivel deprorable y de vulneración que no ha tendio reparación o atención estatal de manera integral, sin dejar de lado que, las victimas niños y niñas, mujeres, indigienas, campesionos, afrodesendietnes, Rom o incluso los mismos migrantes tienen un panorama de exclusión, estigmatización y revictimización con mayor regularidad. (Alianza por la Niñez Colombiana,
2018)
Retomando la situación de transfomación forzada en protagonismo de los actores amados, y como lo plantea el texto “Sujetos de Reparación Colectiva y construcción de territorios de paz”, en donde los espacios de construcción social, económica y cultural son tachados por la violencia causando graves afectaciones en las personas o familias dedicadas al turismo del
departamento, por medio de la venta de comida tradiconal (mute, arepa santandereana, tamal ocañero, pepitoria, etc.) y de productos o artesanias (alfareria, talla de mandera, tejidos en fique, ceramicas, joreria, etc.), pues los ingresos y la tardición cultural se vieron afectados, al igual que los indices de pobreza aumentaron; en cuanto a los niños y niñas la educacion se vio perjudicada en su totalidad, ya que no contaban con otros espacios diferentes a la ecuela, la cual fue tomada y transformada por y para la violencia; y en cuanto a los espacios de encuentro cultural y comunutario (inglesias y parques), la población se ve en la obligación de priorizar su seguridad y refugio clausurando dichas actividades en estos espacios y realizarlas de manera más reducida en casas de vecinos con el fin de no perder sus costumbres religiosas, sin embargo, las familias que no contaban con lugares de refugio se ven en la obligación de salir del territorio de manera forzada y “a manos vacias”. (Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, Capítulo 4: Pueblo Nuveo - Reconocimiento de sujeto de reparación colectiva, 2020) Algunos de los testimonios dan cuenta del efecto emocional generado por el sometimiento padecido durante los años del asentamiento paramilitar, principalmente en las mujeres, que eran sacadas de sus casas para que el grupo tuviera un lugar de refugio, de descanso. Los hombres recuerdan cuando eran torturados, obligados a trabajos forzados a entregar sus bienes, humillados delante de sus familias a cambio de preservar sus vidas y de no recibir castigos peores. Todas estas situaciones igualmente generaron rabia, dolor, impotencia, cambios en los proyectos familiares y en el sentido de su identidad, dejando una comunidad con un tejido social destruido, que hoy día no sabe cómo empezar a repararlo. (Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, Capítulo 4: Pueblo Nuveo - Reconocimiento de sujeto de reparación colectiva, 2020, pág. 191)
Por otro lado, es importante mencionar los procesos de reparación colectiva y construcción de paz en el departamento de Norte de Santander a partir del reconocimiento de los Sujetos de Reparación Colectiva, los cuales según datos de la UARIV registran a la fecha del año 2020,
14 colectivos reconocidos como Sujetos de Reparación Colectiva, además de ser asumidos
como uno de los aportes fundamentales de la ley 1448 de 2011, en la cual según la UARIV se definen como:
(…) comunidades campesinas y barriales, comunidades y pueblos étnicos, organizaciones, grupos y movimientos sociales preexistentes a los hechos que los victimizaron, que sufrieron daños colectivos, es decir, transformaciones a sus elementos característicos como colectivo debido a vulneraciones graves y manifiestas a los Derechos Humanos y violaciones a los Derechos Colectivos en el contexto del conflicto armado. (UARIV U. p., s.f.)
A partir de esto, se crea el Programa Administrativo de Reparación Colectiva en función de un dialogo político que permita el reconocimiento de los daños colectivos que afectan a las comunidades (campesinas, étnicas o barriales), organizaciones, movimientos sociales o grupos que emergieron antes de los hechos victimizantes, y en cual se involucra la institucionalidad y la sociedad civil que los conforma, con el fin de fortalecer las capacidades políticas y de gestión como colectivo, recuperar la confianza y contribuir a la reparación política, material y simbólica, por medio del “diálogo ciudadano, alrededor de los hechos ocurridos, los daños colectivos y la reparación” (UARIV U. p., s.f). Para el caso de Norte de Santander, uno de los Sujetos de Reparación Colectiva está ubicado en el corregimiento de Pueblo Nuevo por medio de una estrategia denominada “Entrelazando” expresada en el Capítulo 4 del texto Sujetos de reparación colectiva y construcción de territorios de paz, la cual se desarrolla a partir de fases
desde el reconocimiento como Sujeto, alistamiento, identificación y diagnóstico de daños, diseño y formulación del Plan Integral de Reparación Colectiva, pues en abril de año 2015 es aprobado dicho plan por el Comité Territorial de Justicia Transicional. Entonces, una vez promulgado el programa de reparación colectiva se da la apropiación de los involucrados al proceso, con el fin de identificar conjuntamente las acciones violentas desde un enfoque multidimensional, y así generar espacios de diálogos en donde se concreten las acción reparadoras por medio de la estrategia “Entrelazando”, la cual, se fundamenta desde la participación, la acción conjunta y la interdependencia con el fin de “contribuir con la reconstrucción del tejido social de las comunidades, restablecer las relaciones de confianza en el territorio y fortalecer la convivencia en las comunidades víctimas del conflicto armado.” (UARIV, Entrelazando es la herencia de la reparación colectiva, 2018). Para el caso de Pueblo Nuevo en Norte de Santander la estrategia ha contado con resultados positivos para la comunidad, por medio de la conformación de grupos de tejedores y tejedoras, pues el fique sigue siendo fibra natural para el trabajo de artesanías tradicionales como medio de afrontamiento y resistencia, “Las mujeres tejen, tejen bolsos de fique, tejen sueños, tejen esperanzas y van transmitiendo a través de las generaciones ese saber desde la conciencia de paz.” (Niño, Carrillo, Carreño, Vargas, & Gaitán, Capítulo 4: Pueblo Nuveo - Reconocimiento de sujeto de reparación colectiva, 2020).
Hallazgos del rastreo analítico documental Tras el rastreo y correlación documental, es evidente que el Acuerdo Final de Paz posee algunos logros, sin embargo, son muchos los asuntos pendientes que interpelan el rol de Estado principalmente con respecto al asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales y el
desplazamiento forzado tras una variedad de causas que agudizan la vulnerabilidad y situación de pobreza de las víctimas, por ejemplo:
A nivel nacional la tasa de analfabetismo para personas mayores de 15 años es 5,7%, entre las víctimas de desplazamiento forzado es de 9,7% [...] Para el periodo de 1985 a 2013, la encuesta encontró que 30% de los hogares estaban en situación de pobreza monetaria, mientras que para los hogares de población desplazada la pobreza monetaria llego a 83%, de los cuales un 35,5% estaba en situación de indigencia. (Alianza por la Niñez Colombiana, 2018, pág. 24) La desigualdad hace parte de lo que ha sido la implementación del Acuerdo, con claridad los informes demuestran que las cifras de avance son deplorables frente a lo que se esperaría, y que la violencia se ha reproducido de manera elevada contra población civil, líderes y excombatientes desmovilizados, siendo esta una situación invisibilizada ante el Gobierno nacional y la sociedad, pues, es importante reconocer que el CAI no solo pertenece a las periferias, que si bien son las más afectadas, es el reconocerlas, entenderlas y diferenciarlas lo que posibilita comprender cuan extendida ha estado la guerra en Colombia y posicionar la paz desde el compromiso de todos, ya que no es suficiente abordar la reincorporación y dejación de armas como “Paz” dejando en el olvido individuos que desean tener una noche de tranquilidad y un sinfín de causas sociales que aquejan la dignificación humana y calidad de vida. El conflicto armado arrebató vidas, hogares, relaciones y tranquilidad, pero, hay víctimas que aún luchan a diario con ese posicionamiento marcado por el olvido tanto territorial como individual integral , y esto es tomado como pieza clave de acción para actores armados aún vigentes, como lo es el ELN y los disidentes de otros movimientos armados posterior a la desmovilización.
Así mismo, es importante mencionar que mejorar las condiciones de vida parte de escuchar, entender, perdonar y reconocer cada uno de los lugares y acciones llenas de simbolismo a partir de la memoria (individual, familiar o comunitaria) visibilizando hechos (esclarecimiento), posibilitando la reflexión y dignificación, generando entendimiento y manteniendo la memoria desde la consolidación de significados como lo es la verdad, la reconciliación y el perdón dentro de un escenario de confianza y seguridad, además reconocer la identidad cultural desde un enfoque diferencial que facilite a las víctimas reconocer la superación y afrontamiento que transita de victima a sobreviviente como mecanismo para construir paz.
La continuidad de las acciones criminales de actores armados al margen de la Ley, limita la reducción en los niveles de violencia y el alcance territorial en cuanto a avances, pues con relación al territorio, no se conoce la titularidad del 65% de las tierras colombianas, al Estado no tener control sobre esto, se permea que la ocupación de estas sea deliberadamente o incluso forzada en presencia de actores armados o delincuencia común, por esto, es necesario promover la agilidad en que el Estado colombiano logre el control sobre las tierras y que esto prevenga los desplazamientos forzados, sin dejar de lado que, quienes logran la restitución de tierras están bajo el control de las fuerzas militares y el Estado no cuenta con la capacidad para garantizar la seguridad de estos territorios, es entonces donde se evidencia que si bien algunas de las víctimas alcanzan ser reparadas de alguna manera, el panorama no el posibilitador del abandono total de situaciones de vulnerabilidad, pobreza, preocupación, desconfianza o exclusión, entonces evidentemente hay serias limitaciones para alcanzar esa reparación integral tal y como lo dispone la ley.
Finalmente, en cuanto a los productos rastreados se identifica que desde la categoría de análisis Logros, convergencias y divergencias entre las medidas de reparación integral y la construcción de paces en Colombia, se relacionan tres elaborados por la Comisión de la Verdad – 2019 (cartilla), La Cancillería - 2016 (Cartilla) y el Centro Nacional de Memoria histórica – 2021 (Documental) respectivamente, los cuales tienen como eje común el carácter informativo de construcción conjunta con las víctimas y actores armados, con la finalidad de entender el origen, los daños y sus causas, contemplar cifras claras e identificar los procesos de reparación, sin embargo, particularmente el documental denominado “Para Nosotras No Existe el Olvido” centra su interés en las afectaciones emocionales, la construcción de la memoria como reparación simbólica y el reconocimiento por la necesidad de visibilizarse socialmente. Entonces se identifican vacíos metodológicos y de enfoque diferencial para la población a quien va dirigido cada producto el cual facilite el entendimiento, para Norte de Santander no se evidencia una construcción solida de estos procesos de memoria o construcción de paz por medio de algún producto, y si bien los productos se enfocan en herramientas informativas del CAI, es necesario la elaboración de mecanismos o herramientas dirigidas directamente a la construcción o afianzamiento de capacidades promotoras de reparación integral individual y comunitaria, focalizando la construcción de memoria como un derecho del cual emerja acción, reparación y reconocimiento.
2.1.2 Alcances y brechas en la garantía de derechos de las víctimas en el marco de la Ley
de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011.
En primer momento, los hallazgos frente a lo que refiere la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011, brindan una idea del conflicto en el contexto de la sociedad colombiana, por lo que de esta podemos decir que, dicha Ley busca establecer un lineamiento en torno a las medidas de atención y/o asistencia que ofrezcan las garantías necesarias y
adecuadas en función de la reparación integral a víctimas del CAI a causa de los hechos que han sufrido. A partir de esto, se aborda la reparación integral, específicamente desde el reconocimiento estatal desde procesos individuales y colectivos, ya sea de orden material, no material o simbólico, sin embargo el interés principal del análisis de la presente categoría, recae en el abordaje, comprensión y crítica de los resultados y consecuencias obtenidas a partir de dicha Ley en torno al reconocimiento, garantía y restablecimiento de los derechos humanos de cada uno de los sujetos y/o poblaciones inmersas en hechos victimizantes, los cuales hayan ocurrido antes, durante o después al establecimiento de ésta en el año 2011, ello con el fin de hacer un balance en cuanto a temporalidad y continuidad frente a las implicaciones que trae consigo y de igual manera exponer las transiciones dadas, teniendo en cuenta además, las posturas provenientes de los distintos involucrados tales como victimarios, víctimas, intermediarios de paz y el Estado mismo; por ende se retoman planteamientos de los documentos previamente seleccionados, los cuales son agrupados y enmarcados en unos ejes de interés que permiten dar cobertura a lo mencionado y desencadenan en un análisis diferencial para la investigación en curso.
Dicho esto, existen distintos ejes transversales de interés a partir del entendimiento y la cobertura que ha tenido y tiene actualmente la Ley 1448 de 2011, ya que, al atravesar por lo postulado en los diferentes documentos registrados, se llega a planteamientos enmarcados en la existencia de falencias puntuales con relación a la cobertura, validez, cumplimiento y pertinencia de dicha Ley y los puntos que de esta se desglosan en cuanto a lo que refiere la atención a las víctimas, datos informativos de los procesos, vacíos políticos y sociales, el papel de las autoridades y el Estado, la garantía de derechos humanos, cobertura de NNA, y una reparación integral, entendiéndolo desde una mirada global y en busca de complementar
y/o soportar la afirmación de “falencia” o “brecha” directamente relacionada con la eficacia y eficiencia de la Ley 1448, vista desde la postura de avances para las víctimas y procesos de reparación integral.
En primer momento, se realiza un balance analítico entre lo establecido por la Ley 1448 de 2011 junto con los datos respectivos a los procesos ejecutados en gran parte del territorio colombiano, específicamente enmarcados en la violencia, el desplazamiento forzado y la pérdida de bienes / tierras a causa de distintos hechos victimizantes y distintos actores responsables, lo que permite además indagar acerca del porqué de estos datos que se encuentran cada más en detrimento y desde resultados desfavorecedores; de allí se menciona que según datos del Censo del año 2015, ha aumentado significativamente el número total de residentes en estos territorios, a la par del incremento en el número de víctimas de estos mismos, lo que permite ver cómo a pesar de existir medidas regulativas y restaurativas de derechos, la violencia en estos territorios sigue siendo un constante hasta la actualidad, y así mismo, esclarece la indiferencia por la creciente aparición de víctimas en sectores donde su población resulta tener movimiento en cifras de natalidad pero mayores cifras de mortalidad en distintos rangos de edades.
Por otro lado, juega un papel importante la calidad y cantidad de recursos con los que estas poblaciones cuentan, pues en la mayoría de estos municipios violentados, son bajos, escasos e incluso inexistentes, además de estar sujetos a recursos que son transferidos o provenientes de espacios externos, es decir, la producción de economía propia es nula, sin dejar de mencionar, la ilegalidad que en esta se presenta en distintos territorios del país, poniendo como ejemplo, el caso específico de Norte de Santander, en donde varios de sus municipios viven en deterioro y escasez de recursos, tanto monetarios como productivos,
emergiendo producciones ilícitas que contribuyen a una economía ilegal y, de manera implícita, al crecimiento de conflictos y guerras por parte de grupos armados ilegales. Además de esto, surgen implícitamente nuevas formas de victimización “no violenta”, teniendo en cuenta que las cifras oficiales de los municipios, en cuanto a lo que refieren los componentes demográficas y calidad de vida, varían drásticamente y ponen de lado diversas irregularidades, dejando una incógnita de la realidad poblacional y de las situaciones económicas que se presentan en territorios violentados.
Además de esto, en el marco de las acciones realizadas en pro de la verdad, la justicia y la reparación desde lo reglamentado en la Ley 1448 de 2011, salen a la vista diversos vacíos políticos y sociales en cuanto a lo que refieren las víctimas y su reparación integral, ya que muchas de las acciones asistenciales implementadas desde los programas no hacen alusión específica a la reparación de las víctimas y sus derechos a la verdad y justicia, sino que por el contrario se quedan en aspectos vagos, superficiales y generales del CAI, abriendo desde allí, un espacio al análisis crítico de la reparación integral en favor de las víctimas como principal punto de interés, para así otorgarle un carácter obligatorio, constante y permanente a las posturas que de allí surjan y dar cabida a la reparación y el cumplimiento de, como fue mencionado, las postulaciones de la Ley 1448, teniendo en cuenta que, según lo expuesto desde los documentos, la probabilidad de que la reparación se obtenga mediante la Justicia Transicional es mucho menor a la probabilidad de que pueda obtenerse desde un proceso judicial por vía ordinaria, aún más al encargarse parte o totalidad de responsabilidad al Estado por acción u omisión de dichas acciones.
A partir de esta última afirmación, se retoma la inexistente o escasa participación del Estado en estos procesos derivados de la Ley 1448, pues a pesar de llevar a cabo
postulaciones enmarcadas en ella y llevar a cabo ciertas transiciones para la reparación a partir del año 2011, también hay que tener en cuenta la violencia sistematizada que se ha ejercido, pasando desde la omisión y el olvido, hasta la escasez, disminución o redistribución inconsciente de cuantiosos recursos de diferente índole, además de la recolección de información tardía y el accionar de manera truncada o dificultosa para las poblaciones, llamado esto como “falta de voluntad política” en el informe ¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General Grupo de Memoria Histórica en el año 2013, en cuanto a lo que refiere el reconocimiento de las problemáticas y, aún más importante, su afrontamiento y cobertura desde la globalidad de los hechos y la particularidad de cada víctima y su caso, es decir que, a partir de los problemas derivados de la dinámica misma de la guerra sale a flote la poca experiencia, capacidad o interés que tiene el Estado por abordar a profundidad el tema del CAI y su reparación integral necesaria a los involucrados en el marco de Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, como eje central.
Otro factor a tener en cuenta dentro del presente análisis, refiere al posicionamiento de las victimas frente a la sociedad y lo que en busca de un mayor entendimiento lo denominamos como denuncias y testimonios en el limbo social, pues radicando en la complejidad de lo recopilado por medio de los documentos, es importante mencionar que en la actualidad surgen frenos tanto institucionales, como estatales, e incluso desde la misma sociedad colombiana, que impiden un reconocimiento a la población víctima, pues no existe registro actualizado de los hechos, debido al temor que padecen las personas por ser sometidos al mismo proceso de revictimización, es decir que, en algunos casos, prefieren guardar silencio por evitar retornar sus pensamientos y vidas a estos hechos victimizantes, o en otros casos, simplemente no son escuchados u omiten su memoria, voz y sentido en su intento por ser reconocidos.
Además, la falta de credibilidad en las autoridades por parte de las víctimas de hechos enmarcados en el CAI debido a su indiferencia y juzgamiento, ha causado en dicha población, cierta lejanía y desconfianza frente al papel que estas cumplen en el posconflicto, teniendo en cuenta que persiste en ellas, la vergüenza, los sufrimientos, señalamientos, abandonos y rupturas familiares-sociales-emocionales, que impiden un avance en las reparaciones y en los restablecimientos materiales, es decir que, a partir de esta imposibilidad por contar los hechos, se impide seguidamente, la construcción, presentación y análisis de estadísticas que muestran de manera veraz estas graves violaciones de los derechos humanos y las víctimas, victimarios y demás involucrados presentes en estas. A esto se le suma otra cara de la moneda, en un escenario donde las víctimas si se motivan a compartir sus testimonios, pero se topan con una sociedad que se posiciona como un actor revictimizante que desconoce, ignora, justifica o naturaliza las violencias, uniéndose a un Estado peyorativo y ambos, dejando a la población víctima bajo la generalidad de población civil o por el calificativo de “daños colaterales”, considerándolas como un efecto residual del CAI.
Desde otro ángulo, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011, ha dejado de lado silenciosamente lo que implica la garantía de derechos de los/as niños, niñas y adolescentes (NNA), pues no se ha reconocido claramente lo que implica para ellos el ser víctimas de un conflicto armado ni las consecuencias o repercusiones que este deja en su desarrollo y posicionamiento individual, familiar y social. Desde allí, y como lo menciona Elizabeth Galvis Suarez en su trabajo de grado denominado “Garantías de los niños, niñas y adolescentes víctimas del conflicto armado en el Catatumbo” es posible construir una comprensión a partir de cómo la Procuraduría General de la Nación - PGN deja ver el grave problema que existe en lo que respecta a la efectividad de las políticas y estrategias públicas
para garantizar los derechos de los NNA en el conflicto armado, sin embargo, cabe mencionar que la Defensoría del Pueblo y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar - ICBF efectúan un trabajo conjunto con entidades nacionales y territoriales, para de esta manera, establecer lineamientos en pro de la reparación a esta población. (Galvis, 2018, pág. 7) En este orden de ideas, al ser una población con riesgos y consecuencias negativas de mayor impacto en el desarrollo y construcción de su ciclo de vida, su invisibilización u omisión, recae en la afectación de su futuro y de igual manera de las familias, su desintegración y el debilitamiento de los lazos, además del deterioro de sus capacidades y competencias de cuidado y protección, sin dejar de lado otras de las cuestiones que trae el conflicto para los menores, tales como el hambre y la desnutrición, problemas de salud, de educación, recreación, participación y de índole psicosocial; sin embargo, al hablar de Ley de víctimas, también es posible mencionar que se han venido fortaleciendo modelos de atención que trabajen en la atención de dinámicas sociales de los NNA, gestionando intervenciones integrales, poblacionales y sectoriales, por medio de la ampliación y mejora administrativa de los recursos provenientes principalmente de entidades fiduciarias que buscan y deben ser entregados a los menores como parte de una “reparación integral”. A modo de conclusión, la categoría retoma lo que refiere de manera específica la reparación integral de las víctimas en el marco de la Ley abordada a lo largo de este apartado (1448 de 2011), ya que son identificados elementos que incorporan los autores y que a su vez, permiten desde los requerimientos e intereses del grupo investigador la consolidación de alcances y brechas, siendo conjugadas diferentes posturas que se dan a partir de un ejercicio analítico-crítico de lo retomado, evidenciando esto de la siguiente manera:
Alcances Se hace referencia a lo considerado por el Estado en lo que respecta a la reparación a las víctimas, pues a pesar de no estar cubierto en su totalidad, desde los textos se habla de ciertos logros representativos, los cuales se destacan desde la oferta de atención a víctimas concentrada y articulada en un solo punto, teniendo en cuenta a entidades del distrito y a instituciones nacionales, lo que al posicionarnos desde una perspectiva proveniente de las víctimas, el encontrar en un solo lugar y desde una misma ruta a toda o una gran parte de la oferta institucional para su atención, favorece su interacción con los organismos estatales en pro de facilitar sus requerimientos, trámites y procesos, y por otro lado desde una perspectiva institucional, al compartir un mismo espacio de trabajo, conlleva a la articulación interdisciplinar, dejando en evidencia además, las fortalezas y falencias de la política implementada y las labores desempeñadas en pro de la mejora en estas y en los procesos atendidos.
Se destaca como logro, la existencia y labor de los Centros Dignificar, que buscan canalizar la asistencia y atención a las víctimas, concentrando la oferta de servicios necesarios en el proceso de estas y también para dar respuesta a las necesidades particulares, acorde con lo dispuesto por la Ley 1448 de 2011 y sus reglamentaciones. De allí, surgen además los procesos de asistencia y atención a las víctimas, que se inician como avance con la elaboración del Plan de Gestión, en donde se establecieron los procedimientos de: Orientación a las víctimas del CAI para el acceso a la ruta de derechos y oferta social; otorgamiento de Ayuda Humanitaria Inmediata; acompañamiento jurídico y psicosocial para el restablecimiento de capacidades y acceso al ejercicio de derechos; implementación de la ruta de inclusión productiva para las víctimas del conflicto armado.
Brechas A modo de contrarrestar los alcances mencionados, es necesario reconocer los faltantes y/o falencias que están presentes en los procesos de reparación a las víctimas del conflicto armado, enmarcado específicamente en los procesos desarrollados por parte del Estado o las instituciones interesadas, como un ejercicio de garantías gubernamentales que privilegia la indemnización económica, de la cual se reconoce que no responde de manera precisa a las necesidades o que de igual manera no es determinada de acuerdo al daño causado, es decir que dicha indemnización no cubre de manera adecuada los hechos vividos y tampoco con los requerimientos de las víctimas posteriores a estos hechos.
Agregado a lo anterior, una de las brechas con mayor trascendencia en los procesos de reparación según los antecedentes retomados en la sectorización documental adjudicada a la presente categoría, es el reconocimiento de las violaciones de derechos y paralelamente la carencia de investigaciones a fondo de sus causas y consecuencias, donde puedan ser identificados y sancionados los responsables, y de esta manera, en cierta medida reparar los daños causados, todo con un trasfondo de reconocimiento social, político y estatal, contrario a las brechas que se presentan actualmente, sin dejar de lado, la falta de adopción de medidas legales, administrativas o de cualquier índole con el fin de hacer efectivas las disposiciones de los protocolos de atención y asistencia a las víctimas, donde son dejadas de lado la rehabilitación y reintegración social, las cuales deberían estar presentes de manera primordial desde los programas sociales del Estado.
A estas postulaciones, se le suman los aportes recogidos por medio del informe denominado “¿En qué va el acuerdo de paz en tierras y víctimas?”, el cual, como fue mencionado anteriormente, tuvo lugar en la Universidad Santo de Tomás - Bogotá, Colombia,
el día 23 de marzo del presente año 2022. En este informe, fue presentado una serie de datos y cifras respectivas a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, y retomado desde un informe de la Procuraduría General de la Nación que deja en evidencia las acciones proveniente de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), enmarcadas en brechas de incumplimiento frente a: la adjudicación de tierras en un 0,2%, formalización de tierras en 13% (de las cuales un 93,4% corresponden a títulos en colectividad), materialización de 2% en las solicitudes presentadas por el derecho a acceso a tierras.
Sumado a lo anterior, cabe resaltar que en los municipios de Colombia con Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), que han presentado solicitud ante la Unidad de Restitución de Tierras solo el 6,7% ha sido compensado judicialmente o restituido, teniendo en cuenta que a nivel nacional es de 8,7%. Finalmente, en un marco general y según este informe, se menciona que para el año en curso 2022, existen 9.237.051 víctimas en el Registro Único de Víctimas (RUV) y que de estas, solo el 80,7% cumplen con los requisitos necesarios para acceder a las medidas establecidas en la Ley 1448 de 2011, poniendo como precedente que dicha Ley finaliza su vigencia en el año 2031.
Conclusiones y recomendaciones Partiendo desde las sugerencias brindadas por los autores, son construidas unas consideraciones para el papel del Estado, las instituciones, la sociedad en general y el presente proyecto, teniendo en cuenta las falencias en lo que respecta la reparación a las víctimas y la garantía de sus derechos en el marco de la Ley 1448 de 2011, esto con el fin de ampliar el panorama frente a las acciones a desarrollar en pro de dichos procesos. En primer momento, el Estado colombiano debe implementar instrumentos, estrategias, procedimientos que protejan los derechos y la vida digna de las víctimas, y a modo de prevenirse como deber
jurídico, así como también desde la figura del Ministerio del Posconflicto, se deben superar las funciones de simple o básica asesoría, para convertirse en una entidad que diseñe y ejecute la política pública efectiva y eficazmente.
Igualmente, es necesario que los planes de retorno deban estar enfocados en cumplir y velar por un territorio físico, cultural y social, donde se garantice una estabilidad económica y emocional de las poblaciones víctimas, puesto que a pesar de no restaurarse su territorio por diversas implicaciones que lo impiden, si debe ser esencial posicionar a los sujetos en espacios seguros, siendo los aspectos socioculturales un factor primordial para su estabilidad, donde se mantengan vinculados al desarrollo sostenible desde la legalidad y la calidad de vida, para que sean reconocidos como espacios construidos a partir de relaciones, vínculos, significados, particularidades y culturas.
Desde estos planteamientos y a partir de las voces provenientes de entidades de control de derechos humanos tales como la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, en conjunto con posturas construidas en torno a los intereses del grupo investigador, se hace un llamado de atención hacia el Estado, los grupos armados ilegales y la sociedad en general, por participar en los procesos de construcción de paces, con el fin de garantizar respeto, protección, defensa, promoción y restablecimiento por los derechos de las víctimas, su reparación integral, donde sea cuestión de interés y trabajo de todos, la erradicación de cualquier forma de violencia, que impida el restablecimiento y goce pleno de sus derechos desde aspectos físicos, mentales o sociales, sin dejar de lado o en la omisión poblaciones tales como los adultos mayores, las comunidades afro, las comunidades indígenas, y con especial énfasis los NNA.
Por otra parte, se propone encaminar estudios, estrategias, propuestas, planes y proyectos enfocados desde la multiplicidad de municipios o territorios afectados, teniendo en cuenta la variación de hechos victimizantes, victimarios, población víctima, características territoriales, demográficas, culturales, económicas, políticas y sociales, esto con el fin de evitar la normalización desde lo que aqueja a estas poblaciones, y aún más importante, erradicar la generalidad y homogeneidad en la atención y reparación de las víctimas de distintas violencias por parte de diversos actores en diferentes momentos; por lo que desde allí se busca encaminar la investigación en curso y las acciones posteriores, a la cobertura de las violencias vividas en el departamento de Norte de Santander, entendiendo sus características y aplicando desde estas una herramienta apropiada y funcional.
Como última recomendación y con el fin de dar continuidad a los faltantes o requerimientos, se propone desde el grupo investigador, la ampliación de producción de elementos lúdico - pedagógicos que estén tematizados en el reconocimiento de las víctimas (sean NNA, personas adultas, familias y/o individuos), el posicionamiento de estas a nivel político, la reincorporación social y sobre todo la construcción de memoria, en pro de la garantía de no repetición y la visibilización de los hechos, esto con el fin de generar mayor conocimiento, tanto desde la academia como hasta la misma sociedad, teniendo como precedente que la construcción de estos productos o elementos lúdico - pedagógicos vayan de la mano de un trabajo conjunto con la misma población víctima, y así poder tener mayor calidad en la información plasmada y certeza de una distribución apropiada, en donde se haga llegar en primer momento a las víctimas con el fin de darles a conocer las creaciones y aportar a su crecimiento y transformación emocional y mental, en segundo momento a las entidades públicas o privadas que estén presentes en los procesos de la reparación integral, y en un
tercer momento a toda la población colombiana, informando de manera creativa, verídica y oportuna sobre los hechos victimizantes ocurridos, el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras - 1448 de 2011, y la garantía de derechos humanos de las víctimas.
2.2 Conclusiones generales
Como resultado del análisis documental elaborado por el equipo investigador, se llega a un consenso a partir del contraste histórico, normativo, cultural y económico de lo que ha sido el CAI a nivel nacional, así mismo las implicaciones emergentes en ámbitos familiares, sociales y comunitarios, los cuales luchan por ser poseedores de dignificación humana, reparación integral, reconocimiento social y gubernamental, y visibilización a partir de la construcción de memoria como aprte a la reparación integral; entre estos, algunos ya reconocidos y otros pendientes de ello. Al hablar de pendientes en el cubrimiento de la Ley 1448 de 2011, se reconoce que Colombia aún tiene una deuda muy amplia con relación a la reparación de las víctimas y proliferación de dicha condición que poseen individuos y comunidades afectadas a lo largo de la historia por distintos hechos victimizantes causados por diversos actores armados al margen de la ley, de manera directa (individuo) o indirecta (familia - comunidad), lo cual persiste en la actualidad demarcado por escenarios de exclusión, pobreza, vulneración, desplazamiento, despojo y estigmatización por parte de la población civil, focalizandose desde la posición y reconocimiento que se otorga a las victimas situadas en las periferias o ruralidades del territorio nacional.
Del mismo modo, se busca desde la deuda de acción gubernamental mencionada, ampliar los logros hacia un progreso de reparación que evite la generalización de esta y otorgue focalización a la reparación individual desde el reconocimiento de impactos y enfoque de derechos. Con relación a lo anterior, es requerido consolidar al Estado como un ente presente
en todo el país desde una interinstitucionalidad integral y solida, que facilite la atención y monitoreo permanente; así mismo, se requiere una sistematización coordinada que permita la consolidación de cifras desde criterios particulares y unificados entre las mismas instituciones, con el fin de homogeneizar dichos datos y así lograr la cobertura total de implicaciones de la violencia y sus víctimas; Mientras tú te duermesadicionalmente que exista una coherencia entre la producción y la distribución de los recursos de manera óptima, eficiente y eficaz, que posibilite la reparación en calidad de promoción y garantía del desarrollo y dignificación de vida, abriendo paso a la superación y reinvindicación de la concepción de víctima, con el fin de encaminarla hacia un individuo o colectivo sobreviviente.
Para finalizar, se propone como aporte a lo ya mencionado, la producción y distribución de un producto, el cual se fundamenta desde la creación de alternativas dirigidas a las víctimas, centralizado en los procesos de construcción de memoria como mecanismo visibilizador de reconocimiento y esclarecimiento de narrativas de vida entorno al conflicto, el cual cuente con una metodología centrada en la practicidad de una pedagogía dinámica acordé a la población a la que va dirigido, siendo un elemento funcional para sus procesos de reparación, así mismo deberá ser enfocado en la participación activa e innovadora entre la población víctima y los profesionales encargados de dichos procesos; esta participación requiere de mecanismos y estrategias de reconstrucción de vida simbólica, transformadora y objetiva, que desencadene en resultados diferenciales y notorios, desde la percepción y apropiación por parte de la población hasta la consolidación en espacios académicos, institucionales y gubernamentales, entendiendo que la centralidad está en la construcción de memoria, sin embargo, dicho producto trasciende del relato o neta información, hacia un posicionamiento
socio histórico desde los derechos y el afrontamiento emergente de reconocer y promover la superación en NNA, familias y comunidades.
3. Justificación
Desde hace más de seis décadas, uno de los temas con mayor resonancia en Colombia ha sido el Conflicto Armado Interno (CAI), en donde la población afectada ha recaído en una multiplicidad de hechos victimizantes tales como la desaparición forzada, desplazamiento, secuestro, despojo de tierras y bienes materiales, violencia sexuales, físicas, psicológicas, sociales, hechos que incluso en la actualidad presentan alta intensidad, específicamente en las periferias del país bajo la acción de actores armados como guerrillas, grupos paramilitares, grupos insurgentes y/o disidencias; según la Unidad Nacional de Víctimas en enero del año 2022 históricamente se registran 9’237.051 víctimas, de las cuales 7’428.708 son sujetos de atención y/o reparación bajo la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de 2011, impulsada e integrada institucionalmente a partir de la firma del Acuerdo Final de Paz realizado entre el Gobierno nacional y las extintas FARC-EP en el año 2016, en donde surgieron propuestas encaminadas a la garantía jurídica, posicionamiento político, reparación, restitución y no repetición bajo el respaldo y apoyo internacional. A partir de esto, dicho Acuerdo final se encamina en seis puntos centrales “1) reforma rural integral; 2) participación política; 3) fin del conflicto; 4) solución al problema de las drogas ilícitas; 5) víctimas; y 6) implementación, verificación y referencia” (Archila N. M., 2021, pág. 7); de los cuales, según el Informe “¿En qué́ va el acuerdo de paz en tierras y víctimas? Denuncia ante la ONU (CEDOW) de mujeres reclamantes de tierras.” desarrollado por la Fundación Forjando Futuros, la Asamblea de Cooperación por la Paz, la Clínica Jurídica por
la Justicia Social de la Universidad de Valencia y la Generalidad Valenciana, son expuestos por los investigadores los avances obtenidos a 11 años de la firma del Acuerdo, donde se enfatiza por medio de una presentación visual las cifras obtenidas en dos de dichos puntos, en cuanto al punto 1. Reforma rural integral: se da una ejecución general del 4% y un cumplimiento del 13% en restitución de tierras al año 2021; con respecto al punto 5. Acuerdos sobre las víctimas del conflicto: en lo que respecta a los registros de personas desaparecidas, a la fecha de 2021 se registran 99.235 personas, sumado a 21.172 solicitudes nuevas de búsqueda, por otro lado, la UBPD3 identifica 5 personas vivas, 358 cuerpos recuperados y 6 de estos identificados plenamente, es decir, el 0,3% de la población total dada como desaparecidos. (Fundación Forjando Futuros, 2022) Adicional, se reconoce que el Departamento de Norte de Santander es uno de los territorios del país con mayor afectaciones a causa del CAI, sumado al conflicto persistente en la actualidad con presencia de grupos armados al margen de la ley, ya que las confrontaciones han sido marco de afectaciones multidimensionales, lo que deja en evidencia las serias fallas en el alcance e intensidad institucional, la precariedad de procesos de reparación integral individual y la construcción de memoria colectiva; de este modo, se sectoriza la investigación a partir del interés común y de la invitación a participar en un trabajo4 conjunto con la facultad de Arquitectura de la Universidad de La Salle, extendida por las docentes Myriam Fernanda Torres y Lida Tulia Buitrago, dada su experiencia en el trabajo con territorios y comunidades en donde la población víctima del conflicto armado es mayor o igual al 50% de
3 Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas
4 Diagnóstico de la situación de reparación integral individual de las víctimas del conflicto armado en el contexto colombiano
su totalidad.
Por otro lado, se logran identificar vacíos, incongruencias o fluctuaciones dentro de los procesos de reparación integral dirigidos a las víctimas del conflicto armado en Colombia, asumidos desde la Ley 1448 de 2011 y las transiciones dadas a partir de su diseño, implementación y seguimiento, es pertinente apropiar la importancia de la reparación integral y la construcción de memoria colectiva como fundamento en el marco de la recolección de resultados obtenidos desde la comunidad y los actores, como posibilidad de reconocimiento a fin de argumentar una reparación simbólica en la población. Por ende, el desarrollo de este apartado se da bajo tres ejes fundamentales que direccionan el trabajo de grado en curso, a partir del ¿por qué se propone?, ¿qué y cómo se implementa? y ¿para qué se desarrolla lo que refiere específicamente el proyecto?, lo que otorga orientación y fundamento a la propuesta del presente trabajo de grado.
En este sentido, se desarrolla el primer eje entorno a porqué se propone la problematización emergente de la indagación, análisis de antecedentes y materiales existentes previos a una delimitación de acuerdo a las categorías de indagación determinadas, de manera que, se identifica una serie de vacíos, omisiones e invisibilización en cuanto a la atención individual en el ámbito de la reparación integral, restablecimiento de derechos y procesos de construcción de memoria, donde se generaliza la reparación integral en espacios tanto colectivos como individuales dándole prioridad a la atención y avances de los procesos desarrollados en la colectividad, además de ser respaldados por organizaciones movilizadas por y para las comunidades; de allí, surge la necesidad de gestionar espacios que prioricen la
sensibilización y resignificación de la reparación integral individual, y que esta posibilite la construcción de memoria en un escenario colectivo en donde el conflicto aún persiste. Asimismo, se relaciona la problematización con la carencia y/o reducción en la producción de documentación y materiales tematizados en la reparación integral individual y en procesos de construcción de memoria colectiva de las víctimas. Cabe mencionar que, gran parte de los materiales producidos son de carácter netamente informativo, dejando en evidencia que estas producciones son construidas desde generalidades que secundan las necesidades de la población a quien va dirigido, a su vez, Norte de Santander es uno de los departamentos con menor diseño e implementación de herramientas o productos que retoman la reparación integral individual de las víctimas como tema central, causando así un vacío en cuanto a medios, mecanismos y estrategias de implementación metodológica para líderes, lideresas y profesionales sociales quienes promuevan escenarios colectivos con el fin de recuperar la memoria como posibilidad de reparación y movilización, especialmente en territorios en donde hay insuficiencia y dificultad de acceso a la información, insatisfacción de necesidades e incumplimiento de acuerdos.
En la misma línea, a partir del Acuerdo Final de Paz se evidencia un incremento en el incumplimiento e invisibilización de los puntos del mismo, específicamente enmarcado en una línea temporal entre los años 2018 al 2021, teniendo en cuenta el inicio del periodo presidencial del presidente Iván Duque Márquez, en donde se limitó a proponer modificaciones del Acuerdo más allá de su correcta implementación, sin dejar de lado que, se asume la reparación desde un componente netamente monetario en donde se presupuestaron 117 billones de pesos, de los cuales hasta la actualidad solo se han entregado 8 billones de pesos a las víctimas, siendo la diferencia entre estos valores de administración arbitraria por
parte la burocracia y sus intereses , tal como fue mencionado en el espacio de socialización y análisis del informe “¿En qué́ va el acuerdo de paz en tierras y víctimas? Denuncia ante la ONU (CEDOW) de mujeres reclamantes de tierras”. (Fundación Forjando Futuros, 2022) Con relación a lo anterior, el segundo eje está enfocado en lo que se propone y la manera de implementar la propuesta, direccionando la ejecución de dicho trabajo de grado a partir de la planeación y desarrollo de una caja de herramientas, la cual contiene un conjunto de instrumentos y recursos con el fin de brindar alternativas y guía para la construcción de procesos de memoria colectiva y reparación integral de la población victima específicamente del Departamento de Norte de Santander. Dicho material de apoyo a la intervención está dirigido a líderes, lideresas y profesionales sociales y desarrollada bajo una resignificación reflexiva y funcional para el trabajo participativo con la misma comunidad, específicamente los jóvenes; vale aclarar, que esta caja de herramientas es accesible para toda población del país (víctimas, profesionales, academia, organizaciones, entre otros) cuando su interés lo requiera y con posibilidad de ser replicada en cualquier ámbito y/o espacio. En cuanto a lo que refiere el diseño y planeación de esta caja de herramientas, se construye bajo la recolección de información dada por profesionales sociales pertenecientes a la Pastoral Social Cartitas Colombiana (Trabajador Social, Psicóloga y Licenciadas), para así, posteriormente por medio de una validación en articulación con educadores populares se reconozca dicho producto e información suministrada a partir de la opinión y criterio de estos profesionales en consonancia con la pertinencia, viabilidad, articulación conceptual y metodología y apropiación de principios de la educación popular en lo planteado dentro de la caja de herramientas; con el fin de hacer partícipes a los profesionales en la construcción de procesos de reparación integral individual, en donde sin quitar responsabilidad al Estado y a
los victimarios, se tome por parte de las víctimas una apropiación frente a la superación de los hechos, ligado a la creación y promoción de memoria colectiva y bajo la primicia de la construcción de un futuro alterno al conflicto vivido y lograr con esto aportes a las dimensiones educativas, metodológicas y proyectar su replicabilidad en los territorios. A partir de esto, es posible definir como mediación pedagógica de dicho producto la Educación Popular propuesta por Paulo Freire, entendiendo que concibe a los sujetos y comunidades como potencial y totalmente capaces de cambiar la realidad que los rodea, partiendo de prácticas y narrativas propias de los sujetos y no de realidades ajenas a estos, además proporciona una comprensión critica del mundo encaminada a la transformación de este (Gonzalez P. , 2021); dicho enfoque, permite brindar pedagogía y reflexión situada en un contexto específico de acuerdo con las particularidades de Norte de Santander, su población y sus conflictos, para así ampliar, orientar y fortalecer la construcción histórica y dar paso a una reparación simbólica tanto individual como colectiva asumida como un derecho a partir del esclarecimiento de hechos y la visibilización de la población víctima. De este modo, la caja de herramientas centra su especificidad y principios diferenciadores al ser un material que contempla dimensiones que los materiales existentes en la delimitación categórica de indagación no asumen, pues este se propone desde la transversalización de elementos tejidos entre la memoria como reivindicación y derecho, situada de acuerdo con la garantía para la reparación y la no repetición de los hechos victimizantes en un proceso transitorio desde el individuo mismo hasta las relaciones emergentes en colectivo, es así como este producto posiciona la memoria pensada desde la materialización, apuestas, componentes y lecturas propias del enfoque de educación popular como mediación pedagógica en donde los lideres, lideresas y/o profesionales sociales a quienes va dirigido dicho producto establezcan
una relación con los investigadores que posible la recolección de información y posteriormente su validación, con el fin de que la caja de herramientas faculte procesos de construcción de paz como transformación social dada en prácticas colectivas organizadas y lideradas a partir de la apropiación de la realidad y la participación producida a partir de la reflexión y la conciencia crítica.
Asimismo, esta caja de herramienta contiene un valor dado desde lo simbólico e individual hasta una construcción comunitaria de reparación simbólica y posicionamiento social a partir de una resignificación desde una perspectiva propositiva en cuanto al afrontamiento como individuo sobreviviente que reconoce el agenciamiento por medio de la superación y la exigibilidad de derechos.
De manera análoga, surge el tercer eje el cual centra su atención en dar a conocer la finalidad de lo que se desarrolla, enmarcado en la importancia que tiene el planteamiento del presente trabajo de grado y del producto construido, para la población a quien va dirigido, para la profesión de Trabajo Social y para las líneas de investigación e intervención situadas desde “Familias: Realidades Cambios y Dinámicas” y en la sublinea “violencias, conflicto y afrontamientos” y “Derechos Humamos y Fortalecimiento Democrático” y la su línea “Acción colectiva, movimientos sociales y ciudadanías en el marco del conflicto armado” de la Universidad de La Salle, ya que se evidencia que estas tienen lugar tanto en el aspecto poblacional, contextual como teórico-metodológico complementadas entre sí. En cuanto a la población, se retoma bajo la necesidad de aportar a la resignificación de las víctimas del CAI y la construcción de memoria, centralizando en cómo se construyen desde su individualidad y en sus dinámicas colectivas, por ende, se busca la deconstrucción del posicionamiento como víctima, hacia una construcción y transformación en donde se asuman
como sobrevivientes frente a los hechos victimizantes, al Estado y a la sociedad en general; de igual manera, se da con el fin de otorgar un reconocimiento focalizado a partir de procesos de memoria colectiva desligada de las limitaciones, restricciones o juicios valorativos que se den, específicamente en los jóvenes víctimas del Departamento de Norte de Santander. Vale aclarar que, para los líderes, lideresas y profesionales sociales a quienes principalmente se dirige la herramienta, ésta es constituida como un instrumento de implementación comunitaria que da guía frente a su accionar en los procesos direccionados a la memoria y la reparación simbólica de los sujetos, buscando cohesión y efectividad en estos procesos colectivos.
Desde el campo de Trabajo Social, se debe orientar las acciones reparadoras desde la promoción de la No-revictimización, al igual que generar procesos de resistencia y de activación de recursos de afrontamiento. De igual forma, se busca generar alternativas de bienestar, cambio y transformación que tienen por sí mismas las víctimas del CAI, posibilitando una mirada integral y compleja del ser humano; además, cuestiona las afectaciones que genera la impunidad de las graves violaciones a los DD.HH y como estas han afectado y vulnerado su bienestar social, logrando reconstruir y fortalecer los tejidos sociales fragmentados como resultado del conflicto por medio del acompañamiento, asesoramiento y seguimiento profesional.
Finalmente desde la Línea de investigación e intervención “Familias: Realidades Cambios y Dinámicas” se aportan reflexiones en torno a formación, producción y práctica a partir del reconocimiento de las víctimas, su reparación y memoria, como categorías de análisis en transformación constante, es por esto que, el producto se diseña con relación a brindar un aporte a la producción académica de Trabajo Social desde una posición crítica y situada en la
reparación integral, en mecanismos, estrategias y procesos encaminados a la construcción de memoria colectiva, ampliando la discusión disciplinar e interdisciplinar desde la visibilización, promoción de recursos, el reconocimiento de las victima como sujetos autónomos, familiares y comunitarios poseedores de dignificación entorno a las dinámicas emergentes del contexto del CAI, en donde las relaciones violencia - familia y violencia comunidad se perpetúan históricamente.
A su vez desde la Línea de investigación e intervención “Derechos Humamos y Fortalecimiento Democrático” se da lugar al estudio e intervención de contextos situados desde la necesidad de promoción, garantía, restitución de derechos en relación con principios de responsabilidad colectiva, democracia y cultura política en el agenciamiento y transformación de realidades golpeadas por el CAI, a través de los planteamientos propuestos en la caja de herramientas en dirección a ampliar la investigación a partir de la problematización existente entre memoria colectiva y reparación integral en concordancia con la educación popular y el trabajo social como respuesta a la innovación e inclusión de estrategias de intervención, al reconocimiento y garantía de derechos, contribuir a la transformación de realidades complejas y la promoción hacia una reflexión de procesos intervenidos que construyan memoria en escenarios de CAI latente en Colombia.
4. Objetivos
4.1 Objetivo general
Impulsar procesos de memoria colectiva a través del diseño de una caja de herramientas que oriente espacios de reparación integral individual dirigidos por líderes, lideresas y profesionales sociales en Norte de Santander durante el año 2022.
4.2 Objetivos específicos
• Apropiar concepciones y representaciones sociales de la construcción de la memoria colectiva con relación a la caracterización poblacional y territorial de Norte de Santander. • Diseñar una caja de herramientas como material orientador en espacios comunitarios de construcción de memoria colectiva dirigido a líderes, lideresas y profesionales sociales. • Validar la caja de herramientas con profesionales, lideres y/o lideresas sociales de espacios comunitarios de Norte de Santander para su retroalimentación en procesos futuros de construcción de memoria colectiva.
5. Sujetos
5.1 Directos
Nuestra memoria ¡Resiste! Es un producto dirigido en primera instancia a profesionales, lideres y/o lideresas sociales que orientan, encaminan o guían espacios de empoderamiento y/o construcción de paces con víctimas del Conflicto Armado Interno, ya que, con este producto, se enriquecen, dinamizan e innovan estos espacios a través de cada una de la herramientas, teórico-metodológicas, técnicas, reflexivas y didácticas allí planteadas, para las cuales es necesario teorizar y apropiar previamente al encuentro grupal o comunitario, en
articulación con la experiencia o enfoque de intervención o gestión de cada uno/a de los/as profesionales, lideres y/o lideresas usuarios/as, en dinámicas aterrizadas directamente en territorio, hacia procesos de memoria y edificación de paz como eje transversal hacia la reparación integral y garantía de no repetición.
5.2 Indirectos
Nuestra memoria ¡Resiste! Es un producto que con cada uno de los espacios de tejido, coconstrucción, reflexión y dialogo, postula la participación de jóvenes y/o adultos jóvenes entre lo 10 y 29 años de edad pertenecientes al programa denominado Jóvenes Resilientes, es cual es un programa de la Agencia de Estados Unidos para el desarrollo internacional, vinculado a varias instituciones que lo promueven y gestionan (Instituto Americano de Investigación, la Universidad Javeriana, World Vision, Fabiola Morera Comunicaciones, Empresarios por la Educación) entre ellas la Pastoral Social Caritas Colombiana, como institución vinculante en la ejecución de dicha caja de herramientas.
Jóvenes resilientes tiene el fin de “generar oportunidades de formación, emprendimiento, empleo y de ingreso económico para la población juvenil de 28 regiones de Colombia…brinda acompañamiento psicosocial para lograr cohesión social en los entornos y territorios en los que los jóvenes conviven.” (Programa Jóvenes Resilientes, 2022), el cual es desarrollado por la Pastoral como aliado en varias zonas del país, entre ellas Norte de Santander con jóvenes en condición de pobreza, sin empleo formal, que no estudian ni trabajan (linealidad del programa Jóvenes Resilientes) y además que han sufrido de manera
directa los hechos victimizantes del Conflicto Armado Interno en este territorio (delimitación territorial Caja de herramientas) en pro de su reparación, memoria y empoderamiento.
6. Referentes conceptuales
Frente a presente trabajo de grado, es posible plantear el abordaje conceptual en donde fue necesario el planteamiento de unos referentes, los cuales dieron paso a la sectorización de temas de interés en dos ejes temáticos principales: Conflicto Armado y Construcción de paz; a su vez dichos ejes son redistribuidos en los factores de mayor interés para el cumplimiento de los objetivos previamente planteados.
De allí se abre paso al primer eje temático referente a Conflicto Armado, entendido desde el contexto colombiano y con las particularidades de este, tales como su población, territorios, victimarios y temporalidad, por ende, para el abordaje del Conflicto Armado, son propuestas tres (3) categorías en concordancia con las aristas de este eje:
Ilustración 3. Referentes conceptuales.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
6.1 Eje Conflicto armado
Definir el conflicto armado hace parte de entender la conjugación de las partes enfrentadas, en donde el Estado es un ente participe fundamental de dicho conflicto no internacional, sumado a un sinfín de implicaciones humanitarias que atraviesan las víctimas, en su mayoría población civil ajena a las causas del CAI y que como consecuencia del mismo conflicto se ven inmersos/as en confrontaciones, desplazamientos, masacres, reclutamientos,
desapariciones e incluso la muerte. Actualmente la dinámica política del país se fundamenta mediante la segregación de la realidad social – económica - política y de los ciudadanos, quienes son manipulados a través de la prensa, las redes y el discurso permanente de los gremios hegemónicos, en donde la realidad e incluso a la educación es fuertemente moldeada con el propósito de alejar toda especificidad de una realidad concreta que constituye los hechos sociales, políticos y económicos que han dejado huella históricamente, entre estos, el reconocimiento de la existencia de un conflicto armado en participación de actores armados específicos; entonces, si se cuestiona la validez o realidad del CAI, se añade a esto los cuestionamientos acerca de la existencia de las víctimas y por tanto sus derechos se trivializan en la inserción de un modelo de democracia excluyente que no reconoce la naturaleza de un sujeto político como lo son las víctimas.
La construcción de paz se posibilita a partir de la consolidación de la memoria situada como garantía de reivindicación y derecho en el marco de una reparación integral desde las comunidades y los actores (Ver Ilustración 4).
Fuente: Elaboración propia, 2022.
6.1.1 Memoria en marco del CAI
La memoria es un campo de abordaje multidimensional como capacidad humana en función de la codificación sistematización y significado de información situada en el pasado con el propósito principal de proporcionar conocimiento situacional para la comprensión del presente sumado a la percepción y el aprendizaje, entonces, para abordarla es necesario ampliar la diferenciación entre memoria como proceso útil con “un papel altamente significativo como mecanismo cultural para fortalecer el sentido de pertenencia” (Jelin, s.f.), recuerdo como respuesta de una sensación o estimulo sensorial y experiencia como la vivencia de algo especifico en un tipo-espacio determinado, sin embargo estos conceptos no son excluyentes entre sí, pues hacen de la construcción de memoria una integralidad en la Ilustración 4. Eje temático Conflicto armado.
evocación de un cumulo de experiencias a las cuales se les otorga significado a partir de las sensaciones y el contexto.
De esta manera es pertinente fundamentar el producto final del presente Trabajo de Grado tras un ratero bibliográfico de memoria, con el fin de enmarcar sus tipologías a exponer en una armonía con la planeación de este. Inicialmente se identifica la memoria mítica abordada por Jean Pierre Vernant 1965, quien postula la genealogía de la memoria en la relación al termino “Mnemosine” como alusión a una diosa propia de la mitología griega fundamentada en la transición que hay en la capacidad de retener eventos pasados a las implicaciones que estos tienen en el futuro, pues, eran controlados los secretos y la memoria de los humanos en relación con la capacidad de razonar, analizar y prever situaciones como principios de distinción entre seres vivos; igualmente, esta postura es relevante en el desarrollo e inspiración de las artes y las ciencias como medios de entendimiento y persistencia de memoria con el surgimiento de las musas, hijas de Mnemosine y Zeus (rey de los dioses del Olimpo) como divinidades inspiradoras relacionadas con las ramas artísticas y del conocimiento de la mitología griega. (Vernant, 1965 citado en Praticaros, 2019) Es así como, desde el año 1200 a.c la memoria se posiciona como atributo a los recuerdos y evocaciones culturales del mundo originario como estructura del conocimiento mitológico y su trasmisión. Por otro lado, el Centro de Estudios Mitológicos en compañía del docente Pedro Servín Fernández aborda la memoria mítica desde una perspectiva etnográfica, como herramienta de conservación y prolongación de una narración que nace en un territorio a partir de un suceso histórico, el cual resulta fundamental para en entretejimiento de identidad cultural, y por ende, estos hechos son conmemorados a través de rituales que simbolizan lo acontecido y su permanencia en la memoria, la cual asume un papel fundamental en la construcción social y
su tradición oral que la compone como elemento social y cultural (Fernández, 2021), entonces, la memoria desde esta perspectiva es la conservación de recuerdos a partir de símbolos adaptados en conmemoraciones.
En segundo lugar se aborda desde el autor Narciso Barrera Bassols 2008, antropólogo y geólogo mexicano, quien prioriza en su libro denominado La memoria biocultural - La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales, el rescate de los saberes y prácticas de los pueblos tradicionales e indígenas, pues principalmente el mero termino biocultural determina la unión entre la naturaleza con la cultura en el sentido que, el desarrollo científico a lo largo de su evolución ha separado estos dos elementos segmentados en ciencias sociales y ciencias naturales indistintamente de la cotidianidad, en donde el ser social vive, interactúa y hace parte de la naturaleza como especie cazadora y recolectora, y es con el desarrollo industrial y urbano que ocurre la separación dicha separación. La industrialización a partir de la explotación de recursos no renovables que lo que hace es que concentra la energía en la cuidad y la periferia rural que es fracturada en simultaneo con la memoria que la contiene, pues con esto gran parte de la población toma otras ocupaciones, en donde la relación con la naturaleza se pierde y se desmemoriza. (Urquijo, 2011) La memoria biocultural se asume como memoria individual, civilizatoria y biológica, la cual determina que todos los componentes de la naturaleza contienen un recuerdo agregado a la cultura como instrumento de la especie para adaptarse al medio y sobrevivir en él, a través de la domesticación de especies vegetales y animales que en la actualidad posibilitan en el alimento en una sociedad occidental que desconoce a los individuos que han dejado estas herencia vitales, como lo es el alimento o el enriquecimiento natural a través de los asentamientos ancestrales (Urquijo, 2011), entonces, es la memoria biocultural el medio de
expresión y reconocimiento de costumbres, ritmos, alimentos, lenguas e incluso relaciones con los demás seres vivientes no humanos que hacen parte del territorio como herencia de conocimiento que determina la permanencia y el futuro de los territorios originarios. Esta memoria se resguarda en los campesinos e indígenas en donde se prioriza la preservación del enriquecimiento biocultural, con la necesidad de ser reconocidos como tal y enfocar una negociación o dialogo que posible la trasmisión de conocimientos ancestrales con una experiencia vivida entre sí mismo y la naturaleza en pro de lograr sinergias de conocimiento real y cada vez más completo entre el desarrollo científico y la experiencia de los territorios originarios Por otra parte, como principal exponente de la memoria individual se aborda a Paul Ricoeur (1999), filósofo y antropólogo francés, quien enuncia que este tipo de memoria hace referencia a las experiencias desde la singularidad de recordar el pasado a partir de lo privado y personal, con relación a un pensamiento que es intransferible, pues hacer memoria de especificidades individuales parte de la diferenciación entre las impresiones de una u otra persona, dando así cierta continuidad al presente con respecto a la percepción de sí mismo/a en relación con los acontecimientos más remotos a lo largo de la vida; asimismo, esta acción se enmarca en un contexto social que lo condiciona a partir de fenómenos a nivel colectivo, pues son experiencias que si bien son evocadas individualmente remiten a un territorio determinado en una interacción colectiva. (Ricoeur, 1999) En otras palabras, rememorar el pasado no tiene prohibición alguna y desde la individualidad se da por medio de percepciones específicas que el sujeto estructura a partir de una experiencia particular (tiempo – espacio – sentidos), asimismo, es la posibilidad de recordar, recorrer y movilizar los tiempos en la medida en que los recuerdos se organizan o
distribuyen en el sentido dado por el tiempo presente y la construcción latente de identidad asumida a partir de la colectividad, pues recordar o hacer memoria consta de significado según la temporalidad e intención en la que esto ocurra sumado a las creencias determinadas en donde el alma tiene sentido en la medida en la que “gira todos los pasajes que ha vivido, porque la memoria funciona como un “almacén”, “un depósito”, donde están “guardados” todos los recuerdos, que se encuentra disponible para evocarlos cuando haga falta y volver sobre ella en sus vastos depósitos” (Reyes, 2008) Otro de los tipos identificados hace referencia a la memoria colectiva abordada principalmente por Maurice Halbwachs quien postula la negación a la memoria como construcción netamente individual, por el contrario, la memoria colectiva responde a la identificación de recuerdos comunes y compartidos por los miembros de un mismo grupo social, conjugados en el pasado como una serie de acontecimientos desarrollados en tiempos y espacios similares. Sin embargo, se menciona que la sucesión de experiencias individuales conecta el establecimiento de relaciones con el medio en el que surgen dichas experiencias, en donde cada miembro recuerda desde su perspectiva - espacio y a su vez se constituye una memoria común permeada por los grupos sociales de los cuales se hace parte como producto de la articulación social, pues, ninguna memoria se constituye apartada de la sociedad. (Echeverry, 2004) En el mismo sentido, la memoria colectiva fomenta esta acción como hecho social humano y cultural, garantizado con permanencia y solidez por medio del individuo miembro del grupo social quien a su vez es testigo directo de los recuerdos dados a partir de las relaciones sociales fundamentadas con en lenguaje, el espacio como medio que posibilita que las representaciones que lleven a cabo y el tiempo como delimitación de los recuerdos que se
evocan “en flujos de pensamiento continuo, de una continuidad que no tiene nada de artificial, puesto que retiene del pasado lo que aún está vivo o es capaz de vivir en la conciencia del grupo que la mantiene” (Halbwachs, 2006 citado en Lifschitz, 2012); esta memoria es compartida trasmitida y construida socialmente con el proposito de otorgar sentido a la realidad y consolidar la tradición, el pasado la identidad.
La acción de recordar implica una construcción subjetiva de las experiencias pasadas, pues la forma en la que se recuerda determina criterios subjetivos y a su vez coinciden de un sujeto a otro cuando la experiencia ocurre en un mismo espacio-tiempo, entonces, el procesamiento de la experiencia a través de la memoria cuenta con elementos tanto subjetivos como colectivos bajo influencias socioculturales determinadas por el presente que sustentan la tradición cultural a la que pertenece tanto el individuo como el grupo, pues, esta memoria es la expresión diversa de un grupo vista dentro del mismo, en donde los recuerdos se reviven y se construyen socialmente como fuente de conocimiento e influencia cotidiana ya que cada uno de “los instrumentos que la memoria colectiva utiliza para reconstruir una imagen del pasado acorde con cada época y en sintonía con los pensamientos dominantes de la sociedad”. (Halbwachs, 2004 citado en Colacrai, 2010) Finalmente, la memoria histórica surge como termino historiográfico atribuido principalmente a Pierre Nora historiador francés, quien determina que la historia es una reconstrucción de lo acontecido como respuesta a una investigación en la cual se reconocen las conexiones entre los acontecimientos, sus procesos, factores sociales y vivencias en cada individuo, para así, ser estructurada en una serie de narraciones que visibilicen los hechos, personajes y puntos de vista en un contexto y perspectiva histórica especifica, pues se relacionan los hechos y la necesidad social de propiciar dicho reconocimiento; y la memoria
“es la vida, siempre llevada por grupos vivientes y a este título, está en evolución permanente… es un fenómeno siempre actúa un lazo vivido en presente eterno” (Pierre, s.f.), es decir que, la revitalización del pasado mediada por la memoria histórica implica una organización de la experiencia sustentada sobre los hechos y los sucesos para verla desde afuera, a partir de la esquematización dialéctica la cual impacta de forma determinante las representaciones que se hacen del pasado, las cuales a su vez son un producto cultural moldeado por mecanismos, información, ideología, medios de comunicación y el contexto sociopolítico con el fin de salvaguardarlo y/o reivindicarlo, pues, la memoria histórica es un campo que busca reconstruir el pasado conflictivo de las sociedades desde ángulos distintos que posibiliten enmarcar memorias en procesos sociales de más largo alcance, ya que la importancia de hacer memoria es comprender colectivamente que circunstancias de los hechos rememorados otorgan sentido a una realidad común que vincula al pasado con el presente y en función de un futuro.
En el caso de Colombia este concepto toma popularidad a raíz de la firma del Acuerdo Final del Paz del año 2016, de manera que dentro de este proceso la construcción de memoria de populariza en espacios tanto comunicativos como académicos, y con ello se prioriza la reconstrucción de los acontecimientos de vida sobre la reivindicación del pasado en el presente en tránsito hacia la democracia y es en este punto donde el trabajo de grado y producto en planeación se fundamenta a través del reconocimiento del esfuerzo de los grupos sociales por encontrar la verdad y su pasado en un marco de olvido y hostilidad. Son dichos cuestionamientos los que llevan a que en el presente apartado se traiga a colación la memoria histórica como mecanismo de reconocimiento de una realidad común vinculada a la violencia que perpetua tanto en el pasado como el presente en dirección a una
construcción presente y futura en donde la comprensión del CAI posibilita la reconstrucción del pasado violento de los sujetos y sus territorios en prioridad con sus recuerdos, vivencias y sobre todo sus luchas latentes hacia la visibilización de la verdad, la justicia y la no repetición por medio de la memoria, a la cual se le otorga un alcance social en la medida en la que esta se constituye como pilar fundamental en donde reposan los derechos de las víctimas, su dignificación y sobre todo, la comprensión colectiva y real de una historia de guerra que no se conoce, por el contrario permanece en el olvido.
Agregado a lo anterior y con el fin de postular la caja de herramientas como producto en función de la memoria histórica, la cual trae consigo procesos de recolección de las voces oficiales de las víctimas y la comunidad en consolidación con que las sociedades futuras puedan conocer el país a partir desde lo narrado por los sujetos y territorios que padecieron el sufrimiento, la marginalidad, la exclusión del conflicto y asimismo visibilizan su capacidad de construir país para que la sociedad tenga la comprensión del conflicto desde su raíz y a partir de ello emerjan estrategias políticas y sociales que garanticen la no repetición de la violencia, pues es necesario reconocer, identificar y con ello estructurar todo un reconocimiento y dignificación a las víctimas en su lucha por otorgarle un sentido al pasado en función de una construcción social de sentido y cohesión individual y comunitaria.
6.1.2 Reparación integral
En el presente apartado, se busca exponer de lo que refiere la reparación integral de víctimas del conflicto armado interno en Colombia, por lo que a lo largo del mismo serán desglosados aspectos como la reparación individual, la justicia transicional y la trilogía humanitaria, de la cual surge a su vez, la verdad y la justicia reparadora; de manera análoga,
se dan postulaciones por parte del grupo investigador a partir de lo que suscitan los elementos teóricos aquí mencionados.
Inicialmente, para hablar de reparación integral es necesario mencionar las dimensiones que la componen desde el ámbito más nombrado pero poco abarcado, de otorgar respuesta para las víctimas del CAI, entendiendo que la reparación es posible reconocerla y aplicarla desde lo individual o lo colectivo - lo material, moral y/o simbólico. Así mismo, la reparación integral está compuesta por cinco medidas, que como su nombre lo indica, median la reparación según el ámbito donde esta sea necesaria, pues es gestionada por medio de: la rehabilitación, indemnización, satisfacción, restitución y garantías de no repetición o de no revictimización. Cabe aclarar que, la reparación integral no solo se basa en la indemnización monetaria o la restitución de ciertos bienes, por el contrario, busca proporcionar un acompañamiento a la víctima por parte del Estado, el cual desde sus funciones generales debe garantizar el goce efectivo de derechos en ámbitos como lo son la educación, la salud, la vivienda, el empleo y la generación de ingresos de forma legal, además de la toma de decisiones y la realización de acciones que vayan encaminadas a la dignidad, la memoria, la recuperación de la verdad y creación de condiciones de vida optimas en un contexto sociopolítico, económico y cultural específico como lo es el caso de Colombia. (UARIV U. p., s.f.)
Además de lo anterior, es necesario dar comprensión frente a de donde surgió el termino reparación integral, pues es de resaltar que a pesar de tener más de 6 décadas de violencia en el país, este término resulta ser actual y novedoso para la sociedad colombiana y sobre todo para las víctimas del CAI; por ende, es necesario reconocer la Ley 975 de 2005 denominada Ley de Justicia y Paz, la cual hace parte de la sedimentación de la mencionada reparación
integral, pues referencia por primera vez los derechos de verdad, de justicia y de reparación que deben ser garantizados a las víctimas del CAI y de violaciones a sus Derechos Humanos. Además, en lo que respecta la reparación integral a partir de esta Ley, está condicionada en medio de la labor del victimario frente a los hechos ocurridos y así mismo a que el Estado sustente pruebas suficientes para tomar medidas cautelares. (Uprimny & Saffon, 2008) Es decir que, desde estos postulados es posible destacar pautas de cumplimiento a grandes rasgos y específicamente en el ámbito de la reparación desde un contexto tan complejo como el colombiano: la primer pauta trata del deber ético y jurídico por satisfacer este derecho en toda la población víctima del país, la segunda está basada en garantizar la reparación integral a través del uso de vías judiciales y administrativas que brinden guía y garantía, y como tercer pauta se encuentra la necesidad de implementar políticas públicas a fin de la restitución de tierras y/o bienes.
A partir de dichos postulados se puede afirmar que la reparación integral tiene como objetivo central lograr un regresión en los hechos victimizantes, explicado de forma tal que se retrocedan desde lo posible las consecuencias e impactos que han dejado las múltiples violencias en cada una de las víctimas, siendo la reparación un camino para situar a la población victima en contextos lo más similares a su realidad pasada o aquella donde los hechos violatorios de derechos humanos no hubieran ocurrido. A partir de esto, se generan dos puntos de interés centrales que a lo largo del presente apartado serán revisados, el primero de ellos menciona que es una obligación del Estado la reparación integral de las víctimas y que así mismo, estas garantías no pueden estar condicionadas a una respuesta por parte de otros victimarios como lo es la guerrilla de las FARC-EP, sino que es un factor de participación y reivindicación de parte de ambos sujetos mencionados (Estado – otros
victimarios); como segundo punto, referimos los procesos de reparación integral como un mediador entre el deber de articular las políticas y programas nacionales con las iniciativas que se dan a nivel local, teniendo en cuenta que para dichas políticas públicas se deben incluir las propuestas y percepciones de las víctimas como un entramado de participantes activos entorno a un fin común.
Por otro lado, cabe mencionar que la reparación integral se ve sujeta a la necesidad de una implementación práctica de sus distintas modalidades como fue mencionado anteriormente, entendida además desde sus estrechas relaciones con el esclarecimiento de la verdad, la construcción de la memoria y la responsabilización moral, social y penal de los victimarios, ya que, sus principios éticos y jurídicos arraigados a la garantía de derechos humanos, no permiten oposiciones sobre las prioridades propuestas en la agenda de reparación integral en una sociedad como la colombiana, pues es visto desde los postulados gubernamentales, “mientras más se posponga el ejercicio de reparaciones, más lejos se estará de avanzar hacia la consolidación de una sociedad justa y de una democracia estable.” (ICTJ & DeJuSticia,
2007)
En Colombia se han presentado factores a tener en cuenta en el reconocimiento y la importancia brindada a la reparación integral de las víctimas del CAI y violaciones del DIH5, ya que desde el punto de vista individual, la victima puede obtener mediante acciones y recursos, las medidas individuales necesarias de restitución, indemnización y rehabilitación, haciendo claridad en que hasta el momento no hay cobertura o atención total de estos puntos; por otra parte, desde el punto de vista colectivo, se encuentra la apropiación de medidas entorno a la restauración, indemnización o readaptación de los derechos en colectividad o a
5 Derecho Internacional Humanitario
partir de sus comunidades, sin embargo, es evidente la falta de medidas concretas hacia la reparación integral desde cualquiera de estos puntos de vista, pues a pesar de existir acuerdos básicos en la sociedad, el Estado y entre ellos sobre los derechos de las víctimas, siguen surgiendo debates sobre el alcance, contenido y mecanismos de satisfacción, garantía y reparación.
Según el ICTJ6 en conjunto con DeJuSticia7 en el marco del proyecto denominado “Apoyo a sociedad civil y víctimas para la elaboración de políticas de justicia transicional”, existen ciertos factores para tener en cuenta al momento de hablar de reparación integral a las víctimas, pues desde su trabajo hacen énfasis en la construcción de políticas públicas fundadas de manera empírica o a partir de la academia, desarrollando esto desde cuatro enfoques interrelacionados así (Ver Tabla 2): (ICTJ & DeJuSticia, 2007, pág. 19) Tabla 2. Enfoques relacionales.
Enfoque conceptual
Enfoque de análisis comparado
Enfoque diferencial
Enfoque de reivindicación de la justicia transicional Basado en la dimensión transformadora de las reparaciones: ideas básicas para formular reparaciones en donde las víctimas han sido llevadas a condiciones de pobreza extrema, excluidas del desarrollo y situadas al margen político y social.
Trata de nutrir el debate colombiano a partir de la experiencias internacional de adoptación de programas de reparación individual, colectiva y comunitaria.
Dirigido al reconocimiento de violencias y afectaciones que han sufrido distintos grupos en el contexto del conflicto, es decir, posicionar enfoques como el étnico y de género.
Basado en documentación de casos desde la experiencia de Colombia en el diseño e implementación de medidas de reparación materiales y/o simbólicas, así como la prestación de asistencia por medio del eje económico
6 Centro Internacional para la Justicia Transicional
7 Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad
Fuente: Elaboración propia, 2022.
En este punto, vale aclarar que la reparación integral se distingue de las políticas públicas, pues la primera de éstas busca cubrir una deuda para y por las violencias directas contra la población, entendiendo que las políticas de reparación conllevan un contenido puntual para enfrentar las consecuencias materiales del CAI, sin dejar de lado el deber de poseer una dimensión simbólica, en busca de un proceso de reconciliación entre el Estado y la población, reintegrando a las víctimas y a sus familiares en la comunidad sociopolítica para de esta manera construir bases sólidas en el orden social y democrático, siendo la reparación integral un objetivo autónomo y primordial de la política estatal.
Como bien se mencionaba, la reparación integral se ve expuesta desde distintas medidas, las cuales buscan dar cobertura (total o parcial) a aquellas faltas provenientes del CAI, por lo que es válido mencionar el objetivo y eje central de cada una de estas: en primer momento, se expone que por medio de la indemnización se busca reparar en aspectos tales como los daños materiales, físicos, mentales (teniendo en cuenta la reputación y dignidad), gastos incurridos (jurídicos, médicos, etc.) y así mismo las pérdidas de ingresos u oportunidades; por otro lado, la restitución busca devolver a la víctima a un estado lo más similar posible al inicial garantizando calidad de vida y restablecimiento de sus derechos, retomando aspectos desde lo personal, familiar y social, al igual que características propias de los entornos donde se desenvolvía antes de los ocurrencia de los hechos victimizantes; en cuanto a la rehabilitación se plantea desde la atención o acompañamiento médico, psicológico y jurídico desde los requerimientos de la población víctima; por último, al hablar de medidas de satisfacción se promueve la investigación y sanción de los responsables o victimarios, el derecho a la verdad,
la búsqueda de desaparecidos, la disculpa pública y la conmemoración u homenajes de las víctimas. (ICTJ & DeJuSticia, 2007) Además de lo mencionado, es importante tener en cuenta que la reparación integral puede y debe adoptar formas diferenciadas, ya que surgen distintos caminos para la satisfacción del derecho de reparación a las víctimas del CAI, es decir que, desde dichas formas diferenciadas que puede obtener la reparación se puede satisfacer tanto desde procedimientos judiciales individuales como desde procedimientos administrativos colectivos, como lo afirman De Greiff y Wierda, haciendo la salvedad de que estos procedimientos, tanto judiciales como administrativos, sean individuales o colectivos, pueden ser excluyentes o complementarias entre sí:
Tabla 3. Tipos de procedimientos en la reparación.
Reparaciones judiciales:
Enfrentan limitaciones en todo proceso judicial, reparaciones sometidas a un lento y costoso trámite de reconocimiento penal de la responsabilidad del victimario, implica procedimientos que pueden someter a la revictimización; individualizan las memorias de las victimas obstaculizando la garantía de no repetición; incrementan la fragmentación de relaciones sociales; la necesidad de privacidad en los casos impide una visión comprehensiva de los procesos reparatorios. (ICTJ & DeJuSticia, 2007, pág. 14)
Reparaciones administrativas:
Potencial de cubrir equitativamente a todas las víctimas del CAI o de graves violaciones de derechos humanos, busca fundamentar el sistema de reparación basado en tarifas dadas a partir del daño sufrido y criterios como: crimen, vulnerabilidad de la víctima, enfoques de diferenciación, calidad de la colectividad, entre otros; tiene posibilidad de decidir acudir al sistema judicial, sin embargo funcionaría de manera paralela y como complemento al sistema judicial de reparación. (ICTJ & DeJuSticia, 2007, pág. 16) Fuente: Elaboración propia, 2022.
A modo de globalizar lo mencionado, se construye la propuesta de que la reparación integral vaya de la mano con una dimensión de transformar las interrelaciones y las dinámicas mismas de cada individuo, enlazando ambos aspectos con criterios provenientes de ámbitos sociales, económicos y políticos, erradicando en cierta medida la promulgación en la exclusión y la generalidad de las víctimas del CAI en el acceso y garantía de sus derechos, además de ser fundamental dicha dimensión gracias a las relaciones de poder provenientes de distintos ejes de la humanidad, por ejemplo la subordinación a poblaciones como las mujeres, los grupos étnicos o el campesinado, de esta manera, se deconstruirían en pro de dicha transformación para una reformulación de las violencias en Colombia. Pues como bien es mencionado por Uprimny y Saffon, resulta primordial otro aspecto en relación con lo anterior, basado en que el Plan Nacional de Desarrollo refiera específicamente todo lo relacionado con la satisfacción del derecho a la reparación integral de las víctimas del CAI, para así ser configurado como objetivo nacional con configuración de metas y prioridades en la acción e intervención. (Uprimny & Saffon, 2008) Trilogía humanitaria Tal como lo mencionan Uprimny y Saffon, esta trilogía basada en la verdad, la justicia y la reparación, constituye una propuesta enriquecedora para organismos internacionales que buscan tutelar bienes públicos universales que han sido fragmentados de manera masiva y sistemática durante los conflictos, como los son la protección de la vida, los derechos civiles, las libertades públicas, la no discriminación, y los principios de equidad y justicia social. Por ende, las tres partes de esta vinculación están a su vez conjugadas con dos procesos sociopolíticos, el primero de ellos generado por los crímenes ejecutados en la guerra, y el segundo relacionado con la construcción de paces y la reconciliación.
Esta trilogía se sitúa en un espacio de intersección en el que confluyen lógicas distintas pero con sentido humanitario, venidas del despliegue de las guerras y de las exigencias de la construcción de la paz. Es precisamente en ese espacio de intersección donde encuentra su sentido y su significación la fórmula tripartita… constituye el punto de equilibrio precario y a veces catastrófico, que se manifiesta cuando intentan manejarse en un mismo movimiento castigo y perdón, memoria y olvido, justicia y paz. (Torres Vega, 2013) Cabe aclarar que en esta relación, la verdad, su búsqueda y valor constante no solo surgen cuando se cumple lo comúnmente referido a la justicia, como por ejemplo juzgar a los responsables criminales, por el contrario, se da a partir del reconocimiento por parte ellos mismos de la ocurrencia de los actos cometidos y de su responsabilidad en los mismos, bien sea un reconocimiento público o realizado desde la intimidad de la inoportuna relación entre víctima y victimario, ambos en pro de la sanación tanto a nivel material como a nivel psicológico de las víctimas directas e indirectas; un factor determinante en este punto, es como por medio de un reconocimiento de los hechos y de los responsables, se crea la verdad social necesaria para permitir a las víctimas un espacio de justicia y dignificación, abriendo paso a la creación de memoria colectiva y a una reparación simbólica. Dicho esto, es posible evidenciar la importancia de la interrelación triple, ya que al mencionar un sentido reparador y reconstructivo de la verdad, en las víctimas no está presente a modo de reemplazo de aquellas acciones de reparación material y simbólica necesarias, ni siquiera como un sustituto de la justicia empleada comúnmente, sin embargo, está trilogía humanitaria nos invita a entender que las memorias no van en una sola dirección ni con la neta intensión de una reparación económica, por el contrario, las verdades memoriales buscan
romper el ciclo de revictimización para así dar con una justicia reparadora. Desde estos postulados, surge la posibilidad de otorgar mayor comprensión frente a lo que refiere la verdad y las justicias reparadora y transicional respectivamente, de modo tal que sea construido un hilo que brinde amplitud a los ejes de interés de la siguiente manera:
• Verdad
La verdad como derecho fundamental tiene su origen legal y normativo a partir del Derecho Internacional Humanitario, en donde se establece la obligación por parte de los Estados por buscar y brindar respuesta frente a lo que refieren las personas desaparecidas o privadas de la libertad de manera ilegal en el marco del conflicto armado, así mismo, los primeros postulados de este derecho, se dan en el marco de las desapariciones forzadas ocurridas en los años propios del auge conflictivo en el país, tal como lo determinan los Artículos 32 y 33 del Protocolo I y de igual manera los Convenios de Ginebra del 12 de Agosto de 1949. (Giraldo Angel, Quintero Aquite, & Pacheco Restrepo, 2016) A pesar de que el derecho a la verdad no está reconocido en ningún tratado internacional con relación a la justicia transicional, sus principios están basados en un carácter vinculante de los Estados, debido a que han sido reconocidos desde la obligatoriedad, tal como en el caso colombiano desde el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entendiendo que desde diferentes informes y en diversas jurisprudencias se ha desarrollado por el DIDH8, la adopción del derecho a la verdad como fundamental, aún más en procesos de reparación a víctimas del CAI. (Guzmán, 2012, pág. 56)
8 Derecho Internacional de los Derechos Humanos
Por otro lado, es importante mencionar el papel del Centro Nacional de Memoria Histórica, ya que gracias al establecimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de 2011, surgieron programas para construir y promover la verdad histórica y el esclarecimiento de los hechos, además se busca centralizar y recopilar la información necesaria para la preservación de la memoria y sobre todo acorde a los Acuerdos de la Verdad, así como también la construcción de espacios que permitan el no olvido de los hechos violentos en Colombia. Este derecho y el ejercicio de la verdad en general, puede estar promovido y practicado mediante la Comisión de la Verdad, en donde el Estado tiene el deber de adoptar las medidas adecuadas para preservar los archivos, la memoria y cualquier prueba alterna que refiera a violaciones de los derechos humanos, de modo tal que se pueda facilitar el conocimiento de estos hechos, permitiendo así la transformación de realidades y la promulgación de justicias desde la sociedad misma, todo esto con principios básicos de verdad.
• Justicia reparadora
En cuanto a la Justicia Reparadora, abarcando más allá de lo que su nombre nos suscita respecto a la dualidad entre justicia y reparación en conflictos latentes y preservados, es clave mencionar que esta se rige por una serie de postulados que, como lo expresan Tamarit y Villacampa en su texto denominado “Victimología, justicia penal y justicia reparadora”, configuran la razón de ser de esta justicia en ámbitos sociopolíticos enmarcados en un conflicto armado interno constante y acaparador; según los postulados, la justicia reparadora: (Tamarit Sumalla & Villacampa Estiarte, 2006) • No busca restablecer el status-quo previo al hecho victimizante, por el contrario, intenta establecer relaciones interpersonales basadas en la convivencia, el respeto y la
cooperación mutua y social, es decir que, su técnica está basada en la mediación y la resolución de conflictos en pro de la construcción de interrelaciones. • Se diferencia de la negociación o la justicia consensuada como alternativa, ya que, a pesar de tener elementos en común, la reparadora se aleja de formas de justicia degenerada o vagamente percibida desde la sociedad y el Estado mismo. • Su mediación presenta características diferentes en el ámbito penal con relación a otros ámbitos tales como el familiar o el laboral, ya que parte de la desigualdad situacional, particularmente en contraposición desde el derecho de la víctima y así mismo del victimario.
En este sentido, son evidentes las particularidades que presenta este tipo de justicia, vale aclarar que de estas propuestas teórico-conceptuales se desvincula todo tipo de comparación o alternancia entre las mismas justicias, es decir que, netamente se busca exponer los puntos clave que refiere cada una de ellas y así mismo aplicarlos al presente trabajo, pues como fue expuesto, la justicia reparadora pretende resolver el problema del conflicto desde el daño a las víctimas, la responsabilización de los victimarios por sus acciones y por el involucramiento de la comunidad en la resolución de conflictos.
• Justicia transicional
La justica transicional se manifiesta y deconstruye de diversas maneras acordes a las condiciones específicas de cada conflicto, en cada país y a partir de cada momento histórico, teniendo en cuenta aspectos como los poderes enfrentados, los intereses en medio de índole económico o político, las exigencias internacionales por los derechos humanos, la cultura predominante, la población presente en medio de esto y todo aquello que se ve inmerso en un marco latente o posterior al conflicto armado interno, siendo algunos de los factores que
influyen directamente en las características concretas de cada proceso de justicia transicional y la manera en cómo estas se perciben en cada contexto y proceso sociopolítico nacional. Para hablar de justicia transicional resulta importante mencionar que a nivel internacional se ha dado su desarrollo teórico conceptual y se han dado precisiones para su abordaje, por ende, si se busca dar definición a este tipo de justicia, cabe mencionar que las Naciones Unidas (2004) incluyen en su comprensión elementos como son la verdad y la reparación, ya que en cuanto a los procesos y mecanismos de una sociedad para intentar resolver problemas derivados de un pasado conflictivo, pueden ser de carácter judicial o extrajudicial, además de tener diversos niveles de participación como: el enjuiciamiento de personas, el resarcimiento, la búsqueda de la verdad, la reforma institucional, la investigación de antecedentes, la remoción del cargo o combinaciones de todos ellos. (Ibarra, 2015, pág. 6) Por otro lado, en Colombia se ha definido la justicia transicional con la Ley 1448 de 2011 - Artículo 8°, ya que es propuesta como los “diferentes procesos y mecanismos judiciales o extrajudiciales asociados con los intentos de la sociedad por garantizar que los responsables de las violaciones contempladas en el artículo 3° de la presente Ley, rindan cuentas de sus actos” (Ley de Victimas y Restitución de Tierras, 2011). De igual manera, se busca que desde esta justicia, se satisfagan los derechos de justicia, verdad y reparación integral a las víctimas, acorde a lo propuesto por la trilogía humanitaria y siendo esto un moldeador en las reformas institucionales y gubernamentales necesarias para garantizar la no repetición de los hechos, en donde se convierten fundamentales dos ejes: la desarticulación de los grupos armadas ilegales y la construcción de memoria en espacios académicos, comunitarios y nacionales. A modo de síntesis, frente a los elementos expuestos, es preciso mencionar que el trabajo de cobertura, conceptualización y promoción tanto de la justicia transicional como de los
demás elementos retomados en este apartado, continua desarrollándose en conjunto con procesos derivados de contextos donde se implementan ciertas herramientas específicamente ligadas a la justicia y así mismo con intereses políticos de los actores involucrados, sin embargo, cabe aclarar que los mecanismos de verdad, justicia y reparación, en la actualidad no son aplicados exclusivamente en espacios del post conflicto, sino que son implementados en contextos donde no existe una transición clara hacia la paz, la democracia o el cumplimiento de la reparación integral
6.1.3 Víctimas
La lucha por el reconocimiento de las víctimas también se expande al terreno del significado de la noción de víctima. Asimismo, el debate se ha construido alrededor de la pregunta acerca de las formas en que las víctimas se nombran así mismas, sin dejar de lado su simbólico y participación política de la categoría. A propósito, la lucha por el reconocimiento y resignificación de la noción de víctima se enmarca en la discusión propuesta acerca de dicha noción como una "condición" casi inmutable, que está dada de una vez y para siempre, a fin de situarla en el terreno de una "situación" transitoria: "puede pensarse en ser víctima no como una condición, sino como una situación, un estado transitorio que no se olvida pero que debe ser punto de partida para otras construcciones de los sujetos" (Carrizosa, 2012) De igual forma, la recuperación de una memoria entendida desde una categoría de violencia narrada por las víctimas del conflicto, permite generar procesos de reflexión y autoconocimiento fomentando escenarios fortalecimiento social y político, dicha reconstrucción de memoria que proviene de las víctimas y de los dolientes implica diferentes procesos de resistencia simbólica, y de resignificación de historias y del pasado, lo que conlleva a la resignificación de los sujetos, de los objetos y de los mismos territorios
atravesados por el conflicto armado (CNRR, 2009). Por otro lado, el fundamental reconocer en las víctimas una capacidad de agencia ya que permite identificar que su situación no define exclusivamente su esencia y que, por el contrario, las víctimas pueden transformar la situación, "pasar de la condición de víctima a la situación de víctima impide en cierta forma y grado que se generen dinámicas de revictimización que generalmente se encuentran permeadas por el carácter temporal de la permanencia, que a su vez están cargadas de sospechas de culpabilidad". (Blair, 2008 citado en Delgado, 2011) De acuerdo con la ley 1448 de 2011 establece y/o determina que la noción de víctima es considerada como:
Aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1° de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de los Derechos Humanos ocurridas con ocasión del conflicto armado interno. (Ley de Victimas y Restitución de Tierras, 2011) Haciendo la salvedad de como lo menciona el Articulo 3° de dicha Ley, "la condición de víctima se adquiere con independencia de que se individualice, aprehenda, procese o condene al autor de la conducta punible y de la relación familiar que pueda existir entre el autor y la víctima". (Ley de Victimas y Restitución de Tierras, 2011) Del mismo modo, en esa misma Ley, Artículo 3° -Parágrafo 2, son contemplados como víctimas los miembros de la fuerza pública, bajo los términos señalados, y los miembros de los grupos ilegales alzados en armas que hayan sido desvinculado de los mismos siendo aún menores de edad. (Ley de Victimas y Restitución de Tierras, 2011)
Esta definición de víctima Según la Ley 1448 presenta serios obstáculos para el reconocimiento de las víctimas del conflicto armado colombiano:
• El concepto de víctimas que allí se define es limitado, pues restringe el reconocimiento
de los derechos a las víctimas de crímenes cometidos antes del 1 de enero de 1985, y restringe el acceso a la reparación de tierras a aquellas víctimas que sufrieron del despojo como consecuencia del conflicto armado interno entre el 1 de enero de 1991 y el término de vigencia de esta Ley.
• La ley de víctimas excluye a las víctimas de crímenes perpetrados antes del 1 de enero de
1985, también deja por fuera a las víctimas de desplazamientos forzados masivos e individuales anteriores al año 1991, a las víctimas de desplazamiento forzado interurbano y a las víctimas de exilio.
• No reconoce a las víctimas de tortura, violencia sexual, tratos crueles e inhumanos,
asesinatos y desaparición forzada cuando las víctimas pertenecen a grupos armados. Desconoce además a las víctimas de las llamadas "BACRIM" por considerar que no se trata de grupos paramilitares.
• El hecho de haber definido la fecha de 1 de enero de 1986 y 1991 para el reconocimiento
de la condición de víctimas y despojados respectivamente, resignifica la definición temporal de la violencia socio política en el país, negando crímenes tan graves como el genocidio político contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista, la toma y la retoma del Palacio de Justicia y gran parte de las masacres que representan el periodo fundacional de la violencia paramilitar.
Por otra parte, el posicionamiento de las víctimas respecto a la Ley 1448 de 2011 evidencia que existen "espacios en disputa", como la reparación, la memoria y la misma definición de
víctima; espacios en donde las víctimas demandan al otro representado en el Estado, el reconocimiento de su responsabilidad en el surgimiento, prolongación y degradación del conflicto armado.
En esa misma linea, al referirse puntualmente al concepto de víctima desarrollado por la Ley 1448 de 2011, señala que contempla dos categorías, la de víctimas directas, esto es, las que de manera personal hayan sufrido el daño de cuya reparación se trata, y la de víctimas indirectas, referida a familiares o personas próximas a las víctimas directas. Resalta entonces que en razón a su inherente diferencia, esas dos categorías son susceptibles de un diverso trato normativo, por lo cual no resulta válido aspirar a que ambas gocen exactamente de los mismos derechos. Resalta entonces que, en lo atinente a las víctimas indirectas, existe autonomía del legislador para establecer quiénes se considerarán como tales y cuál será el alcance de sus derechos, sin que ello vulnere el derecho a la igualdad. Por otro lado, en el actual Reglamento de la Corte Interamericana define el término "víctima" de la siguiente manera: "significa la persona cuyos derechos han sido violados de acuerdo con la sentencia proferida por la Corte". Es decir, "víctima" es aquella persona cuyos derechos ya han sido reconocidos por la Corte, habiendo establecido violaciones en su detrimento. Durante el proceso de determinación de si hubo o no dicha violación, la parte que alega haber sido lesionada es referida a lo largo del proceso con el nombre de "presunta víctima". Asimismo, la sentencia de la Corte encuentra violaciones en detrimento de alguien no tiene un valor "constitutivo" de la condición de víctima, sino que solo reconoce dicha condición.
Para la Corte Penal Internacional, de acuerdo con el instrumento de las Reglas de Procedimiento y Prueba, la definición de víctima se encuentra de la siguiente manera:
Regla 85. Definición de víctimas. Para los fines del Estatuto y de las Reglas de Procedimiento y Prueba • Por "víctimas" se entenderá las personas naturales que hayan sufrido un daño como consecuencia de la comisión de algún crimen de la competencia de la Corte; • Por "víctimas" se podrá entender también las organizaciones o instituciones que hayan sufrido daños directos a alguno de sus bienes que esté dedicado a la religión, la instrucción, las artes, las ciencias o la beneficencia y a sus monumentos históricos, hospitales y otros lugares y objetos que tengan fines humanitarios. Tal como señala Fatuma Ahmed Ali (2007), todas las definiciones de víctimas tienen algo en común: por un lado, la imagen de alguien que ha sufrido daño y lesión por fuerzas fuera de su control; y por el otro, el hecho de que ser víctimas se conecta con un estado de debilidad que necesita protección (Ahmed, 2007). En esa misma linea, según Isabel Piper Shafir (2005) la identidad de víctima funciona como eje articulador de diversos procesos. El sufrimiento de la violencia política llevaría a quien la vive a ocupar un lugar en la sociedad distinto al que ocupaba antes, contribuyendo a construir una identidad del sujeto acorde con ese lugar social. (Piper, 2005) Según Marie Smyth (1998) manifiesta que la víctima no solo debe ser protegida por su vulnerabilidad intrínseca, sino que la violencia que pudiera ejercer se justificaría fácilmente con argumentos de autodefensa. Bajo la percepción de debilidad y sufrimiento extremo, se asumiría sin enredos que las víctimas no son responsables de sus acciones (Smyth, 1998). De esta manera, los mecanismos de victimización impiden la construcción de sujetos responsables que reconocen su propio poder no solo de sobreponerse, sino también de apoyar a otras personas. Así́, mientras Piper plantea que la retórica de la marca conlleva una
politización con efectos limitantes para el sujeto, Smyth señala que reclamar la pertenencia al
colectivo víctima –victimhood– tiene implicaciones en despolitizar a las personas, porque
difumina la responsabilidad de las acciones en nombre de la categoría, provocando más dolor en su nombre.
De igual forma, en relación con la noción de víctima se da relación respecto a hecho victimizante de impacto y daño, ya que se reconoce como víctimas a todas las personas que hubieren sufrido un daño, como consecuencia de los hechos que el mismo precepto determina a continuación. Así, pese a que existen también otros criterios relevantes, la categoría de daño es el más significativo de todos, pues es de la acreditación de su ocurrencia que depende que las personas interesadas logren ser reconocidas como víctimas y accedan a los importantes beneficios establecidos en esta normativa. Ahora bien, es importante destacar que el concepto de daño es amplio y comprehensivo, pues abarca todos los distintos fenómenos usualmente aceptados como fuente generadora de responsabilidad, entre ellos el daño emergente, el lucro cesante, el daño moral en sus diversas formas, el daño en la vida de relación, el desamparo derivado de la dependencia económica que hubiere existido frente a la persona principalmente afectada, así como todas las demás modalidades de daño Para atender de manera integral la subcategoría de sobrevivientes, se viene trabajando desde la jurisprudencia, la Constitución, los derechos humanos y derecho internacional humanitario, que ha indicado a los países del mundo qué hacer para cumplir con el derecho mínimo de la dignidad humana mediante la “reparación” que tiene como finalidad promover la justicia para que sea proporcional a la gravedad de la violación y al daño sufrido. (ONU, s.f. )
Para finalizar, es necesario enfatizar en la modificación el marco normativo acorde con las necesidades requeridas por los sobrevivientes en cuanto a la rehabilitación y al goce efectivo de los derechos a nivel individual, colectivo, material, simbólico y moral y no a los intereses de la clase política que legisla y que está distante de la realidad social del posconflicto, de esta manera se facilita la finalización del conflicto armado interno y el logro de una paz estable y duradera. De igual forma, la categoría de víctima, por tanto, está en constante construcción y reconstrucción a través del debate abierto sobre quien debe ser considerado como tal y quien no, lo cual tiene tanto consecuencias en los recursos destinados para la reparación como en la configuración de agentes sociales relevantes para tener voz en las demandas hacia el estado y la dirección de los procesos de reconciliación nacional. Así́, la propia constitución del sujeto víctima se constituye como un campo político de controversia entre instituciones, movimientos sociales, investigadores, políticos y otros agentes sociales. la víctima se constituye como el centro de la reconciliación, pues son el vehículo de dicho proceso en las políticas de la verdad y en el foco de la reparación.
6.2 Eje Construcción de paz
Si bien en el apartado anterior fueron retomados elementos propios del conflicto armado y de su afrontamiento nacional, en este punto se abordan los procesos de construcción de paces en Colombia y así mismo, las paces constituidas hasta el momento como ejes garantes de derechos humanos, mediaciones con objetivos específicos, incorporaciones a la sociedad civil y hacia el bienestar individual y comunitario, acoplándose directamente al interés del presente trabajo de grado, por ende, en este apartado se contará con referentes teóricos del eje temático Construcción de paz de la siguiente manera:
Fuente: Elaboración propia, 2022.
En la actualidad, los escenarios sociales y políticos necesarios para emplear cambios son propiciados desde la construcción de paz y la reconciliación en la sociedad principalmente, de allí toma mayor importancia este apartado pues nos otorga la base fundamental para entender que la recuperación de valores y por ende la reconstrucción del tejido social se enlazan directamente con la participación, la restitución de derechos y la construcción de ciudadanías en paz y desde la democracia, es decir que, la construcción de paz debe darse desde la comprensión y apropiación del territorio donde el conflicto mismo fue ejercido, logrando mediante la participación de la sociedad civil la sostenibilidad de la paz al ser apropiado para la comunidad misma.
6.2.1 Paces
Para hablar de construcción de paz, es necesario hacer hincapié en el término de “paz”, pues desde la Segunda Guerra Mundial ha sido tema vigente en diversos escenarios políticos, Ilustración 5. Eje temático Construcción de paces.
sociales y académicos, constituyéndose de este modo unas definiciones a partir de momentos históricos propios del contexto cultural occidental, por ende se destacan las siguientes definiciones:
Tabla 4. Definición de paz en el contexto occidental. Definición de paz:
Año:
Extraído de:
Cita Tregua de guerra. Descanso tras cualquier conmoción. Reconciliación de las diferencias. Situación de no hostilidad.
Sosiego, tranquilidad, satisfacción.
Liberación del terror y quietud celestial. Orden plácido de tranquilidad que es garantizado por el gobierno.
2018
Explanatory Phonographic Dictionary of the English Language (Language,
2018)
Condición normal de una nación, grupo de naciones o el mundo, sin luchas. Acuerdo o tratado desde disputa o antagónicos para finalizar las hostilidades y abstenerse de futuras luchas o enfrentamientos.
1983
Random House Dictionary (Random House, 1983)
Herramienta de análisis y concepto destinado a jugar un papel en la construcción de un modelo teórico. Distingue dos grandes acepciones de la paz: a) Pacifista y b) Partidarios de la paz. Depuración de la psique humana de la agresividad y el rechazo de la violencia por parte de los seres humanos como medio para lograr un fin.
1987
Enciclopedia Americana (Enciclopedia Americana,
1087)
Fuente: Elaboración propia, 2022.
De la misma manera, resulta necesario entender la dicotomía paz / guerra, siendo una estrecha relación tanto conceptual como vivencial, por ende es contemplada de dos formas básicas: a) guerra y paz como los extremos de un continuum b) guerra y paz como fenómenos de una relación de oposición excluyente (Harto de Vera, 2016). Esta relación resulta un punto importante para la comprensión de la construcción de paz, pues estos términos difieren
notoriamente por su lugar en la sociedad y la manera de manifestarse o apropiarse en la misma; a rasgos generales, la guerra busca imponer ejercicios de dominación por la fuerza y la violencia, por otro lado la paz es el camino no violento para la resolución de conflictos, donde se deja de lado las exclusiones y la obligatoriedad, sin embargo, es preciso decir que una no existiría sin la otra pues a pesar de su connotación negativa o variante ambas conllevan procesos social y políticamente constituidos.
Dicho esto, se entiende por construcción de paz la consolidación de actitudes, planteamientos y procesos desde distintos actores y fundamentos, en pro de la transformación de conflictos o violencias hacia la inclusión, diversidad y sostenibilidad en las relaciones o estructuras sociales, siendo un proceso multidimensional a partir de requerimientos como la seguridad y las garantías frente a conflictos presenciados; de allí, surge la necesidad por superar afectaciones y/o consecuencias dejadas por el CAI, tanto económicas como culturales y sociales, en donde son requeridos elementos como el tiempo, los recursos y los esfuerzos desde el gobierno y desde la sociedad civil. (Chávez, 2017) Es válido mencionar que la historia de Colombia ha estado marcada por arduos y extensos procesos de construcción de paz, llevados a cabo a lo largo del tiempo y acorde a las necesidades del momento, de hecho, en la actualidad han cobrado fuerza pues se han organizado organizaciones civiles, jóvenes estudiantes, mujeres, sindicatos, campesinos, indígenas, comunidades afro y palenqueras, organizaciones no gubernamentales y demás ciudadanos en pro de un cambio social y la construcción de paces en sociedad, tal como fue evidenciado con la firma del Acuerdo de Paz en el año 2016 o aún más reciente con el estallido social del año 2021, en donde han sido varios los actores y participes que recurren a discursos de justicia y paz social.
A partir de esta comprensión, se refieren los autores Groff y Smoker (1996), quienes amplían la investigación para la construcción de paz, otorgando una amplia gama de interpretaciones frente al concepto de paz en función de su nivel de análisis y del enfoque teórico que cada una de estas maneja, por ende, las más destacadas por los autores son:
Ausencia de guerra, Equilibrio de fuerzas en el sistema internacional, Paz negativa y paz
positiva, Paz feminista (nivel macro y micro), Paz Gaia (paz holística), Paz holística interior y exterior, Paz intercultural. (Trifu, 2018) De este modo, se hace mención a las paces propuestas inicialmente (paces Positiva y Negativa, paz Transformadora-Participativa, paz Imperfecta, paz Duradera, paces Estable e Inestable y paz Territorial), las cuales son basadas en la postura de diversos autores a modo de consolidación teórico-conceptual del presente trabajo de grado y acorde a lo requerido por el mismo. Sin embargo, para entender los tipos de paces es necesario en un primer momento ampliar la comprensión de la distinción entre la violencia directa y la violencia estructural, pues de estas violencias surgiría la necesidad de proponer las paces, ya que como lo menciona el sociólogo y matemático noruego Johan Galtung (1969): Nos debemos referir al tipo de violencia en la cual hay un actor que comete la violencia como personal o directa y a la violencia donde no voy a tal actor como estructural o indirecta. en ambos casos las personas pueden ser asesinadas o mutiladas golpeadas o heridas en los dos sentidos de estas palabras. (Galtung, 1969) La comprensión dada a la violencia se ha centrado históricamente solo en la violencia directa (personal), sin embargo, la violencia estructural lleva consigo la misma o incluso mayor magnitud de repercusiones en la población víctima, por lo que se busca ampliar estas definiciones y de este modo abrir paso a las paces y la distinción entre estas, ya que junto con
la violencia estructural, la paz Positiva y paz Negativa han sido principalmente los conceptos clave para el nacimiento de la disciplina Investigación para la Paz (Muñoz, 2001 citado en Trifu, 2018), de allí se abre paso a los tipos de paces que servirán de punto de partida para esta construcción.
Paz positiva La paz positiva es definida como mucho más abarcadora que netamente la ausencia de guerra y de violencia directa, pues conlleva actitudes y estructuras que contribuyen a la creación y el mantenimiento de sociedades pacíficas con presencia de justicia social en sus procesos tanto democráticos como relacionales, ya que a partir de su introducción en los años 60 por Johan Galtung, se da por primera vez una distinción entre paz positiva y paz negativa; se define la paz positiva como la integración de la sociedad humana y como patrón de cooperación e integración entre grupos humanos, de este modo podría enlazarla directamente con la justicia social, la cual ve como la distribución de recursos de manera equitativa y la participación igualitariamente activa en la misma, manteniendo los principios de dicha paz. (Galtung, 1969) Es decir que, la paz desde un carácter positivo no está relacionado a una valoración moral en donde sea superior el deseo de paz por encima de la guerra, sino que refiere un conjunto de normatividades y proposiciones firmemente establecidas y para brindar contenido a la paz como situación variable y moldeable, acorde a los acontecimientos y contextos; en cuanto a la ausencia total de violencia estructural, en este tipo de paz se puede hablar de escenarios sociopolíticos en los que se dé la garantía de derechos humanos, las relaciones con sí mismos y con su entorno, pues se ve relacionada con el desarrollo y potenciamiento de habilidades y cualidades humanas que estén orientadas hacia la satisfacción de necesidades básicas.
De manera análoga, la paz positiva se orienta hacia el apaciguamiento de las diferencias, la promoción de la tranquilidad y la garantía de beneficios, por lo que cubre ciertos postulados principalmente que nos invitan a entender que los conflictos y las violencias surgen de manera constante en la humanidad, sin embargo, desde sus postulados se reconoce al hombre como un ser con capacidades propiciadoras de paz a través de medios o instrumentos pacíficos, posicionándose como punto de partida de la construcción de estas paces y siendo posible su pensamiento, discusión y acción bajo la identificación de estructuras y culturas básicas para trabajar en función de la construcción de la paz y el crecimiento de los medios para llegar a la misma. (López M. H., 2016) Aterrizándolo al caso colombiano y en particular a la comprensión de procesos de reparación integral a víctimas del CAI, la paz positiva es discutida y se pretende concretar a partir de los derechos básicos de la población victima dándole un sentido social, político y sobre todo humanitario, por lo que esta configuración de paz positiva puede llegar a acordarse entre los negociadores del conflicto como lo son el gobierno de Colombia y las FARC-EP, así como también puede haber participación por parte de la sociedad, estando esta de manera directa o indirecta durante el proceso de negociación y teniendo en cuanta que las victimas desde su reconocimiento mantienen una participación activa y directa tanto en los acuerdos como en la construcción de la paz positiva.
Paz negativa Contrario a lo anterior, lo referente a la paz negativa si está definido como la simple ausencia o carencia de guerra y así mismo el temor por una violencia directa, es decir que, esta tipología de paz desde su dimensión estructural es promotora de la eliminación y/o reducción de violencias estructurales desde la dimensión política y económica, y en cuanto a
su dimensión cultural, la paz negativa desea eliminar y/o reducir violencias de carácter cultural, que legitimen la violencia tanto directa como estructural y así mismo a modo de evitar nuevas guerras; la paz positiva está centrada en las relaciones construidas entre el Estado y los grupos sociales emergentes o históricos, por ende, desde su ejercicio se orienta a alternativas en pro de la resolución de conflictos. (Galtung, 1969)
Por otro lado, Manuela Fabbro (2012), propone que la paz negativa se remonta a
inicios de siglo XX gracias a los indicios brindados por la socióloga feminista Jane
Addams, quien como parte de sus denuncias mencionaba el movimiento pacifista como básico y superficial, proponía nuevas vertientes para la construcción de paz y desde sus aportes feministas brinda entendimiento de la paz negativa como la eliminación o reducción de todo tipo de violencia directa, ya sea en escalas macro desde los estados o desde una violencia colectiva como la de género, lo que deja abierta la posibilidad de que el conflicto violento exista; a pesar de que el término de paz negativa tuvo su originen en las intuiciones de Addams, en el contexto científico fue introducida a modo de categoría teórica conceptual por
Johan Galtung en los años 60, sin dejar de lado, la importancia de reconocer que el
principal representante en defender la paz negativa fue el economista norteamericano Kenneth Boulding. (Trifu, 2018) Por otro lado, a la paz negativa son adjudicadas dos (2) características centrales, la primera de ellas plantea que los grupos sociales y políticos conflictúan entre sí sin necesariamente mantener un estado de guerra, entendiendo que el conflicto se produce por parte del ejercicio de violencias organizadas y perdurables; como segunda característica se propone que en el caso donde existan violencias esporádicas por parte de los grupos sociales y políticos, estos no deben considerarse en estado de guerra o conflictos latente. (Bobbio, Matteucci, & Pasquino,
1993) Además, desde el objeto de estudio de la Investigación para la Paz se plantea como argumento principal la inclusión de la justicia social o la vigencia de los derechos humanos, para así forjar situaciones donde el concepto de paz evidencie connotaciones amplias desde su aplicación, transformación y análisis. Además de lo anterior, cabe mencionar que la paz negativa legitima varios procesos de la guerra entre ellos: la producción y venta de armamento, la inversión en tecnología y sistemas de seguridad, la formulación de estrategia y táctica militar, con el fin de promover la guerra en forma “justa” entre las partes involucradas. Por último, se busca traer a colación el caso colombiano, ya que como lo propone el profesor e investigador Andrés Sandoval, el gobierno de Colombia históricamente ha buscado la paz negativa, pues desde el acuerdo planteado por el presidente Juan Manuel Santos junto con las FARC-EP se pretende la victoria militar y política que permita la continuidad del sistema establecido actualmente, a partir de eso son intensificadas las acciones de guerra ejercidas de forma paralela con las negociaciones. Para la paz negativa no es necesaria la participación de la sociedad civil, por el contrario y según Sandoval, dificultan los posibles acuerdos a medida que aumente o se mantenga su presencia e intervención en los mismos. Sin embargo, desde lo que implica la paz negativa, la firma del Acuerdo brinda alivio a la población víctima, además requiere el cese del accionar por parte de grupos armados para que se integren a la vida política y social del país. (Sandoval, 2013) Paz transformadora y participativa Principalmente esta paz transformadora y participativa nos otorga guía hacia un camino basado en el pacto social, el cual esté fundamentado en la construcción concertada y en simultaneidad con nuevas culturas de convivencia y transformación en el avance socio relacional, así mismo es propuesta como un proyecto colectivo de desarrollo y de un nuevo
marco de participación a nivel institucional, gubernamental y social. El enfoque que mantiene la paz Transformadora y Participativa permite engrosar desde lo conceptual, el vínculo existente entre paz, necesidades y convivencia, en pro de la superación de un distanciamiento notorio entre la teoría de la paz, la práctica y el conflicto.
A partir de este tipología es posible reconocer la paz desde un ámbito general, como un proceso socio práctico, negando toda relación con ser resultado de un orden social mediado por la presencia o inexistencia de distintas violencias, ni como proceso donde las personas son guiadas entre diferentes opciones desde la violencia o desde el pacifismo; se habla de un proceso socio práctico entendiendo que se basa en la participación activa de los encargados de intervenir y de la intervención misma por medio de conocimientos investigativos generados previamente desde el accionar y la práctica. Por ende, la paz Transformadora y Participativa está directamente dirigida a este proceso y se ve concebida como un proceso en donde las personas, específicamente las víctimas, materializan y dejan clarificados los modelos convivenciales para la atención de las necesidades, por ende, esta paz sostiene que dicha perspectiva moldea la acción con el fin de participar e implicarse en los estudios sobre y por la paz al ser un constructo social en permanente construcción, transformación y avance. (Ramos, 2015) Por otro lado, la paz transformadora y participativa está guiada por nueve (9) puntos clave que se ponen sobre la mesa en forma de requerimientos para su apropiación a nivel social y gubernamental, así mismo estos puntos clave son una luz frente a lo que representa este tipo de paz y brindan de manera paralela, las características propias de la participación y transformación, de moto tal que permita su apropiación y calidad, así:
Ilustración 6. Claves de la paz transformadora - participativa.
Fuente: Elaboración propia, 2022 Para la paz transformadora y participativa las concepciones desde la estructura gubernamental son clave, ya que como fue mencionado se encuentra en la búsqueda constante del buen vivir y por ende, gestiona procesos para debatir y configurar acciones en pro del uso y acceso adecuado de la tierra, así como de la gestión a tiempo y de calidad de recursos naturales y sociales propios de la identidad comunitaria en los territorios; de igual manera para esta paz, surge la necesidad por esclarecer y mantener latente los diálogos sobre la justicia, la equidad y las formas de gobierno participativas donde la comunidad sea la protagonista de las construcciones de paz, pues es la principal víctima del CAI y a partir de allí es la principal constructora de convivencias y relaciones donde se superen las convicciones tradicionalistas de las víctimas.
De igual manera, se trae al caso específico que está siendo trabajado en el presente trabajo de grado, con relación a como las victimas asumen su individualidad participativa en la toma de decisión que transformen pacíficamente su realidad posterior a los hechos victimizantes, entendiendo que esta paz propone un proceso donde los colombianos sean quienes configuren
su propio modelo de convivencia pacífica y de allí, las víctimas del CAI tendrán la posibilidad de negociación para ellos mismos asumir lo construido desde los territorios y no al revés donde las victimas dependan de las condiciones de su territorio o las condiciones propuestas por gobernantes y representantes del Estado. Cabe mencionar que la construcción de paz está formada como una estrategia para la formación e investigación de comunidades en crecimiento en su bienestar, además de ser necesaria la visibilidad de violaciones a los derechos humanos, el fomento de la economía propia y la soberanía alimentaria, la creación de modelos de autogestión política, la generación de estrategias jurídicas para la reparación integral y la promoción de paz desde la diversidad y el trabajo colectivo, para lo que es necesario construir desde la comunidad nuevos modelos de convivencia participativa y transformadora.
La paz imperfecta Hablar de construcción de paz desde la paz imperfecta en el ámbito del CAI, implica también el reconocimiento de la existencia e implementación de políticas públicas que han contribuido a la resolución del conflicto político armado y de violencia a partir de la expedición de instrumentos de desmovilización, acuerdos de desmovilización, y procesos de incorporación política, social y económica de la población y de los excombatientes del conflicto.
De acuerdo con Moreno manifiesta que:
La paz imperfecta es una categoría teórica constituida por todos aquellos episodios, en los cuales se desatan unos constructos de tiempo que no mantienen una relación de continuidad de largo plazo, pero que definen intervalos donde se manifiestan hechos relativamente nuevos. En lo que concierne a la paz, se trata de aquellos hechos que
generan rupturas de la dinámica de la violencia habitual mediante acuerdos o pactos transitorios, a mediano o largo plazo, por parte de los diferentes actores armados. (Moreno, 2014, pág. 206) El profesor Francisco Muñoz, investigador del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, afirma que el concepto de paz imperfecta, hace referencia a la definición de “aquellos espacios e instancias en las que se pueden detectar acciones que crean paz, a pesar de que estén en contextos en los que existen los conflictos y la violencia” (Muñoz & Molina, 2004, pág. 47) a fin de delimitar el campo conceptual en cuanto a la construcción de paz en Colombia, se denomina bajo el concepto de Paz Estructural Imperfecta o inacabada, a todos aquellos momentos o denominados episodios resultantes de la interrupción del conflicto político armado, bien sea de la violencia interpartidaria, o de la llamada violencia revolucionaria; de igual forma, los episodios como los pactos políticos que superaron la violencia, con el Frente Nacional, o el acuerdo del pacto constituyente de 1990 son formas de lo que se denomina paz imperfecta.
Asimismo, se reconoce como paz imperfecta, también a las alianzas políticas, las terceras fuerzas políticas autónomas, y/o los acuerdos políticos de gobernabilidad, que en el país han servido para crear espacios de diálogo, discusión y conversaciones a fin de consolidar hechos de construcción de paz en medio de la relación violencia-bipartidismo, así́ estos se hayan dado de manera transitoria.
De la misma manera, la paz imperfecta es una categoría de análisis que desde otra perspectiva teórica nos permite significar de manera importante como hechos de paz no acabada ni absoluta, todos aquellos eventos de carácter político, administrativo y legal, que bajo la variable: regulación, transformación o resolución cotidiana de los problemas o de los
conflictos creados por los propios seres humanos para sí, entre ellos o en su relación con la naturaleza (Muñoz & Jimenez, 2015) como los desarrollados a partir de los instrumentos de perdón conexos con el delito político como indultos, y amnistía, y los acuerdos de negociaciones de paz a partir de pactos políticos, y surgimiento de terceras opciones políticas autónomas derivadas de acuerdos de paz; han servido para propiciar el desarrollo de capacidades humanas para la transformación de realidades violentas. (Rettverg, 2014) Paz territorial El abordaje del término emerge de los diálogos de paz realizados desde el año 2012 bajo la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018) con el fin de focalizar la atención poner fin al conflicto mediante la construcción de una paz estable y duradera entre el gobierno colombiano y las extintas FARC-EP, además, es un concepto precarizado en cuando al fundamento y discusión desde el ámbito académico, sin embargo, la paz territorial es un término construido localmente en busca de la garantía de la seguridad en los territorios a nivel ecosistémico, poblacional y territorial (Bautista, 2017) a partir de la diversidad existente en cada uno de estos, ya sean visiones, aspiraciones o deseos de lo que pueda ser el desarrollo de paz para la población en determinado territorio, asimismo, la complementariedad existente en el nivel de garantía y responsabilidad estatal desde las instituciones de manera que legitimen la paz territorial por medio de dinámicas de planeación, mediación y alianza entre el Estrado y las comunidades.
Entonces, abordar la paz territorial, sin duda se adhiere al enfoque de derechos que para su materialización implica focalizar el reconocimiento de los contextos en situación de marginalidad, exclusión social, precarización institucional y de oportunidades que persisten en territorios altamente vulnerables y golpeados por el conflicto armado con prelación en la
dignificación, bienestar, seguridad socioambiental y tranquilidad en medio de una sana construcción de tejido social en el territorio determinado, también la población tiene relación directa con lo descrito, pues es necesario enunciar y visibilizar que se es lo que se quiere en adherencia con la raises culturales directamente y la posibilidad de estructurar una vida sostenible y con proyección transgeneracional y en pro del desarrollo sociocultural, sostenible y sustentable como respuesta de la implementación de la paz territorial. Añadido a lo anterior, el proceso de paz a nivel territorial esta relacionado directamente con la justicia Transicional a través de la “reconstrucción equitativa del orden social y la cooperación en los territorios para restablecer las normas básicas de la sociedad, garantizado derechos y bienestar, y asegurar la no repetición del conflicto” (Prieto, 2016), pues esto implica un abordaje integral y con enfoque de derechos hacia las víctimas y los demás individuos que habitan un territorio en contra de la impunidad y revictimización a través del refuerzo de medidas de justicia en reparación a las violaciones masivas de derechos humanos. En el mismo sentido, es importante poner en simultaneo con lo planteado a Sergio Jaramillo Caro, filosofo, filólogo colombiano y hasta el año 2017 Alto Comisionado de Paz y estratega fundamental de los diálogos de paz del en su momento presidente Juan Manuel Santos; Pues Jaramillo 2017, en su discurso realiza un contundente llamado al realismo del conflicto en donde principalmente desde lo urbano se estructuran imaginarios de estabilidad y armonía nacional que si bien sistematizan la indiferencia y normalización, y es en este punto donde recae principalmente la necesidad de empezar a construir soluciones que le den sentido a la paz territorial desde la construcción de nuevo modelo de gobierno basado en el fortalecimiento institucional con las comunidades y los territorios, en donde se posibilite oír y dar voz a quienes por años lo han pedido, en un sentido de planeación y amplificación de paz
institucionalizada por medio de procesos y reglas determinadas con la capacidad de promover una paz estable y duradera que conduzca democráticamente la conflictividad con el fin vencer miedos, indiferencias y engrandecer los intereses de la justicias en relación con la paz. En el fondo, la paz es una decisión. Una decisión por el futuro y en contra del pasado. Se necesita que la gente en las ciudades y en las regiones se mire al espejo y diga: prefiero la paz. Esa es la tarea que tenemos ante nosotros. Una tarea sin duda difícil. (Jaramillo, 2014) La paz territorial es la complementariedad de una estrategia entre justicia transicional, un consenso político, refuerzo de normas y la satisfacción de derechos de las víctimas, en la medida que esta se configure como “la reconstrucción equitativa del orden social y la cooperación en los territorios para restablecer las normas básicas de la sociedad, garantizado derechos y bienestar, y asegurar la no repetición del conflicto” (Jaramillo, 2014) Dentro de un marco de integralidad de garantía bienestar y derechos para los territorios. En conclusión, el CAI se asocia a vacíos y fallas tanto institucionales como territoriales particularmente en regiones periféricas del país, en donde estas situaciones han agudizado la violencia multidimensionalmente y esto ha sembrado altos niveles de desconfianza por parte de las comunidades hacia el Estado, entonces, la paz territorial asume dichas causas e implicaciones en un proceso de coacción, planeación y garantía entre el Estado y las comunidades a partir del dialogo participativo e incluyente, y la articulación de programas, políticas o planes que erradiquen lo problemas de convivencia, seguridad y desarrollo en coherencia con la esperanza y los sueños de quienes habitan los territorios.
6.2.2 Empoderamiento para la paz
Cultura de la no-violencia
Este concepto emerge a partir del movimiento revolucionario bajo el liderazgo de Mahatma Gandi (1869-1948) abogado, pensador y político hinduista, pacifista del régimen colonial británico y líder de campañas pacifistas y de desobediencia civil, igualmente, fundador del partido indio del congreso de Natal en 1894 como forma de unión y fuerza homogénea en pro de las denuncias de discriminación y vulneración de derechos por parte de civiles británicos hacia la comunidad india tomando como fundamento la no-violencia en causa de la libertad del dominio extranjero. También, son identificados como precursores de este principio Martin Luther King (1929 - 1968) pastor y activista social pacifista en pro de la defensa de los derechos civiles y Nelson Mandela (1919 – 2013) abogado, político y activista el pro de la igualdad social.
En el mismo sentido, el termino transita a lo largo de la historia en concepciones religiosas, teóricas, políticas éticas y morales otorgándolo así, como una práctica multidimensional fundamentada en las relaciones humanas y el conflicto como renuencia al uso de violencia y de las armas y promoción constructiva de una emancipación de justicia y cambios social excluyente de toda clase de sufrimiento o vulneración humana. En función de conseguir conquistas sociales y policitas la no-violencia designa a su vez formas de lucha no armadas de amplio alcance especialmente hacia la reivindicación de derechos de género, laborales, protestas anti raciales, etc., pues es “una forma novedosa, puntual y limitada de intervención de las masas en los conflictos” (López M. M., 2004), destacando así las maneras emergentes de oposición, resistencia en dirección pacifista, constructiva y como alternativa a los movimientos sociales. Sin embargo, la construcción del concepto no- violencia hace parte de la estructuración social sujetas al contexto determinado, el cual otorga sentido, argumento e “innovación” de lucha y revolución.
Entonces, la resolución de conflictos desde actos no violentos resulta ser una práctica alterna y humanizadora de conflictos, en donde sus involucrados cuentan con la capacidad de renunciar a la violencia y anteponer la justicia por medio de la manifestación, negociación, el dialogo moderado y la toma de conciencia en dirección al respeto y dignificación de la vida, la búsqueda de la verdad y el reconocimiento del otro desde una comunicación abierta que posibilite humanizar las relaciones y sus alternativas de resolución desde actos no perjudiciales.
Abordaje alternativo de la violencia Estas apreciaciones permiten ver el conflicto como algo negativo. Sin embargo, es precisamente a partir del conflicto que se genera una oportunidad muy importante para manejar procesos de aprendizaje que reflejan experiencias positivas, En las cuales los actores del conflicto interactúan y promueven oportunidades para plantear viabilidades o alternativas frente a la diferencia. Esta oportunidad puede convertirse, en algunas ocasiones, en un motor de desarrollo que consolida espacios que permitan satisfacer las necesidades e intereses que presentan las personas, grupos o comunidades, y que desarrollan la capacidad de asumir y enfrentar el conflicto en la vida cotidiana. El conflicto como una oportunidad de aprendizaje introduce un proceso continuo de construcción y reconstrucción del tejido social, cuando se replantean las relaciones colectivas que permiten el entendimiento y la convivencia, más aun si se tiene en cuenta que el conflicto está presente en la vida personal y familiar, en el ámbito educativo y laboral, en la situación económica y política, en el manejo de las relaciones interpersonales y en las relaciones internacionales.
Formas alternativas para la resolución del conflicto
El profesional en Trabajo Social está capacitado para actuar en el manejo de los mecanismos alternativos de resolución de conflictos por la formación holística que comparte con la mayoría de las ciencias sociales como la sociología, la economía, la antropología y la psicología. Ejerce un rol educativo que busca no solo reforzar comportamientos sino capacitar a los actores que intervienen en lo referente al manejo de habilidades, buscando potencializar las capacidades para manejar, enfrentar y resolver el problema en forma eficiente. Tal formación posibilita la comunicación y la relación entre las partes, y clarifica el origen y la estructura del conflicto; facilita, además, el proceso de negociación y la identificación y análisis de alternativas, así́ como permite que los actores aprendan del conflicto y lo conciban realmente como una oportunidad de aprendizaje. El trabajador social desarrolla este proceso determinando unas fases, objetivos y estrategias que le permiten manejar técnicas y tácticas propias de la intervención profesional, a través de las cuales intenta comprender y explicar lo que sucede, qué sienten las personas, qué hacen y por qué́ hacen lo que hacen, fortaleciendo así́ las acciones educativas.
Dentro de las formas alternativas de resolución de conflictos se encuentran la negociación, la mediación, la conciliación y el arbitraje el cual se explicará de forma atenta a continuación: Tabla 5. Formas alternativas de resolución de conflictos.
Negociación
Es el proceso a través del cual los actores o partes involucradas llegan a un acuerdo. Se trata de un modo de resolución pacífica, manejado a través de la comunicación, que facilita el intercambio para satisfacer objetivos sin usar la violencia. La negociación «es una habilidad que consiste en comunicarse bien, escuchar, entender, recibir feedback. (Rozenblum, 1998, pág. 31)
Mediación
Consiste en un proceso en el que una persona imparcial, el mediador, coopera con los interesados para encontrar una solución al conflicto. Se trata de un sistema de negociación facilitada, mediante el cual las partes involucradas en un conflicto, preferiblemente asistidas por sus abogados, intentan resolverlo, con la ayuda de un tercero imparcial (el mediador),
quien actúa como conductor de la sesión ayudando a las personas que participan en la mediación a encontrar una solución que les sea satisfactoria. (Rozenblum, 1998, pág. 199)
Conciliación
Se trata de un proceso o conjunto de actividades a través del cual las personas o partes involucradas en un conflicto pueden resolverlo mediante un acuerdo satisfactorio. Adicional a las partes, interviene una persona imparcial denominada conciliador, que actúa con el consentimiento de las partes o por mandato de la ley, para ayudar a los actores a llegar a un acuerdo que los beneficie. (CENASEL, 1998)
Arbitramento
Se trata de un proceso mediante el cual un tercero, que es un particular, decide sobre el caso que se le presenta y las partes o actores aceptan la decisión. Se parece a un juicio donde el árbitro es elegido por las partes, en procura de la conciliación. (Narváez & Castilla, 2021) Fuente: Elaboración propia, 2022.
De esta manera, y a modo de conclusión, se puede afirmar que actuando y enseñando las ideas y los ideales de la resolución de conflictos manejados a través de las alternativas de resolución entre quienes conforman la sociedad, se puede contribuir a la reducción de la violencia y al fortalecimiento de espacios pacíficos para las futuras generaciones. Para el profesional en Trabajo Social el conflicto se convierte en un reto de investigación y de educación para la paz.
Asimismo, es importante traer a colación que los conflictos son un criterio inherente de la naturaleza del ser humano además de articular su investigación e intervención desde la complejidad e interdisciplinariedad de un marco diverso y en donde el abordaje del poder, el territorio y la democracia es cada vez más ambiguo dentro del intercambio sociocultural e histórico, asimismo, el abordaje de construcción de paz desde su conceptualización y distintos enfoques, posibilita enmarcar la construcción de la caja de herramientas en un marco de paz integradora, en el sentido que, a través de la memoria se identifique críticamente el pasado como forma de reparación, esclarecimiento y derecho, apropiando el presente a través de la
participación comunitaria, la reparación simbólica en medio de contextos de conflicto aun latente y el afrontamiento de la superación por medio de la narración y construcción de memoria, y proyectar un futuro en donde la reparación tanto individual como comunitaria sea un medio movilizador de integralidad de paz con un énfasis intercultural y trasformador bajo la posibilidad de focalizar la democracia, la libertad y el disfrute pleno de los derechos humanos como medio y/o estrategia alterna a la violencia, exclusión y desigualdad. Asimismo, para guiar y/o orientas a los lideres, lideresas y profesionales sociales en la construcción del producto por medio de la configuración teórico-práctica de saberes, ideologías y memorias bajo el acuerdo de visibilizar y darle voz a quienes han sido afectados por la violencia, el olvido y el sistema hegemónico.
7. Medicación Pedagógica
En este apartado se da conocer la Educación Popular como mediación pedagógica para la caja de herramientas, dada esta desde un contexto histórico y político específico el cual emerge en medio de distintos hechos de sublevación mencionados a lo largo del desarrollo del presente apartado, permitiendo así la reestructuración educativa, social, cultural y política; además, se despliega la descripción contextual de esta perspectiva, sus principios, características, precursores y desde allí la argumentación propia de la caja de herramientas como producto final, en donde el enfoque de Educación Popular9, sea el promotor de espacios de construcción de conocimientos, transformación de realidades, crecimiento personal y participación comunitaria.
9 De aquí en adelante EP
La EP tuvo resonancia en distintos hitos históricos que fueron forjando su conceptualización y apropiación como parte de la construcción de conocimientos expuestos Mejía 2014; inicialmente con el trabajo desarrollado por el pedagogo Simón Rodríguez (1769-1854), quien con sus aportes escriturales denomina la educación popular en consonancia con las luchas de independencia a partir de tres características fundamentales: “Nos hace americanos y no europeos, inventores y no repetidores. Educa para que quien lo haga, no sea más siervo de mercaderes y clérigos. Es capaz de un arte u oficio para ganarse la vida por sus propios medios.” (Mejía, 2014, pág. 4) Es decir que, de acuerdo con Mejía en su artículo La Educación Popular: Una construcción colectiva desde el sur y desde debajo de 2014, la educación popular emerge en América desde la creación e innovación de saberes propios, así mismo, es una herramienta de empoderamiento individual enmarcado en la replicación de saberes sin distinción de clases en pro del reconocimiento de capacidades aplicadas en función del crecimiento personal y desarrollo comunitario. Otro de los hitos principales para la comprensión de la EP es la construcción de universidades populares en la primera mitad del siglo XX especialmente en países como México, El Salvador y Perú desde un enfoque diferenciador, el cual propone una metodología divergente para el proceso educativo de obreros hacia la toma de conciencia, centrada en la apropiación de su papel en la historia social promovido desde la defensa de sus intereses y reestructuración de su educación.
Además, en el caso particular de Bolivia, el fundador y maestro de la educación campesina e indígena Elizardo Pérez (1892-1980) en 1962, promovió la creación de escuelas bajo el fundamento de sabiduría de las comunidades Aymara y Quechua como movimiento de educación en pro de la construcción cultural y transformación social, denominadas “escuelas
de refuerzo” y centradas en una pedagogía del trabajo, de las cuales, la principal fue la Escuela de Ayllu10 de Warisata11, abordada como proyecto educativo para la resistencia contra la discriminación racial y la explotación agraria, además suscitó fracturas en las formas de producción y educación esclavista del indígena. (Vilchis, 2014) Igualmente, el Movimiento Fe y Alegría de 1956, como hito histórico ocurrido en Venezuela a modo de respuesta de las brechas sociales y económicas de la época, permitió la labor del Padre José María Vélaz, entorno a desinstalar la desigualdad educacional con el compromiso de brindar y promover una educación integral y de calidad por medio de una propuesta pedagógica en torno a los valores del evangelio y su fundamento de acción con las personas más vulneradas y excluidas del territorio, por lo que su labor se desarrolla en cuatro ámbitos principales: 1. Educación formal, 2. Formación ciudadana, 3. Educación no formal, 4. Servicios de promoción social y desarrollo comunitario. (EntreCulturas ONG, s.f.) Por otro lado, la historia de Cuba marcó un hito histórico relevante para la EP con la Revolución Cubana, la cual se detonó a partir de la lucha del M-26 (Movimiento 26 de julio en el año 1955) bajo el liderazgo del Che Guevara y Fidel Castro en contra del presidente cubano del momento Fulgencio Bastista (1952-1959), quien abolió los derechos constitucionales e instauró una rígida dictadura militar, que desencadenó distintas luchas que permitieron la abolición de su poder y la proclamación de La Habana como la capital provisional de Cuba con Manuel Urrutia como el nuevo presidente de la nación, sin embargo, el régimen de Fidel Castro trajo consigo la mitigación de desigualdades y el desarrollo de programas de educación y salubridad pública en el país, asimismo “surgieron grupos,
10 Grupo familiar
11 Sembradío
asociaciones sociales, expresiones religiosas, etc., que buscaban acercarse al pueblo para tratar de generar y/o apoyar sus incipientes manifestaciones de organización.” (Nuñez, 2005, pág. 5); Esto abrió paso a que dichos emergentes se fundamentaran en la EP como eje metodológico y funcional de poblaciones que dentro de su cultura e identidad, llevaran a cabo procesos de transformación, participación y aprendizaje.
En la década de los 60´s, América Latina transitó en un marco sociopolítico de distintos movimientos y revoluciones sociales que se experimentaron bajo los principios de la EP, en busca de la recuperación democrática y exigibilidad de la calidad de vida, pues las personas más marginadas eran las pertenecientes a la clase trabajadora, el campesinado y los estudiantes, quienes marcan un auge importante en esta época principalmente en México y Brasil con los movimientos estudiantiles, los cuales se dieron por la sectorización y precarización en cuanto al acceso a la educación, el abuso policial y el autoritarismo por parte del Estado, dichos movimientos estudiantiles principalmente universitarios, guiaban sus luchas en busca de la democratización y autonomía de la educación, libertad y participación política.
Los acontecimientos mencionados, fueron hitos determinantes para la construcción y establecimiento de la EP, por lo que fueron llenando su contenido acorde a las particularidades de la realidad y constituyendo a lo largo de los años y hasta la actualidad una serie de procesos que denominaron el término como “Educación Popular, Educación Liberadora, Pedagogía del Oprimido, Educación Emancipadora, Pedagogías crítico-sociales, Pedagogías comunitarias” (Mejía, 2014, pág. 5), en donde hay relación directa con Paulo Freire, gracias a que su modelo estaba arraigado a las múltiples prácticas de resistencia sociopolítica, la desnaturalización y transformación radical de la sociedad.
De manera análoga, se retoma a Oscar Jara Holliday, sociólogo y educador popular peruano residido en Costa Rica, miembro y director del CEP12 Alforja, presidente del CEAAL13 (2012 - 2020) y autor primordial en los procesos de la EP en América Latina, así como también en la formación de educadores populares; a partir de su libro denominado “La Educación Popular latinoamericana. Historia y claves éticas, políticas y pedagógicas” (2020), se fundamenta la EP de manera teórico-práctica a partir de un debate educativo contemporáneo, desarrollado desde miradas históricas y análisis críticos del vínculo existente entre los diversos procesos de cambio social junto a la EP latinoamericana, la cual es vista como concepción educativa en construcción de pensamiento y fenómeno de transformación sociocultural. (Jara, 2018, citado en Tirado, 2020) Para Jara, la EP debe estudiarse y construirse continuamente desde sus orígenes y hasta la actualidad, teniendo como precedente un contexto tan complejo como lo es el latinoamericano, con sus distintos hitos sociopolíticos, culturales e históricos que sirven para ejercer nuevas luchas por la emancipación y enriquecimiento social; cabe mencionar que, la EP latinoamericana mantiene la necesidad de transformar o humanizar la sociedad a través de la mejora de prácticas educativas más críticas, emancipatorias y populares, la formación de agentes de cambio y su adaptación a un mundo cambiante (Jara, 2018, citado en Tirado, 2020), es decir que, la democratización y calidad en el acceso a la educación depende directamente de la ideación y apropiación de modelos educativos diferenciados, así como de políticas públicas que cumplan con lo requerido por la academia, innovando en la formación docente y enriqueciendo el aprendizaje continuo como un derecho de vida en todos los territorios.
12 Centro de Estudios y Publicaciones
13 Consejo de Educación de Adultos de América Latina
Por otro lado, de acuerdo con Alfonso Torres Carrillo, educador popular de la Universidad Pedagógica de Colombia, quien postula la EP como mecanismo de transformación social a cargo de la clase popular, por medio de discursos y practicas sociales en función de sus intereses centrados en el reconocimiento la educación como acción política en busca de una sociedad democrática y justa, entonces hacer EP es “trabajar en la creación o desarrollo de las condiciones subjetivas que posibiliten las acciones emancipadoras y de transformación social por parte de estos sujetos populares; es generar alternativas pedagógicas, metodológicas y didácticas coherentes.” (Torres, 2008, pág. 25), además identifica como las practicas sociales representan un desplazamiento permanente del lugar político y epistemológico de la hegemonía de la educación tradicional.
Torres (2008) menciona que la EP es la lectura critica de un contexto de indignación hacia la opresión, la discriminación excluyente reflejada en un sistema capitalista y en la educación tradicional dentro de la reproducción de valores, conocimientos y creencias hacia un orden social injusto, pues es dicha educación el reflejo latente social; la EP se caracteriza por la intencionalidad emancipadora, la cual posibilita y orienta la transformación de estructuras de injusticia, inequidad e inclusión dentro de la sociedad; el propósito se centra en la contribución de resistencias y procesos organizativos en sectores populares o subordinados por medio del empoderamiento como garantía a la transformación; y finalmente la EP tiene como referencia el interés por abordar dimensiones de la subjetividad de los educadores, por medio de la generación y uso de metodología basadas en el dialogo, la construcción colectiva de conocimiento, el dialogo de saberes a través de la visibilización de espacios horizontales de construcción solidaria y comunitaria, en los cuales se posibilite la comunicación de ideas
reflexiones y debates en una perspectiva emancipadora y critica emergente de las practicas propias de los sujetos. (Torres, 2008) Sumado a lo anterior, la dimensión pedagógica propuesta por Claudia Bermúdez Peña, evidencia que, desde el campo de Trabajo Social a partir de los diferentes proyectos sociales donde tiene como base la simbología en las representaciones sociales, en la reinterpretación de los problemas, y en la medida que tales programas poseen, construyen, resignifican y retoman dispositivos metodológicos de intervención, habría allí́ una dimensión pedagógica que no todas las veces es explícita y que sería necesario, entrar a considerar. Según Bermúdez (2008), la pedagogía se refiere a un conjunto coherente de proposiciones que intentan describir, explicar en forma sistemática procesos educativos relacionados con la enseñanza y el aprendizaje humano (Bermudez, 2008). Enlazándolo al campo de la educación social se puede definir como: Aquella acción sistemática y fundamentada, de soporte, mediación y transferencia que favorece específicamente el desarrollo de la sociabilidad del sujeto a lo largo de toda su vida, circunstancias y contextos, promoviendo su autonomía, integración y participación critica, constructiva y transformadora en el marco sociocultural que le envuelve. (Riera, 1998) Sin embargo, es fundamental aclarar que el campo de acción del Trabajo Social se inserta en la dinámica de la educación no formal a través de su diseño, ejecución y evaluación de diferentes programas y proyectos sociales, donde el trabajador social aparece como ejecutor de acciones en marcos definidos desde dichos programas. De igual forma, la educación social aparece como una praxis profesional, fundamentada científicamente por la pedagogía social. Ello significa que, desde la educación social, habría un claro interés en teorizar, conceptualizar, investigar e incluir todos los aspectos que reconozcan su cientificidad (Ortega, 1999 citado en Bermudez, 2008). Para otros, la educación social es la forma educativa del trabajo social “No
concebimos un auténtico despliegue de los servicios sociales, un eficaz trabajo social que no sea educativo. Los estudios en intervenciones rigurosas de los trabajadores sociales deben asentarse en materiales, conceptuales y científicos de carácter educativo y pedagógico” (Ortega, 1999 citado en Bermudez, 2008) En la misma línea, Bermúdez propone que la EP pretende romper con los esquemas de incorporación y reeducación, lo que se propone es entender la realidad, establecer una relación dinámica entre acción y reflexión a partir del diálogo y de la negociación de saberes, es un tipo de educación que no pretende situarse al margen, como intervención externa, sino que pretende rescatar las voces de aquellos que los programas sociales reconocen como destinatarios y beneficiarios, asimismo, la EP se interesa la defensa de lo popular antes que imponer sus saber cree y valora profundamente la capacidad no solo individual sino también colectiva para la transformación de condiciones sociales injustas y pretende romper con el esquema de positividad de los sujetos.
En cuanto a Nélida Cespedes Rossel, posiciona el cambio social por medio de la EP y el Trabajo Social en dirección a que los organismos gubernamentales trabajen integral y éticamente en contraposición a un sistema capitalista y modelo neoliberal que agudizan la exclusión y vulneración del derecho a la educación, a una vida justa, democrática y libre. Plantea núcleos fundamentales de la EP en términos éticos en referencia con Freire y la pedagogía de la esperanza, pues postula la indignación como sentimiento y expresión frente a la injusticia y discriminación en proyección de lucha y fuerza propositiva en busca de una sociedad mejor a partir de pensar, hacer y sentir del Trabajo Social en la construcción y fortalecimiento de alianzas con movimientos sociales que incentivas la transformación social. (Erra, s.f.)
En términos políticos en la EP emerge el reto de la formación y empoderamiento político de los actores sociales, lo cuales con su protagonismo sociopolítico son promotores de desarrollo social y de la toma de conciencia en pro de la organización y construcción de perspectivas de cambio personal y social a sujetos poseedores de sus derechos en plenitud, asimismo, desde los campos de acción profesional del Trabajo Social se propone una toma de conciencia en cuanto a la posibilidad de que la acción política se realice en espacios comunitarios mediante el desarrollo de procesos que promuevan en los sujetos la capacidad de decisión, la vivencia de los valores, la formación y conocimiento crítico, la participación ciudadana y la capacidad de reconocer entre lo que deshumaniza y humaniza. Finalmente, en términos pedagógicos como aporte a la construcción de sociedades humanas Nélida postula que se centra en una educación conjunta, la cual se asume desde el dialogo, la democracia, la cooperación y el valor que tiene cada experiencia en función de ampliar la crítica, el conocimiento, la opinión propia en un contexto y cultura determinada (edad, genero, condición social, etc.) y aportar en la construcción y reconocimiento de proyectos y sueños subjetivos de transformación individual y de un medio que controla e indigna; además, enmarca una metodología en dirección a un trabajo personal y colectivo que contribuya al cambio a nivel local, regional, internacional, etc. En donde asumir una perspectiva crítica y coherente es la clave hacia construir el bien común, la democracia y la solidaridad como foco de un proyecto colectivo y humano de alcance para todos y todas. (Cespedes, s.f.)
Por su parte, Paulo Freire pedagogo brasileño (1921-1997) era miembro principal del Movimiento de Cultura Popular en Recife, el cual surge en Brasil en esta misma década (1963), y cuyo objetivo se basaba en realizar acciones comunitarias de pedagogía y educación
bajo un foco de alfabetización y cultura en las regiones más marginadas de Brasil, desarraigando la jerarquización de clases del aspecto económico, para centralizar su labor en la toma de conciencia política y social inicialmente aplicada a 300 trabajadores productores de caña de azúcar (López, 2008).Freire se posiciona como principal precursor de la EP gracias a sus aportes teórico-prácticos para la pedagogía crítica, de los cuales surgieron programas de alfabetización dirigidos a la población oprimida, con el fin de conocerse a si mismo y desarrollarse a nivel social.
En este sentido, la EP toda forma, fundamento y aplicación a partir de la construcción de personas y recuperación de potencialidades de sectores populares, es decir que, desde su desarrollo y amplia estructura, ha potencializado el principio de que “no existe acción educativa y pedagógica sin contexto” (Mejía, 2014, pág. 5), en donde se ven enmarcados diversos supuestos políticos, sociales, culturales, económicos que constituyen las desigualdades, exclusiones e injusticias que buscan proponer prácticas de transformación de condiciones desde la educación y teniendo la premisa que el cambio educativo por sí mismo no transforma a la sociedad en general, por el contrario, si éste cambio no se da integralmente, impedirá que lo haga la sociedad en simultáneo, es decir que la educación se instaura a partir de esto como un ejercicio político-pedagógico.
Igualmente, este autor desde su pensamiento postula cinco pedagogías en las cuales sus ideas toman fuerza y se construyen como movimientos hacia la enseñanza, la alfabetización y la transformación de estas, de la siguiente manera:
Tabla 6. Tipos de pedagogías.
Pedagogía del oprimido Surge como respuesta a como se reproduce la desigualdad social en distinción de opresores y oprimidos, clases alternas y subalternas con una construcción emergente de la lucha entre la
vida con relación a los “esclavos” y la libertad por parte de los “amos”, y es en esta dinámica donde el oprimido se constituye como ser humano que bajo su acción de servir enmarca una serie de técnicas, saberes, prácticas que le permiten ejercer dicha labor, y por el contrario el opresor se reduce a ser servido, sin aplicación de conocimiento alguno asemejándolo de este modo a la animalidad, entonces, no se reconoce al otro como semejante, sino que por el contrario como inferior, y desde esta posición el oprimido en un contexto de marginalidad, sumisión, pobreza. El sistema educativo juega un rol importante en la opresión de los pueblos, pues es una estructura moldeable y limitada por la hegemonía del poder, a través de infundir temor y generar desunión en la sociedad ya que los educadores son limitados a soportar los ambientes de injusticia que emergen de la opresión misma, de esta manera, Freire postula una educación popular dinamizada en el dialogo abierto en una nueva forma de relación social paralela entre educador y educando, que visibilice la capacidad de inteligencia a través de un aprendizaje horizontal construido comunitariamente (Freire, 1968)
Pedagogía de la indignación:
Parte de asumir la indignación como la facultad de reaccionar a situaciones injustas, perjudiciales o notorias en cuanto al abuso de poder, desde allí, Freire adopta la conciencia de la educación en la capacidad de transformar realidades en relación directa con la indignación, pues, el ser humano está en constante construcción de proyectos o sueños para sí mismo y para su entorno, en donde la educación toma sentido de manera que dispersa toda noción conformista en donde la realidad es y siempre será de aquella u otra manera haciendo al sujeto un objeto más de la historia, pues, por el contrario, si es visible la existencia es porque tras ella se estructura una historia de la cual el sujeto es parte de manera multidimensional. (Freire, Pedagogía
de la Indignación, cartas pedagógicas en un mundo revuelto,
2012)
Pedagogía de la esperanza:
Siendo la pedagogía la ciencia que estudia las técnicas y metodologías vinculadas con la enseñanza desde un campo disciplinar (Heeren, 2019) y, la esperanza, una fe suscita evocadora de un futuro mejor, de una sociedad más justa, que intenta reivindicar los errores trágicos heredados por el capitalismo, la pedagogía de la esperanza se presenta a sí misma como un llamado apocalíptico de cambio, donde cada persona, en el marco de su contexto sociocultural defina bien sus luchas, comprometidas con una visión de desarrollo integradora, que favorezca la liberación del oprimido y asimismo, la liberación del opresor. La pedagogía de la esperanza (2005) señala la importancia de la evolución del acto educativo que le transfiere una connotación progresista. (Freire, Pedagogía de la esperanza un reencuentro con la pedagogía del oprimido, 1992)
Pedagogía de la autonomía:
Paulo Freire en su propuesta de la Pedagogía de la Autonomía, nos otorga principios claros frente a lo que refiere la enseñanza específicamente ejercida por un docente o educador, es decir que “el énfasis está puesto en educar para lograr la igualdad, la transformación y la inclusión de todos los individuos en la sociedad” (Moreta, 2011) así posteriormente propone una reflexión acerca de los saberes requeridos y más importantes para una enseñanza crítica, teniendo como base la ética pedagógica y una visión del mundo que tenga en cuenta aspectos característicos del mismo como lo son la exposición al peligro, el buen juicio en situaciones que lo requieran, la tolerancia pero a su vez la competencia, la generosidad y la disponibilidad desde la vida en general, la pedagogía y las posibilidades que se tengan para la mejora de la humanidad, ya que se consideran como fundamentales en su concepción sobre la liberación de los individuos y su inclusión en las sociedades. (Freire, Pedagogía
de la autonomía, saberes necesarios para la práctica educativa,
2004)
Pedagogía erótica:
Al hablar de Pedagogía Erótica, se debe tener en cuenta que estos procesos implican reconocer a otras personas en existencia paralela a uno mismo, así como el reconocimiento y valoración de las diferencias que existen entre participantes de procesos educativos; esta pedagogía amplía su comprensión como parte ontológica y principal de la humanidad, de forma tal que somos tomados como seres inconclusos en construcción, a fin de complementarse mutuamente con otros/as y buscando como resultado la creación de nuevas posibilidades. (Méndez, 2012) Además, es necesaria la dialéctica entre la trasmisión y creación de conocimientos, pues de esta manera quienes participan en el acto educativo, evidencian mejoras en su realidad desde la transformación, la aceptación de normas y la transgresión de estas, pues los sujetos eróticamente deconstruidos son capaces de mantener un sentido de lucha por la diferencia, contra la dominación cultural y la violencia presente en procesos educativos. (Vieyra & Pineda, 2016) Fuente: Elaboración propia, 2022.
Por otro lado, el principal objetivo de la EP según S es contribuir a la construcción de una democracia sustantiva, es decir que su existencia sea autónoma e independiente, en la cual todos los sujetos tengan la capacidad y posibilidad de participar efectivamente en espacios y contextos con condiciones de equidad, impulsando cambios sociales a favor del desarrollo y de un mundo más justo, solidario y cooperativo. En cuanto a los ámbitos de actuación y despliegue metodológico de la EP, se tiene como finalidad crear y/o generar estrategias y herramientas de empoderamiento a sujetos, actores, organizaciones o movimientos, ya que se han constituido seis ámbitos de acción en los cuales se construyen subjetividades
emancipadas o en vía de constituirse como tal en distintos ámbitos: “1. Ámbito de individuación, 2. Ámbitos de socialización, 3. Ámbitos de vinculación a lo público, 4. Ámbitos de vinculación a movimientos formas y formas organizadas, 5. Ámbitos de construcción de procesos de gobernabilidad, 6. Ámbito de la masividad.” (Mejía, 2014, pág.
9)
De igual forma, con relación a la caja de herramientas, estos postulados hacen una invitación a que los profesionales, líderes y lideresas sociales que van a trabajar en conjunto con las víctimas del CAI en Norte de Santander, logren generar alternativas y estrategias metodológicas para la construcción de memoria a partir de los saberes propios de la comunidad, sus vivencias y prácticas, logrando así procesos de visibilización, reparación simbólica y consolidación de paces en escenarios donde el conflicto sigue latente, en lo cual, se retoman los ámbitos de actuación y despliegue metodológico anteriormente mencionados, pues a partir de estos se recogen las herramientas necesarias por parte de la población victima para la apropiación de sus procesos desde los distintos niveles que nos otorgan, entendiendo que cada uno de ellos brinda el empoderamiento de los sujetos, promoviendo su participación en los escenarios individualizados, sociales, públicos y gubernamentales en pro del mejoramiento y el bienestar de la comunidad.
A partir de esto, se propone diseñar y ejecutar una caja de herramientas, cuya orientación se deriva de la rama de EP ya que permite identificar las diferencias y la diversidad cultural desde un principio de complementariedad, haciendo participe a la comunidad en sus procesos educativos y transformativos de la realidad, permitiendo de esta manera el ejercicio de diálogo en la comunidad, confrontación de su realidad y experiencia de los sujetos a través de la reflexión y la construcción de nuevos conocimientos, alternativas de transformación y
participación comunitaria. Esta caja de herramientas estará guiada con el fin de promover la construcción de espacios de memoria colectiva y reparación integral por medio de la coherencia existente entre lo que configura la EP y sus ámbitos de actuación metodológica a través del reconocimiento cultural y el empoderamiento multidimensional (sujetos, actores, organizaciones y movimientos).
En esta perspectiva el producto se construye para dar lugar a los procesos de transformación subjetiva basados en la composición del entretejido cultural y cotidiano que posibilitan el posicionamiento social y fortalecimiento de identidades a partir de la interacción y guía brindadas por parte de los lideres, lideresas y profesionales sociales, sin embargo, vale aclarar que esta construcción estará en consonancia con las necesidades e interés del territorio, siendo un todo abierto a la posibilidad de participación comunitaria y socialización fundamentada en las prácticas emergentes de la EP que construyen nuevas realidades a partir de la apropiación de la memoria y la exigibilidad de derechos como estrategia sociopolítica de reivindicación y reparación a las víctimas del CAI.
8. Metodología
8.1 Articulación Interinstitucional
En cuanto a lo que respecta la metodología llevada a cabo, es preciso mencionar en primera instancia la articulación interinstitucional, lo que se convierte en la base del proceso metodológico, pues es desde estos relacionamientos con la población directa, específicamente los profesionales y gestores en territorio, de donde surgen elementos de carácter decisorio en el desarrollo del presente trabajo de grado, es decir que, la articulación permitió al equipo
investigador precisar en el trabajo que se llevaría acabo por cada una de las partes involucradas para así dar una respuesta pertinente a los sujetos indirectos y cumplir con los objetivos previamente propuestos; por ende se da la planeación de dos (2) encuentros, los cuales fueron desarrollados de la siguiente manera:
Ilustración 7. Proceso de vinculación.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
8.1.1 I Encuentro: Contextualización Interinstitucional
En gestión de la asesora Myriam Fernanda Torres se logra el contacto y un primer encuentro con el profesional Alejandro Girón con el objetivo de establecer un trabajo interinstitucional con el Secretariado Nacional de Pastoral Social Caritas Colombiana y la Universidad de La Salle. En este primer encuentro, dado el día 11 de agosto de 2022, se presenta Alejandro Girón, trabajador Social egresado de la Universidad de La Salle, junto con la psicóloga Stefany Arboleda, a quienes se les fue enviado con anterioridad, vía correo electrónico, el documento respectivo al trabajo de grado, con el fin de ser previamente revisado y así tener una visión más amplia de los temas a tratar en el primer encuentro. Dichos profesionales inician el espacio contextualizando frente a su trabajo actual, basado en el desarrollo de un programa en más de 30 municipios del país denominado Jóvenes Resilientes, el cual tiene como objetivo acompañar a personas entre los 10 a 20 años de edad en situación de alto riesgo, inmersos en escenarios de vulnerabilidad, pobreza extrema, riesgo
de reclutamiento, consumo de sustancias psicoactivas, violencia intrafamiliar, participación de delincuencia juvenil, situaciones de redes de microtráfico o narcotráfico; dicho programa está diseñado desde un enfoque comunitario en el cual se abordan temas como los entornos protectores, el empoderamiento juvenil, acompañamiento psicosocial, proyecto de vida, planes de cohesión familiar y formación en habilidades blandas, gestión emocional y resolución de conflictos.
En el transcurso de este primer encuentro, desarrollado a través de una videollamada por la plataforma Google Meet, el equipo de trabajo hace una breve presentación de lo que refiere el trabajo de grado y el enfoque de sus temáticas, de este modo son involucrados los dos profesionales con el fin de llevar linealidad en las ideas dadas, posterior a dicha presentación surgen dudas acerca de ¿por qué fue seleccionado el departamento de Norte de Santander?, a lo que el equipo de trabajo hace la claridad sobre el rastreo de antecedentes y la evidencia de que dicho territorio no cuenta con material de apoyo propio o no es abordado desde un enfoque territorial, seguido de justificaciones claras previamente mencionadas, como lo son las características propias del departamento de Norte de Santander frente al CAI. Por otro lado, se presenta como propuesta la caja de herramientas, otorgando elementos propios de esta y abriendo paso a la discusión sobre la población directa e indirecta, a lo que se propone que la población directa sean los profesionales de Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, al igual que los líderes y lideresas sociales del territorio, y en cuanto a la población indirecta se propone a las víctimas del CAI, específicamente los jóvenes pertenecientes al programa Jóvenes Resilientes, previamente mencionado. Así mismo, se llegan a claridades frente al papel que cumplirá cada una de las partes en el proceso y como esta participación aportará a ambas instituciones.
A partir de esto, se logra una vinculación directa entre los profesionales y el equipo de trabajo, por lo que es concertado el inicio de este relacionamiento a partir de un grupo focal, el cual deberá ser previamente planeado y organizado a fin de contar con la participación de varios profesionales del Secretariado Pastoral, y así tener como resultado mayores aportes para mejorar y enriquecer el diseño de la caja de herramientas desde un enfoque territorial por medio de experiencias y vivencias profesionales en trabajo con esta población. Para finalizar este primer encuentro se agradece el espacio y la articulación, se concretan compromisos tales como la dirección de dicho grupo focal por parte del equipo de trabajo, creando la respectiva reunión virtual por medio de la plataforma Google Meet; así mismo el grupo focal tendrá como fundamento una breve contextualización del trabajo de grado, la propuesta inicial de la caja de herramientas y preguntas que orienten la discusión a fin de dar paso al diseño y construcción final de la caja de herramientas.
8.1.2 II Encuentro: Grupo Focal
El día miércoles 14 de septiembre se llevó a cabo el grupo focal desarrollado por el equipo de trabajo junto con los participantes Alejandro Girón (trabajador social), Stefany Arboleda (psicóloga), Carolina Escalante (psicóloga) y Estefanía Suarez (licenciada); en dicho encuentro se dio un primer momento de presentación y reconocimiento mutuo con los participantes, de modo tal que fuera posible la posterior contextualización referente al trabajo de grado presentando su problematización, objetivos y metodología de trabajo específicamente hacia la propuesta de la caja de herramienta, hasta este punto los participantes escuchan atentamente y posteriormente, con la moderación de uno de los miembros de trabajo se da paso a la introducción del grupo focal, el cual está fundamentado en las siguientes preguntas:
a. ¿Qué lugar ocupa la reparación y la memoria en la institución y su quehacer profesional?
Y la comunidad ¿Cómo las asume?
b. ¿Cómo se retoma la trayectoria de vida de las víctimas en su labor? Y desde esta labor
¿Qué importancia se le otorga a la narración de experiencias?
c. ¿Cómo describirían las formas de organización y participación política de las víctimas del
territorio?
d. ¿Qué estrategias o herramientas implementan para construir espacios de paz y memoria,
en contextos en donde el conflicto armado interno aún persiste? (profesional, institución, comunidad) El grupo focal y la obtención de respuestas es manejada bajo una dinámica rotativa en donde los profesionales generan un orden de participación, de esta manera cada uno/a brinda su opinión; posterior al compartir de saberes y al dialogo guiado, se abre un momento de cierre donde fueron retomadas puntualmente ciertos ejes de interés, tales como preguntas adicionales: ¿Cúal es su motivación personal y profesional para hacer lo que hace? Y ¿Cuál es el elemento indispensable para la caja de herramientas?, y la recolección de contactos: números telefónicos, correos electrónicos y datos de identificación. Se da paso al planteamiento de compromisos, siendo el primero de ellos, el compartir de las versiones de la caja de herramientas construidas durante el desarrollo del trabajo de grado y así mismo la recepción de retroalimentaciones por parte de los profesionales, también, se pone como compromiso, el compartir de materiales adicionales por parte de los profesionales, los cuales sean considerados como apoyo metodológico en la construcción de la caja de herramientas. Finalmente, una vez concluido el espacio, el equipo de trabajo recaba la
información obtenida y son filtrados ciertos elementos dichos por los profesionales, los cuales serán de mayor interés para el presente trabajo de grado, de la siguiente manera: • Las comunidades tienen apertura hacia los procesos de reparación y reconstrucción por medio del apoyo y la construcción de nuevas identidades, siendo considerada a la población de Norte de Santander como una comunidad activa en cuanto a sus valores y lucha por sus derechos. Se sobrepasa el concepto de víctima hacia una concepción de sobrevivientes y gestores de reparación con capacidad organizativa. • La proyección de los jóvenes está directamente relacionada con el estereotipo del territorio, asumido desde la violencia y la falta de calidad u oportunidad de vida (las brechas de seguridad restan motivación), de esta manera, se hace la invitación a que los proyectos se encaminen a crear alternativas para dar la oportunidad de soñar a los jóvenes (empoderamiento de los jóvenes desde la construcción de un proyecto de vida). • Los proyectos gestionados con la comunidad necesitan de conclusiones en el marco de la autogestión, sostenibilidad e independencia, así como desligar a la comunidad de la dependencia profesional y el tránsito constante del mismo; es necesario reconocer la falta de apoyo y el abandono gubernamental, además de llevar a la comunidad el informe “Hay futuro si hay verdad” de la Comisión de la Verdad.
• La iglesia está posicionada como institución sobresaliente en el marco de la reparación y como signo directo de esperanza y gestión de redes comunitarias; a pesar de mantener acciones violentas, los grupos armados ilegales manejan cierto respeto por la presencia de la representación de la iglesia, pues son los primeros en llegar y únicos en permanecer. • La memoria gestionada desde el reconocimiento de hechos, proyecto de vida y narración de experiencias como herramientas para el acompañamiento (más que para la
intervención misma), enfatizando en que la escucha activa y progresiva junto con el diálogo comprensivo, son puntos indispensables para la comunidad. • La reparación se sale del marco de las posibilidades institucionales (Secretariado Nacional de Pastoral Social), pues se considera un ejercicio netamente gubernamental y no se asume el término dentro de sus proyectos y qué hacer.
• La reconciliación y el perdón como términos sobresalientes en la proyección institucional y profesional, que a su vez están centrados en la comunidad y su posicionamiento sociopolítico para la integralidad del sentido y proyección de bienestar personal, familiar y comunitario.
• El producto (caja de herramientas) debe ser un recurso tangible, creativo e innovador con ciertas características esenciales, así:
- Debe ser co-construido o elaborado junto con la comunidad teniendo en cuenta sus ideas
y propuestas, haciendo garante el sentido de la educación popular.
- Debe dejar elementos físicos de carácter simbólico a partir de la experiencia en el
desarrollo de la caja de herramientas, por ejemplo: manta, alcancía, calendario.
- Debe retomar elementos culturales y aspectos característicos de la población y el
territorio (dialecto, creencias, costumbres, entre otros).
- Debe incluir conceptos como la reconstrucción, reparación, reconciliación en pro a la
construcción de nuevas identidades.
8.2 V Encuentro de Educaciones Populares
En paralelo al proceso de articulación interinstitucional y a la construcción - diseño de la caja de herramientas, surge la invitación hecha por la docente asesora Myriam Fernanda
Torres, a participar en el V Encuentro de Educaciones Populares, el cual fue desarrollado en las instalaciones de la Universidad Pedagógica Nacional; en este encuentro fueron participes diferentes corporaciones, organizaciones, comunidades y lideres/as que se ven inmersos en principios de la educación popular, dándose de este manera, un espacio de aprendizaje mutuo y compartir de experiencias valioso y enriquecedor para todos los asistentes y para el equipo investigador.
Dicho encuentro fue desarrollado en dos jornadas distribuidas en los días 14 y 15 de octubre del presente año 2022 respectivamente, en donde se llevaron a cabo diferentes actividades, tales como una movilización cultural dentro de las instalaciones de la universidad, charlas con panelistas de diferentes países como Brasil, Argentina y Colombia, entre ellos algunos de los fundamentadores teóricos del presente trabajo como lo son Lola Cendales y Alfonso Torres, círculos de reflexión – acción, compartir de una olla comunitaria, venta de artesanías, espacios artísticos y culturales, todo mediado por la intención de promover la dinámica de aprendizaje-enseñanza, la culturalidad, la tradición y el reconocimiento de nuestras raíces como forma de conectar pedagógicamente con los sentires de las comunidades y profesiones sociales.
En cuanto a lo que respecta la participación del equipo de trabajo en este V encuentro, se reconoce como políticamente activo, pues se hizo parte de diferentes espacios, de los cuales se destaca uno principalmente, el cual es el círculo de reflexión – acción denominado Memoria y Paz, pues a partir de esta experiencia se hizo posible para el equipo de trabajo, conectar con lo que realmente significa hacer y trabajar la educación popular; en dicho circulo, fueron desarrolladas actividades que sistematizaron la culturalidad como eje movilizador, elaborando tejidos tales como el Quipút y reconociendo toda la connotación que
este carga en el relato de historias y la recolección de ideas en comunidad. Así mismo se desarrolló un espiral de palabras en donde fue tenida en cuenta la participación de cada asistente a este círculo, también se dio el desarrollo de actividades de sensibilización de los sentidos como medio de activación de la memoria, haciendo uso de plantas con olores particulares (salvia y romero), el compartir de alimentos (almendras y avas) como símbolo de activación de la palabra, la lectura de frases alusivas a la importancia de hacer memoria y la ambientación del espacio con música simbólica.
Finalmente a partir de la experiencia vivida y los aprendizajes obtenidos, es preciso decir que se da una resignificación a la caja de herramientas hacia un enfoque directo con la educación popular, generando la reconstrucción de actividades y la forma escritural, así como también trascendiendo en la dinámica y elementos característicos de la herramienta, a partir de la apropiación de estos espacios como eje movilizador, y teniendo como base la diversidad de ideas, la creatividad pedagógica y la participación comunitaria.
8.2 Ejecución Caja de Herramientas
En el presente trabajo de grado es concebida la caja de herramientas como un material de orientaciones y recomendaciones teóricas, metodológicas y reflexivas que promueven participación, diálogo e identidad colectiva e individual, y que a su vez ofrece recursos y materiales útiles para la dinamización de espacios grupales desde y para la intervención profesional, en este sentido la caja de herramientas es un instrumento pedagógico que se sustenta en “fuerzas históricas, políticas, sociales, culturales e ideológicas” (Kumaravadivelu, 2010, Pág. 6 citado en Bayona & Villareal, 2019)pues, el contexto en el cual se desarrolle este instrumento, se articula directame con el enriquesimiento de las experiencias de los sujetos
participantes, y asimismo, con el sentido que se le otorga los dialogos, reflexiones e ideas emergentes reflejadas en la reaidaden contrubución a su transformación. Añadido a lo anterior, y de acuerdo con Kumaravadivelu (1994) la caja de herramientas se orienta en linealidad con tres principios, inicialmente se menciona la particularidad como la diferenciación o delimitación contextual y/o poblacional en el diseño y desarrollo de la caja de herramientas, seguido, el principio de la practicidad reflejado en la concordancia de factores conceptuales, metodológicos, culturales que determinan la estructura de la caja de herramientas como herramienta guía, y finalmente el principio de la posibilidad enmarcado en la pertinencia y viabilidad del instrumento como medio catalizado de co-construcción y transformación individual y comunitaria. (Kumaravadivelu, 1994 citado en Bayona & Villareal, 2019) Es asi como se propone y fundamenta la caja de herramientas del presente trabajo de grado, denominada Nuestra Memoria ¡Resiste!, con el objetivo de brindar orientaciones metodológicas mediadas por principios de la educación popular, a profesionales, líderes y/o lideresas sociales para la construcción de espacios de memoria colectiva, en pro de la reparación integral de las víctimas del conflicto armado interno, enfatizando en el departamento de Norte de Santander, por eso, esta se construye en torno a toda una experiencia turística y cultural arraiga al territorio desde el lenguaje, la música, las imágenes y los personajes allí propuestos, quienes dotan de sentido esta experiencia, pues se da inicio al recorrido con Lupe, es una joven estudiantes de Trabajo Social procedente del departamento con una historia de vida particular allí descrita de a modo de presentación, bienvenida y cercanía para quienes inician el desarrollo de esta herramienta, igualmente Lupe es quien guía de toda la experiencia y vincula a los demás personajes.
Se proponen tres módulos, cada uno de ellos determinados por un personaje característico, un lugar turístico, histórico y culturalmente importante para el territorio y con relación a las temáticas desglosadas en cada uno de estos; en el módulo uno denominado “Párele bolas a la memoria, con doña Ceci” se caracteriza a Doña Ceci como una mujer de 56 años, procedente del municipio de Hacarí – Norte de Santander y típica campesina cruelmente sometida a dinámicas y despojos a causa del CAI, ella lidera la visita al Museo de la Memoria de Cúcuta
- Norte de Santander como lugar turístico delimitado para el desarrollo de este módulo; en el
módulo dos denominado “A la verdad échele cabeza, con don Miguel”, en donde se propone el personaje de don Miguel de 63 años, con procedencia venezolana y dinámicas complejas de migración, discriminación y hechos victimizantes, sin embargo contagia de su carisma y esperanza, él acompaña la trayectoria por el Monumento “En búsqueda de la trascendencia” ubicado en La Gabarra; y finalmente, el módulo tres denominado “¡Metámosle berraquera chinos!, con Don Jesús” guiado por el personaje de Don Jesús de 56 años, amante a su ganado y orgullosamente Nortesantandereano, quien exalta el amor por su familia igualmente golpeada y sobreviviente de escenarios de conflicto armado latente, Don Jesús acompaña la visita por el parque Playa, ubicado en el barrio Niza de Cúcuta – Norte de Santander. Es importante aclarar que Lupe es el personaje lineal, conector y por ende presente en cada uno de los módulos.
En cuanto a la estructura planteada desde criterios teórico-metodológicos, cada uno de los módulos se articulan de la siguiente manera:
Tabla 7. Estructura metodológica Caja de Herramientas.
Objetivo Corpus conceptual Actividades Módulo 1 - “Párele bolas a la Conceptualizar la memoria desde la creación colectiva de saberes, discusiones e ¿Qué es memoria?
Tipos de memoria ➢ Circulos de discucón y reflecxión
memoria, con doña Ceci” ideas, con relación al reconocimiento que cada una de las víctimas del Conflicto Armado Interno le dé a está y su posicionamiento enraizado en la dignificación humana y no repetición de hechos victimizantes.
La memoria como derecho
➢ Espiral de palabras ➢ Mapa parlante ➢ Cartas personales de instrospección y proyección Módulo 2 - “A la verdad échele cabeza, con don Miguel” Reflexionar en torno a la relación existente entre memoria y reparación como medio para coconstruir verdad y paces en la comunidad, por medio de espacios de socialización, aprendizaje y creatividad individual y colectiva.
¿Qué es memoria colectiva?
¿Qué es la reparación integral?
Relación entre memoria y reparación = verdad Reconstrucción del tejido social Historias de vida ➢ Cine Foro ➢ Activación de sentidos ➢ Cartografía de redes sociales ➢ Tejido simbólico ➢ Pintura de un recuerdo familiar ➢ Historias de vida ➢ Siembra de semillas simbólicas Módulo 3 - “¡Metámosle berraquera chinos!, con Don Jesús” Orientar el empoderamiento en las víctimas desde su conmemoración y trazabilidad como sobrevivientes, sujetos políticos y constructores de paces Empoderamiento Constructores de paz Autonomía y autogestión Concepción de sobrevivientes ➢ Mesas de reflexión y sensibilización ➢ Visibilización y compartir de sueños ➢ Gestión de emociones ➢ Reconstrucción de identidad comunitaria Fuente: Elaboración propia, 2022. En conclusión, es importante resaltar que cada uno de los elementos allí descritos replican las bases de la estructa fundamental y argumentativa del presente Trabajo de grado en coherencia con la delimitación territorial, la apropiación cultural en el etretejido y la construcción de memoria colectiva como eje transversal de reparación integral, a partir de esta
caja de herramientas, como un producto que posibilita el enriquecimiento y aporte de cada uno de los profesionales, lideres y/o lideresas que la implementen desde su experiencia, y como una herramienta que contrasta las demoliciones estructurales ocasionadas por el CAI y aporta a dignificación de las víctimas.
9. Cronograma
El cronograma se diseñó a partir de las siete fases del proceso para la realización del presente trabajo de grado, partiendo del rastreo documental y delimitación del problema de investigación hasta el diseño y validación de la caja de herramientas, como se logra evidenciar en la Tabla 8, este proceso tuvo una duración de 9 meses donde inicialmente se propuso un pilotaje de la caja de herramientas en Cúcuta junto con el programa Jóvenes Resilientes perteneciente al Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, pero por motivos electorales presidenciales que estaba presenciando el país, era difícil el acceso a dichos territorios por dificultades políticas e intereses de grupos al margen de la ley; Dicho esto, se vio obligado a implementar la herramienta de validación para la viabilidad del producto y el cumplimiento del calendario académico.
Tabla 8. Cronograma.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
10. Presupuesto
Como se puede observar en Tabla 9, durante las fases del proceso para la construcción de la Caja de Herramientas se evidenciaron una serie de rubros específicos para la producción tangible de este producto como lo es la materialización de la cartilla guía y módulos propuestos, de igual forma, se logra evidenciar elementos claves para la ejecución y buen desarrollo de las actividades, el cual tendrá elementos simbólicos tales como el mapa del departamento de Norte de Santander, las semillas simbólicas, la mochila alusiva a la etnia del departamento y las canciones que se van presentando a lo largo de los módulos. Asimismo, se diseñó una mochila personalizada que reúne todos los elementos tangibles de la Caja de herramientas. Febrero Marzo Abril Mayo Junio Agosto Septiembre Octubre Noviembre
1
Rastreo documental y delimitación del problema de investigación x x
2
Planteamiento referentes teóricos x x
3
Se define la caja de herramientas como producto acorde con antecedentes y objetivos x
4
Se precisan ejes temáticos, metodológicos y la Educación popular como mediación pedagógica x x
5
Vinculación institucional Caritas Colombiana
- Presentación
- Grupo Focal
x Vinculación x Presentació n x Grupo Focal
6
Esquematización y rediseño de la caja de herramientas x x
7
Validación Caja de Herramientas.
x Meses Fases del proceso
CRONOGRAMA
Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia.
Por otro lado, el grupo de trabajo decidió crear dos copias de la Caja de herramientas, el primero será enviado a las instalaciones del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, para ser desarrollado junto con los jóvenes pertenecientes al programa Jóvenes Resilientes y la otra copia estará a disposición del grupo de trabajo para ser implementada en diferentes campos de acción comunitario e intervención profesional. Tabla 9. Presupuesto.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
11. Validación
Una vez fue finiquitada la creación y diseño de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!, siguiendo las orientaciones dadas por los profesionales en los primeros encuentros interinstitucionales y acorde a lo aprendido desde la experiencia en el encuentro de Costos Cantidad Costo Unitario Total Impresión:
- Cartilla guia Pasta dura
1
$150.000
$150.000
Impresión:
Cartillas Pasta blanda Módulo 1, 2 y 3
3
$6.000
$18.000
Usb
- Usb 1. Versión digital de Cartilla guía y Módulos
- Usb 2. Musica y Pelicula "Los Colores de la
Montaña"
2
$12.000
$24.000
Bafle
1
$50.000
$50.000
Mapa del departamento Norte de Santander
1
$30.000
$30.000
Lana Roja y Blanca
2
$3.000
$6.000
Bolsa de Semillas simbolicas
1
$5.500
$5.500
Matera
1
$4.000
$4.000
Bombas blancas
1
$5.000
$5.000
Marcador azul
1
$3.000
$3.000
Mochila Caja de Herramientas
1
$40.000
$40.000
Estampado Caja de herramientas
1
$60.000
$60.000
Mochila Jigra Motilón
1
$8.000
$8.000
Gastos de transporte
1
$50.000
$50.000
$453.500
PRESUPUESTO
Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia.
TOTAL
educaciones populares, se da paso al cumplimiento del tercer objetivo específico planteado al inicio del presente trabajo de grado, el cual refiere específicamente a la validación del producto por parte de profesionales, lideres y/o lideresas sociales que hagan parte de espacios comunitarios en el departamento de Norte de Santander; de este modo, se busca obtener una retroalimentación distintiva de cada uno de estores gestores con comunidad, ampliando la concepción del producto realizado y co-construyendo las herramientas necesarias desde su experticia y profesionalidad, así como también desde su opinión personal y la mirada dada desde su posicionamiento político, social y comunitario, asegurando con esto, una articulación de ideas en pro de ajustes pertinentes y aterrizados para la viabilidad de este producto en territorio.
Es así como para ser efectiva la realización de la validación propia de dicha caja de herramientas, es elaborado previamente un formato en el cual es presentado brevemente el proyecto y la caja de herramientas, a su vez, está compuesto por ciertos criterios de evaluación tales como la relación entre producto con la mediación pedagógica, en este caso la caja de herramientas con la educación popular; la claridad conceptual de aquellas temáticas abordadas y desglosadas; la estrategia metodológica implementada en cuanto a actividades, lenguaje, diagramas, colores, entre otros; la viabilidad de esta caja de herramientas y sus módulos propuestos, y finalmente la pertinencia de lo diseñado con relación a la comunidad a la cual va dirigida. (Ver Anexo 4) Para el diligenciamiento de dicho formato, fueron contactados cuatro (4) profesionales, entre los cuales se encuentra: Alejandro Girón (trabajador social), Annymileth Vargas (trabajadora social) y Carolina Escalante (psicóloga y promotora temática), quienes hace parte del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, además de la vinculación de
Edison Monroy (licenciado en educación popular de la Universidad del Valle) por medio de la docente asesora Myriam Torres. De dichos profesionales mencionados, fue recibida la respectiva validación por parte de tres (3) de ellos, los cuales desde los enfoques de sus diferentes profesiones-disciplinas brindaron ciertas observaciones y/o correcciones de carácter escritural, de redacción y de forma, frente a la presentación del producto, las cuales fueron tenidas en cuenta para el resultado final de Nuestra Memoria ¡Resiste! Así mismo, se destacan una serie de valoraciones y precisiones que hacen aún más valioso el proceso de creación y posicionamiento del producto en la comunidad y en procesos de construcción de memoria, en este sentido se destacan las siguientes observaciones:
• Es una guía muy dinámica y práctica leer, tiene buenos aportes conceptuales y
metodológicos.
• Permite a los/as jóvenes entender desde su experiencia la importancia de la memoria, no
para quedarse en el dolor sino para ser conscientes y sanar individual o colectivamente.
• Las leyes, instituciones y rutas son temas muy necesarios para que además de que las
víctimas puedan conocer sus derechos, sepan cómo hacerlos válidos.
• La dimensión emocional que tiene es muy importante, por lo que es necesario llevar
primeros auxilios psicológicos y mantener disposición de atender situaciones complejas emergentes.
• La cartilla es muy pedagógica, práctica y descriptiva, está bien ejemplificada y muestra
parte de la realidad del departamento y su zona de conflicto.
• Profundiza en la memoria como un camino hacia la reparación, permite, que quien lo
esté desarrollando conozca acerca de la historia de muchos campesinos de nuestra
región, y reconozca la importancia de conocer esta realidad, no olvidarla y aportar desde estos espacios a la construcción de paz.
• Además de aportar una visión amplia de un escenario significativo para el
corregimiento, permite hacer memoria y reconocer aspectos importantes en medidas de reparación.
• Los diálogos, la historia y la culturalidad como dispositivo pedagógico y metodológico,
es un reto creativo interesante, innovador y significativo.
• Las actividades promueven el trabajo colectivo e individual como 2 maneras de vivir el
aprendizaje y la enseñanza, siguiendo un principio de la Educación Popular.
• La elección de temáticas es un hecho reflexivo y político, por su intención de aportar a
la dignidad de las víctimas del CAI.
• El material puede ser enriquecido y potencializado por quienes lo trabajen
(profesionales, líderes y/o lideresas sociales y las mismas comunidades).
• La caja de herramientas no sólo es viable sino también necesaria en contextos como
Colombia, siendo un país que mantiene la guerra.
A partir de esto, el equipo de trabajo puede evidenciar la importancia de los temas trabajados y la metodología implementada como forma de aportar a la construcción de paz y espacios de reconocimiento de la memoria, por lo que se valora la integralidad de perspectivas ya que amplían el panorama de acción y reflexión, convirtiéndose en un ejercicio profesional e interventiva viable y consciente de la realidad actual del país, otorgando viabilidad y reconocimiento a la implementación en territorio de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!.
12. Conclusiones
• Se reconoce a Norte de Santander como un territorio que sobresale en cada una de sus
representaciones de lucha, resistencia y con ello, organización comunitaria frente a su historia de violencia y conflicto, pues, ha sido un departamento que mediáticamente ha cargado con estigmas que nublan cualquier aspecto de valor y reconocimiento comunitario existentes, incluso, se asume el olvido estatal como un factor que estructura el epicentro de un conflicto armado persistente, el cual presiona la cotidianidad y obstaculiza la proyección de vida de cada uno/a de sus habitantes, a través de la narcotización y terrorismo perpetuado. A su vez, la ejecución del presente trabajo de grado posibilitó el reconocimiento de Norte de Santander como un entretejido cubierto de zonas montañosas, minerales, gastronomía, agricultura y espiritualidad cargado de historia e identidad, esto como medio de lucha por su permanencia en el tiempo y fundamento de reconocimiento cultural, desde las mismas formas de organización colectiva construidas a partir de una memoria violenta, hasta los mecanismos y medios de dignificación predominantes en cada una de las víctimas del CAI de Norte de Santander, caracterizadas por condiciones políticamente activas. Es por esto que, las concepciones y representaciones sociales identificadas fueron pieza fundamental de articulación y apropiación entre la delimitación territorial, la Educación popular y el diseño de la caja de herramientas.
• A partir de la noción teórico-conceptual obtenida en el rastreo bibliográfico del presente
trabajo de grado, se logró la delimitación territorial y los referentes temáticos, los cuales fueron abordados durante la elaboración del material de apoyo en procesos de intervención comunitaria y construcción de paz. Así mismo, como resultado de dicha planeación y delimitación territorial, se realizó el diseño de una caja de herramientas denominada Nuestra Memoria
¡Resiste!, en donde, desde un enfoque territorial se asume la memoria como derecho fundamental en la reparación integral y el reconocimiento de las víctimas en Norte de Santander, dicha herramienta fue elaborada bajo una dinámica cultural y experiencial que posibilitó la apropiación de elementos identitarios arraigados a la popularidad y enriquecimiento comunitario en linealidad con la orientación y guía hacia los profesionales, líderes y/o lideresas sociales.
• Por medio de la postura y opinión de profesionales, líderes y/o lideresas sociales que
cumplen funciones de gestión e incidencia en comunidad, frente a la empleabilidad de la caja de herramientas “Nuestra Memoria ¡Resiste!”, en territorios con realidades complejas y conflicto armado latente, es válido decir que resulta ser un ejercicio con necesidad de carácter resolutivo, motivador y socialmente consciente, teniendo en cuenta que el desarrollo de sus temáticas conllevan desafíos emocionales, mentales y hasta físicos para los/as jóvenes y la población víctima de Norte de Santander.
Así mismo, son tenidas como precedente las características demográficas y territoriales particulares, puesto que la viabilidad, creatividad y cercanía en las herramientas propuestas, dan respuesta a situaciones emergentes como lo son dilemas frente a la estigmatización del territorio u otros obstáculos de posibles proyecciones y oportunidades, es decir que, desde conocimientos compartidos, diálogos y acciones de vinculación a partir de iniciativas como la presente, se da frente a estos obstáculos y complejidades con acciones políticas y reflexivas intencionadas en el aporte a la dignificación de la víctimas del CAI.
• Es necesario reconocer la memoria como un proceso de movilización, exigencia y co-
construcción comunitaria en pro del fortalecimiento del tejido social y la vinculación directa con la construcción de paces, desde la individualidad hasta su empoderamiento, liderazgo y
replica con la comunidad, pues este proceso en articulación con los planteamientos de la educación popular, posibilita de manera directa la trascendencia de la memoria como el mero hecho de narrar, hacia la dignificación de quienes a viva voz reclaman y visibilizan una reparación integral que transversalice los componentes de sanación, simbolismos y espiritualidad, vinculados a procesos cotidianos de identidad y reflexión en pro de transformar las prácticas de violencia en las cuales han estado sumergidos/as. A través de la apropiación de lo que se concibe como memoria en relación a la educación popular, surge la construcción de verdad, reivindicación, paces sólidas, y garantía de no repetición, entonces, es está relación (educación popular - memoria) un eje propositivo para el afrontamiento de realidades que amplía las posibilidades de transformación social y se ancla a relaciones emergentes en el territorio, las cuales están sesgadas al reconocimiento cultural y a las necesidades de reconstruir un horizonte por parte de la comunidad que comparte sus experiencias y saberes a partir del tejido de una raíz cada vez más propia e incluyente.
• La memoria como proceso reparador se ha venido situando desde y para las víctimas del
conflicto armado interno como un sustento emocional para la transformación de realidades pasadas, presentes, futuras, y una garantía de bienestar y calidad de vida tanto personal como colectiva, entendiendo que estos procesos de construcción de memoria con víctimas, victimarios, Estado y la sociedad colombiana en general, suscitan la reflexión, el reconocimiento de hechos e incluso el perdón; es así como en contextos, territorios y comunidades donde aún persiste dicho conflicto a manos de actores armados ilegales con fuerzas latentes, la memoria evoca una movilización social y comunitaria en donde la búsqueda de la verdad es base fundamental para la memoria y hace posible brindar una reparación simbólica a las víctimas, desde allí estas logran resignificar su historia y posicionarse como
sobrevivientes, ya que se abre o amplía su proyección de vida y su percepción hacia el mundo externo, crece el desarrollo social, económico, cultural y territorial, el trabajo comunitario se promueve y sobre todo es reconstruido el tejido social.
• Desde iniciativas como el presente trabajo de grado y el producto final Nuestra memoria
¡Resiste!, es posible afirmar que son una herramienta coherente y viable tanto para la profesión de Trabajo social como para brindar fundamento y estructura teórico-metodológica a su investigación e intervención, pues posiciona al profesional como un mediador en la acción sociopolítica de espacios de organización comunitaria y de creación y gestión democrática; así mismo, el pensar de estas iniciativas está directamente vinculado a elementos pedagógicos y/o didácticos que dan respuestas innovadoras y por vías divergentes a la transformación de realidades complejas en comunidades como lo es Norte de Santander.
13. Recomendaciones
• Para todos los profesionales, líderes y/o lideresas sociales que pertenezcan a espacios de
intervención social o comunitario es necesario fomentar, crear y promocionar espacios de intercambio de saberes, donde el componente experiencial de cada participantes es indispensable para la cohesión grupal. De igual forma, dado que la caja de herramientas aborda espacios de perdón y diálogo se sugiere al dinamizador/a tener elementos claves para la atención en crisis y primeros auxilios psicológicos, recordando que al escuchar las historias de vida de los personajes puede llegar a ocasionar a los participantes situaciones que requieran atención emocional. Asimismo, tener presente la escucha activa y la comunicación asertiva al momento del desarrollo de los módulos.
• Nuestra Memoria ¡Resiste! está dirigida para todos y todas las jóvenes pertenecientes al
departamento de Norte de Santander que fueron víctimas del CAI, quienes buscan generar procesos de reparación integral a partir de la verdad, la reconstrucción del tejido social y el empoderamiento. Por este motivo, se sugiere a los jóvenes contribuir en espacios de participación política para ser sujetos constructores de paces, asumiendo el liderazgo desde y para sus comunidades, en esa misma línea, serán gestores de reparación en sus redes familiares y comunitarias a partir de los componentes evidenciados a lo largo de los tres módulos.
• En cuanto al Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana se sugiere
continuar con los procesos de transformación de realidades sociales a partir de herramientas dinamizadoras con enfoque territorial o así mismo haciendo uso de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!, manejando apuestas políticas y colectivas que generen reflexión sobre avances, retrocesos y propuestas de proyección, centradas en las habilidades comunitarias desde vivencias, abiertas a la participación consciente y corresponsable, así mismo, se recomienda que la creación y uso de dichas herramientas promuevan la toma de decisiones, la autoevaluación y autogestión por parte de la comunidad en orientación con el área psicosocial existente en la institución.
En cuanto a los proyectos enfocados en la reivindicación de derechos y reconciliación social, se valora el enfoque dado frente al papel que asume la iglesia como símbolo de protección y esperanza mediando escenarios de conflicto latente y así mismo de promoción en el desarrollo comunitario y económico del territorio, sin embargo, se recomienda que su incidencia e intervención visibilice diferentes dimensiones de la espiritualidad y sanación, más allá del evangelio y la doctrina social de la iglesia, es decir, que sean incorporados otros elementos simbólicos arraigados a las experiencias y relaciones de fe y esperanza de las víctimas.
• Desde lo desarrollado en el presente trabajo de grado se propone que en lo que respecta a
la línea “Familia: realidades, cambios y dinámicas”, se promueva el reconocimiento, comprensión, atención e incidencia de los/as adolescentes y adultos jóvenes en Colombia, específicamente aquellos en edades entre los 15 a los 25 años, ya sea desde aspectos psicológicos, sociopolíticos, judiciales, económicos y/o culturales; de este modo se dará pie al aprendizaje poblacionalmente diverso, a proyectos investigativos relacionados e incluso a la amplitud del campo de práctica e intervención del Trabajo Social.
Así mismo, frente a la sublinea “violencia, conflictos y afrontamientos” resulta necesario que dicho reconocimiento y posicionamiento de los/as jóvenes se dé desde su concepción como líderes de paz en conflictos latentes y gestores de relaciones en su familia, amistades y comunidad, así mismo como constructores de redes de apoyo durante hechos violentos, como movilizadores de iguales por causas comunes y como sujetos partícipes con voz y voto en las dinámicas familiares acordes a las condiciones comunitarias que los rodean.
• Desde lo desarrollado en el presente trabajo se propone que en lo que respecta a la línea
“Derechos humanos y fortalecimiento democrático” y la sublinea “Acción colectiva, movimientos sociales y ciudadanías en el marco del conflicto armado” a partir de un enfoque multidisciplinario y con el fin de lograr un acercamiento a las problemáticas vinculadas a los derechos humanos y la democracia es importante reconocer su complejidad, de modo que, el abordaje analítico de desigualdades sociales trae consigo la necesidad de innovar en la amplitud profesional frente a rutas, programas o proyectos enfocados en la equidad, sostenibilidad y promoción o refuerzo de la responsabilidad colectiva con el fin de consolidar logros obtenidos y asimismo aplicar en plenitud la garantía de los Derechos Humanos.
En este sentido, en contextos hostiles y de conflicto armado, se requiere que desde los abordajes académicos y profesionales se asuma el aporte a la justicia social y construcción de paz a través de herramientas de evaluación y gestión de política públicas y de categorías emergentes en el tiempo que posibiliten campos de investigación e intervención alejados radicalmente del daño o la revictimización, pues la reivindicación de derechos e incluso la memoria en relación con ello son campos profesionales fértiles que requieren de apertura, implementación y proyección.
• Desde la profesión-disciplina de trabajo social es necesario posicionar la intervención
desde un enfoque territorial, ya que este posibilita el buen ejercicio profesional desde la multiculturalidad y el reconocimiento de las víctimas del conflicto armado interno, de igual forma, se precisa promover la incorporación teórica y metodológica de la educación popular como eje indispensable para creación de espacios de transformación a partir de un proceso de educación contextual. Del mismo modo, se solicita a la academia promover espacios de retrospección histórico-cultural sobre el conflicto armado interno, sus consecuencias y repercusiones sociales y políticas, así mismo, generar escenarios de discusión y esparcimiento simbólico y cultural frente a los procesos de memoria colectiva de diferentes organizaciones, instituciones y grupos populares que buscan su visibilización y expansión de saberes, Por otro lado, se busca transformar el concepto de víctima a sobreviviente a partir del empoderamiento, autonomía y autogestión de los sujetos; dicho esto, es relevante comprender la relación entre memoria y reparación integral.
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15. Anexos
15.1 Anexo 1. Matriz Antecedentes
(página sin texto)
15.2 Anexo 2. Categoría 1. Logros, convergencias y divergencias entre las medidas de
reparación integral y la construcción de paces en Colombia.
15.3 Anexo 3. Categoría 3. Alcances y brechas en la garantía de derechos humanos de las
víctimas en el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, 1448 de 2011.
15.4 Anexo 4. Formato de validación de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!
RESUMEN TRABAJO DE GRADO
CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PROCESOS DE MEMORIA
COLECTIVA HACIA LA REPARACIÓN INTEGRAL EN NORTE DE SANTANDER,
COLOMBIA.
El presente trabajo de grado se fundamenta en la elaboración de un producto final (caja de herramientas) denominado “Nuestra memoria ¡Resiste!” basado en orientaciones de profesionales de la organización Pastoral Social Cáritas Colombiana pertenecientes al programa Jóvenes Resilientes; dicha herramienta tiene el propósito de orientar y enriquecer metodológicamente a profesionales y/o líderes o lideresas sociales constructores de espacios de paces, en donde la memoria colectiva se posiciona como eje transversal hacia la reparación integral de las víctimas del conflicto armado interno, su dignificación y reconocimiento, específicamente en el departamento de Norte Santander a través de la educación popular como eje mediador de cada elemento allí planteado, en promoción a la participación, el diálogo y la reflexión colectiva e identitaria desde y para el territorio.
En este sentido, se plantean los siguientes objetivos para la realización del trabajo de grado: Objetivo general:
Impulsar procesos de memoria colectiva a través del diseño de una caja de herramientas que oriente espacios de reparación integral individual dirigidos por líderes, lideresas y profesionales sociales en Norte de Santander durante el año 2022.
Objetivos específicos:
1. Exaltar concepciones y representaciones sociales de la construcción de la memoria
colectiva con relación a la caracterización poblacional y territorial de Norte de Santander.
2. Diseñar una caja de herramientas como material orientador en espacios comunitarios de
construcción de memoria colectiva dirigido a líderes, lideresas y profesionales sociales.
3. Validar la caja de herramientas con profesionales y/o líderes o lideresas sociales de
espacios comunitarios de Norte de Santander para su retroalimentación en procesos futuros de construcción de memoria colectiva
FORMATO DE VALIDACIÓN
CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PROCESOS DE MEMORIA
COLECTIVA HACIA LA REPARACIÓN INTEGRAL EN NORTE DE SANTANDER,
COLOMBIA.
Nuestra Memoria ¡Resiste!
A partir de lo mencionado, en el presente documento se plantea la validación de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste! En donde se destaque la opinión profesional de cada uno de ustedes, quienes ejercen laboral y/o vocacionalmente en el campo social de la intervención con víctimas del conflicto armado interno en el departamento de Norte de Santander, o focalizan su labor en la educación popular; dicha validación tiene gran valor e importancia para nuestro equipo de trabajo, ya que a partir de ésta se visibilizan ajustes, inquietudes y afrontamientos con la realidad y el entendimiento para otro/a, igualmente, acorde a los objetivos planteados previamente se proponen criterios puntuales de discusión descritos a continuación:
1. Mediación pedagógica - Educación Popular: Tomado como base para el cumplimiento
de los objetivos planteados en cada uno de los módulos y actividades, de modo que, el logro de estos propicie un enraizamiento por y para la comunidad misma y sus saberes, su co-construcción, reconocimiento y legado, enriqueciendo la postura propositiva y transformadora tanto individual como colectiva frente a la construcción de memoria y reparación integral situadas como derecho, reivindicación y garantía de no repetición.
2. Claridad conceptual: Relaciona los conceptos, referentes teóricos, y terminología
empleada como base y fundamento en el desarrollo de la caja de herramientas y cada una de las actividades allí planteadas.
3. Estrategia metodológica: Fundamentado en la articulación y estructura de recursos
técnicos propuestos bajo la innovación y creatividad, el material y/o recursos a utilizar, el
lenguaje, identidad y cultura del territorio y comunidad delimitada y tiempos propuestos para el desarrollo de la caja de herramientas.
4. Viabilidad: Hace referencia a la funcionalidad y congruencia en la aplicación directa y
aterrizada desde los profesionales, líderes y/o lideresas sociales para con la comunidad y sus procesos organizativos emergentes.
5. Pertinencia: Refiere a la relación de armonía y coherencia entre la comunidad a quien va
dirigida la caja de herramientas, las temáticas a tratar y las actividades dinamizadoras para apropiar estas temáticas y aportes en la construcción de memoria colectiva, paces y reparación integral desde el Trabajo Social y la educación popular.
6. Observaciones: Este es un espacio dirigido a comentarios y/o sugerencias que considere
pertinente en cuanto a fortalezas, falencias o aspectos a mejorar. NOTA: Es importante mencionar que este formato de validación tendrá espacio de diligenciamiento entre los días 10 y 21 de noviembre.
Validación Caja de Herramientas: Nuestra Memoria ¡Resiste!
Objetivo: Evaluar el contenido, desarrollo, pertinencia y viabilidad de la caja de herramientas denominada “Nuestra Memoria ¡Resiste!”, entendiendo su sentido de construcción de memoria colectiva como medio para la reparación integral, construcción y permanencia de paces y reconocimiento de las víctimas de conflicto armado en Norte de Santander. Descripción: El presente formato cuenta con 5 criterios de evaluación descritos anteriormente y un espacio delimitado para comentarios, observaciones o sugerencias, los cuales se adjudican a la evaluación de cada una de las cartillas estructurales de la caja de herramientas Nuestra Memoria ¡Resiste!, de igual manera, para ello se da una escala entre malo, regular, bueno y excelente, y finalmente, se solicita el diligenciamiento acorde a lo mencionado.
Fecha
Nombre
Labor/profesión/ocupación
Institución/Organización/Grupo (Opcional)
Cartilla Guía Nuestra Memoria ¡Resiste! Criterios de evaluación Malo Regular Bueno Excelente Mediación pedagógica
Claridad conceptual
Estrategia metodológica
Viabilidad
Pertinencia
Observaciones
Módulo 1. “Párele bolas a la memoria, con Doña Ceci” Criterios de evaluación Malo Regular Bueno Excelente Mediación pedagógica
Claridad conceptual
Estrategia metodológica
Viabilidad
Pertinencia
Observaciones
Módulo 2. “A la verdad échele cabeza, con Don Miguel” Criterios de evaluación Malo Regular Bueno Excelente Mediación pedagógica
Claridad conceptual
Estrategia metodológica
Viabilidad
Pertinencia
Observaciones
Módulo 3. “¡Metámosle berraquera chinos!, con Don Jesús” Criterios de evaluación Malo Regular Bueno Excelente Mediación pedagógica
Claridad conceptual
Estrategia metodológica
Viabilidad
Pertinencia
Observaciones
Cita: Ambrosio Galindo, David Arturo, Parra López, Laura Alejandra, Ramírez Solano, María Fernanda (2022), Caja de herramientas para la construcción de procesos de memoria colectiva hacia la reparación integral en Norte de Santander, Colombia, Universidad de La Salle, p. N. https://hdl.handle.net/20.500.14625/28016